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#Sudada

Fotos, gifs y packs de Sudada subidos por la comunidad.

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AallcripLv1· hace 1996 dRelatos

La puta de internet

Nunca conocí a una chica tan puta como lo es ella, y mejoraún, tan orgullosa de serlo. La conocí aquí, en Morboseo, y resultó ser el mejorcontacto que podría tener, su nombre… la llamaremos María, resultó ser unaputita deseosa de verga, con las mayores perversiones que te puedas imaginar yun deseo extremo de ser la sumisa y uno o varios hombres al mismo tiempo, conun cuerpo delicioso, unas tetas que dan ganas de morderlas sin piedad y hacerlasufrir mientras le metes los dedos en la panocha, esta última es tambiénhermosa y dan ganas de penetrarla entre dos o tres vergas al mismo tiempo, y séque lo disfrutaría la muy zorra, pero sin duda alguna la joya de la corona esese culo, con unas grandiosas nalgas y un anito súper apretado listo para serroto. Cuando finalmente la conocí en persona, no tardé ni dossegundos, una vez entramos a la habitación del motel, en tirarla al suelo aljalarla del pelo, me saqué la verga e instantáneamente se la metí en la boca,sin darle oportunidad a guardar aire, la comencé a coger sin piedad por ahí,provocándole arcadas muy marcadas y amenazándola al mismo tiempo. - Más te vale no ensuciarme la verga escuchaste estúpida? –ella solo asentía como podía mientras la seguía obligando a recibir toda laverga por la boca sin piedad. Cuando me harté, se la saqué, ella solo calló alsuelo tosiendo y soltando lágrimas, lagrimas que yo sabía que más que de dolor,era de puro placer, placer al finalmente sentirse el juguete sexual que siemprequiso ser. Después de un momento, la agarré de su tanga, y desde el suelo, laobligué a levantarse al jalarla desde ella haciendo que los hilillos de latanga se le metieran lo más al fondo posible y sintiera como le raspaban lapanocha y el anito, la obligué a ponerse en la cama boca abajo, con el culobien levantado y la cara contra la almohada, en ese momento comenzó a rogarporque parará, pero al mismo tiempo la zorra se abría las nalgas y movía elculo desesperada por sentir mi verga bien adentro suyo, en ese momento le hicea un lado el hilo de la tanga, y sin previo aviso le metí la verga por el ano,abriéndoselo sin piedad y haciéndola sufrir un intenso dolor, ella solo ahogabasus gritos de dolor con la almohada y movía el culo tratando de escapar, peroal mismo tiempo buscando sentirla más y más adentro. Sin pensar en su sentir,comencé con el mete y saca sin parar, dejándome caer con todo mi peso para quelo sintiera bien adentro y hacerla soltar los mejores gemidos posibles, despuéscomencé a metérsela también en la panocha, para no dejar ni un solo agujerosuyo sin saborear. Finalmente, cuando sentí que voya terminar le di una última y muy profunda metida de verga en el ano,vaciándome en este, y en esa posición, sin dejarla levantar, le metí los dedosen el ya roto y adolorido ano, le saqué toda la leche posible con mis dedos yla obligué a limpiármelos con la boca, al igual que mi verga. Ella terminósudada, adolorida, apestando a semen y a sus jugos, pero bien satisfecho ydeseando repetir la experiencia con más hombres al mismo tiempo. Espero les haya gustado gente, chao.

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EEdipo14_Lv1· hace 2005 dRelatos

