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#Una Delicia

Fotos, gifs y packs de Una Delicia subidos por la comunidad.

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WwannabcuckoLv1· hace 18 dRelatos

Experiencia Cornuda con mi Esposa (Parte 4 FINAL)

Una vez que estábamos desnudos, el placer y la lujuria se apodero de la casa, yo no podía quitarle la vista de encima a mi mujer, como le chupaba la verga a Ricardo, le daba unas buenas lamidas por todo el glande, luego bajaba hasta su tronco y sus bolas, mi compadre, le sostenía el cabello para que yo pudiera disfrutar todo el espectáculo, mientras, Conchita se encontraba rozando su vagina con mi pene, que estaba tan erecto que la volvía como loca, el momento era tan excitante que no tardamos mucho tanto Ricardo como yo en acabar, a Conchita se lo tire todo encima de sus nalgas, mientras Geral saboreo el semen de su compañero y jugueteaba con el haciéndolo caer sobre sus tetas, luego escupio lo que quedaba en su boca y se masturbaba con el, metiéndose los dedos en la vagina y su culo. Mientras seguíamos besándonos conchita y yo, Geraldine y Ricardo se fueron al baño, moría de pensar lo que estaban haciendo, pero si fueron por privacidad no quería interrumpirles, no tarde mucho en reponerme, pasarían apenas 6 minutos y ya tenia una nueva erección lista para la acción, limpie un poco el semen de las nalgas de Conchita y comencé a darle lamidas a su vagina, la tenia el el sillón con las piernas hacia arriba y mi cara entre su vulva, realmente lo disfrute tanto como lo hago con mi esposa, esta vez con el añadido de que mi esposa estaba recibiendo de otro, lo que intensificaba el momento, Conchita se agarraba los senos, humedecía sus dedos y jugaba con sus pezones, Ella tiene unas tetas deliciosas, por lo que no pude resistir y en un momento me acerque a lamerlas, mi pene quedo entre junto a su vulva, por lo que ella lo tomo, lo coloco en la entrada, y con un empujón hacia mi se penetro ella misma, mi pene estaba invadido de sus flujos y mi saliva, no tenia escapatoria y realmente lo estábamos disfrutando ambos. En el baño paro el sonido de la ducha, el silencio de una música ausente y tan solo escuchaba los gemidos de mi mujer y los chasquidos característicos de dos cuerpos chocando uno con otro. "le deben estar dando por detrás" Pensé. Conchita se excitaba con cada hundimiento de mi pene, mientras me encontraba besando su cuello y jugando con sus senos. Baje lentamente hasta tocar sus nalgas, busque poco a poco la entrada de su culo y comencé a rozarlo con mi dedo, esa mujer estaba por enloquecer, hasta que le metí un dedo, lentamente, allí se detuvo un instante, se me quedo mirando y yo pensé que no le agradaba, que estaba algo incomoda y con la mirada puesta en sus ojos permanecí unos segundos, no saque mi dedo, pero tampoco lo hundía mas, esperaba una reacción de su parte, hasta que me dijo: Si vas a meter algo ahí, que sea tu pene. Seguí cogiéndola un poco mas por su vagina, mientras nos besábamos apasionadamente, luego la tome la puse en 4 apoyándola sobre el sillón, escupi un poco de saliva sobre mi pene, aunque estaba tan lleno de sus fluidos que ni siquiera fue tan necesario, humedecí un poco su ano, y lentamente la fui penetrando, su grito era de dolor con placer, no sabia que le estaba sucediendo, tal fue el chillido que tanto Geral como Ricardo detuvieron su faena para ver que estaba sucediendo, al verlos llegar desnudos mis pensamientos volaron, recordé que no solo estábamos Conchita y yo como un par de animales lujuriosos, si no que ellos también, volteamos a verlos y Conchita les dijo: "Nos adelantamos un poco, pero ustedes no están muy atrás que se diga". Ricardo le agarro las nalgas a Geral, la beso y luego la cargo, de un brinco mi esposa estaba rodeando con sus piernas a mi compadre, este tomo su pene y se lo metió hasta el fondo, Geral gemía y me veía, era toda una delicia como ambas parejas disfrutaban lo que hacían mientras observaban detalladamente a la otra. Entre una cosa y otra llegamos a la habitacion, y en la cama estabamos los 4, yo tenia a Conchita chupando mi verga, Ricardo la estaba cogiendo desde atras y Geral lo besaba. Conchita pidió intentar la Doble penetración, y todos estuvimos de acuerdo, aprovechando que me encontraba acostado, ella se acerco a mi, le meti el pene en su vagina y Ricardo se acero a su ano, lo fue metiendo poco a poco y la cara de Conchita fue variando de dolor a placer en solo segundos, mi esposa que estaba aun lado, se abrio de piernas y me puso su sexo en mi cara, el placer no me dejaba lugar a pensar y comencé a lamer incluso sin dudar, aun sabiendo que hace algunos momentos Ricardo la estaba cogiendo y que posiblemente quedaban restos de sus fluidos dentro, no me importo, esto era placer. Conchita nos sorprendió a todos, mientras veía como le lamia la vagina a mi mujer, me dijo: "Quiero probar, ¿puedo