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#Yo Mismo

Fotos, gifs y packs de Yo Mismo subidos por la comunidad.

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CCarlita_transLv1· hace 23 hRelatos

El portero de la calle Helguera 2 (trans)

Gracias por los comentarios y los puntos, prosigo entonces con mi historia: Después de haberle hecho la paja al portero, volví a mi casa, y aprovechando que no estaban mis viejos, entré a su habitación a buscar la revista porno que guardaban debajo de la cama. Aunque ya la había visto varias veces, volví a hojearla con renovado interés. Ya había sentido entre mis dedos una pija de verdad, por lo que las fotos adquirían una nueva dimensión frente a mis ojos. Pero cuánto más miraba, más me lamentaba, ya que veía como las bocas de las mujeres se comían esos terribles chotazos, y aunque yo había tenido ganas de hacer lo mismo, no me había atrevido. Quizás si él me lo hubiese pedido, pero no me lo pidió. ¿Acaso no le gustaría? Me pasé todo ese día y el siguiente comiéndome la cabeza, lamentándome una y otra vez por no animarme a dar ese paso. Unos días después volví al edificio, a la misma hora, a las ocho de la mañana. Él estaba barriendo la vereda, pero al verme, me hizo un gesto para que lo siguiera, y entramos, volviendo a recorrer el mismo camino que aquel primer día. Ésta vez, sabiendo ya lo que iba a ocurrir, sentía como un millar de mariposas en el estómago. -Sabía que ibas a volver- me dice ya en el pasillo, tomándome de la cintura, como lo haría cualquier hombre con una chica. Eso me encantó. Entramos al mismo cuarto, me convida un mate, y mientras me lo tomo,  comienza a desprenderse el pantalón. -Empezá vos y y después si me animo también te la hago- me dice. Pero antes de que pueda agregar nada más, se la saco afuera yo mismo, e hincándome de rodillas, como lo hacían las modelos de la revista, me la meto en la boca. Eso sí que lo sorprendió, pero superado el estupor inicial, puso las manos en la cintura, dispuesto a disfrutar de lo que vendría a continuación.  Era la primera vez que hacía algo así, que tenía una parte importante de un hombre dentro mío, solo sabía lo que había visto en la dichosa revista de mis padres, pero por alguna inspiración divina, se la empecé a chupar como si mis labios ya tuviesen un amplio entrenamiento al respecto. Por como lo gozaba el tipo, entre exaltados suspiros, la cara como en trance, lo estaba haciendo más que bien. Será que cuándo hacés algo que te gusta, no hay forma de hacerlo mal. Yo seguía chupando y chupando, sin saber cómo continuar de ahí en más. Por suerte, él decidió por mí. Me levantó de un tirón, arrebatándome tan delicioso pedazo, y tras mirarme brevemente a los ojos, me besó en la boca. Pero no con un pico, sino con un chupón intenso, profundo, como en las películas. ¡Mejor que en las películas!, porqué era yo el que lo disfrutaba. Mientras nos besábamos, me baja el pantalón, el calzoncillo, y pegando su pija a la mía, agarra las dos juntas, y las masturba en bloque. ¡Que delicia por Dios! Sentir su lengua entrelazada a la mía, y su sexo junto al mío, creí nada podría superar eso, pero estaba muy equivocado. Me vuelve a mirar en esa forma en qué nadie me había mirado jamás, y dándome la vuelta, me reclina sobre la mesa. Me acaricia las nalgas, deslizando sus dedos por toda la raya, haciéndome estremecer. Giro la cabeza y lo veo parado tras de mí, la pija combada hacia arriba de tan dura que la tiene. Primero me mete los dedos en el culo, para dilatarme, tras lo cuál se escupe un par de veces en la mano, extendiendo toda esa saliva en torno a la punta de la pija. Cuando siento que me la apoya, creo que voy a morirme.  -¿La querés? Pensalo bien, porque una vez que empiece no voy a poder parar- me dice, dándome unas cabeceaditas que me vuelven loco. Lo veo a él, tan excitado, le veo la pija, tan bellamente enhiesta, ¿cómo podría decirle que no? -¡Sí, la quiero...!- le aseguro con todas mis ganas, estirando una mano para acariciarlo. ¡Ay, cuando lo siento por entre los cachetes de la cola! No me olvido nunca de esa sensación. Cómo me acomoda la pija y presiona hacia dentro, con fuerza, tratando de vulnerar ese orificio todavía virgen de mi cuerpo. Obvio que me duele, pero me la aguanto, no vaya a ser que se arrepienta y me la saque. -¡Ahh... Ahhhh... Ahhhhh...!- me empiezo a quejar cuando consigue meter la puntita del glande. ¡Que placer, por favor! No me había metido casi nada y yo ya estaba que me meaba del gusto. Por supuesto que sigue empujando, con más firmeza cada vez, abriéndome, calzándome todo ese paquete, pedazo por pedazo. -¡Pará, pará...!- le digo en un momento, cuándo me va metiendo apenas poco menos de la mitad. Sentía que me iba a reventar las tripas de tanta carne que me metía. Eran un montón de sensaciones mezcladas, confusas, algunas más intensas que las otras.  Por un lado quería que me la saque, para que ya no me lastime más, pero por el otro, la quería más adentro todavía. -¿Te duele?- me pregunta con un dejo de preocupación, aunque sin retroceder ni siquiera lo mínimo. -Un poco...- le digo, tratando de dilatar el esfinter, para que ese primer impacto fuera lo menos traumático posible. -Pero seguí que me gusta...- lo aliento de inmediato, no vaya a ser que por compasión se retire y me deje con las ganas. Por suerte no resultó ser de los compasivos, por qué ahí mismo me agarró bien fuerte de la cadera, y con un empujón que de verdad me hizo ver las estrellas, me metió todo el resto. Me mordí el labio inferior para no gritar, hasta me lo lastimé, de eso me di cuenta después, sintiendo un ardor irresistible en toda esa zona. Más allá del dolor, que de a poco iba menguando, me volvía loco sentir sus huevos y pelos contra mi cola.  Ese hombre estaba dentro mío, me lo repetía una y otra vez, y me parecía irreal, algo que le pasaba a otro y no a mí. -Ahora me voy a empezar a mover..., decime si te duele...- me avisa con una dulzura que era miel para mis oídos. -¡Mmmmhhhh...!- asiento, incapaz de pronunciar ni siquiera un monosílabo. No creía que me pudiera doler más, pero cuando empieza a moverse, el ardor se intensifica, se vuelve apenas soportable, pero eso es lo que quiero, lo que busco, lo que empecé a anhelar apenas descubrí esa revista porno debajo de la cama de mis padres. Que una de esas pijas me rompiera bien el culo. Ni me di cuenta cuándo ese terrible escozor que sentía comienza a diluirse, volviéndose apenas perceptible. Sigue doliendo, claro, pero no tiene ni comparación con el placer que me proporciona, entrando y saliendo, haciendo un ruido que se mezcla sutilmente con mis suspiros. Por supuesto que él tampoco se queda callado, gruñe, jadea, resopla, sin detenerse, fluyendo ahora sí con relativa comodidad por mi convulsionado interior. Me sostengo de los bordes de la mesa y cierro los ojos, disfrutando de esa primera cogida, tratando de guardar en mi memoria corporal cada una de esas sensaciones que estoy gozando por primera vez. El placer que siento es demasiado, un tumulto de emociones que explotan e impactan con mayor intensidad cada vez. En eso siento que me la saca, hasta me parece advertir el ¡PLOP! que hace mi culito al vaciarse, y enseguida algo tibio y espeso derramándose por mis nalgas. Me acabó en la cola y les aseguro que enloquecí del gusto. Mientras él se repone del impacto, me doy la vuelta, me echó a sus pies y se la vuelvo a chupar, saboreando ahora, por primera vez, la leche de un hombre. -Sí fueras una chica me caso con vos- me dice luego del sexo, levantándose ya el pantalón. Me encanta ver cómo se lo sube y se lo abrocha. -¿Y con tu mujer que hacés?- le pregunto subiéndome el mío. -La dejo- responde sin el menor asomo de duda -Nunca cogí con ella como te acabo de coger a vos- Con eso me enamoró. Volví a mi casa creo que sin pisar el suelo, iba como flotando, con una sonrisa de oreja a oreja. Me acababan de romper el culo, y yo feliz, chocho de la vida. Sin embargo había un pero... Lo que me dijo, "si fuera una chica...", se quedó dando vueltas por mi cabeza todo ese día. Yo, más allá de haber nacido hombre, me sentía mujer, y más aún estando con él, actuaba como si fuera una chica, pero por lo que había dicho, él no me veía así. Por eso decidí que para la próxima, (porqué sí habría una próxima), le iba a preparar una sorpresa. Algo que desde hacía rato tenía ganas de hacer.

