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Fotos, gifs y packs de Info subidos por la comunidad.
Reencuentro con Belén, después de ocho meses de pandemia.
Hace un montón de tiempo que no escribo, el tiempo que tengo libre es poco y Belén se sigue llevando una parte importante de ese tiempo. Lo nuestro ya lleva más de seis años. Seguimos trabajando en la misma empresa (aunque en sedes distintas) y hasta que llegó el puto corona virus nos seguíamos juntando dos veces por semana. El trabajo desde la casa nos mató. Yo sigo yendo bastante seguido a la empresa (no se puede trabajar en temas de seguridad desde la casa), pero desde hace ocho meses que Belu trabaja desde su casa. Hace un par de semanas me llamó a mi oficina para preguntarme si tenía alguna inspección de seguridad pendiente en Mendoza y San Juan. Al toque me tiró que tenía que ir a supervisar un pozo de Mendoza y dos de San Juan, por problemas técnicos. La inspección en esos pozos la habíamos hecho hace poco tiempo y todo había estado bien, como de costumbre. Por suerte, el pibe que labura conmigo hizo mal los reportes y si bien la inspección fue exhaustiva, el informe estaba bastante incompleto (por lo menos para mi gusto). Iba a tener que justificarlo muy bien, pero me podía ir para allá a revisar un par de cosas. A mi gerente no le gustó mucho la idea, pero me autorizó a viajar. Belu iba en avión y yo me llevaba una camioneta. Como ya habíamos hecho lo de irnos juntos en tres oportunidades, no queríamos darle de comer a los chismosos. Lo mejor era juntarnos allá. Me tuve que hacer el hisopado de rigor y con el resultado negativo, me fui un día antes que Belu se tomará el avión. Llegué a Mendoza en el mismo día y me fui al hotel que tenía reservado. Esa noche fue eterna. Estaba mega caliente por la expectativa, me hubiera matado a pajas esa noche, pero quería guardarme toda la leche para Belén. De todas formas, me venció el cansancio del viaje y me fui a dormir. Al otro día Belu llegó a horario, me pidió que no la vaya a buscar, porque gente de la empresa iba a estar en el aeropuerto, esperándola. Así que esperé en el hotel. Alrededor del mediodía me suena el teléfono. Telegram de Belén diciéndome que había aterrizado y que antes de aterrizar había pensado en mi. Junto con ese mensaje me mandó una foto sacada en el baño del avión. Ella estaba inclinada hacia adelante, con los pantalones bajos. En la foto se veía claramente un plug bien enterrado en el culo. La foto venía con un epígrafe “ya me estoy preparando”. La hora y media que pasó hasta que Belu me avisó que estaba haciendo el check in en el hotel se me hizo larguísima. Ya estaba caminando por las paredes cuando tocaron la puerta de la habitación. Pegué un salto desde la cama y abrí la puerta, Belu estaba hermosa e impecable, como siempre. Entró rápido, cerré la puerta y nos dimos un beso largo. Pura lengua. La levanté de la cintura y la llevé para la cama, nos tiramos uno al lado del otro y seguimos besándonos. Mis manos estaban en su nuca y en su culo, ella me abrazaba con fuerza. En el primer momento en que nos soltamos, nos miramos sin decir nada. Nos quedamos así unos segundos hasta que ella me dijo solo dos palabras. “cojeme ya”. Belu se puso boca arriba, le saqué los zapatos e inmediatamente después el pantalón. La guacha tenía una tanga roja muy chiquita, que apenas le cubría la conchita y transformándose, pocos centímetros después, en un hilito dental que se deslizaba entre los cachetes más lindos del mundo. Ella se sacó la camisa, el sostén le hacía juego con la tanga, estaba hermosa. Le separé las piernas y empecé a besarla en los muslos, acercándome de a poco a la concha. Le corrí la tanguita y le dejé al descubierto esos labios jugosos. La lengua se me fue directamente, no aguantaba más. Empecé por los costados y después de un par de pasadas arriba y abajo, me fui directo al clítoris. Estaba super acelerado, hacía un montón de tiempo que no saboreaba ese manjar, pero tenía que controlarme. Le bajé la intensidad a la chupada, concentrándose más en ella. Estuve un par de minutos dándole, hasta que me acordé del plug. ¡me había olvidado!. La dí vuelta, dejándola boca abajo y separándose las piernas. Le saqué la tanga y mientras seguía pajeándola con los dedos, me sumergí a buscar ese regalito, que se asomaba del lugar que más me gusta de su anatomía. El plug era de silicona, me imagino los inconvenientes de llevar un plug metálico en un avión y que salte en un control. La puse en cuatro y seguí pajeándola y mordiéndose suavemente los cachetes, mientras con la otra mano le acariciaba la raya del culito, orillándole el plug. Mientras le hacía esto, Blu tuvo su primer orgasmo y después que se repuso, se dio vuelta y me empezó a desvestir a mí. No se como hizo, pero me bajó los pantalones en un solo movimiento, me empujó sobre la cama y se sacó el corpiño. Ella ya estaba totalmente desnuda. Se abalanzó sobre mí, me besó y empezó a bajar, mordiendo y besando, hasta que llegó a la pija. Cuando me la agarró con la mano, me fui momentáneamente al cielo, pero me trajo de vuelta en tres segundos, cuando sus labios me la envolvieron completamente. No les puedo describir el placer que me daba su boca caliente, Belu iba engulliendo más y más de mi pija con cada segundo. Muy de a poco se metió la mitad y recién ahí empezó a usar su lengua y sus labios. Subía y bajaba con ritmo y me estaba volviendo loco. Las chupada eran acompañadas por masajitos muy suaves en los testículos, me los sujetaba con la palma de la mano y apretaba suavemente. Aunque podía haberme quedado ahí por años, no quería acabar. Miré hacía abajo y Belu estaba chupando con ganas y con los ojos cerrados. Me quedé mirándola y en un momento ella abrió los ojos y me sostuvo la mirada mientras aceleraba sus movimientos. Si la dejaba, me hacía explotar en menos de 30 segundos. La hice detenerse y nos paramos, nos volvimos a besar con fuerza. La dí vuelta y quedó de espaldas a mí. Nos movimos hacia una pared y ella se apoyó con ambas manos, mientras se paraba en puntas de pie, preparándose para lo que ya sabía que venía. Nos acomodamos un poco, me paré detrás y Belu agarró mi pija con su mano derecha y la colocó en la entrada de su conchita. De a poco empecé a penetrarla. Belu estaba mojadísima y lista. Hice un poco de fuerza, hasta que la cabeza de la pija estuvo dentro de ella, después seguimos despacio, hasta que estuve casi todo dentro de ella. Nos empezamos a mover despacio, saboreando y sintiendo cada centímetro del roce entre mi pija y su concha. Le agarré las lolas y le pellizqué suavemente los pezones, empezábamos a movernos más rápido. Belu me pidió ir a la cama. Se la saqué y ella me le agarró con la mano, nos fuimos caminando los dos metros que nos separaban de la cama, mientras ella me pajeaba muy despacio. Belén se acostó de espaldas y abrió bien las piernas, le dí un par de chupaditas y me volví a deslizar dentro de ella. Esta vez empezamos con más ritmo. No podíamos dejar de besarnos mientras nos garchábamos con ganas. Solo dejé de besarla para chuparle un poco las tetas y seguir luego con su cuello. Ella me arañaba la espalda y me decía cosas al oído. Esto no iba a durar mucho, así que al minuto de darnos asi, la di vuelta y la puse en cuatro patas. Me metí despacio en su concha y empecé a darle despacio nuevamente, para durar un poquito mas. Mientras le daba con la pija, empecé a tironear suavemente del plug, hasta que se salió la parte gruesa. Empecé a movérselo en el culito, pero sin llegar a sacárselo. Después de un par de movimiento de esos, se lo volví a poner hasta el fondo y Belu acabó por segunda vez. Yo seguía dándole despacio por la concha y mientras ella acababa, le saqué el plug y lo tiré por ahí. Estaba decidido a acabar dentro de su culo. Le puse un poco de saliva en el culo con los dedos y saqué la pija de la concha y le apunté al culito. Se la apoyé en el ano, que a esta altura estaba bien dilatado y entró con un poco de presión. Desde acá fue cuesta abajo, ya no habrá retorno. Empecé a moverme despacio, pero en poco tiempo ya estaba dándole con fuerza. Belu gemía fuerte y e dí cuenta que estaba por acabar una tercera vez. Eso me excitó demasiado y entre sus gemidos y el roce con el culito apretado no aguanté más. Exploté dentro de su culo, llenándolo todos de leche. No sé cuánto le debo haber echado, pero después me hizo el comentario que el culito le estuvo goteando un rato largo. Nos dimos una ducha los dos juntos, nos besamos por un largo rato y nos fuimos a la cama. Ninguno de los dos tenía actividad ese mismo día, con lo que podíamos seguir garchando todo el día… Así que decidimos seguir garchando.
