+ Crear postIngresarRegistrate

#Orificio

Fotos, gifs y packs de Orificio subidos por la comunidad.

0
CCarlita_transLv1· hace 1 dRelatos

El portero de la calle Helguera 2 (trans)

Gracias por los comentarios y los puntos, prosigo entonces con mi historia: Después de haberle hecho la paja al portero, volví a mi casa, y aprovechando que no estaban mis viejos, entré a su habitación a buscar la revista porno que guardaban debajo de la cama. Aunque ya la había visto varias veces, volví a hojearla con renovado interés. Ya había sentido entre mis dedos una pija de verdad, por lo que las fotos adquirían una nueva dimensión frente a mis ojos. Pero cuánto más miraba, más me lamentaba, ya que veía como las bocas de las mujeres se comían esos terribles chotazos, y aunque yo había tenido ganas de hacer lo mismo, no me había atrevido. Quizás si él me lo hubiese pedido, pero no me lo pidió. ¿Acaso no le gustaría? Me pasé todo ese día y el siguiente comiéndome la cabeza, lamentándome una y otra vez por no animarme a dar ese paso. Unos días después volví al edificio, a la misma hora, a las ocho de la mañana. Él estaba barriendo la vereda, pero al verme, me hizo un gesto para que lo siguiera, y entramos, volviendo a recorrer el mismo camino que aquel primer día. Ésta vez, sabiendo ya lo que iba a ocurrir, sentía como un millar de mariposas en el estómago. -Sabía que ibas a volver- me dice ya en el pasillo, tomándome de la cintura, como lo haría cualquier hombre con una chica. Eso me encantó. Entramos al mismo cuarto, me convida un mate, y mientras me lo tomo,  comienza a desprenderse el pantalón. -Empezá vos y y después si me animo también te la hago- me dice. Pero antes de que pueda agregar nada más, se la saco afuera yo mismo, e hincándome de rodillas, como lo hacían las modelos de la revista, me la meto en la boca. Eso sí que lo sorprendió, pero superado el estupor inicial, puso las manos en la cintura, dispuesto a disfrutar de lo que vendría a continuación.  Era la primera vez que hacía algo así, que tenía una parte importante de un hombre dentro mío, solo sabía lo que había visto en la dichosa revista de mis padres, pero por alguna inspiración divina, se la empecé a chupar como si mis labios ya tuviesen un amplio entrenamiento al respecto. Por como lo gozaba el tipo, entre exaltados suspiros, la cara como en trance, lo estaba haciendo más que bien. Será que cuándo hacés algo que te gusta, no hay forma de hacerlo mal. Yo seguía chupando y chupando, sin saber cómo continuar de ahí en más. Por suerte, él decidió por mí. Me levantó de un tirón, arrebatándome tan delicioso pedazo, y tras mirarme brevemente a los ojos, me besó en la boca. Pero no con un pico, sino con un chupón intenso, profundo, como en las películas. ¡Mejor que en las películas!, porqué era yo el que lo disfrutaba. Mientras nos besábamos, me baja el pantalón, el calzoncillo, y pegando su pija a la mía, agarra las dos juntas, y las masturba en bloque. ¡Que delicia por Dios! Sentir su lengua entrelazada a la mía, y su sexo junto al mío, creí nada podría superar eso, pero estaba muy equivocado. Me vuelve a mirar en esa forma en qué nadie me había mirado jamás, y dándome la vuelta, me reclina sobre la mesa. Me acaricia las nalgas, deslizando sus dedos por toda la raya, haciéndome estremecer. Giro la cabeza y lo veo parado tras de mí, la pija combada hacia arriba de tan dura que la tiene. Primero me mete los dedos en el culo, para dilatarme, tras lo cuál se escupe un par de veces en la mano, extendiendo toda esa saliva en torno a la punta de la pija. Cuando siento que me la apoya, creo que voy a morirme.  -¿La querés? Pensalo bien, porque una vez que empiece no voy a poder parar- me dice, dándome unas cabeceaditas que me vuelven loco. Lo veo a él, tan excitado, le veo la pija, tan bellamente enhiesta, ¿cómo podría decirle que no? -¡Sí, la quiero...!- le aseguro con todas mis ganas, estirando una mano para acariciarlo. ¡Ay, cuando lo siento por entre los cachetes de la cola! No me olvido nunca de esa sensación. Cómo me acomoda la pija y presiona hacia dentro, con fuerza, tratando de vulnerar ese orificio todavía virgen de mi cuerpo. Obvio que me duele, pero me la aguanto, no vaya a ser que se arrepienta y me la saque. -¡Ahh... Ahhhh... Ahhhhh...!- me empiezo a quejar cuando consigue meter la puntita del glande. ¡Que placer, por favor! No me había metido casi nada y yo ya estaba que me meaba del gusto. Por supuesto que sigue empujando, con más firmeza cada vez, abriéndome, calzándome todo ese paquete, pedazo por pedazo. -¡Pará, pará...!- le digo en un momento, cuándo me va metiendo apenas poco menos de la mitad. Sentía que me iba a reventar las tripas de tanta carne que me metía. Eran un montón de sensaciones mezcladas, confusas, algunas más intensas que las otras.  Por un lado quería que me la saque, para que ya no me lastime más, pero por el otro, la quería más adentro todavía. -¿Te duele?- me pregunta con un dejo de preocupación, aunque sin retroceder ni siquiera lo mínimo. -Un poco...- le digo, tratando de dilatar el esfinter, para que ese primer impacto fuera lo menos traumático posible. -Pero seguí que me gusta...- lo aliento de inmediato, no vaya a ser que por compasión se retire y me deje con las ganas. Por suerte no resultó ser de los compasivos, por qué ahí mismo me agarró bien fuerte de la cadera, y con un empujón que de verdad me hizo ver las estrellas, me metió todo el resto. Me mordí el labio inferior para no gritar, hasta me lo lastimé, de eso me di cuenta después, sintiendo un ardor irresistible en toda esa zona. Más allá del dolor, que de a poco iba menguando, me volvía loco sentir sus huevos y pelos contra mi cola.  Ese hombre estaba dentro mío, me lo repetía una y otra vez, y me parecía irreal, algo que le pasaba a otro y no a mí. -Ahora me voy a empezar a mover..., decime si te duele...- me avisa con una dulzura que era miel para mis oídos. -¡Mmmmhhhh...!- asiento, incapaz de pronunciar ni siquiera un monosílabo. No creía que me pudiera doler más, pero cuando empieza a moverse, el ardor se intensifica, se vuelve apenas soportable, pero eso es lo que quiero, lo que busco, lo que empecé a anhelar apenas descubrí esa revista porno debajo de la cama de mis padres. Que una de esas pijas me rompiera bien el culo. Ni me di cuenta cuándo ese terrible escozor que sentía comienza a diluirse, volviéndose apenas perceptible. Sigue doliendo, claro, pero no tiene ni comparación con el placer que me proporciona, entrando y saliendo, haciendo un ruido que se mezcla sutilmente con mis suspiros. Por supuesto que él tampoco se queda callado, gruñe, jadea, resopla, sin detenerse, fluyendo ahora sí con relativa comodidad por mi convulsionado interior. Me sostengo de los bordes de la mesa y cierro los ojos, disfrutando de esa primera cogida, tratando de guardar en mi memoria corporal cada una de esas sensaciones que estoy gozando por primera vez. El placer que siento es demasiado, un tumulto de emociones que explotan e impactan con mayor intensidad cada vez. En eso siento que me la saca, hasta me parece advertir el ¡PLOP! que hace mi culito al vaciarse, y enseguida algo tibio y espeso derramándose por mis nalgas. Me acabó en la cola y les aseguro que enloquecí del gusto. Mientras él se repone del impacto, me doy la vuelta, me echó a sus pies y se la vuelvo a chupar, saboreando ahora, por primera vez, la leche de un hombre. -Sí fueras una chica me caso con vos- me dice luego del sexo, levantándose ya el pantalón. Me encanta ver cómo se lo sube y se lo abrocha. -¿Y con tu mujer que hacés?- le pregunto subiéndome el mío. -La dejo- responde sin el menor asomo de duda -Nunca cogí con ella como te acabo de coger a vos- Con eso me enamoró. Volví a mi casa creo que sin pisar el suelo, iba como flotando, con una sonrisa de oreja a oreja. Me acababan de romper el culo, y yo feliz, chocho de la vida. Sin embargo había un pero... Lo que me dijo, "si fuera una chica...", se quedó dando vueltas por mi cabeza todo ese día. Yo, más allá de haber nacido hombre, me sentía mujer, y más aún estando con él, actuaba como si fuera una chica, pero por lo que había dicho, él no me veía así. Por eso decidí que para la próxima, (porqué sí habría una próxima), le iba a preparar una sorpresa. Algo que desde hacía rato tenía ganas de hacer.

