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Amarte en secreto
RelatoErotismo y AmorUSUARIO TEXTO: - + Toda mi vida te amé en secreto. Las mujeres iban y venían, pero los sentimientos por vos nunca cambiaron. Muchas veces intenté no verlo o enterrarlo en lo más profundo de mi ser porque no podía, no debía amarte. Pero cuando el sentimiento es fuerte, poco se puede hacer al respecto. Lamento tanto que nos hayamos conocido de la forma en que lo hicimos, pero a veces el destino es caprichoso y no podemos más que resignarnos a la realidad. Y mi realidad es que amo a la mujer de otro, amo a la mujer de mi mejor amigo. Tantas veces sentí envidia y celos por verte con él, pero lo cierto es que si no fuera por él, no te habría conocido. Tantas veces traté de contentarme solo con verte y que fueras mi amiga, pero lo único que lograba era tener que repetirme una y otra vez, es la novia de mi amigo, es la novia de mi amigo. Y acá estamos hoy, en el funeral de mi mejor amigo. Yo estoy destrozado y vos no encontrás la forma de contener tu dolor, pero soy tan basura que no dejo de pensar que ahora sos libre, que yo soy libre para amarte sin sentir culpa. Me acerco a vos y con toda la sinceridad te digo que entiendo tu dolor, que voy a estar ahí para ayudarte en lo que necesites. Y como siempre, respondes con dulzura, me agradeces y me abrazas rompiendo en llanto. No sé si sufro más por no volver a ver a mi amigo o por tu sufrimiento. El funeral termina y nos despedimos. Te repito que cuentes conmigo para lo que sea, incluso si es solo para hablar; soy sincero en mi palabras, pero no quiero perderte y aunque te enamores de otro quiero seguir estando a tu lado. Con pesar me volves a agradecer y te vas. Los días pasan y como no quiero ser pesado te doy un espacio y no te molesto. La pérdida de mi amigo me sigue pesando, pero entiendo que así es la vida y trato de seguir adelante. Sigo sin comunicarme con vos, no quiero perderte, pero tampoco sé qué decirte y no quiero estar revolviendo una herida, así que considero mejor darte un poco más de tiempo. Hasta que un sábado me llega un mensaje tuyo. Mi corazón salta de felicidad. Me pedís de venir a mi casa para charlar. Cuando llegas noto que tu pesar no ha cesado. Aunque no estás llorando, un poco tratás de disimularlo, pero te conozco, seguís destrozada. Te pregunto cómo estás y me decís que mejor, que de a poco estás volviendo al trabajo, que necesitas despejarte, salir de tu casa y que por eso habías venido. Me alegra tanto saber que de todos tus seres queridos recurriste a mí. Pero temo que nunca dejes de verme como un amigo. Continuamos hablando y sin pensarlo mucho comienzo a contarte una anécdota graciosa de antes de que mi amigo fuera tu novio. Logro hacerte reír, al menos un poco, pero luego caes en silencio y comenzás a llorar. Soy un idiota, cómo podría eso hacerte sentir mejor si lo que buscabas era despejar tu mente. Me siento a tu lado y te pido perdón mientras te abrazo. Me devolvés el abrazo y rompes en llanto. Me decís que no podés dejar de extrañarlo, aunque sabés que él habría querido que sigas adelante, pero sentís que no vas a lograrlo. Trato de consolarte diciendo que vas a lograrlo, que sos fuerte y no estás sola. Me suelto de tu abrazo y te miro a los ojos. A pesar de tus ojos llorosos e hinchados te veo tan hermosa y vulnerable que siento que no quiero dejarte ir, que no voy a poder contenerme. Pongo mi mano en tu cara y seco tu mejilla con mi pulgar. Trato de consolarte para poder seguir mirándote así de cerca y hacerte sentir mejor. No decís nada y desviás tu mirada hacia otro lado. Tus ojos vuelven a llenarse de lágrimas y no logro controlarme, tengo que hacerte sentir mejor. Te beso en la mejilla y me miras sin comprender. Ya no me importa. Con mucho cariño pongo mis manos en tu cara atrayéndote hacia mí y muy despacio te beso. No decís nada, pero tampoco me respondés el beso. Sigo besándote, no puedo contenerme, no quiero contenerme. Separo mi cara de la tuya y te miro a los ojos. Ya no estás llorando, pero no sé cómo interpretar tu mirada y tu silencio. Cierro mis ojos, me acerco más a vos para besarte de nuevo. Te alejas un poco de mí, pero no decís nada. Te miro sin soltarte, siento que pasan horas, una eternidad y de pronto pones tus manos sobre las mías y me besas. Tengo miedo, miedo de estar soñando, miedo de que esto sea mentira, que no esté pasando. Trato de controlar mis manos, mis impulsos, no quiero lastimarte por la emoción que siento. Me muevo con suavidad, toco tu pelo y siento como mis manos tiemblan. Nos seguimos besando y te abrazo. Si pudiera decirte todas las veces que soñé con este momento, que pensaba en vos y te deseaba en silencio. Pero no digo nada, temo asustarte. Comienzo a acariciarte la espalda. Necesito más de vos, me siento embriagado y no puedo detenerme. Pongo mi mano en tu pierna y eso te asusta. Te separas mirándome a los ojos. Tomo tu cabeza con ternura, aún temblando y por fin, después de tanto tiempo puedo decirte: ── te amo, te amo, no voy a hacer nada que no quieras ──. Dudas por un instante y volvés a besarme. Mi corazón va a explotar, la felicidad que siento es enorme y sigo besándote. Siento que voy perdiendo el control y mis besos son cada vez más apasionados. Vuelvo a tocarte la pierna y esta vez no reaccionas de la misma forma, sino que tocas mi cara y mi mano sobre tu pierna, apenas te separas y mirándome a los ojos me pedís que por favor te haga olvidar al menos por un rato. A pesar de que siento dolor al escuchar esas palabras, te miro, te entiendo y no me importa porque te amo y haría cualquier cosa para ayudarte, para estar a tu lado. Asiento con la cabeza y vuelvo a besarte. Ahora me doy cuenta que tus besos no son tan apasionados como los míos, pero ya no puedo controlarlo. Años pensando en vos, controlando mis palabras, mis acciones. Todo este tiempo me sentía atado y amordazado cuando estaba a tu lado. Y ahora que puedo ser libre ya no puedo volver atrás, aunque vos no me aceptes de la misma forma no me importa. Si necesitas usarme para poder salir adelante y sentirte mejor, por favor hacelo, porque quiero verte sonreír de vuelta. Acaricio tu pierna, cada vez más arriba, mientras te sigo besando. Vos comenzas a acariciarme la espalda y metes tu mano debajo de mi remera. Tu mano caliente se siente como una brasa gentil y amable que me quema, pero me satisface. Mi respiración comienza a acelerarse. Mi mano pasa de tu pierna a tu cola y de tu cola subo por tu cintura, sigo subiendo y me detengo en uno de tus pechos. Tu respiración también comienza a acelerarse. Tus manos acarician mi espalda y lentamente comenzás a acariciarme el pecho y luego bajas a mí cola. Acaricio tu pezón con suavidad y un leve gemido tuyo hace que me excite más. Sigo pensando que esto tiene que ser un sueño así que abro mis ojos y ahí estás vos, besandome. Te abrazo con fuerza, te pego contra mi pecho, no quiero dejarte ir. Sigo acariciandote la espalda, las piernas, tus pechos, todo de vos me encanta y no puedo evitarlo. Paso mi mano por debajo de tu remera y tu piel es suave, por favor que esto no se termine. Amago a sacarte la ropa y como no decís nada sigo adelante. Vos me sacas la remera también. Te observo semidesnuda delante mío y quisiera decirte algo, pero me aguanto. Sin que te lo pida te sacas el corpiño y miras para otro lado. Me causa ternura que sientas vergüenza y vuelvo a besarte mientras con una mano toco tu pecho desnudo y con la otra te traigo hacia mi cuerpo. Quiero sentir tu piel contra la mía. Te recuesto en el sillón tendiendome encima y pegando mi cuerpo al tuyo te beso y te acaricio y aunque todavía tenemos puestos los pantalones apoyo mi pene contra tu pelvis. Haces un leve gemido que me encanta. Pego mi frente contra la tuya y con mi mano acerco tu cabeza, quiero decirte cuanto te deseo y las veces que soñé con hacerte el amor en ese mismo lugar, pero me contengo y te beso con pasión. Seguís acariciándome, tus manos van de mi espalda a mi cabeza y a mi cola. Aprieto tus pechos y noto que eso te gusta, por lo que no dejo de hacerlo controlando mi fuerza para no lastimarte, mientras beso y lamo tu cuello. La respiración de ambos comienza a entrecortarse. Me acerco a tu oído y entre susurros te digo que me gusta mucho tu olor, esto te sobresalta y tu piel se eriza, sonrío y te doy una pequeña mordida en la oreja a lo que respondes con un leve gemido. Me doy cuenta que levemente te estás dejando llevar y me pongo feliz por eso. Vuelvo a besarte el cuello y muy despacio voy bajando hasta tus pechos. Los tomo a ambos con mis manos, los beso y los lamo por completo. Noto que tu respiración se acelera un poco más, cada tanto gemis y tus pezones se endurecen aún más, haciendo que no pueda evitar juguetear con ellos y lamerlos. De a poco vas gimiendo cada vez más. Por mi parte ya me siento bastante excitado, pero no quiero que esto termine todavía, así que comienzo a besarte y lamerte la panza hasta llegar a tu pelvis. Abro el botón de tu pantalón y lentamente bajo el cierre. Sin pensarlo mucho y sin mi ayuda te sacas por completo el pantalón y la ropa interior, así que te imito y también me desnudo por completo mientras vos seguís recostada y me observas fijamente. Tiendo mi cuerpo desnudo sobre el tuyo y te beso acariciando tus piernas mientras apoyo mi pene en tu entrepierna. Tu piel se siente muy suave y cálida y tu entrepierna ya se siente húmeda, pero aún así prefiero esperar y me dirijo a tu pelvis. Comienzo acariciándote suavemente con mi dedo pulgar tanto en tus labios como en tu clítoris observando tu cara de placer y escuchando unos leves gemidos. Pero como quiero que sientas más placer, me arrodillo, tomo con mis manos tu cadera que levemente levanto, me acerco a tu entrepierna y comienzo a lamerte. No necesito mirarte para saber que lo estás disfrutando, solo con escucharte gemir me doy cuenta. Tus gemidos ya no son tan leves y con tus manos acaricias y agarras mi pelo, lo que hace que me excite todavía más. Continúo lamiéndote y chupandote y lo disfruto tanto que yo mismo me sorprendo al escucharme dar leves gemidos de tanto en tanto. Tus caderas comienzan a moverse levemente, tus gemidos son más fuertes y rodeas mi cuello y mi espalda con tus piernas, las cuales empiezo a acariciar y me doy cuenta que no es el momento para detenerme. Tu nivel de excitación es tan grande que me decís que no pare, que siga y siento como tu humedad aumenta y me parece delicioso. Comenzas a jadear y a gemir más rápido, lo que me hace sentir realmente tan excitado que comienzo a tener un deseo muy grande por estar dentro tuyo, pero aún así te espero y te dejo terminar tranquila. Cuando terminas, me miras a los ojos y me agradeces diciendo que lo estabas necesitando. En ese momento no supe responder de otra forma que no fuera con un abrazo y un gentil y apasionado beso. Sin dejar de abrazarte me separo levemente, te miro y te pregunto si tu idea era dejarlo ahí y al escuchar tu respuesta me siento aliviado porque por el leve instante que reíste y sonreíste me dí cuenta que volvías a ser la de siempre, que tarde o temprano aunque fuese con otro podrías salir adelante. Me decís que no, que pretendes ir hasta el final, pero que tuviste la necesidad de agradecerme. Entonces vuelvo a besarte con mucha pasión mientras comenzás a acariciarme la espalda hasta bajar a mi cintura y a mi pene. Te separas de mí y esta vez sos vos la que baja hasta mi entrepierna y comenzás a lamerme y chuparme y yo el que gime de tanto en tanto. Pero no quiero que esto se acabe todavía, así que te tomo con delicadeza del brazo, te traigo hacia mí, rodamos haciendo que yo quede encima tuyo y te beso mientras acaricio uno de tus pechos. Ya estoy en mi límite y no quiero ser muy brusco, así que me incorporo, te acaricio las piernas hasta llegar a tu entrepierna y sin dejar de mirarte te toco con mis dedos y un leve gemido tuyo me hace dar cuenta que no puedo seguir esperando. Me levanto por completo de un salto y mirándome me preguntas si voy por un preservativo, t
Clubbb
Soñando 2° Decididamente quería quedarme. Se lo hice saber a mi compañero, y dejamos nuestras pertenencias en una taquilla. Llegando a la puerta que daba a los reservados, mis nervios y el calentón resurgió de nuevo. El calor subía por la cara, notaba mi cara ardiendo y los mofletes rojos en una mezcla de pudor y deseo. Abriendo la puerta la luz se atenuó un poco más, iluminando solo las puertas de los reservados con un candil . La pared de la izquierda que adentraba a una sala, tenía varios agujeros sorteados, podía hacerme a la idea de lo que era sin necesidad de ver la polla que salía por uno de ellos, una polla gorda y venosa apuntando al techo. Se veía tan rica, latente, el capullo rojo pidiendo una chupada. Mi compañero todavía empalmado y con ganas desde antes bajó sus pantalones y metió su miembro también dentro de unos orificios, me miraba travieso, y me dijo que notaba aliento en su polla, que había alguien soplando su cipote, y el no saber si al otro lado era hombre o mujer le excitaba más aún. Me miraba fijamente y relataba lo que estaba sintiendo. - Estoy notando algo húmedo,creo que una lengua esta saboreando mi pol... Ooohhh... No pudo seguir dando detalles, su cabeza se tiró hacia atrás, gimiendo fuerte. -Ooohh como se la está tragando.... Con la cintura penetraba follando el agujero, y cada vez que salía de golpe se sentía el ruido de la boca succionando, y el apretaba las manos contra la pared muriendo de placer. Yo lo observaba atenta a sus movimientos, me excitaba verlo disfrutar así. Las venas de los brazos y del cuello estaban hinchadas, con la mano me indicó que me acercara, cogió mi pelo y obligando a hincar las rodillas saco el pene del boquete y lo metió en mi boca mezclando fluidos con saliva de a saber quien. Yo me la comía entera sabia lo que quería, y quería correrse ya. De un empujón se la metió hasta el fondo derramando semen en mi garganta y agitando su cintura la sacó dejando un hilito caer al suelo, me levanté ahogada , con la pintura corrida y sudando por los empellones y para terminar con el juego le pasé un poco de corrida suya a su propia boca. Teníamos tanto calor que volvimos a la barra para pedir alguna botella de agua para refrescarnos durante la noche y seguir con el juego. Comentando y con risas volvimos al pasillo de los juegos. Seguíamos teniendo ese regustillo de querer seguir. De haber que nos encontramos después. Esta vez entramos a la sala de la derecha. Era una sala muy grande con sillones del relax ocupando toda la habitación, y como no una cama en medio, aunque lo mejor sin duda era una pequeña escalerita que bajaba a una piscina de agua templada, no era muy grande pero en uno de los extremos había un pequeño rincón jacuzzi con asientos reclinados. Nos miramos y sin pensarlo, quitamos muestra ropa dejándola en un sillón de por ahí, nos dimos un enjuague en una ducha camuflada detrás de un biombo, para poder ir a la zona de baño. En la Sala había 2 sillones ocupados, una pareja en cada una dándose amor, dando placer, produciéndose gemidos que hacían eco en la habitación. Encendieron nuestros cuerpos, la polla de mi amigo ya recuperada apuntaba al techo. Y de mi coño parecía que iba a salir gotitas en breve porque estaba derretida de excitación y morbo. Mi amigo y yo nos sentamos en la zona del jacuzzi, de frente mirando los Juegos de los demás, que al darse cuenta cambiaron sus posiciones para poder disfrutar más del espectáculo. Mis tetas y mis pezones sobresalían con el movimiento de las pompitas, pasó una mano por mi cintura para acomodar ni cuerpo hasta la cintura sobre su pecho. Mis piernas prácticamente flotando por la superficie ligeramente abiertas. El agua caliente, de su boca salen murmullos diciéndome cosas calientes. Con los ojos cerrados me dejo llevar por él. Sus manos en los pechos, pellizcando pezones, escalofríos recorren mi cuello y gimo. Vuelvo a mirar y todos los presentes me observaban. Les sonreí, estaba pasándolo bien, me gustaba sentir el morbo de tener espectadores. -¿Te gusta lo que ves? Moví la cabeza, si quería -¿Te pone cachonda que vean como te retuerces? Asiento entre gemidos. - ¿ Quieres que abra tu coñito para que vean como brilla con el agua? Volví a mover la cabeza. - Pídelo, habla, grita lo que quieres. - Quiero que me masturbes por favor, toca mi coño. Mordiendo mi oreja, baja la mano y agarrando a mano llena mi monte. Apretaba, moviendo para hacer restregar su pene duro con la entrada a mi vagina. Mi cuerpo se retorcía buscando calmar mi calor a pesar de estar en el agua. Con las manos hacia atrás sujetando la cabeza para que no parase de morder mi cuello, de mi boca salían guarradas provocando su paciencia, provocar acabar con ese control que tenia. ¡por fin! Sus dedos dentro de mi coño. Mi gemido ahogado por el placer. - ¿Quieres más perrita? Dilo, dilo si no paro. Giraba dentro de mi, movía mi vagina llenando y ocupando mi vagina. Mi cuerpo saltaba encima suya. Suspiraba en mi oído cada vez que casi entraba el pene. - Follame ya ¡por favor! Dicho y hecho, así tal cual cogió mis rodillas por detrás y abriendo mis piernas de par en par, me folló. Me folló fuerte, empujando hacia arriba con las caderas dirigiendo mi cuerpo con los brazos, bendita agua.... Las parejas follaban mirando hacia nosotros. Las tres parejas locas follando sin limite, dando duro. Gimiendo duro. Las caras desencajadas por empujón. Mi vagina se empezaba a contraer en cada bajada, en cada grito de ellas. Mis gritos aumentaban. Su polla duele al llegar al final, me gustaba tanto que me dolía.....dolía tanto que empezaron a explotar fuegos artificiales en mi cabeza. Me estaba corriendo tan intensamente que era incapaz de callarme, y estar quieta ... En algún momento de la sesión se había acercado una pareja que nos miraba en el otro lado de la piscina. Ella se acercó a mi, cuando estaba volviendo del trance de la corrida y le dijo a mi compañero que no me soltara. - Dame su coño.....
