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#Gestos

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MMathing7Lv1· hace 38 dRelatos

Le cumpli la fantasia a la puta de mi novia 3

Primero que nada pido disculpas por tardar tanto. Se que muchos estuvieron pidiendo esta tercera parte y aca se las traigo. Espero que la disfruten y cumpla sus expectativas. Luego de que casi acabo viendo a mi novia admirar una verga 3 o 4 veces mas grande que la mia, la puta hizo algo que me sorprendio. Tomo la parte de arriba de la lenceria y trato de quitarla, pero con la calentura y lo acelerada que estaba, no pudo asi que la rompio, empezo a romper la delicada y sexy lenceria que yo le habia comprado. La muy hija de puta la hizo mierda para dejar sus tetas al aire. El negro al ver las tetitas de mi novia las agarro y empezo a jugar con ellas, les dio un par de pijasos y se la metio entre las tetas. Mi novia escupió entre sus tetas y empezo a apretarlas con mucha fuerza precionando la verga del negro que apenas entraba, las tetas de mi novia eran muy chicas para la verga del negro, apenas le cubrian media verga. "Ay papiii uhmmm... que caliente que tenesa esa poronga" Dijo ella con la voz mas de puta que le salia. "Mas rapido hija de puta" El negro parecia un soldado, siempre frio y de pocas palabras. Despues del negro decir eso, mi novia empezo a ir mas rapido, era la primera ves que veia que ella obedecía una orden asi. Cuando yo le pedia que me la chupara o que me haga una simple paja. Ella respondia de una forma que me daba a entender que estaba arta de eso y cuando lo hacia era con pocas ganas. Y si yo se lo pedia diciendole puta o algo por el estilo de seguro no me hablaba en una semana. El negro hijo de puta la agarra de ambos pezones con sus dedos y los empieza a estirar y ella lo mira mordiendose el labio. "No podes ser asi de puta mi amor" pensaba. Con esa piensas en los pezones la puta se volvio mas loca y le dio mas fuerza y velocidad a la paja que le hacia con las tetas. Bajaba sus tetas hasta golpear con los enormes huevos negros y la punta de la verga le golpeaba el menton, luego subia hasta que la verga le quedaba en medio de las tetas. Creo que estuvieron asi 6 o 7 minutos en los que ella no aflojaba ni un poco, tampoco para de dar pequeños gemidos. En ese tiempo y a ese ritmo yo hubiera acabado unas 4 veces. Sin aviso mas que unos gemidos sutiles, el negro empezo a acabar y a acabar sin parar. Me acuerdo exacto como paso, esa acabada como la de un caballo no es algo que se olvide facil. Primero dio un fuerte chorro que golpeo en medio de las tetas de mi novia, se escucho como si abrieran una llave de agua con mucha precion. El chorro reboto entre sus tetas y ella la solto para meterse la verga en la boca pero antes de meterla se llevo otro chorro en la frente, le ensucio el flequillo y la mitad de la frente. Los otros chorros de semen no los vi pero fueron todos en la boca de mi novia, de seguro fueron 5 o 6 mas, la verga se le movia con fuerza como si tuviera vida propia. Me moria de ganas por verla con semejante carga de semen en la boca, estaba esperando con la verga entre las manos. Queria verla abrir la boca y con lo puta que estaba, esperaba que jugara con el semen. Pero tremenda decepción me lleve, se la trago antes de sacarse la verga de la boca, la muy puta adicta no aguanto y se la trago apenas pudo y le costo bastante, por su gesto al tragar, parecia que estaba tragando una cucharada de canela, ese semen era muy espeso y en esa cantidad casi la ahoga. El negro le dio un cachetazo!!! Yo no podia creerlo. Pense que se iba a podrir todo pero paso casi lo contrario. Mi novia le sonrio y estiro la colita asi arrodillada como estaba, se puso a jugar con su conchita y a chuparse los dedos que se pasaba por la cara, recojiendo el semen. "Ay papi, no te enojes. Necesitaba una buena lechita y la tuya me encanto" Me tiro una mirada fulminante por medio segundo. Le dio una pico en la punta de la verga. "La proxima lechita que me des te muestro como la dejo en mi