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#Sociales

Fotos, gifs y packs de Sociales subidos por la comunidad.

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CcuteartistLv1· hace 878 dRelatos

madre de seguidor sale a follar 🥵

el otro dia un seguidor me comento que tenia una historia sobre su madre que queria compartir: "Técnicamente no fue un engaño pero me cayo muy mal lo que encontré, te cuento. esto fue en el 2020, mi padre había fallecido por ese virus que ya sabemos. Mi madre (39) trabajaba para un banco de la ciudad y hacia el típico home office, yo tambien cursaba el ultimo año de secundaria desde la compu. Pasó lo de mi padre y lo despedimos un domingo, a mi madre le dieron la semana libre y nos la pasamos entre callados y tratando de ponernos de buen humor con peliculas o con la play (mi madre tambien juega un poco a los shooters pero muy basico) esa semana nos hicimos a la idea de nuestra nueva vida pero obvio todavia no estabamos al 100% recuperados del shock pero ese viernes paso algo yo como siempre me levante a las 9am y entre sueños escuche que el auto de mi madre arrancaba, pense que iba a comprar algo, asi que me fui a desayunar y a prender la tele al rato me llega un mensaje "hijo me llamaron de la oficina para buscar unos documentos, vuelvo a la tarde como siempre pedite algo para comer si querés" yo seguí mi dia normal a eso de las 4pm llego mi vieja, no estaba vestida como para ir a la oficina pero si estaba arreglada, maquillada. tenia una blusa blanca con pantalones beige sociales, y tacones, se veía linda como antes del encierro el fin de semana paso como si nada y ese lunes volvió a salir al trabajo, y luego el miércoles, y luego el viernes, pero ese día no llego a las 4pm a partir de las 7pm le empece a mandar mensajes, le llame, estaba preocupado los mensajes llegaban pero no los veía, su ultima conexión era a las 1pm ya eran mas de las 2 de la mañana y no sabia que hacer estaba por salir corriendo a buscarla ya estaba por llamar a mis tíos para ver que hacer cuando escucho que llega un auto extraño. salí corriendo a recibirla "¡donde estabas loca ya iba a llamar a la policía! ¿estas bien? ¿ te paso algo?" "no no, estoy bien hijo... me quede con unas amigas y se nos hizo tarde eso es todo... voy a dormir estoy exhausta.." estaba totalmente borracha. al día siguiente me desperté temprano, y decidí ver que había pasado encendí la compu y entre a su cuenta de google, sabia que ella nunca desactiva los datos ni sabe nada del seguimiento automático de las cuentas. entre a maps y busque donde había estado la noche del viernes. me sorprendí cuando la ubicación decía que había estado en dos lugares... ¡a casi 9km de su trabajo! nunca había llegado a la oficina todo el día se la paso en un edificio de departamentos y a las 9pm se fue a una casa a unas cuadras. un poco agitado comencé a buscar en los días que supuestamente había ido a la oficina y en la ultima semana aparecía esa dirección y algunas otras, ninguna en la oficina de verdad. así llegue hasta ese primer viernes en el que la habían "llamado" del laburo. y casi temblando vi que efectivamente la primera vez había ido a ese mismo edificio de departamentos. quise pensar que quizás estaba haciendo home office desde la casa de alguna amiga, y quizás si se presentaba a trabajar, después de todo solo le habían dado una semana. así que fui a su habitación a buscar su bolso, ya eran las 10am y mi madre dormía profundamente encontré el bolso y me lo lleve a mi pieza comence a buscar y tuve que