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Experiencia Cornuda con mi Esposa (Parte 4 FINAL)
Una vez que estábamos desnudos, el placer y la lujuria se apodero de la casa, yo no podía quitarle la vista de encima a mi mujer, como le chupaba la verga a Ricardo, le daba unas buenas lamidas por todo el glande, luego bajaba hasta su tronco y sus bolas, mi compadre, le sostenía el cabello para que yo pudiera disfrutar todo el espectáculo, mientras, Conchita se encontraba rozando su vagina con mi pene, que estaba tan erecto que la volvía como loca, el momento era tan excitante que no tardamos mucho tanto Ricardo como yo en acabar, a Conchita se lo tire todo encima de sus nalgas, mientras Geral saboreo el semen de su compañero y jugueteaba con el haciéndolo caer sobre sus tetas, luego escupio lo que quedaba en su boca y se masturbaba con el, metiéndose los dedos en la vagina y su culo. Mientras seguíamos besándonos conchita y yo, Geraldine y Ricardo se fueron al baño, moría de pensar lo que estaban haciendo, pero si fueron por privacidad no quería interrumpirles, no tarde mucho en reponerme, pasarían apenas 6 minutos y ya tenia una nueva erección lista para la acción, limpie un poco el semen de las nalgas de Conchita y comencé a darle lamidas a su vagina, la tenia el el sillón con las piernas hacia arriba y mi cara entre su vulva, realmente lo disfrute tanto como lo hago con mi esposa, esta vez con el añadido de que mi esposa estaba recibiendo de otro, lo que intensificaba el momento, Conchita se agarraba los senos, humedecía sus dedos y jugaba con sus pezones, Ella tiene unas tetas deliciosas, por lo que no pude resistir y en un momento me acerque a lamerlas, mi pene quedo entre junto a su vulva, por lo que ella lo tomo, lo coloco en la entrada, y con un empujón hacia mi se penetro ella misma, mi pene estaba invadido de sus flujos y mi saliva, no tenia escapatoria y realmente lo estábamos disfrutando ambos. En el baño paro el sonido de la ducha, el silencio de una música ausente y tan solo escuchaba los gemidos de mi mujer y los chasquidos característicos de dos cuerpos chocando uno con otro. "le deben estar dando por detrás" Pensé. Conchita se excitaba con cada hundimiento de mi pene, mientras me encontraba besando su cuello y jugando con sus senos. Baje lentamente hasta tocar sus nalgas, busque poco a poco la entrada de su culo y comencé a rozarlo con mi dedo, esa mujer estaba por enloquecer, hasta que le metí un dedo, lentamente, allí se detuvo un instante, se me quedo mirando y yo pensé que no le agradaba, que estaba algo incomoda y con la mirada puesta en sus ojos permanecí unos segundos, no saque mi dedo, pero tampoco lo hundía mas, esperaba una reacción de su parte, hasta que me dijo: Si vas a meter algo ahí, que sea tu pene. Seguí cogiéndola un poco mas por su vagina, mientras nos besábamos apasionadamente, luego la tome la puse en 4 apoyándola sobre el sillón, escupi un poco de saliva sobre mi pene, aunque estaba tan lleno de sus fluidos que ni siquiera fue tan necesario, humedecí un poco su ano, y lentamente la fui penetrando, su grito era de dolor con placer, no sabia que le estaba sucediendo, tal fue el chillido que tanto Geral como Ricardo detuvieron su faena para ver que estaba sucediendo, al verlos llegar desnudos mis pensamientos volaron, recordé que no solo estábamos Conchita y yo como un par de animales lujuriosos, si no que ellos también, volteamos a verlos y Conchita les dijo: "Nos adelantamos un poco, pero ustedes no están muy atrás que se diga". Ricardo le agarro las nalgas a Geral, la beso y luego la cargo, de un brinco mi esposa estaba rodeando con sus piernas a mi compadre, este tomo su pene y se lo metió hasta el fondo, Geral gemía y me veía, era toda una delicia como ambas parejas disfrutaban lo que hacían mientras observaban detalladamente a la otra. Entre una cosa y otra llegamos a la habitacion, y en la cama estabamos los 4, yo tenia a Conchita chupando mi verga, Ricardo la estaba cogiendo desde atras y Geral lo besaba. Conchita pidió intentar la Doble penetración, y todos estuvimos de acuerdo, aprovechando que me encontraba acostado, ella se acerco a mi, le meti el pene en su vagina y Ricardo se acero a su ano, lo fue metiendo poco a poco y la cara de Conchita fue variando de dolor a placer en solo segundos, mi esposa que estaba aun lado, se abrio de piernas y me puso su sexo en mi cara, el placer no me dejaba lugar a pensar y comencé a lamer incluso sin dudar, aun sabiendo que hace algunos momentos Ricardo la estaba cogiendo y que posiblemente quedaban restos de sus fluidos dentro, no me importo, esto era placer. Conchita nos sorprendió a todos, mientras veía como le lamia la vagina a mi mujer, me dijo: "Quiero probar, ¿puedo hacerlo?" Si Gera quiere no tengo problema, ella medio incomoda accedió, sin embargo la incomodidad se borro en instantes estaba disfrutando de 2 lenguas en su vagina, y conchita de 2 vergas dentro de ella. No esta de mas mencionar que a este punto todos habíamos logrado alcanzar unos cuantos orgasmos en general, pero las ganas, el alcohol y el momento no dejaba lugar al descanso, no queríamos detenernos y continuábamos, yo notaba a mi compadre algo cansado, pero cuando me veía con mi verga dentro de su mujer se encendía rápidamente y del mismo modo al contrario. Fue una orgia verdaderamente fantástica. Llegado el momento, mi esposa dijo: "Ok, es mi momento de devorarme sus dos miembros" nos levantamos y ella arrodillada se pudo a mamarnos a los dos, ebria la boca tan grande que la primera doble penetración de ella fue oral, y cuando se canso