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Alejandra recien separada 7 - El masajista 1
Después de la charla con Gracia , realmente me dejo pensando esto de estar cerca de una mina que vive garchando con cualquiera, era algo que nunca me lo hubiera permitido antes, por momentos me daba vergüenza pensar las cosas que había hecho con ella y no se, me decepcione conmigo misma, por eso empecé a tomar distancia de Gracia. Definitivamente somos distintas, ella es mas liberal y anda haciendo cualquier locura, pero yo no quiero eso; la última que me contó con los camioneros creo que me la pinto totalmente, en el fondo me da mucha pena que una mujer joven y linda tenga que entrar en esa para estar bien, me imagino conociéndola que van a envolverla, cojerla y después dejarla en banda como siempre. Bueno les cuento sobre mi, a veces estoy triste y extraño a mi pareja, pero por momentos me pongo el traje de fuerte y trato de vivir mi vida de otra manera, tengo otras amigas menos trolas con las que a veces charlamos o salimos a tomar algo, una de ellas Patricia me contó que ella paso por esto y que al final se quedo mas sola que nunca, espero no me pase a mi. Me recomendó que vaya a al masajista al que ella va frecuentemente , que me va a ayudar a disipar las tensiones de esta etapa y además el tipo es un rebuena onda y sabe guiarte para que salgas de estos transes.Me paso el número para que llame a la secretaria y le pida un turno. El miércoles a la tarde termine full y cuando llegue a casa veo un mensajito de Patri, el numero del masajista es 02915645XXX , apúrate que no tiene muchos turnos disponibles esta semana. Al toque hablo y me atiende una mujer, era su secretaria y le conté que era recomendada de Patricia y necesitaba un turno para descontracturar, la mujer me dijo que estaba todo ocupado hasta la otra semana , y si era muy urgente?, no se por que le dije que si que estaba muy dolorida, bueno en ese caso le puedo dar el último turno del viernes a las 20 hs. Si me parecía bien que me mandaba el cbu para que deposite el arancel y luego me vuelve a llamar para las instrucciones de la sesión, etc. etc. bueno le dije , me mando el importe $ 1200 y le hice una transferencia, le avise a la mina del consultorio y ella me dijo que fuera a las 1950 hs el viernes próximo, con poca ingesta de líquidos, ropa suelta y en lo posible con zapatos bajos, bueno pensé esto para una sesión de masajes jaja Bueno el viernes termine en la oficina a las tres de la tarde, me fui a casa a mirar tv hasta la hora de los masajes, me bañe y me puse un vestido medio largo, bombacha suelta y chatitas como me dijo la mina. Cuando llegue al consultorio en la calle Fitz Roy me atendió la mina con la que había hablado, ella me pidió que aguarde que aún ténia unos minutos de espera, que se retiraba y que ahora era mi turno. Pasaron mas de 15 minutos y se abrió la puerta del gabinete salió una mujer mas o menos de mi edad, con lentes y sin mirarme se fue, al toque sale un muchacho de unos 40 años, con una túnica hasta la rodilla y me llama por mi nombre, Alejandra?, si yo soy , adelante pase por favor. Al ingresar al gabinete bastante amplio con una ventana a un patio, el encendio un saumerio, cerro el cortinado , se dio vuelta y me pregunto que me pasaba, por que necesitaba la consulta?, le explique que estaba pasando por un momento difícil; recién separada con algunas situaciones emocionales, companias no muy buenas y muy estrésada, con dolor de espalda, brazos, a veces la cabeza y con mucha ansiedad.. El me escucho y me dijo que era normal la carga de emociones fuertes que repercutían en el cuerpo, que había que hacer unas sesiones para reactivar mi circulación, libera endorfinas, alivia los dolores y las migrañas y bla bla. La cosa que el tipo me pidió que me quitara el vestido y me acostara en la camilla , me quede en bombacha violeta media sueltita que me había puesto y un corpiño deportivo suelto, lo que después de los primeros masajes en la espalda también me pidió me quite, me dio mucha vergüenza pero de a poco me saque todo y la deje en la silla, me acosté otra vez en la camilla boca abajo, el se acercó nuevamente y me acomodo las piernas mas separadas, de pronto sentí algo frio en la espalda, era un gel o algo asi que me puso, y despacio comenzó a pasarme las manos de arriba hacia abajo, y asi otra vez , varias veces, llegaba hasta mis glúteos, cada vez mas abajo, desde los hombros hasta los muslos, asi casi 15 minutos creo, después me pidio que me diera vuelta y quedara boca arriba; toda desnuda, con las tetas y la chucha expuestas, el nuevamente se acercó y ahora pude ver que era un líquido que me desparramaba por todo el cuerpo, y otra vez comenzó a circular sus manos por todo el cuerpo, primero los hombros, después los laterales de los pechos, después la pelvis, y de ahí a los muslos hasta las pantorrillas. El me hablaba no se que cosas y que debía relajarme, en un momento me empecé a aflojar toda, me pidió que cerrara los ojos y pude notar que levemente me hizo abrir las piernas , suavemente me pasaba la mano por el abdomen, llegaba hasta la pelvis, bajaba por los muslos hasta los pies donde sentía una suave presión sobre la planta y otra vez volvía a subir hasta los pechos, después otra vez abajo, me gusto eran muy suaves sus manos, asi siguió un rato y yo me empece a calentar con los masajes que en realidad eran caricias, el seguía cada vez un poquito mas, cerré los ojos y en un momento sentí que me rozaba levemente la vagina , pasaba uno de sus dedos muy cerca de los labios , como estoy totalmente depilada podía sentir cada movimiento que hacia sobre mi pelvis y mis muslos, pasando despacio sobre mi intimidad, en una reacción casi involuntaria levante mi pelvis para encontrarme con su mano que me acaricio los labios de mi vagina, ahi me di cuenta que estaba mojada, el solo me tocada suavemente los labios y yo no podía mas terminé abriendo mas las piernas y subiendo mas las caderas para alcanzar su mano, me siguió tocando despacio, yo seguía con los ojos cerrados disfrutando esa sensación. Indudablemente el tipo la tenia muy clara, me siguió tocando despacio, con la otra mano me acariciaba interiormente los muslos, el se volvió a colocar ese gel en la mano que tenia sobre mi vagina y muy suave a masajeare la zona, se ve que estaba re exitada, y yo hacia movimientos casi sin querer hacia arriba, ahi sentí la verdadera sensación de acabar toda, me rozaba el clítorís con el dedo pulgar mientras que con los otros dos me acariciaba los labios. En un momento suena el teléfono o el timbre no se que era, el se sobresalto creo y me dice bueno por hoy estamos bien ya desanudamos algunos temas , deberías seguir por lo menos dos sesiones mas… De esta manera se retiro de al lado mío y fue al celular que tenia sobre el escritorio, solo oí decir ya termine amor, en diez minutos pásame a buscar.. Me sentí muy mal, bue no se por que, en realidad no se que estaba pensando en ese momento, asi me baje de la camilla, me vestí como pude y el me acompaño hasta la puerta,diciendome que hablara con la secretaria para coordinar la próxima sesión.. y allí mirándome a los ojos y con una sonrisa me dice “ la próxima empezamos donde dejamos hoy y vas a notar una gran mejoría…” , nos despedimos con la mano y me fui caminando a casa que queda a cuatro cuadras.. Cuando llegue estaba sola, mi hija se había ido a la casa de la abuela, no pude contenerme cerré la puerta con llave y la deje en la cerradura y aunque no lo hago muy frecuentemente, fui a la habitación a oscuras, me saque la ropa, me tire en la cama y me masturbé mucho tiempo hasta acabar otra vez, estaba todavía con restos de gel y flujos en la conchita, lo mas loco era que pensaba que estaba garchando con el masajista mientras me metía los dedos, que en definitiva no me había hecho nada , ni tampoco dicho algo fuera de lugar; era raro lo que paso, era gay o era una técnica para recalentar a una mina y después cojérsela bien, el tipo esta muy bueno, no se volveré a pedir un turno para última hora y me saco la duda…
Con mi Hermano 2
Relato de la RED Hola, queridos amigos, mi primer relato terminó en mi agotamiento, desfallecimiento y pérdida total de energías propias. Había sido brutalmente enculada por la enorme y gruesa polla de mi hermano y estaba deshecha, sin energía. Eso sí, la enculada había sido totalmente deseada por mí, solo que no calculé bien el tamaño de mi agujero anal y el tamaño de la verga del bestia de mi hermano Juan. A pesar de mi intenso dolor anal, me dormí enseguida (o me desmayé, ¡yo que sé!) y a la mañana siguiente (era domingo) me despertó una serie de suaves besos que notaba en mi mejilla y en mi frente y un intenso olor de bacón, café y otras cosas. Abrí pesadamente un ojo y vi a mi hermano que me besaba, él levantó su cara, me sonrió y me dijo: – ¡Venga gandula, levántate ya, que son más de las 12 y mueve ese culo hasta la cocina, que te he preparado un buen desayuno!. Intenté hacerle caso y me moví. – ¡El culo, mi culo! ¿qué me has hecho bestia?, Me duele una barbaridad. Mi hermano se rió mientras yo me volvía loca de dolor. – ¿No querías que te abriese el culito ese que tienes?, ya te lo advertí Mari, mi polla es demasiado para ese culo tuyo, pero no te preocupes, vamos a arreglarlo. Se fue al armario ropero, sacó una caja de zapatos y de su interior, un tarro que depositó en la mesita de noche, salió y volvió con el maletín de primeros auxilios y entonces me dijo: – Date la vuelta putita mía, vamos a limpiar y a curar "nuestro" culito frágil. ¡Joder tía, como lo tienes, debe dolerte un montón!. Perdona Maria, pero creo que esta noche nos hemos pasado y tienes el culo muy abierto y en mal estado. Voy a limpiártelo bien, lo desinfectaré y te pondré esta crema, me la dio hace tiempo un amigo farmacéutico, es analgésica, antiinflamatoria y cicatriza pequeñas heridas e impide que se sequen y hagan costra. Así pues, mi hermano se puso a arreglar, lo que rompió la noche anterior. Poco a poco fue rebajando el dolor, pero me fue subiendo el calor. Lo explico, yo estaba desnuda en la cama y mi hermano solo llevaba una bata corta de seda y por el espejo de su armario, yo le estaba viendo su polla, erecta y bien erecta y encima (detrás mio, quería decir) me estaba masajeando a base de bien, ya que la pomada me la introducía con el dedo en mi ano y pronto fueron dos dedos. El notar sus dos dedos dentro de mi y a pesar de querer pensar que "solo" era por meterme bien la pomada, me estaba calentando y empecé a acariciarme la entrepierna, mi hermano me dijo entonces: – Bueno María, se acabó esto. Toma esta pomada y todas las noches te haces lo mismo que te he hecho yo. Ya verás que bien quedas. Yo me volví y le agarré su verga. Le aparté un lado de la bata y quedó totalmente expuesta a mi vista. Era maravillosa, a plena luz del día se podía ver bien y su grosor era muy apreciable y no alcanzaba a cubrir mi mano. Oscura, llena de venas, con una cabeza enorme y le colgaban dos huevazos. Mientras la masajeaba me preguntaba ¡como era posible que eso hubiese estado dentro de mi culo e incluso, dentro de mi coño!, era el mayor pedazo de carne que había tenido nunca y me sonreí, mi hermano era mío y yo de él, así que había que dejar las cosas en claro, desde ya. – Juan, quítate la bata, quiero verte totalmente desnudo. Se la quitó y la tiró a un lado. Yo estaba ya mojada de nuevo y se me había pasado el dolor de mi culo. Deseaba esa polla de nuevo……….. eso sí, en mi coño, que el culo no lo tenía para muchas bromas. Le vi de pié, totalmente desnudo, serio, con la espada apuntando al techo, dura y empalmada y le dije: – Jódeme mi vida, ahora no estamos como anoche, ahora somos conscientes de nuestro amor, quiero que me penetres, deseo ver como entras dentro de mi. Mi hermano respondió: – Esto no es amor cielo, es solo puro sexo. Deseo follarte más que tu a mi y espero una respuesta tuya a mi pregunta de esta noche ¿deseas realmente ser una mujer totalmente sexual o solo deseas pasarlo bien, sin más?. Yo le respondí: – Ya te lo dije anoche, haz de mi tu puta más salvaje, si lo deseas. Enséñame a ser un objeto sexual. Seré lo que tu desees que sea, sin explicaciones. – No María, tal y como hablas parece que estamos hablando de sado y eso no es. Ser sexual es entregarse totalmente por placer y sacar de los otros el mayor placer. Placer y más placer, sin limitaciones, pero también, sin órdenes ni nada de sometimiento. Cuando seas capaz de sacar de ti, todo tu placer, sin mirar como ni a quien, entonces serás realmente lo que me gustaría que fueses. Asentí con mi cabeza, aunque realmente entonces no sabia muy bien lo que decía. Pero mi hermano se acercó a mí, me separó las piernas, pasó su lengua una y otra vez por mi húmeda rajita y poco a poco, lentamente, me fue introduciendo su enorme miembro. Yo miraba como entraba lentamente, como me abría las paredes de mi vagina, dilatándolas al máximo, no entendía como podía penetrarme semejante verga y empecé a mover mis caderas, después le cogí con mis manos su rostro y le acariciaba y de repente, mi hermano empezó a moverse fuertemente, entraba y salía con fuerza, la empujaba con brutalidad, chocaba contra el fondo de mi vagina, como queriendo entrar en mi estómago y me miraba a los ojos y entonces comprendí…………… me estaba probando y me entregué a él, movía mis caderas, el dolor de mi culo no me importaba, levantaba mi pelvis para que entrase mejor y empecé a besarle intensamente y a gozar de él en plenitud y a decirle con todo mi amor: – Jódeme mi vida, rómpeme y vuélveme loca de placer, no olvides que es solo sexo ¿no lo has dicho tu?. Y empecé a correrme, mis jugos salían con gran placer mío y también de mi hermano, que dando un gran grito y agarrándome fuertemente de las tetas, se corrió dentro de mí. Notaba su estremecimiento constante, como se movía cada vez mas lentamente, como sudaba y yo le acariciaba, le besaba sin descanso, sus labios eran míos y su lengua era una locura………….. ¡oh, como te quiero hermano mío!. Ya somos amantes para siempre, ya estamos unidos para el placer y el sexo. Me prometí no defraudarle y sé, que lo he cumplido hasta hoy. Sin ducharnos, desayunamos, juntábamos nuestras manos y nos mirábamos a los ojos. La verdad, es que "su salchicha" estaba mejor que las fritas por él. Se duchó y se marchó. Había quedado en comer con una amiga, lo siento por ella, mi hermano ya salía de casa con el depósito vacío ¡que se le va a hacer chica, es la guerra!. Me puse una bata (la que llevaba mi hermano) y me puse a pensar en todo lo hecho y lo dicho en las últimas e intensas horas. Cogí un cigarro (un nº 2) y empecé a saborearlo ¡empezaba a gustarme el sabor del puro!. Mi hermano me decía puta, hablaba del sexo total, del placer de la entrega y del ofrecimiento………. pero yo ¡ni siquiera era bisexual!. Ese pensamiento me hizo recordar que el origen de mi calentón nocturno era Marta y su "trabajo" con otra tía desconocida. Pensé que mi única conocida lesbiana era Conchi, pero era sobre 1,55 gorda y sobre todo, sudaba como una cerda. ¿Y si lo intentaba con Marta?, pero no sabía su número de teléfono, posiblemente Conchi lo sabría……….. intentarlo no me costaba mucho, así que la llamé, le dije que era para unos apuntes y…… me lo dio. Llamé a Marta y esta se puso y mas o menos así fue la conversación: – Marta, soy María Canovas, de 2º ¿sabes quien te digo?. – Si hija si, la imbécil que anoche no me quitaba la vista de encima en la biblioteca, ¿tengo monos en la cara?. ¿Por qué me mirabas así?. Su voz agresiva, dura, me impactó y me dejó perpleja. – ¿Sigues ahí idiota?, me dijo ella. – Si Marta, estoy aquí y no te miraba por los monos de tu cara, nena, sino por el polvo que te pegaste con tu amante, bajo las ventanas del baño ¿recuerdas tus corridas y tus gemidos?. Ahora fue ella, la idiota, la que guardó unos segundos de silencio. – María, ¡por tu madre, que no se enteren mis padres! (me decía muy bajito) ¿qué quieres de mi?. – Hablar contigo de este tema. – Vale tía, dime donde podemos vernos, en mi casa imposible. – Ven a la mía, estaremos solas. – Vale, a las 4 estoy ahí ¿te parece?. – Muy bien, hasta las 4, le di mi dirección y colgué. Miré el reloj, eran las 2,15 p.m., me preparé un baño cálido y con sales, me relajé, me tumbé en mi cama y……….. me dormí. De repente, un fuerte timbre me despertó, miré el reloj y eran las 4,10 ¡joder, sería Marta y yo durmiendo!. Otro timbrazo más prolongado, así que cogí la bata y sin nada más debajo, cruce el chalet, y abrí la verja de la calle. Efectivamente era ella, me miró, se sonrió y dijo: – Coño María ¿dónde vas así?. ¿No te acordabas de nuestra cita?. Por cierto, soy bisexual y tu me abres casi en bolas ¿también lo eres?. – No Marta, entra en casa. La miré desde atrás, venía con un supermini vestido estampado, con toda la espalda al aire y calzaba solo unos mocasines. Su espalda era amplia y se le veía mucho músculo, ¿tanto deporte hacía o era de moverse jodiendo?. Nos metimos en el salón y estábamos de maravilla, amplio, espacioso, moderno………. y con aire acondicionado, pero…….. desordenado desde anoche, con colillas de puros y cigarrillos, almohadones por todas partes y los papeles que mi hermano me puso bajo el culo, para recoger mis jugos. Marta los cogió del suelo, los olió y me dijo: – Vaya Mari, ¿has tenido una noche muy movida o son de la novia de tu hermano?. Yo no le contesté. Me acerqué a ella, le cogí esos sucios papeles y le dije: – ¿Qué te apetece beber, fumar o lo que sea?. Anda, siéntate, tenemos que hablar. Se sentó en un sillón, frente a mí, se le veían las bragas, un tanga marrón oscuro y me dijo: – Dame un whisky bien frío, sin agua y ¿puedo cogerte un puro de estos?, esta marca me encanta, es relativamente suave y tiene un buen sabor ¿te corto otro para ti?. Asentí con la cabeza, le di su vaso y yo me quede con el mio, recogí el cigarro de su mano y ella acarició la mía, mirándome a los ojos. Me senté frente a ella, con mi bata casi abierta, ella me veía prácticamente desnuda, encendimos los cigarros y esta fue la conversación: – Bien Mari, ya sabes que soy bisexual, dime que es lo que quieres pero prométeme que lo que hablemos aquí nunca lo sabrán mis padres. Si mi madre se entera que soy lesbiana ¡me mata!. – Marta, nunca he sido satisfecha por una mujer, siempre me han follado hombres y aunque he deseado (eso era relativamente falso) saber que se siente, siendo amada por una persona de tu mismo sexo, eso no ha sido posible todavía. Tu me gustas y al verte follar anoche con esa otra tía, me puso a cien, ¿quieres enseñarme y ser mi amante? Al mismo tiempo que decía eso, me levanté y me quité la bata, quedándome desnuda ante Marta. – Ya ves, mi cuerpo es para ti ¿lo quieres?. Marta se sonrió y haciendo una profunda inspiración al puro y exhalando su humo, me dijo: – Y tus deseos más brutales, ¿son también para mí?. Que me importa tu cuerpo, si no poseo también lo salvaje que dentro llevamos todas, ¡mírame!. Se levantó, sin quitarse el cigarro de su boca y se quitó lentamente su vestidito y a continuación su tanga. Tenía el coño maravillosamente rasurado y abriéndose sus labios, me enseñó su clítoris ¡atravesado por un piercing! Y empezó a acariciárselo. Se acercaba a mí, yo estaba sentada, me miraba a los ojos y me dijo: – ¡Mastúrbate novata!. Y yo empecé a masturbarme, estaba confusa. Sentada, desnuda, fumando un cigarro, masturbándome y frente a mí, de pié, una desconocida, en pelotas, fumando otro cigarro, con las piernas abiertas y masturbándose también, mientras me enseñaba con placer su piercing clitorial. Sea como sea, tuvimos las dos una gran corrida y mientras aún me estremecida de placer, Marta se inclinó y poso sus labios sobre mi peluda rajita, sorbiendo mis jugos, luego me ofreció los suyos y yo con un deseo enorme que salía de mi interior, apliqué mi boca a los suyos y lamí con fuerza, además me encantaba no solo su sabor, sino también ese metal que tenia clavado, debí hacerlo muy bien, porque Marta suspiraba, así que al terminar de limpiarle con mi lengua toda s
Amor intenso: pasado, revancha y futuro.
