#Enamorados
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Mí vecina
Me llamo Olga, tengo 40 años en la actualidad, a punto de cumplir 41 este naciente año 2021. Desde que hace ahora, ya más de siete años, conocí a mi nuevo vecino, me gustó mucho. No era nuevo, se había mudado aquí con su nueva esposa después de divorciarse. Había vivido allí en su juventud, pero yo no me acordaba, o era tan pequeña que no lo recordaba. Mis padres me pusieron en antecedentes cuando les pregunté, de manera natural, por aquella pareja. Llevo prácticamente enamorada de José Miguel, desde 2013. ¿Me tomo las cosas con calma, verdad? Somos una familia humilde de clase media. Mi padre ya está jubilado, y se entretiene en algún que otro hobby. Mi madre, desde siempre en casa. Somos una familia normal. Diré que trabajo sin decir en qué, por si este relato es publicado. Soy rubia, delgada y bajita. Sin dejar de ser conservadora, soy progresista. No es una contradicción, En eso coincido con José Miguel, y no es en lo único. Somos almas gemelas. Me gusta la ecología, y miro mucho por el medio ambiente. Le vi serio desde el principio, a distancia tiene gesto algo hosco, aunque cuando empezamos a hablar, le empecé a ver más interesante. En las distancias cortas es agradable, divertido y un buen conversador. Me gustó todo de él. De saludos de cortesía, empezó poco a poco a preguntarme cosas. Soy bastante tímida. Hablando de sexo, aunque en el fondo soy liberal, en la práctica, con mis puntuales parejas sexuales, había sido bastante tradicional. Creo que necesitaba algo más que una relación clásica, y por ello a mi edad, aún no había desarrollado un proyecto de vida sentimental definitivo con nadie. Necesitaba a alguien especial, y con él llegaría a desear tenerlo, aunque jamás creí que se iba a desarrollar de aquella manera. Cuando, después de pasar varios años, en que nos veíamos de vez en cuando en el ascensor, en la calle, en el barrio, o por nuestra pequeña ciudad de provincias, me decidí a mirarle de esa forma especial…, con deseo, entonces me daría cuenta, al devolverme sus especiales miradas, de que le tendría para mí el resto de mi vida, aunque con ciertas matizaciones. Él es muy prudente, aunque con ojos de latino interesante y conquistador. El primer paso lo di yo. Un día introduje un anónimo en su buzón. Le decía que me gustaba mucho y que estaba dispuesta a todo por acostarme con él, que aceptaría todas sus condiciones. El primer paso lo dio su mujer, Verónica. Un día hablamos subiendo el ascensor, y me invitó a tomar un café o una infusión en su casa. Luego me dirían, que supieron desde el primer segundo que el anónimo era mío, pero que deseaban darme cuerda, para generar el máximo incremento de deseo por ambas partes. Él también me deseó desde el principio, según me confesaría días después en la cama. Me quedé de piedra cuando me lo dijeron. Mi rostro enrojeció de inmediato, pero su calidez humana me hizo relajarme hasta límites insospechados. Son tan naturales, que no puedo hablar de ellos nada más que cosas buenas. En unos minutos estábamos los tres hablando como viejos amigos. Los ojos de José Miguel, me miraban con deseo, sin duda. Los míos a él, también. Hablamos con absoluta sinceridad desde el primer segundo. Verónica, enseguida contribuyó a la total relajación del momento. Me cogió de la mano y me llevó a su dormitorio. Era precioso, lleno de detalles decorativos, mariposas en las paredes, cuadros de todo tipo, puntos de luz. Una foto de ambos en el centro de la pared a todo color, flanqueada por dos individuales en blanco y negro. Pusieron música. Encendieron velas y una barrita de incienso. Yo estaba en una nube. Sin saber cómo, estábamos los tres desnudos en la cama. Nunca me he sentido bisexual, pero no me importaba cómo Verónica me empezaba a besar. Yo le devolvía idénticos besos pasionales, aunque tímidamente. Cerré los ojos, cuando José Miguel se aproximaba. Estaba nerviosa ante la inminente sensación de sentirme unida a él. Una tiene esas falsas creencias de penetración rápida y satisfacción vulgar. Ellos eran diferentes. Con ternura me acariciaban, me besaban en todo mi cuerpo, incluso en sitios insospechados... Estaba en una nube de deseo, deseando