hacerlo?" Si Gera quiere no tengo problema, ella medio incomoda accedió, sin embargo la incomodidad se borro en instantes estaba disfrutando de 2 lenguas en su vagina, y conchita de 2 vergas dentro de ella. No esta de mas mencionar que a este punto todos habíamos logrado alcanzar unos cuantos orgasmos en general, pero las ganas, el alcohol y el momento no dejaba lugar al descanso, no queríamos detenernos y continuábamos, yo notaba a mi compadre algo cansado, pero cuando me veía con mi verga dentro de su mujer se encendía rápidamente y del mismo modo al contrario. Fue una orgia verdaderamente fantástica. Llegado el momento, mi esposa dijo: "Ok, es mi momento de devorarme sus dos miembros" nos levantamos y ella arrodillada se pudo a mamarnos a los dos, ebria la boca tan grande que la primera doble penetración de ella fue oral, y cuando se canso de chupar nos pidió que la cogiéramos, mi esposa estaba enloquecida de pasión, conchita se masturbaba a cierta distancia, lo disfrutaba todo pero quería mantenerse allá, en par de oportunidades la invitamos a acercarse, pero prefería quedarse allí. Geral levanto una pierna, me abrazo y mientras nos besábamos le metí el pene en la vagina, lentamente Ricardo hizo lo propio en su culo, Geral lanzaba gemidos, cada vez mas fuertes, estos eran de autentico placer y satisfacción, le pregunte si estaba bien y me dijo: -"Estoy mejor que nunca, estoy como quiero estar, tengo 2 penes dentro, ¿Qué mas puedo pedir?" -¿Quizás otro pene? - Le respondí -Si, muchos quiero gozar de muchos penes, soy puta, soy una puta que estaba reprimida y ahora quiero disfrutar. Ricardo la tomaba de los senos, yo la besaba mientras tomaba sus nalgas, todo eso era de pie y sus piernas tambaleaban del placer, tuvo un orgasmo y le saque el pene, Ricardo la tiro sobre la cama y siguió cogiéndola, no había notado que había llegado, se lo dije y ella le pidió que no se detuviera, que continuara, eso me excito, me quede parado a un lado de la cama mientras mi mujer mordía una almohada, se aferraba de las sabanas mientras mi compadre le rompía el culo. En un momento Ricardo acabo, le echo todo el semen en su espalda y se fue a sentar con su esposa, quien lo recibió con un gran beso, Geral se repuso y me pidió que me acostara, luego se monto encima de mi, dándome la espalda, con sus piernas bien abiertas hacia donde se encontraban nuestros amigos, se metió mi pene en su ano y comenzó a cabalgar como toda una actriz porno, yo estaba exhausto pero prendido, mi pene aun lograba mantenerse erecto, y esta escena volvió a encender a Conchita, que se acerco a donde estábamos y comenzó a lamer nuestros genitales, empezó con mis bolas y luego la vagina de mi mujer, Ricardo tras tomarse la mitad del vaso con el trago que habíamos servido minutos antes se reincorporo a la orgia cogiendo a su mujer. Finalmente, mi mujer le pidió a Ricardo que la cogiera mientras estaba en esa posición (recordemos que estaba cabalgándome al contrario, con la espalda hacia mi), el tenia visión perfecta de la vagina abierta de mi esposa, solo debía tomar su pene y cogerla. En esta posición pude sentir como el culo de Gera se cerraba mientras Ricardo deslizaba dentro de ella su miembro, estábamos extasiados de placer, mientras Geral volteo a ver a Conchita y le dijo que quería devolverle el favor, que le acercara la vagina para comérsela. Uff ese momento en el que mi mujer estaba devorando el coño de Conchita me éxito demasiado, definitivamente mi esposa había cambiado, y no volvería a ser la misma, Ricardo le abrió las nalgas y comenzó a mamarle el culo a su esposa, y una que otra vez las lenguas de mi esposa y la de el se encontraban y eso aumentaba el morbo del momento. En esta posición permanecimos hasta que Gerald alcanzo el orgasmo perfecto, sentí como su culo se cerraba queriendo arrancar mi pene, lo que hizo que eyaculara un gran chorro dentro de ella, Ricardo y Conchita se retiraron de encima de nosotros, el la tomo de una pierna mientras la otra la apoyaba en el piso y de pie nos devolvió el honor de tener la visión de como se cogían mutuamente, y tras un breve momento y unas cuantas tocadas de Conchita en su vulva alcanzaron ambos el orgasmo. Tras todo este desborde de lujuria, nos dimos una ducha particularmente cada quien con su pareja, exhaustos y satisfechos, pero disfrutando de ese Post sexo con nuestras respectivas esposas. Nos relajamos y al amanecer Conchita y Ricardo se fueron a su hogar. Aun mantenemos contacto, la amistad no se termino si no que se fortaleció, de vez en cuando nos reunimos y hacemos una que otra locura, pero ninguna como aquella vez. Hemos pensado en hacer intercambios de fin de semana, o incluso que una de nuestras esposas vaya a quedarse la noche con la otra pareja. Si hacemos algo nuevo, les estaré contando los detalles, asi como también de otras experiencias cornudas que sucedieron después entre mi mujer y yo.

