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#Pensamientos

Fotos, gifs y packs de Pensamientos subidos por la comunidad.

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DdulcesplaceresLv1· hace 60 dRelatos

Penelope 3 de 3

Ella tomó con suavidad una de mis manos y la apoyó en su pecho izquierdo, al que palpé con delicadeza, para susurrar Quiero que me hagas el amor, acá, ahora… Con la sangre hirviendo y la pija dura como roca, me mantuve firme para advertirle Te aviso que esto no pasará de esta noche, mañana será diferente, mañana nos despediremos, será nuestro secreto, solo te haré al amor… Estoy dispuesta a correr el riesgo –sentenció rendida al tiempo que cerraba los ojos y se estiraba en punta de pies para buscar mis labios con sus labios Apreté con un poco más de fuerza su pecho izquierdo, lo suficiente para notar su puntiagudo pezón marcarse sobre la blanca tela y adivinar que no llevaba sostén, levantó sus brazos invitándome a sacar ese pequeño top y desnudar su torso, sus pechos eran mejor de lo que había imaginado, dos grandes esferas perfectas, en el lugar correcto, erguidas, amenazantes, unas enormes aureolas rosadas rodeaban sus pezones, ella sacó mi remera para apretar su pecho contra el mío, nos besamos con locura, con desesperación, sus dedos acariciaron mi espalda y yo llevé mis manos a su precioso culo que aún estaba cubierto por esas calzas tipo pantalón, haciéndole sentir en su bajo vientre la dureza de mi sexo. Me agaché solo un poco para rodearla con mis brazos bajo sus nalgas para levantarla entre ellos y dejarla sentada sobre mí, Penélope me rodeó con sus piernas por mi cintura y con sus manos por mi cuello, sus pechos quedaron frente a mi rostro, su piel estaba blanca, en los lugares donde no había podido broncear el sol, tragué saliva por la excitación, pasé dulcemente mi lengua por uno y por otro, sin apuro, sin pausa, ella respiraba con cadencia visiblemente excitada dejando notar que le gustaba lo que hacía, fui entonces acercándome a sus pezones que al ser provocados por mi lengua comenzaron a asomarse tímidamente. Los minutos pasaban, el sol caía y yo seguía perdido lamiendo sus senos, como un bebé que se amamanta de su madre, buscaba en una, luego en la otra, hasta que mis brazos comenzaron a sentir el cansancio por el peso. La bajé y la giré poniendo su espalda contra mi frente, para comenzar a refregar mi pija por su culo, para pasar mis brazos bajo los suyos y tomar sus pechos entre mis manos, para acariciarlos cual capullos de algodón, para obligarla casi desesperadamente a girar su cabeza para buscar mis labios con sus labios, para casi susurrarme al oído Facundo, Facundo, tengo toda la conchita mojada… Bajé lentamente una de mis manos pasando por su vientre, para colarla debajo de la calza y llegar al elástico de su tanga, solo logré excitarla más aun, con su respiración entrecortada, lentamente dejé pasar los segundos buscando quebrar su voluntad, fui un poco más profundo, bajo la tela, casi llegando a su clítoris, estaba suavecita al tacto, depilada por completo lo que provocó en mi un nuevo salto de locura, ella volvió a susurrar Te gusta? la preparé para vos… Me encanta bebe… Enterré mis dedos en su hueco solo para comprobar que estaba empapado y arrancarle un gemido contenido, bajé entonces lentamente su pantalón desnudándola poco a poco, una blanca colaless diminuta apenas se asomaba entre sus perfectos glúteos y ahí tropezamos con un inconveniente, sus botas… Ella se sentó sobre la gramilla para casi arrancarlas de sus pies en la premura del momento, luego la ayudé a dejarla como Dios la trajo al mundo y admirar su belleza sin igual, decidí demostrarle lo que pesaban mis cincuenta años de experiencia… La hice recostar y bajé lentamente entre sus piernas abiertas, besando su vientre y sus muslos, ella comprendió que mi boca iría directo a su sexo y se entregó al placer, poco a poco me fui acercando a su conchita que al igual que sus pechos lucía extremadamente blanca por la falta de sol, recorrí de arriba abajo sus labios rasurados, les di pequeños besos, a un lado a otro, metí mi lengua en su túnel de amor, llené mi boca con su exquisito sabor a mujer, a mujer caliente, ella gemía acariciándose los pezones, bajé un poco abriéndola más para recorrer con amor su esfínter, alterné a un lado y a otro repitiendo combinaciones, hasta llevarla al borde del abismo, solo en ese momento fui sobre su clítoris para acariciarlo con la punta de mi lengua y luego besarlo rítmicamente, fueron segundos, Penélope rogó porque me detuviera pero su concha estaba exquisita, abusé de mi fuerza masculina y no paré hasta hacerla llegar en mi boca, contrayéndose en espasmos, gimiendo y gritando como perra hasta arrancarle el último grito Fui sobre ella, otra vez buscó de besarme con locura y volver a suplicarme Cogeme! Cogeme toda… Al tiempo buscaba con desesperación desnudar mi pija dura que aún estaba bajo el pantalón y para ser honesto estaba tan apurado como ella, pero una vez conseguido avancé y se la enterré por completo, abriendo bien sus piernas para lograr la mejor penetración, su argolla estaba mojada, inundada y le di con ganas, ella había pasado una mano por debajo llegando a mis bolas y a la base de mi verga para masturbarme y acariciarme mientras la cogía Me desnudé por completo, perdí la noción del tiempo, cambiamos de posición varias veces, de costado, ella arriba, en cuatro patas, lo que imaginen, Penélope se cansó de regalarme orgasmos y yo traté de resistir todo lo posible para darle todo el placer que estuviera dispuesta a recibir, pero de repente me sorprendió al separarse de golpe, como tomando conciencia en medio de la agitación dijo No me acabes adentro… tu sabes… No te preocupes… soy estéril – dije tranquilo con una sonrisa amigable, pero a ella le sonó más a una tonta excusa y en ese momento no estaba dispuesto a discutir Por favor Facundo, adentro no… - dijo con cara de espanto De acuerdo… no te fallaré, y donde lo quieres? – pregunté de forma de tranquilizarla Mmmm, en la boca… lo quiero en la boca… Reí en forma cómplice, su pedido aumentó mi excitación, no pudo más que llenar mi calor masculino, la cogí un buen rato más hasta llegar al límite, me incorporé y fui sobre su rostro, Penélope se sentó sobre la hierba, abrió su boca y metió mi cabeza en ella, aprisionándola con pasión, me masturbé con fuerza, tratando de paralizar esos segundos en el tiempo, me temblaron las piernas, empecé a acabar, más y más, su entrecejo se frunció al recibir mi leche caliente, cerró los ojos para mamar y aspirar, Penélope pareció disfrutar de mi semen, mantuvo mi pija en su boca hasta que empezó a perder erección, solo la soltó riendo complacida, su boca estaba limpia, no quedaban rastros míos en su interior, entonces reclamó Ya está? eso es todo? – con cara de decepción No te alcanzó? Me pareció acabar un montón! – repliqué al instante Pero ella no contestó, solo frunció el rostro, como dejando en claro que esperaba más de mí, la verdad es que sus palabras no fueron prudentes, sentí herida mi virilidad masculina e inmediatamente la imaginé chupando pijas de jóvenes de su edad, seguramente había tragado litros de leche, muy lejos de lo que yo podía ofrecerle, y creo que lo que más me molestaba no era que lo hiciera, creo que el problema era que pudiera comparar, y que yo saliera perdiendo. Tragué mi orgullo, puesto que ella seguía a mis pies acariciando dulcemente mi sexo, mi verga poco a poco volvía a erguirse, cosa que causaba placer en ella y sorpresa en mí, me recosté sobre el césped, la tomé por la nuca e indirectamente le indiqué el camino a seguir. Penélope se acercó y llevó mi verga a su boca, comenzó a chuparla como desesperada rozándome con los dientes, provocándome más dolor que placer, me di cuenta que aún tenía mucho que practicar y aprender, hubiera tenido la oportunidad de devolverle la humillación, pero como buen caballero mordí mis labios, solo sutilmente la fui guiando, la hice bajar el ritmo, llevé su mano donde debía estar, corté el brusco movimiento de meter y sacar para que la disfrutara como un sabroso helado, poco a poco fue mejorando, la niña aprendía demasiado rápido… De todas maneras, supe que no llegaríamos a ningún lado y que prontamente se cansaría, la tomé por los brazos y la arrastré lo suficiente para que mi pija quedara entres sus tetas, ella empezó a jugar, a acariciarlas con mi vara erguida, a toquetear sus hermosos pezoncitos, lado a lado, acerque mi cabeza a la suya, la besé dulcemente y con una pregunta tiré una moneda al aire Me dejas que te haga la cola? Ella me miró con dudas, lo pensó y respondió Nunca lo pude hacer, los chicos son brutos y al intentarlo me hicieron doler, pero a ti… a ti si te lo doy, sé que no me harás daño… Se puso entonces receptiva en cuatro patas para que yo hiciera todo el trabajo, me puse tras ella, su trasero lucía majestuoso en esa posición, su piel bronceada, el diminuto triángulo de su traje de baño pornográficamente marcado, como describir tanta perfección… Abrí sus nalgas con mis manos, pasé suavemente la lengua por su esfínter, comencé a lamerlo, estaba muy apretado, lo que delataba su nerviosismo y sus miedos, le di tiempo al tiempo, se lo besé y se lo comí en todas las formas posibles, tratando cada tanto de penetrarlo con la punta de la lengua. Penélope se fue soltando con el correr de los minutos y mi lengua fue abriendo camino, empapé la zona con saliva, masajee su anillo con mi pulgar, en círculos, hasta lograr metérselo, fui dilatando y jugando, ella se entregaba mansamente, seguí mi trabajo de hormiga hasta meter dos dedos, ella empezaba a suspirar hasta que la sentí pedir Dale malo, no me hagas desear más, quiero saber que se siente… Acaricié entonces sutilmente su puerta trasera con mi sable duro, una y otra vez, me había asegurado que estuviera suficientemente lubricado y dilatado para que Penélope tuviera un imborrable debut anal, probé poco a poco, y poco a poco fue cediendo. Me moví en su interior con cadencia, su esfínter apretaba golosamente mi pija, cada tanto se la sacaba solo para excitarme al ver su agujerito dilatado, la respiración entrecortada y los ronroneos de gata que ella largaba me hacían saber de su placer, noté como llevó una de sus manos para masajear su clítoris al tiempo que metía furiosamente un par de dedos en su caliente argolla, la tomé por la cintura apretándola entre mis manos para culearla bien profundo, ella se arqueaba golosamente y reculaba con fuerza hacia donde yo estaba, comenzó a gritar, no pude soportar tanta locura. Saqué de repente mi verga hirviendo y la leche caliente empezó a caer en chorros sobre su espalda, llegando hasta su cabeza, lo que provocó su risa viciosa, me quedé observándola como queriendo retratar en mi mente ese momento, un culo enorme, una cintura diminuta, una hembra caliente, decorada con los jugos de mi sexo, sabía que era el principio del fin… Me senté a su lado para abrazarla y contenerla, ella se cobijó en mi pecho, tomé largos minutos acariciando sus largos cabellos, de alguna manera sabía que aun estábamos conectados, aun seguíamos haciendo el amor y ella buscaba refugio y calor en mi cuerpo. Fueron minutos magníficos, ambos completamente desnudos mirando la quietud del lago, en una noche tranquila y serena, con la sola música de los grillos del lugar, Penélope rompió el silencio para decir Esto es hermoso… parecemos Adán y Eva en el paraíso… Es cierto, pero te imaginas el futuro de este Adán y mi esposa se entera… Ella rio y comprendió que era demasiado tarde, nos incorporamos, nuestras ropas estaban esparcidas en los alrededores, el momento se me tornó muy triste, entonces saqué una cadenita de adorno que usaba en mi cuello y la puse en su mano obligándola a cerrarla en su puño y le dije Esto es para que no me olvides, guárdalo bien y a partir del lunes estaré presente en tus pensamientos… Sus ojos se llenaron de brillo, ese brillo de tristeza, de esas lágrimas que se esforzó por contener, pensó unos segundos, entonces se sacó nuevamente la pequeña tanga que hacía instantes se había colocado nuevamente y repitiendo lo que yo había hecho la puso en mi mano diciendo Yo ta

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Jjosepp17Lv1· hace 70 dRelatos

Encontré el pack de mi hermana

No sé cómo empezar, les diré que escribo esto ya que por la naturaleza de los hechos no puedo platicarlo a alguien más. Mi nombre es José, vivo en una zona suburbana, mi pequeña familia está confirmada de mi madre y mi hermana. Mi mamá se llama Fernanda, una mujer de de 35 años, se casó muy chica con mi padre, pensó que sería una salida a los maltratos que mis abuelos le daban, sin embargo se equivocó, mi padre después de años de carencias la engañó dejándonos abandonados. Ella apesar de todo mantiene una muy buena figura, no una espectacular y despampanante, pero si llama mucho la atención de quién la ve. Mi hermana se llama Laura, ella ha recibido muy buena herencia genética por parte de mi madre, sus senos son grandes, sus nalgas respingadas, es delgada, alta y con cara aniñada, hacen que sea un deleite mirarla. Desde que mi padre nos dejó yo me encargue de proveer al hogar, trabajando en lo que me fuera posible, mi madre, queriendo ayudarme quería lavar ropa ajena, incluso ya había conseguido entrar como trabajadora doméstica, pero sabiendo lo creídos y arrogantes que llegan ser las personas de dinero le dije que no. entonces se dedicó a vender productos por catálogo. Desde que cumplí la mayoría de edad logré emplearme en el almacén de una fábrica, entre como ayudante general, después fui auxiliar y así fui subiendo puestos hasta lograr ser supervisor y con ellos logrando aumentar mis ingresos. Había logrado solventar los gastos del hogar, había comida, ropa, zapatos, todo lo necesario y a mí me dio oportunidad de terminar la preparatoria y ver la posibilidad de estudiar alguna carrera universitaria aunque fuera en línea. Vivía, si así se le puede llamar a diez horas de trabajo, llegar a casa, comer, conectarme a la red de la universidad y hacer tareas, estudiar, comer, dormir y al día siguiente la misma rutina. Hasta que... navegando en esta página encontré un pack que me dejo pasmado, era mi hermana en calzones haciendo poses eróticas, en una de esas fotos aparecía una P! en su pubis, mismo lugar donde se miraban bastantes vellos púbicos a pie de la foto se leía. "Mi conchita virgen quiere una vergota". Sentí que quería gritar, estampar la palma de mi mano en su rostro, hacer mil cosas. Lo que quedó del horario laboral no me pude concentrar en realizar mis deberes. Apenas dio la hora de salida, encargué aún subordinado que entregará la documentación que yo debía entregar a la gerencia de almacenes dentro de la planta industrial. Salí a toda prisa hacia mi casa. Quería ordenar mis pensamientos para tener algo claro para decir, pero mi mente no fórmulaba ninguna idea precisa. Lo único que podía hacer era mirar en la pantalla de mi teléfono las fotografías de mi hermana. La verdad era que a mis 20 años solo tenía una experiencia sexual que había ocurrido antes de que mi padre nos dejara, después de esto yo había dedicado mi vida a trabajar y darles a mi familia lo más que podía, novias no podía tener, era salir con alguien o comer, tiempo tampoco tenía tenía que trabajar o estudiar. Básicamente me había privado del ámbito sexual y mi hermana muy campante enseñando su cuerpo semidesnudo a desconocidos o quizá hasta algunos conocidos ya la habían visto. Además de que no era la educación que se le había dado y eso me dolía más. Llegué a casa toque fuerte. ¿Quien toca así? Dijo ella desde adentro. Apenas abrió la puerta y le dije. Dónde está mamá. Salió, tuvo que ir por sus pedidos. ¡Dame tu teléfono! Le dije en voz fuerte. ¿Por qué, que te pasa? La tome de la mano y la lleve a su habitación, al llegar hice que se sentará en su cama. Saque mi teléfono y prendiendo la pantalla donde estaban sus fotografías lo dirigi hacía ella. Me puedes explicar que chingada es esto pendeja puta. Ella se quedó callada. ¡Que es esto chingada madre! Le volví a pregunta y ella nuevamente no contesto. A ver puta, te gusta enseñar los calzones, quiero que te desnudes. En ese momento llevaba puestos unos jeans negros y una blusa tipo bandeau top fruncido que yo le regale a petición de ella y ahora veía mi error, pues apesar de que la blusa básicamente solo le tapaba los pechos y lo proporcional en la parte de la espalda a mí no me hacía importado pues me interesaba lo contenta que se puso cuando se lo compre. Laura se empezó a quitar el pantalón, en el preciso momento en el que ella se bajó los jeans le vi un calzón "normal", de los que cubren tres cuartas partes de las nalgas color beige, por enfrente se notaba un monte de Venus estético, sus labios vaginales se marcaban también, ella prosiguió con la blusa dejando a mi vista sus pechos. Me dio más coraje ver frente a mí lo que seguramente ya muchos habían visto a través de la pantalla de un teléfono o de un monitor. ¡Cómo es posible chingada madre! Cómo es posible que te estés sacando fotos así, yo rompiendome la madre para que tengas que tragar, para comprarte ese teléfono y no seas la única sin uno y así me pagas, portandote como una prostituta. Ya no me digas así. Me contesto ella. Pues es lo que eres... Quítate el calzón. Le ordene. Ella al principio no accedía, pero le volví a ordenar una segunda vez. Mientras ella bajaba la prenda mire algo extraño, había una segunda prenda bajo el calzón. Un borde fruncido de encaje se miraba. ¿Que esto? Pregunte mientras me acercaba y tomaba la segunda prenda. baje el calzón que estaba encima y ante mi mirada aparecía una tanga rosa. Realmente no me molestaba que usará ese tipo de ropa, si no el fin de hacerlo. ¿De dónde chingada sacaste eso? No me contestaba. Hasta que confeso. Me la regaló un amigo. Ni siquiera intento mentir diciendo que la había comprado. A partir de ahorita no quiero que salgas de aquí y si lo haces mamá tiene que ir contigo, yo no me voy a estar partiendo la espalda para que seas una puta cualquiera, ni mucho menos para que cualquier imbesil te ande cogiendo. Quiero que borres esas pinches fotos en este momento. Lo hizo imediatamente. Le volví a quitar el teléfono y me marche ha mi habitación. Pensaba en que debía hacer, de cualquier manera yo estaba fuera de casa por once o doce horas al día y no podía vigilarla siempre. Me recosté en mi cama, cerré los ojos y al poco tiempo escucho que se abre la puerta, era ella iba aún desnuda. ¿Que quieres? Le pregunté. Me era imposible no mirar sus pechos y su pubis poblado de bellos, no era de aquellos que cubren todo, no, el de ella permitía ver si blanca piel. Perdoname. Me dijo al borde del llanto. Ya vete a tu cuarto a vestirte. Le contesté. Por la tarde se le notaba el nerviosismo y miedo a que le dijera a mi madre lo que había descubierto de ella. Esto sucedió el día de ayer, la verdad no sé que hacer y quisiera un consejo suyo he pensado en esas imágenes y aquella frase. Se que mi hermana ya no es una niña y que está en edad de "querer", como decimos por acá. No quisiera algún día llegar a casa y me dijeran que ya la embarazaron. También he pensado en regalarle algunas tangas, no tengo nada en contra de esas prendas lo que si es que las muestre a quien se lo pida o se tome fotos con ellas o que "amigos", se las regalen.

