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#Chota

Fotos, gifs y packs de Chota subidos por la comunidad.

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CCarlita_transLv1· hace 22 hRelatos

El portero de la calle Helguera 2 (trans)

Gracias por los comentarios y los puntos, prosigo entonces con mi historia: Después de haberle hecho la paja al portero, volví a mi casa, y aprovechando que no estaban mis viejos, entré a su habitación a buscar la revista porno que guardaban debajo de la cama. Aunque ya la había visto varias veces, volví a hojearla con renovado interés. Ya había sentido entre mis dedos una pija de verdad, por lo que las fotos adquirían una nueva dimensión frente a mis ojos. Pero cuánto más miraba, más me lamentaba, ya que veía como las bocas de las mujeres se comían esos terribles chotazos, y aunque yo había tenido ganas de hacer lo mismo, no me había atrevido. Quizás si él me lo hubiese pedido, pero no me lo pidió. ¿Acaso no le gustaría? Me pasé todo ese día y el siguiente comiéndome la cabeza, lamentándome una y otra vez por no animarme a dar ese paso. Unos días después volví al edificio, a la misma hora, a las ocho de la mañana. Él estaba barriendo la vereda, pero al verme, me hizo un gesto para que lo siguiera, y entramos, volviendo a recorrer el mismo camino que aquel primer día. Ésta vez, sabiendo ya lo que iba a ocurrir, sentía como un millar de mariposas en el estómago. -Sabía que ibas a volver- me dice ya en el pasillo, tomándome de la cintura, como lo haría cualquier hombre con una chica. Eso me encantó. Entramos al mismo cuarto, me convida un mate, y mientras me lo tomo,  comienza a desprenderse el pantalón. -Empezá vos y y después si me animo también te la hago- me dice. Pero antes de que pueda agregar nada más, se la saco afuera yo mismo, e hincándome de rodillas, como lo hacían las modelos de la revista, me la meto en la boca. Eso sí que lo sorprendió, pero superado el estupor inicial, puso las manos en la cintura, dispuesto a disfrutar de lo que vendría a continuación.  Era la primera vez que hacía algo así, que tenía una parte importante de un hombre dentro mío, solo sabía lo que había visto en la dichosa revista de mis padres, pero por alguna inspiración divina, se la empecé a chupar como si mis labios ya tuviesen un amplio entrenamiento al respecto. Por como lo gozaba el tipo, entre exaltados suspiros, la cara como en trance, lo estaba haciendo más que bien. Será que cuándo hacés algo que te gusta, no hay forma de hacerlo mal. Yo seguía chupando y chupando, sin saber cómo continuar de ahí en más. Por suerte, él decidió por mí. Me levantó de un tirón, arrebatándome tan delicioso pedazo, y tras mirarme brevemente a los ojos, me besó en la boca. Pero no con un pico, sino con un chupón intenso, profundo, como en las películas. ¡Mejor que en las películas!, porqué era yo el que lo disfrutaba. Mientras nos besábamos, me baja el pantalón, el calzoncillo, y pegando su pija a la mía, agarra las dos juntas, y las masturba en bloque. ¡Que delicia por Dios! Sentir su lengua entrelazada a la mía, y su sexo junto al mío, creí nada podría superar eso, pero estaba muy equivocado. Me vuelve a mirar en esa forma en qué nadie me había mirado jamás, y dándome la vuelta, me reclina sobre la mesa. Me acaricia las nalgas, deslizando sus dedos por toda la raya, haciéndome estremecer. Giro la cabeza y lo veo parado tras de mí, la pija combada hacia arriba de tan dura que la tiene. Primero me mete los dedos en el culo, para dilatarme, tras lo cuál se escupe un par de veces en la mano, extendiendo toda esa saliva en torno a la punta de la pija. Cuando siento que me la apoya, creo que voy a morirme.  -¿La querés? Pensalo bien, porque una vez que empiece no voy a poder parar- me dice, dándome unas cabeceaditas que me vuelven loco. Lo veo a él, tan excitado, le veo la pija, tan bellamente enhiesta, ¿cómo podría decirle que no? -¡Sí, la quiero...!- le aseguro con todas mis ganas, estirando una mano para acariciarlo. ¡Ay, cuando lo siento por entre los cachetes de la cola! No me olvido nunca de esa sensación. Cómo me acomoda la pija y presiona hacia dentro, con fuerza, tratando de vulnerar ese orificio todavía virgen de mi cuerpo. Obvio que me duele, pero me la aguanto, no vaya a ser que se arrepienta y me la saque. -¡Ahh... Ahhhh... Ahhhhh...!