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EELGAYBILv1· hace 21 dRelatos

Chupe una pija en el bar

Hola cómo estás? Yo bien caliente como siempre. Bueno les quería contar algo que pasó anoche en un bar, la cosa es que yo fui con mi familia a comer algo. Entre charlas risas y cervezas me dieron ganas de ir al baño, habíamos terminado de comer y pedimos la cuenta yo encare al baño que está al fondo bastante alejado de dónde estábamos sentados, cuando entro veo que hay solo 2 mingitorios y al lado un baño con puerta. Un hombre tal vez de unos 30 y pico de años, más alto que yo y de espalda ancha orinando en uno de ellos, siempre me dio vergüenza orinar al lado de alguien pero me mande, el tipo me miró de arriba normal, nada raro y saque mi pene para orinar, no pude evitar mirar de reojo aquel pedazo de carne que sostenía mi compañero y que a comparación del mío me sentía pequeño, entonces en una de las relojeadas veo que se estaba masajeando la verga mientras orinaba, me quedé mirando de reojo y sin darme cuenta veo que me estaba mirando, entonces sin pensarlo le agarre la verga con una mano y empecé a masturbarlo, se sentía gomosa y caliente, el no dijo nada, solo miraba hacía la puerta. Se la sacudí un poco para que salieran las últimas gotitas y lo solté, el tipo solo dijo "vení" lo seguí al baño que tenía inodoro y puerta, era bastante chico, me empujó de los hombros hacia abajo y comenzé a chuparle la verga gomosa y venosa, una delicia, tenía un poquito de sabor a orina lo que me calentó más. Me la tragaba entera ya que todavía no estaba dura pero no tardó mucho, sentí como se iba agrandando y endureciendo en mi boca poco a poco. El solo gemía en susurros para no hacer ruido, después comenzé a pajearlo mientras le chupaba unas bolas depiladas y grandes, volví hacía la cabezota que tenía viendo como salía el precum y dirigí mis ojos a los suyos con carita de puta golosa para ver su cara de placer, estaba en la gloria. Cuando volví a intentar tragar esa pija me di cuenta de lo grande que era tal vez 20 cm, nunca había tenido tanta carne para mí por lo cual llegaba hasta la mitad de esa hermosa verga y ya sonaban unas buenas arcadas, lo cual encendió más al macho que tenía en frente, se la chupe desesperadamente y masturbandolo con las dos manos. De repente se escucha a un par de chicos que entran al baño pero yo sigo chupando como si nada ya que estaba saboreando la mejor pija de mi vida, se escuchan que charlan de un partido mientras orinan. Luego entra un tercero derecho al baño donde estábamos nosotros, intenta abrir la puerta y me golpea la nuca, mi macho dice "está ocupado" y el intruso "perdón". Quedamos esperando a que se fueran unos minutos eternos y cuando se van me toma de las manos, que estaban en su pija y las levanta apretandolas contra la puerta para dejar mi boca libre, en ese momento sentí miedo mezclado con morbo y placer. Comenzo a meter su enorme verga en mi boca más de lo que podía tragar, por lo cual las arcadas eran muy intensas y ruidosas, me faltaban unos pocos centímetros para tener toda esa pija en mi interior, sentía como llenaba mi garganta y bombeaba con fuerza, siempre con la sensación