0 comentariosCompartir
0
CCarlita_transLv1· hace 1 dRelatos

El portero de la calle Helguera 2 (trans)

Gracias por los comentarios y los puntos, prosigo entonces con mi historia: Después de haberle hecho la paja al portero, volví a mi casa, y aprovechando que no estaban mis viejos, entré a su habitación a buscar la revista porno que guardaban debajo de la cama. Aunque ya la había visto varias veces, volví a hojearla con renovado interés. Ya había sentido entre mis dedos una pija de verdad, por lo que las fotos adquirían una nueva dimensión frente a mis ojos. Pero cuánto más miraba, más me lamentaba, ya que veía como las bocas de las mujeres se comían esos terribles chotazos, y aunque yo había tenido ganas de hacer lo mismo, no me había atrevido. Quizás si él me lo hubiese pedido, pero no me lo pidió. ¿Acaso no le gustaría? Me pasé todo ese día y el siguiente comiéndome la cabeza, lamentándome una y otra vez por no animarme a dar ese paso. Unos días después volví al edificio, a la misma hora, a las ocho de la mañana. Él estaba barriendo la vereda, pero al verme, me hizo un gesto para que lo siguiera, y entramos, volviendo a recorrer el mismo camino que aquel primer día. Ésta vez, sabiendo ya lo que iba a ocurrir, sentía como un millar de mariposas en el estómago. -Sabía que ibas a volver- me dice ya en el pasillo, tomándome de la cintura, como lo haría cualquier hombre con una chica. Eso me encantó. Entramos al mismo cuarto, me convida un mate, y mientras me lo tomo,  comienza a desprenderse el pantalón. -Empezá vos y y después si me animo también te la hago- me dice. Pero antes de que pueda agregar nada más, se la saco afuera yo mismo, e hincándome de rodillas, como lo hacían las modelos de la revista, me la meto en la boca. Eso sí que lo sorprendió, pero superado el estupor inicial, puso las manos en la cintura, dispuesto a disfrutar de lo que vendría a continuación.  Era la primera vez que hacía algo así, que tenía una parte importante de un hombre dentro mío, solo sabía lo que había visto en la dichosa revista de mis padres, pero por alguna inspiración divina, se la empecé a chupar como si mis labios ya tuviesen un amplio entrenamiento al respecto. Por como lo gozaba el tipo, entre exaltados suspiros, la cara como en trance, lo estaba haciendo más que bien. Será que cuándo hacés algo que te gusta, no hay forma de hacerlo mal. Yo seguía chupando y chupando, sin saber cómo continuar de ahí en más. Por suerte, él decidió por mí. Me levantó de un tirón, arrebatándome tan delicioso pedazo, y tras mirarme brevemente a los ojos, me besó en la boca. Pero no con un pico, sino con un chupón intenso, profundo, como en las películas. ¡Mejor que en las películas!, porqué era yo el que lo disfrutaba. Mientras nos besábamos, me baja el pantalón, el calzoncillo, y pegando su pija a la mía, agarra las dos juntas, y las masturba en bloque. ¡Que delicia por Dios! Sentir su lengua entrelazada a la mía, y su sexo junto al mío, creí nada podría superar eso, pero estaba muy equivocado. Me vuelve a mirar en esa forma en qué nadie me había mirado jamás, y dándome la vuelta, me reclina sobre la mesa. Me acaricia las nalgas, deslizando sus dedos por toda la raya, haciéndome estremecer. Giro la cabeza y lo veo parado tras de mí, la pija combada hacia arriba de tan dura que la tiene. Primero me mete los dedos en el culo, para dilatarme, tras lo cuál se escupe un par de veces en la mano, extendiendo toda esa saliva en torno a la punta de la pija. Cuando siento que me la apoya, creo que voy a morirme.  -¿La querés? Pensalo bien, porque una vez que empiece no voy a poder parar- me dice, dándome unas cabeceaditas que me vuelven loco. Lo veo a él, tan excitado, le veo la pija, tan bellamente enhiesta, ¿cómo podría decirle que no? -¡Sí, la quiero...!- le aseguro con todas mis ganas, estirando una mano para acariciarlo. ¡Ay, cuando lo siento por entre los cachetes de la cola! No me olvido nunca de esa sensación. Cómo me acomoda la pija y presiona hacia dentro, con fuerza, tratando de vulnerar ese orificio todavía virgen de mi cuerpo. Obvio que me duele, pero me la aguanto, no vaya a ser que se arrepienta y me la saque. -¡Ahh... Ahhhh... Ahhhhh...!- me empiezo a quejar cuando consigue meter la puntita del glande. ¡Que placer, por favor! No me había metido casi nada y yo ya estaba que me meaba del gusto. Por supuesto que sigue empujando, con más firmeza cada vez, abriéndome, calzándome todo ese paquete, pedazo por pedazo. -¡Pará, pará...!- le digo en un momento, cuándo me va metiendo apenas poco menos de la mitad. Sentía que me iba a reventar las tripas de tanta carne que me metía. Eran un montón de sensaciones mezcladas, confusas, algunas más intensas que las otras.  Por un lado quería que me la saque, para que ya no me lastime más, pero por el otro, la quería más adentro todavía. -¿Te duele?- me pregunta con un dejo de preocupación, aunque sin retroceder ni siquiera lo mínimo. -Un poco...- le digo, tratando de dilatar el esfinter, para que ese primer impacto fuera lo menos traumático posible. -Pero seguí que me gusta...- lo aliento de inmediato, no vaya a ser que por compasión se retire y me deje con las ganas. Por suerte no resultó ser de los compasivos, por qué ahí mismo me agarró bien fuerte de la cadera, y con un empujón que de verdad me hizo ver las estrellas, me metió todo el resto. Me mordí el labio inferior para no gritar, hasta me lo lastimé, de eso me di cuenta después, sintiendo un ardor irresistible en toda esa zona. Más allá del dolor, que de a poco iba menguando, me volvía loco sentir sus huevos y pelos contra mi cola.  Ese hombre estaba dentro mío, me lo repetía una y otra vez, y me parecía irreal, algo que le pasaba a otro y no a mí. -Ahora me voy a empezar a mover..., decime si te duele...- me avisa con una dulzura que era miel para mis oídos. -¡Mmmmhhhh...!- asiento, incapaz de pronunciar ni siquiera un monosílabo. No creía que me pudiera doler más, pero cuando empieza a moverse, el ardor se intensifica, se vuelve apenas soportable, pero eso es lo que quiero, lo que busco, lo que empecé a anhelar apenas descubrí esa revista porno debajo de la cama de mis padres. Que una de esas pijas me rompiera bien el culo. Ni me di cuenta cuándo ese terrible escozor que sentía comienza a diluirse, volviéndose apenas perceptible. Sigue doliendo, claro, pero no tiene ni comparación con el placer que me proporciona, entrando y saliendo, haciendo un ruido que se mezcla sutilmente con mis suspiros. Por supuesto que él tampoco se queda callado, gruñe, jadea, resopla, sin detenerse, fluyendo ahora sí con relativa comodidad por mi convulsionado interior. Me sostengo de los bordes de la mesa y cierro los ojos, disfrutando de esa primera cogida, tratando de guardar en mi memoria corporal cada una de esas sensaciones que estoy gozando por primera vez. El placer que siento es demasiado, un tumulto de emociones que explotan e impactan con mayor intensidad cada vez. En eso siento que me la saca, hasta me parece advertir el ¡PLOP! que hace mi culito al vaciarse, y enseguida algo tibio y espeso derramándose por mis nalgas. Me acabó en la cola y les aseguro que enloquecí del gusto. Mientras él se repone del impacto, me doy la vuelta, me echó a sus pies y se la vuelvo a chupar, saboreando ahora, por primera vez, la leche de un hombre. -Sí fueras una chica me caso con vos- me dice luego del sexo, levantándose ya el pantalón. Me encanta ver cómo se lo sube y se lo abrocha. -¿Y con tu mujer que hacés?- le pregunto subiéndome el mío. -La dejo- responde sin el menor asomo de duda -Nunca cogí con ella como te acabo de coger a vos- Con eso me enamoró. Volví a mi casa creo que sin pisar el suelo, iba como flotando, con una sonrisa de oreja a oreja. Me acababan de romper el culo, y yo feliz, chocho de la vida. Sin embargo había un pero... Lo que me dijo, "si fuera una chica...", se quedó dando vueltas por mi cabeza todo ese día. Yo, más allá de haber nacido hombre, me sentía mujer, y más aún estando con él, actuaba como si fuera una chica, pero por lo que había dicho, él no me veía así. Por eso decidí que para la próxima, (porqué sí habría una próxima), le iba a preparar una sorpresa. Algo que desde hacía rato tenía ganas de hacer.

