+ Crear postIngresarRegistrate

#Universitaria

Fotos, gifs y packs de Universitaria subidos por la comunidad.

0
DdulcesplaceresLv1· hace 1981 dRelatos

Solo amigas

Un día tuve que decidir entre mi familia y mi futuro, quería estudiar comunicación social y en la pequeña ciudad donde había vivido toda mi infancia y mi adolescencia era imposible hacerlo, por lo que o bien cambiaba mis pretensiones o bien me trasladaba a la capital dejando atrás a mis seres queridos. Obviamente que para una chica muy ‘familiera’ como yo la decisión fue muy traumática, no era fácil de un día para el otro dar vuelta una página de mi vida, alejarme de papá, de mamá, de mis hermanos, de mis amigas, de mi barrio, de mi historia. Y de alguna manera fueron mis padres los que me empujaron y desequilibraron los platillos de la balanza, ellos querían para mí un futuro mejor, ellos habían tenido una vida demasiado sacrificada, demasiado dura. Aun se me humedecen los ojos cuando recuerdo esa última mirada de mi familia en el andén, mientras el tren se ponía en marcha lentamente y si bien cada tanto vuelvo a mis tierras y nos mantenemos en contacto por la web, se extraña demasiado el contacto del día a día. Capital Federal me resultó un mundo nuevo, comprendía que pequeña e inocente era mi tierra natal. Fui a parar a la ciudad universitaria donde los jóvenes de bajos recursos que provienen del interior encuentran un lugar para vivir mientras estudian. El pabellón masculino estaba al frente y daba al norte, atrás, estaba el nuestro, y estaba preparado para que no se cruzaran ‘extraños’ de uno al otro lado, era difícil, pero no imposible. Los cuartos estaban diseñados para dos personas, así que casi todas teñíamos una compañera. En mi primer año me tocó ocupar el cuarto con una joven un tanto mayor que yo, le faltaba poco para recibirse, era un tanto parca, y me trataba como a una niña, así que no teníamos mucho diálogo, cada una hacía su vida, solo lo justo y lo necesario. Por suerte cuando comenzaba la primavera ella abandonó sus estudios, se dio cuenta que no era su vocación por lo que volvió a sus pagos, un alivio, prefería estar sola a mal acompañada. El receso me permitió volver unos días a casa, a renovar el aire y al volver conocería a mi nueva compañera de cuarto, por tres años, los tres años más ricos que recuerde… En ese momento tenía diecinueve, ella uno menos, cuando la vi por primera vez me impactó a primer golpe de vista, un poco más alta que yo, diría poco más de un metro setenta, unos largos cabellos rubios, en grande bucles llegando a media espalda, enormes ojos verdes y gruesas cejas que se asomaban apenas, casi tapadas por un coqueto sombrero, una nariz respingada y pómulos salientes en el que se marcaban sus rozagantes mejillas, labios perfectos, carnosos, moviéndose rítmicamente mientras mascaba un chicle dejando escapar de tanto en tanto un globo, un cuerpo delicadamente armonioso, un top apretado color rosa flúor con una estampa al frente de Hello Kitty que se deformaba entre los prominentes pechos, su vientre estaba descubierto, un piercing colgaba de su ombligo y su cintura era tan pequeña que daba envidia, abajo tenía un ancho pantalón floreado al tono con el sombrero, para mi gusto era horrible, sin embargo, me permitían adivinar unas anchas caderas, una cola hermosa y unas piernas de ensueño. Con los dedos de su mano izquierda tomó el chicle para amasarlo, al tiempo que estiraba la derecha para saludarme y decirme: Hola! soy Natasha, seremos compañeras! y tú eres… Micaela, bienvenida! Ponte cómoda… Fue mi respuesta mientras tendía mi mano y además le daba un beso en su mejilla, mi primer contacto… La ayudé con sus cosas y sin saberlo a partir de ese momento comenzaron tres años diferentes en mi vida… Natasha era de Rosario, una ciudad del norte, según ella donde están las chicas más bellas del país y si todas eran como ella era muy posible que no mintiera. Ella no estudiaba lo mismo que yo, por lo que muchas veces nuestros horarios no coincidían y poco a poco nuestras vidas