disfrutar de todo. Pasaron horas antes de sentir cómo mi sexo, fue penetrado con ternura y delicadeza. Aquel enorme pene entró en mí, sintiendo que entraba en mi alma. Hubiese deseado gritar de placer, pero soy muy tímida. Sentirme llena, sentir la tremenda polla de mi vecino dentro de mí, llenaba mi corazón, alma y cuerpo, de un gozo único. Jamás me había sentido así. Mis orgasmos, a cual más intenso, se sucedían, uno tras otro. Cuando sentí en mi interior aquel líquido entrar a presión, y rebotar en el fondo de mi vagina, no pude dejar de sentir golpetazo a golpetazo, los orgasmos más profundos de mi vida. Él lo sintió. Me besó y me abrazó, con una ternura sin igual. Lloré de agradecimiento y placer. Volveríamos a hacer mucho más sexo. Son incansables. Yo también. José Miguel, nos follaba a ambas sin parar, cuando se agotaba, seguía con cientos de juguetes que tenían. Nos hacía correr al unísono, utilizando sus dedos o juguetes a la misma vez. Nos besábamos los tres al mismo tiempo. Nuestras lenguas se cruzaban y disfrutaban. Verónica, hacia el final de aquella e increíble sesión, para dar un descanso al rey de la cama, sacó su último regalo, su succionador, y jugamos con él un buen rato. No parábamos de tener orgasmos sucesivamente, por turnos. Él sonreía al vernos. Yo soy incansable, me he descubierto incansable junto a ellos. Al menos, aquella primera de muchas sesiones, me sentí incansable. Verónica, incluso mucho más. He de reconocerlo. Cuando después de tantas horas de placer, extasiados, estábamos unidos los tres por nuestras manos, sentí cómo Verónica murmuraba en mi oído: - ¿Querrás ser nuestra amante más veces? - Sí (Me limité a decir). - Si quieres, podrás traer a cuantos amigos desees, siempre que sean discretos y que tengan una buena polla. - ¿Cómo? - Cuando te apetezca venir sola, podrás venir sola, y si algún día te apetece traer a alguien, lo podrás hacer libremente. Ya lo he comentado con él, deseamos seguir viéndote sola o acompañada. Queremos que seas nuestra amante para siempre, al menos, mientras tú lo desees. Estamos encantados contigo, quizás ambos, enamorados de ti, desde que te vimos por primera vez. Me quedé muda. No sabía que contestar. En ese momento supe, que siempre había querido tener una relación así, una relación precisamente, con ellos dos. Desde aquel maravilloso día, estuvimos juntos para siempre. Las sesiones de sexo se han sucedido con intensidad, cada vez lo pasamos mejor los tres. Ante la insistencia de Verónica, en ocasiones he ido acompañada de algún puntual amante que me he echado, pues ella también tenía derecho a disfrutar. Nuestro amor no está limitado a nosotros tres, aunque somos el eje básico del mismo. Alguna noche me he quedado a dormir con ellos. Él se despierta temprano y empieza a comer nuestros coños, por turnos. A veces hemos estado en la cama todo el día, haciendo un increíble sexo sin parar. Somos incansables los tres. Mi vida está bien como está. Me siento feliz como vivo. Mi vida continúa... Mi trabajo, mi familia y mis amantes, esos vecinos, Él, ambos, me han hecho descubrir mi verdadero proyecto de vida. Queridos amigos, he de terminar. Solo decirles que, lamentablemente, este relato es ficticio, aunque ojalá fuese real. Creo que redactaré un anónimo y se lo meteré a mis vecinos en el buzón. (Ojalá lo hagas Olga, ellos lo están deseando). FIN. Espero que lo hayan disfrutado. Escríbanme. Contestaré a todos los que deseen contarme cualquier cosa, a través de mi correo electrónico. Me encanta compartir de todo, con todo tipo de personas, incluso detalles sobre vida en general, gustos y aficiones, sin que sea que ser necesariamente sobre sexo. Les cuento que uno de mis próximos proyectos, hay varios más, sin más pretensiones que el de hacer disfrutar a los lectores, es un libro que tengo en marcha de título provisional: “Historias reales de cornudos complacientes”. Quiero contarles diez historias reales noveladas con escenas de sexo morboso. Llevo actualmente redactadas en borrador, ocho historias y aún puedo integrar dos historias más si alguno de ustedes, quiere que su experiencia como cornudo o cornuda quedé para la posteridad..., cambiando obviamente nombres y ciudades. Hasta muy pronto.
