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#Trasero

Fotos, gifs y packs de Trasero subidos por la comunidad.

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JJosemanuelS11Lv1· hace 1 dRelatos

En la fiesta de cumpleaños

Voy a contar un nuevo relato acerca de lo que sucedió en una fiesta de mi cumpleaños. Bueno, era mi cumpleaños había organizado una pequeña fiesta en casa, y había invitado a algunos amigos los cuales no fueron todos, en fin, aunque no habían do todos si había ido la chica que me gustaba y yo estaba feliz de que ella estuviera ahí, les cuento como es ella, mide como 1.65, morena, cabello negro, ojos hermosos, unas tetas pequeñas pero con buena forma, y un trasero divino, que a más de uno podría volver loco. Ella iba con otros amigos, así que el ambiente era bastante agradable, estuvimos bebiendo, bailando, hasta que me di cuenta que mi amiga estaba bailando reggaetón, se veía muy sexy, pues llevaba puesto un legging negro que hacía que se le marcara muy rico todo su culo, un amigo de ella se acercó a bailar con ella y ella bailaba aún más sensual, le ponía el culo muy cerca de su verga, y el la acariciaba mientras ella se seguía moviendo, así estuvieron mientras duró la canción, siguió pasando la noche y después me di cuenta que ella no estaba, así que subí a los cuartos a revisar si estaba ahí, pasé cerca de la puerta de uno de los cuartos y escuche ruido, fui despacio a ver de qué se trataba, abrí un poco la puerta y cuál fue mi sorpresa al verla adentro con su amigo, no podía creer lo que veía, ella estaba hincada frente a él y tenía la verga de su amigo adentro de su boca, ella le estaba dando una tremenda mamada y él lo gozaba de manera increíble, veía como ella se tragaba ese pedazo de carne sin ningún problema, después de hacerle ese rico oral ella se levantó quitándose el leggin y pude ver su hermosa cola, con una tanga negra de encaje y unas nalgas divinas, mientras él se terminó por sacar el pantalón, ella lo empujó hacia la cama mientras ella se subía sobre él, una vez que estuvo arriba agarro la verga de su amigo y la guió hasta la entrada de su vagina, y fue sentándose poco a poco hasta que la tuvo toda adentro, y empezó a cabalgar como una verdadera puta, se movía riquísimo, y gemía también muy rico, escuchaba que él le decía: sii que rico coges, que rico culo tienes, si, que rico. Y ella solo decía: si, así, que rico, me gusta tu verga, sii, ah ah ah. Después ella se puso en posición de ranita y así ella empezó a saltar sobre esa verga, gimiendo cada vez que se la metía toda, se veía muy rica cogiendo de esa manera. El le dio vuelta y la puso de perrito, ella levanto ese culo de ensueño como buena perrita, mientras él le pasaba la verga por toda su culo, y ella decía: ya métela, quiero tu verga, dámela toda. Y acercaba su culo para que ya se la metieran, su amigo le hizo caso y se la metió de un solo golpe que incluso ella pego un grito fuerte. Ella: ahhh que rico, si así, dame más, si asi ahhh ahh ahh. Él le seguía metiendo la verga hasta que ya se iba a venir, ella se acercó rápidamente a esa verga y se la metió en la boca, solo pude escuchar como él dio tremendo gemido cuando termino en la boca de mi amiga, ella dijo: mmm que rico. – se había tragado toda su leche, era una verdadera golosa. Vi que le dio una pequeña mamada a esa verga y después se empezaron a vestir. Yo salí de ahí rápidamente y me regrese a donde estaban los demás invitados, cuando vi ellos regresaron como si nada y ella se veía muy feliz.

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GgfesanchezLv1· hace 60 dRelatos

Marisela cojida por sus Jefes

Marisela era una chica de 23 años que trabajaba como jefa de cobranza en una financiera llevaba dos años ahí y tenia tiempo solicitando un aumento ya que ella consideraba que había entregado buenos números en el tiempo que tenia ahí, pero sus jefes se lo negaban en gran parte por que hace tiempo uno de ellos le hizo insinuaciones de que le aflojara las nalgas y Marisela se había negado rotundamente, ella era una mujer atractiva senos grandes copa 36C no muchas nalgas pero si buenas caderas y eso al estar en un trabajo rodeado de hombres le había acarreado preposiciones de distintos compañeros incluso gestores que estaban a su cargo algunos que al pasarse de la raya había terminado siendo despedidos. Era un día Sábado cuando Manuel Gerente de la sucursal que era un tipo alto y gordo de aproximadamente  1.90 le dijo que si se podía quedar unas horas mas para revisar unos reportes y hablar acerca de su posible aumento a lo cual ella accedió, se dio la hora de salida y todos comenzaron a partir rumbo a sus casas mientras que ella se quedo en su lugar trabajando en espera de la Reunión paso cerca de media hora Marisela comenzaba a desesperarse cuando en eso el Gerente le hablo , le dijo que si podía ir a su oficina a lo que ella rápidamente fue estuvieron revisando reportes por un tiempo y cuando llego el momento de hablar de el aumento el Gerente se para de su lugar y comenzó decir necesito contar con su total disposición para poder arreglar el aumento mientras se dirigía hacia ella.  - Ella comento yo siempre estoy a disposición de la empresa, me quedo cuando hay que quedarse etc. - El le dijo colocándose detrás de la silla donde se encontraba ella y masajeándole los hombros, a ese tipo de disposición no me refiero Licenciada, - Ella se levanto inmediatamente y le dijo yo no me presto para esas cosas y dio un paso hacia atras topando en el escritorio. El se le acerco y intento darle un beso algo que ella rechazo e intento alejarlo de ella pero el peso y tamaño de el no se lo permitía, El apoyo sus manos en el escritorio quedando ella en medio impidiéndole el poder huir y le dijo vamos Licenciada haga esto mas fácil para todos usted me da lo que quiero y yo le doy lo que usted quiere , la tomo por la cintura mientras comenzaba a besar su cuello a lo que ella respondía con un no Licenciado no haga esto pero esta vez el tono sonó diferente al parecer le gustaban los besos en el cuello, el siguió dándole besos en el cuello mientras poco a poco a poco comenzaba a desabotonar su blusa el le dio un beso en la boca y ella correspondió, El comenzó a acariciar sus senos por encima de el sostén mientras seguía besándola, después continuo besándola en el cuello mientras desabrochaba su sostén dejando al descubierto esos enormes pechos bien formados con una aureola mediana y unos hermosos pezones color café el rápidamente comenzó a jugar con ellos hacia circulos en sus pezones y después poco a poco empezaba a succionarlos ella gemía de placer con sus manos empezó a desabrocharle el cinturón y el pantalón dejándolo caer quedando el licenciado en solo bóxer pero se notaba un abultado paquete ella se puso de rodillas bajo su bóxer y se dejo ver una polla de aproximadamente 18 cms pero demasiado gruesa tan gruesa que ella pensaba que no cabria en su boca, empezó a jugar con s lengua en el glande de el mientras con sus manos acariciaba sus huevos poco a poco empezó a recorrerla con su lengua desde la punta hasta la base el le decía ya ve licenciada que le cuesta comportarse así se ve que es toda una zorra. Ahora quiero que te la tragues y ella empezó poco a poco a introducirla en su boca hasta tenerla toda en su boca y justo cuando ella se la iba sacar el sujeto con fuerza su cabeza dejándola con la verga totalmente dentro de su garganta por unos segundos a lo que ella trataba de zafarse pero no podía lagrimas comenzaban a brotar de sus ojos el la soltó saliendo la verga totalmente escurriendo de saliva. El la levanto y la despojo de su pantalón y su cachetero empinándola sobre el escritorio dejando ver un hermoso trasero era delicioso ver aquellas caderas abiertas totalmente a su disposición el coloco la punta de su verga justo en la entrada de su concha pero en lugar de metérsela comenzó a recorrer de arriba a abajo su vulva ella gemía mas y mas y comenzó a decirle - ya dámela quiero sentir su verga licenciado quiero que me la meta - y el le decía de verdad ya la quieres , quieres que te coja como a una puta -si cójame soy su puta licenciado el comenzó poco a poco a meter su verga en la vagina de ella era delicioso verla como lo estaba disfrutando no paraba de gritar diciendo cójame así mas duro licenciado quiero sentir su verga hasta el fondo el no paraba el va y ven sus huevos rebitaban una y otra vez contra las nalgas de Marisela ella parecía una verdadera perra en celo aullando de placer -aaahhh mmmmm aaahhhhh ella comenzó a tener un descomunal orgasmos comenzando a gritar como toda una puta - así cójame licenciado cójame mas duro que quiero mas ohhh ummmm siiii El licenciado disfrutaba como loco embistiendo la concha de Marisela mientras ella se retorcía de placer sobre el escritorio entonces el un poco exhausto de bombear a Marisela en esa posición se sentó en una silla y le dijo ve mamacita quiero que me montes. ella le dio la espalda y comenzó a a clavarse poco a poco la verga de el y comenzó a contonearse con un rico va y ven rebotando sus nalgas en las piernas de el, ella comenzó a hacer circulos con su cadera mientras que el le acariciaba sus senos en especial sus pezones mientras ella gemía de placer cuando en eso se abrió abruptamente la puerta de la oficina era Vicente el Subgerente de la Sucursal. ...........continuara

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DdulcesplaceresLv1· hace 60 dRelatos

