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#Calza

Fotos, gifs y packs de Calza subidos por la comunidad.

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CCarlita_transLv1· hace 22 hRelatos

El portero de la calle Helguera 2 (trans)

Gracias por los comentarios y los puntos, prosigo entonces con mi historia: Después de haberle hecho la paja al portero, volví a mi casa, y aprovechando que no estaban mis viejos, entré a su habitación a buscar la revista porno que guardaban debajo de la cama. Aunque ya la había visto varias veces, volví a hojearla con renovado interés. Ya había sentido entre mis dedos una pija de verdad, por lo que las fotos adquirían una nueva dimensión frente a mis ojos. Pero cuánto más miraba, más me lamentaba, ya que veía como las bocas de las mujeres se comían esos terribles chotazos, y aunque yo había tenido ganas de hacer lo mismo, no me había atrevido. Quizás si él me lo hubiese pedido, pero no me lo pidió. ¿Acaso no le gustaría? Me pasé todo ese día y el siguiente comiéndome la cabeza, lamentándome una y otra vez por no animarme a dar ese paso. Unos días después volví al edificio, a la misma hora, a las ocho de la mañana. Él estaba barriendo la vereda, pero al verme, me hizo un gesto para que lo siguiera, y entramos, volviendo a recorrer el mismo camino que aquel primer día. Ésta vez, sabiendo ya lo que iba a ocurrir, sentía como un millar de mariposas en el estómago. -Sabía que ibas a volver- me dice ya en el pasillo, tomándome de la cintura, como lo haría cualquier hombre con una chica. Eso me encantó. Entramos al mismo cuarto, me convida un mate, y mientras me lo tomo,  comienza a desprenderse el pantalón. -Empezá vos y y después si me animo también te la hago- me dice. Pero antes de que pueda agregar nada más, se la saco afuera yo mismo, e hincándome de rodillas, como lo hacían las modelos de la revista, me la meto en la boca. Eso sí que lo sorprendió, pero superado el estupor inicial, puso las manos en la cintura, dispuesto a disfrutar de lo que vendría a continuación.  Era la primera vez que hacía algo así, que tenía una parte importante de un hombre dentro mío, solo sabía lo que había visto en la dichosa revista de mis padres, pero por alguna inspiración divina, se la empecé a chupar como si mis labios ya tuviesen un amplio entrenamiento al respecto. Por como lo gozaba el tipo, entre exaltados suspiros, la cara como en trance, lo estaba haciendo más que bien. Será que cuándo hacés algo que te gusta, no hay forma de hacerlo mal. Yo seguía chupando y chupando, sin saber cómo continuar de ahí en más. Por suerte, él decidió por mí. Me levantó de un tirón, arrebatándome tan delicioso pedazo, y tras mirarme brevemente a los ojos, me besó en la boca. Pero no con un pico, sino con un chupón intenso, profundo, como en las películas. ¡Mejor que en las películas!, porqué era yo el que lo disfrutaba. Mientras nos besábamos, me baja el pantalón, el calzoncillo, y pegando su pija a la mía, agarra las dos juntas, y las masturba en bloque. ¡Que delicia por Dios! Sentir su lengua entrelazada a la mía, y su sexo junto al mío, creí nada podría superar eso, pero estaba muy equivocado. Me vuelve a mirar en esa forma en qué nadie me había mirado jamás, y dándome la vuelta, me reclina sobre la mesa. Me acaricia las nalgas, deslizando sus dedos por toda la raya, haciéndome estremecer. Giro la cabeza y lo veo parado tras de mí, la pija combada hacia arriba de tan dura que la tiene. Primero me mete los dedos en el culo, para dilatarme, tras lo cuál se escupe un par de veces en la mano, extendiendo toda esa saliva en torno a la punta de la pija. Cuando siento que me la apoya, creo que voy a morirme.  -¿La querés? Pensalo bien, porque una vez que empiece no voy a poder parar- me dice, dándome unas cabeceaditas que me vuelven loco. Lo veo a él, tan excitado, le veo la pija, tan bellamente enhiesta, ¿cómo podría decirle que no? -¡Sí, la quiero...!- le aseguro con todas mis ganas, estirando una mano para acariciarlo. ¡Ay, cuando lo siento por entre los cachetes de la cola! No me olvido nunca de esa sensación. Cómo me acomoda la pija y presiona hacia dentro, con fuerza, tratando de vulnerar ese orificio todavía virgen de mi cuerpo. Obvio que me duele, pero me la aguanto, no vaya a ser que se arrepienta y me la saque. -¡Ahh... Ahhhh... Ahhhhh...!- me empiezo a quejar cuando consigue meter la puntita del glande. ¡Que placer, por favor! No me había metido casi nada y yo ya estaba que me meaba del gusto. Por supuesto que sigue empujando, con más firmeza cada vez, abriéndome, calzándome todo ese paquete, pedazo por pedazo. -¡Pará, pará...!- le digo en un momento, cuándo me va metiendo apenas poco menos de la mitad. Sentía que me iba a reventar las tripas de tanta carne que me metía. Eran un montón de sensaciones mezcladas, confusas, algunas más intensas que las otras.  Por un lado quería que me la saque, para que ya no me lastime más, pero por el otro, la quería más adentro todavía. -¿Te duele?- me pregunta con un dejo de preocupación, aunque sin retroceder ni siquiera lo mínimo. -Un poco...- le digo, tratando de dilatar el esfinter, para que ese primer impacto fuera lo menos traumático posible. -Pero seguí que me gusta...- lo aliento de inmediato, no vaya a ser que por compasión se retire y me deje con las ganas. Por suerte no resultó ser de los compasivos, por qué ahí mismo me agarró bien fuerte de la cadera, y con un empujón que de verdad me hizo ver las estrellas, me metió todo el resto. Me mordí el labio inferior para no gritar, hasta me lo lastimé, de eso me di cuenta después, sintiendo un ardor irresistible en toda esa zona. Más allá del dolor, que de a poco iba menguando, me volvía loco sentir sus huevos y pelos contra mi cola.  Ese hombre estaba dentro mío, me lo repetía una y otra vez, y me parecía irreal, algo que le pasaba a otro y no a mí. -Ahora me voy a empezar a mover..., decime si te duele...- me avisa con una dulzura que era miel para mis oídos. -¡Mmmmhhhh...!- asiento, incapaz de pronunciar ni siquiera un monosílabo. No creía que me pudiera doler más, pero cuando empieza a moverse, el ardor se intensifica, se vuelve apenas soportable, pero eso es lo que quiero, lo que busco, lo que empecé a anhelar apenas descubrí esa revista porno debajo de la cama de mis padres. Que una de esas pijas me rompiera bien el culo. Ni me di cuenta cuándo ese terrible escozor que sentía comienza a diluirse, volviéndose apenas perceptible. Sigue doliendo, claro, pero no tiene ni comparación con el placer que me proporciona, entrando y saliendo, haciendo un ruido que se mezcla sutilmente con mis suspiros. Por supuesto que él tampoco se queda callado, gruñe, jadea, resopla, sin detenerse, fluyendo ahora sí con relativa comodidad por mi convulsionado interior. Me sostengo de los bordes de la mesa y cierro los ojos, disfrutando de esa primera cogida, tratando de guardar en mi memoria corporal cada una de esas sensaciones que estoy gozando por primera vez. El placer que siento es demasiado, un tumulto de emociones que explotan e impactan con mayor intensidad cada vez. En eso siento que me la saca, hasta me parece advertir el ¡PLOP! que hace mi culito al vaciarse, y enseguida algo tibio y espeso derramándose por mis nalgas. Me acabó en la cola y les aseguro que enloquecí del gusto. Mientras él se repone del impacto, me doy la vuelta, me echó a sus pies y se la vuelvo a chupar, saboreando ahora, por primera vez, la leche de un hombre. -Sí fueras una chica me caso con vos- me dice luego del sexo, levantándose ya el pantalón. Me encanta ver cómo se lo sube y se lo abrocha. -¿Y con tu mujer que hacés?- le pregunto subiéndome el mío. -La dejo- responde sin el menor asomo de duda -Nunca cogí con ella como te acabo de coger a vos- Con eso me enamoró. Volví a mi casa creo que sin pisar el suelo, iba como flotando, con una sonrisa de oreja a oreja. Me acababan de romper el culo, y yo feliz, chocho de la vida. Sin embargo había un pero... Lo que me dijo, "si fuera una chica...", se quedó dando vueltas por mi cabeza todo ese día. Yo, más allá de haber nacido hombre, me sentía mujer, y más aún estando con él, actuaba como si fuera una chica, pero por lo que había dicho, él no me veía así. Por eso decidí que para la próxima, (porqué sí habría una próxima), le iba a preparar una sorpresa. Algo que desde hacía rato tenía ganas de hacer.

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CCarlita_transLv1· hace 22 hRelatos

El portero de la calle Helguera 2 (trans)

Gracias por los comentarios y los puntos, prosigo entonces con mi historia: Después de haberle hecho la paja al portero, volví a mi casa, y aprovechando que no estaban mis viejos, entré a su habitación a buscar la revista porno que guardaban debajo de la cama. Aunque ya la había visto varias veces, volví a hojearla con renovado interés. Ya había sentido entre mis dedos una pija de verdad, por lo que las fotos adquirían una nueva dimensión frente a mis ojos. Pero cuánto más miraba, más me lamentaba, ya que veía como las bocas de las mujeres se comían esos terribles chotazos, y aunque yo había tenido ganas de hacer lo mismo, no me había atrevido. Quizás si él me lo hubiese pedido, pero no me lo pidió. ¿Acaso no le gustaría? Me pasé todo ese día y el siguiente comiéndome la cabeza, lamentándome una y otra vez por no animarme a dar ese paso. Unos días después volví al edificio, a la misma hora, a las ocho de la mañana. Él estaba barriendo la vereda, pero al verme, me hizo un gesto para que lo siguiera, y entramos, volviendo a recorrer el mismo camino que aquel primer día. Ésta vez, sabiendo ya lo que iba a ocurrir, sentía como un millar de mariposas en el estómago. -Sabía que ibas a volver- me dice ya en el pasillo, tomándome de la cintura, como lo haría cualquier hombre con una chica. Eso me encantó. Entramos al mismo cuarto, me convida un mate, y mientras me lo tomo,  comienza a desprenderse el pantalón. -Empezá vos y y después si me animo también te la hago- me dice. Pero antes de que pueda agregar nada más, se la saco afuera yo mismo, e hincándome de rodillas, como lo hacían las modelos de la revista, me la meto en la boca. Eso sí que lo sorprendió, pero superado el estupor inicial, puso las manos en la cintura, dispuesto a disfrutar de lo que vendría a continuación.  Era la primera vez que hacía algo así, que tenía una parte importante de un hombre dentro mío, solo sabía lo que había visto en la dichosa revista de mis padres, pero por alguna inspiración divina, se la empecé a chupar como si mis labios ya tuviesen un amplio entrenamiento al respecto. Por como lo gozaba el tipo, entre exaltados suspiros, la cara como en trance, lo estaba haciendo más que bien. Será que cuándo hacés algo que te gusta, no hay forma de hacerlo mal. Yo seguía chupando y chupando, sin saber cómo continuar de ahí en más. Por suerte, él decidió por mí. Me levantó de un tirón, arrebatándome tan delicioso pedazo, y tras mirarme brevemente a los ojos, me besó en la boca. Pero no con un pico, sino con un chupón intenso, profundo, como en las películas. ¡Mejor que en las películas!, porqué era yo el que lo disfrutaba. Mientras nos besábamos, me baja el pantalón, el calzoncillo, y pegando su pija a la mía, agarra las dos juntas, y las masturba en bloque. ¡Que delicia por Dios! Sentir su lengua entrelazada a la mía, y su sexo junto al mío, creí nada podría superar eso, pero estaba muy equivocado. Me vuelve a mirar en esa forma en qué nadie me había mirado jamás, y dándome la vuelta, me reclina sobre la mesa. Me acaricia las nalgas, deslizando sus dedos por toda la raya, haciéndome estremecer. Giro la cabeza y lo veo parado tras de mí, la pija combada hacia arriba de tan dura que la tiene. Primero me mete los dedos en el culo, para dilatarme, tras lo cuál se escupe un par de veces en la mano, extendiendo toda esa saliva en torno a la punta de la pija. Cuando siento que me la apoya, creo que voy a morirme.  -¿La querés? Pensalo bien, porque una vez que empiece no voy a poder parar- me dice, dándome unas cabeceaditas que me vuelven loco. Lo veo a él, tan excitado, le veo la pija, tan bellamente enhiesta, ¿cómo podría decirle que no? -¡Sí, la quiero...!- le aseguro con todas mis ganas, estirando una mano para acariciarlo. ¡Ay, cuando lo siento por entre los cachetes de la cola! No me olvido nunca de esa sensación. Cómo me acomoda la pija y presiona hacia dentro, con fuerza, tratando de vulnerar ese orificio todavía virgen de mi cuerpo. Obvio que me duele, pero me la aguanto, no vaya a ser que se arrepienta y me la saque. -¡Ahh... Ahhhh... Ahhhhh...!- me empiezo a quejar cuando consigue meter la puntita del glande. ¡Que placer, por favor! No me había metido casi nada y yo ya estaba que me meaba del gusto. Por supuesto que sigue empujando, con más firmeza cada vez, abriéndome, calzándome todo ese paquete, pedazo por pedazo. -¡Pará, pará...!- le digo en un momento, cuándo me va metiendo apenas poco menos de la mitad. Sentía que me iba a reventar las tripas de tanta carne que me metía. Eran un montón de sensaciones mezcladas, confusas, algunas más intensas que las otras.  Por un lado quería que me la saque, para que ya no me lastime más, pero por el otro, la quería más adentro todavía. -¿Te duele?- me pregunta con un dejo de preocupación, aunque sin retroceder ni siquiera lo mínimo. -Un poco...- le digo, tratando de dilatar el esfinter, para que ese primer impacto fuera lo menos traumático posible. -Pero seguí que me gusta...- lo aliento de inmediato, no vaya a ser que por compasión se retire y me deje con las ganas. Por suerte no resultó ser de los compasivos, por qué ahí mismo me agarró bien fuerte de la cadera, y con un empujón que de verdad me hizo ver las estrellas, me metió todo el resto. Me mordí el labio inferior para no gritar, hasta me lo lastimé, de eso me di cuenta después, sintiendo un ardor irresistible en toda esa zona. Más allá del dolor, que de a poco iba menguando, me volvía loco sentir sus huevos y pelos contra mi cola.  Ese hombre estaba dentro mío, me lo repetía una y otra vez, y me parecía irreal, algo que le pasaba a otro y no a mí. -Ahora me voy a empezar a mover..., decime si te duele...- me avisa con una dulzura que era miel para mis oídos. -¡Mmmmhhhh...!- asiento, incapaz de pronunciar ni siquiera un monosílabo. No creía que me pudiera doler más, pero cuando empieza a moverse, el ardor se intensifica, se vuelve apenas soportable, pero eso es lo que quiero, lo que busco, lo que empecé a anhelar apenas descubrí esa revista porno debajo de la cama de mis padres. Que una de esas pijas me rompiera bien el culo. Ni me di cuenta cuándo ese terrible escozor que sentía comienza a diluirse, volviéndose apenas perceptible. Sigue doliendo, claro, pero no tiene ni comparación con el placer que me proporciona, entrando y saliendo, haciendo un ruido que se mezcla sutilmente con mis suspiros. Por supuesto que él tampoco se queda callado, gruñe, jadea, resopla, sin detenerse, fluyendo ahora sí con relativa comodidad por mi convulsionado interior. Me sostengo de los bordes de la mesa y cierro los ojos, disfrutando de esa primera cogida, tratando de guardar en mi memoria corporal cada una de esas sensaciones que estoy gozando por primera vez. El placer que siento es demasiado, un tumulto de emociones que explotan e impactan con mayor intensidad cada vez. En eso siento que me la saca, hasta me parece advertir el ¡PLOP! que hace mi culito al vaciarse, y enseguida algo tibio y espeso derramándose por mis nalgas. Me acabó en la cola y les aseguro que enloquecí del gusto. Mientras él se repone del impacto, me doy la vuelta, me echó a sus pies y se la vuelvo a chupar, saboreando ahora, por primera vez, la leche de un hombre. -Sí fueras una chica me caso con vos- me dice luego del sexo, levantándose ya el pantalón. Me encanta ver cómo se lo sube y se lo abrocha. -¿Y con tu mujer que hacés?- le pregunto subiéndome el mío. -La dejo- responde sin el menor asomo de duda -Nunca cogí con ella como te acabo de coger a vos- Con eso me enamoró. Volví a mi casa creo que sin pisar el suelo, iba como flotando, con una sonrisa de oreja a oreja. Me acababan de romper el culo, y yo feliz, chocho de la vida. Sin embargo había un pero... Lo que me dijo, "si fuera una chica...", se quedó dando vueltas por mi cabeza todo ese día. Yo, más allá de haber nacido hombre, me sentía mujer, y más aún estando con él, actuaba como si fuera una chica, pero por lo que había dicho, él no me veía así. Por eso decidí que para la próxima, (porqué sí habría una próxima), le iba a preparar una sorpresa. Algo que desde hacía rato tenía ganas de hacer.

