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#Jovenes

Fotos, gifs y packs de Jovenes subidos por la comunidad.

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DdulcesplaceresLv1· hace 1133 dRelatos

Perdido por ti

Primero, todas las entregas de los mejores post Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos PERDIDO POR TI Siempre preferí engañarme a ver la realidad, ella era para jugar en las grandes ligas, jamás estaría a su altura, y sabía que hiciera lo que hiciera jamás sería suficiente. Yo era un joven de futuro brillante, estaba haciendo mucho dinero invirtiendo en las bolsas de comercio, había estudiado para ello, era lo que me gustaba, y los billetes habían llegado a mi demasiado pronto, de esa forma en que te marean y no puedes mantener los pies sobre la tierra, una situación difícil de manejar. Me había comprado un dos puertas importado y un departamento enorme en la mejor zona de la ciudad. Tenía chicas a elección, esas chicas que se enamoran de tu bolsillo, y no me importaba que así fuera, yo también solo buscaba momento de placer. Tuve la idea de modernizar a mi gusto ese departamento, tenía muchas ideas locas y jóvenes y así contacté a Marianela Ballesteros, una joven arquitecta para que se encargara del tema. No la conocía, no sabía quién era, si era buena en lo suyo, nada, tampoco me importaba, solo vi su foto entre tantas, me había parecido tan bonita como intrigante y asumí que entre negocios y negocios terminaríamos en la cama. Pero Marianela sería diferente, a la primera insinuación de mi parte, me miró fijamente a treves de los vidrios de sus anteojos y me paso un freno con sabor a hielo, me dijo que ella era profesional y que nuestra relación sería meramente profesional y que, si esperaba otra cosa, pues podría buscar otra persona. En esos días, yo no estaba a costumbrado al rechazo de una mujer, y Marianela se transformaría en mi obsesión, dejé que ella tomara la iniciativa y fuera por delante de mí, hacía caso a todo, solo ponía el dinero y en tres meses tendría un departamento nuevo, solo que no estaría realizado a mi medida, sino a la suya. Nuestra relación se terminaba, en el roce de esos días nos habíamos conocido bastante, ella sabía de mi dinero, de mis inversiones bursátiles, me notó un tipo inteligente, yo también vi en ella una mujer atrapante, inquietante, demasiado madura para su corta edad, independiente, y secreta, sobre todo secreta, porque ella tenía un lado oscuro del cual jamás hablaba La invité a cenar, y luego la invité a mi departamento, terminamos en mi cama, y descubrió los secretes que el dinero no podía comprar, el tamaño risueño de mi pene y el problemita de la eyaculación precoz. Poco después, en la penumbra del cuarto ella se vestía para volver a su casa, le pedí que se quedara a dormir, pero ella me dijo que seguramente en otra oportunidad, tendría un día complicado por delante y debía descansar un poco. En su cara se dibujaba la insatisfacción y me sentí un fracaso de hombre. La dejé partir y supe que era el final de una situación que nunca había comenzado. Pero no era una persona acostumbrada al fracaso, debí entender que las piezas no cuajaban en el rompecabezas que se me presentaba, pero días después dejé mensajes en su celular, del que no tendría respuesta, y luego otro, y otro más, y no dejaría de hacerlo hasta que escuchara de sus labios que no tendría una oportunidad a su lado. Gané por cansancio, le arranqué a desgano una segunda cita para hacer las peores de las jugadas, intentar comprar su corazón con mi bolsillo, me abrí con ella como con nadie y la perra mordió el anzuelo. Salimos una vez, y otra, y otra más, en la balanza le pesaban más mis billetes que mi pobre performance sexual, y preferí engañarme, mentirme, decir que todo estaba bien, fui feliz presentándola en mi familia, a mis amigos, empezar un noviazgo de enamorados, tristemente condenado al fracaso. Un par de veces intentó terminar la farsa, pero en cada vez yo corría como u niño a su lado, mi alma estaba abierta, y ella tomaba lo mejor de mí. Le propuse casamiento, si, de blanco, un gran vestido, una mejor fiesta, ella me rechazó, y volví a hacerlo poco después, y como con los mensajes de celular, no aceptaría un no dé respuesta, tontamente pensaba que haciéndola mía ante un altar, alejaría de mi cabeza todos los fantasmas de otros amores, porque mis celos me dejaban adivinar que ella tenía amores paralelos, mejores, perfectos, quienes si la hacían feliz Era hasta insano, había tenido en mi cama cuanta mujer había deseado tener, pero me fui a enamorar como un tonto de aquella que jamás me entregaría su corazón Y ya en esa misma noche de bodas las cosas arrancarían fatales para mí, yo tenía muchos amigos varones invitados, ella también... Y a pesar de todo lo íntimo que suponía ser la ceremonia, en plena fiesta, ella estaba demasiado pendiente de su celular, escribiendo mensajes, y ni siquiera en ese momento, logré que fuera solo mía. Y olí el engaño en esos minutos en los que estábamos separados, desentendidos, saludando familiares y amigos, y cuando la veía a la distancia con su impecable vestido de blanco, desentendida de mis ojos observadores, ella estaba demasiado íntima con alguno de sus amigos, risas, gestos, toques casuales, solo lo dejé pasar, una vez mas Los días de convivencia bajo el mismo techo sol empeorarían las cosas, realmente Marianela se aburría conmigo, por mi pequeño pene, por mi precocidad, y me desgarraba el corazón cuando la cogía y ella solo estaba en otro sitio, fumando, con la mirada de lado, inexpresiva, o mirando cualquier cosa en su celular, fría como el hielo y la incompatibilidad de la cama, como una mancha perversa invadió todo nuestro hogar, nuestros días, nuestra convivencia. Ella dio un paso adelante, una noche me lo presentaría en la cama, había pasado por un sex shop y había comprado un arnés con una verga de juguete bastante generosa, mucho más grande larga y gruesa que la mía, y ante mi reproche al sentir herida mi masculinidad, muy suelta de cuerpo me respondió que necesitaba sentirse mujer y que estaba harta de sesiones con psicólogos y profesionales para trabajar sobre 'mis problemas' Empezamos a hacerlo de esa manera, a su manera, la cogía rápido, me acababa, luego me ponía el arnés y era su momento de placer, entonces si, gritaba, disfrutaba, como una yegua, incontenible y parecía disfrutar con esos raros orgasmos, con esa forma de hacerme sentir menos hombre y solo me quebraba, una vez, cada vez. Al conciliar el sueño me sentía mortal, generalmente le daba la espalda para que no percibiera mis sentimientos, y muchas veces solo dejaba caer las lágrimas mientras ella dormía plácidamente. Una noche como tantas, yo le deba la espalda en la cama, como de costumbre, ella se apegó a mi, pero noté en esa proximidad que esta vez tenía calzado el arnés con la pija de juguete, el que había comprado en el sex shop, y empezó a jugar sobre mis nalgas, le pregunté que hacía, y me dijo que me callara, bajó mi slip y empezó a pasarlo entre mis nalgas, sentí mi corazón latir con fuerza, y como ella se pegó más y más a mi cuerpo empujándome poco a poco al borde mismo de la cama, sintiendo sus jadeos en mis oídos, y como en una forma grosera trataba de meterlo por mi culo, ayudándose con sus dedos lubricados por algún gel de ocasión Volví a preguntarle que estaba haciendo, que ya no era gracioso, me tenía contra las cuerdas, pero volvió a ignorarme, sonriendo con cierto sarcasmo dio un fuerte empellón haciendo que me doliera, pero no se detendría, y poco a poco me sentiría violado por mi propia mujer Era demasiado grueso, y me lo incrustó hasta el fondo después de algunos rodeos y empezó a ocupar el sitio que naturalmente era mío, mientras a mi me tocó disfrutar como mujer Marianela se vio muy caliente con su nuevo rol, tomando la iniciativa, dándome órdenes, nalgadas, incluso masturbándose mientras me lo hacía por detrás, haciéndome gemir aunque no quisiera hacerlo Con el correr del tiempo las cosas se hicieron más y más oscuras, como en una tarde de tormenta el sol de nuestra relación se fue ocultando. Ella me estaba destruyendo, no solo en la cama, sino en la vida, perturbado por mi presente vivía desenfocado y mis inversiones bursátiles eran más fracasos que éxitos, ella en cambio se había más y más conocida, tenía mucho trabajo y era muy requerida. Tuve la tonta idea de regalarle algo femenino e íntimo, un conjunto de medias de red, ligas, tanga, sostén, ya saben, algo sexi para cambiar la rutina Pero Marianela me pidió que fuera yo quien lo usara y en esa noche me haría su mujer, vestido con una puta, me rompió el culo otra vez, muy perra, me puso frente a un espejo, en cuatro, y mientras me lo hacía me metía sus dedos en la boca y me tiraba los labios hacia su lado, como si fuera un caballo con riendas, y me dolía por delante, o me día por detrás. Era su tonto fetiche, ya ni siquiera la cogía, siempre era ella sobre mi, había perdido el control, el rumbo, ella siempre tenía reuniones después de hora, se la pasaba pegada a su celular, chateando, manejaba el dinero, era una extraña. Me moría en mis celos, empecé a tirar de cualquier punta para descubrir algo, enfermizo, revisé su celular en sus descuidos y encontraría demasiadas cosas complicadas, mensajes, fotos, sus perfiles, sus redes, dejaban ver una exquisita mujer, provocativa, sin compromisos, revisaba su agenda y una y otra vez hacía lo propio con su ropa interior sucia, buscando restos de hombres, fantasmas. Nuestras discusiones siempre terminaban en un callejón sin salida, porque era notorio que si yo no la cogía como se debía, alguien mas lo estaría haciendo Y como una gran bola de nieve todos nuestros problemas de pareja se hicieron enormes, porque yo me desvivía por ella, me arrastraba a sus pies, pero para ella solo era un payaso, una marioneta y jamás me había permitido asimilar que todos sus rechazos eran maneras directas e indirectas de que no estuviera a su lado. Y por qué lo hacía? por qué permitía que hiciera lo que hacía? solo porque era un tonto enamorado... Se acercaba el fin de un nuevo año, y con ello, todas esas despedidas típicas, de amigos, de trabajo, de un lado, de otro, esas interminables reuniones que hacer un diciembre demasiado complicado para el estómago y esos molestos kilos de más que se terminan acomodando en la cintura. Marianela me dijo que tendría una cena de arquitectos, colegas, noche de fiesta, le dije que estaba bien, que me parecía bien, nos merecíamos una salida en pareja, su circulo de trabajo junto a su esposo, me dijo con cara seria que en principio yo no estaba invitado, no era para parejas, que no sea desubicado Sería una de las pocas veces en mi vida que me pondría de punta con ella, tal vez muy dolido en mis sentimientos, discutimos, levanté la voz y le dije que iríamos los dos o directamente que se olvidara de esa salida. Marianela me dijo que estaba bien, si pensaba hacer el ridículo, por ella estaba bien, solo que me atuviera a las consecuencias. Esa noche no sería una noche más, ella se había puesto un vestido nuevo que se había comprado para la ocasión, era color arena son sectores al azar en dorados brillantes, asimétrico de hombros, pegado al cuerpo, lo justo como para disimular imperfecciones y verse sexi, demasiado para mi gusto, resaltando sus bellos muslos desnudos y marcando sus pechos de una forma exquisita, se había maquillado, se había recogido sus cabellos, y se había montado sobre unos zapatos de tacos altos que la ponían a mi altura. Su rostro irradiaba brillo, un brillo particular, y después de ultimar detalles partimos a esa famosa reunión de colegas Ciertamente no la pasaría bien en ese lugar, primero por sentirme un tonto obsesivo, un celoso compulsivo, un estúpido, por ser el único esposo que acompañaba a su pareja, sin dudas no era un lugar para mí y no entendía nada de lo que hablaban y nadie entendía que hacía ahí, en una reunión de arquitectos que se suponía era individual. Y segundo, también me molestaba lo llamativa que estaba Marianela, porque había colegas del mismo sexo, pero nadie como ella, no era un tema de belleza, sino de atracciones, miradas, g

