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#Peda

Fotos, gifs y packs de Peda subidos por la comunidad.

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CCarlita_transLv1· hace 1 dRelatos

El portero de la calle Helguera 2 (trans)

Gracias por los comentarios y los puntos, prosigo entonces con mi historia: Después de haberle hecho la paja al portero, volví a mi casa, y aprovechando que no estaban mis viejos, entré a su habitación a buscar la revista porno que guardaban debajo de la cama. Aunque ya la había visto varias veces, volví a hojearla con renovado interés. Ya había sentido entre mis dedos una pija de verdad, por lo que las fotos adquirían una nueva dimensión frente a mis ojos. Pero cuánto más miraba, más me lamentaba, ya que veía como las bocas de las mujeres se comían esos terribles chotazos, y aunque yo había tenido ganas de hacer lo mismo, no me había atrevido. Quizás si él me lo hubiese pedido, pero no me lo pidió. ¿Acaso no le gustaría? Me pasé todo ese día y el siguiente comiéndome la cabeza, lamentándome una y otra vez por no animarme a dar ese paso. Unos días después volví al edificio, a la misma hora, a las ocho de la mañana. Él estaba barriendo la vereda, pero al verme, me hizo un gesto para que lo siguiera, y entramos, volviendo a recorrer el mismo camino que aquel primer día. Ésta vez, sabiendo ya lo que iba a ocurrir, sentía como un millar de mariposas en el estómago. -Sabía que ibas a volver- me dice ya en el pasillo, tomándome de la cintura, como lo haría cualquier hombre con una chica. Eso me encantó. Entramos al mismo cuarto, me convida un mate, y mientras me lo tomo,  comienza a desprenderse el pantalón. -Empezá vos y y después si me animo también te la hago- me dice. Pero antes de que pueda agregar nada más, se la saco afuera yo mismo, e hincándome de rodillas, como lo hacían las modelos de la revista, me la meto en la boca. Eso sí que lo sorprendió, pero superado el estupor inicial, puso las manos en la cintura, dispuesto a disfrutar de lo que vendría a continuación.  Era la primera vez que hacía algo así, que tenía una parte importante de un hombre dentro mío, solo sabía lo que había visto en la dichosa revista de mis padres, pero por alguna inspiración divina, se la empecé a chupar como si mis labios ya tuviesen un amplio entrenamiento al respecto. Por como lo gozaba el tipo, entre exaltados suspiros, la cara como en trance, lo estaba haciendo más que bien. Será que cuándo hacés algo que te gusta, no hay forma de hacerlo mal. Yo seguía chupando y chupando, sin saber cómo continuar de ahí en más. Por suerte, él decidió por mí. Me levantó de un tirón, arrebatándome tan delicioso pedazo, y tras mirarme brevemente a los ojos, me besó en la boca. Pero no con un pico, sino con un chupón intenso, profundo, como en las películas. ¡Mejor que en las películas!, porqué era yo el que lo disfrutaba. Mientras nos besábamos, me baja el pantalón, el calzoncillo, y pegando su pija a la mía, agarra las dos juntas, y las masturba en bloque. ¡Que delicia por Dios! Sentir su lengua entrelazada a la mía, y su sexo junto al mío, creí nada podría superar eso, pero estaba muy equivocado. Me vuelve a mirar en esa forma en qué nadie me había mirado jamás, y dándome la vuelta, me reclina sobre la mesa. Me acaricia las nalgas, deslizando sus dedos por toda la raya, haciéndome estremecer. Giro la cabeza y lo veo parado tras de mí, la pija combada hacia arriba de tan dura que la tiene. Primero me mete los dedos en el culo, para dilatarme, tras lo cuál se escupe un par de veces en la mano, extendiendo toda esa saliva en torno a la punta de la pija. Cuando siento que me la apoya, creo que voy a morirme.  -¿La querés? Pensalo bien, porque una vez que empiece no voy a poder parar- me dice, dándome unas cabeceaditas que me vuelven loco. Lo veo a él, tan excitado, le veo la pija, tan bellamente enhiesta, ¿cómo podría decirle que no? -¡Sí, la quiero...!- le aseguro con todas mis ganas, estirando una mano para acariciarlo. ¡Ay, cuando lo siento por entre los cachetes de la cola! No me olvido nunca de esa sensación. Cómo me acomoda la pija y presiona hacia dentro, con fuerza, tratando de vulnerar ese orificio todavía virgen de mi cuerpo. Obvio que me duele, pero me la aguanto, no vaya a ser que se arrepienta y me la saque. -¡Ahh... Ahhhh... Ahhhhh...!- me empiezo a quejar cuando consigue meter la puntita del glande. ¡Que placer, por favor! No me había metido casi nada y yo ya estaba que me meaba del gusto. Por supuesto que sigue empujando, con más firmeza cada vez, abriéndome, calzándome todo ese paquete, pedazo por pedazo. -¡Pará, pará...!- le digo en un momento, cuándo me va metiendo apenas poco menos de la mitad. Sentía que me iba a reventar las tripas de tanta carne que me metía. Eran un montón de sensaciones mezcladas, confusas, algunas más intensas que las otras.  Por un lado quería que me la saque, para que ya no me lastime más, pero por el otro, la quería más adentro todavía. -¿Te duele?- me pregunta con un dejo de preocupación, aunque sin retroceder ni siquiera lo mínimo. -Un poco...- le digo, tratando de dilatar el esfinter, para que ese primer impacto fuera lo menos traumático posible. -Pero seguí que me gusta...- lo aliento de inmediato, no vaya a ser que por compasión se retire y me deje con las ganas. Por suerte no resultó ser de los compasivos, por qué ahí mismo me agarró bien fuerte de la cadera, y con un empujón que de verdad me hizo ver las estrellas, me metió todo el resto. Me mordí el labio inferior para no gritar, hasta me lo lastimé, de eso me di cuenta después, sintiendo un ardor irresistible en toda esa zona. Más allá del dolor, que de a poco iba menguando, me volvía loco sentir sus huevos y pelos contra mi cola.  Ese hombre estaba dentro mío, me lo repetía una y otra vez, y me parecía irreal, algo que le pasaba a otro y no a mí. -Ahora me voy a empezar a mover..., decime si te duele...- me avisa con una dulzura que era miel para mis oídos. -¡Mmmmhhhh...!- asiento, incapaz de pronunciar ni siquiera un monosílabo. No creía que me pudiera doler más, pero cuando empieza a moverse, el ardor se intensifica, se vuelve apenas soportable, pero eso es lo que quiero, lo que busco, lo que empecé a anhelar apenas descubrí esa revista porno debajo de la cama de mis padres. Que una de esas pijas me rompiera bien el culo. Ni me di cuenta cuándo ese terrible escozor que sentía comienza a diluirse, volviéndose apenas perceptible. Sigue doliendo, claro, pero no tiene ni comparación con el placer que me proporciona, entrando y saliendo, haciendo un ruido que se mezcla sutilmente con mis suspiros. Por supuesto que él tampoco se queda callado, gruñe, jadea, resopla, sin detenerse, fluyendo ahora sí con relativa comodidad por mi convulsionado interior. Me sostengo de los bordes de la mesa y cierro los ojos, disfrutando de esa primera cogida, tratando de guardar en mi memoria corporal cada una de esas sensaciones que estoy gozando por primera vez. El placer que siento es demasiado, un tumulto de emociones que explotan e impactan con mayor intensidad cada vez. En eso siento que me la saca, hasta me parece advertir el ¡PLOP! que hace mi culito al vaciarse, y enseguida algo tibio y espeso derramándose por mis nalgas. Me acabó en la cola y les aseguro que enloquecí del gusto. Mientras él se repone del impacto, me doy la vuelta, me echó a sus pies y se la vuelvo a chupar, saboreando ahora, por primera vez, la leche de un hombre. -Sí fueras una chica me caso con vos- me dice luego del sexo, levantándose ya el pantalón. Me encanta ver cómo se lo sube y se lo abrocha. -¿Y con tu mujer que hacés?- le pregunto subiéndome el mío. -La dejo- responde sin el menor asomo de duda -Nunca cogí con ella como te acabo de coger a vos- Con eso me enamoró. Volví a mi casa creo que sin pisar el suelo, iba como flotando, con una sonrisa de oreja a oreja. Me acababan de romper el culo, y yo feliz, chocho de la vida. Sin embargo había un pero... Lo que me dijo, "si fuera una chica...", se quedó dando vueltas por mi cabeza todo ese día. Yo, más allá de haber nacido hombre, me sentía mujer, y más aún estando con él, actuaba como si fuera una chica, pero por lo que había dicho, él no me veía así. Por eso decidí que para la próxima, (porqué sí habría una próxima), le iba a preparar una sorpresa. Algo que desde hacía rato tenía ganas de hacer.

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CCarlita_transLv1· hace 1 dRelatos

El portero de la calle Helguera 2 (trans)