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SSurhot33Lv1· hace 30 dRelatos

Mi cara me delata....

Eso dijistes.... Tu cara te delata nena, tremenda cara de puta me la juego que te gusta la pija y coges sin importar quien sea..... Vos que te pensas????. Me di vueltas y agarrastes mi pelo tirandolo hacia atras y enseguida tu otra mano apretando mi garganta. Que te pensas puta!!! Que me vas a provocar y nada mas?! Asi en esa posicion soltastes mi pelo a agarraste mi culo. Vos pensas que yo soy puto!! Tu mano bajo mi calza metiendose entre mis cachetes luego corrio la tanga y acaricio mi vulva Vos te pensas que no me doy cuenta que sos putita !! Que andas meneando el orto buscando pija. Para!! Hijo de puta!!! Te dije mientras me llevastes hasta el lavadero y sacastes tu pija dura apretando mi pezon , hermosa pija curva y con algunas venas marcadas, aggarrastes mi cabello de nuevo agachandome hasta caer de rodilla pusistes la pija en mi boca que chupe con ganas mienstras empujabas hasta ahogarme con ella me parastes habristes mi cola con tus manos y asi sin lubricar tu pija ni mi cola empezastes a poner la pija en mi culo,se sentia poderosa me ardia pero me gustaba, cuando entro la cabeza me tapastes la boca y yo aprete con mis dientes tu mano. Solta hija de puta!!! Me dijistes mientras te dolia apretastes mi pezon tan fuerte que deje de morderte y casi me orino. Algunas gotitas salieron de la conchita pero aun tu pija estaba con la cabeza adentro mi culito. Me abrazastes por el cuello girando mi cabeza me besastes me mordistes me chupaastes la boca y mi lengua tu otro brazo rodeo mi cintura con tu mano clavada en mi conchita y empujastes hasta entrar todo el tronco de tu pija. Hijo de putaaaaa ahhhhhhhhh!!! Tu pelvis hizo conctacto con mi cola, me ardia, me dolia, me encantaba!!! Bombeastes mientras me insultabas Pendeja , putita del orto!!! Te voy a romper el culo, vas a sangrar de ese culo hermoso de puta. Me taladrabas tan bien mi culito , me hicistes inclinar sobre el lavarropas , sacastes tu pija abristes mi culito con tus manos y escupistes alli y volvistes a entrar con fuerza varias veces me temblaban las piernas ,me dejastes la cola colorada y las manos macadas por los chirlos , me insultastes, me humillante sacastes la pija de mi cola de un solo envion, salio un poco manchada habristes mi colita xon tus manos y dos golpes fuertes en mis cachetes , dos gritos fuertes salieron de mi garganta apretastes mi cuello . Que haces puta!!!. Me ensuciastes la pija pendeja!!! Y entro tu sra ,mi amiga pego un grito tapandose la boca con ambas manos y la mirastes . Que miras boluda , veni aca. Ella parada aun alli mirandome a mi con la ropa abajo y tu pija al aire aun dura y un poco sucia quedo alli sin decir nada. La agarrastes de la mano . Veni aca te dije!!! Arrodillate!!. La hicistes arrodillar frente a ti y a mi, me ordenastes darme vuelta y apoyarme contra el lavaropas . Que haces hijo de putaaa!!!. Te grito ella y senti un golpe una cachetada y un cuerpo pegado a mi culo acolorado de los chirlos era la cara de mi amiga. Abri ese culo y chupalo, dale que sos tan puta como tu amiga. Comenze a sentir la lengua de ella en mi cola y de golpe al instante la pija en mi conchita desde atras. Asi, esoooo asi putas, move el culo pendeja y vos chupa el culo y mi pija, dale dale.. asi nos tubo me cogio un rato , luego paro a su mujer la puso en mi lugar y se la cogio mientras me ordeno a lamer sus huevos y su culo. Tambien el culo de ella y su pija, la sacaba me hacia chuparla y volvia a meterla en la concha de mi amiga, luego ordeno que le chupe el clitoris a mi amiga y el le empezó a coger el culito, ella gemia cada vez mas, . Papi acabo, estoy por acabar, papiiiii acaboooo Te gusta puta!!! verdad? Si papi!!! Me gusta me gusta!!! Y vos putona?? Te gusta la concha de mi mujer verdad??. Estas chupando como una cerda.!! Contestame pendeja !!! y me dio una bofetada. Si me encanta,!! Sabia que las dos son putas y lesbianas!! Acabale a tu amiga en la boca dale puta llenale de leche a tu amiga.! Ella empezo a acabar en mi boca , un nectar dulce y espeso , gritaba y temblaba con mi lengua y la pija en la cola asi, ella dejo sus ultimas fotas en mi boca ,el salio de la xola sin acabar me puso de pie y la giro a ella. A besarse putas vamos!! Comenzamos a besarnos y a tocarnos mientras el nos decia cosas. Y mami??? Era puta tu amiga no?? Te dije que era puta verdad?? Si papi me dijistes mmmm Y ahora le coy a romper el culo por puta, sabes??? Te gustaria??? Si papi. Mmm si hacele el culo por puta come marido . Mmmm Y ahi el nos llevo a la habitacion de ellos. Me cogieron el por la cola y ella con unos jguetes por la concha, me humillaron le ordenaba que me dijeras cosas y nos daba chirlos en el culito y en la Conchita igual. A los dias me llevo a un telo, mi amiga me llamo para salir y que la pase a buscar. Pero al llegar a su casa me hizo chuparle la conchita a mi amiga hasta hacerla acabar y luego me llevo a un telo....donde me cogio sin piedad, un tiempo largo hasta que se fue de pase, era militar. Esa soy yo . No con el ,pero si con otro sr . Espero lea les gustes, y recuerden hombres , todoloque contamos es real. contestos a todos, me encantan las pijas que me mandan y solo converso por aca.....

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Jjm666arLv1· hace 30 dRelatos

Con mi Hermano 2

Relato de la RED Hola, queridos amigos, mi primer relato terminó en mi agotamiento, desfallecimiento y pérdida total de energías propias. Había sido brutalmente enculada por la enorme y gruesa polla de mi hermano y estaba deshecha, sin energía. Eso sí, la enculada había sido totalmente deseada por mí, solo que no calculé bien el tamaño de mi agujero anal y el tamaño de la verga del bestia de mi hermano Juan. A pesar de mi intenso dolor anal, me dormí enseguida (o me desmayé, ¡yo que sé!) y a la mañana siguiente (era domingo) me despertó una serie de suaves besos que notaba en mi mejilla y en mi frente y un intenso olor de bacón, café y otras cosas. Abrí pesadamente un ojo y vi a mi hermano que me besaba, él levantó su cara, me sonrió y me dijo: – ¡Venga gandula, levántate ya, que son más de las 12 y mueve ese culo hasta la cocina, que te he preparado un buen desayuno!. Intenté hacerle caso y me moví. – ¡El culo, mi culo! ¿qué me has hecho bestia?, Me duele una barbaridad. Mi hermano se rió mientras yo me volvía loca de dolor. – ¿No querías que te abriese el culito ese que tienes?, ya te lo advertí Mari, mi polla es demasiado para ese culo tuyo, pero no te preocupes, vamos a arreglarlo. Se fue al armario ropero, sacó una caja de zapatos y de su interior, un tarro que depositó en la mesita de noche, salió y volvió con el maletín de primeros auxilios y entonces me dijo: – Date la vuelta putita mía, vamos a limpiar y a curar "nuestro" culito frágil. ¡Joder tía, como lo tienes, debe dolerte un montón!. Perdona Maria, pero creo que esta noche nos hemos pasado y tienes el culo muy abierto y en mal estado. Voy a limpiártelo bien, lo desinfectaré y te pondré esta crema, me la dio hace tiempo un amigo farmacéutico, es analgésica, antiinflamatoria y cicatriza pequeñas heridas e impide que se sequen y hagan costra. Así pues, mi hermano se puso a arreglar, lo que rompió la noche anterior. Poco a poco fue rebajando el dolor, pero me fue subiendo el calor. Lo explico, yo estaba desnuda en la cama y mi hermano solo llevaba una bata corta de seda y por el espejo de su armario, yo le estaba viendo su polla, erecta y bien erecta y encima (detrás mio, quería decir) me estaba masajeando a base de bien, ya que la pomada me la introducía con el dedo en mi ano y pronto fueron dos dedos. El notar sus dos dedos dentro de mi y a pesar de querer pensar que "solo" era por meterme bien la pomada, me estaba calentando y empecé a acariciarme la entrepierna, mi hermano me dijo entonces: – Bueno María, se acabó esto. Toma esta pomada y todas las noches te haces lo mismo que te he hecho yo. Ya verás que bien quedas. Yo me volví y le agarré su verga. Le aparté un lado de la bata y quedó totalmente expuesta a mi vista. Era maravillosa, a plena luz del día se podía ver bien y su grosor era muy apreciable y no alcanzaba a cubrir mi mano. Oscura, llena de venas, con una cabeza enorme y le colgaban dos huevazos. Mientras la masajeaba me preguntaba ¡como era posible que eso hubiese estado dentro de mi culo e incluso, dentro de mi coño!, era el mayor pedazo de carne que había tenido nunca y me sonreí, mi hermano era mío y yo de él, así que había que dejar las cosas en claro, desde ya. – Juan, quítate la bata, quiero verte totalmente desnudo. Se la quitó y la tiró a un lado. Yo estaba ya mojada de nuevo y se me había pasado el dolor de mi culo. Deseaba esa polla de nuevo……….. eso sí, en mi coño, que el culo no lo tenía para muchas bromas. Le vi de pié, totalmente desnudo, serio, con la espada apuntando al techo, dura y empalmada y le dije: – Jódeme mi vida, ahora no estamos como anoche, ahora somos conscientes de nuestro amor, quiero que me penetres, deseo ver como entras dentro de mi. Mi hermano respondió: – Esto no es amor cielo, es solo puro sexo. Deseo follarte más que tu a mi y espero una respuesta tuya a mi pregunta de esta noche ¿deseas realmente ser una mujer totalmente sexual o solo deseas pasarlo bien, sin más?. Yo le respondí: – Ya te lo dije anoche, haz de mi tu puta más salvaje, si lo deseas. Enséñame a ser un objeto sexual. Seré lo que tu desees que sea, sin explicaciones. – No María, tal y como hablas parece que estamos hablando de sado y eso no es. Ser sexual es entregarse totalmente por placer y sacar de los otros el mayor placer. Placer y más placer, sin limitaciones, pero también, sin órdenes ni nada de sometimiento. Cuando seas capaz de sacar de ti, todo tu placer, sin mirar como ni a quien, entonces serás realmente lo que me gustaría que fueses. Asentí con mi cabeza, aunque realmente entonces no sabia muy bien lo que decía. Pero mi hermano se acercó a mí, me separó las piernas, pasó su lengua una y otra vez por mi húmeda rajita y poco a poco, lentamente, me fue introduciendo su enorme miembro. Yo miraba como entraba lentamente, como me abría las paredes de mi vagina, dilatándolas al máximo, no entendía como podía penetrarme semejante verga y empecé a mover mis caderas, después le cogí con mis manos su rostro y le acariciaba y de repente, mi hermano empezó a moverse fuertemente, entraba y salía con fuerza, la empujaba con brutalidad, chocaba contra el fondo de mi vagina, como queriendo entrar en mi estómago y me miraba a los ojos y entonces comprendí…………… me estaba probando y me entregué a él, movía mis caderas, el dolor de mi culo no me importaba, levantaba mi pelvis para que entrase mejor y empecé a besarle intensamente y a gozar de él en plenitud y a decirle con todo mi amor: – Jódeme mi vida, rómpeme y vuélveme loca de placer, no olvides que es solo sexo ¿no lo has dicho tu?. Y empecé a correrme, mis jugos salían con gran placer mío y también de mi hermano, que dando un gran grito y agarrándome fuertemente de las tetas, se corrió dentro de mí. Notaba su estremecimiento constante, como se movía cada vez mas lentamente, como sudaba y yo le acariciaba, le besaba sin descanso, sus labios eran míos y su lengua era una locura………….. ¡oh, como te quiero hermano mío!. Ya somos amantes para siempre, ya estamos unidos para el placer y el sexo. Me prometí no defraudarle y sé, que lo he cumplido hasta hoy. Sin ducharnos, desayunamos, juntábamos nuestras manos y nos mirábamos a los ojos. La verdad, es que "su salchicha" estaba mejor que las fritas por él. Se duchó y se marchó. Había quedado en comer con una amiga, lo siento por ella, mi hermano ya salía de casa con el depósito vacío ¡que se le va a hacer chica, es la guerra!. Me puse una bata (la que llevaba mi hermano) y me puse a pensar en todo lo hecho y lo dicho en las últimas e intensas horas. Cogí un cigarro (un nº 2) y empecé a saborearlo ¡empezaba a gustarme el sabor del puro!. Mi hermano me decía puta, hablaba del sexo total, del placer de la entrega y del ofrecimiento………. pero yo ¡ni siquiera era bisexual!. Ese pensamiento me hizo recordar que el origen de mi calentón nocturno era Marta y su "trabajo" con otra tía desconocida. Pensé que mi única conocida lesbiana era Conchi, pero era sobre 1,55 gorda y sobre todo, sudaba como una cerda. ¿Y si lo intentaba con Marta?, pero no sabía su número de teléfono, posiblemente Conchi lo sabría……….. intentarlo no me costaba mucho, así que la llamé, le dije que era para unos apuntes y…… me lo dio. Llamé a Marta y esta se puso y mas o menos así fue la conversación: – Marta, soy María Canovas, de 2º ¿sabes quien te digo?. – Si hija si, la imbécil que anoche no me quitaba la vista de encima en la biblioteca, ¿tengo monos en la cara?. ¿Por qué me mirabas así?. Su voz agresiva, dura, me impactó y me dejó perpleja. – ¿Sigues ahí idiota?, me dijo ella. – Si Marta, estoy aquí y no te miraba por los monos de tu cara, nena, sino por el polvo que te pegaste con tu amante, bajo las ventanas del baño ¿recuerdas tus corridas y tus gemidos?. Ahora fue ella, la idiota, la que guardó unos segundos de silencio. – María, ¡por tu madre, que no se enteren mis padres! (me decía muy bajito) ¿qué quieres de mi?. – Hablar contigo de este tema. – Vale tía, dime donde podemos vernos, en mi casa imposible. – Ven a la mía, estaremos solas. – Vale, a las 4 estoy ahí ¿te parece?. – Muy bien, hasta las 4, le di mi dirección y colgué. Miré el reloj, eran las 2,15 p.m., me preparé un baño cálido y con sales, me relajé, me tumbé en mi cama y……….. me dormí. De repente, un fuerte timbre me despertó, miré el reloj y eran las 4,10 ¡joder, sería Marta y yo durmiendo!. Otro timbrazo más prolongado, así que cogí la bata y sin nada más debajo, cruce el chalet, y abrí la verja de la calle. Efectivamente era ella, me miró, se sonrió y dijo: – Coño María ¿dónde vas así?. ¿No te acordabas de nuestra cita?. Por cierto, soy bisexual y tu me abres casi en bolas ¿también lo eres?. – No Marta, entra en casa. La miré desde atrás, venía con un supermini vestido estampado, con toda la espalda al aire y calzaba solo unos mocasines. Su espalda era amplia y se le veía mucho músculo, ¿tanto deporte hacía o era de moverse jodiendo?. Nos metimos en el salón y estábamos de maravilla, amplio, espacioso, moderno………. y con aire acondicionado, pero…….. desordenado desde anoche, con colillas de puros y cigarrillos, almohadones por todas partes y los papeles que mi hermano me puso bajo el culo, para recoger mis jugos. Marta los cogió del suelo, los olió y me dijo: – Vaya Mari, ¿has tenido una noche muy movida o son de la novia de tu hermano?. Yo no le contesté. Me acerqué a ella, le cogí esos sucios papeles y le dije: – ¿Qué te apetece beber, fumar o lo que sea?. Anda, siéntate, tenemos que hablar. Se sentó en un sillón, frente a mí, se le veían las bragas, un tanga marrón oscuro y me dijo: – Dame un whisky bien frío, sin agua y ¿puedo cogerte un puro de estos?, esta marca me encanta, es relativamente suave y tiene un buen sabor ¿te corto otro para ti?. Asentí con la cabeza, le di su vaso y yo me quede con el mio, recogí el cigarro de su mano y ella acarició la mía, mirándome a los ojos. Me senté frente a ella, con mi bata casi abierta, ella me veía prácticamente desnuda, encendimos los cigarros y esta fue la conversación: – Bien Mari, ya sabes que soy bisexual, dime que es lo que quieres pero prométeme que lo que hablemos aquí nunca lo sabrán mis padres. Si mi madre se entera que soy lesbiana ¡me mata!. – Marta, nunca he sido satisfecha por una mujer, siempre me han follado hombres y aunque he deseado (eso era relativamente falso) saber que se siente, siendo amada por una persona de tu mismo sexo, eso no ha sido posible todavía. Tu me gustas y al verte follar anoche con esa otra tía, me puso a cien, ¿quieres enseñarme y ser mi amante? Al mismo tiempo que decía eso, me levanté y me quité la bata, quedándome desnuda ante Marta. – Ya ves, mi cuerpo es para ti ¿lo quieres?. Marta se sonrió y haciendo una profunda inspiración al puro y exhalando su humo, me dijo: – Y tus deseos más brutales, ¿son también para mí?. Que me importa tu cuerpo, si no poseo también lo salvaje que dentro llevamos todas, ¡mírame!. Se levantó, sin quitarse el cigarro de su boca y se quitó lentamente su vestidito y a continuación su tanga. Tenía el coño maravillosamente rasurado y abriéndose sus labios, me enseñó su clítoris ¡atravesado por un piercing! Y empezó a acariciárselo. Se acercaba a mí, yo estaba sentada, me miraba a los ojos y me dijo: – ¡Mastúrbate novata!. Y yo empecé a masturbarme, estaba confusa. Sentada, desnuda, fumando un cigarro, masturbándome y frente a mí, de pié, una desconocida, en pelotas, fumando otro cigarro, con las piernas abiertas y masturbándose también, mientras me enseñaba con placer su piercing clitorial. Sea como sea, tuvimos las dos una gran corrida y mientras aún me estremecida de placer, Marta se inclinó y poso sus labios sobre mi peluda rajita, sorbiendo mis jugos, luego me ofreció los suyos y yo con un deseo enorme que salía de mi interior, apliqué mi boca a los suyos y lamí con fuerza, además me encantaba no solo su sabor, sino también ese metal que tenia clavado, debí hacerlo muy bien, porque Marta suspiraba, así que al terminar de limpiarle con mi lengua toda s

