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#Tension

Fotos, gifs y packs de Tension subidos por la comunidad.

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RRosroxLv1· hace 2 dRelatos

El secreto en la montaña de mi maridito

Salta tiene bellos paisajes, parajes pintorescos que guardan ecos de aventuras espontaneas y muchas veces prohibidas. Con Julian, mi amigo, nos encontrarnos una tarde para hacer trekking en uno los picos que rodean a La Linda. Empezamos el asenso al Cerro Elefante hablando de muchos temas, contandonos anecdotas y chistes, de a ratos caminaba detras suyo para apreciar sus fuertes y macizas piernas de macho que culminaban en un par de nalgas de generosas carnes ocultadas por ese pantalon deportivo que se ajustaba a cada movimiento suyo. Su cara de niño grande, blanco, sonriente, agradable y su barba poblada despertaban mi imaginación y mi deseo. Mil ratones en mi mente empezaban a idear maneras de coaccionarlo para aventurarnos a hacer algo que alivie mi tension sexual. La respiracion agitada por la travesia me sonaba a jadeos, su remera transpirada enmarcando su pecho velludo y el vaiven de sus brazos gruesos me llevaron como hipnotizado a proponerle apartarnos del sendero con la excusa de buscar un lugar alejado para orinar. Nos perdimos en la arboleda. Era el momento. Como en acto reflejo mientras yo lo hacia, de entres sus ropas saca una pija blanca y venosa de cabeza rosada, los chorros empezaron a caer, nos mirabamos de reojo... Al concluir empiezo a sacudirla empuñandola firme y lento. Mi ereccion no tardo en hacerse notoria y al girar veo tambien su dureza. Las palabras no eran necesarias. Camine hacia el pija en mano. No se movio un milimetro. Tambien lo deseaba. Cuando estuve de frente tome su mano y la acerque hacia mi, a lo que respondio con un movimiento de ordeñe que hizo que se me hinchara aun mas. Puse mis manos en sus hombros para bajarlo, accedio; en cuclillas me hizo sentir la tibieza de su boca, su lengua hacia maravillas sobre mi glande y mi tronco lo cual agradecia acariciando su nuca. Los sonidos de la naturaleza camuflaban los nuestros. Al incorporarse lo puse de espaldas para bajar sus pantalones, necesitaba ver y apretar esas nalgas peludas. La penetracion era inminente, mi piel morena contrastaba con la suya y solo atine a mojarme con saliva y apuntar con mi pija en direccion a su zona mas caliente. Mientras lo agachaba entraba en el abriendo sus carnes de a poco. El bombeo nos arranco suspiros intensos. Estabamos en la cima. Despues de unos minutos de moverme dentro suyo nos quitamos parte de la ropa, el objetivo era probar otras poses. No importaba nada, nos revolcamos como animales en la tierra comiendonos vivos hasta explotar. Sus jugos de macho me salpicaron la cara y los mios inundaron su interior, el bombeo se prolongo unos minutos mas. Al sacarla esperabamos ver caer mi leche, cosa que no sucedio, era la primera vez que preñaba un culo. Lo senti muy mio. Me senti muy suyo. El regreso a la realidad estuvo matizado por mas risas y charlas contandonos fantasias y dejando abierta la posibilidad de nuevas aventuras. Fue sin duda una tarde memorable. Un encuentro muy placentero

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AAnt55Lv1· hace 31 dRelatos

Alejandra recien separada 7 - El masajista 1

Después de la charla con Gracia , realmente me dejo pensando esto de estar cerca de una mina que vive garchando con cualquiera, era algo que nunca me lo hubiera permitido antes, por momentos me daba vergüenza pensar las cosas que había hecho con ella y no se, me decepcione conmigo misma, por eso empecé a tomar distancia de Gracia. Definitivamente somos distintas, ella es mas liberal y anda haciendo cualquier locura, pero yo no quiero eso; la última que me contó con los camioneros creo que me la pinto totalmente, en el fondo me da mucha pena que una mujer joven y linda tenga que entrar en esa para estar bien, me imagino conociéndola que van a envolverla, cojerla y después dejarla en banda como siempre. Bueno les cuento sobre mi, a veces estoy triste y extraño a mi pareja, pero por momentos me pongo el traje de fuerte y trato de vivir mi vida de otra manera, tengo otras amigas menos trolas con las que a veces charlamos o salimos a tomar algo, una de ellas Patricia me contó que ella paso por esto y que al final se quedo mas sola que nunca, espero no me pase a mi. Me recomendó que vaya a al masajista al que ella va frecuentemente , que me va a ayudar a disipar las tensiones de esta etapa y además el tipo es un rebuena onda y sabe guiarte para que salgas de estos transes.Me paso el número para que llame a la secretaria y le pida un turno. El miércoles a la tarde termine full y cuando llegue a casa veo un mensajito de Patri, el numero del masajista es 02915645XXX , apúrate que no tiene muchos turnos disponibles esta semana. Al toque hablo y me atiende una mujer, era su secretaria y le conté que era recomendada de Patricia y necesitaba un turno para descontracturar, la mujer me dijo que estaba todo ocupado hasta la otra semana , y si era muy urgente?, no se por que le dije que si que estaba muy dolorida, bueno en ese caso le puedo dar el último turno del viernes a las 20 hs. Si me parecía bien que me mandaba el cbu para que deposite el arancel y luego me vuelve a llamar para las instrucciones de la sesión, etc. etc. bueno le dije , me mando el importe $ 1200 y le hice una transferencia, le avise a la mina del consultorio y ella me dijo que fuera a las 1950 hs el viernes próximo, con poca ingesta de líquidos, ropa suelta y en lo posible con zapatos bajos, bueno pensé esto para una sesión de masajes jaja Bueno el viernes termine en la oficina a las tres de la tarde, me fui a casa a mirar tv hasta la hora de los masajes, me bañe y me puse un vestido medio largo, bombacha suelta y chatitas como me dijo la mina. Cuando llegue al consultorio en la calle Fitz Roy me atendió la mina con la que había hablado, ella me pidió que aguarde que aún ténia unos minutos de espera, que se retiraba y que ahora era mi turno. Pasaron mas de 15 minutos y se abrió la puerta del gabinete salió una mujer mas o menos de mi edad, con lentes y sin mirarme se fue, al toque sale un muchacho de unos 40 años, con una túnica hasta la rodilla y me llama por mi nombre, Alejandra?, si yo soy , adelante pase por favor. Al ingresar al gabinete bastante amplio con una ventana a un patio,  el encendio un saumerio, cerro el cortinado , se dio vuelta y me pregunto que me pasaba, por que necesitaba la consulta?, le explique que estaba pasando por un momento difícil; recién separada con algunas situaciones emocionales, companias no muy buenas y muy estrésada, con dolor de espalda, brazos, a veces la cabeza y con mucha ansiedad.. El me escucho y me dijo que era normal la carga de emociones fuertes que repercutían en el cuerpo, que había que hacer unas sesiones para reactivar mi circulación, libera endorfinas, alivia los dolores y las migrañas y bla bla.  La cosa que el tipo me pidió que me quitara el vestido y me acostara en la camilla , me quede en bombacha violeta media sueltita que me había puesto y un corpiño deportivo suelto, lo que después de los primeros masajes en la espalda también me pidió me quite, me dio mucha vergüenza pero de a poco me saque todo y la deje en la silla, me acosté otra vez en la camilla boca abajo, el se acercó nuevamente y me acomodo las piernas mas separadas, de pronto sentí algo frio en la espalda, era un gel o algo asi que me puso, y despacio comenzó a pasarme las manos de arriba hacia abajo, y asi otra vez , varias veces, llegaba hasta mis glúteos, cada vez mas abajo, desde los hombros hasta los muslos, asi casi 15 minutos creo, después me pidio que me diera vuelta y quedara boca arriba; toda desnuda, con las tetas y la chucha expuestas, el nuevamente se acercó y ahora pude ver que era un líquido que me desparramaba por todo el cuerpo, y otra vez comenzó a circular sus manos por todo el cuerpo, primero los hombros, después los laterales de los pechos, después la pelvis, y de ahí a los muslos hasta las pantorrillas. El me hablaba no se que cosas y que debía relajarme,  en un momento me empecé a aflojar toda, me pidió que cerrara los ojos y pude notar que levemente me hizo abrir las piernas , suavemente me pasaba la mano por el abdomen, llegaba hasta la pelvis, bajaba por los muslos hasta los pies donde sentía una suave presión sobre la planta y otra vez volvía a subir hasta los pechos, después otra vez abajo,  me gusto eran muy suaves sus manos, asi siguió un rato y yo me empece a calentar con los masajes que en realidad eran caricias, el seguía cada vez un poquito mas, cerré los ojos y en un momento sentí que me rozaba levemente la vagina , pasaba uno de sus dedos muy cerca de los labios , como estoy totalmente depilada podía sentir cada movimiento que hacia sobre mi pelvis y mis muslos, pasando despacio sobre mi intimidad, en una reacción casi involuntaria levante mi pelvis para encontrarme con su mano que me acaricio los labios de mi vagina, ahi me di cuenta que estaba mojada, el solo me tocada suavemente los labios y yo no podía mas terminé abriendo mas las piernas y subiendo mas las caderas para alcanzar su mano, me siguió tocando despacio, yo seguía con los ojos cerrados disfrutando esa sensación. Indudablemente el tipo la tenia muy clara, me siguió tocando despacio, con la otra mano me acariciaba interiormente los muslos, el se volvió a colocar ese gel en la mano que tenia sobre mi vagina y muy suave a masajeare la zona, se ve que estaba re exitada, y yo hacia movimientos casi sin querer hacia arriba, ahi sentí la verdadera sensación de acabar toda, me rozaba el clítorís con el dedo pulgar mientras que con los otros dos me acariciaba los labios. En un momento suena el teléfono o el timbre no se que era, el se sobresalto creo y me dice bueno por hoy estamos bien ya desanudamos algunos temas , deberías seguir por lo menos dos sesiones mas… De esta manera se retiro de al lado mío y fue al celular que tenia sobre el escritorio, solo oí decir ya termine amor, en diez minutos pásame a buscar.. Me sentí muy mal, bue no se por que, en realidad no se que estaba pensando en ese momento, asi me baje de la camilla, me vestí como pude y el me acompaño hasta la puerta,diciendome que hablara con la secretaria para coordinar la próxima sesión.. y allí mirándome a los ojos y con una sonrisa me dice “ la próxima empezamos donde dejamos hoy y vas a notar una gran mejoría…” , nos despedimos con la mano y me fui caminando a casa que queda a cuatro cuadras.. Cuando llegue estaba sola, mi hija se había ido a la casa de la abuela, no pude contenerme cerré la puerta con llave y la deje en la cerradura y aunque no lo hago muy frecuentemente, fui a la habitación a oscuras,  me saque la ropa, me tire en la cama y me masturbé mucho tiempo hasta acabar otra vez, estaba todavía con restos de gel y flujos en la conchita, lo mas loco era que pensaba que estaba garchando con el masajista mientras me metía los dedos, que en definitiva no me había hecho nada , ni tampoco dicho algo fuera de lugar; era raro lo que paso,  era gay o era una técnica para recalentar a una mina y después cojérsela bien, el tipo esta muy bueno, no se volveré a pedir un turno para última hora y me saco la duda…

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AaguuspalotesLv1· hace 31 dRelatos

Miradas

Hay miradas que te hipnotizan haciendo que te pierdas en ellas y besos que te reinician devolviéndote a la vida como si antes de no existiera vida puede ser algo serio o no pero a veces es necesario sentirse vivo y no me refiero a respirar y caminar pues muchos vivos están más muertos que otros ya enterrados...   Me llamo Valeria tengo veintisiete años una vida social un tanto activa novios cero pretendientes algunos y no tan interesantes, soy algo difícil para eso del amor no cualquiera llena mis expectativas y es valido o sea no es que yo quiera el hombre perfecto pero tampoco me gustan los hombres vagos sin metas, no me gustan los hombres pequeños pues para petisa me pinto sola, no tolero al hombre machista, celoso ni controlador. Soy más de tenerlo todo bajo control exageradamente independiente trabajo desde los dieciséis y vivo sola desde los dieciocho dígase cada cosa en su lugar.   Ya pueden ver por que no tengo pareja! jajaja apuesto que no soy la única gracias al cielo no soy una tóxica y tal vez esa es otra de las razones por las que sigo soltera, todos desean alguien que los controle en cuerpo y alma más no es un requisito para mí, en el único lugar donde me gusta que me dominen es en la cama, no me considero la mejor mujer del mundo digamos que estoy algo jodida y ciertamente todos lo estamos de una u otra manera.   Vivo sola con mí perro lucero, es el animalito más adorable que he tenido en la vida mí familia y mis amigos dicen que lo trato como un ser humano jajaj y aquí entre nos lo quiero más que a muchas de las personas que me rodean. Casi nunca estoy sola pues por mí trabajo debo lidiar con muchas personas y cuando tengo tiempo libre lo paso haciendo diligencias con mí mejor amigo y si pues como verán no tengo auto y gasto dinero como una psicópata entonces aprovecho que mí mejor amigo tiene un carro y lo ayudo con la gasolina así el me transporta de un lugar a otro sin problemas, mí amigo no se ve nada mal hasta tiene cara de que sabe coger como los dioses pero ignoremos eso por ahora.   Keiler tiene una novia a la cual no le agrado mucho y la entiendo pues se dicen tantas cosas de mí que si la mitad fueran ciertas yo a estas alturas pudiera morir en paz, ella y yo nos vemos poco y es que también paso más tiempo con su novio que ella misma pero vamos que el es taxista y yo soy un cliente más. Keiler es un hombre atrevido que sabe hacerse desear y aunque no estoy enamorada ni mucho menos me siento algo atraída por el, que conste que no he hecho nada yo respeto mucho su relación pero el no tanto. De vez en cuando nos damos besos aunque nada importante solo por botar el estrés y ultimamente siento que esto va más allá que una atracción mutua pues el ha dicho en varias ocasiones que soy su novia como si su boca predicara algo y su mente no lo asimilara, vamos no hay que ser tan inteligentes el es un mujeriego y yo bueno no tengo muchas emociones en mí vida excepto cuando el me besa! es algo extraño de explicar pues no es que una anda besando a cualquiera y sintiendo que el mundo se detiene por un beso, hasta ahora nos hemos besado de beso beso con lengua tres veces, la primera fue el año pasado Keiler iva conduciendo justo cruzando una intercesión, me dijo que me acercara para quitarme algo de la cara me dijo cierra los ojos y antes de que me diera cuenta estaba sintiendo su respiración mezclada con la mía, fue como si el mundo se desconectara por unos segundos para luego seguir su curso como si nada.   Hace unas semanas en casa de mí hermana Keiler se recostó por que se sentía mal y sí tenía algo de fiebre mi hermana le hizo una sopa mientras yo le ponía paños de agua fría para bajar la calentura, yo estaba sentada a su lado y el tomó mí mano deslizandome sobre el, en ese momento me miró a los ojos fijamente por unos segundos y me besó, no sé que tienen sus besos pero otra vez se detuvo el tiempo como si no existiera nadie más yo luego de responder su beso salí de la habitación sin decir nada hace unos salimos hacer varias cosas y me dijo que estaba mas linda que todos los días lo que me parece extraño por que casi siempre estoy igual, hizo referencia de llevarme a un hotel y yo como que wtf que te pasa estás loco eso no va a suceder por dos razones una tienes novia dos solo somos amigos y tres no nos gustamos y menos para eso. Pero a quien engañamos es como si nos amaramos en silencio la diferencia es que no lo amo o sea me gusta y sexualmente me atrae bastante pero no tanto para ceder y más si yo se que despues de coger la relación puede cambiar, siempre he dicho que no cambio una bonita amistad por un revolcón y aunque lo estoy considerando mí fuerza de voluntad es más grande que yo.   Estuvimos hablando de la conexión que tienen algunas personas que hasta con la mirada sacan chispas, el se desbordó y lo dejé ser ya que nunca lo había escuchado hablando así como si estuviera enamorado, me dijo muchas cosa yo me quedé sin palabras y le dije que no pensé que el era capaz de sentir algo así, no es que el no sienta pero para mí el sentía nada por nadie y es gracioso llevamos años de amistad y siempre nos han ligado aunque nunca había pasado nada hasta ahora y no creo que un beso sea la gran cosa pero de un simple beso inofensivo a sentir cosas bueno eso cambia un poco la situación, el me dijo que estaba aburrido y que necesitaba salir un poco de la realidad le dije -Eres igual que yo! por que si es así dime y ahora mismo te saco de esa monotonía pero el muy bobo me dijo que no podía por que tenía que trabajar y me dijo que podemos escaparnos sábado o domingo y adivinen que? hoy es viernes y el me invitó para una villa el y yo solos, ya hemos estado solos pero no con tanta tensión sexual, hace rato cuando salimos de la piscina me quité la parte de arriba del vestido de baño me vió los senos jaja me causó gracia su cara pero nada pasó pero no coman ancias que en el próximo relato les estaré contando que pasará chao los leeré luego ahora voy a cenar con mí mejor amigo...