Gracias por los comentarios y los puntos, prosigo entonces con mi historia: Después de haberle hecho la paja al portero, volví a mi casa, y aprovechando que no estaban mis viejos, entré a su habitación a buscar la revista porno que guardaban debajo de la cama. Aunque ya la había visto varias veces, volví a hojearla con renovado interés. Ya había sentido entre mis dedos una pija de verdad, por lo que las fotos adquirían una nueva dimensión frente a mis ojos. Pero cuánto más miraba, más me lamentaba, ya que veía como las bocas de las mujeres se comían esos terribles chotazos, y aunque yo había tenido ganas de hacer lo mismo, no me había atrevido. Quizás si él me lo hubiese pedido, pero no me lo pidió. ¿Acaso no le gustaría? Me pasé todo ese día y el siguiente comiéndome la cabeza, lamentándome una y otra vez por no animarme a dar ese paso. Unos días después volví al edificio, a la misma hora, a las ocho de la mañana. Él estaba barriendo la vereda, pero al verme, me hizo un gesto para que lo siguiera, y entramos, volviendo a recorrer el mismo camino que aquel primer día. Ésta vez, sabiendo ya lo que iba a ocurrir, sentía como un millar de mariposas en el estómago. -Sabía que ibas a volver- me dice ya en el pasillo, tomándome de la cintura, como lo haría cualquier hombre con una chica. Eso me encantó. Entramos al mismo cuarto, me convida un mate, y mientras me lo tomo,  comienza a desprenderse el pantalón. -Empezá vos y y después si me animo también te la hago- me dice. Pero antes de que pueda agregar nada más, se la saco afuera yo mismo, e hincándome de rodillas, como lo hacían las modelos de la revista, me la meto en la boca. Eso sí que lo sorprendió, pero superado el estupor inicial, puso las manos en la cintura, dispuesto a disfrutar de lo que vendría a continuación.  Era la primera vez que hacía algo así, que tenía una parte importante de un hombre dentro mío, solo sabía lo que había visto en la dichosa revista de mis padres, pero por alguna inspiración divina, se la empecé a chupar como si mis labios ya tuviesen un amplio entrenamiento al respecto. Por como lo gozaba el tipo, entre exaltados suspiros, la cara como en trance, lo estaba haciendo más que bien. Será que cuándo hacés algo que te gusta, no hay forma de hacerlo mal. Yo seguía chupando y chupando, sin saber cómo continuar de ahí en más. Por suerte, él decidió por mí. Me levantó de un tirón, arrebatándome tan delicioso pedazo, y tras mirarme brevemente a los ojos, me besó en la boca. Pero no con un pico, sino con un chupón intenso, profundo, como en las películas. ¡Mejor que en las películas!, porqué era yo el que lo disfrutaba. Mientras nos besábamos, me baja el pantalón, el calzoncillo, y pegando su pija a la mía, agarra las dos juntas, y las masturba en bloque. ¡Que delicia por Dios! Sentir su lengua entrelazada a la mía, y su sexo junto al mío, creí nada podría superar eso, pero estaba muy equivocado. Me vuelve a mirar en esa forma en qué nadie me había mirado jamás, y dándome la vuelta, me reclina sobre la mesa. Me acaricia las nalgas, deslizando sus dedos por toda la raya, haciéndome estremecer. Giro la cabeza y lo veo parado tras de mí, la pija combada hacia arriba de tan dura que la tiene. Primero me mete los dedos en el culo, para dilatarme, tras lo cuál se escupe un par de veces en la mano, extendiendo toda esa saliva en torno a la punta de la pija. Cuando siento que me la apoya, creo que voy a morirme.  -¿La querés? Pensalo bien, porque una vez que empiece no voy a poder parar- me dice, dándome unas cabeceaditas que me vuelven loco. Lo veo a él, tan excitado, le veo la pija, tan bellamente enhiesta, ¿cómo podría decirle que no? -¡Sí, la quiero...!- le aseguro con todas mis ganas, estirando una mano para acariciarlo. ¡Ay, cuando lo siento por entre los cachetes de la cola! No me olvido nunca de esa sensación. Cómo me acomoda la pija y presiona hacia dentro, con fuerza, tratando de vulnerar ese orificio todavía virgen de mi cuerpo. Obvio que me duele, pero me la aguanto, no vaya a ser que se arrepienta y me la saque. -¡Ahh... Ahhhh... Ahhhhh...!- me empiezo a quejar cuando consigue meter la puntita del glande. ¡Que placer, por favor! No me había metido casi nada y yo ya estaba que me meaba del gusto. Por supuesto que sigue empujando, con más firmeza cada vez, abriéndome, calzándome todo ese paquete, pedazo por pedazo. -¡Pará, pará...!- le digo en un momento, cuándo me va metiendo apenas poco menos de la mitad. Sentía que me iba a reventar las tripas de tanta carne que me metía. Eran un montón de sensaciones mezcladas, confusas, algunas más intensas que las otras.  Por un lado quería que me la saque, para que ya no me lastime más, pero por el otro, la quería más adentro todavía. -¿Te duele?- me pregunta con un dejo de preocupación, aunque sin retroceder ni siquiera lo mínimo. -Un poco...- le digo, tratando de dilatar el esfinter, para que ese primer impacto fuera lo menos traumático posible. -Pero seguí que me gusta...- lo aliento de inmediato, no vaya a ser que por compasión se retire y me deje con las ganas. Por suerte no resultó ser de los compasivos, por qué ahí mismo me agarró bien fuerte de la cadera, y con un empujón que de verdad me hizo ver las estrellas, me metió todo el resto. Me mordí el labio inferior para no gritar, hasta me lo lastimé, de eso me di cuenta después, sintiendo un ardor irresistible en toda esa zona. Más allá del dolor, que de a poco iba menguando, me volvía loco sentir sus huevos y pelos contra mi cola.  Ese hombre estaba dentro mío, me lo repetía una y otra vez, y me parecía irreal, algo que le pasaba a otro y no a mí. -Ahora me voy a empezar a mover..., decime si te duele...- me avisa con una dulzura que era miel para mis oídos. -¡Mmmmhhhh...!- asiento, incapaz de pronunciar ni siquiera un monosílabo. No creía que me pudiera doler más, pero cuando empieza a moverse, el ardor se intensifica, se vuelve apenas soportable, pero eso es lo que quiero, lo que busco, lo que empecé a anhelar apenas descubrí esa revista porno debajo de la cama de mis padres. Que una de esas pijas me rompiera bien el culo. Ni me di cuenta cuándo ese terrible escozor que sentía comienza a diluirse, volviéndose apenas perceptible. Sigue doliendo, claro, pero no tiene ni comparación con el placer que me proporciona, entrando y saliendo, haciendo un ruido que se mezcla sutilmente con mis suspiros. Por supuesto que él tampoco se queda callado, gruñe, jadea, resopla, sin detenerse, fluyendo ahora sí con relativa comodidad por mi convulsionado interior. Me sostengo de los bordes de la mesa y cierro los ojos, disfrutando de esa primera cogida, tratando de guardar en mi memoria corporal cada una de esas sensaciones que estoy gozando por primera vez. El placer que siento es demasiado, un tumulto de emociones que explotan e impactan con mayor intensidad cada vez. En eso siento que me la saca, hasta me parece advertir el ¡PLOP! que hace mi culito al vaciarse, y enseguida algo tibio y espeso derramándose por mis nalgas. Me acabó en la cola y les aseguro que enloquecí del gusto. Mientras él se repone del impacto, me doy la vuelta, me echó a sus pies y se la vuelvo a chupar, saboreando ahora, por primera vez, la leche de un hombre. -Sí fueras una chica me caso con vos- me dice luego del sexo, levantándose ya el pantalón. Me encanta ver cómo se lo sube y se lo abrocha. -¿Y con tu mujer que hacés?- le pregunto subiéndome el mío. -La dejo- responde sin el menor asomo de duda -Nunca cogí con ella como te acabo de coger a vos- Con eso me enamoró. Volví a mi casa creo que sin pisar el suelo, iba como flotando, con una sonrisa de oreja a oreja. Me acababan de romper el culo, y yo feliz, chocho de la vida. Sin embargo había un pero... Lo que me dijo, "si fuera una chica...", se quedó dando vueltas por mi cabeza todo ese día. Yo, más allá de haber nacido hombre, me sentía mujer, y más aún estando con él, actuaba como si fuera una chica, pero por lo que había dicho, él no me veía así. Por eso decidí que para la próxima, (porqué sí habría una próxima), le iba a preparar una sorpresa. Algo que desde hacía rato tenía ganas de hacer.

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JJosemanuelS11Lv1· hace 2 dRelatos

En la fiesta de cumpleaños

Voy a contar un nuevo relato acerca de lo que sucedió en una fiesta de mi cumpleaños. Bueno, era mi cumpleaños había organizado una pequeña fiesta en casa, y había invitado a algunos amigos los cuales no fueron todos, en fin, aunque no habían do todos si había ido la chica que me gustaba y yo estaba feliz de que ella estuviera ahí, les cuento como es ella, mide como 1.65, morena, cabello negro, ojos hermosos, unas tetas pequeñas pero con buena forma, y un trasero divino, que a más de uno podría volver loco. Ella iba con otros amigos, así que el ambiente era bastante agradable, estuvimos bebiendo, bailando, hasta que me di cuenta que mi amiga estaba bailando reggaetón, se veía muy sexy, pues llevaba puesto un legging negro que hacía que se le marcara muy rico todo su culo, un amigo de ella se acercó a bailar con ella y ella bailaba aún más sensual, le ponía el culo muy cerca de su verga, y el la acariciaba mientras ella se seguía moviendo, así estuvieron mientras duró la canción, siguió pasando la noche y después me di cuenta que ella no estaba, así que subí a los cuartos a revisar si estaba ahí, pasé cerca de la puerta de uno de los cuartos y escuche ruido, fui despacio a ver de qué se trataba, abrí un poco la puerta y cuál fue mi sorpresa al verla adentro con su amigo, no podía creer lo que veía, ella estaba hincada frente a él y tenía la verga de su amigo adentro de su boca, ella le estaba dando una tremenda mamada y él lo gozaba de manera increíble, veía como ella se tragaba ese pedazo de carne sin ningún problema, después de hacerle ese rico oral ella se levantó quitándose el leggin y pude ver su hermosa cola, con una tanga negra de encaje y unas nalgas divinas, mientras él se terminó por sacar el pantalón, ella lo empujó hacia la cama mientras ella se subía sobre él, una vez que estuvo arriba agarro la verga de su amigo y la guió hasta la entrada de su vagina, y fue sentándose poco a poco hasta que la tuvo toda adentro, y empezó a cabalgar como una verdadera puta, se movía riquísimo, y gemía también muy rico, escuchaba que él le decía: sii que rico coges, que rico culo tienes, si, que rico. Y ella solo decía: si, así, que rico, me gusta tu verga, sii, ah ah ah. Después ella se puso en posición de ranita y así ella empezó a saltar sobre esa verga, gimiendo cada vez que se la metía toda, se veía muy rica cogiendo de esa manera. El le dio vuelta y la puso de perrito, ella levanto ese culo de ensueño como buena perrita, mientras él le pasaba la verga por toda su culo, y ella decía: ya métela, quiero tu verga, dámela toda. Y acercaba su culo para que ya se la metieran, su amigo le hizo caso y se la metió de un solo golpe que incluso ella pego un grito fuerte. Ella: ahhh que rico, si así, dame más, si asi ahhh ahh ahh. Él le seguía metiendo la verga hasta que ya se iba a venir, ella se acercó rápidamente a esa verga y se la metió en la boca, solo pude escuchar como él dio tremendo gemido cuando termino en la boca de mi amiga, ella dijo: mmm que rico. – se había tragado toda su leche, era una verdadera golosa. Vi que le dio una pequeña mamada a esa verga y después se empezaron a vestir. Yo salí de ahí rápidamente y me regrese a donde estaban los demás invitados, cuando vi ellos regresaron como si nada y ella se veía muy feliz.

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Jjm666arLv1· hace 31 dRelatos

