+ Crear postIngresarRegistrate

#Culos

Fotos, gifs y packs de Culos subidos por la comunidad.

0
TtochepeLv1· hace 642 dRelatos

Silvia M sigue llevando bikinis deliciosos

Silvia M tenía la mañana libre y sola en casa, así que había quedado en ir a verla a su chalet, cuando terminara un pequeño trabajo fotográfico que tenía esa mañana. Cuando llegue, a Silvia se la veía con ganas de mi visita, pues, en cuanto cerró la puerta, se lanzó sobre mí, abrazándome y besándome acaloradamente. Silvia llevaba una camiseta larga rosa y me fue fácil meter mis manos por ella para acariciar su culazo. Tras el acalorado recibimiento, fuimos a la terraza y allí nos sentamos y charlamos brevemente, antes de que Silvia se fuera a por unas cervezas. Tras varios tragos, Silvia se quitó la camiseta, quedándose con un precioso bikini de triangulo, de colores rosa y azul celeste difuminados entre ellos, y dijo de ir a refrescarnos un poco. Me quedé con mi bañador slip y fui con ella a la piscina. No tardo mucho, mientras charlábamos y tomábamos la cerveza, en estirar su pierna y comenzar a acariciar mi paquete. Lógicamente este se me puso bien duro muy rápido. Me saque la polla por un lado del slip y Silvia comenzó a masturbarme con sus pies. Con mi polla durísima, Silvia salió de la piscina, pues decía que se le había acabado la cerveza e iba por más. Yo no podía moverme con el pollón duro, pues nos podía ver algún vecino. Cuando volvió al jardín con las cervezas, cogió una tumbona y la coloco bajo la pérgola, donde no la vería nadie. Se sentó en el borde de la tumbona, mirándome y sonriendo. Dejo una cerveza en el suelo y comenzó a mover la otra. Cuando la abrió, lógicamente, salió disparada la cerveza, manchando su preciosa carita y su pecho, mojando incluso el bikini. Esta se reía más que antes y, tras dar un trago, se roció cerveza por el pecho. No pude contenerme más, metí mi polla en el slip, y salí, aun con el calentón. Me metí bajo la pérgola y me arrodillé, comenzando a lamer el pecho de Silvia. Pase mi lengua por encima del bikini, notando sus pezones. Saqué uno de sus pechos y comencé a comérselo, mientras acariciaba el otro. Silvia empezó a rociar su pecho con cerveza y lamí su pezón, disfrutado de él. Mi otra mano acariciaba su coño, por encima de la braga, hasta que se metió por dentro y la empecé a masturbar. Comencé a bajar, besando su cuerpazo, hasta llegar a entre sus piernas. Le quité la braga del bikini y comencé a besarla el coño. Silvia echo cerveza desde la zona baja de su tripa, y la fui lamiendo, según caía sobre su coño y clítoris. Acabe abriendo bien su coño, comiéndoselo a fondo. Mi lengua cada vez se movía más rápido, dentro de él, mientras Silvia apretaba mi cabeza y yo acariciaba sus muslazos. No descanse de comer su maravilloso coño, hasta que se corrió y saboree su rico flujo. Me puse de pie, con mi paquete aun durísimo, llenando el slip. Agarré su preciosa cara y la apreté contra mi paquetón, restregándoselo sin parar, mientras ella comenzaba a acariciar mi culo. Silvia agarro mi slip y tiro de él, hasta conseguir quitármelo. Entonces mi polla, durísima, salió disparada contra su cara, golpeándola. Volví a apretar su cara contra ella, pasándola por toda su cara, mientras ella, volvía a acariciar mi culo y sacaba su lengua para lamerme lo que podía. Separé su cabeza y comencé a golpearla con mi polla, antes de pasarla por sus golosos y carnosos labios. Metí mi polla en su boca y comencé a follársela a fondo. Poco a poco subí la velocidad, hasta acabar apretando bien su boca contra mí y metérsela duro, hasta la garganta, provocándola arcadas. Saque mi polla y me agache para coger mi cerveza. Eche cerveza por mi polla y Silvia la lamio y comió a su ritmo. Tras dar un par de tragos a la cerveza, la solté y volví a follarla duro la boca. Me puse un condón, mientras la hice a Silvia ponerse a gatas en la tumbona. Metí mi durísima polla en su empapado coño y la comencé a follar, con una rodilla apoyada en la tumbona. Una de mis manos acariciaba su culazo y la otra su pierna. Agarre el pelo de Silvia y tire de él, clavándole mi polla más fuerte, en su jugoso coño. Cambie mi polla de agujero, metiéndola en su culazo. Se lo folle también fuerte y me eche sobre su espalda, para taparla la boca y que no se oyeran sus gritos de dolor. Gire a Silvia, tumbándola en la tumbona. Me eché sobre ella y volví a follarla el coño. Acariciaba sus muslazos y la comía los pechos, además de besarnos. Ella apretaba sus uñas contra mi espalda y yo la follaba más veloz. Me coloqué de rodillas en la tumbona, subí una de sus piernas y seguí follando su coño. Me tumbé a su lado y metí mi polla por su culazo, follándoselo suave. Acariciaba sus pechos y nos besábamos. Me tumbe en la tumbona y Silvia se sentó sobre mí. Se metió mi polla en su coño y cabalgo como una loca. Mis manos acariciaban sus muslazos y pechitos. De vez en cuando se echaba sobre mí, besándonos y yo acariciaba y azotaba su culazo. Se metió mi polla en su culo y volvió a cabalgar. Mis manos apretaban fuerte sus muslos y de vez en cuando subían a pellizcar sus pezones. Volvió a tumbarse sobre mí y pude mordérselos, mientras seguía follando su culazo. Silvia se dio la vuelta y se tumbo sobre mi pecho, con mi polla aun en su culo. Se movía en círculos, mientras con una de mis manos, la empecé a acariciar el clítoris. Según Silvia subia la velocidad de sus movimientos, yo metía mi mano en su coño, masturbándola. Cuando Silvia iba a correrse de nuevo, se tumbó sobre mí, poniendo su coño en mi boca. Agarré su culazo y la comí el coño, mientras ella me quitaba el condón y me comía la polla, con un maravilloso 69. No nos detuvimos hasta que ambos nos corrimos. Primero lo hice yo y Silvia se trago todo mi semen, para después yo volver a tomarme sus jugos. Silvia y yo estuvimos unos minutos tumbados, abrazados y besándonos, en la tumbona, antes de volver a ponernos los bañadores y darnos un nuevo baño en la piscina. Tras este baño, me vestí y me fui de su chalet, pues Silvia iba a tener que ir por sus hijos.

