#Tetazas
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Escapada a la montaña con mi madre III
Era la mañana siguiente y yo no podía parar de pensar en lo ocurrido la noche anterior. No me lo podía creer, en un par de días había pasado de fantasear con las bragas de mi madre y de espiarla en la ducha, a masturbarnos al mismo tiempo a viva voz separados simplemente por una pared. Era de locos, yo seguía todavía en la cama y ya estaba más caliente imposible. Sin embargo esa misma mañana teníamos que partir hacia nuestras vacaciones. En ese momento me puse a pensar todo lo que podría ocurrir en esa casa, a solas con mi madre casi 5 días. Tenía que ir con mucha cautela para no acelerar las cosas y que ella se echara para atrás, pero también tenía claro debíamos acabar follando, sí o sí. Era todavía bastante pronto pero decidí salir a desayunar. Llegué a la cocina y ahí estaba mi madre, tomando un café y mirando al infinito con una leve cara de preocupación. -Buenos días mamá -dije yo mientras le daba un beso-. -Ay hola cariño, no te había visto -contestó con una voz algo apagada-. Oye quería hablar contigo un segundo, antes de ponernos a preparar todo. -Mmm vale dime, ¿todo bien? -Bueno sí, es solo que... -¿Es por lo de ayer verdad? -todo apuntaba a que se había jodido mi plan de llevar esto a más-. -Sí hijo sí, ayer nos pasamos de la raya. Entiendo que a tu edad es difícil controlarse, y que muchas veces todo se desmadra, pero por dios yo soy ya una mujer hecha y derecha... -Pero mamá no hicimos nada malo, yo estaba caliente y tu también y nos ayudamos a descargar. Ni si quiera nos vimos mientras lo hacíamos. -Ahí está el tema cielo, es algo en lo que no deberíamos ayudarnos. ¡Por dios soy tu madre! Una cosa es que cada uno satisfaga sus necesidades y otra muy distinta lo que pasó ayer. -Que yo sepa ayer cada uno satisfizo sus necesidades, cada uno en una misma habitación y sin contacto alguno. Además en una casa pequeña como la nuestra es normal que se pasen ruidos de habitación a habitación. -Lo sé hijo pero, no se... Bueno simplemente quería aclarar eso, a partir de ahora cuando uno quiera hacer sus cosas las hará en el baño y en silencio, ayer cruzamos una linea que nunca se debe pasar entre una madre y un hijo. Ale venga y no le demos más vueltas, en dos horas te quiero en la puerta con tu maleta preparada -su tono de pronto cambió a uno más desenfadado y alegre-. Mientras organizaba mis cosas no paraba de darle vueltas al mismo tema. ¿Así acababa esto? No podía ser, no me iba a dar por vencido. En ese momento se me ocurrieron varias técnicas que usaría a lo largo del viaje. Una de ellas fue el no llevarme ni un solo calzoncillo y usar sólo shorts de chándal. Sabía perfectamente que ella se iba a llevar esos pijamas que a mí me ponían tanto, por lo que yo pensaba llevar mi polla bien marcada todo el día, seguro que en un par de días la tendría caliente como una perra. Una vez todo organizado me planté en la puerta a la hora acordada. Ahí estaba ya mi madre con sus dos maletas preparadas. Llevaba un vestidito bastante veraniego, con un estampado de flores y un escote que marcaba bien su preciosa delantera. -¿No te olvidas de nada verdad? -No mamá, créeme que me he asegurado de meter todo lo necesario. -Pues no se hable más y en marcha, que cuanto antes salgamos antes llegamos. Una vez ya en el coche nos quedaban unas 4h de viaje por delante, por lo que yo aproveché para dormir un buen rato. Recuerdo que durante el tiempo que estuve durmiendo, tuve varios sueños eróticos relacionados con mi madre. Llegué a soñar de todo, cómo que ella me comía la polla, yo estrujando y lamiendo su tetazas, follando como animales en todas las posturas posibles. Pero sin duda lo que más me excitaba era comerle el coño, dios, esa jugosa, gorda y depilada