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#Personal

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AaguuspalotesLv1· hace 30 dRelatos

Que lindo sentirsd deseada

Todo comenzó con una idea loca de idear una sorpresa a mi marido. Busque por internet empresas que me ayudaran, y fue cuando lo vi, ahí estaba él, un chico que se disfrazaba para realizar sorpresas a parejas, personajes para animar despedidas de solteras personalizadas. Parecía lo que tanto buscaba. Me anime a hablarle y no me equivoqué, parecía divertido, imaginativo, y me podía ayudar, lo que no imaginaba era cuanto... Hablamos muchas mañanas que era cuando mi marido trabajaba. Nuestras conversaciones se extendían horas ideando una gran sorpresa para "el amor de mi vida" y a medida que pasaban los días nos dimos cuenta que no solo habíamos hablado, sino que habíamos, de alguna manera, conectado. Sin darnos cuenta también habíamos hablado de nosotros, de nuestros trabajos, nuestras vidas y de nuestros secretos.    Un día quisimos dar el paso para vernos y poder hablar de otra manera. Estaba nerviosa por ese encuentro, pero a la vez muy cómoda con la idea de poder al fin estar junto a él. No me equivoque, allí sentados, uno al lado del otro, podíamos sentir como nuestros brazos, estratégicamente separados, se atraían como dos imanes. Jugamos con esa fuerza durante un rato, sentir esa atracción era puro...placer. Ese jugueteo no tardó para que él reaccionará, dándonos nuestro primer beso. Ese beso fue una combinación de deseo, magnetismo, fuerza y pasión que transportaba al cielo. A la misma vez podía notar la gravedad que había a nuestro alrededor. Esto no estaba bien, pero había entrado en un juego de seducción que sabía que no podría parar. Esta historia que tan solo acababa de comenzar se convertiría en mi mayor riesgo, mi mayor aventura, mi mayor travesura...se convertiría en una dulce maldición.   Ese día nos fuimos a casa con ese beso prohibido que solo nos dejo con muchas ganas, muchas ganas de más.    Cuando llegue a casa no podía parar de morderme el labio inferior recordando cada instante de ese beso. Recordaba como su boca se unía a la mía con movimientos coreografiados para que nuestros labios encajaran a la perfección.  Un baile super fácil de seguir 1,2,3 su labio inferior estaba entre los míos, 4, 5 ,6 su lengua penetraba despacio, suave, cálida y traviesa 7 y 8 su calidez que hacía irrefrenablemente desearle.   Me sentía como la protagonista de Dirty Dancing, en ese momento, en el que Patrick Swayze la levantaba por los aires, me sentía libre, deseada, ardiente, fuerte, irresistible y sexy.

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FFerneteandoLv1· hace 30 dRelatos

