+ Crear postIngresarRegistrate

#Acariciandose

Fotos, gifs y packs de Acariciandose subidos por la comunidad.

0
DdulcesplaceresLv1· hace 4 hRelatos

Penelope 3 de 3

Ella tomó con suavidad una de mis manos y la apoyó en su pecho izquierdo, al que palpé con delicadeza, para susurrar Quiero que me hagas el amor, acá, ahora… Con la sangre hirviendo y la pija dura como roca, me mantuve firme para advertirle Te aviso que esto no pasará de esta noche, mañana será diferente, mañana nos despediremos, será nuestro secreto, solo te haré al amor… Estoy dispuesta a correr el riesgo –sentenció rendida al tiempo que cerraba los ojos y se estiraba en punta de pies para buscar mis labios con sus labios Apreté con un poco más de fuerza su pecho izquierdo, lo suficiente para notar su puntiagudo pezón marcarse sobre la blanca tela y adivinar que no llevaba sostén, levantó sus brazos invitándome a sacar ese pequeño top y desnudar su torso, sus pechos eran mejor de lo que había imaginado, dos grandes esferas perfectas, en el lugar correcto, erguidas, amenazantes, unas enormes aureolas rosadas rodeaban sus pezones, ella sacó mi remera para apretar su pecho contra el mío, nos besamos con locura, con desesperación, sus dedos acariciaron mi espalda y yo llevé mis manos a su precioso culo que aún estaba cubierto por esas calzas tipo pantalón, haciéndole sentir en su bajo vientre la dureza de mi sexo. Me agaché solo un poco para rodearla con mis brazos bajo sus nalgas para levantarla entre ellos y dejarla sentada sobre mí, Penélope me rodeó con sus piernas por mi cintura y con sus manos por mi cuello, sus pechos quedaron frente a mi rostro, su piel estaba blanca, en los lugares donde no había podido broncear el sol, tragué saliva por la excitación, pasé dulcemente mi lengua por uno y por otro, sin apuro, sin pausa, ella respiraba con cadencia visiblemente excitada dejando notar que le gustaba lo que hacía, fui entonces acercándome a sus pezones que al ser provocados por mi lengua comenzaron a asomarse tímidamente. Los minutos pasaban, el sol caía y yo seguía perdido lamiendo sus senos, como un bebé que se amamanta de su madre, buscaba en una, luego en la otra, hasta que mis brazos comenzaron a sentir el cansancio por el peso. La bajé y la giré poniendo su espalda contra mi frente, para comenzar a refregar mi pija por su culo, para pasar mis brazos bajo los suyos y tomar sus pechos entre mis manos, para acariciarlos cual capullos de algodón, para obligarla casi desesperadamente a girar su cabeza para buscar mis labios con sus labios, para casi susurrarme al oído Facundo, Facundo, tengo toda la conchita mojada… Bajé lentamente una de mis manos pasando por su vientre, para colarla debajo de la calza y llegar al elástico de su tanga, solo logré excitarla más aun, con su respiración entrecortada, lentamente dejé pasar los segundos buscando quebrar su voluntad, fui un poco más profundo, bajo la tela, casi llegando a su clítoris, estaba suavecita al tacto, depilada por completo lo que provocó en mi un nuevo salto de locura, ella volvió a susurrar Te gusta? la preparé para vos… Me encanta bebe… Enterré mis dedos en su hueco solo para comprobar que estaba empapado y arrancarle un gemido contenido, bajé entonces lentamente su pantalón desnudándola poco a poco, una blanca colaless diminuta apenas se asomaba entre sus perfectos glúteos y ahí tropezamos con un inconveniente, sus botas… Ella se sentó sobre la gramilla para casi arrancarlas de sus pies en la premura del momento, luego la ayudé a dejarla como Dios la trajo al mundo y admirar su belleza sin igual, decidí demostrarle lo que pesaban mis cincuenta años de experiencia… La hice recostar y bajé lentamente entre sus piernas abiertas, besando su vientre y sus muslos, ella comprendió que mi boca iría directo a su sexo y se entregó al placer, poco a poco me fui acercando a su conchita que al igual que sus pechos lucía extremadamente blanca por la falta de sol, recorrí de arriba abajo sus labios rasurados, les di pequeños besos, a un lado a otro, metí mi lengua en su túnel de amor, llené mi boca con su exquisito sabor a mujer, a mujer caliente, ella gemía acariciándose los pezones, bajé un poco abriéndola más para recorrer con amor su esfínter, alterné a un lado y a otro repitiendo combinaciones, hasta llevarla al borde del abismo, solo en ese momento fui sobre su clítoris para acariciarlo con la punta de mi lengua y luego besarlo rítmicamente, fueron segundos, Penélope rogó porque me detuviera pero su concha estaba exquisita, abusé de mi fuerza masculina y no paré hasta hacerla llegar en mi boca, contrayéndose en espasmos, gimiendo y gritando como perra hasta arrancarle el último grito Fui sobre ella, otra vez buscó de besarme con locura y volver a suplicarme Cogeme! Cogeme toda… Al tiempo buscaba con desesperación desnudar mi pija dura que aún estaba bajo el pantalón y para ser honesto estaba tan apurado como ella, pero una vez conseguido avancé y se la enterré por completo, abriendo bien sus piernas para lograr la mejor penetración, su argolla estaba mojada, inundada y le di con ganas, ella había pasado una mano por debajo llegando a mis bolas y a la base de mi verga para masturbarme y acariciarme mientras la cogía Me desnudé por completo, perdí la noción del tiempo, cambiamos de posición varias veces, de costado, ella arriba, en cuatro patas, lo que imaginen, Penélope se cansó de regalarme orgasmos y yo traté de resistir todo lo posible para darle todo el placer que estuviera dispuesta a recibir, pero de repente me sorprendió al separarse de golpe, como tomando conciencia en medio de la agitación dijo No me acabes adentro… tu sabes… No te preocupes… soy estéril – dije tranquilo con una sonrisa amigable, pero a ella le sonó más a una tonta excusa y en ese momento no estaba dispuesto a discutir Por favor Facundo, adentro no… - dijo con cara de espanto De acuerdo… no te fallaré, y donde lo quieres? – pregunté de forma de tranquilizarla Mmmm, en la boca… lo quiero en la boca… Reí en forma cómplice, su pedido aumentó mi excitación, no