Amor intenso: pasado, revancha y futuro. El impacto que me generó verla, de repente, parada ahí en la esquina a punto de cruzar la calle, me resulta difícil de explicar. Más que nada por pudor. Habían pasado casi 20 años desde la última vez que la había visto. Y aunque en mi mente, su visita se repetía eventualmente, nunca me hubiera imaginado que pudiera conservar su belleza tan intacta como en aquellos años. ¿O es que acaso está hoy más fuerte de lo que recordaba...? El jean ajustado a presión, marcando sus torneadas piernas y esa cola preciosa, que fuerza la tela, resaltando inmediatamente... Los tobillos, que el pantalón no llega a cubrir, brillan, desnudos y es inevitable que la vista se deslice hasta sus pies, de cuidada perfección, que, calzados en unas sandalias ínfimas de tiras color piel, dan la sensación de verla caminar descalza. En el vaivén de su andar y junto a la danza de sus largos cabellos negros, llama la atención, aún más que el meneo de su cadera y su cintura, el movimiento de sus pechos que, compactos, se agitan al unísono bajo una ajustada musculosa blanca que no llega a cubrir el ombligo, pero que enmarca muy bien el surco que se forma, entre esos pechos generosos. ¡Que imbécil me siento! Mirándola a la distancia, viéndola sonreír a un anciano, ayudándolo a cruzar, haciendo uso y abuso de su gracia, de esa fina gracia de la que siempre fue dueña.. y yo... con la cara desencajada, tratando de explicarme, incredulamente, cómo puede ser que a pesar del tiempo que pasó, aún se me remuevan todas las tripas al pensar en ella... Reviviendo en mi cabeza situaciones vividas. Rememorando en mis labios la tibieza de ese cuerpo que alguna vez disfruté con gentileza... El sutil aroma de su piel que me embriagaba inexorablemente... Pensar que fui su primer hombre. El primero que besó esos pechos, el primero al que se entregó... El primero que logró penetrarla... Lo pienso ahora y no lo puedo creer. Tremenda mujer que una vez fue mía. ¡Que injustas son las cosas a veces! Nunca entendí por qué la perdí. Si la traté como el mejor. La respeté. Fui paciente con ella. Esperé sus tiempos. Siempre estuve pendiente. Desde la vereda de enfrente el anciano le agradece la ayuda y ella le acaricia tiernamente la mejilla y le regala otra sonrisa. Recuerdo esas sonrisas... Desnudos en la cama, después de haber cedido al deseo... Siempre fué igual. Suave. Tierna. Sonriente... Y tal vez, ahora que la veo, pienso que eso, es lo único que quizá pueda reprocharle. No haber podido explorar un poco más allá de esas formas dulces al amar. No haber llegado a verla romper, aunque sea un poco, esa fineza, esa formalidad... no haberla visto realmente desaforada, sacada de sí por la calentura... no haber podido disfrutar de lo hermosa que debe ser cuando en el límite del éxtasis y la locura, su belleza se resquebraja... Tal vez la cuidé de más. Éra demasiado joven. Lo peor de todo es que se fué con un amigo... Pero todo eso, ahora, es historia vieja. Una vida entera transcurrió desde la última vez que la ví. "... Escuché que te casaste y tuvieron dos hijos. Yo hice mi vida y no me quejo. También tuve mujer, hijos, casa, auto... Ahora estoy separado. Los chicos son grandes y hacen su vida. Mi ex... de vez en cuando nos vemos... Es mejor así, a veces, ..." Sentados en un café, admirando los mínimos detalles que delatan el paso del tiempo en su piel, impresionado por las formas de su cuerpo que superan aún al mejor de mis recuerdos, nos ponemos al día. Frente a su inquisitiva y franca mirada no puedo evitar sentirme el mismo inmaduro que la perdió 20 años atrás. Por momentos me parece que todo está igual, como si nada hubiese cambiado a pesar de los años transcurridos. Voy recuperandola a cada gesto que reaparece del olvido, a cada giro verbal que se desempolva, a cada movimiento de sus manos, de sus ojos, de su boca, de su pelo... Después de un rato, con una intimidad recuperada, ella, relajada, gesticulando alegremente, me cuenta que sigue con él. Que la cosa después de tantos años está masomenos. Que piensa, por la escasez de intimidad juntos, que él tal vez la engaña con otra cada tanto. Se ríe sonoramente al decirme que ella tampoco fue una santa todo este tiempo... Me dice que se acuerda bien de mí. Que a veces sueña con ese departamentito casi desmoblado que compartimos, donde nuestra cama era un colchón en el piso. Ahí donde nada de eso nos importaba porque teníamos la piel entera del otro, para recorrerla, como explorando un mundo entero, un universo. Me dice, con una mirada ardiente, que le gusta acordarse de aquellos días. De lo simple que eran las cosas todavía. Se agacha un poco y baja el tono de la voz para confesármelo, mi vista se pierde en el túnel que me introduce a sus pechos y mi lengua despierta del letargo de un sueño de 20 años... Ella lo nota, pero a pesar que hace una mueca, no logra ocultar su sonrisa. Siento que, de alguna manera, un inesperado aire de revancha me alimenta y me alienta a seguir la cosa en otro lado. Con una excusa tonta, al irnos caminando, logro hacerla entrar a mi departamento. Después, todo es cuestión de ver cómo se dan las cosas. Unos tragos, muchas risas, eso siempre rompe el hielo. Para cuando quiero darme cuenta, ya la estoy apoyando contra una pared y le busco la boca. Ella accede un poco, pero cuando nuestras lenguas se tocan y le apoyo el bulto de mi pija, ya dura, parece arrepentirse. En ese instante no sé qué me pasó. Estaba loco. No pude contenerme. Recordé lo nuestro como si hubiera terminado ayer. Recordé la rabia que sentí al perderla con mi mejor amigo. Recordé todo lo que la respeté. Y no pude dejar pasar la oportunidad de dar el paso que no fui capaz de dar en su momento. La besé con más intensidad a pesar de su resistencia. Con el cuerpo la arrinconaba mientras mis manos liberaban sus pechos. Pellizque sus pezones hasta que se pusieron tensos. Ella me mordía un poco, defendiéndose y eso me calentaba más. Le apoyé fuerte la verga dura, así con ropa y todo, frotando su entrepierna. - ¿Te acordás como me gustaba que me la chuparas...? - le dije, forzándola a agacharse hasta dejar su cara a la altura de mi bulto.- ¿Te acordás el gusto de mi pija...?- mientras me bajaba el cierre y la sacaba me pareció verla decir que sí. La tenía dura y húmeda como hacía un tiempo largo no me pasaba. Ella sola se la llevó a la boca. La saboreaba engolosinada... Ahí fui yo el que se sonrió, me había olvidado de los gemidos que hacía cuando me la chupaba. Gemidos inconcientes, como de actriz porno, que seguramente buscaban estimular más de lo que realmente estaba disfrutando. ¡Hay cosas que no cambian! Pensé, y entonces entendí que era hora de hacer algo que nunca había hecho: le cogí la boca. Con mis manos envolví sus pelos hacia su nuca y con fuerza le sostuve la cabeza. Empecé suave, le metía media pija adentro y se la sacaba. Se la sacaba del todo y esperaba. Cuando veía su lengua buscándome, embestía denuevo, pero ya un poco más adentro. Se la sacaba y esperaba a que me buscara, entonces arremetía nuevamente. Después de cuatro o cinco intentos había logrado meterle la pija entera. Sentía su lengua tocándome los huevos y su respiración agitada y caliente en mi ombligo. Los ojos se le ponían rojos y llorosos. Mi pija estaba brillante de saliva. Una vez más... adentro. Esta vez le apreté la nariz para que no pudiera respirar. La garganta se le hinchaba, sentía como mi cabeza le rascaba la garganta. Le solté la naríz, mí pija salió expulsada en una arcada, ella respiró y largó una baba espesa que le quedó colgando del mentón. Con suavidad la junté, embadurné la poronga y le pedí que se sacara el jean. "Mostrame el culo" le ordené. Ese culo que siempre le había respetado porque 'le dolía por ahí'. "Sacate todo, ponete en cuatro sobre el sofá, abrite el orto y mostrámelo..." Con las mejillas coloradas y la respiración todavía agitada, me miró desconociéndome, pero obedeció inmediatamente. De pronto, 20 años después, tenía para mí, ese culo hermoso que tanto había deseado. Ella se abría los cachetes y me lo mostraba. Se notaba que no era virgen. "Parece que ahora te gusta que te cojan por ahí..." le dije. "Me encanta", me respondió. Pero no lo había terminado de decir que ya, sin juego previo, se la había metido, de una, entera, hasta el fondo. Ahí sí gimió de verdad. La embestía con bronca, pensando que finalmente estaba disfrutando ese culo, "si me viera el cornudo de mi amigo ahora..." A la par de mis embestidas ella se metía los dedos por la concha, la esperé hasta que acabó. Después le llevé la pija a la boca. "Hoy te vas a acordar del gusto de mi leche" le dije. Ella lamía con desesperación. Pero antes de acabar, me pregunté quién era esta mina, no era ni el resabio de la inocente hermosura que tenía de ella en mi memoria. Viéndola lamerme la pija como nunca la había imaginado. Con la cara sucia y el rostro desencajado. Engañando a su pareja como alguna vez me engañó a mí. Pensé que no se merecía, que no era justo que la premiara dándole mi leche en la boca. A punto de explotar, se la saqué y largué todo sobre el cuero del sofá... Sus ojitos me miraban con expectación. Tras el espasmo, más relajado, entendí que no podía seguir siendo rencoroso después de tanto tiempo. "Ya podes tomarlo", le dije. Y ella se abalanzó sobre el sofá, lamiendo cada gota derramada, hasta dejarlo limpio. Cuando la acerqué a la casa sabía que no iba a querer verla denuevo, pensé que, a veces, es mejor así. Al despedirnos me dijo algo que ya había entendido un rato antes: "¡Que injustas son las cosas! ¡Por qué no fuiste así 20 años atrás...!" .. Gracias por leer. A cada historia le dedico varias de trabajo, ahora vos podes expresar tu opinión: Puntuar mi labor de 1 a 10 según tu criterio. Dejarme un comentario, bueno o malo. Seguirme si te gustó la historia. (Subo material propio todas las semanas) Otras historias: Más en:
Penelope 3 de 3
Ella tomó con suavidad una de mis manos y la apoyó en su pecho izquierdo, al que palpé con delicadeza, para susurrar Quiero que me hagas el amor, acá, ahora… Con la sangre hirviendo y la pija dura como roca, me mantuve firme para advertirle Te aviso que esto no pasará de esta noche, mañana será diferente, mañana nos despediremos, será nuestro secreto, solo te haré al amor… Estoy dispuesta a correr el riesgo –sentenció rendida al tiempo que cerraba los ojos y se estiraba en punta de pies para buscar mis labios con sus labios Apreté con un poco más de fuerza su pecho izquierdo, lo suficiente para notar su puntiagudo pezón marcarse sobre la blanca tela y adivinar que no llevaba sostén, levantó sus brazos invitándome a sacar ese pequeño top y desnudar su torso, sus pechos eran mejor de lo que había imaginado, dos grandes esferas perfectas, en el lugar correcto, erguidas, amenazantes, unas enormes aureolas rosadas rodeaban sus pezones, ella sacó mi remera para apretar su pecho contra el mío, nos besamos con locura, con desesperación, sus dedos acariciaron mi espalda y yo llevé mis manos a su precioso culo que aún estaba cubierto por esas calzas tipo pantalón, haciéndole sentir en su bajo vientre la dureza de mi sexo. Me agaché solo un poco para rodearla con mis brazos bajo sus nalgas para levantarla entre ellos y dejarla sentada sobre mí, Penélope me rodeó con sus piernas por mi cintura y con sus manos por mi cuello, sus pechos quedaron frente a mi rostro, su piel estaba blanca, en los lugares donde no había podido broncear el sol, tragué saliva por la excitación, pasé dulcemente mi lengua por uno y por otro, sin apuro, sin pausa, ella respiraba con cadencia visiblemente excitada dejando notar que le gustaba lo que hacía, fui entonces acercándome a sus pezones que al ser provocados por mi lengua comenzaron a asomarse tímidamente. Los minutos pasaban, el sol caía y yo seguía perdido lamiendo sus senos, como un bebé que se amamanta de su madre, buscaba en una, luego en la otra, hasta que mis brazos comenzaron a sentir el cansancio por el peso. La bajé y la giré poniendo su espalda contra mi frente, para comenzar a refregar mi pija por su culo, para pasar mis brazos bajo los suyos y tomar sus pechos entre mis manos, para acariciarlos cual capullos de algodón, para obligarla casi desesperadamente a girar su cabeza para buscar mis labios con sus labios, para casi susurrarme al oído Facundo, Facundo, tengo toda la conchita mojada… Bajé lentamente una de mis manos pasando por su vientre, para colarla debajo de la calza y llegar al elástico de su tanga, solo logré excitarla más aun, con su respiración entrecortada, lentamente dejé pasar los segundos buscando quebrar su voluntad, fui un poco más profundo, bajo la tela, casi llegando a su clítoris, estaba suavecita al tacto, depilada por completo lo que provocó en mi un nuevo salto de locura, ella volvió a susurrar Te gusta? la preparé para vos… Me encanta bebe… Enterré mis dedos en su hueco solo para comprobar que estaba empapado y arrancarle un gemido contenido, bajé entonces lentamente su pantalón desnudándola poco a poco, una blanca colaless diminuta apenas se asomaba entre sus perfectos glúteos y ahí tropezamos con un inconveniente, sus botas… Ella se sentó sobre la gramilla para casi arrancarlas de sus pies en la premura del momento, luego la ayudé a dejarla como Dios la trajo al mundo y admirar su belleza sin igual, decidí demostrarle lo que pesaban mis cincuenta años de experiencia… La hice recostar y bajé lentamente entre sus piernas abiertas, besando su vientre y sus muslos, ella comprendió que mi boca iría directo a su sexo y se entregó al placer, poco a poco me fui acercando a su conchita que al igual que sus pechos lucía extremadamente blanca por la falta de sol, recorrí de arriba abajo sus labios rasurados, les di pequeños besos, a un lado a otro, metí mi lengua en su túnel de amor, llené mi boca con su exquisito sabor a mujer, a mujer caliente, ella gemía acariciándose los pezones, bajé un poco abriéndola más para recorrer con amor su esfínter, alterné a un lado y a otro repitiendo combinaciones, hasta llevarla al borde del abismo, solo en ese momento fui sobre su clítoris para acariciarlo con la punta de mi lengua y luego besarlo rítmicamente, fueron segundos, Penélope rogó porque me detuviera pero su concha estaba exquisita, abusé de mi fuerza masculina y no paré hasta hacerla llegar en mi boca, contrayéndose en espasmos, gimiendo y gritando como perra hasta arrancarle el último grito Fui sobre ella, otra vez buscó de besarme con locura y volver a suplicarme Cogeme! Cogeme toda… Al tiempo buscaba con desesperación desnudar mi pija dura que aún estaba bajo el pantalón y para ser honesto estaba tan apurado como ella, pero una vez conseguido avancé y se la enterré por completo, abriendo bien sus piernas para lograr la mejor penetración, su argolla estaba mojada, inundada y le di con ganas, ella había pasado una mano por debajo llegando a mis bolas y a la base de mi verga para masturbarme y acariciarme mientras la cogía Me desnudé por completo, perdí la noción del tiempo, cambiamos de posición varias veces, de costado, ella arriba, en cuatro patas, lo que imaginen, Penélope se cansó de regalarme orgasmos y yo traté de resistir todo lo posible para darle todo el placer que estuviera dispuesta a recibir, pero de repente me sorprendió al separarse de golpe, como tomando conciencia en medio de la agitación dijo No me acabes adentro… tu sabes… No te preocupes… soy estéril – dije tranquilo con una sonrisa amigable, pero a ella le sonó más a una tonta excusa y en ese momento no estaba dispuesto a discutir Por favor Facundo, adentro no… - dijo con cara de espanto De acuerdo… no te fallaré, y donde lo quieres? – pregunté de forma de tranquilizarla Mmmm, en la boca… lo quiero en la boca… Reí en forma cómplice, su pedido aumentó mi excitación, no pudo más que llenar mi calor masculino, la cogí un buen rato más hasta llegar al límite, me incorporé y fui sobre su rostro, Penélope se sentó sobre la hierba, abrió su boca y metió mi cabeza en ella, aprisionándola con pasión, me masturbé con fuerza, tratando de paralizar esos segundos en el tiempo, me temblaron las piernas, empecé a acabar, más y más, su entrecejo se frunció al recibir mi leche caliente, cerró los ojos para mamar y aspirar, Penélope pareció disfrutar de mi semen, mantuvo mi pija en su boca hasta que empezó a perder erección, solo la soltó riendo complacida, su boca estaba limpia, no quedaban rastros míos en su interior, entonces reclamó Ya está? eso es todo? – con cara de decepción No te alcanzó? Me pareció acabar un montón! – repliqué al instante Pero ella no contestó, solo frunció el rostro, como dejando en claro que esperaba más de mí, la verdad es que sus palabras no fueron prudentes, sentí herida mi virilidad masculina e inmediatamente la imaginé chupando pijas de jóvenes de su edad, seguramente había tragado litros de leche, muy lejos de lo que yo podía ofrecerle, y creo que lo que más me molestaba no era que lo hiciera, creo que el problema era que pudiera comparar, y que yo saliera perdiendo. Tragué mi orgullo, puesto que ella seguía a mis pies acariciando dulcemente