Buen trasto no???
Soy español, zona centro.....si alguna le apetece, aqui esta esta preciosidad, y mujeres y chicas de lejos, Telegram, Skype, o Kik.......no dudeis en preguntar😘🥰
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Relato de la RED Hola, queridos amigos, mi primer relato terminó en mi agotamiento, desfallecimiento y pérdida total de energías propias. Había sido brutalmente enculada por la enorme y gruesa polla de mi hermano y estaba deshecha, sin energía. Eso sí, la enculada había sido totalmente deseada por mí, solo que no calculé bien el tamaño de mi agujero anal y el tamaño de la verga del bestia de mi hermano Juan. A pesar de mi intenso dolor anal, me dormí enseguida (o me desmayé, ¡yo que sé!) y a la mañana siguiente (era domingo) me despertó una serie de suaves besos que notaba en mi mejilla y en mi frente y un intenso olor de bacón, café y otras cosas. Abrí pesadamente un ojo y vi a mi hermano que me besaba, él levantó su cara, me sonrió y me dijo: – ¡Venga gandula, levántate ya, que son más de las 12 y mueve ese culo hasta la cocina, que te he preparado un buen desayuno!. Intenté hacerle caso y me moví. – ¡El culo, mi culo! ¿qué me has hecho bestia?, Me duele una barbaridad. Mi hermano se rió mientras yo me volvía loca de dolor. – ¿No querías que te abriese el culito ese que tienes?, ya te lo advertí Mari, mi polla es demasiado para ese culo tuyo, pero no te preocupes, vamos a arreglarlo. Se fue al armario ropero, sacó una caja de zapatos y de su interior, un tarro que depositó en la mesita de noche, salió y volvió con el maletín de primeros auxilios y entonces me dijo: – Date la vuelta putita mía, vamos a limpiar y a curar "nuestro" culito frágil. ¡Joder tía, como lo tienes, debe dolerte un montón!. Perdona Maria, pero creo que esta noche nos hemos pasado y tienes el culo muy abierto y en mal estado. Voy a limpiártelo bien, lo desinfectaré y te pondré esta crema, me la dio hace tiempo un amigo farmacéutico, es analgésica, antiinflamatoria y cicatriza pequeñas heridas e impide que se sequen y hagan costra. Así pues, mi hermano se puso a arreglar, lo que rompió la noche anterior. Poco a poco fue rebajando el dolor, pero me fue subiendo el calor. Lo explico, yo estaba desnuda en la cama y mi hermano solo llevaba una bata corta de seda y por el espejo de su armario, yo le estaba viendo su polla, erecta y bien erecta y encima (detrás mio, quería decir) me estaba masajeando a base de bien, ya que la pomada me la introducía con el dedo en mi ano y pronto fueron dos dedos. El notar sus dos dedos dentro de mi y a pesar de querer pensar que "solo" era por meterme bien la pomada, me estaba calentando y empecé a acariciarme la entrepierna, mi hermano me dijo entonces: – Bueno María, se acabó esto. Toma esta pomada y todas las noches te haces lo mismo que te he hecho yo. Ya verás que bien quedas. Yo me volví y le agarré su verga. Le aparté un lado de la bata y quedó totalmente expuesta a mi vista. Era maravillosa, a plena luz del día se podía ver bien y su grosor era muy apreciable y no alcanzaba a cubrir mi mano. Oscura, llena de venas, con una cabeza enorme y le colgaban dos huevazos. Mientras la masajeaba me preguntaba ¡como era posible que eso hubiese estado dentro de mi culo e incluso, dentro de mi coño!, era el mayor pedazo de carne que había tenido nunca y me sonreí, mi hermano era mío y yo de él, así que había que dejar las cosas en claro, desde ya. – Juan, quítate la bata, quiero verte totalmente desnudo. Se la quitó y la tiró a un lado. Yo estaba ya mojada de nuevo y se me había pasado el dolor de mi culo. Deseaba esa polla de nuevo……….. eso sí, en mi coño, que el culo no lo tenía para muchas bromas. Le vi de pié, totalmente desnudo, serio, con la espada apuntando al techo, dura y empalmada y le dije: – Jódeme mi vida, ahora no estamos como anoche, ahora somos conscientes de nuestro amor, quiero que me penetres, deseo ver como entras dentro de mi. Mi hermano respondió: – Esto no es amor cielo, es solo puro sexo. Deseo follarte más que tu a mi y espero una respuesta tuya a mi pregunta de esta noche ¿deseas realmente ser una mujer totalmente sexual o solo deseas pasarlo bien, sin más?. Yo le respondí: – Ya te lo dije anoche, haz de mi tu puta más salvaje, si lo deseas. Enséñame a ser un objeto sexual. Seré lo que tu desees que sea, sin explicaciones. – No María, tal y como hablas parece que estamos hablando de sado y eso no es. Ser sexual es entregarse totalmente por placer y sacar de los otros el mayor placer. Placer y más placer, sin limitaciones, pero también, sin órdenes ni nada de sometimiento. Cuando seas capaz de sacar de ti, todo tu placer, sin mirar como ni a quien, entonces serás realmente lo que me gustaría que fueses. Asentí con mi cabeza, aunque realmente entonces no sabia muy bien lo que decía. Pero mi hermano se acercó a mí, me separó las piernas, pasó su lengua una y otra vez por mi húmeda rajita y poco a poco, lentamente, me fue introduciendo su enorme miembro. Yo miraba como entraba lentamente, como me abría las paredes de mi vagina, dilatándolas al máximo, no entendía como podía penetrarme semejante verga y empecé a mover mis caderas, después le cogí con mis manos su rostro y le acariciaba y de repente, mi hermano empezó a moverse fuertemente, entraba y salía con fuerza, la empujaba con brutalidad, chocaba contra el fondo de mi vagina, como queriendo entrar en mi estómago y me miraba a los ojos y entonces comprendí…………… me estaba probando y me entregué a él, movía mis caderas, el dolor de mi culo no me importaba, levantaba mi pelvis para que entrase mejor y empecé a besarle intensamente y a gozar de él en plenitud y a decirle con todo mi amor: – Jódeme mi vida, rómpeme y vuélveme loca de placer, no olvides que es solo sexo ¿no lo has dicho tu?. Y empecé a correrme, mis jugos salían con gran placer mío y también de mi hermano, que dando un gran grito y agarrándome fuertemente de las tetas, se corrió dentro de mí. Notaba su estremecimiento constante, como se movía cada vez mas lentamente, como sudaba y yo le acariciaba, le besaba sin descanso, sus labios eran míos y su lengua era una locura………….. ¡oh, como te quiero hermano mío!. Ya somos amantes para siempre, ya estamos unidos para el placer y el sexo. Me prometí no defraudarle y sé, que lo he cumplido hasta hoy. Sin ducharnos, desayunamos, juntábamos nuestras manos y nos mirábamos a los ojos. La verdad, es que "su salchicha" estaba mejor que las fritas por él. Se duchó y se marchó. Había quedado en comer con una amiga, lo siento por ella, mi hermano ya salía de casa con el depósito vacío ¡que se le va a hacer chica, es la guerra!. Me puse una bata (la que llevaba mi hermano) y me puse a pensar en todo lo hecho y lo dicho en las últimas e intensas horas. Cogí un cigarro (un nº 2) y empecé a saborearlo ¡empezaba a gustarme el sabor del puro!. Mi hermano me decía puta, hablaba del sexo total, del placer de la entrega y del ofrecimiento………. pero yo ¡ni siquiera era bisexual!. Ese pensamiento me hizo recordar que el origen de mi calentón nocturno era Marta y su "trabajo" con otra tía desconocida. Pensé que mi única conocida lesbiana era Conchi, pero era sobre 1,55 gorda y sobre todo, sudaba como una cerda. ¿Y si lo intentaba con Marta?, pero no sabía su número de teléfono, posiblemente Conchi lo sabría……….. intentarlo no me costaba mucho, así que la llamé, le dije que era para unos apuntes y…… me lo dio. Llamé a Marta y esta se puso y mas o menos así fue la conversación: – Marta, soy María Canovas, de 2º ¿sabes quien te digo?. – Si hija si, la imbécil que anoche no me quitaba la vista de encima en la biblioteca, ¿tengo monos en la cara?. ¿Por qué me mirabas así?. Su voz agresiva, dura, me impactó y me dejó perpleja. – ¿Sigues ahí idiota?, me dijo ella. – Si Marta, estoy aquí y no te miraba por los monos de tu cara, nena, sino por el polvo que te pegaste con tu amante, bajo las ventanas del baño ¿recuerdas tus corridas y tus gemidos?. Ahora fue ella, la idiota, la que guardó unos segundos de silencio. – María, ¡por tu madre, que no se enteren mis padres! (me decía muy bajito) ¿qué quieres de mi?. – Hablar