boquita, si?" El negro tambien le sonrio y yo me empeze a pajear como loco, era como ver un video porno de la actriz mas puta. El negro la levanto y le empezo a comer la boca con mucha pasion, ella le seguia el beso y lo pajeaba con ambas manos. Mientras ellos se comian yo pensaba en lo que ella habia dicho, indirectamente me dijo que la tengo muy mal alimentada y que mi semen no le gusta, eso me enojaba pero a la ves estaba con la verga muuuy dura y muy caliente, no sabia que pensar. El negro le amasaba el culo y se lo abria apretando muy fuerte con esas manos enormes que tenia. Le metia la lengua hasta la garganta casi, eso se notaba por la intensidad del beso. El corta el beso muy de repente y la hace girar, luego el se inclina un poco para verle el orto y al mismo tiempo hace que ella tambien lo haga para verlo mejor. Le empezo a frotar los dedos arriba de la tanguita. Esos dedos no necesitaban saliva, mi novia ya estaba bien lubricada hace rato, mamar esa verga la habia echo gotear. El negro hijo de puta le arranco la tanga y la rompio, ambos habían roto la ropa que yo le habia comprado a ella "Que hijos de puta se nota que yo aca sobro" Pense mientras me pajeaba mas duro sin notarlo, era puro instinto. "AYYY!" Mi novia dio un pequeño grito por el latigazo que le dio la tanga despues de que el negro la arranco. Inmediatamente ella empezo a menear el orto claramente pidiendo verga, pero el negro le metia los dedos y la reaccion de mi novia no tenia precio, tenia una cara de satisfaccion mas grande de la que pone cuando yo la cojo. Esa dedeada del negro le satisfacía mas que mi sexo. La tuvo asi 2 o 3 minutos maximo. "Sii.. siiih uhmmm daleee.." Era lo que salia de la boca de mi novia mientras el negro le colaba los dedos muy bruscamente. Ella no quería esperar mas y empezo a menear el orto golpeando la verga del negro, el negro le saco los dedos y puso su verga para que ella la apoye y eso hizo, empezo a perrearle al negro, frotaba su culo con esa enorme verga hasta que el negro la paro en seco con una nalgada doble, una en cada nalga. Ella se mordió el labio y empezo dio un largo gemido. El negro se escupio la pija y la presento en la conchita rosita de mi novia, esa conchita que yo tanto amo chupar y tocar estaba por ser embestida por un negro enorme y ella feliz por eso. Ella muy puta tiro su culo hacia atras y se la clavo hasta la mitad, no dio vueltas pidiendo la puntita ni nada de eso. Fue directo a metercela toda pero no pudo ni con la mitad, movia su culo havia adelante y atras mientras no paraba de jadear, parecia que la habia dejado muda. Con cada embestida iba un poco mas profundo, yo notaba eso por como le dejaba la verga mojada al negro. El negro estaba inmóvil parado tirando la pelvis hacia adelante y mi novia parada, un poco inclinada y con las manos en las rodillas tirando su culo hacia atras con fuerza y volviendo lento hacia adelante, le costaba sacarla de adentro, debia tener la conchita muy apretada. Pero los vergasos que se daba sola ya eran suficientes para que yo acabe, lo hice sin darme cuenta, estaba tan centrado en ver como ella se cojia a ese enorme negro que me olvide de que me hacia la paja. Cuando me di cuenta de que acababa me agarre la verga tratando de tapar la eyaculacion, pero no pude mi verga se sentia tan caliente y dura, acabe justo en frente del cillon donde estaba sentado. Mi novia se dio cuenta de eso y me miro, me tiro una sonrisa pero no una alegre si no una sonrisa un poco falsa y de asco. Luego rio y por un momentco dejo de mover el culo. "Diosss...." Dijo mientras me rebajará con la mirada. El negro reacciono y la tomo de la cintura y de un golpe el metio casi toda la verga, ella dio un grito y un gemido que jamas habia escuchado "AAyyyMmmnn PAAAPIII SIII esoo..mmm daledaledale" Dijo mientras se ponia como loca. El negro con sus embestidas la hacia doblarse toda, no podia mantener sus piernas rectas, se le doblaban solas. Ella se tuvo que sostener con otra cilla que habia cerca por que no podia aguantar las embestidas del negro, ya