0 comentariosCompartir
0
Eecocharly75Lv1· hace 2 dRelatos

Cuckold

Al fin convencerla, acordar un encuentro con un ex compañero de trabajo que según ella siempre le gustó, dejarlos solo en la habitación e irme al lado , dejarlos para que se conozcan , para que ella pierda los miedos ... Ella estrena ropa sexy Y poco a poco se desnuda para él mostrando su sensualidad, su cuerpo, sus desnudes por la puerta entreabierta observo desde la otra habitación, veo como lo desnudas poco a poco, le divierte saber la los observo , juega con su miembro, lo besa, lo pone en su boca, la excita sentir como crece y se endurece mientras su lengua lo acaricia, lo recorre, lo besa, lo abraza con sus labios, veo como brilla por la saliva, veo como ella sonríe... Luego se acuesta en la cama, sus piernas abierta dejan ver sus labios rosados, hermosos, mojados El la pone en cuatro, ella obedece, sumisa, pareciera que se conocen , que ya lo han hecho antes, me calienta, siente mi pene duro , a punto de explotar. El se acerca, su miembro erecto, bien duro , juega con ella, frota su pene por su cola, hurga entre los labios , ella respira agitada, caliente, le pide que la coja, gime y ruega. El glande roza su orificio, está en posición pero allí queda, apenas presiona... Al fín, Carolina siente como entra, la penetra despacio, cuando está todo adentro se detiene, ella espera pero él no hace nada, entonces Caro empieza a moverse, se coge, se mueve hacia adelante y atras , empezó despacio pero ahora se mueve rápido, gime, goza, no se detiene... Siento sus gemidos, el golpe de sus nalgas, se muerde las labios, se impulsa hacia adelante y hacia atrás, a veces se detiene y mueve su cadera en pequeños círculos, presiona su sexo contra el cuerpo marcado de su amante, él la deja tener el control un rato. Yo observo , me toco, disfruto de toda esa película, si participar , solo observo. Al fin, él la toma de la cintura, la controla, ella arquea su cuerpo, apoya sus hombros en la cama, empieza a cogerla, veo como la penetra, entra y sale de ella de forma rítmica, sus manos firmes no la dejan moverse, sus penetraciones son profundas, Caro respira con la boca abierta, gime , a veces con más fuerza, sus manos aprietan la sábana, se muerde lo labios, disfruta como nunca... Los gemidos, ver como la coge, ver como ella goza, como él la posee , todo me calienta, me excita, me vuela la cabeza. La coge y la coge, la penetra una y otra vez, ambos disfrutan, se entienden, gozan uno del otro. Hasta que al fin se corre, un poco adentro, un poco afuera y el resto en la boca, ella me mira feliz, un chorro de semen en su rostro , un poco correando de su boca, felices... lo tres...

0 comentariosCompartir
0
AaguuspalotesLv1· hace 31 dRelatos

Clubbb

Soñando 2° Decididamente quería quedarme. Se lo hice saber a mi compañero, y dejamos nuestras pertenencias en una taquilla. Llegando a la puerta que daba a los reservados, mis nervios y el calentón resurgió de nuevo. El calor subía por la cara, notaba mi cara ardiendo y los mofletes rojos en una mezcla de pudor y deseo. Abriendo la puerta la luz se atenuó un poco más, iluminando solo las puertas de los reservados con un candil . La pared de la izquierda que adentraba a una sala, tenía varios agujeros sorteados, podía hacerme a la idea de lo que era sin necesidad de ver la polla que salía por uno de ellos, una polla gorda y venosa apuntando al techo. Se veía tan rica, latente, el capullo rojo pidiendo una chupada. Mi compañero todavía empalmado y con ganas desde antes bajó sus pantalones y metió su miembro también dentro de unos orificios, me miraba travieso, y me dijo que notaba aliento en su polla, que había alguien soplando su cipote, y el no saber si al otro lado era hombre o mujer le excitaba más aún. Me miraba fijamente y relataba lo que estaba sintiendo. - Estoy notando algo húmedo,creo que una lengua esta saboreando mi pol... Ooohhh... No pudo seguir dando detalles, su cabeza se tiró hacia atrás, gimiendo fuerte. -Ooohh como se la está tragando.... Con la cintura penetraba follando el agujero, y cada vez que salía de golpe se sentía el ruido de la boca succionando, y el apretaba las manos contra la pared muriendo de placer. Yo lo observaba atenta a sus movimientos, me excitaba verlo disfrutar así. Las venas de los brazos y del cuello estaban hinchadas, con la mano me indicó que me acercara, cogió mi pelo y obligando a hincar las rodillas saco el pene del boquete y lo metió en mi boca mezclando fluidos con saliva de a saber quien. Yo me la comía entera sabia lo que quería, y quería correrse ya. De un empujón se la metió hasta el fondo derramando semen en mi garganta y agitando su cintura la sacó dejando un hilito caer al suelo, me levanté ahogada , con la pintura corrida y sudando por los empellones y para terminar con el juego le pasé un poco de corrida suya a su propia boca. Teníamos tanto calor que volvimos a la barra para pedir alguna botella de agua para refrescarnos durante la noche y seguir con el juego. Comentando y con risas volvimos al pasillo de los juegos. Seguíamos teniendo ese regustillo de querer seguir. De haber que nos encontramos después. Esta vez entramos a la sala de la derecha. Era una sala muy grande con sillones del relax ocupando toda la habitación, y como no una cama en medio, aunque lo mejor sin duda era una pequeña escalerita que bajaba a una piscina de agua templada, no era muy grande pero en uno de los extremos había un pequeño rincón jacuzzi con asientos reclinados. Nos miramos y sin pensarlo, quitamos muestra ropa dejándola en un sillón de por ahí, nos dimos un enjuague en una ducha camuflada detrás de un biombo, para poder ir a la zona de baño. En la Sala había 2 sillones ocupados, una pareja en cada una dándose amor, dando placer, produciéndose gemidos que hacían eco en la habitación. Encendieron nuestros cuerpos, la polla de mi amigo ya recuperada apuntaba al techo. Y de mi coño parecía que iba a salir gotitas en breve porque estaba derretida de excitación y morbo. Mi amigo y yo nos sentamos en la zona del jacuzzi, de frente mirando los Juegos de los demás, que al darse cuenta cambiaron sus posiciones para poder disfrutar más del espectáculo. Mis tetas y mis pezones sobresalían con el movimiento de las pompitas, pasó una mano por mi cintura para acomodar ni cuerpo hasta la cintura sobre su pecho. Mis piernas prácticamente flotando por la superficie ligeramente abiertas. El agua caliente, de su boca salen murmullos diciéndome cosas calientes. Con los ojos cerrados me dejo llevar por él. Sus manos en los pechos, pellizcando pezones, escalofríos recorren mi cuello y gimo. Vuelvo a mirar y todos los presentes me observaban. Les sonreí, estaba pasándolo bien, me gustaba sentir el morbo de tener espectadores. -¿Te gusta lo que ves? Moví la cabeza, si quería -¿Te pone cachonda que vean como te retuerces? Asiento entre gemidos. - ¿ Quieres que abra tu coñito para que vean como brilla con el agua? Volví a mover la cabeza. - Pídelo, habla, grita lo que quieres. - Quiero que me masturbes por favor, toca mi coño. Mordiendo mi oreja, baja la mano y agarrando a mano llena mi monte. Apretaba, moviendo para hacer restregar su pene duro con la entrada a mi vagina. Mi cuerpo se retorcía buscando calmar mi calor a pesar de estar en el agua. Con las manos hacia atrás sujetando la cabeza para que no parase de morder mi cuello, de mi boca salían guarradas provocando su paciencia, provocar acabar con ese control que tenia. ¡por fin! Sus dedos dentro de mi coño. Mi gemido ahogado por el placer. - ¿Quieres más perrita? Dilo, dilo si no paro. Giraba dentro de mi, movía mi vagina llenando y ocupando mi vagina. Mi cuerpo saltaba encima suya. Suspiraba en mi oído cada vez que casi entraba el pene. - Follame ya ¡por favor! Dicho y hecho, así tal cual cogió mis rodillas por detrás y abriendo mis piernas de par en par, me folló. Me folló fuerte, empujando hacia arriba con las caderas dirigiendo mi cuerpo con los brazos, bendita agua.... Las parejas follaban mirando hacia nosotros. Las tres parejas locas follando sin limite, dando duro. Gimiendo duro. Las caras desencajadas por empujón. Mi vagina se empezaba a contraer en cada bajada, en cada grito de ellas. Mis gritos aumentaban. Su polla duele al llegar al final, me gustaba tanto que me dolía.....dolía tanto que empezaron a explotar fuegos artificiales en mi cabeza. Me estaba corriendo tan intensamente que era incapaz de callarme, y estar quieta ... En algún momento de la sesión se había acercado una pareja que nos miraba en el otro lado de la piscina. Ella se acercó a mi, cuando estaba volviendo del trance de la corrida y le dijo a mi compañero que no me soltara. - Dame su coño.....

