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#Seductora

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LleandrodrfLv1· hace 7 hRelatos

Mis cuernos crecen. Capítulo I

Hay situaciones que nos marcan enla vida, las cuales debemos callar por vergüenza o por discreción. Ese sábado de febrero de hace unos años atrás, iba a empezar una relación que me llevaría por caminos desconocidos para mí y que a la vez harían florecer ese potencial de cornudo que llevaba dentro de mi desde mi adolescencia. Este es mi primer relato, a pedido de muchos que me piden que lo haga porque parece que la historia vale la pena. Iré haciendo varios capítulos y en base al feedback los profundizare. Pero fundamentalmente lo escribo para que  algún día Naty se sorprenda con mi PC desbloqueada y vea como narre nuestra historia, y la recepción que tuvo en ustedes. Obvio que a la familia, amigos y colegas estas cosas no se las podemos contar. Me llamo Leandro, tengo 41 años y esta es mi historia: Días antes a ese sábado, le mandaba corazón a cualquier mina cogible que me aparecía en Tinder. De repente salta MATCH y al ver la foto de la  mujer,dude, demasiado linda.  Toc Toc y empezó afluir la charla con una supuesta  Natalia,pasamos al whats app y decidimos sacarnos la duda. Así que quedamos en un bar,en la barra. Mientras me pedía una cerveza, la veo entrar, me sonríe al reconocerme… mierda.. Era más linda de lo que esperaba. Natalia era una rubia que medía 1,70 de altura, de treinta y pico de años,  con una cara preciosa, no era cara angelical ni guarra, sino más bien seductora, con una boca que ya me la imaginaba visitando a mí amigo, delgada, vestía jeans, blusa blanca y zapatos tacos altos, muy tranqui y a la vez elegante. Nada que ver a mis últimas citas de Tinder,Naty era de otra categoría. Nos sentamos en una mesa, la charla fluyo con lo típico:trabajo, estudio, familia, clima, un poco de la situación del país, hasta que claro, yo quería saber más sobre que chances había de cogerla. Por supuesto queme costaba ilusionarme, pero la rubia parecía entretenida. Al hablar de libros,me pregunta: N: Leíste 50 Sombras? Y:  el libro de la película? No, ni idea. N: A mí me encanto, soy fanática Y: ahhh *me hago el distraído, yo tenía fustas, esposas, consoladores, cadena y barras inmovilizadoras de una vieja relación* N: pero no te pienses cualquiera,me encanta la historia de amor, de como ella intenta sanarlo a Grey Y: pero no es algo machista? N: que decís? Si no sabes Y: Pero a vos te gustan esos juegos? N: como me vas a preguntar eso,no te conozco Y: no te hagas!! N: no quieras saber todo ya! Ese pequeño dialogo abrió un montón de puertas a mis fantasías, siempre estaba acostumbrado a manejar la sexualidada mi antojo en las relaciones que tenía, y esta se encaminaba a eso. Mi estrategia fue dejarla pastar,que se suelte, no demostrarle todo lo que sabía de sexo, o al  menos pensaba yo, sino de ir tirándoles pequeñas cosas. Luego seguimos hablando de citas fallidas que tuvimos, y ahí tuve el primer síntoma, en los últimos meses había tenido muchas, supongo que como 10.Me dijo de ir a la vereda a fumar, ambos lo hacemos y por primera vez me fije en su escote, N: que miras como un bobo? Y:ehh es que no me había dado cuenta el escote que tenes *le dije de manera natural. N: es que no me gusta andar mostrándome,está lleno de pajeros y me gusta que solo me miren los hombres que yo quiero Y: y vos queres que te mire? N: y vos que pensás? *y  me tira el humo de su boca en mi cara. Ya estaba a mil, pero quería esperar,notaba que algo no era normal, dudas, incluso pensaba en si no sería una escort o una loca. Naty tenía, ja y tiene,  dos hermosas tetas naturales   Era el típico momento donde se va tanteando los gustos y deseos y hasta donde va, pero ya tenía vía libre a mirarle las lolas- Pasaron unas horas y seguíamos  charlando, hasta que me dice que se iba, llama a la camarera y divide la cuenta, pagando a medias, insisto en pagar todo yo y me sale que el feminismo implica también que las mujeres se paguen su parte. Yo me la jugaba a no apresurarme,que sintiera intriga. Al llegar a su auto se frenó, me miro y me comió la boca a besos, N: necesitaba saber cómo eras besando y que sentía yo.. Siempre lo hago si me atrae alguien, así Y: o sea, supere la prueba? N: mmm no sé, probemos de nuevo y esmérate Esta vez tome la iniciativa y trate de darle un beso profundo pero que no sea de babozo o guarro. N: vení, subamos. Subimos a su auto y nos comimos abesos, cada vez más intensos, mi manos ya jugaban en su escote y en su jean,rozando su conchita. Le saque un teta afuera y tenía un pezón duro, hermoso refinado el cual empecé a acariciar y cuando intente lamer me freno N: basta.. En qué quedamos? Nada de sexo en la primera cita Y: tenes razón pero solo era un mimo N: Claro, y una cosa lleva a la otra… Y: es que me deje llevar….  (Sin darme cuenta también me estaba acariciando la pija) N: te estas tocando???? Jajá Y:uff siii N: a verla….. Y: ver qué? Mi….. *señalo con la cabeza a mi bulto* N: si… o qué? Yo que la quería llevar lentamente, me encontraba en la situación que tantos temores me había dado en la vida, el tamaño de mi pene, el cual si bien no es diminuto, solo llega a 10 cm estando erecto y es finito. Y: no! estás loca!, dijimos que nada de sexo N: bueno, como quieras Y: si te muestro lo besas? *Deseaba esos labios mamando mi pija, ya me había hecho la película* N: yo no chupo nada, no soy así,  no soy el juguetito de nadie, ya te lo dije Y: uff que mala *ya caliente y pensando que me histeriqueaba y después aflojaba* N: vos me besas a mí? *en alusión a su conchita* Y: obvio, me encanta N: Buenísimo, la próxima probamos que tal sos, o si sos puro chamuyo Y: dale, y vos que tal sos? Te dejas acabar en la boca? N: no me gusta… pero tal vez … si después me dejas besarte, y la compartamos, Y: eehh  *puse cara de asco^* N: ja como te corrí.. Ahora anda a tu casita y tócate solito, bebe. *me había dejando pagando* Nos besamos, charlamos de la bien que la pasamos y que pronto nos veríamos para ir a un telo tranquilos. Hasta aquí la prueba piloto, espero sus devoluciones, gracias

