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#Corrida

Fotos, gifs y packs de Corrida subidos por la comunidad.

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Jjm666arLv1· hace 30 dRelatos

Con mi Hermano 2

Relato de la RED Hola, queridos amigos, mi primer relato terminó en mi agotamiento, desfallecimiento y pérdida total de energías propias. Había sido brutalmente enculada por la enorme y gruesa polla de mi hermano y estaba deshecha, sin energía. Eso sí, la enculada había sido totalmente deseada por mí, solo que no calculé bien el tamaño de mi agujero anal y el tamaño de la verga del bestia de mi hermano Juan. A pesar de mi intenso dolor anal, me dormí enseguida (o me desmayé, ¡yo que sé!) y a la mañana siguiente (era domingo) me despertó una serie de suaves besos que notaba en mi mejilla y en mi frente y un intenso olor de bacón, café y otras cosas. Abrí pesadamente un ojo y vi a mi hermano que me besaba, él levantó su cara, me sonrió y me dijo: – ¡Venga gandula, levántate ya, que son más de las 12 y mueve ese culo hasta la cocina, que te he preparado un buen desayuno!. Intenté hacerle caso y me moví. – ¡El culo, mi culo! ¿qué me has hecho bestia?, Me duele una barbaridad. Mi hermano se rió mientras yo me volvía loca de dolor. – ¿No querías que te abriese el culito ese que tienes?, ya te lo advertí Mari, mi polla es demasiado para ese culo tuyo, pero no te preocupes, vamos a arreglarlo. Se fue al armario ropero, sacó una caja de zapatos y de su interior, un tarro que depositó en la mesita de noche, salió y volvió con el maletín de primeros auxilios y entonces me dijo: – Date la vuelta putita mía, vamos a limpiar y a curar "nuestro" culito frágil. ¡Joder tía, como lo tienes, debe dolerte un montón!. Perdona Maria, pero creo que esta noche nos hemos pasado y tienes el culo muy abierto y en mal estado. Voy a limpiártelo bien, lo desinfectaré y te pondré esta crema, me la dio hace tiempo un amigo farmacéutico, es analgésica, antiinflamatoria y cicatriza pequeñas heridas e impide que se sequen y hagan costra. Así pues, mi hermano se puso a arreglar, lo que rompió la noche anterior. Poco a poco fue rebajando el dolor, pero me fue subiendo el calor. Lo explico, yo estaba desnuda en la cama y mi hermano solo llevaba una bata corta de seda y por el espejo de su armario, yo le estaba viendo su polla, erecta y bien erecta y encima (detrás mio, quería decir) me estaba masajeando a base de bien, ya que la pomada me la introducía con el dedo en mi ano y pronto fueron dos dedos. El notar sus dos dedos dentro de mi y a pesar de querer pensar que "solo" era por meterme bien la pomada, me estaba calentando y empecé a acariciarme la entrepierna, mi hermano me dijo entonces: – Bueno María, se acabó esto. Toma esta pomada y todas las noches te haces lo mismo que te he hecho yo. Ya verás que bien quedas. Yo me volví y le agarré su verga. Le aparté un lado de la bata y quedó totalmente expuesta a mi vista. Era maravillosa, a plena luz del día se podía ver bien y su grosor era muy apreciable y no alcanzaba a cubrir mi mano. Oscura, llena de venas, con una cabeza enorme y le colgaban dos huevazos. Mientras la masajeaba me preguntaba ¡como era posible que eso hubiese estado dentro de mi culo e incluso, dentro de mi coño!, era el mayor pedazo de carne que había tenido nunca y me sonreí, mi hermano era mío y yo de él, así que había que dejar las cosas en claro, desde ya. – Juan, quítate la bata, quiero verte totalmente desnudo. Se la quitó y la tiró a un lado. Yo estaba ya mojada de nuevo y se me había pasado el dolor de mi culo. Deseaba esa polla de nuevo……….. eso sí, en mi coño, que el culo no lo tenía para muchas bromas. Le vi de pié, totalmente desnudo, serio, con la espada apuntando al techo, dura y empalmada y le dije: – Jódeme mi vida, ahora no estamos como anoche, ahora somos conscientes de nuestro amor, quiero que me penetres, deseo ver como entras dentro de mi. Mi hermano respondió: – Esto no es amor cielo, es solo puro sexo. Deseo follarte más que tu a mi y espero una respuesta tuya a mi pregunta de esta noche ¿deseas realmente ser una mujer totalmente sexual o solo deseas pasarlo bien, sin más?. Yo le respondí: – Ya te lo dije anoche, haz de mi tu puta más salvaje, si lo deseas. Enséñame a ser un objeto sexual. Seré lo que tu desees que sea, sin explicaciones. – No María, tal y como hablas parece que estamos hablando de sado y eso no es. Ser sexual es entregarse totalmente por placer y sacar de los otros el mayor placer. Placer y más placer, sin limitaciones, pero también, sin órdenes ni nada de sometimiento. Cuando seas capaz de sacar de ti, todo tu placer, sin mirar como ni a quien, entonces serás realmente lo que me gustaría que fueses. Asentí con mi cabeza, aunque realmente entonces no sabia muy bien lo que decía. Pero mi hermano se acercó a mí, me separó las piernas, pasó su lengua una y otra vez por mi húmeda rajita y poco a poco, lentamente, me fue introduciendo su enorme miembro. Yo miraba como entraba lentamente, como me abría las paredes de mi vagina, dilatándolas al máximo, no entendía como podía penetrarme semejante verga y empecé a mover mis caderas, después le cogí con mis manos su rostro y le acariciaba y de repente, mi hermano empezó a moverse fuertemente, entraba y salía con fuerza, la empujaba con brutalidad, chocaba contra el fondo de mi vagina, como queriendo entrar en mi estómago y me miraba a los ojos y entonces comprendí…………… me estaba probando y me entregué a él, movía mis caderas, el dolor de mi culo no me importaba, levantaba mi pelvis para que entrase mejor y empecé a besarle intensamente y a gozar de él en plenitud y a decirle con todo mi amor: – Jódeme mi vida, rómpeme y vuélveme loca de placer, no olvides que es solo sexo ¿no lo has dicho tu?. Y empecé a correrme, mis jugos salían con gran placer mío y también de mi hermano, que dando un gran grito y agarrándome fuertemente de las tetas, se corrió dentro de mí. Notaba su estremecimiento constante, como se movía cada vez mas lentamente, como sudaba y yo le acariciaba, le besaba sin descanso, sus labios eran míos y su