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Ccount_of_warwickLv1· hace 70 dRelatos

"La Cuarentena, Mi Melliza y Yo" Capítulo 9

IMPORTANTE ANUNCIO! LOS CAPÍTULOS DE LA HISTORIA SE PUBLICARÁN TODOS LOS JUEVES. AQUELLOS QUE ME AYUDEN CON CAFECITOS PODRAN LEERLOS DOS DIAS ANTES DE SU PUBLICACIÓN EN LA PÁGINA.  (La historia es completamente ficticia, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia) Pueden leer los capítulos anteriores en los siguientes links: Capítulo 1: Capítulo 2: Capítulo 3: Capítulo 4:  Capítulo 5: Capítulo 6: Capítulo 7:  Capítulo 8: Durante al menos dos horas hicimos fotos con todos los conjuntos que Karina había traído, en mil poses y en todas las habitaciones del departamento. La pequeña tenía muchas ideas por lo visto. Yo hacía de fotógrafo y Mimi de iluminadora, las fotos casi parecían profesionales.  Teniendo a dos mujeres con la hermosura de mis hermanas a una totalmente desnuda y a otra solo con una tanga no hizo más que calentarme, ellas lo habían notado casi desde el primer momento, Kari se puso colorada y Mimi solo sonreía, encima a veces, para provocarme, me rozaba la cola o me la apoyaba sin disimulo.  - Sacate el short Chito, te va a hacer mal si no. - me dijo Mica directamente frotando su palma en toda mi verga. Era verdad en parte, ese short era ajustado y sumado al boxer sentía que en cualquier momento iba a romper la tela... O me iba a fracturar la verga. - ¿Seguras? - pregunté mirando a Karina, ella en ese momento estaba con las piernas abiertas sobre la mesada de la cocina, la tanga era tan chica que apenas cubría su conchita, hinchada de excitación. - ¡Sí! Dale. - respondieron ambas casi sincronizadas. Las miré y me bajé el short y el boxer a la vez, mi verga salió disparada, moviéndose hacia arriba y abajo como un trampolín. Los ojos de Kari se abrieron muchísimo y Mica se mordió el labio. Kari se bajó de la mesada y ambas se acercaron a mí. Mica empezó a besarme y con su mano acariciaba mi pecho, para mi sorpresa mi hermanita menor llegó hasta mí en 4, con sus manitos recorría mis piernas hasta llegar a mi pija y con sus labios me besaba el pubis y la cintura. Mis manos estaban una en la cola de Mica y la otra en la cabeza de Kari, necesitaba cojer o me explotaría el glande. Sentí la humedad de la boca de Karina, como su lengua recorría toda la extensión de mi verga al mismo tiempo que yo metía mis dedos en la concha de Mimi, nuestras lenguas seguían entrelazadas y nuestra respiración agitada iba en sincronía con nuestros latidos. Todo era demasiado perfecto... Hasta que sonó el teléfono de mi hermana menor. Era, nuevamente, mi madre. Yo atendí diciendo que ella estaba en el baño, me dijo que le dijera a Karina que debía volver pronto, que ya era tarde y que mañana temprano tenía una clase muy importante. Ella escuchó todo, teniendo aún la verga en su boca me hizo señas de que le pasara el celular. - Sí ma... ¿Era mañana? Me había olvidado - una lamida. - Uh, bueno ¿Me pedís un Uber? - otra lamida - No coman que ya voy. Bueno, les mando saludos. - cortó y se metió mi pija lo más adentro que pudo. - No me voy a poder quedar, mañana tengo una prueba y tengo que tener los apuntes sí o sí... - dijo casi con cara de tristeza. Todo era demasiado perfecto como para que durara más tiempo.  Kari se levantó, me besó y me pidió perdón. También abrazó a Mimi y se disculpó. Juntando sus cosas volvió al baño y salió ya vestida, tomó la computadora y, para mí sorpresa, Mimi se ofreció a acompañarla, fue a la pieza y se puso una remera grande, un pantalón jogging y unos Crocs, aún así estaba hermosa. Karina me abrazó de nuevo fuerte. - La próxima me tomo toda tu leche hermanito. - me dijo al oído y me apretó la verga que aún la tenía al aire.  Ambas salieron y yo me quedé preparando la cena, pensando en todo lo que pudo ser...  * /Nacho no lo supo hasta mucho más adelante pero Mica bajó con su hermana por la sencilla razón de que quería probar a Karina. Hacia rato venía fantaseando con ella y verla hoy tan suelta con las fotos, e incluso agachada chupándosela a su hermano mientras hablaba con sus padres no había hecho más que alimentar el morbo y el deseo para con la menor de la familia. Apenas llegaron al primer descanso de la escalera y mientras hablaban de temas intrascendentes, Mimi se quedó parada, cuando Kari se dió vuelta para mirarla, extrañada por no seguir caminando, la mayor la tomó de la cara, besándola profundamente, metiendo casi toda su lengua dentro de la boca de su hermanita menor. Karina correspondió y la tomó por la cintura atrayéndola hacia sí, había quedado demasiado caliente y la idea de volver con todas las ganas encima no le atraían para nada. "dichosa de vos que podés cojerte a Nacho" pensó mientras metía sus manos dentro del jogging y apretaba su cola. Mica no perdía el tiempo y metía sus manos dentro de la campera y debajo del buso de Kari, apretando las tetas de ésta por unos segundos, sin dudarlo bajó su mano derecha hasta meterla dentro de su calza la concha de la menor estaba muy mojada y sus gemidos eran acallados por los besos que ambas seguían dándose. Escucharon que alguien subía las escaleras y separaron sus bocas, escucharon atentamente, eran una mujer y un niño, la madre lo regañaba por subir corriendo y él solo la imitaba burlándose. Para fortuna de ambas hermanas los inquilinos se detuvieron un piso más abajo para entrar en uno de los departamentos. Cuando escucharon la puerta cerrarse ambas se miraron, el deseo se veía en sus ojos.  - Apurate... - le dijo Karina a su hermana, sabía lo que quería hacerle y debían apurarse, el tiempo les jugaba en contra. Mimi la puso de cara a la pared, se arrodilló y le bajó la calza y la tanga a la vez, abrió su cola y enterró su cara en medio chupando su cola y metiendo la lengua dentro de la concha de Kari. Era la primera vez que hacía algo así, actuaba por instinto pero logró arrancarle un orgasmo intenso a la pequeña. Mimi sacó la cara de en medio de la cola de su hermana, se paró y le acomodó la ropa. Kari se dió vuelta y volvieron a besarse, ahora con el gusto del flujo de ésta última.  - Dios, ¡Que mal que no puedo quedarme! - dijo la menor con ganas de más.  El celular vibró avisando que el Uber había llegado. Se apuraron en bajar las escaleras y ambas se despidieron normalmente, había testigos cerca, les hubiera encantado despedirse con un besito. Mimi se aseguró que su hermana subió al auto y volvió al departamento. / * Mimi subió muy caliente, se me tiró encima y apenas me dejó apagar la cocina. Nos tiramos en la cama del comedor, la que usaba para dormir antes de pasar todas las noches con mi hermana. Ella se bajó el pantalón y se clavó mi pija sin problemas, estaba demasiado mojada, no hubo tiempo para preguntarle qué había pasado entre ella y Kari cuando bajaron. Puso sus manos en mis hombros y empezó a cabalgarme con ganas, como si estuviera poseída. Mis manos en sus nalgas la abrían y cada tanto se me escapaba una nalgada que sonaba en todo el comedor. Junté algo de sus jugos y los pasé por su cola. - ¿Puedo? - me animé a preguntar suponiendo que ella entendería. - Sí, pero despacio. - me dijo, así era nuestra conexión.  Pasé de nuevo los dedos por su cola y de a poco presioné. La falange del índice entró apenas, ella gimió pero sabía que quería más. La metí entera, mientras mi pija seguía entrando y saliendo de su concha. Empecé a sacar y meter la falange hasta que el ano de mi hermana se dilató un poco más, pude meter con dificultad un segundo dedo mientras ella gemía aún más. Tal como dije, teníamos una gran conexión con Mimi, tanta que acabamos juntos, le llené la concha de leche caliente mientras su concha se contraía apresando mi verga y exprimiéndola hasta la última gota. Ella, exhausta se dejó caer, con la cabeza en mi hombro.  - ¿Me vas a contar lo que pasó con Kari? - le dije al oído... - Otro día, hoy no doy más. Llevame la comida a la cama por favor. - dijo ella saliendo de encima mío con algo de esfuerzo.  Minutos después y cuando Karina me avisó que había llegado bien, yo hacía lo que Mimi me pidió, le llevaba un plato de guiso de arroz a la cama. Comimos mirando una película a la que apenas le pusimos atención y dormimos como bebés.  * Al otro día, para variar, seguía lloviendo, Mimi tenía que prepararse para unos exámenes y yo me dediqué a armarle una cuenta a Kari para que vendiera su material pero por separado, tratando de que no se relacionara a una con la otra. Mi hermana menor me mandó un mensaje diciendo que por suerte pudo dar el examen y que esperaba la nota en unos días. Salí a tomar algo de fresco porque necesitaba comprar algunas cosas y de paso me puse a pensar en todo lo que había cambiado el mundo y principalmente mi mundo, como se había dado todo de forma tan sorpresiva que parecía increíble. Pasé de estar soltero con un trabajo estable y tener una relación distante con mi hermana melliza a ser una especie de proxeneta virtual de mis dos hermanas y cojía casi a diario con una de ellas. Lucas, mi hermano mayor, me cortó los pensamientos cuando me preguntó cómo iba todo por acá, le conté que las cosas de a poco se iban abriendo y que parecía que terminaría pronto. Él me dijo que no me ilusionara, en Europa estaba empezando la segunda ola y volvían a restringir todo, por fortuna él tenía un cargo importante en una empresa de ventas por internet por lo que no se preocupaba mucho, los envíos se seguían haciendo y el dinero no dejaba de llegar. Me preguntó cómo iba mi trabajo y si lo afectó el asunto de la cuarentena, le dije que de momento todo iba bien pero que tenía miedo de que me echaran, él se ofreció a ayudarme en lo que necesitara, ya sea enviando dinero o hablando por mi con algunos de sus contactos. Le agradecí y le dije que de momento estaba bien, él se despidió y me dijo que saludara a Mimi de su parte, prometí hacerlo y le dije que se cuidara también.  Al volver traía todo lo necesario para hacer una sopa abundante y completa, ideal para ese clima. Justo cuando estaba por cerrar la puerta me detuvo un hombre, me preguntó un departamento del edificio en el que vivía, departamento que resultó ser el mío, le dije que vivía yo ahí, me pidió mis datos, me hizo firmar y me entregó un paquete. Cuando entré al departamento Mica me esperaba tomando mates en la cocina, le pregunté si sabía qué había llegado y me respondió simplemente - Abrilo, te va a gustar seguramente... - con una sonrisa pícara y la bombilla apoyada en su labio inferior lo que la hacía ver muy juguetona.  Lo hice, rompí el envoltorio y saqué una caja, dentro tenía un juego de juguetes sexuales apuntados al placer anal junto con una botellita de gel lubricante. Mis ojos brillaron y Mimi se acercó, me abrazó de atrás y, apoyándome las tetas en la espalda, lo que me hizo erizar la piel, me susurró bien cerca de la oreja: - ¿Te parece si lo probamos hoy a la noche?  Continuará... Si quieren ayudarme a seguir creando más y mejor contenido pueden entrar y donarme Cafecitos siguiendo este link:

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WwannabcuckoLv1· hace 78 dRelatos

Experiencia Cornuda con mi Esposa (Parte 4 FINAL)

Una vez que estábamos desnudos, el placer y la lujuria se apodero de la casa, yo no podía quitarle la vista de encima a mi mujer, como le chupaba la verga a Ricardo, le daba unas buenas lamidas por todo el glande, luego bajaba hasta su tronco y sus bolas, mi compadre, le sostenía el cabello para que yo pudiera disfrutar todo el espectáculo, mientras, Conchita se encontraba rozando su vagina con mi pene, que estaba tan erecto que la volvía como loca, el momento era tan excitante que no tardamos mucho tanto Ricardo como yo en acabar, a Conchita se lo tire todo encima de sus nalgas, mientras Geral saboreo el semen de su compañero y jugueteaba con el haciéndolo caer sobre sus tetas, luego escupio lo que quedaba en su boca y se masturbaba con el, metiéndose los dedos en la vagina y su culo. Mientras seguíamos besándonos conchita y yo, Geraldine y Ricardo se fueron al baño, moría de pensar lo que estaban haciendo, pero si fueron por privacidad no quería interrumpirles, no tarde mucho en reponerme, pasarían apenas 6 minutos y ya tenia una nueva erección lista para la acción, limpie un poco el semen de las nalgas de Conchita y comencé a darle lamidas a su vagina, la tenia el el sillón con las piernas hacia arriba y mi cara entre su vulva, realmente lo disfrute tanto como lo hago con mi esposa, esta vez con el añadido de que mi esposa estaba recibiendo de otro, lo que intensificaba el momento, Conchita se agarraba los senos, humedecía sus dedos y jugaba con sus pezones, Ella tiene unas tetas deliciosas, por lo que no pude resistir y en un momento me acerque a lamerlas, mi pene quedo entre junto a su vulva, por lo que ella lo tomo, lo coloco en la entrada, y con un empujón hacia mi se penetro ella misma, mi pene estaba invadido de sus flujos y mi saliva, no tenia escapatoria y realmente lo estábamos disfrutando ambos. En el baño paro el sonido de la ducha, el silencio de una música ausente y tan solo escuchaba los gemidos de mi mujer y los chasquidos característicos de dos cuerpos chocando uno con otro. "le deben estar dando por detrás" Pensé. Conchita se excitaba con cada hundimiento de mi pene, mientras me encontraba besando su cuello y jugando con sus senos. Baje lentamente hasta tocar sus nalgas, busque poco a poco la entrada de su culo y comencé a rozarlo con mi dedo, esa mujer estaba por enloquecer, hasta que le metí un dedo, lentamente, allí se detuvo un instante, se me quedo mirando y yo pensé que no le agradaba, que estaba algo incomoda y con la mirada puesta en sus ojos permanecí unos segundos, no saque mi dedo, pero tampoco lo hundía mas, esperaba una reacción de su parte, hasta que me dijo: Si vas a meter algo ahí, que sea tu pene. Seguí cogiéndola un poco mas por su vagina, mientras nos besábamos apasionadamente, luego la tome la puse en 4 apoyándola sobre el sillón, escupi un poco de saliva sobre mi pene, aunque estaba tan lleno de sus fluidos que ni siquiera fue tan necesario, humedecí un poco su ano, y lentamente la fui penetrando, su grito era de dolor con placer, no sabia que le estaba sucediendo, tal fue el chillido que tanto Geral como Ricardo detuvieron su faena para ver que estaba sucediendo, al verlos llegar desnudos mis pensamientos volaron, recordé que no solo estábamos Conchita y yo como un par de animales lujuriosos, si no que ellos también, volteamos a verlos y Conchita les dijo: "Nos adelantamos un poco, pero ustedes no están muy atrás que se diga". Ricardo le agarro las nalgas a Geral, la beso y luego la cargo, de un brinco mi esposa estaba rodeando con sus piernas a mi compadre, este tomo su pene y se lo metió hasta el fondo, Geral gemía y me veía, era toda una delicia como ambas parejas disfrutaban lo que hacían mientras observaban detalladamente a la otra. Entre una cosa y otra llegamos a la habitacion, y en la cama estabamos los 4, yo tenia a Conchita chupando mi verga, Ricardo la estaba cogiendo desde atras y Geral lo besaba. Conchita pidió intentar la Doble penetración, y todos estuvimos de acuerdo, aprovechando que me encontraba acostado, ella se acerco a mi, le meti el pene en su vagina y Ricardo se acero a su ano, lo fue metiendo poco a poco y la cara de Conchita fue variando de dolor a placer en solo segundos, mi esposa que estaba aun lado, se abrio de piernas y me puso su sexo en mi cara, el placer no me dejaba lugar a pensar y comencé a lamer incluso sin dudar, aun sabiendo que hace algunos momentos Ricardo la estaba cogiendo y que posiblemente quedaban restos de sus fluidos dentro, no me importo, esto era placer. Conchita nos sorprendió a todos, mientras veía como le lamia la vagina a mi mujer, me dijo: "Quiero probar, ¿puedo hacerlo?" Si Gera quiere no tengo problema, ella medio incomoda accedió, sin embargo la incomodidad se borro en instantes estaba disfrutando de 2 lenguas en su vagina, y conchita de 2 vergas dentro de ella. No esta de mas mencionar que a este punto todos habíamos logrado alcanzar unos cuantos orgasmos en general, pero las ganas, el alcohol y el momento no dejaba lugar al descanso, no queríamos detenernos y continuábamos, yo notaba a mi compadre algo cansado, pero cuando me veía con mi verga dentro de su mujer se encendía rápidamente y del mismo modo al contrario. Fue una orgia verdaderamente fantástica. Llegado el momento, mi esposa dijo: "Ok, es mi momento de devorarme sus dos miembros" nos levantamos y ella arrodillada se pudo a mamarnos a los dos, ebria la boca tan grande que la primera doble penetración de ella fue oral, y cuando se canso de chupar nos pidió que la cogiéramos, mi esposa estaba enloquecida de pasión, conchita se masturbaba a cierta distancia, lo disfrutaba todo pero quería mantenerse allá, en par de oportunidades la invitamos a acercarse, pero prefería quedarse allí. Geral levanto una pierna, me abrazo y mientras nos besábamos le metí el pene en la vagina, lentamente Ricardo hizo lo propio en su culo, Geral lanzaba gemidos, cada vez mas fuertes, estos eran de autentico placer y satisfacción, le pregunte si estaba bien y me dijo: -"Estoy mejor que nunca, estoy como quiero estar, tengo 2 penes dentro, ¿Qué mas puedo pedir?" -¿Quizás otro pene? - Le respondí -Si, muchos quiero gozar de muchos penes, soy puta, soy una puta que estaba reprimida y ahora quiero disfrutar. Ricardo la tomaba de los senos, yo la besaba mientras tomaba sus nalgas, todo eso era de pie y sus piernas tambaleaban del placer, tuvo un orgasmo y le saque el pene, Ricardo la tiro sobre la cama y siguió cogiéndola, no había notado que había llegado, se lo dije y ella le pidió que no se detuviera, que continuara, eso me excito, me quede parado a un lado de la cama mientras mi mujer mordía una almohada, se aferraba de las sabanas mientras mi compadre le rompía el culo. En un momento Ricardo acabo, le echo todo el semen en su espalda y se fue a sentar con su esposa, quien lo recibió con un gran beso, Geral se repuso y me pidió que me acostara, luego se monto encima de mi, dándome la espalda, con sus piernas bien abiertas hacia donde se encontraban nuestros amigos, se metió mi pene en su ano y comenzó a cabalgar como toda una actriz porno, yo estaba exhausto pero prendido, mi pene aun lograba mantenerse erecto, y esta escena volvió a encender a Conchita, que se acerco a donde estábamos y comenzó a lamer nuestros genitales, empezó con mis bolas y luego la vagina de mi mujer, Ricardo tras tomarse la mitad del vaso con el trago que habíamos servido minutos antes se reincorporo a la orgia cogiendo a su mujer. Finalmente, mi mujer le pidió a Ricardo que la cogiera mientras estaba en esa posición (recordemos que estaba cabalgándome al contrario, con la espalda hacia mi), el tenia visión perfecta de la vagina abierta de mi esposa, solo debía tomar su pene y cogerla. En esta posición pude sentir como el culo de Gera se cerraba mientras Ricardo deslizaba dentro de ella su miembro, estábamos extasiados de placer, mientras Geral volteo a ver a Conchita y le dijo que quería devolverle el favor, que le acercara la vagina para comérsela. Uff ese momento en el que mi mujer estaba devorando el coño de Conchita me éxito demasiado, definitivamente mi esposa había cambiado, y no volvería a ser la misma, Ricardo le abrió las nalgas y comenzó a mamarle el culo a su esposa, y una que otra vez las lenguas de mi esposa y la de el se encontraban y eso aumentaba el morbo del momento. En esta posición permanecimos hasta que Gerald alcanzo el orgasmo perfecto, sentí como su culo se cerraba queriendo arrancar mi pene, lo que hizo que eyaculara un gran chorro dentro de ella, Ricardo y Conchita se retiraron de encima de nosotros, el la tomo de una pierna mientras la otra la apoyaba en el piso y de pie nos devolvió el honor de tener la visión de como se cogían mutuamente, y tras un breve momento y unas cuantas tocadas de Conchita en su vulva alcanzaron ambos el orgasmo. Tras todo este desborde de lujuria, nos dimos una ducha particularmente cada quien con su pareja, exhaustos y satisfechos, pero disfrutando de ese Post sexo con nuestras respectivas esposas. Nos relajamos y al amanecer Conchita y Ricardo se fueron a su hogar. Aun mantenemos contacto, la amistad no se termino si no que se fortaleció, de vez en cuando nos reunimos y hacemos una que otra locura, pero ninguna como aquella vez. Hemos pensado en hacer intercambios de fin de semana, o incluso que una de nuestras esposas vaya a quedarse la noche con la otra pareja. Si hacemos algo nuevo, les estaré contando los detalles, asi como también de otras experiencias cornudas que sucedieron después entre mi mujer y yo.