de chupar nos pidió que la cogiéramos, mi esposa estaba enloquecida de pasión, conchita se masturbaba a cierta distancia, lo disfrutaba todo pero quería mantenerse allá, en par de oportunidades la invitamos a acercarse, pero prefería quedarse allí. Geral levanto una pierna, me abrazo y mientras nos besábamos le metí el pene en la vagina, lentamente Ricardo hizo lo propio en su culo, Geral lanzaba gemidos, cada vez mas fuertes, estos eran de autentico placer y satisfacción, le pregunte si estaba bien y me dijo: -"Estoy mejor que nunca, estoy como quiero estar, tengo 2 penes dentro, ¿Qué mas puedo pedir?" -¿Quizás otro pene? - Le respondí -Si, muchos quiero gozar de muchos penes, soy puta, soy una puta que estaba reprimida y ahora quiero disfrutar. Ricardo la tomaba de los senos, yo la besaba mientras tomaba sus nalgas, todo eso era de pie y sus piernas tambaleaban del placer, tuvo un orgasmo y le saque el pene, Ricardo la tiro sobre la cama y siguió cogiéndola, no había notado que había llegado, se lo dije y ella le pidió que no se detuviera, que continuara, eso me excito, me quede parado a un lado de la cama mientras mi mujer mordía una almohada, se aferraba de las sabanas mientras mi compadre le rompía el culo. En un momento Ricardo acabo, le echo todo el semen en su espalda y se fue a sentar con su esposa, quien lo recibió con un gran beso, Geral se repuso y me pidió que me acostara, luego se monto encima de mi, dándome la espalda, con sus piernas bien abiertas hacia donde se encontraban nuestros amigos, se metió mi pene en su ano y comenzó a cabalgar como toda una actriz porno, yo estaba exhausto pero prendido, mi pene aun lograba mantenerse erecto, y esta escena volvió a encender a Conchita, que se acerco a donde estábamos y comenzó a lamer nuestros genitales, empezó con mis bolas y luego la vagina de mi mujer, Ricardo tras tomarse la mitad del vaso con el trago que habíamos servido minutos antes se reincorporo a la orgia cogiendo a su mujer. Finalmente, mi mujer le pidió a Ricardo que la cogiera mientras estaba en esa posición (recordemos que estaba cabalgándome al contrario, con la espalda hacia mi), el tenia visión perfecta de la vagina abierta de mi esposa, solo debía tomar su pene y cogerla. En esta posición pude sentir como el culo de Gera se cerraba mientras Ricardo deslizaba dentro de ella su miembro, estábamos extasiados de placer, mientras Geral volteo a ver a Conchita y le dijo que quería devolverle el favor, que le acercara la vagina para comérsela. Uff ese momento en el que mi mujer estaba devorando el coño de Conchita me éxito demasiado, definitivamente mi esposa había cambiado, y no volvería a ser la misma, Ricardo le abrió las nalgas y comenzó a mamarle el culo a su esposa, y una que otra vez las lenguas de mi esposa y la de el se encontraban y eso aumentaba el morbo del momento. En esta posición permanecimos hasta que Gerald alcanzo el orgasmo perfecto, sentí como su culo se cerraba queriendo arrancar mi pene, lo que hizo que eyaculara un gran chorro dentro de ella, Ricardo y Conchita se retiraron de encima de nosotros, el la tomo de una pierna mientras la otra la apoyaba en el piso y de pie nos devolvió el honor de tener la visión de como se cogían mutuamente, y tras un breve momento y unas cuantas tocadas de Conchita en su vulva alcanzaron ambos el orgasmo. Tras todo este desborde de lujuria, nos dimos una ducha particularmente cada quien con su pareja, exhaustos y satisfechos, pero disfrutando de ese Post sexo con nuestras respectivas esposas. Nos relajamos y al amanecer Conchita y Ricardo se fueron a su hogar. Aun mantenemos contacto, la amistad no se termino si no que se fortaleció, de vez en cuando nos reunimos y hacemos una que otra locura, pero ninguna como aquella vez. Hemos pensado en hacer intercambios de fin de semana, o incluso que una de nuestras esposas vaya a quedarse la noche con la otra pareja. Si hacemos algo nuevo, les estaré contando los detalles, asi como también de otras experiencias cornudas que sucedieron después entre mi mujer y yo.
Fot¥
Fot¥ — relato en Morboseo, la comunidad del morbo. Alguien chat intercambio de fotooòosss
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Intercambio de nudes
Intercambio de nudes — relato en Morboseo, la comunidad del morbo.
Experiencia Cornuda con mi Esposa (Parte 3)
Tratare de hacer este relato lo mas corto posible, porque el anterior me quedo bastante largo, es que no quería que perdieran detalles calientes de todo lo que mi esposa me conto. Pues bien, habrían pasado aproximadamente 2 semanas desde la vez que mi esposa y mi compadre tuvieron su encuentro intimo, yo moría del deseo cada vez que los imaginaba a los 2 juntos, teniendo sexo salvaje. En ese tiempo no hable con Ricardo, pero mi esposa y el si que tenían muy buena comunicación, Geraldine me mostraba lo que se escribían, las fotos que le enviaba para calentarlo, y las perversidades que querían hacerse el uno al otro, yo miraba a mi esposa muy entusiasmada y con muchas ganas, y siempre le propuse que se fuera con el a un hotel, pero era mi compadre el que se negaba, hasta que un día fueron de visita a la casa Conchita y Ricardo, llevaron algo para comer, y beber, la conversación estuvo muy amena, y la tarde se convirtió en noche, las botellas del licor que estábamos bebiendo se terminaban de una en una, y se reflejaba en nuestro estado de ebriedad. En un momento mi esposa dice sentir calor, y yo ni corto le digo: "pero quítate algo de ropa, después de todo estamos en confianza", ella sin pensarlo se quito la blusa que llevaba puesta y dejo sobre si un