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#Sensacion

Fotos, gifs y packs de Sensacion subidos por la comunidad.

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BBACARDI89Lv1· hace 52 minRelatos

Mi primera vez

Hoy quiero compartir con ustedes una experiencia la cual me. Ha dejado dudando de mi heterosexualidad durante años, el como tuve varias experiencias homosexuales con un amigo al principio solo era toqueteos que aprovechamos cuando salíamos al monte por que soy de un pueblo todo comenzó un día que estábamos viendo unas revistas porno y tuvimos la idea de recrear las poses, un piedra papel o tijera era lo que decidia quien era el pasivo y el activo al principio era con ropa de confesar que a pesar del pantalón de mezquilla podía sentir esa verga dura al paso del tiempo lo hacíamos sin ropa pero solo rozamos el pené yo en su culo y el en el mio nos exitava ver el. Como nuestros penes se ponían durisimos no teníamos esa idea de que eso era de hay por ignorancia jajaja, un día el me dijo cierra los ojos y abre la boca y me metió su pené en mi boca la sensación fue un tanto asquerosa ya que podía oler la. Orina vieja y sudor en sus pelos pero al momento de sentir eso algo me quemo por dentro pero saque ese pené de mi boca por lo mismo después el me la chupo ami igual esa noche no pude dormir ni sacarme de mi cabeza esa sensación de tener esa verga en mi boca el sabor amargo ese día me la jale pensando en que se la mamaba y termine como manguera, al. Día seguiente fui a buscarlo para irnos al monte y se la mame al principio con un poco de asco pero me calenté y parecía becerro destetado podía sentir como se le inchaba con cada mamada mi pené colgaba un hilo de precum y más cuando el. Sujeto mi cabeza con sus manos pero me quite, y se corrió sobre la tierra, yo estaba caliente y con la verga dura y me la. Jalo hasta hacerme terminar, después nos fuimos a bañar en la pila donde toman agua las vacas y volvimos a recrear las esenas de la revista la posición era a gatas y perdí así que me toco empinarme presento su verga en mi culo aun mojado pero esta vez quería trozar me por que me separo las nalgas lo más que pudo y me clavo su verga en mi culo fue una sensación senti como esa verga abrió paso en mi intestino hasta topar en su pelvis yo solo puje y me la saco muy rápido y me dice esta bien caliente we después de eso solo presentaba su verga en mi culo, ese día quede con una sensación de lo tenia abierto, y me fui a mi casa me bañe y me acosté pensando en lo qie había pasado, Si quieren una segunda parte comenten y se las cuento...

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CCarlita_transLv1· hace 1 dRelatos

El portero de la calle Helguera 2 (trans)

Gracias por los comentarios y los puntos, prosigo entonces con mi historia: Después de haberle hecho la paja al portero, volví a mi casa, y aprovechando que no estaban mis viejos, entré a su habitación a buscar la revista porno que guardaban debajo de la cama. Aunque ya la había visto varias veces, volví a hojearla con renovado interés. Ya había sentido entre mis dedos una pija de verdad, por lo que las fotos adquirían una nueva dimensión frente a mis ojos. Pero cuánto más miraba, más me lamentaba, ya que veía como las bocas de las mujeres se comían esos terribles chotazos, y aunque yo había tenido ganas de hacer lo mismo, no me había atrevido. Quizás si él me lo hubiese pedido, pero no me lo pidió. ¿Acaso no le gustaría? Me pasé todo ese día y el siguiente comiéndome la cabeza, lamentándome una y otra vez por no animarme a dar ese paso. Unos días después volví al edificio, a la misma hora, a las ocho de la mañana. Él estaba barriendo la vereda, pero al verme, me hizo un gesto para que lo siguiera, y entramos, volviendo a recorrer el mismo camino que aquel primer día. Ésta vez, sabiendo ya lo que iba a ocurrir, sentía como un millar de mariposas en el estómago. -Sabía que ibas a volver- me dice ya en el pasillo, tomándome de la cintura, como lo haría cualquier hombre con una chica. Eso me encantó. Entramos al mismo cuarto, me convida un mate, y mientras me lo tomo,  comienza a desprenderse el pantalón. -Empezá vos y y después si me animo también te la hago- me dice. Pero antes de que pueda agregar nada más, se la saco afuera yo mismo, e hincándome de rodillas, como lo hacían las modelos de la revista, me la meto en la boca. Eso sí que lo sorprendió, pero superado el estupor inicial, puso las manos en la cintura, dispuesto a disfrutar de lo que vendría a continuación.  Era la primera vez que hacía algo así, que tenía una parte importante de un hombre dentro mío, solo sabía lo que había visto en la dichosa revista de mis padres, pero por alguna inspiración divina, se la empecé a chupar como si mis labios ya tuviesen un amplio entrenamiento al respecto. Por como lo gozaba el tipo, entre exaltados suspiros, la cara como en trance, lo estaba haciendo más que bien. Será que cuándo hacés algo que te gusta, no hay forma de hacerlo mal. Yo seguía chupando y chupando, sin saber cómo continuar de ahí en más. Por suerte, él decidió por mí. Me levantó de un tirón, arrebatándome tan delicioso pedazo, y tras mirarme brevemente a los ojos, me besó en la boca. Pero no con un pico, sino con un chupón intenso, profundo, como en las películas. ¡Mejor que en las películas!, porqué era yo el que lo disfrutaba. Mientras nos besábamos, me baja el pantalón, el calzoncillo, y pegando su pija a la mía, agarra las dos juntas, y las masturba en bloque. ¡Que delicia por Dios! Sentir su lengua entrelazada a la mía, y su sexo junto al mío, creí nada podría superar eso, pero estaba muy equivocado. Me vuelve a mirar en esa forma en qué nadie me había mirado jamás, y dándome la vuelta, me reclina sobre la mesa. Me acaricia las nalgas, deslizando sus dedos por toda la raya, haciéndome estremecer. Giro la cabeza y lo veo parado tras de mí, la pija combada hacia arriba de tan dura que la tiene. Primero me mete los dedos en el culo, para dilatarme, tras lo cuál se escupe un par de veces en la mano, extendiendo toda esa saliva en torno a la punta de la pija. Cuando siento que me la apoya, creo que voy a morirme.  -¿La querés? Pensalo bien, porque una vez que empiece no voy a poder parar- me dice, dándome unas cabeceaditas que me vuelven loco. Lo veo a él, tan excitado, le veo la pija, tan bellamente enhiesta, ¿cómo podría decirle que no? -¡Sí, la quiero...!- le aseguro con todas mis ganas, estirando una mano para acariciarlo. ¡Ay, cuando lo siento por entre los cachetes de la cola! No me olvido nunca de esa sensación. Cómo me acomoda la pija y presiona hacia dentro, con fuerza, tratando de vulnerar ese orificio todavía virgen de mi cuerpo. Obvio que me duele, pero me la aguanto, no vaya a ser que se arrepienta y me la saque. -¡Ahh... Ahhhh... Ahhhhh...!- me empiezo a quejar cuando consigue meter la puntita del glande. ¡Que placer, por favor! No me había metido casi nada y yo ya estaba que me meaba del gusto. Por supuesto que sigue empujando, con más firmeza cada vez, abriéndome, calzándome todo ese paquete, pedazo por pedazo. -¡Pará, pará...!- le digo en un momento, cuándo me va metiendo apenas poco menos de la mitad. Sentía que me iba a reventar las tripas de tanta carne que me metía. Eran un montón de sensaciones mezcladas, confusas, algunas más intensas que las otras.  Por un lado quería que me la saque, para que ya no me lastime más, pero por el otro, la quería más adentro todavía. -¿Te duele?- me pregunta con un dejo de preocupación, aunque sin retroceder ni siquiera lo mínimo. -Un poco...- le digo, tratando de dilatar el esfinter, para que ese primer impacto fuera lo menos traumático posible. -Pero seguí que me gusta...- lo aliento de inmediato, no vaya a ser que por compasión se retire y me deje con las ganas. Por suerte no resultó ser de los compasivos, por qué ahí mismo me agarró bien fuerte de la cadera, y con un empujón que de verdad me hizo ver las estrellas, me metió todo el resto. Me mordí el labio inferior para no gritar, hasta me lo lastimé, de eso me di cuenta después, sintiendo un ardor irresistible en toda esa zona. Más allá del dolor, que de a poco iba menguando, me volvía loco sentir sus huevos y pelos contra mi cola.  Ese hombre estaba dentro mío, me lo repetía una y otra vez, y me parecía irreal, algo que le pasaba a otro y no a mí. -Ahora me voy a empezar a mover..., decime si te duele...- me avisa con una dulzura que era miel para mis oídos. -¡Mmmmhhhh...!- asiento, incapaz de pronunciar ni siquiera un monosílabo. No creía que me pudiera doler más, pero cuando empieza a moverse, el ardor se intensifica, se vuelve apenas soportable, pero eso es lo que quiero, lo que busco, lo que empecé a anhelar apenas descubrí esa revista porno debajo de la cama de mis padres. Que una de esas pijas me rompiera bien el culo. Ni me di cuenta cuándo ese terrible escozor que sentía comienza a diluirse, volviéndose apenas perceptible. Sigue doliendo, claro, pero no tiene ni comparación con el placer que me proporciona, entrando y saliendo, haciendo un ruido que se mezcla sutilmente con mis suspiros. Por supuesto que él tampoco se queda callado, gruñe, jadea, resopla, sin detenerse, fluyendo ahora sí con relativa comodidad por mi convulsionado interior. Me sostengo de los bordes de la mesa y cierro los ojos, disfrutando de esa primera cogida, tratando de guardar en mi memoria corporal cada una de esas sensaciones que estoy gozando por primera vez. El placer que siento es demasiado, un tumulto de emociones que explotan e impactan con mayor intensidad cada vez. En eso siento que me la saca, hasta me parece advertir el ¡PLOP! que hace mi culito al vaciarse, y enseguida algo tibio y espeso derramándose por mis nalgas. Me acabó en la cola y les aseguro que enloquecí del gusto. Mientras él se repone del impacto, me doy la vuelta, me echó a sus pies y se la vuelvo a chupar, saboreando ahora, por primera vez, la leche de un hombre. -Sí fueras una chica me caso con vos- me dice luego del sexo, levantándose ya el pantalón. Me encanta ver cómo se lo sube y se lo abrocha. -¿Y con tu mujer que hacés?- le pregunto subiéndome el mío. -La dejo- responde sin el menor asomo de duda -Nunca cogí con ella como te acabo de coger a vos- Con eso me enamoró. Volví a mi casa creo que sin pisar el suelo, iba como flotando, con una sonrisa de oreja a oreja. Me acababan de romper el culo, y yo feliz, chocho de la vida. Sin embargo había un pero... Lo que me dijo, "si fuera una chica...", se quedó dando vueltas por mi cabeza todo ese día. Yo, más allá de haber nacido hombre, me sentía mujer, y más aún estando con él, actuaba como si fuera una chica, pero por lo que había dicho, él no me veía así. Por eso decidí que para la próxima, (porqué sí habría una próxima), le iba a preparar una sorpresa. Algo que desde hacía rato tenía ganas de hacer.

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CCarlita_transLv1· hace 1 dRelatos

El portero de la calle Helguera 2 (trans)

Gracias por los comentarios y los puntos, prosigo entonces con mi historia: Después de haberle hecho la paja al portero, volví a mi casa, y aprovechando que no estaban mis viejos, entré a su habitación a buscar la revista porno que guardaban debajo de la cama. Aunque ya la había visto varias veces, volví a hojearla con renovado interés. Ya había sentido entre mis dedos una pija de verdad, por lo que las fotos adquirían una nueva dimensión frente a mis ojos. Pero cuánto más miraba, más me lamentaba, ya que veía como las bocas de las mujeres se comían esos terribles chotazos, y aunque yo había tenido ganas de hacer lo mismo, no me había atrevido. Quizás si él me lo hubiese pedido, pero no me lo pidió. ¿Acaso no le gustaría? Me pasé todo ese día y el siguiente comiéndome la cabeza, lamentándome una y otra vez por no animarme a dar ese paso. Unos días después volví al edificio, a la misma hora, a las ocho de la mañana. Él estaba barriendo la vereda, pero al verme, me hizo un gesto para que lo siguiera, y entramos, volviendo a recorrer el mismo camino que aquel primer día. Ésta vez, sabiendo ya lo que iba a ocurrir, sentía como un millar de mariposas en el estómago. -Sabía que ibas a volver- me dice ya en el pasillo, tomándome de la cintura, como lo haría cualquier hombre con una chica. Eso me encantó. Entramos al mismo cuarto, me convida un mate, y mientras me lo tomo,  comienza a desprenderse el pantalón. -Empezá vos y y después si me animo también te la hago- me dice. Pero antes de que pueda agregar nada más, se la saco afuera yo mismo, e hincándome de rodillas, como lo hacían las modelos de la revista, me la meto en la boca. Eso sí que lo sorprendió, pero superado el estupor inicial, puso las manos en la cintura, dispuesto a disfrutar de lo que vendría a continuación.  Era la primera vez que hacía algo así, que tenía una parte importante de un hombre dentro mío, solo sabía lo que había visto en la dichosa revista de mis padres, pero por alguna inspiración divina, se la empecé a chupar como si mis labios ya tuviesen un amplio entrenamiento al respecto. Por como lo gozaba el tipo, entre exaltados suspiros, la cara como en trance, lo estaba haciendo más que bien. Será que cuándo hacés algo que te gusta, no hay forma de hacerlo mal. Yo seguía chupando y chupando, sin saber cómo continuar de ahí en más. Por suerte, él decidió por mí. Me levantó de un tirón, arrebatándome tan delicioso pedazo, y tras mirarme brevemente a los ojos, me besó en la boca. Pero no con un pico, sino con un chupón intenso, profundo, como en las películas. ¡Mejor que en las películas!, porqué era yo el que lo disfrutaba. Mientras nos besábamos, me baja el pantalón, el calzoncillo, y pegando su pija a la mía, agarra las dos juntas, y las masturba en bloque. ¡Que delicia por Dios! Sentir su lengua entrelazada a la mía, y su sexo junto al mío, creí nada podría superar eso, pero estaba muy equivocado. Me vuelve a mirar en esa forma en qué nadie me había mirado jamás, y dándome la vuelta, me reclina sobre la mesa. Me acaricia las nalgas, deslizando sus dedos por toda la raya, haciéndome estremecer. Giro la cabeza y lo veo parado tras de mí, la pija combada hacia arriba de tan dura que la tiene. Primero me mete los dedos en el culo, para dilatarme, tras lo cuál se escupe un par de veces en la mano, extendiendo toda esa saliva en torno a la punta de la pija. Cuando siento que me la apoya, creo que voy a morirme.  -¿La querés? Pensalo bien, porque una vez que empiece no voy a poder parar- me dice, dándome unas cabeceaditas que me vuelven loco. Lo veo a él, tan excitado, le veo la pija, tan bellamente enhiesta, ¿cómo podría decirle que no? -¡Sí, la quiero...!- le aseguro con todas mis ganas, estirando una mano para acariciarlo. ¡Ay, cuando lo siento por entre los cachetes de la cola! No me olvido nunca de esa sensación. Cómo me acomoda la pija y presiona hacia dentro, con fuerza, tratando de vulnerar ese orificio todavía virgen de mi cuerpo. Obvio que me duele, pero me la aguanto, no vaya a ser que se arrepienta y me la saque. -¡Ahh... Ahhhh... Ahhhhh...!- me empiezo a quejar cuando consigue meter la puntita del glande. ¡Que placer, por favor! No me había metido casi nada y yo ya estaba que me meaba del gusto. Por supuesto que sigue empujando, con más firmeza cada vez, abriéndome, calzándome todo ese paquete, pedazo por pedazo. -¡Pará, pará...!- le digo en un momento, cuándo me va metiendo apenas poco menos de la mitad. Sentía que me iba a reventar las tripas de tanta carne que me metía. Eran un montón de sensaciones mezcladas, confusas, algunas más intensas que las otras.  Por un lado quería que me la saque, para que ya no me lastime más, pero por el otro, la quería más adentro todavía. -¿Te duele?- me pregunta con un dejo de preocupación, aunque sin retroceder ni siquiera lo mínimo. -Un poco...- le digo, tratando de dilatar el esfinter, para que ese primer impacto fuera lo menos traumático posible. -Pero seguí que me gusta...- lo aliento de inmediato, no vaya a ser que por compasión se retire y me deje con las ganas. Por suerte no resultó ser de los compasivos, por qué ahí mismo me agarró bien fuerte de la cadera, y con un empujón que de verdad me hizo ver las estrellas, me metió todo el resto. Me mordí el labio inferior para no gritar, hasta me lo lastimé, de eso me di cuenta después, sintiendo un ardor irresistible en toda esa zona. Más allá del dolor, que de a poco iba menguando, me volvía loco sentir sus huevos y pelos contra mi cola.  Ese hombre estaba dentro mío, me lo repetía una y otra vez, y me parecía irreal, algo que le pasaba a otro y no a mí. -Ahora me voy a empezar a mover..., decime si te duele...- me avisa con una dulzura que era miel para mis oídos. -¡Mmmmhhhh...!- asiento, incapaz de pronunciar ni siquiera un monosílabo. No creía que me pudiera doler más, pero cuando empieza a moverse, el ardor se intensifica, se vuelve apenas soportable, pero eso es lo que quiero, lo que busco, lo que empecé a anhelar apenas descubrí esa revista porno debajo de la cama de mis padres. Que una de esas pijas me rompiera bien el culo. Ni me di cuenta cuándo ese terrible escozor que sentía comienza a diluirse, volviéndose apenas perceptible. Sigue doliendo, claro, pero no tiene ni comparación con el placer que me proporciona, entrando y saliendo, haciendo un ruido que se mezcla sutilmente con mis suspiros. Por supuesto que él tampoco se queda callado, gruñe, jadea, resopla, sin detenerse, fluyendo ahora sí con relativa comodidad por mi convulsionado interior. Me sostengo de los bordes de la mesa y cierro los ojos, disfrutando de esa primera cogida, tratando de guardar en mi memoria corporal cada una de esas sensaciones que estoy gozando por primera vez. El placer que siento es demasiado, un tumulto de emociones que explotan e impactan con mayor intensidad cada vez. En eso siento que me la saca, hasta me parece advertir el ¡PLOP! que hace mi culito al vaciarse, y enseguida algo tibio y espeso derramándose por mis nalgas. Me acabó en la cola y les aseguro que enloquecí del gusto. Mientras él se repone del impacto, me doy la vuelta, me echó a sus pies y se la vuelvo a chupar, saboreando ahora, por primera vez, la leche de un hombre. -Sí fueras una chica me caso con vos- me dice luego del sexo, levantándose ya el pantalón. Me encanta ver cómo se lo sube y se lo abrocha. -¿Y con tu mujer que hacés?- le pregunto subiéndome el mío. -La dejo- responde sin el menor asomo de duda -Nunca cogí con ella como te acabo de coger a vos- Con eso me enamoró. Volví a mi casa creo que sin pisar el suelo, iba como flotando, con una sonrisa de oreja a oreja. Me acababan de romper el culo, y yo feliz, chocho de la vida. Sin embargo había un pero... Lo que me dijo, "si fuera una chica...", se quedó dando vueltas por mi cabeza todo ese día. Yo, más allá de haber nacido hombre, me sentía mujer, y más aún estando con él, actuaba como si fuera una chica, pero por lo que había dicho, él no me veía así. Por eso decidí que para la próxima, (porqué sí habría una próxima), le iba a preparar una sorpresa. Algo que desde hacía rato tenía ganas de hacer.

