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#Abriendose

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Jjm666arLv1· hace 31 dRelatos

Con mi Hermano 2

Relato de la RED Hola, queridos amigos, mi primer relato terminó en mi agotamiento, desfallecimiento y pérdida total de energías propias. Había sido brutalmente enculada por la enorme y gruesa polla de mi hermano y estaba deshecha, sin energía. Eso sí, la enculada había sido totalmente deseada por mí, solo que no calculé bien el tamaño de mi agujero anal y el tamaño de la verga del bestia de mi hermano Juan. A pesar de mi intenso dolor anal, me dormí enseguida (o me desmayé, ¡yo que sé!) y a la mañana siguiente (era domingo) me despertó una serie de suaves besos que notaba en mi mejilla y en mi frente y un intenso olor de bacón, café y otras cosas. Abrí pesadamente un ojo y vi a mi hermano que me besaba, él levantó su cara, me sonrió y me dijo: – ¡Venga gandula, levántate ya, que son más de las 12 y mueve ese culo hasta la cocina, que te he preparado un buen desayuno!. Intenté hacerle caso y me moví. – ¡El culo, mi culo! ¿qué me has hecho bestia?, Me duele una barbaridad. Mi hermano se rió mientras yo me volvía loca de dolor. – ¿No querías que te abriese el culito ese que tienes?, ya te lo advertí Mari, mi polla es demasiado para ese culo tuyo, pero no te preocupes, vamos a arreglarlo. Se fue al armario ropero, sacó una caja de zapatos y de su interior, un tarro que depositó en la mesita de noche, salió y volvió con el maletín de primeros auxilios y entonces me dijo: – Date la vuelta putita mía, vamos a limpiar y a curar "nuestro" culito frágil. ¡Joder tía, como lo tienes, debe dolerte un montón!. Perdona Maria, pero creo que esta noche nos hemos pasado y tienes el culo muy abierto y en mal estado. Voy a limpiártelo bien, lo desinfectaré y te pondré esta crema, me la dio hace tiempo un amigo farmacéutico, es analgésica, antiinflamatoria y cicatriza pequeñas heridas e impide que se sequen y hagan costra. Así pues, mi hermano se puso a arreglar, lo que rompió la noche anterior. Poco a poco fue rebajando el dolor, pero me fue subiendo el calor. Lo explico, yo estaba desnuda en la cama y mi hermano solo llevaba una bata corta de seda y por el espejo de su armario, yo le estaba viendo su polla, erecta y bien erecta y encima (detrás mio, quería decir) me estaba masajeando a base de bien, ya que la pomada me la introducía con el dedo en mi ano y pronto fueron dos dedos. El notar sus dos dedos dentro de mi y a pesar de querer pensar que "solo" era por meterme bien la pomada, me estaba calentando y empecé a acariciarme la entrepierna, mi hermano me dijo entonces: – Bueno María, se acabó esto. Toma esta pomada y todas las noches te haces lo mismo que te he hecho yo. Ya verás que bien quedas. Yo me volví y le agarré su verga. Le aparté un lado de la bata y quedó totalmente expuesta a mi vista. Era maravillosa, a plena luz del día se podía ver bien y su grosor era muy apreciable y no alcanzaba a cubrir mi mano. Oscura, llena de venas, con una cabeza enorme y le colgaban dos huevazos. Mientras la masajeaba me preguntaba ¡como era posible que eso hubiese estado dentro de mi culo e incluso, dentro de mi coño!, era el mayor pedazo de carne que había tenido nunca y me sonreí, mi hermano era mío y yo de él, así que había que dejar las cosas en claro, desde ya. – Juan, quítate la bata, quiero verte totalmente desnudo. Se la quitó y la tiró a un lado. Yo estaba ya mojada de nuevo y se me había pasado el dolor de mi culo. Deseaba esa polla de nuevo……….. eso sí, en mi coño, que el culo no lo tenía para muchas bromas. Le vi de pié, totalmente desnudo, serio, con la espada apuntando al techo, dura y empalmada y le dije: – Jódeme mi vida, ahora no estamos como anoche, ahora somos conscientes de nuestro amor, quiero que me penetres, deseo ver como entras dentro de mi. Mi hermano respondió: – Esto no es amor cielo, es solo puro sexo. Deseo follarte más que tu a mi y espero una respuesta tuya a mi pregunta de esta noche ¿deseas realmente ser una mujer totalmente sexual o solo deseas pasarlo bien, sin más?. Yo le respondí: – Ya te lo dije anoche, haz de mi tu puta más salvaje, si lo deseas. Enséñame a ser un objeto sexual. Seré lo que tu desees que sea, sin explicaciones. – No María, tal y como hablas parece que estamos hablando de sado y eso no es. Ser sexual es entregarse totalmente por placer y sacar de los otros el mayor placer. Placer y más placer, sin limitaciones, pero también, sin órdenes ni nada de sometimiento. Cuando seas capaz de sacar de ti, todo tu placer, sin mirar como ni a quien, entonces serás realmente lo que me gustaría que fueses. Asentí con mi cabeza, aunque realmente entonces no sabia muy bien lo que decía. Pero mi hermano se acercó a mí, me separó las piernas, pasó su lengua una y otra vez por mi húmeda rajita y poco a poco, lentamente, me fue introduciendo su enorme miembro. Yo miraba como entraba lentamente, como me abría las paredes de mi vagina, dilatándolas al máximo, no entendía como podía penetrarme semejante verga y empecé a mover mis caderas, después le cogí con mis manos su rostro y le acariciaba y de repente, mi hermano empezó a moverse fuertemente, entraba y salía con fuerza, la empujaba con brutalidad, chocaba contra el fondo de mi vagina, como queriendo entrar en mi estómago y me miraba a los ojos y entonces comprendí…………… me estaba probando y me entregué a él, movía mis caderas, el dolor de mi culo no me importaba, levantaba mi pelvis para que entrase mejor y empecé a besarle intensamente y a gozar de él en plenitud y a decirle con todo mi amor: – Jódeme mi vida, rómpeme y vuélveme loca de placer, no olvides que es solo sexo ¿no lo has dicho tu?. Y empecé a correrme, mis jugos salían con gran placer mío y también de mi hermano, que dando un gran grito y agarrándome fuertemente de las tetas, se corrió dentro de mí. Notaba su estremecimiento constante, como se movía cada vez mas lentamente, como sudaba y yo le acariciaba, le besaba sin descanso, sus labios eran míos y su lengua era una