+ Crear postIngresarRegistrate

#Strap

Fotos, gifs y packs de Strap subidos por la comunidad.

0
DdulcesplaceresLv1· hace 1981 dRelatos

Solo amigas

Un día tuve que decidir entre mi familia y mi futuro, quería estudiar comunicación social y en la pequeña ciudad donde había vivido toda mi infancia y mi adolescencia era imposible hacerlo, por lo que o bien cambiaba mis pretensiones o bien me trasladaba a la capital dejando atrás a mis seres queridos. Obviamente que para una chica muy ‘familiera’ como yo la decisión fue muy traumática, no era fácil de un día para el otro dar vuelta una página de mi vida, alejarme de papá, de mamá, de mis hermanos, de mis amigas, de mi barrio, de mi historia. Y de alguna manera fueron mis padres los que me empujaron y desequilibraron los platillos de la balanza, ellos querían para mí un futuro mejor, ellos habían tenido una vida demasiado sacrificada, demasiado dura. Aun se me humedecen los ojos cuando recuerdo esa última mirada de mi familia en el andén, mientras el tren se ponía en marcha lentamente y si bien cada tanto vuelvo a mis tierras y nos mantenemos en contacto por la web, se extraña demasiado el contacto del día a día. Capital Federal me resultó un mundo nuevo, comprendía que pequeña e inocente era mi tierra natal. Fui a parar a la ciudad universitaria donde los jóvenes de bajos recursos que provienen del interior encuentran un lugar para vivir mientras estudian. El pabellón masculino estaba al frente y daba al norte, atrás, estaba el nuestro, y estaba preparado para que no se cruzaran ‘extraños’ de uno al otro lado, era difícil, pero no imposible. Los cuartos estaban diseñados para dos personas, así que casi todas teñíamos una compañera. En mi primer año me tocó ocupar el cuarto con una joven un tanto mayor que yo, le faltaba poco para recibirse, era un tanto parca, y me trataba como a una niña, así que no teníamos mucho diálogo, cada una hacía su vida, solo lo justo y lo necesario. Por suerte cuando comenzaba la primavera ella abandonó sus estudios, se dio cuenta que no era su vocación por lo que volvió a sus pagos, un alivio, prefería estar sola a mal acompañada. El receso me permitió volver unos días a casa, a renovar el aire y al volver conocería a mi nueva compañera de cuarto, por tres años, los tres años más ricos que recuerde… En ese momento tenía diecinueve, ella uno menos, cuando la vi por primera vez me impactó a primer golpe de vista, un poco más alta que yo, diría poco más de un metro setenta, unos largos cabellos rubios, en grande bucles llegando a media espalda, enormes ojos verdes y gruesas cejas que se asomaban apenas, casi tapadas por un coqueto sombrero, una nariz respingada y pómulos salientes en el que se marcaban sus rozagantes mejillas, labios perfectos, carnosos, moviéndose rítmicamente mientras mascaba un chicle dejando escapar de tanto en tanto un globo, un cuerpo delicadamente armonioso, un top apretado color rosa flúor con una estampa al frente de Hello Kitty que se deformaba entre los prominentes pechos, su vientre estaba descubierto, un piercing colgaba de su ombligo y su cintura era tan pequeña que daba envidia, abajo tenía un ancho pantalón floreado al tono con el sombrero, para mi gusto era horrible, sin embargo, me permitían adivinar unas anchas caderas, una cola hermosa y unas piernas de ensueño. Con los dedos de su mano izquierda tomó el chicle para amasarlo, al tiempo que estiraba la derecha para saludarme y decirme: Hola! soy Natasha, seremos compañeras! y tú eres… Micaela, bienvenida! Ponte cómoda… Fue mi respuesta mientras tendía mi mano y además le daba un beso en su mejilla, mi primer contacto… La ayudé con sus cosas y sin saberlo a partir de ese momento comenzaron tres años diferentes en mi vida… Natasha era de Rosario, una ciudad del norte, según ella donde están las chicas más bellas del país y si todas eran como ella era muy posible que no mintiera. Ella no estudiaba lo mismo que yo, por lo que muchas veces nuestros horarios no coincidían y poco a poco nuestras vidas se