de vomitar y muchísima saliva. De repente siento como del estómago sale todo lo que había comido y tomado esa noche ensuciando todo el baño, nunca me había pasado y de afuera se escucha "estás bien?" a lo cual mi compañero responde, "si tomé demasiado pero me siento mejor gracias" lo cual era normal, así que se libero del preocupado y aún más caliente bufando en silencio siguió bombeando mi garganta golpeando mi cabeza contra la puerta hasta que su verga se hincho y dentro de mi boca comenzó a soltar con mucha presión una leche espesa y riquísima, parecía una manguera, me lleno la boquita de leche y cuando la saco seguía soltando chorros en mi cara. Por supuesto trague toda esa leche y le limpie bien la pija mientras seguía semi parada, le pregunté "como te llamas?" En un susurro, el no dijo nada solo me hizo a un lado, salió del baño, se miró al espejo se lavo la cara y salió. Yo quedé arrodillado con olor a vomito y leche en la boca y ardor en la garganta, con la pija durísima. Sali del baño me lave un poco, me enjuague la boca y volví a la mesa donde estábamos pero ya no había nadie. Al otro día me dijeron que pensaron que me había ido a la casa de mi novia a lo cual respondí "claro que sí". Esa noche me masturbe como 3 o cuatro veces con un pene de goma en el culo pensando en esa verga hermosa.

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DDannyCBALv1· hace 21 dRelatos

El tío mirón (parte 2)

Despues de un par de pajas para descargar la calentura de ayer, les sigo contando lo de mi sobrina. La wacha se sentó en la pija de su amigo dando un largo suspiro cuando le entró hasta el tronco. Ahi se quedó un ratito sintiendo cómo la abría semejante chota, pero no duró mucho, despacio empezó a cabalgarla quejándose como una putita en celo.  Yo los mirb sin siquiera tocarme las bolas porque estaba a punto de explotar.  Mily subía y bajaba por ese pedazo de carne y sus tetas acompañaban tan bien que era una delicia ver esos pezones endurecidos bambolearse con los quejidos de la pendeja. El amigo desde atrás empezó a amasarle esas hermosas tetas y la pendeja gozaba más todavía. - Te voy a acabar en la pija... boludo, no doy mas... La pendeja estaba re caliente y aceló el ritmo. El flaco también empezó a moverse más rápido.. yo contenía la respiración... no quería largar la leche porque intuía que eso era solo el principio. Mily se quejaba como loca... - aaayyy hijo de puta... ayyyy... me haces mierda... aaayyy...  El amigo le estaba pegando una cogida tremenda. La pendeja arqueaba su cuerpito y se venía la acabada. Mily se sacó la pija de la concha y saltaron dos hermosos chorros... ahí se quedó un rato... tratando de recuperarse.  - Me estaá haciendo mierda, tio...  - See.. pero te gusta... - Obvio, boludo... mirá lo que es esa pija! Mily se fue hacia un costado y se puso en cuatro. - Vení mi amor, cogeme así que al tio lo vuelve loco El flaco se acercó y le dijo algo al oido. Mily se rió... - no se.. pero despacio.. el amigo volvió a susurrarle, mi sobrina miraba a cámara y se reía. El flaco empezó a besarle el culo y abrirle las nalgas metiendole lengua. Se venía lo mejor.. sin dudas. Sale paja, dejo fotito de mi sobri