- me empiezo a quejar cuando consigue meter la puntita del glande. ¡Que placer, por favor! No me había metido casi nada y yo ya estaba que me meaba del gusto. Por supuesto que sigue empujando, con más firmeza cada vez, abriéndome, calzándome todo ese paquete, pedazo por pedazo. -¡Pará, pará...!- le digo en un momento, cuándo me va metiendo apenas poco menos de la mitad. Sentía que me iba a reventar las tripas de tanta carne que me metía. Eran un montón de sensaciones mezcladas, confusas, algunas más intensas que las otras.  Por un lado quería que me la saque, para que ya no me lastime más, pero por el otro, la quería más adentro todavía. -¿Te duele?- me pregunta con un dejo de preocupación, aunque sin retroceder ni siquiera lo mínimo. -Un poco...- le digo, tratando de dilatar el esfinter, para que ese primer impacto fuera lo menos traumático posible. -Pero seguí que me gusta...- lo aliento de inmediato, no vaya a ser que por compasión se retire y me deje con las ganas. Por suerte no resultó ser de los compasivos, por qué ahí mismo me agarró bien fuerte de la cadera, y con un empujón que de verdad me hizo ver las estrellas, me metió todo el resto. Me mordí el labio inferior para no gritar, hasta me lo lastimé, de eso me di cuenta después, sintiendo un ardor irresistible en toda esa zona. Más allá del dolor, que de a poco iba menguando, me volvía loco sentir sus huevos y pelos contra mi cola.  Ese hombre estaba dentro mío, me lo repetía una y otra vez, y me parecía irreal, algo que le pasaba a otro y no a mí. -Ahora me voy a empezar a mover..., decime si te duele...- me avisa con una dulzura que era miel para mis oídos. -¡Mmmmhhhh...!- asiento, incapaz de pronunciar ni siquiera un monosílabo. No creía que me pudiera doler más, pero cuando empieza a moverse, el ardor se intensifica, se vuelve apenas soportable, pero eso es lo que quiero, lo que busco, lo que empecé a anhelar apenas descubrí esa revista porno debajo de la cama de mis padres. Que una de esas pijas me rompiera bien el culo. Ni me di cuenta cuándo ese terrible escozor que sentía comienza a diluirse, volviéndose apenas perceptible. Sigue doliendo, claro, pero no tiene ni comparación con el placer que me proporciona, entrando y saliendo, haciendo un ruido que se mezcla sutilmente con mis suspiros. Por supuesto que él tampoco se queda callado, gruñe, jadea, resopla, sin detenerse, fluyendo ahora sí con relativa comodidad por mi convulsionado interior. Me sostengo de los bordes de la mesa y cierro los ojos, disfrutando de esa primera cogida, tratando de guardar en mi memoria corporal cada una de esas sensaciones que estoy gozando por primera vez. El placer que siento es demasiado, un tumulto de emociones que explotan e impactan con mayor intensidad cada vez. En eso siento que me la saca, hasta me parece advertir el ¡PLOP! que hace mi culito al vaciarse, y enseguida algo tibio y espeso derramándose por mis nalgas. Me acabó en la cola y les aseguro que enloquecí del gusto. Mientras él se repone del impacto, me doy la vuelta, me echó a sus pies y se la vuelvo a chupar, saboreando ahora, por primera vez, la leche de un hombre. -Sí fueras una chica me caso con vos- me dice luego del sexo, levantándose ya el pantalón. Me encanta ver cómo se lo sube y se lo abrocha. -¿Y con tu mujer que hacés?- le pregunto subiéndome el mío. -La dejo- responde sin el menor asomo de duda -Nunca cogí con ella como te acabo de coger a vos- Con eso me enamoró. Volví a mi casa creo que sin pisar el suelo, iba como flotando, con una sonrisa de oreja a oreja. Me acababan de romper el culo, y yo feliz, chocho de la vida. Sin embargo había un pero... Lo que me dijo, "si fuera una chica...", se quedó dando vueltas por mi cabeza todo ese día. Yo, más allá de haber nacido hombre, me sentía mujer, y más aún estando con él, actuaba como si fuera una chica, pero por lo que había dicho, él no me veía así. Por eso decidí que para la próxima, (porqué sí habría una próxima), le iba a preparar una sorpresa. Algo que desde hacía rato tenía ganas de hacer.

