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#Vecino

Fotos, gifs y packs de Vecino subidos por la comunidad.

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AaguuspalotesLv1· hace 30 dRelatos

Mí vecina

Me llamo Olga, tengo 40 años en la actualidad, a punto de cumplir 41 este naciente año 2021. Desde que hace ahora, ya más de siete años, conocí a mi nuevo vecino, me gustó mucho. No era nuevo, se había mudado aquí con su nueva esposa después de divorciarse. Había vivido allí en su juventud, pero yo no me acordaba, o era tan pequeña que no lo recordaba. Mis padres me pusieron en antecedentes cuando les pregunté, de manera natural, por aquella pareja. Llevo prácticamente enamorada de José Miguel, desde 2013. ¿Me tomo las cosas con calma, verdad? Somos una familia humilde de clase media. Mi padre ya está jubilado, y se entretiene en algún que otro hobby. Mi madre, desde siempre en casa. Somos una familia normal. Diré que trabajo sin decir en qué, por si este relato es publicado. Soy rubia, delgada y bajita. Sin dejar de ser conservadora, soy progresista. No es una contradicción, En eso coincido con José Miguel, y no es en lo único. Somos almas gemelas. Me gusta la ecología, y miro mucho por el medio ambiente. Le vi serio desde el principio, a distancia tiene gesto algo hosco, aunque cuando empezamos a hablar, le empecé a ver más interesante. En las distancias cortas es agradable, divertido y un buen conversador. Me gustó todo de él. De saludos de cortesía, empezó poco a poco a preguntarme cosas. Soy bastante tímida. Hablando de sexo, aunque en el fondo soy liberal, en la práctica, con mis puntuales parejas sexuales, había sido bastante tradicional. Creo que necesitaba algo más que una relación clásica, y por ello a mi edad, aún no había desarrollado un proyecto de vida sentimental definitivo con nadie. Necesitaba a alguien especial, y con él llegaría a desear tenerlo, aunque jamás creí que se iba a desarrollar de aquella manera. Cuando, después de pasar varios años, en que nos veíamos de vez en cuando en el ascensor, en la calle, en el barrio, o por nuestra pequeña ciudad de provincias, me decidí a mirarle de esa forma especial…, con deseo, entonces me daría cuenta, al devolverme sus especiales miradas, de que le tendría para mí el resto de mi vida, aunque con ciertas matizaciones. Él es muy prudente, aunque con ojos de latino interesante y conquistador. El primer paso lo di yo. Un día introduje un anónimo en su buzón. Le decía que me gustaba mucho y que estaba dispuesta a todo por acostarme con él, que aceptaría todas sus condiciones. El primer paso lo dio su mujer, Verónica. Un día hablamos subiendo el ascensor, y me invitó a tomar un café o una infusión en su casa. Luego me dirían, que supieron desde el primer segundo que el anónimo era mío, pero que deseaban darme cuerda, para generar el máximo incremento de deseo por ambas partes. Él también me deseó desde el principio, según me confesaría días después en la cama. Me quedé de piedra cuando me lo dijeron. Mi rostro enrojeció de inmediato, pero su calidez humana me hizo relajarme hasta límites insospechados. Son tan naturales, que no puedo hablar de ellos nada más que cosas buenas. En unos minutos estábamos los tres hablando como viejos amigos. Los ojos de José Miguel, me miraban con deseo, sin duda. Los míos a él, también. Hablamos con absoluta sinceridad desde el primer segundo. Verónica, enseguida contribuyó a la total relajación del momento. Me cogió de la mano y me llevó a su dormitorio. Era precioso, lleno de detalles decorativos, mariposas en las paredes, cuadros de todo tipo, puntos de luz. Una foto de ambos en el centro de la pared a todo color, flanqueada por dos individuales en blanco y negro. Pusieron música. Encendieron velas y una barrita de incienso. Yo estaba en una nube. Sin saber cómo, estábamos los tres desnudos en la cama. Nunca me he sentido bisexual, pero no me importaba cómo Verónica me empezaba a besar. Yo le devolvía idénticos besos pasionales, aunque tímidamente. Cerré los ojos, cuando José Miguel se aproximaba. Estaba nerviosa ante la inminente sensación de sentirme unida a él. Una tiene esas falsas creencias de penetración rápida y satisfacción vulgar. Ellos eran diferentes. Con ternura me acariciaban, me besaban en todo mi cuerpo, incluso en sitios insospechados... Estaba en una nube de deseo, deseando disfrutar de todo. Pasaron horas antes de sentir cómo mi sexo, fue penetrado con ternura y delicadeza. Aquel enorme pene entró en mí, sintiendo que entraba en mi alma. Hubiese deseado gritar de placer, pero soy muy tímida. Sentirme llena, sentir la tremenda polla de mi vecino dentro de mí, llenaba mi corazón, alma y cuerpo, de un gozo único. Jamás me había sentido así. Mis orgasmos, a cual más intenso, se sucedían, uno tras otro. Cuando sentí en mi interior aquel líquido entrar a presión, y rebotar en el fondo de mi vagina, no pude dejar de sentir golpetazo a golpetazo, los orgasmos más profundos de mi vida. Él lo sintió. Me besó y me abrazó, con una ternura sin igual. Lloré de agradecimiento y placer. Volveríamos a hacer mucho más sexo. Son incansables. Yo también. José Miguel, nos follaba a ambas sin parar, cuando se agotaba, seguía con cientos de juguetes que tenían. Nos hacía correr al unísono, utilizando sus dedos o juguetes a la misma vez. Nos besábamos los tres al mismo tiempo. Nuestras lenguas se cruzaban y disfrutaban. Verónica, hacia el final de aquella e increíble sesión, para dar un descanso al rey de la cama, sacó su último regalo, su succionador, y jugamos con él un buen rato. No parábamos de tener orgasmos sucesivamente, por turnos. Él sonreía al vernos. Yo soy incansable, me he descubierto incansable junto a ellos. Al menos, aquella primera de muchas sesiones, me sentí incansable. Verónica, incluso mucho más. He de reconocerlo. Cuando después de tantas horas de placer, extasiados, estábamos unidos los tres por nuestras manos, sentí cómo Verónica murmuraba en mi oído: -          ¿Querrás ser nuestra amante más veces? -          Sí (Me limité a decir). -          Si quieres, podrás traer a cuantos amigos desees, siempre que sean discretos y que tengan una buena polla. -          ¿Cómo? -          Cuando te apetezca venir sola, podrás venir sola, y si algún día te apetece traer a alguien, lo podrás hacer libremente. Ya lo he comentado con él, deseamos seguir viéndote sola o acompañada. Queremos que seas nuestra amante para siempre, al menos, mientras tú lo desees. Estamos encantados contigo, quizás ambos, enamorados de ti, desde que te vimos por primera vez. Me quedé muda. No sabía que contestar. En ese momento supe, que siempre había querido tener una relación así, una relación precisamente, con ellos dos. Desde aquel maravilloso día, estuvimos juntos para siempre. Las sesiones de sexo se han sucedido con intensidad, cada vez lo pasamos mejor los tres. Ante la insistencia de Verónica, en ocasiones he ido acompañada de algún puntual amante que me he echado, pues ella también tenía derecho a disfrutar. Nuestro amor no está limitado a nosotros tres, aunque somos el eje básico del mismo. Alguna noche me he quedado a dormir con ellos. Él se despierta temprano y empieza a comer nuestros coños, por turnos. A veces hemos estado en la cama todo el día, haciendo un increíble sexo sin parar. Somos incansables los tres. Mi vida está bien como está. Me siento feliz como vivo. Mi vida continúa... Mi trabajo, mi familia y mis amantes, esos vecinos, Él, ambos, me han hecho descubrir mi verdadero proyecto de vida. Queridos amigos, he de terminar. Solo decirles que, lamentablemente, este relato es ficticio, aunque ojalá fuese real. Creo que redactaré un anónimo y se lo meteré a mis vecinos en el buzón. (Ojalá lo hagas Olga, ellos lo están deseando). FIN. Espero que lo hayan disfrutado. Escríbanme. Contestaré a todos los que deseen contarme cualquier cosa, a través de mi correo electrónico. Me encanta compartir de todo, con todo tipo de personas, incluso detalles sobre vida en general, gustos y aficiones, sin que sea que ser necesariamente sobre sexo. Les cuento que uno de mis próximos proyectos, hay varios más, sin más pretensiones que el de hacer disfrutar a los lectores, es un libro que tengo en marcha de título provisional: “Historias reales de cornudos complacientes”. Quiero contarles diez historias reales noveladas con escenas de sexo morboso. Llevo actualmente redactadas en borrador, ocho historias y aún puedo integrar dos historias más si alguno de ustedes, quiere que su experiencia como cornudo o cornuda quedé para la posteridad..., cambiando obviamente nombres y ciudades. Hasta muy pronto.

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Mmaxi1325iuuLv1· hace 60 dRelatos

Relato de cazzu

Bueno soy Mauricio y todo comenzo antes de ir a ver a cazzu en vivo. Me prepare 2 horas antes del show ya que vivia un poco lejos y yo tardo mucho en prepararme. En la ducha me masturbe pensando que iba a ver ese culo en vivo. Saque mi moto y emprendi rumbo. Mientras iba en camino se largo a llover y me comencé a poner nervioso pensando en si se iba a suspender el show. Llegue al predio donde se iba a hacer el show justo a tiempo. Entre, busque mi asiento y comenzo el show. Ver a cazzu moviendo el culo me ponia al palo. Despues de que termino el show toda la gente se comenzo a ir y yo me quede un rato mas sentado esperando a que la lluvia pare un poco para irme. Mientras espero a que la lluvia pare veo para un costado y me doy cuenta de que hay una puerta entre abierta. Yo me acerque pensando que era una salida y me mande por ahi, y me doy cuenta de que es el pasillo de los camerinos. En eso la veo a cazzu caminando ya por irse y le grito M: ¡CAZZUUUUU! -ella se da vuelta y se frena- C:Hola ¿que haces aca? M:disculpa pense que era una salida y me mande ¿nos podemos sacar una foto? C: sisi obvio En eso aprovecho y le toco el culo "sin querer" M: uyy disculpa C: no pasa nada tranquilo Me saco la foto todo bien y le pregunto. M: ¿ahora donde vas? ¿Tenes otro show? C: no, ahora me voy a mi depto ¿y vos? M: estoy esperando a que para un poco la lluvia para irme . C: vivis lejos? M: si. C: ¿queres que te lleve? M: no tranquila no quiero ser una molestia. C: no para nada no sos molestia, dale veni M: bueno La comienzo a seguir viendo como ese culo se movia de un lado para el otro. Solo ver esa imagen me puso la pija dura. Durante el camino a mi casa ibamos escuchando musica y charlando, en un momento cuando frenamos en una semaforo me di cuenta como cazzu me fichaba el bulto, pero no hice ningun comentario sobre eso. Al llegar a mi depto. Le ofrezco pasar. M: queres pasar a tomar algo? C: mmm. Bueno Abro la puerta del edificio, y yo como queria verle el culo me hice el caballero y la deje pasar primero. Yo vivo en un quinto piso y para verle el culo mas tiempo le dije que el ascensor no andaba. Asi que tuvimos que subir por las escaleras ella iba primero y yo atrás fichandole el ojete, ella de vez en cuando se gira y me veia como le miraba el orto y se reia la putita. M: aca es. Ella se frena , le abro la puerta la dejo pasar, paso yo atras y nos sentamos en el sillon. Le ofrecí algo de tomar y nos pusimos a tomar y charlar. Ella un poco pasadita de alcohol me comenzo a besar y yo por supuesto no me resisti ya que era algo que habia soñado desde hace mucho. Beso va beso viene y se me paro el pingo y ella se da cuenta y me lo agarra encima del patalon y me dice. C: linda pija que tenes. M: te gusta putita? C: me encanta (con cara de puta) Despues de ese diálogo me saco la pija y me comenzo a pajear de una manera.... parecia que estaba en el cielo. Entonces le digo. M: chupala putita Y le agarro la cabeza y la hago que me chupe el pingo. Ella solita se lo metia hasta el fondo y yo la agarraba para que se ahoge despues de diez minutos de chuparme la pija no aguantaba mas entonces la agarre la puse en cuatro y le meti toda la pija de una y solto un gemido que seguro lo escucho el vecino. C: hijo de puta despacio!!! Ahhhh! M: que despacio trolita ahora sos mi putita!! C: ay ay ay Mientras le daba en cuatro le pega nalgadas hasta dejarle el orto rojo de tantas nalgadas. M: trolita. Alguna vez te rompieron el orto?? C: no M: entonces hoy es tu dia de suerte putit te voy a dejar sin poder caminar C: ayy enserio me lo vas a romper? M: si puta Entonces comienzo a lubricarle el culo con mi lengua y le meto un dedo para dilatar. Pero no me pude resistir entonces le meti el pingo de una. C: AYYYY HIJO DE MIL PUTA!!!!!!! M: te dije que ibas a ser mi putita jaja. Le comence a romper el orto de manera muy dura, despues de media hora haciendole el orto estoy por acabar, entonces le saco la pija de ojete y le pongo la pija en la boca, para acabarle ahi. La muy puta me comenzo a chupar la pija de una manera muy rapida que casi me saca la cabeza del pingo. Despues de un ratito le acabo en la boca y ella me muestra la lengua mostrando que se la trago toda, despues con su lengua me limpio toda la leche de la punta de la pija y tambien se la tragó. Despues ella se vistio y se fue pero antes de irse me dejo su tanguita para que la recuerde. Al otro dia fui a buscar mi moto al predio y ya no estaba, me la robaron pero valio la pena por cojerme a esa puta de cazzu. Bueno gente este fue mi primer relato espero que me dejen puntos culiados no sean ratones.

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CCarlita_transLv1· hace 60 dRelatos

El portero de la calle Helguera (trans)