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BBrian2791Lv1· hace 21 dRelatos

Llegaron Los Hombres De La Basura…

Para mí era algo que nunca había pensado me pudiera suceder, si me gustaba el sexo, pero sin exagerar, pero desde el mismo momento en que Roberto fue hospitalizado, comencé a sentirme más excitada, que de costumbre, ante cualquier situación, por tonta que pareciera. Viendo las novelas de Tv nada más de ver a las actrices y actores besándose en la pantalla del televisor, me calentaba tremendamente. Y mientras estuve sola en casa, hubo días en que mientras veía la novela no dejaba de tocar mi vulva, en ocasiones hasta alcanzar un delirante orgasmo. Pero eso no se limitaba tan solo a las novelas, si iba en mi auto y veía a una pareja, dándose un simple beso de despedida, prácticamente mi sangre hervía por el deseo de tener sexo, pero lográndome comportar como es debido. Es más en una ocasión, tras llegar a casa de mi trabajo, vi al entrar a la urbanización a muchos perros de tras de la perra de uno de nuestros vecinos, eso bastó para que yo apenas entrase a casa, corriera para el baño, supuestamente a ducharme. Pero la realidad es que como ya mi marido estaba en casa, y en esos momentos no me podía satisfacer todavía, apenas me quité la ropa, dentro de la ducha comencé a introducir de manera desesperada casi por completo una de mis manos dentro de mi coño, hasta que después de un sin número de orgasmos, quedé bastante agotada. Cosa que me asustó tanto, al punto que fui a ver a mi terapeuta. Cuando más o menos le hable de lo que me sucedía, ella me dijo que era algo normal, que eso me sucediera, que siguiera descargando mis energías de la forma en que lo estaba haciendo, que una vez que mi marido volviera a la normalidad, yo también lo haría. Lo cierto que esa respuesta en nada me agradó, ya que apenas mi esposo recién salía del hospital y comenzaba a verse con su urólogo. Mientras que yo ya sentía, que eso de autosatisfacerme a misma, como que realmente no funcionaba del todo, porque siempre quedaba con muchas ganas, y hasta que no quedaba completamente molida, no dejaba de introducirme salvajemente, mis dedos, mis manos o algún objeto o juguete sexual, incluso en varias ocasiones me introduje una botella, dentro de mi coño, hasta calmar mis deseos. Pero una tarde en que tanto Roberto como yo recién habíamos regresado de trabajar, de inmediato me fui a dar una fría ducha, para bajar mis calenturas, mientras que mi marido se acordó en último momento, de que debía sacar la basura, y ya se le estaba haciendo tarde para ir a su cita médica, así que me pidió de favor que después de que me terminase de ducharme, le hiciera el favor de sacar la basura, ya que después de la cita, iría a ver a mi suegra, por lo que de seguro regresaría algo tarde, y el camión de la basura ya habría pasado. A medida que el agua fría caía por sobre todo mi cuerpo, y luchaba con migo misma por no comenzar acariciar mi vulva, le respondí que de inmediato, me encargaría de eso y que saludase a mi suegra de mi parte. Así que con el fin de distraer mi mente, salí de la ducha, me puse mi bata de baño, y me dirigí a la cocina para sacar la basura. Realmente no era una sola bolsa de basura, eran tres. Ya que Roberto tiene un hobby entre reparar cosas viejas y aeromodelismo. Me encontraba sacando la primera bolsa de basura, cuando llegó el camión, apenas había sacado la primera bolsa de la casa, y comenzaba a arrastrarla hasta el lugar donde sería recogida, cuando uno de los basureros, caminando hasta donde me encontraba, me dijo. Señora permita que le ayude. De inmediato le respondí que estaba encantada de que me ayudase, y tras tirar la primera bolsa dentro del camión, le dije que dentro de la casa tenía otras dos. Me sonrió, y mientras me seguía en dirección a la casa, de momento se me ocurrió pensar que de seguro me estaba observando las caderas, a medida que yo caminaba, no sé por qué precisamente instante, se me ocurrió hacer una pequeña travesura y comencé a caminar de manera algo más sensual y provocativa, contoneando mis nalgas de manera sensual, hasta que ambos entramos a la cocina. Él sin quitarme la vista de encima, tomó la segunda bolsa al tiempo que de manera algo descarada, se agarró su miembro por encima del pantalón, se lo acomodó o por lo menos eso me pareció a mí, y de inmediato salió de la cocina diciéndome que ya regresaba por la tercera bolsa, momento en que yo aproveché para preguntarle si deseaba tomarse un regreso o un jugo. Me respondió que con un refresco le bastaba, pero apenas el hombre de la basura salió con la bolsa por la puerta de mi cocina, yo salí corriendo para mi dormitorio, apenas salí de mi cocina en el pasillo que conduce a la sala, me quité mi bata de baño y apenas entré a mi dormitorio, rápidamente me puse un negligé negro, aunque bastante transparente, sin más nada de bajo, además me calcé mis zapatos de tacos bien altos y de inmediato regresé a la cocina. Me sentía como loca, de momento en mi mente me visualizaba ofreciéndome al tipo ese de la manera más descarada posible, y que él sin dudarlo ni un segundo se me tiraba encima, me penetraba y no dejaba de besarme y acariciarme por todas partes. Cuando él regresó, ya yo me encontraba parada frente a la puerta abierta de la nevera, con mis piernas ligeramente abiertas, de espalda a él, terminando de servirle el refresco, la luz que salía de la nevera claramente dejaba ver todo mi cuerpo bajo la tela del negligé. Al sentir su presencia, yo voltee para mirarlo y me di cuenta de inmediato que al él verme, sus ojos parecían que se fueran a salir de sus cuencas, haciéndome la desentendida, aunque con un tono de voz seductor, le pregunté de la manera más sensual y sexualizada que pude ¿Aparte del refresco, si vez o deseas algo? ten a bien tomarlo, con toda confianza. Por dentro deseaba que me tomase en sus brazos, y sin pérdida de tiempo me hiciera suya. Pero al mismo tiempo me decía a mi misma, como era posible que me comportase como toda una puta, prácticamente me le