brasier de encaje semitransparente, Ricardo no pudo ocultar su deseo a mi esposa, la vio fijamente y se saboreo los labios. Conchita de inmediato lo vio, y solo sonrió con picardía, ¿Le habría contado acerca de su momento intimo con Gera? fue lo que pregunte en mi mente al instante, poco después, Conchita acompaño a mi esposa y se quito su top, sin duda alguna los senos de mi comadre son bastante buenos. No pude dejar de mirar, ya que el brasier que llevaba era diminuto a comparación de sus enormes senos, y de vez en cuando ella los movía en forma provocativa, asomando tímidamente sus pezones, en una de esas me pillo mironeandola y cuando nos vimos a los ojos me hizo un guiño travieso y se mordió el labio. "OK, esto se esta poniendo mejor de lo que esperaba" Fue lo que pensé, pero al mismo tiempo me dije: Yo le presto mi mujer a Ricardo, pero no se si el este dispuesto a prestarme la suya. Mientras mas bebíamos, los efectos del alcohol eran evidentes en nosotros, nuestras esposas estaban semidesnudas y calientes, algo ebrias, ellas cantaban y nosotros nos deleitábamos viéndolas, mi compadre y yo charlábamos del trabajo, de deportes, de economía, en fin de los temas que normalmente hablábamos, pero en un giro me atreví y le dije: -Geraldine no deja de verte, seguramente quiere que le cumplas lo que le prometiste. -..... El se quedo en silencio un rato y me respondió: "A eso vine compadre, ya no me aguanto mas". (Entendió muy bien que yo estaba enterado de toda, que no sentía celos, odio o rencor) - Pero ¿Cómo vamos a hacer con Conchita? Si quieres yo la distraigo un poco mientras ustedes van a la habitación, yo luego veo como los acompaño. - Es que precisamente quiero pedirte un favor. - Dime Ricardo, lo que quieras, después de todo nos haces un favor a mi esposa y a mi. - No queremos hacer solo un trio, queremos un intercambio completo de parejas. Me quede atónito, no sabia que responderle, mi comadre esta muy buena, pero no sabia que pensaría Gera de esto. -¿Que? ¿Ella quiere eso? ¿Tu quieres eso? -Compadre tengo que confesarte algo: Ese día que tu esposa y yo cogimos (lo sabia si cogieron y Geral no me lo había dicho todo), llegue a la casa y tuve que confesarle a mi esposa todo lo que hicimos, no podía verle a la cara luego de lo ocurrido, tuvimos una fuerte discusión, llego incluso a pedirme el divorcio, recogí todas mis cosas en una maleta y antes de salir me pidió una ultima vez de despedida, te admito que me sorprendió mucho pero con todo lo caliente que había quedado con tu mujer, le di una cogida a la mía, la puse tal cual le había hecho a Gera, le hice de todo y mas de lo que nunca habíamos hecho, ella disfruto al máximo y al terminar me abrazo y me pidió que no me fuera, que me perdonaba, le dije que nunca lo volvería a hacer y me miro, solo me dijo estas palabras "en realidad quiero que se lo vuelvas a hacer, pero quiero estar presente". Le explique que le había ofrecido un trio, y ella me dijo, yo también lo quiero. Me inundo el celo, me vi enceguecido y le dije que no rotundamente, ella se enojo, se vistió y salió de la habitación. Y continuo: Tuvimos muy poca conversación el resto del día, mi maleta estaba aun junto a la puerta, yo estaba molesto por lo que me pidió, pensaba que seguramente se sentía insatisfecha, o que simplemente quería vengarse, pero poco a poco la idea me fue sonando, en un momento hasta tuve una erección pensando en nosotros 2 cogiendo con mi mujer, te imagine comiéndole la vagina mientras tu mujer me comía la verga y me masturbe pensándolo. Mauricio, ahora te entiendo, luego de esos pensamientos cornudos no hay vuelta atrás, ahora solo deseo verte con mi mujer. Mientras nosotros hablábamos, nuestras esposas no nos escuchaban, pero había un cierto ambiente de lujuria, las canciones de fondo eran cada vez mas sensuales, nuestras esposas ya habían llegado a estar completamente en ropa interior, mi esposa tenia un hilo blanco que hacia juego con su brasier, pero Conchita, tenia un seductor liguero, y una tanga hilo rojo, con una abertura en el medio que dejaba ver su vagina completamente, ambas estaban sentadas a cierta distancia de nosotros, y se dirigían miradas de cómplices, ellas también estaban preparando el ambiente para el intercambio, ya se lo habían dicho y mi Geraldine estaba completamente de acuerdo. Hubo un momento de tensión, nos vimos a la cara todos, ya sabíamos lo que iba a suceder y nadie podía evitarlo, el deseo era máximo, el alcohol nos había desinhibido por completo y lo que nos sobraba era ropa y ganas. Empezó a sonar una música erótica, y Gera se acerco lentamente a Ricardo, le extendió la mano y lo invito a bailar, comenzaron a danzar suavemente, acercando sus rostros hasta casi besarse, Ricardo tenia sus manos sobre el culo de mi esposa, agarrándole las nalgas. Conchita se acerco, yo estaba sentado y ella se abrió de piernas y se me monto encima, la tome de la cintura y empezó a bailar de forma muy sensual, rozando su vagina sobre mi pene, tenia una mega erección en ese momento, y como si de forma sincronizada nuestras mujeres comenzaron a quitarnos los pantalones, mi compadre no tenia ropa interior por lo que su pene golpeo la cara de mi esposa mientras se los bajaba. Conchita hizo lo mismo y metió su mano dentro de mi bóxer para comprobar lo que estaba por comerse. Terminamos de desnudarnos y comenzó la verdadera acción... "En la parte final daré detalles de lo que hicimos los cuatro, los besos que nos dimos, las palabras sucias que nos dijimos, las posiciones que hicimos. Este relato si será sexual un 100% desde el principio ya que iniciara justo donde este quedo"
