+ Crear postIngresarRegistrate

#Fat

Fotos, gifs y packs de Fat subidos por la comunidad.

0
DdulcesplaceresLv1· hace 1133 dRelatos

Perdido por ti

Primero, todas las entregas de los mejores post Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos PERDIDO POR TI Siempre preferí engañarme a ver la realidad, ella era para jugar en las grandes ligas, jamás estaría a su altura, y sabía que hiciera lo que hiciera jamás sería suficiente. Yo era un joven de futuro brillante, estaba haciendo mucho dinero invirtiendo en las bolsas de comercio, había estudiado para ello, era lo que me gustaba, y los billetes habían llegado a mi demasiado pronto, de esa forma en que te marean y no puedes mantener los pies sobre la tierra, una situación difícil de manejar. Me había comprado un dos puertas importado y un departamento enorme en la mejor zona de la ciudad. Tenía chicas a elección, esas chicas que se enamoran de tu bolsillo, y no me importaba que así fuera, yo también solo buscaba momento de placer. Tuve la idea de modernizar a mi gusto ese departamento, tenía muchas ideas locas y jóvenes y así contacté a Marianela Ballesteros, una joven arquitecta para que se encargara del tema. No la conocía, no sabía quién era, si era buena en lo suyo, nada, tampoco me importaba, solo vi su foto entre tantas, me había parecido tan bonita como intrigante y asumí que entre negocios y negocios terminaríamos en la cama. Pero Marianela sería diferente, a la primera insinuación de mi parte, me miró fijamente a treves de los vidrios de sus anteojos y me paso un freno con sabor a hielo, me dijo que ella era profesional y que nuestra relación sería meramente profesional y que, si esperaba otra cosa, pues podría buscar otra persona. En esos días, yo no estaba a costumbrado al rechazo de una mujer, y Marianela se transformaría en mi obsesión, dejé que ella tomara la iniciativa y fuera por delante de mí, hacía caso a todo, solo ponía el dinero y en tres meses tendría un departamento nuevo, solo que no estaría realizado a mi medida, sino a la suya. Nuestra relación se terminaba, en el roce de esos días nos habíamos conocido bastante, ella sabía de mi dinero, de mis inversiones bursátiles, me notó un tipo inteligente, yo también vi en ella una mujer atrapante, inquietante, demasiado madura para su corta edad, independiente, y secreta, sobre todo secreta, porque ella tenía un lado oscuro del cual jamás hablaba La invité a cenar, y luego la invité a mi departamento, terminamos en mi cama, y descubrió los secretes que el dinero no podía comprar, el tamaño risueño de mi pene y el problemita de la eyaculación precoz. Poco después, en la penumbra del cuarto ella se vestía para volver a su casa, le pedí que se quedara a dormir, pero ella me dijo que seguramente en otra oportunidad, tendría un día complicado por delante y debía descansar un poco. En su cara se dibujaba la insatisfacción y me sentí un fracaso de hombre. La dejé partir y supe que era el final de una situación que nunca había comenzado. Pero no era una persona acostumbrada al fracaso, debí entender que las piezas no cuajaban en el rompecabezas que se me presentaba, pero días después dejé mensajes en su celular, del que no tendría respuesta, y luego otro, y otro más, y no dejaría de hacerlo hasta que escuchara de sus labios que no tendría una oportunidad a su lado. Gané por cansancio, le arranqué a desgano una segunda cita para hacer las peores de las jugadas, intentar comprar su corazón con mi bolsillo, me abrí con ella como con nadie y la perra mordió el anzuelo. Salimos una vez, y otra, y otra más, en la balanza le pesaban más mis billetes que mi pobre performance sexual, y preferí engañarme, mentirme, decir que todo estaba bien, fui feliz presentándola en mi familia, a mis amigos, empezar un noviazgo de enamorados, tristemente condenado al fracaso. Un par de veces intentó terminar la farsa, pero en cada vez yo corría como u niño a su lado, mi alma estaba abierta, y ella tomaba lo mejor de mí. Le propuse casamiento, si, de blanco, un gran vestido, una mejor fiesta, ella me rechazó, y volví a hacerlo poco después, y como con los mensajes de celular, no aceptaría un no dé respuesta, tontamente pensaba que haciéndola mía ante un altar, alejaría de mi cabeza todos los fantasmas de otros amores, porque mis celos me dejaban adivinar que ella tenía amores paralelos, mejores, perfectos, quienes si la hacían feliz Era hasta insano, había tenido en mi cama cuanta mujer había deseado tener, pero me fui a enamorar como un tonto de aquella que jamás me entregaría su corazón Y ya en esa misma noche de bodas las cosas arrancarían fatales para mí, yo tenía muchos amigos varones invitados, ella también... Y a pesar de todo lo íntimo que suponía ser la ceremonia, en plena fiesta, ella estaba demasiado pendiente de su celular, escribiendo mensajes, y ni siquiera en ese momento, logré que fuera solo mía. Y olí el engaño en esos minutos en los que estábamos separados, desentendidos, saludando familiares y amigos, y cuando la veía a la distancia con su impecable vestido de blanco, desentendida de mis ojos observadores, ella estaba demasiado íntima con alguno de sus amigos, risas, gestos, toques casuales, solo lo dejé pasar, una vez mas Los días de convivencia bajo el mismo techo sol empeorarían las cosas, realmente Marianela se aburría conmigo, por mi pequeño pene, por mi precocidad, y me desgarraba el corazón cuando la cogía y ella solo estaba en otro sitio, fumando, con la mirada de lado, inexpresiva, o mirando cualquier cosa en su celular, fría como el hielo y la incompatibilidad de la cama, como una mancha perversa invadió todo nuestro hogar, nuestros días, nuestra convivencia. Ella dio un paso adelante, una noche me lo presentaría en la cama, había pasado por un sex shop y había comprado un arnés con una verga de juguete bastante generosa, mucho más grande larga y gruesa que la mía, y ante mi reproche al sentir herida mi masculinidad, muy suelta de cuerpo me respondió que necesitaba sentirse mujer y que estaba harta de sesiones con psicólogos y profesionales para trabajar sobre 'mis problemas' Empezamos a hacerlo de esa manera, a su manera, la cogía rápido, me acababa, luego me ponía el arnés y era su momento de placer, entonces si, gritaba, disfrutaba, como una yegua, incontenible y parecía disfrutar con esos raros orgasmos, con esa forma de hacerme sentir menos hombre y solo me quebraba, una vez, cada vez. Al conciliar el sueño me sentía mortal, generalmente le daba la espalda para que no percibiera mis sentimientos, y muchas veces solo dejaba caer las lágrimas mientras ella dormía plácidamente. Una noche como tantas, yo le deba la espalda en la cama, como de costumbre, ella se apegó a mi, pero noté en esa proximidad que esta vez tenía calzado el arnés con la pija de juguete, el que había comprado en el sex shop, y empezó a jugar sobre mis nalgas, le pregunté que hacía, y me dijo que me callara, bajó mi slip y empezó a pasarlo entre mis nalgas, sentí mi corazón latir con fuerza, y como ella se pegó más y más a mi cuerpo empujándome poco a poco al borde mismo de la cama, sintiendo sus jadeos en mis oídos, y como en una forma grosera trataba de meterlo por mi culo, ayudándose con sus dedos lubricados por algún gel de ocasión Volví a preguntarle que estaba haciendo, que ya no era gracioso, me tenía contra las cuerdas, pero volvió a ignorarme, sonriendo con cierto sarcasmo dio un fuerte empellón haciendo que me doliera, pero no se detendría, y poco a poco me sentiría violado por mi propia mujer Era demasiado grueso, y me lo incrustó hasta el fondo después de algunos rodeos y empezó a ocupar el sitio que naturalmente era mío, mientras a mi me tocó disfrutar como mujer Marianela se vio muy caliente con su nuevo rol, tomando la iniciativa, dándome órdenes, nalgadas, incluso masturbándose mientras me lo hacía por detrás, haciéndome gemir aunque no quisiera hacerlo Con el correr del tiempo las cosas se hicieron más y más oscuras, como en una tarde de tormenta el sol de nuestra relación se fue ocultando. Ella me estaba destruyendo, no solo en la cama, sino en la vida, perturbado por mi presente vivía desenfocado y mis inversiones bursátiles eran más fracasos que éxitos, ella en cambio se había más y más conocida, tenía mucho trabajo y era muy requerida. Tuve la tonta idea de regalarle algo femenino e íntimo, un conjunto de medias de red, ligas, tanga, sostén, ya saben, algo sexi para cambiar la rutina Pero Marianela me pidió que fuera yo quien lo usara y en esa noche me haría su mujer, vestido con una puta, me rompió el culo otra vez, muy perra, me puso frente a un espejo, en cuatro, y mientras me lo hacía me metía sus dedos en la boca y me tiraba los labios hacia su lado, como si fuera un caballo con riendas, y me dolía por delante, o me día por detrás. Era su tonto fetiche, ya ni siquiera la cogía, siempre era ella sobre mi, había perdido el control, el rumbo, ella siempre tenía reuniones después de hora, se la pasaba pegada a su celular, chateando, manejaba el dinero, era una extraña. Me moría en mis celos, empecé a tirar de cualquier punta para descubrir algo, enfermizo, revisé su celular en sus descuidos y encontraría demasiadas cosas complicadas, mensajes, fotos, sus perfiles, sus redes, dejaban ver una exquisita mujer, provocativa, sin compromisos, revisaba su agenda y una y otra vez hacía lo propio con su ropa interior sucia, buscando restos de hombres, fantasmas. Nuestras discusiones siempre terminaban en un callejón sin salida, porque era notorio que si yo no la cogía como se debía, alguien mas lo estaría haciendo Y como una gran bola de nieve todos nuestros problemas de pareja se hicieron enormes, porque yo me desvivía por ella, me arrastraba a sus pies, pero para ella solo era un payaso, una marioneta y jamás me había permitido asimilar que todos sus rechazos eran maneras directas e indirectas de que no estuviera a su lado. Y por qué lo hacía? por qué permitía que hiciera lo que hacía? solo porque era un tonto enamorado... Se acercaba el fin de un nuevo año, y con ello, todas esas despedidas típicas, de amigos, de trabajo, de un lado, de otro, esas interminables reuniones que hacer un diciembre demasiado complicado para el estómago y esos molestos kilos de más que se terminan acomodando en la cintura. Marianela me dijo que tendría una cena de arquitectos, colegas, noche de fiesta, le dije que estaba bien, que me parecía bien, nos merecíamos una salida en pareja, su circulo de trabajo junto a su esposo, me dijo con cara seria que en principio yo no estaba invitado, no era para parejas, que no sea desubicado Sería una de las pocas veces en mi vida que me pondría de punta con ella, tal vez muy dolido en mis sentimientos, discutimos, levanté la voz y le dije que iríamos los dos o directamente que se olvidara de esa salida. Marianela me dijo que estaba bien, si pensaba hacer el ridículo, por ella estaba bien, solo que me atuviera a las consecuencias. Esa noche no sería una noche más, ella se había puesto un vestido nuevo que se había comprado para la ocasión, era color arena son sectores al azar en dorados brillantes, asimétrico de hombros, pegado al cuerpo, lo justo como para disimular imperfecciones y verse sexi, demasiado para mi gusto, resaltando sus bellos muslos desnudos y marcando sus pechos de una forma exquisita, se había maquillado, se había recogido sus cabellos, y se había montado sobre unos zapatos de tacos altos que la ponían a mi altura. Su rostro irradiaba brillo, un brillo particular, y después de ultimar detalles partimos a esa famosa reunión de colegas Ciertamente no la pasaría bien en ese lugar, primero por sentirme un tonto obsesivo, un celoso compulsivo, un estúpido, por ser el único esposo que acompañaba a su pareja, sin dudas no era un lugar para mí y no entendía nada de lo que hablaban y nadie entendía que hacía ahí, en una reunión de arquitectos que se suponía era individual. Y segundo, también me molestaba lo llamativa que estaba Marianela, porque había colegas del mismo sexo, pero nadie como ella, no era un tema de belleza, sino de atracciones, miradas, g

