#Linda Cola
Fotos, gifs y packs de Linda Cola subidos por la comunidad.
Mi novia y su culo irresistible 😏
Hoy les voy a relatar una de las historias que nos ha pasado no hace mucho tiempo y que nos pone muy calientes solo con recordarla. Por suerte nunca había tenido problemas con los autos que tuve. Es cierto que nunca fui de usarlos mucho y que los cambiaba con pocos kilómetros, así que no sabía lo que era llevarlos al mecánico, solo a los Services oficiales. Pero como en todo, siempre hay una primera vez. Un sábado por la mañana habíamos decidido ir a visitar a unos familiares que viven a unos 100 kilómetros de distancia. Pero tuvimos que suspenderlo, el auto no quiso arrancar. Nunca imaginamos que la amargura y bronca de ese momento, iba a terminar en una de las situaciones más excitantes que hemos vivido. Mientras mi esposa telefoneaba a los familiares para explicarle lo sucedido yo salí en busca de alguien que nos pudiera solucionar el problema. Hacía unos meses se había instalado un taller a unas 3 cuadras de casa. No tenía ninguna referencia de ellos pero la verdad que tampoco conocía otro lugar, así que me dirigí allí en busca de ayuda. Al llegar me sorprendió ver lo grande que era y la cantidad de autos. Ocupaba una superficie enorme y había como 10 personas trabajando entre la parte de mecánica y de chapa y pintura. Apenas crucé la puerta de entrada del taller un muchacho me recibió: – Mi nombre es Carlos, ¿en que puedo ayudarlo señor? me preguntó muy amablemente. Carlos tendría alrededor de 35 años, de tez morena, de contextura delgada pero bastante musculosa. Estaba vestido con una camiseta sin mangas color blanca y un pantalón gris, ambos llenos de manchas de grasa, lo que le daba un aspecto bastante desagradable. – Hola, mi nombre es Jorge y desearía hablar con el encargado, dije. – Sígame por favor. Atravesamos todo el local hasta llegar a una pequeña oficina que se encontraba al fondo. – Tome asiento que ya le aviso al patrón. Le agradecí y me senté en una silla que estaba detrás de un escritorio lleno de papeles, revistas de mecánica y algunas herramientas. La oficina era típica de un taller. Estaba “decorada” con pósters de autos y principalmente de mujeres desnudas en poses muy sexys. Me detuve en una morocha que estaba de espaldas sacando el culo para afuera. Imaginé cuantas pajas se habrían hecho los mecánicos con ese póster y automáticamente se me apareció la imagen de mi esposa en esa posición parada delante de los mecánicos. Un terrible escalofrío recorrió toda mi espalda a tal punto que tuve una erección inmediata. ¿Que pedazo de culo eh?, escuche detrás de mí. – Como pude recuperé el aliento y gire la cabeza para ver quien era. – Hola como le va, soy Oscar, el encargado del taller, me dijo mientras me tendía la mano. – Jorge, mucho gusto. Oscar era un tipo rústico de unos 50 años, muy fornido, cabello bastante largo y como Carlos, tenía las ropas llenas de grasa. – Y, que me dice, tremendo culo, ¿no le parece? – Si claro, dije yo, sin poder sacar a mi mujer de la cabeza. – Me encantan las morochas, son todas putas, rió Apenas sonreí. Que mal momento le haría pasar si como respuesta le dijera que mi esposa es morocha, pensé y volví a sonreír. – Bueno, ¿que puedo hacer por usted?, prosiguió – Mire Oscar, vivo acá a tres cuadras y hace un rato intente arrancar el auto pero no pude, quería preguntarle si es posible que fuera alguien a ver de que se trata el desperfecto. – Sabe que pasa los sábados cerramos a las 2 de la tarde y estamos tapados de trabajo, lo vamos a tener que dejar para el lunes, me dijo. – Que macana quedarme todo el fin de semana sin el auto. Bueno pero si no hay remedio, paso el lunes, gracias igual, le dije mientras le tendía la mano. – A ver, me puede esperar un momento que le entrego el auto a un cliente y como favor se lo veo yo. – Le agradecería mucho. Mientras esperaba volví a observar el póster y nuevamente imaginé a Marce en esa foto exhibiendo su hermosa cola y yo ahí disfrutando como la deseaban. – ¿Veo que lo