#Espia
Fotos, gifs y packs de Espia subidos por la comunidad.
La mama de mi mejor amigo 4
Cuatro Tito llego como era ya una costumbre un sábado por la mañana, todavía estábamos desayunando cuando toco el timbre de la puerta. Por lo que apresurándome le fui a abrir, pero apenas lo hice un mensaje me llego al celular. Al verme intento saludarme pero no prestándole atención intente ver quien me había escrito, no obstante apenas vi quien era. Rápidamente apague el aparato. Fastidioso rápido puse mala cara, a lo que mi mejor amigo percandose de mi expresión me pregunta con curiosidad – era, ella no es cierto? Cintia era mi casi ex novia, era una chica de mi edad que iba a un curso diferente al colegio que yo y Tito asistimos, era una chica preciosa que lamentablemente tenia un problema y es que era bastante celosa. Por lo que varias veces tuve que aguantar una escena de celos que de verdad ya me habían cansado, así que la última vez que pasó yse puso espesa. Quise ponerle un alto y aunque quería mucho a Cintia, tuve que cortar con ella. Desde entonces no ha dejado de mandarme mensajes diciendo – que quería hablar conmigo, para así poder arreglar las cosas entre nosotros. Realmente no sabía que hacer, por un lado me gustaba estar con ella. Pero por el otro me embolaba que estuviera todo el tiempo,intentando acusarme de algo que no había hecho. Intentando no darle mas rodeos al problema dejo que Tito avance y una vez que llega a el comedor, saluda primero a mi padre.Continua con mi hermanita y finaliza dándole un suave beso en la mejilla a mimadre. Esto hizo que ella soltara rápidamente una gran sonrisa, pero acostumbrado a que ella sea tan optimista. Trato de no darle mayor importancia. Vamos siéntate que te paso algo para que desayunes –comento mi madre con todo maternal, a lo que Tito acomodándose a un costado de mi padre le suelta – no es necesario que se moleste, comi algo antes de venir. Mi madre como si estuviera mirándome a mi, réplico agregando– tienes 19 años y estas solo, así que me imagino que clase de cosa te llevaste a tu boca – claro que mi madre hacia referencia a la comida chatarra que mi amigo de seguro consumía. Poniéndose colorado Tito no argumenta nada mas y viendo como mi madre se pierde en la cocina, terminamos con el desayuno. El resto del día tanto Tito como yo nos pusimos las pilas con un proyecto que debíamos terminar para nuestra clase de biología,siendo muestro último año en la secundaria queríamos terminarlo bien. Por lo que mientras estábamos en ello, sólo paramos para almorzar a mediodía. Luego de comer estábamos descansando un rato, hasta que nuevamente sono mi celular y sabiendo quien era. No quise atender. Al ver esto Tito me pregunta – hasta cuando piensas seguir así? Hasta que me deje en paz supongo – le aclaro, pero al parecer este no quería dejar el tema. Ya que insistiendo me dijo – porque no te juntas con ella y hablas, tal vez así o se arreglan o logras terminar con ella definitivamente. Sonando sabio su consejo me pongo a pensar que hacer por unas cuantas horas, hasta que decidiendo. Le pregunto sin más – crees que puedas acabar el proyecto tu solo? Claro – me indicó a la vez que agregaba – pero a donde vas tú? Voy a seguir tu consejo – le aclare – voy a verla y depende de que me diga, veré que hago. Estando de acuerdo conmigo, tome una campera debido al frío que hacia afuera y despidiéndome de él. Salgo al pasillo y cuando pasó por el cuarto de mis padres, veo que mi madre está ingresando a su baño con su bata puesta. No diciéndole nada paso en silencio y siguiendo mi camino, bajo las escaleras. Ya en la sala veo que mi padre también se prepara para salir también, a lo que preguntándole a donde iba. Escuche cuando este me dijo – tengo asuntos que arreglar con Simón, cosas del estudio. Al escucharlo me quedo callado, pero recuperando el habla le preguntó – me puedes llevar? Tito Apenas escucho el auto del papá de mi mejor amigo alejarse me incorporó y observando al vehículo alejarse por la ventana de su habitación voy directamente hasta la puerta, una vez fuera me encaminó hasta lograr llegar al cuarto de su hermana y con cuidado termino de acercarme con la intención de ver que hacia. En un principio y como habíamos acordado el día anterior con Susana, me iba a comportar correctamente. Pero cuando recibí como todos los días una imagen pornográfica de ella y su esbelto cuerpo posando desnuda en su cama de matrimonio, la razón se fue por el caño y deseando quedar con ella estaba buscando una chance para tenerla conmigo. Una que gracias a mi suerte llego, sin planear nada. Ya allí pongo la oreja detrás de la puerta y no escuchando ningún tipo de sonido, abro un poco la misma y comprobando que Mara duerme tranquilamente. De inmediato voy en la búsqueda de la mujer que prácticamente esta en todos mis sueños eróticos. Primero trate de localizarla en su cuarto, pero al no encontrarla ahí escucho de repente como vienen ruidos de su baño privado. Imaginándomela de inmediato desnuda dirijo mis pasos hacia ese lugar y abriendo un poco la puerta, me pongo a espiarla como si fuese un auténtico enfermo. Al instante la veo que está casi con el cuerpo entero sumergido en el agua y tomando lo quesería un baño de tina, pero dejando a su vez expuesto una parte de su cuerpo que mas me enloquece. Ya que sus pechos parecían estar flotando por fuera del agua, al verla me adentro con sumo cuidado y mientras la veía disfrutar del agua con los ojos cerrados. Con rapidez y sigilo empiezo a desnudarme. Ya en bolas y con la excitación al máximo me acerco a ella muy lentamente y una vez que estoy cerca, le suelto con una voz triunfal y altanera – se que no sabes que desayuno regularmente, pero yo si se de algo que te gustaría probar todas las mañanas. Apenas me escucha abre sus ojos con profundo pánico,sentimiento que solo aumenta cuando me ve completamente desnudo y totalmente empalmado a su lado. No pudiendo creer lo que estaba pasando, soltó al instante muy asustada – estas loco? Al verla con esa expresión de puro pánico me agacho y mientras aprovecho de tocar uno de sus pechos con uno de mis dedos, le suelto para intentar calmarla – tranquila, Román y tú marido se acaban de ir juntos. Haciendo caso omiso de mis palabras, agregó con miedo y furia – igual eso No te da derecho a aparecer de forma repentina en mi baño y desnudo como estas. Tenia el mismo tono de mi madre cuando se enojaba conmigo, a lo que riéndose por tener ese pensamiento. Intento darle un beso, pero ella esquivandome, me suelta con evidente enfado – deja de jugar Roberto,aunque mi marido e hijo no estén puede regresar en cualquier momento, fuera deque Mara todavía está en la casa. Ella está en su cuarto durmiendo como un tronco – le amoneste,mientras agregaba – no pongas esa cara, ellos regresarán tarde. Y como estas tan seguro de ello? – acotó de inmediato,a lo que sonriendo le respondí – simplemente tengo esa corazonada – en realidad antes de que saliera le dije a Román que me contase antes de volver, como había terminado todo y sabiendo que tardaría, me sentía seguro de que cumpliría su palabra. Dicho esto no le doy tiempo de pensar mas y acercando mis labios a los suyos, la beso como si nada más en el mundo importara. En un principio intento resistir a la caricias que le daba con mi boca, pero no dejando de insistir logré colar mi lengua dentro de la misma y comenzando un pequeña batalla de voluntades. Conseguí que al final yo saliera victorioso. A esa altura mi amante ya estaba casi entregada, por lo que incorporándome deje mi pene a la medida de su boca y hablándole suciamente, le dije – vamos puta, chupa bien que se cuanto te gusta hacerlo. Hasta un par de meses atrás descubrí el lado más salvaje de la madre de Román, al principio nuestros encuentros eran más que todos calmados y llenos de pasión. Pero se daba cada vez mas frecuentemente que a la madura le gustaba el trato fuerte, le encantaba que la hablará suciamente y hasta le excitada que la tratase como a una cualquiera y a mi que decir. Debía admitir que darle ese tipo de trato, me encendía de tal manera que terminábamos cogiendo tan demencialmente, que parecíamos ser auténticas bestias en celo. Se notaba que mis palabras la habían calentado ya que poniendo la sonrisa de una golfa se arrodilló en la bañera y luego de menearme la pija un par de veces, sin más quejas se metió mi cipote directamente dentro de su boca. Apenas siento la calidez que invade todo mi pene aguanto las ganas de correrme, no obstante y una vez que recuperó el control de mis sensaciones me posesión de su cabeza y aferrando con ambas manos la parte trasera de su cabeza. Lentamente comienzo a cogerme su boca, al instante sonidos indecentes resuenan en el baño, pero encantado de escuchar como su boca se traga todo mi pene no dejo de cogérmela. Como ya estaba acostumbrada ella aguanto mis acometidas sin problema alguno, dejando que mi falo llegue directamente hasta su garganta. A lo que sintiendo muy rico, era inevitable que mi primera corrida estuviera a punto de llegar. Pero antes de tener ese placer escucho como el sonido de un celular empieza sonar, a lo que liberando mi presa veo que me mira al son que me suelta – es el mío. Incorporándose veo que se levanta y mientras noto como las gotas de agua recorren todo su cuerpo, sale desnuda como esta. Pero antes de salir del baño toma su bata al son que me dice antes de salir – quédate y manten la puerta cerrada. Haciéndole caso me quedo en silencio parado y desnudo,pero para mi suerte solo se perdió un par de minutos ya que regreso con el aparato en su mano escucho que soltaba – porque no me lo dijiste cariño? En silencio espero la respuesta del otro lado y mientras me miraba no perdí mi oportunidad, ya que de inmediato me levanté y acercándome a ella me arrodilló en su delante. Sabiendo que estaba hablando con el padre de mi mejor amigo, no me importó y mirando el tesoro que tanto andaba buscando tome la cinta de su bata de baño y deshaciéndome de ella. Abro la bata de paren par. De inmediato veo como su depilada concha se encuentra casi a la altura de mi boca y mientras que sus labios vaginales sobresalían, sabia a su ves que estos escondían una perla que se halla dentro de su concha y que yo ansiaba tocar con mi boca. Tragando el nudo que se me había formado en el pecho, coloco mis manos sobre su cintura y acercando su pubis a mi cara.Enseguida le hundo la lengua en el centro mismo de su ser. Apenas ingresa mi lengua la meto hasta donde no mas puedo y excavando dentro suyo, muevo la misma con bastante maestría hasta lograr hallar un pequeño botón que es claramente su clítoris. El mismo no es de gran tamaño, pero le produce tal gusto a mi hembra, que ahogando un gemido le pregunta a su marido reprimiéndose – entonces iras en busca de Román y volverán juntos a casa? La situación era demasiado morbosa, ya que mientras la madre de mi mejor amigo hablaba con su padre, yo le practicaba sexo oral sin que él se diera cuenta. Eso extrañamente me calentó mas, por lo que siguiendo con mi juego vuelvo a atacar se botón de placer y mientras está vez no le doy paz a la madre de mi mejor amigo, muevo de tal forma mi lengua que inevitablemente logro que tenga su primer orgasmo. No pudiendo contenerse arquea su cuerpo y mientras lo hace deja a mi costado la bocina del celular, por lo que escucho perfectamente al padre de Román preguntar – cariño estas bien? Pasando los segundos se recupera del orgasmo que le provoque y poniendo de nuevo su celu sobre la boca, le escucho decir – lo lamento amor,es que pensé que Mara me estaba llamando. Hablando por algunos segundos mas, termina por cortar el llamado y mirándome como una autentica trola. Termina de desprenderse de la bata que cae al suelo, una vez allí se pone contra la pared a la vez que apoya sus manos sobre el frió cerámico del lugar y mientras arquea su cintura y abría bien sus piernas me suelta con picardía – que esperas pendejo, no que querías comerte a esta hembra, pues aquí esta y es toda para ti. Totalmente excitado siento como mi pene da dos pequ
Siete madres desesperadas