El trio perfecto para la milf

Gastón tenía 19 años cuando conoció el mundo del porno, antes deeso era el mejor alumno de la clase, se la pasaba todo el díaestudiando. Todo eso, hasta que ingresó a la universidad, allíconoció a nuevas personas que lo invitaban a salir, tomar algo yempezó a gustarle esa vida. Cuando llegaba a su casa y viendo elcelular se hacía el desentendido y terminaba mirando una películaporno. Primero fue una película cuando llegaba de salir con losamigos, después una película durante el día cuando se quedaba soloen su casa, después a cada hora. Se registró en varias redessociales y comenzó a jugar cada vez más con su cuerpo, le gustabamostrarse. En las redes siguió conociendo nuevas personas y otrosplaceres. Ya no solo se masturbaba si no que empezaba a tocarse todoel cuerpo y a grabarse para que otros lo miren. Primero empezóviendo hermosas mujeres con grandes senos, después pasó a trans congrandes senos y después ya estaba viendo enormes vergas. Si locuento de manera muy lineal es porque es verdad, en menos de un añohizo todo un proceso de cambio. No era muy buenosocialmente, de hecho no se le acercaba a ninguna mujer que no fuerasu hermana o su madre. Pero comenzaba a cambiar... Un día se reuniótoda la familia, además también estaban invitados los suegros de suhermano. Era la primera vez que se hacía una cena tan numerosa y erala primera vez que iban a conocer a los suegros de German, suhermano. Cuando ingresaron a la casa no les prestó mucha atenciónpero al cabo de unos minutos, vió a la suegra de German, con unvestido muy apretado y donde la cola se le marcaba a mas no poder,las tetas sobresalían de ese vestido, parecían que iban a explotar.Grisel era una mujer muy coqueta, se pintaba hasta para salir alkiosco de la esquina y se vestía muy sensual. Caminaba como si ambaspiernas bailaran sobre sí mismas. De pelo lacio, muy largo, conzapatos altos, era la mujer que sobresalía de la gala, era objeto decharlas entre los parientes, sobre todo de los hombres pero tambiénde alguna otra mujer. Gastón vio suoportunidad en un momento que quedó sola sin la compañía de sumarido que le hacía casi marca personal. Era su momento y se mandó,comenzó a hablarle, a hacerle un chiste, no era él o por lo menosno era normal en él esa charla. Grisel se reía y lo miraba fijo, élseguía haciendo chistes, hasta que Grisel se acercó y le habló aloído. Grisel: Me podríasdar una visita por tu casa así la conozco? Gastón: Porsupuesto. Fueron habitaciónpor habitación, baños, living, cochera, por todos lados. Gastónesperaba que Grisel se le abalanzara como había visto en tantaspelículas, pero no. Llegaron al patio, se sentaron y Grisel comenzóa llorar. Gastón: Eh pero quépasa? Grisel: Nada, ya vaa pasar. Gastón: Insistoquiero saber qué sucede. Grisel: No le vas acontar a nadie no? Gastón: No, claroque no. Grisel: Desde haceun año tengo algo que contar pero no se lo puedo decir a nadie.Estoy muy contenta y feliz pero no puedo decírselo a nadie. Gastón: No tengasproblemas en contármelo. Grisel: Hace un añoque me estoy viendo con un chico de unos 30 años, es hermoso, meagarra y me coge con mucha fuerza, la pasamos muy bien. A veces vivoen su departamento y lo hacemos a cada hora, todo el día hasta lanoche, no paramos. Y estoy tan feliz de eso pero obviamente no se lopuedo contar a nadie, nadie tiene que enterarse de esto. Gastón: Qué locono poder contarselo a nadie, se te ve muy bien y feliz, eso esimportante. Grisel: Si, claroque sí. Me saqué un peso de encima, perdón. Necesitaba hablar. Gastón: Por favor,para lo que quieras. Gastón no perdíalas esperanzas y más que ahora se había enterado que Grisel se veíacon otro chabon. Pero eso no iba a suceder, al menos no esa noche. Gastón no se olvidónunca de Grisel, la buscaba por las redes sociales y mirando sucelular se tocaba mirando sus fotos. Se la imaginaba todo el tiempo,se pajeaba