#Toqueteo
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Sexo con ex compañera de trabajo
Hace un tiempo que venia con ganas de contar una experiencia personal y no encontraba el ámbito de confianza para hacerlo. Indudablemente el momento ha llegado por varias razones que no vienen al caso y aquí voy. Diariamente trabajo en una oficina en el centro, con compañeras y compañeros de todas las características que se les ocurran, y con mis compañeros varones, a la hora de almorzar hacíamos los típicos comentarios de a quien te cojerías, o tal o cual debían ser buenas cojedoras; en fin, creo que es el nivel clásico de chusmerio entre varones en el trabajo. Cierto dia, una compañera (la cual no tenia en la mira) va a trabajar sin corpiño, vale la aclaración que sus pechos eran mas bien pequeños; en un momento se pone en una posición (entiendo que sin querer) en la cual el escote de su remera deja ver (para mi posición) sus hermosas y pequeñas lolas; debo confesar que tuve una erección, y que a partir de ese momento no podía sacármela de la cabeza, las ganas de cojerla fueron increíbles, pero dada mi posición y “educación” una vez mas reprimí los impulsos y los logre contener, soltándolos fugazmente cuando, estando solo me tocaba para imaginarme entre sus piernas o besando sus hermosas tetis. Cierto día, otra compañera, me dice al pasar, -tene cuidado con fulana que te quiere dar. Ahí me calenté del todo y ya con ganas de querer manifestarle mis ganas de estar con ella. Quiso el destino que al poco tiempo, se fuera del trabajo, cosa que a fin de ser sincero no me significo ningún estado de animo, solo quedo en las ganas de tener sexo con una compañera que se había ido y punto, al fin de cuentas había mas y mucho mejores, y vale aclarar aquí, en este relato que yo seguía en pareja y muy bien. Al tiempo, en un día como cualquiera, pensé en ella y le escribí un mensaje cortito para saludarla y ver como andaba, me contesto muy amablemente y diciéndome que estaba muy contenta porque le había escrito, ese día no paso mas de ahí, hasta que un par de días después, me escribe ella y me dice que había soñado conmigo, (típico cuento, pero que no iba a dejar pasar), a lo que le contesto, -espero que haya sido un buen sueño; y a lo que me responde sin mediar ninguna introducción, que si, que había soñado que nos encontrábamos y nos cojiamos todo!, a lo que luego me pregunta si los sueños se podían hacer realidad. Debo confesar que volví a esquivar el tema pero ya no lo podía sostener mas, me excitaba de solo pensar en ella. Pasó el tiempo, separación mía mediante, le escribo y le digo que quería pasar a saludarla por su nuevo trabajo, (era una fabrica reciclada donde había diseño de indumentaria y esas cosas); me dice que si, que le encantaría así nos veíamos luego de casi un año. Debo admitir que estaba nervioso, realmente muy nervioso, pero tome coraje y fui a su encuentro, me estaba esperando en la recepción, cuando me acerco, le voy a dar un beso en el cachete, como acostumbraba, pero ella me gana de mano y me abraza, (estaba sin corpiños), yo estaba de traje sin saco, al abrazarme sentí sus pechos tan libres y sus pezones, que estaban duros (se notaban) me rozaron a través de mi camisa que era muy fina, en esos microsegundos, me exité tanto que no la quería soltar, y con la excusa del tiempo que hacia que no nos veíamos seguimos abrazándonos y ella presionaba contra mi miembro que estaba cada vez mas duro; yo agarrándola desde la base de la espalda, allí donde comienza la cola y apretándola también; ninguno de los dos quería soltarse. Nos soltamos, pero los dos sabiendo que era cuestión de tiempo estar desnudos en una misma cama, a esta altura en el aire se respiraba sexo y del bueno. Charlamos de todo y nos despedimos, a la noche le escribo y le digo que la verdad que me había excitado y quería que cojieramos, a lo que me dice que si, que esta supercaliente, y ahí comenzamos a intercambiar fotos y a tocarnos a full sexting dirían, y nos vimos los cuerpos desnudos por primera vez cosa que fue increíblemente excitante. Y quedamos en encontrarnos en su trabajo ya que a partir de una hora no había