Mí abogada personal
La tarde había caído rápidamente sin apenas darme cuenta. De reojo, comprobé que mi reloj marcaba ya las seis de la tarde. La creciente obscuridad del despacho profesional, apenas me permitía ver con claridad, los informes que releía desde primeras horas de este día gris de invierno. Encendí la lámpara de sobremesa y dirigí su luz hacia los documentos. Yolanda, mi secretaria, llamó a la puerta para recordarme las citas del día siguiente, entregarme los documentos que había redactado y despedirse hasta mañana. Se despidió como últimamente lo hacía, de una manera fría e inquietante, su intuición femenina le estaba advirtiendo que nuestra relación laboral había sufrido una transformación de alguna manera. Con la interrupción de Yolanda, y al comprobar que el cansancio hacía las primeras mellas en mi cuerpo, decidí tomar unos minutos de descanso, tomar un café y fumar un cigarrillo. Al volver al despacho, instintivamente me acerqué a la ventana para bajar la persiana, noté en mi cara la sensación de frío que el cristal expedía, y observé cómo la fina lluvia que empezaba a caer, formaba unos pequeños hilos de agua en el cristal, que caían por su propio peso, formando pequeñas figuras a todo lo largo de la ventana. La abstracción que me hicieron sentir aquellas imágenes de agua junto al pensamiento sobre mi secretaria, me hicieron perder durante unos segundos la sensación de realidad, mientras mi mente se evadía. Los recuerdos de todos los acontecimientos que ocurrieron hace apenas un mes, acudieron súbitamente a mi memoria. Para una mujer de mi edad, cumplidos ya los treinta y cinco años, con una carrera profesional ampliamente elogiada por muchos compañeros, abogados de profesión, con unos ingresos que me permitían mantener un nivel de vida medio alto, en una ciudad relativamente pequeña como Elche, mi vida y mi futuro no deberían plantearme ninguna incógnita. Pero no era así. Desde aquel día, a primeros de noviembre, no era la misma, no lo había comentado con nadie por temor a que pensasen que había enloquecido o que sufriera alucinaciones. Aquel día como tantos otros, abandoné el despacho cuando era de noche, era viernes y no volvería a él hasta el siguiente lunes. No había hecho ningún plan especial. La semana había sido larga, habíamos terminado de preparar una complicada demanda de separación para un cliente, y pensaba pasar todo el fin de semana descansando, leyendo, oyendo música y viendo viejas películas subtituladas, que era mi principal afición en el espléndido chalet de mi propiedad que acababa de redecorar. En el aparcamiento, la obscuridad y el silencio, me sobrecogieron de una forma muy especial, sentí como mi espalda fue recorrida por una sensación de escalofrío, sensación que achaqué al cambio de temperatura que acababa de experimentar, al pasar del calor del despacho al frío de la cochera. Abrí la cerradura de mi Mercedes 190, color blanco, que apenas contaba con tres mil kilómetros después de tenerlo casi tres años, me acomodé, lo puse en marcha, me dirigí hacia la puerta, la abrí con el mando a distancia, salí, y me dispuse a coger la ronda de la ciudad para dirigirme hacia mi casa. El día era como hoy, gris y lluvioso, tenía que dar al limpiaparabrisas de vez en cuando, para evitar que las pequeñísimas gotas de agua, me impidieran ver con claridad a través del cristal. Por un instante, pensé en acercarme al centro de la ciudad para tomar una copa, o para intentar ver a alguien con quien pasar la velada, pero al final recordé el cansancio que tenía mi cuerpo, que solo me pedía llegar a casa y relajarme. Al llegar al chalet, metí el coche en la cochera, pasé por el acceso interior a la cocina y me dispuse, sin más dilación, a meterme en la ducha. Me desvestí, puse el agua a la temperatura idónea, y durante muchos minutos, dejé que el agua recorriese todo mi cuerpo. El agua posee realmente, un efecto reconfortante y relajante sobre un cuerpo cansado. Aproximadamente, hacia la media noche, me encontraba en mi habitación dispuesta a dormir, aunque la larga semana de trabajo, y la tensión que me había provocado, no me dejaba conciliar el suelo, decidí tomar una infusión relajante de salvia y poner una película que había visto en innumerables ocasiones: Casablanca. No sé cuánto tiempo transcurrió, pero debí de dormirme enseguida. Soñaba que estaba en la oficina trabajando, en mi despacho, y que sonaba el timbre de la puerta. Sonaba y sonaba, pero nadie abría. Seguía soñando y nadie abría la puerta. Irritada, me dispuse a abrir la puerta, pero me desperté entonces. No era la oficina. La llamada a la puerta era en mi casa. Instintivamente, miré el radiodespertador, y éste señalaba las dos de la madrugada. ¿Quién coño sería a estas horas? Sobresaltada, pensé que sería alguna mala noticia familiar. Mis padres eran ya mayores. Corrí hacia la puerta mientras encendía las luces a mi paso. - Ya voy…, un momento. - Ya va…, (seguí diciendo, mientras me acercaba a la puerta). Al llegar a la puerta, me serené y volví a preguntar quién era. - ¿Quién es? Una voz, serena y natural, contestó al otro lado de la puerta. - Soy yo. No reconocí la voz, pero no me alarmé, miré por la mirilla y le vi. Era un hombre alto, con cara madura, aunque joven, con pelo castaño, que vestía una cazadora de piel. Su pelo lacio, echado hacia atrás, se mecía al viento suavemente. Sus ojos inspiraban una confianza total. No solía ser muy confiada con extraños, pero aquella vez era diferente, pues no temía absolutamente nada malo de aquella persona. - Un momento, por favor… Me abroché el batín que me había puesto al salir de la cama, y sencillamente, abrí la puerta. - Hola. (Me limité a decir). - Hola. (Me contestó él). En ese primer instante, solo notaba el fresco que acariciaba mi rostro. No sé cómo, ni cuando, pero la siguiente sensación que sentí, fue que me cogía de la mano y me introducía hacia dentro de la casa. No era capaz de articular palabra, solo tenía sensaciones…, agradables y maravillosas sensaciones de un sosiego excepcional. Su olor, era un aroma que me reconfortaba. Me inspiraba paz y tranquilidad. Sin saber cómo, nos encontrábamos en el dormitorio y estábamos besándonos apasionadamente. No era capaz de decir nada, solo tenía ganas de amar y de ser amada. Quería ser amada profundamente. Quería ser amada, como jamás había sido capaz de imaginar. Me besaba despacio, mi boca, mis ojos, mi nariz, mi mentón, mis cabellos. Al mismo tiempo, acariciaba mi cuello, mis hombros y mis pechos, que habían quedado al descubierto, sin darme cuenta. Me besaba y acariciaba constantemente, sin hablar ni una sola palabra. Solo con la poca iluminación del salón, pude comprobar que él también se había desnudado y que, arrodillado a mi lado de la cama, me besaba mi torso, mientras acariciaba tiernamente mi vientre. Volvía a tocar mis pechos nuevamente, con una dulzura sin igual. Pechos que notaba endurecidos, así como los pezones, absolutamente erizados y tersos. Con su mano izquierda, mano que tenía totalmente cálida, noté cómo me acariciaba mi sexo con absoluta delicadeza e incluso ternura. Se inclinó hacia él. Me echó ligeramente hacia atrás, hasta hacerme delicadamente, caer sobre la cama, para inclinarse sobre mi ardiente y deseosa entrepierna. Noté cómo, suavemente, su lengua y su boca, e incluso sus dientes, lamían al tiempo que besaban, e incluso cómo mordisqueaba mi sexo, pletórico de pasión. Creía volverme, por