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#Timido

Fotos, gifs y packs de Timido subidos por la comunidad.

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LLazarus_Lv1· hace 1133 dRelatos

Mi compañera de trabajo me da clases de sexo

Había egresado de la escuela, y todavía faltaban unos meses para  comenzar la universidad. Quise, por primera vez, vencer mi pereza y aprovechar el tiempo, ganar un poco de dinero para el próximo año. Con el fin de sortear el suplicio de levantarme temprano, opté por un trabajo nocturno, en un bar del centro de la ciudad, al que había ido algunas veces como cliente. El horario era desde las 6 de la tarde hasta las 2 de la mañana, me acomodaba, al fin y al cabo a esa hora me estaba durmiendo, jugando algún videojuego, o viendo series hasta me venciera el sueño. No fue tan difícil que me aceptaran, en esa época del año la vida nocturna aumenta bastante, y suelen necesitar trabajadores temporales. Me pusieron de mesero, les preguntaba a los clientes que querían pedir, y llevaba el mensaje a la barra, a veces el ritmo era frenético, agotador, pero poco a poco me fui acostumbrando. Pero nada de esto es importante, no les vine a contar la historia de como fui aprendiendo a hacer mi trabajo. Les vengo a contar como fue que mientras todos querían bebidas alcohólicas, yo lo único que quería era follarme a Clara, la de la barra. Desde el primer día, o más bien, desde el primer minuto, me fijé en ella. Debía tener unos treinta años, un rostro que era como una obra de arte espontánea, un poco morena, la nariz respingada, los rangos definidos, una suerte de geometría amable que le daba una belleza casi matemática, los ojos entre marrones y verdes, unos labios no muy grandes, pero atractivos, y el pelo ni muy largo ni muy corto, suelto, libre, negro. Y vamos bajando, sus pechos no precisamente grandes, pero firmes, llenos de vida, no necesitaba sujetador, se mantenían, por si mismos, en la posición adecuada. Casi siempre se vestía con una camiseta apretada, que dejaba ver una parte de su vientre, desde ombligo hasta el comienzo de sus leggins, era un viente delgado, y daba la impresión de ser un tanto duro, ejercitado, pero no demasiado. Como dije, no usaba sujetador, y, por lo mismo, usualmente solía notarse el relieve de sus pezones, esos dos puntitos que me distraían de sus dos ojos, cuando llegaba con el pedido, y se me olvidaba todo. Y bueno, todavía falta lo mejor, su culito, era, y no exagero, perfecto, el tamaño justo, como dos manzanas deliciosas, y he decir lo mismo de sus muslos, todo en ella tenía el punto justo entre el volumen y la delicadeza. Siempre he sido un poco tímido, y en este ocasión más aún, pues ella tenía alrededor de treinta años y yo apenas dieciocho, y mis experiencias se limitaban a algunos besos, lamentablemente, así que difícilmente me atrevería a decirle algo más que los pedidos, y menos aún a hacer explicito mi interés. Pero las mujeres siempre perciben el deseo, y a ella lejos de molestarle, parecía gustarle. Cuando cerrábamos, y todos se iban, nos quedábamos más o menos una hora a limpiar el lugar. Y dado que no es precisamente seguro caminar por la calle a las tres de la mañana un día se ofreció a llevarme en su auto. Yo, bastante nervioso, acepté. Ella intentaba iniciar la conversación, pero yo me limitaba a responder con monosílabos. Cuando llegamos nos despedimos de un beso en la mejilla, o más bien en la comisura, y luego me regaló una pequeña sonrisa, y me dijo tranquilo, no pasa nada, acariciándome la pierna, peligrosamente cerca de mi pene, que levantaba mi pantalón, completamente erecto. Estoy seguro de que se dio cuenta, pero no hizo nada más que mirar mi bulto unos segundos, levanto la mirada y me dijo - Te doy permiso para pensar en mi cuando tengas que liberar esa tensión que no te dejara dormir -, me despedí y me baje del auto, sin entender del todo lo que había pasado. Era cierto, tenía que liberar esa tensión y imagine un escenario ligeramente distinto de esa despedida en el auto, ella bajando el cierre y dándome la mamada de mi vida. En una ocasión, ya habiendo cerrado, nos íbamos a una suerte de patio trasero, a fumarnos unos cigarrillos antes de irnos, generalmente éramos cinco o seis personas los que participábamos de esa tradición, pero esa vez, todos se fueron yendo y nos quedamos solo nosotros dos, y yo ya no respondía con monosílabos, nos divertíamos conversando, me gustaba hacerla reír, y escucharla. Me dijo que llevaba 5 años trabajando ahí, pero estaba aburrida, quería irse, viajar, probar suerte en alguna parte de Europa, aprender idiomas, vivir nuevas experiencias. Yo le dije, no parece que estes aburrida, cumples muy bien con tu trabajo, los clientes van una y otra vez a la barra, y directamente hacía ti. - Es que tengo un secreto - me dijo, y me tomo el dedo indice, y lo llevo a su pezón, se fue acariciando lentamente, en círculos suaves, primero uno, después otro, y luego me salto la mano, ahí estaban, sus pezones marcaditos, y mi mirada sin poder despegarse de ellos. - Adentro no siempre hace frío, tu más que nadie lo debe saber, si siempre estas caliente, dijo mirando mi bulto - y yo en un acto de valentía, tome su mano, y la puse suavemente sobre mi polla, por  sobre el pantalón, - Para equilibrar las cosas, tu diriges mi mano, yo dirijo la tuya. Se rió y me dijo - Ya se hace tarde, mejor me voy ahora antes de que pase alguna otra cosa. Nuestras conversaciones post trabajo se fueron haciendo una costumbre. Ella solía contarme sus experiencias amorosas, sexuales, y yo no tenía mucho que contarle, y para no mentir, decidí ser honesto - Apenas he dado algunos besos, y creo que ni eso hago bien -, - Bueno, yo te puedo enseñar, solamente con intenciones pedagogicas, ya sabes - me respondió, y se acerco a mi boca, abre un poco la boca, no tanta luego, ve de a poco, que nuestras lenguas jueguen, pero tímidas, cosas así me decía y yo me aplicaba en mi estudio. Cuando ya llevábamos varias clases, y casi sin pensarlo, le puse la mano en el culo, apretando un poco  esa fruta deliciosa,  - Ey eso no te le enseñado -  -Bueno, bueno, estoy adelantando lecciones, soy un buen alumno - - Mmmm, me mereces un premio - Acerco su boca a mi cuello, y me comenzó a dar besos mínimos, apenas rozándome con la puntita de la lengua, dándome pequeñas mordidas, mientas con la mano me acariciaba el bulto, suavemente, abriendo y cerrando los dedos. Difícil explicar el placer que experimenté al sentirla en mi cuello. No estaba preparado para eso, y acabé sin apenas empezar. Aunque ella estuvo lejos de reprochar mi entusiasmo. Metió mi mano dentro de mi calzoncillo, y la sacó cubierta de leche, para luego lamerse la palma de la mano. "Para equilibrar un poco las cosas, yo saboreo, tu sabores" - Me dijo y tomo mi mano, deslizandola por dentro de su leggins apretado. Sorprendentemente, no llevaba braga, una vez adentro, recorrí su concha, empapándome con sus jugos, y justo antes de que me atreviera a ír mas alla con mis dedos, saco mi mano. Yo hice lo unico que podía hacer, lamer la palma de mi mano, saborear su calentura. Desde ahí las cosas solo fueron a más. El momento clave fue cuando en vez de llevarme a mi casa, me llevó a la suya, y me invitó a pasar. Una vez adentro me dijo que teníamos que seguir con las lecciones. Y vaya que aprendí las semanas siguientes. Lamí sus pezones, ligera mi lengua circulando por su areola, los  mordía apenas, con cuidado. Escuche sus gemidos, a veces susurros, a veces gritos destemplados. Aprendi que hay que ir de a poco, bajar por su viente, deslizar mis dedos por sus brazos, por su espalda. Recorrer, un largo tiempo, la parte interior de sus muslos con mis labios, reconocer el terreno, acostumbrarme a su cuerpo, permitir que, de a poco, su conchita se humedeciera, como un lago en el que pronto podría sumergirme, o más que un lago, una terma. Y bueno, lo que más me gustaba, lamer su concha, tomarme el tiempo necesario, beberla, probarla, sentir su sabor empapando mi cara. Dejar el clitoris para después. Primero apenas respirar, de cerca, demostrarle mi entusiasmo con mi aliento agitado, dejar que la toque el viento. Después posar mi lengua, como un ave aterrizando, hacer presió, soltar, hacer presión, soltar. Después recorrerla de arriba a abajo, sin apuros, y recién ahí, concentrarme en su clitoris, ahora más rapido, mi lengua tiritando en el tembloroso de su sexo. Finalmente, los gemidos destemplados, su espalda arqueada, su vientre contrayéndose, mi cara, mi sonrisa, empapada.  También se trataba de recibir el deseo con paciencia, mirarle los ojos cuando me lamía la polla con maestría, rodeando con su lengua mi glande, recorriendola desde la base hasta la punta, verlo entrar completamente en su boca, eyacularle la carita sonriente. Y aun no hablado de entrar en ella, de penetrarla atento, conociéndome, evitando que el entusiasmo me juegue una mala pasado, sentir sus paredes, percibir como se aprietan masajeándome la polla, irme dentro de ella, caer casi dormido sobre su cuerpo. A esa altura merecía otro premio. Me dijo acuéstate, me dijo quédate quieto, y se sentó, suavemente, en mi cara, con su concha en mi boca, frotandola cada vez más rapido, empapándome todo el rostro, chorreando su fluido por mi cara. Y que alegría sentirla cabalgar, sentir todo su deseo reposando en mí, como una fuerza natural ante la que solo me quedaba deslumbrarme. Todo eso aprendí de ella. Se acababa el verano, se acababa mi trabajo, pero también el de ella. Iba hacer lo que me comentó, irse, viajar, conocer, jugarse su destino en otras latitudes, dejar de estar aburrida. Al principio me apenó, no podía aceptar que ese idilio terminara, era como tener un sueño delicioso, y luego despertar, y darse cuenta que no era cierto. Pero con el tiempo, a medida que quedaban menos días para el desenlace, fui comprendiendo que el ciclo, había terminado, que el destino nos había juntado para aprender, para habitar el placer como un refugio de fuego, pero siempre llega la hora de abandona el refugio, de lanzarse a caminar por la intemperie. El ultimo día se acerco a mí y me pasó un cajita, - Abrela cuando llegues a tu casa - Me dijo. Lo primero que vi fue una carta, en un sobre, y una bolsa de negra, de plástico. Primero leí la carta. "Que locura estos meses. Creo que no hay lugar de mi cuerpo por que no hayas visitado con tu lengua. Y, a veces, cuando me estoy quedando dormida, siento que el eco de mis gemidos sigue dando vuelta por mi habitación. Te extrañare, extrañare tus palabras, tu polla, tu leche, tu verga hundida en mi como una espada generosa. La atención con la que me comías la concha, como si fuera lo más delicioso que has probado. Y ese orgasmo que me diste solo besando mis pezones, fue largo como un verano. Te dejo un regalo para que no me olvides." Abrí ansioso la bolsa negra, y adentro encontré sus bragas, absolutamente empapadas, las acerque a mi cara y las olí, como quien sale a la superficie tras estar sumergido mucho tiempo en el agua y respira la mitad de la atmósfera. Así las olí, y me masturbe pensando en ella, al fin y al cabo, cuanto todo empezaba, me había dado permiso para hacerlo, para aliviar la tensión que no me dejaría dormir. Se habían acabado las lecciones, y ya era hora de entrar a la universidad, la verdad que comenzaría mis estudios bastante preparado, había adelantado algunas asignaturas, y estaba deseoso de poner en practica mis conocimientos.