a cada rato cuando se acordaba de ella. Cuando iba lanovia de su hermano a comer a su casa, él trataba de hacer chistespero que eran reales sobre Grisel. Insistía tanto con que fueraGrisel a comer a su casa que la terminaron invitando para darle elgusto pero ella no fue. De a poco la fueolvidando y otros placeres comenzaron a aparecer. Comenzó a verporno gay, le gustaba el estilo de esas películas, de a poco se fueinteresando, de a poco también, se le paraba cada vez que veía unapelícula de ese estilo. Un tiempo después sequedó solo en la casa, era verano y él tenía que rendir losfinales que le quedaron colgados. Lo que menos hizo fue estudiar,probó de todo, comenzó a pajearse más seguido, vivía desnudo ensu casa, se había comprado un consolador y con él jugaba día ynoche. Le gustaba experimentar, estaba abierto a todo. Uno de esos días seexcito demasiado, ese día fue al lavadero de su casa y mientrasponía la ropa sucia en el lavarropas vio una tanga de su madre, sela guardó y fue a su cuarto. Encerrado, se probó la tanga y su pijase puso tan dura que no podía más de enorme. Se sacó muchas fotosque compartió en sus redes y mientras los otros lo miraba, él seseguía excitando, a tal punto que sin tocarse comenzó acabar. Unchorro de semen caliente manchó toda la tanga de su madre y eso loexcitó aún más, ese día consiguió muchos seguidores y una granacabada pero también se dio cuenta de lo que quería. Pasaron los días,su familia volvió de viaje y el seguía con las tangas de su madre,vivía con las tangas puestas. No quería comprarse unas para él,quería las de su mamá y las usaba todo el tiempo. Su madre no sedaba cuenta. Su hermano habíallevado a su novia de viaje y como agradecimiento, Grisel y su maridoinvitaron a toda la familia de Gastón a comer a su casa. Gastónpensaba en todo momento, esta es mi oportunidad pero Grisel no leprestaba atención, así que solo fue a conocer la casa, el patiopero nunca Grisel se le apareció. Después de algunas cervezas fue albaño pero estaba ocupado y entonces Grisel le dice que fuera al dearriba. Gastón subió las escaleras y entró al baño y mientrasorinaba, vio una tanga, no podía ser de la novia de su hermanoporque ese no era su baño y la otra mujer que habitaba esa casa eraGrisel. Lo dio por descontado, se la escondió en los calzoncillos yse la llevó, estaba totalmente excitado que llegó a su casa, fue asu cuarto, se puso la tanga de Grisel y empezó a masturbarse y agrabarse, subió el video a las redes. Pasaron unos días,cuando entró un mensaje extraño en el dm, era de una cuenta anónimapero decía “Te queda hermoso Gastón”. Obviamente que entró aponerse muy nervioso, no sabía qué hacer, qué pensar, nunca habíapuesto su nombre, ni su mail, ni nada que lo comprometiera, nomostraba su cara, nada. Decidió responder con mucho miedo y muchocuidado, “Hola, quien sos? Como estas?”, algunos minutos después“Hola Gastón, ya me conoces”, a lo que responde con una pregunta“No se quien sos. Sos hombre o mujer?”, “Soy mujer”. Gastónse puso a pensar y a recordar, a hacer memoria pero nadie se le veníaa la cabeza. “No se quien sos”, “No lo creo, me conoces muybien. Me gusta mucho esa tanga”. “Decime como te llamas, damealguna pista”, el tiempo se había hecho muy largo, la tensión muyalta y entonces responde, “Esa tanga es una de mis preferidas”.Gastón se dio cuenta y entonces dice “Grisel?”, a lo queresponde “Así es”. Gastón no sabía qué decir, qué hacer, norespondió más. Al otro día cuandose despertó, miró su celular y tenía varios mensajes de ella.