0 comentariosCompartir
0
YYalazJLv1· hace 79 dRelatos

La nalgona reculiable

Poringueros tengo que confesarme,trabajo en una tortillería cerca de plaza Francisco I madero. En Torreón Coahuila. Y casi todos los días,va una clienta de tremendo culazo que causa miradas descaradas y pensamientos lascivos. Yo creo que ella lo sabe por qué menea más rico esas poderosas nalgas. Y pues para disfrute de todos y tortura a la vez nos quedamos como perros mirando el escaparate de semejantes carnes que se carga la susodicha. Total que de aquí pa el real mi mujer paga las consecuencias de traerle hartas ganas a la clienta que te cuento. Y ya se hizo costumbre que llegando del trabajo,como a las 6 de la tarde,como y mientras los niños juegan en el patio le arrimo mi verga a mi mujer que ha de pensar que así me tiene ella,tan duro y tan caliente. Mirando de reojo que nada nos interrumpa le bajó los calzones,y comienzo a dedear el orificio de mi mujercita. Que mordiendo sus labios intenta acallar lo rico que siente. Yo sintiendo que mi pene tiene alas,lo saco de mis pantalones y comienzo a separar los pliegues de mi esposa. Y pues como la necesidad es mucha pues a darle mole de olla y en un rato nos aventamos un buen capirucho. Obviamente al ser tan corto el momento y siguiendo pensando en las nalgas de la Ivonne( así se llama la clienta) Pues en la noche es de volver a arrimar el camarón en la zanja de mi vieja. Y follar como desesperado, intentando vaciar mi sobreproducción de leche... Por la mañana parezco potrillo recién parido de tanto coger,pero se me quita rápido por qué se que voy a volver a mirar aquel monumento en algún momento de la mañana y seguir babeando por ese exquisito par de nalgas que se marca la chamaca... Que es muy joven a lo mucho unos 26 años pero ya carga con 3 hijos ( entre ellos un par de gemelas) Y que bueno que esos embarazos no le arruinaron el cuerpo,al contrario según me cuentan embarnecio y se puso más potable la chamaca...🤤 Tanta a sido mi emoción por esas prodigiosas nalgas que le conté al del Oxxo y este resulto fan también de ella. Y pues ya compadritos de afición por la güera. Me pasó unas imágenes que guardo en mi cel y es motivo de encomendarme con Manuela.. Ahhh que bonito lo bonito... Ojalá algún día pueda intimar con ella y hacerme de perdis su amigo,todo sea válido por seguir admirando secretamente a mi nalgona...

0 comentariosCompartir
0
RRosroxLv1· hace 81 dRelatos

Una fantasía cumplida

Pedí las empanadas y 40 minutos mas tarde las trajeron. A las nueve en punto –como lo habíamos acordado- sonó el portero nuevamente. “Alberto”, respondió a mi pregunta de quien era. Bajé a abrirle. Me sorprendí al verlo. Vestido con camisa y jean se lo notaba producido y con perfume estaba distinto a su habitual vestimenta de trabajo. Se dio cuenta, y apenas estuvimos solos en el ascensor me dijo: “Fachero Albertito no?” Yo como siempre me reí nervioso y respondí, “si te queda bien esa pilcha” y cambié inmediatamente de tema, haciendo referencia a que era demasiado dos botellas de vino que traía en la bolsa que me había dado. -Por ahí la noche se hace larga. -me respondió. Por ser el menú empanadas y para no hacer tanto quilombo, decidí que comiéramos directamente en la mesa del living y compartiéramos el sillón grande frente a la tv. De mi nerviosismo inicial me dejé llevar por la charla, el vino y las empanadas y realmente empecé a disfrutar el haberlo invitado. Hablamos de todo un poco mientras cenábamos, la vida, las relaciones familiares y también temas mas triviales o algo ocasional que aparecía en la tv que estaba prendida y obviamente cada tanto Alberto disparaba alguna indirecta que ya a esa altura y disfrutando del vino y su presencia me divertían. Así se nos fue un buen rato y la primer botella de vino. Abrí la segunda y al poco tiempo estábamos recontra satisfechos y algo más alegres. Alberto dijo: ”Permiso no doy más, que buenas estaban las empanadas. -Y se relajó en el respaldo del sillón y se aflojó el cinturón y desabrochó el botón del jean-. Tomé ese gesto como algo natural y lo cargué diciéndole que había echado panza. -Pancita sexy… para empujar mejor –dijo volviendo a la carga. Esta vez reí yo con una carcajada y respondí que no sabía que era para eso la famosa pancita. Mientras aguardábamos que comenzara el partido, seguimos charlando, tomando algo de vino y Alberto empezó a hacer zapping con el control remoto. Pero las cosas no son tan previsibles como seguramente, las están imaginando. En lo de mis tíos no había Venus ni ningún canal porno. Pero si enganchó una de esas películas soft porno que no son explicitas, pero sugieren bastante y obviamente la dejó. A toque volvieron las bromas y los comentarios sobre lo que sucedía en la película. Y la cosa fue levantando paulatinamente el tono. A cada rato Alberto se acariciaba el bulto que crecía notoriamente. Yo trataba de disimular pero mi mirada iba continuamente hacia su pantalón. No era joda, se le estaba parando mal. Yo trataba de ser discreto con la mirada pero no lo logré porque en un momento me dijo: Viste como se me puso no?... estoy que no aguanto mas, hace rato que no me echo un buen polvo. -Si ya veo -respondí casi sin pensar lo que decía- -Y te gusta lo que ves?... quizá hoy te decidís –me dijo mirándome de esa manera especial. Traté de zafar como pude, conservando la calma dije: -A lo que me decidí es a levantar esto y tomar café. Acto seguido levante las empanadas que habían quedado y fui a la cocina. Mientras servía el café, me preguntó si me servía un poco más de vino. Le respondí que si, pero que ya llevaba el café también. Le pedí que se fijara si había empezado el partido –para bajar los decibeles de la película- pero después de una breve pausa me respondió que todavía no había empezado. -Dale apurate, veni no sabes lo que te estas perdiendo –me dijo entusiasmado -Ya voy –respondí y salí rumbo al living con las tazas de café. Cuando volví al living no podía creer lo que vi. Alberto se había bajado los pantalones y el slip hasta la rodilla y se acariciaba la verga placenteramente. Apoyé las tazas en la mesa y me senté sin decir una palabra, porque no se me ocurría nada que decir, pero no podía dejar de mirar su verga que ya se estaba parando. -Mirá como la agarra de la cabeza a la mina y se la hace tragar toda, estoy seguro que el tipo esta al re palo. –dijo con naturalidad y entusiasmo refiriéndose a la película e inmediatamente agregó: -El de la película te digo… la mía todavía no está al palo. –Haciéndome notar que era consciente que yo no sacaba la vista de su verga. -Como me puso esta película che… te dije que venía necesitado, no te vas a enojar si me clavo una buena paja no? Además podes seguir mirándomela, en una de esas esta noche se me da… –y me miró sonriendo mientras se acomodaba aún más y comenzaba a pajearse despacio desde la base de la verga hasta la cabeza. No… -dije sin mucha convicción pero no