pone loco ese culo?, escuche detrás de mí. Era Oscar que había regresado y me hacía volver a la realidad. – Me voy a poner celoso, es mi culo preferido, rió, mientras le daba un beso al póster. – Sonreí. – Como me gustará esta puta que acá tengo dos pósters iguales, dijo. – Tome le regalo uno, prosiguió, mientras me entregaba una lámina enrollada. – No, esta bien, gracias – Tome hombre, es un regalo de la casa. – Bueno, gracias. – Si le parece vamos a ver su coche, me dijo mientras tomaba un maletín lleno de herramientas. En el camino a casa no hizo otra cosa que contarme lo que le gustaban las morochas y afirmarme lo puta que eran. Narró algunas historias con unas vecinas del barrio que yo no conocía por lo que solo me limité a escuchar sin hacer ningún comentario. Al llegar al garaje de casa, me solicito que abriera el capó y que le diera marcha al auto. Así lo hice. – Está bien, suficiente, me dijo. – Tengo poca luz acá, si no le parece mal lo empujamos hacia la calle. – No hay problema, le respondí. – Aguarde que llame a mi esposa así ella lo guía mientras nosotros empujamos, continué. No creo que fuera necesario que Marce nos ayudara, solo fue una excusa para que Oscar la conociera. Me calentaba la idea que la viera después de lo que habíamos conversado. – Marce, ¿podes venir un minuto?, le grite. Bastó que ella apareciera por la puerta, para que Oscar le clavara la mirada y mostrara en su cara una expresión de vergüenza mezclada con deseo. No era para menos, por un lado me había hablado de lo putas que eran las morochas y por el otro estaba viendo una morocha que estaba vestida solo con una remera y unas calzas de algodón color gris que le marcaban su fabulosa cola. Te presento a Oscar, es el mecánico, le dije. – Mucho gusto dijo Oscar, todavía perturbado. – Igualmente dijo ella, extendiéndole la mano. – Necesitamos sacar el auto, podrías conducir mientras empujamos. Marce subió al auto y con Oscar fuimos a la parte trasera. – Perdóneme lo que le dije de las morochas, no sabía, me dijo. – Quédese tranquilo, no hay problema le contesté. – Además yo creo lo mismo, continué, mientras reía. Oscar solo me miro y sonrió, tratando de entender lo que había escuchado. Sacamos el auto a la calle y cuando Marce se bajo, Oscar no pudo evitar clavarle los ojos en el culo, sin importarle que yo estuviese delante, acción que hizo que comenzara a excitarme. Ya le traigo algo de tomar, le dije, mientras Oscar ponía manos a la obra. – No se moleste, me dijo. – No es molestia, es a cambio de su regalo le dije riéndome. – ¿Que regalo?, preguntó Marcela. – Nada, un póster que me regaló Oscar, dije. Oscar asomo su cabeza por detrás del capó y me miro sorprendido. – Donde está, quiero verlo, dijo ella, seguro es una foto de una chica desnuda, típica de taller, continuó. Oscar seguía mirándome y no decía palabra. – Así es y es parecida a vos le dije riéndome. – A verla, quiero verla, dijo. Oscar sonrió nerviosamente mientras le daba arranque al auto y este arrancaba. Yo ya estaba caliente y el juego ese me estaba gustando. – ¿Ya está?, que rápido lo arregló, dije. – Era una pavada, contestó el. – Venga Oscar ya que terminó, vayamos adentro a tomar algo y mientras le muestro el póster a mi mujer. Note que la mirada de Oscar se había transformando de sorpresa a la de desconcierto. La agarre de la mano a Marce y entramos a casa. Oscar venia detrás y apostaba que le estaba comiendo con los ojos la cola a mi esposa. No solo yo estaba seguro, ella también se había dado cuenta y, como es su costumbre cuando esto pasa, arqueo mas la espalda para parar mas el culo, mientras me apretaba la mano y me lanzaba una mirada cómplice. – Marce, acompañalo al living al señor que voy a buscarle algo de tomar, le dije. Oscar ya a esta altura no pronunciaba palabra, solo asentía con la cabeza. – ¿Y el póster?, preguntó ella. Lo saqué de mi campera y se lo di. Así los vi alejarse camino al living, ella delante con el póster en la mano y el detrás visiblemente exaltado y con la mirada clavada en el culo