se cruzaron, pude entrar en su mundo, en sus secretos, conocer una bella joven, una persona diferente. Disfrutábamos de los momentos en mutua compañía, salíamos juntas, a pasear, a cenar, ella sabía cómo vestirse y siempre se robaba todas las miradas, y ni hablar cuando íbamos a tomar sol a la terraza, usaba un traje de baño tan pero tan pequeño que hasta me daba vergüenza ajena, pero con ese cuerpazo, quien no se hubiera animado. Recuerdo un Domingo que habíamos ido a un balneario público donde solían ir de la televisión a filmar las chicas del momento, fue la atracción, la hicieron desfilar y cuando caía el sol ganó un bikini open con el que cerraban el día. Pero ella no era solo ‘una chica bonita’, Natasha era más que una amiga, era alguien que sabía todos mis secretos, era alguien que siempre estaba atenta a mis caprichos, era alguien con quien podía hablar, fantasear, pensar. Recuerdo una vez que debía dar un examen importante y yo tenía una fuerte gripe, estaba en cama con casi cuarenta grados de temperatura y por más que insistí e insistí no pude apartarla de mi lado, se quedó cuidándome como una madre, y ese pequeño detalle significó a la larga que no pudiera aprobar la materia. En el cuarto ella era muy extrovertida, totalmente desinhibida, no tenía problemas en tomar una ducha y andar desnuda por la habitación, mis ojos la observaban en silencio, sus curvas perfectas, los pequeños espacios blancos que dejaba en su intimidad los diminutos trajes de baño contrastando con el cobrizo bronceado de su piel, era común que se sentara contra la ventana a plena luz del sol a depilar su vagina, siempre se depilaba, para ella era normal y no la cohibía mi atenta mirada. También era su oído, cada tanto ella se ilusionaba con algún chico del otro pabellón, pero solo la cogían y listo, pero las mujeres no somos así, y yo sufría con ella. Me río recordando lo desordenada que era, cuantas veces levanté sus pornográficas bombachas que dejaba olvidadas en el piso del baño, o al costado de su cama. Y todo parecía estar bien, a mí me llamaba la atención que no le sorprendiera no verme jamás con un chico, tal vez no se animaba a preguntar, mi padre decía que no debes preguntar si no estás dispuesta a escuchar la respuesta, y creo que así era. Un año atrás de su despedida se me empezaron a complicar las cosas, cuando me presentó a Kevin pensé que sería uno más en su larga lista, pero me equivoqué, el tema iba en serio, empezaron a salir y sentí como poco a poco perdía protagonismo en su vida, poco a poco él la estaba arrancando de mi lado y me estaba arrancando el corazón, en poco tiempo Natasha se volvería monotemática, que Kevin esto, que Kevin lo otro, sentí que lentamente él tomaba el lugar que yo deseaba tener, un lugar que nunca sería mío, mi muro de face estaba lleno de selfies de Natasha y el muro de Natasha se poblaba cada vez con más fotos de su nuevo amante, era duro dormirse sufriendo, apretando los párpados para dejar correr las lágrimas en un mar de silencio… Una tarde ella llegó un poco dolorida, me sorprendió, se había hecho un tatuaje que partía en su pecho izquierdo, bajaba por todo su costado, por su cadera, por su muslo, terminando en su tobillo, eran delgadas líneas simulando una enredadera, con detalles de pequeñas flores Te gusta? fue idea de Kevin! qué te parece? Kevin, maldito Kevin, ni siquiera me había consultado… Sentí el frío acero de la hoja del puñal clavarse lentamente en mi corazón cuando me decía que habían decidido abandonar los estudios e irse a vivir juntos, a formar una familia, a forjar un futuro, a esa altura muchas veces me mostraba poco tolerante con ella, agresiva, odiosa, la relación parecía enfriarse, pero que podía hacer, quería que fuese feliz, pero que había de mí? me había enamorado de la persona equivocada... Mi tiempo se agotaba, no me quedaban muchas oportunidades, esa noche marcaría el quiebre, habíamos quedado en ir a un canto bar, ya habíamos ido un par de veces, un pequeño bodegón donde no entraban más de veinte personas, Natasha