mi sexo, mi verga poco a poco volvía a erguirse, cosa que causaba placer en ella y sorpresa en mí, me recosté sobre el césped, la tomé por la nuca e indirectamente le indiqué el camino a seguir. Penélope se acercó y llevó mi verga a su boca, comenzó a chuparla como desesperada rozándome con los dientes, provocándome más dolor que placer, me di cuenta que aún tenía mucho que practicar y aprender, hubiera tenido la oportunidad de devolverle la humillación, pero como buen caballero mordí mis labios, solo sutilmente la fui guiando, la hice bajar el ritmo, llevé su mano donde debía estar, corté el brusco movimiento de meter y sacar para que la disfrutara como un sabroso helado, poco a poco fue mejorando, la niña aprendía demasiado rápido… De todas maneras, supe que no llegaríamos a ningún lado y que prontamente se cansaría, la tomé por los brazos y la arrastré lo suficiente para que mi pija quedara entres sus tetas, ella empezó a jugar, a acariciarlas con mi vara erguida, a toquetear sus hermosos pezoncitos, lado a lado, acerque mi cabeza a la suya, la besé dulcemente y con una pregunta tiré una moneda al aire Me dejas que te haga la cola? Ella me miró con dudas, lo pensó y respondió Nunca lo pude hacer, los chicos son brutos y al intentarlo me hicieron doler, pero a ti… a ti si te lo doy, sé que no me harás daño… Se puso entonces receptiva en cuatro patas para que yo hiciera todo el trabajo, me puse tras ella, su trasero lucía majestuoso en esa posición, su piel bronceada, el diminuto triángulo de su traje de baño pornográficamente marcado, como describir tanta perfección… Abrí sus nalgas con mis manos, pasé suavemente la lengua por su esfínter, comencé a lamerlo, estaba muy apretado, lo que delataba su nerviosismo y sus miedos, le di tiempo al tiempo, se lo besé y se lo comí en todas las formas posibles, tratando cada tanto de penetrarlo con la punta de la lengua. Penélope se fue soltando con el correr de los minutos y mi lengua fue abriendo camino, empapé la zona con saliva, masajee su anillo con mi pulgar, en círculos, hasta lograr metérselo, fui dilatando y jugando, ella se entregaba mansamente, seguí mi trabajo de hormiga hasta meter dos dedos, ella empezaba a suspirar hasta que la sentí pedir Dale malo, no me hagas desear más, quiero saber que se siente… Acaricié entonces sutilmente su puerta trasera con mi sable duro, una y otra vez, me había asegurado que estuviera suficientemente lubricado y dilatado para que Penélope tuviera un imborrable debut anal, probé poco a poco, y poco a poco fue cediendo. Me moví en su interior con cadencia, su esfínter apretaba golosamente mi pija, cada tanto se la sacaba solo para excitarme al ver su agujerito dilatado, la respiración entrecortada y los ronroneos de gata que ella largaba me hacían saber de su placer, noté como llevó una de sus manos para masajear su clítoris al tiempo que metía furiosamente un par de dedos en su caliente argolla, la tomé por la cintura apretándola entre mis manos para culearla bien profundo, ella se arqueaba golosamente y reculaba con fuerza hacia donde yo estaba, comenzó a gritar, no pude soportar tanta locura. Saqué de repente mi verga hirviendo y la leche caliente empezó a caer en chorros sobre su espalda, llegando hasta su cabeza, lo que provocó su risa viciosa, me quedé observándola como queriendo retratar en mi mente ese momento, un culo enorme, una cintura diminuta, una hembra caliente, decorada con los jugos de mi sexo, sabía que era el principio del fin… Me senté a su lado para abrazarla y contenerla, ella se cobijó en mi pecho, tomé largos minutos acariciando sus largos cabellos, de alguna manera sabía que aun estábamos conectados, aun seguíamos haciendo el amor y ella buscaba refugio y calor en mi cuerpo. Fueron minutos magníficos, ambos completamente desnudos mirando la quietud del lago, en una noche tranquila y serena, con la sola música de los grillos del lugar, Penélope rompió el silencio para decir Esto es hermoso… parecemos Adán y Eva en el paraíso… Es cierto, pero te imaginas el futuro de este Adán y mi esposa se entera… Ella rio y comprendió que era demasiado tarde, nos incorporamos, nuestras ropas estaban esparcidas en los alrededores, el momento se me tornó muy triste, entonces saqué una cadenita de adorno que usaba en mi cuello y la puse en su mano obligándola a cerrarla en su puño y le dije Esto es para que no me olvides, guárdalo bien y a partir del lunes estaré presente en tus pensamientos… Sus ojos se llenaron de brillo, ese brillo de tristeza, de esas lágrimas que se esforzó por contener, pensó unos segundos, entonces se sacó nuevamente la pequeña tanga que hacía instantes se había colocado nuevamente y repitiendo lo que yo había hecho la puso en mi mano diciendo Yo ta
Solo amigas
Un día tuve que decidir entre mi familia y mi futuro, quería estudiar comunicación social y en la pequeña ciudad donde había vivido toda mi infancia y mi adolescencia era imposible hacerlo, por lo que o bien cambiaba mis pretensiones o bien me trasladaba a la capital dejando atrás a mis seres queridos. Obviamente que para una chica muy ‘familiera’ como yo la decisión fue muy traumática, no era fácil de un día para el otro dar vuelta una página de mi vida, alejarme de papá, de mamá, de mis hermanos, de mis amigas, de mi barrio, de mi historia. Y de alguna manera fueron mis padres los que me empujaron y desequilibraron los platillos de la balanza, ellos querían para mí un futuro mejor, ellos habían tenido una vida demasiado sacrificada, demasiado dura. Aun se me humedecen los ojos cuando recuerdo esa última mirada de mi familia en el andén, mientras el tren se ponía en marcha lentamente y si bien cada tanto vuelvo a mis tierras y nos mantenemos en contacto por la web, se extraña demasiado el contacto del día a día. Capital Federal me resultó un mundo nuevo, comprendía que pequeña e inocente era mi tierra natal. Fui a parar a la ciudad universitaria donde los jóvenes de bajos recursos que provienen del interior encuentran un lugar para vivir mientras estudian. El pabellón masculino estaba al frente y daba al norte, atrás, estaba el nuestro, y estaba preparado para que no se cruzaran ‘extraños’ de uno al otro lado, era difícil, pero no imposible. Los cuartos estaban diseñados para dos personas, así que casi todas teñíamos una compañera. En mi primer año me tocó ocupar el cuarto con una joven un tanto mayor que yo, le faltaba poco para recibirse, era un tanto parca, y me trataba como a una niña, así que no teníamos mucho diálogo, cada una hacía su vida, solo lo justo y lo necesario. Por suerte cuando comenzaba la primavera ella abandonó sus estudios, se dio cuenta que no era su vocación por lo que volvió a sus pagos, un alivio, prefería estar sola a mal acompañada. El receso me permitió volver unos días a casa, a renovar el aire y al volver conocería a mi nueva compañera de cuarto, por tres años, los tres años más ricos que recuerde… En ese momento tenía diecinueve, ella uno menos, cuando la vi por primera vez me impactó a primer golpe de vista, un poco más alta que yo, diría poco más de un metro setenta, unos largos cabellos rubios, en grande bucles llegando a media espalda, enormes ojos verdes y gruesas cejas que se asomaban apenas, casi tapadas por un coqueto sombrero, una nariz respingada y pómulos salientes en el que se marcaban sus rozagantes mejillas, labios perfectos, carnosos, moviéndose rítmicamente mientras mascaba un chicle dejando escapar de tanto en tanto un globo, un cuerpo delicadamente armonioso, un top apretado color rosa flúor con una estampa al frente de Hello Kitty que se deformaba entre los prominentes pechos, su vientre estaba descubierto, un piercing colgaba de su ombligo y su cintura era tan pequeña que daba envidia, abajo tenía un ancho pantalón floreado al tono con el sombrero, para mi gusto era horrible, sin embargo, me permitían adivinar unas anchas caderas, una cola hermosa y unas piernas de ensueño. Con los dedos de su mano izquierda tomó el chicle para amasarlo, al tiempo que estiraba la derecha para saludarme y decirme: Hola! soy Natasha, seremos compañeras! y tú eres… Micaela, bienvenida! Ponte cómoda… Fue mi respuesta mientras tendía mi mano y además le daba un beso en su mejilla, mi primer contacto… La ayudé con sus cosas y sin saberlo a partir de ese momento comenzaron tres años diferentes en mi vida… Natasha era de Rosario, una ciudad del norte, según ella donde están las chicas más bellas del país y si todas eran como ella era muy posible que no mintiera. Ella no estudiaba lo mismo que yo, por lo que muchas veces nuestros horarios no coincidían y poco a poco nuestras vidas se cruzaron, pude entrar en su mundo, en sus secretos, conocer una bella joven, una persona diferente. Disfrutábamos de los momentos en mutua compañía, salíamos juntas, a pasear, a cenar, ella sabía cómo vestirse y siempre se robaba todas las miradas, y ni hablar cuando íbamos a tomar sol a la terraza, usaba un traje de baño tan pero tan pequeño que hasta me daba vergüenza ajena, pero con ese cuerpazo, quien no se hubiera animado. Recuerdo un Domingo que habíamos ido a un balneario público donde solían ir de la televisión a filmar las chicas del momento, fue la atracción, la hicieron desfilar y cuando caía el sol ganó un bikini open con el que cerraban el día. Pero ella no era solo ‘una chica bonita’, Natasha era más que una amiga, era alguien que sabía todos mis secretos, era alguien que siempre estaba atenta a mis caprichos, era alguien con quien podía hablar, fantasear, pensar. Recuerdo una vez que debía dar un examen importante y yo tenía una fuerte gripe, estaba en cama con casi cuarenta grados de temperatura y por más que insistí e insistí no pude apartarla de mi lado, se quedó cuidándome como una madre, y ese pequeño detalle significó a la larga que no pudiera aprobar la materia. En el cuarto ella era muy extrovertida, totalmente desinhibida, no tenía problemas en tomar una ducha y andar desnuda por la habitación, mis ojos la observaban en silencio, sus curvas perfectas, los pequeños espacios blancos que dejaba en su intimidad los diminutos trajes de baño contrastando con el cobrizo bronceado de su piel, era común que se sentara contra la ventana a plena luz del sol a depilar su vagina, siempre se depilaba, para ella era normal y no la cohibía mi atenta mirada. También era su oído, cada tanto ella se ilusionaba con algún chico del otro pabellón, pero solo la cogían y listo, pero las mujeres no somos así, y yo sufría con ella. Me río recordando lo desordenada que era, cuantas veces levanté sus pornográficas bombachas que dejaba olvidadas en el piso del baño, o al costado de su cama. Y todo parecía estar bien, a mí me llamaba la atención que no le sorprendiera no verme jamás con un chico, tal vez no se animaba a preguntar, mi padre decía que no debes preguntar si no estás dispuesta a escuchar la respuesta, y creo que así era. Un año atrás de su despedida se me empezaron a complicar las cosas, cuando me presentó a Kevin pensé que sería uno más en su larga lista, pero me equivoqué, el tema iba en serio, empezaron a salir y sentí como poco a poco perdía protagonismo en su vida, poco a poco él la estaba arrancando de mi lado y me estaba arrancando el corazón, en poco tiempo Natasha se volvería monotemática, que Kevin esto, que Kevin lo otro, sentí que lentamente él tomaba el lugar que yo deseaba tener, un lugar que nunca sería mío, mi muro de face estaba lleno de selfies de Natasha y el muro de Natasha se poblaba cada vez con más fotos de su nuevo amante, era duro dormirse sufriendo, apretando los párpados para dejar correr las lágrimas en un mar de silencio… Una tarde ella llegó un poco dolorida, me sorprendió, se había hecho un tatuaje que partía en su pecho izquierdo, bajaba por todo su costado, por su cadera, por su muslo, terminando en su tobillo, eran delgadas líneas simulando una enredadera, con detalles de pequeñas flores Te gusta? fue idea de Kevin! qué te parece? Kevin, maldito Kevin, ni siquiera me había consultado… Sentí el frío acero de la hoja del puñal clavarse lentamente en mi corazón cuando me decía que habían decidido abandonar los estudios e irse a vivir juntos, a formar una familia, a forjar un futuro, a esa altura muchas veces me mostraba poco tolerante con ella, agresiva, odiosa, la relación parecía enfriarse, pero que podía hacer, quería que fuese feliz, pero que había de mí? me había enamorado de la persona equivocada... Mi tiempo se agotaba, no me quedaban muchas oportunidades, esa noche marcaría el quiebre, habíamos quedado en ir a un canto bar, ya habíamos ido un par de veces, un pequeño bodegón donde no entraban más de veinte personas, Natasha me había confesado que quería estar brillante esa noche, que como su ‘íntima amiga’ la ayudara, porque luego irían a hacer el amor y estaba dispuesta a regalarle su último y más preciado tesoro, si virginidad anal… Se había bañado, se había depilado, se había peinado, iba de un lado a otro como histérica, pasando por mi vista una y otra vez, completamente desnuda, yo solo suspiraba… Natasha se puso una tanga blanca casi invisible, apenas tapaba su lampiño pubis, perdiéndose entre sus nalgas, sacó cola apuntando para mi lado y preguntó pícaramente: Le gustará? Respondí con una sonrisa, como no iba a gustarle… Se puso luego un ajustadísimo vestido straplees en un delicada licra ocre, tan pero tan corto que estaba al límite del precipicio, si lo levantaba un poco se le asomaban los glúteos, si lo bajaba un poco se le escapaban los pechos. Se calzó los zapatos que se había comprado para esa noche, tenían unos finos tacos de veinte centímetros, no sé cómo diablos no se rompía un pie, pero que elegantes le quedaban! Como estilizaban sus piernas!. Se aseguró que todo estuviera bien, su maquillaje, sus largas uñas, sus aros, todo en ella estaba perfecto. Ya en el lugar Kevin y ella estaban acaramelados en la barra, había algunos chicos más, compañeros de estudios, todos se divertían, todos menos yo… Natasha estaba sentada en un alto taburete, con su trasero rebalsando por todos lados, con las piernas cruzadas, haciendo lo imposible para no quedar desnuda, él estaba parado a su lado, hablándole al oído y ella sonreía jocosamente, seguramente por las cosas sucias que le decía… Cada tanto se besaban, se acariciaban llevando las manos más allá de lo permitido, pedí un wiski, ante la desconcertada mirada del barman, lo bebí casi sin respirar, me pareció asqueroso… De pronto los chicos pidieron que Kevin subiera a cantar y ella quedó sola, supe que era mi momento, la miré con deseo, era perfecta, las luz de los faros esquivando sus rubios cabellos, sus uñas pintadas, sus ojos de gata, sus muslos macizos, sus alhajas, terminé mi segundo vaso de alcohol… Voy a su encuentro, la sorprendo, me mira sin entender, la miro desafiante, hay gente en el lugar, no me importa, tomo sus piernas y las separo, el vestido corto me permite ver su hermosa concha tapada por la blanca tanga, me arrodillo a sus pies, me cuelo al medio, ella no quiere, me rechaza avergonzada, pero no puede, es una locura, siento su vergüenza, beso el calado de su prenda íntima, siento su aroma a mujer, nuestros compañeros se transforman en espectadores de lujo, alguno intenta intervenir pero como una perra rabiosa enseño mis dientes, nadie se meterá con nosotras, no lo permitiré. Natasha no sale de su estupor, está a mitad del río, no sabe si entregarse ante la muchedumbre o desprenderme de su lado, no dejo de insistir, tengo mis manos en sus muslos, poco a poco se deja invadir, la siento aflojar sus piernas, las va separando, se deja llevar, acomoda más adelante su trasero de manera de dejar su sexo a mi alcance. Corro su bombacha, al fin serás mía, sus labios depilados, suaves, los beso, se sienten tan bien, tan ricos, mi lengua va por su canal, su miel se mezcla con mi saliva, está exquisita, su botón está hinchado, apoyo mis labios en él, lo acaricio, lo recorro en círculos, una y otra vez, me encanta, si tan solo hubiera imaginado como lo deseaba, la acaricio con mis dedos, su túnel se abre, introduzco índice y mayor al mismo tiempo, está empapada en jugos, acaricio rítmicamente el interior de su concha, creo tocar la puerta de su útero, levanto la vista, está entregada, con sus ojos cerrados, su boca abierta, jadeo, sus pezones se muestran duros bajo la tela, tomo el vestido con mi mano libre, tiro hacia abajo, no es difícil, su tetas parece explotar al ser liberadas, la luz de la noche se refleja en ellas, Natasha comienza a acariciárselas, sus pezones están afilados, se los toca, los estira, los aprieta entre sus dedos, observo al auditorio, todos son testigos, en silencio, incrédulos de ver lo que ven, ha
Hola gente linda soy Nuevo !!
me la mordio !!! que opinana? la pongo en penitencia no ? hoy le hago la cola por gila ♥
Despues de mucho tiempo volvimos...
Hola amingos volvimos despues de tanto tiempo, aprovechando que estamos solos a la tarde le damos rienda suelta a nuestra locura del sexo. Espero que le gusten las fotos certificadas mi sra. esta cada vez mas potra. Espero comentarios bien hot y muchos puntos.