Penelope 3 de 3

Ella tomó con suavidad una de mis manos y la apoyó en su pecho izquierdo, al que palpé con delicadeza, para susurrar Quiero que me hagas el amor, acá, ahora… Con la sangre hirviendo y la pija dura como roca, me mantuve firme para advertirle Te aviso que esto no pasará de esta noche, mañana será diferente, mañana nos despediremos, será nuestro secreto, solo te haré al amor… Estoy dispuesta a correr el riesgo –sentenció rendida al tiempo que cerraba los ojos y se estiraba en punta de pies para buscar mis labios con sus labios Apreté con un poco más de fuerza su pecho izquierdo, lo suficiente para notar su puntiagudo pezón marcarse sobre la blanca tela y adivinar que no llevaba sostén, levantó sus brazos invitándome a sacar ese pequeño top y desnudar su torso, sus pechos eran mejor de lo que había imaginado, dos grandes esferas perfectas, en el lugar correcto, erguidas, amenazantes, unas enormes aureolas rosadas rodeaban sus pezones, ella sacó mi remera para apretar su pecho contra el mío, nos besamos con locura, con desesperación, sus dedos acariciaron mi espalda y yo llevé mis manos a su precioso culo que aún estaba cubierto por esas calzas tipo pantalón, haciéndole sentir en su bajo vientre la dureza de mi sexo. Me agaché solo un poco para rodearla con mis brazos bajo sus nalgas para levantarla entre ellos y dejarla sentada sobre mí, Penélope me rodeó con sus piernas por mi cintura y con sus manos por mi cuello, sus pechos quedaron frente a mi rostro, su piel estaba blanca, en los lugares donde no había podido broncear el sol, tragué saliva por la excitación, pasé dulcemente mi lengua por uno y por otro, sin apuro, sin pausa, ella respiraba con cadencia visiblemente excitada dejando notar que le gustaba lo que hacía, fui entonces acercándome a sus pezones que al ser provocados por mi lengua comenzaron a asomarse tímidamente. Los minutos pasaban, el sol caía y yo seguía perdido lamiendo sus senos, como un bebé que se amamanta de su madre, buscaba en una, luego en la otra, hasta que mis brazos comenzaron a sentir el cansancio por el peso. La bajé y la giré poniendo su espalda contra mi frente, para comenzar a refregar mi pija por su culo, para pasar mis brazos bajo los suyos y tomar sus pechos entre mis manos, para acariciarlos cual capullos de algodón, para obligarla casi desesperadamente a girar su cabeza para buscar mis labios con sus labios, para casi susurrarme al oído Facundo, Facundo, tengo toda la conchita mojada… Bajé lentamente una de mis manos pasando por su vientre, para colarla debajo de la calza y llegar al elástico de su tanga, solo logré excitarla más aun, con su respiración entrecortada, lentamente dejé pasar los segundos buscando quebrar su voluntad, fui un poco más profundo, bajo la tela, casi llegando a su clítoris, estaba suavecita al tacto, depilada por completo lo que provocó en mi un nuevo salto de locura, ella volvió a susurrar Te gusta? la preparé para vos… Me encanta bebe… Enterré mis dedos en su hueco solo para comprobar que estaba empapado y arrancarle un gemido contenido, bajé entonces lentamente su pantalón desnudándola poco a poco, una blanca colaless diminuta apenas se asomaba entre sus perfectos glúteos y ahí tropezamos con un inconveniente, sus botas… Ella se sentó sobre la gramilla para casi arrancarlas de sus pies en la premura del momento, luego la ayudé a dejarla como Dios la trajo al mundo y admirar su belleza sin igual, decidí demostrarle lo que pesaban mis cincuenta años de experiencia… La hice recostar y bajé lentamente entre sus piernas abiertas, besando su vientre y sus muslos, ella comprendió que mi boca iría directo a su sexo y se entregó al placer, poco a poco me fui acercando a su conchita que al igual que sus pechos lucía extremadamente blanca por la falta de sol, recorrí de arriba abajo sus labios rasurados, les di pequeños besos, a un lado a otro, metí mi lengua en su túnel de amor, llené mi boca con su exquisito sabor a mujer, a mujer caliente, ella gemía acariciándose los pezones, bajé un poco abriéndola más para recorrer con amor su esfínter, alterné a un lado y a otro repitiendo combinaciones, hasta llevarla al borde del abismo, solo en ese momento fui sobre su clítoris para acariciarlo con la punta de mi lengua y luego besarlo rítmicamente, fueron segundos, Penélope rogó porque me detuviera pero su concha estaba exquisita, abusé de mi fuerza masculina y no paré hasta hacerla llegar en mi boca, contrayéndose en espasmos, gimiendo y gritando como perra hasta arrancarle el último grito Fui sobre ella, otra vez buscó de besarme con locura y volver a suplicarme Cogeme! Cogeme toda… Al tiempo buscaba con desesperación desnudar mi pija dura que aún estaba bajo el pantalón y para ser honesto estaba tan apurado como ella, pero una vez conseguido avancé y se la enterré por completo, abriendo bien sus piernas para lograr la mejor penetración, su argolla estaba mojada, inundada y le di con ganas, ella había pasado una mano por debajo llegando a mis bolas y a la base de mi verga para masturbarme y acariciarme mientras la cogía Me desnudé por completo, perdí la noción del tiempo, cambiamos de posición varias veces, de costado, ella arriba, en cuatro patas, lo que imaginen, Penélope se cansó de regalarme orgasmos y yo traté de resistir todo lo posible para darle todo el placer que estuviera dispuesta a recibir, pero de repente me sorprendió al separarse de golpe, como tomando conciencia en medio de la agitación dijo No me acabes adentro… tu sabes… No te preocupes… soy estéril – dije tranquilo con una sonrisa amigable, pero a ella le sonó más a una tonta excusa y en ese momento no estaba dispuesto a discutir Por favor Facundo, adentro no… - dijo con cara de espanto De acuerdo… no te fallaré, y donde lo quieres? – pregunté de forma de tranquilizarla Mmmm, en la boca… lo quiero en la boca… Reí en forma cómplice, su pedido aumentó mi excitación, no pudo más que llenar mi calor masculino, la cogí un buen rato más hasta llegar al límite, me incorporé y fui sobre su rostro, Penélope se sentó sobre la hierba, abrió su boca y metió mi cabeza en ella, aprisionándola con pasión, me masturbé con fuerza, tratando de paralizar esos segundos en el tiempo, me temblaron las piernas, empecé a acabar, más y más, su entrecejo se frunció al recibir mi leche caliente, cerró los ojos para mamar y aspirar, Penélope pareció disfrutar de mi semen, mantuvo mi pija en su boca hasta que empezó a perder erección, solo la soltó riendo complacida, su boca estaba limpia, no quedaban rastros míos en su interior, entonces reclamó Ya está? eso es todo? – con cara de decepción No te alcanzó? Me pareció acabar un montón! – repliqué al instante Pero ella no contestó, solo frunció el rostro, como dejando en claro que esperaba más de mí, la verdad es que sus palabras no fueron prudentes, sentí herida mi virilidad masculina e inmediatamente la imaginé chupando pijas de jóvenes de su edad, seguramente había tragado litros de leche, muy lejos de lo que yo podía ofrecerle, y creo que lo que más me molestaba no era que lo hiciera, creo que el problema era que pudiera comparar, y que yo saliera perdiendo. Tragué mi orgullo, puesto que ella seguía a mis pies acariciando dulcemente mi sexo, mi verga poco a poco volvía a erguirse, cosa que causaba placer en ella y sorpresa en mí, me recosté sobre el césped, la tomé por la nuca e indirectamente le indiqué el camino a seguir. Penélope se acercó y llevó mi verga a su boca, comenzó a chuparla como desesperada rozándome con los dientes, provocándome más dolor que placer, me di cuenta que aún tenía mucho que practicar y aprender, hubiera tenido la oportunidad de devolverle la humillación, pero como buen caballero mordí mis labios, solo sutilmente la fui guiando, la hice bajar el ritmo, llevé su mano donde debía estar, corté el brusco movimiento de meter y sacar para que la disfrutara como un sabroso helado, poco a poco fue mejorando, la niña aprendía demasiado rápido… De todas maneras, supe que no llegaríamos a ningún lado y que prontamente se cansaría, la tomé por los brazos y la arrastré lo suficiente para que mi pija quedara entres sus tetas, ella empezó a jugar, a acariciarlas con mi vara erguida, a toquetear sus hermosos pezoncitos, lado a lado, acerque mi cabeza a la suya, la besé dulcemente y con una pregunta tiré una moneda al aire Me dejas que te haga la cola? Ella me miró con dudas, lo pensó y respondió Nunca lo pude hacer, los chicos son brutos y al intentarlo me hicieron doler, pero a ti… a ti si te lo doy, sé que no me harás daño… Se puso entonces receptiva en cuatro patas para que yo hiciera todo el trabajo, me puse tras ella, su trasero lucía majestuoso en esa posición, su piel bronceada, el diminuto triángulo de su traje de baño pornográficamente marcado, como describir tanta perfección… Abrí sus nalgas con mis manos, pasé suavemente la lengua por su esfínter, comencé a lamerlo, estaba muy apretado, lo que delataba su nerviosismo y sus miedos, le di tiempo al tiempo, se lo besé y se lo comí en todas las formas posibles, tratando cada tanto de penetrarlo con la punta de la lengua. Penélope se fue soltando con el correr de los minutos y mi lengua fue abriendo camino, empapé la zona con saliva, masajee su anillo con mi pulgar, en círculos, hasta lograr metérselo, fui dilatando y jugando, ella se entregaba mansamente, seguí mi trabajo de hormiga hasta meter dos dedos, ella empezaba a suspirar hasta que la sentí pedir Dale malo, no me hagas desear más, quiero saber que se siente… Acaricié entonces sutilmente su puerta trasera con mi sable duro, una y otra vez, me había asegurado que estuviera suficientemente lubricado y dilatado para que Penélope tuviera un imborrable debut anal, probé poco a poco, y poco a poco fue cediendo. Me moví en su interior con cadencia, su esfínter apretaba golosamente mi pija, cada tanto se la sacaba solo para excitarme al ver su agujerito dilatado, la respiración entrecortada y los ronroneos de gata que ella largaba me hacían saber de su placer, noté como llevó una de sus manos para masajear su clítoris al tiempo que metía furiosamente un par de dedos en su caliente argolla, la tomé por la cintura apretándola entre mis manos para culearla bien profundo, ella se arqueaba golosamente y reculaba con fuerza hacia donde yo estaba, comenzó a gritar, no pude soportar tanta locura. Saqué de repente mi verga hirviendo y la leche caliente empezó a caer en chorros sobre su espalda, llegando hasta su cabeza, lo que provocó su risa viciosa, me quedé observándola como queriendo retratar en mi mente ese momento, un culo enorme, una cintura diminuta, una hembra caliente, decorada con los jugos de mi sexo, sabía que era el principio del fin… Me senté a su lado para abrazarla y contenerla, ella se cobijó en mi pecho, tomé largos minutos acariciando sus largos cabellos, de alguna manera sabía que aun estábamos conectados, aun seguíamos haciendo el amor y ella buscaba refugio y calor en mi cuerpo. Fueron minutos magníficos, ambos completamente desnudos mirando la quietud del lago, en una noche tranquila y serena, con la sola música de los grillos del lugar, Penélope rompió el silencio para decir Esto es hermoso… parecemos Adán y Eva en el paraíso… Es cierto, pero te imaginas el futuro de este Adán y mi esposa se entera… Ella rio y comprendió que era demasiado tarde, nos incorporamos, nuestras ropas estaban esparcidas en los alrededores, el momento se me tornó muy triste, entonces saqué una cadenita de adorno que usaba en mi cuello y la puse en su mano obligándola a cerrarla en su puño y le dije Esto es para que no me olvides, guárdalo bien y a partir del lunes estaré presente en tus pensamientos… Sus ojos se llenaron de brillo, ese brillo de tristeza, de esas lágrimas que se esforzó por contener, pensó unos segundos, entonces se sacó nuevamente la pequeña tanga que hacía instantes se había colocado nuevamente y repitiendo lo que yo había hecho la puso en mi mano diciendo Yo ta

