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#Danza

Fotos, gifs y packs de Danza subidos por la comunidad.

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MMartinGnzLv1· hace 1999 dRelatos

El playero de la estacion de servicio

Me fui el finde fuera de Capital con un amigo. Vino super bien escapar un poco de la locura de la ciudad. A la vuelta, paramos en una estacion de servicio de la autopista, pasando un peaje. Entre al minishop a comprar un cafe, y note como uno de los playeros me clavo la mirada. En ese momento lo deje ahi, primero porque estaba con mi amigo, segundo porque queriamos llegar cuanto antes a Capital, y tercero porque imagine que no pasaria de eso... Pero lo cierto es que el pibe (alto, corpulento, barbudo... un lindo osito macho) no me sacaba la mirada de encima. En eso que estabamos ya por retomar la ruta, miro de refilon que el playero enfilo para el baño. Se noto que queria que me de cuenta que iba. Le dije a mi amigo "bancame un toque que paso al baño". Y me mande. El baño REVENTABA de gente. El estaba en un mingitorio. Pero de los 4 o 5 que habia, solo uno estaba libre. Y no era contiguo al playero. Lo interesante dentro de lo inconveniente de la situacion era que todos los flacos que estaban en ese momento estaban todos BUENISIMOS. Pero ninguno en onda. De hecho, pense que el playero tampoco. De a poco se iban yendo todos, y yo me fui a lavar las manos. Por el rabillo del ojo, me doy cuenta que el playero me sigue mirando. Y cuando me doy vuelta un toque, aprovecha para sutilmente inclinarse hacia mi vista y mostrarme 2 segundos una chota gomosa, gruesa, muy apetecible. Pero todavia quedaba gente, y entraron 2 mas nuevos.... Iba a desistir, ya me estaba tardando mucho, y hasta tenia miedo de que mi amigo, preocupado por mi tardanza, pase al baño y vea toda la escena. Quedaban un cuarenton meando, y el playero, atornillado en su mingitorio. Pense "me juego la ultima carta" y me meti en el ultimo box, con la puerta entreabierta. Si escuchaba que entraba mas gente, me iba a la mierda y listo. No pasaron ni 10 segundos, que el que quedaba se fue, y sin perder un segundo, el playero se mete al box. Pelo. Ya estaba al palo. No habia tiempo que perder. Baje a mamarsela con todas las ganas. Que buena que estaba! Gruesa, buen tamaño, limpia, y latia a full. Me la metia toda en la boca, lo pajeaba, le chupaba bien la cabeza. Se notaba que el playero ya estaba con todo el movimiento previo al lechazo. Segui con todas las ganas, mientras el flaco se ahogaba los jadeos. Noto que el tronco se va cargando, y el pibe intenta frenar haciendose para atras. No lo deje. Me la meti mas a fondo y acelere el ritmo de la mamada al maximo. El playero se entrego. Empezo a largar lechazo tras otro, bien bien cargados. No paraba! Y tampoco intentaba ya separar mi boca de su garcha. No se la solte hasta que no descargo completamente. Una vez que ya no le quedaba nada, nos acomodamos, salio primero para despejarme el camino, y sali y segui viaje.

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WwannabcuckoLv1· hace 2000 dRelatos

Experiencia Cornuda con mi Esposa (Parte 3)