Experiencia Cornuda con mi Esposa (Parte 4 FINAL)
Una vez que estábamos desnudos, el placer y la lujuria se apodero de la casa, yo no podía quitarle la vista de encima a mi mujer, como le chupaba la verga a Ricardo, le daba unas buenas lamidas por todo el glande, luego bajaba hasta su tronco y sus bolas, mi compadre, le sostenía el cabello para que yo pudiera disfrutar todo el espectáculo, mientras, Conchita se encontraba rozando su vagina con mi pene, que estaba tan erecto que la volvía como loca, el momento era tan excitante que no tardamos mucho tanto Ricardo como yo en acabar, a Conchita se lo tire todo encima de sus nalgas, mientras Geral saboreo el semen de su compañero y jugueteaba con el haciéndolo caer sobre sus tetas, luego escupio lo que quedaba en su boca y se masturbaba con el, metiéndose los dedos en la vagina y su culo. Mientras seguíamos besándonos conchita y yo, Geraldine y Ricardo se fueron al baño, moría de pensar lo que estaban haciendo, pero si fueron por privacidad no quería interrumpirles, no tarde mucho en reponerme, pasarían apenas 6 minutos y ya tenia una nueva erección lista para la acción, limpie un poco el semen de las nalgas de Conchita y comencé a darle lamidas a su vagina, la tenia el el sillón con las piernas hacia arriba y mi cara entre su vulva, realmente lo disfrute tanto como lo hago con mi esposa, esta vez con el añadido de que mi esposa estaba recibiendo de otro, lo que intensificaba el momento, Conchita se agarraba los senos, humedecía sus dedos y jugaba con sus pezones, Ella tiene unas tetas deliciosas, por lo que no pude resistir y en un momento me acerque a lamerlas, mi pene quedo entre junto a su vulva, por lo que ella lo tomo, lo coloco en la entrada, y con un empujón hacia mi se penetro ella misma, mi pene estaba invadido de sus flujos y mi saliva, no tenia escapatoria y realmente lo estábamos disfrutando ambos. En el baño paro el sonido de la ducha, el silencio de una música ausente y tan solo escuchaba los gemidos de mi mujer y los chasquidos característicos de dos cuerpos chocando uno con otro. "le deben estar dando por detrás" Pensé. Conchita se excitaba con cada hundimiento de mi pene, mientras me encontraba besando su cuello y jugando con sus senos. Baje lentamente hasta tocar sus nalgas, busque poco a poco la entrada de su culo y comencé a rozarlo con mi dedo, esa mujer estaba por enloquecer, hasta que le metí un dedo, lentamente, allí se detuvo un instante, se me quedo mirando y yo pensé que no le agradaba, que estaba algo incomoda y con la mirada puesta en sus ojos permanecí unos segundos, no saque mi dedo, pero tampoco lo hundía mas, esperaba una reacción de su parte, hasta que me dijo: Si vas a meter algo ahí, que sea tu pene. Seguí cogiéndola un poco mas por su vagina, mientras nos besábamos apasionadamente, luego la tome la puse en 4 apoyándola sobre el sillón, escupi un poco de saliva sobre mi pene, aunque estaba tan lleno de sus fluidos que ni siquiera fue tan necesario, humedecí un poco su ano, y lentamente la fui penetrando, su grito era de dolor con placer, no sabia que le estaba sucediendo, tal fue el chillido que tanto Geral como Ricardo detuvieron su faena para ver que estaba sucediendo, al verlos llegar desnudos mis pensamientos volaron, recordé que no solo estábamos Conchita y yo como un par de animales lujuriosos, si no que ellos también, volteamos a verlos y Conchita les dijo: "Nos adelantamos un poco, pero ustedes no están muy atrás que se diga". Ricardo le agarro las nalgas a Geral, la beso y luego la cargo, de un brinco mi esposa estaba rodeando con sus piernas a mi compadre, este tomo su pene y se lo metió hasta el fondo, Geral gemía y me veía, era toda una delicia como ambas parejas disfrutaban lo que hacían mientras observaban detalladamente a la otra. Entre una cosa y otra llegamos a la habitacion, y en la cama estabamos los 4, yo tenia a Conchita chupando mi verga, Ricardo la estaba cogiendo desde atras y Geral lo besaba. Conchita pidió intentar la Doble penetración, y todos estuvimos de acuerdo, aprovechando que me encontraba acostado, ella se acerco a mi, le meti el pene en su vagina y Ricardo se acero a su ano, lo fue metiendo poco a poco y la cara de Conchita fue variando de dolor a placer en solo segundos, mi esposa que estaba aun lado, se abrio de piernas y me puso su sexo en mi cara, el placer no me dejaba lugar a pensar y comencé a lamer incluso sin dudar, aun sabiendo que hace algunos momentos Ricardo la estaba cogiendo y que posiblemente quedaban restos de sus fluidos dentro, no me importo, esto era placer. Conchita nos sorprendió a todos, mientras veía como le lamia la vagina a mi mujer, me dijo: "Quiero probar, ¿puedo hacerlo?" Si Gera quiere no tengo problema, ella medio incomoda accedió, sin embargo la incomodidad se borro en instantes estaba disfrutando de 2 lenguas en su vagina, y conchita de 2 vergas dentro de ella. No esta de mas mencionar que a este punto todos habíamos logrado alcanzar unos cuantos orgasmos en general, pero las ganas, el alcohol y el momento no dejaba lugar al descanso, no queríamos detenernos y continuábamos, yo notaba a mi compadre algo cansado, pero cuando me veía con mi verga dentro de su mujer se encendía rápidamente y del mismo modo al contrario. Fue una orgia verdaderamente fantástica. Llegado el momento, mi esposa dijo: "Ok, es mi momento de devorarme sus dos miembros" nos levantamos y ella arrodillada se pudo a mamarnos a los dos, ebria la boca tan grande que la primera doble penetración de ella fue oral, y cuando se canso de chupar nos pidió que la cogiéramos, mi esposa estaba enloquecida de pasión, conchita se masturbaba a cierta distancia, lo disfrutaba todo pero quería mantenerse allá, en par de oportunidades la invitamos a acercarse, pero prefería quedarse allí. Geral levanto una pierna, me abrazo y mientras nos besábamos le metí el pene en la vagina, lentamente Ricardo hizo lo propio en su culo, Geral lanzaba gemidos, cada vez mas fuertes, estos eran de autentico placer y satisfacción, le pregunte si estaba bien y me dijo: -"Estoy mejor que nunca, estoy como quiero estar, tengo 2 penes dentro, ¿Qué mas puedo pedir?" -¿Quizás otro pene? - Le respondí -Si, muchos quiero gozar de muchos penes, soy puta, soy una puta que estaba reprimida y ahora quiero disfrutar. Ricardo la tomaba de los senos, yo la besaba mientras tomaba sus nalgas, todo eso era de pie y sus piernas tambaleaban del placer, tuvo un orgasmo y le saque el pene, Ricardo la tiro sobre la cama y siguió cogiéndola, no había notado que había llegado, se lo dije y ella le pidió que no se detuviera, que continuara, eso me excito, me quede parado a un lado de la cama mientras mi mujer mordía una almohada, se aferraba de las sabanas mientras mi compadre le rompía el culo. En un momento Ricardo acabo, le echo todo el semen en su espalda y se fue a sentar con su esposa, quien lo recibió con un gran beso, Geral se repuso y me pidió que me acostara, luego se monto encima de mi, dándome la espalda, con sus piernas bien abiertas hacia donde se encontraban nuestros amigos, se metió mi pene en su ano y comenzó a cabalgar como toda una actriz porno, yo estaba exhausto pero prendido, mi pene aun lograba mantenerse erecto, y esta escena volvió a encender a Conchita, que se acerco a donde estábamos y comenzó a lamer nuestros genitales, empezó con mis bolas y luego la vagina de mi mujer, Ricardo tras tomarse la mitad del vaso con el trago que habíamos servido minutos antes se reincorporo a la orgia cogiendo a su mujer. Finalmente, mi mujer le pidió a Ricardo que la cogiera mientras estaba en esa posición (recordemos que estaba cabalgándome al contrario, con la espalda hacia mi), el tenia visión perfecta de la vagina abierta de mi esposa, solo debía tomar su pene y cogerla. En esta posición pude sentir como el culo de Gera se cerraba mientras Ricardo deslizaba dentro de ella su miembro, estábamos extasiados de placer, mientras Geral volteo a ver a Conchita y le dijo que quería devolverle el favor, que le acercara la vagina para comérsela. Uff ese momento en el que mi mujer estaba devorando el coño de Conchita me éxito demasiado, definitivamente mi esposa había cambiado, y no volvería a ser la misma, Ricardo le abrió las nalgas y comenzó a mamarle el culo a su esposa, y una que otra vez las lenguas de mi esposa y la de el se encontraban y eso aumentaba el morbo del momento. En esta posición permanecimos hasta que Gerald alcanzo el orgasmo perfecto, sentí como su culo se cerraba queriendo arrancar mi pene, lo que hizo que eyaculara un gran chorro dentro de ella, Ricardo y Conchita se retiraron de encima de nosotros, el la tomo de una pierna mientras la otra la apoyaba en el piso y de pie nos devolvió el honor de tener la visión de como se cogían mutuamente, y tras un breve momento y unas cuantas tocadas de Conchita en su vulva alcanzaron ambos el orgasmo. Tras todo este desborde de lujuria, nos dimos una ducha particularmente cada quien con su pareja, exhaustos y satisfechos, pero disfrutando de ese Post sexo con nuestras respectivas esposas. Nos relajamos y al amanecer Conchita y Ricardo se fueron a su hogar. Aun mantenemos contacto, la amistad no se termino si no que se fortaleció, de vez en cuando nos reunimos y hacemos una que otra locura, pero ninguna como aquella vez. Hemos pensado en hacer intercambios de fin de semana, o incluso que una de nuestras esposas vaya a quedarse la noche con la otra pareja. Si hacemos algo nuevo, les estaré contando los detalles, asi como también de otras experiencias cornudas que sucedieron después entre mi mujer y yo.
Nuestro primer encuentro Swinger
nuestro primer encuentro swinger....luego de muchos meses fantaseando, decidimos ir a conocer un club swinger de la ciudad y ver como nos sentiamos. averiguamos como era el lugar y como debiamos ir vestidos, dijeron que ese dia podiamos estar como queriamos asi que decidimos ir. al entrar el ambiente era caliente se sentia morbo...por lo menos para nosotros que ibamos por primera vez, habian parejas desnudas otros en toalla y nosotros completamente vestidos nos tomamos unos cuantos tragos para entrar en ambiente, estabamos disfrutando el lugar sin mucho dificultad, cuando a eso de las diez de la noche, el animador del lugar anuncio el show de strippers y el ambiente se puso algo mas caliente...una rubia muy linda y un hombre con su cuerpo totalmente trabajado salieron a bailar y a animar la noche, la rubia me dijo que si queria tener sexo con ella delante de todo el mundo, obviamente mi respuesta fue un no rotundo, pero mi esposa me dijo ve y hazle el amor, accedi mas por complacerla a ella la verdad...al estar con ella delante de todo el mundo me bajo el pantalon y empezo a chuparme la verga pero yo tenia verguenza y no me sentia bien, entonces no podia poner mi verga lo suficientemente dura para complacerla, en ese mismo instante una pareja se sento al lado de mi esposa dejandola a ella en la mitad y vi el instante cuando el hombre saco la verga y mi esposa sin pensarlo empezo a darle unas buenas mamadas, note cuando mi esposa levanto la mirada y al cruzarse con la mia, mi verga se puso mas dura de lo que jamas imagine, me puse el condon y me culee a esa puta en cuatro delante de mi esposa y muchas personas mas, no me importa nada ya en ese momento, mientras yo embestia a la rubia, mi esposa me regalaba una de las mejores imagines hasta ese momento, chupaba y chupaba una verga de un desconocido y luego se besaba con una chica (muy linda por cierto) y en su mirada se veia que lo estaba disfrutando de una manera increible...luego de unos minutos mi verga no aguanto mas y exploto de placer al comerme una vagina diferente a la de mi esposa, fue algo muy pervertido, lo mas loco que habiamos hecho. luego guarde mi verga y me fui hasta donde mi esposa estaba sentada, y nos fundimos en un beso enorma lleno de amor y lujuria, algo inexplicable...ambos sabiamos que ese iba a ser el inicio de muchas locuras. espero les haya gustado...pronto les contaremos mas de nuestras aventuras
sumisa prohibida en el parque
hola poringueros y poringueras. vengo a a relatarles mi segundo encuentro con mi sumisa prohibida. despues de la rica cogida en mi casa, nos mandamos msjs x mensseger toda la semana. a ella se le complicaba salir ya que tenia dos nena chicas y no podia dejarlas solas. nos calentamos bastante por msj, ella contaba que le habia calentado mucho mi forma de cojerla. ya que se lo hacia con fuerza y sin temor a lastimarla. otra cosa que me decia, era que le calentaba mucho mi aroma, no mi perfume, sino el aroma corporal(soy una persona muy limpia, no piensen mal jaja). le dije que tenia que hacer el esfuerzo y ver donde podia dejar a las nenas auque sea unas horas, ella me respondio que estaba hablando con una amiga para que se las cuide. llego el dia tan esperado, yo no queria ir al hotel directamente, buscaba hacer algo mas divertido y poco usual. a unos km de mi casa hay un parque muy grande donde la gente va a pasar el dia, la cito cerca de ahi, compro unas cervezas y espero que llegue. a lo lejos la veo venir con un caminar muy timido, mirando al suelo, como si fuera que no queria que no la viera nadie. una ves cerca, le agarro de la cara y le como la boca en plena calle, yo la sentia mia y se lo hice notar. subimos al auto y fuimos al parque, buscamos un lugar alejado, pero a la ves a lo lejos se veian personas. salimos del auto y nos fuimos debajo de un arbol a tomar la cerveza. ella toda delicada tomaba de la botella, yo la miraba y programaba de que forma me la iba a cojer. hablamos un poco y de golpe le meto la mano dentro de la calza, a mi sorpresa ya estaba mojadita. saco la mano y le digo, tan puta vas a ser que ya te mojaste? gissele: desde el colectivo vengo caliente por culpa de ustede. señor yo: toda la semana estuve pensando que hacerte, no se por donde empezar gissele: yo toda la semana me toque pensando en esta pija( mientras me la toca por arriba del pantalon) en ese momento me desabrocho el pantalon y la saco, va salio sola xq estaba re dura. la agarro de la nuca y la llevo para que me la chupe, ella me mira y dice, gissele: xq no vamos a otro lado yo: sos mi puta y te voy a cojer donde yo quiera hago que me chupe la pija en el parque, dudo pero al segundo la estaba baboseando toda. le cogia la boca y le la metia hasta el fondo hasta augarla, en una hermosa tarde soleada en pleno parque. me calentaba mucho que me la chupaba sin agarrarla con las manos, con labios carnosos y lengua muy filosa. lo lamia desde la base hasta la cabeza y se lo metia todo de una. notaba que le gustaba que le aprete la cabeza para que le entre toda. asi le cogi la boca un rato, hasta que no aguante, la pare, la puse de espalda, le baje la calza con la tanga y se la meti sin piedad, largo un alarido hermoso, mi pija entro como si nada ya que staba toda mojada la muy putita. mientras la envestia con fuerza y ella gemia como una puta, levanto la mirada y veo a lo lejos unos tipos mirando detras de un arbol, estaban lejos y no me dio temor a que sean unos locos sino solo mirones, me calento aun mas y me la cogia con mas fuerza. ella gemia y decia " cojame señor, cojame como la puta que soy. el ruido que hacia esa conchita llena de flujo era una locura, yo la agarraba de las caderas con fuerza, sentia que le destruia la concha y ella lo disfrutaba, hasta que exploto, me mojo toda la pija, grito y calculo que muchos la escucharon, sus piernas temblaron y quedo toda floja agarrandose del arbol mientras yo seguia bombeando. la vi debil y fragil que solo atine agarrarla de los pelos, darla vuelta arrodillarla y hacerme una paja en frente de su carita, ella solo saco la lengua esperando la leche. acabe como un caballo, sabia que me estaban mirando y eso me puso peor. le llene la cara de leche y ella solo la juntaba con los dedos y se la llebaba a la boca, una ves que termino, me limpio la pija con la lengua, la levante y le di un rico beso de lengua, la miro y le digo vamos al auto que ya dimos un hermoso espectaculo. cuando sube le cuento que habia unos tipos mirando como me la cogia, se sorprendio pero tambien creo que le encanto la idea de que la vean siendo una putita. aca no termina el dia ya que salimos del parque y fuimos a un hotel cercano, pero eso lo contare en el proximo relato. gracias por los puntos y seguirme buenas pajas para todos
El playero de la estacion de servicio
Me fui el finde fuera de Capital con un amigo. Vino super bien escapar un poco de la locura de la ciudad. A la vuelta, paramos en una estacion de servicio de la autopista, pasando un peaje. Entre al minishop a comprar un cafe, y note como uno de los playeros me clavo la mirada. En ese momento lo deje ahi, primero porque estaba con mi amigo, segundo porque queriamos llegar cuanto antes a Capital, y tercero porque imagine que no pasaria de eso... Pero lo cierto es que el pibe (alto, corpulento, barbudo... un lindo osito macho) no me sacaba la mirada de encima. En eso que estabamos ya por retomar la ruta, miro de refilon que el playero enfilo para el baño. Se noto que queria que me de cuenta que iba. Le dije a mi amigo "bancame un toque que paso al baño". Y me mande. El baño REVENTABA de gente. El estaba en un mingitorio. Pero de los 4 o 5 que habia, solo uno estaba libre. Y no era contiguo al playero. Lo interesante dentro de lo inconveniente de la situacion era que todos los flacos que estaban en ese momento estaban todos BUENISIMOS. Pero ninguno en onda. De hecho, pense que el playero tampoco. De a poco se iban yendo todos, y yo me fui a lavar las manos. Por el rabillo del ojo, me doy cuenta que el playero me sigue mirando. Y cuando me doy vuelta un toque, aprovecha para sutilmente inclinarse hacia mi vista y mostrarme 2 segundos una chota gomosa, gruesa, muy apetecible. Pero todavia quedaba gente, y entraron 2 mas nuevos.... Iba a desistir, ya me estaba tardando mucho, y hasta tenia miedo de que mi amigo, preocupado por mi tardanza, pase al baño y vea toda la escena. Quedaban un cuarenton meando, y el playero, atornillado en su mingitorio. Pense "me juego la ultima carta" y me meti en el ultimo box, con la puerta entreabierta. Si escuchaba que entraba mas gente, me iba a la mierda y listo. No pasaron ni 10 segundos, que el que quedaba se fue, y sin perder un segundo, el playero se mete al box. Pelo. Ya estaba al palo. No habia tiempo que perder. Baje a mamarsela con todas las ganas. Que buena que estaba! Gruesa, buen tamaño, limpia, y latia a full. Me la metia toda en la boca, lo pajeaba, le chupaba bien la cabeza. Se notaba que el playero ya estaba con todo el movimiento previo al lechazo. Segui con todas las ganas, mientras el flaco se ahogaba los jadeos. Noto que el tronco se va cargando, y el pibe intenta frenar haciendose para atras. No lo deje. Me la meti mas a fondo y acelere el ritmo de la mamada al maximo. El playero se entrego. Empezo a largar lechazo tras otro, bien bien cargados. No paraba! Y tampoco intentaba ya separar mi boca de su garcha. No se la solte hasta que no descargo completamente. Una vez que ya no le quedaba nada, nos acomodamos, salio primero para despejarme el camino, y sali y segui viaje.
