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#Pezones Duros

Fotos, gifs y packs de Pezones Duros subidos por la comunidad.

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AAnahistoriasLv1· hace 10 dRelatos

El colectivo y ella

Mi nombre es Leila, tengo 27 años y trabajo en una oficina en el microcentro de Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina. Me autopercibo lesbiana desde mi adolescencia, cuando acepté lo que sentía, y desde ese momento vivo una sexualidad plena. Suelo salir con mujeres más grandes que yo, porque las de mi edad suelen no tener mucha idea sobre el sexo. A la oficina tengo que asistir con vestimenta formal, ya que soy la primera cara que el cliente ve al ingresar. Por eso tengo que tener el maquillaje correcto, mi pelo marrón oscuro recogido en un rodete, y un vestido nuevo cada día. El jueves pasado, llevaba un vestido rosa muy ajustado que tiene un moño debajo de los pechos para acentuarlos. No tengo mucho busto, pero sí tengo que admitir que años de ejercicio me regalaron una cola exuberante. Ese día, subo al colectivo como todas las tardes, para volver a mi casa. Dos paradas después, sube ella. Una chica de 21 años, un poco más baja que yo. Pelo colorado y una piel muy blanca. Una camisa muy estructurada de universidad privado, que ella altera dejando abiertos los dos botones superiores y dejando ver sus hermosos pechos blancos y, a la vista, suaves. Por alguna razón, muchas veces se para junto a mi durante el viaje, y yo no puedo evitar pasármelo viendo sus tetas. Esta chica, a pesar de ser mucho más joven que yo, me seduce sin siquiera saberlo. Iba junto a ella otra chica, no tan bonito, riendo y haciendo chistes sobre sus docentes, mientras abría una botella de agua. En eso, mientras yo me encontraba embelesada con sus pechos, el colectivo frena de golpe, haciendo que todos perdamos un poco la estabilidad dentro del transporte, y la botella de agua cae entera sobre la camisa. Las tetas que ya me atraían, ahora se encontraban empapadas, demostrando que debajo de la camisa no había ropa interior. Sus pezones comenzaron a mojarse con el líquido y a endurecerse contra la camisa ahora totalmente ajustada contra ellos. Cuando me doy cuenta, la chica me miraba perpleja mientras yo prácticamente me babeaba ante tanta hermosura. Por la vergüenza, decidí bajarme antes y caminar hasta mi casa. Llegué, y no pude evitar desnudarme, meterme en la bañera y masturbarme pensando en esos hermosos pezones duros. Al otro día, tuve que volver a tomarme el colectivo para volver a mi casa, no había forma de que volviera caminando de nuevo. A las dos paradas, ella sube al colectivo, pero sola. Hoy no tenía la camisa, sino una remera de tiritas roja, súper escotada, que enmarcaba sus hermosos pechos, y una minifalda rosa muy corta, que dejaba ver una piernas trabajadas y largas. Yo había conseguido un asiento, y ella vino a pararse al mismo lugar donde yo estaba, depositando sus enormes tetas en mi cara, como si fuera pura casualidad. Viajamos un par de cuadras mientras yo fingía que eso no estaba sucediendo, al mismo tiempo que sentía como se me humedecía la tanga que llevaba debajo de mi vestido negro. Tenía tan cerca sus pezones que podía verlos debajo de la tela. Decidí que esto era una provocación y que tenía que actuar, así que cuando vi que subía una señora con muchas bolsas, le ofrecí mi asiento y me paré exactamente detrás de la chica. Poco a poco, comencé a apoyarme contra ella, apretando mi cuerpo contra el suyo. Ella me frotaba su cola en mi entrepierna, y fingía que no sucedía nada, mirando por la ventana. La apreté más contra el caño al que estaba agarrada, haciendo que sus pechos se juntaran entre sí y me dieran una vista hermosa, mientras su entre pierna se rozaba ligeramente con el caño. Y ahí cerró los ojos. Empecé a sentir su respiración agitada, aunque disimulaba muy bien, solamente nosotras dos sabíamos lo que estaba pasando. Bajé mi mano disimuladamente y la metí debajo de su pollera, sintiendo una bombachita muy pequeña y mojada a más no poder. Rocé delicadamente su clítoris, y recorrí todos sus labios, mojando mis dedos al pasar. Sentí como vibraba su cuerpo, como se calentaba aún más su vagina. Al ver que llegaba mi parada, la agarré de una mano sin preguntar y la hice bajar, para que entráramos a mi casa. Continuará...