La mama de mi mejor amigo 4
Cuatro Tito llego como era ya una costumbre un sábado por la mañana, todavía estábamos desayunando cuando toco el timbre de la puerta. Por lo que apresurándome le fui a abrir, pero apenas lo hice un mensaje me llego al celular. Al verme intento saludarme pero no prestándole atención intente ver quien me había escrito, no obstante apenas vi quien era. Rápidamente apague el aparato. Fastidioso rápido puse mala cara, a lo que mi mejor amigo percandose de mi expresión me pregunta con curiosidad – era, ella no es cierto? Cintia era mi casi ex novia, era una chica de mi edad que iba a un curso diferente al colegio que yo y Tito asistimos, era una chica preciosa que lamentablemente tenia un problema y es que era bastante celosa. Por lo que varias veces tuve que aguantar una escena de celos que de verdad ya me habían cansado, así que la última vez que pasó yse puso espesa. Quise ponerle un alto y aunque quería mucho a Cintia, tuve que cortar con ella. Desde entonces no ha dejado de mandarme mensajes diciendo – que quería hablar conmigo, para así poder arreglar las cosas entre nosotros. Realmente no sabía que hacer, por un lado me gustaba estar con ella. Pero por el otro me embolaba que estuviera todo el tiempo,intentando acusarme de algo que no había hecho. Intentando no darle mas rodeos al problema dejo que Tito avance y una vez que llega a el comedor, saluda primero a mi padre.Continua con mi hermanita y finaliza dándole un suave beso en la mejilla a mimadre. Esto hizo que ella soltara rápidamente una gran sonrisa, pero acostumbrado a que ella sea tan optimista. Trato de no darle mayor importancia. Vamos siéntate que te paso algo para que desayunes –comento mi madre con todo maternal, a lo que Tito acomodándose a un costado de mi padre le suelta – no es necesario que se moleste, comi algo antes de venir. Mi madre como si estuviera mirándome a mi, réplico agregando– tienes 19 años y estas solo, así que me imagino que clase de cosa te llevaste a tu boca – claro que mi madre hacia referencia a la comida chatarra que mi amigo de seguro consumía. Poniéndose colorado Tito no argumenta nada mas y viendo como mi madre se pierde en la cocina, terminamos con el desayuno. El resto del día tanto Tito como yo nos pusimos las pilas con un proyecto que debíamos terminar para nuestra clase de biología,siendo muestro último año en la secundaria queríamos terminarlo bien. Por lo que mientras estábamos en ello, sólo paramos para almorzar a mediodía. Luego de comer estábamos descansando un rato, hasta que nuevamente sono mi celular y sabiendo quien era. No quise atender. Al ver esto Tito me pregunta – hasta cuando piensas seguir así? Hasta que me deje en paz supongo – le aclaro, pero al parecer este no quería dejar el tema. Ya que insistiendo me dijo – porque no te juntas con ella y hablas, tal vez así o se arreglan o logras terminar con ella definitivamente. Sonando sabio su consejo me pongo a pensar que hacer por unas cuantas horas, hasta que decidiendo. Le pregunto sin más – crees que puedas acabar el proyecto tu solo? Claro – me indicó a la vez que agregaba – pero a donde vas tú? Voy a seguir tu consejo – le aclare – voy a verla y depende de que me diga, veré que hago. Estando de acuerdo conmigo, tome una campera debido al frío que hacia afuera y despidiéndome de él. Salgo al pasillo y cuando pasó por el cuarto de mis padres, veo que mi madre está ingresando a su baño con su bata puesta. No diciéndole nada paso en silencio y siguiendo mi camino, bajo las escaleras. Ya en la sala veo que mi padre también se prepara para salir también, a lo que preguntándole a donde iba. Escuche cuando este me dijo – tengo asuntos que arreglar con Simón, cosas del estudio. Al escucharlo me quedo callado, pero recuperando el habla le preguntó – me puedes llevar? Tito Apenas escucho el auto del papá de mi mejor amigo alejarse me incorporó y observando al vehículo alejarse por la ventana de su habitación voy directamente hasta la puerta, una vez fuera me encaminó hasta lograr llegar al cuarto de su hermana y con cuidado termino de acercarme con la intención de ver que hacia. En un principio y como habíamos acordado el día anterior con Susana, me iba a comportar correctamente. Pero cuando recibí como todos los días una imagen pornográfica de ella y su esbelto cuerpo posando desnuda en su cama de matrimonio, la razón se fue por el caño y deseando quedar con ella estaba buscando una chance para tenerla conmigo. Una que gracias a mi suerte llego, sin planear nada. Ya allí pongo la oreja detrás de la puerta y no escuchando ningún tipo de sonido, abro un poco la misma y comprobando que Mara duerme tranquilamente. De inmediato voy en la búsqueda de la mujer que prácticamente esta en todos mis sueños eróticos. Primero trate de localizarla en su cuarto, pero al no encontrarla ahí escucho de repente como vienen ruidos de su baño privado. Imaginándomela de inmediato desnuda dirijo mis pasos hacia ese lugar y abriendo un poco la puerta, me pongo a espiarla como si fuese un auténtico enfermo. Al instante la veo que está casi con el cuerpo entero sumergido en el agua y tomando lo quesería un baño de tina, pero dejando a su vez expuesto una parte de su cuerpo que mas me enloquece. Ya que sus pechos parecían estar flotando por fuera del agua, al verla me adentro con sumo cuidado y mientras la veía disfrutar del agua con los ojos cerrados. Con rapidez y sigilo empiezo a desnudarme. Ya en bolas y con la excitación al máximo me acerco a ella muy lentamente y una vez que estoy cerca, le suelto con una voz triunfal y altanera – se que no sabes que desayuno regularmente, pero yo si se de algo que te gustaría probar todas las mañanas. Apenas me escucha abre sus ojos con profundo pánico,sentimiento que solo aumenta cuando me ve completamente desnudo y totalmente empalmado a su lado. No pudiendo creer lo que estaba pasando, soltó al instante muy asustada – estas loco? Al verla con esa expresión de puro pánico me agacho y mientras aprovecho de tocar uno de sus pechos con uno de mis dedos, le suelto para intentar calmarla – tranquila, Román y tú marido se acaban de ir juntos. Haciendo caso omiso de mis palabras, agregó con miedo y furia – igual eso No te da derecho a aparecer de forma repentina en mi baño y desnudo como estas. Tenia el mismo tono de mi madre cuando se enojaba conmigo, a lo que riéndose por tener ese pensamiento. Intento darle un beso, pero ella esquivandome, me suelta con evidente enfado – deja de jugar Roberto,aunque mi marido e hijo no estén puede regresar en cualquier momento, fuera deque Mara todavía está en la casa. Ella está en su cuarto durmiendo como un tronco – le amoneste,mientras agregaba – no pongas esa cara, ellos regresarán tarde. Y como estas tan seguro de ello? – acotó de inmediato,a lo que sonriendo le respondí – simplemente tengo esa corazonada – en realidad antes de que saliera le dije a Román que me contase antes de volver, como había terminado todo y sabiendo que tardaría, me sentía seguro de que cumpliría su palabra. Dicho esto no le doy tiempo de pensar mas y acercando mis labios a los suyos, la beso como si nada más en el mundo importara. En un principio intento resistir a la caricias que le daba con mi boca, pero no dejando de insistir logré colar mi lengua dentro de la misma y comenzando un pequeña batalla de voluntades. Conseguí que al final yo saliera victorioso. A esa altura mi amante ya estaba casi entregada, por lo que incorporándome deje mi pene a la medida de su boca y hablándole suciamente, le dije – vamos puta, chupa bien que se cuanto te gusta hacerlo. Hasta un par de meses atrás descubrí el lado más salvaje de la madre de Román, al principio nuestros encuentros eran más que todos calmados y llenos de pasión. Pero se daba cada vez mas frecuentemente que a la madura le gustaba el trato fuerte, le encantaba que la hablará suciamente y hasta le excitada que la tratase como a una cualquiera y a mi que decir. Debía admitir que darle ese tipo de trato, me encendía de tal manera que terminábamos cogiendo tan demencialmente, que parecíamos ser auténticas bestias en celo. Se notaba que mis palabras la habían calentado ya que poniendo la sonrisa de una golfa se arrodilló en la bañera y luego de menearme la pija un par de veces, sin más quejas se metió mi cipote directamente dentro de su boca. Apenas siento la calidez que invade todo mi pene aguanto las ganas de correrme, no obstante y una vez que recuperó el control de mis sensaciones me posesión de su cabeza y aferrando con ambas manos la parte trasera de su cabeza. Lentamente comienzo a cogerme su boca, al instante sonidos indecentes resuenan en el baño, pero encantado de escuchar como su boca se traga todo mi pene no dejo de cogérmela. Como ya estaba acostumbrada ella aguanto mis acometidas sin problema alguno, dejando que mi falo llegue directamente hasta su garganta. A lo que sintiendo muy rico, era inevitable que mi primera corrida estuviera a punto de llegar. Pero antes de tener ese placer escucho como el sonido de un celular empieza sonar, a lo que liberando mi presa veo que me mira al son que me suelta – es el mío. Incorporándose veo que se levanta y mientras noto como las gotas de agua recorren todo su cuerpo, sale desnuda como esta. Pero antes de salir del baño toma su bata al son que me dice antes de salir – quédate y manten la puerta cerrada. Haciéndole caso me quedo en silencio parado y desnudo,pero para mi suerte solo se perdió un par de minutos ya que regreso con el aparato en su mano escucho que soltaba – porque no me lo dijiste cariño? En silencio espero la respuesta del otro lado y mientras me miraba no perdí mi oportunidad, ya que de inmediato me levanté y acercándome a ella me arrodilló en su delante. Sabiendo que estaba hablando con el padre de mi mejor amigo, no me importó y mirando el tesoro que tanto andaba buscando tome la cinta de su bata de baño y deshaciéndome de ella. Abro la bata de paren par. De inmediato veo como su depilada concha se encuentra casi a la altura de mi boca y mientras que sus labios vaginales sobresalían, sabia a su ves que estos escondían una perla que se halla dentro de su concha y que yo ansiaba tocar con mi boca. Tragando el nudo que se me había formado en el pecho, coloco mis manos sobre su cintura y acercando su pubis a mi cara.Enseguida le hundo la lengua en el centro mismo de su ser. Apenas ingresa mi lengua la meto hasta donde no mas puedo y excavando dentro suyo, muevo la misma con bastante maestría hasta lograr hallar un pequeño botón que es claramente su clítoris. El mismo no es de gran tamaño, pero le produce tal gusto a mi hembra, que ahogando un gemido le pregunta a su marido reprimiéndose – entonces iras en busca de Román y volverán juntos a casa? La situación era demasiado morbosa, ya que mientras la madre de mi mejor amigo hablaba con su padre, yo le practicaba sexo oral sin que él se diera cuenta. Eso extrañamente me calentó mas, por lo que siguiendo con mi juego vuelvo a atacar se botón de placer y mientras está vez no le doy paz a la madre de mi mejor amigo, muevo de tal forma mi lengua que inevitablemente logro que tenga su primer orgasmo. No pudiendo contenerse arquea su cuerpo y mientras lo hace deja a mi costado la bocina del celular, por lo que escucho perfectamente al padre de Román preguntar – cariño estas bien? Pasando los segundos se recupera del orgasmo que le provoque y poniendo de nuevo su celu sobre la boca, le escucho decir – lo lamento amor,es que pensé que Mara me estaba llamando. Hablando por algunos segundos mas, termina por cortar el llamado y mirándome como una autentica trola. Termina de desprenderse de la bata que cae al suelo, una vez allí se pone contra la pared a la vez que apoya sus manos sobre el frió cerámico del lugar y mientras arquea su cintura y abría bien sus piernas me suelta con picardía – que esperas pendejo, no que querías comerte a esta hembra, pues aquí esta y es toda para ti. Totalmente excitado siento como mi pene da dos pequ
Penelope 3 de 3
Ella tomó con suavidad una de mis manos y la apoyó en su pecho izquierdo, al que palpé con delicadeza, para susurrar Quiero que me hagas el amor, acá, ahora… Con la sangre hirviendo y la pija dura como roca, me mantuve firme para advertirle Te aviso que esto no pasará de esta noche, mañana será diferente, mañana nos despediremos, será nuestro secreto, solo te haré al amor… Estoy dispuesta a correr el riesgo –sentenció rendida al tiempo que cerraba los ojos y se estiraba en punta de pies para buscar mis labios con sus labios Apreté con un poco más de fuerza su pecho izquierdo, lo suficiente para notar su puntiagudo pezón marcarse sobre la blanca tela y adivinar que no llevaba sostén, levantó sus brazos invitándome a sacar ese pequeño top y desnudar su torso, sus pechos eran mejor de lo que había imaginado, dos grandes esferas perfectas, en el lugar correcto, erguidas, amenazantes, unas enormes aureolas rosadas rodeaban sus pezones, ella sacó mi remera para apretar su pecho contra el mío, nos besamos con locura, con desesperación, sus dedos acariciaron mi espalda y yo llevé mis manos a su precioso culo que aún estaba cubierto por esas calzas tipo pantalón, haciéndole sentir en su bajo vientre la dureza de mi sexo. Me agaché solo un poco para rodearla con mis brazos bajo sus nalgas para levantarla entre ellos y dejarla sentada sobre mí, Penélope me rodeó con sus piernas por mi cintura y con sus manos por mi cuello, sus pechos quedaron frente a mi rostro, su piel estaba blanca, en los lugares donde no había podido broncear el sol, tragué saliva por la excitación, pasé dulcemente mi lengua por uno y por otro, sin apuro, sin pausa, ella respiraba con cadencia visiblemente excitada dejando notar que le gustaba lo que hacía, fui entonces acercándome a sus pezones que al ser provocados por mi lengua comenzaron a asomarse tímidamente. Los minutos pasaban, el sol caía y yo seguía perdido lamiendo sus senos, como un bebé que se amamanta de su madre, buscaba en una, luego en la otra, hasta que mis brazos comenzaron a sentir el cansancio por el peso. La bajé y la giré poniendo su espalda contra mi frente, para comenzar a refregar mi pija por su culo, para pasar mis brazos bajo los suyos y tomar sus pechos entre mis manos, para acariciarlos cual capullos de algodón, para obligarla casi desesperadamente a girar su cabeza para buscar mis labios con sus labios, para casi susurrarme al oído Facundo, Facundo, tengo toda la conchita mojada… Bajé lentamente una de mis manos pasando por su vientre, para colarla debajo de la calza y llegar al elástico de su tanga, solo logré excitarla más aun, con su respiración entrecortada, lentamente dejé pasar los segundos buscando quebrar su voluntad, fui un poco más profundo, bajo la tela, casi llegando a su clítoris, estaba suavecita al tacto, depilada por completo lo que provocó en mi un nuevo salto de locura, ella volvió a susurrar Te gusta? la preparé para vos… Me encanta bebe… Enterré mis dedos en su hueco solo para comprobar que estaba empapado y arrancarle un gemido contenido, bajé entonces lentamente su pantalón desnudándola poco a poco, una blanca colaless diminuta apenas se asomaba entre sus perfectos glúteos y ahí tropezamos con un inconveniente, sus botas… Ella se sentó sobre la gramilla para casi arrancarlas de sus pies en la premura del momento, luego la ayudé a dejarla como Dios la trajo al mundo y admirar su belleza sin igual, decidí demostrarle lo que pesaban mis cincuenta años de experiencia… La hice recostar y bajé lentamente entre sus piernas abiertas, besando su vientre y sus muslos, ella comprendió que mi boca iría directo a su sexo y se entregó al placer, poco a poco me fui acercando a su conchita que al igual que sus pechos lucía extremadamente blanca por la falta de sol, recorrí de arriba abajo sus labios rasurados, les di pequeños besos, a un lado a otro, metí mi lengua en su túnel de amor, llené mi boca con su exquisito sabor a mujer, a mujer caliente, ella gemía acariciándose los pezones, bajé un poco abriéndola más para recorrer con amor su esfínter, alterné a un lado y a otro repitiendo combinaciones, hasta llevarla al borde del abismo, solo en ese momento fui sobre su clítoris para acariciarlo con la punta de mi lengua y luego besarlo rítmicamente, fueron segundos, Penélope rogó porque me detuviera pero su concha estaba exquisita, abusé de mi fuerza masculina y no paré hasta hacerla llegar en mi boca, contrayéndose en espasmos, gimiendo y gritando como perra hasta arrancarle el último grito Fui sobre ella, otra vez buscó de besarme con locura y volver a suplicarme Cogeme! Cogeme toda… Al tiempo buscaba con desesperación desnudar mi pija dura que aún estaba bajo el pantalón y para ser honesto estaba tan apurado como ella, pero una vez conseguido avancé y se la enterré por completo, abriendo bien sus piernas para lograr la mejor penetración, su argolla estaba mojada, inundada y le di con ganas, ella había pasado una mano por debajo llegando a mis bolas y a la base de mi verga para masturbarme y acariciarme mientras la cogía Me desnudé por completo, perdí la noción del tiempo, cambiamos de posición varias veces, de costado, ella arriba, en cuatro patas, lo que imaginen, Penélope se cansó de regalarme orgasmos y yo traté de resistir todo lo posible para darle todo el placer que estuviera dispuesta a recibir, pero de repente me sorprendió al separarse de golpe, como tomando conciencia en medio de la agitación dijo No me acabes adentro… tu sabes… No te preocupes… soy estéril – dije tranquilo con una sonrisa amigable, pero a ella le sonó más a una tonta excusa y en ese momento no estaba dispuesto a discutir Por favor Facundo, adentro no… - dijo con cara de espanto De acuerdo… no te fallaré, y donde lo quieres? – pregunté de forma de tranquilizarla Mmmm, en la boca… lo quiero en la boca… Reí en forma cómplice, su pedido aumentó mi excitación, no pudo más que llenar mi calor masculino, la cogí un buen rato más hasta llegar al límite, me incorporé y fui sobre su rostro, Penélope se sentó sobre la hierba, abrió su boca y metió mi cabeza en ella, aprisionándola con pasión, me masturbé con fuerza, tratando de paralizar esos segundos en el tiempo, me temblaron las piernas, empecé a acabar, más y más, su entrecejo se frunció al recibir mi leche caliente, cerró los ojos para mamar y aspirar, Penélope pareció disfrutar de mi semen, mantuvo mi pija en su boca hasta que empezó a perder erección, solo la soltó riendo complacida, su boca estaba limpia, no quedaban rastros míos en su interior, entonces reclamó Ya está? eso es todo? – con cara de decepción No te alcanzó? Me pareció acabar un montón! – repliqué al instante Pero ella no contestó, solo frunció el rostro, como dejando en claro que esperaba más de mí, la verdad es que sus palabras no fueron prudentes, sentí herida mi virilidad masculina e inmediatamente la imaginé chupando pijas de jóvenes de su edad, seguramente había tragado litros de leche, muy lejos de lo que yo podía ofrecerle, y creo que lo que más me molestaba no era que lo hiciera, creo que el problema era que pudiera comparar, y que yo saliera perdiendo. Tragué mi orgullo, puesto que ella seguía a mis pies acariciando dulcemente mi sexo, mi verga poco a poco volvía a erguirse, cosa que causaba placer en ella y sorpresa en mí, me recosté sobre el césped, la tomé por la nuca e indirectamente le indiqué el camino a seguir. Penélope se acercó y llevó mi verga a su boca, comenzó a chuparla como desesperada rozándome con los dientes, provocándome más dolor que placer, me di cuenta que aún tenía mucho que practicar y aprender, hubiera tenido la oportunidad de devolverle la humillación, pero como buen caballero mordí mis labios, solo sutilmente la fui guiando, la hice bajar el ritmo, llevé su mano donde debía estar, corté el brusco movimiento de meter y sacar para que la disfrutara como un sabroso helado, poco a poco fue mejorando, la niña aprendía demasiado rápido… De todas maneras, supe que no llegaríamos a ningún lado y que prontamente se cansaría, la tomé por los brazos y la arrastré lo suficiente para que mi pija quedara entres sus tetas, ella empezó a jugar, a acariciarlas con mi vara erguida, a toquetear sus hermosos pezoncitos, lado a lado, acerque mi cabeza a la suya, la besé dulcemente y con una pregunta tiré una moneda al aire Me dejas que te haga la cola? Ella me miró con dudas, lo pensó y respondió Nunca lo pude hacer, los chicos son brutos y al intentarlo me hicieron doler, pero a ti… a ti si te lo doy, sé que no me harás daño… Se puso entonces receptiva en cuatro patas para que yo hiciera todo el trabajo, me puse tras ella, su trasero lucía majestuoso en esa posición, su piel bronceada, el diminuto triángulo de su traje de baño pornográficamente marcado, como describir tanta perfección… Abrí sus nalgas con mis manos, pasé suavemente la lengua por su esfínter, comencé a lamerlo, estaba muy apretado, lo que delataba su nerviosismo y sus miedos, le di tiempo al tiempo, se lo besé y se lo comí en todas las formas posibles, tratando cada tanto de penetrarlo con la punta de la lengua. Penélope se fue soltando con el correr de los minutos y mi lengua fue abriendo camino, empapé la zona con saliva, masajee su anillo con mi pulgar, en círculos, hasta lograr metérselo, fui dilatando y jugando, ella se entregaba mansamente, seguí mi trabajo de hormiga hasta meter dos dedos, ella empezaba a suspirar hasta que la sentí pedir Dale malo, no me hagas desear más, quiero saber que se siente… Acaricié entonces sutilmente su puerta trasera con mi sable duro, una y otra vez, me había asegurado que estuviera suficientemente lubricado y dilatado para que Penélope tuviera un imborrable debut anal, probé poco a poco, y poco a poco fue cediendo. Me moví en su interior con cadencia, su esfínter apretaba golosamente mi pija, cada tanto se la sacaba solo para excitarme al ver su agujerito dilatado, la respiración entrecortada y los ronroneos de gata que ella largaba me hacían saber de su placer, noté como llevó una de sus manos para masajear su clítoris al tiempo que metía furiosamente un par de dedos en su caliente argolla, la tomé por la cintura apretándola entre mis manos para culearla bien profundo, ella se arqueaba golosamente y reculaba con fuerza hacia donde yo estaba, comenzó a gritar, no pude soportar tanta locura. Saqué de repente mi verga hirviendo y la leche caliente empezó a caer en chorros sobre su espalda, llegando hasta su cabeza, lo que provocó su risa viciosa, me quedé observándola como queriendo retratar en mi mente ese momento, un culo enorme, una cintura diminuta, una hembra caliente, decorada con los jugos de mi sexo, sabía que era el principio del fin… Me senté a su lado para abrazarla y contenerla, ella se cobijó en mi pecho, tomé largos minutos acariciando sus largos cabellos, de alguna manera sabía que aun estábamos conectados, aun seguíamos haciendo el amor y ella buscaba refugio y calor en mi cuerpo. Fueron minutos magníficos, ambos completamente desnudos mirando la quietud del lago, en una noche tranquila y serena, con la sola música de los grillos del lugar, Penélope rompió el silencio para decir Esto es hermoso… parecemos Adán y Eva en el paraíso… Es cierto, pero te imaginas el futuro de este Adán y mi esposa se entera… Ella rio y comprendió que era demasiado tarde, nos incorporamos, nuestras ropas estaban esparcidas en los alrededores, el momento se me tornó muy triste, entonces saqué una cadenita de adorno que usaba en mi cuello y la puse en su mano obligándola a cerrarla en su puño y le dije Esto es para que no me olvides, guárdalo bien y a partir del lunes estaré presente en tus pensamientos… Sus ojos se llenaron de brillo, ese brillo de tristeza, de esas lágrimas que se esforzó por contener, pensó unos segundos, entonces se sacó nuevamente la pequeña tanga que hacía instantes se había colocado nuevamente y repitiendo lo que yo había hecho la puso en mi mano diciendo Yo ta
Solo amigas