Escapada a la montaña con mi madre IV

Era la mañana siguiente y hacía un día de lujo. Nada más levantarme me asomé por la ventana y vi a mi madre en la terraza del jardín desayunando. Hacía bastante calor, por lo que salí simplemente con shorts. Recordemos que no había llevado calzoncillos, así que mi polla iba balanceándose, cosa de la que mi madre obviamente se dio cuenta, ya que sus leves miradas la delataban. -Hola guapa ¿qué tal? -dije yo acercándome a ella-. -Pues bien hijo ¿qué tal has dormid... Antes de que pudiera acabar la pregunta le planté un besazo de los buenos, bien caliente y con mucha lengua. Morreo el cual ella correspondió, obviamente. -Mmm. Hay que ver que bien besas a tu madre cariño, con lo que me gusta a mi un buen beso... -decía ella mientras me daba un piquito para culminar nuestro ''saludo'' de bueno días- -Pues a partir de ahora te saludaré siempre así mami, ya sabes que me encanta besar a una mujer tan guapa. -Bueno bueno no será para tanto jajaja. Por mi no hay problema, pero estas cosas sabes que sólo las podemos hacer aquí, nadie puede enterarse, y menos tu padre. -Tranquila mamá, tu no te preocupes por nada... -decía yo mientras me acercaba, fundiéndonos en otro buen beso, esta vez algo más lento y apasionado-. -Ufff cariño, menudo calor hace esta mañana ¿no? -decía ella señalando a la evidente erección que dejaba ver mi pantalón-. -Jajaja, ¿tanto se me nota? -Y tanto que se te nota jajajaja. Oye ya sabes que si tienes que descargar ahí tienes el baño eh, por mí que no te de vergüenza. -Lo sé lo sé mamá, de hecho ayer hubo una descarga, y menuda descarga jajaja -sabía perfectamente que ella ya lo sabía, pero quería jugar un poco-. -¿Ah sí? Jajaja -se hacía la tonta-. -Pues sí. ¿Tú no te descargaste ayer? -¿¿Yo?? No no que va, a mi edad no están las hormonas tan revolucionadas cómo a la tuya jaja... -claramente se notaba que mentía-. Bueno si no te importa me voy a pegar una ducha, que este sol ya me ha dejado sudada. -Vale, yo desayunaré algo. En ese momento y con mi madre ya en el baño se me ocurrió un plan. En la casa había dos baños, pero me inventaría que el otro estaba roto o cualquier tontería para entrar al suyo. Podían pasar dos cosas, una era ver a mi madre en plena faena, lo cual sería gloria pura. La otra opción era que simplemente se estuviera duchando, por lo que al menos la vería desnuda. Ahí fui, piqué muy levemente y sin dar tiempo a una respuesta entré, ya que en mi casa nunca echamos el pestillo a las puertas. -Oye mamá necesito mear y el otro bañ.... -¿¿Hijo pero que haces?? -me interrumpió asaltada ella- Menuda imagen, mi madre estaba totalmente desnuda y a punto de entrar a la ducha. Con una mano se cubría el coño y con la otra intentaba taparse las tetas, lo cual era imposible, ya que no conseguía abarcarlas. -Perdona perdona mamá, pensaba que todavía no te habrías desnudado. Verás es que la cisterna del otro baño no funciona y necesitaba hacer pis, no podía aguantar -decía yo mientras me sentaba en el váter-. -Ay hijo pero haberme avisado y me ponía algo -decía mientras se cubría con una toalla-. ¿Pero por qué te sientas si es para hacer pis? -Bueno ya sabes jajaja. -¿Cómo que ya sé? -Pues... -tímidamente yo aparté las manos de mi polla, revelando mi brutal erección- -Ah, emmm, espera no te preocupes que salgo... -mi madre estaba más roja imposible- -Noo mamá no seas tonta, es algo normal -le decía yo mientras me levantaba y la paraba en seco-. Es que te he visto así desnuda tan guapa y uno no es de piedra jajaja. -Anda ahora me dirás que eso te lo he hecho yo jajaja. Seguro que estabas pensando en la amiguita esa tuya eh jajaja -se la veía algo más relajada-. -Pues claro que es por ti mamá. ¿Pero tú te has visto? Y menos mal que no te digo lo que se me pasa por la cabeza, porque entonces sí que no me creías jajaja. -Ay hijo es que ya sé que te gusta mucho piropear a tu madre jajajaja. ¿Y qué es eso que dices que se te pasa por la cabeza? -se la veía intrigada y caliente por la situación- -Bueno, eso son cosas que no se pueden hacer a una madre... -Bueno hijo mientras sea solo decirlas y no hacerlas... -Pues... me gustaría tocarte ese precioso par de tetas, ale, ya lo he dicho. -¿Es eso en serio? Por dios cariño eso es una tontería, ya me habías asustado jajajaja. Además no es como si nunca lo hubieras hecho, hace un par de días sin ir más lejos jajaja. -Yaa pero eso fue por encima del camisón, yo decía sin nada... -Bueno si es sólo eso podemos ponerle solución... -se notaba que ella estaba más cachonda imposible- -¿En serio? ¿No te molesta? -Claro que no cariño, es sólo una caricia inocente, pero ya sabes que nadie se puede enterar -mientras decía esto dejaba caer su toalla hasta la cintura, dejando a mi alcance ese par de tetas. Dios por fin las veía desnudas y tan de cerca, eran impresionantes. Bastante blanquitas, con un pezón algo moreno, de buen tamaño, gordos y duros. No me lo pensé dos veces y ahí fui. Comencé tocando los laterales, para después avanzar a la zona de las aureolas pero sin llegar a tocar el pezón, quería crear deseo. Ella mientras quería hacer ver que no le importaba, con una leve sonrisa pero intentando no mostrar gusto por que su propio hijo le anduviera sobando las tetas. Tras un buen rato paseándome por todo el pecho, fui directo a los pezones, pellizcando y apretando, pero con mucha suavidad. Ahí mi madre soltó un leve suspiro, el cual seguramente llevaba reprimiéndose ya un buen rato. Su respiración comenzó a acelerarse, sus ojos se cerraron y echó su cabeza hacía atrás. En ese momento en el que no miraba yo aproveché para meterme un par de dedos en la boca y coger algo de saliva, para seguidamente pasar esos dedos por uno de los pezones, dando un masaje bien lubricado. -Dios... -dijo mi madre con una voz suave y llena de placer- -¿Te gusta? -decía yo mientras con mi