#Acariciar
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El portero de la calle Helguera 2 (trans)
Gracias por los comentarios y los puntos, prosigo entonces con mi historia: Después de haberle hecho la paja al portero, volví a mi casa, y aprovechando que no estaban mis viejos, entré a su habitación a buscar la revista porno que guardaban debajo de la cama. Aunque ya la había visto varias veces, volví a hojearla con renovado interés. Ya había sentido entre mis dedos una pija de verdad, por lo que las fotos adquirían una nueva dimensión frente a mis ojos. Pero cuánto más miraba, más me lamentaba, ya que veía como las bocas de las mujeres se comían esos terribles chotazos, y aunque yo había tenido ganas de hacer lo mismo, no me había atrevido. Quizás si él me lo hubiese pedido, pero no me lo pidió. ¿Acaso no le gustaría? Me pasé todo ese día y el siguiente comiéndome la cabeza, lamentándome una y otra vez por no animarme a dar ese paso. Unos días después volví al edificio, a la misma hora, a las ocho de la mañana. Él estaba barriendo la vereda, pero al verme, me hizo un gesto para que lo siguiera, y entramos, volviendo a recorrer el mismo camino que aquel primer día. Ésta vez, sabiendo ya lo que iba a ocurrir, sentía como un millar de mariposas en el estómago. -Sabía que ibas a volver- me dice ya en el pasillo, tomándome de la cintura, como lo haría cualquier hombre con una chica. Eso me encantó. Entramos al mismo cuarto, me convida un mate, y mientras me lo tomo, comienza a desprenderse el pantalón. -Empezá vos y y después si me animo también te la hago- me dice. Pero antes de que pueda agregar nada más, se la saco afuera yo mismo, e hincándome de rodillas, como lo hacían las modelos de la revista, me la meto en la boca. Eso sí que lo sorprendió, pero superado el estupor inicial, puso las manos en la cintura, dispuesto a disfrutar de lo que vendría a continuación. Era la primera vez que hacía algo así, que tenía una parte importante de un hombre dentro mío, solo sabía lo que había visto en la dichosa revista de mis padres, pero por alguna inspiración divina, se la empecé a chupar como si mis labios ya tuviesen un amplio entrenamiento al respecto. Por como lo gozaba el tipo, entre exaltados suspiros, la cara como en trance, lo estaba haciendo más que bien. Será que cuándo hacés algo que te gusta, no hay forma de hacerlo mal. Yo seguía chupando y chupando, sin saber cómo continuar de ahí en más. Por suerte, él decidió por mí. Me levantó de un tirón, arrebatándome tan delicioso pedazo, y tras mirarme brevemente a los ojos, me besó en la boca. Pero no con un pico, sino con un chupón intenso, profundo, como en las películas. ¡Mejor que en las películas!, porqué era yo el que lo disfrutaba. Mientras nos besábamos, me baja el pantalón, el calzoncillo, y pegando su pija a la mía, agarra las dos juntas, y las masturba en bloque. ¡Que delicia por Dios! Sentir su lengua entrelazada a la mía, y su sexo junto al mío, creí nada podría superar eso, pero estaba muy equivocado. Me vuelve a mirar en esa forma en qué nadie me había mirado jamás, y dándome la vuelta, me reclina sobre la mesa. Me acaricia las nalgas, deslizando sus dedos por toda la raya, haciéndome estremecer. Giro la cabeza y lo veo parado tras de mí, la pija combada hacia arriba de tan dura que la tiene. Primero me mete los dedos en el culo, para dilatarme, tras lo cuál se escupe un par de veces en la mano, extendiendo toda esa saliva en torno a la punta de la pija. Cuando siento que me la apoya, creo que voy a morirme. -¿La querés? Pensalo bien, porque una vez que empiece no voy a poder parar- me dice, dándome unas cabeceaditas que me vuelven loco. Lo veo a él, tan excitado, le veo la pija, tan bellamente enhiesta, ¿cómo podría decirle que no? -¡Sí, la quiero...!- le aseguro con todas mis ganas, estirando una mano para acariciarlo. ¡Ay, cuando lo siento por entre los cachetes de la cola! No me olvido nunca de esa sensación. Cómo me acomoda la pija y presiona hacia dentro, con fuerza, tratando de vulnerar ese orificio todavía virgen de mi cuerpo. Obvio que me duele, pero me la aguanto, no vaya a ser que se arrepienta y me la saque. -¡Ahh... Ahhhh... Ahhhhh...!- me empiezo a quejar cuando consigue meter la puntita del glande. ¡Que placer, por favor! No me había metido casi nada y yo ya estaba que me meaba del gusto. Por supuesto que sigue empujando, con más firmeza cada vez, abriéndome, calzándome todo ese paquete, pedazo por pedazo. -¡Pará, pará...!- le digo en un momento, cuándo me va metiendo apenas poco menos de la mitad. Sentía que me iba a reventar las tripas de tanta carne que me metía. Eran un montón de sensaciones mezcladas, confusas, algunas más intensas que las otras. Por un lado quería que me la saque, para que ya no me lastime más, pero por el otro, la quería más adentro todavía. -¿Te duele?- me pregunta con un dejo de preocupación, aunque sin retroceder ni siquiera lo mínimo. -Un poco...- le digo, tratando de dilatar el esfinter, para que ese primer impacto fuera lo menos traumático posible. -Pero seguí que me gusta...- lo aliento de inmediato, no vaya a ser que por compasión se retire y me deje con las ganas. Por suerte no resultó ser de los compasivos, por qué ahí mismo me agarró bien fuerte de la cadera, y con un empujón que de verdad me hizo ver las estrellas, me metió todo el resto. Me mordí el labio inferior para no gritar, hasta me lo lastimé, de eso me di cuenta después, sintiendo un ardor irresistible en toda esa zona. Más allá del dolor, que de a poco iba menguando, me volvía loco sentir sus huevos y pelos contra mi cola. Ese hombre estaba dentro mío, me lo repetía una y otra vez, y me parecía irreal, algo que le pasaba a otro y no a mí. -Ahora me voy a empezar a mover..., decime si te duele...- me avisa con una dulzura que era miel para mis oídos. -¡Mmmmhhhh...!- asiento, incapaz de pronunciar ni siquiera un monosílabo. No creía que me pudiera doler más, pero cuando empieza a moverse, el ardor se intensifica, se vuelve apenas soportable, pero eso es lo que quiero, lo que busco, lo que empecé a anhelar apenas descubrí esa revista porno debajo de la cama de mis padres. Que una de esas pijas me rompiera bien el culo. Ni me di cuenta cuándo ese terrible escozor que sentía comienza a diluirse, volviéndose apenas perceptible. Sigue doliendo, claro, pero no tiene ni comparación con el placer que me proporciona, entrando y saliendo, haciendo un ruido que se mezcla sutilmente con mis suspiros. Por supuesto que él tampoco se queda callado, gruñe, jadea, resopla, sin detenerse, fluyendo ahora sí con relativa comodidad por mi convulsionado interior. Me sostengo de los bordes de la mesa y cierro los ojos, disfrutando de esa primera cogida, tratando de guardar en mi memoria corporal cada una de esas sensaciones que estoy gozando por primera vez. El placer que siento es demasiado, un tumulto de emociones que explotan e impactan con mayor intensidad cada vez. En eso siento que me la saca, hasta me parece advertir el ¡PLOP! que hace mi culito al vaciarse, y enseguida algo tibio y espeso derramándose por mis nalgas. Me acabó en la cola y les aseguro que enloquecí del gusto. Mientras él se repone del impacto, me doy la vuelta, me echó a sus pies y se la vuelvo a chupar, saboreando ahora, por primera vez, la leche de un hombre. -Sí fueras una chica me caso con vos- me dice luego del sexo, levantándose ya el pantalón. Me encanta ver cómo se lo sube y se lo abrocha. -¿Y con tu mujer que hacés?- le pregunto subiéndome el mío. -La dejo- responde sin el menor asomo de duda -Nunca cogí con ella como te acabo de coger a vos- Con eso me enamoró. Volví a mi casa creo que sin pisar el suelo, iba como flotando, con una sonrisa de oreja a oreja. Me acababan de romper el culo, y yo feliz, chocho de la vida. Sin embargo había un pero... Lo que me dijo, "si fuera una chica...", se quedó dando vueltas por mi cabeza todo ese día. Yo, más allá de haber nacido hombre, me sentía mujer, y más aún estando con él, actuaba como si fuera una chica, pero por lo que había dicho, él no me veía así. Por eso decidí que para la próxima, (porqué sí habría una próxima), le iba a preparar una sorpresa. Algo que desde hacía rato tenía ganas de hacer.
El portero de la calle Helguera 2 (trans)
Gracias por los comentarios y los puntos, prosigo entonces con mi historia: Después de haberle hecho la paja al portero, volví a mi casa, y aprovechando que no estaban mis viejos, entré a su habitación a buscar la revista porno que guardaban debajo de la cama. Aunque ya la había visto varias veces, volví a hojearla con renovado interés. Ya había sentido entre mis dedos una pija de verdad, por lo que las fotos adquirían una nueva dimensión frente a mis ojos. Pero cuánto más miraba, más me lamentaba, ya que veía como las bocas de las mujeres se comían esos terribles chotazos, y aunque yo había tenido ganas de hacer lo mismo, no me había atrevido. Quizás si él me lo hubiese pedido, pero no me lo pidió. ¿Acaso no le gustaría? Me pasé todo ese día y el siguiente comiéndome la cabeza, lamentándome una y otra vez por no animarme a dar ese paso. Unos días después volví al edificio, a la misma hora, a las ocho de la mañana. Él estaba barriendo la vereda, pero al verme, me hizo un gesto para que lo siguiera, y entramos, volviendo a recorrer el mismo camino que aquel primer día. Ésta vez, sabiendo ya lo que iba a ocurrir, sentía como un millar de mariposas en el estómago. -Sabía que ibas a volver- me dice ya en el pasillo, tomándome de la cintura, como lo haría cualquier hombre con una chica. Eso me encantó. Entramos al mismo cuarto, me convida un mate, y mientras me lo tomo, comienza a desprenderse el pantalón. -Empezá vos y y después si me animo también te la hago- me dice. Pero antes de que pueda agregar nada más, se la saco afuera yo mismo, e hincándome de rodillas, como lo hacían las modelos de la revista, me la meto en la boca. Eso sí que lo sorprendió, pero superado el estupor inicial, puso las manos en la cintura, dispuesto a disfrutar de lo que vendría a continuación. Era la primera vez que hacía algo así, que tenía una parte importante de un hombre dentro mío, solo sabía lo que había visto en la dichosa revista de mis padres, pero por alguna inspiración divina, se la empecé a chupar como si mis labios ya tuviesen un amplio entrenamiento al respecto. Por como lo gozaba el tipo, entre exaltados suspiros, la cara como en trance, lo estaba haciendo más que bien. Será que cuándo hacés algo que te gusta, no hay forma de hacerlo mal. Yo seguía chupando y chupando, sin saber cómo continuar de ahí en más. Por suerte, él decidió por mí. Me levantó de un tirón, arrebatándome tan delicioso pedazo, y tras mirarme brevemente a los ojos, me besó en la boca. Pero no con un pico, sino con un chupón intenso, profundo, como en las películas. ¡Mejor que en las películas!, porqué era yo el que lo disfrutaba. Mientras nos besábamos, me baja el pantalón, el calzoncillo, y pegando su pija a la mía, agarra las dos juntas, y las masturba en bloque. ¡Que delicia por Dios! Sentir su lengua entrelazada a la mía, y su sexo junto al mío, creí nada podría superar eso, pero estaba muy equivocado. Me vuelve a mirar en esa forma en qué nadie me había mirado jamás, y dándome la vuelta, me reclina sobre la mesa. Me acaricia las nalgas, deslizando sus dedos por toda la raya, haciéndome estremecer. Giro la cabeza y lo veo parado tras de mí, la pija combada hacia arriba de tan dura que la tiene. Primero me mete los dedos en el culo, para dilatarme, tras lo cuál se escupe un par de veces en la mano, extendiendo toda esa saliva en torno a la punta de la pija. Cuando siento que me la apoya, creo que voy a morirme. -¿La querés? Pensalo bien, porque una vez que empiece no voy a poder parar- me dice, dándome unas cabeceaditas que me vuelven loco. Lo veo a él, tan excitado, le veo la pija, tan bellamente enhiesta, ¿cómo podría decirle que no? -¡Sí, la quiero...!- le aseguro con todas mis ganas, estirando una mano para acariciarlo. ¡Ay, cuando lo siento por entre los cachetes de la cola! No me olvido nunca de esa sensación. Cómo me acomoda la pija y presiona hacia dentro, con fuerza, tratando de vulnerar ese orificio todavía virgen de mi cuerpo. Obvio que me duele, pero me la aguanto, no vaya a ser que se arrepienta y me la saque. -¡Ahh... Ahhhh... Ahhhhh...!- me empiezo a quejar cuando consigue meter la puntita del glande. ¡Que placer, por favor! No me había metido casi nada y yo ya estaba que me meaba del gusto. Por supuesto que sigue empujando, con más firmeza cada vez, abriéndome, calzándome todo ese paquete, pedazo por pedazo. -¡Pará, pará...!- le digo en un momento, cuándo me va metiendo apenas poco menos de la mitad. Sentía que me iba a reventar las tripas de tanta carne que me metía. Eran un montón de sensaciones mezcladas, confusas, algunas más intensas que las otras. Por un lado quería que me la saque, para que ya no me lastime más, pero por el otro, la quería más adentro todavía. -¿Te duele?- me pregunta con un dejo de preocupación, aunque sin retroceder ni siquiera lo mínimo. -Un poco...- le digo, tratando de dilatar el esfinter, para que ese primer impacto fuera lo menos traumático posible. -Pero seguí que me gusta...- lo aliento de inmediato, no vaya a ser que por compasión se retire y me deje con las ganas. Por suerte no resultó ser de los compasivos, por qué ahí mismo me agarró bien fuerte de la cadera, y con un empujón que de verdad me hizo ver las estrellas, me metió todo el resto. Me mordí el labio inferior para no gritar, hasta me lo lastimé, de eso me di cuenta después, sintiendo un ardor irresistible en toda esa zona. Más allá del dolor, que de a poco iba menguando, me volvía loco sentir sus huevos y pelos contra mi cola. Ese hombre estaba dentro mío, me lo repetía una y otra vez, y me parecía irreal, algo que le pasaba a otro y no a mí. -Ahora me voy a empezar a mover..., decime si te duele...- me avisa con una dulzura que era miel para mis oídos. -¡Mmmmhhhh...!- asiento, incapaz de pronunciar ni siquiera un monosílabo. No creía que me pudiera doler más, pero cuando empieza a moverse, el ardor se intensifica, se vuelve apenas soportable, pero eso es lo que quiero, lo que busco, lo que empecé a anhelar apenas descubrí esa revista porno debajo de la cama de mis padres. Que una de esas pijas me rompiera bien el culo. Ni me di cuenta cuándo ese terrible escozor que sentía comienza a diluirse, volviéndose apenas perceptible. Sigue doliendo, claro, pero no tiene ni comparación con el placer que me proporciona, entrando y saliendo, haciendo un ruido que se mezcla sutilmente con mis suspiros. Por supuesto que él tampoco se queda callado, gruñe, jadea, resopla, sin detenerse, fluyendo ahora sí con relativa comodidad por mi convulsionado interior. Me sostengo de los bordes de la mesa y cierro los ojos, disfrutando de esa primera cogida, tratando de guardar en mi memoria corporal cada una de esas sensaciones que estoy gozando por primera vez. El placer que siento es demasiado, un tumulto de emociones que explotan e impactan con mayor intensidad cada vez. En eso siento que me la saca, hasta me parece advertir el ¡PLOP! que hace mi culito al vaciarse, y enseguida algo tibio y espeso derramándose por mis nalgas. Me acabó en la cola y les aseguro que enloquecí del gusto. Mientras él se repone del impacto, me doy la vuelta, me echó a sus pies y se la vuelvo a chupar, saboreando ahora, por primera vez, la leche de un hombre. -Sí fueras una chica me caso con vos- me dice luego del sexo, levantándose ya el pantalón. Me encanta ver cómo se lo sube y se lo abrocha. -¿Y con tu mujer que hacés?- le pregunto subiéndome el mío. -La dejo- responde sin el menor asomo de duda -Nunca cogí con ella como te acabo de coger a vos- Con eso me enamoró. Volví a mi casa creo que sin pisar el suelo, iba como flotando, con una sonrisa de oreja a oreja. Me acababan de romper el culo, y yo feliz, chocho de la vida. Sin embargo había un pero... Lo que me dijo, "si fuera una chica...", se quedó dando vueltas por mi cabeza todo ese día. Yo, más allá de haber nacido hombre, me sentía mujer, y más aún estando con él, actuaba como si fuera una chica, pero por lo que había dicho, él no me veía así. Por eso decidí que para la próxima, (porqué sí habría una próxima), le iba a preparar una sorpresa. Algo que desde hacía rato tenía ganas de hacer.
Rica primera experiencia con trans.
Todo lo que relato es verdad, ni una palabra de más ni de menos. Desde temprana edad soy muy degeneradito y calenton... Soy muy abierto sexualmente, me gusta probar cosas nuevas siempre. Esta vez les voy a contar mi primera vez con un trans con el cual la pase de 10. Ya había tenido sexo con trans pero no pasaba de una chupada de pija y hacerle la cola y listo. Todo esto en el famoso tanque de agua de Pilar. Ya que vivo por la zona. Esta trans fue distinta, la contacte por Internet, anote su número mande whatsapp intercambiamos fotos y acordamos una cita. Esto era en un edificio de Capital Federal sobre la calle 9 de julio. Llegué al edificio , me atendió un portero que me pregunto donde iba al decirle que iba al piso 22 se sonrio levemente , me tomo los datos, me lndico el ascensor y me dijo pasela bien. Jaja ya conocia la movida. Subi el ascensor, nervioso ya que era mi primera vez con una trans con la cual habiamos acordado que quería sentir una pija en mi cola, pero que no me duela ya que era virgen y mas del dedo de mi mujer no me había entrado nada más. Llego a la puerta 22 , toco timbre y me atiende... Un camión de mujer con ropa interior de encaje negro y una bata transparente la cuál dejaba ver todo. Unas tetas enormes, un vientre plano, y una tanguita bien chiquita. Me saludo muy dulcemente me hizo pasar que me ponga cómodo en la cama que ella ya venía... Agarre me saque todo quedandome en boxer, cuando ella vuelve , se da vuelta dandome la espalda y veo un tremendo culo entangado el cual me puso a mil, se acerca hasta una mesa de luz y saca 2 forros del cajón. Se acerca frente a mi y me dice: A ver que tenes aca?? Y me baja el boxer cuando me ve la pija dice: Mmmmmm gruesa y cabezona como me gusta a mi.!! En ese momento la empezó a besar y pasarle la lengua muy tiernamente hasta meterse parte de mi pija en la bpca ya que toda no le entro de una, fue una chupada de pija exquisita. En un momento para y me dice: Asi que sos virgen de cola y nunca chupaste una pija..? A ver que te parece esta. En ese momento se levanto y sacándose la tanga me mostro la pija, era más chica que la mia pero linda a la vista. Entonces me dice: Agarrala estoda tuya... Muy timidamente se la agarre y la empece a pajear, cuando se puso bien dura acerque mi boca y le pase la lengua, tenia olor a limpio , cuando me di cuenta se la estaba chupando metiendo y sacandomela de la boca. Despues de un rato me dice: A ver! Dejame verte como esta tu cola, ponete de perrito y disfrutalo, si algo de lo que voy a hacer no te gusta me avisas... Me puse de perrito y me sentía raro, en ese momento sentí como me empezó a acariciar la cola y a abrir los cachetes con las dos manos. Y me dice: Mmmmm que linda cola y encima depilada para mi... En un momento siento como me pasaba la lengua por mi agujerito, sentia como me penetraba con la lengua eso me re calento por que mientras lo hacia me empezo a pajear con una mano. Lo estaba dosfrutando tanto que en un momento siento entrar algo por mi cola y no era su lengua senti como la cabeza de su pija entraba en mi cola y eso me gustaba. Después de un rato me estaba cojiendo metiendo y sacándo su pija de mi cola...SI QUIEREN QUE SIGA EL RELATO COMENTEN, SE VIENE LO MÁS RICO CON LUJO DE DETALLES. Desde ese día busco un trans que me trate así como lo hizo ella. Me gusta sentir pijas en la cola.