“Hola Gastón, te fuiste?” “Gastón me gusta mucho tu video”“Hola Gastón, volvé” “Gastón mira lo que tengo para vos”Le había enviado un video con una de las mejores tangas que tenía yen el medio del video mostraba su concha toda depilada y bienhumedecida, se metía los dedos sin parar y gemía pidiendo la pijade Gastón. No lo podía creer, se fue sin ver esa hermosura todadesnuda pidiendo su pija. Pero no terminóahí, siguieron hablando e intercambiando videos, ella le mostrabacuando cogía con su amante, él cuando se pajeaba pensando en ella yasí siguieron hasta que ella le pidió que fuera a la casa a verlacoger con su amante. Ella le pidió que fuera con su tanga. Esa noche fue a lacasa de Grisel, estaba su amante, Ramiro. Estaban los tres sentadosen el sofá del living cuando Grisel comenzó a tocarse con Ramiro.Gastón estaba de frente a ellos en otro sillón y mientras miraba,su pija empezaba a pararse, a ponerse dura. Grisel y Ramirocomenzaron a besarse y tocarse cada vez más fuerte. Grisel comenzóa desnudarse, Ramiro se paró, se sacó el jean y el calzoncillo y sepuso en frente de Grisel, quien agarró la pija de Ramiro y la empezóa chupar, muy suave. En un momento paró todo y llamó a Gastón asentarse al lado de ella. Grisel agarró las manos de Gastón y lallevaba por todo su cuerpo, por sus tetas, por sus piernas, por suconcha, cola y después por las piernas de Ramiro, por la cola, laespalda, hasta las bolas. Gastón siguió tocando aunque ya no estabamás acompañado por Grisel que seguía chupando la enorme pija deRamiro. Gastón ya muy excitado comenzó a tocar la ver de Ramiro y amasturbarlo mientras la punta estaba dentro de la boca de Grisel.Ramiro también estaba muy excitado pero Gastón de a poco comenzaba asoltarse y empezó a desnudarse pero se quedó en tanga, se sentó,se recostó en el sillón y automáticamente Grisel comenzó a tocarloy sacó para un costado la verga bien dura de Gastón y se la empezóa chupar. Ramiro que estaba parado, se arrodilló y también se laempezó a chupar. Gastón no entendía nada pero disfrutaba,disfrutaba mucho. Grisel paró, mientras Ramiro seguía chupando, “Tegusta Gastón?”, “Me encanta”, “Ahora te toca a vos”. Ramirose levantó, dejó su pija dura frente a Gastón y este comenzó achupársela, como podía, no sabía pero Grisel le enseñaba. Eratanta la excitación de los tres que decidieron acelerar un poco,Grisel sacó unos preservativos y distintas cremas y aceites. Grisel se puso encuatro y mientras se la chupaba a Gastón, la enorme verga de Ramirola penetraba de atrás. Después intercambiaron y así cada ciertotiempo. Hasta que todo cambio cuando fue Ramiro quien se puso encuatro, le empezó a chupar la concha a Grisel y se dejó coger porGastón quien para ese momento ya la tenía tan dura y grande queRamiro sintió el empujón y le gustó, tal es así que empezó agemir de placer y a pedir más, a lo que Gastón respondía con másfuerza. Grisel veía tododesde lugar sentada en el sillón, veía a Gastón disfrutando y esola excitaba pero quería más. “Gastón salí”, Gastón hacíacaso a todas las directivas que le daban. “Vení, agáchate ychúpamela”, Gastón se puso en cuatro, sabía lo que se venía y nole importaba. Ramiro comenzó a chuparle el ano, se lo abrió de talforma que su pija entró muy suave y lento sin dolor. Gastón comenzóa disfrutar mientras que la concha de Grisel se ponía cada vez máshúmeda. Ramiro no se guardó nada, los cogió bien fuerte, con muchasfuerzas mientras lo masturbaba. Grisel no queríadejar pasar el momento. Se levantó, los dejó a ambos que comenzarona coger entre sí, se puso crema en el ano y llamó a los dosmuchachos, uno por la concha y otro por el culo, era un bien momentopara la doble penetración. Los dos comenzaron a tomar velocidad,cada vez más, ella disfrutaba, se retorcía de placer en el piso delliving. Gastón no daba másy le dice a Grisel que quiere acabar, Ramiro le dice que espere unosminutos pero no le hizo caso y termino acabando adentro de Grisel.Ramiro la siguió cogiendo por el culo hasta que no aguantó más, separó, Grisel se sentó en el piso y llamó a Gastón para que sepusiera a su lado y desde arriba Ramiro dejó salir un gran chorro desemen que baño la cara de Grisel y de Gastón. Después vino unasegunda parte, pero mejor para otra ocasión.