otra mano cogía más saliva para el otro pezón- -Mmm no... no me gust.... aahhh -su voz sonaba de lo más entregada y caliente-. En ese momento pude ver como una de las manos de mi madre se dirigía hacia su entrepierna, comenzando a frotar tímidamente su coño por encima de la toalla. -Mmm hijo, nunca me las habían tocado de esta manera. -Si quieres ya que te ibas a duchar puedo... enjabonarte un poco... Ella no dijo nada, y evitando mirarme a la cara tiró al suelo su toalla y entró en la ducha. Dios su coño depilado se veía radiante, estaba tan mojado que hasta brillaba. Tras esto entró a la ducha conmigo cogido del brazo y dejó caer el agua caliente por sus hermosas tetas. Yo por mi parte, cogí el bote de jabón y me eché algo por las manos. Comencé a pasar mi manos esta vez por todo su pecho, amasando bien ese tetamen. Ella tras el primer contacto comenzó a gemir, aunque de una manera muy leve y tímida. En el fondo no quería hacer ver que le estaba gustando. Me fijé también en cómo comenzó a masturbarse muy lentamente, a lo que yo respondí dándole la vuelta, para seguir dándole ese buen masaje bien lubricado pero desde atrás. Debido a esto mi polla chocó con su gordo culo. -Ey cuidado con eso... jeje... -no se la veía para nada asustada, pero sí precavida- -Perdona mami, es que tú me pones así... -dije yo dándole un leve beso en el cuello- -Mmmmm, no sabes lo que me halaga eso cariño. Pero sabes que debemos ser precav...aaagghhh -sus palabras se cortaron en cuanto me centré en sus duros pezones, retorciéndolos muy suavemente y haciendo que ella, a su vez, se retorciera de placer-. -¿Te gusta lo que te hace tu hijo? -Agghhh sí... digo no... -se estaba empezando a soltar- -¿Te gusta cómo te toco las tetas? -decía yo mientras le besaba el cuello y prestaba especial atención a sus pezones. Mientras, mi polla seguía rozando su hermoso culazo- -Si... me gusta... me encanta... ¿Y a ti? ¿Te gustan las tetas de mami? Mmm -Me encantan, y me encantaría comérmelas. -Mmmm no sé- decía ella con voz de niña pequeña mientras se daba la vuelta-. Yo no esperé ni un segundo. Eché algo de agua por encima para dejarlas bien relucientes y me abalancé a chupar ese par de melones. -Aaaaggghhhh... dioss... que gusto cariño... -decía mi madre mientras se introducía un par de dedos en su chorreante coño-. Yo por mi parte no iba a ser menos, y comencé una lenta paja bien lubricada por una mezcla de jabón, saliva y preseminal. -Dios cielo estoy cachondísima, qué comida de tetas me estás haciendo amor, mmmmmm. -Así mami así, tócate bien el coño mientras tu hijo te mama tus preciosas tetaza. -Por dios hijo que gusto le estás dando a tu madre. Mmmm pero deberías parar, estoy cerca de... aaagghh... -sabía que mi madre estaba a punto de correrse, por lo que aceleré tanto mi paja como la comida y manoseada de tetas que le estaba haciendo-. -Mmmm, si mami preciosa, correte para mí. -Dios cariño no aguanto más, agghhhh. -Yo tampoco mamá, sigue, sigue tocándote, ¡corrámonos juntos! -Ay hijo me voy, ¡me voyy me vooyyy! ¡AAAAGGGHHHH! Su jugoso coño explotó en una marea de fluidos de todo tipo, mientras que mi polla comenzó a expulsar chorros y chorros de espesa lefa, los cuales cayeron en su pierna, juntándose con su propia corrida. Sus piernas estaban temblando, por lo que yo solté de mi boca una de sus hinchadas tetas para darle un jugoso y salivado morreo, mientras con mis manos la agarraba por el culo. Ahí estuvimos varios minutos, con nuestros cuerpos desnudos bien pegados, llenos de corrida y jabón a partes iguales, mientras nuestras lenguas se saboreaban la una a la otra. En ciertos momentos incluso nos dedicábamos simplemente a entrelazar nuestras lenguas totalmente fuera de la boca, con toda la saliva cayendo sobre las tetas de mi madre. Un espectáculo sin duda guarro y caliente a partes iguales. Tras varios minutos después de esos calientes morreos, mi polla volvía a estar totalmente dura y lista para la acción, por lo que procedí a volver a comerme una de las tetas de mi madre mientras subía una de mis manos por su muslo, dispuesto a tocar su todavía húmeda entrepierna. Por desgracia rápidamente ella paró mi escalada hacia su jugoso coño, saliendo de la ducha y poniéndose la toalla. -Cariño debemos parar, esto que acabamos de hacer está fatal. -Pero mamá, sabes tanto cómo yo que te ha encantado -dije yo mientras me acercaba a ella- -Cielo, si he de serte sincera, hacía años que no tenía un orgasmo tan intenso, pero hemos ido demasiado lejos. -Pero mira cómo estoy -yo empezaba una suave paja mostrándole toda mi polla bien empalmada. -Ya veo ya... no se te acaba la energía eh jaja -decía mientras se mordía el labio inferior de la boca-. Pero no cariño, esto es algo que no puede repetirse. No te voy a negar que yo también sigo caliente, pero somos personas adultas y sabemos cuando parar. Mira yo me voy a duchar al otro baño y tu quedate aquí, poniéndole solución a eso jajaja -decía mientras me guiñaba un ojo-. -Está bien mamá, supongo que tu también tendrás ganas de ponerle solución a lo tuyo -dije yo mientras le daba un último morreo bien guarro y húmedo-. -Mmmm... ufff... Bueno yo ya he tenido suficiente por hoy hijo, no tengo tanta energía como tú jaja -tanto ella como yo sabíamos que iba a tocarse cómo una cerda nada más llegar al baño-. Tras esto se fue rápidamente cerrando la puerta. Yo obviamente me había quedado con ganas de algo más, sobretodo de recibir esa corrida directa del coño de mi madre a mi boca. Pero también sabía que no podía forzar más la situación, sino ella se cerraría en banda. Tras eso yo me hice una paja ya más relajada, lo justo para quitarme las ganas. El día transcurrió sin mayor novedad, salvo un par de idas y venidas al baño por parte de mi madre de los más sospechosas. Sin embargo la noche esperaba, y yo no iba a quedarme de brazos cruzados. Continuará...