Ellis, Aisha Estoy en el hospital Saint Memorial, pregunto por mi hijo, me han llamado diciéndome que lo traían aquí, que había sufrido un accidente compitiendo con unos amigos en un circuito muy peligroso en la montaña. Por fin lo veo, está intubado y hablo con el doctor, él me da la terrible noticia, no va a poder caminar. Cuando vuelve en sí, lo abrazo, lo beso, ambos lloramos, ¡está vivo! Su novia también viene a verle, es buena chica, llora cuando se saludan, ya fuera le comento la terrible noticia, llora más, se derrumba. Me dice que le quiere mucho y que no lo dejará. La consuelo, no es momento para hablar de ese tema. Pasan seis meses, Theo no acepta su nueva situación, discute conmigo, discute con su novia, discute con los que tratan de ayudarle. Un año más tarde explota, rompe con su novia, me saca de quicio, no hace nada en todo el día, se le ve cabizbajo. Intento hablar con él, pero no me quiere, rehúye hablar. Esta noche le he preparado un baño, eso le relaja y le ayuda a dormir. El único inconveniente es que tengo que ayudarle a meterse en la bañera con el agua lista y luego aclararlo, secarlo y ayudarle a salir. Todo un poco aparatoso, pero bueno. Se que no le gusta que lo vea desnudo, por eso trato de hacerlo lo más natural posible tapándolo cuando puedo con una toalla. Cuando está metido dentro con cuatro dedos de espuma, por fin hablamos. — ¡Gracias mamá! Últimamente no te las doy. — Gracias hijo, es cierto, últimamente no me las das. — Creo que tengo que cambiar, ¡lo haré mamá! — Eso está bien hijo. Él echó un poco más de agua caliente. — El otro día me encontré a Brooke comprando, me preguntó por ti. Theo no tuerce el gesto, aún le duele hablar de ella. — Creo que deberías llamarla. Insisto sin obtener respuesta. — No quiero hablar de eso mamá —me dice. — No se hijo, ella parecía querer verte. Sigue sin mirarme. — Ya sé que me meto donde no me llama, pero te quería Theo, ¿por qué rompisteis? — ¡De verdad quieres que te lo diga mamá! —protesta alterado. — Son cosas vuestras, no tengo porqué saberlo. — Bien, pues te lo diré, lo dejamos porque no se me levanta mamá, nunca podré hacerlo con ella, ¿entiendes? Rompe a llorar, le consuelo arrodillada en la bañera junto a su cabeza. — El doctor dijo que nunca se sabe, hay gente que pasado un tiempo tras la lesión sienten en esa parte. Le digo para mantener la esperanza. — Creo que no es mi caso mamá —se lamenta. Le froto la espalda y se relaja, luego le sigo frotando el resto del cuerpo, hoy no le importa que lo haga, le froto las piernas y voy subiendo, sé que no siente nada, pero hay que lavarse. Echamos el agua fuera y lo aclaro, ahora está desnudo completamente, cuando siento que necesito hacer pis al levantarme, no aguanto más. Así que se lo digo y lo hago, me bajo las braguitas y me subo la falda discretamente, me siento en la taza y el pipí cae con fuerza, luego me seco con un poco de papel mientras mis bragas están a mitad de mis muslos, lo tiro, me las subo y dejo caer los pliegues de la falda. Entonces descubro a Theo mirándome. — ¡Me estabas espiando! —le sonrío. — ¡No no! —contesta poniéndose colorado. Me acerco risueña dispuesta a hacerle cosquillas y entonces lo veo, creo que él ni se había dado cuenta aún, lo mira y sorprendidos ambos nos miramos. Su pene se ha puesto erecto, tiene una buena erección diría yo. No sé qué decir y él tampoco, finalmente se pone colorado y lo admite. — Perdona mamá, ¡no sé que me ha pasado! — No hay nada que perdonar Theo, ¡mira, ahí está tu erección! —exclamo sonriente. Vemos que empieza a bajársele entonces no lo pienso se la cojo y comienzo a movérsela. — ¡Pero mamá, qué haces! —me grita intentando apartar mi mano avergonzado, casi ni se atreve a tocarme. — Tenemos que ver si esto se mantiene Theo, vamos, ¡hazlo tú! —le ordeno. La suelto, Theo lo intenta, pero veo como me mira de reojo, se avergüenza de que lo vea hacerlo. — ¡Vamos Theo, ha sido el principio, ahora cuando estés en tu cama inténtalo, piensa en algo que te excite! ¿Lo harás? — Bueno, lo intentaré mamá. No hablamos más, le ayudo a salir, lo visto y se va a dormir. 2 Desde lo de anoche no hemos vuelto a hablar del asunto, hoy en la cena saco el tema y Theo me rehúye de nuevo la conversación. — Vamos Theo, ¡no pasa nada hombre! Soy tu madre, puedes confiar en mí. — Lo se mamá, pero aún me da vergüenza, no sé por qué se puso dura anoche y no he conseguido repetirlo. — Bueno no importa Theo, ya volverá, quien sabe, ¿te preparo el baño? — Está bien mamá. De nuevo en la bañera, le froto la espalda y repito el ritual de ayer lavándolo, Theo se relaja y me deja que lo acaricie, llego incluso a rozar con la manopla su miembro, pero este no despierta. Entonces recuerdo, pis me viene a la mente. Voy al váter y me bajo las braguitas, hago un poco de pipí, me levanto y me limpio, lo hago disimuladamente, pero me tomo mi tiempo, miro a Theo y él me mira, entonces me subo las bragas muy despacio, las ajusto a mi culo y me dejo caer la falda. Me acerco a Theo y ambos miramos abajo. Hoy no ha surtido efecto. Me niego a rendirme, me pongo delante de Theo y me levanto la falda, me nuestro desnuda ante él, me giro y lo vuelvo a mirar. Permanecemos en silencio. — Sabes Theo, a veces me masturbo, no puedo evitarlo, desde tu accidente no salgo con hombres, no te sientas culpable, no lo necesito, cuando me toco me doy mucho placer. Le digo con la falda levantada delante suyo. — Vamos mamá, ¡me da mucha vergüenza! — ¿Tú ya no recuerdas lo que se siente al meneártela Theo? ¿Tú lo hacías verdad? ¿Pensabas en Brooke? Le atosigo a preguntas mientras le muestro mis muslos desnudos y metiéndome las braguitas en la raja de mi culito me giro para que me vea. — Guardo un buen culo aún de mi juventud, siempre lo tuve bonito, ¿no crees? —le pregunto. — ¡Mamá, esto no me ayuda mucho! — Bueno hijo, ¡al menos tenía que intentarlo! ¿No? —protesto. Tiro el agua y lo aclaro, lo seco y le ayudo a salir y a vestirse. Vamos a su cuarto y se acuesta. Me siento en su cama y entonces noto que se está fijando en mis pezones. Se me ha n puesto duros y manchada por el agua, no me he dado cuenta de que mi camiseta se ha pegado a uno de ellos y se transparenta un poco. Entonces meto la mano entre las sábanas y, ¡ahí está de nuevo! Theo tiene una media erección, no lo dudo, le meto las manos en los calzoncillos y a flor de piel se la muevo. Tiro de la sábana y se la saco, Theo la mira asombrado y me mira a mí. Tomo su mano y la poso sobre mi pecho mojado por el agua, no llevo sujetador, para dormir me lo quito y sólo llevo la camiseta. — Mira qué duro mi pezón, te imaginas que soy Brooke y estoy aquí contigo, ¿eh? Le insinúo y sigo masturbándolo. Me levanto la camiseta y me la saco por los hombros, sin perder un segundo empuño su pene y sigo moviéndolo. — ¿Puedo? —me pregunta Theo refiriéndose a mis pechos. — ¡Claro, tengo una idea mejor! Me inclino y le pongo uno en la boca. — ¡Chúpamelos Theo, como cuando eras bebé y mamabas de estos pechos, vamos no te avergüences hijo! Siento como lo hace, es una sensación extraña pero placentera, sigo meneándosela, su erección es cada vez mayor, está realmente tiesa. Siento que se estremece, al menos su torso lo hace, su pene empieza a soltar andanadas de semen que sube y vuelve a caer manchando mi mano, su pelvis, los muslos y su barriga. Nos quedamos anonadados mirando el espectáculo, se la estrujo y tomando una toalla lo limpio. — ¡Qué has sentido! —le pregunto emocionada. — No sé mamá, no ha sido un orgasmo exactamente, pero: ¡me ha gustado! —concluye sonriente. Le doy las buenas noches y me voy a mi cama. La noche aún no ha acabado para mí, me acaricio mi sexo, estoy tan excitada y caliente que me deleito largo rato aproximándome al orgasmo y retrasándolo hasta que me corro por todo lo alto. ------------------ o -------------- SieteMadres Desesperadas cuenta la historia de siete madres que por distintas razones mantendrán sexo por y a veces con sus hijos. Lo que habéis leído aquí son dos de los cuatro capítulos que se dedican a cada una de ellas, hasta hacer un total de 28 de los que consta la novela...
Una sorpresa que cambio mi vida
Siempre que iba a lo de mi novia le avisaba de ante mano por mas que yo tenia una llave para entrar. Ya que ella vivía sola, pero nunca me atreví a invadir su espacio entrando a su casa sin dar aviso previo, hasta que una tarde Salí antes de trabajar y decidí pasar por su casa sin avisarle ya que mi trabajo queda a 3 cuadras, al llegar noto que esta todo cerrado, golpeo y no salió nadie por lo que decido entrar para para ir al baño e irme. Una vez dentro de su casa me dirijo al baño por un pasillo el cual tiene su habitación a la derecha y el baño al fondo, al llegar a su habitación noto q la puerta esta entre abierta y se escuchan gemidos y una respiración agitada, no dude en espiar y lo que vi me cambio la vida, era ella en 4 patas con su mejor amigo garchando como toda una puta y para mi sorpresa no sentí nada de enojo al contrario me gusto verla así y me exite muchísimo a lo q decidí quedarme a ver todo hasta el final: Ella- dámela así bien fuerte por la cola papi como el cornudo no me la da. El- ¿te gusta mi pija? Ella- si la tenes enorme, llenale la cola a tu putita. El-¿sos mi putita?. Ella- si soy tu putita, me encanta que me cojas. Yo estaba de tras de la puerta escuchando y viendo como se la garchaban a mi novia y mi pija ya no daba mas a lo q comencé a pajearme ahí no mas, ellos seguían garchando hasta que el le dice a mi novia: El-gorda trola me acabo Ella-sii llenale la cola a tu gorda trola , dale papi . El le metió unas embestidas dejándole toda la leche a mi novia adentro del culo mientras ella gemía como toda una puta, yo deje de masturbarme para no acabarme encima y me quede con la pija a mil y en lo q ellos se vestían corrí a la entrada y me fui a la vereda espere un rato y volví a golpear la puerta y me atendió mi novia toda con una carita de feliz recién cogida y me dio un pico que me dejo la pija al palo y me dice: Ella-como esta ese muñeco( me manotea el bulto). Paso a su casa y se escuchaba la ducha. Ella- vino un amigo a bañarse por q esta sin agua en su casa , espero que no te moleste. Yo- no esta bien, no pasa nada Nos pusimos a hablar hasta q salió de la ducha su amigo se vistió y se fue y no aguante mas y le conté q la había visto garchando con su amigo pero q esta todo bien que me encanto que la quería ver mas seguido (y mi pija se ponía cada vez mas y mas dura ) y me dice: Ella- que bueno que no te moleste por q ya venimos cogiendo hace dos meses así y me encanta, pero tu pija me enamora y mas como esta ahora. Mi pija estaba mas dura q nunca y cuando me dijo eso la agarre de la cintura le subí el vestido le corrí la tanga y callo una gota de leche de su cola recién hecha, ni lo dude y se la mande por la cola enlechada por su amigo mi excitación era cada vez mas y la puse culo para arriba en el sillón y se la di con todo y ella gritaba como puta otra vez pero esta vez conmigo y me decía: Ella-cojeme amor cojeme que me encanta, me encanta q me la metas así bien profundo Yo- dale puta de mierda pedime mas Ella-así amoor, como te gusta coger putas ajenas , me encanta ser tan trola. Se la di con todas mis ganas que me acabe y le rebalse el culo de leche y enseguida como terminamos de coger me la chupo hasta hacerme acabar de nuevo pero esta ves toda en su cara y en sus enormes tetas. Esta historia paso hace unos años cuando vivíamos separados, pero ahora que vivimos en la misma casa me encanta que invite a su amigo para coger por mas q yo este ahí presente ya que me encanta ver como se la garcha ya que después es mi turno y me encanta coger a mi novia arriba de sus fluidos y los de su amigo. Gracias por leerme y espero q les haya gustado mi relato.
Día de los enamorados
fue un 14 de febrero hace unos años. habíamos planeado ir a un parque con mi novia. es un parque muy grande que tiene varios sectores algunos con mas gente y otros mas solitarios. decidimos ir al lugar mas solitario ya nos gustaba mandarnos manos entre beso y beso. aun eramos vírgenes ambos por lo que estábamos muy calientes. estaba llegando cuando recibo un llamado de ella llamado: -amor donde estas? -estoy viajando bebe y vos? -ay es que se me hizo tarde, así que no te apures mejor nos vemos a las 16hs (una hora mas tarde) -esta bien amor te veo a esa hora. tenia tiempo, así que al llegar compre un ramo de flores y decidí ir a esperarla en un banco. total ya estaba ahí. ya casi llegando veo a lo lejos que ella estaba en ese banco pero con otro chico al lado. ella vestía unas calzas grises muy pero muy apretadas. (siempre que nos veíamos las usaba ya que se facilitaba mas el contacto con su conchita y culo) Me quede parado a lo lejos mirando a ver que pasaba. al principio solo se veía que estaban hablando separados normal. ella se reía mucho con el. desearía saber que hablaban en ese momento. los minutos pasaban y la cosa había cambiado. repentinamente ella se puso de pie se subio la calza casi hasta pasar su ombligo y se sentó en sus piernas. a pesar del calor sentí todo mi cuerpo frío al ver eso. ellos se estaban besando y ella lo abrazaba por encima de sus hombros. quizás en señal de que le gustaba el beso. pasaron unos 10 minutos de besos y ellos dos se pararon y el se la llevo de la mano hacia un lugar "secreto" del parque. donde hay una garita de seguridad de cemento abandonada (lugar que se sabe es usado para ir a petear, culear e incluso se usa como baño) decidí ir y acercarme lo mas posible para ver que estaban planeando. ellos entraron al cuartito y yo me acerque. el lugar esta muy deteriorado por lo que tiene algunos huecos en la pared asi que aproveche para espiar. cuando miro el estaba contra la pared y ella encimada besándolo muy apasionadamente por lo que se escuchaba (sonido de su saliva) el la tenia agarrada del culo con las dos manos apretándoselo como si estuviera amasando. en un momento páran de besarse y el pregunta "y el cornudo de tu novio?" y ella le responde casi sin dejar de besarlo "le dije que venga mas tarde jaja" el dice "bueno le vas a dar besitos con sabor a pija y leche entendiste?" ella responde ya un poco agitada un casi gemido "ajah..." inmediatamente ella se agacha y comienza a desabrocharle el cinturon y el pantalón. se lo baja hasta las rodillas lo mismo con su boxer y comenzo a chuparle la pija. el tipo con los ojos cerrados la agarraba del rodete en su cabeza y la hacia chupar con velocidad. por momentos ella daba arcadas y tenia que parar para respirar. y asi una y otra vez. la accion no duro mucho ya que es peligroso porque podian descubrirlos asi que el la agarro y la puso contra la pared rápidamente. yo creí que se la iba a cojer pero no. simplemente le bajo la calza hasta las rodillas y su ropa interior hasta casi la mitad de sus muslos. y comenzó a pajearse por momentos le frotaba la cabeza de la pija por los labios de la concha de mi novia mientras se besaban frenéticamente. ella con sus manos agarro su ropa interior y la estiro hacia los costados hasta que el largo todo ahi. fue mucha leche (mas dela que yo puedo largar) en su bombachita. ella cuidadosamente se la subió para luego acariciarse por arriba de la tela para que la leche se le pegue aun mas. el le subió la calza a su gusto. y volvió a besarla. "ahora anda a pasar el día con el cornudo pero con mi leche ahí presente sin que el lo sepa" le dijo en tono dominante. ella agitada aun solo asintió con la cabeza. ellos salieron y se fueron. no me vieron ya que estaba atrás de la pared contraria a la salida. llegue a verla, le di las flores y le pregunte porque la demora. a lo que me respondió "no había comido nada y se me hizo tarde hasta que me hice una merienda" le respondí "y que merendaste?" y ella pensando que yo no sabia irónicamente me respondió "comi unas galletitas y me tome la leche" el día termino normal. pero con mi corazón roto.
