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#Violencia

Fotos, gifs y packs de Violencia subidos por la comunidad.

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MmowshaLv1· hace 81 dRelatos

Madre e hija cojidas por el mismo hombre

Lo que voy a contar jamás lo contaría personalmente a nadie, ni a mi mejor amiga y ni siquiera a un psicólogo, por eso tome la decisión de escribirlo porque no puedo vivir con esto sin contárselo a alguien. Mi amante Desvirgo a mi hija – fue el hombre que la hizo mujer. Fue el hombre que me rompió la cola. - Esta es mi historia Mi nombre es Silvia tengo 40 años me casé embarazada a los diecisiete, y a los dieciocho ya era madre de una niña - dos años después nacieron mis gemelas. Después de varios años de matrimonio nos separamos – jamás fui infiel mientras estuve casada. – mi ex marido intento en varias ocasiones sodomizarme pero jamás se lo permití cuando me pedía tener sexo anal le decía que eso era para las putas. Soy mexicana de piel blanca, de cadera ancha – siempre me la pase haciendo dietas y ejercicios cuidando la figura – tratando de hacer feliz a mi marido. – Después del divorcio me refugie en mi negocio, rechace cualquier intento de acercamiento de un hombre me sentía herida, lastimada – pase unos meses sin salir de casa hasta que mi amiga Susana me invito a salir y poco a poco fui saliendo de mi encierro por medio de mi amiga conocí a Brandon un afroamericanos de 30 años –amante de la música del jazz y fotógrafo profesional al principio le mentí le dije que era una mujer casada y que no era fácil de llevar a la cama – intentando alejarlo de mi vida. – como muchas veces lo evadía mi amiga Susana era la chaperona para invitarme a salir y me decía necesitas un hombre que te sacuda con algo grande y Brandon lo tiene “estás loca siempre le contestaba “en una ocasión me mostró unas fotografías de Brandon desnudo y llegue a pensar que esas fotografías eran un truco por el tamaño del miembro. - poco a poco me sentí mas en confianza mas desinhibida --Comenzó a pedirme que estuviéramos a solas – yo lo ignoraba – no quería ser una más en su lista pero siempre terminábamos platicando de sexo y yo misma me sorprendía cuando le contestaba -- ¡ay que cochino eres eso no se le hace a una mujer! - – ¡Estás loco como crees es antinatural hacerlo por ahí –antihigiénico –además a de doler bastante! -¡Ay no que asco ha de saber horrible! Llego el día en que nos besamos – quise oponerme – no lo logre pues en el fondo lo deseaba – sentir sus labios me hizo estremecerme - reaccione cuando alzo mi vestido y le pedí de favor saca el dedo de ahí no te da asco y además me lastimas me duele – ya te dije que nunca he hecho el amor por ahí ni con mi marido ni con ningún otro – me estremecí al escuchar sus palabras – tengo un deseo enorme por hacerte la cola tienes unas nalgas preciosas que no me cansaría de morderlas y chuparlas. Me olvidé de todo y comenzamos a salir como pareja por dentro tenía el morbo de ver su pene y comprobar si era verdad el tamaño pero no quería verme como una ofrecida. --Brandon fue el primer hombre en mi vida que me hizo el sexo anal – muchos lo intentaron pero nunca se los permití – entre ellos mi ex marido. - fue mi amiga Susana quien me invito a una fiesta en una finca cuando fui estrenada en el sexo anal - Era la primera vez en muchos años que conocía a mi amiga que aceptaba ir a una de sus fiestas – sabia que en esas fiestas todo estaba permitido – la gran mayoría asistía por placer - Me fui en busca de Brandon y me senté en sus piernas comencé a tallar mi trasero en su pelvis –pero en el fondo estaba preocupada por que se le pudiese ocurrir meterme su pene en la cola a ningún hombre le había permitido hacerlo, pero si se trataba de el estaba dispuesta a dejar que me lo hiciera en ese momento. -alce mi vista solo para encontrarme con la mirada de mi ex marido – quien me miraba fijamente a los ojos no dando crédito a que estuviera en las piernas de otro hombre tallándole el trasero delante de la gente. - –Me tome unas copas de vino y unas cervezas - me levante para ir a la recamara al regresar pase frente a mi ex marido y menee las nalgas con mas cadencia Sentí las manos de Brandon en mis nalgas – de reojo mire a mi ex marido y quise vengarme. -me sentía excitada pero igual me sentía cohibida de que mi ex marido me observara, me di valor, me sirve una copa más y decidí romper la barrera de lo prohibido. --Perdí la moral no me importo en lo mas mínimo