estaba ofreciendo a ese desconocido, en bandeja de plata. Además el que desease serle infiel, a mi amante esposo, era algo que por unos instantes me estuvo torturando. Era tanta mi excitación, que de pensar en que estaba a unos segundos de definitivamente serle infiel a Roberto, mientras él iba al médico. Sentí repentinamente como en un momento, toda mi vulva se humedeció. En mi mente mantenía esa lucha, hasta que sentí sus manos sobre mis hombros. Todo aquello en lo que pensaba previamente, desapareció de mi mente, al tiempo que él se colocó frente a mí, y dándome un tremendo de lengua, hizo que prácticamente yo me deshiciera entre sus gruesos brazos. Cerré mis ojos mientras que sus brazos y sucias manos, introduciéndose bajo la tela del negligé, comenzaron abrazarme y acariciaron todo mi cuerpo. Completamente entregada, sin oponer resistencia alguna, dejé caer al suelo de mi cocina el negligé, quedando completamente desnuda ante ese hombre de la basura. De inmediato sentí el calor de todo su cuerpo contra el mío, la rigidez de su miembro, por debajo de la tela su sucio pantalón, contra mi plano vientre, y el olor de su fuerte sudor que me embriagaba. Por un buen rato nos estuvimos besando, acariciando, agarrándonos mutuamente, hasta que en un respiro que tomamos, yo me escapé de sus brazos y caminando moviendo mis caderas, llegué hasta la mesa de comedor que tengo en la cocina, seductoramente sin dejar de verlo, me recosté encima de la mesa, separando y levantando mis piernas, sin decir palabra le ofrecía por completo todo mi coño, invitándolo con mi mirada a que me penetrase. Él dio un par de pasos y colocándose frente a mí, soltó la correa del pantalón, desabrochó luego el botón, y bajando la cremallera al tiempo que se bajaba los pantalones, dejó ante mis ojos su miembro, el que de inmediato sin querer, mentalmente lo comparé con el de mi marido, prácticamente lo doblaba en todo, tamaño, grosor, y pensándolo bien hasta en erección, que definitivamente era mucho mayor, que la de mi esposo en sus mejores momentos. El hombre de la basura, mantuvo mis rodillas bien separadas y atrayendo mi cuerpo hacía el de él, lentamente comenzó a penetrarme, al principio no podía despegar mis ojos, de su miembro, de cómo se fue abriendo paso lentamente dentro de mi lubricada vulva. Al comenzar a sentir el calor de toda su verga, dentro de mi coño, puse mis ojos en blanco del placer que sentía, y dejé caer mi cuerpo sobre la mesa. Sus manos me sujetaban firmemente por las caderas, pegándome una y otra vez contra él, mientras que yo en un desenfreno de placer movía o restregaba más bien mi coño contra su cuerpo. Sentía deliciosamente, como todo su miembro llenaba todo el espacio dentro de mí mojado coño, quizás por lo morbosa y excitante de la situación, me imaginé el rostro de mi esposo viéndonos con asombro, cosa que lejos de enfriarme me calentó mucho más todavía. Yo no dejaba de moverme, y cuando él con su gruesa y ronca voz me comenzó a decir, lo sabroso que se sentía mi coño, lo caliente que yo era y lo bien que me movía, me sentí mucho mejor todavía. Incluso cuando comenzó a decirme, que yo era la puta de sus sueños, no me sentí mal. Sus manos se movieron sobre mis tetas, las que deliciosamente me apretaba, chupaba y lamía a la vez con su tremenda lengua. Hasta que me dejé llevar por el placer, de disfrutar de un verdadero orgasmo, sin que él todavía hubiera acabado. Por lo que como si yo fuera una muñeca de trapo, sacó su verga de mi coño, me dio media vuelta, por lo que mi vientre quedó sobre la mesa, y nuevamente recibí dentro de mí su incansable verga. Yo no dejaba de mover mis caderas, de gritar por el placer que sentía, de gemir profundamente de placer, tras cada empujón que él me daba, incrustando su miembro completamente dentro de mí vagina. Para mí era algo de locura, cerraba mis ojos y me relamía los labios, con los dedos de una de mis propias manos, yo misma me apretaba intensamente mi clítoris, cada vez que sentía su poderoso miembro, más y más adentro de mí. Después de un buen rato, a medida que él continuaba clavándome su verga, abrí los ojos, para encontrarme que ambos estábamos siendo observados fijamente, por sus tres compañeros. Los que se comunicaban entre sí a baja voz, como para que yo no me diese cuenta de su presencia, cosa que pasó cuando que abrí mis ojos. Al ver a esos otros tres hombres, no sentí vergüenza alguna, es más hasta me calentó mucho más el que me vieran completamente desnuda, dejando que su compañero me clavase toda su verga. Yo me sentía insaciable, y de momento hasta desee que ellos tres también tuvieran sexo conmigo, por lo que le hice señas al mayor del grupo, de que se me acercase. Sin dejar de recibir los embates del primero, con mi mano izquierda busqué su miembro, aunque de manera algo torpe, finalmente lo extraje del pantalón y agarrándolo con mi mano, me lo fui acercando a la boca, hasta que me puse a mamárselo. De inmediato no se hicieron esperar los comentarios de los otros dos, y mientras yo continuaba mamando, los escuché decir que yo estaba bien buena, caliente y birrionda, aunque eso último no lo entendí. Pero poco me importó, ya que cuando se me acercaron y comenzaron bajo la supervisión del primero a tocar mis tetas, yo me sentí de lo mejor. Al que yo le estaba mamando su verga, a los pocos instantes se vino por completo dentro de mi boca, sin que eso me produjera desagrado alguno, por lo contrario se la seguí chupando hasta que finalmente el mismo tipo retiró su verga de dentro de mis labios. Justo en el momento en que mi hombre de la basura apretándome fuertemente contra su cuerpo, se detuvo y sacando su verga de mí caliente coño, derramó toda su leche sobre mis nalgas y espalda. Yo aun estaba bien deseosa de continuar, por lo que me erguí y agarrando un paño de cocina, me limpié mis nalgas y espalda. Estaba tan y tan deseosa de continuar que de inmediato no sé cómo pude preguntarles a los otros dos si deseaban acostarse conmigo ahí mismo, en el piso de la cocina. Su respuesta fue inmediata,

