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#Mas Placer

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AaguuspalotesLv1· hace 31 dRelatos

Amarte en secreto

RelatoErotismo y AmorUSUARIO TEXTO:   -     + Toda mi vida te amé en secreto. Las mujeres iban y venían, pero los sentimientos por vos nunca cambiaron. Muchas veces intenté no verlo o enterrarlo en lo más profundo de mi ser porque no podía, no debía amarte. Pero cuando el sentimiento es fuerte, poco se puede hacer al respecto. Lamento tanto que nos hayamos conocido de la forma en que lo hicimos, pero a veces el destino es caprichoso y no podemos más que resignarnos a la realidad. Y mi realidad es que amo a la mujer de otro, amo a la mujer de mi mejor amigo. Tantas veces sentí envidia y celos por verte con él, pero lo cierto es que si no fuera por él, no te habría conocido. Tantas veces traté de contentarme solo con verte y que fueras mi amiga, pero lo único que lograba era tener que repetirme una y otra vez, es la novia de mi amigo, es la novia de mi amigo. Y acá estamos hoy, en el funeral de mi mejor amigo. Yo estoy destrozado y vos no encontrás la forma de contener tu dolor, pero soy tan basura que no dejo de pensar que ahora sos libre, que yo soy libre para amarte sin sentir culpa. Me acerco a vos y con toda la sinceridad te digo que entiendo tu dolor, que voy a estar ahí para ayudarte en lo que necesites. Y como siempre, respondes con dulzura, me agradeces y me abrazas rompiendo en llanto. No sé si sufro más por no volver a ver a mi amigo o por tu sufrimiento. El funeral termina y nos despedimos. Te repito que cuentes conmigo para lo que sea, incluso si es solo para hablar; soy sincero en mi palabras, pero no quiero perderte y aunque te enamores de otro quiero seguir estando a tu lado. Con pesar me volves a agradecer y te vas. Los días pasan y como no quiero ser pesado te doy un espacio y no te molesto. La pérdida de mi amigo me sigue pesando, pero entiendo que así es la vida y trato de seguir adelante. Sigo sin comunicarme con vos, no quiero perderte, pero tampoco sé qué decirte y no quiero estar revolviendo una herida, así que considero mejor darte un poco más de tiempo. Hasta que un sábado me llega un mensaje tuyo. Mi corazón salta de felicidad. Me pedís de venir a mi casa para charlar. Cuando llegas noto que tu pesar no ha cesado. Aunque no estás llorando, un poco tratás de disimularlo, pero te conozco, seguís destrozada. Te pregunto cómo estás y me decís que mejor, que de a poco estás volviendo al trabajo, que necesitas despejarte, salir de tu casa y que por eso habías venido. Me alegra tanto saber que de todos tus seres queridos recurriste a mí. Pero temo que nunca dejes de verme como un amigo. Continuamos hablando y sin pensarlo mucho comienzo a contarte una anécdota graciosa de antes de que mi amigo fuera tu novio. Logro hacerte reír, al menos un poco, pero luego caes en silencio y comenzás a llorar. Soy un idiota, cómo podría eso hacerte sentir mejor si lo que buscabas era despejar tu mente. Me siento a tu lado y te pido perdón mientras te abrazo. Me devolvés el abrazo y rompes en llanto. Me decís que no podés dejar de extrañarlo, aunque sabés que él habría querido que sigas adelante, pero sentís que no vas a lograrlo. Trato de consolarte diciendo que vas a lograrlo, que sos fuerte y no estás sola. Me suelto de tu abrazo y te miro a los ojos. A pesar de tus ojos llorosos e hinchados te veo tan hermosa y vulnerable que siento que no quiero dejarte ir, que no voy a poder contenerme. Pongo mi mano en tu cara y seco tu mejilla con mi pulgar. Trato de consolarte para poder seguir mirándote así de cerca y hacerte sentir mejor. No decís nada y desviás tu mirada hacia otro lado. Tus ojos vuelven a llenarse de lágrimas y no logro controlarme, tengo que hacerte sentir mejor. Te beso en la mejilla y me miras sin comprender. Ya no me importa. Con mucho cariño pongo mis manos en tu cara atrayéndote hacia mí y muy despacio te beso. No decís nada, pero tampoco me respondés el beso. Sigo besándote, no puedo contenerme, no quiero contenerme. Separo mi cara de la tuya y te miro a los ojos. Ya no estás llorando, pero no sé cómo interpretar tu mirada y tu silencio. Cierro mis ojos, me acerco más a vos para besarte de nuevo. Te alejas un poco de mí, pero no decís nada. Te miro sin soltarte, siento que pasan horas, una eternidad y de pronto pones tus manos sobre las mías y me besas. Tengo miedo, miedo de estar soñando, miedo de que esto sea mentira, que no esté pasando. Trato de controlar mis manos, mis impulsos, no quiero lastimarte por la emoción que siento. Me muevo con suavidad, toco tu pelo y siento como mis manos tiemblan. Nos seguimos besando y te abrazo. Si pudiera decirte todas las veces que soñé con este momento, que pensaba en vos y te deseaba en silencio. Pero no digo nada, temo asustarte. Comienzo a acariciarte la espalda. Necesito más de vos, me siento embriagado y no puedo detenerme. Pongo mi mano en tu pierna y eso te asusta. Te separas mirándome a los ojos. Tomo tu cabeza con ternura, aún temblando y por fin, después de tanto tiempo puedo decirte: ── te amo, te amo, no voy a hacer nada que no quieras ──. Dudas por un instante y volvés a besarme. Mi corazón va a explotar, la felicidad que siento es enorme y sigo besándote. Siento que voy perdiendo el control y mis besos son cada vez más apasionados. Vuelvo a tocarte la pierna y esta vez no reaccionas de la misma forma, sino que tocas mi cara y mi mano sobre tu pierna, apenas te separas y mirándome a los ojos me pedís que por favor te haga olvidar al menos por un rato. A pesar de que siento dolor al escuchar esas palabras, te miro, te entiendo y no me importa porque te amo y haría cualquier cosa para ayudarte, para estar a tu lado. Asiento con la cabeza y vuelvo a besarte. Ahora me doy cuenta que tus besos no son tan apasionados como los míos, pero ya no puedo controlarlo. Años pensando en vos, controlando mis palabras, mis acciones. Todo este tiempo me sentía atado y amordazado cuando estaba a tu lado. Y ahora que puedo ser libre ya no puedo volver atrás, aunque vos no me aceptes de la misma forma no me importa. Si necesitas usarme para poder salir adelante y sentirte mejor, por favor hacelo, porque quiero verte sonreír de vuelta. Acaricio tu pierna, cada vez más arriba, mientras te sigo besando. Vos comenzas a acariciarme la espalda y metes tu mano debajo de mi remera. Tu mano caliente se siente como una brasa gentil y amable que me quema, pero me satisface. Mi respiración comienza a acelerarse. Mi mano pasa de tu pierna a tu cola y de tu cola subo por tu cintura, sigo subiendo y me detengo en uno de tus pechos. Tu respiración también comienza a acelerarse. Tus manos acarician mi espalda y lentamente comenzás a acariciarme el pecho y luego bajas a mí cola. Acaricio tu pezón con suavidad y un leve gemido tuyo hace que me excite más. Sigo pensando que esto tiene que ser un sueño así que abro mis ojos y ahí estás vos, besandome. Te abrazo con fuerza, te pego contra mi pecho, no quiero dejarte ir. Sigo acariciandote la espalda, las piernas, tus pechos, todo de vos me encanta y no puedo evitarlo. Paso mi mano por debajo de tu remera y tu piel es suave, por favor que esto no se termine. Amago a sacarte la ropa y como no decís nada sigo adelante. Vos me sacas la remera también. Te observo semidesnuda delante mío y quisiera decirte algo, pero me aguanto. Sin que te lo pida te sacas el corpiño y miras para otro lado. Me causa ternura que sientas vergüenza y vuelvo a besarte mientras con una mano toco tu pecho desnudo y con la otra te traigo hacia mi cuerpo. Quiero sentir tu piel contra la mía. Te recuesto en el sillón tendiendome encima y pegando mi cuerpo al tuyo te beso y te acaricio y aunque todavía tenemos puestos los pantalones apoyo mi pene contra tu pelvis. Haces un leve gemido que me encanta. Pego mi frente contra la tuya y con mi mano acerco tu cabeza, quiero decirte cuanto te deseo y las veces que soñé con hacerte el amor en ese mismo lugar, pero me contengo y te beso con pasión. Seguís acariciándome, tus manos van de mi espalda a mi cabeza y a mi cola. Aprieto tus pechos y noto que eso te gusta, por lo que no dejo de hacerlo controlando mi fuerza para no lastimarte, mientras beso y lamo tu cuello. La respiración de ambos comienza a entrecortarse. Me acerco a tu oído y entre susurros te digo que me gusta mucho tu olor, esto te sobresalta y tu piel se eriza, sonrío y te doy una pequeña mordida en la oreja a lo que respondes con un leve gemido. Me doy cuenta que levemente te estás dejando llevar y me pongo feliz por eso. Vuelvo a besarte el cuello y muy despacio voy bajando hasta tus pechos. Los tomo a ambos con mis manos, los beso y los lamo por completo. Noto que tu respiración se acelera un poco más, cada tanto gemis y tus pezones se endurecen aún más, haciendo que no pueda evitar juguetear con ellos y lamerlos. De a poco vas gimiendo cada vez más. Por mi parte ya me siento bastante excitado, pero no quiero que esto termine todavía, así que comienzo a besarte y lamerte la panza hasta llegar a tu pelvis. Abro el botón de tu pantalón y lentamente bajo el cierre. Sin pensarlo mucho y sin mi ayuda te sacas por completo el pantalón y la ropa interior, así que te imito y también me desnudo por completo mientras vos seguís recostada y me observas fijamente. Tiendo mi cuerpo desnudo sobre el tuyo y te beso acariciando tus piernas mientras apoyo mi pene en tu entrepierna. Tu piel se siente muy suave y cálida y tu entrepierna ya se siente húmeda, pero aún así prefiero esperar y me dirijo a tu pelvis. Comienzo acariciándote suavemente con mi dedo pulgar tanto en tus labios como en tu clítoris observando tu cara de placer y escuchando unos leves gemidos. Pero como quiero que sientas más placer, me arrodillo, tomo con mis manos tu cadera que levemente levanto, me acerco a tu entrepierna y comienzo a lamerte. No necesito mirarte para saber que lo estás disfrutando, solo con escucharte gemir me doy cuenta. Tus gemidos ya no son tan leves y con tus manos acaricias y agarras mi pelo, lo que hace que me excite todavía más. Continúo lamiéndote y chupandote y lo disfruto tanto que yo mismo me sorprendo al escucharme dar leves gemidos de tanto en tanto. Tus caderas comienzan a moverse levemente, tus gemidos son más fuertes y rodeas mi cuello y mi espalda con tus piernas, las cuales empiezo a acariciar y me doy cuenta que no es el momento para detenerme. Tu nivel de excitación es tan grande que me decís que no pare, que siga y siento como tu humedad aumenta y me parece delicioso. Comenzas a jadear y a gemir más rápido, lo que me hace sentir realmente tan excitado que comienzo a tener un deseo muy grande por estar dentro tuyo, pero aún así te espero y te dejo terminar tranquila. Cuando terminas, me miras a los ojos y me agradeces diciendo que lo estabas necesitando. En ese momento no supe responder de otra forma que no fuera con un abrazo y un gentil y apasionado beso. Sin dejar de abrazarte me separo levemente, te miro y te pregunto si tu idea era dejarlo ahí y al escuchar tu respuesta me siento aliviado porque por el leve instante que reíste y sonreíste me dí cuenta que volvías a ser la de siempre, que tarde o temprano aunque fuese con otro podrías salir adelante. Me decís que no, que pretendes ir hasta el final, pero que tuviste la necesidad de agradecerme. Entonces vuelvo a besarte con mucha pasión mientras comenzás a acariciarme la espalda hasta bajar a mi cintura y a mi pene. Te separas de mí y esta vez sos vos la que baja hasta mi entrepierna y comenzás a lamerme y chuparme y yo el que gime de tanto en tanto. Pero no quiero que esto se acabe todavía, así que te tomo con delicadeza del brazo, te traigo hacia mí, rodamos haciendo que yo quede encima tuyo y te beso mientras acaricio uno de tus pechos. Ya estoy en mi límite y no quiero ser muy brusco, así que me incorporo, te acaricio las piernas hasta llegar a tu entrepierna y sin dejar de mirarte te toco con mis dedos y un leve gemido tuyo me hace dar cuenta que no puedo seguir esperando. Me levanto por completo de un salto y mirándome me preguntas si voy por un preservativo, t