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RRosroxLv1· hace 21 dRelatos

Picardía en el super

Tenía el papel con su número guardado en mi carpeta. Ni siquiera lo había agendado en mi celu. Pasaron los días y dejé de verla en clases, me extrañaba que haya desaparecido de repente, hasta que un día haciendo compras con mi mujer, nos cruzamos en el supermercado.Ella también estaba con el que interpreto,sería su marido pero no nos hablamos, solo intercambiamos miradas cómplices. Recuerdo que mi mujer me hablaba de los productos que debíamos comprar, de cuál era más barato y cuál más caro. Comparaba precios, marcas etc etc. Pero yo ya no podía concentrarme en semejantes pequeñeces, mi atención estaba puesta en mi compañerita, que recorría las góndolas y cada tanto me miraba de reojo. Intenté llevar a mi mujer hacia donde iba ella para no perderla de vista. Su calza apretada de Spandex me había dejado hipnotizado, era impresionante ver ese culo marcado y esas piernas largas ir y venir. Arriba llevaba puesta una remera deportiva ajustada que resaltaba sus tetas, y parecía que no tenía puesto nada abajo porque los pezones duros sobresalían de la tela. Seguimos con ese juego de idas y venidas y miradas hasta que en un momento le dijo algo a su marido al oído, me miró y comenzó a caminar hacia la salida. No podía quedarme con la duda si aquella mirada era una invitación a algo, a no se que, en un mercado lleno de gente y con nuestras parejas encima. Decidí quitarme la duda así que le dije a mi mujer - Me siento un poco descompuesto, ahora vuelvo - , -¿Otra vez?- me respondió y no terminó de decir la frase que yo ya estaba detrás de mi presa. Como esa vez en el pasillo del instituto la buscaba entre la gente que entraba y salía hasta que la vi dirigirse hacia en el estacionamiento. Corrí y de repente me encontré con ella detrás de una columna. - ¿Dónde está tu auto? - me preguntó - Allá, allá - Me agarró de la mano y me llevó sin decir más palabras -¿qué haces?- le dije, -¿estás loca?-, -Si, loca por que me cojas toda- Y nos metimos en el asiento trasero. Rápidamente comenzamos a besarnos descontroladamente. Yo quería ver esas tetas que tanto me enloquecían, quería manosear ese orto precioso. Ella me bajó el pantalón y me la empezó a chupar, hacía muchos años que no sentía una lengua de esa manera en la cabeza de mi pija, subía y bajaba. -¡Que rica pija tenes hijo de puta! - me dijo, y eso me calentó más, se me puso durísima, roja, mojada, ya no daba más, quería largarle toda la leche en la boca. Mientras me la chupaba yo sentía sus tetas duras, eran muy grandes y mi otra mano acariciaba su culo por debajo de su calza. Empecé a buscarle el agujero del orto con mi dedo y cuando se lo empecé a meter se retorció de placer. Me miró y me dijo - Quiero que me hagas el culo, pero acá no, quiero disfrutarte todo - y ahí mismo se dio cuenta que le iba a largar toda la leche. - si, damela amor. damela - Y en ese instante me hizo acabar como hacía rato no acababa, con tanto placer, con tanta calentura. Sus manos desbordaban de semen y me dijo - ¿cómo podés acabar tanto? ¡Que rico papi! - Sacó de su bolso una toallita y me limpió la pija de una manera que hasta me provocó ternura. Nos quedamos unos minutos abrazados asi como estabamos y caímos en la cuenta de que nuestras parejas estarían esperándonos. Nos acomodamos la ropa y volvimos a entrar al supermercado, cada uno por su camino y no volveríamos a vernos hasta esa noche a a salida del instituto Al entrar al auto con mi mujer me dijo - Hay un olor raro acá adentro-, - No se, yo no siento nada- contesté. Y es que yo solo podía sentir el sabor de los besos de mi compañerita de clase.