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AAleDunsLv1· hace 21 dRelatos

De novio tranquilo a...

a mis 25 años siempre creí en las relaciones sanas, disfrutaba mi sexualidad, pero con parejas estables. Hasta esa edad tuve una que otra aventura fugaz, pero la mayoría de mi tiempo estuve de novio. Hoy tengo 28 y mi forma de ver la sexualidad cambio bastante... Todas las historias que voy a contar son reales y me pasaron a mi. Hoy voy a empezar por el principio. Yo soy de una ciudad chica de argentina, pero vivo en una de las capitales de Sudamérica. Me fui de mi casa a los 23 años una vez que me recibí en la universidad. Al poco tiempo de llegar a mi nueva ciudad me puse de novio con una chica muy linda. Visitaba a mi familia 1 vez al mes aproximadamente. En esas visitas, muchas veces hacíamos asados y juntadas con mis hermanos, amigos, amigas, primos, primas, etc. Sabia que había una amiga de mi hermana que yo le gustaba. Ella es una morocha argentina, sexy, con curvas, boca seductora, muy linda cola y cintura. Siempre jugábamos a seducirnos, pero cada uno estaba en relaciones más o menos estables. Más o menos larga y más o menos feliz. Así que no pasaba más nada que un juego de seducción. Un día nos fuimos en grupo a festejar el cumpleaños ,de alguien, en las afueras de la ciudad. Ella estaba con un vestido blanco hermoso, hacía calor y yo ya tenía ganas que pasara algo. Esa noche jugamos al mismo juego que siempre, música, algo de alcohol y mucho humor nos fuimos acercando y quedando medios solos. Se empezó a tensar el aire, y fue el momento que decidí no dejarla pasar. Me tire y le comí la boca, ella obviamente respondió con un hermoso, largo y caliente beso. Al toque nos dimos cuenta que nos moríamos de ganas de hacer esto hace mucho tiempo. Las manos se fueron para todos lados. Fue muy intenso, sin embargo escuchamos ruidos, nos asustamos y nos alejamos. Los dos con una calentura zarpada. Sin embargo empezó a llegar gente.. la cosa se fue enfriando, pero los dos nos mirábamos con ganas de más... Si queríamos que nadie se entere no podíamos hacer mucho más esa noche.. y cada uno tuvo que volver a su casa solo.. Esa noche no pude parar de pensar en ella, pero no tenia su teléfono para ver cómo estaba ella y si quería seguir con nuestro encuentro tanto como yo... Fue cuando me anime a robarle el celular a mi hermana para sacarle el número y llamarla. Le mande un mensaje y empezamos a planificar un encuentro, sin que nadie sepa. Decidimos que la iba a pasar a buscar en el auto por su casa, y ahí veníamos que hacíamos. Más que nada para que no nos vean... pueblo chico, infierno grande... Esa noche la pasé a buscar por su casa, ella salió hermosa, con un short de jean y una remera blanca. Se subió al auto con un beso en el cachete y le pregunté: -“Qué te gustaría hacer?” Ella respondió, -“hay una plaza tranqui acá a la vuelta” Y nos fuimos para allá en el auto, efectivamente no había nadie. Yo llevaba unas cosas para tomar y picar. Agarre las cosas, fui a abrir la puerta del auto... y sentí un tirón en mi mano que me dejo sentado. “Espero poder seguir contado esta historia.. pronto. Avisen si les gusto...

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TthomasshelbyLv1· hace 21 dRelatos

