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#Lluvia

Fotos, gifs y packs de Lluvia subidos por la comunidad.

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AaguuspalotesLv1· hace 30 dRelatos

Día de lluvia

Ese día llovía y decidí quedar con una amiga que hacía tiempo no veía; debíamos de ponernos al día de nuestras vidas y es tarde era maravillosa para estar en casa, tomar algo caliente y charlar. Llegué a su casa a media tarde y tras los besos de rigor, comenzamos a contarnos cosas: se había enamorado hacía poco de un lindo muchacho, como ella decía, y estaba muy ilusionada. Charlamos, reimos, nos contamos cosas y de pronto, en esa tarde de lluvia, suena su teléfono: "Estoy en la puerta de tu casa, mojado y quisiera subir para verte y secarme" Dicho y hecho; subió y tras las presentaciones, se fue al baño para secarse. Que te parece, me preguntó Muy guapo, le dije. Que edad tiene? 56 años, como yo. Es un maduro muy interesante Al poco salió, seco y se sentó a nuestro lado. Sus labios carnosos y sus canas de gris perla me fascinaban. Charlamos y poco a poco entramos en más intimidades. Susana me ha dicho que sois muy amigos Si, es cierto, dije yo Es mi mejor amigo, dijo ella Espero contar con esa amistad y que podamos ser excelentes amigos los tres, dijo él. Se que eres gay, me confesó mirándome a los ojos Si, lo soy, nunca lo he ocultado Creo que con la edad vamos borrando fronteras y somos un poco de todo, o tú no lo crees así? me preguntó Si, quizás, si. No se, yo no me veo con una chica en una relación sexual si no hay un chico, dije yo A mi me pasa igual, si no hay una chica, tampoco me veo, pero, vaya, debemos de probar a ver que son esas cosas que no hacemos. Su sonrisa me fascinaba, nos estaba seduciendo a los dos. Ampliamos la conversación con hipotéticos deseos de romper fronteras sexuales, con experiencias y más sonrisas. Se notaba que los tres estábamos muy cómodos y había gran desenvoltura en la conversación. Optamos por abrir una botella de vino y beber y brindar. Entre el calor de la casa, las sonrisas, la conversación y el vino, decidimos poner música y bailar, y bailamos, yo con mi amiga, mi amiga con su novio, su novio conmigo.... los tres a la vez. Poco a poco me iba excitando y tenía miedo que se notara la erección, pero en un apretón de "acércate más" mi amiga me noto la dureza y puso su mano en ella; yo me puso rojo, avergonzado y la voz dulce del novio llegó a mis oidos "no pasa nada, el sexo es natural y todo aquello que nos excita, debemos vivirlo de forma natural y placentera". Nos acercamos más y comenzamos a besarnos, a tocarnos, a acariciar, a buscar.... Al rato nos fuimos quitando ropa y cuando solo quedaba la ropa interior, Susana planteó irnos a la cama. Aceptamos. Allá, seguimos con los besos, las caricias, las manos tocando y buscando partes del cuerpo, lamiendo y nos quitamos la ropa interior. Aquello me excitó mucho, nunca había tenido la posibilidad de un coño tan cercano ni un pene heterosexual. Estaba muy excitado y me bajé a lamerle la polla; me fascinaba chupársela a un hetero. Él me aparó y me besó los labios y puso mi cabeza para chupar el sexo de ella mientras él me hacía una mamada. Me exctaba sobre manera todo aquello, saber que un heterosexual estaba dándome placer y entregarme a él, me gustaba mucho. Chupamos, besamos, tocamos, lamimos, creo que no quedó una sola parte del cuerpo que no la pasáramos con la lengua: no solo los sexos y los anos, también las espaldas, los glúteos, las nucas, los pies... La excitación era grande y de pronto, Raúl, el novio, se sitúo detrás de mi empujando para que penetrara a su chica, era la primera vez que penetraba a una mujer, y de pronto, noto como su polla entra dentro de mi ano, abriendo y llegando hasta el fondo. Su boca mordía mi nuca y yo besaba a su chica y ambos penetrábamos; yo a su novia y él a mi. Sentirme penetrado por un hetero me fascinaba. Y seguimos, seguimos hasta que al fin nos corrimos. Notaba el calor de su semen en mi culo y notaba la corrida que yo había tenido en el coño, la suavidad del clítoris me fascinó porque hacía que el masaje fuese sedoso y muy placentero. Una vez que los tres nos habíamos corrido, en la cama, tocándonos, charlamos de la experiencia. Maravillosa y bonita y placentera Para repetir Debemos explorar más posibilidades Tenemos mucho para investigar Palabras que permitieron que esas fronteras desaparecieran, que la confianza fluyera, que el placer fuera amplio y satisfactorio y estaba claro, era el inicio de una excelente amistad, como el tiempo ha demostrado. Esa fué mi primera vez bi Alfpeen

