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#Cerda

Fotos, gifs y packs de Cerda subidos por la comunidad.

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EEdipo14_Lv1· hace 2005 dRelatos

Escapada a la montaña con mi madre VI

Era la mañana siguiente y yo comenzaba a despertarme. A un lado pude ver a mi madre totalmente desnuda y abrazada a mí. Miré el reloj y me di cuenta de que era muy pronto todavía, apenas daban las 7am, por lo que decidí ir al baño para luego volver a dormir un rato más. Y así lo hice, fui al baño y volví a la cama, pero cuando quise darme cuenta ya estaba empalmado. Si de normal todos nos solemos empalmar de buena mañana, la vista de mi madre desnuda con sus pechos al aire no ayudaba precisamente. En ese momento pensé en despertarla para así divertirnos un poco nuevamente, pero decidí no hacer nada y seguir durmiendo, ya que no sabía cómo se lo iba a tomar. Y así hice, rápidamente me dormí y por suerte enganché de nuevo un sueño que había tenido durante toda la noche. El sueño era obvio, mi madre y yo follando sin parar. Ya había tenido sueños de este estilo claro, pero la noche anterior me había dado experiencia suficiente para sentir esos sueños aún más realistas y placenteros. Recuerdo que en un momento estaba soñando cómo mi madre me comía la polla, una de esas mamadas a garganta profunda bien cariñosas que sólo ella sabía hacer, porque si algo había aprendido aquella noche, era lo bien que se le daba y lo mucho que le gustaba a mi madre tragar verga. No tengo ni idea de cuanto tiempo estuve soñando, pero en cierto momento me desperté, y ahí vino mi sorpresa. Miré hacia abajo para comprobar si me había corrido pero no, no me había corrido, sino que tenía a mi madre haciéndome una buena mamada de buenos días. Dios que sensación despertarte de esa manera. Al darse cuenta de que yo me había despertado y de que la estaba mirando, ella me regaló una sensual sonrisa, para después seguir chupando.             -Agghh, menudo desayuno de buenos días que me has preparado mami...       -Mmm, desayuno el mio querrás decir... -decía mientras se volvía a meter mi polla en la boca-       -Vaya... pensaba que estarías menos lanzada...       -Y yo también cariño, pero me he despertado y he visto esto tan rico aquí llamándome y no me he podido resistir.       -Pues disfrútala, cómo te dije a ayer a partir de ahora es tooda tuya -dije yo mientras le comenzaba a follar lentamente la boca-.             Yo estaba que no me lo creía, hacía apenas una hora tenía dudas de si estaría arrepentida de lo sucedido o no, y ahora me levanto con ella entre mis piernas totalmente entregada dándome los buenos días. Estuvimos así unos cuantos minutos, hasta que ya no pude más.             -Mamá aagghh... Dios me voy a correr no puedo más...       -¿Quieres correrte cielo?       -Sí mami, quiero correrme...       -¿Tienes muchas ganitas?       -Joder... Sii... Aaagghh...       -Mmmm... -en ese momento miró su reloj- ¡Uy pero mira qué tarde es! Vamos a tener que dejar esto para otro momento cielo, que hay que preparar el desayuno.       -¿Qué? Espera espera estoy a punto -yo no entendía nada-.       -Tranquilo cariño lo dejamos para más tarde, ¿no te importa verdad? -decía ella con una cara desafiante y juguetona, claramente quería jugar un poco conmigo-       -¿En serio me vas a hacer esto? Joder mira cómo estoy.       -Venga no seas tonto que no será para tanto jeje. Ale voy a ducharme, nos vemos abajo -decía mientras me daba un piquito y se reía-.             ¡Mi madre estaba jugando conmigo! Me había despertado con una de las mejores mamadas del mundo para después dejarme a medias. Esto no podía quedar así, si quería guerra, tendría guerra. Decidí no acabarme la paja para así guardar reservas, me duché y bajé a la cocina para desayunar. Ahí encontré a mi madre haciendo unas tostadas para los dos. Llevaba bikini nuevo el cual nunca le había visto, súper sexy, con un tanga que dejaba casi todo su culo al aire y una parte de arriba con forma de triángulos la cual apenas le conseguía sujetar las tetas.             -¡Hola cariño! Ven siéntate que estoy preparando el desayuno.       -¿Qué hay para desayunar mamá?       -Pues estoy haciendo unas tostadas con tomate.       -Mmm qué pena, a mí me apetecía más otra cosa -mi voz comenzaba a sonar juguetona-.       -Vaya hombre. Bueno ¿pues no querrás que las tire no? Jajaja.       -No tranquila, me las comeré luego, ahora quiero comerte a ti.       -Iván cielo debemos echar un poco el fren...             