sentarme de golpe cuando encontre esto: (es la pastilla del dia despues) no había duda, mi madre había pasado al menos la noche anterior del viernes cogiendo con algún tipo y dejo que le acabaran adentro y sin condón. y caí en cuenta que había estado yendo a ese depto y a los otros lugares para que se la cogieran. asi fue que decidi revisar su celular, conozco su contraseña pero nunca se me hubiera ocurrido espiarla, despues de todo solo tiene selfies y fotos random que le saca a cosas.... o al menos eso pensaba entre en su galeria y ahi habia mas de 30 fotos y algunos videos con la fecha de la noche anterior allí se veía a un hombre de unos 30 años, que sostenía el celular, mi madre a su lado bebiendo, y alrededor varios hombres y mujeres en una especie de juntada en la sala, reconoci a un par de su trabajo, todos rondaban los 30's fotos de ellos riendo seguí bajando... selfies en grupo, mi madre sosteniendo la camara continue bajando... ellos bailando al final llegue a donde no queria llegar... mi madre y el tipo besandose el grupo con menos ropa mi madre en brasier, tanga y portaligas ella chupandole la pija estaba sudando de nervios pero me anime a abrir el video de al lado: la cabeza de mi madre subía y bajaba sobre la cintura del tipo, el se reía "dale chupa bien putita" "mmhhm...aaagggh" su garganta sonaba cuando se metia el pene hasta el fondo fotos de ella y una de sus compañeras del trabajo besandose las dos sonriendo a la camara quitandose sus brasiers hasta que tuve que cerrar los ojos antes de animarme a seguir viendo ahi estaban las fotos de mi madre en cuatro mientras el tipo se la cogia por detras y por delante ella se comia la verga de otro de los asistentes varias fotos del trio ella en cuatrio ella montando y chupando y un video donde uno de los hombres filmaba todo el lugar era una sala, alli en los sillones y la alfombra estaban todos cogiendo, en parejas y trios, intercambiandose hasta que llego al sillon donde tenian a mi madre el tipo estaba acostado, encima mi madre montandolo, y encima de ella el otro tipo penetrandola por el culo ella se retorcia entre los dos, gemia y ellos la manoseaban y la cacheteaban no pude ver más seguí buscando a ver si había fotos de los primeros días encontre varias pero solo cogiendo en pareja con el tipo del trabajo y otras fotos de ella desnuda con completos desconocidos para mi regrese corriendo a su habitacion y deje todo como estaba ella recien se desperto al medio dia, nos saludamos, preparo algo para comer y seguimos la vida como si nada durante todo el encierro note que desaparecía varias veces a la semana y los viernes y sabados me decia que iba a ir a visitar a sus "amigas" para charlar y no sentirse tan sola. yo no la juzgo porque tecnicamente no es una infidelidad, pero no habian pasado ni 5 días y ella ya estaba abriendole las piernas a otro. nunca se lo dije y creo que nunca lo hare, solo lo puedo contar en lugares como estos donde nadie me conoce porque tampoco quiero que algun conocido se entere y al vea mal, ella es una mujer respetable actualmente ya no se si lo sigue haciendo, solo se que tuvo un novio por unos meses el año pasado pero no quise saber mas. ahora vivo solo por la universidad y no se si siga con sus "reuniones" o si lo hace en la casa, o si llega a dormir a la casa. me saque un peso de encima, por fa no digas mi usuario." dejen puntos por el seguidor que se animo a contar, si quieres contarme algo tu secreto esta a salvo y si tu historia esta buena la publico (todas las imagenes son ilustraciones)