que los demás hombres me miraran –Lo escuche decirme – te voy a estrenar la cola y dar el placer que tu cuerpo pide a gritos – me olvide de todos mis miedos - me abrase con fuerza a su cuello – lo bese - y le dije al oído – hazlo tomo uno de sus dedos y lo metió en mi boca – ensalívalo me dijo y después – sentí su dedo hurgar en mi intimidad anal. -mi mente era un caos de sensaciones – sabia que me iba a doler pero lo quería intentar – lo bese con fuerza y le pedí que nos fuéramos a una habitación yo misma me desconocía de mis actos – el vino y las cervezas que había ingerido no me dejaban pensar con claridad. Lo escuche preguntar por vaselina y en ese momento sentí todas las miradas estuve a punto de arrepentirme y salir corriendo pero el me tomo de la cintura y me abrazo, así abrazados nos fuimos a la recamara me sentía entre excitada y sonámbula pero Camine decida a darle mi virginidad anal. Estaba nerviosa debo admitirlo sabia que seria mi primera vez y tenia, miedo, excitación y deseos por probar el sexo anal Me sentía incrédula – no podría creer que estuviera a minutos de ser iniciada en el sexo anal comencé a tallar mis caderas buscando que el reaccionara - me tomo de la cintura y comenzó a acariciarme las nalgas a separarlas buscando mi pequeño orificio. Nos desnudamos lentamente, me coloco boca bajo, sentí sus manos separar mis nalgas y dejo mi ano ante su lengua me lo chupo una y otra vez, hasta dilatarlo, tenia los ojos cerrados y tumbada en cuatro patas sobre la cama con mi trasero al aire y Brandon detrás de mi dándome lengua a mi hoyo sin parar. Fue hacia mi bolsa y busco la vaselina se unto en uno de sus dedos y comenzó a meterlos suavemente buscando no lastimarme - relájate me decía – afloja el cuerpo – tengo que dilatarte no quiero lastimarte y tú me tienes q ayudar. Coloco su cara en mi sexo y comenzó a chupar fue como si recibiera una descarga comencé a moverme a gritar, que por la fuerza como me agite saque el dedo que me tenia clavado en mi cola Comenzó a meterlo nuevamente a moverlo de una lado a otro sintiendo lo estrecho y caliente de mi recto. Ah ya no sigas por favor detente ya no puedo mas - Házmelo o me voy arrepentir de haber venido – tomo la vaselina y se embarro su miembro por completo --despacio – házmelo despacio por favor le dije - lo intento una y otra vez sin lograr vencer la resistencia de mi agujero lo regrese a ver y le mire el pene hinchado que me pareció imposible que lograra entrar sin lastimarme Lo note desesperado, ansioso por estar dentro de mi cola —Tome su camisa y la mordí lo regrese a ver y me tumbe sobre la cama – “hazlo le dije no te detengas solo hazlo si grito - lloro no te detengas solo tómame o me voy a arrepentir de haber venido.” Se puso más vaselina y me afianzo de mis caderas sentí la presión en mi pequeño orificio Cerré mis ojos para ser sincera lance un quejido cuando la cabeza de su pene comenzó a penetrar a vencer la resistencia que ofrecía mi anillo se afianzo de mi cintura con fuerza evitando que me zafara de su pene. Me mordí los labios evitando gritar -llorar - Quiso levantarme – y me afianzo con fuerza - abrí mis ojos y sin decir palabra le hice señas inclinando mi cabeza de que me dolía que me estaba lastimando – salte dame unos segundos le balbuce - – me dio unos segundos me deje caer sobre el colchón respirando con dificultad -me coloque apoyada sobre la cama boca abajo con los pies en el piso completamente doblada en cuatro patas con los senos y mi cara boca abajo - -- le dije que me pusiera mas crema - él se acerco separando mis nalgas me aplico la crema – mordí la camisa con mas fuerza y le dije hazlo – no importa que me lastimes solo hazlo. --se coloco detrás de mi y comenzó a empujar, poco a poco comenzó a penetrarme y por fin logro afianzar la punta en mi abertura anal --arañe el colchón sacudí la cabeza – Comencé a quejarme – tenia los ojos llorosos por el esfuerzo de no gritar – de reprimir el dolor - – hasta que no aguante más y comencé a gritar con fuerza cuando Brandon comenzó a meterme el resto de su pene – me doble por completo – intente levantarme para evitar que me siguiera penetrando sin conseguirlo - me mantuvo firme pegada a su pene. -- se mantuvo quieto, dentro de mi cola no dándome oportunidad de moverme. -- comenzó despacio a moverse, a penetrarme poco a poco comencé a gemir, a rotar las caderas, a menear mi cola al encuentro de su pene – lo hacia suavemente - , fue el momento que el aprovecho para penetrarme por