pudo más que llenar mi calor masculino, la cogí un buen rato más hasta llegar al límite, me incorporé y fui sobre su rostro, Penélope se sentó sobre la hierba, abrió su boca y metió mi cabeza en ella, aprisionándola con pasión, me masturbé con fuerza, tratando de paralizar esos segundos en el tiempo, me temblaron las piernas, empecé a acabar, más y más, su entrecejo se frunció al recibir mi leche caliente, cerró los ojos para mamar y aspirar, Penélope pareció disfrutar de mi semen, mantuvo mi pija en su boca hasta que empezó a perder erección, solo la soltó riendo complacida, su boca estaba limpia, no quedaban rastros míos en su interior, entonces reclamó Ya está? eso es todo? – con cara de decepción No te alcanzó? Me pareció acabar un montón! – repliqué al instante Pero ella no contestó, solo frunció el rostro, como dejando en claro que esperaba más de mí, la verdad es que sus palabras no fueron prudentes, sentí herida mi virilidad masculina e inmediatamente la imaginé chupando pijas de jóvenes de su edad, seguramente había tragado litros de leche, muy lejos de lo que yo podía ofrecerle, y creo que lo que más me molestaba no era que lo hiciera, creo que el problema era que pudiera comparar, y que yo saliera perdiendo. Tragué mi orgullo, puesto que ella seguía a mis pies acariciando dulcemente mi sexo, mi verga poco a poco volvía a erguirse, cosa que causaba placer en ella y sorpresa en mí, me recosté sobre el césped, la tomé por la nuca e indirectamente le indiqué el camino a seguir. Penélope se acercó y llevó mi verga a su boca, comenzó a chuparla como desesperada rozándome con los dientes, provocándome más dolor que placer, me di cuenta que aún tenía mucho que practicar y aprender, hubiera tenido la oportunidad de devolverle la humillación, pero como buen caballero mordí mis labios, solo sutilmente la fui guiando, la hice bajar el ritmo, llevé su mano donde debía estar, corté el brusco movimiento de meter y sacar para que la disfrutara como un sabroso helado, poco a poco fue mejorando, la niña aprendía demasiado rápido… De todas maneras, supe que no llegaríamos a ningún lado y que prontamente se cansaría, la tomé por los brazos y la arrastré lo suficiente para que mi pija quedara entres sus tetas, ella empezó a jugar, a acariciarlas con mi vara erguida, a toquetear sus hermosos pezoncitos, lado a lado, acerque mi cabeza a la suya, la besé dulcemente y con una pregunta tiré una moneda al aire Me dejas que te haga la cola? Ella me miró con dudas, lo pensó y respondió Nunca lo pude hacer, los chicos son brutos y al intentarlo me hicieron doler, pero a ti… a ti si te lo doy, sé que no me harás daño… Se puso entonces receptiva en cuatro patas para que yo hiciera todo el trabajo, me puse tras ella, su trasero lucía majestuoso en esa posición, su piel bronceada, el diminuto triángulo de su traje de baño pornográficamente marcado, como describir tanta perfección… Abrí sus nalgas con mis manos, pasé suavemente la lengua por su esfínter, comencé a lamerlo, estaba muy apretado, lo que delataba su nerviosismo y sus miedos, le di tiempo al tiempo, se lo besé y se lo comí en todas las formas posibles, tratando cada tanto de penetrarlo con la punta de la lengua. Penélope se fue soltando con el correr de los minutos y mi lengua fue abriendo camino, empapé la zona con saliva, masajee su anillo con mi pulgar, en círculos, hasta lograr metérselo, fui dilatando y jugando, ella se entregaba mansamente, seguí mi trabajo de hormiga hasta meter dos dedos, ella empezaba a suspirar hasta que la sentí pedir Dale malo, no me hagas desear más, quiero saber que se siente… Acaricié entonces sutilmente su puerta trasera con mi sable duro, una y otra vez, me había asegurado que estuviera suficientemente lubricado y dilatado para que Penélope tuviera un imborrable debut anal, probé poco a poco, y poco a poco fue cediendo. Me moví en su interior con cadencia, su esfínter apretaba golosamente mi pija, cada tanto se la sacaba solo para excitarme al ver su agujerito dilatado, la respiración entrecortada y los ronroneos de gata que ella largaba me hacían saber de su placer, noté como llevó una de sus manos para masajear su clítoris al tiempo que metía furiosamente un par de dedos en su caliente argolla, la tomé por la cintura apretándola entre mis manos para culearla bien profundo, ella se arqueaba golosamente y reculaba con fuerza hacia donde yo estaba, comenzó a gritar, no pude soportar tanta locura. Saqué de repente mi verga hirviendo y la leche caliente empezó a caer en chorros sobre su espalda, llegando hasta su cabeza, lo que provocó su risa viciosa, me quedé observándola como queriendo retratar en mi mente ese momento, un culo enorme, una cintura diminuta, una hembra caliente, decorada con los jugos de mi sexo, sabía que era el principio del fin… Me senté a su lado para abrazarla y contenerla, ella se cobijó en mi pecho, tomé largos minutos acariciando sus largos cabellos, de alguna manera sabía que aun estábamos conectados, aun seguíamos haciendo el amor y ella buscaba refugio y calor en mi cuerpo. Fueron minutos magníficos, ambos completamente desnudos mirando la quietud del lago, en una noche tranquila y serena, con la sola música de los grillos del lugar, Penélope rompió el silencio para decir Esto es hermoso… parecemos Adán y Eva en el paraíso… Es cierto, pero te imaginas el futuro de este Adán y mi esposa se entera… Ella rio y comprendió que era demasiado tarde, nos incorporamos, nuestras ropas estaban esparcidas en los alrededores, el momento se me tornó muy triste, entonces saqué una cadenita de adorno que usaba en mi cuello y la puse en su mano obligándola a cerrarla en su puño y le dije Esto es para que no me olvides, guárdalo bien y a partir del lunes estaré presente en tus pensamientos… Sus ojos se llenaron de brillo, ese brillo de tristeza, de esas lágrimas que se esforzó por contener, pensó unos segundos, entonces se sacó nuevamente la pequeña tanga que hacía instantes se había colocado nuevamente y repitiendo lo que yo había hecho la puso en mi mano diciendo Yo ta

