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#Calzon

Fotos, gifs y packs de Calzon subidos por la comunidad.

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CCarlita_transLv1· hace 22 hRelatos

El portero de la calle Helguera 2 (trans)

Gracias por los comentarios y los puntos, prosigo entonces con mi historia: Después de haberle hecho la paja al portero, volví a mi casa, y aprovechando que no estaban mis viejos, entré a su habitación a buscar la revista porno que guardaban debajo de la cama. Aunque ya la había visto varias veces, volví a hojearla con renovado interés. Ya había sentido entre mis dedos una pija de verdad, por lo que las fotos adquirían una nueva dimensión frente a mis ojos. Pero cuánto más miraba, más me lamentaba, ya que veía como las bocas de las mujeres se comían esos terribles chotazos, y aunque yo había tenido ganas de hacer lo mismo, no me había atrevido. Quizás si él me lo hubiese pedido, pero no me lo pidió. ¿Acaso no le gustaría? Me pasé todo ese día y el siguiente comiéndome la cabeza, lamentándome una y otra vez por no animarme a dar ese paso. Unos días después volví al edificio, a la misma hora, a las ocho de la mañana. Él estaba barriendo la vereda, pero al verme, me hizo un gesto para que lo siguiera, y entramos, volviendo a recorrer el mismo camino que aquel primer día. Ésta vez, sabiendo ya lo que iba a ocurrir, sentía como un millar de mariposas en el estómago. -Sabía que ibas a volver- me dice ya en el pasillo, tomándome de la cintura, como lo haría cualquier hombre con una chica. Eso me encantó. Entramos al mismo cuarto, me convida un mate, y mientras me lo tomo,  comienza a desprenderse el pantalón. -Empezá vos y y después si me animo también te la hago- me dice. Pero antes de que pueda agregar nada más, se la saco afuera yo mismo, e hincándome de rodillas, como lo hacían las modelos de la revista, me la meto en la boca. Eso sí que lo sorprendió, pero superado el estupor inicial, puso las manos en la cintura, dispuesto a disfrutar de lo que vendría a continuación.  Era la primera vez que hacía algo así, que tenía una parte importante de un hombre dentro mío, solo sabía lo que había visto en la dichosa revista de mis padres, pero por alguna inspiración divina, se la empecé a chupar como si mis labios ya tuviesen un amplio entrenamiento al respecto. Por como lo gozaba el tipo, entre exaltados suspiros, la cara como en trance, lo estaba haciendo más que bien. Será que cuándo hacés algo que te gusta, no hay forma de hacerlo mal. Yo seguía chupando y chupando, sin saber cómo continuar de ahí en más. Por suerte, él decidió por mí. Me levantó de un tirón, arrebatándome tan delicioso pedazo, y tras mirarme brevemente a los ojos, me besó en la boca. Pero no con un pico, sino con un chupón intenso, profundo, como en las películas. ¡Mejor que en las películas!, porqué era yo el que lo disfrutaba. Mientras nos besábamos, me baja el pantalón, el calzoncillo, y pegando su pija a la mía, agarra las dos juntas, y las masturba en bloque. ¡Que delicia por Dios! Sentir su lengua entrelazada a la mía, y su sexo junto al mío, creí nada podría superar eso, pero estaba muy equivocado. Me vuelve a mirar en esa forma en qué nadie me había mirado jamás, y dándome la vuelta, me reclina sobre la mesa. Me acaricia las nalgas, deslizando sus dedos por toda la raya, haciéndome estremecer. Giro la cabeza y lo veo parado tras de mí, la pija combada hacia arriba de tan dura que la tiene. Primero me mete los dedos en el culo, para dilatarme, tras lo cuál se escupe un par de veces en la mano, extendiendo toda esa saliva en torno a la punta de la pija. Cuando siento que me la apoya, creo que voy a morirme.  -¿La querés? Pensalo bien, porque una vez que empiece no voy a poder parar- me dice, dándome unas cabeceaditas que me vuelven loco. Lo veo a él, tan excitado, le veo la pija, tan bellamente enhiesta, ¿cómo podría decirle que no? -¡Sí, la quiero...!- le aseguro con todas mis ganas, estirando una mano para acariciarlo. ¡Ay, cuando lo siento por entre los cachetes de la cola! No me olvido nunca de esa sensación. Cómo me acomoda la pija y presiona hacia dentro, con fuerza, tratando de vulnerar ese orificio todavía virgen de mi cuerpo. Obvio que me duele, pero me la aguanto, no vaya a ser que se arrepienta y me la saque. -¡Ahh... Ahhhh... Ahhhhh...!- me empiezo a quejar cuando consigue meter la puntita del glande. ¡Que placer, por favor! No me había metido casi nada y yo ya estaba que me meaba del gusto. Por supuesto que sigue empujando, con más firmeza cada vez, abriéndome, calzándome todo ese paquete, pedazo por pedazo. -¡Pará, pará...!- le digo en un momento, cuándo me va metiendo apenas poco menos de la mitad. Sentía que me iba a reventar las tripas de tanta carne que me metía. Eran un montón de sensaciones mezcladas, confusas, algunas más intensas que las otras.  Por un lado quería que me la saque, para que ya no me lastime más, pero por el otro, la quería más adentro todavía. -¿Te duele?- me pregunta con un dejo de preocupación, aunque sin retroceder ni siquiera lo mínimo. -Un poco...- le digo, tratando de dilatar el esfinter, para que ese primer impacto fuera lo menos traumático posible. -Pero seguí que me gusta...- lo aliento de inmediato, no vaya a ser que por compasión se retire y me deje con las ganas. Por suerte no resultó ser de los compasivos, por qué ahí mismo me agarró bien fuerte de la cadera, y con un empujón que de verdad me hizo ver las estrellas, me metió todo el resto. Me mordí el labio inferior para no gritar, hasta me lo lastimé, de eso me di cuenta después, sintiendo un ardor irresistible en toda esa zona. Más allá del dolor, que de a poco iba menguando, me volvía loco sentir sus huevos y pelos contra mi cola.  Ese hombre estaba dentro mío, me lo repetía una y otra vez, y me parecía irreal, algo que le pasaba a otro y no a mí. -Ahora me voy a empezar a mover..., decime si te duele...- me avisa con una dulzura que era miel para mis oídos. -¡Mmmmhhhh...!- asiento, incapaz de pronunciar ni siquiera un monosílabo. No creía que me pudiera doler más, pero cuando empieza a moverse, el ardor se intensifica, se vuelve apenas soportable, pero eso es lo que quiero, lo que busco, lo que empecé a anhelar apenas descubrí esa revista porno debajo de la cama de mis padres. Que una de esas pijas me rompiera bien el culo. Ni me di cuenta cuándo ese terrible escozor que sentía comienza a diluirse, volviéndose apenas perceptible. Sigue doliendo, claro, pero no tiene ni comparación con el placer que me proporciona, entrando y saliendo, haciendo un ruido que se mezcla sutilmente con mis suspiros. Por supuesto que él tampoco se queda callado, gruñe, jadea, resopla, sin detenerse, fluyendo ahora sí con relativa comodidad por mi convulsionado interior. Me sostengo de los bordes de la mesa y cierro los ojos, disfrutando de esa primera cogida, tratando de guardar en mi memoria corporal cada una de esas sensaciones que estoy gozando por primera vez. El placer que siento es demasiado, un tumulto de emociones que explotan e impactan con mayor intensidad cada vez. En eso siento que me la saca, hasta me parece advertir el ¡PLOP! que hace mi culito al vaciarse, y enseguida algo tibio y espeso derramándose por mis nalgas. Me acabó en la cola y les aseguro que enloquecí del gusto. Mientras él se repone del impacto, me doy la vuelta, me echó a sus pies y se la vuelvo a chupar, saboreando ahora, por primera vez, la leche de un hombre. -Sí fueras una chica me caso con vos- me dice luego del sexo, levantándose ya el pantalón. Me encanta ver cómo se lo sube y se lo abrocha. -¿Y con tu mujer que hacés?- le pregunto subiéndome el mío. -La dejo- responde sin el menor asomo de duda -Nunca cogí con ella como te acabo de coger a vos- Con eso me enamoró. Volví a mi casa creo que sin pisar el suelo, iba como flotando, con una sonrisa de oreja a oreja. Me acababan de romper el culo, y yo feliz, chocho de la vida. Sin embargo había un pero... Lo que me dijo, "si fuera una chica...", se quedó dando vueltas por mi cabeza todo ese día. Yo, más allá de haber nacido hombre, me sentía mujer, y más aún estando con él, actuaba como si fuera una chica, pero por lo que había dicho, él no me veía así. Por eso decidí que para la próxima, (porqué sí habría una próxima), le iba a preparar una sorpresa. Algo que desde hacía rato tenía ganas de hacer.

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CCarlita_transLv1· hace 22 hRelatos

El portero de la calle Helguera 2 (trans)

Gracias por los comentarios y los puntos, prosigo entonces con mi historia: Después de haberle hecho la paja al portero, volví a mi casa, y aprovechando que no estaban mis viejos, entré a su habitación a buscar la revista porno que guardaban debajo de la cama. Aunque ya la había visto varias veces, volví a hojearla con renovado interés. Ya había sentido entre mis dedos una pija de verdad, por lo que las fotos adquirían una nueva dimensión frente a mis ojos. Pero cuánto más miraba, más me lamentaba, ya que veía como las bocas de las mujeres se comían esos terribles chotazos, y aunque yo había tenido ganas de hacer lo mismo, no me había atrevido. Quizás si él me lo hubiese pedido, pero no me lo pidió. ¿Acaso no le gustaría? Me pasé todo ese día y el siguiente comiéndome la cabeza, lamentándome una y otra vez por no animarme a dar ese paso. Unos días después volví al edificio, a la misma hora, a las ocho de la mañana. Él estaba barriendo la vereda, pero al verme, me hizo un gesto para que lo siguiera, y entramos, volviendo a recorrer el mismo camino que aquel primer día. Ésta vez, sabiendo ya lo que iba a ocurrir, sentía como un millar de mariposas en el estómago. -Sabía que ibas a volver- me dice ya en el pasillo, tomándome de la cintura, como lo haría cualquier hombre con una chica. Eso me encantó. Entramos al mismo cuarto, me convida un mate, y mientras me lo tomo,  comienza a desprenderse el pantalón. -Empezá vos y y después si me animo también te la hago- me dice. Pero antes de que pueda agregar nada más, se la saco afuera yo mismo, e hincándome de rodillas, como lo hacían las modelos de la revista, me la meto en la boca. Eso sí que lo sorprendió, pero superado el estupor inicial, puso las manos en la cintura, dispuesto a disfrutar de lo que vendría a continuación.  Era la primera vez que hacía algo así, que tenía una parte importante de un hombre dentro mío, solo sabía lo que había visto en la dichosa revista de mis padres, pero por alguna inspiración divina, se la empecé a chupar como si mis labios ya tuviesen un amplio entrenamiento al respecto. Por como lo gozaba el tipo, entre exaltados suspiros, la cara como en trance, lo estaba haciendo más que bien. Será que cuándo hacés algo que te gusta, no hay forma de hacerlo mal. Yo seguía chupando y chupando, sin saber cómo continuar de ahí en más. Por suerte, él decidió por mí. Me levantó de un tirón, arrebatándome tan delicioso pedazo, y tras mirarme brevemente a los ojos, me besó en la boca. Pero no con un pico, sino con un chupón intenso, profundo, como en las películas. ¡Mejor que en las películas!, porqué era yo el que lo disfrutaba. Mientras nos besábamos, me baja el pantalón, el calzoncillo, y pegando su pija a la mía, agarra las dos juntas, y las masturba en bloque. ¡Que delicia por Dios! Sentir su lengua entrelazada a la mía, y su sexo junto al mío, creí nada podría superar eso, pero estaba muy equivocado. Me vuelve a mirar en esa forma en qué nadie me había mirado jamás, y dándome la vuelta, me reclina sobre la mesa. Me acaricia las nalgas, deslizando sus dedos por toda la raya, haciéndome estremecer. Giro la cabeza y lo veo parado tras de mí, la pija combada hacia arriba de tan dura que la tiene. Primero me mete los dedos en el culo, para dilatarme, tras lo cuál se escupe un par de veces en la mano, extendiendo toda esa saliva en torno a la punta de la pija. Cuando siento que me la apoya, creo que voy a morirme.  -¿La querés? Pensalo bien, porque una vez que empiece no voy a poder parar- me dice, dándome unas cabeceaditas que me vuelven loco. Lo veo a él, tan excitado, le veo la pija, tan bellamente enhiesta, ¿cómo podría decirle que no? -¡Sí, la quiero...!- le aseguro con todas mis ganas, estirando una mano para acariciarlo. ¡Ay, cuando lo siento por entre los cachetes de la cola! No me olvido nunca de esa sensación. Cómo me acomoda la pija y presiona hacia dentro, con fuerza, tratando de vulnerar ese orificio todavía virgen de mi cuerpo. Obvio que me duele, pero me la aguanto, no vaya a ser que se arrepienta y me la saque. -¡Ahh... Ahhhh... Ahhhhh...!- me empiezo a quejar cuando consigue meter la puntita del glande. ¡Que placer, por favor! No me había metido casi nada y yo ya estaba que me meaba del gusto. Por supuesto que sigue empujando, con más firmeza cada vez, abriéndome, calzándome todo ese paquete, pedazo por pedazo. -¡Pará, pará...!- le digo en un momento, cuándo me va metiendo apenas poco menos de la mitad. Sentía que me iba a reventar las tripas de tanta carne que me metía. Eran un montón de sensaciones mezcladas, confusas, algunas más intensas que las otras.  Por un lado quería que me la saque, para que ya no me lastime más, pero por el otro, la quería más adentro todavía. -¿Te duele?- me pregunta con un dejo de preocupación, aunque sin retroceder ni siquiera lo mínimo. -Un poco...- le digo, tratando de dilatar el esfinter, para que ese primer impacto fuera lo menos traumático posible. -Pero seguí que me gusta...- lo aliento de inmediato, no vaya a ser que por compasión se retire y me deje con las ganas. Por suerte no resultó ser de los compasivos, por qué ahí mismo me agarró bien fuerte de la cadera, y con un empujón que de verdad me hizo ver las estrellas, me metió todo el resto. Me mordí el labio inferior para no gritar, hasta me lo lastimé, de eso me di cuenta después, sintiendo un ardor irresistible en toda esa zona. Más allá del dolor, que de a poco iba menguando, me volvía loco sentir sus huevos y pelos contra mi cola.  Ese hombre estaba dentro mío, me lo repetía una y otra vez, y me parecía irreal, algo que le pasaba a otro y no a mí. -Ahora me voy a empezar a mover..., decime si te duele...- me avisa con una dulzura que era miel para mis oídos. -¡Mmmmhhhh...!- asiento, incapaz de pronunciar ni siquiera un monosílabo. No creía que me pudiera doler más, pero cuando empieza a moverse, el ardor se intensifica, se vuelve apenas soportable, pero eso es lo que quiero, lo que busco, lo que empecé a anhelar apenas descubrí esa revista porno debajo de la cama de mis padres. Que una de esas pijas me rompiera bien el culo. Ni me di cuenta cuándo ese terrible escozor que sentía comienza a diluirse, volviéndose apenas perceptible. Sigue doliendo, claro, pero no tiene ni comparación con el placer que me proporciona, entrando y saliendo, haciendo un ruido que se mezcla sutilmente con mis suspiros. Por supuesto que él tampoco se queda callado, gruñe, jadea, resopla, sin detenerse, fluyendo ahora sí con relativa comodidad por mi convulsionado interior. Me sostengo de los bordes de la mesa y cierro los ojos, disfrutando de esa primera cogida, tratando de guardar en mi memoria corporal cada una de esas sensaciones que estoy gozando por primera vez. El placer que siento es demasiado, un tumulto de emociones que explotan e impactan con mayor intensidad cada vez. En eso siento que me la saca, hasta me parece advertir el ¡PLOP! que hace mi culito al vaciarse, y enseguida algo tibio y espeso derramándose por mis nalgas. Me acabó en la cola y les aseguro que enloquecí del gusto. Mientras él se repone del impacto, me doy la vuelta, me echó a sus pies y se la vuelvo a chupar, saboreando ahora, por primera vez, la leche de un hombre. -Sí fueras una chica me caso con vos- me dice luego del sexo, levantándose ya el pantalón. Me encanta ver cómo se lo sube y se lo abrocha. -¿Y con tu mujer que hacés?- le pregunto subiéndome el mío. -La dejo- responde sin el menor asomo de duda -Nunca cogí con ella como te acabo de coger a vos- Con eso me enamoró. Volví a mi casa creo que sin pisar el suelo, iba como flotando, con una sonrisa de oreja a oreja. Me acababan de romper el culo, y yo feliz, chocho de la vida. Sin embargo había un pero... Lo que me dijo, "si fuera una chica...", se quedó dando vueltas por mi cabeza todo ese día. Yo, más allá de haber nacido hombre, me sentía mujer, y más aún estando con él, actuaba como si fuera una chica, pero por lo que había dicho, él no me veía así. Por eso decidí que para la próxima, (porqué sí habría una próxima), le iba a preparar una sorpresa. Algo que desde hacía rato tenía ganas de hacer.

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AaguuspalotesLv1· hace 30 dRelatos

Recordando a mí putita

Mi mente quería sentir lo perverso en carne propia, así que tuve una idea algo alocada esperando aceptará mi propuesta la putita que me había enseñado a disfrutar de una mamadita... pero también tenía trabajo y se me ocurrió que sería buena idea citarla en la oficina, la llamé por teléfono dias antes, hablamos mil cosas y terminamos recordando los días en que era mi puta y mamaba mi verga frotando sus labios una y otra vez, me susurraba que quería entre sus piernas mis pelotas, que no esperaba que le bajara la luna o el sol pero si el calzón para que le diera con mi cabezón. Imaginaba sus pezones creciendo a gran velocidad y su mirada perdida en mi verga comiéndome como puta profesional. Termine colgando y no me confirmo la visita... Los días pasaron y no había vuelto ha llamar, cuando un día me sorprendió a la entrada de la oficina que llamaba caja de zapatos. Está recargada sobre la pared con la espalda recta, hombros enderezado, casi de puntillas y una pierna adelantada, mostrando sus muslos con unos jean ajustados, blusa a rayas ajustada sin mangas, delineador obscuro que resaltaba sus ojos, lápiz labial tenue y brillante. Se acercó diciendo arquitecto lo estaba esperando y como era costumbre nos dimos una abrazo efusivo escuchando su dulce y suave voz diciendo a mi oído "llegó tu puta para tener sexo pasional sobre tu escritorio". En seguida sentí mi virilidad fluir, me hacía pensar en bajar los tirantes que llevaba puestos para descubrir esos pezones que imaginaba días antes... Me despertó un "me invita a pasar?", sus pasos eran marcados en sus caderas, la sonrisa en su rostro mostraba su intensión morbosa, lujuriosa, tenía claro que era una juerguista. El pasillo interminable nos hizo llegar a tan esperado escrito, botandome en dos segundos a él, sin soltar mi mano que llevaba despacio hacia su boca y con su voz tenue decía, "tiene unos dedos bonitos que deberían estar dentro de mí, chupandolos como una puta profesional hizo saltar mi verga motivando a comenzar la faena con una gran succión de su boca en mi falo caliente y duro como bat, es una experta mamadora que casi me llevaba en u momento a correrme, mi mira llegó en medio de sus piernas que tenían sus dedos entrando a ese bosque frondoso poniendo nervioso y deseoso de picarla en estampida con verdadera devoción. Chupa mi verga como un niña hambrienta buscando leche, pero era mi puta y tenía que obedecer lo que yo deseaba, así que baje con esfuerzo ese jean puesto, saltando en una corvatura su agujero negro que invitaba a la penetración así comenzó a cabalgar sobre mi, permitiendome mirar su espalda tersa, lustrado mi polla que llaga a su final...