cruzaron, pude entrar en su mundo, en sus secretos, conocer una bella joven, una persona diferente. Disfrutábamos de los momentos en mutua compañía, salíamos juntas, a pasear, a cenar, ella sabía cómo vestirse y siempre se robaba todas las miradas, y ni hablar cuando íbamos a tomar sol a la terraza, usaba un traje de baño tan pero tan pequeño que hasta me daba vergüenza ajena, pero con ese cuerpazo, quien no se hubiera animado. Recuerdo un Domingo que habíamos ido a un balneario público donde solían ir de la televisión a filmar las chicas del momento, fue la atracción, la hicieron desfilar y cuando caía el sol ganó un bikini open con el que cerraban el día. Pero ella no era solo ‘una chica bonita’, Natasha era más que una amiga, era alguien que sabía todos mis secretos, era alguien que siempre estaba atenta a mis caprichos, era alguien con quien podía hablar, fantasear, pensar. Recuerdo una vez que debía dar un examen importante y yo tenía una fuerte gripe, estaba en cama con casi cuarenta grados de temperatura y por más que insistí e insistí no pude apartarla de mi lado, se quedó cuidándome como una madre, y ese pequeño detalle significó a la larga que no pudiera aprobar la materia. En el cuarto ella era muy extrovertida, totalmente desinhibida, no tenía problemas en tomar una ducha y andar desnuda por la habitación, mis ojos la observaban en silencio, sus curvas perfectas, los pequeños espacios blancos que dejaba en su intimidad los diminutos trajes de baño contrastando con el cobrizo bronceado de su piel, era común que se sentara contra la ventana a plena luz del sol a depilar su vagina, siempre se depilaba, para ella era normal y no la cohibía mi atenta mirada. También era su oído, cada tanto ella se ilusionaba con algún chico del otro pabellón, pero solo la cogían y listo, pero las mujeres no somos así, y yo sufría con ella. Me río recordando lo desordenada que era, cuantas veces levanté sus pornográficas bombachas que dejaba olvidadas en el piso del baño, o al costado de su cama. Y todo parecía estar bien, a mí me llamaba la atención que no le sorprendiera no verme jamás con un chico, tal vez no se animaba a preguntar, mi padre decía que no debes preguntar si no estás dispuesta a escuchar la respuesta, y creo que así era. Un año atrás de su despedida se me empezaron a complicar las cosas, cuando me presentó a Kevin pensé que sería uno más en su larga lista, pero me equivoqué, el tema iba en serio, empezaron a salir y sentí como poco a poco perdía protagonismo en su vida, poco a poco él la estaba arrancando de mi lado y me estaba arrancando el corazón, en poco tiempo Natasha se volvería monotemática, que Kevin esto, que Kevin lo otro, sentí que lentamente él tomaba el lugar que yo deseaba tener, un lugar que nunca sería mío, mi muro de face estaba lleno de selfies de Natasha y el muro de Natasha se poblaba cada vez con más fotos de su nuevo amante, era duro dormirse sufriendo, apretando los párpados para dejar correr las lágrimas en un mar de silencio… Una tarde ella llegó un poco dolorida, me sorprendió, se había hecho un tatuaje que partía en su pecho izquierdo, bajaba por todo su costado, por su cadera, por su muslo, terminando en su tobillo, eran delgadas líneas simulando una enredadera, con detalles de pequeñas flores Te gusta? fue idea de Kevin! qué te parece? Kevin, maldito Kevin, ni siquiera me había consultado… Sentí el frío acero de la hoja del puñal clavarse lentamente en mi corazón cuando me decía que habían decidido abandonar los estudios e irse a vivir juntos, a formar una familia, a forjar un futuro, a esa altura muchas veces me mostraba poco tolerante con ella, agresiva, odiosa, la relación parecía enfriarse, pero que podía hacer, quería que fuese feliz, pero que había de mí? me había enamorado de la persona equivocada... Mi tiempo se agotaba, no me quedaban muchas oportunidades, esa noche marcaría el quiebre, habíamos quedado en ir a un canto bar, ya habíamos ido un par de veces, un pequeño bodegón donde no entraban más de veinte personas, Natasha