completo. Grite y mordí las sabanas se me rompió una uña por el esfuerzo de sujetar la sabana con fuerza al sentirme completamente penetrada – me doblegue por completo – comencé a decirle ya salte – termina me estas lastimando – por favor salte – siento que me partes – - comenzó con su vaivén de entrar y salir con fuerza, afianzado a mis caderas. -cada vez que me penetraba me empujaba contra el colchón. Lo sentía hasta lo mas hondo de mis intestinos – me saco excremento pero no le importo se limpio con la sabana y siguió penetrándome - Me sentía desfallecida – con mi trasero -desflorado. --perdí el tiempo de cuanto duro pero fue bastante tiempo antes de bañar mis intestinos con su semen para rodarse a un lado bufando agitado sudoroso. -- me puse de pie me temblaban las piernas y el cuarto olía a excremento mire las sabanas manchadas, sucias. – Estuvimos juntos mas de tres horas – intente detenerlo y le dije ya no me lo hagas me lastimas por favor me duele, no logre evitar que lo hiciera y me volvió a penetrar de la cola por segunda vez en mi vida – cuantas veces me lo hizo perdí la cuenta termine con el cola llena semen. --entre los muslos de mis piernas y en las sabanas había excremento apenas podía Caminar – me trajo papel y jabón para que me limpiara – cuando cruzamos el patio sentí las miradas de morbo de varios hombres. Al otro día no podía levantarme de la cama por el dolor que sentía en mi cadera y en mis piernas me dolía horrible mi ano compre una pomada de vitacilina y me puse fomentos de agua caliente para mitigar un poco el ardor y el dolor que sentía cuando iba al baño. Esa primera vez jamás la olvide quedo grabada en mi mente fue un nuevo despertar en mi vida sexual. Sabía que había sido una experiencia que sería difícil de olvidar. cuando descubrí la relación con mi hija reaccione con violencia, le grite lo corrí de la casa lo arañe – me sentí traicionada y me deje caer nuevamente abatida pensé que – había cometido un error al permitirle el paso a mi propia casa - pero cuando mi hija me confesó que se sentía atraída por el – que mis gritos y mis gemidos cuando él me hacía el amor habían despertado en ella el deseo por el sexo por sentirse mujer - me escandalice al escuchar a mi propia hija decirme que deseaba entregarse a Brandon que deseaba que él fuera su primer hombre - pensé que esto no podía estar pasando pero mire en sus ojos el deseo y la decisión por sentirse mujer con él y la apoye – ese es nuestro secreto que jamás me atrevería revelar – la desfloro oral –vaginal y anal tal y como lo hizo conmigo He violado una regla fundamental, he cometido tal vez un gran pecado que quizás sea algo imperdonable pero no me arrepiento y volvería a darle mi apoyo para hacerlo. Pero esa es otra historia.

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JjulietanayLv1· hace 85 dRelatos

un poco de ayuda

Otra noche igual en casa. Yo cocinando, o limpiando después de cenar, y mi mujer en mi cama, cola para arriba, recibiendo pija del incansable Servio. El turro ese sabe lo que hace, la penetra una y mil veces y le acaba casi a voluntad, provocándole a mi mujer varios orgasmos por noche. Yo no podría provocarle ni medio. No me gusta ser cornudo pero no me queda otra. No sabía que yo era un mal amante hasta que conocí a la que es ahora mi mujer. En realidad, como ella misma dice, no es que sea un mal amante. No soy ni malo ni bueno, simplemente no tengo gracia. Y no es que ella no motive. Es una hermosa morocha de grandes labios, senos y cintura chicos y cola de buen tamaño, redonda y perfecta, sin dudas lo que más le miran. Pero aparentemente no soy muy hábil. Abigail, mi mujer, me lo hizo saber sin reproches pero de inmediato, apenas comenzamos a noviar. Quería que me esforzara más. Yo no mejoré y ella no volvió nunca sobre el tema. Hasta que dos años después, planificando el casamiento, le descubrí un mensaje de texto muy comprometedor de un tal Servio, y admitió que me era infiel. Para mi sorpresa, la tranquilidad y naturalidad con la que me lo confesaba logró que no me enfureciera. En el fondo, yo sabía que era lógico. Las pulsaciones de ella no debían de ser más altas que cuando toma un té con las amigas. Me dijo que sí, que había cogido con Servio, un compañero de oficina que yo ya conocía, un grandote con cara de malo peligroso. Pero no solo eso, también a veces le daba al profe del gym y a un chico que había conocido en un boliche, en una despedida de soltera. No me pidió disculpas. Tampoco