le estaba metiendo esos casi 40cm de poronga en la cocnhita. El la tomo por el pelo, se lo enredo en su mano y la havia mirarme, ella no podia nisiquiera mantener la mirada fija, sus gestos eran de pura satisfaccion, sonreia picaramente mirandome. Yo estaba sentado con mi verga gomosa y un charco de semen frente a mi y un poco mas adelante mi novia teniendo el sexo de su vida con un negro. Me sentia tan patetico pero a la ves tan exitado. Mi verga se puso dura de nuevo al escuchar el culo de mi novia, ese ritmo de embestidas nunca lo habia alcanzado yo y si lo habia echo era por pocos segundos por que me venia muy rapido. "Que ricoo! Si! Si! Ahi negrito! mmmm ahiii!" Mi novia no gemia, gritaba de placer. Los vecinos de cuarto deben estar pensando que soy una bestia cojiendo pero es todo lo contrario, otro hace el trabajo por mi. Mi novia me habia dicho que amaba escuchar y sentir como golpeaba su culo cuando la cojia. Con la cojida que le esta dando este negro, ya lo debe estar amando. Le esta golpeando el culo con mucha fuerza, el metia toda su verga y tratada de ir mas adentro y eso le hacia temblar el culo y los muslos a mi novia muy fuerte, con un golpe de esos seguro que la tiraba al piso si no fuera por que se esta sosteniendo, ni hablar del sonido, semejante embestida tronaba como un petardo. Estuvieron asi por unos 10 minutos mas o menos. Hasta que ella no se pudo sostener mas y le hizo sacar la verga al negro, apenas se la saco ella se pudo parar bien pero se estremecia doblando las piernas y metiendo sus manos en su conchita. "Mi amor estas bien?" Le pregunte un poco preocupado pero sabia que estaba bien, mas que bien, estaba saliendo todo perfecto, esa la cojida de su vida y eso queria darle. "Si si si" Dijo mientras levantaba una mano haciendome seña para que me callara. Se levanto y acomodo su pelo y fue hasta la cama que estaba a pocos metros. Se tiro y abrio sus piernas lo mas que pudo, dejando su conchita a la vista. Con ese gesto de puta logro que el negro le sonriera y el fue hacia ella. Se puso de rodillas en la cama y se acercó hasta dejar su verga sobre el vientre de mi novia, en realidad le llegaba hasta el estomago casi hasta las tetas, era algo impresionante. El negro le daba palmadas en la panza con la verga y ella se la acariciaba con una mano y con la otra se metia dedos en la concha. "Dale metela" Dijo con tono de nenita inocente. E intentaba metercela sola pero el negro no retrocedia. Ella me hizo seña con el dedo para que me acerce, me pare a su lado y me agarro por la remera y me acerco a su cara, estaba cara a cara con ella y estaba super nervios. "Te amo morboso hijo de puta!" Dijo y me empezo a besar. Yo obvio le segui el beso y escuchaba un ruido mojado y pequeños golpes no sabia que era pero me calentaba ese sonodo, despues de que me solto la boca vi qje ese ruido era ella golpeando su conchita con su mano pidiendo pija. "Vos sabes que amo que me cojan en 4. Pero a semejante Verrrgaa no le quiero dar la espalda y quiero ver como me la mete por esta conchita. Uhmm ahhh!" Se metia los dedos hasta el fondo. "Esta conchita mal cojida" Se rio en mi cara y me dio unas cachetadas suaves con la mano llena de su flujo. "SOS UNA HIJA DE PUTA TE AMO!" Estaba muy caliente y escucharla hablar asi me volaba la cabeza. Al mismo tiempo que yo le decia eso, el negro le empezo a meter la verga y de un empujón con la mano me hizo mover del lado de ella. Puso sus manos una a cada lado de ella y le apoyaba la punta de la verga en la concha y bajaba dando un muuuy fuerte martillaso, sacaba toda su verga lento y cuando estaba casi afuera la metia de nuevo muy duro y rapido. Le partia el utero a pijasos. Mi novia dio un grito mudo muy corto y luego un largo y rico gemido, gemia fuerte con cada embestida, sus piernas temblaban y se debilitaban mientras que el negro ni se inmutaba. El negro puso las piernas de ella sobre su hombro, por que se le cerraban solas. Eso fue peor, parecia que en esa pose la verga del negro le entraba mas profundo, de seguro le llega hasta lo mas profundo del utero la v