me había confesado que quería estar brillante esa noche, que como su ‘íntima amiga’ la ayudara, porque luego irían a hacer el amor y estaba dispuesta a regalarle su último y más preciado tesoro, si virginidad anal… Se había bañado, se había depilado, se había peinado, iba de un lado a otro como histérica, pasando por mi vista una y otra vez, completamente desnuda, yo solo suspiraba… Natasha se puso una tanga blanca casi invisible, apenas tapaba su lampiño pubis, perdiéndose entre sus nalgas, sacó cola apuntando para mi lado y preguntó pícaramente: Le gustará? Respondí con una sonrisa, como no iba a gustarle… Se puso luego un ajustadísimo vestido straplees en un delicada licra ocre, tan pero tan corto que estaba al límite del precipicio, si lo levantaba un poco se le asomaban los glúteos, si lo bajaba un poco se le escapaban los pechos. Se calzó los zapatos que se había comprado para esa noche, tenían unos finos tacos de veinte centímetros, no sé cómo diablos no se rompía un pie, pero que elegantes le quedaban! Como estilizaban sus piernas!. Se aseguró que todo estuviera bien, su maquillaje, sus largas uñas, sus aros, todo en ella estaba perfecto. Ya en el lugar Kevin y ella estaban acaramelados en la barra, había algunos chicos más, compañeros de estudios, todos se divertían, todos menos yo… Natasha estaba sentada en un alto taburete, con su trasero rebalsando por todos lados, con las piernas cruzadas, haciendo lo imposible para no quedar desnuda, él estaba parado a su lado, hablándole al oído y ella sonreía jocosamente, seguramente por las cosas sucias que le decía… Cada tanto se besaban, se acariciaban llevando las manos más allá de lo permitido, pedí un wiski, ante la desconcertada mirada del barman, lo bebí casi sin respirar, me pareció asqueroso… De pronto los chicos pidieron que Kevin subiera a cantar y ella quedó sola, supe que era mi momento, la miré con deseo, era perfecta, las luz de los faros esquivando sus rubios cabellos, sus uñas pintadas, sus ojos de gata, sus muslos macizos, sus alhajas, terminé mi segundo vaso de alcohol… Voy a su encuentro, la sorprendo, me mira sin entender, la miro desafiante, hay gente en el lugar, no me importa, tomo sus piernas y las separo, el vestido corto me permite ver su hermosa concha tapada por la blanca tanga, me arrodillo a sus pies, me cuelo al medio, ella no quiere, me rechaza avergonzada, pero no puede, es una locura, siento su vergüenza, beso el calado de su prenda íntima, siento su aroma a mujer, nuestros compañeros se transforman en espectadores de lujo, alguno intenta intervenir pero como una perra rabiosa enseño mis dientes, nadie se meterá con nosotras, no lo permitiré. Natasha no sale de su estupor, está a mitad del río, no sabe si entregarse ante la muchedumbre o desprenderme de su lado, no dejo de insistir, tengo mis manos en sus muslos, poco a poco se deja invadir, la siento aflojar sus piernas, las va separando, se deja llevar, acomoda más adelante su trasero de manera de dejar su sexo a mi alcance. Corro su bombacha, al fin serás mía, sus labios depilados, suaves, los beso, se sienten tan bien, tan ricos, mi lengua va por su canal, su miel se mezcla con mi saliva, está exquisita, su botón está hinchado, apoyo mis labios en él, lo acaricio, lo recorro en círculos, una y otra vez, me encanta, si tan solo hubiera imaginado como lo deseaba, la acaricio con mis dedos, su túnel se abre, introduzco índice y mayor al mismo tiempo, está empapada en jugos, acaricio rítmicamente el interior de su concha, creo tocar la puerta de su útero, levanto la vista, está entregada, con sus ojos cerrados, su boca abierta, jadeo, sus pezones se muestran duros bajo la tela, tomo el vestido con mi mano libre, tiro hacia abajo, no es difícil, su tetas parece explotar al ser liberadas, la luz de la noche se refleja en ellas, Natasha comienza a acariciárselas, sus pezones están afilados, se los toca, los estira, los aprieta entre sus dedos, observo al auditorio, todos son testigos, en silencio, incrédulos de ver lo que ven, ha

