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#Gerente

Fotos, gifs y packs de Gerente subidos por la comunidad.

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DdamaycornudoLv1· hace 1987 dRelatos

Los inicios 3

Continuación de Llegado ese punto estaba claro que tanto ella como yo teníamos muchas ganas de que ocurra. Sin embargo nos contuvimos de salir a buscar a cualquiera y preferimos que para la primera vez se diera cuando se tuviera que dar. Creo que secretamente ambos suponiamos que las vacaciones serían el momento propicio, aunque no imaginamos que tanto, ni lo planeamos demasiado. En dos semanas estariamos una quincena en Valizas, y si estabamos listos tal vez ocurriría. Llegamos, nos instalamos en la casa que alquilamos, no muy grande, con una buena parrilla, eso si. Cochera, un salón con sofá y sillones, cocina integrada, una habitación con cama doble, lo usual. Lo primeros dos días no hubo mucho destacable, playa de mañana y de tarde, poca caminata, descanso, porro. Al tercer día empezamos a ir a la playa que queda hacia Cabo Polonio, alejandonos un poco. Mi mujer hacía topless más cómoda en esas zonas más alejadas y con poca gente, la mayoría que pasaban caminando de ida o de vuelta de Cabo Polonio justamente. Si, tiene unas tetas hermosas, y doradas por el sol son increíbles. Pasamos dos tardes ahí y el color que tenía ya era hermoso. Al tercer día, entre los pocos que pasaban caminando, mi mujer se quedó mirando a un chico que iba solo. A unos 20 metros no lo reconocía bien. "Uh, mirá, no estoy segura pero creo que es Juanpi", me dijo. Un ex compañero de trabajo de mi mujer, un par de años menor, yo lo conocía apenas por algún comentario laboral. El chico pasaba ya casi delante de nosotros, pero no demasiado cerca, como con cierto respeto por no molestar. En eso mi mujer se levanta, agita las manos y le grita "Juanpi!, que sorpresa!", y se acerca a él a saludarlo, que apenas da unos timidos pasos hacia nosotros. Cuando al fin la reconoce la saluda, se acerca con más confianza, se dan un abrazo... y mi mujer en tetas. Tardé unos segundos en procesar tanta excitación y calmar un poco los ratones. Estaban a unos cinco metros de nuestras cosas, y mi mujer lo invitó a acercarse y nos presentó. Nos saludamos cordiales, lo invité a sentarse a tomar una cerveza, nos pusimos a charlar los tres, sentados bajo el reparo del sol. Nos contó que venía caminando de Cabo Polonio, que se quedaba unos días más en Valizas y después volvía para Argentina. Hablaron con mi mujer sobre otros ex compañeros de trabajo, se pusieron un poco al día. Era increible como pasabamos por alto el hecho de que mi mujer no se hubiera puesto nada arriba, ni él derrapó con comentarios, ni nosotros le dimos mayor trascendencia. Esa naturalidad se hizo muy excitante. Y no es que no la mirara, todo lo contrario, durante las dos horas que estuvimos charlando se tomo su tiempo para recrearse la vista, pero de a poco, justamente tomandose su tiempo, sin necesidad de tener la vista clavada en los pezones todo el tiempo. Notaba que eso relajaba mucho a mi mujer. Por lo tanto, sus movimientos eran también naturales, sin preocuparse por tapar, ni por quedarse quieta mostrando todo el tiempo. En fin, que al cabo de dos horas eramos tres amigos charlando en la playa, y que mi mujer fuera mi mujer y estuviera en tetas no cambiaba nada. Por eso no llamó para nada la atención que ella misma lo invitara a cenar esa noche, y yo me comprometí a hacer el asado. Así que de ahí volvimos los tres juntos, Juampi fue a donde estaba parando a descansar un poco y cambiarse, y nosotros a casa. Entonces si, inevitablemente, tuve que comentar algo. "Que manera de mostrar las tetas hoy, eh?", le dije. -No te habrás puesto celoso, no? -Para nada, me sorprendió un poco no más. -La verdad es que ni me di cuenta cuando me levanté. Entre el porro y la costumbre de estar así, me olvidé. Y después del saludo, cuando me di cuenta que le pegué las tetas al pecho, ya fue, no me iba a poner el corpiño del bikini. -Y no, más vale, ya estaba hecho. Noté que estabas muy cómoda además. -Si, Juanpi es divino, re tranquilo. No aparenta su fama, jaja. -¿Qué fama? -Cuando trabajabamos juntos, varias chicas comentaban lo bien que la pasaban con el. Mariela varias veces, Ceci también se lo llevó unas cuantas veces, y Belén estaba maravillada. -¿Pero Belén no tenía novio? -Si, bueno, pero viste como son las cosas, cuando se comenta... le dieron ganas de probarlo y lo re buscó. -¿Y vos? decí la verdad, eh? jaja -No, la verdad que me quedé con los comentarios y las ganas. Me re gusta, pero nunca pasó nada. Hasta ahora. -Y... quien te dice que esta noche no tengas suerte, no? -Lo voy a intentar, obvio! Y se fue a bañar y vestirse mientras yo prendía el fuego. Así de sutil. Al poco rato llegó Juanpi, mi mujer todavía no había salido de la habitación, así que lo atendí, charlamos un rato, tomamos una cerveza. Cuando salió ella quedé embobado. Un vestido a medio muslo, verde clarito, suelto abajo y ajustado en el pecho, con un escote discreto pero sugerente. Se le veia toda la parte de arriba de las tetas. Juanpi miro, otra vez, con mucha discreción pero sin disimular. -Estas hermosa. Lo dijo con naturalidad, sin segundas intenciones aparentes. Ella se movia sensual al caminar, mientras buscaba otra cerveza. "Es la última" anunció, y le propuso a Juanpi ir a comprar más después de tomarla. Mientras tanto seguimos charlando, mi mujer empezó a bromear con lo que me había contado. -¿No las viste más a las chicas? ¿A Mariela, Ceci, Belén...?- le preguntó, y yo noté su doble intención. Empezaba el juego. -La verdad que no, perdí el contacto al poco tiempo. Salvo a Belén, que la volví a ver algunas veces. Una lástima, porque nos llevabamos re bien con ellas. -Si, si, algo sabía de lo bien que se llevaban, jaja- acotó mi mujer. Juanpi se puso un poco colorado, como nervioso. -Ah, bueno, si... no sabía que sabías algo, jeje, trato de ser discreto con esas cosas- Mi mujer se rio. -Tranquilo, che, me hablaron bien, no dijeron nada malo... todo lo contrario- y agregó dirigiendose a mi- ¿Sabés, mi amor, la fama de Juanpi? jaja, decían que era irresistible- -Que bien-dije como al pasar-Y lo bien que la debe haber pasado, a cual de las tres más linda!