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DdulcesplaceresLv1· hace 39 dRelatos

Perdido por ti

Primero, todas las entregas de los mejores post Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos PERDIDO POR TI Siempre preferí engañarme a ver la realidad, ella era para jugar en las grandes ligas, jamás estaría a su altura, y sabía que hiciera lo que hiciera jamás sería suficiente. Yo era un joven de futuro brillante, estaba haciendo mucho dinero invirtiendo en las bolsas de comercio, había estudiado para ello, era lo que me gustaba, y los billetes habían llegado a mi demasiado pronto, de esa forma en que te marean y no puedes mantener los pies sobre la tierra, una situación difícil de manejar. Me había comprado un dos puertas importado y un departamento enorme en la mejor zona de la ciudad. Tenía chicas a elección, esas chicas que se enamoran de tu bolsillo, y no me importaba que así fuera, yo también solo buscaba momento de placer. Tuve la idea de modernizar a mi gusto ese departamento, tenía muchas ideas locas y jóvenes y así contacté a Marianela Ballesteros, una joven arquitecta para que se encargara del tema. No la conocía, no sabía quién era, si era buena en lo suyo, nada, tampoco me importaba, solo vi su foto entre tantas, me había parecido tan bonita como intrigante y asumí que entre negocios y negocios terminaríamos en la cama. Pero Marianela sería diferente, a la primera insinuación de mi parte, me miró fijamente a treves de los vidrios de sus anteojos y me paso un freno con sabor a hielo, me dijo que ella era profesional y que nuestra relación sería meramente profesional y que, si esperaba otra cosa, pues podría buscar otra persona. En esos días, yo no estaba a costumbrado al rechazo de una mujer, y Marianela se transformaría en mi obsesión, dejé que ella tomara la iniciativa y fuera por delante de mí, hacía caso a todo, solo ponía el dinero y en tres meses tendría un departamento nuevo, solo que no estaría realizado a mi medida, sino a la suya. Nuestra relación se terminaba, en el roce de esos días nos habíamos conocido bastante, ella sabía de mi dinero, de mis inversiones bursátiles, me notó un tipo inteligente, yo también vi en ella una mujer atrapante, inquietante, demasiado madura para su corta edad, independiente, y secreta, sobre todo secreta, porque ella tenía un lado oscuro del cual jamás hablaba La invité a cenar, y luego la invité a mi departamento, terminamos en mi cama, y descubrió los secretes que el dinero no podía comprar, el tamaño risueño de mi pene y el problemita de la eyaculación precoz. Poco después, en la penumbra del cuarto ella se vestía para volver a su casa, le pedí que se quedara a dormir, pero ella me dijo que seguramente en otra oportunidad, tendría un día complicado por delante y debía descansar un poco. En su cara se dibujaba la insatisfacción y me sentí un fracaso de hombre. La dejé partir y supe que era el final de una situación que nunca había comenzado. Pero no era una persona acostumbrada al fracaso, debí entender que las piezas no cuajaban en el rompecabezas que se me presentaba, pero días después dejé mensajes en su celular, del que no tendría respuesta, y luego otro, y otro más, y no dejaría de hacerlo hasta que escuchara de sus labios que no tendría una oportunidad a su lado. Gané por cansancio, le arranqué a desgano una segunda cita para hacer las peores de las jugadas, intentar comprar su corazón con mi bolsillo, me abrí con ella como con nadie y la perra mordió el anzuelo. Salimos una vez, y otra, y otra más, en la balanza le pesaban más mis billetes que mi pobre performance sexual, y preferí engañarme, mentirme, decir que todo estaba bien, fui feliz presentándola en mi familia, a mis amigos, empezar un noviazgo de enamorados, tristemente condenado al fracaso. Un par de veces intentó terminar la farsa, pero en cada vez yo corría como u niño a su lado, mi alma estaba abierta, y ella tomaba lo mejor de mí. Le propuse casamiento, si, de blanco, un gran vestido, una mejor fiesta, ella