podía dejar de mirar como ese pedazo de carne crecía y crecía con cada caricia. Estas seguro? –me preguntó al tiempo que me la mostraba, pajeándola despacio, tentándome con sus movimiento y su tono de voz… -Mirá que se esta empezando a poner durita, además no tiene nada de malo… nadie se enteraría o acaso no podemos guardar un secreto de amigos… Cada palabra resonaba en mi cabeza mientras miraba como se iba poniendo mas dura, mas colorada, mas cabezona. Sentía que mi cabeza iba a explotar, tenía una mezcla de deseos y vergüenza, reprimiendo por tabú mis irrefrenables ganas de agarrarle la pija. Su voz parecía adivinar cada unos de mis pensamientos. -Dale… se te nota en la mirada que te morís de ganas… te estas privando de algo que queres hacer por una pavada… dale no seas tonto… tocala nada mas… Me agarro la mano y envolvió su verga con mi palma apoyando la de él encima y cubriendo mi mano empezó a hacer que lo pajee, marcando el ritmo. Lo dejé hacer fue una sensación maravillosa, sentir el calor de esa verga en mi mano… por primera vez le estaba tocando la verga a un macho, es mas no solo se la tocaba, lo estaba pajeando. Notó mi entusiasmo y retiró su mano. Yo seguí el movimiento casi automáticamente, disfrutando cada ir y venir a los largo del tronco, acariciando con la yema de mis dedos la cabeza de su verga. Con un movimiento hábil saco una de sus piernas del pantalón y la subíó al sillón. En ningún momento le solté la verga pero igualmente logro ponerse más cómodo, de costado con un pie sobre el sillón y el otro en el suelo y yo quedé como hipnotizado pajeándolo ligeramente inclinado y acodado sobre su rodilla. -Viste que no era tan difícil… ah… que lindo, me gusta. Notas lo dura que se está poniendo, te gusta? -Si- respondí y lo miré a la cara. Tenía esa sonrisa particular, de placer y después volví a concentrarme en su verga. -Bueno, si te gusta hacele muchos mimos, así se pone bien dura. La vas a tener para vos cada vez que quieras sabes... Se notaba que había empezado a gozar… se relajó a un más. Después de un par de minutos sin decir nada apoyó su mano en mi cabeza y empezó a guiarla hacia su verga. Traté de ofrecer resistencia y dije un tímido “no…” -Ningún no… un besito nada más, abrís un poquito la boca y le das un besito en la cabecita. –y volvió a ejercer presión con su mano. Está vez obedecí, me dejé guiar y llegué a estar a un centímetro de esa cabeza roja, excitante. -Vamos… -insistió él- abrí un poquito la boca nada mas. Lo hice, separé mis labios y me acerqué. Por el mismo movimiento de pajearlo, la cabeza de su verga entró a mi boca. Sentí el calor de su pija en mis labios que se relajaron. Él lo advirtió y rápidamente movió la pelvis y me metió media pija en la boca. Lo hice sin que me lo pidiera, empecé a lamerla, a jugar con mi lengua en su cabeza, a sentir el enorme placer de chuparle la pija a Alberto. Sentí que suspiraba, lo miré y vi en su rostro una mezcla de placer y sonrisa triunfal. Volví a su verga. -Si así bebe… que bien me la chupas, sabía que cuando la probaras te iba a gustar. Abrí bien la boquita que te la mando hasta el fondo… ah… así, como te la tragas. Mmmm si… me costó pero que bien te la comes ahora, como un buen putito… me gusta mucho hacértela chupar sabes… Cada palabra de Alberto resonaba en mi cabeza y potenciaba el placer de chupársela, de hacerlo gozar. Con cada expresión y cada pedido sacaba mi lado mas pasivo. Se la chupé con ganas, siguiendo sus pedidos lamí sus bolas, su tronco y su cabeza sucesivamente. Llegué a ahogarme varias veces de cómo me metía su verga dura hasta la garganta. Así estuvimos un buen rato, hasta que me dijo que fuéramos a la cama. Lo guié hasta el dormitorio. Me dijo que me sacara la ropa y el hizo lo mismo. Sacó de un bolsillo del jean una caja de preservativos y la puso sobre la mesa de luz. Se acomodó con las piernas separadas, sentado con la espalda en el respaldo y me dijo: Ponete en cuatro cruzado a mi y seguí chupándomela. Lo hice. Escuche que abría la caja de preservativos. Al minuto sentí que me acariciaba la cola y un instante después el frío del gel que empezó a ponerme. Jugó con un dedo. -Despacio… -pedí con su pija en la boca. -Shh no te preocupes, vos seguí chupando y dejame esto a mi. –me respondió. Me lubrico un buen rato y yo me devoré una y otra vez su verga que estaba terriblemente al palo. -Ahora acostate de costado -me dijo. Se puso un forro y se acostó detrás de mí en “cucharita”. -Abrite los cachetes –me indicó y lo hice. Comenzó a frotarme su verga por la raya , hasta que en un momento se detuvo en mi orificio. -Que lindo culo que tenes… ahora ponelo flojito, relajate… así muy bien. Hizo presión y pude sentir como se deslizaba su pija dentro mío. -Muy bien, ahí te puse la cabeza… ahora cuando vos quieras, despacito sacá la colita y empujala hacia mi, así te entra toda. Sentía una mezcla de nervios y placer que hacía que mis piernas temblaran. Tenía muchas ganas de sentir su verga dentro mío. -Tranquilo… no pasa nada… te voy a coger nada mas. Algo que siempre quisiste no? Si- respondí con voz temblorosa de placer. Respire hondo y empecé a arquear mi cuerpo empujando con mi cola hacia Alberto. Pero él no solo se quedó firme sino que también empujó hacia adelante y pude sentir como termina de entrarme toda su verga. Suspiré de placer.. -Muy bien, ya la tenes toda adentro… te gusta no... que queres que haga ahora? -Que me cojas... –dije y al escucharme, sentí más placer todavía del que ya sentía teniendo su pija metida en mi cola. -Entonces te voy a coger… así… te gusta? –y comenzó a moverse despacio, sentí como su pija dura empezaba a entrar y salir. No podía creer que por fin me estuviera cogiendo, eso con lo que había fantaseado cientos de veces estaba siendo real. Su voz volvía a retumbar en mi cabeza, me alentaba y me hacía estallar de placer con cada palabra. -Que bien… que buen orto me estoy cogiendo… si… como te gusta la pija, resultaste un flor de puto… que mas queres… pedimelo… -Que me cojas… que me cojas mucho…. –respondí -No así no… más… pedimelo como me gusta a mi… - Dámela toda… quiero toda tu pija adentro mío… -No… pedime más.. – me decía mientras se afirmaba de mi cintura y comenzaba a bombearme con mas vigor. -Alberto… rompeme el culo –me escuche decir y fue la frase esperada. -Si putito… te lo voy a romper, porque te gusta mucho que te coja … no es cierto? -Si… si… -sentía cada vez más placer porque lo notaba a él cada vez mas caliente. Me cogió así un rato. Después me hizo poner en cuatro al bode de la cama y el parado detrás mío me la volvió a meter, esta vez sin tanta delicadeza. Sentí que estaba por acabar por la manera en que me bombeaba. -Que buen puto resultaste, ahora te voy a dar toda la leche… y cada vez que quiera voy a venir y te voy a coger… - y con dos o tres bombazos mas, me acabó. Quedamos exhaustos de placer. Esa fue la primera, de las muchas veces que me cogió Alberto… el sereno