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FFerneteandoLv1· hace 30 dRelatos

El trio perfecto para la milf

Gastón tenía 19 años cuando conoció el mundo del porno, antes deeso era el mejor alumno de la clase, se la pasaba todo el díaestudiando. Todo eso, hasta que ingresó a la universidad, allíconoció a nuevas personas que lo invitaban a salir, tomar algo yempezó a gustarle esa vida. Cuando llegaba a su casa y viendo elcelular se hacía el desentendido y terminaba mirando una películaporno. Primero fue una película cuando llegaba de salir con losamigos, después una película durante el día cuando se quedaba soloen su casa, después a cada hora. Se registró en varias redessociales y comenzó a jugar cada vez más con su cuerpo, le gustabamostrarse. En las redes siguió conociendo nuevas personas y otrosplaceres. Ya no solo se masturbaba si no que empezaba a tocarse todoel cuerpo y a grabarse para que otros lo miren. Primero empezóviendo hermosas mujeres con grandes senos, después pasó a trans congrandes senos y después ya estaba viendo enormes vergas. Si locuento de manera muy lineal es porque es verdad, en menos de un añohizo todo un proceso de cambio. No era muy buenosocialmente, de hecho no se le acercaba a ninguna mujer que no fuerasu hermana o su madre. Pero comenzaba a cambiar... Un día se reuniótoda la familia, además también estaban invitados los suegros de suhermano. Era la primera vez que se hacía una cena tan numerosa y erala primera vez que iban a conocer a los suegros de German, suhermano. Cuando ingresaron a la casa no les prestó mucha atenciónpero al cabo de unos minutos, vió a la suegra de German, con unvestido muy apretado y donde la cola se le marcaba a mas no poder,las tetas sobresalían de ese vestido, parecían que iban a explotar.Grisel era una mujer muy coqueta, se pintaba hasta para salir alkiosco de la esquina y se vestía muy sensual. Caminaba como si ambaspiernas bailaran sobre sí mismas. De pelo lacio, muy largo, conzapatos altos, era la mujer que sobresalía de la gala, era objeto decharlas entre los parientes, sobre todo de los hombres pero tambiénde alguna otra mujer. Gastón vio suoportunidad en un momento que quedó sola sin la compañía de sumarido que le hacía casi marca personal. Era su momento y se mandó,comenzó a hablarle, a hacerle un chiste, no era él o por lo menosno era normal en él esa charla. Grisel se reía y lo miraba fijo, élseguía haciendo chistes, hasta que Grisel se acercó y le habló aloído. Grisel: Me podríasdar una visita por tu casa así la conozco? Gastón: Porsupuesto. Fueron habitaciónpor habitación, baños, living, cochera, por todos lados. Gastónesperaba que Grisel se le abalanzara como había visto en tantaspelículas, pero no. Llegaron al patio, se sentaron y Grisel comenzóa llorar. Gastón: Eh pero quépasa? Grisel: Nada, ya vaa pasar. Gastón: Insistoquiero saber qué sucede. Grisel: No le vas acontar a nadie no? Gastón: No, claroque no. Grisel: Desde haceun año tengo algo que contar pero no se lo puedo decir a nadie.Estoy muy contenta y feliz pero no puedo decírselo a nadie. Gastón: No tengasproblemas en contármelo. Grisel: Hace un añoque me estoy viendo con un chico de unos 30 años, es hermoso, meagarra y me coge con mucha fuerza, la pasamos muy bien. A veces vivoen su departamento y lo hacemos a cada hora, todo el día hasta lanoche, no paramos. Y estoy tan feliz de eso pero obviamente no se lopuedo contar a nadie, nadie tiene que enterarse de esto. Gastón: Qué locono poder contarselo a nadie, se te ve muy bien y feliz, eso esimportante. Grisel: Si, claroque sí. Me saqué un peso de encima, perdón. Necesitaba hablar. Gastón: Por favor,para lo que quieras. Gastón no perdíalas esperanzas y más que ahora se había enterado que Grisel se veíacon otro chabon. Pero eso no iba a suceder, al menos no esa noche. Gastón no se olvidónunca de Grisel, la buscaba por las redes sociales y mirando sucelular se tocaba mirando sus fotos. Se la imaginaba todo el tiempo,se pajeaba a cada rato cuando se acordaba de ella. Cuando iba lanovia de su hermano a comer a su casa, él trataba de hacer chistespero que eran reales sobre Grisel. Insistía tanto con que fueraGrisel a comer a su casa que la terminaron invitando para darle elgusto pero ella no fue. De a poco la fueolvidando y otros placeres comenzaron a aparecer. Comenzó a verporno gay, le gustaba el estilo de esas películas, de a poco se fueinteresando, de a poco también, se le paraba cada vez que veía unapelícula de ese estilo. Un tiempo después sequedó solo en la casa, era verano y él tenía que rendir losfinales que le quedaron colgados. Lo que menos hizo fue estudiar,probó de todo, comenzó a pajearse más seguido, vivía desnudo ensu casa, se había comprado un consolador y con él jugaba día ynoche. Le gustaba experimentar, estaba abierto a todo. Uno de esos días seexcito demasiado, ese día fue al lavadero de su casa y mientrasponía la ropa sucia en el lavarropas vio una tanga de su madre, sela guardó y fue a su cuarto. Encerrado, se probó la tanga y su pijase puso tan dura que no podía más de enorme. Se sacó muchas fotosque compartió en sus redes y mientras los otros lo miraba, él seseguía excitando, a tal punto que sin tocarse comenzó acabar. Unchorro de semen caliente manchó toda la tanga de su madre y eso loexcitó aún más, ese día consiguió muchos seguidores y una granacabada pero también se dio cuenta de lo que quería. Pasaron los días,su familia volvió de viaje y el seguía con las tangas de su madre,vivía con las tangas puestas. No quería comprarse unas para él,quería las de su mamá y las usaba todo el tiempo. Su madre no sedaba cuenta. Su hermano habíallevado a su novia de viaje y como agradecimiento, Grisel y su maridoinvitaron a toda la familia de Gastón a comer a su casa. Gastónpensaba en todo momento, esta es mi oportunidad pero Grisel no leprestaba atención, así que solo fue a conocer la casa, el patiopero nunca Grisel se le apareció. Después de algunas cervezas fue albaño pero estaba ocupado y entonces Grisel le dice que fuera al dearriba. Gastón subió las escaleras y entró al baño y mientrasorinaba, vio una tanga, no podía ser de la novia de su hermanoporque ese no era su baño y la otra mujer que habitaba esa casa eraGrisel. Lo dio por descontado, se la escondió en los calzoncillos yse la llevó, estaba totalmente excitado que llegó a su casa, fue asu cuarto, se puso la tanga de Grisel y empezó a masturbarse y agrabarse, subió el video a las redes. Pasaron unos días,cuando entró un mensaje extraño en el dm, era de una cuenta anónimapero decía “Te queda hermoso Gastón”. Obviamente que entró aponerse muy nervioso, no sabía qué hacer, qué pensar, nunca habíapuesto su nombre, ni su mail, ni nada que lo comprometiera, nomostraba su cara, nada. Decidió responder con mucho miedo y muchocuidado, “Hola, quien sos? Como estas?”, algunos minutos después“Hola Gastón, ya me conoces”, a lo que responde con una pregunta“No se quien sos. Sos hombre o mujer?”, “Soy mujer”. Gastónse puso a pensar y a recordar, a hacer memoria pero nadie se le veníaa la cabeza. “No se quien sos”, “No lo creo, me conoces muybien. Me gusta mucho esa tanga”. “Decime como te llamas, damealguna pista”, el tiempo se había hecho muy largo, la tensión muyalta y entonces responde, “Esa tanga es una de mis preferidas”.Gastón se dio cuenta y entonces dice “Grisel?”, a lo queresponde “Así es”. Gastón no sabía qué decir, qué hacer, norespondió más. Al otro día cuandose despertó, miró su celular y tenía varios mensajes de ella.“Hola Gastón, te fuiste?” “Gastón me gusta mucho tu video”“Hola Gastón, volvé” “Gastón mira lo que tengo para vos”Le había enviado un video con una de las mejores tangas que tenía yen el medio del video mostraba su concha toda depilada y bienhumedecida, se metía los dedos sin parar y gemía pidiendo la pijade Gastón. No lo podía creer, se fue sin ver esa hermosura todadesnuda pidiendo su pija. Pero no terminóahí, siguieron hablando e intercambiando videos, ella le mostrabacuando cogía con su amante, él cuando se pajeaba pensando en ella yasí siguieron hasta que ella le pidió que fuera a la casa a verlacoger con su amante. Ella le pidió que fuera con su tanga. Esa noche fue a lacasa de Grisel, estaba su amante, Ramiro. Estaban los tres sentadosen el sofá del living cuando Grisel comenzó a tocarse con Ramiro.Gastón estaba de frente a ellos en otro sillón y mientras miraba,su pija empezaba a pararse, a ponerse dura. Grisel y Ramirocomenzaron a besarse y tocarse cada vez más fuerte. Grisel comenzóa desnudarse, Ramiro se paró, se sacó el jean y el calzoncillo y sepuso en frente de Grisel, quien agarró la pija de Ramiro y la empezóa chupar, muy suave. En un momento paró todo y llamó a Gastón asentarse al lado de ella. Grisel agarró las manos de Gastón y lallevaba por todo su cuerpo, por sus tetas, por sus piernas, por suconcha, cola y después por las piernas de Ramiro, por la cola, laespalda, hasta las bolas. Gastón siguió tocando aunque ya no estabamás acompañado por Grisel que seguía chupando la enorme pija deRamiro. Gastón ya muy excitado comenzó a tocar la ver de Ramiro y amasturbarlo mientras la punta estaba dentro de la boca de Grisel.Ramiro también estaba muy excitado pero Gastón de a poco comenzaba asoltarse y empezó a desnudarse pero se quedó en tanga, se sentó,se recostó en el sillón y automáticamente Grisel comenzó a tocarloy sacó para un costado la verga bien dura de Gastón y se la empezóa chupar. Ramiro que estaba parado, se arrodilló y también se laempezó a chupar. Gastón no entendía nada pero disfrutaba,disfrutaba mucho. Grisel paró, mientras Ramiro seguía chupando, “Tegusta Gastón?”, “Me encanta”, “Ahora te toca a vos”. Ramirose levantó, dejó su pija dura frente a Gastón y este comenzó achupársela, como podía, no sabía pero Grisel le enseñaba. Eratanta la excitación de los tres que decidieron acelerar un poco,Grisel sacó unos preservativos y distintas cremas y aceites. Grisel se puso encuatro y mientras se la chupaba a Gastón, la enorme verga de Ramirola penetraba de atrás. Después intercambiaron y así cada ciertotiempo. Hasta que todo cambio cuando fue Ramiro quien se puso encuatro, le empezó a chupar la concha a Grisel y se dejó coger porGastón quien para ese momento ya la tenía tan dura y grande queRamiro sintió el empujón y le gustó, tal es así que empezó agemir de placer y a pedir más, a lo que Gastón respondía con másfuerza. Grisel veía tododesde lugar sentada en el sillón, veía a Gastón disfrutando y esola excitaba pero quería más. “Gastón salí”, Gastón hacíacaso a todas las directivas que le daban. “Vení, agáchate ychúpamela”, Gastón se puso en cuatro, sabía lo que se venía y nole importaba. Ramiro comenzó a chuparle el ano, se lo abrió de talforma que su pija entró muy suave y lento sin dolor. Gastón comenzóa disfrutar mientras que la concha de Grisel se ponía cada vez máshúmeda. Ramiro no se guardó nada, los cogió bien fuerte, con muchasfuerzas mientras lo masturbaba. Grisel no queríadejar pasar el momento. Se levantó, los dejó a ambos que comenzarona coger entre sí, se puso crema en el ano y llamó a los dosmuchachos, uno por la concha y otro por el culo, era un bien momentopara la doble penetración. Los dos comenzaron a tomar velocidad,cada vez más, ella disfrutaba, se retorcía de placer en el piso delliving. Gastón no daba másy le dice a Grisel que quiere acabar, Ramiro le dice que espere unosminutos pero no le hizo caso y termino acabando adentro de Grisel.Ramiro la siguió cogiendo por el culo hasta que no aguantó más, separó, Grisel se sentó en el piso y llamó a Gastón para que sepusiera a su lado y desde arriba Ramiro dejó salir un gran chorro desemen que baño la cara de Grisel y de Gastón. Después vino unasegunda parte, pero mejor para otra ocasión.

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Jjosepp17Lv1· hace 60 dRelatos

Encontré el pack de mi hermana 2

Después de haber encontrado el pack de mi hermana, de pensarlo y ayudándome de sus consejos esto fue lo que pasó. En día de ayer llegué a casa un poco más calmado, ya habiendo pensado un poco más las cosas y con los consejos que algunos de ustedes me dieron. Antes de dirigirme hacia casa, pase a un local de lencería, con un poco de pena me pare frente al mostrador de ropa para mujer, mire algunas tangas e imaginando que talla debería ser mi hermana tome seis piezas que a mi gusto eran bonitas, dos eran en color blanco, uno color durazno, gris, negro y un rosa. Al llegar a casa mi madre estaba arreglando el pequeño huerto que tenemos, mi hermana me dijo. Ya está la comida, si quieres ve a dejar tus cosas y ya te sirvo de comer. Me asome a mi madre, volteé hacia a mi hermana y le dije. Ven Mientras caminaba hacia mi habitación. Heche mi mochila en mi cama y mientras sacaba la bolsa donde llevaba las tangas le dije. Tiras esa chingadera que ayer tenías puesta, que tú no eres ninguna puta como para que cualquier wey te esté regalando calzones y mucho menos tangas. Ella me quedo mirando. Sabes que no estoy en contra de que uses la ropa que tú quieras usar, pero como te acabo de decir, tu no eres ninguna puta para que te estén regalando calzones, o si lo eres. No. me contesto ella con voz baja. Dime, por qué lo hiciste. solo se quedó agachado sin decir nada. me senté en la cama y tomándola de la cintura hice que se sentará en mi pierna derecha. Mira, yo entiendo que ya no eres una niña, ya eres una mujercita que cómo es normal, ya estás en edad de empezar a querer macho, es completamente normal, por qué crees que hay muchas que ni siquiera terminan las escuela o salen embarazadas, pero tú no eres como cualquiera ¿o si? Moviendo la cabeza dijo, no. De cualquier cosa, sabes que puedes confiar en mí, sabes que yo no te voy a regañar por nada, al contrario, te voy a dar un consejo o te voy a ayudar a encontrar una solución a tus dudas, pero necesito que me tengas la confianza y me digas esas dudas. Después de insistir con el tema, por fin dijo. Esta bien, te voy a decir. Es que, si me he sentido curiosa con esas cosas. ¿Pero por qué?  le pregunté. Es que... No se, me entró curiosidad de saber cómo se siente tener sexo, es que unas de mis amigas ya lo hicieron con sus novios y una de ellas ya se fue a vivir con su novio y pues me he sentido muy mojada, creo que si quiero macho. Ya lo esperaba, solo necesitaba esa confirmación, lo tome como algo natural, tome su mano, en ese momento escuchamos a mi madre entrar, y le dije a mi hermana, ahorita seguimos hablando y nos fuimos a comer. por la tarde-noche entre a su habitación mientras que mi madre preparaba una pequeña fogata para poner a calentar agua para bañarnos. Bueno, quedamos en que me decías que quieres macho. La solución que tengo por el momento es que te comprare un consolador, así te relajaras y calmarse tu apetito sexual, igual si quieres te compro un vibrador pero quiero, necesito que me tengas confíanza, no puedes exponerte a qué te suceda algo por estar publicando fotografías desnuda, ni que fueras una prostituta mostrando tu cuerpo para ver quién te compra. ¿Me entiendes que así como me he encargado de que no les falte para comer y vestir también me hago cargo de tu seguridad, pero también de otras necesidades? Con la cabeza asintió. Bueno, entonces mañana saliendo del trabajo me acompañas a qué te compres eso, así compramos uno que a ti te guste y después vemos que sucede. Al día siguiente fuimos a una sexshop y compramos el consolador, después fuimos a un motel para ayudarla a desvirgarse sin temor a que dejará manchas en sus sábanas y mi madre se diera cuenta. La verdad es que está primera vez le tuve que ayudar ya que temia lastimarse con aquel pene de silicona en forma de pene de 19 centímetros y con formas de testículos es su base.

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DdamaycornudoLv1· hace 60 dRelatos