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RRacso9999oLv1· hace 23 dRelatos

Sexo con mi tía

Hola, les contare como tuve sexo con mi tía Mónica, yo tenia 18 años ella tenia 38. Todo comenzó por que mis padres trabajaban y siempre me dejaban solo en casa ellos solo llegaban a cenar y a dormir, a mi no me molestaba eso pero a mis padres se les ocurrió que mi tía Mónica (es divorciada y sin hijos) debería de cuidarme, ella era casi nuestra vecina estaba a 4 casas de la nuestra, a veces ella iba a la casa y aveces yo iba a su casa, el día de mi cumpleaños yo salí a la calle a jugar con amigos, regrese de jugar baloncesto y vi a mi tía (traía puesto un pantalón muy apretado) le vi el culote babeaba al verla pero siempre que ella no se diera cuenta, le dije que me iría a bañar, me bañe y me la jale pensando en ella salí del baño y le dije tía ya salí del baño por si lo va a ocupar y me dijo así gracias hijo yo salí en toalla y ella solo me miró de reojo entre a la habitación que ella me dejaba usar cuando iba a su casa y me la seguí jalando por su culo era lo que más me excita de ella y también tiene unas tetas pero soy más de culo, ella entro y me vjo masturbandome, me dio mucha vergüenza al principio pensé en lo peor que le diría a mis papás o algo así pero solo dijo hay hijo cierra con seguro la puerta cuando hagas estas cosas pero no dejaba de verme, y yo me tape con la sabana ella se fue y me dijo cambiate arreglaste y ven a comer, y se fue y yo con una vergüenza extrema, resulta que no sabia que hacer y en fin me cambie me fui a la mesa y me dijo vamos a comer, tenia miedo de sacar el tema y ella bien tranquila dijo hijo esas cosas pasan es normal yo se, no te preocupes no diré nada, estamos en confianza yo sentí un alivio muy grande. Terminamos de comer y me dijo mira ya vengo voy por tu regalo no se me olvida tu cumpleaños y yo le vi el culo cuando se paro ella ya se había cambiado de ropa por un vestido algo sexy, yo presentía que a ella le gustaba que la observará pero siempre pensaba que eras mis ideas locas en fin tardó como 15 minutos y me habló que fuera por mi regalo y yo fui y le dije donde esta no veo nada y ella me dijo es que esta debajo del mueble pero no lo puedo sacar en eso me dice yo levanto el mueble y tu me dices si esta ahí si esta ahí lo sacas y yo de ok, resulta que se agachó y se le remarcaba su ropa interior de encaje muy sexy y a mi se me empezaba a parar la verga y estaba muy cerca de mi tía me daba miedo rosarla con la verga en el culo aún que es lo que más deseaba en eso dije ya chingue su madre si me regaña le digo que fue un accidente le pego la verga en el culo y me dice ahí esta tu regalo y yo bien espantado y me dice ya lo viste lo tienes casi en la cara y yo estaba confundido y ella me dijo eres menso verdad ya quitale la emboltura o quieres una ayuda, estaba pendejeando no sabia que hacer me agarro las manos y me las puso en el culo, ahí ya no la pensé dos veces, le levante el vestido y le bese las nalgas y se las mordi, de tan emocionado que estaba y lo tanto que me gusta su culo le quite el calzón y le empese a mamar el culo y la vagina, ufff fue una delicia se los juro, ella me decía tranquilo hay mucho tiempo Yo estaba desesperado así que ella me dijo te voy a enseñar se ve que eres nuevo y eso me excita mucho mientras se reía (ella me quito la virginidad) se paro y me tumbo en la cama me quito la playera y me dijo me gusta que me besen aquí señaló su cuello, luego aquí señaló su boca y luego aquí señaló sus pechos, ese día me vine como loco una tras otra, agarro y me quito el pantalón y me bajo el bóxer se subió el vestido y se empezó a ensartar sólita super rico me vine no se los niego pero a ella poco le importo (esta operada para no tener hijos) y siguió y siguió cogimos bien rico el día de mi cumpleaños, es el mejor cumpleaños de mi vida, tengo mas anécdotas con ella y cada vez más sucias Si les gusta la historia diganmelo por chat o por los comentarios, disculpen no poner fotos, pero siempre fue cuidadosa con esa nunca dejó grabarse o tomarse fotos, saludos a todos.