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AaguuspalotesLv1· hace 30 dRelatos

Mí abogada personal

La tarde había caído rápidamente sin apenas darme cuenta. De reojo, comprobé que mi reloj marcaba ya las seis de la tarde. La creciente obscuridad del despacho profesional, apenas me permitía ver con claridad, los informes que releía desde primeras horas de este día gris de invierno. Encendí la lámpara de sobremesa y dirigí su luz hacia los documentos. Yolanda, mi secretaria, llamó a la puerta para recordarme las citas del día siguiente, entregarme los documentos que había redactado y despedirse hasta mañana. Se despidió como últimamente lo hacía, de una manera fría e inquietante, su intuición femenina le estaba advirtiendo que nuestra relación laboral había sufrido una transformación de alguna manera. Con la interrupción de Yolanda, y al comprobar que el cansancio hacía las primeras mellas en mi cuerpo, decidí tomar unos minutos de descanso, tomar un café y fumar un cigarrillo. Al volver al despacho, instintivamente me acerqué a la ventana para bajar la persiana, noté en mi cara la sensación de frío que el cristal expedía, y observé cómo la fina lluvia que empezaba a caer, formaba unos pequeños hilos de agua en el cristal, que caían por su propio peso, formando pequeñas figuras a todo lo largo de la ventana. La abstracción que me hicieron sentir aquellas imágenes de agua junto al pensamiento sobre mi secretaria, me hicieron perder durante unos segundos la sensación de realidad, mientras mi mente se evadía. Los recuerdos de todos los acontecimientos que ocurrieron hace apenas un mes, acudieron súbitamente a mi memoria. Para una mujer de mi edad, cumplidos ya los treinta y cinco años, con una carrera profesional ampliamente elogiada por muchos compañeros, abogados de profesión, con unos ingresos que me permitían mantener un nivel de vida medio alto, en una ciudad relativamente pequeña como Elche, mi vida y mi futuro no deberían plantearme ninguna incógnita. Pero no era así. Desde aquel día, a primeros de noviembre, no era la misma, no lo había comentado con nadie por temor a que pensasen que había enloquecido o que sufriera alucinaciones. Aquel día como tantos otros, abandoné el despacho cuando era de noche, era viernes y no volvería a él hasta el siguiente lunes. No había hecho ningún plan especial. La semana había sido larga, habíamos terminado de preparar una complicada demanda de separación para un cliente, y pensaba pasar todo el fin de semana descansando, leyendo, oyendo música y viendo viejas películas subtituladas, que era mi principal afición en el espléndido chalet de mi propiedad que acababa de redecorar. En el aparcamiento, la obscuridad y el silencio, me sobrecogieron de una forma muy especial, sentí como mi espalda fue recorrida por una sensación de escalofrío, sensación que achaqué al cambio de temperatura que acababa de experimentar, al pasar del calor del despacho al frío de la cochera. Abrí la cerradura de mi Mercedes 190, color blanco, que apenas contaba con tres mil kilómetros después de tenerlo casi tres años, me acomodé, lo puse en marcha, me dirigí hacia la puerta, la abrí con el mando a distancia, salí, y me dispuse a coger la ronda de la ciudad para dirigirme hacia mi casa. El día era como hoy, gris y lluvioso, tenía que dar al limpiaparabrisas de vez en cuando, para evitar que las pequeñísimas gotas de agua, me impidieran ver con claridad a través del cristal. Por un instante, pensé en acercarme al centro de la ciudad para tomar una copa, o para intentar ver a alguien con quien pasar la velada, pero al final recordé el cansancio que tenía mi cuerpo, que solo me pedía llegar a casa y relajarme. Al llegar al chalet, metí el coche en la cochera, pasé por el acceso interior a la cocina y me dispuse, sin más dilación, a meterme en la ducha. Me desvestí, puse el agua a la temperatura idónea, y durante muchos minutos, dejé que el agua recorriese todo mi cuerpo. El agua posee realmente, un efecto reconfortante y relajante sobre un cuerpo