contigo de este tema. – Vale tía, dime donde podemos vernos, en mi casa imposible. – Ven a la mía, estaremos solas. – Vale, a las 4 estoy ahí ¿te parece?. – Muy bien, hasta las 4, le di mi dirección y colgué. Miré el reloj, eran las 2,15 p.m., me preparé un baño cálido y con sales, me relajé, me tumbé en mi cama y……….. me dormí. De repente, un fuerte timbre me despertó, miré el reloj y eran las 4,10 ¡joder, sería Marta y yo durmiendo!. Otro timbrazo más prolongado, así que cogí la bata y sin nada más debajo, cruce el chalet, y abrí la verja de la calle. Efectivamente era ella, me miró, se sonrió y dijo: – Coño María ¿dónde vas así?. ¿No te acordabas de nuestra cita?. Por cierto, soy bisexual y tu me abres casi en bolas ¿también lo eres?. – No Marta, entra en casa. La miré desde atrás, venía con un supermini vestido estampado, con toda la espalda al aire y calzaba solo unos mocasines. Su espalda era amplia y se le veía mucho músculo, ¿tanto deporte hacía o era de moverse jodiendo?. Nos metimos en el salón y estábamos de maravilla, amplio, espacioso, moderno………. y con aire acondicionado, pero…….. desordenado desde anoche, con colillas de puros y cigarrillos, almohadones por todas partes y los papeles que mi hermano me puso bajo el culo, para recoger mis jugos. Marta los cogió del suelo, los olió y me dijo: – Vaya Mari, ¿has tenido una noche muy movida o son de la novia de tu hermano?. Yo no le contesté. Me acerqué a ella, le cogí esos sucios papeles y le dije: – ¿Qué te apetece beber, fumar o lo que sea?. Anda, siéntate, tenemos que hablar. Se sentó en un sillón, frente a mí, se le veían las bragas, un tanga marrón oscuro y me dijo: – Dame un whisky bien frío, sin agua y ¿puedo cogerte un puro de estos?, esta marca me encanta, es relativamente suave y tiene un buen sabor ¿te corto otro para ti?. Asentí con la cabeza, le di su vaso y yo me quede con el mio, recogí el cigarro de su mano y ella acarició la mía, mirándome a los ojos. Me senté frente a ella, con mi bata casi abierta, ella me veía prácticamente desnuda, encendimos los cigarros y esta fue la conversación: – Bien Mari, ya sabes que soy bisexual, dime que es lo que quieres pero prométeme que lo que hablemos aquí nunca lo sabrán mis padres. Si mi madre se entera que soy lesbiana ¡me mata!. – Marta, nunca he sido satisfecha por una mujer, siempre me han follado hombres y aunque he deseado (eso era relativamente falso) saber que se siente, siendo amada por una persona de tu mismo sexo, eso no ha sido posible todavía. Tu me gustas y al verte follar anoche con esa otra tía, me puso a cien, ¿quieres enseñarme y ser mi amante? Al mismo tiempo que decía eso, me levanté y me quité la bata, quedándome desnuda ante Marta. – Ya ves, mi cuerpo es para ti ¿lo quieres?. Marta se sonrió y haciendo una profunda inspiración al puro y exhalando su humo, me dijo: – Y tus deseos más brutales, ¿son también para mí?. Que me importa tu cuerpo, si no poseo también lo salvaje que dentro llevamos todas, ¡mírame!. Se levantó, sin quitarse el cigarro de su boca y se quitó lentamente su vestidito y a continuación su tanga. Tenía el coño maravillosamente rasurado y abriéndose sus labios, me enseñó su clítoris ¡atravesado por un piercing! Y empezó a acariciárselo. Se acercaba a mí, yo estaba sentada, me miraba a los ojos y me dijo: – ¡Mastúrbate novata!. Y yo empecé a masturbarme, estaba confusa. Sentada, desnuda, fumando un cigarro, masturbándome y frente a mí, de pié, una desconocida, en pelotas, fumando otro cigarro, con las piernas abiertas y masturbándose también, mientras me enseñaba con placer su piercing clitorial. Sea como sea, tuvimos las dos una gran corrida y mientras aún me estremecida de placer, Marta se inclinó y poso sus labios sobre mi peluda rajita, sorbiendo mis jugos, luego me ofreció los suyos y yo con un deseo enorme que salía de mi interior, apliqué mi boca a los suyos y lamí con fuerza, además me encantaba no solo su sabor, sino también ese metal que tenia clavado, debí hacerlo muy bien, porque Marta suspiraba, así que al terminar de limpiarle con mi lengua toda s
Toca continuar con la segunda parte de esta historia. Justo como imaginé esa noche no pude dormir prácticamente nada. No nos fuimos muy tarde a dormir pero claro... Chloé y Eva abrazadas a mí, entre el calor que me daban y lo adorables que se veían, seguramente tardé dos horas en dormirme... tampoco ayudó mucho el que Eva se levantara temprano para ir al baño y al ver que me babeó encima mientras ella dormía... pues eso, que al intentar limpiarme para que no me enterara terminó despertándome. Miré a mi izquierda y vi como Eva intentaba limpiarme con las sabanas, no tenía ni idea de que hacía hasta que más tarde me lo explicó, al mirar a la derecha vi a Chloé a mi lado, ya no estaba pegada a mi, estaba boca arriba, tenía uno de sus brazos sobre mí y el otro se le caía por un lado de la cama. Me acerqué todo lo que pude a Eva para susurrarle sin despertar a Chloé. - Eva... necesito que me ayudes con una cosita que te encantará... - ¿Tiene algo que ver con el sexo? - No... es solo molestar a Chloé. - Perfecto me apunto - Dijo Eva guiñándome un ojo. - Ok... solo tienes que hacer una cosita de nada. Contaré con la mano hasta tres, cuando cierre el puño tú le darás un beso en el oído derecho y yo en el izquierdo, cien por cien que se queda sorda y la despertamos. Eva puso un sonrisa que más bien parecía que estuviera abriendo un maletín lleno de dinero. Eva paró de limpiarme y empezó a rodear la cama completamente desnuda, de puntillas sin hacer nada de ruido y muy despacio, se puso junto a Chloé y acercó sus labios a su oreja, puse mi mano lo más que pude y donde Eva pudiera verlo mejor, imité a Eva acercándome a Chloé y empecé la cuenta atrás, tres segundos más tarde Eva y yo le dimos a Chloé un beso que jamás olvidará. Tras los besos Chloé se incorporó casi al instante, involuntariamente me propinó un golpe con su codo en toda mi cara. Chloé miró a ambos lados con ambas manos sobre sus orejas, al vernos y sumar dos más dos empezó a maldecirnos de todas las formas habidas y por haber, tanto en español como en francés y en un volumen exageradamente alto y no la culpo... literalmente la dejamos sorda un rato. Eva ignoró por completo a Chloé y se tiró a la cama de la risa que le estaba dando. Ya con los tres totalmente despiertos descarté el poder dormirme de nuevo, Chloé decidió irse al baño, no sé si a lavarse los dientes, lavarse un poco en general, mear o puede que masturbarse, ni idea... la verdad es que nunca me lo dijo, pero tardó un rato... rato que Eva decidió aprovechar bien. Me quedé mirando fijamente el culo de Chloé camino a la puerta y cuando salió me fije en que Eva estaba completamente embobada mirando en mi dirección, más concretamente un enorme bulto que se veía en las sabanas, obviamente ese bulto estaba en una zona muy concreta. Eva tiró de golpe de las sabanas y dio un salto de alegría, se lanzó a la cama quedándose tumbada boca abajo con la espalda erguida -Creo que hoy seré yo la primera en desayunar, un buen churro y dos huevitos para mí sola - dijo Eva y acto seguido comenzó a lamerme los huevos mientras me masturbaba muy despacio. Ya había olvidado lo bien que la chupaba Eva, mientras ella seguía yo la miraba a la cara, eso al principio pero luego aparté un poco la mirada y vi el precioso culito de Eva - ¿Te gustan mis pies? no sabía que fueras un fetichista hermanito, si quieres luego te dejo jugar con ellos... o los usaré para jugar con otra cosita si quieres... - Eva tenía las rodillas dobladas y balanceaba sus pies, pensó que en lugar de mirar su culo le estaría mirando sus pies, ya que estaban casi en el mismo sitio al que estaba mirando y no quise sacarla de su error... Al poco rato Eva empezó a moverse y se levantó para ponerse de rodillas alado de la cama, empezó a dar golpecitos en el borde de la cama para que me sentara donde ella decía - Quiero que me mires a mi carita y no a mi pies o donde sea que mires ¿si? y cuando estés listo me avisas - le hice caso y en realidad fue buena idea que decidiera cambiar de posición, de seguir así no aguantaría mucho mas, no