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YYalazJLv1· hace 78 dRelatos

La nalgona reculiable

Poringueros tengo que confesarme,trabajo en una tortillería cerca de plaza Francisco I madero. En Torreón Coahuila. Y casi todos los días,va una clienta de tremendo culazo que causa miradas descaradas y pensamientos lascivos. Yo creo que ella lo sabe por qué menea más rico esas poderosas nalgas. Y pues para disfrute de todos y tortura a la vez nos quedamos como perros mirando el escaparate de semejantes carnes que se carga la susodicha. Total que de aquí pa el real mi mujer paga las consecuencias de traerle hartas ganas a la clienta que te cuento. Y ya se hizo costumbre que llegando del trabajo,como a las 6 de la tarde,como y mientras los niños juegan en el patio le arrimo mi verga a mi mujer que ha de pensar que así me tiene ella,tan duro y tan caliente. Mirando de reojo que nada nos interrumpa le bajó los calzones,y comienzo a dedear el orificio de mi mujercita. Que mordiendo sus labios intenta acallar lo rico que siente. Yo sintiendo que mi pene tiene alas,lo saco de mis pantalones y comienzo a separar los pliegues de mi esposa. Y pues como la necesidad es mucha pues a darle mole de olla y en un rato nos aventamos un buen capirucho. Obviamente al ser tan corto el momento y siguiendo pensando en las nalgas de la Ivonne( así se llama la clienta) Pues en la noche es de volver a arrimar el camarón en la zanja de mi vieja. Y follar como desesperado, intentando vaciar mi sobreproducción de leche... Por la mañana parezco potrillo recién parido de tanto coger,pero se me quita rápido por qué se que voy a volver a mirar aquel monumento en algún momento de la mañana y seguir babeando por ese exquisito par de nalgas que se marca la chamaca... Que es muy joven a lo mucho unos 26 años pero ya carga con 3 hijos ( entre ellos un par de gemelas) Y que bueno que esos embarazos no le arruinaron el cuerpo,al contrario según me cuentan embarnecio y se puso más potable la chamaca...🤤 Tanta a sido mi emoción por esas prodigiosas nalgas que le conté al del Oxxo y este resulto fan también de ella. Y pues ya compadritos de afición por la güera. Me pasó unas imágenes que guardo en mi cel y es motivo de encomendarme con Manuela.. Ahhh que bonito lo bonito... Ojalá algún día pueda intimar con ella y hacerme de perdis su amigo,todo sea válido por seguir admirando secretamente a mi nalgona...

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LLetimilLv1· hace 79 dRelatos

El perico y la fantasía

Taquero, perico. Así era Manuel. Me apoyaba con firmeza, sentía cómo explotaba su cremallera. Hacia presión. Mis pezones se endurecían, rítmicos. Faltaba poco para que me la meta, dulce el frulero, mi durazno sangrante a la espera de la embestida. Tenía un colchón en el piso, y en el proyector se mezclaban el ciudadano kane con la coca Sarli. Podía verla reflejada en su torso trabajado. Por qué me buscaba tanto a mí que apenas si me dividía entre el trabajo en la fotocopiadora y largas jornadas de exploración con todo tipo de drogas. El me ofreció una línea, que fueron dos, que fueron seis. El siempre tomaba el doble. Podría haberle cobrado, más allá de los souvenirs en forma de flores fumables y algún que otro gesto que lo convertían en mi preferido. Para esa época yo estaba obsesionada con el trabajo sexual. Leia libros, escuchaba testimonios s, me apasionaba imaginarme de taco aguja y lencería cara. Scort, puta, trola, putita, triángulo de las bermudas. Cómo siempre me perdía en mis pensamientos, y las pocas veces que estuve cerca, no me animé. Cagona de mierda. Vuelvo a él. Se ponía un anillito que le apretaba la verga. Toda la sangre ahí y perpetuamente parada. Siempre me gustó que me la den en cuatro. Y él encantado. Me acababa en la espalda, en las tetas, en la cara, en la boca. Nos juntabamos cada vez más. Siempre para lo mismo. Empezamos a ver porno en la pantalla. Siempre tríos de mujeres. Clítoris, penetración, desborde. Me gustaba bastante, mi fantasía es que me la meta llenandome de billetes. Me la cumplis?

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MMondar4kLv1· hace 79 dRelatos

Los masajes de mamá

No sabía por qué se había dejado las bragas. En realidad, ni siquiera lo pensó. Ella estaba entrando en su habitación para darle las buenas noches. No fue inusual. Llevaba puesto su camisón. Ella misma estaba lista para irse a la cama. No fue nada inusual. Ella fue a su habitación solo para darle las buenas noches, nada más. No lo había visto mucho en varias semanas desde que se fue a la universidad. Ella lo había echado de menos. Estaba muy feliz de tenerlo en casa para las vacaciones. Llamó antes de entrar. Era una simple cortesía, establecida desde hace mucho tiempo como la norma para ellos. Si su puerta estaba abierta o cerrada, eso era lo que haría. Ella llamaría. Él le daba la misma cortesía cada vez que iba a su habitación. Ella se sentó a un lado de su cama y lo miró con amor. Estaba acostado de espaldas, leyendo. Cuando ella entró, él cerró su libro y la miró, notando lo hermosa que se veía en su camisón de seda. Su forma curvilínea no se oscureció del todo. Jugaba con gracia justo detrás de la tela ligera, atrayendo su atención, despertando su interés. No llevaba camisa, notó, pero las sábanas eran suficientes, cubriéndolo de cintura para abajo. Observó, con un interés cuidadosamente moderado, que se había convertido en un hombre joven y elegante, muy en forma, muy guapo. "Estoy tan contenta de que estés en casa", le dijo en voz baja, extendiendo la mano para acariciar su mejilla. "Yo también", le aseguró, con una leve sonrisa en su hermoso rostro. Él miró su rostro, sus labios carnosos, esa hermosa sonrisa suya, las pequeñas arrugas de sus ojos brillantes y amorosos. ¿Tenía algo en mente ?, se preguntó. Ella le devolvió la mirada. Era tan guapo, su hermoso niñito, ahora un hombre joven. De edad. Ahora, ¿por qué pensaba en eso ?, se preguntó, mientras se hundía en la cama, reclinándose a su lado, despeinando su cabello con la mano derecha, estudiando su rostro. Muy guapo. Sus párpados estaban pesados ​​por su satisfacción. Los cerró, a punto de dormirse. Quería estar con él, quedarse y saborear su presencia. Lo había extrañado terriblemente. Sintió que podía quedarse allí acostada con él toda la noche. Había sido el hombre de la casa durante años. Ella no tenía otro. Ella lo apreciaba. Su mano izquierda le acarició el brazo, perezosamente acariciándolo desde la muñeca hasta el hombro y la espalda y otra vez, con las yemas de los dedos rozando su caja torácica desnuda. Olía un poco a almizcle, varonil. Ella suspiró, luego le besó la mejilla suavemente, acomodó su rostro en su almohada, su aliento en su oído. Dejó el libro a un lado y se quedó perfectamente quieto, sintiendo su pecho presionando ligeramente contra su hombro, moviendo su ingle. Pensó cuidadosamente en lo que debería hacer ahora. "¿Mamá?" "¿Mmm?" respiró suavemente. "¿Recuerdas los masajes faciales?" El pensamiento la devolvió a la vigilia total. "Sí, cariño, lo recuerdo", dijo, incorporándose sobre su codo, lista, como siempre. "Creo que la universidad me ha estado poniendo un poco tenso", sugirió, deteniéndose en eso, esperando, preguntándose. "¿Quieres un masaje?" preguntó, sonriendo felizmente. "Sería bueno." "No lo hemos hecho desde que eras pequeño". "Sí, supongo ... no lo sé." Sin embargo, él lo sabía. Se detuvo con la pubertad, con los cambios que estaba experimentando, su creciente ansiedad por las mujeres. Y luego su padre se fue, y ella se distanció por un tiempo, y no hubo más masajes. Fueron olvidados, hasta ahora. Ahora, eso es lo que él quería, y por eso preguntó. Ella se sentó y se inclinó sobre él, sus pechos cayeron, casi alcanzando su pecho desnudo. Ella presionó sus pulgares en su frente y luego los atravesó en direcciones opuestas a lo largo de la línea del cuero cabelludo, terminando con un pequeño remolino alrededor de cada sien. Sin embargo, fue incómodo desde esta posición. Para masajear una cara, se necesita el ángulo correcto. Ella consideró sus opciones. Podía hacer que se acurrucara un poco dejándola sentarse en el lugar de su almohada, con la cabeza descansando en su regazo como solía hacer cuando él era pequeño. Pero ella razonó que no necesitaba molestarlo, posiblemente aumentando su tensión. En cambio, con cuidado pasó su pierna izquierda por encima de él, luego se sentó, sentándose a horcajadas sobre sus muslos. Él vislumbró su pubis mientras hacía el tránsito y notó que no usaba bragas. Su tensión aumentó. Su hombría respondió con entusiasmo. Una vez en la posición correcta, volvió a colocar sus pulgares contra el centro de su frente, en la línea del cuero cabelludo, y comenzó de nuevo. Lentamente arrastró sus pulgares por su frente hasta sus sienes, rodeando cada uno con firmeza, luego de regreso a su frente, solo un poco más debajo del cuero cabelludo, e hizo el tránsito una y otra vez, lenta, muy deliberadamente, abriéndose camino hacia la suya. mejillas, luego su mandíbula. El se quedó quieto, sin hacer ruido. ¿La tensión? Bueno, eso era otro asunto. Era joven, apenas dieciocho años. Estaba preocupado por todo lo sexual. El simple hecho de que una mujer atractiva, sin bragas en su negligé, montada a horcajadas sobre la parte inferior de su cuerpo, tuviera un efecto predecible. No le preocupaba su edad ni el hecho de que fuera su madre. De hecho, sintió que casi la tenía donde la quería y sus esperanzas aumentaban rápidamente. Luchó por ser paciente, pero sabía que tenía que tomar la iniciativa en este pequeño y atrevido baile. Sutilmente, bajó las mantas desde su cintura. Ella estaba tan concentrada en su trabajo que no se dio cuenta. Pero el tiempo pasaba y rápidamente se acercaba una crisis. Ella estaba masajeando su barbilla ahora, casi terminada. Si quería salirse con la suya, se estaba quedando sin tiempo. Necesitaba actuar, pero sabía que tenía que ir despacio, no alarmarla, atraerla, llevarla a un punto en el que no pudiera volver atrás. Con mucha suavidad, colocó sus manos en sus caderas. Ella sintió su toque. No le sorprendió del todo, la emoción que le produjo y los efectos que sintió en su cuerpo. Sus pezones se hincharon. Su estómago revoloteó. Su vagina se humedeció. Ella eligió no insistir en esas respuestas físicas a su toque. Ella disfrutaba de este pequeño juego que él parecía estar jugando con ella, las pequeñas indulgencias, la emoción de tentar al destino. Había pasado mucho tiempo desde que su marido se había ido. Un tiempo largo y solitario. Tragó saliva y redujo la velocidad del masaje, manteniendo a raya el tiempo que pasaba lo mejor que pudo, manteniendo el momento, el momento encantador e íntimo que se desarrollaba lentamente para ellos. Ahora puso un poco de presión en su trasero, empujándola ligeramente hacia adelante. Ella permitió solo un pequeño ajuste de su posición, dando paso a sus impulsos, casi imperceptiblemente, pero definitivamente cediendo ante él, al menos un poco. Pero ella no se rindió por completo. Todavía no. Tampoco trató de forzar el tema. Mantuvo sus impulsos sutiles, lo suficiente para avanzar, pero no lo suficiente para hacer sonar las alarmas. Terminó el masaje y se detuvo, pensando en los sentimientos amorosos que tenía hacia él y en cómo el momento íntimo pronto podría pasar. Entonces, ella le preguntó, apenas audible, casi susurrando: "¿Eso fue suficiente? ¿Quieres que lo vuelva a hacer?" "Sí", respiró. Ella volvió a poner los pulgares en su frente y comenzó de nuevo, el ajuste provocó que su trasero subiera un poco más por sus piernas. Empujó un poco más las mantas mientras ella se movía. La punta de su pene erecto acaba de salir de debajo de la sábana superior. Si mirara hacia abajo, lo vería, pero no lo hizo. Ella estaba mirando su rostro, el hermoso, joven y amado rostro que estaba masajeando. Algo en su expresión lo animó a seguir adelante un poco más. Comenzó a acariciarle el culo muy levemente. Ella apenas pareció darse cuenta, suspirando solo un poco ante su suave y amoroso toque. Se sintió aún más animado por el sonido, por leve que fuera, pero se contuvo, dejando que ella le masajeara, esperando pacientemente y luego apretando un poco más. Otro pequeño suspiro. "Creo que te estás portando mal", observó casualmente, su voz sonaba ronca. Eso lo animó aún más. Estaba casi listo para hacer su movimiento. Ella estaba a la mitad de su rostro de nuevo, pero siendo muy deliberada, tomándose su tiempo. Su tensión no se redujo en lo más mínimo, pero jugaron su juego. Ella le pasó los pulgares por el labio superior y subió por sus mejillas, luego dio ese pequeño remolino alrededor de sus sienes, la mejor parte siempre; y mientras ella se arremolinaba, él tiró de su trasero, con firmeza pero con suavidad, y de nuevo ella avanzó un poco. Ella dio otro pequeño suspiro, como si aceptara algo, resignándose. Su respiración se volvió audible para él. Se animó de nuevo y le soltó el trasero para poder empujar las mantas más hacia abajo y exponerse más completamente. Ella sintió sus movimientos y se incorporó un poco, dejando que sucediera, pero, de lo contrario, optó por ignorar las libertades que se estaba tomando. No era nada, se dijo a sí misma, evitando la responsabilidad. Trató de calmar su respiración. El masaje llegaría pronto a su inevitable final. Algunas cosas son simplemente inevitables, pensó para sí misma. No puedes controlarlo todo. Ella permaneció tímida sobre su intención exacta. Volvió a empujar las mantas. Ella lo sintió y supo exactamente lo que estaba pasando, y se levantó un poco de nuevo, permitiendo que se desarrollara lo inevitable, como si ella no tuviera intenciones propias, como si no pudiera evitar que él se exponga a sí mismo, a cualquier cosa que se le ocurra. Terminó el masaje y, sin una palabra, sin un pensamiento claro, desató el lazo en la parte superior de su camisón, dejando al descubierto la plenitud de su escote. Luego movió sus manos a sus hombros, apretando, sintiendo su poder. Ella se inclinó hacia delante para besarle la frente, y su escote se abrió por completo, exponiendo sus pechos desnudos a su vista. Ella lo besó suavemente en la frente, luego en su nariz, sus labios cerca de los de él. Ella consideró agacharse más abajo, presionar sus labios juntos, pero lo pensó demasiado, no del todo bien en este momento. Ella se levantó para mirar de nuevo su rostro, ahora sonrojado, con tintes rojos en sus mejillas. Sus pechos se balancearon ante sus ojos ansiosos. Eran pesados ​​y llenos y colgaban allí, atormentándolo. Se lamió los labios y se quedó boquiabierto, y ella le permitió hacerlo durante uno o dos minutos. Luego, bajó la cabeza y finalmente miró su desnudez, palpitando debajo de ella, observando que su propia desnudez humeante estaba a sólo unos centímetros de la de él. Inclinó la cabeza hacia atrás y arqueó un poco la espalda, empujando las caderas hacia adelante. Ahora podía ver que ella estaba abierta a él, aunque sintió que aún debía ir despacio, no apresurarse, dejarla sucumbir a lo inevitable a su paso. Volvió a poner las manos en su trasero, esta vez debajo de su camisón, sintiendo su piel desnuda. Nunca antes había tocado su trasero desnudo. Ella jadeó en voz alta, pero no dijo nada. Escuchó su respiración, aún más audible, más rápida, excitada. "Te amo, mamá", susurró con voz ronca. Cerró los ojos, saboreó el momento, la cercanía, el amor. "Yo también te amo, bebé", le susurró ella. Ella estaba tan rígida como su virilidad, su espalda todavía arqueada, su cabeza hacia atrás, sus ojos cerrados, sus pensamientos confusos. Sus intenciones aún eludían sus pensamientos conscientes. Pero su cuerpo le imponía exigencias que no podía rechazar. Él apretó firmemente su trasero desnudo y de nuevo ella jadeó. Tiró de nuevo y su trasero húmedo entró en contacto con su escroto. Podía sentir sus testículos llenos descansando sobre sus muslos, y sintió que quería frotarse contra ellos, pero se contuvo, aún sin reconocer completamente sus intenciones, la inevitabilidad de lo que harían. Sin embargo, el conocía claramente sus propias

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WwannabcuckoLv1· hace 81 dRelatos

Experiencia Cornuda con mi Esposa (Parte 3)

Tratare de hacer este relato lo mas corto posible, porque el anterior me quedo bastante largo, es que no quería que perdieran detalles calientes de todo lo que mi esposa me conto. Pues bien, habrían pasado aproximadamente 2 semanas desde la vez que mi esposa y mi compadre tuvieron su encuentro intimo, yo moría del deseo cada vez que los imaginaba a los 2 juntos, teniendo sexo salvaje. En ese tiempo no hable con Ricardo, pero mi esposa y el si que tenían muy buena comunicación, Geraldine me mostraba lo que se escribían, las fotos que le enviaba para calentarlo, y las perversidades que querían hacerse el uno al otro, yo miraba a mi esposa muy entusiasmada y con muchas ganas, y siempre le propuse que se fuera con el a un hotel, pero era mi compadre el que se negaba, hasta que un día fueron de visita a la casa Conchita y Ricardo, llevaron algo para comer, y beber, la conversación estuvo muy amena, y la tarde se convirtió en noche, las botellas del licor que estábamos bebiendo se terminaban de una en una, y se reflejaba en nuestro estado de ebriedad. En un momento mi esposa dice sentir calor, y yo ni corto le digo: "pero quítate algo de ropa, después de todo estamos en confianza", ella sin pensarlo se quito la blusa que llevaba puesta y dejo sobre si un brasier de encaje semitransparente, Ricardo no pudo ocultar su deseo a mi esposa, la vio fijamente y se saboreo los labios. Conchita de inmediato lo vio, y solo sonrió con picardía, ¿Le habría contado acerca de su momento intimo con Gera? fue lo que pregunte en mi mente al instante, poco después, Conchita acompaño a mi esposa y se quito su top, sin duda alguna los senos de mi comadre son bastante buenos. No pude dejar de mirar, ya que el brasier que llevaba era diminuto a comparación de sus enormes senos, y de vez en cuando ella los movía en forma provocativa, asomando tímidamente sus pezones, en una de esas me pillo mironeandola y cuando nos vimos a los ojos me hizo un guiño travieso y se mordió el labio. "OK, esto se esta poniendo mejor de lo que esperaba" Fue lo que pensé, pero al mismo tiempo me dije: Yo le presto mi mujer a Ricardo, pero no se si el este dispuesto a prestarme la suya. Mientras mas bebíamos, los efectos del alcohol eran evidentes en nosotros, nuestras esposas estaban semidesnudas y calientes, algo ebrias, ellas cantaban y nosotros nos deleitábamos viéndolas, mi compadre y yo charlábamos del trabajo, de deportes, de economía, en fin de los temas que normalmente hablábamos, pero en un giro me atreví y le dije: -Geraldine no deja de verte, seguramente quiere que le cumplas lo que le prometiste. -..... El se quedo en silencio un rato y me respondió: "A eso vine compadre, ya no me aguanto mas". (Entendió muy bien que yo estaba enterado de toda, que no sentía celos, odio o rencor) - Pero ¿Cómo vamos a hacer con Conchita? Si quieres yo la distraigo un poco mientras ustedes van a la habitación, yo luego veo como los acompaño. - Es que precisamente quiero pedirte un favor. - Dime Ricardo, lo que quieras, después de todo nos haces un favor a mi esposa y a mi. - No queremos hacer solo un trio, queremos un intercambio completo de parejas. Me quede atónito, no sabia que responderle, mi comadre esta muy buena, pero no sabia que pensaría Gera de esto. -¿Que? ¿Ella quiere eso? ¿Tu quieres eso? -Compadre tengo que confesarte algo: Ese día que tu esposa y yo cogimos (lo sabia si cogieron y Geral no me lo había dicho todo), llegue a la casa y tuve que confesarle a mi esposa todo lo que hicimos, no podía verle a la cara luego de lo ocurrido, tuvimos una fuerte discusión, llego incluso a pedirme el divorcio, recogí todas mis cosas en una maleta y antes de salir me pidió una ultima vez de despedida, te admito que me sorprendió mucho pero con todo lo caliente que había quedado con tu mujer, le di una cogida a la mía, la puse tal cual le había hecho a Gera, le hice de todo y mas de lo que nunca habíamos hecho, ella disfruto al máximo y al terminar me abrazo y me pidió que no me fuera, que me perdonaba, le dije que nunca lo volvería a hacer y me miro, solo me dijo estas palabras "en realidad quiero que se lo vuelvas a hacer, pero quiero estar presente". Le explique que le había ofrecido un trio, y ella me dijo, yo también lo quiero. Me inundo el celo, me vi enceguecido y le dije que no rotundamente, ella se enojo, se vistió y salió de la habitación. Y continuo: Tuvimos muy poca conversación el resto del día, mi maleta estaba aun junto a la puerta, yo estaba molesto por lo que me pidió, pensaba que seguramente se sentía insatisfecha, o que simplemente quería vengarse, pero poco a poco la idea me fue sonando, en un momento hasta tuve una erección pensando en nosotros 2 cogiendo con mi mujer, te imagine comiéndole la vagina mientras tu mujer me comía la verga y me masturbe pensándolo. Mauricio, ahora te entiendo, luego de esos pensamientos cornudos no hay vuelta atrás, ahora solo deseo verte con mi mujer. Mientras nosotros hablábamos, nuestras esposas no nos escuchaban, pero había un cierto ambiente de lujuria, las canciones de fondo eran cada vez mas sensuales, nuestras esposas ya habían llegado a estar completamente en ropa interior, mi esposa tenia un hilo blanco que hacia juego con su brasier, pero Conchita, tenia un seductor liguero, y una tanga hilo rojo, con una abertura en el medio que dejaba ver su vagina completamente, ambas estaban sentadas a cierta distancia de nosotros, y se dirigían miradas de cómplices, ellas también estaban preparando el ambiente para el intercambio, ya se lo habían dicho y mi Geraldine estaba completamente de acuerdo. Hubo un momento de tensión, nos vimos a la cara todos, ya sabíamos lo que iba a suceder y nadie podía evitarlo, el deseo era máximo, el alcohol nos había desinhibido por completo y lo que nos sobraba era ropa y ganas. Empezó a sonar una música erótica, y Gera se acerco lentamente a Ricardo, le extendió la mano y lo invito a bailar, comenzaron a danzar suavemente, acercando sus rostros hasta casi besarse, Ricardo tenia sus manos sobre el culo de mi esposa, agarrándole las nalgas. Conchita se acerco, yo estaba sentado y ella se abrió de piernas y se me monto encima, la tome de la cintura y empezó a bailar de forma muy sensual, rozando su vagina sobre mi pene, tenia una mega erección en ese momento, y como si de forma sincronizada nuestras mujeres comenzaron a quitarnos los pantalones, mi compadre no tenia ropa interior por lo que su pene golpeo la cara de mi esposa mientras se los bajaba. Conchita hizo lo mismo y metió su mano dentro de mi bóxer para comprobar lo que estaba por comerse. Terminamos de desnudarnos y comenzó la verdadera acción... "En la parte final daré detalles de lo que hicimos los cuatro, los besos que nos dimos, las palabras sucias que nos dijimos, las posiciones que hicimos. Este relato si será sexual un 100% desde el principio ya que iniciara justo donde este quedo"