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MmartinfcdLv1· hace 38 dRelatos

La hermosa novia de mi vecino. Y cómo la trata.

Sobre ciertas situaciones que suceden en la vida es difícil opinar o tomar posición. Yo les voy a contar lo que pasó y ustedes saquen sus propias conclusiones. Son libres de dejarme su visión en los comentarios. El barrio donde vivo es un barrio típico del buenos aires que se aleja un poco del concurrido centro de la ciudad (no quiero dar mucha presición, entenderán por qué). La zona está más bien compuesta por casas que no superan las dos plantas, algunos edificios de no más de 4 pisos y muchas propiedades que se ubican entrando por un pasillo, más o menos largo, que alberga 3, 4 o, a veces, más departamentos consecutivos.   En un departamento de estas características (el segundo entrando desde la calle) vivo, cómodamente, hace varios años, con mi hermosa mujer y mis hijos. Uno pequeño y dos en edad escolar. Digo 'mi hermosa mujer' porque así lo siento, a pesar de los años que llevamos juntos. Mujer fuerte, directa. Maneja su vida y sus cosas con determinación. Nunca duda. Siempre tiene una respuesta precisa para cada cosa. Jamás se equivoca. Es realmente admirable.   Los años no hicieron más que mejorarla. Su atractivo está intacto. Al día de hoy, su elegante andar representa para los más burdos caminantes, la oportunidad de regodearse, tanto al verla venir como al verla irse. Y, a pesar de los tiempos de cambio que vivimos, siempre se topa con algún improvisado poeta callejero que define con palabras más o menos soeces lo que el físico de mi mujer despierta en él.   Disculpen ustedes si no la describo con mayor detalles. Considero a mi esposa como algo sagrado, no de mi pertenencia, pero sí de mi privacidad. Además no es sobre ella la historia.   Debo aclarar tambien, si es que aún no lo notaron, que soy una persona formada en valores que hoy en día muchos tachan de antiguos o anticuados.   Padre de familia, marido ejemplar, amigo incondicional, miembro honorable de la cooperadora de la escuela y de la dirigencia del club al que concurren mis hijos, etc. Son las actividades, y mi desempeño en ellas, lo que mejor me definen.  Además, por creencia, fe y gusto personal, asisto a la iglesia todos los domingos y días festivos. No solo como oyente, sino que eventualmente me ofrezco para dar una mano en lo que se precise. Con el tiempo, aunque no hice carrera religiosa, me volví un referente, un pilar de la congregación. Muchos me ven como una persona cuyo consejo es válido y alentador en situaciones complicadas de su vida.   Hasta acá hablé de mí. Ahora les comienzo a contar lo que sucedió. Como les dije, yo vivo en el segundo departamento del pasillo. En el tercero vive una señora grande, sola, que muy de vez en cuando recibe alguna visita familiar. El cuarto departamento, el último al fondo, se encuentran vacío hace mucho tiempo. Y adelante, en el primer departamento vive Hernán.   Bueno, no solamente Hernán. Vive también su mujer. O su novia, no sé bien cómo llamarla. Rocío es su nombre. No hace mucho que están juntos (pocos meses, diría) aunque ya conviven y son padres de una criatura de unos seis meses o poco más. Tal vez ese es el verdadero motivo de la convivencia tan apresurada. Conozco a Hernán hace muchos años. Desde que me mudé a esta casa. Era el hijo de Zulma, la propietaria del departamento. Cuando lo conocí estaba casado pero, sorprendentemente para su corta edad, en proceso de separación. Por eso, al tiempo, se mudó adelante, con su madre, hasta que ella falleció (cosas de la vida) y él terminó siendo dueño de su propio espacio, donde poder disfrutar a pleno de su recuperada soltería.   