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22003zorroblancoLv1· hace 28 dRelatos

Caluroso Verano

Por fin llegaron las vacaciones, por fin los días libres para hacer lo que te viniese en gana, por fin pasar horas y horas frente a la videoconsola para acabar ese juego que durante el curso se te resistía, por fin llego el verano, el cálido verano, el caliente verano. Por aquél entonces yo había terminado el instituto y recién cumplida la mayoría de edad el próximo año iría a la universidad. A mi edad aún era virgen por lo que solía entregarme a los placeres solitarios que todo buen chico conoce para soportar el calor y la calentura. Y ahora, con las vacaciones, con mucho tiempo libre y con mi madre trabajando durante la mañana, ¡las pajas se multiplicaban por diez! Algo normal cuando la edad es pura hormona en ebullición y tienes tiempo y soledad para hacerlo. Películas porno y revistas me servían de inspiración y me hacían disfrutar de mi pasión privada, cuando no la pura imaginación de hacerlo con una vecina, con el recuerdo de una profesora pasada, con alguien que simplemente viste por la calle y te gustó. Hasta que un buen día llegaron las vecinas, eran madre e hija. La chica no estaba bien, eso se no taba a la legua y aunque ya era mayor de edad casi no hablaba, apenas respondía con monosílabos o frases cortas: “si”, “no”, “agua”, “hambre”.... Más tarde mi madre me contaría que le ocurrió algo al nacer y no llegó a desarrollar bien el cerebro. Por lo demás la muchacha era muy simpática y se reía mucho, le encantaba verme jugar a la videoconsola y se lo pasaba también muy bien probando ella, aunque no hablase mucho, entendía todo lo que se le decía. Me caía bien, se la veía muy tierna y cariñosa, aparte de que estaba buena, tenía el pelo rubio, un poco rizado y unas tetas pequeñas y redondas, su culo también era muy redondito. Yo era hijo único, mi madre enviudó algo joven, así que nunca supe lo que era tener un hermano o hermana. Desde entonces los dos vivíamos solos. A los pocos días de llegar la vecina me pidió que cuidase de su hija esa mañana, mientras ella iría al ayuntamiento a arreglar un asunto de recibos de la casa que tenía pendiente. Así que nada, me puse a jugar con ella a los videojuegos como cada tarde que se juntaban nuestras madres para tomar café y simplemente charlar. Pasaron un par de horas y comencé a aburrirme, el juego era muy difícil y no conseguía pasar de una pantalla, fue entonces cuando ella me dijo que quería “hacer pipí”, así que le me levanté y le indiqué donde estaba el baño. Me picó la curiosidad y me quedé mirando en la puerta. Ella no pareció darle importancia y delante de mi se bajó las braguitas deslizándolas por sus muslos hasta las rodillas y se sentó para hacer el pis en la blanca taza del váter. Yo asistí atónito al espectáculo y por mi mente pasó en aquel instante la idea de verle el coño, yo nunca había visto uno en directo, pero me daba pena aprovecharme así de ella, que era pura inocencia y parecía no entender aún de estas cosas. Así que no hice nada y me quedé mirándola mientras esta se levantaba y se limpiaba con un poco de papel higiénico. Aún con todo el simple espectáculo de ver sus muslos blancos desnudos desde el lado y cómo ésta se limpiaba me pareció muy excitante, luego se subió las braguitas y se volvió conmigo al salón. Un rato más tarde fui yo al servicio y cuál no fue mi sorpresa cuando vi que mientras mi chorrito amarillo se perdía por el blanco nacarado de la taza del váter, unos ojos me espiaban. ¡Era mi invitada! ¡Que se había venido detrás de mi sin yo advertirlo y ahora miraba mi pito mientras yo hacía pis y lo señalaba y riéndose decía: "tu pito"! La verdad es que me dio un poco de vergüenza y hasta me debí poner colorado. Cuando terminé me volví con ella al salón, pero a partir de este momento por mi mente no dejaron de pasar ideas para engatusar a mi vecina y hacer guarrerías con ella. Me estaba poniendo súper cachondo y tenía el pito como una alcayata. — Luisa, ¿quieres