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DDmn24XXXLv1· hace 30 dRelatos

Mi primer trio con una madura (relato)

Hola, mi nombre es Damián tengo 24 años, y quería contarles una experiencia que tuve con una mujer madura hace ya 3 años. La historia comienza cuando descargue una app de citas y empecé a mandar mensaje al azar a cada mina linda que veía sin importarte la edad por que con 21 años yo solo quería voltearme a la primer mina que le interesara , en un momento me llega mensaje de una mina hablamos lo mas bien, sin desubicarme, los mensajes empezaron a subir de tono, cambiamos números de teléfono todo y empezaron los audios x WhatsApp, como que linda que estas, o ella me decía mi amor y que queria estar conmigo, a todo eso le pregunto si esta soltera a lo que me responde que no, que su marido esta ahí con ella y yo me puse colorado x que no sabia como reacciónar, ella me dice que el marido queria hablar conmigo, le digo que si, a lo que el marido me dice si queria hacer un trio con ellos, le digo que lo iba a pensar xk en mi vida habia hecho un trio y el marido me empieza a mandar fotos de su mujer osea la mina con la que me hablaba, la mina era una gordibuena de 32 años grandes tetas y un buen culo bien puesto, esas fotos me calentaron y le dije que si iba hacer el trio, obvio nosotros no nos ibamos a tocar ni nada solo nos ibamos a coger a su mujer, arreglamos para el fin de semana y fui, tuve como 2hs de viaje pero no me importo x que iba cojer, apenas llego saludo al tipo un chabon de 35 años x ahí, en fisico parecido a mi flaco pero lo normal y mas petizo que yo, su mujer también de su estatura, estana vestida con una bluza con mucho escote y calza ahí nomas le pllante un re beso y me miro sorprendida, en el ascensor llendo a su piso xk viven en un edificio el ultimo piso, hablamos del viaje que hice, de donde era y si conocía el lugar, cosas no importantes, apenas entramos a su dpto la agarro a la mina y la empiezo a besar y manosear toda(lo habiamos arreglando con el cornudo), le toque todo el orto x debajo de la calza y le tocaba las tetas mientras la besaba, asi como 4, 5 minutos y paramos, tomamos algo y nos sentamos en la cama, ahí nomas el marido apagó la luz y la empezamos a sacar la ropa primero la calza yo la besaba y el marido de atrás la apoyaba toda, yo me saco toda la ropa me acomodo a lado de ella y le empiezo a pasar mi pija x toda la concha mientras me besaba agarro mi verga y se la metio solita, ahí la empecé a coger mete y saca, la mina gemia como loca xk la estábamos cogiendo x delante y x detrás tuvimos asi como 20 minutos cuando acabe, nunca habia acabado tanto en ese tiempo con ese dia, después de coger paramos a comer un rato y media hora después de la cena volvimos, esta ves ella me monto a mi mientras el cornudo se hacia la paja, la mina saltaba sobre mi pija gritaba mirntras yo le agarraba una teta y le chupaba la otra, le pedí que se acostara y yo arriba, se la meti de golpe mientras ella pego un grito y me dijo despacito, la cogia a ritmo pausado hasta que ella me dijo si no podia y yo le dije que estaba incómodo con el marido ahí, el cornudo dijo espero en el comedor, apenas salió del cuarto cerre la puerta con llave y volvi a la cama con la mina le dije que se ponga en cuatro, lo hizo, me acomode detrás y se la meti x el culo, pego un grito que el marido quiso entrar y no podia, golpeaba la puerta todo, yo la agarre a la mina da las caderas y me la empecé a coger con fuerza y rapido x el culo, gemia y gritaba del dolor mientras le pegaba nalgadas en ese culazo asi hasta como 10 min hasta que acabe y le deje todo el culo lleno de leche, alla se acostó no daba mas, le dije que me la chupara y asi estubo como 5 minutos hasta que mi pija se empezó a parar de vuelta y me subí encima de ella le puse las piernas al hombro y la empecé a coger ptra ves, ella gemía y me pedia mas mientras el cornudo de ves en cuando golpeaba la puerta, a los 15min maso acabe de nuevo en su concha, esta ves menos cantidad, le di una nalgeada y me pare y abri la puerta, lo mire al cornudo sonriendo y me fui al baño.  Asi pase mi primer y unico trio, despues nos dormimos con ella abrázame y besandome como hasta la madrugada, mi primer trio con una mina mas grande que yo al otro dia pasaron mas cosas y despues me fui. Si les gustó, tengo otras historias que mas adelante les voy a contar, es mi primer relato, acepto consejos en los comentarios, un saludo!

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MmartinfcdLv1· hace 60 dRelatos

Amor intenso: pasado, revancha y futuro.

Amor intenso: pasado, revancha y futuro.     El impacto que me generó verla, de repente, parada ahí en la esquina a punto de cruzar la calle, me resulta difícil de explicar. Más que nada por pudor. Habían pasado casi 20 años desde la última vez que la había visto. Y aunque en mi mente, su visita se repetía eventualmente, nunca me hubiera imaginado que pudiera conservar su belleza tan intacta como en aquellos años. ¿O es que acaso está hoy más fuerte de lo que recordaba...?   El jean ajustado a presión, marcando sus torneadas piernas y esa cola preciosa, que fuerza la tela, resaltando inmediatamente... Los tobillos, que el pantalón no llega a cubrir, brillan, desnudos y es inevitable que la vista se deslice hasta sus pies, de cuidada perfección, que, calzados en unas sandalias ínfimas de tiras color piel, dan la sensación de verla caminar descalza.    En el vaivén de su andar y junto a la danza de sus largos cabellos negros, llama la atención, aún más que el meneo de su cadera y su cintura, el movimiento de sus pechos que, compactos, se agitan al unísono bajo una ajustada musculosa blanca que no llega a cubrir el ombligo, pero que enmarca muy bien el surco que se forma, entre esos pechos generosos.   ¡Que imbécil me siento! Mirándola a la distancia, viéndola sonreír a un anciano, ayudándolo a cruzar, haciendo uso y abuso de su gracia, de esa fina gracia de la que siempre fue dueña..  y yo... con la cara desencajada, tratando de explicarme, incredulamente, cómo puede ser que a pesar del tiempo que pasó, aún se me remuevan todas las tripas al pensar en ella...  Reviviendo en mi cabeza situaciones vividas. Rememorando en mis labios la tibieza de ese cuerpo que alguna vez disfruté con gentileza... El sutil aroma de su piel que me embriagaba inexorablemente...   Pensar que fui su primer hombre. El primero que besó esos pechos, el primero al que se entregó... El primero que logró penetrarla...   Lo pienso ahora y no lo puedo creer. Tremenda mujer que una vez fue mía. ¡Que injustas son las cosas a veces! Nunca entendí por qué la perdí. Si la traté como el mejor. La respeté. Fui paciente con ella. Esperé sus tiempos. Siempre estuve pendiente.   Desde la vereda de enfrente el anciano le agradece la ayuda y ella le acaricia tiernamente la mejilla y le regala otra sonrisa. Recuerdo esas sonrisas... Desnudos en la cama, después de haber cedido al deseo... Siempre fué igual. Suave. Tierna. Sonriente... Y tal vez, ahora que la veo, pienso que eso, es lo único que quizá pueda reprocharle. No haber podido explorar un poco más allá de esas formas dulces al amar. No haber llegado a verla romper, aunque sea un poco, esa fineza, esa formalidad...  no haberla visto realmente desaforada, sacada de sí por la calentura... no haber podido disfrutar de lo hermosa que debe ser cuando en el límite del éxtasis y la locura, su belleza se resquebraja...   Tal vez la cuidé de más. Éra demasiado joven.   Lo peor de todo es que se fué con un amigo...    Pero todo eso, ahora, es historia vieja. Una vida entera transcurrió desde la última vez que la ví.   "... Escuché que te casaste y tuvieron dos hijos. Yo hice mi vida y no me quejo. También tuve mujer, hijos, casa, auto... Ahora estoy separado. Los chicos son grandes y hacen su vida. Mi ex... de vez en cuando nos vemos... Es mejor así, a veces, ..."  Sentados en un café, admirando los mínimos detalles que delatan el paso del tiempo en su piel, impresionado por las formas de su cuerpo que superan aún al mejor de mis recuerdos, nos ponemos al día. Frente a su inquisitiva y franca mirada no puedo evitar sentirme el mismo inmaduro que la perdió 20 años atrás.   Por momentos me parece que todo está igual, como si nada hubiese cambiado a pesar de los años transcurridos.    Voy recuperandola a cada gesto que reaparece del olvido, a cada giro verbal que se desempolva, a cada movimiento de sus manos, de sus ojos, de su boca, de su pelo...    Después de un rato, con una intimidad recuperada, ella, relajada, gesticulando alegremente, me cuenta que sigue con él. Que la cosa después de tantos años está masomenos. Que piensa, por la escasez de intimidad juntos, que él tal vez la engaña con otra cada tanto. Se ríe sonoramente al decirme que ella tampoco fue una santa todo este tiempo... Me dice que se acuerda bien de mí. Que a veces sueña con ese departamentito casi desmoblado que compartimos, donde nuestra cama era un colchón en el piso. Ahí donde nada de eso nos importaba porque teníamos la piel entera del otro, para recorrerla, como explorando un mundo entero, un universo. Me dice, con una mirada ardiente, que le gusta acordarse de aquellos días. De lo simple que eran las cosas todavía. Se agacha un poco y baja el tono de la voz para confesármelo, mi vista se pierde en el túnel que me introduce a sus pechos y mi lengua despierta del letargo de un sueño de 20 años... Ella lo nota, pero a pesar que hace una mueca, no logra ocultar su sonrisa.   Siento que, de alguna manera, un inesperado aire de revancha me alimenta y me alienta a seguir la cosa en otro lado.  Con una excusa tonta, al irnos caminando, logro hacerla entrar a mi departamento.   Después, todo es cuestión de ver cómo se dan las cosas. Unos tragos, muchas risas, eso siempre rompe el hielo.   Para cuando quiero darme cuenta, ya la estoy apoyando contra una pared y le busco la boca. Ella accede un poco, pero cuando nuestras lenguas se tocan y le apoyo el bulto de mi pija, ya dura, parece arrepentirse.   En ese instante no sé qué me pasó. Estaba loco. No pude contenerme. Recordé lo nuestro como si hubiera terminado ayer. Recordé la rabia que sentí al perderla con mi mejor amigo. Recordé todo lo que la respeté. Y no pude dejar pasar la oportunidad de dar el paso que no fui capaz de dar en su momento.   La besé con más intensidad a pesar de su resistencia. Con el cuerpo la arrinconaba mientras mis manos liberaban sus pechos. Pellizque sus pezones hasta que se pusieron tensos.  Ella me mordía un poco, defendiéndose y eso me calentaba más. Le apoyé fuerte la verga dura, así con ropa y todo, frotando su entrepierna.   - ¿Te acordás como me gustaba que me la chuparas...? - le dije, forzándola a agacharse hasta dejar su cara a la altura de mi bulto.- ¿Te acordás el gusto de mi pija...?- mientras me bajaba el cierre y la sacaba me pareció verla decir que sí.   La tenía dura y húmeda como hacía un tiempo largo no me pasaba. Ella sola se la llevó a la boca. La saboreaba engolosinada...   Ahí fui yo el que se sonrió, me había olvidado de los gemidos que hacía cuando me la chupaba. Gemidos inconcientes, como de actriz porno, que seguramente buscaban estimular más de lo que realmente estaba disfrutando. ¡Hay cosas que no cambian! Pensé,  y entonces entendí que era hora de hacer algo que nunca había hecho: le cogí la boca. Con mis manos envolví sus pelos hacia su nuca y con fuerza le sostuve la cabeza. Empecé suave, le metía media pija adentro y se la sacaba. Se la sacaba del todo y esperaba. Cuando veía su lengua buscándome, embestía denuevo, pero ya un poco más adentro. Se la sacaba y esperaba a que me buscara, entonces arremetía nuevamente. Después de cuatro o cinco intentos había logrado meterle la pija entera. Sentía su lengua tocándome los huevos y su respiración agitada y caliente en mi ombligo. Los ojos se le ponían rojos y llorosos. Mi pija estaba brillante de saliva.    Una vez más... adentro. Esta vez le apreté la nariz para que no pudiera respirar. La garganta se le hinchaba, sentía como mi cabeza le rascaba la garganta. Le solté la naríz, mí pija salió expulsada en una arcada, ella respiró y largó una baba espesa que le quedó colgando del mentón. Con suavidad la junté, embadurné la poronga y le pedí que se sacara el jean. "Mostrame el culo" le ordené. Ese culo que siempre le había respetado porque 'le dolía por ahí'.     "Sacate todo, ponete en cuatro sobre el sofá, abrite el orto y mostrámelo..." Con las mejillas coloradas y la respiración todavía agitada, me miró desconociéndome, pero obedeció inmediatamente.    De pronto, 20 años después, tenía para mí, ese culo hermoso que tanto había deseado. Ella se abría los cachetes y me lo mostraba. Se notaba que no era virgen.       "Parece que ahora te gusta que te cojan por ahí..." le dije.    "Me encanta", me respondió.   Pero no lo había terminado de decir que ya, sin juego previo, se la había metido, de una, entera, hasta el fondo. Ahí sí gimió de verdad. La embestía con bronca, pensando que finalmente estaba disfrutando ese culo, "si me viera el cornudo de mi amigo ahora..."    A la par de mis embestidas ella se metía los dedos por la concha, la esperé hasta que acabó. Después le llevé la pija a la boca. "Hoy te vas a acordar del gusto de mi leche" le dije. Ella lamía con desesperación. Pero antes de acabar, me pregunté quién era esta mina, no era ni el resabio de la inocente hermosura que tenía de ella en mi memoria. Viéndola lamerme la pija como nunca la había imaginado. Con la cara sucia y el rostro desencajado. Engañando a su pareja como alguna vez me engañó a mí. Pensé que no se merecía, que no era justo que la premiara dándole mi leche en la boca. A punto de explotar, se la saqué y largué todo sobre el cuero del sofá...   Sus ojitos me miraban con expectación. Tras el espasmo, más relajado, entendí que no podía seguir siendo rencoroso después de tanto tiempo. "Ya podes tomarlo", le dije. Y ella se abalanzó sobre el sofá, lamiendo cada gota derramada, hasta dejarlo limpio.    Cuando la acerqué a la casa sabía que no iba a querer verla denuevo, pensé que, a veces, es mejor así. Al despedirnos me dijo algo que ya había entendido un rato antes: "¡Que injustas son las cosas! ¡Por qué no fuiste así 20 años atrás...!"          .. Gracias por leer.    A cada historia le dedico varias de trabajo, ahora vos podes expresar tu opinión:   Puntuar mi labor de 1 a 10 según tu criterio.   Dejarme un comentario, bueno o malo.   Seguirme si te gustó la historia. (Subo material propio todas las semanas) Otras historias: Más en:

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DdulcesplaceresLv1· hace 60 dRelatos

Penelope 3 de 3

Ella tomó con suavidad una de mis manos y la apoyó en su pecho izquierdo, al que palpé con delicadeza, para susurrar Quiero que me hagas el amor, acá, ahora… Con la sangre hirviendo y la pija dura como roca, me mantuve firme para advertirle Te aviso que esto no pasará de esta noche, mañana será diferente, mañana nos despediremos, será nuestro secreto, solo te haré al amor… Estoy dispuesta a correr el riesgo –sentenció rendida al tiempo que cerraba los ojos y se estiraba en punta de pies para buscar mis labios con sus labios Apreté con un poco más de fuerza su pecho izquierdo, lo suficiente para notar su puntiagudo pezón marcarse sobre la blanca tela y adivinar que no llevaba sostén, levantó sus brazos invitándome a sacar ese pequeño top y desnudar su torso, sus pechos eran mejor de lo que había imaginado, dos grandes esferas perfectas, en el lugar correcto, erguidas, amenazantes, unas enormes aureolas rosadas rodeaban sus pezones, ella sacó mi remera para apretar su pecho contra el mío, nos besamos con locura, con desesperación, sus dedos acariciaron mi espalda y yo llevé mis manos a su precioso culo que aún estaba cubierto por esas calzas tipo pantalón, haciéndole sentir en su bajo vientre la dureza de mi sexo. Me agaché solo un poco para rodearla con mis brazos bajo sus nalgas para levantarla entre ellos y dejarla sentada sobre mí, Penélope me rodeó con sus piernas por mi cintura y con sus manos por mi cuello, sus pechos quedaron frente a mi rostro, su piel estaba blanca, en los lugares donde no había podido broncear el sol, tragué saliva por la excitación, pasé dulcemente mi lengua por uno y por otro, sin apuro, sin pausa, ella respiraba con cadencia visiblemente excitada dejando notar que le gustaba lo que hacía, fui entonces acercándome a sus pezones que al ser provocados por mi lengua comenzaron a asomarse tímidamente. Los minutos pasaban, el sol caía y yo seguía perdido lamiendo sus senos, como un bebé que se amamanta de su madre, buscaba en una, luego en la otra, hasta que mis brazos comenzaron a sentir el cansancio por el peso. La bajé y la giré poniendo su espalda contra mi frente, para comenzar a refregar mi pija por su culo, para pasar mis brazos bajo los suyos y tomar sus pechos entre mis manos, para acariciarlos cual capullos de algodón, para obligarla casi desesperadamente a girar su cabeza para buscar mis labios con sus labios, para casi susurrarme al oído Facundo, Facundo, tengo toda la conchita mojada… Bajé lentamente una de mis manos pasando por su vientre, para colarla debajo de la calza y llegar al elástico de su tanga, solo logré excitarla más aun, con su respiración entrecortada, lentamente dejé pasar los segundos buscando quebrar su voluntad, fui un poco más profundo, bajo la tela, casi llegando a su clítoris, estaba suavecita al tacto, depilada por completo lo que provocó en mi un nuevo salto de locura, ella volvió a susurrar Te gusta? la preparé para vos… Me encanta bebe… Enterré mis dedos en su hueco solo para comprobar que estaba empapado y arrancarle un gemido contenido, bajé entonces lentamente su pantalón desnudándola poco a poco, una blanca colaless diminuta apenas se asomaba entre sus perfectos glúteos y ahí tropezamos con un inconveniente, sus botas… Ella se sentó sobre la gramilla para casi arrancarlas de sus pies en la premura del momento, luego la ayudé a dejarla como Dios la trajo al mundo y admirar su belleza sin igual, decidí demostrarle lo que pesaban mis cincuenta años de experiencia… La hice recostar y bajé lentamente entre sus piernas abiertas, besando su vientre y sus muslos, ella comprendió que mi boca iría directo a su sexo y se entregó al placer, poco a poco me fui acercando a su conchita que al igual que sus pechos lucía extremadamente blanca por la falta de sol, recorrí de arriba abajo sus labios rasurados, les di pequeños besos, a un lado a otro, metí mi lengua en su túnel de amor, llené mi boca con su exquisito sabor a mujer, a mujer caliente, ella gemía acariciándose los pezones, bajé un poco abriéndola más para recorrer con amor su esfínter, alterné a un lado y a otro repitiendo combinaciones, hasta llevarla al borde del abismo, solo en ese momento fui sobre su clítoris para acariciarlo con la punta de mi lengua y luego besarlo rítmicamente, fueron segundos, Penélope rogó porque me detuviera pero su concha estaba exquisita, abusé de mi fuerza masculina y no paré hasta hacerla llegar en mi boca, contrayéndose en espasmos, gimiendo y gritando como perra hasta arrancarle el último grito Fui sobre ella, otra vez buscó de besarme con locura y volver a suplicarme Cogeme! Cogeme toda… Al tiempo buscaba con desesperación desnudar mi pija dura que aún estaba bajo el pantalón y para ser honesto estaba tan apurado como ella, pero una vez conseguido avancé y se la enterré por completo, abriendo bien sus piernas para lograr la mejor penetración, su argolla estaba mojada, inundada y le di con ganas, ella había pasado una mano por debajo llegando a mis bolas y a la base de mi verga para masturbarme y acariciarme mientras la cogía Me desnudé por completo, perdí la noción del tiempo, cambiamos de posición varias veces, de costado, ella arriba, en cuatro patas, lo que imaginen, Penélope se cansó de regalarme orgasmos y yo traté de resistir todo lo posible para darle todo el placer que estuviera dispuesta a recibir, pero de repente me sorprendió al separarse de golpe, como tomando conciencia en medio de la agitación dijo No me acabes adentro… tu sabes… No te preocupes… soy estéril – dije tranquilo con una sonrisa amigable, pero a ella le sonó más a una tonta excusa y en ese momento no estaba dispuesto a discutir Por favor Facundo, adentro no… - dijo con cara de espanto De acuerdo… no te fallaré, y donde lo quieres? – pregunté de forma de tranquilizarla Mmmm, en la boca… lo quiero en la boca… Reí en forma cómplice, su pedido aumentó mi excitación, no pudo más que llenar mi calor masculino, la cogí un buen rato más hasta llegar al límite, me incorporé y fui sobre su rostro, Penélope se sentó sobre la hierba, abrió su boca y metió mi cabeza en ella, aprisionándola con pasión, me masturbé con fuerza, tratando de paralizar esos segundos en el tiempo, me temblaron las piernas, empecé a acabar, más y más, su entrecejo se frunció al recibir mi leche caliente, cerró los ojos para mamar y aspirar, Penélope pareció disfrutar de mi semen, mantuvo mi pija en su boca hasta que empezó a perder erección, solo la soltó riendo complacida, su boca estaba limpia, no quedaban rastros míos en su interior, entonces reclamó Ya está? eso es todo? – con cara de decepción No te alcanzó? Me pareció acabar un montón! – repliqué al instante Pero ella no contestó, solo frunció el rostro, como dejando en claro que esperaba más de mí, la verdad es que sus palabras no fueron prudentes, sentí herida mi virilidad masculina e inmediatamente la imaginé chupando pijas de jóvenes de su edad, seguramente había tragado litros de leche, muy lejos de lo que yo podía ofrecerle, y creo que lo que más me molestaba no era que lo hiciera, creo que el problema era que pudiera comparar, y que yo saliera perdiendo. Tragué mi orgullo, puesto que ella seguía a mis pies acariciando dulcemente mi sexo, mi verga poco a poco volvía a erguirse, cosa que causaba placer en ella y sorpresa en mí, me recosté sobre el césped, la tomé por la nuca e indirectamente le indiqué el camino a seguir. Penélope se acercó y llevó mi verga a su boca, comenzó a chuparla como desesperada rozándome con los dientes, provocándome más dolor que placer, me di cuenta que aún tenía mucho que practicar y aprender, hubiera tenido la oportunidad de devolverle la humillación, pero como buen caballero mordí mis labios, solo sutilmente la fui guiando, la hice bajar el ritmo, llevé su mano donde debía estar, corté el brusco movimiento de meter y sacar para que la disfrutara como un sabroso helado, poco a poco fue mejorando, la niña aprendía demasiado rápido… De todas maneras, supe que no llegaríamos a ningún lado y que prontamente se cansaría, la tomé por los brazos y la arrastré lo suficiente para que mi pija quedara entres sus tetas, ella empezó a jugar, a acariciarlas con mi vara erguida, a toquetear sus hermosos pezoncitos, lado a lado, acerque mi cabeza a la suya, la besé dulcemente y con una pregunta tiré una moneda al aire Me dejas que te haga la cola? Ella me miró con dudas, lo pensó y respondió Nunca lo pude hacer, los chicos son brutos y al intentarlo me hicieron doler, pero a ti… a ti si te lo doy, sé que no me harás daño… Se puso entonces receptiva en cuatro patas para que yo hiciera todo el trabajo, me puse tras ella, su trasero lucía majestuoso en esa posición, su piel bronceada, el diminuto triángulo de su traje de baño pornográficamente marcado, como describir tanta perfección… Abrí sus nalgas con mis manos, pasé suavemente la lengua por su esfínter, comencé a lamerlo, estaba muy apretado, lo que delataba su nerviosismo y sus miedos, le di tiempo al tiempo, se lo besé y se lo comí en todas las formas posibles, tratando cada tanto de penetrarlo con la punta de la lengua. Penélope se fue soltando con el correr de los minutos y mi lengua fue abriendo camino, empapé la zona con saliva, masajee su anillo con mi pulgar, en círculos, hasta lograr metérselo, fui dilatando y jugando, ella se entregaba mansamente, seguí mi trabajo de hormiga hasta meter dos dedos, ella empezaba a suspirar hasta que la sentí pedir Dale malo, no me hagas desear más, quiero saber que se siente… Acaricié entonces sutilmente su puerta trasera con mi sable duro, una y otra vez, me había asegurado que estuviera suficientemente lubricado y dilatado para que Penélope tuviera un imborrable debut anal, probé poco a poco, y poco a poco fue cediendo. Me moví en su interior con cadencia, su esfínter apretaba golosamente mi pija, cada tanto se la sacaba solo para excitarme al ver su agujerito dilatado, la respiración entrecortada y los ronroneos de gata que ella largaba me hacían saber de su placer, noté como llevó una de sus manos para masajear su clítoris al tiempo que metía furiosamente un par de dedos en su caliente argolla, la tomé por la cintura apretándola entre mis manos para culearla bien profundo, ella se arqueaba golosamente y reculaba con fuerza hacia donde yo estaba, comenzó a gritar, no pude soportar tanta locura. Saqué de repente mi verga hirviendo y la leche caliente empezó a caer en chorros sobre su espalda, llegando hasta su cabeza, lo que provocó su risa viciosa, me quedé observándola como queriendo retratar en mi mente ese momento, un culo enorme, una cintura diminuta, una hembra caliente, decorada con los jugos de mi sexo, sabía que era el principio del fin… Me senté a su lado para abrazarla y contenerla, ella se cobijó en mi pecho, tomé largos minutos acariciando sus largos cabellos, de alguna manera sabía que aun estábamos conectados, aun seguíamos haciendo el amor y ella buscaba refugio y calor en mi cuerpo. Fueron minutos magníficos, ambos completamente desnudos mirando la quietud del lago, en una noche tranquila y serena, con la sola música de los grillos del lugar, Penélope rompió el silencio para decir Esto es hermoso… parecemos Adán y Eva en el paraíso… Es cierto, pero te imaginas el futuro de este Adán y mi esposa se entera… Ella rio y comprendió que era demasiado tarde, nos incorporamos, nuestras ropas estaban esparcidas en los alrededores, el momento se me tornó muy triste, entonces saqué una cadenita de adorno que usaba en mi cuello y la puse en su mano obligándola a cerrarla en su puño y le dije Esto es para que no me olvides, guárdalo bien y a partir del lunes estaré presente en tus pensamientos… Sus ojos se llenaron de brillo, ese brillo de tristeza, de esas lágrimas que se esforzó por contener, pensó unos segundos, entonces se sacó nuevamente la pequeña tanga que hacía instantes se había colocado nuevamente y repitiendo lo que yo había hecho la puso en mi mano diciendo Yo ta

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Ccount_of_warwickLv1· hace 70 dRelatos