- agregué. Juanpi se soltó un poco. -Bueno, si. Con la que mejor la pasé es con Belén, re linda. Aunque con la más linda de todas no tuve suerte. Ni chance. -¿Con quién?- preguntó mi mujer, algo sorprendida-¿Julieta? ¿o Luciana?- -No, con ellas no tenía mucho trato. Además, si, tuve suerte con las dos, jaja- -¿Y entonces con quién?- insistió mi mujer. -Después te cuento- le dijo él, todavía algo timido y sonriendo. -A que yo se- dije. Juanpi se puso nervioso de nuevo, y mi mujer me miró sorprendida. -Pero si vos conocías a Ceci, Mariela y Belén nada más... -Si, pero si dice la más linda de todas, seguro que sos vos, mi amor, no hay ninguna más linda- le dije mientras le daba un beso suave en la mejilla. Dos segundos de momento incómodo y los tres nos reimos. Juanpi, por las dudas, no dijo ni que si ni que no. -Uf, bueno, se acabó la cerveza-dije para cortar un poco-¿Querés ir con la más linda a comprar algunas más, Juanpi?- le dije tratando de tranquilizarlo con la complicidad. Se rió y allá se fueron juntos. -No tarden mucho que en media hora o 40 minutos va a estar listo esto- les dije al salir, mientras miraba lo hermosa que estaba mi mujer. Tardaron exactamente media hora, un poco mucho para las dos cuadras que tenían que caminar para buscar cerveza. Después mi mujer me contó que hicieron el camino más largo, paseando un poquito por la playa, charlando. Ella le preguntó si yo había acertado, y Juanpi le confesó que si, pero que había preferido no decir nada por no molestarme. -Ay, boludo, no sabía que yo te gustaba- dijo ella exagerando un poco la sorpresa. -Bueno, es que como vos tenías novio siempre fui muy discreto- -Si, claro, Belén también tenía novio- le dijo ella. -Si, pero ella me buscó. Re loco, le pidió permiso al novio para que nos pudieramos ver, y él ningún problema. Al menos eso me dijo Belu.- contó él. -Ah, muy bien. Bueno, quién te dice que yo no pida permiso también, jiji- dijo ella. Y me contó que justo entonces llegaban de vuelta a casa, y ella lo agarró de la mano. Así los vi entrar. Juanpi llevaba la bolsa de las cervezas en una mano, y con la otra venían agarrados de la mano con mi mujer. Disimulé mi excitación lo mejor que pude. Durante la cena, mi mujer me contó lo del permiso que le pidió Belén a su novio para verse con Juanpi, y me preguntó: ¿Si yo te pidiera permiso, me dajarías?. -¿Verse con él? y, ya se están viendo-dije con la intención de que especificara. -Bueno, dale, no te hagas el que no entendes- dijo ella. -Si yo le diera permiso ¿vos te la cogerías? le pregunté a Juanpi, usando esa expresión clara y concreta para que no queden dudas. Creo que entre el porro y las cervezas ya no se intimidaba con la charla, pero aún así su respuesta fue muy respetuosa. -Ni loco haría nada con ella, a pesar de todo lo que me calienta. Pero si tiene permiso, si eso no les va a traer inconveniente a ustedes... y, si, me encantaría. -Bueno- dije aparentando calma pero con el morbo que la situación daba- si me pide permiso lo pensaré. Terminamos de cenar y Juanpi pasó al baño. Mi mujer se sentó a upa mio, me abrazó, me dio unos besos. -¿Me vas a dar permiso?- me pregunta con una sonrisa maliciosa. Me causó gracia. -¿Te parece que no? obviamente, mi amor, podés hacer lo que quieras.- En eso volvió Juanpi. Mi mujer se levantó y propuso fumar un poco más de porro en el sillón, así que allá fuimos. -Vení, Juanpi, sentate conmigo- y se sentaron en el sillón doble. Yo, en un sillón individual frente a ellos. Después de darle unas pitadas y pasarle el porro a Juanpi, mi mujer le dijo, mientras se recostaba sobre su hombro y le acariciaba el pecho: -Bueno, conseguí el permiso- y lo empezó a besar. Juanpi quedó un poco sorprendido por un momento, después respondió el beso y me pasó el porro a mi. Ya con las manos libres se abrazaron y besaron. Mi mujer empezó a bajar la mano y le acariciaba el bulto por encima del pantalón. -¿Sabés como decían las chicas que tendría que ser tu apellido?- le preguntó separandose un poco, y continuó: - Judo, decían que te quedaría bien con el apodo Juanpi- Nos reimos los tres, el porro había distendido completamente. - ¿No te sacarías el vestido para mi? me encantaría ver lo que tenés abajo- le dijo él, y agregó mirandome - Si no es molestia. Mi mujer me miró. -Ay, chicos, no necesitan aprobación para todo, en serio, hagan lo que tengan ganas, que se ve que ganas juntaron bastante- -Bueno, te voy a mostrar, estoy de estreno- dijo mi mujer. Se levantó, se sacó el vestido dejandolo caer al suelo de espaldas a el, de frente a mi, guiñandome un ojo. Tenía un conjunto de corpiño y tanga less de encaje color púrpura con transparencias que efectivamente nunca le había visto. -Uff, mejor de lo que imaginaba- le dijo él girandola para que haga una vueltita. Estaba impresionante. -Me lo puse para vos, hermoso-dijo en un susurro mientras se agachaba para besarlo suavemente, y agregó; - Ahora quiero ver algo yo, ¿te gustaría que compruebe tu fama?- Y sin esperar respuesta se arrodilló en el suelo poniendo un almohadón y empezó a desabrocharle el pantalón. Escuché como le aflojaba el cinto, le desabrochaba el botón y le bajaba el cierre. Después le bajó el pantalón (él levantó un poco la cola para facilitarle la tarea), y lo empezó a masajear sobre el calzoncillo. Yo no veia nada desde mi lugar, solo intuía por los movimientos que hacía mi mujer. Me di cuenta que se la había sacado cuando dijo en un susurro pero bien audible: - Uff, que pija hermosa. Es enorme - Sentí el sonido de un beso. La guacha le estaba dando besos en la cabeza de la pija. - Que bueno que te guste - le dijo él. -Me encanta, esas venas, esa cabezota, es re ancha - decía ella ya entre jadeos. -Y que rica está- Sin girar dijo en voz más alta para asegurarse de que yo entendiera que se dirigía a mi - Pasate al otro sillón, mi amor, así ves bien como se la chupo- Efectivamente, al cambiar de lugar y quedar de costado a ellos, mi