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Ccharisteas666Lv1· hace 2003 dRelatos

Mi vecino se coje a mi esposa embarazada pt 1

Hola! Mi nombre es Fabián y mi esposa es Susana. Algunos tal vez me recuerden de posts de hace mucho tiempo: Ha pasado mucho tiempo, y no he tenido tiempo de escribir, pero eso no quiere decir que no hayan pasado cosas. En esta ocasión les voy a contar de cuando un vecino y amigo se cogió a mi esposa estando ella embarazada. El vecino en cuestión se llama Marcelo, es un veterano del ejército. Tiene cerca de 70 años pero mantuvo muy bien el físico en base seguramente a la disciplina que le quedó de viejos tiempos. Medirá cerca de 1,85 mts y tiene todavía bastante musculatura. La verdad es que yo siempre me llevé muy bien con él y a menudo tomábamos mate ya sea en mi casa o en la de él. Hablábamos de cualquier cosa, incluyendo mujeres y la verdad es que somos bastante babosos los dos. La cuestión fue que un día, tomando mate en casa, aparece mi mujer sin saber que estaba él y cruza por adelante nuestro con una remera sin corpiño que le marcaba tremendamente los pezones y la panza (ya casi de ocho meses), con el ombligo sobresalido. Marcelo la miró de arriba a abajo y, lo que me hizo el click, fue que me miró a mi después y me hizo una cara que se la podría haber hecho a un amigo cualquiera que no fuera obviamente el marido de su "objetivo". Yo no sé de dónde saqué el coraje y le pregunté: - "Te gustan las embarazadas?" - "Uff... no lo tomes a mal, pero me re calientan" - "Ok, te voy a mandar un regalo", le dije y le mandé una foto... Lo miro y le digo que no diga nada, pero que siempre me excitó pensar en que otros se pajeen mirando fotos de mi mujer. Marcelo estuvo unos minutos más y se fue a la casa. A la media hora que se había ido, me llega un Whatsapp y veo que Marcelo me había mandado un video. Lo abro y era de él pajeándose con la foto que le mandé yo, que había impreso, y mientras puteaba acababa encima de las tetas de mi esposa. La situación me recontra calentó, por lo que yo también me tuve que ir a hacer una paja tremenda mirando ese video. Luego se fue haciendo costumbre que mi vecino me mandara videos donde se pajeaba con fotos no solo que yo le mandaba, sino también que bajaba de mi esposa de las redes sociales. Susana tuvo una época en que le gustaba hacerse selfies con la lengua afuera, y esas se fueron transformando en las favoritas de Marcelo para largar toda la leche. No hace falta aclarar que por cada video que me mandaba yo me hacía varias pajas. Al mismo tiempo en que estos hechos se fueron desarrollando, yo me la cogía cada vez más seguido a Susi, y por morbo empecé a meterle fichas para ver si fantaseaba con que nuestro vecino estuviera caliente con ella. - "Sabés que Marcelo me comentó el otro día que el embarazo te cae muy bien?, Hasta me pareció verlo mirarte..." - "Te parece? Si estoy hecha una vaca" - "Pero a los hombres nos calientan mucho las embarazadas, y él calculo que te mira y se pajea a la noche recordándote" - "Mmmm... mal no está pese a ser un hombre mayor, jaja. No te voy a negar que me excita un poco pensar que un tipo así se esté haciendo la paja conmigo en este momento" - "Capaz que hasta mirando tus fotos del Facebook", dije con un poco de picante... - "Jaja, que lindo sería saberlo", terminó diciendo Susi. Luego nos pusimos a coger y, mientras ella cabalgaba arriba mío yo le decía que piense en el vecino mientras le metía dos dedos por el culo. Algo le debí haber activado porque esa noche acabó como hacía rato no la veía. A su vez, a Marcelo le contaba todas estas cosas y le terminé diciendo: - "Amigo, quiero que te cojas a mi mujer, pero con la condición de que cuando lo hagas me avises y me dejes ver desde algún lugar" - "En serio??? Ufff, me encantaría! Como me cogería a tu putita, le llenaría la cara de leche, también las tetas, el culo, la concha y sobre todo la panza preñada..." - "Dale, si le hacés un trabajo fino por chat o por donde quieras, más que yo le vaya llenando la cabeza con que le gustaría cogerte... creo que va a agarrar viaje" Fue pasando el tiempo, y Marcelo se fue poniendo más confianzudo con Susana en cada visita a tomar mate. Se notaba que ella disfrutaba mucho su compañía y cada vez se la veía menos pudorosa. Andaba en bikini adelante de él, o con remeras que le marcaban todo. Con el correr de los días la vi a ella misteriosa y mi vecino dejó de venir tan seguido. Hasta que un día me llega una foto de él, con la leyenda de "reenviado". - "La convencí a la puta de tu esposa de que me mande fotos... en breve me la voy a coger así que preparate" El corazón me empezó a latir a mil... Susi no estaba, pero cuando llegó yo ya estaba al palo y no pude esperar a buscarla para coger. Terminamos en la cocina, yo chupándosela y ella a mi. - "Te gustaría chupársela a Marcelo así?" - "Mmmm... si mi amor" - " Te gustaría que te acabe toda?" - "Mmmm... si, le tragaría la leche y con lo que sobre que me enchastre toda la cara" Ahí no aguanté más y acabé como nunca... la cara de Susi quedó llena de leche, también su pelo y lo que cayó de su boca fue a parar a sus tetas. Después de limpiarnos fuimos a comer algo y luego a dormir... yo estaba a mil porque ya había algo que se había desencadenado, pero eso será objeto de la segunda parte. Link segunda parte:

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MmartinfcdLv1· hace 2021 dRelatos

La hermosa novia de mi vecino. Y cómo la trata.