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CCarlita_transLv1· hace 22 hRelatos

El portero de la calle Helguera 2 (trans)

Gracias por los comentarios y los puntos, prosigo entonces con mi historia: Después de haberle hecho la paja al portero, volví a mi casa, y aprovechando que no estaban mis viejos, entré a su habitación a buscar la revista porno que guardaban debajo de la cama. Aunque ya la había visto varias veces, volví a hojearla con renovado interés. Ya había sentido entre mis dedos una pija de verdad, por lo que las fotos adquirían una nueva dimensión frente a mis ojos. Pero cuánto más miraba, más me lamentaba, ya que veía como las bocas de las mujeres se comían esos terribles chotazos, y aunque yo había tenido ganas de hacer lo mismo, no me había atrevido. Quizás si él me lo hubiese pedido, pero no me lo pidió. ¿Acaso no le gustaría? Me pasé todo ese día y el siguiente comiéndome la cabeza, lamentándome una y otra vez por no animarme a dar ese paso. Unos días después volví al edificio, a la misma hora, a las ocho de la mañana. Él estaba barriendo la vereda, pero al verme, me hizo un gesto para que lo siguiera, y entramos, volviendo a recorrer el mismo camino que aquel primer día. Ésta vez, sabiendo ya lo que iba a ocurrir, sentía como un millar de mariposas en el estómago. -Sabía que ibas a volver- me dice ya en el pasillo, tomándome de la cintura, como lo haría cualquier hombre con una chica. Eso me encantó. Entramos al mismo cuarto, me convida un mate, y mientras me lo tomo,  comienza a desprenderse el pantalón. -Empezá vos y y después si me animo también te la hago- me dice. Pero antes de que pueda agregar nada más, se la saco afuera yo mismo, e hincándome de rodillas, como lo hacían las modelos de la revista, me la meto en la boca. Eso sí que lo sorprendió, pero superado el estupor inicial, puso las manos en la cintura, dispuesto a disfrutar de lo que vendría a continuación.  Era la primera vez que hacía algo así, que tenía una parte importante de un hombre dentro mío, solo sabía lo que había visto en la dichosa revista de mis padres, pero por alguna inspiración divina, se la empecé a chupar como si mis labios ya tuviesen un amplio entrenamiento al respecto. Por como lo gozaba el tipo, entre exaltados suspiros, la cara como en trance, lo estaba haciendo más que bien. Será que cuándo hacés algo que te gusta, no hay forma de hacerlo mal. Yo seguía chupando y chupando, sin saber cómo continuar de ahí en más. Por suerte, él decidió por mí. Me levantó de un tirón, arrebatándome tan delicioso pedazo, y tras mirarme brevemente a los ojos, me besó en la boca. Pero no con un pico, sino con un chupón intenso, profundo, como en las películas. ¡Mejor que en las películas!, porqué era yo el que lo disfrutaba. Mientras nos besábamos, me baja el pantalón, el calzoncillo, y pegando su pija a la mía, agarra las dos juntas, y las masturba en bloque. ¡Que delicia por Dios! Sentir su lengua entrelazada a la mía, y su sexo junto al mío, creí nada podría superar eso, pero estaba muy equivocado. Me vuelve a mirar en esa forma en qué nadie me había mirado jamás, y dándome la vuelta, me reclina sobre la mesa. Me acaricia las nalgas, deslizando sus dedos por toda la raya, haciéndome estremecer. Giro la cabeza y lo veo parado tras de mí, la pija combada hacia arriba de tan dura que la tiene. Primero me mete los dedos en el culo, para dilatarme, tras lo cuál se escupe un par de veces en la mano, extendiendo toda esa saliva en torno a la punta de la pija. Cuando siento que me la apoya, creo que voy a morirme.  -¿La querés? Pensalo bien, porque una vez que empiece no voy a poder parar- me dice, dándome unas cabeceaditas que me vuelven loco. Lo veo a él, tan excitado, le veo la pija, tan bellamente enhiesta, ¿cómo podría decirle que no? -¡Sí, la quiero...!- le aseguro con todas mis ganas, estirando una mano para acariciarlo. ¡Ay, cuando lo siento por entre los cachetes de la cola! No me olvido nunca de esa sensación. Cómo me acomoda la pija y presiona hacia dentro, con fuerza, tratando de vulnerar ese orificio todavía virgen de mi cuerpo. Obvio que me duele, pero me la aguanto, no vaya a ser que se arrepienta y me la saque. -¡Ahh... Ahhhh... Ahhhhh...!