me estaba pidiendo permiso. Yo no sabía qué decir ni qué hacer. Una hora antes habíamos decidido el salón donde haríamos la fiesta. Ella permaneció callada, se cruzó de piernas y encendió un cigarrillo, cosa que rara vez hacía. —¿Qué vamos a hacer? -pregunté. —Mirá, te fui fiel los primeros tres o cuatro meses, esperando que cambie un poco la cama… -exhaló humo. —Me parece medio boludo romper lo nuestro. Vos me querés, yo te quiero… -lo decía como si estuviera leyendo el horóscopo en voz alta. —¡Acabás de admitir que cogés con otros! —Ay, no seas boludo. ¿Te pensás que si no te quisiera estaría planeando casarme con vos? No soy tan tarada. Guita no te sobra, coger, no cogés bien… Es obvio que te quiero. Y vos a mi también. —Pero… esto no… esto no puede… —Cuando no sabías nada, la relación te parecía perfecta. Es cuestión de que no te enteres, nada más… —No. Si vas a hacer algo quiero saber. Una cosa es ser cornudo y otra un cornudo imbécil. —Como quieras, pero después no vengas con quejas. Mi cabeza iba a explotar. Tenía más pensamientos y preguntas de las que podía expresar. Y por otro lado no quería dar tiempo a que ella gane terreno. Qué tonto. Tenía todo el terreno ganado. —Bueno, no sé… -balbucí. —¿Cómo es esto? ¿Elegís uno y armamos un cronograma de tus cogidas? Esto es absurdo… no sé cómo actuar ni qué decirte… me siento un estúpido. Abi me miró pensativa. —Supongo que podríamos cuidar un poco las formas. Puedo hacerme la señora con los tipos de por acá… No sé, al del gym le puedo cortar... no quiero que quedes como el cornudo del barrio, mi amor. Lo decía como si estuviera haciéndome un favor. —¿Con cuántos tipos querés coger? No me gusta, Abi, bastante con que sigas cogiendo sin hacerte quilombo… Elegí uno, por favor… -imploré ya sin el mínimo orgullo. Me miró, creo que se apiadó de mí. Suspiró resignada y me prometió que sí, que estaba bien, que uno solo. Ese “uno solo” fue Servio, el de la oficina. Aunque fue “uno solo” por un tiempo, ya que el muy turro se la quería enfiestar con otro compañero, y para la fecha del casamiento, más precisamente dos días antes de la iglesia, convenció a mi novia. Abi prefirió no decirme que se había despedido de la soltería con un trío, hasta después de casarnos. Exactamente hasta la noche de bodas, que fue cuando me lo confesó. Esperó hasta que estábamos haciendo el amor para decirlo. Yo, caliente como nadie por estar cogiéndome ese cuerpo espectacular al que amaba, y ella más tibia que una cerveza al natural. Pero fue decirme eso, que había sido enfiestada a mis espaldas, verla a la cara confesándome el punto más alto de su putéz y su hija-putéz, que me disparó el orgasmo incontenible. Me quedé más sorprendido que ella, y mientras acababa y gozaba veía cómo Abi disfrutaba de mi debilidad y sonreía. Y ese rostro amado y diabólico no hizo más que desangrarme de leche hasta casi morirme. Me derrumbé sobre ella, agotado de casi no cogérmela. Ella me sacó de encima, fue a lavarse y se negó a volver a hacerlo. Y apagó la luz para dormir. La luna de miel fue de lo más bizarra, hicimos el amor solo una vez por cada noche, con el rumor de sus labios en mis oídos, escuchando cómo lo había hecho con uno o con otro, relatándome alguna de los más memorables cuernos que me había metido durante el noviazgo. Los polvos eran intensos pero muy, muy breves. Mi calentura llegaba a picos realmente altos en segundos. A veces le pedía que deje de hablar, pero ella no se detenía. Al contrario, lo disfrutaba. O en tal caso quería que yo acabara rápido. Nunca me permitía volver a poseerla, me dejaba caliente y expectante hasta la noche siguiente. Pero eso había sido un año atrás. Ahora estaba en mi cama con Servio, uno de sus machos, como lo hacía casi día por medio. Pero algo iba a ser distinto esta noche. En principio, Servio se la estaba cogiendo desde hacía larguísimas horas. Yo había entrado un par de veces a llevarles algo fresco para tomar, y encontraba a mi mujer tapada con la sábana, que me agradecía con una sonrisa y me echaba rápido para afuera de la habitación. Así, al otro lado, me quedaba escuchando el movimiento de la cama, sus jadeos, sus orgasmos, sus puteadas y las nalgadas que recibía de su verdugo. No me permitían espiar por la cerradura, Abi decía que se podía inhibir. Pero esa noche, después de más de seis horas de recibir pija y pija de Servio, mi mujer por fin me llamó. —Cornudooo… -me reclamó de un grito. Yo ya estaba en el sillón del living, tratando de dormir, pero