locura………….. ¡oh, como te quiero hermano mío!. Ya somos amantes para siempre, ya estamos unidos para el placer y el sexo. Me prometí no defraudarle y sé, que lo he cumplido hasta hoy. Sin ducharnos, desayunamos, juntábamos nuestras manos y nos mirábamos a los ojos. La verdad, es que "su salchicha" estaba mejor que las fritas por él. Se duchó y se marchó. Había quedado en comer con una amiga, lo siento por ella, mi hermano ya salía de casa con el depósito vacío ¡que se le va a hacer chica, es la guerra!. Me puse una bata (la que llevaba mi hermano) y me puse a pensar en todo lo hecho y lo dicho en las últimas e intensas horas. Cogí un cigarro (un nº 2) y empecé a saborearlo ¡empezaba a gustarme el sabor del puro!. Mi hermano me decía puta, hablaba del sexo total, del placer de la entrega y del ofrecimiento………. pero yo ¡ni siquiera era bisexual!. Ese pensamiento me hizo recordar que el origen de mi calentón nocturno era Marta y su "trabajo" con otra tía desconocida. Pensé que mi única conocida lesbiana era Conchi, pero era sobre 1,55 gorda y sobre todo, sudaba como una cerda. ¿Y si lo intentaba con Marta?, pero no sabía su número de teléfono, posiblemente Conchi lo sabría……….. intentarlo no me costaba mucho, así que la llamé, le dije que era para unos apuntes y…… me lo dio. Llamé a Marta y esta se puso y mas o menos así fue la conversación: – Marta, soy María Canovas, de 2º ¿sabes quien te digo?. – Si hija si, la imbécil que anoche no me quitaba la vista de encima en la biblioteca, ¿tengo monos en la cara?. ¿Por qué me mirabas así?. Su voz agresiva, dura, me impactó y me dejó perpleja. – ¿Sigues ahí idiota?, me dijo ella. – Si Marta, estoy aquí y no te miraba por los monos de tu cara, nena, sino por el polvo que te pegaste con tu amante, bajo las ventanas del baño ¿recuerdas tus corridas y tus gemidos?. Ahora fue ella, la idiota, la que guardó unos segundos de silencio. – María, ¡por tu madre, que no se enteren mis padres! (me decía muy bajito) ¿qué quieres de mi?. – Hablar contigo de este tema. – Vale tía, dime donde podemos vernos, en mi casa imposible. – Ven a la mía, estaremos solas. – Vale, a las 4 estoy ahí ¿te parece?. – Muy bien, hasta las 4, le di mi dirección y colgué. Miré el reloj, eran las 2,15 p.m., me preparé un baño cálido y con sales, me relajé, me tumbé en mi cama y……….. me dormí. De repente, un fuerte timbre me despertó, miré el reloj y eran las 4,10 ¡joder, sería Marta y yo durmiendo!. Otro timbrazo más prolongado, así que cogí la bata y sin nada más debajo, cruce el chalet, y abrí la verja de la calle. Efectivamente era ella, me miró, se sonrió y dijo: – Coño María ¿dónde vas así?. ¿No te acordabas de nuestra cita?. Por cierto, soy bisexual y tu me abres casi en bolas ¿también lo eres?. – No Marta, entra en casa. La miré desde atrás, venía con un supermini vestido estampado, con toda la espalda al aire y calzaba solo unos mocasines. Su espalda era amplia y se le veía mucho músculo, ¿tanto deporte hacía o era de moverse jodiendo?. Nos metimos en el salón y estábamos de maravilla, amplio, espacioso, moderno………. y con aire acondicionado, pero…….. desordenado desde anoche, con colillas de puros y cigarrillos, almohadones por todas partes y los papeles que mi hermano me puso bajo el culo, para recoger mis jugos. Marta los cogió del suelo, los olió y me dijo: – Vaya Mari, ¿has tenido una noche muy movida o son de la novia de tu hermano?. Yo no le contesté. Me acerqué a ella, le cogí esos sucios papeles y le dije: – ¿Qué te apetece beber, fumar o lo que sea?. Anda, siéntate, tenemos que hablar. Se sentó en un sillón, frente a mí, se le veían las bragas, un tanga marrón oscuro y me dijo: – Dame un whisky bien frío, sin agua y ¿puedo cogerte un puro de estos?, esta marca me encanta, es relativamente suave y tiene un buen sabor ¿te corto otro para ti?. Asentí con la cabeza, le di su vaso y yo me quede con el mio, recogí el cigarro de su mano y ella acarició la mía, mirándome a los ojos. Me senté frente a ella, con mi bata casi abierta, ella me veía prácticamente desnuda, encendimos los cigarros y esta fue la conversación: – Bien Mari, ya sabes que soy bisexual, dime que es lo que quieres pero prométeme que lo que hablemos aquí nunca lo sabrán mis padres. Si mi madre se entera que soy lesbiana ¡me mata!. – Marta, nunca he sido satisfecha por una mujer, siempre me han follado hombres y aunque he deseado (eso era relativamente falso) saber que se siente, siendo amada por una persona de tu mismo sexo, eso no ha sido posible todavía. Tu me gustas y al verte follar anoche con esa otra tía, me puso a cien, ¿quieres enseñarme y ser mi amante? Al mismo tiempo que decía eso, me levanté y me quité la bata, quedándome desnuda ante Marta. – Ya ves, mi cuerpo es para ti ¿lo quieres?. Marta se sonrió y haciendo una profunda inspiración al puro y exhalando su humo, me dijo: – Y tus deseos más brutales, ¿son también para mí?. Que me importa tu cuerpo, si no poseo también lo salvaje que dentro llevamos todas, ¡mírame!. Se levantó, sin quitarse el cigarro de su boca y se quitó lentamente su vestidito y a continuación su tanga. Tenía el coño maravillosamente rasurado y abriéndose sus labios, me enseñó su clítoris ¡atravesado por un piercing! Y empezó a acariciárselo. Se acercaba a mí, yo estaba sentada, me miraba a los ojos y me dijo: – ¡Mastúrbate novata!. Y yo empecé a masturbarme, estaba confusa. Sentada, desnuda, fumando un cigarro, masturbándome y frente a mí, de pié, una desconocida, en pelotas, fumando otro cigarro, con las piernas abiertas y masturbándose también, mientras me enseñaba con placer su piercing clitorial. Sea como sea, tuvimos las dos una gran corrida y mientras aún me estremecida de placer, Marta se inclinó y poso sus labios sobre mi peluda rajita, sorbiendo mis jugos, luego me ofreció los suyos y yo con un deseo enorme que salía de mi interior, apliqué mi boca a los suyos y lamí con fuerza, además me encantaba no solo su sabor, sino también ese metal que tenia clavado, debí hacerlo muy bien, porque Marta suspiraba, así que al terminar de limpiarle con mi lengua toda s