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AAnt55Lv1· hace 31 dRelatos

Alejandra recien separada 7 - El masajista 1

Después de la charla con Gracia , realmente me dejo pensando esto de estar cerca de una mina que vive garchando con cualquiera, era algo que nunca me lo hubiera permitido antes, por momentos me daba vergüenza pensar las cosas que había hecho con ella y no se, me decepcione conmigo misma, por eso empecé a tomar distancia de Gracia. Definitivamente somos distintas, ella es mas liberal y anda haciendo cualquier locura, pero yo no quiero eso; la última que me contó con los camioneros creo que me la pinto totalmente, en el fondo me da mucha pena que una mujer joven y linda tenga que entrar en esa para estar bien, me imagino conociéndola que van a envolverla, cojerla y después dejarla en banda como siempre. Bueno les cuento sobre mi, a veces estoy triste y extraño a mi pareja, pero por momentos me pongo el traje de fuerte y trato de vivir mi vida de otra manera, tengo otras amigas menos trolas con las que a veces charlamos o salimos a tomar algo, una de ellas Patricia me contó que ella paso por esto y que al final se quedo mas sola que nunca, espero no me pase a mi. Me recomendó que vaya a al masajista al que ella va frecuentemente , que me va a ayudar a disipar las tensiones de esta etapa y además el tipo es un rebuena onda y sabe guiarte para que salgas de estos transes.Me paso el número para que llame a la secretaria y le pida un turno. El miércoles a la tarde termine full y cuando llegue a casa veo un mensajito de Patri, el numero del masajista es 02915645XXX , apúrate que no tiene muchos turnos disponibles esta semana. Al toque hablo y me atiende una mujer, era su secretaria y le conté que era recomendada de Patricia y necesitaba un turno para descontracturar, la mujer me dijo que estaba todo ocupado hasta la otra semana , y si era muy urgente?, no se por que le dije que si que estaba muy dolorida, bueno en ese caso le puedo dar el último turno del viernes a las 20 hs. Si me parecía bien que me mandaba el cbu para que deposite el arancel y luego me vuelve a llamar para las instrucciones de la sesión, etc. etc. bueno le dije , me mando el importe $ 1200 y le hice una transferencia, le avise a la mina del consultorio y ella me dijo que fuera a las 1950 hs el viernes próximo, con poca ingesta de líquidos, ropa suelta y en lo posible con zapatos bajos, bueno pensé esto para una sesión de masajes jaja Bueno el viernes termine en la oficina a las tres de la tarde, me fui a casa a mirar tv hasta la hora de los masajes, me bañe y me puse un vestido medio largo, bombacha suelta y chatitas como me dijo la mina. Cuando llegue al consultorio en la calle Fitz Roy me atendió la mina con la que había hablado, ella me pidió que aguarde que aún ténia unos minutos de espera, que se retiraba y que ahora era mi turno. Pasaron mas de 15 minutos y se abrió la puerta del gabinete salió una mujer mas o menos de mi edad, con lentes y sin mirarme se fue, al toque sale un muchacho de unos 40 años, con una túnica hasta la rodilla y me llama por mi nombre, Alejandra?, si yo soy , adelante pase por favor. Al ingresar al gabinete bastante amplio con una ventana a un patio,  el encendio un saumerio, cerro el cortinado , se dio vuelta y me pregunto que me pasaba, por que necesitaba la consulta?, le explique que estaba pasando por un momento difícil; recién separada con algunas situaciones emocionales, companias no muy buenas y muy estrésada, con dolor de espalda, brazos, a veces la cabeza y con mucha ansiedad.. El me escucho y me dijo que era normal la carga de emociones fuertes que repercutían en el cuerpo, que había que hacer unas sesiones para reactivar mi circulación, libera endorfinas, alivia los dolores y las migrañas y bla bla.  La cosa que el tipo me pidió que me quitara el vestido y me acostara en la camilla , me quede en bombacha violeta media sueltita que me había puesto y un corpiño deportivo suelto, lo que después de los primeros masajes en la espalda también me pidió me quite, me dio mucha vergüenza pero de a poco me saque todo y la deje en la silla, me acosté otra vez en la camilla boca abajo, el se acercó nuevamente y me acomodo las piernas mas separadas, de pronto sentí algo frio en la espalda, era un gel o algo asi que me puso, y despacio comenzó a pasarme las manos de arriba hacia abajo, y asi otra vez , varias veces, llegaba hasta mis glúteos, cada vez mas abajo, desde los hombros hasta los muslos, asi casi 15 minutos creo, después me pidio que me diera vuelta y quedara boca arriba; toda desnuda, con las tetas y la chucha expuestas, el nuevamente se acercó y ahora pude ver que era un líquido que me desparramaba por todo el cuerpo, y otra vez comenzó a circular sus manos por todo el cuerpo, primero los hombros, después los laterales de los pechos, después la pelvis, y de ahí a los muslos hasta las pantorrillas. El me hablaba no se que cosas y que debía relajarme,  en un momento me empecé a aflojar toda, me pidió que cerrara los ojos y pude notar que levemente me hizo abrir las piernas , suavemente me pasaba la mano por el abdomen, llegaba hasta la pelvis, bajaba por los muslos hasta los pies donde sentía una suave presión sobre la planta y otra vez volvía a subir hasta los pechos, después otra vez abajo,  me gusto eran muy suaves sus manos, asi siguió un rato y yo me empece a calentar con los masajes que en realidad eran caricias, el seguía cada vez un poquito mas, cerré los ojos y en un momento sentí que me rozaba levemente la vagina , pasaba uno de sus dedos muy cerca de los labios , como estoy totalmente depilada podía sentir cada movimiento que hacia sobre mi pelvis y mis muslos, pasando despacio sobre mi intimidad, en una reacción casi involuntaria levante mi pelvis para encontrarme con su mano que me acaricio los labios de mi vagina, ahi me di cuenta que estaba mojada, el solo me tocada suavemente los labios y yo no podía mas terminé abriendo mas las piernas y subiendo mas las caderas para alcanzar su mano, me siguió tocando despacio, yo seguía con los ojos cerrados disfrutando esa sensación. Indudablemente el tipo la tenia muy clara, me siguió tocando despacio, con la otra mano me acariciaba interiormente los muslos, el se volvió a colocar ese gel en la mano que tenia sobre mi vagina y muy suave a masajeare la zona, se ve que estaba re exitada, y yo hacia movimientos casi sin querer hacia arriba, ahi sentí la verdadera sensación de acabar toda, me rozaba el clítorís con el dedo pulgar mientras que con los otros dos me acariciaba los labios. En un momento suena el teléfono o el timbre no se que era, el se sobresalto creo y me dice bueno por hoy estamos bien ya desanudamos algunos temas , deberías seguir por lo menos dos sesiones mas… De esta manera se retiro de al lado mío y fue al celular que tenia sobre el escritorio, solo oí decir ya termine amor, en diez minutos pásame a buscar.. Me sentí muy mal, bue no se por que, en realidad no se que estaba pensando en ese momento, asi me baje de la camilla, me vestí como pude y el me acompaño hasta la puerta,diciendome que hablara con la secretaria para coordinar la próxima sesión.. y allí mirándome a los ojos y con una sonrisa me dice “ la próxima empezamos donde dejamos hoy y vas a notar una gran mejoría…” , nos despedimos con la mano y me fui caminando a casa que queda a cuatro cuadras.. Cuando llegue estaba sola, mi hija se había ido a la casa de la abuela, no pude contenerme cerré la puerta con llave y la deje en la cerradura y aunque no lo hago muy frecuentemente, fui a la habitación a oscuras,  me saque la ropa, me tire en la cama y me masturbé mucho tiempo hasta acabar otra vez, estaba todavía con restos de gel y flujos en la conchita, lo mas loco era que pensaba que estaba garchando con el masajista mientras me metía los dedos, que en definitiva no me había hecho nada , ni tampoco dicho algo fuera de lugar; era raro lo que paso,  era gay o era una técnica para recalentar a una mina y después cojérsela bien, el tipo esta muy bueno, no se volveré a pedir un turno para última hora y me saco la duda…

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Ddlecua96Lv1· hace 31 dRelatos

Me rompen el culo en Montañita - Día 1

Hola a todos, soy nuevo aún en el foro, tengo 24 años, soy de Ecuador, esta historia sucedió antes de la pandemia. Viaje hacia Montañita, una playa en mi país reconocida por sus excesos y las fiestas, decidí viajar solo, quería relajarme y conseguir buen sexo, desde mi ciudad son más o menos 8 horas de viaje. Era febrero y el clima era espectacular. Yo llegué el día Jueves, me acomode en un buen hotel y salí de cacería. Existe una parte de la playa en donde hay se concentra la población gay, demás estaría decir que este lugar se caracteriza por ser gay friendly. Al estar sólo me decidí por usar grindr, en donde conocí a Mike, un cubano de 42 años con una verga gigante de más o menos 22 cm, él también se encontraba de vacaciones en la ciudad, el vivía en Quito, así que decidimos encontrarnos después de chatear y enviar fotos hot, me prepare, me depile todo, me hice una limpieza total, me puse una tanga y salí a su encuentro. Nos vimos en un bar a eso de las 22h00, conversamos y empezamos a beber, cocteles iban y venían, hasta que bailamos, el me agarro de la cintura y me rozó con su paquete, lo que prendió mucho, lo bese, no suelo hacerlo y menos aun con alguien que acabo de conocer, pero el morbo y el alcohol pudieron más, estuvimos así hasta las 2 de la mañana, a esa hora salimos a caminar por la playa, nos alejamos tanto, el morbo y toqueteo fue tal, que me hizo que se la chupe, fue algo increíble, era muy, muy grande, casi no la podía tragar. Se la guardó y me llevo a su departamento, el cual era grande y solo para él, pasamos por un tequila y entramos, en seguida los dos nos quedamos en ropa interior, el con un slip que marcaba su monstruosa verga y yo en mi tanga negra, empezamos a comernos la boca y shots de tequila iban y venían. Soy de tez clara lo que lo volvía loco, él era un moreno color caramelo, con su verga muy socura. Me dijo -"Vamo al cuarto que te voy a romper el culo" Llegamos a la habitación, el se acostó y me llamó para que se la chupara, me costaba hacerlo pero me gustaba, incluso me asfixiaba y lagrimaba y no entraba ni la mitad de aquel miembro gigante, esto me excitaba mucho y me causó una gran erección. estuvimos así unos 15 minutos hasta que se paro, me puso en 4 al filo de la cama y me empezó a besar la cola, me hizo el mejor beso negro de la vida, su lengua era grande y lo hacía de manera excepcional, me empezó a meter sus dedos, que rica sensación, muy caliente, sentí como mi culo se abría y estuvimos así hasta que logro meter 3 dedos, yo sabía lo que venía. El me dijo si podía a pelo, la excitación que llevaba me hizo aceptar. Se dio vuelta y de un cajón sacó un aceite lubricante, se la paso por sus 22 cm y también en mi cola, que ya estaba lista, apoyó su cabeza, que grande era, costó que pase Le dije -metela toda- esto lo excito y me la mandó toda, pegue un grito desgarrador, se queo así por unos 40 segundos antes de empezar con el mete y saca, sentía que me llenaba todo, nunca hasta este momento había tenido esas sensaciones, me estaba partiendo al medio. Yo gritaba -"Papi que rico, metela toda, rompeme el culo", a lo que el incrementaba la fuerza de sus envestidas, me cogió en esa pose cerca de media hora, yo ya me deje llevar mi cuerpo se aflojo, y mi cara estaba contra la cama y mi culo bien parado y abierto con su anaconda metida hasta el fondo, me vine sin tocarme, me toco todo el punto g. Esto lo excito, me dio la vuelta, me beso en la boca de forma desenfrenada, se puso mis piernas en sus hombro y me metió todo, entró sin problemas, estaba ya muy abierto, me cogió en esta posición por unos 10 minutos hasta que intensificó sus penetradas y me dejo toda la leche adentro. Que sensación increíble, caímos exhaustos en la cama por unos minutos, cuando recuperamos fuerzas, seguimos con el tequila y las cervezas, a mi me goteaba su semen pues fue una descarga muy potente y abundante, cuando su verga se paro otra vez me volvió a coger esta vez en el misionero y yo arriba, cabalgué muy bien y cuando se iba a venir, me quito porque quería acabar en mi boca, por lo que me arrodille, el se puso de pie se la chupe un poco se masturbo y me lleno la boca y la cara con otra intensa corrida. Mi cuerpo me pesaba me sentía rendido, me limpie la cara y me dormí con él, al día siguiente tenía la cola un poco adolorida y me sentía abierto, me bañe y salimos a desayunar, al terminar me dio un beso y me dijo que el fin de semana es largo y nos volveremos a ver, le dije que cuando quiera, y regrese a mi hotel para seguir con mi putiviaje, quería a alguien más, pero primero necesitaba dormir, lo que pasó los días siguiente ya lo contaré. Espero les haya gustado Saludos