Los inicios 3

Continuación de Llegado ese punto estaba claro que tanto ella como yo teníamos muchas ganas de que ocurra. Sin embargo nos contuvimos de salir a buscar a cualquiera y preferimos que para la primera vez se diera cuando se tuviera que dar. Creo que secretamente ambos suponiamos que las vacaciones serían el momento propicio, aunque no imaginamos que tanto, ni lo planeamos demasiado. En dos semanas estariamos una quincena en Valizas, y si estabamos listos tal vez ocurriría. Llegamos, nos instalamos en la casa que alquilamos, no muy grande, con una buena parrilla, eso si. Cochera, un salón con sofá y sillones, cocina integrada, una habitación con cama doble, lo usual. Lo primeros dos días no hubo mucho destacable, playa de mañana y de tarde, poca caminata, descanso, porro. Al tercer día empezamos a ir a la playa que queda hacia Cabo Polonio, alejandonos un poco. Mi mujer hacía topless más cómoda en esas zonas más alejadas y con poca gente, la mayoría que pasaban caminando de ida o de vuelta de Cabo Polonio justamente. Si, tiene unas tetas hermosas, y doradas por el sol son increíbles. Pasamos dos tardes ahí y el color que tenía ya era hermoso. Al tercer día, entre los pocos que pasaban caminando, mi mujer se quedó mirando a un chico que iba solo. A unos 20 metros no lo reconocía bien. "Uh, mirá, no estoy segura pero creo que es Juanpi", me dijo. Un ex compañero de trabajo de mi mujer, un par de años menor, yo lo conocía apenas por algún comentario laboral. El chico pasaba ya casi delante de nosotros, pero no demasiado cerca, como con cierto respeto por no molestar. En eso mi mujer se levanta, agita las manos y le grita "Juanpi!, que sorpresa!", y se acerca a él a saludarlo, que apenas da unos timidos pasos hacia nosotros. Cuando al fin la reconoce la saluda, se acerca con más confianza, se dan un abrazo... y mi mujer en tetas. Tardé unos segundos en procesar tanta excitación y calmar un poco los ratones. Estaban a unos cinco metros de nuestras cosas, y mi mujer lo invitó a acercarse y nos presentó. Nos saludamos cordiales, lo invité a sentarse a tomar una cerveza, nos pusimos a charlar los tres, sentados bajo el reparo del sol. Nos contó que venía caminando de Cabo Polonio, que se quedaba unos días más en Valizas y después volvía para Argentina. Hablaron con mi mujer sobre otros ex compañeros de trabajo, se pusieron un poco al día. Era increible como pasabamos por alto el hecho de que mi mujer no se hubiera puesto nada arriba, ni él derrapó con comentarios, ni nosotros le dimos mayor trascendencia. Esa naturalidad se hizo muy excitante. Y no es que no la mirara, todo lo contrario, durante las dos horas que estuvimos charlando se tomo su tiempo para recrearse la vista, pero de a poco, justamente tomandose su tiempo, sin necesidad de tener la vista clavada en los pezones todo el tiempo. Notaba que eso relajaba mucho a mi mujer. Por lo tanto, sus movimientos eran también naturales, sin preocuparse por tapar, ni por quedarse quieta mostrando todo el tiempo. En fin, que al cabo de dos horas eramos tres amigos charlando en la playa, y que mi mujer fuera mi mujer y estuviera en tetas no cambiaba nada. Por eso no llamó para nada la atención que ella misma lo invitara a cenar esa noche, y yo me comprometí a hacer el asado. Así que de ahí volvimos los tres juntos, Juampi fue a donde estaba parando a descansar un poco y cambiarse, y nosotros a casa. Entonces si, inevitablemente, tuve que comentar algo. "Que manera de mostrar las tetas hoy, eh?", le dije. -No te habrás puesto celoso, no? -Para nada, me sorprendió un poco no más. -La verdad es que ni me di cuenta cuando me levanté. Entre el porro y la costumbre de estar así, me olvidé. Y después del saludo, cuando me di cuenta que le pegué las tetas al pecho, ya fue, no me iba a poner el corpiño del bikini. -Y no, más vale, ya estaba hecho. Noté que estabas muy cómoda además. -Si, Juanpi es divino, re tranquilo. No aparenta su fama, jaja. -¿Qué fama? -Cuando trabajabamos juntos, varias chicas comentaban lo bien que la pasaban con el. Mariela varias veces, Ceci también se lo llevó unas cuantas veces, y Belén estaba maravillada. -¿Pero Belén no tenía novio? -Si, bueno, pero viste como son las cosas, cuando se comenta... le dieron ganas de probarlo y lo re buscó. -¿Y vos? decí la verdad, eh? jaja -No, la verdad que me quedé con los comentarios y las ganas. Me re gusta, pero nunca pasó nada. Hasta ahora. -Y... quien te dice que esta noche no tengas suerte, no? -Lo voy a intentar, obvio! Y se fue a bañar y vestirse mientras yo prendía el fuego. Así de sutil. Al poco rato llegó Juanpi, mi mujer todavía no había salido de la habitación, así que lo atendí, charlamos un rato, tomamos una cerveza. Cuando salió ella quedé embobado. Un vestido a medio muslo, verde clarito, suelto abajo y ajustado en el pecho, con un escote discreto pero sugerente. Se le veia toda la parte de arriba de las tetas. Juanpi miro, otra vez, con mucha discreción pero sin disimular. -Estas hermosa. Lo dijo con naturalidad, sin segundas intenciones aparentes. Ella se movia sensual al caminar, mientras buscaba otra cerveza. "Es la última" anunció, y le propuso a Juanpi ir a comprar más después de tomarla. Mientras tanto seguimos charlando, mi mujer empezó a bromear con lo que me había contado. -¿No las viste más a las chicas? ¿A Mariela, Ceci, Belén...?- le preguntó, y yo noté su doble intención. Empezaba el juego. -La verdad que no, perdí el contacto al poco tiempo. Salvo a Belén, que la volví a ver algunas veces. Una lástima, porque nos llevabamos re bien con ellas. -Si, si, algo sabía de lo bien que se llevaban, jaja- acotó mi mujer. Juanpi se puso un poco colorado, como nervioso. -Ah, bueno, si... no sabía que sabías algo, jeje, trato de ser discreto con esas cosas- Mi mujer se rio. -Tranquilo, che, me hablaron bien, no dijeron nada malo... todo lo contrario- y agregó dirigiendose a mi- ¿Sabés, mi amor, la fama de Juanpi? jaja, decían que era irresistible- -Que bien-dije como al pasar-Y lo bien que la debe haber pasado, a cual de las tres más linda!- agregué. Juanpi se soltó un poco. -Bueno, si. Con la que mejor la pasé es con Belén, re linda. Aunque con la más linda de todas no tuve suerte. Ni chance. -¿Con quién?- preguntó mi mujer, algo sorprendida-¿Julieta? ¿o Luciana?- -No, con ellas no tenía mucho trato. Además, si, tuve suerte con las dos, jaja- -¿Y entonces con quién?- insistió mi mujer. -Después te cuento- le dijo él, todavía algo timido y sonriendo. -A que yo se- dije. Juanpi se puso nervioso de nuevo, y mi mujer me miró sorprendida. -Pero si vos conocías a Ceci, Mariela y Belén nada más... -Si, pero si dice la más linda de todas, seguro que sos vos, mi amor, no hay ninguna más linda- le dije mientras le daba un beso suave en la mejilla. Dos segundos de momento incómodo y los tres nos reimos. Juanpi, por las dudas, no dijo ni que si ni que no. -Uf, bueno, se acabó la cerveza-dije para cortar un poco-¿Querés ir con la más linda a comprar algunas más, Juanpi?- le dije tratando de tranquilizarlo con la complicidad. Se rió y allá se fueron juntos. -No tarden mucho que en media hora o 40 minutos va a estar listo esto- les dije al salir, mientras miraba lo hermosa que estaba mi mujer. Tardaron exactamente media hora, un poco mucho para las dos cuadras que tenían que caminar para buscar cerveza. Después mi mujer me contó que hicieron el camino más largo, paseando un poquito por la playa, charlando. Ella le preguntó si yo había acertado, y Juanpi le confesó que si, pero que había preferido no decir nada por no molestarme. -Ay, boludo, no sabía que yo te gustaba- dijo ella exagerando un poco la sorpresa. -Bueno, es que como vos tenías novio siempre fui muy discreto- -Si, claro, Belén también tenía novio- le dijo ella. -Si, pero ella me buscó. Re loco, le pidió permiso al novio para que nos pudieramos ver, y él ningún problema. Al menos eso me dijo Belu.- contó él. -Ah, muy bien. Bueno, quién te dice que yo no pida permiso también, jiji- dijo ella. Y me contó que justo entonces llegaban de vuelta a casa, y ella lo agarró de la mano. Así los vi entrar. Juanpi llevaba la bolsa de las cervezas en una mano, y con la otra venían agarrados de la mano con mi mujer. Disimulé mi excitación lo mejor que pude. Durante la cena, mi mujer me contó lo del permiso que le pidió Belén a su novio para verse con Juanpi, y me preguntó: ¿Si yo te pidiera permiso, me dajarías?. -¿Verse con él? y, ya se están viendo-dije con la intención de que especificara. -Bueno, dale, no te hagas el que no entendes- dijo ella. -Si yo le diera permiso ¿vos te la cogerías? le pregunté a Juanpi, usando esa expresión clara y concreta para que no queden dudas. Creo que entre el porro y las cervezas ya no se intimidaba con la charla, pero aún así su respuesta fue muy respetuosa. -Ni loco haría nada con ella, a pesar de todo lo que me calienta. Pero si tiene permiso, si eso no les va a traer inconveniente a ustedes... y, si, me encantaría. -Bueno- dije aparentando calma pero con el morbo que la situación daba- si me pide permiso lo pensaré. Terminamos de cenar y Juanpi pasó al baño. Mi mujer se sentó a upa mio, me abrazó, me dio unos besos. -¿Me vas a dar permiso?- me pregunta con una sonrisa maliciosa. Me causó gracia. -¿Te parece que no? obviamente, mi amor, podés hacer lo que quieras.- En eso volvió Juanpi. Mi mujer se levantó y propuso fumar un poco más de porro en el sillón, así que allá fuimos. -Vení, Juanpi, sentate conmigo- y se sentaron en el sillón doble. Yo, en un sillón individual frente a ellos. Después de darle unas pitadas y pasarle el porro a Juanpi, mi mujer le dijo, mientras se recostaba sobre su hombro y le acariciaba el pecho: -Bueno, conseguí el permiso- y lo empezó a besar. Juanpi quedó un poco sorprendido por un momento, después respondió el beso y me pasó el porro a mi. Ya con las manos libres se abrazaron y besaron. Mi mujer empezó a bajar la mano y le acariciaba el bulto por encima del pantalón. -¿Sabés como decían las chicas que tendría que ser tu apellido?- le preguntó separandose un poco, y continuó: - Judo, decían que te quedaría bien con el apodo Juanpi- Nos reimos los tres, el porro había distendido completamente. - ¿No te sacarías el vestido para mi? me encantaría ver lo que tenés abajo- le dijo él, y agregó mirandome - Si no es molestia. Mi mujer me miró. -Ay, chicos, no necesitan aprobación para todo, en serio, hagan lo que tengan ganas, que se ve que ganas juntaron bastante- -Bueno, te voy a mostrar, estoy de estreno- dijo mi mujer. Se levantó, se sacó el vestido dejandolo caer al suelo de espaldas a el, de frente a mi, guiñandome un ojo. Tenía un conjunto de corpiño y tanga less de encaje color púrpura con transparencias que efectivamente nunca le había visto. -Uff, mejor de lo que imaginaba- le dijo él girandola para que haga una vueltita. Estaba impresionante. -Me lo puse para vos, hermoso-dijo en un susurro mientras se agachaba para besarlo suavemente, y agregó; - Ahora quiero ver algo yo, ¿te gustaría que compruebe tu fama?- Y sin esperar respuesta se arrodilló en el suelo poniendo un almohadón y empezó a desabrocharle el pantalón. Escuché como le aflojaba el cinto, le desabrochaba el botón y le bajaba el cierre. Después le bajó el pantalón (él levantó un poco la cola para facilitarle la tarea), y lo empezó a masajear sobre el calzoncillo. Yo no veia nada desde mi lugar, solo intuía por los movimientos que hacía mi mujer. Me di cuenta que se la había sacado cuando dijo en un susurro pero bien audible: - Uff, que pija hermosa. Es enorme - Sentí el sonido de un beso. La guacha le estaba dando besos en la cabeza de la pija. - Que bueno que te guste - le dijo él. -Me encanta, esas venas, esa cabezota, es re ancha - decía ella ya entre jadeos. -Y que rica está- Sin girar dijo en voz más alta para asegurarse de que yo entendiera que se dirigía a mi - Pasate al otro sillón, mi amor, así ves bien como se la chupo- Efectivamente, al cambiar de lugar y quedar de costado a ellos, mi

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CCarlita_transLv1· hace 60 dRelatos

El portero de la calle Helguera (trans)

En el 88 vivía en Nazca y Tres Arroyos. Cursaba el segundo año de Bachiller en el Instituto Santa Rita, que estaba a diez cuadras. Siempre iba por la calle Argerich derecho hasta Camarones, pero ese día, no sé porqué, decidí ir por Helguera. A las pocas cuadras se larga un chaparrón de esos que parece venirse el cielo abajo, por lo que busqué rápido refugio en la entrada de un edificio, esperando que pase lo peor. -Linda tormenta que se largó- escucho que me dice alguien a mis espaldas. Me doy la vuelta y lo veo, parado en la puerta, con una escoba en la mano. El portero. Creí que me iba a decir que me fuera, que no tenía nada que hacer ahí, pero antes de hacer siquiera el ademán de retirarme, me detiene. -Pará, que no te estoy echando- me dice. Se acerca, me mira de una forma que en ese momento, pendejo todavía, no supe evaluar bien, pero que hoy, con toda el agua que ha corrido bajo el puente, no dudaría en considerar lasciva. -Parece que esto va para rato...- repone con un suspiro de resignación. Amaga entrar al edificio, pero antes de hacerlo, se voltea y me dice: -No querés pasar, adentro vas a estar más cómodo, además está haciendo frío- Estábamos en invierno, y la verdad es que ya había empezado a castañetear los dientes. -Bueno, gracias- le digo, entrando al edificio con él, y aunque mi tono haya parecido casual e inocente, les aseguro que no fue así del todo. Desde hacía rato que había empezado a sentirme atraído por las personas de mi mismo sexo. Al principio fue algo confuso, aunque la certeza llegó cuándo, por casualidad, encontré una revista porno debajo de la cama de mis padres. Era la primera vez que veía una, pero en vez de sentir atracción por los cuerpos femeninos, las tetas, los culos, las conchas, lo que se llevaba toda mi atención eran las pijas. Unas pijas hermosas, soberbias, imponentes.  Obviamente con el tiempo comprendería que no todo era como lo retratado en aquella revista, pero aún así, el gusto adquirido aquella tarde ya no lo perdería jamás. Quería estar con un hombre, esa era la verdad. Cuándo me hacía la paja siempre fantaseaba con algún vecino o alguien que me haya cruzado en el camino, siempre más grande que yo, adultos, mayores, entendiendo quizás que para mí primera experiencia necesitaba a alguien que me guiara, que me enseñase el camino de entrada a ese mundo que ya había elegido. Y quiso el destino, el azar, que un buen día de junio, al tomar un camino distinto para ir al Colegio, me encontrase con aquel portero, que luego sabría que se llamaba Oscar, que tenía 42 años y estaba casado. No era un hombre atractivo, tenía unos kilos de más y yable había empezado a ralear el pelo, pero era un hombre, y eso era lo que yo buscaba, lo que necesitaba. Cruzamos el lobby, bajamos al sótano, y atravesando un pasillo, entramos al cuarto de las bombas de agua. Jamás podría olvidarme de ese recorrido, como me palpitaba el corazón en el pecho, la humedad que sentía en el calzoncillo. Estaba como en un sueño, en una de esas fantasías que elucubraba cuando me hacía la paja. El cuarto también servía de depósito, por lo que había diarios apilados, cajas de cartón desarmadas, artículos de limpieza, y a un costado, bien limpio y ordenado, un rincón que se había armado para sus descansos, con una silla y una mesa. Sobre la mesa, un termo y el mate. -Justo estaba por empezar a tomar- me dice, cebando uno e invitándome. Agarra una silla plegable, la abre y me la ofrece para sentarme. Mientras mateamos, nos presentamos, hablamos de lo que hacemos, él de su trabajo en el edificio, yo de mis estudios. Pese a una diferencia de edad de casi veinticinco años, mantenemos una charla amena, cordial, sin segundas intenciones, aunque flotaba en el ambiente esa sensación de anhelo, de querer pero no animarnos. Aquí es donde todo se mantiene en una nebulosa, como en los grandes momentos de la vida, cuando con el paso del tiempo vas idealizando ciertas situaciones. -¿Porqué no te sacás ese saco que debe estar todo mojado?- me sugiere en algún momento, entre mate y mate, refiriéndose al ambo del uniforme del colegio. Cómo los uniformes de esa época, era pantalón gris, camisa celeste y ambo azul. Y tenía razón, se me había mojado con la lluvia. Me lo saco y al no saber dónde dejarlo, él se levanta y lo extiende delante de la estufa, para que se seque, pero en vez de volver a sentarse, se coloca tras de mí y me pone las manos sobre los hombros. -Así está mejor, ¿no te parece?- me pregunta, sin hacer nada más hasta esperar mi reacción. -Sí..., mejor...- asiento tímidamente, con el nerviosismo lógico del momento. Empieza entonces a masajearme, despacio, con suavidad, deslizando sus manos incluso más allá de mis hombros. -¿Te gusta?- me pregunta en algún momento, acercando sus boca a mi oído. Asiento solo con un gesto, incapaz de pronunciar palabra alguna. Desde atrás me desabotona la camisa, sin que yo haga nada para evitarlo, y metiendo las manos adentro, me acaricia los pectorales, pellizcándome con una ternura deliciosa las tetillas. Seguro se debe de haber dado cuenta de la erección que me abultaba el pantalón, porque enseguida retira las manos y parándose delante mío, se las lleva a la bragueta. -¿Querés que la saque?- me pregunta. No lo dudo. -Sí- respondo sin ningún titubeó. Se baja el cierre, se desprende el botón, y con una mano extrae del interior del calzoncillo algo que, en ese momento, en el sótano de un edificio, me pareció lo más hermoso del mundo. No la tenía parada del todo, pero aún así me parecía enorme. Era la primera que veía, por supuesto, aparte de la mía, pero al tratarse de un hombre ya maduro, me resultaba todo más... Más largo, más gordo, más duro... Pone la silla al lado de la mía, se baja el pantalón hasta las pantorrillas y sentándose, me pregunta aquello que yo tanto estaba deseando: -¿Me la querés tocar?- -Sí, me gustaría- le dije, animándome a pronunciar algo más que una simple afirmación. -Que bueno- exclamó -Porque me muero por qué me la toques- Me agarra entonces la mano y la pone sobre su verga, haciendo que con los dedos envuelva todo su contorno. -Así...- me dice, indicándome como tengo que mover la mano, suave, acompasadamente, sintiendo como se va endureciendo y mojando. Extiende las piernas, echa la cabeza hacia atrás y me deja hacer. Le estoy haciendo la paja a un tipo, pienso, y no puedo sentirme más pleno y satisfecho, sabiendo además que lo estoy haciendo bien, no solo por sus jadeos y exclamaciones, sino también por lo dura que se le está poniendo. -Ahora escupite un poco en la mano y dame más fuerte- me instruye, ronco, jadeante. Lo hago, me escupo en la palma de la mano, se la vuelvo a agarrar, pajeándolo con más fuerza, con más entusiasmo, haciéndole chasquear la piel de la pija a puro golpe de muñeca. El tipo está como en trance, bufando de placer, hasta que parece tensársele todo el cuerpo y la leche empieza a salir a borbotones. Me aparto, me hago a un lado, pero no asqueado, sino sorprendido por la intensidad de la descarga. Yo nunca había eyaculado tanta cantidad de semen. Ni tanto ni tan espeso. -¡Que buena paja me hiciste, flaquito!- me elogia entre excitados suspiros. Yo me quedé ahí sentado, con la mano empapada de semen, la camisa desabrochada, sin saber que más hacer. Ya con más calma, agarra de debajo de la mesa un rollo de papel higiénico y me lo alcanza para que me limpie. No me lo pide, pero le limpio a él también la entrepierna. -Gracias...- me dice, mientras se levanta y se sube el pantalón. Yo hago lo mismo. -Podés venir cuando quieras, la próxima te la puedo hacer yo a vos- me sugiere, subiéndose el cierre de la bragueta. -¿Ya se la hiciste a alguien?- le pregunto, curioso, abrochándome la camisa. -No, pero tengo que devolverte el favor- se sonríe. Agarro el ambo, me lo pongo y salimos del cuarto de bombas. Afuera ya había dejado de llover y el cielo lucía azul y resplandeciente, al igual que mi ánimo. No fui al colegio, sino que volví a mi casa, flotando como en una nube, oliéndome todo el camino la mano, en la que había quedado impregnado el olor de su virilidad. Obvio que volví a lo del portero, pero eso ya se los cuento en el próximo relato.

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22003zorroblancoLv1· hace 60 dRelatos