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AallcripLv1· hace 79 dRelatos

La puta de internet

Nunca conocí a una chica tan puta como lo es ella, y mejoraún, tan orgullosa de serlo. La conocí aquí, en Morboseo, y resultó ser el mejorcontacto que podría tener, su nombre… la llamaremos María, resultó ser unaputita deseosa de verga, con las mayores perversiones que te puedas imaginar yun deseo extremo de ser la sumisa y uno o varios hombres al mismo tiempo, conun cuerpo delicioso, unas tetas que dan ganas de morderlas sin piedad y hacerlasufrir mientras le metes los dedos en la panocha, esta última es tambiénhermosa y dan ganas de penetrarla entre dos o tres vergas al mismo tiempo, y séque lo disfrutaría la muy zorra, pero sin duda alguna la joya de la corona esese culo, con unas grandiosas nalgas y un anito súper apretado listo para serroto. Cuando finalmente la conocí en persona, no tardé ni dossegundos, una vez entramos a la habitación del motel, en tirarla al suelo aljalarla del pelo, me saqué la verga e instantáneamente se la metí en la boca,sin darle oportunidad a guardar aire, la comencé a coger sin piedad por ahí,provocándole arcadas muy marcadas y amenazándola al mismo tiempo. - Más te vale no ensuciarme la verga escuchaste estúpida? –ella solo asentía como podía mientras la seguía obligando a recibir toda laverga por la boca sin piedad. Cuando me harté, se la saqué, ella solo calló alsuelo tosiendo y soltando lágrimas, lagrimas que yo sabía que más que de dolor,era de puro placer, placer al finalmente sentirse el juguete sexual que siemprequiso ser. Después de un momento, la agarré de su tanga, y desde el suelo, laobligué a levantarse al jalarla desde ella haciendo que los hilillos de latanga se le metieran lo más al fondo posible y sintiera como le raspaban lapanocha y el anito, la obligué a ponerse en la cama boca abajo, con el culobien levantado y la cara contra la almohada, en ese momento comenzó a rogarporque parará, pero al mismo tiempo la zorra se abría las nalgas y movía elculo desesperada por sentir mi verga bien adentro suyo, en ese momento le hicea un lado el hilo de la tanga, y sin previo aviso le metí la verga por el ano,abriéndoselo sin piedad y haciéndola sufrir un intenso dolor, ella solo ahogabasus gritos de dolor con la almohada y movía el culo tratando de escapar, peroal mismo tiempo buscando sentirla más y más adentro. Sin pensar en su sentir,comencé con el mete y saca sin parar, dejándome caer con todo mi peso para quelo sintiera bien adentro y hacerla soltar los mejores gemidos posibles, despuéscomencé a metérsela también en la panocha, para no dejar ni un solo agujerosuyo sin saborear. Finalmente, cuando sentí que voya terminar le di una última y muy profunda metida de verga en el ano,vaciándome en este, y en esa posición, sin dejarla levantar, le metí los dedosen el ya roto y adolorido ano, le saqué toda la leche posible con mis dedos yla obligué a limpiármelos con la boca, al igual que mi verga. Ella terminósudada, adolorida, apestando a semen y a sus jugos, pero bien satisfecho ydeseando repetir la experiencia con más hombres al mismo tiempo. Espero les haya gustado gente, chao.