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Acá vala segunda parte del encuentro que tuve con Eva. Despuésde aquel encuentro, las cosas transcurrían en forma normal, es decir, “buenosdías”, alguna que otra conversación vanal y sin insinuaciones raras de parte deambos, solo miradas picarescas o algún que otro comentario en doble sentido. Si bienno soy un “donjuán” con las mujeres, creía que había hecho una gran conquista,pero en realidad, fue ella, la que me “levantó” y la que me dio pie para miavance. A veces, por la mañana, siempre a vistas de la chusma del barrio,hablábamos y nos tirábamos palitos,preparando otro encuentro. Ella un día a la mañana me da un papel, con sunúmero de teléfono y me dice “para que estemos comunicados, por si necesitamosalgo, llamame y te agendo”. Me voy a mi trabajo y en un momento de la mañana,me hago un minuto y la llamo. Ella me dice “pensé que no me llamarías”, a loque le respondo que por cuestiones laborales no había podido hacerlo antes, peoque ahora que estábamos “conectados”, podríamos tener intercambios porwhatsapp, cosa que a ella le pareció interesante. Comenzamosa tener intercambios de WP, donde ella quería justificar lo que había pasado,que era una mujer viuda, que desde la muerta de su marido no hubo otro hombreen su vida, que necesitaba volver a sentirse mujer y que estaba muy avergonzadade cómo se había “insinuado” , que no quería que yo pensara que era una mujerfácil, pero que de verme solo en el auto fumando, no sabe porqué, yo lacalentaba, que se había masturbado un par de veces, mirándome a través de laventana. Me explotó la cabeza, nunca meimaginé que ella me miraba. Le contesto que me gustaría verla masturbarse. Lepregunto si no se sacaría fotos desnudas para mi. “Ni loca”, fue su respuesta,solo en vivo y en directo podes verme desnuda. Asíseguimos chateando hasta que una a la mañana siguiente, cuando voy a fumar,estaba parada en la ventana del lado de adentro y me hace señas para que pase.Cuando entro, la veo con unas calzas que le llegaban a la rodilla y unacamisola que le llegaban a medio culo. Se notaba que estaba sin corpiños, lospezones sobresalían de la camisola. Me hace sentar en el sillón, y ella enotro, frente al mio. Eva:así que te gusta ver a las mujeres masturbarse??? Yo: alas mujeres, no, a vos…. Eva: sime prometés quedarte sentado, me mastubo para vos. Desde ayer que tengo ganasde hacerlo, pero me aguanté para que me veas. Mientrasme decía eso, fue tocándose las tetas, se las apretaba, jugaba con sus pezones,lo que hizo que se me empezara a parar la pija. Se fue desabrochando losbotones hasta dejar sus hermosas tetas al aire, no se de donde sacó un pomo concrema y empezó a tirarse sobre las tetas a medida que se la iba desparramando.Yo ya estaba a full, me dolía la pija por tenerla aprisionada debajo del jean,atiné a pararme, pero ella me dijo: “quieto, ese no era el arreglo”. Se paró,se bajó la calza y la bombacha, de un solo movimiento. Se recostó en el sillóny siguió untándose crema y manoseándose toda. Ya no aguantaba más, me desprendí el pantalón, lo bajé hasta la rodillay dejé mi verga al aire, le pedí un poco de crema y me la encremé toda la pija.Así empezé a masturbarme despacio. Ellaseguía manoseandose, abre las piernas, se mete los dedos a la par que susgemidos iban en aumento. Se abre loslabios vaginales y apareció su clítoris, que con la calentura del primerencuentro, no había prestado mucha atención. Era un clítoris que sobresalía desu concha, nunca había visto uno así, eso me calentó más todavía. Ya me dolía la cabeza de la pija de lacalentura que tenía. Ella sigue metiéndose los dedos y empieza a salir ese jugoblanquecino de su concha. Me ofrecí a yudarla a masturbarse y se negó. Se metíalos dedos y los llevaba a la boca, chupando sus jugos. Me miraba y me decía lorico que estaba. Que le gustaba verme como me pajeaba. Sus gemidos eranalimento para mi morbo. Tenerla tan cerca y no poder hacer nada. Cada vez eranmás rápidos los mete saca con sus dedos. Me pregunta si me faltaba mucho paraacabar porque ella se venía en cualquier momento. Apuré mi paja, cuando veo queella empieza a cerrar las piernas con fuerza a la par que se retorcía sobre elsillón, mojándolo con sus jugos. No aguanté más, estaba por acabar, así que meparé fui hasta ella y empezé a descargarme sobre ella. Toda la leche quedescargué, ella se la desparramó por todo el cuerpo, lo que había en su cara selo llevó a la boca y lo saboreaba como un chico con un chupetín. Fue la mejorpaja que me había hecho en años. Ella selavantó, me empujó hasta el sillón donde estaba sentado me dijo que la esperesentado. Saliódel living y volvió con una toalla mojada, se arrodilló delante mío y me empezóa limpiar la pija y todos los restos de leche que me quedaban. Tenés que seguirtrabajando, me dijo. Me besó la punta de la pija me subió los pantalones y medijo: “se te va a hacer tarde para volver al trabajo”. Yo quería seguir, ellaestaba desnuda con restos de leche por todo el cuerpo, incluso los pelosvaginales, era un panorama tentador, como para seguir. Tenía ganas de saborearese clítoris y esos labios vaginales que seguían llenos de sus jugos. Pero medijo: “dejemos este morbo para otro encuentro”. Despuésde la los comentarios del primer relatovez, decidí, inventar un poco, algunas cosas son ciertas y otras, una especiede “fantasías” mía. Quise agregar algunas imágenes ilustrativas, pero no secomo hacerlo. Si alguien me ayuda estaría agradecido. Espero no defraudarlos. MuchasGracias por leer.
La hermosa novia de mi vecino. Y cómo la trata.