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DdulcesplaceresLv1· hace 1981 dRelatos

Solo amigas

Un día tuve que decidir entre mi familia y mi futuro, quería estudiar comunicación social y en la pequeña ciudad donde había vivido toda mi infancia y mi adolescencia era imposible hacerlo, por lo que o bien cambiaba mis pretensiones o bien me trasladaba a la capital dejando atrás a mis seres queridos. Obviamente que para una chica muy ‘familiera’ como yo la decisión fue muy traumática, no era fácil de un día para el otro dar vuelta una página de mi vida, alejarme de papá, de mamá, de mis hermanos, de mis amigas, de mi barrio, de mi historia. Y de alguna manera fueron mis padres los que me empujaron y desequilibraron los platillos de la balanza, ellos querían para mí un futuro mejor, ellos habían tenido una vida demasiado sacrificada, demasiado dura. Aun se me humedecen los ojos cuando recuerdo esa última mirada de mi familia en el andén, mientras el tren se ponía en marcha lentamente y si bien cada tanto vuelvo a mis tierras y nos mantenemos en contacto por la web, se extraña demasiado el contacto del día a día. Capital Federal me resultó un mundo nuevo, comprendía que pequeña e inocente era mi tierra natal. Fui a parar a la ciudad universitaria donde los jóvenes de bajos recursos que provienen del interior encuentran un lugar para vivir mientras estudian. El pabellón masculino estaba al frente y daba al norte, atrás, estaba el nuestro, y estaba preparado para que no se cruzaran ‘extraños’ de uno al otro lado, era difícil, pero no imposible. Los cuartos estaban diseñados para dos personas, así que casi todas teñíamos una compañera. En mi primer año me tocó ocupar el cuarto con una joven un tanto mayor que yo, le faltaba poco para recibirse, era un tanto parca, y me trataba como a una niña, así que no teníamos mucho diálogo, cada una hacía su vida, solo lo justo y lo necesario. Por suerte cuando comenzaba la primavera ella abandonó sus estudios, se dio cuenta que no era su vocación por lo que volvió a sus pagos, un alivio, prefería estar sola a mal acompañada. El receso me permitió volver unos días a casa, a renovar el aire y al volver conocería a mi nueva compañera de cuarto, por tres años, los tres años más ricos que recuerde… En ese momento tenía diecinueve, ella uno menos, cuando la vi por primera vez me impactó a primer golpe de vista, un poco más alta que yo, diría poco más de un metro setenta, unos largos cabellos rubios, en grande bucles llegando a media espalda, enormes ojos verdes y gruesas cejas que se asomaban apenas, casi tapadas por un coqueto sombrero, una nariz respingada y pómulos salientes en el que se marcaban sus rozagantes mejillas, labios perfectos, carnosos, moviéndose rítmicamente mientras mascaba un chicle dejando escapar de tanto en tanto un globo, un cuerpo delicadamente armonioso, un top apretado color rosa flúor con una estampa al frente de Hello Kitty que se deformaba entre los prominentes pechos, su vientre estaba descubierto, un piercing colgaba de su ombligo y su cintura era tan pequeña que daba envidia, abajo tenía un ancho pantalón floreado al tono con el sombrero, para mi gusto era horrible, sin embargo, me permitían adivinar unas anchas caderas, una cola hermosa y unas piernas de ensueño. Con los dedos de su mano izquierda tomó el chicle para amasarlo, al tiempo que estiraba la derecha para saludarme y decirme: Hola! soy Natasha, seremos compañeras! y tú eres… Micaela, bienvenida! Ponte cómoda… Fue mi respuesta mientras tendía mi mano y además le daba un beso en su mejilla, mi primer contacto… La ayudé con sus cosas y sin saberlo a partir de ese momento comenzaron tres años diferentes en mi vida… Natasha era de Rosario, una ciudad del norte, según ella donde están las chicas más bellas del país y si todas eran como ella era muy posible que no mintiera. Ella no estudiaba lo mismo que yo, por lo que muchas veces nuestros horarios no coincidían y poco a poco nuestras vidas se cruzaron, pude entrar en su mundo, en sus secretos, conocer una bella joven, una persona diferente. Disfrutábamos de los momentos en mutua compañía, salíamos juntas, a pasear, a cenar, ella sabía cómo vestirse y siempre se robaba todas las miradas, y ni hablar cuando íbamos a tomar sol a la terraza, usaba un traje de baño tan pero tan pequeño que hasta me daba vergüenza ajena, pero con ese cuerpazo, quien no se hubiera animado. Recuerdo un Domingo que habíamos ido a un balneario público donde solían ir de la televisión a filmar las chicas del momento, fue la atracción, la hicieron desfilar y cuando caía el sol ganó un bikini open con el que cerraban el día. Pero ella no era solo ‘una chica bonita’, Natasha era más que una amiga, era alguien que sabía todos mis secretos, era alguien que siempre estaba atenta a mis caprichos, era alguien con quien podía hablar, fantasear, pensar. Recuerdo una vez que debía dar un examen importante y yo tenía una fuerte gripe, estaba en cama con casi cuarenta grados de temperatura y por más que insistí e insistí no pude apartarla de mi lado, se quedó cuidándome como una madre, y ese pequeño detalle significó a la larga que no pudiera aprobar la materia. En el cuarto ella era muy extrovertida, totalmente desinhibida, no tenía problemas en tomar una ducha y andar desnuda por la habitación, mis ojos la observaban en silencio, sus curvas perfectas, los pequeños espacios blancos que dejaba en su intimidad los diminutos trajes de baño contrastando con el cobrizo bronceado de su piel, era común que se sentara contra la ventana a plena luz del sol a depilar su vagina, siempre se depilaba, para ella era normal y no la cohibía mi atenta mirada. También era su oído, cada tanto ella se ilusionaba con algún chico del otro pabellón, pero solo la cogían y listo, pero las mujeres no somos así, y yo sufría con ella. Me río recordando lo desordenada que era, cuantas veces levanté sus pornográficas bombachas que dejaba olvidadas en el piso del baño, o al costado de su cama. Y todo parecía estar bien, a mí me llamaba la atención que no le sorprendiera no verme jamás con un chico, tal vez no se animaba a preguntar, mi padre decía que no debes preguntar si no estás dispuesta a escuchar la respuesta, y creo que así era. Un año atrás de su despedida se me empezaron a complicar las cosas, cuando me presentó a Kevin pensé que sería uno más en su larga lista, pero me equivoqué, el tema iba en serio, empezaron a salir y sentí como poco a poco perdía protagonismo en su vida, poco a poco él la estaba arrancando de mi lado y me estaba arrancando el corazón, en poco tiempo Natasha se volvería monotemática, que Kevin esto, que Kevin lo otro, sentí que lentamente él tomaba el lugar que yo deseaba tener, un lugar que nunca sería mío, mi muro de face estaba lleno de selfies de Natasha y el muro de Natasha se poblaba cada vez con más fotos de su nuevo amante, era duro dormirse sufriendo, apretando los párpados para dejar correr las lágrimas en un mar de silencio… Una tarde ella llegó un poco dolorida, me sorprendió, se había hecho un tatuaje que partía en su pecho izquierdo, bajaba por todo su costado, por su cadera, por su muslo, terminando en su tobillo, eran delgadas líneas simulando una enredadera, con detalles de pequeñas flores Te gusta? fue idea de Kevin! qué te parece? Kevin, maldito Kevin, ni siquiera me había consultado… Sentí el frío acero de la hoja del puñal clavarse lentamente en mi corazón cuando me decía que habían decidido abandonar los estudios e irse a vivir juntos, a formar una familia, a forjar un futuro, a esa altura muchas veces me mostraba poco tolerante con ella, agresiva, odiosa, la relación parecía enfriarse, pero que podía hacer, quería que fuese feliz, pero que había de mí? me había enamorado de la persona equivocada... Mi tiempo se agotaba, no me quedaban muchas oportunidades, esa noche marcaría el quiebre, habíamos quedado en ir a un canto bar, ya habíamos ido un par de veces, un pequeño bodegón donde no entraban más de veinte personas, Natasha me había confesado que quería estar brillante esa noche, que como su ‘íntima amiga’ la ayudara, porque luego irían a hacer el amor y estaba dispuesta a regalarle su último y más preciado tesoro, si virginidad anal… Se había bañado, se había depilado, se había peinado, iba de un lado a otro como histérica, pasando por mi vista una y otra vez, completamente desnuda, yo solo suspiraba… Natasha se puso una tanga blanca casi invisible, apenas tapaba su lampiño pubis, perdiéndose entre sus nalgas, sacó cola apuntando para mi lado y preguntó pícaramente: Le gustará? Respondí con una sonrisa, como no iba a gustarle… Se puso luego un ajustadísimo vestido straplees en un delicada licra ocre, tan pero tan corto que estaba al límite del precipicio, si lo levantaba un poco se le asomaban los glúteos, si lo bajaba un poco se le escapaban los pechos. Se calzó los zapatos que se había comprado para esa noche, tenían unos finos tacos de veinte centímetros, no sé cómo diablos no se rompía un pie, pero que elegantes le quedaban! Como estilizaban sus piernas!. Se aseguró que todo estuviera bien, su maquillaje, sus largas uñas, sus aros, todo en ella estaba perfecto. Ya en el lugar Kevin y ella estaban acaramelados en la barra, había algunos chicos más, compañeros de estudios, todos se divertían, todos menos yo… Natasha estaba sentada en un alto taburete, con su trasero rebalsando por todos lados, con las piernas cruzadas, haciendo lo imposible para no quedar desnuda, él estaba parado a su lado, hablándole al oído y ella sonreía jocosamente, seguramente por las cosas sucias que le decía… Cada tanto se besaban, se acariciaban llevando las manos más allá de lo permitido, pedí un wiski, ante la desconcertada mirada del barman, lo bebí casi sin respirar, me pareció asqueroso… De pronto los chicos pidieron que Kevin subiera a cantar y ella quedó sola, supe que era mi momento, la miré con deseo, era perfecta, las luz de los faros esquivando sus rubios cabellos, sus uñas pintadas, sus ojos de gata, sus muslos macizos, sus alhajas, terminé mi segundo vaso de alcohol… Voy a su encuentro, la sorprendo, me mira sin entender, la miro desafiante, hay gente en el lugar, no me importa, tomo sus piernas y las separo, el vestido corto me permite ver su hermosa concha tapada por la blanca tanga, me arrodillo a sus pies, me cuelo al medio, ella no quiere, me rechaza avergonzada, pero no puede, es una locura, siento su vergüenza, beso el calado de su prenda íntima, siento su aroma a mujer, nuestros compañeros se transforman en espectadores de lujo, alguno intenta intervenir pero como una perra rabiosa enseño mis dientes, nadie se meterá con nosotras, no lo permitiré. Natasha no sale de su estupor, está a mitad del río, no sabe si entregarse ante la muchedumbre o desprenderme de su lado, no dejo de insistir, tengo mis manos en sus muslos, poco a poco se deja invadir, la siento aflojar sus piernas, las va separando, se deja llevar, acomoda más adelante su trasero de manera de dejar su sexo a mi alcance. Corro su bombacha, al fin serás mía, sus labios depilados, suaves, los beso, se sienten tan bien, tan ricos, mi lengua va por su canal, su miel se mezcla con mi saliva, está exquisita, su botón está hinchado, apoyo mis labios en él, lo acaricio, lo recorro en círculos, una y otra vez, me encanta, si tan solo hubiera imaginado como lo deseaba, la acaricio con mis dedos, su túnel se abre, introduzco índice y mayor al mismo tiempo, está empapada en jugos, acaricio rítmicamente el interior de su concha, creo tocar la puerta de su útero, levanto la vista, está entregada, con sus ojos cerrados, su boca abierta, jadeo, sus pezones se muestran duros bajo la tela, tomo el vestido con mi mano libre, tiro hacia abajo, no es difícil, su tetas parece explotar al ser liberadas, la luz de la noche se refleja en ellas, Natasha comienza a acariciárselas, sus pezones están afilados, se los toca, los estira, los aprieta entre sus dedos, observo al auditorio, todos son testigos, en silencio, incrédulos de ver lo que ven, ha