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DdulcesplaceresLv1· hace 66 dRelatos

Solo amigas

Un día tuve que decidir entre mi familia y mi futuro, quería estudiar comunicación social y en la pequeña ciudad donde había vivido toda mi infancia y mi adolescencia era imposible hacerlo, por lo que o bien cambiaba mis pretensiones o bien me trasladaba a la capital dejando atrás a mis seres queridos. Obviamente que para una chica muy ‘familiera’ como yo la decisión fue muy traumática, no era fácil de un día para el otro dar vuelta una página de mi vida, alejarme de papá, de mamá, de mis hermanos, de mis amigas, de mi barrio, de mi historia. Y de alguna manera fueron mis padres los que me empujaron y desequilibraron los platillos de la balanza, ellos querían para mí un futuro mejor, ellos habían tenido una vida demasiado sacrificada, demasiado dura. Aun se me humedecen los ojos cuando recuerdo esa última mirada de mi familia en el andén, mientras el tren se ponía en marcha lentamente y si bien cada tanto vuelvo a mis tierras y nos mantenemos en contacto por la web, se extraña demasiado el contacto del día a día. Capital Federal me resultó un mundo nuevo, comprendía que pequeña e inocente era mi tierra natal. Fui a parar a la ciudad universitaria donde los jóvenes de bajos recursos que provienen del interior encuentran un lugar para vivir mientras estudian. El pabellón masculino estaba al frente y daba al norte, atrás, estaba el nuestro, y estaba preparado para que no se cruzaran ‘extraños’ de uno al otro lado, era difícil, pero no imposible. Los cuartos estaban diseñados para dos personas, así que casi todas teñíamos una compañera. En mi primer año me tocó ocupar el cuarto con una joven un tanto mayor que yo, le faltaba poco para recibirse, era un tanto parca, y me trataba como a una niña, así que no teníamos mucho diálogo, cada una hacía su vida, solo lo justo y lo necesario. Por suerte cuando comenzaba la primavera ella abandonó sus estudios, se dio cuenta que no era su vocación por lo que volvió a sus pagos, un alivio, prefería estar sola a mal acompañada. El receso me permitió volver unos días a casa, a renovar el aire y al volver conocería a mi nueva compañera de cuarto, por tres años, los tres años más ricos que recuerde… En ese momento tenía diecinueve, ella uno menos, cuando la vi por primera vez me impactó a primer golpe de vista, un poco más alta que yo, diría poco más de un metro setenta, unos largos cabellos rubios, en grande bucles llegando a media espalda, enormes ojos verdes y gruesas cejas que se asomaban apenas, casi tapadas por un coqueto sombrero, una nariz respingada y pómulos salientes en el que se marcaban sus rozagantes mejillas, labios perfectos, carnosos, moviéndose rítmicamente mientras mascaba un chicle dejando escapar de tanto en tanto un globo, un cuerpo delicadamente armonioso, un top apretado color rosa flúor con una estampa al frente de Hello Kitty que se deformaba entre los prominentes pechos, su vientre estaba descubierto, un piercing colgaba de su ombligo y su cintura era tan pequeña que daba envidia, abajo tenía un ancho pantalón floreado al tono con el sombrero, para mi gusto era horrible, sin embargo, me permitían adivinar unas anchas caderas, una cola hermosa y unas piernas de ensueño. Con los dedos de su mano izquierda tomó el chicle para amasarlo, al tiempo que estiraba la derecha para saludarme y decirme: Hola! soy Natasha, seremos compañeras! y tú eres… Micaela, bienvenida! Ponte cómoda… Fue mi respuesta mientras tendía mi mano y además le daba un beso en su mejilla, mi primer contacto… La ayudé con sus cosas y sin saberlo a partir de ese momento comenzaron tres años diferentes en mi vida… Natasha era de Rosario, una ciudad del norte, según ella donde están las chicas más bellas del país y si todas eran como ella era muy posible que no mintiera. Ella no estudiaba lo mismo que yo, por lo que muchas veces nuestros horarios no coincidían y poco a poco nuestras vidas se cruzaron, pude entrar en su mundo, en sus secretos, conocer una bella joven, una persona diferente. Disfrutábamos de los momentos en mutua compañía, salíamos juntas, a pasear, a cenar, ella sabía cómo vestirse y siempre se robaba todas las miradas, y ni hablar cuando íbamos a tomar sol a la terraza, usaba un traje de baño tan pero tan pequeño que hasta me daba vergüenza ajena, pero con ese cuerpazo, quien no se hubiera animado. Recuerdo un Domingo que habíamos ido a un balneario público donde solían ir de la televisión a filmar las chicas del momento, fue la atracción, la hicieron desfilar y cuando caía el sol ganó un bikini open con el que cerraban el día. Pero ella no era solo ‘una chica bonita’, Natasha era más que una amiga, era alguien que sabía todos mis secretos, era alguien que siempre estaba atenta a mis caprichos, era alguien con quien podía hablar, fantasear, pensar. Recuerdo una vez que debía dar un examen importante y yo tenía una fuerte gripe, estaba en cama con casi cuarenta grados de temperatura y por más que insistí e insistí no pude apartarla de mi lado, se quedó cuidándome como una madre, y ese pequeño detalle significó a la larga que no pudiera aprobar la materia. En el cuarto ella era muy extrovertida, totalmente desinhibida, no tenía problemas en tomar una ducha y andar desnuda por la habitación, mis ojos la observaban en silencio, sus curvas perfectas, los pequeños espacios blancos que dejaba en su intimidad los diminutos trajes de baño contrastando con el cobrizo bronceado de su piel, era común que se sentara contra la ventana a plena luz del sol a depilar su vagina, siempre se depilaba, para ella era normal y no la cohibía mi atenta mirada. También era su oído, cada tanto ella se ilusionaba con algún chico del otro pabellón, pero solo la cogían y listo, pero las mujeres no somos así, y yo sufría con ella. Me río recordando lo desordenada que era, cuantas veces levanté sus pornográficas bombachas que dejaba olvidadas en el piso del baño, o al costado de su cama. Y todo parecía estar bien, a mí me llamaba la atención que no le sorprendiera no verme jamás con un chico, tal vez no se animaba a preguntar, mi padre decía que no debes preguntar si no estás dispuesta a escuchar la respuesta, y creo que así era. Un año atrás de su despedida se me empezaron a complicar las cosas, cuando me presentó a Kevin pensé que sería uno más en su larga lista, pero me equivoqué, el tema iba en serio, empezaron a salir y sentí como poco a poco perdía protagonismo en su vida, poco a poco él la estaba arrancando de mi lado y me estaba arrancando el corazón, en poco tiempo Natasha se volvería monotemática, que Kevin esto, que Kevin lo otro, sentí que lentamente él tomaba el lugar que yo deseaba tener, un lugar que nunca sería mío, mi muro de face estaba lleno de selfies de Natasha y el muro de Natasha se poblaba cada vez con más fotos de su nuevo amante, era duro dormirse sufriendo, apretando los párpados para dejar correr las lágrimas en un mar de silencio… Una tarde ella llegó un poco dolorida, me sorprendió, se había hecho un tatuaje que partía en su pecho izquierdo, bajaba por todo su costado, por su cadera, por su muslo, terminando en su tobillo, eran delgadas líneas simulando una enredadera, con detalles de pequeñas flores Te gusta? fue idea de Kevin! qué te parece? Kevin, maldito Kevin, ni siquiera me había consultado… Sentí el frío acero de la hoja del puñal clavarse lentamente en mi corazón cuando me decía que habían decidido abandonar los estudios e irse a vivir juntos, a formar una familia, a forjar un futuro, a esa altura muchas veces me mostraba poco tolerante con ella, agresiva, odiosa, la relación parecía enfriarse, pero que podía hacer, quería que fuese feliz, pero que había de mí? me había enamorado de la persona equivocada... Mi tiempo se agotaba, no me quedaban muchas oportunidades, esa noche marcaría el quiebre, habíamos quedado en ir a un canto bar, ya habíamos ido un par de veces, un pequeño bodegón donde no entraban más de veinte personas, Natasha me había confesado que quería estar brillante esa noche, que como su ‘íntima amiga’ la ayudara, porque luego irían a hacer el amor y estaba dispuesta a regalarle su último y más preciado tesoro, si virginidad anal… Se había bañado, se había depilado, se había peinado, iba de un lado a otro como histérica, pasando por mi vista una y otra vez, completamente desnuda, yo solo suspiraba… Natasha se puso una tanga blanca casi invisible, apenas tapaba su lampiño pubis, perdiéndose entre sus nalgas, sacó cola apuntando para mi lado y preguntó pícaramente: Le gustará? Respondí con una sonrisa, como no iba a gustarle… Se puso luego un ajustadísimo vestido straplees en un delicada licra ocre, tan pero tan corto que estaba al límite del precipicio, si lo levantaba un poco se le asomaban los glúteos, si lo bajaba un poco se le escapaban los pechos. Se calzó los zapatos que se había comprado para esa noche, tenían unos finos tacos de veinte centímetros, no sé cómo diablos no se rompía un pie, pero que elegantes le quedaban! Como estilizaban sus piernas!. Se aseguró que todo estuviera bien, su maquillaje, sus largas uñas, sus aros, todo en ella estaba perfecto. Ya en el lugar Kevin y ella estaban acaramelados en la barra, había algunos chicos más, compañeros de estudios, todos se divertían, todos menos yo… Natasha estaba sentada en un alto taburete, con su trasero rebalsando por todos lados, con las piernas cruzadas, haciendo lo imposible para no quedar desnuda, él estaba parado a su lado, hablándole al oído y ella sonreía jocosamente, seguramente por las cosas sucias que le decía… Cada tanto se besaban, se acariciaban llevando las manos más allá de lo permitido, pedí un wiski, ante la desconcertada mirada del barman, lo bebí casi sin respirar, me pareció asqueroso… De pronto los chicos pidieron que Kevin subiera a cantar y ella quedó sola, supe que era mi momento, la miré con deseo, era perfecta, las luz de los faros esquivando sus rubios cabellos, sus uñas pintadas, sus ojos de gata, sus muslos macizos, sus alhajas, terminé mi segundo vaso de alcohol… Voy a su encuentro, la sorprendo, me mira sin entender, la miro desafiante, hay gente en el lugar, no me importa, tomo sus piernas y las separo, el vestido corto me permite ver su hermosa concha tapada por la blanca tanga, me arrodillo a sus pies, me cuelo al medio, ella no quiere, me rechaza avergonzada, pero no puede, es una locura, siento su vergüenza, beso el calado de su prenda íntima, siento su aroma a mujer, nuestros compañeros se transforman en espectadores de lujo, alguno intenta intervenir pero como una perra rabiosa enseño mis dientes, nadie se meterá con nosotras, no lo permitiré. Natasha no sale de su estupor, está a mitad del río, no sabe si entregarse ante la muchedumbre o desprenderme de su lado, no dejo de insistir, tengo mis manos en sus muslos, poco a poco se deja invadir, la siento aflojar sus piernas, las va separando, se deja llevar, acomoda más adelante su trasero de manera de dejar su sexo a mi alcance. Corro su bombacha, al fin serás mía, sus labios depilados, suaves, los beso, se sienten tan bien, tan ricos, mi lengua va por su canal, su miel se mezcla con mi saliva, está exquisita, su botón está hinchado, apoyo mis labios en él, lo acaricio, lo recorro en círculos, una y otra vez, me encanta, si tan solo hubiera imaginado como lo deseaba, la acaricio con mis dedos, su túnel se abre, introduzco índice y mayor al mismo tiempo, está empapada en jugos, acaricio rítmicamente el interior de su concha, creo tocar la puerta de su útero, levanto la vista, está entregada, con sus ojos cerrados, su boca abierta, jadeo, sus pezones se muestran duros bajo la tela, tomo el vestido con mi mano libre, tiro hacia abajo, no es difícil, su tetas parece explotar al ser liberadas, la luz de la noche se refleja en ellas, Natasha comienza a acariciárselas, sus pezones están afilados, se los toca, los estira, los aprieta entre sus dedos, observo al auditorio, todos son testigos, en silencio, incrédulos de ver lo que ven, ha