0 comentariosCompartir
0
RRosistaLv1· hace 1592 dRelatos

Mi cuñada y mi suegra, las más putitas sin dudas.

Luego de aquella primera vez con Maria, cuando mi novia mandó el mensaje de "Ya estoy entrando al barrio", nos levantamos con mi cuñada, nos vestimos entre algunos besos y manoseadas mas; y pasamos al living para disimular que habíamos estado así las últimas 3/4 horas, ella haciendo cosas de su emprendimiento y yo cebando mates con la yerba ya pidiendo un cambio urgente. Desde entonces, las sesiones con mi Cuñada se volvieron recurrentes. Cuando comencé el cuatrimestre de la facultad, los días que no trabajaba salía de cursar e iba directo a casa de mi novia, con la excusa de querer dormir con ella. Siempre me esperaba mi cuñadita. Cuando llegaba, ella me esperaba directamente en tanga y remera, la saludaba comiendole esa boca hermosa y apretandola contra la mesada de la cocina; antes de pasar a bañarme, a veces, ella entraba conmigo y hacíamos una linda previa antes de pasar a su cama y sacarnos las ganas acumuladas. Una particularmente buena fue el día previo a su cumpleaños. Uno de los mejores días de mi vida. Cuando abrió la puerta, la vi con un conjunto nuevo, rosa, con un corpiño que le levantaba bien esas tetas perfectas y una tanga hilo que dejaba apreciar ese culo como si no llevara nada puesto. No atine ni a saludarla antes de que ella se me abalanzara comiéndome la boca, mis manos, luego de cerrae la puertas por detrás mío, instantáneamente recorrieron su cintura hasta bajar a ese hermoso culito que tiene mi nueva putita, luego de un rato, decidí levantarla y llevarla hasta la pieza mientras me comía el cuello. Ni bien llegamos a la pieza, ella se baja de mi, y comienza a bajarme el pantalón, al ver mi bulto ya erecto a través del boxer comienza a besarlo por encima. Ya yendo más al grano, me baja el boxer provocando q mi pija le golpeara la cara a mi querida cuñada, de a poco comienza a masturbarme, y pasar su lengua a lo largo de mi verga, desde la base a la cabeza antes de llevársela a la boca, haciéndome sentir esos labios hermosos, masajeando mi verga con su lengua despacio, antes de pasar a mover su cabeza de atrás para adelante, sin llegar a metersela entera, hasta que la agarro de la nuca y se la meto hasta que su pera choque con mis huevos. -Como te gusta chuparla hija de puta! Le digo, sosteniendola con mi verga hasta la garganta  -Meh ecagta. Balbuceaba Maria sin sacarse la verga de la boca Comienzo una vez más a cogerle esa boca hermosa. Era imposible no disfrutar esa vista su pelo colorado hecho un rodete en mi mano, sus ojos llorosos, su carita algo roja, su boquita atragantada de mi chota, un poco de esas hermosas tetas que se llegaban a ver pese al ángulo y una hermosa vista de ese orto con el hilo rosado. Esa imagen y la sensación hermosa que producía su boca encerrando mi verga ya me tenían al borde del orgasmo a las 5', por lo que la levanto del pelo antes de llegar a acabar. Mi cuñadita me besa con alma y vida mientras le empiezo a sacar el corpiño antes de tirarnos en la cama y empezar a bajar lentamente por su cuerpo, comenzando por su largo cuello besándola apasionadamente, al mismo tiempo que mi mano empieza a jugar con esa hermosa concha, llegó a sus pechos hermosos cuando mi mano llega a su clitoris, comenzando a rozarlo levemente mientras chupo sus pezones rosaditos y grandes, provocando gemidos más audibles de Maria.  -Aah, Aaah, necesito tu lengua, por favor, chupamela como vos sabes. Decía la muy trola con la respiración acelerada. Nuevamente comienzo a bajar besando su cuerpo hasta llegar a ese hermoso lugar, muevo el hilito q atravesaba esa concha y dejaba ver sus labios y comienzo a besarle esos hermosos labios que sobresalían de su hilo, al mismo tiempo rozaba suavemente su clitoris con la yema del dedo. Luego un buen escupitajo en su clitoris provocando un lindo suspiro de mi cuñadita, todo esto para preparar el momento que más esperaba ella, Paso a concentrarme en su clitoris, primero realizando movimientos envolventes con mi lengua para después pasar a raspar su clitoris con mi lengua a un ritmo medio, mientras ella me agarraba del pelo, gemia y disfrutaba de la mejor chupada de concha de su vida, incorporo 2 dedos mientras subo el ritmo de mi lengua. Comienza a arquearse y tensar sus piernas mientras cada vez se escuchan más sus gemidos -Aaah me quieaaaah me quiero sentaahhahh en tu cahhhra Nos damos vuelta, dejando a ella arriba de mi cara mientras yo seguía lamiendo ese monte venus a más no poder mientras la sostenía de sus caderas y ella empezaba a refregarse, ni 2 minutos pasaron de esa manera y la putita de mi cuñada me acabo en la boca, dejando salir el gemido más fuerte de la tarde y dejando caer sus jugos en mi boca. Aún mientras sostenía sus jugos en mi boca, ella se deja caer y me agarra de la cara para llevarme a su boca, una vez mas nos besamos apasionadamente, esta vez con todo su sabor en la boca. Mientras chapabamos, ella empezó a guiar mi pija a su concha. -La quiero toda, así, sin nada, dámelo todo, vos sabes que no pasa nada. -Toda te la voy a dar. Le dije empezando a empujar hacia dentro de ella. No puedo explicar lo bien que se sentía esa concha al desnudo. Los gemidos de puta, infaltable en los polvos con mi cuñada, el movimiento de sus tetas todo perfecto, pero todo puede mejorar. La pongo en 4, ahora si, le saco esa tanguita hilo que tan linda le quedaba, le beso una de sus nalgas antes de empezar a penetrarla, La sensación de mi verga entrando con total libertad, al desnudo, en la concha de mi cuñada que parecía succionarme hacia ella, el movimiento y el golpeteo de nuestros cuerpos cada vez mayor, los gemidos de mi cuñada que ya en este punto habrán sido audibles en toda la cuadra, hizo que nos embebieramos, completamente en lo nuestro, olvidándonos del entorno completamente. Estando cada vez más cerca del punto de ebullición, la tomó del cuello y acercó su torso a mi, con una mano ahorcandola y con acariciando sus hermosas tetas, con sus pezones completamente