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AaguuspalotesLv1· hace 31 dRelatos

Recordando a mí putita

Mi mente quería sentir lo perverso en carne propia, así que tuve una idea algo alocada esperando aceptará mi propuesta la putita que me había enseñado a disfrutar de una mamadita... pero también tenía trabajo y se me ocurrió que sería buena idea citarla en la oficina, la llamé por teléfono dias antes, hablamos mil cosas y terminamos recordando los días en que era mi puta y mamaba mi verga frotando sus labios una y otra vez, me susurraba que quería entre sus piernas mis pelotas, que no esperaba que le bajara la luna o el sol pero si el calzón para que le diera con mi cabezón. Imaginaba sus pezones creciendo a gran velocidad y su mirada perdida en mi verga comiéndome como puta profesional. Termine colgando y no me confirmo la visita... Los días pasaron y no había vuelto ha llamar, cuando un día me sorprendió a la entrada de la oficina que llamaba caja de zapatos. Está recargada sobre la pared con la espalda recta, hombros enderezado, casi de puntillas y una pierna adelantada, mostrando sus muslos con unos jean ajustados, blusa a rayas ajustada sin mangas, delineador obscuro que resaltaba sus ojos, lápiz labial tenue y brillante. Se acercó diciendo arquitecto lo estaba esperando y como era costumbre nos dimos una abrazo efusivo escuchando su dulce y suave voz diciendo a mi oído "llegó tu puta para tener sexo pasional sobre tu escritorio". En seguida sentí mi virilidad fluir, me hacía pensar en bajar los tirantes que llevaba puestos para descubrir esos pezones que imaginaba días antes... Me despertó un "me invita a pasar?", sus pasos eran marcados en sus caderas, la sonrisa en su rostro mostraba su intensión morbosa, lujuriosa, tenía claro que era una juerguista. El pasillo interminable nos hizo llegar a tan esperado escrito, botandome en dos segundos a él, sin soltar mi mano que llevaba despacio hacia su boca y con su voz tenue decía, "tiene unos dedos bonitos que deberían estar dentro de mí, chupandolos como una puta profesional hizo saltar mi verga motivando a comenzar la faena con una gran succión de su boca en mi falo caliente y duro como bat, es una experta mamadora que casi me llevaba en u momento a correrme, mi mira llegó en medio de sus piernas que tenían sus dedos entrando a ese bosque frondoso poniendo nervioso y deseoso de picarla en estampida con verdadera devoción. Chupa mi verga como un niña hambrienta buscando leche, pero era mi puta y tenía que obedecer lo que yo deseaba, así que baje con esfuerzo ese jean puesto, saltando en una corvatura su agujero negro que invitaba a la penetración así comenzó a cabalgar sobre mi, permitiendome mirar su espalda tersa, lustrado mi polla que llaga a su final...

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FFerneteandoLv1· hace 31 dRelatos

El trio perfecto para la milf

Gastón tenía 19 años cuando conoció el mundo del porno, antes deeso era el mejor alumno de la clase, se la pasaba todo el díaestudiando. Todo eso, hasta que ingresó a la universidad, allíconoció a nuevas personas que lo invitaban a salir, tomar algo yempezó a gustarle esa vida. Cuando llegaba a su casa y viendo elcelular se hacía el desentendido y terminaba mirando una películaporno. Primero fue una película cuando llegaba de salir con losamigos, después una película durante el día cuando se quedaba soloen su casa, después a cada hora. Se registró en varias redessociales y comenzó a jugar cada vez más con su cuerpo, le gustabamostrarse. En las redes siguió conociendo nuevas personas y otrosplaceres. Ya no solo se masturbaba si no que empezaba a tocarse todoel cuerpo y a grabarse para que otros lo miren. Primero empezóviendo hermosas mujeres con grandes senos, después pasó a trans congrandes senos y después ya estaba viendo enormes vergas. Si locuento de manera muy lineal es porque es verdad, en menos de un añohizo todo un proceso de cambio. No era muy buenosocialmente, de hecho no se le acercaba a ninguna mujer que no fuerasu hermana o su madre. Pero comenzaba a cambiar... Un día se reuniótoda la familia, además también estaban invitados los suegros de suhermano. Era la primera vez que se hacía una cena tan numerosa y erala primera vez que iban a conocer a los suegros de German, suhermano. Cuando ingresaron a la casa no les prestó mucha atenciónpero al cabo de unos minutos, vió a la suegra de German, con unvestido muy apretado y donde la cola se le marcaba a mas no poder,las tetas sobresalían de ese vestido, parecían que iban a explotar.Grisel era una mujer muy coqueta, se pintaba hasta para salir alkiosco de la esquina y se vestía muy sensual. Caminaba como si ambaspiernas bailaran sobre sí mismas. De pelo lacio, muy largo, conzapatos altos, era la mujer que sobresalía de la gala, era objeto decharlas entre los parientes, sobre todo de los hombres pero tambiénde alguna otra mujer. Gastón vio suoportunidad en un momento que quedó sola sin la compañía de sumarido que le hacía casi marca personal. Era su momento y se mandó,comenzó a hablarle, a hacerle un chiste, no era él o por lo menosno era normal en él esa charla. Grisel se reía y lo miraba fijo, élseguía haciendo chistes, hasta que Grisel se acercó y le habló aloído. Grisel: Me podríasdar una visita por tu casa así la conozco? Gastón: Porsupuesto. Fueron habitaciónpor habitación, baños, living, cochera, por todos lados. Gastónesperaba que Grisel se le abalanzara como había visto en tantaspelículas, pero no. Llegaron al patio, se sentaron y Grisel comenzóa llorar. Gastón: Eh pero quépasa? Grisel: Nada, ya vaa pasar. Gastón: Insistoquiero saber qué sucede. Grisel: No le vas acontar a nadie no? Gastón: No, claroque no. Grisel: Desde haceun año tengo algo que contar pero no se lo puedo decir a nadie.Estoy muy contenta y feliz pero no puedo decírselo a nadie. Gastón: No tengasproblemas en contármelo. Grisel: Hace un añoque me estoy viendo con un chico de unos 30 años, es hermoso, meagarra y me coge con mucha fuerza, la pasamos muy bien. A veces vivoen su departamento y lo hacemos a cada hora, todo el día hasta lanoche, no paramos. Y estoy tan feliz de eso pero obviamente no se lopuedo contar a nadie, nadie tiene que enterarse de esto. Gastón: Qué locono poder contarselo a nadie, se te ve muy bien y feliz, eso esimportante. Grisel: Si, claroque sí. Me saqué un peso de encima, perdón. Necesitaba hablar. Gastón: Por favor,para lo que quieras. Gastón no perdíalas esperanzas y más que ahora se había enterado que Grisel se veíacon otro chabon. Pero eso no iba a suceder, al menos no esa noche. Gastón no se olvidónunca de Grisel, la buscaba por las redes sociales y mirando sucelular se tocaba mirando sus fotos. Se la imaginaba todo el tiempo,se pajeaba a cada rato cuando se acordaba de ella. Cuando iba lanovia de su hermano a comer a su casa, él trataba de hacer chistespero que eran reales sobre Grisel. Insistía tanto con que fueraGrisel a comer a su casa que la terminaron invitando para darle elgusto pero ella no fue. De a poco la fueolvidando y otros placeres comenzaron a aparecer. Comenzó a verporno gay, le gustaba el estilo de esas películas, de a poco se fueinteresando, de a poco también, se le paraba cada vez que veía unapelícula de ese estilo. Un tiempo después sequedó solo en la casa, era verano y él tenía que rendir losfinales que le quedaron colgados. Lo que menos hizo fue estudiar,probó de todo, comenzó a pajearse más seguido, vivía desnudo ensu casa, se había comprado un consolador y con él jugaba día ynoche. Le gustaba experimentar, estaba abierto a todo. Uno de esos días seexcito demasiado, ese día fue al lavadero de su casa y mientrasponía la ropa sucia en el lavarropas vio una tanga de su madre, sela guardó y fue a su cuarto. Encerrado, se probó la tanga y su pijase puso tan dura que no podía más de enorme. Se sacó muchas fotosque compartió en sus redes y mientras los otros lo miraba, él seseguía excitando, a tal punto que sin tocarse comenzó acabar. Unchorro de semen caliente manchó toda la tanga de su madre y eso loexcitó aún más, ese día consiguió muchos seguidores y una granacabada pero también se dio cuenta de lo que quería. Pasaron los días,su familia volvió de viaje y el seguía con las tangas de su madre,vivía con las tangas puestas. No quería comprarse unas para él,quería las de su mamá y las usaba todo el tiempo. Su madre no sedaba cuenta. Su hermano habíallevado a su novia de viaje y como agradecimiento, Grisel y su maridoinvitaron a toda la familia de Gastón a comer a su casa. Gastónpensaba en todo momento, esta es mi oportunidad pero Grisel no leprestaba atención, así que solo fue a conocer la casa, el patiopero nunca Grisel se le apareció. Después de algunas cervezas fue albaño pero estaba ocupado y entonces Grisel le dice que fuera al dearriba. Gastón subió las escaleras y entró al baño y mientrasorinaba, vio una tanga, no podía ser de la novia de su hermanoporque ese no era su baño y la otra mujer que habitaba esa casa eraGrisel. Lo dio por descontado, se la escondió en los calzoncillos yse la llevó, estaba totalmente excitado que llegó a su casa, fue asu cuarto, se puso la tanga de Grisel y empezó a masturbarse y agrabarse, subió el video a las redes. Pasaron unos días,cuando entró un mensaje extraño en el dm, era de una cuenta anónimapero decía “Te queda hermoso Gastón”. Obviamente que entró aponerse muy nervioso, no sabía qué hacer, qué pensar, nunca habíapuesto su nombre, ni su mail, ni nada que lo comprometiera, nomostraba su cara, nada. Decidió responder con mucho miedo y muchocuidado, “Hola, quien sos? Como estas?”, algunos minutos después“Hola Gastón, ya me conoces”, a lo que responde con una pregunta“No se quien sos. Sos hombre o mujer?”, “Soy mujer”. Gastónse puso a pensar y a recordar, a hacer memoria pero nadie se le veníaa la cabeza. “No se quien sos”, “No lo creo, me conoces muybien. Me gusta mucho esa tanga”. “Decime como te llamas, damealguna pista”, el tiempo se había hecho muy largo, la tensión muyalta y entonces responde, “Esa tanga es una de mis preferidas”.Gastón se dio cuenta y entonces dice “Grisel?”, a lo queresponde “Así es”. Gastón no sabía qué decir, qué hacer, norespondió más. Al otro día cuandose despertó, miró su celular y tenía varios mensajes de ella.“Hola Gastón, te fuiste?” “Gastón me gusta mucho tu video”“Hola Gastón, volvé” “Gastón mira lo que tengo para vos”Le había enviado un video con una de las mejores tangas que tenía yen el medio del video mostraba su concha toda depilada y bienhumedecida, se metía los dedos sin parar y gemía pidiendo la pijade Gastón. No lo podía creer, se fue sin ver esa hermosura todadesnuda pidiendo su pija. Pero no terminóahí, siguieron hablando e intercambiando videos, ella le mostrabacuando cogía con su amante, él cuando se pajeaba pensando en ella yasí siguieron hasta que ella le pidió que fuera a la casa a verlacoger con su amante. Ella le pidió que fuera con su tanga. Esa noche fue a lacasa de Grisel, estaba su amante, Ramiro. Estaban los tres sentadosen el sofá del living cuando Grisel comenzó a tocarse con Ramiro.Gastón estaba de frente a ellos en otro sillón y mientras miraba,su pija empezaba a pararse, a ponerse dura. Grisel y Ramirocomenzaron a besarse y tocarse cada vez más fuerte. Grisel comenzóa desnudarse, Ramiro se paró, se sacó el jean y el calzoncillo y sepuso en frente de Grisel, quien agarró la pija de Ramiro y la empezóa chupar, muy suave. En un momento paró todo y llamó a Gastón asentarse al lado de ella. Grisel agarró las manos de Gastón y lallevaba por todo su cuerpo, por sus tetas, por sus piernas, por suconcha, cola y después por las piernas de Ramiro, por la cola, laespalda, hasta las bolas. Gastón siguió tocando aunque ya no estabamás acompañado por Grisel que seguía chupando la enorme pija deRamiro. Gastón ya muy excitado comenzó a tocar la ver de Ramiro y amasturbarlo mientras la punta estaba dentro de la boca de Grisel.Ramiro también estaba muy excitado pero Gastón de a poco comenzaba asoltarse y empezó a desnudarse pero se quedó en tanga, se sentó,se recostó en el sillón y automáticamente Grisel comenzó a tocarloy sacó para un costado la verga bien dura de Gastón y se la empezóa chupar. Ramiro que estaba parado, se arrodilló y también se laempezó a chupar. Gastón no entendía nada pero disfrutaba,disfrutaba mucho. Grisel paró, mientras Ramiro seguía chupando, “Tegusta Gastón?”, “Me encanta”, “Ahora te toca a vos”. Ramirose levantó, dejó su pija dura frente a Gastón y este comenzó achupársela, como podía, no sabía pero Grisel le enseñaba. Eratanta la excitación de los tres que decidieron acelerar un poco,Grisel sacó unos preservativos y distintas cremas y aceites. Grisel se puso encuatro y mientras se la chupaba a Gastón, la enorme verga de Ramirola penetraba de atrás. Después intercambiaron y así cada ciertotiempo. Hasta que todo cambio cuando fue Ramiro quien se puso encuatro, le empezó a chupar la concha a Grisel y se dejó coger porGastón quien para ese momento ya la tenía tan dura y grande queRamiro sintió el empujón y le gustó, tal es así que empezó agemir de placer y a pedir más, a lo que Gastón respondía con másfuerza. Grisel veía tododesde lugar sentada en el sillón, veía a Gastón disfrutando y esola excitaba pero quería más. “Gastón salí”, Gastón hacíacaso a todas las directivas que le daban. “Vení, agáchate ychúpamela”, Gastón se puso en cuatro, sabía lo que se venía y nole importaba. Ramiro comenzó a chuparle el ano, se lo abrió de talforma que su pija entró muy suave y lento sin dolor. Gastón comenzóa disfrutar mientras que la concha de Grisel se ponía cada vez máshúmeda. Ramiro no se guardó nada, los cogió bien fuerte, con muchasfuerzas mientras lo masturbaba. Grisel no queríadejar pasar el momento. Se levantó, los dejó a ambos que comenzarona coger entre sí, se puso crema en el ano y llamó a los dosmuchachos, uno por la concha y otro por el culo, era un bien momentopara la doble penetración. Los dos comenzaron a tomar velocidad,cada vez más, ella disfrutaba, se retorcía de placer en el piso delliving. Gastón no daba másy le dice a Grisel que quiere acabar, Ramiro le dice que espere unosminutos pero no le hizo caso y termino acabando adentro de Grisel.Ramiro la siguió cogiendo por el culo hasta que no aguantó más, separó, Grisel se sentó en el piso y llamó a Gastón para que sepusiera a su lado y desde arriba Ramiro dejó salir un gran chorro desemen que baño la cara de Grisel y de Gastón. Después vino unasegunda parte, pero mejor para otra ocasión.

