#Fotografias
Fotos, gifs y packs de Fotografias subidos por la comunidad.
Encontré el pack de mi hermana 2
Después de haber encontrado el pack de mi hermana, de pensarlo y ayudándome de sus consejos esto fue lo que pasó. En día de ayer llegué a casa un poco más calmado, ya habiendo pensado un poco más las cosas y con los consejos que algunos de ustedes me dieron. Antes de dirigirme hacia casa, pase a un local de lencería, con un poco de pena me pare frente al mostrador de ropa para mujer, mire algunas tangas e imaginando que talla debería ser mi hermana tome seis piezas que a mi gusto eran bonitas, dos eran en color blanco, uno color durazno, gris, negro y un rosa. Al llegar a casa mi madre estaba arreglando el pequeño huerto que tenemos, mi hermana me dijo. Ya está la comida, si quieres ve a dejar tus cosas y ya te sirvo de comer. Me asome a mi madre, volteé hacia a mi hermana y le dije. Ven Mientras caminaba hacia mi habitación. Heche mi mochila en mi cama y mientras sacaba la bolsa donde llevaba las tangas le dije. Tiras esa chingadera que ayer tenías puesta, que tú no eres ninguna puta como para que cualquier wey te esté regalando calzones y mucho menos tangas. Ella me quedo mirando. Sabes que no estoy en contra de que uses la ropa que tú quieras usar, pero como te acabo de decir, tu no eres ninguna puta para que te estén regalando calzones, o si lo eres. No. me contesto ella con voz baja. Dime, por qué lo hiciste. solo se quedó agachado sin decir nada. me senté en la cama y tomándola de la cintura hice que se sentará en mi pierna derecha. Mira, yo entiendo que ya no eres una niña, ya eres una mujercita que cómo es normal, ya estás en edad de empezar a querer macho, es completamente normal, por qué crees que hay muchas que ni siquiera terminan las escuela o salen embarazadas, pero tú no eres como cualquiera ¿o si? Moviendo la cabeza dijo, no. De cualquier cosa, sabes que puedes confiar en mí, sabes que yo no te voy a regañar por nada, al contrario, te voy a dar un consejo o te voy a ayudar a encontrar una solución a tus dudas, pero necesito que me tengas la confianza y me digas esas dudas. Después de insistir con el tema, por fin dijo. Esta bien, te voy a decir. Es que, si me he sentido curiosa con esas cosas. ¿Pero por qué? le pregunté. Es que... No se, me entró curiosidad de saber cómo se siente tener sexo, es que unas de mis amigas ya lo hicieron con sus novios y una de ellas ya se fue a vivir con su novio y pues me he sentido muy mojada, creo que si quiero macho. Ya lo esperaba, solo necesitaba esa confirmación, lo tome como algo natural, tome su mano, en ese momento escuchamos a mi madre entrar, y le dije a mi hermana, ahorita seguimos hablando y nos fuimos a comer. por la tarde-noche entre a su habitación mientras que mi madre preparaba una pequeña fogata para poner a calentar agua para bañarnos. Bueno, quedamos en que me decías que quieres macho. La solución que tengo por el momento es que te comprare un consolador, así te relajaras y calmarse tu apetito sexual, igual si quieres te compro un vibrador pero quiero, necesito que me tengas confíanza, no puedes exponerte a qué te suceda algo por estar publicando fotografías desnuda, ni que fueras una prostituta mostrando tu cuerpo para ver quién te compra. ¿Me entiendes que así como me he encargado de que no les falte para comer y vestir también me hago cargo de tu seguridad, pero también de otras necesidades? Con la cabeza asintió. Bueno, entonces mañana saliendo del trabajo me acompañas a qué te compres eso, así compramos uno que a ti te guste y después vemos que sucede. Al día siguiente fuimos a una sexshop y compramos el consolador, después fuimos a un motel para ayudarla a desvirgarse sin temor a que dejará manchas en sus sábanas y mi madre se diera cuenta. La verdad es que está primera vez le tuve que ayudar ya que temia lastimarse con aquel pene de silicona en forma de pene de 19 centímetros y con formas de testículos es su base.
Encontré el pack de mi hermana
No sé cómo empezar, les diré que escribo esto ya que por la naturaleza de los hechos no puedo platicarlo a alguien más. Mi nombre es José, vivo en una zona suburbana, mi pequeña familia está confirmada de mi madre y mi hermana. Mi mamá se llama Fernanda, una mujer de de 35 años, se casó muy chica con mi padre, pensó que sería una salida a los maltratos que mis abuelos le daban, sin embargo se equivocó, mi padre después de años de carencias la engañó dejándonos abandonados. Ella apesar de todo mantiene una muy buena figura, no una espectacular y despampanante, pero si llama mucho la atención de quién la ve. Mi hermana se llama Laura, ella ha recibido muy buena herencia genética por parte de mi madre, sus senos son grandes, sus nalgas respingadas, es delgada, alta y con cara aniñada, hacen que sea un deleite mirarla. Desde que mi padre nos dejó yo me encargue de proveer al hogar, trabajando en lo que me fuera posible, mi madre, queriendo ayudarme quería lavar ropa ajena, incluso ya había conseguido entrar como trabajadora doméstica, pero sabiendo lo creídos y arrogantes que llegan ser las personas de dinero le dije que no. entonces se dedicó a vender productos por catálogo. Desde que cumplí la mayoría de edad logré emplearme en el almacén de una fábrica, entre como ayudante general, después fui auxiliar y así fui subiendo puestos hasta lograr ser supervisor y con ellos logrando aumentar mis ingresos. Había logrado solventar los gastos del hogar, había comida, ropa, zapatos, todo lo necesario y a mí me dio oportunidad de terminar la preparatoria y ver la posibilidad de estudiar alguna carrera universitaria aunque fuera en línea. Vivía, si así se le puede llamar a diez horas de trabajo, llegar a casa, comer, conectarme a la red de la universidad y hacer tareas, estudiar, comer, dormir y al día siguiente la misma rutina. Hasta que... navegando en esta página encontré un pack que me dejo pasmado, era mi hermana en calzones haciendo poses eróticas, en una de esas fotos aparecía una P! en su pubis, mismo lugar donde se miraban bastantes vellos púbicos a pie de la foto se leía. "Mi conchita virgen quiere una vergota". Sentí que quería gritar, estampar la palma de mi mano en su rostro, hacer mil cosas. Lo que quedó del horario laboral no me pude concentrar en realizar mis deberes. Apenas dio la hora de salida, encargué aún subordinado que entregará la documentación que yo debía entregar a la gerencia de almacenes dentro de la planta industrial. Salí a toda prisa hacia mi casa. Quería