Llegaron Los Hombres De La Basura…
Para mí era algo que nunca había pensado me pudiera suceder, si me gustaba el sexo, pero sin exagerar, pero desde el mismo momento en que Roberto fue hospitalizado, comencé a sentirme más excitada, que de costumbre, ante cualquier situación, por tonta que pareciera. Viendo las novelas de Tv nada más de ver a las actrices y actores besándose en la pantalla del televisor, me calentaba tremendamente. Y mientras estuve sola en casa, hubo días en que mientras veía la novela no dejaba de tocar mi vulva, en ocasiones hasta alcanzar un delirante orgasmo. Pero eso no se limitaba tan solo a las novelas, si iba en mi auto y veía a una pareja, dándose un simple beso de despedida, prácticamente mi sangre hervía por el deseo de tener sexo, pero lográndome comportar como es debido. Es más en una ocasión, tras llegar a casa de mi trabajo, vi al entrar a la urbanización a muchos perros de tras de la perra de uno de nuestros vecinos, eso bastó para que yo apenas entrase a casa, corriera para el baño, supuestamente a ducharme. Pero la realidad es que como ya mi marido estaba en casa, y en esos momentos no me podía satisfacer todavía, apenas me quité la ropa, dentro de la ducha comencé a introducir de manera desesperada casi por completo una de mis manos dentro de mi coño, hasta que después de un sin número de orgasmos, quedé bastante agotada. Cosa que me asustó tanto, al punto que fui a ver a mi terapeuta. Cuando más o menos le hable de lo que me sucedía, ella me dijo que era algo normal, que eso me sucediera, que siguiera descargando mis energías de la forma en que lo estaba haciendo, que una vez que mi marido volviera a la normalidad, yo también lo haría. Lo cierto que esa respuesta en nada me agradó, ya que apenas mi esposo recién salía del hospital y comenzaba a verse con su urólogo. Mientras que yo ya sentía, que eso de autosatisfacerme a misma, como que realmente no funcionaba del todo, porque siempre quedaba con muchas ganas, y hasta que no quedaba completamente molida, no dejaba de introducirme salvajemente, mis dedos, mis manos o algún objeto o juguete sexual, incluso en varias ocasiones me introduje una botella, dentro de mi coño, hasta calmar mis deseos. Pero una tarde en que tanto Roberto como yo recién habíamos regresado de trabajar, de inmediato me fui a dar una fría ducha, para bajar mis calenturas, mientras que mi marido se acordó en último momento, de que debía sacar la basura, y ya se le estaba haciendo tarde para ir a su cita médica, así que me pidió de favor que después de que me terminase de ducharme, le hiciera el favor de sacar la basura, ya que después de la cita, iría a ver a mi suegra, por lo que de seguro regresaría algo tarde, y el camión de la basura ya habría pasado. A medida que el agua fría caía por sobre todo mi cuerpo, y luchaba con migo misma por no comenzar acariciar mi vulva, le respondí que de inmediato, me encargaría de eso y que saludase a mi suegra de mi parte. Así que con el fin de distraer mi mente, salí de la ducha, me puse mi bata de baño, y me dirigí a la cocina para sacar la basura. Realmente no era una sola bolsa de basura, eran tres. Ya que Roberto tiene un hobby entre reparar cosas viejas y aeromodelismo. Me encontraba sacando la primera bolsa de basura, cuando llegó el camión, apenas había sacado la primera bolsa de la casa, y comenzaba a arrastrarla hasta el lugar donde sería recogida, cuando uno de los basureros, caminando hasta donde me encontraba, me dijo. Señora permita que le ayude. De inmediato le respondí que estaba encantada de que me ayudase, y tras tirar la primera bolsa dentro del camión, le dije que dentro de la casa tenía otras dos. Me sonrió, y mientras me seguía en dirección a la casa, de momento se me ocurrió pensar que de seguro me estaba observando las caderas, a medida que yo caminaba, no sé por qué precisamente instante, se me ocurrió hacer una pequeña travesura y comencé a caminar de manera algo más sensual y provocativa, contoneando mis nalgas de manera sensual, hasta que ambos entramos a la cocina. Él sin quitarme la vista de encima, tomó la segunda bolsa al tiempo que de manera algo descarada, se agarró su miembro por encima del pantalón, se lo acomodó o por lo menos eso me pareció a mí, y de inmediato salió de la cocina diciéndome que ya regresaba por la tercera bolsa, momento en que yo aproveché para preguntarle si deseaba tomarse un regreso o un jugo. Me respondió que con un refresco le bastaba, pero apenas el hombre de la basura salió con la bolsa por la puerta de mi cocina, yo salí corriendo para mi dormitorio, apenas salí de mi cocina en el pasillo que conduce a la sala, me quité mi bata de baño y apenas entré a mi dormitorio, rápidamente me puse un negligé negro, aunque bastante transparente, sin más nada de bajo, además me calcé mis zapatos de tacos bien altos y de inmediato regresé a la cocina. Me sentía como loca, de momento en mi mente me visualizaba ofreciéndome al tipo ese de la manera más descarada posible, y que él sin dudarlo ni un segundo se me tiraba encima, me penetraba y no dejaba de besarme y acariciarme por todas partes. Cuando él regresó, ya yo me encontraba parada frente a la puerta abierta de la nevera, con mis piernas ligeramente abiertas, de espalda a él, terminando de servirle el refresco, la luz que salía de la nevera claramente dejaba ver todo mi cuerpo bajo la tela del negligé. Al sentir su presencia, yo voltee para mirarlo y me di cuenta de inmediato que al él verme, sus ojos parecían que se fueran a salir de sus cuencas, haciéndome la desentendida, aunque con un tono de voz seductor, le pregunté de la manera más sensual y sexualizada que pude ¿Aparte del refresco, si vez o deseas algo? ten a bien tomarlo, con toda confianza. Por dentro deseaba que me tomase en sus brazos, y sin pérdida de tiempo me hiciera suya. Pero al mismo tiempo me decía a mi misma, como era posible que me comportase como toda una puta, prácticamente me le estaba ofreciendo a ese desconocido, en bandeja de plata. Además el que desease serle infiel, a mi amante esposo, era algo que por unos instantes me estuvo torturando. Era tanta mi excitación, que de pensar en que estaba a unos segundos de definitivamente serle infiel a Roberto, mientras él iba al médico. Sentí repentinamente como en un momento, toda mi vulva se humedeció. En mi mente mantenía esa lucha, hasta que sentí sus manos sobre mis hombros. Todo aquello en lo que pensaba previamente, desapareció de mi mente, al tiempo que él se colocó frente a mí, y dándome un tremendo de lengua, hizo que prácticamente yo me deshiciera entre sus gruesos brazos. Cerré mis ojos mientras que sus brazos y sucias manos, introduciéndose bajo la tela del negligé, comenzaron abrazarme y acariciaron todo mi cuerpo. Completamente entregada, sin oponer resistencia alguna, dejé caer al suelo de mi cocina el negligé, quedando completamente desnuda ante ese hombre de la basura. De inmediato sentí el calor de todo su cuerpo contra el mío, la rigidez de su miembro, por debajo de la tela su sucio pantalón, contra mi plano vientre, y el olor de su fuerte sudor que me embriagaba. Por un buen rato nos estuvimos besando, acariciando, agarrándonos mutuamente, hasta que en un respiro que tomamos, yo me escapé de sus brazos y caminando moviendo mis caderas, llegué hasta la mesa de comedor que tengo en la cocina, seductoramente sin dejar de verlo, me recosté encima de la mesa, separando y levantando mis piernas, sin decir palabra le ofrecía por completo todo mi coño, invitándolo con mi mirada a que me penetrase. Él dio un par de pasos y colocándose frente a mí, soltó la correa del pantalón, desabrochó luego el botón, y bajando la cremallera al tiempo que se bajaba los pantalones, dejó ante mis ojos su miembro, el que de inmediato sin querer, mentalmente lo comparé con el de mi marido, prácticamente lo doblaba en todo, tamaño, grosor, y pensándolo bien hasta en erección, que definitivamente era mucho mayor, que la de mi esposo en sus mejores momentos. El hombre de la basura, mantuvo mis rodillas bien separadas y atrayendo mi cuerpo hacía el de él, lentamente comenzó a penetrarme, al principio no podía despegar mis ojos, de su miembro, de cómo se fue abriendo paso lentamente dentro de mi lubricada vulva. Al comenzar a sentir el calor de toda su verga, dentro de mi coño, puse mis ojos en blanco del placer que sentía, y dejé caer mi cuerpo sobre la mesa. Sus manos me sujetaban firmemente por las caderas, pegándome una y otra vez contra él, mientras que yo en un desenfreno de placer movía o restregaba más bien mi coño contra su cuerpo. Sentía deliciosamente, como todo su miembro llenaba todo el espacio dentro de mí mojado coño, quizás por lo morbosa y excitante de la situación, me imaginé el rostro de mi esposo viéndonos con asombro, cosa que lejos de enfriarme me calentó mucho más todavía. Yo no dejaba de moverme, y cuando él con su gruesa y ronca voz me comenzó a decir, lo sabroso que se sentía mi coño, lo caliente que yo era y lo bien que me movía, me sentí mucho mejor todavía. Incluso cuando comenzó a decirme, que yo era la puta de sus sueños, no me sentí mal. Sus manos se movieron sobre mis tetas, las que deliciosamente me apretaba, chupaba y lamía a la vez con su tremenda lengua. Hasta que me dejé llevar por el placer, de disfrutar de un verdadero orgasmo, sin que él todavía hubiera acabado. Por lo que como si yo fuera una muñeca de trapo, sacó su verga de mi coño, me dio media vuelta, por lo que mi vientre quedó sobre la mesa, y nuevamente recibí dentro de mí su incansable verga. Yo no dejaba de mover mis caderas, de gritar por el placer que sentía, de gemir profundamente de placer, tras cada empujón que él me daba, incrustando su miembro completamente dentro de mí vagina. Para mí era algo de locura, cerraba mis ojos y me relamía los labios, con los dedos de una de mis propias manos, yo misma me apretaba intensamente mi clítoris, cada vez que sentía su poderoso miembro, más y más adentro de mí. Después de un buen rato, a medida que él continuaba clavándome su verga, abrí los ojos, para encontrarme que ambos estábamos siendo observados fijamente, por sus tres compañeros. Los que se comunicaban entre sí a baja voz, como para que yo no me diese cuenta de su presencia, cosa que pasó cuando que abrí mis ojos. Al ver a esos otros tres hombres, no sentí vergüenza alguna, es más hasta me calentó mucho más el que me vieran completamente desnuda, dejando que su compañero me clavase toda su verga. Yo me sentía insaciable, y de momento hasta desee que ellos tres también tuvieran sexo conmigo, por lo que le hice señas al mayor del grupo, de que se me acercase. Sin dejar de recibir los embates del primero, con mi mano izquierda busqué su miembro, aunque de manera algo torpe, finalmente lo extraje del pantalón y agarrándolo con mi mano, me lo fui acercando a la boca, hasta que me puse a mamárselo. De inmediato no se hicieron esperar los comentarios de los otros dos, y mientras yo continuaba mamando, los escuché decir que yo estaba bien buena, caliente y birrionda, aunque eso último no lo entendí. Pero poco me importó, ya que cuando se me acercaron y comenzaron bajo la supervisión del primero a tocar mis tetas, yo me sentí de lo mejor. Al que yo le estaba mamando su verga, a los pocos instantes se vino por completo dentro de mi boca, sin que eso me produjera desagrado alguno, por lo contrario se la seguí chupando hasta que finalmente el mismo tipo retiró su verga de dentro de mis labios. Justo en el momento en que mi hombre de la basura apretándome fuertemente contra su cuerpo, se detuvo y sacando su verga de mí caliente coño, derramó toda su leche sobre mis nalgas y espalda. Yo aun estaba bien deseosa de continuar, por lo que me erguí y agarrando un paño de cocina, me limpié mis nalgas y espalda. Estaba tan y tan deseosa de continuar que de inmediato no sé cómo pude preguntarles a los otros dos si deseaban acostarse conmigo ahí mismo, en el piso de la cocina. Su respuesta fue inmediata,
Mi Sobrino, Mi esposo
Con el tiempo comprendí que mis sentimientos hacia él no eran de tía ni de hermana comencé a sentir por él extrañas sensaciones, mi cuerpo vibrara al verlo, me estremecía cuando su piel rozaba la mía y ni que hablar cuando nos saludábamos con un beso en la mejilla y sentía celos cuando Diego salía con alguna chica, pero todo eso terminaba cuando él estaba a mi lado. En soledad pensaba sobre mis sentimientos por él no podían ser, que debía olvidarme de mi sobrino. que debía buscarme otro hombre…y así miles de cosas, pensaba que debía alejarme, irme a vivir sola, alquilar un departamento, distanciarme para poder olvidarlo…pero todos esos pensamientos se derrumbaban como un castillo de naipes cuando al otro día me cruzaba con él. Cuando terminó sus estudios en la fiesta de egresados pidió que mi hermana y yo le entregásemos la medalla, y en el momento que nos sacamos la foto y nos tomó a ambas de la cintura, mi cuerpo se estremeció y en ese momento comprendí que nunca podría dejar de desear a Diego…nunca una mano en mi cintura me hizo estremecer tanto, y ese deseo se potenció más aún luego de lo que descubrí unos pocos días después. Un domingo al llegar a casa Diego estaba solo en el living mirando futbol por TV, mi hermana y su esposo no estaban en casa ya que se habían ido a visitar a unos amigos, lo saludé, lo noté un tanto nervioso, charlamos un rato, yo estaba cansada así que decidí acostarme un rato y ducharme. Cuando salí de la ducha abrí el placard y mi ropa interior estaba algo revuelta, yo soy muy prolija y eso no estaba como lo había puesto, ahí comprendí el nerviosismo de Diego, él debió haber entrado en mi habitación y estuvo husmeando mi ropa interior, tangas, corpiños, baby doll, me sorprendió eso pero lejos de enojarme me sentí dichosa porque eso significaba que le gustaba como mujer. Me recosté en la cama e un tanto excitada, y no podía dejar de pensar en ello, en que ropa le había gustado con cual le gustaría verme, si se había masturbado con esa ropita, no podía dejar de pensar en ello, y me iba tocando pensando que era su mano la que acariciaba mi cuerpo me excité tanto que tuve el mejor orgasmo de mi vida, no era la primera vez que me masturbaba pensando en él, pero ese día fue maravilloso nunca había sentido tanto placer… Cuando bajé a la casa vi a Diego sentado en el living, me fui acercando a él casi provocativamente, me senté a su lado apoyé mi cabeza en su hombro tomé su mano entrelacé sus dedos con los míos, hablé con él muy dulcemente y lleve nuestras manos al borde de mii pollera y sentí mi cuerpo estremecer cuando sentí su piel sobre una de mis piernas, pero todo terminó abruptamente, cuando escuché las voces de mi hermana y mi cuñado solté su mano, y me quede quieta, al rato subí a mi habitación y volví a masturbarme, nunca había estado tan excitada. Luego bajé para cenar, miramos los 4 una película, pero no recuerdo cual era. Yo no podía dejar de pensar en lo que había descubierto en mi habitación, no podía dejar de pensar en Diego, luego todos nos fuimos a dormir Diego había conseguido un trabajo y se levantaba muy temprano, así que apenas terminó la película se fue a dormir, se despidió como siempre con un beso en la mejilla pero cuando lo hizo, mi boca casi besó la comisura de sus labios nunca me había atrevido a tanto… Pasamos las fiestas de Navidad y Año Nuevo con la familia de mi cuñado que vivían en Córdoba y que vinieron a nuestra casa, en esos días nunca pudimos estar a solas, pero mis deseos por Diego iban en aumento. El 3 de enero mi hermana y mi cuñado durante la cena dijeron que decidieron tener una segunda luna