me había confesado que quería estar brillante esa noche, que como su ‘íntima amiga’ la ayudara, porque luego irían a hacer el amor y estaba dispuesta a regalarle su último y más preciado tesoro, si virginidad anal… Se había bañado, se había depilado, se había peinado, iba de un lado a otro como histérica, pasando por mi vista una y otra vez, completamente desnuda, yo solo suspiraba… Natasha se puso una tanga blanca casi invisible, apenas tapaba su lampiño pubis, perdiéndose entre sus nalgas, sacó cola apuntando para mi lado y preguntó pícaramente: Le gustará? Respondí con una sonrisa, como no iba a gustarle… Se puso luego un ajustadísimo vestido straplees en un delicada licra ocre, tan pero tan corto que estaba al límite del precipicio, si lo levantaba un poco se le asomaban los glúteos, si lo bajaba un poco se le escapaban los pechos. Se calzó los zapatos que se había comprado para esa noche, tenían unos finos tacos de veinte centímetros, no sé cómo diablos no se rompía un pie, pero que elegantes le quedaban! Como estilizaban sus piernas!. Se aseguró que todo estuviera bien, su maquillaje, sus largas uñas, sus aros, todo en ella estaba perfecto. Ya en el lugar Kevin y ella estaban acaramelados en la barra, había algunos chicos más, compañeros de estudios, todos se divertían, todos menos yo… Natasha estaba sentada en un alto taburete, con su trasero rebalsando por todos lados, con las piernas cruzadas, haciendo lo imposible para no quedar desnuda, él estaba parado a su lado, hablándole al oído y ella sonreía jocosamente, seguramente por las cosas sucias que le decía… Cada tanto se besaban, se acariciaban llevando las manos más allá de lo permitido, pedí un wiski, ante la desconcertada mirada del barman, lo bebí casi sin respirar, me pareció asqueroso… De pronto los chicos pidieron que Kevin subiera a cantar y ella quedó sola, supe que era mi momento, la miré con deseo, era perfecta, las luz de los faros esquivando sus rubios cabellos, sus uñas pintadas, sus ojos de gata, sus muslos macizos, sus alhajas, terminé mi segundo vaso de alcohol… Voy a su encuentro, la sorprendo, me mira sin entender, la miro desafiante, hay gente en el lugar, no me importa, tomo sus piernas y las separo, el vestido corto me permite ver su hermosa concha tapada por la blanca tanga, me arrodillo a sus pies, me cuelo al medio, ella no quiere, me rechaza avergonzada, pero no puede, es una locura, siento su vergüenza, beso el calado de su prenda íntima, siento su aroma a mujer, nuestros compañeros se transforman en espectadores de lujo, alguno intenta intervenir pero como una perra rabiosa enseño mis dientes, nadie se meterá con nosotras, no lo permitiré. Natasha no sale de su estupor, está a mitad del río, no sabe si entregarse ante la muchedumbre o desprenderme de su lado, no dejo de insistir, tengo mis manos en sus muslos, poco a poco se deja invadir, la siento aflojar sus piernas, las va separando, se deja llevar, acomoda más adelante su trasero de manera de dejar su sexo a mi alcance. Corro su bombacha, al fin serás mía, sus labios depilados, suaves, los beso, se sienten tan bien, tan ricos, mi lengua va por su canal, su miel se mezcla con mi saliva, está exquisita, su botón está hinchado, apoyo mis labios en él, lo acaricio, lo recorro en círculos, una y otra vez, me encanta, si tan solo hubiera imaginado como lo deseaba, la acaricio con mis dedos, su túnel se abre, introduzco índice y mayor al mismo tiempo, está empapada en jugos, acaricio rítmicamente el interior de su concha, creo tocar la puerta de su útero, levanto la vista, está entregada, con sus ojos cerrados, su boca abierta, jadeo, sus pezones se muestran duros bajo la tela, tomo el vestido con mi mano libre, tiro hacia abajo, no es difícil, su tetas parece explotar al ser liberadas, la luz de la noche se refleja en ellas, Natasha comienza a acariciárselas, sus pezones están afilados, se los toca, los estira, los aprieta entre sus dedos, observo al auditorio, todos son testigos, en silencio, incrédulos de ver lo que ven, ha