nadie según me dijo. Así fue, una tarde le escribo y me dice, dale venite, voy, nos saludamos nuevamente con un abrazo y me dice que vayamos al primer piso que estaba mas “tranquilo”, subimos y ni bien salimos del descanso de la escalera, da vueltas y me da un beso, ahí la agarro de la cola y nos trenzamos en un descomunal beso donde los labios y las lenguas se movían excitadas en ese mundo húmedo de la baba que precede al sexo. Mientras le metía mi mano por la base de la cola (por la raya, para ser mas claro), ella me comenzó a acariciar mi verga a la vez que me miraba y me decía, -que ganas de garcharte tenia por dios, y yo mientras le recorría toda la cola húmeda con mis dedos le pedía por favor te quiero penetrar. Y asi fue, la senté arriba de una “mesa de corte” y le saque la remera verde que tenia y quedaron sus hermosa lolas en todo su esplendor y sus pezones rosados apuntándome hinchados y duros, a los cuales no me pude resistir. A esa altura me había quitado mi camisa y bajado los pantalones, y con sus delicadas manos me había agarrado el tronco de mi pija que a esta altura estaba como un hierro y comenzó a pajearme suavemente en la medida que mi liquido preseminal se lo permitiera, ya que se le resbalaba y lo aprovechaba para acariciarme los huevos. En un momento me dice, -por favor cojeme ya!, pero le digo que todavía no, que antes le queria chupar la concha hermosa, que entre toqueteo y toqueteo se la había rozado y estaba infernalmente caliente y toda mojada. Le abro las piernas (ella estaba acostada boca arriba en esa mesa gigante, y realmente no me acuerdo en que momento le baje las calzas) y le empiezo a besar los muslos y a recorrer esa piel extremadamente suave hasta llegar a su concha que estaba tremendamente sabrosa. Mientras se la chupaba, ella con una mano se chupaba los dedos y con la otra me agarraba los pelos a un nivel, diría de dolor (para mi) y eso me duplicaba el nivel de placer. Luego de algunos minutos me dice, -basta, métemela ya; me subo a la mesa y de tantos fluidos que había en las zonas sexuales, mi pija le entro de una, suave, caliente, y muy húmeda; ahí nos miramos a los ojos y nos volvimos a besar con las tremendas, calientes y mojadas lenguas a mas no poder. Mientras yo se la metia, ella me agarra de los cachetes de mi cola y empezó a jugar con mi cola, (admito que otras oportunidades me hubiera negado por vaya a saber quien por que, pero aquí no), y comienza a meter uno de sus dedos mientras, mi pija la cojia y ella me cojia con su lengua y su dedo, que en un momento fueron dos. El nivel de placer que estaba teniendo no lo había experimentado antes, obvio que porque era con ella. Luego de unos minutos cambiamos de posición, me puso de espaldas y se sentó arriba, y me dice, déjame que te la chupe así acabas, claro ella había acabado un par de veces. Me abre las piernas y mientras me miraba con sus grandes ojos negros, me empieza a pajear mientras me masajeaba nuevamente mi culo que pedia agritos que le entrara algún dedo!. Se pone la cabeza de mi pija en la boca (tremenda boca) y me empieza a pajear con su boca, mientras me introducía un dedo que previamente me había metido a mi en la boca para que le de saliva; al segundo dedo no aguante mas y le dije -cuidado que acabo, y apurando los movimientos de su mano tomando el tronco de mi pija, y con sus dedos hasta la base de su mano dentro de mi culo, empecé a acabar, digo empecé porque fue un chorro inimaginable que, si bien no tragó, puso su boca para que fuera allí, luego siguió chupando mi pija con toda la leche haciendo de lubricante, y luego subiendo con sus tetas pegadas a mi cuerpo y todas cubiertas de leche, se acerco a mi boca y me clavo un beso como en mi vida me habían dado. Boludeamos un poco mas, nos secamos con unas toallas que vaya a saber de quien eran y nos fuimos, al día de hoy cada cual sigue con su vida, pero cada tanto nos damos una revolcada, que ha ido creciendo en nivel y sofisticación, que ya contare por aqui, y estando ahora en la búsqueda de un tercer@!!. Espero les haya gustado y recuerden tener cuidado con lo que desean, se puede hacer realidad. Besis y sean felices.