me levanté como un resorte. No era habitual que me llamara “cornudo”, pero a veces lo hacía. Especialmente cuando Servio se iba luego de una sesión de sexo o cuando venía de la oficina recién cogida. Golpeé la puerta. —Entrá, Cuerno -Servio, en cambio, se refería a mí solo con el nombre de Cuerno. Siempre me decía Cuerno, jamás me nombró de otra forma. Cuando ingresé, mi mujer estaba cola para arriba, desnuda, sudada por completo, incluso el cabello empapado. Servio detrás de ella, arrodillado, en medio de sus piernas, con la pija enorme como un mástil, dispuesto a clavarla. Sin embargo: —Servio no da más -me explicó mi mujer. —Ya me echó no sé cuántos polvos… Está agotado, pero yo quiero uno más… Lo tenés que ayudar… Por un momento creí que me iba a dejar cogerla, cosa que por hache o be no me permitía desde hacía unos meses, casualmente desde que comenzara a cogerse a dos compañeritos más y a un amigo de Servio. Pero me equivoqué. —Sentate en la cama y empezá a moverte con ritmo -me pidió Abi. No le entendí. —Así, Cuerno -me indicó Servio, se inclinó hacia mi esposa y la penetró. Abi lanzó un gemidito. Yo tenía la pija durísima de ver esa cola perfecta y a merced de ese hijo de puta. Servio apoyó sus manotas en la cola de mi mujer y comenzó a bombearla. —Mmmm… -ronroneó ella. Pero con el movimiento se empezó a mover la cama. Y mucho. —Ahora movete siguiendo mi ritmo -dijo Servio. Sentado, yo comencé a moverme hacia abajo y arriba, empujando con mi cola, primero tímidamente y luego, cuando comprendí que tenía que seguirlo a él, con más seguridad. Pronto él y yo nos estábamos moviendo en perfecta sincronía, solo que él se estaba clavando a mi mujer con cada subida y bajada y yo solo los miraba. En segundos él se quedó quieto. El movimiento que yo le daba a la cama hacía que el cuerpo y la cola de mi Abi fuera hacia arriba y hacia abajo, dejándose penetrar por su verdugo. Ninguno de los dos se movía, yo impulsaba todo con mis saltos de sentado sobre el borde de la cama. Era un espectáculo maravilloso. La piel oscura de mi mujer, transpirada y brillosa, moviéndose a mi ritmo, pero penetrada por su macho hizo que casi me viniera sin tocarme. Amagué hacerlo. —Ni se te ocurra -me advirtió Abigail. —Concentrate en lo que tenés que hacer… así lo ayudas a Servio, que está cansado… Me seguí moviendo mientras el otro hijo de puta se beneficiaba de todo. Comencé a transpirar. —Mi amor, me estoy cansando… —Seguí, cornudo… -me alentó mientras su cola viajaba una y otra vez hacia su macho, empalándose. —Seguí que vas bien… Y yo seguía saltando sentado sobre la cama. —Dale, así… -decía ella. Así, bien… Mmm… cómo la siento… Y yo dale que te dale, ayudándola a subir y bajarse ese pedazo de pija. —Mi amor, me canso… —Seguí, cornudito… por favor seguí que lo estás haciendo bárbaro… Sí que lo estaba haciendo bien. Servio solo se apoyaba en Abi, y ella no hacía ningún esfuerzo por subir o bajar. Todo lo hacía yo. Me sentía útil, por un lado, cansado por otro y definitivamente muy usado por Servio. Aunque sabía que se la había estado garchando por horas y horas y debía estar muerto, no pude menos que sentir algo de bronca por estar muriéndome de agitación para que él sintiera toda la conchita de mi mujer en su pija mientras yo hacía meses que nada. El cansancio hizo que yo perdiera ritmo. —Un poquito más, mi amor… Un poquito más… -me rogaba Abi yendo hacia atrás y adelante mientras jadeaba. —Seguí, Cuerno. No me aflojés ahora que le quiero echar el último polvo a tu mujer. La indignación por la humillación me dio un poco más de energía y logré mantener el ritmo un ratito más. Pero estaba exhausto. Podía ver cómo mi Abi se mordía el labio con cada estocada que yo ayudaba a que se clave. Le temblaba el brazo y tenía la cola en piel de gallina. Me di cuenta que el turro de Servio le iba a arrancar otro orgasmo, algo que yo nunca había logrado. Aunque de alguna forma me sentía partícipe de esta inminente acabada. —Seguí, cornudo, no pares… seguí que ya estoy… -decía mi Abi con los ojos cerrados. Agarró fuerte las sábanas, arrugándolas con violencia. —Venite, putita -terció Servio. —Mostrale al Cuerno cómo gozás con una buena pija. Abi tenía el cabello todo pegado a la cara, yo se lo corrí en un gesto instintivo de ternura hacia ella. Pero el movimiento me desestabilizó y se perdió el ritmo. —¡No! No pares ahora, no pares, mi amor… Pero yo no podía más. Me puse de pié, sin soltar a mi mujer, la tomé de los hombros, la incorporé