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DDanielpasivo10Lv1· hace 1592 dRelatos

Relato de mi primera vez probando leche. Real

Mayormente los fines de semana yo me quedaba a dormir a la casa de mis tíos. Porque mis padres trabajan organizado eventos.  Acompañaba a mis primos a los partidos de fútbol que se hacían en el barrio, yo nunca jugué pero calentaba mucho ver esos hombres sudados y ver cómo se les marcaban sus miembros, mirar la masculinidad en todo su esplendor.  Una tarde, se armó un partido tíos, contra primos. Terminado este partido uno de mis primos y su primo. O sea primo de mi primo nos quedamos a dormir en la misma habitación en casa de mis tíos.  Es noche aproveche para hacer preguntas a través de juegos referidas a cuestiones sexuales, ellos se mostraron muy interesados. Entramos más en confianza y nos disponemos a subir la apuesta a través de retos o apuestas. El primo de mi primo se notaba un poco más tímido con los juegos pero mi primo no, todo lo contrario. Uno de los retos era mirar un vídeo para adultos y al que se le pareba la pija primero perdía. Ninguno quería perder porque el que perdía tenía que hacerse la paja y acabar.  El primo de mi primo y mi primo se empezaron a poner duros, y yo me puse igual cuando ví como sus pantalones deportivos y cortos dejaban en evidencia la firmeza de sus erecciones.  En ese momento tomé todo el coraje que tenía y me acerque a los dos y con mis manos toque por primera vez no toque una si no dos pijas a través de sus pantalones cortos, mis manos ocupadas al mismo tipo, no lo podía creer quería más. Estaba dispuesto a todo esa noche.  Empecé a pajearlos con el pantanlones puestos. Hasta que mi primo me corrió la mano y se bajó el solo el pantalón para que lo siga pajeando, en ese momento mi corazón no paraba de palpitar estaba tan exitado, mi nivel de calentura era tal que me mojaba cada vez más. Quería chuparlo todo. Su pija era una piedra, dura , firme y con las venas marcadas. Cuando tomaba más coraje para agacharme y empezar a chuparsela, el primo de mi primo también se baja los pantalones y fue aún más la gloria, su cabeza empezaba a chorrear hilos de baba y su forma era más arqueada.  No aguante más y empecé a chuparle la pija a el primero. No pare de chuparlas primero una después la otra. Me la metía toda en la boca y los jadeos de ambos más me exitan hasta que mi primo me acabo en la boca primero y probé por primera vez el sabor del sexo...  Si les interesa mi relato dejen sus comentarios. Está historia continúa . No termino ahí la noche.  (Historia real)

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TTiagoMexLv1· hace 1993 dRelatos

Malena, Mi perdicion part 2

Primera parte: Durante una hora, recordar cómo había metido la pata con esa chavala, me hizo permanecer en mi habitación. Sentía que había perdido la oportunidad de seducirla por imbécil y eso me traía jodido. Cómo zorro viejo en esas lides, no comprendía mi comportamiento. «La tenías a huevo y la has cagado», maldije más cabreado que abochornado. Cualquier otro estaría muerto de vergüenza pero mi falta de escrúpulos hacía que únicamente me enfadara el haber fallado de esa forma tan tonta y no el haber ofendido a Malena. Para mí, esa joven madre seguía siendo una presa y no una persona con sentimientos que para colmo necesitaba ayuda. Me daba lo mismo que se hubiese sentido traicionada por mí cuando incapaz de contener mi lujuria, había llevado mis dedos hasta su pecho para recoger una gota de leche materna. «Estaba cojonuda», sentencié y al rememorar su sabor, en parte, disculpé mi actuación al pensar: «mereció la pena y fue ella la culpable». Justifiqué ese desliz, echando la culpa a Malena. «¿No esperaría que me quedara mirando? ¿A quién se le ocurre ponerse a dar de mamar frente a un desconocido?». Dando por sentado su responsabilidad, decidí que no tenía que variar mis planes: intentaría seducirla y si no podía, ¡la chantajearía con sus imágenes desnuda! Acababa de resolver certificar mi inmoralidad cuando un ruido me hizo saber que esa incauta había vuelto a su cuarto. Sin rastro de remordimientos encendí el monitor y me puse a ver lo que estaba grabando en ese momento la cámara que tenía instalada en esa habitación. «No me extraña que lo haya hecho, está buenísima», me dije al ver en la pantalla a esa muchacha entrando con su niña. Reconozco que aunque en un principio era el morbo lo que me hizo permanecer atento a las imágenes, fue ver una sonrisa en su cara lo que realmente me obligó a mantenerme pegado al televisor. «No parece cabreada», con nuevos bríos, concluí. Esa conclusión se vio confirmada mientras le cambiaba el pañal al escucharla decir: -No sabes la ilusión que me hizo comprobar que también te cae bien Gonzalo. ¿Te gustaría que fuera tu papa? Esa inocente pregunta debió de despertar todas mis alertas pero debido a la atracción que sentía por esa preciosidad, lo único que provocó fue que se reavivaran con más fuerzas mis esperanzas llevármela a la cama. Habiendo decidido reiniciar mi acoso, mi seguridad de tirármela se vio reforzada cuando a través de los altavoces, la oí comentar muerta de risa: - Pobrecito, ¡no pudo resistirse a probar mi leche! Tenías que haberle visto la cara que puso, ¡hasta me dio pena echarle la bronca! «¡Será puta!», exclamé al oírla, «¡Lo hizo a propósito!». Sabiéndome engañado, decidí que iba a usar esa información para follármela y por eso salí de mi cuarto rumbo al salón con una sola idea en mi mente: «Si esperaba seducir a un tipo tímido y apocado que le había prestado desinteresadamente su ayuda, no había problema: ¡representaría ese papel!». Asumiendo que esa cría no tardaría en intentar que cayera enamorado de ella, tranquilamente me senté a esperar a que Malena se tropezara en su propia trampa. Tal y como había supuesto, no tardó mucho en aparecer por la puerta. Supe que estaba actuando cuando la muchacha que entró no era la desvergonzada de hacía unos minutos sino la Malena ingenua e indefensa que María me presentó. «Es una estupenda actriz», murmuré mentalmente al oír que me preguntaba si podía entrar. -Claro. Ya te dije que esta era tu casa. Mis palabras provocaron que una involuntaria sonrisa iluminara su cara. Por ello cuando se sentó junto a mí y simulando una gran vergüenza me pidió si podía prestarle otra camisa, no la creí. -Voy a hacer algo mejor. Te voy a comprar algo de ropa mientras conseguimos recuperar la tuya- respondí adoptando el papel de caballero andante. Leí en sus ojos la satisfacción que sintió al ver que todo se desarrollaba según sus planes y por eso me divirtieron sus reticencias a aceptar mi ayuda. No tuve que insistir mucho para que me acompañara de compras y al cabo de cinco minutos, me vi tomando un taxi con las dos rumbo al lugar donde había dejado mi coche la noche anterior. Durante el trayecto, Malena estuvo todo el tiempo jugando con su nena e incluso me hizo partícipe de esos juegos haciéndome cosquillas. No me lo pensé dos veces e imitándola, busqué devolverle esas divertidas caricias. La joven madre, al sentir mis dedos recorriendo su cintura se lanzó sobre mí con gran alegría, sin importarle la presencia del taxista, diciendo: -Estas abusando de que soy una mujer. Tampoco le afectó que al ponerse a horcajadas sobre mí, su sexo se restregara contra el mío, ni que sus juveniles tetas revolotearan a escasos centímetros de mi cara. Esos estímulos hicieron que bajo mi bragueta, mi pene se alzara inquieto. Sé que esa bruja manipuladora se percató de mi erección porque mordió mi oreja mientras me decía: -No te da vergüenza tratarme así. Su descaro me hizo llevar mis manos hasta su culo y afianzándome en sus duras nalgas, colocar mi verga contra su coño. Durante unos segundos, esa guarrilla disfrutó con esa presión en su entrepierna pero una vez consideró que era suficiente, aparentando estar enojada, puso un gesto serio y se bajó de mis rodillas sin hacer ningún otro comentario. «Ahora me toca a mí actuar», concluí viendo su actitud y simulando un arrepentimiento que no sentía, le pedí perdón por haber magreado su culito. -No importa- contestó sin mirarme, fingiendo un enfado que no existía. De manera que cada uno cumplimos con nuestro papel. Ella con la dulce e inocente joven atosigada por el destino y yo con el del tipo sensible pero susceptible de ser manipulado. Por ello, recogiendo a su hija, salimos a coger un taxi. No fue hasta que el taxista nos dejó en mi coche y que ya estábamos en su interior, cuando poniendo un tono compungido esa cría me soltó: -Soy yo la que te tiene que pedir perdón. Me olvido con facilidad que apenas nos conocemos y que al saber de mí, con mi comportamiento puedes pensar que soy una chica irresponsable. Lo siento, a partir de ahora, me comportaré manteniendo las distancias. «¡Un óscar es lo que se merece!», sentencié al saber que de no haber visto y oído la charla de esa cría con su bebé, me hubiese tragado ese falso arrepentimiento. En vez de desenmascararla, cogiendo su mano, contesté: -Para nada. Yo soy el culpable por no darme cuenta que, en tu situación, debo cuidar mis actos y saber que ante todo eres vulnerable. Recibió con una alegría desbordante mis palabras y antes que pudiera hacer algo por evitarlo, se lanzó a mis brazos y depositó un dulce beso en mi mejilla mientras me decía: -Eres todo un caballero. En ese instante, me hubiese gustado en vez de caballero ser su jinete y desgarrando su camisa, cabalgar su cuerpo con lujuria. Previendo que no tardaría en hacer realidad ese deseo, arranqué el coche rumbo a una boutique que conocía… Malena desfalca mi tarjeta de crédito. Durante el trayecto, no pude dejar de mirarla de reojo y reconocer al hacerlo que esa cría tenía unas patas de ensueño. Apenas cubiertos por un diminuto pantalón, los muslos de Malena se me antojaron una belleza. Bronceados y sin rastro de vello, eran una tentación irresistible y un manjar que deseaba catar con mi lengua. Juro que mientras conducía, no podía dejar de imaginar cómo sería recorrerlos a base de lengüetazos. La chavala, que no era tonta, lo advirtió y deseando incrementar la atracción que sentía por ella, descalzándose, apoyó sus piernas sobre el salpicadero para que de esa forma lucir aún más la hermosura de sus pies desnudos. -¿Verdad que tengo los muslos un poco gordos?- preguntó forzando de esa forma que la mirara. -Eres tonta, los tienes preciosos- contesté tras darles un buen repaso. Malena no se contentó con esa mirada y cogiendo mi mano, la puso sobre uno de sus jamones, diciendo: -Toca. Fíjate y dime si están fofos. Fofos, ¡mis huevos! Las ancas de esa muchacha estaban duras como piedras y para colmo su piel era tersa y suave. Durante unos segundos, acaricié esa maravilla y cuando no pude más, retirando mis dedos, exclamé muerto de risa: -Niña, ¡no soy de piedra!- Ella, ruborizada, respondió con voz dulce: -Yo, tampoco. Su respuesta me hizo girar en mi asiento y casi estrello el coche al advertir que bajo la tela de su camisa, dos pequeños bultos confirmaban sus palabras. «Tranquilo, macho. Todavía no está lista, ¡síguele el juego!», me dije reteniendo las ganas de saltar sobre ella. Afortunadamente, acabábamos de llegar a y por ello, pude aguantar el tipo y aparqué mi automóvil. Viendo que no salía, caballerosamente, abrí su puerta y la ayudé a colocar a su hija en el cuco. Cuando todavía no habíamos iniciado camino hacia la boutique, como si fuera algo habitual, Malena me cogió de la mano y con ella en su poder, se puso a caminar por la acera. «Actúa como si fuésemos novios», me dije complacido al ver a cada paso más cercana la presencia de esa criatura en mi cama y sin poner ningún reparo a su actitud, la llevé calle abajo. Con una soltura fuera de lugar, dejó que yo llevara la canasta del bebé mientras ella iba mirando los distintos escaparates que pasábamos. Al llegar a La perla, una lencería de lujo, se abrazó a mí buscando que sintiera como sus pechos se pegaban al mío, antes de decirme: -Siempre soñé con tener una pareja que me regalara algo de esa tienda. No tuve que ser un genio para comprender que implícitamente me acababa de decir que si quería hundir mi cara entre sus piernas, debía complacer ese capricho. Por ello, asumí que me iba a costar una pasta y a pesar de ello, contesté: -No soy tu novio pero me apetece cumplir tu sueño. -Gracias- chilló y demostrando su alegría, me dio un beso en los labios mientras me decía: -A este paso, vas a hacer que me enamore de ti. Con el recuerdo de su boca en mi mente, la seguí por la tienda, temiendo por el saqueo que iba a sufrir mi cuenta corriente. Afortunadamente, estaban de rebajas pero aun así, confieso que sudé al leer el precio del coqueto picardías que había elegido: «Ni que fuera de oro», rezongué asumiendo que nada me iba a librar de pagar. Sin mirar atrás, Malena se metió en uno de los probadores dejándome con su puñetera cría mientras se lo probaba. La bebé, en vez de echar de menos a su madre, me sonrió. Enternecido con ese gesto, le hice una carantoña y cogiéndola en brazos, murmuré: -La pasta que me va a costar tirarme a tu madre. Adela, la niña, balbuceó divertida como si entendiera mis palabras y por ello, hablándola con dulzura, descargué mi cabreo diciendo: -No te acostumbres. En cuanto me la haya follado, desapareceré de sus vidas. Ajena a su significado, me devolvió una nueva sonrisa y por primera vez en mi vida, deseé tener algún día una hija que se alegrara de verme al llegar a la oficina. Estaba todavía pensando en esa “herejía” cuando escuché que su madre me llamaba y con ella todavía en mis brazos, me acerqué a donde estaba. Confieso que estuve a punto de dejarla caer cuando descorriendo la cortina, Malena apareció luciendo el sensual camisón que había elegido. Aunque la había visto desnuda, la visión de verla ataviada únicamente con ese conjunto me hizo trastabillar y si no llega a coger ella a la niña, podría haber habido un accidente. -¿Te gusta cómo me queda?- preguntó con una coquetería innata que solo tienen las mujeres que se saben irresistibles. -Pareces una diosa- contesté con la voz entrecortada mientras fijaba mi mirada en los pezones que se entreveían tras el encaje. Descojonada, me agradeció el piropo y devolviéndome a su retoño, se volvió a encerrar en el vestuario. Otra vez con su hija a solas, no pude retener mi imaginación y me vi dejando caer los tirantes de ese picardías mientras su dueña se entregaba a mí. -Tu madre es una zorra preciosa. Espero que cuando seas mayor, no la imites- le dije al bebé mientras trataba de calmarme. Los dos minutos que tardó en salir me parecieron eternos pero lo que realmente me dejó perpl