0 comentariosCompartir
0
MmowshaLv1· hace 23 dRelatos

Maria Sol Perez Relato 2

Como están gente? Esta vez les traigo la segunda parte de este relato con la trola de moda Solcito Perez. Gracias a todos por los puntos que dejaron en el anterior post. Si el relato les gusta o no o si tienen alguna sugerencia por favor déjenlo en los comentarios que siempre ayudan. Para esta semana también voy a traerles la 4ta parte de "conviviendo con Pamela Y Monica", seguramente antes del viernes. Disfrutenlo. Ya habían pasado 6 meses desde el primer encuentro en las duchas. Mucha era la confianza y la experiencia que David había ganado en ese lapso de tiempo, además de que Sol era insaciable y siempre lo exigía al máximo en lo sexual y en lo atlético. Tan duro era el entrenamiento que el se sentía y veía como una persona nueva: había bajado mucho de peso, sus músculos empezaban a tomar forma y poco a poco su “pánico” a las personas s iba curando. Todo se lo debía a su hermosa personal trainer que no le tenía piedad ni en el gimnasio ni en la cama. Al pasar los meses David se iba dando cuenta del apetito sexual imparable de Sol y además de la locura que tenía. Tenía una locura un tanto especial que al chico le empezaba a gustar: le encantaba hacerlo en lugares públicos de noche y hasta a veces de día, en el auto casi en frente a la casa de David, cuando se encontraban en el depto. De Sol siempre ella gritaba a los 4 vientos para que todos la escuchen, etc. Esto último le explico ella que lo hacía para molestar a todas las viejas que Vivian en el edificio y que se quejaban. El gimnasio era su principal lugar de encuentro, además del depto., y no solo lo hacían en las duchas sino también en el piso y encima de las máquinas de ejercicio. Aunque no habían podido concretar en la casa del chico, a pesar de las continuas exigencias de ella que lo veía como una experiencia muy morbosa. - Te quiero coger en tu camita mientras tus papis duermen decía Sol mientras pajeaba al chico en la parte trasera de su auto estacionado a 1 casa de donde el vivía. - Mis viejos se van a dar cuenta y me van a matar. Mi vieja tiene el sueño re ligero y escucha todo le explicaba David casi a punto de acabar. - No voy a gritar papi te prometo, por fa le retrucaba ella mientras metía el pene de su amante en medio de sus enormes tetas. - No podemos, disculpa le decía al tiempo que acababa en las tetas y en la cara de Sol. Los 2 se vistieron y el chico bajo del auto y se dirigió a su casa. Le preocupaba que ella se veía enojada cuando se fue. Ya era sábado y el empezó a mandarle mensajes a Sol. Acostumbraban, hace unos meses, a que él iba su depto. Para pasarse toda la tarde cogiendo a full. Pero sus planes se vieron frustrados cuando ella le respondía que que iba a pasar la tarde con un amigo y que a la noche se iría a bailar. Una enorme tristeza invadió todo el cuerpo de David, sabía que ellos no eran novios y que podían acostarse con cualquiera pero los sábados eran suyos desde hace rato. Se sintió reemplazado. David dio vueltas por toda la casa como un zombi todo el día. Nada le levantaba el ánimo ni lo distraía, ni siquiera su computadora. Todo el tiempo se imaginaba a ese hombre misterioso pasando la tarde con su querida Sol. Las imágenes mentales lo persiguieron y torturaron toda la tarde hasta que cayó la noche. Incluso pensó en mandarle un mensaje disculpándose por negarle su fantasía. Durante la noche el chico se fue a dormir entre lágrimas esperando que el próximo día fuera mejor. Pero no tuvo que esperar tanto. Sol lo persiguió hasta en sus sueños, su cuerpo, su olor, su belleza. En medio de la noche empezó a escuchar una voz familiar en sus sueños, sentía unos cálidos besos y un poco de presión en la entrepierna. Despertó y casi soltó un grito al abrir los ojos y ver que alguien estaba en su cama. La misteriosa figura le tapó la boca rápidamente con un beso. David no entendía nada, todavía estaba un poco adormilado pero poco a poco se fue dando cuenta de quién era la visitante. - Te desperté papi? Le decía Sol riéndose. - Que que haces acá? No estabas bailando le decía el sin entender nada. Creyó que estaba durmiendo todavía. - Me aburrí y me dieron ganas de garchar le explicaba entre besos. La rubia se sentó en la cama y le mostro el hermoso vestido negro súper escotado que había llevado al boliche. El chico se sorprendió ante la semejante mujer que tenía a pocos metros. - Te gusta? Le decía ella apretándose las tetas que parecía que se iban a escapar de ese diminuto escote. - Me encanta pero no podes estar acá. - Vine hasta acá y casi me caigo subiendo hasta tu ventana, así que ahora no me voy sin cogerte papi. Sin perder tiempo ella empezó a sacarse la ropa. Ya desnuda empezó a besar con fervor a David mientras acariciaba su entrepierna. La cabeza del chico le decía que no pero su cuerpo y su corazón querían seguir hasta el final. La rubia le saco la remera al chico y empezó a bajar lentamente hasta el pene de David que estaba casi erecto. Se detuvo en su bóxer y empezó a morder su bulto con delicadeza hasta que ya no aguanto más y empezó a chupar el enorme pene. David sentía una mezcla de excitación y miedo. Ella mientras tanto chupaba el pene del chico con maestría, le comía los huevos y le mordía la punta con delicadeza. - Me guardaste la lechita papi? Decía mientras mordía el pene de David. - ¿Qué haces? Preguntaba el un poco extrañado por las mordidas de Sol. - Te gusta no cierto pajerito? - Se siente raro pero rico le decía el riéndose. Sol subió de nuevo y se empezaron a besar con pasión. A David le encantaba sentir la suave piel de la rubia contra la suya, sus enormes senos en su pecho y sus lenguas chocándose con rapidez. Ella se acomodó encima de él y empezó a montarlo lentamente. Al chico casi se le escapa un gemido pero Sol ahogo el ruido con un beso. - Sssshhhh le decía ella mordiéndole la oreja. - Que loca estas - Es tu culpa por cogerme tan rico papi. La cama se movía por los rápidos movimientos de la rubia que saltaba sin parar encima de David. Sus tetas se movían arriba y abajo cerca de la cara de David que aprovecho y las chupo con fuerza para tapar sus gemidos. Sol por su lado tenía morder la almohada del chico para no gritar. 