No le dio tiempo a acabar la frase cuando me acerqué por su espalda para darle la vuelta y plantarle un buen morreo. Sabía que a mi madre le gustaban los besos tanto o más que a mí, por lo que eso la calentaría bastante. Estuvimos besándonos un par de minutos, parando sólo para mirarlos a los ojos, coger aire y seguir juntando nuestras húmedas bocas. Rato después la agarré del culo para subirla a la encimera de la cocina, para seguido abrirle bien las piernas y comenzar a masturbarla por debajo del tanga, todo esto claro mientras seguíamos dándole a la lengua. Comencé a notar la entrepierna de mi madre más que encharcada, por lo que decidí pasar al plato fuerte. Fui bajando mientras le besaba cada rincón de su cuerpo, el cuello, las tetas, el ombligo, todo eso para llegar a ese rico manjar. Le aparté el tanga con una mano sin llegar a quitárselo, para poner degustar ese rico coño. Estaba tal cual la noche anterior, rojito, hinchado y bien jugoso, por lo que no esperé ni dos segundos y comencé a comérmelo con ansia.             -Mmmm... dios cariño, sí que te gusta comerle el coño a mami eh...       -Y a ti que te lo coma, ¿a que sí?       -Aggghhh, cómo no me va a gustar que me hagan una cerdada tan rica cómo esta... Pues claro que me gusta. ¡Me encanta! Mmm...       -Pues yo se de algo que te gusta aún más -a la vez que le lamía el clítoris, le metí un par de dedos, ya que sabía que eso la volvía loca-       -JOD...ER... Dios nene tu sí que sabes lo que le gusta a mamá... Sí así así, méteme bien esos deditos -decía mientras se masajeaba las tetas, pellizcándose los pezones muy suavemente-.       -Mmmmm...       -Ufff... Sí... Hazme acabar amor... Haz que mami se corra...       -Mmm.. ¿te vas a correr para mí?       -Aggghhh... Sí cariño... Me corro, me corroo...             En ese momento me separé y me senté tranquilamente a desayunar con una sonrisa de oreja a oreja, dejándola así al borde del orgasmo, tal y cómo ella había hecho conmigo.             -¿Estás de coña? ¿En serio me vas a dejar así?       -Bueno es que vi que era tarde, y me apetecía desayunar -dije bien sonriente-.       -Menudo cabrón estás hecho jajaja -decía mientras se bajaba de la encimera-. Bueno pues ahora que me has dejado así tendré que acabar por mi misma.       -Me parece muy buena idea mamá, pero no tardes mucho en el baño que luego tengo que entrar yo.       -No tranquilo, es que hoy me apetece variar un poco -decía mientras cogía una silla y se sentaba justo a mi lado, apuntando hacia mí-.             En ese momento se quitó el bikini por completo y se sentó recostada y con las piernas apoyadas en la mesa donde yo desayunaba tranquilamente. Acto seguido comenzó a masturbarse sin cortarse un pelo, gimiendo cómo si la estuvieran follando y gritando sin vergüenza alguna. Yo estaba alucinado, mi madre había pasado de ser una mujer cortada y reservada a masturbarse sin pudor alguno en la cara de su hijo con total normalidad. Aquella escena la verdad es que me puso a cien. En algún momento pensé incluso en abalanzarme sobre ella para ser yo mismo el que le provocara el inminente orgasmo, pero sabía perfectamente que eso era lo que ella quería, por lo que reprimí mis instintos. Y no sólo eso, sino que respondí, ya que decidí hacer lo mismo que ella. Y así fue, me bajé el calzoncillo, acomodé mi silla y comencé a hacerme una lenta y lubricada paja manteniendo en todo momento el contacto visual. Obviamente quería tentarme con sus armas, pero yo sabía perfectamente que en este punto ella se moría por mí tanto como yo por ella, y sus miradas no mentían. Comenzó a intercalar miradas entre mis ojos y mi polla mientras se mordía el labio, señal de que tenía unas ganas tremendas de saltar a mamarla. Y así estuvimos un buen rato, con cada uno de nosotros deseoso de comerse al otro, pero conteniéndonos para no perder aquel pervertido juego que habíamos comenzado. No pasó mucho tiempo y mi madre comenzó a gemir y gritar de una manera mucho más notable, retorciéndose en leves espasmos mientras se palmeaba el coño con toda su corrida chorreándole. Esto hizo que instantáneamente yo me eyaculara sin previo aviso, con unos cinco chorros saliendo directamente hacia mi madre, chorros los cuales ella recogía con los dedos para después llevarse a la boca.             -Mmmm... Parece que hemos empatado, ¿no? Jajaja -decía ella mientras se relamía los dedos-.       -Jajaja pues eso creo mamá. Eso sí, he estado a punto de lanzarme a comerte enterita más de una vez, no sabes lo que me ha costado contenerme.       -Dios hijo la verdad es que yo también he tenido que hacer un esfuerzo. Sé que esto que estamos haciendo está fatal, y que deberíamos parar, pero no sé por qué ando cachonda perdida todo el día -se notaba que mi madre estaba desatando toda la sexualidad reprimida de años y años-.       -Bueno mamá ya sabes que esto queda entre nosotros, simplemente nos estamos divirtiendo no tengas remordimiento.       -Ese es el problema hijo, demasiada diversión es peligrosa -mi madre claramente tenía el miedo de que acabáramos follando, lo cual a este paso era cuestión de tiempo-.       -Bueno de momento con este juego me he divertido mucho mamá, supongo que estamos en paz, ¿no? Jajajaja.       Eso creo sí jajaja. En ese caso hagamos una tregua -dijo mientras me tendía la mano con la que se había masturbado, la cual estaba llena de su corrida-       -¡Tregua pues! -le dije yo dándole un apretón con mi mano llena semen mientras ambos reíamos-             La mañana pasó y llego la tarde sin ningún acontecimiento a destacar salvo algún beso cuando nos cruzábamos o algún chiste algo subido de todo, lo cual a estas alturas ya era algo prácticamente cotidiano de la convivencia. A eso de las 5 de la tarde nos pusimos a tomar el sol, yo en un bañador normal y corriente y ella con el mismo bikini que llevaba por la mañana, el cual hacía que sus tetas se vieran de lo más jugosas y apetecibles, más que de costumbre quiero decir. Junto a la piscina teníamos varias tumbonas y hamacas, por lo que los tos estábamos acostados simplemente disfrutando del sol y de la calma de la montaña.             -Oye Iván cielo, ¿te importaría echarme algo de aceite bronceador por la espalda?       -No claro mamá, ¿dónde está?       -Creo que lo metí en mi maleta de mano, está en el baño de abajo.       -Vale voy a ver.             Y así hice, fui al baño y ahí estaba la maleta. Me puse a rebuscar entre una gran cantidad de cremas que mi madre había traído cuando por fin encontré el aceite. Lo curioso fue darme cuenta que en el bote no ponía aceite bronceador, sino que ponía aceite lubricante. Mi madre nunca ha visto bien de cerca, por lo que pensé que seguramente se habría equivocado al comprarlo, ya que no era la primera vez que le pasaba algo así. Igualmente me puse a mirar toda la maleta para estar seguro de que no había realmente un bronceador, y sorprendentemente sí que lo había. Pero la verdadera sorpresa no fue esa, sino encontrarme en un doble fondo de la maleta nada más y nada menos que, ¡un dildo! Era un clásico pene de goma, sin vibración ni nada, con ventosa en los huevos y un montón de venas. Tenía un diámetro parecido al mío pero mucho más largo obviamente, sin duda un señor consolador. Ahora todo tenía sentido, ese lubricante no había sido comprado por error. De nuevo descubría una faceta de mi madre cada vez más atrevida, no paraba de sorprenderme. Así que nuevamente la oportunidad de jugar un poco con mi madre se presentaba ante mis ojos, por lo que decidí guardarme el dildo como bien pude en el bañador, coger sólo el aceite lubricante y volver a la piscina.             -Ay hijo mucho has tardado, ¿lo has encontrado?       -No

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EEdipo14_Lv1· hace 2005 dRelatos

Escapada a la montaña con mi madre IV

Era la mañana siguiente y hacía un día de lujo. Nada más levantarme me asomé por la ventana y vi a mi madre en la terraza del jardín desayunando. Hacía bastante calor, por lo que salí simplemente con shorts. Recordemos que no había llevado calzoncillos, así que mi polla iba balanceándose, cosa de la que mi madre obviamente se dio cuenta, ya que sus leves miradas la delataban. -Hola guapa ¿qué tal? -dije yo acercándome a ella-. -Pues bien hijo ¿qué tal has dormid... Antes de que pudiera acabar la pregunta le planté un besazo de los buenos, bien caliente y con mucha lengua. Morreo el cual ella correspondió, obviamente. -Mmm. Hay que ver que bien besas a tu madre cariño, con lo que me gusta a mi un buen beso... -decía ella mientras me daba un piquito para culminar nuestro ''saludo'' de bueno días- -Pues a partir de ahora te saludaré siempre así mami, ya sabes que me encanta besar a una mujer tan guapa. -Bueno bueno no será para tanto jajaja. Por mi no hay problema, pero estas cosas sabes que sólo las podemos hacer aquí, nadie puede enterarse, y menos tu padre. -Tranquila mamá, tu no te preocupes por nada... -decía yo mientras me acercaba, fundiéndonos en otro buen beso, esta vez algo