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GgfesanchezLv1· hace 1988 dRelatos

Marisela cojida por sus Jefes

Marisela era una chica de 23 años que trabajaba como jefa de cobranza en una financiera llevaba dos años ahí y tenia tiempo solicitando un aumento ya que ella consideraba que había entregado buenos números en el tiempo que tenia ahí, pero sus jefes se lo negaban en gran parte por que hace tiempo uno de ellos le hizo insinuaciones de que le aflojara las nalgas y Marisela se había negado rotundamente, ella era una mujer atractiva senos grandes copa 36C no muchas nalgas pero si buenas caderas y eso al estar en un trabajo rodeado de hombres le había acarreado preposiciones de distintos compañeros incluso gestores que estaban a su cargo algunos que al pasarse de la raya había terminado siendo despedidos. Era un día Sábado cuando Manuel Gerente de la sucursal que era un tipo alto y gordo de aproximadamente  1.90 le dijo que si se podía quedar unas horas mas para revisar unos reportes y hablar acerca de su posible aumento a lo cual ella accedió, se dio la hora de salida y todos comenzaron a partir rumbo a sus casas mientras que ella se quedo en su lugar trabajando en espera de la Reunión paso cerca de media hora Marisela comenzaba a desesperarse cuando en eso el Gerente le hablo , le dijo que si podía ir a su oficina a lo que ella rápidamente fue estuvieron revisando reportes por un tiempo y cuando llego el momento de hablar de el aumento el Gerente se para de su lugar y comenzó decir necesito contar con su total disposición para poder arreglar el aumento mientras se dirigía hacia ella.  - Ella comento yo siempre estoy a disposición de la empresa, me quedo cuando hay que quedarse etc. - El le dijo colocándose detrás de la silla donde se encontraba ella y masajeándole los hombros, a ese tipo de disposición no me refiero Licenciada, - Ella se levanto inmediatamente y le dijo yo no me presto para esas cosas y dio un paso hacia atras topando en el escritorio. El se le acerco y intento darle un beso algo que ella rechazo e intento alejarlo de ella pero el peso y tamaño de el no se lo permitía, El apoyo sus manos en el escritorio quedando ella en medio impidiéndole el poder huir y le dijo vamos Licenciada haga esto mas fácil para todos usted me da lo que quiero y yo le doy lo que usted quiere , la tomo por la cintura mientras comenzaba a besar su cuello a lo que ella respondía con un no Licenciado no haga esto pero esta vez el tono sonó diferente al parecer le gustaban los besos en el cuello, el siguió dándole besos en el cuello mientras poco a poco a poco comenzaba a desabotonar su blusa el le dio un beso en la boca y ella correspondió, El comenzó a acariciar sus senos por encima de el sostén mientras seguía besándola, después continuo besándola en el cuello mientras desabrochaba su sostén dejando al descubierto esos enormes pechos bien formados con una aureola mediana y unos hermosos pezones color café el rápidamente comenzó a jugar con ellos hacia circulos en sus pezones y después poco a poco empezaba a succionarlos ella gemía de placer con sus manos empezó a desabrocharle el cinturón y el pantalón dejándolo caer quedando el licenciado en solo bóxer pero se notaba un abultado paquete ella se puso de rodillas bajo su bóxer y se dejo ver una polla de aproximadamente 18 cms pero demasiado gruesa tan gruesa que ella pensaba que no cabria en su boca, empezó a jugar con s lengua en el glande de el mientras con sus manos acariciaba sus huevos poco a poco empezó a recorrerla con su lengua desde la punta hasta la base el le decía ya ve licenciada que le cuesta comportarse así se ve que es toda una zorra. Ahora quiero que te la tragues y ella empezó poco a poco a introducirla en su boca hasta tenerla toda en su boca y justo cuando ella se la iba sacar el sujeto con fuerza su cabeza dejándola con la verga totalmente dentro de su garganta por unos segundos a lo que ella trataba de zafarse pero no podía lagrimas comenzaban a brotar de sus ojos el la soltó saliendo la verga totalmente escurriendo de saliva. El la levanto y la despojo de su pantalón y su cachetero empinándola sobre el escritorio dejando ver un hermoso trasero era delicioso ver aquellas caderas abiertas totalmente a su disposición el coloco la punta de su verga justo en la entrada de su concha pero en lugar de metérsela comenzó a recorrer de arriba a abajo su vulva ella gemía mas y mas y comenzó a decirle - ya dámela quiero sentir su verga licenciado quiero que me la meta - y el le decía de verdad ya la quieres , quieres que te coja como a una puta -si cójame soy su puta licenciado el comenzó poco a poco a meter su verga en la vagina de ella era delicioso verla como lo estaba disfrutando no paraba de gritar diciendo cójame así mas duro licenciado quiero sentir su verga hasta el fondo el no paraba el va y ven sus huevos rebitaban una y otra vez contra las nalgas de Marisela ella parecía una verdadera perra en celo aullando de placer -aaahhh mmmmm aaahhhhh ella comenzó a tener un descomunal orgasmos comenzando a gritar como toda una puta - así cójame licenciado cójame mas duro que quiero mas ohhh ummmm siiii El licenciado disfrutaba como loco embistiendo la concha de Marisela mientras ella se retorcía de placer sobre el escritorio entonces el un poco exhausto de bombear a Marisela en esa posición se sentó en una silla y le dijo ve mamacita quiero que me montes. ella le dio la espalda y comenzó a a clavarse poco a poco la verga de el y comenzó a contonearse con un rico va y ven rebotando sus nalgas en las piernas de el, ella comenzó a hacer circulos con su cadera mientras que el le acariciaba sus senos en especial sus pezones mientras ella gemía de placer cuando en eso se abrió abruptamente la puerta de la oficina era Vicente el Subgerente de la Sucursal. ...........continuara

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LlasextasombraLv1· hace 1996 dRelatos