parados, cuando entre su sinfonía de sonidos escucho la palabra, Leche; la aprieto del cuello y le pregunto  -Que queres, putita?? -Ahh Leche, leche aah aah tu leche adentro aahh -Queres que te waskee toda, putita?? -Sii, todaaaaah, rellename entera, aah. Ante este innegable pedido no sólo aumento el ritmo sino que la mano que antes acariciaba sus tetas, ahora estaba masturbando ese hermoso clitoris, no pasó mucho tiempo hasta que los 2 estemos a punto; sus gemidos ya eran incontrolables, sus ojitos se daban vuelta del placer y todo su cuerpo era recorrido por un espasmo y ahí paso, mientras ella acaba y me apretaba el pene como si no hubiera un mañana con esa concha hermosa, yo la rellenaba sin importar nada. Fue entonces, cuando todo cambió de repente. (Para bien) En la exitacion del momento ninguno escucho la puerta de la pequeña casa abrirse. -Mariaaaa, veni para acá. Se escucho desde el living Mi cuñada seguía culo para arriba, con su vagina goteando mi leche y abre los ojos como 2 platos -Cuando mierda entro?? Susurraba arrastrando la voz, cuando comenzamos a escuchar sus pasos hacia la pieza.  -Acostate en la cama de Cami, dale. Ordena mi cuñada en pos de buscar algún tipo de defensa mientras ellas empezaba a acomodarse en su cama. Mi suegra entra a la habitación, por alguna razón con aires de victoria. -Buen día, que hacían?. Con tono de quien tiene las mejores cartas del truco -Nada, esta medio fresquito y no daba para estar en el living. Decía mi cuñada con mi leche en su concha todavía. -Asi? mira, en bolas se vinieron a acostar? Decía al tiempo que levantaba la tanguita de mi cuñada, dándome la espalda y dándome un perfecto plano de su culote hermoso en una calza que se traslucia muchísimo dejando apreciar mucho de esas nalgas y su tanguita blanca, provocando que mi verga comience a pararse como si no hubiera rellenado a mi cuñada hace 5 minutos. -No soy boluda pendejos. Al mismo tiempo que enunciaba esas palabras, nos destapó a ambos, a los dos completamente desnudos. -Yo, a Cami no le voy a decir una palabra, ni siquiera te voy a romper las bolas porque dejaste que te acabe adentro, pero yo quiero mi parte de esto. Mientras se acercaba a mi y agarraba mi chota cada vez más erecta. -mi buena parte de esto. Dijo dándome un beso en la puntita. -A la noche después que Cami se duerma veni al baño, preparate pendejo. Solto mi verga y dejo la habitación.  -Que mierda hacemos?? Dijo mi cuñada. -No va a quedar otra... dije con mi mejor cara de apenado... Luego del transcurso de un día terriblemente incomodo, en el que no podía dejar de recordar la concha de mi cuñada inundada de mi wasca e imaginar a mi suegra y su hermoso orto en la misma situación. mas tarde, mi novia se fue acostar, Después de acostarme un rato con ella para disimular un poco le digo "me voy un rato al baño", ya viéndola dormida. Cuando salgo de la pieza veo a mi suegra esperándome afuera del baño, con su calza negra más colada de lo de costumbre, dejando apreciar ese papo bien marcado, y una remera escotada y sueltita, obviamente, sin corpiño. -Dale, pasa pendejo. Me dice Erica A lo que yo la obedezco, abro la puerta, fiel a mi estilo, la dejo pasar a ella primero, mi suegra pasa tirándome su culo encima, haciendo que la apoye, apenas senti ese orto hermoso apretando mi verga, me solte, empecé a tomarla por la cintura y a comerle el cuello, mientras la hago pasar al baño y cierro la puerta detrás nuestro, apoyandola contra una de las paredes; mi suegrita empieza a manosear mi verga mientras yo meto mano por abajo de su calza y su tanga, era un tanga roja que recuerdo haber olfateado mientras me pajeaba en ese baño, ahora haciendo gemir a la puta de mi suegra con mis dedos. Ella se da vuelta y me tira contra la puerta, Erica se arrodilla y me saca el short y el boxer. Mi verga erecta queda frente a sus ojos mientras podía ver como se le hacía agua la boca -Hace mucho no veía una así. decía mientras se tocaba con una mano y la otra me masturababa con experiencia, antes de que pudiera decirle algo se trago mi verga de un saque, casi llegando al fondo. La sola idea de mi suegra chupandome la verga me había hecho delirar muchísimas noches mientras olía sus tangas, pero tenerla ahí, de cuclillas con mi verga en su boca, con su tanga asomándose atrás suyo, y esas hermosas nalgas que se movía mientras ella cabeceaba hacia mi, cada vez llenándose más la boca de mi verga, como movía su lengua, como su tragaba toda mi chota, los sonidos de su boca, su baba que cubría toda mi verga; no podía hacer más que disfrutar la perfecta chupada de pija que me estaba dando mi suegra. Antes de que acabara, mi suegra se sacó mi verga de la boca, se levantó y se dio vuelta mientras decía las palabras más gloriosas de la historia. -Cogeme, pendejo, mostrame que le haces a mis hijas con ese pijon, así, sin forro sin nada, toda quiero sentirla. Dijo mi suegra apoyándose en la pared del baño, en la misma pose que ya había tenido a 2 de sus hijas, no había comparación, ese orto enorme, perfecto, dispuesto solo para mi. Primero procedí a sacarle su calza, dejándola solo con esa tanguita que le quedaba perfecto a su culo, pase a chuparle su concha luego de correrle su tanga, probando ese sabor que había probado varias veces en su ropa interior, pero ahora directamente de la fuente, y haciendo gemir como una trola a Erica, mientras con su mano apretaba mi cara contra sus culo, ya no daba más, me levante y sin mucha más preparación metí mi verga entera en mi suegrita. -AHHH, que pija que tenes pendejo, cogeme toda, reventame. Ya había comenzado a moverme lentamente disfrutando de la concha de MILF de mi suegra, primera vez que tenía relaciones con una mujer que no entraba en la categoría pendeja, ver mi pija desaparecer entre esas 2 nalgas gordas mientras sentía como mi pija entraba y salía de su jugosa concha era de otro mundo. A medida que crecían los gemidos de mi suegra, subía yo el ritmo, cada vez era más indisimulable el ruido, pese a que había dejado la tele prendida y mi novia tiene sueño pro