Mujer mal atendida
Lorena es una mujer de 1.60, rubia, muy buenas lolas, y una cola prominente, cursando sus treinta y pico, no estaba en su mejor momento físico y sumados a sus problemas maritales no pasaba su mejor época. Su marido la ignoraba totalmente y estaba cansada de tener que pedirlo, como castigo lo tenía en abstinencia hace algunas semanas pero la situación se ponía cada vez más tensa. Además tenían un nene chiquito que demandaba mucha atención y siempre era Lore la que estaba pendiente de él mientras su marido estaba abstraído en su celular. En el sexo siempre habían estado bien, lo hacían en varias posiciones, a Lore le encantaba en cuatro con las manos en sus lolas para sentirla bien adentro pero tenía una idea dando vueltas en su cabeza hace tiempo; quería sentir un pene grande en su interior, el de su marido era normal y siempre se preguntó que se sentiría, ya que alguna de sus amigas habían tenido la experiencia y habían quedado gratamente sorprendidas. Ante la falta de respuestas en su casa y la cada vez mayor despreocupación de su marido, Lore se volvió a inscribir en el gimnasio de su zona y a fuerza de voluntad y trabajo, logró hermosos resultados en su silueta, recuperó su cintura, marcó la cola y tonificó sus brazos y piernas, estaba realmente preciosa pero su marido parecía no importarle mucho y seguía en la suya, en ella seguía dando vueltas por su cabeza si la estaba engañando o no pero no tenía pruebas para demostrarlo. Pero en el gimnasio era otra su vida, el instructor si veía los cambios y cada vez estaba más cerca, la acompañaba y alentaba y la hacía sacar lo mejor de ella, Lore se sentía orgullosa de sus resultados y le gustaba recibir atención personalizada, aunque sabía que lo dejaba acercar más de lo cuenta o tocar un poco más allá de lo permitido socialmente. En una de esas tardes, el instructor le dijo si quería ir a una clase especial de una nueva disciplina que mezclaba yoga con crossfit, ella dijo que si porque le parecía interesante la fusión de ejercicios y se anotó en la clase piloto, era un sábado a las 9 h. Los días transcurrieron normalmente, ya hace 3 meses que no tenía sexo y realmente estaba necesitada y entre una cosa y otra no había tenido tiempo de autocomplacerse mas que algún toqueteo ocasional en la ducha, pero no había llegado al orgasmo. Lore siempre estaba depilada, cuando se veía desnuda al espejo, le gustaba lo que veía, había mejorado muchísimo su figura. Llegó el día de la clase, había unas 5 mujeres, 1 hombre y el instructor, transcurrió normalmente, Lore se fue al vestuario como siempre junto a 2 compañeras, se desnudó para bañarse, se puso los auriculares y mientras estaba en eso, el instructor gritó si había alguien en el vestuario porque en el de hombres no salía agua caliente y al no recibir respuesta entró y se desnudó para ir a bañarse, cuando entró al sector de duchas se sorprendió al ver a Lore de espalda, él se acercó despacio para no asustarla, se apoyó en su espalda y le quitó el auricular y le susurro "¿me puedo bañar con vos?". Lore no reaccionó solo sintió un enorme pene rozando su cola y asintió con la cabeza. La excitación era enorme y no quería darse vuelta, el instructor le enjabonaba la espalda llegando hasta su cola, para luego subir por el frente rozando su pubis depilado y sus grandes lolas, Lore por su parte solo emitía pequeños gemidos y le enjabonaba el pene, recorriéndolo con sus manos, era al menos una mano más larga que la de su marido y mucho más gruesa, su cuerpo estaba listo para ser penetrado, estaba muy excitada. El instructor sin rodeos acercó el pene a la entrada y lo fue introduciendo suavemente, centímetro