un poco y comencé a moverla hacia Servio. —¡Bien, Cuerno! Empujala con fuerza que se la mando hasta los huevos. Abi me agarró de la ropa, del cuello, de donde podía. Parecía que se estaba desarmando. —Sí, mi amor, clavame contra su pija… clavame, mi amor… sí, sí… Y yo la seguía empujando contra Servio. Con los ojos cerrados, a veces abriéndolos, ella me gritaba “cornudo, aprendé” o “mi amor, así”, dependiendo de la oleada de morbo que sentía. Cuando le empezó a venir el orgasmo me agarró fuerte de los brazos y empezó a gemir y gritar como una puta. Servio comenzó a darle chirlos en la cola, un poco fuertes. —¡Así, Cuerno! Así hay que cogerse a tu mujer -y la seguía bombeando mientras le pedía: —Puta, mostrale cómo te gusta mi pija… Pero Abi estaba en una nube. Pronto abrió los ojos y mientras yo la seguía empujando, ya más suave, buscó mis labios y me besó en la boca con una pasión de enamorada. —Mi amor, -me decía —qué buen polvo me echaron… -y luego en mi oído. —Me hacés la mujer más feliz del mundo, cornudo… Servio se desplomó en la cama. Abi lo vio, sonrió y me dedicó un beso dulcísimo. Yo tenía una erección tremenda, estaba para cualquier cosa. —Quiero hacerte el amor -le supliqué desesperado. —Ay, mi amor, no seas egoísta -dijo sonriéndome con maldad. —Me están cogiendo desde hace seis horas, esto

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CcristhianpauloLv1· hace 99 dRelatos

Mi Nuera C6

Nuria se quedó sorprendida pero al mismo tiempo excitada. Pensó – Si graba un video me pedirá que haga algo con ella- Casi sin darse cuenta había comenzado a mover su mano y estaba pajeando a su suegro mientras él grababa.  Javier miraba atento a través del móvil, no quería perderse ni un detalle, entonces se aproximó un poco dejando su verga junto a la boca de su nuera, ahora quería que fuese ella quien tomase la iniciativa.  Nuria levantó la vista y miró a Javier, esperaba que diese su autorización pero no decía nada, mientras, ella seguía pajeándole cada vez con más rapidez, su mano subía y bajaba a lo largo de la polla y veía como el glande hinchado casi golpeaba su boca, fruto de la desesperación y de la calentura que tenia, la abrió y metió la verga entre sus labios. –Da igual lo que piense, necesito tenerlo en la boca ya, pensó- comenzó a pasar su lengua al tiempo que con los labios presionaba el glande succionándolo. Entonces notó como unas gotas de líquido preseminal salían por el pequeño orificio e impregnaban su lengua.-  -Ummm, no sabe tan mal, pensó- Las pocas veces que le había hecho un mamada a su ex nunca se había tragado el semen, siempre había pensado que era asqueroso, pero ahora ansiaba saborearlo, deseaba que su suegro descargarse en su boca toda la leche que esa gruesa verga iba a soltar.  En ese momento notó como Javier la cogía por la coleta y empujaba su cabeza hacia adelante al tiempo que hundía su polla en su garganta. Al instante, se afanó con más interés para darle la mejor mamada de su vida, hacia mucho que no tenía una verga a su disposición y no quería defraudar a su suegro, cuando acabase de chupársela quería conseguir su aprobación, su cabeza se movía adelante y atrás tragándose una y otra vez la polla, de vez en cuando paraba y pasaba la lengua a lo largo del tronco hasta los huevos y aprovechaba para mirar hacia arriba y ver la cara de su suegro, necesitaba comprobar que estaba disfrutando. Javier de momento se limitaba a coger con fuerza la coleta de su nuera evitando que ella alejara la cabeza de su polla, quería que se la chupara sin parar y quería ver como lo hacía, la tenía de rodillas ante él y podía ver como su rabo desaparecía repetidamente dentro de esa boca en la que ansiaba correrse, es lo que más deseaba, soltar toda su leche en la boca de su nuera, aunque dudaba que ella quisiera hacerlo y no quería molestarla, no era conveniente forzar la situación, bastante había conseguido con que ella le hiciese una mamada. Al tiempo que pensaba esto seguía grabando con el móvil, la escena de su nuera chupándole la polla iba a verla muchísimas veces, de eso no tenía ninguna duda. Sentía que estaba a punto de correrse y no sabía qué hacer. ¿Sujetaba la cabeza de su nuera y la obligaba a tragar toda su leche o se retiraba y se corría fuera? J.- Voy a correrme mi niña. Nuria levantó la vista y miró a su suegro pensando. – Si dejo que se corra en mi boca pensará que soy una guarrilla, pero me encantaría sentir su semen caliente en mi boca. ¿Qué hago?