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AaguuspalotesLv1· hace 30 dRelatos

Mí abogada personal

La tarde había caído rápidamente sin apenas darme cuenta. De reojo, comprobé que mi reloj marcaba ya las seis de la tarde. La creciente obscuridad del despacho profesional, apenas me permitía ver con claridad, los informes que releía desde primeras horas de este día gris de invierno. Encendí la lámpara de sobremesa y dirigí su luz hacia los documentos. Yolanda, mi secretaria, llamó a la puerta para recordarme las citas del día siguiente, entregarme los documentos que había redactado y despedirse hasta mañana. Se despidió como últimamente lo hacía, de una manera fría e inquietante, su intuición femenina le estaba advirtiendo que nuestra relación laboral había sufrido una transformación de alguna manera. Con la interrupción de Yolanda, y al comprobar que el cansancio hacía las primeras mellas en mi cuerpo, decidí tomar unos minutos de descanso, tomar un café y fumar un cigarrillo. Al volver al despacho, instintivamente me acerqué a la ventana para bajar la persiana, noté en mi cara la sensación de frío que el cristal expedía, y observé cómo la fina lluvia que empezaba a caer, formaba unos pequeños hilos de agua en el cristal, que caían por su propio peso, formando pequeñas figuras a todo lo largo de la ventana. La abstracción que me hicieron sentir aquellas imágenes de agua junto al pensamiento sobre mi secretaria, me hicieron perder durante unos segundos la sensación de realidad, mientras mi mente se evadía. Los recuerdos de todos los acontecimientos que ocurrieron hace apenas un mes, acudieron súbitamente a mi memoria. Para una mujer de mi edad, cumplidos ya los treinta y cinco años, con una carrera profesional ampliamente elogiada por muchos compañeros, abogados de profesión, con unos ingresos que me permitían mantener un nivel de vida medio alto, en una ciudad relativamente pequeña como Elche, mi vida y mi futuro no deberían plantearme ninguna incógnita. Pero no era así. Desde aquel día, a primeros de noviembre, no era la misma, no lo había comentado con nadie por temor a que pensasen que había enloquecido o que sufriera alucinaciones. Aquel día como tantos otros, abandoné el despacho cuando era de noche, era viernes y no volvería a él hasta el siguiente lunes. No había hecho ningún plan especial. La semana había sido larga, habíamos terminado de preparar una complicada demanda de separación para un cliente, y pensaba pasar todo el fin de semana descansando, leyendo, oyendo música y viendo viejas películas subtituladas, que era mi principal afición en el espléndido chalet de mi propiedad que acababa de redecorar. En el aparcamiento, la obscuridad y el silencio, me sobrecogieron de una forma muy especial, sentí como mi espalda fue recorrida por una sensación de escalofrío, sensación que achaqué al cambio de temperatura que acababa de experimentar, al pasar del calor del despacho al frío de la cochera. Abrí la cerradura de mi Mercedes 190, color blanco, que apenas contaba con tres mil kilómetros después de tenerlo casi tres años, me acomodé, lo puse en marcha, me dirigí hacia la puerta, la abrí con el mando a distancia, salí, y me dispuse a coger la ronda de la ciudad para dirigirme hacia mi casa. El día era como hoy, gris y lluvioso, tenía que dar al limpiaparabrisas de vez en cuando, para evitar que las pequeñísimas gotas de agua, me impidieran ver con claridad a través del cristal. Por un instante, pensé en acercarme al centro de la ciudad para tomar una copa, o para intentar ver a alguien con quien pasar la velada, pero al final recordé el cansancio que tenía mi cuerpo, que solo me pedía llegar a casa y relajarme. Al llegar al chalet, metí el coche en la cochera, pasé por el acceso interior a la cocina y me dispuse, sin más dilación, a meterme en la ducha. Me desvestí, puse el agua a la temperatura idónea, y durante muchos minutos, dejé que el agua recorriese todo mi cuerpo. El agua posee realmente, un efecto reconfortante y relajante sobre un cuerpo cansado. Aproximadamente, hacia la media noche, me encontraba en mi habitación dispuesta a dormir, aunque la larga semana de trabajo, y la tensión que me había provocado, no me dejaba conciliar el suelo, decidí tomar una infusión relajante de salvia y poner una película que había visto en innumerables ocasiones: Casablanca. No sé cuánto tiempo transcurrió, pero debí de dormirme enseguida. Soñaba que estaba en la oficina trabajando, en mi despacho, y que sonaba el timbre de la puerta. Sonaba y sonaba, pero nadie abría. Seguía soñando y nadie abría la puerta. Irritada, me dispuse a abrir la puerta, pero me desperté entonces. No era la oficina. La llamada a la puerta era en mi casa. Instintivamente, miré el radiodespertador, y éste señalaba las dos de la madrugada. ¿Quién coño sería a estas horas? Sobresaltada, pensé que sería alguna mala noticia familiar. Mis padres eran ya mayores. Corrí hacia la puerta mientras encendía las luces a mi paso. -          Ya voy…, un momento. -          Ya va…, (seguí diciendo, mientras me acercaba a la puerta). Al llegar a la puerta, me serené y volví a preguntar quién era. -          ¿Quién es? Una voz, serena y natural, contestó al otro lado de la puerta. -          Soy yo. No reconocí la voz, pero no me alarmé, miré por la mirilla y le vi. Era un hombre alto, con cara madura, aunque joven, con pelo castaño, que vestía una cazadora de piel. Su pelo lacio, echado hacia atrás, se mecía al viento suavemente. Sus ojos inspiraban una confianza total. No solía ser muy confiada con extraños, pero aquella vez era diferente, pues no temía absolutamente nada malo de aquella persona. -          Un momento, por favor… Me abroché el batín que me había puesto al salir de la cama, y sencillamente, abrí la puerta. -          Hola. (Me limité a decir). -          Hola. (Me contestó él). En ese primer instante, solo notaba el fresco que acariciaba mi rostro. No sé cómo, ni cuando, pero la siguiente sensación que sentí, fue que me cogía de la mano y me introducía hacia