0 comentariosCompartir
0
Gger1983Lv1· hace 2006 dRelatos

A Andrea le gustaba mostrar de más

En una etapa de nuestra relación en que éramos aún muy jóvenes, A Andre le gustaba salir bien destapada. Les recuerdo que media casi 1,60, tenía ojos pardos, piel muy clara y unas tetas enormes! No había pibe, hombre o viejo que no se fijara en esos melones. Yo no demostraba celos por eso, pero mñno la dejaba sola nunca por miedo a algún degenerado. Una noche de diciembre paseábamos por el centro de Mar del Plata y notamos que después de algunas cuadras un flaco nos seguía. Doblamos un par de veces y a menos de 30 metros lo sentíamos. Disimulamos y nos apuramos en una esquina. Vimos un barcito de dos pisos con unos viejos tangueros y la planta alta vacía. Nos sentamos en una mesita de arriba con un sillón amplio. El corazón noa latía acelerado a los dos. En cuanto la camarera bajó luego de dejar nuestro pedido, empezamos a besarnos y tocarnos por todas partes. Andre llevaba una mini y un top strapless. Sus tetas se salían solas si las mirabas mucho. Yo le daba lengua a una y otra y la besaba. Ella me abrió el cierre del bermudas y me sacó la pija. Me besaba a mí y chupaba la cabeza alternadamente, dejando mi propio gusto en la boca. Me estiré para meter mano en su cola y concha. Cuando no dimos más de calentura, se me subió y me cabalgó despacio y profundo, trantando que entrara toda a pesar de la ropa. Yo levantaba mi pelvis para aumentar la presión. La hice salir y acostarse en el sillón. Le subí la mini, le corrí la tanga y se la chupé con ganas. Lamía su clítoris mientras le metía dos dedos por la concha, que hacían ruido al chocar con sus jugos. Coger en un lugar público la exitaba, me di cuenta. Acabó en un grito ahogado y se levantó a chupármela. Entonces lo vio. El mismo flaco estaba a unos 2 metros, en otra mesa, pajeándose. Andre casi grita del susto, yo me di vuelta tapándome. El flaco asustado también nos dijo que nos calmáramos, que él solo quería mirar y después se iba. Yo le quise pegar, pero Andre me frenó y me dijo que si se enteraban que estábamos haciendo ahí arriba, nosotros también íbamos a tener problemas. Traté de calmarme y pensar, pero Andre me dio vuelta y volvió a chupar. Otra vez la adrenalina nos encendía. Le bajé su top, liberando sus tetas, lo que provocó la queja de Andre. Le expliqué que si acababa antes, se iría antes. Entonces pasó algo que no podía prever... Andre sonrió, me guiñó un ojo y empezó a gemir y apretarse una goma. Me puso de costado, dando una mejor vista a nuestro espectador. Los ojos del flaco eran 2 platos, pero no acababa! Seguimos así un momento, hasta que decidí subir la temperatura. La puse en cuatro a Andre, mostrándole al flaco como le metía dos dedos en la concha y después uno en el culo. Ella casi no podía aguantar los gemidos. Cuando se la clavé de golpe y le di 2 o 3 embestidas acabó de nuevo, entre temblores de sus piernas. Andrea se sentó para tomar un respiro y vió como el flaco acababa en un vaso. Le miraba la pija y luego a los ojos mientras se metía la mía en la boca. El flaco se quedó esperando a que terminara. Cuando Andre lo entendió, se dedicó a chupármela como puta, metiéndosela toda, sacándola y lamiendo la punta, para luego volver a empezar. Yo no aguantaba más. La saqué y acabé en un vaso y me desplomé en el asiento. Andre agarró el vaso y en señal de brindis hacia nuestro admirador se lo tomó todo de golpe. Él aplaudía sin hacer ruido. Nos saludó y se fue. Nosotros quedamos tan calientes que pagamos, nos fuimos y la seguimos en casa...