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MMondar4kLv1· hace 80 dRelatos

Los masajes de mamá

No sabía por qué se había dejado las bragas. En realidad, ni siquiera lo pensó. Ella estaba entrando en su habitación para darle las buenas noches. No fue inusual. Llevaba puesto su camisón. Ella misma estaba lista para irse a la cama. No fue nada inusual. Ella fue a su habitación solo para darle las buenas noches, nada más. No lo había visto mucho en varias semanas desde que se fue a la universidad. Ella lo había echado de menos. Estaba muy feliz de tenerlo en casa para las vacaciones. Llamó antes de entrar. Era una simple cortesía, establecida desde hace mucho tiempo como la norma para ellos. Si su puerta estaba abierta o cerrada, eso era lo que haría. Ella llamaría. Él le daba la misma cortesía cada vez que iba a su habitación. Ella se sentó a un lado de su cama y lo miró con amor. Estaba acostado de espaldas, leyendo. Cuando ella entró, él cerró su libro y la miró, notando lo hermosa que se veía en su camisón de seda. Su forma curvilínea no se oscureció del todo. Jugaba con gracia justo detrás de la tela ligera, atrayendo su atención, despertando su interés. No llevaba camisa, notó, pero las sábanas eran suficientes, cubriéndolo de cintura para abajo. Observó, con un interés cuidadosamente moderado, que se había convertido en un hombre joven y elegante, muy en forma, muy guapo. "Estoy tan contenta de que estés en casa", le dijo en voz baja, extendiendo la mano para acariciar su mejilla. "Yo también", le aseguró, con una leve sonrisa en su hermoso rostro. Él miró su rostro, sus labios carnosos, esa hermosa sonrisa suya, las pequeñas arrugas de sus ojos brillantes y amorosos. ¿Tenía algo en mente ?, se preguntó. Ella le devolvió la mirada. Era tan guapo, su hermoso niñito, ahora un hombre joven. De edad. Ahora, ¿por qué pensaba en eso ?, se preguntó, mientras se hundía en la cama, reclinándose a su lado, despeinando su cabello con la mano derecha, estudiando su rostro. Muy guapo. Sus párpados estaban pesados ​​por su satisfacción. Los cerró, a punto de dormirse. Quería estar con él, quedarse y saborear su presencia. Lo había extrañado terriblemente. Sintió que podía quedarse allí acostada con él toda la noche. Había sido el hombre de la casa durante años. Ella no tenía otro. Ella lo apreciaba. Su mano izquierda le acarició el brazo, perezosamente acariciándolo desde la muñeca hasta el hombro y la espalda y otra vez, con las yemas de los dedos rozando su caja torácica desnuda. Olía un poco a almizcle, varonil. Ella suspiró, luego le besó la mejilla suavemente, acomodó su rostro en su almohada, su aliento en su oído. Dejó el libro a un lado y se quedó perfectamente quieto, sintiendo su pecho presionando ligeramente contra su hombro, moviendo su ingle. Pensó cuidadosamente en lo que debería hacer ahora. "¿Mamá?" "¿Mmm?" respiró suavemente. "¿Recuerdas los masajes faciales?" El pensamiento la devolvió a la vigilia total. "Sí, cariño, lo recuerdo", dijo, incorporándose sobre su codo, lista, como siempre. "Creo que la universidad me ha estado poniendo un poco tenso", sugirió, deteniéndose en eso, esperando, preguntándose. "¿Quieres un masaje?" preguntó, sonriendo felizmente. "Sería bueno." "No lo hemos hecho desde que eras pequeño". "Sí, supongo ... no lo sé." Sin embargo, él lo sabía. Se detuvo con la pubertad, con los cambios que estaba experimentando, su creciente ansiedad por las mujeres. Y luego su padre se fue, y ella se distanció por un tiempo, y no hubo más masajes. Fueron olvidados, hasta ahora. Ahora, eso es lo que él quería, y por eso preguntó. Ella se sentó y se inclinó sobre él, sus pechos cayeron, casi alcanzando su pecho desnudo. Ella presionó sus pulgares en su frente y luego los atravesó en direcciones opuestas a lo largo de la línea del cuero cabelludo, terminando con un pequeño remolino alrededor de cada sien. Sin embargo, fue incómodo desde esta posición. Para masajear una cara, se necesita el ángulo correcto. Ella consideró sus opciones. Podía hacer que se acurrucara un poco dejándola sentarse en el lugar de su almohada, con la cabeza descansando en su regazo como solía hacer cuando él era pequeño. Pero ella razonó que no necesitaba molestarlo, posiblemente aumentando su tensión. En cambio, con cuidado pasó su pierna izquierda por encima de él, luego se sentó, sentándose a horcajadas sobre sus muslos. Él vislumbró su pubis mientras hacía el tránsito y notó que no usaba bragas. Su tensión aumentó. Su hombría respondió con entusiasmo. Una vez en la posición correcta, volvió a colocar sus pulgares contra el centro de su frente, en la línea del cuero cabelludo, y comenzó de nuevo. Lentamente arrastró sus pulgares por su frente hasta sus sienes, rodeando cada uno con firmeza, luego de regreso a su frente, solo un poco más debajo del cuero cabelludo, e hizo el tránsito una y otra vez, lenta, muy deliberadamente, abriéndose camino hacia la suya. mejillas, luego su mandíbula. El se quedó quieto, sin hacer ruido. ¿La tensión? Bueno, eso era otro asunto. Era joven, apenas dieciocho años. Estaba preocupado por todo lo sexual. El simple hecho de que una mujer atractiva, sin bragas en su negligé, montada a horcajadas sobre la parte inferior de su cuerpo, tuviera un efecto predecible. No le preocupaba su edad ni el hecho de que fuera su madre. De hecho, sintió que casi la tenía donde la quería y sus esperanzas aumentaban rápidamente. Luchó por ser paciente, pero sabía que tenía que tomar la iniciativa en este pequeño y atrevido baile. Sutilmente, bajó las mantas desde su cintura. Ella estaba tan concentrada en su trabajo que no se dio cuenta. Pero el tiempo pasaba y rápidamente se acercaba una crisis. Ella estaba masajeando su barbilla ahora, casi terminada. Si quería salirse con la suya, se estaba quedando sin tiempo. Necesitaba actuar, pero sabía que tenía que ir despacio, no alarmarla, atraerla, llevarla a un punto en el que no pudiera volver atrás. Con mucha suavidad, colocó sus manos en sus caderas. Ella sintió su toque. No le sorprendió del todo, la emoción que le produjo y los efectos que sintió en su cuerpo. Sus pezones se hincharon. Su estómago revoloteó. Su vagina se humedeció. Ella eligió no insistir en esas respuestas físicas a su toque. Ella disfrutaba de este pequeño juego que él parecía estar jugando con ella, las pequeñas indulgencias, la emoción de tentar al destino. Había pasado mucho tiempo desde que su marido se había ido. Un tiempo largo y solitario. Tragó saliva y redujo la velocidad del masaje, manteniendo a raya el tiempo que pasaba lo mejor que pudo, manteniendo el momento, el momento encantador e íntimo que se desarrollaba lentamente para ellos. Ahora puso un poco de presión en su trasero, empujándola ligeramente hacia adelante. Ella permitió solo un pequeño ajuste de su posición, dando paso a sus impulsos, casi imperceptiblemente, pero definitivamente cediendo ante él, al menos un poco. Pero ella no se rindió por completo. Todavía no. Tampoco trató de forzar el tema. Mantuvo sus impulsos sutiles, lo suficiente para avanzar, pero no lo suficiente para hacer sonar las alarmas. Terminó el masaje y se detuvo, pensando en los sentimientos amorosos que tenía hacia él y en cómo el momento íntimo pronto podría pasar. Entonces, ella le preguntó, apenas audible, casi susurrando: "¿Eso fue suficiente? ¿Quieres que lo vuelva a hacer?" "Sí", respiró. Ella volvió a poner los pulgares en su frente y comenzó de nuevo, el ajuste provocó que su trasero subiera un poco más por sus piernas. Empujó un poco más las mantas mientras ella se movía. La punta de su pene erecto acaba de salir de debajo de la sábana superior. Si mirara hacia abajo, lo vería, pero no lo hizo. Ella estaba mirando su rostro, el hermoso, joven y amado rostro que estaba masajeando. Algo en su expresión lo animó a seguir adelante un poco más. Comenzó a acariciarle el culo muy levemente. Ella apenas pareció darse cuenta, suspirando solo un poco ante su suave y amoroso toque. Se sintió aún más animado por el sonido, por leve que fuera, pero se contuvo, dejando que ella le masajeara, esperando pacientemente y luego apretando un poco más. Otro pequeño suspiro. "Creo que te estás portando mal", observó casualmente, su voz sonaba ronca. Eso lo animó aún más. Estaba casi listo para hacer su movimiento. Ella estaba a la mitad de su rostro de nuevo, pero siendo muy deliberada, tomándose su tiempo. Su tensión no se redujo en lo más mínimo, pero jugaron su juego. Ella le pasó los pulgares por el labio superior y subió por sus mejillas, luego dio ese pequeño remolino alrededor de sus sienes, la mejor parte siempre; y mientras ella se arremolinaba, él tiró de su trasero, con firmeza pero con suavidad, y de nuevo ella avanzó un poco. Ella dio otro pequeño suspiro, como si aceptara algo, resignándose. Su respiración se volvió audible para él. Se animó de nuevo y le soltó el trasero para poder empujar las mantas más hacia abajo y exponerse más completamente. Ella sintió sus movimientos y se incorporó un poco, dejando que sucediera, pero, de lo contrario, optó por ignorar las libertades que se estaba tomando. No era nada, se dijo a sí misma, evitando la responsabilidad. Trató de calmar su respiración. El masaje llegaría pronto a su inevitable final. Algunas cosas son simplemente inevitables, pensó para sí misma. No puedes controlarlo todo. Ella permaneció tímida sobre su intención exacta. Volvió a empujar las mantas. Ella lo sintió y supo exactamente lo que estaba pasando, y se levantó un poco de nuevo, permitiendo que se desarrollara lo inevitable, como si ella no tuviera intenciones propias, como si no pudiera evitar que él se exponga a sí mismo, a cualquier cosa que se le ocurra. Terminó el masaje y, sin una palabra, sin un pensamiento claro, desató el lazo en la parte superior de su camisón, dejando al descubierto la plenitud de su escote. Luego movió sus manos a sus hombros, apretando, sintiendo su poder. Ella se inclinó hacia delante para besarle la frente, y su escote se abrió por completo, exponiendo sus pechos desnudos a su vista. Ella lo besó suavemente en la frente, luego en su nariz, sus labios cerca de los de él. Ella consideró agacharse más abajo, presionar sus labios juntos, pero lo pensó demasiado, no del todo bien en este momento. Ella se levantó para mirar de nuevo su rostro, ahora sonrojado, con tintes rojos en sus mejillas. Sus pechos se balancearon ante sus ojos ansiosos. Eran pesados ​​y llenos y colgaban allí, atormentándolo. Se lamió los labios y se quedó boquiabierto, y ella le permitió hacerlo durante uno o dos minutos. Luego, bajó la cabeza y finalmente miró su desnudez, palpitando debajo de ella, observando que su propia desnudez humeante estaba a sólo unos centímetros de la de él. Inclinó la cabeza hacia atrás y arqueó un poco la espalda, empujando las caderas hacia adelante. Ahora podía ver que ella estaba abierta a él, aunque sintió que aún debía ir despacio, no apresurarse, dejarla sucumbir a lo inevitable a su paso. Volvió a poner las manos en su trasero, esta vez debajo de su camisón, sintiendo su piel desnuda. Nunca antes había tocado su trasero desnudo. Ella jadeó en voz alta, pero no dijo nada. Escuchó su respiración, aún más audible, más rápida, excitada. "Te amo, mamá", susurró con voz ronca. Cerró los ojos, saboreó el momento, la cercanía, el amor. "Yo también te amo, bebé", le susurró ella. Ella estaba tan rígida como su virilidad, su espalda todavía arqueada, su cabeza hacia atrás, sus ojos cerrados, sus pensamientos confusos. Sus intenciones aún eludían sus pensamientos conscientes. Pero su cuerpo le imponía exigencias que no podía rechazar. Él apretó firmemente su trasero desnudo y de nuevo ella jadeó. Tiró de nuevo y su trasero húmedo entró en contacto con su escroto. Podía sentir sus testículos llenos descansando sobre sus muslos, y sintió que quería frotarse contra ellos, pero se contuvo, aún sin reconocer completamente sus intenciones, la inevitabilidad de lo que harían. Sin embargo, el conocía claramente sus propias

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RRelatosargentinaLv1· hace 84 dRelatos