0 comentariosCompartir
0
CchavezjrcLv1· hace 2004 dRelatos

Mi padre me follo por vestirme como una puta

Hola , soy morena con melena negra y lisa mido 1,68m delgada mis tetas son de tamaño medio quizás pequeñas para algunos y culo redondo bien puesto. vivo con mi padre y mi hermana pequeña. Mi madre nos abandonó hace ya 3 años y desde entonces mi padre se volvió super protector con nosotras. Debido a esto e tenido muchas discusiones y peleas con mi padre. No le gusta que salga con mis amigas y mucho menos con chicos. Por lo que más discutimos es por cómo voy vestida, suele decirme que no me vista como una puta. Un dia de verano en el que mi hermana no estaba porque se fue en un viaje con las amigas, yo había quedado con unas amigas iba a salir y al pasar por el salón estaba mi padre como siempre enfadado. – ¿a dónde crees que vas? – Quede con mis amigas papa. – ¿Y vas a ir asi vestida? -dijo señalando mi ropa. Yo llevaba una camisa de tirantes blanca y un short debido al gran calor que hacía. – No empieces. – ¿Qué no empiece? Si apenas llevas ropa. – Joder papa hace calor. – Y ¿por eso te viste como una puta? – Déjame ya anda. -le dije mientras me dirigía a la puerta. Entonces él se interpuso. – ¿tu saves lo que les pasa a las chicas que van a la calle como putas? -vete a la mierda. Le intentaba empujar asi un lado para apartarlo, pero debido a su corpulencia fue inútil. El me dio un bofetón tan fuerte que me hizo girar la cabeza. Me sorprendió ya que fue la primera vez que me pegaba. – ya me hartaste hija de puta. – te voy a enseñar lo que les pasan a las que visten como putas. Entonces me besa yo estaba que no me lo podría creer entonces una de las manos me la puso en mis tetas apretándolos. Yo forcejeaba intentando quitármelo de encima, pero lo único que logre fue otro bofetón aún más fuerte. -deja de forcejear puta -papa por favor perdóname. -Decía entre sollozos y lagrimas -hija esto es tu culpa por vestir como puta ya te lo había advertido. Seguía manoseándome las tetas entonces me quito la camiseta muy violentamente y de igual forma el sujetador. -menudas tetas tienes hijita. -dijo al verlas entonces me la agaro de nuevo y se centro en mis pezones que ya estaban bastante duro. Yo no lo podía creer solo podía lloraba ya que temía que si me quejaba o forcejeara me pegara de nuevo. Mi padre entonces bajo la cabeza y me empezó a chupar una de las tetas mientras manoseaba la otro de vez en cuando le daba un pequeño mordisco a mi pezón o pellizcaba el otro en esos momentos yo no podía evitar soltar algún gemido. A pesar de la situación no podía evitar calentarme poco a poco me gustaba lo que mi padre hacia con mis tetas y creo que él lo noto porque de repente paro se incorporo y puso una de sus manos en mi coño por encima del pantalón mirándome a los ojos me dijo. -esta húmeda verdad hija? asi que te vestías como puta porque lo eras. Entonces me desabrocho y quito el short dejándome solo con el tanga y volvió a poner la mano en mi coño por encima del tanga notando por completo lo mojada que estaba por lo que sonrió. Me manoseo el cómo bastante mientras con la otra mano manoseaba las tetas. Yo estaba super excitada en ese punto y no podía evitar gemir cosa que hacía que mi padre disfrutara más. Entonces metió la mano dentro del tanga masturbando directamente el coño, me pellizcaba la vulva asiendo que un gran gemido saliera de mi boca. -Mira como disfruta mi hija puta. sí hasta tienes el coño depilado ¿lo deseabas verdad puta? Me pellizcó bien fuerte tanto mi vulva como uno de mis pezones asiendo que diera un gran grito. Mi padre entonces me metió 2 dedos que debido a la humedad entraron con facilidad y me empezó a masturbarme rápido y fuerte asiendo que tras varios segundos no pudiera evitar tener un gran orgasmo que hizo que soltara un gran choro de fluidos. Debido al orgasmo sentí tanta fatiga sobretodo en mis piernas por lo que caí de rodillas al suelo. -parece que te gusta que te halla tratado como la puta que eres. Dijo con una gran sonrisa mientras se desabrochaba el pantalón y sacaba de su calzoncillo su polla, al verla me sorprendida ya que eras bastante grande, pero sobretodo era muy gorda la tenía bastante cerca de mi cara por lo que podía oler fu fuerte olor. -vamos hija ya saves que hacer ¿no? -por favor papa ya basta déjame ir. -Le dije entre sollozos, pero estos sollozos eran más por cansancio que de lloro. – solo has disfrutado tu ahora es mi turno puta. Me agaro la cabeza y me la acercó a su dura polla. Pensé en negarme y no abrir la boca, pero recordé que si me negaba seguro me pegaba asique sin remedio abrí la boca y me metí la polla de mi padre en ella. Instantáneamente noté el sabor amargo de la polla empecé a mamársela a mi padre. Mi padre me sujetó la cabeza y poco a poco fue metiéndome cada ves mas la polla hasta casi metérmela entera, pero yo no aguantaba asi que fuertemente para evitar la resistencia de mi padre tiré hacia atrás sacándomela, nada más sacar la polla no pude evitar toser dejando caer muchas babas. – que buena mamada me has hecho hija. Aunque aun no te la puedes tragar toda. Me coje de un brazo y tira de mi para que me levante -por favor por favor papa no más, perdóname. Le suplique a mi padre que solamente me sonrió -si esto apenas empieza puta. Me tiro al sofá asiendo que callera de espalda me quito el tanga muy violentamente. Yo ya savia lo que me esperaba, pero entre el temor y el cansancio simplemente me resigné. Mi padre se acomodó me abrió las piernas puso su polla en mi coño y empezó a metérmela debido a lo gorda que era no podía evitar gritar y gemir. -valla coño mas apretadito tienes hija. Como voy a disfrutar follártelo Me empezó a follar con un ritmo algo rápido que me hacía disfrutar no podía evitar gemir. Poco a poco fue acelerando el ritmo haciéndome disfrutar cada vez más. Tras un rato me llego un gran orgasmo superior al anterior y a cualquiera que halla tenido antes – Mira como disfrutas hija sabia que querías esto. Me lo pedias a gritos vistiéndote de esa forma. -dijo entre risas -Pero aún no me he corrido. me siguió follando, yo estaba exhausta pero aun asi disfrutaba de la gran follada que me estaba dando mi padre, Tras un rato más. – Me corro me voy a correr – Dentó no sácala no te corras dentro Pero el sin escucharme se corrió dentro llenando mi coño de su caliente y espeso semen parecía que no paraba de correrse al acabar me la saca y se marcha dejándome tirada en el sofá cayendo el semen de mi coño.