Mi novia y su culo irresistible 😏
Hoy les voy a relatar una de las historias que nos ha pasado no hace mucho tiempo y que nos pone muy calientes solo con recordarla. Por suerte nunca había tenido problemas con los autos que tuve. Es cierto que nunca fui de usarlos mucho y que los cambiaba con pocos kilómetros, así que no sabía lo que era llevarlos al mecánico, solo a los Services oficiales. Pero como en todo, siempre hay una primera vez. Un sábado por la mañana habíamos decidido ir a visitar a unos familiares que viven a unos 100 kilómetros de distancia. Pero tuvimos que suspenderlo, el auto no quiso arrancar. Nunca imaginamos que la amargura y bronca de ese momento, iba a terminar en una de las situaciones más excitantes que hemos vivido. Mientras mi esposa telefoneaba a los familiares para explicarle lo sucedido yo salí en busca de alguien que nos pudiera solucionar el problema. Hacía unos meses se había instalado un taller a unas 3 cuadras de casa. No tenía ninguna referencia de ellos pero la verdad que tampoco conocía otro lugar, así que me dirigí allí en busca de ayuda. Al llegar me sorprendió ver lo grande que era y la cantidad de autos. Ocupaba una superficie enorme y había como 10 personas trabajando entre la parte de mecánica y de chapa y pintura. Apenas crucé la puerta de entrada del taller un muchacho me recibió: – Mi nombre es Carlos, ¿en que puedo ayudarlo señor? me preguntó muy amablemente. Carlos tendría alrededor de 35 años, de tez morena, de contextura delgada pero bastante musculosa. Estaba vestido con una camiseta sin mangas color blanca y un pantalón gris, ambos llenos de manchas de grasa, lo que le daba un aspecto bastante desagradable. – Hola, mi nombre es Jorge y desearía hablar con el encargado, dije. – Sígame por favor. Atravesamos todo el local hasta llegar a una pequeña oficina que se encontraba al fondo. – Tome asiento que ya le aviso al patrón. Le agradecí y me senté en una silla que estaba detrás de un escritorio lleno de papeles, revistas de mecánica y algunas herramientas. La oficina era típica de un taller. Estaba “decorada” con pósters de autos y principalmente de mujeres desnudas en poses muy sexys. Me detuve en una morocha que estaba de espaldas sacando el culo para afuera. Imaginé cuantas pajas se habrían hecho los mecánicos con ese póster y automáticamente se me apareció la imagen de mi esposa en esa posición parada delante de los mecánicos. Un terrible escalofrío recorrió toda mi espalda a tal punto que tuve una erección inmediata. ¿Que pedazo de culo eh?, escuche detrás de mí. – Como pude recuperé el aliento y gire la cabeza para ver quien era. – Hola como le va, soy Oscar, el encargado del taller, me dijo mientras me tendía la mano. – Jorge, mucho gusto. Oscar era un tipo rústico de unos 50 años, muy fornido, cabello bastante largo y como Carlos, tenía las ropas llenas de grasa. – Y, que me dice, tremendo culo, ¿no le parece? – Si claro, dije yo, sin poder sacar a mi mujer de la cabeza. – Me encantan las morochas, son todas putas, rió Apenas sonreí. Que mal momento le haría pasar si como respuesta le dijera que mi esposa es morocha, pensé y volví a sonreír. – Bueno, ¿que puedo hacer por usted?, prosiguió – Mire Oscar, vivo acá a tres cuadras y hace un rato intente arrancar el auto pero no pude, quería preguntarle si es posible que fuera alguien a ver de que se trata el desperfecto. – Sabe que pasa los sábados cerramos a las 2 de la tarde y estamos tapados de trabajo, lo vamos a tener que dejar para el lunes, me dijo. – Que macana quedarme todo el fin de semana sin el auto. Bueno pero si no hay remedio, paso el lunes, gracias igual, le dije mientras le tendía la mano. – A ver, me puede esperar un momento que le entrego el auto a un cliente y como favor se lo veo yo. – Le agradecería mucho. Mientras esperaba volví a observar el póster y nuevamente imaginé a Marce en esa foto exhibiendo su hermosa cola y yo ahí disfrutando como la deseaban. – ¿Veo que lo pone loco ese culo?, escuche detrás de mí. Era Oscar que había regresado y me hacía volver a la realidad. – Me voy a poner celoso, es mi culo preferido, rió, mientras le daba un beso al póster. – Sonreí. – Como me gustará esta puta que acá tengo dos pósters iguales, dijo. – Tome le regalo uno, prosiguió, mientras me entregaba una lámina enrollada. – No, esta bien, gracias – Tome hombre, es un regalo de la casa. – Bueno, gracias. – Si le parece vamos a ver su coche, me dijo mientras tomaba un maletín lleno de herramientas. En el camino a casa no hizo otra cosa que contarme lo que le gustaban las morochas y afirmarme lo puta que eran. Narró algunas historias con unas vecinas del barrio que yo no conocía por lo que solo me limité a escuchar sin hacer ningún comentario. Al llegar al garaje de casa, me solicito que abriera el capó y que le diera marcha al auto. Así lo hice. – Está bien, suficiente, me dijo. – Tengo poca luz acá, si no le parece mal lo empujamos hacia la calle. – No hay problema, le respondí. – Aguarde que llame a mi esposa así ella lo guía mientras nosotros empujamos, continué. No creo que fuera necesario que Marce nos ayudara, solo fue una excusa para que Oscar la conociera. Me calentaba la idea que la viera después de lo que habíamos conversado. – Marce, ¿podes venir un minuto?, le grite. Bastó que ella apareciera por la puerta, para que Oscar le clavara la mirada y mostrara en su cara una expresión de vergüenza mezclada con deseo. No era para menos, por un lado me había hablado de lo putas que eran las morochas y por el otro estaba viendo una morocha que estaba vestida solo con una remera y unas calzas de algodón color gris que le marcaban su fabulosa cola. Te presento a Oscar, es el mecánico, le dije. – Mucho gusto dijo Oscar, todavía perturbado. – Igualmente dijo ella, extendiéndole la mano. – Necesitamos sacar el auto, podrías conducir mientras empujamos. Marce subió al auto y con Oscar fuimos a la parte trasera. – Perdóneme lo que le dije de las morochas, no sabía, me dijo. – Quédese tranquilo, no hay problema le contesté. – Además yo creo lo mismo, continué, mientras reía. Oscar solo me miro y sonrió, tratando de entender lo que había escuchado. Sacamos el auto a la calle y cuando Marce se bajo, Oscar no pudo evitar clavarle los ojos en el culo, sin importarle que yo estuviese delante, acción que hizo que comenzara a excitarme. Ya le traigo algo de tomar, le dije, mientras Oscar ponía manos a la obra. – No se moleste, me dijo. – No es molestia, es a cambio de su regalo le dije riéndome. – ¿Que regalo?, preguntó Marcela. – Nada, un póster que me regaló Oscar, dije. Oscar asomo su cabeza por detrás del capó y me miro sorprendido. – Donde está, quiero verlo, dijo ella, seguro es una foto de una chica desnuda, típica de taller, continuó. Oscar seguía mirándome y no decía palabra. – Así es y es parecida a vos le dije riéndome. – A verla, quiero verla, dijo. Oscar sonrió nerviosamente mientras le daba arranque al auto y este arrancaba. Yo ya estaba caliente y el juego ese me estaba gustando. – ¿Ya está?, que rápido lo arregló, dije. – Era una pavada, contestó el. – Venga Oscar ya que terminó, vayamos adentro a tomar algo y mientras le muestro el póster a mi mujer. Note que la mirada de Oscar se había transformando de sorpresa a la de desconcierto. La agarre de la mano a Marce y entramos a casa. Oscar venia detrás y apostaba que le estaba comiendo con los ojos la cola a mi esposa. No solo yo estaba seguro, ella también se había dado cuenta y, como es su costumbre cuando esto pasa, arqueo mas la espalda para parar mas el culo, mientras me apretaba la mano y me lanzaba una mirada cómplice. – Marce, acompañalo al living al señor que voy a buscarle algo de tomar, le dije. Oscar ya a esta altura no pronunciaba palabra, solo asentía con la cabeza. – ¿Y el póster?, preguntó ella. Lo saqué de mi campera y se lo di. Así los vi alejarse camino al living, ella delante con el póster en la mano y el detrás visiblemente exaltado y con la mirada clavada en el culo de Marce. Yo corrí hacia la cocina, llene 2 vasos con jugo y fui tras sus pasos. Al atravesar el pasillo que da al living, me detuve antes de llegar. Quería espiar lo que estaba pasando. La escena era de lo más caliente. Todo estaba en silencio. Oscar estaba sentado en un sillón doble y mi esposa había desenrollado el póster y parada de espaldas a el estaba observando la foto de ese terrible culo. La vista que ella le estaba dando era fabulosa. Oscar podía ver a la morocha y a su vez su cola que, se notaba, había parado a propósito. – La verdad tengo que reconocer que tiene una linda cola, dijo ella. – Su marido quedo embobado cuando la vio, por eso le regale el póster, dijo el. – ¿En serio?, preguntó ella. – Si, y la verdad que no entiendo porqué, usted tiene una cola preciosa, dijo un poco tímido. – Gracias, respondió ella, sacándola más para afuera. – Es más me animaría a decir que es mas linda que esa, siguió Oscar, ya un poco mas seguro. – ¿Le parece?, respondió ella, acercándole un poco el culo y ya claramente excitada. Ver a mi esposa poner la cola parada a un metro de la cara de un desconocido me puso como loco. En ese momento decidí entrar, quería mirar eso más de cerca. Aquí están lo jugos, dije y le extendí uno a cada uno. – Gracias, dijo el, con la voz medio entrecortada. Mi esposa seguía en la misma posición. Yo pensaba la gran templanza que tenía Oscar para no extender la mano y acariciar esas calzas metidas en la cola de mi mujer. – ¿Así que te quedaste embobado con esta cola?, dijo Marce en un tono simulando estar enojada, mientras me mostraba el póster y abandonaba su postura para irse a sentar en un sillón frente a Oscar. – No mi amor, lo que pasa es que, como ya te dije, me pareció que esa cola era parecida a la tuya, le respondí. – Acá el señor dice que la mía es mas linda, ¿no?, preguntó mientras volvió a pararse a mostrarle la cola. Si, contesto Oscar. Se notaba en su cara que la situación lo incomodaba, pero que lo había puesto muy caliente. – En realidad mucho no puedo comparar porque usted esta vestida, dijo un poco tímido. – ¿Y que quiere, que mi mujer se desnude? , le dije con cara de enojado. – No, por favor, no lo tome a mal, solo decía, contesto todo ruborizado. – En realidad el señor tiene razón, así vestida no puede cotejar si mi cola es mas linda que esa, dijo ella, señalando el póster. – Sabes que me encanta que me elogien la cola, ¿me dejas que se la muestre al señor, así puede decirme que le parece?, continuó ya totalmente excitada. Oscar me miro no entendiendo nada. Yo tenía una erección que ya no podía disimular. – Bueno, pero solo la cola eh, le dije, para poner un límite y evitar que todo se desmadrara. Marce, de espaldas a Oscar, metió dos dedos al costado de las calzas y se las bajó hasta las rodillas. Tomó el póster y lo puso al lado de ella, tratando de imitar la pose de la foto. – ¿Y ahora que me dice señor? Le preguntó con cara de puta. Ahí estaba mi esposa, como otras tantas veces, mostrándole el culo a un desconocido, solo cubierto por una tanguita rosa que se perdía entre sus nalgas. Si, si es muy linda, es, es mejor su cola, tartamudeó Oscar, mientras se acomodaba en el sillón. – Bueno ya es suficiente, súbete las calzas, dije Marce se subió muy sensualmente sus calzas y volvió a sentarse. – Podría ser usted la del póster, la verdad, no tiene nada que envidiarle a esa chica, rompió el silencio Oscar. – Gracias, a mi me encantaría estar en un póster pegado en un taller y que todos se exciten con mi cola, es mi fantasía, dijo ella, mirándolo a los ojos. – ¿Y a usted no le molestaría ver a su señora calentar hombres?, me preguntó. – No, al contrario, me excita mucho que la deseen, respondí. – Si no lo toma a mal puedo llamar a los muchachos del taller, dijo Oscar. – ¿Para que?, pregunté haciéndome el ingenuo. – Para que su señora se muestre delante de nosotros como si fuera una foto y le cumplimos su fantasía, me respondió Oscar, ya totalmente lanzado. – ¿Lo dejas amor que llame a los señore
Escapada a la montaña con mi madre III