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Pparaguaya28Lv1· hace 2006 dRelatos

mi cuña y yo , dos yeguas calientes

mi cuñada me llama a mi celular y me dice que estaba en tal lugar, cerca de donde yo trabajaba , que podía juntarse conmigo . Le responde que sí, que me esperara unos minutos y nos poníamos de acuerdo. Nos juntamos, fuimos a comer algo, bebimos un poco y conversamos, no hablamos de temas sexuales ni acerca de nosotras hasta el momento en que veníamos en el transporte público. Ella me mira y me dice que estaba muy sexi … Yo sonrío y le digo que ella tambien y nos fuimos para mi casa , llegamos a mi casa y nos besamos, no dudamos ni esperamos, creo que nuestras miradas al encontrase en la puerta, hablaron por si solas. Llegamos a mi habitación besándonos, respiración agitada por parte de ambas, nos logramos acostar en la cama y comenzamos a quitarnos la ropa de una forma desesperada. Cómo describir lo que sentía en ese momento… Podía sentir como mis latidos se aceleraban a medida que nos quitábamos la ropa. Ya desnudas las dos, ella arriba mío, comienza a bajar besando mi cuello, luego besando mis pechos, mientras yo cada vez más excitada esperaba el momento en donde ella se iba a detener, en ese lugar. Mientras besaba mi cuerpo, nos mirábamos y sonreíamos, hasta que llegó abajo… Tocaba mis pechos y con sus dedos acariciaba mis pezones. Yo ya estaba completamente entregada. mi cuñada , al igual que esa vez, comienza a besar mis muslos y luego se dirige directo a mi húmeda vagina. Comienza a pasar su lengua por mi clítoris, mientras este, palpitaba al mismo tiempo. No podía parar de gemir, mientras más miraba como movía su boca en mi vagina, mi calentura aumentaba. Luego comenzó a chupar mi clítoris e introdujo sus dedos… Moviéndolos suavemente dentro de mí, no podía aguantar más, el primer orgasmo me hizo apretar las sabanas con mis manos y pegar un grito de placer, mientras ella seguía jugando con mi clítoris. Se acerca a mi y me besa, yo la coloco de espalda, al igual como estaba yo, era mi turno de darle place r.gloria se deja, comienzo besando sus pechos, tenía unos pechos grandes y hermosos. Pasé mi lengua en uno de sus pezones, estaba bastante duro. Ella me dice, muérdelos… Yo sin dudar lo hice, claro, con delicadeza, mordí y chupé su pezón derecho mientras que con mi mano izquierda apretaba su otro pezón, eso la hizo gemir. Sin mucho preámbulo, bajé directo a su vagina y comencé a besar su clítoris, no era de extrañarse que lo tuviera duro. De la misma forma que pasaba mi lengua por sus pezones, lo hice en su clítoris. Con mi dedo índice y pulgar abrí sus labios y comencé a lamer y besar, en tanto ella, agarraba mi cabeza y gemía. Su vagina estaba muy mojada, corría liquido por sus labios hasta llegar a su ano, meter mis dedos no costó nada, solo se deslizaban hacia adentro. Cuando ella sintió mis dedos dentro, me dice que lo haga rápido sin parar… La comienzo a masturbar con mis dedos, ella gemía al ritmo en que yo introducía y sacaba mis dedos. Me seguía dando instrucciones, ahora quería que le chupara el clítoris mientras metía mis dedos. La hice acabar, mi boca estaba empapada de su líquido, las sabanas igual, en ese momento, nos miramos y nos cruzamos de piernas y comenzamos a rozar nuestras vaginas, tal como fue esa vez, ahora, podíamos sentir los gemidos de ambas. Sentía como los labios de mi vagina se juntaban a los suyos, nuestros clítoris chocaban uno contra otro. No aguanté mucho y me vine de nuevo, ella lo sintió. Nos quedamos un instante las dos de espalda, nuestra respiración agitada y algo sudadas, ella me pregunta si aguanto otra corrida más… Yo respondo que no sabía. mi cuña me toma y me pone a cuatro patas, quedé con medio cuerpo levantado, estaba entregada a que gloria hiciera lo que quisiera. Comienza a pasar sus dedos por mi vagina, de arriba hacia abajo, mientras yo, en esa posición, solo me quedaba cerrar mis ojos y disfrutar. Siento de nuevo su lengua en mi vagina, pero esta vez, la pasa de arriba hacia abajo, en repetidas ocasiones, más de alguna de esas ocasiones, pasó su lengua por mi ano, se sentía extraño pero excitante. En un momento ella mete sus dedos y comienza a moverlos dentro de mí, movimientos en círculo, luego hacia delante y atrás. Cada vez con más rapidez, podía escuchar lo mojada que estaba mi vagina cuando ella movía sus dedos dentro mío, hasta el punto en que comencé a sentir que el orgasmo se acercaba más y más. Al momento de llegar, mi cuñada pone su boca y le acabé en la boca… Estaba tan satisfecha, agotada, el orgasmo había sido tan espectacular