Sin bragas en la oficina

(modelo de la foto Isis Love) Hola me llamo Abigail, tengo28 años e intento abrirme paso en el mundo laboral, estudié Lic. en administración y comencé a mandar currículos a las empresas de mi ciudad, vengo de familia de nivel socioeconómico medio, así que en la universidad trabajaba y estudiaba para ayudar a mis padres, tengo dos hermanos siendo yo la mayor, ellos aún estudian en la prepa y uno en la universidad, Santiago de 17 y Diego de 21. Sali de mi casa hace dos años para estar más cerca del trabajo y para tener más independencia, rento un departamento cerca del centro de la cuidad, comparto la renta con una compañera que con el tiempo se ha hecho mi amiga se llama Alejandra, ella es Lic. en derecho y anda corriendo todo el tiempo, tiene 29 y es de complexión media con un ligero sobrepeso, pero eso hace que tenga un trasero de antojo con ganas de darle unas nalgadas -que lo he hecho jugando pero es otra cosa- es de cabello lacio y unos senos enormes, de estatura promedio un poco más alta que yo, tenemos horarios de trabajo distinto pero casi siempre cenamos las dos, y hacemos de todo, ver pelis salir al cine, alguna vez me ha sorprendido en la ducha o yo a ella momento en el cual puedo observar su linda piel y esos senos enormes, cualquiera podría pensar que somos pareja pero no, ella tiene su novio, que me cae mal por cierto, me da mala espina. Yo mido 1.65, ni alta ni baja, aunque en mi trabajo la mayoría son altas y además usan tacones entonces me quedo chaparrita a lado de ellas, piel clara, además soy delgada y mis senos de tamaño normal, bueno está bien un poco menos del tamaño normal, uso lentes de armazón delgado aunque el grueso esta de moda, lo prefiero así, mi cabello no es ni chino ni lacio, es quebrado, casi todos los días me lo alacio aunque eso me lo maltrata, odio mi cabello, mis ojos son cafés claros y me considero bonita, en la universidad muchos chicos me invitaban a salir pero siempre me concentre en los estudios, por ultimo mi culo pequeño pero respingón y firme, soy inmune a la gravedad todavía, además que me gusta correr todas las mañanas al parque, -si, mi suelo no me alcanza para el gym- pero bueno todo un paso a la vez. En la empresa donde estoy, llevo 6 meses y he subido de puesto por la experiencia que ya traía de las otras empresas en donde he estado, además de mi dedicación, esfuerzo y empeño para hacer mis actividades. Hablare del tema que me trajo a esa situación tan incomoda, pero antes comentaré un poco el contexto de mi situación sexual, tuve un novio anduvimos un año y termine hace dos años, fue un compañero de trabajo y fue muy mala experiencia, era muy posesivo y celoso yal final quien me engaño fue él, así que fui al psicólogo y me dedique a trabajar en mí, así que no he tenido otras relaciones y no he aceptado invitaciones de compañeros del trabajo actualmente, pero eso no significa que no me masturbe de vez en cuando, me gusta mucho leer libros eróticos y disfruto mucho el tocarme, en mi departamento espero a que Alejandra se duerma y después hago lo mío y duermo de lo mejor. Aunque creo que últimamente lo hago más seguido y por alguna razón miro a las mujeres en la calle y compañeras de trabajo sobre todo y no puedo evitar verle las piernas o su escote y más dela de mi jefa que es gerente del departamento en donde estoy y la otra gerente, son unas diosas. Mi jefa no sé su edad, pero debe andar en los 38 a 42, no le doy más, se llama Angelica, es rubia natural,1.75 unas piernas largas y divinas, un culo en forma de corazón cuando la miras de espaldas, unos senos que demandan la mirada de los hombres que laboran en la empresa, es de infarto esa mujer, y tiene un carácter muy amable y risueño, es la jefa perfecta, la más hermosa y elegante de la empresa, pero ella no es mi preocupación ni mi causa de estrés, si no la otra gerente. Laura, edad 40 tal vez 45, no lo sé y no me interesa saberlo, cabello negro y lacio, tez blanca, alta muy alta, diría que su belleza compite con Angelica, solo que ella usa lentes, son casi de la misma estatura, pero lo que tiene de bonita lo tiene de mal carácter, un genio de los mil demonios, excesivamente perfeccionista, sus asistentes renuncian después de un mes o menos, tiene una voz demandante e incluso cruel, estoy hablando más de su personalidad pero es lo primero que salta a la vista, una mujer fuerte y dominante, es un tren para trabajar llega antes que los demás y se va al último. Una vez a la semana tengo que ir a su gran oficina a que revise el plan de proyecto y nos autorice a seguir con los objetivos, es mi momento de mayor estrés, una vez me regaño y casi salí llorando, fue mi primera vez que presente el informe y no sabía como debía ser y en lugar de orientarme descargó conmigo su enojo de la semana fue un viernes lo recuerdo, pero fue la última vez, las demás veces me enfocaba en hacerlo del modo que ella lo aceptara, era un miedo que había creado en mí. Hoy era un viernes, un día anterior tuvo una junta y no pude entregárselo y que me firmara de recibido, entonces llegue temprano como acostumbro y al notar que ella ya estaba en su oficina mandé un correo preguntando a qué hora podía pasar a verla para el informe, a lo que me contesto en menos de un minuto que pasara en cuanto yo pudiera. Sali corriendo al baño, me mire al espejo retoque mi cabello, mi ropa, llevaba una falda lila, casi siempre las usaba a la rodilla, y zapatos de piso, no suelo usar zapatillas, me cansan mucho, y una blusa blanca con lila, después de haberme retocado, me dirigí a mi oficina tome el informe y se lleve, toque la puerta, escuche su voz de trueno, -Pasa Abigail -Buenos días Licenciada, le traigo- apenas iba a terminar la frase y me interrumpió -Déjalo en el escritorio, dame un minuto en lo que envío un correo- y no despegó su vista de la pantalla. Siéntate- me dijo- en lo que reviso el informe, esta vez hay detalles en los que quiero mas prisa de su departamento para tenerlo antes de fin de mes, Angelica está enterada- tomando el documento mientras yo me sentaba y miraba hacia el piso evadiendo su mirada y esperando que terminara de revisarlo y me dijera que estaba bien para largarme de ahí y continuar con mi día, salir temprano y terminar con mi semana feliz dela vida, ¡además es quincena! quiero llegar y desvelarme viendo series con Ale y comer frituras. En esto veo que sus piernas están cruzadas, lleva un traje gris, falda gris y blusa negra que se le ven divinas, ropa de marca pienso yo, la falda a media pierna y usa medias negras, con encaje alcanzo a perseguir, me pregunto si su sujetador también será negro y de encaje, el tiempo sigue su curso, se escucha el reloj marcando los segundos y el ruido del papel al pasar de una página a otra, se recarga en su sillón y muerde el lapicero, se ve hermosa concentrada así. Vuelvo a mirar el piso y ahora veo sus zapatillas y veo como se quita una y juega con ella con su mismo pie, es tan sexi, y no sé porque estoy pensando en ello, en tomar su pie, bajar su media y acariciarlo suavemente, acercarlo a mi cara y besarlo tiernamente, y después algo un poco más atrevido y morderlo, ella sigue jugando con su zapatilla, vuelve a cambiar de hoja y cambia de posición las piernas una encima de la otra y por un instante veo un poco más allá de sus piernas, y mi vista se pierde en esa parte entre sus piernas, esas piernas de infarto, miro un poco su piel a través de su media, la curva detrás del talón, su pantorrilla… ¡por dios! Que estoy pensando, comienzo a sentir un pequeño calor en mi entre pierna, dirijo mi mirada hacia un cuadro de pintura en la pared, pero al hacerlo no estoy segura, pero creo que ella estaba mirándome, y si lo hizo… ¿se dio cuenta que tenia mi vista fija en sus piernas?, intento pensar que solo fue mi imaginación, y me concentro en la noche estrellada de van goh, los tonos de azul, toda una obra de arte, como la mujer sentada enfrente de mí, vuelvo a mirar de reojo sus piernas en eso me interrumpe y me sobresalto. -Listo, solo hare un par de modificaciones, y si todo marcha bien el próximo mes arrancamos el nuevo proyecto- lo comenta en tono serio y no veo ni pizca de alegría por el nuevo proyecto en el cual hay muchas expectativas. -Si licenciada lo comentaré con Angelica- en eso me devuelve los papeles, y sin querer rozo su mano a lo que retiro mi mano rápidamente y mi propia brusquedad me sorprende y me hace soltar el documento y caen en la orilla de la mesa los intento agarrar pero caen al piso después, con la cara roja y diciendo le pido una disculpa me agacho a recogerlos y pero antes de levantarme miro sus piernas y tengo una mejor perspectiva por un par de segundos, me levanto me acomodo los lentes y ella esta vez si que notó que miré sus piernas, le deseo buen día y salgo de su oficina cerrando la puerta lo más despacio posible, mientras la observo y ella ya está tecleando en su computadora mientras toma el teléfono, y cierro la puerta y después doy un gran suspiro, y pienso ¡que nervios estar con ella! ¡pero objetivo cumplido!, pero ese solo era el comienzo de un día que nunca voy a olvidar…   Si llegaste hasta aquí, gracias por leerme, es mi primer relato (de muchos), tal vez es algo pasivo el relato, pero créeme que irá de menos a más, si te gustó y quieres comentar algo adelante, voy a leerte, ¡tus comentarios me ayudaran a mejorar! ¡Sígueme para que te enteres cuando publique la segunda parte!

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VVigringoLv1· hace 1998 dRelatos