de Marce. Yo corrí hacia la cocina, llene 2 vasos con jugo y fui tras sus pasos. Al atravesar el pasillo que da al living, me detuve antes de llegar. Quería espiar lo que estaba pasando. La escena era de lo más caliente. Todo estaba en silencio. Oscar estaba sentado en un sillón doble y mi esposa había desenrollado el póster y parada de espaldas a el estaba observando la foto de ese terrible culo. La vista que ella le estaba dando era fabulosa. Oscar podía ver a la morocha y a su vez su cola que, se notaba, había parado a propósito. – La verdad tengo que reconocer que tiene una linda cola, dijo ella. – Su marido quedo embobado cuando la vio, por eso le regale el póster, dijo el. – ¿En serio?, preguntó ella. – Si, y la verdad que no entiendo porqué, usted tiene una cola preciosa, dijo un poco tímido. – Gracias, respondió ella, sacándola más para afuera. – Es más me animaría a decir que es mas linda que esa, siguió Oscar, ya un poco mas seguro. – ¿Le parece?, respondió ella, acercándole un poco el culo y ya claramente excitada. Ver a mi esposa poner la cola parada a un metro de la cara de un desconocido me puso como loco. En ese momento decidí entrar, quería mirar eso más de cerca. Aquí están lo jugos, dije y le extendí uno a cada uno. – Gracias, dijo el, con la voz medio entrecortada. Mi esposa seguía en la misma posición. Yo pensaba la gran templanza que tenía Oscar para no extender la mano y acariciar esas calzas metidas en la cola de mi mujer. – ¿Así que te quedaste embobado con esta cola?, dijo Marce en un tono simulando estar enojada, mientras me mostraba el póster y abandonaba su postura para irse a sentar en un sillón frente a Oscar. – No mi amor, lo que pasa es que, como ya te dije, me pareció que esa cola era parecida a la tuya, le respondí. – Acá el señor dice que la mía es mas linda, ¿no?, preguntó mientras volvió a pararse a mostrarle la cola. Si, contesto Oscar. Se notaba en su cara que la situación lo incomodaba, pero que lo había puesto muy caliente. – En realidad mucho no puedo comparar porque usted esta vestida, dijo un poco tímido. – ¿Y que quiere, que mi mujer se desnude? , le dije con cara de enojado. – No, por favor, no lo tome a mal, solo decía, contesto todo ruborizado. – En realidad el señor tiene razón, así vestida no puede cotejar si mi cola es mas linda que esa, dijo ella, señalando el póster. – Sabes que me encanta que me elogien la cola, ¿me dejas que se la muestre al señor, así puede decirme que le parece?, continuó ya totalmente excitada. Oscar me miro no entendiendo nada. Yo tenía una erección que ya no podía disimular. – Bueno, pero solo la cola eh, le dije, para poner un límite y evitar que todo se desmadrara. Marce, de espaldas a Oscar, metió dos dedos al costado de las calzas y se las bajó hasta las rodillas. Tomó el póster y lo puso al lado de ella, tratando de imitar la pose de la foto. – ¿Y ahora que me dice señor? Le preguntó con cara de puta. Ahí estaba mi esposa, como otras tantas veces, mostrándole el culo a un desconocido, solo cubierto por una tanguita rosa que se perdía entre sus nalgas. Si, si es muy linda, es, es mejor su cola, tartamudeó Oscar, mientras se acomodaba en el sillón. – Bueno ya es suficiente, súbete las calzas, dije Marce se subió muy sensualmente sus calzas y volvió a sentarse. – Podría ser usted la del póster, la verdad, no tiene nada que envidiarle a esa chica, rompió el silencio Oscar. – Gracias, a mi me encantaría estar en un póster pegado en un taller y que todos se exciten con mi cola, es mi fantasía, dijo ella, mirándolo a los ojos. – ¿Y a usted no le molestaría ver a su señora calentar hombres?, me preguntó. – No, al contrario, me excita mucho que la deseen, respondí. – Si no lo toma a mal puedo llamar a los muchachos del taller, dijo Oscar. – ¿Para que?, pregunté haciéndome el ingenuo. – Para que su señora se muestre delante de nosotros como si fuera una foto y le cumplimos su fantasía, me respondió Oscar, ya totalmente lanzado. – ¿Lo dejas amor que llame a los señore
De novio tranquilo a...