Tratare de hacer este relato lo mas corto posible, porque el anterior me quedo bastante largo, es que no quería que perdieran detalles calientes de todo lo que mi esposa me conto. Pues bien, habrían pasado aproximadamente 2 semanas desde la vez que mi esposa y mi compadre tuvieron su encuentro intimo, yo moría del deseo cada vez que los imaginaba a los 2 juntos, teniendo sexo salvaje. En ese tiempo no hable con Ricardo, pero mi esposa y el si que tenían muy buena comunicación, Geraldine me mostraba lo que se escribían, las fotos que le enviaba para calentarlo, y las perversidades que querían hacerse el uno al otro, yo miraba a mi esposa muy entusiasmada y con muchas ganas, y siempre le propuse que se fuera con el a un hotel, pero era mi compadre el que se negaba, hasta que un día fueron de visita a la casa Conchita y Ricardo, llevaron algo para comer, y beber, la conversación estuvo muy amena, y la tarde se convirtió en noche, las botellas del licor que estábamos bebiendo se terminaban de una en una, y se reflejaba en nuestro estado de ebriedad. En un momento mi esposa dice sentir calor, y yo ni corto le digo: "pero quítate algo de ropa, después de todo estamos en confianza", ella sin pensarlo se quito la blusa que llevaba puesta y dejo sobre si un brasier de encaje semitransparente, Ricardo no pudo ocultar su deseo a mi esposa, la vio fijamente y se saboreo los labios. Conchita de inmediato lo vio, y solo sonrió con picardía, ¿Le habría contado acerca de su momento intimo con Gera? fue lo que pregunte en mi mente al instante, poco después, Conchita acompaño a mi esposa y se quito su top, sin duda alguna los senos de mi comadre son bastante buenos. No pude dejar de mirar, ya que el brasier que llevaba era diminuto a comparación de sus enormes senos, y de vez en cuando ella los movía en forma provocativa, asomando tímidamente sus pezones, en una de esas me pillo mironeandola y cuando nos vimos a los ojos me hizo un guiño travieso y se mordió el labio. "OK, esto se esta poniendo mejor de lo que esperaba" Fue lo que pensé, pero al mismo tiempo me dije: Yo le presto mi mujer a Ricardo, pero no se si el este dispuesto a prestarme la suya. Mientras mas bebíamos, los efectos del alcohol eran evidentes en nosotros, nuestras esposas estaban semidesnudas y calientes, algo ebrias, ellas cantaban y nosotros nos deleitábamos viéndolas, mi compadre y yo charlábamos del trabajo, de deportes, de economía, en fin de los temas que normalmente hablábamos, pero en un giro me atreví y le dije: -Geraldine no deja de verte, seguramente quiere que le cumplas lo que le prometiste. -..... El se quedo en silencio un rato y me respondió: "A eso vine compadre, ya no me aguanto mas". (Entendió muy bien que yo estaba enterado de toda, que no sentía celos, odio o rencor) - Pero ¿Cómo vamos a hacer con Conchita? Si quieres yo la distraigo un poco mientras ustedes van a la habitación, yo luego veo como los acompaño. - Es que precisamente quiero pedirte un favor. - Dime Ricardo, lo que quieras, después de todo nos haces un favor a mi esposa y a mi. - No queremos hacer solo un trio, queremos un intercambio completo de parejas. Me quede atónito, no sabia que responderle, mi comadre esta muy buena, pero no sabia que pensaría Gera de esto. -¿Que? ¿Ella quiere eso? ¿Tu quieres eso? -Compadre tengo que confesarte algo: Ese día que tu esposa y yo cogimos (lo sabia si cogieron y Geral no me lo había dicho todo), llegue a la casa y tuve que confesarle a mi esposa todo lo que hicimos, no podía verle a la cara luego de lo ocurrido, tuvimos una fuerte discusión, llego incluso a pedirme el divorcio, recogí todas mis cosas en una maleta y antes de salir me pidió una ultima vez de despedida, te admito que me sorprendió mucho pero con todo lo caliente que había quedado con tu mujer, le di una cogida a la mía, la puse tal cual le había hecho a Gera, le hice de todo y mas de lo que nunca habíamos hecho, ella disfruto al máximo y al terminar me abrazo y me pidió que no me fuera, que me perdonaba, le dije que nunca lo volvería a hacer y me miro, solo me dijo estas palabras "en realidad quiero que se lo vuelvas a hacer, pero quiero estar presente". Le explique que le había ofrecido un trio, y ella me dijo, yo también lo quiero. Me inundo el celo, me vi enceguecido y le dije que no rotundamente, ella se enojo, se vistió y salió de la habitación. Y continuo: Tuvimos muy poca conversación el resto del día, mi maleta estaba aun junto a la puerta, yo estaba molesto por lo que me pidió, pensaba que seguramente se sentía insatisfecha, o que simplemente quería vengarse, pero poco a poco la idea me fue sonando, en un momento hasta tuve una erección pensando en nosotros 2 cogiendo con mi mujer, te imagine comiéndole la vagina mientras tu mujer me comía la verga y me masturbe pensándolo. Mauricio, ahora te entiendo, luego de esos pensamientos cornudos no hay vuelta atrás, ahora solo deseo verte con mi mujer. Mientras nosotros hablábamos, nuestras esposas no nos escuchaban, pero había un cierto ambiente de lujuria, las canciones de fondo eran cada vez mas sensuales, nuestras esposas ya habían llegado a estar completamente en ropa interior, mi esposa tenia un hilo blanco que hacia juego con su brasier, pero Conchita, tenia un seductor liguero, y una tanga hilo rojo, con una abertura en el medio que dejaba ver su vagina completamente, ambas estaban sentadas a cierta distancia de nosotros, y se dirigían miradas de cómplices, ellas también estaban preparando el ambiente para el intercambio, ya se lo habían dicho y mi Geraldine estaba completamente de acuerdo. Hubo un momento de tensión, nos vimos a la cara todos, ya sabíamos lo que iba a suceder y nadie podía evitarlo, el deseo era máximo, el alcohol nos había desinhibido por completo y lo que nos sobraba era ropa y ganas. Empezó a sonar una música erótica, y Gera se acerco lentamente a Ricardo, le extendió la mano y lo invito a bailar, comenzaron a danzar suavemente, acercando sus rostros hasta casi besarse, Ricardo tenia sus manos sobre el culo de mi esposa, agarrándole las nalgas. Conchita se acerco, yo estaba sentado y ella se abrió de piernas y se me monto encima, la tome de la cintura y empezó a bailar de forma muy sensual, rozando su vagina sobre mi pene, tenia una mega erección en ese momento, y como si de forma sincronizada nuestras mujeres comenzaron a quitarnos los pantalones, mi compadre no tenia ropa interior por lo que su pene golpeo la cara de mi esposa mientras se los bajaba. Conchita hizo lo mismo y metió su mano dentro de mi bóxer para comprobar lo que estaba por comerse. Terminamos de desnudarnos y comenzó la verdadera acción... "En la parte final daré detalles de lo que hicimos los cuatro, los besos que nos dimos, las palabras sucias que nos dijimos, las posiciones que hicimos. Este relato si será sexual un 100% desde el principio ya que iniciara justo donde este quedo"