ordenar mis pensamientos para tener algo claro para decir, pero mi mente no fórmulaba ninguna idea precisa. Lo único que podía hacer era mirar en la pantalla de mi teléfono las fotografías de mi hermana. La verdad era que a mis 20 años solo tenía una experiencia sexual que había ocurrido antes de que mi padre nos dejara, después de esto yo había dedicado mi vida a trabajar y darles a mi familia lo más que podía, novias no podía tener, era salir con alguien o comer, tiempo tampoco tenía tenía que trabajar o estudiar. Básicamente me había privado del ámbito sexual y mi hermana muy campante enseñando su cuerpo semidesnudo a desconocidos o quizá hasta algunos conocidos ya la habían visto. Además de que no era la educación que se le había dado y eso me dolía más. Llegué a casa toque fuerte. ¿Quien toca así? Dijo ella desde adentro. Apenas abrió la puerta y le dije. Dónde está mamá. Salió, tuvo que ir por sus pedidos. ¡Dame tu teléfono! Le dije en voz fuerte. ¿Por qué, que te pasa? La tome de la mano y la lleve a su habitación, al llegar hice que se sentará en su cama. Saque mi teléfono y prendiendo la pantalla donde estaban sus fotografías lo dirigi hacía ella. Me puedes explicar que chingada es esto pendeja puta. Ella se quedó callada. ¡Que es esto chingada madre! Le volví a pregunta y ella nuevamente no contesto. A ver puta, te gusta enseñar los calzones, quiero que te desnudes. En ese momento llevaba puestos unos jeans negros y una blusa tipo bandeau top fruncido que yo le regale a petición de ella y ahora veía mi error, pues apesar de que la blusa básicamente solo le tapaba los pechos y lo proporcional en la parte de la espalda a mí no me hacía importado pues me interesaba lo contenta que se puso cuando se lo compre. Laura se empezó a quitar el pantalón, en el preciso momento en el que ella se bajó los jeans le vi un calzón "normal", de los que cubren tres cuartas partes de las nalgas color beige, por enfrente se notaba un monte de Venus estético, sus labios vaginales se marcaban también, ella prosiguió con la blusa dejando a mi vista sus pechos. Me dio más coraje ver frente a mí lo que seguramente ya muchos habían visto a través de la pantalla de un teléfono o de un monitor. ¡Cómo es posible chingada madre! Cómo es posible que te estés sacando fotos así, yo rompiendome la madre para que tengas que tragar, para comprarte ese teléfono y no seas la única sin uno y así me pagas, portandote como una prostituta. Ya no me digas así. Me contesto ella. Pues es lo que eres... Quítate el calzón. Le ordene. Ella al principio no accedía, pero le volví a ordenar una segunda vez. Mientras ella bajaba la prenda mire algo extraño, había una segunda prenda bajo el calzón. Un borde fruncido de encaje se miraba. ¿Que esto? Pregunte mientras me acercaba y tomaba la segunda prenda. baje el calzón que estaba encima y ante mi mirada aparecía una tanga rosa. Realmente no me molestaba que usará ese tipo de ropa, si no el fin de hacerlo. ¿De dónde chingada sacaste eso? No me contestaba. Hasta que confeso. Me la regaló un amigo. Ni siquiera intento mentir diciendo que la había comprado. A partir de ahorita no quiero que salgas de aquí y si lo haces mamá tiene que ir contigo, yo no me voy a estar partiendo la espalda para que seas una puta cualquiera, ni mucho menos para que cualquier imbesil te ande cogiendo. Quiero que borres esas pinches fotos en este momento. Lo hizo imediatamente. Le volví a quitar el teléfono y me marche ha mi habitación. Pensaba en que debía hacer, de cualquier manera yo estaba fuera de casa por once o doce horas al día y no podía vigilarla siempre. Me recosté en mi cama, cerré los ojos y al poco tiempo escucho que se abre la puerta, era ella iba aún desnuda. ¿Que quieres? Le pregunté. Me era imposible no mirar sus pechos y su pubis poblado de bellos, no era de aquellos que cubren todo, no, el de ella permitía ver si blanca piel. Perdoname. Me dijo al borde del llanto. Ya vete a tu cuarto a vestirte. Le contesté. Por la tarde se le notaba el nerviosismo y miedo a que le dijera a mi madre lo que había descubierto de ella. Esto sucedió el día de ayer, la verdad no sé que hacer y quisiera un consejo suyo he pensado en esas imágenes y aquella frase. Se que mi hermana ya no es una niña y que está en edad de "querer", como decimos por acá. No quisiera algún día llegar a casa y me dijeran que ya la embarazaron. También he pensado en regalarle algunas tangas, no tengo nada en contra de esas prendas lo que si es que las muestre a quien se lo pida o se tome fotos con ellas o que "amigos", se las regalen.
Madre e hija cojidas por el mismo hombre
Lo que voy a contar jamás lo contaría personalmente a nadie, ni a mi mejor amiga y ni siquiera a un psicólogo, por eso tome la decisión de escribirlo porque no puedo vivir con esto sin contárselo a alguien. Mi amante Desvirgo a mi hija – fue el hombre que la hizo mujer. Fue el hombre que me rompió la cola. - Esta es mi historia Mi nombre es Silvia tengo 40 años me casé embarazada a los diecisiete, y a los dieciocho ya era madre de una niña - dos años después nacieron mis gemelas. Después de varios años de matrimonio nos separamos – jamás fui infiel mientras estuve casada. – mi ex marido intento en varias ocasiones sodomizarme pero jamás se lo permití cuando me pedía tener sexo anal le decía que eso era para las putas. Soy mexicana de piel blanca, de cadera ancha – siempre me la pase haciendo dietas y ejercicios cuidando la figura – tratando de hacer feliz a mi marido. – Después del divorcio me refugie en mi negocio, rechace cualquier intento de acercamiento de un hombre me sentía herida, lastimada – pase unos meses sin salir de casa hasta que mi amiga Susana me invito a salir y poco a poco fui saliendo de mi encierro por medio de mi amiga conocí a Brandon un afroamericanos de 30 años –amante de la música del jazz y fotógrafo profesional al principio le mentí le dije que era una mujer casada y que no era fácil de llevar a la cama – intentando alejarlo de mi vida. – como muchas veces lo evadía mi amiga Susana era la chaperona para invitarme a salir y me decía necesitas un hombre que te sacuda con algo grande y Brandon lo tiene “estás loca siempre le contestaba “en una ocasión me mostró unas fotografías de Brandon desnudo y llegue a pensar que esas fotografías eran un truco por el tamaño del miembro. - poco a poco me sentí mas en confianza mas desinhibida --Comenzó a pedirme que estuviéramos a solas – yo lo ignoraba – no quería ser una más en su lista pero siempre terminábamos