0 comentariosCompartir
0
MmowshaLv1· hace 81 dRelatos

Madre e hija cojidas por el mismo hombre

Lo que voy a contar jamás lo contaría personalmente a nadie, ni a mi mejor amiga y ni siquiera a un psicólogo, por eso tome la decisión de escribirlo porque no puedo vivir con esto sin contárselo a alguien. Mi amante Desvirgo a mi hija – fue el hombre que la hizo mujer. Fue el hombre que me rompió la cola. - Esta es mi historia Mi nombre es Silvia tengo 40 años me casé embarazada a los diecisiete, y a los dieciocho ya era madre de una niña - dos años después nacieron mis gemelas. Después de varios años de matrimonio nos separamos – jamás fui infiel mientras estuve casada. – mi ex marido intento en varias ocasiones sodomizarme pero jamás se lo permití cuando me pedía tener sexo anal le decía que eso era para las putas. Soy mexicana de piel blanca, de cadera ancha – siempre me la pase haciendo dietas y ejercicios cuidando la figura – tratando de hacer feliz a mi marido. – Después del divorcio me refugie en mi negocio, rechace cualquier intento de acercamiento de un hombre me sentía herida, lastimada – pase unos meses sin salir de casa hasta que mi amiga Susana me invito a salir y poco a poco fui saliendo de mi encierro por medio de mi amiga conocí a Brandon un afroamericanos de 30 años –amante de la música del jazz y fotógrafo profesional al principio le mentí le dije que era una mujer casada y que no era fácil de llevar a la cama – intentando alejarlo de mi vida. – como muchas veces lo evadía mi amiga Susana era la chaperona para invitarme a salir y me decía necesitas un hombre que te sacuda con algo grande y Brandon lo tiene “estás loca siempre le contestaba “en una ocasión me mostró unas fotografías de Brandon desnudo y llegue a pensar que esas fotografías eran un truco por el tamaño del miembro. - poco a poco me sentí mas en confianza mas desinhibida --Comenzó a pedirme que estuviéramos a solas – yo lo ignoraba – no quería ser una más en su lista pero siempre terminábamos platicando de sexo y yo misma me sorprendía cuando le contestaba -- ¡ay que cochino eres eso no se le hace a una mujer! - – ¡Estás loco como crees es antinatural hacerlo por ahí –antihigiénico –además a de doler bastante! -¡Ay no que asco ha de saber horrible! Llego el día en que nos besamos – quise oponerme – no lo logre pues en el fondo lo deseaba – sentir sus labios me hizo estremecerme - reaccione cuando alzo mi vestido y le pedí de favor saca el dedo de ahí no te da asco y además me lastimas me duele – ya te dije que nunca he hecho el amor por ahí ni con mi marido ni con ningún otro – me estremecí al escuchar sus palabras – tengo un deseo enorme por hacerte la cola tienes unas nalgas preciosas que no me cansaría de morderlas y chuparlas. Me olvidé de todo y comenzamos a salir como pareja por dentro tenía el morbo de ver su pene y comprobar si era verdad el tamaño pero no quería verme como una ofrecida. --Brandon fue el primer hombre en mi vida que me hizo el sexo anal – muchos lo intentaron pero nunca se los permití – entre ellos mi ex marido. - fue mi amiga Susana quien me invito a una fiesta en una finca cuando fui estrenada en el sexo anal - Era la primera vez en muchos años que conocía a mi amiga que aceptaba ir a una de sus fiestas – sabia que en esas fiestas todo estaba permitido – la gran mayoría asistía por placer - Me fui en busca de Brandon y me senté en sus piernas comencé a tallar mi trasero en su pelvis –pero en el fondo estaba preocupada por que se le pudiese ocurrir meterme su pene en la cola a ningún hombre le había permitido hacerlo, pero si se trataba de el estaba dispuesta a dejar que me lo hiciera en ese momento. -alce mi vista solo para encontrarme con la mirada de mi ex marido – quien me miraba fijamente a los ojos no dando crédito a que estuviera en las piernas de otro hombre tallándole el trasero delante de la gente. - –Me tome unas copas de vino y unas cervezas - me levante para ir a la recamara al regresar pase frente a mi ex marido y menee las nalgas con mas cadencia Sentí las manos de Brandon en mis nalgas – de reojo mire a mi ex marido y quise vengarme. -me sentía excitada pero igual me sentía cohibida de que mi ex marido me observara, me di valor, me sirve una copa más y decidí romper la barrera de lo prohibido. --Perdí la moral no me importo en lo mas mínimo que los demás hombres me miraran –Lo escuche decirme – te voy a estrenar la cola y dar el placer que tu cuerpo pide a gritos – me olvide de todos mis miedos - me abrase con fuerza a su cuello – lo bese - y le dije al oído – hazlo tomo uno de sus dedos y lo metió en mi boca – ensalívalo me dijo y después – sentí su dedo hurgar en mi intimidad anal. -mi mente era un caos de sensaciones – sabia que me iba a doler pero lo quería intentar – lo bese con fuerza y le pedí que nos fuéramos a una habitación yo misma me desconocía de mis actos – el vino y las cervezas que había ingerido no me dejaban pensar con claridad. Lo escuche preguntar por vaselina y en ese momento sentí todas las miradas estuve a punto de arrepentirme y salir corriendo pero el me tomo de la cintura y me abrazo, así abrazados nos fuimos a la recamara me sentía entre excitada y sonámbula pero Camine decida a darle mi virginidad anal. Estaba nerviosa debo admitirlo sabia que seria mi primera vez y tenia, miedo, excitación y deseos por probar el sexo anal Me sentía incrédula – no podría creer que estuviera a minutos de ser iniciada en el sexo anal comencé a tallar mis caderas buscando que el reaccionara - me tomo de la cintura y comenzó a acariciarme las nalgas a separarlas buscando mi pequeño orificio. Nos desnudamos lentamente, me coloco boca bajo, sentí sus manos separar mis nalgas y dejo mi ano ante su lengua me lo chupo una y otra vez, hasta dilatarlo, tenia los ojos cerrados y tumbada en cuatro patas sobre la cama con mi trasero al aire y Brandon detrás de mi dándome lengua a mi hoyo sin parar. Fue hacia mi bolsa y busco la vaselina se unto en uno de sus dedos y comenzó a meterlos suavemente buscando no lastimarme - relájate me decía – afloja el cuerpo – tengo que dilatarte no quiero lastimarte y tú me tienes q ayudar. Coloco su cara en mi sexo y comenzó a chupar fue como si recibiera una descarga comencé a moverme a gritar, que por la fuerza como me agite saque el dedo que me tenia clavado en mi cola Comenzó a meterlo nuevamente a moverlo de una lado a otro sintiendo lo estrecho y caliente de mi recto. Ah ya no sigas por favor detente ya no puedo mas - Házmelo o me voy arrepentir de haber venido – tomo la vaselina y se embarro su miembro por completo --despacio – házmelo despacio por favor le dije - lo intento una y otra vez sin lograr vencer la resistencia de mi agujero lo regrese a ver y le mire el pene hinchado que me pareció imposible que lograra entrar sin lastimarme Lo note desesperado, ansioso por estar dentro de mi cola —Tome su camisa y la mordí lo regrese a ver y me tumbe sobre la cama – “hazlo le dije no te detengas solo hazlo si grito - lloro no te detengas solo tómame o me voy a arrepentir de haber venido.” Se puso más vaselina y me afianzo de mis caderas sentí la presión en mi pequeño orificio Cerré mis ojos para ser sincera lance un quejido cuando la cabeza de su pene comenzó a penetrar a vencer la resistencia que ofrecía mi anillo se afianzo de mi cintura con fuerza evitando que me zafara de su pene. Me mordí los labios evitando gritar -llorar - Quiso levantarme – y me afianzo con fuerza - abrí mis ojos y sin decir palabra le hice señas inclinando mi cabeza de que me dolía que me estaba lastimando – salte dame unos segundos le balbuce - – me dio unos segundos me deje caer sobre el colchón respirando con dificultad -me coloque apoyada sobre la cama boca abajo con los pies en el piso completamente doblada en cuatro patas con los senos y mi cara boca abajo - -- le dije que me pusiera mas crema - él se acerco separando mis nalgas me aplico la crema – mordí la camisa con mas fuerza y le dije hazlo – no importa que me lastimes solo hazlo. --se coloco detrás de mi y comenzó a empujar, poco a poco comenzó a penetrarme y por fin logro afianzar la punta en mi abertura anal --arañe el colchón sacudí la cabeza – Comencé a quejarme – tenia los ojos llorosos por el esfuerzo de no gritar – de reprimir el dolor - – hasta que no aguante más y comencé a gritar con fuerza cuando Brandon comenzó a meterme el resto de su pene – me doble por completo – intente levantarme para evitar que me siguiera penetrando sin conseguirlo - me mantuvo firme pegada a su pene. -- se mantuvo quieto, dentro de mi cola no dándome oportunidad de moverme. -- comenzó despacio a moverse, a penetrarme poco a poco comencé a gemir, a rotar las caderas, a menear mi cola al encuentro de su pene – lo hacia suavemente - , fue el momento que el aprovecho para penetrarme por completo. Grite y mordí las sabanas se me rompió una uña por el esfuerzo de sujetar la sabana con fuerza al sentirme completamente penetrada – me doblegue por completo – comencé a decirle ya salte – termina me estas lastimando – por favor salte – siento que me partes – - comenzó con su vaivén de entrar y salir con fuerza, afianzado a mis caderas. -cada vez que me penetraba me empujaba contra el colchón. Lo sentía hasta lo mas hondo de mis intestinos – me saco excremento pero no le importo se limpio con la sabana y siguió penetrándome - Me sentía desfallecida – con mi trasero -desflorado. --perdí el tiempo de cuanto duro pero fue bastante tiempo antes de bañar mis intestinos con su semen para rodarse a un lado bufando agitado sudoroso. -- me puse de pie me temblaban las piernas y el cuarto olía a excremento mire las sabanas manchadas, sucias. – Estuvimos juntos mas de tres horas – intente detenerlo y le dije ya no me lo hagas me lastimas por favor me duele, no logre evitar que lo hiciera y me volvió a penetrar de la cola por segunda vez en mi vida – cuantas veces me lo hizo perdí la cuenta termine con el cola llena semen. --entre los muslos de mis piernas y en las sabanas había excremento apenas podía Caminar – me trajo papel y jabón para que me limpiara – cuando cruzamos el patio sentí las miradas de morbo de varios hombres. Al otro día no podía levantarme de la cama por el dolor que sentía en mi cadera y en mis piernas me dolía horrible mi ano compre una pomada de vitacilina y me puse fomentos de agua caliente para mitigar un poco el ardor y el dolor que sentía cuando iba al baño. Esa primera vez jamás la olvide quedo grabada en mi mente fue un nuevo despertar en mi vida sexual. Sabía que había sido una experiencia que sería difícil de olvidar. cuando descubrí la relación con mi hija reaccione con violencia, le grite lo corrí de la casa lo arañe – me sentí traicionada y me deje caer nuevamente abatida pensé que – había cometido un error al permitirle el paso a mi propia casa - pero cuando mi hija me confesó que se sentía atraída por el – que mis gritos y mis gemidos cuando él me hacía el amor habían despertado en ella el deseo por el sexo por sentirse mujer - me escandalice al escuchar a mi propia hija decirme que deseaba entregarse a Brandon que deseaba que él fuera su primer hombre - pensé que esto no podía estar pasando pero mire en sus ojos el deseo y la decisión por sentirse mujer con él y la apoye – ese es nuestro secreto que jamás me atrevería revelar – la desfloro oral –vaginal y anal tal y como lo hizo conmigo He violado una regla fundamental, he cometido tal vez un gran pecado que quizás sea algo imperdonable pero no me arrepiento y volvería a darle mi apoyo para hacerlo. Pero esa es otra historia.