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EEntrenieblasLv1· hace 1993 dRelatos

sumisa prohibida en el parque

hola poringueros y poringueras. vengo a a relatarles mi segundo encuentro con mi sumisa prohibida. despues de la rica cogida en mi casa, nos mandamos msjs x mensseger toda la semana. a ella se le complicaba salir ya que tenia dos nena chicas y no podia dejarlas solas. nos calentamos bastante por msj, ella contaba que le habia calentado mucho mi forma de cojerla. ya que se lo hacia con fuerza y sin temor a lastimarla. otra cosa que me decia, era que le calentaba mucho mi aroma, no mi perfume, sino el aroma corporal(soy una persona muy limpia, no piensen mal jaja). le dije que tenia que hacer el esfuerzo y ver donde podia dejar a las nenas auque sea unas horas, ella me respondio que estaba hablando con una amiga para que se las cuide. llego el dia tan esperado, yo no queria ir al hotel directamente, buscaba hacer algo mas divertido y poco usual. a unos km de mi casa hay un parque muy grande donde la gente va a pasar el dia, la cito cerca de ahi, compro unas cervezas y espero que llegue. a lo lejos la veo venir con un caminar muy timido, mirando al suelo, como si fuera que no queria que no la viera nadie. una ves cerca, le agarro de la cara y le como la boca en plena calle, yo la sentia mia y se lo hice notar. subimos al auto y fuimos al parque, buscamos un lugar alejado, pero a la ves a lo lejos se veian personas. salimos del auto y nos fuimos debajo de un arbol a tomar la cerveza. ella toda delicada tomaba de la botella, yo la miraba y programaba de que forma me la iba a cojer. hablamos un poco y de golpe le meto la mano dentro de la calza, a mi sorpresa ya estaba mojadita. saco la mano y le digo, tan puta vas a ser que ya te mojaste? gissele: desde el colectivo vengo caliente por culpa de ustede. señor yo: toda la semana estuve pensando que hacerte, no se por donde empezar gissele: yo toda la semana me toque pensando en esta pija( mientras me la toca por arriba del pantalon) en ese momento me desabrocho el pantalon y la saco, va salio sola xq estaba re dura. la agarro de la nuca y la llevo para que me la chupe, ella me mira y dice, gissele: xq no vamos a otro lado yo: sos mi puta y te voy a cojer donde yo quiera hago que me chupe la pija en el parque, dudo pero al segundo la estaba baboseando toda. le cogia la boca y le la metia hasta el fondo hasta augarla, en una hermosa tarde soleada en pleno parque. me calentaba mucho que me la chupaba sin agarrarla con las manos, con labios carnosos y lengua muy filosa. lo lamia desde la base hasta la cabeza y se lo metia todo de una. notaba que le gustaba que le aprete la cabeza para que le entre toda. asi le cogi la boca un rato, hasta que no aguante, la pare, la puse de espalda, le baje la calza con la tanga y se la meti sin piedad, largo un alarido hermoso, mi pija entro como si nada ya que staba toda mojada la muy putita. mientras la envestia con fuerza y ella gemia como una puta, levanto la mirada y veo a lo lejos unos tipos mirando detras de un arbol, estaban lejos y no me dio temor a que sean unos locos sino solo mirones, me calento aun mas y me la cogia con mas fuerza. ella gemia y decia " cojame señor, cojame como la puta que soy. el ruido que hacia esa conchita llena de flujo era una locura, yo la agarraba de las caderas con fuerza, sentia que le destruia la concha y ella lo disfrutaba, hasta que exploto, me mojo toda la pija, grito y calculo que muchos la escucharon, sus piernas temblaron y quedo toda floja agarrandose del arbol mientras yo seguia bombeando. la vi debil y fragil que solo atine agarrarla de los pelos, darla vuelta arrodillarla y hacerme una paja en frente de su carita, ella solo saco la lengua esperando la leche. acabe como un caballo, sabia que me estaban mirando y eso me puso peor. le llene la cara de leche y ella solo la juntaba con los dedos y se la llebaba a la boca, una ves que termino, me limpio la pija con la lengua, la levante y le di un rico beso de lengua, la miro y le digo vamos al auto que ya dimos un hermoso espectaculo. cuando sube le cuento que habia unos tipos mirando como me la cogia, se sorprendio pero tambien creo que le encanto la idea de que la vean siendo una putita. aca no termina el dia ya que salimos del parque y fuimos a un hotel cercano, pero eso lo contare en el proximo relato. gracias por los puntos y seguirme buenas pajas para todos

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LLaurenBigLv1· hace 1998 dRelatos

