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#Jade

Fotos, gifs y packs de Jade subidos por la comunidad.

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Ss3riousLv1· hace 878 dRelatos

Flor de descubrimiento (Parte 5)

Aquí les dejo la 5ta parte de esta historia  Para los que se perdieron la 4ta pueden verla acá  Nadia comenzaba el ritual, había acomodado todo minuciosamente y mientras el vídeo corría en la pantalla, llevaba su mano debajo del acolchado que para desgracia de este espectador lo que ocurría quedaba fuera de su vista. La tenue luz del velador iluminaba su rostro dónde podía ver sus blancos dientes morder sus carnosos labios mientras sus ojos intercalaban entre la pantalla del celular y la oscuridad de sus párpados. Solo me quedaba sospechar lo que ocurría debajo, por los movimientos que su codo dictaba debía imaginar lo que ocurría bajo sabanas entre sus largos dedos y todo su sexo. La elevación de mí boxer daba aviso de la química que ocuria dentro, el sexo que hace rato había tenido no lograba apaciguar lo que sentía en ese momento. El celular de Nadia se desliza por el estampado acolchado y ahora podía captarlo con la cámara, el zoom daba razón a mis conjeturas, el vídeo que corría era el que horas antes se había filmado en esa habitación, que nos tenía a Flor y a mí como actores principales. El espectáculo meticulosamente montado para ella estaba dando resultado, mientras ella miraba mí video teniendo sexo yo veía el de ella dándose auto satisfacción, los ratones hicieron detonar mí miembro que no tenía tregua, me quité la ropa interior y comencé a acariciarme. Tal vez lo que sucedería a continuación sería un error, pero necesitaba saber, lucrar con el hecho que la tenía bajo vigilancia para ver su respuesta, así que dejé la cámara un momento y entré a su perfil de instagram, no era sorpresa la cantidad de seguidores, la mina era un fuego y en todas las imágenes se podía ver su piel, para mi suerte su perfil era público. Fui a su última historia donde podía verse recién levantada con una tanga roja algo abierta de piernas dando los buenos días a sus seguidores. Solo tuve que comentar un emoji de un fueguito para obtener respuesta inmediata. El mensaje no tardó en llegar Nadia- ¿Y ese fueguito? ¿Pensás hacer un asado?  (el juego de hacerse la dificil no le servía conmigo ya que podía verla). Nico- Para hacer un asado se necesita más carne. (con esa sola indirecta estaba bien, no quería comprometerme en nada que quede registrado). Nadia- Pero nene que vas a saber, acá hay carne como para 4 personas. Nico- Encima vos sabes que comí asado hace poco y estoy bastante lleno. (en ese momento Nadia corta con las analogías de cualquier tipo) Nadia- ¿Epa otra vez con Flor? Me tenés que contar. La hija de puta se hace la sorprendida mientras tenía los dedos húmedos de masturbarse con el video.  Nico- Cuando quieras te cuento Nadia- Venite ahora y me contás. La muy zorra sin tapujos me estaba invitando a su casa a las once de la noche, realmente quería dejar todo e ir, tenía unas ganas inmensas de poseer a Nadia, queria ver como era en el sexo, si su personalidad dominante era solo en el cotidiano o afectaba su vida sexual, obviamente tenia mas experiencia que Flor y yo queria comprobarlo en carne propia, pero de hacerlo corria el riesgo del total bochorno, el fogoso día me habia dejado satisfecho, la erección que jugaba en mi pantalon no era para enfrentar a una piba como Nadia, que no se conformaria con menos de lo que recibió su amiga Nico- Ahora me tiro a descansar pero mañana cuando te levantas me avisas, paso y te cuento. Nadia- Me dejas con la intriga. Nico- La intriga va a valer la pena acordate. Pude ver como entraba un mensaje de Flor preguntando como estaba (parecía que había adivinado que hablábamos de ella). Flor- ¿Qué haces ? (con un emoji de dos manos chocando los índices) Nico- Terminado de bañar, en la cama revisando algunos mensajes y de pronto apareciste. Flor- Yo pensando un poquito en vos, no se que me hiciste pero estoy así desde hoy a la tarde. No la culpaba, si no fuese por la seguidillas de eventos que ocurrieron en el medio estaría igual, pensando en ella que realmente me traía loco, las buenas actitudes que tenía conmigo, su inocencia, la forma que me trataba y la manera en la que encajamos tanto en los besos, las caricias y lo sexual era sublime. Nico- Yo también estoy pensando un poquito en vos, no se si en lo mismo pero estoy pensando en vos. Flor- ¡Nabo! de verdad te digo, pensé bastante y creo que estoy un poquitito enganchada. Nico- Yo estoy igual princesa me tenes un poquito loco vos. Flor- ahora que me dejas mas tranquila contame en qué estabas pensando.. Nico- En algunas cositas que pasaron hoy y algunas que van a pasar cuando te vuelva a ver. Flor- Me interesa saber lo que me va a pasar cuando nos veamos. Nico- Quiero que sea sorpresa y para que te adelante algo me lo tenes que pedir bien. Flor- Por faaa (En un audio de voz beboteandome). Como me calentaba su voz ingenua y suave, quería tenerla conmigo. Nico- Me dijiste que no tenías con quien ir a la casa de Funes. Flor- mmmm dejame ver…. creo que pasado mañana podemos estar solos, ¿podes? Nico- para vos siempre puedo, mañana quedamos para ver cómo hacemos ¿te parece? Flor- Mañana te escribo cuando salgo de la Facu y quedamos. En ese momento me puse en plan para el día siguiente, si Nadia estaba tan caliente como parecía me iba a avisar para que vaya, vacíe el celu de cosas innecesarias ya que quería hacer una copia del vídeo de Flor antes de borrarlo. Daban las 9 y terminaba de desayunar cuando el celular da el aviso que esperaba, era Nadia diciéndome que estaba ansiosa por escuchar mí historia, envió un mensaje a Flor para ver cómo estaba y no cruzarme accidentalmente en el departamento, para mí suerte se estaba preparando para ir a la facultad. Llegué al departamento saludé a Nadia con un beso en la mejilla rozando los labios, coloqué el celular debajo del casco cuidadosamente mientras copiaba el vídeo, me saqué la campera que traía puesta quedando en remera y joggins mientras de piernas abiertas me abria lugar en el sillón del living, Nadia se sentó frente a mí en la silla, el negro remeron de los Rollings la cubría hasta sus nalgas, miré el hueco donde antes estaba la cámara y empecé la farsa de mí relato (porque ambos sabíamos que estábamos para otra cosa), comencé a describirlo tal cual el vídeo con el desnudo de Flor mientras Nadia sin ningún tipo de inhibición abría las piernas dejando ver su roja tanga mientras con una mano se tocaba un pezón… ya no había vergüenza en ella y el mensaje era directo, esto iba a suceder, la pregunta era ¿cómo y cuándo?. mí miembro empezaba a surgir entre mí pantalón lo cual comienza a notarse, pero en ese momento (al igual que ella) ya carecía de vergüenza alguna, no me molestaba en esconderlo. Ella agachando la mirada y abriendo la boca con un suspiro lo mira. Nadia- En el sexo que tuviste con Flor siempre faltó algo. Nico- ¿Qué faltó? (Le digo desconcertado). Nadia- Mira que te muestro, esto faltó. Se levantó de la silla, lentamente se acercó y comenzó a bajarme los pantalones dejándolos caer sobre mis pies, colocó en su boca mi miembro que aun estaba dentro de la ropa interior y solo cuando la tela estaba completamente húmeda y mi verga erecta la liberó, se detuvo a observarla mientras yo deslizaba mí pantalón dejando mí parte inferior completamente desnuda, cuando terminó de examinarlo metió solo la punta en su boca, haciendo una fuerte succión y dejando todo el tronco fuera de semejante goce, intenté adentrar más mí miembro en su boca pero me detuvo, a modo de castigo solo siguió por mis 2 testículos, lamiendo y engullendo cada uno de ellos, dejando todo el tallo de mi miembro sin tocar… la brujería que había hecho estaba dando resultado ya que ahora solo deseaba tenerlo entero dentro de su boca. Ella lentamente se levantó pasando el perfumado pelo frente a mí cara, recorrió el vacío living guiándome hacía al dormitorio principal, mí dura verga me indicaba el camino hacia el cuarto más grande, un lugar desconocido para mi hasta el momento. Al descubrirlo pude ver en medio una enorme cama frente a un gran espejo y un tocador, a diferencia del otro este estaba alfombrado y una pequeña vela aromática impregnaba el aire con aroma a coco. Se colocó en la cama frente al espejo y pasando sus manos bajo el remeron deja caer su tanga al piso lentamente para luego sentarse en la cama abriendo generosamente sus piernas, sus palmas apoyadas sobre la colchon, su inclinación hacia atras, el pliegue de la larga remera tapaba su entrepierna dejando ver una leve sombra de lo que había debajo, con un movimiento de sus ojos me señala el camino, voy relamiendo mis labios quedando de rodillas frente a la cama y escondí mí rostro debajo de su remera para empezar a propinarle sexo oral, podía saborear sus depilados labios vaginales a la perfección, su humedad se mezclaba con mi saliva y su jadeo empieza a cortar el silencio de la habitación, siento una presión en mi nuca, era su mano empujandome contra su sexo, usaba sus piernas para apretar fuertemente mi espalda, me atrapaba en sus muslos mientras comenzaba a recostarse en la cama, fue cuando pude ver bien su conchita depilada con tatuaje pequeño “carpe diem” (disfruta el momento).  Lo que en principio eran lamidas se fueron transformando en un exaltado choque de mi cara contra su entrepierna que cada vez se hacia mas fuerte por la presión que sus piernas ejercian sobre mi nuca, mientras ella hallaba el extasis que brotaba en cada suspiro yo me encontraba atrapado, sometido y asfixiado contra su sexo, no podía liberarme (al menos no suavemente), solo al pasar del tiempo sentí que la presión de esas largas piernas bronceadas era menor y podia reincorporarme, respirando profundamente con mi cara completamente mojada hasta mi flequillo, mi visual era el tatuaje de “carpe diem” en su sexo, la boca estampada en su remera sacandome la lengua y su cara socarrona sonriendo desde arriba que me ordenaba que me quite la remera, mientras ella ya parada a mi lado se quitaba la suya. Pude ver a Nadia completamente desnuda (no se si existe la Barbie hawaiana pero si existiera debería tener esa forma), sus pechos caen frente a mí, sus duros pezones en la punta de su pequeño pecho que cabía perfectamente en una mano, desde abajo arrodillado pude ver la sonrisa de Nadia que acechaba como un niño que iba a hacer una travesura. Nadia- Acostate en la cama (ella no pedía, ordenaba y mi cuerpo obedecía como si me lo hubiera hackeado). Se sentó poco a poco sobre mi miembro completamente estallado en venas que con su mano ayudaba a introducirlo, poco a poco logró enterrarlo todo en su vagina y al liberar su mano agarró mis 2 huevos fuertemente como si quisiera llevar el ritmo de la cabalgada que comenzaba a darme, podía sentir el peso de cada una de sus manos, la que estaba en mi pantorrilla sostenía todo su peso y la otra ejercía una presión casi masoquista sobre mi testículos, con sus rodillas dobladas y su arqueo de espalda que mostraba la parte baja de su mentón, los pechos se movían con un leve vaivén y su abdomen plano terminaba con la frase “disfruta el momento” mientras veía a mi amigo disfrutandolo, entrando y saliendo de su bien dilatada conchita, las venas de mi miembro entero recorriendo la entrada de su sexo, la imagen que el espejo me regalaba era la de sus mechas sueltas y su hermoso culo rebotando sobre mi miembro, coordinamos las exhalaciones que remueven el olor a vela aromática del aire, ambos estabamos por acabar, estaba muy cerca de hacerlo cuando ella deja su posición y me mira presionando fuertemente mis testículos. Nadia- ¿Qué haces? ¿Querés acabar? no tenés permiso de acabar vos. (mientras quitaba su concha de mi chorreante miembro). Se acostó a mi lado mientras con una mano me masturbaba y la otra sobaba mis huevos. Nadia- ahora si podes acabar (jalando enteramente mi miembro hacia atrás y apretando fuertemente mis testículos) El chorro de semen se elevó y cayó impactando en mi pecho la fuerza realizada me obliga a cerrar los ojos mientras mí miembro sigue dilapidando

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DdulcesplaceresLv1· hace 1133 dRelatos

