#Juguete Sexual
Fotos, gifs y packs de Juguete Sexual subidos por la comunidad.
Nuevos post de las sissys de la Comunidad
En este nuevo post de las sissys de nuestra Comunidad os mostramos algunas de nuestra fotos, algunas sissys repiten , otras aparecen por primera vez. Si quieres participar en algun post colectivo, juegos, concursos, entrevistas... apuntate a nuestra Comunidad sissy donde tambien son bienvenidos los machos alfa BELEN os muestra algunos de sus tangas que le quedan perfectos para su culito de sissy DANIELA Una linda putita muy sexy , aquí os enseña algunos de sus conjuntos excitantes con los que le gusta vestirse JAZZ Esta sissy repite en nuestros post colectivos, os muestra ese culo impresionante, listo para recibir unos azotes y ser follado KRISS Una sissy preciosa, con un gran estilo a la que los machos miraran con deseos de follarsela y darle de mamar MARLENE Es nueva en nuestra Comunidad pero con una gran experiencia, ya ha probado casi todo, una gran disposición para ser una sissy puta perfecta MESALINA Ya tengo una gran experiencia, siempre sumisa y obediente para nuestros señores alfa y deseosa de complacerles QUEENHOT La reina caliente, una putita muy hembra , deseosa de servir al macho y recibir el premio de su leche , os deja una muestra de su estilo caliente SOFICROSS Os muestra su culito y su cuerpo estilizado , llegara a ser una putita sissy perfecta , animadla para que siga practicando TAMARA Putita sissy con gran estilo, muy sexy , sabe mantener las poses y la mirada necesarias para que los machos quieran hacerla suya y enseñarle a ser su juguete sexual TANSISSY Otra sissy que se estrena en los post de nuestra Comunidad , podéis ver su gran estilo y su disposición para ser guiada y conseguir matricularse como las demás como putita sissy perfecta Por ultimo Daniela os deja el primer video que ha gravado, espero que se anime a seguir avanzando y las demás también , gracias Daniela, muy sexy , ese culito necesita unos cuantos azotes link: Gracias a todas las que habéis participado, en breve habrá dos nuevos proyectos, pasaros por la Comunidad , apuntaros y participar.
La puta de internet
Nunca conocí a una chica tan puta como lo es ella, y mejoraún, tan orgullosa de serlo. La conocí aquí, en Morboseo, y resultó ser el mejorcontacto que podría tener, su nombre… la llamaremos María, resultó ser unaputita deseosa de verga, con las mayores perversiones que te puedas imaginar yun deseo extremo de ser la sumisa y uno o varios hombres al mismo tiempo, conun cuerpo delicioso, unas tetas que dan ganas de morderlas sin piedad y hacerlasufrir mientras le metes los dedos en la panocha, esta última es tambiénhermosa y dan ganas de penetrarla entre dos o tres vergas al mismo tiempo, y séque lo disfrutaría la muy zorra, pero sin duda alguna la joya de la corona esese culo, con unas grandiosas nalgas y un anito súper apretado listo para serroto. Cuando finalmente la conocí en persona, no tardé ni dossegundos, una vez entramos a la habitación del motel, en tirarla al suelo aljalarla del pelo, me saqué la verga e instantáneamente se la metí en la boca,sin darle oportunidad a guardar aire, la comencé a coger sin piedad por ahí,provocándole arcadas muy marcadas y amenazándola al mismo tiempo. - Más te vale no ensuciarme la verga escuchaste estúpida? –ella solo asentía como podía mientras la seguía obligando a recibir toda laverga por la boca sin piedad. Cuando me harté, se la saqué, ella solo calló alsuelo tosiendo y soltando lágrimas, lagrimas que yo sabía que más que de dolor,era de puro placer, placer al finalmente sentirse el juguete sexual que siemprequiso ser. Después de un momento, la agarré de su tanga, y desde el suelo, laobligué a levantarse al jalarla desde ella haciendo que los hilillos de latanga se le metieran lo más al fondo posible y sintiera como le raspaban lapanocha y el anito, la obligué a ponerse en la cama boca abajo, con el culobien levantado y la cara contra la almohada, en ese momento comenzó a rogarporque parará, pero al mismo tiempo la zorra se abría las nalgas y movía elculo desesperada por sentir mi verga bien adentro suyo, en ese momento le hicea un lado el hilo de la tanga, y sin previo aviso le metí la verga por el ano,abriéndoselo sin piedad y haciéndola sufrir un intenso dolor, ella solo ahogabasus gritos de dolor con la almohada y movía el culo tratando de escapar, peroal mismo tiempo buscando sentirla más y más adentro. Sin pensar en su sentir,comencé con el mete y saca sin parar, dejándome caer con todo mi peso para quelo sintiera bien adentro y hacerla soltar los mejores gemidos posibles, despuéscomencé a metérsela también en la panocha, para no dejar ni un solo agujerosuyo sin saborear. Finalmente, cuando sentí que voya terminar le di una última y muy profunda metida de verga en el ano,vaciándome en este, y en esa posición, sin dejarla levantar, le metí los dedosen el ya roto y adolorido ano, le saqué toda la leche posible con mis dedos yla obligué a limpiármelos con la boca, al igual que mi verga. Ella terminósudada, adolorida, apestando a semen y a sus jugos, pero bien satisfecho ydeseando repetir la experiencia con más hombres al mismo tiempo. Espero les haya gustado gente, chao.