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CCarlita_transLv1· hace 23 hRelatos

El portero de la calle Helguera 2 (trans)

Gracias por los comentarios y los puntos, prosigo entonces con mi historia: Después de haberle hecho la paja al portero, volví a mi casa, y aprovechando que no estaban mis viejos, entré a su habitación a buscar la revista porno que guardaban debajo de la cama. Aunque ya la había visto varias veces, volví a hojearla con renovado interés. Ya había sentido entre mis dedos una pija de verdad, por lo que las fotos adquirían una nueva dimensión frente a mis ojos. Pero cuánto más miraba, más me lamentaba, ya que veía como las bocas de las mujeres se comían esos terribles chotazos, y aunque yo había tenido ganas de hacer lo mismo, no me había atrevido. Quizás si él me lo hubiese pedido, pero no me lo pidió. ¿Acaso no le gustaría? Me pasé todo ese día y el siguiente comiéndome la cabeza, lamentándome una y otra vez por no animarme a dar ese paso. Unos días después volví al edificio, a la misma hora, a las ocho de la mañana. Él estaba barriendo la vereda, pero al verme, me hizo un gesto para que lo siguiera, y entramos, volviendo a recorrer el mismo camino que aquel primer día. Ésta vez, sabiendo ya lo que iba a ocurrir, sentía como un millar de mariposas en el estómago. -Sabía que ibas a volver- me dice ya en el pasillo, tomándome de la cintura, como lo haría cualquier hombre con una chica. Eso me encantó. Entramos al mismo cuarto, me convida un mate, y mientras me lo tomo,  comienza a desprenderse el pantalón. -Empezá vos y y después si me animo también te la hago- me dice. Pero antes de que pueda agregar nada más, se la saco afuera yo mismo, e hincándome de rodillas, como lo hacían las modelos de la revista, me la meto en la boca. Eso sí que lo sorprendió, pero superado el estupor inicial, puso las manos en la cintura, dispuesto a disfrutar de lo que vendría a continuación.  Era la primera vez que hacía algo así, que tenía una parte importante de un hombre dentro mío, solo sabía lo que había visto en la dichosa revista de mis padres, pero por alguna inspiración divina, se la empecé a chupar como si mis labios ya tuviesen un amplio entrenamiento al respecto. Por como lo gozaba el tipo, entre exaltados suspiros, la cara como en trance, lo estaba haciendo más que bien. Será que cuándo hacés algo que te gusta, no hay forma de hacerlo mal. Yo seguía chupando y chupando, sin saber cómo continuar de ahí en más. Por suerte, él decidió por mí. Me levantó de un tirón, arrebatándome tan delicioso pedazo, y tras mirarme brevemente a los ojos, me besó en la boca. Pero no con un pico, sino con un chupón intenso, profundo, como en las películas. ¡Mejor que en las películas!, porqué era yo el que lo disfrutaba. Mientras nos besábamos, me baja el pantalón, el calzoncillo, y pegando su pija a la mía, agarra las dos juntas, y las masturba en bloque. ¡Que delicia por Dios! Sentir su lengua entrelazada a la mía, y su sexo junto al mío, creí nada podría superar eso, pero estaba muy equivocado. Me vuelve a mirar en esa forma en qué nadie me había mirado jamás, y dándome la vuelta, me reclina sobre la mesa. Me acaricia las nalgas, deslizando sus dedos por toda la raya, haciéndome estremecer. Giro la cabeza y lo veo parado tras de mí, la pija combada hacia arriba de tan dura que la tiene. Primero me mete los dedos en el culo, para dilatarme, tras lo cuál se escupe un par de veces en la mano, extendiendo toda esa saliva en torno a la punta de la pija. Cuando siento que me la apoya, creo que voy a morirme.  -¿La querés? Pensalo bien, porque una vez que empiece no voy a poder parar- me dice, dándome unas cabeceaditas que me vuelven loco. Lo veo a él, tan excitado, le veo la pija, tan bellamente enhiesta, ¿cómo podría decirle que no? -¡Sí, la quiero...!- le aseguro con todas mis ganas, estirando una mano para acariciarlo. ¡Ay, cuando lo siento por entre los cachetes de la cola! No me olvido nunca de esa sensación. Cómo me acomoda la pija y presiona hacia dentro, con fuerza, tratando de vulnerar ese orificio todavía virgen de mi cuerpo. Obvio que me duele, pero me la aguanto, no vaya a ser que se arrepienta y me la saque. -¡Ahh... Ahhhh... Ahhhhh...!- me empiezo a quejar cuando consigue meter la puntita del glande. ¡Que placer, por favor! No me había metido casi nada y yo ya estaba que me meaba del gusto. Por supuesto que sigue empujando, con más firmeza cada vez, abriéndome, calzándome todo ese paquete, pedazo por pedazo. -¡Pará, pará...!- le digo en un momento, cuándo me va metiendo apenas poco menos de la mitad. Sentía que me iba a reventar las tripas de tanta carne que me metía. Eran un montón de sensaciones mezcladas, confusas, algunas más intensas que las otras.  Por un lado quería que me la saque, para que ya no me lastime más, pero por el otro, la quería más adentro todavía. -¿Te duele?- me pregunta con un dejo de preocupación, aunque sin retroceder ni siquiera lo mínimo. -Un poco...- le digo, tratando de dilatar el esfinter, para que ese primer impacto fuera lo menos traumático posible. -Pero seguí que me gusta...- lo aliento de inmediato, no vaya a ser que por compasión se retire y me deje con las ganas. Por suerte no resultó ser de los compasivos, por qué ahí mismo me agarró bien fuerte de la cadera, y con un empujón que de verdad me hizo ver las estrellas, me metió todo el resto. Me mordí el labio inferior para no gritar, hasta me lo lastimé, de eso me di cuenta después, sintiendo un ardor irresistible en toda esa zona. Más allá del dolor, que de a poco iba menguando, me volvía loco sentir sus huevos y pelos contra mi cola.  Ese hombre estaba dentro mío, me lo repetía una y otra vez, y me parecía irreal, algo que le pasaba a otro y no a mí. -Ahora me voy a empezar a mover..., decime si te duele...- me avisa con una dulzura que era miel para mis oídos. -¡Mmmmhhhh...!- asiento, incapaz de pronunciar ni siquiera un monosílabo. No creía que me pudiera doler más, pero cuando empieza a moverse, el ardor se intensifica, se vuelve apenas soportable, pero eso es lo que quiero, lo que busco, lo que empecé a anhelar apenas descubrí esa revista porno debajo de la cama de mis padres. Que una de esas pijas me rompiera bien el culo. Ni me di cuenta cuándo ese terrible escozor que sentía comienza a diluirse, volviéndose apenas perceptible. Sigue doliendo, claro, pero no tiene ni comparación con el placer que me proporciona, entrando y saliendo, haciendo un ruido que se mezcla sutilmente con mis suspiros. Por supuesto que él tampoco se queda callado, gruñe, jadea, resopla, sin detenerse, fluyendo ahora sí con relativa comodidad por mi convulsionado interior. Me sostengo de los bordes de la mesa y cierro los ojos, disfrutando de esa primera cogida, tratando de guardar en mi memoria corporal cada una de esas sensaciones que estoy gozando por primera vez. El placer que siento es demasiado, un tumulto de emociones que explotan e impactan con mayor intensidad cada vez. En eso siento que me la saca, hasta me parece advertir el ¡PLOP! que hace mi culito al vaciarse, y enseguida algo tibio y espeso derramándose por mis nalgas. Me acabó en la cola y les aseguro que enloquecí del gusto. Mientras él se repone del impacto, me doy la vuelta, me echó a sus pies y se la vuelvo a chupar, saboreando ahora, por primera vez, la leche de un hombre. -Sí fueras una chica me caso con vos- me dice luego del sexo, levantándose ya el pantalón. Me encanta ver cómo se lo sube y se lo abrocha. -¿Y con tu mujer que hacés?- le pregunto subiéndome el mío. -La dejo- responde sin el menor asomo de duda -Nunca cogí con ella como te acabo de coger a vos- Con eso me enamoró. Volví a mi casa creo que sin pisar el suelo, iba como flotando, con una sonrisa de oreja a oreja. Me acababan de romper el culo, y yo feliz, chocho de la vida. Sin embargo había un pero... Lo que me dijo, "si fuera una chica...", se quedó dando vueltas por mi cabeza todo ese día. Yo, más allá de haber nacido hombre, me sentía mujer, y más aún estando con él, actuaba como si fuera una chica, pero por lo que había dicho, él no me veía así. Por eso decidí que para la próxima, (porqué sí habría una próxima), le iba a preparar una sorpresa. Algo que desde hacía rato tenía ganas de hacer.