Un día tuve que decidir entre mi familia y mi futuro, quería estudiar comunicación social y en la pequeña ciudad donde había vivido toda mi infancia y mi adolescencia era imposible hacerlo, por lo que o bien cambiaba mis pretensiones o bien me trasladaba a la capital dejando atrás a mis seres queridos. Obviamente que para una chica muy ‘familiera’ como yo la decisión fue muy traumática, no era fácil de un día para el otro dar vuelta una página de mi vida, alejarme de papá, de mamá, de mis hermanos, de mis amigas, de mi barrio, de mi historia. Y de alguna manera fueron mis padres los que me empujaron y desequilibraron los platillos de la balanza, ellos querían para mí un futuro mejor, ellos habían tenido una vida demasiado sacrificada, demasiado dura. Aun se me humedecen los ojos cuando recuerdo esa última mirada de mi familia en el andén, mientras el tren se ponía en marcha lentamente y si bien cada tanto vuelvo a mis tierras y nos mantenemos en contacto por la web, se extraña demasiado el contacto del día a día. Capital Federal me resultó un mundo nuevo, comprendía que pequeña e inocente era mi tierra natal. Fui a parar a la ciudad universitaria donde los jóvenes de bajos recursos que provienen del interior encuentran un lugar para vivir mientras estudian. El pabellón masculino estaba al frente y daba al norte, atrás, estaba el nuestro, y estaba preparado para que no se cruzaran ‘extraños’ de uno al otro lado, era difícil, pero no imposible. Los cuartos estaban diseñados para dos personas, así que casi todas teñíamos una compañera. En mi primer año me tocó ocupar el cuarto con una joven un tanto mayor que yo, le faltaba poco para recibirse, era un tanto parca, y me trataba como a una niña, así que no teníamos mucho diálogo, cada una hacía su vida, solo lo justo y lo necesario. Por suerte cuando comenzaba la primavera ella abandonó sus estudios, se dio cuenta que no era su vocación por lo que volvió a sus pagos, un alivio, prefería estar sola a mal acompañada. El receso me permitió volver unos días a casa, a renovar el aire y al volver conocería a mi nueva compañera de cuarto, por tres años, los tres años más ricos que recuerde… En ese momento tenía diecinueve, ella uno menos, cuando la vi por primera vez me impactó a primer golpe de vista, un poco más alta que yo, diría poco más de un metro setenta, unos largos cabellos rubios, en grande bucles llegando a media espalda, enormes ojos verdes y gruesas cejas que se asomaban apenas, casi tapadas por un coqueto sombrero, una nariz respingada y pómulos salientes en el que se marcaban sus rozagantes mejillas, labios perfectos, carnosos, moviéndose rítmicamente mientras mascaba un chicle dejando escapar de tanto en tanto un globo, un cuerpo delicadamente armonioso, un top apretado color rosa flúor con una estampa al frente de Hello Kitty que se deformaba entre los prominentes pechos, su vientre estaba descubierto, un piercing colgaba de su ombligo y su cintura era tan pequeña que daba envidia, abajo tenía un ancho pantalón floreado al tono con el sombrero, para mi gusto era horrible, sin embargo, me permitían adivinar unas anchas caderas, una cola hermosa y unas piernas de ensueño. Con los dedos de su mano izquierda tomó el chicle para amasarlo, al tiempo que estiraba la derecha para saludarme y decirme: Hola! soy Natasha, seremos compañeras! y tú eres… Micaela, bienvenida! Ponte cómoda… Fue mi respuesta mientras tendía mi mano y además le daba un beso en su mejilla, mi primer contacto… La ayudé con sus cosas y sin saberlo a partir de ese momento comenzaron tres años diferentes en mi vida… Natasha era de Rosario, una ciudad del norte, según ella donde están las chicas más bellas del país y si todas eran como ella era muy posible que no mintiera. Ella no estudiaba lo mismo que yo, por lo que muchas veces nuestros horarios no coincidían y poco a poco nuestras vidas se cruzaron, pude entrar en su mundo, en sus secretos, conocer una bella joven, una persona diferente. Disfrutábamos de los momentos en mutua compañía, salíamos juntas, a pasear, a cenar, ella sabía cómo vestirse y siempre se robaba todas las miradas, y ni hablar cuando íbamos a tomar sol a la terraza, usaba un traje de baño tan pero tan pequeño que hasta me daba vergüenza ajena, pero con ese cuerpazo, quien no se hubiera animado. Recuerdo un Domingo que habíamos ido a un balneario público donde solían ir de la televisión a filmar las chicas del momento, fue la atracción, la hicieron desfilar y cuando caía el sol ganó un bikini open con el que cerraban el día. Pero ella no era solo ‘una chica bonita’, Natasha era más que una amiga, era alguien que sabía todos mis secretos, era alguien que siempre estaba atenta a mis caprichos, era alguien con quien podía hablar, fantasear, pensar. Recuerdo una vez que debía dar un examen importante y yo tenía una fuerte gripe, estaba en cama con casi cuarenta grados de temperatura y por más que insistí e insistí no pude apartarla de mi lado, se quedó cuidándome como una madre, y ese pequeño detalle significó a la larga que no pudiera aprobar la materia. En el cuarto ella era muy extrovertida, totalmente desinhibida, no tenía problemas en tomar una ducha y andar desnuda por la habitación, mis ojos la observaban en silencio, sus curvas perfectas, los pequeños espacios blancos que dejaba en su intimidad los diminutos trajes de baño contrastando con el cobrizo bronceado de su piel, era común que se sentara contra la ventana a plena luz del sol a depilar su vagina, siempre se depilaba, para ella era normal y no la cohibía mi atenta mirada. También era su oído, cada tanto ella se ilusionaba con algún chico del otro pabellón, pero solo la cogían y listo, pero las mujeres no somos así, y yo sufría con ella. Me río recordando lo desordenada que era, cuantas veces levanté sus pornográficas bombachas que dejaba olvidadas en el piso del baño, o al costado de su cama. Y todo parecía estar bien, a mí me llamaba la atención que no le sorprendiera no verme jamás con un chico, tal vez no se animaba a preguntar, mi padre decía que no debes preguntar si no estás dispuesta a escuchar la respuesta, y creo que así era. Un año atrás de su despedida se me empezaron a complicar las cosas, cuando me presentó a Kevin pensé que sería uno más en su larga lista, pero me equivoqué, el tema iba en serio, empezaron a salir y sentí como poco a poco perdía protagonismo en su vida, poco a poco él la estaba arrancando de mi lado y me estaba arrancando el corazón, en poco tiempo Natasha se volvería monotemática, que Kevin esto, que Kevin lo otro, sentí que lentamente él tomaba el lugar que yo deseaba tener, un lugar que nunca sería mío, mi muro de face estaba lleno de selfies de Natasha y el muro de Natasha se poblaba cada vez con más fotos de su nuevo amante, era duro dormirse sufriendo, apretando los párpados para dejar correr las lágrimas en un mar de silencio… Una tarde ella llegó un poco dolorida, me sorprendió, se había hecho un tatuaje que partía en su pecho izquierdo, bajaba por todo su costado, por su cadera, por su muslo, terminando en su tobillo, eran delgadas líneas simulando una enredadera, con detalles de pequeñas flores Te gusta? fue idea de Kevin! qué te parece? Kevin, maldito Kevin, ni siquiera me había consultado… Sentí el frío acero de la hoja del puñal clavarse lentamente en mi corazón cuando me decía que habían decidido abandonar los estudios e irse a vivir juntos, a formar una familia, a forjar un futuro, a esa altura muchas veces me mostraba poco tolerante con ella, agresiva, odiosa, la relación parecía enfriarse, pero que podía hacer, quería que fuese feliz, pero que había de mí? me había enamorado de la persona equivocada... Mi tiempo se agotaba, no me quedaban muchas oportunidades, esa noche marcaría el quiebre, habíamos quedado en ir a un canto bar, ya habíamos ido un par de veces, un pequeño bodegón donde no entraban más de veinte personas, Natasha me había confesado que quería estar brillante esa noche, que como su ‘íntima amiga’ la ayudara, porque luego irían a hacer el amor y estaba dispuesta a regalarle su último y más preciado tesoro, si virginidad anal… Se había bañado, se había depilado, se había peinado, iba de un lado a otro como histérica, pasando por mi vista una y otra vez, completamente desnuda, yo solo suspiraba… Natasha se puso una tanga blanca casi invisible, apenas tapaba su lampiño pubis, perdiéndose entre sus nalgas, sacó cola apuntando para mi lado y preguntó pícaramente: Le gustará? Respondí con una sonrisa, como no iba a gustarle… Se puso luego un ajustadísimo vestido straplees en un delicada licra ocre, tan pero tan corto que estaba al límite del precipicio, si lo levantaba un poco se le asomaban los glúteos, si lo bajaba un poco se le escapaban los pechos. Se calzó los zapatos que se había comprado para esa noche, tenían unos finos tacos de veinte centímetros, no sé cómo diablos no se rompía un pie, pero que elegantes le quedaban! Como estilizaban sus piernas!. Se aseguró que todo estuviera bien, su maquillaje, sus largas uñas, sus aros, todo en ella estaba perfecto. Ya en el lugar Kevin y ella estaban acaramelados en la barra, había algunos chicos más, compañeros de estudios, todos se divertían, todos menos yo… Natasha estaba sentada en un alto taburete, con su trasero rebalsando por todos lados, con las piernas cruzadas, haciendo lo imposible para no quedar desnuda, él estaba parado a su lado, hablándole al oído y ella sonreía jocosamente, seguramente por las cosas sucias que le decía… Cada tanto se besaban, se acariciaban llevando las manos más allá de lo permitido, pedí un wiski, ante la desconcertada mirada del barman, lo bebí casi sin respirar, me pareció asqueroso… De pronto los chicos pidieron que Kevin subiera a cantar y ella quedó sola, supe que era mi momento, la miré con deseo, era perfecta, las luz de los faros esquivando sus rubios cabellos, sus uñas pintadas, sus ojos de gata, sus muslos macizos, sus alhajas, terminé mi segundo vaso de alcohol… Voy a su encuentro, la sorprendo, me mira sin entender, la miro desafiante, hay gente en el lugar, no me importa, tomo sus piernas y las separo, el vestido corto me permite ver su hermosa concha tapada por la blanca tanga, me arrodillo a sus pies, me cuelo al medio, ella no quiere, me rechaza avergonzada, pero no puede, es una locura, siento su vergüenza, beso el calado de su prenda íntima, siento su aroma a mujer, nuestros compañeros se transforman en espectadores de lujo, alguno intenta intervenir pero como una perra rabiosa enseño mis dientes, nadie se meterá con nosotras, no lo permitiré. Natasha no sale de su estupor, está a mitad del río, no sabe si entregarse ante la muchedumbre o desprenderme de su lado, no dejo de insistir, tengo mis manos en sus muslos, poco a poco se deja invadir, la siento aflojar sus piernas, las va separando, se deja llevar, acomoda más adelante su trasero de manera de dejar su sexo a mi alcance. Corro su bombacha, al fin serás mía, sus labios depilados, suaves, los beso, se sienten tan bien, tan ricos, mi lengua va por su canal, su miel se mezcla con mi saliva, está exquisita, su botón está hinchado, apoyo mis labios en él, lo acaricio, lo recorro en círculos, una y otra vez, me encanta, si tan solo hubiera imaginado como lo deseaba, la acaricio con mis dedos, su túnel se abre, introduzco índice y mayor al mismo tiempo, está empapada en jugos, acaricio rítmicamente el interior de su concha, creo tocar la puerta de su útero, levanto la vista, está entregada, con sus ojos cerrados, su boca abierta, jadeo, sus pezones se muestran duros bajo la tela, tomo el vestido con mi mano libre, tiro hacia abajo, no es difícil, su tetas parece explotar al ser liberadas, la luz de la noche se refleja en ellas, Natasha comienza a acariciárselas, sus pezones están afilados, se los toca, los estira, los aprieta entre sus dedos, observo al auditorio, todos son testigos, en silencio, incrédulos de ver lo que ven, ha
La almacenera del barrio
Frente a mi casa, sobre la esquina, estaba el almacén de doña Laura, una viuda de unos cincuenta y pico de años, bastante gorda, muy charlatana y que se destacaba por sus inmensas tetas aprisionadas bajo la chaqueta celeste que usaba para atender. Doña Laura me conocía de chico y ahora que mis padres se habían mudado a un departamento dejándome la casa por un tiempo, me recomendaba que me comportase y no anduviese llevando mujeres todas las noches para que nadie comentara. Lo cierto es que yo tenía 19 años y estaba en el Servicio Militar, por lo que mis hormonas estaban a full y la vieja lo sabía. Un viernes por la noche luego de llegar el ejército, pasé a comprar fiambre y queso para hacerme unos sandwichs ... doña Laura estaba cerrando el local. -" ... pasá rápido .. dale.. que si ven que tengo abierto van a venir a comprar y estoy cansada ..." dijo la vieja cerrando la puerta con traba después que estuve dentro. Se sacó el delantal celeste y fijé mi vista en sus tetas ... imposible no mirarlas ! ... tenía un vestido floreado, algo gastado ... los botones no podían sostener tanto pecho, parecía estallar... Obviamente doña Laura se había dado cuenta que la miraba, y acomodándoselas como al pasar, me pidió que la ayudase a colgar un cartel de cigarrillos sobre una de las estanterías. El lugar no era amplio y los dos cabíamos bastante apretados, por lo que al acomodar la silla para que yo subiera, mi boca rozó sus pechos. Mi pija estaba a full ... a mis 19 años no le importaban el peso ni la edad de su dueña, y menos después de 1 semana de encierro en el cuartel. Subí como pude y la vieja acarició mi bulto ni bien lo tuvo cerca. Yo estaba inmovilizado, con el cartel en mis manos y subido a una silla que se podía romper en cualquier momento. - "... fumás nene ?..." preguntó doña Laura mientras acariciaba sin parar mi pija -" ... eh ... no doña ... no fumo ..." respondí Doña Laura desprendió el pantalón y sacó mi verga. La observó un rato y acercándosela a su boca comenzó a lamerla ... primero despacio, después mas intensamente hasta metérsela por completo en la boca. El ruido que hacía al chuparla me calentaba al extremo. Tiré el cartel y subí mi remera para que tuviera más espacio ... con mis manos me apoyé en sus hombros para no caerme -" ... me vas a dar la lechita bebé ?? ... mirá que esta viejita hace años que no tiene una así como la tuya ..." ... decía mientras chupaba y babeaba todo el tronco hasta los huevos. -" ... quiero acabar entre sus tetas doña Laura ..." apenas pude decir entre jadeos. La vieja me ayudó a bajar y luego de desprenderse los botones del frente dejó caer su vestido, ofreciéndome las tetas más grandes que había visto en mi vida. Se sentó en la silla y agarrando fuerte mi pija y llenándola de saliva, la puso entre sus tetas y empezó a pajearme. 2 minutos habré durado .. la leche explotó en sus tetas y parte de su cuello. Doña Laura la llevó a la boca y la terminó de limpiar con sus labios. Después de terminar la faena, le dió un sonoro beso en la cabeza y levantándose me preguntó: -" .. te quedás a cenar no ? ..." Sirvió la mesa y cenamos uno enfrente del otro. La parte superior del vestido estaba en su cintura, por lo que sus tetas estuvieron siempre al aire, expuestas, haciendo que al poco tiempo las desee nuevamente. Dejé el plato de lado y bajé mis pantalones tirándolos a un costado... la vieja miraba gozando el momento. Fui hasta su lado y puse mi pija en su boca ... doña Laura lamía desde los huevos hasta el pliegue de mi cabeza, provocándome escalofríos cada vez que jugaba con mi frenillo. -" ... me vas a dejar toda esa lechita en mi concha ahora ?? ... quiero que me cojas bien fuerte bebé, que me llenes la cueva ..."... decía sin dejar de lamer y chupar Nos levantamos y nos dirigimos al dormitorio. La empujé para que cayera de espaldas ... sus tetas rebalsaban hacia los costados, su concha tenía pelos pero bastante prolijos, como que se había cortado y emparejado. Me incliné sobre ella y agarrando con mis manos sus tetas, comencé a chuparlas y a morder sus pezones La vieja estiró su mano y agarrándome la pija la calzó en su entrada ... donde entró sin obstáculo hasta el fondo húmedo. Pasó sus piernas sobre mi cintura y agarrándome del culo, marcaba el ritmo que quería que la cogiese. Estuve bombeando varios minutos ... doña Laura gritaba y mordía la almohada cada vez que tenía un orgasmo. Yo acabé maravillosamente, dejando mi leche dentro de su cueva como la había pedido. Esa noche dormí allí A la mañana temprano me despertó un sacudón ... -" ... levantate bebé ...tenés que irte antes que alguien te vea salir ... rápido Por supuesto a esa edad la pija siempre amanecía dura y doña Laura no sacaba los ojos de ahí. La tomé de la nuca obligándola a agacharse ... intentó decir algo pero enseguida comenzó a chuparla -" ... no me voy a ir doña Laura ... y la voy a coger a cada rato .. mientras no entren clientes yo voy a estar en la pieza de atrás del mostrador, con la pija lista para metérsela. La vieja seguía chupando y asentía con la cabeza .... hasta que se tomó todo lo que largué, hasta la última gota. Ella se cambió y se fue al local. Yo después de darme una ducha llevé una almohada y la dejé sobre una mesa pequeña que estaba en una especie de cuarto de depósito detrás del mostrador ... desde allí podía observar todo el movimiento del local comercial. Una hora después, aproximadamente, noté que la clientela había menguado ... me asomé a la puerta que unía los dos ambientes y sacudiendo la pija le pedí que se acercara. La vieja miró para un lado y el otro y vino hacia mí. La hice girar y quedó apoyada con sus brazos sobre la mesita ... levanté el delantal y parte del vestido y rompiendo su bombacha, se la puse hasta el fondo. Doña Laura gemía y pedía que no me detuviera ... mi dedo pulgar estaba clavado en su culo, hurgando y dilatando. Saqué de golpe la pija y escupiendo sobre la cabeza, la arrimé a la entrada de su hoyo. Empecé a empujar y escuchaba a ella decir que "por ahí no", pero ya había dilatado bastante, por lo que después que calzó la cabeza empujé hasta los huevos. La vieja gritó fuerte y se movió como para zafar, pero estaba totalmente ensartada - "... sacala ... puede venir alguien !!..." gritaba mientras giraba la cabeza y me miraba suplicando. Yo aceleraba el ritmo y mi pija entraba y salía como un percutor. Mordió la almohada que había llevado y abriendo con mis manos sus nalgas, embestí sin pausa hasta acabar. Desde ese día, todos los fines de semana después de salir del cuartel, me quedaba en casa de doña Laura, donde además de descargar mi leche, amasar esas tetas y que me lavaran la ropa, tenía comida y algo de plata. Duró un año y algo más esa vida... durante ese tiempo a ella nunca le faltó pija y leche, y a mí nunca comida y donde descargar.
Experiencia Cornuda con mi Esposa (Parte 4 FINAL)
Una vez que estábamos desnudos, el placer y la lujuria se apodero de la casa, yo no podía quitarle la vista de encima a mi mujer, como le chupaba la verga a Ricardo, le daba unas buenas lamidas por todo el glande, luego bajaba hasta su tronco y sus bolas, mi compadre, le sostenía el cabello para que yo pudiera disfrutar todo el espectáculo, mientras, Conchita se encontraba rozando su vagina con mi pene, que estaba tan erecto que la volvía como loca, el momento era tan excitante que no tardamos mucho tanto Ricardo como yo en acabar, a Conchita se lo tire todo encima de sus nalgas, mientras Geral saboreo el semen de su compañero y jugueteaba con el haciéndolo caer sobre sus tetas, luego escupio lo que quedaba en su boca y se masturbaba con el, metiéndose los dedos en la vagina y su culo. Mientras seguíamos besándonos conchita y yo, Geraldine y Ricardo se fueron al baño, moría de pensar lo que estaban haciendo, pero si fueron por privacidad no quería interrumpirles, no tarde mucho en reponerme, pasarían apenas 6 minutos y ya tenia una nueva erección lista para la acción, limpie un poco el semen de las nalgas de Conchita y comencé a darle lamidas a su vagina, la tenia el el sillón con las piernas hacia arriba y mi cara entre su vulva, realmente lo disfrute tanto como lo hago con mi esposa, esta vez con el añadido de que mi esposa estaba recibiendo de otro, lo que intensificaba el momento, Conchita se agarraba los senos, humedecía sus dedos y jugaba con sus pezones, Ella tiene unas tetas deliciosas, por lo que no pude resistir y en un momento me acerque a lamerlas, mi pene quedo entre junto a su vulva, por lo que ella lo tomo, lo coloco en la entrada, y con un empujón hacia mi se penetro ella misma, mi pene estaba invadido de sus flujos y mi saliva, no tenia escapatoria y realmente lo estábamos disfrutando ambos. En el baño paro el sonido de la ducha, el silencio de una música ausente y tan solo escuchaba los gemidos de mi mujer y los chasquidos característicos de dos cuerpos chocando uno con otro. "le deben estar dando por detrás" Pensé. Conchita se excitaba con cada hundimiento de mi pene, mientras me encontraba besando su cuello y jugando con sus senos. Baje lentamente hasta tocar sus nalgas, busque poco a poco la entrada de su culo y comencé a rozarlo con mi dedo, esa mujer estaba por enloquecer, hasta que le metí un dedo, lentamente, allí se detuvo un instante, se me quedo mirando y yo pensé que no le agradaba, que estaba algo incomoda y con la mirada puesta en sus ojos permanecí unos segundos, no saque mi dedo, pero tampoco lo hundía mas, esperaba una reacción de su parte, hasta que me dijo: Si vas a meter algo ahí, que sea tu pene. Seguí cogiéndola un poco mas por su vagina, mientras nos besábamos apasionadamente, luego la tome la puse en 4 apoyándola sobre el sillón, escupi un poco de saliva sobre mi pene, aunque estaba tan lleno de sus fluidos que ni siquiera fue tan necesario, humedecí un poco su ano, y lentamente la fui penetrando, su grito era de dolor con placer, no sabia que le estaba sucediendo, tal fue el chillido que tanto Geral como Ricardo detuvieron su faena para ver que estaba sucediendo, al verlos llegar desnudos mis pensamientos volaron, recordé que no solo estábamos Conchita y yo como un par de animales lujuriosos, si no que ellos también, volteamos a verlos y Conchita les dijo: "Nos adelantamos un poco, pero ustedes no están muy atrás que se diga". Ricardo le agarro las nalgas a Geral, la beso y luego la cargo, de un brinco mi esposa estaba rodeando con sus piernas a mi compadre, este tomo su pene y se lo metió hasta el fondo, Geral gemía y me veía, era toda una delicia como ambas parejas disfrutaban lo que hacían mientras observaban detalladamente a la otra. Entre una cosa y otra llegamos a la habitacion, y en la cama estabamos los 4, yo tenia a Conchita chupando mi verga, Ricardo la estaba cogiendo desde atras y Geral lo besaba. Conchita pidió intentar la Doble penetración, y todos estuvimos de acuerdo, aprovechando que me encontraba acostado, ella se acerco a mi, le meti el pene en su vagina y Ricardo se acero a su ano, lo fue metiendo poco a poco y la cara de Conchita fue variando de dolor a placer en solo segundos, mi esposa que estaba aun lado, se abrio de piernas y me puso su sexo en mi cara, el placer no me dejaba lugar a pensar y comencé a lamer incluso sin dudar, aun sabiendo que hace algunos momentos Ricardo la estaba cogiendo y que posiblemente quedaban restos de sus fluidos dentro, no me importo, esto era placer. Conchita nos sorprendió a todos, mientras veía como le lamia la vagina a mi mujer, me dijo: "Quiero probar, ¿puedo hacerlo?" Si Gera quiere no tengo problema, ella medio incomoda accedió, sin embargo la incomodidad se borro en instantes estaba disfrutando de 2 lenguas en su vagina, y conchita de 2 vergas dentro de ella. No esta de mas mencionar que a este punto todos habíamos logrado alcanzar unos cuantos orgasmos en general, pero las ganas, el alcohol y el momento no dejaba lugar al descanso, no queríamos detenernos y continuábamos, yo notaba a mi compadre algo cansado, pero cuando me veía con mi verga dentro de su mujer se encendía rápidamente y del mismo modo al contrario. Fue una orgia verdaderamente fantástica. Llegado el momento, mi esposa dijo: "Ok, es mi momento de devorarme sus dos miembros" nos levantamos y ella arrodillada se pudo a mamarnos a los dos, ebria la boca tan grande que la primera doble penetración de ella fue oral, y cuando se canso de chupar nos pidió que la cogiéramos, mi esposa estaba enloquecida de pasión, conchita se masturbaba a cierta distancia, lo disfrutaba todo pero quería mantenerse allá, en par de oportunidades la invitamos a acercarse, pero prefería quedarse allí. Geral levanto una pierna, me abrazo y mientras nos besábamos le metí el pene en la vagina, lentamente Ricardo hizo lo propio en su culo, Geral lanzaba gemidos, cada vez mas fuertes, estos eran de autentico placer y satisfacción, le pregunte si estaba bien y me dijo: -"Estoy mejor que nunca, estoy como quiero estar, tengo 2 penes dentro, ¿Qué mas puedo pedir?" -¿Quizás otro pene? - Le respondí -Si, muchos quiero gozar de muchos penes, soy puta, soy una puta que estaba reprimida y ahora quiero disfrutar. Ricardo la tomaba de los senos, yo la besaba mientras tomaba sus nalgas, todo eso era de pie y sus piernas tambaleaban del placer, tuvo un orgasmo y le saque el pene, Ricardo la tiro sobre la cama y siguió cogiéndola, no había notado que había llegado, se lo dije y ella le pidió que no se detuviera, que continuara, eso me excito, me quede parado a un lado de la cama mientras mi mujer mordía una almohada, se aferraba de las sabanas mientras mi compadre le rompía el culo. En un momento Ricardo acabo, le echo todo el semen en su espalda y se fue a sentar con su esposa, quien lo recibió con un gran beso, Geral se repuso y me pidió que me acostara, luego se monto encima de mi, dándome la espalda, con sus piernas bien abiertas hacia donde se encontraban nuestros amigos, se metió mi pene en su ano y comenzó a cabalgar como toda una actriz porno, yo estaba exhausto pero prendido, mi pene aun lograba mantenerse erecto, y esta escena volvió a encender a Conchita, que se acerco a donde estábamos y comenzó a lamer nuestros genitales, empezó con mis bolas y luego la vagina de mi mujer, Ricardo tras tomarse la mitad del vaso con el trago que habíamos servido minutos antes se reincorporo a la orgia cogiendo a su mujer. Finalmente, mi mujer le pidió a Ricardo que la cogiera mientras estaba en esa posición (recordemos que estaba cabalgándome al contrario, con la espalda hacia mi), el tenia visión perfecta de la vagina abierta de mi esposa, solo debía tomar su pene y cogerla. En esta posición pude sentir como el culo de Gera se cerraba mientras Ricardo deslizaba dentro de ella su miembro, estábamos extasiados de placer, mientras Geral volteo a ver a Conchita y le dijo que quería devolverle el favor, que le acercara la vagina para comérsela. Uff ese momento en el que mi mujer estaba devorando el coño de Conchita me éxito demasiado, definitivamente mi esposa había cambiado, y no volvería a ser la misma, Ricardo le abrió las nalgas y comenzó a mamarle el culo a su esposa, y una que otra vez las lenguas de mi esposa y la de el se encontraban y eso aumentaba el morbo del momento. En esta posición permanecimos hasta que Gerald alcanzo el orgasmo perfecto, sentí como su culo se cerraba queriendo arrancar mi pene, lo que hizo que eyaculara un gran chorro dentro de ella, Ricardo y Conchita se retiraron de encima de nosotros, el la tomo de una pierna mientras la otra la apoyaba en el piso y de pie nos devolvió el honor de tener la visión de como se cogían mutuamente, y tras un breve momento y unas cuantas tocadas de Conchita en su vulva alcanzaron ambos el orgasmo. Tras todo este desborde de lujuria, nos dimos una ducha particularmente cada quien con su pareja, exhaustos y satisfechos, pero disfrutando de ese Post sexo con nuestras respectivas esposas. Nos relajamos y al amanecer Conchita y Ricardo se fueron a su hogar. Aun mantenemos contacto, la amistad no se termino si no que se fortaleció, de vez en cuando nos reunimos y hacemos una que otra locura, pero ninguna como aquella vez. Hemos pensado en hacer intercambios de fin de semana, o incluso que una de nuestras esposas vaya a quedarse la noche con la otra pareja. Si hacemos algo nuevo, les estaré contando los detalles, asi como también de otras experiencias cornudas que sucedieron después entre mi mujer y yo.