más lento y apasionado-. -Ufff cariño, menudo calor hace esta mañana ¿no? -decía ella señalando a la evidente erección que dejaba ver mi pantalón-. -Jajaja, ¿tanto se me nota? -Y tanto que se te nota jajajaja. Oye ya sabes que si tienes que descargar ahí tienes el baño eh, por mí que no te de vergüenza. -Lo sé lo sé mamá, de hecho ayer hubo una descarga, y menuda descarga jajaja -sabía perfectamente que ella ya lo sabía, pero quería jugar un poco-. -¿Ah sí? Jajaja -se hacía la tonta-. -Pues sí. ¿Tú no te descargaste ayer? -¿¿Yo?? No no que va, a mi edad no están las hormonas tan revolucionadas cómo a la tuya jaja... -claramente se notaba que mentía-. Bueno si no te importa me voy a pegar una ducha, que este sol ya me ha dejado sudada. -Vale, yo desayunaré algo. En ese momento y con mi madre ya en el baño se me ocurrió un plan. En la casa había dos baños, pero me inventaría que el otro estaba roto o cualquier tontería para entrar al suyo. Podían pasar dos cosas, una era ver a mi madre en plena faena, lo cual sería gloria pura. La otra opción era que simplemente se estuviera duchando, por lo que al menos la vería desnuda. Ahí fui, piqué muy levemente y sin dar tiempo a una respuesta entré, ya que en mi casa nunca echamos el pestillo a las puertas. -Oye mamá necesito mear y el otro bañ.... -¿¿Hijo pero que haces?? -me interrumpió asaltada ella- Menuda imagen, mi madre estaba totalmente desnuda y a punto de entrar a la ducha. Con una mano se cubría el coño y con la otra intentaba taparse las tetas, lo cual era imposible, ya que no conseguía abarcarlas. -Perdona perdona mamá, pensaba que todavía no te habrías desnudado. Verás es que la cisterna del otro baño no funciona y necesitaba hacer pis, no podía aguantar -decía yo mientras me sentaba en el váter-. -Ay hijo pero haberme avisado y me ponía algo -decía mientras se cubría con una toalla-. ¿Pero por qué te sientas si es para hacer pis? -Bueno ya sabes jajaja. -¿Cómo que ya sé? -Pues... -tímidamente yo aparté las manos de mi polla, revelando mi brutal erección- -Ah, emmm, espera no te preocupes que salgo... -mi madre estaba más roja imposible- -Noo mamá no seas tonta, es algo normal -le decía yo mientras me levantaba y la paraba en seco-. Es que te he visto así desnuda tan guapa y uno no es de piedra jajaja. -Anda ahora me dirás que eso te lo he hecho yo jajaja. Seguro que estabas pensando en la amiguita esa tuya eh jajaja -se la veía algo más relajada-. -Pues claro que es por ti mamá. ¿Pero tú te has visto? Y menos mal que no te digo lo que se me pasa por la cabeza, porque entonces sí que no me creías jajaja. -Ay hijo es que ya sé que te gusta mucho piropear a tu madre jajajaja. ¿Y qué es eso que dices que se te pasa por la cabeza? -se la veía intrigada y caliente por la situación- -Bueno, eso son cosas que no se pueden hacer a una madre... -Bueno hijo mientras sea solo decirlas y no hacerlas... -Pues... me gustaría tocarte ese precioso par de tetas, ale, ya lo he dicho. -¿Es eso en serio? Por dios cariño eso es una tontería, ya me habías asustado jajajaja. Además no es como si nunca lo hubieras hecho, hace un par de días sin ir más lejos jajaja. -Yaa pero eso fue por encima del camisón, yo decía sin nada... -Bueno si es sólo eso podemos ponerle solución... -se notaba que ella estaba más cachonda imposible- -¿En serio? ¿No te molesta? -Claro que no cariño, es sólo una caricia inocente, pero ya sabes que nadie se puede enterar -mientras decía esto dejaba caer su toalla hasta la cintura, dejando a mi alcance ese par de tetas. Dios por fin las veía desnudas y tan de cerca, eran impresionantes. Bastante blanquitas, con un pezón algo moreno, de buen tamaño, gordos y duros. No me lo pensé dos veces y ahí fui. Comencé tocando los laterales, para después avanzar a la zona de las aureolas pero sin llegar a tocar el pezón, quería crear deseo. Ella mientras quería hacer ver que no le importaba, con una leve sonrisa pero intentando no mostrar gusto por que su propio hijo le anduviera sobando las tetas. Tras un buen rato paseándome por todo el pecho, fui directo a los pezones, pellizcando y apretando, pero con mucha suavidad. Ahí mi madre soltó un leve suspiro, el cual seguramente llevaba reprimiéndose ya un buen rato. Su respiración comenzó a acelerarse, sus ojos se cerraron y echó su cabeza hacía atrás. En ese momento en el que no miraba yo aproveché para meterme un par de dedos en la boca y coger algo de saliva, para seguidamente pasar esos dedos por uno de los pezones, dando un masaje bien