"La Cuarentena, Mi Melliza y Yo" Capítulo 9

IMPORTANTE ANUNCIO! LOS CAPÍTULOS DE LA HISTORIA SE PUBLICARÁN TODOS LOS JUEVES. AQUELLOS QUE ME AYUDEN CON CAFECITOS PODRAN LEERLOS DOS DIAS ANTES DE SU PUBLICACIÓN EN LA PÁGINA.  (La historia es completamente ficticia, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia) Pueden leer los capítulos anteriores en los siguientes links: Capítulo 1: Capítulo 2: Capítulo 3: Capítulo 4:  Capítulo 5: Capítulo 6: Capítulo 7:  Capítulo 8: Durante al menos dos horas hicimos fotos con todos los conjuntos que Karina había traído, en mil poses y en todas las habitaciones del departamento. La pequeña tenía muchas ideas por lo visto. Yo hacía de fotógrafo y Mimi de iluminadora, las fotos casi parecían profesionales.  Teniendo a dos mujeres con la hermosura de mis hermanas a una totalmente desnuda y a otra solo con una tanga no hizo más que calentarme, ellas lo habían notado casi desde el primer momento, Kari se puso colorada y Mimi solo sonreía, encima a veces, para provocarme, me rozaba la cola o me la apoyaba sin disimulo.  - Sacate el short Chito, te va a hacer mal si no. - me dijo Mica directamente frotando su palma en toda mi verga. Era verdad en parte, ese short era ajustado y sumado al boxer sentía que en cualquier momento iba a romper la tela... O me iba a fracturar la verga. - ¿Seguras? - pregunté mirando a Karina, ella en ese momento estaba con las piernas abiertas sobre la mesada de la cocina, la tanga era tan chica que apenas cubría su conchita, hinchada de excitación. - ¡Sí! Dale. - respondieron ambas casi sincronizadas. Las miré y me bajé el short y el boxer a la vez, mi verga salió disparada, moviéndose hacia arriba y abajo como un trampolín. Los ojos de Kari se abrieron muchísimo y Mica se mordió el labio. Kari se bajó de la mesada y ambas se acercaron a mí. Mica empezó a besarme y con su mano acariciaba mi pecho, para mi sorpresa mi hermanita menor llegó hasta mí en 4, con sus manitos recorría mis piernas hasta llegar a mi pija y con sus labios me besaba el pubis y la cintura. Mis manos estaban una en la cola de Mica y la otra en la cabeza de Kari, necesitaba cojer o me explotaría el glande. Sentí la humedad de la boca de Karina, como su lengua recorría toda la extensión de mi verga al mismo tiempo que yo metía mis dedos en la concha de Mimi, nuestras lenguas seguían entrelazadas y nuestra respiración agitada iba en sincronía con nuestros latidos. Todo era demasiado perfecto... Hasta que sonó el teléfono de mi hermana menor. Era, nuevamente, mi madre. Yo atendí diciendo que ella estaba en el baño, me dijo que le dijera a Karina que debía volver pronto, que ya era tarde y que mañana temprano tenía una clase muy importante. Ella escuchó todo, teniendo aún la verga en su boca me hizo señas de que le pasara el celular. - Sí ma... ¿Era mañana? Me había olvidado - una lamida. - Uh, bueno ¿Me pedís un Uber? - otra lamida - No coman que ya voy. Bueno, les mando saludos. - cortó y se metió mi pija lo más adentro que pudo. - No me voy a poder quedar, mañana tengo una prueba y tengo que tener los apuntes sí o sí... - dijo casi con cara de tristeza. Todo era demasiado perfecto como para que durara más tiempo.  Kari se levantó, me besó y me pidió perdón. También abrazó a Mimi y se disculpó. Juntando sus cosas volvió al baño y salió ya vestida, tomó la computadora y, para mí sorpresa, Mimi se ofreció a acompañarla, fue a la pieza y se puso una remera grande, un pantalón jogging y unos Crocs, aún así estaba hermosa. Karina me abrazó de nuevo fuerte. - La próxima me tomo toda tu leche hermanito. - me dijo al oído y me apretó la verga que aún la tenía al aire.  Ambas salieron y yo me quedé preparando la cena, pensando en todo lo que pudo ser...  * /Nacho no lo supo hasta mucho más adelante pero Mica bajó con su hermana por la sencilla razón de que quería probar a Karina. Hacia rato venía fantaseando con ella y verla hoy tan suelta con las fotos, e incluso agachada chupándosela a su hermano mientras hablaba con sus padres no había hecho más que alimentar el morbo y el deseo para con la menor de la familia. Apenas llegaron al primer descanso de la escalera y mientras hablaban de temas intrascendentes, Mimi se quedó parada, cuando Kari se dió vuelta para mirarla, extrañada por no seguir caminando, la mayor la tomó de la cara, besándola profundamente, metiendo casi toda su lengua dentro de la boca de su hermanita menor. Karina correspondió y la tomó por la cintura atrayéndola hacia sí, había quedado demasiado caliente y la idea de volver con todas las ganas encima no le atraían para nada. "dichosa de vos que podés cojerte a Nacho" pensó mientras metía sus manos dentro del jogging y apretaba su cola. Mica no perdía el tiempo y metía sus manos dentro de la campera y debajo del buso de Kari, apretando las tetas de ésta por unos segundos, sin dudarlo bajó su mano derecha hasta meterla dentro de su calza la concha de la menor estaba muy mojada y sus gemidos eran acallados por los besos que ambas seguían dándose. Escucharon que alguien subía las escaleras y separaron sus bocas, escucharon atentamente, eran una mujer y un niño, la madre lo regañaba por subir corriendo y él solo la imitaba burlándose. Para fortuna de ambas hermanas los inquilinos se detuvieron un piso más abajo para entrar en uno de los departamentos. Cuando escucharon la puerta cerrarse ambas se miraron, el deseo se veía en sus ojos.  - Apurate... - le dijo Karina a su hermana, sabía lo que quería hacerle y debían apurarse, el tiempo les jugaba en contra. Mimi la puso de cara a la pared, se arrodilló y le bajó la calza y la tanga a la vez, abrió su cola y enterró su cara en medio chupando su cola y metiendo la lengua dentro de la concha de Kari. Era la primera vez que hacía algo así, actuaba por instinto pero logró arrancarle un orgasmo intenso a la pequeña. Mimi sacó la cara de en medio de la cola de su hermana, se paró y le acomodó la ropa. Kari se dió vuelta y volvieron a besarse, ahora con el gusto del flujo de ésta última.  - Dios, ¡Que mal que no puedo quedarme! - dijo la menor con ganas de más.  El celular vibró avisando que el Uber había llegado. Se apuraron en bajar las escaleras y ambas se despidieron normalmente, había testigos cerca, les hubiera encantado despedirse con un besito. Mimi se aseguró que su hermana subió al auto y volvió al departamento. / * Mimi subió muy caliente, se me tiró encima y apenas me dejó apagar la cocina. Nos tiramos en la cama del comedor, la que usaba para dormir antes de pasar todas las noches con mi hermana. Ella se bajó el pantalón y se clavó mi pija sin problemas, estaba demasiado mojada, no hubo tiempo para preguntarle qué había pasado entre ella y Kari cuando bajaron. Puso sus manos en mis hombros y empezó a cabalgarme con ganas, como si estuviera poseída. Mis manos en sus nalgas la abrían y cada tanto se me escapaba una nalgada que sonaba en todo el comedor. Junté algo de sus jugos y los pasé por su cola. - ¿Puedo? - me animé a preguntar suponiendo que ella entendería. - Sí, pero despacio. - me dijo, así era nuestra conexión.  Pasé de nuevo los dedos por su cola y de a poco presioné. La falange del índice entró apenas, ella gimió pero sabía que quería más. La metí entera, mientras mi pija seguía entrando y saliendo de su concha. Empecé a sacar y meter la falange hasta que el ano de mi hermana se dilató un poco más, pude meter con dificultad un segundo dedo mientras ella gemía aún más. Tal como dije, teníamos una gran conexión con Mimi, tanta que acabamos juntos, le llené la concha de leche caliente mientras su concha se contraía apresando mi verga y exprimiéndola hasta la última gota. Ella, exhausta se dejó caer, con la cabeza en mi hombro.  - ¿Me vas a contar lo que pasó con Kari? - le dije al oído... - Otro día, hoy no doy más. Llevame la comida a la cama por favor. - dijo ella saliendo de encima mío con algo de esfuerzo.  Minutos después y cuando Karina me avisó que había llegado bien, yo hacía lo que Mimi me pidió, le llevaba un plato de guiso de arroz a la cama. Comimos mirando una película a la que apenas le pusimos atención y dormimos como bebés.  * Al otro día, para variar, seguía lloviendo, Mimi tenía que prepararse para unos exámenes y yo me dediqué a armarle una cuenta a Kari para que vendiera su material pero por separado, tratando de que no se relacionara a una con la otra. Mi hermana menor me mandó un mensaje diciendo que por suerte pudo dar el examen y que esperaba la nota en unos días. Salí a tomar algo de fresco porque necesitaba comprar algunas cosas y de paso me puse a pensar en todo lo que había cambiado el mundo y principalmente mi mundo, como se había dado todo de forma tan sorpresiva que parecía increíble. Pasé de estar soltero con un trabajo estable y tener una relación distante con mi hermana melliza a ser una especie de proxeneta virtual de mis dos hermanas y cojía casi a diario con una de ellas. Lucas, mi hermano mayor, me cortó los pensamientos cuando me preguntó cómo iba todo por acá, le conté que las cosas de a poco se iban abriendo y que parecía que terminaría pronto. Él me dijo que no me ilusionara, en Europa estaba empezando la segunda ola y volvían a restringir todo, por fortuna él tenía un cargo importante en una empresa de ventas por internet por lo que no se preocupaba mucho, los envíos se seguían haciendo y el dinero no dejaba de llegar. Me preguntó cómo iba mi trabajo y si lo afectó el asunto de la cuarentena, le dije que de momento todo iba bien pero que tenía miedo de que me echaran, él se ofreció a ayudarme en lo que necesitara, ya sea enviando dinero o hablando por mi con algunos de sus contactos. Le agradecí y le dije que de momento estaba bien, él se despidió y me dijo que saludara a Mimi de su parte, prometí hacerlo y le dije que se cuidara también.  Al volver traía todo lo necesario para hacer una sopa abundante y completa, ideal para ese clima. Justo cuando estaba por cerrar la puerta me detuvo un hombre, me preguntó un departamento del edificio en el que vivía, departamento que resultó ser el mío, le dije que vivía yo ahí, me pidió mis datos, me hizo firmar y me entregó un paquete. Cuando entré al departamento Mica me esperaba tomando mates en la cocina, le pregunté si sabía qué había llegado y me respondió simplemente - Abrilo, te va a gustar seguramente... - con una sonrisa pícara y la bombilla apoyada en su labio inferior lo que la hacía ver muy juguetona.  Lo hice, rompí el envoltorio y saqué una caja, dentro tenía un juego de juguetes sexuales apuntados al placer anal junto con una botellita de gel lubricante. Mis ojos brillaron y Mimi se acercó, me abrazó de atrás y, apoyándome las tetas en la espalda, lo que me hizo erizar la piel, me susurró bien cerca de la oreja: - ¿Te parece si lo probamos hoy a la noche?  Continuará... 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Eelprincipito2014Lv1· hace 78 dRelatos

un viaje para cerrar 2020 2

Siguiendo la historia al otro día fui el primero en levantarme, estaba relajado, por primera vez en meses había tocado otro cuerpo y encima me habían hecho acabar, pero quería mas. Fui a la cocina y me puse a preparar el desayuno para el resto del grupo. Me estaba acomodando en el parque para disfrutar del desayuno y el lindo día cuando apareció mateo, todo cambiado y con un bolso en su hombro   Y: ¡eu! ¿Que paso se van? M: no, yo tengo que volver el medico que estaba cubriéndome dio positivo así que me toca volver, ¿te jode si Barbi vuelve con Uds.? Y: no para nada, hay lugar de sobra en la camioneta por suerte M: ¡genial! Te robo dos tostadas para el viaje disfruten por mi Y: tranqui buen viaje, voy a tratar de que las chicas disfruten – no voy a mentir mientras decía eso solo pensaba en tener en la cama a Barbi – no te preocupes que yo las cuido M: gracias, Lau nos vemos   En el momento que el coche de mateo estaba estaba saliendo del terreno apareció mi prima   A: ¿se fueron los chicos? ¿Que paso boludo? Y: no, se fue Mateo, tiene que volver al hospital A: que paja, y Barbi? Y: supongo que en el cuarto A: ahora vengo voy a verla debe estar de pésimo humor   No voy a negarlo, no pude evitar darme vuelta y mirar el culito de mi prima, y recordar lo que paso la noche anterior, no veía la hora de que llegue la noche y poder meterme en el cuarto de Barbi o meterla en el mío. Estaba en eso cuando aparecieron las dos chicas, Barbi llevaba el mismo pijama que la noche anterior, y no pude evitar ver que tenia marcada una mancha que claramente era mi semen. Se me escapo una risa que fue correspondida por una mirada cómplice. El resto de la mañana la pasamos charlando, hablando de la vida y mayormente despotricando las chicas contra sus novios. Cuando nos quisimos dar cuenta el día espectacular se había arruinado estaba completamente nublado.   A: chicos, yo voy a ir a correr que desde que llegamos no hice nada de la rutina, alguno quiere acompañarme Y: prima, te quiero, pero sabes que yo no corro ni al bondi A: ¡dale! No me dejes sola Y: no posta, voy a ver si me ocupo del almuerzo, que dicen si les preparo un asado? A: bueno esta bien, barb vos? B: no negra gracias, voy a hacer mi rutina de yoga no te jode? A: uhhh que antis que son bueno esta bien me voy sola   Aldana se levanto y se fue para dentro a cambiarse mientras nosotros seguimos desayunando, Barbi se dio vuelta como para comprobar que mi prima hubiera entrado y dos segundos después puso su mano izquierda sobre mi pija   B: no se si vas a hacer asado o no, pero te aviso que mi rutina de yoga va a ser sentarme arriba de esa pija esta claro? Y: menos mal que lo dijiste porque mi idea de quedarme acá era cogerte como no pude anoche   Justo dos segundos después apareció mi prima ya cambiada con un top deportivo y una calza que dejaba muy poco a la imaginación y se puso a darme charla y programar su ruina en el celular, no se en que momento se había levantado Barbi pero unos segundos después apareció también con una calza negra que no solo no dejaba nada a la imaginación sino que resaltaba aun mas su cola, un corpiño deportivo y el pelo recogido sobre uno de sus hombros con una colita, bajo su brazo traía el mat para entrenar   A: bueno los dejo, primo porque no le pedís a Barbi que te enseñe un par de cosas te va a hacer bien esta bueno B: ¡dale! Hace mucho que no doy clases Y: jajajaja no se anda prima disfruta del correr, avísame cuando estés volviendo así arranco con la parrilla – chamuyo era para saber el momento exacto que debía dejar de cogerla a Barbi – A: ¡dale! – me dio un beso casi en los labios – chau!   Mientras Barbi ya estaba en el mat haciendo unas poses en 4 que me estaban volviendo loco, mi prima salió del terreno lo cual también era una imagen interesante, espere unos minutos y me acerque por detrás de Barbi y lleve mis manos a esa cola hermosa   B: ¡al fin que estabas esperando! Y: asegurarme que estemos solos   Sin mediar palabra alguna bajé por completo la calza junto con la tanga y empecé a chupar esa conchita y el culito que estaban preciosos. Por suerte el terreno estaba bastante retirado de las casas aledañas y tenia una vegetación tupida que evitaba que los vecinos nos vieran. No se cuanto tiempo estuve chupando esa conchita, pero si se cuantas veces acabo, 4 veces entre gemidos   B: ¡por dios necesitaba esto Lau! Pero quiero que me cojas por favor – mientras se incorporaba en rodillas y se daba vuelta mirándome – sácate esto dale, mira lo que es esa pija por favor cógeme Lau Y: ¿no tengo forros no importa? B: no dale yo me cuido cógeme por favor   Barbi volvió a ponerse en cuatro y yo apunte mi pija a esa conchita, estaba tan mojada que se resbalo completamente dentro de ella mientras de su boca escapaba un largo gemido y para mi sorpresa le robaba el 5 orgasmo   B: ay por dios no puedo explicarte lo que necesitaba esta pija, de haber sabido te hubiera cogido hace años por dios Y: y de haber sabido que eras tan putita yo lo hubiera hecho hace mucho tmb B: muy putita, pero esta putita necesita un macho, ¿vos vas a ser mi macho? Y: obvio putita, te voy a coger todos los días hasta que volvamos, y prepárate porque cuando volvamos te voy a seguir cogiendo no se como B: mmmm si papi, dale cógete a esta putita dale toda la leche   No se cuanto tiempo paso, y esta vez si perdí el conteo de los orgasmos, pero el culo de Barbi ya estaba rojo de los chirlos que le había dado y mis piernas no aguantaban mas, pero todavía no acababa   B: ¿papi te puedo montar? Y: obvio putita veni   Me acosté en el mat boca arriba y Barbi se puso en cuclillas sobre mi pija, no se apoyo simplemente con una mano frotaba su clítoris y con la otra tomaba mi pija y rosaba la punta entre sus labios, empezó a gemir cada vez mas rápido y una vez mas vino el orgasmo, podía ver como chorreaba su concha sobre mi pija, y entonces se dejo caer, la imagen de sus ojos desorbitados y sus tetitas rebotando fueron demasiado para mi   Y: Barbi acabo no aguanto mas B: si papi dale lléname Y: ¡sentila! B: ¡¡¡si!!!   Barbi se dejo caer podía sentir los latidos de mi pija en su interior y los chorros de leche que la llenaban y en ese momento un nuevo orgasmo de ella llego. Se inclino a besarme y se levanto y en un movimiento tan veloz que no me dejo pensar se dio vuelta metiéndose toda mi pija sensible en su boca y colocando su conchita llena de mi leche en la mía, era la primera vez que hacia algo así, no se si fue la calentura o que, pero ni lo dudé y empecé a chupar. El sabor de su conchita junto a mi semen era algo que jamás había probado y para mi sorpresa me gustaba, y su boca jugando en mi pija estaba haciendo maravillas, mis dedos empezaron a jugar en esa colita, primero no después dos, finalmente 3. Cuando me quise dar cuenta mi pija seguía durísima y otra vez en un momento ágil Barbi estaba otra vez sobre mi pija, esta vez dándome la espalda fueron dos movimientos y la saco   B: la quiero en la cola papi Y: no se que estas esperando B: ¡que me digas que te caliento y que me vas a coger todos los días! Y: me calentas muchísimo putita y te voy a coger todos los días   Ni bien terminé de decirlo Barbi se sentó sobre mi pija y se la introdujo toda de un solo movimiento hasta el fondo, pensé que iba a dolerle y gritar, pero no, solo un gemido ahogado. Se quedo unos segundos sentada y se dio vuelta me miro con una cara de pervertida que creo jamás había visto en una mujer y empezó a moverse. Mis manos instintivamente fueron a su cola y le marcaban el ritmo, pero no pude aguantar mucho y volví a acabar llenando toda su cola con la poca leche que quedaba en mi pija.   Barbi salió de encima mío y se dio vuelta acostándose sobre mi y besándome, con una ternura que no se comparaba con todo lo que había pasado recién   B: gracias, no sabes como necesitaba esto, perdón si me zarpe Y: para nada barb, yo también lo necesitaba y me encanto B: ¿de verdad me vas a coger todos los días y cuando volvamos? Y: obvio que si, es mas esta noche espérame en tu cuarto B: ¿pero tu prima? Y: con un poco de suerte tiene su juguete B: jajajaja cierto, pobre lastima que es tu prima lo que se pierde   Se levanto le dio un pico a mi pija y se empezó a vestir, justo en ese momento llego un WhatsApp de mi prima que ya estaba volviendo, habíamos estado cogiendo dos horas, ni yo podía creerlo. Así que me levanté le di un ultimo chirlo y un beso y me fui a hacer el asado.   Para cuando llego mi prima no sospecho nada, la rutina seguía normal

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TTiagoMexLv1· hace 78 dRelatos

