#Indirecta
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Penelope 3 de 3
Ella tomó con suavidad una de mis manos y la apoyó en su pecho izquierdo, al que palpé con delicadeza, para susurrar Quiero que me hagas el amor, acá, ahora… Con la sangre hirviendo y la pija dura como roca, me mantuve firme para advertirle Te aviso que esto no pasará de esta noche, mañana será diferente, mañana nos despediremos, será nuestro secreto, solo te haré al amor… Estoy dispuesta a correr el riesgo –sentenció rendida al tiempo que cerraba los ojos y se estiraba en punta de pies para buscar mis labios con sus labios Apreté con un poco más de fuerza su pecho izquierdo, lo suficiente para notar su puntiagudo pezón marcarse sobre la blanca tela y adivinar que no llevaba sostén, levantó sus brazos invitándome a sacar ese pequeño top y desnudar su torso, sus pechos eran mejor de lo que había imaginado, dos grandes esferas perfectas, en el lugar correcto, erguidas, amenazantes, unas enormes aureolas rosadas rodeaban sus pezones, ella sacó mi remera para apretar su pecho contra el mío, nos besamos con locura, con desesperación, sus dedos acariciaron mi espalda y yo llevé mis manos a su precioso culo que aún estaba cubierto por esas calzas tipo pantalón, haciéndole sentir en su bajo vientre la dureza de mi sexo. Me agaché solo un poco para rodearla con mis brazos bajo sus nalgas para levantarla entre ellos y dejarla sentada sobre mí, Penélope me rodeó con sus piernas por mi cintura y con sus manos por mi cuello, sus pechos quedaron frente a mi rostro, su piel estaba blanca, en los lugares donde no había podido broncear el sol, tragué saliva por la excitación, pasé dulcemente mi lengua por uno y por otro, sin apuro, sin pausa, ella respiraba con cadencia visiblemente excitada dejando notar que le gustaba lo que hacía, fui entonces acercándome a sus pezones que al ser provocados por mi lengua comenzaron a asomarse tímidamente. Los minutos pasaban, el sol caía y yo seguía perdido lamiendo sus senos, como un bebé que se amamanta de su madre, buscaba en una, luego en la otra, hasta que mis brazos comenzaron a sentir el cansancio por el peso. La bajé y la giré poniendo su espalda contra mi frente, para comenzar a refregar mi pija por su culo, para pasar mis brazos bajo los suyos y tomar sus pechos entre mis manos, para acariciarlos cual capullos de algodón, para obligarla casi desesperadamente a girar su cabeza para buscar mis labios con sus labios, para casi susurrarme al oído Facundo, Facundo, tengo toda la conchita mojada… Bajé lentamente una de mis manos pasando por su vientre, para colarla debajo de la calza y llegar al elástico de su tanga, solo logré excitarla más aun, con su respiración entrecortada, lentamente dejé pasar los segundos buscando quebrar su voluntad, fui un poco más profundo, bajo la tela, casi llegando a su clítoris, estaba suavecita al tacto, depilada por completo lo que provocó en mi un nuevo salto de locura, ella volvió a susurrar Te gusta? la preparé para vos… Me encanta bebe… Enterré mis dedos en su hueco solo para comprobar que estaba empapado y arrancarle un gemido contenido, bajé entonces lentamente su pantalón desnudándola poco a poco, una blanca colaless diminuta apenas se asomaba entre sus perfectos glúteos y ahí tropezamos con un inconveniente, sus botas… Ella se sentó sobre la gramilla para casi arrancarlas de sus pies en la premura del momento, luego la ayudé a dejarla como Dios la trajo al mundo y admirar su belleza sin igual, decidí demostrarle lo que pesaban mis cincuenta años de experiencia… La hice recostar y bajé lentamente entre sus piernas abiertas, besando su vientre y sus muslos, ella comprendió que mi boca iría directo a su sexo y se entregó al placer, poco a poco me fui acercando a su conchita que al igual que sus pechos lucía extremadamente blanca por la falta de sol, recorrí de arriba abajo sus labios rasurados, les di pequeños besos, a un lado a otro, metí mi lengua en su túnel de amor, llené mi boca con su exquisito sabor a mujer, a mujer caliente, ella gemía acariciándose los pezones, bajé un poco abriéndola más para recorrer con amor su esfínter, alterné a un lado y a otro repitiendo combinaciones, hasta llevarla al borde del abismo, solo en ese momento fui sobre su clítoris para acariciarlo con la punta de mi lengua y luego besarlo rítmicamente, fueron segundos, Penélope rogó porque me detuviera pero su concha estaba exquisita, abusé de mi fuerza masculina y no paré hasta hacerla llegar en mi boca, contrayéndose en espasmos, gimiendo y gritando como perra hasta arrancarle el último grito Fui sobre ella, otra vez buscó de besarme con locura y volver a suplicarme Cogeme! Cogeme toda… Al tiempo buscaba con desesperación desnudar mi pija dura que aún estaba bajo el pantalón y para ser honesto estaba tan apurado como ella, pero una vez conseguido avancé y se la enterré por completo, abriendo bien sus piernas para lograr la mejor penetración, su argolla estaba mojada, inundada y le di con ganas, ella había pasado una mano por debajo llegando a mis bolas y a la base de mi verga para masturbarme y acariciarme mientras la cogía Me desnudé por completo, perdí la noción del tiempo, cambiamos de posición varias veces, de costado, ella arriba, en cuatro patas, lo que imaginen, Penélope se cansó de regalarme orgasmos y yo traté de resistir todo lo posible para darle todo el placer que estuviera dispuesta a recibir, pero de repente me sorprendió al separarse de golpe, como tomando conciencia en medio de la agitación dijo No me acabes adentro… tu sabes… No te preocupes… soy estéril – dije tranquilo con una sonrisa amigable, pero a ella le sonó más a una tonta excusa y en ese momento no estaba dispuesto a discutir Por favor Facundo, adentro no… - dijo con cara de espanto De acuerdo… no te fallaré, y donde lo quieres? – pregunté de forma de tranquilizarla Mmmm, en la boca… lo quiero en la boca… Reí en forma cómplice, su pedido aumentó mi excitación, no pudo más que llenar mi calor masculino, la cogí un buen rato más hasta llegar al límite, me incorporé y fui sobre su rostro, Penélope se sentó sobre la hierba, abrió su boca y metió mi cabeza en ella, aprisionándola con pasión, me masturbé con fuerza, tratando de paralizar esos segundos en el tiempo, me temblaron las piernas, empecé a acabar, más y más, su entrecejo se frunció al recibir mi leche caliente, cerró los ojos para mamar y aspirar, Penélope pareció disfrutar de mi semen, mantuvo mi pija en su boca hasta que empezó a perder erección, solo la soltó riendo complacida, su boca estaba limpia, no quedaban rastros míos en su interior, entonces reclamó Ya está? eso es todo? – con cara de decepción No te alcanzó? Me pareció acabar un montón! – repliqué al instante Pero ella no contestó, solo frunció el rostro, como dejando en claro que esperaba más de mí, la verdad es que sus palabras no fueron prudentes, sentí herida mi virilidad masculina e inmediatamente la imaginé chupando pijas de jóvenes de su edad, seguramente había tragado litros de leche, muy lejos de lo que yo podía ofrecerle, y creo que lo que más me molestaba no era que lo hiciera, creo que el problema era que pudiera comparar, y que yo saliera perdiendo. Tragué mi orgullo, puesto que ella seguía a mis pies acariciando dulcemente mi sexo, mi verga poco a poco volvía a erguirse, cosa que causaba placer en ella y sorpresa en mí, me recosté sobre el césped, la tomé por la nuca e indirectamente le indiqué el camino a seguir. Penélope se acercó y llevó mi verga a su boca, comenzó a chuparla como desesperada rozándome con los dientes, provocándome más dolor que placer, me di cuenta que aún tenía mucho que practicar y aprender, hubiera tenido la oportunidad de devolverle la humillación, pero como buen caballero mordí mis labios, solo sutilmente la fui guiando, la hice bajar el ritmo, llevé su mano donde debía estar, corté el brusco movimiento de meter y sacar para que la disfrutara como un sabroso helado, poco a poco fue mejorando, la niña aprendía demasiado rápido… De todas maneras, supe que no llegaríamos a ningún lado y que prontamente se cansaría, la tomé por los brazos y la arrastré lo suficiente para que mi pija quedara entres sus tetas, ella empezó a jugar, a acariciarlas con mi vara erguida, a toquetear sus hermosos pezoncitos, lado a lado, acerque mi cabeza