Siete madres desesperadas

Ellis, Aisha Estoy en el hospital Saint Memorial, pregunto por mi hijo, me han llamado diciéndome que lo traían aquí, que había sufrido un accidente compitiendo con unos amigos en un circuito muy peligroso en la montaña. Por fin lo veo, está intubado y hablo con el doctor, él me da la terrible noticia, no va a poder caminar. Cuando vuelve en sí, lo abrazo, lo beso, ambos lloramos, ¡está vivo! Su novia también viene a verle, es buena chica, llora cuando se saludan, ya fuera le comento la terrible noticia, llora más, se derrumba. Me dice que le quiere mucho y que no lo dejará. La consuelo, no es momento para hablar de ese tema. Pasan seis meses, Theo no acepta su nueva situación, discute conmigo, discute con su novia, discute con los que tratan de ayudarle. Un año más tarde explota, rompe con su novia, me saca de quicio, no hace nada en todo el día, se le ve cabizbajo. Intento hablar con él, pero no me quiere, rehúye hablar. Esta noche le he preparado un baño, eso le relaja y le ayuda a dormir. El único inconveniente es que tengo que ayudarle a meterse en la bañera con el agua lista y luego aclararlo, secarlo y ayudarle a salir. Todo un poco aparatoso, pero bueno. Se que no le gusta que lo vea desnudo, por eso trato de hacerlo lo más natural posible tapándolo cuando puedo con una toalla. Cuando está metido dentro con cuatro dedos de espuma, por fin hablamos. — ¡Gracias mamá! Últimamente no te las doy. — Gracias hijo, es cierto, últimamente no me las das. — Creo que tengo que cambiar, ¡lo haré mamá! — Eso está bien hijo. Él echó un poco más de agua caliente. — El otro día me encontré a Brooke comprando, me preguntó por ti. Theo no tuerce el gesto, aún le duele hablar de ella. — Creo que deberías llamarla. Insisto sin obtener respuesta. — No quiero hablar de eso mamá —me dice. — No se hijo, ella parecía querer verte. Sigue sin mirarme. — Ya sé que me meto donde no me llama, pero te quería Theo, ¿por qué rompisteis? — ¡De verdad quieres que te lo diga mamá! —protesta alterado. — Son cosas vuestras, no tengo porqué saberlo. — Bien, pues te lo diré, lo dejamos porque no se me levanta mamá, nunca podré hacerlo con ella, ¿entiendes? Rompe a llorar, le consuelo arrodillada en la bañera junto a su cabeza. — El doctor dijo que nunca se sabe, hay gente que pasado un tiempo tras la lesión sienten en esa parte. Le digo para mantener la esperanza. — Creo que no es mi caso mamá —se lamenta. Le froto la espalda y se relaja, luego le sigo frotando el resto del cuerpo, hoy no le importa que lo haga, le froto las piernas y voy subiendo, sé que no siente nada, pero hay que lavarse. Echamos el agua fuera y lo aclaro, ahora está desnudo completamente, cuando siento que necesito hacer pis al levantarme, no aguanto más. Así que se lo digo y lo hago, me bajo las braguitas y me subo la falda discretamente, me siento en la taza y el pipí cae con fuerza, luego me seco con un poco de papel mientras mis bragas están a mitad de mis muslos, lo tiro, me las subo y dejo caer los pliegues de la falda. Entonces descubro a Theo mirándome. — ¡Me estabas espiando! —le sonrío. — ¡No no! —contesta poniéndose colorado. Me acerco risueña dispuesta a hacerle cosquillas y entonces lo veo, creo que él ni se había dado cuenta aún, lo mira y sorprendidos ambos nos miramos. Su pene se ha puesto erecto, tiene una buena erección diría yo. No sé qué decir y él tampoco, finalmente se pone colorado y lo admite. — Perdona mamá, ¡no sé que me ha pasado! — No hay nada que perdonar Theo, ¡mira, ahí está tu erección! —exclamo sonriente. Vemos que empieza a bajársele entonces no lo pienso se la cojo y comienzo a movérsela. — ¡Pero mamá, qué haces! —me grita intentando apartar mi mano avergonzado, casi ni se atreve a tocarme. — Tenemos que ver si esto se mantiene Theo, vamos, ¡hazlo tú! —le ordeno. La suelto, Theo lo intenta, pero veo como me mira de reojo, se avergüenza de que lo vea hacerlo. — ¡Vamos Theo, ha sido el principio, ahora cuando estés en tu cama inténtalo, piensa en algo que te excite! ¿Lo harás? — Bueno, lo intentaré mamá. No hablamos más, le ayudo a salir, lo visto y se va a dormir. 2 Desde lo de anoche no hemos vuelto a hablar del asunto, hoy en la cena saco el tema y Theo me rehúye de nuevo la conversación. — Vamos Theo, ¡no pasa nada hombre! Soy tu madre, puedes confiar en mí. — Lo se mamá, pero aún me da vergüenza, no sé por qué se puso dura anoche y no he conseguido repetirlo. — Bueno no importa Theo, ya volverá, quien sabe, ¿te preparo el baño? — Está bien mamá. De nuevo en la bañera, le froto la espalda y repito el ritual de ayer lavándolo, Theo se relaja y me deja que lo acaricie, llego incluso a rozar con la manopla su miembro, pero este no despierta. Entonces recuerdo, pis me viene a la mente. Voy al váter y me bajo las braguitas, hago un poco de pipí, me levanto y me limpio, lo hago disimuladamente, pero me tomo mi tiempo, miro a Theo y él me mira, entonces me subo las bragas muy despacio, las ajusto a mi culo y me dejo caer la falda. Me acerco a Theo y ambos miramos abajo. Hoy no ha surtido efecto. Me niego a rendirme, me pongo delante de Theo y me levanto la falda, me nuestro desnuda ante él, me giro y lo vuelvo a mirar. Permanecemos en silencio. — Sabes Theo, a veces me masturbo, no puedo evitarlo, desde tu accidente no salgo con hombres, no te sientas culpable, no lo necesito, cuando me toco me doy mucho placer. Le digo con la falda levantada delante suyo. — Vamos mamá, ¡me da mucha vergüenza! — ¿Tú ya no recuerdas lo que se siente al meneártela Theo? ¿Tú lo hacías verdad? ¿Pensabas en Brooke? Le atosigo a preguntas mientras le muestro mis muslos desnudos y metiéndome las braguitas en la raja de mi culito me giro para que me vea. — Guardo un buen culo aún de mi juventud, siempre lo tuve bonito, ¿no crees? —le pregunto. — ¡Mamá, esto no me ayuda mucho! — Bueno hijo, ¡al menos tenía que intentarlo! ¿No? —protesto. Tiro el agua y lo aclaro, lo seco y le ayudo a salir y a vestirse. Vamos a su cuarto y se acuesta. Me siento en su cama y entonces noto que se está fijando en mis pezones. Se me ha n puesto duros y manchada por el agua, no me he dado cuenta de que mi camiseta se ha pegado a uno de ellos y se transparenta un poco. Entonces meto la mano entre las sábanas y, ¡ahí está de nuevo! Theo tiene una media erección, no lo dudo, le meto las manos en los calzoncillos y a flor de piel se la muevo. Tiro de la sábana y se la saco, Theo la mira asombrado y me mira a mí. Tomo su mano y la poso sobre mi pecho mojado por el agua, no llevo sujetador, para dormir me lo quito y sólo llevo la camiseta. — Mira qué duro mi pezón, te imaginas que soy Brooke y estoy aquí contigo, ¿eh? Le insinúo y sigo masturbándolo. Me levanto la camiseta y me la saco por los hombros, sin perder un segundo empuño su pene y sigo moviéndolo. — ¿Puedo? —me pregunta Theo refiriéndose a mis pechos. — ¡Claro, tengo una idea mejor! Me inclino y le pongo uno en la boca. — ¡Chúpamelos Theo, como cuando eras bebé y mamabas de estos pechos, vamos no te avergüences hijo! Siento como lo hace, es una sensación extraña pero placentera, sigo meneándosela, su erección es cada vez mayor, está realmente tiesa. Siento que se estremece, al menos su torso lo hace, su pene empieza a soltar andanadas de semen que sube y vuelve a caer manchando mi mano, su pelvis, los muslos y su barriga. Nos quedamos anonadados mirando el espectáculo, se la estrujo y tomando una toalla lo limpio. — ¡Qué has sentido! —le pregunto emocionada. — No sé mamá, no ha sido un orgasmo exactamente, pero: ¡me ha gustado! —concluye sonriente. Le doy las buenas noches y me voy a mi cama. La noche aún no ha acabado para mí, me acaricio mi sexo, estoy tan excitada y caliente que me deleito largo rato aproximándome al orgasmo y retrasándolo hasta que me corro por todo lo alto. ------------------ o -------------- SieteMadres Desesperadas cuenta la historia de siete madres que por distintas razones mantendrán sexo por y a veces con sus hijos. Lo que habéis leído aquí son dos de los cuatro capítulos que se dedican a cada una de ellas, hasta hacer un total de 28 de los que consta la novela...

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Jjosepp17Lv1· hace 70 dRelatos

Encontré el pack de mi hermana

No sé cómo empezar, les diré que escribo esto ya que por la naturaleza de los hechos no puedo platicarlo a alguien más. Mi nombre es José, vivo en una zona suburbana, mi pequeña familia está confirmada de mi madre y mi hermana. Mi mamá se llama Fernanda, una mujer de de 35 años, se casó muy chica con mi padre, pensó que sería una salida a los maltratos que mis abuelos le daban, sin embargo se equivocó, mi padre después de años de carencias la engañó dejándonos abandonados. Ella apesar de todo mantiene una muy buena figura, no una espectacular y despampanante, pero si llama mucho la atención de quién la ve. Mi hermana se llama Laura, ella ha recibido muy buena herencia genética por parte de mi madre, sus senos son grandes, sus nalgas respingadas, es delgada, alta y con cara aniñada, hacen que sea un deleite mirarla. Desde que mi padre nos dejó yo me encargue de proveer al hogar, trabajando en lo que me fuera posible, mi madre, queriendo ayudarme quería lavar ropa ajena, incluso ya había conseguido entrar como trabajadora doméstica, pero sabiendo lo creídos y arrogantes que llegan ser las personas de dinero le dije que no. entonces se dedicó a vender productos por catálogo. Desde que cumplí la mayoría de edad logré emplearme en el almacén de una fábrica, entre como ayudante general, después fui auxiliar y así fui subiendo puestos hasta lograr ser supervisor y con ellos logrando aumentar mis ingresos. Había logrado solventar los gastos del hogar, había comida, ropa, zapatos, todo lo necesario y a mí me dio oportunidad de terminar la preparatoria y ver la posibilidad de estudiar alguna carrera universitaria aunque fuera en línea. Vivía, si así se le puede llamar a diez horas de trabajo, llegar a casa, comer, conectarme a la red de la universidad y hacer tareas, estudiar, comer, dormir y al día siguiente la misma rutina. Hasta que... navegando en esta página encontré un pack que me dejo pasmado, era mi hermana en calzones haciendo poses eróticas, en una de esas fotos aparecía una P! en su pubis, mismo lugar donde se miraban bastantes vellos púbicos a pie de la foto se leía. "Mi conchita virgen quiere una vergota". Sentí que quería gritar, estampar la palma de mi mano en su rostro, hacer mil cosas. Lo que quedó del horario laboral no me pude concentrar en realizar mis deberes. Apenas dio la hora de salida, encargué aún subordinado que entregará la documentación que yo debía entregar a la gerencia de almacenes dentro de la planta industrial. Salí a toda prisa hacia mi casa. Quería ordenar mis pensamientos para tener algo claro para decir, pero mi mente no fórmulaba ninguna idea precisa. Lo único que podía hacer era mirar en la pantalla de mi teléfono las fotografías de mi hermana. La verdad era que a mis 20 años solo tenía una experiencia sexual que había ocurrido antes de que mi padre nos dejara, después de esto yo había dedicado mi vida a trabajar y darles a mi familia lo más que podía, novias no podía tener, era salir con alguien o comer, tiempo tampoco tenía tenía que trabajar o estudiar. Básicamente me había privado del ámbito sexual y mi hermana muy campante enseñando su cuerpo semidesnudo a desconocidos o quizá hasta algunos conocidos ya la habían visto. Además de que no era la educación que se le había dado y eso me dolía más. Llegué a casa toque fuerte. ¿Quien toca así? Dijo ella desde adentro. Apenas abrió la puerta y le dije. Dónde está mamá. Salió, tuvo que ir por sus pedidos. ¡Dame tu teléfono! Le dije en voz fuerte. ¿Por qué, que te pasa? La tome de la mano y la lleve a su habitación, al llegar hice que se sentará en su cama. Saque mi teléfono y prendiendo la pantalla donde estaban sus fotografías lo dirigi hacía ella. Me puedes explicar que chingada es esto pendeja puta. Ella se quedó callada. ¡Que es esto chingada madre! Le volví a pregunta y ella nuevamente no contesto. A ver puta, te gusta enseñar los calzones, quiero que te desnudes. En ese momento llevaba puestos unos jeans negros y una blusa tipo bandeau top fruncido que yo le regale a petición de ella y ahora veía mi error, pues apesar de que la blusa básicamente solo le tapaba los pechos y lo proporcional en la parte de la espalda a mí no me hacía importado pues me interesaba lo contenta que se puso cuando se lo compre. Laura se empezó a quitar el pantalón, en el preciso momento en el que ella se bajó los jeans le vi un calzón "normal", de los que cubren tres cuartas partes de las nalgas color beige, por enfrente se notaba un monte de Venus estético, sus labios vaginales se marcaban también, ella prosiguió con la blusa dejando a mi vista sus pechos. Me dio más coraje ver frente a mí lo que seguramente ya muchos habían visto a través de la pantalla de un teléfono o de un monitor. ¡Cómo es posible chingada madre! Cómo es posible que te estés sacando fotos así, yo rompiendome la madre para que tengas que tragar, para comprarte ese teléfono y no seas la única sin uno y así me pagas, portandote como una prostituta. Ya no me digas así. Me contesto ella. Pues es lo que eres... Quítate el calzón. Le ordene. Ella al principio no accedía, pero le volví a ordenar una segunda vez. Mientras ella bajaba la prenda mire algo extraño, había una segunda prenda bajo el calzón. Un borde fruncido de encaje se miraba. ¿Que esto? Pregunte mientras me acercaba y tomaba la segunda prenda. baje el calzón que estaba encima y ante mi mirada aparecía una tanga rosa. Realmente no me molestaba que usará ese tipo de ropa, si no el fin de hacerlo. ¿De dónde chingada sacaste eso? No me contestaba. Hasta que confeso. Me la regaló un amigo. Ni siquiera intento mentir diciendo que la había comprado. A partir de ahorita no quiero que salgas de aquí y si lo haces mamá tiene que ir contigo, yo no me voy a estar partiendo la espalda para que seas una puta cualquiera, ni mucho menos para que cualquier imbesil te ande cogiendo. Quiero que borres esas pinches fotos en este momento. Lo hizo imediatamente. Le volví a quitar el teléfono y me marche ha mi habitación. Pensaba en que debía hacer, de cualquier manera yo estaba fuera de casa por once o doce horas al día y no podía vigilarla siempre. Me recosté en mi cama, cerré los ojos y al poco tiempo escucho que se abre la puerta, era ella iba aún desnuda. ¿Que quieres? Le pregunté. Me era imposible no mirar sus pechos y su pubis poblado de bellos, no era de aquellos que cubren todo, no, el de ella permitía ver si blanca piel. Perdoname. Me dijo al borde del llanto. Ya vete a tu cuarto a vestirte. Le contesté. Por la tarde se le notaba el nerviosismo y miedo a que le dijera a mi madre lo que había descubierto de ella. Esto sucedió el día de ayer, la verdad no sé que hacer y quisiera un consejo suyo he pensado en esas imágenes y aquella frase. Se que mi hermana ya no es una niña y que está en edad de "querer", como decimos por acá. No quisiera algún día llegar a casa y me dijeran que ya la embarazaron. También he pensado en regalarle algunas tangas, no tengo nada en contra de esas prendas lo que si es que las muestre a quien se lo pida o se tome fotos con ellas o que "amigos", se las regalen.

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YYalazJLv1· hace 78 dRelatos

La nalgona reculiable

Poringueros tengo que confesarme,trabajo en una tortillería cerca de plaza Francisco I madero. En Torreón Coahuila. Y casi todos los días,va una clienta de tremendo culazo que causa miradas descaradas y pensamientos lascivos. Yo creo que ella lo sabe por qué menea más rico esas poderosas nalgas. Y pues para disfrute de todos y tortura a la vez nos quedamos como perros mirando el escaparate de semejantes carnes que se carga la susodicha. Total que de aquí pa el real mi mujer paga las consecuencias de traerle hartas ganas a la clienta que te cuento. Y ya se hizo costumbre que llegando del trabajo,como a las 6 de la tarde,como y mientras los niños juegan en el patio le arrimo mi verga a mi mujer que ha de pensar que así me tiene ella,tan duro y tan caliente. Mirando de reojo que nada nos interrumpa le bajó los calzones,y comienzo a dedear el orificio de mi mujercita. Que mordiendo sus labios intenta acallar lo rico que siente. Yo sintiendo que mi pene tiene alas,lo saco de mis pantalones y comienzo a separar los pliegues de mi esposa. Y pues como la necesidad es mucha pues a darle mole de olla y en un rato nos aventamos un buen capirucho. Obviamente al ser tan corto el momento y siguiendo pensando en las nalgas de la Ivonne( así se llama la clienta) Pues en la noche es de volver a arrimar el camarón en la zanja de mi vieja. Y follar como desesperado, intentando vaciar mi sobreproducción de leche... Por la mañana parezco potrillo recién parido de tanto coger,pero se me quita rápido por qué se que voy a volver a mirar aquel monumento en algún momento de la mañana y seguir babeando por ese exquisito par de nalgas que se marca la chamaca... Que es muy joven a lo mucho unos 26 años pero ya carga con 3 hijos ( entre ellos un par de gemelas) Y que bueno que esos embarazos no le arruinaron el cuerpo,al contrario según me cuentan embarnecio y se puso más potable la chamaca...🤤 Tanta a sido mi emoción por esas prodigiosas nalgas que le conté al del Oxxo y este resulto fan también de ella. Y pues ya compadritos de afición por la güera. Me pasó unas imágenes que guardo en mi cel y es motivo de encomendarme con Manuela.. Ahhh que bonito lo bonito... Ojalá algún día pueda intimar con ella y hacerme de perdis su amigo,todo sea válido por seguir admirando secretamente a mi nalgona...

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EEntrenieblasLv1· hace 79 dRelatos

sumisa prohibida segunda parte

hola poringueros vengo a continuar el relato con mi sumisa. habiamos quedado que despues de esa rica chupada de pija en mi auto, la llevaria a casa para disfrutar de ese cuerpito blanco y delicado. mientra manejaba imaginaba que le iba hacer. ella broto mi lado perverso y queria saber hasta donde llegaria. le prengute que onda con el marido y ella respondio que era un aburrido que ella buscaba algo mas peligroso. la mire me rei y le dije. espero que no te arrepientas, una ves que entras a casa no hay vuelta atras. me miro con mucha ternura y me dijo, NO ME LASTIME TANTO SEÑOR, ella con muy poco tiempo de conocerme sabia como ponerme loco. llegamos a casa la hago pasar mientras le manoseo el orto, apenas cierro la puerta se me prende de la pija. yo la aparto y le digo ahora vas hacer lo que yo diga y cuando yo diga. se queda parada como no entendiendo la situacion, mientra me sirvo un vaso de jack daniels. me siento en un sillon y le digo quiero verte como te vas sacando la ropa. ella un poco incomoda se saca buzo, remera y jeans, queda con una tanguita rosa de encaje, su corpiño igual. la veia y me encantaba, su piel blanca, sus pechos chiquitos pero firmes, una cola redondita que estaba apunto de ser maltratada. termino mi vaso de un trago y le digo veni gateando putita. ella enseguida se arrodillo y vino hacia mi como una gatita en celo. llego le agarre de los pelos y le apoye con fuerza toda su carita en mi bulto. la hice que se pare en frente de mi, le comi la boca como un desesperado, saque su corpiño y le chupe esas tetas rosadita, casi me entraban toda en mi boca, escuchaba como susurraba" asi señor" se las mordi y ella grito de dolor y placer. en ese momento me pare la agarre del cuello y la puse contra la pared metiendole la lengua en la boca, ella muy chiquita al lado mio, hice que se arrodille y me saque el pantalon, mi pija salio como un resorte ya que no uso calzonsillos. me saque la remera mientras ella jugaba con su lengua en la cabeza de la pija. se la mete con fuerza y comence a cojerle la boca contra la pared, me calentaba ver como se augaba y me llenaba de baba la pija, se la saco de la boca le agarro los pelos para que me chupe los huevos y se noto que le gusto. le hice upa y la lleve al sillon. le saque la tanga y me encontre con una conchita depilada y toda babosa. me fui de boca, se la chupe con muchas ganas, tenia todos sus jugos en mi boca y cara, ella gemia muy fuerte y me apretaba contra ella como queriendo meterme adentro. la di vuelta la puse bien en cuatro le chupe el orto y senti que era la primera ves que se lo hacian xq se quizo resistir al principio. la vi toda abierta esperandome que se la meta sin asco, apoyo mi mano en su cabeza apretandola contra el sillo y con la otra le doy un chirlo que grito de dolor, eso me calento aun mas y lo volvi hacer y escucho decir "ahi sii que ricoo". ese fue el momento de meter mi pija hasta el fondo, volvio hacer ese gritito que se mezclaba el dolor y el placer. mi mano nunca se la saque de la cabeza y la bombeaba con fuerza. era apretadita la conchita y me mojaba mucho la pija, gemia cada ves mas fuerte, eso mas me calentaba y tambien notaba que se estaba x acabar, suelto su cabeza y le agarro de las manitos. si alguien hubiese estado viendo hubiese dicho la esta matando el hdp, ya que gritaba como una perra. me hacia sentir con mucho poder yo un hombre de 1.82cm y ella una mujercita frajil de 1.60. mientra la bombeaba con fuerza siento que explota, que me apreta la pija con su conchita y que da un alarido ya con poca fueza. saco la pija toda mojada, ella exsausta solo con la colita parada. apoyo la cabeza en el orto y se re trae, la verdad no quise forzarla a que me lo entregara. la doy vulelta le como la boca y la llevo a la cama. yo nisiquiera tenia gnaas de acabar todavia y notaba que ella estaba realizada. la acuesto boca arriba me arrodillo frente a ella. solita me agarra la pija y comienza a chuparme los huevos, mientras me hace una paja me dice, "que rico que cojes hdp" se me volvio a explotar la pija le levanto una ppierna y se la meto hasta el fondo con fuerza, ella me agarra de las caderas y me arañaba, ahi fue donde la ahorco y se puso loca y yo peor. la cogia con fuerza, la horcaba, y le daba cachetadas, ella me arañaba fuerte hasta que saque la pija y le acabe en la panza pechos y cara. ella me mojo toda la cama y quedo rendida toda enlechada. con mi mano desparrame toda la leche x ese cuerpito chiquito lo mismo en su cara, hice que me limpie la mano con su lengua y me recoste al lado de ella y le dije te dije que te ibas a ir toda enlechada a tu casa. ella respondio" lo re valio espero que no se corte" la lleve a su casa sin tanga ya que me la quede de trofeo este fue el primer encuentro pero no el ultimo pasamos muy buenos momento que seguro se los seguire contando muchas gracias por los comentarios y puntos del relato anterior, espero que este tambien les guste. buenas pajas para todos