vagina soltando toda clase de fluidos mientras yo me los comía todos y ella se retorcía del gusto... Era una de mis mayores fantasías, casi más incluso que follármela. Tras dos increíbles horas de sueño, me desperté ya a mitad de viaje. La cosa es que todos esos sueños tienen una consecuencia, y es que me levanté empalmadísimo. Como ya he dicho no llevaba calzoncillos, así que la erección era más que evidente. Yo rápidamente me acomodé intentando disimular. -No no, no hace falta que lo escondas, lleva ya un buen rato... así... jajaja -decía mi madre mientras señalaba mi duro rabo-. A saber lo que estarías soñando eh guarrote jajaja -por suerte no parecía enfadada-. -Joder perdón mamá, no sé qué me ha pasado... -yo estaba cortadísimo-. -Hombre cariño tampoco hay que ser muy listo para saber qué ha pasado.Pues que estarías teniendo uno de ''esos sueños'' y el cuerpo pues reacciona jaja. Dime, ¿era con alguna chica de tu clase verdad? -me sorprendió ver a mi madre tan suelta y bromeando-. -Emm sí bueno, es algo mayor que yo, no la conoces... -obviamente quería usar dobles sentidos para referirme a ella-. -¿Así que mayor eh? ¿Y cómo es? -¿Que cómo es? -Ay sí hijo no sé, que si es guapa, cómo es de cuerpo, si es maja. No sé cuéntame algo, que nunca hablamos de estos temas. -parecía que mi madre tenía de pronto interés por mi vida sexual-. -Jo pues no sé, a ver es rubia, más o menos como tú, y la verdad es que tiene un cuerpazo de infarto. De hecho tiene unas tetas increíbles, casi tan buenas como las tuyas, aunque claro, eso es imposible jajaja -si ella se soltaba yo también podía forzar un poco-. -Ay ¿otra vez con eso hijo? Ya sabes que me encantan estos halagos, pero después de lo que hablamos...jajaja -no parecía precisamente disgustada por el comentario-. -Tienes razón en lo que hablamos mamá, pero que sepas que no voy a dejar de recordarte el cuerpazo tan sexy que tienes, que parece que se te olvida cada día. -Jajajaja hay que ver cómo eres hijo -decía a la vez que bajaba la ventanilla para refrescarse un poco-. Y bueno dime... habéis... ya sabes... -¿Follado? -Ay no sé cómo lo puedes decir con tanta naturalidad. A mí es una palabra que me impone mucho jajaja. -Bueno pues la verdad es que no lo hemos hecho no, pero tengo unas ganas tremendas, no te voy mentir -yo ya me estaba calentando-. -Bueno hijo pues adelante, ¡que la vida son dos días! Si tienes ganas y los dos estáis de acuerdo no hay nada mejor que un buen polvete jeje -decía ella con la boca pequeña y entre risas-. -¿Y a ti mamá? ¿No te apetece de vez en cuando echar un polvete cómo tú dices? -Uy hijo pues claro, pero a estas edades una ya tiene que apañarse con lo que tiene. Por eso te digo que disfrutes mientras puedas, que no siempre se tiene esa -decía señalando mi todavía dura polla- energía jajajaja. -Jajajajaja pues eso haré mamá, ¡follaré cómo si no hubiera un mañana con esa chica! -Hay que ver qué cosas tienes hijo jajajajaja -reía ella mientras bajaba más la ventanilla y se abanicaba con la mano intentando bajar el evidente calentón que llevaba-. Pasada ya la tarde llegamos a la casa donde nos quedaríamos por el resto de semana. Era una casa bastante grande, con dos pisos, tres habitaciones, dos baños. Pero lo mejor sin duda era que tenía piscina en el propio jardín. Dios ya me estaba imaginando todo el día metido en el agua y tomando el sol sin mover un dedo, y por supuesto viendo a mi madre bañarse tambén. Esas tetorras y ese culo bien metidos en un bikini tenía que ser un espectáculo. En la puerta nos estaba esperando una señora de unos 60 años, la cual era la propietaria y la que nos iba a enseñar todo. Era una mujer bastante normalita, ni fea ni guapa, con el pelo castaño bastante corto, delgadita y sin mucho pecho. Eso sí, no pude no fijarme en su brutal culo. Dios