Nuestro primer trio
Esta es la historia de nuestro primer trio. ¿Cómo loencaramos?, Nos llevó tiempo, mucho tiempo para animarnos. Ofertas sobraban,solos hay millones dispuestos a cojerse a la mujer de otro, sobre todo a la míaque es una mujer muy muy hot, muy deseable, seguro lo verán en nuestros post. La cosa era animarse, habíamos hablado con parejas lascuales por más buena onda era difícil acomodar los horarios y los gustos… ganassiempre había… nos superaban los nervios y la ansiedad. También cuestión degustos… Nunca sabías si las parejas eran verdaderas… más de una vez los hombresquerían cortarse solos pero ni ahí era lo que buscábamos. Recuerdo un vago deuna pareja que me pidió que le pase el teléfono de ella (un salame total) Después de eso frenamos. Nos molestó que sea así la cosa. Lafantasía seguía latente pero la búsqueda se calmó un poco. Un día vemos unperfil de un solo que nos gustó su texto, su dialéctica y lo contactamos. Hablamosbastante con él hasta sentirnos cómodos…nos mostraba ser un caballero…y lo fue.Nos pidió fotos sociales y nos animamos. Montonazo de consejos de cómo movernosen el ambiente y realmente nos sirvió. Nos dio una clase magistral de cómoencarar a una pareja. Fecha cercana al 14 de febrero…Día de los enamorados… dabajusto como para que sea un regalo para ambos… iba a ser tarde… salimos de casacon todos los nervios. Ella en su bolso llevaba la lencería que se iba a poner(le gusta cambiarse varias veces para sentirse deseada y verse bien). Pactamos un lugar, 12 de la noche, él dejaba su auto eíbamos a un motel en el nuestro. Mientras esperábamos yo veía que ella estabatranquila. No sabría decir si deseosa de que al fin se diera nuestro encuentroo era genial para disimular sus miedos einseguridades. Yo no quería que él llegara… o sí, no sé…sensacionesencontradas… todos los autos creíamos que era él… mirábamos para todos lados,el mensaje no llegaba... doce pasaditas: “estoy demorado unos minutos”…bueno…avisa, quiere decir que viene. Esperamos… nervios y más nervios… “Llegando”… vemos que baja de un auto en la vereda deenfrente y se acerca…. Re natural… como si fuéramos amigos de hacetiempo…subió, nos saludamos… ningún actor de telenovelas, tampoco desagradablea la vista de cualquier persona… hablamos nada y encaramos al motel… Entramos y dada la ocasión pedimos una habitación de lasmejores. Se las describimos así… daba para mínimo 6 parejas el lugar… sillonesgigantes sobre uno de los costados, enseguida una barra con mini bar, todo muybien ambientado. Al medio entre la barra y la cama que era Doble doble plaza…hermosa, con espejos arriba, bueno, entre medio estaba el caño para bailar, asu costado subías unas pequeñas escaleras y tras un vidrio inmenso esmeriladoestaba el Jacuzzi, al lado del Jacuzzi un baño turco!!! Con un todo de pequeñoscerámicos. Pero bueno, no los aburrimos más con detalles. Vamos a lonuestro. Previa de unos tragos, él sólo gaseosa, mucha charla, de lavida, de cómo nos gustó la idea de otra persona, bla bla. Mucha sorpresa paraél saber que era nuestro primer trío con un hombre y tal cual nos dijo se pusoa disposición para que la pasemos todos bien. Nos dijo: “Uds. jueguen,arranquen tranquilos, yo me acomodo y cuando me digan participo”. Comenzamos a besarnosdelante de él, ella estaba muy caliente, se nos daba esa fantasía. Comenzamos a desvestirnos, estábamos muy calientes. Apenas me bajé los pantalones ellase acercó a mi verga y comenzó a chupármela muy rico, despacio, me pasaba lalengua y me miraba, sus labios de rojo intenso iban desde la cabeza a loshuevos. Nuestro amigo ya desvestido nos miraba desde la cama, ya tenía la pijadura. Con un gesto le pedimos que se acerque. Ella se la iba a chupar, a losdos en realidad. No tenía la pija inmensa, era poco más de una medida normal,gorda y bien parada. Ella lo pajeo un poco y comenzó la acción. Me calentabaver como se la comía, le chupaba la cabeza, le pasaba la lengua, después eltronco, le acariciaba los huevos. Se metía la dos en la boca para que le sacarafotos. ¡Como me calentaba! Nunca pensé que me iba a gustar tanto verla así.Después de divertirse con nuestras pijas un ratito se fue al baño. Venía lahora de la