Malena, Mi perdicion part 2

Primera parte: Durante una hora, recordar cómo había metido la pata con esa chavala, me hizo permanecer en mi habitación. Sentía que había perdido la oportunidad de seducirla por imbécil y eso me traía jodido. Cómo zorro viejo en esas lides, no comprendía mi comportamiento. «La tenías a huevo y la has cagado», maldije más cabreado que abochornado. Cualquier otro estaría muerto de vergüenza pero mi falta de escrúpulos hacía que únicamente me enfadara el haber fallado de esa forma tan tonta y no el haber ofendido a Malena. Para mí, esa joven madre seguía siendo una presa y no una persona con sentimientos que para colmo necesitaba ayuda. Me daba lo mismo que se hubiese sentido traicionada por mí cuando incapaz de contener mi lujuria, había llevado mis dedos hasta su pecho para recoger una gota de leche materna. «Estaba cojonuda», sentencié y al rememorar su sabor, en parte, disculpé mi actuación al pensar: «mereció la pena y fue ella la culpable». Justifiqué ese desliz, echando la culpa a Malena. «¿No esperaría que me quedara mirando? ¿A quién se le ocurre ponerse a dar de mamar frente a un desconocido?». Dando por sentado su responsabilidad, decidí que no tenía que variar mis planes: intentaría seducirla y si no podía, ¡la chantajearía con sus imágenes desnuda! Acababa de resolver certificar mi inmoralidad cuando un ruido me hizo saber que esa incauta había vuelto a su cuarto. Sin rastro de remordimientos encendí el monitor y me puse a ver lo que estaba grabando en ese momento la cámara que tenía instalada en esa habitación. «No me extraña que lo haya hecho, está buenísima», me dije al ver en la pantalla a esa muchacha entrando con su niña. Reconozco que aunque en un principio era el morbo lo que me hizo permanecer atento a las imágenes, fue ver una sonrisa en su cara lo que realmente me obligó a mantenerme pegado al televisor. «No parece cabreada», con nuevos bríos, concluí. Esa conclusión se vio confirmada mientras le cambiaba el pañal al escucharla decir: -No sabes la ilusión que me hizo comprobar que también te cae bien Gonzalo. ¿Te gustaría que fuera tu papa? Esa inocente pregunta debió de despertar todas mis alertas pero debido a la atracción que sentía por esa preciosidad, lo único que provocó fue que se reavivaran con más fuerzas mis esperanzas llevármela a la cama. Habiendo decidido reiniciar mi acoso, mi seguridad de tirármela se vio reforzada cuando a través de los altavoces, la oí comentar muerta de risa: - Pobrecito, ¡no pudo resistirse a probar mi leche! Tenías que haberle visto la cara que puso, ¡hasta me dio pena echarle la bronca! «¡Será puta!», exclamé al oírla, «¡Lo hizo a propósito!». Sabiéndome engañado, decidí que iba a usar esa información para follármela y por eso salí de mi cuarto rumbo al salón con una sola idea en mi mente: «Si esperaba seducir a un tipo tímido y apocado que le había prestado desinteresadamente su ayuda, no había problema: ¡representaría ese papel!». Asumiendo que esa cría no tardaría en intentar que cayera enamorado de ella, tranquilamente me senté a esperar a que Malena se tropezara en su propia trampa. Tal y como había supuesto, no tardó mucho en aparecer por la puerta. Supe que estaba actuando cuando la muchacha que entró no era la desvergonzada de hacía unos minutos sino la Malena ingenua e indefensa que María me presentó. «Es una estupenda actriz», murmuré mentalmente al oír que me preguntaba si podía entrar. -Claro. Ya te dije que esta era tu casa. Mis palabras provocaron que una involuntaria sonrisa iluminara su cara. Por ello cuando se sentó junto a mí y simulando una gran vergüenza me pidió si podía prestarle otra camisa, no la creí. -Voy a hacer algo mejor. Te voy a comprar algo de ropa mientras conseguimos recuperar la tuya- respondí adoptando el papel de caballero andante. Leí en sus ojos la satisfacción que sintió al ver que todo se desarrollaba según sus planes y por eso me divirtieron sus reticencias a aceptar mi ayuda. No tuve que insistir mucho para que me acompañara de compras y al cabo de cinco minutos, me vi tomando un taxi con las dos rumbo al lugar donde había dejado mi coche la noche anterior. Durante el trayecto, Malena estuvo todo el tiempo jugando con su nena e incluso me hizo partícipe de esos juegos haciéndome cosquillas. No me lo pensé dos veces e imitándola, busqué devolverle esas divertidas caricias. La joven madre, al sentir mis dedos recorriendo su cintura se lanzó sobre mí con gran alegría, sin importarle la presencia del taxista, diciendo: -Estas abusando de que soy una mujer. Tampoco le afectó que al ponerse a horcajadas sobre mí, su sexo se restregara contra el mío, ni que sus juveniles tetas revolotearan a escasos centímetros de mi cara. Esos estímulos hicieron que bajo mi bragueta, mi pene se alzara inquieto. Sé que esa bruja manipuladora se percató de mi erección porque mordió mi oreja mientras me decía: -No te da vergüenza tratarme así. Su descaro me hizo llevar mis manos hasta su culo y afianzándome en sus duras nalgas, colocar mi verga contra su coño. Durante unos segundos, esa guarrilla disfrutó con esa presión en su entrepierna pero una vez consideró que era suficiente, aparentando estar enojada, puso un gesto serio y se bajó de mis rodillas sin hacer ningún otro comentario. «Ahora me toca a mí actuar», concluí viendo su actitud y simulando un arrepentimiento que no sentía, le pedí perdón por haber magreado su culito. -No importa- contestó sin mirarme, fingiendo un enfado que no existía. De manera que cada uno cumplimos con nuestro papel. Ella con la dulce e inocente joven atosigada por el destino y yo con el del tipo sensible pero susceptible de ser manipulado. Por ello, recogiendo a su hija, salimos a coger un taxi. No fue hasta que el taxista nos dejó en mi coche y que ya estábamos en su interior, cuando poniendo un tono compungido esa cría me soltó: -Soy yo la que te tiene que pedir perdón. Me olvido con facilidad que apenas nos conocemos y que al saber de mí, con mi comportamiento puedes pensar que soy una chica irresponsable. Lo siento, a partir de ahora, me comportaré manteniendo las distancias. «¡Un óscar es lo que se merece!», sentencié al saber que de no haber visto y oído la charla de esa cría con su bebé, me hubiese tragado ese falso arrepentimiento. En vez de desenmascararla, cogiendo su mano, contesté: -Para nada. Yo soy el culpable por no darme cuenta que, en tu situación, debo cuidar mis actos y saber que ante todo eres vulnerable. Recibió con una alegría desbordante mis palabras y antes que pudiera hacer algo por evitarlo, se lanzó a mis brazos y depositó un dulce beso en mi mejilla mientras me decía: -Eres todo un caballero. En ese instante, me hubiese gustado en vez de caballero ser su jinete y desgarrando su camisa, cabalgar su cuerpo con lujuria. Previendo que no tardaría en hacer realidad ese deseo, arranqué el coche rumbo a una boutique que conocía… Malena desfalca mi tarjeta de crédito. Durante el trayecto, no pude dejar de mirarla de reojo y reconocer al hacerlo que esa cría tenía unas patas de ensueño. Apenas cubiertos por un diminuto pantalón, los muslos de Malena se me antojaron una belleza. Bronceados y sin rastro de vello, eran una tentación irresistible y un manjar que deseaba catar con mi lengua. Juro que mientras conducía, no podía dejar de imaginar cómo sería recorrerlos a base de lengüetazos. La chavala, que no era tonta, lo advirtió y deseando incrementar la atracción que sentía por ella, descalzándose, apoyó sus piernas sobre el salpicadero para que de esa forma lucir aún más la hermosura de sus pies desnudos. -¿Verdad que tengo los muslos un poco gordos?- preguntó forzando de esa forma que la mirara. -Eres tonta, los tienes preciosos- contesté tras darles un buen repaso. Malena no se contentó con esa mirada y cogiendo mi mano, la puso sobre uno de sus jamones, diciendo: -Toca. Fíjate y dime si están fofos. Fofos, ¡mis huevos! Las ancas de esa muchacha estaban duras como piedras y para colmo su piel era tersa y suave. Durante unos segundos, acaricié esa maravilla y cuando no pude más, retirando mis dedos, exclamé muerto de risa: -Niña, ¡no soy de piedra!- Ella, ruborizada, respondió con voz dulce: -Yo, tampoco. Su respuesta me hizo girar en mi asiento y casi estrello el coche al advertir que bajo la tela de su camisa, dos pequeños bultos confirmaban sus palabras. «Tranquilo, macho. Todavía no está lista, ¡síguele el juego!», me dije reteniendo las ganas de saltar sobre ella. Afortunadamente, acabábamos de llegar a y por ello, pude aguantar el tipo y aparqué mi automóvil. Viendo que no salía, caballerosamente, abrí su puerta y la ayudé a colocar a su hija en el cuco. Cuando todavía no habíamos iniciado camino hacia la boutique, como si fuera algo habitual, Malena me cogió de la mano y con ella en su poder, se puso a caminar por la acera. «Actúa como si fuésemos novios», me dije complacido al ver a cada paso más cercana la presencia de esa criatura en mi cama y sin poner ningún reparo a su actitud, la llevé calle abajo. Con una soltura fuera de lugar, dejó que yo llevara la canasta del bebé mientras ella iba mirando los distintos escaparates que pasábamos. Al llegar a La perla, una lencería de lujo, se abrazó a mí buscando que sintiera como sus pechos se pegaban al mío, antes de decirme: -Siempre soñé con tener una pareja que me regalara algo de esa tienda. No tuve que ser un genio para comprender que implícitamente me acababa de decir que si quería hundir mi cara entre sus piernas, debía complacer ese capricho. Por ello, asumí que me iba a costar una pasta y a pesar de ello, contesté: -No soy tu novio pero me apetece cumplir tu sueño. -Gracias- chilló y demostrando su alegría, me dio un beso en los labios mientras me decía: -A este paso, vas a hacer que me enamore de ti. Con el recuerdo de su boca en mi mente, la seguí por la tienda, temiendo por el saqueo que iba a sufrir mi cuenta corriente. Afortunadamente, estaban de rebajas pero aun así, confieso que sudé al leer el precio del coqueto picardías que había elegido: «Ni que fuera de oro», rezongué asumiendo que nada me iba a librar de pagar. Sin mirar atrás, Malena se metió en uno de los probadores dejándome con su puñetera cría mientras se lo probaba. La bebé, en vez de echar de menos a su madre, me sonrió. Enternecido con ese gesto, le hice una carantoña y cogiéndola en brazos, murmuré: -La pasta que me va a costar tirarme a tu madre. Adela, la niña, balbuceó divertida como si entendiera mis palabras y por ello, hablándola con dulzura, descargué mi cabreo diciendo: -No te acostumbres. En cuanto me la haya follado, desapareceré de sus vidas. Ajena a su significado, me devolvió una nueva sonrisa y por primera vez en mi vida, deseé tener algún día una hija que se alegrara de verme al llegar a la oficina. Estaba todavía pensando en esa “herejía” cuando escuché que su madre me llamaba y con ella todavía en mis brazos, me acerqué a donde estaba. Confieso que estuve a punto de dejarla caer cuando descorriendo la cortina, Malena apareció luciendo el sensual camisón que había elegido. Aunque la había visto desnuda, la visión de verla ataviada únicamente con ese conjunto me hizo trastabillar y si no llega a coger ella a la niña, podría haber habido un accidente. -¿Te gusta cómo me queda?- preguntó con una coquetería innata que solo tienen las mujeres que se saben irresistibles. -Pareces una diosa- contesté con la voz entrecortada mientras fijaba mi mirada en los pezones que se entreveían tras el encaje. Descojonada, me agradeció el piropo y devolviéndome a su retoño, se volvió a encerrar en el vestuario. Otra vez con su hija a solas, no pude retener mi imaginación y me vi dejando caer los tirantes de ese picardías mientras su dueña se entregaba a mí. -Tu madre es una zorra preciosa. Espero que cuando seas mayor, no la imites- le dije al bebé mientras trataba de calmarme. Los dos minutos que tardó en salir me parecieron eternos pero lo que realmente me dejó perpl

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MmembrillotoLv1· hace 78 dRelatos

Y al final el marido la llevo....

Bueno como saben tengo un consultorio donde atiendo como todo profesional pero a veces pasan cosas como ya conte. En este caso es un marido que se contacto conmigo pke queria que revise a su mujer pke andaba con mucho dolor de espalda y si pasaba algo mas mejor el cornudo en cuestion es julian y su esposa marcela. Le insistio tanto que marcela accedio a ir a que la atienda esto fue el dia jueves 18 de marzo a las 18 cayeron los hice pasar y esperaron en la sala eran los ultimos...obvio Llegado el momento la llamo por su apellido e ingresa es una morocha muy linda de 49 años muy bien puestos. Bueno le pido los datos y la hago acostar en la camilla y le tomo la presion y demas le pgunto dnde le duele y me señala la espalda llegando casi a la cola . La hago acostar boca abajo y empiezo como a masajear la zona estaba de calzas negras y tiene una cola increible le levante toda la remera y empeze a masajear y ella decia que le hacia bien en un momento me paro frente a su cara y sin querer con mi pija le rozo la cara. Apa me dice a lo que pido disculpas y me dice no pasa nada. Entonces lo vuelvo a hacer y me dice esta mi marido afuera ojo..... Al tercer intento me agarra la pija x arriba del ambo y me dice que queres? Nada le digo perdon.... acto seguido me baja el pantalon y se la mete en la boca mientras yo seguia con los masajes... me agarra los huevos se la mete toda en la boca y cuand se la saca me mira y me dice La proxima vengo sola y me revisas completa....sin el otro. Lo que no sabia creo que el marido fue quien me la entrego....esto sigue en otro relato obvio

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EEntrenieblasLv1· hace 78 dRelatos

sumisa prohibida en el parque

hola poringueros y poringueras. vengo a a relatarles mi segundo encuentro con mi sumisa prohibida. despues de la rica cogida en mi casa, nos mandamos msjs x mensseger toda la semana. a ella se le complicaba salir ya que tenia dos nena chicas y no podia dejarlas solas. nos calentamos bastante por msj, ella contaba que le habia calentado mucho mi forma de cojerla. ya que se lo hacia con fuerza y sin temor a lastimarla. otra cosa que me decia, era que le calentaba mucho mi aroma, no mi perfume, sino el aroma corporal(soy una persona muy limpia, no piensen mal jaja). le dije que tenia que hacer el esfuerzo y ver donde podia dejar a las nenas auque sea unas horas, ella me respondio que estaba hablando con una amiga para que se las cuide. llego el dia tan esperado, yo no queria ir al hotel directamente, buscaba hacer algo mas divertido y poco usual. a unos km de mi casa hay un parque muy grande donde la gente va a pasar el dia, la cito cerca de ahi, compro unas cervezas y espero que llegue. a lo lejos la veo venir con un caminar muy timido, mirando al suelo, como si fuera que no queria que no la viera nadie. una ves cerca, le agarro de la cara y le como la boca en plena calle, yo la sentia mia y se lo hice notar. subimos al auto y fuimos al parque, buscamos un lugar alejado, pero a la ves a lo lejos se veian personas. salimos del auto y nos fuimos debajo de un arbol a tomar la cerveza. ella toda delicada tomaba de la botella, yo la miraba y programaba de que forma me la iba a cojer. hablamos un poco y de golpe le meto la mano dentro de la calza, a mi sorpresa ya estaba mojadita. saco la mano y le digo, tan puta vas a ser que ya te mojaste? gissele: desde el colectivo vengo caliente por culpa de ustede. señor yo: toda la semana estuve pensando que hacerte, no se por donde empezar gissele: yo toda la semana me toque pensando en esta pija( mientras me la toca por arriba del pantalon) en ese momento me desabrocho el pantalon y la saco, va salio sola xq estaba re dura. la agarro de la nuca y la llevo para que me la chupe, ella me mira y dice, gissele: xq no vamos a otro lado yo: sos mi puta y te voy a cojer donde yo quiera hago que me chupe la pija en el parque, dudo pero al segundo la estaba baboseando toda. le cogia la boca y le la metia hasta el fondo hasta augarla, en una hermosa tarde soleada en pleno parque. me calentaba mucho que me la chupaba sin agarrarla con las manos, con labios carnosos y lengua muy filosa. lo lamia desde la base hasta la cabeza y se lo metia todo de una. notaba que le gustaba que le aprete la cabeza para que le entre toda. asi le cogi la boca un rato, hasta que no aguante, la pare, la puse de espalda, le baje la calza con la tanga y se la meti sin piedad, largo un alarido hermoso, mi pija entro como si nada ya que staba toda mojada la muy putita. mientras la envestia con fuerza y ella gemia como una puta, levanto la mirada y veo a lo lejos unos tipos mirando detras de un arbol, estaban lejos y no me dio temor a que sean unos locos sino solo mirones, me calento aun mas y me la cogia con mas fuerza. ella gemia y decia " cojame señor, cojame como la puta que soy. el ruido que hacia esa conchita llena de flujo era una locura, yo la agarraba de las caderas con fuerza, sentia que le destruia la concha y ella lo disfrutaba, hasta que exploto, me mojo toda la pija, grito y calculo que muchos la escucharon, sus piernas temblaron y quedo toda floja agarrandose del arbol mientras yo seguia bombeando. la vi debil y fragil que solo atine agarrarla de los pelos, darla vuelta arrodillarla y hacerme una paja en frente de su carita, ella solo saco la lengua esperando la leche. acabe como un caballo, sabia que me estaban mirando y eso me puso peor. le llene la cara de leche y ella solo la juntaba con los dedos y se la llebaba a la boca, una ves que termino, me limpio la pija con la lengua, la levante y le di un rico beso de lengua, la miro y le digo vamos al auto que ya dimos un hermoso espectaculo. cuando sube le cuento que habia unos tipos mirando como me la cogia, se sorprendio pero tambien creo que le encanto la idea de que la vean siendo una putita. aca no termina el dia ya que salimos del parque y fuimos a un hotel cercano, pero eso lo contare en el proximo relato. gracias por los puntos y seguirme buenas pajas para todos