Mi novia y su culo irresistible 😏

Hoy les voy a relatar una de las historias que nos ha pasado no hace mucho tiempo y que nos pone muy calientes solo con recordarla. Por suerte nunca había tenido problemas con los autos que tuve. Es cierto que nunca fui de usarlos mucho y que los cambiaba con pocos kilómetros, así que no sabía lo que era llevarlos al mecánico, solo a los Services oficiales. Pero como en todo, siempre hay una primera vez. Un sábado por la mañana habíamos decidido ir a visitar a unos familiares que viven a unos 100 kilómetros de distancia. Pero tuvimos que suspenderlo, el auto no quiso arrancar. Nunca imaginamos que la amargura y bronca de ese momento, iba a terminar en una de las situaciones más excitantes que hemos vivido. Mientras mi esposa telefoneaba a los familiares para explicarle lo sucedido yo salí en busca de alguien que nos pudiera solucionar el problema. Hacía unos meses se había instalado un taller a unas 3 cuadras de casa. No tenía ninguna referencia de ellos pero la verdad que tampoco conocía otro lugar, así que me dirigí allí en busca de ayuda. Al llegar me sorprendió ver lo grande que era y la cantidad de autos. Ocupaba una superficie enorme y había como 10 personas trabajando entre la parte de mecánica y de chapa y pintura. Apenas crucé la puerta de entrada del taller un muchacho me recibió: – Mi nombre es Carlos, ¿en que puedo ayudarlo señor? me preguntó muy amablemente. Carlos tendría alrededor de 35 años, de tez morena, de contextura delgada pero bastante musculosa. Estaba vestido con una camiseta sin mangas color blanca y un pantalón gris, ambos llenos de manchas de grasa, lo que le daba un aspecto bastante desagradable. – Hola, mi nombre es Jorge y desearía hablar con el encargado, dije. – Sígame por favor. Atravesamos todo el local hasta llegar a una pequeña oficina que se encontraba al fondo. – Tome asiento que ya le aviso al patrón. Le agradecí y me senté en una silla que estaba detrás de un escritorio lleno de papeles, revistas de mecánica y algunas herramientas. La oficina era típica de un taller. Estaba “decorada” con pósters de autos y principalmente de mujeres desnudas en poses muy sexys. Me detuve en una morocha que estaba de espaldas sacando el culo para afuera. Imaginé cuantas pajas se habrían hecho los mecánicos con ese póster y automáticamente se me apareció la imagen de mi esposa en esa posición parada delante de los mecánicos. Un terrible escalofrío recorrió toda mi espalda a tal punto que tuve una erección inmediata.  ¿Que pedazo de culo eh?, escuche detrás de mí. – Como pude recuperé el aliento y gire la cabeza para ver quien era. – Hola como le va, soy Oscar, el encargado del taller, me dijo mientras me tendía la mano. – Jorge, mucho gusto. Oscar era un tipo rústico de unos 50 años, muy fornido, cabello bastante largo y como Carlos, tenía las ropas llenas de grasa. – Y, que me dice, tremendo culo, ¿no le parece? – Si claro, dije yo, sin poder sacar a mi mujer de la cabeza. – Me encantan las morochas, son todas putas, rió Apenas sonreí. Que mal momento le haría pasar si como respuesta le dijera que mi esposa es morocha, pensé y volví a sonreír. – Bueno, ¿que puedo hacer por usted?, prosiguió – Mire Oscar, vivo acá a tres cuadras y hace un rato intente arrancar el auto pero no pude, quería preguntarle si es posible que fuera alguien a ver de que se trata el desperfecto. – Sabe que pasa los sábados cerramos a las 2 de la tarde y estamos tapados de trabajo, lo vamos a tener que dejar para el lunes, me dijo. – Que macana quedarme todo el fin de semana sin el auto. Bueno pero si no hay remedio, paso el lunes, gracias igual, le dije mientras le tendía la mano. – A ver, me puede esperar un momento que le entrego el auto a un cliente y como favor se lo veo yo. – Le agradecería mucho. Mientras esperaba volví a observar el póster y nuevamente imaginé a Marce en esa foto exhibiendo su hermosa cola y yo ahí disfrutando como la deseaban. – ¿Veo que lo pone loco ese culo?, escuche detrás de mí. Era Oscar que había regresado y me hacía volver a la realidad. – Me voy a poner celoso, es mi culo preferido, rió, mientras le daba un beso al póster. – Sonreí. – Como me gustará esta puta que acá tengo dos pósters iguales, dijo. – Tome le regalo uno, prosiguió, mientras me entregaba una lámina enrollada. – No, esta bien, gracias – Tome hombre, es un regalo de la casa. – Bueno, gracias. – Si le parece vamos a ver su coche, me dijo mientras tomaba un maletín lleno de herramientas. En el camino a casa no hizo otra cosa que contarme lo que le gustaban las morochas y afirmarme lo puta que eran. Narró algunas historias con unas vecinas del barrio que yo no conocía por lo que solo me limité a escuchar sin hacer ningún comentario. Al llegar al garaje de casa, me solicito que abriera el capó y que le diera marcha al auto. Así lo hice. – Está bien, suficiente, me dijo. – Tengo poca luz acá, si no le parece mal lo empujamos hacia la calle. – No hay problema, le respondí. – Aguarde que llame a mi esposa así ella lo guía mientras nosotros empujamos, continué. No creo que fuera necesario que Marce nos ayudara, solo fue una excusa para que Oscar la conociera. Me calentaba la idea que la viera después de lo que habíamos conversado. – Marce, ¿podes venir un minuto?, le grite. Bastó que ella apareciera por la puerta, para que Oscar le clavara la mirada y mostrara en su cara una expresión de vergüenza mezclada con deseo. No era para menos, por un lado me había hablado de lo putas que eran las morochas y por el otro estaba viendo una morocha que estaba vestida solo con una remera y unas calzas de algodón color gris que le marcaban su fabulosa cola. Te presento a Oscar, es el mecánico, le dije. – Mucho gusto dijo Oscar, todavía perturbado. – Igualmente dijo ella, extendiéndole la mano. – Necesitamos sacar el auto, podrías conducir mientras empujamos. Marce subió al auto y con Oscar fuimos a la parte trasera. – Perdóneme lo que le dije de las morochas, no sabía, me dijo. – Quédese tranquilo, no hay problema le contesté. – Además yo creo lo mismo, continué, mientras reía. Oscar solo me miro y sonrió, tratando de entender lo que había escuchado. Sacamos el auto a la calle y cuando Marce se bajo, Oscar no pudo evitar clavarle los ojos en el culo, sin importarle que yo estuviese delante, acción que hizo que comenzara a excitarme.  Ya le traigo algo de tomar, le dije, mientras Oscar ponía manos a la obra. – No se moleste, me dijo. – No es molestia, es a cambio de su regalo le dije riéndome. – ¿Que regalo?, preguntó Marcela. – Nada, un póster que me regaló Oscar, dije. Oscar asomo su cabeza por detrás del capó y me miro sorprendido. – Donde está, quiero verlo, dijo ella, seguro es una foto de una chica desnuda, típica de taller, continuó. Oscar seguía mirándome y no decía palabra. – Así es y es parecida a vos le dije riéndome. – A verla, quiero verla, dijo. Oscar sonrió nerviosamente mientras le daba arranque al auto y este arrancaba. Yo ya estaba caliente y el juego ese me estaba gustando. – ¿Ya está?, que rápido lo arregló, dije. – Era una pavada, contestó el. – Venga Oscar ya que terminó, vayamos adentro a tomar algo y mientras le muestro el póster a mi mujer. Note que la mirada de Oscar se había transformando de sorpresa a la de desconcierto. La agarre de la mano a Marce y entramos a casa. Oscar venia detrás y apostaba que le estaba comiendo con los ojos la cola a mi esposa. No solo yo estaba seguro, ella también se había dado cuenta y, como es su costumbre cuando esto pasa, arqueo mas la espalda para parar mas el culo, mientras me apretaba la mano y me lanzaba una mirada cómplice. – Marce, acompañalo al living al señor que voy a buscarle algo de tomar, le dije. Oscar ya a esta altura no pronunciaba palabra, solo asentía con la cabeza. – ¿Y el póster?, preguntó ella. Lo saqué de mi campera y se lo di. Así los vi alejarse camino al living, ella delante con el póster en la mano y el detrás visiblemente exaltado y con la mirada clavada en el culo de Marce. Yo corrí hacia la cocina, llene 2 vasos con jugo y fui tras sus pasos. Al atravesar el pasillo que da al living, me detuve antes de llegar. Quería espiar lo que estaba pasando. La escena era de lo más caliente. Todo estaba en silencio. Oscar estaba sentado en un sillón doble y mi esposa había desenrollado el póster y parada de espaldas a el estaba observando la foto de ese terrible culo. La vista que ella le estaba dando era fabulosa. Oscar podía ver a la morocha y a su vez su cola que, se notaba, había parado a propósito. – La verdad tengo que reconocer que tiene una linda cola, dijo ella. – Su marido quedo embobado cuando la vio, por eso le regale el póster, dijo el. – ¿En serio?, preguntó ella. – Si, y la verdad que no entiendo porqué, usted tiene una cola preciosa, dijo un poco tímido. – Gracias, respondió ella, sacándola más para afuera. – Es más me animaría a decir que es mas linda que esa, siguió Oscar, ya un poco mas seguro. – ¿Le parece?, respondió ella, acercándole un poco el culo y ya claramente excitada. Ver a mi esposa poner la cola parada a un metro de la cara de un desconocido me puso como loco. En ese momento decidí entrar, quería mirar eso más de cerca.  Aquí están lo jugos, dije y le extendí uno a cada uno. – Gracias, dijo el, con la voz medio entrecortada. Mi esposa seguía en la misma posición. Yo pensaba la gran templanza que tenía Oscar para no extender la mano y acariciar esas calzas metidas en la cola de mi mujer. – ¿Así que te quedaste embobado con esta cola?, dijo Marce en un tono simulando estar enojada, mientras me mostraba el póster y abandonaba su postura para irse a sentar en un sillón frente a Oscar. – No mi amor, lo que pasa es que, como ya te dije, me pareció que esa cola era parecida a la tuya, le respondí. – Acá el señor dice que la mía es mas linda, ¿no?, preguntó mientras volvió a pararse a mostrarle la cola. Si, contesto Oscar. Se notaba en su cara que la situación lo incomodaba, pero que lo había puesto muy caliente. – En realidad mucho no puedo comparar porque usted esta vestida, dijo un poco tímido. – ¿Y que quiere, que mi mujer se desnude? , le dije con cara de enojado. – No, por favor, no lo tome a mal, solo decía, contesto todo ruborizado. – En realidad el señor tiene razón, así vestida no puede cotejar si mi cola es mas linda que esa, dijo ella, señalando el póster. – Sabes que me encanta que me elogien la cola, ¿me dejas que se la muestre al señor, así puede decirme que le parece?, continuó ya totalmente excitada. Oscar me miro no entendiendo nada. Yo tenía una erección que ya no podía disimular. – Bueno, pero solo la cola eh, le dije, para poner un límite y evitar que todo se desmadrara. Marce, de espaldas a Oscar, metió dos dedos al costado de las calzas y se las bajó hasta las rodillas. Tomó el póster y lo puso al lado de ella, tratando de imitar la pose de la foto. – ¿Y ahora que me dice señor? Le preguntó con cara de puta. Ahí estaba mi esposa, como otras tantas veces, mostrándole el culo a un desconocido, solo cubierto por una tanguita rosa que se perdía entre sus nalgas.  Si, si es muy linda, es, es mejor su cola, tartamudeó Oscar, mientras se acomodaba en el sillón. – Bueno ya es suficiente, súbete las calzas, dije Marce se subió muy sensualmente sus calzas y volvió a sentarse. – Podría ser usted la del póster, la verdad, no tiene nada que envidiarle a esa chica, rompió el silencio Oscar. – Gracias, a mi me encantaría estar en un póster pegado en un taller y que todos se exciten con mi cola, es mi fantasía, dijo ella, mirándolo a los ojos. – ¿Y a usted no le molestaría ver a su señora calentar hombres?, me preguntó. – No, al contrario, me excita mucho que la deseen, respondí. – Si no lo toma a mal puedo llamar a los muchachos del taller, dijo Oscar. – ¿Para que?, pregunté haciéndome el ingenuo. – Para que su señora se muestre delante de nosotros como si fuera una foto y le cumplimos su fantasía, me respondió Oscar, ya totalmente lanzado. – ¿Lo dejas amor que llame a los señore

