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#Sesion

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DdulcesplaceresLv1· hace 1133 dRelatos

Perdido por ti

Primero, todas las entregas de los mejores post Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos PERDIDO POR TI Siempre preferí engañarme a ver la realidad, ella era para jugar en las grandes ligas, jamás estaría a su altura, y sabía que hiciera lo que hiciera jamás sería suficiente. Yo era un joven de futuro brillante, estaba haciendo mucho dinero invirtiendo en las bolsas de comercio, había estudiado para ello, era lo que me gustaba, y los billetes habían llegado a mi demasiado pronto, de esa forma en que te marean y no puedes mantener los pies sobre la tierra, una situación difícil de manejar. Me había comprado un dos puertas importado y un departamento enorme en la mejor zona de la ciudad. Tenía chicas a elección, esas chicas que se enamoran de tu bolsillo, y no me importaba que así fuera, yo también solo buscaba momento de placer. Tuve la idea de modernizar a mi gusto ese departamento, tenía muchas ideas locas y jóvenes y así contacté a Marianela Ballesteros, una joven arquitecta para que se encargara del tema. No la conocía, no sabía quién era, si era buena en lo suyo, nada, tampoco me importaba, solo vi su foto entre tantas, me había parecido tan bonita como intrigante y asumí que entre negocios y negocios terminaríamos en la cama. Pero Marianela sería diferente, a la primera insinuación de mi parte, me miró fijamente a treves de los vidrios de sus anteojos y me paso un freno con sabor a hielo, me dijo que ella era profesional y que nuestra relación sería meramente profesional y que, si esperaba otra cosa, pues podría buscar otra persona. En esos días, yo no estaba a costumbrado al rechazo de una mujer, y Marianela se transformaría en mi obsesión, dejé que ella tomara la iniciativa y fuera por delante de mí, hacía caso a todo, solo ponía el dinero y en tres meses tendría un departamento nuevo, solo que no estaría realizado a mi medida, sino a la suya. Nuestra relación se terminaba, en el roce de esos días nos habíamos conocido bastante, ella sabía de mi dinero, de mis inversiones bursátiles, me notó un tipo inteligente, yo también vi en ella una mujer atrapante, inquietante, demasiado madura para su corta edad, independiente, y secreta, sobre todo secreta, porque ella tenía un lado oscuro del cual jamás hablaba La invité a cenar, y luego la invité a mi departamento, terminamos en mi cama, y descubrió los secretes que el dinero no podía comprar, el tamaño risueño de mi pene y el problemita de la eyaculación precoz. Poco después, en la penumbra del cuarto ella se vestía para volver a su casa, le pedí que se quedara a dormir, pero ella me dijo que seguramente en otra oportunidad, tendría un día complicado por delante y debía descansar un poco. En su cara se dibujaba la insatisfacción y me sentí un fracaso de hombre. La dejé partir y supe que era el final de una situación que nunca había comenzado. Pero no era una persona acostumbrada al fracaso, debí entender que las piezas no cuajaban en el rompecabezas que se me presentaba, pero días después dejé mensajes en su celular, del que no tendría respuesta, y luego otro, y otro más, y no dejaría de hacerlo hasta que escuchara de sus labios que no tendría una oportunidad a su lado. Gané por cansancio, le arranqué a desgano una segunda cita para hacer las peores de las jugadas, intentar comprar su corazón con mi bolsillo, me abrí con ella como con nadie y la perra mordió el anzuelo. Salimos una vez, y otra, y otra más, en la balanza le pesaban más mis billetes que mi pobre performance sexual, y preferí engañarme, mentirme, decir que todo estaba bien, fui feliz presentándola en mi familia, a mis amigos, empezar un noviazgo de enamorados, tristemente condenado al fracaso. Un par de veces intentó terminar la farsa, pero en cada vez yo corría como u niño a su lado, mi alma estaba abierta, y ella tomaba lo mejor de mí. Le propuse casamiento, si, de blanco, un gran vestido, una mejor fiesta, ella me rechazó, y volví a hacerlo poco después, y como con los mensajes de celular, no aceptaría un no dé respuesta, tontamente pensaba que haciéndola mía ante un altar, alejaría de mi cabeza todos los fantasmas de otros amores, porque mis celos me dejaban adivinar que ella tenía amores paralelos, mejores, perfectos, quienes si la hacían feliz Era hasta insano, había tenido en mi cama cuanta mujer había deseado tener, pero me fui a enamorar como un tonto de aquella que jamás me entregaría su corazón Y ya en esa misma noche de bodas las cosas arrancarían fatales para mí, yo tenía muchos amigos varones invitados, ella también... Y a pesar de todo lo íntimo que suponía ser la ceremonia, en plena fiesta, ella estaba demasiado pendiente de su celular, escribiendo mensajes, y ni siquiera en ese momento, logré que fuera solo mía. Y olí el engaño en esos minutos en los que estábamos separados, desentendidos, saludando familiares y amigos, y cuando la veía a la distancia con su impecable vestido de blanco, desentendida de mis ojos observadores, ella estaba demasiado íntima con alguno de sus amigos, risas, gestos, toques casuales, solo lo dejé pasar, una vez mas Los días de convivencia bajo el mismo techo sol empeorarían las cosas, realmente Marianela se aburría conmigo, por mi pequeño pene, por mi precocidad, y me desgarraba el corazón cuando la cogía y ella solo estaba en otro sitio, fumando, con la mirada de lado, inexpresiva, o mirando cualquier cosa en su celular, fría como el hielo y la incompatibilidad de la cama, como una mancha perversa invadió todo nuestro hogar, nuestros días, nuestra convivencia. Ella dio un paso adelante, una noche me lo presentaría en la cama, había pasado por un sex shop y había comprado un arnés con una verga de juguete bastante generosa, mucho más grande larga y gruesa que la mía, y ante mi reproche al sentir herida mi masculinidad, muy suelta de cuerpo me respondió que necesitaba sentirse mujer y que estaba harta de sesiones con psicólogos y profesionales para trabajar sobre 'mis problemas' Empezamos a hacerlo de esa manera, a su manera, la cogía rápido, me acababa, luego me ponía el arnés y era su momento de placer, entonces si, gritaba, disfrutaba, como una yegua, incontenible y parecía disfrutar con esos raros orgasmos, con esa forma de hacerme sentir menos hombre y solo me quebraba, una vez, cada vez. Al conciliar el sueño me sentía mortal, generalmente le daba la espalda para que no percibiera mis sentimientos, y muchas veces solo dejaba caer las lágrimas mientras ella dormía plácidamente. Una noche como tantas, yo le deba la espalda en la cama, como de costumbre, ella se apegó a mi, pero noté en esa proximidad que esta vez tenía calzado el arnés con la pija de juguete, el que había comprado en el sex shop, y empezó a jugar sobre mis nalgas, le pregunté que hacía, y me dijo que me callara, bajó mi slip y empezó a pasarlo entre mis nalgas, sentí mi corazón latir con fuerza, y como ella se pegó más y más a mi cuerpo empujándome poco a poco al borde mismo de la cama, sintiendo sus jadeos en mis oídos, y como en una forma grosera trataba de meterlo por mi culo, ayudándose con sus dedos lubricados por algún gel de ocasión Volví a preguntarle que estaba haciendo, que ya no era gracioso, me tenía contra las cuerdas, pero volvió a ignorarme, sonriendo con cierto sarcasmo dio un fuerte empellón haciendo que me doliera, pero no se detendría, y poco a poco me sentiría violado por mi propia mujer Era demasiado grueso, y me lo incrustó hasta el fondo después de algunos rodeos y empezó a ocupar el sitio que naturalmente era mío, mientras a mi me tocó disfrutar como mujer Marianela se vio muy caliente con su nuevo rol, tomando la iniciativa, dándome órdenes, nalgadas, incluso masturbándose mientras me lo hacía por detrás, haciéndome gemir aunque no quisiera hacerlo Con el correr del tiempo las cosas se hicieron más y más oscuras, como en una tarde de tormenta el sol de nuestra relación se fue ocultando. Ella me estaba destruyendo, no solo en la cama, sino en la vida, perturbado por mi presente vivía desenfocado y mis inversiones bursátiles eran más fracasos que éxitos, ella en cambio se había más y más conocida, tenía mucho trabajo y era muy requerida. Tuve la tonta idea de regalarle algo femenino e íntimo, un conjunto de medias de red, ligas, tanga, sostén, ya saben, algo sexi para cambiar la rutina Pero Marianela me pidió que fuera yo quien lo usara y en esa noche me haría su mujer, vestido con una puta, me rompió el culo otra vez, muy perra, me puso frente a un espejo, en cuatro, y mientras me lo hacía me metía sus dedos en la boca y me tiraba los labios hacia su lado, como si fuera un caballo con riendas, y me dolía por delante, o me día por detrás. Era su tonto fetiche, ya ni siquiera la cogía, siempre era ella sobre mi, había perdido el control, el rumbo, ella siempre tenía reuniones después de hora, se la pasaba pegada a su celular, chateando, manejaba el dinero, era una extraña. Me moría en mis celos, empecé a tirar de cualquier punta para descubrir algo, enfermizo, revisé su celular en sus descuidos y encontraría demasiadas cosas complicadas, mensajes, fotos, sus perfiles, sus redes, dejaban ver una exquisita mujer, provocativa, sin compromisos, revisaba su agenda y una y otra vez hacía lo propio con su ropa interior sucia, buscando restos de hombres, fantasmas. Nuestras discusiones siempre terminaban en un callejón sin salida, porque era notorio que si yo no la cogía como se debía, alguien mas lo estaría haciendo Y como una gran bola de nieve todos nuestros problemas de pareja se hicieron enormes, porque yo me desvivía por ella, me arrastraba a sus pies, pero para ella solo era un payaso, una marioneta y jamás me había permitido asimilar que todos sus rechazos eran maneras directas e indirectas de que no estuviera a su lado. Y por qué lo hacía? por qué permitía que hiciera lo que hacía? solo porque era un tonto enamorado... Se acercaba el fin de un nuevo año, y con ello, todas esas despedidas típicas, de amigos, de trabajo, de un lado, de otro, esas interminables reuniones que hacer un diciembre demasiado complicado para el estómago y esos molestos kilos de más que se terminan acomodando en la cintura. Marianela me dijo que tendría una cena de arquitectos, colegas, noche de fiesta, le dije que estaba bien, que me parecía bien, nos merecíamos una salida en pareja, su circulo de trabajo junto a su esposo, me dijo con cara seria que en principio yo no estaba invitado, no era para parejas, que no sea desubicado Sería una de las pocas veces en mi vida que me pondría de punta con ella, tal vez muy dolido en mis sentimientos, discutimos, levanté la voz y le dije que iríamos los dos o directamente que se olvidara de esa salida. Marianela me dijo que estaba bien, si pensaba hacer el ridículo, por ella estaba bien, solo que me atuviera a las consecuencias. Esa noche no sería una noche más, ella se había puesto un vestido nuevo que se había comprado para la ocasión, era color arena son sectores al azar en dorados brillantes, asimétrico de hombros, pegado al cuerpo, lo justo como para disimular imperfecciones y verse sexi, demasiado para mi gusto, resaltando sus bellos muslos desnudos y marcando sus pechos de una forma exquisita, se había maquillado, se había recogido sus cabellos, y se había montado sobre unos zapatos de tacos altos que la ponían a mi altura. Su rostro irradiaba brillo, un brillo particular, y después de ultimar detalles partimos a esa famosa reunión de colegas Ciertamente no la pasaría bien en ese lugar, primero por sentirme un tonto obsesivo, un celoso compulsivo, un estúpido, por ser el único esposo que acompañaba a su pareja, sin dudas no era un lugar para mí y no entendía nada de lo que hablaban y nadie entendía que hacía ahí, en una reunión de arquitectos que se suponía era individual. Y segundo, también me molestaba lo llamativa que estaba Marianela, porque había colegas del mismo sexo, pero nadie como ella, no era un tema de belleza, sino de atracciones, miradas, g