de miel ya que se irían de viaje a Bariloche al mismo hotel donde estuvieron cuando se casaron. Ahí estaría 10 días y los otros 10 lo destinaría a recorrer el sur y detenerse e n todos los lugares que les gustasen, por lo tanto volverían a fin de mes… eso para mis oídos fue maravilloso porque estaría a solas con Diego por 25 días si él me deseaba como yo, nosotros también podríamos tener nuestra luna de miel, porque yo no trabajaba porque hasta fin de mes porque estaba la feria. Fui a mi cama, deseando que llegase ese viernes en que los 2 estaríamos completamente solos y así poder dar rienda sueltas a todos mis deseos. Si lo pensaba fríamente todo era una locura, pero no estaba para pensarlo así, mi calentura y mis deseos por Diego no permitían que lo pensase de esa manera. Lo que restaba de esa semana acompañe a mi hermana a hacer compras para el viaje, y disimuladamente empecé a coquetear a Diego y a mostrarme más provocativa con mi cortas polleras, ropa ajustada y escotes insinuantes, y delante de él ya no me cuidaba al cruzarme de piernas y eso hizo mella en Diego noté sus miradas penetrantes como intentando desnudarme con sus miradas Los días parecían eternos, parecía que ese viernes no llegaría nunca, cuando salíamos de compras con mi hermana lo primero que hacia cuando llegaba era ir a mi habitación a ver mi placard, mi ropa estaba más ordenada pero no en la misma posición que yo las había dejado, evidentemente Diego entraba en ella cuando yo no estaba en casa. Y así día a día mis deseos por él iban en aumento y ese deseo solo podía calmarlo masturbándome. Así llego el tan ansiado viernes a la mañana fuimos a llevarlos al Aeroparque, el día era sumamente caluroso a las 8 de la mañana hacía ya casi 30°, yo llevaba puesto un pantalón negro muy ajustado y una remera a tiritas también ajustada que marcaba mis senos e insinuaba levemente lo paradito de mis pezones ya que no llevaba corpiño, y unas sandalias abiertas de taco bajo Iba manejando el auto con Diego sentado a mi lado y mi cuerpo era pura adrenalina, nunca había sentido tanta excitación, ese deseo por lo prohibido me ponía así, más lo miraba y más lo deseaba. Estuvimos algo más de una hora en la sala de espera, hasta que ellos subieron al avión, era normal que Diego me tomase de la mano, pero cuando el avión despegó la apreté fuertemente empecé a sentirme mucho más excitada, los 30 minutos del viaje parecieron eternos, quería llegar a casa y entregarme a Diego si todo salía como lo pensaba no quería desperdiciar un solo momento. Llegamos a casa, entré el auto al garaje, en el camino compramos helado, ya eran la 13:30, preparamos unos sándwich y eso junto con el helado fue nuestro almuerzo y dije: C- Hace mucho calor… ya vengo me voy a poner algo más liviano D- Si yo también Entré a mi habitación y estrené el conjunto playero que me había comprado para ese momento, me cambié, me maquillé y di los últimos toques, llevaba mi cabello negro largo y suelto, ojos maquillados, mis labios en un rojo carmín, piel trigueña, unos aros en mis orejas. La parte superior de la bikini era de color rosa, los breteles se sujetaban por detrás de mi cuello, mis senos de buen tamaño estaban muy expuestos un pequeño triangulito que ocultaban mis pezones y una parte de mis senos debajo de ellos y una tirita que unía ambas tazas, llevaba una pulserita en mi muñeca que vino con el conjunto del mismo color y un solcito de jean color blanco de tiro bajo y muy ajustado por detrás asomaban levemente mis nalgas y llevaba chinelas rosas. Soy alta 1,72 mt, y mis medidas son 95-65-98, cuando bajé mi sobrino clavó mis ojos en mí, él estaba sentado en el sillón con el control remoto viendo fútbol, yo me senté en el piso apoyada contra el sofá, tomé mi libro pero no pude leer un solo renglón. Diego solo tenía puesto un short azul con vivos rojos. Lo miraba de reojo yo estaba sumamente excitada deseaba a Diego más que a nada en el mundo, sabía que mis sentimientos por él no eran lógicos pero no podía contenerme más, lo amaba, y deseaba sobremanera que él se adueñase de mi cuerpo, estaría sola con él durante 25 días y nadie podía interrumpir eso. Alguna vez tuve pensamientos incestuosos con Diego pero intente sacarlos de mi mente pero volvieron a reflotar cuando descubrí que él entraba en mi habitación y revisaba mi ropa interior eso volvió a ocupar mi mente y a potenciar mis deseos. Diego es muy bonito de cara, de rasgo suave, cabello castaño levemente larguito, 1,82 de altura, delgado pero musculoso, de piel blanca, dorada por el sol, ojitos marrones, una boca seductora y carnosa. Luego de sentarme en el piso tomé mi libro de lectura pero en realidad lo que menos hice fue leerlo mi mirada se desvía hacia él, miraba su torso desnudo, sus pectorales, su carita de ángel, sus brazos musculosos e imaginaba mi cuerpo envuelto por ellos y su boca besando mis labios, notaba que su mirada se desviaba hacia mi casi disimuladamente, era evidente que yo le gustaba…pero por lo visto no iba a hacer más que mirarme, si quería cambiar la historia debía hacer algo pero no sabía que… y en un rapto de frustración por lo que estaba sucediendo tomé un almohadón del sillón y se lo arrojé con algo de bronca como diciendo “que esperas para hacerme tuya…”, él me lo devolvió arrojándomelo, y así comenzó esa guerra de almohadones, yo le arroje uno que impacto de lleno en su cara y que provocó una carcajada en mi… Él se incorporó y vino hacia mi llevando el almohadón en sus manos cuando quise darme cuenta el almohadón estaba sobre mi cara yo intente quitármelo pero Diego me lo impedía su fuerza era superior a la mía de tal forma que quede acostada en el piso, los dos reíamos a carcajadas. En el forcejeo él quedo prácticamente sobre mí, y yo me revolcaba en el piso intentando salir de esa situación, pero hubo un momento en el cual una de mis piernas quedo ubicada entre las suyas, en ese momento noté una leve erección en su pene eso me enloqueció y excitó aún más me seguí revolcado en el piso pero movía mi pierna de manera de obtener una mayor erección de su pene, poco a poco noté como mi objetivo se iba cumpliendo hasta notar una erección infernal el tamaño de su pene era mayor del que yo imaginaba lo cual hizo aumentar sobremanera mis deseos, entonces decidí no perder esa oportunidad estaba totalmente dispuesta a poseer ese maravilloso pene en mi cuerpo, no sé de donde saque fuerzas pero en ese movimiento continuo que tenían nuestros cuerpos en el forcejeo pasé yo a quedar sobre él, en ese momento noté que mi bikini dejaba ver la aureola de mi seno izquierdo, yo estaba completamente agitada, excitada y caliente podía sentir la dureza inconmensurable de su pene, extendí los brazos de Diego tomándolos de las muñecas acerqué mi cara a la suya y con voz agitada y entrecortada dije: C- Ya no estamos para jugar estos juegos, se te paró, estás excitado por mí, y yo también lo estoy por vos desde que descubrí que vas a mi habitación a revisar mi ropa interior, eso me excitó en demasía…te deseo tanto, quiero ser tuya…… Diego quedo un tanto paralizado por mi confesión, deje de presionar sus muñecas, me acosté sobre su cuerpo y le di dos o tres pequeños picos sobre su boca, recién ahí reaccionó sus manos se depositaron sobre mi cola y mis piernas ahí nos dimos el primer beso con un comienzo suave y tierno hasta convertirse en un beso por demás violento lleno de pasión enloquecedor y con nuestras lenguas unidas que se prolongó por más de diez minutos. Entonces nuestras bocas se separaron, y con voz agitada dije: C- Te amo y te deseo D- Yo también Claudia Me incorporé un tanto llevé mis manos hacia atrás, desprendí el corpiño de mi bikini hasta retirarlo de mi cuerpo de manera que pudiese ver en todo su esplendor mis senos redondos y mis pezones rosados y erguidos; en su carita quedó reflejado todo el placer que mis senos le provocaban al verlos desnudos, entonces me pegué a su cuerpo como para que pudiese tomar contacto con ellos su boca emitió al igual que la mía un leve gemido, entonces mis senos se fueron deslizando por su pecho durante algunos segundos, una indescriptible sensación se apoderó de mi cuerpo. el placer como nunca se había apoderado de mí y mis pezones al tomar contacto con su piel se habían hinchado y parado como jamás antes me había sucedido. C- Sentí mis pechos, te gustan, mi amor D- Si, todo en vo
la mamá de mi amigo 1 y 2
tengo un amigo al cual vamos juntos al colegio y muchas veces me la paso en su casa ya que me queda mejor ir con el y un día saliendo de la escuela más temprano me dice toma la llave de casa y ve adelantandote en casa no hay nadie. .yo le digo ok sin problemas el estaba con su novia así que entendí todo garre la llave y me fui entre a la casa sin hacer mucho ruido y en eso escucho que alguien habla y dice tia que rico si sobrino te gusta si tía es increíble esto. me asome al cuarto de la mamá de mi amigo que la puerta estaba entre abierta y lo que ví no lo podría creer la mamá de mi amigo le estaba haciendo un pete al primo de mi amigo osea su sobrino yo me quedé como hipnotizado sin creer lo que estaba viendo siéndolo infiel al marido . cuando reaccione y dije que hago y me acomode sin que me vieran y mire todo que hacían y ella dice dale tranquilo sobrino sin problemas Javier tardará más de 1 hora de venir de la escuela así que soy toda tuya amor. yo no sabía si mi amigo ya vendría yo me quedé viendo y pase lo que tenga que pasar y en eso veo como arrojan una tanga y cae justo cerca mío y era la tanga de la mamá de mi amigo la agarre y la olí aunque está nervioso mi pene está bien duro que escapar de mi pantalón. Asi que me baje el pantalón y comencé a masturbarme a frotar la tanga con mi pene mientras veía todo lo que hacían escuchar gemidos las cosas sucias que decían el tiempo pasaba y no podía creer nada de lo que veía y escuchaba. y en eso escucho sobrino ya está terminemos que ya puede venir Javier y aveces no viene solo y el sobrino no seas mala me vas a dejar asíunos minutos más y listo y ella responde bueno el la puso en 4 y le hizo lo que quiso. cuando la tenía agarrándola del pelo y los brasos dándole como una bestia ella dice mejor dejame que ya pueden venir tranquila tía ya terminó y cada ves aumentaba la velocidad de la penetración y le nalgueba la cola de una manera que hasta a mí me dolía. no podía creer que la trate así como una bestia ya era sexo sin amor pasandoce de la ralla tratandole como una mujer cualquiera eso me parecía a mí cuando se levantaron agarre y guarde la tanga en mi pantalón. yo me levanté y me fui al cuarto de mi amigo y en eso escucho me cambio y me voy tia y veo que habren la puerta así que me escondí y en eso escucho como me dejó la putita todavía sigo con ganas y ahí no más veo que se empieza a masturbar. Y veo que mira y agarra una tanga que mi amigo tenía por ahí y escucho que dice de seguro es de la zorra de la novia de Javier ya te voy agarrar zorra javier no te merece se masturbo se cambió y se fue yo agarre y salí rápido de la casa . yo digo este chico no está bien de la cabeza llame a mi amigo le dije me voy a mi casa me llamo mi madre más tarde nos vemos el responde sin problemas nose que pasó después con la mamá de mi amigo y su sobrino. llegue a mi casa y no podia creer nada me acordé que traía la tanga de la mamá de mi amigo y dije ahora que hago y me puse a pensar. Espero les aya gustado la historia contaré la segunda parte como siguió todo y lo que hice. la mamá de mi amigo 2 después de estar pensando de lo que había visto yo traía la tanga de ella que hago ahora pasaron unos días y me fui a la casa de mi amigo llegó me atiende la mamá y me dice Javier no está pasa si quieres esperarlo. la saludé y no podía dejar de pensar en que ella era una puta averla visto con su sobrino de no creer y digo tengo que hablar y decirle todo así que me acerque y le dije todo lo que había visto se quedó sorprendida sin decir nada. y yo le digo mejor que fui yo el que vio todo y no tu marido o hijo como ella no me quería creer saco la tanga y le digo es tulla no y ahí callo y me dice que haces con mi tanga de dónde la sacaste yo le digo la agarre cuando la tiraron callo cerca mío. y ahí ella me dice mira no me molestes mejor andate y yo le digo porque sos mala te quiero ayudar y me dice yo no quiero nada y lo que haga con mi vida es problema mío y yo digo ves como no negás nada. y yo digo mira puede que tenga fotos o vídeos eso era mentira pero la escusa perfecta para que pasara algo con ella y me dice no jodas con eso mira yo borró todo y hago que no ví nada pero vos tendrás que pagar un precio. y ella dice enojada a ver qué querés y te dejas de molestar y le suelto de una haceme un pete cómo le hiciste a tu sobrino y me dice pendon que estás diciendo lo que escuchaste y me mira y dice ok pero más te vale que borres todo. ella se agacha y me baja el pantalón y el boxer y se queda sorprendida con el paquete que yo traía y le digo te gusta putita es más grande que la de tu sobrino tampoco es que sea tan grande pero a simple vista se nota que algo importante tengo. y dice perdón y yo digo perdon le vas a tener que pedir a tu familia sino me haces el favor así que tomo el pene con sus manos y comenzó a mover sus manos a meterlo en su boca a jugar con su lengua y chuparlo. al rato me dice bueno ya está y yo le digo ya está el que bien qué tú sobrino te trato como quiso hasta te faltó el respeto y no dijiste nada y a mí me querés dejar así y me mira y dice bueno unos minutos más y te vas. y ella se quiere agachar de vuelta y yo le digo espera me acerco a su boca comienzo a besarla ella que dice bueno ya está andate y yo digo no te hagas la que no te está gustando si realmente querés algo después de esto acá no pasa nada así que tranquila. y comencé besar su cuerpo ella ya se estába prendido fuego y se le notaba que le gustaba o eso me parecía a mí en todo momento decía que la dejara yo ya estaba sin ropa le saco la remera y queda con la pollera que traía puesta. ella dice esto es una locura si alguien viene se pudre todo eso pasara ahí ella ya estaba entregada la levanté y la puse en la mesa del comedor le corrí la pollera le saque la tanga y comencé a meter dedos en la concha a jugar con mi lengua y mi boca. ella ya estaba caliente y dice ya no aguanto más y se escucha como un gemido y ahí no más enfunde mi pene a su concha y cundo lo metí pego un gemido fuerte comencé a moverme a escuchar el roce de nuestra piel. ella empieza a meter dedos en la concha como podía yo cada ves aumentaba la velocidad no podía creer que la estaba cogiendo luego de unos minutos me levanto y la pongo contra la mesa medio en 4 comienzo a penetrarla a darle cómo se debe. ella dice déjame ya está yo por dentro digo tus deseos son órdenes y le di una cogida bien fuerte que los dos casi que gritamos se da vuelta y la miro y le digo dame las tetas un poquito y me voy ella se desabrocha el corpiño yo comienzo a tocarlas y decir que lindas son y chupar los pezones y morder como nunca se lo hicieron y cuando yo la suelto y me dice que caliente que estoy y le digo hagamos esto y me voy. me acuesto en la mesa ella se sube arriba mio y comienza a moverse arriba abajo yo que le ayudaba un poco después de unos minutos escuchamos como ruidos así que nos vestimos rápido y acá no paso nada. mas tarde antes de irme la saludé con un beso y le dije fue increíble y me fui y al llegar a mi casa me llega un mensaje y era ella y dice si así fue no me imagino moco serás en la cama como dando a entender que quería hacerlo en la cama. eso será para otra historia que contaré más adelante espero que les aya gustado saludos.
me case y le fui infiel...