Sobre ciertas situaciones que suceden en la vida es difícil opinar o tomar posición. Yo les voy a contar lo que pasó y ustedes saquen sus propias conclusiones. Son libres de dejarme su visión en los comentarios. El barrio donde vivo es un barrio típico del buenos aires que se aleja un poco del concurrido centro de la ciudad (no quiero dar mucha presición, entenderán por qué). La zona está más bien compuesta por casas que no superan las dos plantas, algunos edificios de no más de 4 pisos y muchas propiedades que se ubican entrando por un pasillo, más o menos largo, que alberga 3, 4 o, a veces, más departamentos consecutivos. En un departamento de estas características (el segundo entrando desde la calle) vivo, cómodamente, hace varios años, con mi hermosa mujer y mis hijos. Uno pequeño y dos en edad escolar. Digo 'mi hermosa mujer' porque así lo siento, a pesar de los años que llevamos juntos. Mujer fuerte, directa. Maneja su vida y sus cosas con determinación. Nunca duda. Siempre tiene una respuesta precisa para cada cosa. Jamás se equivoca. Es realmente admirable. Los años no hicieron más que mejorarla. Su atractivo está intacto. Al día de hoy, su elegante andar representa para los más burdos caminantes, la oportunidad de regodearse, tanto al verla venir como al verla irse. Y, a pesar de los tiempos de cambio que vivimos, siempre se topa con algún improvisado poeta callejero que define con palabras más o menos soeces lo que el físico de mi mujer despierta en él. Disculpen ustedes si no la describo con mayor detalles. Considero a mi esposa como algo sagrado, no de mi pertenencia, pero sí de mi privacidad. Además no es sobre ella la historia. Debo aclarar tambien, si es que aún no lo notaron, que soy una persona formada en valores que hoy en día muchos tachan de antiguos o anticuados. Padre de familia, marido ejemplar, amigo incondicional, miembro honorable de la cooperadora de la escuela y de la dirigencia del club al que concurren mis hijos, etc. Son las actividades, y mi desempeño en ellas, lo que mejor me definen. Además, por creencia, fe y gusto personal, asisto a la iglesia todos los domingos y días festivos. No solo como oyente, sino que eventualmente me ofrezco para dar una mano en lo que se precise. Con el tiempo, aunque no hice carrera religiosa, me volví un referente, un pilar de la congregación. Muchos me ven como una persona cuyo consejo es válido y alentador en situaciones complicadas de su vida. Hasta acá hablé de mí. Ahora les comienzo a contar lo que sucedió. Como les dije, yo vivo en el segundo departamento del pasillo. En el tercero vive una señora grande, sola, que muy de vez en cuando recibe alguna visita familiar. El cuarto departamento, el último al fondo, se encuentran vacío hace mucho tiempo. Y adelante, en el primer departamento vive Hernán. Bueno, no solamente Hernán. Vive también su mujer. O su novia, no sé bien cómo llamarla. Rocío es su nombre. No hace mucho que están juntos (pocos meses, diría) aunque ya conviven y son padres de una criatura de unos seis meses o poco más. Tal vez ese es el verdadero motivo de la convivencia tan apresurada. Conozco a Hernán hace muchos años. Desde que me mudé a esta casa. Era el hijo de Zulma, la propietaria del departamento. Cuando lo conocí estaba casado pero, sorprendentemente para su corta edad, en proceso de separación. Por eso, al tiempo, se mudó adelante, con su madre, hasta que ella falleció (cosas de la vida) y él terminó siendo dueño de su propio espacio, donde poder disfrutar a pleno de su recuperada soltería. Ví desfilar muchas chicas por ese departamento. Muchas y muy bien formadas. Realmente, Hernán, se había convertido en la envidia de todo aquel al que le gusta pasar su vida explorando las delicias de la compañía femenina, sin compromiso. Gastando vanamente sus días en poseer los cuerpos de aquellas mujeres de las más variadas y extravagantes formas. Devorando esos cuerpos, jóvenes y bellos, hasta el hartazgo y luego descartandolos para saciar su sed en otro cuerpo de igual o mayor voluptuosidad, o tal vez en busca de pieles menos experimentadas, o vaya uno a saber qué. Muchas pasaron por ese departamento. Con algunas me tocó cruzarme en el pasillo alguna mañana al salir a trabajar. He visto sus caras y sus cuerpos y tengo que admitir que he sentido, en la mayoría de los casos, pena. Pena, de ver a estas chicas de tan hermosa figura y porte, derrochando el momento más valioso de su juventud. Entregadas, pareciera que con gusto, al destrato que mi vecino les proporcionaba. Pena, de ver en sus caras trasnochadas, luego de una noche plena de lujuria, la desazón de no tener un rumbo... Muchas noches hemos escuchado con mi mujer, a través de las paredes, gritos y gemidos de los más variados, que desde la casa de adelante llegaban, más o menos fuerte, hasta nuestros oídos. Esa, era una situación que a veces nos causaba gracia, a veces indignación y a veces (por qué no admitirlo, después de todo vivimos nuestra felicidad de pareja de la manera que corresponde) estímulo. Quiero decir, nos levantaba el candor necesario para disfrutar de nuestros cuerpos, con pasión. Pero siempre con respeto y responsabilidad, con afecto y contención mutua. Por supuesto, muy distinto , por lo que se escuchaba, a la manera en que, del otro lado de la pared, se desarrollaban las cosas. Siempre certera, mi mujer, me comentaba al respecto, la tristeza que le generaba el sinsentido con el cuál el vecino llevaba su vida, la reprochable liberalidad de sus 'amiguitas' (la mayoría no duraba mucho tiempo y eran, en general, personas desagradables, desfachatadas). "Que bien le vendría a Hernán encontrar alguien con quién sentar cabeza...". Opiniones como éstas, llenas de sabiduría, eran comunes en mi mujer. No solo al respecto del vecino: al respecto de todo. Todo el día. Siempre admiré su elocuencia y su capacidad de expresar, a cada situación que se le presentara, su parecer tan lleno de bondad y precisión. Claro que no todas las mujeres que pasaron por el departamento de mi vecino generaban rechazo o antipatía. Por ejemplo, con Rocío, la actual pareja, la cosa fue distinta desde el principio. Ella era distinta. No me refiero solamente a su condición física, que, como la mayoría de las 'amigas' de Hernán, genera una inmediata admiración visual. La belleza de ella no se limita únicamente a sus más que evidentes grandes y armoniosas curvas, sino también a su carácter, a su simpatía. Rubia de cabellos largos y lacio, ojos cristalinos, sonrisa amplia y sincera. Aparentaba ser casi una niña, aún. Transmitía inocencia y paz. Siempre recuerdo la primera vez que me la crucé. "Buen día, señor", me dijo. Yo me reí y le dije algo así como que me había agregado varios años gratuitamente. Entonces ví relucir sus blancos dientes enmarcados en esa boca