a centímetro, eran más de 20 cm... Cuando entró completamente Lore explotó en una seguidilla de orgasmos que venía conteniendo hace semanas, se sentía por primera vez en su vida totalmente llena y él empezó el bombeo suave, pero profundo, mientras Lore se agarraba las lolas con una mano y la cola del instructor con la otra, no quería que se la saque, estaba en el cielo. No le importó que no usaba preservativo, que no lo conocía, que había dejado las pastillas, nada, era una mujer en celo, salvaje y quería solo sentir y olvidarse de todo. El instructor no la defraudó, la embistió por más de media hora, los gemidos llenaban el lugar, le pedía que siga y no pare, hasta que la dio vuelta y le llenó la cara, la boca y las lolas de leche, Lore se la chupo para sacarle hasta la última gota y quedaron los dos rendidos, había tenido más de 10 orgasmos y le temblaban las piernas. Como pudo se volvió a bañar para limpiarse los rastros de semen, se vistió, y se fue a su casa con una sonrisa pintada en la cara y una sensación entre sus piernas que quería volver a repetir...
Caluroso Verano
Por fin llegaron las vacaciones, por fin los días libres para hacer lo que te viniese en gana, por fin pasar horas y horas frente a la videoconsola para acabar ese juego que durante el curso se te resistía, por fin llego el verano, el cálido verano, el caliente verano. Por aquél entonces yo había terminado el instituto y recién cumplida la mayoría de edad el próximo año iría a la universidad. A mi edad aún era virgen por lo que solía entregarme a los placeres solitarios que todo buen chico conoce para soportar el calor y la calentura. Y ahora, con las vacaciones, con mucho tiempo libre y con mi madre trabajando durante la mañana, ¡las pajas se multiplicaban por diez! Algo normal cuando la edad es pura hormona en ebullición y tienes tiempo y soledad para hacerlo. Películas porno y revistas me servían de inspiración y me hacían disfrutar de mi pasión privada, cuando no la pura imaginación de hacerlo con una vecina, con el recuerdo de una profesora pasada, con alguien que simplemente viste por la calle y te gustó. Hasta que un buen día llegaron las vecinas, eran madre e hija. La chica no estaba bien, eso se no taba a la legua y aunque ya era mayor de edad casi no hablaba, apenas respondía con monosílabos o frases cortas: “si”, “no”, “agua”, “hambre”.... Más tarde mi madre me contaría que le ocurrió algo al nacer y no llegó a desarrollar bien el cerebro. Por lo demás la muchacha era muy simpática y se reía mucho, le encantaba verme jugar a la videoconsola y se lo pasaba también muy bien probando ella, aunque no hablase mucho, entendía todo lo que se le decía. Me caía bien, se la veía muy tierna y cariñosa, aparte de que estaba buena, tenía el pelo rubio, un poco rizado y unas tetas pequeñas y redondas, su culo también era muy redondito. Yo era hijo único, mi madre enviudó algo joven, así que nunca supe lo que era tener un hermano o hermana. Desde entonces los dos vivíamos solos. A los pocos días de llegar la vecina me pidió que cuidase de su hija esa mañana, mientras ella iría al ayuntamiento a arreglar un asunto de recibos de la casa que tenía pendiente. Así que nada, me puse a jugar con ella a los videojuegos como cada tarde que se juntaban nuestras madres para tomar café y simplemente charlar. Pasaron un par de horas y comencé a aburrirme, el juego era muy difícil y no conseguía pasar de una pantalla, fue entonces cuando ella me dijo que quería “hacer pipí”, así que le me levanté y le indiqué donde estaba el baño. Me picó la curiosidad y me quedé mirando en la puerta. Ella no pareció darle importancia y delante de mi se bajó las