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RRosroxLv1· hace 2002 dRelatos

Maeatras correntinas culiadoras

un tiempo atrás fui soltero y en mí vida de soltero Vivi en una ciudad de Ctes, fueron 4 años de despertar sexual dónde solo sentía deseos y la suerte me acompañaba, no habían celulares y las esquelas de las maestras del cole llegaban a mí a traves de alumnos, la verdad en ese momento me daba pudor todo. Luego que conocí la primer maestra fue explosivo, era una Sra muy bonita una piel suave y de baja estatura viuda y de 40 años con todo el fuego que eso explica a esa edad. Fui muy rico y ella se encargo luego de hablar con sus amigas en Recreo y el deseo y morbo de las demás colegas fue invadiendo poco a poco. Fue así que tenía que organizarme con los horarios y días a quien atendia, me sentía como el Doctor amor, casadas, viudas, separadas, madres solteras, y en diversas edades lo cual me sentía a pleno y deseado por esas mujeres tan dulces y buenas, pero bueno el trabajo me obligó irme antes de partir dela.ciudad recibí un llamado de la directora del cole, sin entender el motivo me pedía pasar una noche al menos conmigo, que si fuera necesario me pagaba, le pedí disculpas pero eso no hacía, a lo cual mí reflexión fue Dios mio que pasa aquí menos mal me fui de la ciudad o sino era voz populi mis andanzas en el pueblo, fue lo mejor de lo mejor aguante cole jijijiji. Hoy ya con mis 40 me.vuelvo encontrar con el deseo y las ganas de disfrutar esta adolescencia sin tabues que uno vive luego de los 40 y saber muchas mujeres también sienten lo mismo de ello luego de los 40, a lo cual vuelvo a revivir este momento placentero que dar la vida y el cuidarse estando saludable ? va un brindis por todas esas mujeres bonitas y saben disfrutar de los placeres de la vida como el sexo.

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MMartinGnzLv1· hace 2005 dRelatos

Con el linyera en el camion de mudanza

Domingo a la noche, tarde. Estaba con ganas de garche, pero ninguno de mis habitues vivia cerca. Me meti en apps y perfiles, vueltas, como siempre. Como ultimo recurso, use una hotline. Un pibe que decia laburar en una famosisima casa de pasteleria en la esquina de mi dpto de esa epoca me dice que vaya que me daba masa... Pero fui y el pibe nunca aparecio. Me decidi a dar un par de vueltas por la cuadra para bajar la calentura con el frio de la noche invernal. En eso veo que un tipo como que se pone atras de un arbol. Maquinando que iba a mear, empiezo a enfilar para ahi a ver si al menos le pispeaba la chota. Pero el tipo desaparece, cual fantasma. Buscando por todos lados (ahora queria convencerme de que no enloqueci y no vi visiones) voy y vengo un par de veces por el sector, hasta que noto movimientos en el acoplado de una camioneta de mudanza estacionada al lado del arbol. El tipo se habia metido ahi adentro! Me quede mirando un rato para ver que onda, hasta que de repente se acerca, corre la lona que tapaba la vista desde afuera, y me dice "veni, subi". Era un linyera! Un sin techo, buscando refugio del frio. Ni lerdo ni perezoso subo, y noto, primero, el fuerte olor a alcohol, despues el pucho en su mano derecha, y luego la bolsa de ciruja y una almohada desvencijada en, digamos, "el techo" de la camioneta. "Buscas pija? Veni chupala!" me dice, mientras se sienta ahi con las piernas abiertas colgando, dejando al descubierto una pija apenas gomosa al abrirse el cierre y aflojar el cinto. Al contrario de todos los pronosticos, estaba MUY limpia! Con mas ganas se la chupe. De arriba a abajo, a fondo, solo la cabeza, tambien los huevos (GRANDES y con poco pelo). Yo estaba simplemente parado, la altura a la que estaba el sentado me quedaba comodisima. Por momentos me marcaba el ritmo con su mano en mi nuca. Por otros, me encerraba con sus piernas. En varias ocasiones apoyaba su cabeza contra el "respaldo", en claro gesto de estar re gozando la mamada. A la vez que iba fumando su cigarrillo. Se acariciaba la zona abdominal, y ahi lo empece a tocar yo. A simple vista parecia rellenito, pero cuando toque note cierto desarrollo muscular. Cuando le empece a rozar los pezones, ahi se le puso durisima, y me empezo a hundir la cabeza para que la trague toda. "Me queres coger?" le pregunte. Su respuesta fue bajarse de su trono, bajarme los pantalones de una y abrirme los cantos. Lo frene un poco para buscar un forro, un sobrecito de gel (los tenia para el garche con el supuesto pastelero), y ahi si, todo suyo! Por suerte fue relativamente suave al entrar. Pero una vez adentro, como se movia ese acoplado! Me dio como si hacia meses no garchara. Yo no lo podia creer! En un momento escucho que alguien se asoma por la lona y espeta un "eh amigo, que onda?". Ya me veia ahi garchado por un linyera y mamando a otro... Pero no, el nuevo se fue como llego. Quiza el temor (o el morbo) a una nueva interrupcion aceleraron las cosas. No mucho despues de eso, lo noto aun mas acelerado, de repente me agarra del pelo y tira un gemido profundo. Y siento como la pija explota adentro mio. Se queda ahi, recuperando unos segundos, y me palmea en las caderas, diciedome "listo flaco!". Nos acomodamos, me bajo del acoplado y me meto a mi casa con una sonrisa de oreja a oreja. [/color][/font][/size]