a la suya, la besé dulcemente y con una pregunta tiré una moneda al aire Me dejas que te haga la cola? Ella me miró con dudas, lo pensó y respondió Nunca lo pude hacer, los chicos son brutos y al intentarlo me hicieron doler, pero a ti… a ti si te lo doy, sé que no me harás daño… Se puso entonces receptiva en cuatro patas para que yo hiciera todo el trabajo, me puse tras ella, su trasero lucía majestuoso en esa posición, su piel bronceada, el diminuto triángulo de su traje de baño pornográficamente marcado, como describir tanta perfección… Abrí sus nalgas con mis manos, pasé suavemente la lengua por su esfínter, comencé a lamerlo, estaba muy apretado, lo que delataba su nerviosismo y sus miedos, le di tiempo al tiempo, se lo besé y se lo comí en todas las formas posibles, tratando cada tanto de penetrarlo con la punta de la lengua. Penélope se fue soltando con el correr de los minutos y mi lengua fue abriendo camino, empapé la zona con saliva, masajee su anillo con mi pulgar, en círculos, hasta lograr metérselo, fui dilatando y jugando, ella se entregaba mansamente, seguí mi trabajo de hormiga hasta meter dos dedos, ella empezaba a suspirar hasta que la sentí pedir Dale malo, no me hagas desear más, quiero saber que se siente… Acaricié entonces sutilmente su puerta trasera con mi sable duro, una y otra vez, me había asegurado que estuviera suficientemente lubricado y dilatado para que Penélope tuviera un imborrable debut anal, probé poco a poco, y poco a poco fue cediendo. Me moví en su interior con cadencia, su esfínter apretaba golosamente mi pija, cada tanto se la sacaba solo para excitarme al ver su agujerito dilatado, la respiración entrecortada y los ronroneos de gata que ella largaba me hacían saber de su placer, noté como llevó una de sus manos para masajear su clítoris al tiempo que metía furiosamente un par de dedos en su caliente argolla, la tomé por la cintura apretándola entre mis manos para culearla bien profundo, ella se arqueaba golosamente y reculaba con fuerza hacia donde yo estaba, comenzó a gritar, no pude soportar tanta locura. Saqué de repente mi verga hirviendo y la leche caliente empezó a caer en chorros sobre su espalda, llegando hasta su cabeza, lo que provocó su risa viciosa, me quedé observándola como queriendo retratar en mi mente ese momento, un culo enorme, una cintura diminuta, una hembra caliente, decorada con los jugos de mi sexo, sabía que era el principio del fin… Me senté a su lado para abrazarla y contenerla, ella se cobijó en mi pecho, tomé largos minutos acariciando sus largos cabellos, de alguna manera sabía que aun estábamos conectados, aun seguíamos haciendo el amor y ella buscaba refugio y calor en mi cuerpo. Fueron minutos magníficos, ambos completamente desnudos mirando la quietud del lago, en una noche tranquila y serena, con la sola música de los grillos del lugar, Penélope rompió el silencio para decir Esto es hermoso… parecemos Adán y Eva en el paraíso… Es cierto, pero te imaginas el futuro de este Adán y mi esposa se entera… Ella rio y comprendió que era demasiado tarde, nos incorporamos, nuestras ropas estaban esparcidas en los alrededores, el momento se me tornó muy triste, entonces saqué una cadenita de adorno que usaba en mi cuello y la puse en su mano obligándola a cerrarla en su puño y le dije Esto es para que no me olvides, guárdalo bien y a partir del lunes estaré presente en tus pensamientos… Sus ojos se llenaron de brillo, ese brillo de tristeza, de esas lágrimas que se esforzó por contener, pensó unos segundos, entonces se sacó nuevamente la pequeña tanga que hacía instantes se había colocado nuevamente y repitiendo lo que yo había hecho la puso en mi mano diciendo Yo ta
Una fantasía cumplida
Pedí las empanadas y 40 minutos mas tarde las trajeron. A las nueve en punto –como lo habíamos acordado- sonó el portero nuevamente. “Alberto”, respondió a mi pregunta de quien era. Bajé a abrirle. Me sorprendí al verlo. Vestido con camisa y jean se lo notaba producido y con perfume estaba distinto a su habitual vestimenta de trabajo. Se dio cuenta, y apenas estuvimos solos en el ascensor me dijo: “Fachero Albertito no?” Yo como siempre me reí nervioso y respondí, “si te queda bien esa pilcha” y cambié inmediatamente de tema, haciendo referencia a que era demasiado dos botellas de vino que traía en la bolsa que me había dado. -Por ahí la noche se hace larga. -me respondió. Por ser el menú empanadas y para no hacer tanto quilombo, decidí que comiéramos directamente en la mesa del living y compartiéramos el sillón grande frente a la tv. De mi nerviosismo inicial me dejé llevar por la charla, el vino y las empanadas y realmente empecé a disfrutar el haberlo invitado. Hablamos de todo un poco mientras cenábamos, la vida, las relaciones familiares y también temas mas triviales o algo ocasional que aparecía en la tv que estaba prendida y obviamente cada tanto Alberto disparaba alguna indirecta que ya a esa altura y disfrutando del vino y su presencia me divertían. Así se nos fue un buen rato y la primer botella de vino. Abrí la segunda y al poco tiempo estábamos recontra satisfechos y algo más alegres. Alberto dijo: ”Permiso no doy más, que buenas estaban las empanadas. -Y se relajó en el respaldo del sillón y se aflojó el cinturón y desabrochó el botón del jean-. Tomé ese gesto como algo natural y lo cargué diciéndole que había echado panza. -Pancita sexy… para empujar mejor –dijo volviendo a la carga. Esta vez reí yo con una carcajada y respondí que no sabía que era para eso la famosa pancita. Mientras aguardábamos que comenzara el partido, seguimos charlando, tomando algo de vino y Alberto empezó a hacer zapping con el control remoto. Pero las cosas no son tan previsibles como seguramente, las están imaginando. En lo de mis tíos no había Venus ni ningún canal porno. Pero si enganchó una de esas películas soft porno que no son explicitas, pero sugieren bastante y obviamente la dejó. A toque volvieron las bromas y los comentarios sobre lo que sucedía en la película. Y la cosa fue levantando paulatinamente el tono. A cada rato Alberto se acariciaba el bulto que crecía notoriamente. Yo trataba de disimular pero mi mirada iba continuamente hacia su pantalón. No era joda, se le estaba parando mal. Yo trataba de ser discreto con la mirada pero no lo logré porque en un momento me dijo: Viste como se me puso no?... estoy que no aguanto mas, hace rato que no me echo un buen polvo. -Si ya veo -respondí casi sin pensar lo que decía- -Y te gusta lo que ves?... quizá hoy te decidís –me dijo mirándome de esa manera especial. Traté de zafar como pude, conservando la calma dije: -A lo que me decidí es a levantar esto y tomar café. Acto seguido levante las empanadas que habían quedado y fui a la cocina. Mientras servía el café, me preguntó si me servía un poco más de vino. Le respondí que si, pero que ya llevaba el café también. Le pedí que se fijara si había empezado el partido –para bajar los decibeles de la película- pero después de una breve pausa me respondió que todavía no había empezado. -Dale apurate, veni no sabes lo que te estas perdiendo –me dijo entusiasmado -Ya voy –respondí y salí rumbo al living con las tazas de café. Cuando volví al living no podía creer lo que vi. Alberto se había bajado los pantalones y el slip hasta la rodilla y se acariciaba la verga placenteramente. Apoyé las tazas en la mesa y me senté sin decir una palabra, porque no se me ocurría nada que decir, pero no podía dejar de mirar su verga que ya se estaba parando. -Mirá como la agarra de la cabeza a la mina y se la hace tragar toda, estoy seguro que el tipo esta al re palo. –dijo con naturalidad y entusiasmo refiriéndose a la película e inmediatamente agregó: -El de la película te digo… la mía todavía no está al palo. –Haciéndome notar que era consciente que yo no sacaba la vista de su verga. -Como me puso esta película che… te dije que venía necesitado, no te vas a enojar si me clavo una buena paja no? Además podes seguir mirándomela, en una de esas esta noche se me da… –y me miró sonriendo mientras se acomodaba aún más y comenzaba a pajearse despacio desde la base de la verga hasta la cabeza. No… -dije sin mucha convicción pero no podía dejar de mirar como ese pedazo de carne crecía y crecía con cada caricia. Estas seguro? –me preguntó al tiempo que me la