platicando de sexo y yo misma me sorprendía cuando le contestaba -- ¡ay que cochino eres eso no se le hace a una mujer! - – ¡Estás loco como crees es antinatural hacerlo por ahí –antihigiénico –además a de doler bastante! -¡Ay no que asco ha de saber horrible! Llego el día en que nos besamos – quise oponerme – no lo logre pues en el fondo lo deseaba – sentir sus labios me hizo estremecerme - reaccione cuando alzo mi vestido y le pedí de favor saca el dedo de ahí no te da asco y además me lastimas me duele – ya te dije que nunca he hecho el amor por ahí ni con mi marido ni con ningún otro – me estremecí al escuchar sus palabras – tengo un deseo enorme por hacerte la cola tienes unas nalgas preciosas que no me cansaría de morderlas y chuparlas. Me olvidé de todo y comenzamos a salir como pareja por dentro tenía el morbo de ver su pene y comprobar si era verdad el tamaño pero no quería verme como una ofrecida. --Brandon fue el primer hombre en mi vida que me hizo el sexo anal – muchos lo intentaron pero nunca se los permití – entre ellos mi ex marido. - fue mi amiga Susana quien me invito a una fiesta en una finca cuando fui estrenada en el sexo anal - Era la primera vez en muchos años que conocía a mi amiga que aceptaba ir a una de sus fiestas – sabia que en esas fiestas todo estaba permitido – la gran mayoría asistía por placer - Me fui en busca de Brandon y me senté en sus piernas comencé a tallar mi trasero en su pelvis –pero en el fondo estaba preocupada por que se le pudiese ocurrir meterme su pene en la cola a ningún hombre le había permitido hacerlo, pero si se trataba de el estaba dispuesta a dejar que me lo hiciera en ese momento. -alce mi vista solo para encontrarme con la mirada de mi ex marido – quien me miraba fijamente a los ojos no dando crédito a que estuviera en las piernas de otro hombre tallándole el trasero delante de la gente. - –Me tome unas copas de vino y unas cervezas - me levante para ir a la recamara al regresar pase frente a mi ex marido y menee las nalgas con mas cadencia Sentí las manos de Brandon en mis nalgas – de reojo mire a mi ex marido y quise vengarme. -me sentía excitada pero igual me sentía cohibida de que mi ex marido me observara, me di valor, me sirve una copa más y decidí romper la barrera de lo prohibido. --Perdí la moral no me importo en lo mas mínimo que los demás hombres me miraran –Lo escuche decirme – te voy a estrenar la cola y dar el placer que tu cuerpo pide a gritos – me olvide de todos mis miedos - me abrase con fuerza a su cuello – lo bese - y le dije al oído – hazlo tomo uno de sus dedos y lo metió en mi boca – ensalívalo me dijo y después – sentí su dedo hurgar en mi intimidad anal. -mi mente era un caos de sensaciones – sabia que me iba a doler pero lo quería intentar – lo bese con fuerza y le pedí que nos fuéramos a una habitación yo misma me desconocía de mis actos – el vino y las cervezas que había ingerido no me dejaban pensar con claridad. Lo escuche preguntar por vaselina y en ese momento sentí todas las miradas estuve a punto de arrepentirme y salir corriendo pero el me tomo de la cintura y me abrazo, así abrazados nos fuimos a la recamara me sentía entre excitada y sonámbula pero Camine decida a darle mi virginidad anal. Estaba nerviosa debo admitirlo sabia que seria mi primera vez y tenia, miedo, excitación y deseos por probar el sexo anal Me sentía incrédula – no podría creer que estuviera a minutos de ser iniciada en el sexo anal comencé a tallar mis caderas buscando que el reaccionara - me tomo de la cintura y comenzó a acariciarme las nalgas a separarlas buscando mi pequeño orificio. Nos desnudamos lentamente, me coloco boca bajo, sentí sus manos separar mis nalgas y dejo mi ano ante su lengua me lo chupo una y otra vez, hasta dilatarlo, tenia los ojos cerrados y tumbada en cuatro patas sobre la cama con mi trasero al aire y Brandon detrás de mi dándome lengua a mi hoyo sin parar. Fue hacia mi bolsa y busco la vaselina se unto en uno de sus dedos y comenzó a meterlos suavemente buscando no lastimarme - relájate me decía – afloja el cuerpo – tengo que dilatarte no quiero lastimarte y tú me tienes q ayudar. Coloco su cara en mi sexo y comenzó a chupar fue como si recibiera una descarga comencé a moverme a gritar, que por la fuerza como me agite saque el dedo que me tenia clavado en mi cola Comenzó a meterlo nuevamente a moverlo de una lado a otro sintiendo lo estrecho y caliente de mi recto. Ah ya no sigas por favor detente ya no puedo mas - Házmelo o me voy arrepentir de haber venido – tomo la vaselina y se embarro su miembro por completo --despacio – házmelo despacio por favor le dije - lo intento una y otra vez sin lograr vencer la resistencia de mi agujero lo regrese a ver y le mire el pene hinchado que me pareció imposible que lograra entrar sin lastimarme Lo note desesperado, ansioso por estar dentro de mi cola —Tome su camisa y la mordí lo regrese a ver y me tumbe sobre la cama – “hazlo le dije no te detengas solo hazlo si grito - lloro no te detengas solo tómame o me voy a arrepentir de haber venido.” Se puso más vaselina y me afianzo de mis caderas sentí la presión en mi pequeño orificio Cerré mis ojos para ser sincera lance un quejido cuando la cabeza de su pene comenzó a penetrar a vencer la resistencia que ofrecía mi anillo se afianzo de mi cintura con fuerza evitando que me zafara de su pene. Me mordí los labios evitando gritar -llorar - Quiso levantarme – y me afianzo con fuerza - abrí mis ojos y sin decir palabra le hice señas inclinando mi cabeza de que me dolía que me estaba lastimando – salte dame unos segundos le balbuce - – me dio unos segundos me deje caer sobre el colchón respirando con dificultad -me coloque apoyada sobre la cama boca abajo con los pies en el piso completamente doblada en cuatro patas con los senos y mi cara boca abajo - -- le dije que me pusiera mas crema - él se acerco separando mis nalgas me aplico la crema – mordí la camisa con mas fuerza y le dije hazlo – no importa que me lastimes solo hazlo. --se coloco detrás de mi y comenzó a empujar, poco a poco comenzó a penetrarme y por fin logro afianzar la punta en mi abertura anal --arañe el colchón sacudí la cabeza – Comencé a quejarme – tenia los ojos llorosos por el esfuerzo de no gritar – de reprimir el dolor - – hasta que no aguante más y comencé a gritar con fuerza cuando Brandon comenzó a meterme el resto de su pene – me doble por completo – intente levantarme para evitar que me siguiera penetrando sin conseguirlo - me mantuvo firme