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MmartinfcdLv1· hace 2021 dRelatos

La hermosa novia de mi vecino. Y cómo la trata.

Sobre ciertas situaciones que suceden en la vida es difícil opinar o tomar posición. Yo les voy a contar lo que pasó y ustedes saquen sus propias conclusiones. Son libres de dejarme su visión en los comentarios. El barrio donde vivo es un barrio típico del buenos aires que se aleja un poco del concurrido centro de la ciudad (no quiero dar mucha presición, entenderán por qué). La zona está más bien compuesta por casas que no superan las dos plantas, algunos edificios de no más de 4 pisos y muchas propiedades que se ubican entrando por un pasillo, más o menos largo, que alberga 3, 4 o, a veces, más departamentos consecutivos.   En un departamento de estas características (el segundo entrando desde la calle) vivo, cómodamente, hace varios años, con mi hermosa mujer y mis hijos. Uno pequeño y dos en edad escolar. Digo 'mi hermosa mujer' porque así lo siento, a pesar de los años que llevamos juntos. Mujer fuerte, directa. Maneja su vida y sus cosas con determinación. Nunca duda. Siempre tiene una respuesta precisa para cada cosa. Jamás se equivoca. Es realmente admirable.   Los años no hicieron más que mejorarla. Su atractivo está intacto. Al día de hoy, su elegante andar representa para los más burdos caminantes, la oportunidad de regodearse, tanto al verla venir como al verla irse. Y, a pesar de los tiempos de cambio que vivimos, siempre se topa con algún improvisado poeta callejero que define con palabras más o menos soeces lo que el físico de mi mujer despierta en él.   Disculpen ustedes si no la describo con mayor detalles. Considero a mi esposa como algo sagrado, no de mi pertenencia, pero sí de mi privacidad. Además no es sobre ella la historia.   Debo aclarar tambien, si es que aún no lo notaron, que soy una persona formada en valores que hoy en día muchos tachan de antiguos o anticuados.   Padre de familia, marido ejemplar, amigo incondicional, miembro honorable de la cooperadora de la escuela y de la dirigencia del club al que concurren mis hijos, etc. Son las actividades, y mi desempeño en ellas, lo que mejor me definen.  Además, por creencia, fe y gusto personal, asisto a la iglesia todos los domingos y días festivos. No solo como oyente, sino que eventualmente me ofrezco para dar una mano en lo que se precise. Con el tiempo, aunque no hice carrera religiosa, me volví un referente, un pilar de la congregación. Muchos me ven como una persona cuyo consejo es válido y alentador en situaciones complicadas de su vida.   Hasta acá hablé de mí. Ahora les comienzo a contar lo que sucedió. Como les dije, yo vivo en el segundo departamento del pasillo. En el tercero vive una señora grande, sola, que muy de vez en cuando recibe alguna visita familiar. El cuarto departamento, el último al fondo, se encuentran vacío hace mucho tiempo. Y adelante, en el primer departamento vive Hernán.   Bueno, no solamente Hernán. Vive también su mujer. O su novia, no sé bien cómo llamarla. Rocío es su nombre. No hace mucho que están juntos (pocos meses, diría) aunque ya conviven y son padres de una criatura de unos seis meses o poco más. Tal vez ese es el verdadero motivo de la convivencia tan apresurada. Conozco a Hernán hace muchos años. Desde que me mudé a esta casa. Era el hijo de Zulma, la propietaria del departamento. Cuando lo conocí estaba casado pero, sorprendentemente para su corta edad, en proceso de separación. Por eso, al tiempo, se mudó adelante, con su madre, hasta que ella falleció (cosas de la vida) y él terminó siendo dueño de su propio espacio, donde poder disfrutar a pleno de su recuperada soltería.   