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RRosistaLv1· hace 1592 dRelatos

Mi cuñada y mi suegra, las más putitas sin dudas.

Luego de aquella primera vez con Maria, cuando mi novia mandó el mensaje de "Ya estoy entrando al barrio", nos levantamos con mi cuñada, nos vestimos entre algunos besos y manoseadas mas; y pasamos al living para disimular que habíamos estado así las últimas 3/4 horas, ella haciendo cosas de su emprendimiento y yo cebando mates con la yerba ya pidiendo un cambio urgente. Desde entonces, las sesiones con mi Cuñada se volvieron recurrentes. Cuando comencé el cuatrimestre de la facultad, los días que no trabajaba salía de cursar e iba directo a casa de mi novia, con la excusa de querer dormir con ella. Siempre me esperaba mi cuñadita. Cuando llegaba, ella me esperaba directamente en tanga y remera, la saludaba comiendole esa boca hermosa y apretandola contra la mesada de la cocina; antes de pasar a bañarme, a veces, ella entraba conmigo y hacíamos una linda previa antes de pasar a su cama y sacarnos las ganas acumuladas. Una particularmente buena fue el día previo a su cumpleaños. Uno de los mejores días de mi vida. Cuando abrió la puerta, la vi con un conjunto nuevo, rosa, con un corpiño que le levantaba bien esas tetas perfectas y una tanga hilo que dejaba apreciar ese culo como si no llevara nada puesto. No atine ni a saludarla antes de que ella se me abalanzara comiéndome la boca, mis manos, luego de cerrae la puertas por detrás mío, instantáneamente recorrieron su cintura hasta bajar a ese hermoso culito que tiene mi nueva putita, luego de un rato, decidí levantarla y llevarla hasta la pieza mientras me comía el cuello. Ni bien llegamos a la pieza, ella se baja de mi, y comienza a bajarme el pantalón, al ver mi bulto ya erecto a través del boxer comienza a besarlo por encima. Ya yendo más al grano, me baja el boxer provocando q mi pija le golpeara la cara a mi querida cuñada, de a poco comienza a masturbarme, y pasar su lengua a lo largo de mi verga, desde la base a la cabeza antes de llevársela a la boca, haciéndome sentir esos labios hermosos, masajeando mi verga con su lengua despacio, antes de pasar a mover su cabeza de atrás para adelante, sin llegar a metersela entera, hasta que la agarro de la nuca y se la meto hasta que su pera choque con mis huevos. -Como te gusta chuparla hija de puta! Le digo, sosteniendola con mi verga hasta la garganta  -Meh ecagta. Balbuceaba Maria sin sacarse la verga de la boca Comienzo una vez más a cogerle esa boca hermosa. Era imposible no disfrutar esa vista su pelo colorado hecho un rodete en mi mano, sus ojos llorosos, su carita algo roja, su boquita atragantada de mi chota, un poco de esas hermosas tetas que se llegaban a ver pese al ángulo y una hermosa vista de ese orto con el hilo rosado. Esa imagen y la sensación hermosa que producía su boca encerrando mi verga ya me tenían al borde del orgasmo a las 5', por lo que la levanto del pelo antes de llegar a acabar. Mi cuñadita me besa con alma y vida mientras le empiezo a sacar el corpiño antes de tirarnos en la cama y empezar a bajar lentamente por su cuerpo, comenzando por su largo cuello besándola apasionadamente, al mismo tiempo que mi mano empieza a jugar con esa hermosa concha, llegó a sus pechos hermosos cuando mi mano llega a su clitoris, comenzando a rozarlo levemente mientras chupo sus pezones rosaditos y grandes, provocando gemidos más audibles de Maria.  -Aah, Aaah, necesito tu lengua, por favor, chupamela como vos sabes. Decía la muy trola con la respiración acelerada. Nuevamente comienzo a bajar besando su cuerpo hasta llegar a ese hermoso lugar, muevo el hilito q atravesaba esa concha y dejaba ver sus labios y comienzo a besarle esos hermosos labios que sobresalían de su hilo, al mismo tiempo rozaba suavemente su clitoris con la yema del dedo. Luego un buen escupitajo en su clitoris provocando un lindo suspiro de mi cuñadita, todo esto para preparar el momento que más esperaba ella, Paso a concentrarme en su clitoris, primero realizando movimientos envolventes con mi lengua para después pasar a raspar su clitoris con mi lengua a un ritmo medio, mientras ella me agarraba del pelo, gemia y disfrutaba de la mejor chupada de concha de su vida, incorporo 2 dedos mientras subo el ritmo de mi lengua. Comienza a arquearse y tensar sus piernas mientras cada vez se escuchan más sus gemidos -Aaah me quieaaaah me quiero sentaahhahh en tu cahhhra Nos damos vuelta, dejando a ella arriba de mi cara mientras yo seguía lamiendo ese monte venus a más no poder mientras la sostenía de sus caderas y ella empezaba a refregarse, ni 2 minutos pasaron de esa manera y la putita de mi cuñada me acabo en la boca, dejando salir el gemido más fuerte de la tarde y dejando caer sus jugos en mi boca. Aún mientras sostenía sus jugos en mi boca, ella se deja caer y me agarra de la cara para llevarme a su boca, una vez mas nos besamos apasionadamente, esta vez con todo su sabor en la boca. Mientras chapabamos, ella empezó a guiar mi pija a su concha. -La quiero toda, así, sin nada, dámelo todo, vos sabes que no pasa nada. -Toda te la voy a dar. Le dije empezando a empujar hacia dentro de ella. No puedo explicar lo bien que se sentía esa concha al desnudo. Los gemidos de puta, infaltable en los polvos con mi cuñada, el movimiento de sus tetas todo perfecto, pero todo puede mejorar. La pongo en 4, ahora si, le saco esa tanguita hilo que tan linda le quedaba, le beso una de sus nalgas antes de empezar a penetrarla, La sensación de mi verga entrando con total libertad, al desnudo, en la concha de mi cuñada que parecía succionarme hacia ella, el movimiento y el golpeteo de nuestros cuerpos cada vez mayor, los gemidos de mi cuñada que ya en este punto habrán sido audibles en toda la cuadra, hizo que nos embebieramos, completamente en lo nuestro, olvidándonos del entorno completamente. Estando cada vez más cerca del punto de ebullición, la tomó del cuello y acercó su torso a mi, con una mano ahorcandola y con acariciando sus hermosas tetas, con sus pezones completamente parados, cuando entre su sinfonía de sonidos escucho la palabra, Leche; la aprieto del cuello y le pregunto  -Que queres, putita?? -Ahh Leche, leche aah aah tu leche adentro aahh -Queres que te waskee toda, putita?? -Sii, todaaaaah, rellename entera, aah. Ante este innegable pedido no sólo aumento el ritmo sino que la mano que antes acariciaba sus tetas, ahora estaba masturbando ese hermoso clitoris, no pasó mucho tiempo hasta que los 2 estemos a punto; sus gemidos ya eran incontrolables, sus ojitos se daban vuelta del placer y todo su cuerpo era recorrido por un espasmo y ahí paso, mientras ella acaba y me apretaba el pene como si no hubiera un mañana con esa concha hermosa, yo la rellenaba sin importar nada. Fue entonces, cuando todo cambió de repente. (Para bien) En la exitacion del momento ninguno escucho la puerta de la pequeña casa abrirse. -Mariaaaa, veni para acá. Se escucho desde el living Mi cuñada seguía culo para arriba, con su vagina goteando mi leche y abre los ojos como 2 platos -Cuando mierda entro?? Susurraba arrastrando la voz, cuando comenzamos a escuchar sus pasos hacia la pieza.  -Acostate en la cama de Cami, dale. Ordena mi cuñada en pos de buscar algún tipo de defensa mientras ellas empezaba a acomodarse en su cama. Mi suegra entra a la habitación, por alguna razón con aires de victoria. -Buen día, que hacían?. Con tono de quien tiene las mejores cartas del truco -Nada, esta medio fresquito y no daba para estar en el living. Decía mi cuñada con mi leche en su concha todavía. -Asi? mira, en bolas se vinieron a acostar? Decía al tiempo que levantaba la tanguita de mi cuñada, dándome la espalda y dándome un perfecto plano de su culote hermoso en una calza que se traslucia muchísimo dejando apreciar mucho de esas nalgas y su tanguita blanca, provocando que mi verga comience a pararse como si no hubiera rellenado a mi cuñada hace 5 minutos. -No soy boluda pendejos. Al mismo tiempo que enunciaba esas palabras, nos destapó a ambos, a los dos completamente desnudos. -Yo, a Cami no le voy a decir una palabra, ni siquiera te voy a romper las bolas porque dejaste que te acabe adentro, pero yo quiero mi parte de esto. Mientras se acercaba a mi y agarraba mi chota cada vez más erecta. -mi buena parte de esto. Dijo dándome un beso en la puntita. -A la noche después que Cami se duerma veni al baño, preparate pendejo. Solto mi verga y dejo la habitación.  -Que mierda hacemos?? Dijo mi cuñada. -No va a quedar otra... dije con mi mejor cara de apenado... Luego del transcurso de un día terriblemente incomodo, en el que no podía dejar de recordar la concha de mi cuñada inundada de mi wasca e imaginar a mi suegra y su hermoso orto en la misma situación. mas tarde, mi novia se fue acostar, Después de acostarme un rato con ella para disimular un poco le digo "me voy un rato al baño", ya viéndola dormida. Cuando salgo de la pieza veo a mi suegra esperándome afuera del baño, con su calza negra más colada de lo de costumbre, dejando apreciar ese papo bien marcado, y una remera escotada y sueltita, obviamente, sin corpiño. -Dale, pasa pendejo. Me dice Erica A lo que yo la obedezco, abro la puerta, fiel a mi estilo, la dejo pasar a ella primero, mi suegra pasa tirándome su culo encima, haciendo que la apoye, apenas senti ese orto hermoso apretando mi verga, me solte, empecé a tomarla por la cintura y a comerle el cuello, mientras la hago pasar al baño y cierro la puerta detrás nuestro, apoyandola contra una de las paredes; mi suegrita empieza a manosear mi verga mientras yo meto mano por abajo de su calza y su tanga, era un tanga roja que recuerdo haber olfateado mientras me pajeaba en ese baño, ahora haciendo gemir a la puta de mi suegra con mis dedos. Ella se da vuelta y me tira contra la puerta, Erica se arrodilla y me saca el short y el boxer. Mi verga erecta queda frente a sus ojos mientras podía ver como se le hacía agua la boca -Hace mucho no veía una así. decía mientras se tocaba con una mano y la otra me masturababa con experiencia, antes de que pudiera decirle algo se trago mi verga de un saque, casi llegando al fondo. La sola idea de mi suegra chupandome la verga me había hecho delirar muchísimas noches mientras olía sus tangas, pero tenerla ahí, de cuclillas con mi verga en su boca, con su tanga asomándose atrás suyo, y esas hermosas nalgas que se movía mientras ella cabeceaba hacia mi, cada vez llenándose más la boca de mi verga, como movía su lengua, como su tragaba toda mi chota, los sonidos de su boca, su baba que cubría toda mi verga; no podía hacer más que disfrutar la perfecta chupada de pija que me estaba dando mi suegra. Antes de que acabara, mi suegra se sacó mi verga de la boca, se levantó y se dio vuelta mientras decía las palabras más gloriosas de la historia. -Cogeme, pendejo, mostrame que le haces a mis hijas con ese pijon, así, sin forro sin nada, toda quiero sentirla. Dijo mi suegra apoyándose en la pared del baño, en la misma pose que ya había tenido a 2 de sus hijas, no había comparación, ese orto enorme, perfecto, dispuesto solo para mi. Primero procedí a sacarle su calza, dejándola solo con esa tanguita que le quedaba perfecto a su culo, pase a chuparle su concha luego de correrle su tanga, probando ese sabor que había probado varias veces en su ropa interior, pero ahora directamente de la fuente, y haciendo gemir como una trola a Erica, mientras con su mano apretaba mi cara contra sus culo, ya no daba más, me levante y sin mucha más preparación metí mi verga entera en mi suegrita. -AHHH, que pija que tenes pendejo, cogeme toda, reventame. Ya había comenzado a moverme lentamente disfrutando de la concha de MILF de mi suegra, primera vez que tenía relaciones con una mujer que no entraba en la categoría pendeja, ver mi pija desaparecer entre esas 2 nalgas gordas mientras sentía como mi pija entraba y salía de su jugosa concha era de otro mundo. A medida que crecían los gemidos de mi suegra, subía yo el ritmo, cada vez era más indisimulable el ruido, pese a que había dejado la tele prendida y mi novia tiene sueño pro

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JJuanca_bigurlLv1· hace 1592 dOff-topic

Shower time?

Chicos he estado mirando juegos morbosos y este me ha parecido interesante, os gustaría que os comparta algo de la sesión cuando lo haga?

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Ttortuga7890Lv1· hace 1987 dRelatos