a mis 25 años siempre creí en las relaciones sanas, disfrutaba mi sexualidad, pero con parejas estables. Hasta esa edad tuve una que otra aventura fugaz, pero la mayoría de mi tiempo estuve de novio. Hoy tengo 28 y mi forma de ver la sexualidad cambio bastante... Todas las historias que voy a contar son reales y me pasaron a mi. Hoy voy a empezar por el principio. Yo soy de una ciudad chica de argentina, pero vivo en una de las capitales de Sudamérica. Me fui de mi casa a los 23 años una vez que me recibí en la universidad. Al poco tiempo de llegar a mi nueva ciudad me puse de novio con una chica muy linda. Visitaba a mi familia 1 vez al mes aproximadamente. En esas visitas, muchas veces hacíamos asados y juntadas con mis hermanos, amigos, amigas, primos, primas, etc. Sabia que había una amiga de mi hermana que yo le gustaba. Ella es una morocha argentina, sexy, con curvas, boca seductora, muy linda cola y cintura. Siempre jugábamos a seducirnos, pero cada uno estaba en relaciones más o menos estables. Más o menos larga y más o menos feliz. Así que no pasaba más nada que un juego de seducción. Un día nos fuimos en grupo a festejar el cumpleaños ,de alguien, en las afueras de la ciudad. Ella estaba con un vestido blanco hermoso, hacía calor y yo ya tenía ganas que pasara algo. Esa noche jugamos al mismo juego que siempre, música, algo de alcohol y mucho humor nos fuimos acercando y quedando medios solos. Se empezó a tensar el aire, y fue el momento que decidí no dejarla pasar. Me tire y le comí la boca, ella obviamente respondió con un hermoso, largo y caliente beso. Al toque nos dimos cuenta que nos moríamos de ganas de hacer esto hace mucho tiempo. Las manos se fueron para todos lados. Fue muy intenso, sin embargo escuchamos ruidos, nos asustamos y nos alejamos. Los dos con una calentura zarpada. Sin embargo empezó a llegar gente.. la cosa se fue enfriando, pero los dos nos mirábamos con ganas de más... Si queríamos que nadie se entere no podíamos hacer mucho más esa noche.. y cada uno tuvo que volver a su casa solo.. Esa noche no pude parar de pensar en ella, pero no tenia su teléfono para ver cómo estaba ella y si quería seguir con nuestro encuentro tanto como yo... Fue cuando me anime a robarle el celular a mi hermana para sacarle el número y llamarla. Le mande un mensaje y empezamos a planificar un encuentro, sin que nadie sepa. Decidimos que la iba a pasar a buscar en el auto por su casa, y ahí veníamos que hacíamos. Más que nada para que no nos vean... pueblo chico, infierno grande... Esa noche la pasé a buscar por su casa, ella salió hermosa, con un short de jean y una remera blanca. Se subió al auto con un beso en el cachete y le pregunté: -“Qué te gustaría hacer?” Ella respondió, -“hay una plaza tranqui acá a la vuelta” Y nos fuimos para allá en el auto, efectivamente no había nadie. Yo llevaba unas cosas para tomar y picar. Agarre las cosas, fui a abrir la puerta del auto... y sentí un tirón en mi mano que me dejo sentado. “Espero poder seguir contado esta historia.. pronto. Avisen si les gusto...