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AaguuspalotesLv1· hace 31 dRelatos

Mí vecina

Me llamo Olga, tengo 40 años en la actualidad, a punto de cumplir 41 este naciente año 2021. Desde que hace ahora, ya más de siete años, conocí a mi nuevo vecino, me gustó mucho. No era nuevo, se había mudado aquí con su nueva esposa después de divorciarse. Había vivido allí en su juventud, pero yo no me acordaba, o era tan pequeña que no lo recordaba. Mis padres me pusieron en antecedentes cuando les pregunté, de manera natural, por aquella pareja. Llevo prácticamente enamorada de José Miguel, desde 2013. ¿Me tomo las cosas con calma, verdad? Somos una familia humilde de clase media. Mi padre ya está jubilado, y se entretiene en algún que otro hobby. Mi madre, desde siempre en casa. Somos una familia normal. Diré que trabajo sin decir en qué, por si este relato es publicado. Soy rubia, delgada y bajita. Sin dejar de ser conservadora, soy progresista. No es una contradicción, En eso coincido con José Miguel, y no es en lo único. Somos almas gemelas. Me gusta la ecología, y miro mucho por el medio ambiente. Le vi serio desde el principio, a distancia tiene gesto algo hosco, aunque cuando empezamos a hablar, le empecé a ver más interesante. En las distancias cortas es agradable, divertido y un buen conversador. Me gustó todo de él. De saludos de cortesía, empezó poco a poco a preguntarme cosas. Soy bastante tímida. Hablando de sexo, aunque en el fondo soy liberal, en la práctica, con mis puntuales parejas sexuales, había sido bastante tradicional. Creo que necesitaba algo más que una relación clásica, y por ello a mi edad, aún no había desarrollado un proyecto de vida sentimental definitivo con nadie. Necesitaba a alguien especial, y con él llegaría a desear tenerlo, aunque jamás creí que se iba a desarrollar de aquella manera. Cuando, después de pasar varios años, en que nos veíamos de vez en cuando en el ascensor, en la calle, en el barrio, o por nuestra pequeña ciudad de provincias, me decidí a mirarle de esa forma especial…, con deseo, entonces me daría cuenta, al devolverme sus especiales miradas, de que le tendría para mí el resto de mi vida, aunque con ciertas matizaciones. Él es muy prudente, aunque con ojos de latino interesante y conquistador. El primer paso lo di yo. Un día introduje un anónimo en su buzón. Le decía que me gustaba mucho y que estaba dispuesta a todo por acostarme con él, que aceptaría todas sus condiciones. El primer paso lo dio su mujer, Verónica. Un día hablamos subiendo el ascensor, y me invitó a tomar un café o una infusión en su casa. Luego me dirían, que supieron desde el primer segundo que el anónimo era mío, pero que deseaban darme cuerda, para generar el máximo incremento de deseo por ambas partes. Él también me deseó desde el principio, según me confesaría días después en la cama. Me quedé de piedra cuando me lo dijeron. Mi rostro enrojeció de inmediato, pero su calidez humana me hizo relajarme hasta límites insospechados. Son tan naturales, que no puedo hablar de ellos nada más que cosas buenas. En unos minutos estábamos los tres hablando como viejos amigos. Los ojos de José Miguel, me miraban con deseo, sin duda. Los míos a él, también. Hablamos con absoluta sinceridad desde el primer segundo. Verónica, enseguida contribuyó a la total relajación del momento. Me cogió de la mano y me llevó a su dormitorio. Era precioso, lleno de detalles decorativos, mariposas en las paredes, cuadros de todo tipo, puntos de luz. Una foto de ambos en el centro de la pared a todo color, flanqueada por dos individuales en blanco y negro. Pusieron música. Encendieron velas y una barrita de incienso. Yo estaba en una nube. Sin saber cómo, estábamos los tres desnudos en la cama. Nunca me he sentido bisexual, pero no me importaba cómo Verónica me empezaba a besar. Yo le devolvía idénticos besos pasionales, aunque tímidamente. Cerré los ojos, cuando José Miguel se aproximaba. Estaba nerviosa ante la inminente sensación de sentirme unida a él. Una tiene esas falsas creencias de penetración rápida y satisfacción vulgar. Ellos eran diferentes. Con ternura me acariciaban, me besaban en todo mi cuerpo, incluso en sitios insospechados... Estaba en una nube de deseo, deseando disfrutar de todo. Pasaron horas antes de sentir cómo mi sexo, fue penetrado con ternura y delicadeza. Aquel enorme pene entró en mí, sintiendo que entraba en mi alma. Hubiese deseado gritar de placer, pero soy muy tímida. Sentirme llena, sentir la tremenda polla de mi vecino dentro de mí, llenaba mi corazón, alma y cuerpo, de un gozo único. Jamás me había sentido así. Mis orgasmos, a cual más intenso, se sucedían, uno tras otro. Cuando sentí en mi interior aquel líquido entrar a presión, y rebotar en el fondo de mi vagina, no pude dejar de sentir golpetazo a golpetazo, los orgasmos más profundos de mi vida. Él lo sintió. Me besó y me abrazó, con una ternura sin igual. Lloré de agradecimiento y placer. Volveríamos a hacer mucho más sexo. Son incansables. Yo también. José Miguel, nos follaba a ambas sin parar, cuando se agotaba, seguía con cientos de juguetes que tenían. Nos hacía correr al unísono, utilizando sus dedos o juguetes a la misma vez. Nos besábamos los tres al mismo tiempo. Nuestras lenguas se cruzaban y disfrutaban. Verónica, hacia el final de aquella e increíble sesión, para dar un descanso al rey de la cama, sacó su último regalo, su succionador, y jugamos con él un buen rato. No parábamos de tener orgasmos sucesivamente, por turnos. Él sonreía al vernos. Yo soy incansable, me he descubierto incansable junto a ellos. Al menos, aquella primera de muchas sesiones, me sentí incansable. Verónica, incluso mucho más. He de reconocerlo. Cuando después de tantas horas de placer, extasiados, estábamos unidos los tres por nuestras manos, sentí cómo Verónica murmuraba en mi oído: -          ¿Querrás ser nuestra amante más veces? -          Sí (Me limité a decir). -          Si quieres, podrás traer a cuantos amigos desees, siempre que sean discretos y que tengan una buena polla. -          ¿Cómo? -          Cuando te apetezca venir sola, podrás venir sola, y si algún día te apetece traer a alguien, lo podrás hacer libremente. Ya lo he comentado con él, deseamos seguir viéndote sola o acompañada. Queremos que seas nuestra amante para siempre, al menos, mientras tú lo desees. Estamos encantados contigo, quizás ambos, enamorados de ti, desde que te vimos por primera vez. Me quedé muda. No sabía que contestar. En ese momento supe, que siempre había querido tener una relación así, una relación precisamente, con ellos dos. Desde aquel maravilloso día, estuvimos juntos para siempre. Las sesiones de sexo se han sucedido con intensidad, cada vez lo pasamos mejor los tres. Ante la insistencia de Verónica, en ocasiones he ido acompañada de algún puntual amante que me he echado, pues ella también tenía derecho a disfrutar. Nuestro amor no está limitado a nosotros tres, aunque somos el eje básico del mismo. Alguna noche me he quedado a dormir con ellos. Él se despierta temprano y empieza a comer nuestros coños, por turnos. A veces hemos estado en la cama todo el día, haciendo un increíble sexo sin parar. Somos incansables los tres. Mi vida está bien como está. Me siento feliz como vivo. Mi vida continúa... Mi trabajo, mi familia y mis amantes, esos vecinos, Él, ambos, me han hecho descubrir mi verdadero proyecto de vida. Queridos amigos, he de terminar. Solo decirles que, lamentablemente, este relato es ficticio, aunque ojalá fuese real. Creo que redactaré un anónimo y se lo meteré a mis vecinos en el buzón. (Ojalá lo hagas Olga, ellos lo están deseando). FIN. Espero que lo hayan disfrutado. Escríbanme. Contestaré a todos los que deseen contarme cualquier cosa, a través de mi correo electrónico. Me encanta compartir de todo, con todo tipo de personas, incluso detalles sobre vida en general, gustos y aficiones, sin que sea que ser necesariamente sobre sexo. Les cuento que uno de mis próximos proyectos, hay varios más, sin más pretensiones que el de hacer disfrutar a los lectores, es un libro que tengo en marcha de título provisional: “Historias reales de cornudos complacientes”. Quiero contarles diez historias reales noveladas con escenas de sexo morboso. Llevo actualmente redactadas en borrador, ocho historias y aún puedo integrar dos historias más si alguno de ustedes, quiere que su experiencia como cornudo o cornuda quedé para la posteridad..., cambiando obviamente nombres y ciudades. Hasta muy pronto.

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AaguuspalotesLv1· hace 31 dRelatos

Mí abogada personal

La tarde había caído rápidamente sin apenas darme cuenta. De reojo, comprobé que mi reloj marcaba ya las seis de la tarde. La creciente obscuridad del despacho profesional, apenas me permitía ver con claridad, los informes que releía desde primeras horas de este día gris de invierno. Encendí la lámpara de sobremesa y dirigí su luz hacia los documentos. Yolanda, mi secretaria, llamó a la puerta para recordarme las citas del día siguiente, entregarme los documentos que había redactado y despedirse hasta mañana. Se despidió como últimamente lo hacía, de una manera fría e inquietante, su intuición femenina le estaba advirtiendo que nuestra relación laboral había sufrido una transformación de alguna manera. Con la interrupción de Yolanda, y al comprobar que el cansancio hacía las primeras mellas en mi cuerpo, decidí tomar unos minutos de descanso, tomar un café y fumar un cigarrillo. Al volver al despacho, instintivamente me acerqué a la ventana para bajar la persiana, noté en mi cara la sensación de frío que el cristal expedía, y observé cómo la fina lluvia que empezaba a caer, formaba unos pequeños hilos de agua en el cristal, que caían por su propio peso, formando pequeñas figuras a todo lo largo de la ventana. La abstracción que me hicieron sentir aquellas imágenes de agua junto al pensamiento sobre mi secretaria, me hicieron perder durante unos segundos la sensación de realidad, mientras mi mente se evadía. Los recuerdos de todos los acontecimientos que ocurrieron hace apenas un mes, acudieron súbitamente a mi memoria. Para una mujer de mi edad, cumplidos ya los treinta y cinco años, con una carrera profesional ampliamente elogiada por muchos compañeros, abogados de profesión, con unos ingresos que me permitían mantener un nivel de vida medio alto, en una ciudad relativamente pequeña como Elche, mi vida y mi futuro no deberían plantearme ninguna incógnita. Pero no era así. Desde aquel día, a primeros de noviembre, no era la misma, no lo había comentado con nadie por temor a que pensasen que había enloquecido o que sufriera alucinaciones. Aquel día como tantos otros, abandoné el despacho cuando era de noche, era viernes y no volvería a él hasta el siguiente lunes. No había hecho ningún plan especial. La semana había sido larga, habíamos terminado de preparar una complicada demanda de separación para un cliente, y pensaba pasar todo el fin de semana descansando, leyendo, oyendo música y viendo viejas películas subtituladas, que era mi principal afición en el espléndido chalet de mi propiedad que acababa de redecorar. En el aparcamiento, la obscuridad y el silencio, me sobrecogieron de una forma muy especial, sentí como mi espalda fue recorrida por una sensación de escalofrío, sensación que achaqué al cambio de temperatura que acababa de experimentar, al pasar del calor del despacho al frío de la cochera. Abrí la cerradura de mi Mercedes 190, color blanco, que apenas contaba con tres mil kilómetros después de tenerlo casi tres años, me acomodé, lo puse en marcha, me dirigí hacia la puerta, la abrí con el mando a distancia, salí, y me dispuse a coger la ronda de la ciudad para dirigirme hacia mi casa. El día era como hoy, gris y lluvioso, tenía que dar al limpiaparabrisas de vez en cuando, para evitar que las pequeñísimas gotas de agua, me impidieran ver con claridad a través del cristal. Por un instante, pensé en acercarme al centro de la ciudad para tomar una copa, o para intentar ver a alguien con quien pasar la velada, pero al final recordé el cansancio que tenía mi cuerpo, que solo me pedía llegar a casa y relajarme. Al llegar al chalet, metí el coche en la cochera, pasé por el acceso interior a la cocina y me dispuse, sin más dilación, a meterme en la ducha. Me desvestí, puse el agua a la temperatura idónea, y durante muchos minutos, dejé que el agua recorriese todo mi cuerpo. El agua posee realmente, un efecto reconfortante y relajante sobre un cuerpo cansado. Aproximadamente, hacia la media noche, me encontraba en mi habitación dispuesta a dormir, aunque la larga semana de trabajo, y la tensión que me había provocado, no me dejaba conciliar el suelo, decidí tomar una infusión relajante de salvia y poner una película que había visto en innumerables ocasiones: Casablanca. No sé cuánto tiempo transcurrió, pero debí de dormirme enseguida. Soñaba que estaba en la oficina trabajando, en mi despacho, y que sonaba el timbre de la puerta. Sonaba y sonaba, pero nadie abría. Seguía soñando y nadie abría la puerta. Irritada, me dispuse a abrir la puerta, pero me desperté entonces. No era la oficina. La llamada a la puerta era en mi casa. Instintivamente, miré el radiodespertador, y éste señalaba las dos de la madrugada. ¿Quién coño sería a estas horas? Sobresaltada, pensé que sería alguna mala noticia familiar. Mis padres eran ya mayores. Corrí hacia la puerta mientras encendía las luces a mi paso. -          Ya voy…, un momento. -          Ya va…, (seguí diciendo, mientras me acercaba a la puerta). Al llegar a la puerta, me serené y volví a preguntar quién era. -          ¿Quién es? Una voz, serena y natural, contestó al otro lado de la puerta. -          Soy yo. No reconocí la voz, pero no me alarmé, miré por la mirilla y le vi. Era un hombre alto, con cara madura, aunque joven, con pelo castaño, que vestía una cazadora de piel. Su pelo lacio, echado hacia atrás, se mecía al viento suavemente. Sus ojos inspiraban una confianza total. No solía ser muy confiada con extraños, pero aquella vez era diferente, pues no temía absolutamente nada malo de aquella persona. -          Un momento, por favor… Me abroché el batín que me había puesto al salir de la cama, y sencillamente, abrí la puerta. -          Hola. (Me limité a decir). -          Hola. (Me contestó él). En ese primer instante, solo notaba el fresco que acariciaba mi rostro. No sé cómo, ni cuando, pero la siguiente sensación que sentí, fue que me cogía de la mano y me introducía hacia dentro de la casa. No era capaz de articular palabra, solo tenía sensaciones…, agradables y maravillosas sensaciones de un sosiego excepcional. Su olor, era un aroma que me reconfortaba. Me inspiraba paz y tranquilidad. Sin saber cómo, nos encontrábamos en el dormitorio y estábamos besándonos apasionadamente. No era capaz de decir nada, solo tenía ganas de amar y de ser amada. Quería ser amada profundamente. Quería ser amada, como jamás había sido capaz de imaginar. Me besaba despacio, mi boca, mis ojos, mi nariz, mi mentón, mis cabellos. Al mismo tiempo, acariciaba mi cuello, mis hombros y mis pechos, que habían quedado al descubierto, sin darme cuenta. Me besaba y acariciaba constantemente, sin hablar ni una sola palabra. Solo con la poca iluminación del salón, pude comprobar que él también se había desnudado y que, arrodillado a mi lado de la cama, me besaba mi torso, mientras acariciaba tiernamente mi vientre. Volvía a tocar mis pechos nuevamente, con una dulzura sin igual. Pechos que notaba endurecidos, así como los pezones, absolutamente erizados y tersos. Con su mano izquierda, mano que tenía totalmente cálida, noté cómo me acariciaba mi sexo con absoluta delicadeza e incluso ternura. Se inclinó hacia él. Me echó ligeramente hacia atrás, hasta hacerme delicadamente, caer sobre la cama, para inclinarse sobre mi ardiente y deseosa entrepierna. Noté cómo, suavemente, su lengua y su boca, e incluso sus dientes, lamían al tiempo que besaban, e incluso cómo mordisqueaba mi sexo, pletórico de pasión. Creía volverme, por momentos, loca de placer. Conseguí tener varios orgasmos seguidos, antes de notar, cómo su cálido, grueso y enorme miembro erguido y duro, me penetraba sin resistencia, suavemente, despacio, muy despacio. Solo notaba placer, placer y más placer. Todo era placer. Solo sentía, en aquellos momentos, las palpitaciones de mis sienes, fruto de los latidos acelerados de mi corazón, al sentirme unida a ese hombre, a través de nuestros sexos, extasiándose ambos, segundo a segundo, dispuestos a alcanzar unidos, un maravilloso clímax compartido y simbiótico. Decir que obtuve el orgasmo vaginal más satisfactorio de toda mi vida, parece exagerado, pero fue realmente así. Exageradamente satisfactorio. Instante álgido al sentir cómo su fluido caliente entraba dentro de mí, mediante varias convulsiones increíbles. Cuando, después de alcanzar tanta plenitud, la relajación empezó a alcanzarme, noté cómo, abrazado a mí, se acomodaba en la almohada. Miré al reloj, y éste marcaba las cinco de la mañana. Me dormí plácidamente. Al notar la sensación de despertarme a la mañana siguiente, y en esas décimas de segundo que van desde que una se remueve en la cama hasta que abre los ojos, sentí la sensación agradable que se tiene cuando recuerdas un sueño erótico, y pensé que había sido eso, solo un sueño. Un instante después, al descubrir que estaba desnuda, me sobresalté. Olí la almohada, y supe que no había sido un sueño. Olía a él. Supe que no había sido un sueño. Había sido real. Estaba sobresaltada, pero tranquila, al mismo tiempo. Salté de la cama y fui hacia la cocina. Allí estaba preparando algo de comer, desnudo, solo cubierto por una pequeña toalla, alrededor de sus caderas. Me miró, y con su mirada me señaló la silla para que me sentase. Fui incapaz de articular palabra, solo me limité a comer una ensalada, una rica ensalada de atún, que me había preparado. La ensalada de atún más apetecible que me había tomado nunca. Mientras terminaba de comer, él se había colocado detrás, y sus manos me estaban dando un ligero, sensual, y agradable masaje de cuello y hombros. Se inclinó y me susurró al oído: -          ¿Te gustó…? Balbuceante, solo pude decir. -          Sí…, sí…, mucho. Inmediatamente después de comer, salimos abrazados hacia la terraza. No sé cómo, pero me encontraba en la terraza con él, abrazados y besándonos de nuevo. Solo notaba un ligero frescor en todo mi cuerpo, fruto de la ligera brisa que corría esa tarde del sábado. En la terraza, él detrás de mí, ambos desnudos… Estábamos haciendo otra vez, apasionadamente, el amor allí mismo. Sus manos recorrían mi espalda, abrazaban mis pechos, tocaban mis pezones, y sin saber cómo, ya estaba nuevamente penetrada, y a punto de tener un maravilloso y deseado nuevo orgasmo. Noté cómo sus convulsiones, marcaban su nueva salida de semen dentro de mi interior, y tuve el mío en ese preciso momento. Otro gran clímax, que me hizo ruborizarme cuando me miraba, antes de fundirnos en un beso apasionado. Después de unos segundos, mientras su respiración entrecortada disminuía, dado que su enorme sexo aún seguía dentro de mí inusualmente duro, volvió a friccionar rítmicamente, hasta que unos minutos después, volvíamos a tener un orgasmo gemelar. Era increíble, había encontrado mi alma gemela, nuestros sendos y parejos orgasmos increíbles, se acompasaban permanentemente. Después de ducharnos y de jugar, mientras nos enjabonábamos las espaldas, hicimos el amor otra vez en la ducha. Era la tercera vez esa mañana, y no sería la última. Posteriormente, ya en el dormitorio volvimos a amarnos pausadamente. Despacio, muy despacio. Había anochecido y seguíamos amándonos con ritmos que cambiaban de lento a rápido. No puedo calcular cuánto tiempo estaríamos así antes de dormirme, pero si recuerdo lo extasiada y cansada que me notaba antes de cerrar los ojos aquella madrugada, El domingo por la mañana me desperté, ya sabía que lo ocurrido el día anterior y la madrugada anterior no había sido un sueño, lo apreciaba en las agujetas que tenía en todo mi cuerpo y la sensación de exceso de actividad en mi vagina agradecida. De un salto me incorporé de la cama, me dirigí hacia la cocina pensando en degustar otro buen almuerzo, pero allí no había ninguna actividad. Recorrí rápidamente toda la casa, pero no hallé a nadie. Tomé un café y una ducha rápida para despejarme, y me senté a esperar. Nadie apareció durante toda la jornada restante del domingo. Mi pensamiento luchaba con constantes contradicciones. ¿Había sido realme