mostraba, pajeándola despacio, tentándome con sus movimiento y su tono de voz… -Mirá que se esta empezando a poner durita, además no tiene nada de malo… nadie se enteraría o acaso no podemos guardar un secreto de amigos… Cada palabra resonaba en mi cabeza mientras miraba como se iba poniendo mas dura, mas colorada, mas cabezona. Sentía que mi cabeza iba a explotar, tenía una mezcla de deseos y vergüenza, reprimiendo por tabú mis irrefrenables ganas de agarrarle la pija. Su voz parecía adivinar cada unos de mis pensamientos. -Dale… se te nota en la mirada que te morís de ganas… te estas privando de algo que queres hacer por una pavada… dale no seas tonto… tocala nada mas… Me agarro la mano y envolvió su verga con mi palma apoyando la de él encima y cubriendo mi mano empezó a hacer que lo pajee, marcando el ritmo. Lo dejé hacer fue una sensación maravillosa, sentir el calor de esa verga en mi mano… por primera vez le estaba tocando la verga a un macho, es mas no solo se la tocaba, lo estaba pajeando. Notó mi entusiasmo y retiró su mano. Yo seguí el movimiento casi automáticamente, disfrutando cada ir y venir a los largo del tronco, acariciando con la yema de mis dedos la cabeza de su verga. Con un movimiento hábil saco una de sus piernas del pantalón y la subíó al sillón. En ningún momento le solté la verga pero igualmente logro ponerse más cómodo, de costado con un pie sobre el sillón y el otro en el suelo y yo quedé como hipnotizado pajeándolo ligeramente inclinado y acodado sobre su rodilla. -Viste que no era tan difícil… ah… que lindo, me gusta. Notas lo dura que se está poniendo, te gusta? -Si- respondí y lo miré a la cara. Tenía esa sonrisa particular, de placer y después volví a concentrarme en su verga. -Bueno, si te gusta hacele muchos mimos, así se pone bien dura. La vas a tener para vos cada vez que quieras sabes... Se notaba que había empezado a gozar… se relajó a un más. Después de un par de minutos sin decir nada apoyó su mano en mi cabeza y empezó a guiarla hacia su verga. Traté de ofrecer resistencia y dije un tímido “no…” -Ningún no… un besito nada más, abrís un poquito la boca y le das un besito en la cabecita. –y volvió a ejercer presión con su mano. Está vez obedecí, me dejé guiar y llegué a estar a un centímetro de esa cabeza roja, excitante. -Vamos… -insistió él- abrí un poquito la boca nada mas. Lo hice, separé mis labios y me acerqué. Por el mismo movimiento de pajearlo, la cabeza de su verga entró a mi boca. Sentí el calor de su pija en mis labios que se relajaron. Él lo advirtió y rápidamente movió la pelvis y me metió media pija en la boca. Lo hice sin que me lo pidiera, empecé a lamerla, a jugar con mi lengua en su cabeza, a sentir el enorme placer de chuparle la pija a Alberto. Sentí que suspiraba, lo miré y vi en su rostro una mezcla de placer y sonrisa triunfal. Volví a su verga. -Si así bebe… que bien me la chupas, sabía que cuando la probaras te iba a gustar. Abrí bien la boquita que te la mando hasta el fondo… ah… así, como te la tragas. Mmmm si… me costó pero que bien te la comes ahora, como un buen putito… me gusta mucho hacértela chupar sabes… Cada palabra de Alberto resonaba en mi cabeza y potenciaba el placer de chupársela, de hacerlo gozar. Con cada expresión y cada pedido sacaba mi lado mas pasivo. Se la chupé con ganas, siguiendo sus pedidos lamí sus bolas, su tronco y su cabeza sucesivamente. Llegué a ahogarme varias veces de cómo me metía su verga dura hasta la garganta. Así estuvimos un buen rato, hasta que me dijo que fuéramos a la cama. Lo guié hasta el dormitorio. Me dijo que me sacara la ropa y el hizo lo mismo. Sacó de un bolsillo del jean una caja de preservativos y la puso sobre la mesa de luz. Se acomodó con las piernas separadas, sentado con la espalda en el respaldo y me dijo: Ponete en cuatro cruzado a mi y seguí chupándomela. Lo hice. Escuche que abría la caja de preservativos. Al minuto sentí que me acariciaba la cola y un instante después el frío del gel que empezó a ponerme. Jugó con un dedo. -Despacio… -pedí con su pija en la boca. -Shh no te preocupes, vos seguí chupando y dejame esto a mi. –me respondió. Me lubrico un buen rato y yo me devoré una y otra vez su verga que estaba terriblemente al palo. -Ahora acostate de costado -me dijo. Se puso un forro y se acostó detrás de mí en “cucharita”. -Abrite los cachetes –me indicó y lo hice. Comenzó a frotarme su verga por la raya , hasta que en un momento se detuvo en mi orificio. -Que lindo culo que tenes… ahora ponelo flojito, relajate… así muy bien. Hizo presión y pude sentir como se deslizaba su pija dentro mío. -Muy bien, ahí te puse la cabeza… ahora cuando vos quieras, despacito sacá la colita y empujala hacia mi, así te entra toda. Sentía una mezcla de nervios y placer que hacía que mis piernas temblaran. Tenía muchas ganas de sentir su verga dentro mío. -Tranquilo… no pasa nada… te voy a coger nada mas. Algo que siempre quisiste no? Si- respondí con voz temblorosa de placer. Respire hondo y empecé a arquear mi cuerpo empujando con mi cola hacia Alberto. Pero él no solo se quedó firme sino que también empujó hacia adelante y pude sentir como termina de entrarme toda su verga. Suspiré de placer.. -Muy bien, ya la tenes toda adentro… te gusta no... que queres que haga ahora? -Que me cojas... –dije y al escucharme, sentí más placer todavía del que ya sentía teniendo su pija metida en mi cola. -Entonces te voy a coger… así… te gusta? –y comenzó a moverse despacio, sentí como su pija dura empezaba a entrar y salir. No podía creer que por fin me estuviera cogiendo, eso con lo que había fantaseado cientos de veces estaba siendo real. Su voz volvía a retumbar en mi cabeza, me alentaba y me hacía estallar de placer con cada palabra. -Que bien… que buen orto me estoy cogiendo… si… como te gusta la pija, resultaste un flor de puto… que mas queres… pedimelo… -Que me cojas… que me cojas mucho…. –respondí -No así no… más… pedimelo como me gusta a mi… - Dámela toda… quiero toda tu pija adentro mío… -No… pedime más.. – me decía mientras se afirmaba de mi cintura y comenzaba a bombearme con mas vigor. -Alberto… rompeme el culo –me escuche decir y fue la frase esperada. -Si putito… te lo voy a romper, porque te gusta mucho que te coja … no es cierto? -Si… si… -sentía cada vez más placer porque lo notaba a él cada vez mas caliente. Me cogió así un rato. Después me hizo poner en cuatro al bode de la cama y el parado detrás mío me la volvió a meter, esta vez sin tanta delicadeza. Sentí que estaba por acabar por la manera en que me bombeaba. -Que buen puto resultaste, ahora te voy a dar toda la leche… y cada vez que quiera voy a venir y te voy a coger… - y con dos o tres bombazos mas, me acabó. Quedamos exhaustos de placer. Esa fue la primera, de las muchas veces que me cogió Alberto… el sereno
Cuando perdí mi virginidad
Antes de comenzardebo admitir que este escrito es como una especie de terapia. Necesitocontextualizar un poco desde muy atrás y en algún momento llegaré a mi debutcomo frutilla del postre. Los primeros años dela secundaria fueron durísimos para mi. Mi capacidad para comunicarme era casinula y eso dificultaba la chance de tener amigos o romances. He sido sumamentedespistado. En mi adolescencia hablaba bajito y sin articular. Nunca mearreglaba en lo más mínimo. Me costó pegar el estirón hasta los catorce y eragordito y muy bajito. Todo esto hizo que elbulllying no tardara en llegar. La impotencia de no saber defenderme y el rechazo de mis compañeros mehundieron en una depresión que duró años. Por otra parte,encarar a una mujer era una tarea titánica, y más con mis complejos. A lo largode la pubertad noté que me había desarrollado más lento que mis vecinos ycompañeros. Eso llegué a comprobarlo cuando hice mi primer y últimamasturbación grupal. Estábamos tres, cada uno con su miembro, y el mío era elmás pequeño, el que no tenía vello púbico. Recuerdo bien que en esa época lospelos eran sinónimo de virilidad. El problema seacentuó cuando unos vecinos me bajaron los pantalones y comenzaron a tratarmede manicero. Las burlas sepultaron mi autoestima y yo me sentía cada vez másresignado con mi sexualidad. No me animaba a desnudarme frente a nadie porvergüenza. En los baños no hacía pis en los urinales por nada en el mundo. Lomismo sucedía con los calzoncillos, obviamente no iba a usar