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AaguuspalotesLv1· hace 31 dRelatos

Mí vecina

Me llamo Olga, tengo 40 años en la actualidad, a punto de cumplir 41 este naciente año 2021. Desde que hace ahora, ya más de siete años, conocí a mi nuevo vecino, me gustó mucho. No era nuevo, se había mudado aquí con su nueva esposa después de divorciarse. Había vivido allí en su juventud, pero yo no me acordaba, o era tan pequeña que no lo recordaba. Mis padres me pusieron en antecedentes cuando les pregunté, de manera natural, por aquella pareja. Llevo prácticamente enamorada de José Miguel, desde 2013. ¿Me tomo las cosas con calma, verdad? Somos una familia humilde de clase media. Mi padre ya está jubilado, y se entretiene en algún que otro hobby. Mi madre, desde siempre en casa. Somos una familia normal. Diré que trabajo sin decir en qué, por si este relato es publicado. Soy rubia, delgada y bajita. Sin dejar de ser conservadora, soy progresista. No es una contradicción, En eso coincido con José Miguel, y no es en lo único. Somos almas gemelas. Me gusta la ecología, y miro mucho por el medio ambiente. Le vi serio desde el principio, a distancia tiene gesto algo hosco, aunque cuando empezamos a hablar, le empecé a ver más interesante. En las distancias cortas es agradable, divertido y un buen conversador. Me gustó todo de él. De saludos de cortesía, empezó poco a poco a preguntarme cosas. Soy bastante tímida. Hablando de sexo, aunque en el fondo soy liberal, en la práctica, con mis puntuales parejas sexuales, había sido bastante tradicional. Creo que necesitaba algo más que una relación clásica, y por ello a mi edad, aún no había desarrollado un proyecto de vida sentimental definitivo con nadie. Necesitaba a alguien especial, y con él llegaría a desear tenerlo, aunque jamás creí que se iba a desarrollar de aquella manera. Cuando, después de pasar varios años, en que nos veíamos de vez en cuando en el ascensor, en la calle, en el barrio, o por nuestra pequeña ciudad de provincias, me decidí a mirarle de esa forma especial…, con deseo, entonces me daría cuenta, al devolverme sus especiales miradas, de que le tendría para mí el resto de mi vida, aunque con ciertas matizaciones. Él es muy prudente, aunque con ojos de latino interesante y conquistador. El primer paso lo di yo. Un día introduje un anónimo en su buzón. Le decía que me gustaba mucho y que estaba dispuesta a todo por acostarme con él, que aceptaría todas sus condiciones. El primer paso lo dio su mujer, Verónica. Un día hablamos subiendo el ascensor, y me invitó a tomar un café o una infusión en su casa. Luego me dirían, que supieron desde el primer segundo que el anónimo era mío, pero que deseaban darme cuerda, para generar el máximo incremento de deseo por ambas partes. Él también me deseó desde el principio, según me confesaría días después en la cama. Me quedé de piedra cuando me lo dijeron. Mi rostro enrojeció de inmediato, pero su calidez humana me hizo relajarme hasta límites insospechados. Son tan naturales, que no puedo hablar de ellos nada más que cosas buenas. En unos minutos estábamos los tres hablando como viejos amigos. Los ojos de José Miguel, me miraban con deseo, sin duda. Los míos a él, también. Hablamos con absoluta sinceridad desde el primer segundo. Verónica, enseguida contribuyó a la total relajación del momento. Me cogió de la mano y me llevó a su dormitorio. Era precioso, lleno de detalles decorativos, mariposas en las paredes, cuadros de todo tipo, puntos de luz. Una foto de ambos en el centro de la pared a todo color, flanqueada por dos individuales en blanco y negro. Pusieron música. Encendieron velas y una barrita de incienso. Yo estaba en una nube. Sin saber cómo, estábamos los tres desnudos en la cama. Nunca me he sentido bisexual, pero no me importaba cómo Verónica me empezaba a besar. Yo le devolvía idénticos besos pasionales, aunque tímidamente. Cerré los ojos, cuando José Miguel se aproximaba. Estaba nerviosa ante la inminente sensación de sentirme unida a él. Una tiene esas falsas creencias de penetración rápida y satisfacción vulgar. Ellos eran diferentes. Con ternura me acariciaban, me besaban en todo mi cuerpo, incluso en sitios insospechados... Estaba en una nube de deseo, deseando disfrutar de todo. Pasaron horas antes de sentir cómo mi sexo, fue penetrado con ternura y delicadeza. Aquel enorme pene entró en mí, sintiendo que entraba en mi alma. Hubiese deseado gritar de placer, pero soy muy tímida. Sentirme llena, sentir la tremenda polla de mi vecino dentro de mí, llenaba mi corazón, alma y cuerpo, de un gozo único. Jamás me había sentido así. Mis orgasmos, a cual más intenso, se sucedían, uno tras otro. Cuando sentí en mi interior aquel líquido entrar a presión, y rebotar en el fondo de mi vagina, no pude dejar de sentir golpetazo a golpetazo, los orgasmos más profundos de mi vida. Él lo sintió. Me besó y me abrazó, con una ternura sin igual. Lloré de agradecimiento y placer. Volveríamos a hacer mucho más sexo. Son incansables. Yo también. José Miguel, nos follaba a ambas sin parar, cuando se agotaba, seguía con cientos de juguetes que tenían. Nos hacía correr al unísono, utilizando sus dedos o juguetes a la misma vez. Nos besábamos los tres al mismo tiempo. Nuestras lenguas se cruzaban y disfrutaban. Verónica, hacia el final de aquella e increíble sesión, para dar un descanso al rey de la cama, sacó su último regalo, su succionador, y jugamos con él un buen rato. No parábamos de tener orgasmos sucesivamente, por turnos. Él sonreía al vernos. Yo soy incansable, me he descubierto incansable junto a ellos. Al menos, aquella primera de muchas sesiones, me sentí incansable. Verónica, incluso mucho más. He de reconocerlo. Cuando después de tantas horas de placer, extasiados, estábamos unidos los tres por nuestras manos, sentí cómo Verónica murmuraba en mi oído: -          ¿Querrás ser nuestra amante más veces? -          Sí (Me limité a decir). -          Si quieres, podrás traer a cuantos amigos desees, siempre que sean discretos y que tengan una buena polla. -          ¿Cómo? -          Cuando te apetezca venir sola, podrás venir sola, y si algún día te apetece traer a alguien, lo podrás hacer libremente. Ya lo he comentado con él, deseamos seguir viéndote sola o acompañada. Queremos que seas nuestra amante para siempre, al menos, mientras tú lo desees. Estamos encantados contigo, quizás ambos, enamorados de ti, desde que te vimos por primera vez. Me quedé muda. No sabía que contestar. En ese momento supe, que siempre había querido tener una relación así, una relación precisamente, con ellos dos. Desde aquel maravilloso día, estuvimos juntos para siempre. Las sesiones de sexo se han sucedido con intensidad, cada vez lo pasamos mejor los tres. Ante la insistencia de Verónica, en ocasiones he ido acompañada de algún puntual amante que me he echado, pues ella también tenía derecho a disfrutar. Nuestro amor no está limitado a nosotros tres, aunque somos el eje básico del mismo. Alguna noche me he quedado a dormir con ellos. Él se despierta temprano y empieza a comer nuestros coños, por turnos. A veces hemos estado en la cama todo el día, haciendo un increíble sexo sin parar. Somos incansables los tres. Mi vida está bien como está. Me siento feliz como vivo. Mi vida continúa... Mi trabajo, mi familia y mis amantes, esos vecinos, Él, ambos, me han hecho descubrir mi verdadero proyecto de vida. Queridos amigos, he de terminar. Solo decirles que, lamentablemente, este relato es ficticio, aunque ojalá fuese real. Creo que redactaré un anónimo y se lo meteré a mis vecinos en el buzón. (Ojalá lo hagas Olga, ellos lo están deseando). FIN. Espero que lo hayan disfrutado. Escríbanme. Contestaré a todos los que deseen contarme cualquier cosa, a través de mi correo electrónico. Me encanta compartir de todo, con todo tipo de personas, incluso detalles sobre vida en general, gustos y aficiones, sin que sea que ser necesariamente sobre sexo. Les cuento que uno de mis próximos proyectos, hay varios más, sin más pretensiones que el de hacer disfrutar a los lectores, es un libro que tengo en marcha de título provisional: “Historias reales de cornudos complacientes”. Quiero contarles diez historias reales noveladas con escenas de sexo morboso. Llevo actualmente redactadas en borrador, ocho historias y aún puedo integrar dos historias más si alguno de ustedes, quiere que su experiencia como cornudo o cornuda quedé para la posteridad..., cambiando obviamente nombres y ciudades. Hasta muy pronto.

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AaguuspalotesLv1· hace 31 dRelatos

Mí abogada personal

La tarde había caído rápidamente sin apenas darme cuenta. De reojo, comprobé que mi reloj marcaba ya las seis de la tarde. La creciente obscuridad del despacho profesional, apenas me permitía ver con claridad, los informes que releía desde primeras horas de este día gris de invierno. Encendí la lámpara de sobremesa y dirigí su luz hacia los documentos. Yolanda, mi secretaria, llamó a la puerta para recordarme las citas del día siguiente, entregarme los documentos que había redactado y despedirse hasta mañana. Se despidió como últimamente lo hacía, de una manera fría e inquietante, su intuición femenina le estaba advirtiendo que nuestra relación laboral había sufrido una transformación de alguna manera. Con la interrupción de Yolanda, y al comprobar que el cansancio hacía las primeras mellas en mi cuerpo, decidí tomar unos minutos de descanso, tomar un café y fumar un cigarrillo. Al volver al despacho, instintivamente me acerqué a la ventana para bajar la persiana, noté en mi cara la sensación de frío que el cristal expedía, y observé cómo la fina lluvia que empezaba a caer, formaba unos pequeños hilos de agua en el cristal, que caían por su propio peso, formando pequeñas figuras a todo lo largo de la ventana. La abstracción que me hicieron sentir aquellas imágenes de agua junto al pensamiento sobre mi secretaria, me hicieron perder durante unos segundos la sensación de realidad, mientras mi mente se evadía. Los recuerdos de todos los acontecimientos que ocurrieron hace apenas un mes, acudieron súbitamente a mi memoria. Para una mujer de mi edad, cumplidos ya los treinta y cinco años, con una carrera profesional ampliamente elogiada por muchos compañeros, abogados de profesión, con unos ingresos que me permitían mantener un nivel de vida medio alto, en una ciudad relativamente pequeña como Elche, mi vida y mi futuro no deberían plantearme ninguna incógnita. Pero no era así. Desde aquel día, a primeros de noviembre, no era la misma, no lo había comentado con nadie por temor a que pensasen que había enloquecido o que sufriera alucinaciones. Aquel día como tantos otros, abandoné el despacho cuando era de noche, era viernes y no volvería a él hasta el siguiente lunes. No había hecho ningún plan especial. La semana había sido larga, habíamos terminado de preparar una complicada demanda de separación para un cliente, y pensaba pasar todo el fin de semana descansando, leyendo, oyendo música y viendo viejas películas subtituladas, que era mi principal afición en el espléndido chalet de mi propiedad que acababa de redecorar. En el aparcamiento, la obscuridad y el silencio, me sobrecogieron de una forma muy especial, sentí como mi espalda fue recorrida por una sensación de escalofrío, sensación que achaqué al cambio de temperatura que acababa de experimentar, al pasar del calor del despacho al frío de la cochera. Abrí la cerradura de mi Mercedes 190, color blanco, que apenas contaba con tres mil kilómetros después de tenerlo casi tres años, me acomodé, lo puse en marcha, me dirigí hacia la puerta, la abrí con el mando a distancia, salí, y me dispuse a coger la ronda de la ciudad para dirigirme hacia mi casa. El día era como hoy, gris y lluvioso, tenía que dar al limpiaparabrisas de vez en cuando, para evitar que las pequeñísimas gotas de agua, me impidieran ver con claridad a través del cristal. Por un instante, pensé en acercarme al centro de la ciudad para tomar una copa, o para intentar ver a alguien con quien pasar la velada, pero al final recordé el cansancio que tenía mi cuerpo, que solo me pedía llegar a casa y relajarme. Al llegar al chalet, metí el coche en la cochera, pasé por el acceso interior a la cocina y me dispuse, sin más dilación, a meterme en la ducha. Me desvestí, puse el agua a la temperatura idónea, y durante muchos minutos, dejé que el agua recorriese todo mi cuerpo. El agua posee realmente, un efecto reconfortante y relajante sobre un cuerpo cansado. Aproximadamente, hacia la media noche, me encontraba en mi habitación dispuesta a dormir, aunque la larga semana de trabajo, y la tensión que me había provocado, no me dejaba conciliar el suelo, decidí tomar una infusión relajante de salvia y poner una película que había visto en innumerables ocasiones: Casablanca. No sé cuánto tiempo transcurrió, pero debí de dormirme enseguida. Soñaba que estaba en la oficina trabajando, en mi despacho, y que sonaba el timbre de la puerta. Sonaba y sonaba, pero nadie abría. Seguía soñando y nadie abría la puerta. Irritada, me dispuse a abrir la puerta, pero me desperté entonces. No era la oficina. La llamada a la puerta era en mi casa. Instintivamente, miré el radiodespertador, y éste señalaba las dos de la madrugada. ¿Quién coño sería a estas horas? Sobresaltada, pensé que sería alguna mala noticia familiar. Mis padres eran ya mayores. Corrí hacia la puerta mientras encendía las luces a mi paso. -          Ya voy…, un momento. -          Ya va…, (seguí diciendo, mientras me acercaba a la puerta). Al llegar a la puerta, me serené y volví a preguntar quién era. -          ¿Quién es? Una voz, serena y natural, contestó al otro lado de la puerta. -          Soy yo. No reconocí la voz, pero no me alarmé, miré por la mirilla y le vi. Era un hombre alto, con cara madura, aunque joven, con pelo castaño, que vestía una cazadora de piel. Su pelo lacio, echado hacia atrás, se mecía al viento suavemente. Sus ojos inspiraban una confianza total. No solía ser muy confiada con extraños, pero aquella vez era diferente, pues no temía absolutamente nada malo de aquella persona. -          Un momento, por favor… Me abroché el batín que me había puesto al salir de la cama, y sencillamente, abrí la puerta. -          Hola. (Me limité a decir). -          Hola. (Me contestó él). En ese primer instante, solo notaba el fresco que acariciaba mi rostro. No sé cómo, ni cuando, pero la siguiente sensación que sentí, fue que me cogía de la mano y me introducía hacia dentro de la casa. No era capaz de articular palabra, solo tenía sensaciones…, agradables y maravillosas sensaciones de un sosiego excepcional. Su olor, era un aroma que me reconfortaba. Me inspiraba paz y tranquilidad. Sin saber cómo, nos encontrábamos en el dormitorio y estábamos besándonos apasionadamente. No era capaz de decir nada, solo tenía ganas de amar y de ser amada. Quería ser amada profundamente. Quería ser amada, como jamás había sido capaz de imaginar. Me besaba despacio, mi boca, mis ojos, mi nariz, mi mentón, mis cabellos. Al mismo tiempo, acariciaba mi cuello, mis hombros y mis pechos, que habían quedado al descubierto, sin darme cuenta. Me besaba y acariciaba constantemente, sin hablar ni una sola palabra. Solo con la poca iluminación del salón, pude comprobar que él también se había desnudado y que, arrodillado a mi lado de la cama, me besaba mi torso, mientras acariciaba tiernamente mi vientre. Volvía a tocar mis pechos nuevamente, con una dulzura sin igual. Pechos que notaba endurecidos, así como los pezones, absolutamente erizados y tersos. Con su mano izquierda, mano que tenía totalmente cálida, noté cómo me acariciaba mi sexo con absoluta delicadeza e incluso ternura. Se inclinó hacia él. Me echó ligeramente hacia atrás, hasta hacerme delicadamente, caer sobre la cama, para inclinarse sobre mi ardiente y deseosa entrepierna. Noté cómo, suavemente, su lengua y su boca, e incluso sus dientes, lamían al tiempo que besaban, e incluso cómo mordisqueaba mi sexo, pletórico de pasión. Creía volverme, por momentos, loca de placer. Conseguí tener varios orgasmos seguidos, antes de notar, cómo su cálido, grueso y enorme miembro erguido y duro, me penetraba sin resistencia, suavemente, despacio, muy despacio. Solo notaba placer, placer y más placer. Todo era placer. Solo sentía, en aquellos momentos, las palpitaciones de mis sienes, fruto de los latidos acelerados de mi corazón, al sentirme unida a ese hombre, a través de nuestros sexos, extasiándose ambos, segundo a segundo, dispuestos a alcanzar unidos, un maravilloso clímax compartido y simbiótico. Decir que obtuve el orgasmo vaginal más satisfactorio de toda mi vida, parece exagerado, pero fue realmente así. Exageradamente satisfactorio. Instante álgido al sentir cómo su fluido caliente entraba dentro de mí, mediante varias convulsiones increíbles. Cuando, después de alcanzar tanta plenitud, la relajación empezó a alcanzarme, noté cómo, abrazado a mí, se acomodaba en la almohada. Miré al reloj, y éste marcaba las cinco de la mañana. Me dormí plácidamente. Al notar la sensación de despertarme a la mañana siguiente, y en esas décimas de segundo que van desde que una se remueve en la cama hasta que abre los ojos, sentí la sensación agradable que se tiene cuando recuerdas un sueño erótico, y pensé que había sido eso, solo un sueño. Un instante después, al descubrir que estaba desnuda, me sobresalté. Olí la almohada, y supe que no había sido un sueño. Olía a él. Supe que no había sido un sueño. Había sido real. Estaba sobresaltada, pero tranquila, al mismo tiempo. Salté de la cama y fui hacia la cocina. Allí estaba preparando algo de comer, desnudo, solo cubierto por una pequeña toalla, alrededor de sus caderas. Me miró, y con su mirada me señaló la silla para que me sentase. Fui incapaz de articular palabra, solo me limité a comer una ensalada, una rica ensalada de atún, que me había preparado. La ensalada de atún más apetecible que me había tomado nunca. Mientras terminaba de comer, él se había colocado detrás, y sus manos me estaban dando un ligero, sensual, y agradable masaje de cuello y hombros. Se inclinó y me susurró al oído: -          ¿Te gustó…? Balbuceante, solo pude decir. -          Sí…, sí…, mucho. Inmediatamente después de comer, salimos abrazados hacia la terraza. No sé cómo, pero me encontraba en la terraza con él, abrazados y besándonos de nuevo. Solo notaba un ligero frescor en todo mi cuerpo, fruto de la ligera brisa que corría esa tarde del sábado. En la terraza, él detrás de mí, ambos desnudos… Estábamos haciendo otra vez, apasionadamente, el amor allí mismo. Sus manos recorrían mi espalda, abrazaban mis pechos, tocaban mis pezones, y sin saber cómo, ya estaba nuevamente penetrada, y a punto de tener un maravilloso y deseado nuevo orgasmo. Noté cómo sus convulsiones, marcaban su nueva salida de semen dentro de mi interior, y tuve el mío en ese preciso momento. Otro gran clímax, que me hizo ruborizarme cuando me miraba, antes de fundirnos en un beso apasionado. Después de unos segundos, mientras su respiración entrecortada disminuía, dado que su enorme sexo aún seguía dentro de mí inusualmente duro, volvió a friccionar rítmicamente, hasta que unos minutos después, volvíamos a tener un orgasmo gemelar. Era increíble, había encontrado mi alma gemela, nuestros sendos y parejos orgasmos increíbles, se acompasaban permanentemente. Después de ducharnos y de jugar, mientras nos enjabonábamos las espaldas, hicimos el amor otra vez en la ducha. Era la tercera vez esa mañana, y no sería la última. Posteriormente, ya en el dormitorio volvimos a amarnos pausadamente. Despacio, muy despacio. Había anochecido y seguíamos amándonos con ritmos que cambiaban de lento a rápido. No puedo calcular cuánto tiempo estaríamos así antes de dormirme, pero si recuerdo lo extasiada y cansada que me notaba antes de cerrar los ojos aquella madrugada, El domingo por la mañana me desperté, ya sabía que lo ocurrido el día anterior y la madrugada anterior no había sido un sueño, lo apreciaba en las agujetas que tenía en todo mi cuerpo y la sensación de exceso de actividad en mi vagina agradecida. De un salto me incorporé de la cama, me dirigí hacia la cocina pensando en degustar otro buen almuerzo, pero allí no había ninguna actividad. Recorrí rápidamente toda la casa, pero no hallé a nadie. Tomé un café y una ducha rápida para despejarme, y me senté a esperar. Nadie apareció durante toda la jornada restante del domingo. Mi pensamiento luchaba con constantes contradicciones. ¿Había sido realme