En el 88 vivía en Nazca y Tres Arroyos. Cursaba el segundo año de Bachiller en el Instituto Santa Rita, que estaba a diez cuadras. Siempre iba por la calle Argerich derecho hasta Camarones, pero ese día, no sé porqué, decidí ir por Helguera. A las pocas cuadras se larga un chaparrón de esos que parece venirse el cielo abajo, por lo que busqué rápido refugio en la entrada de un edificio, esperando que pase lo peor. -Linda tormenta que se largó- escucho que me dice alguien a mis espaldas. Me doy la vuelta y lo veo, parado en la puerta, con una escoba en la mano. El portero. Creí que me iba a decir que me fuera, que no tenía nada que hacer ahí, pero antes de hacer siquiera el ademán de retirarme, me detiene. -Pará, que no te estoy echando- me dice. Se acerca, me mira de una forma que en ese momento, pendejo todavía, no supe evaluar bien, pero que hoy, con toda el agua que ha corrido bajo el puente, no dudaría en considerar lasciva. -Parece que esto va para rato...- repone con un suspiro de resignación. Amaga entrar al edificio, pero antes de hacerlo, se voltea y me dice: -No querés pasar, adentro vas a estar más cómodo, además está haciendo frío- Estábamos en invierno, y la verdad es que ya había empezado a castañetear los dientes. -Bueno, gracias- le digo, entrando al edificio con él, y aunque mi tono haya parecido casual e inocente, les aseguro que no fue así del todo. Desde hacía rato que había empezado a sentirme atraído por las personas de mi mismo sexo. Al principio fue algo confuso, aunque la certeza llegó cuándo, por casualidad, encontré una revista porno debajo de la cama de mis padres. Era la primera vez que veía una, pero en vez de sentir atracción por los cuerpos femeninos, las tetas, los culos, las conchas, lo que se llevaba toda mi atención eran las pijas. Unas pijas hermosas, soberbias, imponentes.  Obviamente con el tiempo comprendería que no todo era como lo retratado en aquella revista, pero aún así, el gusto adquirido aquella tarde ya no lo perdería jamás. Quería estar con un hombre, esa era la verdad. Cuándo me hacía la paja siempre fantaseaba con algún vecino o alguien que me haya cruzado en el camino, siempre más grande que yo, adultos, mayores, entendiendo quizás que para mí primera experiencia necesitaba a alguien que me guiara, que me enseñase el camino de entrada a ese mundo que ya había elegido. Y quiso el destino, el azar, que un buen día de junio, al tomar un camino distinto para ir al Colegio, me encontrase con aquel portero, que luego sabría que se llamaba Oscar, que tenía 42 años y estaba casado. No era un hombre atractivo, tenía unos kilos de más y yable había empezado a ralear el pelo, pero era un hombre, y eso era lo que yo buscaba, lo que necesitaba. Cruzamos el lobby, bajamos al sótano, y atravesando un pasillo, entramos al cuarto de las bombas de agua. Jamás podría olvidarme de ese recorrido, como me palpitaba el corazón en el pecho, la humedad que sentía en el calzoncillo. Estaba como en un sueño, en una de esas fantasías que elucubraba cuando me hacía la paja. El cuarto también servía de depósito, por lo que había diarios apilados, cajas de cartón desarmadas, artículos de limpieza, y a un costado, bien limpio y ordenado, un rincón que se había armado para sus descansos, con una silla y una mesa. Sobre la mesa, un termo y el mate. -Justo estaba por empezar a tomar- me dice, cebando uno e invitándome. Agarra una silla plegable, la abre y me la ofrece para sentarme. Mientras mateamos, nos presentamos, hablamos de lo que hacemos, él de su trabajo en el edificio, yo de mis estudios. Pese a una diferencia de edad de casi veinticinco años, mantenemos una charla amena, cordial, sin segundas intenciones, aunque flotaba en el ambiente esa sensación de anhelo, de querer pero no animarnos. Aquí es donde todo se mantiene en una nebulosa, como en los grandes momentos de la vida, cuando con el paso del tiempo vas idealizando ciertas situaciones. -¿Porqué no te sacás ese saco que debe estar todo mojado?- me sugiere en algún momento, entre mate y mate, refiriéndose al ambo del uniforme del colegio. Cómo los uniformes de esa época, era pantalón gris, camisa celeste y ambo azul. Y tenía razón, se me había mojado con la lluvia. Me lo saco y al no saber dónde dejarlo, él se levanta y lo extiende delante de la estufa, para que se seque, pero en vez de volver a sentarse, se coloca tras de mí y me pone las manos sobre los hombros. -Así está mejor, ¿no te parece?- me pregunta, sin hacer nada más hasta esperar mi reacción. -Sí..., mejor...- asiento tímidamente, con el nerviosismo lógico del momento. Empieza entonces a masajearme, despacio, con suavidad, deslizando sus manos incluso más allá de mis hombros. -¿Te gusta?- me pregunta en algún momento, acercando sus boca a mi oído. Asiento solo con un gesto, incapaz de pronunciar palabra alguna. Desde atrás me desabotona la camisa, sin que yo haga nada para evitarlo, y metiendo las manos adentro, me acaricia los pectorales, pellizcándome con una ternura deliciosa las tetillas. Seguro se debe de haber dado cuenta de la erección que me abultaba el pantalón, porque enseguida retira las manos y parándose delante mío, se las lleva a la bragueta. -¿Querés que la saque?- me pregunta. No lo dudo. -Sí- respondo sin ningún titubeó. Se baja el cierre, se desprende el botón, y con una mano extrae del interior del calzoncillo algo que, en ese momento, en el sótano de un edificio, me pareció lo más hermoso del mundo. No la tenía parada del todo, pero aún así me parecía enorme. Era la primera que veía, por supuesto, aparte de la mía, pero al tratarse de un hombre ya maduro, me resultaba todo más... Más largo, más gordo, más duro... Pone la silla al lado de la mía, se baja el pantalón hasta las pantorrillas y sentándose, me pregunta aquello que yo tanto estaba deseando: -¿Me la querés tocar?- -Sí, me gustaría- le dije, animándome a pronunciar algo más que una simple afirmación. -Que bueno- exclamó -Porque me muero por qué me la toques- Me agarra entonces la mano y la pone sobre su verga, haciendo que con los dedos envuelva todo su contorno. -Así...- me dice, indicándome como tengo que mover la mano, suave, acompasadamente, sintiendo como se va endureciendo y mojando. Extiende las piernas, echa la cabeza hacia atrás y me deja hacer. Le estoy haciendo la paja a un tipo, pienso, y no puedo sentirme más pleno y satisfecho, sabiendo además que lo estoy haciendo bien, no solo por sus jadeos y exclamaciones, sino también por lo dura que se le está poniendo. -Ahora escupite un poco en la mano y dame más fuerte- me instruye, ronco, jadeante. Lo hago, me escupo en la palma de la mano, se la vuelvo a agarrar, pajeándolo con más fuerza, con más entusiasmo, haciéndole chasquear la piel de la pija a puro golpe de muñeca. El tipo está como en trance, bufando de placer, hasta que parece tensársele todo el cuerpo y la leche empieza a salir a borbotones. Me aparto, me hago a un lado, pero no asqueado, sino sorprendido por la intensidad de la descarga. Yo nunca había eyaculado tanta cantidad de semen. Ni tanto ni tan espeso. -¡Que buena paja me hiciste, flaquito!- me elogia entre excitados suspiros. Yo me quedé ahí sentado, con la mano empapada de semen, la camisa desabrochada, sin saber que más hacer. Ya con más calma, agarra de debajo de la mesa un rollo de papel higiénico y me lo alcanza para que me limpie. No me lo pide, pero le limpio a él también la entrepierna. -Gracias...- me dice, mientras se levanta y se sube el pantalón. Yo hago lo mismo. -Podés venir cuando quieras, la próxima te la puedo hacer yo a vos- me sugiere, subiéndose el cierre de la bragueta. -¿Ya se la hiciste a alguien?- le pregunto, curioso, abrochándome la camisa. -No, pero tengo que devolverte el favor- se sonríe. Agarro el ambo, me lo pongo y salimos del cuarto de bombas. Afuera ya había dejado de llover y el cielo lucía azul y resplandeciente, al igual que mi ánimo. No fui al colegio, sino que volví a mi casa, flotando como en una nube, oliéndome todo el camino la mano, en la que había quedado impregnado el olor de su virilidad. Obvio que volví a lo del portero, pero eso ya se los cuento en el próximo relato.

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VVagimojadaLv1· hace 70 dRelatos

Lo que debo lo pago con cogidas

Los voy a poner en contexto, siendo una historia completamente real, por la situación de la pandemia mi situación económica bajo mucho, pero nada me detendría para tener la costosa vida que tengo, el día que vinieron a resolver un problema técnico con el internet, pensé que sería uno de esos técnicos feos y dedicados a su trabajo, pero vaya la sorpresa que me lleve. Cuando lo ví llegar se me mojo la panochita al ver tal semental, me preguntó si podía entrar, acepte y empezó a hacer lo suyo, cuando termino me dijo que era muy linda y que al menos ya sabía dónde vivía jajaja. Le comenté que no tenía mucho dinero y que si gustaba le pagaba de otra manera quitándome la blusa junto a esas palabras. El hombre se abalanzó contra mi, empezó a besarme, me dijo que desde que llegó lo único que quería era probar mis labios que denotaban deseo. Me dijo que con gusto aceptaba llegar al precio faltante, fuimos al sillón , él se sentó y yo me subí arriba de él, me quite el sostén y dejé a la vista los enormes pecho, empezó a chuparlos como loco y yo ya estaba más mojada que antes, empecé a sentir su rica verga ponerse más dura y queriendo salir de su pantalón. Baje para darle unas ricas mamadas a esa enorme verga, verlo gozar con cada lenguetazo que daba me hacía sentir extasiada, me dijo que estaba a punto de venirse y que quería ver su leche en mis tetas, seguí chupando hasta que me apartó y dejo caer todo en mi pecho y estómago. Le dije que si eso le parecía bien por lo que tenía que pagar, me dijo que aún faltaba poco. Me hizo ponerme en cuatro, metía sus dedos a mi vagina y decía que me encantaba sentirme tan mojada, que eso lo hacía poner a palo de nuevo. Comenzó masajeando mi clítoris y a estimular mi ano (yo estaba más que dispuesta a pagar y con esa verga haría lo que sea) me decía que era una puta muy caliente, buena y sumisa, como una perrita obediente. Cuando sentí su verga entro por completo en mi vaginita, se movía de una manera bestial que hacía que gimiera como nunca en mi vida, estaba vuelta loca hasta que oí abrir la puerta principal ¿ Recuerdan a mi vecino del relato anterior ? Bueno, reaccionen para una segunda parte besooooos. 🤤 Pueden mandar mensaje bye

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TTiagoMexLv1· hace 70 dRelatos

La vecina de enfrente

Dentro de mis experiencias, siempre me ha gustado destacar la que me ocurrió con la vecina de enfrente del edificio donde vivo. Notaba en su mirada que desde hacía tiempo yo le gustaba, y ni corto ni perezoso, un día en el ascensor le pedí su número de teléfono. Aquello era el inicio de una aventura. Hacia unos cuantos meses que había roto con mi novia, con la cual llegue a estar saliendo cerca de cinco años. Una relación con altibajos que un día, tras una discusión, decidí dar por terminada. Tenía 24 años, una sola chica conocida en mis experiencias sexuales y mucho por descubrir. Así pues, volví a ponerme a rodar en el mercado del amor y el sexo, del cual solo había tenido experiencia con mi ex. Durante esos cinco años llegamos a hacer de todo dentro de lo que se entiende por “normal” en una relación heterosexual: besos, sexo oral, penetración vaginal, penetración anal, etc… Siempre consideré esta relación amorosa como bastante buena dentro del entorno sexual pese al inconveniente relativo que suponía el grosor de mi pene, el cual le producía cierto dolor en las primeras embestidas y el cual la dejaba el coño bastante escocido tras el acto.  Como iba diciendo, tras esto, me tire cerca de unos cuantos meses sin probar “cacho”. Muchas veces quedaba con mi ex para ver que tal nos iba y terminábamos follando como locos hasta que ya un día me dijo “nunca más”. Mis ansias de sexo, que siempre fueron muchas, me tuvieron masturbándome todos los días durante meses dado que nunca he sido bueno ligando ni tampoco tenía a nadie detrás con quien quemar mis ansias de coño caliente. Pero todo esto cambió el día que conocí a la hija de la vecina de enfrente. Vivo en una ciudad pequeña, en un edificio al que me trasladé hace unos años y donde el contacto con los vecinos era más bien poco porque siempre he ido a lo mío. A la hija de la vecina de enfrente la había visto muy poco y más bien de refilón. En otras palabras… que nunca me había fijado en ella hasta que un día llamó a mi puerta su madre. Esta iba acompañada de la susodicha carpeta y bolígrafo en mano: - Hola Romeo ¿qué tal estas? ¿Estás muy ocupado? - me soltó. - No, que va.- Con cara desinteresada total. Es una vecina que realmente nunca me ha caído bien porque siempre me ha parecido muy cotilla y pesada.- Dime ¿Qué querías? - Veras, esta es mi hija, Verónica. Mmm, Verónica, eh. Ahora sí que pude contemplarla de arriba a abajo.  Morena de piel, cabello largo y castaño, ojos marrones, sonrisa traviesa,  un poco rellenita sin llegar a estar gorda… y la joya de la corona: unos pechos enormes. Me preguntaba si entrarían en la palma de mi mano. Ésta vestía como la típica chica de 21 años salida de una discoteca y con pendientes de aro. No obstante, la chica era guapa y me empezó a dar morbo. - Ah hola, yo soy Romeo.- me acerqué a ella y nos dimos dos besos. Ella sonrió y me espeto un “hola” un tanto avergonzada. - Veras, Romeo. Mi hija está estudiando enfermería y le han mandado hacer un trabajo que consiste en recolectar datos en la zona donde vive para saber el índice de diabéticos que hay por aquí. Es un test muy sencillo… Ella no se atrevía a llamar a la gente y la estoy animando, y como tú eres muy simpático, seguro que no te niegas a contestar ¿a qué no? Mi cara era un poco incrédula, pues daba por hecho que una chica de esa edad ya debería valerse por ella misma para salir de esta clase de apuros… pero se lo perdone, ya que estaba buena y me interesaba conocerla un poco más. - Claro que no, sin problema. - A, pues muy bien. Gracias Romeo. Yo me tengo que ir. Aquí te dejo con ella. - Ok, vale. No se preocupe.- La madre cogió el ascensor y se largó, dejándonos a los dos solos delante de la puerta de mi casa, entreabierta. - Bueno Verónica, pues tú me dirás.- lanzándole una sonrisa de complicidad. - Ya lo siento. Es que me daba un poco de vergüenza. - Nada, mujer. No te preocupes, venga dime. Verónica comenzó a lanzarme una ristra de preguntas comunes sobre mi edad, donde había nacido, donde vivía,  donde trabajaba, etc… - Ey, ahora ya sabes muchas cosas de mí, eh. Jajajaja.- reíamos los dos. - Pues ya, jajaja. Con esto ya está hecho. Espero que no te haya molestado mucho.- mientras su mirada se clavaba profundamente en la mía sin dejar de sonreír, como una chica traviesa. Es ahí cuando empecé a pensar que le había gustado. - Sin problema. No te apures, jejeje. Oye, ¿llevas mucho viviendo aquí? - Si, hace unas semanas. Antes vivía con mi padre, pero ahora me he venido aquí. - Ahhh, así que te veía tan poco. Bueno, ahora ya se algo de ti, jajaja. - Si, jajaja. - Oye, pues nada, a ver si coincidimos más por aquí. - Jajaja, vale, vale. Sin más, nos despedimos con dos besos y cerré la puerta. Me había fijado en cómo me había mirado y me dio una corazonada. O era una chica maja, o sencillamente tenía ganas de conocerme más a fondo. La chica me había atraído, estaba bastante bien, y hacía meses que no tenía nada con nadie. Tal vez esta era con la que volver a descargar el potencial guardado tras la ruptura con mi ex. Los días iban pasando y alguna que otra vez coincidíamos en el portal o en el ascensor del edificio. Siempre nos saludábamos con una sonrisa de complicidad y una mirada de querer comernos el uno al otro. Como no las tenía todas conmigo, pues soy precavido y algo vergonzoso, nunca me lanzaba a algo más, hasta que un día dejé mi moto aparcada en frente del portal. Estaba tomándome un café y asomado a la ventana donde pude ver como Verónica se acercaba con una barra de pan camino de su casa. Al pasar al lado de mi motocicleta, esta se quedó mirándola embobada. Sabía que era mía, y comprobé como acercaba una mano para acariciarla. Pensé que a esta chica no había duda de que le atraía y corto ni perezoso salí de casa y me metí en el ascensor con intención de cruzarme con ella. Y así fue. Cuando se abrieron las puertas me topé con Verónica: - Ey, ¿qué tal? - le dije sonriendo. - ¡Ah, hola! Que susto, jajaja. Bien, bien, jeje, aquí me ves, que vengo de coger el pan. - Je, ya hay hambre, eh. - Pues sí, a ver si comemos de una vez, que he desayunado pronto y no aguanto más ¿tú que te cuentas? - Pues nada, lo mismo que tú. Que iba derecho a coger el pan. Por cierto, te veo muy guapa, eh.- mientras le giñaba un ojo. - Como se nota que estamos ya en verano. Ese moreno de piel te queda genial. Verónica se puso roja, pero no dejo de sonreír e incluso más todavía en cuanto oyó el cumplido. - Gracias. Pero tú sí que estas guapo, eh, jiji. - Nada, anda, no exageres. Por cierto… a ver si me pasas tu número de móvil y quedamos un día a tomar un café ¿no? Me caes bien y seguro que nos echamos unas risas, jeje.- aquí le había lanzado el arsenal sin pensármelo. El que arriesga triunfa, y si no, al menos sale de dudas. - Ah, pues si… ¿Por qué no? jiji. -Wow, no me lo podía creer. Había picado.- Apunta, es el 696… - Ok, apuntado queda, jeje. Una tarde quedamos y nos tomamos unas cañas ¿vale? - Jeje, vale. Cuando quieras. –mientras me guiñaba un ojo y me lanzaba una sonrisa cómplice. Lo cierto es que me había resultado más fácil de lo esperado. Por mi cabeza habían rondado veinte mil posibilidades al hacerle esa pregunta, pero al final salió la buena, la que deseaban oír mis oídos. Esta era la mía. Pasaron los días y yo me encontraba un tanto nervioso por la situación. No quería cagarla, tenía ganas de que pasase algo con Verónica, y los nervios en el estómago me hundían la valentía. Un día, tras salir a descansar en el curro, se me pasó por la cabeza llamarla. Me encontraba muy seguro de mí mismo y esa tarde podía ser idea para quedar con ella. Así que cogí el móvil y le llame. Después de unos cuantos sonidos de espera, por fin cogió el móvil: - ¿Si? - Hola, Verónica. Soy Romeo, ¿Qué tal? - Ah, Romeo, jeje. Bien, muy bien  ¿Y tú? ¿Qué tal estas? - Pues aquí ando, en el curro, descansando un poco. Estaba aquí pensando en mis cosas y me he acordado de ti. - ¿Ah, sí? ¿Y eso? - Pues ya ves… que hace días que no nos cruzamos por el portal y me ha picado la curiosidad por saber que era de ti. - Ah, jajaja. Pues aquí ando, guapo, jaja, estudiando un poco. - Bueno, eso está genial. Hay que labrarse un futuro. - Ni que lo jures. A ver si término de una vez, que menudo agobio tengo encima. - Ah, pues mira. Si quieres despejarte un poco ¿Qué te parece si quedamos cuando salga de trabajar y nos tomamos algo? Así desconectas, que seguro que falta te hace. - Mmm, bueno, pues no estaría mal… Vale, por mi bien. ¿Cómo quedamos? - Jeje, bien, pues podemos quedar en la cafetería que está en la costa del aeropuerto ¿sabes dónde te digo, no? - Si, si, claro ¿a qué hora quedamos si tal? - Pues a mí me vendría bien a eso de las 19:30 ¿Qué te parece? - Genial. A esa hora me paso por allí. - Ok, pues allí nos vemos, jeje. - Ok, pues lo dicho. Luego nos vemos. Besos. - Venga, besos. –y colgó. La cosa estaba yendo genial, en parte no me lo podía creer, pero si… aquello era real. Esa tía estaba interesada en quedar y quien sabe cómo podía quedar la cosa. Entre otra vez dentro de la oficina y me dispuse a terminar el trabajo que tenía entre manos. No dejaba de dar vueltas al asunto. En cuanto saliese de allí me iba a encontrar con Verónica, mi vecina, la chica guapa de las tetas grandes. Me daba bastante morbo la situación ¿Qué podría pasar? Miraba el reloj nervioso una y otra vez, hasta que por fin dieron las 19:00 para salir de allí escopetado. Los compañeros de trabajo no sabían que me pasaba ni por qué me había ido corriendo como el viento sin apenas despedirme de nadie. Fui andando a paso acelerado entre callejuelas hasta que por fin me subí al coche, arranque y desaparecí dirección la costa, en la cafetería donde habíamos quedado. Una vez llegué, coincidencia o no, aparque y al lado mío llego otro coche aparcando a la par: era ella. Salimos a la vez de nuestros respectivos coches y nos saludamos: - Ey, hola. Jajaja, hemos llegado a la vez.- le comente. - Ya, jaja, que casualidad. Somos puntuales, eh, jajaja. - Ya te digo. Pues nada, ya estamos aquí ¿Vamos dentro y pedimos algo? - Claro. Vamos. Verónica se presentó con un vestido de verano blanco, holgado, con tirantes que tenía una falda muy corta que dejaba entre ver unas magníficas piernas torneadas al sol. Sus pechos, ya grandes de por sí, parecía que iban a estallar en cualquier momento, pues a la chiquilla le encantaba que el escote quedase bien apretado. Como dicen por aquí, no eran tetas, si no berzas. Estábamos en pleno julio y el tiempo acompañaba. Nos metimos dentro de la cafetería y el barman nos atendió. Un café con leche para ella. Una caña para mí. Una vez servidor, agarramos nuestras consumiciones y salimos a la terraza. Esta está rodeada de árboles de un parque próximo y tiene la peculiaridad de estar al lado del mar y tener vistas al aeropuerto por uno de sus lados. Nos sentamos y comenzamos a charlar un poco sobre nosotros. - Y dime, Vero ¿Cuánto llevas estudiando lo de enfermería? - Pues un tiempo. En realidad es un módulo profesional. - Ah, pensé que era una carrera o algo. Jajaja, como ando. - No, que va, jeje. Es un módulo y ya le estoy terminando. A ver si empiezo el siguiente curso las practicas. Tengo unas ganas de trabajar que no veas. - Pues sí, no me extraña. Teniendo curro te independizas y a vivir la vida. Yo sigo con mis padres, pero en cuanto tenga ahorrado algo, me marcho. - Si, eso sería lo ideal. Vivir sola sin que nadie este incordiándome. No aguanto a mi madre. Es muy pesada. - Si, supongo que como todas. Jajaja. Seguimos hablando de banalidades, conociéndonos un poco, nuestros gustos, etc… Lo cierto es que no teníamos nada que ver. Mientras ella era la típica chica que se pasaba el día viendo la televisión y sus programas tontos, a mí me interesaban otras cosas más culturales. No le di más importancia porque mi objetivo era acabar fallándomela de alguna manera. Me ponía cardiaco, sobre todo cada vez que me sonreía. Además era de esas tías que en seguida te cogen del brazo,