Enemigas cercanas

Buenas doy mi presentación, me dicen el gringo y soy de una pequeña provincia de la República Argentina . Mi historia con Camila tenía vieja data, los odios comenzaron al terminar la niñez y casi comenzar la pubertad, le había quitado la bandera de la nación a la chetita del colegio . La rotulo así a ella debido a que era por lejos la que mejor porvenir tenía en un colegio lleno de necesidades. Jamás entendí como siendo hija de un gerente de una de las multinacionales mas grandes del país y una administrativa de alta jerarquia del poder judicial de la provincia terminara recayendo a la par de los hijos de los albañiles,obreros y peones golondrina (sin desmerecer en nada el honrado y muy pesado laburo que estos hacen) . Cuando esto pasó, tanto ella como su madre me hicieron la cruz y realmente me chupaba un huevo... yo no elegía a quien iban a poner a llevar una bandera. La vida quiso luego que tomasemos caminos muy opuestos, por mi parte me sacaron de dicho colegio con mucho sacrificio para colocarme en uno en el cual mejoró notablemente mi nivel académico y ella para mi sorpresa siguió ahí una tiempo mas hasta que repitió y nunca pude saber mas de ella. Cuando tienes "pica" con alguien siempre te da curiosidad el que será de su vida... en mi caso era recurrente ya que me parecía por demás misterioso el hecho de que no podía saber absolutamente nada. No tenia contacto con nadie que conozca, nunca la vi en la calle siendo un pueblo muy chico y por sobre todo: tenía un hermetismo gigante en redes; no había manera de socializar con esta mina salvo que ella de su visto bueno y yo considerándome su enemigo no hice ni el amague de buscar contacto cibernético . Pasó el tiempo y una mañana de facultad mientras iba en el bondi cagado de sueño me suena el celu ( Franco te ha añadido a "reencuentro promo") y empezaron a llover msjs de que cuando nos juntabamos, donde , etc. La verdad estaba en la mía y no di mucha bola hasta que tomé en cuenta un peqeño detalle... *estaba soltero y quería coger* . Dije por mis adentros veamos que onda los perfiles y si alguna esta buena, veré de apuntar mis balas ahi para sacarme un poco las ganas que tenía (venía en mala racha) . Vi un par de minutos y la verdad fue una desilusión , todas estaban en pareja, tenían hijos (en esa época de pendejo no pensaba en garcharme una luchona, que pelotudo realmente) o no me llamaban la atencion , estaba soltando el celu cuando veo un msj escrito por "Cami C.M" tipico de cheto, doble apellido . Saludando y con ganas de asistir al reencuentro, en ese instante fui a su perfil y tenía privacidad de que si no te agenda, no ves su foto. "La concha de la lora" putié y me miro mal todo el bondi. Llegó el tan ansiado día, la verdad solo iba a ver que onda esa mina ya que los vagos recuerdos que tenía de infancia me hacían recordar que ella era una chica que me interesaba, pero a su vez tenía el escudo de compartir con viejos amigos en caso de que no asista la antes mencionada (De todas maneras me puse la mejor pilcha que tenia a disposición) . Me pasó buscando un amigo, que si bien no es por alarde , seguramente íbamos a ser codiciados en la joda, la familia de mi amigo le pegó con un negocio y tenían un muy buen pasar . El tenía guita y era un chabon normal por así decir, con la guita podía hacer mucho ya. En cambio la naturaleza había sido algo mas generosa conmigo 1.80 de estatura ojos verdes, espaldas anchas, buen físico pese a no estar marcado para nada y una verga decente de 16x5 lo suficiente como para no pasar penurias en el cortejo femenino. Recuerdo haber estado esperando a Cami por mucho tiempo pero pasaban las horas y ella no aparecía (el encuentro era en un boliche) me tomé un par de birras con mi colega esa noche y veíamos donde jugar las fichas para hacer el levante de esa noche . Ya perdido por perdido busqué nuevos rumbos y me enganché a bailar con una mina que literalmente me calentó la pija de una manera abismal toqueteandome y moviendome el orto en la chota , algo borracha y muy caliente por como ella me metía mano por dentro de la camisa . Belén era amiga de la infancia de Camila, yo lo sabía y se habían distanciado de mala manera en la secundaria (obvio que nunca pregunté el porque, no soy tan salame) . Era una rubia con buenas tetas (talle 100) y ojos azules, a decir verdad no era muy linda pero era bastante putita la petisa, asi que agarré vuelo al toque . Una cosa llevo a la otra y me la llevé a un oscuro de arriba del boliche (una zona liberada que pagó mi amigo) , me hizo el pete de mi vida con las tetas afuera del vestido y mostrandome la tanga bien metida en el culo cuando se la quise poner, saque forros de la billetera me dijo que no podía porque le había bajado y estaba con tampones. Me quería matar! Pero la rubia se puso la 10 y me siguió peteando hasta que le llené la jeta de leche. Ahí le pedí el numero con la promesa de que apenas pase su periodo nos daríamos masa en algún telo . Ella debía irse, así que me dijo que le convidara una birra , la tomamos y se despidió con un beso en la boca y un apretón en la verga. La noche parecía terminada , eran algo así como las 5 y media de la mañana... yo la verdad estaba conforme, si bien quería coger me terminaron chupando la pija de una manera increible y llevandome el numero de la mina para ahora si poderla garchar. Cuando disponía irme, vi algo que me dejó atónito, Camila.. la reconocí en seguida. La pubertad la había transformado en un verdadero Hembrón . Algo grandota, cerca de los 1.70 morocha de rostro gatuno coronado con lunares y esos hoyuelos que me volvieron loco . Muy pocas tetas, creo que con suerte llegaban a los 85 , con una cintura y un abdomen planisimo pero realmente el premio mayor era culo que nunca antes pude ver en otra mina que no sea de revista. Era todo lo que deseamos los hombres: caderas bien anchas, un culo grande, gordo y parado acompañando unas gambas grandes que marcaban un terrible papo que parecía tener vida propia. Un sueño la mina, tenia puesto unos leggins camuflados y unas botas oscuras , terminando su outfit con un remeron escotado sin corpiño . Por supuesto habían una gran parva de buitres alrededor incluyendo mi amigo intentando ganarsela. Cami : sos amigo de los pibes? No te conozco Gringo: Si cami, si me conoces le dije mirándole a los ojos Cami: "Pensó unos momentos y se rió" vos sos el hijo de puta que odiabamos con mi vieja y me llamó por el nombre. Que distinto que estas boludo (de niño era gordito y algo petiso a la par de mis compañeros) Gringo: ajá, un poco cambiado.. bailas? Ya habiéndole tomado la mano y manteniendo la mirada en sus ojos, me siguió sin reparos. A todo esto veía como me miraban con furia todos, hasta mi amigo. Ya bailando empece a elaborar mi chamuyo y le dije de tomar algo, no escabiaba la mina, me parecio dentro de lo normal un toque raro . En fin, pasado un momento prudencial la encaré para chapar y me dio un rebote de aquellos alegando que estaba de novia, mucho no me convenció por todo el calse que me venia dando... Pero pasamos boludeando el resto de la noche y le dije antes de retirarme que no iba a quedaría así esta historia . Le manguie el numero y decidí que le mandaría un msj en la semana.. me saludó en la comisura de los labios y se tomo un remis a la salida . Sin dudas, quería cogerme a mi "enemiga" sin embargo... Belén su ex amiga tenía otros planes conmigo Si tiene éxito sigo con la parte 2, "la semana de los cumpleaños" 😏

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AAleDunsLv1· hace 1999 dRelatos

La gerenta brasileña...

despues de tenia que volver a la ciudad. Volver a la rutina.. y eso hice. La relación con mi novia iba en picada. En el trabajo estábamos sufriendo varios cambios. La empresa se preparaba para salir en bolsa, y con ello cambió de oficina. Pasamos de estar en oficinas subdivididas a una planta libre en el último piso de un edificio vidriado. Con esos cambios llegaron caras nuevas. La única cara que realmente importó fue cuando llegó directamente de Sao Pablo una chica para hacerse cargo de una de las gerencias. Era un bombonazo, tenía locos a todos en la oficina. Rubia de ojos claros, una cintura de avispa y un cuerpo hermoso. Obviamente yo era un admirador más de su belleza. Antes del cambio de oficina se hizo un festejo en un bar y fuimos algunos de la oficina. Esa noche me senté al lado de ella, y automáticamente se hizo una especie de burbuja donde solo estábamos ella y yo. Ahí me enteré que era casada y varias cosas más. En un principio pensé que se había acabado mi suerte, pero estaba bastante equivocado... coqueteamos toda la noche, miradas, sonrisas, un par de caricias. claramente había algo, se fueron yendo uno a uno.. nosotros nos quedábamos. Fue ahí cuando me dijo “queres que te lleve a tu casa”. No dude un segundo en decir que si. Fuimos en su auto charlando, rozando nuestras manos, y cuando llegamos a la puerta de mi casa le di un beso en la mejilla, y me quede ahí dando un par de besos hacer dándome a su boca. Cuando llegue a su comisura.. Sono su celular, me hizo el gesto de silencio, y atendió “Hola amor, estoy yendo a casa... no te hagas problema en 5 estoy por ahí” Corto y me dijo “me tengo que ir”. Me baje y entre a casa. En ese momento mi relación estaba terminada. Ya no tenía sentido seguir. Y así fue. En la nueva oficina, nos cruzábamos todo el tiempo. Muchas veces en la cocina o baños que eran espacios comunes. Más de una vez nos tentábamos de más.. Fue en ese momento que me llego un mail que decía “Tengo ganas de más”. Nos pusimos de acuerdo para salir de la ofi juntos e irnos a mi casa. Ella me volvió a llevar en su BMW a mi casa pero esta vez entro. Le ofrecí algo para tomar, nos pusimos a hablar. Ella estaba sentada en una banqueta mirando hacia mí con las piernas ligeramente abiertas. Tenía puesto unos tacos, pantalón de vestir, una remera pegada al cuerpo y un saco. Me fui acercando y nos terminamos besando. Nuestras bocas no paraban de buscarse. Fue una fiesta de legua y labios. Nos besabamos y yo agarraba su cara con mis dos manos. Íbamos muy bien, hasta que se separó un segundo de mi, me miro, se paro me agarro de la mano y nos fuimos a la cama. Nos fuimos desnudando.. le saque el saco. Ella me desabrocho el cinturón. Le quite la remera, ella me desabrochaba la camisa. Me desabrocho el pantalón yo hice lo mismo con el de ella. En ese momento quedamos los dos en ropa interior. Ella estaba con un conjunto hermoso, toda blanca. La cintura y panza era de revista. No podría creer que la gerenta brasileña que tenía 6 años mas que yo estuviera en mi cama. Ahí fue cuando ella fue directo a mi abdomen, me empezó a besar y a bajar mi bóxer. Mi pija estaba durísima. Y me la empezó a chupar. Yo mientras con mis manos me iba en búsqueda de su concha que estaba muy mojada. La tocaba, ella no paraba de gemir con mi pija en la boca. Estaba en la gloria. Fue ahí cuando la hice parar la di vuelta y empecé a besarle la nuca mientes mi pija estaba entre sus nalgas. La rozaba, ella tiraba la cola para atrás. Y en ese momento le corrí la bombacha para un lado y empece a metérsela. Estuvimos un rato así, después ella se puso arriba mío. Estábamos muy bien. Le empezó a sonar su celular y no lo atendió. Pero empezó a apurar la cosa y terminamos acabado. Nos seguimos besando y disfrutando un poco. Pero al toque devolvió la llamada. Le decía a su marido que ya iba a casa, mientras estaba desnuda al lado mío. Nos despedimos esa noche.. pero fue el principio de muchas aventuras juntos.. ella probó todos mis límites.. en la próxima le seguiré contado de nuestras aventuras y de otras más.. después de todo ella era casada y yo era un nuevo soltero que estaba descubriendo la mejor forma de disfrutar del sexo...