Era la mañana siguiente y yo no podía parar de pensar en lo ocurrido la noche anterior. No me lo podía creer, en un par de días había pasado de fantasear con las bragas de mi madre y de espiarla en la ducha, a masturbarnos al mismo tiempo a viva voz separados simplemente por una pared. Era de locos, yo seguía todavía en la cama y ya estaba más caliente imposible. Sin embargo esa misma mañana teníamos que partir hacia nuestras vacaciones. En ese momento me puse a pensar todo lo que podría ocurrir en esa casa, a solas con mi madre casi 5 días. Tenía que ir con mucha cautela para no acelerar las cosas y que ella se echara para atrás, pero también tenía claro debíamos acabar follando, sí o sí. Era todavía bastante pronto pero decidí salir a desayunar. Llegué a la cocina y ahí estaba mi madre, tomando un café y mirando al infinito con una leve cara de preocupación. -Buenos días mamá -dije yo mientras le daba un beso-. -Ay hola cariño, no te había visto -contestó con una voz algo apagada-. Oye quería hablar contigo un segundo, antes de ponernos a preparar todo. -Mmm vale dime, ¿todo bien? -Bueno sí, es solo que... -¿Es por lo de ayer verdad? -todo apuntaba a que se había jodido mi plan de llevar esto a más-. -Sí hijo sí, ayer nos pasamos de la raya. Entiendo que a tu edad es difícil controlarse, y que muchas veces todo se desmadra, pero por dios yo soy ya una mujer hecha y derecha... -Pero mamá no hicimos nada malo, yo estaba caliente y tu también y nos ayudamos a descargar. Ni si quiera nos vimos mientras lo hacíamos. -Ahí está el tema cielo, es algo en lo que no deberíamos ayudarnos. ¡Por dios soy tu madre! Una cosa es que cada uno satisfaga sus necesidades y otra muy distinta lo que pasó ayer. -Que yo sepa ayer cada uno satisfizo sus necesidades, cada uno en una misma habitación y sin contacto alguno. Además en una casa pequeña como la nuestra es normal que se pasen ruidos de habitación a habitación. -Lo sé hijo pero, no se... Bueno simplemente quería aclarar eso, a partir de ahora cuando uno quiera hacer sus cosas las hará en el baño y en silencio, ayer cruzamos una linea que nunca se debe pasar entre una madre y un hijo. Ale venga y no le demos más vueltas, en dos horas te quiero en la puerta con tu maleta preparada -su tono de pronto cambió a uno más desenfadado y alegre-. Mientras organizaba mis cosas no paraba de darle vueltas al mismo tema. ¿Así acababa esto? No podía ser, no me iba a dar por vencido. En ese momento se me ocurrieron varias técnicas que usaría a lo largo del viaje. Una de ellas fue el no llevarme ni un solo calzoncillo y usar sólo shorts de chándal. Sabía perfectamente que ella se iba a llevar esos pijamas que a mí me ponían tanto, por lo que yo pensaba llevar mi polla bien marcada todo el día, seguro que en un par de días la tendría caliente como una perra. Una vez todo organizado me planté en la puerta a la hora acordada. Ahí estaba ya mi madre con sus dos maletas preparadas. Llevaba un vestidito bastante veraniego, con un estampado de flores y un escote que marcaba bien su preciosa delantera. -¿No te olvidas de nada verdad? -No mamá, créeme que me he asegurado de meter todo lo necesario. -Pues no se hable más y en marcha, que cuanto antes salgamos antes llegamos. Una vez ya en el coche nos quedaban unas 4h de viaje por delante, por lo que yo aproveché para dormir un buen rato. Recuerdo que durante el tiempo que estuve durmiendo, tuve varios sueños eróticos relacionados con mi madre. Llegué a soñar de todo, cómo que ella me comía la polla, yo estrujando y lamiendo su tetazas, follando como animales en todas las posturas posibles. Pero sin duda lo que más me excitaba era comerle el coño, dios, esa jugosa, gorda y depilada vagina soltando toda clase de fluidos mientras yo me los comía todos y ella se retorcía del gusto... Era una de mis mayores fantasías, casi más incluso que follármela. Tras dos increíbles horas de sueño, me desperté ya a mitad de viaje. La cosa es que todos esos sueños tienen una consecuencia, y es que me levanté empalmadísimo. Como ya he dicho no llevaba calzoncillos, así que la erección era más que evidente. Yo rápidamente me acomodé intentando disimular. -No no, no hace falta que lo escondas, lleva ya un buen rato... así... jajaja -decía mi madre mientras señalaba mi duro rabo-. A saber lo que estarías soñando eh guarrote jajaja -por suerte no parecía enfadada-. -Joder perdón mamá, no sé qué me ha pasado... -yo estaba cortadísimo-. -Hombre cariño tampoco hay que ser muy listo para saber qué ha pasado.Pues que estarías teniendo uno de ''esos sueños'' y el cuerpo pues reacciona jaja. Dime, ¿era con alguna chica de tu clase verdad? -me sorprendió ver a mi madre tan suelta y bromeando-. -Emm sí bueno, es algo mayor que yo, no la conoces... -obviamente quería usar dobles sentidos para referirme a ella-. -¿Así que mayor eh? ¿Y cómo es? -¿Que cómo es? -Ay sí hijo no sé, que si es guapa, cómo es de cuerpo, si es maja. No sé cuéntame algo, que nunca hablamos de estos temas. -parecía que mi madre tenía de pronto interés por mi vida sexual-. -Jo pues no sé, a ver es rubia, más o menos como tú, y la verdad es que tiene un cuerpazo de infarto. De hecho tiene unas tetas increíbles, casi tan buenas como las tuyas, aunque claro, eso es imposible jajaja -si ella se soltaba yo también podía forzar un poco-. -Ay ¿otra vez con eso hijo? Ya sabes que me encantan estos halagos, pero después de lo que hablamos...jajaja -no parecía precisamente disgustada por el comentario-. -Tienes razón en lo que hablamos mamá, pero que sepas que no voy a dejar de recordarte el cuerpazo tan sexy que tienes, que parece que se te olvida cada día. -Jajajaja hay que ver cómo eres hijo -decía a la vez que bajaba la ventanilla para refrescarse un poco-. Y bueno dime... habéis... ya sabes... -¿Follado? -Ay no sé cómo lo puedes decir con tanta naturalidad. A mí es una palabra que me impone mucho jajaja. -Bueno pues la verdad es que no lo hemos hecho no, pero tengo unas ganas tremendas, no te voy mentir -yo ya me estaba calentando-. -Bueno hijo pues adelante, ¡que la vida son dos días! Si tienes ganas y los dos estáis de acuerdo no hay nada mejor que un buen polvete jeje -decía ella con la boca pequeña y entre risas-. -¿Y a ti mamá? ¿No te apetece de vez en cuando echar un polvete cómo tú dices? -Uy hijo pues claro, pero a estas edades una ya tiene que apañarse con lo que tiene. Por eso te digo que disfrutes mientras puedas, que no siempre se tiene esa -decía señalando mi todavía dura polla- energía jajajaja. -Jajajajaja pues eso haré mamá, ¡follaré cómo si no hubiera un mañana con esa chica! -Hay que ver qué cosas tienes hijo jajajajaja -reía ella mientras bajaba más la ventanilla y se abanicaba con la mano intentando bajar el evidente calentón que llevaba-. Pasada ya la tarde llegamos a la casa donde nos quedaríamos por el resto de semana. Era una casa bastante grande, con dos pisos, tres habitaciones, dos baños. Pero lo mejor sin duda era que tenía piscina en el propio jardín. Dios ya me estaba imaginando todo el día metido en el agua y tomando el sol sin mover un dedo, y por supuesto viendo a mi madre bañarse tambén. Esas tetorras y ese culo bien metidos en un bikini tenía que ser un espectáculo. En la puerta nos estaba esperando una señora de unos 60 años, la cual era la propietaria y la que nos iba a enseñar todo. Era una mujer bastante normalita, ni fea ni guapa, con el pelo castaño bastante corto, delgadita y sin mucho pecho. Eso sí, no pude no fijarme en su brutal culo. Dios era increíble para una señora de esa edad. Se notaba que era de las típicas mujeres con dinero que se pasan todo el día en el gimnasio, y ahí estaban los resultados, ¡menudos resultados! Después de todo el reconocimiento de la planta baja nos llevo a los dormitorios. -Bueno y aquí está la habitación matrimonial. La verdad es que estaréis la mar de cómodos aquí, tenéis la cama más grande de la casa, perfecta para parejitas como vosotros -dijo la mujer mientras nos guiñaba un ojo y reía-. La situación era de los más incómoda, dios nos había tomado por un matrimonio. Rápidamente pude fijarme en que mi madre se empezaba a reír y y ofrecerle una aclaración a la mujer, por lo que estuve rápido y me adelanté a ella, había que jugar un poco. -Ay pues perfecto, porque en la cama de nuestra casa la verdad es que no nos podemos relajar como nos gustaría jajajaja -la mujer rió también mientras mi madre me miraba con cara de sorpresa-. -Me lo dicen mucho la verdad jajaja. Créedme que no sois la primera pareja que viene aquí a relajarse y tomar un descanso, ya me entendéis jajaja -mi madre no soltaba ni una sola palabra-. Después de enseñarnos el resto de la casa, finalmente llegamos a la piscina. -Bueno y esta es la parte de piscina y terraza, obviamente sentidos libres de usar la barbacoa y todo lo que veáis, estáis en vuestra casa. Eso sí, tenemos una pequeña tradición en todas nuestras casas, y es que, a su llegada, todos los matrimonios que se hospedan deben darse un beso bajo esto. Lo llamamos arco de la pasión -decía la mujer mientras señalaba un arco lleno de enredaderas y rosas, con muérdago en la parte superior-. Yo no me creía lo que estaba pasando. Era mi oportunidad, debía convencer a mi madre para darnos ese beso. Sabía que ella de primeras iba a negarse, pero esperaba que la presión de la mujer, la cual era muy agradable, la hiciera ceder. -Bueno pues si esa es la tradición habrá que cumplir, ¿verdad cariño? -decía yo mientras la agarraba de la cintura- -Ay no se yo cielo... ya sabes que me dan un poco de vergüenza estas cosas... -a ella se la notaba bastante cortada-. -Venga cariño un piquito, no es nada que no hallamos hecho antes jajaja -mientras, me acercaba levemente hacia su boca y, con mis manos, agarraba sus buenas caderas-. -Bueno, si va a ser sólo un piquito... -decía ella mientras cerraba los ojos y se dejaba hacer-. Nuestros labios se juntaros de una manera seca y suave. Después de unos segundos, yo me atreví a abrir la boca, a lo que mi madre correspondió abriendo un poco también la suya. En ese momento supe que tenía que jugármela. Comencé a meterle toda mi lengua hasta el fondo, y ella, en una mezcla de corte y confusión, respondió abriendo completamente su boca. Dios menudo momento. Justo después su lengua entró completamente en mi boca y empezamos a jugar en lo que acabó siendo un morreo en toda regla, bien húmedo y apasionado. Todo esto mientras ella se pegaba cada vez más a mi polla, la cual estaba a punto de reventar, y mientras yo le amasaba a con ganas su jugoso culazo. Sentía que iba a correrme sólo con el tremendo juego de lenguas que estábamos haciendo. Joder, a día de hoy no recuerdo cuanto estuvimos ahí enganchados, serían segundos pero para mí fueron horas. Se notaba que yo no era el único con las ganas reprimidas. Tras separarnos mi madre no podía ni mirarme a los ojos, estaba más roja que un tomate. La propietaria rompió el silencio con unos aplausos para finalmente dejarnos las llaves y despedirse. Pasaron las horas y finalmente llegó la noche. La verdad es que fueron unos momentos bastante incómodos en los que nadie dijo nada, ni si quiera hablamos mientras cenábamos. A eso de las 11 de la noche yo me encontraba en la terraza tomándome una cerveza, cuando mi madre apareció por la puerta dispuesta a acompañarme. -Bueno... vaya noche mas buena se ha quedado eh, maridito... -decía ella en un todo bastante cortado pero divertido-. La verdad es que me sorprendió que fuera ella la que sacara el tema, y no solo eso, sino que incluso bromeara sobre ello. -Pues sí que hace buena noche sí, cariño jajaja -Jajaja. Hijo yo quería decirte que me gustó mucho lo que pasó antes, ya sabes que yo soy muy besucona y... bueno... que un hombre joven te bese con esa pasión, ufff... -se notaba que en su cabeza había una mezcla de remordimiento y calentura, a partes y iguales- -Mamá la verdad es que yo lo disfruté mucho también, eres una mujer muy guapa y sexy, y he de reconocer yo soy tam
Las vacaciones con mi hermana
Mi hermana me excita desde 2016, y a los pocos meses pasó esto: Nos fuimos de vacaciones solos a la costa, compartimos habitación pero dormíamos en camas separadas una al lado de la otra. Ella dormía destapada y en tanga, así que cuando se ponía de costado yo me acercaba y me pajeaba oliéndole la cola Como el baño estaba dentro de la habitación, cada vez que entraba y salía de bañarse, la espiaba. Por primera vez le vi esas tetas y la conchita peluda Y apenas ella salía yo entraba a oler la tanguita recién cambiada Esos días fueron hermosos Foto que le saqué ahí En ese momento ella tenía 26 y yo 21
Una fuerte fantasia