TEF (10): mi tía embarazada me saca la cremita (GIFs)
Un verano, cuando estaba en tercer o cuarto año, no fuimos a la costa como hacíamos habitualmente porque papá tuvo que quedarse a trabajar para resolver un tema muy importante en el estudio de contadores donde trabaja. Yo pensé que el verano se iba a transformar en un bodrio, hasta que mi mami Yanina tuvo la idea de mandarme a pasar unos días a la casa de su hermana Karina (mi tía), que vive en el interior. Ahí confirmé (pensé yo en ese momento...) que el verano iba a ser un bodrio. Que equivocado estaba... Mi tía Karina tenía en ese momento 32 o 33 añitos, es la hermana menor de mi mami Yanina. A diferencia de ella, no tiene nada de tetas (mi mami tampoco tenía, hasta que se puso unos implantes que le quedaron divinos), pero lo compensa con un culito muy firme y paradito. Además de un culito infernal y pocas tetas, mi tía Karina tenia una terrible pancita, porque estaba embarazada de 7 meses... En la ciudad no había mucho para hacer, o tal vez si, pero yo prefería quedarme con mi tía. La casa tenía un jardín grande y en el medio, una pileta, que usábamos mucho por el calor que hacía. Como mi tío se iba por las mañanas a trabajar y no volvía hasta media tarde, yo le hacía compañía a tía Karina en la pileta por las tardes. Karina no iba mucho al agua, prefería tomar algo de sol y después descansar leyendo algo o con su celular. A mi me atraía terriblemente la pancita que tenía, con siete meses de embarazo, estaba infernal. Las tetitas se le habían hinchado y ahora tenía un par de gomas divino. Encima mi tía Karina, como estábamos en el jardín, usaba unas tangas diminutas, con un hilo que se perdía entre sus cachetes y un corpiño que apenas tapaba sus aureolas, que se me imaginaban enormes. Yo pasaba las tardes con ella, tomando sol, pero sobre todo mirándola y sacándole fotos y haciendo videos, tenía una colección infernal de material que me ayudaba en mis pajas nocturnas. Casi todas las tardes tenía erecciones muy firmes que trataba de tapar con mi short de baño. Lo mismo me pasaba con mi colección de fotos y videos de mami, que ya me había deslechado ( ). Una de esas noches escuché gemidos y gritos desde el cuarto de mi tía. Imaginé que mi tío se la estaría cogiendo, tal como haría todas las noches alguien con una hembra como ella. Excitado, me acerqué a la puerta de su cuarto que estaba entreabierta. Escuché a mi tío que le pedía a tía Karina que le chupe la verga, que se la trague entera. No escuché su respuesta, sólo empecé a sentir los gemidos de mi tío, por lo que supuse que mi tía Karina debía chupar pijas muy bien. En la penumbra distinguí la cabeza de mi tía que se movía rítmicamente, con la verga en la boca. Obviamente que yo tenía mi verga totalmente dura. Ví como Karina se montaba en la verga de mi tío, de espaldas a el, por lo que yo podía verle la pancita y sus tetas que se movían mientras ella se ensartaba en el caño de mi tío. Era un infierno ver a mi tía Karina cogiendo, noté que se ensartaba cada vez más fuerte mientras pedía que se la ponga más adentro. Yo empecé a acariciarme la pija sobre el slip, los gemidos de mi tía me excitaban muchísimo. Al cabo de un rato de cogerla así, mi tío le pidió que se ponga en cuatro, porque quería hacerle el orto, yo al escuchar eso, aceleré las caricias. Mi tía Karina se puso en cuatro, yo la podía ver de frente con sus tetas que se movían deliciosas. Mi tío se puso atrás de ella y la montó. Escuché los gemidos de Karina cuando le entró la pija por el ojete, le pedía más adentro, mi tío se la clavó más aun y empezó a bombear enloquecido en el culito de mi tía. Yo ya me la había sacado afuera y me la estaba sobando. Karina pedía que la culee más fuerte. Me dí cuenta que era una hembra caliente, y que el embarazo le había revolucionado las hormonas, mi tío le seguía bombeando en el culo, parecía una peli porno, yo había visto muchas actrices porno, inclusive adolescentes, a las que les rompían el culo en cámara, pero nunca imaginé que mi tía Karina, tan tierna que parecía, tuviera el culo abierto y perforado. Mi tío seguía bombeando sin parar en el infernal orto de mi tía, hasta que, a los pocos minutos, se descargó en el culo de Karina, le dió dos estocadas muy fuertes por el ojete y le acabó en el orto, un infierno anal era eso. Yo casi me deslecho ahí cuando escucho a Karina que le dice a mi tío: -sacámela del culo y dámela ahora en la boca que me encanta sentir el sabor de la leche mezclada con los saborcitos de mi ojete... Mi tío se la dió en la boca a Karina, que le hizo una mamada completa, yo escuchaba los ruidos de la mamada y no podía creer que mi tierna tía Karina fuera una prostituta en la cama. Me puse la verga inflamada en el slip y me fui para mi cuarto, al escuchar que Karina había terminado de chuparle el caño a mi tío y estaba por salir. Pero ella salió más rápido y me encontró en el pasillo, yo sólo en slip y con la verga por explotar. Casi me salta la leche ahí al verla. Karina se había puesto sólo una batita corta anudada en la cintura, que apenas le cubría el culo. La pancita le dejaba casi abierto el pecho y se veían sus tetas enormes. Ella se sorprendió y me dijo: - que haces amor acá a esta hora? - iba al baño tía, pero ya voy a mi cuarto... Ella me miró el bulto, obvio que se dio cuenta que yo había visto como se la culeaban. - amor, es hora que vayas a la cama, mientras me tomaba de la mano y me llevaba a mi cuarto. Entramos a mi habitación, mi tía Karina se sentó en mi cama, se cruzó de piernas, mientras yo permanecía parado frente a ella. Noté que me miraba el bulto mientras me decía: - chiquito, me parece que estás un poquito alterado, eso te pasa por mirar cosas que no debes... - no tía, no vi nada, solo iba al baño - esta bien amor, es normal que tengas curiosidad a esta edad sobre esos temas, y por lo que veo estás muy curioso... Yo estaba colorado de la vergüenza, encima Karina no dejaba de mirarme la entrepierna, mientras me decía: - nene, que tenes ahí?? tu mami Yanina no me comentó que tuvieras ese cosote. Y agregó: - puedo mirar amor? Yo asentí con la cabeza, mientras Karina me bajaba lentamente el slip. Mi verga hinchada saltó como un resorte del slip y casi le pega en la cara. - impresionante nene!!! no sabía que tenías esta cosita... - te gusta tía? - nene, es un manjar esto... Tía Karina me bajó aún más el slip, hasta la rodilla, para apreciar mejor mi estaca cárnica. Mi excitación hacía que estuviera totalmente al palo, encima Karina, estaba cruzada de piernas y la bata se le había abierto, por lo que podía ver que estaba en bolas y sus tetas a la vista, con esa pancita infernal que le estaba por explotar. Mi tía me miraba los huevos ahora, yo los tenía super gordos porque no me había pajeado en los últimos días. - chiquito, acá me parece que uno que conozco necesita descargarse un poco, esas bolsitas están muy cargadas, ya no sos un nene amor, tía Karina te conoce desde bebé, te he bañado muchas veces, te vi desnudito, pero nunca imaginé que esa cosita pequeña se iba a transformar en esta delicia... - te gusta tía, es grande? - amor, con esta barra de carne vas a enloquecer a las chicas... Yo estaba ya por reventar, mi pija estaba durísima, mi tía entendió que yo no daba más y me dijo: - chiquito, tu tía va a sacarte la cremita, veo que estás muy necesitado, queres? Yo esperaba que me dijera eso, estaba enloquecido por sacarme la leche como fuera, con Karina casi en bolas, mirándome la pija pero sin siquiera tocarla. Tía Karina entonces me agarró suavemente la pija con su mano y empezó a masturbarme lentamente, yo no podía creer que mi tía me estuviese haciendo una paja!!!. Luego la soltó, se pasó la lengua por la palma de esa mano para lubricarla y me la agarró nuevamente para continuar la paja, yo estaba por explotar de la calentura. Mientras, Karina, con su otra mano, empezó a acariciarme los huevos, mientras me decía: - chiquito, tenés terribles bolsitas bebe, además te cuento un secretito, la tenes más larga y gruesa que tu tío... Karina seguía pajeándome suavemente, yo iba a explotar en cualquier momento, pero mi tía se ve que quería disfrutar de mi verga por lo que no apuraba el ritmo. Yo entre el manoseo de bolas que me daba y el pajeo estaba enloquecido, encima la muy trola para calentarse más me pregunta sin dejar de masturbarme: - te gusta nene este jueguito que te hace tu tía? decime amor cada cuanto te masturbas y con que lo haces... Evidentemente mi tía estaba muy caliente, el embarazo le había alterado las hormonas porque no paraba de calentarme con lo que hacía y decía. - me pajeo cada dos o tres días tía, y las últimas veces lo hice viendo video porno de embarazadas... Karina me miró, y mientras me soltaba un segundo la pija para desabrocharse la batita y dejarme bien a la vista la terrible pancita que tenía y sus tetas llenas de leche, me decía: - sos un nene travieso, te calientan las embarazadas... aprovecha entonces a disfrutar del cuerpito de tu tía que tiene 7 meses de embarazo... Yo no le sacaba los ojos de esa pancita redonda y enorme, me super paraba la pija, además de sus tetas que se movían al ritmo del pajeo. Con la mano que me acariciaba las bolas Karina hacía maravillas, muy suave y mandando mano bien hasta el fondo, casi hasta el agujero de mi culo, yo estaba por desmayarme por el tratamiento que me hacía Karina, por lo que le dije que estaba por explotar. Karina me dijo entonces que me pajeara en su boca mientras la acercaba bien abierta a mi pija. Yo pensé que mi tía debía haber sido una prostituta anteriormente, no podía ser tan puta. Pero igual me agarré la pija y me la sacudí hasta vaciarme las bolas enteras en la boca de la puta de mi tía Karina. Le llené la boca de leche espesa y Karina se relamía los labios para no desperdiciar ni una gota. La puta de mi tía Karina me miró traviesa con la leche en la boca, hizo unos jueguitos con la cremita en la garganta y se la tragó toda. Después me dio un chupón suave en la cabeza sólo para limpiarle unas gotitas de leche, me subió el slip, ya con mi verga morcillona, se levantó y se cerró la batita. Antes de irse me dio un beso en los labios, muy maternal, mientras me decía: - nene deslechado ya puede dormir tranquilito... Y se fue a su cuarto. Yo por supuesto no pude pegar un ojo en la noche pensando en todo lo que había pasado. Me dí cuenta que Karina, además de mi tía, era una puta matriculada, y eso me excitó por demás. A la mañana siguiente, me levanté a desayunar. Karina y mi tío estaban ya en la cocina. Karina me saludó con un beso maternal en la mejilla mientras me decía: - amor, te preparo la leche. - gracias tía. Y mientras me servía una taza humeante, me miró a los ojos con esa cara de prostituta certificada que le había visto mientras me pajeaba y me dijo: - nene, más tarde cuando tu tío se vaya a trabajar, voy a tomar otro poco de leche, me lo recomendó el médico, podrás traérmela vos amor?, la puedo tomar directo del envase, y me gusta más bien tibia...
Amarte en secreto
RelatoErotismo y AmorUSUARIO TEXTO: - + Toda mi vida te amé en secreto. Las mujeres iban y venían, pero los sentimientos por vos nunca cambiaron. Muchas veces intenté no verlo o enterrarlo en lo más profundo de mi ser porque no podía, no debía amarte. Pero cuando el sentimiento es fuerte, poco se puede hacer al respecto. Lamento tanto que nos hayamos conocido de la forma en que lo hicimos, pero a veces el destino es caprichoso y no podemos más que resignarnos a la realidad. Y mi realidad es que amo a la mujer de otro, amo a la mujer de mi mejor amigo. Tantas veces sentí envidia y celos por verte con él, pero lo cierto es que si no fuera por él, no te habría conocido. Tantas veces traté de contentarme solo con verte y que fueras mi amiga, pero lo único que lograba era tener que repetirme una y otra vez, es la novia de mi amigo, es la novia de mi amigo. Y acá estamos hoy, en el funeral de mi mejor amigo. Yo estoy destrozado y vos no encontrás la forma de contener tu dolor, pero soy tan basura que no dejo de pensar que ahora sos libre, que yo soy libre para amarte sin sentir culpa. Me acerco a vos y con toda la sinceridad te digo que entiendo tu dolor, que voy a estar ahí para ayudarte en lo que necesites. Y como siempre, respondes con dulzura, me agradeces y me abrazas rompiendo en llanto. No sé si sufro más por no volver a ver a mi amigo o por tu sufrimiento. El funeral termina y nos despedimos. Te repito que cuentes conmigo para lo que sea, incluso si es solo para hablar; soy sincero en mi palabras, pero no quiero perderte y aunque te enamores de otro quiero seguir estando a tu lado. Con pesar me volves a agradecer y te vas. Los días pasan y como no quiero ser pesado te doy un espacio y no te molesto. La pérdida de mi amigo me sigue pesando, pero entiendo que así es la vida y trato de seguir adelante. Sigo sin comunicarme con vos, no quiero perderte, pero tampoco sé qué decirte y no quiero estar revolviendo una herida, así que considero mejor darte un poco más de tiempo. Hasta que un sábado me llega un mensaje tuyo. Mi corazón salta de felicidad. Me pedís de venir a mi casa para charlar. Cuando llegas noto que tu pesar no ha cesado. Aunque no estás llorando, un poco tratás de disimularlo, pero te conozco, seguís destrozada. Te pregunto cómo estás y me decís que mejor, que de a poco estás volviendo al trabajo, que necesitas despejarte, salir de tu casa y que por eso habías venido. Me alegra tanto saber que de todos tus seres queridos recurriste a mí. Pero temo que nunca dejes de verme como un amigo. Continuamos hablando y sin pensarlo mucho comienzo a contarte una anécdota graciosa de antes de que mi amigo fuera tu novio. Logro hacerte reír, al menos un poco, pero luego caes en silencio y comenzás a llorar. Soy un idiota, cómo podría eso hacerte sentir mejor si lo que buscabas era despejar tu mente. Me siento a tu lado y te pido perdón mientras te abrazo. Me devolvés el abrazo y rompes en llanto. Me decís que no podés dejar de extrañarlo, aunque sabés que él habría querido que sigas adelante, pero sentís que no vas a lograrlo. Trato de consolarte diciendo que vas a lograrlo, que sos fuerte y no estás sola. Me suelto de tu abrazo y te miro a los ojos. A pesar de tus ojos llorosos e hinchados te veo tan hermosa y vulnerable que siento que no quiero dejarte ir, que no voy a poder contenerme. Pongo mi mano en tu cara y seco tu mejilla con mi pulgar. Trato de consolarte para poder seguir mirándote así de cerca y hacerte sentir mejor. No decís nada y desviás tu mirada hacia otro lado. Tus ojos vuelven a llenarse de lágrimas y no logro controlarme, tengo que hacerte sentir mejor. Te beso en la mejilla y me miras sin comprender. Ya no me importa. Con mucho cariño pongo mis manos en tu cara atrayéndote hacia mí y muy despacio te beso. No decís nada, pero tampoco me respondés el beso. Sigo besándote, no puedo contenerme, no quiero contenerme. Separo mi cara de la tuya y te miro a los ojos. Ya no estás llorando, pero no sé cómo interpretar tu mirada y tu silencio. Cierro mis ojos, me acerco más a vos para besarte de nuevo. Te alejas un poco de mí, pero no decís nada. Te miro sin soltarte, siento que pasan horas, una eternidad y de pronto pones tus manos sobre las mías y me besas. Tengo miedo, miedo de estar soñando, miedo de que esto sea mentira, que no esté pasando. Trato de controlar mis manos, mis impulsos, no quiero lastimarte por la emoción que siento. Me muevo con suavidad, toco tu pelo y siento como mis manos tiemblan. Nos seguimos besando y te abrazo. Si pudiera decirte todas las veces que soñé con este momento, que pensaba en vos y te deseaba en silencio. Pero no digo nada, temo asustarte. Comienzo a acariciarte la espalda. Necesito más de vos, me siento embriagado y no puedo detenerme. Pongo mi mano en tu pierna y eso te asusta. Te separas mirándome a los ojos. Tomo tu cabeza con ternura, aún temblando y por fin, después de tanto tiempo puedo decirte: ── te amo, te amo, no voy a hacer nada que no quieras ──. Dudas por un instante y volvés a besarme. Mi corazón va a explotar, la felicidad que siento es enorme y sigo besándote. Siento que voy perdiendo el control y mis besos son cada vez más apasionados. Vuelvo a tocarte la pierna y esta vez no reaccionas de la misma forma, sino que tocas mi cara y mi mano sobre tu pierna, apenas te separas y mirándome a los ojos me pedís que por favor te haga olvidar al menos por un rato. A pesar de que siento dolor al escuchar esas palabras, te miro, te entiendo y no me importa porque te amo y haría cualquier cosa para ayudarte, para estar a tu lado. Asiento con la cabeza y vuelvo a besarte. Ahora me doy cuenta que tus besos no son tan apasionados como los míos, pero ya no puedo controlarlo. Años pensando en vos, controlando mis palabras, mis acciones. Todo este tiempo me sentía atado y amordazado cuando estaba a tu lado. Y ahora que puedo ser libre ya no puedo volver atrás, aunque vos no me aceptes de la misma forma no me importa. Si necesitas usarme para poder salir adelante y sentirte mejor, por favor hacelo, porque quiero verte sonreír de vuelta. Acaricio tu pierna, cada vez más arriba, mientras te sigo besando. Vos comenzas a acariciarme la espalda y metes tu mano debajo de mi remera. Tu mano caliente se siente como una brasa gentil y amable que me quema, pero me satisface. Mi respiración comienza a acelerarse. Mi mano pasa de tu pierna a tu cola y de tu cola subo por tu cintura, sigo subiendo y me detengo en uno de tus pechos. Tu respiración también comienza a acelerarse. Tus manos acarician mi espalda y lentamente comenzás a acariciarme el pecho y luego bajas a mí cola. Acaricio tu pezón con suavidad y un leve gemido tuyo hace que me excite más. Sigo pensando que esto tiene que ser un sueño así que abro mis ojos y ahí estás vos, besandome. Te abrazo con fuerza, te pego contra mi pecho, no quiero dejarte ir. Sigo acariciandote la espalda, las piernas, tus pechos, todo de vos me encanta y no puedo evitarlo. Paso mi mano por debajo de tu remera y tu piel es suave, por favor que esto no se termine. Amago a sacarte la ropa y como no decís nada sigo adelante. Vos me sacas la remera también. Te observo semidesnuda delante mío y quisiera decirte algo, pero me aguanto. Sin que te lo pida te sacas el corpiño y miras para otro lado. Me causa ternura que sientas vergüenza y vuelvo a besarte mientras con una mano toco tu pecho desnudo y con la otra te traigo hacia mi cuerpo. Quiero sentir tu piel contra la mía. Te recuesto en el sillón tendiendome encima y pegando mi cuerpo al tuyo te beso y te acaricio y aunque todavía tenemos puestos los pantalones apoyo mi pene contra tu pelvis. Haces un leve gemido que me encanta. Pego mi frente contra la tuya y con mi mano acerco tu cabeza, quiero decirte cuanto te deseo y las veces que soñé con hacerte el amor en ese mismo lugar, pero me contengo y te beso con pasión. Seguís acariciándome, tus manos van de mi espalda a mi cabeza y a mi cola. Aprieto tus pechos y noto que eso te gusta, por lo que no dejo de hacerlo controlando mi fuerza para no lastimarte, mientras beso y lamo tu cuello. La respiración de ambos comienza a entrecortarse. Me acerco a tu oído y entre susurros te digo que me gusta mucho tu olor, esto te sobresalta y tu piel se eriza, sonrío y te doy una pequeña mordida en la oreja a lo que respondes con un leve gemido. Me doy cuenta que levemente te estás dejando llevar y me pongo feliz por eso. Vuelvo a besarte el cuello y muy despacio voy bajando hasta tus pechos. Los tomo a ambos con mis manos, los beso y los lamo por completo. Noto que tu respiración se acelera un poco más, cada tanto gemis y tus pezones se endurecen aún más, haciendo que no pueda evitar juguetear con ellos y lamerlos. De a poco vas gimiendo cada vez más. Por mi parte ya me siento bastante excitado, pero no quiero que esto termine todavía, así que comienzo a besarte y lamerte la panza hasta llegar a tu pelvis. Abro el botón de tu pantalón y lentamente bajo el cierre. Sin pensarlo mucho y sin mi ayuda te sacas por completo el pantalón y la ropa interior, así que te imito y también me desnudo por completo mientras vos seguís recostada y me observas fijamente. Tiendo mi cuerpo desnudo sobre el tuyo y te beso acariciando tus piernas mientras apoyo mi pene en tu entrepierna. Tu piel se siente muy suave y cálida y tu entrepierna ya se siente húmeda, pero aún así prefiero esperar y me dirijo a tu pelvis. Comienzo acariciándote suavemente con mi dedo pulgar tanto en tus labios como en tu clítoris observando tu cara de placer y escuchando unos leves gemidos. Pero como quiero que sientas más placer, me arrodillo, tomo con mis manos tu cadera que levemente levanto, me acerco a tu entrepierna y comienzo a lamerte. No necesito mirarte para saber que lo estás disfrutando, solo con escucharte gemir me doy cuenta. Tus gemidos ya no son tan leves y con tus manos acaricias y agarras mi pelo, lo que hace que me excite todavía más. Continúo lamiéndote y chupandote y lo disfruto tanto que yo mismo me sorprendo al escucharme dar leves gemidos de tanto en tanto. Tus caderas comienzan a moverse levemente, tus gemidos son más fuertes y rodeas mi cuello y mi espalda con tus piernas, las cuales empiezo a acariciar y me doy cuenta que no es el momento para detenerme. Tu nivel de excitación es tan grande que me decís que no pare, que siga y siento como tu humedad aumenta y me parece delicioso. Comenzas a jadear y a gemir más rápido, lo que me hace sentir realmente tan excitado que comienzo a tener un deseo muy grande por estar dentro tuyo, pero aún así te espero y te dejo terminar tranquila. Cuando terminas, me miras a los ojos y me agradeces diciendo que lo estabas necesitando. En ese momento no supe responder de otra forma que no fuera con un abrazo y un gentil y apasionado beso. Sin dejar de abrazarte me separo levemente, te miro y te pregunto si tu idea era dejarlo ahí y al escuchar tu respuesta me siento aliviado porque por el leve instante que reíste y sonreíste me dí cuenta que volvías a ser la de siempre, que tarde o temprano aunque fuese con otro podrías salir adelante. Me decís que no, que pretendes ir hasta el final, pero que tuviste la necesidad de agradecerme. Entonces vuelvo a besarte con mucha pasión mientras comenzás a acariciarme la espalda hasta bajar a mi cintura y a mi pene. Te separas de mí y esta vez sos vos la que baja hasta mi entrepierna y comenzás a lamerme y chuparme y yo el que gime de tanto en tanto. Pero no quiero que esto se acabe todavía, así que te tomo con delicadeza del brazo, te traigo hacia mí, rodamos haciendo que yo quede encima tuyo y te beso mientras acaricio uno de tus pechos. Ya estoy en mi límite y no quiero ser muy brusco, así que me incorporo, te acaricio las piernas hasta llegar a tu entrepierna y sin dejar de mirarte te toco con mis dedos y un leve gemido tuyo me hace dar cuenta que no puedo seguir esperando. Me levanto por completo de un salto y mirándome me preguntas si voy por un preservativo, t