0 comentariosCompartir
0
EEdipo14_Lv1· hace 2005 dRelatos

Escapada a la montaña con mi madre VI

Era la mañana siguiente y yo comenzaba a despertarme. A un lado pude ver a mi madre totalmente desnuda y abrazada a mí. Miré el reloj y me di cuenta de que era muy pronto todavía, apenas daban las 7am, por lo que decidí ir al baño para luego volver a dormir un rato más. Y así lo hice, fui al baño y volví a la cama, pero cuando quise darme cuenta ya estaba empalmado. Si de normal todos nos solemos empalmar de buena mañana, la vista de mi madre desnuda con sus pechos al aire no ayudaba precisamente. En ese momento pensé en despertarla para así divertirnos un poco nuevamente, pero decidí no hacer nada y seguir durmiendo, ya que no sabía cómo se lo iba a tomar. Y así hice, rápidamente me dormí y por suerte enganché de nuevo un sueño que había tenido durante toda la noche. El sueño era obvio, mi madre y yo follando sin parar. Ya había tenido sueños de este estilo claro, pero la noche anterior me había dado experiencia suficiente para sentir esos sueños aún más realistas y placenteros. Recuerdo que en un momento estaba soñando cómo mi madre me comía la polla, una de esas mamadas a garganta profunda bien cariñosas que sólo ella sabía hacer, porque si algo había aprendido aquella noche, era lo bien que se le daba y lo mucho que le gustaba a mi madre tragar verga. No tengo ni idea de cuanto tiempo estuve soñando, pero en cierto momento me desperté, y ahí vino mi sorpresa. Miré hacia abajo para comprobar si me había corrido pero no, no me había corrido, sino que tenía a mi madre haciéndome una buena mamada de buenos días. Dios que sensación despertarte de esa manera. Al darse cuenta de que yo me había despertado y de que la estaba mirando, ella me regaló una sensual sonrisa, para después seguir chupando.             -Agghh, menudo desayuno de buenos días que me has preparado mami...       -Mmm, desayuno el mio querrás decir... -decía mientras se volvía a meter mi polla en la boca-       -Vaya... pensaba que estarías menos lanzada...       -Y yo también cariño, pero me he despertado y he visto esto tan rico aquí llamándome y no me he podido resistir.       -Pues disfrútala, cómo te dije a ayer a partir de ahora es tooda tuya -dije yo mientras le comenzaba a follar lentamente la boca-.             Yo estaba que no me lo creía, hacía apenas una hora tenía dudas de si estaría arrepentida de lo sucedido o no, y ahora me levanto con ella entre mis piernas totalmente entregada dándome los buenos días. Estuvimos así unos cuantos minutos, hasta que ya no pude más.             -Mamá aagghh... Dios me voy a correr no puedo más...       -¿Quieres correrte cielo?       -Sí mami, quiero correrme...       -¿Tienes muchas ganitas?       -Joder... Sii... Aaagghh...       -Mmmm... -en ese momento miró su reloj- ¡Uy pero mira qué tarde es! Vamos a tener que dejar esto para otro momento cielo, que hay que preparar el desayuno.       -¿Qué? Espera espera estoy a punto -yo no entendía nada-.       -Tranquilo cariño lo dejamos para más tarde, ¿no te importa verdad? -decía ella con una cara desafiante y juguetona, claramente quería jugar un poco conmigo-       -¿En serio me vas a hacer esto? Joder mira cómo estoy.       -Venga no seas tonto que no será para tanto jeje. Ale voy a ducharme, nos vemos abajo -decía mientras me daba un piquito y se reía-.             ¡Mi madre estaba jugando conmigo! Me había despertado con una de las mejores mamadas del mundo para después dejarme a medias. Esto no podía quedar así, si quería guerra, tendría guerra. Decidí no acabarme la paja para así guardar reservas, me duché y bajé a la cocina para desayunar. Ahí encontré a mi madre haciendo unas tostadas para los dos. Llevaba bikini nuevo el cual nunca le había visto, súper sexy, con un tanga que dejaba casi todo su culo al aire y una parte de arriba con forma de triángulos la cual apenas le conseguía sujetar las tetas.             -¡Hola cariño! Ven siéntate que estoy preparando el desayuno.       -¿Qué hay para desayunar mamá?       -Pues estoy haciendo unas tostadas con tomate.       -Mmm qué pena, a mí me apetecía más otra cosa -mi voz comenzaba a sonar juguetona-.       -Vaya hombre. Bueno ¿pues no querrás que las tire no? Jajaja.       -No tranquila, me las comeré luego, ahora quiero comerte a ti.       -Iván cielo debemos echar un poco el fren...             No le dio tiempo a acabar la frase cuando me acerqué por su espalda para darle la vuelta y plantarle un buen morreo. Sabía que a mi madre le gustaban los besos tanto o más que a mí, por lo que eso la calentaría bastante. Estuvimos besándonos un par de minutos, parando sólo para mirarlos a los ojos, coger aire y seguir juntando nuestras húmedas bocas. Rato después la agarré del culo para subirla a la encimera de la cocina, para seguido abrirle bien las piernas y comenzar a masturbarla por debajo del tanga, todo esto claro mientras seguíamos dándole a la lengua. Comencé a notar la entrepierna de mi madre más que encharcada, por lo que decidí pasar al plato fuerte. Fui bajando mientras le besaba cada rincón de su cuerpo, el cuello, las tetas, el ombligo, todo eso para llegar a ese rico manjar. Le aparté el tanga con una mano sin llegar a quitárselo, para poner degustar ese rico coño. Estaba tal cual la noche anterior, rojito, hinchado y bien jugoso, por lo que no esperé ni dos segundos y comencé a comérmelo con ansia.             -Mmmm... dios cariño, sí que te gusta comerle el coño a mami eh...       -Y a ti que te lo coma, ¿a que sí?       -Aggghhh, cómo no me va a gustar que me hagan una cerdada tan rica cómo esta... Pues claro que me gusta. ¡Me encanta! Mmm...       -Pues yo se de algo que te gusta aún más -a la vez que le lamía el clítoris, le metí un par de dedos, ya que sabía que eso la volvía loca-       -JOD...ER... Dios nene tu sí que sabes lo que le gusta a mamá... Sí así así, méteme bien esos deditos -decía mientras se masajeaba las tetas, pellizcándose los pezones muy suavemente-.       -Mmmmm...       -Ufff... Sí... Hazme acabar amor... Haz que mami se corra...       -Mmm.. ¿te vas a correr para mí?       -Aggghhh... Sí cariño... Me corro, me corroo...             En ese momento me separé y me senté tranquilamente a desayunar con una sonrisa de oreja a oreja, dejándola así al borde del orgasmo, tal y cómo ella había hecho conmigo.             -¿Estás de coña? ¿En serio me vas a dejar así?       -Bueno es que vi que era tarde, y me apetecía desayunar -dije bien sonriente-.       -Menudo cabrón estás hecho jajaja -decía mientras se bajaba de la encimera-. Bueno pues ahora que me has dejado así tendré que acabar por mi misma.       -Me parece muy buena idea mamá, pero no tardes mucho en el baño que luego tengo que entrar yo.       -No tranquilo, es que hoy me apetece variar un poco -decía mientras cogía una silla y se sentaba justo a mi lado, apuntando hacia mí-.             En ese momento se quitó el bikini por completo y se sentó recostada y con las piernas apoyadas en la mesa donde yo desayunaba tranquilamente. Acto seguido comenzó a masturbarse sin cortarse un pelo, gimiendo cómo si la estuvieran follando y gritando sin vergüenza alguna. Yo estaba alucinado, mi madre había pasado de ser una mujer cortada y reservada a masturbarse sin pudor alguno en la cara de su hijo con total normalidad. Aquella escena la verdad es que me puso a cien. En algún momento pensé incluso en abalanzarme sobre ella para ser yo mismo el que le provocara el inminente orgasmo, pero sabía perfectamente que eso era lo que ella quería, por lo que reprimí mis instintos. Y no sólo eso, sino que respondí, ya que decidí hacer lo mismo que ella. Y así fue, me bajé el calzoncillo, acomodé mi silla y comencé a hacerme una lenta y lubricada paja manteniendo en todo momento el contacto visual. Obviamente quería tentarme con sus armas, pero yo sabía perfectamente que en este punto ella se moría por mí tanto como yo por ella, y sus miradas no mentían. Comenzó a intercalar miradas entre mis ojos y mi polla mientras se mordía el labio, señal de que tenía unas ganas tremendas de saltar a mamarla. Y así estuvimos un buen rato, con cada uno de nosotros deseoso de comerse al otro, pero conteniéndonos para no perder aquel pervertido juego que habíamos comenzado. No pasó mucho tiempo y mi madre comenzó a gemir y gritar de una manera mucho más notable, retorciéndose en leves espasmos mientras se palmeaba el coño con toda su corrida chorreándole. Esto hizo que instantáneamente yo me eyaculara sin previo aviso, con unos cinco chorros saliendo directamente hacia mi madre, chorros los cuales ella recogía con los dedos para después llevarse a la boca.             -Mmmm... Parece que hemos empatado, ¿no? Jajaja -decía ella mientras se relamía los dedos-.       -Jajaja pues eso creo mamá. Eso sí, he estado a punto de lanzarme a comerte enterita más de una vez, no sabes lo que me ha costado contenerme.       -Dios hijo la verdad es que yo también he tenido que hacer un esfuerzo. Sé que esto que estamos haciendo está fatal, y que deberíamos parar, pero no sé por qué ando cachonda perdida todo el día -se notaba que mi madre estaba desatando toda la sexualidad reprimida de años y años-.       -Bueno mamá ya sabes que esto queda entre nosotros, simplemente nos estamos divirtiendo no tengas remordimiento.       -Ese es el problema hijo, demasiada diversión es peligrosa -mi madre claramente tenía el miedo de que acabáramos follando, lo cual a este paso era cuestión de tiempo-.       -Bueno de momento con este juego me he divertido mucho mamá, supongo que estamos en paz, ¿no? Jajajaja.       Eso creo sí jajaja. En ese caso hagamos una tregua -dijo mientras me tendía la mano con la que se había masturbado, la cual estaba llena de su corrida-       -¡Tregua pues! -le dije yo dándole un apretón con mi mano llena semen mientras ambos reíamos-             La mañana pasó y llego la tarde sin ningún acontecimiento a destacar salvo algún beso cuando nos cruzábamos o algún chiste algo subido de todo, lo cual a estas alturas ya era algo prácticamente cotidiano de la convivencia. A eso de las 5 de la tarde nos pusimos a tomar el sol, yo en un bañador normal y corriente y ella con el mismo bikini que llevaba por la mañana, el cual hacía que sus tetas se vieran de lo más jugosas y apetecibles, más que de costumbre quiero decir. Junto a la piscina teníamos varias tumbonas y hamacas, por lo que los tos estábamos acostados simplemente disfrutando del sol y de la calma de la montaña.             -Oye Iván cielo, ¿te importaría echarme algo de aceite bronceador por la espalda?       -No claro mamá, ¿dónde está?       -Creo que lo metí en mi maleta de mano, está en el baño de abajo.       -Vale voy a ver.             Y así hice, fui al baño y ahí estaba la maleta. Me puse a rebuscar entre una gran cantidad de cremas que mi madre había traído cuando por fin encontré el aceite. Lo curioso fue darme cuenta que en el bote no ponía aceite bronceador, sino que ponía aceite lubricante. Mi madre nunca ha visto bien de cerca, por lo que pensé que seguramente se habría equivocado al comprarlo, ya que no era la primera vez que le pasaba algo así. Igualmente me puse a mirar toda la maleta para estar seguro de que no había realmente un bronceador, y sorprendentemente sí que lo había. Pero la verdadera sorpresa no fue esa, sino encontrarme en un doble fondo de la maleta nada más y nada menos que, ¡un dildo! Era un clásico pene de goma, sin vibración ni nada, con ventosa en los huevos y un montón de venas. Tenía un diámetro parecido al mío pero mucho más largo obviamente, sin duda un señor consolador. Ahora todo tenía sentido, ese lubricante no había sido comprado por error. De nuevo descubría una faceta de mi madre cada vez más atrevida, no paraba de sorprenderme. Así que nuevamente la oportunidad de jugar un poco con mi madre se presentaba ante mis ojos, por lo que decidí guardarme el dildo como bien pude en el bañador, coger sólo el aceite lubricante y volver a la piscina.             -Ay hijo mucho has tardado, ¿lo has encontrado?       -No