gané mucho tiempo más y tras avisar a Eva de que me correría dejó de chupármela y solo me masturbó, terminé corriéndome por todo su pecho y ombligo, Eva sonrió y me miró muy fijamente como si tramara algo. - Ya verás lo que tengo pensado... - dijo Eva. - No sé yo... ¿no me gustará verdad? - No se... creo que te encantara... Chloé!!! corre ven!!! - Ya voy... ¿Qué quieres? - Pues nada... que le digo a mi hermanito que quiero desayunar y me dice: Pues toma la leche!!! y mira como me dejó... yo solo quería una tostadita y un zumo... no esto... ¿lo quieres tu? - Ya claro... y cuando me acerque a ti dirás que ahora si lo quieres... - No, no. Te lo prometo... si digo eso solo dile a Ángel que nunca me toque ni le dejé hacer nada... - Ok... - Chloé se acercó a Eva, alargó la mano y cuando estuvo a punto de tocarla Eva le di un bofetón en la mano a Chloé. - No no no!!! Tendrás que usar la lengua, vieja zorrita... - ¿Lo dices en serio? mocosa... - Bueno... tú decides, empiezas a limpiarme o me lo quito todo dándome una duchita... Chloé empezó a darle lametones a Eva sin parar, cuando vio que lo dejó todo impecable siguió con chupetones... los cuales le dejaron algunas marcas, Eva se dio cuenta de lo que hacía y apartó a Chloé de un pequeño empujón. Chloé me dirigió la mirada con los ojos entrecerrados, tenía aspecto de estar enfadada... se dio la vuelta y sacó a Eva del dormitorio, cerró la puerta y le puso el seguro, no sabía ni que existiera, seguro que se arrepintió de no ponerlo la noche anterior... Chloé se lanzo encima mío y empezó a chuparme la polla sin decir nada... Después del espectáculo que me brindaron Eva y Chloé no necesitaba ningún estimulo para prepararme. - Chloé, yo encantado de hacer esto pero... ¿no me dejarías descansar...? solo un poquito. - Silencio, después de anoche ¿me pides que pare? ni de broma y si te duele te aguantas como yo anoche. - Fue idea de Eva, yo no tenía nada que ver... - Silencio o en lugar de usar la lengua uso los dientes y no usarás a tu amiguito en meses... Dejé que Chloé siguiera, en parte porque no lo estaba haciendo nada mal y no me molestaba... Chloé lo estaba haciendo aun mejor que la ultima vez, parece que no le sentó muy bien lo de que Eva fuera mejor que ella... Cuanto más tiempo pasaba más calor hacía, tanto Chloé como yo empezamos a sudar y ella más aun ya que tenía el pijama aun puesto - Quiero tu leche ya... ¿a que esperas para dármela? - No es mi culpa... para la próxima adelántate a Eva y aun así... ¿en teoría es como si me la hubieras chupado tu antes? - No, no fue suficiente, quiero mas... dame un segundo - Chloé empezó a quitarse el pijama y solo se quedó con unas braguitas rosas que le quedaban muy apretadas. - Ok... creo que así mejor... no sé si así terminare antes, pero me gusta más estas vistas. Chloé seguía con lo suyo y por mí ninguna queja, mientras tanto Eva se puso aporrear la puerta sin parar y todo eso acompañado de increíbles comentarios dirigidos a Chloé con mucho amor y cariño (los cuales se escuchaban muy flojos)al estilo de: -Vieja bruja deja de abusar de un crio- -Aprovéchalo mientras puedas que con esas arrugas no cataras más jóvenes - - ¿Necesitas condones? aaaaa no, que ya se te pasó el arroz ¿no? - entre otros muchos... Con el tiempo Chloé consiguió lo que quería y terminé en su boca. Chloé se levantó para abrir la puerta, lo primero que se vio fue a Eva - serás zorra tía!! - dijo Eva, desde mi punto de vista no pude ver nada ya que me dio la espalda, pero Chloé le saco la lengua y luego se trago todo frente a Eva. - Serás hija de puta!!! - dijo Chloé desde el salón. - ¿Qué pasa? ¿Qué hiciste ahora? - le pregunté a Eva. - No nada... que me apetecía ir desnuda por casa y que todos lo hiciéramos también y subí la calefacción un poquito... o puede que mucho. - Con razón estoy sudando... ¿Y se cabreó así... solo por eso? ¿No te dejas nada sin contarme? - Bueno... puede que le quitara la ruedecita del termostato para que no pueda bajarlo... y también puede que la "perdiera" El resto de la mañana fue un poco caótica, Chloé y Eva se pelearon por el calor pero por mí parte no me importó mucho... ver a Eva completamente desnuda por todas partes y a Chloé con unas braguitas que prácticamente se las podía quitar ya que se le notaba todo. Comer así fue un poco extraño y al terminar Eva se puso a buscar los condones que escondió Chloe, desgraciadamente sin éxito. - ¿Vieja donde los metiste? necesito que mi hermano me folle YAAAA. - Nunca los encontrarás y te los daré cuando yo quiera, no cuando tú lo digas. - Ok... ¿y si lo hacemos sin? así no te necesitamos - Si quieres ser madre... ya verás lo bien que le sentará a tus padres... - Bueno... yo no dije que lo hiciéramos por ese sitio... - ¿Enserio? Ángel... ¿recuerdas cuando lo hicimos por detrás? - Si... - Te hice ponerte un condón ¿no? digo yo que por algo sería... ¿no crees? - Imagino... ¿para no mancharme? - Puede ser... pero no me apetece llevarte al hospital... - ¿Lo dices enserio? - Puede... o puede que no... juégatela ¿no? Toda la tarde fue calurosa y para dormir Eva decidió poner la temperatura como debía ser, esa noche Chloé se anticipo y ahora si que cerraría la puerta con seguro incluido. Me metí a mi cama y acto seguido Eva entra a la habitación y en lugar de entrar en su cama se metió en la mía con total naturalidad. - Ángel... porfi porfa porfiiii... puedes hacer que me corra. Lo necesito para dormir, usa tu boquita para darle besitos a tu queridísima hermanita en su conejito. - Supongamos que hacemos lo que tú quieres... ¿Te correrás en mi cara y me dejarás empapado no? - Puede ser... ¿pero... da igual no? - Pues no me apetece ducharme todas las noches y más aun que me duche hoy por tu gracia de poner la calefacción alta... - ¿Y si solo lo haces un ratito... no sé como cinco o diez minutitos y luego solo me masturbas? te prometo que te lo compensaré en el futuro ¿Qué dices? - Tú ganas... pero como sigas poniendo esas caritas para hacerme chantaje psicológico... Eva se puso de rodillas sobre mi cara mientras susurraba - Yo gano... - saqué mi lengua y empecé a metérsela un poquito en su coñito, Eva puso sus manos sobre mi pelo y empezó a moverse por su cuenta, viendo el ritmo que llevaba terminé sacando por completo mi lengua e intentar llegar lo más profundo posible, Eva hacía todo lo posible por aguantar sus gemidos. No paraba de mover sus caderas, más bien parecía que Eva se follaba mi boca y no yo a ella... la dejé seguir pero al rato, cuando sus gemidos yo no eran para nada controlables saqué mi lengua, cerré la boca y paré de golpe. - ¿Por que paras? ¿Dónde tienes el botón de encendido? necesito darle para que sigas... - Si... bueno, déjame adivinar... ¿Te queda casi nada para correrte? y como no... en mi cara. - Ya entiendo... me bajo de tu cara ¿no? Pasé mis manos por debajo de las piernas de Eva y de golpe tiré de ella dirección a los pies de la cama, con Eva boca arriba y yo encima de ella, puse mi codo izquierdo sobre su hombro derecho y con la mano agarré su otro hombro, con mi brazo en esa posición y mi peso... Eva estaba completamente inmovilizada, puse mi mano derecha sobre su coño el cual ya estaba mojadísimo y empecé a masturbarla lo más rápido que pude y justo como esperaba... en menos de un minuto Eva empezó a soltar pequeñas patadas al aire seguido de unos pequeños espasmos entre los gemidos que más bien parecían gritos. Encendí la luz y vi como mi mano estaba completamente empapada por Eva y como cuatro o cinco líneas casi perfectas que quedaron dibujadas en las sabanas, ¿la dirección? del coño de Eva a la almohada directamente - Genial... ahora dejaste mi cama inutilizable... - Le dije a Eva, no le importó mucho ya que me agarró la mano derecha y empezó a limpiar su corrida con la lengua, pasé de tener la mano mojada por su coño a tenerla empapada de su saliva... - ¿No pensarás que te dejaré ir a dormir con eso