Con mi Hermano 2
Relato de la RED Hola, queridos amigos, mi primer relato terminó en mi agotamiento, desfallecimiento y pérdida total de energías propias. Había sido brutalmente enculada por la enorme y gruesa polla de mi hermano y estaba deshecha, sin energía. Eso sí, la enculada había sido totalmente deseada por mí, solo que no calculé bien el tamaño de mi agujero anal y el tamaño de la verga del bestia de mi hermano Juan. A pesar de mi intenso dolor anal, me dormí enseguida (o me desmayé, ¡yo que sé!) y a la mañana siguiente (era domingo) me despertó una serie de suaves besos que notaba en mi mejilla y en mi frente y un intenso olor de bacón, café y otras cosas. Abrí pesadamente un ojo y vi a mi hermano que me besaba, él levantó su cara, me sonrió y me dijo: – ¡Venga gandula, levántate ya, que son más de las 12 y mueve ese culo hasta la cocina, que te he preparado un buen desayuno!. Intenté hacerle caso y me moví. – ¡El culo, mi culo! ¿qué me has hecho bestia?, Me duele una barbaridad. Mi hermano se rió mientras yo me volvía loca de dolor. – ¿No querías que te abriese el culito ese que tienes?, ya te lo advertí Mari, mi polla es demasiado para ese culo tuyo, pero no te preocupes, vamos a arreglarlo. Se fue al armario ropero, sacó una caja de zapatos y de su interior, un tarro que depositó en la mesita de noche, salió y volvió con el maletín de primeros auxilios y entonces me dijo: – Date la vuelta putita mía, vamos a limpiar y a curar "nuestro" culito frágil. ¡Joder tía, como lo tienes, debe dolerte un montón!. Perdona Maria, pero creo que esta noche nos hemos pasado y tienes el culo muy abierto y en mal estado. Voy a limpiártelo bien, lo desinfectaré y te pondré esta crema, me la dio hace tiempo un amigo farmacéutico, es analgésica, antiinflamatoria y cicatriza pequeñas heridas e impide que se sequen y hagan costra. Así pues, mi hermano se puso a arreglar, lo que rompió la noche anterior. Poco a poco fue rebajando el dolor, pero me fue subiendo el calor. Lo explico, yo estaba desnuda en la cama y mi hermano solo llevaba una bata corta de seda y por el espejo de su armario, yo le estaba viendo su polla, erecta y bien erecta y encima (detrás mio, quería decir) me estaba masajeando a base de bien, ya que la pomada me la introducía con el dedo en mi ano y pronto fueron dos dedos. El notar sus dos dedos dentro de mi y a pesar de querer pensar que "solo" era por meterme bien la pomada, me estaba calentando y empecé a acariciarme la entrepierna, mi hermano me dijo entonces: – Bueno María, se acabó esto. Toma esta pomada y todas las noches te haces lo mismo que te he hecho yo. Ya verás que bien quedas. Yo me volví y le agarré su verga. Le aparté un lado de la bata y quedó totalmente expuesta a mi vista. Era maravillosa, a plena luz del día se podía ver bien y su grosor era muy apreciable y no alcanzaba a cubrir mi mano. Oscura, llena de venas, con una cabeza enorme y le colgaban dos huevazos. Mientras la masajeaba me preguntaba ¡como era posible que eso hubiese estado dentro de mi culo e incluso, dentro de mi coño!, era el mayor pedazo de carne que había tenido nunca y me sonreí, mi hermano era mío y yo de él, así que había que dejar las cosas en claro, desde ya. – Juan, quítate la bata, quiero verte totalmente desnudo. Se la quitó y la tiró a un lado. Yo estaba ya mojada de nuevo y se me había pasado el dolor de mi culo. Deseaba esa polla de nuevo……….. eso sí, en mi coño, que el culo no lo tenía para muchas bromas. Le vi de pié, totalmente desnudo, serio, con la espada apuntando al techo, dura y empalmada y le dije: – Jódeme mi vida, ahora no estamos como anoche, ahora somos conscientes de nuestro amor, quiero que me penetres, deseo ver como entras dentro de mi. Mi hermano respondió: – Esto no es amor cielo, es solo puro sexo. Deseo follarte más que tu a mi y espero una respuesta tuya a mi pregunta de esta noche ¿deseas realmente ser una mujer totalmente sexual o solo deseas pasarlo bien, sin más?. Yo le respondí: – Ya te lo dije anoche, haz de mi tu puta más salvaje, si lo deseas. Enséñame a ser un objeto sexual. Seré lo que tu desees que sea, sin explicaciones. – No María, tal y como hablas parece que estamos hablando de sado y eso no es. Ser sexual es entregarse totalmente por placer y sacar de los otros el mayor placer. Placer y más placer, sin limitaciones, pero también, sin órdenes ni nada de sometimiento. Cuando seas capaz de sacar de ti, todo tu placer, sin mirar como ni a quien, entonces serás realmente lo que me gustaría que fueses. Asentí con mi cabeza, aunque realmente entonces no sabia muy bien lo que decía. Pero mi hermano se acercó a mí, me separó las piernas, pasó su lengua una y otra vez por mi húmeda rajita y poco a poco, lentamente, me fue introduciendo su enorme miembro. Yo miraba como entraba lentamente, como me abría las paredes de mi vagina, dilatándolas al máximo, no entendía como podía penetrarme semejante verga y empecé a mover mis caderas, después le cogí con mis manos su rostro y le acariciaba y de repente, mi hermano empezó a moverse fuertemente, entraba y salía con fuerza, la empujaba con brutalidad, chocaba contra el fondo de mi vagina, como queriendo entrar en mi estómago y me miraba a los ojos y entonces comprendí…………… me estaba probando y me entregué a él, movía mis caderas, el dolor de mi culo no me importaba, levantaba mi pelvis para que entrase mejor y empecé a besarle intensamente y a gozar de él en plenitud y a decirle con todo mi amor: – Jódeme mi vida, rómpeme y vuélveme loca de placer, no olvides que es solo sexo ¿no lo has dicho tu?. Y empecé a correrme, mis jugos salían con gran placer mío y también de mi hermano, que dando un gran grito y agarrándome fuertemente de las tetas, se corrió dentro de mí. Notaba su estremecimiento constante, como se movía cada vez mas lentamente, como sudaba y yo le acariciaba, le besaba sin descanso, sus labios eran míos y su lengua era una locura………….. ¡oh, como te quiero hermano mío!. Ya somos amantes para siempre, ya estamos unidos para el placer y el sexo. Me prometí no defraudarle y sé, que lo he cumplido hasta hoy. Sin ducharnos, desayunamos, juntábamos nuestras manos y nos mirábamos a los ojos. La verdad, es que "su salchicha" estaba mejor que las fritas por él. Se duchó y se marchó. Había quedado en comer con una amiga, lo siento por ella, mi hermano ya salía de casa con el depósito vacío ¡que se le va a hacer chica, es la guerra!. Me puse una bata (la que llevaba mi hermano) y me puse a pensar en todo lo hecho y lo dicho en las últimas e intensas horas. Cogí un cigarro (un nº 2) y empecé a saborearlo ¡empezaba a gustarme el sabor del puro!. Mi hermano me decía puta, hablaba del sexo total, del placer de la entrega y del ofrecimiento………. pero yo ¡ni siquiera era bisexual!. Ese pensamiento me hizo recordar que el origen de mi calentón nocturno era Marta y su "trabajo" con otra tía desconocida. Pensé que mi única conocida lesbiana era Conchi, pero era sobre 1,55 gorda y sobre todo, sudaba como una cerda. ¿Y si lo intentaba con Marta?, pero no sabía su número de teléfono, posiblemente Conchi lo sabría……….. intentarlo no me costaba mucho, así que la llamé, le dije que era para unos apuntes y…… me lo dio. Llamé a Marta y esta se puso y mas o menos así fue la conversación: – Marta, soy María Canovas, de 2º ¿sabes quien te digo?. – Si hija si, la imbécil que anoche no me quitaba la vista de encima en la biblioteca, ¿tengo monos en la cara?. ¿Por qué me mirabas así?. Su voz agresiva, dura, me impactó y me dejó perpleja. – ¿Sigues ahí idiota?, me dijo ella. – Si Marta, estoy aquí y no te miraba por los monos de tu cara, nena, sino por el polvo que te pegaste con tu amante, bajo las ventanas del baño ¿recuerdas tus corridas y tus gemidos?. Ahora fue ella, la idiota, la que guardó unos segundos de silencio. – María, ¡por tu madre, que no se enteren mis padres! (me decía muy bajito) ¿qué quieres de mi?. – Hablar contigo de este tema. – Vale tía, dime donde podemos vernos, en mi casa imposible. – Ven a la mía, estaremos solas. – Vale, a las 4 estoy ahí ¿te parece?. – Muy bien, hasta las 4, le di mi dirección y colgué. Miré el reloj, eran las 2,15 p.m., me preparé un baño cálido y con sales, me relajé, me tumbé en mi cama y……….. me dormí. De repente, un fuerte timbre me despertó, miré el reloj y eran las 4,10 ¡joder, sería Marta y yo durmiendo!. Otro timbrazo más prolongado, así que cogí la bata y sin nada más debajo, cruce el chalet, y abrí la verja de la calle. Efectivamente era ella, me miró, se sonrió y dijo: – Coño María ¿dónde vas así?. ¿No te acordabas de nuestra cita?. Por cierto, soy bisexual y tu me abres casi en bolas ¿también lo eres?. – No Marta, entra en casa. La miré desde atrás, venía con un supermini vestido estampado, con toda la espalda al aire y calzaba solo unos mocasines. Su espalda era amplia y se le veía mucho músculo, ¿tanto deporte hacía o era de moverse jodiendo?. Nos metimos en el salón y estábamos de maravilla, amplio, espacioso, moderno………. y con aire acondicionado, pero…….. desordenado desde anoche, con colillas de puros y cigarrillos, almohadones por todas partes y los papeles que mi hermano me puso bajo el culo, para recoger mis jugos. Marta los cogió del suelo, los olió y me dijo: – Vaya Mari, ¿has tenido una noche muy movida o son de la novia de tu hermano?. Yo no le contesté. Me acerqué a ella, le cogí esos sucios papeles y le dije: – ¿Qué te apetece beber, fumar o lo que sea?. Anda, siéntate, tenemos que hablar. Se sentó en un sillón, frente a mí, se le veían las bragas, un tanga marrón oscuro y me dijo: – Dame un whisky bien frío, sin agua y ¿puedo cogerte un puro de estos?, esta marca me encanta, es relativamente suave y tiene un buen sabor ¿te corto otro para ti?. Asentí con la cabeza, le di su vaso y yo me quede con el mio, recogí el cigarro de su mano y ella acarició la mía, mirándome a los ojos. Me senté frente a ella, con mi bata casi abierta, ella me veía prácticamente desnuda, encendimos los cigarros y esta fue la conversación: – Bien Mari, ya sabes que soy bisexual, dime que es lo que quieres pero prométeme que lo que hablemos aquí nunca lo sabrán mis padres. Si mi madre se entera que soy lesbiana ¡me mata!. – Marta, nunca he sido satisfecha por una mujer, siempre me han follado hombres y aunque he deseado (eso era relativamente falso) saber que se siente, siendo amada por una persona de tu mismo sexo, eso no ha sido posible todavía. Tu me gustas y al verte follar anoche con esa otra tía, me puso a cien, ¿quieres enseñarme y ser mi amante? Al mismo tiempo que decía eso, me levanté y me quité la bata, quedándome desnuda ante Marta. – Ya ves, mi cuerpo es para ti ¿lo quieres?. Marta se sonrió y haciendo una profunda inspiración al puro y exhalando su humo, me dijo: – Y tus deseos más brutales, ¿son también para mí?. Que me importa tu cuerpo, si no poseo también lo salvaje que dentro llevamos todas, ¡mírame!. Se levantó, sin quitarse el cigarro de su boca y se quitó lentamente su vestidito y a continuación su tanga. Tenía el coño maravillosamente rasurado y abriéndose sus labios, me enseñó su clítoris ¡atravesado por un piercing! Y empezó a acariciárselo. Se acercaba a mí, yo estaba sentada, me miraba a los ojos y me dijo: – ¡Mastúrbate novata!. Y yo empecé a masturbarme, estaba confusa. Sentada, desnuda, fumando un cigarro, masturbándome y frente a mí, de pié, una desconocida, en pelotas, fumando otro cigarro, con las piernas abiertas y masturbándose también, mientras me enseñaba con placer su piercing clitorial. Sea como sea, tuvimos las dos una gran corrida y mientras aún me estremecida de placer, Marta se inclinó y poso sus labios sobre mi peluda rajita, sorbiendo mis jugos, luego me ofreció los suyos y yo con un deseo enorme que salía de mi interior, apliqué mi boca a los suyos y lamí con fuerza, además me encantaba no solo su sabor, sino también ese metal que tenia clavado, debí hacerlo muy bien, porque Marta suspiraba, así que al terminar de limpiarle con mi lengua toda s
Un gatito tenía hambre
Buena noche niñas 😊 regrese 🙊 no pude escribir nada en todo este tiempo pero aquí les dejo un pequeño relato a las niñas que les guste la zoo, si a alguna le gusta me puede escribir en privado 🙊 no muerdo, de verdad hablen me con confianza 🙈 Contaré algo que me paso hace algún tiempo, como ya saben las que han leído mis relatos pasados, tengo una vecina que es mayor que yo 🙊 pero sus boobs son asombrosas!! Están riquísimas, cuando se pone blusa de tirantes se le marcan esos hermoso pezones que tiene 🙊 ella tiene un gato y a mi me gustan los animales, así que cuando estaba en su casa de mi vecina nos quedábamos solas 🙈 pero ella tenía un gatito, era muy bonito, chuquito y muy cariñoso, cuando llegaba a su casa, el gato se me pegaba en mis pies acariciandome 😊 por eso yo lo cargaba y lo pegaba a mis boobs para apretarlo, creo que le gustaba por que quedaba muy pegado a mis boobs y no se quería quitar de ahí, en fin, yo cuidaba a ese gatito de mi vecina, ella me pedía que le diera de comer sus croquetas y algunas veces su leche 🙊 uno de esos días me tocaba darle de tomar leche al gatito y mi vecina se dormía por las tardes, así que nos quedábamos sólitos los dos, le serví su leche en su traste y el gatito comenzó a tomarla, yo siempre ando de caliento 🙈 y mientras el tomaba yo me acariciaba mi vagina 🤤 traía un short pequeño, casi siempre ando de tanga para poder acariciarme cuando pueda 🙊 así que me quede sentada, hice a un lado mi tanga y comencé a acariciarme viendo al gatito, luego lleve mi mano a una de mis boobs por debajo de mi blusa y comencé a jalar suabemente mi pezon derecho 🤤 se sentía muy rico, me quedé pensando en que se sentiría que me chuparan mis pezones, la calentura se me subió de inmediato y vi al gatito tomando leche, así que lo cargue acariciandolo y me baje mi blusa y mi bra al mismo tiempo, mis boobs quedaron al aire 🤤 me pegue al gatito a mié pequeños pezones pero no los lamia, solo sentía su pelo pegado en mis pequeños pezones que se comenzaban a poner duritos al sentirlo pegado a mi, mi calentura me llevó a tomar la leche de su traste y con la punta de mi dedo lo moje de leche y puse un poco en mis pezones, la leche estaba tibia y escurrian de leche mis boobs, el gatito comenzó a lamer los de pronto, su lengua rasposa empezó a despertar a mis pezones que se ponían más duritos en cada lamida 🤤 yo seguía poniéndome leche para que no dejara de lamerlos, mientras comía yo lo acariciaba como si fuera mi bebé, sentía sus pequeños dientes mordiendo suabemente, como si supiera que eso me da plaser 🤤🤤 luego escuche que la vecina se estaba despertando, así que baje al gatito para que dejara de comer pero me Jalo un poco con sus dientitos mi pezon por que no se quería soltar 🤤 me subí rápido la blusa y mi bra para que no me viera la vecina lo que le estaba haciendo a su gato 🙊 ella me preguntó si ya le había dado de comer, a lo que le respondí que si, ella tomó al minino y lo cargo, pero como tenía una blusa que marcaba sus pezones de mi vecina el gatito comenzó a buscar sus pezones para morderlos 🙈 me dio pena que me fuera a preguntar por que el gato estaba haciendo eso, pero ella solo se dejó que el gatito mordisqueara un poco sus pezones y dijo que tenía hambre el gato 🙊 que le diera bien de comer, pero me dijo la señora que buscaba mamar un pezon por que el gato estaba algo pequeño, así que me dijo que no me fuera a espantar por lo que iba a hacer, ella se bajó la blusa cdejando ver su enorme bra negro, luego lo bajó y dejó al descubierto su enorme pezon 🤤 era tan rico que yo quería también chuparselo, el gatito busco rápido su pezon y comenzó a chuparlo un poco desesperado, lo comenzó a acariciar y dijo que se sentía rico que el gatito le chupar a 🙊 le dije algo perdida -yo: ¿si? Y me dijo que si le quería dar de comer igual que ella, para que me acostumbrar a cuando tubiera bebés 🙊 así que en mi calentura le dije que si Con algo de pega lo tome cuando me lo dio y el gatito metía su cabeza entre mis boobs, la señora me dijo que no tuviera pena en bajarme el bra 🙊 que ella sabía que todas tenemos lo mismo, así que me baje el bra y la blusa en frente de ella y le di a probar al gatito de nuevo mis pezones 🤤 el gatito los lamia y jalaba un poco, su lengua era algo rasposa, me dijo que lo cargará para que anduviera tranquilo su gato, me sorprendió que me dijera eso, aunque sabía que ella también le gusta hacer cositas pervertidas 🙊 me lo lleve a la sala, me senté en un sofá con el gatito lamiendo mis pequeños pezones que estaban duritos y mientras no me veía la vecina, volví a meter mi mano a mi vagina para acariciarme mientras el gatito comía, me exitava mucho sentir como me los lamia, yo me ponía más leche para que me lamiera, pero me escurria a mi abdomen 🤤, mis deditos se comenzaron a poner húmedos por mis fluidos, entre más me lamia ese gatito, más mojada quedaba 🤤 Mi vecina me preguntó si todo estaba bien, saque rápido mi mano y le respondí que si, ella llegó y me vio con mis boobs de fuera dándole leche al gato 🤤 comenzó a acariciar la cabeza del gatito y lentamente llegó a mi boob, no dije nada por que tenía ganas que una madura tocará mis tiernos pezones, así que ella comenzó a jalar mi pequeño pezon mientras el gatito me lamia el otro, luego la vecina apretaba mi boob mientras comenzó a acariciar su vagina 🤤 eso me gustó mucho, saber que éxito a alguien y quiere manosearme, por lo que yo comencé a acariciar mi vagina abriendo lentamente mis piernas 🤤 la vecina tomó mi mano, la puso en su estómago y lentamente la llevó directo a que tocará su vagina 🤤 por lo que la mire a los ojos y mi dedo precion entre sus pliegues 🤤🤤🤤 Ya estaba húmeda la señora, me dijo que esperara, traería algo de la cocina, cuando regresó me dijo que me bajara el shor, yo accedí por mi calentura y me hice a un lado la tanga, de pronto vi que sacó una lata de atún 🙊 el gatito la olio y comenzó a pedír, así que la señora me bajó la tanga y dijo que tenía que darle de comer a su gato 🤤 con una cuchara tomó un poco de atún y lo unto en mi vagina depilada 🤤 se sentía frío pero de inmediato el gato bajó a lamerla 🤤🤤 solo apreté el sofá en donde estaba sentada con las piernas abiertas y la señora empezó a acariciar mis piernas, cada que se terminaba el gato el atún de mi vagina la vecina me ponía otro poco 🤤 yo comencé a lubricarme y el atún se estaba terminando, pero el gato olía el olor de mi vagina y le atraía por que seguía lamiendome cuando ya se había terminado su atún 🤤 yo me deje lamer por el y la vecina con su dedo comenzó a jugar mi vagina sin quitar al gato, yo seguía apretando el sofá en donde estaba por lo exitada que me ponía, así que mía fluidos comenzaron a resbalar por mis pompis y el gatito seguía lamiendolo 🤤 abrí con mis manos un poco mis pompis por que me corría y resvalaba todo ahí, así que el gatito comenzó a lamer mi ano 🤤 yo lo acariciaba de su cabeza disfrutando su pelaje, la vecina me preguntó si eso me gustaba y solo mivi la cabeza diciendo que si 🤤 con mucha pena dije que si, entonces ella se sentó a un lado del sofá, ya tenía su blusa y su bra abajo, así que me aserco sus pechos a mi cara y con su mano empujó mi cabeza para que se los lamiera mientras el gato me comía 🤤 yo accedí y comencé a chuparte sus pezones, los apretaba y jalaba a chupetones mientras su gato seguía comiendome 🤤🤤🤤 sus pezones eran grandes, mi lengua los lamia escurriendo mi saliba sobre ella y bueno 🙊 después les seguiré contando que más paso 🙊 espero les guste este relato niñas 🙈 hablen me en privado, cambiamos fotos a las que quieran 🙈 solo niñas, nada de nepes por favor, no quiero ver miserias 🤭 solo niñas 🙊 Sueñen con mi relato niñas, espero que les gusten los gatito Pará la pregunta de hoy niñas, cuéntenme, ¿ a alguien le gustan las maduras? ¿Por qué si y por qué no? Respondan solo en privado 🙊 adiós!!!