Perdido por ti

Primero, todas las entregas de los mejores post Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos PERDIDO POR TI Siempre preferí engañarme a ver la realidad, ella era para jugar en las grandes ligas, jamás estaría a su altura, y sabía que hiciera lo que hiciera jamás sería suficiente. Yo era un joven de futuro brillante, estaba haciendo mucho dinero invirtiendo en las bolsas de comercio, había estudiado para ello, era lo que me gustaba, y los billetes habían llegado a mi demasiado pronto, de esa forma en que te marean y no puedes mantener los pies sobre la tierra, una situación difícil de manejar. Me había comprado un dos puertas importado y un departamento enorme en la mejor zona de la ciudad. Tenía chicas a elección, esas chicas que se enamoran de tu bolsillo, y no me importaba que así fuera, yo también solo buscaba momento de placer. Tuve la idea de modernizar a mi gusto ese departamento, tenía muchas ideas locas y jóvenes y así contacté a Marianela Ballesteros, una joven arquitecta para que se encargara del tema. No la conocía, no sabía quién era, si era buena en lo suyo, nada, tampoco me importaba, solo vi su foto entre tantas, me había parecido tan bonita como intrigante y asumí que entre negocios y negocios terminaríamos en la cama. Pero Marianela sería diferente, a la primera insinuación de mi parte, me miró fijamente a treves de los vidrios de sus anteojos y me paso un freno con sabor a hielo, me dijo que ella era profesional y que nuestra relación sería meramente profesional y que, si esperaba otra cosa, pues podría buscar otra persona. En esos días, yo no estaba a costumbrado al rechazo de una mujer, y Marianela se transformaría en mi obsesión, dejé que ella tomara la iniciativa y fuera por delante de mí, hacía caso a todo, solo ponía el dinero y en tres meses tendría un departamento nuevo, solo que no estaría realizado a mi medida, sino a la suya. Nuestra relación se terminaba, en el roce de esos días nos habíamos conocido bastante, ella sabía de mi dinero, de mis inversiones bursátiles, me notó un tipo inteligente, yo también vi en ella una mujer atrapante, inquietante, demasiado madura para su corta edad, independiente, y secreta, sobre todo secreta, porque ella tenía un lado oscuro del cual jamás hablaba La invité a cenar, y luego la invité a mi departamento, terminamos en mi cama, y descubrió los secretes que el dinero no podía comprar, el tamaño risueño de mi pene y el problemita de la eyaculación precoz. Poco después, en la penumbra del cuarto ella se vestía para volver a su casa, le pedí que se quedara a dormir, pero ella me dijo que seguramente en otra oportunidad, tendría un día complicado por delante y debía descansar un poco. En su cara se dibujaba la insatisfacción y me sentí un fracaso de hombre. La dejé partir y supe que era el final de una situación que nunca había comenzado. Pero no era una persona acostumbrada al fracaso, debí entender que las piezas no cuajaban en el rompecabezas que se me presentaba, pero días después dejé mensajes en su celular, del que no tendría respuesta, y luego otro, y otro más, y no dejaría de hacerlo hasta que escuchara de sus labios que no tendría una oportunidad a su lado. Gané por cansancio, le arranqué a desgano una segunda cita para hacer las peores de las jugadas, intentar comprar su corazón con mi bolsillo, me abrí con ella como con nadie y la perra mordió el anzuelo. Salimos una vez, y otra, y otra más, en la balanza le pesaban más mis billetes que mi pobre performance sexual, y preferí engañarme, mentirme, decir que todo estaba bien, fui feliz presentándola en mi familia, a mis amigos, empezar un noviazgo de enamorados, tristemente condenado al fracaso. Un par de veces intentó terminar la farsa, pero en cada vez yo corría como u niño a su lado, mi alma estaba abierta, y ella tomaba lo mejor de mí. Le propuse casamiento, si, de blanco, un gran vestido, una mejor fiesta, ella me rechazó, y volví a hacerlo poco después, y como con los mensajes de celular, no aceptaría un no dé respuesta, tontamente pensaba que haciéndola mía ante un altar, alejaría de mi cabeza todos los fantasmas de otros amores, porque mis celos me dejaban adivinar que ella tenía amores paralelos, mejores, perfectos, quienes si la hacían feliz Era hasta insano, había tenido en mi cama cuanta mujer había deseado tener, pero me fui a enamorar como un tonto de aquella que jamás me entregaría su corazón Y ya en esa misma noche de bodas las cosas arrancarían fatales para mí, yo tenía muchos amigos varones invitados, ella también... Y a pesar de todo lo íntimo que suponía ser la ceremonia, en plena fiesta, ella estaba demasiado pendiente de su celular, escribiendo mensajes, y ni siquiera en ese momento, logré que fuera solo mía. Y olí el engaño en esos minutos en los que estábamos separados, desentendidos, saludando familiares y amigos, y cuando la veía a la distancia con su impecable vestido de blanco, desentendida de mis ojos observadores, ella estaba demasiado íntima con alguno de sus amigos, risas, gestos, toques casuales, solo lo dejé pasar, una vez mas Los días de convivencia bajo el mismo techo sol empeorarían las cosas, realmente Marianela se aburría conmigo, por mi pequeño pene, por mi precocidad, y me desgarraba el corazón cuando la cogía y ella solo estaba en otro sitio, fumando, con la mirada de lado, inexpresiva, o mirando cualquier cosa en su celular, fría como el hielo y la incompatibilidad de la cama, como una mancha perversa invadió todo nuestro hogar, nuestros días, nuestra convivencia. Ella dio un paso adelante, una noche me lo presentaría en la cama, había pasado por un sex shop y había comprado un arnés con una verga de juguete bastante generosa, mucho más grande larga y gruesa que la mía, y ante mi reproche al sentir herida mi masculinidad, muy suelta de cuerpo me respondió que necesitaba sentirse mujer y que estaba harta de sesiones con psicólogos y profesionales para trabajar sobre 'mis problemas' Empezamos a hacerlo de esa manera, a su manera, la cogía rápido, me acababa, luego me ponía el arnés y era su momento de placer, entonces si, gritaba, disfrutaba, como una yegua, incontenible y parecía disfrutar con esos raros orgasmos, con esa forma de hacerme sentir menos hombre y solo me quebraba, una vez, cada vez. Al conciliar el sueño me sentía mortal, generalmente le daba la espalda para que no percibiera mis sentimientos, y muchas veces solo dejaba caer las lágrimas mientras ella dormía plácidamente. Una noche como tantas, yo le deba la espalda en la cama, como de costumbre, ella se apegó a mi, pero noté en esa proximidad que esta vez tenía calzado el arnés con la pija de juguete, el que había comprado en el sex shop, y empezó a jugar sobre mis nalgas, le pregunté que hacía, y me dijo que me callara, bajó mi slip y empezó a pasarlo entre mis nalgas, sentí mi corazón latir con fuerza, y como ella se pegó más y más a mi cuerpo empujándome poco a poco al borde mismo de la cama, sintiendo sus jadeos en mis oídos, y como en una forma grosera trataba de meterlo por mi culo, ayudándose con sus dedos lubricados por algún gel de ocasión Volví a preguntarle que estaba haciendo, que ya no era gracioso, me tenía contra las cuerdas, pero volvió a ignorarme, sonriendo con cierto sarcasmo dio un fuerte empellón haciendo que me doliera, pero no se detendría, y poco a poco me sentiría violado por mi propia mujer Era demasiado grueso, y me lo incrustó hasta el fondo después de algunos rodeos y empezó a ocupar el sitio que naturalmente era mío, mientras a mi me tocó disfrutar como mujer Marianela se vio muy caliente con su nuevo rol, tomando la iniciativa, dándome órdenes, nalgadas, incluso masturbándose mientras me lo hacía por detrás, haciéndome gemir aunque no quisiera hacerlo Con el correr del tiempo las cosas se hicieron más y más oscuras, como en una tarde de tormenta el sol de nuestra relación se fue ocultando. Ella me estaba destruyendo, no solo en la cama, sino en la vida, perturbado por mi presente vivía desenfocado y mis inversiones bursátiles eran más fracasos que éxitos, ella en cambio se había más y más conocida, tenía mucho trabajo y era muy requerida. Tuve la tonta idea de regalarle algo femenino e íntimo, un conjunto de medias de red, ligas, tanga, sostén, ya saben, algo sexi para cambiar la rutina Pero Marianela me pidió que fuera yo quien lo usara y en esa noche me haría su mujer, vestido con una puta, me rompió el culo otra vez, muy perra, me puso frente a un espejo, en cuatro, y mientras me lo hacía me metía sus dedos en la boca y me tiraba los labios hacia su lado, como si fuera un caballo con riendas, y me dolía por delante, o me día por detrás. Era su tonto fetiche, ya ni siquiera la cogía, siempre era ella sobre mi, había perdido el control, el rumbo, ella siempre tenía reuniones después de hora, se la pasaba pegada a su celular, chateando, manejaba el dinero, era una extraña. Me moría en mis celos, empecé a tirar de cualquier punta para descubrir algo, enfermizo, revisé su celular en sus descuidos y encontraría demasiadas cosas complicadas, mensajes, fotos, sus perfiles, sus redes, dejaban ver una exquisita mujer, provocativa, sin compromisos, revisaba su agenda y una y otra vez hacía lo propio con su ropa interior sucia, buscando restos de hombres, fantasmas. Nuestras discusiones siempre terminaban en un callejón sin salida, porque era notorio que si yo no la cogía como se debía, alguien mas lo estaría haciendo Y como una gran bola de nieve todos nuestros problemas de pareja se hicieron enormes, porque yo me desvivía por ella, me arrastraba a sus pies, pero para ella solo era un payaso, una marioneta y jamás me había permitido asimilar que todos sus rechazos eran maneras directas e indirectas de que no estuviera a su lado. Y por qué lo hacía? por qué permitía que hiciera lo que hacía? solo porque era un tonto enamorado... Se acercaba el fin de un nuevo año, y con ello, todas esas despedidas típicas, de amigos, de trabajo, de un lado, de otro, esas interminables reuniones que hacer un diciembre demasiado complicado para el estómago y esos molestos kilos de más que se terminan acomodando en la cintura. Marianela me dijo que tendría una cena de arquitectos, colegas, noche de fiesta, le dije que estaba bien, que me parecía bien, nos merecíamos una salida en pareja, su circulo de trabajo junto a su esposo, me dijo con cara seria que en principio yo no estaba invitado, no era para parejas, que no sea desubicado Sería una de las pocas veces en mi vida que me pondría de punta con ella, tal vez muy dolido en mis sentimientos, discutimos, levanté la voz y le dije que iríamos los dos o directamente que se olvidara de esa salida. Marianela me dijo que estaba bien, si pensaba hacer el ridículo, por ella estaba bien, solo que me atuviera a las consecuencias. Esa noche no sería una noche más, ella se había puesto un vestido nuevo que se había comprado para la ocasión, era color arena son sectores al azar en dorados brillantes, asimétrico de hombros, pegado al cuerpo, lo justo como para disimular imperfecciones y verse sexi, demasiado para mi gusto, resaltando sus bellos muslos desnudos y marcando sus pechos de una forma exquisita, se había maquillado, se había recogido sus cabellos, y se había montado sobre unos zapatos de tacos altos que la ponían a mi altura. Su rostro irradiaba brillo, un brillo particular, y después de ultimar detalles partimos a esa famosa reunión de colegas Ciertamente no la pasaría bien en ese lugar, primero por sentirme un tonto obsesivo, un celoso compulsivo, un estúpido, por ser el único esposo que acompañaba a su pareja, sin dudas no era un lugar para mí y no entendía nada de lo que hablaban y nadie entendía que hacía ahí, en una reunión de arquitectos que se suponía era individual. Y segundo, también me molestaba lo llamativa que estaba Marianela, porque había colegas del mismo sexo, pero nadie como ella, no era un tema de belleza, sino de atracciones, miradas, g

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DDanielpasivo10Lv1· hace 1592 dRelatos

Relato de mi primera vez probando leche. Real

Mayormente los fines de semana yo me quedaba a dormir a la casa de mis tíos. Porque mis padres trabajan organizado eventos.  Acompañaba a mis primos a los partidos de fútbol que se hacían en el barrio, yo nunca jugué pero calentaba mucho ver esos hombres sudados y ver cómo se les marcaban sus miembros, mirar la masculinidad en todo su esplendor.  Una tarde, se armó un partido tíos, contra primos. Terminado este partido uno de mis primos y su primo. O sea primo de mi primo nos quedamos a dormir en la misma habitación en casa de mis tíos.  Es noche aproveche para hacer preguntas a través de juegos referidas a cuestiones sexuales, ellos se mostraron muy interesados. Entramos más en confianza y nos disponemos a subir la apuesta a través de retos o apuestas. El primo de mi primo se notaba un poco más tímido con los juegos pero mi primo no, todo lo contrario. Uno de los retos era mirar un vídeo para adultos y al que se le pareba la pija primero perdía. Ninguno quería perder porque el que perdía tenía que hacerse la paja y acabar.  El primo de mi primo y mi primo se empezaron a poner duros, y yo me puse igual cuando ví como sus pantalones deportivos y cortos dejaban en evidencia la firmeza de sus erecciones.  En ese momento tomé todo el coraje que tenía y me acerque a los dos y con mis manos toque por primera vez no toque una si no dos pijas a través de sus pantalones cortos, mis manos ocupadas al mismo tipo, no lo podía creer quería más. Estaba dispuesto a todo esa noche.  Empecé a pajearlos con el pantanlones puestos. Hasta que mi primo me corrió la mano y se bajó el solo el pantalón para que lo siga pajeando, en ese momento mi corazón no paraba de palpitar estaba tan exitado, mi nivel de calentura era tal que me mojaba cada vez más. Quería chuparlo todo. Su pija era una piedra, dura , firme y con las venas marcadas. Cuando tomaba más coraje para agacharme y empezar a chuparsela, el primo de mi primo también se baja los pantalones y fue aún más la gloria, su cabeza empezaba a chorrear hilos de baba y su forma era más arqueada.  No aguante más y empecé a chuparle la pija a el primero. No pare de chuparlas primero una después la otra. Me la metía toda en la boca y los jadeos de ambos más me exitan hasta que mi primo me acabo en la boca primero y probé por primera vez el sabor del sexo...  Si les interesa mi relato dejen sus comentarios. Está historia continúa . No termino ahí la noche.  (Historia real)

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DdulcesplaceresLv1· hace 1981 dRelatos