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AaguuspalotesLv1· hace 31 dRelatos

Agentes

Agente SALMA preséntese inmediatamente en mi despacho - se escuchó por los altavoces de la comisaría. Mi nombre es SALMA y soy policía. Soy alta, morena, de pechos grandes y piernas largas. Era mi superior, mi jefe DIEGO que me llamaba. Caminé por los pasillos pensando que coño querría. Diego era un poli duro y estricto en su trabajo, que no se abría mucho a los demás. Nadie conocía su vida fuera del cuerpo. Al entrar todo estaba muy oscuro. Escuché su voz que me ordenó que cerrara la puerta. Estaba sentado en un sillón, fumando y sirviéndose una copa de algo que parecía whisky con mucho hielo. - Señorita Salma tenemos que hablar de su trabajo como guardia nocturna. Nos han llegado comentarios de que usted y dos reclusos tienen encuentros subidos de tono en sus horas de guardia. Me tomé la molestia de revisar su taquilla y encontré material Pornográfico. Sé que lo comparte con los reclusos. Por no hablar de los juguetes sexuales, condones, etc, etc, etc - Repetía mientras hacía chocar los cubitos de hielo de su vaso. Pensé que lo mejor para salir de este lío era “Follarme a mi Superior” y así asunto zanjado. Cada cual seguiría su camino y no me molestaría más por lo que hiciese con los reclusos. Creo que eso era lo que él estaba buscando, así que decidí comenzar el juego y quedándome de pie frente a él le dije en voz alta. - Esta policía tiene muy claro de qué manera tratar a los reclusos y a los Compañeros del Cuerpo, sobre todo si tienen una buena pistola. – Dije, acercándome suavemente. Muchas veces las mujeres saben que para conseguir algo no hay nada como darle a los hombres lo que más desean. Y eso, evidentemente, no es otra cosa que SEXO. Parecía que mis palabras no le habían convencido. Se puso en pie y dijo: El amor y el sexo son cosa de dos. -Pervierte a los reclusos poniéndose delante de sus celdas, lo he visto en las cámaras y disfruta con su papel de policía cachonda. Debo darte un castigo ejemplar, esto no se puede tolerar - Me dijo poniendo sus manos en mi cintura y acariciándome la espalda. Bajó sus manos y me acarició las nalgas por encima del vestido. Me tocaba con mucha excitación y me deje llevar por el momento. De pronto tomo unas esposas y con fuerza me cogió las manos y me esposó a una cadena que colgaba del techo. Después de colocarme las esposas quedé sin poder tocarme ni moverme. Empezó a bajar la cremallera de mi traje azul y a decirme que tenia derecho a no guardar silencio y a decir todas las guarradas quisiera y que cualquier cosa que me diera placer sería utilizada a mi favor. -El amor es cosa de dos, pero nunca falta la maldita zorra que no sabe contar.- Dijo en voz alta. Se encendieron dos luces más a los extremos de la habitación y pude ver a los 2 reclusos con los cuales había tenido algún que otro encuentro. Diego llamó a los demás . ¡ Venid vamos a corrernos una buena juerga con esta zorrita. -Eres una zorra policía con muy poca autoridad. Intenté que no se acercaran pero era muy difícil ya que Diego era un hombre bastante fuerte y me sujetada con firmeza. La tensión me produjo excitación. Empezaron a tocarme y a arrancarme la ropa quedándome sólo con las botas y pantys, sujetador y tanga. Diego me bajó el tanga de una manera algo brusca y yo me limité a abrir las piernas y dejar que me comieran el coño con sus lenguas y me chuparan entera. Mi sujetador color blanco no tardó en ser desabrochado por las manos hábiles de uno de los reclusos. Este escondía mi par de tetas grandes, De pezones sonrosados y ahora duros por la excitación. Mi clítoris temblaba en medio del empuje de esos dedos experimentados. Despacio primero y luego con decisión. Un dedo completamente aceitoso comenzó a introducirse en mi culo. Las manos decidieron que la poca ropa que quedaba en mi cuerpo estaba sobrando y pidieron ayuda a otras manos para, entre las cuatro, dejar mi cuerpo al descubierto. El jefe Diego siguió su trabajo con la punta de su polla haciendo que sintiera una mezcla de dolor y placer, de anhelo y rechazo. Empezó a follarme sin tapujos, una embestida tras otra, y yo cada vez levantaba más el culo para sentir cómo me llegaba ese pedazo de polla erecta hasta el final de coño. Mientras me penetraba, otro recluso me penetraba lentamente por el culo con sus dedos. - Quiero follarte bien el culo, eres una zorra puta, es mi deseo desde que te asignaron a mi cargo. - ah ah ah sigue siiii ah ah ah. Mis pechos estaban mojados en saliva, con los pezones erguidos y absorbidos por dos bocas que se entretenían en chupar, morder y volver a chupar. De pronto me descolgaron los brazos, que empezaban a estar un poco adormecidos. No importó porque había seis brazos dispuestos a cogerme y acariciarme. Pasándome de unos a otros sin apenas tocar el suelo. Así empezó un masaje, en el que ni un solo centímetro de mi cuerpo quedó desatendido, Por detrás unas manos rudas manoseaban mi culo y lo escupían. Estaba completamente anulada en medio de la orgía de sensaciones todo me parecía poco. Antes de que pudiera orientarme en la nueva situación, y con culito todavía buscando respiro, uno de los reclusos con una polla enorme y con fuertes venas marcadas en ella, me penetró con decisión, entrando y saliendo a un ritmo pausado pero implacable. - Eres una policía implacable pero en el sexo eres mas bien sumisa, además de Zorra. Me dejé caer tocando con mis tetas mojadas un pecho masculino sudoroso que inmediatamente se puso a chupar y mordisquear mis pezones. Apenas habían pasado diez segundos y una segunda polla se empeñaba en meterse en mi culo. Era una Zorra en manos de mis acompañantes que no respondía al salvaje castigo al que estaba siendo sometida. Diego me insultaba y me agarraba de los pelos hacia atrás con fuerza levantando mi cabeza. - Follame follame follame ¡¡me corro me corro!!! -Joder!! Debe dolerte el coño con lo que te estoy dando, y tu sigues ahí pidiendo más como las perras de la calle -. Mis jadeos no cesaban. Yo necesitaba más polla, y cada vez chorreaba más y más jugos. Se cambió con el otro recluso y este empezó a meter su enorme rabo poco a poco en el culo. Me penetró con todo una y otra vez, y otra vez, yo gritaba de dolor y gemía de placer. - Sabes qué, Agente Salma? que si tanta falta de rabo tienes esta noche deberíamos de romperte ese culo sin parar. Humedeció todo mi culo, con el jugo que sacaba de mi coño, quedando completamente empapado. Listo para que metieran sus pollas poco a poco, primero uno, luego otro… luego a la vez. Tenía dos pollas en mi culo y yo seguía gimiendo, y pidiendo más. Eso les excitaba aún más, les volvía locos. Me trataban como su zorra particular, como si fuera sólo de ellos y seguían diciéndome obscenidades. - ¡Zorra veo que te está gustando,! Seguro que tu marido nunca te ha follado así, verdad?, y tampoco tus compañeros del cuerpo, ni siquiera estos dos reclusos a los que te follas!. Respecto a mí, he de decir que estaba que no podía más. Necesitaba follar... - Si por favor… dadme más… estoy realmente cachonda, seguid dándome rabo,, dadme más porque estoy que estallo de placer. Uno de los reclusos grito: - Menuda Zorra está hecha, Agente Salma … pero te has oído hablar? Joder! -Me estás reventando la polla, por supuesto que te voy a dar lo que te mereces. El placer era indescriptible, nunca imaginé que me pudiera pasar algo así, además sus cuerpos, sus miradas y el lenguaje soez y vulgar que empleaban conmigo me excitaban de sobremanera. - Ah sí? Te gusta?, A que esperas para abrirme ese culo, eh? Ábretelo con las dos manos –.Y obedecí. Volvió a ponerme el rabo sobre mi culito pero a pesar de mi excitación no conseguía entrar, sólo la punta iba haciendo hueco. La tenía exageradamente grande para mí. Se enfadó aún más de lo que ya estaba y me volvió a escupir. -Esto es lo que te gusta? es esto? no?… Ya sé lo que te hace falta a ti.. el empujoncito final. Este gesto hizo que inmediatamente se abriera el culo como nunca. Me metió su polla más adentro y me dio una enorme embestida, brutal, profunda, que me hizo gemir de placer. Empezó a encularme salvajemente. Yo estaba tan excitada que seguí poniendo el culo en pompa para que me lo reventara bien. El gemía, incluso gritaba mientras me seguía diciendo guarradas y dándome cada vez más fuerte. Así perra, déjate joder, pero qué rico culo tienes, te gusta eh? te gusta? Sus embestidas seguían y seguía. Me agarraba del pelo, me obligaba a mantener otra polla en la boca. Estaba a punto de correrme. El se corrió primero… dejó caer su cuerpo sobre el mío y no me sacó la polla, seguía dándome por el culo y yo conseguí un extraordinario orgasmo. Estaba tan excitada que no podía parar. De mi boca salió - Dame más y tu cómeme las tetas. Me hizo limpiar su polla llena de mis jugos de arriba abajo mientras me decía que si me portaba bien y obedecía tendría más rabo y más leche - Y yo con el calentón que tenía, pedía más. Siguieron en ronda corriéndose en mi cara también se vaciaron sobre mis tetas. Con su mano me agarró de los pelos, me tiró la cabeza hacia atrás y aprovechó que abrí la boca para soltar mi gemido de placer para meterme el rabo hasta el fondo de la boca. - Te has corrido demasiado pronto y no me has dado suficiente placer, deberás de esforzarte por esta falta. Esto aún no ha acabado. Diego cogió la porra de policía y me la metió por el culo. Seguía introduciendo la porra, paró hasta la mitad y empezó a sacarla y a meterla con un ritmo rápido. Yo gritaba y gemía, él lo chupaba, lo saboreaba, pasaba la lengua y succionaba. Me hacía que saboreara la porra recién salida de mi culo abierto y lleno de semen. Volvía a introducirlo con un ritmo frenético y no pude más, en ese momento, me volví a correr con el culo. Cuando una mujer está tan condenadamente cachonda se convierte en algo incomprensiblemente salvaje y placentero. - Le gusta Agente Salma? - Si… me encanta…sigue por favor, sigue. - Te gusta Zorra? Esos gemidos no los dan sino las Zorras sabes? Tienes un culazo digno de reventar y de esta noche no te escaparas. Nuevamente, puso su rabo sobre mi culo y luego de unos veinte minutos de follarme bien por el culo, ya no aguantó más y me puso de rodillas frente a el y me derramó todo su semen por la cara, entrando en mi boca. Mientras seguía introduciendo sus dedos en mi culo, dilatándolo aún más. No podía más. Diego miraba con lascivia la escena y de vez en cuando dirigía alguna orden nueva. Comienzan a penetrarme sin parar por todos lados. Uno de ellos faltaba por correrse y los otros dos parecía que querían repetir. Dos se corrieron sobre mi prácticamente a la vez. Chupé sus corridas, mientras el otro recluso me follaba sin parar, alternando mi culito y mi coño, yo tenía orgasmos constantemente, no tenía fin...hasta que no pudo más y se corrió en mi culito. Ellos me seguían acariciando todo mi cuerpo y yo lamía sus miembros. Sólo con sus manos me proporcionaron por fin, un orgasmo tan profundo y prolongado que volví a mearme sin remedio. - Tenía que haber traído a más hombres para que te abrieran bien el culo. Te gustó perra? cada vez que te quiera follar el culo tendrás que venir a verme, este culo es mío, y tu eres mi Zorra, así que ya puedes irte dejando de follar por otros, a no ser que yo te lo pida. Reconozco que de todas las veces que me han enculado, esta había sido la que más me gustó y no sé qué es lo que tiene ese hombre que me pone tan condenadamente excitada. Espero otro encuentro con la ley. Tenemos la intención de cumplir la fantasía,espero que pronto lo hagamos realidad. Pasamos la velada hablando de lo que podría pasar. La situación en casa se volvió de lo más caliente y follabamos como locos pensando en cuando llegaría el momento. ya les contare