La mama de mi mejor amigo 4

Cuatro Tito llego como era ya una costumbre un sábado por la mañana, todavía estábamos desayunando cuando toco el timbre de la puerta. Por lo que apresurándome le fui a abrir, pero apenas lo hice un mensaje me llego al celular. Al verme intento saludarme pero no prestándole atención intente ver quien me había escrito, no obstante apenas vi quien era. Rápidamente apague el aparato. Fastidioso rápido puse mala cara, a lo que mi mejor amigo percandose de mi expresión me pregunta con curiosidad – era, ella no es cierto? Cintia era mi casi ex novia, era una chica de mi edad que iba a un curso diferente al colegio que yo y Tito asistimos, era una chica preciosa que lamentablemente tenia un problema y es que era bastante celosa. Por lo que varias veces tuve que aguantar una escena de celos que de verdad ya me habían cansado, así que la última vez que pasó yse puso espesa. Quise ponerle un alto y aunque quería mucho a Cintia, tuve que cortar con ella. Desde entonces no ha dejado de mandarme mensajes diciendo – que quería hablar conmigo, para así poder arreglar las cosas entre nosotros. Realmente no sabía que hacer, por un lado me gustaba estar con ella. Pero por el otro me embolaba que estuviera todo el tiempo,intentando acusarme de algo que no había hecho. Intentando no darle mas rodeos al problema dejo que Tito avance y una vez que llega a el comedor, saluda primero a mi padre.Continua con mi hermanita y finaliza dándole un suave beso en la mejilla a mimadre. Esto hizo que ella soltara rápidamente una gran sonrisa, pero acostumbrado a que ella sea tan optimista. Trato de no darle mayor importancia. Vamos siéntate que te paso algo para que desayunes –comento mi madre con todo maternal, a lo que Tito acomodándose a un costado de mi padre le suelta – no es necesario que se moleste, comi algo antes de venir. Mi madre como si estuviera mirándome a mi, réplico agregando– tienes 19 años y estas solo, así que me imagino que clase de cosa te llevaste a tu boca – claro que mi madre hacia referencia a la comida chatarra que mi amigo de seguro consumía. Poniéndose colorado Tito no argumenta nada mas y viendo como mi madre se pierde en la cocina, terminamos con el desayuno. El resto del día tanto Tito como yo nos pusimos las pilas con un proyecto que debíamos terminar para nuestra clase de biología,siendo muestro último año en la secundaria queríamos terminarlo bien. Por lo que mientras estábamos en ello, sólo paramos para almorzar a mediodía. Luego de comer estábamos descansando un rato, hasta que nuevamente sono mi celular y sabiendo quien era. No quise atender. Al ver esto Tito me pregunta – hasta cuando piensas seguir así? Hasta que me deje en paz supongo – le aclaro, pero al parecer este no quería dejar el tema. Ya que insistiendo me dijo – porque no te juntas con ella y hablas, tal vez así o se arreglan o logras terminar con ella definitivamente. Sonando sabio su consejo me pongo a pensar que hacer por unas cuantas horas, hasta que decidiendo. Le pregunto sin más – crees que puedas acabar el proyecto tu solo? Claro – me indicó a la vez que agregaba – pero a donde vas tú? Voy a seguir tu consejo – le aclare – voy a verla y depende de que me diga, veré que hago. Estando de acuerdo conmigo, tome una campera debido al frío que hacia afuera y despidiéndome de él. Salgo al pasillo y cuando pasó por el cuarto de mis padres, veo que mi madre está ingresando a su baño con su bata puesta. No diciéndole nada paso en  silencio y siguiendo mi camino, bajo las escaleras. Ya en la sala veo que mi padre también se prepara para salir también, a lo que preguntándole a donde iba. Escuche cuando este me dijo – tengo asuntos que arreglar con Simón, cosas del estudio. Al escucharlo me quedo callado, pero recuperando el habla le preguntó – me puedes llevar? Tito Apenas escucho el auto del papá de mi mejor amigo alejarse me incorporó y observando al vehículo alejarse por la ventana de su habitación voy directamente hasta la puerta, una vez fuera me encaminó hasta lograr llegar al cuarto de su hermana y con cuidado termino de acercarme con la intención de ver que hacia. En un principio y como habíamos acordado el día anterior con Susana, me iba  a comportar correctamente. Pero cuando recibí como todos los días una imagen pornográfica de ella y su esbelto cuerpo posando desnuda en su cama de matrimonio, la razón se fue por el caño y deseando quedar con ella estaba buscando una chance para tenerla conmigo. Una que gracias a mi suerte llego, sin planear nada. Ya allí pongo la oreja detrás de la puerta y no escuchando ningún tipo de sonido, abro un poco la misma y comprobando que Mara duerme tranquilamente. De inmediato voy en la búsqueda de la mujer que prácticamente esta en todos mis sueños eróticos. Primero trate de localizarla en su cuarto, pero al no encontrarla ahí escucho de repente como vienen ruidos de su baño privado. Imaginándomela de inmediato desnuda dirijo mis pasos hacia ese lugar y abriendo  un poco la puerta, me pongo a espiarla como si fuese un auténtico enfermo. Al instante la veo que está casi con el cuerpo entero sumergido en el agua y tomando lo quesería un baño de tina, pero dejando a su vez expuesto una parte de su cuerpo que mas me enloquece. Ya que sus pechos parecían estar flotando por fuera del agua, al verla me adentro con sumo cuidado y mientras la veía disfrutar del agua con los ojos cerrados. Con rapidez y sigilo empiezo a desnudarme. Ya en bolas y con la excitación al máximo me acerco a ella muy lentamente y una vez que estoy cerca, le suelto con una voz triunfal y altanera – se que no sabes que desayuno regularmente, pero yo si se de algo que te gustaría probar todas las mañanas. Apenas me escucha abre sus ojos con profundo pánico,sentimiento que solo aumenta cuando me ve completamente desnudo y totalmente empalmado a su lado. No pudiendo creer lo que estaba pasando, soltó al instante muy asustada – estas loco? Al verla con esa expresión de puro pánico me agacho y mientras aprovecho de tocar uno de sus pechos con uno de mis dedos, le suelto para intentar calmarla – tranquila, Román y tú marido se acaban de ir juntos. Haciendo caso omiso de mis palabras, agregó con miedo y furia – igual eso No te da derecho a aparecer de forma repentina en mi baño y desnudo como estas. Tenia el mismo tono de mi madre cuando se enojaba conmigo, a lo que riéndose por tener ese pensamiento. Intento darle un beso, pero ella esquivandome, me suelta con evidente enfado – deja de jugar Roberto,aunque mi marido e hijo no estén puede regresar en cualquier momento, fuera deque Mara todavía está en la casa. Ella está en su cuarto durmiendo como un tronco – le amoneste,mientras agregaba – no pongas esa cara, ellos regresarán tarde. Y como estas tan seguro de ello? – acotó de inmediato,a lo que sonriendo le respondí – simplemente tengo esa corazonada – en realidad antes de que saliera le dije a Román que me contase antes de volver, como había terminado todo y sabiendo que tardaría, me sentía seguro de que cumpliría su palabra. Dicho esto no le doy tiempo de pensar mas y acercando mis labios a los suyos, la beso como si nada más en el mundo importara. En un principio intento resistir a la caricias que le daba con mi boca, pero no dejando de insistir logré colar mi lengua dentro de la misma y comenzando un pequeña batalla de voluntades. Conseguí que al final yo saliera victorioso. A esa altura mi amante ya estaba casi entregada, por lo que incorporándome deje mi pene a la medida de su boca y hablándole suciamente, le dije – vamos puta, chupa bien que se cuanto te gusta hacerlo. Hasta un par de meses atrás descubrí el lado más salvaje de la madre de Román, al principio nuestros encuentros eran más que todos calmados y llenos de pasión. Pero se daba cada vez mas frecuentemente que a la madura le gustaba el trato fuerte, le encantaba que la hablará suciamente y hasta le excitada que la tratase como a una cualquiera y a mi que decir. Debía admitir que darle ese tipo de trato, me encendía de tal manera que terminábamos cogiendo tan demencialmente, que parecíamos ser auténticas bestias en celo. Se notaba que mis palabras la habían calentado ya que poniendo la sonrisa de una golfa se arrodilló en la bañera y luego de menearme la pija un par de veces, sin más quejas se metió mi cipote directamente dentro de su boca. Apenas siento la calidez que invade todo mi pene aguanto las ganas de correrme, no obstante y una vez que recuperó el control de mis sensaciones me posesión de su cabeza y aferrando con ambas manos la parte trasera de su cabeza. Lentamente comienzo a cogerme su boca, al instante sonidos indecentes resuenan en el baño, pero encantado de escuchar como su boca se traga todo mi pene no dejo de cogérmela. Como ya estaba acostumbrada ella aguanto mis acometidas sin problema alguno, dejando que mi falo llegue directamente hasta su garganta. A lo que sintiendo muy rico, era inevitable que mi primera corrida estuviera a punto de llegar. Pero antes de tener ese placer escucho como el sonido de un celular empieza sonar, a lo que liberando mi presa veo que me mira al son que me suelta – es el mío. Incorporándose veo que se levanta y mientras noto como las gotas de agua recorren todo su cuerpo, sale desnuda como esta. Pero antes de salir del baño toma su bata al son que me dice antes de salir – quédate y manten la puerta cerrada. Haciéndole caso me quedo en silencio parado y desnudo,pero  para mi suerte solo se perdió un par de minutos ya que regreso con el aparato en su mano escucho que soltaba – porque no me lo dijiste cariño? En silencio espero la respuesta del otro lado y mientras me miraba no perdí mi oportunidad, ya que de inmediato me levanté y acercándome a ella me arrodilló en su delante. Sabiendo que estaba hablando con el padre de mi mejor amigo, no me importó y mirando el tesoro que tanto andaba buscando tome la cinta de su bata de baño y deshaciéndome de ella. Abro la bata de paren par. De inmediato veo como su depilada concha se encuentra casi a la altura de mi boca y mientras que sus labios vaginales sobresalían, sabia a su ves que estos escondían una perla que se halla dentro de su concha y que yo ansiaba tocar con mi boca. Tragando el nudo que se me había formado en el pecho, coloco mis manos sobre su cintura y acercando su pubis a mi cara.Enseguida le  hundo la lengua en el centro mismo de su ser. Apenas ingresa mi lengua la meto hasta donde no mas puedo y excavando dentro suyo, muevo la misma con bastante maestría hasta lograr hallar un pequeño botón que es claramente su clítoris. El mismo no es de gran tamaño, pero le produce tal gusto a mi hembra, que ahogando un gemido le pregunta a su marido reprimiéndose  – entonces iras en busca de Román y volverán juntos a casa? La situación era demasiado morbosa, ya que mientras la madre de mi mejor amigo hablaba con su padre, yo le practicaba sexo oral sin que él se diera cuenta. Eso extrañamente me calentó mas, por lo que siguiendo con mi juego vuelvo a atacar se botón de placer y mientras está vez no le doy paz a la madre de mi mejor amigo, muevo de tal forma mi lengua que inevitablemente logro que tenga su primer orgasmo. No pudiendo contenerse arquea su cuerpo y mientras lo hace deja a mi costado la bocina del celular, por lo que escucho perfectamente al padre de Román preguntar – cariño estas bien? Pasando los segundos se recupera del orgasmo que le provoque y poniendo de nuevo su celu sobre la boca, le escucho decir – lo lamento amor,es que pensé que Mara me estaba llamando. Hablando por algunos segundos mas, termina por cortar el llamado y mirándome como una autentica trola. Termina de desprenderse de la bata que cae al suelo, una vez allí se pone contra la pared a la vez que apoya sus manos sobre el frió cerámico del lugar y mientras arquea su cintura y abría bien sus piernas me suelta con picardía – que esperas pendejo, no que querías comerte a esta hembra, pues aquí esta y es toda para ti. Totalmente excitado siento como mi pene da dos pequ