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Jjm666arLv1· hace 31 dRelatos

Con mi Hermano 2

Relato de la RED Hola, queridos amigos, mi primer relato terminó en mi agotamiento, desfallecimiento y pérdida total de energías propias. Había sido brutalmente enculada por la enorme y gruesa polla de mi hermano y estaba deshecha, sin energía. Eso sí, la enculada había sido totalmente deseada por mí, solo que no calculé bien el tamaño de mi agujero anal y el tamaño de la verga del bestia de mi hermano Juan. A pesar de mi intenso dolor anal, me dormí enseguida (o me desmayé, ¡yo que sé!) y a la mañana siguiente (era domingo) me despertó una serie de suaves besos que notaba en mi mejilla y en mi frente y un intenso olor de bacón, café y otras cosas. Abrí pesadamente un ojo y vi a mi hermano que me besaba, él levantó su cara, me sonrió y me dijo: – ¡Venga gandula, levántate ya, que son más de las 12 y mueve ese culo hasta la cocina, que te he preparado un buen desayuno!. Intenté hacerle caso y me moví. – ¡El culo, mi culo! ¿qué me has hecho bestia?, Me duele una barbaridad. Mi hermano se rió mientras yo me volvía loca de dolor. – ¿No querías que te abriese el culito ese que tienes?, ya te lo advertí Mari, mi polla es demasiado para ese culo tuyo, pero no te preocupes, vamos a arreglarlo. Se fue al armario ropero, sacó una caja de zapatos y de su interior, un tarro que depositó en la mesita de noche, salió y volvió con el maletín de primeros auxilios y entonces me dijo: – Date la vuelta putita mía, vamos a limpiar y a curar "nuestro" culito frágil. ¡Joder tía, como lo tienes, debe dolerte un montón!. Perdona Maria, pero creo que esta noche nos hemos pasado y tienes el culo muy abierto y en mal estado. Voy a limpiártelo bien, lo desinfectaré y te pondré esta crema, me la dio hace tiempo un amigo farmacéutico, es analgésica, antiinflamatoria y cicatriza pequeñas heridas e impide que se sequen y hagan costra. Así pues, mi hermano se puso a arreglar, lo que rompió la noche anterior. Poco a poco fue rebajando el dolor, pero me fue subiendo el calor. Lo explico, yo estaba desnuda en la cama y mi hermano solo llevaba una bata corta de seda y por el espejo de su armario, yo le estaba viendo su polla, erecta y bien erecta y encima (detrás mio, quería decir) me estaba masajeando a base de bien, ya que la pomada me la introducía con el dedo en mi ano y pronto fueron dos dedos. El notar sus dos dedos dentro de mi y a pesar de querer pensar que "solo" era por meterme bien la pomada, me estaba calentando y empecé a acariciarme la entrepierna, mi hermano me dijo entonces: – Bueno María, se acabó esto. Toma esta pomada y todas las noches te haces lo mismo que te he hecho yo. Ya verás que bien quedas. Yo me volví y le agarré su verga. Le aparté un lado de la bata y quedó totalmente expuesta a mi vista. Era maravillosa, a plena luz del día se podía ver bien y su grosor era muy apreciable y no alcanzaba a cubrir mi mano. Oscura, llena de venas, con una cabeza enorme y le colgaban dos huevazos. Mientras la masajeaba me preguntaba ¡como era posible que eso hubiese estado dentro de mi culo e incluso, dentro de mi coño!, era el mayor pedazo de carne que había tenido nunca y me sonreí, mi hermano era mío y yo de él, así que había que dejar las cosas en claro, desde ya. – Juan, quítate la bata, quiero verte totalmente desnudo. Se la quitó y la tiró a un lado. Yo estaba ya mojada de nuevo y se me había pasado el dolor de mi culo. Deseaba esa polla de nuevo……….. eso sí, en mi coño, que el culo no lo tenía para muchas bromas. Le vi de pié, totalmente desnudo, serio, con la espada apuntando al techo, dura y empalmada y le dije: – Jódeme mi vida, ahora no estamos como anoche, ahora somos conscientes de nuestro amor, quiero que me penetres, deseo ver como entras dentro de mi. Mi hermano respondió: – Esto no es amor cielo, es solo puro sexo. Deseo follarte más que tu a mi y espero una respuesta tuya a mi pregunta de esta noche ¿deseas realmente ser una mujer totalmente sexual o solo deseas pasarlo bien, sin más?. Yo le respondí: – Ya te lo dije anoche, haz de mi tu puta más salvaje, si lo deseas. Enséñame a ser un objeto sexual. Seré lo que tu desees que sea, sin explicaciones. – No María, tal y como hablas parece que estamos hablando de sado y eso no es. Ser sexual es entregarse totalmente por placer y sacar de los otros el mayor placer. Placer y más placer, sin limitaciones, pero también, sin órdenes ni nada de sometimiento. Cuando seas capaz de sacar de ti, todo tu placer, sin mirar como ni a quien, entonces serás realmente lo que me gustaría que fueses. Asentí con mi cabeza, aunque realmente entonces no sabia muy bien lo que decía. Pero mi hermano se acercó a mí, me separó las piernas, pasó su lengua una y otra vez por mi húmeda rajita y poco a poco, lentamente, me fue introduciendo su enorme miembro. Yo miraba como entraba lentamente, como me abría las paredes de mi vagina, dilatándolas al máximo, no entendía como podía penetrarme semejante verga y empecé a mover mis caderas, después le cogí con mis manos su rostro y le acariciaba y de repente, mi hermano empezó a moverse fuertemente, entraba y salía con fuerza, la empujaba con brutalidad, chocaba contra el fondo de mi vagina, como queriendo entrar en mi estómago y me miraba a los ojos y entonces comprendí…………… me estaba probando y me entregué a él, movía mis caderas, el dolor de mi culo no me importaba, levantaba mi pelvis para que entrase mejor y empecé a besarle intensamente y a gozar de él en plenitud y a decirle con todo mi amor: – Jódeme mi vida, rómpeme y vuélveme loca de placer, no olvides que es solo sexo ¿no lo has dicho tu?. Y empecé a correrme, mis jugos salían con gran placer mío y también de mi hermano, que dando un gran grito y agarrándome fuertemente de las tetas, se corrió dentro de mí. Notaba su estremecimiento constante, como se movía cada vez mas lentamente, como sudaba y yo le acariciaba, le besaba sin descanso, sus labios eran míos y su lengua era una locura………….. ¡oh, como te quiero hermano