algo que demuestremis flaquezas. Desaprovechaba todas las oportunidades incluso de besarme porqueno asumía que alguien llegase a gustar de mi. Veía pornografía y los enormesmiembros viriles me desalentaban cada vez más. En aquellos tiempos la educaciónsexual era aprendida en la calle y a los tropezones, a través del porno ypelículas de comedia como American Pie. Pasó el tiempo y mefui desarrollando. Pegué un estirón, los bigotes comenzaron a asomarlentamente. Me preocupaba un poco más por mi imagen. Logré socializar gracias aque me esforcé mucho. Estaba atento a cada detalle, la forma de hablar,conversar, mirar, cómo tener tacto. Poco a poco fui haciendo amistades yganando respeto. Pero las mujeres seguían siendo un enigma. A duras penas pudedar mi primer beso a los quince, y mis besos eran muy esporádicos. En mi viajede egresados no pude siquiera acercarme a los labios de una mujer. Así terminé lasecundaria con cierto gusto amargo, porque sentí que me estaba adaptando y nohabía terminado de disfrutarla como hubiese querido. Sin embargo, en launiversidad me adaptaba más rápido y gradualmente me olvidé de mis compañeros yvecinos. En algún momento demi vida me sentí decidido a perder la virginidad. Mi mayor anhelo era hacerlocon una mujer que apenas conociera, alguien que no me conozca lo suficientecomo por si las burlas volvían. Y es que… Mi autoestima ya daba por sentado queprobablemente sea un bochorno. Y más con el miedo de que vuelva la eyaculaciónprecoz que en algún momento me trajo problemas. Entonces pensé: La gente yatarde o temprano se entera de que soy virgo, al menos me sacaría las ganas. Es importantedestacar que mis complejos con el tamaño en ese momento seguían existiendo, muyfuertes, pero como había pasado mucho tiempo y crecí, realmente no sabía quétanto había crecido mi pene. Un día contacté aVirginia (No es simbólico, así se llamaba en realidad), una chica con la quehice un curso de pintura. Hacía siglos que no la veía, pero con ella tuvimos unabonita amistad en mis primeros años de secundaria. Después se fue a la capitalde la provincia y nos distanciamos. Ella me contó que estaba estudiando artesvisuales y que cada tanto volvía a la ciudad a visitar a sus parientes yamigos. Cuando nos encontramosen una fiesta under recordamos aquellos momentos significativos y nos invadióla nostalgia. Apenas nos veíamos en la salida, y conversábamos, pero a pesar derelacionarnos poco, había una conexión importante. La pasión por el arte nosúnica, y con ella me sentía cómodo, genuino, natural. Esa noche no me atreví abesarla, el miedo me amilanaba completamente. La noche terminó sin que pudieradespedirme siquiera, ya que me fui con mucha prisa por un percance. -Perdón por nodespedirme, mi amigo me dijo que nos fueramos y andábamos en su auto- Le dijeuna noche por mensaje. -No hay problema, lapasé bien. -¿Qué haces? -Estoy en mi casa. Meestoy enfiestando sola. -¿Puedo acompañarte? -Sí, venite. Tomé el auto y fuientusiasmado, intrigado. “¿Será que esta noche se me da?”, me pregunté. En esemomento deseaba tomar alcohol y relajarme, pero el auto y los medicamentos nome lo permitían. Era noche de verano. Ella me atendió, luciendo un vestido muysuelto y fino. Su pelo dorado le llegaba hasta el cuello. Tenía algunas pecas.Los labios eran muy finos. Virginia me llegaba casi a la altura del cuello yera delgada. -Permiso, qué lindacasa. -¿Querés estaradentro? -Vamos afuera, queestá caluroso. -Dale -¿Qué banda es esa? -Perota Chingó. ¿Tegusta? -Sí. La rubia puesto velasy la casa tenía un ambiente muy acogedor y hasta afrodisíaco. -¿Qué fue de la vidade la Mili?-Preguntó -Se metió a turismo.Y sigue de novia, no sé si se habrá casado ya. -Sí, me acuerdo, desdela secundaria. Sí, qué aguante. Yono sé estar de novio.- Presumía, aunque en verdad tampoco sabía estar con unamujer casualmente- Hace poco encaré a una amiga y no tuve suerte.- Dije, y lamiré directo a los ojos. Mis palabras eran sinceras y a la vez funcionaron comoindirecta. -A veces hay quearriesgarse, hacelo- Propuso Un brillo recorriómis ojos. -¿Querés poner músicavos? -Bueno. Escuchá esto-Dije, y dejé sonar “Bocanada” de Cerati El temor me recorríael cuerpo. Tanto, que ya había pasado la noche y aún no podía si quiera decirleun piropo. Nos sentamos en el sillón y le dije: -¿Sabés que cuandoibamos al curso me gustabas? -¿Sí? -Y me seguísgustando. La besé. Vi su rostroy noté algo que nunca había notado tanto en mis anteriores besos. Ella cerrabalos ojos, en su cara había deleite, se dejaba llevar. La acariciaba lentamentey con mucho respeto. Me contenía, pero por dentro estaba muy ardiente ypensativo a la vez. Decidí relajarme, pensé que era mejor fingir que sabía loque hacía. La toqué. Mis manosle desacomodaban el corpiño. Sus pechos eran puntiagudos y de pezones grandes.No había tocado muchos pechos en mi vida, y nunca por tanto tiempo. Meencantaba. Seguía excitado, y mi mano bajó. Por primera vez pude rozar unavagina. En eso momento sentí una excitación que no recuerdo haber sentidoantes. Era muchas cosas nuevas para mi. Ella se estremeció. Aquí es donde algo deteoría que había aprendido de grande me vino bien. Tenía en cuenta que debíajugar un poco antes de la penetración, y así lo hicimos. Yo tocaba su vagina,ella me masturbaba para calentarme. De repente, Virginia se subió sobre mi,ambos teníamos el torso desnudo y nos besábamos. Sólo tenía ropa interior, y semovía haciendo que me sobrecalentara. Yo le besaba todo el cuerpo y le acariciabala espalda. No podía disimular la felicidad que tenía. Después la senté enel mismo sillón y le quité su ropa interior. Comencé a chupárselo sin tener lamás mínima idea de lo que hacía. Virginia me tomaba de la cabeza con laspiernas abiertas. Comencé a sentir humedad, con mi excasa experiencia, pensabaque se trataba de un squirt. Estaba ardiendo. -¿Tenés preservativo? -Uno solo. Saqué de mi bolsilloel único profiláctico que tenía y me acosté sobre ella. Acomodé mi pene paratener sexo y se sentía raro, pero lindo. Todo estaba saliendo mucho mejor de loque me imaginaba. Apoyé mis brazos sobre el sofá y me movía mientras le dababesos en el cuello y en todo su torso. -Despacio, despacio-Decía ella. Trate de tenersuavidad. Me propuso cambiar de posición y así lo hicimos. Me montó y ahí pudesentir la comodidad en su máxima expresión. Ya mi miedo a la precocidad y altamaño había desaparecido por completo. Estaba muy relajado. Sentí como si lamasturbación fuera mucho menos duradera que el sexo. Ella comenzó amoverse muy rico, rebotaba con solvencia y le costaba hablar, pero algo mequería decir. Se acercó a mi oido y me dijo algo entre el sexo que se me quedógrabado para siempre: -Te puedo… Decir…Algo… De verdad… Nunca… He visto una pija… Tan grande. Y estallé. Ella me“cogió”. Sentí que no me podía contener, algo que no me pasaba cuando memasturbaba, que yo sabía cuando acababa y dejaba de tocarme. Pero como siguiócabalgando, tuve sensaciones placenteras y únicas. Tiré el preservativo,me acomodé, me puse los pantalones y la abracé. Ella seguía desnuda. -¿Te… Te gustó? -Tuve mis momentos. -¿En verdad crees quela tengo grande? -No creo, la tenésmuy grande. Dejé de preguntar,pero por dentro estaba perplejo. Sumamente confundido. -No sabés cuánto teextrañaba.- Mencioné -Yo también, cuandoéramos compañeros, me re gustabas. Era demasiadainformación nueva para mi, ¿Una gringa muy angelical gustaba de un gorditodesaliñado? ¿En qué momento pasé de ser un incel, un manicero, un virgo a unsemental? Empecé a sentir que mis fantasmas estaban injustificados, que habíaperdido mucho tiempo, pero a la vez estaba muy de ánimo. Nos despedimos ysalimos un par de veces más, cuando podía venir a visitarme. Después se puso denovia y me dolió un poco la distancia. Ella probablemente se olvidó de mi, perosiempre va a tener un lugar en mi corazón. Desde ese momentocambió totalmente mi vida. Paulatinamente fui tomando confianza y rompiendotabúes. Intenté tomarme revancha con muchas chicas con las que tenía duda sobresi gustaban de mi o no. En muchos casos no tuve suerte, pero me sentí bien. Ylo más importante, me informo, trato de aprender sobre el sexo. Ya no piensocomo antes, he descubierto qué les gusta a las mujeres porque hablo con ellas.Intento darlo todo y ya no dejarme llevar por esa chusma que desinforma y noaporta nada.