Con mi Hermano 2

Relato de la RED Hola, queridos amigos, mi primer relato terminó en mi agotamiento, desfallecimiento y pérdida total de energías propias. Había sido brutalmente enculada por la enorme y gruesa polla de mi hermano y estaba deshecha, sin energía. Eso sí, la enculada había sido totalmente deseada por mí, solo que no calculé bien el tamaño de mi agujero anal y el tamaño de la verga del bestia de mi hermano Juan. A pesar de mi intenso dolor anal, me dormí enseguida (o me desmayé, ¡yo que sé!) y a la mañana siguiente (era domingo) me despertó una serie de suaves besos que notaba en mi mejilla y en mi frente y un intenso olor de bacón, café y otras cosas. Abrí pesadamente un ojo y vi a mi hermano que me besaba, él levantó su cara, me sonrió y me dijo: – ¡Venga gandula, levántate ya, que son más de las 12 y mueve ese culo hasta la cocina, que te he preparado un buen desayuno!. Intenté hacerle caso y me moví. – ¡El culo, mi culo! ¿qué me has hecho bestia?, Me duele una barbaridad. Mi hermano se rió mientras yo me volvía loca de dolor. – ¿No querías que te abriese el culito ese que tienes?, ya te lo advertí Mari, mi polla es demasiado para ese culo tuyo, pero no te preocupes, vamos a arreglarlo. Se fue al armario ropero, sacó una caja de zapatos y de su interior, un tarro que depositó en la mesita de noche, salió y volvió con el maletín de primeros auxilios y entonces me dijo: – Date la vuelta putita mía, vamos a limpiar y a curar "nuestro" culito frágil. ¡Joder tía, como lo tienes, debe dolerte un montón!. Perdona Maria, pero creo que esta noche nos hemos pasado y tienes el culo muy abierto y en mal estado. Voy a limpiártelo bien, lo desinfectaré y te pondré esta crema, me la dio hace tiempo un amigo farmacéutico, es analgésica, antiinflamatoria y cicatriza pequeñas heridas e impide que se sequen y hagan costra. Así pues, mi hermano se puso a arreglar, lo que rompió la noche anterior. Poco a poco fue rebajando el dolor, pero me fue subiendo el calor. Lo explico, yo estaba desnuda en la cama y mi hermano solo llevaba una bata corta de seda y por el espejo de su armario, yo le estaba viendo su polla, erecta y bien erecta y encima (detrás mio, quería decir) me estaba masajeando a base de bien, ya que la pomada me la introducía con el dedo en mi ano y pronto fueron dos dedos. El notar sus dos dedos dentro de mi y a pesar de querer pensar que "solo" era por meterme bien la pomada, me estaba calentando y empecé a acariciarme la entrepierna, mi hermano me dijo entonces: – Bueno María, se acabó esto. Toma esta pomada y todas las noches te haces lo mismo que te he hecho yo. Ya verás que bien quedas. Yo me volví y le agarré su verga. Le aparté un lado de la bata y quedó totalmente expuesta a mi vista. Era maravillosa, a plena luz del día se podía ver bien y su grosor era muy apreciable y no alcanzaba a cubrir mi mano. Oscura, llena de venas, con una cabeza enorme y le colgaban dos huevazos. Mientras la masajeaba me preguntaba ¡como era posible que eso hubiese estado dentro de mi culo e incluso, dentro de mi coño!, era el mayor pedazo de carne que había tenido nunca y me sonreí, mi hermano era mío y yo de él, así que había que dejar las cosas en claro, desde ya. – Juan, quítate la bata, quiero verte totalmente desnudo. Se la quitó y la tiró a un lado. Yo estaba ya mojada de nuevo y se me había pasado el dolor de mi culo. Deseaba esa polla de nuevo……….. eso sí, en mi coño, que el culo no lo tenía para muchas bromas. Le vi de pié, totalmente desnudo, serio, con la espada apuntando al techo, dura y empalmada y le dije: – Jódeme mi vida, ahora no estamos como anoche, ahora somos conscientes de nuestro amor, quiero que me penetres, deseo ver como entras dentro de mi. Mi hermano respondió: – Esto no es amor cielo, es solo puro sexo. Deseo follarte más que tu a mi y espero una respuesta tuya a mi pregunta de esta noche ¿deseas realmente ser una mujer totalmente sexual o solo deseas pasarlo bien, sin más?. Yo le respondí: – Ya te lo dije anoche, haz de mi tu puta más salvaje, si lo deseas. Enséñame a ser un objeto sexual. Seré lo que tu desees que sea, sin explicaciones. – No María, tal y como hablas parece que estamos hablando de sado y eso no es. Ser sexual es entregarse totalmente por placer y sacar de los otros el mayor placer. Placer y más placer, sin limitaciones, pero también, sin órdenes ni nada de sometimiento. Cuando seas capaz de sacar de ti, todo tu placer, sin mirar como ni a quien, entonces serás realmente lo que me gustaría que fueses. Asentí con mi cabeza, aunque realmente entonces no sabia muy bien lo que decía. Pero mi hermano se acercó a mí, me separó las piernas, pasó su lengua una y otra vez por mi húmeda rajita y poco a poco, lentamente, me fue introduciendo su enorme miembro. Yo miraba como entraba lentamente, como me abría las paredes de mi vagina, dilatándolas al máximo, no entendía como podía penetrarme semejante verga y empecé a mover mis caderas, después le cogí con mis manos su rostro y le acariciaba y de repente, mi hermano empezó a moverse fuertemente, entraba y salía con fuerza, la empujaba con brutalidad, chocaba contra el fondo de mi vagina, como queriendo entrar en mi estómago y me miraba a los ojos y entonces comprendí…………… me estaba probando y me entregué a él, movía mis caderas, el dolor de mi culo no me importaba, levantaba mi pelvis para que entrase mejor y empecé a besarle intensamente y a gozar de él en plenitud y a decirle con todo mi amor: – Jódeme mi vida, rómpeme y vuélveme loca de placer, no olvides que es solo sexo ¿no lo has dicho tu?. Y empecé a correrme, mis jugos salían con gran placer mío y también de mi hermano, que dando un gran grito y agarrándome fuertemente de las tetas, se corrió dentro de mí. Notaba su estremecimiento constante, como se movía cada vez mas lentamente, como sudaba y yo le acariciaba, le besaba sin descanso, sus labios eran míos y su lengua era una locura………….. ¡oh, como te quiero hermano mío!. Ya somos amantes para siempre, ya estamos unidos para el placer y el sexo. Me prometí no defraudarle y sé, que lo he cumplido hasta hoy. Sin ducharnos, desayunamos, juntábamos nuestras manos y nos mirábamos a los ojos. La verdad, es que "su salchicha" estaba mejor que las fritas por él. Se duchó y se marchó. Había quedado en comer con una amiga, lo siento por ella, mi hermano ya salía de casa con el depósito vacío ¡que se le va a hacer chica, es la guerra!. Me puse una bata (la que llevaba mi hermano) y me puse a pensar en todo lo hecho y lo dicho en las últimas e intensas horas. Cogí un cigarro (un nº 2) y empecé a saborearlo ¡empezaba a gustarme el sabor del puro!. Mi hermano me decía puta, hablaba del sexo total, del placer de la entrega y del ofrecimiento………. pero yo ¡ni siquiera era bisexual!. Ese pensamiento me hizo recordar que el origen de mi calentón nocturno era Marta y su "trabajo" con otra tía desconocida. Pensé que mi única conocida lesbiana era Conchi, pero era sobre 1,55 gorda y sobre todo, sudaba como una cerda. ¿Y si lo intentaba con Marta?, pero no sabía su número de teléfono, posiblemente Conchi lo sabría……….. intentarlo no me costaba mucho, así que la llamé, le dije que era para unos apuntes y…… me lo dio. Llamé a Marta y esta se puso y mas o menos así fue la conversación: – Marta, soy María Canovas, de 2º ¿sabes quien te digo?. – Si hija si, la imbécil que anoche no me quitaba la vista de encima en la biblioteca, ¿tengo monos en la cara?. ¿Por qué me mirabas así?. Su voz agresiva, dura, me impactó y me dejó perpleja. – ¿Sigues ahí idiota?, me dijo ella. – Si Marta, estoy aquí y no te miraba por los monos de tu cara, nena, sino por el polvo que te pegaste con tu amante, bajo las ventanas del baño ¿recuerdas tus corridas y tus gemidos?. Ahora fue ella, la idiota, la que guardó unos segundos de silencio. – María, ¡por tu madre, que no se enteren mis padres! (me decía muy bajito) ¿qué quieres de mi?. – Hablar contigo de este tema. – Vale tía, dime donde podemos vernos, en mi casa imposible. – Ven a la mía, estaremos solas. – Vale, a las 4 estoy ahí ¿te parece?. – Muy bien, hasta las 4, le di mi dirección y colgué. Miré el reloj, eran las 2,15 p.m., me preparé un baño cálido y con sales, me relajé, me tumbé en mi cama y……….. me dormí. De repente, un fuerte timbre me despertó, miré el reloj y eran las 4,10 ¡joder, sería Marta y yo durmiendo!. Otro timbrazo más prolongado, así que cogí la bata y sin nada más debajo, cruce el chalet, y abrí la verja de la calle. Efectivamente era ella, me miró, se sonrió y dijo: – Coño María ¿dónde vas así?. ¿No te acordabas de nuestra cita?. Por cierto, soy bisexual y tu me abres casi en bolas ¿también lo eres?. – No Marta, entra en casa. La miré desde atrás, venía con un supermini vestido estampado, con toda la espalda al aire y calzaba solo unos mocasines. Su espalda era amplia y se le veía mucho músculo, ¿tanto deporte hacía o era de moverse jodiendo?. Nos metimos en el salón y estábamos de maravilla, amplio, espacioso, moderno………. y con aire acondicionado, pero…….. desordenado desde anoche, con colillas de puros y cigarrillos, almohadones por todas partes y los papeles que mi hermano me puso bajo el culo, para recoger mis jugos. Marta los cogió del suelo, los olió y me dijo: – Vaya Mari, ¿has tenido una noche muy movida o son de la novia de tu hermano?. Yo no le contesté. Me acerqué a ella, le cogí esos sucios papeles y le dije: – ¿Qué te apetece beber, fumar o lo que sea?. Anda, siéntate, tenemos que hablar. Se sentó en un sillón, frente a mí, se le veían las bragas, un tanga marrón oscuro y me dijo: – Dame un whisky bien frío, sin agua y ¿puedo cogerte un puro de estos?, esta marca me encanta, es relativamente suave y tiene un buen sabor ¿te corto otro para ti?. Asentí con la cabeza, le di su vaso y yo me quede con el mio, recogí el cigarro de su mano y ella acarició la mía, mirándome a los ojos. Me senté frente a ella, con mi bata casi abierta, ella me veía prácticamente desnuda, encendimos los cigarros y esta fue la conversación: – Bien Mari, ya sabes que soy bisexual, dime que es lo que quieres pero prométeme que lo que hablemos aquí nunca lo sabrán mis padres. Si mi madre se entera que soy lesbiana ¡me mata!. – Marta, nunca he sido satisfecha por una mujer, siempre me han follado hombres y aunque he deseado (eso era relativamente falso) saber que se siente, siendo amada por una persona de tu mismo sexo, eso no ha sido posible todavía. Tu me gustas y al verte follar anoche con esa otra tía, me puso a cien, ¿quieres enseñarme y ser mi amante? Al mismo tiempo que decía eso, me levanté y me quité la bata, quedándome desnuda ante Marta. – Ya ves, mi cuerpo es para ti ¿lo quieres?. Marta se sonrió y haciendo una profunda inspiración al puro y exhalando su humo, me dijo: – Y tus deseos más brutales, ¿son también para mí?. Que me importa tu cuerpo, si no poseo también lo salvaje que dentro llevamos todas, ¡mírame!. Se levantó, sin quitarse el cigarro de su boca y se quitó lentamente su vestidito y a continuación su tanga. Tenía el coño maravillosamente rasurado y abriéndose sus labios, me enseñó su clítoris ¡atravesado por un piercing! Y empezó a acariciárselo. Se acercaba a mí, yo estaba sentada, me miraba a los ojos y me dijo: – ¡Mastúrbate novata!. Y yo empecé a masturbarme, estaba confusa. Sentada, desnuda, fumando un cigarro, masturbándome y frente a mí, de pié, una desconocida, en pelotas, fumando otro cigarro, con las piernas abiertas y masturbándose también, mientras me enseñaba con placer su piercing clitorial. Sea como sea, tuvimos las dos una gran corrida y mientras aún me estremecida de placer, Marta se inclinó y poso sus labios sobre mi peluda rajita, sorbiendo mis jugos, luego me ofreció los suyos y yo con un deseo enorme que salía de mi interior, apliqué mi boca a los suyos y lamí con fuerza, además me encantaba no solo su sabor, sino también ese metal que tenia clavado, debí hacerlo muy bien, porque Marta suspiraba, así que al terminar de limpiarle con mi lengua toda s

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AaguuspalotesLv1· hace 31 dRelatos