- me empiezo a quejar cuando consigue meter la puntita del glande. ¡Que placer, por favor! No me había metido casi nada y yo ya estaba que me meaba del gusto. Por supuesto que sigue empujando, con más firmeza cada vez, abriéndome, calzándome todo ese paquete, pedazo por pedazo. -¡Pará, pará...!- le digo en un momento, cuándo me va metiendo apenas poco menos de la mitad. Sentía que me iba a reventar las tripas de tanta carne que me metía. Eran un montón de sensaciones mezcladas, confusas, algunas más intensas que las otras.  Por un lado quería que me la saque, para que ya no me lastime más, pero por el otro, la quería más adentro todavía. -¿Te duele?- me pregunta con un dejo de preocupación, aunque sin retroceder ni siquiera lo mínimo. -Un poco...- le digo, tratando de dilatar el esfinter, para que ese primer impacto fuera lo menos traumático posible. -Pero seguí que me gusta...- lo aliento de inmediato, no vaya a ser que por compasión se retire y me deje con las ganas. Por suerte no resultó ser de los compasivos, por qué ahí mismo me agarró bien fuerte de la cadera, y con un empujón que de verdad me hizo ver las estrellas, me metió todo el resto. Me mordí el labio inferior para no gritar, hasta me lo lastimé, de eso me di cuenta después, sintiendo un ardor irresistible en toda esa zona. Más allá del dolor, que de a poco iba menguando, me volvía loco sentir sus huevos y pelos contra mi cola.  Ese hombre estaba dentro mío, me lo repetía una y otra vez, y me parecía irreal, algo que le pasaba a otro y no a mí. -Ahora me voy a empezar a mover..., decime si te duele...- me avisa con una dulzura que era miel para mis oídos. -¡Mmmmhhhh...!- asiento, incapaz de pronunciar ni siquiera un monosílabo. No creía que me pudiera doler más, pero cuando empieza a moverse, el ardor se intensifica, se vuelve apenas soportable, pero eso es lo que quiero, lo que busco, lo que empecé a anhelar apenas descubrí esa revista porno debajo de la cama de mis padres. Que una de esas pijas me rompiera bien el culo. Ni me di cuenta cuándo ese terrible escozor que sentía comienza a diluirse, volviéndose apenas perceptible. Sigue doliendo, claro, pero no tiene ni comparación con el placer que me proporciona, entrando y saliendo, haciendo un ruido que se mezcla sutilmente con mis suspiros. Por supuesto que él tampoco se queda callado, gruñe, jadea, resopla, sin detenerse, fluyendo ahora sí con relativa comodidad por mi convulsionado interior. Me sostengo de los bordes de la mesa y cierro los ojos, disfrutando de esa primera cogida, tratando de guardar en mi memoria corporal cada una de esas sensaciones que estoy gozando por primera vez. El placer que siento es demasiado, un tumulto de emociones que explotan e impactan con mayor intensidad cada vez. En eso siento que me la saca, hasta me parece advertir el ¡PLOP! que hace mi culito al vaciarse, y enseguida algo tibio y espeso derramándose por mis nalgas. Me acabó en la cola y les aseguro que enloquecí del gusto. Mientras él se repone del impacto, me doy la vuelta, me echó a sus pies y se la vuelvo a chupar, saboreando ahora, por primera vez, la leche de un hombre. -Sí fueras una chica me caso con vos- me dice luego del sexo, levantándose ya el pantalón. Me encanta ver cómo se lo sube y se lo abrocha. -¿Y con tu mujer que hacés?- le pregunto subiéndome el mío. -La dejo- responde sin el menor asomo de duda -Nunca cogí con ella como te acabo de coger a vos- Con eso me enamoró. Volví a mi casa creo que sin pisar el suelo, iba como flotando, con una sonrisa de oreja a oreja. Me acababan de romper el culo, y yo feliz, chocho de la vida. Sin embargo había un pero... Lo que me dijo, "si fuera una chica...", se quedó dando vueltas por mi cabeza todo ese día. Yo, más allá de haber nacido hombre, me sentía mujer, y más aún estando con él, actuaba como si fuera una chica, pero por lo que había dicho, él no me veía así. Por eso decidí que para la próxima, (porqué sí habría una próxima), le iba a preparar una sorpresa. Algo que desde hacía rato tenía ganas de hacer.