lengua era una locura………….. ¡oh, como te quiero hermano mío!. Ya somos amantes para siempre, ya estamos unidos para el placer y el sexo. Me prometí no defraudarle y sé, que lo he cumplido hasta hoy. Sin ducharnos, desayunamos, juntábamos nuestras manos y nos mirábamos a los ojos. La verdad, es que "su salchicha" estaba mejor que las fritas por él. Se duchó y se marchó. Había quedado en comer con una amiga, lo siento por ella, mi hermano ya salía de casa con el depósito vacío ¡que se le va a hacer chica, es la guerra!. Me puse una bata (la que llevaba mi hermano) y me puse a pensar en todo lo hecho y lo dicho en las últimas e intensas horas. Cogí un cigarro (un nº 2) y empecé a saborearlo ¡empezaba a gustarme el sabor del puro!. Mi hermano me decía puta, hablaba del sexo total, del placer de la entrega y del ofrecimiento………. pero yo ¡ni siquiera era bisexual!. Ese pensamiento me hizo recordar que el origen de mi calentón nocturno era Marta y su "trabajo" con otra tía desconocida. Pensé que mi única conocida lesbiana era Conchi, pero era sobre 1,55 gorda y sobre todo, sudaba como una cerda. ¿Y si lo intentaba con Marta?, pero no sabía su número de teléfono, posiblemente Conchi lo sabría……….. intentarlo no me costaba mucho, así que la llamé, le dije que era para unos apuntes y…… me lo dio. Llamé a Marta y esta se puso y mas o menos así fue la conversación: – Marta, soy María Canovas, de 2º ¿sabes quien te digo?. – Si hija si, la imbécil que anoche no me quitaba la vista de encima en la biblioteca, ¿tengo monos en la cara?. ¿Por qué me mirabas así?. Su voz agresiva, dura, me impactó y me dejó perpleja. – ¿Sigues ahí idiota?, me dijo ella. – Si Marta, estoy aquí y no te miraba por los monos de tu cara, nena, sino por el polvo que te pegaste con tu amante, bajo las ventanas del baño ¿recuerdas tus corridas y tus gemidos?. Ahora fue ella, la idiota, la que guardó unos segundos de silencio. – María, ¡por tu madre, que no se enteren mis padres! (me decía muy bajito) ¿qué quieres de mi?. – Hablar contigo de este tema. – Vale tía, dime donde podemos vernos, en mi casa imposible. – Ven a la mía, estaremos solas. – Vale, a las 4 estoy ahí ¿te parece?. – Muy bien, hasta las 4, le di mi dirección y colgué. Miré el reloj, eran las 2,15 p.m., me preparé un baño cálido y con sales, me relajé, me tumbé en mi cama y……….. me dormí. De repente, un fuerte timbre me despertó, miré el reloj y eran las 4,10 ¡joder, sería Marta y yo durmiendo!. Otro timbrazo más prolongado, así que cogí la bata y sin nada más debajo, cruce el chalet, y abrí la verja de la calle. Efectivamente era ella, me miró, se sonrió y dijo: – Coño María ¿dónde vas así?. ¿No te acordabas de nuestra cita?. Por cierto, soy bisexual y tu me abres casi en bolas ¿también lo eres?. – No Marta, entra en casa. La miré desde atrás, venía con un supermini vestido estampado, con toda la espalda al aire y calzaba solo unos mocasines. Su espalda era amplia y se le veía mucho músculo, ¿tanto deporte hacía o era de moverse jodiendo?. Nos metimos en el salón y estábamos de maravilla, amplio, espacioso, moderno………. y con aire acondicionado, pero…….. desordenado desde anoche, con colillas de puros y cigarrillos, almohadones por todas partes y los papeles que mi hermano me puso bajo el culo, para recoger mis jugos. Marta los cogió del suelo, los olió y me dijo: – Vaya Mari, ¿has tenido una noche muy movida o son de la novia de tu hermano?. Yo no le contesté. Me acerqué a ella, le cogí esos sucios papeles y le dije: – ¿Qué te apetece beber, fumar o lo que sea?. Anda, siéntate, tenemos que hablar. Se sentó en un sillón, frente a mí, se le veían las bragas, un tanga marrón oscuro y me dijo: – Dame un whisky bien frío, sin agua y ¿puedo cogerte un puro de estos?, esta marca me encanta, es relativamente suave y tiene un buen sabor ¿te corto otro para ti?. Asentí con la cabeza, le di su vaso y yo me quede con el mio, recogí el cigarro de su mano y ella acarició la mía, mirándome a los ojos. Me senté frente a ella, con mi bata casi abierta, ella me veía prácticamente desnuda, encendimos los cigarros y esta fue la conversación: – Bien Mari, ya sabes que soy bisexual, dime que es lo que quieres pero prométeme que lo que hablemos aquí nunca lo sabrán mis padres. Si mi madre se entera que soy lesbiana ¡me mata!. – Marta, nunca he sido satisfecha por una mujer, siempre me han follado hombres y aunque he deseado (eso era relativamente falso) saber que se siente, siendo amada por una persona de tu mismo sexo, eso no ha sido posible todavía. Tu me gustas y al verte follar anoche con esa otra tía, me puso a cien, ¿quieres enseñarme y ser mi amante? Al mismo tiempo que decía eso, me levanté y me quité la bata, quedándome desnuda ante Marta. – Ya ves, mi cuerpo es para ti ¿lo quieres?. Marta se sonrió y haciendo una profunda inspiración al puro y exhalando su humo, me dijo: – Y tus deseos más brutales, ¿son también para mí?. Que me importa tu cuerpo, si no poseo también lo salvaje que dentro llevamos todas, ¡mírame!. Se levantó, sin quitarse el cigarro de su boca y se quitó lentamente su vestidito y a continuación su tanga. Tenía el coño maravillosamente rasurado y abriéndose sus labios, me enseñó su clítoris ¡atravesado por un piercing! Y empezó a acariciárselo. Se acercaba a mí, yo estaba sentada, me miraba a los ojos y me dijo: – ¡Mastúrbate novata!. Y yo empecé a masturbarme, estaba confusa. Sentada, desnuda, fumando un cigarro, masturbándome y frente a mí, de pié, una desconocida, en pelotas, fumando otro cigarro, con las piernas abiertas y masturbándose también, mientras me enseñaba con placer su piercing clitorial. Sea como sea, tuvimos las dos una gran corrida y mientras aún me estremecida de placer, Marta se inclinó y poso sus labios sobre mi peluda rajita, sorbiendo mis jugos, luego me ofreció los suyos y yo con un deseo enorme que salía de mi interior, apliqué mi boca a los suyos y lamí con fuerza, además me encantaba no solo su sabor, sino también ese metal que tenia clavado, debí hacerlo muy bien, porque Marta suspiraba, así que al terminar de limpiarle con mi lengua toda s