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DDulcewhiteLv1· hace 78 dRelatos

Mi jefe me asciende jiji

He notado que muchos chicos en el trabajo se me quedan viendo, sean de la edad que sean desde chicos de 24 hasta señores de 50 y eso me encanta saben, es muy lindo sentir las miradas y ver como se vuelven locos los hombres cuando paso cerca de ellos y como se quedan disfrutando del aroma de mi perfume. El día de hoy me fui a trabajar así amigos, para consentir a mis compañeritos y obvio a ustedes amores El día de hoy estaba en mi área de trabajo cuando escuché que decían mi nombre así que me levanté y vi que era mi jefe, estaba hablando con un chico encargado de un área importante de la empresa, yo de forma astuta me cole hasta llegar cerca de ellos y escuchar su platica. Mi jefe le decía a este chico cosas sobre mi y este le contestaba, escuché a mi jefe decir " es hermosa además ya viste sus piernotas" a lo que el chico le respondió "uuuf si jefe es una hermosura como me gustaría tocarlas sentir que tan suaves son" mi jefe le dijo " te imaginas? Debe hasta depilarse su panochita y todo, no debe tener un solo bello" a lo que yo me reí pues como ustedes han visto me encanta estar sin ningún bello me encanta estar suavecita de todas partes. Mi jefe siguió hablando de mi y escuché como dijo " va a terminar montada en mi verga ya verás" de pronto la platica terminó y cada quien se fue a su área de trabajo, yo me sentí como una loca pues ahora sabía que atraía a los hombres de la alta esfera de la empresa y me encantaba por que además de ser unos picaros conmigo eran hombres casados. Fui al baño y me subí un poquito más mi vestidito Me sentía como una perrita..... Bien de pronto mientras me encontraba haciendo un trabajo mi jefe me llamó a su oficina así que fui muy rápido, entré, el estaba tomando una taza de café, mi jefe ss un hombre alto como de 1.80 y con aproximadamente 48 o 50 años, un hombre con mucho porte, y me encantaba que yo le gustase. El me dijo "hola dulce, toma asiento, necesito hablar contigo" yo me senté y le dije "dígame para que soy buena" el sonrío y me dijo "para muchas cosas de eso no tengo duda" y reímos juntos, me dijo "hay una vacante para subir un poco más del puesto en el que estás, no se si estés lista para subir de nivel, tu que opinas, quisieras el trabajo?" Yo le dije "claro que si, sería una gran oportunidad" el dijo " mira el trabajo es sencillo tendrás que organizar los trabajos que tu antes hacías, y aparte cuando yo te llamé y necesite algo vendrás, como una especia de secretaria pero un poco más personal, si no hay inconveniente de tu parte" yo sabía por donde iba el asunto así que sonreí y le dije " por supuesto que no lo hay, acepto el trabajo jefe" el me dio la mano y yo le di las gracias y al ver que miraba mi colita salí moviendo mi culito de su oficina y voltee a verlo, lo descubrí viéndome el trasero y el volteo rápido hacia mi cara y yo le sonreí de una forma muy putita. Ustedes que creen? Creen que pase algo entre mi jefecito y yo? Creen que si me pongo más y más putita el me suba mucho de nivel y quien sabe tal vez me suba a un lugar de el. Estoy ansiosa por ver el desenlace de esto, siento que cada vez me convierto en más traviesa y em encanta papis de hecho ese mismo día mi jefe iba hacia su auto y yo al mío, tiré las llaves al propósito y me agache para que viera mi tanguita azul como el color de mis tacones. Así..... Creen que le haya gustado? Me encanta leerlos no dejen de escribirme y dejen sus puntos, me encantan papis

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Pparaguaya28Lv1· hace 78 dRelatos

lluego de ser madre por 2da vez

hola como estas , esto me paso cuando nacio mi segunda hija , fisicamente me considero una mujer con muchos atributos, soy blanca de senos grandes,buena cola y unas piernas bien torneadas. Todo empezo bien en mi relacion con jorge, asi se llama mi marido, yo siempre he sido muy caliente y jorge me complase a medias, con el pasar de los meses de  embarazo. Desde ahi fue que todo empezo a cambiar conmigo, ya no me trataba igual, ala hora de hacer el amor a veces me decia que no porque le hacia daño al bebe, y las veces que lo haciamos no quedaba satisfecha. Pasaron los nueve meses y tuve a mi beba  al tiempo cuando ya podia tener relaciones,.yo en la noche buscaba a mi marido y el me decia que no que estaba muy canasado. Un dia que sali al patio de mi casa a lavar una ropa del bebe, llevava puesto un short que se me ve un poco la cola una musculosa  estaba sin bracier porque estaba en mi casa,al rato de estar lavando me saluda julian mi vecino, un señor de 42 años, me puse a conversar con el un rato, y notaba que no dejaba de mirarme las tetas, como me habia mojado la musculosa  me habia quedado como transparente y se me notaban los pesones, no se porque me dio morbo, y el como siempre habia morbosiado conmigo antes de quedar embarazada, me decia que tetas tan ricas, y otras cosas mas,   me pregunto si todavia le daba pecho a mi bebe, yo le dije que no que a el le gusta la mamadera  me dice lastima que se pierda esa lechita y tantos con ganas, y le pregunte como quien, y me dice a mi me gustaria,  y me fui a la casa, yo sentia como me miraba la cola  esa noche volvi a insistirle a mi marido, pero nada, y me dormi caliente, pensando en julian chupandome las tetas, y clavandome su verga. Asi que esa noche decidi darle a probar lo que el queria. Al dia siguiente que mi marido se fue, me bañe y me puse una falda corta que dejaba ver bien todas mis piernas, una blusa de botones, sali al patio a echar una basura al tanque, y ahi estaba lo salude y me dice que linda que estas. Yo tenia que hacerlo venir ala casa sinque el sospechara, entonces le dije que. Si podia ayudarme a mover un mueble, el me dijo ya voy, entre a l casa y me desabone dos botones de mi blusa, se me veian los senos y parte del bracier, al momento llego , y enseguida dirijio la mirada a mis tetas, y me dijo y tu marido , yo le dije que no estaba, le dije cuales eran los mubles que habia que mover, al rato que acabo le di agua, y me dijo ya que tu marido no esta porque no cumples mi fantasia de tocarte esas tetas tan grandes y cargadas de leche, yo le dije esta bien pero que no le dijera a nadie, el se levanto y espezo a tocarme las tetas oor ensima de mi blusa, me empese a calentar porque tenia rato que un hombre no me tocaba. Asi que me quite la blusa y el bracier, a el se le querian salir los ojos de verme asi, empezo a tocarme los pezones y empezo a salir leche y yo le dije,  julian ahi esta lo que quiere no desperdicie ni una gota, el empezo a chuparmelas tetas y me decia que ricas que estan, yo le puse la mano en su verga y siento por encima de su pantalon que tiene una verga grande, asi que fui bajando y le abri el pantalon, cuando saco su verga,era grande  Se la empese a chupar como loca,, el me seguia tocando las tetas, luego me dijo sientate me sente, me empezo a chupar la vajina, me daba unos lenguasos que sentia como un corrientaso, me levante y el se sento el sofa, me la empecé a meter es verga grande,  al rato ya la tenia adentro, empese a cabalgar es rica verga, sentia una sensacion de gusto, un placer que no podia describir, el mientras yo subia y baja me chupaba las teta,  luego se levanto y yo me puse en cuatro,esa es mi pose favorita porque siento los huevos golpeándome, me empezo a dar duro yo agarre un cojin del mueble y lo apretaba, me estaba cogiendo como nunca me habian cogido,ya tenia mi primer orgasmo pero a el nada que le llegaba, mientras me la metia me decia que traseron que tienes y me pegaba unos cachetasos en las nalgas que me exitaba, y me dijo quiero meterla dentro de tus tetas, asi que el se quedo de pie y le empece hacer una paja con mis tetas, al rato me dijo me voy a venir y le empezo a salir esa leche calientica que me cubrio gran parte de mis tetas, se vistio y antes de irse me dijo cuando quieras repetimos, yo le dije que le avisaba, me fui al baño y quise probar la leche de el, era un sabor bien rico,. Hubo varias veces que el se volaba el patio, pero el solamente me chupaba las tetas para sacarme leche, lo mismo hacia yo se la chupaba, y la pajiaba con mis tetas para al final tragarme su leche, quede adicta a la leche de julian.