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TTiagoMexLv1· hace 1993 dRelatos

Mi hermana pequeña Part 2

Primera parte aqui: “Miren como me han puesto cabrones, me voy a la ducha, amores” Tanto Edu como yo nos quedamos un rato, ahí desnudos sobre la cama. Si alguien pasase a la habitación en ese instante podría pensar cualquier cosa, nos comenzamos a vestir y salimos del cuarto de mi hermana a la cocina, para refrescarnos un poco. -“¿Se ha cumplido tu fantasía, o te arrepientes?” -“Que va, lo volvería a repetir, me ha encantado” A todo esto, Eva llegó a la cocina, se había duchado pero no se había puesto mucha ropa. En ropa interior llegó a la cocina. ¿Tendría ganas de más?... ….. Eva no tardó mucho en decirnos: “Bueno, como tenemos la casa sola, que digo yo que tendremos que hacer más cosas para no aburrirnos.” Terminando la frase con una sonrisa picarona. Mi hermana estaba desatada, y muy caliente por lo que se veía, y el hecho estar sola en la casa con dos jóvenes como ella y porque no decirlo, con un buen cuerpo y bastante bien dotados, hacían que ella no sólo no se cortase, sino que no parase de provocarnos. Yo tengo que decirlo, follar con mi hermana me había encantado, pero hacerlo ante la presencia de su novio Edu, había hecho que me pusiese mucho más cachondo. No voy a ocultarlo, alguna vez que otra me he pajeado viendo porno gay, me gustan mucho las tías, pero ver de vez en cuando un rabo también me pone caliente y más de un chaval así como Edu.  Nunca he hecho nada con otro tío, pero ver tan de cerca una polla dura como la del novio de mi hermana no había hecho nada más que disparar mi curiosidad. Seguíamos los tres en la cocina, Edu y yo estábamos en bóxer y camiseta, y mi hermana había decidido ponerse una camiseta un poco larga que le cubría prácticamente todo el culo. Menos mal que por lo menos se había tapado el sujetador, sino sería fácil que me lanzase ahí mismo en la encimera a comerle los pechos. Encargamos unas pizzas para cenar, al sonar el timbre fui a ponerme unos pantalones cortos, por no abrir al repartidor en bóxer. Nos fuimos con la cena al salón. Acompañamos las pizzas un poco de vino. En casa siempre había botellas de vino, a mis padres les gustaba siempre tomar un poco. A mí el vino a parte de emborracharme con mucha facilidad me ponía muy cachondo. Cenamos, hablamos y bebíamos vino entre risas. Ver a mi hermana en el sofá, con la copa de vino, con sus gafas de pasta, sus preciosas piernas desnudas, unas bragas rosas de encaje que aparecían por debajo de la camiseta me ponía muy caliente. Si la primera vez que tuvimos un encuentro sexual Eva y yo en ese sofá había sido ella la que se había lanzado a por mí, esta vez sería yo quien lo hiciese. Las piernas de mi hermana estaban dobladas sobre el sofá, estaba muy cerca de Edu, casi pegados, yo dejé la copa de vino sobre la mesa y comencé a pasar mi mano por las piernas de Eva, recorría muy lentamente sus piernas con la punta de mis dedos. Pasaba mis manos por su piel llegando cada vez más cerca de sus braguitas. -“Hermanito, ¿qué estás haciendo?, ¿no te das cuenta que está aquí mi novio y me estas poniendo muy cachonda con esa manita tan juguetona que tienes? Jajajajaja” -“Lo siento, pero no puedo aguantarme más, me has dejado probar tu cuerpo, y te veo aquí semi desnuda en el sofá, y yo que estoy caliente con el vino, no he podido remediarme” -“Espera, que ya jugamos los tres”, dijo Eva incorporándose a la mesita de dejar su copa de vino y la de Edu. Se sentó dónde estaba antes y nada más hacerlo comenzó a comerle a boca a Edu. Yo que ya me había quitado la camiseta acerqué mi boca a la entrepierna de mi hermana. Besaba sus muslos y los apretaba con mis manos. Eva ayudó un poco, quitándose la camiseta y abriendo un poco las piernas. Tras quitarse la camiseta hizo lo mismo con Edu. Éste se había sentado sobre el reposabrazos del sofá para que Eva pudiese acceder a su rabo con facilidad. Pasaba su mano sobre la tela del bóxer de su novio que ya tenía un bulto inmenso. Yo me moría por probar de nuevo el coño de mi hermana. Agarré sus bragas y se las quité, al principio por hacerme de rabiar no levantaba su culo, tras varis besos sobre su tripa me dejó libertad para sacarle las braguitas. Por fin de nuevo ante mí su preciosa raja. Puse mis dedos sobre ella y no tardé en acercar mi lengua para poder chuparlo bien. En ese momento la polla de Edu ya estaba en la boca de mi hermana. La mía aún guardada dentro del bóxer tenía ya un tamaño inmenso, y estaba dura como una roca. Estaba disfrutando mucho comiéndole el coño a mi hermana, jugaba con su clítoris y de vez en cuando metía algún dedo y la lengua por su agujero. Que delicioso manjar estaba probando. Qué pena no haber empezado a hacer esto con mi hermana antes, habríamos tenido una pubertad de sexo sin control. El coño de mi hermana estaba mojado por completo, cada vez más delicioso, llevaba un rato chupando, y mi polla pedía ya ser liberada. Dejé el coño de mi hermana por un momento, me levanté y me quité toda la ropa. Mi polla dura agradeció estar al aire. Me fui acercando hacia donde estaba Edu. Nuestras pollas casi se tocaban, muy cerca ambas de la boca de Eva. Al llegar mi polla a su boca, Eva sacó su lengua para chupar mi glande. En ese momento agarró con su mano izquierda el rabo de Edu. Yo estaba disfrutando con la mamada, con los ojos cerrados, de vez en cuando Eva sacaba mi rabo de su boca y lo juntaba con el Edu, como intentado meterse las dos pollas en la boca, cosa que era imposible por el gran tamaño de nuestros miembros. Sentir por un lado el roce de la lengua de Eva y por otro el del glande de Edu sobre el mío, me estaba llevando a un punto de excitación brutal. De manera instintiva, llevé mi mano a la parte posterior de la cabeza de Edu, tocaba su pelo mientras Eva jugaba con mi rabo. Yo seguía con los ojos cerrados, tocaba la cabeza y la espalada de Edu. Al darme cuenta de lo que estaba haciendo abrí mis ojos para ver la cara de Edu, tenía una mirada entre de asombro y excitación, se mordía un poco el labio inferior. -“Vamos a mi cuarto, que tengo allí los condones, que tengo unas ganas de tener estas preciosas pollas dentro que no imaginan” Subimos por las escaleras, Edu y yo desnudos completamente. Eva aún conservaba su sujetador. Ella subía delante de nosotros, ver su precioso culo moverse delante de nosotros era un placer. Pero no era menos espectacular subir junto a Edu por la escalera, los dos con nuestras pollas duras, moviéndose de lado a lado. Llegamos a la habitación de Eva y yo fui directamente a sentarme sobre el borde la cama. Eva tras sacar una caja de condones de su armario, se quitó el sostén y se acercó también a sentarse a mi lado. Lo primero que hice fue lanzarme a sus pezones. Estaban súper duros. Edu se aceró a mi hermana con su polla apuntándole directamente a la cara. Mientras mi hermana le mamaba el rabo a su novio yo seguía comiéndole los pezones. No sé qué me pasó por la cabeza en ese momento, pero alcé mi cara y estiré mi mano para agarrar la polla de Edu. La verdad que el chaval estaba muy bueno, con una polla preciosa, la calentura del momento y las ganas de experimentar hizo que no me pensase aquello dos veces. Acerqué mi cabeza hacía su polla, abrí la boca y metí su glande dentro. -“Ostias Hugo, no sabía yo esta faceta tuya, me tienes desubicada ahora mismo jajajaja” Mi hermana tras decir eso, se fue también a por la polla de su novio, ambos chupábamos por un lateral de su mástil. Al llegar a su glande nuestras lenguas se chocaban, para de nuevo volver a recorrer su palo al sentido contrario. Era la primera polla que me comía y no me había disgustado mucho. Pero yo tenía que follarme ya a mi hermana, lo estaba deseando. Fui a por un condón, me lo puse y me tumbé boca arriba. Tras ver ese movimiento mi hermana dejó la polla de su novio para tumbarse encima de mí. Mi sorpresa fue que lo hizo dándome su espalda. -“Quiero sentir dos pollas dentro a la vez” dijo Eva. Edu se puso también un condón y se arrodillo en la cama, Eva mientras agarró mi polla para metérsela en su coño, Edu poco a poco se fue acercando hasta también metérsela a mi hermana. Eva gemía como una loca. Tenía dos pollones bastante grandes dentro de ella. Por mi parte la sensación del roce de la polla de Edu con la mía era bastante agradable. Estuvimos en esta postura bastante tiempo. Edu tenía más facilidad para embestir a mi hermana que yo. Estaba arriba y podía maniobrar mejor, le estaba dando una follada brutal a su novia. Ella no paraba de gemir, menos mal que no teníamos vecinos cerca. Teníamos que parar un poco, ese ritmo que llevábamos iba a hacer que terminásemos los tres. Sacamos nuestras pollas del coño de mi hermana. Ella se dio la vuelta, quedando a cuatro patas para que su novio la pudiese penetrar, yo sentado aún en la cama, me puse de rodillas, me quité el condón y acerqué mi polla mi hermana. Edu agarraba con fuerza a Eva de la cintura, se la follaba con mucha furia.  Mientras Eva me hacía una mamada con gran maestría. Las embestidas de Edu a mi hermana cada vez eran mayores. A pesar de tener mi polla en su boca, los gemidos de mi hermana iban aumentando, estaba disfrutando de la follada salvaje que le estaba dando su novio. A mi esta situación me estaba poniendo a cien. No iba a tardar en correrme si Eva seguía comiéndome el rabo de esa manera. Tengo que decir que no me esperaba esa faceta de Edu, parecía un chico muy tranquilito, pero la follada que le estaba pegando a mi hermana, era digna de cualquier actor porno. Mi hermana seguía mamando mi verga, hasta que no pude aguantar más y le llené la boca de semen. Eva no desaprovechó ni una gota, se tragó todo el semen. Edu aún seguía a lo suyo, seguía follando a mi hermana, aunque poco a poco estaba bajando el ritmo, sus gemidos se mezclaban con los de mi hermana. Yo contemplaba desde la distancia la escena. Edu estaba muy próximo a correrse, sacó su verga del coño de mi hermana, se quitó el condón, y tras un par de pasadas rápidas con su mano, soltó toda su leche sobre el culo y la espalda de mi hermana. Mi hermana cayó rendida tumbada boca abajo, Edu también se tumbó quedando cerca de mí. Estuvimos así un rato, mi hermana se fue al baño a ducharse de nuevo para quitarse toda la leche que tenía. Edu y yo, ya con nuestras pollas flácidas, seguíamos tumbados sobre la cama de Eva. -“Menuda follada le has pegado a mi hermana, como seas siempre así la vas a tronchar algún día” -“La verdad ha sido brutal, creo que cuando me la has comido tú me he vuelto más cerdo, no sabía que te gustaba chupar rabos” Me puse un poco rojo la verdad, no me acordaba que le había mamado el rabo al novio de mi hermana. Pero al recordarlo me volví a excitar un poco, mi verga creció, sin ponerse dura del todo. -“Nunca lo había hecho, tenía curiosidad, y la verdad que creo que la experiencia ha sido buena” -“No te preocupes, que si quieres repetir, cuando no esté tu hermana te llamo a ti y me la comes las veces que quieras, jajajaja” Mi polla tras ese comentario se había puesto ya dura por completo, intenté taparme pero era imposible. No hacía ni 15 minutos que me había corrido y me había empalmado estando desnudo sobre la cama de mi hermana con su novio. -“No te tapes cuñado, si ese pollón que tienes no hay manos que lo tapen, si algún día me comiese un rabo, no descarto que sea el tuyo, porque tienes una obra de arte entre las piernas, jajajaja” Edu con la conversación también se estaba animando, yo de nuevo estaba con ganas de juerga. Y por eso le dije: “¿Vamos al cuarto de baño de mis padres y nos duchamos juntos?” Una sonrisa apareció en la cara de Edu. Tras asomarme al baño donde estaba Eva le dije que nos íbamos a duchar, que enseguida volvíamos. Edu y yo fuimos al baño de mis padres, tenía una amplia ducha donde entraban dos personas tranquilamente. Yo seguía empalmado totalmente, no lo disimulaba, Edu tenía su polla morcillona, bastante grande, pero sin estar dura por completo. Nos fuimos a la ducha, nos enjabonamos, tras un rato de estar cada uno limpian