Solo amigas

Un día tuve que decidir entre mi familia y mi futuro, quería estudiar comunicación social y en la pequeña ciudad donde había vivido toda mi infancia y mi adolescencia era imposible hacerlo, por lo que o bien cambiaba mis pretensiones o bien me trasladaba a la capital dejando atrás a mis seres queridos. Obviamente que para una chica muy ‘familiera’ como yo la decisión fue muy traumática, no era fácil de un día para el otro dar vuelta una página de mi vida, alejarme de papá, de mamá, de mis hermanos, de mis amigas, de mi barrio, de mi historia. Y de alguna manera fueron mis padres los que me empujaron y desequilibraron los platillos de la balanza, ellos querían para mí un futuro mejor, ellos habían tenido una vida demasiado sacrificada, demasiado dura. Aun se me humedecen los ojos cuando recuerdo esa última mirada de mi familia en el andén, mientras el tren se ponía en marcha lentamente y si bien cada tanto vuelvo a mis tierras y nos mantenemos en contacto por la web, se extraña demasiado el contacto del día a día. Capital Federal me resultó un mundo nuevo, comprendía que pequeña e inocente era mi tierra natal. Fui a parar a la ciudad universitaria donde los jóvenes de bajos recursos que provienen del interior encuentran un lugar para vivir mientras estudian. El pabellón masculino estaba al frente y daba al norte, atrás, estaba el nuestro, y estaba preparado para que no se cruzaran ‘extraños’ de uno al otro lado, era difícil, pero no imposible. Los cuartos estaban diseñados para dos personas, así que casi todas teñíamos una compañera. En mi primer año me tocó ocupar el cuarto con una joven un tanto mayor que yo, le faltaba poco para recibirse, era un tanto parca, y me trataba como a una niña, así que no teníamos mucho diálogo, cada una hacía su vida, solo lo justo y lo necesario. Por suerte cuando comenzaba la primavera ella abandonó sus estudios, se dio cuenta que no era su vocación por lo que volvió a sus pagos, un alivio, prefería estar sola a mal acompañada. El receso me permitió volver unos días a casa, a renovar el aire y al volver conocería a mi nueva compañera de cuarto, por tres años, los tres años más ricos que recuerde… En ese momento tenía diecinueve, ella uno menos, cuando la vi por primera vez me impactó a primer golpe de vista, un poco más alta que yo, diría poco más de un metro setenta, unos largos cabellos rubios, en grande bucles llegando a media espalda, enormes ojos verdes y gruesas cejas que se asomaban apenas, casi tapadas por un coqueto sombrero, una nariz respingada y pómulos salientes en el que se marcaban sus rozagantes mejillas, labios perfectos, carnosos, moviéndose rítmicamente mientras mascaba un chicle dejando escapar de tanto en tanto un globo, un cuerpo delicadamente armonioso, un top apretado color rosa flúor con una estampa al frente de Hello Kitty que se deformaba entre los prominentes pechos, su vientre estaba descubierto, un piercing colgaba de su ombligo y su cintura era tan pequeña que daba envidia, abajo tenía un ancho pantalón floreado al tono con el sombrero, para mi gusto era horrible, sin embargo, me permitían adivinar unas anchas caderas, una cola hermosa y unas piernas de ensueño. Con los dedos de su mano izquierda tomó el chicle para amasarlo, al tiempo que estiraba la derecha para saludarme y decirme: Hola! soy Natasha, seremos compañeras! y tú eres… Micaela, bienvenida! Ponte cómoda… Fue mi respuesta mientras tendía mi mano y además le daba un beso en su mejilla, mi primer contacto… La ayudé con sus cosas y sin saberlo a partir de ese momento comenzaron tres años diferentes en mi vida… Natasha era de Rosario, una ciudad del norte, según ella donde están las chicas más bellas del país y si todas eran como ella era muy posible que no mintiera. Ella no estudiaba lo mismo que yo, por lo que muchas veces nuestros horarios no coincidían y poco a poco nuestras vidas se cruzaron, pude entrar en su mundo, en sus secretos, conocer una bella joven, una persona diferente. Disfrutábamos de los momentos en mutua compañía, salíamos juntas, a pasear, a cenar, ella sabía cómo vestirse y siempre se robaba todas las miradas, y ni hablar cuando íbamos a tomar sol a la terraza, usaba un traje de baño tan pero tan pequeño que hasta me daba vergüenza ajena, pero con ese cuerpazo, quien no se hubiera animado. Recuerdo un Domingo que habíamos ido a un balneario público donde solían ir de la televisión a filmar las chicas del momento, fue la atracción, la hicieron desfilar y cuando caía el sol ganó un bikini open con el que cerraban el día. Pero ella no era solo ‘una chica bonita’, Natasha era más que una amiga, era alguien que sabía todos mis secretos, era alguien que siempre estaba atenta a mis caprichos, era alguien con quien podía hablar, fantasear, pensar. Recuerdo una vez que debía dar un examen importante y yo tenía una fuerte gripe, estaba en cama con casi cuarenta grados de temperatura y por más que insistí e insistí no pude apartarla de mi lado, se quedó cuidándome como una madre, y ese pequeño detalle significó a la larga que no pudiera aprobar la materia. En el cuarto ella era muy extrovertida, totalmente desinhibida, no tenía problemas en tomar una ducha y andar desnuda por la habitación, mis ojos la observaban en silencio, sus curvas perfectas, los pequeños espacios blancos que dejaba en su intimidad los diminutos trajes de baño contrastando con el cobrizo bronceado de su piel, era común que se sentara contra la ventana a plena luz del sol a depilar su vagina, siempre se depilaba, para ella era normal y no la cohibía mi atenta mirada. También era su oído, cada tanto ella se ilusionaba con algún chico del otro pabellón, pero solo la cogían y listo, pero las mujeres no somos así, y yo sufría con ella. Me río recordando lo desordenada que era, cuantas veces levanté sus pornográficas bombachas que dejaba olvidadas en el piso del baño, o al costado de su cama. Y todo parecía estar bien, a mí me llamaba la atención que no le sorprendiera no verme jamás con un chico, tal vez no se animaba a preguntar, mi padre decía que no debes preguntar si no estás dispuesta a escuchar la respuesta, y creo que así era. Un año atrás de su despedida se me empezaron a complicar las cosas, cuando me presentó a Kevin pensé que sería uno más en su larga lista, pero me equivoqué, el tema iba en serio, empezaron a salir y sentí como poco a poco perdía protagonismo en su vida, poco a poco él la estaba arrancando de mi lado y me estaba arrancando el corazón, en poco tiempo Natasha se volvería monotemática, que Kevin esto, que Kevin lo otro, sentí que lentamente él tomaba el lugar que yo deseaba tener, un lugar que nunca sería mío, mi muro de face estaba lleno de selfies de Natasha y el muro de Natasha se poblaba cada vez con más fotos de su nuevo amante, era duro dormirse sufriendo, apretando los párpados para dejar correr las lágrimas en un mar de silencio… Una tarde ella llegó un poco dolorida, me sorprendió, se había hecho un tatuaje que partía en su pecho izquierdo, bajaba por todo su costado, por su cadera, por su muslo, terminando en su tobillo, eran delgadas líneas simulando una enredadera, con detalles de pequeñas flores Te gusta? fue idea de Kevin! qué te parece? Kevin, maldito Kevin, ni siquiera me había consultado… Sentí el frío acero de la hoja del puñal clavarse lentamente en mi corazón cuando me decía que habían decidido abandonar los estudios e irse a vivir juntos, a formar una familia, a forjar un futuro, a esa altura muchas veces me mostraba poco tolerante con ella, agresiva, odiosa, la relación parecía enfriarse, pero que podía hacer, quería que fuese feliz, pero que había de mí? me había enamorado de la persona equivocada... Mi tiempo se agotaba, no me quedaban muchas oportunidades, esa noche marcaría el quiebre, habíamos quedado en ir a un canto bar, ya habíamos ido un par de veces, un pequeño bodegón donde no entraban más de veinte personas, Natasha me había confesado que quería estar brillante esa noche, que como su ‘íntima amiga’ la ayudara, porque luego irían a hacer el amor y estaba dispuesta a regalarle su último y más preciado tesoro, si virginidad anal… Se había bañado, se había depilado, se había peinado, iba de un lado a otro como histérica, pasando por mi vista una y otra vez, completamente desnuda, yo solo suspiraba… Natasha se puso una tanga blanca casi invisible, apenas tapaba su lampiño pubis, perdiéndose entre sus nalgas, sacó cola apuntando para mi lado y preguntó pícaramente: Le gustará? Respondí con una sonrisa, como no iba a gustarle… Se puso luego un ajustadísimo vestido straplees en un delicada licra ocre, tan pero tan corto que estaba al límite del precipicio, si lo levantaba un poco se le asomaban los glúteos, si lo bajaba un poco se le escapaban los pechos. Se calzó los zapatos que se había comprado para esa noche, tenían unos finos tacos de veinte centímetros, no sé cómo diablos no se rompía un pie, pero que elegantes le quedaban! Como estilizaban sus piernas!. Se aseguró que todo estuviera bien, su maquillaje, sus largas uñas, sus aros, todo en ella estaba perfecto. Ya en el lugar Kevin y ella estaban acaramelados en la barra, había algunos chicos más, compañeros de estudios, todos se divertían, todos menos yo… Natasha estaba sentada en un alto taburete, con su trasero rebalsando por todos lados, con las piernas cruzadas, haciendo lo imposible para no quedar desnuda, él estaba parado a su lado, hablándole al oído y ella sonreía jocosamente, seguramente por las cosas sucias que le decía… Cada tanto se besaban, se acariciaban llevando las manos más allá de lo permitido, pedí un wiski, ante la desconcertada mirada del barman, lo bebí casi sin respirar, me pareció asqueroso… De pronto los chicos pidieron que Kevin subiera a cantar y ella quedó sola, supe que era mi momento, la miré con deseo, era perfecta, las luz de los faros esquivando sus rubios cabellos, sus uñas pintadas, sus ojos de gata, sus muslos macizos, sus alhajas, terminé mi segundo vaso de alcohol… Voy a su encuentro, la sorprendo, me mira sin entender, la miro desafiante, hay gente en el lugar, no me importa, tomo sus piernas y las separo, el vestido corto me permite ver su hermosa concha tapada por la blanca tanga, me arrodillo a sus pies, me cuelo al medio, ella no quiere, me rechaza avergonzada, pero no puede, es una locura, siento su vergüenza, beso el calado de su prenda íntima, siento su aroma a mujer, nuestros compañeros se transforman en espectadores de lujo, alguno intenta intervenir pero como una perra rabiosa enseño mis dientes, nadie se meterá con nosotras, no lo permitiré. Natasha no sale de su estupor, está a mitad del río, no sabe si entregarse ante la muchedumbre o desprenderme de su lado, no dejo de insistir, tengo mis manos en sus muslos, poco a poco se deja invadir, la siento aflojar sus piernas, las va separando, se deja llevar, acomoda más adelante su trasero de manera de dejar su sexo a mi alcance. Corro su bombacha, al fin serás mía, sus labios depilados, suaves, los beso, se sienten tan bien, tan ricos, mi lengua va por su canal, su miel se mezcla con mi saliva, está exquisita, su botón está hinchado, apoyo mis labios en él, lo acaricio, lo recorro en círculos, una y otra vez, me encanta, si tan solo hubiera imaginado como lo deseaba, la acaricio con mis dedos, su túnel se abre, introduzco índice y mayor al mismo tiempo, está empapada en jugos, acaricio rítmicamente el interior de su concha, creo tocar la puerta de su útero, levanto la vista, está entregada, con sus ojos cerrados, su boca abierta, jadeo, sus pezones se muestran duros bajo la tela, tomo el vestido con mi mano libre, tiro hacia abajo, no es difícil, su tetas parece explotar al ser liberadas, la luz de la noche se refleja en ellas, Natasha comienza a acariciárselas, sus pezones están afilados, se los toca, los estira, los aprieta entre sus dedos, observo al auditorio, todos son testigos, en silencio, incrédulos de ver lo que ven, ha

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CCarlita_transLv1· hace 1988 dRelatos

El portero de la calle Helguera (trans)

En el 88 vivía en Nazca y Tres Arroyos. Cursaba el segundo año de Bachiller en el Instituto Santa Rita, que estaba a diez cuadras. Siempre iba por la calle Argerich derecho hasta Camarones, pero ese día, no sé porqué, decidí ir por Helguera. A las pocas cuadras se larga un chaparrón de esos que parece venirse el cielo abajo, por lo que busqué rápido refugio en la entrada de un edificio, esperando que pase lo peor. -Linda tormenta que se largó- escucho que me dice alguien a mis espaldas. Me doy la vuelta y lo veo, parado en la puerta, con una escoba en la mano. El portero. Creí que me iba a decir que me fuera, que no tenía nada que hacer ahí, pero antes de hacer siquiera el ademán de retirarme, me detiene. -Pará, que no te estoy echando- me dice. Se acerca, me mira de una forma que en ese momento, pendejo todavía, no supe evaluar bien, pero que hoy, con toda el agua que ha corrido bajo el puente, no dudaría en considerar lasciva. -Parece que esto va para rato...- repone con un suspiro de resignación. Amaga entrar al edificio, pero antes de hacerlo, se voltea y me dice: -No querés pasar, adentro vas a estar más cómodo, además está haciendo frío- Estábamos en invierno, y la verdad es que ya había empezado a castañetear los dientes. -Bueno, gracias- le digo, entrando al edificio con él, y aunque mi tono haya parecido casual e inocente, les aseguro que no fue así del todo. Desde hacía rato que había empezado a sentirme atraído por las personas de mi mismo sexo. Al principio fue algo confuso, aunque la certeza llegó cuándo, por casualidad, encontré una revista porno debajo de la cama de mis padres. Era la primera vez que veía una, pero en vez de sentir atracción por los cuerpos femeninos, las tetas, los culos, las conchas, lo que se llevaba toda mi atención eran las pijas. Unas pijas hermosas, soberbias, imponentes.  Obviamente con el tiempo comprendería que no todo era como lo retratado en aquella revista, pero aún así, el gusto adquirido aquella tarde ya no lo perdería jamás. Quería estar con un hombre, esa era la verdad. Cuándo me hacía la paja siempre fantaseaba con algún vecino o alguien que me haya cruzado en el camino, siempre más grande que yo, adultos, mayores, entendiendo quizás que para mí primera experiencia necesitaba a alguien que me guiara, que me enseñase el camino de entrada a ese mundo que ya había elegido. Y quiso el destino, el azar, que un buen día de junio, al tomar un camino distinto para ir al Colegio, me encontrase con aquel portero, que luego sabría que se llamaba Oscar, que tenía 42 años y estaba casado. No era un hombre atractivo, tenía unos kilos de más y yable había empezado a ralear el pelo, pero era un hombre, y eso era lo que yo buscaba, lo que necesitaba. Cruzamos el lobby, bajamos al sótano, y atravesando un pasillo, entramos al cuarto de las bombas de agua. Jamás podría olvidarme de ese recorrido, como me palpitaba el corazón en el pecho, la humedad que sentía en el calzoncillo. Estaba como en un sueño, en una de esas fantasías que elucubraba cuando me hacía la paja. El cuarto también servía de depósito, por lo que había diarios apilados, cajas de cartón desarmadas, artículos de limpieza, y a un costado, bien limpio y ordenado, un rincón que se había armado para sus descansos, con una silla y una mesa. Sobre la mesa, un termo y el mate. -Justo estaba por empezar a tomar- me dice, cebando uno e invitándome. Agarra una silla plegable, la abre y me la ofrece para sentarme. Mientras mateamos, nos presentamos, hablamos de lo que hacemos, él de su trabajo en el edificio, yo de mis estudios. Pese a una diferencia de edad de casi veinticinco años, mantenemos una charla amena, cordial, sin segundas intenciones, aunque flotaba en el ambiente esa sensación de anhelo, de querer pero no animarnos. Aquí es donde todo se mantiene en una nebulosa, como en los grandes momentos de la vida, cuando con el paso del tiempo vas idealizando ciertas situaciones. -¿Porqué no te sacás ese saco que debe estar todo mojado?- me sugiere en algún momento, entre mate y mate, refiriéndose al ambo del uniforme del colegio. Cómo los uniformes de esa época, era pantalón gris, camisa celeste y ambo azul. Y tenía razón, se me había mojado con la lluvia. Me lo saco y al no saber dónde dejarlo, él se levanta y lo extiende delante de la estufa, para que se seque, pero en vez de volver a sentarse, se coloca tras de mí y me pone las manos sobre los hombros. -Así está mejor, ¿no te parece?- me pregunta, sin hacer nada más hasta esperar mi reacción. -Sí..., mejor...- asiento tímidamente, con el nerviosismo lógico del momento. Empieza entonces a masajearme, despacio, con suavidad, deslizando sus manos incluso más allá de mis hombros. -¿Te gusta?- me pregunta en algún momento, acercando sus boca a mi oído. Asiento solo con un gesto, incapaz de pronunciar palabra alguna. Desde atrás me desabotona la camisa, sin que yo haga nada para evitarlo, y metiendo las manos adentro, me acaricia los pectorales, pellizcándome con una ternura deliciosa las tetillas. Seguro se debe de haber dado cuenta de la erección que me abultaba el pantalón, porque enseguida retira las manos y parándose delante mío, se las lleva a la bragueta. -¿Querés que la saque?- me pregunta. No lo dudo. -Sí- respondo sin ningún titubeó. Se baja el cierre, se desprende el botón, y con una mano extrae del interior del calzoncillo algo que, en ese momento, en el sótano de un edificio, me pareció lo más hermoso del mundo. No la tenía parada del todo, pero aún así me parecía enorme. Era la primera que veía, por supuesto, aparte de la mía, pero al tratarse de un hombre ya maduro, me resultaba todo más... Más largo, más gordo, más duro... Pone la silla al lado de la mía, se baja el pantalón hasta las pantorrillas y sentándose, me pregunta aquello que yo tanto estaba deseando: -¿Me la querés tocar?- -Sí, me gustaría- le dije, animándome a pronunciar algo más que una simple afirmación. -Que bueno- exclamó -Porque me muero por qué me la toques- Me agarra entonces la mano y la pone sobre su verga, haciendo que con los dedos envuelva todo su contorno. -Así...- me dice, indicándome como tengo que mover la mano, suave, acompasadamente, sintiendo como se va endureciendo y mojando. Extiende las piernas, echa la cabeza hacia atrás y me deja hacer. Le estoy haciendo la paja a un tipo, pienso, y no puedo sentirme más pleno y satisfecho, sabiendo además que lo estoy haciendo bien, no solo por sus jadeos y exclamaciones, sino también por lo dura que se le está poniendo. -Ahora escupite un poco en la mano y dame más fuerte- me instruye, ronco, jadeante. Lo hago, me escupo en la palma de la mano, se la vuelvo a agarrar, pajeándolo con más fuerza, con más entusiasmo, haciéndole chasquear la piel de la pija a puro golpe de muñeca. El tipo está como en trance, bufando de placer, hasta que parece tensársele todo el cuerpo y la leche empieza a salir a borbotones. Me aparto, me hago a un lado, pero no asqueado, sino sorprendido por la intensidad de la descarga. Yo nunca había eyaculado tanta cantidad de semen. Ni tanto ni tan espeso. -¡Que buena paja me hiciste, flaquito!- me elogia entre excitados suspiros. Yo me quedé ahí sentado, con la mano empapada de semen, la camisa desabrochada, sin saber que más hacer. Ya con más calma, agarra de debajo de la mesa un rollo de papel higiénico y me lo alcanza para que me limpie. No me lo pide, pero le limpio a él también la entrepierna. -Gracias...- me dice, mientras se levanta y se sube el pantalón. Yo hago lo mismo. -Podés venir cuando quieras, la próxima te la puedo hacer yo a vos- me sugiere, subiéndose el cierre de la bragueta. -¿Ya se la hiciste a alguien?- le pregunto, curioso, abrochándome la camisa. -No, pero tengo que devolverte el favor- se sonríe. Agarro el ambo, me lo pongo y salimos del cuarto de bombas. Afuera ya había dejado de llover y el cielo lucía azul y resplandeciente, al igual que mi ánimo. No fui al colegio, sino que volví a mi casa, flotando como en una nube, oliéndome todo el camino la mano, en la que había quedado impregnado el olor de su virilidad. Obvio que volví a lo del portero, pero eso ya se los cuento en el próximo relato.