pegada a su pene. -- se mantuvo quieto, dentro de mi cola no dándome oportunidad de moverme. -- comenzó despacio a moverse, a penetrarme poco a poco comencé a gemir, a rotar las caderas, a menear mi cola al encuentro de su pene – lo hacia suavemente - , fue el momento que el aprovecho para penetrarme por completo. Grite y mordí las sabanas se me rompió una uña por el esfuerzo de sujetar la sabana con fuerza al sentirme completamente penetrada – me doblegue por completo – comencé a decirle ya salte – termina me estas lastimando – por favor salte – siento que me partes – - comenzó con su vaivén de entrar y salir con fuerza, afianzado a mis caderas. -cada vez que me penetraba me empujaba contra el colchón. Lo sentía hasta lo mas hondo de mis intestinos – me saco excremento pero no le importo se limpio con la sabana y siguió penetrándome - Me sentía desfallecida – con mi trasero -desflorado. --perdí el tiempo de cuanto duro pero fue bastante tiempo antes de bañar mis intestinos con su semen para rodarse a un lado bufando agitado sudoroso. -- me puse de pie me temblaban las piernas y el cuarto olía a excremento mire las sabanas manchadas, sucias. – Estuvimos juntos mas de tres horas – intente detenerlo y le dije ya no me lo hagas me lastimas por favor me duele, no logre evitar que lo hiciera y me volvió a penetrar de la cola por segunda vez en mi vida – cuantas veces me lo hizo perdí la cuenta termine con el cola llena semen. --entre los muslos de mis piernas y en las sabanas había excremento apenas podía Caminar – me trajo papel y jabón para que me limpiara – cuando cruzamos el patio sentí las miradas de morbo de varios hombres. Al otro día no podía levantarme de la cama por el dolor que sentía en mi cadera y en mis piernas me dolía horrible mi ano compre una pomada de vitacilina y me puse fomentos de agua caliente para mitigar un poco el ardor y el dolor que sentía cuando iba al baño. Esa primera vez jamás la olvide quedo grabada en mi mente fue un nuevo despertar en mi vida sexual. Sabía que había sido una experiencia que sería difícil de olvidar. cuando descubrí la relación con mi hija reaccione con violencia, le grite lo corrí de la casa lo arañe – me sentí traicionada y me deje caer nuevamente abatida pensé que – había cometido un error al permitirle el paso a mi propia casa - pero cuando mi hija me confesó que se sentía atraída por el – que mis gritos y mis gemidos cuando él me hacía el amor habían despertado en ella el deseo por el sexo por sentirse mujer - me escandalice al escuchar a mi propia hija decirme que deseaba entregarse a Brandon que deseaba que él fuera su primer hombre - pensé que esto no podía estar pasando pero mire en sus ojos el deseo y la decisión por sentirse mujer con él y la apoye – ese es nuestro secreto que jamás me atrevería revelar – la desfloro oral –vaginal y anal tal y como lo hizo conmigo He violado una regla fundamental, he cometido tal vez un gran pecado que quizás sea algo imperdonable pero no me arrepiento y volvería a darle mi apoyo para hacerlo. Pero esa es otra historia.
me case y le fui infiel...
Que tal amigos… espero no me hayan olvidado… si bien es cierto, ya paso muchísimo tiempo desde mi último relato, pero les explicaré él porque me aleje un poco de todo esto del cachondeo. Resulta, que me case… Sí, me casé al fin, por un corto tiempo por supuesto, ya que no funciono, y no porque Carlos no le echará ganas, ya que él siempre lucho porque lo nuestro funcionara… Yo no niego que lo intente alguna que otra vez, pero ni modo, puta, siempre puta… Así que ya se imaginan porque se acabo el pequeño romance. Insisto, fue muy bello y creo que si me llegue a enamorar, sentí por un momento que él era el indicado… Hasta cambie por un tiempo mi forma de vestir… nada de tangas, ni minifaldas. Pueden creer, hasta me daba a respetar y conseguí un trabajo, en la que me hacia la SEÑORA… Hasta que de nuevo paso... Y esta es la historia. Para los que no me recuerdan, les digo nuevamente que soy de tez blanca, de 1.65 metros de altura, de complexión regular, una cadera de 96 centímetros, una cintura de 65 centímetros y un busto de 98 centímetros. Soy de cabello color claro ó como se dice en mi bella tierra Guatemala –canche-, en cuanto al carácter, creo que soy jovial, desde pequeña siempre me ha gustado la parranda, el baile y la buena vida, es decir, cosas caras y muy buenas. Esto es para todo, tanto en lo económico, como para lo amoroso y no digamos para lo sexual. Bueno, pues conocía a Carlos en la universidad, nos empezamos a ver frecuentemente, nos enamoramos y nos casamos. Él nunca supo mis aventuras anteriores, pues se lo oculte, ya que él es muy recatado, chapado a la antigua, e insisto, por él cambie mucho por un tiempo. Gracias a su ayuda terminé de estudiar y conseguí un empleo en un hospital local como administradora. Me tocaba tratar, tanto con hombres como con mujeres, doctores, enfermeras y personal administrativo. Algunos muy guapos otros no tanto, pero con cierta gracia que más adelante se enterarán. Todo transcurría con normalidad en mi casa, yo vivía entregada a mi esposo, del trabajo a mi casa y de mi casa al trabajo, trataba de que mi esposo estuviera contento, teníamos sexo tal vez un día sí y un día no. Hasta que Carlos dejó por un tiempo de interesarse en mí, por dedicarse a lo de su maestría, solo se la pasaba en la computadora, escribiendo, haciendo gráficas y no sé qué tanto más. Eso hizo que me empezara a desesperar, ya que yo antes no pasaba mucho tiempo sin sexo. Al principio trataba de motivarlo, me parada desnuda frente a él, y nada, situación que hacía que yo me enojara y me fuera a bañarme, y allí masturbarme… Me pasaba los dedos por, al principio lento y suave, conforme sentía placer, lo hacía más rápido y fuerte a fin de que todo mi clítoris me diera ese placer que necesitaba yo gemía y gritaba de placer para que Carlos me escuchara, pero ni así lo despegaba de su máquina. Uno de esos tantos días, llegó al hospital un doctor guapo, algo maduro, pero muy guapo para mí, el doctor Rodas, se presento a mi oficina, me vio y como que viera visto una visión, me sonrió y me entregó sus documentos que le hacían parte de nuestro hospital, platicamos de su carrera y todo eso. Ya cuando se iba a su clínica a trabajar, me dice: - Tú de casualidad alguna vez estuviste en el hotel Soleil Pacifico, en una reunión de unos doctores. En el fondo me quedé helada, pero disimule muy bien, pues recordé que cuando estaba en mis años de bachillerato, salí con varios