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NNapoleon004Lv1· hace 1995 dRelatos

Mi mama y el bully (ilustrado)

( Relato fantasía) Nunca falta el tipo que te hace la vida imposible durante la universidad, en mi caso era alguien llamado Ricardo. Como se solucionaría todo? de la manera que nunca creía, todo se dio cuando el vio a mi madre por primera ves, y lo motivo a hacerme una propuesta: Mira, si logro seducir, y cojerme a tu mami, tu y yo estaremos bien Le dije que no lo lograría, pero me dio tanto morbo que accedí al trato, le dije que aceptaba, pero que nunca podría seducirla. Solo me pidió su numero de teléfono, y me dijo que esperara un poco, que si lograría seducirla. Pasaron dos meses cuando me dijo que todo estaba listo, que se la iba a cojer, mientras un amigo la grababa, (me aclaro que el solo iba a grabar, no participar) y que si yo quería podía ver. Así que me dijo que llegara a la casa a las 3pm, y que esperara en la cocina, ya que todo sucedería en la sala. Cuando llegue entre por la puerta trasera y fui a esconderme a la cocina, la cual puedes ver hacia la sala sin que te descubran, cuando me asomo veo a mi madre parada enfrente del sillón, haciéndole un streap tease a Ricardo. Ella estaba tomando sus pantalones de lado a lado con sus manos, mientras los bajaba lentamente de forma algo forzada, debido a las grandes nalgas que tiene, mientras dejaba ver un pequeño hilo dental blanco, que no podía evitar esconderse en ese gran culo. Cuando iba a la altura de los muslos, se inclino por completo, para poder terminar de bajar su pantalón, con las piernas algo separadas, lo que permitió una vista inigualable de su culo. En ese momento Ricardo no pudo evitar acercarse un poco, y darle una buena nalgada, que creo hasta los vecinos escucharon. Por fin mi mama se quito el pantalón, acomodándose un poco su tanga, ya que la parte de adelante no era suficiente para cubrir sus labios rosas, que ya estaban algo hinchados. Obviamente le estaba gustando el momento. A continuación, se acerco a unos pocos centímetros de Ricardo, mientras Juan, muy atento grababa todo con cuidado. Ahora querían verle sus tetas, así que Ricardo, de arriba hacia abajo comenzó a desabotonarle la blusa. No tenia brassier, y en unos segundos se dio cuenta, algo tímida, que un par de universitarios le estaban viendo sus grandes tetas blancas, con sus pezones rosas erectos. Ricardo le pidió a juan que enfocara bien, ya que quería que se grabara bien la siguiente escena, en la que tomo a mi madre de las caderas, la volteo de de forma algo brusca, para que este de espaldas a la cámara, y comenzó a bajarle lentamente el hilo que traía puesto, dejándola justo en medio de la sala, completamente desnuda, expuesta y tímida, ante la mirada de dos jóvenes llenos de fuerza y lujuria. Pero lo mejor ya venia, el espectáculo apenas comenzaba, Ricardo no lo pensó ni un solo momento, simplemente desabrocho su pantalón, saco su verga ( a la que mi mama no pudo evitar voltear a ver) y se recargo en el sillón. Era obvio lo que quería decir, y lo que tenia que suceder. Mi madre lo entendió de inmediato, así que se hinco, tomo con su mano la verga de su nuevo amante, acomodo su cabello, acerco su cara, y beso justo la punta de la verga de Ricardo, para a continuación progresivamente chupar un poco mas, hasta que llego un momento en el que no sacaba la verga de su boca. Ricardo le acomodaba el cabello, también la tomaba de la nuca en otras ocasiones, mientras que mi madre, le hacia el mejor sexo oral que se halla visto. Metía y sacaba de su boca toda la verga de su amante, la besaba, algunas veces la lamia por los lados, incluso en un momento, bajo un poco mas, y comenzó a mamarle los huevos, lo que volvió loco a Ricardo Juan se puso atrás de mi madre, ya que quería grabar lo que se venia, y es que ella se levanto, y sin decir ni una sola palabra, empezó a acomodarse para montar a Ricardo, parecía hipnotizada, no podía ocultar que quería tener adentro la verga de su nuevo amante. Tomo el pene de Ricardo para dirigirlo mientras se sentaba en el, y la cámara grababa el momento preciso en el que la verga de Ricardo penetraba la concha de mi madre. Se dejo caer de sentón, hasta que desapareció la verga de Ricardo, lo que la hizo sacar un inevitable gemido y quejido, delatando lo mucho que estaba disfrutando la verga adentro, provocando que recibiera una buena nalgada, que le dejo, debido a su piel blanca una marca roja. Ella movía sus caderas, abrazaba a Ricardo rodeándole el cuello con sus brazos, mientras por su parte, el la nalgueaba o pellizcaba, le mamaba las tetas, incluso llego un momento, en que comenzó a meter el dedo índice y el de en medio en el culito de mi madre. Después de estar así por unos minutos, Ricardo con su movimiento, dio a entender que era hora de cambiar de posición. Mi madre se levanto, y sin darse cuenta, ya estaba acostada en el borde del sillón, boca arriba, con las piernas completamente separadas, y Ricardo con su verga lista para penetrarla. Puso su verga en la entrada de la concha de mi madre, y ahí comenzó a jugar, amenazando con penetrarla, hasta que de pronto, cuando vio que mi madre ya no podía mas, y quería que la cojieran, el de un empujón metió toda su verga, provocando que mi madre se encorvara un poco, y sacara un gemido increíble. Ricardo empezó un mete y saca, poniendo sus manos en los muslos de mi madre, presionando un poco, hasta que ella no pudo mas, puso la mano en el abdomen de Ricardo, como tratando de decirle que pare, pero mientras continuaba el mete y saca, mi madre se retorció un poco, levanto su espalda, y cruzo sus piernas, obviamente estaba teniendo un gran orgasmo. Ricardo le agarraba sus tetas, mientras mi madre se recuperaba un poco, hasta que volvió a penetrarla, esta ves incluso era un poco mas brusco, y es que faltaba poco cuando se aproximaba su turno, ya no lo podía evitar, dejo adentro su verga y lleno completamente de leche la concha de mi madre. El momento era justo, no era parte del trato, pero parecía que no se podía evitar; mi madre seguía con las piernas abiertas y bien separadas, tentando, cuando Juan dejo la cámara acomodada en la mesa de centro, bajo su pantalón, saco su verga, se acerco a mi madre, y comenzó a penetrarla. No podía creer que ahora una nueva verga se estuviera cojiendo a mi madre, era increíble la escena, no paraba de gemir, y es que no lo podía evitar, Juan le daba unas embestidas tremendas, como desesperado, hasta que no pudo mas, y descargo su leche también dentro de su concha. Mi madre se inclino, le dio unas mamadas para limpiarle la leche que había quedado, y le dio un beso a la segunda verga que tanto placer le había dado. Mientras se cambiaban, Ricardo le dijo a mi madre que no se limpiara la leche, que quería que estuviera llena todo el día, así que se puso su tanga nuevamente y su pantalón, con la concha completamente llena por dos vergas Espere a que se fueran, e hice como si apenas hubiera llegado a la casa. Salude a a mi madre, sabia lo que acababa de pasar, ella estaba completamente feliz, no paraba de hablar, incluso fue a prepararme algo de comer, lo cual me encanto; mientras la veía cocinar, sabia que su concha estaba completamente llena de leche que le escurría hasta sus muslos. "Haber si algún día me presentas a tus amigos, no los conozco" me dijo ella mientras comíamos.