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MMartinGnzLv1· hace 66 dRelatos

El tripulante

Hace un par de veranos viaje a Uruguay de vacaciones. Durante mis dias en el pais oriental intente concretar con algun que otro oriental por las paginas de levante pero lamentablemente me quede con las ganas de probar carne charrua. Me tome el Buquebus de vuelta feliz por el viaje pero cargadisimo despues de 2 semanas de celibato involuntario. A bordo, mas alla de que el viaje no es muy largo, estaba medio inquieto e impaciente por ya llegar. Iba de aca para alla, boludeando por todas las zonas que mi pasaje de turista me permitia. Subia a la cubierta, me metia en el free shop, tomaba un cafe en el bar, volvia a mi asiento... En un momento tanto cafe y botellas de agua me hicieron efecto y me fui a uno de los baños a mear. Tenia bastante para descargar asi que me pase un rato largo en el mingitorio. En ese rato, aparecio uno de la tripulacion y se puso a mear al lado mio. No le preste mucha atencion, termine lo mio y me fui a lavar las manos. El chorro de meo no se le escuchaba, y por el espejo vi que el flaco me estaba mirando. Me doy vuelta y me hace señas para acercarme, y me muestra un toque la verga, que estaba al palo. En el baño solo habia un tipo en uno de los cubiculos, asi que con mucha carpa me acerque, pele, y el tripulante me la agarro de toque y me encajo un beso de una. Acto seguido, se mete en el baño de discapacitados y me pide entrar con el. Dude un toque (aca no habia donde "escapar" en caso de que algo no resulte), pero al final la calentura de dias y de la situacion (el pibe estaba bastante bien) me gano y me meti. Desesperado el flaco. Me manoseaba, me chapaba, me metia lengua por todos lados. Se puso en bolas casi enseguida. Yo solo me baje el pantalon y me puse la remera detras del cuello. El baño estaba bueno porque tenia mucho espacio, ademas de estar impecable de limpio. Se me prendio a la chota largo y tendido, y con lo mucho que le cabia lo agarre de la nuca y le taladre la garganta. Lejos de quejarse o de pedirme que pare, el marinerito me pedia mas. A veces le tenia que meter la pija en la boca para que se calle porque hablaba como si estuviesemos solo nosotros en todo el barco (y afuera se escuchaba el ir y venir de gente). De repente se da vuelta, sin soltarme la chota con sus manos se da vuelta contra la pared, saca culo y me dirije hacia su hoyo. La verdad, no andaba pensando que me iba a coger a un empleado de Buquebus asi que no tenia forros. Pero la situacion fue tan morbosa que se la mande a pelo igual. Como se la comia! Un orto espectacular. Redondito, grande, lampiño, limpio, hasta lubricado! No costo nada que entre. Asi le di un buen rato, con toda la furia, parando solo para comerle la boca cada tanto. Llegue un punto que ya la leche la tenia en la punta, lista para salir. Le pregunte donde la queria. En la boca, me pidio. Se la saque, se agacho y se me prendio como ternero. No tarde mucho hasta que empece a descargar todo lo que tenia acumulado desde que habia salido de Capital varios dias antes. La saboreo y se la trago con todo el placer del mundo el hijo de puta. Mientras me limpiaba, lo ayude a pajearse, no iba a dejar que despues de semejante servicio se vaya con toda la leche. Acabo en el inodoro, se vistio, me dio un beso y se fue, asi como si nada. Sin el mas minimo disimulo. Yo todavia no me habia terminado de acomodar, y cuando abrio la puerta habia un par meando que se re dieron cuenta de todo. De la verguenza me quede encerrado como 10 minutos, esperando que los que me hayan visto se hayan ido. Cuando al fin deje de escuchar pasos o agua en las bachas, estando casi seguro de estar ya solo y sin testigos, abri la puerta. No llegue ni a asomarme que se me metio un pibe de no mas de 23 años, trabo la puerta, me agarro la chota y me dice "vos de aca no te vas hasta que no me des pija como al de Buquebus". Y para que negarme... Agachadito me la chupo hasta acabar (aunque este no la quiso en la boca asi que acabe en el inodoro). Ahi si, sali con la chota bien bien liviana, a seguir disfrutando de los ultimos momentos de las mejores vacaciones de mi vida.