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AAlexiusparLv1· hace 1990 dRelatos

La almacenera del barrio

Frente a mi casa, sobre la esquina, estaba el almacén de doña Laura, una viuda de unos cincuenta y pico de años, bastante gorda, muy charlatana y que se destacaba por sus inmensas tetas aprisionadas bajo la chaqueta celeste que usaba para atender. Doña Laura me conocía de chico y ahora que mis padres se habían mudado a un departamento dejándome la casa por un tiempo, me recomendaba que me comportase y no anduviese llevando mujeres todas las noches para que nadie comentara. Lo cierto es que yo tenía 19 años y estaba en el Servicio Militar, por lo que mis hormonas estaban a full y la vieja lo sabía. Un viernes por la noche luego de llegar el ejército, pasé a comprar fiambre y queso para hacerme unos sandwichs ... doña Laura estaba cerrando el local. -" ... pasá rápido .. dale.. que si ven que tengo abierto van a venir a comprar y estoy cansada ..." dijo la vieja cerrando la puerta con traba después que estuve dentro. Se sacó el delantal celeste y fijé mi vista en sus tetas ... imposible no mirarlas ! ... tenía un vestido floreado, algo gastado ... los botones no podían sostener tanto pecho, parecía estallar... Obviamente doña Laura se había dado cuenta que la miraba, y acomodándoselas como al pasar, me pidió que la ayudase a colgar un cartel de cigarrillos sobre una de las estanterías. El lugar no era amplio y los dos cabíamos bastante apretados, por lo que al acomodar la silla para que yo subiera, mi boca rozó sus pechos. Mi pija estaba a full ... a mis 19 años no le importaban el peso ni la edad de su dueña, y menos después de 1 semana de encierro en el cuartel. Subí como pude y la vieja acarició mi bulto ni bien lo tuvo cerca. Yo estaba inmovilizado, con el cartel en mis manos y subido a una silla que se podía romper en cualquier momento. - "... fumás nene ?..." preguntó doña Laura mientras acariciaba sin parar mi pija -" ... eh ... no doña ... no fumo ..." respondí  Doña Laura desprendió el pantalón y sacó mi verga. La observó un rato y acercándosela a su boca comenzó a lamerla ... primero despacio, después mas intensamente hasta metérsela por completo en la boca. El ruido que hacía al chuparla me calentaba al extremo. Tiré el cartel y subí mi remera para que tuviera más espacio ... con mis manos me apoyé en sus hombros para no caerme -" ... me vas a dar la lechita bebé ?? ... mirá que esta viejita hace años que no tiene una así como la tuya ..." ... decía mientras chupaba y babeaba todo el tronco hasta los huevos. -" ... quiero acabar entre sus tetas doña Laura ..." apenas pude decir entre jadeos. La vieja me ayudó a bajar y luego de desprenderse los botones del frente dejó caer su vestido, ofreciéndome las tetas más grandes que había visto en mi vida. Se sentó en la silla y agarrando fuerte mi pija y llenándola de saliva, la puso entre sus tetas y empezó a pajearme. 2 minutos habré durado .. la leche explotó en sus tetas y parte de su cuello. Doña Laura la llevó a la boca y la terminó de limpiar con sus labios. Después de terminar la faena, le dió un sonoro beso en la cabeza y levantándose me preguntó: -" .. te quedás a cenar no ? ..." Sirvió la mesa y cenamos uno enfrente del otro. La parte superior del vestido estaba en su cintura, por lo que sus tetas estuvieron siempre al aire, expuestas, haciendo que al poco tiempo las desee nuevamente. Dejé el plato de lado y bajé mis pantalones tirándolos a un costado... la vieja miraba gozando el momento. Fui hasta su lado y puse mi pija en su boca ... doña Laura lamía desde los huevos hasta el pliegue de mi cabeza, provocándome escalofríos cada vez que jugaba con mi frenillo. -" ... me vas a dejar toda esa lechita en mi concha ahora ?? ... quiero que me cojas bien fuerte bebé, que me llenes la cueva ..."... decía sin dejar de lamer y chupar Nos levantamos y nos dirigimos al dormitorio. La empujé para que cayera de espaldas ... sus tetas rebalsaban hacia los costados, su concha tenía pelos pero bastante prolijos, como que se había cortado y emparejado. Me incliné sobre ella y agarrando con mis manos sus tetas, comencé a chuparlas y a morder sus pezones  La vieja estiró su mano y agarrándome la pija la calzó en su entrada ... donde entró sin obstáculo hasta el fondo húmedo. Pasó sus piernas sobre mi cintura y agarrándome del culo, marcaba el ritmo que quería que la cogiese. Estuve bombeando varios minutos ... doña Laura gritaba y mordía la almohada cada vez que tenía un orgasmo. Yo acabé maravillosamente, dejando mi leche dentro de su cueva como la había pedido. Esa noche dormí allí A la mañana temprano me despertó un sacudón ...  -" ... levantate bebé ...tenés que irte antes que alguien te vea salir ... rápido Por supuesto a esa edad la pija siempre amanecía dura y doña Laura no sacaba los ojos de ahí. La tomé de la nuca obligándola a agacharse ... intentó decir algo pero enseguida comenzó a chuparla -" ... no me voy a ir doña Laura ... y la voy a coger a cada rato .. mientras no entren clientes yo voy a estar en la pieza de atrás del mostrador, con la pija lista para metérsela. La vieja seguía chupando y asentía con la cabeza .... hasta que se tomó todo lo que largué, hasta la última gota. Ella se cambió y se fue al local. Yo después de darme una ducha llevé una almohada y la dejé sobre una mesa pequeña que estaba en una especie de cuarto de depósito detrás del mostrador ... desde allí podía observar todo el movimiento del local comercial. Una hora después, aproximadamente, noté que la clientela había menguado ... me asomé a la puerta que unía los dos ambientes y sacudiendo la pija le pedí que se acercara. La vieja miró para un lado y el otro y vino hacia mí. La hice girar y quedó apoyada con sus brazos sobre la mesita ... levanté el delantal y parte del vestido y rompiendo su bombacha, se la puse hasta el fondo. Doña Laura gemía y pedía que no me detuviera ... mi dedo pulgar estaba clavado en su culo, hurgando y dilatando. Saqué de golpe la pija y escupiendo sobre la cabeza, la arrimé a la entrada de su hoyo. Empecé a empujar y escuchaba a ella decir que "por ahí no", pero ya había dilatado bastante, por lo que después que calzó la cabeza empujé hasta los huevos. La vieja gritó fuerte y se movió como para zafar, pero estaba totalmente ensartada - "... sacala ... puede venir alguien !!..." gritaba mientras giraba la cabeza y me miraba suplicando. Yo aceleraba el ritmo y mi pija entraba y salía como un percutor. Mordió la almohada que había llevado y abriendo con mis manos sus nalgas, embestí sin pausa hasta acabar. Desde ese día, todos los fines de semana después de salir del cuartel, me quedaba en casa de doña Laura, donde además de descargar mi leche, amasar esas tetas y que me lavaran la ropa, tenía comida y algo de plata. Duró un año y algo más esa vida... durante ese tiempo a ella nunca le faltó pija y leche, y a mí nunca comida y donde descargar.

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MMartinGnzLv1· hace 1999 dRelatos

El playero de la estacion de servicio

Me fui el finde fuera de Capital con un amigo. Vino super bien escapar un poco de la locura de la ciudad. A la vuelta, paramos en una estacion de servicio de la autopista, pasando un peaje. Entre al minishop a comprar un cafe, y note como uno de los playeros me clavo la mirada. En ese momento lo deje ahi, primero porque estaba con mi amigo, segundo porque queriamos llegar cuanto antes a Capital, y tercero porque imagine que no pasaria de eso... Pero lo cierto es que el pibe (alto, corpulento, barbudo... un lindo osito macho) no me sacaba la mirada de encima. En eso que estabamos ya por retomar la ruta, miro de refilon que el playero enfilo para el baño. Se noto que queria que me de cuenta que iba. Le dije a mi amigo "bancame un toque que paso al baño". Y me mande. El baño REVENTABA de gente. El estaba en un mingitorio. Pero de los 4 o 5 que habia, solo uno estaba libre. Y no era contiguo al playero. Lo interesante dentro de lo inconveniente de la situacion era que todos los flacos que estaban en ese momento estaban todos BUENISIMOS. Pero ninguno en onda. De hecho, pense que el playero tampoco. De a poco se iban yendo todos, y yo me fui a lavar las manos. Por el rabillo del ojo, me doy cuenta que el playero me sigue mirando. Y cuando me doy vuelta un toque, aprovecha para sutilmente inclinarse hacia mi vista y mostrarme 2 segundos una chota gomosa, gruesa, muy apetecible. Pero todavia quedaba gente, y entraron 2 mas nuevos.... Iba a desistir, ya me estaba tardando mucho, y hasta tenia miedo de que mi amigo, preocupado por mi tardanza, pase al baño y vea toda la escena. Quedaban un cuarenton meando, y el playero, atornillado en su mingitorio. Pense "me juego la ultima carta" y me meti en el ultimo box, con la puerta entreabierta. Si escuchaba que entraba mas gente, me iba a la mierda y listo. No pasaron ni 10 segundos, que el que quedaba se fue, y sin perder un segundo, el playero se mete al box. Pelo. Ya estaba al palo. No habia tiempo que perder. Baje a mamarsela con todas las ganas. Que buena que estaba! Gruesa, buen tamaño, limpia, y latia a full. Me la metia toda en la boca, lo pajeaba, le chupaba bien la cabeza. Se notaba que el playero ya estaba con todo el movimiento previo al lechazo. Segui con todas las ganas, mientras el flaco se ahogaba los jadeos. Noto que el tronco se va cargando, y el pibe intenta frenar haciendose para atras. No lo deje. Me la meti mas a fondo y acelere el ritmo de la mamada al maximo. El playero se entrego. Empezo a largar lechazo tras otro, bien bien cargados. No paraba! Y tampoco intentaba ya separar mi boca de su garcha. No se la solte hasta que no descargo completamente. Una vez que ya no le quedaba nada, nos acomodamos, salio primero para despejarme el camino, y sali y segui viaje.

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MMondar4kLv1· hace 1999 dRelatos

Los masajes de mamá

No sabía por qué se había dejado las bragas. En realidad, ni siquiera lo pensó. Ella estaba entrando en su habitación para darle las buenas noches. No fue inusual. Llevaba puesto su camisón. Ella misma estaba lista para irse a la cama. No fue nada inusual. Ella fue a su habitación solo para darle las buenas noches, nada más. No lo había visto mucho en varias semanas desde que se fue a la universidad. Ella lo había echado de menos. Estaba muy feliz de tenerlo en casa para las vacaciones. Llamó antes de entrar. Era una simple cortesía, establecida desde hace mucho tiempo como la norma para ellos. Si su puerta estaba abierta o cerrada, eso era lo que haría. Ella llamaría. Él le daba la misma cortesía cada vez que iba a su habitación. Ella se sentó a un lado de su cama y lo miró con amor. Estaba acostado de espaldas, leyendo. Cuando ella entró, él cerró su libro y la miró, notando lo hermosa que se veía en su camisón de seda. Su forma curvilínea no se oscureció del todo. Jugaba con gracia justo detrás de la tela ligera, atrayendo su atención, despertando su interés. No llevaba camisa, notó, pero las sábanas eran suficientes, cubriéndolo de cintura para abajo. Observó, con un interés cuidadosamente moderado, que se había convertido en un hombre joven y elegante, muy en forma, muy guapo. "Estoy tan contenta de que estés en casa", le dijo en voz baja, extendiendo la mano para acariciar su mejilla. "Yo también", le aseguró, con una leve sonrisa en su hermoso rostro. Él miró su rostro, sus labios carnosos, esa hermosa sonrisa suya, las pequeñas arrugas de sus ojos brillantes y amorosos. ¿Tenía algo en mente ?, se preguntó. Ella le devolvió la mirada. Era tan guapo, su hermoso niñito, ahora un hombre joven. De edad. Ahora, ¿por qué pensaba en eso ?, se preguntó, mientras se hundía en la cama, reclinándose a su lado, despeinando su cabello con la mano derecha, estudiando su rostro. Muy guapo. Sus párpados estaban pesados ​​por su satisfacción. Los cerró, a punto de dormirse. Quería estar con él, quedarse y saborear su presencia. Lo había extrañado terriblemente. Sintió que podía quedarse allí acostada con él toda la noche. Había sido el hombre de la casa durante años. Ella no tenía otro. Ella lo apreciaba. Su mano izquierda le acarició el brazo, perezosamente acariciándolo desde la muñeca hasta el hombro y la espalda y otra vez, con las yemas de los dedos rozando su caja torácica desnuda. Olía un poco a almizcle, varonil. Ella suspiró, luego le besó la mejilla suavemente, acomodó su rostro en su almohada, su aliento en su oído. Dejó el libro a un lado y se quedó perfectamente quieto, sintiendo su pecho presionando ligeramente contra su hombro, moviendo su ingle. Pensó cuidadosamente en lo que debería hacer ahora. "¿Mamá?" "¿Mmm?" respiró suavemente. "¿Recuerdas los masajes faciales?" El pensamiento la devolvió a la vigilia total. "Sí, cariño, lo recuerdo", dijo, incorporándose sobre su codo, lista, como siempre. "Creo que la universidad me ha estado poniendo un poco tenso", sugirió, deteniéndose en eso, esperando, preguntándose. "¿Quieres un masaje?" preguntó, sonriendo felizmente. "Sería bueno." "No lo hemos hecho desde que eras pequeño". "Sí, supongo ... no lo sé." Sin embargo, él lo sabía. Se detuvo con la pubertad, con los cambios que estaba experimentando, su creciente ansiedad por las mujeres. Y luego su padre se fue, y ella se distanció por un tiempo, y no hubo más masajes. Fueron olvidados, hasta ahora. Ahora, eso es lo que él quería, y por eso preguntó. Ella se sentó y se inclinó sobre él, sus pechos cayeron, casi alcanzando su pecho desnudo. Ella presionó sus pulgares en su frente y luego los atravesó en direcciones opuestas a lo largo de la línea del cuero cabelludo, terminando con un pequeño remolino alrededor de cada sien. Sin embargo, fue incómodo desde esta posición. Para masajear una cara, se necesita el ángulo correcto. Ella consideró sus opciones. Podía hacer que se acurrucara un poco dejándola sentarse en el lugar de su almohada, con la cabeza descansando en su regazo como solía hacer cuando él era pequeño. Pero ella razonó que no necesitaba molestarlo, posiblemente aumentando su tensión. En cambio, con cuidado pasó su pierna izquierda por encima de él, luego se sentó, sentándose a horcajadas sobre sus muslos. Él vislumbró su pubis mientras hacía el tránsito y notó que no usaba bragas. Su tensión aumentó. Su hombría respondió con entusiasmo. Una vez en la posición correcta, volvió a colocar sus pulgares contra el centro de su frente, en la línea del cuero cabelludo, y comenzó de nuevo. Lentamente arrastró sus pulgares por su frente hasta sus sienes, rodeando cada uno con firmeza, luego de regreso a su frente, solo un poco más debajo del cuero cabelludo, e hizo el tránsito una y otra vez, lenta, muy deliberadamente, abriéndose camino hacia la suya. mejillas, luego su mandíbula. El se quedó quieto, sin hacer ruido. ¿La tensión? Bueno, eso era otro asunto. Era joven, apenas dieciocho años. Estaba preocupado por todo lo sexual. El simple hecho de que una mujer atractiva, sin bragas en su negligé, montada a horcajadas sobre la parte inferior de su cuerpo, tuviera un efecto predecible. No le preocupaba su edad ni el hecho de que fuera su madre. De hecho, sintió que casi la tenía donde la quería y sus esperanzas aumentaban rápidamente. Luchó por ser paciente, pero sabía que tenía que tomar la iniciativa en este pequeño y atrevido baile. Sutilmente, bajó las mantas desde su cintura. Ella estaba tan concentrada en su trabajo que no se dio cuenta. Pero el tiempo pasaba y rápidamente se acercaba una crisis. Ella estaba masajeando su barbilla ahora, casi terminada. Si quería salirse con la suya, se estaba quedando sin tiempo. Necesitaba actuar, pero sabía que tenía que ir despacio, no alarmarla, atraerla, llevarla a un punto en el que no pudiera volver atrás. Con mucha suavidad, colocó sus manos en sus caderas. Ella sintió su toque. No le sorprendió del todo, la emoción que le produjo y los efectos que sintió en su cuerpo. Sus pezones se hincharon. Su estómago revoloteó. Su vagina se humedeció. Ella eligió no insistir en esas respuestas físicas a su toque. Ella disfrutaba de este pequeño juego que él parecía estar jugando con ella, las pequeñas indulgencias, la emoción de tentar al destino. Había pasado mucho tiempo desde que su marido se había ido. Un tiempo largo y solitario. Tragó saliva y redujo la velocidad del masaje, manteniendo a raya el tiempo que pasaba lo mejor que pudo, manteniendo el momento, el momento encantador e íntimo que se desarrollaba lentamente para ellos. Ahora puso un poco de presión en su trasero, empujándola ligeramente hacia adelante. Ella permitió solo un pequeño ajuste de su posición, dando paso a sus impulsos, casi imperceptiblemente, pero definitivamente cediendo ante él, al menos un poco. Pero ella no se rindió por completo. Todavía no. Tampoco trató de forzar el tema. Mantuvo sus impulsos sutiles, lo suficiente para avanzar, pero no lo suficiente para hacer sonar las alarmas. Terminó el masaje y se detuvo, pensando en los sentimientos amorosos que tenía hacia él y en cómo el momento íntimo pronto podría pasar. Entonces, ella le preguntó, apenas audible, casi susurrando: "¿Eso fue suficiente? ¿Quieres que lo vuelva a hacer?" "Sí", respiró. Ella volvió a poner los pulgares en su frente y comenzó de nuevo, el ajuste provocó que su trasero subiera un poco más por sus piernas. Empujó un poco más las mantas mientras ella se movía. La punta de su pene erecto acaba de salir de debajo de la sábana superior. Si mirara hacia abajo, lo vería, pero no lo hizo. Ella estaba mirando su rostro, el hermoso, joven y amado rostro que estaba masajeando. Algo en su expresión lo animó a seguir adelante un poco más. Comenzó a acariciarle el culo muy levemente. Ella apenas pareció darse cuenta, suspirando solo un poco ante su suave y amoroso toque. Se sintió aún más animado por el sonido, por leve que fuera, pero se contuvo, dejando que ella le masajeara, esperando pacientemente y luego apretando un poco más. Otro pequeño suspiro. "Creo que te estás portando mal", observó casualmente, su voz sonaba ronca. Eso lo animó aún más. Estaba casi listo para hacer su movimiento. Ella estaba a la mitad de su rostro de nuevo, pero siendo muy deliberada, tomándose su tiempo. Su tensión no se redujo en lo más mínimo, pero jugaron su juego. Ella le pasó los pulgares por el labio superior y subió por sus mejillas, luego dio ese pequeño remolino alrededor de sus sienes, la mejor parte siempre; y mientras ella se arremolinaba, él tiró de su trasero, con firmeza pero con suavidad, y de nuevo ella avanzó un poco. Ella dio otro pequeño suspiro, como si aceptara algo, resignándose. Su respiración se volvió audible para él. Se animó de nuevo y le soltó el trasero para poder empujar las mantas más hacia abajo y exponerse más completamente. Ella sintió sus movimientos y se incorporó un poco, dejando que sucediera, pero, de lo contrario, optó por ignorar las libertades que se estaba tomando. No era nada, se dijo a sí misma, evitando la responsabilidad. Trató de calmar su respiración. El masaje llegaría pronto a su inevitable final. Algunas cosas son simplemente inevitables, pensó para sí misma. No puedes controlarlo todo. Ella permaneció tímida sobre su intención exacta. Volvió a empujar las mantas. Ella lo sintió y supo exactamente lo que estaba pasando, y se levantó un poco de nuevo, permitiendo que se desarrollara lo inevitable, como si ella no tuviera intenciones propias, como si no pudiera evitar que él se exponga a sí mismo, a cualquier cosa que se le ocurra. Terminó el masaje y, sin una palabra, sin un pensamiento claro, desató el lazo en la parte superior de su camisón, dejando al descubierto la plenitud de su escote. Luego movió sus manos a sus hombros, apretando, sintiendo su poder. Ella se inclinó hacia delante para besarle la frente, y su escote se abrió por completo, exponiendo sus pechos desnudos a su vista. Ella lo besó suavemente en la frente, luego en su nariz, sus labios cerca de los de él. Ella consideró agacharse más abajo, presionar sus labios juntos, pero lo pensó demasiado, no del todo bien en este momento. Ella se levantó para mirar de nuevo su rostro, ahora sonrojado, con tintes rojos en sus mejillas. Sus pechos se balancearon ante sus ojos ansiosos. Eran pesados ​​y llenos y colgaban allí, atormentándolo. Se lamió los labios y se quedó boquiabierto, y ella le permitió hacerlo durante uno o dos minutos. Luego, bajó la cabeza y finalmente miró su desnudez, palpitando debajo de ella, observando que su propia desnudez humeante estaba a sólo unos centímetros de la de él. Inclinó la cabeza hacia atrás y arqueó un poco la espalda, empujando las caderas hacia adelante. Ahora podía ver que ella estaba abierta a él, aunque sintió que aún debía ir despacio, no apresurarse, dejarla sucumbir a lo inevitable a su paso. Volvió a poner las manos en su trasero, esta vez debajo de su camisón, sintiendo su piel desnuda. Nunca antes había tocado su trasero desnudo. Ella jadeó en voz alta, pero no dijo nada. Escuchó su respiración, aún más audible, más rápida, excitada. "Te amo, mamá", susurró con voz ronca. Cerró los ojos, saboreó el momento, la cercanía, el amor. "Yo también te amo, bebé", le susurró ella. Ella estaba tan rígida como su virilidad, su espalda todavía arqueada, su cabeza hacia atrás, sus ojos cerrados, sus pensamientos confusos. Sus intenciones aún eludían sus pensamientos conscientes. Pero su cuerpo le imponía exigencias que no podía rechazar. Él apretó firmemente su trasero desnudo y de nuevo ella jadeó. Tiró de nuevo y su trasero húmedo entró en contacto con su escroto. Podía sentir sus testículos llenos descansando sobre sus muslos, y sintió que quería frotarse contra ellos, pero se contuvo, aún sin reconocer completamente sus intenciones, la inevitabilidad de lo que harían. Sin embargo, el conocía claramente sus propias