0 comentariosCompartir
0
Jjosepp17Lv1· hace 1989 dRelatos

Encontré el pack de mi hermana

No sé cómo empezar, les diré que escribo esto ya que por la naturaleza de los hechos no puedo platicarlo a alguien más. Mi nombre es José, vivo en una zona suburbana, mi pequeña familia está confirmada de mi madre y mi hermana. Mi mamá se llama Fernanda, una mujer de de 35 años, se casó muy chica con mi padre, pensó que sería una salida a los maltratos que mis abuelos le daban, sin embargo se equivocó, mi padre después de años de carencias la engañó dejándonos abandonados. Ella apesar de todo mantiene una muy buena figura, no una espectacular y despampanante, pero si llama mucho la atención de quién la ve. Mi hermana se llama Laura, ella ha recibido muy buena herencia genética por parte de mi madre, sus senos son grandes, sus nalgas respingadas, es delgada, alta y con cara aniñada, hacen que sea un deleite mirarla. Desde que mi padre nos dejó yo me encargue de proveer al hogar, trabajando en lo que me fuera posible, mi madre, queriendo ayudarme quería lavar ropa ajena, incluso ya había conseguido entrar como trabajadora doméstica, pero sabiendo lo creídos y arrogantes que llegan ser las personas de dinero le dije que no. entonces se dedicó a vender productos por catálogo. Desde que cumplí la mayoría de edad logré emplearme en el almacén de una fábrica, entre como ayudante general, después fui auxiliar y así fui subiendo puestos hasta lograr ser supervisor y con ellos logrando aumentar mis ingresos. Había logrado solventar los gastos del hogar, había comida, ropa, zapatos, todo lo necesario y a mí me dio oportunidad de terminar la preparatoria y ver la posibilidad de estudiar alguna carrera universitaria aunque fuera en línea. Vivía, si así se le puede llamar a diez horas de trabajo, llegar a casa, comer, conectarme a la red de la universidad y hacer tareas, estudiar, comer, dormir y al día siguiente la misma rutina. Hasta que... navegando en esta página encontré un pack que me dejo pasmado, era mi hermana en calzones haciendo poses eróticas, en una de esas fotos aparecía una P! en su pubis, mismo lugar donde se miraban bastantes vellos púbicos a pie de la foto se leía. "Mi conchita virgen quiere una vergota". Sentí que quería gritar, estampar la palma de mi mano en su rostro, hacer mil cosas. Lo que quedó del horario laboral no me pude concentrar en realizar mis deberes. Apenas dio la hora de salida, encargué aún subordinado que entregará la documentación que yo debía entregar a la gerencia de almacenes dentro de la planta industrial. Salí a toda prisa hacia mi casa. Quería ordenar mis pensamientos para tener algo claro para decir, pero mi mente no fórmulaba ninguna idea precisa. Lo único que podía hacer era mirar en la pantalla de mi teléfono las fotografías de mi hermana. La verdad era que a mis 20 años solo tenía una experiencia sexual que había ocurrido antes de que mi padre nos dejara, después de esto yo había dedicado mi vida a trabajar y darles a mi familia lo más que podía, novias no podía tener, era salir con alguien o comer, tiempo tampoco tenía tenía que trabajar o estudiar. Básicamente me había privado del ámbito sexual y mi hermana muy campante enseñando su cuerpo semidesnudo a desconocidos o quizá hasta algunos conocidos ya la habían visto. Además de que no era la educación que se le había dado y eso me dolía más. Llegué a casa toque fuerte. ¿Quien toca así? Dijo ella desde adentro. Apenas abrió la puerta y le dije. Dónde está mamá. Salió, tuvo que ir por sus pedidos. ¡Dame tu teléfono! Le dije en voz fuerte. ¿Por qué, que