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Gger1983Lv1· hace 2006 dRelatos

A Andrea le gustaba mostrar de más

En una etapa de nuestra relación en que éramos aún muy jóvenes, A Andre le gustaba salir bien destapada. Les recuerdo que media casi 1,60, tenía ojos pardos, piel muy clara y unas tetas enormes! No había pibe, hombre o viejo que no se fijara en esos melones. Yo no demostraba celos por eso, pero mñno la dejaba sola nunca por miedo a algún degenerado. Una noche de diciembre paseábamos por el centro de Mar del Plata y notamos que después de algunas cuadras un flaco nos seguía. Doblamos un par de veces y a menos de 30 metros lo sentíamos. Disimulamos y nos apuramos en una esquina. Vimos un barcito de dos pisos con unos viejos tangueros y la planta alta vacía. Nos sentamos en una mesita de arriba con un sillón amplio. El corazón noa latía acelerado a los dos. En cuanto la camarera bajó luego de dejar nuestro pedido, empezamos a besarnos y tocarnos por todas partes. Andre llevaba una mini y un top strapless. Sus tetas se salían solas si las mirabas mucho. Yo le daba lengua a una y otra y la besaba. Ella me abrió el cierre del bermudas y me sacó la pija. Me besaba a mí y chupaba la cabeza alternadamente, dejando mi propio gusto en la boca. Me estiré para meter mano en su cola y concha. Cuando no dimos más de calentura, se me subió y me cabalgó despacio y profundo, trantando que entrara toda a pesar de la ropa. Yo levantaba mi pelvis para aumentar la presión. La hice salir y acostarse en el sillón. Le subí la mini, le corrí la tanga y se la chupé con ganas. Lamía su clítoris mientras le metía dos dedos por la concha, que hacían ruido al chocar con sus jugos. Coger en un lugar público la exitaba, me di cuenta. Acabó en un grito ahogado y se levantó a chupármela. Entonces lo vio. El mismo flaco estaba a unos 2 metros, en otra mesa, pajeándose. Andre casi grita del susto, yo me di vuelta tapándome. El flaco asustado también nos dijo que nos calmáramos, que él solo quería mirar y después se iba. Yo le quise pegar, pero Andre me frenó y me dijo que si se enteraban que estábamos haciendo ahí arriba, nosotros también íbamos a tener problemas. Traté de calmarme y pensar, pero Andre me dio vuelta y volvió a chupar. Otra vez la adrenalina nos encendía. Le bajé su top, liberando sus tetas, lo que provocó la queja de Andre. Le expliqué que si acababa antes, se iría antes. Entonces pasó algo que no podía prever... Andre sonrió, me guiñó un ojo y empezó a gemir y apretarse una goma. Me puso de costado, dando una mejor vista a nuestro espectador. Los ojos del flaco eran 2 platos, pero no acababa! Seguimos así un momento, hasta que decidí subir la temperatura. La puse en cuatro a Andre, mostrándole al flaco como le metía dos dedos en la concha y después uno en el culo. Ella casi no podía aguantar los gemidos. Cuando se la clavé de golpe y le di 2 o 3 embestidas acabó de nuevo, entre temblores de sus piernas. Andrea se sentó para tomar un respiro y vió como el flaco acababa en un vaso. Le miraba la pija y luego a los ojos mientras se metía la mía en la boca. El flaco se quedó esperando a que terminara. Cuando Andre lo entendió, se dedicó a chupármela como puta, metiéndosela toda, sacándola y lamiendo la punta, para luego volver a empezar. Yo no aguantaba más. La saqué y acabé en un vaso y me desplomé en el asiento. Andre agarró el vaso y en señal de brindis hacia nuestro admirador se lo tomó todo de golpe. Él aplaudía sin hacer ruido. Nos saludó y se fue. Nosotros quedamos tan calientes que pagamos, nos fuimos y la seguimos en casa...

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Mmaury_solo_yoLv1· hace 2018 dRelatos

Beatriz. rosarina infiel y vengativa. con fotos.