mío!. Ya somos amantes para siempre, ya estamos unidos para el placer y el sexo. Me prometí no defraudarle y sé, que lo he cumplido hasta hoy. Sin ducharnos, desayunamos, juntábamos nuestras manos y nos mirábamos a los ojos. La verdad, es que "su salchicha" estaba mejor que las fritas por él. Se duchó y se marchó. Había quedado en comer con una amiga, lo siento por ella, mi hermano ya salía de casa con el depósito vacío ¡que se le va a hacer chica, es la guerra!. Me puse una bata (la que llevaba mi hermano) y me puse a pensar en todo lo hecho y lo dicho en las últimas e intensas horas. Cogí un cigarro (un nº 2) y empecé a saborearlo ¡empezaba a gustarme el sabor del puro!. Mi hermano me decía puta, hablaba del sexo total, del placer de la entrega y del ofrecimiento………. pero yo ¡ni siquiera era bisexual!. Ese pensamiento me hizo recordar que el origen de mi calentón nocturno era Marta y su "trabajo" con otra tía desconocida. Pensé que mi única conocida lesbiana era Conchi, pero era sobre 1,55 gorda y sobre todo, sudaba como una cerda. ¿Y si lo intentaba con Marta?, pero no sabía su número de teléfono, posiblemente Conchi lo sabría……….. intentarlo no me costaba mucho, así que la llamé, le dije que era para unos apuntes y…… me lo dio. Llamé a Marta y esta se puso y mas o menos así fue la conversación: – Marta, soy María Canovas, de 2º ¿sabes quien te digo?. – Si hija si, la imbécil que anoche no me quitaba la vista de encima en la biblioteca, ¿tengo monos en la cara?. ¿Por qué me mirabas así?. Su voz agresiva, dura, me impactó y me dejó perpleja. – ¿Sigues ahí idiota?, me dijo ella. – Si Marta, estoy aquí y no te miraba por los monos de tu cara, nena, sino por el polvo que te pegaste con tu amante, bajo las ventanas del baño ¿recuerdas tus corridas y tus gemidos?. Ahora fue ella, la idiota, la que guardó unos segundos de silencio. – María, ¡por tu madre, que no se enteren mis padres! (me decía muy bajito) ¿qué quieres de mi?. – Hablar contigo de este tema. – Vale tía, dime donde podemos vernos, en mi casa imposible. – Ven a la mía, estaremos solas. – Vale, a las 4 estoy ahí ¿te parece?. – Muy bien, hasta las 4, le di mi dirección y colgué. Miré el reloj, eran las 2,15 p.m., me preparé un baño cálido y con sales, me relajé, me tumbé en mi cama y……….. me dormí. De repente, un fuerte timbre me despertó, miré el reloj y eran las 4,10 ¡joder, sería Marta y yo durmiendo!. Otro timbrazo más prolongado, así que cogí la bata y sin nada más debajo, cruce el chalet, y abrí la verja de la calle. Efectivamente era ella, me miró, se sonrió y dijo: – Coño María ¿dónde vas así?. ¿No te acordabas de nuestra cita?. Por cierto, soy bisexual y tu me abres casi en bolas ¿también lo eres?. – No Marta, entra en casa. La miré desde atrás, venía con un supermini vestido estampado, con toda la espalda al aire y calzaba solo unos mocasines. Su espalda era amplia y se le veía mucho músculo, ¿tanto deporte hacía o era de moverse jodiendo?. Nos metimos en el salón y estábamos de maravilla, amplio, espacioso, moderno………. y con aire acondicionado, pero…….. desordenado desde anoche, con colillas de puros y cigarrillos, almohadones por todas partes y los papeles que mi hermano me puso bajo el culo, para recoger mis jugos. Marta los cogió del suelo, los olió y me dijo: – Vaya Mari, ¿has tenido una noche muy movida o son de la novia de tu hermano?. Yo no le contesté. Me acerqué a ella, le cogí esos sucios papeles y le dije: – ¿Qué te apetece beber, fumar o lo que sea?. Anda, siéntate, tenemos que hablar. Se sentó en un sillón, frente a mí, se le veían las bragas, un tanga marrón oscuro y me dijo: – Dame un whisky bien frío, sin agua y ¿puedo cogerte un puro de estos?, esta marca me encanta, es relativamente suave y tiene un buen sabor ¿te corto otro para ti?. Asentí con la cabeza, le di su vaso y yo me quede con el mio, recogí el cigarro de su mano y ella acarició la mía, mirándome a los ojos. Me senté frente a ella, con mi bata casi abierta, ella me veía prácticamente desnuda, encendimos los cigarros y esta fue la conversación: – Bien Mari, ya sabes que soy bisexual, dime que es lo que quieres pero prométeme que lo que hablemos aquí nunca lo sabrán mis padres. Si mi madre se entera que soy lesbiana ¡me mata!. – Marta, nunca he sido satisfecha por una mujer, siempre me han follado hombres y aunque he deseado (eso era relativamente falso) saber que se siente, siendo amada por una persona de tu mismo sexo, eso no ha sido posible todavía. Tu me gustas y al verte follar anoche con esa otra tía, me puso a cien, ¿quieres enseñarme y ser mi amante? Al mismo tiempo que decía eso, me levanté y me quité la bata, quedándome desnuda ante Marta. – Ya ves, mi cuerpo es para ti ¿lo quieres?. Marta se sonrió y haciendo una profunda inspiración al puro y exhalando su humo, me dijo: – Y tus deseos más brutales, ¿son también para mí?. Que me importa tu cuerpo, si no poseo también lo salvaje que dentro llevamos todas, ¡mírame!. Se levantó, sin quitarse el cigarro de su boca y se quitó lentamente su vestidito y a continuación su tanga. Tenía el coño maravillosamente rasurado y abriéndose sus labios, me enseñó su clítoris ¡atravesado por un piercing! Y empezó a acariciárselo. Se acercaba a mí, yo estaba sentada, me miraba a los ojos y me dijo: – ¡Mastúrbate novata!. Y yo empecé a masturbarme, estaba confusa. Sentada, desnuda, fumando un cigarro, masturbándome y frente a mí, de pié, una desconocida, en pelotas, fumando otro cigarro, con las piernas abiertas y masturbándose también, mientras me enseñaba con placer su piercing clitorial. Sea como sea, tuvimos las dos una gran corrida y mientras aún me estremecida de placer, Marta se inclinó y poso sus labios sobre mi peluda rajita, sorbiendo mis jugos, luego me ofreció los suyos y yo con un deseo enorme que salía de mi interior, apliqué mi boca a los suyos y lamí con fuerza, además me encantaba no solo su sabor, sino también ese metal que tenia clavado, debí hacerlo muy bien, porque Marta suspiraba, así que al terminar de limpiarle con mi lengua toda s