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LlasextasombraLv1· hace 79 dRelatos

Sin bragas en la oficina

(modelo de la foto Isis Love) Hola me llamo Abigail, tengo28 años e intento abrirme paso en el mundo laboral, estudié Lic. en administración y comencé a mandar currículos a las empresas de mi ciudad, vengo de familia de nivel socioeconómico medio, así que en la universidad trabajaba y estudiaba para ayudar a mis padres, tengo dos hermanos siendo yo la mayor, ellos aún estudian en la prepa y uno en la universidad, Santiago de 17 y Diego de 21. Sali de mi casa hace dos años para estar más cerca del trabajo y para tener más independencia, rento un departamento cerca del centro de la cuidad, comparto la renta con una compañera que con el tiempo se ha hecho mi amiga se llama Alejandra, ella es Lic. en derecho y anda corriendo todo el tiempo, tiene 29 y es de complexión media con un ligero sobrepeso, pero eso hace que tenga un trasero de antojo con ganas de darle unas nalgadas -que lo he hecho jugando pero es otra cosa- es de cabello lacio y unos senos enormes, de estatura promedio un poco más alta que yo, tenemos horarios de trabajo distinto pero casi siempre cenamos las dos, y hacemos de todo, ver pelis salir al cine, alguna vez me ha sorprendido en la ducha o yo a ella momento en el cual puedo observar su linda piel y esos senos enormes, cualquiera podría pensar que somos pareja pero no, ella tiene su novio, que me cae mal por cierto, me da mala espina. Yo mido 1.65, ni alta ni baja, aunque en mi trabajo la mayoría son altas y además usan tacones entonces me quedo chaparrita a lado de ellas, piel clara, además soy delgada y mis senos de tamaño normal, bueno está bien un poco menos del tamaño normal, uso lentes de armazón delgado aunque el grueso esta de moda, lo prefiero así, mi cabello no es ni chino ni lacio, es quebrado, casi todos los días me lo alacio aunque eso me lo maltrata, odio mi cabello, mis ojos son cafés claros y me considero bonita, en la universidad muchos chicos me invitaban a salir pero siempre me concentre en los estudios, por ultimo mi culo pequeño pero respingón y firme, soy inmune a la gravedad todavía, además que me gusta correr todas las mañanas al parque, -si, mi suelo no me alcanza para el gym- pero bueno todo un paso a la vez. En la empresa donde estoy, llevo 6 meses y he subido de puesto por la experiencia que ya traía de las otras empresas en donde he estado, además de mi dedicación, esfuerzo y empeño para hacer mis actividades. Hablare del tema que me trajo a esa situación tan incomoda, pero antes comentaré un poco el contexto de mi situación sexual, tuve un novio anduvimos un año y termine hace dos años, fue un compañero de trabajo y fue muy mala experiencia, era muy posesivo y celoso yal final quien me engaño fue él, así que fui al psicólogo y me dedique a trabajar en mí, así que no he tenido otras relaciones y no he aceptado invitaciones de compañeros del trabajo actualmente, pero eso no significa que no me masturbe de vez en cuando, me gusta mucho leer libros eróticos y disfruto mucho el tocarme, en mi departamento espero a que Alejandra se duerma y después hago lo mío y duermo de lo mejor. Aunque creo que últimamente lo hago más seguido y por alguna razón miro a las mujeres en la calle y compañeras de trabajo sobre todo y no puedo evitar verle las piernas o su escote y más dela de mi jefa que es gerente del departamento en donde estoy y la otra gerente, son unas diosas. Mi jefa no sé su edad, pero debe andar en los 38 a 42, no le doy más, se llama Angelica, es rubia natural,1.75 unas piernas largas y divinas, un culo en forma de corazón cuando la miras de espaldas, unos senos que demandan la mirada de los hombres que laboran en la empresa, es de infarto esa mujer, y tiene un carácter muy amable y risueño, es la jefa perfecta, la más hermosa y elegante de la empresa, pero ella no es mi preocupación ni mi causa de estrés, si no la otra gerente. Laura, edad 40 tal vez 45, no lo sé y no me interesa saberlo, cabello negro y lacio, tez blanca, alta muy alta, diría que su belleza compite con Angelica, solo que ella usa lentes, son casi de la misma estatura, pero lo que tiene de bonita lo tiene de mal carácter, un genio de los mil demonios, excesivamente perfeccionista, sus asistentes renuncian después de un mes o menos, tiene una voz demandante e incluso cruel, estoy hablando más de su personalidad pero es lo primero que salta a la vista, una mujer fuerte y dominante, es un tren para trabajar llega antes que los demás y se va al último. Una vez a la semana tengo que ir a su gran oficina a que revise el plan de proyecto y nos autorice a seguir con los objetivos, es mi momento de mayor estrés, una vez me regaño y casi salí llorando, fue mi primera vez que presente el informe y no sabía como debía ser y en lugar de orientarme descargó conmigo su enojo de la semana fue un viernes lo recuerdo, pero fue la última vez, las demás veces me enfocaba en hacerlo del modo que ella lo aceptara, era un miedo que había creado en mí. Hoy era un viernes, un día anterior tuvo una junta y no pude entregárselo y que me firmara de recibido, entonces llegue temprano como acostumbro y al notar que ella ya estaba en su oficina mandé un correo preguntando a qué hora podía pasar a verla para el informe, a lo que me contesto en menos de un minuto que pasara en cuanto yo pudiera. Sali corriendo al baño, me mire al espejo retoque mi cabello, mi ropa, llevaba una falda lila, casi siempre las usaba a la rodilla, y zapatos de piso, no suelo usar zapatillas, me cansan mucho, y una blusa blanca con lila, después de haberme retocado, me dirigí a mi oficina tome el informe y se lleve, toque la puerta, escuche su voz de trueno, -Pasa Abigail -Buenos días Licenciada, le traigo- apenas iba a terminar la frase y me interrumpió -Déjalo en el escritorio, dame un minuto en lo que envío un correo- y no despegó su vista de la pantalla. Siéntate- me dijo- en lo que reviso el informe, esta vez hay detalles en los que quiero mas prisa de su departamento para tenerlo antes de fin de mes, Angelica está enterada- tomando el documento mientras yo me sentaba y miraba hacia el piso evadiendo su mirada y esperando que terminara de revisarlo y me dijera que estaba bien para largarme de ahí y continuar con mi día, salir temprano y terminar con mi semana feliz dela vida, ¡además es quincena! quiero llegar y desvelarme viendo series con Ale y comer frituras. En esto veo que sus piernas están cruzadas, lleva un traje gris, falda gris y blusa negra que se le ven divinas, ropa de marca pienso yo, la falda a media pierna y usa medias negras, con encaje alcanzo a perseguir, me pregunto si su sujetador también será negro y de encaje, el tiempo sigue su curso, se escucha el reloj marcando los segundos y el ruido del papel al pasar de una página a otra, se recarga en su sillón y muerde el lapicero, se ve hermosa concentrada así. Vuelvo a mirar el piso y ahora veo sus zapatillas y veo como se quita una y juega con ella con su mismo pie, es tan sexi, y no sé porque estoy pensando en ello, en tomar su pie, bajar su media y acariciarlo suavemente, acercarlo a mi cara y besarlo tiernamente, y después algo un poco más atrevido y morderlo, ella sigue jugando con su zapatilla, vuelve a cambiar de hoja y cambia de posición las piernas una encima de la otra y por un instante veo un poco más allá de sus piernas, y mi vista se pierde en esa parte entre sus piernas, esas piernas de infarto, miro un poco su piel a través de su media, la curva detrás del talón, su pantorrilla… ¡por dios! Que estoy pensando, comienzo a sentir un pequeño calor en mi entre pierna, dirijo mi mirada hacia un cuadro de pintura en la pared, pero al hacerlo no estoy segura, pero creo que ella estaba mirándome, y si lo hizo… ¿se dio cuenta que tenia mi vista fija en sus piernas?, intento pensar que solo fue mi imaginación, y me concentro en la noche estrellada de van goh, los tonos de azul, toda una obra de arte, como la mujer sentada enfrente de mí, vuelvo a mirar de reojo sus piernas en eso me interrumpe y me sobresalto. -Listo, solo hare un par de modificaciones, y si todo marcha bien el próximo mes arrancamos el nuevo proyecto- lo comenta en tono serio y no veo ni pizca de alegría por el nuevo proyecto en el cual hay muchas expectativas. -Si licenciada lo comentaré con Angelica- en eso me devuelve los papeles, y sin querer rozo su mano a lo que retiro mi mano rápidamente y mi propia brusquedad me sorprende y me hace soltar el documento y caen en la orilla de la mesa los intento agarrar pero caen al piso después, con la cara roja y diciendo le pido una disculpa me agacho a recogerlos y pero antes de levantarme miro sus piernas y tengo una mejor perspectiva por un par de segundos, me levanto me acomodo los lentes y ella esta vez si que notó que miré sus piernas, le deseo buen día y salgo de su oficina cerrando la puerta lo más despacio posible, mientras la observo y ella ya está tecleando en su computadora mientras toma el teléfono, y cierro la puerta y después doy un gran suspiro, y pienso ¡que nervios estar con ella! ¡pero objetivo cumplido!, pero ese solo era el comienzo de un día que nunca voy a olvidar…   Si llegaste hasta aquí, gracias por leerme, es mi primer relato (de muchos), tal vez es algo pasivo el relato, pero créeme que irá de menos a más, si te gustó y quieres comentar algo adelante, voy a leerte, ¡tus comentarios me ayudaran a mejorar! ¡Sígueme para que te enteres cuando publique la segunda parte!

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CChupatemipijaLv1· hace 79 dRelatos

Mi Esposa

Somos un matrimonio de 25 años de casado yo de 51 y ella de 49 x ser madre de 3 hijos tiene un cuerpo lindo El tema empezó hace unos años nuestra relación te iba sus distintas voces pero como que algo falta ba , decidi compra juguetes de todo tipo chicos grandes, vibradores etc. Es una mujer que cuando se calienta le podes hacer de todo le e puesto 2 consoladores x la cola mientras la cojia x la concha o 2 en la concha y cojida al mismo tiempo siempre tiene la fantasía que alguien se la coje adentro del auto en cuatro en el asiento trasero le gusta ver vergas negras en la tele y se moja mal , cuando estamos en el momento quiere que se la cojan todos pero cuando pasa todo ahí vuelve a la normalidad pero yo quiero ver como la cojen otros y nose como hablarlo como encararlo x eso les pido amigos poringeros que me pasen data para poder cumplir esa fantasía mía y la de ella cuando esta en ese momento......espero comentarios.....Saludos