Ví desfilar muchas chicas por ese departamento. Muchas y muy bien formadas. Realmente, Hernán, se había convertido en la envidia de todo aquel al que le gusta pasar su vida explorando las delicias de la compañía femenina, sin compromiso. Gastando vanamente sus días en poseer los cuerpos de aquellas mujeres de las más variadas y extravagantes formas. Devorando esos cuerpos, jóvenes y bellos, hasta el hartazgo y luego descartandolos para saciar su sed en otro cuerpo de igual o mayor voluptuosidad, o tal vez en busca de pieles menos experimentadas, o vaya uno a saber qué. Muchas pasaron por ese departamento. Con algunas me tocó cruzarme en el pasillo alguna mañana al salir a trabajar. He visto sus caras y sus cuerpos y tengo que admitir que he sentido, en la mayoría de los casos, pena. Pena, de ver a estas chicas de tan hermosa figura y porte, derrochando el momento más valioso de su juventud. Entregadas, pareciera que con gusto, al destrato que mi vecino les proporcionaba. Pena, de ver en sus caras trasnochadas, luego de una noche plena de lujuria, la desazón de no tener un rumbo...   Muchas noches hemos escuchado con mi mujer, a través de las paredes, gritos y gemidos de los más variados, que desde la casa de adelante llegaban, más o menos fuerte, hasta nuestros oídos. Esa, era una situación que a veces nos causaba gracia, a veces indignación y a veces (por qué no admitirlo, después de todo vivimos nuestra felicidad de pareja de la manera que corresponde) estímulo. Quiero decir, nos levantaba el candor necesario para disfrutar de nuestros cuerpos, con pasión. Pero siempre con respeto y  responsabilidad, con afecto y contención mutua. Por supuesto, muy distinto , por lo que se escuchaba, a la manera en que, del otro lado de la pared, se desarrollaban las cosas.   Siempre certera, mi mujer, me comentaba al respecto, la tristeza que le generaba el sinsentido con el cuál el vecino llevaba su vida, la reprochable liberalidad de sus 'amiguitas' (la mayoría no duraba mucho tiempo y eran, en general, personas desagradables, desfachatadas). "Que bien le vendría a Hernán encontrar alguien con quién sentar cabeza...". Opiniones como éstas, llenas de sabiduría, eran comunes en mi mujer. No solo al respecto del vecino: al respecto de todo. Todo el día. Siempre admiré su elocuencia y su capacidad de expresar, a cada situación que se le presentara, su parecer tan lleno de bondad y precisión.   Claro que no todas las mujeres que pasaron por el departamento de mi vecino generaban rechazo o antipatía. Por ejemplo, con Rocío, la actual pareja, la cosa fue distinta desde el principio. Ella era distinta. No me refiero solamente a su condición física, que, como la mayoría de las 'amigas' de Hernán, genera una inmediata admiración visual. La belleza de ella no se limita únicamente a sus más que evidentes grandes y armoniosas curvas, sino también a su carácter, a su simpatía. Rubia de cabellos largos y lacio, ojos cristalinos, sonrisa amplia y sincera. Aparentaba ser casi una niña, aún. Transmitía inocencia y paz. Siempre recuerdo la primera vez que me la crucé. "Buen día, señor", me dijo. Yo me reí y le dije algo así como que me había agregado varios años gratuitamente. Entonces ví relucir sus blancos dientes enmarcados en esa boca rosa, brillante de rimel, y formar la sonrisa más hermosa que jamás haya visto. Recuerdo el impacto de la sorpresa y el magnetismo que me causó ver su mirada de grandes y claros ojos verdes. Recuerdo cómo los entrecerró un instante, al sonreír, y la desesperación que me golpeó el pecho por querer verlos abiertos nuevamente, mirándome.   No fue mucho más que eso nuestro encuentro pero al pensar en ella la recuerdo así, ataviada en ese vestido de tono intenso que se ajustaba a presión sobre el contorno de sus caderas, moldeando su cintura y apretando y realzando sus pechos, a la vez que, a la altura de sus muslos, la tela, más suelta, se liberaba al vaivén del viento, desnudando sus torneadas piernas, casi hasta su ropa interior. Esa imagen ocupo gran parte de mi mente ese día y los días siguientes.    Varias veces tuve el agrado de cruzármela en ese entonces. Y digo agrado porque, realmente, Rocío, es una persona dulce y afectiva. Bastante centrada y pura en su forma de pensar, lo que me generaba cierta extrañeza, al intentar imaginar cómo había llegado a estar en pareja con el irresponsable de mi vecino. En fin, Dios a veces se mueve de formas misteriosas.   