me rechazó, y volví a hacerlo poco después, y como con los mensajes de celular, no aceptaría un no dé respuesta, tontamente pensaba que haciéndola mía ante un altar, alejaría de mi cabeza todos los fantasmas de otros amores, porque mis celos me dejaban adivinar que ella tenía amores paralelos, mejores, perfectos, quienes si la hacían feliz Era hasta insano, había tenido en mi cama cuanta mujer había deseado tener, pero me fui a enamorar como un tonto de aquella que jamás me entregaría su corazón Y ya en esa misma noche de bodas las cosas arrancarían fatales para mí, yo tenía muchos amigos varones invitados, ella también... Y a pesar de todo lo íntimo que suponía ser la ceremonia, en plena fiesta, ella estaba demasiado pendiente de su celular, escribiendo mensajes, y ni siquiera en ese momento, logré que fuera solo mía. Y olí el engaño en esos minutos en los que estábamos separados, desentendidos, saludando familiares y amigos, y cuando la veía a la distancia con su impecable vestido de blanco, desentendida de mis ojos observadores, ella estaba demasiado íntima con alguno de sus amigos, risas, gestos, toques casuales, solo lo dejé pasar, una vez mas Los días de convivencia bajo el mismo techo sol empeorarían las cosas, realmente Marianela se aburría conmigo, por mi pequeño pene, por mi precocidad, y me desgarraba el corazón cuando la cogía y ella solo estaba en otro sitio, fumando, con la mirada de lado, inexpresiva, o mirando cualquier cosa en su celular, fría como el hielo y la incompatibilidad de la cama, como una mancha perversa invadió todo nuestro hogar, nuestros días, nuestra convivencia. Ella dio un paso adelante, una noche me lo presentaría en la cama, había pasado por un sex shop y había comprado un arnés con una verga de juguete bastante generosa, mucho más grande larga y gruesa que la mía, y ante mi reproche al sentir herida mi masculinidad, muy suelta de cuerpo me respondió que necesitaba sentirse mujer y que estaba harta de sesiones con psicólogos y profesionales para trabajar sobre 'mis problemas' Empezamos a hacerlo de esa manera, a su manera, la cogía rápido, me acababa, luego me ponía el arnés y era su momento de placer, entonces si, gritaba, disfrutaba, como una yegua, incontenible y parecía disfrutar con esos raros orgasmos, con esa forma de hacerme sentir menos hombre y solo me quebraba, una vez, cada vez. Al conciliar el sueño me sentía mortal, generalmente le daba la espalda para que no percibiera mis sentimientos, y muchas veces solo dejaba caer las lágrimas mientras ella dormía plácidamente. Una noche como tantas, yo le deba la espalda en la cama, como de costumbre, ella se apegó a mi, pero noté en esa proximidad que esta vez tenía calzado el arnés con la pija de juguete, el que había comprado en el sex shop, y empezó a jugar sobre mis nalgas, le pregunté que hacía, y me dijo que me callara, bajó mi slip y empezó a pasarlo entre mis nalgas, sentí mi corazón latir con fuerza, y como ella se pegó más y más a mi cuerpo empujándome poco a poco al borde mismo de la cama, sintiendo sus jadeos en mis oídos, y como en una forma grosera trataba de meterlo por mi culo, ayudándose con sus dedos lubricados por algún gel de ocasión Volví a preguntarle que estaba haciendo, que ya no era gracioso, me tenía contra las cuerdas, pero volvió a ignorarme, sonriendo con cierto sarcasmo dio un fuerte empellón haciendo que me doliera, pero no se detendría, y poco a poco me sentiría violado por mi propia mujer Era demasiado grueso, y me lo incrustó hasta el fondo después de algunos rodeos y empezó a ocupar el sitio que naturalmente era mío, mientras a mi me tocó disfrutar como mujer Marianela se vio muy caliente con su nuevo rol, tomando la iniciativa, dándome órdenes, nalgadas, incluso masturbándose mientras me lo hacía por detrás, haciéndome gemir aunque no quisiera hacerlo Con el correr del tiempo las cosas se hicieron más y más oscuras, como en una tarde de tormenta el sol de nuestra relación se fue ocultando. Ella me estaba destruyendo, no solo en la cama, sino en la