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RRosroxLv1· hace 81 dRelatos

Una fantasía cumplida

Pedí las empanadas y 40 minutos mas tarde las trajeron. A las nueve en punto –como lo habíamos acordado- sonó el portero nuevamente. “Alberto”, respondió a mi pregunta de quien era. Bajé a abrirle. Me sorprendí al verlo. Vestido con camisa y jean se lo notaba producido y con perfume estaba distinto a su habitual vestimenta de trabajo. Se dio cuenta, y apenas estuvimos solos en el ascensor me dijo: “Fachero Albertito no?” Yo como siempre me reí nervioso y respondí, “si te queda bien esa pilcha” y cambié inmediatamente de tema, haciendo referencia a que era demasiado dos botellas de vino que traía en la bolsa que me había dado. -Por ahí la noche se hace larga. -me respondió. Por ser el menú empanadas y para no hacer tanto quilombo, decidí que comiéramos directamente en la mesa del living y compartiéramos el sillón grande frente a la tv. De mi nerviosismo inicial me dejé llevar por la charla, el vino y las empanadas y realmente empecé a disfrutar el haberlo invitado. Hablamos de todo un poco mientras cenábamos, la vida, las relaciones familiares y también temas mas triviales o algo ocasional que aparecía en la tv que estaba prendida y obviamente cada tanto Alberto disparaba alguna indirecta que ya a esa altura y disfrutando del vino y su presencia me divertían. Así se nos fue un buen rato y la primer botella de vino. Abrí la segunda y al poco tiempo estábamos recontra satisfechos y algo más alegres. Alberto dijo: ”Permiso no doy más, que buenas estaban las empanadas. -Y se relajó en el respaldo del sillón y se aflojó el cinturón y desabrochó el botón del jean-. Tomé ese gesto como algo natural y lo cargué diciéndole que había echado panza. -Pancita sexy… para empujar mejor –dijo volviendo a la carga. Esta vez reí yo con una carcajada y respondí que no sabía que era para eso la famosa pancita. Mientras aguardábamos que comenzara el partido, seguimos charlando, tomando algo de vino y Alberto empezó a hacer zapping con el control remoto. Pero las cosas no son tan previsibles como seguramente, las están imaginando. En lo de mis tíos no había Venus ni ningún canal porno. Pero si enganchó una de esas películas soft porno que no son explicitas, pero sugieren bastante y obviamente la dejó. A toque volvieron las bromas y los comentarios sobre lo que sucedía en la película. Y la cosa fue levantando paulatinamente el tono. A cada rato Alberto se acariciaba el bulto que crecía notoriamente. Yo trataba de disimular pero mi mirada iba continuamente hacia su pantalón. No era joda, se le estaba parando mal. Yo trataba de ser discreto con la mirada pero no lo logré porque en un momento me dijo: Viste como se me puso no?... estoy que no aguanto mas, hace rato que no me echo un buen polvo. -Si ya veo -respondí casi sin pensar lo que decía- -Y te gusta lo que ves?... quizá hoy te decidís –me dijo mirándome de esa manera especial. Traté de zafar como pude, conservando la calma dije: -A lo que me decidí es a levantar esto y tomar café. Acto seguido levante las empanadas que habían quedado y fui a la cocina. Mientras servía el café, me preguntó si me servía un poco más de vino. Le respondí que si, pero que ya llevaba el café también. Le pedí que se fijara si había empezado el partido –para bajar los decibeles de la película- pero después de una breve pausa me respondió que todavía no había empezado. -Dale apurate, veni no sabes lo que te estas perdiendo –me dijo entusiasmado -Ya voy –respondí y salí rumbo al living con las tazas de café. Cuando volví al living no podía creer lo que vi. Alberto se había bajado los pantalones y el slip hasta la rodilla y se acariciaba la verga placenteramente. Apoyé las tazas en la mesa y me senté sin decir una palabra, porque no se me ocurría nada que decir, pero no podía dejar de mirar su verga que ya se estaba parando. -Mirá como la agarra de la cabeza a la mina y se la hace tragar toda, estoy seguro que el tipo esta al re palo. –dijo con naturalidad y entusiasmo refiriéndose a la película e inmediatamente agregó: -El de la película te digo… la mía todavía no está al palo. –Haciéndome notar que era consciente que yo no sacaba la vista de su verga. -Como me puso esta película che… te dije que venía necesitado, no te vas a enojar si me clavo una buena paja no? Además podes seguir mirándomela, en una de esas esta noche se me da… –y me miró sonriendo mientras se acomodaba aún más y comenzaba a pajearse despacio desde la base de la verga hasta la cabeza. No… -dije sin mucha convicción pero no podía dejar de mirar como ese pedazo de carne crecía y crecía con cada caricia. Estas seguro? –me preguntó al tiempo que me la mostraba, pajeándola despacio, tentándome con sus movimiento y su tono de voz… -Mirá que se esta empezando a poner durita, además no tiene nada de malo… nadie se enteraría o acaso no podemos guardar un secreto de amigos… Cada palabra resonaba en mi cabeza mientras miraba como se iba poniendo mas dura, mas colorada, mas cabezona. Sentía que mi cabeza iba a explotar, tenía una mezcla de deseos y vergüenza, reprimiendo por tabú mis irrefrenables ganas de agarrarle la pija. Su voz parecía adivinar cada unos de mis pensamientos. -Dale… se te nota en la mirada que te morís de ganas… te estas privando de algo que queres hacer por una pavada… dale no seas tonto… tocala nada mas… Me agarro la mano y envolvió su verga con mi palma apoyando la de él encima y cubriendo mi mano empezó a hacer que lo pajee, marcando el ritmo. Lo dejé hacer fue una sensación maravillosa, sentir el calor de esa verga en mi mano… por primera vez le estaba tocando la verga a un macho, es mas no solo se la tocaba, lo estaba pajeando. Notó mi entusiasmo y retiró su mano. Yo seguí el movimiento casi automáticamente, disfrutando cada ir y venir a los largo del tronco, acariciando con la yema de mis dedos la cabeza de su verga. Con un movimiento hábil saco una de sus piernas del pantalón y la subíó al sillón. En ningún momento le solté la verga pero igualmente logro ponerse más cómodo, de costado con un pie sobre el sillón y el otro en el suelo y yo quedé como hipnotizado pajeándolo ligeramente inclinado y acodado sobre su rodilla. -Viste que no era tan difícil… ah… que lindo, me gusta. Notas lo dura que se está poniendo, te gusta? -Si- respondí y lo miré a la cara. Tenía esa sonrisa particular, de placer y después volví a concentrarme en su verga. -Bueno, si te gusta hacele muchos mimos, así se pone bien dura. La vas a tener para vos cada vez que quieras sabes... Se notaba que había empezado a gozar… se relajó a un más. Después de un par de minutos sin decir nada apoyó su mano en mi cabeza y empezó a guiarla hacia su verga. Traté de ofrecer resistencia y dije un tímido “no…” -Ningún no… un besito nada más, abrís un poquito la boca y le das un besito en la cabecita. –y volvió a ejercer presión con su mano. Está vez obedecí, me dejé guiar y llegué a estar a un centímetro de esa cabeza roja, excitante. -Vamos… -insistió él- abrí un poquito la boca nada mas. Lo hice, separé mis labios y me acerqué. Por el mismo movimiento de pajearlo, la cabeza de su verga entró a mi boca. Sentí el calor de su pija en mis labios que se relajaron. Él lo advirtió y rápidamente movió la pelvis y me metió media pija en la boca. Lo hice sin que me lo pidiera, empecé a lamerla, a jugar con mi lengua en su cabeza, a sentir el enorme placer de chuparle la pija a Alberto. Sentí que suspiraba, lo miré y vi en su rostro una mezcla de placer y sonrisa triunfal. Volví a su verga. -Si así bebe… que bien me la chupas, sabía que cuando la probaras te iba a gustar. Abrí bien la boquita que te la mando hasta el fondo… ah… así, como te la tragas. Mmmm si… me costó pero que bien te la comes ahora, como un buen putito… me gusta mucho hacértela chupar sabes… Cada palabra de Alberto resonaba en mi cabeza y potenciaba el placer de chupársela, de hacerlo gozar. Con cada expresión y cada pedido sacaba mi lado mas pasivo. Se la chupé con ganas, siguiendo sus pedidos lamí sus bolas, su tronco y su cabeza sucesivamente. Llegué a ahogarme varias veces de cómo me metía su verga dura hasta la garganta. Así estuvimos un buen rato, hasta que me dijo que fuéramos a la cama. Lo guié hasta el dormitorio. Me dijo que me sacara la ropa y el hizo lo mismo. Sacó de un bolsillo del jean una caja de preservativos y la puso sobre la mesa de luz. Se acomodó con las piernas separadas, sentado con la espalda en el respaldo y me dijo: Ponete en cuatro cruzado a mi y seguí chupándomela. Lo hice. Escuche que abría la caja de preservativos. Al minuto sentí que me acariciaba la cola y un instante después el frío del gel que empezó a ponerme. Jugó con un dedo. -Despacio… -pedí con su pija en la boca. -Shh no te preocupes, vos seguí chupando y dejame esto a mi. –me respondió. Me lubrico un buen rato y yo me devoré una y otra vez su verga que estaba terriblemente al palo. -Ahora acostate de costado -me dijo. Se puso un forro y se acostó detrás de mí en “cucharita”. -Abrite los cachetes –me indicó y lo hice. Comenzó a frotarme su verga por la raya , hasta que en un momento se detuvo en mi orificio. -Que lindo culo que tenes… ahora ponelo flojito, relajate… así muy bien. Hizo presión y pude sentir como se deslizaba su pija dentro mío. -Muy bien, ahí te puse la cabeza… ahora cuando vos quieras, despacito sacá la colita y empujala hacia mi, así te entra toda. Sentía una mezcla de nervios y placer que hacía que mis piernas temblaran. Tenía muchas ganas de sentir su verga dentro mío. -Tranquilo… no pasa nada… te voy a coger nada mas. Algo que siempre quisiste no? Si- respondí con voz temblorosa de placer. Respire hondo y empecé a arquear mi cuerpo empujando con mi cola hacia Alberto. Pero él no solo se quedó firme sino que también empujó hacia adelante y pude sentir como termina de entrarme toda su verga. Suspiré de placer.. -Muy bien, ya la tenes toda adentro… te gusta no... que queres que haga ahora? -Que me cojas... –dije y al escucharme, sentí más placer todavía del que ya sentía teniendo su pija metida en mi cola. -Entonces te voy a coger… así… te gusta? –y comenzó a moverse despacio, sentí como su pija dura empezaba a entrar y salir. No podía creer que por fin me estuviera cogiendo, eso con lo que había fantaseado cientos de veces estaba siendo real. Su voz volvía a retumbar en mi cabeza, me alentaba y me hacía estallar de placer con cada palabra. -Que bien… que buen orto me estoy cogiendo… si… como te gusta la pija, resultaste un flor de puto… que mas queres… pedimelo… -Que me cojas… que me cojas mucho…. –respondí -No así no… más… pedimelo como me gusta a mi… - Dámela toda… quiero toda tu pija adentro mío… -No… pedime más.. – me decía mientras se afirmaba de mi cintura y comenzaba a bombearme con mas vigor. -Alberto… rompeme el culo –me escuche decir y fue la frase esperada. -Si putito… te lo voy a romper, porque te gusta mucho que te coja … no es cierto? -Si… si… -sentía cada vez más placer porque lo notaba a él cada vez mas caliente. Me cogió así un rato. Después me hizo poner en cuatro al bode de la cama y el parado detrás mío me la volvió a meter, esta vez sin tanta delicadeza. Sentí que estaba por acabar por la manera en que me bombeaba. -Que buen puto resultaste, ahora te voy a dar toda la leche… y cada vez que quiera voy a venir y te voy a coger… - y con dos o tres bombazos mas, me acabó. Quedamos exhaustos de placer. Esa fue la primera, de las muchas veces que me cogió Alberto… el sereno

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TthomasshelbyLv1· hace 81 dRelatos