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RRosroxLv1· hace 2002 dRelatos

Trio raro

me contactó una pareja de un señor de 57 años y su pareja de 32. gente común, cuidada, me gustaban. arreglamos para que fuera a la casa. El que me recibió, el señor, alto, bien formado, me gustaba, muy sexy. Me empezó a besar apenas cerramos la puerta y al toque sentí a alguien desde atrás. Me tocaban, y me fueron desvistiendo. cuando quedé desnudo, y al palo, se fueron desvistiendo ellos. realmente me sentí muy cómodo, me hicieron participar todo el tiempo. Desnudos los tres, nos empezamos a chupar, y tocar y vi que ellos miraban para un costado todo el tiempo, cuando miré, un espejo. Wow, qué imagen. El pibe, joven, bien formado, me chupó el orto y me lo dejó por la nuca. mientras el señor me tocaba y besaba. Me doblé en dos y se la empecé a chupar. Era bastante grande, por lo menos 18 cm, y bien gorda. De pronto siento que en el ojete, muy mojado ya por la saliva, empezaba a empujar una pija, me di vuelta con la cara para besarlo y empujarlo para adentro de una. Era más tímido el chico. así cogiéndome y yo doblado chupándola estuvimos un buen rato, hasta que la sacó y me llevaron al cuarto. El pibe se puso en 4 y le chupé el orto, mientras el señor me empezó a penetrar despacio. como no me quejaba, me empezó a dar. el chico se me acercó en 4 y quedó a la altura de mi pija, muy dura ya. se fue ensartando él mismo. qué morbo... así estuvimos, cambiando posiciones un buen rato, hasta que el señor se acostó de espalda y me dijo, cogeme. sin dudarlo lo penetré despacio, y cuando vi que revoleaba los ojos, le di bien dado mientras le chupaba la pija al chico. ya casi no aguantaba... y el señor se dio cuenta. me dijo, quiero cogerte patitas al hombro. me acostó y me empezó a coger. a esa altura ya estábamos los tres muy calientes y bien abiertos. el chico me puso su pija en la boca y se empezó a pajear. me llenó la boca y la cara... qué leche dulce... el señor me besó y limpió la cara mientras me cogía. me dijo, voy a acabar, la saco... ni se te ocurra le respondi, y sentí como le latía en mi, mientras jadeaba y se sacudía. sentí toda la acabada. la sacó, y me empezó a chupar hasta que acabé en su boca. Wow, qué calentura. contando esto que me pasó me calenté de nuevo, y les escribí que quería repetir.

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669aloLv1· hace 2002 dRelatos

El contador....

Era un día normal en el trabajo hacia mucho calor así que ese día decidí llevar Falda y convinarla con unos lindos tacones y debajo una lencería super sexy. Transcurría mi día todo en orden y a unas pocas horas de salir llego mi Jefe y nos presento al que sería el nuevo contador le dimos la bienvenida y cada quien regreso a lo suyo, como soy la que tiene mas tiempo trabajando ahí mi jefe me pidió que le mostrará el lugar y le platicar a mas sobre lo que hacíamos etc. El se veía casi un niño para mi pues se veía de veintitantos a decir verdad dudaba sobre sus habilidades. Bueno respire profundo y le mostré el lugar conversaba yo poco y el se veía tímido y hacía pocas preguntas. No estaba de mal ver de hecho se podía medio notar que debajo de su camisa tenía músculos y que iba al gimnasio, después de todo el rollo el se fue a lo suyo y yo continúe con mi rutina , estaba atendiendo a un cliente detrás del mostrador y en eso llega el contador a preguntarme donde estaban los cortes de caja impresos yo señale con mi mano debajo del mostrador en un cajón el se agachó para abrir el cajón y yo seguía atendiendo al cliente cuando de reojo me percate que el me estaba mirando las piernas, yo m hice como que no lo vi pero quería ver su reacción así q al propósito tire un lapicero el enseguida se movió a recogerlo pasando sus manos muy cerca de mis piernas podía ver su mirada de que quería q más traía debajo de la Falda. Se levantó y pude notar un poco abultado su pantalón se veía que escondía algo de buen tamaño debajo de ese pantalón, se retiro algo apenado y yo continúe en mi trabajo. Al terminar la jornada mi jefe me pido que si m podía quedar unas horas extras que necesitaba que el contador le dirá un reporte de algo y lo necesitaba para mañana muy temprano así q se tenía que quedar a trabajar pero tampoco le tenia aun la confianza para darle las llaves y que el cerrará, así que m pidió el favor y dijo que me pagaría las horas extras al doble, yo acepte por que ese dinero me iba a caer muy bien. Al principio el trabajaba en lo suyo y yo aproveche para sacar algunos pendientes, después terminé y me puse a ver cosas en mi cel y después de un buen rato me aburrí y fui a ver si le faltaba mucho para terminar, entre y enseguida él se puso nervioso y con voz titubiante me dijo q ya casi estaba por terminar, le dije que si le podía ayudar en algo para que terminará más pronto por que ya me quería ir. Me dijo que si le podía ayudar a engrapar unas hojas, le dije q si me senté casi frente a él y comencé a engrapar cuando de repente sentí su mirada otra vez viéndome la piernas y pude notar como se sonrojada y algo de nuevo iba creciendo debajo de su pantalón , tiro algo al propósito vi enseguida que su intención era ver la ropa interior que traía debajo de la Falda así que se lo facilite abriendo un poco las piernas, el claramente se vea q salivaba, yo sonreí y pícara mente le dije quieres ver mi tanga, él se quedó petrificado, pero a la vez ansioso, me levante solo un poco de la silla y me la quite y le dije riéndome mira aquí esta, el no lo podía creer, lo que estaba viendo y lo que acababa de pasar pero no desaprovechó y miro nuevamente entre mis piernas, yo comenzaba a humedecer me un poco y cuando me di cuenta ya tenía su cabeza entre las piernas y su lengua bebiendo mi miel, uff me humedeci más de momento no pensé que se atreviera pero lo que hacía con su lengua realmente se sentía bien, mi temperatura y mi deseo se fue elevando cada vez más al sentir sus labios y su lengua en mi. Se levantó y me cargo encima del escritorio y continuó haciéndome sexo oral, mientras movía su lengua comenzó a introducirme 2 dedos los metía y los sacaba sin parar uff pude sentir como un orgasmo provocó que me humedeciera más y me dijo ahora si estas lista y comenzó primero a deslizar su pene por fuera de mi vaginal llevando mi miel a todo el alrededor, mientras desabrochaba mi blusa y me quitaba el sostén para poder besar mis pechos, subió de mis pechos a mi boca y mientras me daba un beso apasionado de golpe me metió todo su gran pene y al oído me susurro que rica estas mientras seguía moviendo su cadera , sentía sus movimientos tan rápidos tenía tanta energía quizás por ser tan joven, me daba duro y muy rápido mientras acariciaba y besaba mis pechos, cada vez me daba más fuerte hasta que de pronto sentí un gran orgasmo mojando un poco el escritorio y algunos papeles y justo cuando el se iba a venir me sacó su gran pene y derramó su orgasmo sobre mis pechos y después con sus manos esparció su semen a todo el rededor de mis pechos mientras me decía es la primera vez que lo hago con alguien mayor que yo y la verdad me encantó. Fui al baño a limpiarme y a volverme a vestir en lo que el termino su trabajo y nos fuimos después a su casa a comer y sobra decir que ahí lo volvimos ha hacer...