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RRosroxLv1· hace 80 dRelatos

No desperdiciar un chongo que hace dedos

tenia que viajar por cuestiones laborales a una zona cerca de chascomús por ruta 2, no entraba a la ciudad pero iba cerca, al bajar del puente echeverry veo un pibe veinteañero haciendo dedo, hacía calor y me dio pena dejarlo ahí, le digo que iba hasta el peaje de samborombon que si quería lo acercaba, el pibe buena onda, pantalón corto y musculosa con un bolso subió y puso en el asiento de atrás sus cosas para viajar más cómodo. Le dije que pararía en la ypf al baño ya que me estaba meando. Él me dijo que también iba a bajar. Así fue, nos ponemos a mear y el pibe muy desinhibido pelo chota de una, andaba sin calzones, no pude evitar relojearlo y ver que venía en verdad muy bien dotado, él hizo la suya, sacudió la verga a full y jugó un rato mientras yo trataba de que no me pare mi chota. Subimos al auto como si nada, en verdad no había pasado nada de nada, yo tengo la costumbre de tocar siempre al que hablo y si voy viajando poner la mano en la pierna, lo hago siempre, sin darme cuenta, arrancamos el viaje y yo ponía mi mano en su pierna, en una de esas el chabón se levanta el pantalón y le queda tipo slip, yo en verdad no preste atención a eso, seguía poniendo mi mano en su pierna y él no se oponía, mi mano cada vez iba mas cerca de su pija. Pasó un toque y el pibe muy descaradamente me dice: pará loco de tocarme que me hiciste poner la pija como piedra, yo me empecé a reir y le digo: dejate de joder, ¿posta?, y de una se bajo el short y quedo toda su verga dura como piedra al aire, de una se la manotié y me dice: si empezás vas a tener que terminar, con gusto, le respondo. Me tiro para el costado de la ruta y le mamé la pija como nunca, el loco relinchaba de placer. Acabó como bestia y, para no ensuciar el auto, debí tragarme todo. Seguimos viaje y unos pocos km más adelante me dice: loco quiero culiarte, necesito romperte el orto, yo le digo: no hay lugares, por ahí en el peaje. Llegamos, paro el auto y ambos cruzamos al baño, no había nada de gente, recorrimos un poco el espacio verde y nos fuimos entre unos árboles, los últimos metros el pibe estaba en bolas ya, me agarro, me hizo arrodillar y volverle a chupar la verga, me saco el pantalón y me la mando de una, fue un dolor increíble pero me deje llevar, hacia mucho tiempo q nadie me culiaba de esa manera, de todas las formas que yo conocía y otras que no. juro que me garchó media hora sin parar, una vez que se cansó y mi culo literalmente no daba mas, me lleno de leche otra vez la boca. Me costo reponerme un rato, luego volvimos al auto, él saco su bolso, me saludó, me dio las gracias por las dos acabadas que le saqué y se alejó a seguir haciendo dedo, yo ya medio repuesto seguí mi camino. Me gusto mucho el sexo entre machos, ser obediente, las partuzas con activos para mi,

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SsaritahotsexLv1· hace 81 dRelatos

Con el chico de la tienda 2

Al anochecer tomé un baño y salí en toalla. Me puse mi ropa interior para dormir y me acosté Al consolidar el sueño me dormí, hasta que una sensación de placer pero extraño me despertó, al despertar ví al chico de la tienda abriendo mis piernas, abriendo mi vagina y chupando mi panocha, no sentí a qué hora me bajó el calzón, ni a qué hora entró pero la chupaba tan rico que lo dejé seguir y lo empujaba para que me entrará más su lengua. Yo ya excitada empecé a gemir y a decirle que rico ahhhh. A lo que el respondió, te dije que te iba a gustar

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AAnahistoriasLv1· hace 81 dRelatos

El arquero de mi vida

Esto paso hace unos meses... Me despierto después de una noche tranquila ya que tenía juego y el día estaba espectacular, un sábado soleado y hermoso. Me baño y preparo el bolso para ir al club con todas las ganas de hacer mi mejor partido y poder disfrutar el día entero con mis compañeras y ver los partidos de las reservas de fútbol ya que mi hermano jugaba. Su equipo se enfrentaba al Racing Club de Avellaneda. Yo estaba feliz por él, siempre fue su sueño ser jugador de San Lorenzo de Almagro, el equipo de su alma. Y nosotras también jugábamos con Racing más temprano en las canchas auxiliares de ciudad deportiva. Me pasaron a buscar y nos fuimos. Llegamos al club, nos preparamos y salimos a calentar. Había mucha gente de ambos equipos. En la parte visitante estaban unos 15 chicos con el conjunto de Racing que nos gritaban cosas y eso a mí me empezaba a gustar. Seguí calentando y de reojo miraba para ver quiénes eran los que decían cosas y justo enganche a un morocho que justamente me hablaba a mi... decía... (¡hermosa! en esa cola me entierro!, ¡vení a la fiesta! y trae los globos!). Lo miré y me reí, esas palabras despertaron mi lujuria y lo puta que era. No podía concentrarme en el pre-calentamiento. (¡5, que bomba tenés! ¿Jugamos al golf? ¡yo pongo el palo y vos el hoyo!) Empecé a reírme de nuevo y no paraba de pensar en ese morocho que me decía cosas desde la tribuna. Nos fuimos a preparar para empezar a jugar. Entro de titular, juego de medio half (5). El partido era duro y friccionado. En eso la número 8 de Racing avanza y le cruzo el palo pero fue tan hábil que evadió su palo y sus piernas quedaron entre mi palo, no lo solté, lo levante y cometí infracción. Se levanta y me increpa, me escupe y la empujo. Me iban a sacar amarilla, pero me echaron, era mi primera expulsión... me fui enojada al vestuario... Tiro todo y abro mi locker, agarro del bolso un toallón, una tanga y me voy a la ducha... Abro la ducha, me saco la ropa de hockey y me meto... de repente escucho ruidos y una voz que dice: (encontré el hoyo donde poner mi palo y mis pelotas...) Me limpio la cara para ver y sin dar vuelta el cuerpo, solo la cara, veo al morocho de Racing que me decía cosas desde la tribuna... Yo estaba desnuda, apoye mis manos en la pared dejando caer el agua por mi espalda. Mi cola recibía toda esa agua hasta que siento sus enormes manos meterse entre mis piernas y tocando toda mi dura colita. Estaba casi desnudo, tenía sólo un bóxer blanco. Me apoyó y sentí su enorme pija en mi cola parada. Su gran poronga iba creciendo y se ponía cada vez más dura... Cierro la canilla y me doy vuelta. Ufff, era el arquero, morocho marcado, musculoso y alto, yo petisa, mi cara quedaba por debajo de su pecho: mido 1,52 y este monstruo, medía como 2 m. jajaja. Pasé mi lengua por su pecho y me enganché en su cuello para bajarlo y llegar a su boca, pero entre mi fuerza y la suya, ayudada de sus brazos que agarraban mi cola, me levantó y me subió a su cintura. Me lo transé y le dije que me había gustado lo que me dijo, que quiero sentir su palo en mis agujeros. Me baja y me arrodillo, pero esa monstruosidad que se notaba abajo del bóxer me quedaba sobre la cabeza. No me importó y pasé mi lengua por debajo de sus bolas y empecé a bajarle el calzón. Fui viendo como salía hasta que ese pedazo me pego en la frente. Quede paralizada, era enorme y todavía no le había salido la cabeza de la piel, empecé a lamer sus pelotas y a masturbarlo suavemente, se agachó un poquito para que pueda lamerle la pija y así pude pasar mi lengua por esa gran, fascinante, deliciosa y poderosa pijota. ¡No me entraba en la boca!!! Era muy gruesa, la cabeza era grande y el tronco más grueso. Lo lamí entero e intente metérmela toda hasta que logre que llegue a mi garganta, la mantuve y la llene de saliva... Me levanto después de un rato de chuparla y me doy vuelta, él se agacha y empieza a chuparme la conchita toda depilada y pasaba su lengua por mi culito, metía sus dedos en mi húmeda concha y los movía tan rápido que me hizo acabar. Mis piernas temblaban y sentí como esos dedos se metieron en mi colita. Me la abrió un buen rato y se levantó. Me dio vuelta otra vez y me subió a su cintura y me agarré del cuello. Su pija apenas tocaba mi conchita, me la fue metiendo y me deje caer agarrándome de donde podía, ¡su pijota entró en mi concha y me abrió como una flor!!! Empecé a saltar y esa poronga entraba y no salía, era muy grande... Después de tener esa pija por un rato en mi concha, me saca y así como estaba empieza a darme vuelta, en el aire como pude me agarré del cuello y tenía mi espalda en su pecho y mi cola en su panza... Me apoyo la pija en el orificio de mi culo y me fue soltando de a poco. Mi culo estaba abierto y entregado, pero necesitaba saliva. Me solté una mano y metí mis dedos en la boca hasta la garganta, los dejé un rato y mi saliva era mucha, la agarre y la pase por su pija. Ahora sí, me dejé caer y sentí como se me abría con su cabezota. Me movía en círculos, de arriba a abajo y metí esa pija en mi culito, llegó hasta la mitad y agarrándome de la cola me subía y bajaba. Me cogió el culo y me lo abrió tanto que mi orto dejo entrar toda la pija, tanto que la sentí hasta mi panza. Empecé a saltar más y más y con mi cabeza hacia atrás me comía su lengua y mis tetas saltaban con fuerza. Acabé de nuevo, esa súper pija me rompió toda. No quería que la saque pero quería probar esa leche que seguro, después de hacer su hoyo en uno, iba a llegar. Le pregunté... (¿Querés darme de tomar la leche?) Después de tanto abrirme el culo y meterme esa enorme pija, mis fluidos anales seguro estaban por toda esa pija. Me siguió culeando y me dijo que acababa. ¡Llename la cola de leche le dije! Acabo muy fuerte y una cantidad espectacular... Me arrodillé, comencé a lamer desde los huevos, tenía la pija sucia. Succione todo lo que había denteo y fuera. Mientras con mis dedos me abría la cola y dejaba caer su acabada. Hice fuerza y salió bastante, quedó sobre el piso que ya estaba casi seco. Me trague lo que soltó en mi boca y saboree toda la pija sucia y se la limpié... Después me agache a buscar lo que salió de mi cola. Lamí el piso y succioné toda esa lechita, ¡riquísima!!!!! Me levanté, abrí la ducha, me enjuagué un poco la boca. Me di vuelta y le dije: (ojalá pierdas el partido. Jajaja) (No importa el partido porque ya gané rompiéndote el orto. Sos muy sucia y muy puta...) Me beso y me dejo bañarme tranquila... Perdió el partido, pero gano mi cuerpo. ¿Se volverá a repetir esa cogida hermosa? No recuerdo el nombre, pero espero volver a verlo... Fue mi primera vez en el club, hay más historias que pasaron en ese lugar, ya les iré contando... Besitoos Ana

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CchavezjrcLv1· hace 82 dRelatos

Mi padre me follo por vestirme como una puta

Hola , soy morena con melena negra y lisa mido 1,68m delgada mis tetas son de tamaño medio quizás pequeñas para algunos y culo redondo bien puesto. vivo con mi padre y mi hermana pequeña. Mi madre nos abandonó hace ya 3 años y desde entonces mi padre se volvió super protector con nosotras. Debido a esto e tenido muchas discusiones y peleas con mi padre. No le gusta que salga con mis amigas y mucho menos con chicos. Por lo que más discutimos es por cómo voy vestida, suele decirme que no me vista como una puta. Un dia de verano en el que mi hermana no estaba porque se fue en un viaje con las amigas, yo había quedado con unas amigas iba a salir y al pasar por el salón estaba mi padre como siempre enfadado. – ¿a dónde crees que vas? – Quede con mis amigas papa. – ¿Y vas a ir asi vestida? -dijo señalando mi ropa. Yo llevaba una camisa de tirantes blanca y un short debido al gran calor que hacía. – No empieces. – ¿Qué no empiece? Si apenas llevas ropa. – Joder papa hace calor. – Y ¿por eso te viste como una puta? – Déjame ya anda. -le dije mientras me dirigía a la puerta. Entonces él se interpuso. – ¿tu saves lo que les pasa a las chicas que van a la calle como putas? -vete a la mierda. Le intentaba empujar asi un lado para apartarlo, pero debido a su corpulencia fue inútil. El me dio un bofetón tan fuerte que me hizo girar la cabeza. Me sorprendió ya que fue la primera vez que me pegaba. – ya me hartaste hija de puta. – te voy a enseñar lo que les pasan a las que visten como putas. Entonces me besa yo estaba que no me lo podría creer entonces una de las manos me la puso en mis tetas apretándolos. Yo forcejeaba intentando quitármelo de encima, pero lo único que logre fue otro bofetón aún más fuerte. -deja de forcejear puta -papa por favor perdóname. -Decía entre sollozos y lagrimas -hija esto es tu culpa por vestir como puta ya te lo había advertido. Seguía manoseándome las tetas entonces me quito la camiseta muy violentamente y de igual forma el sujetador. -menudas tetas tienes hijita. -dijo al verlas entonces me la agaro de nuevo y se centro en mis pezones que ya estaban bastante duro. Yo no lo podía creer solo podía lloraba ya que temía que si me quejaba o forcejeara me pegara de nuevo. Mi padre entonces bajo la cabeza y me empezó a chupar una de las tetas mientras manoseaba la otro de vez en cuando le daba un pequeño mordisco a mi pezón o pellizcaba el otro en esos momentos yo no podía evitar soltar algún gemido. A pesar de la situación no podía evitar calentarme poco a poco me gustaba lo que mi padre hacia con mis tetas y creo que él lo noto porque de repente paro se incorporo y puso una de sus manos en mi coño por encima del pantalón mirándome a los ojos me dijo. -esta húmeda verdad hija? asi que te vestías como puta porque lo eras. Entonces me desabrocho y quito el short dejándome solo con el tanga y volvió a poner la mano en mi coño por encima del tanga notando por completo lo mojada que estaba por lo que sonrió. Me manoseo el cómo bastante mientras con la otra mano manoseaba las tetas. Yo estaba super excitada en ese punto y no podía evitar gemir cosa que hacía que mi padre disfrutara más. Entonces metió la mano dentro del tanga masturbando directamente el coño, me pellizcaba la vulva asiendo que un gran gemido saliera de mi boca. -Mira como disfruta mi hija puta. sí hasta tienes el coño depilado ¿lo deseabas verdad puta? Me pellizcó bien fuerte tanto mi vulva como uno de mis pezones asiendo que diera un gran grito. Mi padre entonces me metió 2 dedos que debido a la humedad entraron con facilidad y me empezó a masturbarme rápido y fuerte asiendo que tras varios segundos no pudiera evitar tener un gran orgasmo que hizo que soltara un gran choro de fluidos. Debido al orgasmo sentí tanta fatiga sobretodo en mis piernas por lo que caí de rodillas al suelo. -parece que te gusta que te halla tratado como la puta que eres. Dijo con una gran sonrisa mientras se desabrochaba el pantalón y sacaba de su calzoncillo su polla, al verla me sorprendida ya que eras bastante grande, pero sobretodo era muy gorda la tenía bastante cerca de mi cara por lo que podía oler fu fuerte olor. -vamos hija ya saves que hacer ¿no? -por favor papa ya basta déjame ir. -Le dije entre sollozos, pero estos sollozos eran más por cansancio que de lloro. – solo has disfrutado tu ahora es mi turno puta. Me agaro la cabeza y me la acercó a su dura polla. Pensé en negarme y no abrir la boca, pero recordé que si me negaba seguro me pegaba asique sin remedio abrí la boca y me metí la polla de mi padre en ella. Instantáneamente noté el sabor amargo de la polla empecé a mamársela a mi padre. Mi padre me sujetó la cabeza y poco a poco fue metiéndome cada ves mas la polla hasta casi metérmela entera, pero yo no aguantaba asi que fuertemente para evitar la resistencia de mi padre tiré hacia atrás sacándomela, nada más sacar la polla no pude evitar toser dejando caer muchas babas. – que buena mamada me has hecho hija. Aunque aun no te la puedes tragar toda. Me coje de un brazo y tira de mi para que me levante -por favor por favor papa no más, perdóname. Le suplique a mi padre que solamente me sonrió -si esto apenas empieza puta. Me tiro al sofá asiendo que callera de espalda me quito el tanga muy violentamente. Yo ya savia lo que me esperaba, pero entre el temor y el cansancio simplemente me resigné. Mi padre se acomodó me abrió las piernas puso su polla en mi coño y empezó a metérmela debido a lo gorda que era no podía evitar gritar y gemir. -valla coño mas apretadito tienes hija. Como voy a disfrutar follártelo Me empezó a follar con un ritmo algo rápido que me hacía disfrutar no podía evitar gemir. Poco a poco fue acelerando el ritmo haciéndome disfrutar cada vez más. Tras un rato me llego un gran orgasmo superior al anterior y a cualquiera que halla tenido antes – Mira como disfrutas hija sabia que querías esto. Me lo pedias a gritos vistiéndote de esa forma. -dijo entre risas -Pero aún no me he corrido. me siguió follando, yo estaba exhausta pero aun asi disfrutaba de la gran follada que me estaba dando mi padre, Tras un rato más. – Me corro me voy a correr – Dentó no sácala no te corras dentro Pero el sin escucharme se corrió dentro llenando mi coño de su caliente y espeso semen parecía que no paraba de correrse al acabar me la saca y se marcha dejándome tirada en el sofá cayendo el semen de mi coño.