lencería. Pollerita corta sin bombacha. Tiradores que le tapaban sololos pezones. Toda mojada y brillante su conchita. Estaba para darle y mucho.Primero yo, ella en cuatro en la cama, entraba y salía y gemía mientras lechupaba la verga a él. Ahora ella quería que se la meta nuestro amigo. Y Comotercero obediente se acercó de atrás y se la abrió con su verga gorda. Quéhermoso verla gozar así. La bombeaba con ganas y le daba muy rico. Ella gozabacomo mi buena y obediente esposa. Se la metía hasta el fondo mientras yo lemetía mi verga en la boca… Nunca imaginé que íbamos a gozar tanto… ella memiraba todo el tiempo para que me caliente (y dejarme tranquilo que esto queestaba pasando era para nosotros dos como la pareja consolidada que somos) yeso me ponía al palo. Llegó la hora de la colita, primero yo, para abrirla unpoco. La lubriqué bien y como a ella le gusta se la metí despacito. Un poconomás, como para dilatarla. Obvio que también quería la otra verga. Y ahí se lametieron… “me cogen la colita me decía” mientras mi verga se me ponía a full deverla en cuatro gozando como loca. Ahí fue cuando medijo ella. “Te voy a mostrar algo que te va a gustar”. Lo agarró de la mano yse fue con él al caño para bailar. Yo tirado en la cama expectante. Se agarródel caño con sus tacos altos que la dejaban muy puta… le agarró la verga y sela metió para que la coja desde atrás. Me miraba y me decía “¿te gusta así?… Mela mete por todos lados”, dándome a entender que iba de la concha al culo todoel tiempo… Qué imagen hermosa ver como la cogían… siempre me acuerdo de eso yle he dedicado muchas pajas. Una imagen que no se me va a borrar más de la cabeza. Después pasamos a la barra, ella sentada en una banqueta consu hermosa cola aceitada bien hacia atrás, yo delante de ella, la acariciaba yla besaba, le tocaba las tetas hermosas que tiene, él detrás se la metía portodas partes mientras ella me miraba y me preguntaba si me gustaba ¡¡¡Obvio queme gustaba!!!, me volvía loco. “¿Te coje la cola?” le decía yo y ella sin poderresponder de como disfrutaba ponía esa cara de placer que toda mujer ponecuando disfruta realmente de una verga y gemía tratando de decirme que sí. Pasado esto tomamos rápido unos tragos y cambiarse de nuevola lencería. Cuando volvió, estaba con su porta ligas y una remerita que ledejaba sus tetas afuera. La llevé a la cama y le dije que se le sentara en laverga, que se la comiera toda… y ella muy obediente se la metió. Desde atrás yola miraba, como se le abría y le entraba hasta que los huevos le golpeaban lacola. Se paró y se puso en cuatro en la cama, se la metía yo.Alternaba entre la cola y su conchita bien abierta por nuestro amigo. Se la metía un poco yo y lo dejaba a él, unosbombazos cada uno. “Cojele la cola le dije” y él obedeció. Ella gozaba y leencantaba. Se la cogía fuerte mientras yo le decía a ella: “Te gusta la pijaque te conseguí, no es como los juguetitos (consoladores) que son fríos…”Recuerdo cómo gemía y me vuelvo loco. Luego se la llevó contra una pared de espejos, bajamos lasluces y siguió dándole desde atrás. Parada con las piernas abiertas y sus manosarriba sosteniéndose mientras ella fantaseaba diciéndole que se sentía queestaba en un boliche y le decía que pase otro. Jugaron así un buen rato, yo losmiraba y me encantaba. Ella con su mirada fija en mí. Ambos más que contentos ysatisfechos de lo que estábamos haciendo. Después a la cama, yo abajo, besándola y acariciándola, ellaarriba mío en cuatro, él atrás de ella metiéndole la verga en el culo, fuerte,bien fuerte hasta acabarla. Le sacó la pija y sacó el forro para desparramar susemen sobre las sábanas. Fue una experiencia maravillosa… Como les dijimos alprincipio, nos llevó tiempo tomar la decisión pero para nada nos arrepentimos…Nos unió mucho como pareja tanto emocional como sexualmente. Esperamos que les haya gustado nuestra experiencia y quienesaún no se han animado no dejen de hacerlo. Si les gusta seguirán como lo hicimosnosotros, si no es así tómenlo con calma que es solo sexo, no es amor. Acá nohay cornudos ni cornudas, es común acuerdo y experiencias que nos da la vida. Besos a todos y todas de ambos, le dejamos algunas imágenes de ese día.