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RRosroxLv1· hace 2002 dRelatos

Trio raro

me contactó una pareja de un señor de 57 años y su pareja de 32. gente común, cuidada, me gustaban. arreglamos para que fuera a la casa. El que me recibió, el señor, alto, bien formado, me gustaba, muy sexy. Me empezó a besar apenas cerramos la puerta y al toque sentí a alguien desde atrás. Me tocaban, y me fueron desvistiendo. cuando quedé desnudo, y al palo, se fueron desvistiendo ellos. realmente me sentí muy cómodo, me hicieron participar todo el tiempo. Desnudos los tres, nos empezamos a chupar, y tocar y vi que ellos miraban para un costado todo el tiempo, cuando miré, un espejo. Wow, qué imagen. El pibe, joven, bien formado, me chupó el orto y me lo dejó por la nuca. mientras el señor me tocaba y besaba. Me doblé en dos y se la empecé a chupar. Era bastante grande, por lo menos 18 cm, y bien gorda. De pronto siento que en el ojete, muy mojado ya por la saliva, empezaba a empujar una pija, me di vuelta con la cara para besarlo y empujarlo para adentro de una. Era más tímido el chico. así cogiéndome y yo doblado chupándola estuvimos un buen rato, hasta que la sacó y me llevaron al cuarto. El pibe se puso en 4 y le chupé el orto, mientras el señor me empezó a penetrar despacio. como no me quejaba, me empezó a dar. el chico se me acercó en 4 y quedó a la altura de mi pija, muy dura ya. se fue ensartando él mismo. qué morbo... así estuvimos, cambiando posiciones un buen rato, hasta que el señor se acostó de espalda y me dijo, cogeme. sin dudarlo lo penetré despacio, y cuando vi que revoleaba los ojos, le di bien dado mientras le chupaba la pija al chico. ya casi no aguantaba... y el señor se dio cuenta. me dijo, quiero cogerte patitas al hombro. me acostó y me empezó a coger. a esa altura ya estábamos los tres muy calientes y bien abiertos. el chico me puso su pija en la boca y se empezó a pajear. me llenó la boca y la cara... qué leche dulce... el señor me besó y limpió la cara mientras me cogía. me dijo, voy a acabar, la saco... ni se te ocurra le respondi, y sentí como le latía en mi, mientras jadeaba y se sacudía. sentí toda la acabada. la sacó, y me empezó a chupar hasta que acabé en su boca. Wow, qué calentura. contando esto que me pasó me calenté de nuevo, y les escribí que quería repetir.

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Mmaury_solo_yoLv1· hace 2003 dRelatos

Guadalupe: mi negrita cubana y putita.

hola amig@s de Morboseo.net. quiero agradecer a todos mis seguidores y mis lectores por su buena onda.  y espero segir interactuado con uds.  asique comenten .  hoy les presento a Guadalupe.  la hija de mi amiga Dayana. la protagonista del relato anterior.  cuando Guadalupe se fue de viaje me encargo que cuide a su madre, con un beso casi en la boca. algo que me dejo pensando en lo atrevida que estaba la nena.      digamos que hice mas que cuidarla a la mama.  ya que su mama se convirtió en mi puta mientras ella no estaba.  cosa que ella no sabia o si ? la verdad no sabia.  ya que ellas son muy unidas y supuestamente son de contarse todo.    pero bueno el tema que la nena, adelanto su regreso.  la madre no podía ir a buscarla porque tenia mucho trabajo y nadie que la remplacé.  asique me pidió como favor retirar a su hija en el aeropuerto. a si fue que me dio el horarios y la fui a buscar.  al llegar la negrita me esperaba en el salón del aeropuerto. ella no me vio hasta que la llame por su nombre.  estaba ahí parada con unos jeans muy apretado con una camisa.  que resaltaba su figura y su cuerpo espectacular.    la negrita esta muy buena y lo sabe.  cuando me vio, vino corriendo a mi encuentro.    me sorprendió al llegar a mi.  se me trepo del cuello y con un salto me rodio con sus piernas y brazos. quedando a upa mío.   me beso en la boca que me dejo desorientado. fue un beso intenso y muy tierno.  que seguro le llamo la atención algunos curiosos que pasaban por el lugar.   Guadalupe:     hola hermoso.... que bueno estar en casa. siempre quise hacer eso perdón, lo vi en una peli.  y siempre quise hacerlo y que mejor contigo.  y cuéntame como te digo amigo o papi nuevo? jaja.. yo:   bienvenida nena.  soy tu amigo, no se que carajo decís?    Guadalupe:   no me digas que mi mama. no aprovecho estos días a solas? se que ella siempre gusto de vos. igual no soy celosa. jaja....  yo:  no hables pavadas y vamos.  ella se rio a carcajadas. yo no sabia que le pasaba.  nos fuimos para la camioneta .  ella abrazada a mi brazo mientras yo llevaba sus valijas. donde la nena quería saber mas que paso con la mama y yo.  Guadalupe:    dale cuéntame. mi mama y vos paso algo? no seas malo cuéntame.  yo:   discúlpame, no se que hablaste con tu mama.  tu madre y yo somos grandes.  y si tuvimos intimidad, es eso intimidad.  no da para que cuente nada.   Guadalupe:    jajaja... que misterioso sos. después de unos kilómetros.  paso para atrás en la camioneta. y se cambio de ropa, con la escusa que tenia calor.   la pendeja trola se saco el pantalón largo.  dándome una hermosa vista de su redondo y prefecto culo negro. y se puso un short de jeans. bien cortito que lucia y mostraba sus hermosas piernas.  lo hiso bien despacio. para que yo pudiera ver bien su lindo culito y lo bien que le quedaba su tanga y no me perdiera nada de ese espectáculos.   se saco la camisa y se puso una musculosa. primero de espalda y luego de adelante.   donde pude ver algo de sus tetas con el corpiño.  fue un strip. que la pendeja me regalaba. cambiándose muy lentamente.  ella miraba por el espejo retrovisor que yo la observaba. mi verga pedía carne negra para almorzar.  la pendeja jugaba con fuego.  Guadalupe:    chofer mire hacia delante. puede causar un accidente jaja... yo:    nena estas loca sabias? a que jugas? Guadalupe:     yo a nada. me estoy cambiando tengo calor.  estaba harta de vestirme como una monja. como cuando estaba con mi papa. fue una tortura estar toda tapada con el calor.   ahora que estoy acá estoy mas tranquila, te molesta? yo:   hace lo que quieras. tan mal la pasaste? Guadalupe:       bueno vos dijiste que eras mi amigo.    te puedo tener confianza no?  igual no se me vio nada o si?  la trolita jugaba a seducirme.  pasándose al asiento delantero mientras me contaba.  Guadalupe:   fue un calvario. mi papa no me dejaba sola ni un minuto.  y lo peor que tenia que vestirme como alguien seria. sin que se me viera nada.  si no da con su estilo de vida.  su mujer y el,  son muy de ir a la iglesia y hasta la playa tenes que andar toda tapada.  son un amor los dos, pero muy estrictos.  yo:     bueno, ya te vas a acostumbrar.  es otras costumbres.  y esta bueno que pases tiempo con tu papa.  Guadalupe:    y Uds. como la pasaron cuéntame algo.  mama estaba muy feliz por teléfono.  paso algo entre los dos? yo:   yo y tu mama somos buenos amigos.  solo le hacia compañía mientras no estabas. pero mejor que ella te cuente. no se que decirte. Guadalupe:    jajaj que misterio.... no se te insinuó? yo:  no, y deja de hablar pavadas .  justo salí del momento incomodo al llegar a su casa.  yo:    bueno ya llegamos. nos vemos luego. Guadalupe:    ya te vas ? no me vas hacer unos mates y me vas hacer compañía? o tu compañía solo es para mi mama?. jaja... aparte no sabes como extrañe tus mates.  yo:   jajaj no hables pavadas nena.  Guadalupe:   no son pavadas.  dale y charlamos un rato si? yo:  ok dale. pero no preguntes pavadas.   subimos al departamento .  ella se adelanto, porque tenia las lleves.  y otra vez ella meneaba su culito frente de mi.  mi verga no tenia descanso con esa pendeja que se mostraba muy sexi.  mientras puse el agua para el mate. tratando de escapa de la  mirada de pendeja.  ella no dejaba de ver la erección que había causado.   ella fue a su habitación a llevar la valija.  donde yo respire con alivio.  no quería tener quilombo incluso me arrepentía de haber subido. Guadalupe:       Maury.... podrías venir a mi cuarto ? necesito una mano .  yo:   si que paso ? Guadalupe:    toma mi celular , puedes sacarme una foto para mi mami ? para que vea que llegue bien.  Guadalupe:    que linda foto me encanto .  tenes buena mano para sacar fotos yo me saque un par y me salieron feas .  yo:   bueno gracias.  me gusta sacar fotos.  queres posar para mi ? total ya lo hiciste en mi camioneta.  Guadalupe:     mmm a ver juguemos .  te gusta así ? yo:    si salís muy inocente y tierna .  Guadalupe:   a si ??? jjajaj  justo lo que no me gusta. yo:   que no te gusta? Guadalupe:    salir inocente y tierna.  yo:  bien a ver como lo mejoras ? Guadalupe:   mejoro a si ?? yo:   un poco  mejor aunque sigue siendo tierna.  Guadalupe: vos decís que así no caliento nada? yo:   seguís siendo una nena dulce y tierna?  no quiere decir que no calientes jajá.  Guadalupe: no quiero ser una nena dulce ni tierna.  yo:  bueno si no te animas terminamos.  Guadalupe: mm... ok una mas y me decís que te parece? yo:   muy bien esta mucho mejor.  tenes un hermoso culito nena.  Guadalupe:  no... nena no.... yo:   sos una nena para mi.  que queres que te diga? Guadalupe:   soy una mujer.  porque nena?  no me podes ver a si ?? yo:  ya te vi así en mi camioneta. jajaja Guadalupe:  que malo que sos.  ok a ver a si ??? Guadalupe:   ahora te parezco una nena tierna o una mujer? yo:   sos una nena sexi pero una nena.  Guadalupe:   no quiero ser una nena.  te estoy odiando sabias.  Guadalupe:    ni poniéndome en bolas te parezco una mujer malo ? pensé que me querías ver así.  mientras la negrita hablaba y posaba baje mi pantalón .  dejando mi falo erecto al descubierto.  yo:   veni nenita. demuestra que sos un mujer.  y no una nena calienta pija.    la pendeja quedo mirando mi verga.  con cara de asombro.  yo:  dale veni nunca viste una pija? no era lo que querías ? Guadalupe:   no tarado jamás vi una.  no así ni en persona.  yo:   vez que sos una nena jajá. bueno cortemos el juego acá.  cuando crezcas seguimos.   Guadalupe:   no seas malo.  trato de ser una mujer para vos y me decís nena? yo:    sos una nena para mi.  te llevo muchos años.  queres tener algo con migo.  Guadalupe:   si. y no me das bola.  o mi mama ya es tu mujer? yo:  no tengo nada con tu mama.  sacatelo de la cabeza.   si queres se una mujer yo te ayudo.  ni lo pensé la negrita quería ser mujer y así será.  la tome de la mano y la traje hacia mi .  puse su mano en mi verga mientras le comí la boca.  ella acariciaba mi pija.  y yo su conchita .    Guadalupe:   que caliente y suave que es.  aparte de re dura.  yo:   te gusta nena? Guadalupe:  no... me digas así...  si me gusta mucho....  tus dedos en mi clítoris se sienten genial.  la lleve a la cama.  le abrí bien las piernas y mientras le daba unos besos en el cuello.  fui bajando, pasando por sus tetas negras y esos pesones negros.  baje mas y mas.  al llegar a su empapada conchita ella largo un suspiro.  mi lengua recogía su humedad. mientras la negrita gemía y disfrutaba las caricias de mi lengua.  su cuerpo daba señales de que ya estaba lista para un rico orgasmo.  sus gemidos intenso y su respiración agitada fuero el punto justo para un sabroso orgasmo.  Guadalupe:  uy dios que increíble fue eso.   ufff... es mejor que masturbarse  ufff .. yo:  bien a hora te toca. darme placer a mi.  veremos si aparece esa mujer.  Guadalupe:  ok. eso me gusta mas.  siempre quise hacer una mamada.  pero tu me dices que debo hacer.  yo: quiero mimos en la poronga.  que me chupes como un helado o un chupetín lo que mas te guste o inspire.    la nena no paraba de pajearla y no sabia como encarar.  como tomarla con la boca.  arranca con besos le dije.  y ella comenzó a darle besos.  ya mas por curiosidad se lo metió suave en la boca.  le ponía voluntad pero no era una buena mamada aun.  la pare y le indique como poner la boca.  y con pequeños movimientos fui metiendo y sacando mi pija .  suave y despaciosa así ella aprendió y se largo sola.  y como nena con juguete nuevo.  lo disfruto y no paraba.  haciendo cada vez mejor .  la pendeja cada vez chupaba mejor .  y yo agradecido .  Guadalupe:  mmm me gusta chupar tu pija.  es tan dura y suave y me gusta su gusto.  es algo que nunca sentí antes mm.. que tan nena me veo ahora.  yo:  ahora sos una nena golosa . veni que ya no es hora que seas virgen.  esa conchita caliente de mi negrita estaba deseosa de una buena penetrada.  su primer penetrada.  ella tenia todos los miedos, pero mas eran las ganas de cojer.  para mi seria un placer desvirgar a esa hermosa negrita.  que pensé que ya estaba cojida.  por su forma de ser y buscarme.  la tome de la mano y la lleve hasta la cama.  puse las almohadas en el respaldar de la cama para quedar medio sentado. la hice subirse sobre mi.  le di unos besos.  mientas mi verga buscaba su conchita.  mi poronga blanca hurgaba su conchita negra con su interior bien rojo.  no se podía negar que la pendeja era virgen.  mi poronga trataba de entrar pero sus estreches era inmensa.  esa conchita negra se abrió y dio paso a la cabeza de mi verga.  Guadalupe:    ay........ despacio me arde ay........ me duele Maury. yo:   tranquila es lo normal.  solo relájate nena.  Guadalupe:   si... ay... es muy grande... no entra... no .... va a entrar mas uf.... ay.... dios me sangra mi chochita Maury.... yo:   tu himen se rompió por eso sangra es lo normal tranquila.  tu conchita esta bien.  ya sos una mujer y yo tu primer hombre.  y en un ratito ya no te ardera mas y te va a gustar mucho .  solo relájate. Guadalupe:     ay... si.... sos mi hombre.... ay... desde que te vi  quería q lo seas.      cada ves que mi verga, se metía un poco la negrita pegaba un saltito.  que para que mi pija no se salga yo la tenia tomada de sus caderas. la negrita estaba empalada en mi verga y no saldría de ahí.  sus quejas se convirtieron en jadeo y gemidos.  mientras mi verga se metía por completo en su estreches.  cuando mi verga hiso tope la pendeja exploto en un gran orgasmo que se escucho en todo el departamento. la negra clavo sus uñas en mi espalda.  pero su conchita estrangulaba mi verga.  sin que le diga nada ella sola se comenzó a mover. buscando mas y mas.  Guadalupe:  ay dios mío.....  que bello es esto mmm.... que rica sensación explotar así . mmm.... la pija le encanto a la negrita. se movía con linda intensidad.  teniendo varios orgasmos. mi verga estaba empapada en los jugos de la negrita, al igual que m