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RRosroxLv1· hace 2003 dRelatos

Una fantasía cumplida

Pedí las empanadas y 40 minutos mas tarde las trajeron. A las nueve en punto –como lo habíamos acordado- sonó el portero nuevamente. “Alberto”, respondió a mi pregunta de quien era. Bajé a abrirle. Me sorprendí al verlo. Vestido con camisa y jean se lo notaba producido y con perfume estaba distinto a su habitual vestimenta de trabajo. Se dio cuenta, y apenas estuvimos solos en el ascensor me dijo: “Fachero Albertito no?” Yo como siempre me reí nervioso y respondí, “si te queda bien esa pilcha” y cambié inmediatamente de tema, haciendo referencia a que era demasiado dos botellas de vino que traía en la bolsa que me había dado. -Por ahí la noche se hace larga. -me respondió. Por ser el menú empanadas y para no hacer tanto quilombo, decidí que comiéramos directamente en la mesa del living y compartiéramos el sillón grande frente a la tv. De mi nerviosismo inicial me dejé llevar por la charla, el vino y las empanadas y realmente empecé a disfrutar el haberlo invitado. Hablamos de todo un poco mientras cenábamos, la vida, las relaciones familiares y también temas mas triviales o algo ocasional que aparecía en la tv que estaba prendida y obviamente cada tanto Alberto disparaba alguna indirecta que ya a esa altura y disfrutando del vino y su presencia me divertían. Así se nos fue un buen rato y la primer botella de vino. Abrí la segunda y al poco tiempo estábamos recontra satisfechos y algo más alegres. Alberto dijo: ”Permiso no doy más, que buenas estaban las empanadas. -Y se relajó en el respaldo del sillón y se aflojó el cinturón y desabrochó el botón del jean-. Tomé ese gesto como algo natural y lo cargué diciéndole que había echado panza. -Pancita sexy… para empujar mejor –dijo volviendo a la carga. Esta vez reí yo con una carcajada y respondí que no sabía que era para eso la famosa pancita. Mientras aguardábamos que comenzara el partido, seguimos charlando, tomando algo de vino y Alberto empezó a hacer zapping con el control remoto. Pero las cosas no son tan previsibles como seguramente, las están imaginando. En lo de mis tíos no había Venus ni ningún canal porno. Pero si enganchó una de esas películas soft porno que no son explicitas, pero sugieren bastante y obviamente la dejó. A toque volvieron las bromas y los comentarios sobre lo que sucedía en la película. Y la cosa fue levantando paulatinamente el tono. A cada rato Alberto se acariciaba el bulto que crecía notoriamente. Yo trataba de disimular pero mi mirada iba continuamente hacia su pantalón. No era joda, se le estaba parando mal. Yo trataba de ser discreto con la mirada pero no lo logré porque en un momento me dijo: Viste como se me puso no?... estoy que no aguanto mas, hace rato que no me echo un buen polvo. -Si ya veo -respondí casi sin pensar lo que decía- -Y te gusta lo que ves?... quizá hoy te decidís –me dijo mirándome de esa manera especial. Traté de zafar como pude, conservando la calma dije: -A lo que me decidí es a levantar esto y tomar café. Acto seguido levante las empanadas que habían quedado y fui a la cocina. Mientras servía el café, me preguntó si me servía un poco más de vino. Le respondí que si, pero que ya llevaba el café también. Le pedí que se fijara si había empezado el partido –para bajar los decibeles de la película- pero después de una breve pausa me respondió que todavía no había empezado. -Dale apurate, veni no sabes lo que te estas perdiendo –me dijo entusiasmado -Ya voy –respondí y salí rumbo al living con las tazas de café. Cuando volví al living no podía creer lo que vi. Alberto se había bajado los pantalones y el slip hasta la rodilla y se acariciaba la verga placenteramente. Apoyé las tazas en la mesa y me senté sin decir una palabra, porque no se me ocurría nada que decir, pero no podía dejar de mirar su verga que ya se estaba parando. -Mirá como la agarra de la cabeza a la mina y se la hace tragar toda, estoy seguro que el tipo esta al re palo. –dijo con naturalidad y entusiasmo refiriéndose a la película e inmediatamente agregó: -El de la película te digo… la mía todavía no está al palo. –Haciéndome notar que era consciente que yo no sacaba la vista de su verga. -Como me puso esta película che… te dije que venía necesitado, no te vas a enojar si me clavo una buena paja no? Además podes seguir mirándomela, en una de esas esta noche se me da… –y me miró sonriendo mientras se acomodaba aún más y comenzaba a pajearse despacio desde la base de la verga hasta la cabeza. No… -dije sin mucha convicción pero no podía dejar de mirar como ese pedazo de carne crecía y crecía con cada caricia. Estas seguro? –me preguntó al tiempo que me la mostraba, pajeándola despacio, tentándome con sus movimiento y su tono de voz… -Mirá que se esta empezando a poner durita, además no tiene nada de malo… nadie se enteraría o acaso no podemos guardar un secreto de amigos… Cada palabra resonaba en mi cabeza mientras miraba como se iba poniendo mas dura, mas colorada, mas cabezona. Sentía que mi cabeza iba a explotar, tenía una mezcla de deseos y vergüenza, reprimiendo por tabú mis irrefrenables ganas de agarrarle la pija. Su voz parecía adivinar cada unos de mis pensamientos. -Dale… se te nota en la mirada que te morís de ganas… te estas privando de algo que queres hacer por una pavada… dale no seas tonto… tocala nada mas… Me agarro la mano y envolvió su verga con mi palma apoyando la de él encima y cubriendo mi mano empezó a hacer que lo pajee, marcando el ritmo. Lo dejé hacer fue una sensación maravillosa, sentir el calor de esa verga en mi mano… por primera vez le estaba tocando la verga a un macho, es mas no solo se la tocaba, lo estaba pajeando. Notó mi entusiasmo y retiró su mano. Yo seguí el movimiento casi automáticamente, disfrutando cada ir y venir a los largo del tronco, acariciando con la yema de mis dedos la cabeza de su verga. Con un movimiento hábil saco una de sus piernas del pantalón y la subíó al sillón. En ningún momento le solté la verga pero igualmente logro ponerse más cómodo, de costado con un pie sobre el sillón y el otro en el suelo y yo quedé como hipnotizado pajeándolo ligeramente inclinado y acodado sobre su rodilla. -Viste que no era tan difícil… ah… que lindo, me gusta. Notas lo dura que se está poniendo, te gusta? -Si- respondí y lo miré a la cara. Tenía esa sonrisa particular, de placer y después volví a concentrarme en su verga. -Bueno, si te gusta hacele muchos mimos, así se pone bien dura. La vas a tener para vos cada vez que quieras sabes... Se notaba que había empezado a gozar… se relajó a un más. Después de un par de minutos sin decir nada apoyó su mano en mi cabeza y empezó a guiarla hacia su verga. Traté de ofrecer resistencia y dije un tímido “no…” -Ningún no… un besito nada más, abrís un poquito la boca y le das un besito en la cabecita. –y volvió a ejercer presión con su mano. Está vez obedecí, me dejé guiar y llegué a estar a un centímetro de esa cabeza roja, excitante. -Vamos… -insistió él- abrí un poquito la boca nada mas. Lo hice, separé mis labios y me acerqué. Por el mismo movimiento de pajearlo, la cabeza de su verga entró a mi boca. Sentí el calor de su pija en mis labios que se relajaron. Él lo advirtió y rápidamente movió la pelvis y me metió media pija en la boca. Lo hice sin que me lo pidiera, empecé a lamerla, a jugar con mi lengua en su cabeza, a sentir el enorme placer de chuparle la pija a Alberto. Sentí que suspiraba, lo miré y vi en su rostro una mezcla de placer y sonrisa triunfal. Volví a su verga. -Si así bebe… que bien me la chupas, sabía que cuando la probaras te iba a gustar. Abrí bien la boquita que te la mando hasta el fondo… ah… así, como te la tragas. Mmmm si… me costó pero que bien te la comes ahora, como un buen putito… me gusta mucho hacértela chupar sabes… Cada palabra de Alberto resonaba en mi cabeza y potenciaba el placer de chupársela, de hacerlo gozar. Con cada expresión y cada pedido sacaba mi lado mas pasivo. Se la chupé con ganas, siguiendo sus pedidos lamí sus bolas, su tronco y su cabeza sucesivamente. Llegué a ahogarme varias veces de cómo me metía su verga dura hasta la garganta. Así estuvimos un buen rato, hasta que me dijo que fuéramos a la cama. Lo guié hasta el dormitorio. Me dijo que me sacara la ropa y el hizo lo mismo. Sacó de un bolsillo del jean una caja de preservativos y la puso sobre la mesa de luz. Se acomodó con las piernas separadas, sentado con la espalda en el respaldo y me dijo: Ponete en cuatro cruzado a mi y seguí chupándomela. Lo hice. Escuche que abría la caja de preservativos. Al minuto sentí que me acariciaba la cola y un instante después el frío del gel que empezó a ponerme. Jugó con un dedo. -Despacio… -pedí con su pija en la boca. -Shh no te preocupes, vos seguí chupando y dejame esto a mi. –me respondió. Me lubrico un buen rato y yo me devoré una y otra vez su verga que estaba terriblemente al palo. -Ahora acostate de costado -me dijo. Se puso un forro y se acostó detrás de mí en “cucharita”. -Abrite los cachetes –me indicó y lo hice. Comenzó a frotarme su verga por la raya , hasta que en un momento se detuvo en mi orificio. -Que lindo culo que tenes… ahora ponelo flojito, relajate… así muy bien. Hizo presión y pude sentir como se deslizaba su pija dentro mío. -Muy bien, ahí te puse la cabeza… ahora cuando vos quieras, despacito sacá la colita y empujala hacia mi, así te entra toda. Sentía una mezcla de nervios y placer que hacía que mis piernas temblaran. Tenía muchas ganas de sentir su verga dentro mío. -Tranquilo… no pasa nada… te voy a coger nada mas. Algo que siempre quisiste no? Si- respondí con voz temblorosa de placer. Respire hondo y empecé a arquear mi cuerpo empujando con mi cola hacia Alberto. Pero él no solo se quedó firme sino que también empujó hacia adelante y pude sentir como termina de entrarme toda su verga. Suspiré de placer.. -Muy bien, ya la tenes toda adentro… te gusta no... que queres que haga ahora? -Que me cojas... –dije y al escucharme, sentí más placer todavía del que ya sentía teniendo su pija metida en mi cola. -Entonces te voy a coger… así… te gusta? –y comenzó a moverse despacio, sentí como su pija dura empezaba a entrar y salir. No podía creer que por fin me estuviera cogiendo, eso con lo que había fantaseado cientos de veces estaba siendo real. Su voz volvía a retumbar en mi cabeza, me alentaba y me hacía estallar de placer con cada palabra. -Que bien… que buen orto me estoy cogiendo… si… como te gusta la pija, resultaste un flor de puto… que mas queres… pedimelo… -Que me cojas… que me cojas mucho…. –respondí -No así no… más… pedimelo como me gusta a mi… - Dámela toda… quiero toda tu pija adentro mío… -No… pedime más.. – me decía mientras se afirmaba de mi cintura y comenzaba a bombearme con mas vigor. -Alberto… rompeme el culo –me escuche decir y fue la frase esperada. -Si putito… te lo voy a romper, porque te gusta mucho que te coja … no es cierto? -Si… si… -sentía cada vez más placer porque lo notaba a él cada vez mas caliente. Me cogió así un rato. Después me hizo poner en cuatro al bode de la cama y el parado detrás mío me la volvió a meter, esta vez sin tanta delicadeza. Sentí que estaba por acabar por la manera en que me bombeaba. -Que buen puto resultaste, ahora te voy a dar toda la leche… y cada vez que quiera voy a venir y te voy a coger… - y con dos o tres bombazos mas, me acabó. Quedamos exhaustos de placer. Esa fue la primera, de las muchas veces que me cogió Alberto… el sereno