doctores y en una ocasión fui a ese hotel y tuve sexo con varios de ellos. Pero esa historia la relato otro día. No puede ser, el pasado me sigue dije dentro de mí. – No que yo recuerde le conteste – mientras él se retiraba. Cuando salí a almorzar, me encontré nuevamente al doctor Rodas, el cual preguntaba por mí a los compañeros del hospital… Preguntaba cómo era yo, si era casada y si alguien sabía si yo le ponía los cuernos a mi marido. A lo cual todos contestaban que no, que era una señora joven, pero decente, y que aunque más de alguno dijo que me llevaban ganas, pero que no le daba oportunidad a nadie. Ese día llamé a mi madre, con la que por alguna extraña razón después de llevarnos tan bien, ahora me comunicó rara vez con ella. Después de saludarla, le dije que iría a su casa, ya que había dejado uno libros que tenía ganas de ver nuevamente, nostalgia de bachillerato, argumente. Mientras llegaba la hora de salida, me daba vueltas en la cabeza, pensando en lo que había hecho… No me arrepentía, y aun no lo hago, pues puedo decir que he gozado cada momento, cada baile, cada salida, cada una de las veces que he tenido sexo, han sido maravillosos. En resumen, no me podía concentrar en el trabajo, por lo que le dije a mi secretaría, que me iría luego, pues debía arreglar un asunto urgente… sin decir más. Tomé mi vehículo y me dirigí a la casa de mi madre. Cuando llegué a la casa, como siempre, estaba ocupada con un muchacho, que conocí en la universidad, el tratando de su mano no dejara de introducir frenéticamente sus dedos entre su vagina, mientras que ella no dejaba de engullir su erecto y gordo pene. No cambias le recrimine. A los que el muchacho respondió –no te hagas, a ti también te gustaba en la universidad – a lo que mi madre agrega – lo vez somos iguales, así que sabes que entra por tus cosas y deja que nos divirtamos – Algo enojada me dirigí a mi antiguo cuarto, cuando entre, no podía creer, ya no recordaba mucho del mismo. Me senté a la orilla de la cama y me puse a buscar un álbum que tenía en una de las gavetas del los roperos, de allí saque lo que buscaba, y comencé a buscar una fotografía o algo que me diera un indicio de haber conocido al doctor Rodas, pues cada vez que salía a divertirme, tenía por costumbre tomarme unas fotografías y colocarlas en mi álbum. En efecto, encontré fotografías que demostraban que había ido al hotel Soleil Pacífico con unos amigos que eran doctores, pero entre estos no aparecía el doctor Rodas, aunque también recordé que en el hotel, habían amigos de estos doctores con los que fuimos, ya que yo no fui la única chica que fue… Podría ser que entre estos amigos estuviera el doctor, pero en las fotografías que yo tenía no aparecía. El estar en mi cuarto, el ver las fotografías, en las que aparecía sentada en las piernas de un chico, sin sostén y besándolo, el ver en la misma gaveta unos consoladores, ropa interior diminuta, que alguna vez fue parte de grandes aventuras, el oír al fondo los gemidos de mi madre siendo follada por un joven, y la falta de sexo, me tentaban a pensar en que había hecho de mi vida, donde había quedado la emoción, la pasión, la lujuria que siempre me caracterizó. Donde se había quedado la Puta que llevó dentro. Con estas preguntas en mi mente, salí de mi antigua habitación y disfruté el ver como el joven tenía a mi madre, en el sillón, con las piernas bien abiertas, casi tocando sus hombros con las rodillas y penetrándola analmente… ver cada envestida que le propinaba, me estremecían la piel pues con Carlos esta pose ni otras atrevidas las he hecho, ya que es muy conservador y recatado. Decidí salir de la habitación, para no cometer una locura, pues un cosquilleo en mi vagina y en mi ano podía sentir… Sabía que todo esta situación, me iban a llevar a una infidelidad y no quería que sucediera, pues yo estaba enamorada de Carlos. Ya no regresé al hospital, si no que me dirigí a la casa, decidí darme un baño, para calmarme, pensar que haría con mi vida. Mientras me bañaba, recordaba algunas de las fotografías que tengo en el álbum, en las que estoy siendo el centro de atención de varios chicos, en algunos casos desnuda, otras en diminutas tangas y otras en las que aparecía con semen en la cara o en el cabello. En ese momento pensé que podía hacer lo mismo con mi esposo, así que busque en mis gavetas la ropa más sexy que tenía… Que por cierto no eran tangas, pero si un bikini pierna alta de encaje blanco, con un sostén también de encaje que era parte del conjunto. Hubiese querido tener un babydool pero por querer aparentar ser santulona o no sé que, aquí no tenía, así que me coloque la bata de baño. Así espere a mi esposo, y cuando él llegó lo recibí con un tierno beso, nos sentamos en el sillón, mientras platicábamos como nos había ido. En lo que yo me levante a buscar unos discos con música algo cachonda para ambientar el momento, Carlos agarró su computadora y se puso a escribir. Recordé que ni el hombre más recatado resiste una buena mamada, por lo que me quité la bata, caminé hacia él, me arrodille y le intentaba bajar el cierre, cuando me replica, - que te pasa, actúas como una puta, tu eres la señora de la casa, actúa como tal -. Estas palabras fueron la gota que derramó el vaso y dieron el tiro de gracia al amor que sentía. Molesta, me fui a la cama y ya no me fije a qué hora se acostó Carlos. Al día siguiente, muy temprano llamé a mi madre, le pedí que invitará a su amigo a la casa, que yo llegaría a medio día a visitarla, a lo que pícaramente me responde – te lo vas a follar – a lo que respondo – veremos qué pasa -, luego de esta llamada me dirigí al hospital, en donde todos me parecían tan diferentes, como si ellos me vieran con ojos de lujuria, desde el guardia de seguridad hasta los doctores y enfermeros… a todos los veía extraños. Al llegar a mi oficina, llamé a mi secretaría, la cual tiene fama de ligera, según comentarios, la cual sale con uno de los ginecólogos del hospital, el cual es casado, pero a ella no le importa. Ya frente a mi escritorio, le digo que llame a reunión al doctor Rodas y al doctor Herrera (así se llama el ginecólogo con el que ella sale), a lo que muy presta los llama, al cabo de unos diez minutos están en mi oficina los dos, hago que Marilú entre también a la reunión (así se llama mi secretaría). -Los reuní no por trabajo, si no porque necesito que me acompañen a un almuerzo hoy por la tarde, quiero agradecerles su apoyo por la labor realizada, y a usted doctor Rodas, pues darle la bienvenida, yo se que ustedes tiene una idea sobre mí, pero esta le aseguro que va a cambiar para bien o para mal, así que los espero a la 1 de la tarde, para irnos al almuerzo – Todos se quedaron algo sorprendidos, pero aceptaron la propuesta, cuando se fueron los doctores, nuevamente llamé a Marilú y le pregunte – Marilú, ¿cuánto tiempo lleva acostándose con el doctor Herrera?