10 minutos después ella acabo y el chico tuvo que besarla fuertemente para que no se escucharan sus gemidos. - ¿Me extrañaste papi? - Pensé que estabas enojada conmigo. - Mucho pero después de esto ya se me paso. Sol se acostó en la cama y abrió sus piernas para que el chico la penetrara. El dudo por un segundo pero ya era demasiado tarde, la excitación lo había dominado. La rubia cruzo sus piernas por detrás del chico para no dejarlo escapar y el bombeo comenzó. Los 2 hacían un esfuerzo sobrehumano por tratar de no gemir. David le pellizcaba y chupaba las tetas a la rubia que volvió a morder la almohada para tapar su enorme placer. Aparto la almohada del hermoso rostro de su amada y la beso con cariño. Sus cuerpos se fundían en uno solo en la oscura pieza. Una vez más la rubia acabo y el chico le tapó la boca con una mano mientras le mordía las tetas y no paraba de penetrarla. Al terminar se subió encima de la rubia y puso su pene entre sus tetas. Ambos estaban extasiados, ciegos de placer. Sol apretaba el pene de David con sus tetas y le chupaba la punta del pene que sobresalía. Al rato el chico acabo y bañó las tetas de Sol de semen. La cantidad de semen fue tal que un chorro cayó en la cara de la rubia y el otro fue a parar al respaldo de la cama. - Que rico me garchas papi le decía ella mientras chupaba sus tetas llenas de la leche de David. - Sos muy puta y me encanta le decía el riéndose. Los 2 quedaron acostados en la cama acariciándose y besándose con locura. Se estaban preparando para el segundo round. - Me tenes que romper el culo todavía. - Si pero te lo voy a romper en el baño. - Estas seguro? Le decía ella mirándolo con sorpresa. - Si me importa un carajo le dijo el besándola. - Así me gusta. Se levantaron y David abrió la puerta de su pieza lentamente para cerciorarse de que no había nadie despierto. Se acercó a la pieza de sus papas para ver si seguían durmiendo y se tranquilizó al no escuchar nada más que los ronquidos de su viejo. Volvió a su pieza pero no encontró a Sol. Rápidamente la busco por la casa y la encontró en la cocina viendo que había en la heladera. - ¿Qué haces? - Tengo sed le dijo mientras agarraba una botella de agua fría. Al saciarse le paso la botella a David. ¿Me vas a romper la colita bebe? Le decía apretando sus tetas en el pecho del chico. Sabía que eso le encantaba, sentir sus duros pezones en su pecho. - ¿No vas a gritar? - Vas a tener que taparme o comerme la boca porque tu verga es demasiado grande le decía mientras le hacia una paja lenta con sus 2 manos. - Vamos ya no aguanto más. Entraron lentamente al baño y se besaron contra la puerta del mismo. El chico empezó a amasar la enorme cola de Sol. La situación era de lo más morbosa sabiendo que el baño estaba a menos de 10 pasos de la pieza de los papas de David. La rubia le indico que se siente en el inodoro y empezó a petearlo con esa boquita hermosa. Le comía las bolas y le mordía la punta con una destreza envidiable. Todo el placer de David se esfumo cuando escucho unos pasos en el pasillo y una voz que le aterro el alma. - ¿Qué haces levantado a esta hora David? Escuche ruidos. El terror lo invadió y no sabía que responder, se quedó mudo. No sabía que hacer. Mientras tanto Sol seguía entre las piernas del chico chupándole la pija. Esto lo único que hizo fue excitarla más y más. - Tengo dolor de estómago ma. Algo me cayó mal le respondió finalmente David mientras le hacía señas a la rubia para que parase pero ella solo acelero su trabajo. - Eso es por la porquería de dulces que comes. Queres una pastilla? Estas bien? - Estoy bien ma no pasa nada decía tratando de disimular el placer que la rubia le estaba dando poniendo su pene entre sus tetas gigantes. - Avísame si necesitas algo. - Si ma no pasa nada. Su madre se fue a su pieza de nuevo. El chico sintió que le volvía el alma al cuerpo mientras tanto la rubia hacia esfuerzos enormes para no morirse de risa. David la miro enojado pero Sol solo reía y lo besaba. - No es gracioso boluda, mira si entraba. - Ajajaja tenías que ver tu cara papi. Me vas a romper la colita todavía no cierto? - Obvio le retruco el mientras se levantaba y ponía a la rubia contra la pared. David comenzó a contemplar el hermoso orto que Sol había forjado con tantas horas de gimnasio. Empezó a pasar su lengua por la conchita y la cola de la rubia, alternando entre ambos y metiéndole además un dedo en su cola. Sol hacia lo posible para no gemir ante la lengua del chico que le daba un intenso placer. Tuvo que agarrar una de las toallas del lavamanos y la mordió para no gritar. Mientras tanto David seguía su trabajo preparando la cola de la rubia tal y como ella se lo había enseñado. Metía su cara en medio de las enormes y duras nalgas de Sol y chupaba su ano que ya estaba dilatado. - ¿Queres que te rompa el culo putita? Le decía David al oído mientras pasaba la punta de su pene por la cola de la rubia para excitarla más. - Rompeme todo papi no aguanto más le decía ella besándolo. Poco a poco David empezó a meterse dentro de ella, mientras le mordía el cuello y le agarraba las tetas con ambas manos. La carita de Sol se puso toda colorada cuando todo el enorme pedazo de David entro en su colita. Lentamente el chico empezó a moverse disfrutando el apretado culito de la rubia. Las manos del chico pellizcaban los pezones de Sol que mordía con furia la toalla para no gritar. En un momento ella se dio vuelta y lo miro a los ojos a David con la toalla en su boca, lo que provoco que ambos se rían. La rubia soltó la toalla y ahogó sus gemidos en la boca de David que empezaba a moverse más rápido. - Que culo que tenes por Dios. - Todo tuyo papi, rómpeme el orto pendejo hermoso. Una de las manos del chico bajo hasta la conchita de la rubia y empezó a tocarla mientras que lo otra estaba en la boquita de ella que la chupaba como s