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AaguuspalotesLv1· hace 31 dRelatos

Agentes

Agente SALMA preséntese inmediatamente en mi despacho - se escuchó por los altavoces de la comisaría. Mi nombre es SALMA y soy policía. Soy alta, morena, de pechos grandes y piernas largas. Era mi superior, mi jefe DIEGO que me llamaba. Caminé por los pasillos pensando que coño querría. Diego era un poli duro y estricto en su trabajo, que no se abría mucho a los demás. Nadie conocía su vida fuera del cuerpo. Al entrar todo estaba muy oscuro. Escuché su voz que me ordenó que cerrara la puerta. Estaba sentado en un sillón, fumando y sirviéndose una copa de algo que parecía whisky con mucho hielo. - Señorita Salma tenemos que hablar de su trabajo como guardia nocturna. Nos han llegado comentarios de que usted y dos reclusos tienen encuentros subidos de tono en sus horas de guardia. Me tomé la molestia de revisar su taquilla y encontré material Pornográfico. Sé que lo comparte con los reclusos. Por no hablar de los juguetes sexuales, condones, etc, etc, etc - Repetía mientras hacía chocar los cubitos de hielo de su vaso. Pensé que lo mejor para salir de este lío era “Follarme a mi Superior” y así asunto zanjado. Cada cual seguiría su camino y no me molestaría más por lo que hiciese con los reclusos. Creo que eso era lo que él estaba buscando, así que decidí comenzar el juego y quedándome de pie frente a él le dije en voz alta. - Esta policía tiene muy claro de qué manera tratar a los reclusos y a los Compañeros del Cuerpo, sobre todo si tienen una buena pistola. – Dije, acercándome suavemente. Muchas veces las mujeres saben que para conseguir algo no hay nada como darle a los hombres lo que más desean. Y eso, evidentemente, no es otra cosa que SEXO. Parecía que mis palabras no le habían convencido. Se puso en pie y dijo: El amor y el sexo son cosa de dos. -Pervierte a los reclusos poniéndose delante de sus celdas, lo he visto en las cámaras y disfruta con su papel de policía cachonda. Debo darte un castigo ejemplar, esto no se puede tolerar - Me dijo poniendo sus manos en mi cintura y acariciándome la espalda. Bajó sus manos y me acarició las nalgas por encima del vestido. Me tocaba con mucha excitación y me deje llevar por el momento. De pronto tomo unas esposas y con fuerza me cogió las manos y me esposó a una cadena que colgaba del techo. Después de colocarme las esposas quedé sin poder tocarme ni moverme. Empezó a bajar la cremallera de mi traje azul y a decirme que tenia derecho a no guardar silencio y a decir todas las guarradas quisiera y que cualquier cosa que me diera placer sería utilizada a mi favor. -El amor es cosa de dos, pero nunca falta la maldita zorra que no sabe contar.- Dijo en voz alta. Se encendieron dos luces más a los extremos de la habitación y pude ver a los 2 reclusos con los cuales había tenido algún que otro encuentro. Diego llamó a los demás . ¡ Venid vamos a corrernos una buena juerga con esta zorrita. -Eres una zorra policía con muy poca autoridad. Intenté que no se acercaran pero era muy difícil ya que Diego era un hombre bastante fuerte y me sujetada con firmeza. La tensión me produjo excitación. Empezaron a tocarme y a arrancarme la ropa quedándome sólo con las botas y pantys, sujetador y tanga. Diego me bajó el tanga de una manera algo brusca y yo me limité a abrir las piernas y dejar que me comieran el coño con sus lenguas y me chuparan entera. Mi sujetador color blanco no tardó en ser desabrochado por las manos hábiles de uno de los reclusos. Este escondía mi par de tetas grandes, De pezones sonrosados y ahora duros por la excitación. Mi clítoris temblaba en medio del empuje de esos dedos experimentados. Despacio primero y luego con decisión. Un dedo completamente aceitoso comenzó a introducirse en mi culo. Las manos decidieron que la poca ropa que quedaba en mi cuerpo estaba sobrando y pidieron ayuda a otras manos para, entre las cuatro, dejar mi cuerpo al descubierto. El jefe Diego siguió su trabajo con la punta de su polla haciendo que sintiera una mezcla de dolor y placer, de anhelo y rechazo. Empezó a follarme sin tapujos, una embestida tras otra, y yo cada vez levantaba más el culo para sentir cómo me llegaba ese pedazo de polla erecta hasta el final de coño. Mientras me penetraba, otro recluso me penetraba lentamente por el culo con sus dedos. - Quiero follarte bien el culo, eres una zorra puta, es mi deseo desde que te asignaron a mi cargo. - ah ah ah sigue siiii ah ah ah. Mis pechos estaban mojados en saliva, con los pezones erguidos y absorbidos por dos bocas que se entretenían en chupar, morder y volver a chupar. De pronto me descolgaron los brazos, que empezaban a estar un poco adormecidos. No importó porque había seis brazos dispuestos a cogerme y acariciarme. Pasándome de unos a otros sin apenas tocar el suelo. Así empezó un masaje, en el que ni un solo centímetro de mi cuerpo quedó desatendido, Por detrás unas manos rudas manoseaban mi culo y lo escupían. Estaba completamente anulada en medio de la orgía de sensaciones todo me parecía poco. Antes de que pudiera orientarme en la nueva situación, y con culito todavía buscando respiro, uno de los reclusos con una polla enorme y con fuertes venas marcadas en ella, me penetró con decisión, entrando y saliendo a un ritmo pausado pero implacable. - Eres una policía implacable pero en el sexo eres mas bien sumisa, además de Zorra. Me dejé caer tocando con mis tetas mojadas un pecho masculino sudoroso que inmediatamente se puso a chupar y mordisquear mis pezones. Apenas habían pasado diez segundos y una segunda polla se empeñaba en meterse en mi culo. Era una Zorra en manos de mis acompañantes que no respondía al salvaje castigo al que estaba siendo sometida. Diego me insultaba y me agarraba de los pelos hacia atrás con fuerza levantando mi cabeza. - Follame follame follame ¡¡me corro me corro!!! -Joder!! Debe dolerte el coño con lo que te estoy dando, y tu sigues ahí pidiendo más como las perras de la calle -. Mis jadeos no cesaban. Yo necesitaba más polla, y cada vez chorreaba más y más jugos. Se cambió con el otro recluso y este empezó a meter su enorme rabo poco a poco en el culo. Me penetró con todo una y otra vez, y otra vez, yo gritaba de dolor y gemía de placer. - Sabes qué, Agente Salma? que si tanta falta de rabo tienes esta noche deberíamos de romperte ese culo sin parar. Humedeció todo mi culo, con el jugo que sacaba de mi coño, quedando completamente empapado. Listo para que metieran sus pollas poco a poco, primero uno, luego otro… luego a la vez. Tenía dos pollas en mi culo y yo seguía gimiendo, y pidiendo más. Eso les excitaba aún más, les volvía locos. Me trataban como su zorra particular, como si fuera sólo de ellos y seguían diciéndome obscenidades. - ¡Zorra veo que te está gustando,! Seguro que tu marido nunca te ha follado así, verdad?, y tampoco tus compañeros del cuerpo, ni siquiera estos dos reclusos a los que te follas!. Respecto a mí, he de decir que estaba que no podía más. Necesitaba follar... - Si por favor… dadme más… estoy realmente cachonda, seguid dándome rabo,, dadme más porque estoy que estallo de placer. Uno de los reclusos grito: - Menuda Zorra está hecha, Agente Salma … pero te has oído hablar? Joder! -Me estás reventando la polla, por supuesto que te voy a dar lo que te mereces. El placer era indescriptible, nunca imaginé que me pudiera pasar algo así, además sus cuerpos, sus miradas y el lenguaje soez y vulgar que empleaban conmigo me excitaban de sobremanera. - Ah sí? Te gusta?, A que esperas para abrirme ese culo, eh? Ábretelo con las dos manos –.Y obedecí. Volvió a ponerme el rabo sobre mi culito pero a pesar de mi excitación no conseguía entrar, sólo la punta iba haciendo hueco. La tenía exageradamente grande para mí. Se enfadó aún más de lo que ya estaba y me volvió a escupir. -Esto es lo que te gusta? es esto? no?… Ya sé lo que te hace falta a ti.. el empujoncito final. Este gesto hizo que inmediatamente se abriera el culo como nunca. Me metió su polla más adentro y me dio una enorme embestida, brutal, profunda, que me hizo gemir de placer. Empezó a encularme salvajemente. Yo estaba tan excitada que seguí poniendo el culo en pompa para que me lo reventara bien. El gemía, incluso gritaba mientras me seguía diciendo guarradas y dándome cada vez más fuerte. Así perra, déjate joder, pero qué rico culo tienes, te gusta eh? te gusta? Sus embestidas seguían y seguía. Me agarraba del pelo, me obligaba a mantener otra polla en la boca. Estaba a punto de correrme. El se corrió primero… dejó caer su cuerpo sobre el mío y no me sacó la polla, seguía dándome por el culo y yo conseguí un extraordinario orgasmo. Estaba tan excitada que no podía parar. De mi boca salió - Dame más y tu cómeme las tetas. Me hizo limpiar su polla llena de mis jugos de arriba abajo mientras me decía que si me portaba bien y obedecía tendría más rabo y más leche - Y yo con el calentón que tenía, pedía más. Siguieron en ronda corriéndose en mi cara también se vaciaron sobre mis tetas. Con su mano me agarró de los pelos, me tiró la cabeza hacia atrás y aprovechó que abrí la boca para soltar mi gemido de placer para meterme el rabo hasta el fondo de la boca. - Te has corrido demasiado pronto y no me has dado suficiente placer, deberás de esforzarte por esta falta. Esto aún no ha acabado. Diego cogió la porra de policía y me la metió por el culo. Seguía introduciendo la porra, paró hasta la mitad y empezó a sacarla y a meterla con un ritmo rápido. Yo gritaba y gemía, él lo chupaba, lo saboreaba, pasaba la lengua y succionaba. Me hacía que saboreara la porra recién salida de mi culo abierto y lleno de semen. Volvía a introducirlo con un ritmo frenético y no pude más, en ese momento, me volví a correr con el culo. Cuando una mujer está tan condenadamente cachonda se convierte en algo incomprensiblemente salvaje y placentero. - Le gusta Agente Salma? - Si… me encanta…sigue por favor, sigue. - Te gusta Zorra? Esos gemidos no los dan sino las Zorras sabes? Tienes un culazo digno de reventar y de esta noche no te escaparas. Nuevamente, puso su rabo sobre mi culo y luego de unos veinte minutos de follarme bien por el culo, ya no aguantó más y me puso de rodillas frente a el y me derramó todo su semen por la cara, entrando en mi boca. Mientras seguía introduciendo sus dedos en mi culo, dilatándolo aún más. No podía más. Diego miraba con lascivia la escena y de vez en cuando dirigía alguna orden nueva. Comienzan a penetrarme sin parar por todos lados. Uno de ellos faltaba por correrse y los otros dos parecía que querían repetir. Dos se corrieron sobre mi prácticamente a la vez. Chupé sus corridas, mientras el otro recluso me follaba sin parar, alternando mi culito y mi coño, yo tenía orgasmos constantemente, no tenía fin...hasta que no pudo más y se corrió en mi culito. Ellos me seguían acariciando todo mi cuerpo y yo lamía sus miembros. Sólo con sus manos me proporcionaron por fin, un orgasmo tan profundo y prolongado que volví a mearme sin remedio. - Tenía que haber traído a más hombres para que te abrieran bien el culo. Te gustó perra? cada vez que te quiera follar el culo tendrás que venir a verme, este culo es mío, y tu eres mi Zorra, así que ya puedes irte dejando de follar por otros, a no ser que yo te lo pida. Reconozco que de todas las veces que me han enculado, esta había sido la que más me gustó y no sé qué es lo que tiene ese hombre que me pone tan condenadamente excitada. Espero otro encuentro con la ley. Tenemos la intención de cumplir la fantasía,espero que pronto lo hagamos realidad. Pasamos la velada hablando de lo que podría pasar. La situación en casa se volvió de lo más caliente y follabamos como locos pensando en cuando llegaría el momento. ya les contare

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DdulcesplaceresLv1· hace 66 dRelatos