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CcuckoldbyLv1· hace 1993 dRelatos

Me gustan las milf y mi madre

Una vez, cuando tenía 19 años, me fui a bañar y vi una bombacha de mi madre colgada de la canilla de la ducha. No era la primera vez que veía una bombacha de ella colgada, pero ese día estaba bastante alzado, la agarré y me la pasé por la verga hasta que se me puso bien dura. Se me ocurrió ponérmela y bañarme con la bombacha de mi madre puesta, mientras seguía pajeándome. Un rato después acabé llenando la bombacha de leche. Me la saqué, la lavé y la volví a colgar. Durante el día, me agarró algo de culpa, como estaba yendo a una sicóloga se me ocurrió comentarle. Cuando fui esa semana a la sesión le pregunté si podía contarle algo sexual que me había pasado. Me contestó que sí, por lo que empecé a contarle. Mientras iba recordando y contando me empecé a calentar de nuevo y se me puso la verga dura, se lo dije también y le pregunté que podía hacer, porque mientras me pajeaba la había imaginado a mi madre usando esa bombacha. Me dijo que eran normales las fantasías al masturbarme, pero que era mi madre y ella ya tenía su pareja, que era mi padre, que yo tenía mi novia y no sé que cosa de la moral y la sociedad. Me dijo que tenía que dejar de pajearme pensando en mi madre y tampoco usar y ensuciar su ropa íntima. Obviamente no dejé de hacerlo y al poco tiempo dejé de ir a esa psicóloga. Como la fantasía me seguía rondando la cabeza pero sabía que era muy complicado concretarlo, decidí buscar una escort madura. Encontré varias similares físicamente a mi madre, así que fui llamando y les preguntaba si se prendían en mi fantasía. Y con la que mejor onda pegué arreglamos para vernos esa noche. Llegué al edificio, toqué timbre y bajó a abrirme. Cuando entramos al depto, Bety me dice que me siente y me ofrece algo para tomar. Le dije que iba a tomar lo mismo que ella. Trajo un vino y dos vasos. sirvió, brindamos y nos ponemos a charlar. En cierto momento llegamos al motivo de mi visita y me dice que le cuente bien. Le conté todo, incluso lo de la psicóloga. Me dice que podemos hacer algo similar a lo que pasó en esa primer paja con la bombacha de mi madre. Me da una toalla y me hace pasar al baño. Me pongo en bolas y me meto en la ducha. Había colgada una bombacha en la canilla, recordé esa primera paja y me puse a hacer lo mismo. De repente abren la puerta del baño, era Bety que me dice: "Hijo!!! Qué hacés con mi bombacha puesta y pajéandote?"- Me quedé tan sorprendido que me quedé mudo. Se acercó y me ordenó sacarme la bombacha. La obedecí y se la di. La dejó caer y me dio un cachetazo, me agarró de los pelos y me sacó de la bañera, me llevó hasta la habitación, me tiró en la cama y me dice: "eso que estabas haciendo es una asquerosidad. Soy tu madre!!! Y me estabas usando la ropa interior. Entiendo que tenés tus hormonas a full, pero no podés hacer eso con mi ropa." Y siguió: "No tenés sexo con tu novia? Mirá, todavía tenés la verga parada." Era cierto, seguía con la verga full, toda esa situación me había puesto recontra caliente. Bety: Seguro que esa putita que tenés de novia te mete los cuernos pero no garcha con vos. Yo: No, ella es virgen. Bety: Que va a ser virgen, la vi saliendo de un telo con un tipo de 30 o más, no te dije nada porque no quería hacerte sufrir, pero encima sos un asqueroso y te pajeas con mi ropa. Sos homosexual que usas mi ropa? Yo: No, vi tu bombacha, me imaginé que la tenías puesta y me calenté. Bety: ¿En serio te calentaste conmigo? Pero además de ser tu madre soy mucho mayor que vos, tenés que coger con chicas de tu edad. Yo: Pero me calentas, me gustas mucho, quiero verte desnuda. Bety: Vos estás loco. Ya soy vieja y no tengo un cuerpazo. Mirá!!! Se sacó el vestido, estaba en tetas y con una bombacha blanca que se transparentaba. Yo: Sí mamá, me encantan tus tetas y me calienta verte así. Mirá como tengo la verga por vos. Se sacó la bombacha, se acercó a la cama, se acostó a mi lado, me besó y me dijo: A mi también me calienta esa verga enorme.

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LLetimilLv1· hace 1997 dRelatos

El perico y la fantasía

Taquero, perico. Así era Manuel. Me apoyaba con firmeza, sentía cómo explotaba su cremallera. Hacia presión. Mis pezones se endurecían, rítmicos. Faltaba poco para que me la meta, dulce el frulero, mi durazno sangrante a la espera de la embestida. Tenía un colchón en el piso, y en el proyector se mezclaban el ciudadano kane con la coca Sarli. Podía verla reflejada en su torso trabajado. Por qué me buscaba tanto a mí que apenas si me dividía entre el trabajo en la fotocopiadora y largas jornadas de exploración con todo tipo de drogas. El me ofreció una línea, que fueron dos, que fueron seis. El siempre tomaba el doble. Podría haberle cobrado, más allá de los souvenirs en forma de flores fumables y algún que otro gesto que lo convertían en mi preferido. Para esa época yo estaba obsesionada con el trabajo sexual. Leia libros, escuchaba testimonios s, me apasionaba imaginarme de taco aguja y lencería cara. Scort, puta, trola, putita, triángulo de las bermudas. Cómo siempre me perdía en mis pensamientos, y las pocas veces que estuve cerca, no me animé. Cagona de mierda. Vuelvo a él. Se ponía un anillito que le apretaba la verga. Toda la sangre ahí y perpetuamente parada. Siempre me gustó que me la den en cuatro. Y él encantado. Me acababa en la espalda, en las tetas, en la cara, en la boca. Nos juntabamos cada vez más. Siempre para lo mismo. Empezamos a ver porno en la pantalla. Siempre tríos de mujeres. Clítoris, penetración, desborde. Me gustaba bastante, mi fantasía es que me la meta llenandome de billetes. Me la cumplis?