vida, perturbado por mi presente vivía desenfocado y mis inversiones bursátiles eran más fracasos que éxitos, ella en cambio se había más y más conocida, tenía mucho trabajo y era muy requerida. Tuve la tonta idea de regalarle algo femenino e íntimo, un conjunto de medias de red, ligas, tanga, sostén, ya saben, algo sexi para cambiar la rutina Pero Marianela me pidió que fuera yo quien lo usara y en esa noche me haría su mujer, vestido con una puta, me rompió el culo otra vez, muy perra, me puso frente a un espejo, en cuatro, y mientras me lo hacía me metía sus dedos en la boca y me tiraba los labios hacia su lado, como si fuera un caballo con riendas, y me dolía por delante, o me día por detrás. Era su tonto fetiche, ya ni siquiera la cogía, siempre era ella sobre mi, había perdido el control, el rumbo, ella siempre tenía reuniones después de hora, se la pasaba pegada a su celular, chateando, manejaba el dinero, era una extraña. Me moría en mis celos, empecé a tirar de cualquier punta para descubrir algo, enfermizo, revisé su celular en sus descuidos y encontraría demasiadas cosas complicadas, mensajes, fotos, sus perfiles, sus redes, dejaban ver una exquisita mujer, provocativa, sin compromisos, revisaba su agenda y una y otra vez hacía lo propio con su ropa interior sucia, buscando restos de hombres, fantasmas. Nuestras discusiones siempre terminaban en un callejón sin salida, porque era notorio que si yo no la cogía como se debía, alguien mas lo estaría haciendo Y como una gran bola de nieve todos nuestros problemas de pareja se hicieron enormes, porque yo me desvivía por ella, me arrastraba a sus pies, pero para ella solo era un payaso, una marioneta y jamás me había permitido asimilar que todos sus rechazos eran maneras directas e indirectas de que no estuviera a su lado. Y por qué lo hacía? por qué permitía que hiciera lo que hacía? solo porque era un tonto enamorado... Se acercaba el fin de un nuevo año, y con ello, todas esas despedidas típicas, de amigos, de trabajo, de un lado, de otro, esas interminables reuniones que hacer un diciembre demasiado complicado para el estómago y esos molestos kilos de más que se terminan acomodando en la cintura. Marianela me dijo que tendría una cena de arquitectos, colegas, noche de fiesta, le dije que estaba bien, que me parecía bien, nos merecíamos una salida en pareja, su circulo de trabajo junto a su esposo, me dijo con cara seria que en principio yo no estaba invitado, no era para parejas, que no sea desubicado Sería una de las pocas veces en mi vida que me pondría de punta con ella, tal vez muy dolido en mis sentimientos, discutimos, levanté la voz y le dije que iríamos los dos o directamente que se olvidara de esa salida. Marianela me dijo que estaba bien, si pensaba hacer el ridículo, por ella estaba bien, solo que me atuviera a las consecuencias. Esa noche no sería una noche más, ella se había puesto un vestido nuevo que se había comprado para la ocasión, era color arena son sectores al azar en dorados brillantes, asimétrico de hombros, pegado al cuerpo, lo justo como para disimular imperfecciones y verse sexi, demasiado para mi gusto, resaltando sus bellos muslos desnudos y marcando sus pechos de una forma exquisita, se había maquillado, se había recogido sus cabellos, y se había montado sobre unos zapatos de tacos altos que la ponían a mi altura. Su rostro irradiaba brillo, un brillo particular, y después de ultimar detalles partimos a esa famosa reunión de colegas Ciertamente no la pasaría bien en ese lugar, primero por sentirme un tonto obsesivo, un celoso compulsivo, un estúpido, por ser el único esposo que acompañaba a su pareja, sin dudas no era un lugar para mí y no entendía nada de lo que hablaban y nadie entendía que hacía ahí, en una reunión de arquitectos que se suponía era individual. Y segundo, también me molestaba lo llamativa que estaba Marianela, porque había colegas del mismo sexo, pero nadie como ella, no era un tema de belleza, sino de atracciones, miradas, g

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