Mi Sobrino, Mi esposo

Con el tiempo comprendí que mis sentimientos hacia él no eran de tía ni de hermana comencé a sentir por él extrañas sensaciones, mi cuerpo vibrara al verlo, me estremecía cuando su piel rozaba la mía y ni que hablar cuando nos saludábamos con un beso en la mejilla y sentía celos cuando Diego salía con alguna chica, pero todo eso terminaba cuando él estaba a mi lado. En soledad pensaba sobre mis sentimientos por él no podían ser, que debía olvidarme de mi sobrino. que debía buscarme otro hombre…y así miles de cosas, pensaba que debía alejarme, irme a vivir sola, alquilar un departamento, distanciarme para poder olvidarlo…pero todos esos pensamientos se derrumbaban como un castillo de naipes cuando al otro día me cruzaba con él. Cuando terminó sus estudios en la fiesta de egresados pidió que mi hermana y yo le entregásemos la medalla, y en el momento que nos sacamos la foto y nos tomó a ambas de la cintura, mi cuerpo se estremeció y en ese momento comprendí que nunca podría dejar de desear a Diego…nunca una mano en mi cintura me hizo estremecer tanto, y ese deseo  se potenció más aún luego de lo que descubrí unos pocos días después. Un domingo al llegar a casa Diego estaba solo en el living mirando futbol por TV, mi hermana y su esposo no estaban en casa ya que se habían ido a visitar a unos amigos, lo saludé, lo noté un tanto nervioso, charlamos un rato, yo estaba cansada  así que decidí acostarme un rato y ducharme. Cuando salí  de la ducha abrí el placard y mi ropa interior estaba algo revuelta, yo soy muy prolija y eso no estaba como lo había puesto, ahí comprendí el nerviosismo de Diego, él debió haber entrado en mi habitación y estuvo husmeando mi ropa interior, tangas, corpiños, baby doll, me sorprendió eso pero lejos de enojarme me sentí dichosa porque eso significaba que le gustaba como mujer. Me recosté en la cama e un tanto excitada, y no podía dejar de pensar en ello, en que ropa le había gustado con cual le gustaría verme, si se había masturbado con esa ropita, no podía dejar de pensar en ello, y me iba tocando pensando que era su mano la que acariciaba mi cuerpo me excité tanto que tuve el mejor orgasmo de mi vida, no era la primera vez que me masturbaba pensando en él, pero ese día fue  maravilloso nunca había sentido tanto placer… Cuando bajé a la casa vi a Diego sentado en el living, me fui acercando a él casi provocativamente, me senté a su lado apoyé mi cabeza en su hombro tomé su mano entrelacé sus dedos con los míos, hablé con él muy dulcemente y lleve nuestras manos al borde de mii pollera y sentí mi cuerpo estremecer cuando sentí su piel sobre una de mis piernas, pero todo terminó abruptamente, cuando escuché las voces de mi hermana y mi cuñado solté su mano, y me quede quieta, al rato subí a mi habitación y volví a masturbarme, nunca había estado tan excitada. Luego bajé para cenar, miramos los 4 una película, pero no recuerdo cual era. Yo no podía dejar de pensar en lo que había descubierto en mi habitación, no podía dejar de pensar en Diego, luego todos nos fuimos a dormir Diego había conseguido un trabajo y se levantaba muy temprano, así que apenas terminó la película se fue a dormir, se despidió como siempre con un beso en la mejilla pero  cuando lo hizo, mi boca casi besó la comisura de sus labios nunca me había atrevido a tanto… Pasamos las fiestas de Navidad y Año Nuevo con la familia de mi cuñado que vivían en Córdoba y que vinieron a nuestra casa, en esos días nunca pudimos estar a solas, pero mis deseos por Diego iban en aumento. El 3 de enero mi hermana y mi cuñado durante la cena dijeron que decidieron tener una segunda luna de miel ya que se irían de viaje a Bariloche al mismo hotel  donde estuvieron cuando se casaron. Ahí estaría 10 días  y los otros 10 lo destinaría a recorrer el sur y detenerse e n todos los lugares que les gustasen, por lo tanto volverían a fin de mes… eso para mis oídos fue maravilloso porque estaría a solas con Diego por 25 días si él  me deseaba como yo, nosotros también podríamos tener nuestra luna de miel, porque yo no trabajaba porque hasta fin de mes porque estaba la feria. Fui a mi cama, deseando que llegase ese viernes en que los 2 estaríamos completamente solos y así poder dar rienda sueltas a todos mis deseos. Si lo pensaba fríamente todo era una locura, pero no estaba para pensarlo así, mi calentura y mis deseos por Diego no permitían que lo pensase de esa manera. Lo que restaba de esa semana acompañe a mi hermana a hacer compras para el viaje, y disimuladamente empecé a coquetear a Diego y a mostrarme más provocativa con mi cortas polleras, ropa ajustada y escotes insinuantes, y delante de él ya no me cuidaba al cruzarme de piernas y eso hizo mella en Diego noté sus miradas penetrantes como intentando desnudarme con sus miradas Los días parecían eternos, parecía que ese viernes no llegaría nunca, cuando salíamos de compras con mi hermana lo primero que hacia cuando llegaba era ir a mi habitación a ver mi placard, mi ropa estaba más ordenada pero no en la misma posición que yo las había dejado, evidentemente Diego entraba en ella cuando yo no estaba en casa. Y así día a día mis deseos por él iban en aumento y ese deseo solo podía calmarlo masturbándome. Así llego el tan ansiado viernes a la mañana fuimos a llevarlos al Aeroparque, el día era sumamente caluroso a las 8 de la mañana hacía ya casi 30°, yo llevaba puesto un pantalón negro muy ajustado y una remera a tiritas también ajustada que marcaba mis senos e insinuaba levemente lo paradito de mis pezones ya que no llevaba corpiño, y  unas sandalias abiertas de taco bajo Iba manejando el auto con Diego sentado a mi lado y mi cuerpo era pura adrenalina, nunca había sentido tanta excitación, ese deseo por lo prohibido me ponía así, más lo miraba y más lo deseaba. Estuvimos algo más de una hora en la sala de espera, hasta que ellos subieron al avión, era normal que Diego me tomase de la mano, pero cuando el avión despegó la apreté fuertemente empecé a sentirme mucho más excitada, los 30 minutos del viaje parecieron eternos, quería llegar a casa y entregarme a Diego si todo salía como lo pensaba no quería desperdiciar un solo momento. Llegamos a casa, entré el auto al garaje, en el camino compramos helado, ya eran la 13:30, preparamos unos sándwich y eso junto con el helado fue nuestro almuerzo y  dije: C- Hace mucho calor… ya vengo me voy a poner algo más liviano D- Si yo también Entré a mi habitación y estrené el conjunto playero que me había comprado para ese momento, me cambié, me maquillé y di los últimos toques, llevaba mi cabello negro largo y suelto, ojos maquillados, mis labios en un rojo carmín, piel trigueña, unos aros en mis orejas. La parte superior de la bikini era de color rosa, los breteles se sujetaban por detrás de mi cuello, mis senos de buen tamaño estaban muy expuestos un pequeño triangulito que ocultaban mis pezones y una parte de mis senos debajo de ellos y una tirita que unía ambas tazas, llevaba una pulserita en mi muñeca que vino con el conjunto del mismo color y un solcito de jean color blanco de tiro bajo y muy ajustado por detrás asomaban levemente mis nalgas y llevaba chinelas rosas. Soy alta 1,72 mt, y mis medidas son 95-65-98, cuando bajé mi sobrino clavó mis ojos en mí, él estaba sentado en  el sillón con el control remoto viendo fútbol, yo me senté en el piso apoyada contra el sofá, tomé mi libro pero no pude  leer un solo renglón. Diego solo tenía puesto un short azul con vivos rojos. Lo miraba de reojo yo estaba sumamente excitada deseaba a Diego más que a nada en el mundo, sabía que mis sentimientos por él no eran lógicos pero no podía contenerme más, lo amaba, y deseaba sobremanera que él se adueñase de mi cuerpo, estaría sola con él durante 25 días y nadie podía interrumpir eso. Alguna vez tuve pensamientos incestuosos con Diego pero intente sacarlos de mi mente pero volvieron a reflotar cuando descubrí  que él entraba en mi habitación y revisaba mi ropa interior eso volvió a ocupar mi mente y a potenciar mis deseos. Diego es muy bonito de cara, de rasgo suave, cabello castaño levemente larguito, 1,82 de altura, delgado pero musculoso, de piel blanca, dorada por el sol, ojitos marrones, una boca seductora y carnosa. Luego de sentarme en el piso tomé mi libro de lectura  pero en realidad lo que menos hice fue leerlo mi mirada se desvía hacia él, miraba su torso desnudo, sus pectorales, su carita de ángel, sus brazos musculosos e imaginaba mi cuerpo envuelto por ellos y su boca besando mis labios, notaba que su mirada se desviaba  hacia mi casi disimuladamente, era evidente que yo le gustaba…pero por lo visto no iba a hacer más que mirarme, si quería cambiar la historia debía hacer algo pero no sabía que… y en un rapto de frustración por lo que estaba sucediendo tomé un almohadón del sillón y se lo arrojé con algo de bronca como diciendo “que esperas para hacerme tuya…”, él me lo devolvió arrojándomelo, y así comenzó esa guerra de almohadones, yo le arroje uno que impacto de lleno en su cara y que provocó una carcajada en mi… Él se incorporó y vino hacia mi llevando el almohadón en sus manos cuando quise darme cuenta el almohadón estaba sobre mi cara yo intente quitármelo pero Diego me lo impedía su fuerza era superior a la mía de tal forma que quede acostada en el piso, los dos reíamos a carcajadas. En el forcejeo él quedo prácticamente sobre mí, y yo me revolcaba en el piso intentando salir de esa situación, pero hubo un momento en el cual una de mis piernas quedo ubicada entre las suyas, en ese momento noté una leve erección en su pene eso me enloqueció y excitó aún más me seguí revolcado en el piso pero movía mi pierna de manera de obtener una mayor erección de su pene, poco a poco noté como mi objetivo se iba cumpliendo hasta notar una erección infernal el tamaño de su pene era mayor del que yo imaginaba lo cual hizo aumentar sobremanera mis deseos, entonces decidí no perder esa oportunidad estaba totalmente dispuesta a poseer ese maravilloso pene en mi cuerpo, no sé de donde saque fuerzas pero en ese movimiento continuo que tenían nuestros cuerpos en el forcejeo pasé yo a quedar sobre él, en ese momento noté que mi bikini dejaba ver la aureola de mi seno izquierdo, yo estaba completamente agitada, excitada y caliente podía sentir la dureza inconmensurable de su pene, extendí los brazos de Diego tomándolos de las muñecas acerqué mi cara a la suya y con voz agitada y entrecortada dije: C- Ya no estamos para jugar estos juegos, se te paró, estás excitado por mí, y yo también lo estoy por vos desde que descubrí que vas a mi habitación a revisar mi ropa interior, eso me excitó en demasía…te deseo tanto, quiero ser tuya…… Diego quedo un tanto paralizado por mi confesión, deje de presionar sus muñecas, me acosté sobre su cuerpo y le di dos o tres pequeños picos sobre su boca, recién ahí reaccionó sus manos se depositaron sobre mi cola y mis piernas ahí nos dimos el primer beso con un comienzo suave y tierno hasta convertirse en un beso por demás violento lleno de pasión enloquecedor y con nuestras lenguas unidas que se prolongó por más de diez minutos. Entonces nuestras bocas se separaron, y con voz agitada dije: C- Te amo y te deseo D- Yo también Claudia Me incorporé un tanto llevé mis manos  hacia atrás, desprendí el corpiño de mi bikini hasta retirarlo de mi cuerpo de manera que pudiese ver en todo su esplendor mis senos redondos y mis pezones rosados y erguidos; en su carita quedó reflejado todo el placer que mis senos le provocaban al verlos desnudos, entonces me pegué a su cuerpo como para que pudiese tomar contacto con ellos su boca emitió al igual que la mía un leve gemido, entonces mis senos se fueron deslizando por su pecho durante algunos segundos, una indescriptible sensación se apoderó de mi cuerpo. el placer como nunca se  había apoderado de mí y mis pezones al tomar contacto con su piel se habían hinchado y parado como jamás antes me había sucedido. C- Sentí mis pechos, te gustan, mi amor D- Si, todo en vo

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WwannabcuckoLv1· hace 83 dRelatos

Experiencia cornuda con mi esposa (2da Parte)

Quienes leyeron mi anterior relato, sabrán que había ofrecido algo a mi esposa (hablar con mi compadre), sin embargo me invadió la inseguridad, el miedo, el temor a lo que pudiera pensar Ricardo acerca de esta propuesta que le estaba ofreciendo. Al día siguiente y en cuanto tuve la oportunidad, interrogue a mi Geraldine, para saber si eso había sido algo del momento o si aun sentía la curiosidad por probar estar con otra persona: -Quería preguntarte: ¿Eso que me dijiste anoche fue de momento o aun lo quieres? -... (Silencio, mientras su cara denotaba un poco de decepción) -Solo, estoy preguntando, es decir antes de cometer una locura de la cual nos podamos arrepentir (le aclare) dejarnos llevar por ese deseo de una fantasía, y que además confesamos en un momento de pasión, sin antes conversarlo mas calmados no me parece lo ideal. Lo mejor es charlarlo mientras estamos sobrios de placer para determinar en realidad el deseo. - No te voy a negar que siento mucho nervio al pensar en estar con otro hombre, pero la excitación que me produce supera eso, el morbo de saber que te estoy poniendo los cuernos, me pone muy caliente, pero claro, todo esto fue luego de que me confesaste que te gustaría, antes no. Así que creo que también es como si algo fuera despertado, quizás también me enloquece el hecho de pensar que te produce mucho morbo y que fantaseas con eso. ¿Acaso eres tu el que cambio de parecer? - Para nada, no te mentí en ese momento, aun fantaseo con eso, pero la verdad si me da un poco de pena comentarle esto a Ricardo. Tu sabes que el es mi amigo, y no quiero que piense mal de mi. - Yo nunca me había sentido atraída por Ricardo, pero desde que tuve ese sueño, he tenido mucha pasión, un fuego dentro que me quema, al principio pensé que seria pasajero, pero lo revivo a cada momento, y eso me inquieta. Yo prefiero evitar y dejar esos pensamientos de lujuria y desenfreno, no se con que cara seria capaz de verlo, no se si quiero que su respuesta sea positiva o negativa. Además no puedo hacerle eso a Conchita (la esposa de Ricardo y muy amiga de Geraldine). En este momento la observe confundida, sus ojos se pusieron vidriosos como a punto de romper en llanto, no podía dejar que la oportunidad se escapara, prefería que si ella estaba con otro hombre fuera con Ricardo, para que disfrutara y saciara eso que sentía, quien mejor que alguien de confianza, por lo tanto la interrumpí. -No, espera, la intención es solo sexo, Conchita no tiene porque saberlo, no habría ningún sentimiento mas que los carnales, sexo puro y duro. Eso no debe afectar nuestra relacion ni mucho menos la de ellos. -... (mientras estaba en silencio su cara se repuso) Tienes razón, además puede que solo sea algo de una vez, solo para apagar mi fuego y cumplir tu fantasía -Exacto (Casi se me escapaba la oportunidad) -¿Y como piensas decirle a Ricardo? Debes ser sutil, no puedes simplemente llegar y ofrecerle un trio con nosotros. -No, tendré que buscar la oportunidad. -¿Quieres que le diga yo? ¡¡WAO!!, nunca pensé que mi mujer se ofreciera para esto, definitivamente mi mujer había cambiado desde ese sueño, no era ella, esta mujer estaba fogosa, caliente y dispuesta a preguntarle a mi compadre si quería tener sexo con ella. -¿Estarías dispuesta? - Me da algo de nervios, pero puedo idearme la forma de preguntarle (me dijo dirigiéndome una mirada seductora que nunca le había visto) - Bueno, ¿Qué se te ocurre? -Le voy a pedir que venga mañana a ayudarme con algo, no se, quizás con el lavavajillas (Mi compadre es fontanero de profesión, y también realiza varios trabajos de reparaciones en el hogar, lo hace a domicilio). Para que no sospeche y no venga predispuesto, porque si lo invito a tomar algo, sospecharía, si lo invito a comer viene con conchita, y si le digo que quiero hablarle de algo tendría en mente otra cosa. Quiero agarrarlo desprevenido, que no se imagine lo que le propondré. -Esta bien mi amor. Le di un beso y le agarre una nalga, ella me rodeo con su brazos y me siguió besando con pasión, me ti mi mano entre su ropa interior para tocar su vagina, que estaba húmeda a mas no poder, su panti estaba empapada. Esto fue solo con ella imaginarse el evento, en el momento no me imaginaba como seria cuando sucediera. Luego de esto, hicimos el amor muy apasionadamente, pero sin charlas sobre el tema mientras lo hacíamos, fue algo bastante normal, pero muy intenso. Al día siguiente me levante para salir al trabajo y mientras ella preparaba el desayuno le pregunte si había llamado a Ricardo, y me dijo que si, que vendría al mediodía. En un destello de pensamientos los imagine cogiendo en nuestra cama, ella mamandole la verga, el chupando su vagina, ella en cuatro mientras el la penetraba, y mucho mas. Pensé también: "Si Ricardo accede, no van a aguantar y van a coger, y yo no estaré" lejos de sentir celos me sentí muy excitado, eso va a pasar, eso sucederá y no puedo ni quiero evitarlo. Pero quería verlo, quería ser testigo del momento en que mi esposa cogía fuerte con otro, lamentablemente me arriesgaba a que no sucediera si solicitaba estar presente, en realidad seria lo mejor, que ellos intimaran primero para que la vergüenza y la timidez se fueran y que estén dispuestos a todo cuando estemos los tres. Solo atine a decirle: "Si puedes, cógelo, cógelo duro, y si te grabas para verlo luego mucho mejor. Te amo" Sali de casa, llegue al trabajo y no podía dejar de mirar el reloj, mis pensamientos estaban copados de lo que haría mi esposa con Ricardo, tuve que ir al baño un par de veces durante el día para masturbarme imaginando aquella escena en la que mi mujer finalmente me ponía los cuernos. Aproximadamente a las 13:00h recibí un texto de mi esposa diciéndome "Ya Ricardo esta aquí, te cuento luego", sentí que mi corazón se aceleraba, iba a suceder, estaba ocurriendo en ese momento mientras yo trabajaba, no podía concentrarme, pensé incluso en detener todo, llamar y decirle que parara, me sentí confundido, sin embargo deje que siguiera adelante. Mi mente se calmo durante el resto de la jornada, continúe en mis labores normalmente hasta la hora de salida y me fui a mi hogar. Llegue y salude a mi esposa como lo hago normalmente, su cara se veía rozagante, sus ojos con un brillo de ilusión, por lo visto todo había ido bien, me quite la ropa y me di una ducha, al salir fue a la habitación y ella estaba ahí, me invito a acostarme y comenzó a decirme: -Ricardo llego, justo al momento en que te escribí. -Continua. (Mi corazón palpitaba) -Yo tenia puesto el blusón casi transparente que tanto te gusta, no tenia brasier, por lo cual mis senos se podían observar si ponía atención, pensé colocarme una minifalda o un short corto, pero opte por un pantalón licra ajustado, sin pantis, que hacia que mi vagina se viera bien abultada. -Que divina debiste verte. -Cuando entro, lo salude normalmente pero lo bese muy cerca de su boca, creo que eso lo puso nervioso, aunque aun así no dejaba de verme completa. -¿Que hiciste luego? -El pregunto, cual era el problema con el lavavajillas, yo le dije que no había ninguno, que en realidad lo había citado para otra cosa, lo invite a sentarse y yo me senté frente a el, en su cara se notaba la confusión y comencé a decirle: Ricardo, tu eres el amigo y compadre de mi esposo, y por esto lo que voy a comentarte lo hago precisamente por el y para evitar malos entendidos, hace unos días tuve un sueño erótico, en el que tu estabas presente. MIERDA, mi esposa se lo dijo sin mas, estaba contándole todo su sueño, tan detalladamente como me lo conto a mi, su nivel de lujuria estaba incrementando y su boca se hacia agua queriendo mamarle la verga a mi compadre, mi compadre tenia una erección que se notaba a pesar de sus jeans de trabajo. Luego que Geraldine termino de hablar el le pregunto: -¿Mauricio sabe de ese sueño? -Si, yo se lo dije y mientras se lo relataba hacíamos el amor. -Pero, ¿No sintió celos? es decir a mi me fuese puesto muy incomodo saber que mi esposa deseaba a otro hombre. -Para nada, incluso me dijo que si yo quería podía hacer realidad mi sueño. -...(Trago saliva) -Y yo me muero de ganas por hacerlo realidad (le dijo mientras subía los pies a la silla y abría las piernas, dejando notar entre su pantalón licra su vagina bien humedecida) -La verdad no se que decirte, hemos sido amigos durante casi toda una vida, estuve en tu boda, y ustedes en la mía, esto esta mal, no puedo hacerle esto a Conchita. -No te estoy pidiendo nada mas que sexo, solo sexo, puro y duro para saciar mis ansias, en realidad desde ese día no he podido calmar este ardor que me quema por dentro, este deseo sexual que me produces (le dijo mientras se levantaba de la silla y se sentó rodeándole con las piernas y sujetando su cuello con las manos) Luego se acercaron y se besaron, Geraldine me dijo que Ricardo poco a poco fue tocándola, inicio con su espalda, luego a sus nalgas, ella podía sentir su pene erecto mientras lo rozaba con su vagina, luego de esto Geraldine se bajo se puso de rodillas, desajusto el Jean de Ricardo para sacarle el pene, que se lo comenzó a mamar como si no hubiera un mañana. Mi compadre no podía evitarlo, sucumbió a los encantos de mi esposa, a esa fogosidad que tenia. Ella me relato todo con detalles: Comencé escupiendo un poco mi mano para poder masturbarlo mejor, Ricardo tiene un gran pene, luego deslice mi lengua sobre su glande, lo rodeaba completo, saboreándolo todo, luego inicie la felación completa metiéndome todo su pene que me llego hasta la garganta, el muy amablemente tenia su mano sujetando mi cabello para que no interrumpiera la mamada, cuando necesitaba parar para respirar sacaba mi lengua y lamia desde el tallo hasta sus bolas, le chupe sus bolas, laborando el momento y luego volvía a meterme ese delicioso pene en mi boca, así seguí por un rato hasta que Ricardo me detuvo, pensé que quería parar, no quería continuar, pero por el contrario me acostó en el sofá y comenzó a besarme mientras me tocaba los senos, luego me quito la blusa y comenzó a lamer mi pecho, yo estaba muerta de placer porque con una mano me sostenía de la espalda y con la otra ya estaba jugando con mi clítoris, ya estaba apunto de tener un orgasmo cuando me bajo el pantalón solo un poco mas abajo de los muslos, lo suficiente como para que quedara mi vagina y mi culo al descubierto, yo estaba acostada, con las piernas arriba y el las licras casi a las rodillas, como si estuviera amarrada y a merced de lo que Ricardo quisiera hacerme, sentí la necesidad de que me penetrara, y se lo dije: méteme esa verga gruesa en mi vagina, cógeme duro. El acerco su pene y lo froto un rato sobre mi vagina, pero justo cuando estaba por penetrarme bajo y comenzó a lamer mi vagina desaforadamente. Mientras Geraldine me comentaba todo esto yo estaba super excitado, yo me masturbaba escuchando sus palabras y ella también se estaba tocando bajo las sabanas, quería que continuara, quería que me dijera que si, que al fin había cogido con Ricardo. y continuo: Mientras lamia mi vulva me metía sus dedos, estaba tocando tan profundo que sentía iba a explotar, me retuve para no acabar en ese momento, pero cuando me introdujo otro de sus dedos en mi culo no hubo vuelta atrás. Expulse un orgasmo a todo lo que daba, mis piernas comenzaron a temblar y solté un fuerte gemido de placer. El se quito, se limpio la boca y comenzó a masturbarse mientras veía mi vagina, la tocaba y acercaba su pene con discreción, como queriendo cogerme, y yo a pesar de que ya había acabado también quería sentir esa verga dentro, finalmente Ricardo se corrió y eyaculo todo sobre mi vagina, su semen chorreo desde mi clítoris hasta mi culo, en descontrol y con una pasión que me invadía tome todo su semen y lo unte por donde pude, incluso por puro morbo me lo metí en la vagina para tener un poco de Ricardo dentro. Se levanto y fue al baño, trajo un poco de papel higiénico y me lo ofreció pidiéndome disculpas, que estaba muy avergonzado por la situación, y