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AaguuspalotesLv1· hace 31 dRelatos

Mí abogada personal

La tarde había caído rápidamente sin apenas darme cuenta. De reojo, comprobé que mi reloj marcaba ya las seis de la tarde. La creciente obscuridad del despacho profesional, apenas me permitía ver con claridad, los informes que releía desde primeras horas de este día gris de invierno. Encendí la lámpara de sobremesa y dirigí su luz hacia los documentos. Yolanda, mi secretaria, llamó a la puerta para recordarme las citas del día siguiente, entregarme los documentos que había redactado y despedirse hasta mañana. Se despidió como últimamente lo hacía, de una manera fría e inquietante, su intuición femenina le estaba advirtiendo que nuestra relación laboral había sufrido una transformación de alguna manera. Con la interrupción de Yolanda, y al comprobar que el cansancio hacía las primeras mellas en mi cuerpo, decidí tomar unos minutos de descanso, tomar un café y fumar un cigarrillo. Al volver al despacho, instintivamente me acerqué a la ventana para bajar la persiana, noté en mi cara la sensación de frío que el cristal expedía, y observé cómo la fina lluvia que empezaba a caer, formaba unos pequeños hilos de agua en el cristal, que caían por su propio peso, formando pequeñas figuras a todo lo largo de la ventana. La abstracción que me hicieron sentir aquellas imágenes de agua junto al pensamiento sobre mi secretaria, me hicieron perder durante unos segundos la sensación de realidad, mientras mi mente se evadía. Los recuerdos de todos los acontecimientos que ocurrieron hace apenas un mes, acudieron súbitamente a mi memoria. Para una mujer de mi edad, cumplidos ya los treinta y cinco años, con una carrera profesional ampliamente elogiada por muchos compañeros, abogados de profesión, con unos ingresos que me permitían mantener un nivel de vida medio alto, en una ciudad relativamente pequeña como Elche, mi vida y mi futuro no deberían plantearme ninguna incógnita. Pero no era así. Desde aquel día, a primeros de noviembre, no era la misma, no lo había comentado con nadie por temor a que pensasen que había enloquecido o que sufriera alucinaciones. Aquel día como tantos otros, abandoné el despacho cuando era de noche, era viernes y no volvería a él hasta el siguiente lunes. No había hecho ningún plan especial. La semana había sido larga, habíamos terminado de preparar una complicada demanda de separación para un cliente, y pensaba pasar todo el fin de semana descansando, leyendo, oyendo música y viendo viejas películas subtituladas, que era mi principal afición en el espléndido chalet de mi propiedad que acababa de redecorar. En el aparcamiento, la obscuridad y el silencio, me sobrecogieron de una forma muy especial, sentí como mi espalda fue recorrida por una sensación de escalofrío, sensación que achaqué al cambio de temperatura que acababa de experimentar, al pasar del calor del despacho al frío de la cochera. Abrí la cerradura de mi Mercedes 190, color blanco, que apenas contaba con tres mil kilómetros después de tenerlo casi tres años, me acomodé, lo puse en marcha, me dirigí hacia la puerta, la abrí con el mando a distancia, salí, y me dispuse a coger la ronda de la ciudad para dirigirme hacia mi casa. El día era como hoy, gris y lluvioso, tenía que dar al limpiaparabrisas de vez en cuando, para evitar que las pequeñísimas gotas de agua, me impidieran ver con claridad a través del cristal. Por un instante, pensé en acercarme al centro de la ciudad para tomar una copa, o para intentar ver a alguien con quien pasar la velada, pero al final recordé el cansancio que tenía mi cuerpo, que solo me pedía llegar a casa y relajarme. Al llegar al chalet, metí el coche en la cochera, pasé por el acceso interior a la cocina y me dispuse, sin más dilación, a meterme en la ducha. Me desvestí, puse el agua a la temperatura idónea, y durante muchos minutos, dejé que el agua recorriese todo mi cuerpo. El agua posee realmente, un efecto reconfortante y relajante sobre un cuerpo cansado. Aproximadamente, hacia la media noche, me encontraba en mi habitación dispuesta a dormir, aunque la larga semana de trabajo, y la tensión que me había provocado, no me dejaba conciliar el suelo, decidí tomar una infusión relajante de salvia y poner una película que había visto en innumerables ocasiones: Casablanca. No sé cuánto tiempo transcurrió, pero debí de dormirme enseguida. Soñaba que estaba en la oficina trabajando, en mi despacho, y que sonaba el timbre de la puerta. Sonaba y sonaba, pero nadie abría. Seguía soñando y nadie abría la puerta. Irritada, me dispuse a abrir la puerta, pero me desperté entonces. No era la oficina. La llamada a la puerta era en mi casa. Instintivamente, miré el radiodespertador, y éste señalaba las dos de la madrugada. ¿Quién coño sería a estas horas? Sobresaltada, pensé que sería alguna mala noticia familiar. Mis padres eran ya mayores. Corrí hacia la puerta mientras encendía las luces a mi paso. -          Ya voy…, un momento. -          Ya va…, (seguí diciendo, mientras me acercaba a la puerta). Al llegar a la puerta, me serené y volví a preguntar quién era. -          ¿Quién es? Una voz, serena y natural, contestó al otro lado de la puerta. -          Soy yo. No reconocí la voz, pero no me alarmé, miré por la mirilla y le vi. Era un hombre alto, con cara madura, aunque joven, con pelo castaño, que vestía una cazadora de piel. Su pelo lacio, echado hacia atrás, se mecía al viento suavemente. Sus ojos inspiraban una confianza total. No solía ser muy confiada con extraños, pero aquella vez era diferente, pues no temía absolutamente nada malo de aquella persona. -          Un momento, por favor… Me abroché el batín que me había puesto al salir de la cama, y sencillamente, abrí la puerta. -          Hola. (Me limité a decir). -          Hola. (Me contestó él). En ese primer instante, solo notaba el fresco que acariciaba mi rostro. No sé cómo, ni cuando, pero la siguiente sensación que sentí, fue que me cogía de la mano y me introducía hacia dentro de la casa. No era capaz de articular palabra, solo tenía sensaciones…, agradables y maravillosas sensaciones de un sosiego excepcional. Su olor, era un aroma que me reconfortaba. Me inspiraba paz y tranquilidad. Sin saber cómo, nos encontrábamos en el dormitorio y estábamos besándonos apasionadamente. No era capaz de decir nada, solo tenía ganas de amar y de ser amada. Quería ser amada profundamente. Quería ser amada, como jamás había sido capaz de imaginar. Me besaba despacio, mi boca, mis ojos, mi nariz, mi mentón, mis cabellos. Al mismo tiempo, acariciaba mi cuello, mis hombros y mis pechos, que habían quedado al descubierto, sin darme cuenta. Me besaba y acariciaba constantemente, sin hablar ni una sola palabra. Solo con la poca iluminación del salón, pude comprobar que él también se había desnudado y que, arrodillado a mi lado de la cama, me besaba mi torso, mientras acariciaba tiernamente mi vientre. Volvía a tocar mis pechos nuevamente, con una dulzura sin igual. Pechos que notaba endurecidos, así como los pezones, absolutamente erizados y tersos. Con su mano izquierda, mano que tenía totalmente cálida, noté cómo me acariciaba mi sexo con absoluta delicadeza e incluso ternura. Se inclinó hacia él. Me echó ligeramente hacia atrás, hasta hacerme delicadamente, caer sobre la cama, para inclinarse sobre mi ardiente y deseosa entrepierna. Noté cómo, suavemente, su lengua y su boca, e incluso sus dientes, lamían al tiempo que besaban, e incluso cómo mordisqueaba mi sexo, pletórico de pasión. Creía volverme, por momentos, loca de placer. Conseguí tener varios orgasmos seguidos, antes de notar, cómo su cálido, grueso y enorme miembro erguido y duro, me penetraba sin resistencia, suavemente, despacio, muy despacio. Solo notaba placer, placer y más placer. Todo era placer. Solo sentía, en aquellos momentos, las palpitaciones de mis sienes, fruto de los latidos acelerados de mi corazón, al sentirme unida a ese hombre, a través de nuestros sexos, extasiándose ambos, segundo a segundo, dispuestos a alcanzar unidos, un maravilloso clímax compartido y simbiótico. Decir que obtuve el orgasmo vaginal más satisfactorio de toda mi vida, parece exagerado, pero fue realmente así. Exageradamente satisfactorio. Instante álgido al sentir cómo su fluido caliente entraba dentro de mí, mediante varias convulsiones increíbles. Cuando, después de alcanzar tanta plenitud, la relajación empezó a alcanzarme, noté cómo, abrazado a mí, se acomodaba en la almohada. Miré al reloj, y éste marcaba las cinco de la mañana. Me dormí plácidamente. Al notar la sensación de despertarme a la mañana siguiente, y en esas décimas de segundo que van desde que una se remueve en la cama hasta que abre los ojos, sentí la sensación agradable que se tiene cuando recuerdas un sueño erótico, y pensé que había sido eso, solo un sueño. Un instante después, al descubrir que estaba desnuda, me sobresalté. Olí la almohada, y supe que no había sido un sueño. Olía a él. Supe que no había sido un sueño. Había sido real. Estaba sobresaltada, pero tranquila, al mismo tiempo. Salté de la cama y fui hacia la cocina. Allí estaba preparando algo de comer, desnudo, solo cubierto por una pequeña toalla, alrededor de sus caderas. Me miró, y con su mirada me señaló la silla para que me sentase. Fui incapaz de articular palabra, solo me limité a comer una ensalada, una rica ensalada de atún, que me había preparado. La ensalada de atún más apetecible que me había tomado nunca. Mientras terminaba de comer, él se había colocado detrás, y sus manos me estaban dando un ligero, sensual, y agradable masaje de cuello y hombros. Se inclinó y me susurró al oído: -          ¿Te gustó…? Balbuceante, solo pude decir. -          Sí…, sí…, mucho. Inmediatamente después de comer, salimos abrazados hacia la terraza. No sé cómo, pero me encontraba en la terraza con él, abrazados y besándonos de nuevo. Solo notaba un ligero frescor en todo mi cuerpo, fruto de la ligera brisa que corría esa tarde del sábado. En la terraza, él detrás de mí, ambos desnudos… Estábamos haciendo otra vez, apasionadamente, el amor allí mismo. Sus manos recorrían mi espalda, abrazaban mis pechos, tocaban mis pezones, y sin saber cómo, ya estaba nuevamente penetrada, y a punto de tener un maravilloso y deseado nuevo orgasmo. Noté cómo sus convulsiones, marcaban su nueva salida de semen dentro de mi interior, y tuve el mío en ese preciso momento. Otro gran clímax, que me hizo ruborizarme cuando me miraba, antes de fundirnos en un beso apasionado. Después de unos segundos, mientras su respiración entrecortada disminuía, dado que su enorme sexo aún seguía dentro de mí inusualmente duro, volvió a friccionar rítmicamente, hasta que unos minutos después, volvíamos a tener un orgasmo gemelar. Era increíble, había encontrado mi alma gemela, nuestros sendos y parejos orgasmos increíbles, se acompasaban permanentemente. Después de ducharnos y de jugar, mientras nos enjabonábamos las espaldas, hicimos el amor otra vez en la ducha. Era la tercera vez esa mañana, y no sería la última. Posteriormente, ya en el dormitorio volvimos a amarnos pausadamente. Despacio, muy despacio. Había anochecido y seguíamos amándonos con ritmos que cambiaban de lento a rápido. No puedo calcular cuánto tiempo estaríamos así antes de dormirme, pero si recuerdo lo extasiada y cansada que me notaba antes de cerrar los ojos aquella madrugada, El domingo por la mañana me desperté, ya sabía que lo ocurrido el día anterior y la madrugada anterior no había sido un sueño, lo apreciaba en las agujetas que tenía en todo mi cuerpo y la sensación de exceso de actividad en mi vagina agradecida. De un salto me incorporé de la cama, me dirigí hacia la cocina pensando en degustar otro buen almuerzo, pero allí no había ninguna actividad. Recorrí rápidamente toda la casa, pero no hallé a nadie. Tomé un café y una ducha rápida para despejarme, y me senté a esperar. Nadie apareció durante toda la jornada restante del domingo. Mi pensamiento luchaba con constantes contradicciones. ¿Había sido realme

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TTiagoMexLv1· hace 60 dRelatos