Llegaron Los Hombres De La Basura…
Para mí era algo que nunca había pensado me pudiera suceder, si me gustaba el sexo, pero sin exagerar, pero desde el mismo momento en que Roberto fue hospitalizado, comencé a sentirme más excitada, que de costumbre, ante cualquier situación, por tonta que pareciera. Viendo las novelas de Tv nada más de ver a las actrices y actores besándose en la pantalla del televisor, me calentaba tremendamente. Y mientras estuve sola en casa, hubo días en que mientras veía la novela no dejaba de tocar mi vulva, en ocasiones hasta alcanzar un delirante orgasmo. Pero eso no se limitaba tan solo a las novelas, si iba en mi auto y veía a una pareja, dándose un simple beso de despedida, prácticamente mi sangre hervía por el deseo de tener sexo, pero lográndome comportar como es debido. Es más en una ocasión, tras llegar a casa de mi trabajo, vi al entrar a la urbanización a muchos perros de tras de la perra de uno de nuestros vecinos, eso bastó para que yo apenas entrase a casa, corriera para el baño, supuestamente a ducharme. Pero la realidad es que como ya mi marido estaba en casa, y en esos momentos no me podía satisfacer todavía, apenas me quité la ropa, dentro de la ducha comencé a introducir de manera desesperada casi por completo una de mis manos dentro de mi coño, hasta que después de un sin número de orgasmos, quedé bastante agotada. Cosa que me asustó tanto, al punto que fui a ver a mi terapeuta. Cuando más o menos le hable de lo que me sucedía, ella me dijo que era algo normal, que eso me sucediera, que siguiera descargando mis energías de la forma en que lo estaba haciendo, que una vez que mi marido volviera a la normalidad, yo también lo haría. Lo cierto que esa respuesta en nada me agradó, ya que apenas mi esposo recién salía del hospital y comenzaba a verse con su urólogo. Mientras que yo ya sentía, que eso de autosatisfacerme a misma, como que realmente no funcionaba del todo, porque siempre quedaba con muchas ganas, y hasta que no quedaba completamente molida, no dejaba de introducirme salvajemente, mis dedos, mis manos o algún objeto o juguete sexual, incluso en varias ocasiones me introduje una botella, dentro de mi coño, hasta calmar mis deseos. Pero una tarde en que tanto Roberto como yo recién habíamos regresado de trabajar, de inmediato me fui a dar una fría ducha, para bajar mis calenturas, mientras que mi marido se acordó en último momento, de que debía sacar la basura, y ya se le estaba haciendo tarde para ir a su cita médica, así que me pidió de favor que después de que me terminase de ducharme, le hiciera el favor de sacar la basura, ya que después de la cita, iría a ver a mi suegra, por lo que de seguro regresaría algo tarde, y el camión de la basura ya habría pasado. A medida que el agua fría caía por sobre todo mi cuerpo, y luchaba con migo misma por no comenzar acariciar mi vulva, le respondí que de inmediato, me encargaría de eso y que saludase a mi suegra de mi parte. Así que con el fin de distraer mi mente, salí de la ducha, me puse mi bata de baño, y me dirigí a la cocina para sacar la basura. Realmente no era una sola bolsa de basura, eran tres. Ya que Roberto tiene un hobby entre reparar cosas viejas y aeromodelismo. Me encontraba sacando la primera bolsa de basura, cuando llegó el camión, apenas había sacado la primera bolsa de la casa, y comenzaba a arrastrarla hasta el lugar donde sería recogida, cuando uno de los basureros, caminando hasta donde me encontraba, me dijo. Señora permita que le ayude. De inmediato le respondí que estaba encantada de que me ayudase, y tras tirar la primera bolsa dentro del camión, le dije que dentro de la casa tenía otras dos. Me sonrió, y mientras me seguía en dirección a la casa, de momento se me ocurrió pensar que de seguro me estaba observando las caderas, a medida que yo caminaba, no sé por qué precisamente instante, se me ocurrió hacer una pequeña travesura y comencé a caminar de manera algo más sensual y provocativa, contoneando mis nalgas de manera sensual, hasta que ambos entramos a la cocina. Él sin quitarme la vista de encima, tomó la segunda bolsa