Sin bragas en la oficina
(modelo de la foto Isis Love) Hola me llamo Abigail, tengo28 años e intento abrirme paso en el mundo laboral, estudié Lic. en administración y comencé a mandar currículos a las empresas de mi ciudad, vengo de familia de nivel socioeconómico medio, así que en la universidad trabajaba y estudiaba para ayudar a mis padres, tengo dos hermanos siendo yo la mayor, ellos aún estudian en la prepa y uno en la universidad, Santiago de 17 y Diego de 21. Sali de mi casa hace dos años para estar más cerca del trabajo y para tener más independencia, rento un departamento cerca del centro de la cuidad, comparto la renta con una compañera que con el tiempo se ha hecho mi amiga se llama Alejandra, ella es Lic. en derecho y anda corriendo todo el tiempo, tiene 29 y es de complexión media con un ligero sobrepeso, pero eso hace que tenga un trasero de antojo con ganas de darle unas nalgadas -que lo he hecho jugando pero es otra cosa- es de cabello lacio y unos senos enormes, de estatura promedio un poco más alta que yo, tenemos horarios de trabajo distinto pero casi siempre cenamos las dos, y hacemos de todo, ver pelis salir al cine, alguna vez me ha sorprendido en la ducha o yo a ella momento en el cual puedo observar su linda piel y esos senos enormes, cualquiera podría pensar que somos pareja pero no, ella tiene su novio, que me cae mal por cierto, me da mala espina. Yo mido 1.65, ni alta ni baja, aunque en mi trabajo la mayoría son altas y además usan tacones entonces me quedo chaparrita a lado de ellas, piel clara, además soy delgada y mis senos de tamaño normal, bueno está bien un poco menos del tamaño normal, uso lentes de armazón delgado aunque el grueso esta de moda, lo prefiero así, mi cabello no es ni chino ni lacio, es quebrado, casi todos los días me lo alacio aunque eso me lo maltrata, odio mi cabello, mis ojos son cafés claros y me considero bonita, en la universidad muchos chicos me invitaban a salir pero siempre me concentre en los estudios, por ultimo mi culo pequeño pero respingón y firme, soy inmune a la gravedad todavía, además que me gusta correr todas las mañanas al parque, -si, mi suelo no me alcanza para el gym- pero bueno todo un paso a la vez. En la empresa donde estoy, llevo 6 meses y he subido de puesto por la experiencia que ya traía de las otras empresas en donde he estado, además de mi dedicación, esfuerzo y empeño para hacer mis actividades. Hablare del tema que me trajo a esa situación tan incomoda, pero antes comentaré un poco el contexto de mi situación sexual, tuve un novio anduvimos un año y termine hace dos años, fue un compañero de trabajo y fue muy mala experiencia, era muy posesivo y celoso yal final quien me engaño fue él, así que fui al psicólogo y me dedique a trabajar en mí, así que no he tenido otras relaciones y no he aceptado invitaciones de compañeros del trabajo actualmente, pero eso no significa que no me masturbe de vez en cuando, me gusta mucho leer libros eróticos y disfruto mucho el tocarme, en mi departamento espero a que Alejandra se duerma y después hago lo mío y duermo de lo mejor. Aunque creo que últimamente lo hago más seguido y por alguna razón miro a las mujeres en la calle y compañeras de trabajo sobre todo y no puedo evitar verle las piernas o su escote y más dela de mi jefa que es gerente del departamento en donde estoy y la otra gerente, son unas diosas. Mi jefa no sé su edad, pero debe andar en los 38 a 42, no le doy más, se llama Angelica, es rubia natural,1.75 unas piernas largas y divinas, un culo en forma de corazón cuando la miras de espaldas, unos senos que demandan la mirada de los hombres que laboran en la empresa, es de infarto esa mujer, y tiene un carácter muy amable y risueño, es la jefa perfecta, la más hermosa y elegante de la empresa, pero ella no es mi preocupación ni mi causa de estrés, si no la otra gerente. Laura, edad 40 tal vez 45, no lo sé y no me interesa saberlo, cabello negro y lacio, tez blanca, alta muy alta, diría que su belleza compite con Angelica, solo que ella usa lentes, son casi de la misma estatura, pero lo que tiene de bonita lo tiene de mal carácter, un genio de los mil demonios, excesivamente perfeccionista, sus asistentes renuncian después de un mes o menos, tiene una voz demandante e incluso cruel, estoy hablando más de su personalidad pero es lo primero que salta a la vista, una mujer fuerte y dominante, es un tren para trabajar llega antes que los demás y se va al último. Una vez a la semana tengo que ir a su gran oficina a que revise el plan de proyecto y nos autorice a seguir con los objetivos, es mi momento de mayor estrés, una vez me regaño y casi salí llorando, fue mi primera vez que presente el informe y no sabía como debía ser y en lugar de orientarme descargó conmigo su enojo de la semana fue un viernes lo recuerdo, pero fue la última vez, las demás veces me enfocaba en hacerlo del modo que ella lo aceptara, era un miedo que había creado en mí. Hoy era un viernes, un día anterior tuvo una junta y no pude entregárselo y que me firmara de recibido, entonces llegue temprano como acostumbro y al notar que ella ya estaba en su oficina mandé un correo preguntando a qué hora podía pasar a verla para el informe, a lo que me contesto en menos de un minuto que pasara en cuanto yo pudiera. Sali corriendo al baño, me mire al espejo retoque mi cabello, mi ropa, llevaba una falda lila, casi siempre las usaba a la rodilla, y zapatos de piso, no suelo usar zapatillas, me cansan mucho, y una blusa blanca con lila, después de haberme retocado, me dirigí a mi oficina tome el informe y se lleve, toque la puerta, escuche su voz de trueno, -Pasa Abigail -Buenos días Licenciada, le traigo- apenas iba a terminar la frase y me interrumpió -Déjalo en el escritorio, dame un minuto en lo que envío un correo- y no despegó su vista de la pantalla. Siéntate- me dijo- en lo que reviso el informe, esta vez hay detalles en los que quiero mas prisa de su departamento para tenerlo antes de fin de mes, Angelica está enterada- tomando el documento mientras yo me sentaba y miraba hacia el piso evadiendo su mirada y esperando que terminara de revisarlo y me dijera que estaba bien para largarme de ahí y continuar con mi día, salir temprano y terminar con mi semana feliz dela vida, ¡además es quincena! quiero llegar y desvelarme viendo series con Ale y comer frituras. En esto veo que sus piernas están cruzadas, lleva un traje gris, falda gris y blusa negra que se le ven divinas, ropa de marca pienso yo, la falda a media pierna y usa medias negras, con encaje alcanzo a perseguir, me pregunto si su sujetador también será negro y de encaje, el tiempo sigue su curso, se escucha el reloj marcando los segundos y el ruido del papel al pasar de una página a otra, se recarga en su sillón y muerde el lapicero, se ve hermosa concentrada así. Vuelvo a mirar el piso y ahora veo sus zapatillas y veo como se quita una y juega con ella con su mismo pie, es tan sexi, y no sé porque estoy pensando en ello, en tomar su pie, bajar su media y acariciarlo suavemente, acercarlo a mi cara y besarlo tiernamente, y después algo un poco más atrevido y morderlo, ella sigue jugando con su zapatilla, vuelve a cambiar de hoja y cambia de posición las piernas una encima de la otra y por un instante veo un poco más allá de sus piernas, y mi vista se pierde en esa parte entre sus piernas, esas piernas de infarto, miro un poco su piel a través de su media, la curva detrás del talón, su pantorrilla… ¡por dios! Que estoy pensando, comienzo a sentir un pequeño calor en mi entre pierna, dirijo mi mirada hacia un cuadro de pintura en la pared, pero al hacerlo no estoy segura, pero creo que ella estaba mirándome, y si lo hizo… ¿se dio cuenta que tenia mi vista fija en sus piernas?, intento pensar que solo fue mi imaginación, y me concentro en la noche estrellada de van goh, los tonos de azul, toda una obra de arte, como la mujer sentada enfrente de mí, vuelvo a mirar de reojo sus piernas en eso me interrumpe y me sobresalto. -Listo, solo hare un par de modificaciones, y si todo marcha bien el próximo mes arrancamos el nuevo proyecto- lo comenta en tono serio y no veo ni pizca de alegría por el nuevo proyecto en el cual hay muchas expectativas. -Si licenciada lo comentaré con Angelica- en eso me devuelve los papeles, y sin querer rozo su mano a lo que retiro mi mano rápidamente y mi propia brusquedad me sorprende y me hace soltar el documento y caen en la orilla de la mesa los intento agarrar pero caen al piso después, con la cara roja y diciendo le pido una disculpa me agacho a recogerlos y pero antes de levantarme miro sus piernas y tengo una mejor perspectiva por un par de segundos, me levanto me acomodo los lentes y ella esta vez si que notó que miré sus piernas, le deseo buen día y salgo de su oficina cerrando la puerta lo más despacio posible, mientras la observo y ella ya está tecleando en su computadora mientras toma el teléfono, y cierro la puerta y después doy un gran suspiro, y pienso ¡que nervios estar con ella! ¡pero objetivo cumplido!, pero ese solo era el comienzo de un día que nunca voy a olvidar… Si llegaste hasta aquí, gracias por leerme, es mi primer relato (de muchos), tal vez es algo pasivo el relato, pero créeme que irá de menos a más, si te gustó y quieres comentar algo adelante, voy a leerte, ¡tus comentarios me ayudaran a mejorar! ¡Sígueme para que te enteres cuando publique la segunda parte!
Mi novia y su culo irresistible 😏
Hoy les voy a relatar una de las historias que nos ha pasado no hace mucho tiempo y que nos pone muy calientes solo con recordarla. Por suerte nunca había tenido problemas con los autos que tuve. Es cierto que nunca fui de usarlos mucho y que los cambiaba con pocos kilómetros, así que no sabía lo que era llevarlos al mecánico, solo a los Services oficiales. Pero como en todo, siempre hay una primera vez. Un sábado por la mañana habíamos decidido ir a visitar a unos familiares que viven a unos 100 kilómetros de distancia. Pero tuvimos que suspenderlo, el auto no quiso arrancar. Nunca imaginamos que la amargura y bronca de ese momento, iba a terminar en una de las situaciones más excitantes que hemos vivido. Mientras mi esposa telefoneaba a los familiares para explicarle lo sucedido yo salí en busca de alguien que nos pudiera solucionar el problema. Hacía unos meses se había instalado un taller a unas 3 cuadras de casa. No tenía ninguna referencia de ellos pero la verdad que tampoco conocía otro lugar, así que me dirigí allí en busca de ayuda. Al llegar me sorprendió ver lo grande que era y la cantidad de autos. Ocupaba una superficie enorme y había como 10 personas trabajando entre la parte de mecánica y de chapa y pintura. Apenas crucé la puerta de entrada del taller un muchacho me recibió: – Mi nombre es Carlos, ¿en que puedo ayudarlo señor? me preguntó muy amablemente. Carlos tendría alrededor de 35 años, de tez morena, de contextura delgada pero bastante musculosa. Estaba vestido con una camiseta sin mangas color blanca y un pantalón gris, ambos llenos de manchas de grasa, lo que le daba un aspecto bastante desagradable. – Hola, mi nombre es Jorge y desearía hablar con el encargado, dije. – Sígame por favor. Atravesamos todo el local hasta llegar a una pequeña oficina que se encontraba al fondo. – Tome asiento que ya le aviso al patrón. Le agradecí y me senté en una silla que estaba detrás de un escritorio lleno de papeles, revistas de mecánica y algunas herramientas. La oficina era típica de un taller. Estaba “decorada” con pósters de autos y principalmente de mujeres desnudas en poses muy sexys. Me detuve en una morocha que estaba de espaldas sacando el culo para afuera. Imaginé cuantas pajas se habrían hecho los mecánicos con ese póster y automáticamente se me apareció la imagen de mi esposa en esa posición parada delante de los mecánicos. Un terrible escalofrío recorrió toda mi espalda a tal punto que tuve una erección inmediata. ¿Que pedazo de culo eh?, escuche detrás de mí. – Como pude recuperé el aliento y gire la cabeza para ver quien era. – Hola como le va, soy Oscar, el encargado del taller, me dijo mientras me tendía la mano. – Jorge, mucho gusto. Oscar era un tipo rústico de unos 50 años, muy fornido, cabello bastante largo y como Carlos, tenía las ropas llenas de grasa. – Y, que me dice, tremendo culo, ¿no le parece? – Si claro, dije yo, sin poder sacar a mi mujer de la cabeza. – Me encantan las morochas, son todas putas, rió Apenas sonreí. Que mal momento le haría pasar si como respuesta le dijera que mi esposa es morocha, pensé y volví a sonreír. – Bueno, ¿que puedo hacer por usted?, prosiguió – Mire Oscar, vivo acá a tres cuadras y hace un rato intente arrancar el auto pero no pude, quería preguntarle si es posible que fuera alguien a ver de que se trata el desperfecto. – Sabe que pasa los sábados cerramos a las 2 de la tarde y estamos tapados de trabajo, lo vamos a tener que dejar para el lunes, me dijo. – Que macana quedarme todo el fin de semana sin el auto. Bueno pero si no hay remedio, paso el lunes, gracias igual, le dije mientras le tendía la mano. – A ver, me puede esperar un momento que le entrego el auto a un cliente y como favor se lo veo yo. – Le agradecería mucho. Mientras esperaba volví a observar el póster y nuevamente imaginé a Marce en esa foto exhibiendo su hermosa cola y yo ahí disfrutando como la deseaban. – ¿Veo que lo pone loco ese culo?, escuche detrás de mí. Era Oscar que había regresado y me hacía volver a la realidad. – Me voy a poner celoso, es mi culo preferido, rió, mientras le daba un beso al póster. – Sonreí. – Como me gustará esta puta que acá tengo dos pósters iguales, dijo. – Tome le regalo uno, prosiguió, mientras me entregaba una lámina enrollada. – No, esta bien, gracias – Tome hombre, es un regalo de la casa. – Bueno, gracias. – Si le parece vamos a ver su coche, me dijo mientras tomaba un maletín lleno de herramientas. En el camino a casa no hizo otra cosa que contarme lo que le gustaban las morochas y afirmarme lo puta que eran. Narró algunas historias con unas vecinas del barrio que yo no conocía por lo que solo me limité a escuchar sin hacer ningún comentario. Al llegar al garaje de casa, me solicito que abriera el capó y que le diera marcha al auto. Así lo hice. – Está bien, suficiente, me dijo. – Tengo poca luz acá, si no le parece mal lo empujamos hacia la calle. – No hay problema, le respondí. – Aguarde que llame a mi esposa así ella lo guía mientras nosotros empujamos, continué. No creo que fuera necesario que Marce nos ayudara, solo fue una excusa para que Oscar la conociera. Me calentaba la idea que la viera después de lo que habíamos conversado. – Marce, ¿podes venir un minuto?, le grite. Bastó que ella apareciera por la puerta, para que Oscar le clavara la mirada y mostrara en su cara una expresión de vergüenza mezclada con deseo. No era para menos, por un lado me había hablado de lo putas que eran las morochas y por el otro estaba viendo una morocha que estaba vestida solo con una remera y unas calzas de algodón color gris que le marcaban su fabulosa cola. Te presento a Oscar, es el mecánico, le dije. – Mucho gusto dijo Oscar, todavía perturbado. – Igualmente dijo ella, extendiéndole la mano. – Necesitamos sacar el auto, podrías conducir mientras empujamos. Marce subió al auto y con Oscar fuimos a la parte trasera. – Perdóneme lo que le dije de las morochas, no sabía, me dijo. – Quédese tranquilo, no hay problema le contesté. – Además yo creo lo mismo, continué, mientras reía. Oscar solo me miro y sonrió, tratando de entender lo que había escuchado. Sacamos el auto a la calle y cuando Marce se bajo, Oscar no pudo evitar clavarle los ojos en el culo, sin importarle que yo estuviese delante, acción que hizo que comenzara a excitarme. Ya le traigo algo de tomar, le dije, mientras Oscar ponía manos a la obra. – No se moleste, me dijo. – No es molestia, es a cambio de su regalo le dije riéndome. – ¿Que regalo?, preguntó Marcela. – Nada, un póster que me regaló Oscar, dije. Oscar asomo su cabeza por detrás del capó y me miro sorprendido. – Donde está, quiero verlo, dijo ella, seguro es una foto de una chica desnuda, típica de taller, continuó. Oscar seguía mirándome y no decía palabra. – Así es y es parecida a vos le dije riéndome. – A verla, quiero verla, dijo. Oscar sonrió nerviosamente mientras le daba arranque al auto y este arrancaba. Yo ya estaba caliente y el juego ese me estaba gustando. – ¿Ya está?, que rápido lo arregló, dije. – Era una pavada, contestó el. – Venga Oscar ya que terminó, vayamos adentro a tomar algo y mientras le muestro el póster a mi mujer. Note que la mirada de Oscar se había transformando de sorpresa a la de desconcierto. La agarre de la mano a Marce y entramos a casa. Oscar venia detrás y apostaba que le estaba comiendo con los ojos la cola a mi esposa. No solo yo estaba seguro, ella también se había dado cuenta y, como es su costumbre cuando esto pasa, arqueo mas la espalda para parar mas el culo, mientras me apretaba la mano y me lanzaba una mirada cómplice. – Marce, acompañalo al living al señor que voy a buscarle algo de tomar, le dije. Oscar ya a esta altura no pronunciaba palabra, solo asentía con la cabeza. – ¿Y el póster?, preguntó ella. Lo saqué de mi campera y se lo di. Así los vi alejarse camino al living, ella delante con el póster en la mano y el detrás visiblemente exaltado y con la mirada clavada en el culo de Marce. Yo corrí hacia la cocina, llene 2 vasos con jugo y fui tras sus pasos. Al atravesar el pasillo que da al living, me detuve antes de llegar. Quería espiar lo que estaba pasando. La escena era de lo más caliente. Todo estaba en silencio. Oscar estaba sentado en un sillón doble y mi esposa había desenrollado el póster y parada de espaldas a el estaba observando la foto de ese terrible culo. La vista que ella le estaba dando era fabulosa. Oscar podía ver a la morocha y a su vez su cola que, se notaba, había parado a propósito. – La verdad tengo que reconocer que tiene una linda cola, dijo ella. – Su marido quedo embobado cuando la vio, por eso le regale el póster, dijo el. – ¿En serio?, preguntó ella. – Si, y la verdad que no entiendo porqué, usted tiene una cola preciosa, dijo un poco tímido. – Gracias, respondió ella, sacándola más para afuera. – Es más me animaría a decir que es mas linda que esa, siguió Oscar, ya un poco mas seguro. – ¿Le parece?, respondió ella, acercándole un poco el culo y ya claramente excitada. Ver a mi esposa poner la cola parada a un metro de la cara de un desconocido me puso como loco. En ese momento decidí entrar, quería mirar eso más de cerca. Aquí están lo jugos, dije y le extendí uno a cada uno. – Gracias, dijo el, con la voz medio entrecortada. Mi esposa seguía en la misma posición. Yo pensaba la gran templanza que tenía Oscar para no extender la mano y acariciar esas calzas metidas en la cola de mi mujer. – ¿Así que te quedaste embobado con esta cola?, dijo Marce en un tono simulando estar enojada, mientras me mostraba el póster y abandonaba su postura para irse a sentar en un sillón frente a Oscar. – No mi amor, lo que pasa es que, como ya te dije, me pareció que esa cola era parecida a la tuya, le respondí. – Acá el señor dice que la mía es mas linda, ¿no?, preguntó mientras volvió a pararse a mostrarle la cola. Si, contesto Oscar. Se notaba en su cara que la situación lo incomodaba, pero que lo había puesto muy caliente. – En realidad mucho no puedo comparar porque usted esta vestida, dijo un poco tímido. – ¿Y que quiere, que mi mujer se desnude? , le dije con cara de enojado. – No, por favor, no lo tome a mal, solo decía, contesto todo ruborizado. – En realidad el señor tiene razón, así vestida no puede cotejar si mi cola es mas linda que esa, dijo ella, señalando el póster. – Sabes que me encanta que me elogien la cola, ¿me dejas que se la muestre al señor, así puede decirme que le parece?, continuó ya totalmente excitada. Oscar me miro no entendiendo nada. Yo tenía una erección que ya no podía disimular. – Bueno, pero solo la cola eh, le dije, para poner un límite y evitar que todo se desmadrara. Marce, de espaldas a Oscar, metió dos dedos al costado de las calzas y se las bajó hasta las rodillas. Tomó el póster y lo puso al lado de ella, tratando de imitar la pose de la foto. – ¿Y ahora que me dice señor? Le preguntó con cara de puta. Ahí estaba mi esposa, como otras tantas veces, mostrándole el culo a un desconocido, solo cubierto por una tanguita rosa que se perdía entre sus nalgas. Si, si es muy linda, es, es mejor su cola, tartamudeó Oscar, mientras se acomodaba en el sillón. – Bueno ya es suficiente, súbete las calzas, dije Marce se subió muy sensualmente sus calzas y volvió a sentarse. – Podría ser usted la del póster, la verdad, no tiene nada que envidiarle a esa chica, rompió el silencio Oscar. – Gracias, a mi me encantaría estar en un póster pegado en un taller y que todos se exciten con mi cola, es mi fantasía, dijo ella, mirándolo a los ojos. – ¿Y a usted no le molestaría ver a su señora calentar hombres?, me preguntó. – No, al contrario, me excita mucho que la deseen, respondí. – Si no lo toma a mal puedo llamar a los muchachos del taller, dijo Oscar. – ¿Para que?, pregunté haciéndome el ingenuo. – Para que su señora se muestre delante de nosotros como si fuera una foto y le cumplimos su fantasía, me respondió Oscar, ya totalmente lanzado. – ¿Lo dejas amor que llame a los señore
Confesiones de seguidores 1😈
simpre que estamos en la playa intento quitarle el biquini para que luzca esos pechos tan apetitosos que tiene, a ella le da mucha verguenza por que tiene los pezones totalmente planos y cuando se le encogen se quedan totalmente invertidos, a mi me encanta exhibirla. Este verano pasado estabamos en un barco con amigos y habiamos bebido mucho, decidirmos bañarnos y dentro del agua yo no paraba de sobarle las tetas, le movia el biquini ( tipo triangulo ) de un lado al otro, con la intencion de despistarla. Asi sucedio, en el momento de subirnos al barco ella no se dio cuenta que una de sus tetas estaba completamente fuera de su biquini, como estabamos contentos no se dio cuenta, se subio al barco y estubo alrededor de 15" con la teta fuera, todos se la vieron e incluso nos juntamos para hacernos todos una foto y hay salio ella en la foto con su teta fuera, yo si me habia dado cuenta pero como me excitaba mucho no le dije nada, llego una amiga y le dijo tapate que se te ve la teta, en ese momento me miro y se hecho a reir. Despues de bajar del barco nos fuimos a un chiringuto a seguir con la fiesta , ella se puso una camiseta tipo vestido pero de ganchillo ancho , se veia todo el cuerpo ya que era muy ancho el hilo. yo segui manuseandola y ella menos se enteraba ya que volvi a meterle la mano a la teta y movi el biquini hacia el lado . A mi me ponia super cachondo saber que se le veia toda la teta y de nuevo no se enteraba . Tras pasar bastante tiempo una amiga junto a su novio le dijo que esta muy delgada y ella contesto que si que habia perdido algun kg y sin pensarselo alzo su camiseta tipo vestido hacia arriba para enseñar la parte abdominal con la mala suerte que lo levanto por encima del pecho y dejo ver su tetita, su amiga le dijo el biquini y ella se lo coloco en su sitio mientras era observada por el novio de su amiga y otros dos chicos
Los masajes de mamá