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EEntrenieblasLv1· hace 78 dRelatos

sumisa prohibida en su casa segunda parte

una ves que le hice el orto a mi hermosa sumisa, nos fuimos a la ducha para sacarnos la transpiracion , ella se puso comoda un vestido sin corpiño y solo la tanguita. me dijo que me iba a cocinar algo rico ya que fui visitarla. para los que no leyeron el post anterior, estoy en la casa de mi sumisa, ya que sus nenas y marido no estaban. la veo en la cocina conn ese hermoso vestido celeste, con su colita blanca y pechos duritos, no me aguanto me acerco la subo a la mesada le corro la tanga y comienzo a chuparle la concha con muchas ganas, s ela saboreaba de una forma que podria estar dias haciendo lo mismo. ella enseguida se moja mucho y vuelve a gemir como esa putita que me calienta. mi lengua va a jugar con el clitoris mientras le meto dos dedos en su concha, ella dice "ay señor sus dedos son muy grandes" donde yo le respondo " hoy vas a sentir dolor". le meto muy a dentro los dedos y sumo un tercero, ella se mueve como si tuviera mi pija adentro, me ddedico a mirarla y jugar con mis dedos dentro suyo, los muevos los saco, los meto hasta el fondo, ella practicamente grita de placer y eso me pone mas loco. es el momento donde sumo un dedo mas, entran todos menos el pulgar, mi mano estaba mojada y ella se seguia moviendo como una puta en celo, no lo pense dos veces y meti el dedo que falba. es ahi donde note que le dolia, mi idea era meter la mano en esa conchita. le pregunto te duele? ella responde siii, eso saco lo peor de mi y trate de meter toda la mano, yon creo qye los vecinos habran escuchado como gritaba la putita y yo me ponia mas loco, la verdad meti la mitad de la mano, no pude mas, pero en ningun momento ella dijo no lo hagas. saco la mano toda mojada y se la paso por la cara y boca, ella lame un poco de su jugo y me da un beso de lengua. la bajo de la mesada la agarro de la mano y le digo llevame donde dormis con el cornudo, ella solo responde "si señor". entramos a la pieza y tenia una cama grande muy linda, la hago que se siente en en borde y le saco la bombacha, me paro frente de ella y me saco en cinturon, se lo envuelvo en el cuello y con una mano saco mi pija, ella enceguida se prende con su boquita golosa y es ahi donde comienzo apretar el cuello con el cinto como si fuera una perra castigada, ella solita se arrodilla y me chupa la pija, yo disfruto de tener el poder, le saco la pija de la boca y le pregunto" el cornudo no te coje si?" ella responde solo " NO" es ahi donde le doy un cachetazo y le digo te olvidaste de algo, ella responde, perdon no señor, le agarro la cabeza y le cojo la boca con fuerza no me importaba si vomitaba. la agarraba con fuerza de los pelos y le decia como te gusta la pija de este macho, ella juntando aire me dice me encanta su pija señor. pongo una pierna arriba de la cama, donde le quedan los huevos en la cara, ella comienza a languetearme el orto y los huevos, me encantaba como lo hacias. me paro le saco el cinto del cuello la doy vuelta, la pongo en cuatro y le doy dos cintazos en el culo, ella grita como una nena, casi llorando, el orto le queda marcado y eso me encantaba, vuelvo a ponerle el cinto en el cuello y comienzo a cojerla en 4, ella sacaba la lengua como perrita y yo la envestia con fuerza, solte por un momento el cinto y agarro sus manos, ella le encantaba ser dominada ya que me miraba de re ojo y sonreia. esa conchita estaba empapada, es donde la doy vuelta levanto sus piernas y le meto la pija hasta el fondo, ella vuelve agritar, yo le paso la lengua por el cuello y la boca ella me agarra con fuerza, ya sabia que iba acabar como a mi me gusta, es donde la aorco y comienzo a darle con mas fuerza pidiendole que me moje toda la pija, ella explota y moja toda la cama, nada mas placentero que causar eso en una mujer. ella rendida boca arriba yo saco la pija se esa conchita empapada y se la llevo a la boca, es ahi donde viene la parte mas caliente para mi. comienza a sonar su celular que estaba en la mesa de luz, suena un rato y no le dimos importancia, a los segundos vuelve a sonar y ella dice dejame atender que es mi marido. yo me levanto rapido agarro el celu y respondo, lo pongo en alta voz y le hago señas que hable. ella no entendia nada. la doy vuelta y comienzo a chuparle el orto, se escuchaba que el le preguntaba que hacia, ella le respondia y justo se habia acostado un rato, el le comentaba algo del trabajo, mientras yo le chupaba el orto a su mujer, me moje bien la pija y la puertie, ella ya respondia con la respiracion mas acelerada, la verdad lo que estaba haciendo era cumplir mi fantasia. le entro la cabeza y me movia lento y suave. ella mordia las sabanas para que el cornudo no la escuche. yo seguia llenandola de carne y ella gemia muy suave y respondia cortado. hasta que se escucha que le dice el marido, bueno te noto que te estas durmiendo hablamos despues, ella rapido le dice si dale mejor y cuelga. yo atras de ella se la saco y se la pongo en la conchita y viseversa. ella solo decia si papi o si señor cojame asi, la puse un poco de costado y comence a darle con mucha fuerza, mi segundo polvo fue largo pero sabia que iba a ser muy placentero, senti que iba a reventar la saque y la acabe en la panza y pechos, ella enseguida se paro y se tomo lo poco que me quedaba. nos quedamos acostados muy agitados y ella me dice mira como me dejaste, yo agarro una almohada y la limpio secandole la leche, te gusta mi aroma ahi tenes para que no te olvides. me levanto me pongo el pantalon y ella me dice quedate a tomar mates, yo ya habia hecho lo que siempre soñe y para mi era suficiente. le dije putita tengo que hacer cosas, levantante abrirme. se paro con cara triste me despidio en la puerta diciendome. cada ves me coje mejor SEÑOR espero que les guste amigos buena paja para todos

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Eelprincipito2014Lv1· hace 78 dRelatos

un viaje para cerrar 2020 2

Siguiendo la historia al otro día fui el primero en levantarme, estaba relajado, por primera vez en meses había tocado otro cuerpo y encima me habían hecho acabar, pero quería mas. Fui a la cocina y me puse a preparar el desayuno para el resto del grupo. Me estaba acomodando en el parque para disfrutar del desayuno y el lindo día cuando apareció mateo, todo cambiado y con un bolso en su hombro   Y: ¡eu! ¿Que paso se van? M: no, yo tengo que volver el medico que estaba cubriéndome dio positivo así que me toca volver, ¿te jode si Barbi vuelve con Uds.? Y: no para nada, hay lugar de sobra en la camioneta por suerte M: ¡genial! Te robo dos tostadas para el viaje disfruten por mi Y: tranqui buen viaje, voy a tratar de que las chicas disfruten – no voy a mentir mientras decía eso solo pensaba en tener en la cama a Barbi – no te preocupes que yo las cuido M: gracias, Lau nos vemos   En el momento que el coche de mateo estaba estaba saliendo del terreno apareció mi prima   A: ¿se fueron los chicos? ¿Que paso boludo? Y: no, se fue Mateo, tiene que volver al hospital A: que paja, y Barbi? Y: supongo que en el cuarto A: ahora vengo voy a verla debe estar de pésimo humor   No voy a negarlo, no pude evitar darme vuelta y mirar el culito de mi prima, y recordar lo que paso la noche anterior, no veía la hora de que llegue la noche y poder meterme en el cuarto de Barbi o meterla en el mío. Estaba en eso cuando aparecieron las dos chicas, Barbi llevaba el mismo pijama que la noche anterior, y no pude evitar ver que tenia marcada una mancha que claramente era mi semen. Se me escapo una risa que fue correspondida por una mirada cómplice. El resto de la mañana la pasamos charlando, hablando de la vida y mayormente despotricando las chicas contra sus novios. Cuando nos quisimos dar cuenta el día espectacular se había arruinado estaba completamente nublado.   A: chicos, yo voy a ir a correr que desde que llegamos no hice nada de la rutina, alguno quiere acompañarme Y: prima, te quiero, pero sabes que yo no corro ni al bondi A: ¡dale! No me dejes sola Y: no posta, voy a ver si me ocupo del almuerzo, que dicen si les preparo un asado? A: bueno esta bien, barb vos? B: no negra gracias, voy a hacer mi rutina de yoga no te jode? A: uhhh que antis que son bueno esta bien me voy sola   Aldana se levanto y se fue para dentro a cambiarse mientras nosotros seguimos desayunando, Barbi se dio vuelta como para comprobar que mi prima hubiera entrado y dos segundos después puso su mano izquierda sobre mi pija   B: no se si vas a hacer asado o no, pero te aviso que mi rutina de yoga va a ser sentarme arriba de esa pija esta claro? Y: menos mal que lo dijiste porque mi idea de quedarme acá era cogerte como no pude anoche   Justo dos segundos después apareció mi prima ya cambiada con un top deportivo y una calza que dejaba muy poco a la imaginación y se puso a darme charla y programar su ruina en el celular, no se en que momento se había levantado Barbi pero unos segundos después apareció también con una calza negra que no solo no dejaba nada a la imaginación sino que resaltaba aun mas su cola, un corpiño deportivo y el pelo recogido sobre uno de sus hombros con una colita, bajo su brazo traía el mat para entrenar   A: bueno los dejo, primo porque no le pedís a Barbi que te enseñe un par de cosas te va a hacer bien esta bueno B: ¡dale! Hace mucho que no doy clases Y: jajajaja no se anda prima disfruta del correr, avísame cuando estés volviendo así arranco con la parrilla – chamuyo era para saber el momento exacto que debía dejar de cogerla a Barbi – A: ¡dale! – me dio un beso casi en los labios – chau!   Mientras Barbi ya estaba en el mat haciendo unas poses en 4 que me estaban volviendo loco, mi prima salió del terreno lo cual también era una imagen interesante, espere unos minutos y me acerque por detrás de Barbi y lleve mis manos a esa cola hermosa   B: ¡al fin que estabas esperando! Y: asegurarme que estemos solos   Sin mediar palabra alguna bajé por completo la calza junto con la tanga y empecé a chupar esa conchita y el culito que estaban preciosos. Por suerte el terreno estaba bastante retirado de las casas aledañas y tenia una vegetación tupida que evitaba que los vecinos nos vieran. No se cuanto tiempo estuve chupando esa conchita, pero si se cuantas veces acabo, 4 veces entre gemidos   B: ¡por dios necesitaba esto Lau! Pero quiero que me cojas por favor – mientras se incorporaba en rodillas y se daba vuelta mirándome – sácate esto dale, mira lo que es esa pija por favor cógeme Lau Y: ¿no tengo forros no importa? B: no dale yo me cuido cógeme por favor   Barbi volvió a ponerse en cuatro y yo apunte mi pija a esa conchita, estaba tan mojada que se resbalo completamente dentro de ella mientras de su boca escapaba un largo gemido y para mi sorpresa le robaba el 5 orgasmo   B: ay por dios no puedo explicarte lo que necesitaba esta pija, de haber sabido te hubiera cogido hace años por dios Y: y de haber sabido que eras tan putita yo lo hubiera hecho hace mucho tmb B: muy putita, pero esta putita necesita un macho, ¿vos vas a ser mi macho? Y: obvio putita, te voy a coger todos los días hasta que volvamos, y prepárate porque cuando volvamos te voy a seguir cogiendo no se como B: mmmm si papi, dale cógete a esta putita dale toda la leche   No se cuanto tiempo paso, y esta vez si perdí el conteo de los orgasmos, pero el culo de Barbi ya estaba rojo de los chirlos que le había dado y mis piernas no aguantaban mas, pero todavía no acababa   B: ¿papi te puedo montar? Y: obvio putita veni   Me acosté en el mat boca arriba y Barbi se puso en cuclillas sobre mi pija, no se apoyo simplemente con una mano frotaba su clítoris y con la otra tomaba mi pija y rosaba la punta entre sus labios, empezó a gemir cada vez mas rápido y una vez mas vino el orgasmo, podía ver como chorreaba su concha sobre mi pija, y entonces se dejo caer, la imagen de sus ojos desorbitados y sus tetitas rebotando fueron demasiado para mi   Y: Barbi acabo no aguanto mas B: si papi dale lléname Y: ¡sentila! B: ¡¡¡si!!!   Barbi se dejo caer podía sentir los latidos de mi pija en su interior y los chorros de leche que la llenaban y en ese momento un nuevo orgasmo de ella llego. Se inclino a besarme y se levanto y en un movimiento tan veloz que no me dejo pensar se dio vuelta metiéndose toda mi pija sensible en su boca y colocando su conchita llena de mi leche en la mía, era la primera vez que hacia algo así, no se si fue la calentura o que, pero ni lo dudé y empecé a chupar. El sabor de su conchita junto a mi semen era algo que jamás había probado y para mi sorpresa me gustaba, y su boca jugando en mi pija estaba haciendo maravillas, mis dedos empezaron a jugar en esa colita, primero no después dos, finalmente 3. Cuando me quise dar cuenta mi pija seguía durísima y otra vez en un momento ágil Barbi estaba otra vez sobre mi pija, esta vez dándome la espalda fueron dos movimientos y la saco   B: la quiero en la cola papi Y: no se que estas esperando B: ¡que me digas que te caliento y que me vas a coger todos los días! Y: me calentas muchísimo putita y te voy a coger todos los días   Ni bien terminé de decirlo Barbi se sentó sobre mi pija y se la introdujo toda de un solo movimiento hasta el fondo, pensé que iba a dolerle y gritar, pero no, solo un gemido ahogado. Se quedo unos segundos sentada y se dio vuelta me miro con una cara de pervertida que creo jamás había visto en una mujer y empezó a moverse. Mis manos instintivamente fueron a su cola y le marcaban el ritmo, pero no pude aguantar mucho y volví a acabar llenando toda su cola con la poca leche que quedaba en mi pija.   Barbi salió de encima mío y se dio vuelta acostándose sobre mi y besándome, con una ternura que no se comparaba con todo lo que había pasado recién   B: gracias, no sabes como necesitaba esto, perdón si me zarpe Y: para nada barb, yo también lo necesitaba y me encanto B: ¿de verdad me vas a coger todos los días y cuando volvamos? Y: obvio que si, es mas esta noche espérame en tu cuarto B: ¿pero tu prima? Y: con un poco de suerte tiene su juguete B: jajajaja cierto, pobre lastima que es tu prima lo que se pierde   Se levanto le dio un pico a mi pija y se empezó a vestir, justo en ese momento llego un WhatsApp de mi prima que ya estaba volviendo, habíamos estado cogiendo dos horas, ni yo podía creerlo. Así que me levanté le di un ultimo chirlo y un beso y me fui a hacer el asado.   Para cuando llego mi prima no sospecho nada, la rutina seguía normal