Sobre ciertas situaciones que suceden en la vida es difícil opinar o tomar posición. Yo les voy a contar lo que pasó y ustedes saquen sus propias conclusiones. Son libres de dejarme su visión en los comentarios. El barrio donde vivo es un barrio típico del buenos aires que se aleja un poco del concurrido centro de la ciudad (no quiero dar mucha presición, entenderán por qué). La zona está más bien compuesta por casas que no superan las dos plantas, algunos edificios de no más de 4 pisos y muchas propiedades que se ubican entrando por un pasillo, más o menos largo, que alberga 3, 4 o, a veces, más departamentos consecutivos.   En un departamento de estas características (el segundo entrando desde la calle) vivo, cómodamente, hace varios años, con mi hermosa mujer y mis hijos. Uno pequeño y dos en edad escolar. Digo 'mi hermosa mujer' porque así lo siento, a pesar de los años que llevamos juntos. Mujer fuerte, directa. Maneja su vida y sus cosas con determinación. Nunca duda. Siempre tiene una respuesta precisa para cada cosa. Jamás se equivoca. Es realmente admirable.   Los años no hicieron más que mejorarla. Su atractivo está intacto. Al día de hoy, su elegante andar representa para los más burdos caminantes, la oportunidad de regodearse, tanto al verla venir como al verla irse. Y, a pesar de los tiempos de cambio que vivimos, siempre se topa con algún improvisado poeta callejero que define con palabras más o menos soeces lo que el físico de mi mujer despierta en él.   Disculpen ustedes si no la describo con mayor detalles. Considero a mi esposa como algo sagrado, no de mi pertenencia, pero sí de mi privacidad. Además no es sobre ella la historia.   Debo aclarar tambien, si es que aún no lo notaron, que soy una persona formada en valores que hoy en día muchos tachan de antiguos o anticuados.   Padre de familia, marido ejemplar, amigo incondicional, miembro honorable de la cooperadora de la escuela y de la dirigencia del club al que concurren mis hijos, etc. Son las actividades, y mi desempeño en ellas, lo que mejor me definen.  Además, por creencia, fe y gusto personal, asisto a la iglesia todos los domingos y días festivos. No solo como oyente, sino que eventualmente me ofrezco para dar una mano en lo que se precise. Con el tiempo, aunque no hice carrera religiosa, me volví un referente, un pilar de la congregación. Muchos me ven como una persona cuyo consejo es válido y alentador en situaciones complicadas de su vida.   Hasta acá hablé de mí. Ahora les comienzo a contar lo que sucedió. Como les dije, yo vivo en el segundo departamento del pasillo. En el tercero vive una señora grande, sola, que muy de vez en cuando recibe alguna visita familiar. El cuarto departamento, el último al fondo, se encuentran vacío hace mucho tiempo. Y adelante, en el primer departamento vive Hernán.   Bueno, no solamente Hernán. Vive también su mujer. O su novia, no sé bien cómo llamarla. Rocío es su nombre. No hace mucho que están juntos (pocos meses, diría) aunque ya conviven y son padres de una criatura de unos seis meses o poco más. Tal vez ese es el verdadero motivo de la convivencia tan apresurada. Conozco a Hernán hace muchos años. Desde que me mudé a esta casa. Era el hijo de Zulma, la propietaria del departamento. Cuando lo conocí estaba casado pero, sorprendentemente para su corta edad, en proceso de separación. Por eso, al tiempo, se mudó adelante, con su madre, hasta que ella falleció (cosas de la vida) y él terminó siendo dueño de su propio espacio, donde poder disfrutar a pleno de su recuperada soltería.   