hola amig@s de Morboseo.net.  quiero agradecer a tod@s mi lectores, por la infinidad de mensajes y pedidos de nuevos posts.  hoy les cuento una historia que nos trajo pasión sexo y dolores de cabeza .  esto paso hace 3 años atrás .  pero conozco a Beatriz hace muchos años.  debuto con migo en el viaje de egresado de secundaria.  como muchos jóvenes.  nos encontramos ahí por casualidad,  ya que no íbamos a la misma escuela, ni siquiera éramos de la misma provincia.  nos hicimos amigos y algo mas.  pero esa es otra historia.  después de nuestra aventura .  tuvimos una relación de amistad a larga distancia.  por cartas y llamadas telefónicas . hasta que después se corto y nunca mas .  pero por milagro de la tecnología ,ella me volvió a encontrar gracias a facebook. nos reconocimos de inmediato a pesar de los años pasados .  como cuando éramos mas jóvenes.  comenzamos con mensajes donde hablamos de nuestras vidas .  pero lo mas interesante era su pésimo matrimonio. que ocupaba gran pate de la conversación .   estaba casada, con un tipo mucho mayor que ella. y eso se notaba mucho al parecer.  no muy buen amanté , celoso y posesivo.  la controlaba a cada segundo y las intimidades eran mas que interesante.  el sexo para el, no le llevaba mas de 15 minutos. y según ella era de lo mas aburrido .  pero ella le tenia cariño a el y su enorme bolsillo .  me conto, que el estaba en el negocio de las inmobiliaria.  y ella con su peluquería de damas con todos los lujos.  por eso con ella nos comunicábamos cuando el no estaba.   solo éramos amigos y nunca pensamos en volvernos a ver.    pero el tipo se entero y le armo un escandalo.  hasta el muy boludo me escribió para amenazarme.  eso nos despertó a los dos las ganas de vernos y adornarle bien la frente al viejo pelotudo.  y así los dos lo fuimos planeando. Beatriz:     tendría que ser un día de semana el trabaja.  y yo puedo estar si vigilancia un par de horas que te parece ?? yo:  tanto viaje, para un par de horas ? que buen plan.  Beatriz no seas tonto Maury.  te quedas unos días y nos vemos tanto como podemos .  dale no seas malo quiero verte.  hacemos así te venís unos días y yo te consigo lugar donde quedarte .  en uno de los departamentos que tenemos desocupados.  la verdad a mi no me inspiraba un viaje tan largo por un simple polvo.  pero estaba invitado a un moto encuentro en Entre ríos, que esta casi a mitad de camino.  así acordamos  . ira un miércoles y el sábado  de mañana me iría. teníamos un mes para organizar todo y poder vernos tranquilos.  ella estaba tan ansiosa que contaba los dias .  y incluso ya tenia las llaves del departamento .  tratando de que nuestro encuentro sea perfecto.  el gran día llego .   el sol todavía no salía. tomando unos mates mientras yo preparaba mi moto para el viaje .  acomode las alforjas y mi bolso cuando estaba todo listo .  saque una foto de la moto y la puse en facebook .  esa era la forma de avisarle que estaba en camino.  que ella no tardo en poner me gusta. salí con el amanecer a mi espalda. disfrutando los paisajes y el aroma de los campos.  un poco antes de llegar miro mi celular.  Beatriz:   hola bonito que tengas un lindo viaje.  me esta matando la ansiedad .    ese fue el primer mensaje de varios que mando. su ansiedad era notable.  Beatriz:   Maury. te deje la llaves en mi peluquería.  pregunta por Fernanda ella te la dará. cuando pueda contesta el mensaje.  para quedarme tranquila.  yo:     hola hermosa, ya estoy a un par de kilómetros.  en un rato llego . cargo nafta y voy para allá . vos no estas en la peluquería?. Beatriz:    no seria un riesgo que nos vean juntos.  ya te paso la ubicación de la peluquería y del departamento. y así fue. pase,  por la peluquería y su amiga me dio el sobre con las llaves adentro .  le avise a ella que la tenia las llaves y me fui para el departamento.  el edificio era un lujo.  baje las cosas de la moto y la deje en el estacionamiento.  subí por el ascensor y me dirigí al 4to piso . mientras mandaba mensaje .  el departamento un lujo. esta listo para mudarse. debe valer fortuna. mucho para un bulo jaja.  acomode un poco mis cosas y me metí en la ducha .  para sacarme la mugre del viaje.   cuando salí de la ducha . ella ya avía llegado .  su perfume dulce y caro envolvía la habitación. salí solo con la toalla envuelta en la cintura .  pero ella solo llevaba su tanga puesta .   Beatriz:   hola amor... como estuvo el viaje?.   yo:   hola mi vida.  largo pero el mejor paisaje , es el volver a verte.  ella se levanto y nos encontramos a mitad de camino entre la puerta del baño y la cama .  nos abrazamos con un largo beso .  mucha lengua y caricias de los dos .  mi toalla callo al piso y ella tocaba mi pija .    la lleve contra la pared . y con un fuerte apretón de su hermoso culo la puse a upa . ella rodio mis caderas con sus piernas y sintió como mi poronga la empalaba . mi verga entraba como la primera vez .  apretada, justa, empapada en sus jugos y sacando gemidos , de los mas ricos.  Beatriz: uyyyy . como te extrañe.  esta es la pija que me hizo mujer. la que me hiso gozar tanto en Bariloche.  me siento en la adolescencia otra vez.  yo:   si me acuerdo ... y estas igual de buena o mas.... fue mucho sexo en pocos días , espero que se repita como en aquellos días.  Beatriz:    si quiero lo mismo amor..... pero disfrutemos esto y después vemos.  mmm ha ha ha. mmm.....  sin pausas mi pija bombeaba sin detenerse en nuestra conversación.  haciendo que ella hablara y gimiera a la vez.  un gran orgasmo retumbo en la sala .  mojando mi poronga . Beatriz:     uy.... dios .... cuanto hacia que no acababa así .  tu pija hace estragos en mi conchita mm.......  te siento en todo lados y en mi piel mas.  vamos a la cama .   no puedo creer que estés acá .  pero me encanta que pudiste venir.   me acosté junto a ella.  nos seguimos besando y acariciando. ella tocaba mi pija mientras me besaba.  me fue besando por todo el cuerpo .  hasta llegar a mi poronga.  la tomo suavemente con su mano .  pajeaba muy rico.  comenzó con besos en la cabeza de mi verga.  a lo primero chiquitos.  luego mas grandes hasta empezar a jugar con su lengua .  cuando empezó a chupar.  fue la gloria.  lo hacia de apoco y muy suave, pero sus succión era intensa usando su boca y lengua . el chuick chuick  de su mamada eran música para mis oídos .  chupaba y se saboreaba dándome placer .  podía sentir en mi verga sus labios húmedos y calientes .  y ella parecía disfrutarlo darme placer.  Beatriz:    mmm que rica esta .mm... se siente muy bien en mi boca mmm.  y también en mi hambrienta conchita .  yo:    sos perfecta corazón .  me encanta hacerte feliz y darte placer como vos me lo das a mi .  ella me sonrió sin decir nada .  y se monto sobre mi .  tomando mi verga con la mano.  froto un poco la cabeza de mi verga por sus labios vaginales y de apoco se fue sentando muy suave y despacio.  Beatriz:   uyy..... bien venido a Rosario amor...... mi verga entro hasta el fondo . mientras yo disfrutaba de sus gemidos y el suave movimiento de cadera .   sus orgasmos uno tras otro. empapaban mi pija.  que acompañaban sus movimientos. cambiando , de posición .   Beatriz:    tu energía es maravillosa.  estas bien? queres acabar ? yo:   acabar? recién empezamos amor... todavía aguanto un poco mas .    Beatriz:      hace horas que estamos cogiendo....  pensé que tenias ganas .  la verdad me sorprendes...  mmmm que rico es esto mm-..... lastima que estamos tan lejos .. me encantaría poder tenerte como amante....  y que me cojas así todos los días...  mmm dios solo de pensarlo voy a tener otro orgasmo....... ha ha dios cógeme así amor.... no pares uf..... si mmm... dios mío.......... báñame en leche quiero tu leche de crema corporal .  porfa quiero un baño de leche amor...... mi pija buscaba sacar toda la leche para cumplir con su deseo .  mientras la cogía buscando acabar ella se retorcía de placer .  dándome mas de sus ricos orgasmos .  mi pija estaba lista para la descarga y ella lista para recibirla.  saque mi verga y comencé a masturbarme sobre ella.  un chorro caliente salió disparada hacia su boca y tetas .  hasta ella me miraba fijo viendo como mi leche salía.  ella gustosa.  pasaba mi leche como crema corporal .  chupando sus dedos con mi esperma.  disfrutando mucho de su premio.  yo deje que ella juegue y volví a meterla .  ella no lo esperaba pero , estaba dispuesta a seguir disfrutando .  y gozo mientras mi verga ya descargada seguía dándole placer.  quedo exhausta pero feliz .  mientras ella se relajaba. yo contemplaba su belleza.  me prendí un cigarrillo y ella se fue al baño.  Beatriz:     me pego una ducha y vuelvo . estoy toda pegoteada jajajaj.   uff... eso es mejor que ir al gym.... jajaja.  estoy agotada ... mal .  si me quedo acostada me duermo.  yo:   no es para tanto corazón.  lo importante es que la pases bien.  y jamás te dormirías con migo.  Beatriz:    jajaaj vos porque estas acostumbrado seguro.  hace años que no tengo sexo tan prolongado jaajaj.  mi conchita quedo sequita jajaaj.  necesito un amante como vos urgente...  ella entro a la ducha. pero nuestras conversación despertó mi erección otra vez .  apague el pucho y me fui al baño .  y volvimos a empezar . besos y una buena cogida .  las horas corrían como las agujas del reloj.  Beatriz:   uy amor me estas volviendo loca ....  pero ya es tarde y me tengo que ir... mmm dios....  salió de la ducha y se comenzó a secar. yo:   no te vallas. quédate un rato mas .... Beatriz:   no me pidas eso amor....  me muero de ganas de estar todo el día con vos. pero acá no se puede...  estamos en peligro si nos ven o yo desaparezco tanto tiempo ...  salí detrás de ella.  no me iba a quedar con la pija dura. Beatriz:   no amor espera..... ya me tengo que ir por favor.  sin escucharla la puse en cuatro sobre un banquito del baño .  Beatriz:    amor por favor me tengo que ir.. yo:   hasta que no acabe no te vas.  Beatriz:   bueno pero rápido amor me van a matar.  mi verga entro en su conchita. pero mis ojos en su culito. mientras ella recibía mis bombazos .  su culito recibía mi saliva y mis dedos juguetones. ella se dio cuenta. Beatriz:    no amor por el culo  hoy no ..  no tenemos tiempo.... hace años que no me coge el culo.  solo vos y el me lo hicieron ...  y hace un montón, que esta cerrado .    pero no me importo nada.  y sin vacilar lleve mi verga a su pequeño culito .  y antes que diga no .  mi poronga, se abría paso por sus músculos anales.  pego un grito y apretó su ano .  pero no había vuelta a tras. su culito recibía mi pija. Beatriz:    mmm dios duele pero como me gusta sentirte. ay.. mmm dios.... mm... dame la lechita amor ... me gusta tu pija en mi culito mmmm.... yo:   tranquila amor tu culito esta bien apretadito.  un poco mas y te lo lleno...  y con lo apretado que estaba. mi verga. aumento el ritmo .  sus gemidos fueron fuertes al incrementar los bombazo. mi pija exploto llenando su culito con leche. Beatriz:   amor sos maravilloso pero me tengo que ir.  me traes la ropa?.  mientras me limpio? yo:    ok amor dale.  le di su espacio y me fui a poner la pava para el mate.  me pidió la ropa y se cambio muy rápido.  nos dimos unos besos que ella parecía no quedarse ir pero el reloj.  la apuraba.  Beatriz:   amor. mas tarde paso un rato si puedo si? te deje comida en la heladera . me voy .  pero no quiero.... nos hablamos.  te amo.  cerrando la puerta .  volvió esa tarde como prometió. y volvimos a tener sexo.  el día siguiente también pero 3 veces.  el viernes ya se quedo con migo todo el día.  sin darnos cuenta. que todo cambiaria al día siguiente. el marido se dio cuenta.  y al hablar con uno de los inquilinos. supo bien lo que pasaba.  al llegar al moto encuentro el tipo, me amenazo. le saco el celular a su mujer.  y por mi culpa estaban separados.  no tuve noticias de ella por 4 días.  hasta que ella recupero su celular y estaba viajando para mi casa

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MmartinfcdLv1· hace 2021 dRelatos

La hermosa novia de mi vecino. Y cómo la trata.