Día de lluvia
Ese día llovía y decidí quedar con una amiga que hacía tiempo no veía; debíamos de ponernos al día de nuestras vidas y es tarde era maravillosa para estar en casa, tomar algo caliente y charlar. Llegué a su casa a media tarde y tras los besos de rigor, comenzamos a contarnos cosas: se había enamorado hacía poco de un lindo muchacho, como ella decía, y estaba muy ilusionada. Charlamos, reimos, nos contamos cosas y de pronto, en esa tarde de lluvia, suena su teléfono: "Estoy en la puerta de tu casa, mojado y quisiera subir para verte y secarme" Dicho y hecho; subió y tras las presentaciones, se fue al baño para secarse. Que te parece, me preguntó Muy guapo, le dije. Que edad tiene? 56 años, como yo. Es un maduro muy interesante Al poco salió, seco y se sentó a nuestro lado. Sus labios carnosos y sus canas de gris perla me fascinaban. Charlamos y poco a poco entramos en más intimidades. Susana me ha dicho que sois muy amigos Si, es cierto, dije yo Es mi mejor amigo, dijo ella Espero contar con esa amistad y que podamos ser excelentes amigos los tres, dijo él. Se que eres gay, me confesó mirándome a los ojos Si, lo soy, nunca lo he ocultado Creo que con la edad vamos borrando fronteras y somos un poco de todo, o tú no lo crees así? me preguntó Si, quizás, si. No se, yo no me veo con una chica en una relación sexual si no hay un chico, dije yo A mi me pasa igual, si no hay una chica, tampoco me veo, pero, vaya, debemos de probar a ver que son esas cosas que no hacemos. Su sonrisa me fascinaba, nos estaba seduciendo a los dos. Ampliamos la conversación con hipotéticos deseos de romper fronteras sexuales, con experiencias y más sonrisas. Se notaba que los tres estábamos muy cómodos y había gran desenvoltura en la conversación. Optamos por abrir una botella de vino y beber y brindar. Entre el calor de la casa, las sonrisas, la conversación y el vino, decidimos poner música y bailar, y bailamos, yo con mi amiga, mi amiga con su novio, su novio conmigo.... los tres a la vez. Poco a poco me iba excitando y tenía miedo que se notara la erección, pero en un apretón de "acércate más" mi amiga me noto la dureza y puso su mano en ella; yo me puso rojo, avergonzado y la voz dulce del novio llegó a mis oidos "no pasa nada, el sexo es natural y todo aquello que nos excita, debemos vivirlo de forma natural y placentera". Nos acercamos más y comenzamos a besarnos, a tocarnos, a acariciar, a buscar.... Al rato nos fuimos quitando ropa y cuando solo quedaba la ropa interior, Susana planteó irnos a la cama. Aceptamos. Allá, seguimos con los besos, las caricias, las manos tocando y buscando partes del cuerpo, lamiendo y nos quitamos la ropa interior. Aquello me excitó mucho, nunca había tenido la posibilidad de un coño tan cercano ni un pene heterosexual. Estaba muy excitado y me bajé a lamerle la polla; me fascinaba chupársela a un hetero. Él me aparó y me besó los labios y puso mi cabeza para chupar el sexo de ella mientras él me hacía una mamada. Me exctaba sobre manera todo aquello, saber que un heterosexual estaba dándome placer y entregarme a él, me gustaba mucho. Chupamos, besamos, tocamos, lamimos, creo que no quedó una sola parte del cuerpo que no la pasáramos con la lengua: no solo los sexos y los anos, también las espaldas, los glúteos, las nucas, los pies... La excitación era grande y de pronto, Raúl, el novio, se sitúo detrás de mi empujando para que penetrara a su chica, era la primera vez que penetraba a una mujer, y de pronto, noto como su polla entra dentro de mi ano, abriendo y llegando hasta el fondo. Su boca mordía mi nuca y yo besaba a su chica y ambos penetrábamos; yo a su novia y él a mi. Sentirme penetrado por un hetero me fascinaba. Y seguimos, seguimos hasta que al fin nos corrimos. Notaba el calor de su semen en mi culo y notaba la corrida que yo había tenido en el coño, la suavidad del clítoris me fascinó porque hacía que el masaje fuese sedoso y muy placentero. Una vez que los tres nos habíamos corrido, en la cama, tocándonos, charlamos de la experiencia. Maravillosa y bonita y placentera Para repetir Debemos explorar más posibilidades Tenemos mucho para investigar Palabras que permitieron que esas fronteras desaparecieran, que la confianza fluyera, que el placer fuera amplio y satisfactorio y estaba claro, era el inicio de una excelente amistad, como el tiempo ha demostrado. Esa fué mi primera vez bi Alfpeen
Agentes
Agente SALMA preséntese inmediatamente en mi despacho - se escuchó por los altavoces de la comisaría. Mi nombre es SALMA y soy policía. Soy alta, morena, de pechos grandes y piernas largas. Era mi superior, mi jefe DIEGO que me llamaba. Caminé por los pasillos pensando que coño querría. Diego era un poli duro y estricto en su trabajo, que no se abría mucho a los demás. Nadie conocía su vida fuera del cuerpo. Al entrar todo estaba muy oscuro. Escuché su voz que me ordenó que cerrara la puerta. Estaba sentado en un sillón, fumando y sirviéndose una copa de algo que parecía whisky con mucho hielo. - Señorita Salma tenemos que hablar de su trabajo como guardia nocturna. Nos han llegado comentarios de que usted y dos reclusos tienen encuentros subidos de tono en sus horas de guardia. Me tomé la molestia de revisar su taquilla y encontré material Pornográfico. Sé que lo comparte con los reclusos. Por no hablar de los juguetes sexuales, condones, etc, etc, etc - Repetía mientras hacía chocar los cubitos de hielo de su vaso. Pensé que lo mejor para salir de este lío era “Follarme a mi Superior” y así asunto zanjado. Cada cual seguiría su camino y no me molestaría más por lo que hiciese con los reclusos. Creo que eso era lo que él estaba buscando, así que decidí comenzar el juego y quedándome de pie frente a él le dije en voz alta. - Esta policía tiene muy claro de qué manera tratar a los reclusos y a los Compañeros del Cuerpo, sobre todo si tienen una buena pistola. – Dije, acercándome suavemente. Muchas veces las mujeres saben que para conseguir algo no hay nada como darle a los hombres lo que más desean. Y eso, evidentemente, no es otra cosa que SEXO. Parecía que mis palabras no le habían convencido. Se puso en pie y dijo: El amor y el sexo son cosa de dos. -Pervierte a los reclusos poniéndose delante de sus celdas, lo he visto en las cámaras y disfruta con su papel de policía cachonda. Debo darte un castigo ejemplar, esto no se puede tolerar - Me dijo poniendo sus manos en mi cintura y acariciándome la espalda. Bajó sus manos y me acarició las nalgas por encima del vestido. Me tocaba con mucha excitación y me deje llevar por el momento. De pronto tomo unas esposas y con fuerza me cogió las manos y me esposó a una cadena que colgaba del techo. Después de colocarme las esposas quedé sin poder tocarme ni moverme. Empezó a bajar la cremallera de mi traje azul y a decirme que tenia derecho a no guardar silencio y a decir todas las guarradas quisiera y que cualquier cosa que me diera placer sería utilizada a mi favor. -El amor es cosa de dos, pero nunca falta la maldita zorra que no sabe contar.- Dijo en voz alta. Se encendieron dos luces más a los extremos de la habitación y pude ver a los 2 reclusos con los cuales había tenido algún que otro encuentro. Diego llamó a los demás . ¡ Venid vamos a corrernos una buena juerga con esta zorrita. -Eres una zorra policía con muy poca autoridad. Intenté que no se acercaran pero era muy difícil ya que Diego era un hombre bastante fuerte y me sujetada con firmeza. La tensión me produjo excitación. Empezaron a tocarme y a arrancarme la ropa quedándome sólo con las botas y pantys, sujetador y tanga. Diego me bajó el tanga de una manera algo brusca y yo me limité a abrir las piernas y dejar que me comieran el coño con sus lenguas y me chuparan entera. Mi sujetador color blanco no tardó en ser desabrochado por las manos hábiles de uno de los reclusos. Este escondía mi par de tetas grandes, De pezones sonrosados y ahora duros por la excitación. Mi clítoris temblaba en medio del empuje de esos dedos experimentados. Despacio primero y luego con decisión. Un dedo completamente aceitoso comenzó a introducirse en mi culo. Las manos decidieron que la poca ropa que quedaba en mi cuerpo estaba sobrando y pidieron ayuda a otras manos para, entre las cuatro, dejar mi cuerpo al descubierto. El jefe Diego siguió su trabajo con la punta de su polla haciendo que sintiera una mezcla de dolor y placer, de anhelo y rechazo. Empezó a follarme sin tapujos, una embestida tras otra, y yo cada vez levantaba más el culo para sentir cómo me llegaba ese pedazo de polla erecta hasta el final de coño. Mientras me penetraba, otro recluso me penetraba lentamente por el culo con sus dedos. - Quiero follarte bien el culo, eres una zorra puta, es mi deseo desde que te asignaron a mi cargo. - ah ah ah sigue siiii ah ah ah. Mis pechos estaban mojados en saliva, con los pezones erguidos y absorbidos por dos bocas que se entretenían en chupar, morder y volver a chupar. De pronto me descolgaron los brazos, que empezaban a estar un poco adormecidos. No importó porque había seis brazos dispuestos a cogerme y acariciarme. Pasándome de unos a otros sin apenas tocar el suelo. Así empezó un masaje, en el que ni un solo centímetro de mi cuerpo quedó desatendido, Por detrás unas manos rudas manoseaban mi culo y lo escupían. Estaba completamente anulada en medio de la orgía de sensaciones todo me parecía poco. Antes de que pudiera orientarme en la nueva situación, y con culito todavía buscando respiro, uno de los reclusos con una polla enorme y con fuertes venas marcadas en ella, me penetró con decisión, entrando y saliendo a un ritmo pausado pero implacable. - Eres una policía implacable pero en el sexo eres mas bien sumisa, además de Zorra. Me dejé caer tocando con mis tetas mojadas un pecho masculino sudoroso que inmediatamente se puso a chupar y mordisquear mis pezones. Apenas habían pasado diez segundos y una segunda polla se empeñaba en meterse en mi culo. Era una Zorra en manos de mis acompañantes que no respondía al salvaje castigo al que estaba siendo sometida. Diego me insultaba y me agarraba de los pelos hacia atrás con fuerza levantando mi cabeza. - Follame follame follame ¡¡me corro me corro!!! -Joder!! Debe dolerte el coño con lo que te estoy dando, y tu sigues ahí pidiendo más como las perras de la calle -. Mis jadeos no cesaban. Yo necesitaba más polla, y cada vez chorreaba más y más jugos. Se cambió con el otro recluso y este empezó a meter su enorme rabo poco a poco en el culo. Me penetró con todo una y otra vez, y otra vez, yo gritaba de dolor y gemía de placer. - Sabes qué, Agente Salma? que si tanta falta de rabo tienes esta noche deberíamos de romperte ese culo sin parar. Humedeció todo mi culo, con el jugo que sacaba de mi coño, quedando completamente empapado. Listo para que metieran sus pollas poco a poco, primero uno, luego otro… luego a la vez. Tenía dos pollas en mi culo y yo seguía gimiendo, y pidiendo más. Eso les excitaba aún más, les volvía locos. Me trataban como su zorra particular, como si fuera sólo de ellos y seguían diciéndome obscenidades. - ¡Zorra veo que te está gustando,! Seguro que tu marido nunca te ha follado así, verdad?, y tampoco tus compañeros del cuerpo, ni siquiera estos dos reclusos a los que te follas!. Respecto a mí, he de decir que estaba que no podía más. Necesitaba follar... - Si por favor… dadme más… estoy realmente cachonda, seguid dándome rabo,, dadme más porque estoy que estallo de placer. Uno de los reclusos grito: - Menuda Zorra está hecha, Agente Salma … pero te has oído hablar? Joder! -Me estás reventando la polla, por supuesto que te voy a dar lo que te mereces. El placer era indescriptible, nunca imaginé que me pudiera pasar algo así, además sus cuerpos, sus miradas y el lenguaje soez y vulgar que empleaban conmigo me excitaban de sobremanera. - Ah sí? Te gusta?, A que esperas para abrirme ese culo, eh? Ábretelo con las dos manos –.Y obedecí. Volvió a ponerme el rabo sobre mi culito pero a pesar de mi excitación no conseguía entrar, sólo la punta iba haciendo hueco. La tenía exageradamente grande para mí. Se enfadó aún más de lo que ya estaba y me volvió a escupir. -Esto es lo que te gusta? es esto? no?… Ya sé lo que te hace falta a ti.. el empujoncito final. Este gesto hizo que inmediatamente se abriera el culo como nunca. Me metió su polla más adentro y me dio una enorme embestida, brutal, profunda, que me hizo gemir de placer. Empezó a encularme salvajemente. Yo estaba tan excitada que seguí poniendo el culo en pompa para que me lo reventara bien. El gemía, incluso gritaba mientras me seguía diciendo guarradas y dándome cada vez más fuerte. Así perra, déjate joder, pero qué rico culo tienes, te gusta eh? te gusta? Sus embestidas seguían y seguía. Me agarraba del pelo, me obligaba a mantener otra polla en la boca. Estaba a punto de correrme. El se corrió primero… dejó caer su cuerpo sobre el mío y no me sacó la polla, seguía dándome por el culo y yo conseguí un extraordinario orgasmo. Estaba tan excitada que no podía parar. De mi boca salió - Dame más y tu cómeme las tetas. Me hizo limpiar su polla llena de mis jugos de arriba abajo mientras me decía que si me portaba bien y obedecía tendría más rabo y más leche - Y yo con el calentón que tenía, pedía más. Siguieron en ronda corriéndose en mi cara también se vaciaron sobre mis tetas. Con su mano me agarró de los pelos, me tiró la cabeza hacia atrás y aprovechó que abrí la boca para soltar mi gemido de placer para meterme el rabo hasta el fondo de la boca. - Te has corrido demasiado pronto y no me has dado suficiente placer, deberás de esforzarte por esta falta. Esto aún no ha acabado. Diego cogió la porra de policía y me la metió por el culo. Seguía introduciendo la porra, paró hasta la mitad y empezó a sacarla y a meterla con un ritmo rápido. Yo gritaba y gemía, él lo chupaba, lo saboreaba, pasaba la lengua y succionaba. Me hacía que saboreara la porra recién salida de mi culo abierto y lleno de semen. Volvía a introducirlo con un ritmo frenético y no pude más, en ese momento, me volví a correr con el culo. Cuando una mujer está tan condenadamente cachonda se convierte en algo incomprensiblemente salvaje y placentero. - Le gusta Agente Salma? - Si… me encanta…sigue por favor, sigue. - Te gusta Zorra? Esos gemidos no los dan sino las Zorras sabes? Tienes un culazo digno de reventar y de esta noche no te escaparas. Nuevamente, puso su rabo sobre mi culo y luego de unos veinte minutos de follarme bien por el culo, ya no aguantó más y me puso de rodillas frente a el y me derramó todo su semen por la cara, entrando en mi boca. Mientras seguía introduciendo sus dedos en mi culo, dilatándolo aún más. No podía más. Diego miraba con lascivia la escena y de vez en cuando dirigía alguna orden nueva. Comienzan a penetrarme sin parar por todos lados. Uno de ellos faltaba por correrse y los otros dos parecía que querían repetir. Dos se corrieron sobre mi prácticamente a la vez. Chupé sus corridas, mientras el otro recluso me follaba sin parar, alternando mi culito y mi coño, yo tenía orgasmos constantemente, no tenía fin...hasta que no pudo más y se corrió en mi culito. Ellos me seguían acariciando todo mi cuerpo y yo lamía sus miembros. Sólo con sus manos me proporcionaron por fin, un orgasmo tan profundo y prolongado que volví a mearme sin remedio. - Tenía que haber traído a más hombres para que te abrieran bien el culo. Te gustó perra? cada vez que te quiera follar el culo tendrás que venir a verme, este culo es mío, y tu eres mi Zorra, así que ya puedes irte dejando de follar por otros, a no ser que yo te lo pida. Reconozco que de todas las veces que me han enculado, esta había sido la que más me gustó y no sé qué es lo que tiene ese hombre que me pone tan condenadamente excitada. Espero otro encuentro con la ley. Tenemos la intención de cumplir la fantasía,espero que pronto lo hagamos realidad. Pasamos la velada hablando de lo que podría pasar. La situación en casa se volvió de lo más caliente y follabamos como locos pensando en cuando llegaría el momento. ya les contare
Amantes por siempre
Hola soy Vale, Rafa ya les contó la historia de cómo comenzó nuestra historia; ahora yo les contaré cómo fue nuestro primer encuentro, luego de haber jugado varias noches e imaginarme cómo sería sentir su cuerpo encima del mío. Cuando regresó de viaje, decidimos ponerle fecha a nuestro encuentro, ni él ni yo aguantábamos las ganas de cumplir todo lo que habíamos conversado, así que todo empezó una tarde de sábado, yo estaba muy nerviosa pues era la primera vez que iba a ver a aquel hombre que sólo con hablarme de una fantasía me hizo temblar, nunca me había pasado algo similar, supuse que sería una gran experiencia. Decidimos ir a un motel, y nos encontramos en un punto neutral, cuándo lo vi, quedé encantada, es el estereotipo de hombre que nos gusta a las mujeres, alto, fuerte, sexy y sobre todo tiene unos ojos que me atraparon, es de esos hombres que uno ve y dices “si papi soy tuya”. Subí al carro e íbamos conversando, en el trayecto sentía cómo mi conchita vibraba y pedía a gritos ser penetrada, mi ropa interior estaba mojada, pero lo disimulaba muy bien, cuándo llegamos al motel los dos estábamos nerviosos, pero él mostraba más seguridad, se acercó a mí y me dio el primer beso, fue el beso más rico y apasionado que había recibido desde hace mucho tiempo. Poco a poco empecé a sentir como su mano bajaba por mi cuerpo lentamente hasta llegar a mi culo, dónde inmediatamente sentí como lo agarraba con sus manos fuertes, en ese momento estaba muy excitada y nos empezamos a desvestir mientras nos acariciábamos, una vez que quedé desnuda frente a él, se acercó a mi pecho y empezó a besarme y a chupar mis grandes tetas, inmediatamente mis pezones se pusieron muy duros y deseaba a gritos que introduzca su verga en mi concha, pero no era el momento. Él disfrutaba de cada parte de mi cuerpo, sentía sus besos, caricias y cada vez mi deseo aumentaba más, luego decidí tomar su verga y acariciarla despacio, sentía cómo estaba mojada y decidí agacharme y meterla en mi boca, estaba tan dura que empecé a pasar mi lengua en ella, mientras acariciaba sus bolas duras y grandes, sin duda era la mejor verga que había probado y no me imaginaba que después me volvería adicta a ella. Mientras mi lengua jugaba con su verga, mis ojos se volvieron a él, quería ver su cara de placer y que él viera cómo yo disfrutaba de ella, al mismo tiempo pasaba por mi mente que en cualquier momento él iba a explotar en mi boca y que tendría toda su leche para tragármela; así pasó un par de minutos y no sucedió, luego él me paró, se colocó el preservativo y me puso en 4 sobre la cama, inmediatamente sentí cómo entraba su verga en mi conchita mojada, él empezó a moverse sin parar y yo no podía dejar de gemir del placer que sentía, me tomaba de la cintura mientras me embestía una y otra vez, era tanto el placer que terminé de inmediato, pero él seguía dándome verga sin interrupción, me dio la vuelta se puso encima mío, abrió mis piernas y volvió a introducir su verga, sentía cómo chocaba en las paredes de mi concha y lo dura que estaba, mientras mis grandes tetas se movía a su ritmo, yo las agarré y le pedí que las chupara, estaba tan caliente que quería que las devorara, pero no puedo negar que estaba sorprendida, él no era como el típico hombre que terminaba rápido no, él disfrutaba de cada cosa y se demoraba para explotar, en ese entonces yo ya había perdido la cuenta de las veces que me hizo venir y de los orgasmos que ocasionó en mí, no podía creer que existiera un hombre así. Era la primera vez que estaba con alguien que me hizo probar cosas diferentes, posiciones que no sabía que existían, después de estar encima mío , se levantó y se puso de espaldas a mí, no sabía qué iba a hacer, quizás un 69 pero no, abrió mis piernas nuevamente e introdujo su verga, mientras su culo estaba casi en mi cara, en ese momento se lo agarré y empecé a besarlo, eran las nalgas más ricas que había visto y por mi mente cruzaba las ganas de querer jugar con mi lengua, pero me detuve porque no sabría cuál sería su reacción. Minutos después nos paramos y me puso contra un sillón que se encontraba frente a un espejo, empezó a acariciar mis tetas mientras me penetraba, me decía que era una mujer deliciosa, yo lo miraba fijamente a través del espejo, y le pedía que siga así, que me encantaba su verga, que era deliciosa, me gustaba admirar su cara mientras me cogía, y que mis tetas brincaran de las embestidas que me daba, era tanto mi deseo que le pedía que me diera leche, pero él contestaba que aún no era hora. Después de un largo tiempo de cogerme empezó a moverse rápido y ahí supe que me iba a dar lo que tanto deseaba, entonces, terminó, los dos quedamos desnudos uno al lado del otro exhaustos, yo estaba confundida, pensaba que yo no era de su completo agrado o que no lo satisfice lo suficiente y que por eso se demoró en terminar, pero no podía decir nada ya que era la primera vez que lo hacíamos y no sabía que pasaba por su mente. Esa cogida sería el inicio de esta gran historia, poco a poco y a través de nuestros relatos, van a entender el por qué
Mi Jefeby yo después de cenar
Mi jefe me invitó a una cena de trabajo cuando sucios Yo estaba muy feliz pues había que algo habría de esa noche algo tendría que salir de ese lugar y no me equivoqué. Aquel día me avisó que debía irme temprano del trabajo para que fuera a cambiarme y arreglarme para la ocasión así que así lo hice llegué a mi casa me bañé me depile todita como es de costumbre y me puse una tanguita negra calada y de tela muy fina transparente de color negro se veía muy bien un vestidito negro de noche que a los laterales era traslúcido esto lo solucione poniéndome una especie de licra y con esta logré tapar desde mi cadera hacia abajo y de cadera hacia arriba se veía sexy así que no tendría problema de que se viera mi cuerpo. Pues bien resulta qué cenamos y como tal no era una reunión de trabajo pues hablaban y se divertían como amigos tomaron demasiado y todo reíamos a carcajadas como si fuera una fiesta de amigos después de esto mi jefe ya estaba algo Ebrio a lo que le pregunté si se sentía bien y él me respondió que sí que me tranquilizara que no pasaba nada puso su mano en ese momento en mi pierna y comenzó a acariciarla subiendo poco a poco hasta que llegó a sentir mi licra con esto yo me empecé a mojar demasiado y no sé qué es lo que sucedió Yo creo que la situación en la que estaba pero me mojé demasiado tanto que me jugó salieron y traspasaron la tanga y la lycra y el pudo sentirlo, vi como humano salió de debajo de mi vestido algo húmeda Y discretamente el lamió sus dedos sonriéndome eso me prendió muchísimo justo en ese momento él dijo que nos teníamos que ir que yo tenía que estar temprano o relativamente temprano en mi casa nos despedimos de ellos en el camino empezamos a juguetear a reírnos de todo lo que haya pasado en la reunión. En el camino comenzó a decirme que me via hermosa y que lo volvía loco, y nos empezamos a besar muchísimo como dos amantes desenfrenados. Yo ya no aguante más y baje mi licra para que el pudiera tocar más a fondo y así lo hizo, empezó a jugar con mi clitoris empapado y yo me retorcía d placer, el se desabrochó su pantalón y se sacó esa verga algo grande, muy venosa y eso si gruesa y muy rica, esta muuuuy mojada, se le salían los juguitos a su verga, así que me agache y mientras el jugaba conmi clitoris yo le empecé a mamar su verga era deliciosa, el sabor se su líquido era maravilloso sabia a hombre a rico. El empezó a mover la verga y me la metió de golpe a la garganta, de pronto empezó a cogerme con mucha rapidez la boquita, parecía una escena porno, pues la saliva se me salía escultura por el tronco de su verga y por sus huevotes, se me salía por la nariz y de tan profundo que llegaba, mis ojos lloraban y se me corrió el maquillaje. Yo saboreaba esa verga - Ah tremenda puta que eres ehhhh la mamas delicioso -me fascina tu verga es deliciosa no se que tiene pero sabe riquísima - cometela puta, desde que te vi sabía que te gustaba la verga. - ahhhh papi que rica verga -ooooh puta chupamela, así así, los huevos mamamelos -si papi, te beso estos pinches huevotes? -si mamamelos -mmmmmmm papi que ricos están donde deliciosos, riquísima verga la que te cargas papi De pronto los dedos que estaban jugando en mi puchita los llevo a su boca y los lamió diciéndome que mis jugos sabía a gloria que eran deliciosos y los saboreaba, que macho más rico, ver como se tomaba mis jugos..... me saco la verga de la boca y me metió los dedos a la boca con agresividad, los lleno de saliva y los saco, y volvió a meterme su rica verga a la boca, el llevo su mano hacia mi colita, hizo a un ladito mi tanguita y haciendo circulitos me lleno de saliva mi culito rosado, yo estaba tan excitada que el culo se me dilató rapidísimo sentía muy rico, el metió un dedito y me arrancó un gemido y yo gemir como toda una puta haciéndole saber que quería más, empezó a meter y sacar su dedo t de pronto metió otro dentro de mi, mi culo los engullia, los devoraba, era delicioso sentir sus dedotes jugando en mi ano. -ahhhhhh papi que ricooooo, me encanta que me metas los deditos en mi culito - si puta? Sabia que eras así de puta que tu culo está hambriento de una buena verga - hhhhmmmmmm papi que rico que ricl que rico así papi así así así asiiiiiiiii ahhhhhhhhh mi colita papi - si mami, que tiene tu colita? Tiene hambre quiere verga? - si papiiiiii quiere tu verga hasta adentro, le das de comer papi? - si zorrita vamos a darle de comer. El me levanto, yo con mi licra me limpié la saliva de la boca y mentón, el comenzo a manejar mientras yo lo masturbaba muy rico, llegamos a un hotel, al entrar íbamos jugando, nos dábamos besos y el me daba nalgadas. Al entrar el lugar era lindo había jacuzzi y una pequeña alberca era muy lindo. -oye hermosa me dejarías sacarte unas fotos para divertirme después? - mmmmm si papinpero con mi celular y yo te las paso okey? -esta bien mami Estas perfecta mamasita, justo en ese momento el beso mi panochita. -mmmmm papi deliciosos tus jugos mami están riquísimos uuuuf que rico -ah papi que rico -ponte ahí mami Ahora en la cama mami, quiero recordarte así -uuuuf hermoso culo, ahora yo voy a ser tu macho, soy yo quien se va a coger ese culo rosado, y tu panochita, entendido gringa putita? -si papi soy tuya, me encanta que seas mi jefe, pero y tu esposa? -ella que mami tu estas divina ella es una mujer que ni siquiera me complace, en cambio tu mi cielo tienes un cuerpazo que muchos se quisieran coger.... Fue entonces cuando me acordé de ustedes jeje y le pedí que me sacar más fotos En fin este fue mi fin de semana, si quieren saber como me cogio en este hotel dejen sus puntos y comentarios diciéndome que quieren parte dos y les cuento a detalle cada palabra y cada lugar que el me relleno con su hermosa verga. Los amo papis, ah y si quieres fotitos exclusivas mías en este lugar díganme algo muy rico por el chat, pues me gusta fantasear con ustedes y con gusto les mando una fotito exclusiva. No se olviden de leer esto, yo quiero contarles como me cogio pero quiero saber si ustedes quieren. Me despido amores son los mejores.