Ví desfilar muchas chicas por ese departamento. Muchas y muy bien formadas. Realmente, Hernán, se había convertido en la envidia de todo aquel al que le gusta pasar su vida explorando las delicias de la compañía femenina, sin compromiso. Gastando vanamente sus días en poseer los cuerpos de aquellas mujeres de las más variadas y extravagantes formas. Devorando esos cuerpos, jóvenes y bellos, hasta el hartazgo y luego descartandolos para saciar su sed en otro cuerpo de igual o mayor voluptuosidad, o tal vez en busca de pieles menos experimentadas, o vaya uno a saber qué. Muchas pasaron por ese departamento. Con algunas me tocó cruzarme en el pasillo alguna mañana al salir a trabajar. He visto sus caras y sus cuerpos y tengo que admitir que he sentido, en la mayoría de los casos, pena. Pena, de ver a estas chicas de tan hermosa figura y porte, derrochando el momento más valioso de su juventud. Entregadas, pareciera que con gusto, al destrato que mi vecino les proporcionaba. Pena, de ver en sus caras trasnochadas, luego de una noche plena de lujuria, la desazón de no tener un rumbo...   Muchas noches hemos escuchado con mi mujer, a través de las paredes, gritos y gemidos de los más variados, que desde la casa de adelante llegaban, más o menos fuerte, hasta nuestros oídos. Esa, era una situación que a veces nos causaba gracia, a veces indignación y a veces (por qué no admitirlo, después de todo vivimos nuestra felicidad de pareja de la manera que corresponde) estímulo. Quiero decir, nos levantaba el candor necesario para disfrutar de nuestros cuerpos, con pasión. Pero siempre con respeto y  responsabilidad, con afecto y contención mutua. Por supuesto, muy distinto , por lo que se escuchaba, a la manera en que, del otro lado de la pared, se desarrollaban las cosas.   Siempre certera, mi mujer, me comentaba al respecto, la tristeza que le generaba el sinsentido con el cuál el vecino llevaba su vida, la reprochable liberalidad de sus 'amiguitas' (la mayoría no duraba mucho tiempo y eran, en general, personas desagradables, desfachatadas). "Que bien le vendría a Hernán encontrar alguien con quién sentar cabeza...". Opiniones como éstas, llenas de sabiduría, eran comunes en mi mujer. No solo al respecto del vecino: al respecto de todo. Todo el día. Siempre admiré su elocuencia y su capacidad de expresar, a cada situación que se le presentara, su parecer tan lleno de bondad y precisión.   Claro que no todas las mujeres que pasaron por el departamento de mi vecino generaban rechazo o antipatía. Por ejemplo, con Rocío, la actual pareja, la cosa fue distinta desde el principio. Ella era distinta. No me refiero solamente a su condición física, que, como la mayoría de las 'amigas' de Hernán, genera una inmediata admiración visual. La belleza de ella no se limita únicamente a sus más que evidentes grandes y armoniosas curvas, sino también a su carácter, a su simpatía. Rubia de cabellos largos y lacio, ojos cristalinos, sonrisa amplia y sincera. Aparentaba ser casi una niña, aún. Transmitía inocencia y paz. Siempre recuerdo la primera vez que me la crucé. "Buen día, señor", me dijo. Yo me reí y le dije algo así como que me había agregado varios años gratuitamente. Entonces ví relucir sus blancos dientes enmarcados en esa boca rosa, brillante de rimel, y formar la sonrisa más hermosa que jamás haya visto. Recuerdo el impacto de la sorpresa y el magnetismo que me causó ver su mirada de grandes y claros ojos verdes. Recuerdo cómo los entrecerró un instante, al sonreír, y la desesperación que me golpeó el pecho por querer verlos abiertos nuevamente, mirándome.   No fue mucho más que eso nuestro encuentro pero al pensar en ella la recuerdo así, ataviada en ese vestido de tono intenso que se ajustaba a presión sobre el contorno de sus caderas, moldeando su cintura y apretando y realzando sus pechos, a la vez que, a la altura de sus muslos, la tela, más suelta, se liberaba al vaivén del viento, desnudando sus torneadas piernas, casi hasta su ropa interior. Esa imagen ocupo gran parte de mi mente ese día y los días siguientes.    Varias veces tuve el agrado de cruzármela en ese entonces. Y digo agrado porque, realmente, Rocío, es una persona dulce y afectiva. Bastante centrada y pura en su forma de pensar, lo que me generaba cierta extrañeza, al intentar imaginar cómo había llegado a estar en pareja con el irresponsable de mi vecino. En fin, Dios a veces se mueve de formas misteriosas.   