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JjulietanayLv1· hace 85 dRelatos

un poco de ayuda

Otra noche igual en casa. Yo cocinando, o limpiando después de cenar, y mi mujer en mi cama, cola para arriba, recibiendo pija del incansable Servio. El turro ese sabe lo que hace, la penetra una y mil veces y le acaba casi a voluntad, provocándole a mi mujer varios orgasmos por noche. Yo no podría provocarle ni medio. No me gusta ser cornudo pero no me queda otra. No sabía que yo era un mal amante hasta que conocí a la que es ahora mi mujer. En realidad, como ella misma dice, no es que sea un mal amante. No soy ni malo ni bueno, simplemente no tengo gracia. Y no es que ella no motive. Es una hermosa morocha de grandes labios, senos y cintura chicos y cola de buen tamaño, redonda y perfecta, sin dudas lo que más le miran. Pero aparentemente no soy muy hábil. Abigail, mi mujer, me lo hizo saber sin reproches pero de inmediato, apenas comenzamos a noviar. Quería que me esforzara más. Yo no mejoré y ella no volvió nunca sobre el tema. Hasta que dos años después, planificando el casamiento, le descubrí un mensaje de texto muy comprometedor de un tal Servio, y admitió que me era infiel. Para mi sorpresa, la tranquilidad y naturalidad con la que me lo confesaba logró que no me enfureciera. En el fondo, yo sabía que era lógico. Las pulsaciones de ella no debían de ser más altas que cuando toma un té con las amigas. Me dijo que sí, que había cogido con Servio, un compañero de oficina que yo ya conocía, un grandote con cara de malo peligroso. Pero no solo eso, también a veces le daba al profe del gym y a un chico que había conocido en un boliche, en una despedida de soltera. No me pidió disculpas. Tampoco me estaba pidiendo permiso. Yo no sabía qué decir ni qué hacer. Una hora antes habíamos decidido el salón donde haríamos la fiesta. Ella permaneció callada, se cruzó de piernas y encendió un cigarrillo, cosa que rara vez hacía. —¿Qué vamos a hacer? -pregunté. —Mirá, te fui fiel los primeros tres o cuatro meses, esperando que cambie un poco la cama… -exhaló humo. —Me parece medio boludo romper lo nuestro. Vos me querés, yo te quiero… -lo decía como si estuviera leyendo el horóscopo en voz alta. —¡Acabás de admitir que cogés con otros! —Ay, no seas boludo. ¿Te pensás que si no te quisiera estaría planeando casarme con vos? No soy tan tarada. Guita no te sobra, coger, no cogés bien… Es obvio que te quiero. Y vos a mi también. —Pero… esto no… esto no puede… —Cuando no sabías nada, la relación te parecía perfecta. Es cuestión de que no te enteres, nada más… —No. Si vas a hacer algo quiero saber. Una cosa es ser cornudo y otra un cornudo imbécil. —Como quieras, pero después no vengas con quejas. Mi cabeza iba a explotar. Tenía más pensamientos y preguntas de las que podía expresar. Y por otro lado no quería dar tiempo a que ella gane terreno. Qué tonto. Tenía todo el terreno ganado. —Bueno, no sé… -balbucí. —¿Cómo es esto? ¿Elegís uno y armamos un cronograma de tus cogidas? Esto es absurdo… no sé cómo actuar ni qué decirte… me siento un estúpido. Abi me miró pensativa. —Supongo que podríamos cuidar un poco las formas. Puedo hacerme la señora con los tipos de por acá… No sé, al del gym le puedo cortar... no quiero que quedes como el cornudo del barrio, mi amor. Lo decía como si estuviera haciéndome un favor. —¿Con cuántos tipos querés coger? No me gusta, Abi, bastante con que sigas cogiendo sin hacerte quilombo… Elegí uno, por favor… -imploré ya sin el mínimo orgullo. Me miró, creo que se apiadó de mí. Suspiró resignada y me prometió que sí, que estaba bien, que uno solo. Ese “uno solo” fue Servio, el de la oficina. Aunque fue “uno solo” por un tiempo, ya que el muy turro se la quería enfiestar con otro compañero, y para la fecha del casamiento, más precisamente dos días antes de la iglesia, convenció a mi novia. Abi prefirió no decirme que se había despedido de la soltería con un trío, hasta después de casarnos. Exactamente hasta la noche de bodas, que fue cuando me lo confesó. Esperó hasta que estábamos haciendo el amor para decirlo. Yo, caliente como nadie por estar cogiéndome ese cuerpo espectacular al que amaba, y ella más tibia que una cerveza al natural. Pero fue decirme eso, que había sido enfiestada a mis espaldas, verla a la cara confesándome el punto más alto de su putéz y su hija-putéz, que me disparó el orgasmo incontenible. Me quedé más sorprendido que ella, y mientras acababa y gozaba veía cómo Abi disfrutaba de mi debilidad y sonreía. Y ese rostro amado y diabólico no hizo más que desangrarme de leche hasta casi morirme. Me derrumbé sobre ella, agotado de casi no cogérmela. Ella me sacó de encima, fue a lavarse y se negó a volver a hacerlo. Y apagó la luz para dormir. La luna de miel fue de lo más bizarra, hicimos el amor solo una vez por cada noche, con el rumor de sus labios en mis oídos, escuchando cómo lo había hecho con uno o con otro, relatándome alguna de los más memorables cuernos que me había metido durante el noviazgo. Los polvos eran intensos pero muy, muy breves. Mi calentura llegaba a picos realmente altos en segundos. A veces le pedía que deje de hablar, pero ella no se detenía. Al contrario, lo disfrutaba. O en tal caso quería que yo acabara rápido. Nunca me permitía volver a poseerla, me dejaba caliente y expectante hasta la noche siguiente. Pero eso había sido un año atrás. Ahora estaba en mi cama con Servio, uno de sus machos, como lo hacía casi día por medio. Pero algo iba a ser distinto esta noche. En principio, Servio se la estaba cogiendo desde hacía larguísimas horas. Yo había entrado un par de veces a llevarles algo fresco para tomar, y encontraba a mi mujer tapada con la sábana, que me agradecía con una sonrisa y me echaba rápido para afuera de la habitación. Así, al otro lado, me quedaba escuchando el movimiento de la cama, sus jadeos, sus orgasmos, sus puteadas y las nalgadas que recibía de su verdugo. No me permitían espiar por la cerradura, Abi decía que se podía inhibir. Pero esa noche, después de más de seis horas de recibir pija y pija de Servio, mi mujer por fin me llamó. —Cornudooo… -me reclamó de un grito. Yo ya estaba en el sillón del living, tratando de dormir, pero me levanté como un resorte. No era habitual que me llamara “cornudo”, pero a veces lo hacía. Especialmente cuando Servio se iba luego de una sesión de sexo o cuando venía de la oficina recién cogida. Golpeé la puerta. —Entrá, Cuerno -Servio, en cambio, se refería a mí solo con el nombre de Cuerno. Siempre me decía Cuerno, jamás me nombró de otra forma. Cuando ingresé, mi mujer estaba cola para arriba, desnuda, sudada por completo, incluso el cabello empapado. Servio detrás de ella, arrodillado, en medio de sus piernas, con la pija enorme como un mástil, dispuesto a clavarla. Sin embargo: —Servio no da más -me explicó mi mujer. —Ya me echó no sé cuántos polvos… Está agotado, pero yo quiero uno más… Lo tenés que ayudar… Por un momento creí que me iba a dejar cogerla, cosa que por hache o be no me permitía desde hacía unos meses, casualmente desde que comenzara a cogerse a dos compañeritos más y a un amigo de Servio. Pero me equivoqué. —Sentate en la cama y empezá a moverte con ritmo -me pidió Abi. No le entendí. —Así, Cuerno -me indicó Servio, se inclinó hacia mi esposa y la penetró. Abi lanzó un gemidito. Yo tenía la pija durísima de ver esa cola perfecta y a merced de ese hijo de puta. Servio apoyó sus manotas en la cola de mi mujer y comenzó a bombearla. —Mmmm… -ronroneó ella. Pero con el movimiento se empezó a mover la cama. Y mucho. —Ahora movete siguiendo mi ritmo -dijo Servio. Sentado, yo comencé a moverme hacia abajo y arriba, empujando con mi cola, primero tímidamente y luego, cuando comprendí que tenía que seguirlo a él, con más seguridad. Pronto él y yo nos estábamos moviendo en perfecta sincronía, solo que él se estaba clavando a mi mujer con cada subida y bajada y yo solo los miraba. En segundos él se quedó quieto. El movimiento que yo le daba a la cama hacía que el cuerpo y la cola de mi Abi fuera hacia arriba y hacia abajo, dejándose penetrar por su verdugo. Ninguno de los dos se movía, yo impulsaba todo con mis saltos de sentado sobre el borde de la cama. Era un espectáculo maravilloso. La piel oscura de mi mujer, transpirada y brillosa, moviéndose a mi ritmo, pero penetrada por su macho hizo que casi me viniera sin tocarme. Amagué hacerlo. —Ni se te ocurra -me advirtió Abigail. —Concentrate en lo que tenés que hacer… así lo ayudas a Servio, que está cansado… Me seguí moviendo mientras el otro hijo de puta se beneficiaba de todo. Comencé a transpirar. —Mi amor, me estoy cansando… —Seguí, cornudo… -me alentó mientras su cola viajaba una y otra vez hacia su macho, empalándose. —Seguí que vas bien… Y yo seguía saltando sentado sobre la cama. —Dale, así… -decía ella. Así, bien… Mmm… cómo la siento… Y yo dale que te dale, ayudándola a subir y bajarse ese pedazo de pija. —Mi amor, me canso… —Seguí, cornudito… por favor seguí que lo estás haciendo bárbaro… Sí que lo estaba haciendo bien. Servio solo se apoyaba en Abi, y ella no hacía ningún esfuerzo por subir o bajar. Todo lo hacía yo. Me sentía útil, por un lado, cansado por otro y definitivamente muy usado por Servio. Aunque sabía que se la había estado garchando por horas y horas y debía estar muerto, no pude menos que sentir algo de bronca por estar muriéndome de agitación para que él sintiera toda la conchita de mi mujer en su pija mientras yo hacía meses que nada. El cansancio hizo que yo perdiera ritmo. —Un poquito más, mi amor… Un poquito más… -me rogaba Abi yendo hacia atrás y adelante mientras jadeaba. —Seguí, Cuerno. No me aflojés ahora que le quiero echar el último polvo a tu mujer. La indignación por la humillación me dio un poco más de energía y logré mantener el ritmo un ratito más. Pero estaba exhausto. Podía ver cómo mi Abi se mordía el labio con cada estocada que yo ayudaba a que se clave. Le temblaba el brazo y tenía la cola en piel de gallina. Me di cuenta que el turro de Servio le iba a arrancar otro orgasmo, algo que yo nunca había logrado. Aunque de alguna forma me sentía partícipe de esta inminente acabada. —Seguí, cornudo, no pares… seguí que ya estoy… -decía mi Abi con los ojos cerrados. Agarró fuerte las sábanas, arrugándolas con violencia. —Venite, putita -terció Servio. —Mostrale al Cuerno cómo gozás con una buena pija. Abi tenía el cabello todo pegado a la cara, yo se lo corrí en un gesto instintivo de ternura hacia ella. Pero el movimiento me desestabilizó y se perdió el ritmo. —¡No! No pares ahora, no pares, mi amor… Pero yo no podía más. Me puse de pié, sin soltar a mi mujer, la tomé de los hombros, la incorporé un poco y comencé a moverla hacia Servio. —¡Bien, Cuerno! Empujala con fuerza que se la mando hasta los huevos. Abi me agarró de la ropa, del cuello, de donde podía. Parecía que se estaba desarmando. —Sí, mi amor, clavame contra su pija… clavame, mi amor… sí, sí… Y yo la seguía empujando contra Servio. Con los ojos cerrados, a veces abriéndolos, ella me gritaba “cornudo, aprendé” o “mi amor, así”, dependiendo de la oleada de morbo que sentía. Cuando le empezó a venir el orgasmo me agarró fuerte de los brazos y empezó a gemir y gritar como una puta. Servio comenzó a darle chirlos en la cola, un poco fuertes. —¡Así, Cuerno! Así hay que cogerse a tu mujer -y la seguía bombeando mientras le pedía: —Puta, mostrale cómo te gusta mi pija… Pero Abi estaba en una nube. Pronto abrió los ojos y mientras yo la seguía empujando, ya más suave, buscó mis labios y me besó en la boca con una pasión de enamorada. —Mi amor, -me decía —qué buen polvo me echaron… -y luego en mi oído. —Me hacés la mujer más feliz del mundo, cornudo… Servio se desplomó en la cama. Abi lo vio, sonrió y me dedicó un beso dulcísimo. Yo tenía una erección tremenda, estaba para cualquier cosa. —Quiero hacerte el amor -le supliqué desesperado. —Ay, mi amor, no seas egoísta -dijo sonriéndome con maldad. —Me están cogiendo desde hace seis horas, esto

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KKronnoXIILv1· hace 91 dRelatos

El inicio de mi vida sexual Parte 2.

Nota; *si no te importa esta info ve directamente al párrafo del titulo* Primeramente quiero dar las gracias por el apoyo brindado en mi relato, me alegra que los haya excitado tanto como a mi escribirlo, pero tengo que decirles que mi intención es esa misma, que lleven a su mente a imaginar esas escenas tan morbosas conmigo, que se pongan el el rol de alguno de los  chicos con los cuales perdí mi virginidad. 2. Para aclarar, no quiero hacer pública mi imagen, ya que solo busco dar a conocer mi vida sexual y las situaciones que he llegado a tener relacionadas con el sexo, no tengo OF ni nada de eso, yo soy una estudiante que le encanta el sexo nada mas, sin mas que agregar, Disfruten. PARTE DOS: Ahí estaba yo, en la sala de mi casa con mis piernas abiertas ante 3 penes apuntando a mi cara roja de pena e impresionada de lo que estaba pasando, no era tan consiente de la magnitud de evento que estaba pasando y que iba a pasar, no podía quitar mi mirada en como movían sus manos alrededor de sus penes mientras miraban como yo frotaba mi vagina, ya tan mojada que hasta yo me sorprendí ya que nunca había estado tan húmeda que hasta los dedos ya brillaban, tal vez mas que aquellas vergas que ya tenían liquido en su punta. David tomo la iniciativa en aquel momento al ver que estaba tan mojada, dijo mirando a Julian, ya esta tan mojada que se puede meter los dedos. Julian respondió, Laura, queremos ver como te metes los dedos, es lo que mas queremos ver, claramente me negué, cerrando mis piernas por la pena que me daba que vieran como estaba manchando ya es sofá con mi fluido vaginal. Andres dijo, y si no quieres hacerlo tu, ¿quieres que te ayudemos?, es raro pero me parecía mejor opción, no se por qué, pero aun así no dejé que sus dedos tocaran el interior de mi virgen vagina, le dije que no que me daba miedo que hicieran eso, Julian me miro tomando mi mano y llevándola hasta su pene y me dijo muy serio, sabes que esto puede entrar en tu vagina, ¿no?, solo miraba su verga intentando no mirar sus ojos, mientras que el movía mi mano para que yo frotara suavemente su pene, yo pensaba que eso no me iba a entrar, ya mis pensamientos eran confusos, me sentía muy bien ya que me había estado masturbando, la curiosidad me excitaba sin saberlo, levente y mire los 3 penes que estaban alrededor de mi y dije, quiero que Andres lo haga, todos celebraron mis palabras y empujaron a Andres frente de mi, yo tenia mucho miedo, pero mi vagina solo hacia fluir ese liquido que indicaba que estaba lista, yo con mis piernas abiertas y ojos cerrados sentí como puso su pene sobre mi, yo espere a que lo metiera, pero el dijo algo que me hizo abrir los ojos, sus palabras fueron; la verdad tengo miedo, no se como hacerlo. Su delgado pene fue apartado de mi, Julian halo a Andres hacia atrás y le dijo, mira si no lo haces tú yo no tengo miedo, haciendo un primer intento empujando su verga contra mi vagina, el primer empujón chocó con mi clítoris, fue tan directo y duro que sentí que un rayo me atravesó, fue una sensación de placer que jamás había tenido e hizo que un gemido saliera de mi boca. Aunque se sintió bien inmediatamente le puse la mano en su verga y le dije, espérate que ahí no es, guiándolo hacia abajo y despacio, recuerdo que casi no escuchaba lo que decían ya que su pene estaba en la entrada de mi vagina, resbalosa y palpitando, sentí como mojaba la cabeza de su pene, una vez llegó a mi agujero cerré los ojos y le dije, puedes meterlo, aquí fue lo contrario, su pene era grande para ese entonces, recuerden nuestra edad, el era un chico un año mayor a nosotros, su pene medía unos 14 cm calculo yo, y un grosor considerable, su cabeza apenas entro en mi vagina hizo que gimiera, ya que sentí como se deslizo dentro de mi, pero a la vez me dolía tanto que le dije que no siguiera, el se empezó a mover buscando su placer, aunque respetó que solo me metiera la punta de su pene, era una sensación muy buena, de como entraba y salía, me gustaba aunque el dolor estuviera presente, lo mire y le dije que parara que estaba doliendo un poco, así que se retiro con su pene aun mas hinchado y feliz me dijo, quiero mas. Apenas se apartó Julian, David tomo su posición y me dijo, yo quiero hacerlo, lo meteré despacio, yo tenia una lagrima en mi ojo, pero vi que su pene era mas pequeño así que cerré mis ojos nuevamente, fue tan distinto, David metió lentamente su pene hasta la mitad y al ver que yo me reaccioné cuando intento meter mas de la mitad con cara de dolor, lo dejo hasta ahí y lo comenzó a sacar pero antes de salir volvió hasta el mismo lugar, ya estábamos teniendo sexo, así me penetró por mas de 2 minutos, yo calculo que fueron unos dos o 3 minutos hasta que saco su pene palpitando y dijo, sentí tantas cosquillas en mi pene que tuve que sacarlo, y no, no eyaculó, aun no eyaculaba, pero por mi parte, me gustó, el roce de su verga dentro de mi, me gusto y me sentía muy bien, yo quería seguir, abrí mis ojos y dije, Andrés tu, ¿no quieres hacerlo? después de todo solo faltas tú, en eso se planta en frente mío y si decirme nada, metió su delgado pene dentro de mi, completamente a lo que hice un arco con mi espalda, no, no me dolió, fue puro placer, se deslizó tan fácil que pudo hacerme sentir tan bien durante unos segundos, me follo por segundos tal vez un minuto, jamás olvidare esa sensación, hizo lo mismo que David, se retiro sintiéndose feliz y con su pene a media erección, David  tenía su pene completamente agachado, vi como guardo su pene en su ropa interior pero sin dejar de mirarme, Julián quien antes había hinchado aun mas su pene, dijo solo falto yo. Antes de que Julián metiera su gran verga, mire que mi vagina estaba totalmente mojada, caían gotas desde mi entrada antes virgen, en ese momento no entendía, pero ahora no me puedo sacar de la cabeza que fue la vez de las que mas excitada estuve. Julian se acerco y metió la punta de su verga, alzo la mirada y yo le dije, puedes hacerlo un poco mas, mis piernas ya temblaban en ese momento y fuerzas no tenia, pero quería sentir lo mismo que Andres y David me hicieron sentir, Julian metió mas de la mitad de su pene, y solo eso me entró, no me dolía, pero solo eso bastó para llenar mi agujero, apenas comenzó moverse mis gemidos eran mas fuertes, no grité pero si siempre subí mas la voz, era increíble, mientras lo hacia, me levanto mi top y me miro las tetas y eso lo activo un poco mas haciendo que fuera mas rápido, en ese momento sentí mi primer orgasmo en la vida, lo retire de mi mientras temblaba y arañaba el sofá y apretaba con fuerza mi mandíbula, solo sentí que mi cuerpo me daba la felicidad absoluta, Julian me pregunto si estaba bien, yo no respondí, el levanto mis piernas y volvió a meterlo, estaba sensible, tanto que mi vagina palpitaba, el duro unos 4 o 6 minutos en acabar, contando mi orgasmo, solo sentí cuando saco su gran verga de mi vagina, además sentí caliente mi abdomen, en eso mientras se vestían y veían que yo no me movía, me preguntaron si todo estaba bien, y les dije que si, que quería estar sola, ellos salieron de mi casa mientras yo iba camino al baño, sentí como una gota bajaba desde mi abdomen por mi pierna, era semen de Julián, el se vino sobre mi, me dio asco ya que no sabía que era eso, entre al baño sudada con semen en mi cuerpo y mi vagina viscosa, mientras me bañaba recordaba esa sensación y sabía que quería repetirlo. Chicos esa Fue mi historia, tal vez omití un par de cosas pero es que ya no recuerdo con tanta claridad ese día, soy adicta al sexo desde entonces, aunque no volví a tener sexo durante dos años mas adelante. Espero les haya gustado mucho, si quieren que les cuente mas avísenme en este post y lo traeré rápido. algunas de las cosas que puede que cuente no las sabe ni mi novio, así que se enteraría a la par de ustedes.

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MmartinfcdLv1· hace 99 dRelatos

La hermosa novia de mi vecino. Y cómo la trata.