No sabía por qué se había dejado las bragas. En realidad, ni siquiera lo pensó. Ella estaba entrando en su habitación para darle las buenas noches. No fue inusual. Llevaba puesto su camisón. Ella misma estaba lista para irse a la cama. No fue nada inusual. Ella fue a su habitación solo para darle las buenas noches, nada más. No lo había visto mucho en varias semanas desde que se fue a la universidad. Ella lo había echado de menos. Estaba muy feliz de tenerlo en casa para las vacaciones. Llamó antes de entrar. Era una simple cortesía, establecida desde hace mucho tiempo como la norma para ellos. Si su puerta estaba abierta o cerrada, eso era lo que haría. Ella llamaría. Él le daba la misma cortesía cada vez que iba a su habitación. Ella se sentó a un lado de su cama y lo miró con amor. Estaba acostado de espaldas, leyendo. Cuando ella entró, él cerró su libro y la miró, notando lo hermosa que se veía en su camisón de seda. Su forma curvilínea no se oscureció del todo. Jugaba con gracia justo detrás de la tela ligera, atrayendo su atención, despertando su interés. No llevaba camisa, notó, pero las sábanas eran suficientes, cubriéndolo de cintura para abajo. Observó, con un interés cuidadosamente moderado, que se había convertido en un hombre joven y elegante, muy en forma, muy guapo. "Estoy tan contenta de que estés en casa", le dijo en voz baja, extendiendo la mano para acariciar su mejilla. "Yo también", le aseguró, con una leve sonrisa en su hermoso rostro. Él miró su rostro, sus labios carnosos, esa hermosa sonrisa suya, las pequeñas arrugas de sus ojos brillantes y amorosos. ¿Tenía algo en mente ?, se preguntó. Ella le devolvió la mirada. Era tan guapo, su hermoso niñito, ahora un hombre joven. De edad. Ahora, ¿por qué pensaba en eso ?, se preguntó, mientras se hundía en la cama, reclinándose a su lado, despeinando su cabello con la mano derecha, estudiando su rostro. Muy guapo. Sus párpados estaban pesados por su satisfacción. Los cerró, a punto de dormirse. Quería estar con él, quedarse y saborear su presencia. Lo había extrañado terriblemente. Sintió que podía quedarse allí acostada con él toda la noche. Había sido el hombre de la casa durante años. Ella no tenía otro. Ella lo apreciaba. Su mano izquierda le acarició el brazo, perezosamente acariciándolo desde la muñeca hasta el hombro y la espalda y otra vez, con las yemas de los dedos rozando su caja torácica desnuda. Olía un poco a almizcle, varonil. Ella suspiró, luego le besó la mejilla suavemente, acomodó su rostro en su almohada, su aliento en su oído. Dejó el libro a un lado y se quedó perfectamente quieto, sintiendo su pecho presionando ligeramente contra su hombro, moviendo su ingle. Pensó cuidadosamente en lo que debería hacer ahora. "¿Mamá?" "¿Mmm?" respiró suavemente. "¿Recuerdas los masajes faciales?" El pensamiento la devolvió a la vigilia total. "Sí, cariño, lo recuerdo", dijo, incorporándose sobre su codo, lista, como siempre. "Creo que la universidad me ha estado poniendo un poco tenso", sugirió, deteniéndose en eso, esperando, preguntándose. "¿Quieres un masaje?" preguntó, sonriendo felizmente. "Sería bueno." "No lo hemos hecho desde que eras pequeño". "Sí, supongo ... no lo sé." Sin embargo, él lo sabía. Se detuvo con la pubertad, con los cambios que estaba experimentando, su creciente ansiedad por las mujeres. Y luego su padre se fue, y ella se distanció por un tiempo, y no hubo más masajes. Fueron olvidados, hasta ahora. Ahora, eso es lo que él quería, y por eso preguntó. Ella se sentó y se inclinó sobre él, sus pechos cayeron, casi alcanzando su pecho desnudo. Ella presionó sus pulgares en su frente y luego los atravesó en direcciones opuestas a lo largo de la línea del cuero cabelludo, terminando con un pequeño remolino alrededor de cada sien. Sin embargo, fue incómodo desde esta posición. Para masajear una cara, se necesita el ángulo correcto. Ella consideró sus opciones. Podía hacer que se acurrucara un poco dejándola sentarse en el lugar de su almohada, con la cabeza descansando en su regazo como solía hacer cuando él era pequeño. Pero ella razonó que no necesitaba molestarlo, posiblemente aumentando su tensión. En cambio, con cuidado pasó su pierna izquierda por encima de él, luego se sentó, sentándose a horcajadas sobre sus muslos. Él vislumbró su pubis mientras hacía el tránsito y notó que no usaba bragas. Su tensión aumentó. Su hombría respondió con entusiasmo. Una vez en la posición correcta, volvió a colocar sus pulgares contra el centro de su frente, en la línea del cuero cabelludo, y comenzó de nuevo. Lentamente arrastró sus pulgares por su frente hasta sus sienes, rodeando cada uno con firmeza, luego de regreso a su frente, solo un poco más debajo del cuero cabelludo, e hizo el tránsito una y otra vez, lenta, muy deliberadamente, abriéndose camino hacia la suya. mejillas, luego su mandíbula. El se quedó quieto, sin hacer ruido. ¿La tensión? Bueno, eso era otro asunto. Era joven, apenas dieciocho años. Estaba preocupado por todo lo sexual. El simple hecho de que una mujer atractiva, sin bragas en su negligé, montada a horcajadas sobre la parte inferior de su cuerpo, tuviera un efecto predecible. No le preocupaba su edad ni el hecho de que fuera su madre. De hecho, sintió que casi la tenía donde la quería y sus esperanzas aumentaban rápidamente. Luchó por ser paciente, pero sabía que tenía que tomar la iniciativa en este pequeño y atrevido baile. Sutilmente, bajó las mantas desde su cintura. Ella estaba tan concentrada en su trabajo que no se dio cuenta. Pero el tiempo pasaba y rápidamente se acercaba una crisis. Ella estaba masajeando su barbilla ahora, casi terminada. Si quería salirse con la suya, se estaba quedando sin tiempo. Necesitaba actuar, pero sabía que tenía que ir despacio, no alarmarla, atraerla, llevarla a un punto en el que no pudiera volver atrás. Con mucha suavidad, colocó sus manos en sus caderas. Ella sintió su toque. No le sorprendió del todo, la emoción que le produjo y los efectos que sintió en su cuerpo. Sus pezones se hincharon. Su estómago revoloteó. Su vagina se humedeció. Ella eligió no insistir en esas respuestas físicas a su toque. Ella disfrutaba de este pequeño juego que él parecía estar jugando con ella, las pequeñas indulgencias, la emoción de tentar al destino. Había pasado mucho tiempo desde que su marido se había ido. Un tiempo largo y solitario. Tragó saliva y redujo la velocidad del masaje, manteniendo a raya el tiempo que pasaba lo mejor que pudo, manteniendo el momento, el momento encantador e íntimo que se desarrollaba lentamente para ellos. Ahora puso un poco de presión en su trasero, empujándola ligeramente hacia adelante. Ella permitió solo un pequeño ajuste de su posición, dando paso a sus impulsos, casi imperceptiblemente, pero definitivamente cediendo ante él, al menos un poco. Pero ella no se rindió por completo. Todavía no. Tampoco trató de forzar el tema. Mantuvo sus impulsos sutiles, lo suficiente para avanzar, pero no lo suficiente para hacer sonar las alarmas. Terminó el masaje y se detuvo, pensando en los sentimientos amorosos que tenía hacia él y en cómo el momento íntimo pronto podría pasar. Entonces, ella le preguntó, apenas audible, casi susurrando: "¿Eso fue suficiente? ¿Quieres que lo vuelva a hacer?" "Sí", respiró. Ella volvió a poner los pulgares en su frente y comenzó de nuevo, el ajuste provocó que su trasero subiera un poco más por sus piernas. Empujó un poco más las mantas mientras ella se movía. La punta de su pene erecto acaba de salir de debajo de la sábana superior. Si mirara hacia abajo, lo vería, pero no lo hizo. Ella estaba mirando su rostro, el hermoso, joven y amado rostro que estaba masajeando. Algo en su expresión lo animó a seguir adelante un poco más. Comenzó a acariciarle el culo muy levemente. Ella apenas pareció darse cuenta, suspirando solo un poco ante su suave y amoroso toque. Se sintió aún más animado por el sonido, por leve que fuera, pero se contuvo, dejando que ella le masajeara, esperando pacientemente y luego apretando un poco más. Otro pequeño suspiro. "Creo que te estás portando mal", observó casualmente, su voz sonaba ronca. Eso lo animó aún más. Estaba casi listo para hacer su movimiento. Ella estaba a la mitad de su rostro de nuevo, pero siendo muy deliberada, tomándose su tiempo. Su tensión no se redujo en lo más mínimo, pero jugaron su juego. Ella le pasó los pulgares por el labio superior y subió por sus mejillas, luego dio ese pequeño remolino alrededor de sus sienes, la mejor parte siempre; y mientras ella se arremolinaba, él tiró de su trasero, con firmeza pero con suavidad, y de nuevo ella avanzó un poco. Ella dio otro pequeño suspiro, como si aceptara algo, resignándose. Su respiración se volvió audible para él. Se animó de nuevo y le soltó el trasero para poder empujar las mantas más hacia abajo y exponerse más completamente. Ella sintió sus movimientos y se incorporó un poco, dejando que sucediera, pero, de lo contrario, optó por ignorar las libertades que se estaba tomando. No era nada, se dijo a sí misma, evitando la responsabilidad. Trató de calmar su respiración. El masaje llegaría pronto a su inevitable final. Algunas cosas son simplemente inevitables, pensó para sí misma. No puedes controlarlo todo. Ella permaneció tímida sobre su intención exacta. Volvió a empujar las mantas. Ella lo sintió y supo exactamente lo que estaba pasando, y se levantó un poco de nuevo, permitiendo que se desarrollara lo inevitable, como si ella no tuviera intenciones propias, como si no pudiera evitar que él se exponga a sí mismo, a cualquier cosa que se le ocurra. Terminó el masaje y, sin una palabra, sin un pensamiento claro, desató el lazo en la parte superior de su camisón, dejando al descubierto la plenitud de su escote. Luego movió sus manos a sus hombros, apretando, sintiendo su poder. Ella se inclinó hacia delante para besarle la frente, y su escote se abrió por completo, exponiendo sus pechos desnudos a su vista. Ella lo besó suavemente en la frente, luego en su nariz, sus labios cerca de los de él. Ella consideró agacharse más abajo, presionar sus labios juntos, pero lo pensó demasiado, no del todo bien en este momento. Ella se levantó para mirar de nuevo su rostro, ahora sonrojado, con tintes rojos en sus mejillas. Sus pechos se balancearon ante sus ojos ansiosos. Eran pesados y llenos y colgaban allí, atormentándolo. Se lamió los labios y se quedó boquiabierto, y ella le permitió hacerlo durante uno o dos minutos. Luego, bajó la cabeza y finalmente miró su desnudez, palpitando debajo de ella, observando que su propia desnudez humeante estaba a sólo unos centímetros de la de él. Inclinó la cabeza hacia atrás y arqueó un poco la espalda, empujando las caderas hacia adelante. Ahora podía ver que ella estaba abierta a él, aunque sintió que aún debía ir despacio, no apresurarse, dejarla sucumbir a lo inevitable a su paso. Volvió a poner las manos en su trasero, esta vez debajo de su camisón, sintiendo su piel desnuda. Nunca antes había tocado su trasero desnudo. Ella jadeó en voz alta, pero no dijo nada. Escuchó su respiración, aún más audible, más rápida, excitada. "Te amo, mamá", susurró con voz ronca. Cerró los ojos, saboreó el momento, la cercanía, el amor. "Yo también te amo, bebé", le susurró ella. Ella estaba tan rígida como su virilidad, su espalda todavía arqueada, su cabeza hacia atrás, sus ojos cerrados, sus pensamientos confusos. Sus intenciones aún eludían sus pensamientos conscientes. Pero su cuerpo le imponía exigencias que no podía rechazar. Él apretó firmemente su trasero desnudo y de nuevo ella jadeó. Tiró de nuevo y su trasero húmedo entró en contacto con su escroto. Podía sentir sus testículos llenos descansando sobre sus muslos, y sintió que quería frotarse contra ellos, pero se contuvo, aún sin reconocer completamente sus intenciones, la inevitabilidad de lo que harían. Sin embargo, el conocía claramente sus propias
Llegaron Los Hombres De La Basura…
Para mí era algo que nunca había pensado me pudiera suceder, si me gustaba el sexo, pero sin exagerar, pero desde el mismo momento en que Roberto fue hospitalizado, comencé a sentirme más excitada, que de costumbre, ante cualquier situación, por tonta que pareciera. Viendo las novelas de Tv nada más de ver a las actrices y actores besándose en la pantalla del televisor, me calentaba tremendamente. Y mientras estuve sola en casa, hubo días en que mientras veía la novela no dejaba de tocar mi vulva, en ocasiones hasta alcanzar un delirante orgasmo. Pero eso no se limitaba tan solo a las novelas, si iba en mi auto y veía a una pareja, dándose un simple beso de despedida, prácticamente mi sangre hervía por el deseo de tener sexo, pero lográndome comportar como es debido. Es más en una ocasión, tras llegar a casa de mi trabajo, vi al entrar a la urbanización a muchos perros de tras de la perra de uno de nuestros vecinos, eso bastó para que yo apenas entrase a casa, corriera para el baño, supuestamente a ducharme. Pero la realidad es que como ya mi marido estaba en casa, y en esos momentos no me podía satisfacer todavía, apenas me quité la ropa, dentro de la ducha comencé a introducir de manera desesperada casi por completo una de mis manos dentro de mi coño, hasta que después de un sin número de orgasmos, quedé bastante agotada. Cosa que me asustó tanto, al punto que fui a ver a mi terapeuta. Cuando más o menos le hable de lo que me sucedía, ella me dijo que era algo normal, que eso me sucediera, que siguiera descargando mis energías de la forma en que lo estaba haciendo, que una vez que mi marido volviera a la normalidad, yo también lo haría. Lo cierto que esa respuesta en nada me agradó, ya que apenas mi esposo recién salía del hospital y comenzaba a verse con su urólogo. Mientras que yo ya sentía, que eso de autosatisfacerme a misma, como que realmente no funcionaba del todo, porque siempre quedaba con muchas ganas, y hasta que no quedaba completamente molida, no dejaba de introducirme salvajemente, mis dedos, mis manos o algún objeto o juguete sexual, incluso en varias ocasiones me introduje una botella, dentro de mi coño, hasta calmar mis deseos. Pero una tarde en que tanto Roberto como yo recién habíamos regresado de trabajar, de inmediato me fui a dar una fría ducha, para bajar mis calenturas, mientras que mi marido se acordó en último momento, de que debía sacar la basura, y ya se le estaba haciendo tarde para ir a su cita médica, así que me pidió de favor que después de que me terminase de ducharme, le hiciera el favor de sacar la basura, ya que después de la cita, iría a ver a mi suegra, por lo que de seguro regresaría algo tarde, y el camión de la basura ya habría pasado. A medida que el agua fría caía por sobre todo mi cuerpo, y luchaba con migo misma por no comenzar acariciar mi vulva, le respondí que de inmediato, me encargaría de eso y que saludase a mi suegra de mi parte. Así que con el fin de distraer mi mente, salí de la ducha, me puse mi bata de baño, y me dirigí a la cocina para sacar la basura. Realmente no era una sola bolsa de basura, eran tres. Ya que Roberto tiene un hobby entre reparar cosas viejas y aeromodelismo. Me encontraba sacando la primera bolsa de basura, cuando llegó el camión, apenas había sacado la primera bolsa de la casa, y comenzaba a arrastrarla hasta el lugar donde sería recogida, cuando uno de los basureros, caminando hasta donde me encontraba, me dijo. Señora permita que le ayude. De inmediato le respondí que estaba encantada de que me ayudase, y tras tirar la primera bolsa dentro del camión, le dije que dentro de la casa tenía otras dos. Me sonrió, y mientras me seguía en dirección a la casa, de momento se me ocurrió pensar que de seguro me estaba observando las caderas, a medida que yo caminaba, no sé por qué precisamente instante, se me ocurrió hacer una pequeña travesura y comencé a caminar de manera algo más sensual y provocativa, contoneando mis nalgas de manera sensual, hasta que ambos entramos a la cocina. Él sin quitarme la vista de encima, tomó la segunda bolsa al tiempo que de manera algo descarada, se agarró su miembro por encima del pantalón, se lo acomodó o por lo menos eso me pareció a mí, y de inmediato salió de la cocina diciéndome que ya regresaba por la tercera bolsa, momento en que yo aproveché para preguntarle si deseaba tomarse un regreso o un jugo. Me respondió que con un refresco le bastaba, pero apenas el hombre de la basura salió con la bolsa por la puerta de mi cocina, yo salí corriendo para mi dormitorio, apenas salí de mi cocina en el pasillo que conduce a la sala, me quité mi bata de baño y apenas entré a mi dormitorio, rápidamente me puse un negligé negro, aunque bastante transparente, sin más nada de bajo, además me calcé mis zapatos de tacos bien altos y de inmediato regresé a la cocina. Me sentía como loca, de momento en mi mente me visualizaba ofreciéndome al tipo ese de la manera más descarada posible, y que él sin dudarlo ni un segundo se me tiraba encima, me penetraba y no dejaba de besarme y acariciarme por todas partes. Cuando él regresó, ya yo me encontraba parada frente a la puerta abierta de la nevera, con mis piernas ligeramente abiertas, de espalda a él, terminando de servirle el refresco, la luz que salía de la nevera claramente dejaba ver todo mi cuerpo bajo la tela del negligé. Al sentir su presencia, yo voltee para mirarlo y me di cuenta de inmediato que al él verme, sus ojos parecían que se fueran a salir de sus cuencas, haciéndome la desentendida, aunque con un tono de voz seductor, le pregunté de la manera más sensual y sexualizada que pude ¿Aparte del refresco, si vez o deseas algo? ten a bien tomarlo, con toda confianza. Por dentro deseaba que me tomase en sus brazos, y sin pérdida de tiempo me hiciera suya. Pero al mismo tiempo me decía a mi misma, como era posible que me comportase como toda una puta, prácticamente me le estaba ofreciendo a ese desconocido, en bandeja de plata. Además el que desease serle infiel, a mi amante esposo, era algo que por unos instantes me estuvo torturando. Era tanta mi excitación, que de pensar en que estaba a unos segundos de definitivamente serle infiel a Roberto, mientras él iba al médico. Sentí repentinamente como en un momento, toda mi vulva se humedeció. En mi mente mantenía esa lucha, hasta que sentí sus manos sobre mis hombros. Todo aquello en lo que pensaba previamente, desapareció de mi mente, al tiempo que él se colocó frente a mí, y dándome un tremendo de lengua, hizo que prácticamente yo me deshiciera entre sus gruesos brazos. Cerré mis ojos mientras que sus brazos y sucias manos, introduciéndose bajo la tela del negligé, comenzaron abrazarme y acariciaron todo mi cuerpo. Completamente entregada, sin oponer resistencia alguna, dejé caer al suelo de mi cocina el negligé, quedando completamente desnuda ante ese hombre de la basura. De inmediato sentí el calor de todo su cuerpo contra el mío, la rigidez de su miembro, por debajo de la tela su sucio pantalón, contra mi plano vientre, y el olor de su fuerte sudor que me embriagaba. Por un buen rato nos estuvimos besando, acariciando, agarrándonos mutuamente, hasta que en un respiro que tomamos, yo me escapé de sus brazos y caminando moviendo mis caderas, llegué hasta la mesa de comedor que tengo en la cocina, seductoramente sin dejar de verlo, me recosté encima de la mesa, separando y levantando mis piernas, sin decir palabra le ofrecía por completo todo mi coño, invitándolo con mi mirada a que me penetrase. Él dio un par de pasos y colocándose frente a mí, soltó la correa del pantalón, desabrochó luego el botón, y bajando la cremallera al tiempo que se bajaba los pantalones, dejó ante mis ojos su miembro, el que de inmediato sin querer, mentalmente lo comparé con el de mi marido, prácticamente lo doblaba en todo, tamaño, grosor, y pensándolo bien hasta en erección, que definitivamente era mucho mayor, que la de mi esposo en sus mejores momentos. El hombre de la basura, mantuvo mis rodillas bien separadas y atrayendo mi cuerpo hacía el de él, lentamente comenzó a penetrarme, al principio no podía despegar mis ojos, de su miembro, de cómo se fue abriendo paso lentamente dentro de mi lubricada vulva. Al comenzar a sentir el calor de toda su verga, dentro de mi coño, puse mis ojos en blanco del placer que sentía, y dejé caer mi cuerpo sobre la mesa. Sus manos me sujetaban firmemente por las caderas, pegándome una y otra vez contra él, mientras que yo en un desenfreno de placer movía o restregaba más bien mi coño contra su cuerpo. Sentía deliciosamente, como todo su miembro llenaba todo el espacio dentro de mí mojado coño, quizás por lo morbosa y excitante de la situación, me imaginé el rostro de mi esposo viéndonos con asombro, cosa que lejos de enfriarme me calentó mucho más todavía. Yo no dejaba de moverme, y cuando él con su gruesa y ronca voz me comenzó a decir, lo sabroso que se sentía mi coño, lo caliente que yo era y lo bien que me movía, me sentí mucho mejor todavía. Incluso cuando comenzó a decirme, que yo era la puta de sus sueños, no me sentí mal. Sus manos se movieron sobre mis tetas, las que deliciosamente me apretaba, chupaba y lamía a la vez con su tremenda lengua. Hasta que me dejé llevar por el placer, de disfrutar de un verdadero orgasmo, sin que él todavía hubiera acabado. Por lo que como si yo fuera una muñeca de trapo, sacó su verga de mi coño, me dio media vuelta, por lo que mi vientre quedó sobre la mesa, y nuevamente recibí dentro de mí su incansable verga. Yo no dejaba de mover mis caderas, de gritar por el placer que sentía, de gemir profundamente de placer, tras cada empujón que él me daba, incrustando su miembro completamente dentro de mí vagina. Para mí era algo de locura, cerraba mis ojos y me relamía los labios, con los dedos de una de mis propias manos, yo misma me apretaba intensamente mi clítoris, cada vez que sentía su poderoso miembro, más y más adentro de mí. Después de un buen rato, a medida que él continuaba clavándome su verga, abrí los ojos, para encontrarme que ambos estábamos siendo observados fijamente, por sus tres compañeros. Los que se comunicaban entre sí a baja voz, como para que yo no me diese cuenta de su presencia, cosa que pasó cuando que abrí mis ojos. Al ver a esos otros tres hombres, no sentí vergüenza alguna, es más hasta me calentó mucho más el que me vieran completamente desnuda, dejando que su compañero me clavase toda su verga. Yo me sentía insaciable, y de momento hasta desee que ellos tres también tuvieran sexo conmigo, por lo que le hice señas al mayor del grupo, de que se me acercase. Sin dejar de recibir los embates del primero, con mi mano izquierda busqué su miembro, aunque de manera algo torpe, finalmente lo extraje del pantalón y agarrándolo con mi mano, me lo fui acercando a la boca, hasta que me puse a mamárselo. De inmediato no se hicieron esperar los comentarios de los otros dos, y mientras yo continuaba mamando, los escuché decir que yo estaba bien buena, caliente y birrionda, aunque eso último no lo entendí. Pero poco me importó, ya que cuando se me acercaron y comenzaron bajo la supervisión del primero a tocar mis tetas, yo me sentí de lo mejor. Al que yo le estaba mamando su verga, a los pocos instantes se vino por completo dentro de mi boca, sin que eso me produjera desagrado alguno, por lo contrario se la seguí chupando hasta que finalmente el mismo tipo retiró su verga de dentro de mis labios. Justo en el momento en que mi hombre de la basura apretándome fuertemente contra su cuerpo, se detuvo y sacando su verga de mí caliente coño, derramó toda su leche sobre mis nalgas y espalda. Yo aun estaba bien deseosa de continuar, por lo que me erguí y agarrando un paño de cocina, me limpié mis nalgas y espalda. Estaba tan y tan deseosa de continuar que de inmediato no sé cómo pude preguntarles a los otros dos si deseaban acostarse conmigo ahí mismo, en el piso de la cocina. Su respuesta fue inmediata,
Guadalupe: mi negrita cubana y putita.