momentos, loca de placer. Conseguí tener varios orgasmos seguidos, antes de notar, cómo su cálido, grueso y enorme miembro erguido y duro, me penetraba sin resistencia, suavemente, despacio, muy despacio. Solo notaba placer, placer y más placer. Todo era placer. Solo sentía, en aquellos momentos, las palpitaciones de mis sienes, fruto de los latidos acelerados de mi corazón, al sentirme unida a ese hombre, a través de nuestros sexos, extasiándose ambos, segundo a segundo, dispuestos a alcanzar unidos, un maravilloso clímax compartido y simbiótico. Decir que obtuve el orgasmo vaginal más satisfactorio de toda mi vida, parece exagerado, pero fue realmente así. Exageradamente satisfactorio. Instante álgido al sentir cómo su fluido caliente entraba dentro de mí, mediante varias convulsiones increíbles. Cuando, después de alcanzar tanta plenitud, la relajación empezó a alcanzarme, noté cómo, abrazado a mí, se acomodaba en la almohada. Miré al reloj, y éste marcaba las cinco de la mañana. Me dormí plácidamente. Al notar la sensación de despertarme a la mañana siguiente, y en esas décimas de segundo que van desde que una se remueve en la cama hasta que abre los ojos, sentí la sensación agradable que se tiene cuando recuerdas un sueño erótico, y pensé que había sido eso, solo un sueño. Un instante después, al descubrir que estaba desnuda, me sobresalté. Olí la almohada, y supe que no había sido un sueño. Olía a él. Supe que no había sido un sueño. Había sido real. Estaba sobresaltada, pero tranquila, al mismo tiempo. Salté de la cama y fui hacia la cocina. Allí estaba preparando algo de comer, desnudo, solo cubierto por una pequeña toalla, alrededor de sus caderas. Me miró, y con su mirada me señaló la silla para que me sentase. Fui incapaz de articular palabra, solo me limité a comer una ensalada, una rica ensalada de atún, que me había preparado. La ensalada de atún más apetecible que me había tomado nunca. Mientras terminaba de comer, él se había colocado detrás, y sus manos me estaban dando un ligero, sensual, y agradable masaje de cuello y hombros. Se inclinó y me susurró al oído: - ¿Te gustó…? Balbuceante, solo pude decir. - Sí…, sí…, mucho. Inmediatamente después de comer, salimos abrazados hacia la terraza. No sé cómo, pero me encontraba en la terraza con él, abrazados y besándonos de nuevo. Solo notaba un ligero frescor en todo mi cuerpo, fruto de la ligera brisa que corría esa tarde del sábado. En la terraza, él detrás de mí, ambos desnudos… Estábamos haciendo otra vez, apasionadamente, el amor allí mismo. Sus manos recorrían mi espalda, abrazaban mis pechos, tocaban mis pezones, y sin saber cómo, ya estaba nuevamente penetrada, y a punto de tener un maravilloso y deseado nuevo orgasmo. Noté cómo sus convulsiones, marcaban su nueva salida de semen dentro de mi interior, y tuve el mío en ese preciso momento. Otro gran clímax, que me hizo ruborizarme cuando me miraba, antes de fundirnos en un beso apasionado. Después de unos segundos, mientras su respiración entrecortada disminuía, dado que su enorme sexo aún seguía dentro de mí inusualmente duro, volvió a friccionar rítmicamente, hasta que unos minutos después, volvíamos a tener un orgasmo gemelar. Era increíble, había encontrado mi alma gemela, nuestros sendos y parejos orgasmos increíbles, se acompasaban permanentemente. Después de ducharnos y de jugar, mientras nos enjabonábamos las espaldas, hicimos el amor otra vez en la ducha. Era la tercera vez esa mañana, y no sería la última. Posteriormente, ya en el dormitorio volvimos a amarnos pausadamente. Despacio, muy despacio. Había anochecido y seguíamos amándonos con ritmos que cambiaban de lento a rápido. No puedo calcular cuánto tiempo estaríamos así antes de dormirme, pero si recuerdo lo extasiada y cansada que me notaba antes de cerrar los ojos aquella madrugada, El domingo por la mañana me desperté, ya sabía que lo ocurrido el día anterior y la madrugada anterior no había sido un sueño, lo apreciaba en las agujetas que tenía en todo mi cuerpo y la sensación de exceso de actividad en mi vagina agradecida. De un salto me incorporé de la cama, me dirigí hacia la cocina pensando en degustar otro buen almuerzo, pero allí no había ninguna actividad. Recorrí rápidamente toda la casa, pero no hallé a nadie. Tomé un café y una ducha rápida para despejarme, y me senté a esperar. Nadie apareció durante toda la jornada restante del domingo. Mi pensamiento luchaba con constantes contradicciones. ¿Había sido realme
Malena, Mi perdicion part 2
Primera parte: Durante una hora, recordar cómo había metido la pata con esa chavala, me hizo permanecer en mi habitación. Sentía que había perdido la oportunidad de seducirla por imbécil y eso me traía jodido. Cómo zorro viejo en esas lides, no comprendía mi comportamiento. «La tenías a huevo y la has cagado», maldije más cabreado que abochornado. Cualquier otro estaría muerto de vergüenza pero mi falta de escrúpulos hacía que únicamente me enfadara el haber fallado de esa forma tan tonta y no el haber ofendido a Malena. Para mí, esa joven madre seguía siendo una presa y no una persona con sentimientos que para colmo necesitaba ayuda. Me daba lo mismo que se hubiese sentido traicionada por mí cuando incapaz de contener mi lujuria, había llevado mis dedos hasta su pecho para recoger una gota de leche materna. «Estaba cojonuda», sentencié y al rememorar su sabor, en parte, disculpé mi actuación al pensar: «mereció la pena y fue ella la culpable». Justifiqué ese desliz, echando la culpa a Malena. «¿No esperaría que me quedara mirando? ¿A quién se le ocurre ponerse a dar de mamar frente a un desconocido?». Dando por sentado su responsabilidad, decidí que no tenía que variar mis planes: intentaría seducirla y si no podía, ¡la chantajearía con sus imágenes desnuda! Acababa de resolver certificar mi inmoralidad cuando un ruido me hizo saber que esa incauta había vuelto a su cuarto. Sin rastro de remordimientos encendí el monitor y me puse a ver lo que estaba grabando en ese momento la cámara que tenía instalada en esa habitación. «No me extraña que lo haya hecho, está buenísima», me dije al ver en la pantalla a esa muchacha entrando con su niña. Reconozco que aunque en un principio era el morbo lo que me hizo permanecer atento a las imágenes, fue ver una sonrisa en su cara lo que realmente me obligó a mantenerme pegado al televisor. «No parece cabreada», con nuevos bríos, concluí. Esa conclusión se vio confirmada mientras le cambiaba el pañal al escucharla decir: -No sabes la ilusión que me hizo comprobar que también te cae bien Gonzalo. ¿Te gustaría que fuera tu papa? Esa inocente pregunta debió de despertar todas mis alertas pero debido a la atracción que sentía por esa preciosidad, lo único que provocó fue que se reavivaran con más fuerzas mis esperanzas llevármela a la cama. Habiendo decidido reiniciar mi acoso, mi seguridad de tirármela se vio reforzada cuando a través de los altavoces, la oí comentar muerta de risa: - Pobrecito, ¡no pudo resistirse a probar mi leche! Tenías que haberle visto la cara que puso, ¡hasta me dio pena echarle la bronca! «¡Será puta!», exclamé al oírla, «¡Lo hizo a propósito!». Sabiéndome engañado, decidí que iba a usar esa información para follármela y por eso salí de mi cuarto rumbo al salón con una sola idea en mi mente: «Si esperaba seducir a un tipo tímido y apocado que le había prestado desinteresadamente su ayuda, no había problema: ¡representaría ese