Día de los enamorados
fue un 14 de febrero hace unos años. habíamos planeado ir a un parque con mi novia. es un parque muy grande que tiene varios sectores algunos con mas gente y otros mas solitarios. decidimos ir al lugar mas solitario ya nos gustaba mandarnos manos entre beso y beso. aun eramos vírgenes ambos por lo que estábamos muy calientes. estaba llegando cuando recibo un llamado de ella llamado: -amor donde estas? -estoy viajando bebe y vos? -ay es que se me hizo tarde, así que no te apures mejor nos vemos a las 16hs (una hora mas tarde) -esta bien amor te veo a esa hora. tenia tiempo, así que al llegar compre un ramo de flores y decidí ir a esperarla en un banco. total ya estaba ahí. ya casi llegando veo a lo lejos que ella estaba en ese banco pero con otro chico al lado. ella vestía unas calzas grises muy pero muy apretadas. (siempre que nos veíamos las usaba ya que se facilitaba mas el contacto con su conchita y culo) Me quede parado a lo lejos mirando a ver que pasaba. al principio solo se veía que estaban hablando separados normal. ella se reía mucho con el. desearía saber que hablaban en ese momento. los minutos pasaban y la cosa había cambiado. repentinamente ella se puso de pie se subio la calza casi hasta pasar su ombligo y se sentó en sus piernas. a pesar del calor sentí todo mi cuerpo frío al ver eso. ellos se estaban besando y ella lo abrazaba por encima de sus hombros. quizás en señal de que le gustaba el beso. pasaron unos 10 minutos de besos y ellos dos se pararon y el se la llevo de la mano hacia un lugar "secreto" del parque. donde hay una garita de seguridad de cemento abandonada (lugar que se sabe es usado para ir a petear, culear e incluso se usa como baño) decidí ir y acercarme lo mas posible para ver que estaban planeando. ellos entraron al cuartito y yo me acerque. el lugar esta muy deteriorado por lo que tiene algunos huecos en la pared asi que aproveche para espiar. cuando miro el estaba contra la pared y ella encimada besándolo muy apasionadamente por lo que se escuchaba (sonido de su saliva) el la tenia agarrada del culo con las dos manos apretándoselo como si estuviera amasando. en un momento páran de besarse y el pregunta "y el cornudo de tu novio?" y ella le responde casi sin dejar de besarlo "le dije que venga mas tarde jaja" el dice "bueno le vas a dar besitos con sabor a pija y leche entendiste?" ella responde ya un poco agitada un casi gemido "ajah..." inmediatamente ella se agacha y comienza a desabrocharle el cinturon y el pantalón. se lo baja hasta las rodillas lo mismo con su boxer y comenzo a chuparle la pija. el tipo con los ojos cerrados la agarraba del rodete en su cabeza y la hacia chupar con velocidad. por momentos ella daba arcadas y tenia que parar para respirar. y asi una y otra vez. la accion no duro mucho ya que es peligroso porque podian descubrirlos asi que el la agarro y la puso contra la pared rápidamente. yo creí que se la iba a cojer pero no. simplemente le bajo la calza hasta las rodillas y su ropa interior hasta casi la mitad de sus muslos. y comenzó a pajearse por momentos le frotaba la cabeza de la pija por los labios de la concha de mi novia mientras se besaban frenéticamente. ella con sus manos agarro su ropa interior y la estiro hacia los costados hasta que el largo todo ahi. fue mucha leche (mas dela que yo puedo largar) en su bombachita. ella cuidadosamente se la subió para luego acariciarse por arriba de la tela para que la leche se le pegue aun mas. el le subió la calza a su gusto. y volvió a besarla. "ahora anda a pasar el día con el cornudo pero con mi leche ahí presente sin que el lo sepa" le dijo en tono dominante. ella agitada aun solo asintió con la cabeza. ellos salieron y se fueron. no me vieron ya que estaba atrás de la pared contraria a la salida. llegue a verla, le di las flores y le pregunte porque la demora. a lo que me respondió "no había comido nada y se me hizo tarde hasta que me hice una merienda" le respondí "y que merendaste?" y ella pensando que yo no sabia irónicamente me respondió "comi unas galletitas y me tome la leche" el día termino normal. pero con mi corazón roto.