0 comentariosCompartir
0
Ss3riousLv1· hace 878 dRelatos

Flor de descubrimiento (Parte 5)

Aquí les dejo la 5ta parte de esta historia  Para los que se perdieron la 4ta pueden verla acá  Nadia comenzaba el ritual, había acomodado todo minuciosamente y mientras el vídeo corría en la pantalla, llevaba su mano debajo del acolchado que para desgracia de este espectador lo que ocurría quedaba fuera de su vista. La tenue luz del velador iluminaba su rostro dónde podía ver sus blancos dientes morder sus carnosos labios mientras sus ojos intercalaban entre la pantalla del celular y la oscuridad de sus párpados. Solo me quedaba sospechar lo que ocurría debajo, por los movimientos que su codo dictaba debía imaginar lo que ocurría bajo sabanas entre sus largos dedos y todo su sexo. La elevación de mí boxer daba aviso de la química que ocuria dentro, el sexo que hace rato había tenido no lograba apaciguar lo que sentía en ese momento. El celular de Nadia se desliza por el estampado acolchado y ahora podía captarlo con la cámara, el zoom daba razón a mis conjeturas, el vídeo que corría era el que horas antes se había filmado en esa habitación, que nos tenía a Flor y a mí como actores principales. El espectáculo meticulosamente montado para ella estaba dando resultado, mientras ella miraba mí video teniendo sexo yo veía el de ella dándose auto satisfacción, los ratones hicieron detonar mí miembro que no tenía tregua, me quité la ropa interior y comencé a acariciarme. Tal vez lo que sucedería a continuación sería un error, pero necesitaba saber, lucrar con el hecho que la tenía bajo vigilancia para ver su respuesta, así que dejé la cámara un momento y entré a su perfil de instagram, no era sorpresa la cantidad de seguidores, la mina era un fuego y en todas las imágenes se podía ver su piel, para mi suerte su perfil era público. Fui a su última historia donde podía verse recién levantada con una tanga roja algo abierta de piernas dando los buenos días a sus seguidores. Solo tuve que comentar un emoji de un fueguito para obtener respuesta inmediata. El mensaje no tardó en llegar Nadia- ¿Y ese fueguito? ¿Pensás hacer un asado?  (el juego de hacerse la dificil no le servía conmigo ya que podía verla). Nico- Para hacer un asado se necesita más carne. (con esa sola indirecta estaba bien, no quería comprometerme en nada que quede registrado). Nadia- Pero nene que vas a saber, acá hay carne como para 4 personas. Nico- Encima vos sabes que comí asado hace poco y estoy bastante lleno. (en ese momento Nadia corta con las analogías de cualquier tipo) Nadia- ¿Epa otra vez con Flor? Me tenés que contar. La hija de puta se hace la sorprendida mientras tenía los dedos húmedos de masturbarse con el video.  Nico- Cuando quieras te cuento Nadia- Venite ahora y me contás. La muy zorra sin tapujos me estaba invitando a su casa a las once de la noche, realmente quería dejar todo e ir, tenía unas ganas inmensas de poseer a Nadia, queria ver como era en el sexo, si su personalidad dominante era solo en el cotidiano o afectaba su vida sexual, obviamente tenia mas experiencia que Flor y yo queria comprobarlo en carne propia, pero de hacerlo corria el riesgo del total bochorno, el fogoso día me habia dejado satisfecho, la erección que jugaba en mi pantalon no era para enfrentar a una piba como Nadia, que no se conformaria con menos de lo que recibió su amiga Nico- Ahora me tiro a descansar pero mañana cuando te levantas me avisas, paso y te cuento. Nadia- Me dejas con la intriga. Nico- La intriga va a valer la pena acordate. Pude ver como entraba un mensaje de Flor preguntando como estaba (parecía que había adivinado que hablábamos de ella). Flor- ¿Qué haces ? (con un emoji de dos manos chocando los índices) Nico- Terminado de bañar, en la cama revisando algunos mensajes y de pronto apareciste. Flor- Yo pensando un poquito en vos, no se que me hiciste pero estoy así desde hoy a la tarde. No la culpaba, si no fuese por la seguidillas de eventos que ocurrieron en el medio estaría