braguitas deslizándolas por sus muslos hasta las rodillas y se sentó para hacer el pis en la blanca taza del váter. Yo asistí atónito al espectáculo y por mi mente pasó en aquel instante la idea de verle el coño, yo nunca había visto uno en directo, pero me daba pena aprovecharme así de ella, que era pura inocencia y parecía no entender aún de estas cosas. Así que no hice nada y me quedé mirándola mientras esta se levantaba y se limpiaba con un poco de papel higiénico. Aún con todo el simple espectáculo de ver sus muslos blancos desnudos desde el lado y cómo ésta se limpiaba me pareció muy excitante, luego se subió las braguitas y se volvió conmigo al salón. Un rato más tarde fui yo al servicio y cuál no fue mi sorpresa cuando vi que mientras mi chorrito amarillo se perdía por el blanco nacarado de la taza del váter, unos ojos me espiaban. ¡Era mi invitada! ¡Que se había venido detrás de mi sin yo advertirlo y ahora miraba mi pito mientras yo hacía pis y lo señalaba y riéndose decía: "tu pito"! La verdad es que me dio un poco de vergüenza y hasta me debí poner colorado. Cuando terminé me volví con ella al salón, pero a partir de este momento por mi mente no dejaron de pasar ideas para engatusar a mi vecina y hacer guarrerías con ella. Me estaba poniendo súper cachondo y tenía el pito como una alcayata. — Luisa, ¿quieres verme otra vez el pito? —le pregunté dejando de jugar. Ella sonrió pero no dijo nada. Sin resistirme más me levanté y ni corto ni perezoso me bajé las bermudas y los calzoncillos, dejando al aire mi querida y dura alcayata. Luisa se rió y volvió a señalarlo y a decir " tu pito". Entonces cogí su mano y la acerqué poniéndola encima. Ella seguía riéndose mientras con la otra mano se tapaba la boca, pues parecía que le diese vergüenza el tocarlo. El caso es que con el toqueteo me emocioné pensando en cumplir mi sueño de aquel entonces de echar un polvo. Después de todo, ¿qué malo tenía?, ella era mayor que yo en edad y no parecía disgustarle aquellos juegos. Me senté junto a ella y comencé a acariciarle sus tetas, estaban blandidas y suaves. Ella me miraba y sonreía dejándose hacer. Y yo no me lo creía, ¡un cuerpo femenino sólo para mí! Le subí la camiseta y le vi el sujetador blanco, sencillo pero precioso. Entonces le acaricié los pechos por encima y me puse como una moto por momentos. Intenté desabrocharle el sujetador, pero luego pensé que si volvía su madre no me daría ni tiempo a volver a ponérselo así que desistí de quitárselo. Así que le bajé los tirantes y conseguí bajárselo un poco y verle los pechos desnudos, con sus peuqeños y sonrosados pezones. Recuerdo que se los besé y creo que también se los lamí tímidamente con la punta de la lengua. Esto le hizo reír, pues parecía que le hacía cosquillas. Luego me decidí a levantarle la falda y acaricié sus muslos blancos y suaves, ella seguía sin protestar, lo que me animó a separar sus muslos para verla mejor. Sus braguitas blancas, de algodón lisas, donde su coño se podía intuir bajo la tela, con un montón de pelos en su pubis. Lo palpé allí mismo y efectivamente al tacto noté lo esponjoso de su vellosidad. A estas alturas ya, ¡estaba que me salía! Pero justo en el momento sonó el timbre de la puerta y rápidamente di un respingo y salté del sillón. Con mi corazón a punto de salírseme por la boca. ¡Si no llega a ser porque la cerré la boca intentando tragar saliva se me escapa! Me relajé un momento, mientras Luisa gritaba: ¡mamá, mamá! Y salía disparada por el pasillo. La dejé ir y me recompuse, poniendo la mejor de mis sonrisas y disimulando con una mano en el bolsillo de mi pantalón salí a su encuentro. Cuando la vi, Luisa ya había abierto