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AaguuspalotesLv1· hace 30 dRelatos

Amarte en secreto

RelatoErotismo y AmorUSUARIO TEXTO:   -     + Toda mi vida te amé en secreto. Las mujeres iban y venían, pero los sentimientos por vos nunca cambiaron. Muchas veces intenté no verlo o enterrarlo en lo más profundo de mi ser porque no podía, no debía amarte. Pero cuando el sentimiento es fuerte, poco se puede hacer al respecto. Lamento tanto que nos hayamos conocido de la forma en que lo hicimos, pero a veces el destino es caprichoso y no podemos más que resignarnos a la realidad. Y mi realidad es que amo a la mujer de otro, amo a la mujer de mi mejor amigo. Tantas veces sentí envidia y celos por verte con él, pero lo cierto es que si no fuera por él, no te habría conocido. Tantas veces traté de contentarme solo con verte y que fueras mi amiga, pero lo único que lograba era tener que repetirme una y otra vez, es la novia de mi amigo, es la novia de mi amigo. Y acá estamos hoy, en el funeral de mi mejor amigo. Yo estoy destrozado y vos no encontrás la forma de contener tu dolor, pero soy tan basura que no dejo de pensar que ahora sos libre, que yo soy libre para amarte sin sentir culpa. Me acerco a vos y con toda la sinceridad te digo que entiendo tu dolor, que voy a estar ahí para ayudarte en lo que necesites. Y como siempre, respondes con dulzura, me agradeces y me abrazas rompiendo en llanto. No sé si sufro más por no volver a ver a mi amigo o por tu sufrimiento. El funeral termina y nos despedimos. Te repito que cuentes conmigo para lo que sea, incluso si es solo para hablar; soy sincero en mi palabras, pero no quiero perderte y aunque te enamores de otro quiero seguir estando a tu lado. Con pesar me volves a agradecer y te vas. Los días pasan y como no quiero ser pesado te doy un espacio y no te molesto. La pérdida de mi amigo me sigue pesando, pero entiendo que así es la vida y trato de seguir adelante. Sigo sin comunicarme con vos, no quiero perderte, pero tampoco sé qué decirte y no quiero estar revolviendo una herida, así que considero mejor darte un poco más de tiempo. Hasta que un sábado me llega un mensaje tuyo. Mi corazón salta de felicidad. Me pedís de venir a mi casa para charlar. Cuando llegas noto que tu pesar no ha cesado. Aunque no estás llorando, un poco tratás de disimularlo, pero te conozco, seguís destrozada. Te pregunto cómo estás y me decís que mejor, que de a poco estás volviendo al trabajo, que necesitas despejarte, salir de tu casa y que por eso habías venido. Me alegra tanto saber que de todos tus seres queridos recurriste a mí. Pero temo que nunca dejes de verme como un amigo. Continuamos hablando y sin pensarlo mucho comienzo a contarte una anécdota graciosa de antes de que mi amigo fuera tu novio. Logro hacerte reír, al menos un poco, pero luego caes en silencio y comenzás a llorar. Soy un idiota, cómo podría eso hacerte sentir mejor si lo que buscabas era despejar tu mente. Me siento a tu lado y te pido perdón mientras te abrazo. Me devolvés el abrazo y rompes en llanto. Me decís que no podés dejar de extrañarlo, aunque sabés que él habría querido que sigas adelante, pero sentís que no vas a lograrlo. Trato de consolarte diciendo que vas a lograrlo, que sos fuerte y no estás sola. Me suelto de tu abrazo y te miro a los ojos. A pesar de tus ojos llorosos e hinchados te veo tan hermosa y vulnerable que siento que no quiero dejarte ir, que no voy a poder contenerme. Pongo mi mano en tu cara y seco tu mejilla con mi pulgar. Trato de consolarte para poder seguir mirándote así de cerca y hacerte sentir mejor. No decís nada y desviás tu mirada hacia otro lado. Tus ojos vuelven a llenarse de lágrimas y no logro controlarme, tengo que hacerte sentir mejor. Te beso en la mejilla y me miras sin comprender. Ya no me importa. Con mucho cariño pongo mis manos en tu cara atrayéndote hacia mí y muy despacio te beso. No decís nada, pero tampoco me respondés el beso. Sigo besándote, no puedo contenerme, no quiero contenerme. Separo mi cara de la tuya y te miro a los ojos. Ya no estás llorando, pero no sé cómo interpretar tu mirada y tu silencio. Cierro mis ojos, me acerco más a vos para besarte de nuevo. Te alejas un poco de mí, pero no decís nada. Te miro sin soltarte, siento que pasan horas, una eternidad y de pronto pones tus manos sobre las mías y me besas. Tengo miedo, miedo de estar soñando, miedo de que esto sea mentira, que no esté pasando. Trato de controlar mis manos, mis impulsos, no quiero lastimarte por la emoción que siento. Me muevo con suavidad, toco tu pelo y siento como mis manos tiemblan. Nos seguimos besando y te abrazo. Si pudiera decirte todas las veces que soñé con este momento, que pensaba en vos y te deseaba en silencio. Pero no digo nada, temo asustarte. Comienzo a acariciarte la espalda. Necesito más de vos, me siento embriagado y no puedo detenerme. Pongo mi mano en tu pierna y eso te asusta. Te separas mirándome a los ojos. Tomo tu cabeza con ternura, aún temblando y por fin, después de tanto tiempo puedo decirte: ── te amo, te amo, no voy a hacer nada que no quieras ──. Dudas por un instante y volvés a besarme. Mi corazón va a explotar, la felicidad que siento es enorme y sigo besándote. Siento que voy perdiendo el control y mis besos son cada vez más apasionados. Vuelvo a tocarte la pierna y esta vez no reaccionas de la misma forma, sino que tocas mi cara y mi mano sobre tu pierna, apenas te separas y mirándome a los ojos me pedís que por favor te haga olvidar al menos por un rato. A pesar de que siento dolor al escuchar esas palabras, te miro, te entiendo y no me importa porque te amo y haría cualquier cosa para ayudarte, para estar a tu lado. Asiento con la cabeza y vuelvo a besarte. Ahora me doy cuenta que tus besos no son tan apasionados como los míos, pero ya no puedo controlarlo. Años pensando en vos, controlando mis palabras, mis acciones. Todo este tiempo me sentía atado y amordazado cuando estaba a tu lado. Y ahora que puedo ser libre ya no puedo volver atrás, aunque vos no me aceptes