hola amig@s de Morboseo.net. quiero agradecer a todos mis seguidores y mis lectores por su buena onda. y espero segir interactuado con uds. asique comenten . hoy les presento a Guadalupe. la hija de mi amiga Dayana. la protagonista del relato anterior. cuando Guadalupe se fue de viaje me encargo que cuide a su madre, con un beso casi en la boca. algo que me dejo pensando en lo atrevida que estaba la nena. digamos que hice mas que cuidarla a la mama. ya que su mama se convirtió en mi puta mientras ella no estaba. cosa que ella no sabia o si ? la verdad no sabia. ya que ellas son muy unidas y supuestamente son de contarse todo. pero bueno el tema que la nena, adelanto su regreso. la madre no podía ir a buscarla porque tenia mucho trabajo y nadie que la remplacé. asique me pidió como favor retirar a su hija en el aeropuerto. a si fue que me dio el horarios y la fui a buscar. al llegar la negrita me esperaba en el salón del aeropuerto. ella no me vio hasta que la llame por su nombre. estaba ahí parada con unos jeans muy apretado con una camisa. que resaltaba su figura y su cuerpo espectacular. la negrita esta muy buena y lo sabe. cuando me vio, vino corriendo a mi encuentro. me sorprendió al llegar a mi. se me trepo del cuello y con un salto me rodio con sus piernas y brazos. quedando a upa mío. me beso en la boca que me dejo desorientado. fue un beso intenso y muy tierno. que seguro le llamo la atención algunos curiosos que pasaban por el lugar. Guadalupe: hola hermoso.... que bueno estar en casa. siempre quise hacer eso perdón, lo vi en una peli. y siempre quise hacerlo y que mejor contigo. y cuéntame como te digo amigo o papi nuevo? jaja.. yo: bienvenida nena. soy tu amigo, no se que carajo decís? Guadalupe: no me digas que mi mama. no aprovecho estos días a solas? se que ella siempre gusto de vos. igual no soy celosa. jaja.... yo: no hables pavadas y vamos. ella se rio a carcajadas. yo no sabia que le pasaba. nos fuimos para la camioneta . ella abrazada a mi brazo mientras yo llevaba sus valijas. donde la nena quería saber mas que paso con la mama y yo. Guadalupe: dale cuéntame. mi mama y vos paso algo? no seas malo cuéntame. yo: discúlpame, no se que hablaste con tu mama. tu madre y yo somos grandes. y si tuvimos intimidad, es eso intimidad. no da para que cuente nada. Guadalupe: jajaja... que misterioso sos. después de unos kilómetros. paso para atrás en la camioneta. y se cambio de ropa, con la escusa que tenia calor. la pendeja trola se saco el pantalón largo. dándome una hermosa vista de su redondo y prefecto culo negro. y se puso un short de jeans. bien cortito que lucia y mostraba sus hermosas piernas. lo hiso bien despacio. para que yo pudiera ver bien su lindo culito y lo bien que le quedaba su tanga y no me perdiera nada de ese espectáculos. se saco la camisa y se puso una musculosa. primero de espalda y luego de adelante. donde pude ver algo de sus tetas con el corpiño. fue un strip. que la pendeja me regalaba. cambiándose muy lentamente. ella miraba por el espejo retrovisor que yo la observaba. mi verga pedía carne negra para almorzar. la pendeja jugaba con fuego. Guadalupe: chofer mire hacia delante. puede causar un accidente jaja... yo: nena estas loca sabias? a que jugas? Guadalupe: yo a nada. me estoy cambiando tengo calor. estaba harta de vestirme como una monja. como cuando estaba con mi papa. fue una tortura estar toda tapada con el calor. ahora que estoy acá estoy mas tranquila, te molesta? yo: hace lo que quieras. tan mal la pasaste? Guadalupe: bueno vos dijiste que eras mi amigo. te puedo tener confianza no? igual no se me vio nada o si? la trolita jugaba a seducirme. pasándose al asiento delantero mientras me contaba. Guadalupe: fue un calvario. mi papa no me dejaba sola ni un minuto. y lo peor que tenia que vestirme como alguien seria. sin que se me viera nada. si no da con su estilo de vida. su mujer y el, son muy de ir a la iglesia y hasta la playa tenes que andar toda tapada. son un amor los dos, pero muy estrictos. yo: bueno, ya te vas a acostumbrar. es otras costumbres. y esta bueno que pases tiempo con tu papa. Guadalupe: y Uds. como la pasaron cuéntame algo. mama estaba muy feliz por teléfono. paso algo entre los dos? yo: yo y tu mama somos buenos amigos. solo le hacia compañía mientras no estabas. pero mejor que ella te cuente. no se que decirte. Guadalupe: jajaj que misterio.... no se te insinuó? yo: no, y deja de hablar pavadas . justo salí del momento incomodo al llegar a su casa. yo: bueno ya llegamos. nos vemos luego. Guadalupe: ya te vas ? no me vas hacer unos mates y me vas hacer compañía? o tu compañía solo es para mi mama?. jaja... aparte no sabes como extrañe tus mates. yo: jajaj no hables pavadas nena. Guadalupe: no son pavadas. dale y charlamos un rato si? yo: ok dale. pero no preguntes pavadas. subimos al departamento . ella se adelanto, porque tenia las lleves. y otra vez ella meneaba su culito frente de mi. mi verga no tenia descanso con esa pendeja que se mostraba muy sexi. mientras puse el agua para el mate. tratando de escapa de la mirada de pendeja. ella no dejaba de ver la erección que había causado. ella fue a su habitación a llevar la valija. donde yo respire con alivio. no quería tener quilombo incluso me arrepentía de haber subido. Guadalupe: Maury.... podrías venir a mi cuarto ? necesito una mano . yo: si que paso ? Guadalupe: toma mi celular , puedes sacarme una foto para mi mami ? para que vea que llegue bien. Guadalupe: que linda foto me encanto . tenes buena mano para sacar fotos yo me saque un par y me salieron feas . yo: bueno gracias. me gusta sacar fotos. queres posar para mi ? total ya lo hiciste en mi camioneta. Guadalupe: mmm a ver juguemos . te gusta así ? yo: si salís muy inocente y tierna . Guadalupe: a si ??? jjajaj justo lo que no me gusta. yo: que no te gusta? Guadalupe: salir inocente y tierna. yo: bien a ver como lo mejoras ? Guadalupe: mejoro a si ?? yo: un poco mejor aunque sigue siendo tierna. Guadalupe: vos decís que así no caliento nada? yo: seguís siendo una nena dulce y tierna? no quiere decir que no calientes jajá. Guadalupe: no quiero ser una nena dulce ni tierna. yo: bueno si no te animas terminamos. Guadalupe: mm... ok una mas y me decís que te parece? yo: muy bien esta mucho mejor. tenes un hermoso culito nena. Guadalupe: no... nena no.... yo: sos una nena para mi. que queres que te diga? Guadalupe: soy una mujer. porque nena? no me podes ver a si ?? yo: ya te vi así en mi camioneta. jajaja Guadalupe: que malo que sos. ok a ver a si ??? Guadalupe: ahora te parezco una nena tierna o una mujer? yo: sos una nena sexi pero una nena. Guadalupe: no quiero ser una nena. te estoy odiando sabias. Guadalupe: ni poniéndome en bolas te parezco una mujer malo ? pensé que me querías ver así. mientras la negrita hablaba y posaba baje mi pantalón . dejando mi falo erecto al descubierto. yo: veni nenita. demuestra que sos un mujer. y no una nena calienta pija. la pendeja quedo mirando mi verga. con cara de asombro. yo: dale veni nunca viste una pija? no era lo que querías ? Guadalupe: no tarado jamás vi una. no así ni en persona. yo: vez que sos una nena jajá. bueno cortemos el juego acá. cuando crezcas seguimos. Guadalupe: no seas malo. trato de ser una mujer para vos y me decís nena? yo: sos una nena para mi. te llevo muchos años. queres tener algo con migo. Guadalupe: si. y no me das bola. o mi mama ya es tu mujer? yo: no tengo nada con tu mama. sacatelo de la cabeza. si queres se una mujer yo te ayudo. ni lo pensé la negrita quería ser mujer y así será. la tome de la mano y la traje hacia mi . puse su mano en mi verga mientras le comí la boca. ella acariciaba mi pija. y yo su conchita . Guadalupe: que caliente y suave que es. aparte de re dura. yo: te gusta nena? Guadalupe: no... me digas así... si me gusta mucho.... tus dedos en mi clítoris se sienten genial. la lleve a la cama. le abrí bien las piernas y mientras le daba unos besos en el cuello. fui bajando, pasando por sus tetas negras y esos pesones negros. baje mas y mas. al llegar a su empapada conchita ella largo un suspiro. mi lengua recogía su humedad. mientras la negrita gemía y disfrutaba las caricias de mi lengua. su cuerpo daba señales de que ya estaba lista para un rico orgasmo. sus gemidos intenso y su respiración agitada fuero el punto justo para un sabroso orgasmo. Guadalupe: uy dios que increíble fue eso. ufff... es mejor que masturbarse ufff .. yo: bien a hora te toca. darme placer a mi. veremos si aparece esa mujer. Guadalupe: ok. eso me gusta mas. siempre quise hacer una mamada. pero tu me dices que debo hacer. yo: quiero mimos en la poronga. que me chupes como un helado o un chupetín lo que mas te guste o inspire. la nena no paraba de pajearla y no sabia como encarar. como tomarla con la boca. arranca con besos le dije. y ella comenzó a darle besos. ya mas por curiosidad se lo metió suave en la boca. le ponía voluntad pero no era una buena mamada aun. la pare y le indique como poner la boca. y con pequeños movimientos fui metiendo y sacando mi pija . suave y despaciosa así ella aprendió y se largo sola. y como nena con juguete nuevo. lo disfruto y no paraba. haciendo cada vez mejor . la pendeja cada vez chupaba mejor . y yo agradecido . Guadalupe: mmm me gusta chupar tu pija. es tan dura y suave y me gusta su gusto. es algo que nunca sentí antes mm.. que tan nena me veo ahora. yo: ahora sos una nena golosa . veni que ya no es hora que seas virgen. esa conchita caliente de mi negrita estaba deseosa de una buena penetrada. su primer penetrada. ella tenia todos los miedos, pero mas eran las ganas de cojer. para mi seria un placer desvirgar a esa hermosa negrita. que pensé que ya estaba cojida. por su forma de ser y buscarme. la tome de la mano y la lleve hasta la cama. puse las almohadas en el respaldar de la cama para quedar medio sentado. la hice subirse sobre mi. le di unos besos. mientas mi verga buscaba su conchita. mi poronga blanca hurgaba su conchita negra con su interior bien rojo. no se podía negar que la pendeja era virgen. mi poronga trataba de entrar pero sus estreches era inmensa. esa conchita negra se abrió y dio paso a la cabeza de mi verga. Guadalupe: ay........ despacio me arde ay........ me duele Maury. yo: tranquila es lo normal. solo relájate nena. Guadalupe: si... ay... es muy grande... no entra... no .... va a entrar mas uf.... ay.... dios me sangra mi chochita Maury.... yo: tu himen se rompió por eso sangra es lo normal tranquila. tu conchita esta bien. ya sos una mujer y yo tu primer hombre. y en un ratito ya no te ardera mas y te va a gustar mucho . solo relájate. Guadalupe: ay... si.... sos mi hombre.... ay... desde que te vi quería q lo seas. cada ves que mi verga, se metía un poco la negrita pegaba un saltito. que para que mi pija no se salga yo la tenia tomada de sus caderas. la negrita estaba empalada en mi verga y no saldría de ahí. sus quejas se convirtieron en jadeo y gemidos. mientras mi verga se metía por completo en su estreches. cuando mi verga hiso tope la pendeja exploto en un gran orgasmo que se escucho en todo el departamento. la negra clavo sus uñas en mi espalda. pero su conchita estrangulaba mi verga. sin que le diga nada ella sola se comenzó a mover. buscando mas y mas. Guadalupe: ay dios mío..... que bello es esto mmm.... que rica sensación explotar así . mmm.... la pija le encanto a la negrita. se movía con linda intensidad. teniendo varios orgasmos. mi verga estaba empapada en los jugos de la negrita, al igual que m
Madre e hija cojidas por el mismo hombre
Lo que voy a contar jamás lo contaría personalmente a nadie, ni a mi mejor amiga y ni siquiera a un psicólogo, por eso tome la decisión de escribirlo porque no puedo vivir con esto sin contárselo a alguien. Mi amante Desvirgo a mi hija – fue el hombre que la hizo mujer. Fue el hombre que me rompió la cola. - Esta es mi historia Mi nombre es Silvia tengo 40 años me casé embarazada a los diecisiete, y a los dieciocho ya era madre de una niña - dos años después nacieron mis gemelas. Después de varios años de matrimonio nos separamos – jamás fui infiel mientras estuve casada. – mi ex marido intento en varias ocasiones sodomizarme pero jamás se lo permití cuando me pedía tener sexo anal le decía que eso era para las putas. Soy mexicana de piel blanca, de cadera ancha – siempre me la pase haciendo dietas y ejercicios cuidando la figura – tratando de hacer feliz a mi marido. – Después del divorcio me refugie en mi negocio, rechace cualquier intento de acercamiento de un hombre me sentía herida, lastimada – pase unos meses sin salir de casa hasta que mi amiga Susana me invito a salir y poco a poco fui saliendo de mi encierro por medio de mi amiga conocí a Brandon un afroamericanos de 30 años –amante de la música del jazz y fotógrafo profesional al principio le mentí le dije que era una mujer casada y que no era fácil de llevar a la cama – intentando alejarlo de mi vida. – como muchas veces lo evadía mi amiga Susana era la chaperona para invitarme a salir y me decía necesitas un hombre que te sacuda con algo grande y Brandon lo tiene “estás loca siempre le contestaba “en una ocasión me mostró unas fotografías de Brandon desnudo y llegue a pensar que esas fotografías eran un truco por el tamaño del miembro. - poco a poco me sentí mas en confianza mas desinhibida --Comenzó a pedirme que estuviéramos a solas – yo lo ignoraba – no quería ser una más en su lista pero siempre terminábamos platicando de sexo y yo misma me sorprendía cuando le contestaba -- ¡ay que cochino eres eso no se le hace a una mujer! - – ¡Estás loco como crees es antinatural hacerlo por ahí –antihigiénico –además a de doler bastante! -¡Ay no que asco ha de saber horrible! Llego el día en que nos besamos – quise oponerme – no lo logre pues en el fondo lo deseaba – sentir sus labios me hizo estremecerme - reaccione cuando alzo mi vestido y le pedí de favor saca el dedo de ahí no te da asco y además me lastimas me duele – ya te dije que nunca he hecho el amor por ahí ni con mi marido ni con ningún otro – me estremecí al escuchar sus palabras – tengo un deseo enorme por hacerte la cola tienes unas nalgas preciosas que no me cansaría de morderlas y chuparlas. Me olvidé de todo y comenzamos a salir como pareja por dentro tenía el morbo de ver su pene y comprobar si era verdad el tamaño pero no quería verme como una ofrecida. --Brandon fue el primer hombre en mi vida que me hizo el sexo anal – muchos lo intentaron pero nunca se los permití – entre ellos mi ex marido. - fue mi amiga Susana quien me invito a una fiesta en una finca cuando fui estrenada en el sexo anal - Era la primera vez en muchos años que conocía a mi amiga que aceptaba ir a una de sus fiestas – sabia que en esas fiestas todo estaba permitido – la gran mayoría asistía por placer - Me fui en busca de Brandon y me senté en sus piernas comencé a tallar mi trasero en su pelvis –pero en el fondo estaba preocupada por que se le pudiese ocurrir meterme su pene en la cola a ningún hombre le había permitido hacerlo, pero si se trataba de el estaba dispuesta a dejar que me lo hiciera en ese momento. -alce mi vista solo para encontrarme con la mirada de mi ex marido – quien me miraba fijamente a los ojos no dando crédito a que estuviera en las piernas de otro hombre tallándole el trasero delante de la gente. - –Me tome unas copas de vino y unas cervezas - me levante para ir a la recamara al regresar pase frente a mi ex marido y menee las nalgas con mas cadencia Sentí las manos de Brandon en mis nalgas – de reojo mire a mi ex marido y quise vengarme. -me sentía excitada pero igual me sentía cohibida de que mi ex marido me observara, me di valor, me sirve una copa más y decidí romper la barrera de lo prohibido. --Perdí la moral no me importo en lo mas mínimo que los demás hombres me miraran –Lo escuche decirme – te voy a estrenar la cola y dar el placer que tu cuerpo pide a gritos – me olvide de todos mis miedos - me abrase con fuerza a su cuello – lo bese - y le dije al oído – hazlo tomo uno de sus dedos y lo metió en mi boca – ensalívalo me dijo y después – sentí su dedo hurgar en mi intimidad anal. -mi mente era un caos de sensaciones – sabia que me iba a doler pero lo quería intentar – lo bese con fuerza y le pedí que nos fuéramos a una habitación yo misma me desconocía de mis actos – el vino y las cervezas que había ingerido no me dejaban pensar con claridad. Lo escuche preguntar por vaselina y en ese momento sentí todas las miradas estuve a punto de arrepentirme y salir corriendo pero el me tomo de la cintura y me abrazo, así abrazados nos fuimos a la recamara me sentía entre excitada y sonámbula pero Camine decida a darle mi virginidad anal. Estaba nerviosa debo admitirlo sabia que seria mi primera vez y tenia, miedo, excitación y deseos por probar el sexo anal Me sentía incrédula – no podría creer que estuviera a minutos de ser iniciada en el sexo anal comencé a tallar mis caderas buscando que el reaccionara - me tomo de la cintura y comenzó a acariciarme las nalgas a separarlas buscando mi pequeño orificio. Nos desnudamos lentamente, me coloco boca bajo, sentí sus manos separar mis nalgas y dejo mi ano ante su lengua me lo chupo una y otra vez, hasta dilatarlo, tenia los ojos cerrados y tumbada en cuatro patas sobre la cama con mi trasero al aire y Brandon detrás de mi dándome lengua a mi hoyo sin parar. Fue hacia mi bolsa y busco la vaselina se unto en uno de sus dedos y comenzó a meterlos suavemente buscando no lastimarme - relájate me decía – afloja el cuerpo – tengo que dilatarte no quiero lastimarte y tú me tienes q ayudar. Coloco su cara en mi sexo y comenzó a chupar fue como si recibiera una descarga comencé a moverme a gritar, que por la fuerza como me agite saque el dedo que me tenia clavado en mi cola Comenzó a meterlo nuevamente a moverlo de una lado a otro sintiendo lo estrecho y caliente de mi recto. Ah ya no sigas por favor detente ya no puedo mas - Házmelo o me voy arrepentir de haber venido – tomo la vaselina y se embarro su miembro por completo --despacio – házmelo despacio por favor le dije - lo intento una y otra vez sin lograr vencer la resistencia de mi agujero lo regrese a ver y le mire el pene hinchado que me pareció imposible que lograra entrar sin lastimarme Lo note desesperado, ansioso por estar dentro de mi cola —Tome su camisa y la mordí lo regrese a ver y me tumbe sobre la cama – “hazlo le dije no te detengas solo hazlo si grito - lloro no te detengas solo tómame o me voy a arrepentir de haber venido.” Se puso más vaselina y me afianzo de mis caderas sentí la presión en mi pequeño orificio Cerré mis ojos para ser sincera lance un quejido cuando la cabeza de su pene comenzó a penetrar a vencer la resistencia que ofrecía mi anillo se afianzo de mi cintura con fuerza evitando que me zafara de su pene. Me mordí los labios evitando gritar -llorar - Quiso levantarme – y me afianzo con fuerza - abrí mis ojos y sin decir palabra le hice señas inclinando mi cabeza de que me dolía que me estaba lastimando – salte dame unos segundos le balbuce - – me dio unos segundos me deje caer sobre el colchón respirando con dificultad -me coloque apoyada sobre la cama boca abajo con los pies en el piso completamente doblada en cuatro patas con los senos y mi cara boca abajo - -- le dije que me pusiera mas crema - él se acerco separando mis nalgas me aplico la crema – mordí la camisa con mas fuerza y le dije hazlo – no importa que me lastimes solo hazlo. --se coloco detrás de mi y comenzó a empujar, poco a poco comenzó a penetrarme y por fin logro afianzar la punta en mi abertura anal --arañe el colchón sacudí la cabeza – Comencé a quejarme – tenia los ojos llorosos por el esfuerzo de no gritar – de reprimir el dolor - – hasta que no aguante más y comencé a gritar con fuerza cuando Brandon comenzó a meterme el resto de su pene – me doble por completo – intente levantarme para evitar que me siguiera penetrando sin conseguirlo - me mantuvo firme pegada a su pene. -- se mantuvo quieto, dentro de mi cola no dándome oportunidad de moverme. -- comenzó despacio a moverse, a penetrarme poco a poco comencé a gemir, a rotar las caderas, a menear mi cola al encuentro de su pene – lo hacia suavemente - , fue el momento que el aprovecho para penetrarme por completo. Grite y mordí las sabanas se me rompió una uña por el esfuerzo de sujetar la sabana con fuerza al sentirme completamente penetrada – me doblegue por completo – comencé a decirle ya salte – termina me estas lastimando – por favor salte – siento que me partes – - comenzó con su vaivén de entrar y salir con fuerza, afianzado a mis caderas. -cada vez que me penetraba me empujaba contra el colchón. Lo sentía hasta lo mas hondo de mis intestinos – me saco excremento pero no le importo se limpio con la sabana y siguió penetrándome - Me sentía desfallecida – con mi trasero -desflorado. --perdí el tiempo de cuanto duro pero fue bastante tiempo antes de bañar mis intestinos con su semen para rodarse a un lado bufando agitado sudoroso. -- me puse de pie me temblaban las piernas y el cuarto olía a excremento mire las sabanas manchadas, sucias. – Estuvimos juntos mas de tres horas – intente detenerlo y le dije ya no me lo hagas me lastimas por favor me duele, no logre evitar que lo hiciera y me volvió a penetrar de la cola por segunda vez en mi vida – cuantas veces me lo hizo perdí la cuenta termine con el cola llena semen. --entre los muslos de mis piernas y en las sabanas había excremento apenas podía Caminar – me trajo papel y jabón para que me limpiara – cuando cruzamos el patio sentí las miradas de morbo de varios hombres. Al otro día no podía levantarme de la cama por el dolor que sentía en mi cadera y en mis piernas me dolía horrible mi ano compre una pomada de vitacilina y me puse fomentos de agua caliente para mitigar un poco el ardor y el dolor que sentía cuando iba al baño. Esa primera vez jamás la olvide quedo grabada en mi mente fue un nuevo despertar en mi vida sexual. Sabía que había sido una experiencia que sería difícil de olvidar. cuando descubrí la relación con mi hija reaccione con violencia, le grite lo corrí de la casa lo arañe – me sentí traicionada y me deje caer nuevamente abatida pensé que – había cometido un error al permitirle el paso a mi propia casa - pero cuando mi hija me confesó que se sentía atraída por el – que mis gritos y mis gemidos cuando él me hacía el amor habían despertado en ella el deseo por el sexo por sentirse mujer - me escandalice al escuchar a mi propia hija decirme que deseaba entregarse a Brandon que deseaba que él fuera su primer hombre - pensé que esto no podía estar pasando pero mire en sus ojos el deseo y la decisión por sentirse mujer con él y la apoye – ese es nuestro secreto que jamás me atrevería revelar – la desfloro oral –vaginal y anal tal y como lo hizo conmigo He violado una regla fundamental, he cometido tal vez un gran pecado que quizás sea algo imperdonable pero no me arrepiento y volvería a darle mi apoyo para hacerlo. Pero esa es otra historia.