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MmowshaLv1· hace 2009 dRelatos

terapia de pareja

Lucía y Hernán llegaron a la dirección que les había pasado su amigo Pablo. — Es un edificio muy grande. — dijo Hernán, con recelo. — mirá si nos cruzamos con algún conocido. Mejor nos vamos ¿no? — ¡pero si vos insististe en que vengamos! — dijo Lucía, enojada, pero al ver la cara de perrito asustado que tenía su novio, cambió el tono — Bueno mi amor, hagamos como quieras, al fin y al cabo, yo sólo vine por vos. —Dijo, sin saber si su novio le había creído. Después de todo, la idea de visitar al Dr. Ferrari, si bien fue de él, a ella le entusiasmaba. Hernán estaba cabizbajo, tratando de decidir qué hacer. — Bueno, entremos, total ya estamos acá. — decidió al fin. — Dale, y si el doctor no nos gusta, nos vamos, y listo. Tocaron el timbre, y una voz masculina, gruesa y contundente, los atendió por el portero eléctrico. — Hola, somos Lucía y Hernán, tenemos turno a las cuatro. — Dijo la chica, tomando la iniciativa, como de costumbre. Unos segundos después, la voz del otro lado le indicó que ingresen. Ellos empujaron la puerta y subieron al ascensor, hasta el piso doce, donde estaba la oficina del Dr. Ferrari. Hernán miró a su novia. Tenía los labios gruesos y la mirada inteligente. Era delgada, con un cuerpo esbelto, nada voluptuoso, pero muy bien proporcionado, con curvas sutiles pero sensuales. Parte de su nariz y su rostro estaba lleno de pecas que a veces eran más notables que otras. Vestía un pantalón de lino ancho, color negro, que sin embargo en la parte de la cintura y cadera era muy ceñido. Arriba, una blusa blanca, de estilo musculosa. — Estás muy linda. — le dijo, con cierta melancolía. — Vos también. —le dijo ella. y esta vez fue sincera. Hernán llevaba un pantalón de jean, zapatillas negras, sin medias, y una remera negra. Un estilo muy simple que le quedaba bien con su cuerpo esbelto y su pelo corto, que resaltaba aún más sus mandíbulas fuertes. Si no se lo viera tan inseguro y miedoso, sería un hombre irresistible, pensaba ella. — Todavía estamos a tiempo de volver. — le dijo, cuando llegaron al piso doce, sintiendo que ella misma sentía temor de entrar en aquella oficina. — No, ya estamos acá, vamos. — dijo Hernán, le dio un beso en la boca y salieron del ascensor. Entraron en lo que sería la recepción. El doctor Ferrari estaba en la puerta de su oficina. — Pasen por favor. — le dijo. La pareja entró. La oficina era pequeña y acogedora, pero a la vez lujosa. Del techo colgaba un hermoso candelabro que habría costado más de lo que Hernán ganaba en un mes. Una elegante alfombra de estilo persa cubría el suelo. En el centro, una mesa ratona de mármol. De un lado de la mesa estaba un cómodo sillón de cuero, y del otro, un sillón individual, donde el doctor se disponía a sentarse. — Siéntense, por favor. Ambos se sentaron, nerviosos. El doctor tenía una frondosa barba del mismo color que su abultado cabello, castaño claro. Detrás de sus lentes estaban sus ojos celestes, con una mirada tan inteligente como la de Lucía. Inmediatamente Hernán se sintió intimidado. El hombre sólo tenía dos o tres años más que él, pero con solo verlo se notaba que era mucho más seguro, e infinitamente más masculino que él. El doctor hizo silencio, esperando que sean ellos los que comenzaran a hablar. — Nuestro amigo pablo nos sugirió que vengamos a verlo. — Dijo Lucía. — Ajam. — asintió el doctor. — ya le habrá comentado algo. — siguió diciendo la chica, mientras Hernán seguía sin animarse a articular palabra. — Lo que a nosotros no nos queda claro es qué tipo de terapia realiza. — Con respecto a lo primero, así es. — dijo el Dr. Ferrari con vos estertórea. — Su amigo me contó algo sobre ustedes, pero muy superficialmente. Además, prefiero que me lo digan ustedes mismos, así decidimos si realmente soy capaz de ayudarlos. Y con respecto a mis métodos, prefiero que vayamos descubriéndolos a lo largo de la terapia. — Bueno. —dijo Lucía, no sin sentir cierta reticencia. — nosotros estamos saliendo hace dos años. Nos llevamos bien, y nos amamos. Pero desde hace seis meses que estamos teniendo problemas en la cama. — ¿Qué tipo de problemas? — Tengo eyaculación precoz, e impotencia— Dijo, Hernán, no porque quisiera decirlo, sino porque no hubiese soportado escucharlo de los labios de lucía. — Muy bien. — Dijo el doctor, impasible. — Imagino que ya vieron a un urólogo. — A tres — dijo ella, al ver que su novio había agachado la cabeza después de su confesión. — Y a dos psicólogos. Ninguno nos dio una solución, por eso acudimos a usted. — Una decisión radical. — dijo el doctor, observando cómo la pareja intercambiaba miradas de intriga. — Imagino que lo habrán charlado mucho, antes de venir acá. — Así es. Pablo nos dijo que utiliza métodos pocos convencionales, pero muy efectivos. El doctor miró a la pareja, ignorando el último comentario. En realidad, ya había leído sus personalidades desde que entraron a la oficina. El muchacho se sentía muy poco hombre al lado de ella. De eso no cabía duda. Con solo mirar sus ropas se daba cuenta de que ella estaba acostumbrada a un estilo de vida que él no podía darle. Y luego estaba el problema de la belleza de ambos. Era muy despareja. A simple vista podían parecer una pareja compatible, pero mientras él, sin ser poco atractivo, era muy corriente, ella era sumamente sensual. En una primera ojeada podría parecer una chica común, igual que su novio, y probablemente por eso él se había animado a conquistarla. Pero Lucía era de esas mujeres que tenían el tipo de belleza más peligrosa que había, esto es, la belleza sutil. Una belleza enmascarada en ropas sueltas y actitud cordial. Una belleza para nada despampanante, sino más bien, humilde. Lucía era de esas chicas que, con ponerse un par de prendas sugerentes, y maquillarse un poco, cambiaba de apariencia de manera radical. Y lo que hacía más difícil conservar a mujeres como ella, era que, a diferencia de las que tienen una belleza obvia, que intimidan a la mayoría de los