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BBruno12801Lv1· hace 79 dRelatos

Día de los enamorados

fue un 14 de febrero hace unos años.  habíamos planeado ir a un parque con mi novia. es un parque muy grande que tiene varios sectores algunos con mas gente y otros mas solitarios. decidimos ir al lugar mas solitario ya nos gustaba mandarnos manos entre beso y beso. aun eramos vírgenes ambos por lo que estábamos muy calientes. estaba llegando cuando recibo un llamado de ella  llamado: -amor donde estas? -estoy viajando bebe y vos? -ay es que se me hizo tarde, así que no te apures mejor nos vemos a las 16hs (una hora mas tarde) -esta bien amor te veo a esa hora. tenia tiempo, así que al llegar compre un ramo de flores y decidí ir a esperarla en un banco. total ya estaba ahí. ya casi llegando veo a lo lejos que ella estaba en ese banco pero con otro chico al lado. ella vestía unas calzas grises muy pero muy apretadas. (siempre que nos veíamos las usaba ya que se facilitaba mas el contacto con su conchita y culo)  Me quede parado a lo lejos mirando a ver que pasaba. al principio solo se veía que estaban hablando separados normal. ella se reía mucho con el. desearía saber que hablaban en ese momento. los minutos pasaban y la cosa había cambiado. repentinamente ella se puso de pie se subio la calza casi hasta pasar su ombligo y se sentó en sus piernas. a pesar del calor sentí todo mi cuerpo frío al ver eso. ellos se estaban besando y ella lo abrazaba por encima de sus hombros. quizás en señal de que le gustaba el beso. pasaron unos 10 minutos de besos y ellos dos se pararon y el se la llevo de la mano hacia un lugar "secreto" del parque. donde hay una garita de seguridad de cemento abandonada (lugar que se sabe es usado para ir a petear, culear e incluso se usa como baño) decidí ir y acercarme lo mas posible para ver que estaban planeando. ellos entraron al cuartito y yo me acerque. el lugar esta muy deteriorado por lo que tiene algunos huecos en la pared asi que aproveche para espiar.  cuando miro el estaba contra la pared y ella encimada besándolo muy apasionadamente por lo que se escuchaba (sonido de su saliva)  el la tenia agarrada del culo con las dos manos apretándoselo como si estuviera amasando. en un momento páran de besarse y el pregunta "y el cornudo de tu novio?" y ella le responde casi sin dejar de besarlo "le dije que venga mas tarde jaja" el dice "bueno le vas a dar besitos con sabor a pija y leche entendiste?" ella responde ya un poco agitada un casi gemido "ajah..." inmediatamente ella se agacha y comienza a desabrocharle el cinturon y el pantalón. se lo baja hasta las rodillas lo mismo con su boxer y comenzo a chuparle la pija. el tipo con los ojos cerrados la agarraba del rodete en su cabeza y la hacia chupar con velocidad. por momentos ella daba arcadas y tenia que parar para respirar. y asi una y otra vez. la accion no duro mucho ya que es peligroso porque podian descubrirlos asi que el la agarro y la puso contra la pared rápidamente. yo creí que se la iba a cojer pero no. simplemente le bajo la calza hasta las rodillas y su ropa interior hasta casi la mitad de sus muslos. y comenzó a pajearse por momentos le frotaba la cabeza de la pija por los labios de la concha de mi novia mientras se besaban frenéticamente. ella con sus manos agarro su ropa interior y la estiro hacia los costados hasta que el largo todo ahi. fue mucha leche (mas dela que yo puedo largar) en su bombachita. ella cuidadosamente se la subió para luego acariciarse por arriba de la tela para que la leche se le pegue aun mas. el le subió la calza a su gusto. y volvió a besarla. "ahora anda a pasar el día con el cornudo pero con mi leche ahí presente sin que el lo sepa" le dijo en tono dominante. ella agitada aun solo asintió con la cabeza. ellos salieron y se fueron. no me vieron ya que estaba atrás de la pared contraria a la salida. llegue a verla, le di las flores y le pregunte porque la demora. a lo que me respondió "no había comido nada y se me hizo tarde hasta que me hice una merienda" le respondí "y que merendaste?" y ella pensando que yo no sabia irónicamente me respondió "comi unas galletitas y me tome la leche"  el día termino normal. pero con mi corazón roto.

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LLaurenBigLv1· hace 79 dRelatos

Mi novia y su culo irresistible 😏

Hoy les voy a relatar una de las historias que nos ha pasado no hace mucho tiempo y que nos pone muy calientes solo con recordarla. Por suerte nunca había tenido problemas con los autos que tuve. Es cierto que nunca fui de usarlos mucho y que los cambiaba con pocos kilómetros, así que no sabía lo que era llevarlos al mecánico, solo a los Services oficiales. Pero como en todo, siempre hay una primera vez. Un sábado por la mañana habíamos decidido ir a visitar a unos familiares que viven a unos 100 kilómetros de distancia. Pero tuvimos que suspenderlo, el auto no quiso arrancar. Nunca imaginamos que la amargura y bronca de ese momento, iba a terminar en una de las situaciones más excitantes que hemos vivido. Mientras mi esposa telefoneaba a los familiares para explicarle lo sucedido yo salí en busca de alguien que nos pudiera solucionar el problema. Hacía unos meses se había instalado un taller a unas 3 cuadras de casa. No tenía ninguna referencia de ellos pero la verdad que tampoco conocía otro lugar, así que me dirigí allí en busca de ayuda. Al llegar me sorprendió ver lo grande que era y la cantidad de autos. Ocupaba una superficie enorme y había como 10 personas trabajando entre la parte de mecánica y de chapa y pintura. Apenas crucé la puerta de entrada del taller un muchacho me recibió: – Mi nombre es Carlos, ¿en que puedo ayudarlo señor? me preguntó muy amablemente. Carlos tendría alrededor de 35 años, de tez morena, de contextura delgada pero bastante musculosa. Estaba vestido con una camiseta sin mangas color blanca y un pantalón gris, ambos llenos de manchas de grasa, lo que le daba un aspecto bastante desagradable. – Hola, mi nombre es Jorge y desearía hablar con el encargado, dije. – Sígame por favor. Atravesamos todo el local hasta llegar a una pequeña oficina que se encontraba al fondo. – Tome asiento que ya le aviso al patrón. Le agradecí y me senté en una silla que estaba detrás de un escritorio lleno de papeles, revistas de mecánica y algunas herramientas. La oficina era típica de un taller. Estaba “decorada” con pósters de autos y principalmente de mujeres desnudas en poses muy sexys. Me detuve en una morocha que estaba de espaldas sacando el culo para afuera. Imaginé cuantas pajas se habrían hecho los mecánicos con ese póster y automáticamente se me apareció la imagen de mi esposa en esa posición parada delante de los mecánicos. Un terrible escalofrío recorrió toda mi espalda a tal punto que tuve una erección inmediata.  ¿Que pedazo de culo eh?, escuche detrás de mí. – Como pude recuperé el aliento y gire la cabeza para ver quien era. – Hola como le va, soy Oscar, el encargado del taller, me dijo mientras me tendía la mano. – Jorge, mucho gusto. Oscar era un tipo rústico de unos 50 años, muy fornido, cabello bastante largo y como Carlos, tenía las ropas llenas de grasa. – Y, que me dice, tremendo culo, ¿no le parece? – Si claro, dije yo, sin poder sacar a mi mujer de la cabeza. – Me encantan las morochas, son todas putas, rió Apenas sonreí. Que mal momento le haría pasar si como respuesta le dijera que mi esposa es morocha, pensé y volví a sonreír. – Bueno, ¿que puedo hacer por usted?, prosiguió – Mire Oscar, vivo acá a tres cuadras y hace un rato intente arrancar el auto pero no pude, quería preguntarle si es posible que fuera alguien a ver de que se trata el desperfecto. – Sabe que pasa los sábados cerramos a las 2 de la tarde y estamos tapados de trabajo, lo vamos a tener que dejar para el lunes, me dijo. – Que macana quedarme todo el fin de semana sin el auto. Bueno pero si no hay remedio, paso el lunes, gracias igual, le dije mientras le tendía la mano. – A ver, me puede esperar un momento que le entrego el auto a un cliente y como favor se lo veo yo. – Le agradecería mucho. Mientras esperaba volví a observar el póster y nuevamente imaginé a Marce en esa foto exhibiendo su hermosa cola y yo ahí disfrutando como la deseaban. – ¿Veo que lo pone loco ese culo?, escuche detrás de mí. Era Oscar que había regresado y me hacía volver a la realidad. – Me voy a poner celoso, es mi culo preferido, rió, mientras le daba un beso al póster. – Sonreí. – Como me gustará esta puta que acá tengo dos pósters iguales, dijo. – Tome le regalo uno, prosiguió, mientras me entregaba una lámina enrollada. – No, esta bien, gracias – Tome hombre, es un regalo de la casa. – Bueno, gracias. – Si le parece vamos a ver su coche, me dijo mientras tomaba un maletín lleno de herramientas. En el camino a casa no hizo otra cosa que contarme lo que le gustaban las morochas y afirmarme lo puta que eran. Narró algunas historias con unas vecinas del barrio que yo no conocía por lo que solo me limité a escuchar sin hacer ningún comentario. Al llegar al garaje de casa, me solicito que abriera el capó y que le diera marcha al auto. Así lo hice. – Está bien, suficiente, me dijo. – Tengo poca luz acá, si no le parece mal lo empujamos hacia la calle. – No hay problema, le respondí. – Aguarde que llame a mi esposa así ella lo guía mientras nosotros empujamos, continué. No creo que fuera necesario que Marce nos ayudara, solo fue una excusa para que Oscar la conociera. Me calentaba la idea que la viera después de lo que habíamos conversado. – Marce, ¿podes venir un minuto?, le grite. Bastó que ella apareciera por la puerta, para que Oscar le clavara la mirada y mostrara en su cara una expresión de vergüenza mezclada con deseo. No era para menos, por un lado me había hablado de lo putas que eran las morochas y por el otro estaba viendo una morocha que estaba vestida solo con una remera y unas calzas de algodón color gris que le marcaban su fabulosa cola. Te presento a Oscar, es el mecánico, le dije. – Mucho gusto dijo Oscar, todavía perturbado. – Igualmente dijo ella, extendiéndole la mano. – Necesitamos sacar el auto, podrías conducir mientras empujamos. Marce subió al auto y con Oscar fuimos a la parte trasera. – Perdóneme lo que le dije de las morochas, no sabía, me dijo. – Quédese tranquilo, no hay problema le contesté. – Además yo creo lo mismo, continué, mientras reía. Oscar solo me miro y sonrió, tratando de entender lo que había escuchado. Sacamos el auto a la calle y cuando Marce se bajo, Oscar no pudo evitar clavarle los ojos en el culo, sin importarle que yo estuviese delante, acción que hizo que comenzara a excitarme.  Ya le traigo algo de tomar, le dije, mientras Oscar ponía manos a la obra. – No se moleste, me dijo. – No es molestia, es a cambio de su regalo le dije riéndome. – ¿Que regalo?, preguntó Marcela. – Nada, un póster que me regaló Oscar, dije. Oscar asomo su cabeza por detrás del capó y me miro sorprendido. – Donde está, quiero verlo, dijo ella, seguro es una foto de una chica desnuda, típica de taller, continuó. Oscar seguía mirándome y no decía palabra. – Así es y es parecida a vos le dije riéndome. – A verla, quiero verla, dijo. Oscar sonrió nerviosamente mientras le daba arranque al auto y este arrancaba. Yo ya estaba caliente y el juego ese me estaba gustando. – ¿Ya está?, que rápido lo arregló, dije. – Era una pavada, contestó el. – Venga Oscar ya que terminó, vayamos adentro a tomar algo y mientras le muestro el póster a mi mujer. Note que la mirada de Oscar se había transformando de sorpresa a la de desconcierto. La agarre de la mano a Marce y entramos a casa. Oscar venia detrás y apostaba que le estaba comiendo con los ojos la cola a mi esposa. No solo yo estaba seguro, ella también se había dado cuenta y, como es su costumbre cuando esto pasa, arqueo mas la espalda para parar mas el culo, mientras me apretaba la mano y me lanzaba una mirada cómplice. – Marce, acompañalo al living al señor que voy a buscarle algo de tomar, le dije. Oscar ya a esta altura no pronunciaba palabra, solo asentía con la cabeza. – ¿Y el póster?, preguntó ella. Lo saqué de mi campera y se lo di. Así los vi alejarse camino al living, ella delante con el póster en la mano y el detrás visiblemente exaltado y con la mirada clavada en el culo de Marce. Yo corrí hacia la cocina, llene 2 vasos con jugo y fui tras sus pasos. Al atravesar el pasillo que da al living, me detuve antes de llegar. Quería espiar lo que estaba pasando. La escena era de lo más caliente. Todo estaba en silencio. Oscar estaba sentado en un sillón doble y mi esposa había desenrollado el póster y parada de espaldas a el estaba observando la foto de ese terrible culo. La vista que ella le estaba dando era fabulosa. Oscar podía ver a la morocha y a su vez su cola que, se notaba, había parado a propósito. – La verdad tengo que reconocer que tiene una linda cola, dijo ella. – Su marido quedo embobado cuando la vio, por eso le regale el póster, dijo el. – ¿En serio?, preguntó ella. – Si, y la verdad que no entiendo porqué, usted tiene una cola preciosa, dijo un poco tímido. – Gracias, respondió ella, sacándola más para afuera. – Es más me animaría a decir que es mas linda que esa, siguió Oscar, ya un poco mas seguro. – ¿Le parece?, respondió ella, acercándole un poco el culo y ya claramente excitada. Ver a mi esposa poner la cola parada a un metro de la cara de un desconocido me puso como loco. En ese momento decidí entrar, quería mirar eso más de cerca.  Aquí están lo jugos, dije y le extendí uno a cada uno. – Gracias, dijo el, con la voz medio entrecortada. Mi esposa seguía en la misma posición. Yo pensaba la gran templanza que tenía Oscar para no extender la mano y acariciar esas calzas metidas en la cola de mi mujer. – ¿Así que te quedaste embobado con esta cola?, dijo Marce en un tono simulando estar enojada, mientras me mostraba el póster y abandonaba su postura para irse a sentar en un sillón frente a Oscar. – No mi amor, lo que pasa es que, como ya te dije, me pareció que esa cola era parecida a la tuya, le respondí. – Acá el señor dice que la mía es mas linda, ¿no?, preguntó mientras volvió a pararse a mostrarle la cola. Si, contesto Oscar. Se notaba en su cara que la situación lo incomodaba, pero que lo había puesto muy caliente. – En realidad mucho no puedo comparar porque usted esta vestida, dijo un poco tímido. – ¿Y que quiere, que mi mujer se desnude? , le dije con cara de enojado. – No, por favor, no lo tome a mal, solo decía, contesto todo ruborizado. – En realidad el señor tiene razón, así vestida no puede cotejar si mi cola es mas linda que esa, dijo ella, señalando el póster. – Sabes que me encanta que me elogien la cola, ¿me dejas que se la muestre al señor, así puede decirme que le parece?, continuó ya totalmente excitada. Oscar me miro no entendiendo nada. Yo tenía una erección que ya no podía disimular. – Bueno, pero solo la cola eh, le dije, para poner un límite y evitar que todo se desmadrara. Marce, de espaldas a Oscar, metió dos dedos al costado de las calzas y se las bajó hasta las rodillas. Tomó el póster y lo puso al lado de ella, tratando de imitar la pose de la foto. – ¿Y ahora que me dice señor? Le preguntó con cara de puta. Ahí estaba mi esposa, como otras tantas veces, mostrándole el culo a un desconocido, solo cubierto por una tanguita rosa que se perdía entre sus nalgas.  Si, si es muy linda, es, es mejor su cola, tartamudeó Oscar, mientras se acomodaba en el sillón. – Bueno ya es suficiente, súbete las calzas, dije Marce se subió muy sensualmente sus calzas y volvió a sentarse. – Podría ser usted la del póster, la verdad, no tiene nada que envidiarle a esa chica, rompió el silencio Oscar. – Gracias, a mi me encantaría estar en un póster pegado en un taller y que todos se exciten con mi cola, es mi fantasía, dijo ella, mirándolo a los ojos. – ¿Y a usted no le molestaría ver a su señora calentar hombres?, me preguntó. – No, al contrario, me excita mucho que la deseen, respondí. – Si no lo toma a mal puedo llamar a los muchachos del taller, dijo Oscar. – ¿Para que?, pregunté haciéndome el ingenuo. – Para que su señora se muestre delante de nosotros como si fuera una foto y le cumplimos su fantasía, me respondió Oscar, ya totalmente lanzado. – ¿Lo dejas amor que llame a los señore