Exquisita fantasía
se trata de una pareja que necesitaba avivar su relación, ella una preciosa dama, elocuente e inteligente, al conversar con ella te das cuenta que ha vivido con pasión en todo lo que toca. El esposo atento a hacer sentir a su esposa una Diosa, una Reina tanto que accede a lo que ella le pide para satisfacerla. Al momento de concoerla, fue atrevida de mi parte porque la encuentro en la calle, la observo y me percato que tiene una cadena con un dige de trebol. Me confundi pero me aventure, la salude y le saco conversación mientras caminamos ya cuando tengo un poco más de confianza le invito a tomar algo, me permite un café, le dije muy amablemente me responde que si. Ya en el lugar, un sitio normal y entre una y otra conversación hablando de trivialidades ella lanza la pregunta que nos llevó a todo eso, Como fue que me invitaste, Cuál ha sido la motivación? La respuesta fue obvia. Le dije muy sutilmente con respeto que me habia llamado la atención su dige de trebol. A lo que sonrie con mucha complicidad y picardia. Y me presgunta que quiere decir el dige? Le hablo sinceramente y expuesto a que bofeteara. #Hotwife Y se empienza a tornar caliente la conversación a lo que me dice pregunta si tenia algo que hacer, le dije que no, que ese dige me habia nublado y alegrado el día. Me dice tengo un depa a la vuelta, si quieres llamo a mi esposo. Obvio mi respuesta fue si. Llegamos al lugar bastante comodo y agradable. Hemos empezado a charlar muy placidamente en un ambiente de calentura total. Empiezo acariciarla delante de su esposo, a decirle y expresarle lo preciosa de su piel y perfume muy bien perfumada incitaba a besar. Le pido permiso al esposo, lo que me dice es que ella decide, ella me da el si. Y yo avanzo muy placidamente le beso el cuello y la respiro y voy bajando, mientras mis manos siguen rozando su exquisita piel sintiendo su respiración. ufff que delicadeza de piel femenina. Se levanta y empezamos a bailar y poco a poco piel a piel, el esposo observado todo en primera fila. Avanzando hasta la habitación ibamos poco a poco, despojandonos de nuestras indumentarias. Ella me pide que pare y va por su esposo y yo me quedo embriagdo de su piel y perfume, lo trae y me dice "Quiero que el me desvista mientras tu me vas mirando" Fascinado me siento en la cama y me quedo de observador. Que esplendor, que pezones, que siluetas, Diosss que mirada, que labios... No me lo podia creer. El esposo toma su mano y me dice, te la entrego para que sea tuya. Hazla tuya, es lo que ella quiere y desea. Tomo su mano y la arrodillo, sacando mi pene para que lo engulla poco a poco y se vaya acostumbrando a él, ya empezaba a gemir y los ahogaba, cada vez mas adentro mi pene, su lengua jugaba y su boca chupaba. Agarrando su cabello logré tener un poco el control con arcadas mas profundas. La levanté, y recoste en su cama para que me dejara ver el esplendor de su ser, mojada, empapada allí fue a parar mi boca, el esposo no aguantó. La fue a besar y acariciar, yo seguia en lo mio... Sabor a Gloria ese sabor indescriptible pero exquisito. Me incorporé y deseo estar dentro de ud. Con una sonrisa respondió y yo poco a poco fui rozandola entrando poco a poco a su apretadita amiguita quien se iba amoldando a mi. Que calentura tenia, que gemidos ha lanzado tanto que me fui y la penetre completamente de una, lanzo un gemido sublime y me dice asi te queria tener, entre movimientos, jadeos, respiraciones, gemidos que la volvian de una lado a otro, la iba haciendo mia.... Queria estar arriba, sin sacarlo me voltea quedando yo a su merced. No imaginaba que una dama así podia moverse asi. Me hizo ir a Marte y volver. Solo me quedaba amarrado a sus caderas y empezó a meterlo total y rotundo, gimiendo, ahogandose en ellos. Pidiendo más... Ufffff tuvo un par de orgasmos y me dejo terminar e sus pechos.. Nos bañamos, nos referescamos, charlamos y pautamos una nueva aventura
Sexo con mi tía
Hola, les contare como tuve sexo con mi tía Mónica, yo tenia 18 años ella tenia 38. Todo comenzó por que mis padres trabajaban y siempre me dejaban solo en casa ellos solo llegaban a cenar y a dormir, a mi no me molestaba eso pero a mis padres se les ocurrió que mi tía Mónica (es divorciada y sin hijos) debería de cuidarme, ella era casi nuestra vecina estaba a 4 casas de la nuestra, a veces ella iba a la casa y aveces yo iba a su casa, el día de mi cumpleaños yo salí a la calle a jugar con amigos, regrese de jugar baloncesto y vi a mi tía (traía puesto un pantalón muy apretado) le vi el culote babeaba al verla pero siempre que ella no se diera cuenta, le dije que me iría a bañar, me bañe y me la jale pensando en ella salí del baño y le dije tía ya salí del baño por si lo va a ocupar y me dijo así gracias hijo yo salí en toalla y ella solo me miró de reojo entre a la habitación que ella me dejaba usar cuando iba a su casa y me la seguí jalando por su culo era lo que más me excita de ella y también tiene unas tetas pero soy más de culo, ella entro y me vjo masturbandome, me dio mucha vergüenza al principio pensé en lo peor que le diría a mis papás o algo así pero solo dijo hay hijo cierra con seguro la puerta cuando hagas estas cosas pero no dejaba de verme, y yo me tape con la sabana ella se fue y me dijo cambiate arreglaste y ven a comer, y se fue y yo con una vergüenza extrema, resulta que no sabia que hacer y en fin me cambie me fui a la mesa y me dijo vamos a comer, tenia miedo de sacar el tema y ella bien tranquila dijo hijo esas cosas pasan es normal yo se, no te preocupes no diré nada, estamos en confianza yo sentí un alivio muy grande. Terminamos de comer y me dijo mira ya vengo voy por tu regalo no se me olvida tu cumpleaños y yo le vi el culo cuando se paro ella ya se había cambiado de ropa por un vestido algo sexy, yo presentía que a ella le gustaba que la observará pero siempre pensaba que eras mis ideas locas en fin tardó como 15 minutos y me habló que fuera por mi regalo y yo fui y le dije donde esta no veo nada y ella me dijo es que esta debajo del mueble pero no lo puedo sacar en eso me dice yo levanto el mueble y tu me dices si esta ahí si esta ahí lo sacas y yo de ok, resulta que se agachó y se le remarcaba su ropa interior de encaje muy sexy y a mi se me empezaba a parar la verga y estaba muy cerca de mi tía me daba miedo rosarla con la verga en el culo aún que es lo que más deseaba en eso dije ya chingue su madre si me regaña le digo que fue un accidente le pego la verga en el culo y me dice ahí esta tu regalo y yo bien espantado y me dice ya lo viste lo tienes casi en la cara y yo estaba confundido y ella me dijo eres menso verdad ya quitale la emboltura o quieres una ayuda, estaba pendejeando no sabia que hacer me agarro las manos y me las puso en el culo, ahí ya no la pensé dos veces, le levante el vestido y le bese las nalgas y se las mordi, de tan emocionado que estaba y lo tanto que me gusta su culo le quite el calzón y le empese a mamar el culo y la vagina, ufff fue una delicia se los juro, ella me decía tranquilo hay mucho tiempo Yo estaba desesperado así que ella me dijo te voy a enseñar se ve que eres nuevo y eso me excita mucho mientras se reía (ella me quito la virginidad) se paro y me tumbo en la cama me quito la playera y me dijo me gusta que me besen aquí señaló su cuello, luego aquí señaló su boca y luego aquí señaló sus pechos, ese día me vine como loco una tras otra, agarro y me quito el pantalón y me bajo el bóxer se subió el vestido y se empezó a ensartar sólita super rico me vine no se los niego pero a ella poco le importo (esta operada para no tener hijos) y siguió y siguió cogimos bien rico el día de mi cumpleaños, es el mejor cumpleaños de mi vida, tengo mas anécdotas con ella y cada vez más sucias Si les gusta la historia diganmelo por chat o por los comentarios, disculpen no poner fotos, pero siempre fue cuidadosa con esa nunca dejó grabarse o tomarse fotos, saludos a todos.
Experiencia cornuda con mi esposa (2da Parte)
Quienes leyeron mi anterior relato, sabrán que había ofrecido algo a mi esposa (hablar con mi compadre), sin embargo me invadió la inseguridad, el miedo, el temor a lo que pudiera pensar Ricardo acerca de esta propuesta que le estaba ofreciendo. Al día siguiente y en cuanto tuve la oportunidad, interrogue a mi Geraldine, para saber si eso había sido algo del momento o si aun sentía la curiosidad por probar estar con otra persona: -Quería preguntarte: ¿Eso que me dijiste anoche fue de momento o aun lo quieres? -... (Silencio, mientras su cara denotaba un poco de decepción) -Solo, estoy preguntando, es decir antes de cometer una locura de la cual nos podamos arrepentir (le aclare) dejarnos llevar por ese deseo de una fantasía, y que además confesamos en un momento de pasión, sin antes conversarlo mas calmados no me parece lo ideal. Lo mejor es charlarlo mientras estamos sobrios de placer para determinar en realidad el deseo. - No te voy a negar que siento mucho nervio al pensar en estar con otro hombre, pero la excitación que me produce supera eso, el morbo de saber que te estoy poniendo los cuernos, me pone muy caliente, pero claro, todo esto fue luego de que me confesaste que te gustaría, antes no. Así que creo que también es como si algo fuera despertado, quizás también me enloquece el hecho de pensar que te produce mucho morbo y que fantaseas con eso. ¿Acaso eres tu el que cambio de parecer? - Para nada, no te mentí en ese momento, aun fantaseo con eso, pero la verdad si me da un poco de pena comentarle esto a Ricardo. Tu sabes que el es mi amigo, y no quiero que piense mal de mi. - Yo nunca me había sentido atraída por Ricardo, pero desde que tuve ese sueño, he tenido mucha pasión, un fuego dentro que me quema, al principio pensé que seria pasajero, pero lo revivo a cada momento, y eso me inquieta. Yo prefiero evitar y dejar esos pensamientos de lujuria y desenfreno, no se con que cara seria capaz de verlo, no se si quiero que su respuesta sea positiva o negativa. Además no puedo hacerle eso a Conchita (la esposa de Ricardo y muy amiga de Geraldine). En este momento la observe confundida, sus ojos se pusieron vidriosos como a punto de romper en llanto, no podía dejar que la oportunidad se escapara, prefería que si ella estaba con otro hombre fuera con Ricardo, para que disfrutara y saciara eso que sentía, quien mejor que alguien de confianza, por lo tanto la interrumpí. -No, espera, la intención es solo sexo, Conchita no tiene porque saberlo, no habría ningún sentimiento mas que los carnales, sexo puro y duro. Eso no debe afectar nuestra relacion ni mucho menos la de ellos. -... (mientras estaba en silencio su cara se repuso) Tienes razón, además puede que solo sea algo de una vez, solo para apagar mi fuego y cumplir tu fantasía -Exacto (Casi se me escapaba la oportunidad) -¿Y como piensas decirle a Ricardo? Debes ser sutil, no puedes simplemente llegar y ofrecerle un trio con nosotros. -No, tendré que buscar la oportunidad. -¿Quieres que le diga yo? ¡¡WAO!!, nunca pensé que mi mujer se ofreciera para esto, definitivamente mi mujer había cambiado desde ese sueño, no era ella, esta mujer estaba fogosa, caliente y dispuesta a preguntarle a mi compadre si quería tener sexo con ella. -¿Estarías dispuesta? - Me da algo de nervios, pero puedo idearme la forma de preguntarle (me dijo dirigiéndome una mirada seductora que nunca le había visto) - Bueno, ¿Qué se te ocurre? -Le voy a pedir que venga mañana a ayudarme con algo, no se, quizás con el lavavajillas (Mi compadre es fontanero de profesión, y también realiza varios trabajos de reparaciones en el hogar, lo hace a domicilio). Para que no sospeche y no venga predispuesto, porque si lo invito a tomar algo, sospecharía, si lo invito a comer viene con conchita, y si le digo que quiero hablarle de algo tendría en mente otra cosa. Quiero agarrarlo desprevenido, que no se imagine lo que le propondré. -Esta bien mi amor. Le di un beso y le agarre una nalga, ella me rodeo con su brazos y me siguió besando con pasión, me ti mi mano entre su ropa interior para tocar su vagina, que estaba húmeda a mas no poder, su panti estaba empapada. Esto fue solo con ella imaginarse el evento, en el momento no me imaginaba como seria cuando sucediera. Luego de esto, hicimos el amor muy apasionadamente, pero sin charlas sobre el tema mientras lo hacíamos, fue algo bastante normal, pero muy intenso. Al día siguiente me levante para salir al trabajo y mientras ella preparaba el desayuno le pregunte si había llamado a Ricardo, y me dijo que si, que vendría al mediodía. En un destello de pensamientos los imagine cogiendo en nuestra cama, ella mamandole la verga, el chupando su vagina, ella en cuatro mientras el la penetraba, y mucho mas. Pensé también: "Si Ricardo accede, no van a aguantar y van a coger, y yo no estaré" lejos de sentir celos me sentí muy excitado, eso va a pasar, eso sucederá y no puedo ni quiero evitarlo. Pero quería verlo, quería ser testigo del momento en que mi esposa cogía fuerte con otro, lamentablemente me arriesgaba a que no sucediera si solicitaba estar presente, en realidad seria lo mejor, que ellos intimaran primero para que la vergüenza y la timidez se fueran y que estén dispuestos a todo cuando estemos los tres. Solo atine a decirle: "Si puedes, cógelo, cógelo duro, y si te grabas para verlo luego mucho mejor. Te amo" Sali de casa, llegue al trabajo y no podía dejar de mirar el reloj, mis pensamientos estaban copados de lo que haría mi esposa con Ricardo, tuve que ir al baño un par de veces durante el día para masturbarme imaginando aquella escena en la que mi mujer finalmente me ponía los cuernos. Aproximadamente a las 13:00h recibí un texto de mi esposa diciéndome "Ya Ricardo esta aquí, te cuento luego", sentí que mi corazón se aceleraba, iba a suceder, estaba ocurriendo en ese momento mientras yo trabajaba, no podía concentrarme, pensé incluso en detener todo, llamar y decirle que parara, me sentí confundido, sin embargo deje que siguiera adelante. Mi mente se calmo durante el resto de la jornada, continúe en mis labores normalmente hasta la hora de salida y me fui a mi hogar. Llegue y salude a mi esposa como lo hago normalmente, su cara se veía rozagante, sus ojos con un brillo de ilusión, por lo visto todo había ido bien, me quite la ropa y me di una ducha, al salir fue a la habitación y ella estaba ahí, me invito a acostarme y comenzó a decirme: -Ricardo llego, justo al momento en que te escribí. -Continua. (Mi corazón palpitaba) -Yo tenia puesto el blusón casi transparente que tanto te gusta, no tenia brasier, por lo cual mis senos se podían observar si ponía atención, pensé colocarme una minifalda o un short corto, pero opte por un pantalón licra ajustado, sin pantis, que hacia que mi vagina se viera bien abultada. -Que divina debiste verte. -Cuando entro, lo salude normalmente pero lo bese muy cerca de su boca, creo que eso lo puso nervioso, aunque aun así no dejaba de verme completa. -¿Que hiciste luego? -El pregunto, cual era el problema con el lavavajillas, yo le dije que no había ninguno, que en realidad lo había citado para otra cosa, lo invite a sentarse y yo me senté frente a el, en su cara se notaba la confusión y comencé a decirle: Ricardo, tu eres el amigo y compadre de mi esposo, y por esto lo que voy a comentarte lo hago precisamente por el y para evitar malos entendidos, hace unos días tuve un sueño erótico, en el que tu estabas presente. MIERDA, mi esposa se lo dijo sin mas, estaba contándole todo su sueño, tan detalladamente como me lo conto a mi, su nivel de lujuria estaba incrementando y su boca se hacia agua queriendo mamarle la verga a mi compadre, mi compadre tenia una erección que se notaba a pesar de sus jeans de trabajo. Luego que Geraldine termino de hablar el le pregunto: -¿Mauricio sabe de ese sueño? -Si, yo se lo dije y mientras se lo relataba hacíamos el amor. -Pero, ¿No sintió celos? es decir a mi me fuese puesto muy incomodo saber que mi esposa deseaba a otro hombre. -Para nada, incluso me dijo que si yo quería podía hacer realidad mi sueño. -...(Trago saliva) -Y yo me muero de ganas por hacerlo realidad (le dijo mientras subía los pies a la silla y abría las piernas, dejando notar entre su pantalón licra su vagina bien humedecida) -La verdad no se que decirte, hemos sido amigos durante casi toda una vida, estuve en tu boda, y ustedes en la mía, esto esta mal, no puedo hacerle esto a Conchita. -No te estoy pidiendo nada mas que sexo, solo sexo, puro y duro para saciar mis ansias, en realidad desde ese día no he podido calmar este ardor que me quema por dentro, este deseo sexual que me produces (le dijo mientras se levantaba de la silla y se sentó rodeándole con las piernas y sujetando su cuello con las manos) Luego se acercaron y se besaron, Geraldine me dijo que Ricardo poco a poco fue tocándola, inicio con su espalda, luego a sus nalgas, ella podía sentir su pene erecto mientras lo rozaba con su vagina, luego de esto Geraldine se bajo se puso de rodillas, desajusto el Jean de Ricardo para sacarle el pene, que se lo comenzó a mamar como si no hubiera un mañana. Mi compadre no podía evitarlo, sucumbió a los encantos de mi esposa, a esa fogosidad que tenia. Ella me relato todo con detalles: Comencé escupiendo un poco mi mano para poder masturbarlo mejor, Ricardo tiene un gran pene, luego deslice mi lengua sobre su glande, lo rodeaba completo, saboreándolo todo, luego inicie la felación completa metiéndome todo su pene que me llego hasta la garganta, el muy amablemente tenia su mano sujetando mi cabello para que no interrumpiera la mamada, cuando necesitaba parar para respirar sacaba mi lengua y lamia desde el tallo hasta sus bolas, le chupe sus bolas, laborando el momento y luego volvía a meterme ese delicioso pene en mi boca, así seguí por un rato hasta que Ricardo me detuvo, pensé que quería parar, no quería continuar, pero por el contrario me acostó en el sofá y comenzó a besarme mientras me tocaba los senos, luego me quito la blusa y comenzó a lamer mi pecho, yo estaba muerta de placer porque con una mano me sostenía de la espalda y con la otra ya estaba jugando con mi clítoris, ya estaba apunto de tener un orgasmo cuando me bajo el pantalón solo un poco mas abajo de los muslos, lo suficiente como para que quedara mi vagina y mi culo al descubierto, yo estaba acostada, con las piernas arriba y el las licras casi a las rodillas, como si estuviera amarrada y a merced de lo que Ricardo quisiera hacerme, sentí la necesidad de que me penetrara, y se lo dije: méteme esa verga gruesa en mi vagina, cógeme duro. El acerco su pene y lo froto un rato sobre mi vagina, pero justo cuando estaba por penetrarme bajo y comenzó a lamer mi vagina desaforadamente. Mientras Geraldine me comentaba todo esto yo estaba super excitado, yo me masturbaba escuchando sus palabras y ella también se estaba tocando bajo las sabanas, quería que continuara, quería que me dijera que si, que al fin había cogido con Ricardo. y continuo: Mientras lamia mi vulva me metía sus dedos, estaba tocando tan profundo que sentía iba a explotar, me retuve para no acabar en ese momento, pero cuando me introdujo otro de sus dedos en mi culo no hubo vuelta atrás. Expulse un orgasmo a todo lo que daba, mis piernas comenzaron a temblar y solté un fuerte gemido de placer. El se quito, se limpio la boca y comenzó a masturbarse mientras veía mi vagina, la tocaba y acercaba su pene con discreción, como queriendo cogerme, y yo a pesar de que ya había acabado también quería sentir esa verga dentro, finalmente Ricardo se corrió y eyaculo todo sobre mi vagina, su semen chorreo desde mi clítoris hasta mi culo, en descontrol y con una pasión que me invadía tome todo su semen y lo unte por donde pude, incluso por puro morbo me lo metí en la vagina para tener un poco de Ricardo dentro. Se levanto y fue al baño, trajo un poco de papel higiénico y me lo ofreció pidiéndome disculpas, que estaba muy avergonzado por la situación, y
me cojo veterana en city tour en cordoba
hola amigos les comparto este relato de una experiencia que tuve años atras. Espero que les guste,empezamos.... 1:31 (hace 3 minutos) Encontré 1 foto de 1 viaje q hice a Córdoba años atrás,me tome 1 momento la observe p traer a la memoria algún recuerdo,y sorpresa a observarla detenidamente,recordé,estoy con 3 veteranas donde la mas joven peleo en Malvinas la del medio el terrorismo de los militares y la mas vieja la 2da G Mundial (jajaja) es 1 mal chiste.bien,resulta q en esa época yo había perdido a mi mujer casi 2 años antes,y aun estaba pasando momentos variados,estaba prácticamente virgen,era 1 cura,la usaba p mear solo,no me voy a hacer el bóludo o el santo,me hice muchas en ese transcurso de tiempo pero no estuve c ninguna mujer,y cuando tuve posibilidad el pequeño me hizo quedar mal Sucedió esa tarde después de un tour q hicimos.El marido de la q me comí,viejo no tan viejo pero aburrido y desganado,la tipa se fue conmigo al tour y hasta se sento atrás del todo conmigo en la recorrida. Al salir del hotel la compañera pues trabajaba conmigo en el hospi pero en otra sala me charlaba y coloca su mano abierta en la mitad de mi pierna ya muslo y mientras me charla me va acariciando y franeleandome lento y c sus dedos toca según ella sin intención mi verga.la mire y le advertí q jugaba con fuego.bueno exclamo ya mismo me quemo,miro si habían pájaros alrededor y nadie miraba se agacho me apretó la pila y así la mantuvo segundos ya media parada,dijo upa linda pija tenes.la saco y empezó con su lengua la boca,los dedos,y hasta pasaba los dientes raspandome la cabeza de la pija,y apretaba con la boca el lado suave de mi verga.me tenía loquisimo y la verga re dura como hacia mucho tiempo no tenía ella seguía chupandomela la besaba la mordía y se la quería meter toda y no podía jahajqha.yo mirando para todos lados y conteniendo el placer q esa yeguas daba c su boca y sus manos.me bajo mas los pantalones,me agarro los huevos con su mano y c pequeño y firme tirón se los los metió enteros en la boca p lamerlos chuparlos era placer y ardor pero como estaba,siguió pasando la yema de sus dedos x el conducto de orina q estaba lleno de leche yo conteniendo pero le agarre la cabeza y le cojo la boca.asi rápido la verdad no se cuanto pero sentí explotar la verga dentro de ella,y acababa acababa como nunca casi no pudo respirar 1 momento le ensucie la calza,la parte de arriba d su remera.mas no le importo .e mostraba la lecje en su boca y se la trago.me pidió q le alcanzara para limpiarse un poco nomas pues era un desastre toda judto venia la otra compañera y esta fingiendo que se meaba encima salio p el baño a lavarse un poco. La otra se dio y cuenta o se hizo la repelotuda, le dijo no importa ,más tarde hablamos.al rato volvió se sento ami lado nuevamente para agarrar mi mano y q la hiciera acabar ahí mismo,jajajaja cosa que hice sin ningún problema,conchita pequeña de rasgos suaves muy femeninos le baje la calza para conocer su cancha,cosa q 1ro No quiso pero minutos después ya bastante caliente acepto,que decirles,concha exquisita pequeña labios menores salidos para afuera y los mayores no había mucho,como les dije ni 1 pelo nada, suavecito,bien cuidado empece a meter dedos y 1ro a marcha lenta y seguí acelerando ella endiablada x el placer me saco la pila y me hacia una buena tirada de goma,un buen handjob puñeteo q me la puso durisima otra vez,la observo le dio un mordisco suave pero contundente a la cabeza se bajo la calza,y me dijo basta pijudo esa pija es mía x lo menos hoy,yo te vuelvo a desvirgar la agarro en sus manos y se la metio,les juro me dio 4 conchazos y No pude más le llene la cancha de leche,osea que el tour fue nuestro jajajajs p conocernos mejor y cojer. Fui al baño me lave 1 poco el pubis q estaba con leche y l pija y los huevos.volvi como si nada a mi asiento y ella se fue minutos después arribamos al complejo que nos llevaron a conocer. Bueno eso es todo amigos espero les guste el relato,abrazo para todos!!!!