al tiempo que de manera algo descarada, se agarró su miembro por encima del pantalón, se lo acomodó o por lo menos eso me pareció a mí, y de inmediato salió de la cocina diciéndome que ya regresaba por la tercera bolsa, momento en que yo aproveché para preguntarle si deseaba tomarse un regreso o un jugo. Me respondió que con un refresco le bastaba, pero apenas el hombre de la basura salió con la bolsa por la puerta de mi cocina, yo salí corriendo para mi dormitorio, apenas salí de mi cocina en el pasillo que conduce a la sala, me quité mi bata de baño y apenas entré a mi dormitorio, rápidamente me puse un negligé negro, aunque bastante transparente, sin más nada de bajo, además me calcé mis zapatos de tacos bien altos y de inmediato regresé a la cocina. Me sentía como loca, de momento en mi mente me visualizaba ofreciéndome al tipo ese de la manera más descarada posible, y que él sin dudarlo ni un segundo se me tiraba encima, me penetraba y no dejaba de besarme y acariciarme por todas partes. Cuando él regresó, ya yo me encontraba parada frente a la puerta abierta de la nevera, con mis piernas ligeramente abiertas, de espalda a él, terminando de servirle el refresco, la luz que salía de la nevera claramente dejaba ver todo mi cuerpo bajo la tela del negligé. Al sentir su presencia, yo voltee para mirarlo y me di cuenta de inmediato que al él verme, sus ojos parecían que se fueran a salir de sus cuencas, haciéndome la desentendida, aunque con un tono de voz seductor, le pregunté de la manera más sensual y sexualizada que pude ¿Aparte del refresco, si vez o deseas algo? ten a bien tomarlo, con toda confianza. Por dentro deseaba que me tomase en sus brazos, y sin pérdida de tiempo me hiciera suya. Pero al mismo tiempo me decía a mi misma, como era posible que me comportase como toda una puta, prácticamente me le estaba ofreciendo a ese desconocido, en bandeja de plata. Además el que desease serle infiel, a mi amante esposo, era algo que por unos instantes me estuvo torturando. Era tanta mi excitación, que de pensar en que estaba a unos segundos de definitivamente serle infiel a Roberto, mientras él iba al médico. Sentí repentinamente como en un momento, toda mi vulva se humedeció. En mi mente mantenía esa lucha, hasta que sentí sus manos sobre mis hombros. Todo aquello en lo que pensaba previamente, desapareció de mi mente, al tiempo que él se colocó frente a mí, y dándome un tremendo de lengua, hizo que prácticamente yo me deshiciera entre sus gruesos brazos. Cerré mis ojos mientras que sus brazos y sucias manos, introduciéndose bajo la tela del negligé, comenzaron abrazarme y acariciaron todo mi cuerpo. Completamente entregada, sin oponer resistencia alguna, dejé caer al suelo de mi cocina el negligé, quedando completamente desnuda ante ese hombre de la basura. De inmediato sentí el calor de todo su cuerpo contra el mío, la rigidez de su miembro, por debajo de la tela su sucio pantalón, contra mi plano vientre, y el olor de su fuerte sudor que me embriagaba. Por un buen rato nos estuvimos besando, acariciando, agarrándonos mutuamente, hasta que en un respiro que tomamos, yo me escapé de sus brazos y caminando moviendo mis caderas, llegué hasta la mesa de comedor que tengo en la cocina, seductoramente sin dejar de verlo, me recosté encima de la mesa, separando y levantando mis piernas, sin decir palabra le ofrecía por completo todo mi coño, invitándolo con mi mirada a que me penetrase. Él dio un par de pasos y colocándose frente a mí, soltó la correa del pantalón, desabrochó luego el botón, y bajando la cremallera al tiempo que se bajaba los pantalones, dejó ante mis ojos su miembro, el que de inmediato sin querer, mentalmente lo comparé con el de mi marido, prácticamente lo doblaba en todo, tamaño, grosor, y pensándolo bien hasta en erección, que definitivamente era mucho mayor, que la de mi esposo en sus mejores momentos. El hombre de la basura, mantuvo mis rodillas bien separadas y atrayendo mi cuerpo hacía el de él, lentamente comenzó a penetrarme, al principio no podía despegar mis ojos, de su miembro, de cómo se fue abriendo paso lentamente