de la misma forma no me importa. Si necesitas usarme para poder salir adelante y sentirte mejor, por favor hacelo, porque quiero verte sonreír de vuelta. Acaricio tu pierna, cada vez más arriba, mientras te sigo besando. Vos comenzas a acariciarme la espalda y metes tu mano debajo de mi remera. Tu mano caliente se siente como una brasa gentil y amable que me quema, pero me satisface. Mi respiración comienza a acelerarse. Mi mano pasa de tu pierna a tu cola y de tu cola subo por tu cintura, sigo subiendo y me detengo en uno de tus pechos. Tu respiración también comienza a acelerarse. Tus manos acarician mi espalda y lentamente comenzás a acariciarme el pecho y luego bajas a mí cola. Acaricio tu pezón con suavidad y un leve gemido tuyo hace que me excite más. Sigo pensando que esto tiene que ser un sueño así que abro mis ojos y ahí estás vos, besandome. Te abrazo con fuerza, te pego contra mi pecho, no quiero dejarte ir. Sigo acariciandote la espalda, las piernas, tus pechos, todo de vos me encanta y no puedo evitarlo. Paso mi mano por debajo de tu remera y tu piel es suave, por favor que esto no se termine. Amago a sacarte la ropa y como no decís nada sigo adelante. Vos me sacas la remera también. Te observo semidesnuda delante mío y quisiera decirte algo, pero me aguanto. Sin que te lo pida te sacas el corpiño y miras para otro lado. Me causa ternura que sientas vergüenza y vuelvo a besarte mientras con una mano toco tu pecho desnudo y con la otra te traigo hacia mi cuerpo. Quiero sentir tu piel contra la mía. Te recuesto en el sillón tendiendome encima y pegando mi cuerpo al tuyo te beso y te acaricio y aunque todavía tenemos puestos los pantalones apoyo mi pene contra tu pelvis. Haces un leve gemido que me encanta. Pego mi frente contra la tuya y con mi mano acerco tu cabeza, quiero decirte cuanto te deseo y las veces que soñé con hacerte el amor en ese mismo lugar, pero me contengo y te beso con pasión. Seguís acariciándome, tus manos van de mi espalda a mi cabeza y a mi cola. Aprieto tus pechos y noto que eso te gusta, por lo que no dejo de hacerlo controlando mi fuerza para no lastimarte, mientras beso y lamo tu cuello. La respiración de ambos comienza a entrecortarse. Me acerco a tu oído y entre susurros te digo que me gusta mucho tu olor, esto te sobresalta y tu piel se eriza, sonrío y te doy una pequeña mordida en la oreja a lo que respondes con un leve gemido. Me doy cuenta que levemente te estás dejando llevar y me pongo feliz por eso. Vuelvo a besarte el cuello y muy despacio voy bajando hasta tus pechos. Los tomo a ambos con mis manos, los beso y los lamo por completo. Noto que tu respiración se acelera un poco más, cada tanto gemis y tus pezones se endurecen aún más, haciendo que no pueda evitar juguetear con ellos y lamerlos. De a poco vas gimiendo cada vez más. Por mi parte ya me siento bastante excitado, pero no quiero que esto termine todavía, así que comienzo a besarte y lamerte la panza hasta llegar a tu pelvis. Abro el botón de tu pantalón y lentamente bajo el cierre. Sin pensarlo mucho y sin mi ayuda te sacas por completo el pantalón y la ropa interior, así que te imito y también me desnudo por completo mientras vos seguís recostada y me observas fijamente. Tiendo mi cuerpo desnudo sobre el tuyo y te beso acariciando tus piernas mientras apoyo mi pene en tu entrepierna. Tu piel se siente muy suave y cálida y tu entrepierna ya se siente húmeda, pero aún así prefiero esperar y me dirijo a tu pelvis. Comienzo acariciándote suavemente con mi dedo pulgar tanto en tus labios como en tu clítoris observando tu cara de placer y escuchando unos leves gemidos. Pero como quiero que sientas más placer, me arrodillo, tomo con mis manos tu cadera que levemente levanto, me acerco a tu entrepierna y comienzo a lamerte. No necesito mirarte para saber que lo estás disfrutando, solo con escucharte gemir me doy cuenta. Tus gemidos ya no son tan leves y con tus manos acaricias y agarras mi pelo, lo que hace que me excite todavía más. Continúo lamiéndote y chupandote y lo disfruto tanto que yo mismo me sorprendo al escucharme dar leves gemidos de tanto en tanto. Tus caderas comienzan a moverse levemente, tus gemidos son más fuertes y rodeas mi cuello y mi espalda con tus piernas, las cuales empiezo a acariciar y me doy cuenta que no es el momento para detenerme. Tu nivel de excitación es tan grande que me decís que no pare, que siga y siento como tu humedad aumenta y me parece delicioso. Comenzas a jadear y a gemir más rápido, lo que me hace sentir realmente tan excitado que comienzo a tener un deseo muy grande por estar dentro tuyo, pero aún así te espero y te dejo terminar tranquila. Cuando terminas, me miras a los ojos y me agradeces diciendo que lo estabas necesitando. En ese momento no supe responder de otra forma que no fuera con un abrazo y un gentil y apasionado beso. Sin dejar de abrazarte me separo levemente, te miro y te pregunto si tu idea era dejarlo ahí y al escuchar tu respuesta me siento aliviado porque por el leve instante que reíste y sonreíste me dí cuenta que volvías a ser la de siempre, que tarde o temprano aunque fuese con otro podrías salir adelante. Me decís que no, que pretendes ir hasta el final, pero que tuviste la necesidad de agradecerme. Entonces vuelvo a besarte con mucha pasión mientras comenzás a acariciarme la espalda hasta bajar a mi cintura y a mi pene. Te separas de mí y esta vez sos vos la que baja hasta mi entrepierna y comenzás a lamerme y chuparme y yo el que gime de tanto en tanto. Pero no quiero que esto se acabe todavía, así que te tomo con delicadeza del brazo, te traigo hacia mí, rodamos haciendo que yo quede encima tuyo y te beso mientras acaricio uno de tus pechos. Ya estoy en mi límite y no quiero ser muy brusco, así que me incorporo, te acaricio las piernas hasta llegar a tu entrepierna y sin dejar de mirarte te toco con mis dedos y un leve gemido tuyo me hace dar cuenta que no puedo seguir esperando. Me levanto por completo de un salto y mirándome me preguntas si voy por un preservativo, t

