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#Depresion

Fotos, gifs y packs de Depresion subidos por la comunidad.

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VvinlansagaLv1· hace 2006 dRelatos

Cuando perdí mi virginidad

Antes de comenzardebo admitir que este escrito es como una especie de terapia. Necesitocontextualizar un poco desde muy atrás y en algún momento llegaré a mi debutcomo frutilla del postre.    Los primeros años dela secundaria fueron durísimos para mi. Mi capacidad para comunicarme era casinula y eso dificultaba la chance de tener amigos o romances. He sido sumamentedespistado. En mi adolescencia hablaba bajito y sin articular. Nunca mearreglaba en lo más mínimo. Me costó pegar el estirón hasta los catorce y eragordito y muy bajito.  Todo esto hizo que elbulllying no tardara en llegar. La impotencia de no saber defenderme y el rechazo de mis compañeros mehundieron en una depresión que duró años.  Por otra parte,encarar a una mujer era una tarea titánica, y más con mis complejos. A lo largode la pubertad noté que me había desarrollado más lento que mis vecinos ycompañeros. Eso llegué a comprobarlo cuando hice mi primer y últimamasturbación grupal. Estábamos tres, cada uno con su miembro, y el mío era elmás pequeño, el que no tenía vello púbico. Recuerdo bien que en esa época lospelos eran sinónimo de virilidad.  El problema seacentuó cuando unos vecinos me bajaron los pantalones y comenzaron a tratarmede manicero. Las burlas sepultaron mi autoestima y yo me sentía cada vez másresignado con mi sexualidad. No me animaba a desnudarme frente a nadie porvergüenza. En los baños no hacía pis en los urinales por nada en el mundo. Lomismo sucedía con los calzoncillos, obviamente no iba a usar algo que demuestremis flaquezas. Desaprovechaba todas las oportunidades incluso de besarme porqueno asumía que alguien llegase a gustar de mi. Veía pornografía y los enormesmiembros viriles me desalentaban cada vez más. En aquellos tiempos la educaciónsexual era aprendida en la calle y a los tropezones, a través del porno ypelículas de comedia como American Pie.  Pasó el tiempo y mefui desarrollando. Pegué un estirón, los bigotes comenzaron a asomarlentamente. Me preocupaba un poco más por mi imagen. Logré socializar gracias aque me esforcé mucho. Estaba atento a cada detalle, la forma de hablar,conversar, mirar, cómo tener tacto. Poco a poco fui haciendo amistades yganando respeto. Pero las mujeres seguían siendo un enigma. A duras penas pudedar mi primer beso a los quince, y mis besos eran muy esporádicos. En mi viajede egresados no pude siquiera acercarme a los labios de una mujer.  Así terminé lasecundaria con cierto gusto amargo, porque sentí que me estaba adaptando y nohabía terminado de disfrutarla como hubiese querido. Sin embargo, en launiversidad me adaptaba más rápido y gradualmente me olvidé de mis compañeros yvecinos.  En algún momento demi vida me sentí decidido a perder la virginidad. Mi mayor anhelo era hacerlocon una mujer que apenas conociera, alguien que no me conozca lo suficientecomo por si las burlas volvían. Y es que… Mi autoestima ya daba por sentado queprobablemente sea un bochorno. Y más con el miedo de que vuelva la eyaculaciónprecoz que en algún momento me trajo problemas. Entonces pensé: La gente yatarde o temprano se entera de que soy virgo, al menos me sacaría las ganas. Es importantedestacar que mis complejos con el tamaño en ese momento seguían existiendo, muyfuertes, pero como había pasado mucho tiempo y crecí, realmente no sabía quétanto había crecido mi pene.  Un día contacté aVirginia (No es simbólico, así se llamaba en realidad), una chica con la quehice un curso de pintura. Hacía siglos que no la veía, pero con ella tuvimos unabonita amistad en mis primeros años de secundaria. Después se fue a la capitalde la provincia y nos distanciamos. Ella me contó que estaba estudiando artesvisuales y que cada tanto volvía a la ciudad a visitar a sus parientes yamigos.  