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JjulietanayLv1· hace 2013 dRelatos

un poco de ayuda

Otra noche igual en casa. Yo cocinando, o limpiando después de cenar, y mi mujer en mi cama, cola para arriba, recibiendo pija del incansable Servio. El turro ese sabe lo que hace, la penetra una y mil veces y le acaba casi a voluntad, provocándole a mi mujer varios orgasmos por noche. Yo no podría provocarle ni medio. No me gusta ser cornudo pero no me queda otra. No sabía que yo era un mal amante hasta que conocí a la que es ahora mi mujer. En realidad, como ella misma dice, no es que sea un mal amante. No soy ni malo ni bueno, simplemente no tengo gracia. Y no es que ella no motive. Es una hermosa morocha de grandes labios, senos y cintura chicos y cola de buen tamaño, redonda y perfecta, sin dudas lo que más le miran. Pero aparentemente no soy muy hábil. Abigail, mi mujer, me lo hizo saber sin reproches pero de inmediato, apenas comenzamos a noviar. Quería que me esforzara más. Yo no mejoré y ella no volvió nunca sobre el tema. Hasta que dos años después, planificando el casamiento, le descubrí un mensaje de texto muy comprometedor de un tal Servio, y admitió que me era infiel. Para mi sorpresa, la tranquilidad y naturalidad con la que me lo confesaba logró que no me enfureciera. En el fondo, yo sabía que era lógico. Las pulsaciones de ella no debían de ser más altas que cuando toma un té con las amigas. Me dijo que sí, que había cogido con Servio, un compañero de oficina que yo ya conocía, un grandote con cara de malo peligroso. Pero no solo eso, también a veces le daba al profe del gym y a un chico que había conocido en un boliche, en una despedida de soltera. No me pidió disculpas. Tampoco me estaba pidiendo permiso. Yo no sabía qué decir ni qué hacer. Una hora antes habíamos decidido el salón donde haríamos la fiesta. Ella permaneció callada, se cruzó de piernas y encendió un cigarrillo, cosa que rara vez hacía. —¿Qué vamos a hacer? -pregunté. —Mirá, te fui fiel los primeros tres o cuatro meses, esperando que cambie un poco la cama… -exhaló humo. —Me parece medio boludo romper lo nuestro. Vos me querés, yo te quiero… -lo decía como si estuviera leyendo el horóscopo en voz alta. —¡Acabás de admitir que cogés con otros! —Ay, no seas boludo. ¿Te pensás que si no te quisiera estaría planeando casarme con vos? No soy tan tarada. Guita no te sobra, coger, no cogés bien… Es obvio que te quiero. Y vos a mi también. —Pero… esto no… esto no puede… —Cuando no sabías nada, la relación te parecía perfecta. Es cuestión de que no te enteres, nada más… —No. Si vas a hacer algo quiero saber. Una cosa es ser cornudo y otra un cornudo imbécil. —Como quieras, pero después no vengas con quejas. Mi cabeza iba a explotar. Tenía más pensamientos y preguntas de las que podía expresar. Y por otro lado no quería dar tiempo a que ella gane terreno. Qué tonto. Tenía todo el terreno ganado. —Bueno, no sé… -balbucí. —¿Cómo es esto? ¿Elegís uno y armamos un cronograma de tus cogidas? Esto es absurdo… no sé cómo actuar ni qué decirte… me siento un estúpido. Abi me miró pensativa. —Supongo que podríamos cuidar un poco las formas. Puedo hacerme la señora con los tipos de por acá… No sé, al del gym le puedo cortar... no quiero que quedes como el cornudo del barrio, mi amor. Lo decía como si estuviera haciéndome un favor. —¿Con cuántos tipos querés coger? No me gusta, Abi, bastante con que sigas cogiendo sin hacerte quilombo… Elegí uno, por favor… -imploré ya sin el mínimo orgullo. Me miró, creo que se apiadó de mí. Suspiró resignada y me prometió que sí, que estaba bien, que uno solo. Ese “uno solo” fue Servio, el de la oficina. Aunque fue “uno solo” por un tiempo, ya que el muy turro se la quería enfiestar con otro compañero, y para la fecha del casamiento, más precisamente dos días antes de la iglesia, convenció a mi novia. Abi prefirió no decirme que se había despedido de la soltería con un trío, hasta después de casarnos. Exactamente hasta la noche de bodas, que fue cuando me lo confesó. Esperó hasta que estábamos haciendo el amor para decirlo. Yo, caliente como nadie por estar cogiéndome ese cuerpo espectacular al que amaba, y ella más tibia que una cerveza al natural. Pero fue decirme eso, que había sido enfiestada a mis espaldas, verla a la cara confesándome el punto más alto de su putéz y su hija-putéz, que me disparó el orgasmo incontenible. Me quedé más sorprendido que ella, y mientras acababa y gozaba veía cómo Abi disfrutaba de mi debilidad y sonreía. Y ese rostro amado y diabólico no hizo más que desangrarme de leche hasta casi morirme. Me derrumbé sobre ella, agotado de casi no cogérmela. Ella me sacó de encima, fue a lavarse y se negó a volver a hacerlo. Y apagó la luz para dormir. La luna de miel fue de lo más bizarra, hicimos el amor solo una vez por cada noche, con el rumor de sus labios en mis oídos, escuchando cómo lo había hecho con uno o con otro, relatándome alguna de los más memorables cuernos que me había metido durante el noviazgo. Los polvos eran intensos pero muy, muy breves. Mi calentura llegaba a picos realmente altos en segundos. A veces le pedía que deje de hablar, pero ella no se detenía. Al contrario, lo disfrutaba. O en tal caso quería que yo acabara rápido. Nunca me permitía volver a poseerla, me dejaba caliente y expectante hasta la noche siguiente. Pero eso había sido un año atrás. Ahora estaba en mi cama con Servio, uno de sus machos, como lo hacía casi día por medio. Pero algo iba a ser distinto esta noche. En principio, Servio se la estaba cogiendo desde hacía larguísimas horas. Yo había entrado un par de veces a llevarles algo fresco para tomar, y encontraba a mi mujer tapada con la sábana, que me agradecía con una sonrisa y me echaba rápido para afuera de la habitación. Así, al otro lado, me quedaba escuchando el movimiento de la cama, sus jadeos, sus orgasmos, sus puteadas y las nalgadas que recibía de su verdugo. No me permitían espiar por la cerradura, Abi decía que se podía inhibir. Pero