0 comentariosCompartir
0
TtochepeLv1· hace 38 dRelatos

Celebrando los 30 de Amor

Mi amiga amor había salido a celebrar su 30 cumpleaños con unas amigas y acabaron por la tarde en el bar donde trabajo. Iba guapísima con un vestido de chaqueta gris a rombos, de manga larga, por el pico del escote se la veía el encaje del sujetador negro, bandeau, el largo de la chaqueta llegaba hasta medio muslo, dejando ver sus largas piernas, cubiertas por unas medias negras y unas botas hasta las rodillas. Charlamos varias veces y cuando esta supo mi hora de salida, puso una sonrisilla picara. Al rato me llego un mensaje suyo al móvil. Me decía que la encantaría acabar la celebración conmigo, antes del toque de queda, y acabamos quedando en el hotel que solemos ir. Cuando salí de trabajar me dirigí al hotel y la esperé en la recepción. A los 5 minutos bajo de un taxi y entro a la recepción, donde nos dimos un beso. En el ascensor, subiendo a la habitación, nos seguimos besando y la agarre el culo. Tapaba tan poco la chaqueta, que, con poquito movimiento, pude subirla y ver por el espejo, el culo de Amor, tapado por las medias, por donde se la transparentaba un tanga de hilo. Al entrar en la habitación la tire en la cama y me eche sobre ella. Nos seguimos besando, mientras acariciaba sus muslazos. Subí mis manos hasta acariciar sus grandes y operados pechos. Fui bajando la cabeza, besándola el cuello y llegando al canalillo. Apretaba fuerte sus tetas y pasaba mi cara por el escote de la chaqueta. La desabroche el botón de la chaqueta de más arriba, abriéndosela y viendo las tetas tapadas por un sujetador bandeau, negro, sin tirantes. Seguí acariciándoselas y las mordí con el puesto. La desabroché el otro botón y abrí completamente la chaqueta. Seguí bajando, besando y acariciando su cuerpo. Al llegar a su coño, se lo besé y lamí bien tapado, mientras acariciaba sus muslazos. Mis manos bajaban y subían acariciando también sus piernas tapadas por las botas. Rompí las medias por la zona del coño y volví a lamérselo, tapado solo por el tanga negro. Lo acabe apartando a un lado y mi lengua se puso a juguetear con su clítoris. Metí mi dedo corazón y la empecé a masturbar. Cuando lo noté bien mojado, comencé a comérselo. Mi lengua se movía despacio, pero sin parar. Amor me pidió que la follara. Me levante, me desnude, me puse un condón y me tumbe encima de ella. Metí mi polla en su coño, tras apartar su tanga, y comenzamos a follar. Nos besamos mas acaloradamente que antes, y mis manos acariciaban sus muslos y pechos. Cuando note bien duros sus pezones, baje su sujetador y la comí los grandes pechos, poniendo énfasis en mordisquear y lamer los pezones. Comencé follándola despacito para poco a poco subir de velocidad. Me coloque de rodillas y coloque sus piernas contra mi pecho. Seguimos follando lentamente y acariciaba sus piernas con las botas puestas. La coloqué de lado, rompí más sus medias y comencé a follarla el culo. Me senté en el borde de la cama y Amor se sentó sobre mí. Seguíamos follando y nos besamos, con mis manos bien agarradas a sus pechos. De vez en cuando agachaba la cabeza y la comía las tetazas. Le quite el vestido y seguimos follando a distintas velocidades. Cuando me aviso que iba a correrse, se puso de pie en la cama y coloco su coño en mi boca. Agarre fuerte su culo, aparto ella misma su tanga y la comí el coño. Cuando se corrió, mi lengua siguió moviéndose rápido dentro, dejándoselo sequito. Amor volvió a sentarse sobre mí, pero ahora dándome la espalda. Metí mi polla en su culo y se lo follé, con sus tetas agarradas. Ella giro la cabeza y nos besábamos. Estaba a reventar mi polla. Tumbe a Amor en la cama y me coloque de rodillas sobre su pecho. Metí mi polla entre sus tetazas, me quité el condón y este me hizo una maravillosa cubana. No paro ni un instante de masturbarme, hasta que me corrí y mi semen salió disparado hacia su cara. Esta se reía y cuando paro de salir, comenzó a lamerme el glande, aun tumbada. Se la veía preciosa con su cara, cuello y parte alta de los pechos, llenos de mi semen. Cuando me la limpio bien, y tras tomarse parte del semen de su cuerpo recogido por sus dedos, se levantó y se fue al baño a limpiarse. En ese momento llamé a recepción y pedí que nos subieran una botella de champagne. Fui al baño y me coloqué detrás de Amor que estaba limpiándose los pechos en el lavabo. Pasé mis manos por debajo de los suyos, las moje en el agua y comencé a acariciar sus pechos, limpiándoselos. Giro su cabeza y empezamos a besarnos. Una de mis manos bajo por su cuerpo, hasta llegar al roto de las medias. La metí por el tanga y comencé a masturbarla. Llamaron a la puerta, me puse una toalla tapándome y fui a abrir. Regrese al baño con la botella. Amor se giró, la di una copa y, tras darnos un besazo, abrí la botella. Comenzó a salir champagne de ella y apunte a sus pechos, dejándoselos bien mojados. Agaché la cabeza y se los comí empapados, antes de llenar las copas y brindar. Bebimos y nos seguimos bebiendo. Amor dejo la copa y se arrodillo. Me quito la toalla y agarro mi polla con su mano. Comenzó a masturbarme y lamerme los huevos. Cuando me la puso dura con su mano, comencé a echar champagne por mi polla, y Amor comenzó a lamérmela. Acabo haciéndome un mamadón delicioso. Levante a Amor y la lleve a la cama. La coloqué a gatas en la cama y me senté al lado, detrás de ella. La aparte el tanga y metí la cabeza de la botella por su coño comenzando a follarla con ella. Luego se la metí por el culo, follándoselo también. Me puse un condón, me coloque de rodillas tras ella y la folle culo y coño, mientras le daba tragos al champagne. La tumbe boca arriba y me coloque sobre su pecho. Rocié nuevamente sus tetazas con champagne, antes de meter mi polla entre ellas, para que me hiciera una nueva cubana. Me coloque de rodillas entre sus piernas, eche el tanga a un lado y rocié su coño con champagne. Me coloqué a gatas y volví a comérselo. Deje la botella, me tumbe sobre ella y comenzamos a follar. Nos besábamos y la comía las tetazas, dándola buenos mordiscos. Me tumbe yo y ella se sentó sobre mí. Cabalgo a varias velocidades con mi polla en su coño o en su culo. Mis manos acariciaban sus piernas con las botas, sus muslos con las medias y sus mojadas tetazas. Cuando iba a correrse, la tumbe de nuevo. Me coloque de rodillas en el suelo, la cogí las piernas y la acerque al borde. Eché el tanga a un lado y se lo comí nuevamente hasta que se corrió. Yo también estaba para correrme. Le quite las botas y la bese las piernas cubiertas por las medias. Cuando llegue a los pies, la mordisquee los dedos. Me puse de pie y me quité el condón. Amor comenzó a masturbarme con sus pies. El tacto de las medias hizo que no tardara mucho en correrme. Se sentó en el borde de la cama y me lamio el glande dejándomelo limpio. Nos sentamos en la cama y terminamos de bebernos el champagne, entre besos y caricias. Cuando la acabamos, nos vestimos y la lleve a casa.