Inercambio de pareja real
Tenemos 23 años yo y mi pareja 34. Romina así se llama ella. Yo Fernando. Yo estudiaba en La Plata. Ella era separada. A pesar de sus años, y de haber tenido 2 hijos se conservaba muy bien. Linda cola y muy buenas tetas. Teníamos muy buen sexo juntos. A pesar de la diferencia de edad, nos gustaba experimentar. Yo tenía la fantasía de verla a ella con otra mujer cosa que ella no le gustaba demasiado, ya que el juego significaría que yo participara también. Su ex pareja estaba en pareja nuevamente hacía tiempo. Y ella me confiesa que le daba mucho morbo verlo a él con otra. Que si a mí me parecía lo hablaría con él. Roberto se llama. Yo acepto. Ella habla con él y lo convence. El problema era convencerla a ella. Pasados unos días él nos avisa que ella acepta, pero que no iba a ver contacto con la otra pareja, pero que todo podía pasar. Yo no la conocía personalmente, Gisele se llamaba, tenía 28 años, pero había visto fotos y me volvía loco. Romina lo sabía y no le gustaba ni medio. Yo la provocaba diciéndole que cuando viera el tamaño de mi miembro se enloquecía. Quedamos en juntarnos en un bar, para que sea más distendido y que luego iríamos a la casa de ellos, ya que no tenían hijos. Romina se puso un vestido al cuerpo color rojo, con una ropa interior de encaje del mismo color. Sabía que me volvía loco verla vestida así. Yo me fui de jean justado color azul oscuro y camisa blanca. Cuando llegamos al bar, ellos ya estaban, Gisele bestia un minishort de jean y una camisa blanca atada al medio con una botas bucaneras. Él fue de jean y camisa como yo. Charlamos un rato, Romina no paraba de tocarme bajo la mesa, mientras tomábamos unas cervezas, Yo trataba de disimular, pero me ir imposible. Gisele estaba más tímida. Era Roberto el que la mimaba, ya que ella no terminaba de soltarse. En un momento cada pareja estábamos cada uno en la nuestra besándonos y mimándonos disimuladamente. Pasadas unas tres horas, pagamos la cuanta y nos dirigimos a la casa de Gisel. Al llegar nos invitan a sentarnos en el living y nos ofrecen algo de tomar. Pedimos unas cervezas. Se dirigen a la cocina. Inmediatamente Romina se sienta arriba mío y comienza besarme. Yo me sorprendo pero estaba demasiado caliente con la situación para dar muchas vueltas, le bajo los breteles del vestido y comienzo a comerle las tetas desesperadamente. Pasados unos minutos llegar Roberto y Gisele que se sorprenden ante la situación. Romina inmediatamente se sube el vestido y se acomoda al lado mío. Gisele se sonroja ante la situación incómoda. Al decir verdad ninguno habíamos pasado por una situación similar por lo que no sabíamos bien cómo actuar. Romina le pide a Gisele que la acompañe al baño Esta acepta y se va con ella. Quedamos Roberto y yo quien me pregunta si era mi primera experiencia así en público a lo que le digo que sí, Pero que me daba mucho morbo. Pasados unos minutos vuelven las chicas de la mano, Cosa que nos sorprende a Roberto y a mí. Frente a nosotros Romina besa suavemente en los labios a Gisele y comienza a sacarle la camisa. Gisele por su parte le baja el vestido quedando ambas en ropa interior. Roberto se levanta y se pone por detrás de Gisele. Yo me quedo quieto observando la escena. Claramente lo improvisaron juntas en el baño. Gisele dándole la espalda da vuelta la cabeza besando a Roberto. Este le desabrocha el jean y se lo baja. Gisele al mismo tiempo termina de desnudar a Romina y ella hace lo mismo. Romina se acerca a mí. Desabrochando mi pantalón que está a punto de reventar y comienza chuparme la pija como nunca. Gisele se arrodilla frente a Roberto que ya estaba desnudo y comienza a hacer lo mismo. Estuvimos así un rato, las tetas de Gisel se veían deliciosas y su cola la tenía muy dura. Romina me pide que desnude y que me acueste en el sillón. Esta se sienta sobre mi cara y hacemos un caliente 69. Mientras Roberto pone en cuatro sobre el sillón Gisele y le chupa la almeja unos minutos hasta que se para y le comienza a dar duro. Romina al ver esto detiene su chupada, y se sienta sobre mi pene dándome la espalda para observar la escena que le estaba dando su ex, Estaba descontrolada, cabalgaba