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AaguuspalotesLv1· hace 31 dRelatos

Mí vida

Llevo años casado y buscando salir de la monotonía encontré una web de anuncios porno  Me puso caliente leer algunos de los anuncios y decidí poner alguno por puro morbo. Me apetecía encontrar algo relacionado con cornudos; siempre me ha dado morbo el tema de cornear a otros, ver como se humillan ante sus mujeres y desean más la polla de otro tío que las tetas de su mujer Así que puse un anuncio: “Busco cornudo; enséñame fotos de tu mujer y pídeme polla” No tardaron mucho en contestar varios y fantasear un poco por mail, pero hubo uno que se llamaba Benja que me escribió para quedar y enseñarme las fotos mientras me comía la polla... Pase varios días dándole vueltas al anuncio hasta que por fin decidí que por qué no Me da morbo emputecer a un tío que viene a enseñarme a su mujer Así que quedamos una noche en un aparcamiento de la universidad, que estaba cerca de ambos Yo estaba nervioso y empalmado solo de imaginarme lo que venía Me llevé pantalón corto y camiseta, era verano Llevaba 5 minutos aparcado cuando veo que llega otro coche y aparca enfrente  Para el motor y sale un hombre con pantalón largo marrón y una camisa de cuadros. Parecía de unos 50 años, con barba no muy larga y pelo castaño. Toca mi ventanilla y me dice: soy benja, me abres? Veo que viene con el móvil en la mano y le abro la puerta. Joder me estaba dando mucho morbo Yo siempre me he considerado hetero pero me estaba poniendo cachondo pensar que ese tío venía buscando comerse mi rabo Le pregunto si ha traído fotos y nervioso me dice que si, que las ha elegido su mujer Eso me deja descolocado...perdona? Que has dicho? Mi mujer manda en nuestra relación y yo disfruto con lo que ella ordena y de vez en cuando me deja como premio elegir una polla que comerme Según me hablaba tímidamente me estaba excitando más pensando en su mujer sometiéndole y obligándole a ser cornudo Le pido que me enseñe una foto primero de los dos para saber que lo que voy a ver es real Y lo hace, ambos vestidos de fiesta para una boda o similar Su mujer morena con media melena, unos 50 años también. Buenas tetas y algo extradita en carnes Sin yo decirle nada pasa a la siguiente foto, que sale su mujer en lencería transparente...y en la siguiente sacando una teta del sujetador En ese momento benja apoya su mano en mi muslo y empieza a subirla hacia mi paquete Yo estaba bien cachondo ya Otra foto, su mujer enseñando el culazo con un tanga minúsculo  Y otra más metiendose un dedo con las tetas fuera Para entonces benja ya estaba sacando mi polla del pantalón corto  Mi polla babeaba y Benja me dio el móvil y empezó a pasar su lengua por mi polla mojada Sigo viendo fotos y aparece benja follado por su mujer con un arnés... Me pongo a mil La siguiente Benja bebiendo semen de un rabo que sujeta su mujer Estoy cachondisimo y cuando miro un momento por la ventana veo a un tío con la polla en la mano mirando como mama benja  Joder primero me asusté con la imagen pero al decírselo a benja me pidió que le abriese Según quito los seguros benja baja del coche y empieza a chupar la otra polla y me pide que me acerque Insisto, nunca había tenido ninguna experiencia con hombres pero estaba cachondisimo Benja cogió las dos pollas, las empezó a juntar y se las metió en la boca juntas Joder el otro tío era un chaval de unos 28 con buen cuerpo y buena polla, gorda y un poco más grande que la mia Mientras nos mamaba benja me cogió la mano y la puso en su culo desnudo y me pidió entre gemidos que le metiese un dedo Joeee que cachondo me estaba poniendo Le metí el dedo, primero el índice y luego el corazón  Empezó a gemirme en la cara: así así metemelo asi Benja no paraba de mamar Y el chaval cada vez más cerca de mi oído saco la lengua y me empezó a comer la boca Que puta sensación  Le dije que me iba a correr y el tío se agachó con benja a recibir semen Me corri muchisimo Se peleaban por rebañar mi polla El chaval se puso en pie y me beso de nuevo con mi semen aún por sus labios Y me dijo: ahora yo Joder sin pensármelo esta vez me agaché yo con benja a comer polla Y me volvió loco notar ese rabo caliente en mi boca Benja quería la corrida pero le aparté y me la metí en mi boca para que me lefase el chaval Se corrió y noté su leche por mi boca Se la escupí a benja que no dudó En rebañarla Luego el chaval se fue y benja recogió su móvil Antes de dirigirse a su coche me dijo que la semana que viene contactásemos De nuevo... que iba a contarle esto a su mujer y le iba a encantar..

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NNuevoPutitoUwULv1· hace 60 dRelatos

Llegando más profundo

Hola de nuevo! Si no leíste mi post anterior, te recomiendo revisarlo, ya que este relato es una secuela del anterior. Después de la experiencia que conté anteriormente, quería más, quería seguir probando de este nuevo placer, así que busqué algunas sex shops en mi ciudad y me decidí por la que me pareció más conveniente y discreta. En ella compré un dildo, de 18 cm de largo y 2,7 cm de diámetro, color rosa pastel y con forma de bala. Quiero decir que soy estudiante universitario y realizó algunos trabajos en mi tiempo libre para tener dinero para mis gastos, y vaya que este era un buen gasto, ahora sigamos. Cuando compré el dildo estaba muy nervioso, parecía tan grande en mis pequeñas manos, pero esos nervios solo ocultaban una gran emoción, la noche había llegado, todo en silencio, era el momento. Acostado en mi cama, con mi celular en las manos y el dildo a mi lado me dispuse a buscar algo que nunca pensé que buscaría "Porno gay", ví varios vídeos pero el que más me atrapó tenía como protagonistas a un pequeño joven, de hombros pequeños, nalgas redondas y pene pequeño, me recordó a mí, y a un hombre alto y musculoso, con brazos llenos de venas y con un pene largo y grueso, no sería descabellado decir que su pene era casi del tamaño de mi antebrazo. Al ver a ese gran hombre arremeter contra el pequeño joven, mi boca empezó a salivar mucho, cuando lo sujetaba contra la cama y le metía el pene hasta el fondo en su pequeño culo, yo jugaba con el dildo en mis manos y sin darme cuenta empecé a lamerlo y chuparlo. Mientras el vídeo avanzaba me sentía hipnotizado, hasta que no aguanté más, quería sentir algo largo y duro dentro de mi, deslicé el dildo lleno de mi saliva entre mis nalgas, y poco a poco lo fuí metiendo por mi ano, el ardor había vuelto, ese hermoso ardor que daba paso al placer. Al principio solo metí la puntita mientras me acostumbraba, luego lo metí hasta la mitad, lo metía y sacaba en intervalos irregulares rápidos y lentos, era una sensación increíble, mientras lo hacía veía el vídeo e imaginaba que yo era ese pequeño joven y amaba imaginarlo. Cada vez que metía de nuevo el dildo, lo metía más profundo y lo dejaba unos segundos adentro, hasta que llegué a metermelo completamente, dejé el celular de lado y empecé a masturbar mi pene, hasta que llegué al clímax, pero aún después de acabar dejé el dildo metido en mi culo, se sentía tan bien, volví a ver mi celular y terminar de ver el vídeo. Fue una experiencia hermosa y seguramente la repetiré más de un vez. ¡Hasta aquí la anécdota de hoy! Espero que les este gustando y muchas gracias por su apoyo y comentarios. Con respecto a subir fotos mías, aún no estoy seguro, pero quizás en algún momento. ¡Un saludo y muchos besos! ❤️ <3<3

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MmartinfcdLv1· hace 60 dRelatos

Amor intenso: pasado, revancha y futuro.

Amor intenso: pasado, revancha y futuro.     El impacto que me generó verla, de repente, parada ahí en la esquina a punto de cruzar la calle, me resulta difícil de explicar. Más que nada por pudor. Habían pasado casi 20 años desde la última vez que la había visto. Y aunque en mi mente, su visita se repetía eventualmente, nunca me hubiera imaginado que pudiera conservar su belleza tan intacta como en aquellos años. ¿O es que acaso está hoy más fuerte de lo que recordaba...?   El jean ajustado a presión, marcando sus torneadas piernas y esa cola preciosa, que fuerza la tela, resaltando inmediatamente... Los tobillos, que el pantalón no llega a cubrir, brillan, desnudos y es inevitable que la vista se deslice hasta sus pies, de cuidada perfección, que, calzados en unas sandalias ínfimas de tiras color piel, dan la sensación de verla caminar descalza.    En el vaivén de su andar y junto a la danza de sus largos cabellos negros, llama la atención, aún más que el meneo de su cadera y su cintura, el movimiento de sus pechos que, compactos, se agitan al unísono bajo una ajustada musculosa blanca que no llega a cubrir el ombligo, pero que enmarca muy bien el surco que se forma, entre esos pechos generosos.   ¡Que imbécil me siento! Mirándola a la distancia, viéndola sonreír a un anciano, ayudándolo a cruzar, haciendo uso y abuso de su gracia, de esa fina gracia de la que siempre fue dueña..  y yo... con la cara desencajada, tratando de explicarme, incredulamente, cómo puede ser que a pesar del tiempo que pasó, aún se me remuevan todas las tripas al pensar en ella...  Reviviendo en mi cabeza situaciones vividas. Rememorando en mis labios la tibieza de ese cuerpo que alguna vez disfruté con gentileza... El sutil aroma de su piel que me embriagaba inexorablemente...   Pensar que fui su primer hombre. El primero que besó esos pechos, el primero al que se entregó... El primero que logró penetrarla...   Lo pienso ahora y no lo puedo creer. Tremenda mujer que una vez fue mía. ¡Que injustas son las cosas a veces! Nunca entendí por qué la perdí. Si la traté como el mejor. La respeté. Fui paciente con ella. Esperé sus tiempos. Siempre estuve pendiente.   Desde la vereda de enfrente el anciano le agradece la ayuda y ella le acaricia tiernamente la mejilla y le regala otra sonrisa. Recuerdo esas sonrisas... Desnudos en la cama, después de haber cedido al deseo... Siempre fué igual. Suave. Tierna. Sonriente... Y tal vez, ahora que la veo, pienso que eso, es lo único que quizá pueda reprocharle. No haber podido explorar un poco más allá de esas formas dulces al amar. No haber llegado a verla romper, aunque sea un poco, esa fineza, esa formalidad...  no haberla visto realmente desaforada, sacada de sí por la calentura... no haber podido disfrutar de lo hermosa que debe ser cuando en el límite del éxtasis y la locura, su belleza se resquebraja...   Tal vez la cuidé de más. Éra demasiado joven.   Lo peor de todo es que se fué con un amigo...    Pero todo eso, ahora, es historia vieja. Una vida entera transcurrió desde la última vez que la ví.   "... Escuché que te casaste y tuvieron dos hijos. Yo hice mi vida y no me quejo. También tuve mujer, hijos, casa, auto... Ahora estoy separado. Los chicos son grandes y hacen su vida. Mi ex... de vez en cuando nos vemos... Es mejor así, a veces, ..."  Sentados en un café, admirando los mínimos detalles que delatan el paso del tiempo en su piel, impresionado por las formas de su cuerpo que superan aún al mejor de mis recuerdos, nos ponemos al día. Frente a su inquisitiva y franca mirada no puedo evitar sentirme el mismo inmaduro que la perdió 20 años atrás.   Por momentos me parece que todo está igual, como si nada hubiese cambiado a pesar de los años transcurridos.    Voy recuperandola a cada gesto que reaparece del olvido, a cada giro verbal que se desempolva, a cada movimiento de sus manos, de sus ojos, de su boca, de su pelo...    Después de un rato, con una intimidad recuperada, ella, relajada, gesticulando alegremente, me cuenta que sigue con él. Que la cosa después de tantos años está masomenos. Que piensa, por la escasez de intimidad juntos, que él tal vez la engaña con otra cada tanto. Se ríe sonoramente al decirme que ella tampoco fue una santa todo este tiempo... Me dice que se acuerda bien de mí. Que a veces sueña con ese departamentito casi desmoblado que compartimos, donde nuestra cama era un colchón en el piso. Ahí donde nada de eso nos importaba porque teníamos la piel entera del otro, para recorrerla, como explorando un mundo entero, un universo. Me dice, con una mirada ardiente, que le gusta acordarse de aquellos días. De lo simple que eran las cosas todavía. Se agacha un poco y baja el tono de la voz para confesármelo, mi vista se pierde en el túnel que me introduce a sus pechos y mi lengua despierta del letargo de un sueño de 20 años... Ella lo nota, pero a pesar que hace una mueca, no logra ocultar su sonrisa.   Siento que, de alguna manera, un inesperado aire de revancha me alimenta y me alienta a seguir la cosa en otro lado.  Con una excusa tonta, al irnos caminando, logro hacerla entrar a mi departamento.   Después, todo es cuestión de ver cómo se dan las cosas. Unos tragos, muchas risas, eso siempre rompe el hielo.   Para cuando quiero darme cuenta, ya la estoy apoyando contra una pared y le busco la boca. Ella accede un poco, pero cuando nuestras lenguas se tocan y le apoyo el bulto de mi pija, ya dura, parece arrepentirse.   En ese instante no sé qué me pasó. Estaba loco. No pude contenerme. Recordé lo nuestro como si hubiera terminado ayer. Recordé la rabia que sentí al perderla con mi mejor amigo. Recordé todo lo que la respeté. Y no pude dejar pasar la oportunidad de dar el paso que no fui capaz de dar en su momento.   La besé con más intensidad a pesar de su resistencia. Con el cuerpo la arrinconaba mientras mis manos liberaban sus pechos. Pellizque sus pezones hasta que se pusieron tensos.  Ella me mordía un poco, defendiéndose y eso me calentaba más. Le apoyé fuerte la verga dura, así con ropa y todo, frotando su entrepierna.   - ¿Te acordás como me gustaba que me la chuparas...? - le dije, forzándola a agacharse hasta dejar su cara a la altura de mi bulto.- ¿Te acordás el gusto de mi pija...?- mientras me bajaba el cierre y la sacaba me pareció verla decir que sí.   La tenía dura y húmeda como hacía un tiempo largo no me pasaba. Ella sola se la llevó a la boca. La saboreaba engolosinada...   Ahí fui yo el que se sonrió, me había olvidado de los gemidos que hacía cuando me la chupaba. Gemidos inconcientes, como de actriz porno, que seguramente buscaban estimular más de lo que realmente estaba disfrutando. ¡Hay cosas que no cambian! Pensé,  y entonces entendí que era hora de hacer algo que nunca había hecho: le cogí la boca. Con mis manos envolví sus pelos hacia su nuca y con fuerza le sostuve la cabeza. Empecé suave, le metía media pija adentro y se la sacaba. Se la sacaba del todo y esperaba. Cuando veía su lengua buscándome, embestía denuevo, pero ya un poco más adentro. Se la sacaba y esperaba a que me buscara, entonces arremetía nuevamente. Después de cuatro o cinco intentos había logrado meterle la pija entera. Sentía su lengua tocándome los huevos y su respiración agitada y caliente en mi ombligo. Los ojos se le ponían rojos y llorosos. Mi pija estaba brillante de saliva.    Una vez más... adentro. Esta vez le apreté la nariz para que no pudiera respirar. La garganta se le hinchaba, sentía como mi cabeza le rascaba la garganta. Le solté la naríz, mí pija salió expulsada en una arcada, ella respiró y largó una baba espesa que le quedó colgando del mentón. Con suavidad la junté, embadurné la poronga y le pedí que se sacara el jean. "Mostrame el culo" le ordené. Ese culo que siempre le había respetado porque 'le dolía por ahí'.     "Sacate todo, ponete en cuatro sobre el sofá, abrite el orto y mostrámelo..." Con las mejillas coloradas y la respiración todavía agitada, me miró desconociéndome, pero obedeció inmediatamente.    De pronto, 20 años después, tenía para mí, ese culo hermoso que tanto había deseado. Ella se abría los cachetes y me lo mostraba. Se notaba que no era virgen.       "Parece que ahora te gusta que te cojan por ahí..." le dije.    "Me encanta", me respondió.   Pero no lo había terminado de decir que ya, sin juego previo, se la había metido, de una, entera, hasta el fondo. Ahí sí gimió de verdad. La embestía con bronca, pensando que finalmente estaba disfrutando ese culo, "si me viera el cornudo de mi amigo ahora..."    A la par de mis embestidas ella se metía los dedos por la concha, la esperé hasta que acabó. Después le llevé la pija a la boca. "Hoy te vas a acordar del gusto de mi leche" le dije. Ella lamía con desesperación. Pero antes de acabar, me pregunté quién era esta mina, no era ni el resabio de la inocente hermosura que tenía de ella en mi memoria. Viéndola lamerme la pija como nunca la había imaginado. Con la cara sucia y el rostro desencajado. Engañando a su pareja como alguna vez me engañó a mí. Pensé que no se merecía, que no era justo que la premiara dándole mi leche en la boca. A punto de explotar, se la saqué y largué todo sobre el cuero del sofá...   Sus ojitos me miraban con expectación. Tras el espasmo, más relajado, entendí que no podía seguir siendo rencoroso después de tanto tiempo. "Ya podes tomarlo", le dije. Y ella se abalanzó sobre el sofá, lamiendo cada gota derramada, hasta dejarlo limpio.    Cuando la acerqué a la casa sabía que no iba a querer verla denuevo, pensé que, a veces, es mejor así. Al despedirnos me dijo algo que ya había entendido un rato antes: "¡Que injustas son las cosas! ¡Por qué no fuiste así 20 años atrás...!"          .. Gracias por leer.    A cada historia le dedico varias de trabajo, ahora vos podes expresar tu opinión:   Puntuar mi labor de 1 a 10 según tu criterio.   Dejarme un comentario, bueno o malo.   Seguirme si te gustó la historia. (Subo material propio todas las semanas) Otras historias: Más en:

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Ttortuga7890Lv1· hace 60 dRelatos

La mama de mi mejor amigo 4

Cuatro Tito llego como era ya una costumbre un sábado por la mañana, todavía estábamos desayunando cuando toco el timbre de la puerta. Por lo que apresurándome le fui a abrir, pero apenas lo hice un mensaje me llego al celular. Al verme intento saludarme pero no prestándole atención intente ver quien me había escrito, no obstante apenas vi quien era. Rápidamente apague el aparato. Fastidioso rápido puse mala cara, a lo que mi mejor amigo percandose de mi expresión me pregunta con curiosidad – era, ella no es cierto? Cintia era mi casi ex novia, era una chica de mi edad que iba a un curso diferente al colegio que yo y Tito asistimos, era una chica preciosa que lamentablemente tenia un problema y es que era bastante celosa. Por lo que varias veces tuve que aguantar una escena de celos que de verdad ya me habían cansado, así que la última vez que pasó yse puso espesa. Quise ponerle un alto y aunque quería mucho a Cintia, tuve que cortar con ella. Desde entonces no ha dejado de mandarme mensajes diciendo – que quería hablar conmigo, para así poder arreglar las cosas entre nosotros. Realmente no sabía que hacer, por un lado me gustaba estar con ella. Pero por el otro me embolaba que estuviera todo el tiempo,intentando acusarme de algo que no había hecho. Intentando no darle mas rodeos al problema dejo que Tito avance y una vez que llega a el comedor, saluda primero a mi padre.Continua con mi hermanita y finaliza dándole un suave beso en la mejilla a mimadre. Esto hizo que ella soltara rápidamente una gran sonrisa, pero acostumbrado a que ella sea tan optimista. Trato de no darle mayor importancia. Vamos siéntate que te paso algo para que desayunes –comento mi madre con todo maternal, a lo que Tito acomodándose a un costado de mi padre le suelta – no es necesario que se moleste, comi algo antes de venir. Mi madre como si estuviera mirándome a mi, réplico agregando– tienes 19 años y estas solo, así que me imagino que clase de cosa te llevaste a tu boca – claro que mi madre hacia referencia a la comida chatarra que mi amigo de seguro consumía. Poniéndose colorado Tito no argumenta nada mas y viendo como mi madre se pierde en la cocina, terminamos con el desayuno. El resto del día tanto Tito como yo nos pusimos las pilas con un proyecto que debíamos terminar para nuestra clase de biología,siendo muestro último año en la secundaria queríamos terminarlo bien. Por lo que mientras estábamos en ello, sólo paramos para almorzar a mediodía. Luego de comer estábamos descansando un rato, hasta que nuevamente sono mi celular y sabiendo quien era. No quise atender. Al ver esto Tito me pregunta – hasta cuando piensas seguir así? Hasta que me deje en paz supongo – le aclaro, pero al parecer este no quería dejar el tema. Ya que insistiendo me dijo – porque no te juntas con ella y hablas, tal vez así o se arreglan o logras terminar con ella definitivamente. Sonando sabio su consejo me pongo a pensar que hacer por unas cuantas horas, hasta que decidiendo. Le pregunto sin más – crees que puedas acabar el proyecto tu solo? Claro – me indicó a la vez que agregaba – pero a donde vas tú? Voy a seguir tu consejo – le aclare – voy a verla y depende de que me diga, veré que hago. Estando de acuerdo conmigo, tome una campera debido al frío que hacia afuera y despidiéndome de él. Salgo al pasillo y cuando pasó por el cuarto de mis padres, veo que mi madre está ingresando a su baño con su bata puesta. No diciéndole nada paso en  silencio y siguiendo mi camino, bajo las escaleras. Ya en la sala veo que mi padre también se prepara para salir también, a lo que preguntándole a donde iba. Escuche cuando este me dijo – tengo asuntos que arreglar con Simón, cosas del estudio. Al escucharlo me quedo callado, pero recuperando el habla le preguntó – me puedes llevar? Tito Apenas escucho el auto del papá de mi mejor amigo alejarse me incorporó y observando al vehículo alejarse por la ventana de su habitación voy directamente hasta la puerta, una vez fuera me encaminó hasta lograr llegar al cuarto de su hermana y con cuidado termino de acercarme con la intención de ver que hacia. En un principio y como habíamos acordado el día anterior con Susana, me iba  a comportar correctamente. Pero cuando recibí como todos los días una imagen pornográfica de ella y su esbelto cuerpo posando desnuda en su cama de matrimonio, la razón se fue por el caño y deseando quedar con ella estaba buscando una chance para tenerla conmigo. Una que gracias a mi suerte llego, sin planear nada. Ya allí pongo la oreja detrás de la puerta y no escuchando ningún tipo de sonido, abro un poco la misma y comprobando que Mara duerme tranquilamente. De inmediato voy en la búsqueda de la mujer que prácticamente esta en todos mis sueños eróticos. Primero trate de localizarla en su cuarto, pero al no encontrarla ahí escucho de repente como vienen ruidos de su baño privado. Imaginándomela de inmediato desnuda dirijo mis pasos hacia ese lugar y abriendo  un poco la puerta, me pongo a espiarla como si fuese un auténtico enfermo. Al instante la veo que está casi con el cuerpo entero sumergido en el agua y tomando lo quesería un baño de tina, pero dejando a su vez expuesto una parte de su cuerpo que mas me enloquece. Ya que sus pechos parecían estar flotando por fuera del agua, al verla me adentro con sumo cuidado y mientras la veía disfrutar del agua con los ojos cerrados. Con rapidez y sigilo empiezo a desnudarme. Ya en bolas y con la excitación al máximo me acerco a ella muy lentamente y una vez que estoy cerca, le suelto con una voz triunfal y altanera – se que no sabes que desayuno regularmente, pero yo si se de algo que te gustaría probar todas las mañanas. Apenas me escucha abre sus ojos con profundo pánico,sentimiento que solo aumenta cuando me ve completamente desnudo y totalmente empalmado a su lado. No pudiendo creer lo que estaba pasando, soltó al instante muy asustada – estas loco? Al verla con esa expresión de puro pánico me agacho y mientras aprovecho de tocar uno de sus pechos con uno de mis dedos, le suelto para intentar calmarla – tranquila, Román y tú marido se acaban de ir juntos. Haciendo caso omiso de mis palabras, agregó con miedo y furia – igual eso No te da derecho a aparecer de forma repentina en mi baño y desnudo como estas. Tenia el mismo tono de mi madre cuando se enojaba conmigo, a lo que riéndose por tener ese pensamiento. Intento darle un beso, pero ella esquivandome, me suelta con evidente enfado – deja de jugar Roberto,aunque mi marido e hijo no estén puede regresar en cualquier momento, fuera deque Mara todavía está en la casa. Ella está en su cuarto durmiendo como un tronco – le amoneste,mientras agregaba – no pongas esa cara, ellos regresarán tarde. Y como estas tan seguro de ello? – acotó de inmediato,a lo que sonriendo le respondí – simplemente tengo esa corazonada – en realidad antes de que saliera le dije a Román que me contase antes de volver, como había terminado todo y sabiendo que tardaría, me sentía seguro de que cumpliría su palabra. Dicho esto no le doy tiempo de pensar mas y acercando mis labios a los suyos, la beso como si nada más en el mundo importara. En un principio intento resistir a la caricias que le daba con mi boca, pero no dejando de insistir logré colar mi lengua dentro de la misma y comenzando un pequeña batalla de voluntades. Conseguí que al final yo saliera victorioso. A esa altura mi amante ya estaba casi entregada, por lo que incorporándome deje mi pene a la medida de su boca y hablándole suciamente, le dije – vamos puta, chupa bien que se cuanto te gusta hacerlo. Hasta un par de meses atrás descubrí el lado más salvaje de la madre de Román, al principio nuestros encuentros eran más que todos calmados y llenos de pasión. Pero se daba cada vez mas frecuentemente que a la madura le gustaba el trato fuerte, le encantaba que la hablará suciamente y hasta le excitada que la tratase como a una cualquiera y a mi que decir. Debía admitir que darle ese tipo de trato, me encendía de tal manera que terminábamos cogiendo tan demencialmente, que parecíamos ser auténticas bestias en celo. Se notaba que mis palabras la habían calentado ya que poniendo la sonrisa de una golfa se arrodilló en la bañera y luego de menearme la pija un par de veces, sin más quejas se metió mi cipote directamente dentro de su boca. Apenas siento la calidez que invade todo mi pene aguanto las ganas de correrme, no obstante y una vez que recuperó el control de mis sensaciones me posesión de su cabeza y aferrando con ambas manos la parte trasera de su cabeza. Lentamente comienzo a cogerme su boca, al instante sonidos indecentes resuenan en el baño, pero encantado de escuchar como su boca se traga todo mi pene no dejo de cogérmela. Como ya estaba acostumbrada ella aguanto mis acometidas sin problema alguno, dejando que mi falo llegue directamente hasta su garganta. A lo que sintiendo muy rico, era inevitable que mi primera corrida estuviera a punto de llegar. Pero antes de tener ese placer escucho como el sonido de un celular empieza sonar, a lo que liberando mi presa veo que me mira al son que me suelta – es el mío. Incorporándose veo que se levanta y mientras noto como las gotas de agua recorren todo su cuerpo, sale desnuda como esta. Pero antes de salir del baño toma su bata al son que me dice antes de salir – quédate y manten la puerta cerrada. Haciéndole caso me quedo en silencio parado y desnudo,pero  para mi suerte solo se perdió un par de minutos ya que regreso con el aparato en su mano escucho que soltaba – porque no me lo dijiste cariño? En silencio espero la respuesta del otro lado y mientras me miraba no perdí mi oportunidad, ya que de inmediato me levanté y acercándome a ella me arrodilló en su delante. Sabiendo que estaba hablando con el padre de mi mejor amigo, no me importó y mirando el tesoro que tanto andaba buscando tome la cinta de su bata de baño y deshaciéndome de ella. Abro la bata de paren par. De inmediato veo como su depilada concha se encuentra casi a la altura de mi boca y mientras que sus labios vaginales sobresalían, sabia a su ves que estos escondían una perla que se halla dentro de su concha y que yo ansiaba tocar con mi boca. Tragando el nudo que se me había formado en el pecho, coloco mis manos sobre su cintura y acercando su pubis a mi cara.Enseguida le  hundo la lengua en el centro mismo de su ser. Apenas ingresa mi lengua la meto hasta donde no mas puedo y excavando dentro suyo, muevo la misma con bastante maestría hasta lograr hallar un pequeño botón que es claramente su clítoris. El mismo no es de gran tamaño, pero le produce tal gusto a mi hembra, que ahogando un gemido le pregunta a su marido reprimiéndose  – entonces iras en busca de Román y volverán juntos a casa? La situación era demasiado morbosa, ya que mientras la madre de mi mejor amigo hablaba con su padre, yo le practicaba sexo oral sin que él se diera cuenta. Eso extrañamente me calentó mas, por lo que siguiendo con mi juego vuelvo a atacar se botón de placer y mientras está vez no le doy paz a la madre de mi mejor amigo, muevo de tal forma mi lengua que inevitablemente logro que tenga su primer orgasmo. No pudiendo contenerse arquea su cuerpo y mientras lo hace deja a mi costado la bocina del celular, por lo que escucho perfectamente al padre de Román preguntar – cariño estas bien? Pasando los segundos se recupera del orgasmo que le provoque y poniendo de nuevo su celu sobre la boca, le escucho decir – lo lamento amor,es que pensé que Mara me estaba llamando. Hablando por algunos segundos mas, termina por cortar el llamado y mirándome como una autentica trola. Termina de desprenderse de la bata que cae al suelo, una vez allí se pone contra la pared a la vez que apoya sus manos sobre el frió cerámico del lugar y mientras arquea su cintura y abría bien sus piernas me suelta con picardía – que esperas pendejo, no que querías comerte a esta hembra, pues aquí esta y es toda para ti. Totalmente excitado siento como mi pene da dos pequ

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PParejaParanaLv1· hace 60 dRelatos