0 comentariosCompartir
0
CcristhianpauloLv1· hace 38 dRelatos

Mi Nuera C5

Javier se había ido y Nuria estaba nerviosa esperando recibir las fotos que éste había hecho durante la sesión de fotos. ¿Cómo serían? Ufff, tenía miedo, sabía que había sido demasiado osada, recordaba verle fotografiar partes de su cuerpo que nunca hubiese imaginado que alguien llegaría a ver. ¡Y se había masturbado delante de él! ¿Cómo iba a poder mirarle a la cara el próximo día? Estaba avergonzada. En ese momento sonó el móvil, uno, dos tres,..., no paraban de entrar mensajes, echó un vistazo y vio que al whatsapp estaban llegando todas las fotos, las descargó pero era incapaz de abrirlas. ¿Qué iba a encontrarse? Finalmente se decidió y miró la primera, era un primer plano de su vulva y el dedo de él tocándola, la segunda reflejaba un primer plano de su esfínter anal, en la tercera se veía el dedo penetrando su esfínter -¡Que vergüenza! Pensó, pero al mismo tiempo sintió como una ola de calor recorría su sexo, ya no sabía que pensar, miró la siguiente y era un plano de ella masturbándose -¡Joder, que cabrón!- Pero miro la foto con detenimiento y vio su cara gozando mientras se acariciaba. ¡Como había disfrutado! Se estaba excitando solo con verlas. De repente sonó el teléfono, miró quien era y vio que estaba llamándola su suegro, no sabía si contestar o no. -¡Que vergüenza! ¿Qué le digo?- Finalmente decidió contestar. JAVIER.- Hola Nuria. ¿Has visto las fotos? NURIA.- Si, las estoy viendo. JAVIER.- ¿Qué te parecen? NURIA.- ¡Joder! ¿No tenías otras peores que éstas? JAVIER.- ¿Por qué, no te gustan? A mí me parecen muy buenas. NURIA.- ¿Buenas? Parezco una actriz porno, me da vergüenza hasta hablar contigo. JAVIER.- No digas eso mi niña, estás hermosísima, eres una mujer bella, con un cuerpo espectacular y lo único que has hecho es disfrutar con naturalidad de él. NURIA.- Si, pero delante de ti, delante de mi suegro. ¿Qué pensarás ahora de mí? JAVIER.- ¿Qué voy a pensar? Lo mismo que antes, que eres una mujer adorable y bellísima y que me encanta estar contigo, ahora mismo no puedo pensar en nadie mejor con quien pasar mi tiempo libre, ya sea para salir de compras, cenar o por supuesto hacer sesiones de fotos. NURIA.- Sobre todo esto último ¿No? – al decirlo sonrió levemente- No lo podrás creer, pero eres el primer hombre que acaricia mi "agujerito" trasero, en toda mi vida solo he estado con un hombre, con tu hijo, y nuestras relaciones siempre fueron bastante moderadas, yo tuve una educación muy conservadora y siempre que me pedía algo extraño me negaba, quizás por eso me dejó por otra, si supiera lo que he hecho hoy contigo seguro que me mataba. JAVIER.- Olvídate de él, piensa solo en ti. ¿Has disfrutado haciendo las fotos? ¿Te ha gustado que yo te viera? NURIA.- Ufff, es que me da vergüenza contestar. JAVIER.- Se sincera, cuando te estabas masturbando y abrías por completo las piernas mostrando como movías la mano en tu sexo, me lo estabas ofreciendo a mí, querías que yo lo disfrutase como tú, y cuando grababa tu cara viendo como te corrías, gemías más fuerte para que yo lo oyese. Dime que no es cierto. NURIA.- No puedo. JAVIER.- ¿Cómo que no puedes? NURIA.- No, no puedo decir que no es cierto, porque cuando me estabas haciendo fotos me encantaba que las hicieras, me excitaba muchísimo verte con la cámara enfocando mi sexo, y cuando acariciabas mi vulva o  mi orifico anal me daban escalofríos y deseaba que los penetrases, por eso te dije que me habías dejado a medias, desde que hemos empezado con este juego no paro de pensar en ello, estoy toda la semana esperando que llegue el viernes. Me da vergüenza decírtelo, pero esta semana me he masturbado varias veces viendo las fotos que me hiciste el viernes pasado, esto antes no lo hacía, llevó casi un año sin sexo, desde que me enteré que Iván me había sido infiel, y a pesar de ello no tenía necesidad de sexo, has sido tú quien ha despertado en mi este gusto por el exhibicionismo y la necesidad de masturbarme, el problema es que tu eres mi suegro y nieto de mi hijo, así que no podemos ir más allá, como mucho tocarnos, no debemos cruzar ciertos límites. JAVIER.