dentro de mi lubricada vulva. Al comenzar a sentir el calor de toda su verga, dentro de mi coño, puse mis ojos en blanco del placer que sentía, y dejé caer mi cuerpo sobre la mesa. Sus manos me sujetaban firmemente por las caderas, pegándome una y otra vez contra él, mientras que yo en un desenfreno de placer movía o restregaba más bien mi coño contra su cuerpo. Sentía deliciosamente, como todo su miembro llenaba todo el espacio dentro de mí mojado coño, quizás por lo morbosa y excitante de la situación, me imaginé el rostro de mi esposo viéndonos con asombro, cosa que lejos de enfriarme me calentó mucho más todavía. Yo no dejaba de moverme, y cuando él con su gruesa y ronca voz me comenzó a decir, lo sabroso que se sentía mi coño, lo caliente que yo era y lo bien que me movía, me sentí mucho mejor todavía. Incluso cuando comenzó a decirme, que yo era la puta de sus sueños, no me sentí mal. Sus manos se movieron sobre mis tetas, las que deliciosamente me apretaba, chupaba y lamía a la vez con su tremenda lengua. Hasta que me dejé llevar por el placer, de disfrutar de un verdadero orgasmo, sin que él todavía hubiera acabado. Por lo que como si yo fuera una muñeca de trapo, sacó su verga de mi coño, me dio media vuelta, por lo que mi vientre quedó sobre la mesa, y nuevamente recibí dentro de mí su incansable verga. Yo no dejaba de mover mis caderas, de gritar por el placer que sentía, de gemir profundamente de placer, tras cada empujón que él me daba, incrustando su miembro completamente dentro de mí vagina. Para mí era algo de locura, cerraba mis ojos y me relamía los labios, con los dedos de una de mis propias manos, yo misma me apretaba intensamente mi clítoris, cada vez que sentía su poderoso miembro, más y más adentro de mí. Después de un buen rato, a medida que él continuaba clavándome su verga, abrí los ojos, para encontrarme que ambos estábamos siendo observados fijamente, por sus tres compañeros. Los que se comunicaban entre sí a baja voz, como para que yo no me diese cuenta de su presencia, cosa que pasó cuando que abrí mis ojos. Al ver a esos otros tres hombres, no sentí vergüenza alguna, es más hasta me calentó mucho más el que me vieran completamente desnuda, dejando que su compañero me clavase toda su verga. Yo me sentía insaciable, y de momento hasta desee que ellos tres también tuvieran sexo conmigo, por lo que le hice señas al mayor del grupo, de que se me acercase. Sin dejar de recibir los embates del primero, con mi mano izquierda busqué su miembro, aunque de manera algo torpe, finalmente lo extraje del pantalón y agarrándolo con mi mano, me lo fui acercando a la boca, hasta que me puse a mamárselo. De inmediato no se hicieron esperar los comentarios de los otros dos, y mientras yo continuaba mamando, los escuché decir que yo estaba bien buena, caliente y birrionda, aunque eso último no lo entendí. Pero poco me importó, ya que cuando se me acercaron y comenzaron bajo la supervisión del primero a tocar mis tetas, yo me sentí de lo mejor. Al que yo le estaba mamando su verga, a los pocos instantes se vino por completo dentro de mi boca, sin que eso me produjera desagrado alguno, por lo contrario se la seguí chupando hasta que finalmente el mismo tipo retiró su verga de dentro de mis labios. Justo en el momento en que mi hombre de la basura apretándome fuertemente contra su cuerpo, se detuvo y sacando su verga de mí caliente coño, derramó toda su leche sobre mis nalgas y espalda. Yo aun estaba bien deseosa de continuar, por lo que me erguí y agarrando un paño de cocina, me limpié mis nalgas y espalda. Estaba tan y tan deseosa de continuar que de inmediato no sé cómo pude preguntarles a los otros dos si deseaban acostarse conmigo ahí mismo, en el piso de la cocina. Su respuesta fue inmediata,
mi suegro siempre me complace