cansado. Aproximadamente, hacia la media noche, me encontraba en mi habitación dispuesta a dormir, aunque la larga semana de trabajo, y la tensión que me había provocado, no me dejaba conciliar el suelo, decidí tomar una infusión relajante de salvia y poner una película que había visto en innumerables ocasiones: Casablanca. No sé cuánto tiempo transcurrió, pero debí de dormirme enseguida. Soñaba que estaba en la oficina trabajando, en mi despacho, y que sonaba el timbre de la puerta. Sonaba y sonaba, pero nadie abría. Seguía soñando y nadie abría la puerta. Irritada, me dispuse a abrir la puerta, pero me desperté entonces. No era la oficina. La llamada a la puerta era en mi casa. Instintivamente, miré el radiodespertador, y éste señalaba las dos de la madrugada. ¿Quién coño sería a estas horas? Sobresaltada, pensé que sería alguna mala noticia familiar. Mis padres eran ya mayores. Corrí hacia la puerta mientras encendía las luces a mi paso. -          Ya voy…, un momento. -          Ya va…, (seguí diciendo, mientras me acercaba a la puerta). Al llegar a la puerta, me serené y volví a preguntar quién era. -          ¿Quién es? Una voz, serena y natural, contestó al otro lado de la puerta. -          Soy yo. No reconocí la voz, pero no me alarmé, miré por la mirilla y le vi. Era un hombre alto, con cara madura, aunque joven, con pelo castaño, que vestía una cazadora de piel. Su pelo lacio, echado hacia atrás, se mecía al viento suavemente. Sus ojos inspiraban una confianza total. No solía ser muy confiada con extraños, pero aquella vez era diferente, pues no temía absolutamente nada malo de aquella persona. -          Un momento, por favor… Me abroché el batín que me había puesto al salir de la cama, y sencillamente, abrí la puerta. -          Hola. (Me limité a decir). -          Hola. (Me contestó él). En ese primer instante, solo notaba el fresco que acariciaba mi rostro. No sé cómo, ni cuando, pero la siguiente sensación que sentí, fue que me cogía de la mano y me introducía hacia dentro de la casa. No era capaz de articular palabra, solo tenía sensaciones…, agradables y maravillosas sensaciones de un sosiego excepcional. Su olor, era un aroma que me reconfortaba. Me inspiraba paz y tranquilidad. Sin saber cómo, nos encontrábamos en el dormitorio y estábamos besándonos apasionadamente. No era capaz de decir nada, solo tenía ganas de amar y de ser amada. Quería ser amada profundamente. Quería ser amada, como jamás había sido capaz de imaginar. Me besaba despacio, mi boca, mis ojos, mi nariz, mi mentón, mis cabellos. Al mismo tiempo, acariciaba mi cuello, mis hombros y mis pechos, que habían quedado al descubierto, sin darme cuenta. Me besaba y acariciaba constantemente, sin hablar ni una sola palabra. Solo con la poca iluminación del salón, pude comprobar que él también se había desnudado y que, arrodillado a mi lado de la cama, me besaba mi torso, mientras acariciaba tiernamente mi vientre. Volvía a tocar mis pechos nuevamente, con una dulzura sin igual. Pechos que notaba endurecidos, así como los pezones, absolutamente erizados y tersos. Con su mano izquierda, mano que tenía totalmente cálida, noté cómo me acariciaba mi sexo con absoluta delicadeza e incluso ternura. Se inclinó hacia él. Me echó ligeramente hacia atrás, hasta hacerme delicadamente, caer sobre la cama, para inclinarse sobre mi ardiente y deseosa entrepierna. Noté cómo, suavemente, su lengua y su boca, e incluso sus dientes, lamían al tiempo que besaban, e incluso cómo mordisqueaba mi sexo, pletórico de pasión. Creía volverme, por momentos, loca de placer. Conseguí tener varios orgasmos seguidos, antes de notar, cómo su cálido, grueso y enorme miembro erguido y duro, me penetraba sin resistencia, suavemente, despacio, muy despacio. Solo notaba placer, placer y más placer. Todo era placer. Solo sentía, en aquellos momentos, las palpitaciones de mis sienes, fruto de los latidos acelerados de mi corazón, al sentirme unida a ese hombre, a través de nuestros sexos, extasiándose ambos, segundo a