- No te preocupes, si tú no quieres no lo haremos, pero con eso no querrás decir que anulamos nuestra sesión del viernes próximo. NURIA.- Jajaja. Noooo, ¡Estoy contando los días! Jajaja. JAVIER.- Para tu tranquilidad, te diré que esta semana yo también me he masturbado varias veces viendo tus fotos. ¿Quién no lo haría viendo ese escultural cuerpazo? NURIA.- Ahhh. ¡Que callado lo tenías! Me gusta que me lo hayas dicho, y también me gusta que lo hagas. JAVIER.- ¿Qué es lo que te gusta que haga? Dímelo por favor, quiero escucharlo de nuevo. NURIA.- Me gusta saber que te masturbas mirando mi cuerpo. ¡Me encanta! Y me gustaría ver como lo haces. JAVIER.- Bueno, acabo de hacerlo viendo el video que he grabado hoy. NURIA.- ¿Video? ¿Has grabado un video? ¿Por qué no me lo has dicho? ¿Por qué no me lo has enviado? JAVIER.- Pensé que te molestaría, iba a decírtelo el viernes. ¿Quieres que te lo envíe ahora? NURIA.- ¡Clarooo! Mándamelo ya. Nuria recibió inmediatamente el video, al abrirlo pudo ver su imagen acariciándose el clítoris y gimiendo frente a la cámara al tiempo que movía aceleradamente sus dedos penetrando una y otra vez su coño abierto y húmedo. ¡Dios! Parecía una autentica actriz porno. Visionó el vídeo un par de veces y sin esperar más metió la mano bajo la braga y comenzó a tocarse despacio. Se había comportado como una autentica guarrilla delante de su suegro, pero le encantaba, estaba tremendamente excitada sabiendo que él la había visto y después se había hecho una paja viendo el video. Ya sin control sus dedos invadieron otra vez su vagina mientras pensaba que la próxima vez tendría que ser Javier quien lo hiciera, había visto la foto de su dedo penetrando su ano y ahora quería que ese mismo dedo penetrase su vagina hasta llevarla al orgasmo. – Siii, quiero que me folle con sus dedos, quiero que se adentren en mi sexo hasta que me haga chillar de placer- Sus caderas se movían de forma descontrolada y era incapaz de controlarse, iba a correrse por segunda vez esa noche y le gustaría que Javier estuviese allí para verlo, rápidamente hizo una video llamada y al otro lado apareció su suegro, sin decirle nada colocó la cámara entre sus piernas abiertas y siguió masturbándose sin parar, sus dedos empapados en sus flujos penetraban el coño una y otra vez, entonces subió la cámara para enfocar su cara. NURIA.- ¿Te gusta? Dime que te gusta.- Su cara era de auténtico placer- ¿Quieres ver cómo me corro? Esperó la respuesta de él, pero en lugar de ello vio como Javier sacaba su pene y comenzaba a pajearse. Por fin podía ver su verga, había imaginado como era al  notar el gran bulto bajo el pantalón, la había rozado por encima de éste, pero ahora tenía la oportunidad de verla, como desearía tenerla al lado y poder tocarla, o que se la metiera bien adentro, pero no, eso no podía ser, había limites que no debían pasar. NURIA.- Siii, me gusta verte, me gusta tu polla, no  sabes cuanto deseo tocarla. Bajó la cámara de nuevo entre sus piernas y continuó penetrando su coño con los dedos. JAVIER.- Siii, tócate, tócate para mí. NURIA.- Ummm ¿Te gusta como lo hago? ¿Me ves bien? JAVIER.- Siiii, veo tu coño bien abierto, estoy a punto de correrme. Nuria subió el móvil para verlo mejor, Javier sacudía su polla con rapidez y sus jadeos iban en aumento, de repente gimió con fuerza y de su verga salió una descarga de semen hacia la cámara del móvil. Ella instintivamente lo acercó a sus labios. ¡Como le gustaría haberla recibido en su boca! –Estoy loca pensó, si a mi marido nunca le deje correrse en mi boca- pero no importaba, ahora se la hubiese tragado toda, estaba dispuesta a lo que fuera, notó como su sexo se lubricaba aún más y sus flujos deslizaban por sus labios vaginales y aceleró el movimiento de sus dedos, bajó de nuevo la cámara para enfocar su coño. JAVIER.