igual, pensando en ella que realmente me traía loco, las buenas actitudes que tenía conmigo, su inocencia, la forma que me trataba y la manera en la que encajamos tanto en los besos, las caricias y lo sexual era sublime. Nico- Yo también estoy pensando un poquito en vos, no se si en lo mismo pero estoy pensando en vos. Flor- ¡Nabo! de verdad te digo, pensé bastante y creo que estoy un poquitito enganchada. Nico- Yo estoy igual princesa me tenes un poquito loco vos. Flor- ahora que me dejas mas tranquila contame en qué estabas pensando.. Nico- En algunas cositas que pasaron hoy y algunas que van a pasar cuando te vuelva a ver. Flor- Me interesa saber lo que me va a pasar cuando nos veamos. Nico- Quiero que sea sorpresa y para que te adelante algo me lo tenes que pedir bien. Flor- Por faaa (En un audio de voz beboteandome). Como me calentaba su voz ingenua y suave, quería tenerla conmigo. Nico- Me dijiste que no tenías con quien ir a la casa de Funes. Flor- mmmm dejame ver…. creo que pasado mañana podemos estar solos, ¿podes? Nico- para vos siempre puedo, mañana quedamos para ver cómo hacemos ¿te parece? Flor- Mañana te escribo cuando salgo de la Facu y quedamos. En ese momento me puse en plan para el día siguiente, si Nadia estaba tan caliente como parecía me iba a avisar para que vaya, vacíe el celu de cosas innecesarias ya que quería hacer una copia del vídeo de Flor antes de borrarlo. Daban las 9 y terminaba de desayunar cuando el celular da el aviso que esperaba, era Nadia diciéndome que estaba ansiosa por escuchar mí historia, envió un mensaje a Flor para ver cómo estaba y no cruzarme accidentalmente en el departamento, para mí suerte se estaba preparando para ir a la facultad. Llegué al departamento saludé a Nadia con un beso en la mejilla rozando los labios, coloqué el celular debajo del casco cuidadosamente mientras copiaba el vídeo, me saqué la campera que traía puesta quedando en remera y joggins mientras de piernas abiertas me abria lugar en el sillón del living, Nadia se sentó frente a mí en la silla, el negro remeron de los Rollings la cubría hasta sus nalgas, miré el hueco donde antes estaba la cámara y empecé la farsa de mí relato (porque ambos sabíamos que estábamos para otra cosa), comencé a describirlo tal cual el vídeo con el desnudo de Flor mientras Nadia sin ningún tipo de inhibición abría las piernas dejando ver su roja tanga mientras con una mano se tocaba un pezón… ya no había vergüenza en ella y el mensaje era directo, esto iba a suceder, la pregunta era ¿cómo y cuándo?. mí miembro empezaba a surgir entre mí pantalón lo cual comienza a notarse, pero en ese momento (al igual que ella) ya carecía de vergüenza alguna, no me molestaba en esconderlo. Ella agachando la mirada y abriendo la boca con un suspiro lo mira. Nadia- En el sexo que tuviste con Flor siempre faltó algo. Nico- ¿Qué faltó? (Le digo desconcertado). Nadia- Mira que te muestro, esto faltó. Se levantó de la silla, lentamente se acercó y comenzó a bajarme los pantalones dejándolos caer sobre mis pies, colocó en su boca mi miembro que aun estaba dentro de la ropa interior y solo cuando la tela estaba completamente húmeda y mi verga erecta la liberó, se detuvo a observarla mientras yo deslizaba mí pantalón dejando mí parte inferior completamente desnuda, cuando terminó de examinarlo metió solo la punta en su boca, haciendo una fuerte succión y dejando todo el tronco fuera de semejante goce, intenté adentrar más mí miembro en su boca pero me detuvo, a modo de castigo solo siguió por mis 2 testículos, lamiendo y engullendo cada uno de ellos, dejando todo el tallo de mi miembro sin tocar… la brujería que había hecho estaba dando resultado ya que ahora solo deseaba tenerlo entero dentro de su boca. Ella lentamente se levantó pasando el perfumado pelo frente a mí cara, recorrió el vacío living guiándome hacía al dormitorio principal, mí dura verga me indicaba el camino hacia el cuarto más grande, un lugar desconocido para mi hasta el momento. Al descubrirlo pude ver