Agentes

Agente SALMA preséntese inmediatamente en mi despacho - se escuchó por los altavoces de la comisaría. Mi nombre es SALMA y soy policía. Soy alta, morena, de pechos grandes y piernas largas. Era mi superior, mi jefe DIEGO que me llamaba. Caminé por los pasillos pensando que coño querría. Diego era un poli duro y estricto en su trabajo, que no se abría mucho a los demás. Nadie conocía su vida fuera del cuerpo. Al entrar todo estaba muy oscuro. Escuché su voz que me ordenó que cerrara la puerta. Estaba sentado en un sillón, fumando y sirviéndose una copa de algo que parecía whisky con mucho hielo. - Señorita Salma tenemos que hablar de su trabajo como guardia nocturna. Nos han llegado comentarios de que usted y dos reclusos tienen encuentros subidos de tono en sus horas de guardia. Me tomé la molestia de revisar su taquilla y encontré material Pornográfico. Sé que lo comparte con los reclusos. Por no hablar de los juguetes sexuales, condones, etc, etc, etc - Repetía mientras hacía chocar los cubitos de hielo de su vaso. Pensé que lo mejor para salir de este lío era “Follarme a mi Superior” y así asunto zanjado. Cada cual seguiría su camino y no me molestaría más por lo que hiciese con los reclusos. Creo que eso era lo que él estaba buscando, así que decidí comenzar el juego y quedándome de pie frente a él le dije en voz alta. - Esta policía tiene muy claro de qué manera tratar a los reclusos y a los Compañeros del Cuerpo, sobre todo si tienen una buena pistola. – Dije, acercándome suavemente. Muchas veces las mujeres saben que para conseguir algo no hay nada como darle a los hombres lo que más desean. Y eso, evidentemente, no es otra cosa que SEXO. Parecía que mis palabras no le habían convencido. Se puso en pie y dijo: El amor y el sexo son cosa de dos. -Pervierte a los reclusos poniéndose delante de sus celdas, lo he visto en las cámaras y disfruta con su papel de policía cachonda. Debo darte un castigo ejemplar, esto no se puede tolerar - Me dijo poniendo sus manos en mi cintura y acariciándome la espalda. Bajó sus manos y me acarició las nalgas por encima del vestido. Me tocaba con mucha excitación y me deje llevar por el momento. De pronto tomo unas esposas y con fuerza me cogió las manos y me esposó a una cadena que colgaba del techo. Después de colocarme las esposas quedé sin poder tocarme ni moverme. Empezó a bajar la cremallera de mi traje azul y a decirme que tenia derecho a no guardar silencio y a decir todas las guarradas quisiera y que cualquier cosa que me diera placer sería utilizada a mi favor. -El amor es cosa de dos, pero nunca falta la maldita zorra que no sabe contar.- Dijo en voz alta. Se encendieron dos luces más a los extremos de la habitación y pude ver a los 2 reclusos con los cuales había tenido algún que otro encuentro. Diego llamó a los demás . ¡ Venid vamos a corrernos una buena juerga con esta zorrita. -Eres una zorra policía con muy poca autoridad. Intenté que no se acercaran pero era muy difícil ya que Diego era un hombre bastante fuerte y me sujetada con firmeza. La tensión me produjo excitación. Empezaron a tocarme y a arrancarme la ropa quedándome sólo con las botas y pantys, sujetador y tanga. Diego me bajó el tanga de una manera algo brusca y yo me limité a abrir las piernas y dejar que me comieran el coño con sus lenguas y me chuparan entera. Mi sujetador color blanco no tardó en ser desabrochado por las manos hábiles de uno de los reclusos. Este escondía mi par de tetas grandes, De pezones sonrosados y ahora duros por la excitación. Mi clítoris temblaba en medio del empuje de esos dedos experimentados. Despacio primero y luego con decisión. Un dedo completamente aceitoso comenzó a introducirse en mi culo. Las manos decidieron que la poca ropa que quedaba en mi cuerpo estaba sobrando y pidieron ayuda a otras manos para, entre las cuatro, dejar mi cuerpo al descubierto. El jefe Diego siguió su trabajo con la punta de su polla haciendo que sintiera una mezcla de dolor y placer, de anhelo y rechazo. Empezó a follarme sin tapujos, una embestida tras otra, y yo cada vez levantaba más el culo para sentir cómo me llegaba ese pedazo de polla erecta hasta el final de coño. Mientras me penetraba, otro recluso me penetraba lentamente por el culo con sus dedos. - Quiero follarte bien el culo, eres una zorra puta, es mi deseo desde que te asignaron a mi cargo. - ah ah ah sigue siiii ah ah ah. Mis pechos estaban mojados en saliva, con los pezones erguidos y absorbidos por dos bocas que se entretenían en chupar, morder y volver a chupar. De pronto me descolgaron los brazos, que empezaban a estar un poco adormecidos. No importó porque había seis brazos dispuestos a cogerme y acariciarme. Pasándome de unos a otros sin apenas tocar el suelo. Así empezó un masaje, en el que ni un solo centímetro de mi cuerpo quedó desatendido, Por detrás unas manos rudas manoseaban mi culo y lo escupían. Estaba completamente anulada en medio de la orgía de sensaciones todo me parecía poco. Antes de que pudiera orientarme en la nueva situación, y con culito todavía buscando respiro, uno de los reclusos con una polla enorme y con fuertes venas marcadas en ella, me penetró con decisión, entrando y saliendo a un ritmo pausado pero implacable. - Eres una policía implacable pero en el sexo eres mas bien sumisa, además de Zorra. Me dejé caer tocando con mis tetas mojadas un pecho masculino sudoroso que inmediatamente se puso a chupar y mordisquear mis pezones. Apenas habían pasado diez segundos y una segunda polla se empeñaba en meterse en mi culo. Era una Zorra en manos de mis acompañantes que no respondía al salvaje castigo al que estaba siendo sometida. Diego me insultaba y me agarraba de los pelos hacia atrás con fuerza levantando mi cabeza. - Follame follame follame ¡¡me corro me corro!!! -Joder!! Debe dolerte el coño con lo que te estoy dando, y tu sigues ahí pidiendo más como las perras de la calle -. Mis jadeos no cesaban. Yo necesitaba más polla, y cada vez chorreaba más y más jugos. Se cambió con el otro recluso y este empezó a meter su enorme rabo poco a poco en el culo. Me penetró con todo una y otra vez, y otra vez, yo gritaba de dolor y gemía de placer. - Sabes qué, Agente Salma? que si tanta falta de rabo tienes esta noche deberíamos de romperte ese culo sin parar. Humedeció todo mi culo, con el jugo que sacaba de mi coño, quedando completamente empapado. Listo para que metieran sus pollas poco a poco, primero uno, luego otro… luego a la vez. Tenía dos pollas en mi culo y yo seguía gimiendo, y pidiendo más. Eso les excitaba aún más, les volvía locos. Me trataban como su zorra particular, como si fuera sólo de ellos y seguían diciéndome obscenidades. - ¡Zorra veo que te está gustando,! Seguro que tu marido nunca te ha follado así, verdad?, y tampoco tus compañeros del cuerpo, ni siquiera estos dos reclusos a los que te follas!. Respecto a mí, he de decir que estaba que no podía más. Necesitaba follar... - Si por favor… dadme más… estoy realmente cachonda, seguid dándome rabo,, dadme más porque estoy que estallo de placer. Uno de los reclusos grito: - Menuda Zorra está hecha, Agente Salma … pero te has oído hablar? Joder! -Me estás reventando la polla, por supuesto que te voy a dar lo que te mereces. El placer era indescriptible, nunca imaginé que me pudiera pasar algo así, además sus cuerpos, sus miradas y el lenguaje soez y vulgar que empleaban conmigo me excitaban de sobremanera. - Ah sí? Te gusta?, A que esperas para abrirme ese culo, eh? Ábretelo con las dos manos –.Y obedecí. Volvió a ponerme el rabo sobre mi culito pero a pesar de mi excitación no conseguía entrar, sólo la punta iba haciendo hueco. La tenía exageradamente grande para mí. Se enfadó aún más de lo que ya estaba y me volvió a escupir. -Esto es lo que te gusta? es esto? no?… Ya sé lo que te hace falta a ti.. el empujoncito final. Este gesto hizo que inmediatamente se abriera el culo como nunca. Me metió su polla más adentro y me dio una enorme embestida, brutal, profunda, que me hizo gemir de placer. Empezó a encularme salvajemente. Yo estaba tan excitada que seguí poniendo el culo en pompa para que me lo reventara bien. El gemía, incluso gritaba mientras me seguía diciendo guarradas y dándome cada vez más fuerte. Así perra, déjate joder, pero qué rico culo tienes, te gusta eh? te gusta? Sus embestidas seguían y seguía. Me agarraba del pelo, me obligaba a mantener otra polla en la boca. Estaba a punto de correrme. El se corrió primero… dejó caer su cuerpo sobre el mío y no me sacó la polla, seguía dándome por el culo y yo conseguí un extraordinario orgasmo. Estaba tan excitada que no podía parar. De mi boca salió - Dame más y tu cómeme las tetas. Me hizo limpiar su polla llena de mis jugos de arriba abajo mientras me decía que si me portaba bien y obedecía tendría más rabo y más leche - Y yo con el calentón que tenía, pedía más. Siguieron en ronda corriéndose en mi cara también se vaciaron sobre mis tetas. Con su mano me agarró de los pelos, me tiró la cabeza hacia atrás y aprovechó que abrí la boca para soltar mi gemido de placer para meterme el rabo hasta el fondo de la boca. - Te has corrido demasiado pronto y no me has dado suficiente placer, deberás de esforzarte por esta falta. Esto aún no ha acabado. Diego cogió la porra de policía y me la metió por el culo. Seguía introduciendo la porra, paró hasta la mitad y empezó a sacarla y a meterla con un ritmo rápido. Yo gritaba y gemía, él lo chupaba, lo saboreaba, pasaba la lengua y succionaba. Me hacía que saboreara la porra recién salida de mi culo abierto y lleno de semen. Volvía a introducirlo con un ritmo frenético y no pude más, en ese momento, me volví a correr con el culo. Cuando una mujer está tan condenadamente cachonda se convierte en algo incomprensiblemente salvaje y placentero. - Le gusta Agente Salma? - Si… me encanta…sigue por favor, sigue. - Te gusta Zorra? Esos gemidos no los dan sino las Zorras sabes? Tienes un culazo digno de reventar y de esta noche no te escaparas. Nuevamente, puso su rabo sobre mi culo y luego de unos veinte minutos de follarme bien por el culo, ya no aguantó más y me puso de rodillas frente a el y me derramó todo su semen por la cara, entrando en mi boca. Mientras seguía introduciendo sus dedos en mi culo, dilatándolo aún más. No podía más. Diego miraba con lascivia la escena y de vez en cuando dirigía alguna orden nueva. Comienzan a penetrarme sin parar por todos lados. Uno de ellos faltaba por correrse y los otros dos parecía que querían repetir. Dos se corrieron sobre mi prácticamente a la vez. Chupé sus corridas, mientras el otro recluso me follaba sin parar, alternando mi culito y mi coño, yo tenía orgasmos constantemente, no tenía fin...hasta que no pudo más y se corrió en mi culito. Ellos me seguían acariciando todo mi cuerpo y yo lamía sus miembros. Sólo con sus manos me proporcionaron por fin, un orgasmo tan profundo y prolongado que volví a mearme sin remedio. - Tenía que haber traído a más hombres para que te abrieran bien el culo. Te gustó perra? cada vez que te quiera follar el culo tendrás que venir a verme, este culo es mío, y tu eres mi Zorra, así que ya puedes irte dejando de follar por otros, a no ser que yo te lo pida. Reconozco que de todas las veces que me han enculado, esta había sido la que más me gustó y no sé qué es lo que tiene ese hombre que me pone tan condenadamente excitada. Espero otro encuentro con la ley. Tenemos la intención de cumplir la fantasía,espero que pronto lo hagamos realidad. Pasamos la velada hablando de lo que podría pasar. La situación en casa se volvió de lo más caliente y follabamos como locos pensando en cuando llegaría el momento. ya les contare

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MMartinGnzLv1· hace 78 dRelatos

Mi primera doble

Hace un par de años, en un chat telefonico, enganche a un tipo que vivia cerca de mi dpto. No era el mas agraciado, no tenia la mejor pija del mundo. no se le paraba del todo... Pero tenia 2 cosas a su favor: le ponia mucha onda, y es encargado de edificio (altisimo morbo). Despues de esa primera vez, el me comento que tenia otro encargado de la cuadra con el que se juntaban a pajearse cada tanto y se cogian algun que otro putito, pero siempre por separado. Me pregunto si no me cabia la onda de estar con los 2. Obviamente que ni lo pense. Sin siquiera preguntarle ni como era ni la edad ni nada, le dije que si de una. Quedamos que pronto, despues de sacar la basura, me llamaba para ir y estar con los 2. Por suerte ese momento no se hizo esperar. A los 3 o 4 dias me escribio, que estaba con su amigo, que si no queria pasar. Habia quedado que en 2 horas me veia con una amiga como a 5 barrios de distancia. Pero no me queria perder esa oportunidad unica. Les dije que si de una, me prepare y me fui a la batalla. Gratisima sorpresa fue ver al otro portero: facherisimo por donde se lo mire! Alto, de barba, buen cuerpo, linda sonrisa, lindos ojos. Apenas entre, me pidio que "inspeccione la mercaderia"... Y ya por encima del pantalon, y gomosa, se notaba un muy buen pedazo!. No tarde mucho en arrodillarme y empezar a mamar primero al dueño de casa, pero cuando pelo su compañero.... QUE PORONGA TAN HERMOSA POR DIOS! Larga, gruesa, venosa, con la cabeza justa. Enseguida me la meti en la boca. Empece a mamarlos a los 2, pero era obvio que le estaba dedicando mas a la nueva. Ellos empezaron a besarse entre ellos, y a tocarme los pezones. Al poco tiempo subi a chapar con ellos. Ahi ambos aprovecharon para dedearme. Toda la escena me estaba ya abriendo el hoyo, algo que al nuevo lo volvio loco y me empezo a mandar lengua a full. Yo segui franeleando y mamando al dueño de casa. Fue un rato de lenguetazo duro y parejo en la argolla que ya no aguantamos mas y fuimos los 3 a la cama. Un poco de franeleada entre los 3, y el dueño me empezo a puertear. Por encima de su hombro, el nuevo me ofrecio su pija para mamar. No parabamos de mirarnos. Era obvio que nos estabamos comiendo con la mirada! El dueño de casa me dio pija un buen rato, hasta que el nuevo pidio su turno. Me puso en 4, mientras el otro se puso abajo nuestro para chuparme la pija a mi, y los huevos a el. Por Dios que buena pija! Y como me serruchaba!! Me dio con todo un buen rato. Me tuve que aguantar el lechazo mas de una vez porque el dueño de casa hacia muy bien su trabajo oral. En medio de la tremenda garchada que me estaba pegando, el nuevo me empezo a meter, a la par de su pija, algunos dedos. Los colaba casi sin resistencia. Y ahi pense que esa era LA oportunidad de cumplir algo que nunca habia hecho, pero me moria de ganas: que me hagan la doble. Se los propuse, y se volvieron locos los 2! El invitado se acosto boca arriba, yo me sente encima de esa poronga monumental, y atras se empezo a acoplar el dueño. Costaba. En eso el que estaba abajo, que ya nos deciamos cosas moviendo los labios y mirandonos, me dice que me pegue mas a el, para que ayude en el angulo de entrada al que se estaba queriendo sumar. Despacito, con paciencia, pero tambien mientras nos besabamos y nos mirabamos con el que tenia de frente, el dueño de casa finalmente entro. Que linda sensacion! Y mucho mejor cuando los 2 se empezaron a mover! No se si eran maestros del garche, pero eso se sintio mejor que el mejor garche que haya tenido hasta ese momento! Sentia el lechazo todo el tiempo en la punta, pero no terminaba de explotar. Me tenian ahi todo el tiempo. Hasta que el dueño de casa me empieza a dar con furia, agarrandome bien de la cintura. Pego un grito y se re sintio como esa pija descargo todo! Se salio casi enseguida. Pero fue como una suerte de destrabe. Porque enseguida el que empezo a mandar lechazos a full fue el pijon. Y casi al unisono, con mis manos y las de ellos muy lejos de mi pija, pero con la pija del invitado muy dentro mio latiendo waskaso tras waskaso, me revento la chota en un lechazo que le pego en el menton al pijon! Y asi 4 o 5 mas, fue fueron a su pecho... No podia creer lo que acababa de pasar. Me habian pegado la garchada de mi vida, sin comerlo ni beberlo. Mientras el dueño se fue a higienizar, el amigo me encerro en la habitacion y me empezo a besar con furia, diciendome que le parecia hermoso y que me queria garchar seguido, a solas. Y yo me tenia que ir, sino de una que me re quedaba! Costo sacarmelo de encima, porque la verdad no queria irme! Pero me termine yendo a las corridas. A lo de mi amiga llegue como 1 hora tarde. Pero re valio la pena!