Hace unos años fuimos a bailar, a ella le encanta bailar de todo baila bien. Esa noche encontró un conocido de su barrio de su adolescencia, el hombre buena facha lindo tipo. Yo soy de madera para bailar, accedi al pedido de el. Bailaron y yo espiaba aunque todo bien y ella muy contenta de haber bailado. El siempre se lo veía por ahí cerca e incluso bailaba cerca para que ella lo viera yo dormía jaja. Hace un tiempo mientras cogemos le pido que me cuente sus historias sexuales a lo cual accede y me calienta mucho, mientras ella cuenta yo lo pregunto. Un día me confesó que había tenido varios encuentros sexuales con el.muchacho que mencioné. Que era un campeón cogiendo y tenía una tremenda pija. Cómo deje pasar una oportunidad así ?. El tema es que me cuenta como la cogía el y yo le pido que lo imaginé en especial cuando le chupo la concha. Son orgasmos indesceiptibles. Ojala podamos volver a estar en un boliche o en una cervecería y poder recrear esa situación y quizás hasta verla coger con otro hombre. Y que no quede en una fantasía. Se aceptan sugerencias ideas e incluso charlar del tema
un poco de ayuda
Otra noche igual en casa. Yo cocinando, o limpiando después de cenar, y mi mujer en mi cama, cola para arriba, recibiendo pija del incansable Servio. El turro ese sabe lo que hace, la penetra una y mil veces y le acaba casi a voluntad, provocándole a mi mujer varios orgasmos por noche. Yo no podría provocarle ni medio. No me gusta ser cornudo pero no me queda otra. No sabía que yo era un mal amante hasta que conocí a la que es ahora mi mujer. En realidad, como ella misma dice, no es que sea un mal amante. No soy ni malo ni bueno, simplemente no tengo gracia. Y no es que ella no motive. Es una hermosa morocha de grandes labios, senos y cintura chicos y cola de buen tamaño, redonda y perfecta, sin dudas lo que más le miran. Pero aparentemente no soy muy hábil. Abigail, mi mujer, me lo hizo saber sin reproches pero de inmediato, apenas comenzamos a noviar. Quería que me esforzara más. Yo no mejoré y ella no volvió nunca sobre el tema. Hasta que dos años después, planificando el casamiento, le descubrí un mensaje de texto muy comprometedor de un tal Servio, y admitió que me era infiel. Para mi sorpresa, la tranquilidad y naturalidad con la que me lo confesaba logró que no me enfureciera. En el fondo, yo sabía que era lógico. Las pulsaciones de ella no debían de ser más altas que cuando toma un té con las amigas. Me dijo que sí, que había cogido con Servio, un compañero de oficina que yo ya conocía, un grandote con cara de malo peligroso. Pero no solo eso, también a veces le daba al profe del gym y a un chico que había conocido en un boliche, en una despedida de soltera. No me pidió disculpas. Tampoco me estaba pidiendo permiso. Yo no sabía qué decir ni qué hacer. Una hora antes habíamos decidido el salón donde haríamos la fiesta. Ella permaneció callada, se cruzó de piernas y encendió un cigarrillo, cosa que rara vez hacía. —¿Qué vamos a hacer? -pregunté. —Mirá, te fui fiel los primeros tres o cuatro meses, esperando que cambie un poco la cama… -exhaló humo. —Me parece medio boludo romper lo nuestro. Vos me querés, yo te quiero… -lo decía como si estuviera leyendo el horóscopo en voz alta. —¡Acabás de admitir que cogés con otros! —Ay, no seas boludo. ¿Te pensás que si no te quisiera estaría planeando casarme con vos? No soy tan tarada. Guita no te sobra, coger, no cogés bien… Es obvio que te quiero. Y vos a mi también. —Pero… esto no… esto no puede… —Cuando no sabías nada, la relación te parecía perfecta. Es cuestión de que no te enteres, nada más… —No. Si vas a hacer algo quiero saber. Una cosa es ser cornudo y otra un cornudo imbécil. —Como quieras, pero después no vengas con quejas. Mi cabeza iba a explotar. Tenía más pensamientos y preguntas de las que podía expresar. Y por otro lado no quería dar tiempo a que ella gane terreno. Qué tonto. Tenía todo el terreno ganado. —Bueno, no sé… -balbucí. —¿Cómo es esto? ¿Elegís uno y armamos un cronograma de tus cogidas? Esto es absurdo… no sé cómo actuar ni qué decirte… me siento un estúpido. Abi me miró pensativa. —Supongo que podríamos cuidar un poco las formas. Puedo hacerme la señora con los tipos de por acá… No sé, al del gym le puedo cortar... no quiero que quedes como el cornudo del barrio, mi amor. Lo decía como si estuviera haciéndome un favor. —¿Con cuántos tipos querés coger? No me gusta, Abi, bastante con que sigas cogiendo sin hacerte quilombo… Elegí uno, por favor… -imploré ya sin el mínimo orgullo. Me miró, creo que se apiadó de mí. Suspiró resignada y me prometió que sí, que estaba bien, que uno solo. Ese “uno solo” fue Servio, el de la oficina. Aunque fue “uno solo” por un tiempo, ya que el muy turro se la quería enfiestar con otro compañero, y para la fecha del casamiento, más precisamente dos días antes de la iglesia, convenció a mi novia. Abi prefirió no decirme que se había despedido de la soltería con un trío, hasta después de casarnos. Exactamente hasta la noche de bodas, que fue cuando me lo confesó. Esperó hasta que estábamos haciendo el amor para decirlo. Yo, caliente como nadie por estar cogiéndome ese cuerpo espectacular al que amaba, y ella más tibia que una cerveza al natural. Pero fue decirme eso, que había sido enfiestada a mis espaldas, verla a la cara confesándome el punto más alto de su putéz y su hija-putéz, que me disparó el orgasmo incontenible. Me quedé más sorprendido que ella, y mientras acababa y gozaba veía cómo Abi disfrutaba de mi debilidad y sonreía. Y ese rostro amado y diabólico no hizo más que desangrarme de leche hasta casi morirme. Me derrumbé sobre ella, agotado de casi no cogérmela. Ella me sacó de encima, fue a lavarse y se negó a volver a hacerlo. Y apagó la luz para dormir. La luna de miel fue de lo más bizarra, hicimos el amor solo una vez por cada noche, con el rumor de sus labios en mis oídos, escuchando cómo lo había hecho con uno o con otro, relatándome alguna de los más memorables cuernos que me había metido durante el noviazgo. Los polvos eran intensos pero muy, muy breves. Mi calentura llegaba a picos realmente altos en segundos. A veces le pedía que deje de hablar, pero ella no se detenía. Al contrario, lo disfrutaba. O en tal caso quería que yo acabara rápido. Nunca me permitía volver a poseerla, me dejaba caliente y expectante hasta la noche siguiente. Pero eso había sido un año atrás. Ahora estaba en mi cama con Servio, uno de sus machos, como lo hacía casi día por medio. Pero algo iba a ser distinto esta noche. En principio, Servio se la estaba cogiendo desde hacía larguísimas horas. Yo había entrado un par de veces a llevarles algo fresco para tomar, y encontraba a mi mujer tapada con la sábana, que me agradecía con una sonrisa y me echaba rápido para afuera de la habitación. Así, al otro lado, me quedaba escuchando el movimiento de la cama, sus jadeos, sus orgasmos, sus puteadas y las nalgadas que recibía de su verdugo. No me permitían espiar por la cerradura, Abi decía que se podía inhibir. Pero esa noche, después de más de seis horas de recibir pija y pija de Servio, mi mujer por fin me llamó. —Cornudooo… -me reclamó de un grito. Yo ya estaba en el sillón del living, tratando de dormir, pero me levanté como un resorte. No era habitual que me llamara “cornudo”, pero a veces lo hacía. Especialmente cuando Servio se iba luego de una sesión de sexo o cuando venía de la oficina recién cogida. Golpeé la puerta. —Entrá, Cuerno -Servio, en cambio, se refería a mí solo con el nombre de Cuerno. Siempre me decía Cuerno, jamás me nombró de otra forma. Cuando ingresé, mi mujer estaba cola para arriba, desnuda, sudada por completo, incluso el cabello empapado. Servio detrás de ella, arrodillado, en medio de sus piernas, con la pija enorme como un mástil, dispuesto a clavarla. Sin embargo: —Servio no da más -me explicó mi mujer. —Ya me echó no sé cuántos polvos… Está agotado, pero yo quiero uno más… Lo tenés que ayudar… Por un momento creí que me iba a dejar cogerla, cosa que por hache o be no me permitía desde hacía unos meses, casualmente desde que comenzara a cogerse a dos compañeritos más y a un amigo de Servio. Pero me equivoqué. —Sentate en la cama y empezá a moverte con ritmo -me pidió Abi. No le entendí. —Así, Cuerno -me indicó Servio, se inclinó hacia mi esposa y la penetró. Abi lanzó un gemidito. Yo tenía la pija durísima de ver esa cola perfecta y a merced de ese hijo de puta. Servio apoyó sus manotas en la cola de mi mujer y comenzó a bombearla. —Mmmm… -ronroneó ella. Pero con el movimiento se empezó a mover la cama. Y mucho. —Ahora movete siguiendo mi ritmo -dijo Servio. Sentado, yo comencé a moverme hacia abajo y arriba, empujando con mi cola, primero tímidamente y luego, cuando comprendí que tenía que seguirlo a él, con más seguridad. Pronto él y yo nos estábamos moviendo en perfecta sincronía, solo que él se estaba clavando a mi mujer con cada subida y bajada y yo solo los miraba. En segundos él se quedó quieto. El movimiento que yo le daba a la cama hacía que el cuerpo y la cola de mi Abi fuera hacia arriba y hacia abajo, dejándose penetrar por su verdugo. Ninguno de los dos se movía, yo impulsaba todo con mis saltos de sentado sobre el borde de la cama. Era un espectáculo maravilloso. La piel oscura de mi mujer, transpirada y brillosa, moviéndose a mi ritmo, pero penetrada por su macho hizo que casi me viniera sin tocarme. Amagué hacerlo. —Ni se te ocurra -me advirtió Abigail. —Concentrate en lo que tenés que hacer… así lo ayudas a Servio, que está cansado… Me seguí moviendo mientras el otro hijo de puta se beneficiaba de todo. Comencé a transpirar. —Mi amor, me estoy cansando… —Seguí, cornudo… -me alentó mientras su cola viajaba una y otra vez hacia su macho, empalándose. —Seguí que vas bien… Y yo seguía saltando sentado sobre la cama. —Dale, así… -decía ella. Así, bien… Mmm… cómo la siento… Y yo dale que te dale, ayudándola a subir y bajarse ese pedazo de pija. —Mi amor, me canso… —Seguí, cornudito… por favor seguí que lo estás haciendo bárbaro… Sí que lo estaba haciendo bien. Servio solo se apoyaba en Abi, y ella no hacía ningún esfuerzo por subir o bajar. Todo lo hacía yo. Me sentía útil, por un lado, cansado por otro y definitivamente muy usado por Servio. Aunque sabía que se la había estado garchando por horas y horas y debía estar muerto, no pude menos que sentir algo de bronca por estar muriéndome de agitación para que él sintiera toda la conchita de mi mujer en su pija mientras yo hacía meses que nada. El cansancio hizo que yo perdiera ritmo. —Un poquito más, mi amor… Un poquito más… -me rogaba Abi yendo hacia atrás y adelante mientras jadeaba. —Seguí, Cuerno. No me aflojés ahora que le quiero echar el último polvo a tu mujer. La indignación por la humillación me dio un poco más de energía y logré mantener el ritmo un ratito más. Pero estaba exhausto. Podía ver cómo mi Abi se mordía el labio con cada estocada que yo ayudaba a que se clave. Le temblaba el brazo y tenía la cola en piel de gallina. Me di cuenta que el turro de Servio le iba a arrancar otro orgasmo, algo que yo nunca había logrado. Aunque de alguna forma me sentía partícipe de esta inminente acabada. —Seguí, cornudo, no pares… seguí que ya estoy… -decía mi Abi con los ojos cerrados. Agarró fuerte las sábanas, arrugándolas con violencia. —Venite, putita -terció Servio. —Mostrale al Cuerno cómo gozás con una buena pija. Abi tenía el cabello todo pegado a la cara, yo se lo corrí en un gesto instintivo de ternura hacia ella. Pero el movimiento me desestabilizó y se perdió el ritmo. —¡No! No pares ahora, no pares, mi amor… Pero yo no podía más. Me puse de pié, sin soltar a mi mujer, la tomé de los hombros, la incorporé un poco y comencé a moverla hacia Servio. —¡Bien, Cuerno! Empujala con fuerza que se la mando hasta los huevos. Abi me agarró de la ropa, del cuello, de donde podía. Parecía que se estaba desarmando. —Sí, mi amor, clavame contra su pija… clavame, mi amor… sí, sí… Y yo la seguía empujando contra Servio. Con los ojos cerrados, a veces abriéndolos, ella me gritaba “cornudo, aprendé” o “mi amor, así”, dependiendo de la oleada de morbo que sentía. Cuando le empezó a venir el orgasmo me agarró fuerte de los brazos y empezó a gemir y gritar como una puta. Servio comenzó a darle chirlos en la cola, un poco fuertes. —¡Así, Cuerno! Así hay que cogerse a tu mujer -y la seguía bombeando mientras le pedía: —Puta, mostrale cómo te gusta mi pija… Pero Abi estaba en una nube. Pronto abrió los ojos y mientras yo la seguía empujando, ya más suave, buscó mis labios y me besó en la boca con una pasión de enamorada. —Mi amor, -me decía —qué buen polvo me echaron… -y luego en mi oído. —Me hacés la mujer más feliz del mundo, cornudo… Servio se desplomó en la cama. Abi lo vio, sonrió y me dedicó un beso dulcísimo. Yo tenía una erección tremenda, estaba para cualquier cosa. —Quiero hacerte el amor -le supliqué desesperado. —Ay, mi amor, no seas egoísta -dijo sonriéndome con maldad. —Me están cogiendo desde hace seis horas, esto
Sorpresa!! Mi madre en la fiesta!!!