segundo, dispuestos a alcanzar unidos, un maravilloso clímax compartido y simbiótico. Decir que obtuve el orgasmo vaginal más satisfactorio de toda mi vida, parece exagerado, pero fue realmente así. Exageradamente satisfactorio. Instante álgido al sentir cómo su fluido caliente entraba dentro de mí, mediante varias convulsiones increíbles. Cuando, después de alcanzar tanta plenitud, la relajación empezó a alcanzarme, noté cómo, abrazado a mí, se acomodaba en la almohada. Miré al reloj, y éste marcaba las cinco de la mañana. Me dormí plácidamente. Al notar la sensación de despertarme a la mañana siguiente, y en esas décimas de segundo que van desde que una se remueve en la cama hasta que abre los ojos, sentí la sensación agradable que se tiene cuando recuerdas un sueño erótico, y pensé que había sido eso, solo un sueño. Un instante después, al descubrir que estaba desnuda, me sobresalté. Olí la almohada, y supe que no había sido un sueño. Olía a él. Supe que no había sido un sueño. Había sido real. Estaba sobresaltada, pero tranquila, al mismo tiempo. Salté de la cama y fui hacia la cocina. Allí estaba preparando algo de comer, desnudo, solo cubierto por una pequeña toalla, alrededor de sus caderas. Me miró, y con su mirada me señaló la silla para que me sentase. Fui incapaz de articular palabra, solo me limité a comer una ensalada, una rica ensalada de atún, que me había preparado. La ensalada de atún más apetecible que me había tomado nunca. Mientras terminaba de comer, él se había colocado detrás, y sus manos me estaban dando un ligero, sensual, y agradable masaje de cuello y hombros. Se inclinó y me susurró al oído: -          ¿Te gustó…? Balbuceante, solo pude decir. -          Sí…, sí…, mucho. Inmediatamente después de comer, salimos abrazados hacia la terraza. No sé cómo, pero me encontraba en la terraza con él, abrazados y besándonos de nuevo. Solo notaba un ligero frescor en todo mi cuerpo, fruto de la ligera brisa que corría esa tarde del sábado. En la terraza, él detrás de mí, ambos desnudos… Estábamos haciendo otra vez, apasionadamente, el amor allí mismo. Sus manos recorrían mi espalda, abrazaban mis pechos, tocaban mis pezones, y sin saber cómo, ya estaba nuevamente penetrada, y a punto de tener un maravilloso y deseado nuevo orgasmo. Noté cómo sus convulsiones, marcaban su nueva salida de semen dentro de mi interior, y tuve el mío en ese preciso momento. Otro gran clímax, que me hizo ruborizarme cuando me miraba, antes de fundirnos en un beso apasionado. Después de unos segundos, mientras su respiración entrecortada disminuía, dado que su enorme sexo aún seguía dentro de mí inusualmente duro, volvió a friccionar rítmicamente, hasta que unos minutos después, volvíamos a tener un orgasmo gemelar. Era increíble, había encontrado mi alma gemela, nuestros sendos y parejos orgasmos increíbles, se acompasaban permanentemente. Después de ducharnos y de jugar, mientras nos enjabonábamos las espaldas, hicimos el amor otra vez en la ducha. Era la tercera vez esa mañana, y no sería la última. Posteriormente, ya en el dormitorio volvimos a amarnos pausadamente. Despacio, muy despacio. Había anochecido y seguíamos amándonos con ritmos que cambiaban de lento a rápido. No puedo calcular cuánto tiempo estaríamos así antes de dormirme, pero si recuerdo lo extasiada y cansada que me notaba antes de cerrar los ojos aquella madrugada, El domingo por la mañana me desperté, ya sabía que lo ocurrido el día anterior y la madrugada anterior no había sido un sueño, lo apreciaba en las agujetas que tenía en todo mi cuerpo y la sensación de exceso de actividad en mi vagina agradecida. De un salto me incorporé de la cama, me dirigí hacia la cocina pensando en degustar otro buen almuerzo, pero allí no había ninguna actividad. Recorrí rápidamente toda la casa, pero no hallé a nadie. Tomé un café y una ducha rápida para despejarme, y me senté a esperar. Nadie apareció durante toda la jornada restante del domingo. Mi pensamiento luchaba con constantes contradicciones. ¿Había sido realme