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Pparaguaya28Lv1· hace 78 dRelatos

lluego de ser madre por 2da vez

hola como estas , esto me paso cuando nacio mi segunda hija , fisicamente me considero una mujer con muchos atributos, soy blanca de senos grandes,buena cola y unas piernas bien torneadas. Todo empezo bien en mi relacion con jorge, asi se llama mi marido, yo siempre he sido muy caliente y jorge me complase a medias, con el pasar de los meses de  embarazo. Desde ahi fue que todo empezo a cambiar conmigo, ya no me trataba igual, ala hora de hacer el amor a veces me decia que no porque le hacia daño al bebe, y las veces que lo haciamos no quedaba satisfecha. Pasaron los nueve meses y tuve a mi beba  al tiempo cuando ya podia tener relaciones,.yo en la noche buscaba a mi marido y el me decia que no que estaba muy canasado. Un dia que sali al patio de mi casa a lavar una ropa del bebe, llevava puesto un short que se me ve un poco la cola una musculosa  estaba sin bracier porque estaba en mi casa,al rato de estar lavando me saluda julian mi vecino, un señor de 42 años, me puse a conversar con el un rato, y notaba que no dejaba de mirarme las tetas, como me habia mojado la musculosa  me habia quedado como transparente y se me notaban los pesones, no se porque me dio morbo, y el como siempre habia morbosiado conmigo antes de quedar embarazada, me decia que tetas tan ricas, y otras cosas mas,   me pregunto si todavia le daba pecho a mi bebe, yo le dije que no que a el le gusta la mamadera  me dice lastima que se pierda esa lechita y tantos con ganas, y le pregunte como quien, y me dice a mi me gustaria,  y me fui a la casa, yo sentia como me miraba la cola  esa noche volvi a insistirle a mi marido, pero nada, y me dormi caliente, pensando en julian chupandome las tetas, y clavandome su verga. Asi que esa noche decidi darle a probar lo que el queria. Al dia siguiente que mi marido se fue, me bañe y me puse una falda corta que dejaba ver bien todas mis piernas, una blusa de botones, sali al patio a echar una basura al tanque, y ahi estaba lo salude y me dice que linda que estas. Yo tenia que hacerlo venir ala casa sinque el sospechara, entonces le dije que. Si podia ayudarme a mover un mueble, el me dijo ya voy, entre a l casa y me desabone dos botones de mi blusa, se me veian los senos y parte del bracier, al momento llego , y enseguida dirijio la mirada a mis tetas, y me dijo y tu marido , yo le dije que no estaba, le dije cuales eran los mubles que habia que mover, al rato que acabo le di agua, y me dijo ya que tu marido no esta porque no cumples mi fantasia de tocarte esas tetas tan grandes y cargadas de leche, yo le dije esta bien pero que no le dijera a nadie, el se levanto y espezo a tocarme las tetas oor ensima de mi blusa, me empese a calentar porque tenia rato que un hombre no me tocaba. Asi que me quite la blusa y el bracier, a el se le querian salir los ojos de verme asi, empezo a tocarme los pezones y empezo a salir leche y yo le dije,  julian ahi esta lo que quiere no desperdicie ni una gota, el empezo a chuparmelas tetas y me decia que ricas que estan, yo le puse la mano en su verga y siento por encima de su pantalon que tiene una verga grande, asi que fui bajando y le abri el pantalon, cuando saco su verga,era grande  Se la empese a chupar como loca,, el me seguia tocando las tetas, luego me dijo sientate me sente, me empezo a chupar la vajina, me daba unos lenguasos que sentia como un corrientaso, me levante y el se sento el sofa, me la empecé a meter es verga grande,  al rato ya la tenia adentro, empese a cabalgar es rica verga, sentia una sensacion de gusto, un placer que no podia describir, el mientras yo subia y baja me chupaba las teta,  luego se levanto y yo me puse en cuatro,esa es mi pose favorita porque siento los huevos golpeándome, me empezo a dar duro yo agarre un cojin del mueble y lo apretaba, me estaba cogiendo como nunca me habian cogido,ya tenia mi primer orgasmo pero a el nada que le llegaba, mientras me la metia me decia que traseron que tienes y me pegaba unos cachetasos en las nalgas que me exitaba, y me dijo quiero meterla dentro de tus tetas, asi que el se quedo de pie y le empece hacer una paja con mis tetas, al rato me dijo me voy a venir y le empezo a salir esa leche calientica que me cubrio gran parte de mis tetas, se vistio y antes de irse me dijo cuando quieras repetimos, yo le dije que le avisaba, me fui al baño y quise probar la leche de el, era un sabor bien rico,. Hubo varias veces que el se volaba el patio, pero el solamente me chupaba las tetas para sacarme leche, lo mismo hacia yo se la chupaba, y la pajiaba con mis tetas para al final tragarme su leche, quede adicta a la leche de julian.

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TTiagoMexLv1· hace 78 dRelatos

Mi hermana pequeña Part 2

Primera parte aqui: “Miren como me han puesto cabrones, me voy a la ducha, amores” Tanto Edu como yo nos quedamos un rato, ahí desnudos sobre la cama. Si alguien pasase a la habitación en ese instante podría pensar cualquier cosa, nos comenzamos a vestir y salimos del cuarto de mi hermana a la cocina, para refrescarnos un poco. -“¿Se ha cumplido tu fantasía, o te arrepientes?” -“Que va, lo volvería a repetir, me ha encantado” A todo esto, Eva llegó a la cocina, se había duchado pero no se había puesto mucha ropa. En ropa interior llegó a la cocina. ¿Tendría ganas de más?... ….. Eva no tardó mucho en decirnos: “Bueno, como tenemos la casa sola, que digo yo que tendremos que hacer más cosas para no aburrirnos.” Terminando la frase con una sonrisa picarona. Mi hermana estaba desatada, y muy caliente por lo que se veía, y el hecho estar sola en la casa con dos jóvenes como ella y porque no decirlo, con un buen cuerpo y bastante bien dotados, hacían que ella no sólo no se cortase, sino que no parase de provocarnos. Yo tengo que decirlo, follar con mi hermana me había encantado, pero hacerlo ante la presencia de su novio Edu, había hecho que me pusiese mucho más cachondo. No voy a ocultarlo, alguna vez que otra me he pajeado viendo porno gay, me gustan mucho las tías, pero ver de vez en cuando un rabo también me pone caliente y más de un chaval así como Edu.  Nunca he hecho nada con otro tío, pero ver tan de cerca una polla dura como la del novio de mi hermana no había hecho nada más que disparar mi curiosidad. Seguíamos los tres en la cocina, Edu y yo estábamos en bóxer y camiseta, y mi hermana había decidido ponerse una camiseta un poco larga que le cubría prácticamente todo el culo. Menos mal que por lo menos se había tapado el sujetador, sino sería fácil que me lanzase ahí mismo en la encimera a comerle los pechos. Encargamos unas pizzas para cenar, al sonar el timbre fui a ponerme unos pantalones cortos, por no abrir al repartidor en bóxer. Nos fuimos con la cena al salón. Acompañamos las pizzas un poco de vino. En casa siempre había botellas de vino, a mis padres les gustaba siempre tomar un poco. A mí el vino a parte de emborracharme con mucha facilidad me ponía muy cachondo. Cenamos, hablamos y bebíamos vino entre risas. Ver a mi hermana en el sofá, con la copa de vino, con sus gafas de pasta, sus preciosas piernas desnudas, unas bragas rosas de encaje que aparecían por debajo de la camiseta me ponía muy caliente. Si la primera vez que tuvimos un encuentro sexual Eva y yo en ese sofá había sido ella la que se había lanzado a por mí, esta vez sería yo quien lo hiciese. Las piernas de mi hermana estaban dobladas sobre el sofá, estaba muy cerca de Edu, casi pegados, yo dejé la copa de vino sobre la mesa y comencé a pasar mi mano por las piernas de Eva, recorría muy lentamente sus piernas con la punta de mis dedos. Pasaba mis manos por su piel llegando cada vez más cerca de sus braguitas. -“Hermanito, ¿qué estás haciendo?, ¿no te das cuenta que está aquí mi novio y me estas poniendo muy cachonda con esa manita tan juguetona que tienes? Jajajajaja” -“Lo siento, pero no puedo aguantarme más, me has dejado probar tu cuerpo, y te veo aquí semi desnuda en el sofá, y yo que estoy caliente con el vino, no he podido remediarme” -“Espera, que ya jugamos los tres”, dijo Eva incorporándose a la mesita de dejar su copa de vino y la de Edu. Se sentó dónde estaba antes y nada más hacerlo comenzó a comerle a boca a Edu. Yo que ya me había quitado la camiseta acerqué mi boca a la entrepierna de mi hermana. Besaba sus muslos y los apretaba con mis manos. Eva ayudó un poco, quitándose la camiseta y abriendo un poco las piernas. Tras quitarse la camiseta hizo lo mismo con Edu. Éste se había sentado sobre el reposabrazos del sofá para que Eva pudiese acceder a su rabo con facilidad. Pasaba su mano sobre la tela del bóxer de su novio que ya tenía un bulto inmenso. Yo me moría por probar de nuevo el coño de mi hermana. Agarré sus bragas y se las quité, al principio por hacerme de rabiar no levantaba su culo, tras varis besos sobre su tripa me dejó libertad para sacarle las braguitas. Por fin de nuevo ante mí su preciosa raja. Puse mis dedos sobre ella y no tardé en acercar mi lengua para poder chuparlo bien. En ese momento la polla de Edu ya estaba en la boca de mi hermana. La mía aún guardada dentro del bóxer tenía ya un tamaño inmenso, y estaba dura como una roca. Estaba disfrutando mucho comiéndole el coño a mi hermana, jugaba con su clítoris y de vez en cuando metía algún dedo y la lengua por su agujero. Que delicioso manjar estaba probando. Qué pena no haber empezado a hacer esto con mi hermana antes, habríamos tenido una pubertad de sexo sin control. El coño de mi hermana estaba mojado por completo, cada vez más delicioso, llevaba un rato chupando, y mi polla pedía ya ser liberada. Dejé el coño de mi hermana por un momento, me levanté y me quité toda la ropa. Mi polla dura agradeció estar al aire. Me fui acercando hacia donde estaba Edu. Nuestras pollas casi se tocaban, muy cerca ambas de la boca de Eva. Al llegar mi polla a su boca, Eva sacó su lengua para chupar mi glande. En ese momento agarró con su mano izquierda el rabo de Edu. Yo estaba disfrutando con la mamada, con los ojos cerrados, de vez en cuando Eva sacaba mi rabo de su boca y lo juntaba con el Edu, como intentado meterse las dos pollas en la boca, cosa que era imposible por el gran tamaño de nuestros miembros. Sentir por un lado el roce de la lengua de Eva y por otro el del glande de Edu sobre el mío, me estaba llevando a un punto de excitación brutal. De manera instintiva, llevé mi mano a la parte posterior de la cabeza de Edu, tocaba su pelo mientras Eva jugaba con mi rabo. Yo seguía con los ojos cerrados, tocaba la cabeza y la espalada de Edu. Al darme cuenta de lo que estaba haciendo abrí mis ojos para ver la cara de Edu, tenía una mirada entre de asombro y excitación, se mordía un poco el labio inferior. -“Vamos a mi cuarto, que tengo allí los condones, que tengo unas ganas de tener estas preciosas pollas dentro que no imaginan” Subimos por las escaleras, Edu y yo desnudos completamente. Eva aún conservaba su sujetador. Ella subía delante de nosotros, ver su precioso culo moverse delante de nosotros era un placer. Pero no era menos espectacular subir junto a Edu por la escalera, los dos con nuestras pollas duras, moviéndose de lado a lado. Llegamos a la habitación de Eva y yo fui directamente a sentarme sobre el borde la cama. Eva tras sacar una caja de condones de su armario, se quitó el sostén y se acercó también a sentarse a mi lado. Lo primero que hice fue lanzarme a sus pezones. Estaban súper duros. Edu se aceró a mi hermana con su polla apuntándole directamente a la cara. Mientras mi hermana le mamaba el rabo a su novio yo seguía comiéndole los pezones. No sé qué me pasó por la cabeza en ese momento, pero alcé mi cara y estiré mi mano para agarrar la polla de Edu. La verdad que el chaval estaba muy bueno, con una polla preciosa, la calentura del momento y las ganas de experimentar hizo que no me pensase aquello dos veces. Acerqué mi cabeza hacía su polla, abrí la boca y metí su glande dentro. -“Ostias Hugo, no sabía yo esta faceta tuya, me tienes desubicada ahora mismo jajajaja” Mi hermana tras decir eso, se fue también a por la polla de su novio, ambos chupábamos por un lateral de su mástil. Al llegar a su glande nuestras lenguas se chocaban, para de nuevo volver a recorrer su palo al sentido contrario. Era la primera polla que me comía y no me había disgustado mucho. Pero yo tenía que follarme ya a mi hermana, lo estaba deseando. Fui a por un condón, me lo puse y me tumbé boca arriba. Tras ver ese movimiento mi hermana dejó la polla de su novio para tumbarse encima de mí. Mi sorpresa fue que lo hizo dándome su espalda. -“Quiero sentir dos pollas dentro a la vez” dijo Eva. Edu se puso también un condón y se arrodillo en la cama, Eva mientras agarró mi polla para metérsela en su coño, Edu poco a poco se fue acercando hasta también metérsela a mi hermana. Eva gemía como una loca. Tenía dos pollones bastante grandes dentro de ella. Por mi parte la sensación del roce de la polla de Edu con la mía era bastante agradable. Estuvimos en esta postura bastante tiempo. Edu tenía más facilidad para embestir a mi hermana que yo. Estaba arriba y podía maniobrar mejor, le estaba dando una follada brutal a su novia. Ella no paraba de gemir, menos mal que no teníamos vecinos cerca. Teníamos que parar un poco, ese ritmo que llevábamos iba a hacer que terminásemos los tres. Sacamos nuestras pollas del coño de mi hermana. Ella se dio la vuelta, quedando a cuatro patas para que su novio la pudiese penetrar, yo sentado aún en la cama, me puse de rodillas, me quité el condón y acerqué mi polla mi hermana. Edu agarraba con fuerza a Eva de la cintura, se la follaba con mucha furia.  Mientras Eva me hacía una mamada con gran maestría. Las embestidas de Edu a mi hermana cada vez eran mayores. A pesar de tener mi polla en su boca, los gemidos de mi hermana iban aumentando, estaba disfrutando de la follada salvaje que le estaba dando su novio. A mi esta situación me estaba poniendo a cien. No iba a tardar en correrme si Eva seguía comiéndome el rabo de esa manera. Tengo que decir que no me esperaba esa faceta de Edu, parecía un chico muy tranquilito, pero la follada que le estaba pegando a mi hermana, era digna de cualquier actor porno. Mi hermana seguía mamando mi verga, hasta que no pude aguantar más y le llené la boca de semen. Eva no desaprovechó ni una gota, se tragó todo el semen. Edu aún seguía a lo suyo, seguía follando a mi hermana, aunque poco a poco estaba bajando el ritmo, sus gemidos se mezclaban con los de mi hermana. Yo contemplaba desde la distancia la escena. Edu estaba muy próximo a correrse, sacó su verga del coño de mi hermana, se quitó el condón, y tras un par de pasadas rápidas con su mano, soltó toda su leche sobre el culo y la espalda de mi hermana. Mi hermana cayó rendida tumbada boca abajo, Edu también se tumbó quedando cerca de mí. Estuvimos así un rato, mi hermana se fue al baño a ducharse de nuevo para quitarse toda la leche que tenía. Edu y yo, ya con nuestras pollas flácidas, seguíamos tumbados sobre la cama de Eva. -“Menuda follada le has pegado a mi hermana, como seas siempre así la vas a tronchar algún día” -“La verdad ha sido brutal, creo que cuando me la has comido tú me he vuelto más cerdo, no sabía que te gustaba chupar rabos” Me puse un poco rojo la verdad, no me acordaba que le había mamado el rabo al novio de mi hermana. Pero al recordarlo me volví a excitar un poco, mi verga creció, sin ponerse dura del todo. -“Nunca lo había hecho, tenía curiosidad, y la verdad que creo que la experiencia ha sido buena” -“No te preocupes, que si quieres repetir, cuando no esté tu hermana te llamo a ti y me la comes las veces que quieras, jajajaja” Mi polla tras ese comentario se había puesto ya dura por completo, intenté taparme pero era imposible. No hacía ni 15 minutos que me había corrido y me había empalmado estando desnudo sobre la cama de mi hermana con su novio. -“No te tapes cuñado, si ese pollón que tienes no hay manos que lo tapen, si algún día me comiese un rabo, no descarto que sea el tuyo, porque tienes una obra de arte entre las piernas, jajajaja” Edu con la conversación también se estaba animando, yo de nuevo estaba con ganas de juerga. Y por eso le dije: “¿Vamos al cuarto de baño de mis padres y nos duchamos juntos?” Una sonrisa apareció en la cara de Edu. Tras asomarme al baño donde estaba Eva le dije que nos íbamos a duchar, que enseguida volvíamos. Edu y yo fuimos al baño de mis padres, tenía una amplia ducha donde entraban dos personas tranquilamente. Yo seguía empalmado totalmente, no lo disimulaba, Edu tenía su polla morcillona, bastante grande, pero sin estar dura por completo. Nos fuimos a la ducha, nos enjabonamos, tras un rato de estar cada uno limpian