EEsto paso hace muchos años yo tenía 23 ahora tengo 53 y salía con un grupete de amigos que no eran de mi barrio que sabían que yo era puto MMario paso por casa( en aquel entonces no existían los celulares como ahora) y me dijo para ir hoy a la noche a la casa de el cabeza que hacían una comilona y había chupi y de paso podíamos ir a alguna habitación y darme pija acepte al toque el era el único de la barra que me cojia los otros a pesar de saberlo todo ni pelota les gustaban las minas. LLlega la noche y fuimos a la comilona y chupamos jodimos hasta que Mario me dice vamos a la pieza yo como locales Siiiíi vamos. EEstábamos meta bomba en un descanso sentimos al chupete cantanfo"mueva mueva mueva" nosotros pensábamos que estaban espiandonos o algo asi pero para mi sorpresa abrimos la puerta un poco era mi madre con mi tía las 2 medias en bolas bailando con 2 o 3 a la vez mientras le metían mano mal, vale aclarar que mi vieja siempre estuvo casada con mi viejo ,Mario me decía es tu vieja y se reía yo entre bronca y lágrimas pero no me anime a salir y putearla pero vi la pija dura de Mario y Empeze a chuparla mi tía es re puta pero ver a mi vieja a dos manos manotiando pijas y chuponeando con pibes de mi edad era al principio doloroso pero pasado todo eso fue morboso al punto de la excitación. PPara hacerla corta esa noche se la cojieron todos y cuando pude me fui hasta Mario se la cojio el día después ya lo voy a contar
Caluroso Verano
Por fin llegaron las vacaciones, por fin los días libres para hacer lo que te viniese en gana, por fin pasar horas y horas frente a la videoconsola para acabar ese juego que durante el curso se te resistía, por fin llego el verano, el cálido verano, el caliente verano. Por aquél entonces yo había terminado el instituto y recién cumplida la mayoría de edad el próximo año iría a la universidad. A mi edad aún era virgen por lo que solía entregarme a los placeres solitarios que todo buen chico conoce para soportar el calor y la calentura. Y ahora, con las vacaciones, con mucho tiempo libre y con mi madre trabajando durante la mañana, ¡las pajas se multiplicaban por diez! Algo normal cuando la edad es pura hormona en ebullición y tienes tiempo y soledad para hacerlo. Películas porno y revistas me servían de inspiración y me hacían disfrutar de mi pasión privada, cuando no la pura imaginación de hacerlo con una vecina, con el recuerdo de una profesora pasada, con alguien que simplemente viste por la calle y te gustó. Hasta que un buen día llegaron las vecinas, eran madre e hija. La chica no estaba bien, eso se no taba a la legua y aunque ya era mayor de edad casi no hablaba, apenas respondía con monosílabos o frases cortas: “si”, “no”, “agua”, “hambre”.... Más tarde mi madre me contaría que le ocurrió algo al nacer y no llegó a desarrollar bien el cerebro. Por lo demás la muchacha era muy simpática y se reía mucho, le encantaba verme jugar a la videoconsola y se lo pasaba también muy bien probando ella, aunque no hablase mucho, entendía todo lo que se le decía. Me caía bien, se la veía muy tierna y cariñosa, aparte de que estaba buena, tenía el pelo rubio, un poco rizado y unas tetas pequeñas y redondas, su culo también era muy redondito. Yo era hijo único, mi madre enviudó algo joven, así que nunca supe lo que era tener un hermano o hermana. Desde entonces los dos vivíamos solos. A los pocos días de llegar la vecina me pidió que cuidase de su hija esa mañana, mientras ella iría al ayuntamiento a arreglar un asunto de recibos de la casa que tenía pendiente. Así que nada, me puse a jugar con ella a los videojuegos como cada tarde que se juntaban nuestras madres para tomar café y simplemente charlar. Pasaron un par de horas y comencé a aburrirme, el juego era muy difícil y no conseguía pasar de una pantalla, fue entonces cuando ella me dijo que quería “hacer pipí”, así que le me levanté y le indiqué donde estaba el baño. Me picó la curiosidad y me quedé mirando en la puerta. Ella no pareció darle importancia y delante de mi se bajó las braguitas deslizándolas por sus muslos hasta las rodillas y se sentó para hacer el pis en la blanca taza del váter. Yo asistí atónito al espectáculo y por mi mente pasó en aquel instante la idea de verle el coño, yo nunca había visto uno en directo, pero me daba pena aprovecharme así de ella, que era pura inocencia y parecía no entender aún de estas cosas. Así que no hice nada y me quedé mirándola mientras esta se levantaba y se limpiaba con un poco de papel higiénico. Aún con todo el simple espectáculo de ver sus muslos blancos desnudos desde el lado y cómo ésta se limpiaba me pareció muy excitante, luego se subió las braguitas y se volvió conmigo al salón. Un rato más tarde fui yo al servicio y cuál no fue mi sorpresa cuando vi que mientras mi chorrito amarillo se perdía por el blanco nacarado de la taza del váter, unos ojos me espiaban. ¡Era mi invitada! ¡Que se había venido detrás de mi sin yo advertirlo y ahora miraba mi pito mientras yo hacía pis y lo señalaba y riéndose decía: "tu pito"! La verdad es que me dio un poco de vergüenza y hasta me debí poner colorado. Cuando terminé me volví con ella al salón, pero a partir de este momento por mi mente no dejaron de pasar ideas para engatusar a mi vecina y hacer guarrerías con ella. Me estaba poniendo súper cachondo y tenía el pito como una alcayata. — Luisa, ¿quieres verme otra vez el pito? —le pregunté dejando de jugar. Ella sonrió pero no dijo nada. Sin resistirme más me levanté y ni corto ni perezoso me bajé las bermudas y los calzoncillos, dejando al aire mi querida y dura alcayata. Luisa se rió y volvió a señalarlo y a decir " tu pito". Entonces cogí su mano y la acerqué poniéndola encima. Ella seguía riéndose mientras con la otra mano se tapaba la boca, pues parecía que le diese vergüenza el tocarlo. El caso es que con el toqueteo me emocioné pensando en cumplir mi sueño de aquel entonces de echar un polvo. Después de todo, ¿qué malo tenía?, ella era mayor que yo en edad y no parecía disgustarle aquellos juegos. Me senté junto a ella y comencé a acariciarle sus tetas, estaban blandidas y suaves. Ella me miraba y sonreía dejándose hacer. Y yo no me lo creía, ¡un cuerpo femenino sólo para mí! Le subí la camiseta y le vi el sujetador blanco, sencillo pero precioso. Entonces le acaricié los pechos por encima y me puse como una moto por momentos. Intenté desabrocharle el sujetador, pero luego pensé que si volvía su madre no me daría ni tiempo a volver a ponérselo así que desistí de quitárselo. Así que le bajé los tirantes y conseguí bajárselo un poco y verle los pechos desnudos, con sus peuqeños y sonrosados pezones. Recuerdo que se los besé y creo que también se los lamí tímidamente con la punta de la lengua. Esto le hizo reír, pues parecía que le hacía cosquillas. Luego me decidí a levantarle la falda y acaricié sus muslos blancos y suaves, ella seguía sin protestar, lo que me animó a separar sus muslos para verla mejor. Sus braguitas blancas, de algodón lisas, donde su coño se podía intuir bajo la tela, con un montón de pelos en su pubis. Lo palpé allí mismo y efectivamente al tacto noté lo esponjoso de su vellosidad. A estas alturas ya, ¡estaba que me salía! Pero justo en el momento sonó el timbre de la puerta y rápidamente di un respingo y salté del sillón. Con mi corazón a punto de salírseme por la boca. ¡Si no llega a ser porque la cerré la boca intentando tragar saliva se me escapa! Me relajé un momento, mientras Luisa gritaba: ¡mamá, mamá! Y salía disparada por el pasillo. La dejé ir y me recompuse, poniendo la mejor de mis sonrisas y disimulando con una mano en el bolsillo de mi pantalón salí a su encuentro. Cuando la vi, Luisa ya había abierto la puerta y se abrazaba a su mamá. La saludé y entonces ella me dio las gracias por cuidar a su hija. Entonces me invitó a acompañarlas para tomarnos un refresco en su piso y aunque rechacé amablemente la oferta, sintiendo que mi badajo aún palpitaba en mis bermudas, pero ella me cogió del brazo y me sacó literalmente de mi casa, así que no me quedó más remedio que irme con ellas, seguramente colorado como un pimiento, temiendo que notase mi erección. Ellas dos también vivían solas, su marido se había divorciado de ella hacía muchos años, me contó. Puso algo de picar y unas bebidas bien fresquitas y nos sentamos a ver en la tele al Arguiñano cocinando. Entonces la madre aprovechó para ir a cambiarse y volvió ataviada con una blusa bastante transparente y unos shorts que mostraban sus largas y turgentes piernas morenas. ¡Esto me puso en alerta! No podía evitar dejar de mirarle sus tetas, con su sujetador blanco transparentándose bajo la blusa y creo que ella se dio cuenta más de una vez y aunque no dijo nada no paraba de sonreír y no pareció molestarle. Por la tarde nos bajamos a la piscina con mi madre y la suya y allí jugaba con Luisa en el agua. Estábamos solos pues era el mes de agosto y casi todos los vecinos estaban de vacaciones en la playa. De modo que teníamos toda la piscina para nosotros, así que me dediqué a acariciarle el culo disimuladamente bajo el agua y me atreví incluso a palpar su entre pierna cuando nuestras madres no miraban. Ella disfrutaba jugando conmigo, así que estábamos súper bien juntos y eso creo que sí era evidente para nuestras madres. Por la noche cené y me fui a dormir rápidamente, hasta mi madre se sorprendió, pues normalmente me iba a la cama muy tarde y nos quedábamos juntos viendo la tele. Pero hoy tenía muchas pajas atrasadas y me corrí como nunca rememorando las excitantes vivencias del día. Al día siguiente eché en falta a mi vecina así que fui yo a visitarlas y nos fuimos los tres al centro. Mis vecinas eran muy simpáticas y hospitalarias conmigo así que yo les correspondía con chistes y locas ocurrencias de la edad. Recuerdo que la madre estaba bastante buena, especialmente me gustaban sus enormes pechos, y sus largas piernas, pues Elisa era una mujer bastante alta, como su hija. Encima le gustaba vestir con ropa ajustada, transparente y escotes pronunciados. Total que le dediqué más de una de mis masturbaciones solitarias en aquellos días. Esa noche también salimos todos juntos a cenar a un burguer y tras la cena nuestras madres se quedaron viendo la tele en casa de Elisa, mientras yo conseguí llevarme conmigo a Luisa a la mía, para: jugar a los videojuegos —les dije— y quedaron conformes. Cuando entré en casa mi excitación era máxima, el estómago me hacía cosquillas mientras pensaba en un plan para saciar mis ansias de sexo con Luisa. Le puse un juego facilón que tenía y le dejé el mando para que ella jugara. Mientras, yo me coloqué en su espalda sentado en mi cama y dese atrás la abracé. Comencé por a acariciar sus pechos, palpándolos suavemente, buscando con mis yemas sus pezones en las puntas. Luisa reía pues decía que le hacía cosquillas. Luego bajé mis manos y acaricié sus muslos desnudos, subiendo las llevé hasta sus inglés, cubiertas por unos pequeños shorts de vaqueros recortados, yo quería palpar allí pero los éstos me lo impedían, por lo que volví a sus pechos, pero esta vez deslicé mis manos bajo su camiseta y a flor de piel recorrí su barriguita hasta coger sus pechos menudos y sensuales. Su sujetador impedía que pudiese cogerlos bien, así que con dificultad luché por quitar los broches a su espalda, hasta que lo conseguí. Mientras Luisa, divertida reía y repetía: “cosquillas”. Cuando mis manos por fin cogieron sus pechos desnudos Luisa gimió y yo me excité muchísimo, sentí claramente sus pezones duros en mis manos, los acaricié suavemente con mis yemas y ambos nos unimos en una excitación creciente. Bajé de nuevo las manos y desabroché sus shorts. Introduje una con dificultad bajo sus bragas y alcancé la suave vellosidad de su pubis. Allí luché por que mis dedos alcanzasen su rajita entre su bello y siguiendo el rastro de humedad mi dedo corazón aterrizó sobre ella. Estaba muy excitada a estas alturas, mi dedo se mojó en su raja, pero estaba tan apretado, que apenas tenía libertad de movimiento para gozar. Luisa gemía con mis caricias, así que decidí dar por terminada la partida y colocándome frente a ella tiré de sus shorts para bajárselos. Esta cooperó y me facilitó bajárselos. Luego tiré de sus blancas braguitas y por fin descubrí su sexo, cubierto por una capa de finos bello claro. ¡Era una visión deliciosa! Me eché sobre ella en la cama y levantando su camiseta le comí los pezones, Luisa gimió de placer ante mi sensual ocurrencia. Luego fui besándola mientras bajaba por su estómago y ésta permaneció tendida, inmóvil y tremendamente excitada. Cuando llegué a su sexo besé sus pelillos, lamí sus ingles y bajé hasta la pequeña rajita que se ocultaba entre ellos. Saqué mi lengua y tímidamente la recorrí de abajo a arriba. Con tan sólo el simple roce la chica gimió más alto de lo que hasta ahora lo había hecho. Mientras yo saboreé apenas con la punta de mi lengua, su sexo. De modo que decidí hundirla un poco más en sus labios vaginales y llenarla con sus jugos para así conocer a qué sabía un coño. La sensación fue espectacular, noté un sabor amargo como a pipí y también un sabor dulce y meloso de sus jugos, decidí seguir lamiendo y comiendo cuanto saliese de allí, mientras Luisa gemía y gemía, lánguidamente tumbada en la cama de mi cuarto. Aquella noche disfruté de una comida de coño por primera vez y bebí tantos jugos que acabé saciado, al final la suave t
A mi papá le gusta la pija...igual q a mi!