Maestrita abusada
Apenas había entrado a trabajar a esa escuela como conserje,nada fuera de lo normal, ir conociendo a la gente, convivir levemente con losmaestros y soportar a los niños y desastres. Sin embargo, comencé a tratar auna maestra un poco más que a cualquiera, por el simple hecho de que ella solíaquedarse al último en la escuela, al punto de que, si no fuera porque yo teníaque quedarme a limpiar, ella sería la que cerrara a escuela todos los días.Sinceramente no me interesaba el porqué de sus horarios de salida, tampoco escomo que me incumbiera, a pesar de ello, ella se disculpaba por incomodar consu presencia, ante lo que yo le decía que no había ningún problema, solíaexcusarse con “es que me siento más tranquila en la escuela para revisar lastareas” o “es que tengo que preparar mi clase de mañana”, total que yo seguía alo mío, teniendo conversaciones amenas con ella mientras limpiaba su salón, yhasta a veces ella me seguía un rato. En este punto debo describirla, ella era una chica joven, deun metro cincuenta y cinco como mucho, con un muy buen culo, en el que se solíamarcar la tanga, unas tetas moderadas, pero bien firmes y una cara inocente quedaban ganas de verla cubierta de leche, o mejor aun haciendo muecas de placermientras tenía un orgasmo. Sin embargo, todos estos deseos se veían muylejanos, ya que había escuchado, por conversaciones de los maestros, que yamuchos la habían intentado meter a sus camas, pero ella simplemente no parecíainteresada en ningún coqueteo. Yo había notado una cosa rara en su salón siempre que nosquedábamos solos, y eso era que se sentía un olor, muy tenue pero que meresultaba familiar, olor que no estaba ni a principios ni a mediados del díaescolar, por alguna razón ese olor me causaba una leve erección, pero aun nolograba identificarlo. Todo relativamente normal hasta que cierto día llegué unpoco más rápido a su salón, ya que, milagrosamente, los otros salones se habíanmantenido limpios, por lo que llegué, como siempre, esperando verla sentadadetrás de su escritorio, pero esta vez vi algo que cambiaría por completonuestra rutina. Ahí estaba ella, sentada sobre su escritorio, con el pantalónhasta los tobillos, y la tanga más debajo de las rodillas y las piernas lo másabiertas que esta posición le permitía metiéndose tres dedos en su panocha conalgunos pelitos y con dificultad metiéndose uno más en su arrugado anito, sucabeza estaba torcida hacia atrás en éxtasis, motivo por el cual no notó mipresencia, así que decidí hacerme levemente para atrás y esconderme detrás deun muro. No les voy a mentir, la situación me excitaba sobremanera, pero no meatrevía a hacer ningún movimiento, al menos hasta que comencé a escuchar entresus gemidos y el húmedo movimiento de sus dedos: - Sí!, ¡soy una putita, dame duro! En ese momento, un demonio se apoderó de mí, comencé aconectar los hilos, sus horarios tardíos, sus sudores al encontrarla en susalón, el extraño olor que notaba, ese olor era el de una panocha, la panochade una zorrita deseosa de verga, amante del exhibicionismo y de la sumisión.Algo hizo clic, y sin dudarlo me acerqué a ella, que aún seguía en éxtasis, peroreaccionó casi como un látigo cuando sintió mis dedos entrando junto a lossuyos en su ya húmeda panocha, sus piernas se cerraron y sus paredes vaginalesapretaron. En ese momento, ella trató de decir algo pero ni tardo ni perezoso,le puse mi otra mano en la boca, sofocando toda queja o intento de pedir ayuda,acto seguido, comencé a manosearla con mi mano libre, se la saque de la panochay comencé a acariciar su abdomen, llegue a sus tetas con unos pezones oscurosque me estaban enloqueciendo, y comencé a pellizcárselos y después a mordérselos,mientras tanto seguía explorando su cuerpo con esa misma mano hasta que lleguéa su punto débil, tocando ese pequeño y apretado agujerito suyo, ese anitosemivirgen, una vez comencé a acariciarlo con un dedo, ella comenzó a temblar ysu piel a erizarse. - Mira nada más putita, resulta que quieres que te rompa elculito – - N-no…- me susurró como pudo – por favor no me hagas nada – - Nunca pedí tu opinión zorrita – en ese momento terminé deperder los estribos, le solté una cachetada y la obligué a darse la vuelta, yrecargar su cuerpo contra su escritorio y dejarme su culo a mi total poder, enese momento me agaché y le separé las nalgas para comerle un rato el culo, esohizo que dejara de resistirse, al menos hasta que sintió que enfilaba mi vergaen la entrada de su culo. - No, por favor, nunca me lo han usad… - no la dejé terminarcuando se la metí entera sin piedad, obligándola a ahogar su grito de dolor,mientras ella movía el culo desesperadamente tratando de zafarse, yo comencé adisfrutar de ese apretado agujero. Comencé el bombeo sin importarme su obviosufrimiento, y me centré únicamente en mi entero placer, la insultaba y le metíadedos en la panocha para luego metérselos en la boca para que probara suspropios jugos de zorra en celo, en un momento la agarré del cuello desde atrás,la obligué a voltear, y al ver esa hermosa cara inocente con lágrimas y siendo mancillada,no aguanté y le solté un profundo beso de lengua haciéndola saborear al mismotiempo el sabor de su ano, así seguí hasta que me aburrí y sin previo aviso sela cambie a la panocha ante lo que ella soltó un gemido que ya no era de dolor,si no de placer puro. - Dime que eres- le ordené entre jadeos - Tu putita – - ¿Qué dijiste? – - ¡Soy tu putita, me encanta que me trates como la zorritasumisa que soy! – gritó en éxtasis. Esas palabras fueron suficientes, le saqué la verga de lapanocha, la volteé y se la metí en la boca y se la cogí un rato, provocándole arcadas,hasta que sentí que me venía y finalmente pude cumplir esa fantasía de ver esacarita inocente cubierta de leche calientita, y mejor aún ella misma juntó todala leche con un dedo y se la tragó entera. Después de todo lo pasado, ella solo se levantóy, una vez vestida, se fue caminando con dificultad. Quedé con ciertapreocupación ya que pensé que a lo mejor me había pasado, al menos esa era miidea hasta al día siguiente, cuando todos ya se habían ido, cuando llegué a susalón y la vi sentada detrás de su escritorio y me recibió con una sonrisa,pero esta vez no fue una sonrisa amable, sino una sonrisa sumisa y picara.
Bailando y más...
Como todos mis relatos estan basados en mis fantasías Estaba bailando con mi novio cuando un hombre me agarró una nalga por encima del vestido y la apretó fuerte con la mano entera, me tomó de las nalgas con ambas manos, apretujándolas y manoseándolas a su gusto con una desfachatez potenciada por el alcohol. - Puta, debes tener la concha bien mojada ¿ó me equivoco? Mi novio me miraba de vez en cuando y me sonreía, ajeno a la situación o eso creia yo. El hombre seguia en lo suyo y pronto se apretujó contra mi cuerpo. Podía notar su bulto a través de mi vestido, sus manos fueron subiendo de mi culo, pasaron por mi cintura y subiendo comenzó a tocar por los costados mis pechos. Empujó metiendo las manos de a poco hasta llegar a tomar mis pechos, uno en cada mano, aquél desconocido manoseaba mis pechos, jugaba con los pezones por sobre la tela y los pellizcaba de vez en cuando. Mi novio se percató de lo que pasaba, me agarro bien fuerte y mirando al hombre movio la cabeza afirmando. -Verás que cogida te voy a pegar puta, tengo la verga como una piedra. Tan lleno de gente estaba aquel lugar que nadie se percataba del manoseo al que estaba siendo sometida. Una de sus manos se introdujo por debajo de mi vestido, y comenzó a acariciar la parte interna de mis muslos, lo noté metiendo un dedo entre mi ropa interior, me la corrio mientras sus amigos parecían divertirse con la situación. Yo estaba bastante asustada, me metio todos sus dedos en mi concha. -Mmm, que linda concha que tenés Yo cerraba los ojos. -Mi amor, por favor, vámonos -le supliqué a mi novio. A pesar de mi insistencia, no me hacía caso. Estaba destinada a caer en las manos de un desconocido. De repente dejó de tocarme, por un momento creía que todo había terminado, pero no era así. Estaba hablando con sus amigos, me asusté mucho cuando sus amigos se me arrimaron. Levantó la parte de atrás de mi vestido y noté como algo muy gordo, tibio y húmedo se metía entre mis muslos, era bastante grande y gorda. -Quiero metértela puta, quiero cogerte, vas a ver como entra mi vergota caliente en tu conchita. Mi novio me masturbo asiendome retorcer, cosa que el hombre aprovecho para metermela por la concha de una haciendome doler. Durante las fuertes embestidas apretujaba y me pellizcaba con fuerza mis tetas. Luego de un rato largo acabo, dejandome la concha dolida y rota, uno de sus amigos ocupo su lugar y me cojio de igual manera, todo con el permiso de mi novio, -Que lindo es coger a esta puta Bombeaba rápidamente, sentí un ardor insoportable, la sacaba y la volvía a meter bruscamente, bombeando muy rápido un buen rato hasta que acabo. - Que buena puta, que pase el que sigue Yo ya sin fuerzas, dolorida, debil, asi durante toda la noche fui cojida por los amigos del hombre y todo aquel que quisiera a la vista de mi novio
Marisela cojida por sus Jefes
Marisela era una chica de 23 años que trabajaba como jefa de cobranza en una financiera llevaba dos años ahí y tenia tiempo solicitando un aumento ya que ella consideraba que había entregado buenos números en el tiempo que tenia ahí, pero sus jefes se lo negaban en gran parte por que hace tiempo uno de ellos le hizo insinuaciones de que le aflojara las nalgas y Marisela se había negado rotundamente, ella era una mujer atractiva senos grandes copa 36C no muchas nalgas pero si buenas caderas y eso al estar en un trabajo rodeado de hombres le había acarreado preposiciones de distintos compañeros incluso gestores que estaban a su cargo algunos que al pasarse de la raya había terminado siendo despedidos. Era un día Sábado cuando Manuel Gerente de la sucursal que era un tipo alto y gordo de aproximadamente 1.90 le dijo que si se podía quedar unas horas mas para revisar unos reportes y hablar acerca de su posible aumento a lo cual ella accedió, se dio la hora de salida y todos comenzaron a partir rumbo a sus casas mientras que ella se quedo en su lugar trabajando en espera de la Reunión paso cerca de media hora Marisela comenzaba a desesperarse cuando en eso el Gerente le hablo , le dijo que si podía ir a su oficina a lo que ella rápidamente fue estuvieron revisando reportes por un tiempo y cuando llego el momento de hablar de el aumento el Gerente se para de su lugar y comenzó decir necesito contar con su total disposición para poder arreglar el aumento mientras se dirigía hacia ella. - Ella comento yo siempre estoy a disposición de la empresa, me quedo cuando hay que quedarse etc. - El le dijo colocándose detrás de la silla donde se encontraba ella y masajeándole los hombros, a ese tipo de disposición no me refiero Licenciada, - Ella se levanto inmediatamente y le dijo yo no me presto para esas cosas y dio un paso hacia atras topando en el escritorio. El se le acerco y intento darle un beso algo que ella rechazo e intento alejarlo de ella pero el peso y tamaño de el no se lo permitía, El apoyo sus manos en el escritorio quedando ella en medio impidiéndole el poder huir y le dijo vamos Licenciada haga esto mas fácil para todos usted me da lo que quiero y yo le doy lo que usted quiere , la tomo por la cintura mientras comenzaba a besar su cuello a lo que ella respondía con un no Licenciado no haga esto pero esta vez el tono sonó diferente al parecer le gustaban los besos en el cuello, el siguió dándole besos en el cuello mientras poco a poco a poco comenzaba a desabotonar su blusa el le dio un beso en la boca y ella correspondió, El comenzó a acariciar sus senos por encima de el sostén mientras seguía besándola, después continuo besándola en el cuello mientras desabrochaba su sostén dejando al descubierto esos enormes pechos bien formados con una aureola mediana y unos hermosos pezones color café el rápidamente comenzó a jugar con ellos hacia circulos en sus pezones y después poco a poco empezaba a succionarlos ella gemía de placer con sus manos empezó a desabrocharle el cinturón y el pantalón dejándolo caer quedando el licenciado en solo bóxer pero se notaba un abultado paquete ella se puso de rodillas bajo su bóxer y se dejo ver una polla de aproximadamente 18 cms pero demasiado gruesa tan gruesa que ella pensaba que no cabria en su boca, empezó a jugar con s lengua en el glande de el mientras con sus manos acariciaba sus huevos poco a poco empezó a recorrerla con su lengua desde la punta hasta la base el le decía ya ve licenciada que le cuesta comportarse así se ve que es toda una zorra. Ahora quiero que te la tragues y ella empezó poco a poco a introducirla en su boca hasta tenerla toda en su boca y justo cuando ella se la iba sacar el sujeto con fuerza su cabeza dejándola con la verga totalmente dentro de su garganta por unos segundos a lo que ella trataba de zafarse pero no podía lagrimas comenzaban a brotar de sus ojos el la soltó saliendo la verga totalmente escurriendo de saliva. El la levanto y la despojo de su pantalón y su cachetero empinándola sobre el escritorio dejando ver un hermoso trasero era delicioso ver aquellas caderas abiertas totalmente a su disposición el coloco la punta de su verga justo en la entrada de su concha pero en lugar de metérsela comenzó a recorrer de arriba a abajo su vulva ella gemía mas y mas y comenzó a decirle - ya dámela quiero sentir su verga licenciado quiero que me la meta - y el le decía de verdad ya la quieres , quieres que te coja como a una puta -si cójame soy su puta licenciado el comenzó poco a poco a meter su verga en la vagina de ella era delicioso verla como lo estaba disfrutando no paraba de gritar diciendo cójame así mas duro licenciado quiero sentir su verga hasta el fondo el no paraba el va y ven sus huevos rebitaban una y otra vez contra las nalgas de Marisela ella parecía una verdadera perra en celo aullando de placer -aaahhh mmmmm aaahhhhh ella comenzó a tener un descomunal orgasmos comenzando a gritar como toda una puta - así cójame licenciado cójame mas duro que quiero mas ohhh ummmm siiii El licenciado disfrutaba como loco embistiendo la concha de Marisela mientras ella se retorcía de placer sobre el escritorio entonces el un poco exhausto de bombear a Marisela en esa posición se sentó en una silla y le dijo ve mamacita quiero que me montes. ella le dio la espalda y comenzó a a clavarse poco a poco la verga de el y comenzó a contonearse con un rico va y ven rebotando sus nalgas en las piernas de el, ella comenzó a hacer circulos con su cadera mientras que el le acariciaba sus senos en especial sus pezones mientras ella gemía de placer cuando en eso se abrió abruptamente la puerta de la oficina era Vicente el Subgerente de la Sucursal. ...........continuara
Gordita infiel en una fiesta
Acá de nuevo yo, Valentína, hoy les voy a contar lo que me pasó hace unas semanas. Resulta que hace más o menos 15 días, unos amigos de la infancia organizaron y me invitaron a una reunión, lo que menos me iba a esperar es que terminará cogiendo con uno de ellos. Antes de la reunión me puse en contacto con alguna de mis amigas con las que me juntaba cuando era chica, me dijeron que esa noche iban a ir a la casa de Celeste, una de mis amigas que iba a poner la casa para que nos juntemos, y que estaban ansiosas de volver a reencontrarnos. Bueno la cuestión es que llegó la noche, me preparé, me puse una linda tanga u un vestidito negro que me marcaba mucho mis grandes tetas, y no me cubría mucho el culo, pero era el más lindo que tenia. Yo fui una de las primeras en llegar, junto con Carla, una de mis amigas, después fueron llegando los demás, hasta que estuvimos todos, seríamos unas 10 personas, 6 chicas y 4 chicos, entre ellos Matias, uno de los chicos que me gustaba y con el cual coqueteaba cuando era chica. La noche fue transcurriendo lo más tranquilo, pedimos unas pizzas para comer, y despues nos pusimos a jugar al truco mientras empezamos a tomar Fernet, Gancia, Vodka, Daikiris, bueno en fin todo lo que se suele tomar en una fiesta. La cuestión se puso interesante cuando Matías se vino a sentar al lado mío para supuestamente ayudarme a jugar porque yo no sabía mucho, pero esa no era su verdadera intención, porque mientras yo prestaba atención al juego, notaba que el me miraba las tetas, y de repente siento como Matías me empieza a acariciar el muslo, yo no sabía qué hacer, y nosé porque lo deje que siguiera, pense que iba a quedar ahí, pero su mano fue subiendo poco a poco, hasta que la metió debajo de mí vestido, me acariciaba la entrepierna, el costado interno de mí muslo, pero sin llegar a tocarme la concha. Fue ahí cuando lo mire y le puse cara de "qué estás haciendo", pensando que con eso iba a reaccionar e iba a sacar su mano de mí entrepierna, pero no, todo lo contrario, me miró a los ojos y me tocó la concha por encima de la tanga, yo ya no sabía que hacer, si sacarle la mano, o si dejarlo para ver hasta dónde llegaba, y eso hice, supongo que por el morbo y por la calentura no hice nada y dejé que siguiera, se ve que él entendió el mensaje y siguió tocandome, al principio me acariciaba por encima de la tanga, hasta que siento como con un dedo me corre la tanga y me empieza a acariciar el clítoris, yo ya estaba re caliente, ya no me importaba el juego, solo estaba disfrutando de cómo me estaba tocando Matías. Estuvimos un ratito así hasta que mire su entrepierna y note un tremendo bulto, yo ya sin vergüenza agarre y le empece a acariciar la pija por encima del pantalón, hasta que el muy zarpado agarró y saco la pija y me dijo al oído: "ahi la tenés, para que la toques bien", por suerte todo esto pasaba abajo de la mesa, por lo que con mucha disimulacion, y conteniendonos los gemidos, los demás no se podrían dar cuenta de que nos estábamos masturbando mutuamente enfrente de ellos. Estuvimos así hasta que se acercó nuevamente a mí pido y me dijo:" te espero en el baño para terminar todo esto como debe ser", y se levantó y dijo a todos "voy al baño", y se fue, yo me quedé unos minutos ahí en la mesa, y mientras seguía jugando pensaba que hacer, si ir al baño, en donde seguramente termine cogiendo con Matías y volvería a ponerle los cuernos a Juany, o quedarme con la tremenda calentura que me había generado Matías, y serle fiel a mí novio. Hasta que me decidí y después de levantarme le pregunté a Celeste donde había dejado mí cartera que tenía que buscar el cargador para conectar mí celular, ella me dijo que la había dejado en su habitación, que queda enfrente del baño, fui a buscarlo y cuando pase por el baño vi la puerta entreabierta y la luz prendida, me asomé y lo vi a Matías sentado en el inodoro tocándose la pija, cuando me vió me dijo "sabia que ibas a venir putita", yo le dije que quería probar a ver qué tan bueno era, y me dijo "entra y te muestro", yo iba a entrar pero en un segundo de lucidez le dije que no, que en el baño no porque iba a ser muy obvio, y le dije "mejor vamos a la habitación de celeste, que yo les dije que iba a poner a cargar el celular, y si nos llegan a descubrir juntos en la habitación podemos decir que viniste y nos quedamos charlando después de todo el tiempo que no nos veiamos", y sonriendo me dijo "ah estás en todo zorrita, se ve que tenés ganas de coger pero no querés que todos sepan que sos tremenda puta", yo le sonreí y le dije "vas a venir o que". Ahí nos fuimos los dos a la habitación de Celeste, ni bien entramos, cerramos la puerta y nos empezamos a besar, el me metía mano por todos lados, me besaba desesperado, se notaba que estaba recontra excitado, hasta que agarró y me tiró en la cama, me bajo los tirantes de mí vestido, quedándo mis enormes tetas al aire, y me empezó a chupar los pezones, los mordía fuerte y después me los besaba, parecía un bebé, estuvo así un ratito hasta que se decidió y bajo hasta mí cadera, me levanto el vestido, me sacó la tanga y me empezó a chupar la concha, yo ya estaba entregada, solo gemia, estuvo unos cinco minutos chupándome la concha, hasta que siento que se para, saca su pija, me la acerca a mí concha y me la intenta meter, pero le digo "espera, primero te la quiero chupar, te la estuve tocando durante media hora, y ahora no me la querés dejar chupartela", a lo que me responde "está bien putita, chupamela, pero espero que valga la pena el demorar la cogida", con sus palabras no hizo más que incentivarme a qué haga el mejor sexo oral de mí vida, y eso hice, me arrodille adelante de su pija y se la chupe durante unos 5 minutos, en donde él no dejó de gemir, mí lengua no dejaba de pasar por la cabeza de su linda pija, hasta que me agarra la cabeza me hace chupársela más rápido y después de metermetala toda en la boca empieza a acabarme, yo sentía sus lechazos en mí garganta, empecé a toser y a desesperarme porque él no me soltaba y seguía con toda su pija dentro de mí boca, hasta que se digno a soltarme y me saque la pija de la boca, mientras escupía toda la leche, el me miraba y riendose me dijo *que paso putita te atragantaste con algo?", Yo no dije nada, me limpie y me levanté, me molestó que haya hecho eso y encima que me haya acabado sin avisarme. Enojada me empecé a acomodar la ropa e ir para donde estaba la puerta, me iba a ir hasta que me agarró por atrás, me puso de espalda a la pared y me dijo "vos no te vas, perdona que te hice eso, estaba muy excitado y me deje llevar", yo le dije que estaba bien que no pasaba nada pero que me quería ir con las chicas, a lo que me responde "vos de acá no te vas sin coger conmigo" y tocandome la concha me dice "mira como tenés la concha toda mojada, no te pienso dejar así, tenés que sacarte está calentura, y que mejor que con mí pija", yo ya excitada nuevamente por cómo me estaba colando los dedos le dije "bueno dale, pero que sea rápido", terminé de decir eso y me llevó de nuevo a la cama, me sacó el vestido, me puso en cuatro y sin más preámbulos me la metió toda de un golpe, yo pagué un grito, y empecé a gemir, me estuvo cogiendo durante unos 10 minutos, hasta que me la sacó, se acostó en la cama y me dijo "veni, cabalgame como la buena putita que sos" yo obedecí y me dispuse a cabalgarlo, el estaba enloquecido con como rebotaban mis enormes tetas producto de mis movimientos, me las tocaba, apretaba y me decía "por esto me gustas, porque sos una gordibuena, tenés unas tetas enormes puta". Yo seguí cabalgando unos 10 minutos cuando me dijo "ya estoy por acabar, te voy a acabar adentro", yo sorprendida le dije "Ya vas a acabar? , Pensé que ibas a durar un poco más, si acabaste hace poco" a lo que me respondió "si, ya se, pero te estás moviendo muy bien, y me calienta mucho ver cómo rebotan tus enormes tetas", por lo que le digo "está bien, pero no me acabes adentro porque no me cuido y puedo quedar embarazada" entonces me dice "bueno, entonces te acabo en las tetas", yo me baje de arriba suyo y me arrodille, con un brazo me junte las tetas y con la otra lo pajeaba, así estuve un mínuto hasta que me dijo "ahí viene la leche para tus grandes tetas gordita puta" yo le sonreí y aceleré el ritmo de la paja, hasta que me acabó, fueron cinco o seis chorros de leche que cayeron en mis dos tetas, literalmente me las llenó de leche. Cuando terminó de acabarme, me puse a buscar unos pañuelos que tenía en mí cartera para limpiarme las tetas, pero de lo que no me di cuenta es que él siguió pajeandose mientras me miraba las tetas lecheadas, yo ya estaba limpiandome y siento que me agarra del pelo me hace mirar para arriba, me acerca la pija y me empieza a acabar en la cara, esta vez fueron 4 chorros, suficiente para llenarme de leche toda la cara y un poco del pelo, yo no lo podía creer, recién me terminaba de limpiar las tetas, y ahora tenía toda la cara llena de leche, busque otro pañuelo y me limpie la cara, cuando termine, Matías ya se había cambiado y estaba esperando sentado en la cama, yo me levanté, busqué mí vestido y me empecé a cambiar, cuando terminé de cambiarme me acerque a él, le di un beso y le dije "sos un hijo de mil puta, pero me encantó, yo te hablo y arreglamos para que repitamos esto", él me miró y me dijo "a mí también me encantó, y sabía que ibas a querer repetir lo de hoy", yo agarré mí bolso, mí celular, y salí de la habitación para volver a donde estaban todos.