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Mmaxi1325iuuLv1· hace 60 dRelatos

Relato de cazzu

Bueno soy Mauricio y todo comenzo antes de ir a ver a cazzu en vivo. Me prepare 2 horas antes del show ya que vivia un poco lejos y yo tardo mucho en prepararme. En la ducha me masturbe pensando que iba a ver ese culo en vivo. Saque mi moto y emprendi rumbo. Mientras iba en camino se largo a llover y me comencé a poner nervioso pensando en si se iba a suspender el show. Llegue al predio donde se iba a hacer el show justo a tiempo. Entre, busque mi asiento y comenzo el show. Ver a cazzu moviendo el culo me ponia al palo. Despues de que termino el show toda la gente se comenzo a ir y yo me quede un rato mas sentado esperando a que la lluvia pare un poco para irme. Mientras espero a que la lluvia pare veo para un costado y me doy cuenta de que hay una puerta entre abierta. Yo me acerque pensando que era una salida y me mande por ahi, y me doy cuenta de que es el pasillo de los camerinos. En eso la veo a cazzu caminando ya por irse y le grito M: ¡CAZZUUUUU! -ella se da vuelta y se frena- C:Hola ¿que haces aca? M:disculpa pense que era una salida y me mande ¿nos podemos sacar una foto? C: sisi obvio En eso aprovecho y le toco el culo "sin querer" M: uyy disculpa C: no pasa nada tranquilo Me saco la foto todo bien y le pregunto. M: ¿ahora donde vas? ¿Tenes otro show? C: no, ahora me voy a mi depto ¿y vos? M: estoy esperando a que para un poco la lluvia para irme . C: vivis lejos? M: si. C: ¿queres que te lleve? M: no tranquila no quiero ser una molestia. C: no para nada no sos molestia, dale veni M: bueno La comienzo a seguir viendo como ese culo se movia de un lado para el otro. Solo ver esa imagen me puso la pija dura. Durante el camino a mi casa ibamos escuchando musica y charlando, en un momento cuando frenamos en una semaforo me di cuenta como cazzu me fichaba el bulto, pero no hice ningun comentario sobre eso. Al llegar a mi depto. Le ofrezco pasar. M: queres pasar a tomar algo? C: mmm. Bueno Abro la puerta del edificio, y yo como queria verle el culo me hice el caballero y la deje pasar primero. Yo vivo en un quinto piso y para verle el culo mas tiempo le dije que el ascensor no andaba. Asi que tuvimos que subir por las escaleras ella iba primero y yo atrás fichandole el ojete, ella de vez en cuando se gira y me veia como le miraba el orto y se reia la putita. M: aca es. Ella se frena , le abro la puerta la dejo pasar, paso yo atras y nos sentamos en el sillon. Le ofrecí algo de tomar y nos pusimos a tomar y charlar. Ella un poco pasadita de alcohol me comenzo a besar y yo por supuesto no me resisti ya que era algo que habia soñado desde hace mucho. Beso va beso viene y se me paro el pingo y ella se da cuenta y me lo agarra encima del patalon y me dice. C: linda pija que tenes. M: te gusta putita? C: me encanta (con cara de puta) Despues de ese diálogo me saco la pija y me comenzo a pajear de una manera.... parecia que estaba en el cielo. Entonces le digo. M: chupala putita Y le agarro la cabeza y la hago que me chupe el pingo. Ella solita se lo metia hasta el fondo y yo la agarraba para que se ahoge despues de diez minutos de chuparme la pija no aguantaba mas entonces la agarre la puse en cuatro y le meti toda la pija de una y solto un gemido que seguro lo escucho el vecino. C: hijo de puta despacio!!! Ahhhh! M: que despacio trolita ahora sos mi putita!! C: ay ay ay Mientras le daba en cuatro le pega nalgadas hasta dejarle el orto rojo de tantas nalgadas. M: trolita. Alguna vez te rompieron el orto?? C: no M: entonces hoy es tu dia de suerte putit te voy a dejar sin poder caminar C: ayy enserio me lo vas a romper? M: si puta Entonces comienzo a lubricarle el culo con mi lengua y le meto un dedo para dilatar. Pero no me pude resistir entonces le meti el pingo de una. C: AYYYY HIJO DE MIL PUTA!!!!!!! M: te dije que ibas a ser mi putita jaja. Le comence a romper el orto de manera muy dura, despues de media hora haciendole el orto estoy por acabar, entonces le saco la pija de ojete y le pongo la pija en la boca, para acabarle ahi. La muy puta me comenzo a chupar la pija de una manera muy rapida que casi me saca la cabeza del pingo. Despues de un ratito le acabo en la boca y ella me muestra la lengua mostrando que se la trago toda, despues con su lengua me limpio toda la leche de la punta de la pija y tambien se la tragó. Despues ella se vistio y se fue pero antes de irse me dejo su tanguita para que la recuerde. Al otro dia fui a buscar mi moto al predio y ya no estaba, me la robaron pero valio la pena por cojerme a esa puta de cazzu. Bueno gente este fue mi primer relato espero que me dejen puntos culiados no sean ratones.

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CCarlita_transLv1· hace 60 dRelatos

El portero de la calle Helguera (trans)