Sobre ciertas situaciones que suceden en la vida es difícil opinar o tomar posición. Yo les voy a contar lo que pasó y ustedes saquen sus propias conclusiones. Son libres de dejarme su visión en los comentarios. El barrio donde vivo es un barrio típico del buenos aires que se aleja un poco del concurrido centro de la ciudad (no quiero dar mucha presición, entenderán por qué). La zona está más bien compuesta por casas que no superan las dos plantas, algunos edificios de no más de 4 pisos y muchas propiedades que se ubican entrando por un pasillo, más o menos largo, que alberga 3, 4 o, a veces, más departamentos consecutivos.   En un departamento de estas características (el segundo entrando desde la calle) vivo, cómodamente, hace varios años, con mi hermosa mujer y mis hijos. Uno pequeño y dos en edad escolar. Digo 'mi hermosa mujer' porque así lo siento, a pesar de los años que llevamos juntos. Mujer fuerte, directa. Maneja su vida y sus cosas con determinación. Nunca duda. Siempre tiene una respuesta precisa para cada cosa. Jamás se equivoca. Es realmente admirable.   Los años no hicieron más que mejorarla. Su atractivo está intacto. Al día de hoy, su elegante andar representa para los más burdos caminantes, la oportunidad de regodearse, tanto al verla venir como al verla irse. Y, a pesar de los tiempos de cambio que vivimos, siempre se topa con algún improvisado poeta callejero que define con palabras más o menos soeces lo que el físico de mi mujer despierta en él.   Disculpen ustedes si no la describo con mayor detalles. Considero a mi esposa como algo sagrado, no de mi pertenencia, pero sí de mi privacidad. Además no es sobre ella la historia.   Debo aclarar tambien, si es que aún no lo notaron, que soy una persona formada en valores que hoy en día muchos tachan de antiguos o anticuados.   Padre de familia, marido ejemplar, amigo incondicional, miembro honorable de la cooperadora de la escuela y de la dirigencia del club al que concurren mis hijos, etc. Son las actividades, y mi desempeño en ellas, lo que mejor me definen.  Además, por creencia, fe y gusto personal, asisto a la iglesia todos los domingos y días festivos. No solo como oyente, sino que eventualmente me ofrezco para dar una mano en lo que se precise. Con el tiempo, aunque no hice carrera religiosa, me volví un referente, un pilar de la congregación. Muchos me ven como una persona cuyo consejo es válido y alentador en situaciones complicadas de su vida.   Hasta acá hablé de mí. Ahora les comienzo a contar lo que sucedió. Como les dije, yo vivo en el segundo departamento del pasillo. En el tercero vive una señora grande, sola, que muy de vez en cuando recibe alguna visita familiar. El cuarto departamento, el último al fondo, se encuentran vacío hace mucho tiempo. Y adelante, en el primer departamento vive Hernán.   Bueno, no solamente Hernán. Vive también su mujer. O su novia, no sé bien cómo llamarla. Rocío es su nombre. No hace mucho que están juntos (pocos meses, diría) aunque ya conviven y son padres de una criatura de unos seis meses o poco más. Tal vez ese es el verdadero motivo de la convivencia tan apresurada. Conozco a Hernán hace muchos años. Desde que me mudé a esta casa. Era el hijo de Zulma, la propietaria del departamento. Cuando lo conocí estaba casado pero, sorprendentemente para su corta edad, en proceso de separación. Por eso, al tiempo, se mudó adelante, con su madre, hasta que ella falleció (cosas de la vida) y él terminó siendo dueño de su propio espacio, donde poder disfrutar a pleno de su recuperada soltería.   Ví desfilar muchas chicas por ese departamento. Muchas y muy bien formadas. Realmente, Hernán, se había convertido en la envidia de todo aquel al que le gusta pasar su vida explorando las delicias de la compañía femenina, sin compromiso. Gastando vanamente sus días en poseer los cuerpos de aquellas mujeres de las más variadas y extravagantes formas. Devorando esos cuerpos, jóvenes y bellos, hasta el hartazgo y luego descartandolos para saciar su sed en otro cuerpo de igual o mayor voluptuosidad, o tal vez en busca de pieles menos experimentadas, o vaya uno a saber qué. Muchas pasaron por ese departamento. Con algunas me tocó cruzarme en el pasillo alguna mañana al salir a trabajar. He visto sus caras y sus cuerpos y tengo que admitir que he sentido, en la mayoría de los casos, pena. Pena, de ver a estas chicas de tan hermosa figura y porte, derrochando el momento más valioso de su juventud. Entregadas, pareciera que con gusto, al destrato que mi vecino les proporcionaba. Pena, de ver en sus caras trasnochadas, luego de una noche plena de lujuria, la desazón de no tener un rumbo...   Muchas noches hemos escuchado con mi mujer, a través de las paredes, gritos y gemidos de los más variados, que desde la casa de adelante llegaban, más o menos fuerte, hasta nuestros oídos. Esa, era una situación que a veces nos causaba gracia, a veces indignación y a veces (por qué no admitirlo, después de todo vivimos nuestra felicidad de pareja de la manera que corresponde) estímulo. Quiero decir, nos levantaba el candor necesario para disfrutar de nuestros cuerpos, con pasión. Pero siempre con respeto y  responsabilidad, con afecto y contención mutua. Por supuesto, muy distinto , por lo que se escuchaba, a la manera en que, del otro lado de la pared, se desarrollaban las cosas.   Siempre certera, mi mujer, me comentaba al respecto, la tristeza que le generaba el sinsentido con el cuál el vecino llevaba su vida, la reprochable liberalidad de sus 'amiguitas' (la mayoría no duraba mucho tiempo y eran, en general, personas desagradables, desfachatadas). "Que bien le vendría a Hernán encontrar alguien con quién sentar cabeza...". Opiniones como éstas, llenas de sabiduría, eran comunes en mi mujer. No solo al respecto del vecino: al respecto de todo. Todo el día. Siempre admiré su elocuencia y su capacidad de expresar, a cada situación que se le presentara, su parecer tan lleno de bondad y precisión.   Claro que no todas las mujeres que pasaron por el departamento de mi vecino generaban rechazo o antipatía. Por ejemplo, con Rocío, la actual pareja, la cosa fue distinta desde el principio. Ella era distinta. No me refiero solamente a su condición física, que, como la mayoría de las 'amigas' de Hernán, genera una inmediata admiración visual. La belleza de ella no se limita únicamente a sus más que evidentes grandes y armoniosas curvas, sino también a su carácter, a su simpatía. Rubia de cabellos largos y lacio, ojos cristalinos, sonrisa amplia y sincera. Aparentaba ser casi una niña, aún. Transmitía inocencia y paz. Siempre recuerdo la primera vez que me la crucé. "Buen día, señor", me dijo. Yo me reí y le dije algo así como que me había agregado varios años gratuitamente. Entonces ví relucir sus blancos dientes enmarcados en esa boca rosa, brillante de rimel, y formar la sonrisa más hermosa que jamás haya visto. Recuerdo el impacto de la sorpresa y el magnetismo que me causó ver su mirada de grandes y claros ojos verdes. Recuerdo cómo los entrecerró un instante, al sonreír, y la desesperación que me golpeó el pecho por querer verlos abiertos nuevamente, mirándome.   No fue mucho más que eso nuestro encuentro pero al pensar en ella la recuerdo así, ataviada en ese vestido de tono intenso que se ajustaba a presión sobre el contorno de sus caderas, moldeando su cintura y apretando y realzando sus pechos, a la vez que, a la altura de sus muslos, la tela, más suelta, se liberaba al vaivén del viento, desnudando sus torneadas piernas, casi hasta su ropa interior. Esa imagen ocupo gran parte de mi mente ese día y los días siguientes.    Varias veces tuve el agrado de cruzármela en ese entonces. Y digo agrado porque, realmente, Rocío, es una persona dulce y afectiva. Bastante centrada y pura en su forma de pensar, lo que me generaba cierta extrañeza, al intentar imaginar cómo había llegado a estar en pareja con el irresponsable de mi vecino. En fin, Dios a veces se mueve de formas misteriosas.   En una de esas charlas que tuvimos la noté interesada en varias de las actividades que me tocan ejercer y tuvimos un intercambio de redes sociales. Por eso, puedo asegurarles que Rocío no es como otras mujeres que rondaron a mi vecino. En las fotos que publica en sus redes está la prueba. Sí, hay fotos de ella en mallas diminutas, de esas dónde muy poca piel queda cubierta, pero siempre se dan en alguna situación de veraneo. No como las otras que no dudan subir imagenes en ropa interior para que cualquiera las pueda ver. Tampoco tiene esas selfies sacando la lengua o tocandose con un dedo la boca o los dientes que tantas otras amiguitas de Hernán usan de imagen de perfil. Ella no. En su imagen de perfil brillan sus diafanos ojos y destaca su prístina sonrisa. Aunque use vestidos osados, es recatada. Se nota. Lo que no impide ver su belleza. Al contrario, la engrandece. La hace más linda aún.    Hay un tiempo para todo. Eso lo aprendí de  chico y lo comprobé con el paso de los años. La obsesión con Rocío (aquella preciosa y pequeña muchacha que estaba en pareja con mi vecino Hernán. Aquella que, a pesar de la notoria diferencia de edad que nos distanciaba, se apoderó, absurdamente, de mis pensamientos), la detecté a tiempo, y deduje que era algo que no podía durar. No para mí. Para una persona de mi posición. Con los pies fijos en la tierra y la vista, firme, en el cielo.   Mi mujer, mis hijos, mis actividades y compromisos con la sociedad, son la prioridad.     Pasados varios meses me enteré de su embarazo y de su mudanza al departamento de adelante. La sensación fue ambigua. Por un lado me alegraba de tenerla cerca (la considero una persona valiosa, con potencial), además que esta situación significaba una nueva vida para Hernán, una oportunidad donde podría, finalmente, madurar a la altura de una persona acorde con su edad. Por otro lado sentí cierta inexplicable desazón . Quizá era el intuir que las cosas podrían no salir tan perfectas como era mi sincero deseo para ambos...   En fin, el tiempo fue pasando y la pareja se veía bien. Ella, hermosa como siempre, llevaba su panza, cada vez más grande, con soltura y gracia. Era una delicia poder admirar esa joven piel, brillante y sedosa, aumentar de volumen, albergando el milagro de la vida en su interior. Las situaciones empezaron poco después. Cuando el bebé ya había nacido. Primero fueron leves desacuerdos, en donde uno u otro, muy de vez en cuando, levantaba la voz. Todo parecía denotar que algo no andaba bien ahí. Los excitantes gritos que solíamos escuchar a través de esas paredes fueron suplantados por fuertes discusiones, a veces cargadas de insultos, que no siempre dejaban en claro quién tenía razón. El ritmo y el volumen de aquellos planteos crecían a la par del bebé.   A veces, tras un par de días de paz, volvían a la carga con más ímpetu. Esta situación nos tenía mal a mi mujer y a mí. Pero ¿que se puede hacer en situaciones así? Si bien eran nuestros vecinos, no eran nuestros amigos. Tampoco podíamos ir, de repente, a decirles que estábamos al tanto de todo lo que se decían entre ellos porque era, un poco, invadir su privacidad. No nos quedaba otra opción más que rezar y desear que la situación se remediara de la mejor manera posible.   Pero eso, a mí, no me dejaba dormir tranquilo. Tarde en la madrugada escuchaba los reproches que mi vecino le hacía a su pareja casi a diario. Recuerdo esa oportunidad donde el enojo era porque, aparentemente, ella no uso corpiño por debajo de la ropa esa tarde, y él, que había recibido unos amigos de visita, la acusaba de haber andado demasiado libremente por la casa, dejando entrever sus pezones, que se transparentaban por debajo de la ropa puesta, a la vista de cualquiera. La trataba de fácil, de calientapijas, de querer levantarse a sus amigos. Ella lloraba y se defendía "¿Que querés que haga? Si estoy amamantando..."   No podría tomar posición en esa discusión. Realmente, imaginar esos pechos, grandes de por sí, aum

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SSophia202Lv1· hace 2025 dRelatos