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Ddlecua96Lv1· hace 30 dRelatos

Me rompen el culo en Montañita - Día 1

Hola a todos, soy nuevo aún en el foro, tengo 24 años, soy de Ecuador, esta historia sucedió antes de la pandemia. Viaje hacia Montañita, una playa en mi país reconocida por sus excesos y las fiestas, decidí viajar solo, quería relajarme y conseguir buen sexo, desde mi ciudad son más o menos 8 horas de viaje. Era febrero y el clima era espectacular. Yo llegué el día Jueves, me acomode en un buen hotel y salí de cacería. Existe una parte de la playa en donde hay se concentra la población gay, demás estaría decir que este lugar se caracteriza por ser gay friendly. Al estar sólo me decidí por usar grindr, en donde conocí a Mike, un cubano de 42 años con una verga gigante de más o menos 22 cm, él también se encontraba de vacaciones en la ciudad, el vivía en Quito, así que decidimos encontrarnos después de chatear y enviar fotos hot, me prepare, me depile todo, me hice una limpieza total, me puse una tanga y salí a su encuentro. Nos vimos en un bar a eso de las 22h00, conversamos y empezamos a beber, cocteles iban y venían, hasta que bailamos, el me agarro de la cintura y me rozó con su paquete, lo que prendió mucho, lo bese, no suelo hacerlo y menos aun con alguien que acabo de conocer, pero el morbo y el alcohol pudieron más, estuvimos así hasta las 2 de la mañana, a esa hora salimos a caminar por la playa, nos alejamos tanto, el morbo y toqueteo fue tal, que me hizo que se la chupe, fue algo increíble, era muy, muy grande, casi no la podía tragar. Se la guardó y me llevo a su departamento, el cual era grande y solo para él, pasamos por un tequila y entramos, en seguida los dos nos quedamos en ropa interior, el con un slip que marcaba su monstruosa verga y yo en mi tanga negra, empezamos a comernos la boca y shots de tequila iban y venían. Soy de tez clara lo que lo volvía loco, él era un moreno color caramelo, con su verga muy socura. Me dijo -"Vamo al cuarto que te voy a romper el culo" Llegamos a la habitación, el se acostó y me llamó para que se la chupara, me costaba hacerlo pero me gustaba, incluso me asfixiaba y lagrimaba y no entraba ni la mitad de aquel miembro gigante, esto me excitaba mucho y me causó una gran erección. estuvimos así unos 15 minutos hasta que se paro, me puso en 4 al filo de la cama y me empezó a besar la cola, me hizo el mejor beso negro de la vida, su lengua era grande y lo hacía de manera excepcional, me empezó a meter sus dedos, que rica sensación, muy caliente, sentí como mi culo se abría y estuvimos así hasta que logro meter 3 dedos, yo sabía lo que venía. El me dijo si podía a pelo, la excitación que llevaba me hizo aceptar. Se dio vuelta y de un cajón sacó un aceite lubricante, se la paso por sus 22 cm y también en mi cola, que ya estaba lista, apoyó su cabeza, que grande era, costó que pase Le dije -metela toda- esto lo excito y me la mandó toda, pegue un grito desgarrador, se queo así por unos 40 segundos antes de empezar con el mete y saca, sentía que me llenaba todo, nunca hasta este momento había tenido esas sensaciones, me estaba partiendo al medio. Yo gritaba -"Papi que rico, metela toda, rompeme el culo", a lo que el incrementaba la fuerza de sus envestidas, me cogió en esa pose cerca de media hora, yo ya me deje llevar mi cuerpo se aflojo, y mi cara estaba contra la cama y mi culo bien parado y abierto con su anaconda metida hasta el fondo, me vine sin tocarme, me toco todo el punto g. Esto lo excito, me dio la vuelta, me beso en la boca de forma desenfrenada, se puso mis piernas en sus hombro y me metió todo, entró sin problemas, estaba ya muy abierto, me cogió en esta posición por unos 10 minutos hasta que intensificó sus penetradas y me dejo toda la leche adentro. Que sensación increíble, caímos exhaustos en la cama por unos minutos, cuando recuperamos fuerzas, seguimos con el tequila y las cervezas, a mi me goteaba su semen pues fue una descarga muy potente y abundante, cuando su verga se paro otra vez me volvió a coger esta vez en el misionero y yo arriba, cabalgué muy bien y cuando se iba a venir, me quito porque quería acabar en mi boca, por lo que me arrodille, el se puso de pie se la chupe un poco se masturbo y me lleno la boca y la cara con otra intensa corrida. Mi cuerpo me pesaba me sentía rendido, me limpie la cara y me dormí con él, al día siguiente tenía la cola un poco adolorida y me sentía abierto, me bañe y salimos a desayunar, al terminar me dio un beso y me dijo que el fin de semana es largo y nos volveremos a ver, le dije que cuando quiera, y regrese a mi hotel para seguir con mi putiviaje, quería a alguien más, pero primero necesitaba dormir, lo que pasó los días siguiente ya lo contaré. Espero les haya gustado Saludos

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Mmorte94Lv1· hace 30 dRelatos