Mi hermana pequeña 4

Habían pasado unos días, desde nuestro último trio, mis padres estos días habían estado por casa y no habíamos tenido tanta libertad. Eva y Edu se habrán buscado otro sitio para follar al no tener la casa libre. Al mediodía, nos juntamos mis padres, mi hermana y yo para comer. En medio de la comida les dijo Eva a mis padres que le había dicho su novio Edu que si quería pasar unos días de vacaciones en la casa que tenían sus padres en la playa. A mis padres la idea no les gustó, en un principio pusieron muchas pegas, porque se pensaban que iban a estar ellos dos solos. Nuestros padres nos dejan libertad, pero mi hermana con 18 años recién cumplidos no veían del todo bien que se fuese unos días con su novio a la playa. Aunque cuando Eva les dijo que también irían unas primas de Edu y que me había invitado a mí, la idea les pareció un poco mejor. Yo no sabía nada de las vacaciones esas, pero en un segundo vinieron a mi mente imágenes del sexo que podíamos tener en esa casa esos días, y mi cara cambió. -“Es verdad mamá, Edu me ha dicho que vaya, no te preocupes, si está cerca, es un sitio muy tranquilo, y además ya sabes que nosotros no somos de salir mucho de fiesta” Mis padres dijeron que se lo pensarían, pero vamos que al final seguro que nos decían que sí, saben que somos responsables, aunque si supieran lo que hacemos cuando estamos solos quizá cambiasen de opinión. Terminamos de comer, ayudamos a recoger la mesa y me fui a mi cuarto, al rato entró Eva. -“Muchas gracias por echarme un cable Hugo, no sabes lo que te lo agradezco. Además es cierto, bueno una parte lo de las primas no, vamos no creo, pero que Edu quiere que pasemos los tres unos días en su casa de vacaciones eso sí es seguro” -“No te preocupes Eva, ya seguro que me lo compensas de alguna manera, jajajaja. Que sepas que yo por mí me voy encantado. Cuenta conmigo.” -“Vale hermanito, muchas gracias”, dijo Eva acercando sus labios a los míos y poniendo cara de viciosa al salir de la puerta. Que cachondo me ponía mi hermana. Pues ojalá nuestros padres nos dejasen irnos, por lo menos un finde. Mi polla se puso dura de nuevo solo de pensar lo que podría pasar en esa casa de la playa. Por la noche durante la cena, nuestros padres nos dijeron que vale, que confiaban en nosotros y que al ir los dos juntos que se quedaban algo más tranquilos. Además ellos así pues también se podrían ir de vacaciones sin estar pendientes de nosotros. Mi hermana les dio las gracias a los dos y enseguida cogió el móvil para avisar a Edu. Después de cenar, mis padres salieron a dar un paseo. Yo aproveche para ver un poco la tele. Eva estaba hablando con Edu por el móvil. Había veces que se podían tirar hablando una hora seguida. La tele me aburría ya. Me fui a darme una ducha. Eva seguía con el móvil. Como estábamos los dos solos en la casa, me quité toda la ropa en mi cuarto y me fui desnudo al baño. Mi polla estaba un poco morcillona, llevaba unos días sin hacerme una paja, iba andando por el pasillo y mi verga se balanceaba como un péndulo de un lado a otro. Me dio una ducha fresquita y relajada. No quería hacerme una paja, por lo que no me entretuve mucho con mi polla. Salí de la ducha, me sequé un poco y me fui de nuevo a mi cuarto con la toalla anudada a la cintura. Llegué al cuarto y junté un poco la puerta, me daba igual que me viese mi hermana desnudo si pasaba, después de lo que llevamos estos días, no creo que se moleste. Terminé de secarme, tiré la toalla al suelo y fui a por el bote de desodorante y un poco de crema que me gusta ponerme en las piernas sobre todo después de la ducha. En ese momento Eva desde la puerta dijo: “Menudo espectáculo tienes aquí. ¿Me dejas pasar?” -“Si ya estas dentro, ¿para que preguntas?, jajajaja” -“Ven aquí, que quiero compensarte por ayudarme con lo del viaje”. En ese momento Eva acercó sus labios a los míos y nos dimos un buen beso. No fue muy largo, a los pocos segundos me empujó hacia mi cama. Eva se arrodilló, cogió mi polla con su mano y empezó a sobarla. Mi glande salió al momento, mi verga iba creciendo poco a poco, estaba ya casi dura. Acercó su boca a mi polla y se la metió de golpe. Dentro de su boca se puso ya gorda y dura por completo. Mi hermana cada vez me hacía mejores mamadas.  Inclinaba su cabeza y se metía todo mi rabo dentro, sacándolo de golpe, una y otra vez. De vez en cuando su lengua jugaba con mi glande, lamiendo con su lengua la parte posterior. Yo seguía tumbado, había cerrado los ojos y disfrutaba de la mamada de mi hermana sin hacer ningún movimiento. Paró por un momento, hasta que de pronto noté su mano acercado mi polla a sus tetas. Apretó sus grandes y duras tetas contra mi polla y empezó a hacerme una cubana. Nunca antes me lo había hecho ella, pero se notaba delicioso. Mi polla le llegaba hasta la garganta. Ella apretaba sus tetas con fuerza. Yo me incliné un poco para ver aquella estampa de cerca. Que caliente me estaba poniendo. Estaba disfrutando mucho. Mas después de llevar unos cuantos días sin correrme. Estaba cargado de leche. De pronto oímos como la puerta se abría, Eva cogió su camiseta y su sujetador y salió corriendo de mi cuarto. Yo me levanté rápido a ponerme la toalla otra vez sobra la cintura y cerré la puerta. Casi nos pillan nuestros padres. El susto hizo que mi polla se deshinchase en un momento. Me puse un bóxer y un pantalón corto y me fui a la cocina a beber agua. Si ya de por sí, que casi siempre estoy caliente, le sumas que llevo varios días sin descargar y que me había quedado a medias, estaba deseando de hacerme un pajote. Pero con mis padres despiertos no podría hacerlo. Me fui a mi cuarto a esperar que se fuesen a dormir mis padres, pero por lo que se ve no tenían mucha prisa. Por lo que mi pajote debía esperar hasta mañana o arriesgarme a que me pudiesen pillar con el rabo en la mano. El sueño se apoderó de mí, por lo que decidí irme a dormir con la polla dura y con unas ganas de correrme de miedo. Pero en fin, en otro momento será. Me fui a dormir con la esperanza de poder follarme a mi hermana aunque fuese en sueños… …. Por fin habían pasado ya los quince días de espera para que llegasen nuestras vacaciones. Nuestros padres se despidieron de nosotros. A final hasta nos habían dejado que nos llevásemos uno de los coches de la familia. Nos dijeron todas las típicas cosas que se suelen decir al salir de viaje, que tuviésemos cuidado, que no bebiésemos mucho y demás. Eva y yo fuimos a la casa de Edu, que ya nos estaba esperando en la puerta, metió su maleta en el coche y se subió en la parte trasera. Al pasar dio un beso en la boca a Eva y a mí me pasó la mano por el hombro. Iniciamos nuestro viaje, tras parar a comer y descansar un poco retomamos el camino. 2 horas después estábamos en nuestro destino. Cogimos las maletas del coche y nos fuimos directos a la casa de los padres de Edu. Era un chalet bastante acogedor, no muy grande, tenía unas pocas escaleras para subir, en la parte derecha de la puerta de entrada tenía una pequeña terraza que se comunicaba con el salón. Entramos y tenía un salón con varios sofás y cocina americana. Un cuarto de baño y al fondo dos habitaciones con una cama de matrimonio cada una.  Estas dos habitaciones las ventabas daban a otra terraza algo mayor. Desde esa terraza subiendo unas escaleras se comunicaba con una piscina comunitaria, para los 5 o 6 chalets que había ahí. No era muy grande, pero para la gente que ahí viviría era más que suficiente. Tras dar una vuelta de reconocimiento por la casa, decidimos ponernos el bañador y darnos un baño antes de comer para refrescarnos del viaje. Estuvimos los tres junto con otros dos matrimonios dándonos un baño. Al rato decidimos bajarnos a comer. Al ser el primer día nos habíamos llevado algo de comida de casa. Por lo que comimos rápido, recogimos y nos fuimos al sofá. Pusimos el aire acondicionado y nos fuimos hasta el salón. Después del viaje y la comida se agradecía estar un rato en el sofá descansando. Edu y yo nos sentamos en el sofá grande, que estaba en uno de los laterales. Eva se fue a la habitación. Estábamos muy cómodos en el sofá y muy fresquitos con el aire acondicionado. En pocos minutos llegó Eva, se había quitado la ropa y venía con un bikini blanco bastante pequeño. Y se sentó en el sofá enfrente de nosotros. Nada más sentarse se abrió de piernas y empezó a sobarse las tetas. Edu y yo nos miramos, Eva seguía jugando con sus tetas, de vez en cuando pasaba su mano por encima de la braga del bikini. Paró de sobarse las tetas y nos dijo: -“Chicos, tengo muchas ganas de jugar. Si se quieren unir, tienen que hacer lo que yo les diga. ¿Les parece bien?”. Ni Edu ni yo dijimos ninguna palabra, asentimos con la cabeza y nos reímos. -“Bueno pues lo primero que van a hacer va a ser desnudarse el uno al otro, cuando lo hagan yo me quito el sujetador”. Yo estaba deseando ver a mi hermana desnuda, bueno y a Edu también, no vamos a engañarnos ahora. Me puse de pie, Edu seguía sentado sobre el sofá, me acerqué a él y le subí la camiseta, él puso de su parte y tras quitarle la camiseta se levantó y le bajé el bañador. Su polla bastante grande, pero sin estar dura por completo, quedó libre. Ahora era su turno, me quitó la camiseta y cuando fue a desabrocharme el cordón del bañador, mi polla ya estaba como una piedra. Tiró de la goma del bañador para bajarlo. Tras quedar los dos desnudos nos sentamos de nuevo en el sofá. Nada más sentarnos, Eva puso sus manos en la espalda y desabrochó el sujetador. Sus preciosas tetas quedaron al aire. Daban ganas de lanzarse a comérselas. -“Si quieren ver más, ahora se tienen que pajear, uno al otro”. Edu y yo nos acercamos, nos sentamos cerca uno de otro. Yo estiré mi mano izquierda hasta alcanzar su polla, estaba casi dura. El hizo lo mismo con su mano derecha. Mi polla por el contrario ya llevaba dura bastante tiempo. Poco a poco nos empezamos a pajear, llevábamos el mismo ritmo. La polla de Edu ya estaba en todo su esplendor. Cuanto la había echado de menos.  Tener ese gran trozo de carne entre mis manos me producía casi más placer que la paja que me estaba haciendo Edu. Tras llevar un rato pajeándonos. Eva subió sus piernas, se agarró la braga del bikini y dejó al aire su raja. Como siempre estaba totalmente depilada. Nada más quedarse desnuda cerró sus piernas. -“Para seguir jugando, tienen que chuparse las pollas. Primero Edu. Quiero que te estrenes comiendo rabos con el pollón de mi hermano”. Edu miraba un poco contrariado a su novia, pero no le quedaba más remedio si quería que esto no se acabase. Poco a poco se fue tumbando para quedar con su cara a pocos centímetros de mi polla. La sujetó con su mano derecha y se la metió en su boca. En ese instante, Eva chupó uno de sus dedos y automáticamente los bajó para jugar con su clítoris. Edu parecía que les estaba gustando tener mi rabo en su boca. Se le notaba más suelto cada vez. Jugaba con su lengua con mi glande, yo aprovechaba para jugar con su pelo, pasaba mi mano por su torso, y estirándome pude alcanzar su polla para pasar al menos mis dedos por su glande, que estaba muy húmedo. -“Cambio de postura, Hugo, ahora te toca a ti comerle el rabo a Edu”. No terminó de decir la frase y yo ya estaba con su polla en la boca. Desde que se la comí en la ducha no la había deseado tanto. ¡¡Que rica!! ¡¡Que sabor más fabuloso desprendía ese rabo!! Estaba entretenido con la polla de Edu y no podía ver a mi hermana, pero cada vez gemía más fuerte. -“Parece que han pasado la prueba, vamos al dormitorio que tenemos que estrenar la cama”. A pesar de decir Eva eso, yo seguí chupando un rato más el rabo de Edu, hasta que ya me decidí a soltarlo. Edu y yo nos levantamos y con nuestras pollas bien duras seguimos a Eva. Llegamos a la habitación y ya tenía Eva los condones en la mano, cuando se puso el bikini debe ser que ya los había sacado de la maleta. Eva nos dio uno a cada uno, pero antes de que nos diese tiempo a abrirlos, se arrodilló, sujetó nuestras pollas c

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RRosroxLv1· hace 81 dRelatos