Le cumpli la fantasia a la puta de mi novia 3
Primero que nada pido disculpas por tardar tanto. Se que muchos estuvieron pidiendo esta tercera parte y aca se las traigo. Espero que la disfruten y cumpla sus expectativas. Luego de que casi acabo viendo a mi novia admirar una verga 3 o 4 veces mas grande que la mia, la puta hizo algo que me sorprendio. Tomo la parte de arriba de la lenceria y trato de quitarla, pero con la calentura y lo acelerada que estaba, no pudo asi que la rompio, empezo a romper la delicada y sexy lenceria que yo le habia comprado. La muy hija de puta la hizo mierda para dejar sus tetas al aire. El negro al ver las tetitas de mi novia las agarro y empezo a jugar con ellas, les dio un par de pijasos y se la metio entre las tetas. Mi novia escupió entre sus tetas y empezo a apretarlas con mucha fuerza precionando la verga del negro que apenas entraba, las tetas de mi novia eran muy chicas para la verga del negro, apenas le cubrian media verga. "Ay papiii uhmmm... que caliente que tenesa esa poronga" Dijo ella con la voz mas de puta que le salia. "Mas rapido hija de puta" El negro parecia un soldado, siempre frio y de pocas palabras. Despues del negro decir eso, mi novia empezo a ir mas rapido, era la primera ves que veia que ella obedecía una orden asi. Cuando yo le pedia que me la chupara o que me haga una simple paja. Ella respondia de una forma que me daba a entender que estaba arta de eso y cuando lo hacia era con pocas ganas. Y si yo se lo pedia diciendole puta o algo por el estilo de seguro no me hablaba en una semana. El negro hijo de puta la agarra de ambos pezones con sus dedos y los empieza a estirar y ella lo mira mordiendose el labio. "No podes ser asi de puta mi amor" pensaba. Con esa piensas en los pezones la puta se volvio mas loca y le dio mas fuerza y velocidad a la paja que le hacia con las tetas. Bajaba sus tetas hasta golpear con los enormes huevos negros y la punta de la verga le golpeaba el menton, luego subia hasta que la verga le quedaba en medio de las tetas. Creo que estuvieron asi 6 o 7 minutos en los que ella no aflojaba ni un poco, tampoco para de dar pequeños gemidos. En ese tiempo y a ese ritmo yo hubiera acabado unas 4 veces. Sin aviso mas que unos gemidos sutiles, el negro empezo a acabar y a acabar sin parar. Me acuerdo exacto como paso, esa acabada como la de un caballo no es algo que se olvide facil. Primero dio un fuerte chorro que golpeo en medio de las tetas de mi novia, se escucho como si abrieran una llave de agua con mucha precion. El chorro reboto entre sus tetas y ella la solto para meterse la verga en la boca pero antes de meterla se llevo otro chorro en la frente, le ensucio el flequillo y la mitad de la frente. Los otros chorros de semen no los vi pero fueron todos en la boca de mi novia, de seguro fueron 5 o 6 mas, la verga se le movia con fuerza como si tuviera vida propia. Me moria de ganas por verla con semejante carga de semen en la boca, estaba esperando con la verga entre las manos. Queria verla abrir la boca y con lo puta que estaba, esperaba que jugara con el semen. Pero tremenda decepción me lleve, se la trago antes de sacarse la verga de la boca, la muy puta adicta no aguanto y se la trago apenas pudo y le costo bastante, por su gesto al tragar, parecia que estaba tragando una cucharada de canela, ese semen era muy espeso y en esa cantidad casi la ahoga. El negro le dio un cachetazo!!! Yo no podia creerlo. Pense que se iba a podrir todo pero paso casi lo contrario. Mi novia le sonrio y estiro la colita asi arrodillada como estaba, se puso a jugar con su conchita y a chuparse los dedos que se pasaba por la cara, recojiendo el semen. "Ay papi, no te enojes. Necesitaba una buena lechita y la tuya me encanto" Me tiro una mirada fulminante por medio segundo. Le dio una pico en la punta de la verga. "La proxima lechita que me des te muestro como la dejo en mi boquita, si?" El negro tambien le sonrio y yo me empeze a pajear como loco, era como ver un video porno de la actriz mas puta. El negro la levanto y le empezo a comer la boca con mucha pasion, ella le seguia el beso y lo pajeaba con ambas manos. Mientras ellos se comian yo pensaba en lo que ella habia dicho, indirectamente me dijo que la tengo muy mal alimentada y que mi semen no le gusta, eso me enojaba pero a la ves estaba con la verga muuuy dura y muy caliente, no sabia que pensar. El negro le amasaba el culo y se lo abria apretando muy fuerte con esas manos enormes que tenia. Le metia la lengua hasta la garganta casi, eso se notaba por la intensidad del beso. El corta el beso muy de repente y la hace girar, luego el se inclina un poco para verle el orto y al mismo tiempo hace que ella tambien lo haga para verlo mejor. Le empezo a frotar los dedos arriba de la tanguita. Esos dedos no necesitaban saliva, mi novia ya estaba bien lubricada hace rato, mamar esa verga la habia echo gotear. El negro hijo de puta le arranco la tanga y la rompio, ambos habían roto la ropa que yo le habia comprado a ella "Que hijos de puta se nota que yo aca sobro" Pense mientras me pajeaba mas duro sin notarlo, era puro instinto. "AYYY!" Mi novia dio un pequeño grito por el latigazo que le dio la tanga despues de que el negro la arranco. Inmediatamente ella empezo a menear el orto claramente pidiendo verga, pero el negro le metia los dedos y la reaccion de mi novia no tenia precio, tenia una cara de satisfaccion mas grande de la que pone cuando yo la cojo. Esa dedeada del negro le satisfacía mas que mi sexo. La tuvo asi 2 o 3 minutos maximo. "Sii.. siiih uhmmm daleee.." Era lo que salia de la boca de mi novia mientras el negro le colaba los dedos muy bruscamente. Ella no quería esperar mas y empezo a menear el orto golpeando la verga del negro, el negro le saco los dedos y puso su verga para que ella la apoye y eso hizo, empezo a perrearle al negro, frotaba su culo con esa enorme verga hasta que el negro la paro en seco con una nalgada doble, una en cada nalga. Ella se mordió el labio y empezo dio un largo gemido. El negro se escupio la pija y la presento en la conchita rosita de mi novia, esa conchita que yo tanto amo chupar y tocar estaba por ser embestida por un negro enorme y ella feliz por eso. Ella muy puta tiro su culo hacia atras y se la clavo hasta la mitad, no dio vueltas pidiendo la puntita ni nada de eso. Fue directo a metercela toda pero no pudo ni con la mitad, movia su culo havia adelante y atras mientras no paraba de jadear, parecia que la habia dejado muda. Con cada embestida iba un poco mas profundo, yo notaba eso por como le dejaba la verga mojada al negro. El negro estaba inmóvil parado tirando la pelvis hacia adelante y mi novia parada, un poco inclinada y con las manos en las rodillas tirando su culo hacia atras con fuerza y volviendo lento hacia adelante, le costaba sacarla de adentro, debia tener la conchita muy apretada. Pero los vergasos que se daba sola ya eran suficientes para que yo acabe, lo hice sin darme cuenta, estaba tan centrado en ver como ella se cojia a ese enorme negro que me olvide de que me hacia la paja. Cuando me di cuenta de que acababa me agarre la verga tratando de tapar la eyaculacion, pero no pude mi verga se sentia tan caliente y dura, acabe justo en frente del cillon donde estaba sentado. Mi novia se dio cuenta de eso y me miro, me tiro una sonrisa pero no una alegre si no una sonrisa un poco falsa y de asco. Luego rio y por un momentco dejo de mover el culo. "Diosss...." Dijo mientras me rebajará con la mirada. El negro reacciono y la tomo de la cintura y de un golpe el metio casi toda la verga, ella dio un grito y un gemido que jamas habia escuchado "AAyyyMmmnn PAAAPIII SIII esoo..mmm daledaledale" Dijo mientras se ponia como loca. El negro con sus embestidas la hacia doblarse toda, no podia mantener sus piernas rectas, se le doblaban solas. Ella se tuvo que sostener con otra cilla que habia cerca por que no podia aguantar las embestidas del negro, ya le estaba metiendo esos casi 40cm de poronga en la cocnhita. El la tomo por el pelo, se lo enredo en su mano y la havia mirarme, ella no podia nisiquiera mantener la mirada fija, sus gestos eran de pura satisfaccion, sonreia picaramente mirandome. Yo estaba sentado con mi verga gomosa y un charco de semen frente a mi y un poco mas adelante mi novia teniendo el sexo de su vida con un negro. Me sentia tan patetico pero a la ves tan exitado. Mi verga se puso dura de nuevo al escuchar el culo de mi novia, ese ritmo de embestidas nunca lo habia alcanzado yo y si lo habia echo era por pocos segundos por que me venia muy rapido. "Que ricoo! Si! Si! Ahi negrito! mmmm ahiii!" Mi novia no gemia, gritaba de placer. Los vecinos de cuarto deben estar pensando que soy una bestia cojiendo pero es todo lo contrario, otro hace el trabajo por mi. Mi novia me habia dicho que amaba escuchar y sentir como golpeaba su culo cuando la cojia. Con la cojida que le esta dando este negro, ya lo debe estar amando. Le esta golpeando el culo con mucha fuerza, el metia toda su verga y tratada de ir mas adentro y eso le hacia temblar el culo y los muslos a mi novia muy fuerte, con un golpe de esos seguro que la tiraba al piso si no fuera por que se esta sosteniendo, ni hablar del sonido, semejante embestida tronaba como un petardo. Estuvieron asi por unos 10 minutos mas o menos. Hasta que ella no se pudo sostener mas y le hizo sacar la verga al negro, apenas se la saco ella se pudo parar bien