verme otra vez el pito? —le pregunté dejando de jugar. Ella sonrió pero no dijo nada. Sin resistirme más me levanté y ni corto ni perezoso me bajé las bermudas y los calzoncillos, dejando al aire mi querida y dura alcayata. Luisa se rió y volvió a señalarlo y a decir " tu pito". Entonces cogí su mano y la acerqué poniéndola encima. Ella seguía riéndose mientras con la otra mano se tapaba la boca, pues parecía que le diese vergüenza el tocarlo. El caso es que con el toqueteo me emocioné pensando en cumplir mi sueño de aquel entonces de echar un polvo. Después de todo, ¿qué malo tenía?, ella era mayor que yo en edad y no parecía disgustarle aquellos  juegos. Me senté junto a ella y comencé a acariciarle sus tetas, estaban blandidas y suaves. Ella me miraba y sonreía dejándose hacer. Y yo no me lo creía, ¡un cuerpo femenino sólo para mí! Le subí la camiseta y le vi el sujetador blanco, sencillo pero precioso. Entonces le acaricié los pechos por encima y me puse como una moto por momentos. Intenté desabrocharle el sujetador, pero luego pensé que si volvía su madre no me daría ni tiempo a volver a ponérselo así que desistí de quitárselo. Así que le bajé los tirantes y conseguí bajárselo un poco y verle los pechos desnudos, con sus peuqeños y sonrosados pezones. Recuerdo que se los besé y creo que también se los lamí tímidamente con la punta de la lengua. Esto le hizo reír, pues parecía que le hacía cosquillas. Luego me decidí a levantarle la falda y acaricié sus muslos blancos y suaves, ella seguía sin protestar, lo que me animó a separar sus muslos para verla mejor. Sus braguitas blancas, de algodón lisas, donde su coño se podía intuir bajo la tela, con un montón de pelos en su pubis. Lo palpé allí mismo y efectivamente al tacto noté lo esponjoso de su vellosidad. A estas alturas ya, ¡estaba que me salía! Pero justo en el momento sonó el timbre de la puerta y rápidamente di un respingo y salté del sillón. Con mi corazón a punto de salírseme por la boca. ¡Si no llega a ser porque la cerré la boca intentando tragar saliva se me escapa! Me relajé un momento, mientras Luisa gritaba: ¡mamá, mamá! Y salía disparada por el pasillo. La dejé ir y me recompuse, poniendo la mejor de mis sonrisas y disimulando con una mano en el bolsillo de mi pantalón salí a su encuentro. Cuando la vi, Luisa ya había abierto la puerta y se abrazaba a su mamá. La saludé y entonces ella me dio las gracias por cuidar a su hija. Entonces me invitó a acompañarlas para tomarnos un refresco en su piso y aunque rechacé amablemente la oferta, sintiendo que mi badajo aún palpitaba en mis bermudas, pero ella me cogió del brazo y me sacó literalmente de mi casa, así que no me quedó más remedio que irme con ellas, seguramente colorado como un pimiento, temiendo que notase mi erección. Ellas dos también vivían solas, su marido se había divorciado de ella hacía muchos años, me contó. Puso algo de picar y unas bebidas bien fresquitas y nos sentamos a ver en la tele al Arguiñano cocinando. Entonces la madre aprovechó para ir a cambiarse y volvió ataviada con una blusa bastante transparente y unos shorts que mostraban sus largas y turgentes piernas morenas. ¡Esto me puso en alerta! No podía evitar dejar de mirarle sus tetas, con su sujetador blanco transparentándose bajo la blusa y creo que ella se dio cuenta más de una vez y aunque no dijo nada no paraba de sonreír y no pareció molestarle. Por la tarde nos bajamos a la piscina con mi madre y la suya y allí jugaba con Luisa en el agua. Estábamos solos pues era el mes de agosto y casi todos los vecinos estaban de vacaciones en la playa. De modo que teníamos toda la piscina para nosotros, así que me dediqué a acariciarle el culo disimuladamente bajo el agua y me atreví incluso a palpar su entre pierna cuando nuestras madres no miraban. Ella disfrutaba jugando conmigo, así que estábamos súper bien juntos y eso creo que sí era evidente para nuestras madres. Por la noche cené y me fui a dormir rápidamente, hasta mi madre se sorprendió, pues normalmente me iba