dentro de la casa. No era capaz de articular palabra, solo tenía sensaciones…, agradables y maravillosas sensaciones de un sosiego excepcional. Su olor, era un aroma que me reconfortaba. Me inspiraba paz y tranquilidad. Sin saber cómo, nos encontrábamos en el dormitorio y estábamos besándonos apasionadamente. No era capaz de decir nada, solo tenía ganas de amar y de ser amada. Quería ser amada profundamente. Quería ser amada, como jamás había sido capaz de imaginar. Me besaba despacio, mi boca, mis ojos, mi nariz, mi mentón, mis cabellos. Al mismo tiempo, acariciaba mi cuello, mis hombros y mis pechos, que habían quedado al descubierto, sin darme cuenta. Me besaba y acariciaba constantemente, sin hablar ni una sola palabra. Solo con la poca iluminación del salón, pude comprobar que él también se había desnudado y que, arrodillado a mi lado de la cama, me besaba mi torso, mientras acariciaba tiernamente mi vientre. Volvía a tocar mis pechos nuevamente, con una dulzura sin igual. Pechos que notaba endurecidos, así como los pezones, absolutamente erizados y tersos. Con su mano izquierda, mano que tenía totalmente cálida, noté cómo me acariciaba mi sexo con absoluta delicadeza e incluso ternura. Se inclinó hacia él. Me echó ligeramente hacia atrás, hasta hacerme delicadamente, caer sobre la cama, para inclinarse sobre mi ardiente y deseosa entrepierna. Noté cómo, suavemente, su lengua y su boca, e incluso sus dientes, lamían al tiempo que besaban, e incluso cómo mordisqueaba mi sexo, pletórico de pasión. Creía volverme, por momentos, loca de placer. Conseguí tener varios orgasmos seguidos, antes de notar, cómo su cálido, grueso y enorme miembro erguido y duro, me penetraba sin resistencia, suavemente, despacio, muy despacio. Solo notaba placer, placer y más placer. Todo era placer. Solo sentía, en aquellos momentos, las palpitaciones de mis sienes, fruto de los latidos acelerados de mi corazón, al sentirme unida a ese hombre, a través de nuestros sexos, extasiándose ambos, segundo a segundo, dispuestos a alcanzar unidos, un maravilloso clímax compartido y simbiótico. Decir que obtuve el orgasmo vaginal más satisfactorio de toda mi vida, parece exagerado, pero fue realmente así. Exageradamente satisfactorio. Instante álgido al sentir cómo su fluido caliente entraba dentro de mí, mediante varias convulsiones increíbles. Cuando, después de alcanzar tanta plenitud, la relajación empezó a alcanzarme, noté cómo, abrazado a mí, se acomodaba en la almohada. Miré al reloj, y éste marcaba las cinco de la mañana. Me dormí plácidamente. Al notar la sensación de despertarme a la mañana siguiente, y en esas décimas de segundo que van desde que una se remueve en la cama hasta que abre los ojos, sentí la sensación agradable que se tiene cuando recuerdas un sueño erótico, y pensé que había sido eso, solo un sueño. Un instante después, al descubrir que estaba desnuda, me sobresalté. Olí la almohada, y supe que no había sido un sueño. Olía a él. Supe que no había sido un sueño. Había sido real. Estaba sobresaltada, pero tranquila, al mismo tiempo. Salté de la cama y fui hacia la cocina. Allí estaba preparando algo de comer, desnudo, solo cubierto por una pequeña toalla, alrededor de sus caderas. Me miró, y con su mirada me señaló la silla para que me sentase. Fui incapaz de articular palabra, solo me limité a comer una ensalada, una rica ensalada de atún, que me había preparado. La ensalada de atún más apetecible que me había tomado nunca. Mientras terminaba de comer, él se había colocado detrás, y sus manos me estaban dando un ligero, sensual, y agradable masaje de cuello y hombros. Se inclinó y me susurró al oído: -          ¿Te gustó…? Balbuceante, solo pude decir. -          Sí…, sí…, mucho. Inmediatamente después de comer, salimos abrazados hacia la terraza. No sé cómo, pero me encontraba en la terraza con él, abrazados y besándonos de nuevo. Solo notaba un ligero frescor en todo mi cuerpo, fruto de la ligera brisa que corría esa tarde del sábado. En la terraza, él detrás de mí, ambos desnudos… Estábamos haciendo otra vez, apasionadamente, el amor allí mismo. Sus manos recorrían mi espalda, abrazaban mis pechos, tocaban mis pezones, y sin saber cómo, ya estaba nuevamente penetrada, y a punto de tener un maravilloso y deseado nuevo orgasmo. Noté cómo sus convulsiones, marcaban su nueva salida de semen dentro de mi interior, y tuve el mío en ese preciso momento. Otro gran clímax, que me hizo ruborizarme cuando me miraba, antes de fundirnos en un beso apasionado. Después de unos segundos, mientras su respiración entrecortada disminuía, dado que su enorme sexo aún seguía dentro de mí inusualmente duro, volvió a friccionar rítmicamente, hasta que unos minutos después, volvíamos a tener un orgasmo gemelar. Era increíble, había encontrado mi alma gemela, nuestros sendos y parejos orgasmos increíbles, se acompasaban permanentemente. Después de ducharnos y de jugar, mientras nos enjabonábamos las espaldas, hicimos el amor otra vez en la ducha. Era la tercera vez esa mañana, y no sería la última. Posteriormente, ya en el dormitorio volvimos a amarnos pausadamente. Despacio, muy despacio. Había anochecido y seguíamos amándonos con ritmos que cambiaban de lento a rápido. No puedo calcular cuánto tiempo estaríamos así antes de dormirme, pero si recuerdo lo extasiada y cansada que me notaba antes de cerrar los ojos aquella madrugada, El domingo por la mañana me desperté, ya sabía que lo ocurrido el día anterior y la madrugada anterior no había sido un sueño, lo apreciaba en las agujetas que tenía en todo mi cuerpo y la sensación de exceso de actividad en mi vagina agradecida. De un salto me incorporé de la cama, me dirigí hacia la cocina pensando en degustar otro buen almuerzo, pero allí no había ninguna actividad. Recorrí rápidamente toda la casa, pero no hallé a nadie. Tomé un café y una ducha rápida para despejarme, y me senté a esperar. Nadie apareció durante toda la jornada restante del domingo. Mi pensamiento luchaba con constantes contradicciones. ¿Había sido realme