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FFernandoymarielLv1· hace 79 dRelatos

Nos fuimos al ruca

Hola gente, con mí novia decidimos crear una cuenta para los dos donde podamos compartir nuestros relatos y las cosas que hacemos así que pasó a presentarnos. Soy Fernando, tengo 32 años, de Quilmes y vivo con mí novia hace varios años. Un tipo de altura y contextura normal de tez blanca y morocho. Mí novia se llama Mariel, tiene 30 años y también es morocha de 1,66 con muy buen culo como ya van a ver y es de esas excepciones porque tiene unas lindas tetas naturales de 100. Todo eso combinado con una actitud de trolita que disfrutamos mucho!!! Ya presentados les contamos una experiencia que nos sucedió estos días. Terminando de laburar durante la semana salimos a tomar algo por una cervecería del centro de quilmes y entre pinta y pinta se fue picando la cosa así que arrancamos para el telo porque a pesar de que vivimos solos cada tanto nos gusta darnos una revolcada en algún telo, generalmente terminamos en el Ruca. Cuando llegamos estaban todas las habitaciones ocupadas así que tuvimos que esperar en el el playón dentro del auto y para no perder tiempo arrancamos ahí. Como Mariel había ido en vestido cortito aproveché para meter mucha mano y sacarle la tanguita mientras apretabamos, no paraba de gemir con cada chupón... Ya sin tanguita fue irresistible no tocarla un poco porque a ella la encanta que la toque, para que se den una idea muchas veces no la garcho, simplemente la masturbo y ella se va a dormir muy feliz. Mientras la iba tocando en el auto no se como hice para desabrocharle ese corpiño con una sola mano y dejarla en tetas, estuvimos así un buen rato hasta que estaba toda mojadita y yo no quería quedarme sin atención así que fue derechito a hacerme un pete. Sus petes son muy especiales porque no siempre le gusta que le acabe en la boca entonces se esmera mucho en hacerme disfrutar, me lleno la pija se saliva y le pasaba la lengua de punta a punta y cada tanto una garganta profunda que cuando se atragantaba un poco salía y me chupaba la cabeza con los labios como si fuera un chupetín, no bajó mucho porque solamente me baje el cierre, siempre baja a chuparme los amigos porque sabe que me encanta, yo creo que si esa habitación no se liberaba rápido le llenaba la boca de leche sin pedir permiso. En pleno cabeceó nos golpearon el vidrio para avisarnos que ya estaba la habitación y yo me quedé esperando que largué la pija para bajar el vidrio y preguntar cuál nos tocaba pero la muy putita me miró y me dijo "vos habla que yo sigo" así que trate de bajar la ventana lo menos posible, no se para que porque no se podía disimular nada.... La habitación que nos dieron era una cagada porque tenía el baño en planta baja pegado a la cochera!!!! Por lo menos las duchas estaban arriba. Ya en la habitación me la siguió chupando pero la tuve que sacar porque no aguantaba y yo quería seguir así que la tire arriba de la cama y se la chupe toda... Cada tanto le pasaba un dedito por la cola y la penetraba como preparando la zona, estuvimos así un rato hasta que llegó su primer orgasmo que fue muy intenso!!! Quedó agotada pero a penas llevamos 20 minutos en la habitación así que mientras se recuperaba la lleve al sillón para hacerme una turca yo mismo apretándole las tetas y ella para colaborar cada tanto se las escupía para lubricarlas. Cuando se recuperó quiso venir arriba para cabalgarme, la verdad es que ver esas tetas todas manchadas fue un placer.... Fuimos rotando en 4, misionero, de costado arriba de la mesa hasta que no di más y se arrodilló para que le acabe en las tetas a las.que con mucho gusto llene de leche y para terminar me dio un besito en la pija. Yo estaba agotado así que me tire en el sillón pero Mariel estaba on fire otra vez porque se había recuperado así que vino y se sentó al lado mio en el sillón con las tetas llenas de leche para que la toque y la haga acabar... Le mandé dedos a morir porque se que le gusta mucho y cada tanto se iba retorciendo hasta que acabo por segunda vez y quedó como yo.... Nos fuimos a duchar para seguir porque yo me había quedado con las ganas de hacerle el orto pero justo sonó el aviso de que nos quedaban pocos minutos así que me tuve que quedar con las ganas. Este fue nuestro primer relato, esperamos que les haya gustado. La cuenta la vamos a seguir los dos, por eso el nombre que tiene. Saludos!!!

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Ttortuga7890Lv1· hace 81 dRelatos