El taxista y su amigo se aprovechan de mi situación

Mis historias son todas reales, no necesito que nadie se las crea o no, no es mi objetivo. Mi objetivo es desahogarme, excitar, y alegrarle el rato a más de una persona. Esta página me ha dado muy buenos momentos y me ha ayudado a conocer gente con la que me lo he pasado muy bien, muchas personas con las que tengo contacto por correo. Esta historia sucedio hace ya un año: "El del Taxi y su amigo" Mi vida acababa de dar un giro de 360º cuando mi novio encontró las fotos que demostraban mis infidelidades en mi computadora. Cuando salí de bañarme y lo vi sentado en mi silla, llorando, y mirando a la pantalla, sabía que algo no iba bien. El nunca se ponía a utilizar mi laptop y solo le bastaron 10 minutos para ver mis últimos años en imágenes. Se fue de casa a la media hora de esto, con una mochila que apenas llevaba todas sus cosas y con la certeza de que no iba a volver a estar con el. (Fotos como estas) Llamé a una amiga de mi círculo más cercano, con la que más confianza tenía. Le conté la historia, toda, ella también se quedó de piedra pues nadie tenía ni idea de que yo había estado haciendo estas cosas. Dicen que los amigos aparecen en estos momentos, y la verdad que lo puedo asegurar. Hay gente que se cuenta con los dedos de una mano y me estoy dando cuenta últimamente. Pues bien, tras hablar con mi amiga y decirle que necesitaba ir a su casa a contarle mejor la situación, y sobre todo porque me negaba a estar sola el resto de la noche por mi propia salud mental, me vestí y salí de casa para pedir un Uber o un taxi. Estaba cerca de un Puente cuando apoyada en la barandilla buscaba un Uber con mi teléfono. No tenía la cuenta vinculada y tenía que completar un registro nuevo porque tampoco me acordaba de la contraseña. Total, tras un par de minutos de darle vueltas al tema, un taxi se paró delante mío y le hice un gesto para entrar en él. El hombre aceptó y entré en el vehículo. Eran sobre las 8 pm y en estas fechas ya está muy oscuro a esa hora. Le di al taxista la dirección de mi amigo, que estaba en el otro lado de la ciudad y comenzó el trayecto. Las luces de las farolas, el silencio del taxi y las vueltas que mi cabeza estaba dando me pusieron muy, muy triste. Me acordé de muchos errores del pasado, de viajes y cosas que he pasado genial con mi novio, en definitiva, me arrepentí de perderlo. Empecé a llorar. No pasaron mucho hasta que el propio taxista se dió cuenta y, al parar en un semáforo, miró por el espejo retrovisor central y me lo preguntó. - ¿Qué le sucede señorita? + Nada, cosas, un día bastante malo. - ¿Pero estás bien? Cuentamé lo que quieras que los taxistas somos como los de los bares, psicólogos. + Bueno, no suelo abrirme con estas cosas, pero me acaba de dejar mi novio. Me daba igual contarle la historia. El señor tendría unos 50 años, con bigote, y una barba canosa. Seguramente no le iban a importar las historias de jóvenes que rompen sus relaciones por los comportamientos de hoy en día, así que use ese momento en el taxi como una oportunidad para desahogarme. Total, iba a la casa de mi amiga a lo mismo, a hablar con alguien e intentar poner en orden mi futuro. - Uf, los hombres, que putada. ¿Y por qué terminaron? ¿Eran novios mucho tiempo? + Si ya un tiempo, Pues porque ha descubierto que le he sido infiel. Me lo merezco en realidad... - Ala. Si, conozco historias de estas. Ahora viene el arrepentimiento y darle vueltas a la cabeza. No te preocupes nena, que eres muy joven, seguro que en unos meses ni te acuerdas de esto. + Ya veremos, espero no quedarme muy mal.. - Ya verás como no. Y que, ¿le pusiste los cuernos con un amigo suyo o algo? ¿Y se lo ha dicho? Lo siento si pregunto demasiado, tu me lo dices y ya está eh. + No te preocupes, prefiero hablarlo la verdad. Lo he engañado con una chico que me gustaba desde hace tiempo, y el cabron se fue de la lengua con un amigo, y ese amigo se lo ha dicho a mi novio. Por joder, básicamente. Y me han jodido bien. - Y no has podido convencerlo? O decirle que era mentira? Quiero decir, si son años, si antes todo ha ido bien debería creerte a ti si no hay pruebas. + Lo peor es que si había pruebas... es que mira, yo he tenido encuentros con hombres muchisimas veces, y en plan broma a veces tomábamos fotos y me las guardaba. Pues total... que las ha encontrado. Entonces no solo se ha creido la historia de su amigo, sino que además ha visto como me daban por el culo otras veces, o como se la chupaba a hombres yo. Vamos, que se le ha caído el mundo encima a el y después a mi. - No me lo puedo creer, va, ahora sí que es la historia más rara que me han contando en este taxi. + Para que veas... pues así estoy. - dije mientras volvía a apoyar la cara en el cristal y las lágrimas seguían escurriendo por mis ojos. - Osea, que se ha enterado de que eres una zorra? + Ya no se lo que pensará, yo no soy tan asi, No me gustan todos los chicos , pero claro, encontrarte fotos como las que el ha visto, pues justificarme mucho no puedo... - Okey, ¿que te gusta el sexo con hombres pero no eres tan fácil? + Algo así, sí. Pero bueno, ya no se ni lo que me gusta. Lo único que quiero es que pase el tiempo y ver como me planteo mi vida ahora. El hombre comenzó a mirar de vez en cuando por el retrovisor del coche, a mirarme la cara. La conversación parece que se quedó un minuto en punto muerto, el coche estaba en silencio. Estábamos a mitad del trayecto, y yo veía como el conductor me miraba la cara, y volvía a mirar a la carretera. Después de un breve rato me dijo lo siguiente, y las cosas volvieron a torcerse, como tantas veces, que me han terminado llevando hasta donde estoy ahora... - Oye pues... para que te sientas mejor, yo tampoco perfecto, estoy casado, pero he tenido encuentros con mujeres otras veces. Es común sabes? + Sí, lo se, es más común de lo que mucha gente cree. Te sorprendería la cantidad de veces que he conocido a chavos con novia y cojen con otras. - Lo mismo te digo. Muchas muchas veces. Hasta amigos míos. + La calle es "Gustavo D", no? - Sí, la que te he dicho antes. + Oye mira, si no quieres no pasa nada. Terminaré el turno después de dejarte, para cenar y luego seguiré. Quieres que nos acerquemos a un sitio que conozco ahora, que está cerca de donde vamos, y nos relajamos un poco? - Como que nos relajamos? Tengo que ir a ver a mi amiga ahora, dejamé en su calle por favor, que no estoy para tonterías... + Vale vale, perdona. Yo decía por si querías... ya sabes, consuelo. No sabes lo que te puedo alegrar el rato nena. Todas las sensaciones del pasado volvían. Y en el peor momento. El taxi, la noche, esa situación de irme con un desconocido... Me ha pasado tantas veces que mi vagina ya estaba reaccionando sola, a pesar de que mis ojos siguieran totalmente húmedos de las lágrimas. El pensamiento de tener un rato con ese señor cada vez se hacía más grande y real, y al final mis instintos más basicos hablaron por mi, a pesar de que mi cabeza y mi corazón, los dos a la vez, me decían que no era el momento ni el lugar. - Pfff... mire señor, va, vamos a donde quieras... Si es que me da igual la vida ya. + No sabes lo que me alegra oír eso, pero no estés triste, es un rato para pasarlo bien, ya verás como luego te sientes mucho mejor. Además eres joven, guapa, seguro que encuentras a otro chico pronto. Me has parecido una chica genial desde que te has montado en el coche y por eso tenía que preguntarte por qué llorabas... - Gracias por las palabras. Por cierto, ¿como te llamas? + Pedro. Me llamo Pedro, ¿y tú? - Sophia. + Un gusto Sophia, bueno, ya verás lo bien que lo vas a pasar en un momento. Voy a dar la vuelta en esa rotonda para acercarnos a un campo que conozco, nunca hay nadie y menos de noche. Te da igual? - Adelante. + Perfecto, bueno, vamos a echarnos por aquí... y ahora nos metemos por aquí. Llegamos a un sitio desierto, que la verdad nunca había visto antes y eso que vivo por aquí hace años. Era como una especie de valdio con tres muros altos alrededor, no muy lejos de la calle de mi amiga. Dejó el taxi detrás de una pared y apagó el taxímetro. + Con lo que te voy a hacer no te voy a cobrar el precio del taxi, no te preocupes, que se que lo estás pasando mal. - Gracias. Yo cada vez estaba más triste. Verme a punto de cometer otro acto como los que me habían llevado a esta situación me ponía más y más triste. Apenas le contestaba a Pedro, solo con respuestas muy cortas, y él ya estaba saliendo del asiento del conductor y viniendo hacia los asientos de atrás con la linterna del celular. + Bueno voy para dentro. Si ves a alguien cerca no te preocupes, a veces vienen gente a cosas parecidas a esta +Está bien. . Si lo mismo no aparece nadie, además he apagado las luces del coche, casi ni se ve que estamo - Bueno está bien. Pedro se metió en el coche y se bajó los pantalones hasta los tobillos. Entonces me hizo una pregunta que la verdad me dejó pasmada porque hasta ahora no se había tocado este tema. + Entonces te gusta por el chiquito? - si me gusta. + Muy bien, entonces nos lo vamos a pasar bien. Anda ven y metetelá en la boca. - dijo mientras llevaba su mano a mi cabeza y me acercaba a su pene. La luz de la luna iluminaba un poco el interior del coche, y no me costó localizar la verga de Pedro. Todavía estaba triste, notaba la humedad de las lágrimas en mis ojos. Esto iba a ser una sensación que iba y venía a lo largo de la hora que duró todo aquello. Es difícil estar llorando todo el tiempo, sobre todo cuando estás sintiendo un placer intenso, pero a mi me ocurrió a veces. Acerqué la boca a la verga de Pedro y la abrí para metermela bien dentro. Él resopló del gusto y siguió haciendo presión con su mano en mi cabeza, para incrustarla bien hasta el final, y yo ya solo podía abrir totalmente la boca y sufrir un par de arcadas. + Arggg... eso es, traga traga Sophia - Grrggr... grgrrr... Mi coñito no tardó en reaccionar ante la excitación de la escena. Llevé mi mano derecha a ella y comencé a sobarla por encima del pantalón mientras mis labios seguían succionando el palo de Pedro, que cada vez gemía más y con más intensidad. El frío que me llegaba por la espalda me hizo darme cuenta que la ventana de detrás mío estaba ligeramente bajada, por lo que en caso de que nos fuéramos con los gritos, se iba a oír todo. - Ummm... Pedro... dejamé subir la ventana que se nos va a oír. + No no, dejalá así, que se ventile el ambiente. Además me gusta por si se acerca algún mirón y nos dice algo. El coche está cerrado no te preocupes. - Como quieras... La mamada cada vez tomaba más ritmo, llegó un punto en que estaba de rodillas en el suelo del asiento mientras que mis manos se agarraban a los muslos de Pedro por completo, y mi boca subía y bajaba de aquella verga para dejarla bien limpia y preparada. Pedro estaba con la cabeza hacia atrás, la boca abierta y haciendo fuerza con su estómago para no correrse. No iba a aguantar mucho más, se lo notaba. + Ugffffff... ufffff... sophi que me corro, que me voy a correr... para para, para que no aguanto más eh... de verdad... argggg... bueno, sigue sigue... aaaaaaaahhhhhhhhhhhhh.... dioooooooos... - Gluupp.. gluppp... grgrggg... Los huevos de Pedro se estaban vaciando en mi boca y yo solo me centraba en seguir succionando y succionando, como si quisiera tragarme su alma. Pensaba que la mierda de día que estaba llevando no me iba a impedir disfrutar de este polvo, pero me estaba volviendo más cerda de lo roto que tenía el corazón. Una buena dosis de lecha nunca viene mal, así que mientras Pedro se seguía retorciendo de gusto en el asiento y sus manos trataban de agarrar mi cabeza para meterme más adentro de él, comencé a tragar su nectar. + Traga traga, aaaaay... ayyy... dejalá bien limpia. - Uuuuummm... ummm... En este punto, donde ya no quedaba nada de semen ni en su capullo ni en su tronco, y yo lo había dejado todo bien limpio, mi coñito estaba a punto de explotar. Al no haberme bajado los pantalones, notaba como t

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