la puerta y se abrazaba a su mamá. La saludé y entonces ella me dio las gracias por cuidar a su hija. Entonces me invitó a acompañarlas para tomarnos un refresco en su piso y aunque rechacé amablemente la oferta, sintiendo que mi badajo aún palpitaba en mis bermudas, pero ella me cogió del brazo y me sacó literalmente de mi casa, así que no me quedó más remedio que irme con ellas, seguramente colorado como un pimiento, temiendo que notase mi erección. Ellas dos también vivían solas, su marido se había divorciado de ella hacía muchos años, me contó. Puso algo de picar y unas bebidas bien fresquitas y nos sentamos a ver en la tele al Arguiñano cocinando. Entonces la madre aprovechó para ir a cambiarse y volvió ataviada con una blusa bastante transparente y unos shorts que mostraban sus largas y turgentes piernas morenas. ¡Esto me puso en alerta! No podía evitar dejar de mirarle sus tetas, con su sujetador blanco transparentándose bajo la blusa y creo que ella se dio cuenta más de una vez y aunque no dijo nada no paraba de sonreír y no pareció molestarle. Por la tarde nos bajamos a la piscina con mi madre y la suya y allí jugaba con Luisa en el agua. Estábamos solos pues era el mes de agosto y casi todos los vecinos estaban de vacaciones en la playa. De modo que teníamos toda la piscina para nosotros, así que me dediqué a acariciarle el culo disimuladamente bajo el agua y me atreví incluso a palpar su entre pierna cuando nuestras madres no miraban. Ella disfrutaba jugando conmigo, así que estábamos súper bien juntos y eso creo que sí era evidente para nuestras madres. Por la noche cené y me fui a dormir rápidamente, hasta mi madre se sorprendió, pues normalmente me iba a la cama muy tarde y nos quedábamos juntos viendo la tele. Pero hoy tenía muchas pajas atrasadas y me corrí como nunca rememorando las excitantes vivencias del día. Al día siguiente eché en falta a mi vecina así que fui yo a visitarlas y nos fuimos los tres al centro. Mis vecinas eran muy simpáticas y hospitalarias conmigo así que yo les correspondía con chistes y locas ocurrencias de la edad. Recuerdo que la madre estaba bastante buena, especialmente me gustaban sus enormes pechos, y sus largas piernas, pues Elisa era una mujer bastante alta, como su hija. Encima le gustaba vestir con ropa ajustada, transparente y escotes pronunciados. Total que le dediqué más de una de mis masturbaciones solitarias en aquellos días. Esa noche también salimos todos juntos a cenar a un burguer y tras la cena nuestras madres se quedaron viendo la tele en casa de Elisa, mientras yo conseguí llevarme conmigo a Luisa a la mía, para: jugar a los videojuegos —les dije— y quedaron conformes. Cuando entré en casa mi excitación era máxima, el estómago me hacía cosquillas mientras pensaba en un plan para saciar mis ansias de sexo con Luisa. Le puse un juego facilón que tenía y le dejé el mando para que ella jugara. Mientras, yo me coloqué en su espalda sentado en mi cama y dese atrás la abracé. Comencé por a acariciar sus pechos, palpándolos suavemente, buscando con mis yemas sus pezones en las puntas. Luisa reía pues decía que le hacía cosquillas. Luego bajé mis manos y acaricié sus muslos desnudos, subiendo las llevé hasta sus inglés, cubiertas por unos pequeños shorts de vaqueros recortados, yo quería palpar allí pero los éstos me lo impedían, por lo que volví a sus pechos, pero esta vez deslicé mis manos bajo su camiseta y a flor de piel recorrí su barriguita hasta coger sus pechos menudos y sensuales. Su sujetador impedía que pudiese cogerlos bien, así que con dificultad luché por quitar los broches a su espalda, hasta que lo conseguí. Mientras Luisa, divertida