fuertemente sobre mi pija y yo le apretaba fuertemente los pechos. Gemía como una puta en selo. Gisele era más tímida pero disfrutaba la embestida que le pegaba Roberto. Romina acaba pasados unos minutos con un fuerte orgasmo que moja mis piernas. Yo sigo bien a pesar de estar súper caliente. Se da vuelta y me pide al oído que me acerque a Gisele de frente y que le bese. Que si no me molestaba ella haría lo mismo con Roberto. Sorprendido acepto y me acerco a Gisele. Esta se sorprende al verme y corre la boca. Yo ni lerdo ni perezoso le beso el cuello y comienzo a acariciarle los pechos. Al comienzo se niega pero, pasados unos segundos toma mi pija con una mano y comienza masturbarme. Pide chuparla, por lo que le doy el gusto al instante. Roberto a esta altura ya está con Romina de frente a Romina que le está chupando la pija enloquecida. Gissele se detiene conmigo y al ver a su marido se dirige a él a chuparle la pija junto a romina. Yo observo unos segundos y me propongo a hacerme de ese culo hermoso que me estaba llamando. Me pongo detrás de Gisel y abro sus nalgas y comienzo a chuparle su agujerito que se veía hermoso. Romina al ver esto agarra mi cabeza y ensarta un beso profundo y me dice rómpele el culo que por lo que nunca probo el sexo anal. Yo me dispongo a chuparle bien el culito metiendo primero un dedo y después dos mientas con la otra mano acaricio su clítoris, a ella parece gustarle. Romina lleva a Roberto al sillón montándose de espalada a el observando mi tarea. Gisele está en cuatro patas en medio de la sala mientas yo le como el culito. Pasados unos minutos se da vuelta. Y me dice despacio que nuca lo he hecho. Dicho esto me ensalivo un poco la pija comienzo despacio a introducir mi pene en ese culito que tanto había deseado. Al principio me cuesta y ella le duele, pero le gusta y empiezo a acelerar mis embestidas. Ella me pide más y más. Me doy vuelta y Romina acaba junto a Roberto. Yo sigo con mi tarea de desflorar ese regalo que Gisel me estaba dando. Romina se acerca a la cara de romina y la besa. Abriéndose piernas frente a ella masturbándose. Yo no salía de mi asombro. Gisele ayuda con la tarea primero con sus manos y luego comienza a darle sexo oral. Yo no aguanto más y acabado dentro del culito de Gisele. Roberto permanece en el sillón fumando un cigarrillo. Me ofrece uno y me siento a observar a escena que siempre fantaseé. Gisele se levanta y se sienta sobre la cara de romina y culminan en un explosivo 69. Luego de 10 minutos acaban como 2 veces y se levantan observándonos a ambos con las pijas paradas nuevamente esperando ansiosas un poco más. Ambas sobre los penes que les corresponden haciéndonos acabar pasados unos minutos de puro placer.
Sueño juvenil de invierno de mi marido
Una noche como cualquiera en contactos chateando, me tope con una mujer madura, de aproximadamente unos 51 años, con la que rápidamente pegamos mucha onda y confianza. Luego de charlar durante toda la noche, ella me propone vernos, a lo cual le digo que si de una, pensando que era una prueba. Pero al final no, ella me dice que tiene lugar y que quiere que vaya a verla, pero solo podía durante la mañana, a lo que accedo ya que no tenia trabajo y tampoco tenia clases en la universidad por las vacaciones de invierno. A esto yo tenía 23 años y ella como unos 51. Bien, ella me pasa el nombre de unas calles a las que debía ir, y nos encontrábamos en una esquina. Debía ir a Barracas, me quedaba cerca, ya que soy de Lanús. El truco era que debía ir a las 8am en pleno invierno. Tenía tantas ganas de coger con una madura que accedí sin dar vueltas. Supuse que ella estaba de trampa ya que me cito a la mañana un día de semana. Ok, descanse unas horas y me levante y preparé para ir a verla, un buen baño y asegurarme de estar depilado, y me fui. Cuando llego a esta esquina no la veo, por suerte el lugar era tranqui y podía esperarla a que llegue sin dramas. Le mando un wapp avisándole que ya llegue, me contesta a los 2 minutos y me pasa una dirección, me dice que me dirija a ese lugar. Me tomo unos 5 minutos darme cuenta que estaba a 30 metros de esa dirección, a lo cual cuando llego me doy cuenta que se trata de un