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Ttoromocho13Lv1· hace 2011 dRelatos

viaje a las cataratas

Viaje a las cataratas Aclaro queeste relato es 100% real. En el otro post anterior me dijeron que era demasiadocorto por eso intente hacerlo a este lo mas detallado posible, no soy buenescritor pero bueno lo intento. Lo importante es contarle lo que me paso.   Mi padrepreparaba un  viaje a las cataras deIguazú al cual me había invita sin ganas le digo que bueno, que si iba a irsalimos un martes me acuerdo, iba la mujer de mi papa, el y yo, en una estaciónde servicio nos juntábamos con la hermana de de la mujer de mi papa con elmarido de ella que iban con una pareja amigos de ellos. Bueno llegamos a laestación y nos llaman diciendo que se iban demorar 1 hora, me dormí una ratocuando siento que mi papa estaba hablando y riéndose, me despierto y veo queeran las 2 parejas con la que íbamos a ir, cuando me percato bien, veo unahermosa mujer de unos 50 años, morocha, hermosa tetas, buen culo y muy linda decara la verdad que era una mujer perfecta, nose por que pero al instante seempezó a despertar el bicho. Bueno emprendemos viaje, un largo viaje en esollegamos a itati provincia de corrientes se hizo tarde asi que nos quedamos apasar la noche y salir de nuevo a la mañana temprano, me baño, me pongo aobservar el rio, hasta ahí todo normal hasta que se acerca la mujer esta amigade la hermana de la mujer de mi papa ( la voy a llamar rosa asi se haga masfácil) nos ponemos a conversar todo normal Rosa: quelindo rio no Yo; laverdad que si, muy lindo Nos quedamoscallados un rato hasta que me pregunta. Rosa: tenesnovia o andas en algo? Yo: no,estoy re solo Rosa: enserio, no te puedo creer, sos muy lindo para no tener novia. Yo: y bueno,pasa que soy medio timido Rosa: a miravos Nos quedamosun ratito hasta que nos llaman a comer, comi un poco y me levante y me fui almismo lugar donde estaba esperado que vuelva la señora, se hacia cada vez mastarde y no iba rosa, ya me había echo la idea de que algo iba a pasar la verdadque me gustaba rosa, encima andaba con un vestido que se volaba a cada rato porel viento. Me agarro sueño y me fui a dormir nomas. A la mañana siguiente medespierto, desayuno mientras conversaba cosas de la vida con la mujer de mipapa, hasta que me dice (cambio elnombre) Lucia: nosabes lo que me dijo rosa Yo: que ledijo Lucia: quele encantas y que le pareces muy lindo que si no fueras tan chiquito ya tecomería De solopensar que ese mujeron pensaba eso, se me paro por completo la pija no lo podíacreer, con todo el valor jaja le dije. Yo: y buenoque pruebe igual, puede ser que le guste Lucia:jajaja ya le voy a decir. Estabadecidido a que pase algo con rosa, tenia como objetivo prenderme como sea deesas tetas hermosa. Después de todo eso nos preparamos para salir rumbo a lascataras y nos damos cuenta que se rompe las bujías del auto ahí nomas penséchau plan, chau tetas, chau todo, no lo podía creer. Nos bajamos a ver quepodíamos hacer y no había caso no andaba nomas, para mala suerte mia era domigoy no habrían los negocio ahí para comprar esas malditas bujías y bueno mi papase decide nomas a pasar el dia ahí hasta el lunes y poder comprar losrepuestos, nos despedimos de los demás veo que rosa me mira, me saluda y memira y se serie, la puta madre. Al diasiguiente me levanto temprano  y voy acomprar las bujías, arreglamos todo y por fin llegamos a las cataratas, llego ala cabaña y lo primero que hago es pegarme un baño, tome algo y rosa me invita a que salga con ella el marido y yo adar unas vueltas en el auto, a bueno esta doña no le importa nada pensé , llegamosdel paseo comemos algo en una galería que tenia esta cabaña, eran cerca de las12 busco una toalla y me meto a la pileta cuando me di cuenta ya no estabanadie en en la mesa, segui un rato ahí hasta que siento que se abre la puertade la cabaña y era rosa con una toalla también encarando a la pileta, o creique se iba a meter por que venía con un vestidito aunque tenia el deseo que selo saque, para suerte mia se lo saca y queda en bikini, que hermoso orto tenia, me quede mirándola un buen ratoal toque se me paro la poronga y no me importaba si se daba cuenta o no. No sesi lo hizo queriendo o no pero quiso colgar la toalla y se le callo cuando lala alzar se agacho apuntando todo ese hermoso culo al frente mío,  Me miro y se rio, sabia lo que provocaba enmi. En eso me pregunta. Rosa: quetal esta el agua Yo: esta muybuena, ni muy fría ni muy caliente Bueno nosponemos a conversar frente a frente de todo un poco, del viaje y me confía quedespués del viaje lo iba a dejar al hombre con el que andaba por que no leseguía el ritmo, en ese momento no me di cuenta lo que me quiso decir muyvirgen yo jaja bueno seguimos hablando de otras cosas hata que me dice. Rosa: meconto lucia lo que dijiste. Yo: quedijo? Respondi con todo el nervio del mundo Rosa: que tepruebe que puede ser que me gustes No me dejodecir nada y me empezó a besar ,ahí me solté me tranquilice y acompañe como sedebía, le empecé a tocar el  orto lo teníamuy firme para la edad que tenia, me anime y le toque la concha. Todo esto bajoel agua, estuvimos un buen rato dele besos hasta que me dice que vayamos alavadero que ahí estaba oscuro, callado sin decir ni una palabra Sali de lapileta y nos fuimos lo primero que hizo al llegar bajarme el pantalón yempezarme a chupar el pingo, parecía profesional Rosa: tegusta bebe? Yo: si doña( no se por que le dije asi) Rosa: no medigas asi, decime putita Rosa: tegusta? Yo: siputita Rosa: quieroque me des toda la leche a tu putita No aguantemas y le mande toda la leche en la boca, estaba tan cargado que le llene del  veneno la boca, me limpio un poco y la pongo dándomela espalda y le empiezo a chupar todo ese hermoso orto, jamas en mi vida había chupadoculo pero era tanta la excitación que sin dudarlo lo hice, pase la lengua portodos lados, me paro y empiezo a culearla, que rico se sentía era un espectáculoles juro que no lo podía creer, me la culee un buen rato fueron como 20 minutosmas o menos, por cada chirlo que le daba largaba un gemido, ninguno decía niuna sola palabra lo único que me dijo es que cuando este por acabar que leavise asi le acabe en la boca de nuevo, le encanta la leche a la putita, ya noaguante mas saque la la poronga y se la mande en la boca me chupo 10 segundos yle volvi a largar todo el jugo, me miro, se rio y se lo trago. Fue laexperiencia más bonita de mi vida, se fue ella primero a su cabaña sin decirnada y por atrás me fui yo. Espero queles haya gustado, hay una 2da parte cuando me la culeo a la hermana de la mujerde mi papa y a la amiga. Avisen si quieren la 2da parte.    gracias

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Ppimediana75Lv1· hace 2016 dRelatos

visita a dermatologa c final Feliz p1 de 2

esto ocurrio el Lunes pasado,fui a la consulta con mi dermatologa sra.de 55 años buenos y grandes pechos,boca con labios riquisi mos de esos que te arrancan la cabeza de la pija si succionan muy fuerte.bueno entre a su consultorio nos saludamos con la  mano me pregunto como estaba y x los resultados de mis verrugas en el cuerpo le conteste y le pase las hojas.despues de leer todo me  pregunto si tenia mas desde la ultima consulta. quiero aclarar que las imagenes son solo ilustrativas yo algo timido  x no saber como decir balbucie,ella se avivo risa x medio dijo q me des vistiera y subiera a la camilla.disculpandose  no contar con cami solin para vestirme que lo cambio x 1 funda.comenzo a escribir y me  observaba como me desvestia hasta que quede en calzonzillo boxer color rojo lo mejorcito p vestir p la consulta.me acoste en la camilla  ella se acerco me vio puesto el boxer,y colocando su mano en mi pu bis quedando parte de su mano tocando mi verga sacate todo dijo acto seguido expreso,no importa yo te saco yo qeria mostrale la ve rruga en la cabeza del choto pero no le intereso!me acerco su boca y me paso lengua por mi boca, c su mano derecha agarro mi pija y  la estiraba,masajeaba,y c la izquierda tenia mis huevos apretados bajo a mi pija le paso la lengua y la metio toda dentro de la boca. la apretaba con los labios cerraba fuerte la boca que placer por  Dios c la otra masajeaba y apretaba mis huevos, los estiraba era  mezcla exacta de placer y dolor lo q me daba esta mujer.la saco de  su boca me observo me puteo y se metio la cabeza en su boca para morderla en su punta y la parte posterior yo sentia como se me llenaba de leche el tronco de la pija,como el conducto estaba cada vez mas hin chado de leche.asique la saque la agarre a la dra.empeze a chupar sus tetas,lamerlas,pellizcarlas,le arranque el corpiño le amase ambas tetas chupe,mordi sus pezones y gemia gemia como loca.segui bajando x su vientre hasta llegar a su tanga blanca que apenas cubria su terrible ca jeta carnosa,enorme y salido clitoris,mojada empapada,la concha la a coste en la camilla le rompi esa tanga y empeze a meter mis dedos mi lengua dentro de su agujero carnoso y caliente.gritaba gemia no  pares no pares haceme acabar soy puta tu puta haceme acabar.asi  continue cojiendola c mis dedos mis manos mi lengua ella movia la pelvis arriba abajo y me tenia la cabeza en toda su concha.cuando ella acaba  que cierra sus piernas en mi cara sintiendo todo su fluido vaginal y yo con la verga paradisima,veo,estaba la enfermera observandonos  con 1 mano en su concha y la otra en sus tetas.con la tanga abajo y sin corpiño. Fin 1ra parte ojala les guuste tiene mucho de fantasia pero es fantasia que me ronda en la cabeza

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RReadcrankLv1· hace 2020 dRelatos