reía y repetía: “cosquillas”. Cuando mis manos por fin cogieron sus pechos desnudos Luisa gimió y yo me excité muchísimo, sentí claramente sus pezones duros en mis manos, los acaricié suavemente con mis yemas y ambos nos unimos en una excitación creciente. Bajé de nuevo las manos y desabroché sus shorts. Introduje una con dificultad bajo sus bragas y alcancé la suave vellosidad de su pubis. Allí luché por que mis dedos alcanzasen su rajita entre su bello y siguiendo el rastro de humedad mi dedo corazón aterrizó sobre ella. Estaba muy excitada a estas alturas, mi dedo se mojó en su raja, pero estaba tan apretado, que apenas tenía libertad de movimiento para gozar. Luisa gemía con mis caricias, así que decidí dar por terminada la partida y colocándome frente a ella tiré de sus shorts para bajárselos. Esta cooperó y me facilitó bajárselos. Luego tiré de sus blancas braguitas y por fin descubrí su sexo, cubierto por una capa de finos bello claro. ¡Era una visión deliciosa! Me eché sobre ella en la cama y levantando su camiseta le comí los pezones, Luisa gimió de placer ante mi sensual ocurrencia. Luego fui besándola mientras bajaba por su estómago y ésta permaneció tendida, inmóvil y tremendamente excitada. Cuando llegué a su sexo besé sus pelillos, lamí sus ingles y bajé hasta la pequeña rajita que se ocultaba entre ellos. Saqué mi lengua y tímidamente la recorrí de abajo a arriba. Con tan sólo el simple roce la chica gimió más alto de lo que hasta ahora lo había hecho. Mientras yo saboreé apenas con la punta de mi lengua, su sexo. De modo que decidí hundirla un poco más en sus labios vaginales y llenarla con sus jugos para así conocer a qué sabía un coño. La sensación fue espectacular, noté un sabor amargo como a pipí y también un sabor dulce y meloso de sus jugos, decidí seguir lamiendo y comiendo cuanto saliese de allí, mientras Luisa gemía y gemía, lánguidamente tumbada en la cama de mi cuarto. Aquella noche disfruté de una comida de coño por primera vez y bebí tantos jugos que acabé saciado, al final la suave t
Mi amigo su querída madre y tus 2
Sigo con lo que sucedió Cómo le dije que estábamos bailado con Gladis que estaba más puta me ponía toda la cola en la pija y se movía para todos lado el culito Yo: no sigas por favor que no aguanto más la tengo re dura Gladis: si la siento durita en mi culito que rico Hasta que mi amigo me llamo para charlar de algo Enzo: che boludo el 31 vas a venir? Yo: nose amigo la paso con toda la familia en un camping fuera de la cuidad Enzo: uuh chabón que choto Yo: por qué tenías pensado hacer Enzo: mi vieja quiere que nos vayamos con mi tia xq esta media decaída xq se separó hace poco. Yo pensé decaída unas ganas de pija tiene jaja Yo: uh amigo adónde? Enzo: una chacra que tiene pero si no querés no Yo; su amigo más vale que quiero ir ensima mira como está tu mamá y tu tía se parten en lo buena que están más vale que quiero pasar unos días con esas terrible mujeres Nose xq se lo dije pero la cara de Enzo fue como quererme cagar a palo o mandarme a la re mil mierda Enzo: fua chabón que decís de mi vieja Yo: perdona amigo pero tú vieja está re fuerte sabes cómo me la quiero cojer Enzo: bueno amigo pero mi tía está mejor mira lo que es ensima es más grande que mi vieja Yo: te cuento algo pero no le digas a nadie dale Enzo: si amigo que pasó Le conté que su tía en vez de estar deprimida quiere una buena pija para ella Enzo: no boludo de verdad? Yo: que no te diste cuenta que cuando estábamos bailando me ponía la cola en la pija y la movía para todos lados Enzo: que suerte hijo de puta Yo: no te enojes amigo pero a la que me la quiero cojer es a tu vieja . Enzo: y yo a mi