- sorprendida y algo asustada, trato de negar la relación, a lo que agregué – No se preocupe, no los voy a despedir, pues yo también en algún momento de mi vida fui como usted, y créame que fue la mejor época de mi vida – , con estas palabras, Marilú entró en confianza y comenzó a contarme su historia, desde cuando follaba con el doctor y qué tipo de sexo le gustaba al doctor, en fin hablamos de mujer a mujer. Le comenté mi plan con lujo de detalles, a lo que se quedó sin palabras, pues siempre me creyó una señora hecha y derecha, me sonrió, y me pidió permiso una hora, para ir a su casa, a ponerse lo que creía al doctor le iba a gustar, a lo que no me opuse. Después de lo que había hablado con Marilú, creo que ya no había marcha atrás, ya estaba decidido, mi marido sería más cornudo que un alce de las montañas. Llego la hora del almuerzo, y le pedí a el doctor Herrera, que nos llevará en su camioneta, para poder dejar nuestros vehículos en el hospital, llame a mi madre, para ver si estaba todo listo, me dijo que sí, por lo que emprendimos viaje. Al llegar a la casa, estaba mi madre en la puerta, con un traje formal, algo raro en ella, pero ya me imaginaba la sorpresa que nos daría, pues la conozco… y no me equivoque, entramos, presente a todos a mi madre y esta a su vez presentó a su amigo Julio, al entrar todos, mi madre cerró las puertas con llave, lo que a mis acompañantes, pareció algo extraño. El almuerzo, fue de lujo, no recordaba que mi madre fuera buena cocinera. Durante el almuerzo, platicamos de todo, nos reímos y bebimos, solo un poco, para calmar los nervios. Llegó la hora del postré, dijo mi madre, y ante la mirada ató
Mi Nuera C7
El sábado Nuria no paró de ver una y otra vez las fotos y videos que su suegro había grabado la noche anterior, el primer plano de ella mirando a su suegro con cara de niña sonriente y con el rostro cubierto de esperma la había sorprendido y acalorado muchísimo. ¿Qué pensaría él al ver esa foto, le gustaría y se pondría tan caliente como ella, o simplemente pensaría que es una chica facilona? – Espero que le guste, Pensaba. A mí me excita verme cubierta por su semen Después miró el video en el que le hacia la mamada y se sorprendía a si misma al ver como la polla de su suegro entraba y salía de su boca sin parar. Nunca antes había disfrutado haciendo una mamada, a su exmarido se las hacía por obligación, pero esta vez lo había disfrutado ella, había sentido una sensación extraña y placentera al ver como su suegro se dejaba hacer y al mismo tiempo sujetaba su coleta con fuerza para que no se retirase.-Eso es porque le gustaba como se la chupaba- pensaba satisfecha. Y cuando tuvo el glande de él en la entrada de su vagina. ¡Dios! ¡Daría cualquier cosa por tenerlo otra vez ahí! Sentir esa cabeza gorda y dura rozando sus paredes vaginales al moverse. Solo de pensarlo sentía como su sexo se lubricaba, notaba como el flujo descendía y empapaba sus braguitas. N.- ¡Dios! No puedo más, necesito tocarme. Metió la mano bajo la braguita y sus dedos comenzaron un febril movimiento. Rápidamente miró otro video, éste era el que grabó ella cuando Javier penetraba su ano y su vagina con los dedos. -¡Uff que placer! Nunca hubiera imaginado que pudiera sentir tanto placer. ¡Y eso que eran dos dedos! ¿Qué podría sentir si en lugar de dos dedos la hubiesen penetrado dos pollas? Prefería no pensarlo, eso era antinatural. ¡Pero había sentido tanto placer! - Mientras pensaba esto sus dedos estaban follando su coño violentamente. -Como le gustaría tener a Javier allí para que volviese a tocarla, siiii, sus dedos eran más gruesos que los de ella, se ajustaban más a sus paredes vaginales y a su esfínter anal- Al pensar esto tuvo un acto reflejo y llevó uno de sus dedos a la entrada de su ano. -¿Me dolerá? Pensó- Pero sin dudarlo apoyó la yema del dedo sobre el esfínter anal y presionó despacio, vio como este cedía y la punta del dedo desaparecía dentro, entonces siguió presionando hasta que el dedo desapareció en su totalidad dentro de su ano, sentía la presión del esfínter sobre su dedo.-¿Sería esto lo que sentía su suegro? ¿Qué sentiría si fuese una verga? – Ufff, estaba muy caliente, su dedo penetraba con fuerza el ano mientras con la otra mano acariciaba el clítoris.- ¡Joder, voy a correrme ya! Pensaba. Sin capacidad para controlarse aceleró el movimiento de sus dedos y apretó con fuerza sus piernas cerrándolas intentado evitar que sus dedos saliesen de ese bendito lugar que le daba tanto placer. N.- Siiii, Uffffff. ¡Que bueno! Se dejó caer relajada y pensando en el viaje que le había prometido Javier. Iba a decirle que se olvidase de lo que le comentó el viernes en lo referente a los límites, necesitaba sentirle dentro y si él no lo intentaba se lo pediría ella, quería que se la follase si o si, lo deseaba más que nada. El martes Javier quedó con ella para comprar la ropa, fueron a un centro comercial y en esta ocasión fue él quien llevó la iniciativa, eligió un montón de ropa sin dejar que ella opinase. Nuria estaba emocionada, hacía mucho tiempo que no se compraba tanta ropa. Él la acompañó al probador y se quedó fuera. N.- ¡Pasa dentro tonto! – Le dijo sonriendo. Javier entró y se sentó en la silla del probador, ella comenzó a desnudarse, al hacerlo Javier no podía quitar la vista de ese monumental cuerpazo, sus pechos erguidos con los pezones en punta, su culo respingón, sus caderas anchas y torneadas. -¿Cómo podía tener la suerte de tener a esa pedazo de mujer delante? Se preguntaba.- Nuria reía al verle y movía sus caderas de forma picarona. N.- Deja de babear. ¡Tonto! Jajaja. Nuria comenzó a probarse la ropa, se ponía un conjunto y miraba esperando su aprobación, cuando él decía que si ella lo apartaba y repetía la operación, al final había seleccionado un vestido de gasa ligero cortito de color blanco, un vestido rojo largo y ajustado con un gran escote en uve, unos shorts vaqueros, una blusa negra transparente, una camiseta blanca ceñida, dos bikinis con braguita brasileña, un tanga y un juego de lencería erótica negro. N.- Ufff, esta es mucha ropa. J.