en medio una enorme cama frente a un gran espejo y un tocador, a diferencia del otro este estaba alfombrado y una pequeña vela aromática impregnaba el aire con aroma a coco. Se colocó en la cama frente al espejo y pasando sus manos bajo el remeron deja caer su tanga al piso lentamente para luego sentarse en la cama abriendo generosamente sus piernas, sus palmas apoyadas sobre la colchon, su inclinación hacia atras, el pliegue de la larga remera tapaba su entrepierna dejando ver una leve sombra de lo que había debajo, con un movimiento de sus ojos me señala el camino, voy relamiendo mis labios quedando de rodillas frente a la cama y escondí mí rostro debajo de su remera para empezar a propinarle sexo oral, podía saborear sus depilados labios vaginales a la perfección, su humedad se mezclaba con mi saliva y su jadeo empieza a cortar el silencio de la habitación, siento una presión en mi nuca, era su mano empujandome contra su sexo, usaba sus piernas para apretar fuertemente mi espalda, me atrapaba en sus muslos mientras comenzaba a recostarse en la cama, fue cuando pude ver bien su conchita depilada con tatuaje pequeño “carpe diem” (disfruta el momento).  Lo que en principio eran lamidas se fueron transformando en un exaltado choque de mi cara contra su entrepierna que cada vez se hacia mas fuerte por la presión que sus piernas ejercian sobre mi nuca, mientras ella hallaba el extasis que brotaba en cada suspiro yo me encontraba atrapado, sometido y asfixiado contra su sexo, no podía liberarme (al menos no suavemente), solo al pasar del tiempo sentí que la presión de esas largas piernas bronceadas era menor y podia reincorporarme, respirando profundamente con mi cara completamente mojada hasta mi flequillo, mi visual era el tatuaje de “carpe diem” en su sexo, la boca estampada en su remera sacandome la lengua y su cara socarrona sonriendo desde arriba que me ordenaba que me quite la remera, mientras ella ya parada a mi lado se quitaba la suya. Pude ver a Nadia completamente desnuda (no se si existe la Barbie hawaiana pero si existiera debería tener esa forma), sus pechos caen frente a mí, sus duros pezones en la punta de su pequeño pecho que cabía perfectamente en una mano, desde abajo arrodillado pude ver la sonrisa de Nadia que acechaba como un niño que iba a hacer una travesura. Nadia- Acostate en la cama (ella no pedía, ordenaba y mi cuerpo obedecía como si me lo hubiera hackeado). Se sentó poco a poco sobre mi miembro completamente estallado en venas que con su mano ayudaba a introducirlo, poco a poco logró enterrarlo todo en su vagina y al liberar su mano agarró mis 2 huevos fuertemente como si quisiera llevar el ritmo de la cabalgada que comenzaba a darme, podía sentir el peso de cada una de sus manos, la que estaba en mi pantorrilla sostenía todo su peso y la otra ejercía una presión casi masoquista sobre mi testículos, con sus rodillas dobladas y su arqueo de espalda que mostraba la parte baja de su mentón, los pechos se movían con un leve vaivén y su abdomen plano terminaba con la frase “disfruta el momento” mientras veía a mi amigo disfrutandolo, entrando y saliendo de su bien dilatada conchita, las venas de mi miembro entero recorriendo la entrada de su sexo, la imagen que el espejo me regalaba era la de sus mechas sueltas y su hermoso culo rebotando sobre mi miembro, coordinamos las exhalaciones que remueven el olor a vela aromática del aire, ambos estabamos por acabar, estaba muy cerca de hacerlo cuando ella deja su posición y me mira presionando fuertemente mis testículos. Nadia- ¿Qué haces? ¿Querés acabar? no tenés permiso de acabar vos. (mientras quitaba su concha de mi chorreante miembro). Se acostó a mi lado mientras con una mano me masturbaba y la otra sobaba mis huevos. Nadia- ahora si podes acabar (jalando enteramente mi miembro hacia atrás y apretando fuertemente mis testículos) El chorro de semen se elevó y cayó impactando en mi pecho la fuerza realizada me obliga a cerrar los ojos mientras mí miembro sigue dilapidando