a la cama muy tarde y nos quedábamos juntos viendo la tele. Pero hoy tenía muchas pajas atrasadas y me corrí como nunca rememorando las excitantes vivencias del día. Al día siguiente eché en falta a mi vecina así que fui yo a visitarlas y nos fuimos los tres al centro. Mis vecinas eran muy simpáticas y hospitalarias conmigo así que yo les correspondía con chistes y locas ocurrencias de la edad. Recuerdo que la madre estaba bastante buena, especialmente me gustaban sus enormes pechos, y sus largas piernas, pues Elisa era una mujer bastante alta, como su hija. Encima le gustaba vestir con ropa ajustada, transparente y escotes pronunciados. Total que le dediqué más de una de mis masturbaciones solitarias en aquellos días. Esa noche también salimos todos juntos a cenar a un burguer y tras la cena nuestras madres se quedaron viendo la tele en casa de Elisa, mientras yo conseguí llevarme conmigo a Luisa a la mía, para: jugar a los videojuegos —les dije— y quedaron conformes. Cuando entré en casa mi excitación era máxima, el estómago me hacía cosquillas mientras pensaba en un plan para saciar mis ansias de sexo con Luisa. Le puse un juego facilón que tenía y le dejé el mando para que ella jugara. Mientras, yo me coloqué en su espalda sentado en mi cama y dese atrás la abracé. Comencé por a acariciar sus pechos, palpándolos suavemente, buscando con mis yemas sus pezones en las puntas. Luisa reía pues decía que le hacía cosquillas. Luego bajé mis manos y acaricié sus muslos desnudos, subiendo las llevé hasta sus inglés, cubiertas por unos pequeños shorts de vaqueros recortados, yo quería palpar allí pero los éstos me lo impedían, por lo que volví a sus pechos, pero esta vez deslicé mis manos bajo su camiseta y a flor de piel recorrí su barriguita hasta coger sus pechos menudos y sensuales. Su sujetador impedía que pudiese cogerlos bien, así que con dificultad luché por quitar los broches a su espalda, hasta que lo conseguí. Mientras Luisa, divertida reía y repetía: “cosquillas”. Cuando mis manos por fin cogieron sus pechos desnudos Luisa gimió y yo me excité muchísimo, sentí claramente sus pezones duros en mis manos, los acaricié suavemente con mis yemas y ambos nos unimos en una excitación creciente. Bajé de nuevo las manos y desabroché sus shorts. Introduje una con dificultad bajo sus bragas y alcancé la suave vellosidad de su pubis. Allí luché por que mis dedos alcanzasen su rajita entre su bello y siguiendo el rastro de humedad mi dedo corazón aterrizó sobre ella. Estaba muy excitada a estas alturas, mi dedo se mojó en su raja, pero estaba tan apretado, que apenas tenía libertad de movimiento para gozar. Luisa gemía con mis caricias, así que decidí dar por terminada la partida y colocándome frente a ella tiré de sus shorts para bajárselos. Esta cooperó y me facilitó bajárselos. Luego tiré de sus blancas braguitas y por fin descubrí su sexo, cubierto por una capa de finos bello claro. ¡Era una visión deliciosa! Me eché sobre ella en la cama y levantando su camiseta le comí los pezones, Luisa gimió de placer ante mi sensual ocurrencia. Luego fui besándola mientras bajaba por su estómago y ésta permaneció tendida, inmóvil y tremendamente excitada. Cuando llegué a su sexo besé sus pelillos, lamí sus ingles y bajé hasta la pequeña rajita que se ocultaba entre ellos. Saqué mi lengua y tímidamente la recorrí de abajo a arriba. Con tan sólo el simple roce la chica gimió más alto de lo que hasta ahora lo había hecho. Mientras yo saboreé apenas con la punta de mi lengua, su sexo. De modo que decidí hundirla un poco más en sus labios vaginales y llenarla con sus jugos para así conocer a qué sabía un coño. La sensación fue espectacular, noté un sabor amargo como a pipí y también un sabor dulce y meloso de sus jugos, decidí seguir lamiendo y comiendo cuanto saliese de allí, mientras Luisa gemía y gemía, lánguidamente tumbada en la cama de mi cuarto. Aquella noche disfruté de una comida de coño por primera vez y bebí tantos jugos que acabé saciado, al final la suave t