En una de esas charlas que tuvimos la noté interesada en varias de las actividades que me tocan ejercer y tuvimos un intercambio de redes sociales. Por eso, puedo asegurarles que Rocío no es como otras mujeres que rondaron a mi vecino. En las fotos que publica en sus redes está la prueba. Sí, hay fotos de ella en mallas diminutas, de esas dónde muy poca piel queda cubierta, pero siempre se dan en alguna situación de veraneo. No como las otras que no dudan subir imagenes en ropa interior para que cualquiera las pueda ver. Tampoco tiene esas selfies sacando la lengua o tocandose con un dedo la boca o los dientes que tantas otras amiguitas de Hernán usan de imagen de perfil. Ella no. En su imagen de perfil brillan sus diafanos ojos y destaca su prístina sonrisa. Aunque use vestidos osados, es recatada. Se nota. Lo que no impide ver su belleza. Al contrario, la engrandece. La hace más linda aún.    Hay un tiempo para todo. Eso lo aprendí de  chico y lo comprobé con el paso de los años. La obsesión con Rocío (aquella preciosa y pequeña muchacha que estaba en pareja con mi vecino Hernán. Aquella que, a pesar de la notoria diferencia de edad que nos distanciaba, se apoderó, absurdamente, de mis pensamientos), la detecté a tiempo, y deduje que era algo que no podía durar. No para mí. Para una persona de mi posición. Con los pies fijos en la tierra y la vista, firme, en el cielo.   Mi mujer, mis hijos, mis actividades y compromisos con la sociedad, son la prioridad.     Pasados varios meses me enteré de su embarazo y de su mudanza al departamento de adelante. La sensación fue ambigua. Por un lado me alegraba de tenerla cerca (la considero una persona valiosa, con potencial), además que esta situación significaba una nueva vida para Hernán, una oportunidad donde podría, finalmente, madurar a la altura de una persona acorde con su edad. Por otro lado sentí cierta inexplicable desazón . Quizá era el intuir que las cosas podrían no salir tan perfectas como era mi sincero deseo para ambos...   En fin, el tiempo fue pasando y la pareja se veía bien. Ella, hermosa como siempre, llevaba su panza, cada vez más grande, con soltura y gracia. Era una delicia poder admirar esa joven piel, brillante y sedosa, aumentar de volumen, albergando el milagro de la vida en su interior. Las situaciones empezaron poco después. Cuando el bebé ya había nacido. Primero fueron leves desacuerdos, en donde uno u otro, muy de vez en cuando, levantaba la voz. Todo parecía denotar que algo no andaba bien ahí. Los excitantes gritos que solíamos escuchar a través de esas paredes fueron suplantados por fuertes discusiones, a veces cargadas de insultos, que no siempre dejaban en claro quién tenía razón. El ritmo y el volumen de aquellos planteos crecían a la par del bebé.   A veces, tras un par de días de paz, volvían a la carga con más ímpetu. Esta situación nos tenía mal a mi mujer y a mí. Pero ¿que se puede hacer en situaciones así? Si bien eran nuestros vecinos, no eran nuestros amigos. Tampoco podíamos ir, de repente, a decirles que estábamos al tanto de todo lo que se decían entre ellos porque era, un poco, invadir su privacidad. No nos quedaba otra opción más que rezar y desear que la situación se remediara de la mejor manera posible.   Pero eso, a mí, no me dejaba dormir tranquilo. Tarde en la madrugada escuchaba los reproches que mi vecino le hacía a su pareja casi a diario. Recuerdo esa oportunidad donde el enojo era porque, aparentemente, ella no uso corpiño por debajo de la ropa esa tarde, y él, que había recibido unos amigos de visita, la acusaba de haber andado demasiado libremente por la casa, dejando entrever sus pezones, que se transparentaban por debajo de la ropa puesta, a la vista de cualquiera. La trataba de fácil, de calientapijas, de querer levantarse a sus amigos. Ella lloraba y se defendía "¿Que querés que haga? Si estoy amamantando..."   No podría tomar posición en esa discusión. Realmente, imaginar esos pechos, grandes de por sí, aum