La mama de mi mejor amigo 1

Uno Estoy jodiendo con Tito mi mejor amigo cuando este dela nada, me entrega su celu mientras me dice antes de salir disparado – toma cuídalo, que de seguro si Mateo me ve con el en el baño no duda en quitárselo y arrojarlo  directamente al inodoro. Moviendo mi cabeza de forma negativa, le digo antes de sonreír – no le hubieras desinflado las ruedas de su moro. Vamos solo fue una broma – me dice Tito, a lo que yo le respondo – fue una broma que le salió como 600 pesos el arreglo. Dándome una última mirada me deja el celu y perdiéndose en el baño del colegio, espero a que salga. Mientras me pongo a hacer tiempo viendo si no me había olvidado el trabajo de historia que debía entregar hoy mismo, reviso mi mochila y notando que estaba allí me relajo enseguida. A lo que saliendo de esa duda veo el celu de mi mejor amigo en mi mano y agarrándome un momento de intensa curiosidad, prendo el mismo en tanto veo como aparece el patrón de seguridad que debo colocar. Tito no sabía pero conocía el mismo a la perfección por lo que colocandolo me adentro en el mismo y viendo unas cuantas aplicaciones que yo mismo tengo, me adentro a la galería de imágenes que tiene el celu. Apenas ingresó varias carpetas aparecen y husmeando entre ellas, noto por casualidad que una de ellas tiene la imagen de un par de grandes pechos que llaman rápido mi atención. Así que poniendo mis ojos sobre la misma me atrevo a tocar la imagen, que haciéndose grande me revela algo que me dejo completamente aturdido. Ya que la imagen de esos enormes pechos vienen acompañados de una figura y cara que reconocí apenas vi, no comprendiendo como mi mejor amigo tenía una imagen como esa pensé rápidamente y mandando la misma enseguida a mi dispositivo. Trato de ocultar velozmente lo que acabo de hacer, en tanto veo como mi mejor amigo regresa y me suelta – por suerte ese matón no estaba en el baño, así que está vez safe. Asintiendo intente darle por su lado y desconcertado por lo que acababa de ver, juntos vamos a lo que sería nuestra siguiente materia. Una vez que el timbre de salida sonó trate de zafar dela compañía de mi mejor amigo y escabullen dome por varios lugares, termino casi corriendo mientras pienso que debo ver de nuevo esa imagen que tanto me perturbo toda la mañana. Ya sintiéndome seguro agarró mi celular y yendo con desesperación a la galería de imágenes, me topo con la foto que deseaba ver y ampliándola nuevamente me aseguró de no haber visto mal. Rápidamente me doy cuenta de que no estaba equivocado,no obstante me pregunto como Tito llego a tener la imagen de mi madre completamente en bolas. No comprendía como mi mejor amigo tenía en su celular ami madre en bolas, por lo que aturdido mire mejor y mientras lo hacia reconocí el lugar en donde se había hecho la bendita foto. Era la ventana del departamento donde Tito vivía con su Madre, ya que de fondo reconocí el supermercado que tenía alado. Inquieto miro la imagen mas fijamente y sin poder quitar la mirada de la tremenda mujer que tenía por delante, una incipiente erección empezó a formarse dentro de mi pantalón. Mi madre iba con un conjunto extremadamente sensual que constaba de una especie de chaqueta de color bordo con unas mangas bordadas que por delante dejaba expuestas a la perfección sus pechos, los cuales eran más que abundantes. Mientras que debajo de su anatomía llevaba solamente una pequeña tanga que hacia juego con la chaqueta y que dejaba expuestas sus masque torneadas piernas. Pero fuera de esto destacaban a su vez sus pezones los cuales estaban tan erectos que sobresalían con facilidad en la imagen, por lo que no pudiendo contenerme intente que la erección que ya llevaba encima se acomodara dentro de mis pantalones. No deseaba admitirlo pero el morbo pudo conmigo y admití para mi mismo que mi madre en esa imagen simplemente se veía nos solo fantástica, sino que se notaba tan apetecible que incluso yo su hijo la veía como una hembra caliente. Maldiciéndome internamente y no sabiendo bien quehacer o como actuar, apague la pantalla de ni celu y quedándome parado allí por un largo rato. Me puse a pensar que rayos debería hacer. Tiempo después y ya dentro del colectivo que me llevaba cerca de mi casa, todavía no sabía que iba a hacer. Si encaraba a mi madre y le contaba todo a mi viejo, sabia como todo iba a terminar y lejos estaba el deseo de arruinar a mi familia. Por lo que descarte esa opción, mientras que la otra opción que había pensado era la de hablar con mi madre y darle una oportunidad de explicarme que era lo que estaba pasando con Tito. Pero para hacer algo como esto debía tener mas pruebas de lo que estaba pasando entre mi mejor amigo y mi Madre, a lo que pensando en ello decido esperar un tiempo mas hasta lograr tener mas pruebas. Por lo que notando como el colectivo se detenía, bajo del mismo y caminando directamente hasta mi casa me pongo a actuar como si nada malo pasará. Tito Mi madre como era ya su costumbre estaba de viaje por algún lugar del mundo, así que una vez mas mi casa solo quedaba para mi. Antes algo como esto tal vez me deprimía, pero desde hace algunos meses espero con ansias su partida ya que apenas se va lo bueno comienza para mi. Pensando en esto recibo un mensaje el cual dice –estoy cerca – seguido de una imagen que de inmediato levanta mi libido. En la misma aparece la imagen de una mujer madura que conozco desde hace varios años y la cual solo lleva encima un conjunto íntimo de color turquesa, la cual deja expuesto a la perfección sus pechos los cuales se ven como de costumbre, fascinantes. Emocionado por ver tal foto le envió en respuesta un par de emoujis los cuales le hacen saber a la madura lo contento que estoy por su llegada y nada más veo que me llega el mensaje, escucho como el timbre del departamento suena. Rápido dejo el celu a un costado y acercándome a la puerta, abro la misma a la vez que le digo a la mamá de mi mejor amigo – no sabes lo caliente que estoy de verte. Susana en respuesta entra a la vez que me empuja y una vez que logró cerrar la puerta a su espalda, Junta rápidamente su boca a lamía. El beso que nos damos es de otro mundo y mientras noto como la ansiedad va ganando terreno, es inevitable que mis manos empiecen a explorar todo su cuerpo. Empiezo por bajar mis manos y tomar sus mas que grandes nalgas las cuales aprieto con tal fuerza, en respuesta la madura arroja un fuerte gemido. Ocasión que aprovecho para colarme a su espalda y pegando su cuerpo al mío, le hago saber lo excitado que estoy apoyando mi erección directamente sobre su culo. Ella notando mi falo sonríe con picardia y apoyando su cola sobre mi pene, suelta enseguida – vamos a tu cuarto que no doy mas de lo caliente que estoy. Haciendo caso de su pedido y así como estamos nos vamos hasta mi cuarto, una vez en el mismo se separa de mi y viendo como se pone en mi delante. Observó como sus manos se empiezan a desacer de los botones de la blusa que lleva encima. Una vez que la prenda vuela deja a mi vista el mismo juego de ropa interior que me envío en la imagen y haciendo lo mismo que en la foto, baja su corpiño y deja expuesto para mi deleite sus pechos los cuales miro con autentica devoción. No conteniendo me mas me adelanto y acercando mi boca a sus grandes melones me hago con sus pezones, los cuales ya en ese momento están completamente erectos. Al tacto son un auténtico manjar, por lo que desesperadome me hago de ambas mamas y mientras estrujo esas masas de carne chupo a lo loco ambos pezones. Susana en respuesta suelta auténtico gemidos de placer mientras que con sus manos acaricia mi cabeza con devoción, a lo que saliendo de mi estado actual pongo mis manos por detrás de su cintura y haciéndome dueño del cierre de su falda, bajo la misma hasta que veo como cae directamente hasta tocar el suelo. Como imaginé la tanga es la misma que la de la foto,no obstante dejando esto de lado me levanto y mientras llevo mi mano a la cintura de mi pantalón. Le suelto con deseo – creo que es hora de que reciba mi premio, no crees? Sonriéndome con lascivia Susana da media vuela y encorvando su cuerpo, toma los pliegues de su tanga y bajándosela sin ningún tipo de problema. Deja a mi vista tanto la raja de su concha, como el agujero negro que conforma su apetecible culo. Deleitandome ante tal imagen termino de sacar mi ropa interior y quedándome solo con una camiseta encima, meneo un par de veces mi falo. Mientras con mucho deseo me acerco a esa increíble hembra, que se me ofrece sin pudor alguno. Apenas me coloco en su detrás y me tomo el lujo de acariciar sus macizas nalgas, las cuales como ya me he acostumbrado se sienten firmes a ni tacto. Por lo que dejándome llevar por la sensación que tenía de repente, sin pena alguna golpeó una de ellas con tanta fuerza que prácticamente dejo la marca de mano en una de ellas. La madre de mi mejor amigo se queja por el golpe recibido, pero sonriendo como una autentica loba mueve con erotismo sus nalgas a lo que no pudiendo resistir mas pocisiono mi pene en la entrada de su concha y notando el calor que desprende la misma. De a poco la voy penetrando . La sensación es más que increíble, por lo que dejándome llevar se la meto entera, hasta que mi pubis Choca directamente con sus nalgas. Apenas la sintió Susana suelta un suspiro de satisfacción, mientras que yo me aferraba a su cuerpo y empezaba un vaivén que hacia temblar todo su cuerpo. Sintiéndome en la gloria y sabiendo el sexo que a ella le gustaba me pongo más aguerrido y tomándole de forma repentina su melena,recojo su cabello en un moño y no teniendo delicadeza alguna jaló su cabello con fuerza para atrás mientras hago que me vea y a su vez le digo con malísia –te gusta no, te gusta que te trate como la puta que eres?. Susana solo sonrió en respuesta y dejándose llevar termino por tener un orgasmo, mientras que yo siguiéndole acabe por correrme directamente dentro de su cuerpo. Sudado y cansado me desplome sobre ella y mientras me preguntaba como podía hacerle esto a la familia que me había acogido como uno mas de los suyos, me recompongo y antes de que se fuera termino por cogerme a la madre de mi amigo un par de veces más.