yo le estaba esperando lista; me puse sólo unas medias con silicona que me llegan a la entrepierna, unas sandalias altas y una bata transparente de color blanca. En cuanto llegó me saludó como de costumbre, con un beso muy tierno y caliente; su lengua no deja de jugar con la mía. Nos fuimos directamente al cuarto se recostó en el lugar que ocupa mi esposo, le quité la ropa, me apodere de su verga que ya la tenía bien dura y parada y me la metí a la boca hasta sentirme ahogada. Se la mamé por un largo rato hasta sentir su babita salada en mi boca; traté de succionarla, pero ya estaba muy caliente. Se sentó en la cama, me quité la bata, me agarró de las nalgas y me atrajo a él; su boca quedó a la altura de mi concha perfectamente depilada y perfumada. Metió su lengua en mis labios por unos momentos y mientras me lamía la concha uno de sus dedos buscaba entrar en mi cola la forma en como lo hacía me dio la confianza, aflojé un poco y sentí como lentamente entraba uno y después dos dedos por mi culo,. Me dijo, ponte como perrita. Se levantó de la cama y yo me puse en cuatro. Me tomó de las caderas, puso su verga en la entrada de mi concha y poco a poco la fue metiendo hasta empujarla toda, pareciera que quería meter hasta sus huevitos en mí; sentía la gloria. Mientras me cogía bien duro hubo algunos comentarios que hacía y que en lugar de que me molestaran, provocaba que mi livido sexual fuera hasta las estrellas. Se acostó en la cama y muy obediente me subí en él. Y mientras le cabalgaba como a él le gusta jaló su pantalón y me dijo, te traigo un regalito. Me quedé quieta por un momento y sacó de su pantalón un juguete sexual, un dildo de silicón, como de unos 10 cm de largo y de color rosa. Le puso un condón y me dijo acércate a mí. Me incliné un poco a él, con su mano toda estirada buscaba la entrada de mi culo para meterlo muy despacito. Ese sí entró y conforme iba entrando me sentía como si me quisiera partir en dos. Primero fue un dolor intenso que con el paso del tiempo fue disminuyendo el dolor y se fue convirtiendo en un gozo extremo. Me sentía bien puta. Me imaginaba que tenía a dos vergas en mi. Y por un momento me pasó por la mente pensar que quien me cogía por el culo era mi esposo. Mis movimientos se hicieron más intensos y tuve en poco tiempo un orgasmo y después otro en la misma posición. Mis piernas temblaban y yo le decía a mi suegro que lo amaba. Me dijo, entonces ya estás lista para tener a otro en esta misma cama. La próxima vez entonces seremos tres. Yo no decía a nada que no, me estaba viniendo muy rico. Terminamos de coger y con mucho cuidado me ayudó a sacarme el juguete de mi ano. Un poco adolorida me recosté junto a él, me abrazó y me besó muy tiernamente
La putita de secundaria
En segundo de secundaria conocí a unos señores en Instagram, eran mayores que yo y les gustaba hacer fiestas. Siempre que yo subía una foto en mis historias en bikini o falda o haciendo ejercicio ellos me mandaban mensajes muy morbosos, lo que me dejaba mojadita pero yo les decía que ya no fueran groseros, que no me hablaran así pero sin bloquearlos ni nada. Incluso empecé a subir más fotos para que me dijeran cosas. Un día subí una foto en bikini y me hablo uno de los señores. Me dijo que iban a tener una fiesta con alberca y que me invitaba. Que normalmente iban puras personas como de universidad pero que yo ya me veía muy madura. Yo le dije que lo iba a pensar y él me mandó la dirección me dijo que ahí me esperaba. El día de la fiesta les dije a mis papás que iba a estudiar con una amiga y me fui vestidita de falda corta y blusita de tirantes, lleve mi bikini en la mochila, tomé un Uber y me fui a la fiesta, era en una casa con piscina. En cuanto llegue me reconocieron. Entre y no vi a nadie más, solo ellos, todos como de 30 a 35 años, y yo, les pregunté donde estaban los demás y me dijeron que había llegado muy temprano, que me fuera ambientando. Me sirvieron una cuba y me metí al baño a ponerme mi bikini. La bebida estaba muy fuerte y me calaba en cada trago pero ellos me dijeron que era normal porque aún no estaba acostumbrada. Después de un rato me empecé a sentir como mareada y los señores me daban mas tragos, me daban directo de la botella y me celebraban cada que le tomaba. Al poco rato uno de ellos se me puso atrás y pegó su cuerpo al mío, yo sentía su pene en la parte baja de mi espalda pues él era más alto. Después me paso el brazo alrededor