Inercambio de pareja real

Tenemos 23 años yo y mi pareja 34. Romina así se llama ella. Yo Fernando. Yo estudiaba en La Plata. Ella era separada. A pesar de sus años, y de haber tenido 2 hijos se conservaba muy bien. Linda cola y muy buenas tetas. Teníamos muy buen sexo juntos. A pesar de la diferencia de edad, nos gustaba experimentar. Yo tenía la fantasía de verla a ella con otra mujer cosa que ella no le gustaba demasiado, ya que el juego significaría que yo participara también. Su ex pareja estaba en pareja nuevamente hacía tiempo. Y ella me confiesa que le daba mucho morbo verlo a él con otra. Que si a mí me parecía lo hablaría con él. Roberto se llama. Yo acepto. Ella habla con él y lo convence. El problema era convencerla a ella. Pasados unos días él nos avisa que ella acepta, pero que no iba a ver contacto con la otra pareja, pero que todo podía pasar. Yo no la conocía personalmente, Gisele se llamaba, tenía 28 años, pero había visto fotos y me volvía loco. Romina lo sabía y no le gustaba ni medio. Yo la provocaba diciéndole que cuando viera el tamaño de mi miembro se enloquecía. Quedamos en juntarnos en un bar, para que sea más distendido y que luego iríamos a la casa de ellos, ya que no tenían hijos. Romina se puso un vestido al cuerpo color rojo, con una ropa interior de encaje del mismo color. Sabía que me volvía loco verla vestida así. Yo me fui de jean justado color azul oscuro y camisa blanca. Cuando llegamos al bar, ellos ya estaban, Gisele bestia un minishort de jean y una camisa blanca atada al medio con una botas bucaneras. Él fue de jean y camisa como yo. Charlamos un rato, Romina no paraba de tocarme bajo la mesa, mientras tomábamos unas cervezas, Yo trataba de disimular, pero me ir imposible. Gisele estaba más tímida. Era Roberto el que la mimaba, ya que ella no terminaba de soltarse. En un momento cada pareja estábamos cada uno en la nuestra besándonos y mimándonos disimuladamente. Pasadas unas tres horas, pagamos la cuanta y nos dirigimos a la casa de Gisel. Al llegar nos invitan a sentarnos en el living y nos ofrecen algo de tomar. Pedimos unas cervezas. Se dirigen a la cocina. Inmediatamente Romina se sienta arriba mío y comienza besarme. Yo me sorprendo pero estaba demasiado caliente con la situación para dar muchas vueltas, le bajo los breteles del vestido y comienzo a comerle las tetas desesperadamente. Pasados unos minutos llegar Roberto y Gisele que se sorprenden ante la situación. Romina inmediatamente se sube el vestido y se acomoda al lado mío. Gisele se sonroja ante la situación incómoda. Al decir verdad ninguno habíamos pasado por una situación similar por lo que no sabíamos bien cómo actuar. Romina le pide a Gisele que la acompañe al baño Esta acepta y se va con ella. Quedamos Roberto y yo quien me pregunta si era mi primera experiencia así en público a lo que le digo que sí, Pero que me daba mucho morbo. Pasados unos minutos vuelven las chicas de la mano, Cosa que nos sorprende a Roberto y a mí. Frente a nosotros Romina besa suavemente en los labios a Gisele y comienza a sacarle la camisa. Gisele por su parte le baja el vestido quedando ambas en ropa interior. Roberto se levanta y se pone por detrás de Gisele. Yo me quedo quieto observando la escena. Claramente lo improvisaron juntas en el baño. Gisele dándole la espalda da vuelta la cabeza besando a Roberto. Este le desabrocha el jean y se lo baja. Gisele al mismo tiempo termina de desnudar a Romina y ella hace lo mismo. Romina se acerca a mí. Desabrochando mi pantalón que está a punto de reventar y comienza chuparme la pija como nunca. Gisele se arrodilla frente a Roberto que ya estaba desnudo y comienza a hacer lo mismo. Estuvimos así un rato, las tetas de Gisel se veían deliciosas y su cola la tenía muy dura. Romina me pide que desnude y que me acueste en el sillón. Esta se sienta sobre mi cara y hacemos un caliente 69. Mientras Roberto pone en cuatro sobre el sillón Gisele y le chupa la almeja unos minutos hasta que se para y le comienza a dar duro. Romina al ver esto detiene su chupada, y se sienta sobre mi pene dándome la espalda para observar la escena que le estaba dando su ex, Estaba descontrolada, cabalgaba fuertemente sobre mi pija y yo le apretaba fuertemente los pechos. Gemía como una puta en selo. Gisele era más tímida pero disfrutaba la embestida que le pegaba Roberto. Romina acaba pasados unos minutos con un fuerte orgasmo que moja mis piernas. Yo sigo bien a pesar de estar súper caliente. Se da vuelta y me pide al oído que me acerque a Gisele de frente y que le bese. Que si no me molestaba ella haría lo mismo con Roberto. Sorprendido acepto y me acerco a Gisele. Esta se sorprende al verme y corre la boca. Yo ni lerdo ni perezoso le beso el cuello y comienzo a acariciarle los pechos. Al comienzo se niega pero, pasados unos segundos toma mi pija con una mano y comienza masturbarme. Pide chuparla, por lo que le doy el gusto al instante. Roberto a esta altura ya está con Romina de frente a Romina que le está chupando la pija enloquecida. Gissele se detiene conmigo y al ver a su marido se dirige a él a chuparle la pija junto a romina. Yo observo unos segundos y me propongo a hacerme de ese culo hermoso que me estaba llamando. Me pongo detrás de Gisel y abro sus nalgas y comienzo a chuparle su agujerito que se veía hermoso. Romina al ver esto agarra mi cabeza y ensarta un beso profundo y me dice rómpele el culo que por lo que nunca probo el sexo anal. Yo me dispongo a chuparle bien el culito metiendo primero un dedo y después dos mientas con la otra mano acaricio su clítoris, a ella parece gustarle. Romina lleva a Roberto al sillón montándose de espalada a el observando mi tarea. Gisele está en cuatro patas en medio de la sala mientas yo le como el culito. Pasados unos minutos se da vuelta. Y me dice despacio que nuca lo he hecho. Dicho esto me ensalivo un poco la pija comienzo despacio a introducir mi pene en ese culito que tanto había deseado. Al principio me cuesta y ella le duele, pero le gusta y empiezo a acelerar mis embestidas. Ella me pide más y más. Me doy vuelta y Romina acaba junto a Roberto. Yo sigo con mi tarea de desflorar ese regalo que Gisel me estaba dando. Romina se acerca a la cara de romina y la besa. Abriéndose piernas frente a ella masturbándose. Yo no salía de mi asombro. Gisele ayuda con la tarea primero con sus manos y luego comienza a darle sexo oral. Yo no aguanto más y acabado dentro del culito de Gisele. Roberto permanece en el sillón fumando un cigarrillo. Me ofrece uno y me siento a observar a escena que siempre fantaseé. Gisele se levanta y se sienta sobre la cara de romina y culminan en un explosivo 69. Luego de 10 minutos acaban como 2 veces y se levantan observándonos a ambos con las pijas paradas nuevamente esperando ansiosas un poco más. Ambas sobre los penes que les corresponden haciéndonos acabar pasados unos minutos de puro placer.