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LLaurenBigLv1· hace 79 dRelatos

Mi novia y su culo irresistible 😏

Hoy les voy a relatar una de las historias que nos ha pasado no hace mucho tiempo y que nos pone muy calientes solo con recordarla. Por suerte nunca había tenido problemas con los autos que tuve. Es cierto que nunca fui de usarlos mucho y que los cambiaba con pocos kilómetros, así que no sabía lo que era llevarlos al mecánico, solo a los Services oficiales. Pero como en todo, siempre hay una primera vez. Un sábado por la mañana habíamos decidido ir a visitar a unos familiares que viven a unos 100 kilómetros de distancia. Pero tuvimos que suspenderlo, el auto no quiso arrancar. Nunca imaginamos que la amargura y bronca de ese momento, iba a terminar en una de las situaciones más excitantes que hemos vivido. Mientras mi esposa telefoneaba a los familiares para explicarle lo sucedido yo salí en busca de alguien que nos pudiera solucionar el problema. Hacía unos meses se había instalado un taller a unas 3 cuadras de casa. No tenía ninguna referencia de ellos pero la verdad que tampoco conocía otro lugar, así que me dirigí allí en busca de ayuda. Al llegar me sorprendió ver lo grande que era y la cantidad de autos. Ocupaba una superficie enorme y había como 10 personas trabajando entre la parte de mecánica y de chapa y pintura. Apenas crucé la puerta de entrada del taller un muchacho me recibió: – Mi nombre es Carlos, ¿en que puedo ayudarlo señor? me preguntó muy amablemente. Carlos tendría alrededor de 35 años, de tez morena, de contextura delgada pero bastante musculosa. Estaba vestido con una camiseta sin mangas color blanca y un pantalón gris, ambos llenos de manchas de grasa, lo que le daba un aspecto bastante desagradable. – Hola, mi nombre es Jorge y desearía hablar con el encargado, dije. – Sígame por favor. Atravesamos todo el local hasta llegar a una pequeña oficina que se encontraba al fondo. – Tome asiento que ya le aviso al patrón. Le agradecí y me senté en una silla que estaba detrás de un escritorio lleno de papeles, revistas de mecánica y algunas herramientas. La oficina era típica de un taller. Estaba “decorada” con pósters de autos y principalmente de mujeres desnudas en poses muy sexys. Me detuve en una morocha que estaba de espaldas sacando el culo para afuera. Imaginé cuantas pajas se habrían hecho los mecánicos con ese póster y automáticamente se me apareció la imagen de mi esposa en esa posición parada delante de los mecánicos. Un terrible escalofrío recorrió toda mi espalda a tal punto que tuve una erección inmediata.  ¿Que pedazo de culo eh?, escuche detrás de mí. – Como pude recuperé el aliento y gire la cabeza para ver quien era. – Hola como le va, soy Oscar, el encargado del taller, me dijo mientras me tendía la mano. – Jorge, mucho gusto. Oscar era un tipo rústico de unos 50 años, muy fornido, cabello bastante largo y como Carlos, tenía las ropas llenas de grasa. – Y, que me dice, tremendo culo, ¿no le parece? – Si claro, dije yo, sin poder sacar a mi mujer de la cabeza. – Me encantan las morochas, son todas putas, rió Apenas sonreí. Que mal momento le haría pasar si como respuesta le dijera que mi esposa es morocha, pensé y volví a sonreír. – Bueno, ¿que puedo hacer por usted?, prosiguió – Mire Oscar, vivo acá a tres cuadras y hace un rato intente arrancar el auto pero no pude, quería preguntarle si es posible que fuera alguien a ver de que se trata el desperfecto. – Sabe que pasa los sábados cerramos a las 2 de la tarde y estamos tapados de trabajo, lo vamos a tener que dejar para el lunes, me dijo. – Que macana quedarme todo el fin de semana sin el auto. Bueno pero si no hay remedio, paso el lunes, gracias igual, le dije mientras le tendía la mano. – A ver, me puede esperar un momento que le entrego el auto a un cliente y como favor se lo veo yo. – Le agradecería mucho. Mientras esperaba volví a observar el póster y nuevamente imaginé a Marce en esa foto exhibiendo su hermosa cola y yo ahí disfrutando como la deseaban. – ¿Veo que lo pone loco ese culo?, escuche detrás de mí. Era Oscar que había regresado y me hacía volver a la realidad. – Me voy a poner celoso, es mi culo preferido, rió, mientras le daba un beso al póster. – Sonreí. – Como me gustará esta puta que acá tengo dos pósters iguales, dijo. – Tome le regalo uno, prosiguió, mientras me entregaba una lámina enrollada. – No, esta bien, gracias – Tome hombre, es un regalo de la casa. – Bueno, gracias. – Si le parece vamos a ver su coche, me dijo mientras tomaba un maletín lleno de herramientas. En el camino a casa no hizo otra cosa que contarme lo que le gustaban las morochas y afirmarme lo puta que eran. Narró algunas historias con unas vecinas del barrio que yo no conocía por lo que solo me limité a escuchar sin hacer ningún comentario. Al llegar al garaje de casa, me solicito que abriera el capó y que le diera marcha al auto. Así lo hice. – Está bien, suficiente, me dijo. – Tengo poca luz acá, si no le parece mal lo empujamos hacia la calle. – No hay problema, le respondí. – Aguarde que llame a mi esposa así ella lo guía mientras nosotros empujamos, continué. No creo que fuera necesario que Marce nos ayudara, solo fue una excusa para que Oscar la conociera. Me calentaba la idea que la viera después de lo que habíamos conversado. – Marce, ¿podes venir un minuto?, le grite. Bastó que ella apareciera por la puerta, para que Oscar le clavara la mirada y mostrara en su cara una expresión de vergüenza mezclada con deseo. No era para menos, por un lado me había hablado de lo putas que eran las morochas y por el otro estaba viendo una morocha que estaba vestida solo con una remera y unas calzas de algodón color gris que le marcaban su fabulosa cola. Te presento a Oscar, es el mecánico, le dije. – Mucho gusto dijo Oscar, todavía perturbado. – Igualmente dijo ella, extendiéndole la mano. – Necesitamos sacar el auto, podrías conducir mientras empujamos. Marce subió al auto y con Oscar fuimos a la parte trasera. – Perdóneme lo que le dije de las morochas, no sabía, me dijo. – Quédese tranquilo, no hay problema le contesté. – Además yo creo lo mismo, continué, mientras reía. Oscar solo me miro y sonrió, tratando de entender lo que había escuchado. Sacamos el auto a la calle y cuando Marce se bajo, Oscar no pudo evitar clavarle los ojos en el culo, sin importarle que yo estuviese delante, acción que hizo que comenzara a excitarme.  Ya le traigo algo de tomar, le dije, mientras Oscar ponía manos a la obra. – No se moleste, me dijo. – No es molestia, es a cambio de su regalo le dije riéndome. – ¿Que regalo?, preguntó Marcela. – Nada, un póster que me regaló Oscar, dije. Oscar asomo su cabeza por detrás del capó y me miro sorprendido. – Donde está, quiero verlo, dijo ella, seguro es una foto de una chica desnuda, típica de taller, continuó. Oscar seguía mirándome y no decía palabra. – Así es y es parecida a vos le dije riéndome. – A verla, quiero verla, dijo. Oscar sonrió nerviosamente mientras le daba arranque al auto y este arrancaba. Yo ya estaba caliente y el juego ese me estaba gustando. – ¿Ya está?, que rápido lo arregló, dije. – Era una pavada, contestó el. – Venga Oscar ya que terminó, vayamos adentro a tomar algo y mientras le muestro el póster a mi mujer. Note que la mirada de Oscar se había transformando de sorpresa a la de desconcierto. La agarre de la mano a Marce y entramos a casa. Oscar venia detrás y apostaba que le estaba comiendo con los ojos la cola a mi esposa. No solo yo estaba seguro, ella también se había dado cuenta y, como es su costumbre cuando esto pasa, arqueo mas la espalda para parar mas el culo, mientras me apretaba la mano y me lanzaba una mirada cómplice. – Marce, acompañalo al living al señor que voy a buscarle algo de tomar, le dije. Oscar ya a esta altura no pronunciaba palabra, solo asentía con la cabeza. – ¿Y el póster?, preguntó ella. Lo saqué de mi campera y se lo di. Así los vi alejarse camino al living, ella delante con el póster en la mano y el detrás visiblemente exaltado y con la mirada clavada en el culo de Marce. Yo corrí hacia la cocina, llene 2 vasos con jugo y fui tras sus pasos. Al atravesar el pasillo que da al living, me detuve antes de llegar. Quería espiar lo que estaba pasando. La escena era de lo más caliente. Todo estaba en silencio. Oscar estaba sentado en un sillón doble y mi esposa había desenrollado el póster y parada de espaldas a el estaba observando la foto de ese terrible culo. La vista que ella le estaba dando era fabulosa. Oscar podía ver a la morocha y a su vez su cola que, se notaba, había parado a propósito. – La verdad tengo que reconocer que tiene una linda cola, dijo ella. – Su marido quedo embobado cuando la vio, por eso le regale el póster, dijo el. – ¿En serio?, preguntó ella. – Si, y la verdad que no entiendo porqué, usted tiene una cola preciosa, dijo un poco tímido. – Gracias, respondió ella, sacándola más para afuera. – Es más me animaría a decir que es mas linda que esa, siguió Oscar, ya un poco mas seguro. – ¿Le parece?, respondió ella, acercándole un poco el culo y ya claramente excitada. Ver a mi esposa poner la cola parada a un metro de la cara de un desconocido me puso como loco. En ese momento decidí entrar, quería mirar eso más de cerca.  Aquí están lo jugos, dije y le extendí uno a cada uno. – Gracias, dijo el, con la voz medio entrecortada. Mi esposa seguía en la misma posición. Yo pensaba la gran templanza que tenía Oscar para no extender la mano y acariciar esas calzas metidas en la cola de mi mujer. – ¿Así que te quedaste embobado con esta cola?, dijo Marce en un tono simulando estar enojada, mientras me mostraba el póster y abandonaba su postura para irse a sentar en un sillón frente a Oscar. – No mi amor, lo que pasa es que, como ya te dije, me pareció que esa cola era parecida a la tuya, le respondí. – Acá el señor dice que la mía es mas linda, ¿no?, preguntó mientras volvió a pararse a mostrarle la cola. Si, contesto Oscar. Se notaba en su cara que la situación lo incomodaba, pero que lo había puesto muy caliente. – En realidad mucho no puedo comparar porque usted esta vestida, dijo un poco tímido. – ¿Y que quiere, que mi mujer se desnude? , le dije con cara de enojado. – No, por favor, no lo tome a mal, solo decía, contesto todo ruborizado. – En realidad el señor tiene razón, así vestida no puede cotejar si mi cola es mas linda que esa, dijo ella, señalando el póster. – Sabes que me encanta que me elogien la cola, ¿me dejas que se la muestre al señor, así puede decirme que le parece?, continuó ya totalmente excitada. Oscar me miro no entendiendo nada. Yo tenía una erección que ya no podía disimular. – Bueno, pero solo la cola eh, le dije, para poner un límite y evitar que todo se desmadrara. Marce, de espaldas a Oscar, metió dos dedos al costado de las calzas y se las bajó hasta las rodillas. Tomó el póster y lo puso al lado de ella, tratando de imitar la pose de la foto. – ¿Y ahora que me dice señor? Le preguntó con cara de puta. Ahí estaba mi esposa, como otras tantas veces, mostrándole el culo a un desconocido, solo cubierto por una tanguita rosa que se perdía entre sus nalgas.  Si, si es muy linda, es, es mejor su cola, tartamudeó Oscar, mientras se acomodaba en el sillón. – Bueno ya es suficiente, súbete las calzas, dije Marce se subió muy sensualmente sus calzas y volvió a sentarse. – Podría ser usted la del póster, la verdad, no tiene nada que envidiarle a esa chica, rompió el silencio Oscar. – Gracias, a mi me encantaría estar en un póster pegado en un taller y que todos se exciten con mi cola, es mi fantasía, dijo ella, mirándolo a los ojos. – ¿Y a usted no le molestaría ver a su señora calentar hombres?, me preguntó. – No, al contrario, me excita mucho que la deseen, respondí. – Si no lo toma a mal puedo llamar a los muchachos del taller, dijo Oscar. – ¿Para que?, pregunté haciéndome el ingenuo. – Para que su señora se muestre delante de nosotros como si fuera una foto y le cumplimos su fantasía, me respondió Oscar, ya totalmente lanzado. – ¿Lo dejas amor que llame a los señore