0 comentariosCompartir
0
EEdipo14_Lv1· hace 2005 dRelatos

Escapada a la montaña con mi madre IV

Era la mañana siguiente y hacía un día de lujo. Nada más levantarme me asomé por la ventana y vi a mi madre en la terraza del jardín desayunando. Hacía bastante calor, por lo que salí simplemente con shorts. Recordemos que no había llevado calzoncillos, así que mi polla iba balanceándose, cosa de la que mi madre obviamente se dio cuenta, ya que sus leves miradas la delataban. -Hola guapa ¿qué tal? -dije yo acercándome a ella-. -Pues bien hijo ¿qué tal has dormid... Antes de que pudiera acabar la pregunta le planté un besazo de los buenos, bien caliente y con mucha lengua. Morreo el cual ella correspondió, obviamente. -Mmm. Hay que ver que bien besas a tu madre cariño, con lo que me gusta a mi un buen beso... -decía ella mientras me daba un piquito para culminar nuestro ''saludo'' de bueno días- -Pues a partir de ahora te saludaré siempre así mami, ya sabes que me encanta besar a una mujer tan guapa. -Bueno bueno no será para tanto jajaja. Por mi no hay problema, pero estas cosas sabes que sólo las podemos hacer aquí, nadie puede enterarse, y menos tu padre. -Tranquila mamá, tu no te preocupes por nada... -decía yo mientras me acercaba, fundiéndonos en otro buen beso, esta vez algo más lento y apasionado-. -Ufff cariño, menudo calor hace esta mañana ¿no? -decía ella señalando a la evidente erección que dejaba ver mi pantalón-. -Jajaja, ¿tanto se me nota? -Y tanto que se te nota jajajaja. Oye ya sabes que si tienes que descargar ahí tienes el baño eh, por mí que no te de vergüenza. -Lo sé lo sé mamá, de hecho ayer hubo una descarga, y menuda descarga jajaja -sabía perfectamente que ella ya lo sabía, pero quería jugar un poco-. -¿Ah sí? Jajaja -se hacía la tonta-. -Pues sí. ¿Tú no te descargaste ayer? -¿¿Yo?? No no que va, a mi edad no están las hormonas tan revolucionadas cómo a la tuya jaja... -claramente se notaba que mentía-. Bueno si no te importa me voy a pegar una ducha, que este sol ya me ha dejado sudada. -Vale, yo desayunaré algo. En ese momento y con mi madre ya en el baño se me ocurrió un plan. En la casa había dos baños, pero me inventaría que el otro estaba roto o cualquier tontería para entrar al suyo. Podían pasar dos cosas, una era ver a mi madre en plena faena, lo cual sería gloria pura. La otra opción era que simplemente se estuviera duchando, por lo que al menos la vería desnuda. Ahí fui, piqué muy levemente y sin dar tiempo a una respuesta entré, ya que en mi casa nunca echamos el pestillo a las puertas. -Oye mamá necesito mear y el otro bañ.... -¿¿Hijo pero que haces?? -me interrumpió asaltada ella- Menuda imagen, mi madre estaba totalmente desnuda y a punto de entrar a la ducha. Con una mano se cubría el coño y con la otra intentaba taparse las tetas, lo cual era imposible, ya que no conseguía abarcarlas. -Perdona perdona mamá, pensaba que todavía no te habrías desnudado. Verás es que la cisterna del otro baño no funciona y necesitaba hacer pis, no podía aguantar -decía yo mientras me sentaba en el váter-. -Ay hijo pero haberme avisado y me ponía algo -decía mientras se cubría con una toalla-. ¿Pero por qué te sientas si es para hacer pis? -Bueno ya sabes jajaja. -¿Cómo que ya sé? -Pues... -tímidamente yo aparté las manos de mi polla, revelando mi brutal erección- -Ah, emmm, espera no te preocupes que salgo... -mi madre estaba más roja imposible- -Noo mamá no seas tonta, es algo normal -le decía yo mientras me levantaba y la paraba en seco-. Es que te he visto así desnuda tan guapa y uno no es de piedra jajaja. -Anda ahora me dirás que eso te lo he hecho yo jajaja. Seguro que estabas pensando en la amiguita esa tuya eh jajaja -se la veía algo más relajada-. -Pues claro que es por ti mamá. ¿Pero tú te has visto? Y menos mal que no te digo lo que se me pasa por la cabeza, porque entonces sí que no me creías jajaja. -Ay hijo es que ya sé que te gusta mucho piropear a tu madre jajajaja. ¿Y qué es eso que dices que se te pasa por la cabeza? -se la veía intrigada y caliente por la situación- -Bueno, eso son cosas que no se pueden hacer a una madre... -Bueno hijo mientras sea solo decirlas y no hacerlas... -Pues... me gustaría tocarte ese precioso par de tetas, ale, ya lo he dicho. -¿Es eso en serio? Por dios cariño eso es una tontería, ya me habías asustado jajajaja. Además no es como si nunca lo hubieras hecho, hace un par de días sin ir más lejos jajaja. -Yaa pero eso fue por encima del camisón, yo decía sin nada... -Bueno si es sólo eso podemos ponerle solución... -se notaba que ella estaba más cachonda imposible- -¿En serio? ¿No te molesta? -Claro que no cariño, es sólo una caricia inocente, pero ya sabes que nadie se puede enterar -mientras decía esto dejaba caer su toalla hasta la cintura, dejando a mi alcance ese par de tetas. Dios por fin las veía desnudas y tan de cerca, eran impresionantes. Bastante blanquitas, con un pezón algo moreno, de buen tamaño, gordos y duros. No me lo pensé dos veces y ahí fui. Comencé tocando los laterales, para después avanzar a la zona de las aureolas pero sin llegar a tocar el pezón, quería crear deseo. Ella mientras quería hacer ver que no le importaba, con una leve sonrisa pero intentando no mostrar gusto por que su propio hijo le anduviera sobando las tetas. Tras un buen rato paseándome por todo el pecho, fui directo a los pezones, pellizcando y apretando, pero con mucha suavidad. Ahí mi madre soltó un leve suspiro, el cual seguramente llevaba reprimiéndose ya un buen rato. Su respiración comenzó a acelerarse, sus ojos se cerraron y echó su cabeza hacía atrás. En ese momento en el que no miraba yo aproveché para meterme un par de dedos en la boca y coger algo de saliva, para seguidamente pasar esos dedos por uno de los pezones, dando un masaje bien lubricado. -Dios... -dijo mi madre con una voz suave y llena de placer- -¿Te gusta? -decía yo