Las anecdotas de sabrina

Me parece que la mejor forma de empezar es presentándome, me llamo Sabrina, tengo 20 años y obviamente no soy la más linda de mi colegio, mucho menos de mi barrio, pero creo que me defiendo con lo que tengo, soy una chica de contextura delgada pero con muy buena cola ,es lo que más llama la atención a los pibes, ya que de pechos estoy una poco floja. Mis medidas serían 83-60-90. Osea si me mirás de frente parezco un pibe, pero con la parte de atrás te enamorás jaja.  Bueno, lo que les quiero contar pasó hace algunos años atrás y para no hacer extenso esto empiezo. Transcurria el año 2018, estábamos ya cerca de las fiestas de fin de año, como yo siempre fuí una piba aplicada , los primeros días de diciembre fueron para mi la finalización de clases, a comparación de mis amigas que se demoraron un tiempo más.   Este grupo de amigas estaba conformado por tres chicas; Amelia , Noelia y yo, entre nosotras la única que tenía novio era Noelia, él se llamaba Gastón, era mayor que ella y la trataba súper bien. (Acá entre nosotros, el pibe estaba que se partía, muy buena elección la de mi amiga). Pasaron las fechas de los finales y el año se terminaba, fué entonces que en una juntada con ellas cometí mi mas grande error, el de desirles que yo era virgen, si así es , con 18 años no había chupado una pija, ni me lamieron la concha, nunca había garchado. Y claro para mis amigas, era una re crota, después de los bardos y burlas, habíamos acordado que saldríamos al boliche. Pero entre todo lo que hablamos lo que se me quedó dando vueltas en la cabeza fué lo que me dijo Amelia, que ese día perdería mi virginidad y mi inocencia. Esa noche no pude dormir y el resto de la semana me pasaba pensando en ese momento. Hasta que llego el día y con las chicas fuimos al boliche, estábamos ahí bailando y tomando, hasta que Noelia nos dice que su novio estaba en la casa de un amigo que tenía la casa sola y que nos pasarían a buscar. Entre charla y charla acordamos lo siguiente, ya que Noelia tenia a su novio ahí y Amelia tenia onda con el amigo, (todo bien pero yo quedaría en banda), el acuerdo fué que cuando yo me aburriera y me quisiera ir me llevarían. Así que acepté ir, mi idea era de estar un rato nada más y cuando la cosa se ponga fogosa me iba, ese fué mi idea desde el principio, pero lo planeado casi nunca resulta. Los dos chicos nos pasaron a buscar en el auto, dimos algunas vueltas y terminamos en la casa del amigo de Gastón, cuando entramos había un chico más, pero más allá de el saludo , no compartimos más palabras. La joda transcurría de lo mas bien , música, baile, escabio, nos estábamos divirtiéndo y yo la verdad no me quería ir, lo estaba pasando muy bien ,hasta que uno de los chicos dice que ya estarían por cerrar los almacenes y había que ir a comprar más bebidas, es entonces que Gastón, les dice que vallan a comprar antes que cierren, la verdad no se cuanto tiempo ya había pasado desde que se fueron, la cuestión es que el alcohol se me había subido, solo miraba a mi amiga Amelia que estaba con su celular y del otro lado a Noelia franeleando con su novio, ella le levantaba la remera al pibe y me dejaba ver lo que traía abajo, yo sentía como me mojaba y como un calor que nunca sentí me invadía, entonces agarre mi celular para dicimular, un rato después Amelia se levanta y dice que iria al baño, los tortolos ni se mosquearon, yo estaba perdida en como Gastón tocaba a noelia, como la besaba hasta que Gastón la detuvo y le dijo que yo estaba ahí, que quería ir a otra lugar ,fué entonces que Noelia me miró y me dijo... -disculpame, ahora que me acuerdo Amelia y yo te prometimos algo y lo vamos a cumplir sí o sí.  Yo puse la cara de boba como que no pasaba nada. Noelia agarró la mano a su novio y lo llevó a la cosina, escuche que hablaban pero no lograba entender nada, al cabo de algunos minutos vuelvia Noelia con una franela y me la pone sobre los ojos, mientras me la ataba me decía que ella nunca falla en una promesa Durante todo el tiempo transcurrido en el que ellos hablaban en la cocina , mi cabeza estaba a mil, pero sinceramente en ningún momento me imaginé lo que podían estar planeando, yo me había quedado con la imagen de Gastón y Noelia besando y tocandose, pensaba lo que el le haría, como podría fidfrutar noelia. Y la verdad de lo caliente que yo estaba me importaba un huevo todo lo que pudiera pasar. La venda que me pusieron no me dejaba ver nada, solo estaba ahí sentada con un vaso de cerveza en mi mano y lo único que escuchaba era la música a todo volumen, cuando estaba empezando a sentir nervios, sentí como unas manos grandes me tocaban lentamente entre los muslos subiendome un poco el vestido que traía, mientras me separaba las piernas, se acerca a mi, yo que me preparaba para un beso, sentí algo que va abriéndose lugar en mi boca, en ese momento si me puse muy nerviosa, porque era la primera vez que sentía algo así, a parte con los ojos vendados no los escuchaba, solo la música y esa cosa grande entrando en mi boca, por instintolo la abría más a medida que me lo metía, sentía como salía lentamente y volvía a entrar, automáticamente empecé a acompañar el movimiento con mi cabeza y a mover suavemente mis labios mientras sentía dentro de mi boca, entrando y saliendo, en ese momento Noelia se acerca a mi oído y me susurra... -te gusta?  Como no sabía que responder, (ni siquiera entendía bien lo que estaba pasando) y teniendo eso en mi boca solo pude decir  _hummm, asintiendo con mi cabeza en aceptación. A lo que Noelia responde...  –vez te dije que les iba a gustar. No escuche a nadie responder o decir algo. Estaba inmiscuida en lo que hacia con mi boca, muy concentrada, mientras una mano me agarra por atrás de la cabeza metiendo sus dedos entre mi cabello y me empuja, quería meterlo más profundo en mi boca, todo eso me calentaba más y más, mientras una mano me agarraba la cabeza sentí otra acariciar mis pechos con unos movimientos casi timidos se rebuscaba entrar en mi brassier, y a pesar de que lo estaba haciendo bien, quería que fuera mas rápido y brusco, quería sentir más esa fuerza y el calor que sentía de esa mano tocandome, su piel contra la mia, entonces para ayudar lo agarré y lo iba guiando, apretando esa mano por mis pechos, cuando retiré mi mano la suya comenzó a alejarse lentamente con sus dedos rosando mi piel, pasando por mis pezones, jugaba con ellos, los tocaba haciendo que a cada segundo se pusieran más duros, es indescriptible lo que sentía en mi vagina, tenía muchas ganas de que me penetrara, o que me la tocara, lo necesitaba, ya la sentía muy húmeda, no me aguante, entonces con mi mano derecha me comencé a acariciar, solo me pasaba los dedos lentamente de arriba abajo sobre mi tanga, que ya estaba más que mojada, es ahí cuando de repente me saca el pene de la boca y empiesa a acariciarme la vagina de una manera que se notaba que sabía perfectamente lo que yo quería, delicadamente y con movimientos muy lentos iba metiendo su mano por debajo de mi tanga, abro más mis piernas, y llevo mi pelvis un poco más para adelante, esos dedos celestiales llegaron al punto exacto y con movimientos circulares y muy sutiles acariciaba el lugar correcto, los labios se abrían como si tuvieran vida propia, y sentí como que me latía ahí abajo, yo ya no controlaba mi cuerpo, ya me estaba dejando llevar, mientras el volvió a meter su pene en mi boca, está vez los movimientos que hacíamos eran con más intensidad. Todo esto duro el transcurso de algunos minutos,hasta que escucho la voz de mi amiga Noelia que me dice _ Querés ver que te estás comiendo? Con mi boca en su pene, nuestras manos ocupadas tocandonos y la concha que se me derramaba como canilla rota, sólo pude asentar con la cabeza, instante después, sentí como el se aleja un poco de mi, pero sin sacar su pene de mi boca por completo, mientras me sacaban la venda de los ojos, cuando me la retiran los abro y lo primero que vi es ese grande pene delate mio, levantando la mirada lentamente mientras iba disfrutando la vista que tenía, su vientre, sus abdominales marcados, sus pechos y por último su rostro que reflejaba una gran satisfacción, al ver la carita de felicidad de ese pibe, cerré mis ojos y la empecé a chupar como en las pornos que habia visto, entre gemidos de placer que emitiamos, miro hacia mi costado y veo a Noelia recostada por el braso del sillón, ya sin ropa solo con corpiño y tanga, metiéndose los dedos en su vagina... Aun quedan 2 partes...si les gusta no duden en asermelo saber ...ay muchas historias y relatos que los quiero compartir ....

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SSr_ThompsonLv1· hace 2028 dRelatos

Primer encuentro con otra pareja

Este es nuestro primer relato, 100% real. Somos una pareja consolidad, hombre y mujer, con más de 8 años juntos. Hace un tiempo nos surgió la idea de sumar nuevas experiencias y lo primero que hicimos fue ir a conocer (antes de la pandemia) un club swinger ubicado en el centro de la ciudad de Buenos Aires... Esa experiencia fue muy interesante, muy impactante al principio, arrancamos muy tímidos pero con mucha curiosidad... No hicimos intercambio esa noche, solo nos dedicamos a jugar entre nosotros, mientras mirábamos muy excitados todo lo que pasaba a nuestro alrededor... El ambiente muy caliente y muy respetuoso a la vez... Nos volvimos con ganas de seguir conociendo este maravilloso mundo, totalmente nuevo para nosotros. Así fue que nos registramos en alguna páginas sw y conocimos virtualmente parejas de todo tipo. No volvimos a ir al boliche SW por la cuestion sanitaria del Covid, ya que no queríamos ir a lugares donde concurra mucha gente, por lo que decidimos (después de mucho tiempo de mensajear) concretar un encuentro con otra pareja. Fuimos a un bar con la idea de conocernos sin compromiso y si había buena onda ver qué podía pasar... Después de una agradable cena nos fuimos los 4 a un hotel alojamiento (al que pudimos entrar sin inconvenientes) y allí se desató un apasionado encuentro que empezó con un juego entre las chicas y termino con los 4 en la misma cama, disfrutando y gozando. Si bien el intercambio fue soft (ya que no hubo penetración en el intercambio) fue muy excitante compartir la experiencia de compartir habitación con otra pareja y ver gozar a las chicas mientras se besaban y tocaban...una experiencia inolvidable

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