Mi Sobrino, Mi esposo

Con el tiempo comprendí que mis sentimientos hacia él no eran de tía ni de hermana comencé a sentir por él extrañas sensaciones, mi cuerpo vibrara al verlo, me estremecía cuando su piel rozaba la mía y ni que hablar cuando nos saludábamos con un beso en la mejilla y sentía celos cuando Diego salía con alguna chica, pero todo eso terminaba cuando él estaba a mi lado. En soledad pensaba sobre mis sentimientos por él no podían ser, que debía olvidarme de mi sobrino. que debía buscarme otro hombre…y así miles de cosas, pensaba que debía alejarme, irme a vivir sola, alquilar un departamento, distanciarme para poder olvidarlo…pero todos esos pensamientos se derrumbaban como un castillo de naipes cuando al otro día me cruzaba con él. Cuando terminó sus estudios en la fiesta de egresados pidió que mi hermana y yo le entregásemos la medalla, y en el momento que nos sacamos la foto y nos tomó a ambas de la cintura, mi cuerpo se estremeció y en ese momento comprendí que nunca podría dejar de desear a Diego…nunca una mano en mi cintura me hizo estremecer tanto, y ese deseo  se potenció más aún luego de lo que descubrí unos pocos días después. Un domingo al llegar a casa Diego estaba solo en el living mirando futbol por TV, mi hermana y su esposo no estaban en casa ya que se habían ido a visitar a unos amigos, lo saludé, lo noté un tanto nervioso, charlamos un rato, yo estaba cansada  así que decidí acostarme un rato y ducharme. Cuando salí  de la ducha abrí el placard y mi ropa interior estaba algo revuelta, yo soy muy prolija y eso no estaba como lo había puesto, ahí comprendí el nerviosismo de Diego, él debió haber entrado en mi habitación y estuvo husmeando mi ropa interior, tangas, corpiños, baby doll, me sorprendió eso pero lejos de enojarme me sentí dichosa porque eso significaba que le gustaba como mujer. Me recosté en la cama e un tanto excitada, y no podía dejar de pensar en ello, en que ropa le había gustado con cual le gustaría verme, si se había masturbado con esa ropita, no podía dejar de pensar en ello, y me iba tocando pensando que era su mano la que acariciaba mi cuerpo me excité tanto que tuve el mejor orgasmo de mi vida, no era la primera vez que me masturbaba pensando en él, pero ese día fue  maravilloso nunca había sentido tanto placer… Cuando bajé a la casa vi a Diego sentado en el living, me fui acercando a él casi provocativamente, me senté a su lado apoyé mi cabeza en su hombro tomé su mano entrelacé sus dedos con los míos, hablé con él muy dulcemente y lleve nuestras manos al borde de mii pollera y sentí mi cuerpo estremecer cuando sentí su piel sobre una de mis piernas, pero todo terminó abruptamente, cuando escuché las voces de mi hermana y mi cuñado solté su mano, y me quede quieta, al rato subí a mi habitación y volví a masturbarme, nunca había estado tan excitada. Luego bajé para cenar, miramos los 4 una película, pero no recuerdo cual era. Yo no podía dejar de pensar en lo que había descubierto en mi habitación, no podía dejar de pensar en Diego, luego todos nos fuimos a dormir Diego había conseguido un trabajo y se levantaba muy temprano, así que apenas terminó la película se fue a dormir, se despidió como siempre con un beso en la mejilla pero  cuando lo hizo, mi boca casi besó la comisura de sus labios nunca me había atrevido a tanto… Pasamos las fiestas de Navidad y Año Nuevo con la familia de mi cuñado que vivían en Córdoba y que vinieron a nuestra casa, en esos días nunca pudimos estar a solas, pero mis deseos por Diego iban en aumento. El 3 de enero mi hermana y mi cuñado durante la cena dijeron que decidieron tener una segunda luna de miel ya que se irían de viaje a Bariloche al mismo hotel  donde estuvieron cuando se casaron. Ahí estaría 10 días  y los otros 10 lo destinaría a recorrer el sur y detenerse e n todos los lugares que les gustasen, por lo tanto volverían a fin de mes… eso para mis oídos fue maravilloso porque estaría a solas con Diego por 25 días si él  me deseaba como yo, nosotros también podríamos tener nuestra luna de miel, porque yo no trabajaba porque hasta fin de mes porque estaba la feria. Fui a mi cama, deseando que llegase ese viernes en que los 2 estaríamos completamente solos y así poder dar rienda sueltas a todos mis deseos. Si lo pensaba fríamente todo era una locura, pero no estaba para pensarlo así, mi calentura y mis deseos por Diego no permitían que lo pensase de esa manera. Lo que restaba de esa semana acompañe a mi hermana a hacer compras para el viaje, y disimuladamente empecé a coquetear a Diego y a mostrarme más provocativa con mi cortas polleras, ropa ajustada y escotes insinuantes, y delante de él ya no me cuidaba al cruzarme de piernas y eso hizo mella en Diego noté sus miradas penetrantes como intentando desnudarme con sus miradas Los días parecían eternos, parecía que ese viernes no llegaría nunca, cuando salíamos de compras con mi hermana lo primero que hacia cuando llegaba era ir a mi habitación a ver mi placard, mi ropa estaba más ordenada pero no en la misma posición que yo las había dejado, evidentemente Diego entraba en ella cuando yo no estaba en casa. Y así día a día mis deseos por él iban en aumento y ese deseo solo podía calmarlo masturbándome. Así llego el tan ansiado viernes a la mañana fuimos a llevarlos al Aeroparque, el día era sumamente caluroso a las 8 de la mañana hacía ya casi 30°, yo llevaba puesto un pantalón negro muy ajustado y una remera a tiritas también ajustada que marcaba mis senos e insinuaba levemente lo paradito de mis pezones ya que no llevaba corpiño, y  unas sandalias abiertas de taco bajo Iba manejando el auto con Diego sentado a mi lado y mi cuerpo era pura adrenalina, nunca había sentido tanta excitación, ese deseo por lo prohibido me ponía así, más lo miraba y más lo deseaba. Estuvimos algo más de una hora en la sala de espera, hasta que ellos subieron al avión, era normal que Diego me tomase de la mano, pero cuando el avión despegó la apreté fuertemente empecé a sentirme