Cuando nos encontramosen una fiesta under recordamos aquellos momentos significativos y nos invadióla nostalgia. Apenas nos veíamos en la salida, y conversábamos, pero a pesar derelacionarnos poco, había una conexión importante. La pasión por el arte nosúnica, y con ella me sentía cómodo, genuino, natural. Esa noche no me atreví abesarla, el miedo me amilanaba completamente. La noche terminó sin que pudieradespedirme siquiera, ya que me fui con mucha prisa por un percance.  -Perdón por nodespedirme, mi amigo me dijo que nos fueramos y andábamos en su auto- Le dijeuna noche por mensaje.  -No hay problema, lapasé bien.  -¿Qué haces?  -Estoy en mi casa. Meestoy enfiestando sola.  -¿Puedo acompañarte?  -Sí, venite.  Tomé el auto y fuientusiasmado, intrigado. “¿Será que esta noche se me da?”, me pregunté. En esemomento deseaba tomar alcohol y relajarme, pero el auto y los medicamentos nome lo permitían. Era noche de verano. Ella me atendió, luciendo un vestido muysuelto y fino. Su pelo dorado le llegaba hasta el cuello. Tenía algunas pecas.Los labios eran muy finos. Virginia me llegaba casi a la altura del cuello yera delgada.  -Permiso, qué lindacasa.  -¿Querés estaradentro?  -Vamos afuera, queestá caluroso.  -Dale  -¿Qué banda es esa?  -Perota Chingó. ¿Tegusta?  -Sí.  La rubia puesto velasy la casa tenía un ambiente muy acogedor y hasta afrodisíaco.  -¿Qué fue de la vidade la Mili?-Preguntó  -Se metió a turismo.Y sigue de novia, no sé si se habrá casado ya.  -Sí, me acuerdo, desdela secundaria.  Sí, qué aguante. Yono sé estar de novio.- Presumía, aunque en verdad tampoco sabía estar con unamujer casualmente- Hace poco encaré a una amiga y no tuve suerte.- Dije, y lamiré directo a los ojos. Mis palabras eran sinceras y a la vez funcionaron comoindirecta.  -A veces hay quearriesgarse, hacelo- Propuso  Un brillo recorriómis ojos.  -¿Querés poner músicavos?  -Bueno. Escuchá esto-Dije, y dejé sonar “Bocanada” de Cerati  El temor me recorríael cuerpo. Tanto, que ya había pasado la noche y aún no podía si quiera decirleun piropo. Nos sentamos en el sillón y le dije:  -¿Sabés que cuandoibamos al curso me gustabas?  -¿Sí?  -Y me seguísgustando.  La besé. Vi su rostroy noté algo que nunca había notado tanto en mis anteriores besos. Ella cerrabalos ojos, en su cara había deleite, se dejaba llevar. La acariciaba lentamentey con mucho respeto. Me contenía, pero por dentro estaba muy ardiente ypensativo a la vez. Decidí relajarme, pensé que era mejor fingir que sabía loque hacía.  La toqué. Mis manosle desacomodaban el corpiño. Sus pechos eran puntiagudos y de pezones grandes.No había tocado muchos pechos en mi vida, y nunca por tanto tiempo. Meencantaba. Seguía excitado, y mi mano bajó. Por primera vez pude rozar unavagina. En eso momento sentí una excitación que no recuerdo haber sentidoantes. Era muchas cosas nuevas para mi. Ella se estremeció.  Aquí es donde algo deteoría que había aprendido de grande me vino bien. Tenía en cuenta que debíajugar un poco antes de la penetración, y así lo hicimos. Yo tocaba su vagina,ella me masturbaba para calentarme. De repente, Virginia se subió sobre mi,ambos teníamos el torso desnudo y nos besábamos. Sólo tenía ropa interior, y semovía haciendo que me sobrecalentara. Yo le besaba todo el cuerpo y le acariciabala espalda. No podía disimular la felicidad que tenía.  Después la senté enel mismo sillón y le quité su ropa interior. Comencé a chupárselo sin tener lamás mínima idea de lo que hacía. Virginia me tomaba de la cabeza con laspiernas abiertas. Comencé a sentir humedad, con mi excasa experiencia, pensabaque se trataba de un squirt. Estaba ardiendo.  -¿Tenés preservativo?  -Uno solo.  Saqué de mi bolsilloel único profiláctico que tenía y me acosté sobre ella. Acomodé mi pene paratener sexo y se sentía raro, pero lindo. Todo estaba saliendo mucho mejor de loque me imaginaba. Apoyé mis brazos sobre el sofá y me movía mientras le dababesos en el cuello y en todo su torso.  -Despacio, despacio-Decía ella.  Trate de tenersuavidad. Me propuso cambiar de posición y así lo hicimos. Me montó y ahí pudesentir la comodidad en su máxima expresión. Ya mi miedo a la precocidad y altamaño había desaparecido por completo. Estaba muy relajado. Sentí como si lamasturbación fuera mucho menos duradera que el sexo.  Ella comenzó amoverse muy rico, rebotaba con solvencia y le costaba hablar, pero algo mequería decir. Se acercó a mi oido y me dijo algo entre el sexo que se me quedógrabado para siempre:  -Te puedo… Decir…Algo… De verdad… Nunca… He visto una pija… Tan grande.  Y estallé. Ella me“cogió”. Sentí que no me podía contener, algo que no me pasaba cuando memasturbaba, que yo sabía cuando acababa y dejaba de tocarme. Pero como siguiócabalgando, tuve sensaciones placenteras y únicas.  Tiré el preservativo,me acomodé, me puse los pantalones y la abracé. Ella seguía desnuda.  -¿Te… Te gustó?  -Tuve mis momentos.  -¿En verdad crees quela tengo grande?  -No creo, la tenésmuy grande.  Dejé de preguntar,pero por dentro estaba perplejo. Sumamente confundido.  -No sabés cuánto teextrañaba.- Mencioné  -Yo también, cuandoéramos compañeros, me re gustabas.  Era demasiadainformación nueva para mi, ¿Una gringa muy angelical gustaba de un gorditodesaliñado? ¿En qué momento pasé de ser un incel, un manicero, un virgo a unsemental? Empecé a sentir que mis fantasmas estaban injustificados, que habíaperdido mucho tiempo, pero a la vez estaba muy de ánimo.  Nos despedimos ysalimos un par de veces más, cuando podía venir a visitarme. Después se puso denovia y me dolió un poco la distancia. Ella probablemente se olvidó de mi, perosiempre va a tener un lugar en mi corazón.  Desde ese momentocambió totalmente mi vida. Paulatinamente fui tomando confianza y rompiendotabúes. Intenté tomarme revancha con muchas chicas con las que tenía duda sobresi gustaban de mi o no. En muchos casos no tuve suerte, pero me sentí bien. Ylo más importante, me informo, trato de aprender sobre el sexo. Ya no piensocomo antes, he descubierto qué les gusta a las mujeres porque hablo con ellas.Intento darlo todo y ya no dejarme llevar por esa chusma que desinforma y noaporta nada.

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Ccount_of_warwickLv1· hace 2020 dRelatos

La Cuarentena, Mi Melliza y Yo, Capítulo 4

(La historia es completamente ficticia, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia) Pueden leer los capítulos anteriores en los siguientes links: Capítulo 1: Capítulo 2: Capítulo 3: - Eso, hacer y vender fotos tuyas, se gana bien haciendo prácticamente nada. Vos haces de modelo, yo de fotógrafo y administro el negocio, dividimos las ganancias y ya. - la idea me entusiasmaba muchísimo, aparte de ser una buena excusa para tenerla desnuda y cerca mío.  - Mmmm... No sé, decís que se venderán? - dijo ella dubitativa, estaba a punto de decirle que hasta yo le ofrecería plata si no viviera conmigo y fuera mi hermana, pero ella me interrumpió antes de que dijera nada - Igual te confieso que en Instagram ya varios me preguntaban si vendía y hasta me ofrecieron plata por fotos más jugadas.  - Lo suponía, seguro vieron las fotos de las vacaciones y se enamoraron de tu orto - le dije ya sin pelos en la lengua, esas fotos eran en la playa y ella no había disimulado para nada al llevar tangas diminutas y corpiños que parecía que estaban a punto de estallar.  - Bueno, dejame pensarlo... - dijo y volvió a poner play a la película retornando a su posición.  La calza se le había subido y con el corazón ya acelerado por verle la cola nuevamente, me animé a tomar la tela y bajarla dejando todo ese monumental orto al aire. Ya poca atención le ponía a la película, me concentraba más en pajearme mirándole la cola a Mimi.  En un momento volteó a mirar por qué retorcía tanto los pies y me vio pajeándome con los ojos fijos en su cola.  - Te ayudo así dejas de mover la cama, me desconcentras. - para mí sorpresa llevó las manos a su cola, tomó la fina tela de la tanga y abrió los cachetes. Me estaba dejando verle la concha y el orto mientras me pajeaba al lado suyo. - ¿Te falta mucho? - preguntó clavando sus ojos en los míos. - Un poco - dije sin dejar de mover mi mano.  - Subite encima mío, frotame la pija en la concha. Así acabas y sigo mirando la peli tranquila. - soltó sus nalgas y volvió la vista a la película.  Yo hice lo que me pidió, me apoyé con una mano al lado de su cuerpo y me subí encima, con mi mano libre de a poco le pasaba la pija desde la cola hasta la punta del clítoris. Eso la hacía suspirar. Sentía como se iba mojando poco a poco y mis ganas de penetrarla subían conforme sus suspiros se hacían más intensos.  - Metela un poquito, solo un poco, así acabo. - me imploró casi suplicando. Metí solo el glande y con movimientos cortos la cojía. Ella apretaba las sábanas por el placer. Estaba cerca de acabar. El destino, la mala o buena suerte provocaron lo que venía deseando, mis fuerzas me fallaron y caí con todo el peso encima suyo, de más está decir que mi pija se enterró completa en su concha, sentí sus contracciones y su intenso orgasmo que casi me hace acabar a mi también. Asustado la saqué y la dejé entre sus nalgas. El glande brillaba por la cantidad de flujo con la que salió mi verga de dentro suyo. Mimi seguía suspirando con el control en una mano y apretando la sábana con la otra.  - Fue el mejor orgasmo de mi vida... - dijo cuando recupero el aliento.  Aún seguía encima suyo, su flujo era un gran lubricante. Segundos más tarde acababa llenándole la cola de leche. Algunas gotas bajaron hasta su concha mojando la tela de su tanga.  Acto seguido retomé mi posición y continuamos con la maratón hasta bien entrada la tarde, comimos algo rápido y seguimos con las pelis. No dijimos una palabra de lo sucedido pero no faltaron las miradas cómplices y las sonrisas por lo bajo mientras tomábamos mates y mirábamos la última de las pelis. A la noche cociné yo y ella lavaba, esa noche dormimos abrazados pero no pasó mucho más que roces y apoyadas. La relación con mi melliza iba mejor de lo esperado.  * Durante toda esa semana yo me dediqué a ver en qué gastar la plata para administrarla bien, la liquidación era grande porque llevaba ya más de 5 años trabajando en esa empresa. Me angustiaba pensar qué sería de nosotros si lo de las fotos no funcionaba o si yo seguía toda la cuarentena sin trabajo. Trataba de no maquinarme mucho, había pasado ya un mes y medio del inicio de la bendita cuarentena y no se vislumbraba un final para ésta, en la calle y en la tele se veía la depresión de la gente al intentar acostumbrarse a este asunto del encierro. Lo único que me levantaba el ánimo era cada noche que dormía junto a mi melliza. El otoño se había instalado del todo y las noches eran frías, el calor de ella era todo lo que necesitaba para poder descansar bien. * El viernes de esa semana cobré la indemnización, cuantiosa y que nos permitiría vivir al menos un mes o dos cómodamente y sin preocuparnos mucho. Ya había hecho cálculos y si se administraba bien podríamos incluso llegar a junio sin contratiempos.  Una tarde, mientras veíamos el atardecer con mates de por medio Mimi me dijo algo que casi me hace escupir todo: - Hagamos lo de las fotos, ahora que estás sin laburo me da cosa que pagues todo, o sea ya me daba cosa antes. Pero ahora que no tenes trabajo es peor, no quiero abusar de tu generosidad tampoco... - dijo levantando ambas manos exagerando el gesto entre risas. Saqué la almohada que tenía en la espalda y se la tiré a la cara. Ambos reímos un rato, luego yo hablé. - Bueno, hice un estudio de mercado en cuanto a costos, el tipo de contenido y eso. - mi trabajo como ayudante de administrador de empresas me preparó para una situación así sin saberlo.  