papel!». Asumiendo que esa cría no tardaría en intentar que cayera enamorado de ella, tranquilamente me senté a esperar a que Malena se tropezara en su propia trampa. Tal y como había supuesto, no tardó mucho en aparecer por la puerta. Supe que estaba actuando cuando la muchacha que entró no era la desvergonzada de hacía unos minutos sino la Malena ingenua e indefensa que María me presentó. «Es una estupenda actriz», murmuré mentalmente al oír que me preguntaba si podía entrar. -Claro. Ya te dije que esta era tu casa. Mis palabras provocaron que una involuntaria sonrisa iluminara su cara. Por ello cuando se sentó junto a mí y simulando una gran vergüenza me pidió si podía prestarle otra camisa, no la creí. -Voy a hacer algo mejor. Te voy a comprar algo de ropa mientras conseguimos recuperar la tuya- respondí adoptando el papel de caballero andante. Leí en sus ojos la satisfacción que sintió al ver que todo se desarrollaba según sus planes y por eso me divirtieron sus reticencias a aceptar mi ayuda. No tuve que insistir mucho para que me acompañara de compras y al cabo de cinco minutos, me vi tomando un taxi con las dos rumbo al lugar donde había dejado mi coche la noche anterior. Durante el trayecto, Malena estuvo todo el tiempo jugando con su nena e incluso me hizo partícipe de esos juegos haciéndome cosquillas. No me lo pensé dos veces e imitándola, busqué devolverle esas divertidas caricias. La joven madre, al sentir mis dedos recorriendo su cintura se lanzó sobre mí con gran alegría, sin importarle la presencia del taxista, diciendo: -Estas abusando de que soy una mujer. Tampoco le afectó que al ponerse a horcajadas sobre mí, su sexo se restregara contra el mío, ni que sus juveniles tetas revolotearan a escasos centímetros de mi cara. Esos estímulos hicieron que bajo mi bragueta, mi pene se alzara inquieto. Sé que esa bruja manipuladora se percató de mi erección porque mordió mi oreja mientras me decía: -No te da vergüenza tratarme así. Su descaro me hizo llevar mis manos hasta su culo y afianzándome en sus duras nalgas, colocar mi verga contra su coño. Durante unos segundos, esa guarrilla disfrutó con esa presión en su entrepierna pero una vez consideró que era suficiente, aparentando estar enojada, puso un gesto serio y se bajó de mis rodillas sin hacer ningún otro comentario. «Ahora me toca a mí actuar», concluí viendo su actitud y simulando un arrepentimiento que no sentía, le pedí perdón por haber magreado su culito. -No importa- contestó sin mirarme, fingiendo un enfado que no existía. De manera que cada uno cumplimos con nuestro papel. Ella con la dulce e inocente joven atosigada por el destino y yo con el del tipo sensible pero susceptible de ser manipulado. Por ello, recogiendo a su hija, salimos a coger un taxi. No fue hasta que el taxista nos dejó en mi coche y que ya estábamos en su interior, cuando poniendo un tono compungido esa cría me soltó: -Soy yo la que te tiene que pedir perdón. Me olvido con facilidad que apenas nos conocemos y que al saber de mí, con mi comportamiento puedes pensar que soy una chica irresponsable. Lo siento, a partir de ahora, me comportaré manteniendo las distancias. «¡Un óscar es lo que se merece!», sentencié al saber que de no haber visto y oído la charla de esa cría con su bebé, me hubiese tragado ese falso arrepentimiento. En vez de desenmascararla, cogiendo su mano, contesté: -Para nada. Yo soy el culpable por no darme cuenta que, en tu situación, debo cuidar mis actos y saber que ante todo eres vulnerable. Recibió con una alegría desbordante mis palabras y antes que pudiera hacer algo por evitarlo, se lanzó a mis brazos y depositó un dulce beso en mi mejilla mientras me decía: -Eres todo un caballero. En ese instante, me hubiese gustado en vez de caballero ser su jinete y desgarrando su camisa, cabalgar su cuerpo con lujuria. Previendo que no tardaría en hacer realidad ese deseo, arranqué el coche rumbo a una boutique que conocía… Malena desfalca mi tarjeta de crédito. Durante el trayecto, no pude dejar de mirarla de reojo y reconocer al hacerlo que esa cría tenía unas patas de ensueño. Apenas cubiertos por un diminuto pantalón, los muslos de Malena se me antojaron una belleza. Bronceados y sin rastro de vello, eran una tentación irresistible y un manjar que deseaba catar con mi lengua. Juro que mientras conducía, no podía dejar de imaginar cómo sería recorrerlos a base de lengüetazos. La chavala, que no era tonta, lo advirtió y deseando incrementar la atracción que sentía por ella, descalzándose, apoyó sus piernas sobre el salpicadero para que de esa forma lucir aún más la hermosura de sus pies desnudos. -¿Verdad que tengo los muslos un poco gordos?- preguntó forzando de esa forma que la mirara. -Eres tonta, los tienes preciosos- contesté tras darles un buen repaso. Malena no se contentó con esa mirada y cogiendo mi mano, la puso sobre uno de sus jamones, diciendo: -Toca. Fíjate y dime si están fofos. Fofos, ¡mis huevos! Las ancas de esa muchacha estaban duras como piedras y para colmo su piel era tersa y suave. Durante unos segundos, acaricié esa maravilla y cuando no pude más, retirando mis dedos, exclamé muerto de risa: -Niña, ¡no soy de piedra!- Ella, ruborizada, respondió con voz dulce: -Yo, tampoco. Su respuesta me hizo girar en mi asiento y casi estrello el coche al advertir que bajo la tela de su camisa, dos pequeños bultos confirmaban sus palabras. «Tranquilo, macho. Todavía no está lista, ¡síguele el juego!», me dije reteniendo las ganas de saltar sobre ella. Afortunadamente, acabábamos de llegar a y por ello, pude aguantar el tipo y aparqué mi automóvil. Viendo que no salía, caballerosamente, abrí su puerta y la ayudé a colocar a su hija en el cuco. Cuando todavía no habíamos iniciado camino hacia la boutique, como si fuera algo habitual, Malena me cogió de la mano y con ella en su poder, se puso a caminar por la acera. «Actúa como si fuésemos novios», me dije complacido al ver a cada paso más cercana la presencia de esa criatura en mi cama y sin poner ningún reparo a su actitud, la llevé calle abajo. Con una soltura fuera de lugar, dejó que yo llevara la canasta del bebé mientras ella iba mirando los distintos escaparates que pasábamos. Al llegar a La perla, una lencería de lujo, se abrazó a mí buscando que sintiera como sus pechos se pegaban al mío, antes de decirme: -Siempre soñé con tener una pareja que me regalara algo de esa tienda. No tuve que ser un genio para comprender que implícitamente me acababa de decir que si quería hundir mi cara entre sus piernas, debía complacer ese capricho. Por ello, asumí que me iba a costar una pasta y a pesar de ello, contesté: -No soy tu novio pero me apetece cumplir tu sueño. -Gracias- chilló y demostrando su alegría, me dio un beso en los labios mientras me decía: -A este paso, vas a hacer que me enamore de ti. Con el recuerdo de su boca en mi mente, la seguí por la tienda, temiendo por el saqueo que iba a sufrir mi cuenta corriente. Afortunadamente, estaban de rebajas pero aun así, confieso que sudé al leer el precio del coqueto picardías que había elegido: «Ni que fuera de oro», rezongué asumiendo que nada me iba a librar de pagar. Sin mirar atrás, Malena se metió en uno de los probadores dejándome con su puñetera cría mientras se lo probaba. La bebé, en vez de echar de menos a su madre, me sonrió. Enternecido con ese gesto, le hice una carantoña y cogiéndola en brazos, murmuré: -La pasta que me va a costar tirarme a tu madre. Adela, la niña, balbuceó divertida como si entendiera mis palabras y por ello, hablándola con dulzura, descargué mi cabreo diciendo: -No te acostumbres. En cuanto me la haya follado, desapareceré de sus vidas. Ajena a su significado, me devolvió una nueva sonrisa y por primera vez en mi vida, deseé tener algún día una hija que se alegrara de verme al llegar a la oficina. Estaba todavía pensando en esa “herejía” cuando escuché que su madre me llamaba y con ella todavía en mis brazos, me acerqué a donde estaba. Confieso que estuve a punto de dejarla caer cuando descorriendo la cortina, Malena apareció luciendo el sensual camisón que había elegido. Aunque la había visto desnuda, la visión de verla ataviada únicamente con ese conjunto me hizo trastabillar y si no llega a coger ella a la niña, podría haber habido un accidente. -¿Te gusta cómo me queda?