0 comentariosCompartir
0
LLazarus_Lv1· hace 1133 dRelatos

Mi compañera de trabajo me da clases de sexo

Había egresado de la escuela, y todavía faltaban unos meses para  comenzar la universidad. Quise, por primera vez, vencer mi pereza y aprovechar el tiempo, ganar un poco de dinero para el próximo año. Con el fin de sortear el suplicio de levantarme temprano, opté por un trabajo nocturno, en un bar del centro de la ciudad, al que había ido algunas veces como cliente. El horario era desde las 6 de la tarde hasta las 2 de la mañana, me acomodaba, al fin y al cabo a esa hora me estaba durmiendo, jugando algún videojuego, o viendo series hasta me venciera el sueño. No fue tan difícil que me aceptaran, en esa época del año la vida nocturna aumenta bastante, y suelen necesitar trabajadores temporales. Me pusieron de mesero, les preguntaba a los clientes que querían pedir, y llevaba el mensaje a la barra, a veces el ritmo era frenético, agotador, pero poco a poco me fui acostumbrando. Pero nada de esto es importante, no les vine a contar la historia de como fui aprendiendo a hacer mi trabajo. Les vengo a contar como fue que mientras todos querían bebidas alcohólicas, yo lo único que quería era follarme a Clara, la de la barra. Desde el primer día, o más bien, desde el primer minuto, me fijé en ella. Debía tener unos treinta años, un rostro que era como una obra de arte espontánea, un poco morena, la nariz respingada, los rangos definidos, una suerte de geometría amable que le daba una belleza casi matemática, los ojos entre marrones y verdes, unos labios no muy grandes, pero atractivos, y el pelo ni muy largo ni muy corto, suelto, libre, negro. Y vamos bajando, sus pechos no precisamente grandes, pero firmes, llenos de vida, no necesitaba sujetador, se mantenían, por si mismos, en la posición adecuada. Casi siempre se vestía con una camiseta apretada, que dejaba ver una parte de su vientre, desde ombligo hasta el comienzo de sus leggins, era un viente delgado, y daba la impresión de ser un tanto duro, ejercitado, pero no demasiado. Como dije, no usaba sujetador, y, por lo mismo, usualmente solía notarse el relieve de sus pezones, esos dos puntitos que me distraían de sus dos ojos, cuando llegaba con el pedido, y se me olvidaba todo. Y bueno, todavía falta lo mejor, su culito, era, y no exagero, perfecto, el tamaño justo, como dos manzanas deliciosas, y he decir lo mismo de sus muslos, todo en ella tenía el punto justo entre el volumen y la delicadeza. Siempre he sido un poco tímido, y en este ocasión más aún, pues ella tenía alrededor de treinta años y yo apenas dieciocho, y mis experiencias se limitaban a algunos besos, lamentablemente, así que difícilmente me atrevería a decirle algo más que los pedidos, y menos aún a hacer explicito mi interés. Pero las mujeres siempre perciben el deseo, y a ella lejos de molestarle, parecía gustarle. Cuando cerrábamos, y todos se iban, nos quedábamos más o menos una hora a limpiar el lugar. Y dado que no es precisamente seguro caminar por la calle a las tres de la mañana un día se ofreció a llevarme en su auto. Yo, bastante nervioso, acepté. Ella intentaba iniciar la conversación, pero yo me limitaba a responder con monosílabos. Cuando llegamos nos despedimos de un beso en la mejilla, o más bien en la comisura, y luego me regaló una pequeña sonrisa, y me dijo tranquilo, no pasa nada, acariciándome la pierna, peligrosamente cerca de mi pene, que levantaba mi pantalón, completamente erecto. Estoy seguro de que se dio cuenta, pero no hizo nada más que mirar mi bulto unos segundos, levanto la mirada y me dijo - Te doy permiso para pensar en mi cuando tengas que liberar esa tensión que no te dejara dormir -, me despedí y me baje del auto, sin entender del todo lo que había