rosa, brillante de rimel, y formar la sonrisa más hermosa que jamás haya visto. Recuerdo el impacto de la sorpresa y el magnetismo que me causó ver su mirada de grandes y claros ojos verdes. Recuerdo cómo los entrecerró un instante, al sonreír, y la desesperación que me golpeó el pecho por querer verlos abiertos nuevamente, mirándome. No fue mucho más que eso nuestro encuentro pero al pensar en ella la recuerdo así, ataviada en ese vestido de tono intenso que se ajustaba a presión sobre el contorno de sus caderas, moldeando su cintura y apretando y realzando sus pechos, a la vez que, a la altura de sus muslos, la tela, más suelta, se liberaba al vaivén del viento, desnudando sus torneadas piernas, casi hasta su ropa interior. Esa imagen ocupo gran parte de mi mente ese día y los días siguientes. Varias veces tuve el agrado de cruzármela en ese entonces. Y digo agrado porque, realmente, Rocío, es una persona dulce y afectiva. Bastante centrada y pura en su forma de pensar, lo que me generaba cierta extrañeza, al intentar imaginar cómo había llegado a estar en pareja con el irresponsable de mi vecino. En fin, Dios a veces se mueve de formas misteriosas. En una de esas charlas que tuvimos la noté interesada en varias de las actividades que me tocan ejercer y tuvimos un intercambio de redes sociales. Por eso, puedo asegurarles que Rocío no es como otras mujeres que rondaron a mi vecino. En las fotos que publica en sus redes está la prueba. Sí, hay fotos de ella en mallas diminutas, de esas dónde muy poca piel queda cubierta, pero siempre se dan en alguna situación de veraneo. No como las otras que no dudan subir imagenes en ropa interior para que cualquiera las pueda ver. Tampoco tiene esas selfies sacando la lengua o tocandose con un dedo la boca o los dientes que tantas otras amiguitas de Hernán usan de imagen de perfil. Ella no. En su imagen de perfil brillan sus diafanos ojos y destaca su prístina sonrisa. Aunque use vestidos osados, es recatada. Se nota. Lo que no impide ver su belleza. Al contrario, la engrandece. La hace más linda aún. Hay un tiempo para todo. Eso lo aprendí de chico y lo comprobé con el paso de los años. La obsesión con Rocío (aquella preciosa y pequeña muchacha que estaba en pareja con mi vecino Hernán. Aquella que, a pesar de la notoria diferencia de edad que nos distanciaba, se apoderó, absurdamente, de mis pensamientos), la detecté a tiempo, y deduje que era algo que no podía durar. No para mí. Para una persona de mi posición. Con los pies fijos en la tierra y la vista, firme, en el cielo. Mi mujer, mis hijos, mis actividades y compromisos con la sociedad, son la prioridad. Pasados varios meses me enteré de su embarazo y de su mudanza al departamento de adelante. La sensación fue ambigua. Por un lado me alegraba de tenerla cerca (la considero una persona valiosa, con potencial), además que esta situación significaba una nueva vida para Hernán, una oportunidad donde podría, finalmente, madurar a la altura de una persona acorde con su edad. Por otro lado sentí cierta inexplicable desazón . Quizá era el intuir que las cosas podrían no salir tan perfectas como era mi sincero deseo para ambos... En fin, el tiempo fue pasando y la pareja se veía bien. Ella, hermosa como siempre, llevaba su panza, cada vez más grande, con soltura y gracia. Era una delicia poder admirar esa joven piel, brillante y sedosa, aumentar de volumen, albergando el milagro de la vida en su interior. Las situaciones empezaron poco después. Cuando el bebé ya había nacido. Primero fueron leves desacuerdos, en donde uno u otro, muy de vez en cuando, levantaba la voz. Todo parecía denotar que algo no andaba bien ahí. Los excitantes gritos que solíamos escuchar a través de esas paredes fueron suplantados por fuertes discusiones, a veces cargadas de insultos, que no siempre dejaban en claro quién tenía razón. El ritmo y el volumen de aquellos planteos crecían a la par del bebé. A veces, tras un par de días de paz, volvían a la carga con más ímpetu. Esta situación nos tenía mal a mi mujer y a mí. Pero ¿que se puede hacer en situaciones así? Si bien eran nuestros vecinos, no eran nuestros amigos. Tampoco podíamos ir, de repente, a decirles que estábamos al tanto de todo lo que se decían entre ellos porque era, un poco, invadir su privacidad. No nos quedaba otra opción más que rezar y desear que la situación se remediara de la mejor manera posible. Pero eso, a mí, no me dejaba dormir tranquilo. Tarde en la madrugada escuchaba los reproches que mi vecino le hacía a su pareja casi a diario. Recuerdo esa oportunidad donde el enojo era porque, aparentemente, ella no uso corpiño por debajo de la ropa esa tarde, y él, que había recibido unos amigos de visita, la acusaba de haber andado demasiado libremente por la casa, dejando entrever sus pezones, que se transparentaban por debajo de la ropa puesta, a la vista de cualquiera. La trataba de fácil, de calientapijas, de querer levantarse a sus amigos. Ella lloraba y se defendía "¿Que querés que haga? Si estoy amamantando..." No podría tomar posición en esa discusión. Realmente, imaginar esos pechos, grandes de por sí, aum
Buscamos pareja para intercambio, zona CABA Y GBA.
IMG · 11 fotosIntercambio entre primos (Madre y tia) (Parte 4)
Duramos unos segundos en shok, reaccione y fingi la mejor indignación que pude, que mierda crees que haces enfermo de mierda! Osvaldo: Enfermo de mierda, crees que no me e dado cuenta como observas a mi madre, que tratas estae cerca de ella, abrirle la puerta, ser amable, te la quieres cojer primito (dijo con toda normalidad) Estas loco no se de que hablas, mi tono de voz bajo de intensidad ya que tenia razon y me había puesto nervioso. Osvaldo: O dije algo malo primo? (rio) desde que bajamos del camion no disimulas, te gusta mi madre ENFERMO DE MIERDA (recalcando esas palabras) Estas loco, no se de que hablas yo sostenia ese estúpido argumento, no paraba de decir eso, mi primo me tenia atrapado, el sabia que me quería follar a mi tia ( su madre) y por lo consiguiente el también. Acto seguido para terminar con esta vergüenza, no se con esta situación tan incomoda, solo opte por gritarle cuando lleguemos no quiero que estés aquí, me escuchaste idiota?! Osvaldo: Si si primito, anda a cuidar a mi mamacita, anda a ver si no te necesita (volvió a reir) Estas loco! grite por última vez mientras azotaba la puerta. Estaba realmente confundido con lo que acababa de pasar no sabía si alegrarme ya que asi ya tenía mas luz verde para acercarme a mi tia, pero por otro lado también mi primo se la quería cojer, asi que no sabia que hacer. Podía fingir( enfermedas, compromiso, etc...) cualquier otra cosa para irnos de ahi, pero no, decidí seguir con esto, con esto que cada vez aumentaba mas mi morbo y mi exitacion, y no podia ser mejor, peor no lo sé.