esa noche, después de más de seis horas de recibir pija y pija de Servio, mi mujer por fin me llamó. —Cornudooo… -me reclamó de un grito. Yo ya estaba en el sillón del living, tratando de dormir, pero me levanté como un resorte. No era habitual que me llamara “cornudo”, pero a veces lo hacía. Especialmente cuando Servio se iba luego de una sesión de sexo o cuando venía de la oficina recién cogida. Golpeé la puerta. —Entrá, Cuerno -Servio, en cambio, se refería a mí solo con el nombre de Cuerno. Siempre me decía Cuerno, jamás me nombró de otra forma. Cuando ingresé, mi mujer estaba cola para arriba, desnuda, sudada por completo, incluso el cabello empapado. Servio detrás de ella, arrodillado, en medio de sus piernas, con la pija enorme como un mástil, dispuesto a clavarla. Sin embargo: —Servio no da más -me explicó mi mujer. —Ya me echó no sé cuántos polvos… Está agotado, pero yo quiero uno más… Lo tenés que ayudar… Por un momento creí que me iba a dejar cogerla, cosa que por hache o be no me permitía desde hacía unos meses, casualmente desde que comenzara a cogerse a dos compañeritos más y a un amigo de Servio. Pero me equivoqué. —Sentate en la cama y empezá a moverte con ritmo -me pidió Abi. No le entendí. —Así, Cuerno -me indicó Servio, se inclinó hacia mi esposa y la penetró. Abi lanzó un gemidito. Yo tenía la pija durísima de ver esa cola perfecta y a merced de ese hijo de puta. Servio apoyó sus manotas en la cola de mi mujer y comenzó a bombearla. —Mmmm… -ronroneó ella. Pero con el movimiento se empezó a mover la cama. Y mucho. —Ahora movete siguiendo mi ritmo -dijo Servio. Sentado, yo comencé a moverme hacia abajo y arriba, empujando con mi cola, primero tímidamente y luego, cuando comprendí que tenía que seguirlo a él, con más seguridad. Pronto él y yo nos estábamos moviendo en perfecta sincronía, solo que él se estaba clavando a mi mujer con cada subida y bajada y yo solo los miraba. En segundos él se quedó quieto. El movimiento que yo le daba a la cama hacía que el cuerpo y la cola de mi Abi fuera hacia arriba y hacia abajo, dejándose penetrar por su verdugo. Ninguno de los dos se movía, yo impulsaba todo con mis saltos de sentado sobre el borde de la cama. Era un espectáculo maravilloso. La piel oscura de mi mujer, transpirada y brillosa, moviéndose a mi ritmo, pero penetrada por su macho hizo que casi me viniera sin tocarme. Amagué hacerlo. —Ni se te ocurra -me advirtió Abigail. —Concentrate en lo que tenés que hacer… así lo ayudas a Servio, que está cansado… Me seguí moviendo mientras el otro hijo de puta se beneficiaba de todo. Comencé a transpirar. —Mi amor, me estoy cansando… —Seguí, cornudo… -me alentó mientras su cola viajaba una y otra vez hacia su macho, empalándose. —Seguí que vas bien… Y yo seguía saltando sentado sobre la cama. —Dale, así… -decía ella. Así, bien… Mmm… cómo la siento… Y yo dale que te dale, ayudándola a subir y bajarse ese pedazo de pija. —Mi amor, me canso… —Seguí, cornudito… por favor seguí que lo estás haciendo bárbaro… Sí que lo estaba haciendo bien. Servio solo se apoyaba en Abi, y ella no hacía ningún esfuerzo por subir o bajar. Todo lo hacía yo. Me sentía útil, por un lado, cansado por otro y definitivamente muy usado por Servio. Aunque sabía que se la había estado garchando por horas y horas y debía estar muerto, no pude menos que sentir algo de bronca por estar muriéndome de agitación para que él sintiera toda la conchita de mi mujer en su pija mientras yo hacía meses que nada. El cansancio hizo que yo perdiera ritmo. —Un poquito más, mi amor… Un poquito más… -me rogaba Abi yendo hacia atrás y adelante mientras jadeaba. —Seguí, Cuerno. No me aflojés ahora que le quiero echar el último polvo a tu mujer. La indignación por la humillación me dio un poco más de energía y logré mantener el ritmo un ratito más. Pero estaba exhausto. Podía ver cómo mi Abi se mordía el labio con cada estocada que yo ayudaba a que se clave. Le temblaba el brazo y tenía la cola en piel de gallina. Me di cuenta que el turro de Servio le iba a arrancar otro orgasmo, algo que yo nunca había logrado. Aunque de alguna forma me sentía partícipe de esta inminente acabada. —Seguí, cornudo, no pares… seguí que ya estoy… -decía mi Abi con los ojos cerrados. Agarró fuerte las sábanas, arrugándolas con violencia. —Venite, putita -terció Servio. —Mostrale al Cuerno cómo gozás con una buena pija. Abi tenía el cabello todo pegado a la cara, yo se lo corrí en un gesto instintivo de ternura hacia ella. Pero el movimiento me desestabilizó y se perdió el ritmo. —¡No! No pares ahora, no pares, mi amor… Pero yo no podía más. Me puse de pié, sin soltar a mi mujer, la tomé de los hombros, la incorporé un poco y comencé a moverla hacia Servio. —¡Bien, Cuerno! Empujala con fuerza que se la mando hasta los huevos. Abi me agarró de la ropa, del cuello, de donde podía. Parecía que se estaba desarmando. —Sí, mi amor, clavame contra su pija… clavame, mi amor… sí, sí… Y yo la seguía empujando contra Servio. Con los ojos cerrados, a veces abriéndolos, ella me gritaba “cornudo, aprendé” o “mi amor, así”, dependiendo de la oleada de morbo que sentía. Cuando le empezó a venir el orgasmo me agarró fuerte de los brazos y empezó a gemir y gritar como una puta. Servio comenzó a darle chirlos en la cola, un poco fuertes. —¡Así, Cuerno! Así hay que cogerse a tu mujer -y la seguía bombeando mientras le pedía: —Puta, mostrale cómo te gusta mi pija… Pero Abi estaba en una nube. Pronto abrió los ojos y mientras yo la seguía empujando, ya más suave, buscó mis labios y me besó en la boca con una pasión de enamorada. —Mi amor, -me decía —qué buen polvo me echaron… -y luego en mi oído. —Me hacés la mujer más feliz del mundo, cornudo… Servio se desplomó en la cama. Abi lo vio, sonrió y me dedicó un beso dulcísimo. Yo tenía una erección tremenda, estaba para cualquier cosa. —Quiero hacerte el amor -le supliqué desesperado. —Ay, mi amor, no seas egoísta -dijo sonriéndome con maldad. —Me están cogiendo desde hace seis horas, esto