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SSurhot33Lv1· hace 29 dRelatos

El tano don fermin....

Llegue a la chacra de don fermin con los zapatos y una cartera para reparar ya cuando estacione baje del auto y el salio a recibirme, nos saludamos y nos dirijimos al taller ingresamos el detras mio como acostumbraba hacerlo y yo sabiendo que sus ojos se clavaban en mi cola y mas ahora que andaba con unos jeans cortado y se perdia bien en la cola, al ingresar le di la bolsa Don fermin aca le traigo, sera mucho pedir si lo puede tener para el sabado?? Y solo por que sos vos lo puedo tener para el sabado Ahh gracias don fermin un genio es usted ...yo apoyando mi mano en su hombro y regalandole una sonrisa. Le puedo ocupar el baño?? Si como no pasa al de la casa mejor. Me dijo Esta bien don fermin paso a este no aguanto! . Le dije y me diriji al baño del taller,entre y cerre con una traba que tenia ya que no tenia picaporte, pude ver que no estaba muy limpio el hinodoro y era solo el inodoro pelado, busque un diario que habia en un banco saque unas hojas y me sente a hacer pis no daba mas me meaba encima y se sentia el ruido del chorro pense en fermin que tal vez escucharia pero bueno mientras estaba ahi vi unas revistas debajo unos diarios y era una revistas antigua con mujeres desnudas y y teniendo relaciones me quede mirando un poco hasta que termine de orinar y no habia papel nada de papel me tube que sacudir hasta que caiga la ultima gota quede sentada alli un tiempito mas y miraba esa revista hasta que me subi la tanga y el pantalon sali de alli y al tirar la cadena tampoco habia agua, bueno sali de alli y le dije a fermin que no habia agua el se levanto de la silla y busco un balde salio hacia la cocina y al regresar fue al baño tiro agua en el inodoro luego dejo el tacho en el baño y regreso donde estaba yo apoyada en la mesa de trabajo me miro, se sento en la banca que estaba ahi quedando a la altura de mi cintura y me pregunto Como te limpiastes??? Nunca pongo papel en ese baño....y pude ver que miraba mi entrepierna... Me subio un calor y no supe que responder solo lo mire y el agarrando mi cintura con ambas manos apoyo su cara en mi conchita y se sintio como olia se despego se paro quedando frente a mi.... No te limpiastes !! Estuvistes mirando la revistas tambien!...quice responder pero el mando su mano a mi conchita por ensima del pantalon apretando fuerte sus dos dedos alli y quede ahi inmovil, me estaba excitando y yo solo lo miraba sin hacer nada el mirandome fijanente con sus manos desprendio el boton del pantalon bajo el cierre y bajo el pantalon y arrastro un poco la tanga, yo solo respiraba con cierta excitacion apoyada en la mesa con mis manos sin decir nada, sabia que don fermin me tenia ganas y ahora me tenia a su disposición senti sus dedos acariciar mi vulva los labios y paso un dedo por medio de los labios ahi senti una corriente que me provoco un pequeño suspiro veia como el llevo su dedo a su nariz oliendo y luego chupo su dedo y bajo nuevamente agarrando ambas prendas llevandolas a mis tobillos agachado olio mi conchita senti su nariz alli abajo , sus bigotes y barba y aparecio una lengua caliente pasando por toda la zanja de mi conchita solo arine a habrir un poco mis piernas al momento que toda su boca devoraba mi concha afeitadita se paro me levanto de las axcilas y me sento arriba del meson me recosto saco las prendas por completo y elevo mis piernas con sus manos y empezo a chuparme como un perro alzado lo escuche gemir ,bramar y los ruidos de su lengua y saliba mezclandose con mis jugos que empezaban a brotar lleve mis manos a su cabeza y el chupaba tan rico cada rincon de mi conchita por momentos su lengua pasaba por mi culito sentia como corria por mi cola su saliba pasaron unos largos minutos y yo me rerorcia sobre esa mesa mis gemidos se escuchaban cada vez mas fuerte aprete fuerte de su cabeza y cabellos cuando empeze a acabar en su boca me movia hacia adelante y atras como cogiendolo con mi concha y el segua chupando metiendo muy adentro la lengua en mi cuevita caliente tenia las piernas cerca de mi cabeza con mi intimad bien abierta y en su boca. Salio de alli con la barba pegajoza con mi nectar y saliba . Veni nena.. me dijo y ayudandome a bajar de