mucho más excitada, los 30 minutos del viaje parecieron eternos, quería llegar a casa y entregarme a Diego si todo salía como lo pensaba no quería desperdiciar un solo momento. Llegamos a casa, entré el auto al garaje, en el camino compramos helado, ya eran la 13:30, preparamos unos sándwich y eso junto con el helado fue nuestro almuerzo y  dije: C- Hace mucho calor… ya vengo me voy a poner algo más liviano D- Si yo también Entré a mi habitación y estrené el conjunto playero que me había comprado para ese momento, me cambié, me maquillé y di los últimos toques, llevaba mi cabello negro largo y suelto, ojos maquillados, mis labios en un rojo carmín, piel trigueña, unos aros en mis orejas. La parte superior de la bikini era de color rosa, los breteles se sujetaban por detrás de mi cuello, mis senos de buen tamaño estaban muy expuestos un pequeño triangulito que ocultaban mis pezones y una parte de mis senos debajo de ellos y una tirita que unía ambas tazas, llevaba una pulserita en mi muñeca que vino con el conjunto del mismo color y un solcito de jean color blanco de tiro bajo y muy ajustado por detrás asomaban levemente mis nalgas y llevaba chinelas rosas. Soy alta 1,72 mt, y mis medidas son 95-65-98, cuando bajé mi sobrino clavó mis ojos en mí, él estaba sentado en  el sillón con el control remoto viendo fútbol, yo me senté en el piso apoyada contra el sofá, tomé mi libro pero no pude  leer un solo renglón. Diego solo tenía puesto un short azul con vivos rojos. Lo miraba de reojo yo estaba sumamente excitada deseaba a Diego más que a nada en el mundo, sabía que mis sentimientos por él no eran lógicos pero no podía contenerme más, lo amaba, y deseaba sobremanera que él se adueñase de mi cuerpo, estaría sola con él durante 25 días y nadie podía interrumpir eso. Alguna vez tuve pensamientos incestuosos con Diego pero intente sacarlos de mi mente pero volvieron a reflotar cuando descubrí  que él entraba en mi habitación y revisaba mi ropa interior eso volvió a ocupar mi mente y a potenciar mis deseos. Diego es muy bonito de cara, de rasgo suave, cabello castaño levemente larguito, 1,82 de altura, delgado pero musculoso, de piel blanca, dorada por el sol, ojitos marrones, una boca seductora y carnosa. Luego de sentarme en el piso tomé mi libro de lectura  pero en realidad lo que menos hice fue leerlo mi mirada se desvía hacia él, miraba su torso desnudo, sus pectorales, su carita de ángel, sus brazos musculosos e imaginaba mi cuerpo envuelto por ellos y su boca besando mis labios, notaba que su mirada se desviaba  hacia mi casi disimuladamente, era evidente que yo le gustaba…pero por lo visto no iba a hacer más que mirarme, si quería cambiar la historia debía hacer algo pero no sabía que… y en un rapto de frustración por lo que estaba sucediendo tomé un almohadón del sillón y se lo arrojé con algo de bronca como diciendo “que esperas para hacerme tuya…”, él me lo devolvió arrojándomelo, y así comenzó esa guerra de almohadones, yo le arroje uno que impacto de lleno en su cara y que provocó una carcajada en mi… Él se incorporó y vino hacia mi llevando el almohadón en sus manos cuando quise darme cuenta el almohadón estaba sobre mi cara yo intente quitármelo pero Diego me lo impedía su fuerza era superior a la mía de tal forma que quede acostada en el piso, los dos reíamos a carcajadas. En el forcejeo él quedo prácticamente sobre mí, y yo me revolcaba en el piso intentando salir de esa situación, pero hubo un momento en el cual una de mis piernas quedo ubicada entre las suyas, en ese momento noté una leve erección en su pene eso me enloqueció y excitó aún más me seguí revolcado en el piso pero movía mi pierna de manera de obtener una mayor erección de su pene, poco a poco noté como mi objetivo se iba cumpliendo hasta notar una erección infernal el tamaño de su pene era mayor del que yo imaginaba lo cual hizo aumentar sobremanera mis deseos, entonces decidí no perder esa oportunidad estaba totalmente dispuesta a poseer ese maravilloso pene en mi cuerpo, no sé de donde saque fuerzas pero en ese movimiento continuo que tenían nuestros cuerpos en el forcejeo pasé yo a quedar sobre él, en ese momento noté que mi bikini dejaba ver la aureola de mi seno izquierdo, yo estaba completamente agitada, excitada y caliente podía sentir la dureza inconmensurable de su pene, extendí los brazos de Diego tomándolos de las muñecas acerqué mi cara a la suya y con voz agitada y entrecortada dije: C- Ya no estamos para jugar estos juegos, se te paró, estás excitado por mí, y yo también lo estoy por vos desde que descubrí que vas a mi habitación a revisar mi ropa interior, eso me excitó en demasía…te deseo tanto, quiero ser tuya…… Diego quedo un tanto paralizado por mi confesión, deje de presionar sus muñecas, me acosté sobre su cuerpo y le di dos o tres pequeños picos sobre su boca, recién ahí reaccionó sus manos se depositaron sobre mi cola y mis piernas ahí nos dimos el primer beso con un comienzo suave y tierno hasta convertirse en un beso por demás violento lleno de pasión enloquecedor y con nuestras lenguas unidas que se prolongó por más de diez minutos. Entonces nuestras bocas se separaron, y con voz agitada dije: C- Te amo y te deseo D- Yo también Claudia Me incorporé un tanto llevé mis manos  hacia atrás, desprendí el corpiño de mi bikini hasta retirarlo de mi cuerpo de manera que pudiese ver en todo su esplendor mis senos redondos y mis pezones rosados y erguidos; en su carita quedó reflejado todo el placer que mis senos le provocaban al verlos desnudos, entonces me pegué a su cuerpo como para que pudiese tomar contacto con ellos su boca emitió al igual que la mía un leve gemido, entonces mis senos se fueron deslizando por su pecho durante algunos segundos, una indescriptible sensación se apoderó de mi cuerpo. el placer como nunca se  había apoderado de mí y mis pezones al tomar contacto con su piel se habían hinchado y parado como jamás antes me había sucedido. C- Sentí mis pechos, te gustan, mi amor D- Si, todo en vo