- Continuó chupando la polla esperando qué decidiera él, de repente notó como Javier tiraba de la coleta hacia atrás y sacaba la verga de su boca, ella comenzó a pajearle sacudiendo la polla frente a su cara.  Entonces vio como de ese capullo rojo e hinchado salía un chorro de semen que salpicaba su cara y cuello, rápidamente miró hacia arriba para ver la cara de su suegro, éste no perdía detalle y seguía grabando la cara salpicada de su nuera. Nuria notó como unas gotas de semen descendían por sus labios y de forma instintiva sacó la lengua recogiéndolo y llevándolo a su boca. –Ummm. No sabe tan mal como esperaba. Pensó. Debería haberse corrido en mi boca-.  Javier, al ver como ella recogía su semen, volvió a cogerla por la coleta y acercó la polla a su boca, ella obediente la abrió y rodeó el glande con sus labios succionando y pasando la lengua reiteradamente por el capullo absorbiendo las últimas gotas que salían de la verga. Cuando Javier soltó la coleta, ella, aun de rodillas, le miró sonriendo y esperando su aprobación. Éste la miró y aprovechó la ocasión para sacar una foto de la carita sonriente de su nuera cubierta de semen. N.- ¿Te ha gustado? ¿Lo he hecho bien? ¿Sigo siendo tu niña viciosilla? J.- Muy bien, es la mejor mamada que me han hecho en mi vida, eres una autentica niña viciosa. Ella se levantó sonriente y se dirigió al baño para limpiarse, al regresar su suegro estaba esperándola de rodillas junto al sofá. J.- Túmbate aquí. A continuación él pidió que se quitara las braguitas y abriera las piernas, ella lo hizo de inmediato. –Ahora separa los labios con tus dedos y muéstrame tu vulva abierta.- Nuria los abrió por completo exhibiendo su coño húmedo a la vista de su suegro, ya no la importaba hacerlo y la encantaba su papel de niña sumisa, entonces vio como él hacia algunas fotos, esto la excitaba muchísimo y notaba como de su sexo manaban sus flujos empapando sus labios y deslizándose por el interior de sus piernas.  – ¡Tócame por Dios, tócame ya, necesito sentir tus dedos en mi coño! Pensaba.- Pero él solo fotografiaba su coño expuesto sin demostrar intención de tocarla. J.- ¡Tócate mi niña! Ella no lo dudó ni un segundo y mojó los dedos en sus labios para a continuación llevarlos al clítoris empezando un movimiento circular muy suave, la encantaba ver como su suegro aproximaba la cámara y grababa sus movimientos, sentía una enorme placer al sentirse observada por él.  Entonces vio como él dejaba el móvil, se inclinaba hacia adelante y aproximaba la lengua a su coño. -¡Joder! Mi marido no lo hizo nunca- Tenía miedo de hacer algo que pudiese molestar a su suegro o incluso de que a ella no le gustase lo que él iba a comenzar, no sabía cómo comportarse, tenía tan poca experiencia en el sexo, desde luego su exmarido no fue el mejor maestro- Mientras pensaba esto notó como la lengua de Javier recorría el canal de su vulva y se paraba en el clítoris acariciándolo circularmente una y otra vez con la punta, notó como el vello se le erizaba y sentía descargas de placer que nunca había sentido. –Ufff. ¡Dios! ¡Que rico! Me encanta, me encanta.- Entonces no pudo evitarlo y cogió la cabeza de su suegro empujándola con fuerza contra su coño. N.- ¡No pares, no pares! Sigue, que bueno, sigue. Javier al oírla aumentó el movimiento de su lengua pasando del clítoris a la vulva recorriéndola a lo largo y llegando al perineo, ella instintivamente arqueo su espalda subiendo las caderas, sin quererlo, facilitó el acceso de la lengua al anillo marrón de su ano. No podía creerlo. -¿Será capaz de chupármelo? Nunca lo han hecho- Por un lado sentía vergüenza, pero por otro estaba deseando que lo hiciera. -¿Qué se sentirá?- Javier puso sus manos en las nalgas de Nuria y subió sus caderas, entonces llevó su lengua al esfínter anal de su nuera y comenzó a chuparlo de forma circular una y otra vez, vio como ella se encogía pero al mismo tiempo seguía apretando su cabeza con las manos impidiendo que se separase de su ano, estaba claro que le gustaba, así que empujó con fuerza su lengua intentado penetrar el esfínter rugoso y apretado que tenia frente a él. N.