te pasa? La tome de la mano y la lleve a su habitación, al llegar hice que se sentará en su cama. Saque mi teléfono y prendiendo la pantalla donde estaban sus fotografías lo dirigi hacía ella. Me puedes explicar que chingada es esto pendeja puta. Ella se quedó callada. ¡Que es esto chingada madre! Le volví a pregunta y ella nuevamente no contesto. A ver puta, te gusta enseñar los calzones, quiero que te desnudes. En ese momento llevaba puestos unos jeans negros y una blusa tipo bandeau top fruncido que yo le regale a petición de ella y ahora veía mi error, pues apesar de que la blusa básicamente solo le tapaba los pechos y lo proporcional en la parte de la espalda a mí no me hacía importado pues me interesaba lo contenta que se puso cuando se lo compre. Laura se empezó a quitar el pantalón, en el preciso momento en el que ella se bajó los jeans le vi un calzón "normal", de los que cubren tres cuartas partes de las nalgas color beige, por enfrente se notaba un monte de Venus estético, sus labios vaginales se marcaban también, ella prosiguió con la blusa dejando a mi vista sus pechos. Me dio más coraje ver frente a mí lo que seguramente ya muchos habían visto a través de la pantalla de un teléfono o de un monitor. ¡Cómo es posible chingada madre! Cómo es posible que te estés sacando fotos así, yo rompiendome la madre para que tengas que tragar, para comprarte ese teléfono y no seas la única sin uno y así me pagas, portandote como una prostituta. Ya no me digas así. Me contesto ella. Pues es lo que eres... Quítate el calzón. Le ordene. Ella al principio no accedía, pero le volví a ordenar una segunda vez. Mientras ella bajaba la prenda mire algo extraño, había una segunda prenda bajo el calzón. Un borde fruncido de encaje se miraba. ¿Que esto? Pregunte mientras me acercaba y tomaba la segunda prenda. baje el calzón que estaba encima y ante mi mirada aparecía una tanga rosa. Realmente no me molestaba que usará ese tipo de ropa, si no el fin de hacerlo. ¿De dónde chingada sacaste eso? No me contestaba. Hasta que confeso. Me la regaló un amigo. Ni siquiera intento mentir diciendo que la había comprado. A partir de ahorita no quiero que salgas de aquí y si lo haces mamá tiene que ir contigo, yo no me voy a estar partiendo la espalda para que seas una puta cualquiera, ni mucho menos para que cualquier imbesil te ande cogiendo. Quiero que borres esas pinches fotos en este momento. Lo hizo imediatamente. Le volví a quitar el teléfono y me marche ha mi habitación. Pensaba en que debía hacer, de cualquier manera yo estaba fuera de casa por once o doce horas al día y no podía vigilarla siempre. Me recosté en mi cama, cerré los ojos y al poco tiempo escucho que se abre la puerta, era ella iba aún desnuda. ¿Que quieres? Le pregunté. Me era imposible no mirar sus pechos y su pubis poblado de bellos, no era de aquellos que cubren todo, no, el de ella permitía ver si blanca piel. Perdoname. Me dijo al borde del llanto. Ya vete a tu cuarto a vestirte. Le contesté. Por la tarde se le notaba el nerviosismo y miedo a que le dijera a mi madre lo que había descubierto de ella. Esto sucedió el día de ayer, la verdad no sé que hacer y quisiera un consejo suyo he pensado en esas imágenes y aquella frase. Se que mi hermana ya no es una niña y que está en edad de "querer", como decimos por acá. No quisiera algún día llegar a casa y me dijeran que ya la embarazaron. También he pensado en regalarle algunas tangas, no tengo nada en contra de esas prendas lo que si es que las muestre a quien se lo pida o se tome fotos con ellas o que "amigos", se las regalen.