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WwannabcuckoLv1· hace 23 dRelatos

Experiencia cornuda con mi esposa (2da Parte)

Quienes leyeron mi anterior relato, sabrán que había ofrecido algo a mi esposa (hablar con mi compadre), sin embargo me invadió la inseguridad, el miedo, el temor a lo que pudiera pensar Ricardo acerca de esta propuesta que le estaba ofreciendo. Al día siguiente y en cuanto tuve la oportunidad, interrogue a mi Geraldine, para saber si eso había sido algo del momento o si aun sentía la curiosidad por probar estar con otra persona: -Quería preguntarte: ¿Eso que me dijiste anoche fue de momento o aun lo quieres? -... (Silencio, mientras su cara denotaba un poco de decepción) -Solo, estoy preguntando, es decir antes de cometer una locura de la cual nos podamos arrepentir (le aclare) dejarnos llevar por ese deseo de una fantasía, y que además confesamos en un momento de pasión, sin antes conversarlo mas calmados no me parece lo ideal. Lo mejor es charlarlo mientras estamos sobrios de placer para determinar en realidad el deseo. - No te voy a negar que siento mucho nervio al pensar en estar con otro hombre, pero la excitación que me produce supera eso, el morbo de saber que te estoy poniendo los cuernos, me pone muy caliente, pero claro, todo esto fue luego de que me confesaste que te gustaría, antes no. Así que creo que también es como si algo fuera despertado, quizás también me enloquece el hecho de pensar que te produce mucho morbo y que fantaseas con eso. ¿Acaso eres tu el que cambio de parecer? - Para nada, no te mentí en ese momento, aun fantaseo con eso, pero la verdad si me da un poco de pena comentarle esto a Ricardo. Tu sabes que el es mi amigo, y no quiero que piense mal de mi. - Yo nunca me había sentido atraída por Ricardo, pero desde que tuve ese sueño, he tenido mucha pasión, un fuego dentro que me quema, al principio pensé que seria pasajero, pero lo revivo a cada momento, y eso me inquieta. Yo prefiero evitar y dejar esos pensamientos de lujuria y desenfreno, no se con que cara seria capaz de verlo, no se si quiero que su respuesta sea positiva o negativa. Además no puedo hacerle eso a Conchita (la esposa de Ricardo y muy amiga de Geraldine). En este momento la observe confundida, sus ojos se pusieron vidriosos como a punto de romper en llanto, no podía dejar que la oportunidad se escapara, prefería que si ella estaba con otro hombre fuera con Ricardo, para que disfrutara y saciara eso que sentía, quien mejor que alguien de confianza, por lo tanto la interrumpí. -No, espera, la intención es solo sexo, Conchita no tiene porque saberlo, no habría ningún sentimiento mas que los carnales, sexo puro y duro. Eso no debe afectar nuestra relacion ni mucho menos la de ellos. -... (mientras estaba en silencio su cara se repuso) Tienes razón, además puede que solo sea algo de una vez, solo para apagar mi fuego y cumplir tu fantasía -Exacto (Casi se me escapaba la oportunidad) -¿Y como piensas decirle a Ricardo? Debes ser sutil, no puedes simplemente llegar y ofrecerle un trio con nosotros. -No, tendré que buscar la oportunidad. -¿Quieres que le diga yo? ¡¡WAO!!, nunca pensé que mi mujer se ofreciera para esto, definitivamente mi mujer había cambiado desde ese sueño, no era ella, esta mujer estaba fogosa, caliente y dispuesta a preguntarle a mi compadre si quería tener sexo con ella. -¿Estarías dispuesta? - Me da algo de nervios, pero puedo idearme la forma de preguntarle (me dijo dirigiéndome una mirada seductora que nunca le había visto) - Bueno, ¿Qué se te ocurre? -Le voy a pedir que venga mañana a ayudarme con algo, no se, quizás con el lavavajillas (Mi compadre es fontanero de profesión, y también realiza varios trabajos de reparaciones en el hogar, lo hace a domicilio). Para que no sospeche y no venga predispuesto, porque si lo invito a tomar algo, sospecharía, si lo invito a comer viene con conchita, y si le digo que quiero hablarle de algo tendría en mente otra cosa. Quiero agarrarlo desprevenido, que no se imagine lo que le propondré. -Esta bien mi amor. Le di un beso y le agarre una nalga, ella me rodeo con su brazos y me siguió besando con pasión, me ti mi mano entre su ropa interior para tocar su vagina, que estaba húmeda a mas no poder, su panti estaba empapada. Esto fue solo con ella imaginarse el evento, en el momento no me imaginaba como seria cuando sucediera. Luego de esto, hicimos el amor muy apasionadamente, pero sin charlas sobre el tema mientras lo hacíamos, fue algo bastante normal, pero muy intenso. Al día siguiente me levante para salir al trabajo y mientras ella preparaba el desayuno le pregunte si había llamado a Ricardo, y me dijo que si, que vendría al mediodía. En un destello de pensamientos los imagine cogiendo en nuestra cama, ella mamandole la verga, el chupando su vagina, ella en cuatro mientras el la penetraba, y mucho mas. Pensé también: "Si Ricardo accede, no van a aguantar y van a coger, y yo no estaré" lejos de sentir celos me sentí muy excitado, eso va a pasar, eso sucederá y no puedo ni quiero evitarlo. Pero quería verlo, quería ser testigo del momento en que mi esposa cogía fuerte con otro, lamentablemente me arriesgaba a que no sucediera si solicitaba estar presente, en realidad seria lo mejor, que ellos intimaran primero para que la vergüenza y la timidez se fueran y que estén dispuestos a todo cuando estemos los tres. Solo atine a decirle: "Si puedes, cógelo, cógelo duro, y si te grabas para verlo luego mucho mejor. Te amo" Sali de casa, llegue al trabajo y no podía dejar de mirar el reloj, mis pensamientos estaban copados de lo que haría mi esposa con Ricardo, tuve que ir al baño un par de veces durante el día para masturbarme imaginando aquella escena en la que mi mujer finalmente me ponía los cuernos. Aproximadamente a las 13:00h recibí un texto de mi esposa diciéndome "Ya Ricardo esta aquí, te cuento luego", sentí que mi corazón se aceleraba, iba a suceder, estaba ocurriendo en ese momento mientras yo trabajaba, no podía concentrarme, pensé incluso en detener todo, llamar y decirle que parara, me