pero se estremecia doblando las piernas y metiendo sus manos en su conchita. "Mi amor estas bien?" Le pregunte un poco preocupado pero sabia que estaba bien, mas que bien, estaba saliendo todo perfecto, esa la cojida de su vida y eso queria darle. "Si si si" Dijo mientras levantaba una mano haciendome seña para que me callara. Se levanto y acomodo su pelo y fue hasta la cama que estaba a pocos metros. Se tiro y abrio sus piernas lo mas que pudo, dejando su conchita a la vista. Con ese gesto de puta logro que el negro le sonriera y el fue hacia ella. Se puso de rodillas en la cama y se acercó hasta dejar su verga sobre el vientre de mi novia, en realidad le llegaba hasta el estomago casi hasta las tetas, era algo impresionante. El negro le daba palmadas en la panza con la verga y ella se la acariciaba con una mano y con la otra se metia dedos en la concha. "Dale metela" Dijo con tono de nenita inocente. E intentaba metercela sola pero el negro no retrocedia. Ella me hizo seña con el dedo para que me acerce, me pare a su lado y me agarro por la remera y me acerco a su cara, estaba cara a cara con ella y estaba super nervios. "Te amo morboso hijo de puta!" Dijo y me empezo a besar. Yo obvio le segui el beso y escuchaba un ruido mojado y pequeños golpes no sabia que era pero me calentaba ese sonodo, despues de que me solto la boca vi qje ese ruido era ella golpeando su conchita con su mano pidiendo pija. "Vos sabes que amo que me cojan en 4. Pero a semejante Verrrgaa no le quiero dar la espalda y quiero ver como me la mete por esta conchita. Uhmm ahhh!" Se metia los dedos hasta el fondo. "Esta conchita mal cojida" Se rio en mi cara y me dio unas cachetadas suaves con la mano llena de su flujo. "SOS UNA HIJA DE PUTA TE AMO!" Estaba muy caliente y escucharla hablar asi me volaba la cabeza. Al mismo tiempo que yo le decia eso, el negro le empezo a meter la verga y de un empujón con la mano me hizo mover del lado de ella. Puso sus manos una a cada lado de ella y le apoyaba la punta de la verga en la concha y bajaba dando un muuuy fuerte martillaso, sacaba toda su verga lento y cuando estaba casi afuera la metia de nuevo muy duro y rapido. Le partia el utero a pijasos. Mi novia dio un grito mudo muy corto y luego un largo y rico gemido, gemia fuerte con cada embestida, sus piernas temblaban y se debilitaban mientras que el negro ni se inmutaba. El negro puso las piernas de ella sobre su hombro, por que se le cerraban solas. Eso fue peor, parecia que en esa pose la verga del negro le entraba mas profundo, de seguro le llega hasta lo mas profundo del utero la v
Mi Compañera Caliente
Esta pequeña historia data muchisimo. Todo empezo el primer dia de mi trabajo en el cual desde que llegue senti que la gente me miraba raro, venia de trabajar para un banco, a terminar a un restaurante con la mitad de recursos que tenia en el banco. Me dispuse a laborar tranquilamente pero habia alguien que no dejaba de verme, que su mirada era bien penetrante y que movimiento que hacia ella me seguia, era una mujer delgada pechos no tan grandes pero con un culo inmensamente delicioso. Con el pasar de los dias fue acercandose mas y mas a mi hasta que llego al punto de preguntar mi nombre y de donde era, jajaja pero eso no era todo empezo a lanzar indirectas indiscretas jajaja como si se me estuviera ofreciendo a que me la comiera. Intercambiamos numeros e hicimos match en muchas cosas sobre todo en la morbosidad que ambos sentiamos. empezaron los chat hots donde intercambiamos miles de fotos y videos mientras se daba la oportunidad de hacerla mia. Un dia no llevo almuerzo y me ofreci a llevarla con una condicion, que me la chupara en el vehiculo, ella accedio, nos montamos al vehiculo y no fue cerrar su puerta ya estaba bajando mi zipper y mi pantalon para darme una chupada espectacular donde ensalibaba, subia y bajaba lentamente y se metia todo mi pene en su boca. procedio a detenerse un momento, se bajo del vehiculo a comprar su comida y volvio para terminar lo que habia empezado, succionar y succionar hasta el punto que me hizo venirme con el hermoso premio que se trago todo mi semen y posterior me beso la boca. pasaron algunas semanas y coordinamos vernos para penetrarla como se debia. fue un dia de locura el cual solo de acordarme me pone duro mi pene. adjunto unas fotos del encuentro y los mantendre informados.
Perdido por ti
Primero, todas las entregas de los mejores post Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos PERDIDO POR TI Siempre preferí engañarme a ver la realidad, ella era para jugar en las grandes ligas, jamás estaría a su altura, y sabía que hiciera lo que hiciera jamás sería suficiente. Yo era un joven de futuro brillante, estaba haciendo mucho dinero invirtiendo en las bolsas de comercio, había estudiado para ello, era lo que me gustaba, y los billetes habían llegado a mi demasiado pronto, de esa forma en que te marean y no puedes mantener los pies sobre la tierra, una situación difícil de manejar. Me había comprado un dos puertas importado y un departamento enorme en la mejor zona de la ciudad. Tenía chicas a elección, esas chicas que se enamoran de tu bolsillo, y no me importaba que así fuera, yo también solo buscaba momento de placer. Tuve la idea de modernizar a mi gusto ese departamento, tenía muchas ideas locas y jóvenes y así contacté a Marianela Ballesteros, una joven arquitecta para que se encargara del tema. No la conocía, no sabía quién era, si era buena en lo suyo, nada, tampoco me importaba, solo vi su foto entre tantas, me había parecido tan bonita como intrigante y asumí que entre negocios y negocios terminaríamos en la cama. Pero Marianela sería diferente, a la primera insinuación de mi parte, me miró fijamente a treves de los vidrios de sus anteojos y me paso un freno con sabor a hielo, me dijo que ella era profesional y que nuestra relación sería meramente profesional y que, si esperaba otra cosa, pues podría buscar otra persona. En esos días, yo no estaba a costumbrado al rechazo de una mujer, y Marianela se transformaría en mi obsesión, dejé que ella tomara la iniciativa y fuera por delante de mí, hacía caso a todo, solo ponía el dinero y en tres meses tendría un departamento nuevo, solo que no estaría realizado a mi medida, sino a la suya. Nuestra relación se terminaba, en el roce de esos días nos habíamos conocido bastante, ella sabía de mi dinero, de mis inversiones bursátiles, me notó un tipo inteligente, yo también vi en ella una mujer atrapante, inquietante, demasiado madura para su corta edad, independiente, y secreta, sobre todo secreta, porque ella tenía un lado oscuro del cual jamás hablaba La invité a cenar, y luego la invité a mi departamento, terminamos en mi cama, y descubrió los secretes que el dinero no podía comprar, el tamaño risueño de mi pene y el problemita de la eyaculación precoz. Poco después, en la penumbra del cuarto ella se vestía para volver a su casa, le pedí que se quedara a dormir, pero ella me dijo que seguramente en otra oportunidad, tendría un día complicado por delante y debía descansar un poco. En su cara se dibujaba la insatisfacción y me sentí un fracaso de hombre. La dejé partir y supe que era el final de una situación que nunca había comenzado. Pero no era una persona acostumbrada al fracaso, debí entender que las piezas no cuajaban en el rompecabezas que se me presentaba, pero días después dejé mensajes en su celular, del que no tendría respuesta, y luego otro, y otro más, y no dejaría de hacerlo hasta que escuchara de sus labios que no tendría una oportunidad a su lado. Gané por cansancio, le arranqué a desgano una segunda cita para hacer las peores de las jugadas, intentar comprar su corazón con mi bolsillo, me abrí con ella como con nadie y la perra mordió el anzuelo. Salimos una vez, y otra, y otra más, en la balanza le pesaban más mis billetes que mi pobre performance sexual, y preferí engañarme, mentirme, decir que todo estaba bien, fui feliz presentándola en mi familia, a mis amigos, empezar un noviazgo de enamorados, tristemente condenado al fracaso. Un par de veces intentó terminar la farsa, pero en cada vez yo corría como u niño a su lado, mi alma estaba abierta, y ella tomaba lo mejor de mí. Le propuse casamiento, si, de blanco, un gran vestido, una mejor fiesta, ella me rechazó, y volví a hacerlo poco después, y como con los mensajes de celular, no aceptaría un no dé respuesta, tontamente pensaba que haciéndola mía ante un altar, alejaría de mi cabeza todos los fantasmas de otros amores, porque mis celos me dejaban adivinar que ella tenía amores paralelos, mejores, perfectos, quienes si la hacían feliz Era hasta insano, había tenido en mi cama cuanta mujer había deseado tener, pero me fui a enamorar como un tonto de aquella que jamás me entregaría su corazón Y ya en esa misma noche de bodas las cosas arrancarían fatales para mí, yo tenía muchos amigos varones invitados, ella también... Y a pesar de todo lo íntimo que suponía ser la ceremonia, en plena fiesta, ella estaba demasiado pendiente de su celular, escribiendo mensajes, y ni siquiera en ese momento, logré que fuera solo mía. Y olí el engaño en esos minutos en los que estábamos separados, desentendidos, saludando familiares y amigos, y cuando la veía a la distancia con su impecable vestido de blanco, desentendida de mis ojos observadores, ella estaba demasiado íntima con alguno de sus amigos, risas, gestos, toques casuales, solo lo dejé