9.Ahora nos toca visitar a Chloé II

Toca continuar con la segunda parte de esta historia. Justo como imaginé esa noche no pude dormir prácticamente nada. No nos fuimos muy tarde a dormir pero claro... Chloé y Eva abrazadas a mí, entre el calor que me daban y lo adorables que se veían, seguramente tardé dos horas en dormirme... tampoco ayudó mucho el que Eva se levantara temprano para ir al baño y al ver que me babeó encima mientras ella dormía... pues eso, que al intentar limpiarme para que no me enterara terminó despertándome.  Miré a mi izquierda y vi como Eva intentaba limpiarme con las sabanas, no tenía ni idea de que hacía hasta que más tarde me lo explicó, al mirar a la derecha vi a Chloé a mi lado, ya no estaba pegada a mi, estaba boca arriba, tenía uno de sus brazos sobre mí y el otro se le caía por un lado de la cama. Me acerqué todo lo que pude a Eva para susurrarle sin despertar a Chloé. - Eva... necesito que me ayudes con una cosita que te encantará... - ¿Tiene algo que ver con el sexo? - No... es solo molestar a Chloé. - Perfecto me apunto - Dijo Eva guiñándome un ojo. - Ok... solo tienes que hacer una cosita de nada. Contaré con la mano hasta tres, cuando cierre el puño tú le darás un beso en el oído derecho y yo en el izquierdo, cien por cien que se queda sorda y la despertamos. Eva puso un sonrisa que más bien parecía que estuviera abriendo un maletín lleno de dinero. Eva paró de limpiarme y empezó a rodear la cama completamente desnuda, de puntillas sin hacer nada de ruido y muy despacio, se puso junto a Chloé y acercó sus labios a su oreja, puse mi mano lo más que pude y donde Eva pudiera verlo mejor, imité a Eva acercándome a Chloé y empecé la cuenta atrás, tres segundos más tarde Eva y yo le dimos a Chloé un beso que jamás olvidará. Tras los besos Chloé se incorporó casi al instante, involuntariamente me propinó un golpe con su codo en toda mi cara. Chloé miró a ambos lados con ambas manos sobre sus orejas, al vernos y sumar dos más dos empezó a maldecirnos de todas las formas habidas y por haber, tanto en español como en francés y en un volumen exageradamente alto y no la culpo... literalmente la dejamos sorda un rato. Eva ignoró por completo a Chloé y se tiró a la cama de la risa que le estaba dando. Ya con los tres totalmente despiertos descarté el poder dormirme de nuevo, Chloé decidió irse al baño, no sé si a lavarse los dientes, lavarse un poco en general, mear o puede que masturbarse, ni idea... la verdad es que nunca me lo dijo, pero tardó un rato... rato que Eva decidió aprovechar bien. Me quedé mirando fijamente el culo de Chloé camino a la puerta y cuando salió me fije en que Eva estaba completamente embobada mirando en mi dirección, más concretamente un enorme bulto que se veía en las sabanas, obviamente ese bulto estaba en una zona muy concreta. Eva tiró de golpe de las sabanas y dio un salto de alegría, se lanzó a la cama quedándose tumbada boca abajo con la espalda erguida -Creo que hoy seré yo la primera en desayunar, un buen churro y dos huevitos para mí sola - dijo Eva y acto seguido comenzó a lamerme los huevos mientras me masturbaba muy despacio. Ya había olvidado lo bien que la chupaba Eva, mientras ella seguía yo la miraba a la cara, eso al principio pero luego aparté un poco la mirada y vi el precioso culito de Eva - ¿Te gustan mis pies? no sabía que fueras un fetichista hermanito, si quieres luego te dejo jugar con ellos... o los usaré para jugar con otra cosita si quieres... - Eva tenía las rodillas dobladas y balanceaba sus pies, pensó que en lugar de mirar su culo le estaría mirando sus pies, ya que estaban casi en el mismo sitio al que estaba mirando y no quise sacarla de su error... Al poco rato Eva empezó a moverse y se levantó para ponerse de rodillas alado de la cama, empezó a dar golpecitos en el borde de la cama para que me sentara donde ella decía - Quiero que me mires a mi carita y no a mi pies o donde sea que mires ¿si? y cuando estés listo me avisas - le hice caso y en realidad fue buena idea que decidiera cambiar de posición, de seguir así no aguantaría mucho mas, no gané mucho tiempo más y tras avisar a Eva de que me correría dejó de chupármela y solo me masturbó, terminé corriéndome por todo su pecho y ombligo, Eva sonrió y me miró muy fijamente como si tramara algo. - Ya verás lo que tengo pensado... - dijo Eva. - No sé yo... ¿no me gustará verdad? - No se... creo que te encantara... Chloé!!! corre ven!!! - Ya voy... ¿Qué quieres? - Pues nada... que le digo a mi hermanito que quiero desayunar y me dice: Pues toma la leche!!! y mira como me dejó... yo solo quería una tostadita y un zumo... no esto... ¿lo quieres tu? - Ya claro... y cuando me acerque a ti dirás que ahora si lo quieres... - No, no. Te lo prometo... si digo eso solo dile a Ángel que nunca me toque ni le dejé hacer nada... - Ok... - Chloé se acercó a Eva, alargó la mano y cuando estuvo a punto de tocarla Eva le di un bofetón en la mano a Chloé. - No no no!!! Tendrás que usar la lengua, vieja zorrita... - ¿Lo dices en serio? mocosa... - Bueno... tú decides, empiezas a limpiarme o me lo quito todo dándome una duchita... Chloé empezó a darle lametones a Eva sin parar, cuando vio que lo dejó todo impecable siguió con chupetones... los cuales le dejaron algunas marcas, Eva se dio cuenta de lo que hacía y apartó a Chloé de un pequeño empujón. Chloé me dirigió la mirada con los ojos entrecerrados, tenía aspecto de estar enfadada... se dio la vuelta y sacó a Eva del dormitorio, cerró la puerta y le puso el seguro, no sabía ni que existiera, seguro que se arrepintió de no ponerlo la noche anterior... Chloé se lanzo encima mío y empezó a chuparme la polla sin decir nada... Después del espectáculo que me brindaron Eva y Chloé no necesitaba ningún estimulo para prepararme. - Chloé, yo encantado de hacer esto pero... ¿no me dejarías descansar...? solo un poquito. - Silencio, después de anoche ¿me pides que pare? ni de broma y si te duele te aguantas como yo anoche. - Fue idea de Eva, yo