En el 88 vivía en Nazca y Tres Arroyos. Cursaba el segundo año de Bachiller en el Instituto Santa Rita, que estaba a diez cuadras. Siempre iba por la calle Argerich derecho hasta Camarones, pero ese día, no sé porqué, decidí ir por Helguera. A las pocas cuadras se larga un chaparrón de esos que parece venirse el cielo abajo, por lo que busqué rápido refugio en la entrada de un edificio, esperando que pase lo peor. -Linda tormenta que se largó- escucho que me dice alguien a mis espaldas. Me doy la vuelta y lo veo, parado en la puerta, con una escoba en la mano. El portero. Creí que me iba a decir que me fuera, que no tenía nada que hacer ahí, pero antes de hacer siquiera el ademán de retirarme, me detiene. -Pará, que no te estoy echando- me dice. Se acerca, me mira de una forma que en ese momento, pendejo todavía, no supe evaluar bien, pero que hoy, con toda el agua que ha corrido bajo el puente, no dudaría en considerar lasciva. -Parece que esto va para rato...- repone con un suspiro de resignación. Amaga entrar al edificio, pero antes de hacerlo, se voltea y me dice: -No querés pasar, adentro vas a estar más cómodo, además está haciendo frío- Estábamos en invierno, y la verdad es que ya había empezado a castañetear los dientes. -Bueno, gracias- le digo, entrando al edificio con él, y aunque mi tono haya parecido casual e inocente, les aseguro que no fue así del todo. Desde hacía rato que había empezado a sentirme atraído por las personas de mi mismo sexo. Al principio fue algo confuso, aunque la certeza llegó cuándo, por casualidad, encontré una revista porno debajo de la cama de mis padres. Era la primera vez que veía una, pero en vez de sentir atracción por los cuerpos femeninos, las tetas, los culos, las conchas, lo que se llevaba toda mi atención eran las pijas. Unas pijas hermosas, soberbias, imponentes.  Obviamente con el tiempo comprendería que no todo era como lo retratado en aquella revista, pero aún así, el gusto adquirido aquella tarde ya no lo perdería jamás. Quería estar con un hombre, esa era la verdad. Cuándo me hacía la paja siempre fantaseaba con algún vecino o alguien que me haya cruzado en el camino, siempre más grande que yo, adultos, mayores, entendiendo quizás que para mí primera experiencia necesitaba a alguien que me guiara, que me enseñase el camino de entrada a ese mundo que ya había elegido. Y quiso el destino, el azar, que un buen día de junio, al tomar un camino distinto para ir al Colegio, me encontrase con aquel portero, que luego sabría que se llamaba Oscar, que tenía 42 años y estaba casado. No era un hombre atractivo, tenía unos kilos de más y yable había empezado a ralear el pelo, pero era un hombre, y eso era lo que yo buscaba, lo que necesitaba. Cruzamos el lobby, bajamos al sótano, y atravesando un pasillo, entramos al cuarto de las bombas de agua. Jamás podría olvidarme de ese recorrido, como me palpitaba el corazón en el pecho, la humedad que sentía en el calzoncillo. Estaba como en un sueño, en una de esas fantasías que elucubraba cuando me hacía la paja. El cuarto también servía de depósito, por lo que había diarios apilados, cajas de cartón desarmadas, artículos de limpieza, y a un costado, bien limpio y ordenado, un rincón que se había armado para sus descansos, con una silla y una mesa. Sobre la mesa, un termo y el mate. -Justo estaba por empezar a tomar- me dice, cebando uno e invitándome. Agarra una silla plegable, la abre y me la ofrece para sentarme. Mientras mateamos, nos presentamos, hablamos de lo que hacemos, él de su trabajo en el edificio, yo de mis estudios. Pese a una diferencia de edad de casi veinticinco años, mantenemos una charla amena, cordial, sin segundas intenciones, aunque flotaba en el ambiente esa sensación de anhelo, de querer pero no animarnos. Aquí es donde todo se mantiene en una nebulosa, como en los grandes momentos de la vida, cuando con el paso del tiempo vas idealizando ciertas situaciones. -¿Porqué no te sacás ese saco que debe estar todo mojado?