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EEdipo14_Lv1· hace 82 dRelatos

Escapada a la montaña con mi madre VI

Era la mañana siguiente y yo comenzaba a despertarme. A un lado pude ver a mi madre totalmente desnuda y abrazada a mí. Miré el reloj y me di cuenta de que era muy pronto todavía, apenas daban las 7am, por lo que decidí ir al baño para luego volver a dormir un rato más. Y así lo hice, fui al baño y volví a la cama, pero cuando quise darme cuenta ya estaba empalmado. Si de normal todos nos solemos empalmar de buena mañana, la vista de mi madre desnuda con sus pechos al aire no ayudaba precisamente. En ese momento pensé en despertarla para así divertirnos un poco nuevamente, pero decidí no hacer nada y seguir durmiendo, ya que no sabía cómo se lo iba a tomar. Y así hice, rápidamente me dormí y por suerte enganché de nuevo un sueño que había tenido durante toda la noche. El sueño era obvio, mi madre y yo follando sin parar. Ya había tenido sueños de este estilo claro, pero la noche anterior me había dado experiencia suficiente para sentir esos sueños aún más realistas y placenteros. Recuerdo que en un momento estaba soñando cómo mi madre me comía la polla, una de esas mamadas a garganta profunda bien cariñosas que sólo ella sabía hacer, porque si algo había aprendido aquella noche, era lo bien que se le daba y lo mucho que le gustaba a mi madre tragar verga. No tengo ni idea de cuanto tiempo estuve soñando, pero en cierto momento me desperté, y ahí vino mi sorpresa. Miré hacia abajo para comprobar si me había corrido pero no, no me había corrido, sino que tenía a mi madre haciéndome una buena mamada de buenos días. Dios que sensación despertarte de esa manera. Al darse cuenta de que yo me había despertado y de que la estaba mirando, ella me regaló una sensual sonrisa, para después seguir chupando.             -Agghh, menudo desayuno de buenos días que me has preparado mami...       -Mmm, desayuno el mio querrás decir... -decía mientras se volvía a meter mi polla en la boca-       -Vaya... pensaba que estarías menos lanzada...       -Y yo también cariño, pero me he despertado y he visto esto tan rico aquí llamándome y no me he podido resistir.       -Pues disfrútala, cómo te dije a ayer a partir de ahora es tooda tuya -dije yo mientras le comenzaba a follar lentamente la boca-.             Yo estaba que no me lo creía, hacía apenas una hora tenía dudas de si estaría arrepentida de lo sucedido o no, y ahora me levanto con ella entre mis piernas totalmente entregada dándome los buenos días. Estuvimos así unos cuantos minutos, hasta que ya no pude más.             -Mamá aagghh... Dios me voy a correr no puedo más...       -¿Quieres correrte cielo?       -Sí mami, quiero correrme...       -¿Tienes muchas ganitas?       -Joder... Sii... Aaagghh...       -Mmmm... -en ese momento miró su reloj- ¡Uy pero mira qué tarde es! Vamos a tener que dejar esto para otro momento cielo, que hay que preparar el desayuno.       -¿Qué? Espera espera estoy a punto -yo no entendía nada-.       -Tranquilo cariño lo dejamos para más tarde, ¿no te importa verdad? -decía ella con una cara desafiante y juguetona, claramente quería jugar un poco conmigo-       -¿En serio me vas a hacer esto? Joder mira cómo estoy.       -Venga no seas tonto que no será para tanto jeje. Ale voy a ducharme, nos vemos abajo -decía mientras me daba un piquito y se reía-.             ¡Mi madre estaba jugando conmigo! Me había despertado con una de las mejores mamadas del mundo para después dejarme a medias. Esto no podía quedar así, si quería guerra, tendría guerra. Decidí no acabarme la paja para así guardar reservas, me duché y bajé a la cocina para desayunar. Ahí encontré a mi madre haciendo unas tostadas para los dos. Llevaba bikini nuevo el cual nunca le había visto, súper sexy, con un tanga que dejaba casi todo su culo al aire y una parte de arriba con forma de triángulos la cual apenas le conseguía sujetar las tetas.             -¡Hola cariño! Ven siéntate que estoy preparando el desayuno.       -¿Qué hay para desayunar mamá?       -Pues estoy haciendo unas tostadas con tomate.       -Mmm qué pena, a mí me apetecía más otra cosa -mi voz comenzaba a sonar juguetona-.       -Vaya hombre. Bueno ¿pues no querrás que las tire no? Jajaja.       -No tranquila, me las comeré luego, ahora quiero comerte a ti.       -Iván cielo debemos echar un poco el fren...             No le dio tiempo a acabar la frase cuando me acerqué por su espalda para darle la vuelta y plantarle un buen morreo. Sabía que a mi madre le gustaban los besos tanto o más que a mí, por lo que eso la calentaría bastante. Estuvimos besándonos un par de minutos, parando sólo para mirarlos a los ojos, coger aire y seguir juntando nuestras húmedas bocas. Rato después la agarré del culo para subirla a la encimera de la cocina, para seguido abrirle bien las piernas y comenzar a masturbarla por debajo del tanga, todo esto claro mientras seguíamos dándole a la lengua. Comencé a notar la entrepierna de mi madre más que encharcada, por lo que decidí pasar al plato fuerte. Fui bajando mientras le besaba cada rincón de su cuerpo, el cuello, las tetas, el ombligo, todo eso para llegar a ese rico manjar. Le aparté el tanga con una mano sin llegar a quitárselo, para poner degustar ese rico coño. Estaba tal cual la noche anterior, rojito, hinchado y bien jugoso, por lo que no esperé ni dos segundos y comencé a comérmelo con ansia.             -Mmmm... dios cariño, sí que te gusta comerle el coño a mami eh...       -Y a ti que te lo coma, ¿a que sí?       -Aggghhh, cómo no me va a gustar que me hagan una cerdada tan rica cómo esta... Pues claro que me gusta. ¡Me encanta! Mmm...       -Pues yo se de algo que te gusta aún más -a la vez que le lamía el clítoris, le metí un par de dedos, ya que sabía que eso la volvía loca-       -JOD...ER... Dios nene tu sí que sabes lo que le gusta a mamá... Sí así así, méteme bien esos deditos -decía mientras se masajeaba las tetas, pellizcándose los pezones muy suavemente-.       -Mmmmm...       -Ufff... Sí... Hazme acabar amor... Haz que mami se corra...       -Mmm.. ¿te vas a correr para mí?       -Aggghhh... Sí cariño... Me corro, me corroo...             En ese momento me separé y me senté tranquilamente a desayunar con una sonrisa de oreja a oreja, dejándola así al borde del orgasmo, tal y cómo ella había hecho conmigo.             -¿Estás de coña? ¿En serio me vas a dejar así?       -Bueno es que vi que era tarde, y me apetecía desayunar -dije bien sonriente-.       -Menudo cabrón estás hecho jajaja -decía mientras se bajaba de la encimera-. Bueno pues ahora que me has dejado así tendré que acabar por mi misma.       -Me parece muy buena idea mamá, pero no tardes mucho en el baño que luego tengo que entrar yo.       -No tranquilo, es que hoy me apetece variar un poco -decía mientras cogía una silla y se sentaba justo a mi lado, apuntando hacia mí-.             En ese momento se quitó el bikini por completo y se sentó recostada y con las piernas apoyadas en la mesa donde yo desayunaba tranquilamente. Acto seguido comenzó a masturbarse sin cortarse un pelo, gimiendo cómo si la estuvieran follando y gritando sin vergüenza alguna. Yo estaba alucinado, mi madre había pasado de ser una mujer cortada y reservada a masturbarse sin pudor alguno en la cara de su hijo con total normalidad. Aquella escena la verdad es que me puso a cien. En algún momento pensé incluso en abalanzarme sobre ella para ser yo mismo el que le provocara el inminente orgasmo, pero sabía perfectamente que eso era lo que ella quería, por lo que reprimí mis instintos. Y no sólo eso, sino que respondí, ya que decidí hacer lo mismo que ella. Y así fue, me bajé el calzoncillo, acomodé mi silla y comencé a hacerme una lenta y lubricada paja manteniendo en todo momento el contacto visual. Obviamente quería tentarme con sus armas, pero yo sabía perfectamente que en este punto ella se moría por mí tanto como yo por ella, y sus miradas no mentían. Comenzó a intercalar miradas entre mis ojos y mi polla mientras se mordía el labio, señal de que tenía unas ganas tremendas de saltar a mamarla. Y así estuvimos un buen rato, con cada uno de nosotros deseoso de comerse al otro, pero conteniéndonos para no perder aquel pervertido juego que habíamos comenzado. No pasó mucho tiempo y mi madre comenzó a gemir y gritar de una manera mucho más notable, retorciéndose en leves espasmos mientras se palmeaba el coño con toda su corrida chorreándole. Esto hizo que instantáneamente yo me eyaculara sin previo aviso, con unos cinco chorros saliendo directamente hacia mi madre, chorros los cuales ella recogía con los dedos para después llevarse a la boca.             -Mmmm... Parece que hemos empatado, ¿no? Jajaja -decía ella mientras se relamía los dedos-.       -Jajaja pues eso creo mamá. Eso sí, he estado a punto de lanzarme a comerte enterita más de una vez, no sabes lo que me ha costado contenerme.       -Dios hijo la verdad es que yo también he tenido que hacer un esfuerzo. Sé que esto que estamos haciendo está fatal, y que deberíamos parar, pero no sé por qué ando cachonda perdida todo el día -se notaba que mi madre estaba desatando toda la sexualidad reprimida de años y años-.       -Bueno mamá ya sabes que esto queda entre nosotros, simplemente nos estamos divirtiendo no tengas remordimiento.       -Ese es el problema hijo, demasiada diversión es peligrosa -mi madre claramente tenía el miedo de que acabáramos follando, lo cual a este paso era cuestión de tiempo-.       -Bueno de momento con este juego me he divertido mucho mamá, supongo que estamos en paz, ¿no? Jajajaja.       Eso creo sí jajaja. En ese caso hagamos una tregua -dijo mientras me tendía la mano con la que se había masturbado, la cual estaba llena de su corrida-       -¡Tregua pues! -le dije yo dándole un apretón con mi mano llena semen mientras ambos reíamos-             La mañana pasó y llego la tarde sin ningún acontecimiento a destacar salvo algún beso cuando nos cruzábamos o algún chiste algo subido de todo, lo cual a estas alturas ya era algo prácticamente cotidiano de la convivencia. A eso de las 5 de la tarde nos pusimos a tomar el sol, yo en un bañador normal y corriente y ella con el mismo bikini que llevaba por la mañana, el cual hacía que sus tetas se vieran de lo más jugosas y apetecibles, más que de costumbre quiero decir. Junto a la piscina teníamos varias tumbonas y hamacas, por lo que los tos estábamos acostados simplemente disfrutando del sol y de la calma de la montaña.             -Oye Iván cielo, ¿te importaría echarme algo de aceite bronceador por la espalda?       -No claro mamá, ¿dónde está?       -Creo que lo metí en mi maleta de mano, está en el baño de abajo.       -Vale voy a ver.             Y así hice, fui al baño y ahí estaba la maleta. Me puse a rebuscar entre una gran cantidad de cremas que mi madre había traído cuando por fin encontré el aceite. Lo curioso fue darme cuenta que en el bote no ponía aceite bronceador, sino que ponía aceite lubricante. Mi madre nunca ha visto bien de cerca, por lo que pensé que seguramente se habría equivocado al comprarlo, ya que no era la primera vez que le pasaba algo así. Igualmente me puse a mirar toda la maleta para estar seguro de que no había realmente un bronceador, y sorprendentemente sí que lo había. Pero la verdadera sorpresa no fue esa, sino encontrarme en un doble fondo de la maleta nada más y nada menos que, ¡un dildo! Era un clásico pene de goma, sin vibración ni nada, con ventosa en los huevos y un montón de venas. Tenía un diámetro parecido al mío pero mucho más largo obviamente, sin duda un señor consolador. Ahora todo tenía sentido, ese lubricante no había sido comprado por error. De nuevo descubría una faceta de mi madre cada vez más atrevida, no paraba de sorprenderme. Así que nuevamente la oportunidad de jugar un poco con mi madre se presentaba ante mis ojos, por lo que decidí guardarme el dildo como bien pude en el bañador, coger sólo el aceite lubricante y volver a la piscina.             -Ay hijo mucho has tardado, ¿lo has encontrado?       -No

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EEdipo14_Lv1· hace 82 dRelatos

Escapada a la montaña con mi madre IV

Era la mañana siguiente y hacía un día de lujo. Nada más levantarme me asomé por la ventana y vi a mi madre en la terraza del jardín desayunando. Hacía bastante calor, por lo que salí simplemente con shorts. Recordemos que no había llevado calzoncillos, así que mi polla iba balanceándose, cosa de la que mi madre obviamente se dio cuenta, ya que sus leves miradas la delataban. -Hola guapa ¿qué tal? -dije yo acercándome a ella-. -Pues bien hijo ¿qué tal has dormid... Antes de que pudiera acabar la pregunta le planté un besazo de los buenos, bien caliente y con mucha lengua. Morreo el cual ella correspondió, obviamente. -Mmm. Hay que ver que bien besas a tu madre cariño, con lo que me gusta a mi un buen beso... -decía ella mientras me daba un piquito para culminar nuestro ''saludo'' de bueno días- -Pues a partir de ahora te saludaré siempre así mami, ya sabes que me encanta besar a una mujer tan guapa. -Bueno bueno no será para tanto jajaja. Por mi no hay problema, pero estas cosas sabes que sólo las podemos hacer aquí, nadie puede enterarse, y menos tu padre. -Tranquila mamá, tu no te preocupes por nada... -decía yo mientras me acercaba, fundiéndonos en otro buen beso, esta vez algo más lento y apasionado-. -Ufff cariño, menudo calor hace esta mañana ¿no? -decía ella señalando a la evidente erección que dejaba ver mi pantalón-. -Jajaja, ¿tanto se me nota? -Y tanto que se te nota jajajaja. Oye ya sabes que si tienes que descargar ahí tienes el baño eh, por mí que no te de vergüenza. -Lo sé lo sé mamá, de hecho ayer hubo una descarga, y menuda descarga jajaja -sabía perfectamente que ella ya lo sabía, pero quería jugar un poco-. -¿Ah sí? Jajaja -se hacía la tonta-. -Pues sí. ¿Tú no te descargaste ayer? -¿¿Yo?? No no que va, a mi edad no están las hormonas tan revolucionadas cómo a la tuya jaja... -claramente se notaba que mentía-. Bueno si no te importa me voy a pegar una ducha, que este sol ya me ha dejado sudada. -Vale, yo desayunaré algo. En ese momento y con mi madre ya en el baño se me ocurrió un plan. En la casa había dos baños, pero me inventaría que el otro estaba roto o cualquier tontería para entrar al suyo. Podían pasar dos cosas, una era ver a mi madre en plena faena, lo cual sería gloria pura. La otra opción era que simplemente se estuviera duchando, por lo que al menos la vería desnuda. Ahí fui, piqué muy levemente y sin dar tiempo a una respuesta entré, ya que en mi casa nunca echamos el pestillo a las puertas. -Oye mamá necesito mear y el otro bañ.... -¿¿Hijo pero que haces?? -me interrumpió asaltada ella- Menuda imagen, mi madre estaba totalmente desnuda y a punto de entrar a la ducha. Con una mano se cubría el coño y con la otra intentaba taparse las tetas, lo cual era imposible, ya que no conseguía abarcarlas. -Perdona perdona mamá, pensaba que todavía no te habrías desnudado. Verás es que la cisterna del otro baño no funciona y necesitaba hacer pis, no podía aguantar -decía yo mientras me sentaba en el váter-. -Ay hijo pero haberme avisado y me ponía algo -decía mientras se cubría con una toalla-. ¿Pero por qué te sientas si es para hacer pis? -Bueno ya sabes jajaja. -¿Cómo que ya sé? -Pues... -tímidamente yo aparté las manos de mi polla, revelando mi brutal erección- -Ah, emmm, espera no te preocupes que salgo... -mi madre estaba más roja imposible- -Noo mamá no seas tonta, es algo normal -le decía yo mientras me levantaba y la paraba en seco-. Es que te he visto así desnuda tan guapa y uno no es de piedra jajaja. -Anda ahora me dirás que eso te lo he hecho yo jajaja. Seguro que estabas pensando en la amiguita esa tuya eh jajaja -se la veía algo más relajada-. -Pues claro que es por ti mamá. ¿Pero tú te has visto? Y menos mal que no te digo lo que se me pasa por la cabeza, porque entonces sí que no me creías jajaja. -Ay hijo es que ya sé que te gusta mucho piropear a tu madre jajajaja. ¿Y qué es eso que dices que se te pasa por la cabeza? -se la veía intrigada y caliente por la situación- -Bueno, eso son cosas que no se pueden hacer a una madre... -Bueno hijo mientras sea solo decirlas y no hacerlas... -Pues... me gustaría tocarte ese precioso par de tetas, ale, ya lo he dicho. -¿Es eso en serio? Por dios cariño eso es una tontería, ya me habías asustado jajajaja. Además no es como si nunca lo hubieras hecho, hace un par de días sin ir más lejos jajaja. -Yaa pero eso fue por encima del camisón, yo decía sin nada... -Bueno si es sólo eso podemos ponerle solución... -se notaba que ella estaba más cachonda imposible- -¿En serio? ¿No te molesta? -Claro que no cariño, es sólo una caricia inocente, pero ya sabes que nadie se puede enterar -mientras decía esto dejaba caer su toalla hasta la cintura, dejando a mi alcance ese par de tetas. Dios por fin las veía desnudas y tan de cerca, eran impresionantes. Bastante blanquitas, con un pezón algo moreno, de buen tamaño, gordos y duros. No me lo pensé dos veces y ahí fui. Comencé tocando los laterales, para después avanzar a la zona de las aureolas pero sin llegar a tocar el pezón, quería crear deseo. Ella mientras quería hacer ver que no le importaba, con una leve sonrisa pero intentando no mostrar gusto por que su propio hijo le anduviera sobando las tetas. Tras un buen rato paseándome por todo el pecho, fui directo a los pezones, pellizcando y apretando, pero con mucha suavidad. Ahí mi madre soltó un leve suspiro, el cual seguramente llevaba reprimiéndose ya un buen rato. Su respiración comenzó a acelerarse, sus ojos se cerraron y echó su cabeza hacía atrás. En ese momento en el que no miraba yo aproveché para meterme un par de dedos en la boca y coger algo de saliva, para seguidamente pasar esos dedos por uno de los pezones, dando un masaje bien lubricado. -Dios... -dijo mi madre con una voz suave y llena de placer- -¿Te gusta? -decía yo mientras con mi otra mano cogía más saliva para el otro pezón- -Mmm no... no me gust.... aahhh -su voz sonaba de lo más entregada y caliente-. En ese momento pude ver como una de las manos de mi madre se dirigía hacia su entrepierna, comenzando a frotar tímidamente su coño por encima de la toalla. -Mmm hijo, nunca me las habían tocado de esta manera. -Si quieres ya que te ibas a duchar puedo... enjabonarte un poco... Ella no dijo nada, y evitando mirarme a la cara tiró al suelo su toalla y entró en la ducha. Dios su coño depilado se veía radiante, estaba tan mojado que hasta brillaba. Tras esto entró a la ducha conmigo cogido del brazo y dejó caer el agua caliente por sus hermosas tetas. Yo por mi parte, cogí el bote de jabón y me eché algo por las manos. Comencé a pasar mi manos esta vez por todo su pecho, amasando bien ese tetamen. Ella tras el primer contacto comenzó a gemir, aunque de una manera muy leve y tímida. En el fondo no quería hacer ver que le estaba gustando. Me fijé también en cómo comenzó a masturbarse muy lentamente, a lo que yo respondí dándole la vuelta, para seguir dándole ese buen masaje bien lubricado pero desde atrás. Debido a esto mi polla chocó con su gordo culo. -Ey cuidado con eso... jeje... -no se la veía para nada asustada, pero sí precavida- -Perdona mami, es que tú me pones así... -dije yo dándole un leve beso en el cuello- -Mmmmm, no sabes lo que me halaga eso cariño. Pero sabes que debemos ser precav...aaagghhh -sus palabras se cortaron en cuanto me centré en sus duros pezones, retorciéndolos muy suavemente y haciendo que ella, a su vez, se retorciera de placer-. -¿Te gusta lo que te hace tu hijo? -Agghhh sí... digo no... -se estaba empezando a soltar- -¿Te gusta cómo te toco las tetas? -decía yo mientras le besaba el cuello y prestaba especial atención a sus pezones. Mientras, mi polla seguía rozando su hermoso culazo- -Si... me gusta... me encanta... ¿Y a ti? ¿Te gustan las tetas de mami? Mmm -Me encantan, y me encantaría comérmelas. -Mmmm no sé- decía ella con voz de niña pequeña mientras se daba la vuelta-. Yo no esperé ni un segundo. Eché algo de agua por encima para dejarlas bien relucientes y me abalancé a chupar ese par de melones. -Aaaaggghhhh... dioss... que gusto cariño... -decía mi madre mientras se introducía un par de dedos en su chorreante coño-. Yo por mi parte no iba a ser menos, y comencé una lenta paja bien lubricada por una mezcla de jabón, saliva y preseminal. -Dios cielo estoy cachondísima, qué comida de tetas me estás haciendo amor, mmmmmm. -Así mami así, tócate bien el coño mientras tu hijo te mama tus preciosas tetaza. -Por dios hijo que gusto le estás dando a tu madre. Mmmm pero deberías parar, estoy cerca de... aaagghh... -sabía que mi madre estaba a punto de correrse, por lo que aceleré tanto mi paja como la comida y manoseada de tetas que le estaba haciendo-. -Mmmm, si mami preciosa, correte para mí. -Dios cariño no aguanto más, agghhhh. -Yo tampoco mamá, sigue, sigue tocándote, ¡corrámonos juntos! -Ay hijo me voy, ¡me voyy me vooyyy! ¡AAAAGGGHHHH! Su jugoso coño explotó en una marea de fluidos de todo tipo, mientras que mi polla comenzó a expulsar chorros y chorros de espesa lefa, los cuales cayeron en su pierna, juntándose con su propia corrida. Sus piernas estaban temblando, por lo que yo solté de mi boca una de sus hinchadas tetas para darle un jugoso y salivado morreo, mientras con mis manos la agarraba por el culo. Ahí estuvimos varios minutos, con nuestros cuerpos desnudos bien pegados, llenos de corrida y jabón a partes iguales, mientras nuestras lenguas se saboreaban la una a la otra. En ciertos momentos incluso nos dedicábamos simplemente a entrelazar nuestras lenguas totalmente fuera de la boca, con toda la saliva cayendo sobre las tetas de mi madre. Un espectáculo sin duda guarro y caliente a partes iguales. Tras varios minutos después de esos calientes morreos, mi polla volvía a estar totalmente dura y lista para la acción, por lo que procedí a volver a comerme una de las tetas de mi madre mientras subía una de mis manos por su muslo, dispuesto a tocar su todavía húmeda entrepierna. Por desgracia rápidamente ella paró mi escalada hacia su jugoso coño, saliendo de la ducha y poniéndose la toalla. -Cariño debemos parar, esto que acabamos de hacer está fatal. -Pero mamá, sabes tanto cómo yo que te ha encantado -dije yo mientras me acercaba a ella- -Cielo, si he de serte sincera, hacía años que no tenía un orgasmo tan intenso, pero hemos ido demasiado lejos. -Pero mira cómo estoy -yo empezaba una suave paja mostrándole toda mi polla bien empalmada. -Ya veo ya... no se te acaba la energía eh jaja -decía mientras se mordía el labio inferior de la boca-. Pero no cariño, esto es algo que no puede repetirse. No te voy a negar que yo también sigo caliente, pero somos personas adultas y sabemos cuando parar. Mira yo me voy a duchar al otro baño y tu quedate aquí, poniéndole solución a eso jajaja -decía mientras me guiñaba un ojo-. -Está bien mamá, supongo que tu también tendrás ganas de ponerle solución a lo tuyo -dije yo mientras le daba un último morreo bien guarro y húmedo-. -Mmmm... ufff... Bueno yo ya he tenido suficiente por hoy hijo, no tengo tanta energía como tú jaja -tanto ella como yo sabíamos que iba a tocarse cómo una cerda nada más llegar al baño-. Tras esto se fue rápidamente cerrando la puerta. Yo obviamente me había quedado con ganas de algo más, sobretodo de recibir esa corrida directa del coño de mi madre a mi boca. Pero también sabía que no podía forzar más la situación, sino ella se cerraría en banda. Tras eso yo me hice una paja ya más relajada, lo justo para quitarme las ganas. El día transcurrió sin mayor novedad, salvo un par de idas y venidas al baño por parte de mi madre de los más sospechosas. Sin embargo la noche esperaba, y yo no iba a quedarme de brazos cruzados. Continuará...