- No importa, te la mereces, además, nadie la va a lucir mejor que tu. Ella se acercó y le besó en los labios, después se puso de rodillas y comenzó a desabrocharle el pantalón. Javier intentó pararla, pero ella no lo permitió. J.- No, no te compro la ropa para que hagas esto. N.- Shhhh- dijo ella llevándose el dedo a los labios- Yo tampoco lo hago porque me la compres, lo hago porque lo deseo. Dicho esto, bajó el pantalón y el bóxer y rodeó la verga con la mano sacudiéndola hasta conseguir su máxima erección, a continuación se la metió en la boca y comenzó a chuparla sin parar, en su boca entraba y salía la polla de Javier una y otra vez, en ocasiones paraba, pasaba la lengua a lo largo del tronco hasta llegar a los huevos y allí se detenía chupándolos despacio y metiéndolos en la boca, después volvía a pasar la lengua hasta llegar al capullo y se lo tragaba desapareciendo entre sus labios. N.- ¿No vas a grabarlo? Javier sacó el móvil y comenzó a grabar la monumental mamada que le estaba dando su nuera. Seguía sin poder creerlo, ahí tenia a esa belleza de rodillas moviendo su cabeza adelante y atrás mientras devoraba su polla sin parar. Ella mientras, chupaba y de vez en cuando miraba hacia arriba sonriendo para comprobar que seguía grabado. Entonces Nuria cogió la mano de Javier y la llevó a su pelo, quería que cogiera la coleta como había hecho la noche del viernes. Él así lo hizo, cogió la coleta de su nuera y tiró con fuerza sujetando su cabeza mientras empujaba con las caderas hacia adelante y clavaba la polla en su boca. Esto excitó a Nuria y aceleró su mamada, sus labios envolvían la polla de Javier mientras su lengua jugaba con el glande. Él notó que iba a correrse e intentó retirarse para hacerlo fuera, Nuria sacudió la cabeza negativamente y siguió chupando sin parar, estaba deseando sentir como el líquido espeso y caliente de su suegro inundaba su boca, quería probar su sabor, entonces llegó la primera descarga y notó como un chorro de rico esperma salía con fuerza del pene golpeando su paladar e inundando su boca, al recibirlo siguió sacudiendo la verga con la mano hasta obtener una nueva descarga. – Siiiii, Ummmm, ¡Que rica!- Pensó- ¡Que ganas tenía de recibirla en mi boca!- Nuria siguió chupando hasta extraer el poco semen que aún seguía saliendo, después miró hacia arriba sonriendo y pasando la lengua por el glande recogiendo las últimas gotas. N.- Ohh me encanta el sabor de tu leche...te gusto? J.- No tengo palabras, ha sido espectacular. Recogieron la ropa y se marcharon, ahora había que preparar las maletas para el viaje. ________________________________ El miércoles por la mañana Javier pasó a recoger a Nuria y se fueron al aeropuerto, ella llevaba un short pequeño muy ajustado que definía perfectamente sus curvas, una camiseta blanca muy ceñida con un gran escote que marcaba claramente las redondas y voluminosas tetas y el pelo recogido en una coleta, como a él le gustaba. Todo el mundo la miraba al pasar y ella se sentía orgullosa, hacía mucho tiempo que no se sentía tan deseada. J.- Estás causando sensación, alguno se va a romper el cuello al volverse para mirarte. Ella le cogió del brazo diciendo. N.- Si, ellos pueden mirar, pero el único que va a tocarme eres tú. Cuando llegaron a su destino, Nuria se llevó una grata satisfacción, el Hotel era de lujo y estaba frente al mar, en la recepción Javier pidió una habitación doble con dos camas, pero ella le rectificó y dijo que querían cama matrimonial. Javier la miró sorprendido y ella sonrió pícaramente augurándole las expectativas que se le presentaban. Subieron a la habitación, deshicieron las maletas y bajaron a la piscina, por la noche fueron a un restaurante próximo donde tomaron unos vinos y picotearon algo, después decidieron ir a dormir porque estaban cansados del viaje. Cuando llegaron a la habitación Javier vio como Nuria se desnudaba y se ponía el picardías transparente negro de encaje que él la había regalado hacia dos semanas, solo que en esta ocasión no usaba sujetador, liguero ni medias, solo el diminuto tanga que apenas tapaba su sexo. N.- ¿Así estoy bien? Javier la miraba absorto contemplando esos senos que el picardías era incapaz de tapar y que salían por el escote dejando ver parte de las areolas, sus largas y esbeltas piernas terminaban en un pequeño triangulo negro de tela que, al ser transparente, marcaba la vulva dejando adivinar unos labios hinchados. J.- Estas como siempre, espectacular. Al oírlo, Nuria sonrió y se quitó el tanga diciendo. –Creo que esto me va a sobrar- y a continuación se metió en la cama. Javier se puso un pijama corto y ancho que no podía ocultar la erección que tenía en ese momento y se metió en la cama igualmente. Nuria esperó alguna reacción de él, pero al ver que no hacía nada, se puso de espaldas y aproximó su trasero hasta rozar la mano de su suegro. Javier al notarlo comenzó a moverla casi imperceptiblemente acariciando las nalgas que tenía a su alcance. No sabía cómo actuar, siempre habían comenzado sus noches tomando fotografías y después todo surgía con naturalidad, pero ahora estaban en la cama y él no quería precipitarse, ella había dejado claro la noche anterior que no debían rebasar ciertos límites, así que estaba indeciso y eso le impedía actuar como lo hubiese hecho en otras circunstancias. Entonces ella cogió el brazo de su suegro y lo pasó por su cintura dejando la mano entre sus tetas, después movió sus caderas hasta dejar acoplado su culo a la pelvis de su suegro. Ahora Javier tenía su pene pegado a las nalgas de Nuria y su mano estaba acariciando los senos de su nuera, la metió bajo el picardías y sus dedos empezaron a jugar con los pezones, primero acariciándolos con suavidad y después apretándolos ligeramente, ella reaccionó de inmediato con un leve jadeo, entonces los pellizcó con más fuerza, lo que hizo que su nuera volviese la cara para mirarle diciendo que le gustaba.- Sigue, me gusta como me tocas- Él continuo pellizcándolos al tiempo que colocaba el pene entre los glúteos de su nuera, ella se movió ligeramente hasta permitir que se acoplasen perfectamente y entonces comenzó a moverlos arriba y abajo haciendo que la verga se deslizase entre ellos una y otra vez. N.