pasado. Era cierto, tenía que liberar esa tensión y imagine un escenario ligeramente distinto de esa despedida en el auto, ella bajando el cierre y dándome la mamada de mi vida. En una ocasión, ya habiendo cerrado, nos íbamos a una suerte de patio trasero, a fumarnos unos cigarrillos antes de irnos, generalmente éramos cinco o seis personas los que participábamos de esa tradición, pero esa vez, todos se fueron yendo y nos quedamos solo nosotros dos, y yo ya no respondía con monosílabos, nos divertíamos conversando, me gustaba hacerla reír, y escucharla. Me dijo que llevaba 5 años trabajando ahí, pero estaba aburrida, quería irse, viajar, probar suerte en alguna parte de Europa, aprender idiomas, vivir nuevas experiencias. Yo le dije, no parece que estes aburrida, cumples muy bien con tu trabajo, los clientes van una y otra vez a la barra, y directamente hacía ti. - Es que tengo un secreto - me dijo, y me tomo el dedo indice, y lo llevo a su pezón, se fue acariciando lentamente, en círculos suaves, primero uno, después otro, y luego me salto la mano, ahí estaban, sus pezones marcaditos, y mi mirada sin poder despegarse de ellos. - Adentro no siempre hace frío, tu más que nadie lo debe saber, si siempre estas caliente, dijo mirando mi bulto - y yo en un acto de valentía, tome su mano, y la puse suavemente sobre mi polla, por  sobre el pantalón, - Para equilibrar las cosas, tu diriges mi mano, yo dirijo la tuya. Se rió y me dijo - Ya se hace tarde, mejor me voy ahora antes de que pase alguna otra cosa. Nuestras conversaciones post trabajo se fueron haciendo una costumbre. Ella solía contarme sus experiencias amorosas, sexuales, y yo no tenía mucho que contarle, y para no mentir, decidí ser honesto - Apenas he dado algunos besos, y creo que ni eso hago bien -, - Bueno, yo te puedo enseñar, solamente con intenciones pedagogicas, ya sabes - me respondió, y se acerco a mi boca, abre un poco la boca, no tanta luego, ve de a poco, que nuestras lenguas jueguen, pero tímidas, cosas así me decía y yo me aplicaba en mi estudio. Cuando ya llevábamos varias clases, y casi sin pensarlo, le puse la mano en el culo, apretando un poco  esa fruta deliciosa,  - Ey eso no te le enseñado -  -Bueno, bueno, estoy adelantando lecciones, soy un buen alumno - - Mmmm, me mereces un premio - Acerco su boca a mi cuello, y me comenzó a dar besos mínimos, apenas rozándome con la puntita de la lengua, dándome pequeñas mordidas, mientas con la mano me acariciaba el bulto, suavemente, abriendo y cerrando los dedos. Difícil explicar el placer que experimenté al sentirla en mi cuello. No estaba preparado para eso, y acabé sin apenas empezar. Aunque ella estuvo lejos de reprochar mi entusiasmo. Metió mi mano dentro de mi calzoncillo, y la sacó cubierta de leche, para luego lamerse la palma de la mano. "Para equilibrar un poco las cosas, yo saboreo, tu sabores" - Me dijo y tomo mi mano, deslizandola por dentro de su leggins apretado. Sorprendentemente, no llevaba braga, una vez adentro, recorrí su concha, empapándome con sus jugos, y justo antes de que me atreviera a ír mas alla con mis dedos, saco mi mano. Yo hice lo unico que podía hacer, lamer la palma de mi mano, saborear su calentura. Desde ahí las cosas solo fueron a más. El momento clave fue cuando en vez de llevarme a mi casa, me llevó a la suya, y me invitó a pasar. Una vez adentro me dijo que teníamos que seguir con las lecciones. Y vaya que aprendí las semanas siguientes. Lamí sus pezones, ligera mi lengua circulando por su areola, los  mordía apenas, con cuidado. Escuche sus gemidos, a veces susurros, a veces gritos destemplados. Aprendi que hay que ir de a poco, bajar por su viente, deslizar mis dedos por sus brazos, por su espalda. Recorrer, un largo tiempo, la parte interior de sus muslos