0 comentariosCompartir
0
AAnahistoriasLv1· hace 82 dRelatos

El arquero de mi vida

Esto paso hace unos meses... Me despierto después de una noche tranquila ya que tenía juego y el día estaba espectacular, un sábado soleado y hermoso. Me baño y preparo el bolso para ir al club con todas las ganas de hacer mi mejor partido y poder disfrutar el día entero con mis compañeras y ver los partidos de las reservas de fútbol ya que mi hermano jugaba. Su equipo se enfrentaba al Racing Club de Avellaneda. Yo estaba feliz por él, siempre fue su sueño ser jugador de San Lorenzo de Almagro, el equipo de su alma. Y nosotras también jugábamos con Racing más temprano en las canchas auxiliares de ciudad deportiva. Me pasaron a buscar y nos fuimos. Llegamos al club, nos preparamos y salimos a calentar. Había mucha gente de ambos equipos. En la parte visitante estaban unos 15 chicos con el conjunto de Racing que nos gritaban cosas y eso a mí me empezaba a gustar. Seguí calentando y de reojo miraba para ver quiénes eran los que decían cosas y justo enganche a un morocho que justamente me hablaba a mi... decía... (¡hermosa! en esa cola me entierro!, ¡vení a la fiesta! y trae los globos!). Lo miré y me reí, esas palabras despertaron mi lujuria y lo puta que era. No podía concentrarme en el pre-calentamiento. (¡5, que bomba tenés! ¿Jugamos al golf? ¡yo pongo el palo y vos el hoyo!) Empecé a reírme de nuevo y no paraba de pensar en ese morocho que me decía cosas desde la tribuna. Nos fuimos a preparar para empezar a jugar. Entro de titular, juego de medio half (5). El partido era duro y friccionado. En eso la número 8 de Racing avanza y le cruzo el palo pero fue tan hábil que evadió su palo y sus piernas quedaron entre mi palo, no lo solté, lo levante y cometí infracción. Se levanta y me increpa, me escupe y la empujo. Me iban a sacar amarilla, pero me echaron, era mi primera expulsión... me fui enojada al vestuario... Tiro todo y abro mi locker, agarro del bolso un toallón, una tanga y me voy a la ducha... Abro la ducha, me saco la ropa de hockey y me meto... de repente escucho ruidos y una voz que dice: (encontré el hoyo donde poner mi palo y mis pelotas...) Me limpio la cara para ver y sin dar vuelta el cuerpo, solo la cara, veo al morocho de Racing que me decía cosas desde la tribuna... Yo estaba desnuda, apoye mis manos en la pared dejando caer el agua por mi espalda. Mi cola recibía toda esa agua hasta que siento sus enormes manos meterse entre mis piernas y tocando toda mi dura colita. Estaba casi desnudo, tenía sólo un bóxer blanco. Me apoyó y sentí su enorme pija en mi cola parada. Su gran poronga iba creciendo y se ponía cada vez más dura... Cierro la canilla y me doy vuelta. Ufff, era el arquero, morocho marcado, musculoso y alto, yo petisa, mi cara quedaba por debajo de su pecho: mido 1,52 y este monstruo, medía como 2 m. jajaja. Pasé mi lengua por su pecho y me enganché en su cuello para bajarlo y llegar a su boca, pero entre mi fuerza y la suya, ayudada de sus brazos que agarraban mi cola, me levantó y me subió a su cintura. Me lo transé y le dije que me había gustado lo que me dijo, que quiero sentir su palo en mis agujeros. Me baja y me arrodillo, pero esa monstruosidad que se notaba abajo del bóxer me quedaba sobre la cabeza. No me importó y pasé mi lengua por debajo de sus bolas y empecé a bajarle el calzón. Fui viendo como salía hasta que ese pedazo me pego en la frente. Quede paralizada, era enorme y todavía no le había salido la cabeza de la piel, empecé a lamer sus pelotas y a masturbarlo suavemente, se agachó un poquito para que pueda lamerle la pija y así pude pasar mi lengua por esa gran, fascinante, deliciosa y poderosa pijota. ¡No me entraba en la boca!!! Era muy gruesa, la cabeza era grande y el tronco más grueso. Lo lamí entero e intente metérmela toda hasta que logre que llegue a mi garganta, la mantuve y la llene de saliva... Me levanto después de un rato de chuparla y me doy vuelta, él se agacha y empieza a chuparme la conchita toda depilada y pasaba su lengua por mi culito, metía sus dedos en mi húmeda concha y los movía tan rápido que me hizo acabar. Mis piernas temblaban y sentí como esos dedos se metieron en mi colita. Me la abrió un buen rato y se levantó. Me dio vuelta otra vez y me subió a su cintura y me agarré del cuello. Su pija apenas tocaba mi conchita, me la fue metiendo y me deje caer agarrándome de donde podía, ¡su pijota entró en mi concha y me abrió como una flor!!! Empecé a saltar y esa poronga entraba y no salía, era muy grande... Después de tener esa pija por un rato en mi concha, me saca y así como estaba empieza a darme vuelta, en el aire como pude me agarré del cuello y tenía mi espalda en su pecho y mi cola en su panza... Me apoyo la pija en el orificio de mi culo y me fue soltando de a poco. Mi culo estaba abierto y entregado, pero necesitaba saliva. Me solté una mano y metí mis dedos en la boca hasta la garganta, los dejé un rato y mi saliva era mucha, la agarre y la pase por su pija. Ahora sí, me dejé caer y sentí como se me abría con su cabezota. Me movía en círculos, de arriba a abajo y metí esa pija en mi culito, llegó hasta la mitad y agarrándome de la cola me subía y bajaba. Me cogió el culo y me lo abrió tanto que mi orto dejo entrar toda la pija, tanto que la sentí hasta mi panza. Empecé a saltar más y más y con mi cabeza hacia atrás me comía su lengua y mis tetas saltaban con fuerza. Acabé de nuevo, esa súper pija me rompió toda. No quería que la saque pero quería probar esa leche que seguro, después de hacer su hoyo en uno, iba a llegar. Le pregunté... (¿Querés darme de tomar la leche?) Después de tanto abrirme el culo y meterme esa enorme pija, mis fluidos anales seguro estaban por toda esa pija. Me siguió culeando y me dijo que acababa. ¡Llename la cola de leche le dije! Acabo muy fuerte y una cantidad espectacular... Me arrodillé, comencé a lamer desde los huevos, tenía la pija sucia. Succione todo lo que había denteo y fuera. Mientras con mis dedos me abría la cola y dejaba caer su acabada. Hice fuerza y salió bastante, quedó sobre el piso que ya estaba casi seco. Me trague lo que soltó en mi boca y saboree toda la pija sucia y se la limpié... Después me agache a buscar lo que salió de mi cola. Lamí el piso y succioné toda esa lechita, ¡riquísima!!!!! Me levanté, abrí la ducha, me enjuagué un poco la boca. Me di vuelta y le dije: (ojalá pierdas el partido. Jajaja) (No importa el partido porque ya gané rompiéndote el orto. Sos muy sucia y muy puta...) Me beso y me dejo bañarme tranquila... Perdió el partido, pero gano mi cuerpo. ¿Se volverá a repetir esa cogida hermosa? No recuerdo el nombre, pero espero volver a verlo... Fue mi primera vez en el club, hay más historias que pasaron en ese lugar, ya les iré contando... Besitoos Ana