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NNapoleon004Lv1· hace 78 dRelatos

Mi mama y el bully (ilustrado)

( Relato fantasía) Nunca falta el tipo que te hace la vida imposible durante la universidad, en mi caso era alguien llamado Ricardo. Como se solucionaría todo? de la manera que nunca creía, todo se dio cuando el vio a mi madre por primera ves, y lo motivo a hacerme una propuesta: Mira, si logro seducir, y cojerme a tu mami, tu y yo estaremos bien Le dije que no lo lograría, pero me dio tanto morbo que accedí al trato, le dije que aceptaba, pero que nunca podría seducirla. Solo me pidió su numero de teléfono, y me dijo que esperara un poco, que si lograría seducirla. Pasaron dos meses cuando me dijo que todo estaba listo, que se la iba a cojer, mientras un amigo la grababa, (me aclaro que el solo iba a grabar, no participar) y que si yo quería podía ver. Así que me dijo que llegara a la casa a las 3pm, y que esperara en la cocina, ya que todo sucedería en la sala. Cuando llegue entre por la puerta trasera y fui a esconderme a la cocina, la cual puedes ver hacia la sala sin que te descubran, cuando me asomo veo a mi madre parada enfrente del sillón, haciéndole un streap tease a Ricardo. Ella estaba tomando sus pantalones de lado a lado con sus manos, mientras los bajaba lentamente de forma algo forzada, debido a las grandes nalgas que tiene, mientras dejaba ver un pequeño hilo dental blanco, que no podía evitar esconderse en ese gran culo. Cuando iba a la altura de los muslos, se inclino por completo, para poder terminar de bajar su pantalón, con las piernas algo separadas, lo que permitió una vista inigualable de su culo. En ese momento Ricardo no pudo evitar acercarse un poco, y darle una buena nalgada, que creo hasta los vecinos escucharon. Por fin mi mama se quito el pantalón, acomodándose un poco su tanga, ya que la parte de adelante no era suficiente para cubrir sus labios rosas, que ya estaban algo hinchados. Obviamente le estaba gustando el momento. A continuación, se acerco a unos pocos centímetros de Ricardo, mientras Juan, muy atento grababa todo con cuidado. Ahora querían verle sus tetas, así que Ricardo, de arriba hacia abajo comenzó a desabotonarle la blusa. No tenia brassier, y en unos segundos se dio cuenta, algo tímida, que un par de universitarios le estaban viendo sus grandes tetas blancas, con sus pezones rosas erectos. Ricardo le pidió a juan que enfocara bien, ya que quería que se grabara bien la siguiente escena, en la que tomo a mi madre de las caderas, la volteo de de forma algo brusca, para que este de espaldas a la cámara, y comenzó a bajarle lentamente el hilo que traía puesto, dejándola justo en medio de la sala, completamente desnuda, expuesta y tímida, ante la mirada de dos jóvenes llenos de fuerza y lujuria. Pero lo mejor ya venia, el espectáculo apenas comenzaba, Ricardo no lo pensó ni un solo momento, simplemente desabrocho su pantalón, saco su verga ( a la que mi mama no pudo evitar voltear a ver) y se recargo en el sillón. Era obvio lo que quería decir, y lo que tenia que suceder. Mi madre lo entendió de inmediato, así que se hinco, tomo con su mano la verga de su nuevo amante, acomodo su cabello, acerco su cara, y beso justo la punta de la verga de Ricardo, para a continuación progresivamente chupar un poco mas, hasta que llego un momento en el que no sacaba la verga de su boca. Ricardo le acomodaba el cabello, también la tomaba de la nuca en otras ocasiones, mientras que mi madre, le hacia el mejor sexo oral que se halla visto. Metía y sacaba de su boca toda la verga de su amante, la besaba, algunas veces la lamia por los lados, incluso en un momento, bajo un poco mas, y comenzó a mamarle los huevos, lo que volvió loco a Ricardo Juan se puso atrás de mi madre, ya que quería grabar lo que se venia, y es que ella se levanto, y sin decir ni una sola palabra, empezó a acomodarse para montar a Ricardo, parecía hipnotizada, no podía ocultar que quería tener adentro la verga de su nuevo amante. Tomo el pene de Ricardo para dirigirlo mientras se sentaba en el, y la cámara grababa el momento preciso en el que la verga de Ricardo penetraba la concha de mi madre. Se dejo caer de sentón, hasta que desapareció la verga de Ricardo, lo que la hizo sacar un inevitable gemido y quejido, delatando lo mucho que estaba disfrutando la verga adentro, provocando que recibiera una buena nalgada, que le dejo, debido a su piel blanca una marca roja. Ella movía sus caderas, abrazaba a Ricardo rodeándole el cuello con sus brazos, mientras por su parte, el la nalgueaba o pellizcaba, le mamaba las tetas, incluso llego un momento, en que comenzó a meter el dedo índice y el de en medio en el culito de mi madre. Después de estar así por unos minutos, Ricardo con su movimiento, dio a entender que era hora de cambiar de posición. Mi madre se levanto, y sin darse cuenta, ya estaba acostada en el borde del sillón, boca arriba, con las piernas completamente separadas, y Ricardo con su verga lista para penetrarla. Puso su verga en la entrada de la concha de mi madre, y ahí comenzó a jugar, amenazando con penetrarla, hasta que de pronto, cuando vio que mi madre ya no podía mas, y quería que la cojieran, el de un empujón metió toda su verga, provocando que mi madre se encorvara un poco, y sacara un gemido increíble. Ricardo empezó un mete y saca, poniendo sus manos en los muslos de mi madre, presionando un poco, hasta que ella no pudo mas, puso la mano en el abdomen de Ricardo, como tratando de decirle que pare, pero mientras continuaba el mete y saca, mi madre se retorció un poco, levanto su espalda, y cruzo sus piernas, obviamente estaba teniendo un gran orgasmo. Ricardo le agarraba sus tetas, mientras mi madre se recuperaba un poco, hasta que volvió a penetrarla, esta ves incluso era un poco mas brusco, y es que faltaba poco cuando se aproximaba su turno, ya no lo podía evitar, dejo adentro su verga y lleno completamente de leche la concha de mi madre. El momento era justo, no era parte del trato, pero parecía que no se podía evitar; mi madre seguía con las piernas abiertas y bien separadas, tentando, cuando Juan dejo la cámara acomodada en la mesa de centro, bajo su pantalón, saco su verga, se acerco a mi madre, y comenzó a penetrarla. No podía creer que ahora una nueva verga se estuviera cojiendo a mi madre, era increíble la escena, no paraba de gemir, y es que no lo podía evitar, Juan le daba unas embestidas tremendas, como desesperado, hasta que no pudo mas, y descargo su leche también dentro de su concha. Mi madre se inclino, le dio unas mamadas para limpiarle la leche que había quedado, y le dio un beso a la segunda verga que tanto placer le había dado. Mientras se cambiaban, Ricardo le dijo a mi madre que no se limpiara la leche, que quería que estuviera llena todo el día, así que se puso su tanga nuevamente y su pantalón, con la concha completamente llena por dos vergas Espere a que se fueran, e hice como si apenas hubiera llegado a la casa. Salude a a mi madre, sabia lo que acababa de pasar, ella estaba completamente feliz, no paraba de hablar, incluso fue a prepararme algo de comer, lo cual me encanto; mientras la veía cocinar, sabia que su concha estaba completamente llena de leche que le escurría hasta sus muslos. "Haber si algún día me presentas a tus amigos, no los conozco" me dijo ella mientras comíamos.

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Ccount_of_warwickLv1· hace 79 dRelatos