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SSandyCG40Lv1· hace 92 dRelatos

Mi primera vez infiel Parte 2

Cuándo salimos al estacionamiento Javier me sujetaba de la cadera como si yo fuera su mujer, llegamos a su coche y me dijo eres perfecta y me dio un beso muy delicioso en la boca, nuestras lenguas jugaban delicioso y a mi me encantaba la sensación de ser infiel. Le toque su pene y no pude aguantarme más le dije sácalo a lo que Javier sin decirme nada desabrocho su cinturón y su pantalón mientras me besaba y cuando se bajó el pantalón salió disparado una verga morena con una cabezota y un hilito de fluido desde su bóxer a aquella cabeza deliciosa, sin decir nada sujete esa verga, y lo empecé a masturbar cada vez más rápido y cada vez más le salía su juguito transparente, yo jugaba con el se lo untaba en la cabecita de su verga, volteé a verlo y le dije a donde quieres ir? Me dijo tu dime quieres que vayamos a un lugar para estar tranquilos? a lo que le contesté que me convenciera, el me tomó del cabello y bajo mi cabeza hacia su verga y comenzó a manejar yo sin pensarlo me deje llevar y meti esa verga en mi boca DIOOOOOOS era maravillosa hacia tanto que no tenía una verga en mi boca y esta era riquísima, grande, gorda y morena, yo se la mame le succionaba sus juguitos un poco dulces y me encantaba su sabor, jugaba con mi lengua en su cabeza y le bajé todo el pantalón mientras el conducía, le besaba sus testículos me metía uno a la boca y lo succiona como si de dulces se tratara, de pronto frenó y me dijo espera, se subió el pantalón y acelero yo me levanté y limpié las comisuras de mis labios pensé que algo malo pasaba pero mi impresión fue que al levantar la mirada vi que estábamos frente a un Motel y el me sonrió aceleró y entramos, pago y nos dieron una habitación metió su coche y al bajar nos besamos delicioso, subimos las escaleras y entramos a la habitación era linda y valía el dinero que el había pagado, que al parecer había rentado una de las mejores pues tenía jacuzzi, me empezó a besar y yo le dije dejame probarla de nuevo, le bajé el pantalón y comencé a chuparle esa verga deliciosa y esos testículos riquísimos, el apretaba mi cara hacia su verga pero no conseguía que entrara toda s mi boca, era una vergota y muy rica. Me levanto del suelo y me beso me arrancó mi blusa y mientras me besaba me quitó el sostén cuando vio mis pechos al aire los toco y empezó a besar. Javier me decía que eras muy suaves y deliciosos y no paraba de besarlos y chuparlos, era una sensación deliciosa, yo le quité todo su pantalón y su playera y el se Quito los calcetines y quedó totalmente desnudo un macho alto delicioso y con un pene hermoso y jugoso, me quito mis tacones y mientras besaba mis pies comenzó a quitarme el pantalón quedando solo con mi tanguita blanca, a lo que Javier me dijo....... que hermoso culo tienes Sandy, yo le dije ven y pruébalo, así que me empezó a besar mi espalda y me dio la vuelta para besarme el abdomen hasta llegar a mi tanga y besarme por encima de ella yo estaba mojadisima y el notaba me hizo a un lado mi tanguita y me metió un dedito yo sentí delicioso y me dijo estas muy mojada, yo acostada abrí mis piernitas y lo tomé de su verga y lo llevé a mi lugarcito y dejé que el hiciera todo, tomo su verga y la fue metiendo poco a poco yo sentía como me iba abriendo, sentía su cabezota abriéndose paso dentro de mi y de pronto me la dejo ir toda de golpe, yo sentí delicioso y a la vez un poco de dolor, solté un gemido muy fuerte, fue ahí donde Javi se volvió una bestia y me dijo....... así puta gime, vas a ser mía, yo jadeaba como una perra tenía tanto tiempo de no sentir una verga dentro, que yo sentía que volaba y el bombeaba riquisimo se movía muy rico y me llenaba de verga deliciosa yo atinaba a decirle......... hazme tu puta papi, cogeme cogeme tenía tantas ganas de sentir tu verga dentro de mi y lo besaba........ siguió cogiéndome asi un rato hasta que me puso de ladito me quitó mi tanga totalmente y yo pare mi colita así de ladito y el se acostó también de lado detrás de mi y empezó a meterla y a darme delicioso yo me sentía en las nubes y comenzó a darme durísimo mis nalgas aplaudían al unísono de sus movimientos y al chocar con sus huevos y su cuerpo, no pude más y me vine, me vine delicioso encima de ese pito, y gemi durísimo yo creo que todo el motel me escuchó, no me dejo descansar me puso en 4 como toda una perrita y empezó a meterme su verga delicioso yo sudaba y jadeaba, comencé a sentir como uno de sus dedos se postró en mi anito, ya me había dado por ahí mi esposo y de echo me encantaba pero tenía miedo con esa verga que Javier cargaba........., en fin, el jugaba con su dedo en la entrada de mi cola y sentí como dejo caer saliva en mi hoyito y comenzó a hundir ese dedito en mi colita mientras me seguía dando, yo sentía delicioso, su dedo entraba y salía hasta que sentí que metió otro y me dolió un poco pero no me importó siguió metiendolo y comenzó a cogerme más duro y me volví a venir, mis piernas temblaban pero yo quería seguir disfrutando de ese macho , me saco su verga y la posó en la entrada de mi colita, sentí como hacía presión en mi ano y yo apreté mi cola hacia su pene para que entrara cuando entró esa cabeza Dioooos sentí delicioso mi colita palpitaba de placer, comenzó a meterme más y más la verga hasta que entró toda y empezó a darme con más ganas uuuuf yo estaba gimiendo como loca, bañada en mi sudor, de pronto sonó mi celular lo tenía a un lado, no me había dado cuenta de la hora eran las 10 p.m. le dije a Javier espera papi y me saco su verga de mi culo el cual hizo un ruido riquísimo mi culito quería más, jale aire y conteste, era mi hijo más grande y me dijo mamá donde estás ya vienes? Yo le dije si, ya casi voy, pasé rápido a comprar unas cosas para la comida de mañana........... de pronto sentí como entro la verga de javier en mi culo y yo ahogue mi gemido a lo que mi hijo me preguntó que que me había pasado y le dije..........nada me golpee con el carrito del súper, tranquilo ya voy para allá tengo que apurarme okey luego te marco y le colgué..........., avente el celular y comencé a mover mis caderas y me levante. Mi espalda y y el pecho de javier se juntaron y voltee para besarlo mientras su verga seguía en mi colita yo moría de placer y le dije papi vente en mi colita, Javier dijo que si y comenzó a darme más fuerte y yo movía mis caderas como perra en celo, el empezó a respirar más rápido y de pronto soltó un gemido de macho y sentí su semen inundar mis intestinos sentía delicioso y me volví a venir, fue delicioso hacia tanto que no me cogian, nos levantamos y nos metimos a bañar juntos, nos vestimos y salimos con rumbo al taller bajé de su auto y me dio un beso delicioso, yo sabia que Javier era casado pero no me importaba ahora ambos éramos infieles y amantes. Subí a mi auto y me diriji a casa cuando entré salude a todos como si nada y tuve que ir al baño por que sentía como se me salía la lechita. Espero les haya gustado mi relato, tengo más y mejores espero que les gusten mis historias, siganme para que así puedan leer más relatos, besitos a todos. Si quieren saber que paso en el jacuzzi voten y les cuento jeje besitos

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RReadcrankLv1· hace 99 dRelatos