Ví desfilar muchas chicas por ese departamento. Muchas y muy bien formadas. Realmente, Hernán, se había convertido en la envidia de todo aquel al que le gusta pasar su vida explorando las delicias de la compañía femenina, sin compromiso. Gastando vanamente sus días en poseer los cuerpos de aquellas mujeres de las más variadas y extravagantes formas. Devorando esos cuerpos, jóvenes y bellos, hasta el hartazgo y luego descartandolos para saciar su sed en otro cuerpo de igual o mayor voluptuosidad, o tal vez en busca de pieles menos experimentadas, o vaya uno a saber qué. Muchas pasaron por ese departamento. Con algunas me tocó cruzarme en el pasillo alguna mañana al salir a trabajar. He visto sus caras y sus cuerpos y tengo que admitir que he sentido, en la mayoría de los casos, pena. Pena, de ver a estas chicas de tan hermosa figura y porte, derrochando el momento más valioso de su juventud. Entregadas, pareciera que con gusto, al destrato que mi vecino les proporcionaba. Pena, de ver en sus caras trasnochadas, luego de una noche plena de lujuria, la desazón de no tener un rumbo...   Muchas noches hemos escuchado con mi mujer, a través de las paredes, gritos y gemidos de los más variados, que desde la casa de adelante llegaban, más o menos fuerte, hasta nuestros oídos. Esa, era una situación que a veces nos causaba gracia, a veces indignación y a veces (por qué no admitirlo, después de todo vivimos nuestra felicidad de pareja de la manera que corresponde) estímulo. Quiero decir, nos levantaba el candor necesario para disfrutar de nuestros cuerpos, con pasión. Pero siempre con respeto y  responsabilidad, con afecto y contención mutua. Por supuesto, muy distinto , por lo que se escuchaba, a la manera en que, del otro lado de la pared, se desarrollaban las cosas.   Siempre certera, mi mujer, me comentaba al respecto, la tristeza que le generaba el sinsentido con el cuál el vecino llevaba su vida, la reprochable liberalidad de sus 'amiguitas' (la mayoría no duraba mucho tiempo y eran, en general, personas desagradables, desfachatadas). "Que bien le vendría a Hernán encontrar alguien con quién sentar cabeza...". Opiniones como éstas, llenas de sabiduría, eran comunes en mi mujer. No solo al respecto del vecino: al respecto de todo. Todo el día. Siempre admiré su elocuencia y su capacidad de expresar, a cada situación que se le presentara, su parecer tan lleno de bondad y precisión.   Claro que no todas las mujeres que pasaron por el departamento de mi vecino generaban rechazo o antipatía. Por ejemplo, con Rocío, la actual pareja, la cosa fue distinta desde el principio. Ella era distinta. No me refiero solamente a su condición física, que, como la mayoría de las 'amigas' de Hernán, genera una inmediata admiración visual. La belleza de ella no se limita únicamente a sus más que evidentes grandes y armoniosas curvas, sino también a su carácter, a su simpatía. Rubia de cabellos largos y lacio, ojos cristalinos, sonrisa amplia y sincera. Aparentaba ser casi una niña, aún. Transmitía inocencia y paz. Siempre recuerdo la primera vez que me la crucé. "Buen día, señor", me dijo. Yo me reí y le dije algo así como que me había agregado varios años gratuitamente. Entonces ví relucir sus blancos dientes enmarcados en esa boca rosa, brillante de rimel, y formar la sonrisa más hermosa que jamás haya visto. Recuerdo el impacto de la sorpresa y el magnetismo que me causó ver su mirada de grandes y claros ojos verdes. Recuerdo cómo los entrecerró un instante, al sonreír, y la desesperación que me golpeó el pecho por querer verlos abiertos nuevamente, mirándome.   No fue mucho más que eso nuestro encuentro pero al pensar en ella la recuerdo así, ataviada en ese vestido de tono intenso que se ajustaba a presión sobre el contorno de sus caderas, moldeando su cintura y apretando y realzando sus pechos, a la vez que, a la altura de sus muslos, la tela, más suelta, se liberaba al vaivén del viento, desnudando sus torneadas piernas, casi hasta su ropa interior. Esa imagen ocupo gran parte de mi mente ese día y los días siguientes.    Varias veces tuve el agrado de cruzármela en ese entonces. Y digo agrado porque, realmente, Rocío, es una persona dulce y afectiva. Bastante centrada y pura en su forma de pensar, lo que me generaba cierta extrañeza, al intentar imaginar cómo había llegado a estar en pareja con el irresponsable de mi vecino. En fin, Dios a veces se mueve de formas misteriosas.   