Inercambio de pareja real
Tenemos 23 años yo y mi pareja 34. Romina así se llama ella. Yo Fernando. Yo estudiaba en La Plata. Ella era separada. A pesar de sus años, y de haber tenido 2 hijos se conservaba muy bien. Linda cola y muy buenas tetas. Teníamos muy buen sexo juntos. A pesar de la diferencia de edad, nos gustaba experimentar. Yo tenía la fantasía de verla a ella con otra mujer cosa que ella no le gustaba demasiado, ya que el juego significaría que yo participara también. Su ex pareja estaba en pareja nuevamente hacía tiempo. Y ella me confiesa que le daba mucho morbo verlo a él con otra. Que si a mí me parecía lo hablaría con él. Roberto se llama. Yo acepto. Ella habla con él y lo convence. El problema era convencerla a ella. Pasados unos días él nos avisa que ella acepta, pero que no iba a ver contacto con la otra pareja, pero que todo podía pasar. Yo no la conocía personalmente, Gisele se llamaba, tenía 28 años, pero había visto fotos y me volvía loco. Romina lo sabía y no le gustaba ni medio. Yo la provocaba diciéndole que cuando viera el tamaño de mi miembro se enloquecía. Quedamos en juntarnos en un bar, para que sea más distendido y que luego iríamos a la casa de ellos, ya que no tenían hijos. Romina se puso un vestido al cuerpo color rojo, con una ropa interior de encaje del mismo color. Sabía que me volvía loco verla vestida así. Yo me fui de jean justado color azul oscuro y camisa blanca. Cuando llegamos al bar, ellos ya estaban, Gisele bestia un minishort de jean y una camisa blanca atada al medio con una botas bucaneras. Él fue de jean y camisa como yo. Charlamos un rato, Romina no paraba de tocarme bajo la mesa, mientras tomábamos unas cervezas, Yo trataba de disimular, pero me ir imposible. Gisele estaba más tímida. Era Roberto el que la mimaba, ya que ella no terminaba de soltarse. En un momento cada pareja estábamos cada uno en la nuestra besándonos y mimándonos disimuladamente. Pasadas unas tres horas, pagamos la cuanta y nos dirigimos a la casa de Gisel. Al llegar nos invitan a sentarnos en el living y nos ofrecen algo de tomar. Pedimos unas cervezas. Se dirigen a la cocina. Inmediatamente Romina se sienta arriba mío y comienza besarme. Yo me sorprendo pero estaba demasiado caliente con la situación para dar muchas vueltas, le bajo los breteles del vestido y comienzo a comerle las tetas desesperadamente. Pasados unos minutos llegar Roberto y Gisele que se sorprenden ante la situación. Romina inmediatamente se sube el vestido y se acomoda al lado mío. Gisele se sonroja ante la situación incómoda. Al decir verdad ninguno habíamos pasado por una situación similar por lo que no sabíamos bien cómo actuar. Romina le pide a Gisele que la acompañe al baño Esta acepta y se va con ella. Quedamos Roberto y yo quien me pregunta si era mi primera experiencia así en público a lo que le digo que sí, Pero que me daba mucho morbo. Pasados unos minutos vuelven las chicas de la mano, Cosa que nos sorprende a Roberto y a mí. Frente a nosotros Romina besa suavemente en los labios a Gisele y comienza a sacarle la camisa. Gisele por su parte le baja el vestido quedando ambas en ropa interior. Roberto se levanta y se pone por detrás de Gisele. Yo me quedo quieto observando la escena. Claramente lo improvisaron juntas en el baño. Gisele dándole la espalda da vuelta la cabeza besando a Roberto. Este le desabrocha el jean y se lo baja. Gisele al mismo tiempo termina de desnudar a Romina y ella hace lo mismo. Romina se acerca a mí. Desabrochando mi pantalón que está a punto de reventar y comienza chuparme la pija como nunca. Gisele se arrodilla frente a Roberto que ya estaba desnudo y comienza a hacer lo mismo. Estuvimos así un rato, las tetas de Gisel se veían deliciosas y su cola la tenía muy dura. Romina me pide que desnude y que me acueste en el sillón. Esta se sienta sobre mi cara y hacemos un caliente 69. Mientras Roberto pone en cuatro sobre el sillón Gisele y le chupa la almeja unos minutos hasta que se para y le comienza a dar duro. Romina al ver esto detiene su chupada, y se sienta sobre mi pene dándome la espalda para observar la escena que le estaba dando su ex, Estaba descontrolada, cabalgaba fuertemente sobre mi pija y yo le apretaba fuertemente los pechos. Gemía como una puta en selo. Gisele era más tímida pero disfrutaba la embestida que le pegaba Roberto. Romina acaba pasados unos minutos con un fuerte orgasmo que moja mis piernas. Yo sigo bien a pesar de estar súper caliente. Se da vuelta y me pide al oído que me acerque a Gisele de frente y que le bese. Que si no me molestaba ella haría lo mismo con Roberto. Sorprendido acepto y me acerco a Gisele. Esta se sorprende al verme y corre la boca. Yo ni lerdo ni perezoso le beso el cuello y comienzo a acariciarle los pechos. Al comienzo se niega pero, pasados unos segundos toma mi pija con una mano y comienza masturbarme. Pide chuparla, por lo que le doy el gusto al instante. Roberto a esta altura ya está con Romina de frente a Romina que le está chupando la pija enloquecida. Gissele se detiene conmigo y al ver a su marido se dirige a él a chuparle la pija junto a romina. Yo observo unos segundos y me propongo a hacerme de ese culo hermoso que me estaba llamando. Me pongo detrás de Gisel y abro sus nalgas y comienzo a chuparle su agujerito que se veía hermoso. Romina al ver esto agarra mi cabeza y ensarta un beso profundo y me dice rómpele el culo que por lo que nunca probo el sexo anal. Yo me dispongo a chuparle bien el culito metiendo primero un dedo y después dos mientas con la otra mano acaricio su clítoris, a ella parece gustarle. Romina lleva a Roberto al sillón montándose de espalada a el observando mi tarea. Gisele está en cuatro patas en medio de la sala mientas yo le como el culito. Pasados unos minutos se da vuelta. Y me dice despacio que nuca lo he hecho. Dicho esto me ensalivo un poco la pija comienzo despacio a introducir mi pene en ese culito que tanto había deseado. Al principio me cuesta y ella le duele, pero le gusta y empiezo a acelerar mis embestidas. Ella me pide más y más. Me doy vuelta y Romina acaba junto a Roberto. Yo sigo con mi tarea de desflorar ese regalo que Gisel me estaba dando. Romina se acerca a la cara de romina y la besa. Abriéndose piernas frente a ella masturbándose. Yo no salía de mi asombro. Gisele ayuda con la tarea primero con sus manos y luego comienza a darle sexo oral. Yo no aguanto más y acabado dentro del culito de Gisele. Roberto permanece en el sillón fumando un cigarrillo. Me ofrece uno y me siento a observar a escena que siempre fantaseé. Gisele se levanta y se sienta sobre la cara de romina y culminan en un explosivo 69. Luego de 10 minutos acaban como 2 veces y se levantan observándonos a ambos con las pijas paradas nuevamente esperando ansiosas un poco más. Ambas sobre los penes que les corresponden haciéndonos acabar pasados unos minutos de puro placer.
terapia de pareja
Lucía y Hernán llegaron a la dirección que les había pasado su amigo Pablo. — Es un edificio muy grande. — dijo Hernán, con recelo. — mirá si nos cruzamos con algún conocido. Mejor nos vamos ¿no? — ¡pero si vos insististe en que vengamos! — dijo Lucía, enojada, pero al ver la cara de perrito asustado que tenía su novio, cambió el tono — Bueno mi amor, hagamos como quieras, al fin y al cabo, yo sólo vine por vos. —Dijo, sin saber si su novio le había creído. Después de todo, la idea de visitar al Dr. Ferrari, si bien fue de él, a ella le entusiasmaba. Hernán estaba cabizbajo, tratando de decidir qué hacer. — Bueno, entremos, total ya estamos acá. — decidió al fin. — Dale, y si el doctor no nos gusta, nos vamos, y listo. Tocaron el timbre, y una voz masculina, gruesa y contundente, los atendió por el portero eléctrico. — Hola, somos Lucía y Hernán, tenemos turno a las cuatro. — Dijo la chica, tomando la iniciativa, como de costumbre. Unos segundos después, la voz del otro lado le indicó que ingresen. Ellos empujaron la puerta y subieron al ascensor, hasta el piso doce, donde estaba la oficina del Dr. Ferrari. Hernán miró a su novia. Tenía los labios gruesos y la mirada inteligente. Era delgada, con un cuerpo esbelto, nada voluptuoso, pero muy bien proporcionado, con curvas sutiles pero sensuales. Parte de su nariz y su rostro estaba lleno de pecas que a veces eran más notables que otras. Vestía un pantalón de lino ancho, color negro, que sin embargo en la parte de la cintura y cadera era muy ceñido. Arriba, una blusa blanca, de estilo musculosa. — Estás muy linda. — le dijo, con cierta melancolía. — Vos también. —le dijo ella. y esta vez fue sincera. Hernán llevaba un pantalón de jean, zapatillas negras, sin medias, y una remera negra. Un estilo muy simple que le quedaba bien con su cuerpo esbelto y su pelo corto, que resaltaba aún más sus mandíbulas fuertes. Si no se lo viera tan inseguro y miedoso, sería un hombre irresistible, pensaba ella. — Todavía estamos a tiempo de volver. — le dijo, cuando llegaron al piso doce, sintiendo que ella misma sentía temor de entrar en aquella oficina. — No, ya estamos acá, vamos. — dijo Hernán, le dio un beso en la boca y salieron del ascensor. Entraron en lo que sería la recepción. El doctor Ferrari estaba en la puerta de su oficina. — Pasen por favor. — le dijo. La pareja entró. La oficina era pequeña y acogedora, pero a la vez lujosa. Del techo colgaba un hermoso candelabro que habría costado más de lo que Hernán ganaba en un mes. Una elegante alfombra de estilo persa cubría el suelo. En el centro, una mesa ratona de mármol. De un lado de la mesa estaba un cómodo sillón de cuero, y del otro, un sillón individual, donde el doctor se disponía a sentarse. — Siéntense, por favor. Ambos se sentaron, nerviosos. El doctor tenía una frondosa barba del mismo color que su abultado cabello, castaño claro. Detrás de sus lentes estaban sus ojos celestes, con una mirada tan inteligente como la de Lucía. Inmediatamente Hernán se sintió intimidado. El hombre sólo tenía dos o tres años más que él, pero con solo verlo se notaba que era mucho más seguro, e infinitamente más masculino que él. El doctor hizo silencio, esperando que sean ellos los que comenzaran a hablar. — Nuestro amigo pablo nos sugirió que vengamos a verlo. — Dijo Lucía. — Ajam. — asintió el doctor. — ya le habrá comentado algo. — siguió diciendo la chica, mientras Hernán seguía sin animarse a articular palabra. — Lo que a nosotros no nos queda claro es qué tipo de terapia realiza. — Con respecto a lo primero, así es. — dijo el Dr. Ferrari con vos estertórea. — Su amigo me contó algo sobre ustedes, pero muy superficialmente. Además, prefiero que me lo digan ustedes mismos, así decidimos si realmente soy capaz de ayudarlos. Y con respecto a mis métodos, prefiero que vayamos descubriéndolos a lo largo de la terapia. — Bueno. —dijo Lucía, no sin sentir cierta reticencia. — nosotros estamos saliendo hace dos años. Nos llevamos bien, y nos amamos. Pero desde hace seis meses que estamos teniendo problemas en la cama. — ¿Qué tipo de problemas? — Tengo eyaculación precoz, e impotencia— Dijo, Hernán, no porque quisiera decirlo, sino porque no hubiese soportado escucharlo de los labios de lucía. — Muy bien. — Dijo el doctor, impasible. — Imagino que ya vieron a un urólogo. — A tres — dijo ella, al ver que su novio había agachado la cabeza después de su confesión. — Y a dos psicólogos. Ninguno nos dio una solución, por eso acudimos a usted. — Una decisión radical. — dijo el doctor, observando cómo la pareja intercambiaba miradas de intriga. — Imagino que lo habrán charlado mucho, antes de venir acá. — Así es. Pablo nos dijo que utiliza métodos pocos convencionales, pero muy efectivos. El doctor miró a la pareja, ignorando el último comentario. En realidad, ya había leído sus personalidades desde que entraron a la oficina. El muchacho se sentía muy poco hombre al lado de ella. De eso no cabía duda. Con solo mirar sus ropas se daba cuenta de que ella estaba acostumbrada a un estilo de vida que él no podía darle. Y luego estaba el problema de la belleza de ambos. Era muy despareja. A simple vista podían parecer una pareja compatible, pero mientras él, sin ser poco atractivo, era muy corriente, ella era sumamente sensual. En una primera ojeada podría parecer una chica común, igual que su novio, y probablemente por eso él se había animado a conquistarla. Pero Lucía era de esas mujeres que tenían el tipo de belleza más peligrosa que había, esto es, la belleza sutil. Una belleza enmascarada en ropas sueltas y actitud cordial. Una belleza para nada despampanante, sino más bien, humilde. Lucía era de esas chicas que, con ponerse un par de prendas sugerentes, y maquillarse un poco, cambiaba de apariencia de manera radical. Y lo que hacía más difícil conservar a mujeres como ella, era que, a diferencia de las que tienen una belleza obvia, que intimidan a la mayoría de los hombres, con Lucía, el sexo opuesto se habría de sentir lo suficientemente seguro como para abordarla. Al doctor no le cabían dudas de que Lucía tenía montones de pretendientes. — Me dijeron que los problemas empezaron hace seis meses. ¿Qué sucedió en ese momento? — Nada en particular. — Dijo él, por fin. — Hagan memoria. Habrá sucedido algún acontecimiento fuera de lo común. Algo significativo en la vida de ambos. — Bueno, yo me recibí. — Dijo ella. — Y empecé a trabajar en una empresa de construcción. — Ya veo. — dijo el doctor. — ¿Y aproximadamente en esa fecha fue cuando comenzó a tener eyaculación precoz, e impotencia, Hernán? — Sí, puede ser. — Y decime ¿Encontraste la forma de satisfacer a Lucía? — Sí, me hace buen sexo oral. — dijo ella, defendiéndolo. — Pero no es lo mismo. — Acotó Hernán. — No, no es lo mismo. — asintió el Dr. Ferrari. — Sobre todo para usted ¿Verdad Hernán? — ¿Qué quiere decir? — Tranquilo, acá no venimos a culpar a nadie. — lo tranquilizó el doctor. — yo lo único que quiero es que se vayan de acá mejor a que como entraron. Dígame Hernán, ahora que lucía trabaja como una profesional, y comienza a conocer gente con intereses en común ¿Cómo se siente? — ¿Me está preguntando si me siento celoso? — Le estoy preguntando si se siente amenazado. — Puede ser. — ¿siente que los hombres que rodean a Lucía son mejores que usted? — Tal vez. — Dijo Hernán, con vergüenza. — Debe ser muy duro sentirse tan disminuido. Sin embargo, acá están, en mi consultorio. En lugar de intentar con otro psicólogo ortodoxo, acudieron a mí. — Así es. — Dijo Lucía y aprovechando el comentario del doctor, agregó — Quizá sea el momento de que nos explique un poco más de sus métodos. — Ya llegaremos a eso — Dijo el doctor, y luego, dirigiéndose a él preguntó — ¿Cuál es su fantasía más recurrente Hernán? Y recuerde que las fantasías no tienen por qué ser buenas. — No sé, tendría que pensarlo. — Decile la verdad Hernán. — Tranquila señorita. No se apresure. Dejemos que su novio decida cuándo contestar. Ya es hora de que empiece a tomar decisiones. — Dijo el doctor, y luego, dirigiéndose a Hernán, agregó. — Hernán, usted está acá por su propia decisión. Eso ya de por sí es algo positivo. Si decide no contestar, también está tomando una decisión, cosa que, de alguna manera, según creo, reafirma su hombría. Pero si se queda, le pido que por favor responda la pregunta. ¿Cuál es su fantasía más recurrente? Tras tensos momentos de silencio, Hernán contestó. — Mi mayor fantasía… digo, no fue siempre así, pero últimamente es… —Tragó saliva — es ver a Lucy teniendo sexo con otro hombre. — Ya veo. ¿Y eso, como lo hace sentir? — Me hace sentir mal. Me la imagino cada vez que no está conmigo, que está con alguien más. Que se la están cogiendo mientras yo estoy en el trabajo, como un boludo, que se está encamando con alguno de sus compañeros, en esos días que llega tarde del trabajo, y yo, en casa, cocinando como un boludo. Eso… además, desde hace meses que no me la cojo bien ¿Para qué querría estar conmigo? — Pero mi amor, si yo te amo. — le dijo lucía, apretándole la mano con ternura. — Así que se siente como un boludo. Sin embargo, creo que siente algo más ¿o no? — Preguntó el doctor. Hubo otros segundos de tenso silencio. Lucía miró a Hernán, como instándolo a que responda. Era evidente que ella ya sabía la respuesta. — Sí, me siento excitado. — respondió por fin él. — Ya veo — Dijo el doctor. — Ustedes me dijeron que Hernán tiene problemas tanto de eyaculación precoz, como de impotencia. Lo que es un tanto extraño, ya que, si fuera impotente, no podría lograr la erección, por lo que sería imposible llegar a una eyaculación, sea precoz o no. Entonces debo asumir que su problema de impotencia no es siempre ¿Estoy en lo correcto? — Es cierto doctor. — Dijo Lucía, con una expresión de esperanza. — Y en los momentos en que logra una erección ¿sucede algo en particular? — ¿Qué importancia tiene? — Contestó Hernán, abatido — Si de todas formas no duro ni cinco minutos. — No seas así mi amor. — Claro que importa Hernán. Si podemos resolver el problema de su dificultad para tener erecciones, luego podemos abordar el otro problema. — Hay posiciones que le resultan más cómodas. — Dijo Lucía. — Cuando se pone arriba mío se me baja en segundos. — Agregó Hernán, mostrándose más participativo. — Ya veo. — musitó el doctor Ferrari. — Además… — Agregó Hernán. — Además… ¿qué? — inquirió el doctor. Hernán miró a su novia, como autorizándola a que hable por él. — Como le dijo mi novio, cuando me imagina con otros, además de sentirse triste, se excita mucho. — Ya veo. Continúe por favor. — Una noche discutimos. Él estaba convencido de que yo lo había engañado. Después le demostré que estaba totalmente equivocado, pero en ese momento no podía hacerlo entrar en razón. En un momento me cansé y le dije, sólo para molestarlo “¿Sabés qué? Sí, me cogí a mi jefe” — le apretó la mano a su novio, como conteniéndolo ante ese recuerdo tortuoso. — Continúe. — la instó el doctor. — Él me agarró de la muñeca. Estaba sacado. Y me preguntaba que como me había cogido mi jefe, que si me puse en cuatro como me gusta, que si se la chupé, que si me acabó en la cara, que con cuántos otros lo había cagado… — Lucía hizo silencio. Tragó saliva, y agachó la cabeza, algo inusitado en ella. Esta vez el doctor Ferrari no la instó a que continúe, sino que esperó a que ella decida seguir con su relato. — En el forcejeo como que nos abrazamos. — Dijo ella — y me di cuenta de que tenía una erección. “¿Esto te calienta?, ¿sentirte un cornudo?” le dije, y él me tiró al piso y me cogió como no me había cogido hace mucho — terminó de decir la chica, y miró con orgullo a su novio. — Ya veo. — Dijo el doctor. — Igual acabé rápido. — Acotó Hernán. — Pero me gustó — dijo ella, mirándolo a los ojos. Y luego agregó — desde ese día usamos esa técnica para que se le pare. Yo le invento historias, le digo que conocí a un tipo… — En realidad son hombres que conoce de verdad — interrumpió Hernán. — ¿Ah si? — dijo el doctor.








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