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EelbarabaviejoLv1· hace 2026 dRelatos

historia de unos cuernos o no? 3

aca el tercer  capitulo  de  esta  historia que  espero les agrade nada  mas  feo  que  desilucionarlos desde ya GRACIAS X LOS PUNTOS  Y LOS  COMENTARIOS Asi me encontraba viviendo el poli amorcomo decía ella, que también decía que eramos una  pareja abierta,  pero  lo que  sentía  de  a  ratos  eran unos  tremendos  cuernos en  mi  cabeza a  los  que  me  fui  acostumbrando y  tenia  mi premio,  yo  la tenia  siempre  a ella  en  mi cama  y  no había  limites  en el  sexo  mientras los  demás   machos solo  la  tenían un  momento,  un dia  tras  una falsa  alarma  de embarazo  le  exigi que  tomara  siempre sus  pastillas  anticonceptivas,  no quería  mantener el  hijo de otro  ella acepto  sin reclamo, en la  ferretería  ya  se  había vuelto  famosa  y  cadatanto algún cliente me  hacia preguntassobre ella,  cosa que me  llevo a  preguntarle  de si  estaba de  acuerdo en  ponerle  precio  a  su  concha, aunque no  nos faltaba  nada  le gusto  la  idea pero  enseguida  quedo descartada  y  pensé que  asi   se convertiría  en  una  gran  puta  y esa  no   era la  idea,  al menos  mi  idea, a  los  pocos meses  ya  harto que  mis  clientes pregunten  por  ella,  decidimos que  no  trabajaría mas  en  la ferretería,  se  quedaría en  casa,  a todo  esto  mi novia  ya  había tenido  unas  cuantas aventuras aunque  nunca  mas  volvió   a   pasar la  noche  fuera de   casa,  una mañana  llego  una clienta  que  casi nunca  venia  por el  local  y me  pregunto  si sabia  reparar unos  enchufes  y  llaves,  al decirle que  si  me hizo comprometerme  a  ir a  su casa  al mediodía,  cuando  llegue con las  herramientas lo  primero que  hizo  ella fue servirme un  café,  realmente al  lado  de mi  novia  no había  mucha  comparación, enseguida  me  conto que  era  divorciada y  tenia  una hija  que  para ese  entonces  iba  ala universidad,  que  le habia  parecido  haber visto  a mi  empleada en el gimnasio  donde iba cosa  que  me sorprendió  ya  que mi  novia  nunca me lo  menciono,   A ella   al  final la  terminaste echando  no es  verdad?   Si, ya no  daba  la ferretería para tener  una  empleada   Hay decime  la  verdad, la echaste  por puta no? Solo  le faltaba el  cartelito   Bueno si la  verdad  es que  si,  pasa que me gustaba que fuera asi   Te gustaba  que  fueran tan  puta?  Ya me  imagino  porque   En verdad que  si  y no  te  imaginas mal,  era  muy buena  de  verdad   De pronto me   mostro  los enchufes  a  reparar y  las   llaves, me  dejo solo  dicendome que  se  iba  adescansar, repare  todo  y cuando  estaba terminando  llego su  hija,  un verdadero  camión,  ella salió  enseguida  a atenderla  y  su hija se  fue,  cuando la volvi  a  ver no  podía  creerlo, de verdad  mi  novia tenia  competencia, llevaba  puesto un  desaville  rosa con  un  conjuntito negro, me   llevo  a su  pieza   con la excusa  de  ver  una  lámpara,  mi pija  ya  estaba al  palo,  cambie la  lamparita  y cuando  me pregunto  lo  que  debía le  dije  un beso,  no  hizo falta   mas  en segundos  me  estaba dando una mamada  divina  y de  vez  en cuando  decía  que se  iba  a poner  al  dia cuando  estuve  por acabar  la  separe de  mi  y la  subi  a su  cama,  realmente  me  había  calentado, le  chupe  la concha  hasta  hacer que  tenga  un orgasmo y  luego  ella sola se  la  enterro sentándose   sobre  mi, su  concha  estaba bastante  cerrada eso  lo  pude sentir, bestia  no  me acabes  adentro  me dijo,  entonces la  puse en cuatro  y  le  apoye  mi  pija en  su  culo, ella  se   quejo un  poco  pero al final  la  doblegue yo  disfrutaba de  cada centímetro  que entraba  en su  culo apretado  al  tiempo que  ella  puteaba y  golpeaba  el colchon hasta  que  empece  a  cabalgarla,  al rato  empezó   a gemir   como una  verdadera gata,  se  la saque  y  de golpe  la  ensarte nuevamente por su  ya  empapada concha, no  me pude  contener y  se la  lene  de leche, ella   me  puteo, se  levanto   y fue  al  baño mientras  yo  me vestia  para irme,  cuando salió  me  dijo que  unos  de estos  días  necesitaría unos  arreglos  mas, yo  le  respondi que  contara  conmigo y me fui a casa,  al llegar  mi  novia me  pregunto  donde había  estado  y entonces  le  respondi   Fui a   lo  de  ana  a  repararle unos  enchufes,  ella me  dijo   que te   vio  en  el  gimnasio,  desde  cuando  vas   al gym   Empece la  semana  pasada amor  por  que?   A cuantos  te  cojistes bebe?   Ahyyy mira si  voy  a ir   a   coger al  gym  nada que  ver   amor, pero  esa  ana no es  ninguna  santa eh   Ya lo  se  bebe, le  di  con todo  recién, no  sabes como  quedo   Te la  cojisteee,  no lo  puedo  creer    Porque amor?  No  sabes como  se  me regalo,  toda  una puta anita  bebe  y en  estos  días tengo  que  volver, también  le  tengo muchas  ganas   a su  hija,  para mi  es   mas puta  que  ella cielo,  me  la quiero  recoger  bebe   Hummm y a mi  no  me queres  coger  amor? Me  pones  celosa bebe   Me encanta  dejarte  caliente reina,  esta  tarde volves  al  gym amor?  Con  lo que  te  calienta que  te  miren el  culo  no creo  que  no  te  hayan cogido  en  el gym  mi  amor, queres que  le  pregunte a  ana?   