- me sugiere en algún momento, entre mate y mate, refiriéndose al ambo del uniforme del colegio. Cómo los uniformes de esa época, era pantalón gris, camisa celeste y ambo azul. Y tenía razón, se me había mojado con la lluvia. Me lo saco y al no saber dónde dejarlo, él se levanta y lo extiende delante de la estufa, para que se seque, pero en vez de volver a sentarse, se coloca tras de mí y me pone las manos sobre los hombros. -Así está mejor, ¿no te parece?- me pregunta, sin hacer nada más hasta esperar mi reacción. -Sí..., mejor...- asiento tímidamente, con el nerviosismo lógico del momento. Empieza entonces a masajearme, despacio, con suavidad, deslizando sus manos incluso más allá de mis hombros. -¿Te gusta?- me pregunta en algún momento, acercando sus boca a mi oído. Asiento solo con un gesto, incapaz de pronunciar palabra alguna. Desde atrás me desabotona la camisa, sin que yo haga nada para evitarlo, y metiendo las manos adentro, me acaricia los pectorales, pellizcándome con una ternura deliciosa las tetillas. Seguro se debe de haber dado cuenta de la erección que me abultaba el pantalón, porque enseguida retira las manos y parándose delante mío, se las lleva a la bragueta. -¿Querés que la saque?- me pregunta. No lo dudo. -Sí- respondo sin ningún titubeó. Se baja el cierre, se desprende el botón, y con una mano extrae del interior del calzoncillo algo que, en ese momento, en el sótano de un edificio, me pareció lo más hermoso del mundo. No la tenía parada del todo, pero aún así me parecía enorme. Era la primera que veía, por supuesto, aparte de la mía, pero al tratarse de un hombre ya maduro, me resultaba todo más... Más largo, más gordo, más duro... Pone la silla al lado de la mía, se baja el pantalón hasta las pantorrillas y sentándose, me pregunta aquello que yo tanto estaba deseando: -¿Me la querés tocar?- -Sí, me gustaría- le dije, animándome a pronunciar algo más que una simple afirmación. -Que bueno- exclamó -Porque me muero por qué me la toques- Me agarra entonces la mano y la pone sobre su verga, haciendo que con los dedos envuelva todo su contorno. -Así...- me dice, indicándome como tengo que mover la mano, suave, acompasadamente, sintiendo como se va endureciendo y mojando. Extiende las piernas, echa la cabeza hacia atrás y me deja hacer. Le estoy haciendo la paja a un tipo, pienso, y no puedo sentirme más pleno y satisfecho, sabiendo además que lo estoy haciendo bien, no solo por sus jadeos y exclamaciones, sino también por lo dura que se le está poniendo. -Ahora escupite un poco en la mano y dame más fuerte- me instruye, ronco, jadeante. Lo hago, me escupo en la palma de la mano, se la vuelvo a agarrar, pajeándolo con más fuerza, con más entusiasmo, haciéndole chasquear la piel de la pija a puro golpe de muñeca. El tipo está como en trance, bufando de placer, hasta que parece tensársele todo el cuerpo y la leche empieza a salir a borbotones. Me aparto, me hago a un lado, pero no asqueado, sino sorprendido por la intensidad de la descarga. Yo nunca había eyaculado tanta cantidad de semen. Ni tanto ni tan espeso. -¡Que buena paja me hiciste, flaquito!- me elogia entre excitados suspiros. Yo me quedé ahí sentado, con la mano empapada de semen, la camisa desabrochada, sin saber que más hacer. Ya con más calma, agarra de debajo de la mesa un rollo de papel higiénico y me lo alcanza para que me limpie. No me lo pide, pero le limpio a él también la entrepierna. -Gracias...- me dice, mientras se levanta y se sube el pantalón. Yo hago lo mismo. -Podés venir cuando quieras, la próxima te la puedo hacer yo a vos- me sugiere, subiéndose el cierre de la bragueta. -¿Ya se la hiciste a alguien?- le pregunto, curioso, abrochándome la camisa. -No, pero tengo que devolverte el favor- se sonríe. Agarro el ambo, me lo pongo y salimos del cuarto de bombas. Afuera ya había dejado de llover y el cielo lucía azul y resplandeciente, al igual que mi ánimo. No fui al colegio, sino que volví a mi casa, flotando como en una nube, oliéndome todo el camino la mano, en la que había quedado impregnado el olor de su virilidad. Obvio que volví a lo del portero, pero eso ya se los cuento en el próximo relato.