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SSelina_hotLv1· hace 60 dRelatos

cuando tomas por segunda vez, segunda parte

Buena noches amigos y amigas, por fin acabe de redactar la segunda parte, aqui les dejo mi relato, para los que no hayan leido la primer parte, aqui les dejo el link : Sin mas que decir, aqui les dejo la continuacion de mi relato, disifrutenlo. Al escuchar eso sentí más nervios delos que sentía, quería pararla y salir de ahí pero no pude por alguna razón me quedéahí con ella aceptando sus besos y caricias. Su lengua jugaba con la mía yadmito que eso me estaba gustando mucho pues me estaba mojando demasiado,después dejo de besarme para poder quitarme mi blusa y mi sostén, ella hizo lomismo y junto mis pechos contra los suyos, al momento de estarlo haciendo medecía que le encantaba mi cuerpo y que siempre quiso rozar sus pechos en losmíos.  Debo admitir que la sensación era tan rica y placentera que hizo excitarmemucho más de lo que estaba, después bajo su boca hacia mi pecho derecho paso sulengua contra mi pezón y empezó a chuparlo de una forma tan rica que no podíacon en placer al mismo tiempo apretaba y jugaba con mi otro pecho, no tardomucho tiempo en besarlo y chuparlo también. Después junto los dos y pasaba sulengua contra ellos repitiendo lo que les había echo a ambos separados, chupándolosy besándolos de una forma tan rica que sentía que podría llegar a explotar encualquier momento. Ella paro y extendió una toalla en el piso de la regadera despuésme dio la orden de quitarme el pantalón y acostarme sobre la toalla, por algunaextraña razón obedecí su orden y me acosté. Estaba muy nerviosa pues sabia loque se aproximaba , abrió mis piernas cuidadosamente empezó a besar y a pasarsu lengua contra mis muslos lentamente, la sensación que sentía era tan rica yplacentera que era casi imposible soportarla y lo peor fue que aumento máscuando puso su lengua contra mi clítoris moviéndolo  en todos los sentidoshaciendo excitar cada vez más  Después la introdujo en mi vagina haciéndola entrar y salir tan rico queno podía con el placer, movía su lengua por todos mis labios y después empecé achupar toda mi área subió sus manos a mis pechos los apretaba y  jugabacon mis pezones mientras su lengua seguía jugando conmigo. Dejó de tocar mispechos, bajo sus manos a mi vagina e introdujo sus dos dedos dentro de mi yempezó a moverlos de una forma algo brusca pero poco a poco me fue gustando yexcitando ya que me penetraban de una forma que yo pensaba que no me gustaba, ami esposo nunca lo dejaba ser brusco ya que pensaba que me dolería, y con miamiga no pude detenerla. Ella simplemente lo hacia y yo me convertí en una sumisaa sus juegos, solo me disponía a disfrutarlo. En lo personal soy una persona muygritona, cuando estoy disfrutando grito, y de mi boca salen gemidos que son involuntarios. Mi amiga me estaba haciendo disfrutarmucho con sus dedos dentro de mi y su lengua en mi clítoris, yo sentía que queríavenirme, pero me aguante lo mas que pude, estaba disfrutando tanto que no queríaque ese momento llegara a su fin, quería aguantar toda la noche, tenia miedoque no se volviera a repetir y quería estar con ella   cada segundo de esa noche. Mi amiga por fin saco sus dedos y me dejo descansar unos segundos, yo tratabade decirle que esto estaba mal, que mi esposo estaba en la sala, pero no teniavoz, mis palabras no salían de mi garganta, y en el fondo solo estaba pensando esopor culpa de lo que hacía, mas aun así no quería que ella se detuviera, subiódando besos desde mi clítoris, subió lentamente hasta mi boca y me beso tanapasionadamente, esto me estaba volviendo loca, quería terminar, me daba losbesos mas ricos que nunca hubiera imaginado, con otra mano me apretaba mipecho, mis pezones y con otra jugaba con mi clítoris, mi amiga era una expertaen esto ( por un momento empecé a preguntarme, donde aprendió esto mi amiga,nunca me conto que ella hubiera estado con otra mujer, sabia hacerlo muy bien,tenia experiencia, me empecé a sentir molesta ya que la imagine haciéndolo consus otras amigas y sentí que me dejo hasta al final, se que fue tonto pensar eneso en pleno acto pero me dieron celos de mi mejor amiga). Empezó a escurrir mucho liquito de mi vagina, por mas que me contuve seme escapo un gemido tan fuerte que mi amiga me dijo que me calmara que suhermana estaba cruzando la puerta y las podía escuchar, yo le pedí disculpaspero otro grito se me escapo, era imposible, mi amiga se canso de callarme, y rápidamentese dio la vuelta y sentó su vagina en mi cara, por dios me sorprendí tanto,estaba completamente depilada, no tenia ni el mínimo vello, ella encontró la mejormanera de callar mis gritos, cada que yo quería gritar, ella presionaba suvagina contra mi, no puedo encontrar las palabras para describir tal acto, solopuedo decir que ha sido el mejor 69 de mi vida, ambas haciéndonos disfrutar, nopude mas, ya no tenia fuerzas para aguantar mas, llegue al orgasmo que tanto queríaevitar, mi amiga al escucharme no aguanto mas y termino en mi cara, sus jugoseran de un sabor fuerte, pero que me obligaban a no dejar de comerlos, fue lomas placentero que había echo en el sexo hasta ese dia, mi amiga saco el ladomas oscuro de mi, y lo mejor fue que me gusto.   Chicos y chicas, hasta aquí dejare el segundo capítulo, espero y leseste gustando, por favor comenten, síganme y dejen sus puntitos, paracompartirles la tercera y última parte. Pd:ya me calenté de escribir todo esto, iré a tocarme muy ricamente pensando en miamiga, los dejo amores, seguimos en contacto.