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EELGAYBILv1· hace 81 dRelatos

Chupe una pija en el bar

Hola cómo estás? Yo bien caliente como siempre. Bueno les quería contar algo que pasó anoche en un bar, la cosa es que yo fui con mi familia a comer algo. Entre charlas risas y cervezas me dieron ganas de ir al baño, habíamos terminado de comer y pedimos la cuenta yo encare al baño que está al fondo bastante alejado de dónde estábamos sentados, cuando entro veo que hay solo 2 mingitorios y al lado un baño con puerta. Un hombre tal vez de unos 30 y pico de años, más alto que yo y de espalda ancha orinando en uno de ellos, siempre me dio vergüenza orinar al lado de alguien pero me mande, el tipo me miró de arriba normal, nada raro y saque mi pene para orinar, no pude evitar mirar de reojo aquel pedazo de carne que sostenía mi compañero y que a comparación del mío me sentía pequeño, entonces en una de las relojeadas veo que se estaba masajeando la verga mientras orinaba, me quedé mirando de reojo y sin darme cuenta veo que me estaba mirando, entonces sin pensarlo le agarre la verga con una mano y empecé a masturbarlo, se sentía gomosa y caliente, el no dijo nada, solo miraba hacía la puerta. Se la sacudí un poco para que salieran las últimas gotitas y lo solté, el tipo solo dijo "vení" lo seguí al baño que tenía inodoro y puerta, era bastante chico, me empujó de los hombros hacia abajo y comenzé a chuparle la verga gomosa y venosa, una delicia, tenía un poquito de sabor a orina lo que me calentó más. Me la tragaba entera ya que todavía no estaba dura pero no tardó mucho, sentí como se iba agrandando y endureciendo en mi boca poco a poco. El solo gemía en susurros para no hacer ruido, después comenzé a pajearlo mientras le chupaba unas bolas depiladas y grandes, volví hacía la cabezota que tenía viendo como salía el precum y dirigí mis ojos a los suyos con carita de puta golosa para ver su cara de placer, estaba en la gloria. Cuando volví a intentar tragar esa pija me di cuenta de lo grande que era tal vez 20 cm, nunca había tenido tanta carne para mí por lo cual llegaba hasta la mitad de esa hermosa verga y ya sonaban unas buenas arcadas, lo cual encendió más al macho que tenía en frente, se la chupe desesperadamente y masturbandolo con las dos manos. De repente se escucha a un par de chicos que entran al baño pero yo sigo chupando como si nada ya que estaba saboreando la mejor pija de mi vida, se escuchan que charlan de un partido mientras orinan. Luego entra un tercero derecho al baño donde estábamos nosotros, intenta abrir la puerta y me golpea la nuca, mi macho dice "está ocupado" y el intruso "perdón". Quedamos esperando a que se fueran unos minutos eternos y cuando se van me toma de las manos, que estaban en su pija y las levanta apretandolas contra la puerta para dejar mi boca libre, en ese momento sentí miedo mezclado con morbo y placer. Comenzo a meter su enorme verga en mi boca más de lo que podía tragar, por lo cual las arcadas eran muy intensas y ruidosas, me faltaban unos pocos centímetros para tener toda esa pija en mi interior, sentía como llenaba mi garganta y bombeaba con fuerza, siempre con la sensación de vomitar y muchísima saliva. De repente siento como del estómago sale todo lo que había comido y tomado esa noche ensuciando todo el baño, nunca me había pasado y de afuera se escucha "estás bien?" a lo cual mi compañero responde, "si tomé demasiado pero me siento mejor gracias" lo cual era normal, así que se libero del preocupado y aún más caliente bufando en silencio siguió bombeando mi garganta golpeando mi cabeza contra la puerta hasta que su verga se hincho y dentro de mi boca comenzó a soltar con mucha presión una leche espesa y riquísima, parecía una manguera, me lleno la boquita de leche y cuando la saco seguía soltando chorros en mi cara. Por supuesto trague toda esa leche y le limpie bien la pija mientras seguía semi parada, le pregunté "como te llamas?" En un susurro, el no dijo nada solo me hizo a un lado, salió del baño, se miró al espejo se lavo la cara y salió. Yo quedé arrodillado con olor a vomito y leche en la boca y ardor en la garganta, con la pija durísima. Sali del baño me lave un poco, me enjuague la boca y volví a la mesa donde estábamos pero ya no había nadie. Al otro día me dijeron que pensaron que me había ido a la casa de mi novia a lo cual respondí "claro que sí". Esa noche me masturbe como 3 o cuatro veces con un pene de goma en el culo pensando en esa verga hermosa.

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DDannyCBALv1· hace 81 dRelatos

El tío mirón (parte 2)

Despues de un par de pajas para descargar la calentura de ayer, les sigo contando lo de mi sobrina. La wacha se sentó en la pija de su amigo dando un largo suspiro cuando le entró hasta el tronco. Ahi se quedó un ratito sintiendo cómo la abría semejante chota, pero no duró mucho, despacio empezó a cabalgarla quejándose como una putita en celo.  Yo los mirb sin siquiera tocarme las bolas porque estaba a punto de explotar.  Mily subía y bajaba por ese pedazo de carne y sus tetas acompañaban tan bien que era una delicia ver esos pezones endurecidos bambolearse con los quejidos de la pendeja. El amigo desde atrás empezó a amasarle esas hermosas tetas y la pendeja gozaba más todavía. - Te voy a acabar en la pija... boludo, no doy mas... La pendeja estaba re caliente y aceló el ritmo. El flaco también empezó a moverse más rápido.. yo contenía la respiración... no quería largar la leche porque intuía que eso era solo el principio. Mily se quejaba como loca... - aaayyy hijo de puta... ayyyy... me haces mierda... aaayyy...  El amigo le estaba pegando una cogida tremenda. La pendeja arqueaba su cuerpito y se venía la acabada. Mily se sacó la pija de la concha y saltaron dos hermosos chorros... ahí se quedó un rato... tratando de recuperarse.  - Me estaá haciendo mierda, tio...  - See.. pero te gusta... - Obvio, boludo... mirá lo que es esa pija! Mily se fue hacia un costado y se puso en cuatro. - Vení mi amor, cogeme así que al tio lo vuelve loco El flaco se acercó y le dijo algo al oido. Mily se rió... - no se.. pero despacio.. el amigo volvió a susurrarle, mi sobrina miraba a cámara y se reía. El flaco empezó a besarle el culo y abrirle las nalgas metiendole lengua. Se venía lo mejor.. sin dudas. Sale paja, dejo fotito de mi sobri

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CColajuguetona1Lv1· hace 81 dRelatos

Me hicieron la cola

Hola, me llamo Daniel, tengo 37 años y soy casado. Hace unos días me animé a encontrarme con Mariano (27), un chico con el cual fuimos hablando mucho pero nunca pasó nada, puro histeriqueo por mi parte. Debo decirles que siempre quise probar estar con otro hombre pero no me animaba. Siempre viendo pijas, tocandome e imaginandome tener una para mi algún día. Era Sábado por la mañana cuando salí de mi trabajo, tenía algo de tiempo y decidí encontrarme con él después que me había pasado unas fotos muy calientes de su pija bien al palo así que la verdad que me interesaba conocerlo después de semejante exhibición. Me paso a buscar cerca de mi trabajo y me pregunto si quería ir a un telo con él. Le dije bueno vamos. En el trayecto al hotel íbamos hablando de todo un poco cuando me propuso ver su pija y le dije que si que quería verla tal cual me la había mostrado en fotos. Ahí nomas en el auto saco su verga y me pregunto si le gustaba lo que estaba viendo, por un momento me quede sin palabras, la tenía gorda y ya bastante dura. Me dijo si quería tocarla y ver que onda y yo sin dudarlo empecé a tocarsela viendo como le iba parando cada vez más ese pedazo de carne. Antes de llegar al hotel paramos en una calle y no me aguanté más, empecé a calentarme tanto que terminé poniendo su pija en mi boca y a jugar con mi lengua. Me encantó la verdad y a Mariano ni les cuento, tanto que me pregunto si era mi primer vez que lo hacía. Fuimos derecho al hotel, y cuando entramos en la habitación se sacó toda la ropa y me dejó todo desnudo a mi también. Me dijo, a ver putita que me estabas haciendo en el auto y se sentó al pie de la cama y yo me rendí ante esa verga dura y gruesa que tenía y empecé a chuparsela de nuevo, cada vez más putita. Después de mamarsela un buen rato, me recoste dándole la espalda y dejándome que me apoyara y fue ahí que empezó a querer meter su pija en mi cola. Al principio costó bastante y me dolía mucho pero fue bien despacito y bastante lubricado todo hasta que me la metió entera y empecé a gritar de placer y le decía que no pare, que me la de toda. Me puse solito en 4 con la cola bien parada y mi cabeza en la almohada y el empezó a cabalgar dentro de mi culito. Me sentía toda una puta bien cogida, así unos 10 minutos dándome pija por atrás hasta que me dijo dónde la quería y yo le dije que me acabe en las nalgas, y así fue que me dejó toda lu lechita , abundante, bien espesa y caliente en medio de mi cola...... En la prox les cuento como terminó todo!!! Comenten

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RRosroxLv1· hace 82 dRelatos