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JJackwildjrLv1· hace 79 dRelatos

Mi abuela, la vecina y mi mejor amigo, parte 30

Desperté desnudo solo en la cama, me levante y mientras meaba leí un mensaje de mi abuela que decía que en 3 días tenía que volver a su casa, por lo que había ido al super a comprar algunas cosas. Mi mejor amigo me habló para preguntarme x mi tía y me dijo que venía a la noche. Luego de una hora llego mi abuela, vestía una calza bien metida y un brasier deportivo. Le conté que más tarde venía mi amigo a lo que me respondió que entonces aprovechemos el tiempo, rápidamente comencé a tocar sus tetas,mientras ella me pajeaba. Ella se desnudo y la subí a la mesada, comencé a hacerle un oral hasta que entré gemidos me pidió que le metiera la pija. Comencé a penetrsrla fuerte hasta que me dijo que se venía, por lo que nos vinimos juntos, luego me la chupo por un rato y me dijo que le diera la leche en la boca. Mientras ella preparaba todo para viajar, yo fui en el auto a buscar a mi amigo. Me dijo que le habían dejado mudarse conmigo, por lo que estábamos contentos. Mientras paramos en un semáforo, mi amigo se quitó las zapatillas y dirigió sus pies hacia mi pija, no querés pararte allá? Dijo señalando una plaza. Estacione en la plaza yy rápido se quito el pantalón, quedando en una tanga que apenas sostenía su pija y abierta por detrás. El rápidamente saco mi pija y con sus pies empezó a pajearme, cuando mi pija estaba bien dura, se la trago y con su lengua comenzó a jugar. Luego lo empujé hacia atrás, quedando de espaldas a su ventana, comencé a chupar su pija, mientras le hundía un dedo en el culo. Me dijo que se estaba por venir, por lo que rápidamente continúe hasta sentir su leche caliente en mi boca. Luego me la chupo un poco más y se sentó sobre mi, hundiendo mi verga en su culo. Luego de unos 10 minutos le llene de leche la cola. Nos vestimos rápidamente y mientras nos reíamos me dijo que me tenía una sorpresa para el dia que se mudara a mi casa. Llegamos a casa y mi abuela ya tenía la comida lista, luego de limpiar mi abue se fue al cuarto que era de mi tía, por lo que cuando mi amigo fue al baño me levante rápidamente y fui a ver a mi abuela. Cuando abrí la puerta mi abuela se estaba colando los dedos y se pegó un susto, creí que me veía tu amigo dijo ente risas. Me acosté entre sus piernas, y mientras le chupabs la conchita húmeda ella se metía dos dedos. En menos de 5 minutos me despedí y volví a mi cuarto a esperar a mi amigo. Mi amigo volvió del baño y me preguntó si íbamos a dormir con llave en la puerta, le dije que si e inmediatamente se quito el pantalón y la remera quedando en tanga. Se acostó encima mío y comenzó a besarme, luego lentamente fue lamiendo mi cuerpo hasta llegar a mi pija y meterse la en la boca, luego de un rato me vine en su boca, me subí sobre el y comencé a rozar mis cachetes del culo con su pija, y cuando me dijo que se venía, lo dejé que acabara en mis pies. Desnudos nos acostamos a dormir. Mientras desayunabamos al otro día no podía evitar mirar los pezones de mi abuela, estaban duros y de marcaban en su remera blanca. Luego, mi abuela se fue a la farmacia y aunque sabía que el tiempo no era mucho, mi amigo me dijo que le diera leche.

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EEntrenieblasLv1· hace 80 dRelatos

sumisa prohibida

hola poringueros este va a ser mi primer relato, espero que no sea el ultimo. todo depende de ustedes soy patricio, tengo 38 años, alto morocho grandote. adicto al sexo siempre buscando algo nuevo. todo comienza un sabado a la noche por el año 2010. mi amigarche me manda msj diciendo que estaba en un bar con su prima, que vaya a divertirme con ellas. mi amigarche es una morocha rolinga con un hermoso orto , pasan los años y sigue estando cada mejor. llego al bar y las encuentro en una mesa tomando cervezas. es hay donde conozco a su prima gisel, una petisita flaquita de pelo corto negro, lentes y muy blanquita. se notaba que era una mujer muy timida, todo lo contrario a mi amigarche. apenas llegue pense, esta se esta re aburriendo con la prima y me llamo para descartarla e ir a casa a cojer. la roly estaba con una calza negra de cuero muy apretada donde su tremendo orto era mirado x todo el bar. su prima muy recatada vestida como una señora que hace mil años no salia. la zorra de la roly la sacaron a bailar rock y me quede con gisel tomando y hablando muy poco. se notaba que estaba incomoda con el lugar. la roly la viene a buscar para ir al baño mientra yo me pedia una cervezas, cuando vuelve me dice al oido, "boludo mi prima te tiene ganas no duermas" lo primero que pense fue listo hoy sale trio jajaja le puse un poco mas de onda a la charla con gisel, ella tambien estaba mas suelta, me miraba a los ojos, se me acercaba para hablarme casi boca a boca jaja. la verdad me daba mucho morbo, su fisico, su tes blanca y esos lentes onda mia kalifa. no espere mucho mas y le comi la boca jugandomela. nos dimos un beso muy suave con mucha lengua que me hizo parar la pija al toque. asi estuvimos un rato hasta que cae la roly, al grito de vamos prima hoy la rompes jajaja. les digo "che estoy solo en mi casa y ando con el auto" que dicen? se miran y la roly dice si quieren vayan ustedes yo pegue onda con el loco que bailaba. la miro a gisel como diciendo decidis vos. me dijo bueno vamos. la agarre de la mano saludo a roly y salgo hacia el auto que estaba ala vuelta. entramos y le como la boca mal, le paso la lengua x el cuello y ella gemia muy lindo, eso me volvio loco. toco sos pechos pequeños rodondos y duros mientras que mi lengua jugaba x el cuello y la mordia. ella se acomoda para tocarme la pija, yo no daba mas. la ayudo me desabrocho el pantalon y la saco afuera, estaba toda babosa jajja. la agarra con su manito de dedos finos y blancos y me dice, es mas gruesa que la de mi marido. la agarro de la nuca y se la mete practicamente toda. la chupa suave pero llena de baba su boca, esa imagen todavia la tengo en mi cabeza. mientras que su lengua jugaba con la cabeza de mi pija me sale decir, que hermosa puta resultaste, me mira se rie y dice "no se si sera la cerveza o sos vos pero sacaste algo de mi muy lindo" me agrande y le dije hoy vas a ser mi puta, ella respondio LO QUE USTED DIGA SEÑOR, noooooo fue como clavarme un pure de viagra. la agarro del cuelo con una mano y con la otra me agarro la pija pasandosela x toda la cara, ella lo disfrutaba. la miro y le digo te vas a ir a tu casa con el olor de mi pija, gisel responde mmmmm si señor. mientras se augaba con la pija yo jugaba con mis dedos en su conchita que porcierto era chiquita. escucho gente cerca del auto y paramos, ahi notamos que estaba todo empañado y nos cagamos de risa. me dice vamos antes que nos agarre la policia. arranco y salimos yo con la pija afuera todavia jaja. mientras que manejaba me iba haciendo la paja muy suave y me pregunta si no me jode que sea casada. le dije que para nada, es mas que me calentaba mas lo prohibido. que si ella buscaba algo nuevo conmigo lo podia experimentar. gisel responde: me dijeron que sos muy cochino y rudo. eso estoy buscando que grosa la roly me hizo fama y me entrego a la prima jajja yo ya no daba mas ella seguia con la paja mientras manejaba, me tiro a un costado la agarro de los pelos y se la pongo hasta la garganta cogiendosela con fuerza. se augaba pero no queria salir, hasta que en un momento exploto llenandola de leche toda la boca un poco en la cara. lo que queda en mi pija y pelvis lo junta con la lengua, lo que le quedo en la mejilla se lo pasa x la cara como si fuera una crema y me dice, SEÑOR si quiere me puede llevar a mi casa si esta cansado. mi respuesta fue. hoy te lleno de leche putita y no quiero escucharte decir no. gisell: soy su sumisa señor en el proximo relato contare como maltrate a mi sumisa prohibida en mi casa. espero que le haya gustado, espero comentarios para seguir aprendiendo a relatar, ya que tengo muchas historias loca buenas pajas para todos

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MmarcedibairesLv1· hace 80 dRelatos

Sexo con ex compañera de trabajo

Hace un tiempo que venia con ganas de contar una experiencia personal y no encontraba el ámbito de confianza para hacerlo. Indudablemente el momento ha llegado por varias razones que no vienen al caso y aquí voy. Diariamente trabajo en una oficina en el centro, con compañeras y compañeros de todas las características que se les ocurran, y con mis compañeros varones, a la hora de almorzar hacíamos los típicos comentarios de a quien te cojerías, o tal o cual debían ser buenas cojedoras; en fin, creo que es el nivel clásico de chusmerio entre varones en el trabajo. Cierto dia, una compañera (la cual no tenia en la mira) va a trabajar sin corpiño, vale la aclaración que sus pechos eran mas bien pequeños; en un momento se pone en una posición (entiendo que sin querer) en la cual el escote de su remera deja ver (para mi posición) sus hermosas y pequeñas lolas; debo confesar que tuve una erección, y que a partir de ese momento no podía sacármela de la cabeza, las ganas de cojerla fueron increíbles, pero dada mi posición y “educación” una vez mas reprimí los impulsos y los logre contener, soltándolos fugazmente cuando, estando solo me tocaba para imaginarme entre sus piernas o besando sus hermosas tetis. Cierto día, otra compañera, me dice al pasar, -tene cuidado con fulana que te quiere dar. Ahí me calenté del todo y ya con ganas de querer manifestarle mis ganas de estar con ella. Quiso el destino que al poco tiempo, se fuera del trabajo, cosa que a fin de ser sincero no me significo ningún estado de animo, solo quedo en las ganas de tener sexo con una compañera que se había ido y punto, al fin de cuentas había mas y mucho mejores, y vale aclarar aquí, en este relato que yo seguía en pareja y muy bien. Al tiempo, en un día como cualquiera, pensé en ella y le escribí un mensaje cortito para saludarla y ver como andaba, me contesto muy amablemente y diciéndome que estaba muy contenta porque le había escrito, ese día no paso mas de ahí, hasta que un par de días después, me escribe ella y me dice que había soñado conmigo, (típico cuento, pero que no iba a dejar pasar), a lo que le contesto, -espero que haya sido un buen sueño; y a lo que me responde sin mediar ninguna introducción, que si, que había soñado que nos encontrábamos y nos cojiamos todo!, a lo que luego me pregunta si los sueños se podían hacer realidad. Debo confesar que volví a esquivar el tema pero ya no lo podía sostener mas, me excitaba de solo pensar en ella. Pasó el tiempo, separación mía mediante, le escribo y le digo que quería pasar a saludarla por su nuevo trabajo, (era una fabrica reciclada donde había diseño de indumentaria y esas cosas); me dice que si, que le encantaría así nos veíamos luego de casi un año. Debo admitir que estaba nervioso, realmente muy nervioso, pero tome coraje y fui a su encuentro, me estaba esperando en la recepción, cuando me acerco, le voy a dar un beso en el cachete, como acostumbraba, pero ella me gana de mano y me abraza, (estaba sin corpiños), yo estaba de traje sin saco, al abrazarme sentí sus pechos tan libres y sus pezones, que estaban duros (se notaban) me rozaron a través de mi camisa que era muy fina, en esos microsegundos, me exité tanto que no la quería soltar, y con la excusa del tiempo que hacia que no nos veíamos seguimos abrazándonos y ella presionaba contra mi miembro que estaba cada vez mas duro; yo agarrándola desde la base de la espalda, allí donde comienza la cola y apretándola también; ninguno de los dos quería soltarse. Nos soltamos, pero los dos sabiendo que era cuestión de tiempo estar desnudos en una misma cama, a esta altura en el aire se respiraba sexo y del bueno. Charlamos de todo y nos despedimos, a la noche le escribo y le digo que la verdad que me había excitado y quería que cojieramos, a lo que me dice que si, que esta supercaliente, y ahí comenzamos a intercambiar fotos y a tocarnos a full sexting dirían, y nos vimos los cuerpos desnudos por primera vez cosa que fue increíblemente excitante. Y quedamos en encontrarnos en su trabajo ya que a partir de una hora no había nadie según me dijo. Así fue, una tarde le escribo y me dice, dale venite, voy, nos saludamos nuevamente con un abrazo y me dice que vayamos al primer piso que estaba mas “tranquilo”, subimos y ni bien salimos del descanso de la escalera, da vueltas y me da un beso, ahí la agarro de la cola y nos trenzamos en un descomunal beso donde los labios y las lenguas se movían excitadas en ese mundo húmedo de la baba que precede al sexo. Mientras le metía mi mano por la base de la cola (por la raya, para ser mas claro), ella me comenzó a acariciar mi verga a la vez que me miraba y me decía, -que ganas de garcharte tenia por dios, y yo mientras le recorría toda la cola húmeda con mis dedos le pedía por favor te quiero penetrar. Y asi fue, la senté arriba de una “mesa de corte” y le saque la remera verde que tenia y quedaron sus hermosa lolas en todo su esplendor y sus pezones rosados apuntándome hinchados y duros, a los cuales no me pude resistir. A esa altura me había quitado mi camisa y bajado los pantalones, y con sus delicadas manos me había agarrado el tronco de mi pija que a esta altura estaba como un hierro y comenzó a pajearme suavemente en la medida que mi liquido preseminal se lo permitiera, ya que se le resbalaba y lo aprovechaba para acariciarme los huevos. En un momento me dice, -por favor cojeme ya!, pero le digo que todavía no, que antes le queria chupar la concha hermosa, que entre toqueteo y toqueteo se la había rozado y estaba infernalmente caliente y toda mojada. Le abro las piernas (ella estaba acostada boca arriba en esa mesa gigante, y realmente no me acuerdo en que momento le baje las calzas) y le empiezo a besar los muslos y a recorrer esa piel extremadamente suave hasta llegar a su concha que estaba tremendamente sabrosa. Mientras se la chupaba, ella con una mano se chupaba los dedos y con la otra me agarraba los pelos a un nivel, diría de dolor (para mi) y eso me duplicaba el nivel de placer. Luego de algunos minutos me dice, -basta, métemela ya; me subo a la mesa y de tantos fluidos que había en las zonas sexuales, mi pija le entro de una, suave, caliente, y muy húmeda; ahí nos miramos a los ojos y nos volvimos a besar con las tremendas, calientes y mojadas lenguas a mas no poder. Mientras yo se la metia, ella me agarra de los cachetes de mi cola y empezó a jugar con mi cola, (admito que otras oportunidades me hubiera negado por vaya a saber quien por que, pero aquí no), y comienza a meter uno de sus dedos mientras, mi pija la cojia y ella me cojia con su lengua y su dedo, que en un momento fueron dos. El nivel de placer que estaba teniendo no lo había experimentado antes, obvio que porque era con ella. Luego de unos minutos cambiamos de posición, me puso de espaldas y se sentó arriba, y me dice, déjame que te la chupe así acabas, claro ella había acabado un par de veces. Me abre las piernas y mientras me miraba con sus grandes ojos negros, me empieza a pajear mientras me masajeaba nuevamente mi culo que pedia agritos que le entrara algún dedo!. Se pone la cabeza de mi pija en la boca (tremenda boca) y me empieza a pajear con su boca, mientras me introducía un dedo que previamente me había metido a mi en la boca para que le de saliva; al segundo dedo no aguante mas y le dije -cuidado que acabo, y apurando los movimientos de su mano tomando el tronco de mi pija, y con sus dedos hasta la base de su mano dentro de mi culo, empecé a acabar, digo empecé porque fue un chorro inimaginable que, si bien no tragó, puso su boca para que fuera allí, luego siguió chupando mi pija con toda la leche haciendo de lubricante, y luego subiendo con sus tetas pegadas a mi cuerpo y todas cubiertas de leche, se acerco a mi boca y me clavo un beso como en mi vida me habían dado. Boludeamos un poco mas, nos secamos con unas toallas que vaya a saber de quien eran y nos fuimos, al día de hoy cada cual sigue con su vida, pero cada tanto nos damos una revolcada, que ha ido creciendo en nivel y sofisticación, que ya contare por aqui, y estando ahora en la búsqueda de un tercer@!!.   Espero les haya gustado y recuerden tener cuidado con lo que desean, se puede hacer realidad. Besis y sean felices.

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