hombres, con Lucía, el sexo opuesto se habría de sentir lo suficientemente seguro como para abordarla. Al doctor no le cabían dudas de que Lucía tenía montones de pretendientes. — Me dijeron que los problemas empezaron hace seis meses. ¿Qué sucedió en ese momento? — Nada en particular. — Dijo él, por fin. — Hagan memoria. Habrá sucedido algún acontecimiento fuera de lo común. Algo significativo en la vida de ambos. — Bueno, yo me recibí. — Dijo ella. — Y empecé a trabajar en una empresa de construcción. — Ya veo. — dijo el doctor. — ¿Y aproximadamente en esa fecha fue cuando comenzó a tener eyaculación precoz, e impotencia, Hernán? — Sí, puede ser. — Y decime ¿Encontraste la forma de satisfacer a Lucía? — Sí, me hace buen sexo oral. — dijo ella, defendiéndolo. — Pero no es lo mismo. — Acotó Hernán. — No, no es lo mismo. — asintió el Dr. Ferrari. — Sobre todo para usted ¿Verdad Hernán? — ¿Qué quiere decir? — Tranquilo, acá no venimos a culpar a nadie. — lo tranquilizó el doctor. — yo lo único que quiero es que se vayan de acá mejor a que como entraron. Dígame Hernán, ahora que lucía trabaja como una profesional, y comienza a conocer gente con intereses en común ¿Cómo se siente? — ¿Me está preguntando si me siento celoso? — Le estoy preguntando si se siente amenazado. — Puede ser. — ¿siente que los hombres que rodean a Lucía son mejores que usted? — Tal vez. — Dijo Hernán, con vergüenza. — Debe ser muy duro sentirse tan disminuido. Sin embargo, acá están, en mi consultorio. En lugar de intentar con otro psicólogo ortodoxo, acudieron a mí. — Así es. — Dijo Lucía y aprovechando el comentario del doctor, agregó — Quizá sea el momento de que nos explique un poco más de sus métodos. — Ya llegaremos a eso — Dijo el doctor, y luego, dirigiéndose a él preguntó — ¿Cuál es su fantasía más recurrente Hernán? Y recuerde que las fantasías no tienen por qué ser buenas. — No sé, tendría que pensarlo. — Decile la verdad Hernán. — Tranquila señorita. No se apresure. Dejemos que su novio decida cuándo contestar. Ya es hora de que empiece a tomar decisiones. — Dijo el doctor, y luego, dirigiéndose a Hernán, agregó. — Hernán, usted está acá por su propia decisión. Eso ya de por sí es algo positivo. Si decide no contestar, también está tomando una decisión, cosa que, de alguna manera, según creo, reafirma su hombría. Pero si se queda, le pido que por favor responda la pregunta. ¿Cuál es su fantasía más recurrente? Tras tensos momentos de silencio, Hernán contestó. — Mi mayor fantasía… digo, no fue siempre así, pero últimamente es… —Tragó saliva — es ver a Lucy teniendo sexo con otro hombre. — Ya veo. ¿Y eso, como lo hace sentir? — Me hace sentir mal. Me la imagino cada vez que no está conmigo, que está con alguien más. Que se la están cogiendo mientras yo estoy en el trabajo, como un boludo, que se está encamando con alguno de sus compañeros, en esos días que llega tarde del trabajo, y yo, en casa, cocinando como un boludo. Eso… además, desde hace meses que no me la cojo bien ¿Para qué querría estar conmigo? — Pero mi amor, si yo te amo. — le dijo lucía, apretándole la mano con ternura. — Así que se siente como un boludo. Sin embargo, creo que siente algo más ¿o no? — Preguntó el doctor. Hubo otros segundos de tenso silencio. Lucía miró a Hernán, como instándolo a que responda. Era evidente que ella ya sabía la respuesta. — Sí, me siento excitado. — respondió por fin él. — Ya veo — Dijo el doctor. — Ustedes me dijeron que Hernán tiene problemas tanto de eyaculación precoz, como de impotencia. Lo que es un tanto extraño, ya que, si fuera impotente, no podría lograr la erección, por lo que sería imposible llegar a una eyaculación, sea precoz o no. Entonces debo asumir que su problema de impotencia no es siempre ¿Estoy en lo correcto? — Es cierto doctor. — Dijo Lucía, con una expresión de esperanza. — Y en los momentos en que logra una erección ¿sucede algo en particular? — ¿Qué importancia tiene? — Contestó Hernán, abatido — Si de todas formas no duro ni cinco minutos. — No seas así mi amor. — Claro que importa Hernán. Si podemos resolver el problema de su dificultad para tener erecciones, luego podemos abordar el otro problema. — Hay posiciones que le resultan más cómodas. — Dijo Lucía. — Cuando se pone arriba mío se me baja en segundos. — Agregó Hernán, mostrándose más participativo. — Ya veo. — musitó el doctor Ferrari. — Además… — Agregó Hernán. — Además… ¿qué? — inquirió el doctor. Hernán miró a su novia, como autorizándola a que hable por él. — Como le dijo mi novio, cuando me imagina con otros, además de sentirse triste, se excita mucho. — Ya veo. Continúe por favor. — Una noche discutimos. Él estaba convencido de que yo lo había engañado. Después le demostré que estaba totalmente equivocado, pero en ese momento no podía hacerlo entrar en razón. En un momento me cansé y le dije, sólo para molestarlo “¿Sabés qué? Sí, me cogí a mi jefe” — le apretó la mano a su novio, como conteniéndolo ante ese recuerdo tortuoso. — Continúe. — la instó el doctor. — Él me agarró de la muñeca. Estaba sacado. Y me preguntaba que como me había cogido mi jefe, que si me puse en cuatro como me gusta, que si se la chupé, que si me acabó en la cara, que con cuántos otros lo había cagado… — Lucía hizo silencio. Tragó saliva, y agachó la cabeza, algo inusitado en ella. Esta vez el doctor Ferrari no la instó a que continúe, sino que esperó a que ella decida seguir con su relato. — En el forcejeo como que nos abrazamos. — Dijo ella — y me di cuenta de que tenía una erección. “¿Esto te calienta?, ¿sentirte un cornudo?” le dije, y él me tiró al piso y me cogió como no me había cogido hace mucho — terminó de decir la chica, y miró con orgullo a su novio. — Ya veo. — Dijo el doctor. — Igual acabé rápido. — Acotó Hernán. — Pero me gustó — dijo ella, mirándolo a los ojos. Y luego agregó — desde ese día usamos esa técnica para que se le pare. Yo le invento historias, le digo que conocí a un tipo… — En realidad son hombres que conoce de verdad — interrumpió Hernán. — ¿Ah si? — dijo el doctor.