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AAderidoLv1· hace 66 dRelatos

Descubriendo V

Cuando llegamos todo alegría pero mi amigo me decía posta me duele mucho mi culo y yo con ganas de penetrarlo y que me penetre pues ya había el aprendido Sólo me decía que sentía abierto y como que le entraba aire jajaja me reí después entendí de que hablaba Armamos carpas prendimos fogata mi viejo hacia algo a la estaba y nos mandó a conseguir leña los demás nadaban Andamos comimos y llegó la oscuridad papá ya dormía y mama en su carpa la no dormían para estaban jugando en su carpa En ese momento mi hermano me dice que me tiene que contar algo pero que sea un secreto Y ahí me soltó el rollo muy parecido a lo que contó mi amigo Yo no le conté que yo también quería pero si que el me la chupada y se tomaba mi leche y mi hermano me dijo que sea nuestra putita estás dos noches Cuando todos se durmieron nos metimos ala carpa cerramos la cremallera de tull y la de lona Así que nos desnudamos y mi hermano guiaba todo yo ya estába con mi pito duro Mi hermano si se mandaba una verga de unos 22 larga pero más bien delgada la mía para mi edad normal diría pero grueso y venoso Mi amigo que en privado y de cariño esa noche lo bautizados cantina Tenía su ano rojo y le puso vaselina y le entró sin mucho esfuerzo la verdad se sentía tan caliente y era tanto mi acelere que no dure dos minutos en poner mi leche en la cantina de ahí lo cogío mi hermano se oía muy excitante por que la mezcla de vaselina y mi leche se oía como un Chu chu chu y mi hermano si se demoró una banda en venirse Y obvio a mi se me volvió a parar más por los gemidos de cantina el Chu chu chu de la cogida y la respiración de mi hermano Cuando le lleno de su leche mi hermano me dijo metele pero mi amigo nos dijo que no por favor así que me empezó a hacer un pete con mucha pasión y profundo Eso volvió a calentar a mi hermano entonces se engullia una y luego la otra así que cantina recibió leche en su como completamente dilatado y en su boca bueno mi segundo polvo fue poco aligual que mi hermano Nos pusimos boxer y a dormir Cuando amaneció yo personalmente me sentía débil Y mi hermano también pero cantinita no se podía parar se sentía enfermo débil Y papá se preocupó Y mientras tomábamos cosido se decidió que cantina mi hermano y yo nos íbamos Mi viejo nos bajo a la parada del pueblo y así volvíamos a la ciudad para llevar a mi amigo a casa Paro lo que pasó fue otra cosa......

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