Una fantasía cumplida

Pedí las empanadas y 40 minutos mas tarde las trajeron. A las nueve en punto –como lo habíamos acordado- sonó el portero nuevamente. “Alberto”, respondió a mi pregunta de quien era. Bajé a abrirle. Me sorprendí al verlo. Vestido con camisa y jean se lo notaba producido y con perfume estaba distinto a su habitual vestimenta de trabajo. Se dio cuenta, y apenas estuvimos solos en el ascensor me dijo: “Fachero Albertito no?” Yo como siempre me reí nervioso y respondí, “si te queda bien esa pilcha” y cambié inmediatamente de tema, haciendo referencia a que era demasiado dos botellas de vino que traía en la bolsa que me había dado. -Por ahí la noche se hace larga. -me respondió. Por ser el menú empanadas y para no hacer tanto quilombo, decidí que comiéramos directamente en la mesa del living y compartiéramos el sillón grande frente a la tv. De mi nerviosismo inicial me dejé llevar por la charla, el vino y las empanadas y realmente empecé a disfrutar el haberlo invitado. Hablamos de todo un poco mientras cenábamos, la vida, las relaciones familiares y también temas mas triviales o algo ocasional que aparecía en la tv que estaba prendida y obviamente cada tanto Alberto disparaba alguna indirecta que ya a esa altura y disfrutando del vino y su presencia me divertían. Así se nos fue un buen rato y la primer botella de vino. Abrí la segunda y al poco tiempo estábamos recontra satisfechos y algo más alegres. Alberto dijo: ”Permiso no doy más, que buenas estaban las empanadas. -Y se relajó en el respaldo del sillón y se aflojó el cinturón y desabrochó el botón del jean-. Tomé ese gesto como algo natural y lo cargué diciéndole que había echado panza. -Pancita sexy… para empujar mejor –dijo volviendo a la carga. Esta vez reí yo con una carcajada y respondí que no sabía que era para eso la famosa pancita. Mientras aguardábamos que comenzara el partido, seguimos charlando, tomando algo de vino y Alberto empezó a hacer zapping con el control remoto. Pero las cosas no son tan previsibles como seguramente, las están imaginando. En lo de mis tíos no había Venus ni ningún canal porno. Pero si enganchó una de esas películas soft porno que no son explicitas, pero sugieren bastante y obviamente la dejó. A toque volvieron las bromas y los comentarios sobre lo que sucedía en la película. Y la cosa fue levantando paulatinamente el tono. A cada rato Alberto se acariciaba el bulto que crecía notoriamente. Yo trataba de disimular pero mi mirada iba continuamente hacia su pantalón. No era joda, se le estaba parando mal. Yo trataba de ser discreto con la mirada pero no lo logré porque en un momento me dijo: Viste como se me puso no?... estoy que no aguanto mas, hace rato que no me echo un buen polvo. -Si ya veo -respondí casi sin pensar lo que decía- -Y te gusta lo que ves?... quizá hoy te decidís –me dijo mirándome de esa manera especial. Traté de zafar como pude, conservando la calma dije: -A lo que me decidí es a levantar esto y tomar café. Acto seguido levante las empanadas que habían quedado y fui a la cocina. Mientras servía el café, me preguntó si me servía un poco más de vino. Le respondí que si, pero que ya llevaba el café también. Le pedí que se fijara si había empezado el partido –para bajar los decibeles de la película- pero después de una breve pausa me respondió que todavía no había empezado. -Dale apurate, veni no sabes lo que te estas perdiendo –me dijo entusiasmado -Ya voy –respondí y salí rumbo al living con las tazas de café. Cuando volví al living no podía creer lo que vi. Alberto se había bajado los pantalones y el slip hasta la rodilla y se acariciaba la verga placenteramente. Apoyé las tazas en la mesa y me senté sin decir una palabra, porque no se me ocurría nada que decir, pero no podía dejar de mirar su verga que ya se estaba parando. -Mirá como la agarra de la cabeza a la mina y se la hace tragar toda, estoy seguro que el tipo esta al re palo. –dijo con naturalidad y entusiasmo refiriéndose a la película e inmediatamente agregó: -El de la película te digo… la mía todavía no está al palo. –Haciéndome notar que era consciente que yo no sacaba la vista de su verga. -Como me puso esta película che… te dije que venía necesitado, no te vas a enojar si me clavo una buena paja no? Además podes seguir mirándomela, en una de esas esta noche se me da… –y me miró sonriendo mientras se acomodaba aún más y comenzaba a pajearse despacio desde la base de la verga hasta la cabeza. No… -dije sin mucha convicción pero no podía dejar de mirar como ese pedazo de carne crecía y crecía con cada caricia. Estas seguro? –me preguntó al tiempo que me la mostraba, pajeándola despacio, tentándome con sus movimiento y su tono de voz… -Mirá que se esta empezando a poner durita, además no tiene nada de malo… nadie se enteraría o acaso no podemos guardar un secreto de amigos… Cada palabra resonaba en mi cabeza mientras miraba como se iba poniendo mas dura, mas colorada, mas cabezona. Sentía que mi cabeza iba a explotar, tenía una mezcla de deseos y vergüenza, reprimiendo por tabú mis irrefrenables ganas de agarrarle la pija. Su voz parecía adivinar cada unos de mis pensamientos. -Dale… se te nota en la mirada que te morís de ganas… te estas privando de algo que queres hacer por una pavada… dale no seas tonto… tocala nada mas… Me agarro la mano y envolvió su verga con mi palma apoyando la de él encima y cubriendo mi mano empezó a hacer que lo pajee, marcando el ritmo. Lo dejé hacer fue una sensación maravillosa, sentir el calor de esa verga en mi mano… por primera vez le estaba tocando la verga a un macho, es mas no solo se la tocaba, lo estaba pajeando. Notó mi entusiasmo y retiró su mano. Yo seguí el movimiento casi automáticamente, disfrutando cada ir y venir a los largo del tronco, acariciando con la yema de mis dedos la cabeza de su verga. Con un movimiento hábil saco una de sus piernas del pantalón y la subíó al sillón. En ningún momento le solté la verga pero igualmente logro ponerse más cómodo, de costado con un pie sobre el sillón y el otro en el suelo y yo quedé como hipnotizado pajeándolo ligeramente inclinado y acodado sobre su rodilla. -Viste que no era tan difícil… ah… que lindo, me gusta. Notas lo dura que se está poniendo, te gusta? -Si- respondí y lo miré a la cara. Tenía esa sonrisa particular, de placer y después volví a concentrarme en su verga. -Bueno, si te gusta hacele muchos mimos, así se pone bien dura. La vas a tener para vos cada vez que quieras sabes... Se notaba que había empezado a gozar… se relajó a un más. Después de un par de minutos sin decir nada apoyó su mano en mi cabeza y empezó a guiarla hacia su verga. Traté de ofrecer resistencia y dije un tímido “no…” -Ningún no… un besito nada más, abrís un poquito la boca y le das un besito en la cabecita. –y volvió a ejercer presión con su mano. Está vez obedecí, me dejé guiar y llegué a estar a un centímetro de esa cabeza roja, excitante. -Vamos… -insistió él- abrí un poquito la boca nada mas. Lo hice, separé mis labios y me acerqué. Por el mismo movimiento de pajearlo, la cabeza de su verga entró a mi boca. Sentí el calor de su pija en mis labios que se relajaron. Él lo advirtió y rápidamente movió la pelvis y me metió media pija en la boca. Lo hice sin que me lo pidiera, empecé a lamerla, a jugar con mi lengua en su cabeza, a sentir el enorme placer de chuparle la pija a Alberto. Sentí que suspiraba, lo miré y vi en su rostro una mezcla de placer y sonrisa triunfal. Volví a su verga. -Si así bebe… que bien me la chupas, sabía que cuando la probaras te iba a gustar. Abrí bien la boquita que te la mando hasta el fondo… ah… así, como te la tragas. Mmmm si… me costó pero que bien te la comes ahora, como un buen putito… me gusta mucho hacértela chupar sabes… Cada palabra de Alberto resonaba en mi cabeza y potenciaba el placer de chupársela, de hacerlo gozar. Con cada expresión y cada pedido sacaba mi lado mas pasivo. Se la chupé con ganas, siguiendo sus pedidos lamí sus bolas, su tronco y su cabeza sucesivamente. Llegué a ahogarme varias veces de cómo me metía su verga dura hasta la garganta. Así estuvimos un buen rato, hasta que me dijo que fuéramos a la cama. Lo guié hasta el dormitorio. Me dijo que me sacara la ropa y el hizo lo mismo. Sacó de un bolsillo del jean una caja de preservativos y la puso sobre la mesa de luz. Se acomodó con las piernas separadas, sentado con la espalda en el respaldo y me dijo: Ponete en cuatro cruzado a mi y seguí chupándomela. Lo hice. Escuche que abría la caja de preservativos. Al minuto sentí que me acariciaba la cola y un instante después el frío del gel que empezó a ponerme. Jugó con un dedo. -Despacio… -pedí con su pija en la boca. -Shh no te preocupes, vos seguí chupando y dejame esto a mi. –me respondió. Me lubrico un buen rato y yo me devoré una y otra vez su verga que estaba terriblemente al palo. -Ahora acostate de costado -me dijo. Se puso un forro y se acostó detrás de mí en “cucharita”. -Abrite los cachetes –me indicó y lo hice. Comenzó a frotarme su verga por la raya , hasta que en un momento se detuvo en mi orificio. -Que lindo culo que tenes… ahora ponelo flojito, relajate… así muy bien. Hizo presión y pude sentir como se deslizaba su pija dentro mío. -Muy bien, ahí te puse la cabeza… ahora cuando vos quieras, despacito sacá la colita y empujala hacia mi, así te entra toda. Sentía una mezcla de nervios y placer que hacía que mis piernas temblaran. Tenía muchas ganas de sentir su verga dentro mío. -Tranquilo… no pasa nada… te voy a coger nada mas. Algo que siempre quisiste no? Si- respondí con voz temblorosa de placer. Respire hondo y empecé a arquear mi cuerpo empujando con mi cola hacia Alberto. Pero él no solo se quedó firme sino que también empujó hacia adelante y pude sentir como termina de entrarme toda su verga. Suspiré de placer.. -Muy bien, ya la tenes toda adentro… te gusta no... que queres que haga ahora? -Que me cojas... –dije y al escucharme, sentí más placer todavía del que ya sentía teniendo su pija metida en mi cola. -Entonces te voy a coger… así… te gusta? –y comenzó a moverse despacio, sentí como su pija dura empezaba a entrar y salir. No podía creer que por fin me estuviera cogiendo, eso con lo que había fantaseado cientos de veces estaba siendo real. Su voz volvía a retumbar en mi cabeza, me alentaba y me hacía estallar de placer con cada palabra. -Que bien… que buen orto me estoy cogiendo… si… como te gusta la pija, resultaste un flor de puto… que mas queres… pedimelo… -Que me cojas… que me cojas mucho…. –respondí -No así no… más… pedimelo como me gusta a mi… - Dámela toda… quiero toda tu pija adentro mío… -No… pedime más.. – me decía mientras se afirmaba de mi cintura y comenzaba a bombearme con mas vigor. -Alberto… rompeme el culo –me escuche decir y fue la frase esperada. -Si putito… te lo voy a romper, porque te gusta mucho que te coja … no es cierto? -Si… si… -sentía cada vez más placer porque lo notaba a él cada vez mas caliente. Me cogió así un rato. Después me hizo poner en cuatro al bode de la cama y el parado detrás mío me la volvió a meter, esta vez sin tanta delicadeza. Sentí que estaba por acabar por la manera en que me bombeaba. -Que buen puto resultaste, ahora te voy a dar toda la leche… y cada vez que quiera voy a venir y te voy a coger… - y con dos o tres bombazos mas, me acabó. Quedamos exhaustos de placer. Esa fue la primera, de las muchas veces que me cogió Alberto… el sereno