Luego de una "clase" sobre cómo iba el negocio de la venta de packs y asegurarme de que todo haya quedado claro acordamos empezar al otro día. Ya se hacía la hora de llamar a nuestros padres y luego de eso a cocinar. Por lo que la charla quedó ahí.  Cenamos mientras hablábamos con mis padres y con Karina, la semana próxima sería su cumpleaños y haríamos una cena con videollamada. Les haría llegar una torta para la cumpleañera y algunas cositas dulces para mis padres. Terminamos de hablar y Karina me mandó un mensaje diciéndome que quería hablar conmigo, sobre el regalo que quería para su cumpleaños número 18. Al hablarle me dijo que quería que le regalara un conjunto de ropa interior, debo admitir que en ese momento no lo ví sexy para nada por lo que me pareció adecuado para una chica de la edad de mi hermanita menor. Le dije que se lo compraría y me agradeció inmensamente. Mimi salió del baño con la toalla en la cabeza y en tanga, se metió en mi pieza y yo la seguí. Al entrar ella se estaba pajeando a oscuras, me acosté a su lado, sabía que no debía interrumpirla si quería disfrutar de verla así en la penumbra. Su cuerpo perlado aún con gotas de la ducha que brillaban a la luz de la luna, su abdomen plano y esas tetas hermosas que daban ganas de chuparlas por horas. A veces me costaba creer que aquella mujer tan sensual era mi propia hermana. Cuando acabó se sacó la tanga, se dió media vuelta y se preparó para dormir no sin antes decirme:  - ¿Y te vas a acostar o te vas a quedar ahí parado? - no había notado que me quedé de pie, mirándola todo ese tiempo. Entré a la cama y ya sin miramientos le apoyé toda la verga en la concha. Ella suspiró, aún seguía sensible por haber acabado, pero no quise ir más lejos, aún conservaba algo de mi cordura.  * Al día siguiente y luego de desayunar, hicimos la lista del súper. Nuevamente salí, compré y volví pero al entrar fue grande la sorpresa que me esperaba: Micaela estaba vestida con una de mis batas, luego de desinfectarme y dejar las compras ella se abrió la bata y me mostró el conjunto más sexy que tenía, era de encaje negro con detalles en rojo, el corpiño era transparente y la bombacha atrás era apenas un hilo de tela. Habíamos acordado hacer primero sets en ropa interior, probar como nos iba e ir subiendo el nivel de a poco. La cuenta estaba creada y solo esperaba que se subiera el contenido. Fuimos a mi habitación, ella se puso un barbijo que le había comprado y comenzamos la sesión, empezamos con posiciones básicas: ella en 4, haciendo una M con las piernas, juntando las tetas y otras más atrevidas, como primeros planos de la concha, de su orto abierto con ambas manos y una más tomándose el dorso de las rodillas con ambas manos. Llegué a notar una mancha de humedad en la tela. - ¿Estás caliente? - pregunté sabiendo la respuesta. - No sé, fijate. - me desafió. Corrí la tela y sí, un hilo de flujo escapaba de sus labios. Aproveché y tomé una foto de eso. Froté los labios con mi pulgar, no le había avisado pero estaba grabando. Acabó en mis dedos en pocos segundos. Llevé mi pulgar y mi índice a mi boca y probé sus jugos.  - Listo, ya tenemos material para empezar. - dije luego de lamer sus jugos.  * Durante varios días el material se vendió muy bien, muchos pedían más, algunos incluso pagaron por fotos específicas que sin dudarlo fui yo quien las tomó. Había un cliente en particular, fue uno de los últimos en suscribirse, su apodo era Magic Mike, luego de ver todo el contenido hizo una oferta que con Mimi no lo creímos: ofreció 150 dólares por un video de ella chupando una verga hasta hacer acabar al fotógrafo. La miré y le hice la pregunta cambiaría las cosas para siempre -¿Te animas? - sentí que el labio me temblaba, no sé si de nervios o de calentura por lo que estaba por pasar. - Obvio - fue su respuesta, mirándome fijamente, con un dejo de altanería en los ojos, tragué saliva, mi cara era un incendio y la adrenalina que corría por mi cuerpo apenas me dejaba respirar. Continuará... 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