Noooo amor   eso  nooo, y si  bueno  un morocho  no  me sacaba  los  ojos del  culo  y  ya  sabes como  soy   Donde te  lo  cogiste putita?   Nooo amor  nada  que verrr,  todavía  no  me  lo  garche mi  cielo  sino te  lo   cuento ya  sabes,  me dio  un  poco de  vergüenza  cogérmelo en  el gym,  pero el  profe  a veces  se  pasa cuando  me  da las  instrucciones  bebe, en  cualquier  momento no  se   que puede  pasar   amor, pero   me  tiene  muy  caliente  todo eso   Y a  vos  te gusta cielo,  haber  que te  hace,  te llego  a   apoyar? Te  hizo  algo asi?   Me le  acerque  por atrás y  le  refregué la  verga  en su culito  que  enseguida paro,  al  sentir mi  pija  empezó a  gemir,  le agarre  las  tetas y se  las  retorcí enseguida  empezó  a gemir  y  de tan  caliente  que estaba se  empapo  toda  y  hasta casi  llego  al orgasmo,  me  rogo que  la  coja con todo  la  pobre  es  una calentona  infernal y  eso  me encanta  de   ella, le baje  las   calzas junto  con su  tanguita y  la  ensarte con  fuerza,  la pobrecita  pego  un grito  y  enseguida empezó  a  gozar  a  pesar  de lo  bruto  que era  con  ella, me empezó  a  putear y  a  rogarme que  le  de mas  y   mas, la  insulte  con todas mis  ganas,  le dije  de  todo mientras la  culeaba y  cuando estaba por  acabar  se  la   hice chupar,  no  tuvo opción, se  termino  tragando todo y  le  quedo la  cara  enchastrada   Lávate la  jeta  y veni  a  la cama  que  voy  adescansar,  cuando  me  levanto  te  vuelvo a  coger   como lo  puta  que sos   Me  acoste  y  en minutos  llego  ella, me  acaricio y  mientras me  besaba  juraba que  no  iba a  coger   con nadie mas,  por  supuesto no  le  crei una  palabra,  la calentura le ganaba siempre  a la pobre, no la podía dominar y sabia queya se  había  cojido un par  de  chongos en  el  gym aunque  ella  lo negara, por  un  momento crei  que  estaba celosa  de  mi, pero  ahora  las cosas  habían  cambiado, ya  no   me importaba  si  cojia con  otros  mientras fuera  lejos  de casa  y  a mi  no  me ligaran  con  ella y  creía  que eso  si  lo respetaba, la  cogi  como nunca, le  hice  el amor  con  mucha pasión  y  después de  eso  charlamos muy  largo, esa  tarde no  abri  la ferretería, simplemente   los  dos nos  aceptamos  tal como  eramos aunque  en  el  fondo queríamos  un  gran cambio  aunque  ambos dudábamos  de  poderlo lograr,  asi  como estábamos  eramos  felices pero  queríamos  ese cambio  y  nos  obsesionaba  la  idea de  lograrlo,  aunque la  tentación  estaba siempre  latente, juramos  no  mentirnos jamás  si  eso pasaba  la  relación se  terminaba  y no  había  vuelta atrás,  asi  pasamos una tarde genial,  aunque  a decir  verdad  los momentos  que  estabamos juntos  eran  geniales siempre,  rara  vez  había una discusión  entre  nosotros, fue  en  esa tarde   que  en que  acordamos   que ya  era  hora  de  ser padres,  peor  para eso debíamos  dejar  el habito  de   tener sexo  fuera  de casa, como  dije  antes no  quería  mantener hijo  ajeno y  ella en  eso  estaba totalmente  de  acuerdo, asi  que  esa misma  tarde  decidimos  tomarnos unas  vacaciones,  yo  cerraría la ferretería  y  ella  suspendería sus salidas  y  su gimnasio,  a  los dos  nos  parecía  una excelente  idea  aunque no  fuera  verano, también  nos  planteamos la  idea  de mudarnos,  buscábamos  un lugar  mas  amplio para  para  disfrutar y estar  comodos  si  se  daba la llegada  de  un hijo,  esa  semana me  puse  al dia  con la  ferretería  y la cerre  por  un mes  completo,  luego juntos  buscamos  la casa  nueva  y al  final  de mucho  andar  la encontramos,  después  de la  mudanza  y  los  arreglos   llego el  momento  de dejar  de  cuidarnos, asi  empezamos  una nueva  etapa  que aunque  mas  tranquila no  dejaba  de ser  monótona,  saliamos seguidos  y  convivíamos  de  otra   manera, asi fue  que  conocimos  a  unos  vecinos muy  copados,  ella  Adriana y el carlos,  era  una pareja  joven  como  nosotrosy  al poco  tiempo  ya saliamos  juntos  y  algún que otro  domingo  almorzábamos  en nuestras  casas,  a ellos   también  les pico  el  mismo desseo  de   ser padres  como  nosotros, aunque  en  apariencias eran  una  pareja mas  moderada  que la  nuestra,  unos  días antes de  abrir  la  ferretería ya casi  convencido  del fracaso  del  embarazo mi  novia  me dio  la  gran  sorpresa,  el eva  test  no mentia  y  ese mismo  fin  de semana  lo  festejamos a  lo  grande, el  sábado  nos  reunimos  con nuestros vecinos  ya  amigos y   la  pasamos divino  aunque  por  primer vez  pude  notar las  miraditas  de  carlos  en el    culo  de  mi  novia,    claro no  era  para menos,  quien  podía  no mirarlo,  nadie  podía  culparlo por  eso,  sino todo   lo  contrario y  a  mi  no  me  molestaba en  nada ,  es  mas   hasta  llegue   en  un momento  a  imaginar como  se  la  cogería si se  daba  la  ocasión,  aasi fue  que  Adriana  empezó  a venir  a  casa mas  seguido,  no  quería dejar sola  a  su nueva  amiga  y yo  arranque  de  nuevo  con mi  trabajo  en la  ferretería,  ya mas   tranquilo   de que  la  puta de  mi  novia no  andaría  tirándose al primero  que  la calentara  y  menos teniendo  tan  cerca a  adriana

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