- preguntó con una coquetería innata que solo tienen las mujeres que se saben irresistibles. -Pareces una diosa- contesté con la voz entrecortada mientras fijaba mi mirada en los pezones que se entreveían tras el encaje. Descojonada, me agradeció el piropo y devolviéndome a su retoño, se volvió a encerrar en el vestuario. Otra vez con su hija a solas, no pude retener mi imaginación y me vi dejando caer los tirantes de ese picardías mientras su dueña se entregaba a mí. -Tu madre es una zorra preciosa. Espero que cuando seas mayor, no la imites- le dije al bebé mientras trataba de calmarme. Los dos minutos que tardó en salir me parecieron eternos pero lo que realmente me dejó perpl
Sin bragas en la oficina
(modelo de la foto Isis Love) Hola me llamo Abigail, tengo28 años e intento abrirme paso en el mundo laboral, estudié Lic. en administración y comencé a mandar currículos a las empresas de mi ciudad, vengo de familia de nivel socioeconómico medio, así que en la universidad trabajaba y estudiaba para ayudar a mis padres, tengo dos hermanos siendo yo la mayor, ellos aún estudian en la prepa y uno en la universidad, Santiago de 17 y Diego de 21. Sali de mi casa hace dos años para estar más cerca del trabajo y para tener más independencia, rento un departamento cerca del centro de la cuidad, comparto la renta con una compañera que con el tiempo se ha hecho mi amiga se llama Alejandra, ella es Lic. en derecho y anda corriendo todo el tiempo, tiene 29 y es de complexión media con un ligero sobrepeso, pero eso hace que tenga un trasero de antojo con ganas de darle unas nalgadas -que lo he hecho jugando pero es otra cosa- es de cabello lacio y unos senos enormes, de estatura promedio un poco más alta que yo, tenemos horarios de trabajo distinto pero casi siempre cenamos las dos, y hacemos de todo, ver pelis salir al cine, alguna vez me ha sorprendido en la ducha o yo a ella momento en el cual puedo observar su linda piel y esos senos enormes, cualquiera podría pensar que somos pareja pero no, ella tiene su novio, que me cae mal por cierto, me da mala espina. Yo mido 1.65, ni alta ni baja, aunque en mi trabajo la mayoría son altas y además usan tacones entonces me quedo chaparrita a lado de ellas, piel clara, además soy delgada y mis senos de tamaño normal, bueno está bien un poco menos del tamaño normal, uso lentes de armazón delgado aunque el grueso esta de moda, lo prefiero así, mi cabello no es ni chino ni lacio, es quebrado, casi todos los días me lo alacio aunque eso me lo maltrata, odio mi cabello, mis ojos son cafés claros y me considero bonita, en la universidad muchos chicos me invitaban a salir pero siempre me concentre en los estudios, por ultimo mi culo pequeño pero respingón y firme, soy inmune a la gravedad todavía, además que me gusta correr todas las mañanas al parque, -si, mi suelo no me alcanza para el gym- pero bueno todo un paso a la vez. En la empresa donde estoy, llevo 6 meses y he subido de puesto por la experiencia que ya traía de las otras empresas en donde he estado, además de mi dedicación, esfuerzo y empeño para hacer mis actividades. Hablare del tema que me trajo a esa situación tan incomoda, pero antes comentaré un poco el contexto de mi situación sexual, tuve un novio anduvimos un año y termine hace dos años, fue un compañero de trabajo y fue muy mala experiencia, era muy posesivo y celoso yal final quien me engaño fue él, así que fui al psicólogo y me dedique a trabajar en mí, así que no he tenido otras relaciones y no he aceptado invitaciones de compañeros del trabajo actualmente, pero eso no significa que no me masturbe de vez en cuando, me gusta mucho leer libros eróticos y disfruto mucho el tocarme, en mi departamento espero a que Alejandra se duerma y después hago lo mío y duermo de lo mejor. Aunque creo que últimamente lo hago más seguido y por alguna razón miro a las mujeres en la calle y compañeras de trabajo sobre todo y no puedo evitar verle las piernas o su escote y más dela de mi jefa que es gerente del departamento en donde estoy y la otra gerente, son unas diosas. Mi jefa no sé su edad, pero debe andar en los 38 a 42, no le doy más, se llama Angelica, es rubia natural,1.75 unas piernas largas y divinas, un culo en forma de corazón cuando la miras de espaldas, unos senos que demandan la mirada de los hombres que laboran en la empresa, es de infarto esa mujer, y tiene un carácter muy amable y risueño, es la jefa perfecta, la más hermosa y elegante de la empresa, pero ella no es mi preocupación ni mi causa de estrés, si no la otra gerente. Laura, edad 40 tal vez 45, no lo sé y no me interesa saberlo, cabello negro y lacio, tez blanca, alta muy alta, diría que su belleza compite con Angelica, solo que ella usa lentes, son casi de la misma estatura, pero lo que tiene de bonita lo tiene de mal carácter, un genio de los mil demonios, excesivamente perfeccionista, sus asistentes renuncian después de un mes o menos, tiene una voz demandante e incluso cruel, estoy hablando más de su personalidad pero es lo primero que salta a la vista, una mujer fuerte y dominante, es un tren para trabajar llega antes que los demás y se va al último. Una vez a la semana tengo que ir a su gran oficina a que revise el plan de proyecto y nos autorice a seguir con los objetivos, es mi momento de mayor estrés, una vez me regaño y casi salí llorando, fue mi primera vez que presente el informe y no sabía como debía ser y en lugar de orientarme descargó conmigo su enojo de la semana fue un viernes lo recuerdo, pero fue la última vez, las demás veces me enfocaba en hacerlo del modo que ella lo aceptara, era un miedo que había creado en mí. Hoy era un viernes, un día anterior tuvo una junta y no pude entregárselo y que me firmara de recibido, entonces llegue temprano como acostumbro y al notar que ella ya estaba en su oficina mandé un correo preguntando a qué hora podía pasar a verla para el informe, a lo que me contesto en menos de un minuto que pasara en cuanto yo pudiera. Sali corriendo al baño, me mire al espejo retoque mi cabello, mi ropa, llevaba una falda lila, casi siempre las usaba a la rodilla, y zapatos de piso, no suelo usar zapatillas, me cansan mucho, y una blusa blanca con lila, después de haberme retocado, me dirigí a mi oficina tome el informe y se lleve, toque la puerta, escuche su voz de trueno, -Pasa Abigail -Buenos días Licenciada, le traigo- apenas iba a terminar la frase y me interrumpió -Déjalo en el escritorio, dame un minuto en lo que envío un correo- y no despegó su vista de la pantalla. Siéntate- me dijo- en lo que reviso