- ¿Te gusta mi amor? Era la primera vez que su nuera le llamaba así, Javier respondió que si y empujó sus caderas hacia adelante para frotar con más fuerza su pene contra ese maravilloso culo, notaba como su polla estaba completamente hinchada y necesitaba algo más, estaba bien que ella le masturbara con sus nalgas, pero necesitaba más, necesitaba meterla en lo más profundo de su sexo, deseaba follársela fuera como fuera, aunque ella no quisiera, necesitaba sentir en su polla el calor y la humedad del sexo de su nuera. Nuria mientras, movía sus caderas arriba y abajo notando como el pene de Javier se deslizaba entre sus glúteos, la gustaba sentir como esa polla hinchada se frotaba contra ella, pero eso no le valía, deseaba tenerla dentro, esperaba que él la cogiera por la fuerza si era necesario y la penetrara, había cometido la equivocación de ponerle limites, pero esperaba que su suegro no hiciese caso y la tomase a la fuerza, deseaba ser follada más que nada en el mundo, hacia tanto que no sentía una verga en su interior, la sensación del viernes al tener el glande en la entrada de su húmeda vagina había sido deliciosa, pero esta vez quería más, la quería entera dentro. -¡Cómo deseaba ser follada! ¡Anhelaba que la tomase de forma salvaje, violenta si fuera preciso!- No podía creerlo, siempre pensó en e
Me follé a la recepcionista del centro médico
No puedo darles su nombre real, por lo que la llamaremos simplemente Natalia. Ella tiene 41 años, y trabaja en el centro médico de mi colonia. Es usual que la vea, por lo menos unas 2 veces por semana. Yo tengo que acudir a unas consultas con el psicólogo de ahí. Pues bien, cada que ingreso la saludo y a su compañera (que no es tan bien parecida como ella). Me tomó casi cuatro semanas concretar una amistad solida y la suficiente confianza como para que ella aceptara tener una salida conmigo. Natalia es divertida y un poco despistada. Durante nuestra cita, charlamos sobre cualquier ocurrencia, nada en concreto. Temas dispersos. El único tema esencial fue cuando tocamos nuestra diferencia de edad. Reímos. No percatamos de la situación y nos dio un poco de pena. Ella con 41 años y yo con 23. Seguimos platicando, la conversación avanzó con cierta naturalidad, ocasionalmente ella desviaba el tema con algo vago y algunas otras veces lo hacía yo. Luego de casi 2 horas nos decidimos, fue al reciproco y que salió a flote solo. Nuestra propia naturaleza e instinto nos decía que teníamos que tener sexo ese día. ¿Saben a lo que me refiero no? No es tipo de cosas que se hablan directamente, sino que simplemente se dan. Es una comunicación no verbal, y aún así ambas partes se logran entender. Fuimos a su casa, un lugar un poco retirado. Yo iba con miedo, para ser honesto con ustedes. Era la primera vez que iba a tener con una mujer mayor. Había tenido experiencias sólo con chicas de mi edad o que rondaran unos dos - tres años menor que yo. lo primero que pensé fue que debía ser una mujer casada, pero inmediatamente abandoné la idea pues era ilógico que una mujer casada llevara a un chico a coger a su casa. Me equivoqué. Natalia era una mujer casada. Tan pronto como entré a su casa vi fotografías dónde salía con su esposo, y también con su hija. Tan pronto como entramos ella me tranquilizó, me dijo que su esposo no estaría en casa hasta las siete de la noche que era cuando salía de trabajar. Eso no me tranquilizó ni un poco. Natalia entonces me ofreció agua, café y refresco. Yo rechacé todo. Tomé asiento en los sillones de su sala, quizá debía tomar asiento en el punto exacto donde su esposo se echaba a descansar. Ella tiró su bolso de mano a lado de uno de los sofás y luego sin previo aviso comenzó a desabrochar los botones de su camisa (de su uniforme del centro médico). Cuando terminó por quitárselo, sus pechos sólo quedaron cubiertos por un brassier negro. Me sonrió nerviosamente, yo hice lo mismo todavía más nervioso. Volteé hacia la entrada de su casa esperando que no entrara su esposo con algún arma. No entró. Natalia se acercó a mí y se hincó, se colocó entre mis piernas y puso sus pechos (todavía con el brassier) encima de mi miembro (todavía dentro del pantalón). Entonces me dijo que quería verlo, me imploró que lo sacara. Yo le dije que me ayudara un poco más pues todavía no estaba a tope. Natalia entonces se quitó el brassier y fue cuando pude ver sus perfectas, blancas y rosadas tetas. Natalia jugó un poco con ellas y luego de notar una erección en mí, uso su boca para chuparmela por encima del pantalón. Sentí la calidez de su boca en mi miembro. No lo soporté más. Con cierta complicación me quité el pantalón, ella me ayudó un poco. Le pedí que si quería chuparla lo hiciera lento, y que siguiera cada instrucción que le dijera. Esto pareció gustarle, me comentó vulgarmente que ese día ella era mi puta y que la tratara como se me viniera en gana. Total, le permití chuparmela, y ella comenzó. Le sujeté de su cabello con cierta fuerza. Ocasionalmente le daba una pequeña palmada o un golpecito en su cara con mi propio pene erecto. Esto me parecia divertido y excitante. Mientras Natalia me seguía haciendo sexo oral yo miraba las fotografía donde salía con esposo. Cada vez le permitía que me la chupara más rápido hasta el punto en que me puse de pie y le pedí que lamiera mis testiculos también. Ella se alternaba, lamía mis testiculos unos veinte segundos y luego mi pene otros veinte. En dos ocasiones Natalia se sintió asfixiada al tener mi pene mi dentro de su boca. Pude notar su cara un poco roja y los ojos llorosos. Decidí detenerme. Luego le pedí que se quitara la falda y se pusiera en cuatro sobre el sofá, sin quitarte el calzón. Eso lo quería hacer yo. Y así se hizo. Ella siguió cada petición mía, hizo caso a todo porque ese día ella era totalmente mía. Era mi puta personal. Me acerqué por detrás y antes de penetrarla le di un par de nalgadas lo bastante fuerte como para dejarle mi marca personal. Mi huella. Entonces, sin avisarle, me deslicé dentro de ella. Natalia soltó un pequeño gemido y noté como su mano derecha apretaba la tela del sofá. La penetré decenas de veces, por ratos me detenía y le pedía me chupara los testículos de nuevo, luego la volvía a poner cuatro o en misionero y me la seguía cogiendo. Sólo en una ocasión me senté en e sofá y ella se sentí sobre mi. La realidad es que todo el acto fue poco más de 1 hora, algo torpe y lento, pero a fin de cuentas bastante excitante. Me había cogido a una mujer casada en su propia casa. Al final de todo, le pregunté que si podía eyacular en su cara, ella me dijo que no. Era lo único a lo que se negó, me dijo que prefería que terminara en sus tetas o dentro de boca. Yo le dije que estaba de acuerdo, pero al final sin avisarle terminé en su rostro. Y además de eso le pedí que limpiara el resto de semen de mi pene con su boca. Así lo hizo.