Me llamo Olga, tengo 40 años en la actualidad, a punto de cumplir 41 este naciente año 2021. Desde que hace ahora, ya más de siete años, conocí a mi nuevo vecino, me gustó mucho. No era nuevo, se había mudado aquí con su nueva esposa después de divorciarse. Había vivido allí en su juventud, pero yo no me acordaba, o era tan pequeña que no lo recordaba. Mis padres me pusieron en antecedentes cuando les pregunté, de manera natural, por aquella pareja. Llevo prácticamente enamorada de José Miguel, desde 2013. ¿Me tomo las cosas con calma, verdad? Somos una familia humilde de clase media. Mi padre ya está jubilado, y se entretiene en algún que otro hobby. Mi madre, desde siempre en casa. Somos una familia normal. Diré que trabajo sin decir en qué, por si este relato es publicado. Soy rubia, delgada y bajita. Sin dejar de ser conservadora, soy progresista. No es una contradicción, En eso coincido con José Miguel, y no es en lo único. Somos almas gemelas. Me gusta la ecología, y miro mucho por el medio ambiente. Le vi serio desde el principio, a distancia tiene gesto algo hosco, aunque cuando empezamos a hablar, le empecé a ver más interesante. En las distancias cortas es agradable, divertido y un buen conversador. Me gustó todo de él. De saludos de cortesía, empezó poco a poco a preguntarme cosas. Soy bastante tímida. Hablando de sexo, aunque en el fondo soy liberal, en la práctica, con mis puntuales parejas sexuales, había sido bastante tradicional. Creo que necesitaba algo más que una relación clásica, y por ello a mi edad, aún no había desarrollado un proyecto de vida sentimental definitivo con nadie. Necesitaba a alguien especial, y con él llegaría a desear tenerlo, aunque jamás creí que se iba a desarrollar de aquella manera. Cuando, después de pasar varios años, en que nos veíamos de vez en cuando en el ascensor, en la calle, en el barrio, o por nuestra pequeña ciudad de provincias, me decidí a mirarle de esa forma especial…, con deseo, entonces me daría cuenta, al devolverme sus especiales miradas, de que le tendría para mí el resto de mi vida, aunque con ciertas matizaciones. Él es muy prudente, aunque con ojos de latino interesante y conquistador. El primer paso lo di yo. Un día introduje un anónimo en su buzón. Le decía que me gustaba mucho y que estaba dispuesta a todo por acostarme con él, que aceptaría todas sus condiciones. El primer paso lo dio su mujer, Verónica. Un día hablamos subiendo el ascensor, y me invitó a tomar un café o una infusión en su casa. Luego me dirían, que supieron desde el primer segundo que el anónimo era mío, pero que deseaban darme cuerda, para generar el máximo incremento de deseo por ambas partes. Él también me deseó desde el principio, según me confesaría días después en la cama. Me quedé de piedra cuando me lo dijeron. Mi rostro enrojeció de inmediato, pero su calidez humana me hizo relajarme hasta límites insospechados. Son tan naturales, que no puedo hablar de ellos nada más que cosas buenas. En unos minutos estábamos los tres hablando como viejos amigos. Los ojos de José Miguel, me miraban con deseo, sin duda. Los míos a él, también. Hablamos con absoluta sinceridad desde el primer segundo. Verónica, enseguida contribuyó a la total relajación del momento. Me cogió de la mano y me llevó a su dormitorio. Era precioso, lleno de detalles decorativos, mariposas en las paredes, cuadros de todo tipo, puntos de luz. Una foto de ambos en el centro de la pared a todo color, flanqueada por dos individuales en blanco y negro. Pusieron música. Encendieron velas y una barrita de incienso. Yo estaba en una nube. Sin saber cómo, estábamos los tres desnudos en la cama. Nunca me he sentido bisexual, pero no me importaba cómo Verónica me empezaba a besar. Yo le devolvía idénticos besos pasionales, aunque tímidamente. Cerré los ojos, cuando José Miguel se aproximaba. Estaba nerviosa ante la inminente sensación de sentirme unida a él. Una tiene esas falsas creencias de penetración rápida y satisfacción vulgar. Ellos eran diferentes. Con ternura me acariciaban, me besaban en todo mi cuerpo, incluso en sitios insospechados... Estaba en una nube de deseo, deseando disfrutar de todo. Pasaron horas antes de sentir cómo mi sexo, fue penetrado con ternura y delicadeza. Aquel enorme pene entró en mí, sintiendo que entraba en mi alma. Hubiese deseado gritar de placer, pero soy muy tímida. Sentirme llena, sentir la tremenda polla de mi vecino dentro de mí, llenaba mi corazón, alma y cuerpo, de un gozo único. Jamás me había sentido así. Mis orgasmos, a cual más intenso, se sucedían, uno tras otro. Cuando sentí en mi interior aquel líquido entrar a presión, y rebotar en el fondo de mi vagina, no pude dejar de sentir golpetazo a golpetazo, los orgasmos más profundos de mi vida. Él lo sintió. Me besó y me abrazó, con una ternura sin igual. Lloré de agradecimiento y placer. Volveríamos a hacer mucho más sexo. Son incansables. Yo también. José Miguel, nos follaba a ambas sin parar, cuando se agotaba, seguía con cientos de juguetes que tenían. Nos hacía correr al unísono, utilizando sus dedos o juguetes a la misma vez. Nos besábamos los tres al mismo tiempo. Nuestras lenguas se cruzaban y disfrutaban. Verónica, hacia el final de aquella e increíble sesión, para dar un descanso al rey de la cama, sacó su último regalo, su succionador, y jugamos con él un buen rato. No parábamos de tener orgasmos sucesivamente, por turnos. Él sonreía al vernos. Yo soy incansable, me he descubierto incansable junto a ellos. Al menos, aquella primera de muchas sesiones, me sentí incansable. Verónica, incluso mucho más. He de reconocerlo. Cuando después de tantas horas de placer, extasiados, estábamos unidos los tres por nuestras manos, sentí cómo Verónica murmuraba en mi oído: - ¿Querrás ser nuestra amante más veces? - Sí (Me limité a decir). - Si quieres, podrás traer a cuantos amigos desees, siempre que sean discretos y que tengan una buena polla. - ¿Cómo? - Cuando te apetezca venir sola, podrás venir sola, y si algún día te apetece traer a alguien, lo podrás hacer libremente. Ya lo he comentado con él, deseamos seguir viéndote sola o acompañada. Queremos que seas nuestra amante para siempre, al menos, mientras tú lo desees. Estamos encantados contigo, quizás ambos, enamorados de ti, desde que te vimos por primera vez. Me quedé muda. No sabía que contestar. En ese momento supe, que siempre había querido tener una relación así, una relación precisamente, con ellos dos. Desde aquel maravilloso día, estuvimos juntos para siempre. Las sesiones de sexo se han sucedido con intensidad, cada vez lo pasamos mejor los tres. Ante la insistencia de Verónica, en ocasiones he ido acompañada de algún puntual amante que me he echado, pues ella también tenía derecho a disfrutar. Nuestro amor no está limitado a nosotros tres, aunque somos el eje básico del mismo. Alguna noche me he quedado a dormir con ellos. Él se despierta temprano y empieza a comer nuestros coños, por turnos. A veces hemos estado en la cama todo el día, haciendo un increíble sexo sin parar. Somos incansables los tres. Mi vida está bien como está. Me siento feliz como vivo. Mi vida continúa... Mi trabajo, mi familia y mis amantes, esos vecinos, Él, ambos, me han hecho descubrir mi verdadero proyecto de vida. Queridos amigos, he de terminar. Solo decirles que, lamentablemente, este relato es ficticio, aunque ojalá fuese real. Creo que redactaré un anónimo y se lo meteré a mis vecinos en el buzón. (Ojalá lo hagas Olga, ellos lo están deseando). FIN. Espero que lo hayan disfrutado. Escríbanme. Contestaré a todos los que deseen contarme cualquier cosa, a través de mi correo electrónico. Me encanta compartir de todo, con todo tipo de personas, incluso detalles sobre vida en general, gustos y aficiones, sin que sea que ser necesariamente sobre sexo. Les cuento que uno de mis próximos proyectos, hay varios más, sin más pretensiones que el de hacer disfrutar a los lectores, es un libro que tengo en marcha de título provisional: “Historias reales de cornudos complacientes”. Quiero contarles diez historias reales noveladas con escenas de sexo morboso. Llevo actualmente redactadas en borrador, ocho historias y aún puedo integrar dos historias más si alguno de ustedes, quiere que su experiencia como cornudo o cornuda quedé para la posteridad..., cambiando obviamente nombres y ciudades. Hasta muy pronto.