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TtigregesellLv1· hace 1998 dRelatos

Mi mujer quiere un colombiano

Buenos dias gente linda. Ayer le dije a mi esposa de irnos unos dias a un spa, que estemos en la pileta, que le hagan masajes. A lo que ella me respondio: " vos vas a dejar que me hagan masajes?" yo: porque no? ella: y si viene un morocho grandote? yo: perdon? eso queres? ella: si un morocho, grandote, con manos grandes. yo: pero si tiene manos grandes, va a tener grande otra cosa Ella: y bueno eso lo veremos despues yo: a si? y como es eso? ella: y bueno yo me acuesto en la camilla, y que el morocho me haga masajes. Que me amase todo, la espalda, las piernas, el culo. Eso quiero que me amase el culo. Con esas manos grandotas me amasa el culo bien rico, me lo estruja todo. y con aceite por ahi se le escapa algun dedito. y yo le digo " no no no, segui haciendome masajes" y el sigue, me afloja el cuello, la espalda, las piernas, los pies. Siento sus manos en todo mi cuerpo Despues me hace dar vueltas y lo veo, es muy lindo, grandote, brazos fuertes y con ese tono hermoso que tienen los colombianos me dice " señora quiero que tenga un servicio completo" y le digo " si por favor" me masajea las tetas, la panzita, las piernas.  Y empieza a acercar su mano a la entrepierna, ya estoy mojada.  Mete un dedito en mi conchita y me estremezco. le digo "para llama a mi marido para que vea" en eso entras vos y te digo que te sientes a mirar, nada mas, hoy vas a ver a tu mujer gozar como nunca. El tiene dos dedos en mi conchita, la otra mano juega con mis pezones y me besa, por favor que hombre tan caliente y fogoso. Sus besos hacen que me excite mas " segui segui seguiiiiiiiiiii haaaaaaahhhhhhhhhhh" acabo en sus dedos y el sigue, ahora mientras sus dedos me penetran, esos dedos grandes, me lame el clitoris. Que lengua hermosa y caliente Ya no se cuantas veces acabe y vos mirando como gozo, te miro con cara de putita. Ya quiero que me de pija, asi que lo agarro y se la masajeo yo. Lo hago acostar en la camilla y ahora soy yo quien lo masajea.  Se saca el pantalon y te digo " mi amor tenias razon mira lo que tiene" Vos no lo crees, es enorme. Lo empiezo a masajear con aceite y despues paso a besarlo, le como la boca, mucha lengua mientas le manoseo los huevos. Esta muy caliente, entonces se la chupo, me obliga a comerla toda, no me entra, me ahogo y en ese momento me acaba, hdp, cuanta leche. Me la trago toda y vos me miras como perdido, no entendes nada. Ahora viene lo mejor, la vuelve a tener dura y presiento que esto va a ponerse feo.  Me hace poner en 4 contra la camilla y asi como esta me penetra " hayyyy hdp despacito" el: " que despacito si te gusta putita" ella: tenes razon dame con todo, que mi marido vea como la parten a su esposa. Me coje de una manera descomunal, bufa, siento que me va a romper toda con esa pija. Me hace acabar no se cuantas veces, no puedo mas. Se agacha y empieza a lamerme el culito, me lo chupa, me penetra con la lengua, mete un dedo, luego dos. Me esta violando con la lengua, es mortal. Vos me miras con la pija re dura pero no podes hacer nada y ahi empieza a querer entrar esa pija grandota Ella: despacito bb, por favor el: si mamita tranquila Ella: hay por dios como entra una vez que entro y mi colita se acostumbro, empieza a cojerme despacito pero va acelerando. Me duele la cola, grito, gimo, me toco la conchita para acabar Te digo " mi amor me esta rompiendo la cola" el: te gusta? ella: me encanta Seguimos cojiendo, acabo, y el acaba adentro de mi cola, tengo la colita llena de leche y rota por este colombiano grandote. Voy hasta vos, sacas la pija y me das tu lechita en mi boca. Quedo destruida. Ella: veni vamos a la pileta asi me relajo, mañana voy a necesitar otra sesion de masajes. El colombiano me da un beso de lengua y nos dice que nos espera mañana.  Gracias por sus comentarios, gracias por leernos siempre.  Asi contra la camilla

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Ttortuga7890Lv1· hace 1999 dRelatos

La mama de mi mejor amigo 2

Dos Han pasado casi dos semanas y no he tenido chance de poder volver a tocar nuevamente el celu de Tito, a lo que desesperado en varias ocasiones se me ocurrió encararlo para así preguntarle que mierda estaba pasando que mi madre le enviaba fotos en bolas a él. Pero consciente de que ese sería un muy mal paso, me callo en tanto escucho a mi progenitora gritar – bajen la comida esta lista. Con desgana hago caso de su alarido y saliendo de mi cuarto me dirijo directamente hasta el comedor donde una mesa con todo en si lugar, nos espera para el gran almuerzo familiar que tenemos todos los domingos. Una vez que me acomodo en mi respectivo lugar, hace acto de presencia Mara mi hermanita de tan solo 5 años y sentándose a un costado mío. Grita a la cocina – que comeremos hoy? Haciendo acto de presencia  primero aparece mi madre que llevando una bandeja en las manos, le contesta al pasar – empanadas de pollo. Sabiendo lo poco que le gusta el pollo a Mara veo que suelta un pequeño puchero, pero no quejándose decide callarse mientras que segundos después viene mi padre que acomodándose a un costado de su esposa leda un pequeño beso en la boca que ella corresponde con agrado. Desde que tengo uso de razón ellos han sido así de melosos, por lo que no entiendo bien que estaba pasando allí. Mis padres siempre se han amado y eso con el tiempo no parecía haber cambiado, por lo que misdudas sobre lo que estaba pasando me estaba volviendo loco. He estado vigilando bastante a mi madre y en el tiempo que llevo de hacer esto, nada parece haber cambiado en su vida y nada me hace sospechar que ella este engañando a mi padre con mi mejor amigo. Por lo que no sabiendo que hacer me quedo unos segundos pensativo, actitud que se corta cuando escucho a mi madre preguntarme con cariño – que pasa Romi, acaso no tienes hambre? Volviendo a la realidad veo mi plato vacío y no sabiendo bien que responder, tomo un par de empanas y cuando estoy a punto de comer. Advierto como el teléfono de mi madre suena, a lo que viéndola levantarse noto que se acerca al aparato y prendiéndolo percibo que lee el mensaje que le a llegado. Curioso quería saber quien le había escrito, pero el misterio se resolvió cuando ella misma nos dijo – Laura quiere que está tarde vaya a su casa. Una parte de mi creyó y pensó que era un mensaje de Tito y que ella dijo lo de mi tía para así poder despistarnos, pero mis sospechas se detuvieron cuando ella misma le entregó el celu a mi padre y viendo que este leía el mensaje. Dijo apenas termino – la pucha, ni en domingo esta mujer te deja descansar tranquila, no es cierto? Mi madre dándole la razón le dio un pequeño beso, pero notando que no dejaba de sonreír. Continuó