Intercambio de primos (Madre y tia) (SuperMorboso)
Este relato es super morborboso ustedes veran si lo toman en verdad, pero lo unico que puedo decir es que fue lo mas rico que he vivido en mi vida. Era un dia caluroso de primavera, mi madre, llamemosla Jenifer, y yo me llamo Pablo. Mi madre me dijo, hijo no te parece que nos hacen falta unas vacaciones, imagina ahorita estar en aquel balneario donde fuimos cuando eras niño, cuando fuimos todos, tu abuela, tía, tu... papá; (ahi mi madre se detuvo un poco ya que hace poco se habian separado) quedó callado un rato y dijo, bueno que opinas, vamos? Yo de inmediato, respondi, que si, cabe mencionar, mi madre era un poco bajita, delgada, unos ojos un poco asiáticos, pelo lasio, cafe oscuro, senos muy conservados para su edad, muy grandes y naturales y un trasero normal, realmente no veia a mi madre con ojos de lujuria o algo asi, todo cambió hasta que llego aquel día. Todo listo, dijo ella, yo alzando las maletas, mas que listo, Pablo, hijo, solo que ira mi pareja Antonio, (Mierda, pense yo) el tipo era sumamente odioso, narcisista, bueno me caia, mal, bueno yo de mala gana, solo tome mis maletas y nos fuimos rumbo a la central de camiones, Mi madre, Antonio y yo. Cabe mencionar esto fue unos 2 años antes de la pandemia, la central estaba super llena, gente por aqui, gente por alla, una locura! grito Antonio, e no hace falta gritar pense, mi madre iba super sexy, llevaba unos converse rojos, una mini falda roja, una blusa, roja y una chamarra de mezclilla, ella y Antonio eran muy liberales, a el no le molestaba incluso que la miraran, parecia incluso enorgullecerce; que cabron pensé, a sus 40 años robaba miradas por todos lados, incluso llegué a percatarme de alguien que se sobo la verga despues de que mamá paso, (que incómodo pensé) Tengo hambre dijo mi madre, buscamos el area de comida y Antonio rápidamente tomo una mesa, el se quedo en lo que fuimos a pedir algo, una pizza decidimos los 3, o mira ya viste quien esta ahi, dijo mi madre, antes de ver quien era, ella ya estaba echando carrera para saludarla; hermanita! muchisimos años que no te veía, 6, 7 no se pero estoy tan feliz, mi tía parecía corresponder la felicidad, ella se llamaba Guadalupe tenia 45 años era mayor que mi madre, siempre fueron muy unidas, pero al casarse casi nunca se veian ya, asi que fue algo muy bueno para mi madre, yo tenia 20 y su hijo (mi primo) unos 18, se llamaba Osvaldo, un tipo bastante alto y delgado, rápidamente me. saludo primo, como te va, muy bien primo dije yo; apartandolo lentamente ya que me abrazo, mi tía y mi madre y yo y mi primo contándonos nuestras mierdas, lo que me empezó a inquietar era que mi primo a veces se perdia ratos observando a mi madre, no directamente pero aprovechaba cualquier momento para verla, ( no me. molestaba ya que hacía lo mismo yo jajaja) me comia a mi tía con la mirada, alta, delgada, morena, culo normal y tetas normales, pero era muy sexy, parecía una modelo madura; solo aparentabamos, yo decía solo es este rato luego cada quien ira a su destino y chau. La voz llamó: Primera llamada, viaje al balneario agua caliente, sale en 20 mins. Mi tia y mi primo, se levantaron al mismo tiempo que nosotros, mi madre y mi tía gritaron como 2 niñas yo solo pensé: (Mierda vamos al mismo destino, aunque a la vez mi mente se alegro por estae un que mas con mi tía) Quieren saber la segunda parte? Háganlo saber.
Relax
Relax — relato en Morboseo, la comunidad del morbo. Descansando despues d un dia pesado
Primer vez con otra pareja, parte 2
Si tienen ganas, pueden leer el comienzo aqui: Luego de esa noche loca, donde dimos aun sin haber sido muy programado nuestro primer paso en el intercambio de pareja, nos encontrabamos con Cintia aun descansando e intercambiando experiencias de nuestra noche anterior, afortunadamente ambos estabamos satisfechos y entusiasmados. La mañana se pasó casi sin notarlo, pasado mediodía nos levantamos y encontramos a nacho preparando mate y Erica sentada en el parque, Cintia enseguida se fue con ella, parecia que las cosas entre ambas iban bien, y esa distancia inicial impuesta por mi esposa quedaba en el pasado. El día fue como cualquiera en plan de descanso y amigos, no hubo mas acción sexual hasta las primeras horas de la noche, donde se repitió mas o menos lo de la noche anterior, o sea nuestras esposas con el otro en habitaciones separadas. Gocé nuevamente de la bella Erica, que de rodillas sobre mi cara frotaba toda su conchita por mi boca a la vez que estiraba una mano hacia atras para masturbarme. Luego se tumbó en la cama y separando ampliamente sus piernas abrió los labios de la concha con los dedos y pidió "aca robert dame dame mucha pija " , me acomode entre sus piernas y ahora era mi momento de llevar el ritmo y el control. Cuando estaba ya pensando en acabar , Erica me detuvo de golpe y sugirio "por que no vamos a espiar lo que hacen?" la idea me pareció buena pero me fastidió un poco que no me deje acabar. Caminamos esos metros que nos separaban de la otra habitación, la puerta estaba cerrada y ella la abrió sigilosamente. Con la luz tenue de un velador pude ver enseguida a nacho tirado boca arriba en la cama, y entre sus piernas mi sra apoyada sobre sus codos y rodillas concentrada chupando su pija. El notó enseguida nuestra presencia, no así Cintia que estaba justo de espaldas, de culo mejor dicho!, esa imagen que tantas veces habia visto, de sus piernas semi separadas dejando a la vista su divina conchita y culo no dejaba de excitarme. Erica entró decidida a la habitación, pasó junto a mi sra y se detuvo un momento a observarla en su labor de mamar a nacho, recién ahi Cintia se dio cuenta de nuestra presencia y se detuvo un momento mirando a la otra con cara de incognita.. " que orto tenes flaca parece dibujado " le dijo a modo creo de cumplido Erica, Cintia respondió con un guiño de ojo y volvió a lo suyo. Erica se acercó a nacho y se besaron acto seguido paso una de sus piernas por encima de el