Primera parte: Durante una hora, recordar cómo había metido la pata con esa chavala, me hizo permanecer en mi habitación. Sentía que había perdido la oportunidad de seducirla por imbécil y eso me traía jodido. Cómo zorro viejo en esas lides, no comprendía mi comportamiento. «La tenías a huevo y la has cagado», maldije más cabreado que abochornado. Cualquier otro estaría muerto de vergüenza pero mi falta de escrúpulos hacía que únicamente me enfadara el haber fallado de esa forma tan tonta y no el haber ofendido a Malena. Para mí, esa joven madre seguía siendo una presa y no una persona con sentimientos que para colmo necesitaba ayuda. Me daba lo mismo que se hubiese sentido traicionada por mí cuando incapaz de contener mi lujuria, había llevado mis dedos hasta su pecho para recoger una gota de leche materna. «Estaba cojonuda», sentencié y al rememorar su sabor, en parte, disculpé mi actuación al pensar: «mereció la pena y fue ella la culpable». Justifiqué ese desliz, echando la culpa a Malena. «¿No esperaría que me quedara mirando? ¿A quién se le ocurre ponerse a dar de mamar frente a un desconocido?». Dando por sentado su responsabilidad, decidí que no tenía que variar mis planes: intentaría seducirla y si no podía, ¡la chantajearía con sus imágenes desnuda! Acababa de resolver certificar mi inmoralidad cuando un ruido me hizo saber que esa incauta había vuelto a su cuarto. Sin rastro de remordimientos encendí el monitor y me puse a ver lo que estaba grabando en ese momento la cámara que tenía instalada en esa habitación. «No me extraña que lo haya hecho, está buenísima», me dije al ver en la pantalla a esa muchacha entrando con su niña. Reconozco que aunque en un principio era el morbo lo que me hizo permanecer atento a las imágenes, fue ver una sonrisa en su cara lo que realmente me obligó a mantenerme pegado al televisor. «No parece cabreada», con nuevos bríos, concluí. Esa conclusión se vio confirmada mientras le cambiaba el pañal al escucharla decir: -No sabes la ilusión que me hizo comprobar que también te cae bien Gonzalo. ¿Te gustaría que fuera tu papa? Esa inocente pregunta debió de despertar todas mis alertas pero debido a la atracción que sentía por esa preciosidad, lo único que provocó fue que se reavivaran con más fuerzas mis esperanzas llevármela a la cama. Habiendo decidido reiniciar mi acoso, mi seguridad de tirármela se vio reforzada cuando a través de los altavoces, la oí comentar muerta de risa: - Pobrecito, ¡no pudo resistirse a probar mi leche! Tenías que haberle visto la cara que puso, ¡hasta me dio pena echarle la bronca! «¡Será puta!», exclamé al oírla, «¡Lo hizo a propósito!». Sabiéndome engañado, decidí que iba a usar esa información para follármela y por eso salí de mi cuarto rumbo al salón con una sola idea en mi mente: «Si esperaba seducir a un tipo tímido y apocado que le había prestado desinteresadamente su ayuda, no había problema: ¡representaría ese papel!». Asumiendo que esa cría no tardaría en intentar que cayera enamorado de ella, tranquilamente me senté a esperar a que Malena se tropezara en su propia trampa. Tal y como había supuesto, no tardó mucho en aparecer por la puerta. Supe que estaba actuando cuando la muchacha que entró no era la desvergonzada de hacía unos minutos sino la Malena ingenua e indefensa que María me presentó. «Es una estupenda actriz», murmuré mentalmente al oír que me preguntaba si podía entrar. -Claro. Ya te dije que esta era tu casa. Mis palabras provocaron que una involuntaria sonrisa iluminara su cara. Por ello cuando se sentó junto a mí y simulando una gran vergüenza me pidió si podía prestarle otra camisa, no la creí. -Voy a hacer algo mejor. Te voy a comprar algo de ropa mientras conseguimos recuperar la tuya- respondí adoptando el papel de caballero andante. Leí en sus ojos la satisfacción que sintió al ver que todo se desarrollaba según sus planes y por eso me divirtieron sus reticencias a aceptar mi ayuda. No tuve que insistir mucho para que me acompañara de compras y al cabo de cinco minutos, me vi tomando un taxi con las dos rumbo al lugar donde había dejado mi coche la noche anterior. Durante el trayecto, Malena estuvo todo el tiempo jugando con su nena e incluso me hizo partícipe de esos juegos haciéndome cosquillas. No me lo pensé dos veces e imitándola, busqué devolverle esas divertidas caricias. La joven madre, al sentir mis dedos recorriendo su cintura se lanzó sobre mí con gran alegría, sin importarle la presencia del taxista, diciendo: -Estas abusando de que soy una mujer. Tampoco le afectó que al ponerse a horcajadas sobre mí, su sexo se restregara contra el mío, ni que sus juveniles tetas revolotearan a escasos centímetros de mi cara. Esos estímulos hicieron que bajo mi bragueta, mi pene se alzara inquieto. Sé que esa bruja manipuladora se percató de mi erección porque mordió mi oreja mientras me decía: -No te da vergüenza tratarme así. Su descaro me hizo llevar mis manos hasta su culo y afianzándome en sus duras nalgas, colocar mi verga contra su coño. Durante unos segundos, esa guarrilla disfrutó con esa presión en su entrepierna pero una vez consideró que era suficiente, aparentando estar enojada, puso un gesto serio y se bajó de mis rodillas sin hacer ningún otro comentario. «Ahora me toca a mí actuar», concluí viendo su actitud y simulando un arrepentimiento que no sentía, le pedí perdón por haber magreado su culito. -No importa- contestó sin mirarme, fingiendo un enfado que no existía. De manera que cada uno cumplimos con nuestro papel. Ella con la dulce e inocente joven atosigada por el destino y yo con el del tipo sensible pero susceptible de ser manipulado. Por ello, recogiendo a su hija, salimos a coger un taxi. No fue hasta que el taxista nos dejó en mi coche y que ya estábamos en su interior, cuando poniendo un tono compungido esa cría me soltó: -Soy yo la que te tiene que pedir perdón. Me olvido con facilidad que apenas nos conocemos y que al saber de mí, con mi comportamiento puedes pensar que soy una chica irresponsable. Lo siento, a partir de ahora, me comportaré manteniendo las distancias. «¡Un óscar es lo que se merece!», sentencié al saber que de no haber visto y oído la charla de esa cría con su bebé, me hubiese tragado ese falso arrepentimiento. En vez de desenmascararla, cogiendo su mano, contesté: -Para nada. Yo soy el culpable por no darme cuenta que, en tu situación, debo cuidar mis actos y saber que ante todo eres vulnerable. Recibió con una alegría desbordante mis palabras y antes que pudiera hacer algo por evitarlo, se lanzó a mis brazos y depositó un dulce beso en mi mejilla mientras me decía: -Eres todo un caballero. En ese instante, me hubiese gustado en vez de caballero ser su jinete y desgarrando su camisa, cabalgar su cuerpo con lujuria. Previendo que no tardaría en hacer realidad ese deseo, arranqué el coche rumbo a una boutique que conocía… Malena desfalca mi tarjeta de crédito. Durante el trayecto, no pude dejar de mirarla de reojo y reconocer al hacerlo que esa cría tenía unas patas de ensueño. Apenas cubiertos por un diminuto pantalón, los muslos de Malena se me antojaron una belleza. Bronceados y sin rastro de vello, eran una tentación irresistible y un manjar que deseaba catar con mi lengua. Juro que mientras conducía, no podía dejar de imaginar cómo sería recorrerlos a base de lengüetazos. La chavala, que no era tonta, lo advirtió y deseando incrementar la atracción que sentía por ella, descalzándose, apoyó sus piernas sobre el salpicadero para que de esa forma lucir aún más la hermosura de sus pies desnudos. -¿Verdad que tengo los muslos un poco gordos?- preguntó forzando de esa forma que la mirara. -Eres tonta, los tienes preciosos- contesté tras darles un buen repaso. Malena no se contentó con esa mirada y cogiendo mi mano, la puso sobre uno de sus jamones, diciendo: -Toca. Fíjate y dime si están fofos. Fofos, ¡mis huevos! Las ancas de esa muchacha estaban duras como piedras y para colmo su piel era tersa y suave. Durante unos segundos, acaricié esa maravilla y cuando no pude más, retirando mis dedos, exclamé muerto de risa: -Niña, ¡no soy de piedra!