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Pparaguaya28Lv1· hace 79 dRelatos

sere demasiado yegua

habiamos echo remodelaciones en mi casa y habia bastantes bolsas para sacar y tirar , estaba en casa tranquila y justo pasaron para buscarlas  me puse lo primero que encontré, un shortcito algo aguado y muy cortito y una blusita azul de licra, me puse sandalias y corrí al patio trasero para sacar las bolsas , pero en cuanto llegué, vi que había como 5 bolsas grandes   mi esposo acababa de limpiar el taller y había mucha basura. Intenté mover algunos escombros y cosas que habia ahi  y no podía por lo pesado que estaba, así que pensé en sacar las bolsas primero, así que empecé a arrastrar una bolsa y sacarla por el pasillo (en mi casa hay un pasillo que atraviesa toda la casa, del taller hasta el patio de atrás). Pues ahí iba arrastrando la bolsa hasta que llegué al taller, en cuanto salí de la casa el señor que estaba frente al portón se me quedó viendo, y pues yo arrastrando  la bolsa, le daba la espalda y un poco agachada por el esfuerzo y mi short cortito, se me subía un poco de la parte de atrás, en fin, llegué al portón y abrí, entonces él tomó la bolsa y le dije voy por otra, mientras le decía eso noté su mirada en mis pechos, obviamente mis pezones se marcaban en la blusa, solo lo mire y me di la vuelta para ir por la siguiente bolsa. De nuevo venia batallando con la bolsa que esta era más pesada que la anterior, al salir del pasillo y llegar al taller me tomé un descanso y cuando levanté la mirada hacia el portón, estaba otro señor, el que va arriba donde echan la basura, estaban los dos parados ahí esperándome, obviamente el otro le había dicho de como andaba vestida, en fin lleve de nuevo la bolsa afuera y ahí la tomaron los y la subieron, de nuevo le dije que iba por otra, cuando le decía eso, se asomó por la ventana del camión el chófer  -todavía faltan muchas bolsas? me preguntan  -sí, al menos otras 3 y el tambor grande. -entonces le ayudamos a sacarlas. -si me hacen ese favor, se los agradecería mucho, la verdad están muy pesadas. -ok, vamos por ellas. Y nos fuimos los 3 por al patio, obvio. Yo iba por enfrente de ellos para guiarlos al patio, casi podía sentir sus miradas en mis nalgas. Lo que sí, los escuchaba murmurar. Llegamos al patio y yo intente jalar una bolsa y rápido se me acercó el señor y dijo: -no se preocupe, yo le ayudo! Cuando estiró la mano para agarrar la bolsa, pasó rozando mis pechos, lo que hizo que de inmediato mis pezones se pusieran duros -lo siento, fue sin querer, perdón -no se preocupe, no pasa nada. Y se fue con la bolsa. Entonces el otro dijo, yo le ayudo con ésta, cuando dijo eso, se pasó detrás de mí y pasó su mano de abajo hacia arriba por mis nalgas y alcanzó a levantar un poco mi short... Se fueron y me quedé pensando, que obvio lo habían hecho a propósito,  Mientras arrastraba la última bolsa, ellos llegaron y me encontraron inclinada tratando de sacarla. -yo le ayudo Y se paró detrás de mí pegando sus piernas en mis nalgas, me tomó d ella cintura y dijo -cuidado! cuidado! No se vaya caer. Mientras me pegaba  a él y empujaba su cadera contra mí logrando que yo sintiera un poco su pene que ya se sentía abultado. Di un paso al frente. El otro se llevó la bolsa y me dijo: -a ver me ayuda con el tambo, usted agárrelo de este lado. Me pare donde me dijo y se puso detrás de mi, de inmediato me rodeo con sus brazos según para agarrar el tambo y me pegó su cuerpo y empezó a empujar sus caderas contra mi, sentí un leve bulto empujando en mis nalgas, su pene se estaba poniendo duro al notarlo, empujé mis nalgas hacia atrás para sentirlo mejor, eso lo hizo agarrar confianza y me tomó de la cintura me jalaba hacia él y todo al mismo tiempo empujaba, sentí como su pene se ponía más duro y lo hacía palpitar, subió sus manos a mis pechos y los empezó a acariciar, eso bastó para que yo me perdiera y me dejara llevar, seguía empujando mis nalgas contra su pene y el levantaba mi blusa para dejar mis pechos al aire y poder acariciarlos mejor. Justo en ese momento llegó su compañero. Me quito de frente al tambor y él se puso frente a mí y así sin más, metió su mano bajo mi short y empezó a acariciar mi vagina era tanto mi calentura que al sentir sus dedos tratando de meterse en mi vagina había que empujara más mis nalgas contra el pene de otro señor. Entonces bajaron en cierre de sus uniformes y rápido cayeron al suelo porque son de una pieza, solo traían una camiseta  se sacaron sus penes yo rápido los tomé y empecé a masturbarlos, les juro que quería chuparlos, pero me dijeron. -no tenemos mucho tiempo y vamos a cogerte de una vez, ¿crees que puedas con los dos? -sí, respondí con voz algo desesperada. Se acostó en suelo y me hizo sentarme sobre él, en cuanto lo sentí adentro me moje más por lo caliente que estaba, el otro me recostó sobre su compañero estaba en el suelo y se puso detrás de mí, puso un poco de saliva y empezó a empujar su pene en mi culito hasta que metió la cabeza, gemí un poco, dijo: -entró! Y de un empujón me metió todo su pene, me hizo gritar, pero rápido empezaron a moverse y ese dolor fue desapareciendo y empecé a gozar súper rico, ni 5 minutos de estar cogiendo y llegó el chófer. Yo estaba tan caliente y gozando,  y solo le hice señas que se acercara, igual se quitó su uniforme y sacó su pene de su bóxer, no tarde en ponerlo súper duro con mi boca, llevábamos otros 5 o 10 minutos y el de abajo. -me vengo!! Aaah!! Y se vino dentro de mí, el de atrás no se detuvo, al contrario, empezó a darme más duro, el de abajo aún tenía su pene duro, lo que hacía que me estimularán los dos lados y no tardé en venirme también yo y casi de inmediato el de atrás que se vino adentro de mi culo. -me toca cogerte -dijo el chofer. Se levantaron los otros y el chófer se puso detrás de mí y me empezó a coger mi vagina por atrás mientras yo estaba inclinada chupando y limpiando los penes d ellos otros, minutos después se vino también, pero el en mis nalgas, cuando saco todo empezó a batir el semen con su pene, se puso frente a mi. Se fueron, yo ya no salí al taller, me fue directo al baño, para tratar de sacar todo el semen de mi culito y  aun con semen escurriendo por mis nalgas y sintiendo aun el sabor de su semen en mi boca. Pues espero esta anécdota también les guste y me dejen sus comentarios.

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MMondar4kLv1· hace 79 dRelatos