Perdido por ti
Primero, todas las entregas de los mejores post Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos PERDIDO POR TI Siempre preferí engañarme a ver la realidad, ella era para jugar en las grandes ligas, jamás estaría a su altura, y sabía que hiciera lo que hiciera jamás sería suficiente. Yo era un joven de futuro brillante, estaba haciendo mucho dinero invirtiendo en las bolsas de comercio, había estudiado para ello, era lo que me gustaba, y los billetes habían llegado a mi demasiado pronto, de esa forma en que te marean y no puedes mantener los pies sobre la tierra, una situación difícil de manejar. Me había comprado un dos puertas importado y un departamento enorme en la mejor zona de la ciudad. Tenía chicas a elección, esas chicas que se enamoran de tu bolsillo, y no me importaba que así fuera, yo también solo buscaba momento de placer. Tuve la idea de modernizar a mi gusto ese departamento, tenía muchas ideas locas y jóvenes y así contacté a Marianela Ballesteros, una joven arquitecta para que se encargara del tema. No la conocía, no sabía quién era, si era buena en lo suyo, nada, tampoco me importaba, solo vi su foto entre tantas, me había parecido tan bonita como intrigante y asumí que entre negocios y negocios terminaríamos en la cama. Pero Marianela sería diferente, a la primera insinuación de mi parte, me miró fijamente a treves de los vidrios de sus anteojos y me paso un freno con sabor a hielo, me dijo que ella era profesional y que nuestra relación sería meramente profesional y que, si esperaba otra cosa, pues podría buscar otra persona. En esos días, yo no estaba a costumbrado al rechazo de una mujer, y Marianela se transformaría en mi obsesión, dejé que ella tomara la iniciativa y fuera por delante de mí, hacía caso a todo, solo ponía el dinero y en tres meses tendría un departamento nuevo, solo que no estaría realizado a mi medida, sino a la suya. Nuestra relación se terminaba, en el roce de esos días nos habíamos conocido bastante, ella sabía de mi dinero, de mis inversiones bursátiles, me notó un tipo inteligente, yo también vi en ella una mujer atrapante, inquietante, demasiado madura para su corta edad, independiente, y secreta, sobre todo secreta, porque ella tenía un lado oscuro del cual jamás hablaba La invité a cenar, y luego la invité a mi departamento, terminamos en mi cama, y descubrió los secretes que el dinero no podía comprar, el tamaño risueño de mi pene y el problemita de la eyaculación precoz. Poco después, en la penumbra del cuarto ella se vestía para volver a su casa, le pedí que se quedara a dormir, pero ella me dijo que seguramente en otra oportunidad, tendría un día complicado por delante y debía descansar un poco. En su cara se dibujaba la insatisfacción y me sentí un fracaso de hombre. La dejé partir y supe que era el final de una situación que nunca había comenzado. Pero no era una persona acostumbrada al fracaso, debí entender que las piezas no cuajaban en el rompecabezas que se me presentaba, pero días después dejé mensajes en su celular, del que no tendría respuesta, y luego otro, y otro más, y no dejaría de hacerlo hasta que escuchara de sus labios que no tendría una oportunidad a su lado. Gané por cansancio, le arranqué a desgano una segunda cita para hacer las peores de las jugadas, intentar comprar su corazón con mi bolsillo, me abrí con ella como con nadie y la perra mordió el anzuelo. Salimos una vez, y otra, y otra más, en la balanza le pesaban más mis billetes que mi pobre performance sexual, y preferí engañarme, mentirme, decir que todo estaba bien, fui feliz presentándola en mi familia, a mis amigos, empezar un noviazgo de enamorados, tristemente condenado al fracaso. Un par de veces intentó terminar la farsa, pero en cada vez yo corría como u niño a su lado, mi alma estaba abierta, y ella tomaba lo mejor de mí. Le propuse casamiento, si, de blanco, un gran vestido, una mejor fiesta, ella me rechazó, y volví a hacerlo poco después, y como con los mensajes