0 comentariosCompartir
0
Pparaguaya28Lv1· hace 2028 dRelatos

sacando la yegua en un negocio

Un martes en la tarde fui a comprarme un vestido. En el local había poca gente, se me acerca un vendedor, le explico lo que quiero y me empieza a mostrar vestidos. En ese momento noto que me mira bastante, él era joven, de 25 años aprox. Piel morocha, pelo muy corto, ojos negros, labios carnosos, empecé a pensar que lindo se sentirían esos labios chupandome la concha y me excite un poco. Cuando volví a la realidad había muchos vestidos sobre el mostrador, agarré 3 y le dije que me los iba a probar, me acompañó hasta el probador y se quedó afuera esperando, me saque toda la ropa salvo la tanga y me puse uno de los vestidos, era strapless (Sin tirantes) de color rojo brillante, ajustado y corto, tenía un gran cierre en la espalda, me lo subí como pude, casi hasta arriba, me di una vuelta mirándome en el espejo y me gustó, me quedaba muy bien, cuando intente bajar el cierre no pude, después de luchar con el cierre unos minutos llamé al vendedor. Entro y cerró la puerta, entrábamos apretados los dos, se quedó mirando mi reflejo en el espejo y me dijo que me quedaba genial, que estaba muy hermosa. Comenzó a bajar el cierre, le costó un poco, se había trancado. Lo bajo sólo un poco, empecé a imaginarme cosas de nuevo y casi automáticamente lleve mi mano hacia atrás y le empecé a tocar la pija por encima del pantalón. De arriba bajó el vestido dejando mis tetas afuera, y de abajo lo subió haciendo que se me vea el culito mientras me besaba el cuello. No podía creer que lo que estaba sucediendo era real y no parte de mi imaginación morbosa. Me hizo sacar la tanga y me empezó a tocar la vagina. Ver como me tocaba frente al espejo era hermoso, se desprendió el pantalón, me hizo girar quedando de frente a él, no pude resistirme a esos labios y lo besé, me comió la boca con esos labios mientras se bajo el pantalón y el boxer dejando su pija libre, era clara su intención. Me agache y agarré esa hermosa verga morocha con las dos manos y la empecé a pajear, me la metí despacio en la boca y el me agarró de la nuca y empujo bastante, después me agarró del pelo y comenzó a mover mi cabeza hacia adelante y hacia atrás, me sostuve de sus piernas para no caerme, él era muy flaquito pero su pija era bastante gorda. Me ayudó a levantarme y me hizo girar de nuevo quedando de espaldas a él y frente al espejo. Me hizo sacar la colita hacía atrás, me tapó la boca mientras apoyaba la verga en mi vagina, me penetró, la metió toda hasta el fondo, me empezó a cojer rápido y fuerte, me tenía que sostener con las manos en los espejos hasta que alguien golpeó la puerta del probador preguntando si estaba todo bien, me destapó la boca y tomando aire para tranquilizarme respondí que sí. Me la sacó y se agachó a buscar su teléfono, le mando un msj a alguien y de repente la música sonaba mucho más fuerte. Me volvió a penetrar con fuerza está vez sin taparme la boca y pegué un chillido. Llevo su mano a mi clítoris y lo empezó a frotar de a poco iba aumentando el ritmo hasta que me hizo tener un orgasmo y me empezó a dar más rápido. Le grite que no me acabe adentro y la sacó rápido y me echo todo su semen en las nalgas. Me ayudó a sacarme el vestido por arriba para no ensuciarlo y me dio una chupada de tetas muy rica. No me dejo limpiarme me ayudó a vestirme así, me puse el jean encima de mi colita sucia. Él salió primero y a los dos minutos salí yo, varios empleados me vieron, . Caminé rápido hasta la caja y pague, me lleve los tres vestidos. Antes de salir busqué con mis ojos al vendedor que me acababa de cojer pero no lo vi. cada vez que use ese vestido rojo, recordé ese hermoso momento y me puse muy caliente, como ahora.

0 comentariosCompartir