no tenía nada que ver... - Silencio o en lugar de usar la lengua uso los dientes y no usarás a tu amiguito en meses... Dejé que Chloé siguiera, en parte porque no lo estaba haciendo nada mal y no me molestaba... Chloé lo estaba haciendo aun mejor que la ultima vez, parece que no le sentó muy bien lo de que Eva fuera mejor que ella... Cuanto más tiempo pasaba más calor hacía, tanto Chloé como yo empezamos a sudar y ella más aun ya que tenía el pijama aun puesto   - Quiero tu leche ya... ¿a que esperas para dármela? - No es mi culpa... para la próxima adelántate a Eva y aun así... ¿en teoría es como si me la hubieras chupado tu antes? - No, no fue suficiente, quiero mas... dame un segundo - Chloé empezó a quitarse el pijama y solo se quedó con unas braguitas rosas que le quedaban muy apretadas. - Ok... creo que así mejor... no sé si así terminare antes, pero me gusta más estas vistas. Chloé seguía con lo suyo y por mí ninguna queja, mientras tanto Eva se puso aporrear la puerta sin parar y todo eso acompañado de increíbles comentarios dirigidos a Chloé con mucho amor y cariño (los cuales se escuchaban muy flojos)al estilo de:   -Vieja bruja deja de abusar de un crio-  -Aprovéchalo mientras puedas que con esas arrugas no cataras más jóvenes - - ¿Necesitas condones? aaaaa no, que ya se te pasó el arroz ¿no? - entre otros muchos... Con el tiempo Chloé consiguió lo que quería y terminé en su boca. Chloé se levantó para abrir la puerta, lo primero que se vio fue a Eva - serás zorra tía!! - dijo Eva, desde mi punto de vista no pude ver nada ya que me dio la espalda, pero Chloé le saco la lengua y luego se trago todo frente a Eva.  - Serás hija de puta!!! - dijo Chloé desde el salón. - ¿Qué pasa? ¿Qué hiciste ahora? - le pregunté a Eva. - No nada... que me apetecía ir desnuda por casa y que todos lo hiciéramos también y subí la calefacción un poquito... o puede que mucho. - Con razón estoy sudando... ¿Y se cabreó así... solo por eso? ¿No te dejas nada sin contarme? - Bueno... puede que le quitara la ruedecita del termostato para que no pueda bajarlo... y también puede que la "perdiera" El resto de la mañana fue un poco caótica, Chloé y Eva se pelearon por el calor pero por mí parte no me importó mucho... ver a Eva completamente desnuda por todas partes y a Chloé con unas braguitas que prácticamente se las podía quitar ya que se le notaba todo. Comer así fue un poco extraño y al terminar Eva se puso a buscar los condones que escondió Chloe, desgraciadamente sin éxito. - ¿Vieja donde los metiste? necesito que mi hermano me folle YAAAA. - Nunca los encontrarás y te los daré cuando yo quiera, no cuando tú lo digas. - Ok... ¿y si lo hacemos sin? así no te necesitamos - Si quieres ser madre... ya verás lo bien que le sentará a tus padres... - Bueno... yo no dije que lo hiciéramos por ese sitio... - ¿Enserio? Ángel... ¿recuerdas cuando lo hicimos por detrás?  - Si... - Te hice ponerte un condón ¿no? digo yo que por algo sería... ¿no crees? - Imagino... ¿para no mancharme? - Puede ser... pero no me apetece llevarte al hospital... - ¿Lo dices enserio? - Puede... o puede que no... juégatela ¿no? Toda la tarde fue calurosa y para dormir Eva decidió poner la temperatura como debía ser, esa noche Chloé se anticipo y ahora si que cerraría la puerta con seguro incluido. Me metí a mi cama y acto seguido Eva entra a la habitación y en lugar de entrar en su cama se  metió en la mía con total naturalidad. - Ángel... porfi porfa porfiiii... puedes hacer que me corra. Lo necesito para dormir, usa tu boquita para darle besitos a tu queridísima hermanita en su conejito. - Supongamos que hacemos lo que tú quieres... ¿Te correrás en mi cara y me dejarás empapado no? - Puede ser... ¿pero... da igual no? - Pues no me apetece ducharme todas las noches y más aun que me duche hoy por tu gracia de poner la calefacción alta... - ¿Y si solo lo haces un ratito... no sé como cinco o diez minutitos y luego solo me masturbas? te prometo que te lo compensaré en el futuro ¿Qué dices? - Tú ganas... pero como sigas poniendo esas caritas para hacerme chantaje psicológico...  Eva se puso de rodillas sobre mi cara mientras susurraba - Yo gano... - saqué mi lengua y empecé a metérsela un poquito en su coñito, Eva puso sus manos sobre mi pelo y empezó a moverse por su cuenta, viendo el ritmo que llevaba terminé sacando por completo mi lengua e intentar llegar lo más profundo posible, Eva hacía todo lo posible por aguantar sus gemidos. No paraba de mover sus caderas, más bien parecía que Eva se follaba mi boca y no yo a ella... la dejé seguir pero al rato, cuando sus gemidos yo no eran para nada controlables saqué mi lengua, cerré la boca y paré de golpe. - ¿Por que paras? ¿Dónde tienes el botón de encendido? necesito darle para que sigas... - Si... bueno, déjame adivinar... ¿Te queda casi nada para correrte? y como no... en mi cara. - Ya entiendo... me bajo de tu cara ¿no? Pasé mis manos por debajo de las piernas de Eva y de golpe tiré de ella dirección a los pies de la cama, con Eva boca arriba y yo encima de ella, puse mi codo izquierdo sobre su hombro derecho y con la mano agarré su otro hombro, con mi brazo en esa posición y mi peso... Eva estaba completamente inmovilizada, puse mi mano derecha sobre su coño el cual ya estaba mojadísimo y empecé a masturbarla lo más rápido que pude y justo como esperaba... en menos de un minuto Eva empezó a soltar pequeñas patadas al aire seguido de unos pequeños espasmos entre los gemidos que más bien parecían gritos. Encendí la luz y vi como mi mano estaba completamente empapada por Eva y como cuatro o cinco líneas casi perfectas que quedaron dibujadas en las sabanas, ¿la dirección? del coño de Eva a la almohada directamente - Genial... ahora dejaste mi cama inutilizable... - Le dije a Eva, no le importó mucho ya que me agarró la mano derecha y empezó a limpiar su corrida con la lengua, pasé de tener la mano mojada por su coño a tenerla empapada de su saliva...  - ¿No pensarás que te dejaré ir a dormir con eso