lubricado. -Dios... -dijo mi madre con una voz suave y llena de placer- -¿Te gusta? -decía yo mientras con mi otra mano cogía más saliva para el otro pezón- -Mmm no... no me gust.... aahhh -su voz sonaba de lo más entregada y caliente-. En ese momento pude ver como una de las manos de mi madre se dirigía hacia su entrepierna, comenzando a frotar tímidamente su coño por encima de la toalla. -Mmm hijo, nunca me las habían tocado de esta manera. -Si quieres ya que te ibas a duchar puedo... enjabonarte un poco... Ella no dijo nada, y evitando mirarme a la cara tiró al suelo su toalla y entró en la ducha. Dios su coño depilado se veía radiante, estaba tan mojado que hasta brillaba. Tras esto entró a la ducha conmigo cogido del brazo y dejó caer el agua caliente por sus hermosas tetas. Yo por mi parte, cogí el bote de jabón y me eché algo por las manos. Comencé a pasar mi manos esta vez por todo su pecho, amasando bien ese tetamen. Ella tras el primer contacto comenzó a gemir, aunque de una manera muy leve y tímida. En el fondo no quería hacer ver que le estaba gustando. Me fijé también en cómo comenzó a masturbarse muy lentamente, a lo que yo respondí dándole la vuelta, para seguir dándole ese buen masaje bien lubricado pero desde atrás. Debido a esto mi polla chocó con su gordo culo. -Ey cuidado con eso... jeje... -no se la veía para nada asustada, pero sí precavida- -Perdona mami, es que tú me pones así... -dije yo dándole un leve beso en el cuello- -Mmmmm, no sabes lo que me halaga eso cariño. Pero sabes que debemos ser precav...aaagghhh -sus palabras se cortaron en cuanto me centré en sus duros pezones, retorciéndolos muy suavemente y haciendo que ella, a su vez, se retorciera de placer-. -¿Te gusta lo que te hace tu hijo? -Agghhh sí... digo no... -se estaba empezando a soltar- -¿Te gusta cómo te toco las tetas? -decía yo mientras le besaba el cuello y prestaba especial atención a sus pezones. Mientras, mi polla seguía rozando su hermoso culazo- -Si... me gusta... me encanta... ¿Y a ti? ¿Te gustan las tetas de mami? Mmm -Me encantan, y me encantaría comérmelas. -Mmmm no sé- decía ella con voz de niña pequeña mientras se daba la vuelta-. Yo no esperé ni un segundo. Eché algo de agua por encima para dejarlas bien relucientes y me abalancé a chupar ese par de melones. -Aaaaggghhhh... dioss... que gusto cariño... -decía mi madre mientras se introducía un par de dedos en su chorreante coño-. Yo por mi parte no iba a ser menos, y comencé una lenta paja bien lubricada por una mezcla de jabón, saliva y preseminal. -Dios cielo estoy cachondísima, qué comida de tetas me estás haciendo amor, mmmmmm. -Así mami así, tócate bien el coño mientras tu hijo te mama tus preciosas tetaza. -Por dios hijo que gusto le estás dando a tu madre. Mmmm pero deberías parar, estoy cerca de... aaagghh... -sabía que mi madre estaba a punto de correrse, por lo que aceleré tanto mi paja como la comida y manoseada de tetas que le estaba haciendo-. -Mmmm, si mami preciosa, correte para mí. -Dios cariño no aguanto más, agghhhh. -Yo tampoco mamá, sigue, sigue tocándote, ¡corrámonos juntos! -Ay hijo me voy, ¡me voyy me vooyyy! ¡AAAAGGGHHHH! Su jugoso coño explotó en una marea de fluidos de todo tipo, mientras que mi polla comenzó a expulsar chorros y chorros de espesa lefa, los cuales cayeron en su pierna, juntándose con su propia corrida. Sus piernas estaban temblando, por lo que yo solté de mi boca una de sus hinchadas tetas para darle un jugoso y salivado morreo, mientras con mis manos la agarraba por el culo. Ahí estuvimos varios minutos, con nuestros cuerpos desnudos bien pegados, llenos de corrida y jabón a partes iguales, mientras nuestras lenguas se saboreaban la una a la otra. En ciertos momentos incluso nos dedicábamos simplemente a entrelazar nuestras lenguas totalmente fuera de la boca, con toda la saliva cayendo sobre las tetas de mi madre. Un espectáculo sin duda guarro y caliente a partes iguales. Tras varios minutos después de esos calientes morreos, mi polla volvía a estar totalmente dura y lista para la acción, por lo que procedí a volver a comerme una de las tetas de mi madre mientras subía una de mis manos por su muslo, dispuesto a tocar su todavía húmeda entrepierna. Por desgracia rápidamente ella paró mi escalada hacia su jugoso coño, saliendo de la ducha y poniéndose la toalla. -Cariño debemos parar, esto que acabamos de hacer está fatal. -Pero mamá, sabes tanto cómo yo que te ha encantado -dije yo mientras me acercaba a ella- -Cielo, si he de serte sincera, hacía años