tía Yo: en realidad a las 2 jajaja Nos reímos y armamos un plan para poder ir a la chacra los 4 y cojer yo a su vieja y el a su tía entonces Enzo llama a su mamá y su tía Enzo: tía que te parece si nos vamos el primero a la tarde con el (yo) mamá y yo a la chacra Gladis: por mi no hay problema Yoly: por mi tampoco Enzo: listo vamos esos días a la chacra ahora vamos a bailar Enzo empezó a bailar con su tía mientras yo tomaba y charlaba con la gente Miraba y el hijo de puta le tocaba el culo la apoyaba le tocaba las tetas Bueno después de esa noche todo trancurrio normal hasta que un día me llega un mensaje de Yoly Yoly: hola papi querés que terminemos lo de navidad? Yo: si mi amor cuando quieras Yoly; venite mañana que despedimos el año Yo: bueno espérame bien trolita y entangada Yoly: bueno papi El 29 nos juntamos con Enzo y unos amigos a tomar toda iba bien hasta que Enzo me dijo que lo acompañe a comprar a un 24 horas cerca. Bueno dale vamos le dije Enzo: son un hijo de puta Yo: eh que onda te pego mal el vino boludo Enzo: para navidad mi vieja te hizo un Pete y no me dijiste Yo: que te iba a decir boludo que tú vieja chupa la pija como loca? Enzo: no boludo pero me dijiste que te la querías cojer y no me dijiste que te hizo un Pete Yo: no me preguntaste o si. Esa la que tw dijo fue Gladis o no Enzo: si anoche después de... Yo: después de que? Enzo; bueno somos amigos hace banda asique te cuentos Yo: dale contá ahora boludo jaja Enzo: la noche de navidad mi tía andaba re caliente quería cojer a toda costa y bueno mi pija está disponible para ella después del baile le dije a mi mamá que la iba a llevar a dormir y ahí me la coji no sabes lo que la chupa y coje Yo: que hijo de puta suertudo Enzo: si ya se pero igual te quiere cojer a vos también Yo: y si se da me la cojo en la chacra jaja Enzo: ah y yo me mato a pajas Yo: está tu vieja igual ponecela toda ya fue jajaja Enzo: no es mala idea desde que me dijiste eso de que mi vieja estaba re fuerte la empeze a observar y está buena eeh Yo: y bueno amigo en la chacra vemos cómo hacemos yo la voy a convencer Enzo; como aya en la chacra Yo: no amigo que vas a hacer mañana ? Enzo: tengo que ayudar todo el día en lo de mi abuela y me quedo a dormir aya por? Yo: bueno amigo mañana me voy a cojer a tu vieja ya arreglamos Enzo : que hijo de puta pero bueno no la vas a preñar eeh Yo; no boludo jaja Bueno quedamos más amigos que nunca con Enzo Ya al otro día fui y golpie la puerta Yoly: hola papi Yo: mi amor así no era pero me gusta igual La muy zorra me recibió con una remerita y una tanguita bien chiquita y metida en el culo Yo: hoy si te voy a cojer toda mi amor Yoly: si tenemos todo en día papi Empezamos a los besos toqueteo y eso hasta que empeze a chupar las tetas y fui bajando hasta su conchita que cosa rica. Yoly; ayyy su que rico me chupas la conchita mi amor Yo: que rica esta mi amor ahora te toca a vos Yoly: si papi ya voy Me empezó a chupar la pija que hija de puta se atragantaba solita ella que buena chupada de pija después se me subió ensima y se empezó a mover que rico se movía como me calentaba cojerla Yo: dame moverte puta dale que rico Yoly: si papi tu pija está toda mietidita en mi conchita que rico Más de movía como 20 min . Yo: bajate que estoy por acabar Yoly; acabe adentro Yo: no le dije a Enzo que ni te iba a embarazadar Yoly: que?? Yo: nada tomate la lechita puta dale Yoly: se agachó y se tomó la lechita toda se toma Después estando acostado me preguntó que era lo que había dicho de Enzo PERO ESO VA PARA EL PRÓXIMO RELATO NO SABEN LO QUÉ FUE LA CHACRA DIOS CON LA MADRE Y LA TIA TODO si les gusto comenten si veo apoyo subo el último más tarde