mientras con mi otra mano cogía más saliva para el otro pezón- -Mmm no... no me gust.... aahhh -su voz sonaba de lo más entregada y caliente-. En ese momento pude ver como una de las manos de mi madre se dirigía hacia su entrepierna, comenzando a frotar tímidamente su coño por encima de la toalla. -Mmm hijo, nunca me las habían tocado de esta manera. -Si quieres ya que te ibas a duchar puedo... enjabonarte un poco... Ella no dijo nada, y evitando mirarme a la cara tiró al suelo su toalla y entró en la ducha. Dios su coño depilado se veía radiante, estaba tan mojado que hasta brillaba. Tras esto entró a la ducha conmigo cogido del brazo y dejó caer el agua caliente por sus hermosas tetas. Yo por mi parte, cogí el bote de jabón y me eché algo por las manos. Comencé a pasar mi manos esta vez por todo su pecho, amasando bien ese tetamen. Ella tras el primer contacto comenzó a gemir, aunque de una manera muy leve y tímida. En el fondo no quería hacer ver que le estaba gustando. Me fijé también en cómo comenzó a masturbarse muy lentamente, a lo que yo respondí dándole la vuelta, para seguir dándole ese buen masaje bien lubricado pero desde atrás. Debido a esto mi polla chocó con su gordo culo. -Ey cuidado con eso... jeje... -no se la veía para nada asustada, pero sí precavida- -Perdona mami, es que tú me pones así... -dije yo dándole un leve beso en el cuello- -Mmmmm, no sabes lo que me halaga eso cariño. Pero sabes que debemos ser precav...aaagghhh -sus palabras se cortaron en cuanto me centré en sus duros pezones, retorciéndolos muy suavemente y haciendo que ella, a su vez, se retorciera de placer-. -¿Te gusta lo que te hace tu hijo? -Agghhh sí... digo no... -se estaba empezando a soltar- -¿Te gusta cómo te toco las tetas? -decía yo mientras le besaba el cuello y prestaba especial atención a sus pezones. Mientras, mi polla seguía rozando su hermoso culazo- -Si... me gusta... me encanta... ¿Y a ti? ¿Te gustan las tetas de mami? Mmm -Me encantan, y me encantaría comérmelas. -Mmmm no sé- decía ella con voz de niña pequeña mientras se daba la vuelta-. Yo no esperé ni un segundo. Eché algo de agua por encima para dejarlas bien relucientes y me abalancé a chupar ese par de melones. -Aaaaggghhhh... dioss... que gusto cariño... -decía mi madre mientras se introducía un par de dedos en su chorreante coño-. Yo por mi parte no iba a ser menos, y comencé una lenta paja bien lubricada por una mezcla de jabón, saliva y preseminal. -Dios cielo estoy cachondísima, qué comida de tetas me estás haciendo amor, mmmmmm. -Así mami así, tócate bien el coño mientras tu hijo te mama tus preciosas tetaza. -Por dios hijo que gusto le estás dando a tu madre. Mmmm pero deberías parar, estoy cerca de... aaagghh... -sabía que mi madre estaba a punto de correrse, por lo que aceleré tanto mi paja como la comida y manoseada de tetas que le estaba haciendo-. -Mmmm, si mami preciosa, correte para mí. -Dios cariño no aguanto más, agghhhh. -Yo tampoco mamá, sigue, sigue tocándote, ¡corrámonos juntos! -Ay hijo me voy, ¡me voyy me vooyyy! ¡AAAAGGGHHHH! Su jugoso coño explotó en una marea de fluidos de todo tipo, mientras que mi polla comenzó a expulsar chorros y chorros de espesa lefa, los cuales cayeron en su pierna, juntándose con su propia corrida. Sus piernas estaban temblando, por lo que yo solté de mi boca una de sus hinchadas tetas para darle un jugoso y salivado morreo, mientras con mis manos la agarraba por el culo. Ahí estuvimos varios minutos, con nuestros cuerpos desnudos bien pegados, llenos de corrida y jabón a partes iguales, mientras nuestras lenguas se saboreaban la una a la otra. En ciertos momentos incluso nos dedicábamos simplemente a entrelazar nuestras lenguas totalmente fuera de la boca, con toda la saliva cayendo sobre las tetas de mi madre. Un espectáculo sin duda guarro y caliente a partes iguales. Tras varios minutos después de esos calientes morreos, mi polla volvía a estar totalmente dura y lista para la acción, por lo que procedí a volver a comerme una de las tetas de mi madre mientras subía una de mis manos por su muslo, dispuesto a tocar su todavía húmeda entrepierna. Por desgracia rápidamente ella paró mi escalada hacia su jugoso coño, saliendo de la ducha y poniéndose la toalla. -Cariño debemos parar, esto que acabamos de hacer está fatal. -Pero mamá, sabes tanto cómo yo que te ha encantado -dije yo mientras me acercaba a ella- -Cielo, si he de serte sincera, hacía años que no tenía un orgasmo tan intenso, pero hemos ido demasiado lejos. -Pero mira cómo estoy -yo empezaba una suave paja mostrándole toda mi polla bien empalmada. -Ya veo ya... no se te acaba la energía eh jaja -decía mientras se mordía el labio inferior de la boca-. Pero no cariño, esto es algo que no puede repetirse. No te voy a negar que yo también sigo caliente, pero somos personas adultas y sabemos cuando parar. Mira yo me voy a duchar al otro baño y tu quedate aquí, poniéndole solución a eso jajaja -decía mientras me guiñaba un ojo-. -Está bien mamá, supongo que tu también tendrás ganas de ponerle solución a lo tuyo -dije yo mientras le daba un último morreo bien guarro y húmedo-. -Mmmm... ufff... Bueno yo ya he tenido suficiente por hoy hijo, no tengo tanta energía como tú jaja -tanto ella como yo sabíamos que iba a tocarse cómo una cerda nada más llegar al baño-. Tras esto se fue rápidamente cerrando la puerta. Yo obviamente me había quedado con ganas de algo más, sobretodo de recibir esa corrida directa del coño de mi madre a mi boca. Pero también sabía que no podía forzar más la situación, sino ella se cerraría en banda. Tras eso yo me hice una paja ya más relajada, lo justo para quitarme las ganas. El día transcurrió sin mayor novedad, salvo un par de idas y venidas al baño por parte de mi madre de los más sospechosas. Sin embargo la noche esperaba, y yo no iba a quedarme de brazos cruzados. Continuará...

0 comentariosCompartir