Que tal amigos… espero no me hayan olvidado… si bien es cierto, ya paso muchísimo tiempo desde mi último relato, pero les explicaré él porque me aleje un poco de todo esto del cachondeo. Resulta, que me case… Sí, me casé al fin, por un corto tiempo por supuesto, ya que no funciono, y no porque Carlos no le echará ganas, ya que él siempre lucho porque lo nuestro funcionara… Yo no niego que lo intente alguna que otra vez, pero ni modo, puta, siempre puta… Así que ya se imaginan porque se acabo el pequeño romance. Insisto, fue muy bello y creo que si me llegue a enamorar, sentí por un momento que él era el indicado… Hasta cambie por un tiempo mi forma de vestir… nada de tangas, ni minifaldas. Pueden creer, hasta me daba a respetar y conseguí un trabajo, en la que me hacia la SEÑORA… Hasta que de nuevo paso... Y esta es la historia. Para los que no me recuerdan, les digo nuevamente que soy de tez blanca, de 1.65 metros de altura, de complexión regular, una cadera de 96 centímetros, una cintura de 65 centímetros y un busto de 98 centímetros. Soy de cabello color claro ó como se dice en mi bella tierra Guatemala –canche-, en cuanto al carácter, creo que soy jovial, desde pequeña siempre me ha gustado la parranda, el baile y la buena vida, es decir, cosas caras y muy buenas. Esto es para todo, tanto en lo económico, como para lo amoroso y no digamos para lo sexual. Bueno, pues conocía a Carlos en la universidad, nos empezamos a ver frecuentemente, nos enamoramos y nos casamos. Él nunca supo mis aventuras anteriores, pues se lo oculte, ya que él es muy recatado, chapado a la antigua, e insisto, por él cambie mucho por un tiempo. Gracias a su ayuda terminé de estudiar y conseguí un empleo en un hospital local como administradora. Me tocaba tratar, tanto con hombres como con mujeres, doctores, enfermeras y personal administrativo. Algunos muy guapos otros no tanto, pero con cierta gracia que más adelante se enterarán. Todo transcurría con normalidad en mi casa, yo vivía entregada a mi esposo, del trabajo a mi casa y de mi casa al trabajo, trataba de que mi esposo estuviera contento, teníamos sexo tal vez un día sí y un día no. Hasta que Carlos dejó por un tiempo de interesarse en mí, por dedicarse a lo de su maestría, solo se la pasaba en la computadora, escribiendo, haciendo gráficas y no sé qué tanto más. Eso hizo que me empezara a desesperar, ya que yo antes no pasaba mucho tiempo sin sexo. Al principio trataba de motivarlo, me parada desnuda frente a él, y nada, situación que hacía que yo me enojara y me fuera a bañarme, y allí masturbarme… Me pasaba los dedos por, al principio lento y suave, conforme sentía placer, lo hacía más rápido y fuerte a fin de que todo mi clítoris me diera ese placer que necesitaba yo gemía y gritaba de placer para que Carlos me escuchara, pero ni así lo despegaba de su máquina. Uno de esos tantos días, llegó al hospital un doctor guapo, algo maduro, pero muy guapo para mí, el doctor Rodas, se presento a mi oficina, me vio y como que viera visto una visión, me sonrió y me entregó sus documentos que le hacían parte de nuestro hospital, platicamos de su carrera y todo eso. Ya cuando se iba a su clínica a trabajar, me dice: - Tú de casualidad alguna vez estuviste en el hotel Soleil Pacifico, en una reunión de unos doctores. En el fondo me quedé helada, pero disimule muy bien, pues recordé que cuando estaba en mis años de bachillerato, salí con varios doctores y en una ocasión fui a ese hotel y tuve sexo con varios de ellos. Pero esa historia la relato otro día. No puede ser, el pasado me sigue dije dentro de mí. – No que yo recuerde le conteste – mientras él se retiraba. Cuando salí a almorzar, me encontré nuevamente al doctor Rodas, el cual preguntaba por mí a los compañeros del hospital… Preguntaba cómo era yo, si era casada y si alguien sabía si yo le ponía los cuernos a mi marido. A lo cual todos contestaban que no, que era una señora joven, pero decente, y que aunque más de alguno dijo que me llevaban ganas, pero que no le daba oportunidad a nadie. Ese día llamé a mi madre, con la que por alguna extraña razón después de llevarnos tan bien, ahora me comunicó rara vez con ella. Después de saludarla, le dije que iría a su casa, ya que había dejado uno libros que tenía ganas de ver nuevamente, nostalgia de bachillerato, argumente. Mientras llegaba la hora de salida, me daba vueltas en la cabeza, pensando en lo que había hecho… No me arrepentía, y aun no lo hago, pues puedo decir que he gozado cada momento, cada baile, cada salida, cada una de las veces que he tenido sexo, han sido maravillosos. En resumen, no me podía concentrar en el trabajo, por lo que le dije a mi secretaría, que me iría luego, pues debía arreglar un asunto urgente… sin decir más. Tomé mi vehículo y me dirigí a la casa de mi madre. Cuando llegué a la casa, como siempre, estaba ocupada con un muchacho, que conocí en la universidad, el tratando de su mano no dejara de introducir frenéticamente sus dedos entre su vagina, mientras que ella no dejaba de engullir su erecto y gordo pene. No cambias le recrimine. A los que el muchacho respondió –no te hagas, a ti también te gustaba en la universidad – a lo que mi madre agrega – lo vez somos iguales, así que sabes que entra por tus cosas y deja que nos divirtamos – Algo enojada me dirigí a mi antiguo cuarto, cuando entre, no podía creer, ya no recordaba mucho del mismo. Me senté a la orilla de la cama y me puse a buscar un álbum que tenía en una de las gavetas del los roperos, de allí saque lo que buscaba, y comencé a buscar una fotografía o algo que me diera un indicio de haber conocido al doctor Rodas, pues cada vez que salía a divertirme, tenía por costumbre tomarme unas fotografías y colocarlas en mi álbum. En efecto, encontré fotografías que demostraban que había ido al hotel Soleil Pacífico con unos amigos que eran doctores, pero entre estos no aparecía el doctor Rodas, aunque también recordé que en el hotel, habían amigos de estos doctores con los que fuimos, ya que yo no fui la única chica que fue… Podría ser que entre estos amigos estuviera el doctor, pero en las fotografías que yo tenía no aparecía. El estar en mi cuarto, el ver las fotografías, en las que aparecía sentada en las piernas de un chico, sin sostén y besándolo, el ver en la misma gaveta unos consoladores, ropa interior diminuta, que alguna vez fue parte de grandes aventuras, el oír al fondo los gemidos de mi madre siendo follada por un joven, y la falta de sexo, me tentaban a pensar en que había hecho de mi vida, donde había quedado la emoción, la pasión, la lujuria que siempre me caracterizó. Donde se había quedado la Puta que llevó dentro. Con estas preguntas en mi mente, salí de mi antigua habitación y disfruté el ver como el joven tenía a mi madre, en el sillón, con las piernas bien abiertas, casi tocando sus hombros con las rodillas y penetrándola analmente… ver cada envestida que le propinaba, me estremecían la piel pues con Carlos esta pose ni otras atrevidas las he hecho, ya que es muy conservador y recatado. Decidí salir de la habitación, para no cometer una locura, pues un cosquilleo en mi vagina y en mi ano podía sentir… Sabía que todo esta situación, me iban a llevar a una infidelidad y no quería que sucediera, pues yo estaba enamorada de Carlos. Ya no regresé al hospital, si no que me dirigí a la casa, decidí darme un baño, para calmarme, pensar que haría con mi vida. Mientras me bañaba, recordaba algunas de las fotografías que tengo en el álbum, en las que estoy siendo el centro de atención de varios chicos, en algunos casos desnuda, otras en diminutas tangas y otras en las que aparecía con semen en la cara o en el cabello. En ese momento pensé que podía hacer lo mismo con mi esposo, así que busque en mis gavetas la ropa más sexy que tenía… Que por cierto no eran tangas, pero si un bikini pierna alta de encaje blanco, con un sostén también de encaje que era parte del conjunto. Hubiese querido tener un babydool pero por querer aparentar ser santulona o no sé que, aquí no tenía, así que me coloque la bata de baño. Así espere a mi esposo, y cuando él llegó lo recibí con un tierno beso, nos sentamos en el sillón, mientras platicábamos como nos había ido. En lo que yo me levante a buscar unos discos con música algo cachonda para ambientar el momento, Carlos agarró su computadora y se puso a escribir. Recordé que ni el hombre más recatado resiste una buena mamada, por lo que me quité la bata, caminé hacia él, me arrodille y le intentaba bajar el cierre, cuando me replica, - que te pasa, actúas como una puta, tu eres la señora de la casa, actúa como tal -. Estas palabras fueron la gota que derramó el vaso y dieron el tiro de gracia al amor que sentía. Molesta, me fui a la cama y ya no me fije a qué hora se acostó Carlos. Al día siguiente, muy temprano llamé a mi madre, le pedí que invitará a su amigo a la casa, que yo llegaría a medio día a visitarla, a lo que pícaramente me responde – te lo vas a follar – a lo que respondo – veremos qué pasa -, luego de esta llamada me dirigí al hospital, en donde todos me parecían tan diferentes, como si ellos me vieran con ojos de lujuria, desde el guardia de seguridad hasta los doctores y enfermeros… a todos los veía extraños. Al llegar a mi oficina, llamé a mi secretaría, la cual tiene fama de ligera, según comentarios, la cual sale con uno de los ginecólogos del hospital, el cual es casado, pero a ella no le importa. Ya frente a mi escritorio, le digo que llame a reunión al doctor Rodas y al doctor Herrera (así se llama el ginecólogo con el que ella sale), a lo que muy presta los llama, al cabo de unos diez minutos están en mi oficina los dos, hago que Marilú entre también a la reunión (así se llama mi secretaría). -Los reuní no por trabajo, si no porque necesito que me acompañen a un almuerzo hoy por la tarde, quiero agradecerles su apoyo por la labor realizada, y a usted doctor Rodas, pues darle la bienvenida, yo se que ustedes tiene una idea sobre mí, pero esta le aseguro que va a cambiar para bien o para mal, así que los espero a la 1 de la tarde, para irnos al almuerzo – Todos se quedaron algo sorprendidos, pero aceptaron la propuesta, cuando se fueron los doctores, nuevamente llamé a Marilú y le pregunte – Marilú, ¿cuánto tiempo lleva acostándose con el doctor Herrera?- sorprendida y algo asustada, trato de negar la relación, a lo que agregué – No se preocupe, no los voy a despedir, pues yo también en algún momento de mi vida fui como usted, y créame que fue la mejor época de mi vida – , con estas palabras, Marilú entró en confianza y comenzó a contarme su historia, desde cuando follaba con el doctor y qué tipo de sexo le gustaba al doctor, en fin hablamos de mujer a mujer. Le comenté mi plan con lujo de detalles, a lo que se quedó sin palabras, pues siempre me creyó una señora hecha y derecha, me sonrió, y me pidió permiso una hora, para ir a su casa, a ponerse lo que creía al doctor le iba a gustar, a lo que no me opuse. Después de lo que había hablado con Marilú, creo que ya no había marcha atrás, ya estaba decidido, mi marido sería más cornudo que un alce de las montañas. Llego la hora del almuerzo, y le pedí a el doctor Herrera, que nos llevará en su camioneta, para poder dejar nuestros vehículos en el hospital, llame a mi madre, para ver si estaba todo listo, me dijo que sí, por lo que emprendimos viaje. Al llegar a la casa, estaba mi madre en la puerta, con un traje formal, algo raro en ella, pero ya me imaginaba la sorpresa que nos daría, pues la conozco… y no me equivoque, entramos, presente a todos a mi madre y esta a su vez presentó a su amigo Julio, al entrar todos, mi madre cerró las puertas con llave, lo que a mis acompañantes, pareció algo extraño. El almuerzo, fue de lujo, no recordaba que mi madre fuera buena cocinera. Durante el almuerzo, platicamos de todo, nos reímos y bebimos, solo un poco, para calmar los nervios. Llegó la hora del postré, dijo mi madre, y ante la mirada ató
Experiencia cornuda con mi esposa (2da Parte)
Quienes leyeron mi anterior relato, sabrán que había ofrecido algo a mi esposa (hablar con mi compadre), sin embargo me invadió la inseguridad, el miedo, el temor a lo que pudiera pensar Ricardo acerca de esta propuesta que le estaba ofreciendo. Al día siguiente y en cuanto tuve la oportunidad, interrogue a mi Geraldine, para saber si eso había sido algo del momento o si aun sentía la curiosidad por probar estar con otra persona: -Quería preguntarte: ¿Eso que me dijiste anoche fue de momento o aun lo quieres? -... (Silencio, mientras su cara denotaba un poco de decepción) -Solo, estoy preguntando, es decir antes de cometer una locura de la cual nos podamos arrepentir (le aclare) dejarnos llevar por ese deseo de una fantasía, y que además confesamos en un momento de pasión, sin antes conversarlo mas calmados no me parece lo ideal. Lo mejor es charlarlo mientras estamos sobrios de placer para determinar en realidad el deseo. - No te voy a negar que siento mucho nervio al pensar en estar con otro hombre, pero la excitación que me produce supera eso, el morbo de saber que te estoy poniendo los cuernos, me pone muy caliente, pero claro, todo esto fue luego de que me confesaste que te gustaría, antes no. Así que creo que también es como si algo fuera despertado, quizás también me enloquece el hecho de pensar que te produce mucho morbo y que fantaseas con eso. ¿Acaso eres tu el que cambio de parecer? - Para nada, no te mentí en ese momento, aun fantaseo con eso, pero la verdad si me da un poco de pena comentarle esto a Ricardo. Tu sabes que el es mi amigo, y no quiero que piense mal de mi. - Yo nunca me había sentido atraída por Ricardo, pero desde que tuve ese sueño, he tenido mucha pasión, un fuego dentro que me quema, al principio pensé que seria pasajero, pero lo revivo a cada momento, y eso me inquieta. Yo prefiero evitar y dejar esos pensamientos de lujuria y desenfreno, no se con que cara seria capaz de verlo, no se si quiero que su respuesta sea positiva o negativa. Además no puedo hacerle eso a Conchita (la esposa de Ricardo y muy amiga de Geraldine). En este momento la observe confundida, sus ojos se pusieron vidriosos como a punto de romper en llanto, no podía dejar que la oportunidad se escapara, prefería que si ella estaba con otro hombre fuera con Ricardo, para que disfrutara y saciara eso que sentía, quien mejor que alguien de confianza, por lo tanto la interrumpí. -No, espera, la intención es solo sexo, Conchita no tiene porque saberlo, no habría ningún sentimiento mas que los carnales, sexo puro y duro. Eso no debe afectar nuestra relacion ni mucho menos la de ellos. -... (mientras estaba en silencio su cara se repuso) Tienes razón, además puede que solo sea algo de una vez, solo para apagar mi fuego y cumplir tu fantasía -Exacto (Casi se me escapaba la oportunidad) -¿Y como piensas decirle a Ricardo? Debes ser sutil, no puedes simplemente llegar y ofrecerle un trio con nosotros. -No, tendré que buscar la oportunidad. -¿Quieres que le diga yo? ¡¡WAO!!, nunca pensé que mi mujer se ofreciera para esto, definitivamente mi mujer había cambiado desde ese sueño, no era ella, esta mujer estaba fogosa, caliente y dispuesta a preguntarle a mi compadre si quería tener sexo con ella. -¿Estarías dispuesta? - Me da algo de nervios, pero puedo idearme la forma de preguntarle (me dijo dirigiéndome una mirada seductora que nunca le había visto) - Bueno, ¿Qué se te ocurre? -Le voy a pedir que venga mañana a ayudarme con algo, no se, quizás con el lavavajillas (Mi compadre es fontanero de profesión, y también realiza varios trabajos de reparaciones en el hogar, lo hace a domicilio). Para que no sospeche y no venga predispuesto, porque si lo invito a tomar algo, sospecharía, si lo invito a comer viene con conchita, y si le digo que quiero hablarle de algo tendría en mente otra cosa. Quiero agarrarlo desprevenido, que no se imagine lo que le propondré. -Esta bien mi amor. Le di un beso y le agarre una nalga, ella me rodeo con su brazos y me siguió besando con pasión, me ti mi mano entre su ropa interior para tocar su vagina, que estaba húmeda a mas no poder, su panti estaba empapada. Esto fue solo con ella imaginarse el evento, en el momento no me imaginaba como seria cuando sucediera. Luego de esto, hicimos el amor muy apasionadamente, pero sin charlas sobre el tema mientras lo hacíamos, fue algo bastante normal, pero muy intenso. Al día siguiente me levante para salir al trabajo y mientras ella preparaba el desayuno le pregunte si había llamado a Ricardo, y me dijo que si, que vendría al mediodía. En un destello de pensamientos los imagine cogiendo en nuestra cama, ella mamandole la verga, el chupando su vagina, ella en cuatro mientras el la penetraba, y mucho mas. Pensé también: "Si Ricardo accede, no van a aguantar y van a coger, y yo no estaré" lejos de sentir celos me sentí muy excitado, eso va a pasar, eso sucederá y no puedo ni quiero evitarlo. Pero quería verlo, quería ser testigo del momento en que mi esposa cogía fuerte con otro, lamentablemente me arriesgaba a que no sucediera si solicitaba estar presente, en realidad seria lo mejor, que ellos intimaran primero para que la vergüenza y la timidez se fueran y que estén dispuestos a todo cuando estemos los tres. Solo atine a decirle: "Si puedes, cógelo, cógelo duro, y si te grabas para verlo luego mucho mejor. Te amo" Sali de casa, llegue al trabajo y no podía dejar de mirar el reloj, mis pensamientos estaban copados de lo que haría mi esposa con Ricardo, tuve que ir al baño un par de veces durante el día para masturbarme imaginando aquella escena en la que mi mujer finalmente me ponía los cuernos. Aproximadamente a las 13:00h recibí un texto de mi esposa diciéndome "Ya Ricardo esta aquí, te cuento luego", sentí que mi corazón se aceleraba, iba a suceder, estaba ocurriendo en ese momento mientras yo trabajaba, no podía concentrarme, pensé incluso en detener todo, llamar y decirle que parara, me sentí confundido, sin embargo deje que siguiera adelante. Mi mente se calmo durante el resto de la jornada, continúe en mis labores normalmente hasta la hora de salida y me fui a mi hogar. Llegue y salude a mi esposa como lo hago normalmente, su cara se veía rozagante, sus ojos con un brillo de ilusión, por lo visto todo había ido bien, me quite la ropa y me di una ducha, al salir fue a la habitación y ella estaba ahí, me invito a acostarme y comenzó a decirme: -Ricardo llego, justo al momento en que te escribí. -Continua. (Mi corazón palpitaba) -Yo tenia puesto el blusón casi transparente que tanto te gusta, no tenia brasier, por lo cual mis senos se podían observar si ponía atención, pensé colocarme una minifalda o un short corto, pero opte por un pantalón licra ajustado, sin pantis, que hacia que mi vagina se viera bien abultada. -Que divina debiste verte. -Cuando entro, lo salude normalmente pero lo bese muy cerca de su boca, creo que eso lo puso nervioso, aunque aun así no dejaba de verme completa. -¿Que hiciste luego? -El pregunto, cual era el problema con el lavavajillas, yo le dije que no había ninguno, que en realidad lo había citado para otra cosa, lo invite a sentarse y yo me senté frente a el, en su cara se notaba la confusión y comencé a decirle: Ricardo, tu eres el amigo y compadre de mi esposo, y por esto lo que voy a comentarte lo hago precisamente por el y para evitar malos entendidos, hace unos días tuve un sueño erótico, en el que tu estabas presente. MIERDA, mi esposa se lo dijo sin mas, estaba contándole todo su sueño, tan detalladamente como me lo conto a mi, su nivel de lujuria estaba incrementando y su boca se hacia agua queriendo mamarle la verga a mi compadre, mi compadre tenia una erección que se notaba a pesar de sus jeans de trabajo. Luego que Geraldine termino de hablar el le pregunto: -¿Mauricio sabe de ese sueño? -Si, yo se lo dije y mientras se lo relataba hacíamos el amor. -Pero, ¿No sintió celos? es decir a mi me fuese puesto muy incomodo saber que mi esposa deseaba a otro hombre. -Para nada, incluso me dijo que si yo quería podía hacer realidad mi sueño. -...(Trago saliva) -Y yo me muero de ganas por hacerlo realidad (le dijo mientras subía los pies a la silla y abría las piernas, dejando notar entre su pantalón licra su vagina bien humedecida) -La verdad no se que decirte, hemos sido amigos durante casi toda una vida, estuve en tu boda, y ustedes en la mía, esto esta mal, no puedo hacerle esto a Conchita. -No te estoy pidiendo nada mas que sexo, solo sexo, puro y duro para saciar mis ansias, en realidad desde ese día no he podido calmar este ardor que me quema por dentro, este deseo sexual que me produces (le dijo mientras se levantaba de la silla y se sentó rodeándole con las piernas y sujetando su cuello con las manos) Luego se acercaron y se besaron, Geraldine me dijo que Ricardo poco a poco fue tocándola, inicio con su espalda, luego a sus nalgas, ella podía sentir su pene erecto mientras lo rozaba con su vagina, luego de esto Geraldine se bajo se puso de rodillas, desajusto el Jean de Ricardo para sacarle el pene, que se lo comenzó a mamar como si no hubiera un mañana. Mi compadre no podía evitarlo, sucumbió a los encantos de mi esposa, a esa fogosidad que tenia. Ella me relato todo con detalles: Comencé escupiendo un poco mi mano para poder masturbarlo mejor, Ricardo tiene un gran pene, luego deslice mi lengua sobre su glande, lo rodeaba completo, saboreándolo todo, luego inicie la felación completa metiéndome todo su pene que me llego hasta la garganta, el muy amablemente tenia su mano sujetando mi cabello para que no interrumpiera la mamada, cuando necesitaba parar para respirar sacaba mi lengua y lamia desde el tallo hasta sus bolas, le chupe sus bolas, laborando el momento y luego volvía a meterme ese delicioso pene en mi boca, así seguí por un rato hasta que Ricardo me detuvo, pensé que quería parar, no quería continuar, pero por el contrario me acostó en el sofá y comenzó a besarme mientras me tocaba los senos, luego me quito la blusa y comenzó a lamer mi pecho, yo estaba muerta de placer porque con una mano me sostenía de la espalda y con la otra ya estaba jugando con mi clítoris, ya estaba apunto de tener un orgasmo cuando me bajo el pantalón solo un poco mas abajo de los muslos, lo suficiente como para que quedara mi vagina y mi culo al descubierto, yo estaba acostada, con las piernas arriba y el las licras casi a las rodillas, como si estuviera amarrada y a merced de lo que Ricardo quisiera hacerme, sentí la necesidad de que me penetrara, y se lo dije: méteme esa verga gruesa en mi vagina, cógeme duro. El acerco su pene y lo froto un rato sobre mi vagina, pero justo cuando estaba por penetrarme bajo y comenzó a lamer mi vagina desaforadamente. Mientras Geraldine me comentaba todo esto yo estaba super excitado, yo me masturbaba escuchando sus palabras y ella también se estaba tocando bajo las sabanas, quería que continuara, quería que me dijera que si, que al fin había cogido con Ricardo. y continuo: Mientras lamia mi vulva me metía sus dedos, estaba tocando tan profundo que sentía iba a explotar, me retuve para no acabar en ese momento, pero cuando me introdujo otro de sus dedos en mi culo no hubo vuelta atrás. Expulse un orgasmo a todo lo que daba, mis piernas comenzaron a temblar y solté un fuerte gemido de placer. El se quito, se limpio la boca y comenzó a masturbarse mientras veía mi vagina, la tocaba y acercaba su pene con discreción, como queriendo cogerme, y yo a pesar de que ya había acabado también quería sentir esa verga dentro, finalmente Ricardo se corrió y eyaculo todo sobre mi vagina, su semen chorreo desde mi clítoris hasta mi culo, en descontrol y con una pasión que me invadía tome todo su semen y lo unte por donde pude, incluso por puro morbo me lo metí en la vagina para tener un poco de Ricardo dentro. Se levanto y fue al baño, trajo un poco de papel higiénico y me lo ofreció pidiéndome disculpas, que estaba muy avergonzado por la situación, y