Hola, aquí les dejo el relato de como me enteré de q a mi papá le gusta la pija, al igual q a mi solo q tengo pocas experiencias pero muchas ganas de seguir experimentando. Yo desde chico fui muy morboso, me gustaba mucho espiar por la medianera del patio trasero, lo hacía con mis vecinos hasta q un día la Vi a mi hermana, ella mejor q yo, la espíe toda mi adolescencia, la Vi garchar, masturbarse, sacarse fotos hot, en fin le dedique Miles de pajas, tmb empecé a espiar a mi papá( mi pares separados hace mucho y el siempre tubo varias parejas). En fin siempre fui muy curioso. Me enteré cuando tenía 19 años más o menos, trabajaba en una empresa donde tenía q viajar a otras provincias, una vuelta antes de viajar se me rompe el celular, entonces mi papá me presta un celular q tenía él, le había borrado todo prácticamente. Resulta q en el viaje me pongo a explorar el celular, y no le había borrado todo. Encontré una carpeta con fotos y videos. Empecé a ver y era mi papá, era el, no se le veía la cara pero lo reconocí. Habían fotos de su pija, de su culo, encontré algunos vídeos donde salía metiéndose un dildo en el cielo, varios. Tenía el culo bien abierto, me asombre de ver todo lo q se metía, hasta una botella tenía metida en el culo. Seguí mirando con asombro, yo en ese tiempo ya sentía curiosidad, ya había estado explorando y jugando con mi culo. Seguí mirando hasta q encontré varios vídeos donde salía vestido de mujer, con tangas y peluca, y el último q ví le estaba pegando una cogida vestido de trans. Bueno la verdad es q no tuve problemas en ver eso xq la yo tmb venía morboseando. Como les dije siempre fui muy curioso, y un día entre a su habitación. Y encontré una caja con varios dildos de diferentes tamaños, fue muy loco encontrar eso, pero muy morboso. Pasaron algunos años, mi curiosidad con la pija siguio creciendo hasta q empecé a probar, empecé de a poco con unas pajas, después petes y hasta el día de hoy solo una vez me han penetrado. Resulta q mi papá se va de viaje, y entre a Morboseo(dónde soy bi de closet pero morboseo mucho), y la cabeza me empezó a volver loca jaja, asiq decidí entrar de nuevo a la habitación de mi papá aprovechando que salió de viaje. Y volví a encontrar los dildos, y unas tangas( q a mi tmb me morbosea probarmelas y sentir cuando las subo y se meten en la cola). Asique bueno, no me aguante y me probé las tangas, y ahora estoy por ponerme a jugar con los dildos y a sacarme fotos( que van a están en otro post). Aca les dejo fotos de los dildos y las tangas, deo culito entangado y solo una foto de cuando estoy empezando q jugar con los dildos
El inicio de mi vida sexual (muy temprano)
Importante: Esto lo hago por que mi novio le gusto la idea, quiere que cuente mis experiencias sexuales en esta plataforma, y a mi me encanta hablar de sexo, siendo esta pequeña introducción para pasar rápido a lo que quieren leer, les contaré como soy; soy Colombiana, tengo 20 años e inicie mi vida sexual a los (omito la edad por riesgo a que me borren en post) *18* años, SPOILER (con 3 chicos al tiempo) ya llegaremos a eso, desde entonces mi despertar sexual empezó a subir y mis experiencias aumentaron mucho, tengo cabello negro, senos pequeños pero una cadera y culo prominentes, de esas que roban miradas por la calle, espero les guste mis relatos, y no duden en preguntar, intentare responder y hacer una linda y sexy comunidad. (la imagen de miniatura NO soy yo, en mi perfil si soy) Parte 1. Mi Primera vez. Agosto de 2013, esa semana en el colegio nos habían pedido que hiciéramos un trabajo en grupos de a cuatro personas, nos llevaron a la biblioteca del colegio para adelantar el trabajo, yo tenía mis amigas, pero estábamos un poco peleadas de tal manera que se hicieron cuatro en un grupo excluyéndome a mi, obviamente, por esa razón me agrupé con David, Andres y Julián, de aquí cabe destacar a Julián, que un chico que estaba repitiendo año, es un chico moreno y alto, no demasiado pero que destacaba en la clase, los otros dos eran amigos con los que yo ya había compartido antes, así que estaba muy cómoda con ellos pero me molestaba un poco que hiciéramos equipo con Julian. Ese día viernes, no terminamos el trabajo ya que ellos solo hablaban de juegos y no querían trabajar, yo por mi parte hice la primera parte del trabajo pero al rato decidí hablar con ellos, la verdad estaba agotada, ya era viernes y el cuerpo estaba en modo relajo. antes de salir del colegio les pedí que termináramos el trabajo ese mismo día para no dejar asuntos pendientes, la verdad todos vivimos un poco cerca, de echo andres es mi vecino, los convencí diciéndoles que en mi casa había almuerzo, (solo vivo con mi madre, y por lo general llegaba a las 7 de la noche, así que me la pasaba sola la mayoría del tiempo), Acordamos de vernos en mi casa a las 2 de la tarde, para que yo me pudiera cambiar el uniforme y organizar la casa, así que cuando llegue a mi casa lo primero que hice fue ordenar e irme a dormir. me despertaron unos golpes en la puerta, entendí que eran mis amigos asi que les abrí, aunque solo eran Andres Y David, así que los hice pasar y en la sala se sentaron, fui por jugo y nos pusimos a hablar un rato, Julian llego a los 15 minutos y también lo hice pasar y empezamos el trabajo, yo tenia un computador y avanzamos hasta las 3 de la tarde, ellos comieron rápido y a las 3:30 maso menos habíamos casi finalizado el trabajo, yo estaba agotada y un poco de calor con el uniforme, (era la única con uniforme) así que me dijeron que me cambiara, así que me fui a mi cuarto el cual se puede ver desde la sala, es importante decir que no tengo puerta, solo una sabana que cuelga. entre y cerre la cortina por llamarlo así, la verdad no pensé en nada malo, no pensaba en cosas sexuales en ese entonces entonces estaba tranquila, me quite el saco, camisa, camiseta y top, ya que soy planita y en ese tiempo, solo se me hinchaban mis pezones, me quité la falda y las medias largas, en eso escucho unas risas, me giré y los vi a los tres espiándome, les grite mientras cerraba la cortina y ellos se fueron riendo, me enojé un poco pero finalmente me puse una camisa (sin nada debajo) y un short. Apenas salí Julián dijo, Lindas tetitas, y yo aun enojada le conteste, mas grandes que tu pito si son. esa misma respuesta me dio mucha risa y a ellos también, y esto llevo la conversación por otro camino. Julián preguntó, ¿Cómo sabes que tus tetas son mas grandes que mi pene si no lo has visto?, a lo que le respondí, solo es una broma, nunca he visto uno, ¡que asco! Julián siguió con el tema el cual me hizo poner roja, y empezamos a hablar de nuestros cuerpos, ellos decían que frotarse se sentía rico y mas cosas, en eso solo escuchaba, Andres se me queda mirando y me pregunta, ¿tu no sientes rico cuando te frotas?, yo al ver que ellos me miraban esperando una respuesta decidí en contestar, pero antes de hablar Julian dijo, eres un tonto Andres, ellas no se frotan, ellas s meten los dedos en la vagina. Yo inmediatamente me sorprendí y dije que no, que no hacia eso, que yo me sentía bien cuando me frotaba con mi almohada, Julian dijo: ¿ósea que no te has metido nada?. yo respondí: Jámas, ¿por que haría tal cosa? ¡que asco! Julián: pero si a las mujeres les gusta, no han visto videos chicos? ellas se meten los dedos, después de todo ahí entran los penes. me sonroje toda, diciendo que era imposible que algo entrara por ahí, y le dije a Julián que no dijera esas cosas. Julián dijo; ¿quieres que te mostremos que lo que digo es verdad? yo estaba un poco acelerada, me daba pena y le dije que no. David dijo; tengo una idea, te vamos a mostrar como nosotros nos frotamos y tu también nos enseñas como lo haces, tengo curiosidad de como lo hacen las chicas. aunque tenia pena, también sentía algo raro en mi, y quería ver, es raro decirlo, pero así fue, ellos al escuchar que dije si, sacaron sus penes, a lo que me sorprendí, no por que fueran grandes o algo así,, solo era la primera vez que veía eso. me pidieron que hiciera lo mismo, así que me baje mi short y ropa interior, abrí mis piernas y mostré mi vagina, ellos se acercaron mucho a lo que me dio pena y cerré mis piernas, les pedí que no la vieran tan de cerca y que me mostraran como ellos lo hacían Julian tenia una verga grande, para ese entonces, destacaba por unos 4 cm de los otros dos, pero no me impresionaba, David tenia una verga que parecía que iba a explotar, era pequeña pero sus venas se marcaban mucho, y Andrés la tenia delgada y con su prepucio cubriendo el glande.. ellos veían como yo frotaba mis dedos en mis partes, Julián siendo un chico mas grande me dijo que le diera un beso en un dedo, y lo hice diciendo que tonto, y apenas lo hice me dijo, ahora en mi pene, a lo que lo mire y le dije que no, que que asco me daba eso, mas por que ya tenia la cabeza brillante, pero el me insistió diciendo que era lo mismo que le hice en el dedo, solo que ahora lo hacia en su pene, ante su insistencia lo hice, y cada vez me decía mas cosas como que le tocara con la legua su pene, ante eso ellos también me decían lo mismo, y yo cada vez cedía ante sus peticiones, Julián y David tenían cierto olor a orina, pero nada fuerte, mientras yo lamia sus penes, yo mojaba bastante, y Julián se dio cuenta, al ver eso lanzaría una propuesta a la que la curiosidad me hizo decir que si. Si les gusta comenten pronto subo la parte dos y final de este relato. Gracias.
La madre de mi jefe
El arquitecto me pidió un trabajo para la casa de su madre. el fin de semana fui para cumplir y hacer buena letra con quien me da trabajo. Cuando abrió la puerta la madre, casi me muero. Una señora de 45 años pero que aparentaba 40, con unos pantaloncitos de jean que mostraba los comienzos de los cantos. Que pedazo de cola que estaba viendo, sumando la altura y su cabellera corta y rubia. El arquitecto estaba ahí, un chico joven como yo que hace los primeros planos de su carrera. Se tenía que ir a ver unas obras así que me mostró lo que había que hacer y me dejo sólo, o sea, no en soledad. "Cualquier cosa pedile a mi mamá" me dijo antes de irse. No podía evitar mirar ese culo cada vez que pasaba, ni hablar cuando se agachaba para limpiar o levantar algo. Seguro lo que ya había levantado era mi pija, desde que entre en la casa que está dura. Me puse a acomodar las cosas, como hago siempre al ir terminando de trabajar y pedí ayuda para mover unas botellas que estaban por ahí, una se cayó y volcó líquido sobre la remera de la señora. Se pegó el algodón sobre sus tetas, no me había percatado que estaban operadas y eran muy grandes, me atrevo a decir que sin sostén ya que sus pezones se marcaron al instante. No se incomodó pero me dijo que ya regresaba, para cambiarse la remera. Tenía que ver más, no podía quedarme sólo con esos instantes. Subí a la habitación en silencio para ver si podía espiar por la puerta; estaba abierta, pero ella no estaba ahí. Di la vuelta y la tenía en la espalda, "que andas buscando?" dijo con tono entre normal y pícaro. Quedé mudo sin respuesta, por haber sido pescado infraganti además que seguía con su remera pegada a sus tetas. "Veni necesito que me ayudes con algo acá en la habitación" dijo y tomó mi mano. Me tiro en la cama y me dijo que se dio cuenta como miraba su orto todo el tiempo. Se sacó la remera y era todo como lo había imaginado, dos tetas gigantes con los pezones chicos y parados. Seguía inmóvil ante semejante situación inesperada. Empezó a desprenderse el pantaloncito y mostró una tanga blanca que marcaba el tajo de su concha y un hilo por detrás que tapaba sólo el 50% del orto. "Me parece que se está equivocando señora", le dije mientras me paraba saliendo de la cama. "No crea que sólo usted va a accionar en esto" continúe luego de una pausa, y me baje el pantalón, mostrando mi pija bien dura y parada. "Me asusté y pensé que que no querías hacer nada" me dijo mientras se arrodillaba frente a mi miembro seco y duro. Me la chupo muy suavemente empezando por la cabeza y luego succionando un poco mis huevos. Tome su cabeza con ambas manos y empecé a bombearla hasta que entró hasta el fondo. Lejos de intimidarse me pidió más luego de que le pegué con mi pija en ambas tetas, escupiendo para frotarla y hacer una turca hermosa en tremenda inversión. Me empujó en la cama y volvió a tomar las riendas. se sentó encima mio corriendo su tanga y metiendo todo dentro de su concha depilada y mojada. Cabalgo con su espalda arqueada hacia atras produciendo que mi pija tocará lugares que no había conocido nunca. Se levantó y dio la vuelta para seguir sentada pero esta vez mostrandomesu culo con movimiento. Ver su tanga blanca moverse y ser comida por la cola me estaba haciendo terminar. Le dije que aflojarar un poco que estaba por finalizar y me pidió leche en su boca. Me paré y ella arrodillada saco su lengua pidiendo hidratación. Toda mi leche fue a su boca y chorreo hasta sus tetas grandes. Creo que voy a seguir yendo a trabajar a la casa después de esto.