0 comentariosCompartir
0
JJHAIR_OHLv1· hace 2014 dRelatos

Desde la amazonía

Ella tiene una concha prodigiosa,sobrenatural, acomoda de tal modo las caderas que convierte su vagina en unaventosa de sanguijuela. Habito dos meses ya en esta selvaasfixiante, las visitas de Nataly son intermitentes, hay rumores en el colegio.Para salvar apariencias me conseguí una novia de edad legal, Bárbara; ella tiene19 años; cuando ella nacía, yo tenía su edad. Bárbara es una hembra deliciosa,los botones de su blusa apenas pueden contener el empuje de sus senos, suspezones siempre rígidos son un deleite. No obstante lo que más disfruto espermanecer dentro de su vagina. Cuando se prepara para coger, eleva la cadera,flexiona las rodillas, y como si dijera “ábrete sésamo” su coño abre su oscura bocapeluda; entra, me dice; la penetro, me rodea con las piernas y hace su magia,las paredes de su vagina ejercen presión sobre mi pija, me jala hacia dentro deella; chupa, toma aliento, vuelve a chupar con vigor; quiere tragarme, absorbermehasta su vientre. Su concha es una bomba de succión que podría correrme sinsiquiera movernos. Siempre intento besar, saborear su vagina, pero Bárbara se rehúsa.Cuando terminamos se limpia la concha con un trozo de papel higiénico, frota poratrás y delante, tira al tacho el papel y entra a la ducha. Yo me escabullo,busco a hurtadillas el papel, lo recojo, el papel está mojado con una mucosidadblanca, pegajosa y con pelos vaginales adheridos; lo huelo, olor de pescado, vegetalesen fermento, olor de hembra; guardo esos papeles y cuando estoy solo comoahora, los sacos, los huelo, rozo con la yema del dedo esa mucosidad vaginalseca que se parte en escamas, solo los vellos de su panocha continúan indemnes.Imagino, ansío su concha lejana, enfundada en su calzón rojo, en sus clasesuniversitarias. Creo que estoy enamorado de Bárbara. Mientras el agua hierve,voy colocando esos trozos de papel higiénico en una taza, voy a prepararme conellos un té…té de concha.