almorzando como si nada. Tito Estoy en mi cama acostado e intentando recuperar las fuerzas y el aliento que había perdido hacia poco tiempo, cuando de repente rememoró como empezó esa tarde maratónica de sexo. En realidad había comenzado en la mañana temprano cuando Susana casi de madrugada me envío un par de imágenes las cuales me habían volado la cabeza, la primera al parecer estaba hecha dentro de su auto ya que notaba con claridad los asientos que tenía en su detrás. Pero dejando eso de lado me concentre en lo que me había enviado y era una perfecta imagen de sus melones los cuales estaban totalmente expuestos, por fuera de una camisa de seda blanca que ella usaba usualmente para ir al trabajo. Se notaba la sonrisa de felicidad que llevaba encima y se notaba lo caliente que estaba, pero sabiendo que esos días no podíamos encontrarnos se había hecho la foto para mandármela y así dejarme caliente. La otra foto era una donde ella posaba casi en bolas cerca de una ventana, su armonioso cuerpo se marcaba a la perfección y de solo saber que ella ese día quería guerra, le mande un mensaje el cual decía – ven esta tarde a casa y te daré lo que tanto deseas. Con un par de emoujis ella respondió y sabiendo que vendría me contuve de masturbarme con las imágenes, puesto que quería estar al máximo para cuando ella llegará. Almorzando solo ese domingo contaba las horas a la espera de su mensaje y respondiéndome que llegaría sobre las cinco, comí rápido para luego darme una rápida ducha. A la hora pactada sonó la puerta de mi casa y casi corriendo me acerqué a abrir la misma, revelando en su detrás a una madura tan caliente que no con teniéndome me acerqué a besarle. Para mi suerte ella respondió a mi beso y metiéndome ami casa, cerró la puerta con su pie a la vez que me decía – rápido, estoy recaliente y no tenemos mucho tiempo. Sin esperar mi respuesta me bajo el deportivo que llevaba y dejando a la vista la erección que llevaba por ella, acaricio la misma con su cara a la vez que soltaba – que caliente y dura que está. Con esta afirmación me bajo rápido la ropa interior que portaba y notando como mi amiguito salía con fuerza de su prisión, se dispuso a Chupármela allí mismo. Comenzó por la cabeza que pasando su lengua con maestría, logro que mi cuerpo se moviera gracias a los espasmos que lograba robarme.Pero no quedándose con ello bajo su lengua por todo mi falo y llegando hasta donde se hallaban mis huevos, comenzó a chuparlos como si de una fruta exquisita se tratará. A esas alturas yo solo podía tomarme la cabeza mientras que mi amante dando todo lo que tenía, lograba sacarme algunos gemidos que la verdad resonaban en todo el departamento. Pero continuando con el juego veo que toma mi falo con una de sus manos y a la vez que me masturba con él, no deja de lamer mis huevos. La sensación era tan placentera que no pude dejar dedecirle – me vengo – a lo que ella percatándose de ello, subió la apuesta y metiendo mi pene en su boca. Termino de masturbarme con tal maestría, que me fue inevitable el no correrme dentro de su boca. Chorros de semen cayeron directamente sobre su lengua y paladar, a lo que mostrándome lo que había logrado. Con su lengua barrio el semen que había quedado fuera de su boca. Cegado por el deseo que sentía, la tome de los hombro se incorporándole me hice de su campera y sacándosela de encima. Dejo al descubierto una camiseta tan ajustada que marcaban sus grandes pechos a la perfección. No pudiendo mas sentí como mi pene de a poco comenzaba a reaccionar nuevamente y tomando los pliegues de su camiseta, conseguí liberarme de ella dejando expuestas sus mamas las cuales estaban contenidas por un corpiño que era bastante erótico. El mismo era marrón, pero tenía un pequeño detalle que lo hacia sobresaltar ya que era tan transparente que hacia notar sus pechos y pezones a la perfección. Estas increíblemente hermosa, lo sabes? – solté sin pensarlo, a lo que Susana intentando sonar pícara me dijo con su típica sonrisa– es un regalo solo para ti. Saber que su marido nunca había visto algo como esto calentó mas mi sangre y aferrándome a su mano, la guíe con prisa a mi cuarto. Ya juntos dentro del mismo termine de desvestirme e imitándome ella quedó casi en pelotas como yo, a lo que queriendo mas juegos le solté con cierta autoridad – vamos ponte en cuatro sobre la cama, que está tarde te voy a coger tanto, que no desearas a tú marido por mucho tiempo. Sin perder la sonrisa la madre de mi mejor amigo me obedece y montándose sobre la cama separa sus piernas a la vez que deja expuesta tanto su almeja, como el hoyo que formaba su culo. Para mi satisfacción se dejó el corpiño transparente puesto, por lo que exudando erotismo, me pongo en su detrás. Pero antes de poder hacer algo ella coloca su mano sobre su almeja y masajeandose la misma, consiguen que está se moje de tal manera. Que sus jugos vaginales, empiezan a caer por sus piernas. Loco de deseo no aguanto mas y como un auténtico poseído, primero juego pasándolo mi pene por su tajo. Para que luego y una vez que mi pene está bañado totalmente por sus jugos, la penetre con bastante facilidad. Sintiendo el calor que despide su concha de a poco me voy subiendo sobre la cama y no dejando de cogermela, me muevo con más intensidad haciendo que nuestros cuerpos y la cama se muevan de manera desenfrenada. Al compás de mi arremetida intentaba tomar su pelo y una vez que conseguí hacer un rodete con este, jaló bruscamente su cabeza para atrás a la vez que tomo  posesión de sus labios. Con esta acción el beso se pone mas candente, por lo que no pudiendo mas veo que ella se corre primero ya que sus paredes vaginales se cierran sobre mi falo que respondiendo a este estímulo. Comienza a soltar mi primera tanda de leche la cual cae directamente dentro de su cuerpo. Cansado de nuestra primera batalla caigo a un costado y mientras intento tomar algo de aire, ella acomodándose el cabello me soltó bastante satisfecha – cielos, cuanto te necesitaba. Respondiendo a sus palabras la como la boca y comenzando nuevamente, le hago el amor de tantas maneras que al final quedo tan agotado que parezco estar en un estado de total relajación. Con esto pasa el tiempo y ella sin soltar palabra alguna y desnuda como esta se va directamente al baño y luego de escuchar como se pega una corta ducha, advierto que suena la secadora de pelo que le pertenece a mi madre. Creyendo que por hoy habíamos terminado me llega de repente un mensaje a mi celular y abriendo el mismo, noto que es una imagen de ella pero sólo llevaba su tanga y está vez estaba sin su corpiño transparente. A lo que sonriendo me levanto y recuperando mi libido me dirijo rápidamente al baño y solo salimos de allí, cuando casi esta anocheciendo.