En una de esas charlas que tuvimos la noté interesada en varias de las actividades que me tocan ejercer y tuvimos un intercambio de redes sociales. Por eso, puedo asegurarles que Rocío no es como otras mujeres que rondaron a mi vecino. En las fotos que publica en sus redes está la prueba. Sí, hay fotos de ella en mallas diminutas, de esas dónde muy poca piel queda cubierta, pero siempre se dan en alguna situación de veraneo. No como las otras que no dudan subir imagenes en ropa interior para que cualquiera las pueda ver. Tampoco tiene esas selfies sacando la lengua o tocandose con un dedo la boca o los dientes que tantas otras amiguitas de Hernán usan de imagen de perfil. Ella no. En su imagen de perfil brillan sus diafanos ojos y destaca su prístina sonrisa. Aunque use vestidos osados, es recatada. Se nota. Lo que no impide ver su belleza. Al contrario, la engrandece. La hace más linda aún.    Hay un tiempo para todo. Eso lo aprendí de  chico y lo comprobé con el paso de los años. La obsesión con Rocío (aquella preciosa y pequeña muchacha que estaba en pareja con mi vecino Hernán. Aquella que, a pesar de la notoria diferencia de edad que nos distanciaba, se apoderó, absurdamente, de mis pensamientos), la detecté a tiempo, y deduje que era algo que no podía durar. No para mí. Para una persona de mi posición. Con los pies fijos en la tierra y la vista, firme, en el cielo.   Mi mujer, mis hijos, mis actividades y compromisos con la sociedad, son la prioridad.     Pasados varios meses me enteré de su embarazo y de su mudanza al departamento de adelante. La sensación fue ambigua. Por un lado me alegraba de tenerla cerca (la considero una persona valiosa, con potencial), además que esta situación significaba una nueva vida para Hernán, una oportunidad donde podría, finalmente, madurar a la altura de una persona acorde con su edad. Por otro lado sentí cierta inexplicable desazón . Quizá era el intuir que las cosas podrían no salir tan perfectas como era mi sincero deseo para ambos...   En fin, el tiempo fue pasando y la pareja se veía bien. Ella, hermosa como siempre, llevaba su panza, cada vez más grande, con soltura y gracia. Era una delicia poder admirar esa joven piel, brillante y sedosa, aumentar de volumen, albergando el milagro de la vida en su interior. Las situaciones empezaron poco después. Cuando el bebé ya había nacido. Primero fueron leves desacuerdos, en donde uno u otro, muy de vez en cuando, levantaba la voz. Todo parecía denotar que algo no andaba bien ahí. Los excitantes gritos que solíamos escuchar a través de esas paredes fueron suplantados por fuertes discusiones, a veces cargadas de insultos, que no siempre dejaban en claro quién tenía razón. El ritmo y el volumen de aquellos planteos crecían a la par del bebé.   A veces, tras un par de días de paz, volvían a la carga con más ímpetu. Esta situación nos tenía mal a mi mujer y a mí. Pero ¿que se puede hacer en situaciones así? Si bien eran nuestros vecinos, no eran nuestros amigos. Tampoco podíamos ir, de repente, a decirles que estábamos al tanto de todo lo que se decían entre ellos porque era, un poco, invadir su privacidad. No nos quedaba otra opción más que rezar y desear que la situación se remediara de la mejor manera posible.   Pero eso, a mí, no me dejaba dormir tranquilo. Tarde en la madrugada escuchaba los reproches que mi vecino le hacía a su pareja casi a diario. Recuerdo esa oportunidad donde el enojo era porque, aparentemente, ella no uso corpiño por debajo de la ropa esa tarde, y él, que había recibido unos amigos de visita, la acusaba de haber andado demasiado libremente por la casa, dejando entrever sus pezones, que se transparentaban por debajo de la ropa puesta, a la vista de cualquiera. La trataba de fácil, de calientapijas, de querer levantarse a sus amigos. Ella lloraba y se defendía "¿Que querés que haga? Si estoy amamantando..."   No podría tomar posición en esa discusión. Realmente, imaginar esos pechos, grandes de por sí, aum

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