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EEdipo14_Lv1· hace 82 dRelatos

Escapada a la montaña con mi madre III

Era la mañana siguiente y yo no podía parar de pensar en lo ocurrido la noche anterior. No me lo podía creer, en un par de días había pasado de fantasear con las bragas de mi madre y de espiarla en la ducha, a masturbarnos al mismo tiempo a viva voz separados simplemente por una pared. Era de locos, yo seguía todavía en la cama y ya estaba más caliente imposible. Sin embargo esa misma mañana teníamos que partir hacia nuestras vacaciones. En ese momento me puse a pensar todo lo que podría ocurrir en esa casa, a solas con mi madre casi 5 días. Tenía que ir con mucha cautela para no acelerar las cosas y que ella se echara para atrás, pero también tenía claro debíamos acabar follando, sí o sí. Era todavía bastante pronto pero decidí salir a desayunar. Llegué a la cocina y ahí estaba mi madre, tomando un café y mirando al infinito con una leve cara de preocupación. -Buenos días mamá -dije yo mientras le daba un beso-. -Ay hola cariño, no te había visto -contestó con una voz algo apagada-. Oye quería hablar contigo un segundo, antes de ponernos a preparar todo. -Mmm vale dime, ¿todo bien? -Bueno sí, es solo que... -¿Es por lo de ayer verdad? -todo apuntaba a que se había jodido mi plan de llevar esto a más-. -Sí hijo sí, ayer nos pasamos de la raya. Entiendo que a tu edad es difícil controlarse, y que muchas veces todo se desmadra, pero por dios yo soy ya una mujer hecha y derecha... -Pero mamá no hicimos nada malo, yo estaba caliente y tu también y nos ayudamos a descargar. Ni si quiera nos vimos mientras lo hacíamos. -Ahí está el tema cielo, es algo en lo que no deberíamos ayudarnos. ¡Por dios soy tu madre! Una cosa es que cada uno satisfaga sus necesidades y otra muy distinta lo que pasó ayer. -Que yo sepa ayer cada uno satisfizo sus necesidades, cada uno en una misma habitación y sin contacto alguno. Además en una casa pequeña como la nuestra es normal que se pasen ruidos de habitación a habitación. -Lo sé hijo pero, no se... Bueno simplemente quería aclarar eso, a partir de ahora cuando uno quiera hacer sus cosas las hará en el baño y en silencio, ayer cruzamos una linea que nunca se debe pasar entre una madre y un hijo. Ale venga y no le demos más vueltas, en dos horas te quiero en la puerta con tu maleta preparada -su tono de pronto cambió a uno más desenfadado y alegre-. Mientras organizaba mis cosas no paraba de darle vueltas al mismo tema. ¿Así acababa esto? No podía ser, no me iba a dar por vencido. En ese momento se me ocurrieron varias técnicas que usaría a lo largo del viaje. Una de ellas fue el no llevarme ni un solo calzoncillo y usar sólo shorts de chándal. Sabía perfectamente que ella se iba a llevar esos pijamas que a mí me ponían tanto, por lo que yo pensaba llevar mi polla bien marcada todo el día, seguro que en un par de días la tendría caliente como una perra. Una vez todo organizado me planté en la puerta a la hora acordada. Ahí estaba ya mi madre con sus dos maletas preparadas. Llevaba un vestidito bastante veraniego, con un estampado de flores y un escote que marcaba bien su preciosa delantera. -¿No te olvidas de nada verdad? -No mamá, créeme que me he asegurado de meter todo lo necesario. -Pues no se hable más y en marcha, que cuanto antes salgamos antes llegamos. Una vez ya en el coche nos quedaban unas 4h de viaje por delante, por lo que yo aproveché para dormir un buen rato. Recuerdo que durante el tiempo que estuve durmiendo, tuve varios sueños eróticos relacionados con mi madre. Llegué a soñar de todo, cómo que ella me comía la polla, yo estrujando y lamiendo su tetazas, follando como animales en todas las posturas posibles. Pero sin duda lo que más me excitaba era comerle el coño, dios, esa jugosa, gorda y depilada vagina soltando toda clase de fluidos mientras yo me los comía todos y ella se retorcía del gusto... Era una de mis mayores fantasías, casi más incluso que follármela. Tras dos increíbles horas de sueño, me desperté ya a mitad de viaje. La cosa es que todos esos sueños tienen una consecuencia, y es que me levanté empalmadísimo. Como ya he dicho no llevaba calzoncillos, así que la erección era más que evidente. Yo rápidamente me acomodé intentando disimular. -No no, no hace falta que lo escondas, lleva ya un buen rato... así... jajaja -decía mi madre mientras señalaba mi duro rabo-. A saber lo que estarías soñando eh guarrote jajaja -por suerte no parecía enfadada-. -Joder perdón mamá, no sé qué me ha pasado... -yo estaba cortadísimo-. -Hombre cariño tampoco hay que ser muy listo para saber qué ha pasado.Pues que estarías teniendo uno de ''esos sueños'' y el cuerpo pues reacciona jaja. Dime, ¿era con alguna chica de tu clase verdad? -me sorprendió ver a mi madre tan suelta y bromeando-. -Emm sí bueno, es algo mayor que yo, no la conoces... -obviamente quería usar dobles sentidos para referirme a ella-. -¿Así que mayor eh? ¿Y cómo es? -¿Que cómo es? -Ay sí hijo no sé, que si es guapa, cómo es de cuerpo, si es maja. No sé cuéntame algo, que nunca hablamos de estos temas. -parecía que mi madre tenía de pronto interés por mi vida sexual-. -Jo pues no sé, a ver es rubia, más o menos como tú, y la verdad es que tiene un cuerpazo de infarto. De hecho tiene unas tetas increíbles, casi tan buenas como las tuyas, aunque claro, eso es imposible jajaja -si ella se soltaba yo también podía forzar un poco-. -Ay ¿otra vez con eso hijo? Ya sabes que me encantan estos halagos, pero después de lo que hablamos...jajaja -no parecía precisamente disgustada por el comentario-. -Tienes razón en lo que hablamos mamá, pero que sepas que no voy a dejar de recordarte el cuerpazo tan sexy que tienes, que parece que se te olvida cada día. -Jajajaja hay que ver cómo eres hijo -decía a la vez que bajaba la ventanilla para refrescarse un poco-. Y bueno dime... habéis... ya sabes... -¿Follado? -Ay no sé cómo lo puedes decir con tanta naturalidad. A mí es una palabra que me impone mucho jajaja. -Bueno pues la verdad es que no lo hemos hecho no, pero tengo unas ganas tremendas, no te voy mentir -yo ya me estaba calentando-. -Bueno hijo pues adelante, ¡que la vida son dos días! Si tienes ganas y los dos estáis de acuerdo no hay nada mejor que un buen polvete jeje -decía ella con la boca pequeña y entre risas-. -¿Y a ti mamá? ¿No te apetece de vez en cuando echar un polvete cómo tú dices? -Uy hijo pues claro, pero a estas edades una ya tiene que apañarse con lo que tiene. Por eso te digo que disfrutes mientras puedas, que no siempre se tiene esa -decía señalando mi todavía dura polla- energía jajajaja. -Jajajajaja pues eso haré mamá, ¡follaré cómo si no hubiera un mañana con esa chica! -Hay que ver qué cosas tienes hijo jajajajaja -reía ella mientras bajaba más la ventanilla y se abanicaba con la mano intentando bajar el evidente calentón que llevaba-. Pasada ya la tarde llegamos a la casa donde nos quedaríamos por el resto de semana. Era una casa bastante grande, con dos pisos, tres habitaciones, dos baños. Pero lo mejor sin duda era que tenía piscina en el propio jardín. Dios ya me estaba imaginando todo el día metido en el agua y tomando el sol sin mover un dedo, y por supuesto viendo a mi madre bañarse tambén. Esas tetorras y ese culo bien metidos en un bikini tenía que ser un espectáculo. En la puerta nos estaba esperando una señora de unos 60 años, la cual era la propietaria y la que nos iba a enseñar todo. Era una mujer bastante normalita, ni fea ni guapa, con el pelo castaño bastante corto, delgadita y sin mucho pecho. Eso sí, no pude no fijarme en su brutal culo. Dios era increíble para una señora de esa edad. Se notaba que era de las típicas mujeres con dinero que se pasan todo el día en el gimnasio, y ahí estaban los resultados, ¡menudos resultados! Después de todo el reconocimiento de la planta baja nos llevo a los dormitorios. -Bueno y aquí está la habitación matrimonial. La verdad es que estaréis la mar de cómodos aquí, tenéis la cama más grande de la casa, perfecta para parejitas como vosotros -dijo la mujer mientras nos guiñaba un ojo y reía-. La situación era de los más incómoda, dios nos había tomado por un matrimonio. Rápidamente pude fijarme en que mi madre se empezaba a reír y y ofrecerle una aclaración a la mujer, por lo que estuve rápido y me adelanté a ella, había que jugar un poco. -Ay pues perfecto, porque en la cama de nuestra casa la verdad es que no nos podemos relajar como nos gustaría jajajaja -la mujer rió también mientras mi madre me miraba con cara de sorpresa-. -Me lo dicen mucho la verdad jajaja. Créedme que no sois la primera pareja que viene aquí a relajarse y tomar un descanso, ya me entendéis jajaja -mi madre no soltaba ni una sola palabra-. Después de enseñarnos el resto de la casa, finalmente llegamos a la piscina. -Bueno y esta es la parte de piscina y terraza, obviamente sentidos libres de usar la barbacoa y todo lo que veáis, estáis en vuestra casa. Eso sí, tenemos una pequeña tradición en todas nuestras casas, y es que, a su llegada, todos los matrimonios que se hospedan deben darse un beso bajo esto. Lo llamamos arco de la pasión -decía la mujer mientras señalaba un arco lleno de enredaderas y rosas, con muérdago en la parte superior-. Yo no me creía lo que estaba pasando. Era mi oportunidad, debía convencer a mi madre para darnos ese beso. Sabía que ella de primeras iba a negarse, pero esperaba que la presión de la mujer, la cual era muy agradable, la hiciera ceder. -Bueno pues si esa es la tradición habrá que cumplir, ¿verdad cariño? -decía yo mientras la agarraba de la cintura- -Ay no se yo cielo... ya sabes que me dan un poco de vergüenza estas cosas... -a ella se la notaba bastante cortada-. -Venga cariño un piquito, no es nada que no hallamos hecho antes jajaja -mientras, me acercaba levemente hacia su boca y, con mis manos, agarraba sus buenas caderas-. -Bueno, si va a ser sólo un piquito... -decía ella mientras cerraba los ojos y se dejaba hacer-. Nuestros labios se juntaros de una manera seca y suave. Después de unos segundos, yo me atreví a abrir la boca, a lo que mi madre correspondió abriendo un poco también la suya. En ese momento supe que tenía que jugármela. Comencé a meterle toda mi lengua hasta el fondo, y ella, en una mezcla de corte y confusión, respondió abriendo completamente su boca. Dios menudo momento. Justo después su lengua entró completamente en mi boca y empezamos a jugar en lo que acabó siendo un morreo en toda regla, bien húmedo y apasionado. Todo esto mientras ella se pegaba cada vez más a mi polla, la cual estaba a punto de reventar, y mientras yo le amasaba a con ganas su jugoso culazo. Sentía que iba a correrme sólo con el tremendo juego de lenguas que estábamos haciendo. Joder, a día de hoy no recuerdo cuanto estuvimos ahí enganchados, serían segundos pero para mí fueron horas. Se notaba que yo no era el único con las ganas reprimidas. Tras separarnos mi madre no podía ni mirarme a los ojos, estaba más roja que un tomate. La propietaria rompió el silencio con unos aplausos para finalmente dejarnos las llaves y despedirse. Pasaron las horas y finalmente llegó la noche. La verdad es que fueron unos momentos bastante incómodos en los que nadie dijo nada, ni si quiera hablamos mientras cenábamos. A eso de las 11 de la noche yo me encontraba en la terraza tomándome una cerveza, cuando mi madre apareció por la puerta dispuesta a acompañarme. -Bueno... vaya noche mas buena se ha quedado eh, maridito... -decía ella en un todo bastante cortado pero divertido-. La verdad es que me sorprendió que fuera ella la que sacara el tema, y no solo eso, sino que incluso bromeara sobre ello. -Pues sí que hace buena noche sí, cariño jajaja -Jajaja. Hijo yo quería decirte que me gustó mucho lo que pasó antes, ya sabes que yo soy muy besucona y... bueno... que un hombre joven te bese con esa pasión, ufff... -se notaba que en su cabeza había una mezcla de remordimiento y calentura, a partes y iguales- -Mamá la verdad es que yo lo disfruté mucho también, eres una mujer muy guapa y sexy, y he de reconocer yo soy tam

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VvinlansagaLv1· hace 83 dRelatos