sentí confundido, sin embargo deje que siguiera adelante. Mi mente se calmo durante el resto de la jornada, continúe en mis labores normalmente hasta la hora de salida y me fui a mi hogar. Llegue y salude a mi esposa como lo hago normalmente, su cara se veía rozagante, sus ojos con un brillo de ilusión, por lo visto todo había ido bien, me quite la ropa y me di una ducha, al salir fue a la habitación y ella estaba ahí, me invito a acostarme y comenzó a decirme: -Ricardo llego, justo al momento en que te escribí. -Continua. (Mi corazón palpitaba) -Yo tenia puesto el blusón casi transparente que tanto te gusta, no tenia brasier, por lo cual mis senos se podían observar si ponía atención, pensé colocarme una minifalda o un short corto, pero opte por un pantalón licra ajustado, sin pantis, que hacia que mi vagina se viera bien abultada. -Que divina debiste verte. -Cuando entro, lo salude normalmente pero lo bese muy cerca de su boca, creo que eso lo puso nervioso, aunque aun así no dejaba de verme completa. -¿Que hiciste luego? -El pregunto, cual era el problema con el lavavajillas, yo le dije que no había ninguno, que en realidad lo había citado para otra cosa, lo invite a sentarse y yo me senté frente a el, en su cara se notaba la confusión y comencé a decirle: Ricardo, tu eres el amigo y compadre de mi esposo, y por esto lo que voy a comentarte lo hago precisamente por el y para evitar malos entendidos, hace unos días tuve un sueño erótico, en el que tu estabas presente. MIERDA, mi esposa se lo dijo sin mas, estaba contándole todo su sueño, tan detalladamente como me lo conto a mi, su nivel de lujuria estaba incrementando y su boca se hacia agua queriendo mamarle la verga a mi compadre, mi compadre tenia una erección que se notaba a pesar de sus jeans de trabajo. Luego que Geraldine termino de hablar el le pregunto: -¿Mauricio sabe de ese sueño? -Si, yo se lo dije y mientras se lo relataba hacíamos el amor. -Pero, ¿No sintió celos? es decir a mi me fuese puesto muy incomodo saber que mi esposa deseaba a otro hombre. -Para nada, incluso me dijo que si yo quería podía hacer realidad mi sueño. -...(Trago saliva) -Y yo me muero de ganas por hacerlo realidad (le dijo mientras subía los pies a la silla y abría las piernas, dejando notar entre su pantalón licra su vagina bien humedecida) -La verdad no se que decirte, hemos sido amigos durante casi toda una vida, estuve en tu boda, y ustedes en la mía, esto esta mal, no puedo hacerle esto a Conchita. -No te estoy pidiendo nada mas que sexo, solo sexo, puro y duro para saciar mis ansias, en realidad desde ese día no he podido calmar este ardor que me quema por dentro, este deseo sexual que me produces (le dijo mientras se levantaba de la silla y se sentó rodeándole con las piernas y sujetando su cuello con las manos) Luego se acercaron y se besaron, Geraldine me dijo que Ricardo poco a poco fue tocándola, inicio con su espalda, luego a sus nalgas, ella podía sentir su pene erecto mientras lo rozaba con su vagina, luego de esto Geraldine se bajo se puso de rodillas, desajusto el Jean de Ricardo para sacarle el pene, que se lo comenzó a mamar como si no hubiera un mañana. Mi compadre no podía evitarlo, sucumbió a los encantos de mi esposa, a esa fogosidad que tenia. Ella me relato todo con detalles: Comencé escupiendo un poco mi mano para poder masturbarlo mejor, Ricardo tiene un gran pene, luego deslice mi lengua sobre su glande, lo rodeaba completo, saboreándolo todo, luego inicie la felación completa metiéndome todo su pene que me llego hasta la garganta, el muy amablemente tenia su mano sujetando mi cabello para que no interrumpiera la mamada, cuando necesitaba parar para respirar sacaba mi lengua y lamia desde el tallo hasta sus bolas, le chupe sus bolas, laborando el momento y luego volvía a meterme ese delicioso pene en mi boca, así seguí por un rato hasta que Ricardo me detuvo, pensé que quería parar, no quería continuar, pero por el contrario me acostó en el sofá y comenzó a besarme mientras me tocaba los senos, luego me quito la blusa y comenzó a lamer mi pecho, yo estaba muerta de placer porque con una mano me sostenía de la espalda y con la otra ya estaba jugando con mi clítoris, ya estaba apunto de tener un orgasmo cuando me bajo el pantalón solo un poco mas abajo de los muslos, lo suficiente como para que quedara mi vagina y mi culo al descubierto, yo estaba acostada, con las piernas arriba y el las licras casi a las rodillas, como si estuviera amarrada y a merced de lo que Ricardo quisiera hacerme, sentí la necesidad de que me penetrara, y se lo dije: méteme esa verga gruesa en mi vagina, cógeme duro. El acerco su pene y lo froto un rato sobre mi vagina, pero justo cuando estaba por penetrarme bajo y comenzó a lamer mi vagina desaforadamente. Mientras Geraldine me comentaba todo esto yo estaba super excitado, yo me masturbaba escuchando sus palabras y ella también se estaba tocando bajo las sabanas, quería que continuara, quería que me dijera que si, que al fin había cogido con Ricardo. y continuo: Mientras lamia mi vulva me metía sus dedos, estaba tocando tan profundo que sentía iba a explotar, me retuve para no acabar en ese momento, pero cuando me introdujo otro de sus dedos en mi culo no hubo vuelta atrás. Expulse un orgasmo a todo lo que daba, mis piernas comenzaron a temblar y solté un fuerte gemido de placer. El se quito, se limpio la boca y comenzó a masturbarse mientras veía mi vagina, la tocaba y acercaba su pene con discreción, como queriendo cogerme, y yo a pesar de que ya había acabado también quería sentir esa verga dentro, finalmente Ricardo se corrió y eyaculo todo sobre mi vagina, su semen chorreo desde mi clítoris hasta mi culo, en descontrol y con una pasión que me invadía tome todo su semen y lo unte por donde pude, incluso por puro morbo me lo metí en la vagina para tener un poco de Ricardo dentro. Se levanto y fue al baño, trajo un poco de papel higiénico y me lo ofreció pidiéndome disculpas, que estaba muy avergonzado por la situación, y

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