que no tenía un orgasmo tan intenso, pero hemos ido demasiado lejos. -Pero mira cómo estoy -yo empezaba una suave paja mostrándole toda mi polla bien empalmada. -Ya veo ya... no se te acaba la energía eh jaja -decía mientras se mordía el labio inferior de la boca-. Pero no cariño, esto es algo que no puede repetirse. No te voy a negar que yo también sigo caliente, pero somos personas adultas y sabemos cuando parar. Mira yo me voy a duchar al otro baño y tu quedate aquí, poniéndole solución a eso jajaja -decía mientras me guiñaba un ojo-. -Está bien mamá, supongo que tu también tendrás ganas de ponerle solución a lo tuyo -dije yo mientras le daba un último morreo bien guarro y húmedo-. -Mmmm... ufff... Bueno yo ya he tenido suficiente por hoy hijo, no tengo tanta energía como tú jaja -tanto ella como yo sabíamos que iba a tocarse cómo una cerda nada más llegar al baño-. Tras esto se fue rápidamente cerrando la puerta. Yo obviamente me había quedado con ganas de algo más, sobretodo de recibir esa corrida directa del coño de mi madre a mi boca. Pero también sabía que no podía forzar más la situación, sino ella se cerraría en banda. Tras eso yo me hice una paja ya más relajada, lo justo para quitarme las ganas. El día transcurrió sin mayor novedad, salvo un par de idas y venidas al baño por parte de mi madre de los más sospechosas. Sin embargo la noche esperaba, y yo no iba a quedarme de brazos cruzados. Continuará...

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SSophia202Lv1· hace 2025 dRelatos

El taxista y su amigo se aprovechan de mi situación

Mis historias son todas reales, no necesito que nadie se las crea o no, no es mi objetivo. Mi objetivo es desahogarme, excitar, y alegrarle el rato a más de una persona. Esta página me ha dado muy buenos momentos y me ha ayudado a conocer gente con la que me lo he pasado muy bien, muchas personas con las que tengo contacto por correo. Esta historia sucedio hace ya un año: "El del Taxi y su amigo" Mi vida acababa de dar un giro de 360º cuando mi novio encontró las fotos que demostraban mis infidelidades en mi computadora. Cuando salí de bañarme y lo vi sentado en mi silla, llorando, y mirando a la pantalla, sabía que algo no iba bien. El nunca se ponía a utilizar mi laptop y solo le bastaron 10 minutos para ver mis últimos años en imágenes. Se fue de casa a la media hora de esto, con una mochila que apenas llevaba todas sus cosas y con la certeza de que no iba a volver a estar con el. (Fotos como estas) Llamé a una amiga de mi círculo más cercano, con la que más confianza tenía. Le conté la historia, toda, ella también se quedó de piedra pues nadie tenía ni idea de que yo había estado haciendo estas cosas. Dicen que los amigos aparecen en estos momentos, y la verdad que lo puedo asegurar. Hay gente que se cuenta con los dedos de una mano y me estoy dando cuenta últimamente. Pues bien, tras hablar con mi amiga y decirle que necesitaba ir a su casa a contarle mejor la situación, y sobre todo porque me negaba a estar sola el resto de la noche por mi propia salud mental, me vestí y salí de casa para pedir un Uber o un taxi. Estaba cerca de un Puente cuando apoyada en la barandilla buscaba un Uber con mi teléfono. No tenía la cuenta vinculada y tenía que completar un registro nuevo porque tampoco me acordaba de la contraseña. Total, tras un par de minutos de darle vueltas al tema, un taxi se paró delante mío y le hice un gesto para entrar en él. El hombre aceptó y entré en el vehículo. Eran sobre las 8 pm y en estas fechas ya está muy oscuro a esa hora. Le di al taxista la dirección de mi amigo, que estaba en el otro lado de la ciudad y comenzó el trayecto. Las luces de las farolas, el silencio del taxi y las vueltas que mi cabeza estaba dando me pusieron muy, muy triste. Me acordé de muchos errores del pasado, de viajes y cosas que he pasado genial con mi novio, en definitiva, me arrepentí de perderlo. Empecé a llorar. No pasaron mucho hasta que el propio taxista se dió cuenta y, al parar en un semáforo, miró por el espejo retrovisor central y me lo preguntó. - ¿Qué le sucede señorita? + Nada, cosas, un día bastante malo. - ¿Pero estás bien? Cuentamé lo que quieras que los taxistas somos como los de los bares, psicólogos. + Bueno, no suelo abrirme con estas cosas, pero me acaba de dejar mi novio. Me daba igual contarle la historia. El señor tendría unos 50 años, con bigote, y una barba canosa. Seguramente no le iban a importar las historias de jóvenes que rompen sus relaciones por los comportamientos