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KKronnoXIILv1· hace 2018 dRelatos

El inicio de mi vida sexual Parte 2.

Nota; *si no te importa esta info ve directamente al párrafo del titulo* Primeramente quiero dar las gracias por el apoyo brindado en mi relato, me alegra que los haya excitado tanto como a mi escribirlo, pero tengo que decirles que mi intención es esa misma, que lleven a su mente a imaginar esas escenas tan morbosas conmigo, que se pongan el el rol de alguno de los  chicos con los cuales perdí mi virginidad. 2. Para aclarar, no quiero hacer pública mi imagen, ya que solo busco dar a conocer mi vida sexual y las situaciones que he llegado a tener relacionadas con el sexo, no tengo OF ni nada de eso, yo soy una estudiante que le encanta el sexo nada mas, sin mas que agregar, Disfruten. PARTE DOS: Ahí estaba yo, en la sala de mi casa con mis piernas abiertas ante 3 penes apuntando a mi cara roja de pena e impresionada de lo que estaba pasando, no era tan consiente de la magnitud de evento que estaba pasando y que iba a pasar, no podía quitar mi mirada en como movían sus manos alrededor de sus penes mientras miraban como yo frotaba mi vagina, ya tan mojada que hasta yo me sorprendí ya que nunca había estado tan húmeda que hasta los dedos ya brillaban, tal vez mas que aquellas vergas que ya tenían liquido en su punta. David tomo la iniciativa en aquel momento al ver que estaba tan mojada, dijo mirando a Julian, ya esta tan mojada que se puede meter los dedos. Julian respondió, Laura, queremos ver como te metes los dedos, es lo que mas queremos ver, claramente me negué, cerrando mis piernas por la pena que me daba que vieran como estaba manchando ya es sofá con mi fluido vaginal. Andres dijo, y si no quieres hacerlo tu, ¿quieres que te ayudemos?, es raro pero me parecía mejor opción, no se por qué, pero aun así no dejé que sus dedos tocaran el interior de mi virgen vagina, le dije que no que me daba miedo que hicieran eso, Julian me miro tomando mi mano y llevándola hasta su pene y me dijo muy serio, sabes que esto puede entrar en tu vagina, ¿no?, solo miraba su verga intentando no mirar sus ojos, mientras que el movía mi mano para que yo frotara suavemente su pene, yo pensaba que eso no me iba a entrar, ya mis pensamientos eran confusos, me sentía muy bien ya que me había estado masturbando, la curiosidad me excitaba sin saberlo, levente y mire los 3 penes que estaban alrededor de mi y dije, quiero que Andres lo haga, todos celebraron mis palabras y empujaron a Andres frente de mi, yo tenia mucho miedo, pero mi vagina solo hacia fluir ese liquido que indicaba que estaba lista, yo con mis piernas abiertas y ojos cerrados sentí como puso su pene sobre mi, yo espere a que lo metiera, pero el dijo algo que me hizo abrir los ojos, sus palabras fueron; la verdad tengo miedo, no se como hacerlo. Su delgado pene fue apartado de mi, Julian halo a Andres hacia atrás y le dijo, mira si no lo haces tú yo no tengo miedo, haciendo un primer intento empujando su verga contra mi vagina, el primer empujón chocó con mi clítoris, fue tan directo y duro que sentí que un rayo me atravesó, fue una sensación de placer que jamás había tenido e hizo que un gemido saliera de mi boca. Aunque se sintió bien inmediatamente le puse la mano en su verga y le dije, espérate que ahí no es, guiándolo hacia abajo y despacio, recuerdo que casi no escuchaba lo que decían ya que su pene estaba en la entrada de mi vagina, resbalosa y palpitando, sentí como mojaba la cabeza de su pene, una vez llegó a mi agujero cerré los ojos y le dije, puedes meterlo, aquí fue lo contrario, su pene era grande para ese entonces, recuerden nuestra edad, el era un chico un año mayor a nosotros, su pene medía unos 14 cm calculo yo, y un grosor considerable, su cabeza apenas entro en mi vagina hizo que gimiera, ya que sentí como se deslizo dentro de mi, pero a la vez me dolía tanto que le dije que no siguiera, el se empezó a mover buscando su placer, aunque respetó