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MMartinGnzLv1· hace 70 dRelatos

En medio de la multitud

Hace unos años se hizo una manifestacion en la Plaza de Mayo por una causa que yo creo muy justa, por lo cual me hice un tiempo y arranque para alla para bancar dicha causa. Cuando llegue a la zona, era de verdad no un mar, un OCEANO de gente. Casi que no se podia ni avanzar un paso siquiera. Hasta faltaba el aire! La cosa es que una vez adentro ya no habia vuelta atras porque aparte no paraba de caer gente. Yo estaba ahi pura y exclusivamente para bancar la causa, mi cabeza estaba lejos del garche, los tipos, las pijas... Pero con tanta apretujada por todos lados, de repente comienzo a sentir algo abultado contra mi culo. La verdad, pense que o era que soy un calenton de mierda que se imagina que en cualquier lado lo pueden apoyar, o que estaba flasheando cualquiera y que nadie me estaba apoyando nada. Pero como les digo, asi como la apretada por todos los frentes era fuerte y casi no quedaba espacio para respirar, la apretada y el bulto ahi no solo se hacian mas intensas, sino que tambien mas duro y mas grande. Como pude mire para atras (era tal la cantidad de gente y lo apretados que estabamos todos que casi que ni voltear el cuello podias) y noto que, efectivamente, hay un chabon atras mio, que apenas lo miro me guiña el ojo. Apelo a intentar "tantear el terreno", como pude, porque no habia espacio ni para mover un dedo. Y efectivamente, ahi abajo habia una pija MUY dura y larga, latiendo a full bajo un jean. Ahi el que empezo a apoyarle el ojete fui yo, y el flaco agarro viaje enseguida. Con la excusa de "la avalancha" se me tiraba encima y me apoyaba y refregaba la chota a full. Yo estaba a mil, no solo por el hecho de que me este apoyando, sino por la situacion: en medio de la Plaza de Mayo con cientos de miles de personas alrededor! Era muy surrealista todo! En medio de ese trajin no se como hizo el flaco para agarrarme la mano, y llevarmela a su chota. LA TENIA AFUERA!! No podia creer el nivel de zafe del chabon, pero a la vez me recontralentaba toda la escena (ademas de que era bastante larga y estaba como fierro de dura!). Aunque sea con la punta de los dedos (no habia mucha libertad de movimiento) lo empece a pajear. Podia sentir los resoplidos del pibe en mi nuca. Mas caliente me ponia! En eso siento que me empieza a mandar mano al hoyo por dentro del pantalon. Me tenia que coser la boca para no gemir, HIRVIENDO me tenia!! Pero no contento con eso, lentamente me empieza a BAJAR los lienzos. Ahi ya me parecio como too much. Esta bien que el lugar reventaba de gente y que era IMPOSIBLE que se pudiera ver que pasaba abajo mas alla de tu ombligo (cabe destacar que estaba de noche, y que era epoca de frio, asi que habia camperas, mochilas, bufandas etc haciendo bulto extra), pero de ahi a ya ponerse a garchar en medio de toda la gente... Asi que me subi el pantalon como pude. Pero el intentaba de vuelta. Y yo volvia a subirmelo. Asi un tire y afloje hasta que en una no solo me bajo sino que me llego a apoyar la punta de la chota. Si, era una desubicacion, no daba, hay miles de lugares y situaciones mas propicios, pero alguien conoce a alguien que se haya puesto a coger en medio de una manifestacion? Bueno, ahora si, porque me calento TANTO el flaco que al final me deje hacer y me la termino mandando a fondo! Ahi, en medio de todo el tumulto. Y nadie se inmutaba de que carajo estaba pasando. Con los intentos de la gente por avanzar, y los empujones y tal, se dio un ritmo de entre y sale "natural". El pibe me manoteaba la verga pero por las dudas de que me haga acabar de toque (estaba MUY caliente) y termine enchastrando a alguien que nada que ver, le sacaba la mano. Pero mientras el me seguia garchando. Estuvimos asi un buen rato (unos 10 mins tranca) hasta que MUY de a poco se empezo a liberar todo. Obviamente que guardamos todo antes de que entre un poco de luz por abajo. Ahi nos pusimos a charlar. El flaco habia ido en auto. Estaba de novio con una mina, y vivia muy a trasmano de mi casa, asi que ni podiamos ir a mi casa ni a la suya. Tampoco telo: la novia lo estaba esperando en la casa y no podia demorarse mucho mas. Le propuse de acompañarlo en el auto hasta el punto mas lejano de su camino donde haya una estacion de subte, y ver si en el camino encontrabamos algun recoveco. No encontramos ningun lugar muy potable en medio de la oscuridad, pero la calentura nos pudo tanto que en donde vimos que los faroles de la calle no apuntaban tanto estaciono y le empece a tirar la goma. Tuvo que terminar de apuro porque en el medio del polvo nos dimos cuenta que nos habiamos estacionado frente a una casa y una señora nos estaba mirando desde la ventana! Asi que el flaco acabo y rajamos! Si bien nos pasamos telefonos y nos escribimos un par de veces, nunca mas lo volvi a ver. Pero esa garchada en medio de tanta gente, a pleno cielo abierto, en medio de la ciudad, me va a quedar para siempre en la memoria