pasar, una vez mas Los días de convivencia bajo el mismo techo sol empeorarían las cosas, realmente Marianela se aburría conmigo, por mi pequeño pene, por mi precocidad, y me desgarraba el corazón cuando la cogía y ella solo estaba en otro sitio, fumando, con la mirada de lado, inexpresiva, o mirando cualquier cosa en su celular, fría como el hielo y la incompatibilidad de la cama, como una mancha perversa invadió todo nuestro hogar, nuestros días, nuestra convivencia. Ella dio un paso adelante, una noche me lo presentaría en la cama, había pasado por un sex shop y había comprado un arnés con una verga de juguete bastante generosa, mucho más grande larga y gruesa que la mía, y ante mi reproche al sentir herida mi masculinidad, muy suelta de cuerpo me respondió que necesitaba sentirse mujer y que estaba harta de sesiones con psicólogos y profesionales para trabajar sobre 'mis problemas' Empezamos a hacerlo de esa manera, a su manera, la cogía rápido, me acababa, luego me ponía el arnés y era su momento de placer, entonces si, gritaba, disfrutaba, como una yegua, incontenible y parecía disfrutar con esos raros orgasmos, con esa forma de hacerme sentir menos hombre y solo me quebraba, una vez, cada vez. Al conciliar el sueño me sentía mortal, generalmente le daba la espalda para que no percibiera mis sentimientos, y muchas veces solo dejaba caer las lágrimas mientras ella dormía plácidamente. Una noche como tantas, yo le deba la espalda en la cama, como de costumbre, ella se apegó a mi, pero noté en esa proximidad que esta vez tenía calzado el arnés con la pija de juguete, el que había comprado en el sex shop, y empezó a jugar sobre mis nalgas, le pregunté que hacía, y me dijo que me callara, bajó mi slip y empezó a pasarlo entre mis nalgas, sentí mi corazón latir con fuerza, y como ella se pegó más y más a mi cuerpo empujándome poco a poco al borde mismo de la cama, sintiendo sus jadeos en mis oídos, y como en una forma grosera trataba de meterlo por mi culo, ayudándose con sus dedos lubricados por algún gel de ocasión Volví a preguntarle que estaba haciendo, que ya no era gracioso, me tenía contra las cuerdas, pero volvió a ignorarme, sonriendo con cierto sarcasmo dio un fuerte empellón haciendo que me doliera, pero no se detendría, y poco a poco me sentiría violado por mi propia mujer Era demasiado grueso, y me lo incrustó hasta el fondo después de algunos rodeos y empezó a ocupar el sitio que naturalmente era mío, mientras a mi me tocó disfrutar como mujer Marianela se vio muy caliente con su nuevo rol, tomando la iniciativa, dándome órdenes, nalgadas, incluso masturbándose mientras me lo hacía por detrás, haciéndome gemir aunque no quisiera hacerlo Con el correr del tiempo las cosas se hicieron más y más oscuras, como en una tarde de tormenta el sol de nuestra relación se fue ocultando. Ella me estaba destruyendo, no solo en la cama, sino en la vida, perturbado por mi presente vivía desenfocado y mis inversiones bursátiles eran más fracasos que éxitos, ella en cambio se había más y más conocida, tenía mucho trabajo y era muy requerida. Tuve la tonta idea de regalarle algo femenino e íntimo, un conjunto de medias de red, ligas, tanga, sostén, ya saben, algo sexi para cambiar la rutina Pero Marianela me pidió que fuera yo quien lo usara y en esa noche me haría su mujer, vestido con una puta, me rompió el culo otra vez, muy perra, me puso frente a un espejo, en cuatro, y mientras me lo hacía me metía sus dedos en la boca y me tiraba los labios hacia su lado, como si fuera un caballo con riendas, y me dolía por delante, o me día por detrás. Era su tonto fetiche, ya ni siquiera la cogía, siempre era ella sobre mi, había perdido el control, el rumbo, ella siempre tenía reuniones después de hora, se la pasaba pegada a su celular, chateando, manejaba el dinero, era una extraña. Me moría en mis celos, empecé a tirar de cualquier punta para descubrir algo, enfermizo, revisé su celular en sus descuidos y encontraría demasiadas cosas complicadas, mensajes, fotos, sus perfiles, sus redes, dejaban ver una exquisita mujer, provocativa, sin compromisos, revisaba su agenda y una y otra vez hacía lo propio con su ropa interior sucia, buscando restos de hombres, fantasmas. Nuestras discusiones siempre terminaban en un callejón sin salida, porque era notorio que si yo no la cogía como se debía, alguien mas lo estaría haciendo Y como una gran bola de nieve todos nuestros problemas de pareja se hicieron enormes, porque yo me desvivía por ella, me arrastraba a sus pies, pero para ella solo era un payaso, una marioneta y jamás me había permitido asimilar que todos sus rechazos eran maneras directas e indirectas de que no estuviera a su lado. Y por qué lo hacía? por qué permitía que hiciera lo que hacía? solo porque era un tonto enamorado... Se acercaba el fin de un nuevo año, y con ello, todas esas despedidas típicas, de amigos, de trabajo, de un lado, de otro, esas interminables reuniones que hacer un diciembre demasiado complicado para el estómago y esos molestos kilos de más que se terminan acomodando en la cintura. Marianela me dijo que tendría una cena de arquitectos, colegas, noche de fiesta, le dije que estaba bien, que me parecía bien, nos merecíamos una salida en pareja, su circulo de trabajo junto a su esposo, me dijo con cara seria que en principio yo no estaba invitado, no era para parejas, que no sea desubicado Sería una de las pocas veces en mi vida que me pondría de punta con ella, tal vez muy dolido en mis sentimientos, discutimos, levanté la voz y le dije que iríamos los dos o directamente que se olvidara de esa salida. Marianela me dijo que estaba bien, si pensaba hacer el ridículo, por ella estaba bien, solo que me atuviera a las consecuencias. Esa noche no sería una noche más, ella se había puesto un vestido nuevo que se había comprado para la ocasión, era color arena son sectores al azar en dorados brillantes, asimétrico de hombros, pegado al cuerpo, lo justo como para disimular imperfecciones y verse sexi, demasiado para mi gusto, resaltando sus bellos muslos desnudos y marcando sus pechos de una forma exquisita, se había maquillado, se había recogido sus cabellos, y se había montado sobre unos zapatos de tacos altos que la ponían a mi altura. Su rostro irradiaba brillo, un brillo particular, y después de ultimar detalles partimos a esa famosa reunión de colegas Ciertamente no la pasaría bien en ese lugar, primero por sentirme un tonto obsesivo, un celoso compulsivo, un estúpido, por ser el único esposo que acompañaba a su pareja, sin dudas no era un lugar para mí y no entendía nada de lo que hablaban y nadie entendía que hacía ahí, en una reunión de arquitectos que se suponía era individual. Y segundo, también me molestaba lo llamativa que estaba Marianela, porque había colegas del mismo sexo, pero nadie como ella, no era un tema de belleza, sino de atracciones, miradas, g
Flor de descubrimiento (Parte 5)
Aquí les dejo la 5ta parte de esta historia Para los que se perdieron la 4ta pueden verla acá Nadia comenzaba el ritual, había acomodado todo minuciosamente y mientras el vídeo corría en la pantalla, llevaba su mano debajo del acolchado que para desgracia de este espectador lo que ocurría quedaba fuera de su vista. La tenue luz del velador iluminaba su rostro dónde podía ver sus blancos dientes morder sus carnosos labios mientras sus ojos intercalaban entre la pantalla del celular y la oscuridad de sus párpados. Solo me quedaba sospechar lo que ocurría debajo, por los movimientos que su codo dictaba debía imaginar lo que ocurría bajo sabanas entre sus largos dedos y todo su sexo. La elevación de mí boxer daba aviso de la química que ocuria dentro, el sexo que hace rato había tenido no lograba apaciguar lo que sentía en ese momento. El celular de Nadia se desliza por el estampado acolchado y ahora podía captarlo con la cámara, el zoom daba razón a mis conjeturas, el vídeo que corría era el que horas antes se había filmado en esa habitación, que nos tenía a Flor y a mí como actores principales. El espectáculo meticulosamente montado para ella estaba dando resultado, mientras ella miraba mí video teniendo sexo yo veía el de ella dándose auto satisfacción, los ratones hicieron detonar mí miembro que no tenía tregua, me quité la ropa interior y comencé a acariciarme. Tal vez lo que sucedería a continuación sería un error, pero necesitaba saber, lucrar con el hecho que la tenía bajo vigilancia para ver su respuesta, así que dejé la cámara un momento y entré a su perfil de instagram, no era sorpresa la cantidad de seguidores, la mina era un fuego y en todas las imágenes se podía ver su piel, para mi suerte su perfil era público. Fui a su última historia donde podía verse recién levantada con una tanga roja algo abierta de piernas dando los buenos días a sus seguidores. Solo tuve que comentar un emoji de un fueguito para obtener respuesta inmediata. El mensaje no tardó en llegar Nadia- ¿Y ese fueguito? ¿Pensás hacer un asado? (el juego de hacerse la dificil no le servía conmigo ya que podía verla). Nico- Para hacer un asado se necesita más carne. (con esa sola indirecta estaba bien, no quería comprometerme en nada que quede registrado). Nadia- Pero nene que vas a saber, acá hay carne como para 4 personas. Nico- Encima vos sabes que comí asado hace poco y estoy bastante lleno. (en ese momento Nadia corta con las analogías de cualquier tipo) Nadia- ¿Epa otra vez con