Solo amigas

Un día tuve que decidir entre mi familia y mi futuro, quería estudiar comunicación social y en la pequeña ciudad donde había vivido toda mi infancia y mi adolescencia era imposible hacerlo, por lo que o bien cambiaba mis pretensiones o bien me trasladaba a la capital dejando atrás a mis seres queridos. Obviamente que para una chica muy ‘familiera’ como yo la decisión fue muy traumática, no era fácil de un día para el otro dar vuelta una página de mi vida, alejarme de papá, de mamá, de mis hermanos, de mis amigas, de mi barrio, de mi historia. Y de alguna manera fueron mis padres los que me empujaron y desequilibraron los platillos de la balanza, ellos querían para mí un futuro mejor, ellos habían tenido una vida demasiado sacrificada, demasiado dura. Aun se me humedecen los ojos cuando recuerdo esa última mirada de mi familia en el andén, mientras el tren se ponía en marcha lentamente y si bien cada tanto vuelvo a mis tierras y nos mantenemos en contacto por la web, se extraña demasiado el contacto del día a día. Capital Federal me resultó un mundo nuevo, comprendía que pequeña e inocente era mi tierra natal. Fui a parar a la ciudad universitaria donde los jóvenes de bajos recursos que provienen del interior encuentran un lugar para vivir mientras estudian. El pabellón masculino estaba al frente y daba al norte, atrás, estaba el nuestro, y estaba preparado para que no se cruzaran ‘extraños’ de uno al otro lado, era difícil, pero no imposible. Los cuartos estaban diseñados para dos personas, así que casi todas teñíamos una compañera. En mi primer año me tocó ocupar el cuarto con una joven un tanto mayor que yo, le faltaba poco para recibirse, era un tanto parca, y me trataba como a una niña, así que no teníamos mucho diálogo, cada una hacía su vida, solo lo justo y lo necesario. Por suerte cuando comenzaba la primavera ella abandonó sus estudios, se dio cuenta que no era su vocación por lo que volvió a sus pagos, un alivio, prefería estar sola a mal acompañada. El receso me permitió volver unos días a casa, a renovar el aire y al volver conocería a mi nueva compañera de cuarto, por tres años, los tres años más ricos que recuerde… En ese momento tenía diecinueve, ella uno menos, cuando la vi por primera vez me impactó a primer golpe de vista, un poco más alta que yo, diría poco más de un metro setenta, unos largos cabellos rubios, en grande bucles llegando a media espalda, enormes ojos verdes y gruesas cejas que se asomaban apenas, casi tapadas por un coqueto sombrero, una nariz respingada y pómulos salientes en el que se marcaban sus rozagantes mejillas, labios perfectos, carnosos, moviéndose rítmicamente mientras mascaba un chicle dejando escapar de tanto en tanto un globo, un cuerpo delicadamente armonioso, un top apretado color rosa flúor con una estampa al frente de Hello Kitty que se deformaba entre los prominentes pechos, su vientre estaba descubierto, un piercing colgaba de su ombligo y su cintura era tan pequeña que daba envidia, abajo tenía un ancho pantalón floreado al tono con el sombrero, para mi gusto era horrible, sin embargo, me permitían adivinar unas anchas caderas, una cola hermosa y unas piernas de ensueño. Con los dedos de su mano izquierda tomó el chicle para amasarlo, al tiempo que estiraba la derecha para saludarme y decirme: Hola! soy Natasha, seremos compañeras! y tú eres… Micaela, bienvenida! Ponte cómoda… Fue mi respuesta mientras tendía mi mano y además le daba un beso en su mejilla, mi primer contacto… La ayudé con sus cosas y sin saberlo a partir de ese momento comenzaron tres años diferentes en mi vida… Natasha era de Rosario, una ciudad del norte, según ella donde están las chicas más bellas del país y si todas eran como ella era muy posible que no mintiera. Ella no estudiaba lo mismo que yo, por lo que muchas veces nuestros horarios no coincidían y poco a poco nuestras vidas se cruzaron, pude entrar en su mundo, en sus secretos, conocer una bella joven, una persona diferente. Disfrutábamos de los momentos en mutua compañía, salíamos juntas, a pasear, a cenar, ella sabía cómo vestirse y siempre se robaba todas las miradas, y ni hablar cuando íbamos a tomar sol a la terraza, usaba un traje de baño tan pero tan pequeño que hasta me daba vergüenza ajena, pero con ese cuerpazo, quien no se hubiera animado. Recuerdo un Domingo que habíamos ido a un balneario público donde solían ir de la televisión a filmar las chicas del momento, fue la atracción, la hicieron desfilar y cuando caía el sol ganó un bikini open con el que cerraban el día. Pero ella no era solo ‘una chica bonita’, Natasha era más que una amiga, era alguien que sabía todos mis secretos, era alguien que siempre estaba atenta a mis caprichos, era alguien con quien podía hablar, fantasear, pensar. Recuerdo una vez que debía dar un examen importante y yo tenía una fuerte gripe, estaba en cama con casi cuarenta grados de temperatura y por más que insistí e insistí no pude apartarla de mi lado, se quedó cuidándome como una madre, y ese pequeño detalle significó a la larga que no pudiera aprobar la materia. En el cuarto ella era muy extrovertida, totalmente desinhibida, no tenía problemas en tomar una ducha y andar desnuda por la habitación, mis ojos la observaban en silencio, sus curvas perfectas, los pequeños espacios blancos que dejaba en su intimidad los diminutos trajes de baño contrastando con el cobrizo bronceado de su piel, era común que se sentara contra la ventana a plena luz del sol a depilar su vagina, siempre se depilaba, para ella era normal y no la cohibía mi atenta mirada. También era su oído, cada tanto ella se ilusionaba con algún chico del otro pabellón, pero solo la cogían y listo, pero las mujeres no somos así, y yo sufría con ella. Me río recordando lo desordenada que era, cuantas veces levanté sus pornográficas bombachas que dejaba olvidadas en el piso del baño, o al costado de su cama. Y todo parecía estar bien, a mí me llamaba la atención que no le sorprendiera no verme jamás con un chico, tal vez no se animaba a preguntar, mi padre decía que no debes preguntar si no estás dispuesta a escuchar la respuesta, y creo que así era. Un año atrás de su despedida se me empezaron a complicar las cosas, cuando me presentó a Kevin pensé que sería uno más en su larga lista, pero me equivoqué, el tema iba en serio, empezaron a salir y sentí como poco a poco perdía protagonismo en su vida, poco a poco él la estaba arrancando de mi lado y me estaba arrancando el corazón, en poco tiempo Natasha se volvería monotemática, que Kevin esto, que Kevin lo otro, sentí que lentamente él tomaba el lugar que yo deseaba tener, un lugar que nunca sería mío, mi muro de face estaba lleno de selfies de Natasha y el muro de Natasha se poblaba cada vez con más fotos de su nuevo amante, era duro dormirse sufriendo, apretando los párpados para dejar correr las lágrimas en un mar de silencio… Una tarde ella llegó un poco dolorida, me sorprendió, se había hecho un tatuaje que partía en su pecho izquierdo, bajaba por todo su costado, por su cadera, por su muslo, terminando en su tobillo, eran delgadas líneas simulando una enredadera, con detalles de pequeñas flores Te gusta? fue idea de Kevin! qué te parece? Kevin, maldito Kevin, ni siquiera me había consultado… Sentí el frío acero de la hoja del puñal clavarse lentamente en mi corazón cuando me decía que habían decidido abandonar los estudios e irse a vivir juntos, a formar una familia, a forjar un futuro, a esa altura muchas veces me mostraba poco tolerante con ella, agresiva, odiosa, la relación parecía enfriarse, pero que podía hacer, quería que fuese feliz, pero que había de mí? me había enamorado de la persona equivocada... Mi tiempo se agotaba, no me quedaban muchas oportunidades, esa noche marcaría el quiebre, habíamos quedado en ir a un canto bar, ya habíamos ido un par de veces, un pequeño bodegón donde no entraban más de veinte personas, Natasha me había confesado que quería estar brillante esa noche, que como su ‘íntima amiga’ la ayudara, porque luego irían a hacer el amor y estaba dispuesta a regalarle su último y más preciado tesoro, si virginidad anal… Se había bañado, se había depilado, se había peinado, iba de un lado a otro como histérica, pasando por mi vista una y otra vez, completamente desnuda, yo solo suspiraba… Natasha se puso una tanga blanca casi invisible, apenas tapaba su lampiño pubis, perdiéndose entre sus nalgas, sacó cola apuntando para mi lado y preguntó pícaramente: Le gustará? Respondí con una sonrisa, como no iba a gustarle… Se puso luego un ajustadísimo vestido straplees en un delicada licra ocre, tan pero tan corto que estaba al límite del precipicio, si lo levantaba un poco se le asomaban los glúteos, si lo bajaba un poco se le escapaban los pechos. Se calzó los zapatos que se había comprado para esa noche, tenían unos finos tacos de veinte centímetros, no sé cómo diablos no se rompía un pie, pero que elegantes le quedaban! Como estilizaban sus piernas!. Se aseguró que todo estuviera bien, su maquillaje, sus largas uñas, sus aros, todo en ella estaba perfecto. Ya en el lugar Kevin y ella estaban acaramelados en la barra, había algunos chicos más, compañeros de estudios, todos se divertían, todos menos yo… Natasha estaba sentada en un alto taburete, con su trasero rebalsando por todos lados, con las piernas cruzadas, haciendo lo imposible para no quedar desnuda, él estaba parado a su lado, hablándole al oído y ella sonreía jocosamente, seguramente por las cosas sucias que le decía… Cada tanto se besaban, se acariciaban llevando las manos más allá de lo permitido, pedí un wiski, ante la desconcertada mirada del barman, lo bebí casi sin respirar, me pareció asqueroso… De pronto los chicos pidieron que Kevin subiera a cantar y ella quedó sola, supe que era mi momento, la miré con deseo, era perfecta, las luz de los faros esquivando sus rubios cabellos, sus uñas pintadas, sus ojos de gata, sus muslos macizos, sus alhajas, terminé mi segundo vaso de alcohol… Voy a su encuentro, la sorprendo, me mira sin entender, la miro desafiante, hay gente en el lugar, no me importa, tomo sus piernas y las separo, el vestido corto me permite ver su hermosa concha tapada por la blanca tanga, me arrodillo a sus pies, me cuelo al medio, ella no quiere, me rechaza avergonzada, pero no puede, es una locura, siento su vergüenza, beso el calado de su prenda íntima, siento su aroma a mujer, nuestros compañeros se transforman en espectadores de lujo, alguno intenta intervenir pero como una perra rabiosa enseño mis dientes, nadie se meterá con nosotras, no lo permitiré. Natasha no sale de su estupor, está a mitad del río, no sabe si entregarse ante la muchedumbre o desprenderme de su lado, no dejo de insistir, tengo mis manos en sus muslos, poco a poco se deja invadir, la siento aflojar sus piernas, las va separando, se deja llevar, acomoda más adelante su trasero de manera de dejar su sexo a mi alcance. Corro su bombacha, al fin serás mía, sus labios depilados, suaves, los beso, se sienten tan bien, tan ricos, mi lengua va por su canal, su miel se mezcla con mi saliva, está exquisita, su botón está hinchado, apoyo mis labios en él, lo acaricio, lo recorro en círculos, una y otra vez, me encanta, si tan solo hubiera imaginado como lo deseaba, la acaricio con mis dedos, su túnel se abre, introduzco índice y mayor al mismo tiempo, está empapada en jugos, acaricio rítmicamente el interior de su concha, creo tocar la puerta de su útero, levanto la vista, está entregada, con sus ojos cerrados, su boca abierta, jadeo, sus pezones se muestran duros bajo la tela, tomo el vestido con mi mano libre, tiro hacia abajo, no es difícil, su tetas parece explotar al ser liberadas, la luz de la noche se refleja en ellas, Natasha comienza a acariciárselas, sus pezones están afilados, se los toca, los estira, los aprieta entre sus dedos, observo al auditorio, todos son testigos, en silencio, incrédulos de ver lo que ven, ha

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Ccount_of_warwickLv1· hace 71 dRelatos

"La Cuarentena, Mi Melliza y Yo" Capítulo 9

IMPORTANTE ANUNCIO! LOS CAPÍTULOS DE LA HISTORIA SE PUBLICARÁN TODOS LOS JUEVES. AQUELLOS QUE ME AYUDEN CON CAFECITOS PODRAN LEERLOS DOS DIAS ANTES DE SU PUBLICACIÓN EN LA PÁGINA.  (La historia es completamente ficticia, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia) Pueden leer los capítulos anteriores en los siguientes links: Capítulo 1: Capítulo 2: Capítulo 3: Capítulo 4:  Capítulo 5: Capítulo 6: Capítulo 7:  Capítulo 8: Durante al menos dos horas hicimos fotos con todos los conjuntos que Karina había traído, en mil poses y en todas las habitaciones del departamento. La pequeña tenía muchas ideas por lo visto. Yo hacía de fotógrafo y Mimi de iluminadora, las fotos casi parecían profesionales.  Teniendo a dos mujeres con la hermosura de mis hermanas a una totalmente desnuda y a otra solo con una tanga no hizo más que calentarme, ellas lo habían notado casi desde el primer momento, Kari se puso colorada y Mimi solo sonreía, encima a veces, para provocarme, me rozaba la cola o me la apoyaba sin disimulo.  - Sacate el short Chito, te va a hacer mal si no. - me dijo Mica directamente frotando su palma en toda mi verga. Era verdad en parte, ese short era ajustado y sumado al boxer sentía que en cualquier momento iba a romper la tela... O me iba a fracturar la verga. - ¿Seguras? - pregunté mirando a Karina, ella en ese momento estaba con las piernas abiertas sobre la mesada de la cocina, la tanga era tan chica que apenas cubría su conchita, hinchada de excitación. - ¡Sí! Dale. - respondieron ambas casi sincronizadas. Las miré y me bajé el short y el boxer a la vez, mi verga salió disparada, moviéndose hacia arriba y abajo como un trampolín. Los ojos de Kari se abrieron muchísimo y Mica se mordió el labio. Kari se bajó de la mesada y ambas se acercaron a mí. Mica empezó a besarme y con su mano acariciaba mi pecho, para mi sorpresa mi hermanita menor llegó hasta mí en 4, con sus manitos recorría mis piernas hasta llegar a mi pija y con sus labios me besaba el pubis y la cintura. Mis manos estaban una en la cola de Mica y la otra en la cabeza de Kari, necesitaba cojer o me explotaría el glande. Sentí la humedad de la boca de Karina, como su lengua recorría toda la extensión de mi verga al mismo tiempo que yo metía mis dedos en la concha de Mimi, nuestras lenguas seguían entrelazadas y nuestra respiración agitada iba en sincronía con nuestros latidos. Todo era demasiado perfecto... Hasta que sonó el teléfono de mi hermana menor. Era, nuevamente, mi madre. Yo atendí diciendo que ella estaba en el baño, me dijo que le dijera a Karina que debía volver pronto, que ya era tarde y que mañana temprano tenía una clase muy importante. Ella escuchó todo, teniendo aún la verga en su boca me hizo señas de que le pasara el celular. - Sí ma... ¿Era mañana? Me había olvidado - una lamida. - Uh, bueno ¿Me pedís un Uber? - otra lamida - No coman que ya voy. Bueno, les mando saludos. - cortó y se metió mi pija lo más adentro que pudo. - No me voy a poder quedar, mañana tengo una prueba y tengo que tener los apuntes sí o sí... - dijo casi con cara de tristeza. Todo era demasiado perfecto como para que durara más tiempo.  Kari se levantó, me besó y me pidió perdón. También abrazó a Mimi y se disculpó. Juntando sus cosas volvió al baño y salió ya vestida, tomó la computadora y, para mí sorpresa, Mimi se ofreció a acompañarla, fue a la pieza y se puso una remera grande, un pantalón jogging y unos Crocs, aún así estaba hermosa. Karina me abrazó de nuevo fuerte. - La próxima me tomo toda tu leche hermanito. - me dijo al oído y me apretó la verga que aún la tenía al aire.  Ambas salieron y yo me quedé preparando la cena, pensando en todo lo que pudo ser...  * /Nacho no lo supo hasta mucho más adelante pero Mica bajó con su hermana por la sencilla razón de que quería probar a Karina. Hacia rato venía fantaseando con ella y verla hoy tan suelta con las fotos, e incluso agachada chupándosela a su hermano mientras hablaba con sus padres no había hecho más que alimentar el morbo y el deseo para con la menor de la familia. Apenas llegaron al primer descanso de la escalera y mientras hablaban de temas intrascendentes, Mimi se quedó parada, cuando Kari se dió vuelta para mirarla, extrañada por no seguir caminando, la mayor la tomó de la cara, besándola profundamente, metiendo casi toda su lengua dentro de la boca de su hermanita menor. Karina correspondió y la tomó por la cintura atrayéndola hacia sí, había quedado demasiado caliente y la idea de volver con todas las ganas encima no le atraían para nada. "dichosa de vos que podés cojerte a Nacho" pensó mientras metía sus manos dentro del jogging y apretaba su cola. Mica no perdía el tiempo y metía sus manos dentro de la campera y debajo del buso de Kari, apretando las tetas de ésta por unos segundos, sin dudarlo bajó su mano derecha hasta meterla dentro de su calza la concha de la menor estaba muy mojada y sus gemidos eran acallados por los besos que ambas seguían dándose. Escucharon que alguien subía las escaleras y separaron sus bocas, escucharon atentamente, eran una mujer y un niño, la madre lo regañaba por subir corriendo y él solo la imitaba burlándose. Para fortuna de ambas hermanas los inquilinos se detuvieron un piso más abajo para entrar en uno de los departamentos. Cuando escucharon la puerta cerrarse ambas se miraron, el deseo se veía en sus ojos.  - Apurate... - le dijo Karina a su hermana, sabía lo que quería hacerle y debían apurarse, el tiempo les jugaba en contra. Mimi la puso de cara a la pared, se arrodilló y le bajó la calza y la tanga a la vez, abrió su cola y enterró su cara en medio chupando su cola y metiendo la lengua dentro de la concha de Kari. Era la primera vez que hacía algo así, actuaba por instinto pero logró arrancarle un orgasmo intenso a la pequeña. Mimi sacó la cara de en medio de la cola de su hermana, se paró y le acomodó la ropa. Kari se dió vuelta y volvieron a besarse, ahora con el gusto del flujo de ésta última.  - Dios, ¡Que mal que no puedo quedarme! - dijo la menor con ganas de más.  El celular vibró avisando que el Uber había llegado. Se apuraron en bajar las escaleras y ambas se despidieron normalmente, había testigos cerca, les hubiera encantado despedirse con un besito. Mimi se aseguró que su hermana subió al auto y volvió al departamento. / * Mimi subió muy caliente, se me tiró encima y apenas me dejó apagar la cocina. Nos tiramos en la cama del comedor, la que usaba para dormir antes de pasar todas las noches con mi hermana. Ella se bajó el pantalón y se clavó mi pija sin problemas, estaba demasiado mojada, no hubo tiempo para preguntarle qué había pasado entre ella y Kari cuando bajaron. Puso sus manos en mis hombros y empezó a cabalgarme con ganas, como si estuviera poseída. Mis manos en sus nalgas la abrían y cada tanto se me escapaba una nalgada que sonaba en todo el comedor. Junté algo de sus jugos y los pasé por su cola. - ¿Puedo? - me animé a preguntar suponiendo que ella entendería. - Sí, pero despacio. - me dijo, así era nuestra conexión.  Pasé de nuevo los dedos por su cola y de a poco presioné. La falange del índice entró apenas, ella gimió pero sabía que quería más. La metí entera, mientras mi pija seguía entrando y saliendo de su concha. Empecé a sacar y meter la falange hasta que el ano de mi hermana se dilató un poco más, pude meter con dificultad un segundo dedo mientras ella gemía aún más. Tal como dije, teníamos una gran conexión con Mimi, tanta que acabamos juntos, le llené la concha de leche caliente mientras su concha se contraía apresando mi verga y exprimiéndola hasta la última gota. Ella, exhausta se dejó caer, con la cabeza en mi hombro.  - ¿Me vas a contar lo que pasó con Kari? - le dije al oído... - Otro día, hoy no doy más. Llevame la comida a la cama por favor. - dijo ella saliendo de encima mío con algo de esfuerzo.  Minutos después y cuando Karina me avisó que había llegado bien, yo hacía lo que Mimi me pidió, le llevaba un plato de guiso de arroz a la cama. Comimos mirando una película a la que apenas le pusimos atención y dormimos como bebés.  * Al otro día, para variar, seguía lloviendo, Mimi tenía que prepararse para unos exámenes y yo me dediqué a armarle una cuenta a Kari para que vendiera su material pero por separado, tratando de que no se relacionara a una con la otra. Mi hermana menor me mandó un mensaje diciendo que por suerte pudo dar el examen y que esperaba la nota en unos días. Salí a tomar algo de fresco porque necesitaba comprar algunas cosas y de paso me puse a pensar en todo lo que había cambiado el mundo y principalmente mi mundo, como se había dado todo de forma tan sorpresiva que parecía increíble. Pasé de estar soltero con un trabajo estable y tener una relación distante con mi hermana melliza a ser una especie de proxeneta virtual de mis dos hermanas y cojía casi a diario con una de ellas. Lucas, mi hermano mayor, me cortó los pensamientos cuando me preguntó cómo iba todo por acá, le conté que las cosas de a poco se iban abriendo y que parecía que terminaría pronto. Él me dijo que no me ilusionara, en Europa estaba empezando la segunda ola y volvían a restringir todo, por fortuna él tenía un cargo importante en una empresa de ventas por internet por lo que no se preocupaba mucho, los envíos se seguían haciendo y el dinero no dejaba de llegar. Me preguntó cómo iba mi trabajo y si lo afectó el asunto de la cuarentena, le dije que de momento todo iba bien pero que tenía miedo de que me echaran, él se ofreció a ayudarme en lo que necesitara, ya sea enviando dinero o hablando por mi con algunos de sus contactos. Le agradecí y le dije que de momento estaba bien, él se despidió y me dijo que saludara a Mimi de su parte, prometí hacerlo y le dije que se cuidara también.  Al volver traía todo lo necesario para hacer una sopa abundante y completa, ideal para ese clima. Justo cuando estaba por cerrar la puerta me detuvo un hombre, me preguntó un departamento del edificio en el que vivía, departamento que resultó ser el mío, le dije que vivía yo ahí, me pidió mis datos, me hizo firmar y me entregó un paquete. Cuando entré al departamento Mica me esperaba tomando mates en la cocina, le pregunté si sabía qué había llegado y me respondió simplemente - Abrilo, te va a gustar seguramente... - con una sonrisa pícara y la bombilla apoyada en su labio inferior lo que la hacía ver muy juguetona.  Lo hice, rompí el envoltorio y saqué una caja, dentro tenía un juego de juguetes sexuales apuntados al placer anal junto con una botellita de gel lubricante. Mis ojos brillaron y Mimi se acercó, me abrazó de atrás y, apoyándome las tetas en la espalda, lo que me hizo erizar la piel, me susurró bien cerca de la oreja: - ¿Te parece si lo probamos hoy a la noche?  Continuará... 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MMondar4kLv1· hace 80 dRelatos