el informe, esta vez hay detalles en los que quiero mas prisa de su departamento para tenerlo antes de fin de mes, Angelica está enterada- tomando el documento mientras yo me sentaba y miraba hacia el piso evadiendo su mirada y esperando que terminara de revisarlo y me dijera que estaba bien para largarme de ahí y continuar con mi día, salir temprano y terminar con mi semana feliz dela vida, ¡además es quincena! quiero llegar y desvelarme viendo series con Ale y comer frituras. En esto veo que sus piernas están cruzadas, lleva un traje gris, falda gris y blusa negra que se le ven divinas, ropa de marca pienso yo, la falda a media pierna y usa medias negras, con encaje alcanzo a perseguir, me pregunto si su sujetador también será negro y de encaje, el tiempo sigue su curso, se escucha el reloj marcando los segundos y el ruido del papel al pasar de una página a otra, se recarga en su sillón y muerde el lapicero, se ve hermosa concentrada así. Vuelvo a mirar el piso y ahora veo sus zapatillas y veo como se quita una y juega con ella con su mismo pie, es tan sexi, y no sé porque estoy pensando en ello, en tomar su pie, bajar su media y acariciarlo suavemente, acercarlo a mi cara y besarlo tiernamente, y después algo un poco más atrevido y morderlo, ella sigue jugando con su zapatilla, vuelve a cambiar de hoja y cambia de posición las piernas una encima de la otra y por un instante veo un poco más allá de sus piernas, y mi vista se pierde en esa parte entre sus piernas, esas piernas de infarto, miro un poco su piel a través de su media, la curva detrás del talón, su pantorrilla… ¡por dios! Que estoy pensando, comienzo a sentir un pequeño calor en mi entre pierna, dirijo mi mirada hacia un cuadro de pintura en la pared, pero al hacerlo no estoy segura, pero creo que ella estaba mirándome, y si lo hizo… ¿se dio cuenta que tenia mi vista fija en sus piernas?, intento pensar que solo fue mi imaginación, y me concentro en la noche estrellada de van goh, los tonos de azul, toda una obra de arte, como la mujer sentada enfrente de mí, vuelvo a mirar de reojo sus piernas en eso me interrumpe y me sobresalto. -Listo, solo hare un par de modificaciones, y si todo marcha bien el próximo mes arrancamos el nuevo proyecto- lo comenta en tono serio y no veo ni pizca de alegría por el nuevo proyecto en el cual hay muchas expectativas. -Si licenciada lo comentaré con Angelica- en eso me devuelve los papeles, y sin querer rozo su mano a lo que retiro mi mano rápidamente y mi propia brusquedad me sorprende y me hace soltar el documento y caen en la orilla de la mesa los intento agarrar pero caen al piso después, con la cara roja y diciendo le pido una disculpa me agacho a recogerlos y pero antes de levantarme miro sus piernas y tengo una mejor perspectiva por un par de segundos, me levanto me acomodo los lentes y ella esta vez si que notó que miré sus piernas, le deseo buen día y salgo de su oficina cerrando la puerta lo más despacio posible, mientras la observo y ella ya está tecleando en su computadora mientras toma el teléfono, y cierro la puerta y después doy un gran suspiro, y pienso ¡que nervios estar con ella! ¡pero objetivo cumplido!, pero ese solo era el comienzo de un día que nunca voy a olvidar… Si llegaste hasta aquí, gracias por leerme, es mi primer relato (de muchos), tal vez es algo pasivo el relato, pero créeme que irá de menos a más, si te gustó y quieres comentar algo adelante, voy a leerte, ¡tus comentarios me ayudaran a mejorar! ¡Sígueme para que te enteres cuando publique la segunda parte!
Entrevista Nro 120 @Gisel2448
ENTREVISTADA: @Gisel2448. .PERFIL: .NOMBRE: Gisel. .EDAD: 28 años. .LUGAR: Del litoral argentino. .SITUACION SENTIMENTAL: Soltera. .¿COMO DESCUBRISTE LA PAGINA?, ¿Y QUE ES LO QUE MAS TE GUSTA DE ELLA? .Un día estaba en tinder hablando con un chico me dijo que tenía un perfil acá, vine por curiosidad, me hice un perfil y me quede. (Como dato de color, borre tinder me divierto más acá jaja). Me gusta esta sensación de libertad que tenemos todos, el ocultar tu rostro te da una sensación de libertad de expresar todo lo que deseas sin miedos, ni vergüenzas, ni presiones morales, etc. .ORIGEN DE TU NICK, Y ALGUN APODO QUE QUIERAS CONTAR: .Los números agregados a mi nombre tienen una historia de adolescentes, una suerte de código que teníamos con amigas cuando estudiantes de secundaria, por algún motivo desconocido se que no se me olvidarían nunca, algo necesario en estos tiempo donde tenemos decenas de usuarios y claves para recordar a diario. .TU PRIMER EXPERIENCIA SEXUAL: .A los 18 años, definitivamente no cumplió en absoluto mis expectativas. Mi historia al respecto es parecida a la de muchas, la curiosidad le gana al sentido común y deseas experimentar por ti misma de una vez el sexo, esa ansia de conocimiento conlleva muchas veces no elegir el compañero adecuado o el momento correcto jaja. En mi caso el chico en cuestión tenia algunos años mas que yo, pero estimo que no demasiada experiencia, nos conocíamos muy poco cuando aprovechando que tenía la casa sola nos encontramos, fue un fiasco en mayúsculas del que no tengo ningún recuerdo memorable para compartirles. .BREVE DESCRIPCION TUYA: .Que difícil el auto describirse. Empecemos por lo fácil. Físicamente: soy bajita de estatura mido apenas 1.58, soy morena de ojos y cabello negro que en general llevo largo hasta la mitad de la espalda aprox. soy lo que se dice “rellenita” en términos amables jaja algo que trato de mantener en los limites de la buena salud pero que no me molesta en demasía. Sexualmente diría que estoy en descubrimiento constante, uno cambia con los años y creo que también lo hacen nuestros deseos de probar y experimentar determinadas cosas. Personalidad, depende de la situación en que nos conozcamos. Podría tomarme con un pelin mas de la seriedad necesaria los asuntos que considero importantes pero en general soy lo que llamarían una persona tranquila. .PREFERENCIA ENTRE EL SEXO VAGINAL Y ANAL: .Definitivamente vaginal porque mi estimado @romanticologo he de hacerte aquí una confesión a la postrera edad de 28 años no he practicado sexo anal, y no es falta de curiosidad no, sino mas bien no he encontrado el candidato que considere adecuado para compartir ese descubrimiento. .PARTE DE TU CUERPO QUE LOS HOMBRES MAS LES GUSTA, Y LA QUE A VOS MAS TE GUSTA: .En general las lolas y como no me molesta en absoluto que se noten suelo utilizar bastante escote. Personalmente me agradan mucho mis lolas obviamente pero creo que elegiría mis ojos soy muy expresiva y eso resulta un buen condimento a la hora de la intimidad. .A LA HORA DEL ACTO SEXUAL, ¿TE GUSTA SER MAS DOMINADA O DOMINAR? .En general le dejo al hombre llevar el control me excita mas, pero en alguna ocasión en particular puedo tomar el control también y disfrutarlo. .¿TE GUSTA EL BDSM?. (Alguna experiencia que hayas tenido relacionada con eso, que quieras contar). .No tengo nada en su contra pero aunque nunca la realice, es una práctica con la que asumo no me sentiría cómoda. .PORINGUERA O PORINGUERO FAVORITO: .Obviamente si. Marcados con pin en el chat, amo charlar con ellos se me va el tiempo jugando y me ponen a mil cada vez que paso por la comunidad. . ¿TE GUSTAN LAS MUJERES?, ¿Y HAZ ESTADO CON ALGUNA, O TE GUSTARIA? .Soy convencidamente heterosexual sin embargo volviendo a esto de que con los años los deseos de experimentar mutan, de un tiempo para acá estoy dándole vueltas a la idea de estar con una mujer. .LUGAR PREFERIDO QUE TE ACABEN: .Las lolas. .LO QUE MAS DISFRUTAS DEL SEXO: .Amo recibir sexo oral como parte irrefutable de un encuentro, pero bien hecho como corresponde, si lo van a hacer por cumplir no tiene sentido, los hombres que disfrutan de dar sexo oral tienen mi mas absoluta devoción como contrapartida me encanta brindar placer oral del mismo modo, y es presuntuoso decirlo aquí pero no he tenido quejas al respecto. .FANTASIAS CUMPLIDAS Y NO CUMPLIDAS: .