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MMartinGnzLv1· hace 78 dRelatos

Yo te voy a enseñar a respetarme

Por una pagina de levante me empece a hablar con un tipo cuya foto de perfil era solo su pecho (peludito apenas, marcadito apenas y un tatuaje en uno de sus pectorales). Solo esa imagen ya me re calentaba. Y por mensajes prometia bastante. Quedamos en encontrarnos en una esquina una tarde para vernos y ver si salia algo. Tardo en aparecer, pero llego con un auto impecable y lujoso (ni idea de marcas), el de traje sin corbata, y fisicamente mejor que en mis mejores fantasias! Lo bueno es que el tipo (un abogado cuarenton casado) tuvo onda conmigo enseguida, y fuimos de una a un telo. En el camino, aparte de las preguntas de rigor de que me gustaba, etc, me pregunto si me cabia la onda role play "padre-hijo". Me encendio los ratones a full! Obvio que le dije que si, y desde ahi empezo a tratarme de "hijo" y me exigio que lo trate de "papa". Que me iba a hacer un regalito pero yo me tenia que portar muy bien y ser cariñoso con el porque era mi padre y me iba a enseñar y a educar. Pero que si me portaba mal me iba a castigar. Llegamos y me come la boca a full apenas cruzamos la puerta! Besaba muy bien, muy fogosamente. Me pidio que me ponga inmediatamente en bolas, y asi lo hice. Me pidio que a el lo desvista yo, de a poco, sin apuro, que teniamos tiempo. Le fui sacando el saco, le desabroche la camisa (quedando al descubierto ese hermoso pecho que mostraba en la foto) y le afloje el cinto y el boton del pantalon. Asi hasta dejarlo en boxer, blanco, impecable, que le marcaba un bulto hermoso. Quise mandar mano, y me agarro fuerte de la muñeca "como vas a tocar a tu padre asi? que clase de hijo tengo? un hijo putito? y degenerado? yo te voy a enseñar a respetar, pendejo maleducado!", y me encaja flor de cachetazo. Me dio vuelta la cara! No me dio tiempo ni a reaccionar que me agarro la cara con las dos manos y me volvio a encajar un beso, un poco mas tierno. "Perdoname hijo, lo hago por tu bien. Quiero enseñarte a ser un hombrecito. Veni, recostate sobre mi pecho"... y asi estuve, sobre su pecho, un buen rato, mientras el me abrazaba y me acariciaba, mientras escuchaba latir su corazon (medio acelerado) y me decia que le encantaba tener un hijo tan lindo y obediente y cariñoso, que queria que yo sea su orgullo. Yo ya casi no me atrevia a tocarlo. Hasta que me agarra una de las manos y me la posa despacito sobre su chota. "Dale hijito, acariciame. Mostrale a papa cuanto lo queres. Yo te doy permiso", y le empece a sobar la chota de a poquito. "Acariciame el pecho hijo, todo el pecho y anda bajando, despacito, sin apuro". Y asi, poquito a poco, fui repasando suavemente con mis manos todo ese torso, ese abdomen... Cuando llegue ahi abajo, quise bajarle el boxer para comerle la chota, y me agarro de los pelos "que haces pendejo? quien de dio permiso para bajarme el boxer? pedile perdon a papa... PEDILE PERDON PENDEJO!"... Apenas su pude balbucear ese perdon, que de un saque revoleo el boxer, quedando con la pija al aire, y con la otra que aun me tenia de los pelos me hunde en su entrepierna. "Dale, tanto la querias putito, ahi la tenes. Mostrale a papa cuanto lo queres. DALE, MOSTRAME!". Como pude me la meti en la boca. Ademas de lo brusco de la situacion, era una pija grande! De esas que cuestan de una. Pero hermosa, y muy al palo. Se la empece a mamar lo mejor que pude, porque me calentaba mucho todo. En algun momento se la debi rozar con los dientes o algo porque me dice "NO ME LA MUERDAS!", me la saca y me vuelve a encajar un cachetazo. "Yo te voy a enseñar como se chupa una pija, ni eso sabes hacer! Verguenza me das!", con lo cual me agarra y me tira boca arriba en