La Cuarentena, Mi Melliza y Yo, Capítulo 8

(La historia es completamente ficticia, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia) Pueden leer los capítulos anteriores en los siguientes links: Capítulo 1: Capítulo 2: Capítulo 3: Capítulo 4:  Capítulo 5: Capítulo 6: Capítulo 7:   Mica estaba despierta cuando volví de acompañar a Karina y me preguntó adónde había ido. Le conté la situación de que ella había venido sola, que la ayudé con algo de la PC y se fue. Ella me dijo que escuchó ruidos entre sueños y la voz de una mujer pero creyó que era justamente un sueño, lo peor fue cuando le conté que Kari me preguntó por la marca en el hombro, más precisamente cerca del cuello (trapecio creo que se llama ese músculo, sí, la anatomía no era lo mío). Su cara se puso blanca del susto, casi rompe en llanto diciendo que estaba todo perdido y que seguro le diría a nuestros padres. La tranquilicé diciéndole que Kari sabía guardar secretos muy bien (obviamente no le conté de los regalos que le hice y que le iba a hacer) así que no debía preocuparse. Me dijo que no estaba segura, que quería hablar con ella, le dije que no, que si lo hacía sería sospechoso, que me dejara actuar a mí. Agachó la cabeza y lo entendió. Esta vez le traje yo el desayuno a la cama, ya un poco más tranquila se puso a estudiar y yo a manejar el negocio. "Quiero saber en qué andan ustedes, sabes que podés confiar en mí" me mandó Karina, como para convencerme de esto último me envió una foto de su cola en primer plano.  "Te lo voy a decir, pero todavía no, la próxima que vengas lo hablamos los 3, te pido paciencia y tolerancia nomás." Fue mi respuesta, no sabía cómo iba a tomar todo esto y no quería pensar en ello, un escalofrío recorrió mi espalda. Estaba muy nervioso a pesar de saber que Karina era confiable. Magic Mike me dijo que el video fue genial, como siempre e incluso nos mandó un regalo de 3 cifras verdes a nuestra cuenta. El negocio estaba yendo más que bien. * Algunos días después cuando todo iba ya más tranquilo y mientras a Mimi se le terminaba el período, justo después de cortar la videollamada con mis padres Karina me mandó un mensaje preguntando que cuando podría recibir alguno de los regalos que me pidió. Para matar dos pájaros de un tiro fui a mi pieza y encontré a Mica en el escritorio, rodeada de libros, apuntes y fotocopias. Se estiró hacia atrás y con sus manos tocó mi cuerpo, se sobresaltó y miró hacia atrás, el pelo despeinado y la blusa desalineada le daba un encanto peculiar.  - Estaba pensando en comprarte algunas cosas, ropa interior, tal vez algún juguete más o algo así, ¿Qué opinas? - le dije agachándome para abrazarla, ella correspondió y descansó su cabeza en uno de mis brazos.  - ¡Dale! Quiero un vibrador y conjuntos bien sexys, esos que me trajiste la otra vez parecían para Karina. - "Si supieras" pensé yo... - Ok, ya mismo me pongo a ver y pido algo para la cena. - salí de la habitación y me puse a buscar algunas cosas en la página donde compré anteriormente, gasté bastante pero compré un vibrador y un consolador, uno para cada una de mis hermanas y dos conjuntos iguales para ambas. Esta vez aclarando bien para donde iba cada cosa y asegurándome que no ocurriera lo de la última vez. Para la cena pedí algo ligero y un kilo de helado.  Fui a la pieza nuevamente luego de traer la comida. Mimi seguía estudiando, nuevamente me acerqué por atrás, ésta vez no la abracé, solo me quedé mirando como uno de sus pezones se había escapado de la blusa de tirantes y el frío lo había endurecido. Ya tenía la verga al palo y llevábamos al menos 4 días sin cojer. - Mimi llegó la comida... - al voltearse me vio a su lado, con la pija apuntando a su cara.  - Ya era hora... Tengo un hambre...- me dijo acariciándome la verga por encima del pantalón. - Creo que voy a comer otra cosa antes. - me bajó el pantalón y se puso a chupármela ahí mismo, su boca tibia y su lengua juguetona me sacaban suspiros. Llevé una de mis manos a sus tetas, bajé la blusa liberando ambos pechos y me puse a jugar con ellos mientras con la otra mano guiaba su cabeza.  - Si no estuviera así todavía te diría que me cojas toda Chito... - me dijo cuando sacó la pija llena de saliva de su boca.  - Pero podemos probar por atrás si querés... - la desafié en broma. - Ni ahí boludo, dejala así que está bien. - respondió sonriendo.  - Te voy a comprar un rosario anal, así la vas entrenando. - tomé su cabeza con ambas manos y empecé a cojerle la boca, sabía que eso la calentaba mucho. - Así te quiero cojer la cola Mimi, bien cojida vas a quedar pendeja. - ella tenía arcadas y las lágrimas bajaban por sus mejillas.  - Me la vas a cojer hijo de puta, pero todavía no, ¡Ahora llename de leche! - me dijo cuando se tomó un respiro. Y volvió a metérsela toda en la boquita. - Ahí te lleno toda putita! - terminé de hablar y empecé a eyacular. Todo a su garganta. Ella tragaba lo que podía y lo demás se escapaba por sus comisuras. Siguió chupando hasta dejarme toda la verga limpia y como era habitual me dió un beso aún con el sabor de mi leche en su boca. Aproveché para apretarle la cola con ambas manos. - Que lindo va a estar estrenar esta cola. - le di una palmadita y ella sonrió.  Comimos sin sobresaltos y terminamos la noche con helado y una película. Durmiendo abrazados. * Al otro día el paquete llegó temprano, justo cuando estábamos desayunando. De nuevo bajé yo y volví con un paquete más grande que la vez anterior. El contenido ahora sí era el que había pedido, lo mejor fue que mientras subía las escaleras Kari me decía que en la casa de mis padres también había llegado su regalo y que estaba muy contenta. Luego me mandaría fotos y videos usando lo que le mandé. De más está decir que subí con una erección más que notable. Mimi me trajo el alcohol y una remera para cambiarme, yo me saqué la que llevaba y después de desinfectar mis manos fui directo hacia ella, le comí la boca. La miré como preguntando si ya se podía, ella me entendió y asintió. Ahí mismo, sobre la mesa de la cocina la cojí corriéndole la tanga a un costado, abriendo su cola, pasando mi verga por ahí y presionando un poco para dilatarla. Ella gemía a más no poder, se agarraba de los bordes de la mesa para no caerse y ésta se movía, haciendo el típico ruido de la madera sobre la cerámica. Los vecinos de abajo tal vez vendrían a quejarse. Preferí no pensar en eso y concentrarme en reventarle la concha a pijazos a mi hermanita gemela. De repente tuve una idea. - ¿Te gustaría que me la coja así a Kari? - le decía mientras le daba nalgadas sin dejar de penetrarla a fondo.  - La vas a romper toda, es muy chiquita ella. Uffff... Me imagino que le acabas en esa carita de inocente que tiene y yo después la limpio toda. - contestó de la mejor forma, la calentura le nublaba la razón.  - Cuando venga la cojemos entre los dos, ¿Dale? - estaba por acabar, no iba a aguantar mucho, a mi también me calentaba la imagen de mi hermanita menor con la carita llena de leche caliente.  - Sí, ¡Seguro tiene una conchita chiquita y rica! Llename la cola de leche Chito, ¡Me encanta! - me pidió casi a los gritos. Como el buen hermano que soy hice lo que me pidió. La saqué chorreando de su concha y la apoyé en la entrada de su cola, los chorros chocaban contra su ano y salían en varias direcciones, mayormente caían sobre los cachetes de su cola, algunos me salpicaban cayendo sobre mi abdomen. Sin dudarlo Mimi se agachó y empezó a lamer los restos de semen que habían caído sobre mí.  Prácticamente pasamos todo el día cojiendo. Los regalos quedaron olvidados en la mesada de la cocina.  A la noche, cuando ya estábamos en la cama y después de un buen polvo ella me preguntó - ¿De verdad querés cojerte a Kari? - me preguntó con sinceridad, mirándome fijamente. - Es hermosa la pendeja, me encantaría pero si pasa que sea como con vos, no quiero forzar nada. - respondí también de forma sincera. Forzar las cosas era arriesgado y peligroso.  - Bueno, pero me voy poner un poquito celosa... - me dijo ella haciendo un puchero. - No seas boba, sabes que te quiero más que a nadie. - la besé en la frente para tranquilizarla y se durmió.  * Recién en la madrugada, como ya era costumbre, me puse a revisar los mensajes. Karina me había mandado varias fotos, casi 20, desde distintos ángulos, con y sin la ropa interior nueva y por último, como frutilla del postre un video con el consolador. Casi 5 mins en los que la ví disfrutando, saltando sobre aquel pene de goma pegado al suelo del baño. Ella se tapaba la boca con las manos para aguantar los gemidos, verla acabar entre convulsiones y con sus ojitos claros en blanco fue de las cosas más excitantes que ví. Definitivamente tenía a las mejores hermanas del mundo. La mejor respuesta que se me ocurrió fue mandarle un video acabando seguido del texto "Apenas puedas vení, quiero que hablemos los tres". Y me fui a acostar.  * Al otro día hicimos varios sets de fotos y videos con los nuevos conjuntos y los nuevos juguetes. Magic Mike compró todo lo que le pusimos delante pero dijo que de momento no pediría nada, me agradecía por poder disfrutar de la tremenda mujer que era mi hermana y dijo que pronto se comunicaría con ambos.  Ambos decidimos que por unos días o semanas no haríamos nuevo material, teníamos suficiente como para un mes o dos, a lo sumo haríamos material personalizado si lo solicitaban, pero nada más. Estábamos bien de momento.  * Pasaron al menos dos semanas desde la vez que Karina había venido a visitarnos (visitarme mejor dicho), cuando mi madre me llamó una tarde lluviosa y me dijo que nuevamente tenía problemas con la computadora, que si Kari podía traerla nuevamente, la respuesta fue un enorme sí, me había tomado por sorpresa porque mi hermanita me dijo que no sabía cuando podía volver. Eso me había desanimado pero por lo visto no fue más que una treta, al terminar de hablar con mi madre, Kari me dijo que bajara a abrirle porque ya había llegado. Con el invierno ya instalado y los días más cortos y fríos, mi hermanita bajaba del coche que inesperadamente partió al ella salir del vehículo. Me quedé confundido y ella lo vio en mi mirada. - Tranquilo, le dije que vuelva más tarde...- me dijo luego de saludarme con un beso en la mejilla, gesto que ahora se veía raro si tenías un barbijo puesto.  Eran casi las seis de la tarde, mientras subimos ella me explicó su plan, me dijo que la compu estaba perfecta, que ella le dijo a mi madre que funcionaba mal para, nuevamente, venir a visitarme.  Cuando entramos al departamento la vimos a Mimi yendo a la cocina en tanga y con las tetas al aire. Nos alcanzó el alcohol y ropa para cambiarnos. Una vez sanitizados fuimos todos a sentarnos mirando al ventanal que daba hacia afuera. - Bueno, la cosa es así Kari, a mí me despidieron hace ya casi dos meses. Estuve sin trabajo por algunas semanas y por obvias razones no le conté nada a los viejos - ambas escuchaban atentamente, aunque Mimi ya sabía la historia - . Estaba bastante descolocado y sin saber qué hacer, con Mimi nos estábamos llevando mejor casi a la fuerza y le sugerí hacer y vender fotos suyas, haciendo yo de fotógrafo, dividiendo las ganancias que al fin y al cabo usamos para sobrevivir y comprar algunas cosas. A todo esto aparece un tipo que nos empieza a pedir contenido personalizado más y más caliente primero fue un pete y después quería vernos cojiendo. Y bueno, después de muchas idas y vueltas lo hicimos pero por una buena razón. No quiero que pienses que lo hicimos de puro vicio, vos sabés que antes de esto con Mimi apenas cruzábamos palabra. Y nada, creo que eso es todo. Espero nos entiendas y puedas guardar el secreto. - Terminé mi relato y tomé un mate que me alcanzó Mimi. La cara de sorpresa en la cara de Kari fue tal que por un momento pensé que no respiraba. - Bueno, me toman por sorpresa, no me esperaba algo así pero algo sospechaba, sobretodo cuando me mandaste el vibrador y esas tangas. - Mimi me miró sorprendida, se dió cuenta de que cuando dijo que esos conjuntos parecían para Karina

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BBrian2791Lv1· hace 81 dRelatos

Llegaron Los Hombres De La Basura…

Para mí era algo que nunca había pensado me pudiera suceder, si me gustaba el sexo, pero sin exagerar, pero desde el mismo momento en que Roberto fue hospitalizado, comencé a sentirme más excitada, que de costumbre, ante cualquier situación, por tonta que pareciera. Viendo las novelas de Tv nada más de ver a las actrices y actores besándose en la pantalla del televisor, me calentaba tremendamente. Y mientras estuve sola en casa, hubo días en que mientras veía la novela no dejaba de tocar mi vulva, en ocasiones hasta alcanzar un delirante orgasmo. Pero eso no se limitaba tan solo a las novelas, si iba en mi auto y veía a una pareja, dándose un simple beso de despedida, prácticamente mi sangre hervía por el deseo de tener sexo, pero lográndome comportar como es debido. Es más en una ocasión, tras llegar a casa de mi trabajo, vi al entrar a la urbanización a muchos perros de tras de la perra de uno de nuestros vecinos, eso bastó para que yo apenas entrase a casa, corriera para el baño, supuestamente a ducharme. Pero la realidad es que como ya mi marido estaba en casa, y en esos momentos no me podía satisfacer todavía, apenas me quité la ropa, dentro de la ducha comencé a introducir de manera desesperada casi por completo una de mis manos dentro de mi coño, hasta que después de un sin número de orgasmos, quedé bastante agotada. Cosa que me asustó tanto, al punto que fui a ver a mi terapeuta. Cuando más o menos le hable de lo que me sucedía, ella me dijo que era algo normal, que eso me sucediera, que siguiera descargando mis energías de la forma en que lo estaba haciendo, que una vez que mi marido volviera a la normalidad, yo también lo haría. Lo cierto que esa respuesta en nada me agradó, ya que apenas mi esposo recién salía del hospital y comenzaba a verse con su urólogo. Mientras que yo ya sentía, que eso de autosatisfacerme a misma, como que realmente no funcionaba del todo, porque siempre quedaba con muchas ganas, y hasta que no quedaba completamente molida, no dejaba de introducirme salvajemente, mis dedos, mis manos o algún objeto o juguete sexual, incluso en varias ocasiones me introduje una botella, dentro de mi coño, hasta calmar mis deseos. Pero una tarde en que tanto Roberto como yo recién habíamos regresado de trabajar, de inmediato me fui a dar una fría ducha, para bajar mis calenturas, mientras que mi marido se acordó en último momento, de que debía sacar la basura, y ya se le estaba haciendo tarde para ir a su cita médica, así que me pidió de favor que después de que me terminase de ducharme, le hiciera el favor de sacar la basura, ya que después de la cita, iría a ver a mi suegra, por lo que de seguro regresaría algo tarde, y el camión de la basura ya habría pasado. A medida que el agua fría caía por sobre todo mi cuerpo, y luchaba con migo misma por no comenzar acariciar mi vulva, le respondí que de inmediato, me encargaría de eso y que saludase a mi suegra de mi parte. Así que con el fin de distraer mi mente, salí de la ducha, me puse mi bata de baño, y me dirigí a la cocina para sacar la basura. Realmente no era una sola bolsa de basura, eran tres. Ya que Roberto tiene un hobby entre reparar cosas viejas y aeromodelismo. Me encontraba sacando la primera bolsa de basura, cuando llegó el camión, apenas había sacado la primera bolsa de la casa, y comenzaba a arrastrarla hasta el lugar donde sería recogida, cuando uno de los basureros, caminando hasta donde me encontraba, me dijo. Señora permita que le ayude. De inmediato le respondí que estaba encantada de que me ayudase, y tras tirar la primera bolsa dentro del camión, le dije que dentro de la casa tenía otras dos. Me sonrió, y mientras me seguía en dirección a la casa, de momento se me ocurrió pensar que de seguro me estaba observando las caderas, a medida que yo caminaba, no sé por qué precisamente instante, se me ocurrió hacer una pequeña travesura y comencé a caminar de manera algo más sensual y provocativa, contoneando mis nalgas de manera sensual, hasta que ambos entramos a la cocina. Él sin quitarme la vista de encima, tomó la segunda bolsa al tiempo que de manera algo descarada, se agarró su miembro por encima del pantalón, se lo acomodó o por lo menos eso me pareció a mí, y de inmediato salió de la cocina diciéndome que ya regresaba por la tercera bolsa, momento en que yo aproveché para preguntarle si deseaba tomarse un regreso o un jugo. Me respondió que con un refresco le bastaba, pero apenas el hombre de la basura salió con la bolsa por la puerta de mi cocina, yo salí corriendo para mi dormitorio, apenas salí de mi cocina en el pasillo que conduce a la sala, me quité mi bata de baño y apenas entré a mi dormitorio, rápidamente me puse un negligé negro, aunque bastante transparente, sin más nada de bajo, además me calcé mis zapatos de tacos bien altos y de inmediato regresé a la cocina. Me sentía como loca, de momento en mi mente me visualizaba ofreciéndome al tipo ese de la manera más descarada posible, y que él sin dudarlo ni un segundo se me tiraba encima, me penetraba y no dejaba de besarme y acariciarme por todas partes. Cuando él regresó, ya yo me encontraba parada frente a la puerta abierta de la nevera, con mis piernas ligeramente abiertas, de espalda a él, terminando de servirle el refresco, la luz que salía de la nevera claramente dejaba ver todo mi cuerpo bajo la tela del negligé. Al sentir su presencia, yo voltee para mirarlo y me di cuenta de inmediato que al él verme, sus ojos parecían que se fueran a salir de sus cuencas, haciéndome la desentendida, aunque con un tono de voz seductor, le pregunté de la manera más sensual y sexualizada que pude ¿Aparte del refresco, si vez o deseas algo? ten a bien tomarlo, con toda confianza. Por dentro deseaba que me tomase en sus brazos, y sin pérdida de tiempo me hiciera suya. Pero al mismo tiempo me decía a mi misma, como era posible que me comportase como toda una puta, prácticamente me le estaba ofreciendo a ese desconocido, en bandeja de plata. Además el que desease serle infiel, a mi amante esposo, era algo que por unos instantes me estuvo torturando. Era tanta mi excitación, que de pensar en que estaba a unos segundos de definitivamente serle infiel a Roberto, mientras él iba al médico. Sentí repentinamente como en un momento, toda mi vulva se humedeció. En mi mente mantenía esa lucha, hasta que sentí sus manos sobre mis hombros. Todo aquello en lo que pensaba previamente, desapareció de mi mente, al tiempo que él se colocó frente a mí, y dándome un tremendo de lengua, hizo que prácticamente yo me deshiciera entre sus gruesos brazos. Cerré mis ojos mientras que sus brazos y sucias manos, introduciéndose bajo la tela del negligé, comenzaron abrazarme y acariciaron todo mi cuerpo. Completamente entregada, sin oponer resistencia alguna, dejé caer al suelo de mi cocina el negligé, quedando completamente desnuda ante ese hombre de la basura. De inmediato sentí el calor de todo su cuerpo contra el mío, la rigidez de su miembro, por debajo de la tela su sucio pantalón, contra mi plano vientre, y el olor de su fuerte sudor que me embriagaba. Por un buen rato nos estuvimos besando, acariciando, agarrándonos mutuamente, hasta que en un respiro que tomamos, yo me escapé de sus brazos y caminando moviendo mis caderas, llegué hasta la mesa de comedor que tengo en la cocina, seductoramente sin dejar de verlo, me recosté encima de la mesa, separando y levantando mis piernas, sin decir palabra le ofrecía por completo todo mi coño, invitándolo con mi mirada a que me penetrase. Él dio un par de pasos y colocándose frente a mí, soltó la correa del pantalón, desabrochó luego el botón, y bajando la cremallera al tiempo que se bajaba los pantalones, dejó ante mis ojos su miembro, el que de inmediato sin querer, mentalmente lo comparé con el de mi marido, prácticamente lo doblaba en todo, tamaño, grosor, y pensándolo bien hasta en erección, que definitivamente era mucho mayor, que la de mi esposo en sus mejores momentos. El hombre de la basura, mantuvo mis rodillas bien separadas y atrayendo mi cuerpo hacía el de él, lentamente comenzó a penetrarme, al principio no podía despegar mis ojos, de su miembro, de cómo se fue abriendo paso lentamente dentro de mi lubricada vulva. Al comenzar a sentir el calor de toda su verga, dentro de mi coño, puse mis ojos en blanco del placer que sentía, y dejé caer mi cuerpo sobre la mesa. Sus manos me sujetaban firmemente por las caderas, pegándome una y otra vez contra él, mientras que yo en un desenfreno de placer movía o restregaba más bien mi coño contra su cuerpo. Sentía deliciosamente, como todo su miembro llenaba todo el espacio dentro de mí mojado coño, quizás por lo morbosa y excitante de la situación, me imaginé el rostro de mi esposo viéndonos con asombro, cosa que lejos de enfriarme me calentó mucho más todavía. Yo no dejaba de moverme, y cuando él con su gruesa y ronca voz me comenzó a decir, lo sabroso que se sentía mi coño, lo caliente que yo era y lo bien que me movía, me sentí mucho mejor todavía. Incluso cuando comenzó a decirme, que yo era la puta de sus sueños, no me sentí mal. Sus manos se movieron sobre mis tetas, las que deliciosamente me apretaba, chupaba y lamía a la vez con su tremenda lengua. Hasta que me dejé llevar por el placer, de disfrutar de un verdadero orgasmo, sin que él todavía hubiera acabado. Por lo que como si yo fuera una muñeca de trapo, sacó su verga de mi coño, me dio media vuelta, por lo que mi vientre quedó sobre la mesa, y nuevamente recibí dentro de mí su incansable verga. Yo no dejaba de mover mis caderas, de gritar por el placer que sentía, de gemir profundamente de placer, tras cada empujón que él me daba, incrustando su miembro completamente dentro de mí vagina. Para mí era algo de locura, cerraba mis ojos y me relamía los labios, con los dedos de una de mis propias manos, yo misma me apretaba intensamente mi clítoris, cada vez que sentía su poderoso miembro, más y más adentro de mí. Después de un buen rato, a medida que él continuaba clavándome su verga, abrí los ojos, para encontrarme que ambos estábamos siendo observados fijamente, por sus tres compañeros. Los que se comunicaban entre sí a baja voz, como para que yo no me diese cuenta de su presencia, cosa que pasó cuando que abrí mis ojos. Al ver a esos otros tres hombres, no sentí vergüenza alguna, es más hasta me calentó mucho más el que me vieran completamente desnuda, dejando que su compañero me clavase toda su verga. Yo me sentía insaciable, y de momento hasta desee que ellos tres también tuvieran sexo conmigo, por lo que le hice señas al mayor del grupo, de que se me acercase. Sin dejar de recibir los embates del primero, con mi mano izquierda busqué su miembro, aunque de manera algo torpe, finalmente lo extraje del pantalón y agarrándolo con mi mano, me lo fui acercando a la boca, hasta que me puse a mamárselo. De inmediato no se hicieron esperar los comentarios de los otros dos, y mientras yo continuaba mamando, los escuché decir que yo estaba bien buena, caliente y birrionda, aunque eso último no lo entendí. Pero poco me importó, ya que cuando se me acercaron y comenzaron bajo la supervisión del primero a tocar mis tetas, yo me sentí de lo mejor. Al que yo le estaba mamando su verga, a los pocos instantes se vino por completo dentro de mi boca, sin que eso me produjera desagrado alguno, por lo contrario se la seguí chupando hasta que finalmente el mismo tipo retiró su verga de dentro de mis labios. Justo en el momento en que mi hombre de la basura apretándome fuertemente contra su cuerpo, se detuvo y sacando su verga de mí caliente coño, derramó toda su leche sobre mis nalgas y espalda. Yo aun estaba bien deseosa de continuar, por lo que me erguí y agarrando un paño de cocina, me limpié mis nalgas y espalda. Estaba tan y tan deseosa de continuar que de inmediato no sé cómo pude preguntarles a los otros dos si deseaban acostarse conmigo ahí mismo, en el piso de la cocina. Su respuesta fue inmediata,