Mis cuernos crecen. Capítulo I
Hay situaciones que nos marcan enla vida, las cuales debemos callar por vergüenza o por discreción. Ese sábado de febrero de hace unos años atrás, iba a empezar una relación que me llevaría por caminos desconocidos para mí y que a la vez harían florecer ese potencial de cornudo que llevaba dentro de mi desde mi adolescencia. Este es mi primer relato, a pedido de muchos que me piden que lo haga porque parece que la historia vale la pena. Iré haciendo varios capítulos y en base al feedback los profundizare. Pero fundamentalmente lo escribo para que algún día Naty se sorprenda con mi PC desbloqueada y vea como narre nuestra historia, y la recepción que tuvo en ustedes. Obvio que a la familia, amigos y colegas estas cosas no se las podemos contar. Me llamo Leandro, tengo 41 años y esta es mi historia: Días antes a ese sábado, le mandaba corazón a cualquier mina cogible que me aparecía en Tinder. De repente salta MATCH y al ver la foto de la mujer,dude, demasiado linda. Toc Toc y empezó afluir la charla con una supuesta Natalia,pasamos al whats app y decidimos sacarnos la duda. Así que quedamos en un bar,en la barra. Mientras me pedía una cerveza, la veo entrar, me sonríe al reconocerme… mierda.. Era más linda de lo que esperaba. Natalia era una rubia que medía 1,70 de altura, de treinta y pico de años, con una cara preciosa, no era cara angelical ni guarra, sino más bien seductora, con una boca que ya me la imaginaba visitando a mí amigo, delgada, vestía jeans, blusa blanca y zapatos tacos altos, muy tranqui y a la vez elegante. Nada que ver a mis últimas citas de Tinder,Naty era de otra categoría. Nos sentamos en una mesa, la charla fluyo con lo típico:trabajo, estudio, familia, clima, un poco de la situación del país, hasta que claro, yo quería saber más sobre que chances había de cogerla. Por supuesto queme costaba ilusionarme, pero la rubia parecía entretenida. Al hablar de libros,me pregunta: N: Leíste 50 Sombras? Y: el libro de la película? No, ni idea. N: A mí me encanto, soy fanática Y: ahhh *me hago el distraído, yo tenía fustas, esposas, consoladores, cadena y barras inmovilizadoras de una vieja relación* N: pero no te pienses cualquiera,me encanta la historia de amor, de como ella intenta sanarlo a Grey Y: pero no es algo machista? N: que decís? Si no sabes Y: Pero a vos te gustan esos juegos? N: como me vas a preguntar eso,no te conozco Y: no te hagas!! N: no quieras saber todo ya! Ese pequeño dialogo abrió un montón de puertas a mis fantasías, siempre estaba acostumbrado a manejar la sexualidada mi antojo en las relaciones que tenía, y esta se encaminaba a eso. Mi estrategia fue dejarla pastar,que se suelte, no demostrarle todo lo que sabía de sexo, o al menos pensaba yo, sino de ir tirándoles pequeñas cosas. Luego seguimos hablando de citas fallidas que tuvimos, y ahí tuve el primer síntoma, en los últimos meses había tenido muchas, supongo que como 10.Me dijo de ir a la vereda a fumar, ambos lo hacemos y por primera vez me fije en su escote, N: que miras como un bobo? Y:ehh es que no me había dado cuenta el escote que tenes *le dije de manera natural. N: es que no me gusta andar mostrándome,está lleno de pajeros y me gusta que solo me miren los hombres que yo quiero Y: y vos queres que te mire? N: y vos que pensás? *y me tira el humo de su boca en mi cara. Ya estaba a mil, pero quería esperar,notaba que algo no era normal, dudas, incluso pensaba en si no sería una escort o una loca. Naty tenía, ja y tiene, dos hermosas tetas naturales Era el típico momento donde se va tanteando los gustos y deseos y hasta donde va, pero ya tenía vía libre a mirarle las lolas- Pasaron unas horas y seguíamos charlando, hasta que me dice que se iba, llama a la camarera y divide la cuenta, pagando a medias, insisto en pagar todo yo y me sale que el feminismo implica también que las mujeres se paguen su parte. Yo me la jugaba a no apresurarme,que sintiera intriga. Al llegar a su auto se frenó, me miro y me comió la boca a besos, N: necesitaba saber cómo eras besando y que sentía yo.. Siempre lo hago si me atrae alguien, así Y: o sea, supere la prueba? N: mmm no sé, probemos de nuevo y esmérate Esta vez tome la iniciativa y trate de darle un beso profundo pero que no sea de babozo o guarro. N: vení, subamos. Subimos a su auto y nos comimos abesos, cada vez más intensos, mi manos ya jugaban en su escote y en su jean,rozando su conchita. Le saque un teta afuera y tenía un pezón duro, hermoso refinado el cual empecé a acariciar y cuando intente lamer me freno N: basta.. En qué quedamos? Nada de sexo en la primera cita Y: tenes razón pero solo era un mimo N: Claro, y una cosa lleva a la otra… Y: es que me deje llevar…. (Sin darme cuenta también me estaba acariciando la pija) N: te estas tocando???? Jajá Y:uff siii N: a verla….. Y: ver qué? Mi….. *señalo con la cabeza a mi bulto* N: si… o qué? Yo que la quería llevar lentamente, me encontraba en la situación que tantos temores me había dado en la vida, el tamaño de mi pene, el cual si bien no es diminuto, solo llega a 10 cm estando erecto y es finito. Y: no! estás loca!, dijimos que nada de sexo N: bueno, como quieras Y: si te muestro lo besas? *Deseaba esos labios mamando mi pija, ya me había hecho la película* N: yo no chupo nada, no soy así, no soy el juguetito de nadie, ya te lo dije Y: uff que mala *ya caliente y pensando que me histeriqueaba y después aflojaba* N: vos me besas a mí? *en alusión a su conchita* Y: obvio, me encanta N: Buenísimo, la próxima probamos que tal sos, o si sos puro chamuyo Y: dale, y vos que tal sos? Te dejas acabar en la boca? N: no me gusta… pero tal vez … si después me dejas besarte, y la compartamos, Y: eehh *puse cara de asco^* N: ja como te corrí.. Ahora anda a tu casita y tócate solito, bebe. *me había dejando pagando* Nos besamos, charlamos de la bien que la pasamos y que pronto nos veríamos para ir a un telo tranquilos. Hasta aquí la prueba piloto, espero sus devoluciones, gracias
Penelope 3 de 3
Ella tomó con suavidad una de mis manos y la apoyó en su pecho izquierdo, al que palpé con delicadeza, para susurrar Quiero que me hagas el amor, acá, ahora… Con la sangre hirviendo y la pija dura como roca, me mantuve firme para advertirle Te aviso que esto no pasará de esta noche, mañana será diferente, mañana nos despediremos, será nuestro secreto, solo te haré al amor… Estoy dispuesta a correr el riesgo –sentenció rendida al tiempo que cerraba los ojos y se estiraba en punta de pies para buscar mis labios con sus labios Apreté con un poco más de fuerza su pecho izquierdo, lo suficiente para notar su puntiagudo pezón marcarse sobre la blanca tela y adivinar que no llevaba sostén, levantó sus brazos invitándome a sacar ese pequeño top y desnudar su torso, sus pechos eran mejor de lo que había imaginado, dos grandes esferas perfectas, en el lugar correcto, erguidas, amenazantes, unas enormes aureolas rosadas rodeaban sus pezones, ella sacó mi remera para apretar su pecho contra el mío, nos besamos con locura, con desesperación, sus dedos acariciaron mi espalda y yo llevé mis manos a su precioso culo que aún estaba cubierto por esas calzas tipo pantalón, haciéndole sentir en su bajo vientre la dureza de mi sexo. Me agaché solo un poco para rodearla con mis brazos bajo sus nalgas para levantarla entre ellos y dejarla sentada sobre mí, Penélope me rodeó con sus piernas por mi cintura y con sus manos por mi cuello, sus pechos quedaron frente a mi rostro, su piel estaba blanca, en los lugares donde no había podido broncear el sol, tragué saliva por la excitación, pasé dulcemente mi lengua por uno y por otro, sin apuro, sin pausa, ella respiraba con cadencia visiblemente excitada dejando notar que le gustaba lo que hacía, fui entonces acercándome a sus pezones que al ser provocados por mi lengua comenzaron a asomarse tímidamente. Los minutos pasaban, el sol caía y yo seguía perdido lamiendo sus senos, como un bebé que se amamanta de su madre, buscaba en una, luego en la otra, hasta que mis brazos comenzaron a sentir el cansancio por el peso. La bajé y la giré poniendo su espalda contra mi frente, para comenzar a refregar mi pija por su culo, para pasar mis brazos bajo los suyos y tomar sus pechos entre mis manos, para acariciarlos cual capullos de algodón, para obligarla casi desesperadamente a girar su cabeza para buscar mis labios con sus labios, para casi susurrarme al oído Facundo, Facundo, tengo toda la conchita mojada… Bajé lentamente una de mis manos pasando por su vientre, para colarla debajo de la calza y llegar al elástico de su tanga, solo logré excitarla más aun, con su respiración entrecortada, lentamente dejé pasar los segundos buscando quebrar su voluntad, fui un poco más profundo, bajo la tela, casi llegando a su clítoris, estaba suavecita al tacto, depilada por completo lo que provocó en mi un nuevo salto de locura, ella volvió a susurrar Te gusta? la preparé para vos… Me encanta bebe… Enterré mis dedos en su hueco solo para comprobar que estaba empapado y arrancarle un gemido contenido, bajé entonces lentamente su pantalón desnudándola poco a poco, una blanca colaless diminuta apenas se asomaba entre sus perfectos glúteos y ahí tropezamos con un inconveniente, sus botas… Ella se sentó sobre la gramilla para casi arrancarlas de sus pies en la premura del momento, luego la ayudé a dejarla como Dios la trajo al mundo y admirar su belleza sin igual, decidí demostrarle lo que pesaban mis cincuenta años de experiencia… La hice recostar y bajé lentamente entre sus piernas abiertas, besando su vientre y sus muslos, ella comprendió que mi boca iría directo a su sexo y se entregó al placer, poco a poco me fui acercando a su conchita que al igual que sus pechos lucía extremadamente blanca por la falta de sol, recorrí de arriba abajo sus labios rasurados, les di pequeños besos, a un lado a otro, metí mi lengua en su túnel de amor, llené mi boca con su exquisito sabor a mujer, a mujer caliente, ella gemía acariciándose los pezones, bajé un poco abriéndola más para recorrer con amor su esfínter, alterné a un lado y a otro repitiendo combinaciones, hasta llevarla al borde del abismo, solo en ese momento fui sobre su clítoris para acariciarlo con la punta de mi lengua y luego besarlo rítmicamente, fueron segundos, Penélope rogó porque me detuviera pero su concha estaba exquisita, abusé de mi fuerza masculina y no paré hasta hacerla llegar en mi boca, contrayéndose en espasmos, gimiendo y gritando como perra hasta arrancarle el último grito Fui sobre ella, otra vez buscó de besarme con locura y volver a suplicarme Cogeme! Cogeme toda… Al tiempo buscaba con desesperación desnudar mi pija dura que aún estaba bajo el pantalón y para ser honesto estaba tan apurado como ella, pero una vez conseguido avancé y se la enterré por completo, abriendo bien sus piernas para lograr la mejor penetración, su argolla estaba mojada, inundada y le di con ganas, ella había pasado una mano por debajo llegando a mis bolas y a la base de mi verga para masturbarme y acariciarme mientras la cogía Me desnudé por completo, perdí la noción del tiempo, cambiamos de posición varias veces, de costado, ella arriba, en cuatro patas, lo que imaginen, Penélope se cansó de regalarme orgasmos y yo traté de resistir todo lo posible para darle todo el placer que estuviera dispuesta a recibir, pero de repente me sorprendió al separarse de golpe, como tomando conciencia en medio de la agitación dijo No me acabes adentro… tu sabes… No te preocupes… soy estéril – dije tranquilo con una sonrisa amigable, pero a ella le sonó más a una tonta excusa y en ese momento no estaba dispuesto a discutir Por favor Facundo, adentro no… - dijo con cara de espanto De acuerdo… no te fallaré, y donde lo quieres? – pregunté de forma de tranquilizarla Mmmm, en la boca… lo quiero en la boca… Reí en forma cómplice, su pedido aumentó mi excitación, no pudo más que llenar mi calor masculino, la cogí un buen rato más hasta llegar al límite, me incorporé y fui sobre su rostro, Penélope se sentó sobre la hierba, abrió su boca y metió mi cabeza en ella, aprisionándola con pasión, me masturbé con fuerza, tratando de paralizar esos segundos en el tiempo, me temblaron las piernas, empecé a acabar, más y más, su entrecejo se frunció al recibir mi leche caliente, cerró los ojos para mamar y aspirar, Penélope pareció disfrutar de mi semen, mantuvo mi pija en su boca hasta que empezó a perder erección, solo la soltó riendo complacida, su boca estaba limpia, no quedaban rastros míos en su interior, entonces reclamó Ya está? eso es todo? – con cara de decepción No te alcanzó? Me pareció acabar un montón! – repliqué al instante Pero ella no contestó, solo frunció el rostro, como dejando en claro que esperaba más de mí, la verdad es que sus palabras no fueron prudentes, sentí herida mi virilidad masculina e inmediatamente la imaginé chupando pijas de jóvenes de su edad, seguramente había tragado litros de leche, muy lejos de lo que yo podía ofrecerle, y creo que lo que más me molestaba no era que lo hiciera, creo que el problema era que pudiera comparar, y que yo saliera perdiendo. Tragué mi orgullo, puesto que ella seguía a mis pies acariciando dulcemente mi sexo, mi verga poco a poco volvía a erguirse, cosa que causaba placer en ella y sorpresa en mí, me recosté sobre el césped, la tomé por la nuca e indirectamente le indiqué el camino a seguir. Penélope se acercó y llevó mi verga a su boca, comenzó a chuparla como desesperada rozándome con los dientes, provocándome más dolor que placer, me di cuenta que aún tenía mucho que practicar y aprender, hubiera tenido la oportunidad de devolverle la humillación, pero como buen caballero mordí mis labios, solo sutilmente la fui guiando, la hice bajar el ritmo, llevé su mano donde debía estar, corté el brusco movimiento de meter y sacar para que la disfrutara como un sabroso helado, poco a poco fue mejorando, la niña aprendía demasiado rápido… De todas maneras, supe que no llegaríamos a ningún lado y que prontamente se cansaría, la tomé por los brazos y la arrastré lo suficiente para que mi pija quedara entres sus tetas, ella empezó a jugar, a acariciarlas con mi vara erguida, a toquetear sus hermosos pezoncitos, lado a lado, acerque mi cabeza a la suya, la besé dulcemente y con una pregunta tiré una moneda al aire Me dejas que te haga la cola? Ella me miró con dudas, lo pensó y respondió Nunca lo pude hacer, los chicos son brutos y al intentarlo me hicieron doler, pero a ti… a ti si te lo doy, sé que no me harás daño… Se puso entonces receptiva en cuatro patas para que yo hiciera todo el trabajo, me puse tras ella, su trasero lucía majestuoso en esa posición, su piel bronceada, el diminuto triángulo de su traje de baño pornográficamente marcado, como describir tanta perfección… Abrí sus nalgas con mis manos, pasé suavemente la lengua por su esfínter, comencé a lamerlo, estaba muy apretado, lo que delataba su nerviosismo y sus miedos, le di tiempo al tiempo, se lo besé y se lo comí en todas las formas posibles, tratando cada tanto de penetrarlo con la punta de la lengua. Penélope se fue soltando con el correr de los minutos y mi lengua fue abriendo camino, empapé la zona con saliva, masajee su anillo con mi pulgar, en círculos, hasta lograr metérselo, fui dilatando y jugando, ella se entregaba mansamente, seguí mi trabajo de hormiga hasta meter dos dedos, ella empezaba a suspirar hasta que la sentí pedir Dale malo, no me hagas desear más, quiero saber que se siente… Acaricié entonces sutilmente su puerta trasera con mi sable duro, una y otra vez, me había asegurado que estuviera suficientemente lubricado y dilatado para que Penélope tuviera un imborrable debut anal, probé poco a poco, y poco a poco fue cediendo. Me moví en su interior con cadencia, su esfínter apretaba golosamente mi pija, cada tanto se la sacaba solo para excitarme al ver su agujerito dilatado, la respiración entrecortada y los ronroneos de gata que ella largaba me hacían saber de su placer, noté como llevó una de sus manos para masajear su clítoris al tiempo que metía furiosamente un par de dedos en su caliente argolla, la tomé por la cintura apretándola entre mis manos para culearla bien profundo, ella se arqueaba golosamente y reculaba con fuerza hacia donde yo estaba, comenzó a gritar, no pude soportar tanta locura. Saqué de repente mi verga hirviendo y la leche caliente empezó a caer en chorros sobre su espalda, llegando hasta su cabeza, lo que provocó su risa viciosa, me quedé observándola como queriendo retratar en mi mente ese momento, un culo enorme, una cintura diminuta, una hembra caliente, decorada con los jugos de mi sexo, sabía que era el principio del fin… Me senté a su lado para abrazarla y contenerla, ella se cobijó en mi pecho, tomé largos minutos acariciando sus largos cabellos, de alguna manera sabía que aun estábamos conectados, aun seguíamos haciendo el amor y ella buscaba refugio y calor en mi cuerpo. Fueron minutos magníficos, ambos completamente desnudos mirando la quietud del lago, en una noche tranquila y serena, con la sola música de los grillos del lugar, Penélope rompió el silencio para decir Esto es hermoso… parecemos Adán y Eva en el paraíso… Es cierto, pero te imaginas el futuro de este Adán y mi esposa se entera… Ella rio y comprendió que era demasiado tarde, nos incorporamos, nuestras ropas estaban esparcidas en los alrededores, el momento se me tornó muy triste, entonces saqué una cadenita de adorno que usaba en mi cuello y la puse en su mano obligándola a cerrarla en su puño y le dije Esto es para que no me olvides, guárdalo bien y a partir del lunes estaré presente en tus pensamientos… Sus ojos se llenaron de brillo, ese brillo de tristeza, de esas lágrimas que se esforzó por contener, pensó unos segundos, entonces se sacó nuevamente la pequeña tanga que hacía instantes se había colocado nuevamente y repitiendo lo que yo había hecho la puso en mi mano diciendo Yo ta
Solo amigas
Un día tuve que decidir entre mi familia y mi futuro, quería estudiar comunicación social y en la pequeña ciudad donde había vivido toda mi infancia y mi adolescencia era imposible hacerlo, por lo que o bien cambiaba mis pretensiones o bien me trasladaba a la capital dejando atrás a mis seres queridos. Obviamente que para una chica muy ‘familiera’ como yo la decisión fue muy traumática, no era fácil de un día para el otro dar vuelta una página de mi vida, alejarme de papá, de mamá, de mis hermanos, de mis amigas, de mi barrio, de mi historia. Y de alguna manera fueron mis padres los que me empujaron y desequilibraron los platillos de la balanza, ellos querían para mí un futuro mejor, ellos habían tenido una vida demasiado sacrificada, demasiado dura. Aun se me humedecen los ojos cuando recuerdo esa última mirada de mi familia en el andén, mientras el tren se ponía en marcha lentamente y si bien cada tanto vuelvo a mis tierras y nos mantenemos en contacto por la web, se extraña demasiado el contacto del día a día. Capital Federal me resultó un mundo nuevo, comprendía que pequeña e inocente era mi tierra natal. Fui a parar a la ciudad universitaria donde los jóvenes de bajos recursos que provienen del interior encuentran un lugar para vivir mientras estudian. El pabellón masculino estaba al frente y daba al norte, atrás, estaba el nuestro, y estaba preparado para que no se cruzaran ‘extraños’ de uno al otro lado, era difícil, pero no imposible. Los cuartos estaban diseñados para dos personas, así que casi todas teñíamos una compañera. En mi primer año me tocó ocupar el cuarto con una joven un tanto mayor que yo, le faltaba poco para recibirse, era un tanto parca, y me trataba como a una niña, así que no teníamos mucho diálogo, cada una hacía su vida, solo lo justo y lo necesario. Por suerte cuando comenzaba la primavera ella abandonó sus estudios, se dio cuenta que no era su vocación por lo que volvió a sus pagos, un alivio, prefería estar sola a mal acompañada. El receso me permitió volver unos días a casa, a renovar el aire y al volver conocería a mi nueva compañera de cuarto, por tres años, los tres años más ricos que recuerde… En ese momento tenía diecinueve, ella uno menos, cuando la vi por primera vez me impactó a primer golpe de vista, un poco más alta que yo, diría poco más de un metro setenta, unos largos cabellos rubios, en grande bucles llegando a media espalda, enormes ojos verdes y gruesas cejas que se asomaban apenas, casi tapadas por un coqueto sombrero, una nariz respingada y pómulos salientes en el que se marcaban sus rozagantes mejillas, labios perfectos, carnosos, moviéndose rítmicamente mientras mascaba un chicle dejando escapar de tanto en tanto un globo, un cuerpo delicadamente armonioso, un top apretado color rosa flúor con una estampa al frente de Hello Kitty que se deformaba entre los prominentes pechos, su vientre estaba descubierto, un piercing colgaba de su ombligo y su cintura era tan pequeña que daba envidia, abajo tenía un ancho pantalón floreado al tono con el sombrero, para mi gusto era horrible, sin embargo, me permitían adivinar unas anchas caderas, una cola hermosa y unas piernas de ensueño. Con los dedos de su mano izquierda tomó el chicle para amasarlo, al tiempo que estiraba la derecha para saludarme y decirme: Hola! soy Natasha, seremos compañeras! y tú eres… Micaela, bienvenida! Ponte cómoda… Fue mi respuesta mientras tendía mi mano y además le daba un beso en su mejilla, mi primer contacto… La ayudé con sus cosas y sin saberlo a partir de ese momento comenzaron tres años diferentes en mi vida… Natasha era de Rosario, una ciudad del norte, según ella donde están las chicas más bellas del país y si todas eran como ella era muy posible que no mintiera. Ella no estudiaba lo mismo que yo, por lo que muchas veces nuestros horarios no coincidían y poco a poco nuestras vidas se cruzaron, pude entrar en su mundo, en sus secretos, conocer una bella joven, una persona diferente. Disfrutábamos de los momentos en mutua compañía, salíamos juntas, a pasear, a cenar, ella sabía cómo vestirse y siempre se robaba todas las miradas, y ni hablar cuando íbamos a tomar sol a la terraza, usaba un traje de baño tan pero tan pequeño que hasta me daba vergüenza ajena, pero con ese cuerpazo, quien no se hubiera animado. Recuerdo un Domingo que habíamos ido a un balneario público donde solían ir de la televisión a filmar las chicas del momento, fue la atracción, la hicieron desfilar y cuando caía el sol ganó un bikini open con el que cerraban el día. Pero ella no era solo ‘una chica bonita’, Natasha era más que una amiga, era alguien que sabía todos mis secretos, era alguien que siempre estaba atenta a mis caprichos, era alguien con quien podía hablar, fantasear, pensar. Recuerdo una vez que debía dar un examen importante y yo tenía una fuerte gripe, estaba en cama con casi cuarenta grados de temperatura y por más que insistí e insistí no pude apartarla de mi lado, se quedó cuidándome como una madre, y ese pequeño detalle significó a la larga que no pudiera aprobar la materia. En el cuarto ella era muy extrovertida, totalmente desinhibida, no tenía problemas en tomar una ducha y andar desnuda por la habitación, mis ojos la observaban en silencio, sus curvas perfectas, los pequeños espacios blancos que dejaba en su intimidad los diminutos trajes de baño contrastando con el cobrizo bronceado de su piel, era común que se sentara contra la