Los masajes de mamá

No sabía por qué se había dejado las bragas. En realidad, ni siquiera lo pensó. Ella estaba entrando en su habitación para darle las buenas noches. No fue inusual. Llevaba puesto su camisón. Ella misma estaba lista para irse a la cama. No fue nada inusual. Ella fue a su habitación solo para darle las buenas noches, nada más. No lo había visto mucho en varias semanas desde que se fue a la universidad. Ella lo había echado de menos. Estaba muy feliz de tenerlo en casa para las vacaciones. Llamó antes de entrar. Era una simple cortesía, establecida desde hace mucho tiempo como la norma para ellos. Si su puerta estaba abierta o cerrada, eso era lo que haría. Ella llamaría. Él le daba la misma cortesía cada vez que iba a su habitación. Ella se sentó a un lado de su cama y lo miró con amor. Estaba acostado de espaldas, leyendo. Cuando ella entró, él cerró su libro y la miró, notando lo hermosa que se veía en su camisón de seda. Su forma curvilínea no se oscureció del todo. Jugaba con gracia justo detrás de la tela ligera, atrayendo su atención, despertando su interés. No llevaba camisa, notó, pero las sábanas eran suficientes, cubriéndolo de cintura para abajo. Observó, con un interés cuidadosamente moderado, que se había convertido en un hombre joven y elegante, muy en forma, muy guapo. "Estoy tan contenta de que estés en casa", le dijo en voz baja, extendiendo la mano para acariciar su mejilla. "Yo también", le aseguró, con una leve sonrisa en su hermoso rostro. Él miró su rostro, sus labios carnosos, esa hermosa sonrisa suya, las pequeñas arrugas de sus ojos brillantes y amorosos. ¿Tenía algo en mente ?, se preguntó. Ella le devolvió la mirada. Era tan guapo, su hermoso niñito, ahora un hombre joven. De edad. Ahora, ¿por qué pensaba en eso ?, se preguntó, mientras se hundía en la cama, reclinándose a su lado, despeinando su cabello con la mano derecha, estudiando su rostro. Muy guapo. Sus párpados estaban pesados ​​por su satisfacción. Los cerró, a punto de dormirse. Quería estar con él, quedarse y saborear su presencia. Lo había extrañado terriblemente. Sintió que podía quedarse allí acostada con él toda la noche. Había sido el hombre de la casa durante años. Ella no tenía otro. Ella lo apreciaba. Su mano izquierda le acarició el brazo, perezosamente acariciándolo desde la muñeca hasta el hombro y la espalda y otra vez, con las yemas de los dedos rozando su caja torácica desnuda. Olía un poco a almizcle, varonil. Ella suspiró, luego le besó la mejilla suavemente, acomodó su rostro en su almohada, su aliento en su oído. Dejó el libro a un lado y se quedó perfectamente quieto, sintiendo su pecho presionando ligeramente contra su hombro, moviendo su ingle. Pensó cuidadosamente en lo que debería hacer ahora. "¿Mamá?" "¿Mmm?" respiró suavemente. "¿Recuerdas los masajes faciales?" El pensamiento la devolvió a la vigilia total. "Sí, cariño, lo recuerdo", dijo, incorporándose sobre su codo, lista, como siempre. "Creo que la universidad me ha estado poniendo un poco tenso", sugirió, deteniéndose en eso, esperando, preguntándose. "¿Quieres un masaje?" preguntó, sonriendo felizmente. "Sería bueno." "No lo hemos hecho desde que eras pequeño". "Sí, supongo ... no lo sé." Sin embargo, él lo sabía. Se detuvo con la pubertad, con los cambios que estaba experimentando, su creciente ansiedad por las mujeres. Y luego su padre se fue, y ella se distanció por un tiempo, y no hubo más masajes. Fueron olvidados, hasta ahora. Ahora, eso es lo que él quería, y por eso preguntó. Ella se sentó y se inclinó sobre él, sus pechos cayeron, casi alcanzando su pecho desnudo. Ella presionó sus pulgares en su frente y luego los atravesó en direcciones opuestas a lo largo de la línea del cuero cabelludo, terminando con un pequeño remolino alrededor de cada sien. Sin embargo, fue incómodo desde esta posición. Para masajear una cara, se necesita el ángulo correcto. Ella consideró sus opciones. Podía hacer que se acurrucara un poco dejándola sentarse en el lugar de su almohada, con la cabeza descansando en su regazo como solía hacer cuando él era pequeño. Pero ella razonó que no necesitaba molestarlo, posiblemente aumentando su tensión. En cambio, con cuidado pasó su pierna izquierda por encima de él, luego se sentó, sentándose a horcajadas sobre sus muslos. Él vislumbró su pubis mientras hacía el tránsito y notó que no usaba bragas. Su tensión aumentó. Su hombría respondió con entusiasmo. Una vez en la posición correcta, volvió a colocar sus pulgares contra el centro de su frente, en la línea del cuero cabelludo, y comenzó de nuevo. Lentamente arrastró sus pulgares por su frente hasta sus sienes, rodeando cada uno con firmeza, luego de regreso a su frente, solo un poco más debajo del cuero cabelludo, e hizo el tránsito una y otra vez, lenta, muy deliberadamente, abriéndose camino hacia la suya. mejillas, luego su mandíbula. El se quedó quieto, sin hacer ruido. ¿La tensión? Bueno, eso era otro asunto. Era joven, apenas dieciocho años. Estaba preocupado por todo lo sexual. El simple hecho de que una mujer atractiva, sin bragas en su negligé, montada a horcajadas sobre la parte inferior de su cuerpo, tuviera un efecto predecible. No le preocupaba su edad ni el hecho de que fuera su madre. De hecho, sintió que casi la tenía donde la quería y sus esperanzas aumentaban rápidamente. Luchó por ser paciente, pero sabía que tenía que tomar la iniciativa en este pequeño y atrevido baile. Sutilmente, bajó las mantas desde su cintura. Ella estaba tan concentrada en su trabajo que no se dio cuenta. Pero el tiempo pasaba y rápidamente se acercaba una crisis. Ella estaba masajeando su barbilla ahora, casi terminada. Si quería salirse con la suya, se estaba quedando sin tiempo. Necesitaba actuar, pero sabía que tenía que ir despacio, no alarmarla, atraerla, llevarla a un punto en el que no pudiera volver atrás. Con mucha suavidad, colocó sus manos en sus caderas. Ella sintió su toque. No le sorprendió del todo, la emoción que le produjo y los efectos que sintió en su cuerpo. Sus pezones se hincharon. Su estómago revoloteó. Su vagina se humedeció. Ella eligió no insistir en esas respuestas físicas a su toque. Ella disfrutaba de este pequeño juego que él parecía estar jugando con ella, las pequeñas indulgencias, la emoción de tentar al destino. Había pasado mucho tiempo desde que su marido se había ido. Un tiempo largo y solitario. Tragó saliva y redujo la velocidad del masaje, manteniendo a raya el tiempo que pasaba lo mejor que pudo, manteniendo el momento, el momento encantador e íntimo que se desarrollaba lentamente para ellos. Ahora puso un poco de presión en su trasero, empujándola ligeramente hacia adelante. Ella permitió solo un pequeño ajuste de su posición, dando paso a sus impulsos, casi imperceptiblemente, pero definitivamente cediendo ante él, al menos un poco. Pero ella no se rindió por completo. Todavía no. Tampoco trató de forzar el tema. Mantuvo sus impulsos sutiles, lo suficiente para avanzar, pero no lo suficiente para hacer sonar las alarmas. Terminó el masaje y se detuvo, pensando en los sentimientos amorosos que tenía hacia él y en cómo el momento íntimo pronto podría pasar. Entonces, ella le preguntó, apenas audible, casi susurrando: "¿Eso fue suficiente? ¿Quieres que lo vuelva a hacer?" "Sí", respiró. Ella volvió a poner los pulgares en su frente y comenzó de nuevo, el ajuste provocó que su trasero subiera un poco más por sus piernas. Empujó un poco más las mantas mientras ella se movía. La punta de su pene erecto acaba de salir de debajo de la sábana superior. Si mirara hacia abajo, lo vería, pero no lo hizo. Ella estaba mirando su rostro, el hermoso, joven y amado rostro que estaba masajeando. Algo en su expresión lo animó a seguir adelante un poco más. Comenzó a acariciarle el culo muy levemente. Ella apenas pareció darse cuenta, suspirando solo un poco ante su suave y amoroso toque. Se sintió aún más animado por el sonido, por leve que fuera, pero se contuvo, dejando que ella le masajeara, esperando pacientemente y luego apretando un poco más. Otro pequeño suspiro. "Creo que te estás portando mal", observó casualmente, su voz sonaba ronca. Eso lo animó aún más. Estaba casi listo para hacer su movimiento. Ella estaba a la mitad de su rostro de nuevo, pero siendo muy deliberada, tomándose su tiempo. Su tensión no se redujo en lo más mínimo, pero jugaron su juego. Ella le pasó los pulgares por el labio superior y subió por sus mejillas, luego dio ese pequeño remolino alrededor de sus sienes, la mejor parte siempre; y mientras ella se arremolinaba, él tiró de su trasero, con firmeza pero con suavidad, y de nuevo ella avanzó un poco. Ella dio otro pequeño suspiro, como si aceptara algo, resignándose. Su respiración se volvió audible para él. Se animó de nuevo y le soltó el trasero para poder empujar las mantas más hacia abajo y exponerse más completamente. Ella sintió sus movimientos y se incorporó un poco, dejando que sucediera, pero, de lo contrario, optó por ignorar las libertades que se estaba tomando. No era nada, se dijo a sí misma, evitando la responsabilidad. Trató de calmar su respiración. El masaje llegaría pronto a su inevitable final. Algunas cosas son simplemente inevitables, pensó para sí misma. No puedes controlarlo todo. Ella permaneció tímida sobre su intención exacta. Volvió a empujar las mantas. Ella lo sintió y supo exactamente lo que estaba pasando, y se levantó un poco de nuevo, permitiendo que se desarrollara lo inevitable, como si ella no tuviera intenciones propias, como si no pudiera evitar que él se exponga a sí mismo, a cualquier cosa que se le ocurra. Terminó el masaje y, sin una palabra, sin un pensamiento claro, desató el lazo en la parte superior de su camisón, dejando al descubierto la plenitud de su escote. Luego movió sus manos a sus hombros, apretando, sintiendo su poder. Ella se inclinó hacia delante para besarle la frente, y su escote se abrió por completo, exponiendo sus pechos desnudos a su vista. Ella lo besó suavemente en la frente, luego en su nariz, sus labios cerca de los de él. Ella consideró agacharse más abajo, presionar sus labios juntos, pero lo pensó demasiado, no del todo bien en este momento. Ella se levantó para mirar de nuevo su rostro, ahora sonrojado, con tintes rojos en sus mejillas. Sus pechos se balancearon ante sus ojos ansiosos. Eran pesados ​​y llenos y colgaban allí, atormentándolo. Se lamió los labios y se quedó boquiabierto, y ella le permitió hacerlo durante uno o dos minutos. Luego, bajó la cabeza y finalmente miró su desnudez, palpitando debajo de ella, observando que su propia desnudez humeante estaba a sólo unos centímetros de la de él. Inclinó la cabeza hacia atrás y arqueó un poco la espalda, empujando las caderas hacia adelante. Ahora podía ver que ella estaba abierta a él, aunque sintió que aún debía ir despacio, no apresurarse, dejarla sucumbir a lo inevitable a su paso. Volvió a poner las manos en su trasero, esta vez debajo de su camisón, sintiendo su piel desnuda. Nunca antes había tocado su trasero desnudo. Ella jadeó en voz alta, pero no dijo nada. Escuchó su respiración, aún más audible, más rápida, excitada. "Te amo, mamá", susurró con voz ronca. Cerró los ojos, saboreó el momento, la cercanía, el amor. "Yo también te amo, bebé", le susurró ella. Ella estaba tan rígida como su virilidad, su espalda todavía arqueada, su cabeza hacia atrás, sus ojos cerrados, sus pensamientos confusos. Sus intenciones aún eludían sus pensamientos conscientes. Pero su cuerpo le imponía exigencias que no podía rechazar. Él apretó firmemente su trasero desnudo y de nuevo ella jadeó. Tiró de nuevo y su trasero húmedo entró en contacto con su escroto. Podía sentir sus testículos llenos descansando sobre sus muslos, y sintió que quería frotarse contra ellos, pero se contuvo, aún sin reconocer completamente sus intenciones, la inevitabilidad de lo que harían. Sin embargo, el conocía claramente sus propias

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WwannabcuckoLv1· hace 81 dRelatos

Experiencia Cornuda con mi Esposa (Parte 3)