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Ccharisteas666Lv1· hace 81 dRelatos

Mi vecino se coje a mi esposa embarazada pt 1

Hola! Mi nombre es Fabián y mi esposa es Susana. Algunos tal vez me recuerden de posts de hace mucho tiempo: Ha pasado mucho tiempo, y no he tenido tiempo de escribir, pero eso no quiere decir que no hayan pasado cosas. En esta ocasión les voy a contar de cuando un vecino y amigo se cogió a mi esposa estando ella embarazada. El vecino en cuestión se llama Marcelo, es un veterano del ejército. Tiene cerca de 70 años pero mantuvo muy bien el físico en base seguramente a la disciplina que le quedó de viejos tiempos. Medirá cerca de 1,85 mts y tiene todavía bastante musculatura. La verdad es que yo siempre me llevé muy bien con él y a menudo tomábamos mate ya sea en mi casa o en la de él. Hablábamos de cualquier cosa, incluyendo mujeres y la verdad es que somos bastante babosos los dos. La cuestión fue que un día, tomando mate en casa, aparece mi mujer sin saber que estaba él y cruza por adelante nuestro con una remera sin corpiño que le marcaba tremendamente los pezones y la panza (ya casi de ocho meses), con el ombligo sobresalido. Marcelo la miró de arriba a abajo y, lo que me hizo el click, fue que me miró a mi después y me hizo una cara que se la podría haber hecho a un amigo cualquiera que no fuera obviamente el marido de su "objetivo". Yo no sé de dónde saqué el coraje y le pregunté: - "Te gustan las embarazadas?" - "Uff... no lo tomes a mal, pero me re calientan" - "Ok, te voy a mandar un regalo", le dije y le mandé una foto... Lo miro y le digo que no diga nada, pero que siempre me excitó pensar en que otros se pajeen mirando fotos de mi mujer. Marcelo estuvo unos minutos más y se fue a la casa. A la media hora que se había ido, me llega un Whatsapp y veo que Marcelo me había mandado un video. Lo abro y era de él pajeándose con la foto que le mandé yo, que había impreso, y mientras puteaba acababa encima de las tetas de mi esposa. La situación me recontra calentó, por lo que yo también me tuve que ir a hacer una paja tremenda mirando ese video. Luego se fue haciendo costumbre que mi vecino me mandara videos donde se pajeaba con fotos no solo que yo le mandaba, sino también que bajaba de mi esposa de las redes sociales. Susana tuvo una época en que le gustaba hacerse selfies con la lengua afuera, y esas se fueron transformando en las favoritas de Marcelo para largar toda la leche. No hace falta aclarar que por cada video que me mandaba yo me hacía varias pajas. Al mismo tiempo en que estos hechos se fueron desarrollando, yo me la cogía cada vez más seguido a Susi, y por morbo empecé a meterle fichas para ver si fantaseaba con que nuestro vecino estuviera caliente con ella. - "Sabés que Marcelo me comentó el otro día que el embarazo te cae muy bien?, Hasta me pareció verlo mirarte..." - "Te parece? Si estoy hecha una vaca" - "Pero a los hombres nos calientan mucho las embarazadas, y él calculo que te mira y se pajea a la noche recordándote" - "Mmmm... mal no está pese a ser un hombre mayor, jaja. No te voy a negar que me excita un poco pensar que un tipo así se esté haciendo la paja conmigo en este momento" - "Capaz que hasta mirando tus fotos del Facebook", dije con un poco de picante... - "Jaja, que lindo sería saberlo", terminó diciendo Susi. Luego nos pusimos a coger y, mientras ella cabalgaba arriba mío yo le decía que piense en el vecino mientras le metía dos dedos por el culo. Algo le debí haber activado porque esa noche acabó como hacía rato no la veía. A su vez, a Marcelo le contaba todas estas cosas y le terminé diciendo: - "Amigo, quiero que te cojas a mi mujer, pero con la condición de que cuando lo hagas me avises y me dejes ver desde algún lugar" - "En serio??? Ufff, me encantaría! Como me cogería a tu putita, le llenaría la cara de leche, también las tetas, el culo, la concha y sobre todo la panza preñada..." - "Dale, si le hacés un trabajo fino por chat o por donde quieras, más que yo le vaya llenando la cabeza con que le gustaría cogerte... creo que va a agarrar viaje" Fue pasando el tiempo, y Marcelo se fue poniendo más confianzudo con Susana en cada visita a tomar mate. Se notaba que ella disfrutaba mucho su compañía y cada vez se la veía menos pudorosa. Andaba en bikini adelante de él, o con remeras que le marcaban todo. Con el correr de los días la vi a ella misteriosa y mi vecino dejó de venir tan seguido. Hasta que un día me llega una foto de él, con la leyenda de "reenviado". - "La convencí a la puta de tu esposa de que me mande fotos... en breve me la voy a coger así que preparate" El corazón me empezó a latir a mil... Susi no estaba, pero cuando llegó yo ya estaba al palo y no pude esperar a buscarla para coger. Terminamos en la cocina, yo chupándosela y ella a mi. - "Te gustaría chupársela a Marcelo así?" - "Mmmm... si mi amor" - " Te gustaría que te acabe toda?" - "Mmmm... si, le tragaría la leche y con lo que sobre que me enchastre toda la cara" Ahí no aguanté más y acabé como nunca... la cara de Susi quedó llena de leche, también su pelo y lo que cayó de su boca fue a parar a sus tetas. Después de limpiarnos fuimos a comer algo y luego a dormir... yo estaba a mil porque ya había algo que se había desencadenado, pero eso será objeto de la segunda parte. Link segunda parte:

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VvinlansagaLv1· hace 83 dRelatos

Cuando perdí mi virginidad

Antes de comenzardebo admitir que este escrito es como una especie de terapia. Necesitocontextualizar un poco desde muy atrás y en algún momento llegaré a mi debutcomo frutilla del postre.    Los primeros años dela secundaria fueron durísimos para mi. Mi capacidad para comunicarme era casinula y eso dificultaba la chance de tener amigos o romances. He sido sumamentedespistado. En mi adolescencia hablaba bajito y sin articular. Nunca mearreglaba en lo más mínimo. Me costó pegar el estirón hasta los catorce y eragordito y muy bajito.  Todo esto hizo que elbulllying no tardara en llegar. La impotencia de no saber defenderme y el rechazo de mis compañeros mehundieron en una depresión que duró años.  Por otra parte,encarar a una mujer era una tarea titánica, y más con mis complejos. A lo largode la pubertad noté que me había desarrollado más lento que mis vecinos ycompañeros. Eso llegué a comprobarlo cuando hice mi primer y últimamasturbación grupal. Estábamos tres, cada uno con su miembro, y el mío era elmás pequeño, el que no tenía vello púbico. Recuerdo bien que en esa época lospelos eran sinónimo de virilidad.  El problema seacentuó cuando unos vecinos me bajaron los pantalones y comenzaron a tratarmede manicero. Las burlas sepultaron mi autoestima y yo me sentía cada vez másresignado con mi sexualidad. No me animaba a desnudarme frente a nadie porvergüenza. En los baños no hacía pis en los urinales por nada en el mundo. Lomismo sucedía con los calzoncillos, obviamente no iba a usar algo que demuestremis flaquezas. Desaprovechaba todas las oportunidades incluso de besarme porqueno asumía que alguien llegase a gustar de mi. Veía pornografía y los enormesmiembros viriles me desalentaban cada vez más. En aquellos tiempos la educaciónsexual era aprendida en la calle y a los tropezones, a través del porno ypelículas de comedia como American Pie.  Pasó el tiempo y mefui desarrollando. Pegué un estirón, los bigotes comenzaron a asomarlentamente. Me preocupaba un poco más por mi imagen. Logré socializar gracias aque me esforcé mucho. Estaba atento a cada detalle, la forma de hablar,conversar, mirar, cómo tener tacto. Poco a poco fui haciendo amistades yganando respeto. Pero las mujeres seguían siendo un enigma. A duras penas pudedar mi primer beso a los quince, y mis besos eran muy esporádicos. En mi viajede egresados no pude siquiera acercarme a los labios de una mujer.  Así terminé lasecundaria con cierto gusto amargo, porque sentí que me estaba adaptando y nohabía terminado de disfrutarla como hubiese querido. Sin embargo, en launiversidad me adaptaba más rápido y gradualmente me olvidé de mis compañeros yvecinos.  En algún momento demi vida me sentí decidido a perder la virginidad. Mi mayor anhelo era hacerlocon una mujer que apenas conociera, alguien que no me conozca lo suficientecomo por si las burlas volvían. Y es que… Mi autoestima ya daba por sentado queprobablemente sea un bochorno. Y más con el miedo de que vuelva la eyaculaciónprecoz que en algún momento me trajo problemas. Entonces pensé: La gente yatarde o temprano se entera de que soy virgo, al menos me sacaría las ganas. Es importantedestacar que mis complejos con el tamaño en ese momento seguían existiendo, muyfuertes, pero como había pasado mucho tiempo y crecí, realmente no sabía quétanto había crecido mi pene.  Un día contacté aVirginia (No es simbólico, así se llamaba en realidad), una chica con la quehice un curso de pintura. Hacía siglos que no la veía, pero con ella tuvimos unabonita amistad en mis primeros años de secundaria. Después se fue a la capitalde la provincia y nos distanciamos. Ella me contó que estaba estudiando artesvisuales y que cada tanto volvía a la ciudad a visitar a sus parientes yamigos.  Cuando nos encontramosen una fiesta under recordamos aquellos momentos significativos y nos invadióla nostalgia. Apenas nos veíamos en la salida, y conversábamos, pero a pesar derelacionarnos poco, había una conexión importante. La pasión por el arte nosúnica, y con ella me sentía cómodo, genuino, natural. Esa noche no me atreví abesarla, el miedo me amilanaba completamente. La noche terminó sin que pudieradespedirme siquiera, ya que me fui con mucha prisa por un percance.  -Perdón por nodespedirme, mi amigo me dijo que nos fueramos y andábamos en su auto- Le dijeuna noche por mensaje.  -No hay problema, lapasé bien.  -¿Qué haces?  -Estoy en mi casa. Meestoy enfiestando sola.  -¿Puedo acompañarte?  -Sí, venite.  Tomé el auto y fuientusiasmado, intrigado. “¿Será que esta noche se me da?”, me pregunté. En esemomento deseaba tomar alcohol y relajarme, pero el auto y los medicamentos nome lo permitían. Era noche de verano. Ella me atendió, luciendo un vestido muysuelto y fino. Su pelo dorado le llegaba hasta el cuello. Tenía algunas pecas.Los labios eran muy finos. Virginia me llegaba casi a la altura del cuello yera delgada.  -Permiso, qué lindacasa.  -¿Querés estaradentro?  -Vamos afuera, queestá caluroso.  -Dale  -¿Qué banda es esa?  -Perota Chingó. ¿Tegusta?  -Sí.  La rubia puesto velasy la casa tenía un ambiente muy acogedor y hasta afrodisíaco.  -¿Qué fue de la vidade la Mili?-Preguntó  -Se metió a turismo.Y sigue de novia, no sé si se habrá casado ya.  -Sí, me acuerdo, desdela secundaria.  Sí, qué aguante. Yono sé estar de novio.- Presumía, aunque en verdad tampoco sabía estar con unamujer casualmente- Hace poco encaré a una amiga y no tuve suerte.- Dije, y lamiré directo a los ojos. Mis palabras eran sinceras y a la vez funcionaron comoindirecta.  -A veces hay quearriesgarse, hacelo- Propuso  Un brillo recorriómis ojos.  -¿Querés poner músicavos?  -Bueno. Escuchá esto-Dije, y dejé sonar “Bocanada” de Cerati  El temor me recorríael cuerpo. Tanto, que ya había pasado la noche y aún no podía si quiera decirleun piropo. Nos sentamos en el sillón y le dije:  -¿Sabés que cuandoibamos al curso me gustabas?  -¿Sí?  -Y me seguísgustando.  La besé. Vi su rostroy noté algo que nunca había notado tanto en mis anteriores besos. Ella cerrabalos ojos, en su cara había deleite, se dejaba llevar. La acariciaba lentamentey con mucho respeto. Me contenía, pero por dentro estaba muy ardiente ypensativo a la vez. Decidí relajarme, pensé que era mejor fingir que sabía loque hacía.  La toqué. Mis manosle desacomodaban el corpiño. Sus pechos eran puntiagudos y de pezones grandes.No había tocado muchos pechos en mi vida, y nunca por tanto tiempo. Meencantaba. Seguía excitado, y mi mano bajó. Por primera vez pude rozar unavagina. En eso momento sentí una excitación que no recuerdo haber sentidoantes. Era muchas cosas nuevas para mi. Ella se estremeció.  Aquí es donde algo deteoría que había aprendido de grande me vino bien. Tenía en cuenta que debíajugar un poco antes de la penetración, y así lo hicimos. Yo tocaba su vagina,ella me masturbaba para calentarme. De repente, Virginia se subió sobre mi,ambos teníamos el torso desnudo y nos besábamos. Sólo tenía ropa interior, y semovía haciendo que me sobrecalentara. Yo le besaba todo el cuerpo y le acariciabala espalda. No podía disimular la felicidad que tenía.  Después la senté enel mismo sillón y le quité su ropa interior. Comencé a chupárselo sin tener lamás mínima idea de lo que hacía. Virginia me tomaba de la cabeza con laspiernas abiertas. Comencé a sentir humedad, con mi excasa experiencia, pensabaque se trataba de un squirt. Estaba ardiendo.  -¿Tenés preservativo?  -Uno solo.  Saqué de mi bolsilloel único profiláctico que tenía y me acosté sobre ella. Acomodé mi pene paratener sexo y se sentía raro, pero lindo. Todo estaba saliendo mucho mejor de loque me imaginaba. Apoyé mis brazos sobre el sofá y me movía mientras le dababesos en el cuello y en todo su torso.  -Despacio, despacio-Decía ella.  Trate de tenersuavidad. Me propuso cambiar de posición y así lo hicimos. Me montó y ahí pudesentir la comodidad en su máxima expresión. Ya mi miedo a la precocidad y altamaño había desaparecido por completo. Estaba muy relajado. Sentí como si lamasturbación fuera mucho menos duradera que el sexo.  Ella comenzó amoverse muy rico, rebotaba con solvencia y le costaba hablar, pero algo mequería decir. Se acercó a mi oido y me dijo algo entre el sexo que se me quedógrabado para siempre:  -Te puedo… Decir…Algo… De verdad… Nunca… He visto una pija… Tan grande.  Y estallé. Ella me“cogió”. Sentí que no me podía contener, algo que no me pasaba cuando memasturbaba, que yo sabía cuando acababa y dejaba de tocarme. Pero como siguiócabalgando, tuve sensaciones placenteras y únicas.  Tiré el preservativo,me acomodé, me puse los pantalones y la abracé. Ella seguía desnuda.  -¿Te… Te gustó?  -Tuve mis momentos.  -¿En verdad crees quela tengo grande?  -No creo, la tenésmuy grande.  Dejé de preguntar,pero por dentro estaba perplejo. Sumamente confundido.  -No sabés cuánto teextrañaba.- Mencioné  -Yo también, cuandoéramos compañeros, me re gustabas.  Era demasiadainformación nueva para mi, ¿Una gringa muy angelical gustaba de un gorditodesaliñado? ¿En qué momento pasé de ser un incel, un manicero, un virgo a unsemental? Empecé a sentir que mis fantasmas estaban injustificados, que habíaperdido mucho tiempo, pero a la vez estaba muy de ánimo.  Nos despedimos ysalimos un par de veces más, cuando podía venir a visitarme. Después se puso denovia y me dolió un poco la distancia. Ella probablemente se olvidó de mi, perosiempre va a tener un lugar en mi corazón.  Desde ese momentocambió totalmente mi vida. Paulatinamente fui tomando confianza y rompiendotabúes. Intenté tomarme revancha con muchas chicas con las que tenía duda sobresi gustaban de mi o no. En muchos casos no tuve suerte, pero me sentí bien. Ylo más importante, me informo, trato de aprender sobre el sexo. Ya no piensocomo antes, he descubierto qué les gusta a las mujeres porque hablo con ellas.Intento darlo todo y ya no dejarme llevar por esa chusma que desinforma y noaporta nada.