- Ella, ruborizada, respondió con voz dulce: -Yo, tampoco. Su respuesta me hizo girar en mi asiento y casi estrello el coche al advertir que bajo la tela de su camisa, dos pequeños bultos confirmaban sus palabras. «Tranquilo, macho. Todavía no está lista, ¡síguele el juego!», me dije reteniendo las ganas de saltar sobre ella. Afortunadamente, acabábamos de llegar a y por ello, pude aguantar el tipo y aparqué mi automóvil. Viendo que no salía, caballerosamente, abrí su puerta y la ayudé a colocar a su hija en el cuco. Cuando todavía no habíamos iniciado camino hacia la boutique, como si fuera algo habitual, Malena me cogió de la mano y con ella en su poder, se puso a caminar por la acera. «Actúa como si fuésemos novios», me dije complacido al ver a cada paso más cercana la presencia de esa criatura en mi cama y sin poner ningún reparo a su actitud, la llevé calle abajo. Con una soltura fuera de lugar, dejó que yo llevara la canasta del bebé mientras ella iba mirando los distintos escaparates que pasábamos. Al llegar a La perla, una lencería de lujo, se abrazó a mí buscando que sintiera como sus pechos se pegaban al mío, antes de decirme: -Siempre soñé con tener una pareja que me regalara algo de esa tienda. No tuve que ser un genio para comprender que implícitamente me acababa de decir que si quería hundir mi cara entre sus piernas, debía complacer ese capricho. Por ello, asumí que me iba a costar una pasta y a pesar de ello, contesté: -No soy tu novio pero me apetece cumplir tu sueño. -Gracias- chilló y demostrando su alegría, me dio un beso en los labios mientras me decía: -A este paso, vas a hacer que me enamore de ti. Con el recuerdo de su boca en mi mente, la seguí por la tienda, temiendo por el saqueo que iba a sufrir mi cuenta corriente. Afortunadamente, estaban de rebajas pero aun así, confieso que sudé al leer el precio del coqueto picardías que había elegido: «Ni que fuera de oro», rezongué asumiendo que nada me iba a librar de pagar. Sin mirar atrás, Malena se metió en uno de los probadores dejándome con su puñetera cría mientras se lo probaba. La bebé, en vez de echar de menos a su madre, me sonrió. Enternecido con ese gesto, le hice una carantoña y cogiéndola en brazos, murmuré: -La pasta que me va a costar tirarme a tu madre. Adela, la niña, balbuceó divertida como si entendiera mis palabras y por ello, hablándola con dulzura, descargué mi cabreo diciendo: -No te acostumbres. En cuanto me la haya follado, desapareceré de sus vidas. Ajena a su significado, me devolvió una nueva sonrisa y por primera vez en mi vida, deseé tener algún día una hija que se alegrara de verme al llegar a la oficina. Estaba todavía pensando en esa “herejía” cuando escuché que su madre me llamaba y con ella todavía en mis brazos, me acerqué a donde estaba. Confieso que estuve a punto de dejarla caer cuando descorriendo la cortina, Malena apareció luciendo el sensual camisón que había elegido. Aunque la había visto desnuda, la visión de verla ataviada únicamente con ese conjunto me hizo trastabillar y si no llega a coger ella a la niña, podría haber habido un accidente. -¿Te gusta cómo me queda?- preguntó con una coquetería innata que solo tienen las mujeres que se saben irresistibles. -Pareces una diosa- contesté con la voz entrecortada mientras fijaba mi mirada en los pezones que se entreveían tras el encaje. Descojonada, me agradeció el piropo y devolviéndome a su retoño, se volvió a encerrar en el vestuario. Otra vez con su hija a solas, no pude retener mi imaginación y me vi dejando caer los tirantes de ese picardías mientras su dueña se entregaba a mí. -Tu madre es una zorra preciosa. Espero que cuando seas mayor, no la imites- le dije al bebé mientras trataba de calmarme. Los dos minutos que tardó en salir me parecieron eternos pero lo que realmente me dejó perpl
Era la mañana siguiente y yo comenzaba a despertarme. A un lado pude ver a mi madre totalmente desnuda y abrazada a mí. Miré el reloj y me di cuenta de que era muy pronto todavía, apenas daban las 7am, por lo que decidí ir al baño para luego volver a dormir un rato más. Y así lo hice, fui al baño y volví a la cama, pero cuando quise darme cuenta ya estaba empalmado. Si de normal todos nos solemos empalmar de buena mañana, la vista de mi madre desnuda con sus pechos al aire no ayudaba precisamente. En ese momento pensé en despertarla para así divertirnos un poco nuevamente, pero decidí no hacer nada y seguir durmiendo, ya que no sabía cómo se lo iba a tomar. Y así hice, rápidamente me dormí y por suerte enganché de nuevo un sueño que había tenido durante toda la noche. El sueño era obvio, mi madre y yo follando sin parar. Ya había tenido sueños de este estilo claro, pero la noche anterior me había dado experiencia suficiente para sentir esos sueños aún más realistas y placenteros. Recuerdo que en un momento estaba soñando cómo mi madre me comía la polla, una de esas mamadas a garganta profunda bien cariñosas que sólo ella sabía hacer, porque si algo había aprendido aquella noche, era lo bien que se le daba y lo mucho que le gustaba a mi madre tragar verga. No tengo ni idea de cuanto tiempo estuve soñando, pero en cierto momento me desperté, y ahí vino mi sorpresa. Miré hacia abajo para comprobar si me había corrido pero no, no me había corrido, sino que tenía a mi madre haciéndome una buena mamada de buenos días. Dios que sensación despertarte de esa manera. Al darse cuenta de que yo me había despertado y de que la estaba mirando, ella me regaló una sensual sonrisa, para después seguir chupando. -Agghh, menudo desayuno de buenos días que me has preparado mami... -Mmm, desayuno el mio querrás decir... -decía mientras se volvía a meter mi polla en la boca- -Vaya... pensaba que estarías menos lanzada... -Y yo también cariño, pero me he despertado y he visto esto tan rico aquí llamándome y no me he podido resistir. -Pues disfrútala, cómo te dije a ayer a partir de ahora es tooda tuya -dije yo mientras le comenzaba a follar lentamente la boca-. Yo estaba que no me lo creía, hacía apenas una hora tenía dudas de si estaría arrepentida de lo sucedido o no, y ahora me levanto con ella entre mis piernas totalmente entregada dándome los buenos días. Estuvimos así unos cuantos minutos, hasta que ya no pude más. -Mamá aagghh... Dios me voy a correr no puedo más... -¿Quieres correrte cielo? -Sí mami, quiero correrme... -¿Tienes muchas ganitas? -Joder... Sii... Aaagghh... -Mmmm... -en ese momento miró su reloj- ¡Uy pero mira qué tarde es! Vamos a tener que dejar esto para otro momento cielo, que hay que preparar el desayuno. -¿Qué? Espera espera estoy a punto -yo no entendía nada-. -Tranquilo cariño lo dejamos para más tarde, ¿no te importa verdad? -decía ella con una cara desafiante y juguetona, claramente quería jugar un poco conmigo- -¿En serio me vas a hacer esto? Joder mira cómo estoy. -Venga no seas tonto que no será para tanto jeje. Ale voy a ducharme, nos vemos abajo -decía mientras me daba un piquito y se reía-. ¡Mi madre estaba jugando conmigo! Me había despertado con una de las mejores mamadas del mundo para después dejarme a medias. Esto no podía quedar así, si quería guerra, tendría guerra. Decidí no acabarme la paja para así guardar reservas, me duché y bajé a la cocina para desayunar. Ahí encontré a mi madre haciendo unas tostadas para los dos. Llevaba bikini nuevo el cual nunca le había visto, súper sexy, con un tanga que dejaba casi todo su culo al aire y una parte de arriba con forma de triángulos la cual apenas le conseguía sujetar las tetas. -¡Hola cariño! Ven siéntate que estoy preparando el desayuno. -¿Qué hay para desayunar mamá? -Pues estoy haciendo unas tostadas con tomate. -Mmm qué pena, a mí me apetecía más otra cosa -mi voz comenzaba a sonar juguetona-. -Vaya hombre. Bueno ¿pues no querrás que las tire no? Jajaja. -No tranquila, me las comeré luego, ahora quiero comerte a ti. -Iván cielo debemos echar un poco el fren... No le dio tiempo a acabar la frase cuando me acerqué por su espalda para darle la vuelta y plantarle un buen morreo. Sabía que a mi madre le gustaban los besos tanto o más que a mí, por lo que eso la calentaría bastante. Estuvimos besándonos un par de minutos, parando sólo para mirarlos a los ojos, coger aire y seguir juntando nuestras húmedas bocas. Rato después la agarré del culo para subirla a la encimera de la cocina, para seguido abrirle bien las piernas y comenzar a masturbarla por debajo del tanga, todo esto claro mientras seguíamos dándole a la lengua. Comencé a notar la entrepierna de mi madre más que encharcada, por lo que decidí pasar al plato fuerte. Fui bajando mientras le besaba cada rincón de su cuerpo, el cuello, las tetas, el ombligo, todo eso para llegar a ese rico manjar. Le aparté el tanga con una mano sin llegar a quitárselo, para poner degustar ese rico coño. Estaba tal cual la noche anterior, rojito, hinchado y bien jugoso, por lo que no esperé ni dos segundos y comencé a comérmelo con ansia. -Mmmm... dios cariño, sí que te gusta comerle el coño a mami eh... -Y a ti que te lo coma, ¿a que sí? -Aggghhh, cómo no me va a gustar que me hagan una cerdada tan rica cómo esta... Pues claro que me gusta. ¡Me encanta! Mmm... -Pues yo se de algo que te gusta aún más -a la vez que le lamía el clítoris, le metí un par de dedos, ya que sabía que eso la volvía loca- -JOD...ER... Dios nene tu sí que sabes lo que le gusta a mamá... Sí así así, méteme bien esos deditos -decía mientras se masajeaba las tetas, pellizcándose los pezones muy suavemente-. -Mmmmm... -Ufff... Sí... Hazme acabar amor... Haz que mami se corra... -Mmm.. ¿te vas a correr para mí? -Aggghhh... Sí cariño... Me corro, me corroo... En ese momento me