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MMamaboyosLv1· hace 2006 dRelatos

La verga de mi hijo

Descubrí por accidente está foto en el celular de mi hijo una vez que se lo dejo y fue a jugar fútbol.... Lo revise como cualquier madre y oh por dios encontré unas auto fotos de mi nene y si monstruosa marmota.... Ahí comenzó mi obsesión por qué me cogiera.... Tenía años de no verlo desnudo y años de no ver una verga así de deliciosa y enorme... Siendo honesta en cuanto descubrí las fotos sentí contracciones en mi matriz y ganas de ser penetrada así que antes de ser descubierta me pase todo a mi celular pero solo sería el comienzo.... Definitivamente quería que esa verga me penetrara... La vergota de mi hijo.... En otra ocasión contare cómo empeze a ser una puta sucia para seducirlo y pídele sentar en su enorme y delicioso pene....

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JjulietanayLv1· hace 2013 dRelatos

un poco de ayuda

Otra noche igual en casa. Yo cocinando, o limpiando después de cenar, y mi mujer en mi cama, cola para arriba, recibiendo pija del incansable Servio. El turro ese sabe lo que hace, la penetra una y mil veces y le acaba casi a voluntad, provocándole a mi mujer varios orgasmos por noche. Yo no podría provocarle ni medio. No me gusta ser cornudo pero no me queda otra. No sabía que yo era un mal amante hasta que conocí a la que es ahora mi mujer. En realidad, como ella misma dice, no es que sea un mal amante. No soy ni malo ni bueno, simplemente no tengo gracia. Y no es que ella no motive. Es una hermosa morocha de grandes labios, senos y cintura chicos y cola de buen tamaño, redonda y perfecta, sin dudas lo que más le miran. Pero aparentemente no soy muy hábil. Abigail, mi mujer, me lo hizo saber sin reproches pero de inmediato, apenas comenzamos a noviar. Quería que me esforzara más. Yo no mejoré y ella no volvió nunca sobre el tema. Hasta que dos años después, planificando el casamiento, le descubrí un mensaje de texto muy comprometedor de un tal Servio, y admitió que me era infiel. Para mi sorpresa, la tranquilidad y naturalidad con la que me lo confesaba logró que no me enfureciera. En el fondo, yo sabía que era lógico. Las pulsaciones de ella no debían de ser más altas que cuando toma un té con las amigas. Me dijo que sí, que había cogido con Servio, un compañero de oficina que yo ya conocía, un grandote con cara de malo peligroso. Pero no solo eso, también a veces le daba al profe del gym y a un chico que había conocido en un boliche, en una despedida de soltera. No me pidió disculpas. Tampoco me estaba pidiendo permiso. Yo no sabía qué decir ni qué hacer. Una hora antes habíamos decidido el salón donde haríamos la fiesta. Ella permaneció callada, se cruzó de piernas y encendió un cigarrillo, cosa que rara vez hacía. —¿Qué vamos a hacer? -pregunté. —Mirá, te fui fiel los primeros tres o cuatro meses, esperando que cambie un poco la cama… -exhaló humo. —Me parece medio boludo romper lo nuestro. Vos me querés, yo te quiero… -lo decía como si estuviera leyendo el horóscopo en voz alta. —¡Acabás de admitir que cogés con otros! —Ay, no seas boludo. ¿Te pensás que si no te quisiera estaría planeando casarme con vos? No soy tan tarada. Guita no te sobra, coger, no cogés bien… Es obvio que te quiero. Y vos a mi también. —Pero… esto no… esto no puede… —Cuando no sabías nada, la relación te parecía perfecta. Es cuestión de que no te enteres, nada más… —No. Si vas a hacer algo quiero saber. Una cosa es ser cornudo y otra un cornudo imbécil. —Como quieras, pero después no vengas con quejas. Mi cabeza iba a explotar. Tenía más pensamientos y preguntas de las que podía expresar. Y por otro lado no quería dar tiempo a que ella gane terreno. Qué tonto. Tenía todo el terreno ganado. —Bueno, no sé… -balbucí. —¿Cómo es esto? ¿Elegís uno y armamos un cronograma de tus cogidas? Esto es absurdo… no sé cómo actuar ni qué decirte… me siento un estúpido. Abi me miró pensativa. —Supongo que podríamos cuidar un poco las formas. Puedo hacerme la señora con los tipos de por acá… No sé, al del gym le puedo cortar... no quiero que quedes como el cornudo del barrio, mi amor. Lo decía como si estuviera haciéndome un favor. —¿Con cuántos tipos querés coger? No me gusta, Abi, bastante con que sigas cogiendo sin hacerte quilombo… Elegí uno, por favor… -imploré ya sin el mínimo orgullo. Me miró, creo que se apiadó de mí. Suspiró resignada y me prometió que sí, que estaba bien, que uno solo. Ese “uno solo” fue Servio, el de la oficina. Aunque fue “uno solo” por un tiempo, ya que el muy turro se la quería enfiestar con otro compañero, y para la fecha del casamiento, más precisamente dos días antes de la iglesia, convenció a mi novia. Abi prefirió no decirme que se había despedido de la soltería con un trío, hasta después de casarnos. Exactamente hasta la noche de bodas, que fue cuando me lo confesó. Esperó hasta que estábamos haciendo el amor para decirlo. Yo, caliente como nadie por estar cogiéndome ese cuerpo espectacular al que amaba, y ella más tibia que una cerveza al natural. Pero fue decirme eso, que había sido enfiestada a mis espaldas, verla a la cara confesándome el punto más alto de su putéz y su hija-putéz, que me disparó el orgasmo incontenible. Me quedé más sorprendido que ella, y mientras acababa y gozaba veía cómo Abi disfrutaba de mi debilidad y sonreía. Y ese rostro amado y diabólico no hizo más que desangrarme de leche hasta casi morirme. Me derrumbé sobre ella, agotado de casi no cogérmela. Ella me sacó de encima, fue a lavarse y se negó a volver a hacerlo. Y apagó la luz para dormir. La luna de miel fue de lo más bizarra, hicimos el amor solo una vez por cada noche, con el rumor de sus labios en mis oídos, escuchando cómo lo había hecho con uno o con otro, relatándome alguna de los más memorables cuernos que me había metido durante el noviazgo. Los polvos eran intensos pero muy, muy breves. Mi calentura llegaba a picos realmente altos en segundos. A veces le pedía que deje de hablar, pero ella no se detenía. Al contrario, lo disfrutaba. O en tal caso quería que yo acabara rápido. Nunca me permitía volver a poseerla, me dejaba caliente y expectante hasta la noche siguiente. Pero eso había sido un año atrás. Ahora estaba en mi cama con Servio, uno de sus machos, como lo hacía casi día por medio. Pero algo iba a ser distinto esta noche. En principio, Servio se la estaba cogiendo desde hacía larguísimas horas. Yo había entrado