Una fantasía cumplida

Pedí las empanadas y 40 minutos mas tarde las trajeron. A las nueve en punto –como lo habíamos acordado- sonó el portero nuevamente. “Alberto”, respondió a mi pregunta de quien era. Bajé a abrirle. Me sorprendí al verlo. Vestido con camisa y jean se lo notaba producido y con perfume estaba distinto a su habitual vestimenta de trabajo. Se dio cuenta, y apenas estuvimos solos en el ascensor me dijo: “Fachero Albertito no?” Yo como siempre me reí nervioso y respondí, “si te queda bien esa pilcha” y cambié inmediatamente de tema, haciendo referencia a que era demasiado dos botellas de vino que traía en la bolsa que me había dado. -Por ahí la noche se hace larga. -me respondió. Por ser el menú empanadas y para no hacer tanto quilombo, decidí que comiéramos directamente en la mesa del living y compartiéramos el sillón grande frente a la tv. De mi nerviosismo inicial me dejé llevar por la charla, el vino y las empanadas y realmente empecé a disfrutar el haberlo invitado. Hablamos de todo un poco mientras cenábamos, la vida, las relaciones familiares y también temas mas triviales o algo ocasional que aparecía en la tv que estaba prendida y obviamente cada tanto Alberto disparaba alguna indirecta que ya a esa altura y disfrutando del vino y su presencia me divertían. Así se nos fue un buen rato y la primer botella de vino. Abrí la segunda y al poco tiempo estábamos recontra satisfechos y algo más alegres. Alberto dijo: ”Permiso no doy más, que buenas estaban las empanadas. -Y se relajó en el respaldo del sillón y se aflojó el cinturón y desabrochó el botón del jean-. Tomé ese gesto como algo natural y lo cargué diciéndole que había echado panza. -Pancita sexy… para empujar mejor –dijo volviendo a la carga. Esta vez reí yo con una carcajada y respondí que no sabía que era para eso la famosa pancita. Mientras aguardábamos que comenzara el partido, seguimos charlando, tomando algo de vino y Alberto empezó a hacer zapping con el control remoto. Pero las cosas no son tan previsibles como seguramente, las están imaginando. En lo de mis tíos no había Venus ni ningún canal porno. Pero si enganchó una de esas películas soft porno que no son explicitas, pero sugieren bastante y obviamente la dejó. A toque volvieron las bromas y los comentarios sobre lo que sucedía en la película. Y la cosa fue levantando paulatinamente el tono. A cada rato Alberto se acariciaba el bulto que crecía notoriamente. Yo trataba de disimular pero mi mirada iba continuamente hacia su pantalón. No era joda, se le estaba parando mal. Yo trataba de ser discreto con la mirada pero no lo logré porque en un momento me dijo: Viste como se me puso no?... estoy que no aguanto mas, hace rato que no me echo un buen polvo. -Si ya veo -respondí casi sin pensar lo que decía- -Y te gusta lo que ves?... quizá hoy te decidís –me dijo mirándome de esa manera especial. Traté de zafar como pude, conservando la calma dije: -A lo que me decidí es a levantar esto y tomar café. Acto seguido levante las empanadas que habían quedado y fui a la cocina. Mientras servía el café, me preguntó si me servía un poco más de vino. Le respondí que si, pero que ya llevaba el café también. Le pedí que se fijara si había empezado el partido –para bajar los decibeles de la película- pero después de una breve pausa me respondió que todavía no había empezado. -Dale apurate, veni no sabes lo que te estas perdiendo –me dijo entusiasmado -Ya voy –respondí y salí rumbo al living con las tazas de café. Cuando volví al living no podía creer lo que vi. Alberto se había bajado los pantalones y el slip hasta la rodilla y se acariciaba la verga placenteramente. Apoyé las tazas en la mesa y me senté sin decir una palabra, porque no se me ocurría nada que decir, pero no podía dejar de mirar su verga que ya se estaba parando. -Mirá como la agarra de la cabeza a la mina y se la hace tragar toda, estoy seguro que el tipo esta al re palo. –dijo con naturalidad y entusiasmo refiriéndose a la película e inmediatamente agregó: -El de la película te digo… la mía todavía no está al palo. –Haciéndome notar que era consciente que yo no sacaba la vista de su verga. -Como me puso esta película che… te dije que venía necesitado, no te vas a enojar si me clavo una buena paja no? Además podes seguir mirándomela, en una de esas esta noche se me da… –y me miró sonriendo mientras se acomodaba aún más y comenzaba a pajearse despacio desde la base de la verga hasta la cabeza. No… -dije sin mucha convicción pero no podía dejar de mirar como ese pedazo de carne crecía y crecía con cada caricia. Estas seguro? –me preguntó al tiempo que me la mostraba, pajeándola despacio, tentándome con sus movimiento y su tono de voz… -Mirá que se esta empezando a poner durita, además no tiene nada de malo… nadie se enteraría o acaso no podemos guardar un secreto de amigos… Cada palabra resonaba en mi cabeza mientras miraba como se iba poniendo mas dura, mas colorada, mas cabezona. Sentía que mi cabeza iba a explotar, tenía una mezcla de deseos y vergüenza, reprimiendo por tabú mis irrefrenables ganas de agarrarle la pija. Su voz parecía adivinar cada unos de mis pensamientos. -Dale… se te nota en la mirada que te morís de ganas… te estas privando de algo que queres hacer por una pavada… dale no seas tonto… tocala nada mas… Me agarro la mano y envolvió su verga con mi palma apoyando la de él encima y cubriendo mi mano empezó a hacer que lo pajee, marcando el ritmo. Lo dejé hacer fue una sensación maravillosa, sentir el calor de esa verga en mi mano… por primera vez le estaba tocando la verga a un macho, es mas no solo se la tocaba, lo estaba pajeando. Notó mi entusiasmo y retiró su mano. Yo seguí el movimiento casi automáticamente, disfrutando cada ir y venir a los largo del tronco, acariciando con la yema de mis dedos la cabeza de su verga. Con un movimiento hábil saco una de sus piernas del pantalón y la subíó al sillón. En ningún momento le solté la verga pero igualmente logro ponerse más cómodo, de costado con un pie sobre el sillón y el otro en el suelo y yo quedé como hipnotizado pajeándolo ligeramente inclinado y acodado sobre su rodilla. -Viste que no era tan difícil… ah… que lindo, me gusta. Notas lo dura que se está poniendo, te gusta? -Si- respondí y lo miré a la cara. Tenía esa sonrisa particular, de placer y después volví a concentrarme en su verga. -Bueno, si te gusta hacele muchos mimos, así se pone bien dura. La vas a tener para vos cada vez que quieras sabes... Se notaba que había empezado a gozar… se relajó a un más. Después de un par de minutos sin decir nada apoyó su mano en mi cabeza y empezó a guiarla hacia su verga. Traté de ofrecer resistencia y dije un tímido “no…” -Ningún no… un besito nada más, abrís un poquito la boca y le das un besito en la cabecita. –y volvió a ejercer presión con su mano. Está vez obedecí, me dejé guiar y llegué a estar a un centímetro de esa cabeza roja, excitante. -Vamos… -insistió él- abrí un poquito la boca nada mas. Lo hice, separé mis labios y me acerqué. Por el mismo movimiento de pajearlo, la cabeza de su verga entró a mi boca. Sentí el calor de su pija en mis labios que se relajaron. Él lo advirtió y rápidamente movió la pelvis y me metió media pija en la boca. Lo hice sin que me lo pidiera, empecé a lamerla, a jugar con mi lengua en su cabeza, a sentir el enorme placer de chuparle la pija a Alberto. Sentí que suspiraba, lo miré y vi en su rostro una mezcla de placer y sonrisa triunfal. Volví a su verga. -Si así bebe… que bien me la chupas, sabía que cuando la probaras te iba a gustar. Abrí bien la boquita que te la mando hasta el fondo… ah… así, como te la tragas. Mmmm si… me costó pero que bien te la comes ahora, como un buen putito… me gusta mucho hacértela chupar sabes… Cada palabra de Alberto resonaba en mi cabeza y potenciaba el placer de chupársela, de hacerlo gozar. Con cada expresión y cada pedido sacaba mi lado mas pasivo. Se la chupé con ganas, siguiendo sus pedidos lamí sus bolas, su tronco y su cabeza sucesivamente. Llegué a ahogarme varias veces de cómo me metía su verga dura hasta la garganta. Así estuvimos un buen rato, hasta que me dijo que fuéramos a la cama. Lo guié hasta el dormitorio. Me dijo que me sacara la ropa y el hizo lo mismo. Sacó de un bolsillo del jean una caja de preservativos y la puso sobre la mesa de luz. Se acomodó con las piernas separadas, sentado con la espalda en el respaldo y me dijo: Ponete en cuatro cruzado a mi y seguí chupándomela. Lo hice. Escuche que abría la caja de preservativos. Al minuto sentí que me acariciaba la cola y un instante después el frío del gel que empezó a ponerme. Jugó con un dedo. -Despacio… -pedí con su pija en la boca. -Shh no te preocupes, vos seguí chupando y dejame esto a mi. –me respondió. Me lubrico un buen rato y yo me devoré una y otra vez su verga que estaba terriblemente al palo. -Ahora acostate de costado -me dijo. Se puso un forro y se acostó detrás de mí en “cucharita”. -Abrite los cachetes –me indicó y lo hice. Comenzó a frotarme su verga por la raya , hasta que en un momento se detuvo en mi orificio. -Que lindo culo que tenes… ahora ponelo flojito, relajate… así muy bien. Hizo presión y pude sentir como se deslizaba su pija dentro mío. -Muy bien, ahí te puse la cabeza… ahora cuando vos quieras, despacito sacá la colita y empujala hacia mi, así te entra toda. Sentía una mezcla de nervios y placer que hacía que mis piernas temblaran. Tenía muchas ganas de sentir su verga dentro mío. -Tranquilo… no pasa nada… te voy a coger nada mas. Algo que siempre quisiste no? Si- respondí con voz temblorosa de placer. Respire hondo y empecé a arquear mi cuerpo empujando con mi cola hacia Alberto. Pero él no solo se quedó firme sino que también empujó hacia adelante y pude sentir como termina de entrarme toda su verga. Suspiré de placer.. -Muy bien, ya la tenes toda adentro… te gusta no... que queres que haga ahora? -Que me cojas... –dije y al escucharme, sentí más placer todavía del que ya sentía teniendo su pija metida en mi cola. -Entonces te voy a coger… así… te gusta? –y comenzó a moverse despacio, sentí como su pija dura empezaba a entrar y salir. No podía creer que por fin me estuviera cogiendo, eso con lo que había fantaseado cientos de veces estaba siendo real. Su voz volvía a retumbar en mi cabeza, me alentaba y me hacía estallar de placer con cada palabra. -Que bien… que buen orto me estoy cogiendo… si… como te gusta la pija, resultaste un flor de puto… que mas queres… pedimelo… -Que me cojas… que me cojas mucho…. –respondí -No así no… más… pedimelo como me gusta a mi… - Dámela toda… quiero toda tu pija adentro mío… -No… pedime más.. – me decía mientras se afirmaba de mi cintura y comenzaba a bombearme con mas vigor. -Alberto… rompeme el culo –me escuche decir y fue la frase esperada. -Si putito… te lo voy a romper, porque te gusta mucho que te coja … no es cierto? -Si… si… -sentía cada vez más placer porque lo notaba a él cada vez mas caliente. Me cogió así un rato. Después me hizo poner en cuatro al bode de la cama y el parado detrás mío me la volvió a meter, esta vez sin tanta delicadeza. Sentí que estaba por acabar por la manera en que me bombeaba. -Que buen puto resultaste, ahora te voy a dar toda la leche… y cada vez que quiera voy a venir y te voy a coger… - y con dos o tres bombazos mas, me acabó. Quedamos exhaustos de placer. Esa fue la primera, de las muchas veces que me cogió Alberto… el sereno

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AAnahistoriasLv1· hace 82 dRelatos