¿Solo una? jaja. un trío como mi fantasía mas recurrente pero tengo varias mas que pretendo ir experimentando en breve. .¿HAZ ESTADO CON MAS DE UNA PERSONA A LA VEZ? .Aun no lo he hecho pero planeo experimentar tríos, es algo pendiente. .PREFERENCIA EN UN HOMBRE: .En general no tengo un listado de atributos físicos que me resulten irresistibles, mas bien creo en la química, cuando alguien te excita lo vives y ya, dejar de vivirlo porque no cumpla con una lista de requisitos me parece algo banal, sin sentido. Sin embargo de las cosas que mas me llaman la atención de un hombre tiene que ver con su personalidad me atraen las personas seguras de si mismas. .PREFERENCIA EN UN PENE IDEAL, SEGUN TU OPINION: .¿Volvemos a la discusión de si el tamaño importa? jaja Hay tantas formas de penes como hombres existan tener un ideal predispone negativamente los encuentros en mi forma de ver, sin embargo no voy a negar que aprecie en demasía el sentirme satisfactoriamente colmada. .POST FAVORITO: .Me gustan mucho los relatos eróticos así que suele pasarme a leer por esa sección, me gusta mas leer que ver permite que la imaginación se encienda mas y naturalmente el cuerpo responde a esos estímulos. . ¿SOS DE UTILIZAR LA MASTURBACION? .Absolutamente. Depende el día, habitualmente al menos una vez al menos y muchas más si el día lo amerita, los poringueros suelen ayudarme mucho con eso. . ¿TE GUSTA EL EXHIBICIONISMO? .Ninguna experiencia sobre eso pero es una fantasía mía, aunque no se si reúna el valor de llevarla a cabo alguna vez, los mantendré informados. . ¿TE GUSTA REALIZAR SEXO VIRTUAL? .Me excita mucho el sexo virtual en general a través de Chat y fotos, lo práctico con mis parejas siempre, creo que aderezan el momento del encuentro real y desde que estoy en esta hermosa comunidad lo he puesto mucho en práctica. Habrán notado hasta acá que tengo facilidad de palabra (nose si sea defecto o virtud) pero me facilita y definitivamente es un recurso que utilizo para masturbarme. .¿TENES ALGUNA FANTASIA QUE PODRIA DENOMINARSE COMO COMO MORBOSA?. ALGO QUE SOBRESALGA DE UNA FANTASIA NORMAL, QUE NUNCA HAYAS HECHO, PERO TE CALIENTA. .Tengo muchas fantasías pero no considero a ninguna peligrosa o fuera de los limites de la ley como para considerarla anormal jaja. .¿TE GUSTA O ALGUNA VEZ TE HICIERON LA DOBLE PENETRACION? .No. .LO QUE MAS TE MOTIVA AL SUBIR UN POST: .En general el inicio de los posteos es estar en un Chat erótico o leyendo algo de ese estilo, es decir tengo que estar excitada para hacerme las fotos, todo es mas natural de ese modo y luego se que me van a terminar de subir la temperatura los comentarios y los chats de la publicación. .EN EL SEXO ORAL, ¿PREFERIS DAR O RECIBIR? .No podría elegir amo las dos opciones. .FETICHES: .No tengo. .¿DISFRUTAS VIENDO VIDEOS PORNOS?. ¿Y HARIAS O HICISTE ALGUNA VEZ UNA PELICULA PORNO? Si me estimula ver, como dije antes suelo leer mas que ver, pero cuando lo hago elijo en general Hetero, trios o lesbicos. .PREFERENCIA ENTRE ROMANTICO Y SALVAJE: .Depende la situación hay días para el sosiego y la calma y otros para la pasión, pero en general soy mas dada a lo romántico. .CONTAME BREVEMENTE LA EXPERIENCIA QUE MAS HAYAS DISFRUTADO ENTRE TODAS. .Una noche de fiesta con amigas me llega un Messenger de un chico que a mi me encantaba (pero que según yo el ni sabia que yo existía) de esa red social pasamos a whatsapp y para las 4 de la mañana me paso a buscar estaba de visita en mi ciudad en la casa alquilada estaban sus amigos también, uno de ellos amigo de mi familia ósea que el morbo de no ser escuchados, ni descubiertos sumado a encontrarme con alguien que me calentaba hace tanto tiempo hicieron que el encuentro me prenda fuego además no he conocido otro hombre que haga mejor el sexo oral, me hizo sentir como nunca y no me puedo quejar de ninguno de sus atributos físicos en realidad jaja obviamente dio para repetir pero la pandemia vino a arruinar los planes nuestros. .¿ALGUN MENSAJE QUE TE GUSTARIA DEJARLES A TU PUBLICO DE Morboseo? .Me gusta mucho ser parte de la comunidad, me siento mas libre incluso en mi vida real desde que los conozco, espero seguir acá por mucho tiempo y seguir jugando y obteniendo horas de excitación y placer con ustedes. MUCHAS GRACIAS @Gisel2448 POR HABERME DADO LA OPORTUNIDAD DE REALIZARTE ESTA HERMOSA ENTREVISTA, FUE UN PLACER!!!! LES DEJO ALGUNAS FOTOS DE ELLA.
Tener una putipobre de amante es lo mejor además ninfómana
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IMG · 4 fotosCuando perdí mi virginidad
Antes de comenzardebo admitir que este escrito es como una especie de terapia. Necesitocontextualizar un poco desde muy atrás y en algún momento llegaré a mi debutcomo frutilla del postre. Los primeros años dela secundaria fueron durísimos para mi. Mi capacidad para comunicarme era casinula y eso dificultaba la chance de tener amigos o romances. He sido sumamentedespistado. En mi adolescencia hablaba bajito y sin articular. Nunca mearreglaba en lo más mínimo. Me costó pegar el estirón hasta los catorce y eragordito y muy bajito. Todo esto hizo que elbulllying no tardara en llegar. La impotencia de no saber defenderme y el rechazo de mis compañeros mehundieron en una depresión que duró años. Por otra parte,encarar a una mujer era una tarea titánica, y más con mis complejos. A lo largode la pubertad noté que me había desarrollado más lento que mis vecinos ycompañeros. Eso llegué a comprobarlo cuando hice mi primer y últimamasturbación grupal. Estábamos tres, cada uno con su miembro, y el mío era elmás pequeño, el que no tenía vello púbico. Recuerdo bien que en esa época lospelos eran sinónimo de virilidad. El problema seacentuó cuando unos vecinos me bajaron los pantalones y comenzaron a tratarmede manicero. Las burlas sepultaron mi autoestima y yo me sentía cada vez másresignado con mi sexualidad. No me animaba a desnudarme frente a nadie porvergüenza. En los baños no hacía pis en los urinales por nada en el mundo. Lomismo sucedía con los calzoncillos, obviamente no iba a usar algo que demuestremis flaquezas. Desaprovechaba todas las oportunidades incluso de besarme porqueno asumía que alguien llegase a gustar de mi. Veía pornografía y los enormesmiembros viriles me desalentaban cada vez más. En aquellos tiempos la educaciónsexual era aprendida en la calle y a los tropezones, a través del porno ypelículas de comedia como American Pie. Pasó el tiempo y mefui desarrollando. Pegué un estirón, los bigotes comenzaron a asomarlentamente. Me preocupaba un poco más por mi imagen. Logré socializar gracias aque me esforcé mucho. Estaba atento a cada detalle, la forma de hablar,conversar, mirar, cómo tener tacto. Poco a poco fui haciendo amistades yganando respeto. Pero las mujeres seguían siendo un enigma. A duras penas pudedar mi primer beso a los quince, y mis besos eran muy esporádicos. En mi viajede egresados no pude siquiera acercarme a los labios de una mujer. Así terminé