En una de esas charlas que tuvimos la noté interesada en varias de las actividades que me tocan ejercer y tuvimos un intercambio de redes sociales. Por eso, puedo asegurarles que Rocío no es como otras mujeres que rondaron a mi vecino. En las fotos que publica en sus redes está la prueba. Sí, hay fotos de ella en mallas diminutas, de esas dónde muy poca piel queda cubierta, pero siempre se dan en alguna situación de veraneo. No como las otras que no dudan subir imagenes en ropa interior para que cualquiera las pueda ver. Tampoco tiene esas selfies sacando la lengua o tocandose con un dedo la boca o los dientes que tantas otras amiguitas de Hernán usan de imagen de perfil. Ella no. En su imagen de perfil brillan sus diafanos ojos y destaca su prístina sonrisa. Aunque use vestidos osados, es recatada. Se nota. Lo que no impide ver su belleza. Al contrario, la engrandece. La hace más linda aún.    Hay un tiempo para todo. Eso lo aprendí de  chico y lo comprobé con el paso de los años. La obsesión con Rocío (aquella preciosa y pequeña muchacha que estaba en pareja con mi vecino Hernán. Aquella que, a pesar de la notoria diferencia de edad que nos distanciaba, se apoderó, absurdamente, de mis pensamientos), la detecté a tiempo, y deduje que era algo que no podía durar. No para mí. Para una persona de mi posición. Con los pies fijos en la tierra y la vista, firme, en el cielo.   Mi mujer, mis hijos, mis actividades y compromisos con la sociedad, son la prioridad.     Pasados varios meses me enteré de su embarazo y de su mudanza al departamento de adelante. La sensación fue ambigua. Por un lado me alegraba de tenerla cerca (la considero una persona valiosa, con potencial), además que esta situación significaba una nueva vida para Hernán, una oportunidad donde podría, finalmente, madurar a la altura de una persona acorde con su edad. Por otro lado sentí cierta inexplicable desazón . Quizá era el intuir que las cosas podrían no salir tan perfectas como era mi sincero deseo para ambos...   En fin, el tiempo fue pasando y la pareja se veía bien. Ella, hermosa como siempre, llevaba su panza, cada vez más grande, con soltura y gracia. Era una delicia poder admirar esa joven piel, brillante y sedosa, aumentar de volumen, albergando el milagro de la vida en su interior. Las situaciones empezaron poco después. Cuando el bebé ya había nacido. Primero fueron leves desacuerdos, en donde uno u otro, muy de vez en cuando, levantaba la voz. Todo parecía denotar que algo no andaba bien ahí. Los excitantes gritos que solíamos escuchar a través de esas paredes fueron suplantados por fuertes discusiones, a veces cargadas de insultos, que no siempre dejaban en claro quién tenía razón. El ritmo y el volumen de aquellos planteos crecían a la par del bebé.   A veces, tras un par de días de paz, volvían a la carga con más ímpetu. Esta situación nos tenía mal a mi mujer y a mí. Pero ¿que se puede hacer en situaciones así? Si bien eran nuestros vecinos, no eran nuestros amigos. Tampoco podíamos ir, de repente, a decirles que estábamos al tanto de todo lo que se decían entre ellos porque era, un poco, invadir su privacidad. No nos quedaba otra opción más que rezar y desear que la situación se remediara de la mejor manera posible.   Pero eso, a mí, no me dejaba dormir tranquilo. Tarde en la madrugada escuchaba los reproches que mi vecino le hacía a su pareja casi a diario. Recuerdo esa oportunidad donde el enojo era porque, aparentemente, ella no uso corpiño por debajo de la ropa esa tarde, y él, que había recibido unos amigos de visita, la acusaba de haber andado demasiado libremente por la casa, dejando entrever sus pezones, que se transparentaban por debajo de la ropa puesta, a la vista de cualquiera. La trataba de fácil, de calientapijas, de querer levantarse a sus amigos. Ella lloraba y se defendía "¿Que querés que haga? Si estoy amamantando..."   No podría tomar posición en esa discusión. Realmente, imaginar esos pechos, grandes de por sí, aum

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