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Jjosh9844Lv1· hace 85 dRelatos

Madura tetona

Nada mejor que tener vecinas solteras y hacerte amigos de ellas para cuando necesiten un favor. Les cuento que donde vivo tengo varias vecinas que viven solas en su casa y como buen vecinos soy amigable con todas ellas, algunas de ellas saben que me las e cojido pero como somos vecinos pues se queda entre nosotros, ya que ellas son mayores y solo difrutan de tener sexo y yo pues me aprovecho de eso nada mejor que cojerte una vecina madura y al otro dia todo como si nada sin obligaciones con ellas. Difruto de poder cojermelas y extraer mi leche sobre ellas y verlas desnudas completas me exita. saben es como cuando tienes una vecina y la ves vestida con su ropa y dices wow quisiera verla desnudas pues ese placer lo tengo, ya con esta son cinco las que me e cojido en donde vivo, tener sus fotos desnudas conmigo es como un regalo de poder mirarlas cuando quiera. Cada una a sido una esperiencia diferente algunas veces tengo sexo con ellas ya que aveces me invitan a comer a sus casas ya que vivo solo y aveces no cocino o si no cuando hacen una pequeña fiesta y me quedo hasta lo ultimo, la unica condicion que tengo es que tengo que usar condones pues como ya les conte algunas de ellas saben que tenemos sexo pero al fin eso es lo de menos pues tengo la oportunidad de cojermelas, ninguna de ella se anima a que tengamos un trio a la ves pero si hemos tenido sexo en mi apartamento con dos de ellas una en el cuarto y la otra en la sala y cojo con una un ratito y luego voy y cojo a la otra pero no puedo con ese juego por que te empiesas a cojer a una y luego cuando vas con la otra terminas viniendote con esa a lo ultimo y despues tengo que cojer la otra solo para darle la leche, lo mas rico fue cuando una me lo empeso a mamar y despues fui con la otra y me lo mamo tambien, sera que para la proxima vez que tengamos una pequeña fieta tendre que hacer que beban mas henny o los tragos mas fuertes de la cuenta y se enborrachen de esas que al otro dia no se acuerden que paso y ponerlas a las dos una al lado de la otra y cojerlas. Está en la foto de arriva le encanta que me la coja por su culito pequeño igual que su conchita apretaita y ademas de eso cuando le comente pal trio no dijo que no pero tampo q si es la otra la q no quiso pero con la ayuda de esta se que pronto va a pasar y si voy a poner fotos de las dos juntas

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22003zorroblancoLv1· hace 89 dRelatos

Caluroso Verano

Por fin llegaron las vacaciones, por fin los días libres para hacer lo que te viniese en gana, por fin pasar horas y horas frente a la videoconsola para acabar ese juego que durante el curso se te resistía, por fin llego el verano, el cálido verano, el caliente verano. Por aquél entonces yo había terminado el instituto y recién cumplida la mayoría de edad el próximo año iría a la universidad. A mi edad aún era virgen por lo que solía entregarme a los placeres solitarios que todo buen chico conoce para soportar el calor y la calentura. Y ahora, con las vacaciones, con mucho tiempo libre y con mi madre trabajando durante la mañana, ¡las pajas se multiplicaban por diez! Algo normal cuando la edad es pura hormona en ebullición y tienes tiempo y soledad para hacerlo. Películas porno y revistas me servían de inspiración y me hacían disfrutar de mi pasión privada, cuando no la pura imaginación de hacerlo con una vecina, con el recuerdo de una profesora pasada, con alguien que simplemente viste por la calle y te gustó. Hasta que un buen día llegaron las vecinas, eran madre e hija. La chica no estaba bien, eso se no taba a la legua y aunque ya era mayor de edad casi no hablaba, apenas respondía con monosílabos o frases cortas: “si”, “no”, “agua”, “hambre”.... Más tarde mi madre me contaría que le ocurrió algo al nacer y no llegó a desarrollar bien el cerebro. Por lo demás la muchacha era muy simpática y se reía mucho, le encantaba verme jugar a la videoconsola y se lo pasaba también muy bien probando ella, aunque no hablase mucho, entendía todo lo que se le decía. Me caía bien, se la veía muy tierna y cariñosa, aparte de que estaba buena, tenía el pelo rubio, un poco rizado y unas tetas pequeñas y redondas, su culo también era muy redondito. Yo era hijo único, mi madre enviudó algo joven, así que nunca supe lo que era tener un hermano o hermana. Desde entonces los dos vivíamos solos. A los pocos días de llegar la vecina me pidió que cuidase de su hija esa mañana, mientras ella iría al ayuntamiento a arreglar un asunto de recibos de la casa que tenía pendiente. Así que nada, me puse a jugar con ella a los videojuegos como cada tarde que se juntaban nuestras madres para tomar café y simplemente charlar. Pasaron un par de horas y comencé a aburrirme, el juego era muy difícil y no conseguía pasar de una pantalla, fue entonces cuando ella me dijo que quería “hacer pipí”, así que le me levanté y le indiqué donde estaba el baño. Me picó la curiosidad y me quedé mirando en la puerta. Ella no pareció darle importancia y delante de mi se bajó las braguitas deslizándolas por sus muslos hasta las rodillas y se sentó para hacer el pis en la blanca taza del váter. Yo asistí atónito al espectáculo y por mi mente pasó en aquel instante la idea de verle el coño, yo nunca había visto uno en directo, pero me daba pena aprovecharme así de ella, que era pura inocencia y parecía no entender aún de estas cosas. Así que no hice nada y me quedé mirándola mientras esta se levantaba y se limpiaba con un poco de papel higiénico. Aún con todo el simple espectáculo de ver sus muslos blancos desnudos desde el lado y cómo ésta se limpiaba me pareció muy excitante, luego se subió las braguitas y se volvió conmigo al salón. Un rato más tarde fui yo al servicio y cuál no fue mi sorpresa cuando vi que mientras mi chorrito amarillo se perdía por el blanco nacarado de la taza del váter, unos ojos me espiaban. ¡Era mi invitada! ¡Que se había venido detrás de mi sin yo advertirlo y ahora miraba mi pito mientras yo hacía pis y lo señalaba y riéndose decía: "tu pito"! La verdad es que me dio un poco de vergüenza y hasta me debí poner colorado. Cuando terminé me volví con ella al salón, pero a partir de este momento por mi mente no dejaron de pasar ideas para engatusar a mi vecina y hacer guarrerías con ella. Me estaba poniendo súper cachondo y tenía el pito como una alcayata. — Luisa, ¿quieres verme otra vez el pito? —le pregunté dejando de jugar. Ella sonrió pero no dijo nada. Sin resistirme más me levanté y ni corto ni perezoso me bajé las bermudas y los calzoncillos, dejando al aire mi querida y dura alcayata. Luisa se rió y volvió a señalarlo y a decir " tu pito". Entonces cogí su mano y la acerqué poniéndola encima. Ella seguía riéndose mientras con la otra mano se tapaba la boca, pues parecía que le diese vergüenza el tocarlo. El caso es que con el toqueteo me emocioné pensando en cumplir mi sueño de aquel entonces de echar un polvo. Después de todo, ¿qué malo tenía?, ella era mayor que yo en edad y no parecía disgustarle aquellos  juegos. Me senté junto a ella y comencé a acariciarle sus tetas, estaban blandidas y suaves. Ella me miraba y sonreía dejándose hacer. Y yo no me lo creía, ¡un cuerpo femenino sólo para mí! Le subí la camiseta y le vi el sujetador blanco, sencillo pero precioso. Entonces le acaricié los pechos por encima y me puse como una moto por momentos. Intenté desabrocharle el sujetador, pero luego pensé que si volvía su madre no me daría ni tiempo a volver a ponérselo así que desistí de quitárselo. Así que le bajé los tirantes y conseguí bajárselo un poco y verle los pechos desnudos, con sus peuqeños y sonrosados pezones. Recuerdo que se los besé y creo que también se los lamí tímidamente con la punta de la lengua. Esto le hizo reír, pues parecía que le hacía cosquillas. Luego me decidí a levantarle la falda y acaricié sus muslos blancos y suaves, ella seguía sin protestar, lo que me animó a separar sus muslos para verla mejor. Sus braguitas blancas, de algodón lisas, donde su coño se podía intuir bajo la tela, con un montón de pelos en su pubis. Lo palpé allí mismo y efectivamente al tacto noté lo esponjoso de su vellosidad. A estas alturas ya, ¡estaba que me salía! Pero justo en el momento sonó el timbre de la puerta y rápidamente di un respingo y salté del sillón. Con mi corazón a punto de salírseme por la boca. ¡Si no llega a ser porque la cerré la boca intentando tragar saliva se me escapa! Me relajé un momento, mientras Luisa gritaba: ¡mamá, mamá! Y salía disparada por el pasillo. La dejé ir y me recompuse, poniendo la mejor de mis sonrisas y disimulando con una mano en el bolsillo de mi pantalón salí a su encuentro. Cuando la vi, Luisa ya había abierto la puerta y se abrazaba a su mamá. La saludé y entonces ella me dio las gracias por cuidar a su hija. Entonces me invitó a acompañarlas para tomarnos un refresco en su piso y aunque rechacé amablemente la oferta, sintiendo que mi badajo aún palpitaba en mis bermudas, pero ella me cogió del brazo y me sacó literalmente de mi casa, así que no me quedó más remedio que irme con ellas, seguramente colorado como un pimiento, temiendo que notase mi erección. Ellas dos también vivían solas, su marido se había divorciado de ella hacía muchos años, me contó. Puso algo de picar y unas bebidas bien fresquitas y nos sentamos a ver en la tele al Arguiñano cocinando. Entonces la madre aprovechó para ir a cambiarse y volvió ataviada con una blusa bastante transparente y unos shorts que mostraban sus largas y turgentes piernas morenas. ¡Esto me puso en alerta! No podía evitar dejar de mirarle sus tetas, con su sujetador blanco transparentándose bajo la blusa y creo que ella se dio cuenta más de una vez y aunque no dijo nada no paraba de sonreír y no pareció molestarle. Por la tarde nos bajamos a la piscina con mi madre y la suya y allí jugaba con Luisa en el agua. Estábamos solos pues era el mes de agosto y casi todos los vecinos estaban de vacaciones en la playa. De modo que teníamos toda la piscina para nosotros, así que me dediqué a acariciarle el culo disimuladamente bajo el agua y me atreví incluso a palpar su entre pierna cuando nuestras madres no miraban. Ella disfrutaba jugando conmigo, así que estábamos súper bien juntos y eso creo que sí era evidente para nuestras madres. Por la noche cené y me fui a dormir rápidamente, hasta mi madre se sorprendió, pues normalmente me iba a la cama muy tarde y nos quedábamos juntos viendo la tele. Pero hoy tenía muchas pajas atrasadas y me corrí como nunca rememorando las excitantes vivencias del día. Al día siguiente eché en falta a mi vecina así que fui yo a visitarlas y nos fuimos los tres al centro. Mis vecinas eran muy simpáticas y hospitalarias conmigo así que yo les correspondía con chistes y locas ocurrencias de la edad. Recuerdo que la madre estaba bastante buena, especialmente me gustaban sus enormes pechos, y sus largas piernas, pues Elisa era una mujer bastante alta, como su hija. Encima le gustaba vestir con ropa ajustada, transparente y escotes pronunciados. Total que le dediqué más de una de mis masturbaciones solitarias en aquellos días. Esa noche también salimos todos juntos a cenar a un burguer y tras la cena nuestras madres se quedaron viendo la tele en casa de Elisa, mientras yo conseguí llevarme conmigo a Luisa a la mía, para: jugar a los videojuegos —les dije— y quedaron conformes. Cuando entré en casa mi excitación era máxima, el estómago me hacía cosquillas mientras pensaba en un plan para saciar mis ansias de sexo con Luisa. Le puse un juego facilón que tenía y le dejé el mando para que ella jugara. Mientras, yo me coloqué en su espalda sentado en mi cama y dese atrás la abracé. Comencé por a acariciar sus pechos, palpándolos suavemente, buscando con mis yemas sus pezones en las puntas. Luisa reía pues decía que le hacía cosquillas. Luego bajé mis manos y acaricié sus muslos desnudos, subiendo las llevé hasta sus inglés, cubiertas por unos pequeños shorts de vaqueros recortados, yo quería palpar allí pero los éstos me lo impedían, por lo que volví a sus pechos, pero esta vez deslicé mis manos bajo su camiseta y a flor de piel recorrí su barriguita hasta coger sus pechos menudos y sensuales. Su sujetador impedía que pudiese cogerlos bien, así que con dificultad luché por quitar los broches a su espalda, hasta que lo conseguí. Mientras Luisa, divertida reía y repetía: “cosquillas”. Cuando mis manos por fin cogieron sus pechos desnudos Luisa gimió y yo me excité muchísimo, sentí claramente sus pezones duros en mis manos, los acaricié suavemente con mis yemas y ambos nos unimos en una excitación creciente. Bajé de nuevo las manos y desabroché sus shorts. Introduje una con dificultad bajo sus bragas y alcancé la suave vellosidad de su pubis. Allí luché por que mis dedos alcanzasen su rajita entre su bello y siguiendo el rastro de humedad mi dedo corazón aterrizó sobre ella. Estaba muy excitada a estas alturas, mi dedo se mojó en su raja, pero estaba tan apretado, que apenas tenía libertad de movimiento para gozar. Luisa gemía con mis caricias, así que decidí dar por terminada la partida y colocándome frente a ella tiré de sus shorts para bajárselos. Esta cooperó y me facilitó bajárselos. Luego tiré de sus blancas braguitas y por fin descubrí su sexo, cubierto por una capa de finos bello claro. ¡Era una visión deliciosa! Me eché sobre ella en la cama y levantando su camiseta le comí los pezones, Luisa gimió de placer ante mi sensual ocurrencia. Luego fui besándola mientras bajaba por su estómago y ésta permaneció tendida, inmóvil y tremendamente excitada. Cuando llegué a su sexo besé sus pelillos, lamí sus ingles y bajé hasta la pequeña rajita que se ocultaba entre ellos. Saqué mi lengua y tímidamente la recorrí de abajo a arriba. Con tan sólo el simple roce la chica gimió más alto de lo que hasta ahora lo había hecho. Mientras yo saboreé apenas con la punta de mi lengua, su sexo. De modo que decidí hundirla un poco más en sus labios vaginales y llenarla con sus jugos para así conocer a qué sabía un coño. La sensación fue espectacular, noté un sabor amargo como a pipí y también un sabor dulce y meloso de sus jugos, decidí seguir lamiendo y comiendo cuanto saliese de allí, mientras Luisa gemía y gemía, lánguidamente tumbada en la cama de mi cuarto. Aquella noche disfruté de una comida de coño por primera vez y bebí tantos jugos que acabé saciado, al final la suave t

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