Tratare de hacer este relato lo mas corto posible, porque el anterior me quedo bastante largo, es que no quería que perdieran detalles calientes de todo lo que mi esposa me conto. Pues bien, habrían pasado aproximadamente 2 semanas desde la vez que mi esposa y mi compadre tuvieron su encuentro intimo, yo moría del deseo cada vez que los imaginaba a los 2 juntos, teniendo sexo salvaje. En ese tiempo no hable con Ricardo, pero mi esposa y el si que tenían muy buena comunicación, Geraldine me mostraba lo que se escribían, las fotos que le enviaba para calentarlo, y las perversidades que querían hacerse el uno al otro, yo miraba a mi esposa muy entusiasmada y con muchas ganas, y siempre le propuse que se fuera con el a un hotel, pero era mi compadre el que se negaba, hasta que un día fueron de visita a la casa Conchita y Ricardo, llevaron algo para comer, y beber, la conversación estuvo muy amena, y la tarde se convirtió en noche, las botellas del licor que estábamos bebiendo se terminaban de una en una, y se reflejaba en nuestro estado de ebriedad. En un momento mi esposa dice sentir calor, y yo ni corto le digo: "pero quítate algo de ropa, después de todo estamos en confianza", ella sin pensarlo se quito la blusa que llevaba puesta y dejo sobre si un brasier de encaje semitransparente, Ricardo no pudo ocultar su deseo a mi esposa, la vio fijamente y se saboreo los labios. Conchita de inmediato lo vio, y solo sonrió con picardía, ¿Le habría contado acerca de su momento intimo con Gera? fue lo que pregunte en mi mente al instante, poco después, Conchita acompaño a mi esposa y se quito su top, sin duda alguna los senos de mi comadre son bastante buenos. No pude dejar de mirar, ya que el brasier que llevaba era diminuto a comparación de sus enormes senos, y de vez en cuando ella los movía en forma provocativa, asomando tímidamente sus pezones, en una de esas me pillo mironeandola y cuando nos vimos a los ojos me hizo un guiño travieso y se mordió el labio. "OK, esto se esta poniendo mejor de lo que esperaba" Fue lo que pensé, pero al mismo tiempo me dije: Yo le presto mi mujer a Ricardo, pero no se si el este dispuesto a prestarme la suya. Mientras mas bebíamos, los efectos del alcohol eran evidentes en nosotros, nuestras esposas estaban semidesnudas y calientes, algo ebrias, ellas cantaban y nosotros nos deleitábamos viéndolas, mi compadre y yo charlábamos del trabajo, de deportes, de economía, en fin de los temas que normalmente hablábamos, pero en un giro me atreví y le dije: -Geraldine no deja de verte, seguramente quiere que le cumplas lo que le prometiste. -..... El se quedo en silencio un rato y me respondió: "A eso vine compadre, ya no me aguanto mas". (Entendió muy bien que yo estaba enterado de toda, que no sentía celos, odio o rencor) - Pero ¿Cómo vamos a hacer con Conchita? Si quieres yo la distraigo un poco mientras ustedes van a la habitación, yo luego veo como los acompaño. - Es que precisamente quiero pedirte un favor. - Dime Ricardo, lo que quieras, después de todo nos haces un favor a mi esposa y a mi. - No queremos hacer solo un trio, queremos un intercambio completo de parejas. Me quede atónito, no sabia que responderle, mi comadre esta muy buena, pero no sabia que pensaría Gera de esto. -¿Que? ¿Ella quiere eso? ¿Tu quieres eso? -Compadre tengo que confesarte algo: Ese día que tu esposa y yo cogimos (lo sabia si cogieron y Geral no me lo había dicho todo), llegue a la casa y tuve que confesarle a mi esposa todo lo que hicimos, no podía verle a la cara luego de lo ocurrido, tuvimos una fuerte discusión, llego incluso a pedirme el divorcio, recogí todas mis cosas en una maleta y antes de salir me pidió una ultima vez de despedida, te admito que me sorprendió mucho pero con todo lo caliente que había quedado con tu mujer, le di una cogida a la mía, la puse tal cual le había hecho a Gera, le hice de todo y mas de lo que nunca habíamos hecho, ella disfruto al máximo y al terminar me abrazo y me pidió que no me fuera, que me perdonaba, le dije que nunca lo volvería a hacer y me miro, solo me dijo estas palabras "en realidad quiero que se lo vuelvas a hacer, pero quiero estar presente". Le explique que le había ofrecido un trio, y ella me dijo, yo también lo quiero. Me inundo el celo, me vi enceguecido y le dije que no rotundamente, ella se enojo, se vistió y salió de la habitación. Y continuo: Tuvimos muy poca conversación el resto del día, mi maleta estaba aun junto a la puerta, yo estaba molesto por lo que me pidió, pensaba que seguramente se sentía insatisfecha, o que simplemente quería vengarse, pero poco a poco la idea me fue sonando, en un momento hasta tuve una erección pensando en nosotros 2 cogiendo con mi mujer, te imagine comiéndole la vagina mientras tu mujer me comía la verga y me masturbe pensándolo. Mauricio, ahora te entiendo, luego de esos pensamientos cornudos no hay vuelta atrás, ahora solo deseo verte con mi mujer. Mientras nosotros hablábamos, nuestras esposas no nos escuchaban, pero había un cierto ambiente de lujuria, las canciones de fondo eran cada vez mas sensuales, nuestras esposas ya habían llegado a estar completamente en ropa interior, mi esposa tenia un hilo blanco que hacia juego con su brasier, pero Conchita, tenia un seductor liguero, y una tanga hilo rojo, con una abertura en el medio que dejaba ver su vagina completamente, ambas estaban sentadas a cierta distancia de nosotros, y se dirigían miradas de cómplices, ellas también estaban preparando el ambiente para el intercambio, ya se lo habían dicho y mi Geraldine estaba completamente de acuerdo. Hubo un momento de tensión, nos vimos a la cara todos, ya sabíamos lo que iba a suceder y nadie podía evitarlo, el deseo era máximo, el alcohol nos había desinhibido por completo y lo que nos sobraba era ropa y ganas. Empezó a sonar una música erótica, y Gera se acerco lentamente a Ricardo, le extendió la mano y lo invito a bailar, comenzaron a danzar suavemente, acercando sus rostros hasta casi besarse, Ricardo tenia sus manos sobre el culo de mi esposa, agarrándole las nalgas. Conchita se acerco, yo estaba sentado y ella se abrió de piernas y se me monto encima, la tome de la cintura y empezó a bailar de forma muy sensual, rozando su vagina sobre mi pene, tenia una mega erección en ese momento, y como si de forma sincronizada nuestras mujeres comenzaron a quitarnos los pantalones, mi compadre no tenia ropa interior por lo que su pene golpeo la cara de mi esposa mientras se los bajaba. Conchita hizo lo mismo y metió su mano dentro de mi bóxer para comprobar lo que estaba por comerse. Terminamos de desnudarnos y comenzó la verdadera acción... "En la parte final daré detalles de lo que hicimos los cuatro, los besos que nos dimos, las palabras sucias que nos dijimos, las posiciones que hicimos. Este relato si será sexual un 100% desde el principio ya que iniciara justo donde este quedo"

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HHumanoHormigaLv1· hace 84 dRelatos

mucho tiempo en P! ahora me decidi a escribir.

hola gente! ¿como estan? espero que muy bien! hace muchos años que soy usuario de P! una de las mejores paginas en cuanto al eroismo-sexo y sexualidad se refiere. pero les cuento un poco sobre mi y porque me decidi ahora a escribir esto (y quizas sea lo unico que haga)...todo depende de como tomen esto que voy a decir y como vaya fluyendo todo esto. para empezar me voy a presentar: mi nombre es juan (pueden llamarme juano) soy de la ciudad de tandil tengo 32 años y estoy en silla de ruedas por una malformacion congenita, durante mis cortos 32 años he hecho muchas cosas en mi vida y soy un tipo que se desenvuelve bastante bien ante la sociedad. pero aun hay muchas cosas que hay que desmentir y dejar de hacer tabu como es el sexo y sexualidad sobre ruedas! a ver gente nosotros somos seres humanos como cualquiera de ustedes solo que llevamos una MINIMA DIFERENCIA a ustedes y es que nosotros llevamos como ¨extension¨ de nuestro cuerpo una silla de ruedas. lamentablemente en pleno S-XXI todavia se siguen fijando en la silla de ruedas antes que en la persona que como dije anteriormente es capaz de razonar sentir y accionar como cualquiera de ustedes! desde que tengo uso de razon he sufrido mucho bullying pero aca estoy sigo dia a dia para adelante sin importar lo que diga la gente! porque es solo desinformacion la que tiene....pero si realmente deseas conocerme o si en esas casualidades te topas con alguien en esta o cualquier condicion porfavor hacete el tiempo de conocerla porque quizas esa persona puede cambiar tu vida o puede que te cambie la forma de pensar o de ver las cosas. en lo personal y por eso estoy haciendo este relato ojala pueda encontrar a alguien con quien compartir unos buenos momentos sean de forma virtual o en persona desde el mas simple detalle hasta lo mas intimo es solo cuestion de actitud y encontrar la persona correcta!. desde ya muchas gracias y los espero por mensaje privado. gente pelotuda no me interesa.

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EEfectosexoLv1· hace 99 dRelatos

"El Carlitos" ...

Cuando murió el padre de mi mejor amigo su madre quedó aparte de viuda, incapáz de vaciar la habitación donde dormía su difunto marido cuando se quedaba en la casa. Su único hijo varón " Carlitos " era mi compañero de escuela y amigo de juegos que fueron inocentes hasta ese dia; hasta el dia en que su mamá nos pidió que abrieramos y pusieramos en cajas las cosas que estaban en la habitación a la que ella no quería entrar. A disgusto de mi amigo comenzamos vaciando el placard, bajando la ropa... cuando llegámos al escritorio vacíamos el librero y revisando las cajas llegamos a encontrar una que nos dejó sin aliento. En muchas de las revistas que habia en la caja las fotos de sexo explícito dában a conocer la naturaleza de esas revistas importadas y ocultas, fotos viejas en sépia y otras a color de adultos teniendo sexo. Pitos gruesos y enormes de señores penetrando mujéres y muchas mas... Chicos y chicas, hombres y mujeres prodigandose placer, desnudos, montandose o penetrandose. Hembras sintiendo el rigor de esos " pitos " duros tratando de deslizarse hasta que los huevos del hombre quedaran al borde de la vulva henchida de sexo de hombre... Pero hubo otras que sin querer nos llamaron mas la atención porque nos descubrieron cosas que podíamos hacer sin necesidad de una hembra. No me costó mucho convencer a mi amigo de la necesidad de practicar lo que se veía en las fotos... Probar y que me dijera que sentía cuando su pene entraba en mi boca. " El Carlitos " muy inocente, estiró su pija virgen frente a mi cara, desconfiado al principio... Se estremeció cuando mis labios y mi lengua muy hábiles se deslizaron ensalivando toda la extensión de su órgano sexúal... desde ése dia por casi nueve meses no hubo un dia en que le diera sexo oral a mi mejor amigo...

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KKoferideLv1· hace 99 dRelatos

El asalto a la casa de la modelo

Hace más de 8 años que Lucas y Martín se dedicaban exclusivamente a robar casas particulares, habían profesionalizado bastante su manera de actuar, estudiaban los movimientos de las casas, horarios de salida y entrada de sus ocupantes y robaban cuando no había nadie dentro. Generalmente cometían estos delitos en barrios de un alto nivel económico, para asegurarse un buen botín y no tener que robar tan seguido por el riesgo que esto conlleva. Luego de haber hecho los trabajos de investigación, averiguaron que el dueño de la casa era un abogado que tenía su propio despacho en el centro, seguramente ya había pasado los 60 años pero era evidente que amasó una buena fortuna, tenía su coche Mercedes y una mujer mucho menor que él, no pasaba de los 27 años, era la principal modelo de una agencia de modelaje, tenía una figura increíble, una mujer digna de sueños eróticos. Tanto Lucas como Martín comentaban que una parte del botín iban a ser las prendas interiores de la modelo, pero igualmente no se desconcentraban del verdadero objetivo del robo, es decir, las joyas y el dinero que habría dentro del chalet. Cada sábado a la mañana, el abogado y la modelo iban en el Mercedes rumbo al club de golf y no volvían hasta entrada la tarde, Lucas, que era el que tomaba las decisiones principales, decidió que el próximo sábado entrarían al chalet, ya que los fines de semana no había servicio de limpieza ni nada por el estilo, el chalet quedaba vacío. Martín estuvo de acuerdo y aguardaron los dos días que faltaban contemplando y revisando el plan, no debían tardar más de 30 o 40 minutos, aunque tenían tiempo de sobra, mientras más rápido lo podían hacer, mejor. Llegado el sábado, desde la esquina, esperaron que el Mercedes-Benz clase S color blanco abandonara la casa sobre las 7 de la mañana. Se metieron al jardín saltando la reja, se dirigieron con cuidado al ventanal que había al costado del chalet con las herramientas para forzar la cerradura, cosa que lograron sin problemas. Una vez adentro se relajaron al menos un poco, pero la adrenalina igualmente se sentía fuerte. Empezaron a inspeccionar la casa en busca de objetos de valor, Martín se dedicó a revisar el salón pero no encontró más que un dinero suelto y una colección de medallas que había en la biblioteca, se dirigió a la lavandería a buscar el botín secundario del robo, revisando el canasto de la ropa sucia encontró lo que buscaba, una tanga finita blanca y una colaless negra de encaje, se las llevó a la nariz y llenó su pecho con el olor a hembra que salían de esas prendas, su verga ganó tamaño y se la apretó por encima del pantalón pero no había tiempo que perder, las guardó en el bolsillo y salió de ahí. Mientras tanto Lucas estaba en el despacho del abogado, junto a las escaleras, donde supuso que estaba la caja de seguridad, pero no había más que una computadora y una colección de lapiceras, cada una en su estuche. Lucas le dijo a Martín -Subamos, en el despacho no hay caja fuerte -Seguro en el dormitorio tienen la guita -Respondió Martín Al llegar a la puerta del dormitorio se llevaron una sorpresa, un pequeño detalle se les había pasado. Al ver salir el coche no notaron que solo iba el abogado, por lo tanto la mujer estaba en la casa. Se encontraron con un imprevisto en sus planes, la dueña de la casa estaba dándose una ducha. Martín se empezó a poner algo nervioso y esto no lo dejaba pensar con claridad, Lucas lo notó y le indicó con señas que se quedara tras la puerta de la habitación, mientras él se quedaría junto a la puerta del baño esperando que la modelo salga. Ella salió de la ducha, envolvió su preciado cuerpo de modelo con una bata de seda color crema y se inclinó hacia adelante, dejando caer su cabellera rubia para envolverla con una toalla, luego posó frente al espejo con las manos en la cintura y con una sonrisa en la cara salió del baño hacia el dormitorio. En ese momento, Lucas se abalanzó sobre ella. La modelo sintió como un brazo la rodeaba fuerte por su pecho y una mano que se pegaba a su boca impidiéndole gritar. El susto que se llevó fue de infarto, no había sido capaz ni siquiera de oponer algo de resistencia, tenía el corazón latiendo de manera enloquecida en el pecho. -No te vamos a hacer daño, solamente tenes que colaborar ¿me entendiste? -Le dijo Lucas a la modelo Ella asintió rápidamente con la cabeza, nerviosa. Al escuchar a Lucas, su compañero salió de la habitación, la cargaron entre los dos con energía, arrastrando su cuerpo sin apenas esfuerzo, la metieron en el cuarto y la sentaron en una silla. Lucas le ató las manos por atrás del respaldo de la silla mientras que Martín se paró frente a ella, metió la mano en su bolsillo y sacó la tanga blanca que tomó del lavadero, esto la sorprendió, frunció el ceño, confundida, y al instante su cara se ruborizó completamente "¿por qué tienen mi tanga?" pensaba. Martín con una mano le apretó la cara por los cachetes haciendo que la modelo abra la boca y mientras ella se resistía sacudiendo la cabeza le puso la tanga en la boca a modo de mordaza. Lucas la tomó firmemente por los hombros desde atrás, se inclinó hacia ella acercándose a su oído y le aclaró -Solamente queremos que colabores, te sacamos la mordaza si nos decís donde están las joyas y la guita Ella, que miraba al otro delincuente a los oscuros ojos que se ocultaban tras el pasamontañas, asintió con la cabeza y dirigió su mirada al suelo, "si colaboro y no hago estupideces capaz no me hacen nada y se van rápido", pensó. Después de revelar la ubicación de la caja de seguridad y la clave, Lucas y Martín se apoderaron de las perlas, piedras preciosas, pulseras y una gran colección de relojes de lujo que eran del abogado. Después de los registros Martín se acercó a ella y dijo -Bueno, ahora nos divertimos un poco ¿qué te parece, socio? -No, por favor! ya lo tienen todo, no me hagan nada! -Suplicó la mujer del abogado -¿Quién dijo que esto era todo? -retrucó Lucas, esfumando los pensamientos de la modelo -Aparte esta yegua nos pudo haber arruinado todo el plan, algo tenemos que hacer ¿no? -Añadió Martín volviendo a poner la improvisada mordaza en la boca de la modelo La mujer del abogado nunca se había sentido tan sumisa y vulnerable a los deseos y acciones de los demás, menos aún de dos personas completamente desconocidas en el estado en el que se encontraba, maniatada en un silla, solo vestida con una bata de seda fina que apenas la cubría una palma de sus muslos por lo que tenía que estar con las piernas cerradas para no exponer su intimidad y encima amordazada por su propia tanga usada, sintiendo el sabor de sus fluidos impregnados en la tela. No sabía muy bien por qué pero había algo en todo este ambiente que la excitaba, cerró los ojos y llenó su pecho de aire, intentando ocultar su excitación, pero los pezones se endurecieron bajo la fina bata, delatándola, su rostro se ruborizó en parte por miedo a que lo noten y en otra parte por la inesperada calentura. Lucas desanudó el delicado cinto de la bata y abrió completamente la bata revelando el hermoso cuerpo desnudo de la modelo, ni un gramo de grasa, unos buenos pechos firmes coronados con dos lindos pezones erectos y se podía ver una fina línea de pelos rubios en su entrepierna. Ella seguía ocultando su sexo apretando los muslos -esto erotizaba más la figura de la rubia- y ahora ocultaba su colorado rostro agachando la cabeza. -Mira que tetas increíbles que tiene la rubia -le comentaba Martín a su compañero mientras las sacudía apretando los pezones -Seguro se las pagó el pollerudo del marido para que las disfrutemos mientras el pelotudo está jugando al golf -Respondió Lucas Mientras se reían, ella se excitaba por los manoseos de estos desconocidos, que por cada pellizco sentía una corriente eléctrica que disparaba su calentura. Lucas se paró frente a la modelo y aún con los pantalones puestos tomó la cabeza de la rubia para frotarle el miembro por la cara hasta que se le paró, le sacó la mordaza de la boca y se bajó los pantalones. Ante ella se encontraba una buena verga con un grosor considerable, se hubiera lanzado a devorarla, tenía un olor penetrante a sexo, en esos momentos deseaba ser poseída por ese miembro. Cerró los ojos. -¿Es grande, eh? abrí los ojos. Dale, comela -le ordenó Lucas Ella se inclinó sobre él y abriendo todo lo que pudo la boca fue tragándola toda, la notaba dura y ardiendo, generó saliva para que la fricción fuera menor y comenzó un sube-baja de cabeza que provocaba gemidos de su raptor, era evidente su experiencia en el sexo oral. Mientras esto sucedía, Martín desataba las muñecas de la rubia y la hacía pararse mientras seguía inclinada mamando la verga de su compañero, se paró atrás de ella deleitándose con las piernas de la modelo y la increíble cola firme en forma de manzana, le separó las piernas y pasó los dedos por los labios de la vagina, los tenía mojados. Al sentir esto el cuerpo de la modelo se estremeció, provocando un gemido. -Mira como le gusta. Está caliente y toda mojada la puta -dijo Martín De repente sintió vergüenza de sí misma ¿cómo podía estar excitada y disfrutando si la estaban violando? Pero Martín seguía acariciándole el clítoris y empezaba a entregarse. Solo quería tragarse todo el semen de aquel miembro mientras el otro la hacía llegar al orgasmo. Martín se arrodilló tras la modelo, separando las nalgas de la modelo con las manos provocando que se separen los labios mojados de la vagina, invitándolo a pasar la lengua por su rajita. Comenzó a devorar esa concha con rudeza y a meterle los dedos mientras le lamía la entrada del culo. Ella aumentó el ritmo de la mamada, le encantaba lo que sentía debajo, los dedos del delincuente entraban y salían sin parar de su caliente y húmeda vagina, estaba por tener un orgasmo siendo violada y estaba más excitada que nunca. Lucas ahogaba los gemidos de la rubia enterrando la verga lo más posible en su boca, sacó su miembro, la tomó de los pelos y tiró para atrás haciendo que levante la cabeza. La modelo tenía la cara fuera de sí, completamente roja al igual que sus labios debido a la felación, ahora gemía libremente por los estímulos que le causaba Martín. - Como te gusta trola, eh? Al final va a ser lo mejor que te pasó en tu puta vida -le dijo Lucas, pasándole el rabo ensalivado por la cara. -Dejame que me voy a cojer a esta como necesita - Ya la dejé lista, amigo -Le comentó Martín, que lamentó no ser el primero en cojerla. La mujer del abogado aprovechó estos instantes de cambios de lugar para reponerse de la posición incómoda en la que estaba, permaneció parada esperando las órdenes de estos delincuentes que estaban sometiéndola. Lucas dió un pequeño rodeo observando la mujer top model que tenían enfrente, desnuda, con las nalgas coloradas, agitada y con la melena rubia revuelta, ni en sueños hubiera pensado que esto fuera posible. Se paró a su costado, apoyando el miembro en su cadera. La tomó del cuello con una mano y le ordenó que separe las piernas. Comenzó a nalguearla fuertemente con la otra mano, a cada nalgada ella daba un pequeño salto apretando la mandíbula y cerrando los ojos. Nunca la habían tratado tan bruscamente, pero le gustaba, quizás era por la situación única e irrepetible... Lucas seguía tomándola del cuello y ahora palmeaba un poco menos fuerte la extensión de la vagina, que en cada golpe estimulaba el clítoris provocando una descarga eléctrica de placer en la rubia. -Cojeme, por favor -Murmuró la modelo -Aah, que putita resultaste -Respondió Lucas. -¿ahora pedís pija? te vamos a dar pija. Lucas se paró detrás de ella, la agarró con una mano de las muñecas por su espalda y la hizo inclinarse hacia adelante, hasta tener frente a su cara el miembro de Martín, que era un poco más chico que el de su compañero, pero más grueso. Tenía las piernas completamente estiradas y separadas, con el culo en pompa como una buena perra caliente. No tenía ningún punto de apoyo estable, si Lucas la soltaba caía hacía adela