Una madurita con permiso .....
Era sábado y tenía ganas de salir, de tomar algo, de bailar, de pasarla bien. Y obvio buscaba coger. La verdad que estaba fuera de onda, hacia rato no salia de caza a un boliche. Pero las ganas y la actitud lo son todo siempre. Llame a dos de mis amigos solteros y allá fuimos... Me puse mi mejor camisa, perfume importado y me depile todo, mis partes íntimas parecían las de un bebé. Hicimos una previa en casa tomando algo y escuchando música. Tipo 3 ya entonados fuimos. Llegamos al boliche y la verdad que la mayoría eran pendejadas, estaban buenas pero no son mi debilidad... Por ahí veo una madurita bailando sola, un vestido cortito blanco pegado al cuerpo, apenas le tapaba los cachetes del culo, unas piernas hermosas y mucha actitud de puta. Ahí fuimos los 3, encaramos, hicimos una ronda, ella bailaba, meneaba, franeleaba mal, mi pija ya era un fuego. Me gustó tanto que no la quería compartir, la encare y la agarre para mí solo. La veía muy decidida pero cada tanto miraba para la barra. Bailamos un buen rato, roce va roce viene. Cada vez que podía la apoyaba, en una quedamos cara a cara y le comí la boca. Su lengua calentita, sus labios transpirados, algo salados me calentaron mucho y al oído me dijo... Me llamo Alexia. Si te animas está noche cogemos en mi casa Leito- Obvio que me animo. Ja Alexia- Mira que mi marido está acá. Nos está mirando. Leito- Me estás cargando? Querés que nos maten? Alexia- Tranquilo. El está en la barra. El me da permiso. Es cornudo consciente. Te animas? Quede helado. Por un momento se me había ido la calentura... Leito- Estás segura? La verdad que me empezó a calentar la situación de cogerla frente a su marido... Alexia- Vamos a la barra vení. Fuimos a la barra me presenta a Renato, su marido. El muy amablemente me invita unos tragos y dice "quédate tranquilo. Está todo bien. La idea es la pasemos bien los 3. Yo solo miro" Su palabra me dió tranquilidad. Y me pija se empezó a parar... Alexia- y? Vamos chicos? Renato-. Si Leo quiere vamos ya! Leito- Si...obvio. vamos... Ni loco me podía perder está oportunidad. Salimos del boliche ( yo sin despedir a mis amigos) Subimos a su auto. El manejaba, yo me senté atrás y para sorpresa mía ella también... Puso música suave y dijo en 20' llegamos, parecía un chófer más que el marido. Ella me empezó a acariciar la pija por arriba del pantalón, me acariciaba el cabello, la cara, me pasaba la lengua por el cuello, era un fuego, un minon, una señora puta como me gustan ami. El solo relojeaba por el retrovisor. Ya casi llegando me saco el pene y le pasó la lengua solo por la cabeza y me dijo... "Este es solo el comienzo" yo transpirado, ya no daba más. Un momento muy excitante quería acabar ya. Entramos a su casa y el prepara unos tragos. Nos quedamos unos minutos ahí sentados los 3. Ya casi terminando el trago Alexia me toma de la mano y me lleva a su cuarto dejando la puerta entre abierta. Prendió una luz baja, la del velador, me dijo acostate boca arriba, ella se sacó su vestido y quedó solo con su tanga. Nos besamos con mucha lengua, recorrió mis orejas, mi cuello, mis tetillas con su boca mientras sus manos me acariciaban todo el cuerpo incluyendo mi ano. Se hizo desear mucho hasta que al fin llegó ahí. Empezó a chupar la pija con mucha ganas y a llenarla de saliva. Un ruido hermoso al igual que la sensación que me generaba. Ambos empezamos a gemir de placer, levanté mi mirada y el, Renato, el cornudo, parado en la puerta pispeando lo puta que es su mujer. Ya entre en confianza y empecé... Leito- Te gusta la pija? Chupala hdp. Si para eso me trajiste. Alexia- Mmmmm siiii. Me encanta ser puta. Dame más (gemidos) Me estaba mamando hermoso la verga. El cornudo parado mirando el culo de su mujer entangado mientras se llenaba la boca de pija, toda una puta profesional Alexia. Le llene su boquita de leche y Renato le sacaba fotos de su boquita toda blanca por mí semen. Se acerca a ella. Se besan y vuelve a la puerta, como espiando, ella se recostó a mí lado acariciando mí cuerpo. Yo mandé mano a su orto. Un culo Hermoso. Carnoso. Duro. Con muchas ganas de pija. Empecé a mandar dedos en su conchita, cuando estaba bien mojado empecé a untar su ano. La puse en cuatro y empecé a chupar ese hermoso culo. El cornudo solo sacaba fotos y decía... "Que puta sos mí amor. Me encanta" yo concentrado en comerme ese culo. Lo llené de baba y mandé un dedo, dos, arrimé la cabeza del pene y la enterré. Fácil... Ese culo ya estaba bien comido. Sus gemidos eran muy gratificantes. Su ano saboreaba una pija distinta. Ella en cuatro se abría los cachetes del culo y decía... " Cógeme hdp. Rompeme el culo que me encanta, soy tu puta hoy" sus palabras fueron nafta para incendiar mí morbo, la verdad el nivel de excitación era tal que le dejé el culo Colorado de chirlos. Acabé. Adentro de su culo. Su ano se contraía chorreando lechita. Renato se acercó saco fotos y le chupó el hermoso culo que yo acababa de coger. Algo asombrado y a la vez muy excitado yo miraba... El salió de la habitación y ella empezó a susurrar a mí oído... Alexia- Que rico me cogiste el culo. Me encanta ser así de puta para mí marido... Solo escucharla hablar me paraba la pija. La senté arriba mío. Ella quedó dandome la espalda mirando hacia la puerta que estaba Renato. Empezó a montar y a pedir pija desesperada. Sus cachetes del culo golpean mí pelvis. Con mis dos manos la agarre de los pechos. Ella seguía concentrada cabalgando la pija. El cornudo ahí. Mirando con la pija hecha una roca. La di vuelta y la puse patitas al hombro mientras el cornudo sacaba fotos. Empecé a darle con muchas ganas. Quería acabar. Le apreté bien los cachetes del culo y le enterré la pija hasta el fondo. Acabé... Todo adentro. Saque mí pija toda encremada. Fuimos al living tomamos algo tranquilo como si fuéramos grandes amigos. Quedaron en invitarme algún día a su casa. Ojalá sea pronto..
Primer vez con otra pareja, parte 2
Si tienen ganas, pueden leer el comienzo aqui: Luego de esa noche loca, donde dimos aun sin haber sido muy programado nuestro primer paso en el intercambio de pareja, nos encontrabamos con Cintia aun descansando e intercambiando experiencias de nuestra noche anterior, afortunadamente ambos estabamos satisfechos y entusiasmados. La mañana se pasó casi sin notarlo, pasado mediodía nos levantamos y encontramos a nacho preparando mate y Erica sentada en el parque, Cintia enseguida se fue con ella, parecia que las cosas entre ambas iban bien, y esa distancia inicial impuesta por mi esposa quedaba en el pasado. El día fue como cualquiera en plan de descanso y amigos, no hubo mas acción sexual hasta las primeras horas de la noche, donde se repitió mas o menos lo de la noche anterior, o sea nuestras esposas con el otro en habitaciones separadas. Gocé nuevamente de la bella Erica, que de rodillas sobre mi cara frotaba toda su conchita por mi boca a la vez que estiraba una mano hacia atras para masturbarme. Luego se tumbó en la cama y separando ampliamente sus piernas abrió los labios de la concha con los dedos y pidió "aca robert dame dame mucha pija " , me acomode entre sus piernas y ahora era mi momento de llevar el ritmo y el control. Cuando estaba ya pensando en acabar , Erica me detuvo de golpe y sugirio "por que no vamos a espiar lo que hacen?" la idea me pareció buena pero me fastidió un poco que no me deje acabar. Caminamos esos metros que nos separaban de la otra habitación, la puerta estaba cerrada y ella la abrió sigilosamente. Con la luz tenue de un velador pude ver enseguida a nacho tirado boca arriba en la cama, y entre sus piernas mi sra apoyada sobre sus codos y rodillas concentrada chupando su pija. El notó enseguida nuestra presencia, no así Cintia que estaba justo de espaldas, de culo mejor dicho!, esa imagen que tantas veces habia visto, de sus piernas semi separadas dejando a la vista su divina conchita y culo no dejaba de excitarme. Erica entró decidida a la habitación, pasó junto a mi sra y se detuvo un momento a observarla en su labor de mamar a nacho, recién ahi Cintia se dio cuenta de nuestra presencia y se detuvo un momento mirando a la otra con cara de incognita.. " que orto tenes flaca parece dibujado " le dijo a modo creo de cumplido Erica, Cintia respondió con un guiño de ojo y volvió a lo suyo. Erica se acercó a nacho y se besaron acto seguido paso una de sus piernas por encima de el para ofrecerle su concha en la cara, quedó así de rodilla sobre el, observando a Cintia. Yo, no me iba a quedar fuera de esa escena! y la imagen de mi señora en esa posición invitaba a cojerla , cosa que enseguida empecé a hacer. Los gemidos de ambas mujeres eran algo alucinante, Cintia movia su cintura alrededor de mi pija de una forma deliciosa, Erica hacia lo mismo sobre la boca de nacho, jugaba con sus tetas se las estiraba y apretaba. Desde el comienzo fue Erica la que llevaba más o menos el control de las cosas (y lo hacía muy bien), y en este caso también! tomó con ambas manos a Cin de la cara y la levantó de la pija de nacho.. "flaca prestamelos a los dos un ratito no seas mala" ... mi mujer accedió al pedido, se movió hacia adelante haciendome salir de su conchita y luego se paró.. " que vas a hacer perra ? " preguntó con una voz muy complice, la respuesta de la otra fue obvia " relajate y disfrutalo flaca despues te toca a vos " .. Erica siguió en su rol de organizadora, se dio vuelta y apoyó su conchita sobre la pija de nacho que de tan mojada por la saliva de Cin practicamente en un solo movimiento se perdió dentro de ella...se acostó sobre el .... y estiró ambas manos para separarse las nalgas... me sorprendió la interevención de mi sra, "yo te ayudo" dicho eso colocó sus manos sobre el culo de Eri ocupandose de mantenerla abierta, me acerqué caminando sobre mis rodillas, nos mirabamos con una sonrisa cómplice con mi señora mientras fui cojiendo suave pero decido el culito de la otra. Coordinamos un poco nuestros movimientos con nacho y los gemidos de la colo no tardaron en convertirse en gritos de placer. Ciertamente, además del placer que yo habia experimenado antes con su cola, ahora la presión que hacía la pija del marido desde su concha multiplicaba el goce. Cintia mientras la mantenía abierta jugaba con los dedos. Nacho fue el primero en dejarle su leche en lo profundo de la concha, poco después fui yo quien hizo lo propio en su culito. Cin no perdía detalle de lo que sucedía, cuando yo salí se quedó observando y apenas asomó un poco de leche pasó su dedo indice haciendo circulos alrededor... mi esposa tocando el culo de otra mujer! si señores!! estaba sucediendo y justo delante mío! el pedido de Erica fue lleno de sensualidad en su voz " y dale flaca metelo no te quedes con las ganas" Cintia accedio y al instante su dedo recorría el interior de ese culito, en una masturbacion anal que encendió nuevamente las sensaciones y los gemidos de la amiga. Lo siguiente fue, creo, el momento que con nacho esperabamos desde el comienzo. Muy decidida como siempre Erica agarró a Cintia de la cintura y la besó en el cuello, como no encontró resistencia enseguida esos besos llegaron a las tetas y vientre. Mi sra se quedó en una actitud extrañamente pasiva, solo reaccionó cuando la boca hábil de la colo envolvió su conchita y la acariciaba con una lengua que parecia larguisima. Con nacho eramos simples espectadores, en ese momento no había lugar para nosotros. Cintia desencajaba por momentos su expresión en clara señal de estar recibiendo mucho placer. Los juegos sexuales de Erica se extendieron por un rato hasta que Cin empezó a levantar su cintura, hasta quedar apoyada solo sobre sus pies y tener casi toda la espalda levantada, Erica hizo mas intenso el orgasmo penetrandola con los dedos. Finalizaron besandose y rozando sus tetas un rato.. Un poco mas tarde ya la madrugada nos encontró nuevamente a los 4 en acción, no entraré en detalles de ese encuentro porque basicamente fue ambas parejas practicando nuevamente los intercambios, con el agregado que ahora se sumaban besos y caricias entre las chicas cuando quedaban cerca. El dia siguiente fue poco el tiempo, ya habia que emprender el viaje de vuelta para ambos matrimonios, mientras con nacho preparabamos las cosas en los autos las chicas tuvieron un útimo rato de despedida compartiendo una ducha donde no faltaron los momentos de placer. Y nos despedimos, fue como experiencia nueva fabulosa, algo había sin dudas surgido entre ambas parejas ese fin de semana y quedamos en repetirlo con mas tiempo y tranquilidad. luego les estaré contando esa semana de playa y diversión con nuestros nuevos amigos. Gracias por leer ! y me despido por el momento Saludos comunidad!!!