de hoy en día, así que use ese momento en el taxi como una oportunidad para desahogarme. Total, iba a la casa de mi amiga a lo mismo, a hablar con alguien e intentar poner en orden mi futuro. - Uf, los hombres, que putada. ¿Y por qué terminaron? ¿Eran novios mucho tiempo? + Si ya un tiempo, Pues porque ha descubierto que le he sido infiel. Me lo merezco en realidad... - Ala. Si, conozco historias de estas. Ahora viene el arrepentimiento y darle vueltas a la cabeza. No te preocupes nena, que eres muy joven, seguro que en unos meses ni te acuerdas de esto. + Ya veremos, espero no quedarme muy mal.. - Ya verás como no. Y que, ¿le pusiste los cuernos con un amigo suyo o algo? ¿Y se lo ha dicho? Lo siento si pregunto demasiado, tu me lo dices y ya está eh. + No te preocupes, prefiero hablarlo la verdad. Lo he engañado con una chico que me gustaba desde hace tiempo, y el cabron se fue de la lengua con un amigo, y ese amigo se lo ha dicho a mi novio. Por joder, básicamente. Y me han jodido bien. - Y no has podido convencerlo? O decirle que era mentira? Quiero decir, si son años, si antes todo ha ido bien debería creerte a ti si no hay pruebas. + Lo peor es que si había pruebas... es que mira, yo he tenido encuentros con hombres muchisimas veces, y en plan broma a veces tomábamos fotos y me las guardaba. Pues total... que las ha encontrado. Entonces no solo se ha creido la historia de su amigo, sino que además ha visto como me daban por el culo otras veces, o como se la chupaba a hombres yo. Vamos, que se le ha caído el mundo encima a el y después a mi. - No me lo puedo creer, va, ahora sí que es la historia más rara que me han contando en este taxi. + Para que veas... pues así estoy. - dije mientras volvía a apoyar la cara en el cristal y las lágrimas seguían escurriendo por mis ojos. - Osea, que se ha enterado de que eres una zorra? + Ya no se lo que pensará, yo no soy tan asi, No me gustan todos los chicos , pero claro, encontrarte fotos como las que el ha visto, pues justificarme mucho no puedo... - Okey, ¿que te gusta el sexo con hombres pero no eres tan fácil? + Algo así, sí. Pero bueno, ya no se ni lo que me gusta. Lo único que quiero es que pase el tiempo y ver como me planteo mi vida ahora. El hombre comenzó a mirar de vez en cuando por el retrovisor del coche, a mirarme la cara. La conversación parece que se quedó un minuto en punto muerto, el coche estaba en silencio. Estábamos a mitad del trayecto, y yo veía como el conductor me miraba la cara, y volvía a mirar a la carretera. Después de un breve rato me dijo lo siguiente, y las cosas volvieron a torcerse, como tantas veces, que me han terminado llevando hasta donde estoy ahora... - Oye pues... para que te sientas mejor, yo tampoco perfecto, estoy casado, pero he tenido encuentros con mujeres otras veces. Es común sabes? + Sí, lo se, es más común de lo que mucha gente cree. Te sorprendería la cantidad de veces que he conocido a chavos con novia y cojen con otras. - Lo mismo te digo. Muchas muchas veces. Hasta amigos míos. + La calle es "Gustavo D", no? - Sí, la que te he dicho antes. + Oye mira, si no quieres no pasa nada. Terminaré el turno después de dejarte, para cenar y luego seguiré. Quieres que nos acerquemos a un sitio que conozco ahora, que está cerca de donde vamos, y nos relajamos un poco? - Como que nos relajamos? Tengo que ir a ver a mi amiga ahora, dejamé en su calle por favor, que no estoy para tonterías... + Vale vale, perdona. Yo decía por si querías... ya sabes, consuelo. No sabes lo que te puedo alegrar el rato nena. Todas las sensaciones del pasado volvían. Y en el peor momento. El taxi, la noche, esa situación de irme con un desconocido... Me ha pasado tantas veces que mi vagina ya estaba reaccionando sola, a pesar de que mis ojos siguieran totalmente húmedos de las lágrimas. El pensamiento de tener un rato con ese señor cada vez se hacía más grande y real, y al final mis instintos más basicos hablaron por mi, a pesar de que mi cabeza y mi corazón, los dos a la vez, me decían que no era el momento ni el lugar. - Pfff... mire señor, va, vamos a donde quieras... Si es que me da igual la vida ya. + No sabes lo que me alegra oír eso, pero no estés triste, es un rato para pasarlo bien, ya verás como luego te sientes mucho mejor. Además eres joven, guapa, seguro que encuentras a otro chico pronto. Me has parecido una chica genial desde que te has montado en el coche y por eso tenía que preguntarte por qué llorabas... - Gracias por las palabras. Por cierto, ¿como te