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AAnahistoriasLv1· hace 85 dRelatos

Mi compañera me inicia en el sexo lesbico

No me gustan las mujeres, pensaba hasta anoche. Es decir siempre le tuve cierto recelo a tener sexo con una persona de mi mismo sexo, además de que tengo novio, lo amo y si bien a veces hay dificultades, lo paso genial en la cama con él. Pero aquella noche fue diferente, aquella noche no sé qué fue lo que me pasó. Por unos asuntos del trabajo, tuve que pasar la noche con Sheila, una compañera del trabajo, teníamos que adelantar papeleo de forma urgente. Ella no me caía muy bien que digamos, pero para hacer más amena la situación acompañamos la tarea con un vino. Un poco más “sueltas” por la bebida comenzamos a conversar. Me preguntó sobre mi novio, le conté de él, me pregunto cómo era en la cama, si alguna vez me había dado un orgasmo. -¿Alguna vez? Pocas veces, él es muy mecánico para eso. -Puedo enseñarte y mostrarte como se llega al orgasmo… Ambas estábamos algo tomadas y ella no dejaba de mirar mis senos y eso me gustaba. No eran ni grandes ni pequeños, más bien medianos, pero los de ella eran gigantes junto con su trasero; redondo, perfecto, firme y grande. Eso sí, mi retaguardia no tenía nada que envidiarle a la de ella. Se acercó a mí y comenzó a darme besos en el cuello. Se me hizo raro, pero por alguna razón no quería que parara, así que no le dije nada. Ese vino algo tenia, empezó a darme muchas ganitas me arreche y el deseo comenzó a invadirme. Ese beso que me dió Sheila en mi cuello me erizó la piel, se me olvidó el disgusto que me producía el ver a dos mujeres teniendo relaciones. Me solté y me deje llevar por las ganas de ella. Ella se dio cuenta y se acercó por delante y mirándome fijamente se quitó la blusa y sus senos quedaron libres. Ven, toca, me invito. Acaricie sus enormes senos de puntas grandes y chupos enormes que me decían ven chúpame. Me dio gusto hacerlo, agache se las besé, dándole suaves mordisquitos a los pezones. Era la primera vez en mi vida que estaba metida en semejante rollo, sentía que le gustaba cerraba sus ojos y se le veía el placer en su rostro Sus manos buscaban mi entrepierna. Metía su otra mano en mi brasier y sus dedos acariciaban mis pezones. Sentí su mano encima de mi tanguita, me frotaba y me encantaba, mi novio era el único que llegaba hasta a esa zona íntima y placentera. Era una experiencia nueva para mí y me encantaba, sentía más placer, que cuando mi pareja me tocaba. Sus dedos más suaves más ligeros más rápidos sabía exactamente dónde dar placer, lo encontraba y me gozaba, también busqué desesperada su vagina debajo de su calzón, la sentí mojada queriendo ser tocada; un placer fuera de lo común. La sujete contra la pared y le hundí mis dedos en su frondosa chocha. Suspiró rendida a mi merced y seguimos el ritmo del morbo yo manoseando sus deliciosos senos. Ella y yo tocándonos nuestra mojada chochita.. Sentimos un ruido afuera escuchamos unos pasos que salían presurosos, sentimos que alguien nos miraba, salimos sigilosamente, no vimos a nadie, pero nos despedimos fríamente el susto nos quitó las ganas de seguir. Pero esa noche supe que esto iba a continuar.😉😉

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CcasadajovenLv1· hace 100 dRelatos

los juegos con mi jefe

Como les conté en relatos anteriores, soy una mujer casada de 30 años hace poco de la mano de esposo nos sumergimos en el mundo del cuckold, no somos expertos en el tema pero estamos aprendiendo a disfrutar de nuestra sexualidad, ambos disfrutamos el que yo me acueste con otros hombres, claro con el consentimiento de mi esposo. Para los que no han leído mis relatos anteriores, les cuento rápido: me acosté con mi jefe, el señor Arturo 20 años mayor que yo y fue una experiencia gratificante pues me hizo disfrutar mucho. Algunos días después de nuestro primer encuentro , estando en la oficina  l  mi jefe, me pedía que le llevara las facturas de un contrato que había pedido poner en orden. Contenta me dirigí hasta su oficina, al tocar, el me esperaba en la puerta, la abrió y al verme en seguida me invito a entrar, era fin de semana un viernes que recuerdo muy bien, yo llevaba puesto un vestido holgado por abajo pero ceñido por la parte del busto que hacía que el vestido se me pegara al cuerpo desde mi ombligo hasta mis pechos, debajo un brazzier y una tanga de hilo de color negro. En seguida que pase a su oficina, mi jefe tomo la carpeta de facturas que le llevaba y los puso sobre una mesa, me saludo como siempre, con un abrazo llevando sus manos a mi trasero los cuales apretó fuerte, dirigió su boca hacía mi cuello y me dio un pequeño mordisco, se separó regresando a la puerta asegurándose haberla cerrado con llave, me tomo de la mano y me llevo hasta su escritorio - “Te tengo una sorpresa, mi amor, no digas nada solo déjate llevar” - me puse roja de la excitación y me recorrió un escalofrío por todo mi cuerpo, mi jefe provocaba esa sensación en mi, sabía en el fondo que lo que pasaría en seguida sería una más de sus locuras y de algo estaba segura, lo disfrutaría mucho. Mi jefe, a pesar de ser una persona mayor tiene la mente abierta en cuanto a temas del sexo se refiere, es un hombre muy caliente y pervertido, este último lado de él me ponía hot haciendo que deseara estar más con él. Me llevo al sillón de su escritorio, se sentó y dejándome de pie abrió su cajón y tomo algo de ahí, me pidió inclinarme hacía el escritorio, lo hice postrando las palmas de mis manos sobre el cristal frio de su escritorio que adornaba su oficina, me alzo el vestido poniendo sus manos sobre mi par de nalgas, mismas que apretaba marcando sus manos en cada una de ellas. Afuera podían escucharse los sonidos de las conversaciones de los demás trabajadores con los pasos del pasillo, yo me estaba calentando que mi vagina se empezó a lubricar con mis jugos. Mi jefe tomo mi tanga negra y la hizo a un lado, ahogó su cara en mi trasero estimulando mi ano con su lengua, movía su lengua de arriba hacia abajo sobre la comisura de mi ano, podía sentir sus labios mordiendo muy cerca de mi puerta trasera, todo mi cuerpo respondía a tal suculenta mamada de mi jefe, lo estaba disfrutando tanto que mi cuerpo cayó sobre el escritorio con mi cara sobre el frío cristal del escritorio, mi jefe estuvo así unos minutos haciendo que mi ano se dilatara cada vez más, con los dedos en mi coño metiéndolos y sacándolos tuve que llevar mi mano hacía mi boca para ahogar los gemidos que salían de mi boca, de pronto sentí algo frio recorriendo el botoncito de mi clítoris hasta la cavidad de mi ano, eso me hizo estremecer, de repente sentí que eso mismo que sentía frío entraba por mi ano, esa sensación friolenta entrando por mi ano me hizo estremecer una vez más sacando un pequeño grito de mi boca que no pude ahogar. Mi jefe me estaba metiendo un dildo anal (plug) de esos que tienen una base circular, fue metiéndolo poco a poco para eso mi ano ya estaba estimulado y dilatado, mi jefe recorrió con la punta del dildo la comisura de mi ano y luego me la metió dejándola ahí, se sentía frio ese pedazo de metal. Mi jefe acomodo mi tanga dejando el pedazo de metal entre mi ano, bajó mi vestido y me ayudo a incorporarme. Con el dildo en mi ano, mi jefe me levanto poniéndome de pie, me tomo entre sus brazos y me pidió que no me lo sacara, que la diversión aún no terminaba, se me olvido por completo que estábamos en su privado, estaba tan extasiada que solo quería seguir gozando con las perversiones de mi jefe. Me tomo entre sus brazos, rodee con mis brazos su cuello y nos besamos, mi jefe movió la cabeza para comerme el cuello al tiempo que separaba el escote de mi vestido para tomar mis senos con sus manos. Me apretaba mis senos y jugaba con mis pezones por encima de mi ropa. Eso me prendió más, con cada movimiento que hacia sentía que dentro de mi ano se movía el pedazo de metal provocando más placer, estaba cachondísima, sentía hervir mi vagina la cual ya había empapado mi tanga con mis jugos. En seguida me arrodille a sus pies y baje su pantalón al igual que su bóxer para meterme su verga a la boca, ya estaba bien erecta, mi jefe se postro de espaldas al escritorio y con sus manos en mi cabeza me penetraba la boca con su verga, metía y sacaba su verga de mi boca dando lamidas a la punta de su verga gruesa, con mi mano masturbaba a mi amante mientras metía sus huevos a mi boca para succionarlos, me gustaba chupar su verga y a mi amante le encantaba que lo hiciera, pues con la mamada que le estaba dando veía su expresión de gozo intenso al sujetarme fuerte de la cabeza mientras me la metía hasta el fondo de mi garganta. De repente y pensando que alguien pudiera tocar a la puerta, seguí mamando la verga de mi jefe de forma descontrolada, empecé a masturbar su verga y con mis boca succionaba la cabeza de esa verga gruesa a un ritmo frenético que no tardo en que sentí salir una carga de semen caliente de su verga que fue a dar directo a mi garganta, se sentía espesa y no era desagradable, ya estaba acostumbrada a que mi jefe eyaculara en mi boca o en mis pechos, antes de levantarme me cerciore de limpiar muy bien la verga de mi hombre, acomode su bóxer y le asegure su pantalón, mi jefecito estaba tan feliz que al ponerme de pie volvió a ponerme contra la mesa levanto nuevamente mi falda, corrió mi tango hacía un lado y con el dildo aún en mi ano, me metió su verga en mi vagina. Empezó a embestirme provocándome una doble penetración su verga en mi vagina y el dildo en mi culo, fue tan intenso lo excitada que estaba que no pude evitar moverme a mi propio ritmo para comerme esa verga, no me di cuenta en que momento empecé a gemir que mi jefe me tuvo que poner su mano tapándome la boca para ahogar mis gemidos, no tarde más que unos minutos que me corrí en un rico orgasmo, fue tanto el líquido que expulse que la verga de mi hombre quedo como si luciera salido de una batidora por la mezcla de nuestros fluidos. Quedé acostada boca abajo sobre el escritorio, mi jefe saco el dildo de mi culo y enseguida lo metió a su estuche, sentía tanto mi ano como vagina aún dilatados, acomode mi ropa como pude y salí de su oficina a hacer mis deberes.