para ofrecerle su concha en la cara, quedó así de rodilla sobre el, observando a Cintia. Yo, no me iba a quedar fuera de esa escena! y la imagen de mi señora en esa posición invitaba a cojerla , cosa que enseguida empecé a hacer. Los gemidos de ambas mujeres eran algo alucinante, Cintia movia su cintura alrededor de mi pija de una forma deliciosa, Erica hacia lo mismo sobre la boca de nacho, jugaba con sus tetas se las estiraba y apretaba. Desde el comienzo fue Erica la que llevaba más o menos el control de las cosas (y lo hacía muy bien), y en este caso también! tomó con ambas manos a Cin de la cara y la levantó de la pija de nacho.. "flaca prestamelos a los dos un ratito no seas mala" ... mi mujer accedió al pedido, se movió hacia adelante haciendome salir de su conchita y luego se paró.. " que vas a hacer perra ? " preguntó con una voz muy complice, la respuesta de la otra fue obvia " relajate y disfrutalo flaca despues te toca a vos " .. Erica siguió en su rol de organizadora, se dio vuelta y apoyó su conchita sobre la pija de nacho que de tan mojada por la saliva de Cin practicamente en un solo movimiento se perdió dentro de ella...se acostó sobre el .... y estiró ambas manos para separarse las nalgas... me sorprendió la interevención de mi sra, "yo te ayudo" dicho eso colocó sus manos sobre el culo de Eri ocupandose de mantenerla abierta, me acerqué caminando sobre mis rodillas, nos mirabamos con una sonrisa cómplice con mi señora mientras fui cojiendo suave pero decido el culito de la otra. Coordinamos un poco nuestros movimientos con nacho y los gemidos de la colo no tardaron en convertirse en gritos de placer. Ciertamente, además del placer que yo habia experimenado antes con su cola, ahora la presión que hacía la pija del marido desde su concha multiplicaba el goce. Cintia mientras la mantenía abierta jugaba con los dedos. Nacho fue el primero en dejarle su leche en lo profundo de la concha, poco después fui yo quien hizo lo propio en su culito. Cin no perdía detalle de lo que sucedía, cuando yo salí se quedó observando y apenas asomó un poco de leche pasó su dedo indice haciendo circulos alrededor... mi esposa tocando el culo de otra mujer! si señores!! estaba sucediendo y justo delante mío! el pedido de Erica fue lleno de sensualidad en su voz " y dale flaca metelo no te quedes con las ganas" Cintia accedio y al instante su dedo recorría el interior de ese culito, en una masturbacion anal que encendió nuevamente las sensaciones y los gemidos de la amiga. Lo siguiente fue, creo, el momento que con nacho esperabamos desde el comienzo. Muy decidida como siempre Erica agarró a Cintia de la cintura y la besó en el cuello, como no encontró resistencia enseguida esos besos llegaron a las tetas y vientre. Mi sra se quedó en una actitud extrañamente pasiva, solo reaccionó cuando la boca hábil de la colo envolvió su conchita y la acariciaba con una lengua que parecia larguisima. Con nacho eramos simples espectadores, en ese momento no había lugar para nosotros. Cintia desencajaba por momentos su expresión en clara señal de estar recibiendo mucho placer. Los juegos sexuales de Erica se extendieron por un rato hasta que Cin empezó a levantar su cintura, hasta quedar apoyada solo sobre sus pies y tener casi toda la espalda levantada, Erica hizo mas intenso el orgasmo penetrandola con los dedos. Finalizaron besandose y rozando sus tetas un rato.. Un poco mas tarde ya la madrugada nos encontró nuevamente a los 4 en acción, no entraré en detalles de ese encuentro porque basicamente fue ambas parejas practicando nuevamente los intercambios, con el agregado que ahora se sumaban besos y caricias entre las chicas cuando quedaban cerca. El dia siguiente fue poco el tiempo, ya habia que emprender el viaje de vuelta para ambos matrimonios, mientras con nacho preparabamos las cosas en los autos las chicas tuvieron un útimo rato de despedida compartiendo una ducha donde no faltaron los momentos de placer. Y nos despedimos, fue como experiencia nueva fabulosa, algo había sin dudas surgido entre ambas parejas ese fin de semana y quedamos en repetirlo con mas tiempo y tranquilidad. luego les estaré contando esa semana de playa y diversión con nuestros nuevos amigos. Gracias por leer ! y me despido por el momento Saludos comunidad!!!
Primer encuentro con otra pareja
Este es nuestro primer relato, 100% real. Somos una pareja consolidad, hombre y mujer, con más de 8 años juntos. Hace un tiempo nos surgió la idea de sumar nuevas experiencias y lo primero que hicimos fue ir a conocer (antes de la pandemia) un club swinger ubicado en el centro de la ciudad de Buenos Aires... Esa experiencia fue muy interesante, muy impactante al principio, arrancamos muy tímidos pero con mucha curiosidad... No hicimos intercambio esa noche, solo nos dedicamos a jugar entre nosotros, mientras mirábamos muy excitados todo lo que pasaba a nuestro alrededor... El ambiente muy caliente y muy respetuoso a la vez... Nos volvimos con ganas de seguir conociendo este maravilloso mundo, totalmente nuevo para nosotros. Así fue que nos registramos en alguna páginas sw y conocimos virtualmente parejas de todo tipo. No volvimos a ir al boliche SW por la cuestion sanitaria del Covid, ya que no queríamos ir a lugares donde concurra mucha gente, por lo que decidimos (después de mucho tiempo de mensajear) concretar un encuentro con otra pareja. Fuimos a un bar con la idea de conocernos sin compromiso y si había buena onda ver qué podía pasar... Después de una agradable cena nos fuimos los 4 a un hotel alojamiento (al que pudimos entrar sin inconvenientes) y allí se desató un apasionado encuentro que empezó con un juego entre las chicas y termino con los 4 en la misma cama, disfrutando y gozando. Si bien el intercambio fue soft (ya que no hubo penetración en el intercambio) fue muy excitante compartir la experiencia de compartir habitación con otra pareja y ver gozar a las chicas mientras se besaban y tocaban...una experiencia inolvidable