- ¡Me gusta! ¡Me gusta! Sigue por favor. Javier en ese momento acercó el móvil a su nuera y pidió que lo grabase, ella lo cogió y enfocó tomando un primer plano de su suegro lamiendo su culo virgen. Después Javier se retiró un poco y metió dos de sus dedos en el coño para lubricarlos, a continuación presionó con su dedo medio el esfínter anal de Nuria y vio como éste cedía permitiendo una completa penetración, su dedo estaba totalmente enterrado en le culo de su nuera y esta jadeaba sin parar al tiempo que grababa la escena con el móvil. Javier metió entonces el dedo índice en el coño, ahora estaba sometiéndola a una doble penetración con sus dedos, ambos estaban enterrados profundamente en sus dos orificios y ella jadeaba de forma cada vez mas acelerada, acercó su lengua al clítoris y comenzó a chuparlo, Nuria ya no podía resistirlo, movía sus caderas arriba y abajo sin parar y empujaba para que los dedos penetrasen más adentro. Javier comenzó a follar sus orificios con fuerza, casi con violencia, su mano empujaba con ímpetu y los dedos entraban y salían a una velocidad endiablada, cuando los tenia dentro apretaba con fuerza para clavarlos hasta el fondo, quería que los sintiera bien adentro. N.- Sigue así, sigue así, por Dios, no pares, me gusta. Nuria sentía como la estaban penetrando anal y vaginalmente y la encantaba, nunca había sentido un placer comparable al que su suegro la estaba dando ahora. ¡Como la hubiese gustado que en lugar de los dedos la penetrase su polla! Pero no podía pedírselo, iría contra lo que ella había dicho de mantener los limites. -¿Por qué habré hablado? Pensaba. Si no fuera por eso quizás ahora él  estaría follándosela allí en el sofá. ¡Y cuanto deseaba tener una polla dentro!- Notaba como sus caderas se movían buscando los dedos invasores y no podía hacer nada por evitarlo, su cuerpo se movía de forma descontrolada. - ¡Fóllame por Dios, fóllame!- No paraba de pensar en ello.  Entonces vio como su suegro se incorporaba y subía sobre ella hasta tener los labios junto a los suyos. Ella separó los labios y él comenzó a besarla. –Uffff, habían quedado en no besarse, pero no podía evitarlo, necesitaba besarle, no iba a resistirse.- Al recibir la lengua de su suegro en su boca notó el sabor de sus flujos, estaba empapado de ellos, toda su boca sabia a sus flujos vaginales, la encantaba esa sensación, no sabían bien, pero la excitaba compartirlos con él.- Entonces se dio cuenta que su suegro estaba entre sus piernas y su polla erecta rozaba su pelvis, se movió un poco y notó como la pija se desplazaba y se frotaba contra la parte superior de su vulva. -¿Y si él empujaba y se la metía en el coño? Siii, como le gustaría sentirla dentro Pero él no hacía nada por penetrarla. -¡Joder! La quiero dentro!- Decidió moverse de nuevo y esta vez subió un poco las caderas para a continuación bajarlas. - ¡Ahora si!- Notaba la verga en contacto con su vulva.- Empuja por Dios!- Pensaba, pero él seguía sin hacerlo, se limitaba a besarla. Fuera de sí empujó sus caderas hacia abajó y notó como el capullo penetraba en su húmeda vagina, ahora podía sentirlo, el glande de esa deseada polla estaba dentro de ella, solo faltaba que su suegro pusiera algo de su parte y se la clavara hasta el fondo de su coño. Mientras pensaba esto no paraba de mover suavemente sus caderas notando como el glande se deslizaba dentro de su apretada vagina pero sin llegar a penetrarla. Javier estaba besando a su nuera, quería que ella saborease también sus propios flujos, los que él había estado probando y que habían inundado su boca, mientras la besaba había notado como Nuria movía sus caderas una y otra vez hasta el punto que ahora su verga estaba en contacto con la vulva de su nuera, tenía la sensación de que la punta estaba en el interior de la vagina de ella y notaba el calor y la humedad de ésta en contacto con su glande. -¡Como desearía dar un golpe de cadera y clavársela hasta el fondo!- Le encantaría follársela de forma salvaje, penetrarla sin parar hasta hacerla gritar de placer, pero no debía hacerlo, ella le había dejado claro que no debían rebasar unos límites y así sería, no quería perder esta relación por precipitarse y hacer algo que pudiera molestarla. Decidió acabar con este suplicio y descendió de nuevo hasta situarse en la posición anterior, lubricó dos dedos en el coño de su nuera y volvió a presionar el esfínter anal con ambos hasta lograr romper la presión del estrecho orifico y penetrarlo clavándoselos lo más profundo que pudo, al mismo tiempo empezó a acariciar el clítoris con la otra mano logrando rápidamente que de la boca de su nuera salieran unos fuertes y largos gemidos. Ella separaba las piernas todo lo posible y lo grababa con el móvil para no perder ningún detalle, quería inmortalizar esa follada de culo que la estaba dando su

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