era increíble para una señora de esa edad. Se notaba que era de las típicas mujeres con dinero que se pasan todo el día en el gimnasio, y ahí estaban los resultados, ¡menudos resultados! Después de todo el reconocimiento de la planta baja nos llevo a los dormitorios. -Bueno y aquí está la habitación matrimonial. La verdad es que estaréis la mar de cómodos aquí, tenéis la cama más grande de la casa, perfecta para parejitas como vosotros -dijo la mujer mientras nos guiñaba un ojo y reía-. La situación era de los más incómoda, dios nos había tomado por un matrimonio. Rápidamente pude fijarme en que mi madre se empezaba a reír y y ofrecerle una aclaración a la mujer, por lo que estuve rápido y me adelanté a ella, había que jugar un poco. -Ay pues perfecto, porque en la cama de nuestra casa la verdad es que no nos podemos relajar como nos gustaría jajajaja -la mujer rió también mientras mi madre me miraba con cara de sorpresa-. -Me lo dicen mucho la verdad jajaja. Créedme que no sois la primera pareja que viene aquí a relajarse y tomar un descanso, ya me entendéis jajaja -mi madre no soltaba ni una sola palabra-. Después de enseñarnos el resto de la casa, finalmente llegamos a la piscina. -Bueno y esta es la parte de piscina y terraza, obviamente sentidos libres de usar la barbacoa y todo lo que veáis, estáis en vuestra casa. Eso sí, tenemos una pequeña tradición en todas nuestras casas, y es que, a su llegada, todos los matrimonios que se hospedan deben darse un beso bajo esto. Lo llamamos arco de la pasión -decía la mujer mientras señalaba un arco lleno de enredaderas y rosas, con muérdago en la parte superior-. Yo no me creía lo que estaba pasando. Era mi oportunidad, debía convencer a mi madre para darnos ese beso. Sabía que ella de primeras iba a negarse, pero esperaba que la presión de la mujer, la cual era muy agradable, la hiciera ceder. -Bueno pues si esa es la tradición habrá que cumplir, ¿verdad cariño? -decía yo mientras la agarraba de la cintura- -Ay no se yo cielo... ya sabes que me dan un poco de vergüenza estas cosas... -a ella se la notaba bastante cortada-. -Venga cariño un piquito, no es nada que no hallamos hecho antes jajaja -mientras, me acercaba levemente hacia su boca y, con mis manos, agarraba sus buenas caderas-. -Bueno, si va a ser sólo un piquito... -decía ella mientras cerraba los ojos y se dejaba hacer-. Nuestros labios se juntaros de una manera seca y suave. Después de unos segundos, yo me atreví a abrir la boca, a lo que mi madre correspondió abriendo un poco también la suya. En ese momento supe que tenía que jugármela. Comencé a meterle toda mi lengua hasta el fondo, y ella, en una mezcla de corte y confusión, respondió abriendo completamente su boca. Dios menudo momento. Justo después su lengua entró completamente en mi boca y empezamos a jugar en lo que acabó siendo un morreo en toda regla, bien húmedo y apasionado. Todo esto mientras ella se pegaba cada vez más a mi polla, la cual estaba a punto de reventar, y mientras yo le amasaba a con ganas su jugoso culazo. Sentía que iba a correrme sólo con el tremendo juego de lenguas que estábamos haciendo. Joder, a día de hoy no recuerdo cuanto estuvimos ahí enganchados, serían segundos pero para mí fueron horas. Se notaba que yo no era el único con las ganas reprimidas. Tras separarnos mi madre no podía ni mirarme a los ojos, estaba más roja que un tomate. La propietaria rompió el silencio con unos aplausos para finalmente dejarnos las llaves y despedirse. Pasaron las horas y finalmente llegó la noche. La verdad es que fueron unos momentos bastante incómodos en los que nadie dijo nada, ni si quiera hablamos mientras cenábamos. A eso de las 11 de la noche yo me encontraba en la terraza tomándome una cerveza, cuando mi madre apareció por la puerta dispuesta a