colegio, si un colegio secundario. Le mando mensaje diciendo que estoy en la puerta, mensaje que lo lee instantáneamente y me abre la puerta. Yo por dentro helado porque no sabía en lo que me metía, cuando abre la puerta ahí esta ella con su uniforme de auxiliar. Me saluda y me hace pasar. Una vez adentro, ella me dice que la siga, mientras charlamos y me dice que no creía que iba a ir. Pensó que me iba a cagar, pero ella no sabía las ganas que le tenía. Pasamos por varias aulas, por el patio de recreo, prácticamente me dio un tour por el colegio. Pero bueno, al fin llegamos al lugar que tenia preparado, que era la sala de descanso del personal auxiliar. Cuando entro veo que ella había preparado un colchón con sabanas y frazadas (por lo que luego pensé que esta no era la primera vez que lo hacia), -menos mal que no me tenías fe- le digo, ella se ría y dice -mejor estar preparada que me agarres por sorpresa-. Cuando entramos al cuarto, automáticamente comenzamos a besarnos, de manera desenfrenada y con muchas ganas, besos en el cuello, en la boca, mucha lengua, cuando llevo mi mano a su entrepierna descubro lo caliente y mojada que estaba, por lo cual la comenzamos a desvestirnos hasta estar completamente desnudos. La observo desnuda por un momento y QUE MUJER, buenas tetas, toda depilada, linda cola. Madura pero muy cuidada, de esas señoras que la vez en la calle y no podes imaginar que sea capaz de hacer locuras cuando esta excitada. Ella se recuesta en la cama, cama que no tenía nada de improvisada, y comienzo a disfrutar de su cuerpo, una boca hermosa y con muchas ganas de comer, unas tetas con unos pezones muy parados y remarcados, los chupe hasta mas no poder. Bese sus piernas hasta llegar a su vagina, una concha hermosa, depilada, empapada a mas no poder, labios hinchados por la excitación. Introduzco mis dedos en su concha y fue una sensación hermosa, apenas apoye mis dedos su conchita me los trago, así de calienta estaba la madura. La empiezo a masturbar y chupársela. Aparte de hermosa concha, muy rica. Se la chupe a mas no poder, por mi hubiera seguido, pero ella pedía pija. Se invierten los papeles, ahora yo acostado y ella besando todo mi cuerpo hasta llegar a mi pija, la cual estaba tan dura y jugosa, ella se la mete entera en su boca y la chupó de manera tan efusiva que parecía que no tocaba una pija en años. Dejó de chuparla solo para subirse arriba y empezar a cabalgarla, ella sabía que es una de mis posiciones favoritas por las charlas que tuvimos. Montaba de manera desenfrenada que tuve que calmarla para no acabar. Luego la pongo en cuatro y le penetro la concha mientras estimulo su cola, preparándola para cogerla. Con lo calienta que estaba ella no hizo falta mucho tiempo. A todo esto casi me olvide que estábamos en un colegio, sobre todo porque ella gemía como si estuviera en un telo, completamente desinhibida. A los gritos me pedía que le penetre la cola, mi pija entró sin complicaciones, lubricada con saliva, por sus jugos y mi pija que ya derramaba mucho liquido preseminal. Mientras la cogía por la cola en cuatro, ella apretaba la cola para sentirla mas, algo que me encantó sentir como si culito apretaba mi pija. Ya había pasado al menos 30 minutos desde que comenzamos, y ella ya pedía lechita. Ella tenía mucha sed, quería leche en la boquita, por lo que comencé a penetrarle cada vez mas rápido para acelerar la eyaculación, y una vez que estaba listo procedí a sacarme el forro y darle leche en la boca. Pero sucedió algo que ella no esperaba, mucha leche, algo que me caracteriza es que, mínimo, en la primera acabada, tiro demasiada leche, al menos de 6 a 9 chorros de leche, ella no pudo contener todo en su boca por lo que le desbordaba la leche, trago lo que pudo, y lo que no quedo en su cuerpo, sobre todo en sus tetas. Ella sorprendida y contenta me dice que descansemos unos minutos, que teníamos hasta las 15hs para estar solos en el cole. Lo cual aprovechamos a full, cogimos por todos lados, aulas, baños, oficina de la directora, en medio del patio. Ya que estaba, no dejamos lugar en donde no hayamos cogido. Cumplí una fantasía que no sabía que tenia. Como AMO a las mujeres madura