con mis labios, reconocer el terreno, acostumbrarme a su cuerpo, permitir que, de a poco, su conchita se humedeciera, como un lago en el que pronto podría sumergirme, o más que un lago, una terma. Y bueno, lo que más me gustaba, lamer su concha, tomarme el tiempo necesario, beberla, probarla, sentir su sabor empapando mi cara. Dejar el clitoris para después. Primero apenas respirar, de cerca, demostrarle mi entusiasmo con mi aliento agitado, dejar que la toque el viento. Después posar mi lengua, como un ave aterrizando, hacer presió, soltar, hacer presión, soltar. Después recorrerla de arriba a abajo, sin apuros, y recién ahí, concentrarme en su clitoris, ahora más rapido, mi lengua tiritando en el tembloroso de su sexo. Finalmente, los gemidos destemplados, su espalda arqueada, su vientre contrayéndose, mi cara, mi sonrisa, empapada.  También se trataba de recibir el deseo con paciencia, mirarle los ojos cuando me lamía la polla con maestría, rodeando con su lengua mi glande, recorriendola desde la base hasta la punta, verlo entrar completamente en su boca, eyacularle la carita sonriente. Y aun no hablado de entrar en ella, de penetrarla atento, conociéndome, evitando que el entusiasmo me juegue una mala pasado, sentir sus paredes, percibir como se aprietan masajeándome la polla, irme dentro de ella, caer casi dormido sobre su cuerpo. A esa altura merecía otro premio. Me dijo acuéstate, me dijo quédate quieto, y se sentó, suavemente, en mi cara, con su concha en mi boca, frotandola cada vez más rapido, empapándome todo el rostro, chorreando su fluido por mi cara. Y que alegría sentirla cabalgar, sentir todo su deseo reposando en mí, como una fuerza natural ante la que solo me quedaba deslumbrarme. Todo eso aprendí de ella. Se acababa el verano, se acababa mi trabajo, pero también el de ella. Iba hacer lo que me comentó, irse, viajar, conocer, jugarse su destino en otras latitudes, dejar de estar aburrida. Al principio me apenó, no podía aceptar que ese idilio terminara, era como tener un sueño delicioso, y luego despertar, y darse cuenta que no era cierto. Pero con el tiempo, a medida que quedaban menos días para el desenlace, fui comprendiendo que el ciclo, había terminado, que el destino nos había juntado para aprender, para habitar el placer como un refugio de fuego, pero siempre llega la hora de abandona el refugio, de lanzarse a caminar por la intemperie. El ultimo día se acerco a mí y me pasó un cajita, - Abrela cuando llegues a tu casa - Me dijo. Lo primero que vi fue una carta, en un sobre, y una bolsa de negra, de plástico. Primero leí la carta. "Que locura estos meses. Creo que no hay lugar de mi cuerpo por que no hayas visitado con tu lengua. Y, a veces, cuando me estoy quedando dormida, siento que el eco de mis gemidos sigue dando vuelta por mi habitación. Te extrañare, extrañare tus palabras, tu polla, tu leche, tu verga hundida en mi como una espada generosa. La atención con la que me comías la concha, como si fuera lo más delicioso que has probado. Y ese orgasmo que me diste solo besando mis pezones, fue largo como un verano. Te dejo un regalo para que no me olvides." Abrí ansioso la bolsa negra, y adentro encontré sus bragas, absolutamente empapadas, las acerque a mi cara y las olí, como quien sale a la superficie tras estar sumergido mucho tiempo en el agua y respira la mitad de la atmósfera. Así las olí, y me masturbe pensando en ella, al fin y al cabo, cuanto todo empezaba, me había dado permiso para hacerlo, para aliviar la tensión que no me dejaría dormir. Se habían acabado las lecciones, y ya era hora de entrar a la universidad, la verdad que comenzaría mis estudios bastante preparado, había adelantado algunas asignaturas, y estaba deseoso de poner en practica mis conocimientos.