Las anecdotas de sabrina

Me parece que la mejor forma de empezar es presentándome, me llamo Sabrina, tengo 20 años y obviamente no soy la más linda de mi colegio, mucho menos de mi barrio, pero creo que me defiendo con lo que tengo, soy una chica de contextura delgada pero con muy buena cola ,es lo que más llama la atención a los pibes, ya que de pechos estoy una poco floja. Mis medidas serían 83-60-90. Osea si me mirás de frente parezco un pibe, pero con la parte de atrás te enamorás jaja.  Bueno, lo que les quiero contar pasó hace algunos años atrás y para no hacer extenso esto empiezo. Transcurria el año 2018, estábamos ya cerca de las fiestas de fin de año, como yo siempre fuí una piba aplicada , los primeros días de diciembre fueron para mi la finalización de clases, a comparación de mis amigas que se demoraron un tiempo más.   Este grupo de amigas estaba conformado por tres chicas; Amelia , Noelia y yo, entre nosotras la única que tenía novio era Noelia, él se llamaba Gastón, era mayor que ella y la trataba súper bien. (Acá entre nosotros, el pibe estaba que se partía, muy buena elección la de mi amiga). Pasaron las fechas de los finales y el año se terminaba, fué entonces que en una juntada con ellas cometí mi mas grande error, el de desirles que yo era virgen, si así es , con 18 años no había chupado una pija, ni me lamieron la concha, nunca había garchado. Y claro para mis amigas, era una re crota, después de los bardos y burlas, habíamos acordado que saldríamos al boliche. Pero entre todo lo que hablamos lo que se me quedó dando vueltas en la cabeza fué lo que me dijo Amelia, que ese día perdería mi virginidad y mi inocencia. Esa noche no pude dormir y el resto de la semana me pasaba pensando en ese momento. Hasta que llego el día y con las chicas fuimos al boliche, estábamos ahí bailando y tomando, hasta que Noelia nos dice que su novio estaba en la casa de un amigo que tenía la casa sola y que nos pasarían a buscar. Entre charla y charla acordamos lo siguiente, ya que Noelia tenia a su novio ahí y Amelia tenia onda con el amigo, (todo bien pero yo quedaría en banda), el acuerdo fué que cuando yo me aburriera y me quisiera ir me llevarían. Así que acepté ir, mi idea era de estar un rato nada más y cuando la cosa se ponga fogosa me iba, ese fué mi idea desde el principio, pero lo planeado casi nunca resulta. Los dos chicos nos pasaron a buscar en el auto, dimos algunas vueltas y terminamos en la casa del amigo de Gastón, cuando entramos había un chico más, pero más allá de el saludo , no compartimos más palabras. La joda transcurría de lo mas bien , música, baile, escabio, nos estábamos divirtiéndo y yo la verdad no me quería ir, lo estaba pasando muy bien ,hasta que uno de los chicos dice que ya estarían por cerrar los almacenes y había que ir a comprar más bebidas, es entonces que Gastón, les dice que vallan a comprar antes que cierren, la verdad no se cuanto tiempo ya había pasado desde que se fueron, la cuestión es que el alcohol se me había subido, solo miraba a mi amiga Amelia que estaba con su celular y del otro lado a Noelia franeleando con su novio, ella le levantaba la remera al pibe y me dejaba ver lo que traía abajo, yo sentía como me mojaba y como un calor que nunca sentí me invadía, entonces agarre mi celular para dicimular, un rato después Amelia se levanta y dice que iria al baño, los tortolos ni se mosquearon, yo estaba perdida en como Gastón tocaba a noelia, como la besaba hasta que Gastón la detuvo y le dijo que yo estaba ahí, que quería ir a otra lugar ,fué entonces que Noelia me miró y me dijo... -disculpame, ahora que me acuerdo Amelia y yo te prometimos algo y lo vamos a cumplir sí o sí.  Yo puse la cara de boba como que no pasaba nada. Noelia agarró la mano a su novio y lo llevó a la cosina, escuche que hablaban pero no lograba entender nada, al cabo de algunos minutos vuelvia Noelia con una franela y me la pone sobre los ojos, mientras me la ataba me decía que ella nunca falla en una promesa Durante todo el tiempo transcurrido en el que ellos hablaban en la cocina , mi cabeza estaba a mil, pero sinceramente en ningún momento me imaginé lo que podían estar planeando, yo me había quedado con la imagen de Gastón y Noelia besando y tocandose, pensaba lo que el le haría, como podría fidfrutar noelia. Y la verdad de lo caliente que yo estaba me importaba un huevo todo lo que pudiera pasar. La venda que me pusieron no me dejaba ver nada, solo estaba ahí sentada con un vaso de cerveza en mi mano y lo único que escuchaba era la música a todo volumen, cuando estaba empezando a sentir nervios, sentí como unas manos grandes me tocaban lentamente entre los muslos subiendome un poco el vestido que traía, mientras me separaba las piernas, se acerca a mi, yo que me preparaba para un beso, sentí algo que va abriéndose lugar en mi boca, en ese momento si me puse muy nerviosa, porque era la primera vez que sentía algo así, a parte con los ojos vendados no los escuchaba, solo la música y esa cosa grande entrando en mi boca, por instintolo la abría más a medida que me lo metía, sentía como salía lentamente y volvía a entrar, automáticamente empecé a acompañar el movimiento con mi cabeza y a mover suavemente mis labios mientras sentía dentro de mi boca, entrando y saliendo, en ese momento Noelia se acerca a mi oído y me susurra... -te gusta?  Como no sabía que responder, (ni siquiera entendía bien lo que estaba pasando) y teniendo eso en mi boca solo pude decir  _hummm, asintiendo con mi cabeza en aceptación. A lo que Noelia responde...  –vez te dije que les iba a gustar. No escuche a nadie responder o decir algo. Estaba inmiscuida en lo que hacia con mi boca, muy concentrada, mientras una mano me agarra por atrás de la cabeza metiendo sus dedos entre mi cabello y me empuja, quería meterlo más profundo en mi boca, todo eso me calentaba más y más, mientras una mano me agarraba la cabeza sentí otra acariciar mis pechos con unos movimientos casi timidos se rebuscaba entrar en mi brassier, y a pesar de que lo estaba haciendo bien, quería que fuera mas rápido y brusco, quería sentir más esa fuerza y el calor que sentía de esa mano tocandome, su piel contra la mia, entonces para ayudar lo agarré y lo iba guiando, apretando esa mano por mis pechos, cuando retiré mi mano la suya comenzó a alejarse lentamente con sus dedos rosando mi piel, pasando por mis pezones, jugaba con ellos, los tocaba haciendo que a cada segundo se pusieran más duros, es indescriptible lo que sentía en mi vagina, tenía muchas ganas de que me penetrara, o que me la tocara, lo necesitaba, ya la sentía muy húmeda, no me aguante, entonces con mi mano derecha me comencé a acariciar, solo me pasaba los dedos lentamente de arriba abajo sobre mi tanga, que ya estaba más que mojada, es ahí cuando de repente me saca el pene de la boca y empiesa a acariciarme la vagina de una manera que se notaba que sabía perfectamente lo que yo quería, delicadamente y con movimientos muy lentos iba metiendo su mano por debajo de mi tanga, abro más mis piernas, y llevo mi pelvis un poco más para adelante, esos dedos celestiales llegaron al punto exacto y con movimientos circulares y muy sutiles acariciaba el lugar correcto, los labios se abrían como si tuvieran vida propia, y sentí como que me latía ahí abajo, yo ya no controlaba mi cuerpo, ya me estaba dejando llevar, mientras el volvió a meter su pene en mi boca, está vez los movimientos que hacíamos eran con más intensidad. Todo esto duro el transcurso de algunos minutos,hasta que escucho la voz de mi amiga Noelia que me dice _ Querés ver que te estás comiendo? Con mi boca en su pene, nuestras manos ocupadas tocandonos y la concha que se me derramaba como canilla rota, sólo pude asentar con la cabeza, instante después, sentí como el se aleja un poco de mi, pero sin sacar su pene de mi boca por completo, mientras me sacaban la venda de los ojos, cuando me la retiran los abro y lo primero que vi es ese grande pene delate mio, levantando la mirada lentamente mientras iba disfrutando la vista que tenía, su vientre, sus abdominales marcados, sus pechos y por último su rostro que reflejaba una gran satisfacción, al ver la carita de felicidad de ese pibe, cerré mis ojos y la empecé a chupar como en las pornos que habia visto, entre gemidos de placer que emitiamos, miro hacia mi costado y veo a Noelia recostada por el braso del sillón, ya sin ropa solo con corpiño y tanga, metiéndose los dedos en su vagina... Aun quedan 2 partes...si les gusta no duden en asermelo saber ...ay muchas historias y relatos que los quiero compartir ....