un par de veces a llevarles algo fresco para tomar, y encontraba a mi mujer tapada con la sábana, que me agradecía con una sonrisa y me echaba rápido para afuera de la habitación. Así, al otro lado, me quedaba escuchando el movimiento de la cama, sus jadeos, sus orgasmos, sus puteadas y las nalgadas que recibía de su verdugo. No me permitían espiar por la cerradura, Abi decía que se podía inhibir. Pero esa noche, después de más de seis horas de recibir pija y pija de Servio, mi mujer por fin me llamó. —Cornudooo… -me reclamó de un grito. Yo ya estaba en el sillón del living, tratando de dormir, pero me levanté como un resorte. No era habitual que me llamara “cornudo”, pero a veces lo hacía. Especialmente cuando Servio se iba luego de una sesión de sexo o cuando venía de la oficina recién cogida. Golpeé la puerta. —Entrá, Cuerno -Servio, en cambio, se refería a mí solo con el nombre de Cuerno. Siempre me decía Cuerno, jamás me nombró de otra forma. Cuando ingresé, mi mujer estaba cola para arriba, desnuda, sudada por completo, incluso el cabello empapado. Servio detrás de ella, arrodillado, en medio de sus piernas, con la pija enorme como un mástil, dispuesto a clavarla. Sin embargo: —Servio no da más -me explicó mi mujer. —Ya me echó no sé cuántos polvos… Está agotado, pero yo quiero uno más… Lo tenés que ayudar… Por un momento creí que me iba a dejar cogerla, cosa que por hache o be no me permitía desde hacía unos meses, casualmente desde que comenzara a cogerse a dos compañeritos más y a un amigo de Servio. Pero me equivoqué. —Sentate en la cama y empezá a moverte con ritmo -me pidió Abi. No le entendí. —Así, Cuerno -me indicó Servio, se inclinó hacia mi esposa y la penetró. Abi lanzó un gemidito. Yo tenía la pija durísima de ver esa cola perfecta y a merced de ese hijo de puta. Servio apoyó sus manotas en la cola de mi mujer y comenzó a bombearla. —Mmmm… -ronroneó ella. Pero con el movimiento se empezó a mover la cama. Y mucho. —Ahora movete siguiendo mi ritmo -dijo Servio. Sentado, yo comencé a moverme hacia abajo y arriba, empujando con mi cola, primero tímidamente y luego, cuando comprendí que tenía que seguirlo a él, con más seguridad. Pronto él y yo nos estábamos moviendo en perfecta sincronía, solo que él se estaba clavando a mi mujer con cada subida y bajada y yo solo los miraba. En segundos él se quedó quieto. El movimiento que yo le daba a la cama hacía que el cuerpo y la cola de mi Abi fuera hacia arriba y hacia abajo, dejándose penetrar por su verdugo. Ninguno de los dos se movía, yo impulsaba todo con mis saltos de sentado sobre el borde de la cama. Era un espectáculo maravilloso. La piel oscura de mi mujer, transpirada y brillosa, moviéndose a mi ritmo, pero penetrada por su macho hizo que casi me viniera sin tocarme. Amagué hacerlo. —Ni se te ocurra -me advirtió Abigail. —Concentrate en lo que tenés que hacer… así lo ayudas a Servio, que está cansado… Me seguí moviendo mientras el otro hijo de puta se beneficiaba de todo. Comencé a transpirar. —Mi amor, me estoy cansando… —Seguí, cornudo… -me alentó mientras su cola viajaba una y otra vez hacia su macho, empalándose. —Seguí que vas bien… Y yo seguía saltando sentado sobre la cama. —Dale, así… -decía ella. Así, bien… Mmm… cómo la siento… Y yo dale que te dale, ayudándola a subir y bajarse ese pedazo de pija. —Mi amor, me canso… —Seguí, cornudito… por favor seguí que lo estás haciendo bárbaro… Sí que lo estaba haciendo bien. Servio solo se apoyaba en Abi, y ella no hacía ningún esfuerzo por subir o bajar. Todo lo hacía yo. Me sentía útil, por un lado, cansado por otro y definitivamente muy usado por Servio. Aunque sabía que se la había estado garchando por horas y horas y debía estar muerto, no pude menos que sentir algo de bronca por estar muriéndome de agitación para que él sintiera toda la conchita de mi mujer en su pija mientras yo hacía meses que nada. El cansancio hizo que yo perdiera ritmo. —Un poquito más, mi amor… Un poquito más… -me rogaba Abi yendo hacia atrás y adelante mientras jadeaba. —Seguí, Cuerno. No me aflojés ahora que le quiero echar el último polvo a tu mujer. La indignación por la humillación me dio un poco más de energía y logré mantener el ritmo un ratito más. Pero estaba exhausto. Podía ver cómo mi Abi se mordía el labio con cada estocada que yo ayudaba a que se clave. Le temblaba el brazo y tenía la cola en piel de gallina. Me di cuenta que el turro de Servio le iba a arrancar otro orgasmo, algo que yo nunca había logrado. Aunque de alguna forma me sentía partícipe de esta inminente acabada. —Seguí, cornudo, no pares… seguí que ya estoy… -decía mi Abi con los ojos cerrados. Agarró fuerte las sábanas, arrugándolas con violencia. —Venite, putita -terció Servio. —Mostrale al Cuerno cómo gozás con una buena pija. Abi tenía el cabello todo pegado a la cara, yo se lo corrí en un gesto instintivo de ternura hacia ella. Pero el movimiento me desestabilizó y se perdió el ritmo. —¡No! No pares ahora, no pares, mi amor… Pero yo no podía más. Me puse de pié, sin soltar a mi mujer, la tomé de los hombros, la incorporé un poco y comencé a moverla hacia Servio. —¡Bien, Cuerno! Empujala con fuerza que se la mando hasta los huevos. Abi me agarró de la ropa, del cuello, de donde podía. Parecía que se estaba desarmando. —Sí, mi amor, clavame contra su pija… clavame, mi amor… sí, sí… Y yo la seguía empujando contra Servio. Con los ojos cerrados, a veces abriéndolos, ella me gritaba “cornudo, aprendé” o “mi amor, así”, dependiendo de la oleada de morbo que sentía. Cuando le empezó a venir el orgasmo me agarró fuerte de los brazos y empezó a gemir y gritar como una puta. Servio comenzó a darle chirlos en la cola, un poco fuertes. —¡Así, Cuerno! Así hay que cogerse a tu mujer -y la seguía bombeando mientras le pedía: —Puta, mostrale cómo te gusta mi pija… Pero Abi estaba en una nube. Pronto abrió los ojos y mientras yo la seguía empujando, ya más suave, buscó mis labios y me besó en la boca con una pasión de enamorada. —Mi amor, -me decía —qué buen polvo me echaron… -y luego en mi oído. —Me hacés la mujer más feliz del mundo, cornudo… Servio se desplomó en la cama. Abi lo vio, sonrió y me dedicó un beso dulcísimo. Yo tenía una erección tremenda, estaba para cualquier cosa. —Quiero hacerte el amor -le supliqué desesperado. —Ay, mi amor, no seas egoísta -dijo sonriéndome con maldad. —Me están cogiendo desde hace seis horas, esto

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