separé y me senté tranquilamente a desayunar con una sonrisa de oreja a oreja, dejándola así al borde del orgasmo, tal y cómo ella había hecho conmigo. -¿Estás de coña? ¿En serio me vas a dejar así? -Bueno es que vi que era tarde, y me apetecía desayunar -dije bien sonriente-. -Menudo cabrón estás hecho jajaja -decía mientras se bajaba de la encimera-. Bueno pues ahora que me has dejado así tendré que acabar por mi misma. -Me parece muy buena idea mamá, pero no tardes mucho en el baño que luego tengo que entrar yo. -No tranquilo, es que hoy me apetece variar un poco -decía mientras cogía una silla y se sentaba justo a mi lado, apuntando hacia mí-. En ese momento se quitó el bikini por completo y se sentó recostada y con las piernas apoyadas en la mesa donde yo desayunaba tranquilamente. Acto seguido comenzó a masturbarse sin cortarse un pelo, gimiendo cómo si la estuvieran follando y gritando sin vergüenza alguna. Yo estaba alucinado, mi madre había pasado de ser una mujer cortada y reservada a masturbarse sin pudor alguno en la cara de su hijo con total normalidad. Aquella escena la verdad es que me puso a cien. En algún momento pensé incluso en abalanzarme sobre ella para ser yo mismo el que le provocara el inminente orgasmo, pero sabía perfectamente que eso era lo que ella quería, por lo que reprimí mis instintos. Y no sólo eso, sino que respondí, ya que decidí hacer lo mismo que ella. Y así fue, me bajé el calzoncillo, acomodé mi silla y comencé a hacerme una lenta y lubricada paja manteniendo en todo momento el contacto visual. Obviamente quería tentarme con sus armas, pero yo sabía perfectamente que en este punto ella se moría por mí tanto como yo por ella, y sus miradas no mentían. Comenzó a intercalar miradas entre mis ojos y mi polla mientras se mordía el labio, señal de que tenía unas ganas tremendas de saltar a mamarla. Y así estuvimos un buen rato, con cada uno de nosotros deseoso de comerse al otro, pero conteniéndonos para no perder aquel pervertido juego que habíamos comenzado. No pasó mucho tiempo y mi madre comenzó a gemir y gritar de una manera mucho más notable, retorciéndose en leves espasmos mientras se palmeaba el coño con toda su corrida chorreándole. Esto hizo que instantáneamente yo me eyaculara sin previo aviso, con unos cinco chorros saliendo directamente hacia mi madre, chorros los cuales ella recogía con los dedos para después llevarse a la boca. -Mmmm... Parece que hemos empatado, ¿no? Jajaja -decía ella mientras se relamía los dedos-. -Jajaja pues eso creo mamá. Eso sí, he estado a punto de lanzarme a comerte enterita más de una vez, no sabes lo que me ha costado contenerme. -Dios hijo la verdad es que yo también he tenido que hacer un esfuerzo. Sé que esto que estamos haciendo está fatal, y que deberíamos parar, pero no sé por qué ando cachonda perdida todo el día -se notaba que mi madre estaba desatando toda la sexualidad reprimida de años y años-. -Bueno mamá ya sabes que esto queda entre nosotros, simplemente nos estamos divirtiendo no tengas remordimiento. -Ese es el problema hijo, demasiada diversión es peligrosa -mi madre claramente tenía el miedo de que acabáramos follando, lo cual a este paso era cuestión de tiempo-. -Bueno de momento con este juego me he divertido mucho mamá, supongo que estamos en paz, ¿no? Jajajaja. Eso creo sí jajaja. En ese caso hagamos una tregua -dijo mientras me tendía la mano con la que se había masturbado, la cual estaba llena de su corrida- -¡Tregua pues! -le dije yo dándole un apretón con mi mano llena semen mientras ambos reíamos- La mañana pasó y llego la tarde sin ningún acontecimiento a destacar salvo algún beso cuando nos cruzábamos o algún chiste algo subido de todo, lo cual a estas alturas ya era algo prácticamente cotidiano de la convivencia. A eso de las 5 de la tarde nos pusimos a tomar el sol, yo en un bañador normal y corriente y ella con el mismo bikini que llevaba por la mañana, el cual hacía que sus tetas se vieran de lo más jugosas y apetecibles, más que de costumbre quiero decir. Junto a la piscina teníamos varias tumbonas y hamacas, por lo que los tos estábamos acostados simplemente disfrutando del sol y de la calma de la montaña. -Oye Iván cielo, ¿te importaría echarme algo de aceite bronceador por la espalda? -No claro mamá, ¿dónde está? -Creo que lo metí en mi maleta de mano, está en el baño de abajo. -Vale voy a ver. Y así hice, fui al baño y ahí estaba la maleta. Me puse a rebuscar entre una gran cantidad de cremas que mi madre había traído cuando por fin encontré el aceite. Lo curioso fue darme cuenta que en el bote no ponía aceite bronceador, sino que ponía aceite lubricante. Mi madre nunca ha visto bien de cerca, por lo que pensé que seguramente se habría equivocado al comprarlo, ya que no era la primera vez que le pasaba algo así. Igualmente me puse a mirar toda la maleta para estar seguro de que no había realmente un bronceador, y sorprendentemente sí que lo había. Pero la verdadera sorpresa no fue esa, sino encontrarme en un doble fondo de la maleta nada más y nada menos que, ¡un dildo! Era un clásico pene de goma, sin vibración ni nada, con ventosa en los huevos y un montón de venas. Tenía un diámetro parecido al mío pero mucho más largo obviamente, sin duda un señor consolador. Ahora todo tenía sentido, ese lubricante no había sido comprado por error. De nuevo descubría una faceta de mi madre cada vez más atrevida, no paraba de sorprenderme. Así que nuevamente la oportunidad de jugar un poco con mi madre se presentaba ante mis ojos, por lo que decidí guardarme el dildo como bien pude en el bañador, coger sólo el aceite lubricante y volver a la piscina. -Ay hijo mucho has tardado, ¿lo has encontrado? -No
Era la mañana siguiente y yo no podía parar de pensar en lo ocurrido la noche anterior. No me lo podía creer, en un par de días había pasado de fantasear con las bragas de mi madre y de espiarla en la ducha, a masturbarnos al mismo tiempo a viva voz separados simplemente por una pared. Era de locos, yo seguía todavía en la cama y ya estaba más caliente imposible. Sin embargo esa misma mañana teníamos que partir hacia nuestras vacaciones. En ese momento me puse a pensar todo lo que podría ocurrir en esa casa, a solas con mi madre casi 5 días. Tenía que ir con mucha cautela para no acelerar las cosas y que ella se echara para atrás, pero también tenía claro debíamos acabar follando, sí o sí. Era todavía bastante pronto pero decidí salir a desayunar. Llegué a la cocina y ahí estaba mi madre, tomando un café y mirando al infinito con una leve cara de preocupación. -Buenos días mamá -dije yo mientras le daba un beso-. -Ay hola cariño, no te había visto -contestó con una voz algo apagada-. Oye quería hablar contigo un segundo, antes de ponernos a preparar todo. -Mmm vale dime, ¿todo bien? -Bueno sí, es solo que... -¿Es por lo de ayer verdad? -todo apuntaba a que se había jodido mi plan de llevar esto a más-. -Sí hijo sí, ayer nos pasamos de la raya. Entiendo que a tu edad es difícil controlarse, y que muchas veces todo se desmadra, pero por dios yo soy ya una mujer hecha y derecha... -Pero mamá no hicimos nada malo, yo estaba caliente y tu también y nos ayudamos a descargar. Ni si quiera nos vimos mientras lo hacíamos. -Ahí está el tema cielo, es algo en lo que no deberíamos ayudarnos. ¡Por dios soy tu madre! Una cosa es que cada uno satisfaga sus necesidades y otra muy distinta lo que pasó ayer. -Que yo sepa ayer cada uno satisfizo sus necesidades, cada uno en una misma habitación y sin contacto alguno. Además en una casa pequeña como la nuestra es normal que se pasen ruidos de habitación a habitación. -Lo sé hijo pero, no se... Bueno simplemente quería aclarar eso, a partir de ahora cuando uno quiera hacer sus cosas las hará en el baño y en silencio, ayer cruzamos una linea que nunca se debe pasar entre una madre y un hijo. Ale venga y no le demos más vueltas, en dos horas te quiero en la puerta con tu maleta preparada -su tono de pronto cambió a uno más desenfadado y alegre-. Mientras organizaba mis cosas no paraba de darle vueltas al mismo tema. ¿Así acababa esto? No podía ser, no me iba a dar por vencido. En ese momento se me ocurrieron varias técnicas que usaría a lo largo del viaje. Una de ellas fue el no llevarme ni un solo calzoncillo y usar sólo shorts de chándal. Sabía perfectamente que ella se iba a llevar esos pijamas que a mí me ponían tanto, por lo que yo pensaba llevar mi polla bien marcada todo el día, seguro que en un par de días la tendría caliente como una perra. Una vez todo organizado me planté en la puerta a la hora acordada. Ahí estaba ya mi madre con sus dos maletas preparadas. Llevaba un vestidito bastante veraniego, con un estampado de flores y un escote que marcaba bien su preciosa delantera. -¿No te olvidas de nada verdad? -No mamá, créeme que me he asegurado de meter todo lo necesario. -Pues no se hable más y en marcha, que