ventana a plena luz del sol a depilar su vagina, siempre se depilaba, para ella era normal y no la cohibía mi atenta mirada. También era su oído, cada tanto ella se ilusionaba con algún chico del otro pabellón, pero solo la cogían y listo, pero las mujeres no somos así, y yo sufría con ella. Me río recordando lo desordenada que era, cuantas veces levanté sus pornográficas bombachas que dejaba olvidadas en el piso del baño, o al costado de su cama. Y todo parecía estar bien, a mí me llamaba la atención que no le sorprendiera no verme jamás con un chico, tal vez no se animaba a preguntar, mi padre decía que no debes preguntar si no estás dispuesta a escuchar la respuesta, y creo que así era. Un año atrás de su despedida se me empezaron a complicar las cosas, cuando me presentó a Kevin pensé que sería uno más en su larga lista, pero me equivoqué, el tema iba en serio, empezaron a salir y sentí como poco a poco perdía protagonismo en su vida, poco a poco él la estaba arrancando de mi lado y me estaba arrancando el corazón, en poco tiempo Natasha se volvería monotemática, que Kevin esto, que Kevin lo otro, sentí que lentamente él tomaba el lugar que yo deseaba tener, un lugar que nunca sería mío, mi muro de face estaba lleno de selfies de Natasha y el muro de Natasha se poblaba cada vez con más fotos de su nuevo amante, era duro dormirse sufriendo, apretando los párpados para dejar correr las lágrimas en un mar de silencio… Una tarde ella llegó un poco dolorida, me sorprendió, se había hecho un tatuaje que partía en su pecho izquierdo, bajaba por todo su costado, por su cadera, por su muslo, terminando en su tobillo, eran delgadas líneas simulando una enredadera, con detalles de pequeñas flores Te gusta? fue idea de Kevin! qué te parece? Kevin, maldito Kevin, ni siquiera me había consultado… Sentí el frío acero de la hoja del puñal clavarse lentamente en mi corazón cuando me decía que habían decidido abandonar los estudios e irse a vivir juntos, a formar una familia, a forjar un futuro, a esa altura muchas veces me mostraba poco tolerante con ella, agresiva, odiosa, la relación parecía enfriarse, pero que podía hacer, quería que fuese feliz, pero que había de mí? me había enamorado de la persona equivocada... Mi tiempo se agotaba, no me quedaban muchas oportunidades, esa noche marcaría el quiebre, habíamos quedado en ir a un canto bar, ya habíamos ido un par de veces, un pequeño bodegón donde no entraban más de veinte personas, Natasha me había confesado que quería estar brillante esa noche, que como su ‘íntima amiga’ la ayudara, porque luego irían a hacer el amor y estaba dispuesta a regalarle su último y más preciado tesoro, si virginidad anal… Se había bañado, se había depilado, se había peinado, iba de un lado a otro como histérica, pasando por mi vista una y otra vez, completamente desnuda, yo solo suspiraba… Natasha se puso una tanga blanca casi invisible, apenas tapaba su lampiño pubis, perdiéndose entre sus nalgas, sacó cola apuntando para mi lado y preguntó pícaramente: Le gustará? Respondí con una sonrisa, como no iba a gustarle… Se puso luego un ajustadísimo vestido straplees en un delicada licra ocre, tan pero tan corto que estaba al límite del precipicio, si lo levantaba un poco se le asomaban los glúteos, si lo bajaba un poco se le escapaban los pechos. Se calzó los zapatos que se había comprado para esa noche, tenían unos finos tacos de veinte centímetros, no sé cómo diablos no se rompía un pie, pero que elegantes le quedaban! Como estilizaban sus piernas!. Se aseguró que todo estuviera bien, su maquillaje, sus largas uñas, sus aros, todo en ella estaba perfecto. Ya en el lugar Kevin y ella estaban acaramelados en la barra, había algunos chicos más, compañeros de estudios, todos se divertían, todos menos yo… Natasha estaba sentada en un alto taburete, con su trasero rebalsando por todos lados, con las piernas cruzadas, haciendo lo imposible para no quedar desnuda, él estaba parado a su lado, hablándole al oído y ella sonreía jocosamente, seguramente por las cosas sucias que le decía… Cada tanto se besaban, se acariciaban llevando las manos más allá de lo permitido, pedí un wiski, ante la desconcertada mirada del barman, lo bebí casi sin respirar, me pareció asqueroso… De pronto los chicos pidieron que Kevin subiera a cantar y ella quedó sola, supe que era mi momento, la miré con deseo, era perfecta, las luz de los faros esquivando sus rubios cabellos, sus uñas pintadas, sus ojos de gata, sus muslos macizos, sus alhajas, terminé mi segundo vaso de alcohol… Voy a su encuentro, la sorprendo, me mira sin entender, la miro desafiante, hay gente en el lugar, no me importa, tomo sus piernas y las separo, el vestido corto me permite ver su hermosa concha tapada por la blanca tanga, me arrodillo a sus pies, me cuelo al medio, ella no quiere, me rechaza avergonzada, pero no puede, es una locura, siento su vergüenza, beso el calado de su prenda íntima, siento su aroma a mujer, nuestros compañeros se transforman en espectadores de lujo, alguno intenta intervenir pero como una perra rabiosa enseño mis dientes, nadie se meterá con nosotras, no lo permitiré. Natasha no sale de su estupor, está a mitad del río, no sabe si entregarse ante la muchedumbre o desprenderme de su lado, no dejo de insistir, tengo mis manos en sus muslos, poco a poco se deja invadir, la siento aflojar sus piernas, las va separando, se deja llevar, acomoda más adelante su trasero de manera de dejar su sexo a mi alcance. Corro su bombacha, al fin serás mía, sus labios depilados, suaves, los beso, se sienten tan bien, tan ricos, mi lengua va por su canal, su miel se mezcla con mi saliva, está exquisita, su botón está hinchado, apoyo mis labios en él, lo acaricio, lo recorro en círculos, una y otra vez, me encanta, si tan solo hubiera imaginado como lo deseaba, la acaricio con mis dedos, su túnel se abre, introduzco índice y mayor al mismo tiempo, está empapada en jugos, acaricio rítmicamente el interior de su concha, creo tocar la puerta de su útero, levanto la vista, está entregada, con sus ojos cerrados, su boca abierta, jadeo, sus pezones se muestran duros bajo la tela, tomo el vestido con mi mano libre, tiro hacia abajo, no es difícil, su tetas parece explotar al ser liberadas, la luz de la noche se refleja en ellas, Natasha comienza a acariciárselas, sus pezones están afilados, se los toca, los estira, los aprieta entre sus dedos, observo al auditorio, todos son testigos, en silencio, incrédulos de ver lo que ven, ha
La tía y sus fantasías 1
Relato pedido por vos, la que no quiere salir de mis sueños.. Antes de irnos de vacaciones a la costa fui a lo de la tía de mi pareja a buscar una sombrilla que nos iba a prestar. Llegué temprano, mi pareja estaba avisada que me quedaba a comer y que le iba a cortar el pasto. Llegué sobre las 10 y la encuentro en el jardín culo para arriba en bikini, trabajando en sus plantas. Me acerque sin hacer ruido y la tomé con una mano x el cuello y la otra por su estómago. Quizo gritar pero le dije, no te asustes tía no voy a hacer nada q no quieras. Me puteo en mil idiomas y después nos reímos. Entramos tomados de la mano. Me sento en el sillón y dijo que tenía hambre, q no había desayunado. Entendí al toque y me baje el pantalón. La tía empezo a chuparmela mientras jugaba con su concha. Estaba por acabar y me dice banca, trae una taza y me dice: lo ví en un vídeo porno. Me cagué de risa xq no tiene pinta de ver esos videos. Acabe mucho q tenía guardado, y se tomó el café con mi leche, de las cosas más guarras q ví. Para mí sorpresa cortamos ahí. Me trajo la sombrilla y me mandó a guardarla al auto. Estaba en eso cuando la veo salir con un vestido y una canasta. Le pregunto a dónde va y me responde "Vamos". Fuimos a almorzar a una plazita dónde hay muchos árboles que dan reparo y que a esa hora no es concurrida. Ya veía la intención y tenía la pija dura de pensar lo q se venía. Llegamos, comimos y con mi mano empecé a acariciar sus piernas. Masajee sus pies mientras ella me miraba pícara y se acariciaba las tetas, siempre mirando para todos lados por si venía alguien. Me hizo sentar contra el árbol y me empezó a chupar con fuerza, me pedía la leche pero había acabado hacia un rato. Entonces dándome la espalda me dice: métela en el culo q la concha la tengo llena.....uuuufff imaginé q tenía uno de sus juguetes. Despacio y precio dedeo se la metí y viendo q no había nadie comencé a cogerla. Sus pechos se bamboleaban y su culo apretaba mucho. Con mi mano tome su juguete, era una bala según ella con distintas velocidades y era a control remoto. Se lo pedí e iba intercalando las velocidades mientras la culeaba. Estábamos en trance y no vimos que una parejita paso y nos miro un rato y se fueron riendo. Si, nos cortaron el mambo. Así que nos fuimos a la casa y le pedí q me muestre todo lo q tenía para jugar. Lo primero q hice fue tomar un pañuelo y venderle los ojos. Le gustó y me dijo q tenía permiso de abusar de ella. Mis ratones a mil, la puse en cuatro y de forma brusca la ate con una soga de las muñecas hasta sus piernas, no podía moverse y me decía : aayy noo, q me vas a hacer. Entendiendo el juego le pegue un chirlo en el culo q le hizo erizar la piel. Le chupe bien el culo mientras dedeaba su concha y una vez dilatado le metí la bala y lo puse suave. Fui a buscar su celu y saque muchas fotos mientras le decía las cosas q se me ocurrían hacerle. Estaba por cogerla cuando me suena el celu. Atiendo y era mi pareja. Le dije q estaba juntando el pasto y me pidió si podía ir a buscar a su hermano q se había desmayado en la calle por ahí cerca. Maldiciendo le dije a la tía. Quédate así q ya vuelvo, se quizo levantar mientras preguntaba q paso y le metí un muy fuerte chirlo q la hizo callar. Lo siguiente fue decirme: si amo. Cosa q me descolocó de entrada, tarde en centrarme en lo q tenía q hacer. Acaricié su espalda y le pregunté q juguete quería en su concha. Me pidió uno blanco, lo lubrique y se lo metí. Vuelvo en 25', que era mentira porque iba a tardar maximo10 en llevar al pibe hasta la casa y volver. Volví y la encuentro gimiendo, no podía creer lo mojada q estaba la cama. Me acerque despacio y comencé a besar su espalda, su cola, piernas y pies. Mientras gemia más fuerte. Le saque la bala del culo y la penetre. La cogí duro, ella ya gritaba y me pedía la leche adentro. Hasta que me fui dentro y seguidamente la desate. Me abrazo y beso con pasión. Me dió las gracias x cumplir tan bien su fantasía sin q se lo pida. Nos bañamos juntos, y mientras le enjabonaba la cola le fui chupando la concha. Me decía q pare por favor q no daba más. Acabo y como le temblaban las piernas como a alguien q conozco (si, vos. Contale a la gente q te escucha) la saqué a upa y la lleve a la cama. Le dije q me deje vestirla, le puse una tanga negra transparente y un camisolin negro de seda q le queda divino. Mientras se relaja y a punto de dormir me beso y me dijo que me esperaba desp de mis vacaciones para cumplir más fantasías. A los dos días, manejando rumbo a la costa y mientras todos dormían me llegó un mensaje que decía: sobri de mi corazón gracias x las fotos y el momento. Te espero y disfruta las vacaciones. Ojalá si sobri no te coja así me traes mucha lechita. En ese momento bloquee el celu x temor a q me vean y al levantar la cabeza no pude más q sonreír. Iba pasando x San Clemente....
La vecina de enfrente
Dentro de mis experiencias, siempre me ha gustado destacar la que me ocurrió con la vecina de enfrente del edificio donde vivo. Notaba en su mirada que desde hacía tiempo yo le gustaba, y ni corto ni perezoso, un día en el ascensor le pedí su número de teléfono. Aquello era el inicio de una aventura. Hacia unos cuantos meses que había roto con mi novia, con la cual llegue a estar saliendo cerca de cinco años. Una relación con altibajos que un día, tras una discusión, decidí dar por terminada. Tenía 24 años, una sola chica conocida en mis experiencias sexuales y mucho por descubrir. Así pues, volví a ponerme a rodar en el mercado del amor y el sexo, del cual solo había tenido experiencia con mi ex. Durante esos cinco años llegamos a hacer de todo dentro de lo que se entiende por “normal” en una relación heterosexual: besos, sexo oral, penetración vaginal, penetración anal, etc… Siempre consideré esta relación amorosa como bastante buena dentro del entorno sexual pese al inconveniente relativo que suponía el grosor de mi pene, el cual le producía cierto dolor en las primeras embestidas y el cual la dejaba el coño bastante escocido tras el acto. Como iba diciendo, tras esto, me tire cerca de unos cuantos meses sin probar “cacho”. Muchas veces quedaba con mi ex para ver que tal nos iba y terminábamos follando como locos hasta que ya un día me dijo “nunca más”. Mis ansias de sexo, que siempre fueron muchas, me tuvieron masturbándome todos los días durante meses dado que nunca he sido bueno ligando ni tampoco tenía a nadie detrás con quien quemar mis ansias de coño caliente. Pero todo esto cambió el día que conocí a la hija de la vecina de enfrente. Vivo en una ciudad pequeña, en un edificio al que me trasladé hace unos años y donde el contacto con los vecinos era más bien poco porque siempre he ido a lo mío. A la hija de la vecina de enfrente la había visto muy poco y más bien de refilón. En otras palabras… que nunca me había fijado en ella hasta que un día llamó a mi puerta su madre. Esta iba acompañada de la susodicha carpeta y bolígrafo en mano: - Hola Romeo ¿qué tal estas? ¿Estás muy ocupado? - me soltó. - No, que va.- Con cara desinteresada total. Es una vecina que realmente nunca me ha caído bien porque siempre me ha parecido muy cotilla y pesada.- Dime ¿Qué querías? - Veras, esta es mi hija, Verónica. Mmm, Verónica, eh. Ahora sí que pude contemplarla de arriba a abajo. Morena de piel, cabello largo y castaño, ojos marrones, sonrisa traviesa, un poco rellenita sin llegar a estar gorda… y la joya de la corona: unos pechos enormes. Me preguntaba si entrarían en la palma de mi mano. Ésta vestía como la típica chica de 21 años salida de una discoteca y con pendientes de aro. No obstante, la chica era guapa y me empezó a dar morbo. - Ah hola, yo soy Romeo.- me acerqué a ella y nos dimos dos besos. Ella sonrió y me espeto un “hola” un tanto avergonzada. - Veras, Romeo. Mi hija está estudiando enfermería y le han mandado hacer un trabajo que consiste en recolectar datos en la zona donde vive para saber el índice de diabéticos que hay por aquí. Es un test muy sencillo… Ella no se atrevía a llamar a la gente y la estoy animando, y como tú eres muy simpático, seguro que no te niegas a contestar ¿a qué no? Mi cara era un poco incrédula, pues daba por hecho que una chica de esa edad ya debería valerse por ella misma para salir de esta clase de apuros… pero se lo perdone, ya que estaba buena y me interesaba conocerla un poco más. - Claro que no, sin problema. - A, pues muy bien. Gracias Romeo. Yo me tengo que ir. Aquí te dejo con ella. - Ok, vale. No se preocupe.- La madre cogió el ascensor y se largó, dejándonos a los dos solos delante de la puerta de mi casa, entreabierta. - Bueno Verónica, pues tú me dirás.- lanzándole una sonrisa de complicidad. - Ya lo siento. Es que me daba un poco de vergüenza. - Nada, mujer. No te preocupes, venga dime. Verónica comenzó a lanzarme una ristra de preguntas comunes sobre mi edad, donde había nacido, donde vivía, donde trabajaba, etc… - Ey, ahora ya sabes muchas cosas de mí, eh. Jajajaja.- reíamos los dos. - Pues ya, jajaja. Con esto ya está hecho. Espero que no te haya molestado mucho.- mientras su mirada se clavaba profundamente en la mía sin dejar de sonreír, como una chica traviesa. Es ahí cuando empecé a pensar que le había gustado. - Sin problema. No te apures, jejeje. Oye, ¿llevas mucho viviendo aquí? - Si, hace unas semanas. Antes vivía con mi padre, pero ahora me he venido aquí. - Ahhh, así que te veía tan poco. Bueno, ahora ya se algo de ti, jajaja. - Si, jajaja. - Oye, pues nada, a ver si coincidimos más por aquí. - Jajaja, vale, vale. Sin más, nos despedimos con dos besos y cerré la puerta. Me había fijado en cómo me había mirado y me dio una corazonada. O era una chica maja, o sencillamente tenía ganas de conocerme más a fondo. La chica me había atraído, estaba bastante bien, y hacía meses que no tenía nada con nadie. Tal vez esta era con la que volver a descargar el potencial guardado tras la ruptura con mi ex. Los días iban pasando y alguna que otra vez coincidíamos en el portal o en el ascensor del edificio. Siempre nos saludábamos con una sonrisa de complicidad y una mirada de querer comernos el uno al otro. Como no las tenía todas conmigo, pues soy precavido y algo vergonzoso, nunca me lanzaba a algo más, hasta que un día dejé mi moto aparcada en frente del portal. Estaba tomándome un café y asomado a la ventana donde pude ver como Verónica se acercaba con una barra de pan camino de su casa. Al pasar al lado de mi motocicleta, esta se quedó mirándola embobada. Sabía que era mía, y comprobé como acercaba una mano para acariciarla. Pensé que a esta chica no había duda de que le atraía y corto ni perezoso salí de casa y me metí en el ascensor con intención de cruzarme con ella. Y así fue. Cuando se abrieron las puertas me topé con Verónica: - Ey, ¿qué tal? - le dije sonriendo. - ¡Ah, hola! Que susto, jajaja. Bien, bien, jeje, aquí me ves, que vengo de coger el pan. - Je, ya hay hambre, eh. - Pues sí, a ver si comemos de una vez, que he desayunado pronto y no aguanto más ¿tú que te cuentas? - Pues nada, lo mismo que tú. Que iba derecho a coger el pan. Por cierto, te veo muy guapa, eh.- mientras le giñaba un ojo. - Como se nota que estamos ya en verano. Ese moreno de piel te queda genial. Verónica se puso roja, pero no dejo de sonreír e incluso más todavía en cuanto oyó el cumplido. - Gracias. Pero tú sí que estas guapo, eh, jiji. - Nada, anda, no exageres. Por cierto… a ver si me pasas tu número de móvil y quedamos un día a tomar un café ¿no? Me caes bien y seguro que nos echamos unas risas, jeje.- aquí le había lanzado el arsenal sin pensármelo. El que arriesga triunfa, y si no, al menos sale de dudas. - Ah, pues si… ¿Por qué no? jiji. -Wow, no me lo podía creer. Había picado.- Apunta, es el 696… - Ok, apuntado queda, jeje. Una tarde quedamos y nos tomamos unas cañas ¿vale? - Jeje, vale. Cuando quieras. –mientras me guiñaba un ojo y me lanzaba una sonrisa cómplice. Lo cierto es que me había resultado más fácil de lo esperado. Por mi cabeza habían rondado veinte mil posibilidades al hacerle esa pregunta, pero al final salió la buena, la que deseaban oír mis oídos. Esta era la mía. Pasaron los días y yo me encontraba un tanto nervioso por la situación. No quería cagarla, tenía ganas de que pasase algo con Verónica, y los nervios en el estómago me hundían la valentía. Un día, tras salir a descansar en el curro, se me pasó por la cabeza llamarla. Me encontraba muy seguro de mí mismo y esa tarde podía ser idea para quedar con ella. Así que cogí el móvil y le llame. Después de unos cuantos sonidos de espera, por fin cogió el móvil: - ¿Si? - Hola, Verónica. Soy Romeo, ¿Qué tal? - Ah, Romeo, jeje. Bien, muy bien ¿Y tú? ¿Qué tal estas? - Pues aquí ando, en el curro, descansando un poco. Estaba aquí pensando en mis cosas y me he acordado de ti. - ¿Ah, sí? ¿Y eso? - Pues ya ves… que hace días que no nos cruzamos por el portal y me ha picado la curiosidad por saber que era de ti. - Ah, jajaja. Pues aquí ando, guapo, jaja, estudiando un poco. - Bueno, eso está genial. Hay que labrarse un futuro. - Ni que lo jures. A ver si término de una vez, que menudo agobio tengo encima. - Ah, pues mira. Si quieres despejarte un poco ¿Qué te parece si quedamos cuando salga de trabajar y nos tomamos algo? Así desconectas, que seguro que falta te hace. - Mmm, bueno, pues no estaría mal… Vale, por mi bien. ¿Cómo quedamos? - Jeje, bien, pues podemos quedar en la cafetería que está en la costa del aeropuerto ¿sabes dónde te digo, no? - Si, si, claro ¿a qué hora quedamos si tal? - Pues a mí me vendría bien a eso de las 19:30 ¿Qué te parece? - Genial. A esa hora me paso por allí. - Ok, pues allí nos vemos, jeje. - Ok, pues lo dicho. Luego nos vemos. Besos. - Venga, besos. –y colgó. La cosa estaba yendo genial, en parte no me lo podía creer, pero si… aquello era real. Esa tía estaba interesada en quedar y quien sabe cómo podía quedar la cosa. Entre otra vez dentro de la oficina y me dispuse a terminar el trabajo que tenía entre manos. No dejaba de dar vueltas al asunto. En cuanto saliese de allí me iba a encontrar con Verónica, mi vecina, la chica guapa de las tetas grandes. Me daba bastante morbo la situación ¿Qué podría pasar? Miraba el reloj nervioso una y otra vez, hasta que por fin dieron las 19:00 para salir de allí escopetado. Los compañeros de trabajo no sabían que me pasaba ni por qué me había ido corriendo como el viento sin apenas despedirme de nadie. Fui andando a paso acelerado entre callejuelas hasta que por fin me subí al coche, arranque y desaparecí dirección la costa, en la cafetería donde habíamos quedado. Una vez llegué, coincidencia o no, aparque y al lado mío llego otro coche aparcando a la par: era ella. Salimos a la vez de nuestros respectivos coches y nos saludamos: - Ey, hola. Jajaja, hemos llegado a la vez.- le comente. - Ya, jaja, que casualidad. Somos puntuales, eh, jajaja. - Ya te digo. Pues nada, ya estamos aquí ¿Vamos dentro y pedimos algo? - Claro. Vamos. Verónica se presentó con un vestido de verano blanco, holgado, con tirantes que tenía una falda muy corta que dejaba entre ver unas magníficas piernas torneadas al sol. Sus pechos, ya grandes de por sí, parecía que iban a estallar en cualquier momento, pues a la chiquilla le encantaba que el escote quedase bien apretado. Como dicen por aquí, no eran tetas, si no berzas. Estábamos en pleno julio y el tiempo acompañaba. Nos metimos dentro de la cafetería y el barman nos atendió. Un café con leche para ella. Una caña para mí. Una vez servidor, agarramos nuestras consumiciones y salimos a la terraza. Esta está rodeada de árboles de un parque próximo y tiene la peculiaridad de estar al lado del mar y tener vistas al aeropuerto por uno de sus lados. Nos sentamos y comenzamos a charlar un poco sobre nosotros. - Y dime, Vero ¿Cuánto llevas estudiando lo de enfermería? - Pues un tiempo. En realidad es un módulo profesional. - Ah, pensé que era una carrera o algo. Jajaja, como ando. - No, que va, jeje. Es un módulo y ya le estoy terminando. A ver si empiezo el siguiente curso las practicas. Tengo unas ganas de trabajar que no veas. - Pues sí, no me extraña. Teniendo curro te independizas y a vivir la vida. Yo sigo con mis padres, pero en cuanto tenga ahorrado algo, me marcho. - Si, eso sería lo ideal. Vivir sola sin que nadie este incordiándome. No aguanto a mi madre. Es muy pesada. - Si, supongo que como todas. Jajaja. Seguimos hablando de banalidades, conociéndonos un poco, nuestros gustos, etc… Lo cierto es que no teníamos nada que ver. Mientras ella era la típica chica que se pasaba el día viendo la televisión y sus programas tontos, a mí me interesaban otras cosas más culturales. No le di más importancia porque mi objetivo era acabar fallándomela de alguna manera. Me ponía cardiaco, sobre todo cada vez que me sonreía. Además era de esas tías que en seguida te cogen del brazo,
Enfiestada por hermanos y más..