Pendejada feliz
Yo de chica iba a un club de la zona norte que está sobre una calle que divide provincia de capital ( está del lado de provincia ) Si bien x mí corta edad ya había hecho cositas con amigos nunca me había pasado x mí cabeza interesarme en un hombre bastante mayor Era el padre de uno de los chicos del club Siempre me decía cosas lindas y yo me daba cuenta que eran con doble sentido , pero en el fondo me gustaba eso , no se me hacía sentir más grande Una tarde yo estaba preparando mis cosas para irme a mí casa y apareció el , me preguntó si ya me iba , le dije que si y se ofreció a alcanzarme en su auto Por un minuto dudé pero le dije que si Me dice , viste como son acá si nos ven salir juntos van a hablar pavadas , yo tengo el auto sobre la calle ......buscame ahí Salí , lo busque y bueno subí Me saludo con un beso en la mejilla como si no nos hubiéramos visto Arrancamos y a las pocas cuadras para en un kiosco , baja y me trae un chocolate , me lo da con otro beso en la mejilla pero no arrancamos , nos quedamos hablando ahí estacionados , de cosas del club , yo estaba con una pollerita , en un momento empieza a mirarme las piernas y decirme que ahora sí me podía decir que le encantaban xq en el club no tuve el coraje pero ahora sí me animo , no te vas a enojar no? y enseguida me dice , las puedo acariciar? yo no le contesté pero creo que mí mirada fue como un si , no se que pasaba x mí cabecita pero no me molestaba que ese hombre bastante mayor que siempre me decía cosas lindas ahora me toque Me empezó a acariciar y me gustaba , me hacía sentir lo mismo que sentía con mis amigos pero no se era mucho más tranquilo y suave , me mira a los ojos , se acerca y me da un beso , ya en la boca , abrí la boca y lo respondí Me tocaba toda la pierna , llegaba hasta mí Conchi... pero no me la tocaba , yo lo sentía mucho y creo que el se daba cuenta Me abraza fuerte y empezó a tocarme los pechos x arriba de la remera , después puso la mano x debajo ( yo no tenía corpiño esto creo lo sorprendió y lo entusiasmo más, mis pechos no eran grandes ) En un momento me mira y me dice , se que es una locura pero me gustas desde hace mucho pero no me animaba a nada x mí hijo y ahora no puedo creer que te tenga acá, si hay algo que te moleste decimelo enseguida Yo solo le dije que me sentía bien con el Nos seguimos besando me siguió tocando hasta llegar a mí conchi...... pero x arriba de mí bombacha , ahí fue como que se dio cuenta que yo no iba a rechazar nada y agarró mí mano y la puso sobre su ....y mi reacción fue frotarlo pero x arriba del pantalón , el se lo abrió , lo saco y me pidió que se lo toque ( yo ya sabía masturbar a un chico pero que un hombre se ponga así x mí era no se algo distinto ) Estuvimos así x un largo rato , era muy suave y mimoso , no apurado y descontrolado como los chicos Hasta que me dice , no puedo más , que hago? Yo no le dije nada solo lo mire y lo empecé a masturbar un poco más rápido y me largo todo en mí mano Nos acomodamos , me dio mil besos y me decía, sos mejor de lo que pensaba , esto se va a repetir? Quiero hacer algo más con vos y no en un auto Solo le dije , es retarde alcansame que me van a retar Esa noche no podía dormir pensando que era lo más que quería , yo había hecho cositas ya pero todavía no había tenido penetración y el seguro iba a querer Y pensaba que iba a hacer cuando nos veamos en el club
Maria Sol Perez Relato 2
Como están gente? Esta vez les traigo la segunda parte de este relato con la trola de moda Solcito Perez. Gracias a todos por los puntos que dejaron en el anterior post. Si el relato les gusta o no o si tienen alguna sugerencia por favor déjenlo en los comentarios que siempre ayudan. Para esta semana también voy a traerles la 4ta parte de "conviviendo con Pamela Y Monica", seguramente antes del viernes. Disfrutenlo. Ya habían pasado 6 meses desde el primer encuentro en las duchas. Mucha era la confianza y la experiencia que David había ganado en ese lapso de tiempo, además de que Sol era insaciable y siempre lo exigía al máximo en lo sexual y en lo atlético. Tan duro era el entrenamiento que el se sentía y veía como una persona nueva: había bajado mucho de peso, sus músculos empezaban a tomar forma y poco a poco su “pánico” a las personas s iba curando. Todo se lo debía a su hermosa personal trainer que no le tenía piedad ni en el gimnasio ni en la cama. Al pasar los meses David se iba dando cuenta del apetito sexual imparable de Sol y además de la locura que tenía. Tenía una locura un tanto especial que al chico le empezaba a gustar: le encantaba hacerlo en lugares públicos de noche y hasta a veces de día, en el auto casi en frente a la casa de David, cuando se encontraban en el depto. De Sol siempre ella gritaba a los 4 vientos para que todos la escuchen, etc. Esto último le explico ella que lo hacía para molestar a todas las viejas que Vivian en el edificio y que se quejaban. El gimnasio era su principal lugar de encuentro, además del depto., y no solo lo hacían en las duchas sino también en el piso y encima de las máquinas de ejercicio. Aunque no habían podido concretar en la casa del chico, a pesar de las continuas exigencias de ella que lo veía como una experiencia muy morbosa. - Te quiero coger en tu camita mientras tus papis duermen decía Sol mientras pajeaba al chico en la parte trasera de su auto estacionado a 1 casa de donde el vivía. - Mis viejos se van a dar cuenta y me van a matar. Mi vieja tiene el sueño re ligero y escucha todo le explicaba David casi a punto de acabar. - No voy a gritar papi te prometo, por fa le retrucaba ella mientras metía el pene de su amante en medio de sus enormes tetas. - No podemos, disculpa le decía al tiempo que acababa en las tetas y en la cara de Sol. Los 2 se vistieron y el chico bajo del auto y se dirigió a su casa. Le preocupaba que ella se veía enojada cuando se fue. Ya era sábado y el empezó a mandarle mensajes a Sol. Acostumbraban, hace unos meses, a que él iba su depto. Para pasarse toda la tarde cogiendo a full. Pero sus planes se vieron frustrados cuando ella le respondía que que iba a pasar la tarde con un amigo y que a la noche se iría a bailar. Una enorme tristeza invadió todo el cuerpo de David, sabía que ellos no eran novios y que podían acostarse con cualquiera pero los sábados eran suyos desde hace rato. Se sintió reemplazado. David dio vueltas por toda la casa como un zombi todo el día. Nada le levantaba el ánimo ni lo distraía, ni siquiera su computadora. Todo el tiempo se imaginaba a ese hombre misterioso pasando la tarde con su querida Sol. Las imágenes mentales lo persiguieron y torturaron toda la tarde hasta que cayó la noche. Incluso pensó en mandarle un mensaje disculpándose por negarle su fantasía. Durante la noche el chico se fue a dormir entre lágrimas esperando que el próximo día fuera mejor. Pero no tuvo que esperar tanto. Sol lo persiguió hasta en sus sueños, su cuerpo, su olor, su belleza. En medio de la noche empezó a escuchar una voz familiar en sus sueños, sentía unos cálidos besos y un poco de presión en la entrepierna. Despertó y casi soltó un grito al abrir los ojos y ver que alguien estaba en su cama. La misteriosa figura le tapó la boca rápidamente con un beso. David no entendía nada, todavía estaba un poco adormilado pero poco a poco se fue dando cuenta de quién era la visitante. - Te desperté papi? Le decía Sol riéndose. - Que que haces acá? No estabas bailando le decía el sin entender nada. Creyó que estaba durmiendo todavía. - Me aburrí y me dieron ganas de garchar le explicaba entre besos. La rubia se sentó en la cama y le mostro el hermoso vestido negro súper escotado que había llevado al boliche. El chico se sorprendió ante la semejante mujer que tenía a pocos metros. - Te gusta? Le decía ella apretándose las tetas que parecía que se iban a escapar de ese diminuto escote. - Me encanta pero no podes estar acá. - Vine hasta acá y casi me caigo subiendo hasta tu ventana, así que ahora no me voy sin cogerte papi. Sin perder tiempo ella empezó a sacarse la ropa. Ya desnuda empezó a besar con fervor a David mientras acariciaba su entrepierna. La cabeza del chico le decía que no pero su cuerpo y su corazón querían seguir hasta el final. La rubia le saco la remera al chico y empezó a bajar lentamente hasta el pene de David que estaba casi erecto. Se detuvo en su bóxer y empezó a morder su bulto con delicadeza hasta que ya no aguanto más y empezó a chupar el enorme pene. David sentía una mezcla de excitación y miedo. Ella mientras tanto chupaba el pene del chico con maestría, le comía los huevos y le mordía la punta con delicadeza. - Me guardaste la lechita papi? Decía mientras mordía el pene de David. - ¿Qué haces? Preguntaba el un poco extrañado por las mordidas de Sol. - Te gusta no cierto pajerito? - Se siente raro pero rico le decía el riéndose. Sol subió de nuevo y se empezaron a besar con pasión. A David le encantaba sentir la suave piel de la rubia contra la suya, sus enormes senos en su pecho y sus lenguas chocándose con rapidez. Ella se acomodó encima de él y empezó a montarlo lentamente. Al chico casi se le escapa un gemido pero Sol ahogo el ruido con un beso. - Sssshhhh le decía ella mordiéndole la oreja. - Que loca estas - Es tu culpa por cogerme tan rico papi. La cama se movía por los rápidos movimientos de la rubia que saltaba sin parar encima de David. Sus tetas se movían arriba y abajo cerca de la cara de David que aprovecho y las chupo con fuerza para tapar sus gemidos. Sol por su lado tenía morder la almohada del chico para no gritar. 10 minutos después ella acabo y el chico tuvo que besarla fuertemente para que no se escucharan sus gemidos. - ¿Me extrañaste papi? - Pensé que estabas enojada conmigo. - Mucho pero después de esto ya se me paso. Sol se acostó en la cama y abrió sus piernas para que el chico la penetrara. El dudo por un segundo pero ya era demasiado tarde, la excitación lo había dominado. La rubia cruzo sus piernas por detrás del chico para no dejarlo escapar y el bombeo comenzó. Los 2 hacían un esfuerzo sobrehumano por tratar de no gemir. David le pellizcaba y chupaba las tetas a la rubia que volvió a morder la almohada para tapar su enorme placer. Aparto la almohada del hermoso rostro de su amada y la beso con cariño. Sus cuerpos se fundían en uno solo en la oscura pieza. Una vez más la rubia acabo y el chico le tapó la boca con una mano mientras le mordía las tetas y no paraba de penetrarla. Al terminar se subió encima de la rubia y puso su pene entre sus tetas. Ambos estaban extasiados, ciegos de placer. Sol apretaba el pene de David con sus tetas y le chupaba la punta del pene que sobresalía. Al rato el chico acabo y bañó las tetas de Sol de semen. La cantidad de semen fue tal que un chorro cayó en la cara de la rubia y el otro fue a parar al respaldo de la cama. - Que rico me garchas papi le decía ella mientras chupaba sus tetas llenas de la leche de David. - Sos muy puta y me encanta le decía el riéndose. Los 2 quedaron acostados en la cama acariciándose y besándose con locura. Se estaban preparando para el segundo round. - Me tenes que romper el culo todavía. - Si pero te lo voy a romper en el baño. - Estas seguro? Le decía ella mirándolo con sorpresa. - Si me importa un carajo le dijo el besándola. - Así me gusta. Se levantaron y David abrió la puerta de su pieza lentamente para cerciorarse de que no había nadie despierto. Se acercó a la pieza de sus papas para ver si seguían durmiendo y se tranquilizó al no escuchar nada más que los ronquidos de su viejo. Volvió a su pieza pero no encontró a Sol. Rápidamente la busco por la casa y la encontró en la cocina viendo que había en la heladera. - ¿Qué haces? - Tengo sed le dijo mientras agarraba una botella de agua fría. Al saciarse le paso la botella a David. ¿Me vas a romper la colita bebe? Le decía apretando sus tetas en el pecho del chico. Sabía que eso le encantaba, sentir sus duros pezones en su pecho. - ¿No vas a gritar? - Vas a tener que taparme o comerme la boca porque tu verga es demasiado grande le decía mientras le hacia una paja lenta con sus 2 manos. - Vamos ya no aguanto más. Entraron lentamente al baño y se besaron contra la puerta del mismo. El chico empezó a amasar la enorme cola de Sol. La situación era de lo más morbosa sabiendo que el baño estaba a menos de 10 pasos de la pieza de los papas de David. La rubia le indico que se siente en el inodoro y empezó a petearlo con esa boquita hermosa. Le comía las bolas y le mordía la punta con una destreza envidiable. Todo el placer de David se esfumo cuando escucho unos pasos en el pasillo y una voz que le aterro el alma. - ¿Qué haces levantado a esta hora David? Escuche ruidos. El terror lo invadió y no sabía que responder, se quedó mudo. No sabía que hacer. Mientras tanto Sol seguía entre las piernas del chico chupándole la pija. Esto lo único que hizo fue excitarla más y más. - Tengo dolor de estómago ma. Algo me cayó mal le respondió finalmente David mientras le hacía señas a la rubia para que parase pero ella solo acelero su trabajo. - Eso es por la porquería de dulces que comes. Queres una pastilla? Estas bien? - Estoy bien ma no pasa nada decía tratando de disimular el placer que la rubia le estaba dando poniendo su pene entre sus tetas gigantes. - Avísame si necesitas algo. - Si ma no pasa nada. Su madre se fue a su pieza de nuevo. El chico sintió que le volvía el alma al cuerpo mientras tanto la rubia hacia esfuerzos enormes para no morirse de risa. David la miro enojado pero Sol solo reía y lo besaba. - No es gracioso boluda, mira si entraba. - Ajajaja tenías que ver tu cara papi. Me vas a romper la colita todavía no cierto? - Obvio le retruco el mientras se levantaba y ponía a la rubia contra la pared. David comenzó a contemplar el hermoso orto que Sol había forjado con tantas horas de gimnasio. Empezó a pasar su lengua por la conchita y la cola de la rubia, alternando entre ambos y metiéndole además un dedo en su cola. Sol hacia lo posible para no gemir ante la lengua del chico que le daba un intenso placer. Tuvo que agarrar una de las toallas del lavamanos y la mordió para no gritar. Mientras tanto David seguía su trabajo preparando la cola de la rubia tal y como ella se lo había enseñado. Metía su cara en medio de las enormes y duras nalgas de Sol y chupaba su ano que ya estaba dilatado. - ¿Queres que te rompa el culo putita? Le decía David al oído mientras pasaba la punta de su pene por la cola de la rubia para excitarla más. - Rompeme todo papi no aguanto más le decía ella besándolo. Poco a poco David empezó a meterse dentro de ella, mientras le mordía el cuello y le agarraba las tetas con ambas manos. La carita de Sol se puso toda colorada cuando todo el enorme pedazo de David entro en su colita. Lentamente el chico empezó a moverse disfrutando el apretado culito de la rubia. Las manos del chico pellizcaban los pezones de Sol que mordía con furia la toalla para no gritar. En un momento ella se dio vuelta y lo miro a los ojos a David con la toalla en su boca, lo que provoco que ambos se rían. La rubia soltó la toalla y ahogó sus gemidos en la boca de David que empezaba a moverse más rápido. - Que culo que tenes por Dios. - Todo tuyo papi, rómpeme el orto pendejo hermoso. Una de las manos del chico bajo hasta la conchita de la rubia y empezó a tocarla mientras que lo otra estaba en la boquita de ella que la chupaba como s
Una historia real
Hoy les traigo algo que pasó ya hace un tiempo. Cuando comencé mi relación con mi mujer. Unas de las primeras veces que la llevé como novia a la casa de mis padres. Luego de cenar decidimos pasar la noche ahí, les confieso que me encontraba algo cansado así que mi idea siempre fue dormir toda la noche. Pero ella se ve que no tenía esos planes. Para ubicarlos más o menos en la situación las habitaciones no quedan muy separadas en la casa o sea ruidos fuertes pueden llegar a escucharse además que justo no teníamos puerta, cualquiera que cruzara sin prender la luz nos veía claro. Ni bien se apagó la luz comenzó. -bebé dormís? -Me dijo ya con su mano en mi bulto -qué pasa amor? -dije un poco ya entredormido, si no ya me hubiese dado cuenta de sus intenciones con sus masajes sobre mis partes. Y así sin ningún rastro de vergüenza o timidez dijo: -Quiero pija -sonriendo. Aunque no lo crean a veces es impredecible su calentura, pero la verdad suele importarme poco el lugar, la hora, si es por disfrutar de su cuerpo y su caliente forma de hacerme suyo. Ya su mano tocaba bastante fuerte y rápido mi miembro ya muy erecto. Bajó mis ropas mientras me sentaba en la cama, ella se acostó entre mis piernas abiertas, con su delicioso culito redondo había arriba, solo tenía que trabajar su cuello y así pasó. No puedo precisar el tiempo exacto que sus besos, lamidas y chupadas me hicieron gozar y casi gritar. A veces le decía: -mira que no tenemos puerta, puede aparecer alguien -y eso la calentaba más y más. Se comía todo ni un centímetro desperdiciaba. Fue una hora quizás más o menos, pero les juro que goce de su boca, de su locura por el sabor de mí miembro. Era otro nivel de morbosidad desbloqueado, verla prendida de mi pija mientras su culito de asomaba con esa tanga tan metida y dándole esa forma deliciosa. Estuve en el paraíso por mucho tiempo, quizás nos descubrían ahí en plena habitación si no la cortaba con un pedido. -Amor -si bombón que pasa? -me respondió loca frotándose por la cara todo lo que salía de mi miembro. -Quiero terminar en tu cara -si? -dijo en un segundo cuando apenas soltaba mi pija mojada. -pero acá no, vamos al baño. Soy sincero no pensé que iba a aceptar, uno a veces dice cosas solo por calentón o para fantasear, pero no ahí estaba caminando tras esa cola yendo al baño. Arrodillada chupando mi pija como loca como si la necesitara para vivir, no tardé mucho y manché toda su carita. Delicioso verla así, dispuesta a dejarse hacer lo que le pida.