Flor? Me tenés que contar. La hija de puta se hace la sorprendida mientras tenía los dedos húmedos de masturbarse con el video. Nico- Cuando quieras te cuento Nadia- Venite ahora y me contás. La muy zorra sin tapujos me estaba invitando a su casa a las once de la noche, realmente quería dejar todo e ir, tenía unas ganas inmensas de poseer a Nadia, queria ver como era en el sexo, si su personalidad dominante era solo en el cotidiano o afectaba su vida sexual, obviamente tenia mas experiencia que Flor y yo queria comprobarlo en carne propia, pero de hacerlo corria el riesgo del total bochorno, el fogoso día me habia dejado satisfecho, la erección que jugaba en mi pantalon no era para enfrentar a una piba como Nadia, que no se conformaria con menos de lo que recibió su amiga Nico- Ahora me tiro a descansar pero mañana cuando te levantas me avisas, paso y te cuento. Nadia- Me dejas con la intriga. Nico- La intriga va a valer la pena acordate. Pude ver como entraba un mensaje de Flor preguntando como estaba (parecía que había adivinado que hablábamos de ella). Flor- ¿Qué haces ? (con un emoji de dos manos chocando los índices) Nico- Terminado de bañar, en la cama revisando algunos mensajes y de pronto apareciste. Flor- Yo pensando un poquito en vos, no se que me hiciste pero estoy así desde hoy a la tarde. No la culpaba, si no fuese por la seguidillas de eventos que ocurrieron en el medio estaría igual, pensando en ella que realmente me traía loco, las buenas actitudes que tenía conmigo, su inocencia, la forma que me trataba y la manera en la que encajamos tanto en los besos, las caricias y lo sexual era sublime. Nico- Yo también estoy pensando un poquito en vos, no se si en lo mismo pero estoy pensando en vos. Flor- ¡Nabo! de verdad te digo, pensé bastante y creo que estoy un poquitito enganchada. Nico- Yo estoy igual princesa me tenes un poquito loco vos. Flor- ahora que me dejas mas tranquila contame en qué estabas pensando.. Nico- En algunas cositas que pasaron hoy y algunas que van a pasar cuando te vuelva a ver. Flor- Me interesa saber lo que me va a pasar cuando nos veamos. Nico- Quiero que sea sorpresa y para que te adelante algo me lo tenes que pedir bien. Flor- Por faaa (En un audio de voz beboteandome). Como me calentaba su voz ingenua y suave, quería tenerla conmigo. Nico- Me dijiste que no tenías con quien ir a la casa de Funes. Flor- mmmm dejame ver…. creo que pasado mañana podemos estar solos, ¿podes? Nico- para vos siempre puedo, mañana quedamos para ver cómo hacemos ¿te parece? Flor- Mañana te escribo cuando salgo de la Facu y quedamos. En ese momento me puse en plan para el día siguiente, si Nadia estaba tan caliente como parecía me iba a avisar para que vaya, vacíe el celu de cosas innecesarias ya que quería hacer una copia del vídeo de Flor antes de borrarlo. Daban las 9 y terminaba de desayunar cuando el celular da el aviso que esperaba, era Nadia diciéndome que estaba ansiosa por escuchar mí historia, envió un mensaje a Flor para ver cómo estaba y no cruzarme accidentalmente en el departamento, para mí suerte se estaba preparando para ir a la facultad. Llegué al departamento saludé a Nadia con un beso en la mejilla rozando los labios, coloqué el celular debajo del casco cuidadosamente mientras copiaba el vídeo, me saqué la campera que traía puesta quedando en remera y joggins mientras de piernas abiertas me abria lugar en el sillón del living, Nadia se sentó frente a mí en la silla, el negro remeron de los Rollings la cubría hasta sus nalgas, miré el hueco donde antes estaba la cámara y empecé la farsa de mí relato (porque ambos sabíamos que estábamos para otra cosa), comencé a describirlo tal cual el vídeo con el desnudo de Flor mientras Nadia sin ningún tipo de inhibición abría las piernas dejando ver su roja tanga mientras con una mano se tocaba un pezón… ya no había vergüenza en ella y el mensaje era directo, esto iba a suceder, la pregunta era ¿cómo y cuándo?. mí miembro empezaba a surgir entre mí pantalón lo cual comienza a notarse, pero en ese momento (al igual que ella) ya carecía de vergüenza alguna, no me molestaba en esconderlo. Ella agachando la mirada y abriendo la boca con un suspiro lo mira. Nadia- En el sexo que tuviste con Flor siempre faltó algo. Nico- ¿Qué faltó? (Le digo desconcertado). Nadia- Mira que te muestro, esto faltó. Se levantó de la silla, lentamente se acercó y comenzó a bajarme los pantalones dejándolos caer sobre mis pies, colocó en su boca mi miembro que aun estaba dentro de la ropa interior y solo cuando la tela estaba completamente húmeda y mi verga erecta la liberó, se detuvo a observarla mientras yo deslizaba mí pantalón dejando mí parte inferior completamente desnuda, cuando terminó de examinarlo metió solo la punta en su boca, haciendo una fuerte succión y dejando todo el tronco fuera de semejante goce, intenté adentrar más mí miembro en su boca pero me detuvo, a modo de castigo solo siguió por mis 2 testículos, lamiendo y engullendo cada uno de ellos, dejando todo el tallo de mi miembro sin tocar… la brujería que había hecho estaba dando resultado ya que ahora solo deseaba tenerlo entero dentro de su boca. Ella lentamente se levantó pasando el perfumado pelo frente a mí cara, recorrió el vacío living guiándome hacía al dormitorio principal, mí dura verga me indicaba el camino hacia el cuarto más grande, un lugar desconocido para mi hasta el momento. Al descubrirlo pude ver en medio una enorme cama frente a un gran espejo y un tocador, a diferencia del otro este estaba alfombrado y una pequeña vela aromática impregnaba el aire con aroma a coco. Se colocó en la cama frente al espejo y pasando sus manos bajo el remeron deja caer su tanga al piso lentamente para luego sentarse en la cama abriendo generosamente sus piernas, sus palmas apoyadas sobre la colchon, su inclinación hacia atras, el pliegue de la larga remera tapaba su entrepierna dejando ver una leve sombra de lo que había debajo, con un movimiento de sus ojos me señala el camino, voy relamiendo mis labios quedando de rodillas frente a la cama y escondí mí rostro debajo de su remera para empezar a propinarle sexo oral, podía saborear sus depilados labios vaginales a la perfección, su humedad se mezclaba con mi saliva y su jadeo empieza a cortar el silencio de la habitación, siento una presión en mi nuca, era su mano empujandome contra su sexo, usaba sus piernas para apretar fuertemente mi espalda, me atrapaba en sus muslos mientras comenzaba a recostarse en la cama, fue cuando pude ver bien su conchita depilada con tatuaje pequeño “carpe diem” (disfruta el momento). Lo que en principio eran lamidas se fueron transformando en un exaltado choque de mi cara contra su entrepierna que cada vez se hacia mas fuerte por la presión que sus piernas ejercian sobre mi nuca, mientras ella hallaba el extasis que brotaba en cada suspiro yo me encontraba atrapado, sometido y asfixiado contra su sexo, no podía liberarme (al menos no suavemente), solo al pasar del tiempo sentí que la presión de esas largas piernas bronceadas era menor y podia reincorporarme, respirando profundamente con mi cara completamente mojada hasta mi flequillo, mi visual era el tatuaje de “carpe diem” en su sexo, la boca estampada en su remera sacandome la lengua y su cara socarrona sonriendo desde arriba que me ordenaba que me quite la remera, mientras ella ya parada a mi lado se quitaba la suya. Pude ver a Nadia completamente desnuda (no se si existe la Barbie hawaiana pero si existiera debería tener esa forma), sus pechos caen frente a mí, sus duros pezones en la punta de su pequeño pecho que cabía perfectamente en una mano, desde abajo arrodillado pude ver la sonrisa de Nadia que acechaba como un niño que iba a hacer una travesura. Nadia- Acostate en la cama (ella no pedía, ordenaba y mi cuerpo obedecía como si me lo hubiera hackeado). Se sentó poco a poco sobre mi miembro completamente estallado en venas que con su mano ayudaba a introducirlo, poco a poco logró enterrarlo todo en su vagina y al liberar su mano agarró mis 2 huevos fuertemente como si quisiera llevar el ritmo de la cabalgada que comenzaba a darme, podía sentir el peso de cada una de sus manos, la que estaba en mi pantorrilla sostenía todo su peso y la otra ejercía una presión casi masoquista sobre mi testículos, con sus rodillas dobladas y su arqueo de espalda que mostraba la parte baja de su mentón, los pechos se movían con un leve vaivén y su abdomen plano terminaba con la frase “disfruta el momento” mientras veía a mi amigo disfrutandolo, entrando y saliendo de su bien dilatada conchita, las venas de mi miembro entero recorriendo la entrada de su sexo, la imagen que el espejo me regalaba era la de sus mechas sueltas y su hermoso culo rebotando sobre mi miembro, coordinamos las exhalaciones que remueven el olor a vela aromática del aire, ambos estabamos por acabar, estaba muy cerca de hacerlo cuando ella deja su posición y me mira presionando fuertemente mis testículos. Nadia- ¿Qué haces? ¿Querés acabar? no tenés permiso de acabar vos. (mientras quitaba su concha de mi chorreante miembro). Se acostó a mi lado mientras con una mano me masturbaba y la otra sobaba mis huevos. Nadia- ahora si podes acabar (jalando enteramente mi miembro hacia atrás y apretando fuertemente mis testículos) El chorro de semen se elevó y cayó impactando en mi pecho la fuerza realizada me obliga a cerrar los ojos mientras mí miembro sigue dilapidando