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LLazarus_Lv1· hace 100 dRelatos

Mi compañera de trabajo me da clases de sexo

Había egresado de la escuela, y todavía faltaban unos meses para  comenzar la universidad. Quise, por primera vez, vencer mi pereza y aprovechar el tiempo, ganar un poco de dinero para el próximo año. Con el fin de sortear el suplicio de levantarme temprano, opté por un trabajo nocturno, en un bar del centro de la ciudad, al que había ido algunas veces como cliente. El horario era desde las 6 de la tarde hasta las 2 de la mañana, me acomodaba, al fin y al cabo a esa hora me estaba durmiendo, jugando algún videojuego, o viendo series hasta me venciera el sueño. No fue tan difícil que me aceptaran, en esa época del año la vida nocturna aumenta bastante, y suelen necesitar trabajadores temporales. Me pusieron de mesero, les preguntaba a los clientes que querían pedir, y llevaba el mensaje a la barra, a veces el ritmo era frenético, agotador, pero poco a poco me fui acostumbrando. Pero nada de esto es importante, no les vine a contar la historia de como fui aprendiendo a hacer mi trabajo. Les vengo a contar como fue que mientras todos querían bebidas alcohólicas, yo lo único que quería era follarme a Clara, la de la barra. Desde el primer día, o más bien, desde el primer minuto, me fijé en ella. Debía tener unos treinta años, un rostro que era como una obra de arte espontánea, un poco morena, la nariz respingada, los rangos definidos, una suerte de geometría amable que le daba una belleza casi matemática, los ojos entre marrones y verdes, unos labios no muy grandes, pero atractivos, y el pelo ni muy largo ni muy corto, suelto, libre, negro. Y vamos bajando, sus pechos no precisamente grandes, pero firmes, llenos de vida, no necesitaba sujetador, se mantenían, por si mismos, en la posición adecuada. Casi siempre se vestía con una camiseta apretada, que dejaba ver una parte de su vientre, desde ombligo hasta el comienzo de sus leggins, era un viente delgado, y daba la impresión de ser un tanto duro, ejercitado, pero no demasiado. Como dije, no usaba sujetador, y, por lo mismo, usualmente solía notarse el relieve de sus pezones, esos dos puntitos que me distraían de sus dos ojos, cuando llegaba con el pedido, y se me olvidaba todo. Y bueno, todavía falta lo mejor, su culito, era, y no exagero, perfecto, el tamaño justo, como dos manzanas deliciosas, y he decir lo mismo de sus muslos, todo en ella tenía el punto justo entre el volumen y la delicadeza. Siempre he sido un poco tímido, y en este ocasión más aún, pues ella tenía alrededor de treinta años y yo apenas dieciocho, y mis experiencias se limitaban a algunos besos, lamentablemente, así que difícilmente me atrevería a decirle algo más que los pedidos, y menos aún a hacer explicito mi interés. Pero las mujeres siempre perciben el deseo, y a ella lejos de molestarle, parecía gustarle. Cuando cerrábamos, y todos se iban, nos quedábamos más o menos una hora a limpiar el lugar. Y dado que no es precisamente seguro caminar por la calle a las tres de la mañana un día se ofreció a llevarme en su auto. Yo, bastante nervioso, acepté. Ella intentaba iniciar la conversación, pero yo me limitaba a responder con monosílabos. Cuando llegamos nos despedimos de un beso en la mejilla, o más bien en la comisura, y luego me regaló una pequeña sonrisa, y me dijo tranquilo, no pasa nada, acariciándome la pierna, peligrosamente cerca de mi pene, que levantaba mi pantalón, completamente erecto. Estoy seguro de que se dio cuenta, pero no hizo nada más que mirar mi bulto unos segundos, levanto la mirada y me dijo - Te doy permiso para pensar en mi cuando tengas que liberar esa tensión que no te dejara dormir -, me despedí y me baje del auto, sin entender del todo lo que había pasado. Era cierto, tenía que liberar esa tensión y imagine un escenario ligeramente distinto de esa despedida en el auto, ella bajando el cierre y dándome la mamada de mi vida. En una ocasión, ya habiendo cerrado, nos íbamos a una suerte de patio trasero, a fumarnos unos cigarrillos antes de irnos, generalmente éramos cinco o seis personas los que participábamos de esa tradición, pero esa vez, todos se fueron yendo y nos quedamos solo nosotros dos, y yo ya no respondía con monosílabos, nos divertíamos conversando, me gustaba hacerla reír, y escucharla. Me dijo que llevaba 5 años trabajando ahí, pero estaba aburrida, quería irse, viajar, probar suerte en alguna parte de Europa, aprender idiomas, vivir nuevas experiencias. Yo le dije, no parece que estes aburrida, cumples muy bien con tu trabajo, los clientes van una y otra vez a la barra, y directamente hacía ti. - Es que tengo un secreto - me dijo, y me tomo el dedo indice, y lo llevo a su pezón, se fue acariciando lentamente, en círculos suaves, primero uno, después otro, y luego me salto la mano, ahí estaban, sus pezones marcaditos, y mi mirada sin poder despegarse de ellos. - Adentro no siempre hace frío, tu más que nadie lo debe saber, si siempre estas caliente, dijo mirando mi bulto - y yo en un acto de valentía, tome su mano, y la puse suavemente sobre mi polla, por  sobre el pantalón, - Para equilibrar las cosas, tu diriges mi mano, yo dirijo la tuya. Se rió y me dijo - Ya se hace tarde, mejor me voy ahora antes de que pase alguna otra cosa. Nuestras conversaciones post trabajo se fueron haciendo una costumbre. Ella solía contarme sus experiencias amorosas, sexuales, y yo no tenía mucho que contarle, y para no mentir, decidí ser honesto - Apenas he dado algunos besos, y creo que ni eso hago bien -, - Bueno, yo te puedo enseñar, solamente con intenciones pedagogicas, ya sabes - me respondió, y se acerco a mi boca, abre un poco la boca, no tanta luego, ve de a poco, que nuestras lenguas jueguen, pero tímidas, cosas así me decía y yo me aplicaba en mi estudio. Cuando ya llevábamos varias clases, y casi sin pensarlo, le puse la mano en el culo, apretando un poco  esa fruta deliciosa,  - Ey eso no te le enseñado -  -Bueno, bueno, estoy adelantando lecciones, soy un buen alumno - - Mmmm, me mereces un premio - Acerco su boca a mi cuello, y me comenzó a dar besos mínimos, apenas rozándome con la puntita de la lengua, dándome pequeñas mordidas, mientas con la mano me acariciaba el bulto, suavemente, abriendo y cerrando los dedos. Difícil explicar el placer que experimenté al sentirla en mi cuello. No estaba preparado para eso, y acabé sin apenas empezar. Aunque ella estuvo lejos de reprochar mi entusiasmo. Metió mi mano dentro de mi calzoncillo, y la sacó cubierta de leche, para luego lamerse la palma de la mano. "Para equilibrar un poco las cosas, yo saboreo, tu sabores" - Me dijo y tomo mi mano, deslizandola por dentro de su leggins apretado. Sorprendentemente, no llevaba braga, una vez adentro, recorrí su concha, empapándome con sus jugos, y justo antes de que me atreviera a ír mas alla con mis dedos, saco mi mano. Yo hice lo unico que podía hacer, lamer la palma de mi mano, saborear su calentura. Desde ahí las cosas solo fueron a más. El momento clave fue cuando en vez de llevarme a mi casa, me llevó a la suya, y me invitó a pasar. Una vez adentro me dijo que teníamos que seguir con las lecciones. Y vaya que aprendí las semanas siguientes. Lamí sus pezones, ligera mi lengua circulando por su areola, los  mordía apenas, con cuidado. Escuche sus gemidos, a veces susurros, a veces gritos destemplados. Aprendi que hay que ir de a poco, bajar por su viente, deslizar mis dedos por sus brazos, por su espalda. Recorrer, un largo tiempo, la parte interior de sus muslos con mis labios, reconocer el terreno, acostumbrarme a su cuerpo, permitir que, de a poco, su conchita se humedeciera, como un lago en el que pronto podría sumergirme, o más que un lago, una terma. Y bueno, lo que más me gustaba, lamer su concha, tomarme el tiempo necesario, beberla, probarla, sentir su sabor empapando mi cara. Dejar el clitoris para después. Primero apenas respirar, de cerca, demostrarle mi entusiasmo con mi aliento agitado, dejar que la toque el viento. Después posar mi lengua, como un ave aterrizando, hacer presió, soltar, hacer presión, soltar. Después recorrerla de arriba a abajo, sin apuros, y recién ahí, concentrarme en su clitoris, ahora más rapido, mi lengua tiritando en el tembloroso de su sexo. Finalmente, los gemidos destemplados, su espalda arqueada, su vientre contrayéndose, mi cara, mi sonrisa, empapada.  También se trataba de recibir el deseo con paciencia, mirarle los ojos cuando me lamía la polla con maestría, rodeando con su lengua mi glande, recorriendola desde la base hasta la punta, verlo entrar completamente en su boca, eyacularle la carita sonriente. Y aun no hablado de entrar en ella, de penetrarla atento, conociéndome, evitando que el entusiasmo me juegue una mala pasado, sentir sus paredes, percibir como se aprietan masajeándome la polla, irme dentro de ella, caer casi dormido sobre su cuerpo. A esa altura merecía otro premio. Me dijo acuéstate, me dijo quédate quieto, y se sentó, suavemente, en mi cara, con su concha en mi boca, frotandola cada vez más rapido, empapándome todo el rostro, chorreando su fluido por mi cara. Y que alegría sentirla cabalgar, sentir todo su deseo reposando en mí, como una fuerza natural ante la que solo me quedaba deslumbrarme. Todo eso aprendí de ella. Se acababa el verano, se acababa mi trabajo, pero también el de ella. Iba hacer lo que me comentó, irse, viajar, conocer, jugarse su destino en otras latitudes, dejar de estar aburrida. Al principio me apenó, no podía aceptar que ese idilio terminara, era como tener un sueño delicioso, y luego despertar, y darse cuenta que no era cierto. Pero con el tiempo, a medida que quedaban menos días para el desenlace, fui comprendiendo que el ciclo, había terminado, que el destino nos había juntado para aprender, para habitar el placer como un refugio de fuego, pero siempre llega la hora de abandona el refugio, de lanzarse a caminar por la intemperie. El ultimo día se acerco a mí y me pasó un cajita, - Abrela cuando llegues a tu casa - Me dijo. Lo primero que vi fue una carta, en un sobre, y una bolsa de negra, de plástico. Primero leí la carta. "Que locura estos meses. Creo que no hay lugar de mi cuerpo por que no hayas visitado con tu lengua. Y, a veces, cuando me estoy quedando dormida, siento que el eco de mis gemidos sigue dando vuelta por mi habitación. Te extrañare, extrañare tus palabras, tu polla, tu leche, tu verga hundida en mi como una espada generosa. La atención con la que me comías la concha, como si fuera lo más delicioso que has probado. Y ese orgasmo que me diste solo besando mis pezones, fue largo como un verano. Te dejo un regalo para que no me olvides." Abrí ansioso la bolsa negra, y adentro encontré sus bragas, absolutamente empapadas, las acerque a mi cara y las olí, como quien sale a la superficie tras estar sumergido mucho tiempo en el agua y respira la mitad de la atmósfera. Así las olí, y me masturbe pensando en ella, al fin y al cabo, cuanto todo empezaba, me había dado permiso para hacerlo, para aliviar la tensión que no me dejaría dormir. Se habían acabado las lecciones, y ya era hora de entrar a la universidad, la verdad que comenzaría mis estudios bastante preparado, había adelantado algunas asignaturas, y estaba deseoso de poner en practica mis conocimientos.

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