- No mi niña, quiero ver tu cara, quiero ver como te corres. Ella enfocó su rostro y comenzó a jadear frente a la cámara, mordía sus labios de placer y sonreía para él repitiendo una y otra vez. NURIA.- Mírame bien, voy a correrme para ti, mírame, mírame, ya, ya. Uffff, Dios, me corro, me corro. Se relajó un momento y a continuación preguntó a su suegro que le había parecido. JAVIER.- Ha sido estupendo, me encanta ver la cara de viciosilla que pones al correrte. NURIA.- Y a mí me gusta que me mires, me encanta exhibirme para ti, si tu quieres seré tu niña viciosa. Jajaja. JAVIER.- Si, eso me gusta, que seas mi niña viciosa. NURIA.- Estoy deseando que llegue el viernes, ahora tengo que dormir, ciao. Javier y Nuria se habían visto el lunes y el miércoles cuando él llevaba el niño a casa después de la guardería, pero ninguno había hecho comentario alguno referente a lo ocurrido el viernes anterior, ambos lo deseaban, pero ninguno se atrevió, esperaban impacientes la llegada del viernes para volver a tener una sesión fotográfica. _______________ El viernes antes de ir, Javier fue a una tienda de V. Secret y compró un Picardías de malla y encaje de chantilly y una braguita de encaje, al llegar a casa, y una vez que el niño estaba durmiendo, colocó la ropa encima de la cama de Nuria y fue a prepara la cena, una buena botella de vino y solo algo de picoteo, ya que lo importante era el postre.  Poco después llegó Nuria, le dio dos besos y le dijo que iba a ducharse y volvía de inmediato, al entrar en su habitación vio la lencería extendida encima de la cama, solo con verla sintió que una ola de calor subía por su cuerpo. ¡Que ilusión! Le había regalado algo nuevo para esta ocasión, su suegro era un detallista, si hubiera sido su exmarido ni se hubiera molestado, cogió la ropa y vio que era muy atrevida. ¡Como le gustaba! Era transparente y podría lucir sus curvas para él, y al no llevar sujetador sus grandes senos estarían expuestos por completo a su vista, estaba deseando ponérsela. Se duchó rápidamente, se puso la braguita y el picardías y fue al salón. N.- ¿Cómo me queda? A mi me parece precioso, y creo que resalta mucho mis encantos –dijo acariciándose los senos- ¿O no? Jajaja. J.- Sigues siendo una Diosa, pero ¿Podrías hacerme un favor? Nuria le miró sorprendida pensando que no estaba atractiva. J.- Recógete el pelo en una coleta por favor. Ella sonrió y fue a su cuarto a peinarse, poco después regresó, se sentó en el sofá, tomó la copa que le ofrecía su suegro y brindaron por la sesión fotográfica que les esperaba. Javier hizo una señal y ella enseguida entendió lo que quería, al instante se reclinó hacia atrás separando las piernas y mostrando la braguita a su suegro, él asintió y siguieron bebiendo y picoteando. Nuria veía como Javier no paraba de mirar el interior de sus piernas y sus enormes pechos, esto le agradaba y hacia que ella se moviese de vez en cuando abriendo más las piernas para facilitar que él pudiera ver con más facilidad su braguita, que ya estaba empapada. ¡Como le gustaba ser observada! Pero quería empezar ya, necesitaba posar para él y mostrarle todas su zonas intimas, quería que viese su sexo húmedo, sus pezones erectos, y también su culo, si, parecía imposible que ella pensara eso, pero quería que su suegro viese de nuevo su orifico anal, ese que nunca antes había tocado nadie. –Uffff ¡Que caliente estoy! ¿Y si hoy quiere volver a penetrar mi culo? ¿Qué debo hacer? Nunca he probado eso, la verdad es que nunca he probado nada, no tengo experiencia y él lo va a notar -Pensó- La posibilidad de no estar a la altura la tenía muy nerviosa e insegura. Después de la cena Javier sirvió un par de copas, puso música y pidió que bailase con él, esto hizo que Nuria se relajase, comenzaron a bailar y ella abrazó con fuerza a Javier apretando sus senos contra el pecho de éste, sentía su calor y le daba confianza, ahora sabía que no iba a tener problema, haría todo lo que él deseara. Mientras bailaban Javier puso las manos en su espalda, después fue bajándolas hasta llegar a sus nalgas, subió el picardías y co

0 comentariosCompartir