alli quede parada y el tenia una pija gorda con dos huevos grandes parada y con unas gotas sobre su cabeza , el manoseandome la cola con sus dedos grandes y gordos que abarcaba mi cachete y la punta de su dedo acariciando el esfinter y su otra mano en mi cabeza la guio hacia su pija, yo me agache en cuclillas agarre su pija con ambas manos y lami esa gota y luego la puse en mi boca para lamerla y chuparla, no era larga pero si gorda y curva fermin con su mano empujaba mi cabeza para que la coma toda y yo empeze a sentir como latia su pija, sentia como gemia y como me puteaba Aaahhhh. Si pendeja chupala toda !! Puta hermosa comete la pija !!! Sabias que eras puta lo sabia!!!.... Mientras yo seguía chupando su pija el agarro mi pelo sacandome de alli, saco una tetita y la lamio saco la otra y la lamio un largo rato mientras su pija se apoyaba en mi pancita, me giro quede mirando la mesa me apoye en ella y el habrio mis piernas paso su pija por mi cola y conchita bajo a besarme el culito lamio la entrada se puso de pie empujo mi espalda haciendo que mi cuerpo quedara apoyada en la mesa , escuche cuando escupio mi cola y concha separo cada cachete con sus manos y puso la pija en mi conchita y empezo a cogerme, podia sentir su panza en mi cintura y las embestida de el su pija se sentia tan lindo el ruido al golpear su pelvis en mi colita me puteaba con cada embestida y su dedo urgaba mi culito sentia como dejaba caer saliba alli cuando separaba mis cachetes y volvia a hacer precion con su dedo hasta que empezo a entrar en mi culo mi excitacion hacia que mis gemidos se hicieran cada vez mas fuerte yo apretaba y aflojaba mi esfi ter cuando su dedo entraba adentro y eso lo enloquecio, cuando lo sacaba yo apretaba para que le cueste salir ... Puta de mierda como esta ese culo!!!.senti como dejo mi conchita dejo un vacio alli y apoyo ensegyida su pija en mi cola me pego tres chirlos fuertes en mi cachete.... Afloja nena que te hago el culo,. Mw dijo y empezo a enpujar agarrando mi cintura hasta que entre toda y empezo a coger fuerte me bombeaba con ganas muy adentro se sentia cansado lo podia notar pero empujaba aun yo agarre mis cachetes y los habri lo mas que pude y el gemia miraba como su pija se perdia adentro del culito....en un momento se salio de mi culo y cuando quizo ponerla le dije que se sentara. Asi lo hizo y me subi arriba de el apoyando mis pies en el banco lo abraze con un brazo por el cuello y con la otra mano agarre su pija llevandola a mi culito lo ayude a que entrara la cabeza me acomode y lo abraze con los dos brazon y comenze a cabalgarlo su boca chupaba mis tetas y yo lo cabalgaba con fuerza hasta hacer tope un rato largo asi sentia mis tetas todas babeadas los pezones duros y calientes , por momentos sensibles cuando los mordia me besaba el cuello yyo con mas ritmo cabalgaba hasta que empezo a bramar fuerte abrazandome fuerte senti como su leche caliente me inundaba el culito todo transpirado mis conchita humeda tambien mojaba los pelos de su puvis lo senti temblar mientras yo me movia en circulos con su pija en el culo . Comenze a salir de alli lentamente hasta que su pija salio y detras chorreaba mi cola unos borbotones de leche caian sobre sus muslos aun de cuclilla alli es beso mi conchita me baje de ahi el agarraba su pija...me arrodille y le chupe la pija sacando su mano de alli y el me acariciaba la cabeza la limpie toda la bese le chupe la cabeza, me puse de pie agarre mi tanga y el pantalon me lo puse. El se subio el joggins no usaba calzoncillos mientras me ponia la remera el acaricio mi culo de nuevo. El sabado veni por lo tuyo nena. A ultima hora. Bueno, gracias don fermin lo veo el sabado..sali y me fui a casa sintiendo mi colita dilatada y queriendo salir mas leche de alli. A partir de ese dia don fermin me coge cada vez que voy a llevarles cosas para que lo repare o buscar lo reparado. Eso si siempre dejo que tome la iniciativa ya que voy siempre provocativa. Bueno chicos, me costo escribir ya que cada vez que lo hago mientras pienso lo sucedido mis dedos se internan en mi conchita y sale una pajita. Y todo lo que cuento es real, me gusta provocar y los maduros tienen algo que me pueden! Espero le halla gustado .

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