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RRosroxLv1· hace 2005 dRelatos

Exquisita fantasía

se trata de una pareja que necesitaba avivar su relación, ella una preciosa dama, elocuente e inteligente, al conversar con ella te das cuenta que ha vivido con pasión en todo lo que toca. El esposo atento a hacer sentir a su esposa una Diosa, una Reina tanto que accede a lo que ella le pide para satisfacerla. Al momento de concoerla, fue atrevida de mi parte porque la encuentro en la calle, la observo y me percato que tiene una cadena con un dige de trebol. Me confundi pero me aventure, la salude y le saco conversación mientras caminamos ya cuando tengo un poco más de confianza le invito a tomar algo, me permite un café, le dije muy amablemente me responde que si. Ya en el lugar, un sitio normal y entre una y otra conversación hablando de trivialidades ella lanza la pregunta que nos llevó a todo eso, Como fue que me invitaste, Cuál ha sido la motivación? La respuesta fue obvia. Le dije muy sutilmente con respeto que me habia llamado la atención su dige de trebol. A lo que sonrie con mucha complicidad y picardia. Y me presgunta que quiere decir el dige? Le hablo sinceramente y expuesto a que bofeteara. #Hotwife Y se empienza a tornar caliente la conversación a lo que me dice pregunta si tenia algo que hacer, le dije que no, que ese dige me habia nublado y alegrado el día. Me dice tengo un depa a la vuelta, si quieres llamo a mi esposo. Obvio mi respuesta fue si. Llegamos al lugar bastante comodo y agradable. Hemos empezado a charlar muy placidamente en un ambiente de calentura total. Empiezo acariciarla delante de su esposo, a decirle y expresarle lo preciosa de su piel y perfume muy bien perfumada incitaba a besar. Le pido permiso al esposo, lo que me dice es que ella decide, ella me da el si. Y yo avanzo muy placidamente le beso el cuello y la respiro y voy bajando, mientras mis manos siguen rozando su exquisita piel sintiendo su respiración. ufff que delicadeza de piel femenina. Se levanta y empezamos a bailar y poco a poco piel a piel, el esposo observado todo en primera fila. Avanzando hasta la habitación ibamos poco a poco, despojandonos de nuestras indumentarias. Ella me pide que pare y va por su esposo y yo me quedo embriagdo de su piel y perfume, lo trae y me dice "Quiero que el me desvista mientras tu me vas mirando" Fascinado me siento en la cama y me quedo de observador. Que esplendor, que pezones, que siluetas, Diosss que mirada, que labios... No me lo podia creer. El esposo toma su mano y me dice, te la entrego para que sea tuya. Hazla tuya, es lo que ella quiere y desea. Tomo su mano y la arrodillo, sacando mi pene para que lo engulla poco a poco y se vaya acostumbrando a él, ya empezaba a gemir y los ahogaba, cada vez mas adentro mi pene, su lengua jugaba y su boca chupaba. Agarrando su cabello logré tener un poco el control con arcadas mas profundas. La levanté, y recoste en su cama para que me dejara ver el esplendor de su ser, mojada, empapada allí fue a parar mi boca, el esposo no aguantó. La fue a besar y acariciar, yo seguia en lo mio... Sabor a Gloria ese sabor indescriptible pero exquisito. Me incorporé y deseo estar dentro de ud. Con una sonrisa respondió y yo poco a poco fui rozandola entrando poco a poco a su apretadita amiguita quien se iba amoldando a mi. Que calentura tenia, que gemidos ha lanzado tanto que me fui y la penetre completamente de una, lanzo un gemido sublime y me dice asi te queria tener, entre movimientos, jadeos, respiraciones, gemidos que la volvian de una lado a otro, la iba haciendo mia.... Queria estar arriba, sin sacarlo me voltea quedando yo a su merced. No imaginaba que una dama así podia moverse asi. Me hizo ir a Marte y volver. Solo me quedaba amarrado a sus caderas y empezó a meterlo total y rotundo, gimiendo, ahogandose en ellos. Pidiendo más... Ufffff tuvo un par de orgasmos y me dejo terminar e sus pechos.. Nos bañamos, nos referescamos, charlamos y pautamos una nueva aventura

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JJuany90Lv1· hace 2008 dRelatos

Pareja de infieles en una noche loca de trabajo.

Hola soy Juany, y vengo a contar una situación que se dió el otro día en el trabajo. Primero les cuento que con valentina trabajamos juntos en una empresaria que brinda servicio de cátering. Todo pasó una noche en una fiesta a la que fuimos a trabajar, era en un salón de fiestas ubicado en un club de barrio, habría unas 140 o 160 personas por lo que teníamos muchos trabajo. Toda la noche pasó lo más bien, pero notaba que un grupo de muchachos miraban mucho a Valentina, podía notar como le miraban sus grandes tetas, es que una gordita con semejantes tetas no se ve seguido. Pero lo deje pasar porque solo eran miradas, hasta que note que ella elegía repartir siempre en la mesa en donde estaban ellos. Todo siguió normal hasta que se hicieron las 4 de la mañana, nosotros ya estábamos con mucho menos trabajo que hacia un rato, por lo cual empezamos a tener más tiempo libre durante la fiesta. En eso viene valen y me dice que iba a ir al baño, que la espere en la cocina que después íbamos a ir a un lugar medio apartado y oscuro para ver si podíamos hacer algo. Le dije que estaba bien y que la esperaba en la cocina. Pasaron unos 10 minutos y veía que no venía, por lo que decidí ir a buscarla, fui al baño del salón en donde dijo que iba a estar, y no la vi, la empecé a buscar por la pista de baile y tampoco la vi, hasta que me crucé con una compañera (Carla) que está bastante buena y le tenía ganas desde hace un tiempo, y le pregunto si la vió, me dijo que no sabía dónde estaba, pero si sabía con quienes, para mí sorpresa (o no) me dijo que estaba con dos de los chicos que la miraban. Medio enojado y con bronca la empecé a buscar, mí compañera me vió que estaba sacado y me calmo un poco y me dijo que me ayudaría a buscarla, en eso notamos que medio alejado del salón principal había unos vestuarios medios oscuros, me dijo: "vamos a ver si están ahí". Cuando nos acercamos vi lo que (creo) no quería ver, Valentina estaba en cuatro con la pija de uno de los pibes en la boca, mientras que el otro se la estaba metiendo por la concha, ella gemía y se sacaba la pija de la boca para pedir más fuerte, al ver eso Carla me dijo: "ah que zorra de mierda, es una hija de puta, mira como lo disfruta, se está cogiendo a dos pibes sabiendo que estabas en el mismo lugar". Yo le dije que era una hija de puta, pero mientras decía esto se me puso la pija re dura, la situación de estar viendo a mí novia siendo cogida por dos pibes y que junto a mí estaba una compañera que estaba bien buena y a la cual le tenía ganas desde hace un tiempo, se ve que me calentó y se hizo notar en mí bulto. Nose porque pero con Carla nos quedamos viendo que hacían, y para tener pruebas de la infidelidad la empecé a grabar con mí celular. Después de unos minutos el que le estaba dando por la concha se ve que empieza a gemir y jadear, por lo que intuí que había acabado, cosa que corroboré cuando sacó su pija de la concha y vi como empezó a salir semen. En eso el otro pibe que estaba recibiendo el pete la agarra del pelo y la pone de rodillas, el hijo de puta la había domado, le dijo que junte las tetas y que le haga una turca, ella lo hizo sin dudarlo, paso un minuto más o menos, la agarró de nuevo del pelo y le pidió que abra la boca, nuevamente obedeció y el muy hijo de puta le empezó a pegar cachetadas y escupir en la cara y en la boca, ella gemía mientras el otro se puso a chuparle la concha, en eso veo que el tipo se la mete hasta la garganta un par de veces y de repente saca su pija y le empieza a acabar en la cara y en la boca, le ordenó que se tragara toda la leche y que se la chupe para dejársela limpia, ella lo hizo sin chistar, cuando vio que ya estaba limpia se la saco de la boca, se acostó en el piso y le dijo "vení gorda puta, sentate arriba de mí pija y cabalgame", valen cómo buena zorra obedeció y lo empezó a cabalgar, saltaba como loca encima de esa pija, parecía que le estaba gustando mucho, mientras que el otro pibe se estaba pajeando mientras veía como le rebotaban sus enormes tetas producto de sus saltos. En eso el que estaba acostado le dijo al amigo que se ponga adelante de Valentina que ella se la iba a chupar, eso hizo, y ella se la empezó a chupar, de nuevo estaba valen con una pija en la concha y otra en la boca. A todo esto, Carla me empezó a acariciar la pija mientras yo no perdía detalles de lo que le hacían a mí novia esos dos depravados, en eso veo que Carla se me acerca y me besa y me dice "hace rato noto que me miras con ganas, se te nota que me querés coger" mientras me decía esto me metió la mano adentro del pantalón y me sacó la pija, me empezó a pajear y yo la empecé a tocar, mientras nos tocábamos, seguimos mirando que le hacían a mí Valen, y ahora la muy puta estaba con una pija en la concha y la otra en su culito (que hasta ese momento era virgen), si, ya deben imaginar quien era el hijo de puta que le desvirgó el ano, el mismo que le acabó en la cara, a ella lejos de molestarle, se le notaba que le gustaba, lo estaba gozando. En eso Carla bajo y me empezó a hacer un pete, yo ya estaba recontra caliente asi que no dure mucho, unos 5 minutos más o menos, y le acabé en la boca sin avisarle, ella ni se quejó, es más lo tragó todo sin que le diga nada, y me la siguió chupando hasta que me la dejo buen limpia. Entonces la agarré y la puse contra la pared, le bajé el pantalón y se le metí toda, empezó a gemir y a gritar por lo que tuve que taparle la boca para que valen y sus amigos (que seguían bastante entretenidos) no nos escucharán. Esta situación era muy excitante, me estaba cogiendo a una compañera del trabajo, mientras mí novia estaba haciendo un trío con dos desconocidos. Después de un rato cogiendo, vi que valen se arrodilló y los dos nuevamente le pusieron sus pijas en la cara, ella se las empezó a chupar a los dos, primero una a la vez, y después con un poco de esfuerzo pudo chupar parte de las dos pijas juntas, ella siguió un rato más chupándoselas hasta que ambos le acabaron en la cara y en las tetas, estaba toda traspirada y llena de leche. Los dos chicos se cambiaron y se fueron, y la dejaron ahí sola, desnuda toda acabada. Yo con apuro para acabar y que no nos descubran a mí y a Carla cogiendo, le empecé a dar más fuerte hasta que le acabé adentro, le llene la concha de leche. Le dije a Carla que se vistiera y que vayamos a la fiesta a hacer como que no pasó nada, obviamente de ahí en más nuestra relación fue distinta, cada vez que podíamos nos juntabamos y me la cogía, pero en ese momento teníamos que disimular y fingir que no pasó nada. En eso llega Valen y me dice 'vamos amor?", A lo que le respondí preguntándole donde había estado, y me dijo que había estado ayudando a una señora a encontrar a un nene que se había perdido,. Zorra de mierda, se cogió a dos pibes adelante de mis narices, y me dice que estuvo ayudando a una mujer a encontrar a un nene perdido. Pero la verdad preferí no decir nada, dejarlo pasar, además yo también me había cogido a Carla. Mas adelante voy a contar cómo siguió mí historia con Carla.