de celular, no aceptaría un no dé respuesta, tontamente pensaba que haciéndola mía ante un altar, alejaría de mi cabeza todos los fantasmas de otros amores, porque mis celos me dejaban adivinar que ella tenía amores paralelos, mejores, perfectos, quienes si la hacían feliz Era hasta insano, había tenido en mi cama cuanta mujer había deseado tener, pero me fui a enamorar como un tonto de aquella que jamás me entregaría su corazón Y ya en esa misma noche de bodas las cosas arrancarían fatales para mí, yo tenía muchos amigos varones invitados, ella también... Y a pesar de todo lo íntimo que suponía ser la ceremonia, en plena fiesta, ella estaba demasiado pendiente de su celular, escribiendo mensajes, y ni siquiera en ese momento, logré que fuera solo mía. Y olí el engaño en esos minutos en los que estábamos separados, desentendidos, saludando familiares y amigos, y cuando la veía a la distancia con su impecable vestido de blanco, desentendida de mis ojos observadores, ella estaba demasiado íntima con alguno de sus amigos, risas, gestos, toques casuales, solo lo dejé pasar, una vez mas Los días de convivencia bajo el mismo techo sol empeorarían las cosas, realmente Marianela se aburría conmigo, por mi pequeño pene, por mi precocidad, y me desgarraba el corazón cuando la cogía y ella solo estaba en otro sitio, fumando, con la mirada de lado, inexpresiva, o mirando cualquier cosa en su celular, fría como el hielo y la incompatibilidad de la cama, como una mancha perversa invadió todo nuestro hogar, nuestros días, nuestra convivencia. Ella dio un paso adelante, una noche me lo presentaría en la cama, había pasado por un sex shop y había comprado un arnés con una verga de juguete bastante generosa, mucho más grande larga y gruesa que la mía, y ante mi reproche al sentir herida mi masculinidad, muy suelta de cuerpo me respondió que necesitaba sentirse mujer y que estaba harta de sesiones con psicólogos y profesionales para trabajar sobre 'mis problemas' Empezamos a hacerlo de esa manera, a su manera, la cogía rápido, me acababa, luego me ponía el arnés y era su momento de placer, entonces si, gritaba, disfrutaba, como una yegua, incontenible y parecía disfrutar con esos raros orgasmos, con esa forma de hacerme sentir menos hombre y solo me quebraba, una vez, cada vez. Al conciliar el sueño me sentía mortal, generalmente le daba la espalda para que no percibiera mis sentimientos, y muchas veces solo dejaba caer las lágrimas mientras ella dormía plácidamente. Una noche como tantas, yo le deba la espalda en la cama, como de costumbre, ella se apegó a mi, pero noté en esa proximidad que esta vez tenía calzado el arnés con la pija de juguete, el que había comprado en el sex shop, y empezó a jugar sobre mis nalgas, le pregunté que hacía, y me dijo que me callara, bajó mi slip y empezó a pasarlo entre mis nalgas, sentí mi corazón latir con fuerza, y como ella se pegó más y más a mi cuerpo empujándome poco a poco al borde mismo de la cama, sintiendo sus jadeos en mis oídos, y como en una forma grosera trataba de meterlo por mi culo, ayudándose con sus dedos lubricados por algún gel de ocasión Volví a preguntarle que estaba haciendo, que ya no era gracioso, me tenía contra las cuerdas, pero volvió a ignorarme, sonriendo con cierto sarcasmo dio un fuerte empellón haciendo que me doliera, pero no se detendría, y poco a poco me sentiría violado por mi propia mujer Era demasiado grueso, y me lo incrustó hasta el fondo después de algunos rodeos y empezó a ocupar el sitio que naturalmente era mío, mientras a mi me tocó disfrutar como mujer Marianela se vio muy caliente con su nuevo rol, tomando la iniciativa, dándome órdenes, nalgadas, incluso masturbándose mientras me lo hacía por detrás, haciéndome gemir aunque no quisiera hacerlo Con el correr del tiempo las cosas se hicieron más y más oscuras, como en una tarde de tormenta el sol de nuestra relación se fue ocultando. Ella me estaba destruyendo, no solo en la cama, sino en la vida, perturbado