El arquero de mi vida

Esto paso hace unos meses... Me despierto después de una noche tranquila ya que tenía juego y el día estaba espectacular, un sábado soleado y hermoso. Me baño y preparo el bolso para ir al club con todas las ganas de hacer mi mejor partido y poder disfrutar el día entero con mis compañeras y ver los partidos de las reservas de fútbol ya que mi hermano jugaba. Su equipo se enfrentaba al Racing Club de Avellaneda. Yo estaba feliz por él, siempre fue su sueño ser jugador de San Lorenzo de Almagro, el equipo de su alma. Y nosotras también jugábamos con Racing más temprano en las canchas auxiliares de ciudad deportiva. Me pasaron a buscar y nos fuimos. Llegamos al club, nos preparamos y salimos a calentar. Había mucha gente de ambos equipos. En la parte visitante estaban unos 15 chicos con el conjunto de Racing que nos gritaban cosas y eso a mí me empezaba a gustar. Seguí calentando y de reojo miraba para ver quiénes eran los que decían cosas y justo enganche a un morocho que justamente me hablaba a mi... decía... (¡hermosa! en esa cola me entierro!, ¡vení a la fiesta! y trae los globos!). Lo miré y me reí, esas palabras despertaron mi lujuria y lo puta que era. No podía concentrarme en el pre-calentamiento. (¡5, que bomba tenés! ¿Jugamos al golf? ¡yo pongo el palo y vos el hoyo!) Empecé a reírme de nuevo y no paraba de pensar en ese morocho que me decía cosas desde la tribuna. Nos fuimos a preparar para empezar a jugar. Entro de titular, juego de medio half (5). El partido era duro y friccionado. En eso la número 8 de Racing avanza y le cruzo el palo pero fue tan hábil que evadió su palo y sus piernas quedaron entre mi palo, no lo solté, lo levante y cometí infracción. Se levanta y me increpa, me escupe y la empujo. Me iban a sacar amarilla, pero me echaron, era mi primera expulsión... me fui enojada al vestuario... Tiro todo y abro mi locker, agarro del bolso un toallón, una tanga y me voy a la ducha... Abro la ducha, me saco la ropa de hockey y me meto... de repente escucho ruidos y una voz que dice: (encontré el hoyo donde poner mi palo y mis pelotas...) Me limpio la cara para ver y sin dar vuelta el cuerpo, solo la cara, veo al morocho de Racing que me decía cosas desde la tribuna... Yo estaba desnuda, apoye mis manos en la pared dejando caer el agua por mi espalda. Mi cola recibía toda esa agua hasta que siento sus enormes manos meterse entre mis piernas y tocando toda mi dura colita. Estaba casi desnudo, tenía sólo un bóxer blanco. Me apoyó y sentí su enorme pija en mi cola parada. Su gran poronga iba creciendo y se ponía cada vez más dura... Cierro la canilla y me doy vuelta. Ufff, era el arquero, morocho marcado, musculoso y alto, yo petisa, mi cara quedaba por debajo de su pecho: mido 1,52 y este monstruo, medía como 2 m. jajaja. Pasé mi lengua por su pecho y me enganché en su cuello para bajarlo y llegar a su boca, pero entre mi fuerza y la suya, ayudada de sus brazos que agarraban mi cola, me levantó y me subió a su cintura. Me lo transé y le dije que me había gustado lo que me dijo, que quiero sentir su palo en mis agujeros. Me baja y me arrodillo, pero esa monstruosidad que se notaba abajo del bóxer me quedaba sobre la cabeza. No me importó y pasé mi lengua por debajo de sus bolas y empecé a bajarle el calzón. Fui viendo como salía hasta que ese pedazo me pego en la frente. Quede paralizada, era enorme y todavía no le había salido la cabeza de la piel, empecé a lamer sus pelotas y a masturbarlo suavemente, se agachó un poquito para que pueda lamerle la pija y así pude pasar mi lengua por esa gran, fascinante, deliciosa y poderosa pijota. ¡No me entraba en la boca!!! Era muy gruesa, la cabeza era grande y el tronco más grueso. Lo lamí entero e intente metérmela toda hasta que logre que llegue a mi garganta, la mantuve y la llene de saliva... Me levanto después de un rato de chuparla y me doy vuelta, él se agacha y empieza a chuparme la conchita toda depilada y pasaba su lengua por mi culito, metía sus dedos en mi húmeda concha y los movía tan rápido que me hizo acabar. Mis piernas temblaban y sentí como esos dedos se metieron en mi colita. Me la abrió un buen rato y se levantó. Me dio vuelta otra vez y me subió a su cintura y me agarré del cuello. Su pija apenas tocaba mi conchita, me la fue metiendo y me deje caer agarrándome de donde podía, ¡su pijota entró en mi concha y me abrió como una flor!!! Empecé a saltar y esa poronga entraba y no salía, era muy grande... Después de tener esa pija por un rato en mi concha, me saca y así como estaba empieza a darme vuelta, en el aire como pude me agarré del cuello y tenía mi espalda en su pecho y mi cola en su panza... Me apoyo la pija en el orificio de mi culo y me fue soltando de a poco. Mi culo estaba abierto y entregado, pero necesitaba saliva. Me solté una mano y metí mis dedos en la boca hasta la garganta, los dejé un rato y mi saliva era mucha, la agarre y la pase por su pija. Ahora sí, me dejé caer y sentí como se me abría con su cabezota. Me movía en círculos, de arriba a abajo y metí esa pija en mi culito, llegó hasta la mitad y agarrándome de la cola me subía y bajaba. Me cogió el culo y me lo abrió tanto que mi orto dejo entrar toda la pija, tanto que la sentí hasta mi panza. Empecé a saltar más y más y con mi cabeza hacia atrás me comía su lengua y mis tetas saltaban con fuerza. Acabé de nuevo, esa súper pija me rompió toda. No quería que la saque pero quería probar esa leche que seguro, después de hacer su hoyo en uno, iba a llegar. Le pregunté... (¿Querés darme de tomar la leche?) Después de tanto abrirme el culo y meterme esa enorme pija, mis fluidos anales seguro estaban por toda esa pija. Me siguió culeando y me dijo que acababa. ¡Llename la cola de leche le dije! Acabo muy fuerte y una cantidad espectacular... Me arrodillé, comencé a lamer desde los huevos, tenía la pija sucia. Succione todo lo que había denteo y fuera. Mientras con mis dedos me abría la cola y dejaba caer su acabada. Hice fuerza y salió bastante, quedó sobre el piso que ya estaba casi seco. Me trague lo que soltó en mi boca y saboree toda la pija sucia y se la limpié... Después me agache a buscar lo que salió de mi cola. Lamí el piso y succioné toda esa lechita, ¡riquísima!!!!! Me levanté, abrí la ducha, me enjuagué un poco la boca. Me di vuelta y le dije: (ojalá pierdas el partido. Jajaja) (No importa el partido porque ya gané rompiéndote el orto. Sos muy sucia y muy puta...) Me beso y me dejo bañarme tranquila... Perdió el partido, pero gano mi cuerpo. ¿Se volverá a repetir esa cogida hermosa? No recuerdo el nombre, pero espero volver a verlo... Fue mi primera vez en el club, hay más historias que pasaron en ese lugar, ya les iré contando... Besitoos Ana

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Ddaro_2008Lv1· hace 82 dRelatos

Soplando velitas...

Comienzo el día con desayuno de regalo, mi chica y su flia me mandaron de todo, un buen arranque de cumple!     Me habia pedido el dia en el laburo, pensaba organizar bien la juntada de la noche y entre compras y poner a punto el depto... sabia que tenia para un rato...       Los invitados serian: mi chica, su flia, un par de compas del laburo, un par de primas y mi hermanita. Fui acomodando todo habiendo regresado de las compras, obvio con mi chica que vino en apoyo logístico, entramos al depto, mi sister nos tiro una ayudita y dejamos todo listo.    Citados tipo 22hs...obvio todoooos tarde, nadie pega la hora... los primeros en caer unos amigos del laburo, luego caen mis primas y al rato la flia de mi chica. Mis primas 28 y 32 añitos, bien cuidadas, lindos culos, de tetas venian flojitas... pero si unas caritas de gatitos que hacen calentar a propios y extraños... lógico los pajeros del laburo tratando de butriearlas, mi sister media celosa x la situación...     Bueno arranca picada y birras, charlas van y vienen, risas, musica de fondo... todo normal, cantan el feliz cumple, cosa que odio... (xq es triste, aparte es el payaso plin plin...) a todo esto estaban todos mis amorios juntos, no sabia a cual prestarle mas atención para que no se me ofendan y me corten los víveres. Asique iba intercalando con todas, mi chica se habia prendido a las risas con uno de mis compas, debo reconocer que el pibe tenia para atraer desde lo fisico.     Tipo 3am fuimos quedando pocos, mi compa nuevo "amigo" de mi chica, mi sister, mi cuñi y quien escribe... Música, bailongo cada tanto... luces bajas... Mi chica cachondeando mal con su "amigo" sabía que la miraba y mas lo tocaba y reia a carcajadas... dije bien, se merece un momento de felicidad... Veo a mi cuñi ir al baño, asique me fui sigilosamente tras sus pasos y antes que atine a cerrar la puerta ya estaba dentro del baño.     Me dijo: " que haces boludo??? estan todos ahi banca que ya me meo... " Solo rei y le indique que haga lo suyo, ella levanto su mini negra tipo simil cuero, baja su tanguita blanca transparente y se sienta en el inodoro, a lo que yo aproveche a bajar el cierre de mi jeans, sacar mi verga, manosearla para que se termine de parar y la dirigí prontamente a la boquita sexy de mi cuñi, le violé la boca literalmente, fueron unos minutos, pero realmente lo hice con tantas ganas y ella puso tanto empeño en la tarea... que la llene de leche, ella succiono hasta la última gota, se corrió hacia atras me mostro su boquita, con su lengua movió el semen y en un abrir y cerrar de ojos trago!!!     Quedé flasheado y feliz de lo sucedido, salimos ambos y fuimos hacia el living a continuar los festejos... Debo reconocer que si bien habia visto cachondear a mi chica, nunca espere llegar y no encontrar a ella y mi compa... pregunte a mi sister disimuladamente y me dijo que salieron al balcon a fumar... Me hice el boludo y me mande a la cocina que tiene una ventanita que da al balcón, ahi estaban ambos... obvio transando mal... no me dió celos, me dió morbo, me quede ahi mirando, transando, metiendo manos... la verdad se estaba sacando las ganas la pendeja.     Mi cuñi y sister en la suya, de pronto entran prenden la luz y les hago señas que apaguen todo, hacen caso y las llamo, ambas se acercan como intrigadas, las hago ver x la ventanita... para ese entonces ya mi chica se encontraba pajeando mal a mi compa, se arrodilló y se mando la pija a fondo... la carita de mi cuñi desencajada y los comentarios de mi sister fueron:" que pedazo que se carga por dios" Claro si con esos casi 2 mts de altura no acompaña una buena pija pobre decia por dentro...     La pendeja hdp de mi sister sale de la cocina como disparada hacia la ventana del balcón y abre como si nada, el pibe saca a mi chica y atina a subirse los pantalones, mi chica gira y ve que es mi sister... y le tira: " Ahi la tenes a la pendeja calentona, veni nena, veni mira lo que me encontré acá " Volvió a sacar la verga de mi compa y arrodilladas ambas le comieron la pija mal... se peleaban x ver quien la chupaba mas y mejor, el pibe con los ojitos para atrás de tanto placer...     Mi cuñi no podia creer que yo estuviese ahi sin decir nada, es mas viendo que estaba a gusto con tremendas putas actuar... Me tiro un nene basta vamos al living... Me agarró de la mano y me llevo, me tiró al sillón, se levanto faldita, saco su tanguita, se subió encima y metió la tanga en mi boca... saco su remerita, solto su corpiño, agarro ese hermoso par de tas que porta y abrazo con ellos mi cara... Comenzó a moverse, refregaba su chochito sobre mi, sin salirse del todo se hizo un poco hacia atras y bajo mi cierre, yo ayude y con un poco de fuerza ejercida ya estaba con mis jeans en las rodillas, retomo su puesto, agarro mi verga que estaba estallada y comenzo a refregar su conchita humeda y caliente.     Empapo mi verga, entre sus flujos y los mios la lubricación era la óptima para continuar a la tarea de estar dentro suyo, asi fue que dirigió mi verga a su interior y cabalgo tan rico, gimiendo y deseandome feliz cumple en medio de eso... me cogía tan rico, me besaba, mordia mi oreja... pasaba su lengua, agarraba sus tetas y apretaba sus pesones, agarraba mi cabeza y hacia que le comiera sus tetas, estaba a full... En eso escucho la ventana del balcon abrirse y entra mi chica... mi cuñi no sabia donde meterse!     Salió corriendo al baño y cerró puerta, mi chica se vino encima mio y me dice:" Loco para un poco, te falta cogerte a mi vieja y estamos todos en flia" me reí mal, juro que salió de mis entrañas... Le dije y vos te garchas a uno mas y tenes al plantel del laburo completo... se rio... Le pregunto que pasó que entro y dejo a su "amigo" solo con mi sister... Y ahi me cague de risa al recibir la respuesta... " Queria saber si no te jode que nos cojamos a tu compa en la pieza con tu hermana... "    Le di mi aprobación y me dirigi al baño a ver que pasaba con mi cuñada... quise abrir, puerta con llave! Escucho pasar a los tres a mi espalda y cerrar la puerta... Le indico que abra que esta todo bien... lo hace y sale, nos sentamos en el sillón y hablamos de lo sucedido, me decía que su hermana la iba a matar, que no estaba bueno que nos haya encontrado cogiendo... Y ahi dije veni asi entendes todo... Nos dirigimos a la puerta de la pieza de mi sister y hago que se agache y coloque el ojo en la mirilla... al oído le decía: " tu hermana no se enoja con nada y nadie, es mas mira como será de puta que se esta cogiendo a mi compa y mi sister!!! " La deje en esa pose voyerista y opté x colocarme detrás suyo, levanté su faldita, me agache y comencé a comerle el chochito, a pasar lengua por ese ano hermoso, aferrado a sus nalgas, las abria cada vez mas para dejar ese chochito y ese ano a mi merced... cuando note que su culito se dilato, me incorpore y tome mi pija enterrandola poco a poco...    Ese culito calentito y pseudo apretado me dejo pasar a tener toda la verga dentro, embestia constantemente, jugaba con mis dedos en su concha que estaba explotada en flujo... el ritmo aumento, la intensidad también... cogi ese culo con tantas ganas, con tanto placer... estaba a punto de acabarla, le dije, saque mi verga la masturbe solo un poco y ella giró y se colocó para recibir mi leche, fueron chorros con fuerza y en gran cantidad... toda su cara y boquita chorreaban... pasaba su lengua como queriendo juntar y no perder nada... agarro mi verga y la metió en su boca, chupo y chupo... yo no podia mas... no se de donde ni como, pero hizo salir mas leche, saco mi pija y se golpeaba con ella su cara... volvía a ponerla dentro de su boca... iba hacia el fondo... chupaba mis huevos casi arrancandolos...quedé feliz, quedé devastado...    De fondo los gemidos y gritos de placer que salían de la pieza hacian de musica para nosotros... nos recostamos en el sillón, tomamos unas birras, nos manoseamos, besamos... seguía entre ambos esas locas ganas de seguir cogiendo... Pero eso será para otro relato...

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