0 comentariosCompartir
0
AanecdotaseroticaLv1· hace 2025 dRelatos

Sola en su departamento

En ese entonces yo estaba todavía en launiversidad, acababa de entrar. Inicié estudiando Diseño industrial, peroposteriormente me cambié a la carrera de arquitectura, Por suerte me cambié ala segunda semana de haber iniciado las clases. En fin, cuando llegué al salónel primer día en diseño industrial fue cuando la conocí, su nombre era Andrea,una chica linda como de 1.66 metros de estatura, buen cuerpo, el pantalón seajustaba a su cadera sexi y mostraba unas nalgas bien formadas, y estas atraíanlas miradas de todos como si fueran dos imanes. Yo me la pasaba viéndola todo el día, de hecho,me sentaba siempre en la silla atrás de ella. En algunas clases los salones teníanrestiradores y bancos para dibujar, no había butacas, así es de que ella sesentaba delante de mí, dándome la espalda, sentada en el banco que no teníarespaldo, posando sus enormes nalgas que salían de la superficie del asientopor lo grandes que eran. Cada vez al observar esa tremenda vista se me ponía laverga tan dura que solo rezaba porque no me tuviera que levantar a ningún lado.De lo contrario se me marcaría todo en mi pantalón. Pasando los días le empecé a hablar, y meenteré que venía de otra ciudad que estaba a 1 hora de la escuela, por lotanto, ella rentaba un departamento a tan solo una cuadra de la universidad.Así es, vivía sola. Al escuchar eso, inmediatamente se me vino a la mente todoel desmadre que ella podría hacer, o quizá que ya estuviera haciendo. En algunas ocasiones, como yo me sentaba atrásde ella, logré tomar algunas fotos de su tremendo culo, mientras ella estabaparada a un lado de su restirador o sentada en su banco. Recuerdo que preparabala cámara de mi celular, le bajaba todo el brillo posible y lo colocaba debajode la mesa, entonces empezaba a disparar ráfagas de fotos. Sus nalgas salíanperfectas, todas para mí. Solo me las imaginaba dándome sentones uno tras otro. A los días siguientes fue cuando decidícambiarme de carrera, afortunadamente arquitectura estaba en el mismo edificiode diseño industrial, así es que podía seguir viendo a Andrea en los cambios declases, en los pasillos del edificio. Seguí manteniendo la comunicación con ella, yahí fue donde todo empezó. Al parecer yo también le caí bien desde que nosconocimos, entonces me empezó a invitar a fiestas a casas de sus amigos. En síeran pedas, solo para ir a beber alcohol. Tomábamos lo que fuera, cerveza,tequila, vodka, y demás. Recuerdo que solo terminaban las clases y nos íbamosde inmediato a pasarla bien. Con el paso del tiempo y las salidas me puse apensar que ya tenía que decirle a Andrea que me atraía o algo por el estilo,porque si no, caería en la friendzone. Pero tampoco quería una relación, soloquería cogérmela hasta llenarla toda de leche y sentir sus nalgas rebotar enmí. En una de estas pedas, en la casa de un amigo,le dije que me atraía, que se me hacía muy guapa. Ella ya estaba algo mareada,ya llevábamos como 4 horas ahí tomando. Andrea solo me dio un beso y nada más.Al final del día me dijo que si la podía llevar a su casa, y así fue. Nossubimos a mi carro y ahí solo fuimos platicando en el camino. En mi mentedecía: “cállate y desnúdate”. Pero no me atreví a decírselo. Cuando llegamos a su departamento, estacioné elcarro, ya eran como las 11:30 de la noche. Ella se bajó del auto y yo también.Quise verme como un caballero y acompañarla a la puerta. Entonces ella solodijo: - ¿Quieres pasar? Cuando terminó de decirme esa pregunta, en mimente solo agradecía al universo por esta oportunidad. Aunque le respondí decierto modo para no verme muy urgido. - ¿No se enoja la dueña del departamento? Lepregunté. Andrea me había comentado que en el edificio dedepartamentos donde ella vivía, en la planta baja en la entrada vivía la dueñadel edificio, y como esta dueña solo les rentaba a mujeres pues, teníaprohibida la entrada a hombres después de las 11pm. Yo me saqué de onda conesas reglas estúpidas. Ni que la señora fuera su mamá. -No, yo vigilo y tú te pasas. Me dijo Así es como llegué a su departamento. Era undepartamento pequeño, pero tenía lo necesario para vivir, o para coger cadanoche. Empezamos a platicar mientras Andrea sacaba unabotella de vodka de su closet. Me empezó a contar que esa botella se la habíaregalado su exnovio. Yo no le estaba poniendo atención, yo solo veía sus tetas,muy ricas y de buen tamaño, por cierto. En