llamas? + Pedro. Me llamo Pedro, ¿y tú? - Sophia. + Un gusto Sophia, bueno, ya verás lo bien que lo vas a pasar en un momento. Voy a dar la vuelta en esa rotonda para acercarnos a un campo que conozco, nunca hay nadie y menos de noche. Te da igual? - Adelante. + Perfecto, bueno, vamos a echarnos por aquí... y ahora nos metemos por aquí. Llegamos a un sitio desierto, que la verdad nunca había visto antes y eso que vivo por aquí hace años. Era como una especie de valdio con tres muros altos alrededor, no muy lejos de la calle de mi amiga. Dejó el taxi detrás de una pared y apagó el taxímetro. + Con lo que te voy a hacer no te voy a cobrar el precio del taxi, no te preocupes, que se que lo estás pasando mal. - Gracias. Yo cada vez estaba más triste. Verme a punto de cometer otro acto como los que me habían llevado a esta situación me ponía más y más triste. Apenas le contestaba a Pedro, solo con respuestas muy cortas, y él ya estaba saliendo del asiento del conductor y viniendo hacia los asientos de atrás con la linterna del celular. + Bueno voy para dentro. Si ves a alguien cerca no te preocupes, a veces vienen gente a cosas parecidas a esta +Está bien. . Si lo mismo no aparece nadie, además he apagado las luces del coche, casi ni se ve que estamo - Bueno está bien. Pedro se metió en el coche y se bajó los pantalones hasta los tobillos. Entonces me hizo una pregunta que la verdad me dejó pasmada porque hasta ahora no se había tocado este tema. + Entonces te gusta por el chiquito? - si me gusta. + Muy bien, entonces nos lo vamos a pasar bien. Anda ven y metetelá en la boca. - dijo mientras llevaba su mano a mi cabeza y me acercaba a su pene. La luz de la luna iluminaba un poco el interior del coche, y no me costó localizar la verga de Pedro. Todavía estaba triste, notaba la humedad de las lágrimas en mis ojos. Esto iba a ser una sensación que iba y venía a lo largo de la hora que duró todo aquello. Es difícil estar llorando todo el tiempo, sobre todo cuando estás sintiendo un placer intenso, pero a mi me ocurrió a veces. Acerqué la boca a la verga de Pedro y la abrí para metermela bien dentro. Él resopló del gusto y siguió haciendo presión con su mano en mi cabeza, para incrustarla bien hasta el final, y yo ya solo podía abrir totalmente la boca y sufrir un par de arcadas. + Arggg... eso es, traga traga Sophia - Grrggr... grgrrr... Mi coñito no tardó en reaccionar ante la excitación de la escena. Llevé mi mano derecha a ella y comencé a sobarla por encima del pantalón mientras mis labios seguían succionando el palo de Pedro, que cada vez gemía más y con más intensidad. El frío que me llegaba por la espalda me hizo darme cuenta que la ventana de detrás mío estaba ligeramente bajada, por lo que en caso de que nos fuéramos con los gritos, se iba a oír todo. - Ummm... Pedro... dejamé subir la ventana que se nos va a oír. + No no, dejalá así, que se ventile el ambiente. Además me gusta por si se acerca algún mirón y nos dice algo. El coche está cerrado no te preocupes. - Como quieras... La mamada cada vez tomaba más ritmo, llegó un punto en que estaba de rodillas en el suelo del asiento mientras que mis manos se agarraban a los muslos de Pedro por completo, y mi boca subía y bajaba de aquella verga para dejarla bien limpia y preparada. Pedro estaba con la cabeza hacia atrás, la boca abierta y haciendo fuerza con su estómago para no correrse. No iba a aguantar mucho más, se lo notaba. + Ugffffff... ufffff... sophi que me corro, que me voy a correr... para para, para que no aguanto más eh... de verdad... argggg... bueno, sigue sigue... aaaaaaaahhhhhhhhhhhhh.... dioooooooos... - Gluupp.. gluppp... grgrggg... Los huevos de Pedro se estaban vaciando en mi boca y yo solo me centraba en seguir succionando y succionando, como si quisiera tragarme su alma. Pensaba que la mierda de día que estaba llevando no me iba a impedir disfrutar de este polvo, pero me estaba volviendo más cerda de lo roto que tenía el corazón. Una buena dosis de lecha nunca viene mal, así que mientras Pedro se seguía retorciendo de gusto en el asiento y sus manos trataban de agarrar mi cabeza para meterme más adentro de él, comencé a tragar su nectar. + Traga traga, aaaaay... ayyy... dejalá bien limpia. - Uuuuummm... ummm... En este punto, donde ya no quedaba nada de semen ni en su capullo ni en su tronco, y yo lo había dejado todo bien limpio, mi coñito estaba a punto de explotar. Al no haberme bajado los pantalones, notaba como t

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