Cuando perdí mi virginidad

Antes de comenzardebo admitir que este escrito es como una especie de terapia. Necesitocontextualizar un poco desde muy atrás y en algún momento llegaré a mi debutcomo frutilla del postre.    Los primeros años dela secundaria fueron durísimos para mi. Mi capacidad para comunicarme era casinula y eso dificultaba la chance de tener amigos o romances. He sido sumamentedespistado. En mi adolescencia hablaba bajito y sin articular. Nunca mearreglaba en lo más mínimo. Me costó pegar el estirón hasta los catorce y eragordito y muy bajito.  Todo esto hizo que elbulllying no tardara en llegar. La impotencia de no saber defenderme y el rechazo de mis compañeros mehundieron en una depresión que duró años.  Por otra parte,encarar a una mujer era una tarea titánica, y más con mis complejos. A lo largode la pubertad noté que me había desarrollado más lento que mis vecinos ycompañeros. Eso llegué a comprobarlo cuando hice mi primer y últimamasturbación grupal. Estábamos tres, cada uno con su miembro, y el mío era elmás pequeño, el que no tenía vello púbico. Recuerdo bien que en esa época lospelos eran sinónimo de virilidad.  El problema seacentuó cuando unos vecinos me bajaron los pantalones y comenzaron a tratarmede manicero. Las burlas sepultaron mi autoestima y yo me sentía cada vez másresignado con mi sexualidad. No me animaba a desnudarme frente a nadie porvergüenza. En los baños no hacía pis en los urinales por nada en el mundo. Lomismo sucedía con los calzoncillos, obviamente no iba a usar algo que demuestremis flaquezas. Desaprovechaba todas las oportunidades incluso de besarme porqueno asumía que alguien llegase a gustar de mi. Veía pornografía y los enormesmiembros viriles me desalentaban cada vez más. En aquellos tiempos la educaciónsexual era aprendida en la calle y a los tropezones, a través del porno ypelículas de comedia como American Pie.  Pasó el tiempo y mefui desarrollando. Pegué un estirón, los bigotes comenzaron a asomarlentamente. Me preocupaba un poco más por mi imagen. Logré socializar gracias aque me esforcé mucho. Estaba atento a cada detalle, la forma de hablar,conversar, mirar, cómo tener tacto. Poco a poco fui haciendo amistades yganando respeto. Pero las mujeres seguían siendo un enigma. A duras penas pudedar mi primer beso a los quince, y mis besos eran muy esporádicos. En mi viajede egresados no pude siquiera acercarme a los labios de una mujer.  Así terminé lasecundaria con cierto gusto amargo, porque sentí que me estaba adaptando y nohabía terminado de disfrutarla como hubiese querido. Sin embargo, en launiversidad me adaptaba más rápido y gradualmente me olvidé de mis compañeros yvecinos.  En algún momento demi vida me sentí decidido a perder la virginidad. Mi mayor anhelo era hacerlocon una mujer que apenas conociera, alguien que no me conozca lo suficientecomo por si las burlas volvían. Y es que… Mi autoestima ya daba por sentado queprobablemente sea un bochorno. Y más con el miedo de que vuelva la eyaculaciónprecoz que en algún momento me trajo problemas. Entonces pensé: La gente yatarde o temprano se entera de que soy virgo, al menos me sacaría las ganas. Es importantedestacar que mis complejos con el tamaño en ese momento seguían existiendo, muyfuertes, pero como había pasado mucho tiempo y crecí, realmente no sabía quétanto había crecido mi pene.  Un día contacté aVirginia (No es simbólico, así se llamaba en realidad), una chica con la quehice un curso de pintura. Hacía siglos que no la veía, pero con ella tuvimos unabonita amistad en mis primeros años de secundaria. Después se fue a la capitalde la provincia y nos distanciamos. Ella me contó que estaba estudiando artesvisuales y que cada tanto volvía a la ciudad a visitar a sus parientes yamigos.  Cuando nos encontramosen una fiesta under recordamos aquellos momentos significativos y nos invadióla nostalgia. Apenas nos veíamos en la salida, y conversábamos, pero a pesar derelacionarnos poco, había una conexión importante. La pasión por el arte nosúnica, y con ella me sentía cómodo, genuino, natural. Esa noche no me atreví abesarla, el miedo me amilanaba completamente. La noche terminó sin que pudieradespedirme siquiera, ya que me fui con mucha prisa por un percance.  -Perdón por nodespedirme, mi amigo me dijo que nos fueramos y andábamos en su auto- Le dijeuna noche por mensaje.  -No hay problema, lapasé bien.  -¿Qué haces?  -Estoy en mi casa. Meestoy enfiestando sola.  -¿Puedo acompañarte?  -Sí, venite.  Tomé el auto y fuientusiasmado, intrigado. “¿Será que esta noche se me da?”, me pregunté. En esemomento deseaba tomar alcohol y relajarme, pero el auto y los medicamentos nome lo permitían. Era noche de verano. Ella me atendió, luciendo un vestido muysuelto y fino. Su pelo dorado le llegaba hasta el cuello. Tenía algunas pecas.Los labios eran muy finos. Virginia me llegaba casi a la altura del cuello yera delgada.  -Permiso, qué lindacasa.  -¿Querés estaradentro?  -Vamos afuera, queestá caluroso.  -Dale  -¿Qué banda es esa?  -Perota Chingó. ¿Tegusta?  -Sí.  La rubia puesto velasy la casa tenía un ambiente muy acogedor y hasta afrodisíaco.  -¿Qué fue de la vidade la Mili?-Preguntó  -Se metió a turismo.Y sigue de novia, no sé si se habrá casado ya.  -Sí, me acuerdo, desdela secundaria.  Sí, qué aguante. Yono sé estar de novio.- Presumía, aunque en verdad tampoco sabía estar con unamujer casualmente- Hace poco encaré a una amiga y no tuve suerte.- Dije, y lamiré directo a los ojos. Mis palabras eran sinceras y a la vez funcionaron comoindirecta.  -A veces hay quearriesgarse, hacelo- Propuso  Un brillo recorriómis ojos.  -¿Querés poner músicavos?  -Bueno. Escuchá esto-Dije, y dejé sonar “Bocanada” de Cerati  El temor me recorríael cuerpo. Tanto, que ya había pasado la noche y aún no podía si quiera decirleun piropo. Nos sentamos en el sillón y le dije:  -¿Sabés que cuandoibamos al curso me gustabas?  -¿Sí?  -Y me seguísgustando.  La besé. Vi su rostroy noté algo que nunca había notado tanto en mis anteriores besos. Ella cerrabalos ojos, en su cara había deleite, se dejaba llevar. La acariciaba lentamentey con mucho respeto. Me contenía, pero por dentro estaba muy ardiente ypensativo a la vez. Decidí relajarme, pensé que era mejor fingir que sabía loque hacía.  La toqué. Mis manosle desacomodaban el corpiño. Sus pechos eran puntiagudos y de pezones grandes.No había tocado muchos pechos en mi vida, y nunca por tanto tiempo. Meencantaba. Seguía excitado, y mi mano bajó. Por primera vez pude rozar unavagina. En eso momento sentí una excitación que no recuerdo haber sentidoantes. Era muchas cosas nuevas para mi. Ella se estremeció.  Aquí es donde algo deteoría que había aprendido de grande me vino bien. Tenía en cuenta que debíajugar un poco antes de la penetración, y así lo hicimos. Yo tocaba su vagina,ella me masturbaba para calentarme. De repente, Virginia se subió sobre mi,ambos teníamos el torso desnudo y nos besábamos. Sólo tenía ropa interior, y semovía haciendo que me sobrecalentara. Yo le besaba todo el cuerpo y le acariciabala espalda. No podía disimular la felicidad que tenía.  Después la senté enel mismo sillón y le quité su ropa interior. Comencé a chupárselo sin tener lamás mínima idea de lo que hacía. Virginia me tomaba de la cabeza con laspiernas abiertas. Comencé a sentir humedad, con mi excasa experiencia, pensabaque se trataba de un squirt. Estaba ardiendo.  -¿Tenés preservativo?  -Uno solo.  Saqué de mi bolsilloel único profiláctico que tenía y me acosté sobre ella. Acomodé mi pene paratener sexo y se sentía raro, pero lindo. Todo estaba saliendo mucho mejor de loque me imaginaba. Apoyé mis brazos sobre el sofá y me movía mientras le dababesos en el cuello y en todo su torso.  -Despacio, despacio-Decía ella.  Trate de tenersuavidad. Me propuso cambiar de posición y así lo hicimos. Me montó y ahí pudesentir la comodidad en su máxima expresión. Ya mi miedo a la precocidad y altamaño había desaparecido por completo. Estaba muy relajado. Sentí como si lamasturbación fuera mucho menos duradera que el sexo.  Ella comenzó amoverse muy rico, rebotaba con solvencia y le costaba hablar, pero algo mequería decir. Se acercó a mi oido y me dijo algo entre el sexo que se me quedógrabado para siempre:  -Te puedo… Decir…Algo… De verdad… Nunca… He visto una pija… Tan grande.  Y estallé. Ella me“cogió”. Sentí que no me podía contener, algo que no me pasaba cuando memasturbaba, que yo sabía cuando acababa y dejaba de tocarme. Pero como siguiócabalgando, tuve sensaciones placenteras y únicas.  Tiré el preservativo,me acomodé, me puse los pantalones y la abracé. Ella seguía desnuda.  -¿Te… Te gustó?  -Tuve mis momentos.  -¿En verdad crees quela tengo grande?  -No creo, la tenésmuy grande.  Dejé de preguntar,pero por dentro estaba perplejo. Sumamente confundido.  -No sabés cuánto teextrañaba.- Mencioné  -Yo también, cuandoéramos compañeros, me re gustabas.  Era demasiadainformación nueva para mi, ¿Una gringa muy angelical gustaba de un gorditodesaliñado? ¿En qué momento pasé de ser un incel, un manicero, un virgo a unsemental? Empecé a sentir que mis fantasmas estaban injustificados, que habíaperdido mucho tiempo, pero a la vez estaba muy de ánimo.  Nos despedimos ysalimos un par de veces más, cuando podía venir a visitarme. Después se puso denovia y me dolió un poco la distancia. Ella probablemente se olvidó de mi, perosiempre va a tener un lugar en mi corazón.  Desde ese momentocambió totalmente mi vida. Paulatinamente fui tomando confianza y rompiendotabúes. Intenté tomarme revancha con muchas chicas con las que tenía duda sobresi gustaban de mi o no. En muchos casos no tuve suerte, pero me sentí bien. Ylo más importante, me informo, trato de aprender sobre el sexo. Ya no piensocomo antes, he descubierto qué les gusta a las mujeres porque hablo con ellas.Intento darlo todo y ya no dejarme llevar por esa chusma que desinforma y noaporta nada.

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CchavezjrcLv1· hace 83 dRelatos

follada por mi padre

ESTO PASO UN DIA QUE ANDABA SACANDOME FOTOS Y GRABANDO VIDEOS PARA ONLYFANS.PUES ESE DIA ERA DE MADRUGADA Y MIS PADRES DORMIAN YO ANDABA CON UN CAMISON NEGRO SIN BRAGAS Y SIN SUJETADOR ESTABA GRABANDO UNOS VIDEOS PARA MIS FANS ESTABA TAN CONCENTRADA QUE NI ME DI CUENTA QUE MI PADRE DE 45 AÑOS SE HABIA DESPERTADO YO RECIEN HABIA CUMPLIDO MIS 18 AÑOS.BUENO YO ESTABA EN MIS COSAS TOCANDOME Y ESAS COSAS Y MI PADRE MIRANDO ESTABA EN LA PUERTA QUE ESTABA MEDIO ENTREABIERTA YO SIN DARME CUENTA ESTABA TODA CACHONDA DIENDO QUE ERA UNA PUTA QUE ME ENCANTABA QUE ME VIERAN COMO ME TOCABA Y ESAS COSAS Y MI PADRE VIENDO TODO CUANDO DERREPENTE ENTRO MI PADRE Y ME DICE QUE HACES HIJA ESCUCHE RUIDOS Y VINE A VER HACIA CALOR Y MI PADRE ESTABA EN CALZONCILLOS YO LO VI Y DIJE NADA PAPI NO PODIA DORMIR Y ESTABA VIENDO VIDEOS Y ME DICE BUENO PERO NO TE ACUESTES TARDE Y TAPATE QUE VAS A COGER FRIO MI NIÑA Y YO LE DIJE TRANQUILO PAPI NO ME RESFRIARE HACE CALOR Y ME DICE Y TANTO QUE HACE CALOR ESTAS BIEN FRESCA TU NO Y LE RESPONDO PUES TU TAMBIEN ESTAS FRESCO LE MIRABA LA POLLA QUE SE LE NOTABA BIEN GRANDE Y GORDA YO YA ESTABA EN ESE MOMENTO TUMBADA EN UN SILLON CON LAS PIERNAS RECOGIDAS Y SE ME VEIA TODO MI COÑO CON UN POCO DE PELO MI MADRE DORMIA PROFUNDAMENTE YA QUE TOMABA UNA PASTILLA PARA DORMIR EN ESTO MI PADRE FUE A LA COCINA A POR AGUA Y SEGUIDO FUY YO TAMBIEN EN LO QUE ME PUSE A BUSCAR EN EL ARMARIO UN VASO QUE ESTABA EN LO ALTO MI PADRE APOLLADO EN LA ENCIMERA MIRANDOME CADA VEZ QUE ME ESTIRABA A X EL VASO SE ME SUBIA EL CAMISON Y SE ME VEIA TODO MI CULO DESNUDO EN UNA DE ESAS MI PADRE SE ACERCO X DETRAS PEGANDO TODA SU POLLA DURA EN MI CULO Y DICE ESPERA YO TE LO ALCANZO MI NIÑA YO SENTIA SU GRAN POLLA EN MI CULO Y EMPECE A CALENTARME ESTABA BIEN CALIENTE EN UNA DE ESAS LE DIGO PAPI QUE ES ESO TAN DURO QUE SIENTO EN MI CULO Y EL DISIMULADAMENTE DICE PERDON HIJA TE ROCE SIN QUERER MI POLLA EN TU CULO Y LE DIGO ESTA BIEN DURA PAPI JAJA Y ME DICE BUENO NORMAL ES QUE LLEBO 3 DIAS SIN COGER CON TU MADRE Y TU YA ESTAS ECHA TODA UNA MUJER A LO QUE LE RESPONDO BUENO PAPI NO PASA NADA PERO ME GUSTO SENTIRLA NUNCA E VISTO UNA ASI DE GRANDOTA PAPI Y ME DICE BUENO HIJA YA TENDRAS TIEMPO DE VER ALGUNA CUANDO TENGAS NOVIO Y LE DIGO YA PAPI PERO PARA ESO FALTA MUCHO NO CONOZCO A NINGUN CHICO QUE ME GUSTE AUN Y TENGO GANAS YA DE PROBAR UNA BUENA POLLA EN MI COÑO MOJADO Y ME DICE PERO HIJA QUE COSAS DICES Y LE DIGO PAPI ME DEJARIAS VERLA SOLO UN POCO PARA VER COMO ES                                                          PADRE:QUE DICES HIJA ESTAS LOCA COMO TE VOY A MOSTRAR MI POLLA SOY TU PADRE                                                                                        HIJA:SERA SOLO UN POCO PAPI ANDA NO SEAS MALO ADEMAS E VISTO QUE ESTAS MUY DURO Y SEGURO YA ME VISTE EL CULO Y MI COÑO Y TE CALENTASTE SE QUEDO CALLADO Y YO SIN PENSARLO ESTIRE MI MANO Y LE FROTE LA POLLA POR ENCIMA DEL CALZONCILLO Y EL DICE PERO HIJA QUE HACES ESTAS LOCA Y LE DIGO VENGA PAPI SI LO ESTAS DESEANDO TU QUEDATE QUIETO Y DEJAME HACER MI PARTE EN LO QUE MI PADRE EMPEZO A RESPIRAR FUERTE CACHONDO PERDIDO CON SU NIÑA HASTA QUE EN UNA DE ESAS LE BAJE EL CALZON SALIO SU ENORME POLLA GORDA Y DURA DISPARADA SE LE QUEDO BIEN TIESA DELANTE DE MI A LO QUE PROSEGUI A COGERLA EN MI MANO Y FROTARLA MI PADRE GEMIA Y ME DICE UFFF NENA QUE BIEN LO HACES JODER NO PENSABA QUE FUERAS TAN PUTA MMMMM Y LE DIGO SI PAPI TU RELAJATE APARTIR DE AHORA SERE TU PUTA PREFERIDA QUIERO QUE SEAS TU QUIEN ME FOLLE PAPI QUIERO SER SOLO TUYA EN LO QUE MI PADRE ME DICE VAMOS A TU CUARTO HIJA QUE VAS A SABER LO QUE ES UN HOMBRE AUNQUE SEA TU PADRE TE FOLLARE BIEN DURO PEQUEÑA PUTA.SI PAPI HAZME LO QUE QUIERAS SOY TODA TUYA TU ZORRITA TU PUTA LO QUE TU DESEES PAPI.UFFF MI NIÑA COMO ME TIENES YA JODER MIRA MI POLLA COMO ESTA DE DURA Y LE DIGO ME ENCANTA PAPI VERLA ASI TAN RICA MMMM  PADRE:PUES VENGA ABRE LA BOCA Y COMETELA TODA QUE SE QUE TE GUSTA MAMAR JODIDA PUTA UFFFF SI PAPI QUE RICA ESTA ESA POLLA VENOSA ME ENCANTA EN LO QUE SE LA COMIA EL ME AGARRABA MI CABEZA Y LA METIA HASTA EL FONDO Y ME DABAN ARCADAS DE LO GRANDE QUE LA TENIA PERO ME GUSTABA Y ASI ESTUBIMOS UN BUEN RATO HASTA QUE ME PUSO DE PIE Y ME QUITO EL CAMISON JODER HIJA QUE BUENA QUE TE PUSISTE QUE BUENAS TETAS QUE CULO QUE COÑO ESTAS MEJOR QUE TU MADRE Y LE DIGO MMMM GRACIAS PAPI AHORA PUEDES DISFRUTARME TU SOY TODA PARA TI ME TUMBO EN LA CAMA ME AGARRO DE LOS TOBILLOS Y EMPEZO A LAMER Y CHUPAR MIS PIES ESTABA MUY CACHONDA YA DESPUES ME SEPARO BIEN LAS PIERNAS Y SE AGACHO A CHUPAR MIS TETAS TUMBADO ENCIMA DE MI Y SU POLLA ROZANDO MI COÑO DESPUES BAJO HASTA MI COÑO Y EMPEZO A COMERSELO COMO DESESPERADO YO YA GEMIA DE PLACER UFFF PAPI ASI ASI QUE RICO LO HACES PAPI ME RESPONDIO TE GUSTA EHHH PEQUEÑA PUTA ME ENCANTA PAPI Y ME DICE AHORA TE VOY A COGER BIEN RICO YA QUE TE GUSTA TANTO SI PAPI COGEME SOY TUYA TU PUTA TU ZORRA MMMM EMPEZO A FROTAR SU CABEZOTA EN MI RAJA QUE YA ESTABA MUY MOJADA Y DE UN GOLPE ME LA METIO AHHHHHHH PAPI ERES UN BRUTO RELAJATE HIJA A LAS PUTAS SE LAS TRATA ASI PARA QUE DISFRUTEN MAS QUE ES LO QUE LES GUSTA SER TRATADAS COMO PUTAS UFFFFF YA MI PADRE EMPEZO EL METE SACA MI COÑO CHORREABA TENIA SU POLLA EMPAPADA DE MIS FLUJOS LA VERDAD YA EN ESE MOMENTO YA DISFRUTABA COMO PUTA EN CELO ME ENCANTABA RECIBIR ESA ENORME POLLA DE MI PADRE DESPUES DE UN RATO MI PADRE YA QUERIA CORRERSE Y ME DICE VEN PUTA PONTE DE RODILLAS QUE TE VAS A TOMAR TODA LA LECHE DE PAPI UFFFFF SI PAPI DAMELA DONDE QUIERAS ME DICE ABRE LA BOCA Y CHUPA HASTA QUE ME CORRA Y HACI LO HICE CHUPABA Y FROTABA SUS HUEVOS HASTA  QUE EN UNA DE ESAS SIN ESPERARLO SE CORRIO A CHORROS EN MI BOCA Y EN MI CARA GEMIA DE PLACER AL DESCARGAR DESPUES DE 3 DIAS SIN COGER JODER QUE BUENA ERES HIJA DE PUTA UFFF ESTO TU MADRE NO ME LO HACE Y LE DIGO PUES APARTIR DE AHORA CUANDO QUIERAS ESTARE EN MI CUARTO ESPERANDOTE SIN BRAGAS NI SUJETADOR PARA QUE ME COJAS CADA VEZ QUE QUIERAS PAPI.Y ME DICE PUES CLARO HIJA VENDRE CADA NOCHE A POR ESTA PUTITA Y ASI ES COMO MI PADRE CADA VEZ QUE QUIERE ME PEGA UNA BUENA FOLLADA FIN.

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RRacso9999oLv1· hace 83 dRelatos

Sexo con mi tía

Hola, les contare como tuve sexo con mi tía Mónica, yo tenia 18 años ella tenia 38. Todo comenzó por que mis padres trabajaban y siempre me dejaban solo en casa ellos solo llegaban a cenar y a dormir, a mi no me molestaba eso pero a mis padres se les ocurrió que mi tía Mónica (es divorciada y sin hijos) debería de cuidarme, ella era casi nuestra vecina estaba a 4 casas de la nuestra, a veces ella iba a la casa y aveces yo iba a su casa, el día de mi cumpleaños yo salí a la calle a jugar con amigos, regrese de jugar baloncesto y vi a mi tía (traía puesto un pantalón muy apretado) le vi el culote babeaba al verla pero siempre que ella no se diera cuenta, le dije que me iría a bañar, me bañe y me la jale pensando en ella salí del baño y le dije tía ya salí del baño por si lo va a ocupar y me dijo así gracias hijo yo salí en toalla y ella solo me miró de reojo entre a la habitación que ella me dejaba usar cuando iba a su casa y me la seguí jalando por su culo era lo que más me excita de ella y también tiene unas tetas pero soy más de culo, ella entro y me vjo masturbandome, me dio mucha vergüenza al principio pensé en lo peor que le diría a mis papás o algo así pero solo dijo hay hijo cierra con seguro la puerta cuando hagas estas cosas pero no dejaba de verme, y yo me tape con la sabana ella se fue y me dijo cambiate arreglaste y ven a comer, y se fue y yo con una vergüenza extrema, resulta que no sabia que hacer y en fin me cambie me fui a la mesa y me dijo vamos a comer, tenia miedo de sacar el tema y ella bien tranquila dijo hijo esas cosas pasan es normal yo se, no te preocupes no diré nada, estamos en confianza yo sentí un alivio muy grande. Terminamos de comer y me dijo mira ya vengo voy por tu regalo no se me olvida tu cumpleaños y yo le vi el culo cuando se paro ella ya se había cambiado de ropa por un vestido algo sexy, yo presentía que a ella le gustaba que la observará pero siempre pensaba que eras mis ideas locas en fin tardó como 15 minutos y me habló que fuera por mi regalo y yo fui y le dije donde esta no veo nada y ella me dijo es que esta debajo del mueble pero no lo puedo sacar en eso me dice yo levanto el mueble y tu me dices si esta ahí si esta ahí lo sacas y yo de ok, resulta que se agachó y se le remarcaba su ropa interior de encaje muy sexy y a mi se me empezaba a parar la verga y estaba muy cerca de mi tía me daba miedo rosarla con la verga en el culo aún que es lo que más deseaba en eso dije ya chingue su madre si me regaña le digo que fue un accidente le pego la verga en el culo y me dice ahí esta tu regalo y yo bien espantado y me dice ya lo viste lo tienes casi en la cara y yo estaba confundido y ella me dijo eres menso verdad ya quitale la emboltura o quieres una ayuda, estaba pendejeando no sabia que hacer me agarro las manos y me las puso en el culo, ahí ya no la pensé dos veces, le levante el vestido y le bese las nalgas y se las mordi, de tan emocionado que estaba y lo tanto que me gusta su culo le quite el calzón y le empese a mamar el culo y la vagina, ufff fue una delicia se los juro, ella me decía tranquilo hay mucho tiempo Yo estaba desesperado así que ella me dijo te voy a enseñar se ve que eres nuevo y eso me excita mucho mientras se reía (ella me quito la virginidad) se paro y me tumbo en la cama me quito la playera y me dijo me gusta que me besen aquí señaló su cuello, luego aquí señaló su boca y luego aquí señaló sus pechos, ese día me vine como loco una tras otra, agarro y me quito el pantalón y me bajo el bóxer se subió el vestido y se empezó a ensartar sólita super rico me vine no se los niego pero a ella poco le importo (esta operada para no tener hijos) y siguió y siguió cogimos bien rico el día de mi cumpleaños, es el mejor cumpleaños de mi vida, tengo mas anécdotas con ella y cada vez más sucias Si les gusta la historia diganmelo por chat o por los comentarios, disculpen no poner fotos, pero siempre fue cuidadosa con esa nunca dejó grabarse o tomarse fotos, saludos a todos.

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