acompañarme. -Bueno... vaya noche mas buena se ha quedado eh, maridito... -decía ella en un todo bastante cortado pero divertido-. La verdad es que me sorprendió que fuera ella la que sacara el tema, y no solo eso, sino que incluso bromeara sobre ello. -Pues sí que hace buena noche sí, cariño jajaja -Jajaja. Hijo yo quería decirte que me gustó mucho lo que pasó antes, ya sabes que yo soy muy besucona y... bueno... que un hombre joven te bese con esa pasión, ufff... -se notaba que en su cabeza había una mezcla de remordimiento y calentura, a partes y iguales- -Mamá la verdad es que yo lo disfruté mucho también, eres una mujer muy guapa y sexy, y he de reconocer yo soy tam
Celebrando los 30 de Amor
Mi amiga amor había salido a celebrar su 30 cumpleaños con unas amigas y acabaron por la tarde en el bar donde trabajo. Iba guapísima con un vestido de chaqueta gris a rombos, de manga larga, por el pico del escote se la veía el encaje del sujetador negro, bandeau, el largo de la chaqueta llegaba hasta medio muslo, dejando ver sus largas piernas, cubiertas por unas medias negras y unas botas hasta las rodillas. Charlamos varias veces y cuando esta supo mi hora de salida, puso una sonrisilla picara. Al rato me llego un mensaje suyo al móvil. Me decía que la encantaría acabar la celebración conmigo, antes del toque de queda, y acabamos quedando en el hotel que solemos ir. Cuando salí de trabajar me dirigí al hotel y la esperé en la recepción. A los 5 minutos bajo de un taxi y entro a la recepción, donde nos dimos un beso. En el ascensor, subiendo a la habitación, nos seguimos besando y la agarre el culo. Tapaba tan poco la chaqueta, que, con poquito movimiento, pude subirla y ver por el espejo, el culo de Amor, tapado por las medias, por donde se la transparentaba un tanga de hilo. Al entrar en la habitación la tire en la cama y me eche sobre ella. Nos seguimos besando, mientras acariciaba sus muslazos. Subí mis manos hasta acariciar sus grandes y operados pechos. Fui bajando la cabeza, besándola el cuello y llegando al canalillo. Apretaba fuerte sus tetas y pasaba mi cara por el escote de la chaqueta. La desabroche el botón de la chaqueta de más arriba, abriéndosela y viendo las tetas tapadas por un sujetador bandeau, negro, sin tirantes. Seguí acariciándoselas y las mordí con el puesto. La desabroché el otro botón y abrí completamente la chaqueta. Seguí bajando, besando y acariciando su cuerpo. Al llegar a su coño, se lo besé y lamí bien tapado, mientras acariciaba sus muslazos. Mis manos bajaban y subían acariciando también sus piernas tapadas por las botas. Rompí las medias por la zona del coño y volví a lamérselo, tapado solo por el tanga negro. Lo acabe apartando a un lado y mi lengua se puso a juguetear con su clítoris. Metí mi dedo corazón y la empecé a masturbar. Cuando lo noté bien mojado, comencé a comérselo. Mi lengua se movía despacio, pero sin parar. Amor me pidió que la follara. Me levante, me desnude, me puse un condón y me tumbe encima de ella. Metí mi polla en su coño, tras apartar su tanga, y comenzamos a follar. Nos besamos mas acaloradamente que antes, y mis manos acariciaban sus muslos y pechos. Cuando note bien duros sus pezones, baje su sujetador y la comí los grandes pechos, poniendo énfasis en mordisquear y lamer los pezones. Comencé follándola despacito para poco a poco subir de velocidad. Me coloque de rodillas y coloque sus piernas contra mi pecho. Seguimos follando lentamente y acariciaba sus piernas con las botas puestas. La coloqué de lado, rompí más sus medias y comencé a follarla el culo. Me senté en el borde de la cama y Amor se sentó sobre mí. Seguíamos follando y nos besamos, con mis manos bien agarradas a sus pechos. De vez en cuando agachaba la cabeza y la comía las tetazas. Le quite el vestido y seguimos follando