la cama y me traga la chota de una, impecablemente. Me la mama un buen rato. "Te gusta hijito? Viste que papa te quiere? Por que vos no me queres asi?". Casi me hace acabar de lo bien que me la chupaba, al tiempo que me tocaba las tetillas. De repente sube, me agarra de la nuca y me dice "abri la boca", lo cual hago y me encaja la pija de una, y me empieza a coger la boca desaforadamente. Me caian las lagrimas y me daban arcadas. "Dale puto, no aprendiste nada recien? Comeme la pija, sin chistar o ya sabes como te va a ir". Me la comi como pude, pero era muy brusco. Ahi si, sin querer, cerre un poco la boca y se la mordi. "QUE HACES? Que te dije de portarte mal? Ahora te voy a enseñar, ya vas a ver" me dice, mientras se baja de la cama y veo como que busca algo en la ropa. "Ponete boca abajo y tapate la cabeza con la almohada, YA". No sabia bien lo que se venia, si era que estaba buscando un consolador, o el forro para cogerme. Hasta que senti el primer cintazo. Grite. Hundio su mano sobre la almohada que cubria mi cabeza "NO GRITES! Bancatela. Te lo mereces por maleducado Te dije que te iba a enseñar, para eso soy tu padre" y otro cintazo. Y otro. Y otro. Los primeros dolieron, me retorcia, pero con el correr del tiempo ya no solo no me dolian tanto, si no que empezaba a disfrutarlos. El claramente lo noto, y casi inmediatamente despues de un nuevo latigazo me enterro la chota en el orto de una. Y como entro! Ni se cuando dilate, ni siquiera me habia dedeado! Pero me ensarto sin piedad, y ya despues de los cintazos, nada dolia. "Asi me gusta hijito, que te portes bien, que pongas contento a tu papa", y me empezo a culear duro y parejo. Me saco la almohada de la cabeza y pude ver en los espejos a ese tremendo macho serruchandome en cuatro sobre la cama. Era un griterio de placer de parte de ambos. Me pidio que me pajeara y que acabe, que queria sentir sentir en su pija como lo gozaba. De tan caliente que me puso todo, no fueron mas de 10 pajeadas que largue leche como para todo un merendero. Y cuando el sintio mi culo apretarle la pija con mis lechazos, empezo a gemir a los gritos. "Toma puto, toma, como te estoy preñando pendejo! Tomaaaaaa!!". Yo pense que todo habia terminado ahi. Pero no habia ni empezado a recuperarme que me agarra con uno de sus brazos por debajo de mi pecho, me la saca de una y me lleva a la ducha. "Arrodillate". No entendia nada, si ya habia acabado! Se iba a pajear y me iba a lechear la cara? Tan rapido podia largar un segundo polvo? "Cerra los ojos y abri la boca". No era un segundo round precisamente. Apenas abro la boca, me empieza a mear. Inmediatamente cerre la boca y corri la cara, pero me la vuelve a su sitio agarrandome de los pelos "Que haces? TE DIJE QUE ABRAS LA BOCA. Abrila y MIRAME" Asi lo hice, Y asi me baño en meo, largandome bastante, pero no todo, adentro de la boca, el cual trataba de no tragar. "No te hagas el vivo, traga. TRAGA o ya sabes como te puede ir". No lo dude y empece a tragar... Cuando termino, me levanto, y me abrazo tiernamente. "Disculpame si fui medio bruto, pero me re calienta marcar a mis hijos, con el cinto y con mi orina. Te portaste re bien. Quiero que nos veamos otra vez. Ahora te voy a bañar porque te lo mereces". Y en la ducha me enjabono y me lavo todo el cuerpo suave y meticulosamente, y despues me seco. Antes de salir, me pide mi numero (hasta ese momento solo habiamos hablado por la pagina), me da un presente que al principio rechace pero que como buen padre no permitio que lo rechazara, porque seguro me iba a hacer falta, y me llevo hasta el punto donde nos encontramos. Repetimos varias veces mas, y fue uno de los mejores machos que he tenido en mi vida.

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