Los masajes de mamá

No sabía por qué se había dejado las bragas. En realidad, ni siquiera lo pensó. Ella estaba entrando en su habitación para darle las buenas noches. No fue inusual. Llevaba puesto su camisón. Ella misma estaba lista para irse a la cama. No fue nada inusual. Ella fue a su habitación solo para darle las buenas noches, nada más. No lo había visto mucho en varias semanas desde que se fue a la universidad. Ella lo había echado de menos. Estaba muy feliz de tenerlo en casa para las vacaciones. Llamó antes de entrar. Era una simple cortesía, establecida desde hace mucho tiempo como la norma para ellos. Si su puerta estaba abierta o cerrada, eso era lo que haría. Ella llamaría. Él le daba la misma cortesía cada vez que iba a su habitación. Ella se sentó a un lado de su cama y lo miró con amor. Estaba acostado de espaldas, leyendo. Cuando ella entró, él cerró su libro y la miró, notando lo hermosa que se veía en su camisón de seda. Su forma curvilínea no se oscureció del todo. Jugaba con gracia justo detrás de la tela ligera, atrayendo su atención, despertando su interés. No llevaba camisa, notó, pero las sábanas eran suficientes, cubriéndolo de cintura para abajo. Observó, con un interés cuidadosamente moderado, que se había convertido en un hombre joven y elegante, muy en forma, muy guapo. "Estoy tan contenta de que estés en casa", le dijo en voz baja, extendiendo la mano para acariciar su mejilla. "Yo también", le aseguró, con una leve sonrisa en su hermoso rostro. Él miró su rostro, sus labios carnosos, esa hermosa sonrisa suya, las pequeñas arrugas de sus ojos brillantes y amorosos. ¿Tenía algo en mente ?, se preguntó. Ella le devolvió la mirada. Era tan guapo, su hermoso niñito, ahora un hombre joven. De edad. Ahora, ¿por qué pensaba en eso ?, se preguntó, mientras se hundía en la cama, reclinándose a su lado, despeinando su cabello con la mano derecha, estudiando su rostro. Muy guapo. Sus párpados estaban pesados ​​por su satisfacción. Los cerró, a punto de dormirse. Quería estar con él, quedarse y saborear su presencia. Lo había extrañado terriblemente. Sintió que podía quedarse allí acostada con él toda la noche. Había sido el hombre de la casa durante años. Ella no tenía otro. Ella lo apreciaba. Su mano izquierda le acarició el brazo, perezosamente acariciándolo desde la muñeca hasta el hombro y la espalda y otra vez, con las yemas de los dedos rozando su caja torácica desnuda. Olía un poco a almizcle, varonil. Ella suspiró, luego le besó la mejilla suavemente, acomodó su rostro en su almohada, su aliento en su oído. Dejó el libro a un lado y se quedó perfectamente quieto, sintiendo su pecho presionando ligeramente contra su hombro, moviendo su ingle. Pensó cuidadosamente en lo que debería hacer ahora. "¿Mamá?" "¿Mmm?" respiró suavemente. "¿Recuerdas los masajes faciales?" El pensamiento la devolvió a la vigilia total. "Sí, cariño, lo recuerdo", dijo, incorporándose sobre su codo, lista, como siempre. "Creo que la universidad me ha estado poniendo un poco tenso", sugirió, deteniéndose en eso, esperando, preguntándose. "¿Quieres un masaje?" preguntó, sonriendo felizmente. "Sería bueno." "No lo hemos hecho desde que eras pequeño". "Sí, supongo ... no lo sé." Sin embargo, él lo sabía. Se detuvo con la pubertad, con los cambios que estaba experimentando, su creciente ansiedad por las mujeres. Y luego su padre se fue, y ella se distanció por un tiempo, y no hubo más masajes. Fueron olvidados, hasta ahora. Ahora, eso es lo que él quería, y por eso preguntó. Ella se sentó y se inclinó sobre él, sus pechos cayeron, casi alcanzando su pecho desnudo. Ella presionó sus pulgares en su frente y luego los atravesó en direcciones opuestas a lo largo de la línea del cuero cabelludo, terminando con un pequeño remolino alrededor de cada sien. Sin embargo, fue incómodo desde esta posición. Para masajear una cara, se necesita el ángulo correcto. Ella consideró sus opciones. Podía hacer que se acurrucara un poco dejándola sentarse en el lugar de su almohada, con la cabeza descansando en su regazo como solía hacer cuando él era pequeño. Pero ella razonó que no necesitaba molestarlo, posiblemente aumentando su tensión. En cambio, con cuidado pasó su pierna izquierda por encima de él, luego se sentó, sentándose a horcajadas sobre sus muslos. Él vislumbró su pubis mientras hacía el tránsito y notó que no usaba bragas. Su tensión aumentó. Su hombría respondió con entusiasmo. Una vez en la posición correcta, volvió a colocar sus pulgares contra el centro de su frente, en la línea del cuero cabelludo, y comenzó de nuevo. Lentamente arrastró sus pulgares por su frente hasta sus sienes, rodeando cada uno con firmeza, luego de regreso a su frente, solo un poco más debajo del cuero cabelludo, e hizo el tránsito una y otra vez, lenta, muy deliberadamente, abriéndose camino hacia la suya. mejillas, luego su mandíbula. El se quedó quieto, sin hacer ruido. ¿La tensión? Bueno, eso era otro asunto. Era joven, apenas dieciocho años. Estaba preocupado por todo lo sexual. El simple hecho de que una mujer atractiva, sin bragas en su negligé, montada a horcajadas sobre la parte inferior de su cuerpo, tuviera un efecto predecible. No le preocupaba su edad ni el hecho de que fuera su madre. De hecho, sintió que casi la tenía donde la quería y sus esperanzas aumentaban rápidamente. Luchó por ser paciente, pero sabía que tenía que tomar la iniciativa en este pequeño y atrevido baile. Sutilmente, bajó las mantas desde su cintura. Ella estaba tan concentrada en su trabajo que no se dio cuenta. Pero el tiempo pasaba y rápidamente se acercaba una crisis. Ella estaba masajeando su barbilla ahora, casi terminada. Si quería salirse con la suya, se estaba quedando sin tiempo. Necesitaba actuar, pero sabía que tenía que ir despacio, no alarmarla, atraerla, llevarla a un punto en el que no pudiera volver atrás. Con mucha suavidad, colocó sus manos en sus caderas. Ella sintió su toque. No le sorprendió del todo, la emoción que le produjo y los efectos que sintió en su cuerpo. Sus pezones se hincharon. Su estómago revoloteó. Su vagina se humedeció. Ella eligió no insistir en esas respuestas físicas a su toque. Ella disfrutaba de este pequeño juego que él parecía estar jugando con ella, las pequeñas indulgencias, la emoción de tentar al destino. Había pasado mucho tiempo desde que su marido se había ido. Un tiempo largo y solitario. Tragó saliva y redujo la velocidad del masaje, manteniendo a raya el tiempo que pasaba lo mejor que pudo, manteniendo el momento, el momento encantador e íntimo que se desarrollaba lentamente para ellos. Ahora puso un poco de presión en su trasero, empujándola ligeramente hacia adelante. Ella permitió solo un pequeño ajuste de su posición, dando paso a sus impulsos, casi imperceptiblemente, pero definitivamente cediendo ante él, al menos un poco. Pero ella no se rindió por completo. Todavía no. Tampoco trató de forzar el tema. Mantuvo sus impulsos sutiles, lo suficiente para avanzar, pero no lo suficiente para hacer sonar las alarmas. Terminó el masaje y se detuvo, pensando en los sentimientos amorosos que tenía hacia él y en cómo el momento íntimo pronto podría pasar. Entonces, ella le preguntó, apenas audible, casi susurrando: "¿Eso fue suficiente? ¿Quieres que lo vuelva a hacer?" "Sí", respiró. Ella volvió a poner los pulgares en su frente y comenzó de nuevo, el ajuste provocó que su trasero subiera un poco más por sus piernas. Empujó un poco más las mantas mientras ella se movía. La punta de su pene erecto acaba de salir de debajo de la sábana superior. Si mirara hacia abajo, lo vería, pero no lo hizo. Ella estaba mirando su rostro, el hermoso, joven y amado rostro que estaba masajeando. Algo en su expresión lo animó a seguir adelante un poco más. Comenzó a acariciarle el culo muy levemente. Ella apenas pareció darse cuenta, suspirando solo un poco ante su suave y amoroso toque. Se sintió aún más animado por el sonido, por leve que fuera, pero se contuvo, dejando que ella le masajeara, esperando pacientemente y luego apretando un poco más. Otro pequeño suspiro. "Creo que te estás portando mal", observó casualmente, su voz sonaba ronca. Eso lo animó aún más. Estaba casi listo para hacer su movimiento. Ella estaba a la mitad de su rostro de nuevo, pero siendo muy deliberada, tomándose su tiempo. Su tensión no se redujo en lo más mínimo, pero jugaron su juego. Ella le pasó los pulgares por el labio superior y subió por sus mejillas, luego dio ese pequeño remolino alrededor de sus sienes, la mejor parte siempre; y mientras ella se arremolinaba, él tiró de su trasero, con firmeza pero con suavidad, y de nuevo ella avanzó un poco. Ella dio otro pequeño suspiro, como si aceptara algo, resignándose. Su respiración se volvió audible para él. Se animó de nuevo y le soltó el trasero para poder empujar las mantas más hacia abajo y exponerse más completamente. Ella sintió sus movimientos y se incorporó un poco, dejando que sucediera, pero, de lo contrario, optó por ignorar las libertades que se estaba tomando. No era nada, se dijo a sí misma, evitando la responsabilidad. Trató de calmar su respiración. El masaje llegaría pronto a su inevitable final. Algunas cosas son simplemente inevitables, pensó para sí misma. No puedes controlarlo todo. Ella permaneció tímida sobre su intención exacta. Volvió a empujar las mantas. Ella lo sintió y supo exactamente lo que estaba pasando, y se levantó un poco de nuevo, permitiendo que se desarrollara lo inevitable, como si ella no tuviera intenciones propias, como si no pudiera evitar que él se exponga a sí mismo, a cualquier cosa que se le ocurra. Terminó el masaje y, sin una palabra, sin un pensamiento claro, desató el lazo en la parte superior de su camisón, dejando al descubierto la plenitud de su escote. Luego movió sus manos a sus hombros, apretando, sintiendo su poder. Ella se inclinó hacia delante para besarle la frente, y su escote se abrió por completo, exponiendo sus pechos desnudos a su vista. Ella lo besó suavemente en la frente, luego en su nariz, sus labios cerca de los de él. Ella consideró agacharse más abajo, presionar sus labios juntos, pero lo pensó demasiado, no del todo bien en este momento. Ella se levantó para mirar de nuevo su rostro, ahora sonrojado, con tintes rojos en sus mejillas. Sus pechos se balancearon ante sus ojos ansiosos. Eran pesados ​​y llenos y colgaban allí, atormentándolo. Se lamió los labios y se quedó boquiabierto, y ella le permitió hacerlo durante uno o dos minutos. Luego, bajó la cabeza y finalmente miró su desnudez, palpitando debajo de ella, observando que su propia desnudez humeante estaba a sólo unos centímetros de la de él. Inclinó la cabeza hacia atrás y arqueó un poco la espalda, empujando las caderas hacia adelante. Ahora podía ver que ella estaba abierta a él, aunque sintió que aún debía ir despacio, no apresurarse, dejarla sucumbir a lo inevitable a su paso. Volvió a poner las manos en su trasero, esta vez debajo de su camisón, sintiendo su piel desnuda. Nunca antes había tocado su trasero desnudo. Ella jadeó en voz alta, pero no dijo nada. Escuchó su respiración, aún más audible, más rápida, excitada. "Te amo, mamá", susurró con voz ronca. Cerró los ojos, saboreó el momento, la cercanía, el amor. "Yo también te amo, bebé", le susurró ella. Ella estaba tan rígida como su virilidad, su espalda todavía arqueada, su cabeza hacia atrás, sus ojos cerrados, sus pensamientos confusos. Sus intenciones aún eludían sus pensamientos conscientes. Pero su cuerpo le imponía exigencias que no podía rechazar. Él apretó firmemente su trasero desnudo y de nuevo ella jadeó. Tiró de nuevo y su trasero húmedo entró en contacto con su escroto. Podía sentir sus testículos llenos descansando sobre sus muslos, y sintió que quería frotarse contra ellos, pero se contuvo, aún sin reconocer completamente sus intenciones, la inevitabilidad de lo que harían. Sin embargo, el conocía claramente sus propias

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RRosroxLv1· hace 81 dRelatos

Picardía en el super

Tenía el papel con su número guardado en mi carpeta. Ni siquiera lo había agendado en mi celu. Pasaron los días y dejé de verla en clases, me extrañaba que haya desaparecido de repente, hasta que un día haciendo compras con mi mujer, nos cruzamos en el supermercado.Ella también estaba con el que interpreto,sería su marido pero no nos hablamos, solo intercambiamos miradas cómplices. Recuerdo que mi mujer me hablaba de los productos que debíamos comprar, de cuál era más barato y cuál más caro. Comparaba precios, marcas etc etc. Pero yo ya no podía concentrarme en semejantes pequeñeces, mi atención estaba puesta en mi compañerita, que recorría las góndolas y cada tanto me miraba de reojo. Intenté llevar a mi mujer hacia donde iba ella para no perderla de vista. Su calza apretada de Spandex me había dejado hipnotizado, era impresionante ver ese culo marcado y esas piernas largas ir y venir. Arriba llevaba puesta una remera deportiva ajustada que resaltaba sus tetas, y parecía que no tenía puesto nada abajo porque los pezones duros sobresalían de la tela. Seguimos con ese juego de idas y venidas y miradas hasta que en un momento le dijo algo a su marido al oído, me miró y comenzó a caminar hacia la salida. No podía quedarme con la duda si aquella mirada era una invitación a algo, a no se que, en un mercado lleno de gente y con nuestras parejas encima. Decidí quitarme la duda así que le dije a mi mujer - Me siento un poco descompuesto, ahora vuelvo - , -¿Otra vez?- me respondió y no terminó de decir la frase que yo ya estaba detrás de mi presa. Como esa vez en el pasillo del instituto la buscaba entre la gente que entraba y salía hasta que la vi dirigirse hacia en el estacionamiento. Corrí y de repente me encontré con ella detrás de una columna. - ¿Dónde está tu auto? - me preguntó - Allá, allá - Me agarró de la mano y me llevó sin decir más palabras -¿qué haces?- le dije, -¿estás loca?-, -Si, loca por que me cojas toda- Y nos metimos en el asiento trasero. Rápidamente comenzamos a besarnos descontroladamente. Yo quería ver esas tetas que tanto me enloquecían, quería manosear ese orto precioso. Ella me bajó el pantalón y me la empezó a chupar, hacía muchos años que no sentía una lengua de esa manera en la cabeza de mi pija, subía y bajaba. -¡Que rica pija tenes hijo de puta! - me dijo, y eso me calentó más, se me puso durísima, roja, mojada, ya no daba más, quería largarle toda la leche en la boca. Mientras me la chupaba yo sentía sus tetas duras, eran muy grandes y mi otra mano acariciaba su culo por debajo de su calza. Empecé a buscarle el agujero del orto con mi dedo y cuando se lo empecé a meter se retorció de placer. Me miró y me dijo - Quiero que me hagas el culo, pero acá no, quiero disfrutarte todo - y ahí mismo se dio cuenta que le iba a largar toda la leche. - si, damela amor. damela - Y en ese instante me hizo acabar como hacía rato no acababa, con tanto placer, con tanta calentura. Sus manos desbordaban de semen y me dijo - ¿cómo podés acabar tanto? ¡Que rico papi! - Sacó de su bolso una toallita y me limpió la pija de una manera que hasta me provocó ternura. Nos quedamos unos minutos abrazados asi como estabamos y caímos en la cuenta de que nuestras parejas estarían esperándonos. Nos acomodamos la ropa y volvimos a entrar al supermercado, cada uno por su camino y no volveríamos a vernos hasta esa noche a a salida del instituto Al entrar al auto con mi mujer me dijo - Hay un olor raro acá adentro-, - No se, yo no siento nada- contesté. Y es que yo solo podía sentir el sabor de los besos de mi compañerita de clase.