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AaguuspalotesLv1· hace 30 dRelatos

Día de lluvia

Ese día llovía y decidí quedar con una amiga que hacía tiempo no veía; debíamos de ponernos al día de nuestras vidas y es tarde era maravillosa para estar en casa, tomar algo caliente y charlar. Llegué a su casa a media tarde y tras los besos de rigor, comenzamos a contarnos cosas: se había enamorado hacía poco de un lindo muchacho, como ella decía, y estaba muy ilusionada. Charlamos, reimos, nos contamos cosas y de pronto, en esa tarde de lluvia, suena su teléfono: "Estoy en la puerta de tu casa, mojado y quisiera subir para verte y secarme" Dicho y hecho; subió y tras las presentaciones, se fue al baño para secarse. Que te parece, me preguntó Muy guapo, le dije. Que edad tiene? 56 años, como yo. Es un maduro muy interesante Al poco salió, seco y se sentó a nuestro lado. Sus labios carnosos y sus canas de gris perla me fascinaban. Charlamos y poco a poco entramos en más intimidades. Susana me ha dicho que sois muy amigos Si, es cierto, dije yo Es mi mejor amigo, dijo ella Espero contar con esa amistad y que podamos ser excelentes amigos los tres, dijo él. Se que eres gay, me confesó mirándome a los ojos Si, lo soy, nunca lo he ocultado Creo que con la edad vamos borrando fronteras y somos un poco de todo, o tú no lo crees así? me preguntó Si, quizás, si. No se, yo no me veo con una chica en una relación sexual si no hay un chico, dije yo A mi me pasa igual, si no hay una chica, tampoco me veo, pero, vaya, debemos de probar a ver que son esas cosas que no hacemos. Su sonrisa me fascinaba, nos estaba seduciendo a los dos. Ampliamos la conversación con hipotéticos deseos de romper fronteras sexuales, con experiencias y más sonrisas. Se notaba que los tres estábamos muy cómodos y había gran desenvoltura en la conversación. Optamos por abrir una botella de vino y beber y brindar. Entre el calor de la casa, las sonrisas, la conversación y el vino, decidimos poner música y bailar, y bailamos, yo con mi amiga, mi amiga con su novio, su novio conmigo.... los tres a la vez. Poco a poco me iba excitando y tenía miedo que se notara la erección, pero en un apretón de "acércate más" mi amiga me noto la dureza y puso su mano en ella; yo me puso rojo, avergonzado y la voz dulce del novio llegó a mis oidos "no pasa nada, el sexo es natural y todo aquello que nos excita, debemos vivirlo de forma natural y placentera". Nos acercamos más y comenzamos a besarnos, a tocarnos, a acariciar, a buscar.... Al rato nos fuimos quitando ropa y cuando solo quedaba la ropa interior, Susana planteó irnos a la cama. Aceptamos. Allá, seguimos con los besos, las caricias, las manos tocando y buscando partes del cuerpo, lamiendo y nos quitamos la ropa interior. Aquello me excitó mucho, nunca había tenido la posibilidad de un coño tan cercano ni un pene heterosexual. Estaba muy excitado y me bajé a lamerle la polla; me fascinaba chupársela a un hetero. Él me aparó y me besó los labios y puso mi cabeza para chupar el sexo de ella mientras él me hacía una mamada. Me exctaba sobre manera todo aquello, saber que un heterosexual estaba dándome placer y entregarme a él, me gustaba mucho. Chupamos, besamos, tocamos, lamimos, creo que no quedó una sola parte del cuerpo que no la pasáramos con la lengua: no solo los sexos y los anos, también las espaldas, los glúteos, las nucas, los pies... La excitación era grande y de pronto, Raúl, el novio, se sitúo detrás de mi empujando para que penetrara a su chica, era la primera vez que penetraba a una mujer, y de pronto, noto como su polla entra dentro de mi ano, abriendo y llegando hasta el fondo. Su boca mordía mi nuca y yo besaba a su chica y ambos penetrábamos; yo a su novia y él a mi. Sentirme penetrado por un hetero me fascinaba. Y seguimos, seguimos hasta que al fin nos corrimos. Notaba el calor de su semen en mi culo y notaba la corrida que yo había tenido en el coño, la suavidad del clítoris me fascinó porque hacía que el masaje fuese sedoso y muy placentero. Una vez que los tres nos habíamos corrido, en la cama, tocándonos, charlamos de la experiencia. Maravillosa y bonita y placentera Para repetir Debemos explorar más posibilidades Tenemos mucho para investigar Palabras que permitieron que esas fronteras desaparecieran, que la confianza fluyera, que el placer fuera amplio y satisfactorio y estaba claro, era el inicio de una excelente amistad, como el tiempo ha demostrado. Esa fué mi primera vez bi Alfpeen