Sobre ciertas situaciones que suceden en la vida es difícil opinar o tomar posición. Yo les voy a contar lo que pasó y ustedes saquen sus propias conclusiones. Son libres de dejarme su visión en los comentarios. El barrio donde vivo es un barrio típico del buenos aires que se aleja un poco del concurrido centro de la ciudad (no quiero dar mucha presición, entenderán por qué). La zona está más bien compuesta por casas que no superan las dos plantas, algunos edificios de no más de 4 pisos y muchas propiedades que se ubican entrando por un pasillo, más o menos largo, que alberga 3, 4 o, a veces, más departamentos consecutivos.   En un departamento de estas características (el segundo entrando desde la calle) vivo, cómodamente, hace varios años, con mi hermosa mujer y mis hijos. Uno pequeño y dos en edad escolar. Digo 'mi hermosa mujer' porque así lo siento, a pesar de los años que llevamos juntos. Mujer fuerte, directa. Maneja su vida y sus cosas con determinación. Nunca duda. Siempre tiene una respuesta precisa para cada cosa. Jamás se equivoca. Es realmente admirable.   Los años no hicieron más que mejorarla. Su atractivo está intacto. Al día de hoy, su elegante andar representa para los más burdos caminantes, la oportunidad de regodearse, tanto al verla venir como al verla irse. Y, a pesar de los tiempos de cambio que vivimos, siempre se topa con algún improvisado poeta callejero que define con palabras más o menos soeces lo que el físico de mi mujer despierta en él.   Disculpen ustedes si no la describo con mayor detalles. Considero a mi esposa como algo sagrado, no de mi pertenencia, pero sí de mi privacidad. Además no es sobre ella la historia.   Debo aclarar tambien, si es que aún no lo notaron, que soy una persona formada en valores que hoy en día muchos tachan de antiguos o anticuados.   Padre de familia, marido ejemplar, amigo incondicional, miembro honorable de la cooperadora de la escuela y de la dirigencia del club al que concurren mis hijos, etc. Son las actividades, y mi desempeño en ellas, lo que mejor me definen.  Además, por creencia, fe y gusto personal, asisto a la iglesia todos los domingos y días festivos. No solo como oyente, sino que eventualmente me ofrezco para dar una mano en lo que se precise. Con el tiempo, aunque no hice carrera religiosa, me volví un referente, un pilar de la congregación. Muchos me ven como una persona cuyo consejo es válido y alentador en situaciones complicadas de su vida.   Hasta acá hablé de mí. Ahora les comienzo a contar lo que sucedió. Como les dije, yo vivo en el segundo departamento del pasillo. En el tercero vive una señora grande, sola, que muy de vez en cuando recibe alguna visita familiar. El cuarto departamento, el último al fondo, se encuentran vacío hace mucho tiempo. Y adelante, en el primer departamento vive Hernán.   Bueno, no solamente Hernán. Vive también su mujer. O su novia, no sé bien cómo llamarla. Rocío es su nombre. No hace mucho que están juntos (pocos meses, diría) aunque ya conviven y son padres de una criatura de unos seis meses o poco más. Tal vez ese es el verdadero motivo de la convivencia tan apresurada. Conozco a Hernán hace muchos años. Desde que me mudé a esta casa. Era el hijo de Zulma, la propietaria del departamento. Cuando lo conocí estaba casado pero, sorprendentemente para su corta edad, en proceso de separación. Por eso, al tiempo, se mudó adelante, con su madre, hasta que ella falleció (cosas de la vida) y él terminó siendo dueño de su propio espacio, donde poder disfrutar a pleno de su recuperada soltería.   Ví desfilar muchas chicas por ese departamento. Muchas y muy bien formadas. Realmente, Hernán, se había convertido en la envidia de todo aquel al que le gusta pasar su vida explorando las delicias de la compañía femenina, sin compromiso. Gastando vanamente sus días en poseer los cuerpos de aquellas mujeres de las más variadas y extravagantes formas. Devorando esos cuerpos, jóvenes y bellos, hasta el hartazgo y luego descartandolos para saciar su sed en otro cuerpo de igual o mayor voluptuosidad, o tal vez en busca de pieles menos experimentadas, o vaya uno a saber qué. Muchas pasaron por ese departamento. Con algunas me tocó cruzarme en el pasillo alguna mañana al salir a trabajar. He visto sus caras y sus cuerpos y tengo que admitir que he sentido, en la mayoría de los casos, pena. Pena, de ver a estas chicas de tan hermosa figura y porte, derrochando el momento más valioso de su juventud. Entregadas, pareciera que con gusto, al destrato que mi vecino les proporcionaba. Pena, de ver en sus caras trasnochadas, luego de una noche plena de lujuria, la desazón de no tener un rumbo...   Muchas noches hemos escuchado con mi mujer, a través de las paredes, gritos y gemidos de los más variados, que desde la casa de adelante llegaban, más o menos fuerte, hasta nuestros oídos. Esa, era una situación que a veces nos causaba gracia, a veces indignación y a veces (por qué no admitirlo, después de todo vivimos nuestra felicidad de pareja de la manera que corresponde) estímulo. Quiero decir, nos levantaba el candor necesario para disfrutar de nuestros cuerpos, con pasión. Pero siempre con respeto y  responsabilidad, con afecto y contención mutua. Por supuesto, muy distinto , por lo que se escuchaba, a la manera en que, del otro lado de la pared, se desarrollaban las cosas.   Siempre certera, mi mujer, me comentaba al respecto, la tristeza que le generaba el sinsentido con el cuál el vecino llevaba su vida, la reprochable liberalidad de sus 'amiguitas' (la mayoría no duraba mucho tiempo y eran, en general, personas desagradables, desfachatadas). "Que bien le vendría a Hernán encontrar alguien con quién sentar cabeza...". Opiniones como éstas, llenas de sabiduría, eran comunes en mi mujer. No solo al respecto del vecino: al respecto de todo. Todo el día. Siempre admiré su elocuencia y su capacidad de expresar, a cada situación que se le presentara, su parecer tan lleno de bondad y precisión.   Claro que no todas las mujeres que pasaron por el departamento de mi vecino generaban rechazo o antipatía. Por ejemplo, con Rocío, la actual pareja, la cosa fue distinta desde el principio. Ella era distinta. No me refiero solamente a su condición física, que, como la mayoría de las 'amigas' de Hernán, genera una inmediata admiración visual. La belleza de ella no se limita únicamente a sus más que evidentes grandes y armoniosas curvas, sino también a su carácter, a su simpatía. Rubia de cabellos largos y lacio, ojos cristalinos, sonrisa amplia y sincera. Aparentaba ser casi una niña, aún. Transmitía inocencia y paz. Siempre recuerdo la primera vez que me la crucé. "Buen día, señor", me dijo. Yo me reí y le dije algo así como que me había agregado varios años gratuitamente. Entonces ví relucir sus blancos dientes enmarcados en esa boca rosa, brillante de rimel, y formar la sonrisa más hermosa que jamás haya visto. Recuerdo el impacto de la sorpresa y el magnetismo que me causó ver su mirada de grandes y claros ojos verdes. Recuerdo cómo los entrecerró un instante, al sonreír, y la desesperación que me golpeó el pecho por querer verlos abiertos nuevamente, mirándome.   No fue mucho más que eso nuestro encuentro pero al pensar en ella la recuerdo así, ataviada en ese vestido de tono intenso que se ajustaba a presión sobre el contorno de sus caderas, moldeando su cintura y apretando y realzando sus pechos, a la vez que, a la altura de sus muslos, la tela, más suelta, se liberaba al vaivén del viento, desnudando sus torneadas piernas, casi hasta su ropa interior. Esa imagen ocupo gran parte de mi mente ese día y los días siguientes.    Varias veces tuve el agrado de cruzármela en ese entonces. Y digo agrado porque, realmente, Rocío, es una persona dulce y afectiva. Bastante centrada y pura en su forma de pensar, lo que me generaba cierta extrañeza, al intentar imaginar cómo había llegado a estar en pareja con el irresponsable de mi vecino. En fin, Dios a veces se mueve de formas misteriosas.   En una de esas charlas que tuvimos la noté interesada en varias de las actividades que me tocan ejercer y tuvimos un intercambio de redes sociales. Por eso, puedo asegurarles que Rocío no es como otras mujeres que rondaron a mi vecino. En las fotos que publica en sus redes está la prueba. Sí, hay fotos de ella en mallas diminutas, de esas dónde muy poca piel queda cubierta, pero siempre se dan en alguna situación de veraneo. No como las otras que no dudan subir imagenes en ropa interior para que cualquiera las pueda ver. Tampoco tiene esas selfies sacando la lengua o tocandose con un dedo la boca o los dientes que tantas otras amiguitas de Hernán usan de imagen de perfil. Ella no. En su imagen de perfil brillan sus diafanos ojos y destaca su prístina sonrisa. Aunque use vestidos osados, es recatada. Se nota. Lo que no impide ver su belleza. Al contrario, la engrandece. La hace más linda aún.    Hay un tiempo para todo. Eso lo aprendí de  chico y lo comprobé con el paso de los años. La obsesión con Rocío (aquella preciosa y pequeña muchacha que estaba en pareja con mi vecino Hernán. Aquella que, a pesar de la notoria diferencia de edad que nos distanciaba, se apoderó, absurdamente, de mis pensamientos), la detecté a tiempo, y deduje que era algo que no podía durar. No para mí. Para una persona de mi posición. Con los pies fijos en la tierra y la vista, firme, en el cielo.   Mi mujer, mis hijos, mis actividades y compromisos con la sociedad, son la prioridad.     Pasados varios meses me enteré de su embarazo y de su mudanza al departamento de adelante. La sensación fue ambigua. Por un lado me alegraba de tenerla cerca (la considero una persona valiosa, con potencial), además que esta situación significaba una nueva vida para Hernán, una oportunidad donde podría, finalmente, madurar a la altura de una persona acorde con su edad. Por otro lado sentí cierta inexplicable desazón . Quizá era el intuir que las cosas podrían no salir tan perfectas como era mi sincero deseo para ambos...   En fin, el tiempo fue pasando y la pareja se veía bien. Ella, hermosa como siempre, llevaba su panza, cada vez más grande, con soltura y gracia. Era una delicia poder admirar esa joven piel, brillante y sedosa, aumentar de volumen, albergando el milagro de la vida en su interior. Las situaciones empezaron poco después. Cuando el bebé ya había nacido. Primero fueron leves desacuerdos, en donde uno u otro, muy de vez en cuando, levantaba la voz. Todo parecía denotar que algo no andaba bien ahí. Los excitantes gritos que solíamos escuchar a través de esas paredes fueron suplantados por fuertes discusiones, a veces cargadas de insultos, que no siempre dejaban en claro quién tenía razón. El ritmo y el volumen de aquellos planteos crecían a la par del bebé.   A veces, tras un par de días de paz, volvían a la carga con más ímpetu. Esta situación nos tenía mal a mi mujer y a mí. Pero ¿que se puede hacer en situaciones así? Si bien eran nuestros vecinos, no eran nuestros amigos. Tampoco podíamos ir, de repente, a decirles que estábamos al tanto de todo lo que se decían entre ellos porque era, un poco, invadir su privacidad. No nos quedaba otra opción más que rezar y desear que la situación se remediara de la mejor manera posible.   Pero eso, a mí, no me dejaba dormir tranquilo. Tarde en la madrugada escuchaba los reproches que mi vecino le hacía a su pareja casi a diario. Recuerdo esa oportunidad donde el enojo era porque, aparentemente, ella no uso corpiño por debajo de la ropa esa tarde, y él, que había recibido unos amigos de visita, la acusaba de haber andado demasiado libremente por la casa, dejando entrever sus pezones, que se transparentaban por debajo de la ropa puesta, a la vista de cualquiera. La trataba de fácil, de calientapijas, de querer levantarse a sus amigos. Ella lloraba y se defendía "¿Que querés que haga? Si estoy amamantando..."   No podría tomar posición en esa discusión. Realmente, imaginar esos pechos, grandes de por sí, aum

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Jjavim77Lv1· hace 99 dRelatos

Historias con mi cuñada vol. I

Después de muchos años leyendo relatos de otros, me he decidido por comenzar a relatar, las pequeñas y grandes fantasías que tengo con mi cuñada. Muchas noches he repasado situaciones vividas, y las he alterado imaginando como sería poder tener algún avance con ella, asi que aquí van. Intentaré darle un vuelco a las historias, para hacerlas sexuales. Espero sean de su agrado leerlas. Vamos a la presentación, me dicen Negro, y estoy casado con la hermana de Eliana, la musa de estas historias. Ella 2 años menos que yo, compartimos la vocación médica, dueña de una genética envidiable. Castaña, siempre bronceada, pecas, un par de tetas hermosas, una cintura planísima, y una cola que cuando usa calzas, es algo que no puedo dejar de mirar e imaginarme tocándola. Vive en una casa con parque en Olivos, y la verdad... es lo que podríamos llamar una chetita hermosa. Esta primera historia tiene su comienzo años atrás cuando con mi mujer tuvimos la posibilidad de organizar un viaje a Europa durante 1 mes. Justo mi cuñada habia conseguido una beca para ir a rotar a un hospital en nuestra segunda ciudad de destino. Entonces tendríamos la posibilidad de convivir los tres durante 4 días en esaciudad española. La noche previa a viajar nos quedamos con mi mujer en su casa, ya que ella nos llevaría al aeropuerto al día siguiente. Su vuelo salía dos días después que el nuestro. 23:35hs . Luego de la cena compartida y la emoción de todos por la aventura que se avecinaba, quedé charlando del viaje con Laura mi mujer, y Eliana. Mi mujer siempre fue de dormirse muy rápido y no fue la excepción. Quedé con mi cuñada en el piso de abajo de su casa... E: Negito me ayudás con este pasaje que no puedo comprar? - preguntó, casi histérica desde la mesa. N: Si Eli, lavo este plato y voy... - mi mente ya empezaba a imaginar como podía rozarla, tocarla, algo que satisfaciera un poco la calentura que arrastraba de años con ella. Me siento al lado... ella estaba vestida con una calza roja, violeta y lila, que le quedaba calcada, y una remera gris de esas que tienen un cuello redondo muy grande, que le quedaba muy suelta... y corta. Muy corta. Le dejaba ver tímidamente un top deportivo negro. Yo simplemente con un short de jean y mi clásica remera negra. N: decime Eli, en que te quedaste? E: no me deja pagar este pasaje de tren de Paris a Londres! - haciendo un puchero hermoso que le marcaba sus hoyuelos.... N: a ver dejame ver... pasame la tarjeta y probamos. E: Ay sos el mejor! Por eso te adoro tanto cuña! -me dijo mientras me agarraba la cara y me la movia de un lado a otro- Querés que tomemos algo? Aprovechemos que mi hermana se fue a dormir. Ya mi pija se había endurecido un poco bajo la presión del jean, bendito jean. Que le voy a hacer... me calienta desde siempre y esta noche siento que hay una química especial. Me ofreció el poco alcohol que tenía en su casa y opte por tomar unas birras juntos mientras hacia malabares con las páginas de trenes y sus tarjetas bancarias. Por suerte fue todo más rápido de lo que imagine, siempre tuve suerte con estos asuntos de viajes. Me encanta planificar y organizar viajes. E: Siii! Biennn corazón! Me salvaste! - grito entre risas y dándome un sonoro beso en la mejilla. Peligrosamente cerca de mi boca. N: para boluda vas a despertar a tu hermana!! -respondí acalorado mientras le tapaba la boca con mi mano derecha. E: Jijiji, tenés razón! - y bajando la voz me dijo: encima necesito más ayuda tuya con un ateneo que tengo que dar. Mientras se terminaba la primer lata y me miraba picara, coronó: querés ser mi profe esta noche? 😜 La calentura que acumulaba en ese momento me hizo tartamudear y responder torpe, pero valientemente: N: eh... si creo que puedo, aunque depende que querés que te enseñe. -codeandola amablemente mientras mi corazón galopaba ferozmente. E: ufff si te dijera lo que necesito esta noche se hace eterna. N: probáme y vemos. -tiré, abriendo la segunda lata y sabiendome totalmente desnudas mis intenciones. Me miró, se mordió el labio inferior sonriendo y se levantó de la mesa. Automáticamente me sentí un boludo y gil. 😑 No se cuantos minutos pasaron. Pero se hizo eterno. Salí con la lata semi vacia al parque y refresque los pensamientos. Aproveche para acomodarme un poco la verga que estaba bastante gomosa y me lave la cara con la manguera que estaba al lado de la pileta. Cuando volví no la encontré, pero noté que había más luces apagadas que antes. Quizá por el cansancio, y la mala memoria no le dí mas importancia y me senté frente a la computadora otra vez. Abri mi mail buscando unos pdf que podían ayudar a su ateneo y me puse con el celu a revisar otros documentos que tenia guardados. En eso senti ruido y vi que volvía, caminando un poco mas suelta, con una mano traia unas carpetas y con la otra se acomodaba el pelo. E: Lau duerme como tronco. Así que tenemos toda la noche, si querés, obvio - y se sentó pegada a mi, dejando las carpetas en la mesa y apoyando los codos sobre la mesa. Senti una puntada de derrota. Pero orgullosamente me dije a mi mismo que esa era mi noche. La noche que tanto habia fantaseado. La noche de las noches. La noche, en que Eli, mi cuñada, iba a saber que la deseaba. Ella se puso a abrir unos archivos en la compu, mientras me sacaba la 3er lata y le daba un largo sorbo. N: Obvio que quiero. Pero si seguís tomando así no creo que aguantes mucho, jaja! . mientras me tiraba para atrás en la silla. E: Jajaja que tarado! Sabés el aguante que tengo? N: Ni me imagino... mucho te la aguantas? E: No seas pervertido nenee!! - y se reía, ya más suelta por el alcohol... Yo aprovechando la visión desde donde estaba veía el borde de una tanga negra, un cm más arriba del borde de la calza. A esa altura la calentura me habia vuelto. El vientito que entraba del jardín, ayudaba a esa hermosa noche de verano. N: Bueno, es nunca estuvimos juntos tomando y la verdad que la estoy pasando bien... pese a que me rompes los huevos con tantas cosas jaja E: ayyy siii! Perdoname cuñaa, es que sé que vos me bancas en esto. Te voy a tener que dar una recompensa después! - guiñádome el ojo. N: Bueeeno... pero te advierto que conociéndome me voy a querer aprovechar - y totalmente jugado, sabiéndome el pájaro Caniggia en el 90 enganchando para afuera a Taffarel, le pase el dedo por su delicada y curva espalda. Desde el borde de la calza, adentrandome unos cm abajo de la remera que tenía. Ella se dió vuelta, me miró con una mirada de loba, y acercándose a mí, apoyó su mano izquierda en mi pierna y me dijo: E: Ah no te tenía asi de atrevido negrito... N: Yo tampoco, pero con vos me parece que quiero serlo. -mientras jugaba con su top abajo de la remera. E: mmmmm ay! no me digas eso que vas a hacer portarme mal. -me ronroneó al oído. N: Es lo que quiero hermosa, me vas a dejar jugar con vos ahora? E: Que ganas que te tengo cuña!!! Me vas a dejar asi de caliente? -jadeaba en mi pasando su mano por mi bulto, totalmente duro. Y la besé. Probé sus labios calientes mientras la acercaba a mí. El calor que salia de nuestros cuerpos era infernal. Apoyó su cuerpo sobre el mío mientras yo acariciaba toda su espalda y cintura con mis manos. Se alejó, colorada y despeinada. Me miró otra vez y me comió la boca...mordió mi labio inferior y se reincorporó. Se sacó la remera y me dijo: Vamos al sillón. Terminé la lata que quedó en la mesa, nos paramos y la abrace por atrás. Apoyé mi bulto entre sus cachetes y la apreté contra mi mientras le besaba el cuello. Ella empezó a frotar su cola en mí mientras jadeaba más y más. Así llegamos al sillón, me empujó y se sentó sobre mi abriendo sus piernas. No voy a olvidar ese movimiento frotando su pelvis hirviendo sobre mi bulto a punto de estallar. Estuvimos varios minutos besándonos así. Yo aprovechaba a manosear sobre el top esas tetas sueltas que tanto me calentaron siempre y su culo tan rico. E: ahhhh me estás matando. Quiero probar tu pija bebé! N: vas a probarla toda y te la vas a comer toda. E: siiii YAA! -se levantó y desabrocho con dificultad mi short...se arrodilló, me miró se sonrió y liberó mi verga totalmente dura y húmeda de mi boxer. Suspiró y sin esperar un segundo se la mandó hasta el fondo. Mi cuñada, totalmente emputecida, me estaba chupando la pija ferozmente. Se la mandaba, la succionaba, la sacaba y la lamía. Desde la base por todo el tronco. Fueron 10 minutos sin parar. Yo no podía aguantar mucho. Gracias al alcohol podía sostener semejante pete. E: Que linda pija tenés. Tanto tiempo queriédola probar... - mientras la seguía lamiendo. Quiero que me cogas cuña, cogéme toda. N: Primero quiero chuparte toda Eli. Le respondí acostándola y sacándole el top. Esas dos perfectas tetas quedaron a mi merced. Las miré un segundo y empecé a besarlas. Sus pezones eran hermosos. Le lamía uno y el otro, las juntaba y las chupaba... después una y la otra. Ella gemía con los ojos cerrados agitada. Entonces aproveche y le baje un poco la calza....acerqué mi mano derecha a su concha y note su tanga empapada....le pasé un dedo por fuera y se retorció. Aproveché para morderle suavemente un pezón y lentamente le corrí su empapada tanga....ahí estaba su suave y depilada conchita para mí. Empecé a rozarla con dos dedos y lentamente se los introduje. Ella agarró mi cabeza y se la apretó contra las tetas E: Seguíiii, asíii,,, siii cuña!! Y yo seguí pajeandola, ya con tres dedos totalmente dentro de ella. Ella me levanto la cabeza y me la llevo hasta su cara. Nos miramos. Calientes. Sudados y salvajes. Nos fundimos en un beso húmedo y profundo. Ella me separó con su mano en mi pecho y me ordenó: E: Metémela ya, no aguanto más!! La quiero toda adentro. Acto seguido me incorporé. Ella me tiró para atrás y se sacó su calza... se volvió a subir encima mío, corrió la fina tela que nos separaba y lentamente, mi pija fue entrando cm a cm en su totalmente mojada e hirviente concha. Espero que les haya gustado. Volveré pronto con otros momentos compartidos, y para mi desgracia, distorcionados.