Nuestro primer trio

Esta es la historia de nuestro primer trio. ¿Cómo loencaramos?, Nos llevó tiempo, mucho tiempo para animarnos. Ofertas sobraban,solos hay millones dispuestos a cojerse a la mujer de otro, sobre todo a la míaque es una mujer muy muy hot, muy deseable, seguro lo verán en nuestros post. La cosa era animarse, habíamos hablado con parejas lascuales por más buena onda era difícil acomodar los horarios y los gustos… ganassiempre había… nos superaban los nervios y la ansiedad. También cuestión degustos… Nunca sabías si las parejas eran verdaderas… más de una vez los hombresquerían cortarse solos pero ni ahí era lo que buscábamos. Recuerdo un vago deuna pareja que me pidió que le pase el teléfono de ella (un salame total) Después de eso frenamos. Nos molestó que sea así la cosa. Lafantasía seguía latente pero la búsqueda se calmó un poco. Un día vemos unperfil de un solo que nos gustó su texto, su dialéctica y lo contactamos. Hablamosbastante con él hasta sentirnos cómodos…nos mostraba ser un caballero…y lo fue.Nos pidió fotos sociales y nos animamos. Montonazo de consejos de cómo movernosen el ambiente y realmente nos sirvió. Nos dio una clase magistral de cómoencarar a una pareja. Fecha cercana al 14 de febrero…Día de los enamorados… dabajusto como para que sea un regalo para ambos… iba a ser tarde… salimos de casacon todos los nervios. Ella en su bolso llevaba la lencería que se iba a poner(le gusta cambiarse varias veces para sentirse deseada y verse bien). Pactamos un lugar, 12 de la noche, él dejaba su auto eíbamos a un motel en el nuestro. Mientras esperábamos yo veía que ella estabatranquila. No sabría decir si deseosa de que al fin se diera nuestro encuentroo  era genial para disimular sus miedos einseguridades. Yo no quería que él llegara… o sí, no sé…sensacionesencontradas… todos los autos creíamos que era él… mirábamos para todos lados,el mensaje no llegaba... doce pasaditas: “estoy demorado unos minutos”…bueno…avisa, quiere decir que viene. Esperamos… nervios y más nervios… “Llegando”… vemos que baja de un auto en la vereda deenfrente y se acerca…. Re natural… como si fuéramos amigos de hacetiempo…subió, nos saludamos… ningún actor de telenovelas, tampoco desagradablea la vista de cualquier persona… hablamos nada y encaramos al motel… Entramos y dada la ocasión pedimos una habitación de lasmejores. Se las describimos así… daba para mínimo 6 parejas el lugar… sillonesgigantes sobre uno de los costados, enseguida una barra con mini bar, todo muybien ambientado. Al medio entre la barra y la cama que era Doble doble plaza…hermosa, con espejos arriba, bueno, entre medio estaba el caño para bailar, asu costado subías unas pequeñas escaleras y tras un vidrio inmenso esmeriladoestaba el Jacuzzi, al lado del Jacuzzi un baño turco!!! Con un todo de pequeñoscerámicos. Pero bueno, no los aburrimos más con detalles. Vamos a lonuestro. Previa de unos tragos, él sólo gaseosa, mucha charla, de lavida, de cómo nos gustó la idea de otra persona, bla bla. Mucha sorpresa paraél saber que era nuestro primer trío con un hombre y tal cual nos dijo se pusoa disposición para que la pasemos todos bien. Nos dijo: “Uds. jueguen,arranquen tranquilos, yo me acomodo y cuando me digan participo”. Comenzamos a besarnosdelante de él, ella estaba muy caliente, se nos daba esa fantasía. Comenzamos a desvestirnos, estábamos muy  calientes. Apenas me bajé los pantalones ellase acercó a mi verga y comenzó a chupármela muy rico, despacio, me pasaba lalengua y me miraba, sus labios de rojo intenso iban desde la cabeza a loshuevos. Nuestro amigo ya desvestido nos miraba desde la cama, ya tenía la pijadura. Con un gesto le pedimos que se acerque. Ella se la iba a chupar, a losdos en realidad. No tenía la pija inmensa, era poco más de una medida normal,gorda y bien parada. Ella lo pajeo un poco y comenzó la acción. Me calentabaver como se la comía, le chupaba la cabeza, le pasaba la lengua, después eltronco, le acariciaba los huevos. Se metía la dos en la boca para que le sacarafotos. ¡Como me calentaba! Nunca pensé que me iba a gustar tanto verla así.Después de divertirse con nuestras pijas un ratito se fue al baño. Venía lahora de la lencería. Pollerita corta sin bombacha. Tiradores que le tapaban sololos pezones. Toda mojada y brillante su conchita. Estaba para darle y mucho.Primero yo, ella en cuatro en la cama, entraba y salía y gemía mientras lechupaba la verga a él. Ahora ella quería que se la meta nuestro amigo. Y Comotercero obediente se acercó de atrás y se la abrió con su verga gorda. Quéhermoso verla gozar así. La bombeaba con ganas y le daba muy rico. Ella gozabacomo mi buena y obediente esposa. Se la metía hasta el fondo mientras yo lemetía mi verga en la boca… Nunca imaginé que íbamos a gozar tanto… ella memiraba todo el tiempo para que me caliente (y dejarme tranquilo que esto queestaba pasando era para nosotros dos como la pareja consolidada que somos) yeso me ponía al palo. Llegó la hora de la colita, primero yo, para abrirla unpoco. La lubriqué bien y como a ella le gusta se la metí despacito. Un poconomás, como para dilatarla. Obvio que también quería la otra verga. Y ahí se lametieron… “me cogen la colita me decía” mientras mi verga se me ponía a full deverla en cuatro gozando como loca.  Ahí fue cuando medijo ella. “Te voy a mostrar algo que te va a gustar”. Lo agarró de la mano yse fue con él al caño para bailar. Yo tirado en la cama expectante. Se agarródel caño con sus tacos altos que la dejaban muy puta… le agarró la verga y sela metió para que la coja desde atrás. Me miraba y me decía “¿te gusta así?… Mela mete por todos lados”, dándome a entender que iba de la concha al culo todoel tiempo… Qué imagen hermosa ver como la cogían… siempre me acuerdo de eso yle he dedicado muchas pajas. Una imagen que no se me va a borrar más de la cabeza. Después pasamos a la barra, ella sentada en una banqueta consu hermosa cola aceitada bien hacia atrás, yo delante de ella, la acariciaba yla besaba, le tocaba las tetas hermosas que tiene, él detrás se la metía portodas partes mientras ella me miraba y me preguntaba si me gustaba ¡¡¡Obvio queme gustaba!!!, me volvía loco. “¿Te coje la cola?” le decía yo y ella sin poderresponder de como disfrutaba ponía esa cara de placer que toda mujer ponecuando disfruta realmente de una verga y gemía tratando de decirme que sí. Pasado esto tomamos rápido unos tragos y cambiarse de nuevola lencería. Cuando volvió, estaba con su porta ligas y una remerita que ledejaba sus tetas afuera. La llevé a la cama y le dije que se le sentara en laverga, que se la comiera toda… y ella muy obediente se la metió. Desde atrás yola miraba, como se le abría y le entraba hasta que los huevos le golpeaban lacola. Se paró y se puso en cuatro en la cama, se la metía yo.Alternaba entre la cola y su conchita bien abierta por nuestro amigo.  Se la metía un poco yo y lo dejaba a él, unosbombazos cada uno. “Cojele la cola le dije” y él obedeció. Ella gozaba y leencantaba. Se la cogía fuerte mientras yo le decía a ella: “Te gusta la pijaque te conseguí, no es como los juguetitos (consoladores) que son fríos…”Recuerdo cómo gemía y me vuelvo loco. Luego se la llevó contra una pared de espejos, bajamos lasluces y siguió dándole desde atrás. Parada con las piernas abiertas y sus manosarriba sosteniéndose mientras ella fantaseaba diciéndole que se sentía queestaba en un boliche y le decía que pase otro. Jugaron así un buen rato, yo losmiraba y me encantaba. Ella con su mirada fija en mí. Ambos más que contentos ysatisfechos de lo que estábamos haciendo. Después a la cama, yo abajo, besándola y acariciándola, ellaarriba mío en cuatro, él atrás de ella metiéndole la verga en el culo, fuerte,bien fuerte hasta acabarla. Le sacó la pija y sacó el forro para desparramar susemen sobre las sábanas. Fue una experiencia maravillosa… Como les dijimos alprincipio, nos llevó tiempo tomar la decisión pero para nada nos arrepentimos…Nos unió mucho como pareja tanto emocional como sexualmente. Esperamos que les haya gustado nuestra experiencia y quienesaún no se han animado no dejen de hacerlo. Si les gusta seguirán como lo hicimosnosotros, si no es así tómenlo con calma que es solo sexo, no es amor. Acá nohay cornudos ni cornudas, es común acuerdo y experiencias que nos da la vida. Besos a todos y todas de ambos, le dejamos algunas imágenes de ese día.

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CCarlita_transLv1· hace 60 dRelatos

El portero de la calle Helguera (trans)

En el 88 vivía en Nazca y Tres Arroyos. Cursaba el segundo año de Bachiller en el Instituto Santa Rita, que estaba a diez cuadras. Siempre iba por la calle Argerich derecho hasta Camarones, pero ese día, no sé porqué, decidí ir por Helguera. A las pocas cuadras se larga un chaparrón de esos que parece venirse el cielo abajo, por lo que busqué rápido refugio en la entrada de un edificio, esperando que pase lo peor. -Linda tormenta que se largó- escucho que me dice alguien a mis espaldas. Me doy la vuelta y lo veo, parado en la puerta, con una escoba en la mano. El portero. Creí que me iba a decir que me fuera, que no tenía nada que hacer ahí, pero antes de hacer siquiera el ademán de retirarme, me detiene. -Pará, que no te estoy echando- me dice. Se acerca, me mira de una forma que en ese momento, pendejo todavía, no supe evaluar bien, pero que hoy, con toda el agua que ha corrido bajo el puente, no dudaría en considerar lasciva. -Parece que esto va para rato...- repone con un suspiro de resignación. Amaga entrar al edificio, pero antes de hacerlo, se voltea y me dice: -No querés pasar, adentro vas a estar más cómodo, además está haciendo frío- Estábamos en invierno, y la verdad es que ya había empezado a castañetear los dientes. -Bueno, gracias- le digo, entrando al edificio con él, y aunque mi tono haya parecido casual e inocente, les aseguro que no fue así del todo. Desde hacía rato que había empezado a sentirme atraído por las personas de mi mismo sexo. Al principio fue algo confuso, aunque la certeza llegó cuándo, por casualidad, encontré una revista porno debajo de la cama de mis padres. Era la primera vez que veía una, pero en vez de sentir atracción por los cuerpos femeninos, las tetas, los culos, las conchas, lo que se llevaba toda mi atención eran las pijas. Unas pijas hermosas, soberbias, imponentes.  Obviamente con el tiempo comprendería que no todo era como lo retratado en aquella revista, pero aún así, el gusto adquirido aquella tarde ya no lo perdería jamás. Quería estar con un hombre, esa era la verdad. Cuándo me hacía la paja siempre fantaseaba con algún vecino o alguien que me haya cruzado en el camino, siempre más grande que yo, adultos, mayores, entendiendo quizás que para mí primera experiencia necesitaba a alguien que me guiara, que me enseñase el camino de entrada a ese mundo que ya había elegido. Y quiso el destino, el azar, que un buen día de junio, al tomar un camino distinto para ir al Colegio, me encontrase con aquel portero, que luego sabría que se llamaba Oscar, que tenía 42 años y estaba casado. No era un hombre atractivo, tenía unos kilos de más y yable había empezado a ralear el pelo, pero era un hombre, y eso era lo que yo buscaba, lo que necesitaba. Cruzamos el lobby, bajamos al sótano, y atravesando un pasillo, entramos al cuarto de las bombas de agua. Jamás podría olvidarme de ese recorrido, como me palpitaba el corazón en el pecho, la humedad que sentía en el calzoncillo. Estaba como en un sueño, en una de esas fantasías que elucubraba cuando me hacía la paja. El cuarto también servía de depósito, por lo que había diarios apilados, cajas de cartón desarmadas, artículos de limpieza, y a un costado, bien limpio y ordenado, un rincón que se había armado para sus descansos, con una silla y una mesa. Sobre la mesa, un termo y el mate. -Justo estaba por empezar a tomar- me dice, cebando uno e invitándome. Agarra una silla plegable, la abre y me la ofrece para sentarme. Mientras mateamos, nos presentamos, hablamos de lo que hacemos, él de su trabajo en el edificio, yo de mis estudios. Pese a una diferencia de edad de casi veinticinco años, mantenemos una charla amena, cordial, sin segundas intenciones, aunque flotaba en el ambiente esa sensación de anhelo, de querer pero no animarnos. Aquí es donde todo se mantiene en una nebulosa, como en los grandes momentos de la vida, cuando con el paso del tiempo vas idealizando ciertas situaciones. -¿Porqué no te sacás ese saco que debe estar todo mojado?- me sugiere en algún momento, entre mate y mate, refiriéndose al ambo del uniforme del colegio. Cómo los uniformes de esa época, era pantalón gris, camisa celeste y ambo azul. Y tenía razón, se me había mojado con la lluvia. Me lo saco y al no saber dónde dejarlo, él se levanta y lo extiende delante de la estufa, para que se seque, pero en vez de volver a sentarse, se coloca tras de mí y me pone las manos sobre los hombros. -Así está mejor, ¿no te parece?- me pregunta, sin hacer nada más hasta esperar mi reacción. -Sí..., mejor...- asiento tímidamente, con el nerviosismo lógico del momento. Empieza entonces a masajearme, despacio, con suavidad, deslizando sus manos incluso más allá de mis hombros. -¿Te gusta?- me pregunta en algún momento, acercando sus boca a mi oído. Asiento solo con un gesto, incapaz de pronunciar palabra alguna. Desde atrás me desabotona la camisa, sin que yo haga nada para evitarlo, y metiendo las manos adentro, me acaricia los pectorales, pellizcándome con una ternura deliciosa las tetillas. Seguro se debe de haber dado cuenta de la erección que me abultaba el pantalón, porque enseguida retira las manos y parándose delante mío, se las lleva a la bragueta. -¿Querés que la saque?- me pregunta. No lo dudo. -Sí- respondo sin ningún titubeó. Se baja el cierre, se desprende el botón, y con una mano extrae del interior del calzoncillo algo que, en ese momento, en el sótano de un edificio, me pareció lo más hermoso del mundo. No la tenía parada del todo, pero aún así me parecía enorme. Era la primera que veía, por supuesto, aparte de la mía, pero al tratarse de un hombre ya maduro, me resultaba todo más... Más largo, más gordo, más duro... Pone la silla al lado de la mía, se baja el pantalón hasta las pantorrillas y sentándose, me pregunta aquello que yo tanto estaba deseando: -¿Me la querés tocar?- -Sí, me gustaría- le dije, animándome a pronunciar algo más que una simple afirmación. -Que bueno- exclamó -Porque me muero por qué me la toques- Me agarra entonces la mano y la pone sobre su verga, haciendo que con los dedos envuelva todo su contorno. -Así...- me dice, indicándome como tengo que mover la mano, suave, acompasadamente, sintiendo como se va endureciendo y mojando. Extiende las piernas, echa la cabeza hacia atrás y me deja hacer. Le estoy haciendo la paja a un tipo, pienso, y no puedo sentirme más pleno y satisfecho, sabiendo además que lo estoy haciendo bien, no solo por sus jadeos y exclamaciones, sino también por lo dura que se le está poniendo. -Ahora escupite un poco en la mano y dame más fuerte- me instruye, ronco, jadeante. Lo hago, me escupo en la palma de la mano, se la vuelvo a agarrar, pajeándolo con más fuerza, con más entusiasmo, haciéndole chasquear la piel de la pija a puro golpe de muñeca. El tipo está como en trance, bufando de placer, hasta que parece tensársele todo el cuerpo y la leche empieza a salir a borbotones. Me aparto, me hago a un lado, pero no asqueado, sino sorprendido por la intensidad de la descarga. Yo nunca había eyaculado tanta cantidad de semen. Ni tanto ni tan espeso. -¡Que buena paja me hiciste, flaquito!- me elogia entre excitados suspiros. Yo me quedé ahí sentado, con la mano empapada de semen, la camisa desabrochada, sin saber que más hacer. Ya con más calma, agarra de debajo de la mesa un rollo de papel higiénico y me lo alcanza para que me limpie. No me lo pide, pero le limpio a él también la entrepierna. -Gracias...- me dice, mientras se levanta y se sube el pantalón. Yo hago lo mismo. -Podés venir cuando quieras, la próxima te la puedo hacer yo a vos- me sugiere, subiéndose el cierre de la bragueta. -¿Ya se la hiciste a alguien?- le pregunto, curioso, abrochándome la camisa. -No, pero tengo que devolverte el favor- se sonríe. Agarro el ambo, me lo pongo y salimos del cuarto de bombas. Afuera ya había dejado de llover y el cielo lucía azul y resplandeciente, al igual que mi ánimo. No fui al colegio, sino que volví a mi casa, flotando como en una nube, oliéndome todo el camino la mano, en la que había quedado impregnado el olor de su virilidad. Obvio que volví a lo del portero, pero eso ya se los cuento en el próximo relato.