de mí y empezó a acariciar mis tetitas y me las sacó del brassier, yo estaba bien prendida con la fiesta y ni cuenta me di que todos me estaban viendo, en eso empezó a bajar la otra mano hacia mi tanguita y la metió hasta que sus dedos estaban sobando mi vagina. Me empezó a sobar mi clitoris y a meter dedo en mi conchita y yo empecé a gemir poquito. Hasta ese momento me di cuenta que los demás nos estaban viendo, lo cual me excito más. Me quitó mi tanguita y me aventó sobre la mesa. En eso se acercaron los otros señores y me sostuvieron de los brazos y de las piernas. Y aprovechaban para manosear mis tetitas y mis piernas. Yo estaba un poco espantada pero más que nada excitada. El que se había puesto atrás de mi se acercó y me jalo al extremo de la mesa, yo estaba con las piernas bien abiertas y ya sin nada de ropa, se sacó el pene y me lo metió de un golpe en mi conchita. Yo grité del dolor en la primera embestida pero ya después me entraba más fácil. Me cargo un momento y en eso uno de los que me sostenían se puso sobre la mesa y se acomodo para metérmela por mi culito. El maduro que me estaba cargando me bajo de un golpe y me entró como la mitad del segundo pene.yo ya no podía ni defenderme, me temblaban las piernas y estaba de orgasmo en orgasmo. El que me estaba dando por mi culito se recostó y a mi sobre él y ya cuando estaba acostada llego otro que aprovecho que estaba gimiendo y me la metió en la boca, la podía sentir hasta la garganta. Apenas podía respirar entre las embestidas, mis orgasmos y el pene en mi boca. Quedaron otros 2 señores parados, uno me estaba grabando y el otro se estaba masturbando con mi mano. Por fin después de un buen rato el que estaba en mi conchita me empezó a dar más rápido y más duro y de repente sentí el chorro de semen caliente en mi conchita, me azoto mis tetas y se retiró, tomo la cámara y el de la cámara me la metió de nuevo por mi conchita. Ya me empezaba a arder mi vagina, la sentía toda inflamada y podía sentir como me entraba en cada embestida y me salía un poco del semen del primero. Me estaba empezando a doler mi conchita cuando sentí el chorro de semen en mi boca, un sabor como salado y un líquido espeso, en cuanto se corrio me tapo la nariz y dejo su pene bien adentro para que me tragara todo el semen. Cuando ya me lo había pasado me soltó y se retiró. Apenas estaba pensando que al menos ya no eran tantos cuando el que estaba con mi mano me abrió la boca, y me la metio, él no esperaba a que yo se la chupara, él me estaba cogiendo mi boca, sentía sus bolas chocar en mi nariz y mis ojos pues yo estaba boca arriba pero con la cabeza colgando en el extremo de la mesa. Podía sentir cada embestida en mi boca pero en mi culito y mi vagina me dolía mucho, porque sentía las dos embestidas al mismo tiempo, sentía como me entraban y chocaban con algo adentro de mi. Yo ya no podía ni hablar, me sentía como un juguete sexual, no sabía ni cuántos me estaban manoseando mis tetas, estaba bañada en sudor y alcohol que me echaban de la botella y me decían “que rica esta la puta de secundaria”, “ya quedó bien usada” y cosas así. Ya después de mucho tiempo yo ya no sabía ni cuánto había pasado sentí el chorro de semen en mi culito, me la metía mas y más como queriendo dejármelo lo más adentro que se pudiera, y yo gemía mas fuerte, todavía no me la sacaba cuando sentí que también se estaban vaciando en mi vagina. Y sin que me la sacaran y hasta parecía que se pusieron de acuerdo, empecé a sentir el líquido en mi boca, los 3 terminaron. Yo estaba toda deshecha, me sentía usada como una prostituta barata. No me dejaron ni reponerme, me aventaron mi falda y mi blusita, me dijeron que me vistiera que ya venía el Uber por mi. Me vestí como pide porque no podía ni mantenerme de pie, mis piernas estaban como débiles, me temblaban, me estaba escurriendo semen por mis piernas, mi conchita toda hinchada y yo bañada en cerveza, y sudor. No me dieron mi tanguita ni mi brassier, y así me fui bien usada a mi casa donde saqué mi vibrador y un dildo y me los empecé a meter en mis dos hoyitos recordando como me habían usado.