a distintas velocidades. Cuando me aviso que iba a correrse, se puso de pie en la cama y coloco su coño en mi boca. Agarre fuerte su culo, aparto ella misma su tanga y la comí el coño. Cuando se corrió, mi lengua siguió moviéndose rápido dentro, dejándoselo sequito. Amor volvió a sentarse sobre mí, pero ahora dándome la espalda. Metí mi polla en su culo y se lo follé, con sus tetas agarradas. Ella giro la cabeza y nos besábamos. Estaba a reventar mi polla. Tumbe a Amor en la cama y me coloque de rodillas sobre su pecho. Metí mi polla entre sus tetazas, me quité el condón y este me hizo una maravillosa cubana. No paro ni un instante de masturbarme, hasta que me corrí y mi semen salió disparado hacia su cara. Esta se reía y cuando paro de salir, comenzó a lamerme el glande, aun tumbada. Se la veía preciosa con su cara, cuello y parte alta de los pechos, llenos de mi semen. Cuando me la limpio bien, y tras tomarse parte del semen de su cuerpo recogido por sus dedos, se levantó y se fue al baño a limpiarse. En ese momento llamé a recepción y pedí que nos subieran una botella de champagne. Fui al baño y me coloqué detrás de Amor que estaba limpiándose los pechos en el lavabo. Pasé mis manos por debajo de los suyos, las moje en el agua y comencé a acariciar sus pechos, limpiándoselos. Giro su cabeza y empezamos a besarnos. Una de mis manos bajo por su cuerpo, hasta llegar al roto de las medias. La metí por el tanga y comencé a masturbarla. Llamaron a la puerta, me puse una toalla tapándome y fui a abrir. Regrese al baño con la botella. Amor se giró, la di una copa y, tras darnos un besazo, abrí la botella. Comenzó a salir champagne de ella y apunte a sus pechos, dejándoselos bien mojados. Agaché la cabeza y se los comí empapados, antes de llenar las copas y brindar. Bebimos y nos seguimos bebiendo. Amor dejo la copa y se arrodillo. Me quito la toalla y agarro mi polla con su mano. Comenzó a masturbarme y lamerme los huevos. Cuando me la puso dura con su mano, comencé a echar champagne por mi polla, y Amor comenzó a lamérmela. Acabo haciéndome un mamadón delicioso. Levante a Amor y la lleve a la cama. La coloqué a gatas en la cama y me senté al lado, detrás de ella. La aparte el tanga y metí la cabeza de la botella por su coño comenzando a follarla con ella. Luego se la metí por el culo, follándoselo también. Me puse un condón, me coloque de rodillas tras ella y la folle culo y coño, mientras le daba tragos al champagne. La tumbe boca arriba y me coloque sobre su pecho. Rocié nuevamente sus tetazas con champagne, antes de meter mi polla entre ellas, para que me hiciera una nueva cubana. Me coloque de rodillas entre sus piernas, eche el tanga a un lado y rocié su coño con champagne. Me coloqué a gatas y volví a comérselo. Deje la botella, me tumbe sobre ella y comenzamos a follar. Nos besábamos y la comía las tetazas, dándola buenos mordiscos. Me tumbe yo y ella se sentó sobre mí. Cabalgo a varias velocidades con mi polla en su coño o en su culo. Mis manos acariciaban sus piernas con las botas, sus muslos con las medias y sus mojadas tetazas. Cuando iba a correrse, la tumbe de nuevo. Me coloque de rodillas en el suelo, la cogí las piernas y la acerque al borde. Eché el tanga a un lado y se lo comí nuevamente hasta que se corrió. Yo también estaba para correrme. Le quite las botas y la bese las piernas cubiertas por las medias. Cuando llegue a los pies, la mordisquee los dedos. Me puse de pie y me quité el condón. Amor comenzó a masturbarme con sus pies. El tacto de las medias hizo que no tardara mucho en correrme. Se sentó en el borde de la cama y me lamio el glande dejándomelo limpio. Nos sentamos en la cama y terminamos de bebernos el champagne, entre besos y caricias. Cuando la acabamos, nos vestimos y la lleve a casa.






