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22085martaLv1· hace 81 dRelatos

No podía sacar la basura yo sola.

Hola de nuevo! Espero que hayan disfrutado mis experiencias anteriores, por que yo sí. Esta vez les voy a contar algo que pasó, de nuevo cuando mi esposo salió, pero esta vez se fue desde muy temprano. Bueno comencemos.  La noche anterior mi esposo me dijo que saldría a ver un carro a una ciudad que está no tan retirada de donde vivimos, como a una hora de camino, dos horas de ida y vuelta más o menos, pero que tendría que irse muy temprano por que al cliente le urgía el carro para ese mismo día, bueno no los quiero aburrir con eso. Pero cuando me dijo que se iría temprano, le dije que no se fuera a ir sin sacar el tambor y las bolsas d ella basura, por que al otro día iba a pasar el camión a recogerlas, claro que me dijo que sí, que él las sacaría antes de irse.  Pues bien, al otro día yo ni siquiera me di cuenta cuando él se fue, por que aun estaba durmiendo, la noche anterior nos habíamos desvelado, ya saben tocó algo de acción esa noche. En fin que mientras dormía, entre sueños escuchaba unas voces, desperté y me quedé esperando un momento a ver si solo había sido un sueño o en verdad hablaban, cosa que era raro por que como se iba a ir muy temprano, esta vez dejaría el taller cerrado. Pero entonces escuché un *señora! La basura!!  Entonces pensé, ash! se le olvidó sacar la basura!  Yo estába desnuda, ya no me vestí después del sexo con mi esposo y así me dormí. Entonces de nuevo gritaron, así que me paré corriendo y como estaba desnuda solo asomé mi cara por la ventana y le dije al señor  -sí! Permitanme un momento ahorita la sacó!!  *ok, la espero. Regresé a mi cuarto, me puse lo primero que encontré, un shortcito algo aguado y muy cortito y una blusita azúl de licra, me puse sandalias y corrí al patio trasero para sacar la basura, pero en cuanto llegué, vi que el tambor estaba muy lleno y había como 5 bolsas grandes de basura, mi esposo acababa de limpiar el taller y había mucha basura. Intenté mover el tambor y no podía por lo pesado que estába, así que pensé en sacar las bolsas primero, así que empecé a arrastrar una bolsa y sacarla por el pasillo (en mi casa hay un pasillo que atraviesa toda la casa, del taller hasta el patio de atrás).  Pues ahí iba arrastrando la bolsa hasta que llegué al taller, en cuanto salí de la casa el señor que estaba frente al portón se me quedó viendo, y pues yo jalando la bolsa, le daba la espalda y un poco agachada por el esfuerzo y mi short cortito, se me subía un poco de la parte de atrás, en fin, llegué al portón y abrí, entonces el tomó la bolsa y le dije ahorita voy por otra, mientras le decía eso noté su mirada en mis pechos, obviamente mis pezones se marcaban en la blusa, solo lo mire y me di la vuelta para ir por la siguiente bolsa.  De nuevo venia batallando con la bolsa que esta era más pesada que la anterior, al salir del pasillo y llegar al taller me tomé un descanso y cuando levanté la mirada hacia el portón, estaba otro señor, el que va arriba donde echan la basura, estaban los dos parados ahí esperándome, obviamente el otro le había dicho de como andaba vestida, en fin lleve de nuevo la bolsa afuera y ahí la tomaron los y la subieron, de nuevo le dije que iba por otra, cuando le decía eso, se asomó por la ventana del camión el chófer y pregunto  +por qué tardan... Y me vio, ya no terminó la pregunta y yo dije  -perdón, es que mi esposo se fue temprano y no sacó la basura y está hasta el patio, pero ahorita la saco.  Y de nuevo me fui a traer la siguiente bolsa, y la misma acción, pero cuando salí y tomaron la bolsa, me dice el señor  *todavía faltan muchas bolsas?  -sí, al menos otras 3 y el tambor grande.  *entonces le ayudamos a sacarlas.  -si me hacen ese favor, se los agradecería mucho, la verdad están muy pesadas.  *ok, vamos por ellas.  Y nos fuimos los 3 por al patio, obvio. Yo iba por enfrente de ellos para guiarlos al patio, casi podía sentir sus miradas en mis nalgas. Lo que sí, los escuchaba murmurar. Llegamos al patio y yo intente jalar una bolsa y rápido se me acercó el señor y dijo * no se preocupe, yo le ayudo!  Cuando estiró la mano para agarrar la bolsa, pasó rozando mis pechos, lo que hizo que de inmediato mis pezones se pusieran duros *lo siento, fue sin querer, perdón  -no se preocupe, no pasa nada.  *sí sí pasó mire como se pusieron.  -jeje si verdad! le dije, mientras intentaba tapar mis pechos como fuera. Y se fue con la bolsa. Entonces el otro dijo, yo le ayudo con ésta, cuando dijo eso, se pasó detrás de mí y pasó su mano de abajo hacia arriba por mis nalgas y alcanzó a levantar un poco mi short...  #Perdon señora, fue sin querer! Pero están suavecitas jeje -jejej ok jeje #bueno voy a llevarme esto.  Se fueron y me quedé pensando, que obvio lo habían hecho a propósito, y comencé a recordar lo que había pasado con los clientes de mi esposo, pero a la vez me daba algo de cosa, por que ellos eran los de la basura. Mientras jalaba la última bolsa, ellos llegaron y me encontraron inclinada tratando de sacarla  *yo le ayudo  Y se paró detrás de mí pegando sus piernas en mis nalgas, me tomó d ella cintura y dijo *cuidado! cuidado! No se vaya caer.  Mientras me repegaba a él y empujaba su cadera contre mí logrando que yo sintiera un poco su pene que ya se sentía abultado. Di un paso al frente  -jeje casi me caígo , gracias.  * no se preocupe, no pasa nada. Wey, llévate la bolsa, voy a tratar de sacar el tambo.  El otro se llevó la bolsa y me dijo *a ver me ayuda con el tambo, usted agarrelo de este lado.  Me pare donde me dijo y se puso detras de mi, de inmediato me rodeo con sus brazos según para agarrar el tambo y me pegó su cuerpo y empezó a empujar sus caderas contra mi, sentí un leve bulto empujando en mis nalgas, su pene se estaba poniendo duro al notarlo, empujé mis nalgas hacia atrás para sentírlo mejor, eso lo hizo agarrar confianza y me tomó de la cintura me jalaba hacia el y to al mismo tiempo empujaba, sentí como su pene se ponía más duro y lo hacía palpitar, subió sus manos a mis pechos y los empezó a acariciar, eso bastó para que yo me perdiera y me dejara llevar, seguía empujando mis nalgas contra su pene y el levantaba mi blusa para dejar mis pechos al aire y poder acariciarlos mejor. Justo en ese momento llegó su compañero  # y yo qué?  Me quito de frente al tambor y el se puso frente a mí y así sin más, metió su mano bajo mi short y empezó a acariciar mi vagina, (de tan caliente que estaba no pensaba que eran los del camión de la basura, sin ofender claro, pero no era lo más higiénico, estarán de acuerdo pero era tanto mi calentura que al sentir sus dedos tratando de meterse en mi vagina había que empujara más mis nalgas contra el pene de otro señor.  Entonces bajaron en cierre de sus uniformes y rápido cayeron al suelo por que son de una pieza, solo traían una camiseta y sua trusas, se sacaron sus penes yo rápido los tomé y empece a masturbarlos, les juro que quería chuparlos, pero me dijeron  *no tenemos mucho tiempo y vamos a cogerte de una vez, ¿crees que puedas con los dos?   -sí, respondí con voz algo desesperada.  #entonces vente para acá.  Se acostó en suelo y me hizo sentarme sobre él, en cuanto lo sentí adentro me moje más por lo caliente que estába, el otro me recostó sobre su compañero estaba en el suelo y se puso detrás de mí, puso un poco de saliva y empezó a empujar su pene en mi culito hasta que metió la cabeza, gemi un poco, dijo *entró!  Y de un empujón me metió todo su pene, me hizo gritar, pero rápido empezaron a moverse y ese dolor fue desaparenciendo y empecé a gozar super rico, ni 5 minutos de estár cogiendo y llegó el chófer =miren que cabrones!!  Yo estaba tan caliente y gozando, aunque con un poco de dolor, y solo le hice señas que se acercara, igual se quitó su uniforme y sacó su pene de su boxer, no tarde en ponerlo super duro con mi boca, llevábamos otros 5 o 10 minutos y el de abajo # me vengo!! Aaah!!  Y se vino dentro de mí, el de atrás no se detuvo, al contrario, empezó a darme más duro, el de abajo aún tenía su pene duro, lo que hacía qu me estimularán los dos lados y no tardé en venirme también yo y casi de inmediato el de atrás que se vino adentro de mi culo =me toca cogerte, dijo el chofer.  Se levantaron los otros y el chófer se puso detrás de mí y me empezó a coger mi vagina por atrás mientras yo estába inclinada chupando y limpiando los penes d ellos otros, minutos después se vino también, pero el en mis nalgas, cuando saco todo empezó a batir el semen con su pene, se puso frente a mi =también limpialo bien. Y ustedes ya saquen el tambor!  Con el pene aún un poco duro lo metió de nuevo hasta que se fue bajando por completo.  =espero se pueda repetir otro día.  -no cuenten nada y si se puede otra ocasión, claro que sí. (le decía mientras le acariciaba su pene ya flacido). Se fueron, yo ya no salí al taller, me fue directo al baño, para tratar de sacar todo el semen de mi culito y vagina, aun con semen escurriendo por mis nalgas y sintiendo aun el sabor de su semen en mi boca.  Pues espero esta anécdota también les guste y me dejen sis comentarios. Y si no les gusta también háganmelo saber. Espe3 pronto poder escribirles de nuevo.

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