lasecundaria con cierto gusto amargo, porque sentí que me estaba adaptando y nohabía terminado de disfrutarla como hubiese querido. Sin embargo, en launiversidad me adaptaba más rápido y gradualmente me olvidé de mis compañeros yvecinos. En algún momento demi vida me sentí decidido a perder la virginidad. Mi mayor anhelo era hacerlocon una mujer que apenas conociera, alguien que no me conozca lo suficientecomo por si las burlas volvían. Y es que… Mi autoestima ya daba por sentado queprobablemente sea un bochorno. Y más con el miedo de que vuelva la eyaculaciónprecoz que en algún momento me trajo problemas. Entonces pensé: La gente yatarde o temprano se entera de que soy virgo, al menos me sacaría las ganas. Es importantedestacar que mis complejos con el tamaño en ese momento seguían existiendo, muyfuertes, pero como había pasado mucho tiempo y crecí, realmente no sabía quétanto había crecido mi pene. Un día contacté aVirginia (No es simbólico, así se llamaba en realidad), una chica con la quehice un curso de pintura. Hacía siglos que no la veía, pero con ella tuvimos unabonita amistad en mis primeros años de secundaria. Después se fue a la capitalde la provincia y nos distanciamos. Ella me contó que estaba estudiando artesvisuales y que cada tanto volvía a la ciudad a visitar a sus parientes yamigos. Cuando nos encontramosen una fiesta under recordamos aquellos momentos significativos y nos invadióla nostalgia. Apenas nos veíamos en la salida, y conversábamos, pero a pesar derelacionarnos poco, había una conexión importante. La pasión por el arte nosúnica, y con ella me sentía cómodo, genuino, natural. Esa noche no me atreví abesarla, el miedo me amilanaba completamente. La noche terminó sin que pudieradespedirme siquiera, ya que me fui con mucha prisa por un percance. -Perdón por nodespedirme, mi amigo me dijo que nos fueramos y andábamos en su auto- Le dijeuna noche por mensaje. -No hay problema, lapasé bien. -¿Qué haces? -Estoy en mi casa. Meestoy enfiestando sola. -¿Puedo acompañarte? -Sí, venite. Tomé el auto y fuientusiasmado, intrigado. “¿Será que esta noche se me da?”, me pregunté. En esemomento deseaba tomar alcohol y relajarme, pero el auto y los medicamentos nome lo permitían. Era noche de verano. Ella me atendió, luciendo un vestido muysuelto y fino. Su pelo dorado le llegaba hasta el cuello. Tenía algunas pecas.Los labios eran muy finos. Virginia me llegaba casi a la altura del cuello yera delgada. -Permiso, qué lindacasa. -¿Querés estaradentro? -Vamos afuera, queestá caluroso. -Dale -¿Qué banda es esa? -Perota Chingó. ¿Tegusta? -Sí. La rubia puesto velasy la casa tenía un ambiente muy acogedor y hasta afrodisíaco. -¿Qué fue de la vidade la Mili?-Preguntó -Se metió a turismo.Y sigue de novia, no sé si se habrá casado ya. -Sí, me acuerdo, desdela secundaria. Sí, qué aguante. Yono sé estar de novio.- Presumía, aunque en verdad tampoco sabía estar con unamujer casualmente- Hace poco encaré a una amiga y no tuve suerte.- Dije, y lamiré directo a los ojos. Mis palabras eran sinceras y a la vez funcionaron comoindirecta. -A veces hay quearriesgarse, hacelo- Propuso Un brillo recorriómis ojos. -¿Querés poner músicavos? -Bueno. Escuchá esto-Dije, y dejé sonar “Bocanada” de Cerati El temor me recorríael cuerpo. Tanto, que ya había pasado la noche y aún no podía si quiera decirleun piropo. Nos sentamos en el sillón y le dije: -¿Sabés que cuandoibamos al curso me gustabas? -¿Sí? -Y me seguísgustando. La besé. Vi su rostroy noté algo que nunca había notado tanto en mis anteriores besos. Ella cerrabalos ojos, en su cara había deleite, se dejaba llevar. La acariciaba lentamentey con mucho respeto. Me contenía, pero por dentro estaba muy ardiente ypensativo a la vez. Decidí relajarme, pensé que era mejor fingir que sabía loque hacía. La toqué. Mis manosle desacomodaban el corpiño. Sus pechos eran puntiagudos y de pezones grandes.No había tocado muchos pechos en mi vida, y nunca por tanto tiempo. Meencantaba. Seguía excitado, y mi mano bajó. Por primera vez pude rozar unavagina. En eso momento sentí una excitación que no recuerdo haber sentidoantes. Era muchas cosas nuevas para mi. Ella se estremeció. Aquí es donde algo deteoría que había aprendido de grande me vino bien. Tenía en cuenta que debíajugar un poco antes de la penetración, y así lo hicimos. Yo tocaba su vagina,ella me masturbaba para calentarme. De repente, Virginia se subió sobre mi,ambos teníamos el torso desnudo y nos besábamos. Sólo tenía ropa interior, y semovía haciendo que me sobrecalentara. Yo le besaba todo el cuerpo y le acariciabala espalda. No podía disimular la felicidad que tenía. Después la senté enel mismo sillón y le quité su ropa interior. Comencé a chupárselo sin tener lamás mínima idea de lo que hacía. Virginia me tomaba de la cabeza con laspiernas abiertas. Comencé a sentir humedad, con mi excasa experiencia, pensabaque se trataba de un squirt. Estaba ardiendo. -¿Tenés preservativo? -Uno solo. Saqué de mi bolsilloel único profiláctico que tenía y me acosté sobre ella. Acomodé mi pene paratener sexo y se sentía raro, pero lindo. Todo estaba saliendo mucho mejor de loque me imaginaba. Apoyé mis brazos sobre el sofá y me movía mientras le dababesos en el cuello y en todo su torso. -Despacio, despacio-Decía ella. Trate de tenersuavidad. Me propuso cambiar de posición y así lo hicimos. Me montó y ahí pudesentir la comodidad en su máxima expresión. Ya mi miedo a la precocidad y altamaño había desaparecido por completo. Estaba muy relajado. Sentí como si lamasturbación fuera mucho menos duradera que el sexo. Ella comenzó amoverse muy rico, rebotaba con solvencia y le costaba hablar, pero algo mequería decir. Se acercó a mi oido y me dijo algo entre el sexo que se me quedógrabado para siempre: -Te puedo… Decir…Algo… De verdad… Nunca… He visto una pija… Tan grande. Y estallé. Ella me“cogió”. Sentí que no me podía contener, algo que no me pasaba cuando memasturbaba, que yo sabía cuando acababa y dejaba de tocarme. Pero como siguiócabalgando, tuve sensaciones placenteras y únicas. Tiré el preservativo,me acomodé, me puse los pantalones y la abracé. Ella seguía desnuda. -¿Te… Te gustó? -Tuve mis momentos. -¿En verdad crees quela tengo grande? -No creo, la tenésmuy grande. Dejé de preguntar,pero por dentro estaba perplejo. Sumamente confundido. -No sabés cuánto teextrañaba.- Mencioné -Yo también, cuandoéramos compañeros, me re gustabas. Era demasiadainformación nueva para mi, ¿Una gringa muy angelical gustaba de un gorditodesaliñado? ¿En qué momento pasé de ser un incel, un manicero, un virgo a unsemental? Empecé a sentir que mis fantasmas estaban injustificados, que habíaperdido mucho tiempo, pero a la vez estaba muy de ánimo. Nos despedimos ysalimos un par de veces más, cuando podía venir a visitarme. Después se puso denovia y me dolió un poco la distancia. Ella probablemente se olvidó de mi, perosiempre va a tener un lugar en mi corazón. Desde ese momentocambió totalmente mi vida. Paulatinamente fui tomando confianza y rompiendotabúes. Intenté tomarme revancha con muchas chicas con las que tenía duda sobresi gustaban de mi o no. En muchos casos no tuve suerte, pero me sentí bien. Ylo más importante, me informo, trato de aprender sobre el sexo. Ya no piensocomo antes, he descubierto qué les gusta a las mujeres porque hablo con ellas.Intento darlo todo y ya no dejarme llevar por esa chusma que desinforma y noaporta nada.




