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22003zorroblancoLv1· hace 60 dRelatos

Siete madres desesperadas

Ellis, Aisha Estoy en el hospital Saint Memorial, pregunto por mi hijo, me han llamado diciéndome que lo traían aquí, que había sufrido un accidente compitiendo con unos amigos en un circuito muy peligroso en la montaña. Por fin lo veo, está intubado y hablo con el doctor, él me da la terrible noticia, no va a poder caminar. Cuando vuelve en sí, lo abrazo, lo beso, ambos lloramos, ¡está vivo! Su novia también viene a verle, es buena chica, llora cuando se saludan, ya fuera le comento la terrible noticia, llora más, se derrumba. Me dice que le quiere mucho y que no lo dejará. La consuelo, no es momento para hablar de ese tema. Pasan seis meses, Theo no acepta su nueva situación, discute conmigo, discute con su novia, discute con los que tratan de ayudarle. Un año más tarde explota, rompe con su novia, me saca de quicio, no hace nada en todo el día, se le ve cabizbajo. Intento hablar con él, pero no me quiere, rehúye hablar. Esta noche le he preparado un baño, eso le relaja y le ayuda a dormir. El único inconveniente es que tengo que ayudarle a meterse en la bañera con el agua lista y luego aclararlo, secarlo y ayudarle a salir. Todo un poco aparatoso, pero bueno. Se que no le gusta que lo vea desnudo, por eso trato de hacerlo lo más natural posible tapándolo cuando puedo con una toalla. Cuando está metido dentro con cuatro dedos de espuma, por fin hablamos. — ¡Gracias mamá! Últimamente no te las doy. — Gracias hijo, es cierto, últimamente no me las das. — Creo que tengo que cambiar, ¡lo haré mamá! — Eso está bien hijo. Él echó un poco más de agua caliente. — El otro día me encontré a Brooke comprando, me preguntó por ti. Theo no tuerce el gesto, aún le duele hablar de ella. — Creo que deberías llamarla. Insisto sin obtener respuesta. — No quiero hablar de eso mamá —me dice. — No se hijo, ella parecía querer verte. Sigue sin mirarme. — Ya sé que me meto donde no me llama, pero te quería Theo, ¿por qué rompisteis? — ¡De verdad quieres que te lo diga mamá! —protesta alterado. — Son cosas vuestras, no tengo porqué saberlo. — Bien, pues te lo diré, lo dejamos porque no se me levanta mamá, nunca podré hacerlo con ella, ¿entiendes? Rompe a llorar, le consuelo arrodillada en la bañera junto a su cabeza. — El doctor dijo que nunca se sabe, hay gente que pasado un tiempo tras la lesión sienten en esa parte. Le digo para mantener la esperanza. — Creo que no es mi caso mamá —se lamenta. Le froto la espalda y se relaja, luego le sigo frotando el resto del cuerpo, hoy no le importa que lo haga, le froto las piernas y voy subiendo, sé que no siente nada, pero hay que lavarse. Echamos el agua fuera y lo aclaro, ahora está desnudo completamente, cuando siento que necesito hacer pis al levantarme, no aguanto más. Así que se lo digo y lo hago, me bajo las braguitas y me subo la falda discretamente, me siento en la taza y el pipí cae con fuerza, luego me seco con un poco de papel mientras mis bragas están a mitad de mis muslos, lo tiro, me las subo y dejo caer los pliegues de la falda. Entonces descubro a Theo mirándome. — ¡Me estabas espiando! —le sonrío. — ¡No no! —contesta poniéndose colorado. Me acerco risueña dispuesta a hacerle cosquillas y entonces lo veo, creo que él ni se había dado cuenta aún, lo mira y sorprendidos ambos nos miramos. Su pene se ha puesto erecto, tiene una buena erección diría yo. No sé qué decir y él tampoco, finalmente se pone colorado y lo admite. — Perdona mamá, ¡no sé que me ha pasado! — No hay nada que perdonar Theo, ¡mira, ahí está tu erección! —exclamo sonriente. Vemos que empieza a bajársele entonces no lo pienso se la cojo y comienzo a movérsela. — ¡Pero mamá, qué haces! —me grita intentando apartar mi mano avergonzado, casi ni se atreve a tocarme. — Tenemos que ver si esto se mantiene Theo, vamos, ¡hazlo tú! —le ordeno. La suelto, Theo lo intenta, pero veo como me mira de reojo, se avergüenza de que lo vea hacerlo. — ¡Vamos Theo, ha sido el principio, ahora cuando estés en tu cama inténtalo, piensa en algo que te excite! ¿Lo harás? — Bueno, lo intentaré mamá. No hablamos más, le ayudo a salir, lo visto y se va a dormir. 2 Desde lo de anoche no hemos vuelto a hablar del asunto, hoy en la cena saco el tema y Theo me rehúye de nuevo la conversación. — Vamos Theo, ¡no pasa nada hombre! Soy tu madre, puedes confiar en mí. — Lo se mamá, pero aún me da vergüenza, no sé por qué se puso dura anoche y no he conseguido repetirlo. — Bueno no importa Theo, ya volverá, quien sabe, ¿te preparo el baño? — Está bien mamá. De nuevo en la bañera, le froto la espalda y repito el ritual de ayer lavándolo, Theo se relaja y me deja que lo acaricie, llego incluso a rozar con la manopla su miembro, pero este no despierta. Entonces recuerdo, pis me viene a la mente. Voy al váter y me bajo las braguitas, hago un poco de pipí, me levanto y me limpio, lo hago disimuladamente, pero me tomo mi tiempo, miro a Theo y él me mira, entonces me subo las bragas muy despacio, las ajusto a mi culo y me dejo caer la falda. Me acerco a Theo y ambos miramos abajo. Hoy no ha surtido efecto. Me niego a rendirme, me pongo delante de Theo y me levanto la falda, me nuestro desnuda ante él, me giro y lo vuelvo a mirar. Permanecemos en silencio. — Sabes Theo, a veces me masturbo, no puedo evitarlo, desde tu accidente no salgo con hombres, no te sientas culpable, no lo necesito, cuando me toco me doy mucho placer. Le digo con la falda levantada delante suyo. — Vamos mamá, ¡me da mucha vergüenza! — ¿Tú ya no recuerdas lo que se siente al meneártela Theo? ¿Tú lo hacías verdad? ¿Pensabas en Brooke? Le atosigo a preguntas mientras le muestro mis muslos desnudos y metiéndome las braguitas en la raja de mi culito me giro para que me vea. — Guardo un buen culo aún de mi juventud, siempre lo tuve bonito, ¿no crees? —le pregunto. — ¡Mamá, esto no me ayuda mucho! — Bueno hijo, ¡al menos tenía que intentarlo! ¿No? —protesto. Tiro el agua y lo aclaro, lo seco y le ayudo a salir y a vestirse. Vamos a su cuarto y se acuesta. Me siento en su cama y entonces noto que se está fijando en mis pezones. Se me ha n puesto duros y manchada por el agua, no me he dado cuenta de que mi camiseta se ha pegado a uno de ellos y se transparenta un poco. Entonces meto la mano entre las sábanas y, ¡ahí está de nuevo! Theo tiene una media erección, no lo dudo, le meto las manos en los calzoncillos y a flor de piel se la muevo. Tiro de la sábana y se la saco, Theo la mira asombrado y me mira a mí. Tomo su mano y la poso sobre mi pecho mojado por el agua, no llevo sujetador, para dormir me lo quito y sólo llevo la camiseta. — Mira qué duro mi pezón, te imaginas que soy Brooke y estoy aquí contigo, ¿eh? Le insinúo y sigo masturbándolo. Me levanto la camiseta y me la saco por los hombros, sin perder un segundo empuño su pene y sigo moviéndolo. — ¿Puedo? —me pregunta Theo refiriéndose a mis pechos. — ¡Claro, tengo una idea mejor! Me inclino y le pongo uno en la boca. — ¡Chúpamelos Theo, como cuando eras bebé y mamabas de estos pechos, vamos no te avergüences hijo! Siento como lo hace, es una sensación extraña pero placentera, sigo meneándosela, su erección es cada vez mayor, está realmente tiesa. Siento que se estremece, al menos su torso lo hace, su pene empieza a soltar andanadas de semen que sube y vuelve a caer manchando mi mano, su pelvis, los muslos y su barriga. Nos quedamos anonadados mirando el espectáculo, se la estrujo y tomando una toalla lo limpio. — ¡Qué has sentido! —le pregunto emocionada. — No sé mamá, no ha sido un orgasmo exactamente, pero: ¡me ha gustado! —concluye sonriente. Le doy las buenas noches y me voy a mi cama. La noche aún no ha acabado para mí, me acaricio mi sexo, estoy tan excitada y caliente que me deleito largo rato aproximándome al orgasmo y retrasándolo hasta que me corro por todo lo alto. ------------------ o -------------- SieteMadres Desesperadas cuenta la historia de siete madres que por distintas razones mantendrán sexo por y a veces con sus hijos. Lo que habéis leído aquí son dos de los cuatro capítulos que se dedican a cada una de ellas, hasta hacer un total de 28 de los que consta la novela...

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SSelina_hotLv1· hace 60 dRelatos

cuando tomas por segunda vez, segunda parte

Buena noches amigos y amigas, por fin acabe de redactar la segunda parte, aqui les dejo mi relato, para los que no hayan leido la primer parte, aqui les dejo el link : Sin mas que decir, aqui les dejo la continuacion de mi relato, disifrutenlo. Al escuchar eso sentí más nervios delos que sentía, quería pararla y salir de ahí pero no pude por alguna razón me quedéahí con ella aceptando sus besos y caricias. Su lengua jugaba con la mía yadmito que eso me estaba gustando mucho pues me estaba mojando demasiado,después dejo de besarme para poder quitarme mi blusa y mi sostén, ella hizo lomismo y junto mis pechos contra los suyos, al momento de estarlo haciendo medecía que le encantaba mi cuerpo y que siempre quiso rozar sus pechos en losmíos.  Debo admitir que la sensación era tan rica y placentera que hizo excitarmemucho más de lo que estaba, después bajo su boca hacia mi pecho derecho paso sulengua contra mi pezón y empezó a chuparlo de una forma tan rica que no podíacon en placer al mismo tiempo apretaba y jugaba con mi otro pecho, no tardomucho tiempo en besarlo y chuparlo también. Después junto los dos y pasaba sulengua contra ellos repitiendo lo que les había echo a ambos separados, chupándolosy besándolos de una forma tan rica que sentía que podría llegar a explotar encualquier momento. Ella paro y extendió una toalla en el piso de la regadera despuésme dio la orden de quitarme el pantalón y acostarme sobre la toalla, por algunaextraña razón obedecí su orden y me acosté. Estaba muy nerviosa pues sabia loque se aproximaba , abrió mis piernas cuidadosamente empezó a besar y a pasarsu lengua contra mis muslos lentamente, la sensación que sentía era tan rica yplacentera que era casi imposible soportarla y lo peor fue que aumento máscuando puso su lengua contra mi clítoris moviéndolo  en todos los sentidoshaciendo excitar cada vez más  Después la introdujo en mi vagina haciéndola entrar y salir tan rico queno podía con el placer, movía su lengua por todos mis labios y después empecé achupar toda mi área subió sus manos a mis pechos los apretaba y  jugabacon mis pezones mientras su lengua seguía jugando conmigo. Dejó de tocar mispechos, bajo sus manos a mi vagina e introdujo sus dos dedos dentro de mi yempezó a moverlos de una forma algo brusca pero poco a poco me fue gustando yexcitando ya que me penetraban de una forma que yo pensaba que no me gustaba, ami esposo nunca lo dejaba ser brusco ya que pensaba que me dolería, y con miamiga no pude detenerla. Ella simplemente lo hacia y yo me convertí en una sumisaa sus juegos, solo me disponía a disfrutarlo. En lo personal soy una persona muygritona, cuando estoy disfrutando grito, y de mi boca salen gemidos que son involuntarios. Mi amiga me estaba haciendo disfrutarmucho con sus dedos dentro de mi y su lengua en mi clítoris, yo sentía que queríavenirme, pero me aguante lo mas que pude, estaba disfrutando tanto que no queríaque ese momento llegara a su fin, quería aguantar toda la noche, tenia miedoque no se volviera a repetir y quería estar con ella   cada segundo de esa noche. Mi amiga por fin saco sus dedos y me dejo descansar unos segundos, yo tratabade decirle que esto estaba mal, que mi esposo estaba en la sala, pero no teniavoz, mis palabras no salían de mi garganta, y en el fondo solo estaba pensando esopor culpa de lo que hacía, mas aun así no quería que ella se detuviera, subiódando besos desde mi clítoris, subió lentamente hasta mi boca y me beso tanapasionadamente, esto me estaba volviendo loca, quería terminar, me daba losbesos mas ricos que nunca hubiera imaginado, con otra mano me apretaba mipecho, mis pezones y con otra jugaba con mi clítoris, mi amiga era una expertaen esto ( por un momento empecé a preguntarme, donde aprendió esto mi amiga,nunca me conto que ella hubiera estado con otra mujer, sabia hacerlo muy bien,tenia experiencia, me empecé a sentir molesta ya que la imagine haciéndolo consus otras amigas y sentí que me dejo hasta al final, se que fue tonto pensar eneso en pleno acto pero me dieron celos de mi mejor amiga). Empezó a escurrir mucho liquito de mi vagina, por mas que me contuve seme escapo un gemido tan fuerte que mi amiga me dijo que me calmara que suhermana estaba cruzando la puerta y las podía escuchar, yo le pedí disculpaspero otro grito se me escapo, era imposible, mi amiga se canso de callarme, y rápidamentese dio la vuelta y sentó su vagina en mi cara, por dios me sorprendí tanto,estaba completamente depilada, no tenia ni el mínimo vello, ella encontró la mejormanera de callar mis gritos, cada que yo quería gritar, ella presionaba suvagina contra mi, no puedo encontrar las palabras para describir tal acto, solopuedo decir que ha sido el mejor 69 de mi vida, ambas haciéndonos disfrutar, nopude mas, ya no tenia fuerzas para aguantar mas, llegue al orgasmo que tanto queríaevitar, mi amiga al escucharme no aguanto mas y termino en mi cara, sus jugoseran de un sabor fuerte, pero que me obligaban a no dejar de comerlos, fue lomas placentero que había echo en el sexo hasta ese dia, mi amiga saco el ladomas oscuro de mi, y lo mejor fue que me gusto.   Chicos y chicas, hasta aquí dejare el segundo capítulo, espero y leseste gustando, por favor comenten, síganme y dejen sus puntitos, paracompartirles la tercera y última parte. Pd:ya me calenté de escribir todo esto, iré a tocarme muy ricamente pensando en miamiga, los dejo amores, seguimos en contacto.

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