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EEdipo14_Lv1· hace 82 dRelatos

Escapada a la montaña con mi madre VI

Era la mañana siguiente y yo comenzaba a despertarme. A un lado pude ver a mi madre totalmente desnuda y abrazada a mí. Miré el reloj y me di cuenta de que era muy pronto todavía, apenas daban las 7am, por lo que decidí ir al baño para luego volver a dormir un rato más. Y así lo hice, fui al baño y volví a la cama, pero cuando quise darme cuenta ya estaba empalmado. Si de normal todos nos solemos empalmar de buena mañana, la vista de mi madre desnuda con sus pechos al aire no ayudaba precisamente. En ese momento pensé en despertarla para así divertirnos un poco nuevamente, pero decidí no hacer nada y seguir durmiendo, ya que no sabía cómo se lo iba a tomar. Y así hice, rápidamente me dormí y por suerte enganché de nuevo un sueño que había tenido durante toda la noche. El sueño era obvio, mi madre y yo follando sin parar. Ya había tenido sueños de este estilo claro, pero la noche anterior me había dado experiencia suficiente para sentir esos sueños aún más realistas y placenteros. Recuerdo que en un momento estaba soñando cómo mi madre me comía la polla, una de esas mamadas a garganta profunda bien cariñosas que sólo ella sabía hacer, porque si algo había aprendido aquella noche, era lo bien que se le daba y lo mucho que le gustaba a mi madre tragar verga. No tengo ni idea de cuanto tiempo estuve soñando, pero en cierto momento me desperté, y ahí vino mi sorpresa. Miré hacia abajo para comprobar si me había corrido pero no, no me había corrido, sino que tenía a mi madre haciéndome una buena mamada de buenos días. Dios que sensación despertarte de esa manera. Al darse cuenta de que yo me había despertado y de que la estaba mirando, ella me regaló una sensual sonrisa, para después seguir chupando.             -Agghh, menudo desayuno de buenos días que me has preparado mami...       -Mmm, desayuno el mio querrás decir... -decía mientras se volvía a meter mi polla en la boca-       -Vaya... pensaba que estarías menos lanzada...       -Y yo también cariño, pero me he despertado y he visto esto tan rico aquí llamándome y no me he podido resistir.       -Pues disfrútala, cómo te dije a ayer a partir de ahora es tooda tuya -dije yo mientras le comenzaba a follar lentamente la boca-.             Yo estaba que no me lo creía, hacía apenas una hora tenía dudas de si estaría arrepentida de lo sucedido o no, y ahora me levanto con ella entre mis piernas totalmente entregada dándome los buenos días. Estuvimos así unos cuantos minutos, hasta que ya no pude más.             -Mamá aagghh... Dios me voy a correr no puedo más...       -¿Quieres correrte cielo?       -Sí mami, quiero correrme...       -¿Tienes muchas ganitas?       -Joder... Sii... Aaagghh...       -Mmmm... -en ese momento miró su reloj- ¡Uy pero mira qué tarde es! Vamos a tener que dejar esto para otro momento cielo, que hay que preparar el desayuno.       -¿Qué? Espera espera estoy a punto -yo no entendía nada-.       -Tranquilo cariño lo dejamos para más tarde, ¿no te importa verdad? -decía ella con una cara desafiante y juguetona, claramente quería jugar un poco conmigo-       -¿En serio me vas a hacer esto? Joder mira cómo estoy.       -Venga no seas tonto que no será para tanto jeje. Ale voy a ducharme, nos vemos abajo -decía mientras me daba un piquito y se reía-.             ¡Mi madre estaba jugando conmigo! Me había despertado con una de las mejores mamadas del mundo para después dejarme a medias. Esto no podía quedar así, si quería guerra, tendría guerra. Decidí no acabarme la paja para así guardar reservas, me duché y bajé a la cocina para desayunar. Ahí encontré a mi madre haciendo unas tostadas para los dos. Llevaba bikini nuevo el cual nunca le había visto, súper sexy, con un tanga que dejaba casi todo su culo al aire y una parte de arriba con forma de triángulos la cual apenas le conseguía sujetar las tetas.             -¡Hola cariño! Ven siéntate que estoy preparando el desayuno.       -¿Qué hay para desayunar mamá?       -Pues estoy haciendo unas tostadas con tomate.       -Mmm qué pena, a mí me apetecía más otra cosa -mi voz comenzaba a sonar juguetona-.       -Vaya hombre. Bueno ¿pues no querrás que las tire no? Jajaja.       -No tranquila, me las comeré luego, ahora quiero comerte a ti.       -Iván cielo debemos echar un poco el fren...             No le dio tiempo a acabar la frase cuando me acerqué por su espalda para darle la vuelta y plantarle un buen morreo. Sabía que a mi madre le gustaban los besos tanto o más que a mí, por lo que eso la calentaría bastante. Estuvimos besándonos un par de minutos, parando sólo para mirarlos a los ojos, coger aire y seguir juntando nuestras húmedas bocas. Rato después la agarré del culo para subirla a la encimera de la cocina, para seguido abrirle bien las piernas y comenzar a masturbarla por debajo del tanga, todo esto claro mientras seguíamos dándole a la lengua. Comencé a notar la entrepierna de mi madre más que encharcada, por lo que decidí pasar al plato fuerte. Fui bajando mientras le besaba cada rincón de su cuerpo, el cuello, las tetas, el ombligo, todo eso para llegar a ese rico manjar. Le aparté el tanga con una mano sin llegar a quitárselo, para poner degustar ese rico coño. Estaba tal cual la noche anterior, rojito, hinchado y bien jugoso, por lo que no esperé ni dos segundos y comencé a comérmelo con ansia.             -Mmmm... dios cariño, sí que te gusta comerle el coño a mami eh...       -Y a ti que te lo coma, ¿a que sí?       -Aggghhh, cómo no me va a gustar que me hagan una cerdada tan rica cómo esta... Pues claro que me gusta. ¡Me encanta! Mmm...       -Pues yo se de algo que te gusta aún más -a la vez que le lamía el clítoris, le metí un par de dedos, ya que sabía que eso la volvía loca-       -JOD...ER... Dios nene tu sí que sabes lo que le gusta a mamá... Sí así así, méteme bien esos deditos -decía mientras se masajeaba las tetas, pellizcándose los pezones muy suavemente-.       -Mmmmm...       -Ufff... Sí... Hazme acabar amor... Haz que mami se corra...       -Mmm.. ¿te vas a correr para mí?       -Aggghhh... Sí cariño... Me corro, me corroo...             En ese momento me separé y me senté tranquilamente a desayunar con una sonrisa de oreja a oreja, dejándola así al borde del orgasmo, tal y cómo ella había hecho conmigo.             -¿Estás de coña? ¿En serio me vas a dejar así?       -Bueno es que vi que era tarde, y me apetecía desayunar -dije bien sonriente-.       -Menudo cabrón estás hecho jajaja -decía mientras se bajaba de la encimera-. Bueno pues ahora que me has dejado así tendré que acabar por mi misma.       -Me parece muy buena idea mamá, pero no tardes mucho en el baño que luego tengo que entrar yo.       -No tranquilo, es que hoy me apetece variar un poco -decía mientras cogía una silla y se sentaba justo a mi lado, apuntando hacia mí-.             En ese momento se quitó el bikini por completo y se sentó recostada y con las piernas apoyadas en la mesa donde yo desayunaba tranquilamente. Acto seguido comenzó a masturbarse sin cortarse un pelo, gimiendo cómo si la estuvieran follando y gritando sin vergüenza alguna. Yo estaba alucinado, mi madre había pasado de ser una mujer cortada y reservada a masturbarse sin pudor alguno en la cara de su hijo con total normalidad. Aquella escena la verdad es que me puso a cien. En algún momento pensé incluso en abalanzarme sobre ella para ser yo mismo el que le provocara el inminente orgasmo, pero sabía perfectamente que eso era lo que ella quería, por lo que reprimí mis instintos. Y no sólo eso, sino que respondí, ya que decidí hacer lo mismo que ella. Y así fue, me bajé el calzoncillo, acomodé mi silla y comencé a hacerme una lenta y lubricada paja manteniendo en todo momento el contacto visual. Obviamente quería tentarme con sus armas, pero yo sabía perfectamente que en este punto ella se moría por mí tanto como yo por ella, y sus miradas no mentían. Comenzó a intercalar miradas entre mis ojos y mi polla mientras se mordía el labio, señal de que tenía unas ganas tremendas de saltar a mamarla. Y así estuvimos un buen rato, con cada uno de nosotros deseoso de comerse al otro, pero conteniéndonos para no perder aquel pervertido juego que habíamos comenzado. No pasó mucho tiempo y mi madre comenzó a gemir y gritar de una manera mucho más notable, retorciéndose en leves espasmos mientras se palmeaba el coño con toda su corrida chorreándole. Esto hizo que instantáneamente yo me eyaculara sin previo aviso, con unos cinco chorros saliendo directamente hacia mi madre, chorros los cuales ella recogía con los dedos para después llevarse a la boca.             -Mmmm... Parece que hemos empatado, ¿no? Jajaja -decía ella mientras se relamía los dedos-.       -Jajaja pues eso creo mamá. Eso sí, he estado a punto de lanzarme a comerte enterita más de una vez, no sabes lo que me ha costado contenerme.       -Dios hijo la verdad es que yo también he tenido que hacer un esfuerzo. Sé que esto que estamos haciendo está fatal, y que deberíamos parar, pero no sé por qué ando cachonda perdida todo el día -se notaba que mi madre estaba desatando toda la sexualidad reprimida de años y años-.       -Bueno mamá ya sabes que esto queda entre nosotros, simplemente nos estamos divirtiendo no tengas remordimiento.       -Ese es el problema hijo, demasiada diversión es peligrosa -mi madre claramente tenía el miedo de que acabáramos follando, lo cual a este paso era cuestión de tiempo-.       -Bueno de momento con este juego me he divertido mucho mamá, supongo que estamos en paz, ¿no? Jajajaja.       Eso creo sí jajaja. En ese caso hagamos una tregua -dijo mientras me tendía la mano con la que se había masturbado, la cual estaba llena de su corrida-       -¡Tregua pues! -le dije yo dándole un apretón con mi mano llena semen mientras ambos reíamos-             La mañana pasó y llego la tarde sin ningún acontecimiento a destacar salvo algún beso cuando nos cruzábamos o algún chiste algo subido de todo, lo cual a estas alturas ya era algo prácticamente cotidiano de la convivencia. A eso de las 5 de la tarde nos pusimos a tomar el sol, yo en un bañador normal y corriente y ella con el mismo bikini que llevaba por la mañana, el cual hacía que sus tetas se vieran de lo más jugosas y apetecibles, más que de costumbre quiero decir. Junto a la piscina teníamos varias tumbonas y hamacas, por lo que los tos estábamos acostados simplemente disfrutando del sol y de la calma de la montaña.             -Oye Iván cielo, ¿te importaría echarme algo de aceite bronceador por la espalda?       -No claro mamá, ¿dónde está?       -Creo que lo metí en mi maleta de mano, está en el baño de abajo.       -Vale voy a ver.             Y así hice, fui al baño y ahí estaba la maleta. Me puse a rebuscar entre una gran cantidad de cremas que mi madre había traído cuando por fin encontré el aceite. Lo curioso fue darme cuenta que en el bote no ponía aceite bronceador, sino que ponía aceite lubricante. Mi madre nunca ha visto bien de cerca, por lo que pensé que seguramente se habría equivocado al comprarlo, ya que no era la primera vez que le pasaba algo así. Igualmente me puse a mirar toda la maleta para estar seguro de que no había realmente un bronceador, y sorprendentemente sí que lo había. Pero la verdadera sorpresa no fue esa, sino encontrarme en un doble fondo de la maleta nada más y nada menos que, ¡un dildo! Era un clásico pene de goma, sin vibración ni nada, con ventosa en los huevos y un montón de venas. Tenía un diámetro parecido al mío pero mucho más largo obviamente, sin duda un señor consolador. Ahora todo tenía sentido, ese lubricante no había sido comprado por error. De nuevo descubría una faceta de mi madre cada vez más atrevida, no paraba de sorprenderme. Así que nuevamente la oportunidad de jugar un poco con mi madre se presentaba ante mis ojos, por lo que decidí guardarme el dildo como bien pude en el bañador, coger sólo el aceite lubricante y volver a la piscina.             -Ay hijo mucho has tardado, ¿lo has encontrado?       -No

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