0 comentariosCompartir
0
CcristhianpauloLv1· hace 99 dRelatos

Mi Nuera C6

Nuria se quedó sorprendida pero al mismo tiempo excitada. Pensó – Si graba un video me pedirá que haga algo con ella- Casi sin darse cuenta había comenzado a mover su mano y estaba pajeando a su suegro mientras él grababa.  Javier miraba atento a través del móvil, no quería perderse ni un detalle, entonces se aproximó un poco dejando su verga junto a la boca de su nuera, ahora quería que fuese ella quien tomase la iniciativa.  Nuria levantó la vista y miró a Javier, esperaba que diese su autorización pero no decía nada, mientras, ella seguía pajeándole cada vez con más rapidez, su mano subía y bajaba a lo largo de la polla y veía como el glande hinchado casi golpeaba su boca, fruto de la desesperación y de la calentura que tenia, la abrió y metió la verga entre sus labios. –Da igual lo que piense, necesito tenerlo en la boca ya, pensó- comenzó a pasar su lengua al tiempo que con los labios presionaba el glande succionándolo. Entonces notó como unas gotas de líquido preseminal salían por el pequeño orificio e impregnaban su lengua.-  -Ummm, no sabe tan mal, pensó- Las pocas veces que le había hecho un mamada a su ex nunca se había tragado el semen, siempre había pensado que era asqueroso, pero ahora ansiaba saborearlo, deseaba que su suegro descargarse en su boca toda la leche que esa gruesa verga iba a soltar.  En ese momento notó como Javier la cogía por la coleta y empujaba su cabeza hacia adelante al tiempo que hundía su polla en su garganta. Al instante, se afanó con más interés para darle la mejor mamada de su vida, hacia mucho que no tenía una verga a su disposición y no quería defraudar a su suegro, cuando acabase de chupársela quería conseguir su aprobación, su cabeza se movía adelante y atrás tragándose una y otra vez la polla, de vez en cuando paraba y pasaba la lengua a lo largo del tronco hasta los huevos y aprovechaba para mirar hacia arriba y ver la cara de su suegro, necesitaba comprobar que estaba disfrutando. Javier de momento se limitaba a coger con fuerza la coleta de su nuera evitando que ella alejara la cabeza de su polla, quería que se la chupara sin parar y quería ver como lo hacía, la tenía de rodillas ante él y podía ver como su rabo desaparecía repetidamente dentro de esa boca en la que ansiaba correrse, es lo que más deseaba, soltar toda su leche en la boca de su nuera, aunque dudaba que ella quisiera hacerlo y no quería molestarla, no era conveniente forzar la situación, bastante había conseguido con que ella le hiciese una mamada. Al tiempo que pensaba esto seguía grabando con el móvil, la escena de su nuera chupándole la polla iba a verla muchísimas veces, de eso no tenía ninguna duda. Sentía que estaba a punto de correrse y no sabía qué hacer. ¿Sujetaba la cabeza de su nuera y la obligaba a tragar toda su leche o se retiraba y se corría fuera? J.- Voy a correrme mi niña. Nuria levantó la vista y miró a su suegro pensando. – Si dejo que se corra en mi boca pensará que soy una guarrilla, pero me encantaría sentir su semen caliente en mi boca. ¿Qué hago?- Continuó chupando la polla esperando qué decidiera él, de repente notó como Javier tiraba de la coleta hacia atrás y sacaba la verga de su boca, ella comenzó a pajearle sacudiendo la polla frente a su cara.  Entonces vio como de ese capullo rojo e hinchado salía un chorro de semen que salpicaba su cara y cuello, rápidamente miró hacia arriba para ver la cara de su suegro, éste no perdía detalle y seguía grabando la cara salpicada de su nuera. Nuria notó como unas gotas de semen descendían por sus labios y de forma instintiva sacó la lengua recogiéndolo y llevándolo a su boca. –Ummm. No sabe tan mal como esperaba. Pensó. Debería haberse corrido en mi boca-.  Javier, al ver como ella recogía su semen, volvió a cogerla por la coleta y acercó la polla a su boca, ella obediente la abrió y rodeó el glande con sus labios succionando y pasando la lengua reiteradamente por el capullo absorbiendo las últimas gotas que salían de la verga. Cuando Javier soltó la coleta, ella, aun de rodillas, le miró sonriendo y esperando su aprobación. Éste la miró y aprovechó la ocasión para sacar una foto de la carita sonriente de su nuera cubierta de semen. N.- ¿Te ha gustado? ¿Lo he hecho bien? ¿Sigo siendo tu niña viciosilla? J.- Muy bien, es la mejor mamada que me han hecho en mi vida, eres una autentica niña viciosa. Ella se levantó sonriente y se dirigió al baño para limpiarse, al regresar su suegro estaba esperándola de rodillas junto al sofá. J.- Túmbate aquí. A continuación él pidió que se quitara las braguitas y abriera las piernas, ella lo hizo de inmediato. –Ahora separa los labios con tus dedos y muéstrame tu vulva abierta.- Nuria los abrió por completo exhibiendo su coño húmedo a la vista de su suegro, ya no la importaba hacerlo y la encantaba su papel de niña sumisa, entonces vio como él hacia algunas fotos, esto la excitaba muchísimo y notaba como de su sexo manaban sus flujos empapando sus labios y deslizándose por el interior de sus piernas.  – ¡Tócame por Dios, tócame ya, necesito sentir tus dedos en mi coño! Pensaba.- Pero él solo fotografiaba su coño expuesto sin demostrar intención de tocarla. J.- ¡Tócate mi niña! Ella no lo dudó ni un segundo y mojó los dedos en sus labios para a continuación llevarlos al clítoris empezando un movimiento circular muy suave, la encantaba ver como su suegro aproximaba la cámara y grababa sus movimientos, sentía una enorme placer al sentirse observada por él.  Entonces vio como él dejaba el móvil, se inclinaba hacia adelante y aproximaba la lengua a su coño. -¡Joder! Mi marido no lo hizo nunca- Tenía miedo de hacer algo que pudiese molestar a su suegro o incluso de que a ella no le gustase lo que él iba a comenzar, no sabía cómo comportarse, tenía tan poca experiencia en el sexo, desde luego su exmarido no fue el mejor maestro- Mientras pensaba esto notó como la lengua de Javier recorría el canal de su vulva y se paraba en el clítoris acariciándolo circularmente una y otra vez con la punta, notó como el vello se le erizaba y sentía descargas de placer que nunca había sentido. –Ufff. ¡Dios! ¡Que rico! Me encanta, me encanta.- Entonces no pudo evitarlo y cogió la cabeza de su suegro empujándola con fuerza contra su coño. N.- ¡No pares, no pares! Sigue, que bueno, sigue. Javier al oírla aumentó el movimiento de su lengua pasando del clítoris a la vulva recorriéndola a lo largo y llegando al perineo, ella instintivamente arqueo su espalda subiendo las caderas, sin quererlo, facilitó el acceso de la lengua al anillo marrón de su ano. No podía creerlo. -¿Será capaz de chupármelo? Nunca lo han hecho- Por un lado sentía vergüenza, pero por otro estaba deseando que lo hiciera. -¿Qué se sentirá?- Javier puso sus manos en las nalgas de Nuria y subió sus caderas, entonces llevó su lengua al esfínter anal de su nuera y comenzó a chuparlo de forma circular una y otra vez, vio como ella se encogía pero al mismo tiempo seguía apretando su cabeza con las manos impidiendo que se separase de su ano, estaba claro que le gustaba, así que empujó con fuerza su lengua intentado penetrar el esfínter rugoso y apretado que tenia frente a él. N.- ¡Me gusta! ¡Me gusta! Sigue por favor. Javier en ese momento acercó el móvil a su nuera y pidió que lo grabase, ella lo cogió y enfocó tomando un primer plano de su suegro lamiendo su culo virgen. Después Javier se retiró un poco y metió dos de sus dedos en el coño para lubricarlos, a continuación presionó con su dedo medio el esfínter anal de Nuria y vio como éste cedía permitiendo una completa penetración, su dedo estaba totalmente enterrado en le culo de su nuera y esta jadeaba sin parar al tiempo que grababa la escena con el móvil. Javier metió entonces el dedo índice en el coño, ahora estaba sometiéndola a una doble penetración con sus dedos, ambos estaban enterrados profundamente en sus dos orificios y ella jadeaba de forma cada vez mas acelerada, acercó su lengua al clítoris y comenzó a chuparlo, Nuria ya no podía resistirlo, movía sus caderas arriba y abajo sin parar y empujaba para que los dedos penetrasen más adentro. Javier comenzó a follar sus orificios con fuerza, casi con violencia, su mano empujaba con ímpetu y los dedos entraban y salían a una velocidad endiablada, cuando los tenia dentro apretaba con fuerza para clavarlos hasta el fondo, quería que los sintiera bien adentro. N.- Sigue así, sigue así, por Dios, no pares, me gusta. Nuria sentía como la estaban penetrando anal y vaginalmente y la encantaba, nunca había sentido un placer comparable al que su suegro la estaba dando ahora. ¡Como la hubiese gustado que en lugar de los dedos la penetrase su polla! Pero no podía pedírselo, iría contra lo que ella había dicho de mantener los limites. -¿Por qué habré hablado? Pensaba. Si no fuera por eso quizás ahora él  estaría follándosela allí en el sofá. ¡Y cuanto deseaba tener una polla dentro!- Notaba como sus caderas se movían buscando los dedos invasores y no podía hacer nada por evitarlo, su cuerpo se movía de forma descontrolada. - ¡Fóllame por Dios, fóllame!- No paraba de pensar en ello.  Entonces vio como su suegro se incorporaba y subía sobre ella hasta tener los labios junto a los suyos. Ella separó los labios y él comenzó a besarla. –Uffff, habían quedado en no besarse, pero no podía evitarlo, necesitaba besarle, no iba a resistirse.- Al recibir la lengua de su suegro en su boca notó el sabor de sus flujos, estaba empapado de ellos, toda su boca sabia a sus flujos vaginales, la encantaba esa sensación, no sabían bien, pero la excitaba compartirlos con él.- Entonces se dio cuenta que su suegro estaba entre sus piernas y su polla erecta rozaba su pelvis, se movió un poco y notó como la pija se desplazaba y se frotaba contra la parte superior de su vulva. -¿Y si él empujaba y se la metía en el coño? Siii, como le gustaría sentirla dentro Pero él no hacía nada por penetrarla. -¡Joder! La quiero dentro!- Decidió moverse de nuevo y esta vez subió un poco las caderas para a continuación bajarlas. - ¡Ahora si!- Notaba la verga en contacto con su vulva.- Empuja por Dios!- Pensaba, pero él seguía sin hacerlo, se limitaba a besarla. Fuera de sí empujó sus caderas hacia abajó y notó como el capullo penetraba en su húmeda vagina, ahora podía sentirlo, el glande de esa deseada polla estaba dentro de ella, solo faltaba que su suegro pusiera algo de su parte y se la clavara hasta el fondo de su coño. Mientras pensaba esto no paraba de mover suavemente sus caderas notando como el glande se deslizaba dentro de su apretada vagina pero sin llegar a penetrarla. Javier estaba besando a su nuera, quería que ella saborease también sus propios flujos, los que él había estado probando y que habían inundado su boca, mientras la besaba había notado como Nuria movía sus caderas una y otra vez hasta el punto que ahora su verga estaba en contacto con la vulva de su nuera, tenía la sensación de que la punta estaba en el interior de la vagina de ella y notaba el calor y la humedad de ésta en contacto con su glande. -¡Como desearía dar un golpe de cadera y clavársela hasta el fondo!- Le encantaría follársela de forma salvaje, penetrarla sin parar hasta hacerla gritar de placer, pero no debía hacerlo, ella le había dejado claro que no debían rebasar unos límites y así sería, no quería perder esta relación por precipitarse y hacer algo que pudiera molestarla. Decidió acabar con este suplicio y descendió de nuevo hasta situarse en la posición anterior, lubricó dos dedos en el coño de su nuera y volvió a presionar el esfínter anal con ambos hasta lograr romper la presión del estrecho orifico y penetrarlo clavándoselos lo más profundo que pudo, al mismo tiempo empezó a acariciar el clítoris con la otra mano logrando rápidamente que de la boca de su nuera salieran unos fuertes y largos gemidos. Ella separaba las piernas todo lo posible y lo grababa con el móvil para no perder ningún detalle, quería inmortalizar esa follada de culo que la estaba dando su

0 comentariosCompartir