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RrolachiLv1· hace 100 dRelatos

Con mi mejor amiga (parte 2) al fin

Así pasaron unos días siguiendo una clase de rutina, yo llegando de trabajar y pasando la tarde juntos como amigos, hasta que un jueves cuando llegue del trabajo tipo 3 de la tarde, la vi en la cocina preparando un plato de comida, dándole la espalda a la puerta y en tanga, la abrace por sorpresa y le dije en broma "O llegue en mal momento o en el mejor momento" ella solo río, me agarro una de mis manos y me dijo que se había bañado y al no tener que salir a ningún lado ya se había puesto cómoda para después acostarse, y creyo que era buena idea prepararme el almuerzo a mi ya que me habia olvidado de prepararme uno para llevar, le pregunte en tono sarcástico si eso significaba que no tenia corpiño y me dijo en un tono entre burlón y seductor dándome la razón, levantando la cara y quedando nuestras bocas a nada de tocarse, yo quise cortar ese momento convencido de que mi cerebro estaba mal pensando todo y le dije que iba a entrar a bañarme, al salir y por el mismo apuro del inicio no me llevé ropa, así que salí tapandome con mi toalla de la cintura para abajo, estando por abrir la puerta mi amiga me llama diciendo que ya estaba la comida, le dije que me diera tiempo de vestirme pero de un solo grito me convenció de sentarme en la mesa, estábamos conversando hasta que termino de comer, y sin avisarme ella me abraza y se sienta en mi entrepierna, dejando su cara muy cerca de la mía, agradeciendome que la cuide y la apoye en el momento que estaba pasando, cuando quise responder ella empezó a mover sus caderas haciendo que esta vez si mi pene se parara por completo, ella al tener solo una tanga puesta podía sentir toda mi verga rozando su vagina por encima de la ropa, pero lejos de incomodarse se mordió el labio y seguía moviéndose, por instinto baje la mirada y vi como sus pezones estaban super duros, se les marcaban tanto que parecía que no llevaba nada, mi amiga me levanta la cara y me dice riéndose que su ojos estaban ahí arriba, pero casi de inmediato empezamos a besarnos, inconscientemente mi mano derecha fue a parar a su culo el cual se seguía moviendo arriba de mi pene mientras que mi mano izquierda le acariciaba la cara, hasta que también por instinto pase esa mano por debajo de su remera tanteando sus tetas, le quiero sacar esa remera para dejar sus tetas a la vista pero corta el beso y me detiene, le pregunte si estaba todo bien y si quería que paremos y me respondió que si quería hacerlo pero le daba vergüenza sacarse la remera ya que ella misma consideraba que estaba gorda, le respondí que eso no lo sabía, pero si asi era el caso entonces era la gordita más sexi que conocí, nos besamos otro poco cuando ella misma es la que se saca la remera y me deja sus tetas en toda mi cara, yo procedí a chuparlas tal como lo había fantaseado años atrás, mientras pasaba mi lengua por una a la otra le estimulaba los pezones con mis manos, mientras que mi verga no aguantaba estar bajo la toalla al escuchar que ella había empezado a gemir muy despacio, al tener un bebé de poco más de un año y medio sus tetas aún estaban produciendo leche, la cual logre sacar luego de un rato chupando, esa sensación le produjo más placer a ella quien me agarraba la cabeza para que no me separe de sus pezones, a los segundos y sin sacar sus tetas de mi boca, se acomoda sobre mis piernas para poder sacar mi pene de la toalla y empezar a tocarme, quedando gratamente sorprendida ya que si bien tenía una referencia de como era al verme en ropa interior, jamás me había visto duro, y soy orgullosamente un team sangre de 20 cm, por lo cual ella empieza a pajearme, y yo con el rozar de sus suaves manos casi acabo sin exagerar, estuvimos asi unos minutos hasta que logre colocar mis dos manos en su culo para poder agarrarla y levantarla, para posterior sentarla en la mesa, le abrí las piernas y vi su vagina detrás de esa tanguita la cual no tapaba los plieges, dejando ver un anticipo, se la voy bajando sin decir nada y me pongo en posición para empezar a lamer, levanto la mirada y la veo con la cara al rojo vivo pero sin decir nada tampoco por lo que empiezo a lamer poco a poco hasta aumentar el ritmo haciendo lo mejor que podía sin perder la oportunidad de agarrarle una de las tetas con mi mano libre, ella gemia cada vez más lo que me motivaba a seguir adelante y me ponía la verga aún más dura, y si bien ella ya estaba caliente y lista para avanzar, yo quería hacerla acabar, por lo que seguí un rato más hasta que me empece a dar cuenta por sus contracciones que faltaba poco, con mi otra mano me empecé a ayudar dandole más estímulo y sin avisarme nada acaba a chorros en mi boca, se le notaba que hace mucho no la tocaban ya que se quedó quieta unos segundos viéndome y me pidió otro beso como excusa, yo aproveche y empecé a meterle mis dedos en la vagina de sorpresa mientras nos besabamos y al todavía estar sensible gimió más fuerte y acabo más rapido, me da una abrazo y fue ella quien va de sorpresa y me agarra la verga empezando a pajearme suavemente, yo solo la mire a los ojos viendo su cara de gusto con lo que estaba pasando, hasta que abre sus piernas y me guía el pene a la entrada de su vagina, agarra su cartera que estaba del otro lado de la mesa y saca un preservativo, dejando claro que ella ya tenia planeado llegar a esto, me lo coloco y se la metí sin llegar hasta el fondo para ver su reacción, ella soltó un gemido y su respiración empezó a ser agitada, empecé lento ya que no sólo ella estaba sensible si no que yo también, la tenia dura hace mucho pensando en llegar a ese momento y al sentir el calor de su vagina sentí un placer que nunca había experimentado, era apretada pero justa para mi, seguí asi hasta que poco a poco iba más rápido, ella gemia con cada embestida, todo esto aun sin metersela por completo aunque ella no lo sabia, me lo demostró al referirse a mi tamaño en uno de sus gemidos, cuando le dije que no era toda se ofendió y con sus piernas empujó sus caderas para recibirla, soltó por primera vez en toda la tarde un grito de placer y me exigió que aumentará el ritmo, pero cada vez estaba llegando más a mi limite y no quería que eso quede ahi por miedo a que no se repitiera en el futuro, "vamos a la cama, quiero ver ese culo rebotar" fue lo que le dije como excusa para parar un poco y asi recuperarme, ella sonrio y dijo que si con la cara demostrando que le gustaba la idea, la levante de nuevo dejando mi pene adentro de ella y la llevé a la habitación, la dejé caer en la cama y como si lo hubiéramos planeado ella se pone en cuatro al sentir el colchón, esa imagen hizo que todo lo demás se me olvide, me agache abrazando ese culo y empece a besar sus nalgas hasta que le di una nalgada y ella soltó un gemido pidiendo otra, le di unas 3 nalgadas más viendo como su culo se movía de un lado al otro y ya con mi cerebro en modo primitivo se la metí hasta el fondo de un solo envión, ese ruido de sus caderas chocando con las mías retumbaban en toda la casa, lo único que tapaba ese ruido eran sus gemidos, ella deja caer sus hombros sin bajar su culo y veía como sus tetas que sobresalían por los costados se movían como gelatina, asi que decidí agarrarla de los pelos y levantarla mientras les daba más nalgadas, eso no hacía más que calentarla más a ella que no quería parar, yo por otro lado escuchaba sus tetas rebotar al igual que su culo y parecía que mi pene iba a explotar, ella lo sabía y me provocaba hasta que pasó lo inevitable, Nunca en mi vida había acabado así, el preservativo casi que no daba a basto, ella da un último gemido y al sacarla me saca el preservativo y le hace el típico nudito, yo me acuesto y ella se tira a un costado mio apoyando sus tetas en mi pecho y con una de sus manos tocando mi pene, yo también aproveche y lleve mi mano hasta apretarle una de sus nalgas, hasta que ella se mueve y pone su boca al lado de mi pene ya a media asta, empezando a hablarle diciéndole que estuvo muy cerca de acabar por tercera vez dándole un beso en la punta, casi como si fuera independiente mi verga se para como si nada, ella le "agradece" y lo chupa unas dos veces antes de levantarse, ponerle otro preservativo y sentarse en él, empezando a cabalgarme mientras se tocaba, mostrándome como su culo me aplastaba en el proceso, estuvimos asi un rato hasta que ella volvió a acabar y cayó de costado, al verla así y aún teniendo mi pene preparado me acerque para volver a metersela pero dude ya que su culo apuntaba en mi dirección y considere por unos segundos metersela por ahí, pero no lo hice por el simple motivo de que llegar a su vagina era una cosa, pero para lograr hacerle un anal tenía que "atravesar" sus nalgas y no me tuve la suficiente fe, a menos que se las abra, mientras todo eso pasaba por mi cabeza, ella mira hacia atrás y me ve con la verga dura mirándole el culo y me dice en tono burlón si ya estaba cansado, cosa que me tome personal, le levante la pierna y la empecé a coger con todas mis fuerzas haciéndola gritar como al empezar, y aunque los dos ya estábamos sensibles seguimos así durante prácticamente toda la noche, perdí la cuenta de las veces que acabamos en conjunto, agotando todos mis preservativos y los de ella, hasta quedarnos dormidos desnudos y con mi pene en su vagina hasta la mañana siguiente que me levante a trabajar, yo creo que si dormí 2 horas fue demasiado, fui al trabajo pero era un muerto viviente del sueño que tenia, pero no me arrepiento de nada

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