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AaguuspalotesLv1· hace 30 dRelatos

Clubbb

Soñando 2° Decididamente quería quedarme. Se lo hice saber a mi compañero, y dejamos nuestras pertenencias en una taquilla. Llegando a la puerta que daba a los reservados, mis nervios y el calentón resurgió de nuevo. El calor subía por la cara, notaba mi cara ardiendo y los mofletes rojos en una mezcla de pudor y deseo. Abriendo la puerta la luz se atenuó un poco más, iluminando solo las puertas de los reservados con un candil . La pared de la izquierda que adentraba a una sala, tenía varios agujeros sorteados, podía hacerme a la idea de lo que era sin necesidad de ver la polla que salía por uno de ellos, una polla gorda y venosa apuntando al techo. Se veía tan rica, latente, el capullo rojo pidiendo una chupada. Mi compañero todavía empalmado y con ganas desde antes bajó sus pantalones y metió su miembro también dentro de unos orificios, me miraba travieso, y me dijo que notaba aliento en su polla, que había alguien soplando su cipote, y el no saber si al otro lado era hombre o mujer le excitaba más aún. Me miraba fijamente y relataba lo que estaba sintiendo. - Estoy notando algo húmedo,creo que una lengua esta saboreando mi pol... Ooohhh... No pudo seguir dando detalles, su cabeza se tiró hacia atrás, gimiendo fuerte. -Ooohh como se la está tragando.... Con la cintura penetraba follando el agujero, y cada vez que salía de golpe se sentía el ruido de la boca succionando, y el apretaba las manos contra la pared muriendo de placer. Yo lo observaba atenta a sus movimientos, me excitaba verlo disfrutar así. Las venas de los brazos y del cuello estaban hinchadas, con la mano me indicó que me acercara, cogió mi pelo y obligando a hincar las rodillas saco el pene del boquete y lo metió en mi boca mezclando fluidos con saliva de a saber quien. Yo me la comía entera sabia lo que quería, y quería correrse ya. De un empujón se la metió hasta el fondo derramando semen en mi garganta y agitando su cintura la sacó dejando un hilito caer al suelo, me levanté ahogada , con la pintura corrida y sudando por los empellones y para terminar con el juego le pasé un poco de corrida suya a su propia boca. Teníamos tanto calor que volvimos a la barra para pedir alguna botella de agua para refrescarnos durante la noche y seguir con el juego. Comentando y con risas volvimos al pasillo de los juegos. Seguíamos teniendo ese regustillo de querer seguir. De haber que nos encontramos después. Esta vez entramos a la sala de la derecha. Era una sala muy grande con sillones del relax ocupando toda la habitación, y como no una cama en medio, aunque lo mejor sin duda era una pequeña escalerita que bajaba a una piscina de agua templada, no era muy grande pero en uno de los extremos había un pequeño rincón jacuzzi con asientos reclinados. Nos miramos y sin pensarlo, quitamos muestra ropa dejándola en un sillón de por ahí, nos dimos un enjuague en una ducha camuflada detrás de un biombo, para poder ir a la zona de baño. En la Sala había 2 sillones ocupados, una pareja en cada una dándose amor, dando placer, produciéndose gemidos que hacían eco en la habitación. Encendieron nuestros cuerpos, la polla de mi amigo ya recuperada apuntaba al techo. Y de mi coño parecía que iba a salir gotitas en breve porque estaba derretida de excitación y morbo. Mi amigo y yo nos sentamos en la zona del jacuzzi, de frente mirando los Juegos de los demás, que al darse cuenta cambiaron sus posiciones para poder disfrutar más del espectáculo. Mis tetas y mis pezones sobresalían con el movimiento de las pompitas, pasó una mano por mi cintura para acomodar ni cuerpo hasta la cintura sobre su pecho. Mis piernas prácticamente flotando por la superficie ligeramente abiertas. El agua caliente, de su boca salen murmullos diciéndome cosas calientes. Con los ojos cerrados me dejo llevar por él. Sus manos en los pechos, pellizcando pezones, escalofríos recorren mi cuello y gimo. Vuelvo a mirar y todos los presentes me observaban. Les sonreí, estaba pasándolo bien, me gustaba sentir el morbo de tener espectadores. -¿Te gusta lo que ves? Moví la cabeza, si quería -¿Te pone cachonda que vean como te retuerces? Asiento entre gemidos. - ¿ Quieres que abra tu coñito para que vean como brilla con el agua? Volví a mover la cabeza. - Pídelo, habla, grita lo que quieres. - Quiero que me masturbes por favor, toca mi coño. Mordiendo mi oreja, baja la mano y agarrando a mano llena mi monte. Apretaba, moviendo para hacer restregar su pene duro con la entrada a mi vagina. Mi cuerpo se retorcía buscando calmar mi calor a pesar de estar en el agua. Con las manos hacia atrás sujetando la cabeza para que no parase de morder mi cuello, de mi boca salían guarradas provocando su paciencia, provocar acabar con ese control que tenia. ¡por fin! Sus dedos dentro de mi coño. Mi gemido ahogado por el placer. - ¿Quieres más perrita? Dilo, dilo si no paro. Giraba dentro de mi, movía mi vagina llenando y ocupando mi vagina. Mi cuerpo saltaba encima suya. Suspiraba en mi oído cada vez que casi entraba el pene. - Follame ya ¡por favor! Dicho y hecho, así tal cual cogió mis rodillas por detrás y abriendo mis piernas de par en par, me folló. Me folló fuerte, empujando hacia arriba con las caderas dirigiendo mi cuerpo con los brazos, bendita agua.... Las parejas follaban mirando hacia nosotros. Las tres parejas locas follando sin limite, dando duro. Gimiendo duro. Las caras desencajadas por empujón. Mi vagina se empezaba a contraer en cada bajada, en cada grito de ellas. Mis gritos aumentaban. Su polla duele al llegar al final, me gustaba tanto que me dolía.....dolía tanto que empezaron a explotar fuegos artificiales en mi cabeza. Me estaba corriendo tan intensamente que era incapaz de callarme, y estar quieta ... En algún momento de la sesión se había acercado una pareja que nos miraba en el otro lado de la piscina. Ella se acercó a mi, cuando estaba volviendo del trance de la corrida y le dijo a mi compañero que no me soltara. - Dame su coño.....