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RRosroxLv1· hace 81 dRelatos

Culiada en lluvia

Quería compartir mí historia , es algo que no pude contar a otras personas por el hecho de ser una infidelidad y con alguien que comparte relación con personas de mí entorno. La situación es la siguiente , mí hermana tiene una amiga ,amiga de muchos años . Esta chica estaba en una relación con el tío de un amigo , yo y mí amigo nos conocíamos desde chicos así que siempre estaba yo ahí en sus juntadas familiares . El echo fue el siguiente era un sábado por la tarde , yo no trabajaba y no había nadie en casa , en ese momento yo vivía con mí hermana y un sobrino . Ese día había estado nublado todo el día pero no se había largado a llover , de un momento al otro tipo 17 se larga a llover con todo ,yo estaba en el comedor tomando mates y golpean la puerta . Abro y era ella ( la amiga de mí hermana, hago una breve descripción de ella .Una morocha muy linda , siempre bien arreglada , pelo lacio negro y sobre todo unas buenas tetas y un culo muy bien formado y redondo) estaba toda mojada por la lluvia ¿ Puedo entrar ? Me dice , yo un poco sorprendido por la situación si obvio le digo ( cabe aclarar que siempre andaba ella por casa , pero yo no tenía mucha relación, ni hablábamos tanto) Me explica que iba para la parada del colectivo que queda a una cuadra de casa y justo la agarró la lluvia , ella vive unas cuadras más atrás y le quedó más cerca mí casa . Entonces le traigo una toalla para que se seque , ella tenía puesto un top blanco,sin corpiño (se le notaban los pezones por estar mojada) y una pollera engomada negra ,nos sentamos , le ofrezco unos mates , afuera seguía lloviendo mucho .. Bueno pasados unos minutos ya empezamos a hablar y ella como que me empezó a tantear ,me preguntaba si seguía soltero , si andaba en algo , cosas así . En un momento me pregunta si le interesaban mayores que yo , yo tenía 20 y ella 30 . Le digo que si pero que nunca se me dio estar con una . Bueno nos quedamos sin agua y se levantó ella a poner la pava , me llama desde la cocina porque no la podía prender ( según ella ) y cuando voy me re encaro , me puso contra la pared y me empezó a besar , yo cómo que nunca me lo espere pero se la seguí , tenía mis manos en su cadera y ella me las bajo hasta su cola .. me besaba y me mordia los labios , la pollera se le empezó a subir , agarro mí mano y la llevo por debajo de su pollera empece a pasar mí mano por su cola y de a poco a acariciar la zona de su clítoris , ella me manoseaba el bulto a esa altura ya bien duro . Corrí un poquito la tanga y le metí un dedo , ella me bajo el pantalón y me la empezó a chupar , la chupaba demasiado bien , sabía muy bien como hacerlo cuando la chupaba pasaba bien la lengua por toda la cabeza , por toda la pija y los huevos .. ¿ No me vas a llevar a la pieza ? Me dijo (me re dominaba ) fuimos para la pieza no tardó nada en sacarse la ropa , y ponerse en 4 para mí . Un culo tremendo , una tanga blanca que solo corrí para un costado . ¿Me vas a coger nene ? Me dijo , se la metí y yo estaba demasiado caliente , habré estado 5 min dándole y ya sentía que me venía, ella no había ni arrancado . Me vengo le digo "ni se te ocurra sacarla cuando acabes me respondió" , no pude contenerme y acabe . Yo re avergonzado por haber durado poco . Ella me tiró a la cama y me empezo a besar , la vamos a poner dura de nuevo nene me dijo . Bajo y empezó a chuparla de nuevo .. lo hacía tan bien , limpio toda la leche que tenía de antes , la puso dura de nuevo en unos minutos . Me dice ahora te voy a coger yo , y se subió arriba , unos movimientos tenía la negra , movía la cadera de adelante hacia atrás y pegaba unos muy buenos sentones en mí pija . Yo no podía creer que todo eso estaba pasando , sentía que me iba a ordeñar la pija con cada senton. Después la puse abajo y le empecé a dar yo, ella ya más caliente gimiendo y pidiendo más , se acariciaba las tetas y me miraba , me agarraba de la cadera y me apretaba fuerte contra ella "cógeme más " " más fuerte" y gemia mucho, en eso siento que mí pija estaba mojada , y cuando miro estaban las sábanas mojadas . Ella había acabado , nunca había echo acabar a una mujer hasta ese momento. Se me ocurrió bajar y le encantó , empece a pasar mí lengua por su clítoris de arriba abajo suavemente y después a comerme su conchita, limpie todo con la lengua .Me encanto , se me ocurrió meterle un dedo en el culo , no sabía si iba a reaccionar bien y no dijo nada , entonces baje más con la lengua y empece a hacer círculos con la lengua en su ano , creo que le gustó mucho me acariciaba la cabeza y la apretaba . Ya que se recuperó me dijo ¿me vas a hacer la colita ? Y se me puso en 4 nuevamente , yo abrí su culo y seguí pasando lengua , se lo deje con mucha babita . Cuando la penetre fue suavemente y ella ya se quejaba un poquito. Y así empecé a moverme de a poquito y ella gimiendo (la cola no tenía mucho uso) y cada vez más rápido , hasta que ella también empezó a mover la cola a mí ritmo , empezaron los chirlos en el culo , se lo deje colorado . Ella empezó a decirme cógeme más fuerte pendejo , dame más duro. Ya en ese momento cogiendo más y más rápido me entraron las ganas de venirme , trataba de pensar en otra cosa pero ya no podía contenerme y en eso senti unas gotas que me salpicaron y era ella viniendose una vez más pero seguía gritando no "pares por favor " cógeme pendejo " y seguí todo lo que pude hasta que ya no pude contenerme y me vine dentro de su culo . La saqué y ella vino directo a tomarse la leche que quedó en la pija . Para ese momento había pasado como una hora y media .Cuando se fijó en su celular había unas llamadas perdidas de su pareja , me dijo la pasé muy bien con vos . Si querés que se repita vas a tener que comer callado .

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