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CcristhianpauloLv1· hace 2024 dRelatos

Mi Nuera C2

La semana había transcurrido sin novedad para Javier, lunes y miércoles había recogido a su nieto en la guardería y lo había llevado a casa de su nuera, ésta se había comportado con naturalidad y no le había comentado nada de las fotos, el miércoles al marcharse le dijo que el viernes tenían pendiente una cena, así que parecía que todo iba bien y ella no había dado marcha atrás.  En el trabajo no podía concentrarse, solo pensaba en ella y no paraba de mirar las fotos del móvil, eso le había costado tener que ir al aseo a masturbarse en un par de ocasiones. Ahora su plan era conseguir que el viernes la cena fuese por los mismos derroteros que la anterior, para ello llevaría una buena botella de vino acompañado de buen jamón y buen queso, y por supuesto el móvil con la batería bien cargada, si ella le dejaba quería grabarla también en video, aunque no esperaba tener la oportunidad de repetir una noche como la anterior, su nuera era una mujer discreta y recatada y estaba seguro que no volvería a comportarse con el mismo descaro y sensualidad otra vez. Nuria esperaba con ansiedad la noche del viernes, todos los días miraba las fotos que le había hecho su suegro y al verlas se sentía atractiva y sexy, a pesar de haber tenido un hijo mantenía un cuerpo imponente capaz de atraer a cualquier hombre, solo había que ver el paquete de su suegro cuando la fotografiaba, al pensar esto imaginaba lo que podría hacer en la próxima cena, quería demostrar a Javier que su hijo había perdido una mujer realmente espectacular. ¿Pero qué podía hacer? Ya había posado en lencería para él, le había mostrado la humedad de su sexo, es más, parte de su vulva había quedado expuesta, ya solo le quedaba ofrecérselo entero, pero no, eso era una vulgaridad. ¿Que podría pensar de ella? Tenía que pensar algo, la cena era mañana y aún no tenía claro qué hacer. O quizá si, al salir hoy del trabajo iría a comprar lencería más provocativa y le pediría que hiciese nuevas fotos, después se le ocurriría algo sobre la marcha, o mejor, le llamaría ahora para que la acompañase a comprar ropa con la que fotografiarla mañana, antes de recoger al niño de la guardería tenía una hora, tenía que llamarle ya para quedar con él.  Inmediatamente llamó a Javier. NURIA.- Hola Javier, estaba pensando si esta tarde podrías acompañarme a comprar ropa, es que antes siempre iba con Iván para que me aconsejara, pero ahora no tengo a nadie, Tendríamos que ir cuando yo salga del trabajo porque después tengo que recoger al niño en la guardería. A Javier le pilló por sorpresa la propuesta, pero no lo dudó ni un segundo y respondió que sí, estaba deseando verla, aunque solo fuera para comprar ropa. A la hora indicada se encontraron en la puerta de un Centro comercial Dios! Cómo venía vestida....estaba deliciosa, traía puesto un leggings color beige que le hacía lucir el culo de manera infartante. Cada vez tenía mas ganas de enterrarle la verga dentro de ese ano que lo enloquecía. Javier preguntó si iban a la planta joven, pero ella respondió que no, tenía mucha ropa de vestir pero le faltaba ropa interior, así que le llevó directamente a la sección de lencería. Javier la acompañó y esperó a que ella eligiese las prendas, Nuria las miraba, decía que eran muy bonitas pero luego volvía a dejarlas, así lo hizo en varias ocasiones, entonces Javier extrañado preguntó por qué las dejaba si decía que le gustaban. Ella respondió que eran muy bonitas pero también muy caras y no podía permitírselas.  Javier contestó que no importaba, él las pagaba, le sobraba dinero para poder hacer un buen regalo a su nuera. Ella se acercó, le abrazó y le dio un beso, a continuación cogió dos prendas y se dirigió al probador, entonces vio que su suegro miraba con mucho interés un conjunto que tenía puesto un maniquí, así que paró y le dijo que como él era quien pagaba tenía derecho a elegir alguna de las prendas.  Javier se quedó pensativo y decidió que tenía que ser algo muy sugerente, si iba a dejar que la viese en ropa interior quería que fuese lo más erótica y provocativa posible. Se acercó a la dependienta y le pidió el conjunto del maniquí, que se componía de un picardías transparente, sujetador, liguero, medias y un tanga diminuto de encaje. Con todas las prendas en la mano Nuria entró en el probador, vio que Javier no entraba con ella, y por un momento pensó en decirle que pasase, pero después recapacitó y se dio cuenta que no era adecuado. Se puso el que había elegido ella, se trataba de un conjunto de culotte rosa y top blanco, abrió la puerta y se mostró ante Javier, éste se quedó boquiabierto, ante si tenía a su nuera posando semidesnuda y sonriéndole. NURIA.- ¿Qué te parece? JAVIER.- Estás esplendida, no puedo decir más. Nuria metió la mano dentro del sujetador y colocó sus tetas sacándolas un poco, una parte de la areola se veía claramente y los pezones prácticamente salían por arriba. NURIA.- ¿Mejor así? Sin darle tiempo a responder, giró sobre si misma dándole la espalda y levantó ligeramente el culo mostrándole el culotte. Javier no se lo podía creer, el culotte encajaba a la perfección en sus cachetes y evidenciaba el magnífico trasero que tenía. ¡Como le gustaría lanzarse sobre él y tenerlo entre sus manos! – ¡Era un auténtico culazo!- Pensó. NURIA.- Si te gusta me lo quedo, pero antes tengo que probarme el conjunto que tú has elegido Javier salió del vestuario para que ella se cambiase. Poco después ella volvió a abrir la puerta y le miró con una sonrisa de satisfacción. NURIA.- Este lo has elegido tu ¿No me digas que no te gusta? Javier la miró de arriba abajo sin capacidad de articular palabra, el picardías transparente dejaba ver el tanga, el sujetador y el liguero, pero las medias hacían que sus piernas pareciesen tremendamente atractivas, realmente estaba de escándalo. Nuria cogió con sus manos el borde del picardías y giro sobre si misma haciéndolo flotar, por lo que dejó a la vista el diminuto tanga y sus maravillosas nalgas. Al verla, su pene creció rápidamente bajo el pantalón. NURIA.- Bueno, di algo. JAVIER.- Eres una Diosa, no puedo decir más. Ella miró de reojo el bulto en el pantalón de su suegro y sonrió complacida, a continuación se tocó sin disimulo los pechos y dijo. NURIA.- ¿No te parece que el sujetador me queda grande? Quizá sería mejor una talla menos. Para Javier estaba perfecto, pero llamó a la dependienta y pidió una talla menor, cuando la trajo y se la entregó a su nuera hizo amago de salir y cerrar la puerta, pero ella le retuvo del brazo y  le dijo que pasase. NURIA.- Eres de la familia, no te vas a asustar por ver unos pechos. Entonces se sacó el picardías y desabrochó el sujetador dejando sus enormes tetas frente a Javier, éste era la primera vez que las veía y las tenía tan cerca, ahora podía apreciarlas con toda claridad, eran unos senos redondos, grandes, con una areola pequeña de color marrón y con unos pezones que apuntaban al exterior, en una sola palabra, eran perfectos. Nuria se puso el nuevo sujetador y amasó sus tetas para acomodarlas dentro, Javier no sabía cómo disimular su erección, con esta talla los senos prácticamente quedaban fuera, era incapaz de tapar las areolas y los pezones, ella miró hacia abajo, lo vio y dijo que éste era perfecto. NURIA.- A mí me gusta así, si tú estás de acuerdo me lo llevo. JAVIER.- Por supuesto, te queda clavado. Nuria le abrazó otra vez pegando las tetas a su pecho, él sin poder evitarlo la cogió por las caderas y deslizó un poco las manos hasta tocar su culo. ¡Ufff, lo tenía firme y duro! Nuria notó su erección y sonriendo le preguntó si eso era por ella, Javier avergonzado respondió que sí y la pidió perdón diciendo que esa reacción del cuerpo era incontrolable, ella sonriendo contestó que no importaba, al contrario, se sentía halagada. Después, con cara de picarona le dijo. NURIA.- Mañana tendrás que hacerme algunas fotos para que yo vea desde todos los ángulos mi nueva lencería, aquí no puedo valorar si realmente me queda bien. ¿Te importa? Continuará...

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