0 comentariosCompartir
0
JJonathanferroLv1· hace 1133 dRelatos

Michelle, jarocha sexi

Una última parada antes de irme de veracruz fue pasar a ver a Michelle, una morena maciza, que fue mi crush durante algunos años, ella ya casada, con un esposo que es un patán, que se siente superior y que la última vez me cogi a su esposa casi casi en sus narices, volvimos a salir, esta vez fuimos 5, Michelle y su esposo, mi mejor amigo y su novia y pues yo solo, mi novia ya esta en monterrey, el se burlaba de mi por estar solo, cada vez se ponía más ebrio y más insoportable, incomodado a todos, yo solo me reía, mi amigo se dio cuenta de que algo pasaba entre Michelle y yo, ya que en más de una ocasión nos descubrió las miradas que nos echábamos, solo me mando un mensaje diciendo que era un cabron, pero que el tipo se lo tenía merecido, que no diría nada, el tipo ya de plano estaba tan ebrio que vomito dos veces, mi amigo y su novia decidieron irse y no los culpo, Michelle me pidió si los podía llevar a su casa, lleve la camioneta, para no batallar lo pusimos en la cajuela, así si volvía a vomitar no manchaba los asientos, el tipo iba inconsciente. M: se volvió un alcohólico, pero lo peor es que a las 5 cervezas ya anda mal. J: sin ofender, pero me dio lastima. M: dimelo a mi, ya solo toma, ni me toca, ya llevamos algunos años de casados 2 años y aun no puedo quedar embarazada, yo soy fértil, pero la culpa es de el. J: pues si que tienes un problema, y tu quieres ser madre? M: si, pero nomas no se puede, aparte tenemos poco sexo, de la última vez que viniste y que fui infiel, solo hemos tenido sexo 2 veces y si me molesta, porque para ver culos si se le para, pero al tener a este mujeron al lado no. J: pues si que es un pendejo. M: ya lo se, pero no hablemos de él, esta tan ebrio que de seguro ya se quedó dormido y mañana no recordara nada, y sabes que? Quiero aprovechar esta oportunidad. J: y como la quieres aprovechar? M: contigo, en la cena dijiste que cambiarías de trabajo y que no sabes cuando volverás a venir. J: eso es cierto. M: pues vamos a mi casa, dejamos a este pendejo en el sillón y nosotros nos vamos al cuarto. J: vale. Llegamos a la casa, a como pude lo baje y lo lleve al sillón, la verdad el tipo daba pena, la camisa vomitada y oliendo a mierda que tira pa atrás, de me había bajado la calentura, pero nomas llegar al cuarto y besarme con Michelle me volvió a llegar, besaba con una desesperación, se ve que hace mucho que no tenía nada de acción y quería sacar toda esa pasión acumulada. M: quiero más de esto. Lo dijo agarrándome mi verga por sobre el pantalón. Se arrodillo y me la saco para empezar a comersela, se metía solo la cabeza y un poco más de la mitad, saboreaba muy bien mi verga. M: sabes? Solo he visto dos verga en mi vida y la tuya me gusta. Y volvió a comersela, trataba de llegar hasta lo más profundo, le daban pequeñas arcadas, pero seguía adelante. M: y si ahora me chupas tu? Ella se acostó en la cama y se quito toda la ropa, yo me puse de rodillas y me fui a comerle la vagina, algo que en realidad me gusta, por lo que me comentó era la primera vez que alguien le hacía eso y parecía disfrutarlo mucho, entregada a más no poder, logre hacer que se viniera, usando la boca y los dedos. M: ahora si metemela, pero hazlo sin condon y vente dentro de mi, quiero toda tu lechita dentro de mi. No la iba a decepcionar, me puse en medio de ella y se la metí de una, estaba tan mojada que entró muy fácil, ella lanzó un grito y supe que se volvió a correr. M: que rico se siente así, me encanta. Seguí con un fuerte mete saca, la quería llenar de leche, pero primero quería disfrutar de ese tremendo cuerpo, mientras se la metía baje mi boca y comencé a chuparle las tetas, algo que la empezó a volver loca. M: así, así, sigue papi, que rico se siente tu vergota. Pasaron 20 minutos, ella no quiso cambiar de posición, así así seguimos así, cuando le dije que ya me venía. M: si papi, tirame tu lechita dentro de mi y déjame embarazada por favor, quiero tener un hijo tuyo papi, échame la leche adentro. Deje salir todo dentro de ella. M: iré a monterrey, solo para asegurarme de estar embarazada y si no lo estoy, pues volver a intentarlo.  Mi telegram es Jonathanferro por si gustan mandar mensaje. Se agradece si dejan puntos y comentan el post.

0 comentariosCompartir