por mi presente vivía desenfocado y mis inversiones bursátiles eran más fracasos que éxitos, ella en cambio se había más y más conocida, tenía mucho trabajo y era muy requerida. Tuve la tonta idea de regalarle algo femenino e íntimo, un conjunto de medias de red, ligas, tanga, sostén, ya saben, algo sexi para cambiar la rutina Pero Marianela me pidió que fuera yo quien lo usara y en esa noche me haría su mujer, vestido con una puta, me rompió el culo otra vez, muy perra, me puso frente a un espejo, en cuatro, y mientras me lo hacía me metía sus dedos en la boca y me tiraba los labios hacia su lado, como si fuera un caballo con riendas, y me dolía por delante, o me día por detrás. Era su tonto fetiche, ya ni siquiera la cogía, siempre era ella sobre mi, había perdido el control, el rumbo, ella siempre tenía reuniones después de hora, se la pasaba pegada a su celular, chateando, manejaba el dinero, era una extraña. Me moría en mis celos, empecé a tirar de cualquier punta para descubrir algo, enfermizo, revisé su celular en sus descuidos y encontraría demasiadas cosas complicadas, mensajes, fotos, sus perfiles, sus redes, dejaban ver una exquisita mujer, provocativa, sin compromisos, revisaba su agenda y una y otra vez hacía lo propio con su ropa interior sucia, buscando restos de hombres, fantasmas. Nuestras discusiones siempre terminaban en un callejón sin salida, porque era notorio que si yo no la cogía como se debía, alguien mas lo estaría haciendo Y como una gran bola de nieve todos nuestros problemas de pareja se hicieron enormes, porque yo me desvivía por ella, me arrastraba a sus pies, pero para ella solo era un payaso, una marioneta y jamás me había permitido asimilar que todos sus rechazos eran maneras directas e indirectas de que no estuviera a su lado. Y por qué lo hacía? por qué permitía que hiciera lo que hacía? solo porque era un tonto enamorado... Se acercaba el fin de un nuevo año, y con ello, todas esas despedidas típicas, de amigos, de trabajo, de un lado, de otro, esas interminables reuniones que hacer un diciembre demasiado complicado para el estómago y esos molestos kilos de más que se terminan acomodando en la cintura. Marianela me dijo que tendría una cena de arquitectos, colegas, noche de fiesta, le dije que estaba bien, que me parecía bien, nos merecíamos una salida en pareja, su circulo de trabajo junto a su esposo, me dijo con cara seria que en principio yo no estaba invitado, no era para parejas, que no sea desubicado Sería una de las pocas veces en mi vida que me pondría de punta con ella, tal vez muy dolido en mis sentimientos, discutimos, levanté la voz y le dije que iríamos los dos o directamente que se olvidara de esa salida. Marianela me dijo que estaba bien, si pensaba hacer el ridículo, por ella estaba bien, solo que me atuviera a las consecuencias. Esa noche no sería una noche más, ella se había puesto un vestido nuevo que se había comprado para la ocasión, era color arena son sectores al azar en dorados brillantes, asimétrico de hombros, pegado al cuerpo, lo justo como para disimular imperfecciones y verse sexi, demasiado para mi gusto, resaltando sus bellos muslos desnudos y marcando sus pechos de una forma exquisita, se había maquillado, se había recogido sus cabellos, y se había montado sobre unos zapatos de tacos altos que la ponían a mi altura. Su rostro irradiaba brillo, un brillo particular, y después de ultimar detalles partimos a esa famosa reunión de colegas Ciertamente no la pasaría bien en ese lugar, primero por sentirme un tonto obsesivo, un celoso compulsivo, un estúpido, por ser el único esposo que acompañaba a su pareja, sin dudas no era un lugar para mí y no entendía nada de lo que hablaban y nadie entendía que hacía ahí, en una reunión de arquitectos que se suponía era individual. Y segundo, también me molestaba lo llamativa que estaba Marianela, porque había colegas del mismo sexo, pero nadie como ella, no era un tema de belleza, sino de atracciones, miradas, g