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KKoferideLv1· hace 99 dRelatos

El asalto a la casa de la modelo

Hace más de 8 años que Lucas y Martín se dedicaban exclusivamente a robar casas particulares, habían profesionalizado bastante su manera de actuar, estudiaban los movimientos de las casas, horarios de salida y entrada de sus ocupantes y robaban cuando no había nadie dentro. Generalmente cometían estos delitos en barrios de un alto nivel económico, para asegurarse un buen botín y no tener que robar tan seguido por el riesgo que esto conlleva. Luego de haber hecho los trabajos de investigación, averiguaron que el dueño de la casa era un abogado que tenía su propio despacho en el centro, seguramente ya había pasado los 60 años pero era evidente que amasó una buena fortuna, tenía su coche Mercedes y una mujer mucho menor que él, no pasaba de los 27 años, era la principal modelo de una agencia de modelaje, tenía una figura increíble, una mujer digna de sueños eróticos. Tanto Lucas como Martín comentaban que una parte del botín iban a ser las prendas interiores de la modelo, pero igualmente no se desconcentraban del verdadero objetivo del robo, es decir, las joyas y el dinero que habría dentro del chalet. Cada sábado a la mañana, el abogado y la modelo iban en el Mercedes rumbo al club de golf y no volvían hasta entrada la tarde, Lucas, que era el que tomaba las decisiones principales, decidió que el próximo sábado entrarían al chalet, ya que los fines de semana no había servicio de limpieza ni nada por el estilo, el chalet quedaba vacío. Martín estuvo de acuerdo y aguardaron los dos días que faltaban contemplando y revisando el plan, no debían tardar más de 30 o 40 minutos, aunque tenían tiempo de sobra, mientras más rápido lo podían hacer, mejor. Llegado el sábado, desde la esquina, esperaron que el Mercedes-Benz clase S color blanco abandonara la casa sobre las 7 de la mañana. Se metieron al jardín saltando la reja, se dirigieron con cuidado al ventanal que había al costado del chalet con las herramientas para forzar la cerradura, cosa que lograron sin problemas. Una vez adentro se relajaron al menos un poco, pero la adrenalina igualmente se sentía fuerte. Empezaron a inspeccionar la casa en busca de objetos de valor, Martín se dedicó a revisar el salón pero no encontró más que un dinero suelto y una colección de medallas que había en la biblioteca, se dirigió a la lavandería a buscar el botín secundario del robo, revisando el canasto de la ropa sucia encontró lo que buscaba, una tanga finita blanca y una colaless negra de encaje, se las llevó a la nariz y llenó su pecho con el olor a hembra que salían de esas prendas, su verga ganó tamaño y se la apretó por encima del pantalón pero no había tiempo que perder, las guardó en el bolsillo y salió de ahí. Mientras tanto Lucas estaba en el despacho del abogado, junto a las escaleras, donde supuso que estaba la caja de seguridad, pero no había más que una computadora y una colección de lapiceras, cada una en su estuche. Lucas le dijo a Martín -Subamos, en el despacho no hay caja fuerte -Seguro en el dormitorio tienen la guita -Respondió Martín Al llegar a la puerta del dormitorio se llevaron una sorpresa, un pequeño detalle se les había pasado. Al ver salir el coche no notaron que solo iba el abogado, por lo tanto la mujer estaba en la casa. Se encontraron con un imprevisto en sus planes, la dueña de la casa estaba dándose una ducha. Martín se empezó a poner algo nervioso y esto no lo dejaba pensar con claridad, Lucas lo notó y le indicó con señas que se quedara tras la puerta de la habitación, mientras él se quedaría junto a la puerta del baño esperando que la modelo salga. Ella salió de la ducha, envolvió su preciado cuerpo de modelo con una bata de seda color crema y se inclinó hacia adelante, dejando caer su cabellera rubia para envolverla con una toalla, luego posó frente al espejo con las manos en la cintura y con una sonrisa en la cara salió del baño hacia el dormitorio. En ese momento, Lucas se abalanzó sobre ella. La modelo sintió como un brazo la rodeaba fuerte por su pecho y una mano que se pegaba a su boca impidiéndole gritar. El susto que se llevó fue de infarto, no había sido capaz ni siquiera de oponer algo de resistencia, tenía el corazón latiendo de manera enloquecida en el pecho. -No te vamos a hacer daño, solamente tenes que colaborar ¿me entendiste? -Le dijo Lucas a la modelo Ella asintió rápidamente con la cabeza, nerviosa. Al escuchar a Lucas, su compañero salió de la habitación, la cargaron entre los dos con energía, arrastrando su cuerpo sin apenas esfuerzo, la metieron en el cuarto y la sentaron en una silla. Lucas le ató las manos por atrás del respaldo de la silla mientras que Martín se paró frente a ella, metió la mano en su bolsillo y sacó la tanga blanca que tomó del lavadero, esto la sorprendió, frunció el ceño, confundida, y al instante su cara se ruborizó completamente "¿por qué tienen mi tanga?" pensaba. Martín con una mano le apretó la cara por los cachetes haciendo que la modelo abra la boca y mientras ella se resistía sacudiendo la cabeza le puso la tanga en la boca a modo de mordaza. Lucas la tomó firmemente por los hombros desde atrás, se inclinó hacia ella acercándose a su oído y le aclaró -Solamente queremos que colabores, te sacamos la mordaza si nos decís donde están las joyas y la guita Ella, que miraba al otro delincuente a los oscuros ojos que se ocultaban tras el pasamontañas, asintió con la cabeza y dirigió su mirada al suelo, "si colaboro y no hago estupideces capaz no me hacen nada y se van rápido", pensó. Después de revelar la ubicación de la caja de seguridad y la clave, Lucas y Martín se apoderaron de las perlas, piedras preciosas, pulseras y una gran colección de relojes de lujo que eran del abogado. Después de los registros Martín se acercó a ella y dijo -Bueno, ahora nos divertimos un poco ¿qué te parece, socio? -No, por favor! ya lo tienen todo, no me hagan nada! -Suplicó la mujer del abogado -¿Quién dijo que esto era todo? -retrucó Lucas, esfumando los pensamientos de la modelo -Aparte esta yegua nos pudo haber arruinado todo el plan, algo tenemos que hacer ¿no? -Añadió Martín volviendo a poner la improvisada mordaza en la boca de la modelo La mujer del abogado nunca se había sentido tan sumisa y vulnerable a los deseos y acciones de los demás, menos aún de dos personas completamente desconocidas en el estado en el que se encontraba, maniatada en un silla, solo vestida con una bata de seda fina que apenas la cubría una palma de sus muslos por lo que tenía que estar con las piernas cerradas para no exponer su intimidad y encima amordazada por su propia tanga usada, sintiendo el sabor de sus fluidos impregnados en la tela. No sabía muy bien por qué pero había algo en todo este ambiente que la excitaba, cerró los ojos y llenó su pecho de aire, intentando ocultar su excitación, pero los pezones se endurecieron bajo la fina bata, delatándola, su rostro se ruborizó en parte por miedo a que lo noten y en otra parte por la inesperada calentura. Lucas desanudó el delicado cinto de la bata y abrió completamente la bata revelando el hermoso cuerpo desnudo de la modelo, ni un gramo de grasa, unos buenos pechos firmes coronados con dos lindos pezones erectos y se podía ver una fina línea de pelos rubios en su entrepierna. Ella seguía ocultando su sexo apretando los muslos -esto erotizaba más la figura de la rubia- y ahora ocultaba su colorado rostro agachando la cabeza. -Mira que tetas increíbles que tiene la rubia -le comentaba Martín a su compañero mientras las sacudía apretando los pezones -Seguro se las pagó el pollerudo del marido para que las disfrutemos mientras el pelotudo está jugando al golf -Respondió Lucas Mientras se reían, ella se excitaba por los manoseos de estos desconocidos, que por cada pellizco sentía una corriente eléctrica que disparaba su calentura. Lucas se paró frente a la modelo y aún con los pantalones puestos tomó la cabeza de la rubia para frotarle el miembro por la cara hasta que se le paró, le sacó la mordaza de la boca y se bajó los pantalones. Ante ella se encontraba una buena verga con un grosor considerable, se hubiera lanzado a devorarla, tenía un olor penetrante a sexo, en esos momentos deseaba ser poseída por ese miembro. Cerró los ojos. -¿Es grande, eh? abrí los ojos. Dale, comela -le ordenó Lucas Ella se inclinó sobre él y abriendo todo lo que pudo la boca fue tragándola toda, la notaba dura y ardiendo, generó saliva para que la fricción fuera menor y comenzó un sube-baja de cabeza que provocaba gemidos de su raptor, era evidente su experiencia en el sexo oral. Mientras esto sucedía, Martín desataba las muñecas de la rubia y la hacía pararse mientras seguía inclinada mamando la verga de su compañero, se paró atrás de ella deleitándose con las piernas de la modelo y la increíble cola firme en forma de manzana, le separó las piernas y pasó los dedos por los labios de la vagina, los tenía mojados. Al sentir esto el cuerpo de la modelo se estremeció, provocando un gemido. -Mira como le gusta. Está caliente y toda mojada la puta -dijo Martín De repente sintió vergüenza de sí misma ¿cómo podía estar excitada y disfrutando si la estaban violando? Pero Martín seguía acariciándole el clítoris y empezaba a entregarse. Solo quería tragarse todo el semen de aquel miembro mientras el otro la hacía llegar al orgasmo. Martín se arrodilló tras la modelo, separando las nalgas de la modelo con las manos provocando que se separen los labios mojados de la vagina, invitándolo a pasar la lengua por su rajita. Comenzó a devorar esa concha con rudeza y a meterle los dedos mientras le lamía la entrada del culo. Ella aumentó el ritmo de la mamada, le encantaba lo que sentía debajo, los dedos del delincuente entraban y salían sin parar de su caliente y húmeda vagina, estaba por tener un orgasmo siendo violada y estaba más excitada que nunca. Lucas ahogaba los gemidos de la rubia enterrando la verga lo más posible en su boca, sacó su miembro, la tomó de los pelos y tiró para atrás haciendo que levante la cabeza. La modelo tenía la cara fuera de sí, completamente roja al igual que sus labios debido a la felación, ahora gemía libremente por los estímulos que le causaba Martín. - Como te gusta trola, eh? Al final va a ser lo mejor que te pasó en tu puta vida -le dijo Lucas, pasándole el rabo ensalivado por la cara. -Dejame que me voy a cojer a esta como necesita - Ya la dejé lista, amigo -Le comentó Martín, que lamentó no ser el primero en cojerla. La mujer del abogado aprovechó estos instantes de cambios de lugar para reponerse de la posición incómoda en la que estaba, permaneció parada esperando las órdenes de estos delincuentes que estaban sometiéndola. Lucas dió un pequeño rodeo observando la mujer top model que tenían enfrente, desnuda, con las nalgas coloradas, agitada y con la melena rubia revuelta, ni en sueños hubiera pensado que esto fuera posible. Se paró a su costado, apoyando el miembro en su cadera. La tomó del cuello con una mano y le ordenó que separe las piernas. Comenzó a nalguearla fuertemente con la otra mano, a cada nalgada ella daba un pequeño salto apretando la mandíbula y cerrando los ojos. Nunca la habían tratado tan bruscamente, pero le gustaba, quizás era por la situación única e irrepetible... Lucas seguía tomándola del cuello y ahora palmeaba un poco menos fuerte la extensión de la vagina, que en cada golpe estimulaba el clítoris provocando una descarga eléctrica de placer en la rubia. -Cojeme, por favor -Murmuró la modelo -Aah, que putita resultaste -Respondió Lucas. -¿ahora pedís pija? te vamos a dar pija. Lucas se paró detrás de ella, la agarró con una mano de las muñecas por su espalda y la hizo inclinarse hacia adelante, hasta tener frente a su cara el miembro de Martín, que era un poco más chico que el de su compañero, pero más grueso. Tenía las piernas completamente estiradas y separadas, con el culo en pompa como una buena perra caliente. No tenía ningún punto de apoyo estable, si Lucas la soltaba caía hacía adela

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GGaddy987Lv1· hace 100 dRelatos

La puntita...

Desde el primer día que entré a trabajar como empleada en la papelería, supe que él sería mi perdición. Su sonrisa era como un rayo de luz en mi rutina de libretas y cartulinas. “Solo déjame entrar un poco en tu corazón”, me decía con esa voz que prometía más que palabras. Y yo, ilusa, caí en el juego de solo la puntita... Cada día, entre estantes llenos de cuadernos, cartulinas y sueños escritos, me dejaba llevar por sus miradas y manoseos furtivos, por las promesas susurradas detrás de cada arrimón. Él, mi patrón, el dueño de mi empleo y de mis pensamientos más secretos, jugaba a ser el caballero de una dama de piel de ébano, pero en su juego, yo no era la princesa, era solo un peón al que deseaba con lujuria. "La puntita nada más", repetía cada que me veía, y yo, como si fuera un mantra, me lo creía. Pero la puntita se convirtió en un dolor que me hacía temblar y gritar, que me volvía loca y en el que caí día a día sin negarme una sola vez. Varios días después caí en la cuenta de que no era amor lo que él ofrecía, sino un pasatiempo cruel que dejaba mi culo roto cada vez que él me lo pedía. Ahora, la papelería se ha convertido en un laberinto de recuerdos, donde cada esquina me habla de lo que hacíamos de forma lujuriosa. La tinta de los bolígrafos no puede escribir mi desamor, y las hojas en blanco reflejan la historia que nosotros nunca llegaremos a contar. Me llamo Darline, soy una mujer de piel negra, de nacionalidad haitiana, con un corazón y un culo roto. Y esta es mi historia, un pequeño relato de desamor que comenzó con una simple puntita y terminó con mi ano roto y mi alma partida.

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EEziobrosini201Lv1· hace 100 dRelatos

La madre de Pedro y el bully 14

-Me están llamando…debo…debo…Aajj Marcelo seguía taladrando el orto de la mujer que tenía dificultad en hablar. -Noo…Mmmm…Debo…Aajj… -Tu debes? -Yo debo…debo… -Tu debes que cosa perra? Marcelo aumenta la fuerza de sus golpes. -Ah, ah, ah, Dios mío, ah, ah -Tu debes que cosa? -Mi hijo…mi Jonás…debo…Aaaajj…Debo… -Jajaja, debes que cosa puta? No te entiendo. -DEBO RECOJER A MI HIJO!... A JONAS…Él…Él me está esperando…Mmmm Teresa apenas logra a articular palabras y apenas puede terminar una frase con sentido, el placer es demasiado pero todavía trataba de luchar contra su lujuria para cumplir su deber de madre. -Por favor….Ah, ah, ah, déjame, déjame… -Puedes irte cuando tu quieras linda. El bully le estaba dando la elección a ella pero seguía penetrándole el culo sin piedad. Teresa podía tratar de moverse o de hacer un cualquier gesto para pararlo pero no lo hacía. Repetía y repetía que tenía que parar, que tenía que hacer su deber y recoger a su amado hijo pero no lo hacía. BRRRR Otra vez el celular suena pero ella sigue recibiendo las embestidas de Marcelo. -Te…Aaaj, ah, ah…Te odio. -Jajaja. Me odias? -S…sssiiiiii -Y amas a tu hijo? A tu familia? -Siiiiiiiii -Entonces porque estas todavía aquí? -Ah, ah, ah, ah, ah -Tu me odias y a ellos los amas pero entonces porque mierda estas aquí? -No…Ah, ah, ah, ah…no se! -Si, lo sabes. La mente de Teresa comienza a nublarse de nuevo mientras el sonido del celular parecía volverse más bajo cada segundo. -Dime puta, que tendrías que hacer ahora? -Yo…debo…recoger a mi hijo, mi Jonás. -Si, eso es lo que debes hacer pero…es lo que quieres hacer? -…Ah, ah, ah, ah, ah -Responde puta! -NOOOO! -Que cosa no? -No, no, no. No quiero, ah, ah, ah, ah, ah -Que cosa no quieres? -Mmmm…No quiero recoger a mi hijo. -Jajaja, y que cosa quieres? -Quiero…quiero… -Dímelo ahora o me levanto y me voy. -Quiero…Ah, ah, ah, ah, ah…QUIERO TU VERGAAAA!!! Dicho eso Teresa explotó en un magnífico orgasmo que la hizo temblar todo su cuerpo, asta su alma. Terminado el orgasmo el bully le levantó la cabeza tirándole el pelo y la besó en esa misma posición. Ella no entendía nada en ese momento pero lo mismo recambió ese beso. Su cabeza después, calló sobre la almohada donde la última cosa que logró ver fueron las plumas que eran primero lo que llenaban la almohada de su esposo. “Si, así me siento” fue el último pensamiento de Teresa primero de cerrar los ojos. TRIIIIIIIN. Era el timbre de la casa que sonaba que levantó a la bella durmiente. Esta todavía en su cuarto, sobre su cama, desnuda, con el trasero al aire. Tardó un segundo en darse cuenta de lo que pasaba. -NO, NO, NO, NO! Repetía Teresa desesperada, se había dormido, se había olvidado de … de todo porque … La vergüenza, el miedo y la culpa eran tan fuertes que la madre de Pedro no osaba terminar sus pensamientos. Lo que sabía era que tenía que ser rápida, más rápida de lo que siempre fue. Prueba a pararse pero justo en ese momento las consecuencias se hacen vivas. Teresa estaba destruida; físicamente y mentalmente. El dolor de su trasero le hacía difícil moverse y para empeorar las cosas escuchó el ruido de la ducha en su baño. El bully todavía estaba ahí. Dio una rápida mirada a su celular: 6 llamadas perdidas 3 mensajes Eso empeoró su ansia de ese momento. No sabía cómo podía salvarse de esa. Sus piernas eran débiles, temblaban como si caminara por primera vez, su trasero ardía y tenía que esforzarse mucho para lograr agarrar su bata y ponérsela. Empujó la puerta del baño que no estaba cerrada para ver la figura de Marcelo que tranquilo se hacía la ducha. -Dios mío, que estas haciendo? Están tocando a la puerta! El la mira y sigue duchándose. -Tienes que irte…te lo ruego. -Relájate linda. Apenas termino me voy. -Pero…Apúrate ok? Teresa se va lanzándole un ultimo vistazo al miembro de Marcelo. Bajar las escaleras recogiendo las pruebas que la incriminaban fue difícil pero lo hizo lo más rápido posible. Teresa estaba delante de la puerta y aprovechó un rato para ajustar su apariencia como si pudiera hacer alguna diferencia. Su mano temblaba agarrando la manilla y su cabeza pensaba a algo que decir para salvarse. Continúa…

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