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TtochepeLv1· hace 99 dRelatos

Celebrando los 30 de Amor

Mi amiga amor había salido a celebrar su 30 cumpleaños con unas amigas y acabaron por la tarde en el bar donde trabajo. Iba guapísima con un vestido de chaqueta gris a rombos, de manga larga, por el pico del escote se la veía el encaje del sujetador negro, bandeau, el largo de la chaqueta llegaba hasta medio muslo, dejando ver sus largas piernas, cubiertas por unas medias negras y unas botas hasta las rodillas. Charlamos varias veces y cuando esta supo mi hora de salida, puso una sonrisilla picara. Al rato me llego un mensaje suyo al móvil. Me decía que la encantaría acabar la celebración conmigo, antes del toque de queda, y acabamos quedando en el hotel que solemos ir. Cuando salí de trabajar me dirigí al hotel y la esperé en la recepción. A los 5 minutos bajo de un taxi y entro a la recepción, donde nos dimos un beso. En el ascensor, subiendo a la habitación, nos seguimos besando y la agarre el culo. Tapaba tan poco la chaqueta, que, con poquito movimiento, pude subirla y ver por el espejo, el culo de Amor, tapado por las medias, por donde se la transparentaba un tanga de hilo. Al entrar en la habitación la tire en la cama y me eche sobre ella. Nos seguimos besando, mientras acariciaba sus muslazos. Subí mis manos hasta acariciar sus grandes y operados pechos. Fui bajando la cabeza, besándola el cuello y llegando al canalillo. Apretaba fuerte sus tetas y pasaba mi cara por el escote de la chaqueta. La desabroche el botón de la chaqueta de más arriba, abriéndosela y viendo las tetas tapadas por un sujetador bandeau, negro, sin tirantes. Seguí acariciándoselas y las mordí con el puesto. La desabroché el otro botón y abrí completamente la chaqueta. Seguí bajando, besando y acariciando su cuerpo. Al llegar a su coño, se lo besé y lamí bien tapado, mientras acariciaba sus muslazos. Mis manos bajaban y subían acariciando también sus piernas tapadas por las botas. Rompí las medias por la zona del coño y volví a lamérselo, tapado solo por el tanga negro. Lo acabe apartando a un lado y mi lengua se puso a juguetear con su clítoris. Metí mi dedo corazón y la empecé a masturbar. Cuando lo noté bien mojado, comencé a comérselo. Mi lengua se movía despacio, pero sin parar. Amor me pidió que la follara. Me levante, me desnude, me puse un condón y me tumbe encima de ella. Metí mi polla en su coño, tras apartar su tanga, y comenzamos a follar. Nos besamos mas acaloradamente que antes, y mis manos acariciaban sus muslos y pechos. Cuando note bien duros sus pezones, baje su sujetador y la comí los grandes pechos, poniendo énfasis en mordisquear y lamer los pezones. Comencé follándola despacito para poco a poco subir de velocidad. Me coloque de rodillas y coloque sus piernas contra mi pecho. Seguimos follando lentamente y acariciaba sus piernas con las botas puestas. La coloqué de lado, rompí más sus medias y comencé a follarla el culo. Me senté en el borde de la cama y Amor se sentó sobre mí. Seguíamos follando y nos besamos, con mis manos bien agarradas a sus pechos. De vez en cuando agachaba la cabeza y la comía las tetazas. Le quite el vestido y seguimos follando a distintas velocidades. Cuando me aviso que iba a correrse, se puso de pie en la cama y coloco su coño en mi boca. Agarre fuerte su culo, aparto ella misma su tanga y la comí el coño. Cuando se corrió, mi lengua siguió moviéndose rápido dentro, dejándoselo sequito. Amor volvió a sentarse sobre mí, pero ahora dándome la espalda. Metí mi polla en su culo y se lo follé, con sus tetas agarradas. Ella giro la cabeza y nos besábamos. Estaba a reventar mi polla. Tumbe a Amor en la cama y me coloque de rodillas sobre su pecho. Metí mi polla entre sus tetazas, me quité el condón y este me hizo una maravillosa cubana. No paro ni un instante de masturbarme, hasta que me corrí y mi semen salió disparado hacia su cara. Esta se reía y cuando paro de salir, comenzó a lamerme el glande, aun tumbada. Se la veía preciosa con su cara, cuello y parte alta de los pechos, llenos de mi semen. Cuando me la limpio bien, y tras tomarse parte del semen de su cuerpo recogido por sus dedos, se levantó y se fue al baño a limpiarse. En ese momento llamé a recepción y pedí que nos subieran una botella de champagne. Fui al baño y me coloqué detrás de Amor que estaba limpiándose los pechos en el lavabo. Pasé mis manos por debajo de los suyos, las moje en el agua y comencé a acariciar sus pechos, limpiándoselos. Giro su cabeza y empezamos a besarnos. Una de mis manos bajo por su cuerpo, hasta llegar al roto de las medias. La metí por el tanga y comencé a masturbarla. Llamaron a la puerta, me puse una toalla tapándome y fui a abrir. Regrese al baño con la botella. Amor se giró, la di una copa y, tras darnos un besazo, abrí la botella. Comenzó a salir champagne de ella y apunte a sus pechos, dejándoselos bien mojados. Agaché la cabeza y se los comí empapados, antes de llenar las copas y brindar. Bebimos y nos seguimos bebiendo. Amor dejo la copa y se arrodillo. Me quito la toalla y agarro mi polla con su mano. Comenzó a masturbarme y lamerme los huevos. Cuando me la puso dura con su mano, comencé a echar champagne por mi polla, y Amor comenzó a lamérmela. Acabo haciéndome un mamadón delicioso. Levante a Amor y la lleve a la cama. La coloqué a gatas en la cama y me senté al lado, detrás de ella. La aparte el tanga y metí la cabeza de la botella por su coño comenzando a follarla con ella. Luego se la metí por el culo, follándoselo también. Me puse un condón, me coloque de rodillas tras ella y la folle culo y coño, mientras le daba tragos al champagne. La tumbe boca arriba y me coloque sobre su pecho. Rocié nuevamente sus tetazas con champagne, antes de meter mi polla entre ellas, para que me hiciera una nueva cubana. Me coloque de rodillas entre sus piernas, eche el tanga a un lado y rocié su coño con champagne. Me coloqué a gatas y volví a comérselo. Deje la botella, me tumbe sobre ella y comenzamos a follar. Nos besábamos y la comía las tetazas, dándola buenos mordiscos. Me tumbe yo y ella se sentó sobre mí. Cabalgo a varias velocidades con mi polla en su coño o en su culo. Mis manos acariciaban sus piernas con las botas, sus muslos con las medias y sus mojadas tetazas. Cuando iba a correrse, la tumbe de nuevo. Me coloque de rodillas en el suelo, la cogí las piernas y la acerque al borde. Eché el tanga a un lado y se lo comí nuevamente hasta que se corrió. Yo también estaba para correrme. Le quite las botas y la bese las piernas cubiertas por las medias. Cuando llegue a los pies, la mordisquee los dedos. Me puse de pie y me quité el condón. Amor comenzó a masturbarme con sus pies. El tacto de las medias hizo que no tardara mucho en correrme. Se sentó en el borde de la cama y me lamio el glande dejándomelo limpio. Nos sentamos en la cama y terminamos de bebernos el champagne, entre besos y caricias. Cuando la acabamos, nos vestimos y la lleve a casa.

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