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MMartinGnzLv1· hace 2010 dRelatos

El partido (empate tecnico) - Parte II

"Dale, que esperas? Rompeme el orto! Mostrame quien es el macho aca!".  Me hizo tragar mis palabras. Me la mando de una. Estaba durisimo. El impacto fue fuerte, pero se quedo quieto, lo cual me sirvio para soportar mejor el impacto y acostumbrar mi hoyo a su poronga. Se movia tranqui, lento. "Eso es todo lo que tenes? Asi queres cogerme?" le digo, extasiado. "Vamos despacio amor", me dice. Ahi me hizo bajar un cambio a mi. Subi para besarlo un toque. Eso lo calento. Empezo a moverse un poco mas. Pero paraba a cada rato. Era obvio que tenia el lechazo en puerta y no queria largarlo. "Dale gallina, me tenes ensartado hasta los huevos, sin defensa papa! Goleame! Llename el area gallina! Mostrale a este bostero quien es el campeon!". Me empezo a dar con ganas, pero al ratito salio. No, no habia acabado. "Para un poco! Que no quiero acabar todavia. Me estas matando! Nunca habia cogido asi!", me dice. Ahi lo di vuelta yo. El chabon no se si no entendia, o entendia muy bien lo que iba a pasar y tenia terror del siguiente paso, pero como que se resistia a terminar de quedar con el culo expuesto. "Te voy a tener que mostrar yo lo que es un macho parece", le digo. Y acto seguido hundo mi lengua en su hoyo. No paraba de gemir. Me arqueaba el ojete para que le entre mas a fondo. De nuevo intento pajearse. "No te pajees! No era que no querias acabar? Ahora te la vas a tener que bancar gallina trola! Este bostero te va a reventar el area". Mientras decia eso ya estaba sacando el forro del envoltorio. Lo empece a puertear. A pesar que con la comida de culo que le pegue le llegue a puertear 3 dedos, se resistia. Costaba. Tuve un poco de piedad. "Si queres paro. Disculpame si te forree hasta ahora" le dije. Quiza el chabon se estaba sintiendo re violado. "No por favor, segui, no pares. Es la primera vez que me la ponen. INVADIME EL AREA BOSTERO". Ufff como me puso que por fin me siga el juego! Lo puse bien en cuatro, culo bien parado, le apunte la chota al hoyo, y tranqui, sin prisa pero sin retroceder ni un centimetro, fui entrando, muy de a poco. Costo, no fue facil. Ese hoyo si que era a estrenar. El se la banco bien. Derrotado, pero con entereza. Llegue a hacer tope con mis huevos. "Te la comiste toda gallina. Ahora vas a gritar mis goles como si estuvieras en el Monumental puto!", le dije, le empece a serruchar el orto con todas mis fuerzas. Que hermosos gemidos que largaba! Se la estaba re bancando, y disfrutando a full. Me re calentaba estar rompiendole el culo a este macho. Lo logico seria que el me la mande a guardar. Pero ahi lo tenia, todo ensartado, jadeando de placer por mi pija en lo mas profundo de su culo, con mis huevos chocando con los suyos. Lo tuve un buen rato dandole, hasta que yo tambien senti el lechazo llegando, y tampoco queria cortarla. Se la saque, y me recoste boca arriba, con la intencion de seguir franeleando, pero el en cambio eligio sentarse y comerse la chota por el culo de una, solo, sin ayuda, y me empezo a cabalgar. "Ah como te gusta la pija gallina! Te voy a romper el culo pedazo de puto!" Lo agarre de la cadera y le empece a taladrar el orto con furia. "No me lo vas a romper, me la voy a bancar como macho!". Estaba dificil aguantar la explotada de pija!. En una de las subidas de su cabalgada aproveche para correr la chota y sacarsela (si seguia reventaba!). "Ya precalentaste? Ya estas para volver a entrar y dar vuelta el partido? Dame vuelta y reventame a goles gallina! Mostrame lo macho que decis que sos!". Patas al hombro, me dejo el hoyo al aire y me ensarto de una, como la primera vez. Intentaba darme duro pero parecia que no sabia manejarse en esa pose. Opte por ponerme en cuatro. Ahi el angulo no era muy profundo y se salia. Probamos en cucharita. Me garchaba con ganas pero faltaba un poco mas de garra. "Y? No me querias golear? DALE FLACO, COGEME!", le digo, y empece a pajearle la pija con el orto con toda la furia.. Ahi por fin tomo el el control. Me puso boca abajo, me ensarto y me empezo a dar con todo. No tardo mucho hasta decir que estaba por acabar. "Que me queres llenar, el culo o la boca?". Eligio lo segundo. La saco y en apenas segundos su pija estaba reventando en mi garganta, mientras yo me pajeaba enloquecidamente. Yo tambien estaba por acabar. Se lo digo, y como un iman su boca se fue a mi poronga y se la trago a fondo justo a tiempo para recibir todo el fruto de la calentura que me genero en todo este partidazo... Me dejo seco! "Habia estado con un par de flacos, pero me habian chupado la pija nomas. Se la quise pone a uno pero se rompio el forro y se me bajo. Vos me re gustaste apenas entre. Venia yo a cogerte a vos y me terminaste haciendo el orto a full. Nunca me calento tanto alguien como vos hoy", fueron sus palabras post-garche. Le pregunte si le molesto que lo tratara de puto, y me dijo que no, que al contrario, que yo sea bostero y lo humillara por gallina lo calento muchisimo mas, que no se la esperaba. "Terminamos empatados al final. Tenemos que tener una revancha por los puntos", le dije. Casi cuatro horas a puro garche estuvimos, y por supuesto que prometio volver... Yo no soy bostero. Ni siquiera me interesa el futbol. Pero humillar a este macho a mi tambien me calento y me morboseo como pocas veces me paso en la vida.

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EEfectosexoLv1· hace 2013 dRelatos

El "Tio Sergio"... Cojedor de veteranas.

Cuando mi tio Sergio se dió cuenta de que mi sexualidad era " distinta " , quiso poner empeño y colaborar en que me "curara" de mi desviación.. Se le ocurrió que invitarme a un trio con una hembra "para sacarme el miedo " era lo mejor... - Mirá cómo se hace...- , Me decía mientras yo podía sentir la exitación que le provocaba a la mujer, era hipnótico ver a mi tio en todo su esplendor mostrandome su destreza sexúal para convencerme de que " la concha " era rica... Yo solo obedecía sus instrucciones y no despegaba la vista de cada uno de sus movimientos sin perder de vista su entrepierna que parecía a punto de explotar el boxer que la contenía. Mientras escuchaba a la hembra gemir y jadear cuando el Tio Sergio con la boca abierta a pleno le enterraba la lengua entre los labios de la conchita y succionaba como cachorro con hambre...

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JjulietanayLv1· hace 2013 dRelatos

un poco de ayuda

Otra noche igual en casa. Yo cocinando, o limpiando después de cenar, y mi mujer en mi cama, cola para arriba, recibiendo pija del incansable Servio. El turro ese sabe lo que hace, la penetra una y mil veces y le acaba casi a voluntad, provocándole a mi mujer varios orgasmos por noche. Yo no podría provocarle ni medio. No me gusta ser cornudo pero no me queda otra. No sabía que yo era un mal amante hasta que conocí a la que es ahora mi mujer. En realidad, como ella misma dice, no es que sea un mal amante. No soy ni malo ni bueno, simplemente no tengo gracia. Y no es que ella no motive. Es una hermosa morocha de grandes labios, senos y cintura chicos y cola de buen tamaño, redonda y perfecta, sin dudas lo que más le miran. Pero aparentemente no soy muy hábil. Abigail, mi mujer, me lo hizo saber sin reproches pero de inmediato, apenas comenzamos a noviar. Quería que me esforzara más. Yo no mejoré y ella no volvió nunca sobre el tema. Hasta que dos años después, planificando el casamiento, le descubrí un mensaje de texto muy comprometedor de un tal Servio, y admitió que me era infiel. Para mi sorpresa, la tranquilidad y naturalidad con la que me lo confesaba logró que no me enfureciera. En el fondo, yo sabía que era lógico. Las pulsaciones de ella no debían de ser más altas que cuando toma un té con las amigas. Me dijo que sí, que había cogido con Servio, un compañero de oficina que yo ya conocía, un grandote con cara de malo peligroso. Pero no solo eso, también a veces le daba al profe del gym y a un chico que había conocido en un boliche, en una despedida de soltera. No me pidió disculpas. Tampoco me estaba pidiendo permiso. Yo no sabía qué decir ni qué hacer. Una hora antes habíamos decidido el salón donde haríamos la fiesta. Ella permaneció callada, se cruzó de piernas y encendió un cigarrillo, cosa que rara vez hacía. —¿Qué vamos a hacer? -pregunté. —Mirá, te fui fiel los primeros tres o cuatro meses, esperando que cambie un poco la cama… -exhaló humo. —Me parece medio boludo romper lo nuestro. Vos me querés, yo te quiero… -lo decía como si estuviera leyendo el horóscopo en voz alta. —¡Acabás de admitir que cogés con otros! —Ay, no seas boludo. ¿Te pensás que si no te quisiera estaría planeando casarme con vos? No soy tan tarada. Guita no te sobra, coger, no cogés bien… Es obvio que te quiero. Y vos a mi también. —Pero… esto no… esto no puede… —Cuando no sabías nada, la relación te parecía perfecta. Es cuestión de que no te enteres, nada más… —No. Si vas a hacer algo quiero saber. Una cosa es ser cornudo y otra un cornudo imbécil. —Como quieras, pero después no vengas con quejas. Mi cabeza iba a explotar. Tenía más pensamientos y preguntas de las que podía expresar. Y por otro lado no quería dar tiempo a que ella gane terreno. Qué tonto. Tenía todo el terreno ganado. —Bueno, no sé… -balbucí. —¿Cómo es esto? ¿Elegís uno y armamos un cronograma de tus cogidas? Esto es absurdo… no sé cómo actuar ni qué decirte… me siento un estúpido. Abi me miró pensativa. —Supongo que podríamos cuidar un poco las formas. Puedo hacerme la señora con los tipos de por acá… No sé, al del gym le puedo cortar... no quiero que quedes como el cornudo del barrio, mi amor. Lo decía como si estuviera haciéndome un favor. —¿Con cuántos tipos querés coger? No me gusta, Abi, bastante con que sigas cogiendo sin hacerte quilombo… Elegí uno, por favor… -imploré ya sin el mínimo orgullo. Me miró, creo que se apiadó de mí. Suspiró resignada y me prometió que sí, que estaba bien, que uno solo. Ese “uno solo” fue Servio, el de la oficina. Aunque fue “uno solo” por un tiempo, ya que el muy turro se la quería enfiestar con otro compañero, y para la fecha del casamiento, más precisamente dos días antes de la iglesia, convenció a mi novia. Abi prefirió no decirme que se había despedido de la soltería con un trío, hasta después de casarnos. Exactamente hasta la noche de bodas, que fue cuando me lo confesó. Esperó hasta que estábamos haciendo el amor para decirlo. Yo, caliente como nadie por estar cogiéndome ese cuerpo espectacular al que amaba, y ella más tibia que una cerveza al natural. Pero fue decirme eso, que había sido enfiestada a mis espaldas, verla a la cara confesándome el punto más alto de su putéz y su hija-putéz, que me disparó el orgasmo incontenible. Me quedé más sorprendido que ella, y mientras acababa y gozaba veía cómo Abi disfrutaba de mi debilidad y sonreía. Y ese rostro amado y diabólico no hizo más que desangrarme de leche hasta casi morirme. Me derrumbé sobre ella, agotado de casi no cogérmela. Ella me sacó de encima, fue a lavarse y se negó a volver a hacerlo. Y apagó la luz para dormir. La luna de miel fue de lo más bizarra, hicimos el amor solo una vez por cada noche, con el rumor de sus labios en mis oídos, escuchando cómo lo había hecho con uno o con otro, relatándome alguna de los más memorables cuernos que me había metido durante el noviazgo. Los polvos eran intensos pero muy, muy breves. Mi calentura llegaba a picos realmente altos en segundos. A veces le pedía que deje de hablar, pero ella no se detenía. Al contrario, lo disfrutaba. O en tal caso quería que yo acabara rápido. Nunca me permitía volver a poseerla, me dejaba caliente y expectante hasta la noche siguiente. Pero eso había sido un año atrás. Ahora estaba en mi cama con Servio, uno de sus machos, como lo hacía casi día por medio. Pero algo iba a ser distinto esta noche. En principio, Servio se la estaba cogiendo desde hacía larguísimas horas. Yo había entrado un par de veces a llevarles algo fresco para tomar, y encontraba a mi mujer tapada con la sábana, que me agradecía con una sonrisa y me echaba rápido para afuera de la habitación. Así, al otro lado, me quedaba escuchando el movimiento de la cama, sus jadeos, sus orgasmos, sus puteadas y las nalgadas que recibía de su verdugo. No me permitían espiar por la cerradura, Abi decía que se podía inhibir. Pero esa noche, después de más de seis horas de recibir pija y pija de Servio, mi mujer por fin me llamó. —Cornudooo… -me reclamó de un grito. Yo ya estaba en el sillón del living, tratando de dormir, pero me levanté como un resorte. No era habitual que me llamara “cornudo”, pero a veces lo hacía. Especialmente cuando Servio se iba luego de una sesión de sexo o cuando venía de la oficina recién cogida. Golpeé la puerta. —Entrá, Cuerno -Servio, en cambio, se refería a mí solo con el nombre de Cuerno. Siempre me decía Cuerno, jamás me nombró de otra forma. Cuando ingresé, mi mujer estaba cola para arriba, desnuda, sudada por completo, incluso el cabello empapado. Servio detrás de ella, arrodillado, en medio de sus piernas, con la pija enorme como un mástil, dispuesto a clavarla. Sin embargo: —Servio no da más -me explicó mi mujer. —Ya me echó no sé cuántos polvos… Está agotado, pero yo quiero uno más… Lo tenés que ayudar… Por un momento creí que me iba a dejar cogerla, cosa que por hache o be no me permitía desde hacía unos meses, casualmente desde que comenzara a cogerse a dos compañeritos más y a un amigo de Servio. Pero me equivoqué. —Sentate en la cama y empezá a moverte con ritmo -me pidió Abi. No le entendí. —Así, Cuerno -me indicó Servio, se inclinó hacia mi esposa y la penetró. Abi lanzó un gemidito. Yo tenía la pija durísima de ver esa cola perfecta y a merced de ese hijo de puta. Servio apoyó sus manotas en la cola de mi mujer y comenzó a bombearla. —Mmmm… -ronroneó ella. Pero con el movimiento se empezó a mover la cama. Y mucho. —Ahora movete siguiendo mi ritmo -dijo Servio. Sentado, yo comencé a moverme hacia abajo y arriba, empujando con mi cola, primero tímidamente y luego, cuando comprendí que tenía que seguirlo a él, con más seguridad. Pronto él y yo nos estábamos moviendo en perfecta sincronía, solo que él se estaba clavando a mi mujer con cada subida y bajada y yo solo los miraba. En segundos él se quedó quieto. El movimiento que yo le daba a la cama hacía que el cuerpo y la cola de mi Abi fuera hacia arriba y hacia abajo, dejándose penetrar por su verdugo. Ninguno de los dos se movía, yo impulsaba todo con mis saltos de sentado sobre el borde de la cama. Era un espectáculo maravilloso. La piel oscura de mi mujer, transpirada y brillosa, moviéndose a mi ritmo, pero penetrada por su macho hizo que casi me viniera sin tocarme. Amagué hacerlo. —Ni se te ocurra -me advirtió Abigail. —Concentrate en lo que tenés que hacer… así lo ayudas a Servio, que está cansado… Me seguí moviendo mientras el otro hijo de puta se beneficiaba de todo. Comencé a transpirar. —Mi amor, me estoy cansando… —Seguí, cornudo… -me alentó mientras su cola viajaba una y otra vez hacia su macho, empalándose. —Seguí que vas bien… Y yo seguía saltando sentado sobre la cama. —Dale, así… -decía ella. Así, bien… Mmm… cómo la siento… Y yo dale que te dale, ayudándola a subir y bajarse ese pedazo de pija. —Mi amor, me canso… —Seguí, cornudito… por favor seguí que lo estás haciendo bárbaro… Sí que lo estaba haciendo bien. Servio solo se apoyaba en Abi, y ella no hacía ningún esfuerzo por subir o bajar. Todo lo hacía yo. Me sentía útil, por un lado, cansado por otro y definitivamente muy usado por Servio. Aunque sabía que se la había estado garchando por horas y horas y debía estar muerto, no pude menos que sentir algo de bronca por estar muriéndome de agitación para que él sintiera toda la conchita de mi mujer en su pija mientras yo hacía meses que nada. El cansancio hizo que yo perdiera ritmo. —Un poquito más, mi amor… Un poquito más… -me rogaba Abi yendo hacia atrás y adelante mientras jadeaba. —Seguí, Cuerno. No me aflojés ahora que le quiero echar el último polvo a tu mujer. La indignación por la humillación me dio un poco más de energía y logré mantener el ritmo un ratito más. Pero estaba exhausto. Podía ver cómo mi Abi se mordía el labio con cada estocada que yo ayudaba a que se clave. Le temblaba el brazo y tenía la cola en piel de gallina. Me di cuenta que el turro de Servio le iba a arrancar otro orgasmo, algo que yo nunca había logrado. Aunque de alguna forma me sentía partícipe de esta inminente acabada. —Seguí, cornudo, no pares… seguí que ya estoy… -decía mi Abi con los ojos cerrados. Agarró fuerte las sábanas, arrugándolas con violencia. —Venite, putita -terció Servio. —Mostrale al Cuerno cómo gozás con una buena pija. Abi tenía el cabello todo pegado a la cara, yo se lo corrí en un gesto instintivo de ternura hacia ella. Pero el movimiento me desestabilizó y se perdió el ritmo. —¡No! No pares ahora, no pares, mi amor… Pero yo no podía más. Me puse de pié, sin soltar a mi mujer, la tomé de los hombros, la incorporé un poco y comencé a moverla hacia Servio. —¡Bien, Cuerno! Empujala con fuerza que se la mando hasta los huevos. Abi me agarró de la ropa, del cuello, de donde podía. Parecía que se estaba desarmando. —Sí, mi amor, clavame contra su pija… clavame, mi amor… sí, sí… Y yo la seguía empujando contra Servio. Con los ojos cerrados, a veces abriéndolos, ella me gritaba “cornudo, aprendé” o “mi amor, así”, dependiendo de la oleada de morbo que sentía. Cuando le empezó a venir el orgasmo me agarró fuerte de los brazos y empezó a gemir y gritar como una puta. Servio comenzó a darle chirlos en la cola, un poco fuertes. —¡Así, Cuerno! Así hay que cogerse a tu mujer -y la seguía bombeando mientras le pedía: —Puta, mostrale cómo te gusta mi pija… Pero Abi estaba en una nube. Pronto abrió los ojos y mientras yo la seguía empujando, ya más suave, buscó mis labios y me besó en la boca con una pasión de enamorada. —Mi amor, -me decía —qué buen polvo me echaron… -y luego en mi oído. —Me hacés la mujer más feliz del mundo, cornudo… Servio se desplomó en la cama. Abi lo vio, sonrió y me dedicó un beso dulcísimo. Yo tenía una erección tremenda, estaba para cualquier cosa. —Quiero hacerte el amor -le supliqué desesperado. —Ay, mi amor, no seas egoísta -dijo sonriéndome con maldad. —Me están cogiendo desde hace seis horas, esto