ese momento yo ya había perdido la nocióndel tiempo, al igual que ella. Así que sin pensarlo me dijo: -Quédate a dormir conmigo. -No puedo. Le contesté. Aparte no hay espaciodonde quedarme. En su recámara tenía una litera, una cama sobreotra. La cama de arriba estaba llena de muchos cartones, papeles, basura, entreotras cosas. -Quédate aquí en la cama de abajo conmigo. Medijo. -No, como crees, si quieres me quedo en la camade arriba. Le dije. -No se puede, está llena de cosas. Merespondió. -Bueno, me puedo quedar en el piso. Le dije. -No seas tonto, anda, ven. Me decía con unaexpresión sensual y erótica. De un momento a otro, sin darme cuenta, ya sehabía quitado el pantalón y se había puesto un pequeño short para dormir queenmarcaba bien sus ricas nalgas. De hecho, era tan corto que se le veía medioculo. También ya tenía puesta una playera sin sostén, la cual, dibujaba sushermosos pezones, duros, redondos y pequeños. De repente se me empezó a ponermuy dura la verga, y simplemente la acompañé a acostarme con ella. Apenas me había acostado boca arriba en la camacuando, sin previo aviso, con su brazo me giró hacia ella y me empezó a besar.La empecé a tocar, no lo pensé dos veces. Frotaba con mi mano su mojada vagina.Metí mi mano bajo su short y comencé a masajear sobre su calzoncito.Rápidamente se mojaba más y más, cada vez se excitaba con mayor placer, cosaque me comunicaba con sus gemidos. Yo tenía miedo de que la dueña de los departamentosnos escuchara. La puse boca arriba y yo sobre ella, le empecéa chupar sus tetas haciendo círculos con mi lengua en cada uno de sus pezones.Mientras chupaba un pezón, con una mano le tocaba el otro, se lo apretabasuavemente y tiraba de él. Poco a poco me deslicé hacia abajo, con besos ychupadas pasando por su abdomen, con el objetivo de llegar a sus jugosvaginales. Tenía un abdomen hermoso. Esta chica hacía ejercicio. No le chupé la vagina inmediatamente, jugué unpoco son sus ganas y emociones, besaba su entrepierna izquierda y pasaba miboca sobre su vagina sin tocarla, haciéndole creer que si lo haría, solo parallegar a su otra entrepierna. Yo sentía como se excitaba. -Chúpamela. Me rogaba. Entonces le bajé de un tirón su calzoncito yposé mi lengua sobre su clítoris, dándole masajes en forma de círculos. Subía ybajaba mi lengua, y Andrea solo gemía cada vez más fuerte. Al mismo tiempometía mis dedos en su hoyo, tocando si punto G. De repente, toda excitada… Me dijo. - ¿Traes condón? Me preguntó. ¡Yo no traía condón! ¡Y no quería que estoterminara! No sabía que decirle, con el miedo de que, si le decía que no, talvez ella pararía, se detendría, dejando pasar esta oportunidad. -No, no traje condón. Le dije, mientrasesperaba su respuesta. -No te preocupes, yo tengo uno aquí. Merespondió. Qué clase de chica es esta. ¿A cuántos hatraído a su departamento? Me dije a mí mismo. No le di mucha importancia. Ella fue a suclóset nuevamente y me dio el condón en la mano, y sin perder más el tiempo, melo puse. Mientras yo me lo colocaba ella se desnudó completamente. -Cógeme. Me dijo. Quiero que me lo metas muyduro. Soy tuya. Andrea se colocó nuevamente boca arriba y abriósus piernas, dejando ver una vista perfecta y excitante. Me aproximé hacia ellay se lo empecé a meter. Hasta el fondo. Ella gemía con cada embestida que ledaba. -Que rico lo haces, no pares. Me decía Al mismo tiempo le chupaba sus tetas, suspezones. Ella gritaba muy fuerte de placer. La agarré y la coloqué “de cucharita” ambosacostados de lado. En ese cambio de posición me quité el condón.Quería sentirla directamente. Quería que mi pene sintiera su vagina y susfluidos. Se la seguí metiendo. Ella no se percató de queya era sin condón. Tal vez porque estaba muy excitada o borracha. Entonces la tomé de los hombros mientras ellaseguía dándome la espalda, le estaba dando unas embestidas más fuertes, hastaque me dijo… -Voy a acabar. Voy a terminar muy rico. Nopares. Seguí cogiéndomela hasta que soltó el grito yel gemido final de placer. Ella estaba teniendo un orgasmo impresionante.Rápidamente yo también quise terminar, así es que saqué mi pene de su vagina yempecé a soltar todo el semen que tenía, mientras le pintaba todo el culo decosa blanca.                 ………………………………………………………………………………………………………………………………………………………… Si te gustó este relato y quieres más contenido,puedes apoyarme directamente en PayPal con lo que gustes. Así, seguiré subiendomás historias.

0 comentariosCompartir