Como todos los relatos estan basados en mis fantasías. Estaba en la casa de unos amigos de mi novio, los cuales eran hermanos. En un momento mi novio se fue al baño y me quede con ellos sola y aprovecharon la situación y me agarraron, me ataron las manos y me hicieron arrodillar, pronto me encontre entre dos pijas muy gruesas, largas y duras frente a mi rostro. Me metieron sus pijas en la boca y empezaron cojerme por ahí. -¿Te gusta chupar de a dos pijas puta? No podia responder por tener la boca llena de pija. Por largo rato chupe las pijas, me ordenaron que me levantara, uno comenzó a acariciarme las tetas, mientras el otro mi culo. Mientras uno me agarraba por los cabellos, haciendo que volviera a ocuparme de su verga con la boca, el otro con total impunidad me penetró violentamente justo en el momento q mi novio estaba volviendo, yo no lo veia porque estaba de espaldas, el que me cojia por la concha arremetía una y otra vez con fuerza, incrementaba a cada empujón la fuerza del impacto. Mis caderas respondían a las penetraciones con movimientos continuos, los temblores me hicieron perder el ritmo y mientras una pija entraba una y otra vez por la concha y boca. Era un juguete en manos de unos hermanos, me recostaton de espaldas sobre la mesa, uno se coloco entre mis piernas, me sostuvo de la cintura y me penetró tan violentamente como su hermano anteriormente, me embestía una y otra vez con más fuerza que su hermano haciendome gritar justo en el momento que el otro me la mete en la boca. El que me cojia por la concha me levantó en brazos, quedando más empalada que antes, yo ya sin fuerzas y dolorida, su pija se me clavaba hasta las entrañas. El otro se coloco por atras y me la metio tambien por ahí haciendo una doble vaginal y desvaneciendome del dolor. -Que buena puta que tenes amigo, da gusto cojerla. Le decian a mi novio aprovechando que yo estaba inconciente. Luego de un buen rato los hermanos comenzaron a descargar su corrida llenandome. Me dejaron tirada en el sofa esperando que despertara, cuando lo hice tenia a los hermanos nuevamente violandome ambos por la concha salvo que esta vez se sumaba mi novio que me cojia por la boca, asi estuvieron un buen rato, luego llego el padre y tio de los hermanos que al ver lo que pasaba tambien querían participar y también me violaron, sus pijas eran más descomunales que la de los hermanos, al momento de la doble vaginal por más dilatado que estaba me super dolio. Asi fui compartida entre varios, elegidos por mis cuatro violadores y mi novio. Desde entonces me habia convertido en su puta
Te hice recordae un trío que no sabemos como empezó
No se como llegamos a esta situación pero cusndo me di cuenta yo estaba sentado en la cama recostado contra la cabecera y vos y ella estaban a los pies de la cama, besandosé apasionadamente. Las manos de ambas recorrían con desesperación sus cuerpos, como si les costara aguantarse las ganas de acariciarse. O como si se hubieran aguantado las ganas de hacerlo durante mucho tiempo. Estaban las dos a medio desvestir. En tanha y con las remeras puestas. El beso, cada vez más apasionado. Sus manos apretaban tus nalgas mientras te presionaba contra ella. Tus manos la tomaban del cuello como si mo quisieras que se alejara. Yo, solo en boxer, contemplaba desde la otra punta de la cama ese mágico momento. De repente ella se separó. Te giró de forma brusca y quedaste de frente a mi. Ella desde atrás comenzó a besarte el cuello mientras sus menos se colaban bajontu remera. Vos levantabas la cabeza como dejando el cuello lo más expuesto posible para que ella mordiera cada centímetro. Sus manos levantaron tu remera hasta sacaralam y mientras bajabas los brazos desabrochó tu corpiño dejando completamente libres tus tetas. Volvió a concentrarse en tu cuello mientras sus manos recorrían tu vientre y subían hasta llegar a acariciar tus tetas, para después pellizcar tus pezones. Cada pellizco iba acompañado de un mordisco en tu cuello, y se un gemido casi silencioso que dejabas escapar. Fueron algunos minutos contemplando esa escena hasta que te giraste y avanzaste vos sacándole la remera. Sus tetas se liberaron y quedaron a tu mercede. Te agachastes un poco para darle unos mordiscos a sus pezones mientras tus manos bajaban lo único que le quedaba puesto. Cuando estaba completamente desnuda la llevaste a la cama. Te termimaste de desnudar mientras ella se acomodaba quedando a mi lado. Le separaste las piernas y ti lengua comenzó a jugar en su concha. To me acerqué a sus pezones y comencé a morderlos como lo habías hecho vos antes. Ella gemia con cada caricia de tu lengua mientras tus dedos también hacían su juego. Pude sentir que su mano comenzaba a acariciar mi pija ya bastante dura. Me incorporé y ella la sacó y buscó con su boca para empezar a recorrerla de apoco. Vos empezabas a acelerar el ritmo. Sus gemidos se hacía más frecuentes. Me dejó para concentrarse en el placer que sentía. Sus manos em ti cabeza te empujaban contra ella. Te vi en el borde de la cama arrodillada y no lo dude. Me paré atrás tuyo y comencé a metertela de a poco, pero bien profundo. Cada empujon era un gemido que te haciá dejar por un segundonsu concha. Sua gemidos eran cada vez más intensos. Tu lengua se aceleraba mientras yo seguí enntrando bien profundo para que lo disfrutaras. Su respiración se aceleró. Sus manos apretaron la sábana. Su cuerpo se contorneo y soltó un fuerte gemido mientras se sentaba en medio de un orgasmo intenso. Dejaste de jugar con tu lengua para concentrarte en disffutar. Empecé a acelerae mientras más gemias. Ella seguín frente a vos, desnuda y abierta mirando como empezabas a acelerar tu respiración y te aferrabas a la sábana. Te sentí temblar y en ese momento exploté. Explotamos. Los dos mientras bajaba la intensidad de los movimientos pero me movía para descargar hasta la última gota de placer adentro tuyo. Caímos rendidos en la cama. Nos miramos los tres. Reímos en silencio. La habíamos pasado bien, pero los tres queríamos un poco más.
Sin bragas en la oficina
(modelo de la foto Isis Love) Hola me llamo Abigail, tengo28 años e intento abrirme paso en el mundo laboral, estudié Lic. en administración y comencé a mandar currículos a las empresas de mi ciudad, vengo de familia de nivel socioeconómico medio, así que en la universidad trabajaba y estudiaba para ayudar a mis padres, tengo dos hermanos siendo yo la mayor, ellos aún estudian en la prepa y uno en la universidad, Santiago de 17 y Diego de 21. Sali de mi casa hace dos años para estar más cerca del trabajo y para tener más independencia, rento un departamento cerca del centro de la cuidad, comparto la renta con una compañera que con el tiempo se ha hecho mi amiga se llama Alejandra, ella es Lic. en derecho y anda corriendo todo el tiempo, tiene 29 y es de complexión media con un ligero sobrepeso, pero eso hace que tenga un trasero de antojo con ganas de darle unas nalgadas -que lo he hecho jugando pero es otra cosa- es de cabello lacio y unos senos enormes, de estatura promedio un poco más alta que yo, tenemos horarios de trabajo distinto pero casi siempre cenamos las dos, y hacemos de todo, ver pelis salir al cine, alguna vez me ha sorprendido en la ducha o yo a ella momento en el cual puedo observar su linda piel y esos senos enormes, cualquiera podría pensar que somos pareja pero no, ella tiene su novio, que me cae mal por cierto, me da mala espina. Yo mido 1.65, ni alta ni baja, aunque en mi trabajo la mayoría son altas y además usan tacones entonces me quedo chaparrita a lado de ellas, piel clara, además soy delgada y mis senos de tamaño normal, bueno está bien un poco menos del tamaño normal, uso lentes de armazón delgado aunque el grueso esta de moda, lo prefiero así, mi cabello no es ni chino ni lacio, es quebrado, casi todos los días me lo alacio aunque eso me lo maltrata, odio mi cabello, mis ojos son cafés claros y me considero bonita, en la universidad muchos chicos me invitaban a salir pero siempre me concentre en los estudios, por ultimo mi culo pequeño pero respingón y firme, soy inmune a la gravedad todavía, además que me gusta correr todas las mañanas al parque, -si, mi suelo no me alcanza para el gym- pero bueno todo un paso a la vez. En la empresa donde estoy, llevo 6 meses y he subido de puesto por la experiencia que ya traía de las otras empresas en donde he estado, además de mi dedicación, esfuerzo y empeño para hacer mis actividades. Hablare del tema que me trajo a esa situación tan incomoda, pero antes comentaré un poco el contexto de mi situación sexual, tuve un novio anduvimos un año y termine hace dos años, fue un compañero de trabajo y fue muy mala experiencia, era muy posesivo y celoso yal final quien me engaño fue él, así que fui al psicólogo y me dedique a trabajar en mí, así que no he tenido otras relaciones y no he aceptado invitaciones de compañeros del trabajo actualmente, pero eso no significa que no me masturbe de vez en cuando, me gusta mucho leer libros eróticos y disfruto mucho el tocarme, en mi departamento espero a que Alejandra se duerma y después hago lo mío y duermo de lo mejor. Aunque creo que últimamente lo hago más seguido y por alguna razón miro a las mujeres en la calle y compañeras de trabajo sobre todo y no puedo evitar verle las piernas o su escote y más dela de mi jefa que es gerente del departamento en donde estoy y la otra gerente, son unas diosas. Mi jefa no sé su edad, pero debe andar en los 38 a 42, no le doy más, se llama Angelica, es rubia natural,1.75 unas piernas largas y divinas, un culo en forma de corazón cuando la miras de espaldas, unos senos que demandan la mirada de los hombres que laboran en la empresa, es de infarto esa mujer, y tiene un carácter muy amable y risueño, es la jefa perfecta, la más hermosa y elegante de la empresa, pero ella no es mi preocupación ni mi causa de estrés, si no la otra gerente. Laura, edad 40 tal vez 45, no lo sé y no me interesa saberlo, cabello negro y lacio, tez blanca, alta muy alta, diría que su belleza compite con Angelica, solo que ella usa lentes, son casi de la misma estatura, pero lo que tiene de bonita lo tiene de mal carácter, un genio de los mil demonios, excesivamente perfeccionista, sus asistentes renuncian después de un mes o menos, tiene una voz demandante e incluso cruel, estoy hablando más de su personalidad pero es lo primero que salta a la vista, una mujer fuerte y dominante, es un tren para trabajar llega antes que los demás y se va al último. Una vez a la semana tengo que ir a su gran oficina a que revise el plan de proyecto y nos autorice a seguir con los objetivos, es mi momento de mayor estrés, una vez me regaño y casi salí llorando, fue mi primera vez que presente el informe y no sabía como debía ser y en lugar de orientarme descargó conmigo su enojo de la semana fue un viernes lo recuerdo, pero fue la última vez, las demás veces me enfocaba en hacerlo del modo que ella lo aceptara, era un miedo que había creado en mí. Hoy era un viernes, un día anterior tuvo una junta y no pude entregárselo y que me firmara de recibido, entonces llegue temprano como acostumbro y al notar que ella ya estaba en su oficina mandé un correo preguntando a qué hora podía pasar a verla para el informe, a lo que me contesto en menos de un minuto que pasara en cuanto yo pudiera. Sali corriendo al baño, me mire al espejo retoque mi cabello, mi ropa, llevaba una falda lila, casi siempre las usaba a la rodilla, y zapatos de piso, no suelo usar zapatillas, me cansan mucho, y una blusa blanca con lila, después de haberme retocado, me dirigí a mi oficina tome el informe y se lleve, toque la puerta, escuche su voz de trueno, -Pasa Abigail -Buenos días Licenciada, le traigo- apenas iba a terminar la frase y me interrumpió -Déjalo en el escritorio, dame un minuto en lo que envío un correo- y no despegó su vista de la pantalla. Siéntate- me dijo- en lo que reviso el informe, esta vez hay detalles en los que quiero mas prisa de su departamento para tenerlo antes de fin de mes, Angelica está enterada- tomando el documento mientras yo me sentaba y miraba hacia el piso evadiendo su mirada y esperando que terminara de revisarlo y me dijera que estaba bien para largarme de ahí y continuar con mi día, salir temprano y terminar con mi semana feliz dela vida, ¡además es quincena! quiero llegar y desvelarme viendo series con Ale y comer frituras. En esto veo que sus piernas están cruzadas, lleva un traje gris, falda gris y blusa negra que se le ven divinas, ropa de marca pienso yo, la falda a media pierna y usa medias negras, con encaje alcanzo a perseguir, me pregunto si su sujetador también será negro y de encaje, el tiempo sigue su curso, se escucha el reloj marcando los segundos y el ruido del papel al pasar de una página a otra, se recarga en su sillón y muerde el lapicero, se ve hermosa concentrada así. Vuelvo a mirar el piso y ahora veo sus zapatillas y veo como se quita una y juega con ella con su mismo pie, es tan sexi, y no sé porque estoy pensando en ello, en tomar su pie, bajar su media y acariciarlo suavemente, acercarlo a mi cara y besarlo tiernamente, y después algo un poco más atrevido y morderlo, ella sigue jugando con su zapatilla, vuelve a cambiar de hoja y cambia de posición las piernas una encima de la otra y por un instante veo un poco más allá de sus piernas, y mi vista se pierde en esa parte entre sus piernas, esas piernas de infarto, miro un poco su piel a través de su media, la curva detrás del talón, su pantorrilla… ¡por dios! Que estoy pensando, comienzo a sentir un pequeño calor en mi entre pierna, dirijo mi mirada hacia un cuadro de pintura en la pared, pero al hacerlo no estoy segura, pero creo que ella estaba mirándome, y si lo hizo… ¿se dio cuenta que tenia mi vista fija en sus piernas?, intento pensar que solo fue mi imaginación, y me concentro en la noche estrellada de van goh, los tonos de azul, toda una obra de arte, como la mujer sentada enfrente de mí, vuelvo a mirar de reojo sus piernas en eso me interrumpe y me sobresalto. -Listo, solo hare un par de modificaciones, y si todo marcha bien el próximo mes arrancamos el nuevo proyecto- lo comenta en tono serio y no veo ni pizca de alegría por el nuevo proyecto en el cual hay muchas expectativas. -Si licenciada lo comentaré con Angelica- en eso me devuelve los papeles, y sin querer rozo su mano a lo que retiro mi mano rápidamente y mi propia brusquedad me sorprende y me hace soltar el documento y caen en la orilla de la mesa los intento agarrar pero caen al piso después, con la cara roja y diciendo le pido una disculpa me agacho a recogerlos y pero antes de levantarme miro sus piernas y tengo una mejor perspectiva por un par de segundos, me levanto me acomodo los lentes y ella esta vez si que notó que miré sus piernas, le deseo buen día y salgo de su oficina cerrando la puerta lo más despacio posible, mientras la observo y ella ya está tecleando en su computadora mientras toma el teléfono, y cierro la puerta y después doy un gran suspiro, y pienso ¡que nervios estar con ella! ¡pero objetivo cumplido!, pero ese solo era el comienzo de un día que nunca voy a olvidar… Si llegaste hasta aquí, gracias por leerme, es mi primer relato (de muchos), tal vez es algo pasivo el relato, pero créeme que irá de menos a más, si te gustó y quieres comentar algo adelante, voy a leerte, ¡tus comentarios me ayudaran a mejorar! ¡Sígueme para que te enteres cuando publique la segunda parte!
Día de los enamorados
fue un 14 de febrero hace unos años. habíamos planeado ir a un parque con mi novia. es un parque muy grande que tiene varios sectores algunos con mas gente y otros mas solitarios. decidimos ir al lugar mas solitario ya nos gustaba mandarnos manos entre beso y beso. aun eramos vírgenes ambos por lo que estábamos muy calientes. estaba llegando cuando recibo un llamado de ella llamado: -amor donde estas? -estoy viajando bebe y vos? -ay es que se me hizo tarde, así que no te apures mejor nos vemos a las 16hs (una hora mas tarde) -esta bien amor te veo a esa hora. tenia tiempo, así que al llegar compre un ramo de flores y decidí ir a esperarla en un banco. total ya estaba ahí. ya casi llegando veo a lo lejos que ella estaba en ese banco pero con otro chico al lado. ella vestía unas calzas grises muy pero muy apretadas. (siempre que nos veíamos las usaba ya que se facilitaba mas el contacto con su conchita y culo) Me quede parado a lo lejos mirando a ver que pasaba. al principio solo se veía que estaban hablando separados normal. ella se reía mucho con el. desearía saber que hablaban en ese momento. los minutos pasaban y la cosa había cambiado. repentinamente ella se puso de pie se subio la calza casi hasta pasar su ombligo y se sentó en sus piernas. a pesar del calor sentí todo mi cuerpo frío al ver eso. ellos se estaban besando y ella lo abrazaba por encima de sus hombros. quizás en señal de que le gustaba el beso. pasaron unos 10 minutos de besos y ellos dos se pararon y el se la llevo de la mano hacia un lugar "secreto" del parque. donde hay una garita de seguridad de cemento abandonada (lugar que se sabe es usado para ir a petear, culear e incluso se usa como baño) decidí ir y acercarme lo mas posible para ver que estaban planeando. ellos entraron al cuartito y yo me acerque. el lugar esta muy deteriorado por lo que tiene algunos huecos en la pared asi que aproveche para espiar. cuando miro el estaba contra la pared y ella encimada besándolo muy apasionadamente por lo que se escuchaba (sonido de su saliva) el la tenia agarrada del culo con las dos manos apretándoselo como si estuviera amasando. en un momento páran de besarse y el pregunta "y el cornudo de tu novio?" y ella le responde casi sin dejar de besarlo "le dije que venga mas tarde jaja" el dice "bueno le vas a dar besitos con sabor a pija y leche entendiste?" ella responde ya un poco agitada un casi gemido "ajah..." inmediatamente ella se agacha y comienza a desabrocharle el cinturon y el pantalón. se lo baja hasta las rodillas lo mismo con su boxer y comenzo a chuparle la pija. el tipo con los ojos cerrados la agarraba del rodete en su cabeza y la hacia chupar con velocidad. por momentos ella daba arcadas y tenia que parar para respirar. y asi una y otra vez. la accion no duro mucho ya que es peligroso porque podian descubrirlos asi que el la agarro y la puso contra la pared rápidamente. yo creí que se la iba a cojer pero no. simplemente le bajo la calza hasta las rodillas y su ropa interior hasta casi la mitad de sus muslos. y comenzó a pajearse por momentos le frotaba la cabeza de la pija por los labios de la concha de mi novia mientras se besaban frenéticamente. ella con sus manos agarro su ropa interior y la estiro hacia los costados hasta que el largo todo ahi. fue mucha leche (mas dela que yo puedo largar) en su bombachita. ella cuidadosamente se la subió para luego acariciarse por arriba de la tela para que la leche se le pegue aun mas. el le subió la calza a su gusto. y volvió a besarla. "ahora anda a pasar el día con el cornudo pero con mi leche ahí presente sin que el lo sepa" le dijo en tono dominante. ella agitada aun solo asintió con la cabeza. ellos salieron y se fueron. no me vieron ya que estaba atrás de la pared contraria a la salida. llegue a verla, le di las flores y le pregunte porque la demora. a lo que me respondió "no había comido nada y se me hizo tarde hasta que me hice una merienda" le respondí "y que merendaste?" y ella pensando que yo no sabia irónicamente me respondió "comi unas galletitas y me tome la leche" el día termino normal. pero con mi corazón roto.