que solo me metiera la punta de su pene, era una sensación muy buena, de como entraba y salía, me gustaba aunque el dolor estuviera presente, lo mire y le dije que parara que estaba doliendo un poco, así que se retiro con su pene aun mas hinchado y feliz me dijo, quiero mas. Apenas se apartó Julian, David tomo su posición y me dijo, yo quiero hacerlo, lo meteré despacio, yo tenia una lagrima en mi ojo, pero vi que su pene era mas pequeño así que cerré mis ojos nuevamente, fue tan distinto, David metió lentamente su pene hasta la mitad y al ver que yo me reaccioné cuando intento meter mas de la mitad con cara de dolor, lo dejo hasta ahí y lo comenzó a sacar pero antes de salir volvió hasta el mismo lugar, ya estábamos teniendo sexo, así me penetró por mas de 2 minutos, yo calculo que fueron unos dos o 3 minutos hasta que saco su pene palpitando y dijo, sentí tantas cosquillas en mi pene que tuve que sacarlo, y no, no eyaculó, aun no eyaculaba, pero por mi parte, me gustó, el roce de su verga dentro de mi, me gusto y me sentía muy bien, yo quería seguir, abrí mis ojos y dije, Andrés tu, ¿no quieres hacerlo? después de todo solo faltas tú, en eso se planta en frente mío y si decirme nada, metió su delgado pene dentro de mi, completamente a lo que hice un arco con mi espalda, no, no me dolió, fue puro placer, se deslizó tan fácil que pudo hacerme sentir tan bien durante unos segundos, me follo por segundos tal vez un minuto, jamás olvidare esa sensación, hizo lo mismo que David, se retiro sintiéndose feliz y con su pene a media erección, David  tenía su pene completamente agachado, vi como guardo su pene en su ropa interior pero sin dejar de mirarme, Julián quien antes había hinchado aun mas su pene, dijo solo falto yo. Antes de que Julián metiera su gran verga, mire que mi vagina estaba totalmente mojada, caían gotas desde mi entrada antes virgen, en ese momento no entendía, pero ahora no me puedo sacar de la cabeza que fue la vez de las que mas excitada estuve. Julian se acerco y metió la punta de su verga, alzo la mirada y yo le dije, puedes hacerlo un poco mas, mis piernas ya temblaban en ese momento y fuerzas no tenia, pero quería sentir lo mismo que Andres y David me hicieron sentir, Julian metió mas de la mitad de su pene, y solo eso me entró, no me dolía, pero solo eso bastó para llenar mi agujero, apenas comenzó moverse mis gemidos eran mas fuertes, no grité pero si siempre subí mas la voz, era increíble, mientras lo hacia, me levanto mi top y me miro las tetas y eso lo activo un poco mas haciendo que fuera mas rápido, en ese momento sentí mi primer orgasmo en la vida, lo retire de mi mientras temblaba y arañaba el sofá y apretaba con fuerza mi mandíbula, solo sentí que mi cuerpo me daba la felicidad absoluta, Julian me pregunto si estaba bien, yo no respondí, el levanto mis piernas y volvió a meterlo, estaba sensible, tanto que mi vagina palpitaba, el duro unos 4 o 6 minutos en acabar, contando mi orgasmo, solo sentí cuando saco su gran verga de mi vagina, además sentí caliente mi abdomen, en eso mientras se vestían y veían que yo no me movía, me preguntaron si todo estaba bien, y les dije que si, que quería estar sola, ellos salieron de mi casa mientras yo iba camino al baño, sentí como una gota bajaba desde mi abdomen por mi pierna, era semen de Julián, el se vino sobre mi, me dio asco ya que no sabía que era eso, entre al baño sudada con semen en mi cuerpo y mi vagina viscosa, mientras me bañaba recordaba esa sensación y sabía que quería repetirlo. Chicos esa Fue mi historia, tal vez omití un par de cosas pero es que ya no recuerdo con tanta claridad ese día, soy adicta al sexo desde entonces, aunque no volví a tener sexo durante dos años mas adelante. Espero les haya gustado mucho, si quieren que les cuente mas avísenme en este post y lo traeré rápido. algunas de las cosas que puede que cuente no las sabe ni mi novio, así que se enteraría a la par de ustedes.

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