cuanto antes salgamos antes llegamos. Una vez ya en el coche nos quedaban unas 4h de viaje por delante, por lo que yo aproveché para dormir un buen rato. Recuerdo que durante el tiempo que estuve durmiendo, tuve varios sueños eróticos relacionados con mi madre. Llegué a soñar de todo, cómo que ella me comía la polla, yo estrujando y lamiendo su tetazas, follando como animales en todas las posturas posibles. Pero sin duda lo que más me excitaba era comerle el coño, dios, esa jugosa, gorda y depilada vagina soltando toda clase de fluidos mientras yo me los comía todos y ella se retorcía del gusto... Era una de mis mayores fantasías, casi más incluso que follármela. Tras dos increíbles horas de sueño, me desperté ya a mitad de viaje. La cosa es que todos esos sueños tienen una consecuencia, y es que me levanté empalmadísimo. Como ya he dicho no llevaba calzoncillos, así que la erección era más que evidente. Yo rápidamente me acomodé intentando disimular. -No no, no hace falta que lo escondas, lleva ya un buen rato... así... jajaja -decía mi madre mientras señalaba mi duro rabo-. A saber lo que estarías soñando eh guarrote jajaja -por suerte no parecía enfadada-. -Joder perdón mamá, no sé qué me ha pasado... -yo estaba cortadísimo-. -Hombre cariño tampoco hay que ser muy listo para saber qué ha pasado.Pues que estarías teniendo uno de ''esos sueños'' y el cuerpo pues reacciona jaja. Dime, ¿era con alguna chica de tu clase verdad? -me sorprendió ver a mi madre tan suelta y bromeando-. -Emm sí bueno, es algo mayor que yo, no la conoces... -obviamente quería usar dobles sentidos para referirme a ella-. -¿Así que mayor eh? ¿Y cómo es? -¿Que cómo es? -Ay sí hijo no sé, que si es guapa, cómo es de cuerpo, si es maja. No sé cuéntame algo, que nunca hablamos de estos temas. -parecía que mi madre tenía de pronto interés por mi vida sexual-. -Jo pues no sé, a ver es rubia, más o menos como tú, y la verdad es que tiene un cuerpazo de infarto. De hecho tiene unas tetas increíbles, casi tan buenas como las tuyas, aunque claro, eso es imposible jajaja -si ella se soltaba yo también podía forzar un poco-. -Ay ¿otra vez con eso hijo? Ya sabes que me encantan estos halagos, pero después de lo que hablamos...jajaja -no parecía precisamente disgustada por el comentario-. -Tienes razón en lo que hablamos mamá, pero que sepas que no voy a dejar de recordarte el cuerpazo tan sexy que tienes, que parece que se te olvida cada día. -Jajajaja hay que ver cómo eres hijo -decía a la vez que bajaba la ventanilla para refrescarse un poco-. Y bueno dime... habéis... ya sabes... -¿Follado? -Ay no sé cómo lo puedes decir con tanta naturalidad. A mí es una palabra que me impone mucho jajaja. -Bueno pues la verdad es que no lo hemos hecho no, pero tengo unas ganas tremendas, no te voy mentir -yo ya me estaba calentando-. -Bueno hijo pues adelante, ¡que la vida son dos días! Si tienes ganas y los dos estáis de acuerdo no hay nada mejor que un buen polvete jeje -decía ella con la boca pequeña y entre risas-. -¿Y a ti mamá? ¿No te apetece de vez en cuando echar un polvete cómo tú dices? -Uy hijo pues claro, pero a estas edades una ya tiene que apañarse con lo que tiene. Por eso te digo que disfrutes mientras puedas, que no siempre se tiene esa -decía señalando mi todavía dura polla- energía jajajaja. -Jajajajaja pues eso haré mamá, ¡follaré cómo si no hubiera un mañana con esa chica! -Hay que ver qué cosas tienes hijo jajajajaja -reía ella mientras bajaba más la ventanilla y se abanicaba con la mano intentando bajar el evidente calentón que llevaba-. Pasada ya la tarde llegamos a la casa donde nos quedaríamos por el resto de semana. Era una casa bastante grande, con dos pisos, tres habitaciones, dos baños. Pero lo mejor sin duda era que tenía piscina en el propio jardín. Dios ya me estaba imaginando todo el día metido en el agua y tomando el sol sin mover un dedo, y por supuesto viendo a mi madre bañarse tambén. Esas tetorras y ese culo bien metidos en un bikini tenía que ser un espectáculo. En la puerta nos estaba esperando una señora de unos 60 años, la cual era la propietaria y la que nos iba a enseñar todo. Era una mujer bastante normalita, ni fea ni guapa, con el pelo castaño bastante corto, delgadita y sin mucho pecho. Eso sí, no pude no fijarme en su brutal culo. Dios era increíble para una señora de esa edad. Se notaba que era de las típicas mujeres con dinero que se pasan todo el día en el gimnasio, y ahí estaban los resultados, ¡menudos resultados! Después de todo el reconocimiento de la planta baja nos llevo a los dormitorios. -Bueno y aquí está la habitación matrimonial. La verdad es que estaréis la mar de cómodos aquí, tenéis la cama más grande de la casa, perfecta para parejitas como vosotros -dijo la mujer mientras nos guiñaba un ojo y reía-. La situación era de los más incómoda, dios nos había tomado por un matrimonio. Rápidamente pude fijarme en que mi madre se empezaba a reír y y ofrecerle una aclaración a la mujer, por lo que estuve rápido y me adelanté a ella, había que jugar un poco. -Ay pues perfecto, porque en la cama de nuestra casa la verdad es que no nos podemos relajar como nos gustaría jajajaja -la mujer rió también mientras mi madre me miraba con cara de sorpresa-. -Me lo dicen mucho la verdad jajaja. Créedme que no sois la primera pareja que viene aquí a relajarse y tomar un descanso, ya me entendéis jajaja -mi madre no soltaba ni una sola palabra-. Después de enseñarnos el resto de la casa, finalmente llegamos a la piscina. -Bueno y esta es la parte de piscina y terraza, obviamente sentidos libres de usar la barbacoa y todo lo que veáis, estáis en vuestra casa. Eso sí, tenemos una pequeña tradición en todas nuestras casas, y es que, a su llegada, todos los matrimonios que se hospedan deben darse un beso bajo esto. Lo llamamos arco de la pasión -decía la mujer mientras señalaba un arco lleno de enredaderas y rosas, con muérdago en la parte superior-. Yo no me creía lo que estaba pasando. Era mi oportunidad, debía convencer a mi madre para darnos ese beso. Sabía que ella de primeras iba a negarse, pero esperaba que la presión de la mujer, la cual era muy agradable, la hiciera ceder. -Bueno pues si esa es la tradición habrá que cumplir, ¿verdad cariño? -decía yo mientras la agarraba de la cintura- -Ay no se yo cielo... ya sabes que me dan un poco de vergüenza estas cosas... -a ella se la notaba bastante cortada-. -Venga cariño un piquito, no es nada que no hallamos hecho antes jajaja -mientras, me acercaba levemente hacia su boca y, con mis manos, agarraba sus buenas caderas-. -Bueno, si va a ser sólo un piquito... -decía ella mientras cerraba los ojos y se dejaba hacer-. Nuestros labios se juntaros de una manera seca y suave. Después de unos segundos, yo me atreví a abrir la boca, a lo que mi madre correspondió abriendo un poco también la suya. En ese momento supe que tenía que jugármela. Comencé a meterle toda mi lengua hasta el fondo, y ella, en una mezcla de corte y confusión, respondió abriendo completamente su boca. Dios menudo momento. Justo después su lengua entró completamente en mi boca y empezamos a jugar en lo que acabó siendo un morreo en toda regla, bien húmedo y apasionado. Todo esto mientras ella se pegaba cada vez más a mi polla, la cual estaba a punto de reventar, y mientras yo le amasaba a con ganas su jugoso culazo. Sentía que iba a correrme sólo con el tremendo juego de lenguas que estábamos haciendo. Joder, a día de hoy no recuerdo cuanto estuvimos ahí enganchados, serían segundos pero para mí fueron horas. Se notaba que yo no era el único con las ganas reprimidas. Tras separarnos mi madre no podía ni mirarme a los ojos, estaba más roja que un tomate. La propietaria rompió el silencio con unos aplausos para finalmente dejarnos las llaves y despedirse. Pasaron las horas y finalmente llegó la noche. La verdad es que fueron unos momentos bastante incómodos en los que nadie dijo nada, ni si quiera hablamos mientras cenábamos. A eso de las 11 de la noche yo me encontraba en la terraza tomándome una cerveza, cuando mi madre apareció por la puerta dispuesta a acompañarme. -Bueno... vaya noche mas buena se ha quedado eh, maridito... -decía ella en un todo bastante cortado pero divertido-. La verdad es que me sorprendió que fuera ella la que sacara el tema, y no solo eso, sino que incluso bromeara sobre ello. -Pues sí que hace buena noche sí, cariño jajaja -Jajaja. Hijo yo quería decirte que me gustó mucho lo que pasó antes, ya sabes que yo soy muy besucona y... bueno... que un hombre joven te bese con esa pasión, ufff... -se notaba que en su cabeza había una mezcla de remordimiento y calentura, a partes y iguales- -Mamá la verdad es que yo lo disfruté mucho también, eres una mujer muy guapa y sexy, y he de reconocer yo soy tam
Buen día, a alguien te apetece — relato en Morboseo, la comunidad del morbo. Si te gusta, escribirme al chat jeje