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AaguuspalotesLv1· hace 30 dRelatos

Mí abogada personal

La tarde había caído rápidamente sin apenas darme cuenta. De reojo, comprobé que mi reloj marcaba ya las seis de la tarde. La creciente obscuridad del despacho profesional, apenas me permitía ver con claridad, los informes que releía desde primeras horas de este día gris de invierno. Encendí la lámpara de sobremesa y dirigí su luz hacia los documentos. Yolanda, mi secretaria, llamó a la puerta para recordarme las citas del día siguiente, entregarme los documentos que había redactado y despedirse hasta mañana. Se despidió como últimamente lo hacía, de una manera fría e inquietante, su intuición femenina le estaba advirtiendo que nuestra relación laboral había sufrido una transformación de alguna manera. Con la interrupción de Yolanda, y al comprobar que el cansancio hacía las primeras mellas en mi cuerpo, decidí tomar unos minutos de descanso, tomar un café y fumar un cigarrillo. Al volver al despacho, instintivamente me acerqué a la ventana para bajar la persiana, noté en mi cara la sensación de frío que el cristal expedía, y observé cómo la fina lluvia que empezaba a caer, formaba unos pequeños hilos de agua en el cristal, que caían por su propio peso, formando pequeñas figuras a todo lo largo de la ventana. La abstracción que me hicieron sentir aquellas imágenes de agua junto al pensamiento sobre mi secretaria, me hicieron perder durante unos segundos la sensación de realidad, mientras mi mente se evadía. Los recuerdos de todos los acontecimientos que ocurrieron hace apenas un mes, acudieron súbitamente a mi memoria. Para una mujer de mi edad, cumplidos ya los treinta y cinco años, con una carrera profesional ampliamente elogiada por muchos compañeros, abogados de profesión, con unos ingresos que me permitían mantener un nivel de vida medio alto, en una ciudad relativamente pequeña como Elche, mi vida y mi futuro no deberían plantearme ninguna incógnita. Pero no era así. Desde aquel día, a primeros de noviembre, no era la misma, no lo había comentado con nadie por temor a que pensasen que había enloquecido o que sufriera alucinaciones. Aquel día como tantos otros, abandoné el despacho cuando era de noche, era viernes y no volvería a él hasta el siguiente lunes. No había hecho ningún plan especial. La semana había sido larga, habíamos terminado de preparar una complicada demanda de separación para un cliente, y pensaba pasar todo el fin de semana descansando, leyendo, oyendo música y viendo viejas películas subtituladas, que era mi principal afición en el espléndido chalet de mi propiedad que acababa de redecorar. En el aparcamiento, la obscuridad y el silencio, me sobrecogieron de una forma muy especial, sentí como mi espalda fue recorrida por una sensación de escalofrío, sensación que achaqué al cambio de temperatura que acababa de experimentar, al pasar del calor del despacho al frío de la cochera. Abrí la cerradura de mi Mercedes 190, color blanco, que apenas contaba con tres mil kilómetros después de tenerlo casi tres años, me acomodé, lo puse en marcha, me dirigí hacia la puerta, la abrí con el mando a distancia, salí, y me dispuse a coger la ronda de la ciudad para dirigirme hacia mi casa. El día era como hoy, gris y lluvioso, tenía que dar al limpiaparabrisas de vez en cuando, para evitar que las pequeñísimas gotas de agua, me impidieran ver con claridad a través del cristal. Por un instante, pensé en acercarme al centro de la ciudad para tomar una copa, o para intentar ver a alguien con quien pasar la velada, pero al final recordé el cansancio que tenía mi cuerpo, que solo me pedía llegar a casa y relajarme. Al llegar al chalet, metí el coche en la cochera, pasé por el acceso interior a la cocina y me dispuse, sin más dilación, a meterme en la ducha. Me desvestí, puse el agua a la temperatura idónea, y durante muchos minutos, dejé que el agua recorriese todo mi cuerpo. El agua posee realmente, un efecto reconfortante y relajante sobre un cuerpo cansado. Aproximadamente, hacia la media noche, me encontraba en mi habitación dispuesta a dormir, aunque la larga semana de trabajo, y la tensión que me había provocado, no me dejaba conciliar el suelo, decidí tomar una infusión relajante de salvia y poner una película que había visto en innumerables ocasiones: Casablanca. No sé cuánto tiempo transcurrió, pero debí de dormirme enseguida. Soñaba que estaba en la oficina trabajando, en mi despacho, y que sonaba el timbre de la puerta. Sonaba y sonaba, pero nadie abría. Seguía soñando y nadie abría la puerta. Irritada, me dispuse a abrir la puerta, pero me desperté entonces. No era la oficina. La llamada a la puerta era en mi casa. Instintivamente, miré el radiodespertador, y éste señalaba las dos de la madrugada. ¿Quién coño sería a estas horas? Sobresaltada, pensé que sería alguna mala noticia familiar. Mis padres eran ya mayores. Corrí hacia la puerta mientras encendía las luces a mi paso. -          Ya voy…, un momento. -          Ya va…, (seguí diciendo, mientras me acercaba a la puerta). Al llegar a la puerta, me serené y volví a preguntar quién era. -          ¿Quién es? Una voz, serena y natural, contestó al otro lado de la puerta. -          Soy yo. No reconocí la voz, pero no me alarmé, miré por la mirilla y le vi. Era un hombre alto, con cara madura, aunque joven, con pelo castaño, que vestía una cazadora de piel. Su pelo lacio, echado hacia atrás, se mecía al viento suavemente. Sus ojos inspiraban una confianza total. No solía ser muy confiada con extraños, pero aquella vez era diferente, pues no temía absolutamente nada malo de aquella persona. -          Un momento, por favor… Me abroché el batín que me había puesto al salir de la cama, y sencillamente, abrí la puerta. -          Hola. (Me limité a decir). -          Hola. (Me contestó él). En ese primer instante, solo notaba el fresco que acariciaba mi rostro. No sé cómo, ni cuando, pero la siguiente sensación que sentí, fue que me cogía de la mano y me introducía hacia dentro de la casa. No era capaz de articular palabra, solo tenía sensaciones…, agradables y maravillosas sensaciones de un sosiego excepcional. Su olor, era un aroma que me reconfortaba. Me inspiraba paz y tranquilidad. Sin saber cómo, nos encontrábamos en el dormitorio y estábamos besándonos apasionadamente. No era capaz de decir nada, solo tenía ganas de amar y de ser amada. Quería ser amada profundamente. Quería ser amada, como jamás había sido capaz de imaginar. Me besaba despacio, mi boca, mis ojos, mi nariz, mi mentón, mis cabellos. Al mismo tiempo, acariciaba mi cuello, mis hombros y mis pechos, que habían quedado al descubierto, sin darme cuenta. Me besaba y acariciaba constantemente, sin hablar ni una sola palabra. Solo con la poca iluminación del salón, pude comprobar que él también se había desnudado y que, arrodillado a mi lado de la cama, me besaba mi torso, mientras acariciaba tiernamente mi vientre. Volvía a tocar mis pechos nuevamente, con una dulzura sin igual. Pechos que notaba endurecidos, así como los pezones, absolutamente erizados y tersos. Con su mano izquierda, mano que tenía totalmente cálida, noté cómo me acariciaba mi sexo con absoluta delicadeza e incluso ternura. Se inclinó hacia él. Me echó ligeramente hacia atrás, hasta hacerme delicadamente, caer sobre la cama, para inclinarse sobre mi ardiente y deseosa entrepierna. Noté cómo, suavemente, su lengua y su boca, e incluso sus dientes, lamían al tiempo que besaban, e incluso cómo mordisqueaba mi sexo, pletórico de pasión. Creía volverme, por momentos, loca de placer. Conseguí tener varios orgasmos seguidos, antes de notar, cómo su cálido, grueso y enorme miembro erguido y duro, me penetraba sin resistencia, suavemente, despacio, muy despacio. Solo notaba placer, placer y más placer. Todo era placer. Solo sentía, en aquellos momentos, las palpitaciones de mis sienes, fruto de los latidos acelerados de mi corazón, al sentirme unida a ese hombre, a través de nuestros sexos, extasiándose ambos, segundo a segundo, dispuestos a alcanzar unidos, un maravilloso clímax compartido y simbiótico. Decir que obtuve el orgasmo vaginal más satisfactorio de toda mi vida, parece exagerado, pero fue realmente así. Exageradamente satisfactorio. Instante álgido al sentir cómo su fluido caliente entraba dentro de mí, mediante varias convulsiones increíbles. Cuando, después de alcanzar tanta plenitud, la relajación empezó a alcanzarme, noté cómo, abrazado a mí, se acomodaba en la almohada. Miré al reloj, y éste marcaba las cinco de la mañana. Me dormí plácidamente. Al notar la sensación de despertarme a la mañana siguiente, y en esas décimas de segundo que van desde que una se remueve en la cama hasta que abre los ojos, sentí la sensación agradable que se tiene cuando recuerdas un sueño erótico, y pensé que había sido eso, solo un sueño. Un instante después, al descubrir que estaba desnuda, me sobresalté. Olí la almohada, y supe que no había sido un sueño. Olía a él. Supe que no había sido un sueño. Había sido real. Estaba sobresaltada, pero tranquila, al mismo tiempo. Salté de la cama y fui hacia la cocina. Allí estaba preparando algo de comer, desnudo, solo cubierto por una pequeña toalla, alrededor de sus caderas. Me miró, y con su mirada me señaló la silla para que me sentase. Fui incapaz de articular palabra, solo me limité a comer una ensalada, una rica ensalada de atún, que me había preparado. La ensalada de atún más apetecible que me había tomado nunca. Mientras terminaba de comer, él se había colocado detrás, y sus manos me estaban dando un ligero, sensual, y agradable masaje de cuello y hombros. Se inclinó y me susurró al oído: -          ¿Te gustó…? Balbuceante, solo pude decir. -          Sí…, sí…, mucho. Inmediatamente después de comer, salimos abrazados hacia la terraza. No sé cómo, pero me encontraba en la terraza con él, abrazados y besándonos de nuevo. Solo notaba un ligero frescor en todo mi cuerpo, fruto de la ligera brisa que corría esa tarde del sábado. En la terraza, él detrás de mí, ambos desnudos… Estábamos haciendo otra vez, apasionadamente, el amor allí mismo. Sus manos recorrían mi espalda, abrazaban mis pechos, tocaban mis pezones, y sin saber cómo, ya estaba nuevamente penetrada, y a punto de tener un maravilloso y deseado nuevo orgasmo. Noté cómo sus convulsiones, marcaban su nueva salida de semen dentro de mi interior, y tuve el mío en ese preciso momento. Otro gran clímax, que me hizo ruborizarme cuando me miraba, antes de fundirnos en un beso apasionado. Después de unos segundos, mientras su respiración entrecortada disminuía, dado que su enorme sexo aún seguía dentro de mí inusualmente duro, volvió a friccionar rítmicamente, hasta que unos minutos después, volvíamos a tener un orgasmo gemelar. Era increíble, había encontrado mi alma gemela, nuestros sendos y parejos orgasmos increíbles, se acompasaban permanentemente. Después de ducharnos y de jugar, mientras nos enjabonábamos las espaldas, hicimos el amor otra vez en la ducha. Era la tercera vez esa mañana, y no sería la última. Posteriormente, ya en el dormitorio volvimos a amarnos pausadamente. Despacio, muy despacio. Había anochecido y seguíamos amándonos con ritmos que cambiaban de lento a rápido. No puedo calcular cuánto tiempo estaríamos así antes de dormirme, pero si recuerdo lo extasiada y cansada que me notaba antes de cerrar los ojos aquella madrugada, El domingo por la mañana me desperté, ya sabía que lo ocurrido el día anterior y la madrugada anterior no había sido un sueño, lo apreciaba en las agujetas que tenía en todo mi cuerpo y la sensación de exceso de actividad en mi vagina agradecida. De un salto me incorporé de la cama, me dirigí hacia la cocina pensando en degustar otro buen almuerzo, pero allí no había ninguna actividad. Recorrí rápidamente toda la casa, pero no hallé a nadie. Tomé un café y una ducha rápida para despejarme, y me senté a esperar. Nadie apareció durante toda la jornada restante del domingo. Mi pensamiento luchaba con constantes contradicciones. ¿Había sido realme

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