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SSandyCG40Lv1· hace 2017 dRelatos

Javi y yo en el baño de mi casa

Bueno ya me conocen masomenos, soy una mujer muuuy se podría decir que coqueta jiji ya sabrán ustedes que más. Esta vez lo narrare diferente espero les guste Esto pasó un día que Javi y yo teníamos ganas de aunque sea vernos pero por cuestiones de la casa y el de su trabajo no se podía así que un día lo invite a casa, mis hijos se encontraban jugando videojuegos y mi madre estaba en la cocina así que le dije que un amigo vendría a comer, a lo que mi madre molesta me dijo que yo era una señora casada que no podía andar por ahí con amiguitos, que me veía mal, yo en parte me sentí mal pero al recordar todo lo que pasó aquel día no me importaron las palabras de mi madre jejeje, así que le escribí a Javi por Facebook. Yo: hola papi, entonces quieres venir a la casa? Ja: pero y tu mamá no se enoja? Yo: eso no importa mi mamá de por si así es, anda ven un rato Javi: esta bien llegaré en un rato Al cabo de una hora vi su auto por la ventana y vi a aquel moreno alto salir de su coche, yo estaba vestida para el con unos tacones altos abiertos negros, pantalones cortos que llegaban justo por encima de mi pantorrilla los cuales me quedaban muy pegados, debajo obviamente una tanguita, de color amarillo de hilito que como sabrán mi colita hacia que se perdiera, una blusa Blanca de botones aunque el escote dependía de cuantos botones desabrochara, y obvio desabrochar lo suficiente para que Javier viera mis senos y se volviera loco, en fin salí a su encuentro y me dio un beso en la mejilla como si en realidad fuéramos amigos cuando los dos sabíamos que éramos unos infieles de primera. Entro y saludo a mi madre, la cual fue reacia al saludo, después saludo a mis hijos el más grande se que miedo viendo extrañado y le dije que que pasaba, el era mi amigo y solo cometo los ojos y sigui jugando videojuegos, así que se llego la hora de la comida, Javi paso al baño de planta baja a lavarse las manos y yo servi los platos junto con mi madre el salio y me senté junto a el, olía riquisimo, a macho. Yo no perdí oportunidad jeje y al sentarme hice como que me apoyaba en la silla pero en realidad solo una mano la apoyé en esta y con la otra toque el pitote de Javi y no quite mi mano el cual al sentirla se puso nervioso pero su bulto creció rápidamente, comimos como si nada y nos levantamos, mi madre salió al jardín a ponerle agua a sus plantas y mis hijos seguían jugando videojuegos cuando de pronto javi me dijo que tenía que lavarse las manos pero mi hijo mayor justo en ese momento entró al baño de abajo a lo que le dije que lo llevaría al de arriba, le dije dije a mi hijo menor que subiriamos que Javier quería ir al baño a lo que este solo atinó a decir si con la cabeza y seguir disparando en su videojuego, subimos las escaleras yo delante de él, al notar que el miraba mi colita la comencé a mover cada que subía un escalón el lo noto y me dijo que era una zorrita y yo solo rei. Llegamos al baño y le dije te espero aquí afuera, y me dijo si esta bien, pero me animé y por lo caliente que me ponía lo empujé dentro del baño y lo besé y cerré la puerta con seguro, y nos besamos muy rápidamente y apasionadamente, desabroche su pantalón, se lo bajé y su vergota salió disparada de su pantalón sin dudarlo me metí esa verga en la boca y comencé a chuparsela a un ritmo muy rápido se me salía la saliva de la boca y empezó a escurrir por mi barbilla, el me levanto y me desabrocho rápido el pantalón y me la metió así sin más en mi vaginita, yo sentí delicioso y me mordi para no gritar, el me tapó la boca y comenzó a bombear, el podía callar mis gemidos pero no mi cola chocando contra sus huevos y su cuerpo era delicioso atinabamod a decirnos cosas ricas mientras cogiamos. Ja: uuuuf culona me encanta tu culo se ve hermoso y me encanta como te tragas tus tangas Yo: si papi a mi me encanta tragarme tu verga Ja: si perrita? Aquí en tu casa como toda una zorra? Yo: si papi metemela cogeme dame verga me vale que me oigan Yo jadeaba como una perra en celo quería más de pronto escuché la puerta de atrás y era mi mamá entrando del jardín, subí rápido mi pantalón y salí del baño, esperé afuera a Javi y mi mamá se me quedó viendo le dije que estaba esperando a que Javi saliera del baño, y solo se molestó más conmigo, yo por lo caliente y mojada que estaba la ignore. El al salir me dijo que tenía ganas de seguir, yo recordé que tenia que ir a dejar a mis hijos a su clase de natación y mi madre acostumbraba a esperarlos en el lugar mientras ellos tomaban su clase así que quede con Javi que yo le mandaba mensaje, el subió a su coche y se retiró yo le dije a mis hijos lo de su clase y mamá subío al auto y partimos los cuatro hacia la clase, ya en el lugar ellos entraron a nadar y mi mamá se sentó en la cafetería del gimnasio, yo le dije que tenía que ir a comprar unas cosas para una tarea de mi hijo el más chico. Ella asintió y salí de allí casi corriendo subí a mi auto y regresó directo a casa y le dije a Javi que regresara a mi casa. Ja: como? A tu casa? Pensé que estaríamos en algún lugar solos Yo: veeen yo ya arreglé todo Ja: voy para allá Javi llegó y le dije que entrara rápido yo lo estaba esperando en la entrada desnuda sin nada, más que con mis tacones y una especie de tanga pero es lencería y deja mi culo y mi vaginita descubiertos, el se volvió loco y me besó todo, me dio la vuelta y metió su cara entre mis nalgas y me besó todo sentía su lengua rodear mi anito y en ratos meterse, era delicioso me temblaban las piernas de lo rico que sentía Lo llevé de la mano al baño de arriba donde nos esperaba la Tina de mi casa con agua calientita le quité toda la ropa y nos metimos en el agua empecé a mamarle su vergota era riquísima, teníamos dos horas y no las iba a desaprovechar así que yo me puse en 4 sujentandome de la orilla de la Tina y el me empezó a besar mi colita y me metía la lengua en mi vagina y en mi anito alternaba sus movimientos yo sentía muy rico, me sujetó de las caderas y me empezó a hundir su verga muy rico por mi panochita yo sentía riquisimo el soñar del agua y mis nalgas mojadas era mágico, me volteé y lo acosté en la tina una vez que se acomodó tome un lubricante anal que puse junto a nosotros y me eché lo suficiente en mi colita la cual enserio sentía como me palpitaba el se masturbaba mientras veía como me llenaba de lubricante mi hoyito, cuando lo sentí listo abrí mis piernas y como si hiciera una sentadilla me senté sobre esa verga deliciosa poco a poco iba entrando en mi culito hasta que entro casi toda, y empecé el sube y baja mi culo y pito sonaban riquisimo de pronto. Ja: ahh que rico culo esta delicioso tienes el culo más rico eres una puta Yo: dale de comer pito a mi culo, llenarme de carnita mi culito Ja: si mami, ahora soy tu puto macho oíste perra infiel que se vaya a la mierda tu marido Yo: siiiiiiii que se vaya a la mierda es un pendejo En ese momento sentí que me venía y empecé a gemir como toda una putita y acelere el sube y baja en la verga de Javier el empezó a jadear y grité sentí delicioso me vine con esa verga en el culo y el me lleno de nuevo mi anito de lechita calientita, cremosita, nos besamos y estuvimos un momento en el agua, le dije que me encantaba, después nos vestimos el salio primero y luego y fui por mi madre y mis hijos y regresamos a casa como si nada hubiera pasado. FUE DELICIOSO.

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SSandyCG40Lv1· hace 2018 dRelatos

Mi primera vez infiel Parte 2

Cuándo salimos al estacionamiento Javier me sujetaba de la cadera como si yo fuera su mujer, llegamos a su coche y me dijo eres perfecta y me dio un beso muy delicioso en la boca, nuestras lenguas jugaban delicioso y a mi me encantaba la sensación de ser infiel. Le toque su pene y no pude aguantarme más le dije sácalo a lo que Javier sin decirme nada desabrocho su cinturón y su pantalón mientras me besaba y cuando se bajó el pantalón salió disparado una verga morena con una cabezota y un hilito de fluido desde su bóxer a aquella cabeza deliciosa, sin decir nada sujete esa verga, y lo empecé a masturbar cada vez más rápido y cada vez más le salía su juguito transparente, yo jugaba con el se lo untaba en la cabecita de su verga, volteé a verlo y le dije a donde quieres ir? Me dijo tu dime quieres que vayamos a un lugar para estar tranquilos? a lo que le contesté que me convenciera, el me tomó del cabello y bajo mi cabeza hacia su verga y comenzó a manejar yo sin pensarlo me deje llevar y meti esa verga en mi boca DIOOOOOOS era maravillosa hacia tanto que no tenía una verga en mi boca y esta era riquísima, grande, gorda y morena, yo se la mame le succionaba sus juguitos un poco dulces y me encantaba su sabor, jugaba con mi lengua en su cabeza y le bajé todo el pantalón mientras el conducía, le besaba sus testículos me metía uno a la boca y lo succiona como si de dulces se tratara, de pronto frenó y me dijo espera, se subió el pantalón y acelero yo me levanté y limpié las comisuras de mis labios pensé que algo malo pasaba pero mi impresión fue que al levantar la mirada vi que estábamos frente a un Motel y el me sonrió aceleró y entramos, pago y nos dieron una habitación metió su coche y al bajar nos besamos delicioso, subimos las escaleras y entramos a la habitación era linda y valía el dinero que el había pagado, que al parecer había rentado una de las mejores pues tenía jacuzzi, me empezó a besar y yo le dije dejame probarla de nuevo, le bajé el pantalón y comencé a chuparle esa verga deliciosa y esos testículos riquísimos, el apretaba mi cara hacia su verga pero no conseguía que entrara toda s mi boca, era una vergota y muy rica. Me levanto del suelo y me beso me arrancó mi blusa y mientras me besaba me quitó el sostén cuando vio mis pechos al aire los toco y empezó a besar. Javier me decía que eras muy suaves y deliciosos y no paraba de besarlos y chuparlos, era una sensación deliciosa, yo le quité todo su pantalón y su playera y el se Quito los calcetines y quedó totalmente desnudo un macho alto delicioso y con un pene hermoso y jugoso, me quito mis tacones y mientras besaba mis pies comenzó a quitarme el pantalón quedando solo con mi tanguita blanca, a lo que Javier me dijo....... que hermoso culo tienes Sandy, yo le dije ven y pruébalo, así que me empezó a besar mi espalda y me dio la vuelta para besarme el abdomen hasta llegar a mi tanga y besarme por encima de ella yo estaba mojadisima y el notaba me hizo a un lado mi tanguita y me metió un dedito yo sentí delicioso y me dijo estas muy mojada, yo acostada abrí mis piernitas y lo tomé de su verga y lo llevé a mi lugarcito y dejé que el hiciera todo, tomo su verga y la fue metiendo poco a poco yo sentía como me iba abriendo, sentía su cabezota abriéndose paso dentro de mi y de pronto me la dejo ir toda de golpe, yo sentí delicioso y a la vez un poco de dolor, solté un gemido muy fuerte, fue ahí donde Javi se volvió una bestia y me dijo....... así puta gime, vas a ser mía, yo jadeaba como una perra tenía tanto tiempo de no sentir una verga dentro, que yo sentía que volaba y el bombeaba riquisimo se movía muy rico y me llenaba de verga deliciosa yo atinaba a decirle......... hazme tu puta papi, cogeme cogeme tenía tantas ganas de sentir tu verga dentro de mi y lo besaba........ siguió cogiéndome asi un rato hasta que me puso de ladito me quitó mi tanga totalmente y yo pare mi colita así de ladito y el se acostó también de lado detrás de mi y empezó a meterla y a darme delicioso yo me sentía en las nubes y comenzó a darme durísimo mis nalgas aplaudían al unísono de sus movimientos y al chocar con sus huevos y su cuerpo, no pude más y me vine, me vine delicioso encima de ese pito, y gemi durísimo yo creo que todo el motel me escuchó, no me dejo descansar me puso en 4 como toda una perrita y empezó a meterme su verga delicioso yo sudaba y jadeaba, comencé a sentir como uno de sus dedos se postró en mi anito, ya me había dado por ahí mi esposo y de echo me encantaba pero tenía miedo con esa verga que Javier cargaba........., en fin, el jugaba con su dedo en la entrada de mi cola y sentí como dejo caer saliva en mi hoyito y comenzó a hundir ese dedito en mi colita mientras me seguía dando, yo sentía delicioso, su dedo entraba y salía hasta que sentí que metió otro y me dolió un poco pero no me importó siguió metiendolo y comenzó a cogerme más duro y me volví a venir, mis piernas temblaban pero yo quería seguir disfrutando de ese macho , me saco su verga y la posó en la entrada de mi colita, sentí como hacía presión en mi ano y yo apreté mi cola hacia su pene para que entrara cuando entró esa cabeza Dioooos sentí delicioso mi colita palpitaba de placer, comenzó a meterme más y más la verga hasta que entró toda y empezó a darme con más ganas uuuuf yo estaba gimiendo como loca, bañada en mi sudor, de pronto sonó mi celular lo tenía a un lado, no me había dado cuenta de la hora eran las 10 p.m. le dije a Javier espera papi y me saco su verga de mi culo el cual hizo un ruido riquísimo mi culito quería más, jale aire y conteste, era mi hijo más grande y me dijo mamá donde estás ya vienes? Yo le dije si, ya casi voy, pasé rápido a comprar unas cosas para la comida de mañana........... de pronto sentí como entro la verga de javier en mi culo y yo ahogue mi gemido a lo que mi hijo me preguntó que que me había pasado y le dije..........nada me golpee con el carrito del súper, tranquilo ya voy para allá tengo que apurarme okey luego te marco y le colgué..........., avente el celular y comencé a mover mis caderas y me levante. Mi espalda y y el pecho de javier se juntaron y voltee para besarlo mientras su verga seguía en mi colita yo moría de placer y le dije papi vente en mi colita, Javier dijo que si y comenzó a darme más fuerte y yo movía mis caderas como perra en celo, el empezó a respirar más rápido y de pronto soltó un gemido de macho y sentí su semen inundar mis intestinos sentía delicioso y me volví a venir, fue delicioso hacia tanto que no me cogian, nos levantamos y nos metimos a bañar juntos, nos vestimos y salimos con rumbo al taller bajé de su auto y me dio un beso delicioso, yo sabia que Javier era casado pero no me importaba ahora ambos éramos infieles y amantes. Subí a mi auto y me diriji a casa cuando entré salude a todos como si nada y tuve que ir al baño por que sentía como se me salía la lechita. Espero les haya gustado mi relato, tengo más y mejores espero que les gusten mis historias, siganme para que así puedan leer más relatos, besitos a todos. Si quieren saber que paso en el jacuzzi voten y les cuento jeje besitos

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